El sonido y la furia

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El sonido y la furia - Ni a Palos

El sonido y la furia

Crónica del 8N: caos y cacerola

en el corazón pálido del país

SUPLEMENTO JOVEN DE MIRADAS AL SUR

Domingo 11 de noviembre de 2012

Buenos Aires, Argentina. Año 2 Número 187

Entrevista a Patricia Pietrafesa

“En los ´80 si eras heavy, punk o raro siempre estabas preso”

Además: La semana, la mala leche , fronteras, trasvasamiento, ESTEREOTiPOS, fechitismo, D.R.E.A , whiskypedia, tumor gráfico y falsa escuadra


2 NI A PALOS / Domingo 11 de noviembre de 2012

> LA SEMANA

Leonardo Favio muere a los 74 años. Cineasta, compositor, un artista

total que supo cruzar como pocos vanguardia y sensibilidad popular. Una

de las biografías por donde transita la historia argentina del siglo XX.

> EL LUGAR

> EL OBJETO

> EL PERSONAJE

> EL TWEET

China

Arrancó el Congreso del PC chino para

definir autoridades. Por “seguridad”,

se prohibieron manifestaciones, vuelos

de palomas y pelotas de ping-pong con

mensajes. En el medio de la locura, la

mayor concentración de rosca política

del mundo moderno. Atención ahí.

Basura

Fea semana para estar en Buenos Aires.

Además del calor, un conflicto entre el

gobierno de la Ciudad y los recolectores

de residuos, dejó las calles porteñas

repletas de basura acumulada. Alerta

amarilla.

Obama

Barack lo hizo de nuevo. A caballo de

los votos de Florida y Ohio, venció al

mormón republicano Mitt Romney y se

alzó otra vez con la presidencia de los

Estados Unidos.

@PKBellas

Lo de Macri es ideológicamente

impresentable. Un fan de Queen no

puede tomarse fotos con los Kiss. En

1980 lo hubieran degollado.

Preventismo

El preventismo es una forma del accionar político que consiste en llevar a cabo acciones de oposición a acontecimientos

que aún no han tenido lugar pero que potencialmente podrían suceder. Aunque la práctica tuvo sus orígenes ancestrales,

lo cierto es que la conceptualización del preventismo tuvo lugar a partir de emprendimientos de la agrupación Frente

Amplio y Progresista (más conocido como FAP) de Binner, Bonfatti y Victoria Donda entre otros. En tal sentido, se

considera como hecho fundador del preventismo la recolección de firmas para el freno de un proyecto de reelección que

aún no ha sido presentado.

Minority Report

WHISKYPEDIA

La enciclopedia ebria

1.

2.

3.

Contenido [ocultar]

Definición

Minority Report

Pre Kogs.

Aunque hubieron antecedentes de hechos de oposición a cosas que no sucedieron, como la gran gesta heroica de

Propuesta Republicana (PRO) cuando denunció la vetocracia de 2009 de parte del Gobierno Nacional que nunca

ocurrió (y que luego ellos sí aplicaron, quizás por justicia poética), lo cierto es que los fundamentos teóricos y filosóficos

del preventivismo nacieron a partir de la película Minority Report, de 2002. Diversos analistas aseguran que en los

campamentos del FAP, donde Bonfatti toca Rasguña las piedras y Binner anima con ronda de chistes en el fogón, la

película comenzó a ser emitida como forma de discusión política hasta crear una doctrina que se basa en el argumento

del film. Allí, tres personas que han sufrido unas mutaciones adquieren habilidades precognitivas que les permiten

establecer previamente, con seguridad, dónde se cometerán crímenes. La distopía, basada en un relato de Philip K.

Dick, fue rápidamente convertida en manual de conducción política por el FAP, quien alertó sobre la necesidad de hacer

política ya no sólo con lo sucedido y lo que se encuentra sucediendo, sino también en base a las políticas públicas que

eventualmente podrían suceder.

Pre Kogs

Si bien filosóficamente la decisión de adelantarse a los hechos que podrían eventualmente suceder ya había sido

tomada, quedaba la cuestión operativa, es decir, la implementación práctico-política de la advertencia de hechos que

podrían eventualmente suceder y que, de tan infinitos (puesto que a priori, puede suceder todo) habría que recortar. De

esa manera, y también apelando a la película, el FAP decidió crear un escalafón organizativo nuevo a instancias de su

partido, dentro del cual se fundaba la figura del Pre Kog, igual que en la película pero con una K, de kirchnerismo, por

aquello de la rebeldía. El lugar de Pre Kogs fue ocupado por un triunvirato, como en Minority Report, donde además

debía respetarse el cupo femenino, razón por la cual Binner, Bonfatti y Donda quedaron nominados para ocupar dichos

espacios de precognición política. Desde allí debutaron con la junta de firmas contra una reelección sobre la cual no hay

proyecto, pero es tan solo el comienzo de acciones tendientes a frenar intentos de cosas que no sucederán. Aunque

algunos calificaron de maniobra tendiente a lograr un resultado positivo en cualquiera de sus resoluciones (si el hecho

sucede, ellos lo previeron mientras que, si no, lo previeron y lo evitaron), la minorityreportización de la política llegó a la

Argentina, de la mano del FAP, para quedarse.


