P r e s e n t a c i ó n

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Villatoro J, Medina-Mora ME, Fleiz C, Amador N ... - Rincón de Paco

P r e s e n t a c i ó nEl Observatorio Epidemiológico en Drogas surge en el año 2001 como resultado del esfuerzo conjunto dedistintas instituciones con el objetivo de poner al alcance de los responsables del diseño de las políticasde salud, de los prestadores de servicios, de la comunidad académica y de otras personas interesadAs, lainformación disponible en el país en materia de adicciones.En este 2002 se presenta la segunda edición de este proyecto, la cual incluye cambios y avances muyimportantes. En primer lugar, además de la información sobre drogas, la presente edición incluye informaciónsobre tabaco y alcohol, por lo que el título de la publicación es ahora Observatorio Mexicano en Ta b a c o ,Alcohol y otras Drogas.Por otro lado, debido a la diversidad y heterogeneidad de las fuentes de datos, se realizó un gran esfuerzode integración, de tal manera que la información pueda ser accesible tanto al público en general como atomadores de decisiones.Lo anterior se complementa además, con el documento titulado Manual Metodológico, cuyos objetivos sonuniformar la obtención y reporte de información en el país, así como estimular la incorporación de institucionesgubernamentales y de organizaciones abocadas al tema en la obtención de información estandarizada. Deesta manera se facilita la incorporación de información epidemiológica generada en el país.Finalmente, al atender la necesidad de que la información sea para la toma de decisiones, esta segundaedición del Observatorio Mexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogas incluye un capítulo específico sobrela importancia de la misma en la formulación de políticas en México.Este documento es la base que permite cumplir el compromiso asumido por nuestro país en la Declaraciónde Reducción de la Demanda durante la Asamblea General de Naciones Unidas del 10 de junio de 1998 yque, consiste en establecer y publicar bianualmente, la información proveniente de un sistema nacionalorientado a evaluar en forma regular la naturaleza y magnitud del uso, abuso de drogas y los problemasrelacionados en la población.Dr. Julio Frenk MoraSECRETARIO DE SALUD5


I n t r o d u c c i ó nEl estudio sistemático del problema de las adicciones comienza en la década de los años 70 con las primerasencuestas en hogares y estudios en población estudiantil.Hoy en día los sistemas de información se han diversificado y actualizado. Cuentan con informaciónprocedente de encuestas nacionales de adicciones en población estudiantil y en población general urbana;del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA) en ciudades seleccionadas; del registrode población atendida en Centros de Integración Juvenil, del Sistema de Reporte de Información en Drogas(SRID) en la Ciudad de México (con casos detectados en instituciones de salud y de procuración de justicia).Asimismo, se desarrollan estudios en poblaciones vulnerables.El Observatorio Mexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogasse crea para atender la necesidad de contarcon información actualizada, sistematizada y obtenida con metodologías comparables.El Observatorio recopila, sistematiza y analiza la información disponible en materia de tabaco, alcohol yotras drogas, a la vez que estimula la obtención de la misma en aquellas áreas de las que se requiere mayorevidencia, con el fin de ponerla a disposición de las personas encargadas de las políticas de salud, de losprestadores de servicios, de la comunidad académica y del público en general.Se sustenta en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) que por normatividad coordinala Dirección General de Epidemiología (DGE) de la Secretaría de Salud (SSA), que recopila, analiza y reportalos indicadores de mortalidad, morbilidad y consumo a través de la operación del Sistema de V i g i l a n c i aEpidemiológica de las Adicciones (SISVEA) con la participación de Centros de Integración Juvenil (CIJ), elInstituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Tr a b a j a d o r e sdel Estado (ISSSTE), y de todas las organizaciones cuyas tareas impliquen la recopilación de informaciónsobre vigilancia epidemiológica en la materia.Se complementa con información de:— Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID) del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón dela Fuente Muñíz (INPRFM), que recopila información de instituciones de salud y procuración de justiciaen la Ciudad de México.— Encuestas Nacionales y Regionales de Adicciones, coordinadas por la Dirección General de Epidemiología(DGE), el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente y el Consejo Nacional contra las A d i c c i o n e s(CONADIC).— Encuestas en población escolar, coordinadas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el InstitutoNacional de Psiquiatría.— Estudios especiales desarrollados por diferentes instituciones.En este apartado se reproduce el documento base del Observatorio Mexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogaselaborado por el grupo de trabajo.7


Integra información disponible sobre la extensión, naturaleza y tendencias del problema, característicasde los usuarios, políticas y programas nacionales y locales, así como acerca de las actividades de cooperacióninternacional.Proporciona un insumo básico para el desarrollo de políticas de salud y para evaluar su impacto, de talmanera que puedan modificarse para responder a situaciones cambiantes.Integra la información que se requiere para cumplir con los compromisos internacionales plasmados enlos instrumentos que a continuación se citan:• Cuestionario para los Informes Anuales, del Programa de Naciones Unidas para la FiscalizaciónInternacional de Drogas (PNUFID).• Cuestionario para la presentación de informes sobre los planes de acción y las medidas aprobados porla Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su vigésimo periodoextraordinario de sesiones.• Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM) de la Comisión Interamericana para el Control y Abuso deDrogas de la Organización de los Estados Americanos (CICAD/OEA).• Cuestionario para el Diagnóstico de la Situación de los Observatorios de Drogas, del mecanismo deCoordinación y Cooperación en materia de drogas entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe.M I S I O NLa misión del O b s e r v a t o r i o es proporcionar a las autoridades nacionales, estatales, municipales y a lacomunidad en general, información confiable, objetiva y comparable sobre la situación del uso y abuso detabaco, alcohol y otras drogas, así como de sus tendencias y consecuencias. Se orienta a monitorear lasituación, y analiza la respuesta y el impacto de políticas y programas.OBJETIVO GENERALIntegrar, organizar y analizar la información del uso y abuso de tabaco, alcohol y otras drogas para fortalecerla toma de decisiones en esta materia.OBJETIVOS ESPECÍFICOS1. Integrar la información epidemiológica sobre tabaco, alcohol y otras drogas.2. Incorporar la información del sistema de evaluación permanente de políticas y programas en materia deadicciones.3. Fortalecer y estandarizar los procesos de recolección de datos para lograr su comparabilidad.4. Difundir información confiable a los tomadores de decisiones, prestadores de servicios, académicos ypúblico en general a nivel local, nacional e internacional.5. Favorecer el intercambio de información y crear mecanismos de cooperación con instituciones nacionalese internacionales.LÍNEAS DE A C C I Ó Na) Desarrollar y aplicar indicadores comunes y mecanismos para que sea comparable la informaciónreportada por diferentes instituciones.b) Incorporar las estadísticas de mortalidad del Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones(SEED/DGE) y morbilidad cuando sean total o parcialmente atribuibles al uso de tabaco, alcohol y otrasdrogas.c) Integrar resultados de investigaciones locales, estatales y nacionales.d) Incluir información sobre políticas y programas.e) Promover la disponibilidad y el acceso oportuno a información generada por el Observatorio.8


P r ó l o g oTA B A C OEn 1964, El Cirujano General Luther Te r r y, publicó “Fumar y Salud, reporte del Comité Consultivo del CirujanoGeneral del Servicio de Salud Pública” de Estados Unidos, el cual concluía que fumar causaba cáncer depulmón y cáncer de laringe (en hombres) y bronquitis crónica. También se daba evidencia de la asociaciónentre fumar y otras enfermedades, pero no confirmó que las asociaciones fueran causales.Anteriormente, en la década de los años 50, había ya reportes que determinaban una asociaciónprobablemente causal entre fumar y cáncer de pulmón (Tabaquismo en México). No obstante la evidenciacientífica la epidemia del tabaquismo ha crecido de tal manera que actualmente, la Organización Mundial dela Salud calcula que hay casi 1,100 millones de fumadores de los cuales, 800 millones son de países en víasde desarrollo (Tabaquismo en México).En nuestro país, estudios llevados a cabo en población general de zonas urbanas, en personas entre12 y 65 años de edad, muestran una prevalencia estable del consumo de tabaco, entre los años 1988 y 1998,disminución en la edad promedio de inicio, mayor consumo en menores de edad y en mujeres (Tabaquismoen México).Las encuestas con estudiantes de educación media, media superior y superior, entre los años 2000y 2002, muestran en algunos estados del país (Distrito Federal, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí,Jalisco) que el porcentaje de usuarios regulares se mantiene constante, de tal manera que el tabaco y elalcohol son las sustancias más consumidas por los jóvenes y son las drogas “llave” para ingresar al uso yabuso de drogas ilegales. El consumo continúa siendo menor en las mujeres, aunque la brecha entre génerosha disminuido con el tiempo (Encuestas con estudiantes).Datos de la Ciudad de México indican que el consumo experimental de tabaco en estudiantes hadisminuido levemente, tanto en hombres como en mujeres y que la mayoría de estos adolescentes inicianel uso de tabaco antes de los 12 años y una parte importante lo hace antes de los 10 años (¿Qué ha cambiadoen el consumo de tabaco de los estudiantes de secundaria de la Ciudad de México?).Este dato se ve reforzado por la información que aportan los centros de tratamiento, la cual determinaque la edad de inicio, mayoritariamente, es entre los 10 y 14 años (SISVEA, CIJ).En el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el tabaco ocupóen 2001 el primer lugar en demanda de consultas, lo que puede estar influido por la encuesta que se realizóentre los usuarios de la institución (SISVEA, ISSSTE).A L C O H O LLa evidencia que resulta de diversos estudios clínicos y encuestas en población general sugiere que losproblemas que se presentan en nuestro país, en cuanto a uso de alcohol se refiere, se explican por lascaracterísticas particulares del patrón de consumo; éste se presenta en forma episódica (no diaria) congrandes cantidades de alcohol por ocasión de consumo (Alcoholismo y abuso de bebidas alcohólicas).La distribución del consumo de alcohol no es homogénea en la población. Una importante proporción dela misma es abstemia, sobre todo las mujeres. No obstante, el consumo en ellas ha aumentado en los últimos9


años, lo que lleva al decremento paulatino en las tasas de abstención (Alcoholismo y abuso de bebidasalcohólicas). El alcohol disponible es consumido por hombres en edad media -el consumo alcanza su puntomáximo en las edades de 30 a 39 años- y desciende después de los 50 años (Alcoholismo y abuso de bebidasalcohólicas).El alcoholismo afecta al 10% de la población entre 18 y 65 años que vive en zonas urbanas del país.Cuando los mexicanos emigran a Estados Unidos, aumentan su consumo y se incrementa también, el númerode dependientes (Alcoholismo y abuso de bebidas alcohólicas).Las mujeres comienzan en edades posteriores. La edad más frecuente para iniciar el consumo es entrelos 18 y 29 años, en tanto que en los varones se encuentran dos puntos importantes: entre los 12 y 15 añosy al llegar a la mayoría de edad (Alcoholismo y abuso de bebidas alcohólicas).Por otro lado, también se han realizado estudios en poblaciones escolares de educación media,media superior y superior, entre los años 2000 y 2002 en algunos estados del país. En términos generales,los resultados muestran un incremento en el consumo en esta población, con mayores prevalencias entrelos varones; se ha reducido la edad de inicio, el uso fuerte se ubica en edades más tempranas y se copianmodelos masculinos adultos (Encuestas con estudiantes).Datos de centros de tratamiento en el año 2001 indican que el alcohol continúa siendo la droga deinicio (SISVEA, CIJ).En la Ciudad de México, información de ese mismo año, emitida por instituciones del sector salud yprocuración de justicia en las categorías alguna vez en la vida, último año y último mes, dejan claro que elconsumo de alcohol se encuentra entre los tres primeros lugares (SISVEA, SRID).La información proveniente de instituciones de seguridad social, para el año 2001, muestra que en elInstituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el alcohol es la sustancia reportada con mayor frecuencia. Enel Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el segundo lugar loocupa el alcohol, seguido del tabaco. En ambos casos el predominio es del sexo masculino, siendo losmayores de 40 años, el grupo poblacional más afectado (SISVEA, IMSS, ISSSTE).De manera adicional, se cuenta con información que valora el i m p a c t o producido por el consumo dealcohol en la salud de las personas. En su mayoría los problemas se asocian más con la condición de abusoen el consumo de alcohol que con la dependencia.Los bebedores son más en cantidad, que los alcohólicos. Las repercusiones sociales del consumo dealcohol son responsabilidad, en mayor medida, de personas que no presentan dependencia al alcohol, sinoque consumen con frecuencia altas cantidades.En las salas de urgencias médicas, tanto en hospitales del IMSS como en los servicios de las ciudadesintegradas al SISVEA, el primer lugar lo ocuparon los problemas de salud asociados al consumo de alcohol(SISVEA, IMSS). Además, el abuso de alcohol está asociado con los principales riesgos en los adolescentes,como tener relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol, intentar el suicidio, conducir después de haberbebido, subir al auto de un conductor que ha bebido demasiado (Alcoholismo y abuso de bebidas alcohólicas).Los jóvenes son más susceptibles de ser víctimas de muerte por accidentes que la población adulta.En las mujeres se incrementa el riesgo de violencia física por parte de la pareja si hay consumo dealcohol. Amayor intensidad de violencia, mayor es la participación del alcohol (Alcoholismo y abuso de bebidasalcohólicas).Con respecto a las estadísticas de mortalidad, la mayor proporción de decesos, tanto en los ServiciosMédicos Forenses como en el Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones, se asociaron alconsumo de alcohol (SISVEA, SEED).Además las muertes por cirrosis hepática asociadas con el abuso de alcohol están aumentando(Alcoholismo y abuso de bebidas alcohólicas).1 0


OTRAS DROGASEstudios en población general de 1998, muestran un aumento en los índices de consumo de sustancias;por ejemplo entre la población adulta masculina de 35 a 65 años, y con ello, la proporción que presentadependencia (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).Entre 1988 y 1998 aumentó el consumo de mariguana, de cocaína (en forma importante), de inhalables,alucinógenos y de heroína (con un brote importante en la región noroccidental) (Observatorio epidemiológicoen drogas, 2001).La mariguana es la droga de preferencia de la población urbana, seguida por la cocaína, los inhalables,los alucinógenos y la heroína (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).También ha aumentado el índice de personas que continúan usando las sustancias después de haberexperimentado sus efectos. La tasa de continuidad creció en el caso de la cocaína y se duplicó en el de lamariguana (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).La proporción mayor de usuarios fuertes se encuentra en la zona norte del país, en tanto que la zonasur es la menos afectada (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001). La proporción de personas quesolicitan ayuda sigue siendo baja (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).Estudios con estudiantes de educación media, media superior y superior, realizados entre los años2000 y 2002 en algunos estados del país (Distrito Federal, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Jalisco),también muestran un incremento en el consumo.En los estados, los índices de consumo continúan siendo menores que en la Ciudad de México y persisteuna brecha importante en cuanto al consumo entre hombres y mujeres. Permanecer en la escuela es un factorde protección. Se registra un aumento del consumo de cocaína, metanfetaminas y heroína, aunque la drogade preferencia sigue siendo la mariguana.Se observa que el inicio del consumo es a edades cada vez más tempranas y que aumenta el número deexperimentadores; la disminución se relaciona con el incremento en la probabilidad de usar sustancias másadictivas (Encuestas con estudiantes).En los centros de tratamiento, la mariguana persistió en 2001 como droga de inicio, en segundo lugardespués del alcohol (SISVEA). La droga que los lleva a buscar ayuda o tratamiento en los Centros deIntegración Juvenil (CIJ) es la cocaína, seguida por la mariguana. En las organizaciones no gubernamentales(ONG), se encuentra en primer lugar la cocaína seguida por la heroína (SISVEA).Las mujeres llegan más oportunamente a tratamiento, con menos años de consumo (SISVEA).Para el caso específico de los CIJ, cuya cobertura es prácticamente nacional, entre 1997 y 2001, disminuyóla proporción de monousuarios para mariguana, inhalables y cocaína. (SISVEA, CIJ).Además, se confirman las tendencias de modificación en la forma del uso de drogas desde inicios de1990 hasta la fecha. Se evidencia un uso creciente de cocaína, probablemente asociado también al aumentodel uso de depresores con utilidad médica (se explica quizás uso combinado de cocaína con Rohypnol)registrado a mediados de la década (SISVEA, CIJ).Destaca la disminución en el consumo de solventes inhalables y más recientemente, de mariguana, locual lleva a la cocaína a situarse como sustancia de mayor referencia (SISVEA, CIJ).Se percibe como problema emergente el aumento y diseminación del uso de metanfetamina, inicialmenteen la frontera noroccidental pero expandiéndose en los estados de la costa del Pacífico y la Ciudad de México(SISVEA, CIJ).En la comparación de patrones de consumo entre hombres y mujeres, se observa una menor severidaden ellas: es menor el porcentaje de usuarias de 2 ó más drogas, tanto alguna vez en la vida como en los 30días previos, así como una proporción más baja de casos de uso problemático o de dependencia, así comoun menor uso de c r a c k, alcohol, mariguana, inhalables, cocaína y heroína. Esto puede asociarse con el hechode que las mujeres acuden más tempranamente a tratamiento (SISVEA, CIJ).1 1


De forma contraria, diversos indicadores señalan una complejidad creciente en el consumo de drogasen mujeres, ya que hay una mayor proporción que inicia el uso con metanfetaminas, tranquilizantes menoresy Rohypnol; se detectan igualmente porcentajes similares o mayores de uso alguna vez en la vida, demetanfetaminas, tranquilizantes menores, alucinógenos y Rohypnol. Las diferencias inclusive son menoresen el consumo reciente (SISVEA, CIJ).En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) , las consultas originadas en el año 2001 porproblemas debidos al consumo de alcohol ocuparon, por mucho, el primer lugar en todos los grupos de edad;el segundo lugar de demandas de consulta fueron aquellas catalogadas como múltiples drogas y otrassustancias (SISVEA, IMSS).En el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) , lademanda registrada ese mismo año de consulta por consumo de drogas, tales como sedantes o hipnóticos,estimulantes, cocaína, cannabinoides y otras, se ubicó en tercer lugar, después de casos nuevos asociadosa tabaco y alcohol (SISVEA, ISSSTE).En ambos casos, son los más jóvenes quienes reciben atención por uso de opioides, cannabinoides,cocaína y drogas múltiples (SISVEA, IMSS, ISSSTE).Cuando se trató de sedantes o hipnóticos, la demanda de consulta por mujeres superó a la de los hombresen ambas instituciones (SISVEA, IMSS, ISSSTE).Cabe aclarar que tanto en el IMSS como en el ISSSTE se espera un subregistro de casos por consumode drogas, debido a que se trata de población derechohabiente, que como tal es un grupo cautivo detectablecon facilidad.En la Ciudad de México, información proveniente de instituciones del sector salud y de procuraciónde justicia en el año 2001, relativa al uso de drogas alguna vez, último año y último mes, ubica como lasdrogas más empleadas por hombres y mujeres a la cocaína, mariguana e inhalables en ese orden (SISVEA,S R I D ).El consumo de drogas ocurre también en la actividad de conducción de vehículos de transporte,provocando riesgos de sufrir lesiones invalidantes y la pérdida de vidas humanas.De un total de muestras de orina de operadores del transporte público federal, analizadas en 2001en 30 entidades federativas, el 5.3% fueron positivas. El mayor consumo detectado fue de anfetaminas,seguido de cocaína y cannabis (SISVEA, SCT). La frontera norte y algunos de los estados del centro registranmayor prevalencia en el consumo de drogas (SISVEA, SCT).Así mismo se cuenta con información sobre el impacto del consumo de alcohol en distintas esferas dela salud (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).Según información proveniente de estudios enpoblación general en el año 1998, los problemas derivados del consumo de una o más sustancias,mayormente reportados en hombres y mujeres, fueron los psicológicos; en las mujeres ocuparon el segundolugar los problemas físicos derivados del consumo de sustancias o de su suspensión; en los varones, lasdificultades sociales fueron las más frecuentes (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).En las mujeres los problemas físicos más frecuentes fueron los de salud y en los varones, la dificultadde control. (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).Entre los problemas de tipo emocional registrados en las mujeres, se mencionan los de tipo depresivo,en tanto que entre los varones fueron más comunes los relacionados con ansiedad. Los hombres mencionaronmás problemas de irritabilidad y de desconfianza que las mujeres. Las dificultades sociales más señaladasen ambos grupos fueron de índole interpersonal, en particular, discusiones con amigos y familiares; losvarones reportaron, en mayor medida haber sido arrestados o padecer problemas económicos derivados deluso de sustancias (Observatorio epidemiológico en drogas, 2001).1 2


Por otra parte, entre los estudios epidemiológicos llevados a cabo recientemente por el Instituto Nacinalde Psiquiatría, destaca la Encuesta Nacional sobre Comorbilidad Psiquiátrica, Discapacidad y uso de Servicios,bajo la dirección de Ma. Elena Medina-Mora, y los investigadores C. Lara, G. Borges, J. Villatoro, C. Fleiz,E. Rojas y J. Blanco, estudio que forma parte de una iniciativa internacional coordinada por la OrganizaciónMundial de la Salud, cuyo objetivo fue evaluar la situación de la patología mental en países con diferentenivel de desarrollo, determinar las necesidades de atención a la salud y orientar la política en esta materia.Las metas planteadas en el estudio fueron:i) Estimar la prevalencia de los desordenes mentales incluyendo las adicciones y la discapacidad con laque se asocian en la población total, por entidad geográfica y grupos socialesii) Estudiar la historia natural de los padecimientos mentalesiii) Conocer el índice de uso de servicios y las barreras para la atencióniv) Desarrollar y probar hipótesis acerca de los factores antecedentes y el curso de los trastornos.La población objetivo fueron los residentes permanentes en hogares ubicados en las zonas urbanas delpaís (población de 2,500 habitantes y más), de 18 a 65 años.Para la población total del país, la prevalencia de abuso o dependencia de drogas en los últimos 12 mesesfue del 0.4% y, del 1.5% la prevalencia alguna vez en la vida. En lo que se refiere al consumo de alcohol, laprevalencia de abuso o dependencia para la población total en los últimos 12 meses fue de 1.8% y del 7%alguna vez en la vida.En el caso de la nicotina, en los últimos 12 meses la prevalencia fue de 1.1% en hombres y de 0.5% enmujeres. La prevalencia de dependencia a la nicotina alguna vez en la vida, fue de 2.2% en hombres y de0.9% en mujeres. La prevalencia de trastornos por uso de cualquier sustancia alguna vez en la vida fue de15.1% para la población masculina y de 1.6% para la población femenina.Abuso o dependenciaPO B L A C I Ó NN A C I O N A LU R B A N A18 - 65 A Ñ O SD R O G A Sh o m b r e s m u j e r e s To t a lAlguna vez en la vida 835 , 106 3.0 % 30 , 255 0.1 % 871 , 385 1.5 %Últimos 12 meses 250 , 532 0.9 % — — 250,532 0.4 %A L C O H O LAlguna vez en la vida 3 ’ 813 , 651 13.7 % 272 , 299 0.9 % 4 ’ 066 , 463 7.0 %Últimos 12 meses 1 ’ 029 , 964 3.7 % 30 , 255 0.1 % 1’045,662 1.8 %D E P E N D E N C I ADE NICOTINAAlguna vez en la vida 2.2 % 0.9 %Últimos 12 meses 1.1 % 0.5 %Últimos 30 días 2.2 % 0.3 %P R E VA L E N C I ADE T R A S TORNOS POR USO DE SUSTA N C I A S *Alguna vez en la vida 15.1 % 1.6 %Últimos 12 meses 5.0 % 0.6 %Últimos 30 días 1.4 % 0.3 %* Por abuso o dependencia de alcohol o drogas, o dependencia de nicotinaFuente: Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, CONACYT, PFEIZER1 3


Esta recapitulación permite observar que en el campo de la salud se han desarrollado diferentes estrategiasmetodológicas con la finalidad de obtener información objetiva y completa sobre el uso y abuso de sustanciasadictivas que permita dar respuesta a preguntas como: ¿Cuál es el nivel de consumo en la población?, ¿Cómoson su frecuencia, cantidad, circunstancias, etc.?, ¿Cuáles son los problemas relacionados con el consumo?,¿Qué factores de riesgo se deben considerar?El esfuerzo realizado y los logros alcanzados hasta este momento son incuestionables. Sin embargo,la naturaleza multifactorial y dinámica del problema que nos ocupa, presenta aún importantes retos entrelos que destacamos, la integración y estandarización de la información, el impulso para realizar nuevosestudios que permitan ampliar la perspectiva cambiante del problema, la difusión de datos confiables yoportunos generados por el O b s e r v a t o r i o, así como la creación de mecanismos para evaluar el impacto depolíticas y programas.Este documento constituye el segundo informe de un grupo de trabajo insterinstitucional. En los dosprimeros capítulos se presenta un panorama actual sobre el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaquismoen México.El tercer capítulo conjunta información del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA)que incluye información procedente del Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID) del InstitutoNacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INP), la casuística de atención del Instituto Mexicano delSeguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE),los Centros de Integración Juvenil (CIJ), la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la informaciónsobre mortalidad brindada por el Sistema Epidemiológico y Estadístico de Defunciones (SEED).En el capítulo cuarto se incluyen los resultados de las encuestas nacionales y regionales conestudiantes, coordinadas por la Dirección General de Epidemiología (DGE), el Instituto Nacional dePsiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INP) y el Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC). Porcuanto se refiere a las encuestas coordinadas por la Subsecretaría de Servicios Educativos para el DistritoFederal de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el INP, algunas de ellas se han desarrollado endiferentes municipios y entidades del país.El capítulo quinto incorpora estudios desarrollados en poblaciones especiales, cuya dinámica requierede intervenciones específicas; y el último trabajo se refiere a la formulación de políticas.Finalmente, reconocemos el esfuerzo interinstitucional y multidisciplinario que cristaliza en las valiosasaportaciones que integran esta edición y que sin duda, se enriquecerán y actualizarán sistemáticamente connuevos datos generados en los próximos estudios epidemiológicos.Dr. Guido BelsassoCOMISIONADO DEL CONSEJO NACIONALCONTRA LAS ADICCIONES1 4


1Alcoholismo y abuso de bebidas alcohólicasMa. Elena Medina-Mora DIRECTORADE INVESTIGACIÓN EPIDEMIOLÓGICAY SOCIAL.INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDELA FUENTEGuillermina NateraJEFADEL DEPARTAMENTODE INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL,INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDELA FUENTEGuilherme BorgesINVESTIGADOR TITULAR C. INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDELA FUENTE,UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA- XOCHIMILCOINTRODUCCIÓNEl consumo de bebidas con alcohol en México data de la época precolombina; a partir de la Conquista su usose extendió a grandes sectores de la población, especialmente a los hombres de edad media y en las últimasdécadas se ha observado un crecimiento importante entre la población femenina, en hombres y en adolescentes.Su uso se relaciona de manera importante con festividades cívicas y religiosas cuyo patrón de consumo ha sidodescrito como episódico y explosivo, ya que se observa con poca frecuencia pero con grandes cantidadesconsumidas en las ocasiones de consumo. El abuso de este producto representa un elevado costo para el país,por su contribución en mortalidad prematura debida a problemas de salud y como resultado de accidentes yviolencias. Se ha estimado que el abuso de alcohol, por sí solo representa el 9% del peso total de la enfermedad 1en México. Los padecimientos asociados al consumo de alcohol que más pérdida de días de vida saludableprovocan, son la cirrosis hepática (39%), las lesiones por accidente de vehículo de motor (15%), la dependenciaalcohólica (18%) y los homicidios (10%) (Frenk, 1999). Sin embargo, también se trata de uno de los problemasde salud pública con elevado índice de recuperación de la inversión en programas orientados a su prevencióny manejo. De ahí que sea importante que el Observatorio Mexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogas, mantengaun diagnóstico actualizado del problema, que oriente las políticas públicas en la materia.En el presente capítulo se presenta un panorama del consumo de alcohol en el país y los problemas conlos que se asocia, se revisan aspectos relacionados con la disponibilidad de bebidas, los patrones de consumo,las normas sociales en torno a esta práctica y se concluye con una serie de recomendaciones para la políticade salud.L A EXTENSIÓN DEL C O N S U M OEl consumo per cápita, estimado en 1997, a partir de las ventas sujetas a un control fiscal, es de 5.54 litrosde alcohol absoluto para la población mayor de 15 años 2 . Este indicador ha mostrado variaciones en losúltimos treinta años con un incremento importante en relación con el nivel de consumo observado en 1970,cuando representaba 3.82 litros para la población mayor de 15 años; alcanzó su elevación máxima en 1980,con 6.0 litros, y su punto más bajo se dio en 1986, con 4.48 litros a partir del cual aumenta sin haber alcanzadoslos niveles observados hace dos décadas. (Rosovsky & Borges 1996; CISMAD, 1997).1 Medición conjunta de días de vida sana perdidos por mortalidad prematura debida a enfermedad, accidentes o violencias ya tiempo de vida llevado con discapacidad o AVISAs (Frenk y cols., 1994).2 Incluye el total de la producción que paga impuestos más las importaciones y restando las exportaciones.1 5


La evolución del consumo per cápita sigue el trayecto del desarrollo económico del país que después depresentar tasas altas y sostenibles de crecimiento económico desde la década de los años 40 hasta los 80,cuando el producto interno bruto crece 6%, y la población 3%. Se presenta entonces un importante recesoderivado de un crecimiento del producto interno bruto (1.9%), por debajo del observado en la población (2%)y se revierte en la década de los años 90, con crecimientos de 3% y 1.7% respectivamente (ConsultoresInternacionales, 1998).El consumo per cápita es 2.7 veces inferior al observado en Francia (13.7), 2.2 veces menor que el deEspaña (11.09), 1.7 veces inferior al de Estados Unidos (8.9). En América Latina es también inferior alobservado en Argentina (9.58), Venezuela (9.41), Uruguay (8.17), Chile (7.06) y Colombia (6.41) y similar alreportado en Costa Rica (5.72) y Brasil (5.57). En países desarrollados se observa una tendencia hacia eldecremento en tanto que en países menos desarrollados, entre ellos México, la tendencia es hacia elincremento (WHO, 1999), (gráfica 1).En México el consumo no se distribuye en forma homogénea en la población. Por una parte, existe unaproporción importante de abstemios 3 , principalmente en la población femenina. El alcohol disponible esconsumido básicamente por hombres de edad media (ENA 1993, 1998) y el 25% de los bebedores másfuertes, consumen el 78% del alcohol disponible (Medina-Mora M, Tapia R, Villatoro J, y otros, 1991).La cerveza es la bebida de preferencia (representa el 63% del consumo per cápita ), seguida de losdestilados (34%) y en menor proporción los vinos (1%); sin embargo, el consumo de esta última bebida seha incrementado más que ningún otro, con un porcentaje de variación de 300% entre 1970 y 1997 junto conla aparición de un nuevo producto, los “coolers” (0.027 litros de consumo per cápita en 1997) y “cocktails”(0.015 litros), con un contenido alcohólico de 5º en el caso de los primeros y de 12º en los segundos, mismosque se comercializan como bebidas refrescantes cuyo blanco principal es el sector joven de la población. Eltequila ha presentado un incremento en su participación en el mercado de los alcoholes, (de 0.13 litros en1989 a 0.47 litros en 1997).Tomada en conjunto, la industria del alcohol contribuye al 2.2% del PIB total, cifra similar a la industriaautomotriz terminal (Consultores Internacionales, 1998). La balanza comercial ha sido positiva debido al valorque el tequila y la cerveza han alcanzado en el mercado internacional. El ingreso obtenido por concepto degravámenes aplicados a estos productos, representó entre el 7% y el 10% de lo captado por el impuesto alvalor agregado en los años noventa. Los tributos generados por la producción formal de estas bebidasrepresentan aproximadamente la cuarta parte de los impuestos a la producción de productos petrolíferos(Consultores Internacionales, 1998).En 1982 los impuestos aumentaron 25% para la cerveza y 60% para las bebidas de alto contenidoalcohólico. En 1998 se aumentaron nuevamente, por lo que representan entre el 25% y el 30% del preciofinal de las bebidas con bajo contenido alcohólico y entre 35% y 40% de las bebidas con mayor contenido.El aumento de precios registrado en 1999, debido al incremento en impuestos y a otros costos de la cadenaentre la producción y el mercadeo, se asoció con una disminución de la demanda estimada entre el 8% y20% (Consultores Internacionales, 1998). En 2000 volvieron a subir los precios de las bebidas por otra alzade impuestos y su impacto en el volumen de consumo podrá apreciarse en los próximos años.3 Se define como abstemio a la persona que reporta no haber consumido bebidas con alcohol en los doce meses previos ala encuesta. Incluye aquellos que nunca han bebida alcohol (9% de la población urbana masculina y 18% de la femeninaentre 18 y 65 años) y aquellos que habiendo bebido en el pasado no lo hicieron en este período (14% de los hombres y 38%de las mujeres) ENA1998.1 6


La demanda de cerveza se redujo en 1983 a raíz del incremento de los precios, sin embargo, en 1988 seobservó una elevación en el consumo a pesar de que se mantuvieron altos los precios, probablemente debidoal bajo precio de la cerveza en comparación con otras bebidas alcohólicas. Desde 1992 este precio ha disminuidoen forma importante, lo que ha dado como resultado una recuperación del consumo per cápita. La demandade brandy ha disminuido considerablemente en los últimos 15 años a pesar de las variaciones en el preciomientras que la del ron ha aumentado. El tequila ha mostrado una reducción en el consumo interno debidoprobablemente al aumento de los precios (Zurita B, Lozano R 1998).El precio de las bebidas alcohólicas en su conjunto se ha mantenido por debajo de la tasa de inflación.En los años 90 la economía nacional registró una inflación del 21% y la industria de los alimentos 21.5%,pero las bebidas alcohólicas aumentaron sus precios en sólo 19.5% en el mismo período. La cerveza aumentósolamente 18%, las bebidas destiladas de uva 19.4%, el ron y otras bebidas destiladas de la caña de azúcarse ubicaron ligeramente por arriba de la tasa de inflación, con 21.6% y el tequila con 24.3% (ConsultoresInternacionales, 1998).Esta política de precios ha colocado a la cerveza en las preferencias de la población. Así por cada pesoque se gasta en alcohol, 64% corresponde a la cerveza y se producen 17 litros de cerveza por cada litro deotros productos (Zurita y Lozano, 1998). Al analizar la relación entre días de vida sanos perdidos debido amortalidad prematura y vida vivida con discapacidad (DALYS) debido a accidentes de tránsito, precios de bebidasy consumo per cápita, encontraron que los DALYS y los accidentes de tránsito crecieron entre los años 70 y1982, cuando el pico de la curva de incidencia de accidentes coincidió con una disminución de los precios delas bebidas, mientras que cuando los precios aumentaron, las pérdidas debidas a accidentes de tránsitodisminuyeron.Las estimaciones sobre el consumo per cápita presentadas, no incluyen el consumo de bebidas conalcohol que no pagan impuestos y cuyo volumen se ha estimado en el 40% del alcohol que se consume enel país, con un valor total del mercado de entre el 10% y el 12% (Consultores Internacionales, 1999). Ta m p o c oconsideran al consumo de pulque, que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 alcanzael 11% del consumo per cápita de la población urbana, medido en términos de etanol, y cuyo consumo enpoblaciones rurales de menos de 2,500 habitantes se ha estimado en seis veces al de la población urbanade más de 100,000 habitantes (INEGI, 1994).Según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, del INEGI (1994), el aguardientey el pulque son consumidos con más frecuencia en hogares que carecen de servicio de agua, sin teléfono y conpisos de tierra, en tanto que el vino de mesa es la bebida de preferencia entre la población de mayores recursos.El consumo global de alcohol se relaciona con el poder adquisitivo de la población. Así se sabe que el30% de quienes perciben más ingresos consume el 53% del alcohol disponible (Consultores Internacionales1998). Sin embargo, también queda claro que el gasto en alcohol en proporción al ingreso es mayor entrela población de menos recursos (INEGI, 1994). Por ello, un aumento de precios tendría impacto mayor en elsector más desfavorecido si éste no modifica sus hábitos de consumo, lo que sugiere la necesidad deconsiderar el impacto de las políticas de precios en este sector de población.No se observan diferencias en el índice de dependencia que desarrollan las personas que reportan comobebida de preferencia la cerveza, los destilados o el vino de mesa; alrededor del 12% de los varones y del 3% delas mujeres que las consumen, presentan dependencia al alcohol. En cambio la misma se observa en el 42% delos varones y el 26% de las mujeres que reportaron preferir los aguardientes o el alcohol de 96° (ENA, 1998).La evidencia de que se dispone, sugiere la necesidad de instrumentar políticas para las bebidas alcohólicasen conjunto, a la par de poner énfasis en el control de aguardientes, de otros productos de baja calidad y delalcohol de 96º para su consumo como bebida.LOS PATRONES DE CONSUMOEl consumo de bebidas alcohólicas en nuestro país sigue siendo una práctica característica de la población1 7


masculina, pues 77% de los varones que habitan zonas urbanas reportó haber bebido en los 12 mesesprevios a la encuesta, en tanto que esta conducta sólo se observó en el 44% de las mujeres. Es también unapráctica común entre los grupos más jóvenes de la población, que alcanza su punto máximo entre los 30 y39 años y desciende después de los 50 años (ENA, 1998).La población de a b s t e m i o s se divide en dos grupos: aquellos que nunca han bebido y aquellos quehabiendo bebido en el pasado, no lo hicieron en los 12 meses previos al estudio. Entre las mujeres es másfrecuente el primer caso (38% reportan nunca haber consumido una copa completa de alcohol, en comparacióncon 18% que lo hicieron en el pasado). Es más común encontrar entre los varones ex bebedores (14%) quepersonas que nunca han bebido (9%).En los varones que habitan zonas urbanas el consumo de grandes cantidades por ocasión de consumoque ocurre mensual o semanalmente, es el patrón característico, en tanto que el consumo frecuente de bajascantidades no es frecuente en este grupo. De acuerdo con los resultados de la encuesta, el 28% bebe menosde una vez al mes, 8.5% son bebedores frecuentes de bajas cantidades y 40% se ubican en los patronesmensuales o semanales que se asocian con altas cantidades. Este ocurre con más frecuencia en los gruposmás jóvenes hasta alcanzar su máxima expresión entre los 30 y 39 años. Entre las mujeres en cambio, elconsumo no es común y cuando ocurre tiende a ser moderado (gráfica 2).Las mujeres inician el consumo en edades posteriores a las de los varones. Treinta y cinco por ciento delos varones y 27% de las mujeres bebieron su primera copa completa de alcohol antes de cumplir los 18años de edad; entre ellas, la edad más frecuente para iniciar el consumo es entre los 18 y 29 años, en tantoque en el caso de los varones se encuentran dos puntos importantes: entre los 12 y 15 años y al llegar a lamayoría de edad.El consumo en el sector femenino de la población se ha incrementado en los últimos años con unadisminución importante de las tasas de abstención, que se redujo de 63.5% en 1988 a 55.3% en 1998, loque representa un cambio de 12.9%; entre los varones los índices disminuyeron en este período de 27% a23%, lo que indica proporcionalmente, un cambio ligeramente mayor de 15%.Entre los varones, la principal reducción en la tasa de abstención se dio en el grupo más joven, entre 18y 29 años, de 27% a 22% y entre 30 y 39 años de 24% a 18%, en tanto que en los grupos de mayor edadno se observaron diferencias importantes. Entre las mujeres, en cambio, las variaciones mayores se observaronen aquellas de mayor edad. La tendencia hacia el decremento disminuye con la edad, en el grupo entre 18y 29 años disminuyó de 61% a 55%, y hubo reducciones de 7%, 10% y 12% en los siguientes grupos deedad considerados en el análisis (30-39, 40-49, 50-65).La proporción de usuarios fuertes se mantuvo estable. Alcanzó 16% de los varones y a 0.8% de las mujeres,cuando en 1988, las tasas fueron de 14% y 0.6% respectivamente; sin embargo, entre los varones el grupo deedad con mayor proporción de usuarios fuertes pasó de ser el de 40 a 49 años en 1988, al de entre 30 y 39años en 1998. Los mayores índices de consumo se reportaron en la región norte del país (gráfica 3).No hubo cambios en la población que reportó beber diario o casi diario, esta práctica sigue siendo pococomún en la población; 4.8% de los varones y 0.3% de las mujeres reportaron beber diario o casi diario.A pesar de que las mujeres beben menos que los varones, tienden a consumir cantidades mayores.Cuando una mujer pasa la barrera social que la “protege” de consumir, tiende a un consumo más severo, loque la expone a un mayor riesgo de sufrir consecuencias adversas, además de dificultar su rehabilitación.La mujer presenta una doble vulnerabilidad: biológica, al desarrollar problemas con menores dosis y tiemposde consumo que el varón; y social, al ser objeto de un mayor rechazo de los demás cuando desarrollaproblemas. A pesar de estas diferencias, la mayor parte de los programas de atención están diseñados paraatender las necesidades de los varones.Junto con las mujeres, los adolescentes se suman al grupo de consumidores que copian los modelosmasculinos adultos, en los que se asocia con frecuencia el consumo y la embriaguez. Para los adolescentes dehoy en día parecen no existir normas claras que limiten el consumo en este grupo de edad, ni en la familia ni en1 8


los establecimientos comerciales (Medina-Mora, Rojas, Mariño, et al., 1997). El uso de alcohol sigue siendo comoantes, un elemento importante de paso a la edad adulta pero ahora se suma un mayor número de mujeres y enambos casos ocurre a edades más tempranas. El 67% de los varones y 77.3% de las mujeres han bebido unacopa completa de alcohol antes de cumplir 18 años, edad legal para beber. El índice de consumo fuerte, 5 copaso más por ocasión, al menos una vez por mes, es alto y alcanza al 3.6% de los varones y al 1.5% de las mujeresde entre 12 y 17 años, con índices más elevados en las zonas centro y norte del país (ENA1998).E LI M PA C TO DEL A B U S OLa mayor parte de los adolescentes no presenta problemas con su manera de beber, sólo 3.2% presentaalgunos síntomas que sugieren dependencia (ENA1998). Sin embargo, el abuso de esta sustancia se asociaa los principales riesgos que ocurren en esta etapa, como tener relaciones sexuales bajo los efectos delalcohol, situación que fue reportada por el 23% de los adolescentes, según datos de la última Encuesta deEstudiantes de Enseñanza Media y Media Superior (Fleiz, Villatoro, Medina Mora y otros, 1999); o el intentode suicidio, 2 veces más frecuente entre quienes beben; el conducir después de haber bebido fue reportadopor 9% de los menores entre 12 y 17 años o el subirse en el auto de un conductor que ha bebido demasiado,que se mencionó en un 16% (ENA, 1998).En general los adolescentes compran alcohol en tiendas o beben en lugares destinados para el consumosin que se les pida identificación, además de contar con poca información sobre los niveles de consumo deriesgo (ENA 1998). Estudios realizados en lugares en donde los jóvenes consumen alcohol muestran larelación entre prácticas comerciales, como las “barras libres”, “los concursos” y otras promociones, y laembriaguez de los asistentes, entre quienes con frecuencia se incluyen menores de edad. Estos estudioshan demostrado también el elevado índice de menores que conducen bajo estado de intoxicación y que nousan el cinturón de seguridad (72%) (Ortiz, Galván , 1997).Los jóvenes son más susceptibles de ser víctimas de muerte por accidentes que la población adulta. Dehecho, en el 10% del total de las defunciones en accidentes de tránsito de vehículo de motor ocurridos en elpaís en 1994, las víctimas tenían entre 15 y 19 años. La proporción aumenta a 13% entre los 20 y 24 años,cuando alcanza su pico para descender posteriormente, hasta alcanzar niveles por debajo del 4% para cadaquinquenio después de los 50 años de edad (SSA, 1980-1994). De acuerdo con la Encuesta Nacional deAdicciones, 1% de los adolescentes entre 12 y 17 años reportaron haber tenido un accidente asociado con suforma de beber, y esto ocurrió en 1.4% de aquellos que suelen consumir grandes cantidades de alcohol poro c a s i ó n .Los estudios realizados en diferentes ciudades del país muestran que uno de cada cinco ingresos a salasde urgencia por eventos traumáticos, presentan niveles positivos de alcohol en sangre (Borges, García., Gily otros, 1994; Borges, & Rosovsky,1996; Borges, Cherpitel & Rosovsky 1998; Borges, Medina-Mora, Cherpitely otros 1999), y que menos de uno de cada 10 son personas dependientes al alcohol susceptibles de serinfluidos en programas de educación y aprendizaje social. Estos mismos estudios muestran que alrededor deuna quinta parte de estos ingresos, la persona ha estado bebiendo en un establecimiento donde se expendenbebidas con alcohol, lo que ofrece la posibilidad de intervenir en los lugares donde se origina el consumo(gráfica 4).Los estudios transculturales en México y Estados Unidos, también reportan que en nuestro país registrantasas más altas de consumo poco frecuente y de grandes cantidades (24% y 6%) y tasas menores de consumofrecuente de bajas cantidades (3% y 12%) (Caetano, Medina-Mora, 1988), y que se observan también tasasmás altas de ingreso a salas de urgencia con niveles positivos de alcohol en sangre (21% y 11%) (Cherpitel,Pares, Rodes, Rosovsky 1993; Borges, Cherpitel, Medina-Mora, y otros, 1998).Se ha estimado que el consumo de alcohol incrementa en casi siete veces el riesgo de ingresar a unservicio de urgencia por traumatismo independientemente de su origen; incrementa 30 veces el riesgo cuandoel ingreso está relacionado con violencia infligida por otros y 58 veces, cuando el ingreso es por una violencia1 9


autoinfligida (Borges et al., 1999).Datos de la Encuesta Nacional de Adicciones señalan que 29% de las mujeres adultas, habitantes de zonasurbanas del país y que tienen o han tenido pareja, han sufrido violencia física por parte de ésta. En 60% de loscasos de este tipo de violencia, el alcohol estuvo involucrado. En una encuesta de hogares llevada a cabo enla ciudad de Pachuca, Hidalgo ( Natera, López, 1997), se encontró que a mayor intensidad de la violencia,mayor es la participación del alcohol, con índices que oscilaron entre 8% en el caso de la violencia verbal, 23%y 26% cuando la violencia incluyó golpes y 52% cuando se forzó a una relación o contacto sexual.En esta misma ciudad, se estimó que en uno de cada tres ingresos a las agencias del Ministerio Públicohabía estado involucrado el alcohol durante el acto de violencia. El riesgo de que una persona con patrón deconsumo frecuente ingrese por lesiones a una de esas agencias a hospitales de urgencias, es cuatro vecesmayor comparada con la probabilidad de que sea detenido (Natera; López, 2000). Se observó que además deser joven, consumir alcohol y reportar eventos de celos en la relación con la pareja, explicaban el 52% de lavarianza de los actos de violencia que se cometen en contra de la pareja (Natera, Tiburcio, Villatoro, 1997).La evidencia revisada sugiere que los problemas presentados en nuestro país pueden explicarse por laforma en que se consume el alcohol: en forma episódica (no diario) con grandes cantidades de alcoholingeridas por ocasión de consumo. Los problemas que se asocian con el abuso de alcohol son más frecuentesentre los bebedores no dependientes, ya que solamente 18% de las personas que han sufrido un accidenteautomovilístico en el que el alcohol ha estado involucrado (Medina-Mora y otros, 1991), son dependientes,con lo que se confirma lo observado en los estudios de salas de emergencia, en el sentido de que losaccidentes sucedidos con la presencia de alcohol, están más relacionados con la ingesta aguda que con elconsumo crónico (Rosovsky, García,. López y otros,1988).Esta es la paradoja del consumo moderado a la que se había hecho referencia, debido a que los bebedores“normales” son más en cantidad, que los alcohólicos. Las repercusiones sociales del consumo de alcoholson responsabilidad, en mayor medida, de personas que no presentan dependencia sino que consumenfrecuentemente altas cantidades de alcohol. De ahí que sea este grupo de personas que beben grandescantidades en circunstancias de riesgo, el objetivo de los programas de promoción de la salud.Los estudios clínicos y las encuestas de población muestran que las adicciones se asocian con frecuenciacon enfermedades mentales, especialmente ansiedad, depresión y con algunos trastornos de la personalidad.Estudios llevados a cabo en México han demostrado que 9% de las personas con abuso de alcohol padecíantambién un desorden afectivo y que éste aumentaba a 18% cuando se consideraban los casos condependencia. Las proporciones para los trastornos de ansiedad fueron 15% y 35%, respectivamente(Merikangas, Mehta, Molnar y otros, 1998).Nuestro país presenta elevada mortalidad por cirrosis hepática, con tasas de 22 muertes por 100,000habitantes (ENA1998). La mortalidad por cirrosis asociada con el abuso de alcohol se encuentra en ascenso.En los hombres, aumentó en 72% entre 1970 y 1995 y en 13% en las mujeres. Durante el mismo período,la mortalidad por cirrosis hepática asociada a otras causas disminuyó en 33% para los hombres y en 20%para las mujeres. Las variaciones en los diferentes estados de la república son considerables, con oscilacionesde 6.78 por 100,000 habitantes en Durango y de 44.19 por 100,000 habitantes en Hidalgo, el cual registralas tasas más altas (SSA, 1970- 2002).Al ajustar la pirámide poblacional mexicana a la de la Comunidad Económica Europea, a fin de comparartasas de mortalidad evitando el sesgo producto de una población mexicana más joven y por tanto con menosriesgo de morir por una enfermedad crónica, la mortalidad por esta causa alcanza una tasa de 48.6 muertespor cien mil habitantes, superior a la observada en Francia o en Estados Unidos de 17 y 11.6 por 100,000habitantes respectivamente (Edwards, Anderson, Babor, et al. 1994). Sin embargo, este exceso de mortalidadse registra en cuatro estados del centro del país: Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Estado de México. Al remover dela media nacional, la mortalidad registrada en estos estados, la sobre mortalidad desaparece (gráfica 5).Los estudios llevados a cabo en nuestro país (Calderón, et al., 1981; Medina-Mora, et al., 1993) han2 0


documentado cómo las normas sociales están más relacionadas con quien puede beber que hacia la moderación;en general se considera que las mujeres no deben de beber, pero es aceptado que un hombre se embriaguede vez en cuando. Estos dobles parámetros son apoyados por hombres y mujeres, jóvenes y adultos. No seobserva una estructura normativa definida ya que al mismo tiempo que se considera que “embriagarse es unaforma inocente de divertirse” o que “ hace bien embriagarse de vez en cuando”, se le atribuyen aspectos negativostales como que “el alcohol saca lo peor de la gente”. No se observan, en las respuestas de las personas,referencias a las cantidades de alcohol o al consumo sin riesgo. Aún más, no existe clara definición de lo quees “tomar”, o “tomar en exceso”; en general la población tiene poca información sobre la cantidad de alcoholque inhabilita a las personas para ejecutar acciones concretas como manejar u operar maquinaria. Estosresultados enfatizan la necesidad de orientar campañas informativas e introducir programas de educación, quemodifiquen una estructura normativa propiciatoria del abuso.También es necesario ampliar la oferta de servicios de salud para los alcohólicos y sus familiares.Elalcoholismo afecta al 9% de los varones y al 1% de las mujeres de entre 18 y 65 años, que viven en zonasurbanas del país y, en la Ciudad de México, los índices alcanzan 9.2% y 1.9%. En el país, la proporción máselevada de consumidores se ubica en la zona centro (62%) y de las ciudades estudiadas en la EncuestaNacional, el Distrito Federal y Guadalajara, son las que alcanzan índices más altos (ENA, 1998), (gráfica 6).Los estudios transculturales, que han compartido metodologías similares en México y Estados Unidos,reportan que aquí se tienen tasas más bajas de dependencia (8% en comparación con 18% en la poblaciónnorteamericana) Vega, Kolody, Aguilar-Gaxiola y otros, 1998). Estos estudios han mostrado que cuando losmexicanos migran a los Estados Unidos, elevan su consumo (Caetano & Medina-Mora, 1986) y aumentatambién el número de dependientes. Este índice crece cuando se consideran solamente los mexicanos quellevan más de trece años en los Estados Unidos, y es superior si se refiere a la población de origen mexicanoque ha nacido en aquel país (Vega, Kolody, Aguilar-Gaxiola y otros, 1998). Estudios llevados a cabo en Méxicomuestran índices más elevados de consumo y dependencia en población rural que ha tenido experienciamigratoria en Estados Unidos (Pérez, 2002), sugiriendo la necesidad de desarrollar programas especialespara este grupo de población.A pesar de estos elevados índices de consumo, pocos son los alcohólicos que buscan ayuda en nuestropaís. Los estudios de población general señalan que solamente una de cada tres personas que presentandependencia al alcohol, solicita ayuda para atender sus problemas (ENA, 1998). Otros estudios handocumentado cómo las familias mexicanas tienden a ocultar el problema por un tiempo significativamentemayor de lo que ocurre en otros países, con un costo importante para la salud y bienestar de las familias queconviven con una persona enferma (Natera, Mora, Tiburcio,1999).P E R S P E C T I VA SLa información presentada en el capítulo sugiere que el consumo de alcohol está en aumento principalmenteentre las mujeres, que se ha reducido la edad de inicio, que el consumo fuerte se ubica en edades mástempranas y que los adolescentes se suman a las prácticas de consumo copiando cada vez más los modelosmasculinos adultos, de vincular consumo con embriaguez. Las repercusiones de esta práctica en problemasde salud derivados de un consumo crónico, de accidentes y violencias ligados a los eventos de intoxicación,son frecuentes, además de que las normas sociales no se orientan a fomentar la moderación en el consumo.De este panorama se desprende la necesidad de instrumentar medidas de promoción de la salud queincluyan acciones orientadas a modificar la cultura de embriaguez, para introducir prácticas de consumosaludable, es decir consumo dentro de los niveles de bajo riesgo 4 en la población general y promover actitudesde respeto a la decisión de no consumir por parte de aquellas personas que tienen problemas en el manejodel alcohol, que están enfermas o que han decidido no consumir bebidas con alcohol.4 Se ha recomendado como límite de menor riesgo el consumo de no más de 9 copas de cualquier bebida a la semana si sees mujer y no más de 12 si se es varón, no más de una copa por hora y en total no más de cuatro por día si es varón y tressi es mujer. Ninguna si se está enfermo, tiene problemas con el alcohol, se trata de una mujer embarazada o que planeaconcebir (Medina-Mora, Carreño, Ortiz, 1997).2 1


Los programas de prevención de accidentes y violencias son especialmente necesarios y es recomendableque incluyan:I) programas de movilización comunitaria encaminada a crear conciencia en la población sobre los riesgosasociados con el consumo de sustancias y la conducción de automóviles, con objeto de hacerlos partícipesde los programas;II) revisión y modificación de los reglamentos de policía y tránsito con el fin de determinar los niveles dealcohol en sangre permitidos para conducir vehículos, la autorización de los cuerpos de policía parasolicitar pruebas de niveles de alcohol en sangre a través de dispositivos de aliento, así como la imposiciónde sanciones en caso de violación de éstas, con énfasis en la consistencia de su aplicación más que ensu severidad;III) modificaciones en las autorizaciones de uso de suelo y licencias a establecimientos que expenden bebidascon alcohol, a efecto de evitar tanto el ingreso de menores de edad, como las prácticas comerciales quefavorezcan la intoxicación, tales como las “barras libres”, las “horas felices” o los “concursos”, entre otras,y la corresponsabilidad en el aseguramiento de un regreso seguro de sus clientes, que incluye contarcon sitios de taxis controlados fuera de los establecimientos;IV) la capacitación de proveedores de servicios para que sean capaces de identificar signos de intoxicacióny prevenir que sus clientes lleguen a estos estados;V) desarrollar programas orientados a modificar prácticas sociales que legitiman el uso de la violencia,especialmente aquella asociada con el alcohol.La prevención debe recibir más apoyo en todos los niveles, sobre todo aquella orientada a desarrollarhabilidades en las personas para enfrentarse a los riesgos ambientales y alcanzar bienestar.Es necesario ampliar la cobertura de los servicios de salud, en particular de los dirigidos a la poblacióncon bajos recursos. Si la experiencia clínica indica que diferentes tipos de individuos responden de maneradistinta a diversos tipos de tratamiento, es necesario ofrecer una variedad de opciones de tratamiento einstrumentar mecanismos de diagnóstico que permitan a los pacientes recibir el tratamiento que mejor seadecue a sus necesidades. Nuevamente, es indispensable incluir un componente de evaluación de impactoy de revisión continua de los programas.Es importante lograr una mejor integración de los programas de atención existentes con el fin de ofrecerapoyo de desintoxicación, internamiento y tratamiento de complicaciones médicas y psicosociales; desarrollarnormas de operación y ofrecer apoyo financiero a aquellos programas que cumplan con éstas.REFERENCIAS1. Borges G., Cherpitel C., Medina-Mora,ME., Mondragon L., Casavuevas, L., (1998) ”Alcohol consumption in ER patients andthe general population”, Alcoholism, Clinical and Experimental Research, 22: 1986-1991.2. Borges G., García G., Gil A., Vandale S., (1994) Casualties in Acapulco: Results of a Study on Alcohol Use and EmergencyRoom Care., Drug and Alcohol Dependence, 36, 1-7.3. Borges G., & Rosovsky H., (1996) Suicide attempts and alcohol consumption in an emergency room sample. Journal ofStudies on Alcohol, 57, 543-548.4. Borges G., Cherpitel C. & Rosovsky H., (1998) Male drinking and violence-related injury in the emergency room. Addiction,93, 103-112.5. Borges G, Medina-Mora ME, Cherpitel C, Casanova L, Mondragón L, Romero M.(1999) “Consumo de bebidas alcohólicasen pacientes de los servicios de urgencia de la ciudad de Pachuca, Hidalgo”. Salud Pública de México 41(1):3-11.6. Caetano R., Medina-Mora ME. (1988) Acculturation and drinking among people of Mexican descent in Mexico and the UnitedStates. Journal of Studies on Alcohol, 49, 462-471.7. Calderón, G. Campillo, C. Suárez, C. (1981) Respuestas de la Comunidad ante los Problemas Relacionados con el Alcohol.México: Monografía OMS-IMP.2 2


8. Centro de Información en Salud Mental y Adicciones, Instituto Mexicano de Psiquiatría, México. Estimaciones del consumoper cápita en México, 1970-1997.9 . Consultores Internacionales. (1998) El beneficio económico: Beber de Tierra Generosa. Libro 2 Ciencia de las bebidas alcohólicasen México, (ed) Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (Eds) Medina-Mora ME, Echeverría L, 234-249.10. Consultores Internacionales. Prospectiva del mercado mexicano de bebidas alcohólicas destiladas al año 2000. Informepreparado para la Fundación de Investigaciones Sociales A.C., México, 1999.11. Cherpitel C., Pares A., Rodes J., Rosovsky H. (1993) Drinking in the injury event: Acomparison of emergency room populationsin the United States, Mexico and Spain. International Journal of the Addictions, 28, 931-943.1 2 . Edwards G., Anderson P., Babor T F., Casswell S., et al. Alcohol policy and the public good. Oxford University Press, 1994.13. Fleiz C., Villatoro J., Medina Mora ME., Alcántar E., Navarro C., Blanco J. (1999). Conducta sexual en estudiantes de laCiudad de México. Salud Mental 22(4) 14-19.14. Frenk, J., Lozano R, González Block Ma, et al. Economía y Salud: propuesta para el avance del Sistema de salud en México.Informe final. México D.F., Fundación Mexicana para la Salud 1994.1 5 . Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), (1994) Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos. México.16. Medina-Mora ME., Tapia R, Villatoro J, Sepúlveda J, Mariño Mc, Rascón Ml. Patterns of alcohol use in Mexican urbanpopulation: Results from a National Survey. Paper presented at the 17th. Annual Alcohol Epidemiology Symposium. Sigtuna,Sweden, 1991.17. Medina-Mora ME, Rojas E, Mariño MC, Martínez N, Fleiz C, Mondragón L, Leal L. (1997) El abuso de alcohol en estudiantes.¿Qué podemos hacer padres y maestros? Resultados del estudio: Consumo de sustancias en estudiantes de enseñanzamedia y media superior. Instituto Mexicano de Psiquiatría, Consejo Nacional contra las Adicciones, Consejo Estatal contralas Adicciones.18. Medina-Mora, ME, Ortiz, A., Carreño, S., Vélez, A., Evaluación del Programa Modelo para la Prevención de Adicciones entrabajadores mexicanos. Instituto Mexicano de Psiquiatría, Consejo Nacional contra las Adicciones, México, 1996.19. Medina-Mora, ME, (1993) Diferencias por género en las prácticas de consumo de alcohol. Resultados de un estudio llevadoa cabo en la población de 18 años y más de una entidad urbana y otra rural del estado de Michoacán. Tesis Doctoral, Facultadde Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México.20. Medina-Mora ME.,Tapia R., Sepúlveda J., Rascón ML., Mariño MC., Villatoro J. (1991) Los patrones de consumo de alcoholy los síntomas de dependencia en la población urbana de la República Mexicana. Anales 2, Instituto Mexicano de Psiquiatría,133-137.2 1 . Medina-Mora, ME,Carreño, S., Ortiz, A. (1997) Model program for the prevention of Drug and Alcohol Abuse among workers andtheir families. Results from the Research Component. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.2 2 . Merikangas KR., Mehta RL., Molnar BE., Walters EE., Swendsen JD., Aguilar-Gaxiola SA., Bijl R., Borges G., Caraveo-AnduagaJJ., DeWit DJ., Kolody B., Vega WA., Wittchen H., & Kessler RC., (1998) Comorbidity of substance use disorders with mood andanxiety disorders: Results of the International Consortium of Psychiatric Epidemiology. Addictive Behaviors, 23:893-907.23. Natera G., Mora J., Tiburcio M., (1999) Barreras en la búsqueda de apoyo social para las familias con un problema deadicciones. Salud Mental. Número Especial: 114-120.24. Natera G, López JL., (1997) Agencias del Ministerio Público: Violencia y consumo de alcohol en Pachuca. Hgo. InstitutoMexicano de Psiquiatría. Informe Preliminar.25. Natera, G., Tiburcio, M., Villatoro, J., Marital violence and its relationship to excesive drinking in México. Contemporary drugproblems, 24, 787-804.26. Natera G., López J.L., Tiburcio, M., Martín R.M., León, P.J. (2000) Violencia y alcohol, una relación peligrosa. En: Unapropuesta desde la educación y la salud para la no violencia. FUNSALUD, México, 305-333.27. Ortiz, A., Galván J., Políticas de alcohol: el abuso de alcohol en establecimientos dedicados al consumo. Reporte de la Fase1. Instituto Mexicano de Psiquiatría, 1997.28. Perez, M J, Salgado de Zinder, N., Consumo de alcohol y migración internacional, Tesis para optar por el grado de Maestraen Psicología, UNAM, en proceso.29. R o s o v s k y, Garcia G. López J., Narvaez A. El papel del consumo de alcohol en las urgencias médicas y traumáticas. IVReunión de Investigación. Instituto Mexicano de Psiquiatría, 261-267 1988.30. Rosovsky H., Borges G., “Consumo per cápita de alcohol en México (1979-1994) y sus correcciones con datos de lasencuestas poblacionales. Trabajo presentado durante la reunión: “Alcoholismo“ CONADIC, México, 1996.31. Secretaría de Salud, Dirección General de Estadística Informática. Tabulación sobre defunciones.1980 -1994.32. Secretaría de Salud. Dirección General de Estadística Informática. Tabulación sobre defunciones, 1970 y 1998.33. Secretaría de Salud. Dirección General de Epidemiología, Segunda Encuesta Nacional de Adicciones, México, 1993.34. Subsecretaría de Prevención y Control de Enfermedades, Instituto Mexicano de Psiquiatría, Dirección General deEpidemiología, Consejo Nacional contra las Adicciones, Tercera Encuesta Nacional de Adicciones, ENA, 1998.3 5 . Vega W., Kolody B., Aguilar-Gaxiola S., Alderete E, Catalano R., Caraveo J. (1998) Lifetime Prevalence of DSM-III-R PsychiatricDisorders Among Urban and Rural Mexican-Americans in California. Arch Gen Psychiatry. Vol. 55., 771-778.3 6 . World Health Organization, Global Status Report on Alcohol, Geneva, 1999.3 7 . Zurita B, Lozano R, 1998 Costo del abuso: the handbook. Beber de Tierra Generosa, Libro 2 Ciencia de las bebidas alcohólicasen México. (ed) Fundación de Investigaciones Sociales, A.C. (Eds) Medina-Mora ME, Echeverría L, 204-217.2 3


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2Tabaquismo en MéxicoDr. Pablo Kuri Morales DIRECTOR GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAI N T R O D U C C I Ó NHablar del tabaco significa en el caso de México remontarnos hasta los pueblos prehispánicos, entre los cualeseste producto ya estaba al alcance de los grupos sociales y formaba parte, sobre todo, de sus ritos ymanifestaciones religiosas. Durante el siglo XVI, con el descubrimiento y la exploración de territorios antesdesconocidos para los occidentales, en el Nuevo Mundo se encuentran ya testimonios de la presencia del tabacoen todo el continente americano. En su Historia de las IndiasFray Bartolomé de las Casas, relata el descubrimientodel tabaco por Rodrigo de Xerez y Luis Torres, miembros de la primera expedición de Cristóbal Colón.Hallaron estos dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaban a sus pueblos,mujeres y hombres, siempre los hombres con tizón en las manos y ciertas hierbas para tomarsus sahumerios, que son unas hierbas secas metidas en una cierta hoja seca también, amanera de mosquete hecho de papel, de los que hacen los muchachos la pascua del EspírituSanto, y encendida por una parte de él por la otra chupan o sorben o reciben con el resuellopara adentro aquel humo, con el cual se adormecen las carnes y casi emborracha, y así dizqueno sienten el cansancio. Estos mosquetes, o como los llamaremos, llaman ellos tabacos.Es indudable la importancia que nuestros pueblos prehispánicos daban al tabaco y cómo éste fue unode los productos más novedosos en Europa, desde que las primeras remesas de semilla de tabaco fueronenviadas, por encargo del misionero español Ramón Pané, desde la isla denominada La Española, hoyRepública Dominicana, a Sevilla, España.A mediados del siglo XVI, la costumbre de fumar fue introducida por los marinos que regresaban delNuevo Mundo en España y Portugal, y de ahí se expandió su consumo al resto de Europa. Es a partir delsiglo XVII, que el tabaco es conocido como planta fumable en la mayor parte del mundo, por lo cual lasprincipales potencias colonizadoras de la época proceden a organizar, sistematizar y monopolizar su cultivoen las colonias a efecto de comercializarlo y obtener ingresos adicionales para sus coronas.Con la revolución industrial, a finales del siglo XIX, se da el surgimiento de la industria tabacalera modernay su crecimiento a lo largo y ancho del planeta, con la consecuente repercusión e interacción política yeconómica en cada país donde se establece. La difusión del hábito, la conducta y la adicción de fumar, llevóen los años 50 del siglo XX a la realización de los primeros informes sobre la relación entre el tabaquismo yla salud de la población.Se empezó a encontrar una relación evidente entre el consumo de este producto y la adquisición deenfermedades pulmonares y cardiovasculares. Con la aparición, en 1964, del Reporte del Cirujano General delos Estados Unidos sobre “Tabaquismo y Salud”, se destaca esta relación directa entre el tabaco y la enfermedad.Sin embargo, la evidencia científica, generada en el mundo en los últimos 40 años, ha sido concluyente:el tabaco es hoy en día uno de los productos más nocivos para la salud, por lo que se ha convertido, en unade las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte.2 7


La evidencia epidemiológica en el ámbito mundial es ilustrativa de lo que está ocurriendo. Datos de laOrganización Mundial de la Salud señalan que hay casi 1,100 millones de fumadores en el orbe, de los cuales300 millones son de países desarrollados (relación de dos hombres por cada mujer), comparados con los800 millones de fumadores en países en vías de desarrollo (siete hombres por cada mujer).Del total de la población mundial, 30% de los adultos son fumadores y de éstos, 4 millones de personasfallecen al año, lo que equivale a la muerte de casi 11 000 personas diarias. Se estima que para el año 2020habrá más de 8.4 millones de muertes anuales por enfermedades atribuibles al consumo del tabaco.En México, desde hace tres lustros, la realización de múltiples estudios e investigaciones impulsadaspor diversas instituciones de salud y especialistas en la materia ha permitido conocer aún más sobre elcomportamiento del tabaquismo en México, para establecer las políticas requeridas de combate frontal aesta epidemia.Desde 1988, con la primera Encuesta Nacional de Adicciones (ENA), aplicada en todo el país a personasde áreas urbanas de entre 12 y 65 años de edad, se empieza a tener una vigilancia epidemiológica más delcomportamiento del tabaquismo. Esta encuesta nacional se ha llevado a cabo cada 5 años (1988,1993 y1998), lo que ha permitido observar de manera detallada las tendencias que la epidemia muestra, mismasque se resumen de la manera siguiente:a) Prevalencia estable del consumo.b) Disminución en la edad promedio de inicio.c) Mayor consumo en menores de edad.d) Mayor consumo por mujeres.Los datos de la Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 indican que, 28% de la población entre 12 y65 años de edad de área urbana, son fumadores activos, lo que representa más de 13 millones de personasfumadoras; además, 53% de la población son fumadores involuntarios o pasivos, lo que lleva a señalar que7 de cada 10 personas en las ciudades de nuestro país, se encuentran en mayor o menor grado expuestasa los daños que el tabaco ocasiona.En cuanto a la edad de inicio en el consumo del tabaco, el análisis de las Encuestas Nacionales deAdicciones demuestra que cada vez se empieza a fumar a más temprana edad; en la aplicada en 1998, sibien sigue predominando el inicio entre los 15 y 17 años (36.5%), se observa un incremento significativo enel grupo de menores de 15 años (21.7%), comparado con los resultados de las encuestas anteriores.Si analizamos la proporción de fumadores que iniciaron antes de los 18 años, también podremos observaren los últimos años una tendencia creciente, mientras que en la ENA1988 esta proporción era de 52.2% (4839 074 personas), en la ENA 1993 fue de 56.8% ( 6 060 762 personas) y en la ENA1998 se incrementó a61.4 (8 135 772 personas).De igual modo, señalamos una tendencia hacia el incremento en el número de mujeres fumadoras; enla ENA1988, 29.4% de los fumadores eran mujeres, mientras que en la ENA1998 esta cifra se incrementóal 33.4%. Al comparar la proporción de hombres fumadores con respecto a mujeres fumadoras, en la ENAde 1988 era de 3:1, mientras que en la ENA de 1998 se encontró que la proporción disminuyó a 2:1.La recopilación y el análisis de diversas fuentes de información respecto al tabaco en México, tales comolas encuestas nacionales de adicciones, encuestas de accesibilidad al tabaco por menores de edad, análisisde costos, estudios de medición de cotinina, encuestas en poblaciones específicas como estudiantesadolescentes, universitarios, aspirantes a residencias médicas, personal de salud y personal magisterial, asícomo el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA) que recientemente incorporó altabaco como un componente básico de su red, permiten contar con información para los fines del O b s e r v a t o r i o.Este Observatorio, a su vez, permite establecer políticas congruentes y realizar las modificaciones queéstas requieren para detener y disminuir el avance de la epidemia.2 8


B I B L I O G R A F Í A1) World Health Organization. The smoking epidemic-“a fire in the global village”. 25th August, Geneva: 1997,Press Release WHO/61.2) Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud. Tabaco o salud: situación en lasAméricas. USA: 1992, Publicación Científica No. 536. OPS/OMS, Washington D.C.3) Secretaría de Salud. Mortalidad 2000. México.4) Tapia Conyer R, Kuri Morales P, Meneses González F. Smoking attributable mortality-Mexico 1992. MMWR1995;44:372-381.5) World Health Organization. The world health report 1996: fighting disease, fostering development. Geneva:1996.6) Secretaría de Salud, Dirección General de Epidemiología. Encuesta Nacional de Adicciones 1988 (ENA-88).México: 1988.7) Secretaría de Salud, Dirección General de Epidemiología. Encuesta Nacional de Adicciones 1993 (ENA-93).México: 1993.8) Secretaría de Salud, Dirección General de Epidemiología. Encuesta Nacional de Adicciones 1998 (ENA-98).México: 1999.9) Tapia Conyer R, Kuri Morales P, Hoy Gutiérrez M. Las Adicciones: dimensión, impacto y perspectivas. Cap. 6“Tabaquismo Pasivo”. Ed. Manual Moderno, México 2001, 6:79-94.10) Programa de acción contra el tabaquismo, Secretaría de Salud, México 2000.11) Atlas del Tabaco en México. Tabacos Mexicanos S.A. de C.V., México 1989.2 9


3Vigilancia epidemiológicaHoy en día, la vigilancia epidemiológica constituye una actividad estratégica sustancial que permite conocercon oportunidad y eficiencia los patrones de comportamiento de los principales problemas y necesidades desalud, que aquejan a los grupos de población, así como identificar factores de riesgo que inciden en sudistribución y frecuencia, lo cual hace posible establecer una directriz en el destino de los recursos asignadosa la atención de la salud de los habitantes, determinar medidas resolutivas y evaluar la trascendencia e impactode los programas de acción.El perfil de salud en México ha mostrado modificaciones favorables, sin embargo, la transición que seexperimenta está caracterizada por un traslape entre dos desafíos: el rezago en salud y los riesgos emergentes;entre estos últimos nos encontramos con el advenimiento cada vez mayor de la farmacodependencia.Por ello, en cumplimiento de sus funciones normativas y de coordinación en el Sistema Nacional deSalud, el cual integra a las instituciones públicas y privadas y a los médicos particulares que intervienen enla atención y prevención de los factores de riesgo y problemas de salud de los mexicanos, la Secretaría deSalud estableció en 1990 el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA), para conocerla conducta de la población hacia el consumo de drogas lícitas e ilícitas, identificar las características de laspersonas con adicción, el entorno en que ocurre, los patrones de consumo y su vinculación con áreasgeográficas bien delimitadas, a fin de contribuir con los tomadores de decisiones a impulsar acciones desalud específicas hacia los grupos de mayor vulnerabilidad.Este sistema se concreta bajo la rectoría de la Dirección General de Epidemiología durante la PrimeraReunión Internacional realizada en 1991, con la participación del Consejo Nacional contra las Adicciones, elInstituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto Nacional de Psiquiatría, los Centros de Integración Juvenil,la Procuraduría General de la República, el Departamento del Distrito Federal, la Secretaría de EducaciónPública y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia. Así mismo, participaron organismosinternacionales como el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas en los Estados Unidos (NIDA), laOrganización Panamericana de la Salud (OPS), y la Agencia para el Desarrollo Internacional (DIA), que conel aporte de sus experiencias en vigilancia epidemiológica, enriquecieron las estrategias del SISVEA.En 1995 se crea el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), mismo que dispone deun órgano normativo y de coordinación en el nivel nacional, que facilita, fomenta y orienta el quehacerepidemiológico en el país, denominado Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE), quese conforma por todas las instituciones del Sistema Nacional de Salud.Entre otros ordenamientos legales, que dan sustento al SISVEA, las adiciones y reformas a la ConstituciónPolítica de los Estados Unidos Mexicanos destacan, en su Artículo Cuarto y la propia Ley General de Salud,que establece en su Artículo 105, título sexto de información para la salud, que la SSAintegrará la informaciónpara elaborar las estadísticas nacionales. El Reglamento Interior de la SSAestablece que el Centro Nacionalde Vigilancia Epidemiológica, dependiente de la Dirección General de Epidemiología tiene la obligación den o r m a r, operar, coordinar, supervisar y evaluar el SINAVE, el cual se rige por la Norma Oficial MexicanaNOM-017-SSA2-1994, para la Vigilancia Epidemiológica.3 1


El Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones tiene la meta para el año 2002 de establecerseen 52 ciudades correspondientes a las 32 entidades federativas. Hasta el año 2001 se encontraba en 25ciudades de 18 estados, con prioridad en la región de la frontera norte del país. Las fuentes de informacióndel sistema son los centros de tratamiento gubernamentales y no gubernamentales, hospitales y serviciosde urgencias médicas, servicios médicos forenses y los consejos tutelares de menores.Existen otras fuentes de información como el Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID) delInstituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, que opera desde 1986 en el área metropolitanade la Ciudad de México; la casuística de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social aporta informaciónsobre otro segmento de la población conformado principalmente por los trabajadores de las empresas de lainiciativa privada y sus familias, y en menor proporción por el programa IMSS Solidaridad que atiende aalgunos trabajadores del campo.El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) proporcionainformación sobre éste, que es otro importante sector de la población del país; a su vez, los Centros deIntegración Juvenil aportan valiosa información sobre pacientes que asisten a tratamiento, lo que revela laforma y tendencias del uso de drogas en nuestro país por sexo y rangos de edad.La SecretarÍa de Comunicaciones y Transportes cubre un ámbito de trabajo de alto riesgo por las delicadastareas que desempeñan prestadores de servicios que tienen en sus manos las vidas de otras personas.Finalmente, la información sobre mortalidad brindada por el Sistema Epidemiológico y Estadístico de lasDefunciones (SEED) que consigna la información de los certificados de defunción expedidos en el país.Todo ese cúmulo de información permite armar un panorama epidemiológico verídico del complejoproblema social que es la adicción a distintos tipos de drogas.3 2


Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (S I S V E A)Roberto Tapia-Conyer SUBSECRETARIODE PREVENCIÓNY PROTECCIÓNDELA SALUD. SECRETARÍADE SALUDPablo Kuri-Morales DIRECTOR GENERALDE EPIDEMIOLOGÍA. SUBSECRETARÍADE PREVENCIÓNY PROTECCIÓNDELA SALUDPatricia Cravioto DIRECTORADE INVESTIGACIÓNY EVALUACIÓN. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAEsperanza García SUBDIRECTORADE INVESTIGACIÓNY EVALUACIÓN. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAFernando Galván DEPARTAMENTODE ANÁLISISY MODELAJE MATEMÁTICO. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAEstela Fernández COORDINADORA OPERATIVADEL SISVEA. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍABlanca de la Rosa COORDINADORADE PROYECTOS ESPECIALES. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAAdán Ruíz MÉDICO ESPECIALISTA. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAM E TO D O L O G Í AI N T R O D U C C I Ó NEl SISVEA se establece en ciudades seleccionadas (Ciudad SISVEA) por sus características específicas,como las sociodemográficas y geográficas y porque registra importante afluencia turística, o porque soncapitales estatales. Todas ellas representan áreas de riesgo en cuanto al fenómeno de las drogas, comoejemplo, las ciudades más importantes de la frontera norte.E S T R AT E G I A SPara cumplir su objetivo el SISVEAse apoya en tres estrategias de recolección de información. La primera,denominada información continua, recaba información proporcionada por instituciones que abordan elproblema de las adicciones desde diferentes aspectos como el médico, el social y el jurídico, cuyas fuentesde información incluyen: centros de tratamiento y rehabilitación de adictos pertenecientes a organismosgubernamentales y no gubernamentales; consejos tutelares de menores, servicios médicos forenses, clínicaspara dejar de fumar, grupos de ayuda mutua (Alcohólicos Anónimos y otros) y hospitales de especialidadpsiquiátrica. El reporte tiene periodicidad mensual.Una segunda estrategia es la de encuestas centinela (Semana Típica), que se realiza durante unasemana de cada semestre en los servicios de urgencia de hospitales de segundo nivel de atención y enservicios de emergencias médicas como la Cruz Roja y la Cruz Verde. Se recaban los datos durante las 24horas de cada día, a todo paciente mayor de doce años de edad que demande este servicio, de tal forma quese puede relacionar la morbilidad y principalmente las lesiones por causa externa asociadas al uso de drogas.Existe una tercera estrategia, denominada encuestas continuas, caracterizada por la realización deencuestas probabilísticas y no probabilísticas con las que es posible evaluar la prevalencia de uso de tabaco,alcohol y otras drogas, conocimiento sobre actitudes y prácticas en población general, hogares, lugares detrabajo, escuelas y otros ámbitos que por su nivel de riesgo son seleccionados.RECOLECCIÓN DE DATO SSe realiza a través de cuestionarios específicos diseñados de acuerdo con los registros habituales de cadainstitución u organismo informante, lo cual facilita su operación, y permite aprovechar de manera óptima lasactividades y los tiempos. Se incluyen tres grandes grupos de variables: sociodemográficas (edad, sexo,nivel de educación, ocupación), patrón de consumo ( edad de inicio, primera droga, droga actual, droga deimpacto, frecuencia de uso) y tipo de substancias (ilegales, médicas), más algunas otras variables de acuerdoal interés especial de cada fuente de información.3 3


OPERACIÓN DEL S I S T E M ADe acuerdo con la magnitud del problema, las autoridades de salud de cada entidad federativa determinanel número de ciudades que lo desarrollan. Compila datos de diferentes fuentes y proporciona informaciónsobre las características del problema en un área geográfica definida. Sin embargo, una limitación del Sistemaconsiste en que no en todas las ciudades utilizan el mismo tipo de fuentes de información continua, puesalgunos basan su información en eventos, por lo que registran no sólo los casos nuevos, sino todos losingresos relacionados con el uso de drogas.Las actividades dan inicio en la ciudad SISVEA, con la recolección de datos en las diferentes f u e n t e sp r i m a r i a s de información donde se realiza la entrevista y se registran los datos en los cuestionarioscorrespondientes y en los tiempos programados. Para cada ciudad SISVEA se establece un C o o r d i n a d o rS I S V E A, que es el responsable de capacitar y asesorar a las personas integradas en el sistema local; coordinala logística, recolecta información, la valida, captura, analiza y envía al Coordinador Estatal. Una de sus actividadesprimordiales es la de retroalimentar a las fuentes primarias con los resultados del análisis de su información.El Coordinador Estatal es el enlace con el nivel nacional y el responsable de que las actividades se realicenen la(s) ciudades SISVEAde su entidad; vigila que se cumplan los tiempos establecidos, integra la información,la valida, la analiza, la envía a nivel nacional y realiza la difusión de los resultados en el ámbito estatal.El nivel nacional recibe la información de las diferentes ciudades, vía correo electrónico, realiza unaevaluación de las bases de datos utilizando indicadores de participación, oportunidad y calidad, éste último seobtiene mediante un programa de cómputo que identifica valores atípicos y consistencia interna (totalidad delos datos, respuestas adecuadas). Con la información validada cada mes, se realiza un corte semestral, seintegra un diagnóstico nacional y se elabora un informe anual que permite retroalimentar todas las institucionesdel Sistema Nacional de Salud, así como a organizaciones internacionales. Vale la pena aclarar que estaorganización puede cambiar en algunas entidades federativas de acuerdo con la infraestructura disponible.P R O C E S A M I E N TO DE LAI N F O R M A C I Ó NEl SISVEA dispone de un sistema automatizado de información denominado EPI-ADICCIONES, diseñadobajo un ambiente de MS-DOS que incluye un módulo de análisis procesado en el programa Epi-Info, cuyaventaja radica en que las bases de datos pueden ser trabajadas en cualquier manejador de base de datos,lo que garantiza oportunidad en los procesos de recopilación, envío, análisis e interpretación.La información es analizada en cada nivel de operación y concentrada en la Dirección General deEpidemiología, donde se elabora un informe anual accesible para consulta del público interesado, en el Centrode Documentación e Información de esta institución o mediante la página web: www. e p i . o r g . m x / s i s / d e s c r i p . h t m .FUENTES DE INFORMACIÓN DEL S I S V E ALas fuentes que alimentan al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones tienen como objetivoproporcionar información, para conocer la morbilidad y mortalidad de las personas que usan o abusan dealguna sustancia adictiva, además del perfil sociodemográfico, sus patrones de consumo y la historia naturaldel uso de algunas sustancias. Participan las instituciones que a continuación se describen:— Centros de tratamiento gubernamentales (Centros de Integración Juvenil, CIJ). Son una instanciasubsidiada por el gobierno del país, en la cual se proporciona atención de tratamiento y de rehabilitacióna personas usuarias de sustancias psicoactivas y a sus familiares,mediante una red de centros localizadosen casi todas las entidades federativas. Durante el año 2001, notificaron un total de 14,171 individuoscorrespondiendo 9,474 a los 33 centros de las ciudades SISVEA.— Centros de tratamiento no gubernamentales (ONG). Son asociaciones civiles caracterizadas porofrecer servicios de tratamiento o rehabilitación a individuos usuarios de sustancias psicoactivas. Durante2001, se recibió notificación de 122 de estos centros y se adicionó a los resultados la información deotros 25 centros de atención de diferentes organismos, ubicados en 20 ciudades SISVEA. Entre todos3 4


comunicaron la atención de 17,262 pacientes.— Consejos tutelares de menores. Son la instancia gubernamental responsable de vigilar la readaptaciónsocial y el cumplimiento de sanciones impuestas a los infractores juveniles, a la cual se remiten quienesaún no alcanzan la mayoría de edad. De este indicador se recibió una casuística de 4,000 menoresasociados al consumo de drogas.— Servicios de urgencia en hospitales de segundo nivel de atención y servicios de emergenciasm é d i c a s . Por normatividad, los hospitales de segundo nivel de atención deberán contar con un área deurgencia, que es una de las vías de ingreso a hospitalización. En 44 hospitales, 9 unidades de la Cruz Rojay 7 de Cruz Verde, que corresponden a las ciudades SISVEA, se captaron durante sus semanas típicas aun total de 4,182 pacientes, correspondiendo 351 de ellos (8%) a las enfermedades o lesiones por causaexterna en las cuales estuvo involucrado el consumo de tabaco, alcohol y drogas médicas e ilícitas.— Servicios médicos forenses.Es el sistema de organismos del gobierno al cual se remiten las personasfallecidas en circunstancias no naturales, para realizarles estudios (necropsia) y dictaminar la(s) causa(s)de la defunción y su asociación con el consumo de drogas. Los servicios ubicados en 17 de las ciudadesSISVEA, notificaron durante el año 2001 un total de 1,650 defunciones ocurridas bajo la influencia dealguna droga.3 5


RE S U LTA D O SD E LA Ñ O2 0 0 1I N T R O D U C C I Ó NAl contar con once años de existencia, el SISVEAha generado información periódica y sistematizada, quepermite lograr un acercamiento real al problema del consumo de drogas en nuestro país, identificar cambiosen los patrones de consumo, grupos en riesgo, nuevas drogas y factores asociados con el uso y abuso detabaco, alcohol, drogas ilícitas y médicas sin prescripción. Su cobertura se ha incrementado, ya que mientrasen 1991 su operación inicial comprendía 8 ciudades correspondientes a 6 estados, en el año 2001 alcanzaa 25 ciudades de 18 entidades federativas, lo que nos refleja la satisfacción de los usuarios del sistema. Seha programado ampliar la cobertura del mismo para el año 2002 a los 14 estados que aún no están integrados,incluyendo así a 52 ciudades en total.RE S U LTA D O SCE N T R O SD ET R ATA M I E N TO G U B E R N A M E N TA L E : SCE N T R O SD E IN T E G R A C I Ó NJU V E N I L(CIJ) Y CE N T R O SD E T R ATA M I E N TO N O G U B E R N A M E N TA L E S( O N G )D R O G ADE INICIOEntre las personas que acudieron a los Centros de Integración Juvenil (CIJ), las drogas reportadas con mayorfrecuencia como de inicio fueron el alcohol (33.8%), el tabaco (20.1%) la mariguana (18.7%), los solventesinhalables (12.2%) y la cocaína (10.8%), abarcando al 95.6% de los asistentes a estos centros. A s í ,observamos que el alcohol y el tabaco tienen mayor importancia entre estas personas lo cual nos demuestraque, de acuerdo con la población blanco de los CIJ, los jóvenes se inclinan más por iniciar el consumo dedrogas mediante drogas legales (gráfica n°1).Las drogas de inicio reportadas con mayor frecuencia por las personas que acudieron a los centros detratamiento no gubernamentales (ONG) fueron en orden de magnitud: mariguana (30.2%), alcohol (27.8%),tabaco (13.3%), inhalables (12.4%) y cocaína (7.5%), concentrando entre ellas a 91% de los usuarios (gráfican°2).3 6


m a r i g u a n aDe las 9,474 personas que acudieron a los Centros de Integración Juvenil (CIJ), 1,762 de ellas (18.6%),reportaron a la mariguana como su droga de inicio. De esta población, 92.1% pertenecía al sexo masculinoy 7.9% al femenino, con una razón de masculinidad de 12:1. Los grupos de edad más afectados fueron losde 15 a 19 años con el 30.9% y los de 20 a 24 con 20.9%. La proporción de adolescentes de catorce o menosaños de edad alcanzó un 5% (cuadro n°1).Por otro lado, el nivel de escolaridad completo o incompleto en el que se situó el mayor número deconsumidores de mariguana fue el de secundaria, con 48.1% de los usuarios, siguiendo en orden de frecuencialos de primaria con 22.1% y los de preparatoria con 21.8%. Se observa que 4% de esta población ya seencontraba cursando estudios profesionales y 0.2% refirieron ser analfabetas. Respecto al estado civil deestos jóvenes, 61.9% se clasificó como soltero, 22.8% como casado, 10.1% en unión libre, 1.5% divorciadosy 0.1% viudos. El nivel socioeconómico al cual pertenecían en mayor proporción fue el nivel medio-bajo, con54.5% del total de la población, siguiendo en orden de frecuencia el nivel bajo con 25.1% de los individuos,alto y medio-alto, con 15.1% y medio con 5.3% (cuadro n°1).Con referencia a la frecuencia del uso de la mariguana, 56.8% mencionó que la consumía diariamente,16.8% de dos a tres veces por semana, 10.5% una vez por semana, 14.4% de una a tres veces al mes yuna pequeña proporción (1.6%) mencionó consumirla de una a once veces al año.Sobre la edad en que iniciaron el consumo de la mariguana, las personas que acudieron a los Centrosde Integración Juvenil, 43.5 % mencionaron haber iniciado cuando tenían entre 10 y 14 años de edad, 48.1%lo iniciaron entre los 15 a 19 años y en una baja proporción (2.1%) inició el uso antes de los 10 años de edad.Como podemos observar, la mayoría de los sujetos que iniciaron el uso de drogas psicoactivas con mariguanareportó el inicio de su consumo antes de los 20 años de edad (cuadro n°2).Por cuanto se refiere a los centros de tratamiento no gubernamentales (ONG), la razón de masculinidaden las personas atendidas fue de 17 hombres por cada mujer; es decir, 94.4% pertenecían al sexo masculinoy sólo 5.6% al femenino. La mayor proporción se registró entre los 20 a 24 años de edad (24.1%), siguiendoen orden de frecuencia los que tenían más de 35 años de edad (22.2%), y los de 25 a 29 años (20.5%).El nivel de escolaridad, en el cual se ubicó con mayor frecuencia la población cuya droga de inicio fuela mariguana, fue el de primaria con 40.6%, 38.5% alcanzó un nivel de secundaria y sólo 13.2% llegó abachillerato. Se observa que a pesar de que esta población se ubica en grupos de mayor edad, sólo 2.5%de ella refirió estudios de licenciatura.El porcentaje mayor de los usuarios de mariguana como droga de inicio eran solteros (55.3%), el 19.1%casados, 3.8% divorciados, 6.8% separados, 14.2% en unión libre y una pequeña proporción (0.8%) deviudos. Con referencia a la situación laboral de esta población, 30.4% tenían trabajo fijo, 25.8% estabandesempleados, 23.5% realizaban trabajos ocasionales, 4.3% de ellos eran estudiantes, se dedicaban al hogar1.2% y 0.2% mencionaron ser jubilados (cuadro n°3).Sobre la frecuencia de uso de la mariguana, 81.2% refirió que la consumía a diario, 7.1% de dos a tresveces por semana, 6.7% una vez por semana, de una a tres veces al mes 3.1% y de una a once veces alaño 1.8%. Así también, la edad de inicio del uso de la mariguana que mencionaron con mayor frecuencia fuela comprendida en el grupo de diez a catorce años de edad, situándose en esta edad 51.6% de los usuarios,seguida por el grupo de quince a diecinueve años con 37.3%, en proporciones menores, 5.2% refirieron quea partir de los nueve años o menos, 4.2% de veinte a veinticuatro y 1.7% restante mencionó que inició elconsumo a los veinticinco o más años de edad (cuadro n°4).HISTORIANATURAL DELCONSUMO DE MARIGUANADe los 1742 jóvenes que acudieron a los Centros de Integración Juvenil y cuya droga de inicio fue la mariguana,10.8% permanecieron como monousuarios; 89.2% incluyeron una segunda droga en sus hábitos de consumoocupando el primer sitio la cocaína con 29.8%, seguido en orden de frecuencia el alcohol, los inhalables, el3 7


tabaco, los tranquilizantes y el crack; así mismo, una proporción menor (77.9%) incluyó una tercera drogaen su patrón de consumo, quedando también en primer lugar la cocaína con 27.7% (cuadro n°5).Al realizar el seguimiento a partir de la droga de inicio y hasta la tercera droga incluida en el patrón deconsumo de los individuos que acudieron a los organismos no gubernamentales, encontramos que de quienesiniciaron con mariguana (5,207), 93.2% pasaron a consumir otra droga ubicándose en primer lugar la cocaínacon 24% y en menor proporción los inhalables con 17%, el alcohol 16%, la heroína 11% y los tranquilizantes10.5%. De esta misma población 69% pasó a consumir una tercera droga misma que fue la cocaína , alsituarse con el porcentaje más elevado (25%), seguida por la heroína (24.6%), el alcohol (9.8%), lostranquilizantes (9.5%) y el cristal (9%) (cuadro n° 5).solventes inhalablesLas personas que durante 2001 asistieron a los Centros de Integración Juvenil (CIJ) ubicados en las ciudadesSISVEA, y que reportaron como droga de inicio a los solventes inhalables, 86.3% pertenecían al sexomasculino y 13.7% al femenino, con una razón de masculinidad de dieciséis hombres por cada mujer; conreferencia al grupo de edad, 35% tenían entre quince y diecinueve años, siguiendo en orden de frecuencialos de catorce años o menos con 21.4%, de veinte a veinticuatro años con 17.4%, registrándose un 26.2%como iguales o mayores de veinticinco años de edad.En esta población el nivel de escolaridad registrado con mayor frecuencia fue el de secundaria con 56.7%,seguido por el de educación primaria con 30.8%, preparatoria con 8%, y sólo 0.4% refirieron ser analfabetas,en tanto que 1.1% llegó a estudios profesionales. 74% de los sujetos que iniciaron el consumo de drogascon solventes inhalables mencionaron ser solteros, por el contrario, el 13.2% reportó estar casado y 8.9%vivir en unión libre. Con respecto al nivel socioeconómico al cual pertenecían estos sujetos, 55.3% eran denivel medio bajo, y 34.3% de nivel bajo, abarcando al 89.6% de la población (cuadros n°1 y 2).Con relación a la frecuencia de uso de los solventes inhalables, 35% de los individuos mencionaronconsumirlos diariamente, 22.2% de dos a tres veces por semana, 19.5% una vez por semana, 20.4% de unaa tres veces por mes y finalmente, 2.7% mencionó consumirlos de una a once veces al año. Así mismo, laedad de inicio en el consumo de estas sustancias se ubicó en 62.8% de los casos en el grupo de diez acatorce años de edad, seguido por el de quince a diecinueve años con 29.1%, una proporción menor (5.7%)lo inició antes de cumplir los diez años de edad (cuadro n°2).Por otro lado, entre las personas que acudieron en el año 2001 a los centros de tratamiento nogubernamentales (ONG), de los que iniciaron el consumo de sustancias psicoactivas con solventes inhalables,92.4% de ellos pertenecían al sexo masculino y 7.6% al femenino, con una razón de hombre-mujer de 12:1.57.9% tenían nivel de escolaridad de primaria, 29.3% de secundaria y 5.9% de bachillerato, 4.3% de estapoblación mencionó no tener ningún estudio. El estado civil de estas personas se definió como solteros en69.1% de los casos, 12.8% mencionaron ser casados, 10% se encontraban en unión libre y 5.8% refirieronestar separados de su pareja. Con respecto a su situación laboral, sólo 26% de ellos tenían un trabajo fijo,23% trabajaban ocasionalmente, otro 23% se encontraban desempleados, 21.3% estaban desocupados y1.2% se dedicaban a ser amas de casa (cuadro n°3 y 4).Al analizar la frecuencia del consumo de los solventes inhalables, nos encontramos que 84% de laspersonas lo consumían diariamente, 6.2% de dos a tres veces por semana, 5.5% una vez por semana, 2.4%mencionaron el consumo de los solventes inhalables de una a tres veces por mes y una pequeña proporción(1.9%) los consumían de una a once veces al año. Con relación a la edad en la cual mencionaron haberiniciado el uso de solventes inhalables, 59.1% dijeron haberlo hecho entre los diez a catorce años de edad,seguidos por los que mencionaron haber iniciado entre los quince y diecinueve años de edad que fueron28.4%, 9.3% antes de cumplir los diez años de edad y sólo 3.1% en edades iguales o mayores a los veinteaños (cuadro n°4).3 8


HISTORIA NATURALDELCONSUMO DE SOLVENTES INHALABLESDe la población que asistió a los Centros de Integración Juvenil en el año 2001, y que reportó como drogade inicio a los solventes inhalables, 23.7% habían permanecido como monousuarios; 76.3% integraron a unasegunda droga en su patrón de consumo, quedando en primer lugar la mariguana con 38.4% de ellos,continuando en orden de magnitud el alcohol, los solventes inhalables y la cocaína; así mismo, una proporciónmenor (79.4%) incluyó una tercera droga en su patrón de consumo, con la mariguana en primer lugar con23.5%.Así también, de los que iniciaron con solventes inhalables en la ONG, 32.8% permanecieron sin incluira otras drogas en su patrón de uso, 67% continuaron con otras drogas ocupando el primer sitio la mariguanacon 51%, el alcohol 16%, los tranquilizantes 8.1%, la cocaína 8%, otro tipo de solventes inhalables 4.9% yheroína 3.7%. De este grupo 74% pasaron a terceras drogas, que en orden de frecuencia fueron: cocaína25.3%, mariguana 18.4%, heroína 15%, tranquilizantes 13.9%, alcohol 12.1% y cristal 2.8%.c o c a í n aDe las 9,474 personas que acudieron en 2001 a Centros de Integración Juvenil (CIJ) localizados en lasciudades SISVEA, en 1,023 (10.8%) la droga de inicio fue la cocaína, su perfil sociodemográfico estuvoconformado por individuos en su mayoría pertenecientes al sexo masculino (87.9%) con una razón dehombre:mujer de 7:1; De ellos, 33.7% se encontraban entre los quince y los diecinueve años de edad, 27%entre veinte y veinticuatro, 18.9% entre los veinticinco y los veintinueve años, 9.2% entre los treinta y treintay cuatro años de edad, 6.5% eran de treinta y cinco y más años y una proporción menor (4.9%) fueron decatorce o menos años de edad.Así también, la escolaridad se ubicó en 51.9% de los casos en el nivel de estudios de secundaria, 26%de bachillerato, 12% de primaria y sólo 3.9% de profesional, siendo congruente con los grupos de edadreferidos. Con respecto al estado civil, 58.8% permanecían solteros, 27.2% mencionaron estar casados,9.7% vivir en unión libre, 2.9% estar separados, 1.3% divorciados y 0.1% viudos. Al pasar al nivelsocioeconómico de estas personas, 55.1% pertenecían al medio bajo, 20.3% al bajo, 17.1% al alto y medioalto, y finalmente 7.6% al nivel medio (cuadro n°1).Al observar la frecuencia de uso de la cocaína, que mencionaron quienes iniciaron el consumo de drogascon ella, encontramos que 32.6% de ellos la utilizan a diario, 23.6% de dos a tres veces por semana, 25%una vez por semana, de una a tres veces por mes 16.7% y de una a once veces al año 2.1%. La edad deinicio que refirieron en su mayoría (48.4%) la ubicaron entre los quince y diecinueve años de edad, 18.2%entre los diez y catorce años, 16.9% entre los veinte y veinticuatro años, 16% iniciaron su consumo a partirde los veinticinco o más años de edad y 0.2% antes de cumplir los diez años de edad. Es de hacer notar que79.3% de estas personas acudieron a tratamiento al CIJ debido al uso de la cocaína, 9.3% por el consumode crack, 3.2% por el de mariguana, 2% por cristal y 1.7% por consumo de alcohol (cuadro n°2).Como se observa en el cuadro número tres, de las 17,262 atenciones otorgadas por los centros detratamiento no gubernamentales (ONG), 1,356 (7.8%) correspondieron a la cocaína como droga de inicio;88.3% de la población que acudió fue del sexo masculino y 11.7% del femenino, con una razón de masculinidadde 7.5:1. La edad de estos sujetos se ubicó con mayor frecuencia ( 26.5%) entre los veinte y veinticuatroaños siguiendo los de veinticinco a veintinueve años (21.6%), los de quince a diecinueve años (20.1%), losde treinta a treinta y cuatro años (15%), los de treinta y cinco y más (14.5%), y finalmente los de catorce añoso menos de edad (2.4%).La mayor proporción de ellos se situaron en el nivel de secundaria (40.5%), seguidos por los que refirieronal de primaria (26.4%) y bachillerato (21.4%), un número reducido logró estudios de licenciatura (5.3%) y deposgrado (0.6%), en tanto que sin escolaridad se definieron 1.8% de ellos. Con referencia al estado civil deesta población, 48.5% de ellos indicaron encontrarse solteros, 5.5% separados y 3.9% divorciados, por otrolado, 29.6% estaban casados y 11.8% vivían en unión libre. La situación laboral que refirieron con mayor3 9


frecuencia fue el trabajo fijo con 34.1% de ellos, seguido por trabajo ocasional 22.1%, desempleados 19.5%,desocupados 13.3%, estudiantes 8.5%, amas de casa en 2.2% de ellos y 0.2% jubilados.Sobre la frecuencia del uso de la cocaína, se puede ver en el cuadro número cuatro que 60.3% de losusuarios mencionaron consumirla a diario, 31.3% de una a tres veces por semana, 5.9% de una a tres vecespor mes y 2.5% de una a once veces al año. Respecto a la edad que dijeron tener cuando habían iniciadoel consumo de cocaína, 41.7% mencionó entre quince y diecinueve años, 20% entre veinte y veinticuatroaños, 17.4% entre diez y catorce años, 11% de veinticinco a veintinueve, 9.2% de treinta o más años y aedades menores de diez años (0.7%) ya se está iniciando el uso de esta sustancia. Entre aquellos cuya drogade inicio fue la cocaína la droga de impacto que llevó a solicitar atención en los ONG, en 66.5% de los casosfue la misma droga (cocaína), en 11.4% fue heroína y en 7.2% cristal.La mayor parte de la población femenina atendida por el uso de la cocaína (74%) refirió como máximo tresaños de consumo, así mismo una proporción elevada de los hombres (65%) también mencionó tres años omenos de uso. El coeficiente de correlación que resultó entre edad y años de consumo fue de 0.45 (p=.000)lo cual nos plantea que existe una relación entre ambas variables pero que no es muy relevante.HISTORIANATURAL DELCONSUMO DE COCAÍNAEntre las personas que durante 2001 acudieron a los CIJ, en las ciudades SISVEA, se observó que aquellosindividuos que iniciaron el uso de este tipo de sustancias con cocaína, 48.9% permaneció como monousuariosin agregar otras drogas a su consumo; sin embargo, 51.1% pasó a una segunda droga quedando en primersitio el alcohol (31.1%), seguido por la mariguana (30.4%) y en menor proporción el tabaco, los inhalables yel cristal.Los atendidos en las ONG que iniciaron su patrón de consumo con cocaína directamente (8%), 55.5%incluyeron otras drogas en segundo lugar, tales como: mariguana 30%, alcohol 20%, heroína 16% cristal 10% einhalables 5%, y de ellos, 43.3% optó por consumir una tercera droga, alcanzando la mariguana 19.6%, el alcohol17%, inhalables 12%, los tranquilizantes 8% y la heroína y el tabaco 7.7% cada una (cuadro n°6).h e r o í n aLos Centros de Integración Juvenil (CIJ), ubicados en las ciudades SISVEA, reportan que los usuarios querefirieron a la heroína como droga de inicio sólo alcanzaron 0.15% (14) del total de los 9,474 individuos quesolicitaron tratamiento en el año 2001; la mayoría fueron masculinos (92.9%), 43% se ubicó entre los gruposde edad de 15 a 19 y de 20 a 24 años, 35.7% mencionó estudios de primaria, y una proporción igual desecundaria, 21.9% informaron estudios de preparatoria, 57% permanecían solteros y 28.6% en unión libre.Con referencia al nivel socioeconómico, 50% pertenecían al medio-bajo, 40% al bajo y 10% al nivel medio.El 72.7% de ellos reportó el uso diario de la droga y 78% mencionó haber iniciado el consumo de la mismaantes de cumplir los veinte años de edad. Así mismo, en 72.7% de esta población la droga que los llevó asolicitar tratamiento fue la misma heroína seguida en proporciones iguales (9% cada una) por cocaína, cristal,opio-morfina y otros derivados, (cuadros n°1 y 2).Como droga de inicio en los centros de tratamiento no gubernamentales (ONG), la heroína alcanzó 2.9%(495) del total de pacientes (17,262), perteneciendo 87.7% al género masculino; en proporciones muy similaresse distribuyeron entre los grupos de edad de veinte a veinticuatro años (17.4%), de veinticinco a veintinueveaños (19.6%) y de treinta a treinta y cuatro años (18%), el 39.6% se ubicó en edades mayores a estas. Enla gran mayoría de ellos su nivel de escolaridad era de primaria (50.7%), seguido por las personas quemencionaron estudios de secundaria (28.6%).Sobre el estado civil 51.9% refirieron ser solteros y 19.2% casados; con referencia a su situación laboral35.5% dijeron que realizaban trabajos ocasionales, en 30% de los casos se encontraban desempleados y21.8% mencionaron un trabajo fijo. Sobre la frecuencia del consumo de la heroína, 97% notificaron usarla adiario, y el 35.5% dijo haber iniciado su consumo entre los quince y diecinueve años de edad, seguido por4 0


los del grupo de veinte a veinticuatro años (21.6%). Coincidentemente, en 90.3% de los casos que iniciaronel consumo de drogas con heroína, esta misma fue la droga que los llevó a buscar tratamiento, es decir, fuesu droga de impacto (cuadros n°3 y 4).Acerca del número de años que tenían consumiendo heroína, encontramos que 35% de los usuarios llevabanentre uno y cinco años, 29% entre seis y diez años; en un rango de uso más amplio, es decir, entre diez y veinteaños se situaron 29% de los usuarios, 13% de ellos llevaban entre 21 y 40 años de consumo y sólo 3.6%mencionaron que la estaban utilizando hacía menos de un año. Casi el 60% de las mujeres usuarias de heroínatenían tres años o menos de estar consumiéndola, a diferencia de los hombres entre los que sólo el 44% deellos llevaba tres años o menos tiempo de consumirla. Se obtuvo un coeficiente de correlación de 0.58 (p=.000)entre los años de consumo de la droga y la edad de los usuarios lo cual nos sugiere que a mayor edad, mayornúmero de años de consumo. Sin embargo esta asociación no es muy fuerte.HISTORIA NATURALDELCONSUMO DE HEROÍNAEn los pacientes de los centros de tratamiento no gubernamentales, de quienes iniciaron su consumo dedrogas con heroína (2.9%), sólo 36% optaron por incluir a otras drogas en su menú, siendo así el grupo queen menor proporción pasó a una segunda droga. Quienes lo hicieron prefirieron la cocaína con 55.1%, seguidade cristal 12.5%, mariguana 8%, alucinógenos 6% y alcohol 4.5%; en este grupo, 39% incluyó a una terceradroga ocupando la mariguana el primer sitio (22%), cristal el segundo (19%), cocaína y tranquilizantes eltercer sitio con 17.4% cada una y en cuarto lugar el alcohol con 6%.a l c o h o lEl alcohol fue la sustancia que alcanzó la mayor proporción (33.8%) de personas que la mencionaron comodroga de inicio entre la población que demandó atención en los Centros de Integración Juvenil, resultando89% del sexo masculino y 11% del femenino, con una razón de masculinidad de 8:1. El grupo de edad querefirió con mayor frecuencia el uso del alcohol como droga de inicio fue el de quince a diecinueve años con26.9%, seguido por el de veinte a veinticuatro con 23.3% de los sujetos. Es de hacer notar que el grupo demenor edad, es decir, los menores de quince años, sólo representaron a 5.1% de la población total. Sobrela escolaridad referida por estas personas, 45.9% habían cursado estudios de secundaria, seguidos por un25.6% que mencionaron los de bachillerato y 15.8% de primaria, en el nivel de estudios profesionales sólose registraron 6.3% de la población.El estado civil notificado con mayor frecuencia fue el de soltero con 57.7% de los casos, 26.3% estabancasados, 9.3% vivían en unión libre y 1.8% eran divorciados. La mayoría de ellos pertenecían al nivelsocioeconómico medio bajo (57.5%), siguiendo con proporciones muy similares los que pertenecían al nivelbajo (18.8%), al alto y medio alto (18.6%); por otro lado, el menor porcentaje se registró entre aquellaspersonas que pertenecían al nivel medio (5.1%), (cuadro n° 1).Para referirnos a la frecuencia del uso del alcohol, el porcentaje más elevado de las personas se ubicó enel consumo de una vez por semana (37.2%), seguido por aquellos que lo consumían de una a tres veces almes (28.5%) con proporciones muy semejantes quienes lo consumen de dos a tres veces por semana (16.8%)y los que lo ingieren diariamente (16.4%). La edad de inicio del consumo de alcohol en 91% de los casos seubicó entre los diez y los diecinueve años, observándose la mayor proporción entre el grupo de quince adiecinueve años (50%), sólo 2.8% de la población mencionó haber iniciado antes de los diez años de edad. Ladroga por la cual acudieron a solicitar asistencia los que iniciaron el consumo de sustancias con alcohol, fue lacocaína, en 43.2% de los individuos, seguida por el mismo alcohol en 19.5%, mariguana 16.8%, solventesinhalables 5.8%, c r a c k en 5.2%, cristal en 4.2% y heroína en 2.3% de ellos (cuadro n° 2).Por otra parte, de los 17,262 pacientes atendidos en los centros de tratamiento no gubernamentales,28.8% (4,792) de ellos mencionó haber iniciado el uso de sustancias psicoactivas con el alcohol; de ellos,90.8% pertenecían al sexo masculino y 9.2% al femenino, con una razón de hombre-mujer de 10:1.4 1


Con referencia al estado civil de las personas, 64.5% estaban solteros, 21.2% casados y 10% vivían enunión libre con su pareja. En lo que respecta al nivel socioeconómico, la mayor proporción estaban ubicadosen el nivel medio-bajo (58.9%), 18.4% en el alto y medio-alto, 16.5% en el nivel bajo y 6.3% en el nivel medio,(cuadro n° 1).Al indagar sobre la frecuencia del consumo de tabaco en esta población, 71.9% refirió que lo hacía adiario, 10.8% de dos a tres veces por semana, y 7% una vez por semana, así también, 9.8% de los sujetosdijeron que sólo lo consumían de una a tres veces al mes. Sobre la edad de inicio en el uso, la gran mayoría(56.8%) la fijó en el grupo de diez a catorce años de edad, siguiendo el de quince a diecinueve años con33.8%, un 7% mencionó haberlo iniciado antes de cumplir diez años y sólo 4.2% se ubicó en edades igualeso mayores de los veinte años.La droga de impacto en estas personas que iniciaron el uso a partir del tabaco fue la cocaína con 35.7% delos usuarios, seguida por la mariguana con 19.2%, los solventes inhalables con 9.9%, el alcohol en 8.7%, el cristalen 7.7% y c r a c ken 7.1%, el mismo tabaco en sólo 6.8% de los casos y la heroína en 2.5% (cuadro n°2).La información obtenida de los centros de tratamiento no gubernamentales en las ciudades en que seencuentra funcionando el SISVEA, respecto a las personas que acudieron (17,262), indica que el 13% de ellas(2,293) iniciaron el uso de drogas con tabaco, de las cuales 89.7% pertenecían al sexo masculino y 10.3% alfemenino, predominando el grupo de edad entre veinte y veinticuatro años con 20.8% de la población, un 60%entre los de veinticinco y más años de edad y el 19.2% restante entre los de diecinueve años o menos.Con referencia al nivel de escolaridad, los individuos se ubicaron con mayor frecuencia (41.9%) en el deprimaria, siguiendo los del nivel de secundaria con 36.6% y los de bachillerato con 11.9%, sólo 3.4% de ellosmencionó estudios de nivel licenciatura. Se observa que 3.5% de los sujetos no tenían escolaridad alguna.Sobre el estado civil de las personas, se indica que 49.7% se encontraban solteros, 26.7% casados, 13.6%cohabitaban en unión libre, 5.8% separados, 3.3% divorciados y 1% viudos. En el caso de esta población, lamayor parte se dedicaba a trabajos ocasionales (34.6%) seguida por aquellos que tenían un trabajo fijo (33.9%),14.6% estaban desempleados, 9.7% eran desocupados, 4.7% se definieron como estudiantes, 2.3% sededicaban al hogar y 0.3% estaban jubilados, (cuadro n°3).La mayor proporción de estos pacientes, es decir 87.9%, consumían tabaco a diario y la edad quemencionaron con mayor frecuencia de haber iniciado su uso fue en el grupo de diez a catorce años de edad,con 48.7% de los casos, seguido por el de quince a diecinueve años con 36.9% de ellos. La droga que llevó aesta población a solicitar tratamiento fue en primer lugar el cristal con 18.8%, seguida por la cocaína en 18.7%,el mismo tabaco con 16.7%, la heroína en 15%, el alcohol en 12.3%, la mariguana en 10.7% y los inhalablesen 2.3%, (cuadro n°4).HISTORIANATURALDELCONSUMO DE TABACOEn los CIJ de aquellos jóvenes que usaban tabaco (1,893), 2.7% permanecieron como monousuarios y 97.3%ampliaron su consumo hacia otras drogas, ocupando los primeros sitios el alcohol con 67.9 y la mariguana con14.5%, así mismo, 90% de los que habían pasado a una segunda sustancia psicoactiva, incluyeron a tercerasdrogas en su consumo, con la mariguana con 34.9% y la cocaína con 26% en los lugares más relevantes.De los que iniciaron su adicción con tabaco en los ONG (2,293), 95% siguieron con otra droga, a saber:alcohol 59%, mariguana 26%, cocaína 5.2%, inhalables 4% y cristal 3%; posteriormente, 76% incluyeron unatercera droga en su patrón de consumo, siendo ésta la mariguana en 31% de ellos, cocaína 23%, alcohol 12%,cristal 11% y solventes inhalables 8%.4 3