Domingo 11 de noviembre de 2012 / NI A PALOS 3

ESTEREOTIPOS

HOY: El que tarda en

contestar los mails

* Se pone “ocupado” en el chat.

* Cuando te lo cruzás siempre

está “a las corridas”.

* Resopla mucho.

* Puede ser habitué de las

respuestas breves como “Listo”

u “OK”.

* Cree que si no se estresa,

camina “apuradito” o chista

antes de atender el teléfono,

no está trabajando.

* Le gusta dar a entender que

recibe muchos mails por día.

* El 75% de su bandeja de entrada

son mails de Groupon o spam

sin filtrar.

* Todavía usa Hotmail.

* Deja que atienda el

contestador.

* Lo que más le gusta de

las vacaciones es el mail

automático de respuesta

avisando que no está en la

oficina y que “responderá a su

regreso”.

* Siente que no responder los

mails es un gesto ludista

de liberación como no tener

cuenta de Facebook o abrir el

sachet de mayonesa con los

dientes.

* También tarda en responder

los sms.

* Si usa Twitter no responde las

mentions.

* El pin del Blackberry le parece

una grave falta de respeto.

* Ni hablar del doble check del

Whatsapp.

* Detesta que ahora en el chat

de Facebook aparezca “visto”

porque lo obliga a responder.

* Si trabaja en telemarketing es

el que te deja esperando con

Para Elisa.

* La función de escritura

predictiva en el celular le parece

el mejor invento del mundo.

* Fuma.

* Tiene dos celus.

* Se arremanga la camisa y

se afloja la corbata antes de

empezar a trabajar.

* Quiere ser Michael Douglas en

Wall Street.

* No es.

* Somos 9 en la cancha, estamos

4 contra 5. La alquilamos a

las 8. Son 8 y 20. No llega. Te

manda: “Va”.

estereotipo del

domingo que viene

El que duerme con la radio

bajo la almohada

Si se te ocurre cómo describirlo,

mandá tus ideas a

contacto@niapalos.org o vía Twitter a

@niapalos así lo publicamos.

D.R.E.A.

Diccionario de la Regeneración del Español Argentino

Por Sonny Corleone

Cachiva. m/f. Persona extrovertida,

desordenada, de comportamiento

histriónico. // Las vedettes veteranas que

siguen mandándole cuchillo a las lolas, al

llegar a determinada edad, ya se convierten

en cachivas profesionales. Igual nos la suben.

Sí, somos comeviejas. ¡Arriba los corazones!

Manija. adj. Necesitado, que quiere algo

con intensidad. // -¿Qué le pasa al Rodri que

anda tan ortiva? -Es que el glifosato le mató

todas las plantas y anda re manija de faso.

-Noo, no me digas que no hay más flauers

para los pibes.

Butaquera. adj. sólo en femenino. Dicho

de una persona: que gusta de salir con hombres

con auto tuneado. // -¿Che Sabri te vas con tu

novio? -No, está sin auto. -Ah, así que vos sos

butaquera, pipurrichiquisniquis. -No imbécil,

chocó y casi se mata y lo estoy yendo a ver.

Sos un tarado y un insensible. -Disculpame,

no sabía. ¿Te llevo? -Depende, si andas en un

escort con alerón, sí. Obviusly.

> FECHITISMO

por Franco Dorio

Es gracioso pensar que a tan sólo

3 días de la jodita del 8N se estén

cumpliendo 40 años del abrazo

entre El General y Balbín. ¿Por

qué es gracioso, señora? Ahora le explico,

siéntese, agárreme esta...idea.

Es loco (re loco, re loco) pensar que más

allá del fin real de ese encuentro histórico,

más allá de los intereses reales de ese

gesto, hace cuatro décadas dos referentes

importantísimos de la política argentina

se palpaban las espaldas (literalmente,

señora). Dos líderes populares, dos grosos

(uno bastante más groso que el otro,

¿no?). Y esperando que juegue Boca, hoy

domingo, uno lee las tapas de los diarios

independientes y se ríe de los malabares de

la prensa para hacer creer que lo que pasó

el jueves, que lo vienen repitiendo desde el

viernes, fue más groso que la “Marcha de

la Sal” de Gandhi. No pueden encontrar al

Balbín actual.