D R O G ADE IMPA C TOEntre las personas que acudieron a solicitar ayuda a los Centros de Tratamiento Gubernamentales (CIJ), lasdrogas de impacto reportadas en orden de frecuencia fueron: cocaína 39.9%, mariguana 20.4%, solventesinhalables 11.6%, alcohol 9.9%, c r a c k 5.6% y cristal 4.6% (gráfica n° 3). En comparación con lo anterior entrelas notificadas por los ONG, encontramos a la heroína con el mayor porcentaje (23.6%), seguida por cocaína21.6%, alcohol 14.3%, mariguana 11.5%, cristal 10.9% y solventes inhalables 8.3%, (gráfica n°4).CENTROS DE TRATAMIENTO: ZONANORTE.Los Centros de Tratamiento No Gubernamentales (ONG) con representación en las once ciudades de la zonanorte (Ciudad Juárez, Culiacán, Chihuahua, Durango, Ensenada, Matamoros, Mexicali, Monterrey, Nogales,Nuevo Laredo y Tijuana), reportaron a la mariguana como la droga de inicio en siete de ellas (64%) siguiendoen orden de frecuencia el alcohol en dos (18%) y el tabaco en otras dos (18%). De las siete ciudades conrepresentación de los Centros de Integración Juvenil (Ciudad Juárez, Culiacán, Chihuahua, Durango, Mexicali,Monterrey y Tijuana), cinco de ellas (71%) reportaron al alcohol como droga de inicio (gráfica n° 5).Por otro lado, como droga de impacto los ONG registraron a la cocaína en 4 ciudades (36%) y a la heroínaen tres de ellas (27%), y los CIJ a la cocaína en tres ciudades (42%) y al cristal y a la mariguana en dos (29%)cada una (gráfica n°6). De dieciocho resultados, es decir, notificación de once ciudades por ONG y siete ciudadespor CIJ, el patrón que se repite con mayor frecuencia es el de “inicio alcohol, impacto cocaína” (22%), seguidopor “inicio mariguana, impacto heroína” (17%), e “inicio mariguana, impacto cocaína” (11 %).4 4


CENTROS DE TRATAMIENTO: ZONACENTROEn la zona centro, las ONG incluyen a ocho ciudades del SISVEA (Aguascalientes, Distrito Federal,Guadalajara, León, Pachuca, Querétaro, San Francisco del Rincón y San Luis Potosí), de las cuales los CIJcubren siete de ellas exceptuando a San Francisco del Rincón; las ONG registraron al alcohol como drogade inicio en cuatro ciudades (50%) y al tabaco y solventes inhalables en dos cada uno (25%); de los CIJ lanotificación de droga de inicio correspondió al tabaco (57%), seguido por el alcohol (43%) (gráfica n°7). Asítambién, como droga de impacto los ONG y los CIJ notificaron en primer sitio a la cocaína en cinco ciudades(gráfica n°8).En esta zona, el patrón que aparece con mayor frecuencia es el de “inicio alcohol, impacto cocaína”(40%) seguido por “inicio tabaco, impacto cocaína” (27%) e “inicio tabaco, impacto solventes inhalables”(13%), es de hacer notar que no aparece referida la heroína como droga de impacto.CENTROS DE TRATAMIENTO: ZONASUR.La zona sur está constituida por sólo tres ciudades: Oaxaca, Cancún y Mérida, con cobertura de los CIJ enlas dos últimas, en las cuales se registra al alcohol como droga. Las ONG tienen cobertura sólo en Oaxaca,en la cual se notificó también al alcohol como droga de inicio, (gráfica n°9). Asimismo, la droga de impactoregistrada por los ONG en Oaxaca fue el alcohol; por los CIJ en Cancún fue la cocaína y en Mérida lamariguana (gráfica n°10).En esta zona no se encontró un patrón repetido entre la droga de inicio y la droga de impacto, puesto quelas fuentes de información registraron resultados diferentes cada una de ellas, a saber: “inicio alcohol, impactoalcohol” (33%), “inicio alcohol, impacto cocaína” (33%), “inicio alcohol, impacto mariguana” (33%). Sin embargo,podemos apreciar que el alcohol juega un papel preponderante en la región como droga de inicio y que aún nose ha diversificado el consumo de otras drogas. De igual manera, la heroína y otras sustancias psicoactivasmás “sofisticadas” no aparecen en su casuística de droga de inicio y droga de impacto.4 5


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CO N S E J O ST U T E L A R E SD E M E N O R E SDurante 2001 los Consejos tutelares de menores registraron el ingreso de 6,341 infractores, cuatro mil deellos (63%) consumen sustancias psicoactivas habitualmente. La mayor notificación se recibió del estado deJalisco, con el registro de 2,006 menores (50.2%). Del total de menores infractores que consumían drogashabitualmente 61% correspondía a ingresos de primera vez, 32% habían ingresado previamente entre 2 a4 veces y 6.8%, es decir, para 241 menores era la quinta vez o más que los detenían. El predominio demenores infractores del sexo masculino (95.2%), fue notorio, con una razón de masculinidad de casi veintehombres por cada mujer entre aquellos que mencionaron consumo habitual de drogas.Si observamos el estado civil de los menores infractores recluidos en los Consejos tutelares, encontramoscongruencia con la edad de los mismos, puesto que 93.1% ( 3702) se encontraban solteros y 5.4% (213) enunión libre. Llama la atención encontrar entre estos grupos a personas divorciadas, separadas o viudas. Asímismo, 42.9% (1,699) mencionaron dedicarse a trabajos en la categoría de subempleados, 25.6% (1,015)refirieron ser empleados, 11.2% estudiantes, en diecinueve de ellos (0.5%) su ocupación era el hogar y 19.8%(785) citaron no tener ninguna ocupación.De acuerdo con las características de institución que se encarga de los infractores menores de edad, elgrupo en el cual se situaron con mayor frecuencia fue de 15 a 18 años de edad, con 79.2% de los ingresosy los restantes (20.8%) se ubicaron en el de 10 a 14 años. La mayor proporción de los menores infractoresque refirieron consumir drogas habitualmente, tenían un nivel de escolaridad de primaria incompleta (30.2%),siguiendo en orden de frecuencia: secundaria incompleta (25.4%), primaria completa (24.1%), secundariacompleta (9.8%), 167 (4%) de ellos ingresaron al bachillerato, de los cuales 23 (0.6%) lograron completareste nivel; es de hacer notar que 6.2% (243) de estos jóvenes mencionaron no contar con ningún estudioformal (gráfica n°11).Entre aquellos que refirieron haber suspendido sus estudios, 61.9% mencionaron a la falta de interés enlos mismos como causa de abandono, 12.5% de ellos el no tener recursos económicos para continuar, 8.7%por motivos de trabajo y 2.8% mencionó al consumo de drogas como la causa del abandono de los estudios.Las personas con las que refirieron vivir los menores infractores fueron 79.3% con los padres, 12.6% con otrosfamiliares diferentes a los padres y en proporciones menores con el cónyuge, amigos o solos.Así mismo, 54% de ellos habitan en el seno de una familia extensa y 45.9% de una familia nuclear, sinembargo, en 79.9% de los casos las personas que las conforman no siguen los roles familiares por lo cualse las definen como familias disfuncionales. 597 de ellos (14.9%) mencionaron haber recibido maltrato físicoy 28% pertenecer a una “banda”. Así también, 66.2% refirieron no utilizar tatuajes.4 9


Acerca de las características de los rasgos de personalidad de estos menores, en los que es posibleincluir más de uno, sobresalieron en la tipificación de los individuos, los definidos como extrovertidos (1,821)alcanzando 57%, en tanto que 55.6% (931) resultaron dependientes, 52.1% pasivos y 51.2% ansiosos. Elrasgo menos frecuente fue el de introvertido, en 43% de los casos.Con respecto al patrón de consumo de sustancias psicoactivas, encontramos que la mayor proporción(35%) de los menores infractores que mencionaron usar habitualmente drogas consumía mariguana, siguiendoen orden de frecuencia cocaína (19%), inhalables (17%), tabaco (15%) y alcohol (14%). Es importante hacernotar que 41 (0.5%) individuos mencionaron el uso de heroína; la droga ilegal que con mayor frecuenciacitaron utilizar diariamente fue la mariguana (64.4%) seguida por la heroína (61%), los inhalables (54.5%) yla cocaína (53.4%); de las legales el tabaco fue la principal con 82.5% menores que lo utilizaban a diario.La de mayor frecuencia de consumo semanal fue el alcohol (40%) y la heroína (24%). Al indagar sobresi habían recibido algún tratamiento con anterioridad para dejar de consumir sustancias psicoactivas, 94.4%mencionó que no y sólo 5.6% había recibido tratamiento previo, de estos últimos la mayor proporción seencontró entre los que habían sido tratados por el uso de inhalables (13.5%), siguiendo en orden de frecuenciacocaína y mariguana 8.5% cada una, heroína 5.6%, alcohol 5.2% y tabaco 4.4%, (cuadro n°7).Con referencia al tipo de infracción cometida por quienes utilizaban sustancias psicoactivas habitualmente,el “robo” fue el que con mayor frecuencia (45.5%) motivó la detención, seguido por “delito contra la salud”(23.5%) y “consumo de drogas” (10.1%) (cuadro n°8).De acuerdo con el lugar en el cual se cometió la infracción por la que detuvieron al menor, 71.6% serealizó en la vía pública, 9.6% en el hogar, 1.6% en el sitio de trabajo, 1.3% en un lugar de recreo y en losdemás sitios registrados con frecuencias menores. De las infracciones cometidas por los menores, en 16.8%(635) de ellos, se utilizó algún tipo de arma correspondiendo a los objetos punzocortantes la mayor proporción(55.7%) con 349 infracciones, siguiendo en orden de frecuencia las armas de fuego con 159 casos (25.4%)y aquellos en los que se empleó algún objeto contundente (15.5%).Al momento de cometer la infracción, 1,260 (33.4%) menores de los que habitualmente consumen drogas,se encontraban bajo el efecto de alguna de ellas. Las sustancias adictivas que con mayor frecuencia seidentificaron como aquéllas bajo cuyos efectos el menor cometió la infracción, fueron en orden de frecuencia:mariguana en 434 casos (34.4%), alcohol en 346, (27.4%), solventes inhalables 268 (21.3%) y cocaína en61 infracciones (4.8%). Proporciones menores a esta última se registraron en otras diez drogas asociadas(gráfica n°12).5 0


SE RV I C I O SD E U R G E N C I AE NH O S P I TA L E SD ES E G U N D ON I V E LD E AT E N C I Ó NY E N S E RV I C I O SD EE M E R G E N C I A SM É D I C A SLa segunda estrategia implementada para la Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones se realiza medianteencuestas centinela, en los Servicios de urgencia de hospitales institucionales y de servicios de emergenciasmédicas como la Cruz Roja, que brindan atención médica a población demandante con daños a la salud,identificando a las enfermedades o lesiones por causa externa en las cuales estuvo involucrado el consumode tabaco, alcohol o drogas médicas o ilícitas.La información que se proporciona a continuación es la recolectada en 2001 durante la semana típica de44 hospitales y 16 servicios de emergencias médicas, de las 18 ciudades SISVEAque manejan este indicador:Aguascalientes, Cancún, Culiacán, Chetumal, Durango, Ensenada, Guadalajara, León, Matamoros, Mérida,Nogales, Nuevo Laredo, Oaxaca, Pachuca, Querétaro, San Francisco del Rincón, San Luis Potosí y Zacatecas.De las 4,182 personas atendidas por estos servicios de urgencia, a 351 de ellas se les detectó uso desustancias psicoactivas, lo que equivale al 8%. El género masculino fue el que solicitó con mayor frecuenciala atención con un 89%; siendo la razón hombre-mujer de 8:1. Entre los grupos de edad de 15 a 24 años yde 25 a 44, se acumuló el 85.4% del total de las consultas otorgadas con la asociación de alguna droga, conun 40.7% y 44.7%, respectivamente (gráfica n°13).De acuerdo a la información recabada por estos servicios de urgencia, con respecto al estado civil delas personas atendidas, la mayor proporción correspondió a los solteros con un 46.7%, seguido por el grupode los casados con un 35.6%.La gráfica número catorce muestra el grado de escolaridad de los atendidos en los servicios de urgencia,se observa que la mayor proporción se encuentra entre las personas con estudios de primaria completa oincompleta con 22.2% y 21.9% respectivamente, ocupando el último lugar con el 3.7% quienes manifestaronhaber cursado la preparatoria completa.5 1


El día con mayor demanda de atención fue el sábado con 17.9%, seguido por el domingo con 16.5% desolicitantes. De acuerdo al horario de servicios, el turno de la noche ocupó la mayor afluencia de casos con 40.6%.En el cuadro número nueve se puede ver la proporción del total de personas atendidas bajo la influenciade alguna droga, que presentaron lesiones por causa externa. Entre éstas ocuparon el primer lugar lascontusiones con un 10.3%, seguidas por las caídas (9.1%), las heridas por arma blanca (8.3%), y los accidentesautomovilísticos (7.1%).La causa más frecuente de solicitud de servicios de urgencia, entre las personas que refirieron uso desustancias psicoactivas, fue la psicosis alcohólica, causa por la que se diagnosticaron 47 personas querepresentan el 13.4% del total, seguida en orden de frecuencia por cirrosis con gastritis (7.4%), urgenciasquirúrgicas (4%), afección osteo-muscular (2.6%) y diabetes mellitus (2.3%). Las demás patologías representanproporciones menores.El cuadro número diez, muestra la proporción de lesiones por causa externa, que fueron motivo desolicitud de los servicios de urgencia por tipo de droga bajo la cual se encontraba el paciente; se observaque el alcohol es el de mayor proporción con 60.5%, seguido por la cocaína 9.7% y los solventes inhalables8.7%. Algunos pacientes se encontraron bajo la influencia de más de una droga.5 2


SE RV I C I O SMÉ D I C O SFO R E N S E S( S E M E F O )Dentro de la primera estrategia del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (informacióncontinua) se incluye la de obtener información acerca de las muertes registradas en los servicios médicosforenses (SEMEFO) por causa accidental, incidental o intencional asociadas a drogas psicoactivas.El total de las defunciones registradas por los SEMEFO, considerados en 17 de las ciudades SISVEAen las que funciona este indicador, fueron 4,498 durante el periodo del 1 de enero al 31 de diciembre de2001; 36.7% (1,650) de estas personas se dictaminaron con influencia de drogas en el momento de su muerte;en orden de frecuencia correspondió al alcohol el primer sitio, involucrado en 1,209 defunciones, seguidopor cocaína en 194, mariguana en 156, heroína en 121, cristal en 105, tabaco en 52, solventes inhalablesen 51, tranquilizantes en 48, otras drogas médicas en 43 y otras drogas ilegales en 10 defunciones.Al realizar el análisis desglosado por la causa de muerte y bajo los efectos de cuál droga se encontrabala persona, se observó que entre las defunciones asociadas a cocaína, el mayor porcentaje se halló enquienes la muerte fue ocasionada por heridas con arma de fuego, seguidas de muertes por asfixia entre lasque estuvieron asociadas a la utilización de solventes inhalables (cuadro n°11).En la distribución por género de 1,628 defunciones, se observó que en los varones ocurrió la mayorproporción con 91.8% por género (1,494); con una razón hombre-mujer de 11:1 en 1,648 personas se pudoestablecer la edad, para encontrarse que el mayor número de defunciones registradas en los SEMEFO fueen el grupo de edad de 40 y más años con 625 muertes (37.9%), seguido por el de 25 a 29 años acumulando15.4% (253) del total de los decesos (gráfica n° 15). En 64.4% (1,062) fue posible conocer el estado civil deestas personas, con los casados en primer lugar con un 26.2% (433) seguidos por los solteros con 22% (363).Sobre el grado de escolaridad de los fallecidos, se observó que la mayor proporción se encontró entrelas personas con estudios de primaria (34.2%), seguidos por los de secundaria (12.1), en el 38.3% de laspersonas fallecidas no fue reportada la escolaridad (gráfica n°16).Según el día de ocurrencia de los decesos, se observó que el mayor número sucedió en domingo con 311muertes (20.7%), seguido del lunes con 16.2% y el día de menor número de defunciones fue el jueves con 9.6%.En 15.3% de las defunciones la causa principal de la muerte fue Asfixia, seguida por Heridas Ocasionadaspor Arma de Fuego con un 14.2%. En 25.3% (413) las defunciones notificadas se concentraron en el rubrode “otras causas”. En 98.8% de las defunciones (1,613) las autoridades forenses determinaron y notificaronque en 40.7% la causa fue Accidente, en 23.6% se dictaminó como no violenta, 22.3% fueron catalogadascomo homicidios y 13.5% como suicidios. El lugar donde ocurrió el mayor número de muertes fue en la víapública con 33.8%, seguidas por las ocurridas en el hogar con 30.6%.5 3


Al indagar sobre cuáles eran las drogas de uso habitual del fallecido más referidas por los informantes,el primer sitio lo ocupó el alcohol con 77.1% de los casos, seguido en orden de frecuencia por tabaco 15.6%,cristal con 11.2% y mariguana con 8.4%; las demás drogas se registraron en un rango de 3.4% a 0.6% (gráfican°17).El mayor número de notificaciones se recibió del SEMEFO de la ciudad de Guadalajara, con 450defunciones asociadas a drogas alcanzando el 28.6%, siguiendo en orden de frecuencia Ciudad Juárez con328 defunciones (20.8%), Mexicali con 258 muertes (16.4%), Aguascalientes 107 defunciones (6.8%), Méridacon 106 (6.7%), León 101 muertes (6.4%), San Luis Potosí con 91 defunciones (5.8%); por otro lado, lasciudades que reportaron el menor número de muertes asociadas a drogas fueron Matamoros y Cancún conuna defunción cada una, Nuevo Laredo con tres y Chetumal con cinco.De las defunciones asociadas a alcohol el primer sitio lo ocupó la ciudad de Guadalajara con 38%, seguidapor ciudad Juárez con 14%, Mexicali 9%, Aguascalientes y San Luis Potosí con 8% cada una, León y Méridacon 7% ambas, en Chetumal, Matamoros y Nuevo Laredo no se registraron muertes relacionadas al alcohol.Sobre las muertes asociadas a solventes inhalables el mayor número se registró en Mexicali (58%)seguido por la ciudad de León (22%), Aguascalientes y Guadalajara con 6% cada una, San Luis Potosí 4%,Durango y Nuevo Laredo con el 2% cada una; las otras seis ciudades no notificaron muertes por estassustancias. Respecto a las defunciones que fueron asociadas a mariguana, la ciudad que reportó el mayornúmero de ellas fue Ciudad Juárez con 46%, seguida por Mexicali con 32%, Guadalajara 8%, A g u a s c a l i e n t e sy Mérida 6% cada una, Chetumal y León con 1% cada una también; las otras seis ciudades no notificarondefunciones relacionadas con la mariguana.Con referencia a la cocaína, 68% de las defunciones fueron registradas en Ciudad Juárez, 23% en Guadalajara,Aguascalientes y Mérida 3% en cada una, 1% tanto en Culiacán como en Chetumal, y 0.5% cada una en Mexicaliy Nuevo Laredo; en Durango, León, Matamoros, Querétaro y San Luís Potosí no se notificaron defuncionesasociadas a esta droga. Por otra parte, 105 muertes relacionadas con el consumo de cristal fueron notificadaspor Mexicali (94%) y Ciudad Juárez (6%). Sólo tres ciudades reportaron muertes asociadas a la heroína: enprimer sitio Ciudad Juárez con 63%, seguida por Mexicali con 36% y Nuevo Laredo 1%.Es importante mencionar que en la mayoría de los servicios médicos forenses no se realizan pruebastoxicológicas.5 4


CUADRO N° 1Perfil sociodemográfico de la población que acude a Centros de Integración Juvenil,según droga de inicio. 2001C a r a c t e r í s t i c a s To t a l M a r i g u a n a A l c o h o l I n h a l a b . Ta b a c o C o c a í n a 1 H e r o í n aSE X ON= 9,474 n= 1,762 n = 3 , 1 9 1 n = 1 , 1 5 1 n = 1 , 8 9 3 n = 1 , 0 2 3 n = 1 4M a s c u l i n o 8 7 . 5 9 2 . 1 8 9 . 0 8 6 . 3 8 5 . 9 8 7 . 9 9 2 . 9F e m e n i n o 1 2 . 5 7 . 9 11 . 0 1 3 . 7 1 4 . 1 1 2 . 1 7 . 1ED A D14 años o menos 8 . 2 5 . 0 5 . 1 2 1 . 4 8 . 9 4 . 9 7 . 115 - 19 años 3 0 . 7 3 0 . 9 2 6 . 9 3 5 . 0 3 3 . 0 3 3 . 7 2 8 . 620 - 24 años 2 2 . 1 2 0 . 9 2 3 . 3 1 7 . 4 2 1 . 9 2 7 . 0 1 4 . 325 - 29 años 1 7 . 2 1 8 . 3 1 9 . 9 11 . 6 1 5 . 3 1 8 . 9 2 1 . 430 - 34 años 1 0 . 8 1 2 . 7 1 2 . 4 7 . 7 9 . 4 9 . 2 2 8 . 635 años o más 11 . 0 1 2 . 3 1 2 . 4 6 . 9 11 . 6 6 . 5 0 . 0ES C O L A R I D A DP r i m a r i a 1 9 . 2 2 2 . 1 1 5 . 8 3 0 . 8 2 0 . 3 1 2 . 0 3 5 . 7S e c u n d a r i a 4 8 . 7 4 8 . 1 4 5 . 9 5 6 . 7 4 6 . 5 5 1 . 9 3 5 . 7P r e p a r a t o r i a 2 1 . 6 2 1 . 8 2 5 . 6 8 . 0 2 1 . 1 2 6 . 0 2 1 . 9T é c n i c o 5 . 0 3 . 7 6 . 2 3 . 0 5 . 5 5 . 5 7 . 1P r o f e s i o n a l 5 . 0 4 . 1 6 . 3 1 . 1 6 . 2 3 . 9 0 . 0A n a l f a b e t a 0 . 2 0 . 2 0 . 2 0 . 4 0 . 2 0 . 4 0 . 0O t r o 0 . 1 0 . 1 0 . 0 0 . 1 0 . 2 0 . 3 0 . 0ES TA D OCI V I LS o l t e r o 6 2 . 2 6 1 . 9 5 7 . 7 7 4 . 0 6 4 . 5 5 8 . 8 5 7 . 1C a s a d o 2 2 . 9 2 2 . 8 2 6 . 3 1 3 . 2 2 1 . 2 2 7 . 2 7 . 1D i v o r c i a d o 1 . 3 1 . 5 1 . 8 0 . 5 0 . 7 1 . 3 0 . 0Vi u d o 0 . 1 0 . 1 0 . 1 0 . 2 0 . 1 0 . 1 0 . 0Unión libre 9 . 5 1 0 . 1 9 . 3 8 . 9 1 0 . 0 9 . 7 2 8 . 6Otro /Separado 3 . 8 3 . 6 4 . 7 3 . 2 3 . 5 2 . 9 7 . 1NI V E LSO C I O E C O N Ó M I C OAlto y medio alto 1 6 . 8 1 5 . 1 1 8 . 6 7 . 7 1 8 . 4 1 7 . 1 0 . 0Medio bajo 5 6 . 4 5 4 . 5 5 7 . 5 5 5 . 3 5 8 . 9 5 5 . 1 5 0 . 0M e d i o 5 . 5 5 . 3 5 . 1 2 . 7 6 . 3 7 . 6 1 0 . 0B a j o 2 1 . 8 2 5 . 1 1 8 . 8 3 4 . 3 1 6 . 5 2 0 . 3 4 0 . 0O t r o 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 01. Cocaína (Clorhidrato, basuco, c r a c k)Nota: Las drogas que se presentan son únicamente las que aparecen en el análisis anterior.Fuente: SISVEA, Centros de Integración Juvenil, DGE. SSA. 2001.5 5


CUADRO N° 2.Patrón de consumo de la población que acude a Centros de Integración Juvenil,según droga de inicio. 2001C a r a c t e r í s t i c a s To t a l M a r i g u a n a A l c o h o l I n h a l a b . Ta b a c o C o c a í n a 1 H e r o í n aN = 9,474 n= 1,762 n = 3 , 191 n = 1 , 151 n = 1 , 893 n = 1 , 023 n = 14FR E C U E N C I AD i a r i o 4 5 . 0 5 6 . 8 1 6 . 4 3 5 . 1 7 1 . 9 3 2 . 6 7 2 . 72 a 3 veces por semana 1 8 . 7 1 6 . 8 1 6 . 8 2 2 . 2 1 0 . 8 2 3 . 6 9 . 11 vez por semana 2 1 . 5 1 0 . 5 3 7 . 2 1 9 . 5 7 . 0 2 5 . 0 9 . 11 a 3 veces al mes 1 3 . 9 1 4 . 4 2 8 . 5 2 0 . 4 9 . 8 1 6 . 7 9 . 11 a 11 veces al año 0 . 9 1 . 6 1 . 1 2 . 7 0 . 5 2 . 1 0 . 0ED A DD E IN I C I O9 años o menos 3 . 5 2 . 1 2 . 8 5 . 7 7 . 0 0 . 2 7 . 110 - 14 años 4 4 . 7 4 3 . 5 4 1 . 0 6 2 . 8 5 6 . 8 1 8 . 2 2 1 . 415 - 19 años 4 3 . 2 4 8 . 1 5 0 . 0 2 9 . 1 3 3 . 8 4 8 . 4 5 0 . 020 - 24 años 5 . 3 4 . 7 5 . 0 1 . 5 2 . 0 1 6 . 9 7 . 125 - 29 años 1 . 8 0 . 9 0 . 8 0 . 6 0 . 2 9 . 4 1 4 . 330 - 34 años 0 . 8 0 . 5 0 . 3 0 . 2 0 . 0 4 . 2 0 . 035 años o más 0 . 6 0 . 2 0 . 1 0 . 1 2 . 0 2 . 4 0 . 0DR O G AD E IM PA C TOA l c o h o l 3 3 . 8 3 . 8 1 9 . 5 4 . 0 8 . 7 1 . 7 0 . 0M a r i g u a n a 1 8 . 7 4 4 . 4 1 6 . 8 1 5 . 1 1 9 . 2 3 . 2 0 . 0I n h a l a b l e s 1 2 . 2 6 . 5 5 . 8 5 0 . 6 9 . 9 2 . 2 0 . 0A l u c i n ó g e n o s 0 . 1 0 . 3 0 . 1 0 . 2 0 . 1 0 . 0 0 . 0H e r o í n a 0 . 1 4 . 5 2 . 3 3 . 1 2 . 5 0 . 5 7 2 . 7Opío-Morfina y deriv. 0 . 1 0 . 2 0 . 2 0 . 0 0 . 3 0 . 0 9 . 1C o c a í n a 1 0 . 8 2 9 . 0 4 3 . 2 2 0 . 9 3 5 . 7 7 9 . 3 9 . 1Tr a n q u i l i z a n t e s 0 . 9 1 . 3 0 . 6 0 . 5 0 . 8 0 . 1 0 . 0B a r b i t ú r i c o s 0 . 1 0 . 0 0 . 1 0 . 0 0 . 1 0 . 0 0 . 0A n f e t a m i n a s 0 . 3 0 . 1 0 . 3 0 . 1 0 . 3 0 . 1 0 . 0A n t i c o l i n é r g i c o s 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0Ta b a c o 2 0 . 1 0 . 3 0 . 7 0 . 5 6 . 8 0 . 6 0 . 0A n t i d e p r e s i v o s 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0Otros Psicotrópicos 0 . 7 0 . 1 0 . 3 0 . 1 0 . 5 0 . 2 0 . 0Basuco o pasta base 0 . 1 0 . 3 0 . 3 0 . 0 0 . 1 0 . 6 0 . 0C r i s t a l 0 . 5 3 . 8 4 . 2 0 . 8 7 . 7 2 . 0 9 . 1Flunitrazepan (Rohypnol) 0 . 5 0 . 9 0 . 3 0 . 5 0 . 4 0 . 1 0 . 0C r a c k 0 . 9 4 . 5 5 . 2 3 . 6 7 . 1 9 . 3 0 . 0Refractil Ofteno 0 . 1 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 01. Cocaína (Clorhidrato, basuco, c r a c k)Nota: Las drogas que se presentan son únicamente las que aparecen en el análisis anterior.Fuente:SISVEA, Centros de Integración Juvenil, DGE. SSA. 2001.5 6


CUADRO N° 3.Perfil sociodemográfico de la población que acude a Centros de TratamientoNo Gubernamentales y Servicios de Atención, según droga de inicio. 2001C a r a c t e r í s t i c a s To t a l M a r i g u a n a A l c o h o l I n h a l a b . Ta b a c o C o c a í n a 1 H e r o í n aN = 17,262 n= 5,207 n= 4,792 n= 2,142 n= 2,293 n= 1,356 n= 495SE X OM a s c u l i n o 9 1 . 0 9 4 . 4 9 0 . 8 9 2 . 4 8 9 . 7 8 8 . 3 8 7 . 7F e m e n i n o 9 . 0 5 . 6 9 . 2 7 . 6 1 0 . 3 11 . 7 1 2 . 3ED A D14 años o menos 2 . 3 1 . 8 1 . 1 6 . 4 2 . 4 2 . 4 0 . 015 - 19 años 1 6 . 3 1 5 . 5 11 . 4 2 7 . 5 1 6 . 8 2 0 . 1 5 . 520 - 24 años 2 1 . 9 2 4 . 1 1 6 . 6 2 5 . 3 2 0 . 8 2 6 . 5 1 7 . 425 - 29 años 1 8 . 8 2 0 . 5 1 6 . 9 1 7 . 6 1 9 . 2 2 1 . 6 1 9 . 630 - 34 años 1 5 . 1 1 5 . 9 1 6 . 6 1 0 . 7 1 4 . 2 1 5 . 0 1 8 . 035 años o más 2 5 . 5 2 2 . 2 3 7 . 2 1 2 . 5 2 6 . 5 1 4 . 5 3 9 . 6ES C O L A R I D A DSin escolaridad 3 . 1 2 . 5 3 . 2 4 . 3 3 . 5 1 . 8 5 . 7P r i m a r i a 3 9 . 5 4 0 . 6 3 1 . 9 5 7 . 9 4 1 . 9 2 6 . 4 5 0 . 7Tec. Post-primaria 1 . 1 1 . 1 1 . 2 1 . 1 1 . 0 1 . 3 1 . 0s e c u n d a r i a 3 5 . 0 3 8 . 5 3 1 . 0 2 9 . 3 3 6 . 6 4 0 . 5 2 8 . 6Tec. Post-secundaria 1 . 9 1 . 5 2 . 5 0 . 8 1 . 8 2 . 8 0 . 4B a c h i l l e r a t o 1 4 . 5 1 3 . 2 1 9 . 9 5 . 9 11 . 9 2 1 . 4 11 . 6L i c e n c i a t u r a 4 . 6 2 . 5 9 . 7 0 . 5 3 . 4 5 . 3 2 . 0P o s g r a d o 0 . 3 0 . 2 0 . 6 0 . 0 0 . 0 0 . 6 0 . 0ES TA D OCI V I LS o l t e r o 5 2 . 7 5 5 . 3 4 5 . 3 6 9 . 1 4 9 . 7 4 8 . 5 5 1 . 9C a s a d o 2 3 . 8 1 9 . 1 3 1 . 6 1 2 . 8 2 6 . 7 2 9 . 6 1 9 . 2D i v o r c i a d o 4 . 1 3 . 8 0 . 6 1 . 9 3 . 3 3 . 9 5 . 6S e p a r a d o 6 . 4 6 . 8 6 . 4 5 . 8 5 . 8 5 . 5 7 . 4Vi u d o 0 . 8 0 . 8 0 . 9 0 . 4 1 . 0 0 . 7 1 . 2Unión libre 1 2 . 2 1 4 . 2 9 . 7 1 0 . 1 1 3 . 6 11 . 8 1 4 . 7SI T U A C I Ó NLA B O R A LE s t u d i a n t e 5 . 4 4 . 3 6 . 4 5 . 2 4 . 7 8 . 5 1 . 7D e s e m p l e a d o 2 2 . 2 2 5 . 8 2 0 . 3 2 3 . 0 1 4 . 6 1 9 . 5 3 0 . 0D e s o c u p a d o 1 3 . 0 1 4 . 5 9 . 4 2 1 . 3 9 . 7 1 3 . 3 7 . 8Trabajo fijo 3 2 . 3 3 0 . 4 3 7 . 7 2 6 . 1 3 3 . 9 3 4 . 1 2 1 . 8Trabajo ocasional 2 4 . 9 2 3 . 5 2 3 . 2 2 3 . 0 3 4 . 6 2 2 . 1 3 5 . 5Ama de casa 2 . 0 1 . 2 2 . 3 1 . 2 2 . 3 2 . 2 2 . 9J u b i l a d o 0 . 3 0 . 2 0 . 7 0 . 1 0 . 3 0 . 2 0 . 21. Cocaína (Clorhidrato, basuco, c r a c k)Nota: Las drogas que se presentan son únicamente las que aparecen en el análisis anterior.Fuente: SISVEA- Centros de Tratamiento No Gubernamentales y servicios de atención, 20015 7


CUADRO N° 4Patrón de consumo de la población que acude a Centros de TratamientoNo Gubernamentales y servicios de atención, según droga de inicio.2 0 0 1C a r a c t e r í s t i c a s To t a l M a r i g u a n a A l c o h o l I n h a l a b . Ta b a c o C o c a í n a 1 H e r o í n aN = 17,262 n= 5,207 n= 4,792 n= 2,142 n= 2,293 n= 1,356 n= 495FR E C U E N C I AD i a r i o 7 1 . 0 8 1 . 2 4 4 . 9 8 4 . 1 8 7 . 9 6 0 . 3 9 7 . 12 - 3 veces por semana 8 . 8 7 . 1 1 3 . 2 6 . 2 4 . 5 1 4 . 1 1 . 01 vez por semana 1 2 . 6 6 . 7 2 6 . 8 5 . 5 4 . 7 1 7 . 2 1 . 61 - 3 veces por mes 5 . 5 3 . 1 1 2 . 0 2 . 4 1 . 9 5 . 9 0 . 21- 11 veces al año 2 . 1 1 . 8 3 . 1 1 . 9 1 . 0 2 . 5 0 . 0ED A DD E IN I C I O9 años o menos 5 . 3 5 . 2 4 . 2 9 . 3 8 . 8 0 . 7 0 . 810 - 14 años 4 2 . 9 5 1 . 6 3 5 . 6 5 9 . 1 4 8 . 7 1 7 . 4 1 3 . 015 - 19 años 3 9 . 3 3 7 . 3 4 7 . 4 2 8 . 4 3 6 . 9 4 1 . 7 3 5 . 520 - 24 años 7 . 4 4 . 2 8 . 5 2 . 4 4 . 3 2 0 . 0 2 1 . 625 - 29 años 2 . 6 1 . 1 2 . 0 0 . 4 0 . 8 11 . 0 11 . 330 - 34 años 1 . 4 0 . 4 1 . 1 0 . 2 0 . 2 5 . 5 9 . 735 años o más 1 . 1 0 . 2 1 . 1 0 . 1 0 . 3 3 . 7 8 . 0DR O G AD E IM PA C TOA l c o h o l 2 7 . 8 2 . 8 3 9 . 7 3 . 8 1 2 . 3 2 . 1 0 . 8M a r i g u a n a 3 0 . 2 2 1 . 7 8 . 5 5 . 7 1 0 . 7 2 . 9 0 . 2I n h a l a b l e s 1 2 . 4 3 . 1 2 . 7 4 8 . 3 2 . 3 1 . 4 0 . 0A l u c i n ó g e n o s 0 . 6 3 . 0 1 . 1 0 . 9 1 . 0 1 . 4 0 . 8H e r o í n a 2 . 9 3 8 . 0 9 . 8 2 1 . 6 1 5 . 0 11 . 4 9 0 . 3Opio-Morfina y deriv. 0 . 1 0 . 1 0 . 3 0 . 0 0 . 0 0 . 1 0 . 2C o c a í n a 7 . 5 1 4 . 8 2 5 . 6 1 3 . 1 1 8 . 7 6 6 . 5 3 . 8Tr a n q u i l i z a n t e s 1 . 6 0 . 9 1 . 3 0 . 8 1 . 5 0 . 3 0 . 0B a r b i t ú r i c o s 0 . 1 0 . 1 0 . 1 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0A n f e t a m i n a s 0 . 1 0 . 1 0 . 4 0 . 0 0 . 3 0 . 1 0 . 0A n t i c o l i n é r g i c o s 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0Ta b a c o 1 3 . 3 0 . 3 1 . 8 0 . 1 1 6 . 7 0 . 3 0 . 0A n t i d e p r e s i v o s 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 1 0 . 0 0 . 0Otros Psicotrópicos 0 . 5 0 . 5 0 . 3 0 . 6 0 . 3 0 . 4 0 . 6Basuco o pasta base 0 . 1 0 . 5 1 . 4 0 . 4 0 . 2 1 . 5 0 . 0C r i s t a l 2 . 3 11 . 7 6 . 0 3 . 4 1 8 . 8 7 . 2 2 . 8Flunitrazepan (Rohypnol) 0 . 3 0 . 4 0 . 3 0 . 1 0 . 5 0 . 2 0 . 0C r a c k 0 . 2 1 . 9 0 . 9 1 . 1 1 . 1 4 . 2 0 . 4Refractil Ofteno 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 0 0 . 01. Cocaína (Clorhidrato, basuco, c r a c k)Nota: Las drogas que se presentan son únicamente las que aparecen en el análisis anterior.Fuente: SISVEA, Centros de Tratamiento No Gubernamentales, DGE. SSA. 2001.5 8


CUADRO N° 5Historia natural del consumo de drogas teniendo como droga de inicio a la mariguana. 2001CENTROS DE INTEGRACIÓN JUVENILM a r i g u a n a 89.2 % 2da droga 77.9 % 3ra. droga1762 1 , 571 1 , 224C o c a í n a 29.8 % C o c a í n a 27.7 %A l c o h o l 26.6 % A l c o h o l 18.4 %I n h a l a b l e s 19.0 % I n h a l a b l e s 14.6 %Ta b a c o 64 % Ta b a c o 7.0 %10.8 % Tr a n q u i l i z a n t e s 3.4 % 22.1 % R o h y p n o l 5.4 %M o n o u s u a r i o s C r a c k 2.0 % C r a c k 5.4 %ORGANISMOS NO GUBERNAMENTA L E SO t r a s 12.8 % O t r a s 21.5 %M a r i g u a n a 93.2 % 2da droga 69.3 % 3ra. droga5 , 207 4 , 851 3 , 364C o c a í n a 23.6 % C o c a í n a 25.0 %I n h a l a b l e s 17.1 % H e r o í n a 24.6 %A l c o h o l 15.8 % A l c o h o l 9.8 %H e r o í n a 11.2 % Tr a n q u i l i z a n t e s 9.5 %6.8 % Tr a n q u i l i z a n t e s 10.5 % 30.7 % C r i s t a l 9.2 %M o n o u s u a r i o s C r i s t a l 8.0 % I n h a l a b l e s 8.5 %O t r a s 13.8 % O t r a s 13.4 %Fuente: SISVEA, Centros de Tratamiento Gubernamentales, Centros de Integración Juvenil (CIJ) y No Gubernamentales (ONG) DGE. SSA. 2001.CUADRO N° 6Historia natural del consumo de drogas teniendo como droga de inicio a la cocaína. 2001CENTROS DE INTEGRACIÓN JUVENILC o c a í n a 51.1 % 2da droga 51.9 % 3ra. droga1 , 115 570 296A l c o h o l 31.1 % M a r i g u a n a 22.3 %M a r i g u a n a 30.4 % A l c o h o l 21.6 %Ta b a c o 7.2 % Ta b a c o 13.2 %I n h a l a b l e s 6.0 % I n h a l a b l e s 12.5 %48.9 % C r i s t a l 2.6 % 48.1 % C r i s t a l 7.1 %M o n o u s u a r i o s B a s u c o 1.4 % C r a c k 6.1 %ORGANISMOS NO GUBERNAMENTA L E SO t r a s 21.3 % O t r a s 17.2 %C o c a í n a 55.5 % 2da droga 43.3 % 3ra. droga1 , 356 753 326M a r i g u a n a 30.0 % M a r i g u a n a 19.6 %A l c o h o l 20.2 % A l c o h o l 17.2 %H e r o í n a 15.8 % I n h a l a b l e s 12.3 %C r i s t a l 10.2 % Tr a n q u i l i z a n t e s 8.0 %44.5 % I n h a l a b l e s 5.0 % 56.7 % H e r o í n a 7.7 %M o n o u s u a r i o s Ta b a c o 4.1 % Ta b a c o 7.7 %O t r a s 14.7 % O t r a s 27.5 %Fuente: SISVEA, Centros de Tratamiento Gubernamentales, Centros de Integración Juvenil (CIJ) y No Gubernamentales (ONG) DGE. SSA. 2001.5 9


CUADRO N° 7Patrón de consumo de sustancias psicotrópicas entre los menores infractores. 2001Clase de droga Edad de inicio Frecuencia de uso Tr a t a m i e n t o5 - 9 1 0 - 1 4 1 5 - 1 8 D i a r i o S e m a n a l M e n s u a l A n u a l S I N On % n % n % n % n % n % n % n % n %A l c o h o l n= 1,007 8 0 . 8 5 7 4 5 7 . 0 4 2 5 4 2 . 2 3 4 6 3 3 . 7 4 1 2 4 0 . 1 1 9 3 1 8 . 8 7 6 7 . 4 4 6 5 . 2 8 4 1 9 4 . 8M a r i g u a n a n= 2,573 9 8 3 . 8 1 , 5 6 3 6 0 . 7 9 1 2 3 5 . 4 1 , 6 7 3 6 4 . 4 3 8 7 1 4 . 9 2 6 0 1 0 . 0 2 7 8 1 0 . 7 2 11 8 . 5 2 , 2 6 0 9 1 . 5I n h a l a b l e s n= 1,224 5 3 4 . 3 8 8 2 7 2 . 1 2 8 9 2 3 . 6 6 7 1 5 4 . 5 2 3 6 1 9 . 1 1 7 0 1 3 . 8 1 5 5 1 2 . 6 1 6 0 1 3 . 5 1 , 0 2 2 8 6 . 5C o c a í n a n= 1,399 3 6 2 . 6 7 9 7 5 7 . 0 5 6 6 4 0 . 5 7 6 2 5 3 . 4 2 1 7 1 5 . 2 2 4 9 1 7 . 5 1 9 8 1 3 . 9 11 5 8 . 5 1 , 2 3 5 9 1 . 5Ta b a c o n= 1,123 2 8 2 . 5 7 2 7 6 4 . 7 3 6 8 3 2 . 8 9 4 1 8 2 . 5 1 0 0 8 . 7 6 0 5 . 3 3 9 3 . 4 4 4 4 . 9 6 7 9 5 . 6H e r o í n a n= 41 1 6 3 9 . 0 2 5 6 1 . 0 2 5 6 1 . 0 1 0 2 4 . 4 4 9 . 8 2 4 . 9 2 5 . 6 3 4 9 4 . 4Fuente: SISVEA, Consejo Tutelar de Menores, DGE/SSA, 2001.CUADRO N° 8Tipo de infracción por la cual se detuvo al menor. 2001TI P O NÚ M E R O %R o b o 1 8 1 9 4 5 . 5Vi o l a c i ó n 4 6 1 . 2H o m i c i d i o 7 4 1 . 9L e s i o n e s 2 0 0 5 . 0D a ñ o s 1 9 0 4 . 8S e c u e s t r o 6 0 . 2Delito contra la salud 9 3 9 2 3 . 5Consumo de drogas 4 0 4 1 0 . 1Portación de arma 2 3 7 5 . 9O t r o s 3 8 2 9 . 6Fuente: SISVEA, Consejo Tutelar de Menores, DGE/SSA. 2001.CUADRO N° 9Distribución de los pacientes que solicitaron atención de urgencia hospitalaria,con y sin lesiones por causa externa, bajo influencia de alguna droga. 2001TI P OD EL E S I Ó N CA S O S %C o n t u s i o n e s 3 6 1 0 . 3C a í d a 3 2 9 . 1Herida por arma blanca 2 9 8 . 3Por accidente automovilístico 2 5 7 . 1E n v e n e n a m i e n t o 1 4 4 . 0A t r o p e l l a m i e n t o 8 2 . 3Herida por arma de fuego 2 0 . 6A p l a s t a m i e n t o 2 0 . 6Q u e m a d u r a 1 0 . 3Pacientes sin lesiones 1 8 5 5 2 . 7O t r o s 1 7 4 . 8To t a l 3 5 1 1 0 0 . 0Fuente: SISVEA, Servicio de Urgencia. DGE/SSA, 2001.6 0


CUADRO N° 10Proporción de lesiones por causa externa motivo de demanda de atención en servicios de urgencia hospitalaria,según tipo de droga. 2001LE S I Ó NP O RC A U S AE X T E R N A A l c o h o l M a r i g u a n a I n h a l a b l e s C o c a í n a Ta b a c oTa n q u i l i z a n t e s H e r o í n a D r o g . M é d . D r o g . I l e g .n = 11 8 n = 1 6 n = 1 7 n = 1 9 n = 5 n = 9 n = 5 n = 4 n = 2Accidente de automóvil 1 7 . 8 6 . 3 5 . 9 2 1 . 1 4 0 . 0 2 5 . 0A t r o p e l l a m i e n t o 6 . 8 5 . 9C a í d a 2 2 . 9 1 8 . 8 1 7 . 6 5 . 3 2 0 . 0E n v e n a m i e n t o 2 . 5 6 . 3 5 . 9 2 1 . 1 6 6 . 7 6 0 7 5 . 0 5 0 . 0C o n t u s i o n e s 2 3 . 7 2 5 . 0 2 3 . 5 1 0 . 5 11 . 1 5 0 . 0H. Arma de fuego 1 . 7H. Arma blanca 1 4 . 4 3 1 . 3 2 3 . 5 2 1 . 1 2 0 . 0 11 . 1Q u e m a d u r a s 5 . 9A p l a s t a m i e n t o 1 . 7O t r o s 8 . 5 1 2 . 5 11 . 8 2 1 . 1 2 0 . 0 4 0 . 0% 6 0 . 5 8 . 2 8 . 7 9 . 7 2 . 5 4 . 6 2 . 5 2 . 0 1 . 0Fuente: SISVEA, Servicio de Urgencia Hospitalaria, DGE/SSA, 2001.6 1


Sistema de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas (SIECD)Centros de Integración JuvenilIsaías Castillo-Franco DEPARTAMENTODE INVESTIGACIÓN CLÍNICAY EPIDEMIOLÓGICADE CENTROSDE INTEGRACIÓN JUVENILAlma Gutiérrez-López DEPARTAMENTODE INVESTIGACIÓN CLÍNICAY EPIDEMIOLÓGICADE CENTROSDE INTEGRACIÓN JUVENILBruno Díaz-Negrete SUBDIRECTORDE INVESTIGACIÓNDE CENTROSDE INTEGRACIÓN JUVENILRicardo Sánchez-Huesca DIRECTORDE INVESTIGACIÓNY ENSEÑANZADE CENTROSDE INTEGRACIÓN JUVENILVíctor M. Guisa-Cruz DIRECTOR GENERALDE CENTROSDE INTEGRACIÓN JUVENILM e t o d o l o g í aI N T R O D U C C I Ó NCentros de Integración Juvenil (CIJ) es una asociación civil que ofrece, desde 1969, servicios de atención alas adicciones. Actualmente, cuenta con una red de 84 unidades de atención, distribuidas en las principalesciudades del país.Los programas de CIJ comprenden servicios de prevención y tratamiento dirigidos a desalentar o erradicarel consumo de alcohol, tabaco y drogas ilícitas, contribuyendo a promover estilos de vida saludables y libresde drogas, y a evitar o mitigar los daños y consecuencias asociados con el abuso y la dependencia.En materia de tratamiento y rehabilitación, se ofrece atención terapéutica profesional a población abierta,que incluye a usuarios de sustancias y sus familiares, a través de servicios de consulta externa, deinternamiento (en Guadalajara, Tijuana y Monterrey) y de tratamiento de mantenimiento por metadona (enCiudad Juárez).S I S T E M ADE INFORMACIÓN EPIDEMIOLÓGICADE CIJEn apoyo a las tareas de diseño, planeación y aplicación de los servicios institucionales, CIJ desarrolla, através de la Dirección de Investigación y Enseñanza y de la Subdirección de Investigación, un programa deinvestigación que incluye la operación de un Sistema de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas(SIECD) entre pacientes de primer ingreso a tratamiento, el cual permite dar seguimiento a los usuarios dedrogas que acuden en busca de atención terapéutica a las 63 unidades de CIJ en la república que cuentancon servicios de tratamiento. 1Con base en la información recabada, CIJ contribuye a alimentar al Sistema de Vigilancia Epidemiológicade las Adicciones (SISVEA) de la Dirección General de Epidemiología, así como al Sistema de ReporteInterinstitucional en Drogas (SRID) del Instituto Nacional de Psiquiatría. Adicionalmente, se proporcionainformación al Consejo Nacional contra las Adicciones, a los Consejos Estatales y a los Comités Municipalescontra las Adicciones, y al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, entre otras instancias.1 Alvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc Oriente y Poniente, Chalco, Ecatepec, Gustavo A.Madero Norte, Iztapalapa Centro y Sur, Miguel Hidalgo, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlalpan, Tlalnepantla, V e n u s t i a n oCarranza, Unidad de Tratamiento en Consulta Externa (UTCE) Zonas y Poniente, Acapulco, Aguascalientes, Cancún, Celaya,Chihuahua, Cd. Juárez, Colima, Cuernavaca, Culiacán, Durango, Guadalajara Centro y Sur, Guadalupe, Guamúchil, Guasave,Hermosillo, Jalapa, La Paz, León, Los Mochis, Mazatlán, Mérida, Mexicali, Monterrey, Pachuca, Poza Rica, Puebla, PuertoVallarta, Querétaro, Salamanca, Saltillo, San Luis Potosí, Tampico, Tehuacán, Tlaquepaque, Toluca, Torreón, Tuxtla Gutiérrez,Zacatecas, Zamora, UTCE Tijuana y Zapopan, y Unidades de Tratamiento Residencial Noroccidente y Nororiente.6 3


CARACTERÍSTICAS DEL S I S T E M AYPOBLACIÓN DE ESTUDIOComo sistema de vigilancia que opera en centros de tratamiento especializados, el S I E C D constituye un sistemabasado en eventos, de modo que la población de estudio corresponde exclusivamente a usuarios de sustancias(tabaco, alcohol, drogas con utilidad médica utilizadas fuera de prescripción y/o drogas ilícitas), solicitantes delos servicios de tratamiento institucionales durante un lapso determinado, excluyendo a solicitantes que noreportan el consumo de sustancias o que han asistido previamente a tratamiento en CIJ (reingresos). Así mismo—a partir de 2000— a aquellos casos en que sólo acuden a consulta los familiares del usuario.Dado que la información se recolecta sistemáticamente al momento de recibirse a todo nuevo solicitantede tratamiento, el SIECD constituye un censo.I N S T R U M E N TOLa información del SIECD se recupera directamente del formato de “Entrevista Inicial”, utilizado en la recepciónde pacientes y que forma parte del expediente clínico correspondiente.Este formato incluye datos de identificación del paciente, sociodemográficos, del patrón de consumo dedrogas, para el esclarecimiento de la demanda de tratamiento y la formulación de diagnósticos presuntivos,así como para el establecimiento de pronóstico e indicación de tratamiento.Los datos recuperados para el SIECD comprenden exclusivamente datos sociodemográficos y del patrónde consumo.P R O C E D I M I E N TOLa información es recopilada directamente por los terapeutas responsables de la admisión a tratamiento encada unidad de CIJ participante en el sistema, a partir de los datos reportados por el propio paciente.Al inicio de cada mes, se envían a la Subdirección de Investigación copias de los formatos de “Entrevista Inicial”,correspondientes a todos los casos recibidos por primera vez en tratamiento durante el mes inmediato anterior.Una vez registrada, la información se entrega para su captura al Sistema de Vigilancia Epidemiológicade las Adicciones. Las bases de datos se someten a revisión y depuración utilizando variables de controlpara cotejar información faltante o errores de captura. Posteriormente, se integra la base de datos del estudio,excluyendo los casos en los que la información fue proporcionada por familiares del usuario de drogas yaquellos que carecen de datos de consumo de sustancias.Se integra la información en dos cortes anuales (primer semestre y año completo). Depende de lospropósitos de cada informe, si el análisis de datos comprende análisis de frecuencias y pruebas de diferenciasde proporción o medias.El SIECD incluye la publicación regular de un informe anual de carácter nacional, dos boletines semestralescon datos nacionales y dos reportes estadísticos con información desagregada por unidades de atención.6 4


INDICADORES BÁSICOS1 Las características sociodemográficas de la población de estudio se establecen a partir de lassiguientes variables:1.1 Edad al ingreso a tratamiento, en años cumplidos.1.2 Sexo, incluyendo porcentaje y razón de hombres por mujer.1.3 Estado civil.1.4 Escolaridad.1.5 Principal ocupación.2 El registro del consumo de sustancias y el patrón de consumo comprende los siguientes indicadores:2.1 Sustancias reportadas como primera droga de uso.2.2 Edad de inicio del consumo de sustancias.2.3 Sustancias reportadas como primera droga de consumo excluyendo bebidas alcohólicasy tabaco.2.4 Edad de inicio del consumo de sustancias, excluyendo el consumo de alcohol y tabaco.2.5 Lapso transcurrido entre el inicio del consumo de sustancias y la solicitud de tratamiento en CIJ.2.6 Uso de drogas alguna vez en la vida, por sustancias lícitas e ilícitas y sustanciascon utilidad médica usadas fuera de prescripción.2.7 Uso de drogas en los treinta días previos a la solicitud de tratamiento por sustancias.2.8 Mono o policonsumo general.2.9 Mono o policonsumo de sustancias lícitas (alcohol y tabaco).2.10 Mono o policonsumo de drogas ilícitas.2.11 Droga de mayor impacto.2.12 Tipo de consumo o características del consumo de sustancias definidassegún motivo y frecuencia de uso.ALCANCES Y L I M I TA C I O N E SLa información del SIECD representa no sólo un referente necesario para la operación de los programas deCIJ, sino también una fuente útil y complementaria de encuestas y otros estudios, para el conocimiento dela forma y las tendencias del uso de drogas en nuestro país. Así, en los últimos 12 años, ha permitidodocumentar el aumento del consumo de cocaína, así como el surgimiento de problemas como el uso deRefractil Ofteno con fines de intoxicación, de Rohypnol y, más recientemente, el incremento y diseminacióndel consumo de metanfetamina y heroína.Sin embargo, dado que la población de estudio está compuesta en su totalidad por usuarios de sustanciassolicitantes de tratamiento en CIJ, los datos no son extrapolables a otros grupos poblacionales, ni siquieraa usuarios de drogas que no solicitan tratamiento o que lo hacen en otras organizaciones.La utilización de registros que forman parte del expediente clínico abierto para el tratamiento, representauna clara ventaja en términos de economía de recursos y de acceso a información con fines de investigacióny seguimiento. No obstante, dado que el objetivo primario de la recolección de datos responde a necesidadesdiagnósticas y de planeación del tratamiento, el tipo de información disponible está limitado por los objetivosclínico-terapéuticos de una entrevista inicial (esclarecimiento de la demanda, contención, construcción inicialde la relación terapéutica, etc.).6 5


Consumo de drogas entre pacientes de primer ingreso a tratamientoen Centros de Integración Juvenil. 2001I N T R O D U C C I Ó NEl registro del uso de sustancias entre la población atendida en Centros de Integración Juvenil (CIJ) aporta indicadoresactualizados, útiles para el seguimiento de la forma y las tendencias del uso de drogas en nuestro país, a partir deinformación válida para la población de usuarios solicitante de los servicios institucionales de tratamiento. En estaocasión se presentan datos obtenidos con 15,149 casos que solicitaron atención terapéutica durante 2001 en 63unidades de atención de CIJ, distribuidas en todo el país. La información se presenta concentrada por sexo y rangosde edad, con el fin de hacer explícitas posibles diferencias en función de estas variables.USO DE DROGAS POR SEXO Y E D A DDe la población que ha recibido tratamiento en CIJ durante 2001, el 86.9% fueron hombres (13,165 casos)y el 13.1% mujeres (1,984 casos), esto implica una razón de 6.6 hombres por cada mujer atendida, la cualtiende a aumentar conforme la edad de ingreso a tratamiento también aumenta, con 2.5 hombres por cadamujer en el grupo menor de 15 años, para llegar a 12.7 hombres por mujer en el grupo de 25 a 29 años. Enel caso de los hombres, 53.8% contaba con una edad de entre 15 y 24 años, mientras que 60.1% de lasmujeres reportó edades de hasta 19 años [Tabla 1]. La diferencia entre hombres y mujeres en términos dela edad promedio de ingreso a tratamiento resulta significativa (p


siguientes sustancias como drogas de inicio: mariguana (hombres: 43.9%, mujeres: 27.9%), cocaína (hombres:27.1%, mujeres: 24.3%), tranquilizantes menores (hombres: 1.5%, mujeres: 5.6%), metanfetamina (hombres:1.3%, mujeres: 2.7%), c r a c k(hombres 1.7%, mujeres: 1.0%; p


En lo que respecta al uso de sustancias en los 30 días previos a la solicitud de tratamiento, las drogascon más altos porcentajes de uso fueron similares a las reportadas alguna vez en la vida: alcohol (hombres:39.0%, mujeres: 34.9%), tabaco (hombres: 23.9%, mujeres: 24.7%), cocaína (hombres: 33.3%, mujeres:23.2%), mariguana (hombres: 26.1%, mujeres: 17.0%) y solventes inhalables (hombres: 10.3%, mujeres:12.2%), siendo estadísticamente significativas las diferencias correspondientes a alcohol, cocaína, mariguana(con p


En lo que corresponde a mujeres, el mayor impacto del consumo de alcohol se sitúa en la población de15 a 19 años y de 20 a 24 (12.7 y 12.3%, respectivamente), el de tabaco en la población mayor de 29 años(10.7%), el de mariguana en la de 15 a 19 años (13.7%), el de inhalables en la menor de 15 años (23.2%) yel de cocaína en la de 25 a 29 años (34.1%). El consumo de metanfetamina presenta un mayor impacto entrela población femenina de 20 a 24 años (6.1%) y de 25 a 29 (6.0%), mientras que el de heroína, c r a c k yanfetaminas lo presenta en las mujeres de 25 a 29 años (3.3% en los dos primeros casos y 1.1% en el delas anfetaminas). Por último el mayor impacto del consumo de tranquilizantes menores se ubica en las mujeresmayores de 29 años (6.0%) [Tabla 8].OT R A SC A R A C T E R Í S T I C A SD E LC O N S U M OSegún muestra una primera impresión diagnóstica del personal de CIJ responsable de la recepción atratamiento, 82.6% de los hombres presentó síntomas de dependencia propiamente dicha, contra 64.9% delas mujeres, lo cual representa claramente una diferencia significativa (p


cinco años después de haber comenzado; y 49.7% de las de 20 a 24 años lo hace de seis a diez años despuésde haber iniciado el consumo. Tanto entre las mujeres de 25 a 29 años como entre las mayores de 29 años,una mayor proporción solicita tratamiento después de once años o más de haber comenzado a utilizar drogas(43.4 y 71.2%, respectivamente) [Tabla 12].TENDENCIAS DELCONSUMO A L G U N AVEZ EN LA V I D A DE LAS PRINCIPALES SUSTA N C I A SR E P O R TADAS, 1990-2001Según fue reportado con anterioridad, 2 la población atendida en CIJ en los últimos 12 años ha registrado unatendencia al aumento del consumo de cocaína y de metanfetamina, así como una disminución del uso deinhalables y, en los últimos cuatro años, de mariguana y de depresores con utilidad médica. No obstante, losdatos registrados con la población atendida en 2001 reflejan una ligera disminución en el uso alguna vez enla vida de la mayor parte de las sustancias consideradas, salvo en lo referente al consumo de metanfetaminay de alucinógenos, las cuales observan un ligero incremento [Gráfica 1].En términos generales, estas tendencias también pueden observarse entre la población atendida en losCIJ de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, si bien en la población atendida en estas dos últimasciudades puede apreciarse un ligero aumento del consumo de cocaína [Gráficas 2 a 4]. En el caso de lospacientes atendidos en la ciudad de Tijuana, debe subrayarse la existencia de un aumento del uso demetanfetamina y una disminución del de cocaína, así como altas tasas de consumo de heroína, sustanciaque también fue reportada por una alta proporción de pacientes recibidos en tratamiento en el CIJ CiudadJuárez, donde observa una tendencia creciente [Gráficas 5 y 6].Por último, el uso de sustancias entre la población atendida en el resto de los CIJ, agrupados según lasregiones establecidas en la Encuesta Nacional de Adicciones 1998, presenta tendencias similares a las registradasen el nivel nacional. Sin embargo, la población atendida en las Regiones Norte y Centro reporta un aumento deluso de metanfetamina más acusado que en el nivel nacional. Igualmente, en los CIJ de la Región Centro seaprecia, en el último año, un ligero incremento del uso de cocaína, mientras que en la población atendida en losCIJ de la Región Sur se observa un ligero aumento del consumo de heroína [Gráficas 7 a 9].S Í N T E S I SCon base en los datos anteriores, puede destacarse, en primer lugar, una mayor proporción de hombressolicitantes de tratamiento, pero también un mayor número de mujeres en los rangos de menor edad,probablemente indicativo del aumento del uso de sustancias entre la población femenina.En segundo lugar, destaca el hecho de que las mujeres reportan una menor edad de inicio del consumode sustancias que los hombres (15.4 contra 18.9 años). Tanto los hombres como las mujeres refieren enmayores proporciones haber iniciado el consumo con alcohol, tabaco, mariguana y solventes inhalables.En cuanto al consumo de drogas, tanto alguna vez en la vidacomo en el mes previo a la solicitud de tratamiento,las sustancias reportadas con mayor frecuencia fueron alcohol, tabaco, cocaína, mariguana y solventes inhalables,con mayores porcentajes de uso de alcohol, cocaína, c r a c k, mariguana y heroína, entre los hombres, y de anfetaminas,tranquilizantes menores y sedantes barbitúricos, entre las mujeres. El uso de inhalables y Rohypnol alguna vez enla vida fue mayor entre los hombres y en los 30 días previos al tratamiento, entre las mujeres.En general, el uso de alcohol aumenta con la edad, mientras que las tasas más altas de consumo detabaco se registran entre los hombres menores de edad y entre las mujeres de 25 a 29 años. Los mayoresporcentajes de uso de mariguana tienden a situarse entre los 15 y 24 años, mientras que las tasas más altasde consumo de inhalables se observan entre los menores de 15 años. El uso de cocaína y metanfetaminaalcanza porcentajes más altos entre la población de 20 y 29 años, en tanto que el de tranquilizantes menoresafecta principalmente a mujeres de 30 años o más. Finalmente, el uso de heroína presenta una tasa másalta entre población mayor de 29 años.7 02. C f r. Díaz DB, Balanzario MC, Castillo I, Gutiérrez A, García, R. Uso de drogas entre pacientes de primer ingreso a tratamientoen Centros de Integración Juvenil. En: Medina-Mora ME (coord.). Observatorio Epidemiológico en Drogas: El fenómeno delas adicciones en México 2001. México, Secretaría de Salud, 2001.


Entre los hombres, las drogas de mayor impacto fueron cocaína y mariguana; entre las mujeres, cocaína,solventes inhalables, alcohol y mariguana. La cocaína presenta un mayor impacto entre la población de 25a 29 años, la mariguana entre los casos de 15 a 19 años, los inhalables entre los menores de 15 años y elalcohol entre los hombres mayores de 29 años y las mujeres de 15 a 24.La mayor parte de la población atendida presentó un patrón de consumo que, a juicio del personalresponsable del tratamiento, implicaba la existencia de síntomas de dependencia propiamente dicha, afectandoen mayor frecuencia a la población masculina. Igualmente la mayoría de los casos refirió haber utilizado doso más sustancias alguna vez en la vida y en el mes previo al tratamiento (tanto si se consideran todas lassustancias, como si se toman en cuenta drogas lícitas e ilícitas por separado). No obstante, el porcentaje dehombres usuarios de dos o más sustancias en general o de dos o más sustancias ilícitas es más alto que elde mujeres (sin que se aprecien diferencias significativas en el uso de alcohol y tabaco). La utilización de lasdos sustancias lícitas tiende a ser mayor entre los hombres menores de 25 años y las mujeres de 15 a 29,mientras que el consumo de dos o más drogas ilegales (incluyendo sustancias con utilidad médica usadasfuera de prescripción) presentó porcentajes más altos entre la población mayor de 15 años.Agregando los datos de uso de sustancias alguna vez en la vida reportados por la población atendida en2001, a los datos de años anteriores, se confirma la tendencia al aumento del consumo de cocaína y demetanfetamina, así como una disminución del uso de inhalables y —en los últimos años— de mariguana y dedepresores con utilidad médica. Si bien, en 2001, se aprecia una ligera disminución en el uso de la mayorparte de las sustancias consideradas, salvo en lo relacionado con el consumo de metanfetamina y alucinógenos.TA B L A 1Distribución de usuarios de drogas recibidos en tratamiento en CIJpor sexo y rango de edad. 2001HO M B R E S MU J E R E S RA Z Ó N H / MF r e c . % F r e c . %Menores de 15 años 974 7 . 4 397 20 . 0 2 . 5De 15 a 19 años 4 , 058 30 . 8 795 40 . 1 5 . 1De 20 a 24 años 3 , 026 23 . 0 293 14 . 8 10 . 3De 25 a 29 años 2 , 309 17 . 5 182 9 . 2 12 . 7De 30 años y más 2 , 798 21 . 3 317 16 . 0 8 . 8TO TA L 13 , 165 100 . 0 1 , 984 100 . 0 6 . 6TA B L A 2Edad de inicio en el consumo de sustancias, incluyendo alcohol, tabacoy sustancias con utilidad médica, usadas fuera de prescripción (%)Menos de De 15 De 20 De 25 30 años15 años a 19 años a 24 años a 29 años y másHO M B R E S 49 . 4 43 . 5 4 . 7 1 . 5 0 . 9Menores de 15 años 100 . 0 — — — —De 15 a 19 años 57 . 3 42 . 7 — — —De 20 a 24 años 41 . 9 52 . 9 5 . 3 — —De 25 a 29 años 38 . 5 48 . 3 9 . 3 3 . 9 —De 30 años y más 38 . 0 45 . 2 8 . 5 3 . 9 4 . 4MU J E R E S 54 . 0 34 . 5 6 . 1 2 . 4 3 . 0Menores de 15 años 100 . 0 — — — —De 15 a 19 años 56 . 6 43 . 4 — — —De 20 a 24 años 34 . 8 51 . 4 13 . 8 — —De 25 a 29 años 27 . 5 47 . 8 17 . 6 7 . 1 —De 30 años y más 24 . 3 31 . 1 14 . 9 20 . 7 19 . 17 1


TA B L A 3Edad de inicio en el uso de drogas ilícitas, incluyendo sustancias con utilidad médica usadas fuera deprescripción (%)Menos de De 15 De 20 De 25 30 años15 años a 19 años a 24 años a 29 años y másHO M B R E S 34 . 0 47 . 7 10 . 6 4 . 6 3 . 1Menores de 15 años 100 . 0 — — — —De 15 a 19 años 39 . 2 60 . 8 — — —De 20 a 24 años 25 . 6 59 . 3 15 . 0 — —De 25 a 29 años 22 . 8 41 . 3 24 . 1 11 . 8 —De 30 años y más 23 . 8 36 . 3 12 . 9 12 . 0 15 . 0MU J E R E S 41 . 1 39 . 9 8 . 9 4 . 7 5 . 3Menores de 15 años 100 . 0 — — — —De 15 a 19 años 37 . 0 63 . 0 — — —De 20 a 24 años 21 . 3 51 . 9 26 . 9 — —De 25 a 29 años 11 . 2 35 . 5 32 . 0 21 . 3 —De 30 años y más 12 . 5 17 . 5 12 . 5 19 . 2 38 . 3TA B L A 4Sustancias reportadas como drogas de inicio, incluyendo alcohol, tabaco y sustancias con utilidad médicausadas fuera de prescipción (%)A l c o h o l Ta b a c o M a r i g u a n a S o l v e n t e s C o c a í n a Tr a n q u i l i z . M e t a n f e - R o h y p n o l A n f e t a m i n ai n h a l a b l e s m e n o r e s t a m i n aHO M B R E S 34 . 9 21 . 2 19 . 8 11 . 1 9 . 5 0 . 7 0 . 4 0 . 5 0 . 2Menores de 15 años 19 . 9 25 . 8 15 . 2 30 . 6 4 . 8 0 . 9 0 . 7 0 . 1 0 . 1De 15 a 19 años 29 . 7 23 . 2 20 . 1 12 . 7 10 . 7 0 . 7 0 . 5 0 . 4 0 . 1De 20 a 24 años 37 . 0 20 . 1 19 . 6 8 . 5 11 . 0 0 . 6 0 . 6 0 . 6 0 . 2De 25 a 29 años 41 . 0 18 . 2 18 . 7 7 . 9 11 . 2 0 . 6 0 . 3 0 . 6 0 . 1De 30 años y más 40 . 4 20 . 4 22 . 1 7 . 5 6 . 4 0 . 7 0 . 3 0 . 5 0 . 4MU J E R E S 31 . 7 22 . 7 12 . 4 11 . 9 9 . 7 3 . 6 1 . 1 1 . 1 1 . 1Menores de 15 años 24 . 9 20 . 2 7 . 1 21 . 4 8 . 6 3 . 3 1 . 8 1 . 3 2 . 5De 15 a 19 años 31 . 9 21 . 1 17 . 1 11 . 3 8 . 7 2 . 8 0 . 9 1 . 1 0 . 9De 20 a 24 años 35 . 2 21 . 8 11 . 6 12 . 3 12 . 6 1 . 7 1 . 0 0 . 0 0 . 0De 25 a 29 años 39 . 6 25 . 8 11 . 5 6 . 0 11 . 5 1 . 1 0 . 0 2 . 2 1 . 1De 30 años y más 31 . 5 29 . 0 8 . 8 4 . 4 10 . 1 9 . 1 1 . 3 0 . 9 0 . 6Sólo se incluyen sustancias reportadas por más del uno por ciento de los hombres o mujeres.7 2


TA B L A5Sustancias reportadas como drogas de inicio, incluyendo sustancias con utilidad médicausadas fuera de prescripción (%)M a r i g u a n a S o l v e n t e s C o c a í n a Tr a n q u i l i z . M e t a n f e - C r a c k R o h y p n o l A n f e t a m i n a s No reporta. ......i n h a l a b l e s m e n o r e s t a m i n a uso de drogas ilícitasHO M B R E S 43 . 9 17 . 6 27 . 1 1 . 5 1 . 3 1 . 7 0 . 8 0 . 4 3 . 6Menores de 15 años 29 . 6 45 . 7 9 . 0 1 . 2 1 . 1 1 . 3 0 . 3 0 . 2 9 . 8De 15 a 19 años 42 . 7 20 . 7 25 . 8 1 . 4 1 . 1 2 . 1 0 . 7 0 . 2 3 . 5De 20 a 24 años 43 . 6 14 . 1 32 . 2 1 . 4 1 . 9 2 . 0 1 . 0 0 . 3 1 . 5De 25 a 29 años 43 . 9 13 . 0 34 . 0 1 . 2 1 . 3 1 . 7 1 . 0 0 . 5 1 . 7De 30 años y más 51 . 2 11 . 0 23 . 9 2 . 0 1 . 1 1 . 0 0 . 8 0 . 9 5 . 2MU J E R E S 27 . 9 17 . 9 24 . 3 5 . 6 2 . 7 1 . 0 1 . 8 1 . 6 10 . 0Menores de 15 años 20 . 4 30 . 5 13 . 1 4 . 3 3 . 0 0 . 8 2 . 3 3 . 3 11 . 1De 15 a 19 años 35 . 0 18 . 4 22 . 6 4 . 2 2 . 1 1 . 0 2 . 1 1 . 3 7 . 0De 20 a 24 años 28 . 3 15 . 0 35 . 5 2 . 7 2 . 4 1 . 7 0 . 3 0 . 3 7 . 2De 25 a 29 años 30 . 2 12 . 1 34 . 6 3 . 8 3 . 8 1 . 6 2 . 7 2 . 2 5 . 5De 30 años y más 18 . 0 6 . 9 26 . 2 14 . 8 3 . 2 0 . 3 1 . 3 1 . 3 21 . 1Sólo se incluyen sustancias reportadas por más del uno por ciento de los hombres o mujeres.TA B L A6Sustancias utilizadas alguna vez en la vida ( % )A l c o h o l Ta b a c o M a r i g u a n a S o l v e n t e s C o c a í n a Tr a n q u i l i z . M e t a n f e -i n h a l a b l e s m e n o r e s t a m i n aHO M B R E S 69 . 2 39 . 4 64 . 3 33 . 1 69 . 9 9 . 8 9 . 2Menores de 15 años 44 . 6 42 . 0 45 . 5 59 . 2 24 . 8 4 . 8 3 . 8De 15 a 19 años 62 . 6 41 . 5 66 . 1 39 . 5 62 . 1 10 . 0 7 . 8De 20 a 24 años 73 . 2 39 . 7 67 . 7 31 . 1 80 . 3 10 . 7 10 . 9De 25 a 29 años 76 . 0 35 . 9 63 . 4 26 . 2 82 . 5 9 . 4 11 . 3De 30 años y más 77 . 5 37 . 9 65 . 3 22 . 8 75 . 3 10 . 7 9 . 6MU J E R E S 62 . 1 39 . 8 47 . 8 28 . 8 52 . 6 12 . 7 10 . 1Menores de 15 años 52 . 4 33 . 2 37 . 3 41 . 8 30 . 2 7 . 8 8 . 1De 15 a 19 años 65 . 4 40 . 1 58 . 7 33 . 2 54 . 8 12 . 3 9 . 6De 20 a 24 años 66 . 6 39 . 9 53 . 2 21 . 5 70 . 0 11 . 9 13 . 3De 25 a 29 años 70 . 3 50 . 0 46 . 2 20 . 3 71 . 4 9 . 9 13 . 7De 30 años y más 57 . 1 41 . 3 29 . 3 13 . 2 47 . 9 21 . 8 8 . 8C r a c kA l u c i n ó g e n o s R o h y p n o l H e r o í n a A n f e t a m i n a S e d a n t e s O p i á c e o sb a r b i t ú r i c o sHO M B R E S 11 . 1 5 . 2 7 . 6 4 . 8 2 . 5 1 . 2 1 . 1Menores de 15 años 4 . 2 0 . 9 2 . 8 0 . 9 1 . 1 0 . 4 0 . 0De 15 a 19 años 10 . 1 4 . 4 6 . 5 2 . 5 2 . 1 0 . 9 0 . 5De 20 a 24 años 14 . 1 6 . 3 9 . 0 5 . 6 2 . 1 1 . 3 1 . 3De 25 a 29 años 12 . 3 5 . 5 9 . 1 5 . 8 2 . 6 1 . 3 1 . 4De 30 años y más 10 . 8 6 . 5 8 . 3 7 . 9 3 . 9 1 . 9 1 . 8MU J E R E S 6 . 6 4 . 5 5 . 5 2 . 9 3 . 8 1 . 7 1 . 2Menores de 15 años 2 . 0 1 . 0 5 . 3 0 . 3 5 . 3 1 . 5 0 . 3De 15 a 19 años 6 . 2 5 . 0 6 . 3 2 . 6 3 . 4 1 . 3 0 . 5De 20 a 24 años 10 . 2 8 . 9 5 . 1 3 . 4 3 . 1 3 . 1 2 . 4De 25 a 29 años 12 . 6 3 . 8 6 . 6 4 . 9 4 . 9 1 . 6 1 . 6De 30 años y más 6 . 6 4 . 1 3 . 5 5 . 0 2 . 8 1 . 9 2 . 5Sólo se incluyen sustancias reportadas por más del uno por ciento de los hombres o mujeres7 3


TA B L A 7Sustancias utilizadas en los 30 días previos a la solictiud de tratamiento en CIJ (%)A l c o h o l Ta b a c o M a r i g u a n a S o l v e n t e s C o c a í n a Tr a n q u i l i z .i n h a l a b l e sm e n o r e sHO M B R E S 39 . 0 23 . 9 26 . 1 10 . 3 33 . 3 2 . 8Menores de 15 años 19 . 1 22 . 6 22 . 8 32 . 8 11 . 5 2 . 0De 15 a 19 años 36 . 8 27 . 2 31 . 8 16 . 1 28 . 9 3 . 4De 20 a 24 años 43 . 7 23 . 9 26 . 5 6 . 5 39 . 7 2 . 8De 25 a 29 años 42 . 7 22 . 1 22 . 1 4 . 8 40 . 9 2 . 3De 30 años y más 40 . 8 21 . 2 21 . 9 2 . 6 34 . 1 2 . 5MU J E R E S 34 . 9 24 . 7 17 . 0 12 . 2 23 . 2 5 . 5Menores de 15 años 27 . 7 19 . 6 17 . 9 23 . 2 14 . 4 3 . 5De 15 a 19 años 37 . 0 24 . 9 20 . 6 15 . 6 22 . 1 5 . 3De 20 a 24 años 42 . 3 25 . 3 14 . 7 5 . 5 31 . 4 4 . 1De 25 a 29 años 39 . 0 30 . 2 14 . 3 3 . 3 34 . 6 3 . 8De 30 años y más 29 . 7 27 . 1 10 . 4 1 . 6 23 . 0 11 . 0H e r o í n a M e t a n f e t a - C r a c k R o h y p n o l A n f e t a m i n a sm i n aHO M B R E S 1 . 8 3 . 4 5 . 5 1 . 7 0 . 5Menores de 15 años 0 . 4 1 . 6 2 . 4 1 . 4 0 . 7De 15 a 19 años 1 . 0 2 . 5 4 . 7 2 . 1 0 . 6De 20 a 24 años 2 . 1 4 . 5 6 . 6 2 . 0 0 . 4De 25 a 29 años 2 . 1 4 . 2 6 . 8 1 . 5 0 . 4De 30 años y más 3 . 0 3 . 8 5 . 5 1 . 1 0 . 5MU J E R E S 1 . 3 4 . 2 2 . 7 1 . 9 1 . 3Menores de 15 años 0 . 3 3 . 3 1 . 0 1 . 8 3 . 0De 15 a 19 años 1 . 4 3 . 8 2 . 0 2 . 6 0 . 9De 20 a 24 años 1 . 4 5 . 1 5 . 5 1 . 0 1 . 7De 25 a 29 años 1 . 1 6 . 0 6 . 0 1 . 6 0 . 5De 30 años y más 2 . 2 4 . 4 2 . 2 0 . 9 0 . 3Sólo se incluyen sustancias reportadas por más del uno por ciento de los hombres o mujeres.7 4


TA B L A 8Drogas de mayor impacto, según percepción del solicitante de tratamiento (%)A l c o h o l Ta b a c o M a r i g u a n a S o l v e n t e s C o c a í n a Tr a n q u i l i z .i n h a l a b l e sm e n o r e sHO M B R E S 7 . 8 1 . 6 18 . 0 8 . 1 29 . 7 0 . 6Menores de 15 años 5 . 3 3 . 7 17 . 9 29 . 8 8 . 5 0 . 5De 15 a 19 años 6 . 3 1 . 8 23 . 9 12 . 2 23 . 4 0 . 7De 20 a 24 años 7 . 6 0 . 5 16 . 6 4 . 7 35 . 8 0 . 5De 25 a 29 años 8 . 0 1 . 0 14 . 1 3 . 6 37 . 3 0 . 3De 30 años y más 10 . 9 2 . 4 14 . 3 2 . 1 33 . 5 1 . 0MU J E R E S 11 . 0 3 . 2 10 . 7 11 . 3 20 . 9 2 . 5Menores de 15 años 9 . 1 2 . 3 10 . 6 23 . 2 7 . 8 2 . 5De 15 a 19 años 12 . 7 1 . 5 13 . 7 12 . 1 21 . 1 1 . 3De 20 a 24 años 12 . 3 2 . 0 10 . 6 7 . 8 27 . 6 2 . 7De 25 a 29 años 11 . 5 1 . 6 8 . 2 3 . 8 34 . 1 1 . 1De 30 años y más 7 . 9 10 . 7 4 . 7 1 . 9 23 . 0 6 . 0H e r o í n a M e t a n f e - C r a c k E s t i m u l a n t e s N i n g u n at a m i n ao sin inf.HO M B R E S 2 . 3 3 . 8 4 . 0 0 . 2 22 . 6Menores de 15 años 0 . 2 0 . 7 1 . 2 0 . 2 31 . 2De 15 a 19 años 0 . 8 2 . 2 3 . 6 0 . 1 23 . 9De 20 a 24 años 2 . 4 4 . 4 5 . 1 0 . 2 21 . 1De 25 a 29 años 3 . 1 4 . 9 4 . 7 0 . 3 21 . 4De 30 años y más 4 . 3 5 . 5 3 . 7 0 . 4 20 . 4MU J E R E S 1 . 2 3 . 8 1 . 9 1 . 0 29 . 0Menores de 15 años 0 . 0 2 . 5 0 . 8 2 . 0 33 . 2De 15 a 19 años 1 . 0 2 . 5 1 . 8 1 . 0 28 . 6De 20 a 24 años 1 . 7 6 . 1 2 . 7 0 . 0 23 . 5De 25 a 29 años 3 . 3 6 . 0 3 . 3 1 . 1 22 . 0De 30 años y más 1 . 6 5 . 4 2 . 2 0 . 3 34 . 1Sólo se incluyen sustancias reportadas por más del uno por ciento de los hombres o mujeres.TA B L A 9Diganóstico presuntivo de la intensidad de uso de sustancias (%)U s u a r i o sCon trastornos de dependenciapropiamente dichaHO M B R E S 17 . 4 82 . 6Menores de 15 años 64 . 3 35 . 7De 15 a 19 años 28 . 1 71 . 9De 20 a 24 años 8 . 1 91 . 9De 25 a 29 años 6 . 1 93 . 9De 30 años y más 5 . 0 95 . 0MU J E R E S 35 . 1 64 . 9Menores de 15 años 68 . 0 32 . 0De 15 a 19 años 42 . 4 57 . 6De 20 a 24 años 14 . 2 85 . 8De 25 a 29 años 17 . 4 82 . 6De 30 años y más 5 . 2 94 . 87 5


TA B L A1 0Uso de una o de dos o más sustancias alguna vez en la vida (%)Uso de sustancias Uso exclusivo de Uso exclusivo delícitas e ilícitas sustancias lícitas sustancias ilícitasUna sust. Dos o más U n a Dos o más U n a Dos o máss u s t a n c i a . s u s t a n c i a s u s t a n c i a s u s t a n c i a s u s t a n c i a s u s t a n c i aHO M B R E S 12 . 1 87 . 9 54 . 6 45 . 4 32 . 6 67 . 4Menores de 15 años 33 . 3 66 . 7 53 . 6 46 . 4 58 . 2 41 . 8De 15 a 19 años 13 . 7 86 . 3 50 . 3 49 . 7 34 . 9 65 . 1De 20 a 24 años 8 . 0 92 . 0 54 . 0 46 . 0 27 . 1 72 . 9De 25 a 29 años 8 . 6 91 . 4 58 . 3 41 . 7 30 . 0 70 . 0De 30 años y más 9 . 8 90 . 2 58 . 1 41 . 9 28 . 9 71 . 1MU J E R E S 21 . 1 78 . 9 52 . 8 47 . 2 41 . 2 58 . 8Menores de 15 años 32 . 0 68 . 0 57 . 1 42 . 9 54 . 1 45 . 9De 15 a 19 años 15 . 8 84 . 2 50 . 7 49 . 3 35 . 7 64 . 3De 20 a 24 años 16 . 7 83 . 3 51 . 4 48 . 6 37 . 1 62 . 9De 25 a 29 años 15 . 9 84 . 1 45 . 8 54 . 2 37 . 2 62 . 8De 30 años y más 27 . 8 72 . 2 59 . 5 40 . 5 46 . 4 53 . 6TA B L A11Uso de una o de dos o más sustancias en los 30 días previos a la solicitud de tratamiento(%)Uso de sustancias Uso exclusivo de Uso exclusivo delícitas e ilícitas sustancias lícitas sustancias ilícitasUna sust. Dos o más U n a Dos o más U n a Dos o máss u s t a n c i a . s u s t a n c i a s u s t a n c i a s u s t a n c i a s u s t a n c i a s u s t a n c i aHO M B R E S 34 . 5 65 . 5 67 . 1 32 . 9 66 . 0 34 . 0Menores de 15 años 50 . 5 49 . 5 72 . 7 27 . 3 72 . 2 27 . 8De 15 a 19 años 34 . 2 65 . 8 61 . 8 38 . 2 63 . 2 36 . 8De 20 a 24 años 30 . 4 69 . 6 66 . 7 33 . 3 64 . 4 35 . 6De 25 a 29 años 32 . 1 67 . 9 68 . 3 31 . 7 67 . 8 32 . 2De 30 años y más 36 . 5 63 . 5 72 . 7 27 . 3 68 . 7 31 . 3MU J E R E S 43 . 2 56 . 8 64 . 7 35 . 3 69 . 0 31 . 0Menores de 15 años 47 . 4 52 . 6 71 . 2 28 . 8 72 . 5 27 . 5De 15 a 19 años 39 . 9 60 . 1 60 . 6 39 . 4 63 . 4 36 . 6De 20 a 24 años 42 . 3 57 . 7 65 . 3 34 . 7 71 . 0 29 . 0De 25 a 29 años 39 . 4 60 . 6 63 . 0 37 . 0 75 . 5 24 . 5De 30 años y más 49 . 8 50 . 2 68 . 6 31 . 4 73 . 5 26 . 5TA B L A1 2Lapso transcurrido entre el inicio del consumo de sustancias y el ingreso a tratamiento en CIJ(%)Menos de Un año Dos años De tres a De seis 11 añosun año cinco años a 10 años o másHO M B R E S 5 . 7 9 . 1 9 . 1 19 . 7 23 . 8 32 . 6Menores de 15 años 36 . 2 31 . 2 16 . 6 12 . 8 3 . 3 0 . 0De 15 a 19 años 8 . 5 19 . 1 21 . 4 37 . 3 13 . 1 0 . 6De 20 a 24 años 1 . 0 2 . 4 3 . 4 25 . 4 57 . 1 10 . 7De 25 a 29 años 0 . 7 1 . 5 1 . 8 5 . 1 30 . 9 60 . 0De 30 años y más 0 . 4 0 . 7 1 . 2 2 . 7 4 . 3 90 . 8MU J E R E S 15 . 2 16 . 8 13 . 4 21 . 6 16 . 3 16 . 7Menores de 15 años 42 . 1 30 . 1 17 . 5 8 . 4 1 . 8 0 . 0De 15 a 19 años 14 . 3 21 . 5 20 . 2 35 . 0 8 . 2 0 . 8De 20 a 24 años 2 . 8 10 . 3 6 . 2 24 . 1 49 . 7 6 . 9De 25 a 29 años 2 . 2 2 . 7 3 . 3 11 . 0 37 . 4 43 . 4De 30 años y más 3 . 2 2 . 9 3 . 6 8 . 1 11 . 0 71 . 27 6


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Instituto Mexicano del Seguro SocialInformación 2001Alejandro Córdova-CastañedaOnofre Muñoz HernándezAlejandro Guarneros-ChumaceroRomán Rosales-AvilésEnrique Camarena-RoblesCOORDINADOR MÉDICODE PROGRAMASDE SALUD MENTALY PSIQUIATRÍA, IMSSDIRECTORDE PRESTACIONES MÉDICAS, IMSSCOORDINADORDE ATENCIÓN MÉDICA, IMSSJEFEDELA DIVISIÓNDE HOSPITALES, IMSSCOORDINADORDEL PROGRAMADE SALUD MENTALY PSIQUIATRÍA, IMSSM E TO D O L O G Í AEl Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) da respuesta a la demanda de atención de una poblacióncercana a los 50 millones de derechohabientes, de los cuales 48 están dados de alta en las unidades médicasy por lo menos 38 son usuarios regulares de los servicios.Su espíritu fundamental es la seguridad social y su obligación es favorecer la capacidad económica delos trabajadores, promover el desarrollo familiar e individual, fortalecer las actividades de capacitación parael trabajo y medularmente el proceso médico, con prevención, atención y rehabilitación.Una de estas responsabilidades es atender el problema de las adicciones y parte de las vías para hacerlo,es la coordinación interinstitucional e intersectorial, estrategia articulada por el CONADIC. Una de las accionesde dicha coordinación es la participación en el Observatorio Mexicano, que se apoya en el Sistema deVigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA), y éste a su vez se nutre con la información procedentede las instituciones que atienden los problemas de consumo de sustancias, por lo que en cumplimiento aeste compromiso aportamos la información para este reporte.MECANISMO DE OBTENCIÓN DE LAI N F O R M A C I Ó NGE N E R A L I D A D E SEl registro, sistematización y explotación de la información sobre adicciones es un proceso en mejora continuaque permite hacerlo cada vez más eficiente, contándose con información vasta en bases de datos anuales.Esta información es captada de manera regular con las hojas de Control e Información de ConsultaExterna (Forma 4-30-6/99), llenada por el médico familiar y el especialista en consulta externa y urgencias,el Informe de Servicios Paramédicos (Forma 4-30-6P/90) donde participan el Psicólogo y la T r a b a j a d o r aSocial, entre otros; en áreas hospitalarias, el Registro Diario de Hospital Ingresos (Forma 4-30-21/90-I) y elRegistro Diario de Hospital Egresos (Forma 4-30-21/90-E) y la Hoja de Alta Hospitalaria (Forma Alta-1/98).Así tenemos 71 fuentes primarias, 27 formas intermedias, 45 informes por unidad médica, 2 de consultaexterna y 12 de hospitalización, que proceden de un ámbito conformado por un total de 1,339 unidadesmédicas (1,080 unidades de medicina familiar, 219 hospitales generales y 40 centros médicos nacionales).La información sobre trastornos relacionados con consumo y dependencia de sustancias tiene periodicidadmensual, con reportes concentrados trimestrales, cuatrimestrales y anuales.8 3


S I S T E M ADE INFORMACIÓNEn el IMSS existe la División de Informática Médica y Desarrollo, donde se ha diseñado el Sistema deInformación Operativo (SIMO), con dos objetivos fundamentales:a) Generar información oportuna, integral y confiable, que facilite el control en la prestación de los serviciosde atención médica y la toma de decisiones técnico administrativas y técnico médicas.b) Sustituir los procesos manuales de elaboración y concentración de informes para reportar al SistemaUnico de Información (SUI).REPORTES ESPECÍFICOS DE CONSULTAE X T E R N APR I N C I PA L E SM O T I V O SD E C O N S U LTASe reportan los principales motivos de consulta según la clasificación internacional de enfermedades versión10 (CIE 10), por grupos de edad, sexo y ocasión de consulta (primera vez y subsecuente) en medicina familiar,especialidades y urgencias.REPORTES ESPECÍFICOS DE HOSPITA L I Z A C I Ó NEG R E S O SH O S P I TA L A R I O SSe reportan los principales motivos de egreso hospitalario según la CIE 10, por grupos de edad y sexo,desagregada por especialidades.COMPONENTES BÁSICOS DEL P R O C E S Oa) Requisitado de fuentes primariasb) Análisis de informaciónc) Utilización de la informaciónd) SupervisiónFLUJO DE INFORMACIÓNEl cierre se hace los días 25 de cada mes y al inicio del año siguiente se elabora el anuario estadístico.El proceso de información sigue la siguiente ruta crítica.8 4


Resultados 2001Durante el año 2001, el Instituto Mexicano del Seguro Social otorgó un total de 61,527 consultas médicaspor problemas relacionados con el consumo de alcohol y drogas en las unidades de medicina familiar, losservicios de especialidades y los de urgencias, de las cuales, 45,245 (73.5%) correspondieron a consultasde primera vez y el resto fueron subsecuentes (26.5%).La figura 1 muestra la distribución por cuartiles de consultas otorgadas en los diferentes estados de larepública. La delegación Jalisco fue la que reportó la cifra mayor con 8,806, correspondiéndole un 14.3% deltotal nacional, se ubican en este mismo cuartil las delegaciones del Estado de México Oriente (4.9%) y delDistrito Federal Suroeste (4.5%).Por otro lado, las 3 delegaciones que tuvieron menos demanda de atención por drogas fueron Tlaxcala(0.8%), Campeche (0.7%) y Aguascalientes (0.6%).8 5


Entre los indicadores importantes señalamos la distribución de consumo por grupos de edad y las drogasde mayor consumo en ellos, obteniéndose como referencia más importante en el Instituto Mexicano delSeguro Social, los servicios de Medicina Familiar, ya que son los que más pacientes atienden. Así, en lafigura 2 se muestra el número de consultas otorgadas en dicho servicio distribuidas por grupo de edad y tipode droga, en la cual resalta que las consultas de primera vez originadas por problemas asociados al consumodel alcohol (8,868) ocuparon el primer lugar en todos los grupos de edad, excepto para el grupo de cero anueve años, en el cual las consultas asociadas al alcohol quedaron en el segundo sitio con el 37% del totalde las 107 consultas de primera vez de este grupo. El alcohol muestra también un aumento constante deacuerdo con la edad hasta ubicar el mayor porcentaje en el grupo de 50 a 59 años, alcanzando el 91.8% delas 1,692 consultas registradas en ese grupo, disminuyendo en el grupo de 60 y más años de edad al 84%de las 1,449 consultas notificadas.El segundo apartado de sustancias psicoactivas que originó mayor demanda de consulta fue el referidoa aquellas catalogadas como múltiples drogas y otras sustancias registrándose 1,148 consultas de primeravez. Aquí, contrario a lo observado en alcohol, se ve una relación inversamente proporcional entre la edady el número de consultas. Para los grupos menores de 20 años de edad, los disolventes volátiles tambiénrepresentaron una causa de demanda de atención importante.Por último, otro indicador interesante es el consumo de drogas por género, lo cual se ve en la figura 3,que muestra la razón hombre-mujer en la demanda de consultas médicas relacionadas con el consumo desustancias psicoactivas en los tres servicios básicos del Instituto Mexicano del Seguro Social. Una razón iguala 100 significa que existe igual cantidad de consultas de ambos sexos. Una razón mayor de 100 significa quehay más hombres que mujeres. Salvo en algunas excepciones, en general la demanda de consultas por drogases mayor en hombres que en mujeres. En los servicios de Medicina Familiar se registró un total de 15, 704consultas relacionadas con alcohol correspondiendo 13, 921 a hombres y 1, 783 a mujeres, lo que indica quelos hombres acuden a consulta por problemas asociados al alcohol casi 8 veces más que las mujeres, 5.7veces más en los servicios de especialidades y 4.7 veces más en los de urgencias. Para cannabinoides elrango entre los tres servicios osciló de 4 a 6 veces más; y por motivo de múltiples drogas y otras sustanciasfue de 3.5 a 3.9 veces más. Exclusivamente en opiáceos (medicina familiar), sedantes o hipnóticos(especialidades y urgencias) la demanda de consulta por mujeres rebasó a la observada en hombres.F I G U R A3Demanda de consultas por problemas relacionados con el consumo de drogas en todos los servicios.IMSS 2001A l c o h o l O p i á c e o s C a n n a b i n o i d e sM A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó N M A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó N M A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó NMedicina familiar 13 , 921 1 , 783 8 208 253 1 74 20 4E s p e c i a l i d a d e s 3 , 592 629 6 135 90 2 80 14 6U r g e n c i a s 23 , 246 4 , 944 5 77 72 1 62 13 5Sedantes o hipnóticos C o c a í n a Otros estimulantes, incluida cafeínaM A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó N M A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó N M A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó NMedicina familiar 106 43 2 561 433 1 58 23 3E s p e c i a l i d a d e s 80 89 1 378 146 3 53 37 1U r g e n c i a s 24 40 1 512 183 3 56 38 1A l u c i n ó g e n o s Ta b a c o Disolventes volátilesM A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó N M A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó N M A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó NMedicina familiar 40 20 2 143 82 2 339 266 1E s p e c i a l i d a d e s 27 15 2 35 28 1 65 43 2U r g e n c i a s 50 49 1 23 9 3 316 296 1Múltiples drogasM A S C U L I N O F E M E N I N O R A Z Ó NMedicina familiar 2 , 473 647 4E s p e c i a l i d a d e s 2 , 751 771 4U r g e n c i a s 771 195 48 6


Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del EstadoConcentrado nacional de adicciones 2001J. Alejandro Arenas-Díaz JEFEDE SERVICIOSDE ATENCIÓN PRIMARIAALA SALUDGustavo Castillo RosalesMaría Elena López-AlvarezJEFEDEL DEPARTAMENTODEL MODELODE SALUD INTEGRAL FAMILIAR PREVENTIVOCOORDINADORADELOS PROGRAMASDE SALUD MENTALY ADICCIONESM E TO D O L O G Í AEl Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) se extiende en todala República Mexicana, con una cobertura de 10,235,000 trabajadores de Instituciones al servicio del Estado,de los cuáles están registrados 7 millones de usuarios en los distintos servicios de seguridad social. De estosservicios la atención para la salud es uno de los más importantes; cuenta con 1,129 unidades de primer nivelde atención, 12 clínicas de especialidades médicas diversas para pacientes ambulatorios, 23 hospitalesgenerales para el segundo nivel de atención y 10 hospitales regionales y un Centro Médico Nacional para eltercer nivel de atención.El objetivo general del programa contra las adicciones es la detección oportuna de trastornos mentalesy del comportamiento, así como del uso o abuso de sustancias adictivas incluidas el tabaco y el alcohol enlos pacientes que acuden a las unidades médicas, con el fin de disminuir su incidencia y sus repercusionesen la salud y la sociedad.PR O C E D I M I E N TO SPA R AL AD E T E C C I Ó N D E C A S O SN U E V O SD ET R A S TO R N O SM E N TA L E SY A D I C C I O N E S.N I V E L C E N T R A LA la Subdirección General Médica le corresponde la decisión política – administrativa del programa, por loque es responsable de su ejecución ante la Dirección General y las autoridades del sector salud.Es competencia de la Subdirección de Atención a la Salud, a través de la Jefatura de Atención Primaria a laSalud, establecer la colaboración interinstitucional correspondiente, hacer cumplir las normas oficiales nacionales,actualizar los lineamientos y normas institucionales, evaluar el desarrollo del programa y brindar la asesoríanecesaria. También es responsable de la capacitación y adiestramiento del personal que ejecuta el programa.Las Subdirecciones de Servicios Médicos en el área centro y de los estados son responsables ante laSubdirección General Médica de la programación, ejecución y control del programa, de acuerdo con loslineamientos y normas correspondientes, estableciendo coordinación con la Jefatura de Servicios deProgramación Informática y Desarrollo para efectos de presupuestación.N I V E L O P E R AT I V OLos directores de las unidades de atención médica son responsables de la difusión, implantación y organizaciónde recursos para el desarrollo adecuado del programa. También son responsables de la formulación de suspedidos al almacén, para lo cual deberán llenar las formas SM-7 para la Detección de Trastornos que se guíapor la 10ª Clasificación Internacional de Enfermedades.8 7


MECANISMOS DE INFORMACIÓNPara realizar la detección y notificación de casos de adicciones, en el ISSSTE se utilizan los formatos SM7-2B, “Informe Mensual de Trastornos Mentales, del Comportamiento y Adicciones “basado en la ClasificaciónInternacional de Enfermedades, en su décima revisión (CIE-10), en los rubros F10 para la notificación de losTrastornos Mentales y del comportamiento debidos al consumo del alcohol, Trastornos mentales y delcomportamiento debidos al uso de sustancias psicoactivas F-10, F-16, F-18 y F-19, y por último la detecciónde los trastornos relacionados con el consumo de tabaco F-11.La información es responsabilidad del médico familiar o general, el cual registra los casos detectados através del formato SM7-2B. Cada unidad médica, mediante el servicio de Medicina Preventiva o Epidemiología,elabora el concentrado mensual de notificación de trastornos y adicciones, y lo envía a la subdelegaciónmédica que le corresponde, durante los primeros cinco días del mes. Dicho informe es validado y firmadopor el director de la unidad. En cada entidad federativa se elabora el concentrado de los casos nuevos detrastornos mentales y de adicciones: Farmacodependencia, Tabaquismo y Alcoholismo, en los formatos SM-7; posteriormente se envían mensualmente a la Subdirección General Médica la cual lo delega a la jefaturade Atención Primaria a la Salud, específicamente al Departamento de Programas Médico Preventivos endonde se concentran los datos y se lleva a cabo el análisis epidemiológico.ACTIVIDADES DELPRIMER NIVELDE AT E N C I Ó NLas unidades de primer nivel de atención y las unidades de medicina familiar, proveen consulta externa,atienden casos de medicina general, que son notificados para su control epidemiológico y nosológico. Cuandoel médico familiar detecta trastornos mentales y casos de adicciones, los atiende y notifica, y ofrecetratamientos a pacientes que aún no presentan complicaciones por el uso de sustancias psicoactivas. Lamayoría de estos pacientes son canalizados y referidos al segundo y tercer niveles de atención y a los gruposde autoayuda o instituciones especializadas con las que el ISSSTE ha establecido convenios y acuerdos,como: Alcohólicos Anónimos, Centros de Integración Juvenil, Drogadictos Anónimos, etc. Los pacientesreferidos y canalizados ya no se registran en el segundo y tercer nivel de atención, para no duplicar o sesgarla información.En las clínicas del primer nivel de atención, corresponde al médico familiar, aplicar la cédula de deteccióna los pacientes que acuden a consulta con problemas de alcoholismo, tabaquismo o farmacodependencia.Si el caso es leve y el médico se encuentra capacitado para ofrecer atención, se le atiende o se le deriva alos grupos de autoayuda y los círculos de apoyo para su recuperación. Si el paciente presenta complicaciones,debe ser canalizado a los servicios de psiquiatría o de psicología según corresponda. A los pacientes quepresentan enfermedades relacionadas con el consumo de drogas, alcohol o tabaco, se le debe canalizar alservicio de medicina preventiva para la aplicación de los exámenes correspondientes.ACTIVIDADES DE SEGUNDO YTERCER NIVELES DE AT E N C I Ó NLos servicios de segundo y tercer niveles de atención cuentan con asistencia médica las 24 horas del día,todos los días del año; proporcionan al paciente tratamiento y terapia farmacológica para la atención y manejode los síndromes de intoxicación y abstinencia por sustancias psicotrópicas así como la referencia ycontrarreferencia para el control de los casos. La detección que se realiza en el segundo y tercer nivel deatención, se lleva a cabo con el mismo formato, en los casos que llegan a los servicios de urgencias y terapiaintensiva. Para los de adicciones con problemas severos se determina la hospitalización, para la cual elISSSTE cuenta con un servicio subrogado en el Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Alvarez”, y con unconvenio de atención con el Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro”.8 8


R e s u l t a d o sI N T R O D U C C I Ó NEn la casuística relacionada con adicciones, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Tr a b a j a d o r e sdel Estado registra el número de casos nuevos detectados entre 1998 y 2000, con aproximadamente 980,000pacientes, situándose en el primer lugar de padecimiento a los relacionados con el tabaquismo, con unporcentaje de 54%, lo cual equivale a 532,000 casos detectados. Le sigue el alcoholismo, con 39% de lapoblación usuaria, lo que representa aproximadamente, 378,000 casos. Por último se ubica la detección decasos de farmacodependencia con 7% (70,000 casos); de este último rubro sólo se registró un 14% (9,800)de mujeres usuarias, a diferencia de 86% (60,200) de hombres consumidores.En 1999 se llevó a cabo un estudio de prevalencia y consumo de tabaco en población médica y paramédica(resultados no publicados), encontrándose que cerca del 70% de esta población eran fumadores oexfumadores. Así mismo, los resultados mostraron que a mayor nivel escolar, el consumo de cigarrillos fuemás alto. Otros estudios realizados en derechohabientes entre los años de 1999 y 2001 revelaron cifras deconsumo altas.R E S U LTA D O SLas cifras obtenidas en 2001 en el concentrado nacional de adicciones registran a 239,532 pacientes,correspondiendo 52.5% a casos nuevos asociados al uso de tabaco, siguiendo en orden de frecuencia losasociados al alcohol, con 37.8%, sedantes o hipnóticos, con 4.9%, a estimulantes con 1.9%, cocaína con1.2% y menos de 1% cada uno, aquellos asociados al consumo de cannabinoides, opioides, alucinógenosy drogas múltiples (cuadro n°1, gráfica n°1).De acuerdo con el género, 66.6% de los usuarios de drogas pertenecían al masculino y 33.4% al femenino,con una razón de masculinidad de 1.9 hombres por cada mujer; sin embargo, al desglosar el tipo de droga,nos encontramos grandes diferencias. Cuando se trata de los casos asociados al consumo de alucinógenos,cocaína, cannabinoides y alcohol, la diferencia entre los géneros con predominio masculino, es mayor al30%; cuando mencionamos al tabaco, opioides, estimulantes y drogas múltiples, el predominio de los varonesse reduce a menos de 25%; por el contrario, cuando se trata de sedantes o hipnóticos son las mujeres lasque alcanzan una mayor proporción de consumidoras (gráfica n°2).8 9


En lo que se refiere a la edad, como puede observarse en la gráfica n° 3, el grupo que con mayor frecuenciasolicitó consulta por problemas asociados al consumo de sustancias adictivas entre los hombres, fue el de45 a 64 años de edad, seguido por el de 25 a 44, el de 15 a 24, el de 65 y más, y por último el de 5 a 14.Entre las mujeres el grupo más afectado fue el de 25 a 44 años de edad, seguido en orden de frecuenciapor el de 45 a 64, el de 15 a 24 y con proporciones semejantes, los grupos de edad en los extremos de lavida (65 y más y el de 5 a 14 años), (gráfica n°3).En el género masculino, cuando se trató de alcohol, estimulantes y drogas múltiples, el grupo de edadque predominó fue el de 45 y 64 años; con referencia al tabaco, opioides, sedantes o hipnóticos y alucinógenosfueron los hombres entre 25 a 44 años los que ocuparon el primer sitio; por el contrario, el grupo de 15 a 24años de edad ocupó la mayor proporción cuando se trató de cannabinoides y cocaína.En lo que respecta a las mujeres, el grupo de edad comprendido entre 25 y 44 años predominó en tabaco,sedantes o hipnóticos y cocaína; en alcohol y drogas múltiples el mayor porcentaje fue en el grupo de 45 a64 años; finalmente, cuando se trató de opioides, cannabinoides, estimulantes y alucinógenos, el que resaltaes el grupo de 15 a 24 años de edad.El consumo de opiáceos fue mayor en las entidades del norte del país, principalmente en Tamaulipas,Chihuahua y Durango; mientras que el consumo de cocaína fue mayor en los estados centrales.Es importante hacer notar que la mayoría de los casos de consumo de sustancias psicoactivas del grupode las benzodiacepinas, sedantes o hipnóticos y drogas médicas, corresponde al grupo de mujeres, con casiel doble del consumo que el de los hombres. Resalta el hecho de que la prescripción de estas drogas se daen su mayoría en los consultorios de primer nivel de atención, debido a que los principales trastornos mentalesatendidos en esta población son depresión moderada y aguda, y trastornos de ansiedad; mientras que en lapoblación masculina la tendencia se inclina hacia el uso de drogas ilícitas.Por la naturaleza psicosocial y multifactorial de estos problemas, existe subregistro de casos de adiccióna drogas, puesto que la población derechohabiente es un grupo cautivo fácilmente detectable. Para disminuireste obstáculo, se han creado mecanismos de referencia hacia organizaciones especializadas nogubernamentales (ONG) y gubernamentales.9 0


Secretaría de Comunicaciones y Tr a n s p o r t e sReporte 2001José Valente Aguilar-ZinserDIRECTOR GENERALDE PROTECCIÓNY MEDICINA PREVENTIVADEL TRANSPORTE, SCTRaúl H. Takenaga-Mesquida DIRECTOR MÉDICODE PROTECCIÓNY MEDICINA PREVENTIVADEL TRANSPORTE, SCTHéctor Escobedo-SolísSUBDIRECTORDEL LABORATORIODE TOXICOLOGÍA, DGPMPT, SCTM E TO D O L O G Í AEl estudio para la detección del consumo de drogas de abuso se realiza como parte del examen psicofísicoestablecido para quien solicita la expedición o revalidación de una licencia federal, sea por sospecha o enforma aleatoria y/o después de haber participado en algún accidente en el transporte; de la misma forma, sepractica como parte del examen médico en operación a los trabajadores del transporte, cuando inician, seencuentran en trayecto desarrollando sus actividades o al termino de las mismas. Las sustancias que seinvestigan son anfetaminas, cocaína, cannabis, fenciclidina y opiáceos.El examen psicofísico que se realiza a quienes solicitan expedición o revalidación de alguna licencia, selleva a cabo en cualquiera de las 40 Unidades de Protección y Medicina Preventiva en el Transporte, en los5 Centros de Medicina de Aviación, en el Centro de Diagnóstico e Investigación o en el Centro Nacional deMedicina de Aviación.Los exámenes médicos en operación se efectúan a transportistas de carga en los 101 Módulos deProtección y Medicina Preventiva en el Transporte, ubicados en las centrales de autobuses, estacionesferroviarias y en puentes fronterizos con los Estados Unidos de América. Adicionalmente se realizan en lasprincipales carreteras nacionales durante los períodos de mayor afluencia vehicular.El proceso comienza con la toma de muestra de orina que el examinado deposita en los recipientesproporcionados por el recolector al tiempo que se requisita el Formato de Control y Cadena de Custodia (paragarantizar la seguridad de la muestra y confidencialidad de la información), que cuenta con un folio paraidentificar a la muestra en su recorrido hacia y en el laboratorio de toxicología hasta la obtención del resultado,que será motivo de un dictamen emitido por el médico responsable de la correspondiente Unidad de Proteccióny Medicina Preventiva en el Transporte.Una vez que se reciben las muestras en el laboratorio son sometidas inicialmente a una prueba cualitativao análisis presuntivo que permite discernir si la muestra es positiva o negativa. Posteriormente, si la muestraresulta positiva a una droga o metabolito en el análisis presuntivo, se somete a un segundo análisis pero detipo cuantitativo o confirmatorio. Es mediante este último que se determina sin lugar a duda la presencia ycantidad de droga o metabolito. Las técnicas presuntiva y confirmatoria que se practican por la DirecciónGeneral de Protección y Medicina Preventiva en el Transporte, cumplen con los requisitos internacionalespara la detección de drogas de abuso en orina humana y son: Inmunoanálisis Enzimático Homogéneo yCromatografía de Gases acoplada a Espectrometría de Masas respectivamente.El proceso debe seguir el más riguroso control de calidad y los resultados del proceso son evaluados yautorizados por personal capacitado, desde la toma de la muestra hasta la emisión de resultados, brindandoasí confianza y seguridad.El Jefe de cada Unidad Médica al recibir los resultados elabora un comunicado a quienes salieron positivosy se les extiende una Constancia de No Aptitud, por encontrárseles metabolitos de alguna de las sustanciasde abuso, que pueden alterar las respuestas del individuo y predisponer o asociarse con la génesis deaccidentes en el transporte.9 1


Resultados, año 2001I N T R O D U C C I Ó NEl consumo de drogas es común en diversas actividades de los seres humanos. A través de la historia suuso y aplicaciones han sido conocidos y se ha identificado en diferentes épocas grupos específicos e inclusiveselectos de consumidores de drogas.En las últimas tres décadas del siglo XX e inicio del siglo XXI, el consumo se ha generalizado prácticamentea todos los grupos sociales, edades, géneros, ocupaciones, niveles educativos, prácticamente sin poderidentificar límites. Los efectos que se buscan satisfacen necesidades específicas de cada usuario. Pero a suvez la acción de las drogas sobre las reacciones de cada individuo depende de diversos factores, como elestado de ánimo, tipo de sustancia, dosis utilizada, tolerancia, dependencia, síndrome de intoxicación,síndrome de abstinencia, estado de abstinencia, entre otros, de tal manera que los efectos y las reaccionesen cada consumidor pueden variar de acuerdo por la participación de uno o varios de estos factores.Los usuarios de drogas aceptan muy bien su condición de consumidores entre el grupo al que perteneceny llega aun a ser motivo de s t a t u s y pertenencia. Sin embargo, la situación cambia cuando se trata desometerlos a tratamiento y ellos no estén de acuerdo (por no tener conciencia de su enfermedad). Aún más,muy pocos estarán dispuestos a ser descubiertos como consumidores de drogas en sus centros de laboreso cuando buscan trabajo.Un consumidor procurará no ser detectado precisamente en el ámbito laboral, toda vez que sabe de lasrepercusiones que de esto se podrían derivar, como recibir alguna sanción, perder el empleo o no obtenerlo.En la actividad de conducir algún vehículo de transporte es importante el buen estado de salud física ymental del conductor para que realice sus actividades con seguridad y evite en todo momento alteracionesque puedan convertirse en factores predisponentes de un accidente.Los efectos que diversas sustancias de abuso provocan sobre el estado de alerta, percepción, tiempode respuesta e inclusive en la conducta de los individuos, representan alto riesgo al conducir un vehículo detransporte, razón por la cual en diversos países se han instrumentado programas de detección deconsumidores de drogas en el transporte, a fin de brindar confianza y seguridad en el servicio.En nuestro país, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a través de la Dirección General deProtección y Medicina Preventiva en el Transporte, lleva a cabo desde 1987 el Programa de Detección delConsumo de Drogas de Abuso mediante el análisis toxicológico de muestras de orina, dirigido a personasque operan algún vehículo del transporte público federal, carretero, ferroviario, marítimo mercante, aeronáuticocivil, como lo establece el Reglamento de Medicina del Transporte.Esta Dirección General es la responsable de evaluar y determinar médicamente si las condiciones desalud de los operadores son adecuadas para desempeñar sus funciones con seguridad. Éste es un aspectofundamental para que puedan obtener o revalidar las licencias o documento similar que les permita operarvehículos de transporte público federal de tipo carretero, ferroviario, marítimo mercante o aeronáutico civil.Los resultados de estas actividades, que a continuación se describen, son los obtenidos durante elejercicio del año 2001.El cuadro n° 1 muestra que se obtuvieron un total de 55,024 muestras de orina en operadores del transportepúblico federal. El informe corresponde a 30 entidades federativas (se excluyen Quintana Roo y Yucatán)siendo el Distrito Federal (46.6%), Tamaulipas (13.8%) y Baja California (9.6%) las que aportaron el mayorporcentaje de muestras examinadas.9 2