Lo que resulta gracioso también es que

este redactor está escribiendo esta nota 2

días antes de lo que está anticipando y ya

sabe, como todos los argentinos conscientes

del papel que ocupan las corporaciones,

cómo van a titular los diarios del domingo.

> TUMOR GRÁFICO

Las espaldas

Es verdad, puede que no le resulte tan

gracioso, señora. Puede que el hecho de

que al monopolio se le venga la hora y

que su opereta mediática no haya dado los

resultados que realmente deseaban, no le

resulte gracioso. A usted o a Héctor, quizás.

A mí, a decir verdad, un poco sí. Porque

fue tal el despliegue, el ataque constante,

las mentiras inventadas, los guionistas

pagados, la energía desperdiciada que está

para la palmadita en el hombro a lo Juan

Domingo. Y yo creo que algo así sucede

cada vez que nuestra Presidenta anuncia

alguna medida, hay una palmadita a la

oposición. Hay un: “Vos sabes que estoy

haciendo las cosas bien y que el pueblo ya se

dio cuenta”. Y lo que parece una palmadita

sobradora en realidad es un gesto de paz y

grandeza ante el odio acérrimo que emana

la oposición.

Es gracioso,señora, permitame, que

usted ya sepa todo lo que le estoy diciendo

y que realmente lo que sucede es que usted

no soporta que le toquen la espalda y que a

los desplazados se les de la mano. Es por eso

que hoy. que no pasó mucho, que el hecho

más importante en la historia del mundo

fue ese abrazo entre John Sunday y Richard

Balbin, hoy se declara el día mundial de “la

palmadita en la espalda”..

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4 NI A PALOS / Domingo 11 de noviembre de 2012

> nota de tapa

Ruido blanco

Manijeado hasta la locura, el 8N fue la extraña palpitación de un acontecimiento complejo, caótico y masivo. La “fuerte protesta”, que

algunos medios y opositores buscan llevar a su propio molino es, vista de cerca, una consigna amplísima y difícil de traducir. ¿Qué hay ahí,

en la calle, en esa alquimia desordenada de enojos, aspiraciones, intereses y confusiones? ¿Hay una sola cosa? Tratando de ver de frente la

fiesta del monstruo, nos fuimos a cuatro puntos claves de la protesta que se desarrolló en Buenos Aires. Acoyte y Rivadavia, Plaza de Mayo,

Sante Fe y Coronel Díaz y Santa Fe y Callao. Cuatro zonas fundamentales del mapa porteño del cacerolazo, en una noche calurosa.

Caballo loco

La fuente

por Federico scigliano

Acoyte y Rivadavia, viejo arrabal de la

parroquia radicheta. Es así. Acá perdió

Perón en el 73, cuando sacó 6,2 de

cada 10 votos nacionales. Caballito es la Aldea

Gala. Acá nunca, se enorgullecen dos jubilados

con caras de Gil Lavedra, cada vez que pueden.

Quien vive por acá y conoce el rumor barrial

que se cuece en las colas de las verdulerías,

sabe que hay pocos lugares en el mundo más

antiperonistas que Little Horse.

No es de extrañar entonces, que desde 2008

para acá este lugar se haya transformado en

la única esquina no estrictamente norteña en

tener asistencia perfecta en cuanto cacerolazo

se haya organizado. Allá fuimos.

El clima cuando llegamos es de expectación y

cierta euforia por una convocatoria que es acaso

un poco mayor que las otras veces. Sin embargo,

el tono lo pone la porción más adinerada de ese

océano profundo que es la clase media porteña.

Mucho concheto, mucho joven moldeado en

Megatlón (en este rioba en cinco cuadras ¡hay

dos Megatlón!), mucho viejito con náuticos con

esposa maestra jubilada, mucho empleado de

buen pasar. Ese es el tono de una esquina en la

que hay mucha gente, contenta de ser mucha.

La cartelería abunda, se ve que muchos

han pasado un rato en su casa construyendo

su mensaje que levantan frente a los otros y

fundamentalmente frente a fotógrafos y cámaras

de TV. Lo que entrega esa trama cartelera es la

ensalada que organizan estas espontaneidades

contemporáneas: reclamos por la inseguridad,

todo el rosario del discurso antipolítico, y la

monodia beligerante de los pedagogizados por

los medios masivos (Indec, variaciones sobre

la idea de la “dictadura K”, rechazo ofuscado a

la política social del gobierno, no mucho más).