CUADRO 1Proporción por entidad federativa de muestras de orina para detección de drogas enoperadores del transporte federal. México 2001EN T I D A DF E D E R AT I VA MU E S T R A SA N A L I Z A D A S % D EM U E S T R A SDistrito Federal 25 , 851 46 . 6Ta m a u l i p a s 7 , 635 13 . 8Baja California 4 , 846 8 . 9C h i h u a h u a 2 , 031 3 . 7J a l i s c o 1 , 483 2 . 7Nuevo León 1 , 241 2 . 2S o n o r a 864 1 . 6C o a h u i l a 803 1 . 4M é x i c o 788 1 . 4San Luis Potosí 787 1 . 4O a x a c a 763 1 . 4N a y a r í t 693 1 . 3C a m p e c h e 653 1 . 2G u a n a j u a t o 626 1 . 1S i n a l o a 590 1 . 1H i d a l g o 555 1 . 0M o r e l o s 536 1 . 0C o l i m a 490 0 . 9Ve r a c r u z 446 0 . 8Q u e r é t a r o 435 0 . 7Ta b a s c o 403 0 . 7M i c h o a c á n 400 0 . 7A g u a s c a l i e n t e s 396 0 . 7Baja California Sur 389 0 . 7T l a x c a l a 317 0 . 6P u e b l a 258 0 . 5G u e r r e r o 215 0 . 4D u r a n g o 164 0 . 3Z a c a t e c a s 163 0 . 3C h i a p a s 141 0 . 3El cuadro n° 2 muestra la proporción de muestras de orina positivas por tipo de conductor y drogaempleada, observando que del total de muestras (55,024) 87% correspondieron al tipo de conductor carreteroy el 5.3% (2,903) fueron positivas a un tipo de droga. Las muestras de los conductores carreteros y marítimosdentro de sus respectivos grupos presentaron las proporciones más altas de positividad con 5.8% y 5.3%,respectivamente.CUADRO 2Proporción de muestras de orina positivas por tipo de conductor y droga identificada enoperadores de transporte federal. México 2001PO R C E N TA J EP O RT I P OD ED R O G ATI P OD EC O N D U C TO R MU E S T R A SA N A L I Z A D A S MU E S T R A SP O S I T I VA S % CA N N A B I S CO C A Í N A AN F E TA M I N A SC a r r e t e r o 48 , 050 2 , 808 5 . 8 16 . 0 25 . 3 58 . 7M a r í t i m o 967 51 5 . 3 54 . 9 23 . 5 21 . 6F e r r o v i a r i o 2 , 424 31 1 . 3 29 . 0 67 . 7 3 . 2Aéreo civil 3 , 583 13 0 . 4 38 . 5 38 . 5 23 . 1To t a l 5 5 , 0 2 4 2 , 9 0 3 5 . 3 1 6 . 9 2 5 . 8 5 7 . 39 3


Por tipo de droga y conductor, en el desglose de las muestras positivas, en los carreteros el primer lugarlo ocupa el consumo de anfetaminas con el 58.7%, seguido por la cocaína con 25.3%. En los marítimos,54.9% de las muestras resultaron positivas a mariguana y 23.5% a cocaína; en el caso de ferroviarios 67.7%utilizaron cocaína y en los aéreos civiles dentro de su bajo porcentaje de positivos, la mayor proporción fueocupada por la mariguana y la cocaína, en un 38.5% en ambos casos.La figura n° 1 muestra la distribución porcentual por entidad federativa de la positividad de las muestrasobtenidas en los conductores carreteros, observando que los estados de Guanajuato (18.6%), Chihuahua(14.8%), Nayarit (14.7%), Morelos (14.2%), Zacatecas (12.6%) y Aguascalientes (11.1%) fueron los quenotificaron la más alta proporción de positividad.Se observa también la localización de los estados del centro del país, mismos que notificaron el mayoríndice de positividad y los más bajos corresponden a los del sur y costa del Golfo de México.La figura n° 2 muestra la distribución porcentual por entidad federativa de la positividad de las muestrasobtenidas en conductores marítimos, observando que 18 estados de la república notificaron resultados eneste tipo de personal, ocho fue de cero y en el resto el rango fue de 52.0% a 0.8%, siendo el global de 5.3%de positividad. Los estados con mayor proporción fueron Baja California con 52%, Sonora 14%, Tamaulipas10% y Baja California Sur 7.8%.Con respecto a los conductores de transporte federal ferroviario se practicó el examen para la identificaciónde drogas en estas 18 entidades federativas: Baja California, Campeche, Chiapas, Coahuila, Colima, D.F.,Durango, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas,Tlaxcala y Veracruz. En ellas se obtuvo un total de 2,424, resultando sólo muestras positivas en el DistritoFederal con el 1.3% (31) de 2,179.La figura n° 3 muestra por entidad federativa la distribución porcentual de la positividad de las muestrasobtenidas en conductores aéreo civiles. Se observa que en 20 estados fueron notificados la obtención yresultados de este tipo de pruebas; la proporción en estas entidades fue de 0.4%, 11 sin muestra positiva yel resto entre un rango de 11.8% a 0.1% encabezado por Nayarit (11.8%), Durango (10.0%), Guanajuato(5.6%), Jalisco (3.8%) y Oaxaca (3.4%).Así vemos que el consumo de drogas de abuso también acontece en la actividad profesional de conducirvehículos de transporte, situación que puede representar un riesgo potencial, principalmente traducido comoserias lesiones invalidantes y pérdida de vidas humanas. De igual manera se registran grandes daños materialesy económicos, por lo que para detección oportuna, precisa y comprobable de dicho consumo es necesaria larealización permanente de exámenes toxicológicos en muestras de fluidos humanos como la orina.La Dirección General de Protección y Medicina Preventiva en el Transporte analizó de enero a diciembredel 2001, 55,024 muestras de orina de igual número de operadores del transporte público federal, conresultados positivos en 2,903 muestras (5.3%), de las cuales el 57.3% corresponden a anfetaminas, 25.8%a cocaína y 16.9% a cannabis. En los operadores del transporte carretero, la anfetamina fue la sustanciadetectada más frecuentemente con 58.7%, seguida de cocaína (benzoilecgonina) con 25.3%; en el marítimoel primer lugar lo ocupó la cannabis (Delta9-THC) con 54.9%, seguida por la cocaína con 23.5%. En elferroviario la más detectada fue cocaína con 67.7% y en segundo lugar la cannabis con 29.0%; en tanto enel aéreo civil se detectó con igual porcentaje de 38.5% tanto cocaína como cannabis.Aunque no se cuenta con datos respecto al impacto que estas acciones han tenido en nuestro país, sobrelos accidentes en el transporte público federal, es indiscutible que la detección de consumidores y las sancionesaplicadas han evitado accidentes que se sumarían a los que lamentablemente se presentan hasta la fecha.9 4


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Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente MuñizSistema de Reporte de Información en Drogas (S R I D)Arturo Ortiz INVESTIGADOR TITULAR B. INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDELA FUENTE M.Alejandra Soriano INVESTIGADOR ASOCIADO C. INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDELA FUENTE M.Jorge Galván INVESTIGADOR TITULAR A. INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDELA FUENTE M.M E TO D O L O G I AEl Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID) es un mecanismo que proporciona tendencias,identifica cambios ocurridos y estima la trayectoria del uso de drogas en la Ciudad de México, desde unaperspectiva de salud.El SRID opera desde 1986 en el área metropolitana de la Ciudad de México, en cumplimiento a loslineamientos de la Ley General de Salud de 1984 y del Programa contra la Farmacodependencia de 1985,elaborado por el Consejo Nacional contra las Adicciones.Una tendencia surge cuando tres o más resultados de determinada variable, consecutivos en el tiempo,se orientan en una misma dirección. Sus resultados expresan en el nivel micro lo que sucede con el fenómenoa nivel macro o en el medio ambiente natural.La información que recopila el SRID procede de instituciones del sector salud y procuración de justicia,que por la naturaleza de sus actividades captan usuarios de drogas. Estas instituciones conforman el GrupoInterinstitucional para el Desarrollo del Sistema de Reporte de Información en Drogas.TIPO DE SISTEMAEl SRID es un sistema basado en:— Eventos, dado que la información proviene de un evento asociado al consumo que lleva a la persona auna institución de salud o de procuración de justicia, donde es identificado como usuario y entra en elcriterio de caso para el SRID;— Casos, ya que es a partir de las personas que se autoidentifican como usuarios, de quienes se obtienela información que se registra.El muestreo para la obtención de los casos es:— No probabilístico, dado que los casos para evaluación se obtienen de las personas que llegan a lasinstituciones participantes durante los periodos de evaluación, y no a través de un diseño que identifiquea individuos en particular;— De tipo intencional, porque se busca identificar y estudiar los casos de usuarios, dentro del universo dela población captada por las instituciones participantes;— De series de tiempo equidistantes, porque cada evaluación se realiza repetidamente desde el iniciodel SRID a la fecha, cada año en los meses de junio y noviembre.9 7


El criterio de casoes la persona que ingresa a las instituciones participantes durante el periodo de evaluacióny que reconoce haber consumido alguna vez en la vida alguna droga con el propósito de intoxicarse. Se incluyeel uso de drogas ilegales y de uso médico fuera de o alterando la prescripción; se excluyen los casos deexposición ocupacional y accidental así como los casos donde únicamente se usa alcohol y/o tabaco.El i n s t r u m e n t ode recopilación de información es la cédula “Informe Individual sobre Consumo de Drogas”.Contiene los indicadores surgidos de:— el consenso de los expertos de las instituciones participantes: aquellos considerados como mínimosbásicos para evaluar el fenómeno;— los indicadores más relevantes derivados de las investigaciones realizadas en nuestro país;— los indicadores propuestos en otros países que tienen en operación sistemas similares;— los sugeridos por la Organización Mundial de la Salud. (Rootman, I., 1980, Hughes, P. 1980; HongKong, 1986; NIDA, 1982a, 1982b, 1986).Los indicadores son:— datos de identificación del caso;— características demográficas;— motivo de ingreso a la institución;— problemas asociados antes y después del consumo de drogas;— patrones de consumo.El p r o c e d i m i e n t oincluye la capacitación del personal de las instituciones participantes en esta actividad.La recopilación de información se realiza durante los 30 días de junio y noviembre de cada año. Los datosrecopilados son analizados y procesados en el INP e integrados en un reporte que está a disposición delpúblico en general, en el Centro de Información y Documentación en Salud Mental y Adicciones del INP, oen versión abreviada en la página web: h t t p :// w w w. i m p c d s m . e d u . m x .Alcances y limitaciones del SRID:— operación económica: al apoyarse en la infraestructura de las instituciones participantes, lo que lohace un modelo atractivo para comunidades de recursos limitados;— proporciona información actualizada del fenómeno periódicamente;— facilita el estudio de los hábitos del consumo y los cambios a través del tiempo;— identifica las necesidades de atención de los usuarios, nuevos grupos de riesgo, nuevas drogas y suscombinaciones;— evalúa el comportamiento interno del fenómeno, sus características y variaciones, no su magnitud nilos aspectos cualitativos que corresponden a otras metodologías;— una vez puesto en marcha el SRID se facilita la continuidad de su operación.La confluencia de diversas metodologías es la única forma de observar de manera más completa lascaracterísticas del fenómeno.9 8


Resultados 2001El Sistema de Reporte de Información en Drogas realizó dos evaluaciones en junio y noviembre del año2001. Los resultados se presentan de la siguiente manera:1. Características demográficas del total de casos registrados que incluye los datos correspondientes aambas evaluaciones (cuadro 1).2. Uso de drogas alguna vez, último año y último mes por sexo (N=525) junio 2001(cuadro 2).3. Uso alguna vez en la vida, último año y último mes por edad junio 2001(cuadro 3).4. Uso de drogas alguna vez, último año y último mes por sexo (N=591) Noviembre 2001 (cuadro 4).5. Uso alguna vez en la vida, último año y último mes por edad, noviembre 2001 (cuadro 5).6. Tendencias (Gráficas 1-6).1 . CA R A C T E R Í S T I C A SD E M O G R Á F I C A SD E LTO TA LD E C A S O SR E G I S T R A D O S( CU A D R O1 ) .La distribución por sexo es similar en ambas evaluaciones: de cada cien usuarios de drogas 90 son hombresy 10 mujeres.El rango de 15 a 19 años de edad ocupa el primer lugar, tanto en la primera como en la segunda evaluación(28.8%); seguido del de 20 a 24 años (22.3% y 22% respectivamente). Una minoría de los casos está en elgrupo de 11 años de edad o menos (0.4% y 0.2% respectivamente).En la evaluación de noviembre se observa un incremento significativo en el rango de los 25 a 29 años,del 14.7% al 21 %. En ambas evaluaciones, el grupo de 30 ó más años de edad ocupa un rango alto que seexplica porque se acumulan los casos a partir de esta edad hasta los 65 años.Los niveles socioeconómicos bajo y medio son los más prevalentes en ambas evaluaciones. El nivelescolar que tienen la mayoría de los usuarios es de secundaria; la proporción es mayor para quien la completó(25.4% y 24.4% respectivamente).Con respecto a la ocupación de los usuarios, se observa un predominio de personas que se desempeñancomo empleados o comerciantes (36.9% y 32.6% respectivamente en cada evaluación), seguidos de los queno tiene ocupación (21.3% y 19.1%).2 . US O D ED R O G A S A L G U N AV E Z, Ú LT I M OA Ñ OY Ú LT I M OM E S P O R S E X OJ U N I O 2001 [N=525] (CU A D R O2 )Respecto al uso de drogas en las categorías alguna vez, último año y último mes por sexo, las más empleadaspor hombres y mujeres son, en primer lugar cocaína (66.9 %) mariguana (61%) e inhalables (29.1%).La distribución por sexo revela que de cada 100 usuarios de cocaína 91 son hombres y 9 son mujeres,de mariguana 93 y 7 respectivamente, mientras que para los usuarios de inhalables la proporción es de 89y 11. Distribuciones similares se observan para las otras categorías de consumo.3 . US O A L G U N AV E ZE N L AV I D A, U LT I M OA Ñ OY U LT I M OM E SP O R E D A DJ U N I O 2 0 0 1 ( CU A D R O3 )Respecto al uso por edad, se encuentra que en la categoría de alguna vez en la vida hay usuarios de inhalablesmenores de 11 años (1.3%) y de mariguana también (0.3%). En el rango de los 12 a 14 años se encuentranusuarios de todas las drogas, excepto de alucinógenos, heroína y otros opiáceos. Los inhalables ocupan elprimer lugar (15.7%), seguidos de otras drogas médicas (10.3%), otras drogas no médicas (8.3%) y de cocaína(4.8%).El grupo de los 15 a 19 muestra que en este rango es mayor la presencia de usuarios de todas las drogas,excepto otros opiáceos. Una distribución similar se observa bajo las categorías de último año y último mes.9 9


4 . US O D ED R O G A S A L G U N AV E Z, Ú LT I M OA Ñ OY Ú LT I M OM E S P O RS E X O N O V I E M B R E2 0 0 1[ N = 5 9 1 ](C u a d r o4 )Respecto al uso de drogas en las categorías alguna vez, último año y último mes por sexo, las drogas másempleadas por hombres y mujeres son en primer lugar cocaína (64.5%) mariguana (61.8%) e inhalables(28.8%).La distribución por sexo revela: que de cada 100 usuarios, 90 son hombres y 10 mujeres para cocaínae inhalables, mientras que para mariguana es de 92 a 8. Esta misma distribución se observa para las otrascategorías de consumo último año y último mes lo cual es consistente con lo reportado en la evaluación dejunio de 2001.5 . US OA L G U N AV E ZE N L AV I D A, Ú LT I M OA Ñ OY Ú LT I M OM E S P O RE D A D. NO V I E M B R E2001 (CU A D R O5 )Respecto al uso por edad, se encuentra que en la categoría de alguna vez en la vida hay usuarios de inhalablesmenores de 11 años (0.6%) y de mariguana (0.3%) lo que es consistente con el reporte de junio. En el rangode los 12 a 14 años se observa el uso de casi todas las drogas excepto de heroína, otros opiáceos y otrasdrogas no médicas.El consumo de heroína se identifica mayoritariamente entre los individuos de 15 y 19 años (50%), lomismo que de otros opiáceos (40%) y otras drogas no médicas (25%).Respecto al uso en el último mes, se encuentran como sustancias consumidas por el grupo de 12 a 14años: otras drogas médicas, inhalables, mariguana y se inicia también el consumo de cocaína (15.4%, 13.4%,4.0%, 3.6% respectivamente), mientras que en el grupo de 15 a 19 años se encuentran usuarios de todaslas drogas excepto otros opiáceos.6 . TE N D E N C I A S( GR Á F I C A S1 - 6 )Las tendencias del consumo observadas durante el año 2001 indican que el consumo de la cocaína ocupael primer lugar. Es preocupante que no se encuentren indicadores que sugieran que el consumo tiende a labaja, o que las edades de inicio tiendan a la alza. La mariguana tiene un nivel de consumo estable y losinhalables tienden a la baja ligeramente, por lo que hay que hacer comparaciones continuamente a fin dedar cuenta del comportamiento siempre cambiante del consumo.1 0 0


CUADRO 1Características demográficas del total de casos registrados01-I (N=525) 01-II (N=591)f 1 % f 1 %S E X OM a s c u l i n o 471 90 . 1 535 90 . 5F e m e n i n o 52 9 . 9 56 9 . 5RANGO DE EDADHasta 11 años 2 0 . 4 1 0 . 2De 12 a 14 35 6 . 7 33 5 . 6De 15 a 19 151 28 . 8 170 28 . 8De 20 a 24 117 22 . 3 130 22 . 0De 25 a 29 77 14 . 7 124 21 . 030 ó más 143 27 . 2 133 22 . 5E S TADO CIVILS o l t e r o 337 64 . 6 368 62 . 9C a s a d o 93 17 . 8 116 19 . 8Unión Libre 63 12 . 1 76 13D i v o r c i a d o 21 4 . 0 18 3 . 1S e p a r a d o 6 1 . 1 5 0 . 9Vi u d o 2 0 . 4 2 0 . 3N I V E LS O C I O E C O N O M I C OB a j o 271 51 . 9 261 48 . 2M e d i o 246 47 . 1 274 50 . 6A l t o 5 1 . 0 7 1 . 3E S C O L A R I D A DSin escolaridad 4 0 . 8 6 1 . 0Primaria incompleta 48 9 . 2 42 7 . 2Primaria completa 76 14 . 6 65 11 . 2Secundaria incompleta 117 22 . 5 123 21 . 2Secundaria completa 132 25 . 4 142 24 . 4Técnica incompleta 12 2 . 3 9 1 . 5Técnica completa 13 2 . 5 7 1 . 2Preparatoria incompleta 61 11 . 8 104 17 . 9Preparatoria completa 31 6 . 0 42 7 . 2Profesional incompleta 16 3 . 1 28 4 . 8Profesional completa 9 1 . 7 13 2 . 2O C U PA C I O NSin ocupación 111 21 . 3 111 19 . 1Ama de casa 11 2 . 1 20 3 . 4Empleado o comerciante 192 36 . 9 189 32 . 6E s t u d i a n t e 64 12 . 3 101 17 . 4P r o f e s i o n i s t a 3 0 . 6 12 32 . 6Subempleado o eventual 140 26 . 9 147 25 . 31 Porcentaje calculado ajustando las respuestas omitidas.Fuente: Ortiz A., Soriano A., Galván J. Junio/Noviembre del 2001. Sistema de Reporte de Información enD r o g a s . Tendencias en el Area Metropolitana No.30 y 31. Ed. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.1 0 1


CUADRO 2Uso de drogas alguna vez, último año y último mes por sexo N = 525MasculinoFemeninoTIPO DE DROGA f %1 %2 %3 %2 %3USO A L G U N AVEZ EN LAV I D AA l u c i n ó g e n o s 24 4 . 6 91 . 7 4 . 7 8 . 3 3 . 8Anfetaminas y otros estimulantes 15 2 . 9 80 . 0 2 . 5 20 5 . 8C o c a í n a 351 66 . 9 91 . 1 67 . 7 8 . 9 59 . 6H e r o í n a 10 1 . 9 100 . 0 2 . 1 0 . 0 0 . 0I n h a l a b l e s 153 29 . 1 88 . 9 28 . 9 11 . 1 32 . 7M a r i g u a n a 320 61 . 0 92 . 8 62 . 8 7 . 2 44 . 2Otros opiáceos 2 0 . 4 100 . 0 0 . 4 0 . 0 0 . 0Sedantes y tranquilizantes 47 9 . 0 78 . 7 7 . 9 21 . 3 19 . 2Otras drogas médicas 29 5 . 5 82 . 8 5 . 1 17 . 2 9 . 6Otras drogas no médicas 24 4 . 6 79 . 2 4 . 0 20 . 8 9 . 6A l c o h o l 311 59 . 2 90 . 0 59 . 4 10 . 0 59 . 6Ta b a c o 235 44 . 8 91 . 9 45 . 9 8 . 1 36 . 5USO EN ELÚ LTIMO A Ñ OA l u c i n ó g e n o s 11 2 . 1 100 . 0 2 . 3 0 . 0 0 . 0Anfetaminas y otros estimulantes 7 1 . 3 71 . 4 1 . 1 28 . 6 3 . 8C o c a í n a 304 57 . 9 91 . 4 58 . 8 8 . 6 50 . 0H e r o í n a 6 1 . 1 100 . 0 1 . 3 0 . 0 0 . 0I n h a l a b l e s 11 4 21 . 7 88 . 6 21 . 4 11 . 4 25 . 0M a r i g u a n a 266 50 . 7 93 . 6 52 . 7 6 . 4 32 . 7Otros opiáceos 2 0 . 4 100 . 0 0 . 4 0 . 0 0 . 0Sedantes y tranquilizantes 31 5 . 9 77 . 4 5 . 1 22 . 6 13 . 5Otras drogas médicas 16 3 . 0 81 . 3 2 . 8 18 . 8 5 . 8Otras drogas no médicas 19 3 . 6 73 . 7 3 . 0 26 . 3 9 . 6A l c o h o l 281 53 . 5 90 . 7 54 . 1 9 . 3 50 . 0Ta b a c o 229 43 . 6 91 . 7 44 . 6 8 . 3 36 . 5USO EN EL Ú LTIMO MESA l u c i n ó g e n o s 9 1 . 7 100 . 0 1 . 9 0 . 0 0 . 0Anfetaminas y otros estimulantes 7 1 . 3 71 . 4 1 . 1 28 . 6 3 . 8C o c a í n a 282 54 . 8 91 . 1 55 . 3 8 . 9 50 . 0H e r o í n a 4 0 . 8 100 . 0 0 . 9 0 . 0 0 . 0I n h a l a b l e s 105 20 . 4 88 . 6 20 . 1 11 . 4 23 . 5M a r i g u a n a 243 48 . 2 93 . 0 49 . 9 7 . 0 34 . 0Otros opiáceos 2 0 . 4 100 . 0 0 . 4 0 . 0 0 . 0Sedantes y tranquilizantes 24 4 . 6 66 . 7 3 . 4 33 . 3 15 . 4Otras drogas médicas 14 2 . 7 78 . 6 2 . 4 21 . 4 5 . 8Otras drogas no médicas 17 3 . 2 76 . 5 2 . 8 23 . 5 7 . 7A l c o h o l 259 50 . 9 90 . 7 51 . 5 9 . 3 47 . 1Ta b a c o 220 42 . 6 91 . 4 43 . 3 8 . 6 37 . 31 Porcentaje calculado respecto a la muestra total (N).2 Porcentaje calculado respecto al número de casos (f) de cada tipo de droga.3 Porcentaje calculado respecto al número de casos (n) de cada sexo.Fuente: Ortiz A., Soriano A., Galván J.Junio 2001. Sistema de Reporte de Información en Drogas.Tendencias en el A r e aM e t r o p o l i t a n aNo.30. Ed. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.1 0 2


CUADRO 3Uso alguna vez en la vida, último año y último mes por edadHasta 11 12 a 14 15 a 19 20 a 24 25 a 29 30 añosf a ñ o s a ñ o s a ñ o s a ñ o s a ñ o s ó másTIPO DE DROGA %1 %1 %1 %1 %1 %1USO A L G U N AVEZ EN LAV I D AA l u c i n ó g e n o s 24 - - 20 . 8 37 . 5 12 . 5 29 . 2Anfetaminas y otros estimulantes 15 - 6 . 7 6 . 7 13 . 3 26 . 7 46 . 7C o c a í n a 351 - 4 . 8 28 . 5 23 . 9 15 . 7 27 . 1H e r o í n a 10 - - 30 . 0 10 . 0 30 . 0 30 . 0I n h a l a b l e s 153 1 . 3 15 . 7 38 . 6 16 . 3 13 . 1 15 . 0M a r i g u a n a 320 0 . 3 3 . 8 28 . 4 25 . 3 15 . 0 27 . 2Otros opiáceos 2 - - - 50 . 0 - 50 . 0Sedantes y tranquilizantes 47 - 4 . 3 21 . 3 27 . 7 19 . 1 27 . 7Otras drogas médicas 29 - 10 . 3 31 . 0 34 . 5 10 . 3 13 . 8Otras drogas no médicas 24 - 8 . 3 29 . 2 20 . 8 20 . 8 20 . 8A l c o h o l 311 0 . 3 3 . 9 29 . 6 22 . 8 14 . 1 29 . 3Ta b a c o 235 0 . 4 6 . 4 34 . 5 19 . 6 14 . 9 24 . 3USO EN ELÚ LTIMO A Ñ OA l u c i n ó g e n o s 11 - - 36 . 4 27 . 3 18 . 2 18 . 2Anfetaminas y otros estimulantes 7 - 14 . 3 14 . 3 14 . 3 28 . 6 28 . 6C o c a í n a 304 - 5 . 3 28 . 6 24 . 7 15 . 5 26 . 0H e r o í n a 6 - - 33 . 3 16 . 7 33 . 3 16 . 7I n h a l a b l e s 11 4 1 . 8 19 . 3 42 . 1 14 . 0 12 . 3 10 . 5M a r i g u a n a 266 0 . 4 4 . 5 30 . 1 24 . 8 14 . 3 25 . 9Otros opiáceos 2 - - - 50 . 0 - 50 . 0Sedantes y tranquilizantes 31 - 6 . 5 29 . 0 29 . 0 19 . 4 16 . 1Otras drogas médicas 16 - - 25 . 0 43 . 8 18 . 8 12 . 5Otras drogas no médicas 19 - 10 . 5 31 . 6 21 . 1 21 . 1 15 . 8A l c o h o l 281 - 3 . 9 29 . 2 24 . 2 13 . 9 28 . 8Ta b a c o 229 0 . 4 6 . 6 34 . 9 19 . 7 14 . 4 24 . 0USO EN EL Ú LTIMO MESA l u c i n ó g e n o s 9 - - 33 . 3 33 . 3 22 . 2 11 . 1Anfetaminas y otros estimulantes 7 - 14 . 3 14 . 3 14 . 3 28 . 6 28 . 6C o c a í n a 282 - 5 . 0 29 . 4 25 . 5 15 . 6 24 . 5H e r o í n a 4 - - 50 . 0 - 50 . 0 -I n h a l a b l e s 105 1 . 0 21 . 0 42 . 9 13 . 3 11 . 4 10 . 5M a r i g u a n a 243 0 . 4 4 . 9 30 . 5 24 . 3 14 . 8 25 . 1Otros opiáceos 2 - - - 50 . 0 - 50 . 0Sedantes y tranquilizantes 24 - 8 . 3 33 . 3 25 . 0 16 . 7 16 . 7Otras drogas médicas 14 - - 14 . 3 50 . 0 21 . 4 14 . 3Otras drogas no médicas 17 - 11 . 8 35 . 3 17 . 6 23 . 5 11 . 8A l c o h o l 259 - 3 . 5 30 . 1 25 . 1 14 . 3 27 . 0Ta b a c o 220 0 . 5 6 . 8 35 . 9 19 . 5 14 . 5 22 . 71 Porcentaje calculado respecto al número de casos (f) de cada droga.Fuente: Ortiz A., Soriano A., Galván J.Junio 2001. Sistema de Reporte de Información en Drogas.Tendencias en el A r e aM e t r o p o l i t a n aNo.30. Ed. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.1 0 3


CUADRO 4Uso de drogas alguna vez, último año y último mes por sexo N = 591MasculinoFemeninoTIPO DE DROGA f %1 %2 %3 %2 %3USO A L G U N AVEZ EN LAV I D AA l u c i n ó g e n o s 32 5 . 4 100 . 0 6 . 0 0 . 0 0 . 0Anfetaminas y otros estimulantes 14 2 . 4 92 . 9 2 . 4 7 . 1 1 . 8C o c a í n a 381 64 . 5 90 . 3 64 . 3 9 . 7 66 . 1H e r o í n a 10 1 . 7 90 . 0 1 . 7 10 . 0 1 . 8I n h a l a b l e s 170 28 . 8 90 . 0 28 . 6 10 . 0 30 . 4M a r i g u a n a 365 61 . 8 92 . 3 63 . 0 7 . 7 50 . 0Otros opiáceos 5 0 . 8 80 . 0 0 . 7 20 . 0 1 . 8Sedantes y tranquilizantes 68 11 . 5 85 . 3 10 . 8 14 . 7 17 . 9Otras drogas médicas 39 6 . 6 84 . 6 6 . 2 15 . 4 10 . 7Otras drogas no médicas 24 4 . 1 87 . 5 3 . 9 12 . 5 5 . 4A l c o h o l 354 59 . 9 88 . 7 58 . 7 11 . 3 71 . 4Ta b a c o 274 46 . 4 88 . 3 45 . 2 11 . 7 57 . 1USO EN ELÚ LTIMO A Ñ OA l u c i n ó g e n o s 10 1 . 7 100 . 0 1 . 9 0 . 0 0 . 0Anfetaminas y otros estimulantes 5 0 . 8 100 . 0 0 . 9 0 . 0 0 . 0C o c a í n a 333 56 . 3 91 . 0 56 . 6 9 . 0 53 . 6H e r o í n a 3 0 . 5 100 . 0 0 . 6 0 . 0 0 . 0I n h a l a b l e s 11 9 20 . 1 88 . 2 19 . 6 11 . 8 25 . 0M a r i g u a n a 296 50 . 1 93 . 2 51 . 6 6 . 8 35 . 7Otros opiáceos 1 0 . 2 100 . 0 0 . 2 0 . 0 0 . 0Sedantes y tranquilizantes 45 7 . 6 80 . 0 6 . 7 20 . 0 16 . 1Otras drogas médicas 19 3 . 2 73 . 7 2 . 6 26 . 3 8 . 9Otras drogas no médicas 15 2 . 5 93 . 3 2 . 6 6 . 7 1 . 8A l c o h o l 311 52 . 7 89 . 7 52 . 2 10 . 3 57 . 1Ta b a c o 250 42 . 3 89 . 2 41 . 7 10 . 8 48 . 2USO EN EL Ú LTIMO MESA l u c i n ó g e n o s 6 1 . 0 100 . 0 1 . 1 - -Anfetaminas y otros estimulantes 5 0 . 8 100 . 0 0 . 9 - -C o c a í n a 276 48 . 1 90 . 9 48 . 3 9 . 1 46 . 3H e r o í n a 2 0 . 3 100 . 0 0 . 4 - -I n h a l a b l e s 97 16 . 6 86 . 6 15 . 8 13 . 4 23 . 2M a r i g u a n a 249 43 . 0 93 . 6 44 . 6 6 . 4 28 . 6Otros opiáceos - - - - - -Sedantes y tranquilizantes 35 6 . 0 77 . 1 5 . 1 22 . 9 14 . 5Otras drogas médicas 13 2 . 2 76 . 9 1 . 9 23 . 1 5 . 4Otras drogas no médicas 7 1 . 2 100 . 0 1 . 3 - -A l c o h o l 256 44 . 8 89 . 8 44 . 5 10 . 2 47 . 3Ta b a c o 235 40 . 3 88 . 9 39 . 6 11 . 1 47 . 31 Porcentaje calculado respecto a la muestra total (N).2 Porcentaje calculado respecto al número de casos (f) de cada tipo de droga.3 Pocentaje calculado respecto al número de casos (n) de cada sexo.Fuente: Ortiz A., Soriano A., Galván J.Noviembre 2001. Sistema de Reporte de Información en Drogas.Tendencias en elArea Metropolitana No.31. Ed. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.1 0 4


CUADRO 5Uso alguna vez en la vida, último año y último mes por edad N= 591Hasta 11 12 a 14 15 a 19 20 a 24 25 a 29 30 añosf a ñ o s a ñ o s a ñ o s a ñ o s a ñ o s o másTIPO DE DROGA %1 %1 %1 %1 %1 %1USO A L G U N AVEZ EN LAV I D AA l u c i n ó g e n o s 32 - - 25 . 0 34 . 4 12 . 5 28 . 1Anfetaminas y otros Estim. 14 - 7 . 1 50 . 0 - 21 . 4 21 . 4C o c a í n a 381 - 3 . 7 24 . 4 26 . 2 22 . 8 22 . 8H e r o í n a 10 - - 50 . 0 10 . 0 20 . 0 20 . 0I n h a l a b l e s 170 0 . 6 11 . 8 41 . 2 21 . 2 14 . 7 10 . 6M a r i g u a n a 365 0 . 3 4 . 9 30 . 4 21 . 9 17 . 8 24 . 7Otros opiáceos 5 - - 40 . 0 40 . 0 20 . 0 -Sedantes y tranquilizantes 68 - 1 . 5 30 . 9 29 . 4 14 . 7 23 . 5Otras drogas médicas 39 - 10 . 3 28 . 2 23 . 1 23 . 1 15 . 4Otras drogas no médicas 24 - - 25 . 0 29 . 2 33 . 3 12 . 5A l c o h o l 354 0 . 3 4 . 2 28 . 0 21 . 8 22 . 6 23 . 2Ta b a c o 274 0 . 4 5 . 5 31 . 0 19 . 0 22 . 3 21 . 9USO EN ELÚ LTIMO A Ñ OA l u c i n ó g e n o s 10 - - 20 . 0 40 . 0 30 . 0 10 . 0Anfetaminas y otros Estim. 5 - - 60 . 0 - 20 . 0 20 . 0C o c a í n a 333 - 3 . 9 24 . 6 24 . 6 24 . 6 22 . 2H e r o í n a 3 - - 66 . 7 - - 33 . 3I n h a l a b l e s 119 0 . 8 15 . 1 51 . 3 15 . 1 10 . 9 6 . 7M a r i g u a n a 296 0 . 3 5 . 1 34 . 1 20 . 9 16 . 2 23 . 3Otros opiáceos 1 - - 100 . 0 - - -Sedantes y tranquilizantes 45 - 2 . 2 33 . 3 26 . 7 13 . 3 24 . 4Otras drogas médicas 19 - 21 . 1 36 . 8 5 . 3 26 . 3 10 . 5Otras drogas no médicas 15 - - 26 . 7 26 . 7 40 . 0 6 . 7A l c o h o l 311 0 . 3 3 . 9 27 . 3 22 . 2 24 . 4 21 . 9Ta b a c o 250 - 5 . 2 31 . 2 20 . 0 23 . 2 20 . 4USO EN EL Ú LTIMO MESA l u c i n ó g e n o s 6 - - 33 . 3 16 . 7 33 . 3 16 . 7Anfetaminas y otros Estim. 5 - - 60 . 0 - 40 . 0 -C o c a í n a 276 - 3 . 6 23 . 9 23 . 9 26 . 1 22 . 5H e r o í n a 2 - - 100 . 0 - - -I n h a l a b l e s 97 1 . 0 13 . 4 53 . 6 13 . 4 11 . 3 7 . 2M a r i g u a n a 249 - 4 . 0 34 . 1 19 . 7 16 . 9 25 . 3Otros opiáceos - - - - - - -Sedantes y tranquilizantes 35 - - 34 . 3 22 . 9 14 . 3 28 . 6Otras drogas médicas 13 - 15 . 4 38 . 5 - 38 . 5 7 . 7Otras drogas no médicas 7 - - 42 . 9 28 . 6 28 . 6 -A l c o h o l 256 0 . 4 2 . 7 29 . 7 21 . 1 23 . 4 22 . 7Ta b a c o 235 - 5 . 1 31 . 5 19 . 6 23 . 0 20 . 91 Porcentaje calculado respecto al número de casos (f) de cada droga.Fuente: Ortiz A., Soriano A., Galván J. Noviembre 2001. Sistema de Reporte de Información en Drogas.Tendencias en elArea Metropolitana No.31. Ed. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.1 0 5


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Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones (SEED)Pablo Kuri-MoralesDIRECTOR GENERALDE EPIDEMIOLOGÍA. SUBSECRETARÍADE PREVENCIÓNY PROTECCIÓNDELA SALUDEP I D E M I O L O G Í ACarlos Alvarez-Lucas DI R E C TO RD E VI G I L A N C I AEP I D E M I O L Ó G I C AD EEN F E R M E D A D E STR A N S M I S I B L E S. DI R E C C I Ó NGE N E R A LD EPatricia CraviotoEsperanza GarcíaFernando GalvánDIRECTORADE INVESTIGACIÓNY EVALUACIÓN. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍASUBDIRECTORADE INVESTIGACIÓNY EVALUACIÓN. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAJEFEDEL DEPARTAMENTODE ANÁLISISY MODELAJE MATEMÁTICO. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍARoberto Tapia-Conyer SUBSECRETARIODE PREVENCIÓNY PROTECCIÓNDELA SALUD. SECRETARÍADE SALUDM e t o d o l o g í aINTEGRACIÓN DE LAINFORMACIÓNEl Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones (SEED) es el resultado de la coordinación entrelas áreas de la Dirección General de Epidemiología y de la Dirección General de Información y Evaluacióndel Desempeño, para satisfacer las necesidades comunes en estos dos campos. El SEED es un sistemaque integra la captura de la información de los certificados de defunción que son expedidos en el país, procesay genera resultados para su análisis lo que permite a los usuarios la toma de decisiones en los diferentesniveles técnico administrativos.M E TO D O L O G Í AEl objetivo principal para integrar la información de mortalidad es contar con información oportuna en intervalosmás cortos en los diferentes niveles de atención técnico administrativos (jurisdiccional, estatal y nacional),para apoyar la vigilancia epidemiológica, la toma de decisiones y evaluar el impacto de los programas desalud. La Secretaría de Salud dentro de su estructura ha trabajado coordinadamente con el Registro Civil ycon el INEGI, en el proceso de recolección y análisis de información de mortalidad.El SEED está organizado en cuatro niveles:— LO C A L: Participan todas las unidades que conforman el Sistema Nacional de Salud; en este nivel secoordinan las acciones, principalmente del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica en el cual estainmersa la mortalidad.— JU R I S D I C C I O N A L: Es responsable de integrar la información de los certificados de defunción y de larecolección de los certificados, así como de iniciar las actividades de control de vigilancia epidemiológica(revisión de causas sujetas a vigilancia, clasificación de certificados, cobertura, codificación, captura,revisión y envío de la información).— ES TATA L: Estructura orgánica y funcional responsable de la operación de los servicios de salud en elámbito geográfico y político de una entidad federativa, cuya infraestructura se organiza en jurisdiccionessanitarias. En este nivel se concentra la información, se valida, verifica y generan los reportes finales.— NA C I O N A L: Instancia o nivel técnico administrativo máximo del Sistema Nacional de Salud y de los organismosque lo integran, cuyo ámbito de competencia comprende los servicios y su organización en todo el territorionacional. Es el que genera la normatividad, apoya la supervisión, asesora, concentra la información nacional,la verifica y coordina con el INEGI (instituto que publica las cifras oficiales de mortalidad).1 1 1


P R I N C I PALES FUNCIONESNivel local1. El médico responsable de la unidad o el responsable de estadística verifica que en todas las defuncionesregistradas se cuente con el certificado de defunción lleno.2. El médico responsable de la unidad o el responsable de estadística lleva el control estricto de loscertificados de defunción (recibidos, utilizados y disponibles).3. El médico responsable de la unidad de nivel local de la SSArecoge y dota de certificados de defuncióna otras unidades institucionales.4. El responsable de la unidad lleva a cabo la recolección y concentración semanal de los certificados dedefunción.5. El epidemiólogo o responsable de la unidad selecciona, rectifica y/o ratifica causas sujetas a vigilanciaepidemiológica.Nivel Jurisdiccional1. El responsable de estadística lleva el control estricto de los certificados de defunción (recibidos, utilizadosy disponibles).2. El responsable de estadística o el epidemiólogo llevan a cabo la recolección y concentración semanalde los certificados de defunción en el registro civil.3. El responsable de estadística llena la información de recolección de certificados de las oficialías.4. El epidemiólogo selecciona los certificados que mencionan causas de muerte sujetas a vigilanciaepidemiológica y programas específicos.5. El epidemiólogo integra la base de datos de mortalidad y la mantiene actualizada.6. El jefe de la jurisdicción, el epidemiólogo y el responsable de estadística envían al nivel estatal certificadosde defunción debidamente requisitados, rectificaciones y ratificaciones de defunción y formatos devigilancia epidemiológica.7. El jefe de la jurisdicción analiza mensualmente las bases de datos del SEED generada por el nivel estatal.8. El jefe de la jurisdicción, el epidemiólogo y el responsable de estadística usan la información para laevaluación y seguimiento de los programas.Nivel Estatal1. El responsable de estadística lleva el control estricto de los certificados de defunción en blanco, utilizados,cancelados y dados de baja.2. El epidemiólogo y el responsable de estadística supervisan el diagnóstico de la calidad del llenado decertificados y su uso en la jurisdicción.3. El codificador revisa el certificado y, cuando no exista codificador en la jurisdicción, también deberácodificar los certificados de defunción y seleccionar la causa básica.4. El área de estadística captura los certificados de defunción en el SEED cuando no exista forma de capturaren la jurisdicción.5. El responsable de estadística verifica y corrige la captura.6. El responsable de estadística y el epidemiólogo validan la información procesada en el SEED.7 . El responsable de estadística y el epidemiólogo liberan mensualmente la información preliminar del SEED.8. El secretario de salud estatal o equivalente, a través del responsable de estadística y el epidemiólogoestatal, envían mensualmente la información del SEED al nivel nacional y jurisdiccional.9. El responsable de estadística y el epidemiólogo dan a conocer la información mensualmente a losresponsables de los programas de salud.10. El responsable de estadística y el epidemiólogo supervisan el cumplimiento de las actividades del niveljurisdiccional en torno al Sistema Estadístico y Epidemiológico de Mortalidad (SEED).1 1 2


Nivel nacional1. La Dirección General de Epidemiología y la Dirección General de Evaluación del Desempeño actualizanla normatividad para el cumplimiento del SEED.2. Se supervisan y asesoran de manera permanente las actividades del sistema.3. Se integra mensualmente la información nacional del SEED para su manejo.4. Se realiza coordinación periódica con el INEGI para la verificación de codificación, comparación deestadísticas, ratificaciones y rectificaciones; así como la evaluación del sistema.5. Se genera, analiza y entrega la información para la evaluación de los programas de salud, así como dela vigilancia epidemiológica y programas prioritarios.6. La integración de las bases de datos de cada una de las entidades federativas se realiza mensualmentey contiene la información de las muertes registradas el mes anterior.7. La recepción de la información se realiza vía electrónica y se integra al SEED, en el cual se realiza uncontrol y validación técnica de dicha información.El SEED opera bajo la plataforma Windows y en ambiente red; los requerimientos del software son windows3.x o posterior y librería de Foxpro versión 2.6La información se obtiene del SEED a través de las claves que se manejan en la Clasificación Internacionalde Enfermedades décima revisión (CIE-10). La información de las muertes directas registradas por el usode drogas es de acuerdo con las claves de la CIE-10 recomendadas por la OMS. El análisis de la informaciónpuede realizarse de acuerdo con las variables que se encuentran en el certificado de defunción (estado,municipio, sexo, grupos de edad, escolaridad, ocupación, etc.). Es conveniente que el análisis de la mortalidadpor uso de drogas se realice separando a aquellas defunciones en las que estuvo involucrado el uso delalcohol, de las que se trataban del uso de otras sustancias psicoactivas, puesto que su distribución por zonasgeográficas, edad y escolaridad es totalmente distinta.1 1 3


Resultados 2001El informe preliminar de las estadísticas, correspondientes a las defunciones ocurridas en el año 2001 ennuestro país, incluye a poco más del 96% de las defunciones esperadas, por lo cual podemos considerarque los datos presentes tendrán variaciones mínimas que no cambiarán significativamente su interpretacióncuando se incluya al 100% de los certificados de defunción.Se han registrado en total 421,249 defunciones de las que 4,355 (1%) fueron codificadas (CIE-10) comodebidas al consumo de drogas, incluyendo alcohol y tabaco. De ellas, 92% correspondieron al géneromasculino (4 , 0 2 4) y 8% al femenino (3 2 9), con una razón de masculinidad de 1 2 : 1; cuando excluimos alalcohol y al tabaco, dejando sólo a las otras drogas esta razón disminuye a 5.7 hombres por cada mujer, yen el caso del tabaco fallecieron 3 . 5 hombres por cada mujer; por el contrario, tratándose del alcohol la razónde masculinidad se incrementó a 15:1, (cuadro n° 1).Las defunciones debidas al uso del alcohol (3,812) ocuparon el primer sitio con tasa de 55.9 por millón dehabitantes mayores de quince años de edad, abarcado 87.5% de las defunciones debidas a sustanciaspsicoactivas, seguidas por aquellas ocasionadas por el uso de otro tipo de drogas, con tasa de 5.4; en esterubro el mayor número de defunciones se registró entre aquellos que consumían múltiples drogas seguidos,en orden de frecuencia, por los que usaban opiáceos, cocaína y disolventes volátiles; en tercer lugar se ubicaronlos trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso del tabaco, con tasa de 2.5, (cuadro n° 1).CUADRO 1Mortalidad debida al uso de sustancias psicotrópicas. México 2001S U B S E C R E TA R Í ADE PREVENCIÓN YPROTECCIÓN DE LASALUD. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍAC I E - 18 C I AS S A M a s c u l i n o F e m e n i n o TO TA L Ta s a *f 11 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de opiáceos 31 + 31 0 . 51f 12 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de cannabinoides 1 1 2 0 . 01f 13 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de sedantes o hipnóticos 1 1 2 0 . 01f 14 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de cocaína 14 4 18 0 . 26f 15 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de otros estimulantes, incluída la cafeína 2 1 3 0 . 04f 16 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de alucinógenos 1 0 1 0 . 01f 18 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de disolventes móviles 12 4 16 0 . 23f 19Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de múltiples drogas y al uso de otrassustancias psicoactivas 218 28 246 3 . 6x 42Envenenamiento accidental por, y exposición a narcóticos psicodislépticos (alucinógenos),no clasificados en otra parte 16 3 19 0 . 27x 61Envenenamiento autoinfligido intencionalmente por, y exposición a drogas antiepilépticas, sedantes,hipnóticas, antiparkinsonianas y psicotrópicas, no clasificadas en otra parte 2 2 4 0 . 05x 62Envenenamiento autoinfligido intencionalmente por, y exposición a narcóticos psicodislépsicos(alucinógenos), no clasificados en otra parte 2 0 2 0 . 02x 85 Agresión con drogas, medicamentos y sustancias biológicas 2 0 2 0 . 02y 11 Envenenamiento por, y exposición a drogas antiepilépticas, sedantes, hipnóticas, antiparkinsonianasy psicotrópicas, no clasificadas en otra parte, de intención no determinada 2 4 6 0 . 08x 12Envenenamiento por, y exposición a narcóticos y psicodislépsicos (alucinógenos), no clasificadosen otra parte, de intensión no determinada 12 3 15 0 . 23S U B TO TA LD R O G A S 318 66 371 6 . 4f 1 7 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de tabaco 1 3 4 3 8 1 7 2 2 . 5f 10 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de alcohol 3 , 547 235 3 , 784 95 . 4x 45 Envenenamiento accidental por, y exposición al alcohol 14 0 14 0 . 2x 65 Envenenamiento autoinfligido intencionalmente por, y exposición al alcohol 0 1 1 0 . 01x 15 Envenenamiento por, y exposición al alcohol, de intención no determinada 13 0 13 0 . 1S U B TO TA LA L C O H O L 3 , 674 236 3 , 712 96 . 8TO TA L 4 , 0 2 4 8 2 8 4 , 2 6 6 8 8 . 81 1 4


Las entidades con mayor mortalidad por consumo de alcohol, fueron: Oaxaca en el primer sitio, con 327defunciones y tasa de 90.2 por millón de habitantes; Veracruz en segundo lugar, con 644 defunciones y tasade 90; el tercer lugar lo ocupó Hidalgo con 208 defunciones y tasa de 88.7; el estado de Puebla se situó encuarto lugar con 455 muertes y tasa de 87.1; el de Querétaro en quinto sitio con 123 defunciones y tasa de84.8 y en el sexto lugar el estado de Guanajuato registrando 249 defunciones y tasa de 50. Por lo cual, lamayor mortalidad por consumo de alcohol se ubica principalmente en el centro y sur del país. La tasa nacionalen ese año se ubicó en 37.7 por un millón de habitantes, la cual fue rebasada por los estados de Tlaxcala,Aguascalientes, Zacatecas, Michoacán, Morelos y Chihuahua, además de las entidades federativas yamencionadas, (gráfica n°1).Asimismo, los municipios con mayor mortalidad por uso de alcohol fueron: León del estado de Guanajuatocon 49 muertes; Puebla, del estado del mismo nombre, con 48 defunciones; Ciudad Juárez, Chihuahua, con42 defunciones; San Luis Potosí, de la entidad con el mismo nombre con 39 muertes; Aguascalientes delestado homónimo con 37 defunciones; y Mérida, Yucatán, con 30; es importante señalar que 57% de estosmunicipios representan a la capital de su estado.Cuando se excluyen alcohol y tabaco del análisis de la mortalidad por uso de drogas, el panorama cambiay entonces vemos que son los estados del noroeste los que alcanzaron la tasa de mortalidad más elevadacon excepción de Campeche; en el año 2001 se registraron 371 defunciones por drogas, correspondiendoel primer sitio al estado de Baja California con 122 defunciones y tasa de 49.9 por millón de habitantes,siguiendo en orden de frecuencia Chihuahua con 109 muertes y tasa de 35, Sonora con 19 defunciones ytasa de 8.3, Sinaloa con 17 defunciones y tasa de 6.8, y Campeche y Coahuila, ambos con tasa de 4.1 pormillón de habitantes y 3 y 10 defunciones respectivamente. La tasa nacional en este rubro fue de 3.7. Llamala atención que en siete entidades (Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Hidalgo, Morelos, San LuisPotosí y Tlaxcala) no se tienen registradas defunciones por este motivo, (gráfica n° 2).Los municipios más afectados por defunciones a causa de uso de drogas, excluyendo alcohol y tabaco,fueron Ciudad Juárez y Chihuahua del estado de Chihuahua con 82 y 15 defunciones respectivamente;Tijuana, Mexicali y Ensenada, Baja California, con 51, 39 y 10 muertes respectivamente; Culiacán, Sinaloa,con 12 defunciones; del estado de Sonora los municipios de San Luis Río Colorado con 10 defunciones yNogales con 5; finalmente, de Tamaulipas el municipio de Nuevo Laredo con 5 defunciones. Correspondentodos estos municipios a la zona norte del país, concentrando entre ellos al 67.7% del total de las muertespor esta causa.1 1 5


Con referencia a los grupos de edad, cuando se trata de las defunciones debidas al uso de alcohol,encontramos que las tasas más elevadas se ubican en los grupos de 45 a 64 y de 65 y más años de edad,descendiendo en los grupos más jóvenes. Por el contrario, en las defunciones por el uso de drogas, las tasasmás elevadas se sitúan en los grupos de 25 a 44 años de edad y de 15 a 24, disminuyendo en edadesmayores (gráficas n° 3 y 4).Respecto al nivel de escolaridad anotado en los certificados de defunción, en el análisis de aquellos debidosal uso de alcohol, un porcentaje elevado de las personas fallecidas (29.3%) no tenía ningún grado deescolaridad o no se obtuvo el dato, otra proporción similar (23.1%) habían cursado menos de tres años deeducación primaria, 14.6% de 3 a 5 años y 19.3% tenían completos sus estudios primarios. Por otro lado,cuando en el análisis se refiere a las defunciones por drogas sin incluir alcohol y tabaco, la proporción depersonas que tenían completa su educación primaria se eleva a 30%, las que no tuvieron escolaridad disminuyea 6% y en aquellos que estudiaron hasta niveles de secundaria o preparatoria, la proporción se incrementahasta 27% (cuadro n°2).CUADRO 2Muestras por consumo de drogas, tabaco y alcohol, según grado de escolaridad. México2 0 0 1E s c o l a r i d a d D r o g a s % Ta b a c o % A l c o h o l % To t a l %N i n g u n a 23 6 . 2 66 38 . 4 1 , 118 29 . 3 1 , 207 27 . 7Primaria < 3 27 7 . 3 39 22 . 7 880 23 . 1 946 21 . 7Primaria 3 - 6 31 8 . 4 22 12 . 8 558 14 . 6 611 14 . 0Primaria completa 110 29 . 6 30 17 . 4 736 19 . 3 876 20 . 1Secundaria o equivalente 67 18 . 1 4 2 . 3 224 6 . 9 295 6 . 8Preparatoria o equivalente 33 8 . 9 4 2 . 3 83 2 . 2 120 2 . 8P r o f e s i o n a l 11 3 . 0 4 2 . 3 64 1 . 4 69 1 . 6Se ignora 69 18 . 6 3 1 . 7 169 4 . 2 231 5 . 3To t a l 3 7 1 1 0 0 . 0 1 7 2 1 0 0 . 0 3 , 8 1 2 1 0 0 . 0 4 , 3 5 5 1 0 0 . 0Fuente: Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones (SEED) 2001, DGE/SSA, información preliminar.1 1 6


C o n c l u s i o n e sEn el año 2001, mediante la conjunción de las diversas fuentes de información participantes en el O b s e r v a t o r i oMexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogas, incluidas en este reporte, se logró analizar un gran número deeventos asociados al consumo de sustancias psicoactivas, identificando características sociodemográficasy patrones de consumo, además de aportar una valiosa visión acerca de los diversos ángulos del dinámicoproblema, de acuerdo con la población que atienden cada una de ellas. De esta manera, se constató quesolamente con la contribución de las diversas instituciones puede lograrse una percepción epidemiológicacompleta de este fenómeno, cuya naturaleza es compleja y siempre cambiante.Con base en los resultados anteriores, podemos concluir que el alcohol en primer lugar y la mariguanaen el segundo, persisten como drogas de inicio tanto en los jóvenes que acuden a los Centros de IntegraciónJuvenil (CIJ) como entre las personas que asisten a los Organismos No Gubernamentales (ONG). Por elcontrario, la droga que los lleva a buscar ayuda o tratamiento a la población de los CIJ de manera prioritariaes la cocaína, seguida por la mariguana, y en los ONG son en primer sitio la cocaína y en el segundo laheroína. En la población atendida por los ONG, sobre el tiempo de consumo de cocaína, la mayor proporcióntanto de hombres (65%) como de mujeres (74%) mencionaron tres o menos años de uso; por otra parte, estaproporción disminuyó en mujeres a 59% y en hombres a 44% cuando se trató de heroína, lo cual nos sugiereun mayor apego al consumo de la heroína y por ende una dificultad mayor para el tratamiento de recuperación.En ambos casos se observa que las mujeres llegan más oportunamente a tratamiento, con menos años deconsumo.En los menores infractores los delitos se cometieron principalmente bajo la influencia de mariguana,alcohol e inhalables, en ese orden.Es importante mencionar que varias instituciones (CIJ, ONG y servicios de urgencia hospitalaria)coincidieron en que las personas acuden en su mayoría de forma voluntaria a buscar la ayuda o tratamiento.En las instituciones de seguridad social, la sustancia reportada con mayor frecuencia en el InstitutoMexicano del Seguro Social (IMSS) fue el alcohol, ocupando el segundo lugar múltiples drogas y otrassustancias; el tabaco quedó en el sexto sitio al contrario de lo que ocurre en el Instituto de Seguridad yServicios Sociales de los Trabajadores del Estado, cuyo primer lugar lo ocupó el tabaco, quizá influido porla encuesta que sobre tabaco realizaron entre los usuarios de la institución, y el segundo el alcohol,coincidiendo con el predominio del género masculino. En ambas instituciones cuando se trató de sedanteso hipnóticos, la demanda de consulta por mujeres superó a la de los hombres. Los dos organismos concordaronen que los grupos de edad más afectados, cuando se trató de alcohol, fue el de mayores de 40 añosdesplazándose hacia edades más jóvenes cuando se referían a la atención por opioides, cannabinoides,cocaína y drogas múltiples.Con referencia a la atención de urgencias médicas, tanto en hospitales del IMSS como en los servicioscorrespondientes a las ciudades integradas en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las A d i c c i o n e s(SISVEA), el primer lugar lo ocuparon las urgencias por problemas de salud asociados al consumo de alcohol.En el IMSS esta causa abarcó 91% del total de sus urgencias relacionadas con sustancias psicoactivas,1 1 7


mientras que en los del SISVEAsólo alcanzaron 53%, ocupando otras drogas como los disolventes volátiles(16%), cocaína (12%) y cannabinoides (10%) porcentajes de atención importantes. Es probable que al IMSSacudan con mayor frecuencia las personas asociadas a drogas legales y aquellos “derechohabientes” cuyoproblema se relacione con el uso de alguna sustancia ilegal, acudan a otros tipos de servicios puesto que elusuario tratará de evitar su identificación por las consecuencias en el ámbito laboral que de ello se podríanoriginar.De manera global, encontramos que el género masculino predomina en todos los reportes, quizá por losmodelos de conducta de nuestra sociedad en los que al hombre se le otorga una mayor libertad de accióndesde edades muy tempranas y se le impulsa hacia actividades externas del ámbito familiar. Los grupos deedad más afectados se sitúan entre los menores de treinta años. La mayor proporción de las personas sedefinieron como solteras, con nivel de escolaridad entre primaria y secundaria.Al comparar los resultados del SISVEA del año 2001 con los de 1997, sobre la historia natural de lasdrogas de mayor prevalencia, situándolos entre las personas que acuden a los CIJ, encontramos que en elaño 2001, con referencia a la mariguana, la proporción (10.8%) de aquellos que optaron por permanecercomo monousuarios disminuyó nueve puntos porcentuales. Se incrementaron por el contrario, también ennueve puntos porcentuales (89.2%) los que pasaron a la inclusión de la segunda droga que al igual de loocurrido en 1997 fue la cocaína la que ocupó el primer sitio (29.8%); de éstos los que incluyeron la terceradroga aumentó a 77.9%; es decir, diez puntos porcentuales.Al pasar a los inhalables, también encontramos una disminución de la proporción de jóvenes quepermanecieron como monousuarios, de 37.8% en 1997 a 23.7% en el año 2001. Al igual de lo que sucediócon la mariguana, se incrementó el porcentaje de quienes decidieron consumir una segunda droga (62.2%vs 76.3%) que en ambos años fue la mariguana. Al analizar la cocaína, el comportamiento fue similar a lasdrogas ya mencionadas puesto que también se presentó un descenso en la proporción de los quepermanecieron como monousuarios; es decir, de 56.9% en 1997 a 48.9% en el 2001, asimismo, de 43.1%que pasaron a consumir otra droga en 1997, para el año 2001 se incrementó a 51.9%. Esta información nossugiere que los jóvenes se están inclinando cada vez más a incluir otras drogas a su patrón de consumodentro de un amplio abanico de posibilidades.Las diferencias entre las ciudades SISVEA del norte, centro y sur muestran que en la frontera norte seencuentran establecidos patrones de consumo más graves, reflejados en la prevalencia de heroína comodroga de impacto sobre todo en las ciudades de Mexicali, Ciudad Juárez y Ensenada, resultados que serefuerzan con la información del Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones, el cual registrala tasa de mortalidad por drogas (excluyendo alcohol y tabaco) más elevada en los estados de Baja California,Chihuahua, Sonora y Coahuila. La zona centro se caracterizó por la prevalencia de la cocaína como drogade impacto en la mayoría de las ciudades que la integran y en las tres ciudades de la región sur, la droga deimpacto fue diferente en cada una de ellas sin que mencionen a la heroína.Los resultados, proporcionados por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, corroboran queprincipalmente los estados de la región de la frontera norte del país y algunos estados del centro son los demayor prevalencia de uso de drogas, debido a que también se detectó en estos sitios la mayor incidenciadel uso de sustancias psicoactivas en los operadores del transporte.Las dos fuentes analizadas sobre mortalidad, es decir, Servicios Médicos Forenses (SEMEFO) y elSistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones (SEED) aportan datos diferentes. La informaciónde los cuestionarios del SISVEAse obtiene directamente al recibir en los SEMEFO a la persona fallecida, loque permite captar las diversas causas de las muertes violentas definiendo a aquellas que estuvieron asociadasal consumo de sustancias psicoactivas.Por su parte el SEED se limita a registrar la información vertida en los certificados de defunción que confrecuencia sólo reportan la causa básica de la misma, por lo cual, si extrapolamos de los SEMEFO la proporciónde muertes por accidentes, suicidios y homicidios que estuvieron asociadas al consumo de drogas (37.7%)1 1 8


a las defunciones por estas causas registradas por el SEED (41,836) resulta que, tomando con cautela estosdatos, aproximadamente 15,772 muertes violentas ocurridas en el país estuvieron asociadas a drogas,incluyendo al alcohol, mostrándonos un panorama más grave que las 4,355 defunciones notificadas por elSEED en el 2001, como asociadas a drogas.La mayor proporción de las muertes registradas tanto en los Servicios Médicos Forenses como en elSistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones se asociaron al consumo de alcohol.En comparación con años anteriores, en el 2001 se aprecia una ligera disminución en el uso de la mayorparte de las sustancias analizadas; sin embargo, se confirma la tendencia al aumento del consumo de cocaínay metanfetamina.En particular, sobre la información presentada por los Centros de Integración Juvenil, con coberturaprácticamente nacional, se confirman las tendencias de modificación de la forma del uso de drogas detectadasdesde inicios de la década de 1990 entre la población solicitante de tratamiento en CIJ. Ésta presenta, segúnlo reportado aquí mismo, características particulares de abuso y dependencia a sustancias propiamentedicha. Estas tendencias confirman el uso creciente de cocaína documentado en encuestas en hogares y conestudiantes de educación media, y probablemente asociado también al aumento del uso de depresores conutilidad médica (debido, en particular, al uso combinado de cocaína con sustancias como el Rohypnol) amediados de la década. Sin embargo, debe también destacarse la clara disminución del uso de solventesinhalables y, más recientemente, de mariguana, lo cual lleva a la cocaína a situarse como sustancia de mayorconsumo entre la población atendida en el nivel nacional y, en particular, en ciudades como Guadalajara,Ciudad Juárez y la Ciudad de México.De igual modo debe subrayarse, como problema emergente, el aumento y diseminación —con pautassimilares a las mostradas por el consumo de cocaína diez años atrás— del uso de metanfetamina, inicialmentecircunscrito a población atendida en ciudades de la frontera noroccidental (donde en la actualidadprácticamente está sustituyendo al uso de cocaína). Esta sustancia se expande principalmente en poblaciónatendida en unidades de CIJ situadas en estados de la costa Pacífico y la Ciudad de México. Así mismo, apesar de que el consumo de heroína tiende a mantenerse relativamente estable (con tasas de uso menoresa las reportadas por pacientes atendidos en centros de tratamiento no gubernamentales), presenta altastasas de uso entre la población atendida en Tijuana y otras ciudades del norte de la república, específicamenteen Ciudad Juárez, donde muestra un sostenido incremento.Por último, destaca la existencia de claras diferencias regionales. La población atendida en el sur y centrode la república presenta un relativo rezago en las tendencias observables en el nivel nacional entre la poblaciónatendida en el norte, occidente del país y en la Ciudad de México.De lo anterior se desprende la necesidad de aplicar programas de tratamiento y de prevención específicapor sustancias, cuyos contenidos se ajustan a las características del problema en las diferentes regiones delpaís, destacando la necesidad de enfrentar el aumento de metanfetamina en las regiones noroccidental yoccidental del país, así como en la Ciudad de México, y de heroína en el norte de la república (en particularen Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez).Por lo que se refiere a los datos obtenidos con la población atendida en 2001, destacan las altas tasas deuso registradas en los casos de cocaína, mariguana, inhalables, c r a c k, metanfetamina y tranquilizantes menores,así como la alta proporción de casos que refirieron haber utilizado dos o más sustancias ilícitas o que presentaronsíntomas de abuso y dependencia, reflejando una creciente complejidad del patrón de consumo.Cabe subrayar que, descontando el uso inicial de alcohol y tabaco, la cocaína fue reportada por una altaproporción de casos como droga ilícita de consumo inicial, al tiempo que constituye la droga de mayor impacto,particularmente entre la población masculina atendida. Sin embargo, no sería aconsejable omitir que el usoinicial de solventes inhalables es mayor entre la población de menor edad, máxime considerando que lapoblación solicitante de los servicios de CIJ presenta una menor edad que la atendida en otros centros detratamiento y, por consecuencia, una temprana edad de inicio.1 1 9


En cuanto a la comparación del patrón de consumo entre hombres y mujeres, los datos reflejan unamenor gravedad del mismo en el caso de las mujeres, lo cual puede asociarse con el hecho de que ellastienden a acudir más tempranamente a tratamiento (véase, por ejemplo, que en los grupos de menor edadla razón de hombres por mujer atendida es menor y que el promedio de edad de ingreso a tratamiento delas mujeres es menor, siendo la edad del inicio en el uso de drogas ilícitas similar en ambos sexos).Entre los indicadores que reflejan esta menor severidad del uso de drogas entre mujeres puede citarseun menor porcentaje de usuarias de dos o más drogas, tanto en la categoría de uso alguna vez en la vidacomo en la de uso en los 30 días previos; así como una proporción más baja de casos de uso problemáticoo de dependencia, y un menor uso de crack, alcohol, mariguana, inhalables, cocaína y heroína.Por el contrario, diversos indicadores señalan una complicación del consumo de drogas entre las mujeresy la necesidad de instrumentar programas de atención con enfoque de género. Entre estos indicadorespueden citarse la mayor proporción de mujeres que inician el uso de drogas ilícitas con sustancias como lametanfetamina, los tranquilizantes menores y el Rohypnol; la existencia de tasas iguales de uso de tabacoalguna vez en la vida, y de porcentajes similares o mayores de uso alguna vez en la vida de drogas como lametanfetamina, los tranquilizantes menores, alucinógenos y Rohypnol, con diferencias incluso menores enel caso de su uso reciente.FUTURAS A C C I O N E SUn punto de discusión es la clasificación de las sustancias donde las instituciones participantes empleancriterios diferentes que funcionan de acuerdo con las finalidades específicas de cada cual; sin embargo, estotiene una utilidad limitada cuando se pretende hacer comparaciones interinstitucionales y obtener undiagnóstico general. Lograr la clasificación homogénea de sustancias adictivas sería una meta a plantear.Así mismo, es necesario encontrar una manera de ampliar la base de indicadores y estandarizar algunasvariables esenciales como por ejemplo los grupos de edad, la escolaridad, la ocupación, etc., además de lospatrones de consumo, que permita hacer comparaciones entre las instituciones y finalmente entre los paísesparticipantes.1 2 0


GLOSARIOAbuso: Es el consumo de una droga en forma excesiva, persistente o esporádica, incompatible o sin relación conla terapéutica médica habitual.Adicción: Es la necesidad que desarrolla un organismo de una situación, un objeto, o de consumir una sustanciapara experimentar sus efectos y de cuya presencia física depende para seguir funcionando.Adicto o farmacodependiente: Persona con dependencia a una o más sustancias psicoactivas.Alcohol etílico o etanol: Es un depresor primario y continuo del SNC.Alucinógenos: Sustancias que producen alteraciones mentales, emocionales y del comportamiento, semejantesa las que caracterizan a las psicosis, con desorganización de la personalidad. Suelen provocar alucinaciones,es decir, falsas impresiones sensoriales.Análisis: Procedimiento metodológico que permite determinar alguna sustancia o analitoA n á l i s i sc o n f i r m a t o r i o: Procedimiento analítico que permite ratificar las muestras presuntamente positivas, mismoque es independiente del análisis presuntivo pero que garantiza mayor confiabilidad y exactitud en el resultado.Actualmente la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (CG/EM) se considera la únicatécnica autorizada de confirmación que permite identificar a la droga o a sus metabolitos con precisión.Análisis presuntivo: Análisis inicial que permite discriminar entre muestras negativas y muestras presuntamentepositivas que deberán confirmarse con alguna técnica de confirmación.Análisis toxicológico: Procedimiento basado en una metodología que permite determinar la presencia de unadroga o sus metabolitos en diferentes muestras biológicas. En el caso de la D.G.P.M.P.T. determina en orinalas siguientes drogas o sus metabolitos.Analito: Sustancia susceptible de ser analizada.C o c a í n a: Potente estimulante del SNC que produce aumento del estado de alerta, sentimientos intensos de euforia,inhibición del apetito y de la necesidad de dormir.Cadena de custodia: Procedimiento que documenta la integridad, manejo y traslado de cada una de las muestrasque se someten a un análisis toxicológico. Esta cadena de custodia se inicia con la toma de la muestra ycontinúa hasta la emisión del resultado. Contiene datos específicos que permiten identificar la fecha y sitio dela toma y claves numéricas, para identificar la muestra en el laboratorio sin conocer el nombre del donador,medios que participaron en el transporte de la muestra, recepción en el laboratorio, análisis, retención de lamuestra y desecho.Consumo de sustancias psicoactivas: Rubro genérico que agrupa diversos patrones de uso y abuso de estassustancias, ya sean medicamentos o tóxicos naturales, químicos o sintéticos.Control de calidad: Procedimientos empleados para evaluar en cualquier momento el desarrollo de los análisis ygarantizar que la respuesta esté dentro de límites establecidos de calidad.D r o g a: Se define como aquella sustancia que modifica la percepción, la sensación, el estado de ánimo y la actividadtanto física como mental.Droga de impacto: Se entiende como la droga que el paciente identifica con más capacidad para producirle efectosnegativos (problemas), ya sea en el área de salud, familiar, legal o laboral, que motiva principalmente la demandade tratamiento.Droga de inicio: De acuerdo con la información aportada por el propio paciente, se refiere a la primera drogaconsumida.Droga de uso actual: Se entiende como la droga que el paciente refiere en uso al momento de la entrevista.Drogas ilegales: Llamadas también no médicas o duras, se definen como aquellas sustancias cuyo uso médicoes nulo o no comprobado, pero se consumen para alterar intencionalmente el funcionamiento del SNC.H e r o í n a: potente opioide, semisintético, derivado de la morfina, tiene efectos eufóricos y analgésicos muy potentesy un potencial adictivo más alto que cualquier otro analgésico narcótico.Historia natural del consumo de drogas: Se refiere a información proporcionada por los centros de tratamiento,destaca que la mayoría de los pacientes que acudieron buscando atención eran poliusuarios de drogas ytambién que compartían ciertas características que se pueden identificar reconstruyendo la historia que hanseguido en el consumo de drogas. Este proceso inicia estableciendo cuál fue la primera droga de elección deladicto y cuál fue la segunda, tercera, cuarta y así sucesivamente cada droga de su preferencia. Según laprimera droga seleccionada es posible detectar con cuál droga continuará.1 2 1


Inhalables o solventes: Hidrocarburos solventes volátiles que se obtienen del petróleo y del gas natural, quetienen efectos psicotrópicos similares a los de otras sustancias sedantes e hipnóticos, generalmente producendistorsiones sensoriales y perceptuales temporales.Laboratorio de toxicología: Establecimiento público que tiene como fin practicar estudios toxicológicos, en términosdel Reglamento de Medicina del Transporte, para garantizar que los operadores no sean consumidores y/o nose encuentran bajo los efectos de sustancias de abuso al inicio, durante y/o al final del desarrollo de susactividades.M a r i g u a n a: Alucinógeno leve, que induce un sentimiento de relajación, desinhibición emocional, distorsionesperceptuales y sensoriales, inhabilidad cognitiva y motora.Monousuario: Consume solamente un tipo de droga.Muestra: Porción representativa de algún fluido, tejido u órgano proveniente de un donador.Patrón de consumo: Se refiere a las características del modo o forma con que el consultante mantiene el consumoo uso de un determinado tipo de droga(s) y el orden consecutivo de las diferentes sustancias consumidasdesde su inicio.Poliusuario: Consume dos o más tipos de drogas.Sitio de colección: Lugar designado por la D.G.P. M . P. T. en el que los individuos a examinar cuentan con lasfacilidades para proporcionar una muestra para su análisis.Tabaco (Nicotina Ta b a c u m ): Es una planta que presenta propiedades narcóticas gracias a un alcaloide denominadonicotina y que se utiliza para fumar, masticar o aspirar. Tiene efectos estimulantes en el SNC.1 2 2


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4Las encuestas con estudiantesUna población protegida en constante riesgoJorge Ameth Villatoro VelázquezMaría Elena Medina-Mora IcazaINVESTIGADORDEL INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZDIRECTORADE INVESTIGACIONES EPIDEMIOLÓGICASY PSICOSOCIALESINSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZI N T R O D U C C I Ó NLas investigaciones en escuelas en México se realizan desde 1976 y han permitido mantener un monitoreoconstante del comportamiento del consumo de drogas en esta población. El Instituto Nacional de PsiquiatríaRamón de la Fuente Muñiz (INPRFM) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), han sido las institucionesprecursoras de estos esfuerzos, a los que cada día se suman más instituciones, estados y municipiosinteresados en la evaluación de la problemática en este segmento de la población.Los estudios de esta naturaleza han permitido conocer qué nuevas drogas se están utilizando en estegrupo y cómo diversos aspectos de su situación social y personal afectan su decisión de consumir drogas.Los resultados, en general, han mostrado incremento en el consumo en esta población; sin embargo, diversosestudios señalan que si los adolescentes permanecen en la escuela es un factor que los protege y, encomparación con los adolescentes que ya no están estudiando, su consumo es menor.Aun con este hallazgo y con el objetivo adicional de incrementar el papel de protección que brinda laescuela, la SEP ha estado reforzando y actualizando su Programa de Educación Preventiva Contra lasAdicciones (PEPCA) y su estrategia general de prevención, en aras de apoyar a sus estudiantes y ofrecerlesalternativas de desarrollo más saludables ante el consumo de drogas.Ante la necesidad de desarrollar e instrumentar programas locales de prevención para la disminucióndel consumo de sustancias, en diversas partes del país se han llevado a cabo, en un primer momento,diagnósticos situacionales del consumo de drogas. Estos datos, junto con la información de otras fuentes decada comunidad, ayudarán a cristalizar mejor los esfuerzos en materia preventiva. En el presente volumendel Observatorio se presentan 6 trabajos de estos diagnósticosEn el primero de ellos, se presentan datos de la encuesta del Distrito Federal realizada en noviembre del2000 por el INPRFM y la SEP. En esta ocasión, se muestran los datos de consumo de tabaco, con losresultados interesantes de que la experimentación de esta sustancia ha disminuido, aunque el porcentajede usuarios regulares se mantiene constante. En contraparte, también los datos de este estudio muestrancómo ha disminuido la edad en que los adolescentes comienzan a consumir esta droga.El segundo trabajo, estudio colaborativo entre los Centros de Integración Juvenil (CIJ) y las autoridadeseducativas del estado de Nuevo León, señala que el consumo de drogas, alcohol y tabaco se presentaprincipalmente en los hombres y en los estudiantes que se encuentran trabajando. Además, la droga de mayorpreferencia fue la mariguana. El estudio también muestra un perfil que nos dice que los usuarios de drogaspresentan baja competencia social, más trastornos psicopatológicos y de la conducta; tienen un uso inadecuadode su tiempo, menor adherencia a la escuela y se vinculan en mayor medida con redes sociales disfuncionales.El conocimiento de este perfil es un preámbulo importante en el desarrollo de una estrategia preventiva.En tercer lugar, se presenta el trabajo desarrollado por el Instituto de Educación Preventiva y Atenciónde Riesgos (INEPAR), que contiene los resultados de dos estudios, el primero realizado en colaboración conel Colegio de Bachilleres y que permite ver, al comparar con los datos obtenidos de hace 15 años, cómo ha1 2 5


crecido en forma importante el consumo de sustancias en esta población, en especial la cocaína. El segundoestudio colaborativo con una universidad del interior del país, muestra el alto consumo de anfetaminas enuna institución de enseñanza superior.El cuarto trabajo, en el que colaboran la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) en su sistema debachillerato, la Secretaría de Salud de Querétaro, el INPRFM y la SEP, utiliza el mismo instrumento que lasencuesta de la Ciudad de México, donde se encontró que la mariguana, la cocaína y los tranquilizantes sonlas drogas de más alta preferencia en esta población y que el mayor consumo se da en los hombres. De lamisma forma, la mayoría de los adolescentes consumidores son más bien experimentadores. Cuando losautores analizan sus resultados a la luz del estudio estatal realizado hace 10 años, encuentran que ha habidoun incremento en el consumo, aunque sus índices de consumo son menores que los de la Ciudad de México.El trabajo de Rioverde, SLPes uno de los primeros esfuerzos municipales por tener su propio diagnósticodel consumo de drogas y en el que participaron muchas instituciones del Municipio y del Estado, junto conel INPRFM y la SEP. En este estudio, los responsables usaron el mismo instrumento que el de la Ciudad deMéxico y entre sus principales hallazgos encontraron, en forma similar a Querétaro, que la mayoría de losusuarios están experimentando con las drogas. Las drogas de mayor consumo en esta población son lostranquilizantes, la mariguana y la cocaína. Los niveles de consumo en este municipio están por debajo delconsumo de la Ciudad de México; no obstante lo cual, vemos que en está población se ha incrementado laproblemática asociada al consumo de drogas.Finalmente, se presenta el trabajo de Cd. Guzmán, Jal., en que participaron la Universidad de Guadalajara,CIJ y la SEPestatal. En este estudio, que emplea el mismo instrumento que el de Nuevo León, se encontróque la mayoría de sus adolescentes comienzan a experimentar con drogas y que el efecto que este consumoha tenido en su esfera social, interpersonal y personal es mínimo. Además, en esta población también sepresenta un patrón de consumo similar a los otros estudios con un consumo principalmente experimental,donde las drogas de preferencia son la mariguana, los tranquilizantes y los estimulantes.A continuación se presentan los trabajos antes señalados para que el lector pueda observar, en formamás detallada, los datos y conclusiones que se expresan en cada uno de ellos.1 2 6


CONCLUSIONES GENERALESLa importancia de contar con un diagnóstico actualizado radica en que permiten monitorear la evolución delproblema de interés a lo largo del tiempo. Además, los resultados que de él se derivan y del análisis dediversos factores con el consumo de drogas, permiten instrumentar programas de prevención basados enel comportamiento de la comunidad a la que está dirigido.En este contexto, los diversos trabajos que aquí se han presentado tienen como principal punto de partidalo expresado en el párrafo anterior, y nos presentan el comportamiento de la problemática de interés en lascomunidades donde se realizó el estudio.Los datos de los diversos trabajos en su conjunto señalan un incremento consistente en el consumo dedrogas, especialmente de la cocaína y de los tranquilizantes y las anfetaminas. Especialmente, el trabajo conlos estudiantes de bachillerato muestra cómo ha evolucionado esta problemática en los últimos 15 años.En el estudio de tabaco se muestra un hallazgo importante que indica que el consumo de esta sustanciaha disminuido o, de manera más precisa, son menos los adolescentes que están experimentando con estassustancias. Hallazgo motivante y que debe llevar a evaluar cuáles son los factores que han incidido en estedecremento con objeto de reforzar las acciones que están relacionadas. Los estudios en las ciudades deprovincia muestran que aunque ha habido incremento en el consumo de drogas, éste no llega a ser tanelevado como el de la Ciudad de México. Además, los resultados de esta ciudad indican que es cada vezmenor la brecha entre los porcentajes de consumo de los hombres y de las mujeres, e incluso en las escuelasparticulares el abuso de alcohol llega a ser mayor en las adolescentes; sin embargo, en provincia vemoscómo, aunque hay una proporción importante de mujeres consumidoras, dicha brecha aún se mantiene.Por otro lado, también se señala en los estudios que ha disminuido la edad de inicio del consumo dedrogas, aspecto preocupante, principalmente porque la disminución se liga con el incremento en la probabilidadde usar sustancias más adictivas.Estos hallazgos, junto al conocimiento de qué variables sociales, interpersonales y personales están másrelacionadas con el consumo de sustancias, como se analizan en varios trabajos, son fuentes importantes queretroalimentan los distintos programas de prevención de nuestro país. En estos esfuerzos conjuntos, el incidiren postergar la edad de inicio del consumo, el iniciar el trabajo preventivo desde la infancia (además de laadolescencia) y con la participación de la familia para fomentar la comunicación y la confianza entre sus miembros,y trabajar sobre la creación de espacios de desarrollo alternativos libres de drogas para nuestros niños yadolescentes, son tareas prioritarias que debemos fomentar en nuestros programas preventivos.1 2 7


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¿Qué ha cambiado en el consumo de tabacode los estudiantes de secundaria de la Ciudad de México? *Jorge Ameth Villatoro Velázquez INVESTIGADORDEL INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZMaría Elena Medina-Mora IcazaDIRECTORADE INVESTIGACIONES EPIDEMIOLÓGICASY PSICOSOCIALES.INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZClara M. Fleiz BautistaINVESTIGADORDEL INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZNancy G. Amador Buenabad JEFEDEL DEPARTAMENTODE ORIENTACIÓNY CAPACITACIÓN. DIRECCIÓNDE SALUD ESCOLAR,SUBSECRETARÍADE SERVICIOS EDUCATIVOSPARAEL DISTRITO FEDERALPatricia Bermúdez LozanoDI R E C TO R AD E SA L U D ES C O L A R, SU B S E C R E TA R Í AD E SE RV I C I O SED U C AT I V O SPA R AE L DI S T R I TOFE D E R A LFrancisco L. Juárez GarcíaINVESTIGADORDEL INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZI N T R O D U C C I Ó NEl consumo de tabaco en México ha ido en aumento, de acuerdo con los estudios en población general(Medina-Mora, Peña, Cravioto, et al., 2002). Adicionalmente, se ha considerado que la edad de inicio en elconsumo de drogas y, en especial, del tabaco ha disminuido; aunque no se cuenta con reportes formalesque constaten directamente esta evidencia. Lo que si se ha documentado es el hecho de que el tabaco esuna de las principales drogas con las que se inicia el consumo, al igual que los inhalables y el alcohol, y queiniciar el consumo de tabaco a edades más tempranas es factor de riesgo para que se consuman otras drogascomo la mariguana y la cocaína (Medina-Mora, op cit.)En el contexto de los estudiantes de nivel medio y medio superior de México (7º a 12º), se ha visto quela experimentación con el tabaco es amplia (más del 50% de la población lo ha consumido) y que la venta amenores de edad, tanto de cajetillas como de cigarros sueltos es una práctica frecuente a pesar de estarprohibida legalmente (Berenzon, Medina-Mora, Villatoro, et al., 1999).También se ha señalado que la percepción de riesgo asociada a esta sustancia, al igual que sucede conel alcohol, es mucho menor que la reportada con otras drogas, lo que facilita que los adolescentesexperimenten con ella (Villatoro, Medina-Mora, Rojano, et al., 2002).Al considerar estos aspectos, en el presente trabajo se tienen dos objetivos. Por un lado, analizar cómoha evolucionado el consumo de tabaco en la población escolar de secundaria y, por otro, saber cómo haevolucionado la edad de inicio en el consumo de esta droga.M É TO D OLa metodología empleada en las diferentes mediciones realizadas en el DF fueron muy similares (Rojas,Medina-Mora, Villatoro, et al., 1996, Medina-Mora, Rojas, Juárez, et al., 1993, Villatoro, Medina-Mora, Cardiel,et al., 1999 y Villatoro, Medina-Mora, Rojano, et al., 2002), con objeto de facilitar la evaluación de las tendenciasen el consumo de drogas, alcohol y tabaco, y de los cambios en los factores de riesgo asociados al consumode dichas sustancias. El levantamiento de datos del último de estos estudios se llevó a cabo en noviembredel 2002.Su marco muestral han sido los registros oficiales de la SEPen las escuelas de enseñanza media y medias u p e r i o r, que se encuentran en una base de datos computarizada. El diseño de muestra ha sido estratificado,bietápico y por conglomerados, la variable de estratificación fue el tipo de escuela: secundarias, bachilleratosy escuelas técnicas o comerciales a nivel bachillerato. Las unidades de selección en la primera etapa fueronlas escuelas y después el grupo escolar al interior de éstas. Se planeó por conglomerados (grupos) con laintención de aprovechar de la mejor manera los tiempos de los aplicadores y disminuir costos de trabajo de• Proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología # 30827-H y por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la FuenteMuñiz, proyecto # 4320.1 2 9


campo. En las encuestas de 1989 y de 1991 es posible obtener resultados representativos sólo para el globalde la Ciudad de México y para los estudios de 1997, y del 2000 las muestras fueron adicionalmenterepresentativas a nivel delegacional. La muestra obtenida de grupos y alumnos es autoponderada por delegación,con objeto de facilitar el mecanismo de estimación y el procesamiento de datos.El instrumento ha sido previamente validado y sus indicadores principales se han mantenido en lasdiversas encuestas, además de que se basan en los indicadores propuestos por la OMS, lo que permitehacer comparaciones internacionales.El diseño operativo de las encuestas, en términos globales, incluye un coordinador central, tressupervisores y 30 encuestadores. El curso de capacitación que se les proporciona dura alrededor de 18horas, e incluye aspectos conceptuales relacionados con las adicciones, los antecedentes y los objetivos delproyecto, el manejo del cuestionario y las instrucciones para la aplicación y la selección de los grupos. Sepone especial cuidado en que los encuestadores sepan trasmitir instrucciones que garanticen a los alumnosla confidencialidad y el anonimato de sus respuestas.R E S U LTA D O SA lo largo de estos estudios se observa que el consumo de tabaco en estudiantes ha disminuido tanto enhombres como en mujeres, considerando las 3 prevalencias de consumo. Asimismo, en todos los estudiosse muestra que el consumo es menor en las mujeres, aunque la brecha entre uno y otro sexo ha disminuidocon el tiempo (Gráfica 1, 2 y 3).Cuando se analiza cómo ha cambiado la edad de inicio, considerando como punto de corte a los 10 años,se observa que el 18.3% de los fumadores se ha iniciado en ese rango de edad y el porcentaje se haincrementado con el tiempo a casi el doble en los hombres. Este incremento es menor en el caso de lasmujeres (Gráfica 4).Al tomar como punto de corte el haber iniciado antes o a los 12 años de edad (Gráfica 5), el 64% del totalde fumadores se ha iniciado en ese rango de edad, y el incremento es de casi el doble tanto en hombrescomo en mujeres. De hecho, a partir de este dato, se puede deducir que la edad de inicio para el consumode tabaco en las mujeres es entre 11 y 12 años (52.1% de las fumadoras).Otro aspecto importante a señalar es que la mayoría de los adolescentes fumadores, compran los cigarrosen la tienda, principalmente, sin que requieran la identificación (26.4% hombres y 22.8% mujeres). El siguientelugar donde consiguen los cigarrillos es en derredor de la escuela (8.1% hombres y 8.6% mujeres). Dentrode la escuela y en la casa de otras personas fueron los lugares donde se reportó que menos se conseguían(Gráfica 6).C O N C L U S I O N E SLos principales hallazgos señalados por este estudio indican que el consumo de tabaco ha disminuidolevemente en esta población, llegando a observarse niveles cercanos de consumo a los que se registrabanen 1989. En este contexto, es necesario explorar el impacto de las diversas campañas preventivas sobre elmantenimiento y la disminución de los niveles de consumo en esta población.Es interesante señalar que la mayoría de estos adolescentes inician su consumo de tabaco antes de los12 años y una parte importante lo hace antes de los 10, aspecto que debe trabajarse mucho en las estrategiasde prevención ya que se ha mostrado que a medida que se inicia más temprano el consumo del tabaco, seincrementa altamente la probabilidad de consumir otras sustancias como la mariguana o la cocaína (Medina-Mora, Peña-Corona, Cravioto, et al., 2002)Adicionalmente, aun cuando la norma legal indica claramente la prohibición de vender cigarros a menoresde edad en estadios, bares, supermercados y en todo tipo de expendios, la mayoría de adolescentes reportaque la forma más frecuente de obtenerlos es en las tiendas. Ante ello, vale la pena reforzar los mecanismos decontrol y verificación que permitan cumplirla, con objeto de disminuir su consumo y posibles consecuencias.1 3 0


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R E F E R E N C I A S— Berenzon, S., Villatoro, J., Medina-Mora, ME., Fleiz, B., A l c á n t a r, EN., Navarro, C. (1999). Consumo de tabaco en poblaciónestudiantil de la Ciudad de México. Salud Mental. 22, 4: 20-25.— De la Serna, J., Rojas, E., Estrada, M.A., Medina-Mora, M.E. (1991). Medición del uso de drogas en estudiantes de EducaciónMedia y Media Superior del Distrito Federal y Zona Conurbada 1989. Anales del Instituto Mexicano de Psiquiatría. Reseña dela VI Reunión de Investigación, 2: 183-187.— Medina-Mora, ME.; Rojas, E.; Juárez, F.; Berenzon, S.; Carreño, S.; Galván, J.; Villatoro, JA; López, EK.; Olmedo, R.; Ortiz, E.y Ñequis, G. (1993): Consumo de sustancias con efectos psicotrópicos en la población estudiantil de enseñanza media y mediasuperior de la República Mexicana. Salud Mental. 16, 3:2-8.— Medina-Mora, ME., Peña-Corona, MP., Cravioto, P., Villatoro, J. y Kuri, P. (2002). Del tabaco al uso de otras drogas: ¿el usotemprano de tabaco aumenta la probabilidad de usar otras drogas? Salud Pública de México:44, suplemento 1:5109-511 5 .— Villatoro, J., Medina-Mora, ME., Cardiel, H., Fleiz, C., A l c á n t a r, E., Navarro, C., Blanco, J., Parra, J. YNéquiz, G. (1999). C o n s u m ode Drogas, Alcohol y Tabaco en estudiantes del Distrito Federal: medición otoño 1997. Reporte Global del Distrito Federal . SEP,I M P, México.— Villatoro, J. Medina-Mora, ME, Rojano, C. Fleiz, C. Bermúdez, P, Castro, P. y Juárez, F. (2001). ¿Ha cambiado el consumo dedrogas en los estudiantes? Resultados de la encuesta de estudiantes: Medición otoño del 2000. Salud Mental, 25 (1): 43-54.1 3 2


Uso de drogas y factores psicosociales asociados entre estudiantesde educación media básica del estado de Nuevo LeónDavid B. Díaz-NegreteJorge L. Arellánez-HernándezSUBDIRECTORDE INVESTIGACIÓN DE CENTROSDE INTEGRACIÓN JUVENILSUBJEFE DEL DEPARTAMENTODE INVESTIGACIÓN PSICOSOCIALDE CENTROSDE INTEGRACIÓNJUVENILJuana del C. Martínez-TreviñoCOORDINADORADEL PROGRAMADE PREVENCIÓNDE LAS ADICCIONESDE LA SECRETARÍADE EDUCACIÓN DE NUEVO LEÓNI N T R O D U C C I Ó NEl presente texto incluye hallazgos de una encuesta levantada en 2000 con estudiantes de educaciónsecundaria de Nuevo León, por la Secretaría de Educación de Nuevo León y la Subdirección de Investigaciónde Centros de Integración Juvenil (CIJ).Según la Encuesta Nacional de Adicciones 1998 [1], la prevalencia total del uso de drogas ilícitas enMonterrey (4.2%) resulta menor a la registrada en el nivel nacional (5.3%), si bien la prevalencia en el últimomes (1.1%) resulta superior a la nacional (0.8%). Por otro lado, de acuerdo con la última encuesta nacionaldel consumo de drogas en la comunidad estudiantil, realizada en 1991 [2], 3.7% de los estudiantes deenseñanza media de Nuevo León había utilizado drogas alguna vez en la vida (8.2% en el nivel nacional) y0.75% en el último mes (2.0% en el nivel nacional).Los datos obtenidos con usuarios de drogas en tratamiento en CIJ de la ciudad de Monterrey reflejanaltas tasas de uso de mariguana, disminución del uso de inhalables y aumento del de cocaína, metanfetaminay heroína. Sin embargo, se registran tasas de uso de cocaína y metanfetamina alguna vez en la vida m e n o r e sque en el nivel nacional (63.0% contra 71.4% y 2.6% contra 8.2%, respectivamente, según datos de 2000)y porcentajes relativamente altos de uso de mariguana (75.7% contra 63.4%), depresores con uso médico(26.3% contra 19.7%) e inhalables (54.8% contra 35.2%) [3].M É TO D OLa encuesta cuyos resultados se exponen aquí se levantó con una muestra probabilística, bietápica yestratificada de 6,200 estudiantes. El 51.6% de los casos fueron hombres y 48.4%, mujeres; la edad promediofue de 13.3 años (DE=1.4).En primer lugar, se presenta la prevalencia del uso de sustancias (tabaco, bebidas alcohólicas, drogasilícitas y con utilidad médica usadas fuera de prescripción y esteroides anabólicos) y la comparación de tasasde prevalencia en función de variables sodiodemográficas. En segundo lugar, se presentan variables familiaresy su relación con el consumo de drogas ilícitas, determinada con base en razones de posibilidades (RP) cuyasignificación estadística fue establecida mediante c h i cuadrada. Por último, se incluyen las diferencias entreestudiantes usuarios de drogas ilícitas y no usuarios en función de la severidad de trastornos psicosocialesidentificados mediante el Drug Use Screening Inventory, versión revisada. Desarrollado por R. Tarter y cols. ypreviamente utilizado con estudiantes en México [4, 5], el DUSI-R mide la severidad de trastornos en diezdominios y en un índice global [6, 7]. Para fines de la encuesta, los trastornos se calificaron en una escala decero a diez (ausencia de trastornos a trastornos de alta severidad), en las escalas de trastornos de conducta ypsicológicos, baja competencia social, baja adherencia escolar, vínculo con redes sociales disfuncionales, usoinadecuado del tiempo libre y consumo de sustancias. Cinco de estas escalas arrojaron índices de confiabilidadiguales o superiores a 0.7; las de conducta y uso del tiempo libre registraron coeficientes aún aceptables de0.65 y 0.62, respectivamente, mientras que para la escala global se obtuvo un coeficiente de 0.92.1 3 3


R E S U LTA D O SP R E VA L E N C I AD E LC O N S U M OD E S U S TA N C I A SEl consumo de tabaco alguna vez en la vida afectaba al 37.5% de los casos; el de bebidas alcohólicas, al20.4%. La prevalencia del uso de drogas ilícitas alguna vez en la vida ascendió a 7.6%, destacandoprincipalmente el consumo de mariguana, cocaína, solventes inhalables, tranquilizantes menores yanfetaminas. Así mismo, 20.3% señaló haber utilizado tabaco en los últimos 12 meses, mientras que elconsumo de alcohol en este lapso se registró en el 13.2% de los casos; la prevalencia anual de drogasilegales alcanzó un 4.9%. Finalmente, el uso de alcohol y tabaco en los últimos 30 días mostró una prevalenciade 12.5% y 7.5%, respectivamente, mientras que 3.2% refirió haber utilizado sustancias ilegales en estelapso [Tabla 1].El uso de sustancias registra diferencias significativas entre hombres y mujeres, con tasas más altasentre la población masculina. Estas diferencias pueden observarse tanto por lo que se refiere al consumode alcohol y tabaco como al de drogas ilícitas, en las tres categorías de prevalencia [Tabla 2]. También seobserva que el consumo tiende a aumentar en las tres categorías de prevalencia, conforme aumenta la edad,de modo que en los jóvenes de 15 y 16 años o más, el consumo de drogas ilícitas registra tasas queprácticamente duplican a las observadas en el grupo de 12 años o menos, mientras que en el caso de drogaslegales estas diferencias aumentan de acuerdo con la categoría de prevalencia.Puede apreciarse, por otra parte, que la prevalencia del uso de sustancias fue más alta entre losestudiantes que trabajaban además de estudiar, que entre quienes disponían de tiempo completo para elestudio; la tasa de uso de sustancias ilícitas alguna vez en la vida entre los primeros supera en cerca decuatro puntos porcentuales a la de los segundos, y llega a duplicarla en el caso del uso actual.U S O D ES U S TA N C I A SE N T R E L O S PA D R E S, V I O L E N C I AD O M É S T I C AY C O N S U M OD E D R O G A SEl consumo de alcohol o tabaco en ambos padres fue referido por 19.2% de los usuarios y 11.4% de los nousuarios. El 44.8% de los usuarios señaló su uso en el caso del padre (vs. 42.0% de los no usuarios) y 3.6%en el de la madre (3.8%). Puede estimarse, así, que los jóvenes cuyos padres (uno o ambos) utilizan alcoholo tabaco tienen un riesgo 60% mayor de entrar en contacto con drogas ilícitas que aquéllos cuyos padresno los usan (RP=1.6). Más aun, el uso de drogas ilícitas en ambos padres fue referido por el 10.4% de losusuarios contra 2.9% de los no usuarios; sólo en el caso del padre por el 4.9% (vs. 1.7%) y sólo en el casode la madre por el 3.2% (vs. 1.5%); de manera que los casos en que alguno o ambos padres usan drogasilegales presentan un riesgo 2.5 veces más alto de consumir drogas ilícitas (RP=3.5).Por otro lado, 36.8% de los usuarios (vs. 19.0% de los no usuarios) señaló el intercambio de insultos ypalabras altisonantes en su familia (RP=2.5); mientras que 52.4% (v s. 35.6%) indicó el intercambio frecuentede gritos (RP=1.9). El 16.9% de los usuarios (v s. 7.2%) refirió inclusive la existencia de golpes entre losintegrantes de su familia (RP=2.6); en tanto que 9.9% (v s. 4.8%) reportó altercados violentos y riñas condaño físico (RP=2.2).T R A S TO R N O SD EA J U S T E P S I C O S O C I A LY C O N S U M OD E D R O G A SLa evaluación de trastornos de ajuste psicosocial, entre estudiantes usuarios de drogas ilícitas alguna vez enla vida y no usuarios realizada mediante el DUSI-R, indica la existencia, en los últimos 12 meses, de alteracionesmás severas entre los primeros, quienes presentan un índice global de severidad de 3.9, contra un índice de2.9 de los no usuarios. Destacan las diferencias encontradas en las áreas de uso inadecuado del tiempo libre,trastornos de conducta, baja adherencia escolar y vinculación con redes sociales disfuncionales [Tabla 3].1 3 4


C O N C L U S I O N E SSi se toma como base la encuesta del consumo de drogas entre la población estudiantil del estado de NuevoLeón de 1991 [2], los datos de la presente encuesta reflejan un aumento del uso de drogas ilícitas,observándose, sin embargo, tasas de prevalencia más bajas que las registradas en otras encuestas realizadascon estudiantes [4]. Del mismo modo, los datos reflejan el aumento del consumo de cocaína, metanfetaminay heroína, registrado en la Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 y en estudios con usuarios de drogasen tratamiento [1, 5]. Puede corroborarse también que el consumo de sustancias es mayor entre los hombres,que se incrementa conforme aumenta la edad y que no disponer de tiempo completo para el estudio puedeconstituir un factor de riesgo.Con base en los datos de composición y problemática familiares, se detecta una relación entre el consumode drogas alguna vez en la vida con la existencia de consumo de sustancias por parte de uno o ambos padresy con distintas manifestaciones de violencia doméstica. También debe destacarse la existencia –previamentedocumentada [4, 5]– de una mayor relación del uso de drogas con trastornos de control de impulsos,agresividad y acting out; con una baja motivación por el estudio, ausentismo y bajo desempeño escolar;además, la vinculación con grupos de pares donde prevalecen actitudes desviantes, conductas antisocialesy el propio consumo de drogas, factores que deben ser considerados como factores de alto riesgo para eluso de drogas entre la población estudiantil.TA B L A 1Prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas entre estudiantesdel sistema de educación pública del estado de Nuevo León (%)Alguna vez Último año Último mesTabaco 37.5 20.3 12.5Alcohol 20.4 13.2 7.5Cualquier droga ilegal* 7.6 4.9 3.2Mariguana 2.1 1.1 0.7Solventes inhalables 1.6 0 . 9 0.6Cocaína 1.7 1.0 0.7C r a c k(cocaína de base libre) 1.0 0.5 0.5Tranquilizantes menores 1.5 0.9 0.6Anfetaminas 1.2 0.7 0.5Alucinógenos 0.5 0.4 0.3Metanfetamina 0.4 0.3 0.2Éxtasis (MDMA) 0.8 0.5 0.3Heroína 0.7 0.5 0.4Esteroides anabólicos 1.0 0.8 0.3Otras sustancias 1.1 1.0 0.8* Incluye sustancias con utilidad médica usadas fuera de prescripción.1 3 5


TA B L A 2Prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas según características sociodemográficas (%)Prevalencia total Prevalencia anual Prevalencia actualTabaco Alcohol Drogas Tabaco Alcohol Drogas Tabaco Alcohol Drogasi l e g a l e s i l e g a l e s i l e g a l e sS e x o Hombres (n=3,169) 4 2 . 7 2 5 . 4 9 . 1 2 3 . 4 1 7 . 1 6 . 0 1 5 . 6 10.6 4 . 0Mujeres (n=2,993) 3 2 . 1 1 5 . 0 6 . 1 1 7 . 0 9 . 1 3 . 7 9 . 2 4 . 0 2 . 3E d a d ≤12 años (n=1,095) 20.0 9.0 5.4 8.4 5.5 3.2 3.9 2.2 2.013 años (n=1,625) 30.5 15.1 7.3 15.1 8.9 4.7 7.8 4.2 3 . 214 años (n=1,867) 41.7 22.5 7.4 22.5 14.8 4.7 13.6 8.0 2.815 años (n=1,081) 48.9 30.5 9.1 29.2 20.2 5.7 20.5 12.7 3.6≥16 años (n=531) 51.2 29.6 10.2 30.3 21.1 6.8 20.7 13.7 4.7O c u p a c i ó n Estudia (n=5,199) 35.6 18.6 7.1 18.7 12.0 4.4 11.0 6.7 2.6Estudia y trabaja (n=911) 49.0 31.0 10.8 29.9 20.4 7.7 21.3 12.0 6.3TA B L A 3Índices de severidad de trastornos psicosociales entre estudiantes usuarios de drogas ilícitasalguna vez en la vida y no usuarios, por dimensiones del DUSI-RNo usuarios Usuarios t (p


Prevalencias en el consumo de drogas en muestras de estudiantes (2001-2002)Ma. Elena Castro IN S T I T U TO D E ED U C A C I Ó NPR E V E N T I VAY AT E N C I Ó ND E RI E S G O SA. C. INEPA RJorge Llanes IN S T I T U TO D E ED U C A C I Ó NPR E V E N T I VAY AT E N C I Ó ND E RI E S G O SA. C. INEPA RGerardo Macias UN I V E R S I D A DD E AG U A S C A L I E N T E S. DE PA RTA M E N TO D E SA L U D PÚ B L I C A.CE N T R OD E CI E N C I A S BI O M É D I C A SI N T R O D U C C I Ó NEl levantamiento sistemático de muestras representativas de estudiantes, informa oportunamente sobreprevalencias específicas a nivel local y/o de subsistema educativo, que pueden variar en forma significativade las cifras observadas con estudiantes a nivel nacional. Por ello es muy importante convertir este tipo demonitoreos de muestras locales a través de encuestas con estudiantes para conocer variaciones, tendencias,aparición de nuevas preferencias, nuevos patrones de consumo y desde luego factores de riesgo asociados.M É TO D OA finales de 2001 y principios de 2002, el INEPAR investigó dos muestras de estudiantes: una en la Ciudadde México con alumnos de enseñanza media superior y otra en algunos puntos de la república con estudiantesde enseñanza superior de más de 18 años.El tipo de muestreo fue aleatorio simple, con una fracción de muestreo y tomando como unidad del mismoal grupo escolar. Para la muestra de nivel bachillerato se estudiaron 1317 estudiantes de un universo de90,017. Fueron seleccionados dos grupos de cada plantel de los turnos matutino y vespertino, distribuídosen el total de 20 planteles que forman el subsistema de enseñanza media superior en la Ciudad de México.Para la muestra de universitarios, se aplicaron 699 inventarios en un universo de 9,163 estudiantes.Conocer el consumo de drogas en estas dos muestras de estudiantes forma parte de la observaciónsistemática en poblaciones especiales, para comparar los patrones de consumo y las prevalencias entreadolescentes propiamente dichos (bachillerato) y jóvenes mayores de educación superior. Por otra parte, enel subsistema de enseñanza media superior de la Ciudad de México, ya se había aplicado un cuestionariocon las mismas preguntas sobre drogas en 1985. En los planteles de dicho subsistema no se había realizado,hasta ahora, ninguna intervención sistemática de educación preventiva sobre drogas, solamente algunasacciones aisladas por lo que los datos que se reportan permitan apreciar con precisión la magnitud con queha crecido el problema en los últimos 15 años. Debido a que en este momento el subsistema de bachilleratoya ha iniciado sus actividades preventivas, las mediciones de los próximos años permitirán observar laefectividad de las intervenciones en el mismo.Se aplicó el Inventario de Riesgo- Protección para Adolescentes (IRPA), que contiene 131 preguntas,investiga datos demográficos y 119 conductas de riesgo distribuidas en las áreas de consumo de sustanciasy conducta antisocial, eventos negativos de la vida y estilo de vida. El Inventario tiene estudios de confiabilidady validez que dan cuenta de la estabilidad de sus mediciones, de su validez factorial y de la consistencia enlas respuestas a cada reactivo (Margain, M 1999, INEPAR, 2002). Las aplicaciones de este inventario ofrecenla posibilidad de realizar un seguimiento epidemiológico en muestras de jóvenes a nivel local y nacional(Llanes, J, 2001, INEPAR-SEP, 2000, INEPAR 1995-2002).1 3 7


R E S U LTA D O SPR E VA L E N C I A SLas prevalencias de consumo para el uso alguna vez en la vida y para el último mes (Tablas 1 y 2) confirmanque la mariguana continúa en la preferencia de los adolescentes. Sin embargo, llama la atención en la muestrade jóvenes universitarios que el porcentaje de uso alguna vez en la vida para las anfetaminas es aún mayorque el de mariguana, de tal manera que ocupa el primer lugar, con un 13.3 %; este consumo incluye el usode metanfetaminas como la tacha y el éxtasis.Un foco rojo de alerta surge al observar las tendencias del consumo entre adolescentes y jóvenes referidosa drogas como la cocaína, la heroína y las anfetaminas, por su alto poder adictivo, por su vía de administración(inhalada o inyectada) y por la peligrosidad y ausencia de control en el proceso de fabricación para el casode las metanfetaminas. Los hombres siguen consumiendo algunas drogas en mayor proporción que lasmujeres, pero ellas empiezan a desarrollar patrones característicos a cierto tipo de sustancias muy peligrosas,como es el caso del éxtasis o las tachas (metanfetaminas y otro tipo de anfetaminas) así como de lostranquilizantes y los sedantes.T E N D E N C I A SUn dato muy importante de observar es el crecimiento del consumo en el lapso de 15 años, en poblacionesde estudiantes que no han recibido prevención sistemática. (Gráficas 1 y 1a). La cocaína creció del 0.8% al6.1%; es decir el consumo alguna vez en la vida sufrió un incremento de hasta el 700%, que podríamosconsiderar como el costo que se vive por haber normalizado en las escuelas, los hogares y la comunidad “lacultura del riesgo” y no “la cultura de la prevención”.FA C TO R E SD E RI E S G OAS O C I A D O SEstos datos se complementan con otros observados en las dos muestras sobre la relación predictiva entreel consumo de sustancias y otras conductas de riesgo.En la muestra de los planteles de bachillerato se detectaron modelos predictivos para el consumo desustancias con valor de R cuadrada de .60 y de correlaciones múltiples de .78, que definen como conductasde riesgo entre los estudiantes comportamientos como: tener un mayor número de amigos que consumendroga, un mayor número de parejas sexuales, más de dos noches de recreación a la semana, relacionessexuales, experiencias desagradables asociadas al consumo de drogas y alcohol de otras personas, repetirel ciclo escolar, manifestar consumo de drogas en familiares, tomar parte en riñas y forzar cerraduras.En la muestra de universitarios se obtuvo un modelo predictivo similar al de enseñanza media; sin embargo,se añaden como conductas de riesgo: la venta de mariguana y otras drogas, no contar con empleo y el tenerdinero disponible para uso personal.Este Modelo obtuvo una R cuadrada (valor predictivo) de .49 y una correlación múltiple de .70.C O N C L U S I O N E SEsto quiere decir que no sólo la adicción debe preocuparnos sino también el uso experimental, ya que estáfuertemente asociado a otras conductas de riesgo de tipo antisocial, de inadecuado ejercicio de la sexualidady del tiempo libre que señalan la urgencia de que la organización familiar, escolar y de barrio aprenda a “hacercomunidad”, para lograr que lo normal en nuestra convivencia diaria sea la protección y no el riesgo.A G R A D E C I M I E N TO SSe agradece muy especialmente a la Lic. Ma. Elena Saucedo, Directora del área de Servicios Académicos delColegio de Bachilleres, en la Ciudad de México, por su apoyo e interés para llevar a cabo el diagnóstico y laintervención preventiva con el Modelo C h i m a l l i, en los 20 planteles de la capital del país. El análisis de datosestuvo a cargo de Adriana Carreño Balleza y Arturo Bautista, miembros del equipo de investigación del INEPA R .1 3 8


B I B L I O G R A F Í A— Castro, ME; Rojas, ME; De la Serna, J. “Estudio epidemiológico sobre uso de drogas y problemas asociados entre la poblaciónestudiantil que asiste a los colegios de bachilleres” Salud Mental, V.11 No 1, 36-47 marzo de 1988.— Castro, ME & Llanes, J. “Estudio nacional de consumo de drogas en la población usuaria de la preparatoria abierta”.Observatorio Epidemiológico en drogas. El fenómeno de las adicciones en México. Secretaría de Salud. 2001.— Margain, M. “IRPA: un instrumento epidemiológico para la medición de conductas de riesgo-protección psicosocial enpoblaciones de adolescentes y jóvenes”. Psicología Iberoamericana. Nueva Época Universidad Iberoamericana. Departamentode Psicología. Prevención del uso indebido de drogas Vol. 7, No 4, diciembre de 1999.— I N E PAR, Instituto de Educación Preventiva y Atención de Riesgos A. C. “Bases de datos en muestras de poblacionesestudiantiles y en planteles escolares”. 1995 – 2002”.— I N E PAR, SEP. “Perfil de Riesgos Psicosociales de Jóvenes que estan en Contacto con el Sistema Abierto SEP – DGB,Estudio Nacional”. 2000.TA B L A1Prevalencias por droga y sexo, en estudiantes de enseñanza media superiorde la Ciudad de MéxicoA L G U N AVEZÚ LTIMO MESn = 1,317 % Hombres % Mujeres % Total % Hombres % Mujeres % TotalDR O G A: Mariguana 17.6 6.7 11.8 5.4 2.4 3.8Anfetaminas 8.3 7.4 7.8 2.4 3.7 3.1Inhalables 7.7 4.1 5.8 3.6 1.3 2.4Tranquilizantes 4.2 5.7 5.0 1.8 3.0 2.4Sedantes 2.6 3.8 3.3 1.8 1.6 1.7Cocaína 8.6 4.0 6.2 3.1 1.3 2.1Heroína 2.4 1.0 1.7 1.5 0.6 1.0Opiáceos 1.1 1.0 1.1 1.0 0.7 0.8Alucinógenos 2.6 1.6 2.1 1.5 1.0 1.2Otra Droga 1.8 1.0 1.4 1.3 1.3 1.3TA B L A 2Prevalencia por droga y sexo en estudiantes de enseñanza superioren ciudades del interior de la RepúblicaA L G U N AVEZÚ LTIMO MESn = 699 % Hombres % Mujeres % Total % Hombres % Mujeres % TotalDR O G A: Mariguana 20.1 4.8 11.9 4.3 1.3 2.7Anfetaminas 10.8 15.5 13.3 2.8 2.9 2.9Inhalables 1.5 1.9 1.7 0.9 0.4Tranquilizantes 8.6 11.2 10.0 2.2 1.1 1.6Sedantes 5.9 7.5 6.7 1.5 0.8 1.1Cocaína 14.8 3.2 8.6 2.2 1.1 1.6Heroína 0.6 0.3 0.3 0.1Opiáceos 1.9 0.5 1.1 0.3 0.1Alucinógenos 6.2 1.9 3.9 0.9 0.4Otra Droga 1.9 0.9 1.9 0.61 3 9