Hay odio, igual. Se nota.

El mitin cobra impulso definitivo sobre

las ocho y media, nueve de la noche. Sin

embargo, es difícil imponer un cantito, una

consigna. Es la marca liviana de estas gestas

ciudadanas: nadie conduce, nadie convoca. Y

ya sabemos quién conduce y quién convoca

cuando nadie lo hace. A la tarde La Nación y

Clarín, desembozadamente, proponían en sus

páginas el “mapa de la protesta” para que nadie

se quedara sin su lugar para ser espontáneo.

Aporías de la política de las corporaciones.

Con clima de vuelta al perro muchos

vecinos se saludaban, mientras Il Trovatore, tal

vez el mejor dulce de leche de Buenos Aires,

despachaba cuartos de helado a lo pavo para

manifestantes exigentes como pocos.

Pasadas las 9, sólo el núcleo duro del asunto

seguía en la esquina; el resto, mucho perro lindo,

mucha ojota al tono, mucha chomba, encaraba

retirada en alegre montón. Si se apuraban,

capaz que hasta enganchaban Graduados desde

el segundo bloque..

por fede vázquez

Esquina del bar La Victoria, un

poco después de las ocho de

la noche del 8N. Unas cuantas

personas de distinta edad con camisetas

blancas, un camión con un letrero

de “no tenemos miedo”, un grupo se

reparte unas escarapelas patrias, unas

chicas se comparten un agua fresca

en un atardecer de calor agobiante. La

parsimonia de los grupos que llegaron

temprano para “militar” la concentración

se termina en unos minutos: un río

de gente entra por Diagonal Norte

(Diagonal Sur permaneció vacía) durante

más de una hora. Mucha gente. El ojo se

intenta posar sobre el contenido juvenil

de la marcha opositora: la conclusión es

que no hay forma de reducirlo a ningún

estereotipo. Muchos pibes de veintipico

de clase media en grupos de amigos

(pequeñas rondas de no más de 4 o 5)

que se juntaron para ir a la protesta, con

un nivel de politización mínimo, o dicho

más exactamente, inaugural. Las miradas,

la forma de caminar, el silencio (fue, a

grandes rasgos, una marcha silenciosa,

o donde las palabras venían más de

los diálogos privados que de cantos

comunes), mostraban a jóvenes a los que

la política los había envuelto hasta lograr

su movilización, pero que, al mismo

tiempo, se trataba de una mochila frágil,

hiper coyuntural. Se prende un micrófono:

corrupción y mentiras del oficialismo,

repiten varios. El temario se agota rápido,

el discurso está deshilachado, brota en

tópicos genéricos, no avanza en acciones.

Los cantos que prendían de tanto en tanto

eran del tipo “Argentina, Argentina” y el

nostágico “que se vayan todos”. De tanto

en tanto, aparecían algunos bombos y

redoblantes y sobre ellos se formaba un

círculo que entonaba alguna consigna.

El contenido de clase (media) lo dio un

canto extraño, por lo autoconsciente:

“¿Dónde están los pobres? con seis pesos

no se come”.

A diferencia de la marcha anterior, una

mayor masividad diseminó a los discursos

duros y las consignas destituyentes. Se ve

poco de eso y mucho cartelito de pequeños

sincericidios: “si vine bien vestida es

porque tengo trabajo”. Y al lado un cartel

que dice: “Cristina es la Barrick”. Una

ensalada de imposible solución política,

adobada con los infaltables llamados a la

“seguridad”.

Una conclusión que tendrá que ser

sometida a prueba pronto: el fogoneo

de Clarín y sus periodistas parece ser

todavía efectivo para instalar ideas,

palabras, discurso. Para, puesto en

extremo, darle temporalidad política

a una movilización multitudinaria y

multifacética. Pero puede estar bastante

lejos de provocar una identificación

social en su defensa. Un enorme cartel

fue aplaudido cuando entró a la Plaza: “Ni

Clarín ni Cristina, Una patria argentina”.

Había muchos, hechos a mano, en un

sentido parecido: “Clarín miente, paga

Noble, Cristina miente, pagamos todos”.

“Yo quiero que Clarín cumpla la ley así

el gobierno no tiene a quien echarle la

culpa de sus limitaciones”. Esa liviandad,

esa antipolítica movilizada puede ser, al

final de cuentas, una fuerza demasiado

heterogénea y librepensadora para que

sirva como escudo de defensa al Grupo.