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El consumo de drogas en estudiantes de bachilleratodel estado de QuerétaroMiguel Ángel Martínez CaballeroRESPONSABLEDEL PROGRAMADE ALCOHOLISMOY ABUSO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS. SSQAlejandra Garfías Vargas JEFEDE ÁREADE ORIENTACIÓNY PSICOLOGÍA, DIRECCIÓNDE PREPARATORIA, UAQRoberto Cíntora Almanza DIRECTOR DE PREPARATORIAS, UAQJorge Ameth Villatoro Velázquez INVESTIGADORDEL INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZMa. Elena Medina-Mora IcazaDIRECTORADE INVESTIGACIONES EPIDEMIOLÓGICASY PSICOSOCIALES.INSTITUTO NACIONALDE PSIQUIATRÍA RAMÓNDE LA FUENTE MUÑIZI N T R O D U C C I Ó NEste estudio pasa a formar parte de las mediciones epidemiológicas que desde hace dos décadas realizanel Instituto Nacional de Psiquiatría y la Secretaría de Educación Pública y que, por primera vez se realiza enel estado de Querétaro en un trabajo conjunto entre la Secretaría de Salud del estado y la UniversidadAutónoma de Querétaro de esta Entidad Federativa.En Querétaro, como se ha señalado antes, se tiene como único diagnóstico el realizado en la encuestanacional de estudiantes de 1991, (Medina-Mora, y cols., 1993), donde se obtuvo que para el consumo algunavez, el 2.4% de los hombres y el 0.9% de las mujeres han consumido mariguana, en cocaína, el consumofue del 0.6% para los hombres y no hubo consumo para las mujeres, en inhalables el consumo fue del 8.4%y de 1.8% respectivamente, en tranquilizantes fue de 2.4% y de 2.4%, respectivamente, y de anfetaminasfue de 3% y de 3.2%, respectivamente.De esta forma, el presente estudio tiene como finalidad conocer las prevalencias del uso de drogasilegales de los estudiantes de bachillerato de la Universidad Autónoma de Querétaro, a casi 10 años delúltimo diagnóstico.M É TO D OEn este estudio se aplicó al total de la población de estudiantes de bachillerato de la UAQ, inscritos para elsemestre de agosto del 2000 a enero del 2001, en los planteles norte, sur y en el de San Juan del Río. Loque dio un total de 4417 estudiantes, de los cuales el 53.2% fueron mujeres,Este estudio utilizó el mismo cuestionario que la investigación de 1997 realizada en el Distrito Federal( Villatoro, Medina-Mora, Cardiel, et al., 1999). Cabe destacar que los indicadores de consumo son los mismosque se han utilizado en las diversas encuestas de estudiantes, incluido el levantamiento de datos del 2000.El diseño operativo de la encuesta fue similar al del DF, se trabajó con 15 encuestadores y 5 supervisoresy dos coordinadores, los supervisores y los coordinares se instalaron en los diferentes planteles con objetode apoyar a los encuestadores quienes fueron capacitados para el manejo del cuestionario y del grupo escolar,el curso de capacitación duró un total de 16 horas e incluyó aspectos conceptuales relacionados con lasadicciones, antecedentes y los objetivos del proyecto, el manejo del cuestionario y las instrucciones para suaplicación. Se puso especial cuidado en que los encuestadores supieran transmitir instrucciones quegarantizaran a los alumnos la confidencialidad y absoluto anonimato de sus respuestas. Una vez aplicadoslos cuestionarios, los encuestadores tuvieron a su cargo la verificación de las respuestas; el procedimientofue supervisado por el coordinador central y por los supervisores.R E S U LTA D O SLos principales resultados de consumo indican que la droga de mayor consumo es la mariguana (6.2%) y lesigue la cocaína (5.0) y los tranquilizantes (4.0%) (Tabla 1). Al desglosar los resultados por sexo, los hombresmuestran prevalencias mayores en todos los casos que las mujeres (Tabla 2). En cuanto a las preferencias,1 4 1


los hombres prefieren la mariguana (10.2%), la cocaína (8.3%) y las anfetaminas (3.4%); en tanto, las mujeresprefieren los tranquilizantes (4.5%), la mariguana (2.7%) y las anfetaminas (2.5%).Si observamos el número de ocasiones (Tabla 3) que han consumido drogas, constatamos que la mayoríade los adolescentes muestran un patrón de consumo experimental ya que más del 60% de los adolescentessólo las ha probado de 1 a 5 veces.Al analizar los datos con relación a lo reportado en la Ciudad de México, se observa que el consumo desustancias en Querétaro es inferior para el consumo alguna vez en la vida de mariguana, cocaína, crack einhalables. No obstante, importa señalar que las prevalencias encontradas, en especial en el caso de loshombres, son elevadas.C O N C L U S I O N E SComo puede observarse por los resultados obtenidos, el consumo de drogas es un problema cotidiano paraun grupo importante de nuestra población adolescente, situación que indica estilos de vida con factores deriesgo presentes de forma significativa.Es importante tomar en cuenta la evolución de las preferencias de consumo, similares a las del DistritoFederal, donde es la mariguana la droga de mayor preferencia entre los hombres; le sigue la cocaína y lasanfetaminas, en tanto, las mujeres prefieren primero los tranquilizantes, luego la mariguana y al final lasanfetaminas. Sin embargo, los índices de consumo son menores a los del Distrito Federal, aunque se hanincrementado con relación al estudio realizado en Querétaro en 1991.Los resultados indican también que la población está iniciando el consumo en edades más tempranas,aunque afortunadamente la mayoría de los usuarios son experimentales.El estudio señala que aunque la escuela es un espacio protector en contra del consumo, es necesariofortalecer la promoción de conductas saludables en los ámbitos en que se desenvuelve el adolescente loque resulta de gran relevancia para su sano desarrollo.Como ha sido señalado por otras encuestas (Villatoro, Medina-Mora, Fleiz, et al., 1999), resulta apremianteabrir espacios para esta población, en particular brindar opciones saludables de desarrollo en las que elindividuo ocupe su tiempo libre como son:Al ampliar la función protectora de la escuela, el docente se convierte en un pilar importante, lo que obligaa desarrollar un trabajo preventivo conjunto donde los padres no pueden quedar fuera.Es necesario trabajar con el docente para sensibilizarlo y capacitarlo sobre el papel tan importante quejuega para los estudiantes, no sólo como proveedor de conocimientos sino como guía y fuente de apoyopersonal ante los problemas que enfrentan, sobre todo si el entorno familiar del adolescente no es muypropicio para su desarrollo.R E F E R E N C I A S— Medina-Mora, ME.; Rojas, E.; Juárez, F.; Berenzon, S.; Carreño, S.; Galván, J.; Villatoro, JA; López, EK.; Olmedo, R.; Ortiz, E.y Ñequis, G. (1993): Consumo de sustancias con efectos psicotrópicos en la población estudiantil de enseñanza media y mediasuperior de la República Mexicana. Salud Mental. 16, 3:2-8.— SESEQ, UAQ, INP: Consumo de Alcohol, Tabaco y Drogas en Estudiantes de las Escuelas de Bachillerato de la UAQ. ReporteMedición Otoño 2000. SESEQ, UAQ, INP. México, 2001.— Villatoro, J., Medina-Mora, ME., Cardiel, H., Fleiz, C., A l c á n t a r, E., Navarro,c., Blanco, J., Parra, J. YNéquiz, G. (1999). C o n s u m ode Drogas, Alcohol y Tabaco en estudiantes del Distrito Federal: medición otoño 1997. Reporte Global del Distrito Federal.S E P,I M P, México.— Villatoro, J. Medina-Mora, ME, Rojano, C. Fleiz, C. Bermúdez, P, Castro, P. y Juárez, F. (2001). ¿Ha cambiado el consumo dedrogas en los estudiantes? Resultados de la encuesta de estudiantes: Medición otoño del 2000. Salud Mental, 25(1): 43-54.1 4 2


TA B L A 1Prevalencia de Consumo de DrogasAlguna Ve z Ultimo A ñ o Ultimo MesD r o g a s % % %Anfetaminas 2.9 1.5 .4Tranquilizantes 4.0 2.0 .8Mariguana 6.2 3.2 .9Cocaína 5.0 3.1 1.1C r a c k 2.1Alucinógenos 2.0 .9 .3Inhalables 2.3 .7 .3Sedantes 1.0 .6 .2Heroína .9 .4 .3Cualquier droga 12.3 7.0 3.1TA B L A 2Prevalencia de Consumo de Drogas por SexoHOMBRESMUJERESAlguna Vez Ultimo Año Ultimo Mes Alguna Vez Ultimo Año Ultimo MesDrogas % % % % % %Anfetaminas 3.4 1.7 .5 2.5 1.3 .3Tranquilizantes 3.3 1.6 .7 4.5 2.4 1.0Mariguana 10.2 5.4 1.4 2.7 1 . 3 .5Cocaína 8.3 5.5 1.9 2.2 1 . 0 .4C r a c k 3.2 1.1Alucinógenos 3.3 1 . 4 . 4 .9 . 4 .2Inhalables 3.2 1.0 .3 1.6 . 5 .3Sedantes 1.0 .6 .2 1.1 .7 .2Heroína 1.5 .7 .5 .3 .1 .1Cualquier droga 16.0 9.3 4.1 9.1 4.9 2.3Porcentajes obtenidos del total de hombresTA B L A 3Número de veces que ha usado drogas1-2 v. 3-5 v. 6-10 v. 11-49 v. 50 ó más v.Drogas % % % % %Anfetaminas 34.1 21.4 14.3 19.8 10.3Tranquilizantes 43.8 22.2 18.2 10.2 5.7Mariguana 51.3 18.9 13.1 9.5 7.3Cocaína 43.5 17.9 13.9 13.5 11.2Alucinógenos 50.0 27.8 10.0 7.8 4.4Inhalables 50.0 19.6 10.8 10.8 8.8Sedantes 28.3 23.9 17.4 19.6 10.9Heroína 38.5 1 2 . 8 2 3 . 1 1 7 . 9 7 . 7Porcentajes obtenidos del total de usuarios de cada droga1 4 3


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El consumo de drogas en la ciudad de Rioverde, SLPResultados preliminares de la encuesta de estudiantesJosé Antonio Amador Blanco CE N T R OD E DE S A R R O L L OJU V E N I LAC RI O V E R D E, S.L.P.Maripaz Díaz Plata CE N T R OD E DE S A R R O L L OJU V E N I LAC RI O V E R D E, S.L.P.Ma. Guadalupe Ibarra González CE N T R OD E DE S A R R O L L OJU V E N I LAC RI O V E R D E, S.L.P.María Yolanda López Torres CE N T R OD E DE S A R R O L L OJU V E N I LAC RI O V E R D E, S.L.P.José Alfredo Facundo Torres CE N T R OD E DE S A R R O L L OJU V E N I LAC RI O V E R D E, S.L.P.Rocío Rocha Hernández CE N T R OD E DE S A R R O L L OJU V E N I LAC RI O V E R D E, S.L.P.Jorge Ameth Villatoro Velázquez IN V E S T I G A D O RD E L IN S T I T U TO NA C I O N A LD E PS I Q U I AT R Í ARA M Ó ND EL A FU E N T EMU Ñ I ZI N T R O D U C C I Ó NEste reporte presenta los principales resultados preliminares del diagnóstico sobre consumo de drogas dela ciudad de Ríoverde, SLP, en el que participaron en forma coordinada diferentes institucionesgubernamentales y no gubernamentales del estado y la ciudad, como parte de los esfuerzos para que encada municipio se cuente con un comité contra las adicciones, con el fin de realizar acciones en forma conjuntacon la sociedad para prevenir el consumo de drogas,Como antecedente, en 1991, se llevó a cabo la encuesta nacional de estudiantes (Medina-Mora y cols,1993), que incluyó una muestra representativa del estado de San Luís Potosí y se encontró que el consumode cualquier droga alguna vez en la vida para secundaria (7 a 9 grados) fue de 9.5% en los hombres y de7.2% en las mujeres. En el caso de preparatorias (10 a 12 grados) el consumo fue de 11.3% en hombres yde 8.5% en mujeres.Según este estudio, las drogas de mayor consumo alguna vez en la vida en la secundaria fueron, para loshombres, los inhalables (3.8%), las anfetaminas (2.4%) y la mariguana (1.7%); para las mujeres, el mayorconsumo se presentó en los inhalables (3%), las anfetaminas (2.1%) y los tranquilizantes (1.6%). En tanto, enpreparatorias, en los hombres las drogas de mayor consumo principal siguieron siendo los inhalables (6.5%),las anfetaminas (4%) y el consumo de mariguana y cocaína fue muy similar (1.6%). Para las mujeres, en estenivel de estudios, el consumo de anfetaminas y de sedantes fue muy similar (3.9%) y le siguió el consumo deinhalables (2.3%). Aunque estos resultados no son exclusivos del municipio de Rioverde, sí dan una idea generalde cómo se presenta el consumo en el estado del que forma parte.M É TO D OEl universo del estudio fue la totalidad de estudiantes de secundaria, preparatoria y educación universitariadel municipio de Rioverde, SLP. Se decidió aplicar el cuestionario a todos los estudiantes debido a que laobtención de una muestra importante de usuarios hubiera dado como resultado una muestra muy similar altotal de la población. El instrumento se aplicó durante marzo de 2002 y el 54.9% de los 5,431 estudiantesentrevistados fueron mujeres. El 59% perteneció al nivel de estudios de secundaria, el 27.6% a nivelpreparatoria y el 13.4% a profesional. En este reporte sólo se incluyen los resultados de secundaria y denivel preparatoria que corresponden a 4,703 estudiantes (53.4% fueron mujeres).En este estudio se empleó el mismo cuestionario empleado en la investigación de estudiantes del 2000realizada en el Distrito Federal (Villatoro, Medina-Mora, Rojano, et al., 2002), de manera que los indicadoresde consumo son comparables con los utilizados en las diversas encuestas de estudiantes, que se realizandesde 1976 por parte de la SEP y del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.El diseño operativo de la encuesta constó de 10 supervisores, 60 encuestadores y dos coordinadores.Los encuestadores fueron capacitados para el manejo del cuestionario y del grupo escolar; el curso decapacitación incluyó aspectos conceptuales relacionados con las adicciones, antecedentes y los objetivosdel proyecto, así como el manejo del cuestionario y las instrucciones para su aplicación. Se puso especial1 4 5


cuidado en que los encuestadores supieran transmitir instrucciones que garantizaran a los alumnos laconfidencialidad y absoluto anonimato de sus respuestas. Una vez aplicados los cuestionarios, losencuestadores tuvieron a su cargo la verificación de las respuestas; el procedimiento fue supervisado porlos coordinadores y por los supervisores.R E S U LTA D O SLos principales resultados de consumo indican que para el uso de cualquier droga alguna vez en la vida, ensecundaria fue de 10.2% en el caso de los hombres y de 8.8% en el de las mujeres. En preparatoria losporcentajes fueron mayores (15.6% y 12.5% respectivamente) (Tabla 1). En cuanto a las drogas médicas (queincluyen los tranquilizantes, las anfetaminas y los sedantes), en secundaria los consumos fueron de 5.3% parahombres y de 6.1% en las mujeres. En preparatoria estos porcentajes subieron ligeramente más en las mujeres(5.7% y 7.2%, respectivamente). Para las drogas ilegales (mariguana, cocaína, inhalables, alucinógenos, heroínay c r a c k), los niveles de consumo en secundaria fueron de 7.3% en los hombres y de 4.3% en las mujeres; entanto, en preparatoria, el consumo en los hombres fue del 11.2% y en las mujeres, de 5.2%.Cuando se analizan los datos por tipo de sustancia en el consumo alguna vez en la vida (Tabla 2), ensecundaria se observa que los hombres consumen principalmente mariguana (3.8%), inhalables (3.8%) ytranquilizantes (2.9%); en tanto que las mujeres usan tranquilizantes (4.4%), inhalables (3%) y anfetaminas(2.4%). En preparatorias, cambian las preferencias, de manera que los hombres consumen sobre todomariguana (6.6%), cocaína (5.1%) y anfetaminas (3.9%); en tanto, las mujeres prefieren los tranquilizantes(6.2%), las anfetaminas (3.2%) y la mariguana (2.1%).Por lo que respecta al tabaco, el consumo alguna vez en la vida afecta a uno de cada cuatro estudiantesde secundaria y el consumo es mayor en los hombres (casi 30%), que en las mujeres En las preparatorias,el consumo casi se duplica (44%) y sigue siendo mayor el porcentaje de hombres que fuma (55.5%), enrelación con las mujeres (35.5%).Para alcohol en el consumo alguna vez en la vida, se encontró que uno de cada tres adolescentes desecundaria lo consumen (35.8%), y los porcentajes son muy similares entre hombres (37.7%) y mujeres(34%). En preparatoria pasa algo similar, aunque los porcentajes casi duplican a los de secundaria. Cuandose analizan los datos en cuanto al abuso de alcohol (consumir 5 copas o más en una sola ocasión de consumoen el último mes), se observa en secundaria que el 12.3% de los hombres y el 6.6% de las mujeres reportanhaberlo hecho. En preparatoria estos porcentajes crecen a más del doble en los hombres (32.7%) al igualque en las mujeres (15.5%).Al analizar los datos con relación a lo que ha sido reportado en la Ciudad de México, se observa que elconsumo de sustancias en este estado es ligeramente inferior. No obstante, algunas prevalencias muestranvalores altos en relación con los resultados de la entidad correspondientes a 1991.C O N C L U S I O N E SEl consumo de drogas ha crecido en esta población, aunque sigue siendo menor que el que se observa enurbes más grandes (Villatoro, Medina-Mora, Rojano, et al., 2002). En el caso del alcohol y específicamentesi nos referimos al abuso, los porcentajes encontrados muestran un incremento importante de su uso en estapoblación, ante lo cual hay que incrementar las medidas preventivas. Especialmente, para reducir losproblemas asociados a su consumo (accidentes automovilísticos, ausentismo escolar, riñas, etc.). Así mismo,el hábito tabáquico es otro problema prevalente que amerita medidas preventivas específicas, dado que juntocon el alcohol son las drogas “llave” para ingresar al uso y abuso de drogas ilegales.Los resultados también muestran que la mayoría de los usuarios siguen siendo experimentales; noobstante lo cual, sí ha habido un incremento general en los índices de consumo.De esta forma, es necesario continuar reforzando las acciones preventivas que basadas en modelosconstantes y consistentes desde el nivel preescolar al profesional involucren al individuo y le den opciones1 4 6


saludables para desarrollarse en su tiempo libre. Además, es importante trabajar con la familia, especialmentemostrándole y enseñándole cómo comunicarse clara y asertivamente, además de apoyar desde la infanciay no hasta la adolescencia.El presente estudio se realizó gracias a la participación de un gran número de personas e instituciones.Los autores agradecen el apoyo de las secretarías de Salud, de Educación, del Gobierno del estado de SanLuis Potosí, al Gobierno Municipal, al DIF; al Comité Municipal contra las Adicciones, al Instituto TecnológicoSuperior, a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Unidad Zona Media y a la Universidad Justo Sierra,todos ellos de Rioverde.R E F E R E N C I A S— Medina-Mora, ME.; Rojas, E.; Juárez, F.; Berenzon, S.; Carreño, S.; Galván, J.; Villatoro, JA; López, EK.; Olmedo, R.; Ortiz,E. y Ñequis, G. (1993): Consumo de sustancias con efectos psicotrópicos en la población estudiantil de enseñanza mediay media superior de la República Mexicana. Salud Mental. 16, 3:2-8.— Villatoro, J., Medina-Mora, ME., Cardiel, H., Fleiz, C., A l c á n t a r, E., Navarro,c., Blanco, J., Parra, J. Y Néquiz, G. (1999).Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco en estudiantes del Distrito Federal: medición otoño 1997. Reporte Global del DistritoFederal. SEP, IMP, México.— Villatoro, J. Medina-Mora, ME, Rojano, C. Fleiz, C. Bermúdez, P, Castro, P. y Juárez, F. (2001). ¿Ha cambiado el consumo dedrogas en los estudiantes? Resultados de la encuesta de estudiantes: Medición otoño del 2000. Salud Mental, 25(1): 43-54.TA B L A1Consumo global de drogas, tabaco y alcohol en estudiantesde secundarias y preparatorias de RioverdeS E C U N D A R I A SP R E PA R ATORIAS% Hombre % Mujer % Total % Hombre % Mujer % TotalCU A L Q U I E RD R O G A alguna vez 10.2 8.8 9.5 15.6 12.5 13.8último año 4.7 4.6 4.6 6.6 5.9 6.2último mes 2.9 2.5 2.7 2.9 3.3 3.1CU A L Q U I E RD R O G AM É D I C A alguna vez 5.3 6.1 5.7 7.2 9.0 8.2último año 1.5 3.7 2.6 2.3 4.5 3.5último mes 1.1 1.9 1.5 .8 2.7 1.9CU A L Q U I E RD R O G AI L E G A L alguna vez 7.3 4.3 5.7 11.2 5.2 7.8Veces que ha consumido drogas:último año 3.9 1.7 2.8 4.8 1.9 3.1último mes 2.3 .9 1.6 2.3 .8 1.51 a 2 veces 6.0 5.5 5.8 9.4 7.8 8.53 a 5 veces 1.7 1.5 1.6 3.2 2.6 2.96 a 10 veces 1.0 1.1 1.0 1.7 1.3 1.511 a 49 veces .6 .4 .5 .5 .4 .450 ó más veces 1.0 .3 .7 .8 .6 .7TA B A C O alguna vez 29.9 18.5 24.0 55.5 35.5 44.1último año 17.5 8.3 12.7 41.8 19.7 29.2último mes 8.7 3.5 6.0 24.5 9.5 16.0AL C O H O L alguna vez 37.7 34.0 35.8 65.6 60.0 62.4último año 19.7 15.7 17.6 47.9 33.8 39.9último mes 15.4 11.6 13.4 39.4 25.2 31.4abuso en el último mes 12.3 6.6 9.3 32.7 15.5 23.01 4 7


TA B L A 2Consumo de cada tipo de droga en estudiantes de secundarias y preparatorias deR i o v e r d eS E C U N D A R I A SP R E PA R ATORIAS% Hombre % Mujer % Total % Hombre % Mujer % TotalAL G U N AV E Z Anfetaminas 2.3 2.4 2.3 3.9 3.2 3.5Tranquilizantes 2.9 4.4 3.7 3.4 6.2 5.0Mariguana 3.8 1.6 2.7 6.6 2.1 4.1Cocaína 2.3 .8 1.6 5.1 1.9 3.3C r a c k 1.5 .4 .9 1.7 .9 1.3Alucinógenos 1.1 .7 .9 1.7 .4 .9Inhalables 3.8 3.0 3.4 3.5 1.6 2.5Sedantes 1.3 .8 1.1 1.7 1.3 1.5Heroína .8 .1 .4 1.2 .7 .9ULT I M OA Ñ O Anfetaminas .3 1.4 .9 1.1 1.3 1.2Tranquilizantes 1.0 2.5 1.8 1.4 3.4 2.5Mariguana 1.8 .7 1.2 2.3 .6 1.3Cocaína 1.4 .4 .9 2.0 .5 1.1Alucinógenos .6 .2 .4 .8 .2 .5Inhalables 1.8 .9 1.3 1.8 .8 1.3Sedantes .3 .3 .3 .5 .7 .6Heroína . 5 .2 .3 .6 .4 .5ULT I M OM E S Anfetaminas .5 .9 .7 .5 .8 .7Tranquilizantes .5 1.3 .9 .5 1.9 1.3Mariguana .9 .2 .6 1.4 .1 .7Cocaína .6 .2 .4 .6 .4 .5Alucinógenos .5 .1 .3 .5 .2Inhalables .9 .8 .8 .9 .2 .5Sedantes .5 .2 .4 .2 .6 .4Heroína .5 .1 .3 .2 .4 .31 4 8


Identificación de factores de riesgo psicosociales ante las adiccionesen adolescentes de secundaria de Ciudad Guzmán, JaliscoCarlos Villarruel Gazcón PR O F E S O R- IN V E S T I G A D O RUN I V E R S I D A DD EGU A D A L A J A R A. CE N T R OUN I V E R S I TA R I OD E LSU R.Rafael Bustos Saldaña PR O F E S O R- IN V E S T I G A D O RUN I V E R S I D A DD EGU A D A L A J A R A. CE N T R OUN I V E R S I TA R I OD E LSU R.Lourdes López Guzmán AS I S T E N T ED E IN V E S T I G A C I Ó NUN I V E R S I D A DD EGU A D A L A J A R A. CE N T R OUN I V E R S I TA R I OD E LSU R.Araceli Muñoz A s c e n s i ó n AS I S T E N T ED E IN V E S T I G A C I Ó NUN I V E R S I D A DD EGU A D A L A J A R A. CE N T R OUN I V E R S I TA R I OD E LSU R.I N T R O D U C C I Ó NLos factores de riesgo en los adolescentes responden a patrones adquiridos por circunstancias del medio;estos factores poseen características psicológicas de comportamiento, familiares y sociales las cuales sonatributos asociados al consumo de drogas. La adolescencia es una etapa de cambios donde los sentimientosinfluyen en la percepción del mundo y se facilita que haya un involucramiento en el consumo de drogas.El consumo de sustancias adictivas se ha incrementado entre la población juvenil mexicana, generandouna serie de ambientes a investigar debido a las consecuencias sociales del fenómeno. Diversasinvestigaciones confirman la existencia de factores multifactoriales que evidencian el consumo, abuso ydependencia ante las adicciones (tabaco, alcohol, drogas) en México, y señalan el incremento de manerasignificativa. El consumo de drogas en la población ha experimentado cambios sucesivos, en lo relativo altipo de sustancia de consumo, a las formas de consumo y a los problemas psicosociales asociados.De esta forma, el presente estudio describe la manifestación del uso de sustancias y los problemasasociados en los adolescentes de secundaria de Ciudad Guzmán, Jalisco.M É TO D OEl estudio se basó en un diseño observacional, descriptivo y transversal; para su realización en la poblaciónestudiantil de educación media, se estableció vínculo con la Unidad Regional de Servicios Educativos de laSEP y contacto directo con los directores de los planteles educativos.El universo de trabajo estuvo constituido por los alumnos de escuelas secundarias de Ciudad Guzmán.La muestra se tomó en consideración al tipo de escuela, por conglomerados y bietápica. El marco muestralestuvo constituido por 14 escuelas secundarias: 4 oficiales con doble turno, 3 telesecundarias y 3 escuelasprivadas, con un total de 6,000 alumnos. La variable final de análisis fue el patrón de consumo de sustancias.De esta forma, la selección se realizó mediante la obtención de una muestra representativa de cada grupoescolar (1°, 2° y 3° ) con un total de 1,371 cuestionarios aplicados.En la población estudiada los hombres representaban el 49.4% y las mujeres el 50.6%; la edad promediofue de 13.25 años; la distribución por grado escolar, de 35.7% en primero; 33.2% en segundo y 31.1% entercer año.Finalmente, la percepción de salud que manifestaron los alumnos fue el 20.4% excelente, 0.1% muybuena, 47.0% buena, 28% regular, 2.9% mala, y el 0.9% percibió su salud como muy mala.Para la realización del estudio se contó con el inventario DUSI-R (“Inventario de detección del uso dedrogas, Ta r t e r, 90’ versión revisada en México), por SIDUC /CICAD /CIJ abreviado para jóvenes. Esteinstrumento ha sido utilizado en diferentes contextos y países (Costa Rica, Uruguay, Estados Unidos, México,Colombia y Chile), en donde los resultados han sido confiables y el instrumento resulta válido para identificaralteraciones de ajuste psicosocial, además de describir las características de los usuarios de sustanciaspsicoactivas y de aquellos con trastornos psicosociales.1 4 9


El DUSI se divide en dos partes:— La primera tiene por objeto identificar la presencia de alteraciones de ajuste psicosocial del sujeto.Lo que permite detectar trastornos específicos y se divide en: 1) Trastornos de conducta (trastornosde comportamiento como aislamiento, agresividad, impulsividad), 2) Estado afectivo (alteracionesafectivas asociadas con el consumo de drogas, ansiedad, depresión), 3) Competencia social(habilidades y recursos para la interacción social), 4) Relaciones familiares (disfuncionalidad familiar,conflicto familiar y antecedentes familiares de consumo de drogas y problemas legales), 5) Desempeñoescolar (rendimiento escolar, regularidad de asistencia, conducta y actitud e interés hacia el estudio),6) Redes sociales (aislamiento social o pertenencia a redes sociales disfuncionales), 7) Actividadesrecreativas (manera en que se usa el tiempo libre, con quien se comparte, supervisión adulta, etcétera),8) Uso de drogas (síntomas de dependencia y tolerancia, y trastornos ocasionados por el consumode drogas). Se realizó una clasificación de la intensidad del riesgo de los alumnos de la siguientemanera: no riesgo (ninguna pregunta contestada afirmativamente), riesgo leve (1-20 preguntascontestadas afirmativas), riesgo moderado (21-40 preguntas afirmativas), riesgo alto (41-60 preguntasafirmativas) y riesgo severo (61-83 preguntas afirmativas), lo que permite estimar la intensidad delos distintos desajustes psicosociales.— La segunda parte indaga la prevalencia total y anual del consumo de drogas. Para determinar losprobables factores de riesgo se preelaboró una escala de calificación promedio por riesgoconsiderando cero como la ausencia de trastorno y 80 como máxima severidad.La aplicación se realizó en horarios previamente convenidos, el equipo de trabajo se integró de unsupervisor central, 4 supervisores de campo y 15 encuestadores previamente capacitados en la estrategiade la entrevista grupal y de la aplicación de cuestionarios.La aplicación del instrumento se realizó por escuela en conglomerados y en cada salón se presentaron3 encuestadores, quienes comunicaban la intención del proyecto y daban énfasis a la importancia en lapromoción de la salud. Se invitó a participar voluntariamente y de manera anónima, a los alumnos de la listaque fueron previamente seleccionados.Para la captura de la información se utilizó lector óptico de una sola cara, con hoja electrónica, el análisisde los resultados se elaboró en una base de datos, con el programa EPI- INFO6 versión 6.04. Los resultadosse expresan en porcentajes y promedios ± desviación estándar, se realizaron correlaciones lineales con r dePearson.R E S U LTA D O SEn los resultados de la primera parte expresados en el DUSI – R, se encontró que el promedio general derespuestas afirmativas de 19.68±10.91, (83 respuestas es el máximo obtenido) (Tabla 1).En lo que se refiere a los resultados de la segunda parte del cuestionario, un total de 316 jóvenes (46.52%mujeres y 53.48% hombres) declararon haber iniciado el consumo de alguna droga o alcohol a la edad de12.6 años. Como sustancia inicial de consumo, el 34.18% había consumido alcohol, 59.18% había fumadocigarrillos, 1.9% mariguana y 4.75% había ingerido tranquilizantes. Actualmente, el 21.6% declaró fumarcigarrillo, el 7.4% fuma mariguana, el 8.5% consume cocaína, el 8.1% consume bazuco, el 11.8% consumetranquilizantes, un 6.6% estimulantes, 25.5% bebidas alcohólicas, 12.8% bebidas alcohólicas hasta laembriaguez y un 4.7% se inyectan heroína.Cada uno de los dominios se correlacionaron estadísticamente con el resultado general de la primeraparte del instrumento referida a las alteraciones psicosociales. El dominio sobre el uso de drogas muestramenor correlación, principalmente debido a que más de dos terceras partes de ellos declararon no presentaralguna respuesta afirmativa de riesgo (Tabla 2).1 5 0


La tabla 3 nos muestra el promedio de resultados de la parte 1 (alteraciones de ajuste psicosocial) conrespecto al consumo de drogas declarado por los jóvenes entrevistados, donde se muestra que aquellos queconsumen drogas presentan promedios mayores (p


TA B L A 1Resultados de alteraciones en el ajuste psicosocial. Porcentaje de presentación por grupos de intensidadde riesgo de desajuste psicosocial y promedio general de respuestas afirmativas% % % % % P r o m e d i oSin Riesgo Riesgo Riesgo Riesgo r e s p u e t a sDO M I N I O r i e s g o l e v e m o d e r a d o a l t o s e v e r o a f i r m a t i v a s *Trastornos de conducta 12.4 38.8 33.5 13.5 1.8 2.59± 1.76Estado afectivo 4.9 32.3 41.2 19.4 2.3 4.47±2.5Competencia social 15.7 38.8 29.5 12.3 3.7 2.54±1.94Relaciones familiares 19.4 48.2 24 7 . 3 1 2.71±2.36Desempeño escolar 20.5 79.2 0.2 0 0 2.03±1.77Relaciones sociales 23.4 43.6 27 4 1.9 2.07±1.95Actividades recreativas 11.1 39.7 40.9 7.1 1.2 2.67±1.87* Promedio desviación estándarUso de drogas 70.3 25.9 3.4 0.2 0 . 1 0.57±1.2General 0.7 58.2 36.9 4 0 . 1 19.68±10.91TA B L A2Resultado de las correlaciones obtenidas entre cada uno de los dominios y en general de las alteracionesdel ajuste psicosocialDominios I II III IV V VI VII VIII GeneralI . Trastornos de conducta 0.52 0.41 0.58 0.24 0.40 0.41 0.29 0.70I I . Estado afectivo 0.52 0.53 0.46 0.58 0.37 0.42 0.28 0.75I I I . Competencia social 0.41 0.53 0.44 0.47 0.39 0.45 0.26 0.71I V. Relaciones familiares 0.58 0.46 0.44 0.51 0.43 0.46 0.36 0.75V. Desempeño escolar 0.24 0.58 0.47 0.51 0.52 0.47 0.45 0.75V I . Relaciones sociales 0.40 0.37 0.39 0.43 0.52 0.39 0.39 0.75V I I . Actividades recreativas 0.41 0.42 0.45 0.46 0.47 0.39 0.3 0.68V I I I . Uso de drogas 0.29 0.28 0 . 2 6 0.36 0.45 0.39 0.3 0.54Todas las correlaciones p


5Estudios en poblaciones especialesPercepción del riesgo psicosocial asociado al uso y abuso de drogas en 173comunidades marginadas de 14 estados de la República MexicanaJorge LlanesAngélica ElizondoMa. Elena CastroIN S T I T U TO D E ED U C A C I Ó NPR E V E N T I VAY AT E N C I Ó ND E RI E S G O SDI R E C TO R AD E PR O T E C C I Ó NA L A IN FA N C I AD E L DIF NA C I O N A LIN S T I T U TO D E ED U C A C I Ó NPR E V E N T I VAY AT E N C I Ó ND E RI E S G O SINTRODUCCIÓNEste capítulo se integra por los trabajos siguientes: El primero, investiga la percepción del riesgo psicosocialasociado al uso y abuso de drogas en 173 comunidades marginadas en 14 estados de la república, diseñadopor el INEPAR. El segundo, presenta resultados de estudios sobre consumo de alcohol y su relación con laviolencia familiar. El último, resume un estudio de prevalencia de fumadores de tabaco en aspirantes aresidencias médicas de posgrado que se realiza en el Instituto Nacional de Salud Pública.El propósito de este trabajo es presentar los resultados obtenidos con un instrumento de evaluación rápida:Inventario Riesgo - Protección para la Comunidad (IRPACO), diseñado por el Instituto de Educación Preventivay Atención de Riesgos (INEPAR) como método de diagnóstico y evaluación de resultados de planes de acciónbasados en el Modelo Preventivo de Riesgos Psicosociales C h i m a l l i, (C h i m a l l ies una voz náhuatl, que significaescudo o protección).El instrumento sistematiza las opiniones y percepciones de los miembros de las comunidades sobre lapresencia o ausencia de riesgos psicosociales en su vida cotidiana, además de que permite cuantificar lasproporciones de riesgo y protección a efecto de realizar un trabajo preventivo por medio de redes comunitariasy grupos de aprendizaje de habilidades para la vida. Los riesgos psicosociales consideran el área de uso yabuso de sustancias, actos antisociales, eventos negativos de la vida y estilos de vida, todo lo cual representaen la actualidad una fuente importante de desorganización social y comunitaria, que aunada a las carenciasbásicas en educación, vivienda y alimentación que caracterizan a las comunidades marginadas, constituyenuna problemática que es necesario transformar con intervenciones preventivas y de desarrollo social.En 1998, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) solicitó al INEPAR adaptarsu Modelo Chimalli para la prevención comunitaria en las comunidades marginadas donde se aplicaba elPrograma de Atención para Menores y Adolescentes y sus Familias en Riesgo (PAMAR). El modelo fueadaptado con base en las evidencias de una investigación llevada a cabo en 1999. Tanto el estudio como lapublicación 1 se realizaron con el apoyo de UNICEF y del DIF Nacional.Actualmente se llevan a cabo planes de acción con el Chimalli-DIF a nivel nacional, lo cual posibilita contarcon bases de datos para realizar un seguimiento y monitoreo de la manera en que las comunidades percibenlos riesgos psicosociales, entre ellos el uso de drogas y la conducta antisocial. Esta información será sistematizadaen forma continua por el DIF Nacional con la colaboración técnica y metodológica del INEPAR, como parte deun esfuerzo preventivo conjunto que está en curso con el Modelo Chimalli. Al formar parte del O b s e r v a t o r i oMexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogas, que reúne la información sobre el fenómeno de las adiccionesen México, estas bases de datos serán un complemento significativo pues proveerán información sistemáticasobre una población que no había sido estudiada en las encuestas epidemiológicas de escuelas y hogares, nien los sistemas habituales de vigilancia e información sobre drogas, ya que se trata de una población especialde difícil acceso con dichos métodos y sistemas formales de información en la materia.1 Llanes J, Castro ME y Margain M (2000) Modelo Preventivo de Riesgos Psicosociales para Menores, Adolescentes y susFamilias, Chimalli-DIF. Unicef-DIF. México.1 5 3


M E TO D O L O G Í ASU J E TO SSe presentan datos de 173 grupos localizados en 97 comunidades marginadas del país, distribuidos en 14estados de la república (tabla 1). Estos grupos forman parte de las redes preventivas que están trabajandoplanes de acción Chimalli. Se trata de grupos mixtos, es decir, están formados por hombres y mujeres, tantoadultos como jóvenes o adolescentes. Los grupos se manejaron por un promotor del DIF, entrenado en elmodelo y en el método de evaluación rápida IRPACO 2 .M É TO D OEl IRPACO es una adaptación para uso comunitario del IRPA, (Inventario de Riesgo – Protección) instrumentodiseñado por INEPAR que investiga 119 conductas de riesgo entre población de adolescentes y jóvenes. ElI R PACO contiene 26 temas de riesgo-psicosocial cuya presencia o ausencia es ventilada en grupos dediscusión dirigida a través del método del informante calificado de Jellinek (Natera G, 1982). Los informantescalificados son aquellos miembros de las redes de vecinos que se forman en las comunidades. El métodode Jellinek es de naturaleza antropológica más que estadística; no implica muestreos probabilísticos, sinopor ‘tipicidad’, esto quiere decir que miembros representativos de los sectores de la propia la comunidad enla que se trabaja están coordinados por el promotor institucional. Por ejemplo: si se trabaja en una manzana,pueden ser vecinos, comerciantes, profesionales, religiosos o cualesquiera personas prototipos de lacomunidad, sean líderes formales o informales.La percepción de los informantes ofrece una apreciación del fenómeno de uso de drogas que complementalos datos obtenidos por métodos probabilísticos y, sobre todo, permite realizar intervenciones más cercanasa lo que la comunidad define como problemático. El método emplea una aproximación sistemática de lasopiniones que alcanzan consenso en un grupo y cuenta con la ventaja de ser válido y poco costoso, ya quelos informante son los miembros de la comunidad estudiada por lo que no requiere muestreos probabilísticosy técnicas de análisis de datos costosos. Investigaciones llevadas a cabo en México informan que el tipo deriesgos investigados tienen alta y significativa correlación con el consumo problemático de drogas, de riesgosasí como con el desarrollo de conductas violentas y delictivas que van más allá de actos antisociales aislados.La presencia es un indicador de desorganización social 3 .Una vez que se ha formado la red de voluntarios que conducirá un plan de acción en la comunidad, seaplica la guía temática del IRPACO manejando la discusión a la manera de los llamados ‘grupos focales’, quela centran en los temas de interés (al caso, los 26 temas del IRPACO) pero permiten la libre discusión de loscontenidos temáticos hasta el punto en que el promotor lo estima adecuado, momento en que pide el consensosobre la opinión y lleva a cabo una votación anotando la opción alcanzada en el grupo. Los consensos de losinformantes calificados se obtienen sobre su percepción de lo que sucede en la comunidad y no sobre suapreciación personal. La tarea del conductor consiste en focalizar las opiniones sobre lo que los informantesperciben que está ocurriendo en la comunidad de referencia (esta manzana, este barrio, este grupo de menores,esta banda, los habitantes alrededor de este centro comunitario, de esta escuela, etc.).El IRPACO considera tres categorías: Protección ( las conductas de riesgo de esta área no ocurren o casino ocurren en la vida cotidiana de la comunidad) Mediano Riesgo (las conductas de riesgo ocurren, pero conpoca frecuencia) y, Alto Riesgo (las conductas de riesgo ocurren con mucha frecuencia). De esta manera laguía del IRPACO sistematiza las opiniones para cada uno de los 26 temas considerados: 10 en el área de usode drogas y conducta antisocial, seis en eventos negativos de la vida y 10 en el área de estilo de vida.2 Los grupos fueron conducidos por los promotores encargados de los planes de acción Chimalli-DIF en los Estados deAguascalientes, Campeche, Chihuahua, Colima, Durango, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Sonora, Tabasco, T l a x c a l ay Veracruz.3 Castro ME y Llanes J (2002) La prevención de los riesgos en la vida cotidiana. CONADIC Informa Boletín especial. Secretaríade Salud. México (Junio).1 5 4


R E S U LTADOSAl analizar el grado de riesgo percibido por área (Tabla 2), se observa que el uso de drogas y la conductaantisocial son fenómenos percibidos como de alto riesgo en el 42.7% de los 173 grupos estudiados, es deciren una proporción significativamente mayor que los eventos negativos (29.81%) y los estilos de vida negativos(32.27%).En las gráficas 1, 2 y 3 se muestra la percepción social de los grupos comunitarios sistematizada parael total de 173 grupos en los 14 estados, en las tres categorías mencionadas: Protección, Mediano Riesgoy Alto Riesgo.Como se observa, en el área de uso de drogas y conducta antisocial, aunque los 10 factores investigadosson percibidos como presentes con un grado de riesgo mayor a la protección, sobresale en la percepcióncomunitaria una alta frecuencia de ocurrencia (alto riesgo) en el uso de alcohol, tabaco y mariguana, así comoen la disponibilidad de droga. En lo que se refiere a eventos negativos de la vida sobresale el abuso o maltratointrafamiliar y en el estilo de vida, los riesgos asociados al uso inadecuado del tiempo libre. Se marcan así lastres prioridades de intervención comunitaria para la protección de riesgos psicosociales percibidos por lacomunidad: Drogas, Familia y Recreación.La distribución de las percepciones sociales de riesgo en forma diferenciada para las comunidades delos 14 estados estudiados puede apreciarse claramente en los mapas 1 a 4, en los que se presentan losriesgos en global (mapa 1), y, por separado, los correspondientes a cada área: uso de drogas y conductaantisocial (mapa 2), eventos negativos (mapa 3) y estilo de vida (mapa 4). Esta percepción social diferenciadaes notable para drogas y conducta antisocial, tema en el que perciben un alto riesgo la mayor proporción degrupos comunitarios en los estados del norte como: Chihuahua, Durango, Nuevo León, y del sureste: Ve r a c r u z ,Tabasco y Campeche.C O N C L U S I O N E SDefinitivamente, el consumo de las drogas y la conducta antisocial, así como la violencia y el maltrato, soneventos que las comunidades perciben como presentes en su vida cotidiana en una proporción muy importante.Esto confirma que la fórmula: drogas + violencia = desorganización social, expresa una realidad particularmentecierta para nuestras comunidades marginadas. Se muestra así la necesidad de cambiar el paradigmapreventivo actual en que se trabaja la prevención por sectores determinados y separados, destinándose ala oferta los esfuerzos del sector legal y a la demanda los de salud y educación.Se requiere un paradigma más apegado a la realidad de las comunidades donde la oferta-demanda de drogases vista y sufrida como un solo fenómeno, continuo y complejo. De esta forma se podrán crear nuevas políticassociales integrales en favor de la comunidad, que tomen en cuenta la percepción de las comunidades y propicienintervenciones con mecanismos de protección psicosocial que permitan el desarrollo de habilidades, la reduccióndel daño e inclusive la educación preventiva en materia de venta y distribución de drogas.Los datos presentados confirman lo que se observa en el trabajo preventivo en zonas marginadas; suimportancia simplemente radica en demostrar que el trabajo comunitario que lleva a cabo el DIF Nacionaldesde hace mucho tiempo en las comunidades marginadas de nuestro país, puede sistematizarse ahorapara contribuir en forma precisa a la evaluación del panorama epidemiológico de uso de drogas en nuestropaís. Esta sistematización podrá confirmar que las comunidades, contrariamente a lo que se dice en algunosmedios, ya están concientizadas sobre esta problemática, y su percepción nos lo confirma. Lo que sí serequiere es que organizaciones gubernamentales y no gubernamentales utilicen esta información para latoma de sus decisiones y el diseño de políticas, de manera que la aplicación de recursos y la elaboración deprogramas preventivos, beneficien directamente a este tipo de población.También es importante concluir que la información sobre la percepción social de riesgo y el monitoreo continuoque se realiza actualmente, demuestran que las comunidades marginadas ya están concientizadas y listas paraactuar si se facilitan las transferencias de la tecnología preventiva ya desarrollada. Ello no oculta que las actividades1 5 5


de promotoría o los trabajos en red para talleres o acciones preventivas, son totalmente insuficientes ante lamagnitud del problema que el lector ha podido apreciar en los datos ofrecidos. La transformación en hechospreventivos de la percepción social de las comunidades, sólo se dará con el trabajo en red constante, consistentey a profundidad es decir, con una prevención comunitaria sistemática y permanente.Sistematizar y monitorear información sobre la percepción de los riesgos psicosociales con métodos deevaluación rápida, sin duda que es de gran utilidad en las comunidades locales (las que trabajan al interior decada municipio) para entenderlas, contenerlas y transformarlas, al favorecer la organización social para alcanzarnuevos aprendizajes y procesos de autogestión en redes solidarias de protección comunitaria.TA B L A 1Comunidades y grupos estudiados en cada estadoEstado C o m u n i d a dEstado C o m u n i d a dA G S L a n d e r o s 1n = 5 E s t r e l l a 1San Marcos 1I n s u r g e n t e s 1San Marcos 1C A P M C a m p e c h e 1n = 2 H o p e l c h é n 1C H I S Ta p a c h u l a 1n = 3 P a l e n q u e 2C H I H M e o q u i 2n = 3 3 M a t a m o r o s 2D e l i c i a s 1G u e r r e r o 2M o r i s 2J u á r e z 1S a t e v o 3B. Domínguez 3Galeana Barrio A l t o 1G a l e a n a 1Galeana Sur 1Aldama Piedad 1Aldama Nueva España 1A l d a m a 1Chihuahua Rosario 1Díaz Ordaz Chih. Castillo 1Chihuahua P. Norte 1San Francisco del Oro 2Gran Morelos 1Gran Morelos Padres 1Santa Bárbara Chiu. 1Guachochis Padres 1G u a c h o c h i s 1Santa Bárbara Padres 1C O L Zacoalpan Comalá 1n = 9 S u c h i t l á n 1Los Monos 2San A n t o n i o 2El Jabalí 1Alfredo V. Bonfíl 2D G O C a z a c o 9n = 5 8 José Martí 6C h e m a r 4Octavio Paz 1 2J a l i s c o 9H u i z a c h e 8R i n c o n a d a 1 0J A L La A s u n c i ó n 1n = 1 3 G u a y a b i t o s 1C h i m a l t i t l á n 1M e z q u i t i c 1Villa Guerrero 1Huejuquilla el A l t o 1Esc. Sec. Justo Sierra 1Z a p a t a 1J a l a 1Santa María del Oro 1Amatlán de Cañas 1Roja Morada 2N L Sierra Ve n t a d a 1n = 3 Esc. Emiliano Zapata 1Tierra y Libertad 1O A X Aprender a Ser 2n = 5 Crucero Volks Wa g e n 1Crucero Cinco Señores 1Crucero Fonapas 1Estado C o m u n i d a dP U E San Baltazar 1n = 11 Los Ángeles 2San Ramón 2Romero Va r g a s 2A z c a p o t z a l c o 1L i b r e s 1Tres Cruces 2S I N Loma de Rodriguera 5n = 7 Felipe Ángeles 2TA B Miguel de la Madrid 1n = 3 Emiliano Zapata 1Anacleto Canabal 1T L A X San Pablo del Monte 1n = 10 H u a m a n t l a 1Contla de Juan Huamatzi 1T l a x c a l a 1C h i a u t e m p a n 1T l a x c o 1A p i z a c o 1N a t i v i t a s 2El Carmen de Te q u e x q u i t l a 1V E R M e d e l l í n 1n = 11 Telesecundaria A n á h u a c 1Telesecundaria Cañada Rica 1X a l a p a 1Esc. Prim. Leonardo Pasq. 1Rafael Lucio 1Esc. Prim. Héroes Nacozari 1Reserva Te r r i t o r i a l 1José de Jesús Panes 1Héroes de Nacozari 1TO TA L 173TA B L A 2Percepción social de la comunidad en tres áreas de riesgo psicosocial (I R PA C O)Áreas (%) Protección (%) Mediano riesgo (%) Alto riesgo (%)I R PA C Oglobal 33.3 30.93 35.77Uso de droga y conducta antisocial 30.97 26.31 42.72Eventos negativos de la vida 39.88 30.31 29.81Estilo de vida 31.74 35.99 32.27N = 173 grupos1 5 6


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Violencia familiar y consumo de alcohol. R E V I S I Ó NB I B L I O G R Á F I C AEl consumo de alcohol está asociado a múltiples daños sociales y discordias familiares. En investigacionesepidemiológicas se ha encontrado que el 38% de las mujeres reportaron haber sufrido algún tipo de violenciapor parte de su cónyuge. El riesgo de violencia aumentó 3.3 veces cuando el varón estaba borracho todos losdías, en comparación con parejas cuyos miembros no presentaron problemas por el alcohol. (Natera, 2000)Según una submuestra de la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) de 1998, el 47% del total de mujeresdel área urbana con pareja, entre 18 y 65 años reportaron haber sido víctimas de violencia, y que en el 66%de los casos el alcohol estuvo presente. (Idem)Según estudios de clínicas públicas y privadas de Texas, en EUA, entre el 6% y 8% de las mujeresembarazadas presentaron lesiones derivadas de violencia por golpes; asimismo se encontró una tasa 2 vecesmayor de productos con bajo peso al nacer provenientes de mujeres que habían sido golpeadas durante elembarazo. Las mujeres embarazadas desarrollaron un cuadro de s t r e s spermanente con síntomas de depresión,ansiedad y fobias, lo que provocó que su autoestima bajara y que presentaran mayor riesgo de desarrollaradicción a drogas, alcohol o a ambos. (Ramírez-Rodríguez, 1992)En un estudio llevado a cabo en mujeres que acudieron al Sistema Nacional para el Desarrollo Integralde la Familia (DIF), en zonas urbanas (zu) y zonas rurales (zr) del estado de Jalisco, entre 1985 y 1986, seidentificó maltrato relacionado con el estado de alcoholización del agresor en una quinta parte de mujeresde la zr y en una cuarta parte de la zu. Los agresores en orden de frecuencia fueron el esposo y el padre.Cabe aclarar que en ciertos sectores de la sociedad mexicana la agresión a la mujer no se entiende comoproblema, sino como “asunto de familia”. En dicho estudio se encontró que la mujer maltratada, a su vezmaltrata más en relación a la violencia de que es objeto. (Idem)Cuando la mujer agrede bajo los efectos del alcohol, el esposo es el blanco en el 80.8% de los casos enla zu. Cabe aclarar que el esposo es quien más maltrata a la mujer, y la mujer es quien ejerce más violenciasobre sus hijos, aparentemente debido a una posición jerárquica, dando lugar a lo que se ha llamado “violenciaen cascada” (Idem). En el mismo artículo se menciona que, al parecer, el alcohol es un factor que contribuyea que se dé el fenómeno de violencia, aun cuando no la determine. (Idem)Genovés, en 1991, señalaba que la violencia familiar -antes llamada intrafamiliar- es casi universal, ysuele practicarse sobre los más débiles, como las mujeres, y sobre todo los niños (Natera, 1994).Para Natera, el estudio del abuso de drogas y su relación con la violencia explican una conducta muycompleja en la que interactúan: la situación en sí misma, los aspectos sociales y económicos, la cultura ydesde luego, el efecto farmacológico de la sustancia. Asimismo menciona que se ha identificado más laviolencia y el uso de sustancias con una actitud y una conducta más masculina que femenina, relación degénero que se observa más reforzada socialmente que por características biológicas, aclarando que laviolencia familiar no es privativa de las clases sociales pobres o marginadas. Sin embargo, menciona queen estudios realizados en México, se ha observado que tanto hombres como mujeres alcohólicas tienen unantecedente familiar de alcohol, entre el 90 a 95% respectivamente.Según otro estudio presentado en un Seminario de Funsalud en el año 2000, existe un modelo queatribuye al alcohol un efecto farmacológico que facilita la conducta violenta. También se menciona un1 5 9


mecanismo psicológico que puede aumentar la conducta agresiva al aumentar la sensibilidad al dolor,provocando frustración en ausencia de reforzamiento (Natera, 2000).Se alude también a la teoría de la desinhibición, en la que el efecto farmacológico del alcohol libera a loscentros cerebrales más primitivos del control inhibitorio de la corteza cerebral. Por otro lado también semenciona la capacidad del alcohol de incrementar el conflicto, el enojo, la agresión y la violencia (Idem).El modelo social llamado tiempo fuera, considera que la sociedad y el propio bebedor aceptan unadisolución de las reglas habituales de convivencia, lo que no sólo permite, sino que legitima la agresión haciala pareja. En ese mismo sentido, estudios empíricos muestran que la intoxicación atenúa la pena y el castigopara el agresor intoxicado (Idem).En la relación entre violencia familiar y consumo excesivo de alcohol, se hace aparente que lasconsecuencias más importantes recaen en las mujeres, quienes por vergüenza no denuncian, sobre todopor la connotación cultural de considerar esta conducta como “normal”, ante la incertidumbre de no saberhasta cuándo y cuánto aguantar ese secreto a voces que ella sufre en soledad (Idem).Se menciona que el personal de justicia y de salud, que es el directamente implicado en esto, prefiereno meterse en “la vida de cada quien”. Pero no hay que olvidar que la violencia es una característica de laconducta del victimario, no de la víctima (Idem).Según estudios de Natera (1997), se reporta que la probabilidad de que la mujer sea golpeada es 5 vecesmayor cuando la pareja consume alcohol casi a diario (Idem).Si a eso agregamos que México tiene una de las tasas más altas de mortalidad por causas violentas enAmérica, sólo superada por El Salvador y Colombia, la situación es peor, pues se sabe que en México elconsumo de bebidas alcohólicas es poco frecuente, pero cuando se consume es en grandes cantidades, loque según Medina-Mora (1995), aumentaría las tasas de accidentes y violencias. Para Rosovsky (1988), laingesta aguda de alcohol provoca más problemas en las salas de urgencias, que el consumo crónico (Idem).Para tratar de correlacionar el alcohol con la violencia se han iniciado proyectos de investigación en agenciasdel Ministerio Público de la ciudad de Pachuca, en Hidalgo, a través de la población que asiste o es detenida,de lo cual existen algunos datos preliminares, en los que se confirma que las denuncias son presentadasgeneralmente por mujeres, mientras que la mayoría de los detenidos son del sexo masculino (Idem).Es importante mencionar que el mayor porcentaje de agresiones asociados al alcohol, es de tipo verbal,lo cual no le resta importancia, pues como ya mencionábamos al principio, las repercusiones que esto conllevason muy diversas y difíciles de superar (Idem).Según lo reportado por las mujeres, los motivos del maltrato son variados, 47.1% atribuye la violencia alconsumo de alcohol del cónyuge. Un aspecto importante por investigar es si la violencia del cónyuge surgeante los intentos de la mujer por controlar el consumo, o bien, si se considera que la violencia es unaconsecuencia inevitable de la intoxicación. (Idem)Con los datos mencionados a lo largo de este capítulo, surge la necesidad de que investigadores deltema desarrollen proyectos que aborden este campo tan inexplorado pero tan frecuente en nuestro país: larelación entre la ingesta de alcohol y la violencia, en sus múltiples facetas.B I B L I O G R A F Í A— Ramírez-Rodríguez JC, Uribe-Vázquez G. Mujer y Violencia: Un Hecho Cotidiano. Documento preliminar III Congreso Nacionalde Investigación en Salud Pública. Cuernavaca, Morelos, 27 al 29 de enero de 1992.— Natera G, López JL, Tiburcio M, Martín-Barba RM, León-Pérez J. Violencia y Alcohol, una Relación Peligrosa. Niñez,Adolescencia y Género, una propuesta desde la educación y la salud por la no violencia. Funsalud. México, 2000.— Natera G, López JL, Juárez F, Tiburcio M. The Link Between Alcohol and Drugs. Crimes Committed to the Public Prosecutor´sOffice in Pachuca, Hidalgo in Mexico. Draft, 2002.— Natera-Rey G, Mora-Ríos J, Nava-Galindo A, Suárez-Martínez V, Tiburcio-Sáenz M. Violencia Familiar y su Relación con la Farmacodependencia.Asociación Mexicana de Psicología Social (Ed). La Psicología Social en México. Vol V: 263-270. México, 1994.1 6 0