¿La oposición política? Nadie, en esa

plaza, parecía siquiera estar haciéndose

esa pregunta..


Domingo 11 de noviembre de 2012 / NI A PALOS 5

Alto Palermo

por diego sánchez

Me puse una chomba para cubrir el cacerolazo en

Coronel Díaz y Santa Fe. Para quien esperaba

el apocalipsis, una sorpresa: parecía la fiesta del

Día de la Familia de una escuela bilingüe. Las mujeres se

abanicaban con las cacerolas, se saludaban con un beso y se

preguntaban “¿los chicos bien?”. Había algo de encuentro, de

cruce barrial al amparo del shopping y el Starbucks. Tal vez

por eso no se veían grandes grupos: cada uno llegaba con los

suyos, mezclados entre la multitud que bajaba por la avenida

Santa Fe. Eran muchos, sí, pero llegaban sueltos, directo de

casa. Despejando las equis -la rubia que como la mujer del

Reverendo Alegría suplicaba cuidar a los niños o el psycho

que marchaba con el cartel exigiendo basta de luto y que uno

imaginaba como el familiar que pudre el casamiento con un

comentario xenófobo-, es decir, sacando a cierta demencia

aislada, lo que se veía era una manifestación de clase media,

enojada, sí, y algo refinada, pero incapaz de destituir siquiera

a la directora de la escuela. Ahí había otra cosa.

Qué, es difícil saberlo. Tal vez habría que definir

si las manifestaciones se abordan por la suma de sus

individualidades o por el acontecimiento que genera en

un determinado momento histórico. Creo que deberíamos

optar por lo segundo. ¿Qué había entre ese pibe con collar

de coco que parecía mozo de restó y la piba que venía de

laburar y aplaudía? ¿Entre el padre piola con moto y el

wannabe que trabaja por un anhelo que no descansa en su

apellido? ¿Entre el que pedía por trenes de larga distancia

ya y el que estaba ahí porque no quiere k-chavismo? No

eran todos iguales. Y sin embargo algo los unía en la noche

palermista: parecían contentos, disfrutaban de ese breve

momento en el que hay que hacer un poco de política para

sacarse a la política de encima. Gente buscando gente que la

ayude a hacer algo “político” para poder hacerse escuchar.

Una rubia con un nene de pocos años me tocó el hombro y

me preguntó si me “prendía” a cantar Una patria más justa

/ para todos. La melodía no pegaba ni loco. Pero era eso:

consignas simples para no romper esa unidad básica.

Y los jóvenes, mientras tanto, aplaudían, pero con algo

de carpa, como quien se avergüenza de ver a su madre

demasiado emocionada en un acto público. Sacando al

puñado de cuatro militantes que enfiló en soledad hacia

la Plaza, la mayoría había llegado con sus familias. El resto

con su círculo de amigos. Nunca más de tres o cuatro. Uno

de remera negra, veintipico, lo dijo con una sospechosa

candidez: es la primera vez que protesto. Algo de eso había.

Muchos iniciando su propio sendero de politización, para

quienes también había vuelto la política, aunque más no fuera

como reflexión individual. Había algo político. Había algo

joven ahí. Una cosa llamativa: los únicos que no le dieron

mucha bola al himno, las tres veces que se cantó, fueron los

jóvenes. Fue un instante de hermandad generacional: no

sobreactuar la unidad de un país que sólo existe en la mente

de algunos.

¿Adónde irá a parar todo eso? Por lo menos ahí, a metros

del Alto Palermo, esa pregunta no existe. Es extemporánea.

¿Cómo seguimos mañana? Mañana hay que ir a al estudio,

hay que abrirle al fumigador que viene a las ocho, sacar al

bulldog francés, ir al Disco. Coronel Díaz y Santa Fe es el

punto neurálgico de la espontaneidad, la marcha del orgullo

inorgánico. Lo raro eran esos que estaban en Pizza Donna,

en Tolón, en Ristretto, tomando un café o un chop, en la

calle, y que no prestaban atención. Siguiendo con el análisis

lombrosiano de estos días, no parecían lectores de Galeano

ni retuiteadores de Jorge Giles. Pero estaban ahí y no hacían

ningún ruido.

Argentina es un país muy grande..

El malestar de los bienvenidos

por emiliano flores

Con un fondo de planos de banderas ondeando

y la fachada francesa del Edificio Roccatagliata,

una voz en off lanza lo que puede ser la primera

moción de orden de la tarde: “La camioneta va primero,

dejen pasar”. La marea humana deja espacio para que una

humilde combi, con bocinas en el techo, agite el curso de lo

que augura ser una gran movilización. Minutos antes, esas

bocinas loopeaban la Marcha de San Lorenzo, una versión

de Todo Cumbia y la Marcha de las Malvinas. Un grupo de

tres jóvenes, acompañados por adultos, intenta tararearlas

aunque se complica. En el interior de la camioneta

Volkswagen que surca la multitud, un abuelo repite la

súplica para que lo dejen pasar y la combi llega a la cabeza.

Faltan dos minutos para las siete y ese adagio alfanumérico

que empezó en y con la web horas después del 13S, empieza

a hacerse carne.

Desde Riobamba hasta unos metros antes de Callao, una

bandera celeste y blanca de unos cien metros cubre el asfalto

de la avenida. Más adelante un camión negro con pantalla

gigante muestra videos de Cristina con Hebe de Bonafini,

Guillermo Moreno y otras imágenes que se pretenden

graciosas. Al camión lo custodia una veintena de militantes

portando remeras negras con la leyenda Yo estuve el #8N.

La osatura de la puesta en escena la aporta la agrupación

macrista La Solano Lima, quienes buscan contagiar con una

impronta juvenil ese caos de calor insondable, consignas

cruzadas y golpes de cacerola: malabaristas, equilibristas

y algún canto medianamente ensayado los distingue de la

multitud y, en medio de esa algarabía, hasta se dan el lujo

de ovacionar la llegada del periodista Martín Ciccioli, quien

responde con un saludo profesional o apático dependiendo

del grado de afecto que despierte en el observador. Apático.

Se sabe, o al menos desde 2008 lo sabemos, que Santa Fé y

Callao es una de las esquinas favoritas para quienes deciden

manifestarse contra el kirchnerismo. Según los expertos en

bienes raíces, se trata de una de las esquinas más caras del

país. Claro que el precio de los locales en alquiler no ampara

a la codiciada esquina del calor de la ciudad, tema que esta

semana en particular se torna inevitable en encuentros del

estilo viaje en ascensor. Pero indudablemente la ubica en

un paso obligado para los que residen en el corredor norte

del área metropolitana en su peregrinación al microcentro.

Entonces confluyen familias de Barrio Norte con familias de

San Isidro, grupos de amigas de zona norte de la provincia

con las señoras de Recoleta que añoran los tiempos de

uniforme.

Sofía estudia psicología y tiene 23 años. Fue con dos

amigas de Tigre y Boulogne principalmente a “pedir

seguridad”. “Vivimos en un país totalmente inseguro,

queremos libertad, poder vivir nuestras vidas sin miedo a

no volver a casa”. En las casi dos horas de marcha, no paró

de circular gente por avenida Santa Fé. Los reclamos, como

era de prever, se centraron en el rechazo al gobierno, el no a

la reforma constitucional y la seguridad. Pasadas las nueve,

la multitud emprendió el regreso por la misma avenida. Con

menos calor y con la satisfacción de la tarea cumplida, ahora

sí hubo un tiempo para curiosear por las vidrieras..


6 NI A PALOS / Domingo 11 de noviembre de 2012

> Entrevista a Patricia Pietrafesa

“Siempre que uno no está de acuerdo

con algo hay que manifestarse”

Pat Kombat Rock, alias Patricia Pietrafesa es, como su nombre lo indica, una heroína de la escena under argentina. Activista rockera,

periodista fanzinera, bajista y guitarrista autodidacta, formó parte de las bandas más importantes del punk argentino como Sentimiento

Incontrolable y Cadáveres. Llevó adelante la flamante Feria del Libro Punk y creó una de las primeras cooperativas de músicos. Ahora

toca en dos bandas hermanas: She Devils y Kumbia Queers. A punto de sacar un libro que reúne todos los textos de su legendario fanzine

Resistencia, nos cuenta cómo es vivir treinta años de punk rock y seguir con el espíritu intacto para dar pelea.

Por walter lezcano

Venís de una familia de clase

media

Una familia de clase mediabaja,

de Capital. Yo toda la

dictadura fui a la escuela y vivimos una

época muy complicada porque tenía un

montón de cosas restringidas. Se hablaba

poco de todo eso porque hermanos de mi

mamá de Montoneros fueron asesinados,

entonces desde que había pasado eso fue

un “no salgan”, “no esto” “no aquello”, una

actitud que tomó mucha gente.

¿Cómo fue tu acercamiento al punk?

Muchísimo antes de que me gustara

la música, de chica me gustaba todo el

fetiche rockero y las revistas de rock.