Prevalencia de fumadores de tabaco en aspirantes a residencias médicas deposgrado en MéxicoEn este apartado presenta una revisión del trabajo sobre Prevalencia de fumadores de tabaco en aspirantesa residencias médicas de posgrado en México, promoción 2000, que lleva a cabo el Instituto Nacional deSalud Pública.Determinar la prevalencia de fumadores de tabaco en los médicos que aspiran a una residencia de posgradoconstituye un elemento fundamental para fortalecer acciones de prevención del tabaquismo. La adicción a lanicotina es evitable y su eliminación previene enfermedades, discapacidades y muertes prematuras.En 1997 el 10% de todas las muertes registradas podrían atribuirse al consumo del tabaco. En las últimastres décadas, la mortalidad por causas asociadas al tabaquismo se ha incrementado en México de la siguientemanera: 220% para el cáncer de pulmón, 188% para la enfermedad coronaria, 129% para otros cánceres y62% para la enfermedad cerebrovascular. En el mismo año, las enfermedades atribuibles al tabaquismocontribuyeron con el 12.7% del total de años de vida potencial perdidos (AVPP), por todas las causas.En México, la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) de 1998, mostró que el 27.7% de la poblaciónentre 12 y 65 años eran fumadores de tabaco, con mayor prevalencia de varones (42.9%) con respecto alas mujeres (16.3%). Otro dato de importancia registrado en esta ENAes que el 52.6% de los no fumadores(exfumadores y nunca fumadores) estaban expuestos involuntariamente al humo del tabaco.Actualmente, la prevalencia de tabaquismo en adolescentes es de 11.6%, siendo mayor igualmente enlos varones (16%), que en las mujeres (11.6%). La mayor parte de quienes fuman diariamente, declararonconsumir de 1 a 5 cigarrillos (93% en adolescentes y 72% en los adultos).La primera encuesta aplicada a los aspirantes a residencias médicas (octubre de 1998) mostró que 20%de los aspirantes eran fumadores activos, quienes consumieron su primer cigarrillo a los 16 años y empezarona fumar diariamente a los 21. En septiembre de 1999 se aplicaron 13805 cuestionarios de autorrespuesta alos aspirantes a ingresar en las residencias médicas de posgrado que fue contestado en forma anónima, conuna tasa de no respuesta de 0.38%.El cuestionario consta de cuatro secciones; en la primera se incluyen variables demográficas y deformación profesional; en la segunda se exploran las prácticas relativas al tabaquismo en la actividad clínica,incluyendo el interrogatorio médico dicha adicción a sus pacientes; en la tercera se abordan antecedentesde consumo o exposición pasiva al humo del tabaco y si fuman en su sitio de trabajo, y finalmente, se le pidióse autoclasificara según su relación con el tabaco. Para efectos de este estudio se considera fumador activoa quien declaró fumar actualmente y haber fumado más de 100 cigarrillos en su vida.Los resultados de dicho cuestionario nos dicen que 17.9% eran fumadores activos y 8.2% exfumadores;5.8% declararon fumar actualmente, pero no haber llegado a los 100 cigarrillos en su vida; 19% haber fumadoalguna vez y 49.1% nunca haber fumado.La prevalencia nos habla de 24% para los varones y 11% para las mujeres, siendo significativamentemenor en quienes habían recibido capacitación para ayudar a sus pacientes a dejar de fumar durante suformación profesional, que en quienes aquellas que no la recibieron: 16.6% y 19.1% respectivamente.La mayor parte de los fumadores activos (52.9%) consumen tabaco diariamente, mientras que el 21.6%1 6 1


eportan consumo semanal, 20.5% ocasional y 5% mensual.En cuanto a la cantidad de cigarrillos consumidos, quienes fuman a diario, en promedio, usan 6 cigarrillospor día, con una variación que va de 1 a 40; los de consumo semanal dijeron fumar en promedio casi 6cigarrillos a la semana; los que consumen mensualmente fumaban 11 cigarrillos; mientras que los fumadoresocasionales, consumen en promedio 3 cigarrillos por evento. Nuevamente el promedio de cigarrillosconsumidos es mayor entre los varones que entre las mujeres. La edad promedio para uso del primer cigarrillofue de 11 años, con inicio del consumo diario tres años después.Haber recibido formación antitabaco en la carrera de Medicina, y haber tenido buena actitud en lasprácticas hacia la prevención y tratamiento, se consolidaron como factores de protección.Con los datos enunciados, el médico, a quien se considera como confidente y voz autorizada en materiade salud, se encuentra en posición privilegiada para promover la cesación del tabaquismo entre sus pacientes,o por lo menos para motivar de manera importante a quienes intenten dejar de fumar.A su vez, múltiples ensayos de intervención han probado la eficacia del consejo médico. Se encuentraque a mayor tiempo dedicado y con sesiones de seguimiento, los resultados son mejores, aun cuando se haobservado que la plática breve, con énfasis en el abandono del hábito, produce tasas del 5 al 10% deabandono, que pueden llegar a 20 y 36% si se realizan sesiones de reforzamiento.Por otro lado, uno de los principales objetivos que se manejan en relación con el consumo del tabaco yla adicción a la nicotina, es la disminución de la tasa de iniciación en niños y adolescentes, para lo cual esnecesario desarrollar programas que promuevan entre maestros y médicos la necesidad de mantener libresdel humo del tabaco las instituciones donde laboran. Al efecto, es recomendable incluir en la currícula de lascarreras, contenidos educativos sobre tabaquismo.Asimismo son importantes las intervenciones para la prevención y el manejo del consumo de tabaco,especialmente durante la segunda década de la vida. Es importante insistir en la estrategia de las facultadesy escuelas de Medicina formadoras de médicos no fumadores además de ofrecer alternativas de tratamiento.CONCLUSIONESEl consumo de drogas, la conducta antisocial y la violencia son situaciones que las comunidades percibencomo presentes en su vida cotidiana, mostrando un importante grado de conciencia que les permitiría actuarsi contaran con transferencia de tecnología preventiva.La literatura sobre violencia familiar, señala al alcohol como un importante factor de riesgo. En estesentido, los datos obtenidos de una investigación realizada en agencias del Ministerio Público en la ciudadde Pachuca Hidalgo, muestran que el alcohol ha estado presente en actos de violencia tanto por parte de lavíctima, como del victimario, lo cual indica por una parte, una relación de riesgo y por otra, la necesidadde contemplar programas de prevención que apunten tanto a la esfera del consumo como de la violencia.La eficacia del consejo médico para el abandono del hábito tabáquico está comprobada, aunque uno delos obstáculos más importantes continúa siendo el consumo de tabaco entre los profesionales de la salud. Porello, se considera importante incorporar en la currícula de las especialidades médicas, contenidos educativossobre tabaco e insistir en la estrategia de facultades y escuelas formadoras de médicos no fumadores.1 6 2


6La información, elemento esencial para el procesode formulación de políticas en adicciones en MéxicoBlanca M. Villa Contreras SU B D I R E C C I Ó ND E EVA L U A C I Ó N, DI R E C C I Ó NGE N E R A LD E CO O P E R A C I Ó NY DI F U S I Ó NE N AD I C C I O N E SY SA L U D ME N TA L, CONADIC. SE C R E TA R Í AD E SA L U D. MÉ X I C O.José Antonio Tapia Cruz SU B D I R E C C I Ó ND E EVA L U A C I Ó ND E PR O G R A M A SY SE RV I C I O S; DI R E C C I Ó NGE N E R A LD E IN F O R M A C I Ó NY EVA L U A C I Ó ND E L DE S E M P E Ñ O. SE C R E TA R Í AD E SA L U D. MÉ X I C O.I N T R O D U C C I Ó NEn materia de salud, México experimenta una transición caracterizada por el traslape de problemas del rezagoepidemiológico y los considerados emergentes. Los primeros esencialmente prevenibles a través de intervenciones debajo costo y altamente efectivas. Los emergentes, por su parte, incluyen problemas originados, principalmente, por lacreciente exposición a estilos de vida dañinos, por ejemplo, el consumo y adicción al tabaco, alcohol y drogas ilícitas. 1El aumento en el consumo de estas sustancias y sus graves repercusiones para la salud individual, el desarrollofamiliar y social en su conjunto, han dado pie para que en México se formulen políticas que busquen anticipar,prevenir, atender y controlar el problema de las adicciones. El proceso de formulación de políticas públicas pasapor distintas etapas, que van desde la gestión hasta la evaluación. En cada una intervienen diversos actores y sedesarrollan diversos procedimientos; sin embargo, es la información el elemento esencial que permite conocer ydefinir las causas y efectos de los problemas o necesidades que dan pie a la formulación de políticas y que permitela elaboración, implantación y ejecución de acciones concretas, así como su seguimiento y evaluación.En este sentido, este trabajo describe las características de algunos de los sistemas de información disponiblesen México y su utilidad para la generación de los Programas de Acción en Adicciones del Consejo Nacional contra lasAdicciones (CONADIC), vistos como instrumentos concretos de la actual política de salud en adicciones en el país. 2LAS POLÍTICAS PÚBLICASLa actividad gubernamental busca establecer las condiciones que faciliten la perpetuación de la sociedad y crearlas capacidades de desarrollo de los elementos individuales y colectivos que la constituyen, asegurando se brindenlos cuidados comunes y se vigile el cumplimiento de los derechos individuales, y el fortalecimiento del espíritupúblico de sus acciones. Para lograrlo desarrolla actividades funcionales e institucionales. Las primeras, como unfin en sí mismas, buscan cumplir con sus objetivos últimos; mientras que las institucionales tienden al mantenimientoy operación de la administración pública A . En este sentido, la formulación de políticas públicas es una actividadfuncional dado que busca solucionar las necesidades públicas, a partir de la movilización y permanencia de laacción colectiva. El objetivo de las Políticas Públicas es transformar las exigencias de la población en planes,programas o proyectos, con objetivos y metas precisas, concretados a partir de la determinación de los mediosadecuados (instituciones y servicios) y de la asignación de los recursos necesarios. 3ASe define a la administración pública como el conjunto de individuos y órganos que tienen la responsabilidad de conducir la acción del Estado;esta actividad se da al momento en que el Estado actúa, mediante sus órganos estatales o cuerpo de gobierno, a fin de perpetuar y permitirel desenvolvimiento de la sociedad.1 6 3


En México, de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 (PND 2001-2006), las políticas públicasson el conjunto de concepciones, criterios, principios, estrategias y líneas fundamentales de acción, a partir de lascuales la comunidad organizada como Estado decide hacer frente a desafíos y problemas que se consideran denaturaleza pública, 4 como por ejemplo, los relacionados con la salud, la economía, la defensa nacional, la haciendapública, etc. Así, en la formulación de políticas públicas interactúan distintos grupos sociales, a fin de adoptar decisionessobre las acciones que el gobierno desarrollará para solucionar los problemas de naturaleza pública. En este sentidola información se convierte en una herramienta necesaria para sustentar el desarrollo de políticas públicas, además,el conocimiento que proporciona la información, legitima y justifica las decisiones y acciones adoptadas. 5INFORMACIÓN: IMPORTA N C I AY E L E M E N TOS INVOLUCRADOSEl complejo panorama que enfrentan los gobiernos para satisfacer las necesidades colectivas, respetando a la vez losderechos individuales, hace necesario el uso de información a fin de conocer los fenómenos que envuelven a la poblaciónen determinados contextos y para retroalimentar los programas y acciones definidos por una política, haciéndolos másefectivos, eliminando procesos inadecuados e incorporando nuevas opciones de acción. 6 De igual forma, la informaciónapoya la participación ciudadana en todos los niveles del sistema, dado que una población informada sobre los principalesproblemas que la aquejan puede participar e influir más activamente en el proceso de elaboración de la agenda degobierno y en el seguimiento de los programas y acciones que se desarrollan. (Figura 1)Cabe señalar que información no es lo mismo que dato. Dato es el reflejo de hechos directos que derivan deobservaciones empíricas e información es el resultado de un proceso a través del cual los datos se convierten enelementos de valor que permiten, a través del conocimiento de un fenómeno o variable, la toma de decisiones.Esto implica la elaboración de matrices conceptuales que describan los fenómenos contenidos en su ámbito deexplicación, combinado con las posibilidades reales para su aprovechamiento en un momento histórico dado. 7Normalmente la información se agrega en sistemas de información, definidos como el conjunto ordenado desubsistemas o componentes que interactúan entre sí, conforme a reglas establecidas, y cuyo objetivo fundamentales producir información para un sistema mayor –normalmente las organizaciones o instituciones a las que perteneceno sirven–. En los sistemas de información los datos ingresan asociados a determinados conceptos, por ejemplo,defunciones se relacionan con mortalidad en un lugar y periodo determinados; posteriormente se incorporan aunidades estadísticas a través de su captura. La salida de estas unidades es la información específica, la cual debeser congruente, relevante, oportuna, homogénea y confiable, con relación al fenómeno analizado, para su posteriordifusión.El producto de la información es el conocimiento, como experiencia acumulada entre información y toma dedecisiones. El resultado de este proceso es la generación de reglas o asociaciones útiles para el desarrollo de másconocimientos, por ello los sistemas de información no sólo deben transformar cuantitativamente los datos eninformación, sino también incorporar el conocimiento aprendido. Así, la adopción de decisiones racionales implicael uso de información real, suficiente y oportuna.1 6 4


En México, el Sistema Nacional de Información (SNI), coordinado por el Instituto Nacional de Estadística,Geografía e Informática, (INEGI), con base en la Ley de Información Estadística y Geográfica, 8 tiene como objetivos:I) normar el funcionamiento de los Servicios Nacionales de Estadística y de Información Geográfica (SENEIG), II)establecer los principios y las normas conforme a los cuales las dependencias y entidades de la administraciónpública federal deberán ejercer las funciones que les correspondan como partes integrantes de los SENEIG, III)fijar las bases para coordinar la participación y colaboración que corresponda a los gobiernos de las entidadesfederativas y a las autoridades municipales, así como para promover, cuando se requiera, la colaboración de losparticulares y de los grupos sociales interesados, a efecto de mejorar el funcionamiento del SENEIG, IV) promoverla integración y el desarrollo de los Sistemas Nacionales Estadísticos y de Información Geográfica (SINEIG) paraque se suministre a quienes requieran, en los términos de esta Ley, el servicio público de información estadísticay geográfica, y V) regular el desarrollo y la utilización permanente de la informática en los SENEIG.En este contexto, se entiende por SINEIG al conjunto de datos producidos por las dependencias y entidadesde la administración pública federal, los poderes legislativo y judicial de la federación, y judicial del Distrito Federal;además de los generados por las entidades federativas en materia de estadística e información geográfica. Estosdatos, de acuerdo con su estructura conceptual, muestran la interrelación de los fenómenos económicos,demográficos y sociales, y su relación con el medio físico y el espacio territorial. Por su parte, los SENEIG son elconjunto de actividades para la elaboración de estadísticas y de información geográfica que desarrollan lasdependencias anteriores, a excepción de las entidades federativas.Las estadísticas que integra el SNI son las económicas, vinculadas con la programación y ejecución de lapolítica económica del país; las sociales relacionadas con el establecimiento y ejecución de la política social,informando sobre la condición de los diversos grupos poblacionales y sus cambios con respecto a factores comola educación, la salud, el empleo, el ingreso, y la seguridad pública, entre otros; y las estadísticas demográficasque se relacionan con el volumen, estructura, distribución y dinámica de la población en el país y en los estados.Las fuentes de información utilizadas por el SIN son los censos, las encuestas y los registros administrativos —información sobre el funcionamiento de las dependencias que integran los Sistemas Nacionales y Estatales deEstadísticas y de Información Geográfica—.El Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS), componente del SNI, surge de la necesidad de contarcon información para formular políticas y planear el desarrollo de programas y actividades en el campo de la salud.De acuerdo con la Ley General de Salud, 9 corresponde a la SSAconducir este sistema, integrado por las dependencias,organismos e individuos que conforman el Sistema Nacional de Salud (SNS), el INEGI, el Consejo Nacional dePoblación (CONAPO), y por otras entidades de la administración pública relacionadas con este campo. A c t u a l m e n t eel SINAIS reporta información de cuatro subsistemas: i) población y cobertura, que proporciona información sobrepoblación (total, por grupo de edad, de responsabilidad, potencial y usuaria), según institución, a partir de datos delINEGI, CONAPO e instituciones del sector salud; ii) recursos, proporciona información sobre recursos físicos, materiales,humanos y financieros disponibles y sus características dentro de cada institución; iii) servicios, informa sobre la ofertay demanda de los servicios de atención médica y salud pública dentro del SNS, con base, principalmente, en registrosadministrativos; y iv) daños a la salud, que proporciona información sobre la morbilidad y mortalidad entre la población.La morbilidad se capta, dentro del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), por el Sistema Único deInformación para la Vigilancia Epidemiológica (SUIVE), 10 con base en los registros de diagnósticos realizados apacientes en los servicios de salud ambulatorios y hospitalarios, que incluyen información sobre edad, fecha dediagnóstico y de notificación, institución tratante, municipio y entidad federativa. Por su parte, las estadísticas demortalidad, responsabilidad del INEGI, tienen como fuente de datos los certificados de defunción según causa básica,que incluyen información sociodemográfica del fallecido. 11Además de estos sistemas, en relación con las adicciones, en México opera desde 1990 el Sistema de Vi g i l a n c i aEpidemiológica de las Adicciones (SISVEA), que proporciona información: i) continua, de instituciones de salud,sociales y de procuración de justicia relacionadas con las adicciones, ii) de puestos centinelas (unidades de urgenciasdel sector salud), y iii) de encuestas probabilísticas y no probabilísticas. El SISVEA, implementado en 25 ciudades1 6 5


de 18 estados del país, proporciona información sobre los cambios en los patrones de consumo, y ofreceherramientas para la toma de decisiones y la evaluación de programas y servicios. Por su parte, las EncuestasNacionales de Adicciones (ENAs), las Encuestas Nacionales de Salud (ENSAs) y los registros de institucionespúblicas, sociales y privadas, principalmente el Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID), sonimportantes fuentes de información en esta área.Además de estas importantes fuentes de información que apoyan la acción del gobierno, existen otros dosreferentes necesarios al momento de formular políticas de gobierno. El primero es el marco legal-normativo vigenteque guía y legitima los esfuerzos para que, en un estado de derecho, se de la conducción armónica de la sociedad,estableciendo los espacios de acción y de responsabilidad de individuos, sectores y del mismo gobierno. Los planesy programas que las dependencias y entidades de la administración pública desarrollan, como elementos concretosde una determinada política, también forman parte de estos referentes. El segundo, son los mecanismos y procesosque instrumenta el gobierno a fin de conocer las percepciones y aportaciones de la población, en relación conasuntos de interés público.En este sentido y a fin de ejemplificar la importancia de la información en el proceso de formulación de políticas,se realizó un estudio de caso B en relación con la información utilizada por el CONADIC para definir y elaborar losProgramas de Acción: Adicciones Tabaquismo, Alcoholismo y Farmacodependencia, y sobre la que será necesarioconsiderar al momento de ejecutar y evaluar dichos Programas. 12 Para ello se analizó el tipo de información y sus13, 14características, según las etapas de la formulación de políticas.L A INFORMACIÓN SEGÚN ETA PADE FORMULACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICASETAPADE GESTIÓN DE POLÍTICAS O DETERMINACIÓN DE LAAGENDA POLÍTICA 15Todo proceso de formulación de políticas inicia al surgir las necesidades o factores de descontento que, una vezque trascienden a los individuos y son planteados por grupos, sectores sociales o por sus representantes, seconvierten en motivo de atención para el gobierno, el cual inicia la búsqueda de alternativas de solución. Ello implica,en primera instancia, se conceptualice y describa el problema en cuestión; que en el caso de las adicciones selogró a partir del análisis del panorama epidemiológico.La descripción epidemiológica de las adicciones consistió en proporcionar información sobre las condiciones desalud de la población y sobre sus determinantes a nivel poblacional, considerando la distribución geográfica de loseventos, y las características sociodemográficas de la población involucrada. 16 La información se obtuvo del SINAIS,las ENAs, las ENSAs, de los reportes del SISVEA y del SRID, así como de diversas investigaciones en gruposespecíficos (estudiantes, migrantes, trabajadoras sexuales y niños de la calle, entre otros). Estas fuentes establecenque las adicciones en México, desde hace varias décadas, 17 son un grave problema de salud pública, no sólo por eldaño que provocan a nivel individual o clínico, sino también en los campos social, económico y político del país.Esta situación se refleja en los Programas de Acción en Adicciones, donde se establece que el tabaquismo,por ejemplo, es un problema prioritario debido a su alta incidencia y a su estrecha relación con las afeccionescardiovasculares y los tumores malignos, principales causas de morbilidad y mortalidad en el país. 18 Según la ENA1998, la prevalencia de fumadores entre los 12 a 65 años de edad del área urbana fue de 28% (43% hombres y16% mujeres), mientras que el porcentaje más alto de fumadores (38%) se concentra en el grupo de 18 a 29 añosde edad. Otro hallazgo importante es el incremento del consumo de tabaco en los menores de edad (9% del totalde fumadores) con un alto riesgo de convertirse en dependientes al llegar a la mayoría de edad. 19Por otra parte, el abuso de bebidas alcohólicas C y la dependencia al alcohol, se estima provocan el 9.3% deltotal de años de vida saludable perdidos. 20 Las enfermedades asociadas al consumo de alcohol que más pérdidasprovocan son: cirrosis hepática (39%), dependencia alcohólica (18%), lesiones por accidentes de vehículos deBCTécnica de investigación que permite centrar la atención en alguna institución, proceso o persona considerada típica o que se elige intencionalmente,para obtener información amplia y profunda sobre los diversos aspectos, manifestaciones y situaciones que ha tenido o tiene el caso que se estudia.Este tipo de estudio permite, bajo determinadas circunstancias, generalizar para otros casos aquellos elementos o situaciones considerados comunes.Bebida alcohólica es definida como toda aquella bebida que contenga alcohol etílico en una proporción de 2 y hasta 55% en volumen.1 6 6


motor (15%) y homicidios (10%). La ENA1998, reportó que 12% de los hombres y 0.6% de las mujeres entre 18y 65 años presentan síndrome de dependencia al alcohol, y que el consumo de alcohol per cápita se incrementóde 3.5 litros por persona en 1974 a 3.9 litros en 1984.Por su parte, en México el consumo de drogas ilícitas D es menor que en otros países, sin embargo, su uso presentaun incremento considerable, sobre todo por la aparición de nuevas sustancias psicoactivas, formas de uso y patronesde consumo. 21, 22 De acuerdo con la ENA1998, la prevalencia del consumo de drogas ilícitas entre la población mayorde 12 años es de 5% (11% en hombres y 0.9% en mujeres). En el Programa de Acción contra la Farmacodependenciase señala que la droga más utilizada es la cocaína (prevalencia de 43%), desplazando a la mariguana y los inhalables 23y que del total de defunciones notificadas al SISVEAen 1999, el 20% se produjeron bajo la influencia de alguna droga,destacando la asfixia (20% del total de estas muertes), atropellamiento (20%), choque de vehículo de motor (17%),intoxicación (14%) y herida por arma de fuego (13%). 24Además de esta información, la participación de la población es un factor importante para determinar la política desalud en adicciones; sin embargo, y debido a la diversidad de necesidades e intereses de la sociedad, la interacción entreEstado e individuos implica la búsqueda de opciones viables que permitan representar los intereses de los actoresinvolucrados. Para el caso de las adicciones, la etapa de gestión de políticas se fortaleció gracias a la Consulta Ciudadanarealizada por la SSAa inicios de 2001, con la que se obtuvo información acerca de las principales demandas de la poblacióny del rumbo que debía seguir dicha política. En esta consulta se obtuvieron más de 22 mil propuestas, de ellas, 1,950 serelacionaron directamente con el problema de las adicciones, cuyas recomendaciones y conclusiones más importantesfueron: fortalecer las acciones de prevención, atención y rehabilitación de las adicciones, mejorar la capacidad de respuestadel sistema con más y mejores recursos, fortalecer los procesos de coordinación interinstitucional y la participación de lapoblación, así como utilizar los avances tecnológicos para fortalecer los programas contra las adicciones.Además de estas aportaciones, existe una interacción permanente entre instituciones, organismos y gruposorganizados, públicos y privados, dedicados a la atención de las adicciones que permite, con base en la información,sustentar la definición de prioridades y acciones. Entre las instituciones y organismos públicos obligados a realizaractividades de prevención, atención y control de las adicciones destacan: el Instituto Mexicano del Seguro Social;Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; Sistema Nacional para el DesarrolloIntegral de la Familia, Petróleos Mexicanos, Secretaría de Educación Pública y Centros de Integración Juvenil. Porotra parte, las actividades de formación y capacitación, así como de atención y rehabilitación son apoyadas porinstituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México; Universidad Autónoma Metropolitana; UniversidadAutónoma de Morelos; Universidad Veracruzana, entre otras y por organismos, fundaciones y grupos organizadosdel sector privado como Alcohólicos Anónimos 24 horas; Narcóticos Anónimos; Drogadictos Anónimos, FundaciónAzteca y Monte Fénix, entre otros.Todos estos actores son coordinados por el CONADIC, que además se apoya de otras áreas de la SSAquerealizan acciones en la materia como la Dirección General de Epidemiología, la Dirección General de Promociónde la Salud y algunos Institutos Nacionales de Salud. También es importante resaltar la creación de ConsejosEstatales contra las Adicciones en todos los estados del país y de 846 Consejos Municipales Contra las A d i c c i o n e s(35% del total de municipios del país).A partir de esta información y de las aportaciones de la población, el CONADIC, como órgano rector en lamateria a nivel nacional, definió una primera agenda política de salud en adicciones, la cual consiste en promovery apoyar las acciones de los sectores público, social y privado tendientes a la prevención y atención de los problemasde salud pública causados por la adicción al alcohol, tabaco y la farmacodependencia.DESe considera drogas ilícitas, de acuerdo con la Ley General de Salud, el opio preparado para fumar, heroína, sus sales y preparados, cannabissativa, índica y americana o mariguana, adormidera (papaver somniferum), coca (papaver bactreatum y erithroxilon novogratense), en cualquierade sus formas, derivados o preparaciones. (Artículo 237 de la Ley)Se entiende por farmacodependencia o drogadicción a la dependencia o adicción a una o más sustancias psicoactivas. Por su parte, una sustanciapsicoactiva, también denominada psicotrópica o droga, es la sustancia que altera algunas funciones mentales y a veces físicas, que al ser consumidareiteradamente tiene la posibilidad de dar origen a una adicción. Estos productos incluyen las sustancias, estupefacientes y psicotrópicos clasificadosen la Ley General de Salud, aquellos de uso médico, uso industrial, los derivados de elementos de origen natural, los de diseño, así como el tabacoy las bebidas alcohólicas.1 6 7


ETAPADE FORMULACIÓN DE POLÍTICASDespués de definir la agenda de gobierno comienza la fase de formulación de políticas que busca determinar laviabilidad de las opciones o alternativas existentes. Estas opciones son el eslabón entre la política preliminar y lasacciones concretas que habrán de desarrollarse a partir de determinar la viabilidad política, legal, económica ytécnica de cada opción plasmada en planes o programas, con objetivos y metas a alcanzar e instrumentos a utilizar.El análisis de viabilidad, por lo tanto, consiste en evaluar cuantitativa y cualitativamente los costos, los beneficiosy las herramientas involucradas en cada una de las opciones existentes.La viabilidad política incluye la valoración del plan, programa o proyecto en términos de su ajuste a lasexpectativas de los actores involucrados y su aportación al cumplimiento de los objetivos de gobierno. La viabilidadpolítica de los Programas de Acción diseñados por el CONADIC se obtuvo al considerar la voluntad de los actoresinvolucrados para hacer o dejar de hacer acciones relacionadas con la lucha contra las adicciones, así como sucontribución a las metas planteadas en el PND y el PNS 2001-2006. Ello permitió al CONADIC definir los espaciosde acción y responsabilidad de los individuos y sectores de la sociedad, incluyendo el suyo propio, a fin de apoyara través de estos programas el cumplimiento de los objetivos esenciales de gobierno en materia de adicciones, enconcordancia con los ejes rectores de la actual política de desarrollo social y humano. Las estrategias y líneas deacción planteadas en los programas de acción en adicciones buscan: i) elevar el nivel de bienestar de la poblacióncon acciones que permitan mejorar su nivel de salud y reducir los daños asociados a las adicciones; ii) disminuirlas desigualdades e inequidades entre grupos poblacionales, incorporando un enfoque de género y atendiendo alos grupos más vulnerables; iii) fomentar el empoderamiento de la población, a partir de una mayor difusión deinformación y del fortalecimiento de la percepción de riesgo de las adicciones favoreciendo la adopción de estilosde vida saludables; iv) lograr la participación solidaria, fortaleciendo la coordinación interinstitucional que mejorela respuesta social organizada en contra de las adicciones, y v) generar confianza en la población hacia susinstituciones de gobierno, a partir de la retroalimentación y la rendición de cuentas sobre los avances en la ejecuciónde los programas y el mejoramiento de las condiciones de salud de la población.La factibilidad legal-normativa, consiste en lograr que los planes, programas y acciones de gobierno se ajusteny sustenten en las directrices del marco legal-normativo del Estado. En este sentido, en el campo de la salud existeun amplio conjunto de leyes, normas, decretos y reglamentos que regulan sus acciones, y que abarcan desde elcumplimiento del derecho a la protección de la salud de los individuos hasta la conducción de la prestación deservicios, y la definición de mecanismos de coordinación. Para el caso específico de las adicciones estosordenamientos ubican a los programas contra el tabaquismo, el alcoholismo y la farmacodependencia como materiasde salubridad general, atribuyendo a la SSA, a través del CONADIC, la conducción de las políticas y las accionestendientes a enfrentar y dar solución a estos problemas, sentando las bases para que en coordinación con losgobiernos estatales y la sociedad en su conjunto se desarrollen los planes y programas correspondientes. En estesentido, los Programas contra las Adicciones se ajustan en su totalidad a este marco legal-normativo, el cual,además le confiere al CONADIC atribuciones para establecer nuevas normas y reglamentos que se ajusten a lasnecesidades actuales en la materia con apego a las disposiciones legales vigentes.Por otra parte, el análisis de factibilidad económica busca determinar, para cada una de las opciones de políticaexistentes, el volumen de recursos monetarios que se requieren para ejecutarlas, a fin de elegir la opción más adecuada;así como proyectar los beneficios e impacto en relación a las metas establecidas. En el caso de las adicciones esnecesario estimar los costos de los programas de prevención, atención y rehabilitación, considerando fuentes definanciamiento y procesos de distribución y ejercicio de los recursos, y los beneficios que se pretenden obtener, sinembargo, y dado que el problema de las adicciones es un fenómeno que trasciende el ámbito de la salud al involucrarsectores como el económico, es necesario considerar sus posibles efectos en estas áreas.Por esta razón, los formuladores de los Programas de Acción en Adicciones requieren de información relevante,coherente y oportuna que les permita adoptar las alternativas más viables y con los mayores impactos, considerandolos beneficios directos e indirectos de tal decisión. Parte de esta información se encuentra en las estadísticaseconómicas y administrativas, pero además es necesario desarrollar procesos específicos que permitan obtener1 6 8


datos primarios. En los Programas de Acción del CONADIC se analizó la viabilidad económica con base en eldesarrollo histórico de los programas y los presupuestos asignados; sin embargo, y de acuerdo con estos mismosProgramas, el reto es lograr que el presupuesto destinado a las adicciones sea más equitativo entre entidades eincorpore a la sociedad en su ejecución y financiamiento.Finalmente, el análisis de factibilidad técnica, busca determinar la disponibilidad de los medios y recursosexistentes y prever los necesarios para implementar los planes, programas o proyectos. Para ello es indispensablecontar con información sobre inventarios de recursos físicos, materiales, de equipo y de recursos humanos, segúnsu distribución espacial y sus características funcionales, además, en relación con los recursos humanos, debeproporcionar datos sobre perfiles profesionales, niveles de preparación, puesto y necesidades de capacitación.Esta información, al ser relacionada con los volúmenes de población a atender y con la identificación de áreasprioritarias permite elegir las opciones más convenientes.En los Programas de Acción en Adicciones, este análisis permitió identificar carencias de recursos institucionales(humanos, físicos y materiales), y la desigualdad de infraestructura y servicios de tratamiento que se reporta entre estados.Apartir de ello los Programas definen estrategias y líneas de acción que favorecen la participación de las institucionespúblicas y organizaciones privadas relacionadas con las adicciones a fin de disminuir el posible impacto de estas carenciasen la ejecución y en los resultados previstos, buscando aumentar la capacidad de respuesta del CONADIC.Con base en estos principios y mecanismos, el CONADIC elaboró los Programas de Acción: A d i c c i o n e sTabaquismo, Alcoholismo y Farmacodepencia que, como instrumentos de política, buscan contribuir al logro de losobjetivos y metas establecidos por el sector salud en la presente administración.I N S T R U M E N TOS DE POLÍTICA: LOS PROGRAMAS DE ACCIÓN EN A D I C C I O N E SPROGRAMA DEACCIÓN: ADICCIONES / TABAQUISMOEl objetivo de este Programa es establecer el marco programático que contribuya con el P N D y el PNS 2001-2006,mediante acciones de la sociedad organizada, tendientes a reducir el deterioro causado por el tabaquismo, así comosu impacto en la salud de los individuos y de las familias, en la productividad y en el desarrollo económico y en lacalidad de vida de los individuos. La visión del Programa es trabajar por una sociedad mejor informada y corresponsable,menos permisiva ante esta adicción. Es decir, que en la sociedad fumar sea cada vez más costoso y menos bienvisto, donde el respeto a las disposiciones legales sea por convicción y el tabaquismo deje de representar el costoque ahora tiene. Su misión, por su parte, es contribuir a elevar los niveles de salud de los mexicanos a través deacciones de investigación, prevención, tratamiento, control, y desarrollo de recursos humanos.Con relación a los retos del actual sistema de salud, el Programa prevé favorecer la equidad al asegurar la atencióna los grupos más vulnerables y de mayor riesgo —población pobre con bajo nivel educativo, mujeres, adolescentes yniños—. Para mejorar la calidad en la atención desarrollará acciones de capacitación para que el personal de saludbrinde tratamientos adecuados, evitando la discriminación y el daño a la dignidad de los fumadores. Además, el programaapoyará la generación de políticas fiscales saludables, al eliminar los incentivos al consumo de tabaco y redistribuyendolos recursos obtenidos por impuestos al tabaco a actividades de prevención, tratamiento y control. Para cumplir con suobjetivo, el Programa estableció 17 estrategias, 22 líneas de acción y 119 metas.Programa de Acción: Adicciones A l c o h o l i s m oSu objetivo es disminuir la prevalencia del alcoholismo, los daños a la salud, los problemas psicológicos, económicosy sociales asociados al abuso del alcohol, brindando tratamiento oportuno a quienes lo padecen. La visión del CONADICen este Programa es mejorar la capacidad de respuesta del sistema de salud para la atención, prevención y tratamientode los problemas relacionados con el consumo de alcohol, a través de un esquema de participación social que permitaenfrentar los retos de equidad, calidad y protección financiera. Las acciones de este Programa, al igual que las detabaquismo y farmacodependencia, se apegan a los componentes estratégicos del PNS 2001-2006, a fin de vincularla prevención y el tratamiento con el contexto general de desarrollo del país. El Programa establece 10 estrategias,31 líneas de acción y 88 metas.1 6 9


Programa de Acción: Adicciones FarmacodependenciaSu objetivo es reducir la prevalencia del consumo de drogas lícitas e ilícitas, fomentar una vida saludable y elimpacto de la salud de la población en la productividad y el desarrollo económico del país. La misión del CONADIC,con este programa, es contribuir a elevar los niveles de salud de los mexicanos con acciones de prevención,tratamiento, rehabilitación, control sanitario, formación de recursos humanos, y participación social y comunitaria,poniendo especial énfasis en los sectores más vulnerables. El Programa desarrollará acciones para ofrecer servicioscon equidad, que mejoren la calidad de los servicios, asegurando el empleo de los avances tecnológicos y el respetoa la dignidad humana, sentando las bases para proteger financieramente a la población afectada por estosproblemas. Para lograr esto, el Programa establece 17 estrategias, 44 líneas de acción y 118 metas.En los tres Programas de Acción las estrategias, líneas de acción y metas se distribuyen con base en lossiguientes rubros rectores:I )I I )N o r m a t i v i d a . dAgrupa elementos y mecanismos que aseguran la aplicación y vigilancia de la normatividad relacionadacon la prevención, el tratamiento y el control de las adicciones, y la actualización y emisión de nuevos lineamientosy disposiciones legales-normativas encaminadas a proteger a la población de los efectos de las adicciones.P r e v e n c i ó n. Agrupa actividades relacionadas con la prevención de las adicciones y de los daños asociados. Buscadesalentar el consumo de drogas modificando la percepción actual de riesgo, fomentar la participación de la sociedaden acciones preventivas, crear sistemas de información y comunicación que permitan a la población, sobre todo lavulnerable, disponer de alternativas para adoptar estilos de vida saludables.I I I ) Tr a t a m i e n t o. Agrupa aspectos que regulan la prestación de servicios de tratamiento (oportuno, eficaz y de calidad),el incremento de la cobertura, la estandarización de criterios de diagnóstico, el desarrollo e incorporación de modelosde atención adecuados y eficaces que disminuyan los costos, y la formación, capacitación y actualización derecursos humanos.I V ) I n v e s t i g a c i ó . nIncorpora aspectos que permiten incrementar el conocimiento de las adicciones a partir de la formulaciónV )y apoyo de investigaciones sobre tendencias de consumo, factores protectores y de riesgo y sobre efectos en lasalud, y la actualización y fortalecimiento de sistemas de información epidemiológica —Observatorio Epidemiológicoen Drogas, SISVEAy SRID—.E v a l u a c i ó n. Incluye el desarrollo de modelos y procesos de evaluación y seguimiento de los programas, aportandoinformación para retroalimentar las políticas y para la toma de decisiones y gerencia de los servicios.Es importante mencionar que además de estos rubros, en los Programa de Acción: Adicciones Alcoholismo yAdicciones Farmacodependencia se hace énfasis en los siguientes componentes rectores: i) formación de recursoshumanos; ii) participación de la comunidad; iii) coordinación interinstitucional; iv) equidad en la implementación delPrograma; v) información y orientación, y vi) cooperación internacional.De acuerdo con estos programas el cumplimiento de cada una de las metas es variable, dependiendo del tipode acción de que se trate, sin embargo todas se habrán alcanzado en el 2006. Su seguimiento lo realizará elCONADIC, así como otras áreas de la SSAy fuera de ella.Etapa de ejecución de políticasUna vez que la política se concreta en un plan o programa da inicio la etapa de ejecución, la cual consiste entransformar las estrategias y líneas de acción en tareas concretas que den cumplimiento a los objetivos y metasestablecidas. En esta etapa se estructuran los procesos, se definen, en los distintos niveles de ejecución (centraly operativo) a los responsables, y se asignan los recursos necesarios, a partir del desarrollo de planes y cronogramasde trabajo que establecen el flujo y la secuencia a seguir para el adecuado desarrollo del programa.En este sentido, la implementación de procesos de supervisión, seguimiento y control permiten valorar el gradoen que la ejecución y la planeación se ajustan al cumplimiento de metas y objetivos, permitiendo detectar desviacionesy la implementación de las adecuaciones necesarias. Estos procesos requieren de la recolección rutinaria de informaciónque permita realizar estas valoraciones. Los registros administrativos de las instituciones públicas y privadas, constituyen1 7 0


una de las fuentes principales de información sobre la ejecución de un programa, dado que registran datos sobrepoblación, recursos y servicios. Además, durante la ejecución es necesario desarrollar procesos de recolección,captura, análisis de datos que el sistema normal no aporta, como por ejemplo información sobre acuerdos decoordinación, satisfacción de usuarios, etc. El análisis de esta información constituye una valiosa herramienta parac o n d u c i r, rectificar o replantear las acciones, además la retroalimentación entre los operadores de los programasproduce mayores logros y beneficios.Etapa de evaluación de políticasLa última etapa consiste en la evaluación expost o d ei m p a c t o del programa implementado como parte de una políticaespecífica. Esta requiere de un periodo suficiente para determinar en que medida se cumplieron las metas y losobjetivos de los programas, así como para valorar cuales resultados pueden ser atribuidos directamente a las accionesimplementadas, para ello es necesario retomar la información utilizada durante las primeras etapas de la formulaciónde políticas, lo que permite contar con datos basales, a fin de evaluar el impacto obtenido a través del tiempo. Parael caso específico de las adicciones, la información epidemiológica utilizada para describir y valorar la magnitud delproblema permite, en la etapa de evaluación, comparar los cambios en la morbilidad y mortalidad asociados a lasadicciones en diferentes momentos. Esta información, como se comentó, se obtiene de los sistemas de informaciónde daños a la salud existentes en el país; sin embargo, algunas veces es necesario complementar estos sistemascon estudios ad hoc que reporten información sobre los cambios en el panorama epidemiológico y sobre la percepciónde la población y de los prestadores de servicios.De igual forma, la evaluación expost o de impacto, debe valorar el cumplimiento global de las metas y objetivosplasmados, así como el manejo presupuestal y administrativo de los recursos empleados en el programa, ofreciendoinformación que permita describir los factores que incidieron en su desarrollo. Esta información se obtiene de los sistemasadministrativos que operan las distintas dependencias, instituciones y organizaciones encargadas de ejecutar los programas.Por otra parte, además de la valoración cuantitativa de los alcances del programa, la evaluación final puede complementarsecon análisis cualitativos utilizando entrevistas a informantes claves (incluyendo a la población beneficiada), entrevistas aprofundidad, grupos focales, etc. Con esto es posible documentar los aspectos exitosos relacionados con la operacióndel programa, los beneficios alcanzados, las limitantes y obstáculos que se enfrentaron en todas las etapas de la formulaciónde políticas, así como su apego y coherencia con las disposiciones del marco legal-normativo vigente. En su conjunto,esta información permite presentar un panorama integral de los alcances de una política.Discusión y conclusionesEn la medida en que la reorientación de las actividades en adicciones del sector salud se sustenta en la valoraciónde la magnitud del problema y en las necesidades de la población y de la sociedad en general, se hace necesariomejorar la capacidad institucional, lo cual hace necesario contar con una base sólida de información que permitaconformar la agenda de gobierno en salud con el mayor grado posible de sustentación objetiva. Cobra importancia,por lo tanto, la conceptualización y puesta en marcha de procesos de generación y análisis de información queapoyen la toma de decisiones referida a la formulación de políticas, como a la gestión estratégica de los programasde acción producto de esta política.A partir de esto se puede observar que la elaboración de los Programas de Acción en Adicciones, generadospor el CONADIC, responde a la actual política de salud del gobierno federal, en relación con su ajuste entrenecesidades de salud y la definición de acciones y metas concretas, lo cual fue posible al considerar, por una partela información sobre el contexto epidemiológico de las adicciones en México, y por la otra, al incorporar las opiniones,sugerencias y propuestas emitidas por la población que participó en la Consulta Ciudadana y de los actores quecotidianamente realizan acciones en este campo.También debe destacarse que la actual situación del sistema de salud en materia de adicciones es producto desu evolución histórica y de las adecuaciones al marco legal- normativo, lo que ha permitido que el CONADIC seconstituya como órgano rector en la materia a nivel nacional, y que gracias a esta atribución haya podido desarrollar1 7 1


los Programas de Acción en Adicciones como herramientas a partir de las cuales la comunidad organizada hace frentea los problemas y desafíos que implican las adicciones en el país.El proceso de formulación de políticas en adicciones se ha favorecido de los avances del Sistema Nacional deInformación y de los subsistemas que lo integran, específicamente el Sistema Nacional de Información en Salud; sinembargo, es necesario fortalecerlo aún más a fin de constituir un sistema único, integrador, moderno, flexible, confiable,oportuno y dinámico, que integre un mayor volumen de información sobre adicciones. De igual forma, los registrosadministrativos son indispensables al momento de estructurar los programas, por lo cual es necesario fortalecer estasherramientas a fin de mejorar la disponibilidad de datos que retroalimenten al personal en los diferentes niveles deoperación de los Programas de Acción y sirvan a los procesos de planeación, ejecución, evaluación y toma de decisiones.Apartir de ello, es necesario coordinar acciones interinstitucionales que fortalezcan y amplíen la cobertura delSistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones y del Sistema de Reporte de Información en Drogas, a fin degenerar datos a nivel poblacional, y no sólo de casos registrados en las instituciones de atención. De hecho, un pasoimportante es convertir al Observatorio en una herramienta que integre los sistemas existentes, los resultados de lasencuestas nacionales que abordan el problema de las adicciones y los registros administrativos de las diversasinstituciones involucradas, con el fin de brindar información oportuna, confiable, representativa y de calidad, en losniveles local, jurisdiccional, estatal y nacional, permitiendo evaluar regularmente la naturaleza y magnitud del uso yabuso de drogas, así como los problemas asociados que afectan a la población, y la adopción de acciones concretasde prevención, tratamiento y control de las adicciones.El fortalecimiento del Observatorio, como sistema único de información, permitiría unificar esfuerzos, evitarduplicidades, reducir costos e involucrar a los tomadores de decisiones, responsables de programas, prestadores deservicios, académicos e investigadores y a la sociedad en general.REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS1 World Health Organization. The global burden of disease and injury series. Vol. I. OMS, Ginebra 2000.2 Secretaría de Salud. Programa Nacional de Salud 2001-2006. México 2001: 73-773 Guerrero O. Principios de administración pública. Escuela Superior de Administración Pública. Colombia 1997.4 Poder Ejecutivo Federal. Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006. México 2001: 46-47.5 Lindblom. El análisis para la formulación de políticas públicas. En: El proceso de elaboración de políticas públicas. México, Porrúa 1991: 19-27.6 Secretaría de Salud. Programa de Acción: Sistema Nacional de Información en Salud 2001-2006. Secretaría de Salud. México 2002: 29-357 Secretaría de Salud. Cuadernos de Salud. Las estadísticas en salud: una perspectiva integral. Secretaría de Salud. México, Septiembre 1994.8 Presidencia de la República. Ley de información estadística y geográfica. Diario Oficial de la Federación. México, 30 de diciembre de 1980.9 Secretaría de Salud. Ley General de Salud. En: Agenda de Salud. 3a edición. Ediciones Fiscales ISEF, México, 2002.10 Norma Oficial Mexicana NOM-017-SSA2-1994, para la vigilancia epidemiológica. Diario Oficial de la Federación. México, 3 de septiembre de 1999.11 Secretaría de Salud. Programa de Acción: Sistema Nacional de Información en Salud 2001-2006. Secretaría de Salud. México 2002: 13-18.12 Rojas SR. Investigación social, teoría y praxis. Colección Folios Universitarios. 4ta Edición. Plaza y Valdés. México 1989: 143.13 Cardozo-Brum M. Análisis de políticas de salud ¿un área nueva?. Salud Publica Mex 1989; 31:703-70714 Gill Walt. An introduction to process and power. Health Policy. 1988: 40-52.15 Cardozo-Brum M. Análisis de políticas de Salud, ¿un área nueva?. Salud Publica Mex 1989; 31:703-70716 Norma Oficial Mexicana NOM-017-SSA2-1994 para la vigilancia epidemiológica. Diario Oficial de la Federación 3 de septiembre de 1999, México.17 Poder Ejecutivo Federal. Programa Nacional de Salud 1984-1988. México, 1984: 212-215.18 Secretaría de Salud. Programa de Acción: Adicciones Tabaquismo. Consejo Nacional contra las Adicciones, Secretaría de Salud. México 2001.19 Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones. Secretaria de Salud. México 1998.20 Secretaría de Salud. Programa de Acción: Adicciones Alcoholismo. Consejo Nacional contra las Adicciones, Secretaría de Salud. México 2001.21 Secretaría de Salud. Salud: México 2001. Secretaría de Salud. México 2002: 142-143.22 Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-1999 para la prevención, tratamiento y control de las adicciones. Diario Oficial de la Federación 15 deseptiembre de 2000, México.23 Secretaría de Salud. Dirección General de Epidemiología. Sistema de Vigilancia Epidemiológica en Adicciones. México, 2000.24 S e c r e t a r í ade Salud. Programa de Acción: Adicciones. Farmacodependencia. Consejo Nacional contra las Adicciones, Secretaría de Salud. México 2001.1 7 2


Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA)RESPONSABLES ANIVEL FEDERAL Y EN LAS ENTIDADESAutoridades normativasD r. Roberto Tapia Conyer • Subsecretario de Prevención y Protección de la SaludD r. Pablo Kuri Morales • Director General de EpidemiologíaDra. Patricia Cravioto Q. • Directora de Investigación y EvaluaciónDra. Ma. Esperanza García R. • Subdirectora de Investigación y EvaluaciónDra. Blanca Estela Fernández • Coordinadora Nacional del SISVEADra. Blanca de la Rosa Montaño • Jefe del Área de Proyectos EspecialesIng. Fernando Galván • Jefe de Análisis y Modelaje MatemáticoA g u a s c a l i e n t e sBaja CaliforniaBaja California SurC a m p e c h eC o a h u i l aC o l i m aC h i a p a sC h i h u a h u aDistritto FederalD u r a n g oD r. Daniel Traconis Ramos • Coordinador Estatal SISVEA/ Subdirector de Prevención y Control de Enfermedades REDSSAPsic. Humberto Muñoz Ponce • Coordinador de la Ciudad SISVEAen A g u a s c a l i e n t e sD r. Enrique Navarro Valle • Coordinador Estatal SISVEA/ Jefe del Departamento de Epidemiología EstatalD r. Ignacio Benedicto Reyes Águila • Coordinador de la Ciudad SISVEAen MexicaliDra. María Trinidad Romero • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen EnsenadaC. Espriridión Juárez Cruz • Coordinador de la Ciudad SISVEAen Ti j u a n aD r. Mauricio Bernal • Coordinador Estatal SISVEA/ Subdirector de Salud de la MujerPsic. Martha Zaida • Responsable del Módulo de Salud Mental en La PazPsic. Georgina Beltrán Hernández • Responsable del Módulo de Salud Mental en Los CabosDra. Carmen Cuevas Narvaez • Jefe de Oficina REDSSADra. Xóchitl Poot López • Directora del Área de Medicina del Centro de Atención Juan Vida NuevaDra. Elizabeth Mellado Moya • Epidemióloga EstatalD r. Benjamín Eloy ChapaD r. Martín Rizo Puente • Coordinador Estatal del Programa de Prevención y Control de las A d i c c i o n e sLic. Juan José Novela Vázquez • Responsable de Informática del Depto. de Promoción y Educación para la Salud de Nivel EstatalDra. Leticia Jarquín Estrada • Epidemióloga EstatalLic. Rubí Ruíz Palacios • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen Tuxtla GutiérrezLic. Marisol Molina Torres • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen Ta p a c h u l aLic. Rosa Carmina Leos Cobos • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen San Cristóbal de las CasasD r. Javier Árias Ortíz • Coordinador Estatal SISVEA/ Subdirector de Epidemiología a Nivel EstatalD r. Cesar Sandoval Cázares • Coordinador de EpidemiologíaT.S. Dulce Ma. Patricia López • Coordinadora del Área Médica / Responsable del SISVEADra. Gabriela del Socorro Cantú García • Subdirectora de Epidemiología y Medicina Preventiva / Coordinadora Estatal del SISVEADra. Ana María Fajardo Gómez • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen Durango1 7 3


Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA)RESPONSABLES ANIVEL FEDERAL Y EN LAS ENTIDADES (CONTINUACIÓN)G u a n a j u a t oG u e r r e r oH i d a l g oJ a l i s c oEstado de MéxicoM o r e l o sN a y a r i tNuevo LeónO a x a c aP u e b l aQ u e r é t a r oQuintana RooSan Luís PotosíS i n a l o aS o n o r aTa b a s c oTa m a u l i p a sT l a x c a l aVe r a c r u zYu c a t á nZ a c a t e c a sLic. María Teresa Ortega • Coordinadora Estatal del SISVEA/ Responsable del Programa de Salud MentalLic. Olga Josefina Jiménez Horta • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen San Francisco del RincónLic. Lilia Ruth Moreno Macías • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen LeónLic. María Teresa Romero • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen San Miguel A l l e n d eLic. Martha Adriana Vargas • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen GuanajuatoQuim. Isaac Ibañez Cortés • Responsable del Programa de Prevención y Control de las A d i c c i o n e sDra. Marcela Rivera Contreras • Responsable del Programa de Prevención y Control de las Adicciones de la Jusirdicción 07 de A c a p u l c oDra. Crispina Verduzco Solís • Subdirectora de Epidemiologia / Coordinadora Estatal del SISVEAE E S PMaría Teresa Tristan Muñíz • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen PachucaLic. María Cristina Santoscoy Gutiérrez • Comisionada del Consejo Estatal contra las Adicciones / Coordinadora Estatal del SISVEADra. Marisela Esparza Rodríguez • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen JaliscoD r. Miguel Ángel Martínez P. • Jefe del Departamiento de EpidemiologíaD r. Alfredo Nava • Coordinador SISVEA E s t a t a lD r. Fabio Silagua Silva • Epidemiólogo EstatalPsic. Eréndira García A. • Responsable del SISVEAD r. Carlos Orlando Villamisar Arciénegas • Epidemiólogo EstatalPsic. Perla Alicia López G. Responsable del SISVEAD r. José A. Palacios Isaac • Coordinador Estatal de Salud MentalD r. Federico Cortés • Responsable del SISVEAD r. Juan José Roque Segovia • Coord. Est. de Ciudad SISVEA / Jefe del Prog. Est. de Salud Mental y PsicosocialD r. Rubén Coronado García • Coordinador Estatal del SISVEA/ Jefe del Departamento de Epidemiología EstatalDra. Irene Cortés Carrillo • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen OaxacaD r. Jesús Rubén Huerta de Gante • Epidemiólogo EstatalD r. Alejandro Jiménez Espinoza • Epidemiólogo Jurisdiccional de A t l i x c oD r. Jaime Ponce Alcocer • Coord. Estatal de la Ciudad SISVEA/ Com. del Consejo Estatal contra las A d i c c i o n e sLic. Oscar Novella • Coordinador de la Ciudad SISVEAen QuerétaroD r. Mario Urzua • Coordinador Estatal SISVEA/ Epidemiólogo EstatalDra. Teresita Cruz Moreno • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen CancúnLeobardo Lezama Salgado • Coordinador de la Ciudad SISVEAen ChetumalD r. Héctor Marroquín Segura • Director de Políticas y Calidad en Salud / Secretario Técnico del CECAD r. José de Jesús Méndez Lira • Coordinador de la Ciudad SISVEAen San Luís PotosíDra. Jesús Ofelia Cárdenas Medina • Responsable del SISVEAD r. José Luís Peterson Beltrán • Coordinador Estatal SISVEA/ Director Gral. de Salud Mental en el Edo. de SonoraD r. Oscar Torres Fiel • Coordinador de la Ciudad SISVEAen Agua PrietaD r. Gregorio Moreno Contreras • Coordinador de la Ciudad SISVEAen NogalesD r. Carlos Mario de la Cruz Gallardo • Epidemiólogo EstatalS r. Mauricio Morales Ortega • Programa de Prevención y Control de las A d i c c i o n e sD r. Alfredo Rodríguez Trujillo • Coordinador Estatal SISVEA/ Epidemiólogo EstatalD r. José Luís Robles López • Coordinador de la Ciudad SISVEAen MatamorosPsic. Guadalupe Caballero Gutiérrez • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen Nuevo LaredoD r. Miguel Ángel López Álvarez • Coordinadora de la Ciudad SISVEAen ReynosaDra. Rosa Elvia Montreal H. • Subdirector de EpidemiologíaDra. Virginia Sánchez Cordero • Responsable Estatal del Programa de A d i c c i o n e sDra. Dulde Ma. Espejo G. • Epidemióloga EstatalPsic. Juan Carlos Fuentes P. • Resp. Jur. de Promoción de la Salud y del Programa de Prevención y Control de las Adicciones y Salud MentalLic. Gabriela Molina Morín • Coordinadora Estatal SISVEA/ Responsable del Programa de A d i c c i o n e sD r. Miguel Quintal Valladares • Coordinador de la Ciudad SISVEAen MéridaLic. Patricia Vargas Romo • Responsable del SISVEAD r. Oscar Saucedo Quintaro1 7 4


Sistema de Reporte de Información en DrogasINSTITUCIONES PARTICIPANTESCentros de Integración JuvenilD r. Víctor Manuel Guisa Cruz • Director GeneralD r. Ricardo Sánchez Huesca • Subdirector de Consulta ExternaD r. Lino Díaz Barriga Salgado • Subdirector de Hospitalización y Proyectos ClínicosLic. Raúl Zapata Aguilar • Director de PrevenciónPsic. Bruno Díaz Negrete • Subdirector de InvestigaciónPsic. Mario Carlos Balanzario • Jefe del Departamento de Investigación Clínica y EpidemiológicaPsic. Juan David González Sánchez • Jefe del Departamento de Investigación Psicológica y DocumentalPsic. Raúl García Aurrecoechea • Subjefe del Departamento de Investigación Clínica y EpidemiológicaPsic. Jorge Luis Arellanes Hernández • Subjefe del Departamento de Investigación PsicosocialCentro de Ayuda al Alcohólico y su FamiliaDra. Ma. Elena Medina-Mora • Directora de la División de Investigaciones Epidemiológicas y SocialesInstituto Nacional de PsiquiatríaMtra. Guillermina Natera • Jefe de Departamento de Investigaciones PsicosocialesSecretaría de SaludD r. Hugo González Cantú • Director del CAAFMtro. Roberto Tapia Morales • InvestigadorCentro Comunitario de Salud Mental C u a u h t é m o cD r. César Javier Bañuelos Arzac • DirectorSecreataría de SaludD r. Vicente Armando Bustos Delgado • Jefe de Enseñanza e InvestigaciónT.S. Guadalupe López Gómez • Jefe del Departamento de Trabajo SocialCruz Roja MexicanaLic. Ma. Eugenia Castro • Director GeneralD r. Enrique Escamilla • Director MédicoD r. Sergio Delgadillo Gutiérrez • Jefe de Enseñanza e InvestigaciónDirección General de Prevención y Readaptación SocialDra. Emma Mendoza Bremaunts • Directora GeneralSecretaría de GobernaciónLic. Raúl García Frías • Director de Ejecución de SentenciasLic. Manuel Saldaña Maurice • Subdirector de Estudios CriminológicosLic. Rosa María González Flores • Jefa del Departamento CriminológicoDirección General de Prevención y Tratamiento de MenoresD r. Sergio López Tirado • Director GeneralSecretaría de GobernaciónLic. José Luis Musi Nahmias • Director T é c n i c oD r. Raúl Román Varela Hernández • Director del Centro de Diagnóstico para Va r o n e sD r. Evaristo Barraza Núñez • Jefe de Departamento de Servicios MédicosFundación Renacimiento de Apoyo a la Infancia que Labora, Estudia y Supera, IAPLic. José Vallejo Flores • DirectorHospital Psiquiátrico Fray Bernardino ÁlvarezD r. Marco Antonio López Butrón • DirectorSecretaría de SaludD r. Fernando López Munguía • Subdirector de HospitalizaciónDra. Carmen Rojas Casas • Subdirectora de Enseñanza, Investigación y CapacitaciónD r. Javier Alfaro Torres • Jefe de EnseñanzaDra. Juana Ramírez Rivas • Jefa del Servicio de UrgenciasHospital Psiquiátrico Infantíl D r. Juan N. NavarroD r. Víctor Velázquez López • Coordinador de PA I D E I ASecretaría de SaludProcuraduría General de la RepúblicaLic. Pedro José Peñaloza • Director General de Prevención del Delito y Servicios a la ComunidadLic. Gerardo García Silva • Director de Servicios a la ComunidadLic. Yolanda Salinas • Subdirectora de Atención a DetenidosD r. Roberto Camargo Hernández • Jefe de Departamento de Servicios A s i s t e n c i a l e sSecretaría de Salud del Gobierno del Distrito FedralDra. Asa Cristina Laurell • Secretaria de Salud del Distrito FederalD r. Ricardo Barreiro Perera • Director de Área de Urgencias y MedicinaD r. Luis Rangel Mancilla • Subdirector de Servicios Médicos para la Impartición de JusticiaD r. Raúl Gerardo Fernández Joffre • Jefe de la Unidad Departamental de Atención To x i c o l ó g i c aD r. Alejandro Mercado Becerril • Director Administrativo Centro de Atención Toxicológica Venustiano CarranzaD r. Antonio Galindo López • Director del Centro de Atención Toxicológica Xochimilco1 7 5


OBSERVATORIO MEXICANOEN TABACO, ALCOHOLYOTRASDROGAS 2002se terminó de imprimir en la Ciudad de México en noviembre del 2002.1 7 6

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