Miraba mucho las fotos de Ramones, de

Chrissie Hynde, Patti Smith, Joan Jett,

The Clash, ya los conocía y todavía no

los había escuchado. Esto es a finales de

la dictadura, yo ya tenía 17 años. Y me

costaba mucho todo eso del rock nacional

porque en esa época era todo muy oscuro.

Yo me dedicaba al deporte: a jugar softball

en el club San Lorenzo e ir a la escuela

(risas). Y siempre me interesaron cosas

que en ese momento eran difíciles de

conseguir: películas, libros, había un

montón de cosas prohibidas, todo eso

ejercía un atractivo extra. A diferencia de

lo que quería lograr el sistema de censura.

En ciertos espíritus inquietos la censura

produjo mucha curiosidad y atracción por

lo prohibido.

¿Por dónde llegabas a esa

información?

Revistas, como El Expreso Imaginario.

Y me gustaban periodistas de rock como

Miguel Grinberg, Pipo Lenourd, que los

había leído en algunas revistas hippies, que

no me gustaban pero me atraían muchas

notas que salían ahí. Me iba instruyendo,

iba rastreando. La gente que tenía

intereses en esa época tenía que investigar,

buscar. Y en el correo de lectores de El

Expreso Imaginario había cartas de los

primeros punks. Carteándome con uno

de ellos me mandaron el libro de [Juan

Carlos] Kreimer: Punk, La muerte joven. Y

después por otros me llegaron cassettes de

Damned, Ramones, Clash, toda la música

importante y en ese momento me cerró

todo. Y también empecé a ir a Parque

Rivadavia, el circuito que hacía le gente

que tenía inquietudes musicales.

¿Y cuándo empezás a tocar?

Por culpa de Kreimer. Cuando leí su

libro me di cuenta que se podía hacer

“Siempre me interesaron cosas que en dictadura

eran difíciles de conseguir: libros, todo eso ejercía un

atractivo extra. En ciertos espíritus inquietos la censura

produjo mucha curiosidad y atracción por lo prohibido”.

lo que uno quisiera. Y en otras notas

había leído que el punk era hacerlo vos

mismo, entonces me lancé. Al principio

no sabía bien qué hacer y puse un aviso

en Segundamano buscando banda para

tocar. Me contestó un montón de gente

porque era muy raro que una mujer se

involucrara. Como la comunidad punk

era muy chica y se conocían todos, se

preguntaron ¿esta quién es? Así que elegí

a los que me parecían menos peligrosos,

una banda que se llamaba Los Inservibles.

Ahí me dieron una guitarra, me explicaron

cómo tocar y me uní al grupo.

Ahí ya tenías todo el look punk

Sí, sí, en esa época ser punk era hacer

un pacto de conversión y te cortabas

el pelo. Era una época donde ser un

poquito raro era muy extraño. Igual yo

antes de vestirme así iba a los recitales

a mirar porque tenía miedo, me parecía

un mundo wow. Y los punks tenían un

aspecto muy diferente entre ellos. Igual

los conocí a todos en muy poco tiempo de

ir a los recitales.

¿Qué vino después de Los

Inservibles?

Estuve dos años con Los Inservibles,

y ellos al ser de provincia eran medios

marginados por el circuito de bandas

“estrellas” como Los Laxantes, Los

Violadores, Los Barajas. Y aparte era

un momento complicado para tocar y

conseguir lugares. Había años en los

que tocábamos uno o dos veces por año.

Después entré a Sentimiento Incontrolable

en el ´85. Debutamos con Todos Tus

Muertos. Ahí ya hacía las canciones.

¿Cómo era el movimiento punk en

democracia?

Yo ahí estaba a full. Había empezado

con mi fanzine: Resistencia. Hacía otro

fanzine con Fidel Nadal, iniciaba marchas

contra la policía: era súper activista dentro

del movimiento punk. Para el ´86 armé

una cooperativa de músicos.

Ya estabas definida políticamente.

Yo era anarco individualista, mi visión

del mundo iba por ese lado.

Sin embargo armaste la cooperativa.

Eso no tiene nada que ver con juntarse.

Anarco individualismo mas allá de que

estemos acostumbrados a usar la palabra

individualista como sinónimo de egoísmo

o egocentrismo no tiene que ver con eso, las

ideas se basan en considerar al individuo

como ser único en contraposición a cómo

el sistema ha transformado a los únicos

e irrepetibles seres en engranajes de una

maquina que haga funcionar ese sistema.

Así que el individualismo es centrarse

en la persona como única reconociendo

que cada uno es responsable de sí mismo

y de sus actos y no desdibujándose en la

masa, en la mayoría o en movimientos o

partidos que hacen borrosa la referencia


Domingo 11 de noviembre de 2012 / NI A PALOS 7

“Había leído que el punk era hacerlo vos mismo y

entonces me lancé. Al principio no sabía bien qué y puse

un aviso en Segundamano buscando banda para tocar. Me

contestó un montón de gente porque era muy raro que una

mujer se involucrara. Como la comunidad punk era muy

chica y se conocían todos, se preguntaron ¿esta quién es?”

“En el fanzine encontré un espacio de libertad absoluta que

iba en línea con lo punk. Yo lo escribía, lo fotocopiaba, lo

armaba, lo regalaba o lo vendía, no tenía que rendirle cuentas

a nadie. Me parece una de las mejores herramientas de

expresión que conozco”.

al individuo, a la persona.

¿Qué lugar ocupó el fanzine

Resistencia en tu vida de esa época?

Yo bullía de ideas. Y en el fanzine

encontré un espacio de libertad absoluta

que iba en línea con lo punk que era

hacer lo que uno quisiera. Yo lo escribía,

lo fotocopiaba, lo armaba, lo regalaba o

lo vendía, no tenía que rendirle cuentas

a nadie. Me parece una de las mejores

herramientas de expresión que conozco.

Cubría los movimientos de la escena

punk rock. Y en los números de los ´80

prima mucho el tema policial porque

siempre estabas preso: si eras heavy,

punk o raro caías, al menos una vez por

semana, preso.

¿Vos caíste también?

Sí, muchas veces, como todo el mundo.

Por contravenciones, averiguación de

antecedentes, edictos policiales de todo

tipo.

¿Y cómo lo bancabas?

El único trabajo que tuve en mi vida

fue dar clases de inglés. No soy profesora

ni nada, pero cuando me di cuenta que no

podía tener un trabajo normal me negué,

como que no encajaba. Ahí empecé a dar

clases. Y con eso me mantenía. Ponía

todo mi dinero para las fotocopias.

¿Vivías sola?

No, con mi familia. Era una relación

difícil, encima caer presa todas las

semanas, tardaron un tiempo en

adaptarse a mi vida. Aparte eran épocas

que consumía montones de cosas, costó

un poco. Pero una vez que nos llevaron

a varios en cana por una semana por

una situación súper injusta (armamos un

recital en un colegio de Lanús) se dieron

cuenta que lo que nosotros exigíamos

estaba bien. Como que dijeron “ah, los

edictos policiales son una injusticia total”,

y se pusieron de nuestro lado, ahí hubo

un click en la cabeza de mi familia.

Después vinieron todas las versiones

de Cadáveres.

Sí, esto fue hasta finales de los

´80. Nosotros fuimos los únicos que

decidimos no estar en Invasión ´88,

por cuestiones ideológicas. En el disco

participaba Comando Suicida que era un

grupo que tenía conexiones con partidos

nacionalistas de acá. Y pensé que nadie

iba a querer participar y me desilusionó

eso.

¿Y cómo fueron los ‘90 para vos? Ahí

ya empezaste con She Devils

Cuando terminan los ´80 me pareció

que el punk rock era un desastre, se estaba

transformando en algo que no me gustaba.

Así que empecé con algo más rockero

con Marcelo [Pocavida] en la voz. Que

al principio fue Cadáveres de niños y en

un show Marcelo se hace un tajo enorme

en el pecho, le dieron treinta puntos, y le

dejamos Cadáveres nomás. Eso fue hasta

el ´95. En el ´96 empieza She Devils.

Fue una época que empezamos a vivir

todos juntos, incluso se vino Nekro (de

Fun People) un tiempo. La propuesta era

hacer las cosas de manera independiente

porque disfrutábamos así.

En los 2000 sucedió lo de

Cromañón.

¿Qué postura tenés al respecto?

Es un tema tan amplio que no deja

situación social sin cuestionar... Es

netamente un caso de responsabilidad

individual y de cómo viviendo en

sociedad siempre tendemos a esquivar

la responsabilidad, tipo “yo prendo una

bengala, seguro que acá no pasa nada,

está todo ok”. El que dejó un niño en el

baño al cuidado de alguien más pensando

que estaba todo bien, los de la banda que

pensaban que el manager tenía que cuidar

todo o el dueño del lugar que pensaba que

la banda se hacía cargo de algo, cada uno

va descargándose de responsabilidades

y en definitiva todo termina sucediendo

por alguien más. La cuestión sería que

fuéramos capaces de hacernos cargo de

nuestros actos más allá de que haya leyes

que tienen que ser lo más justas posibles.

¿Y para ustedes cómo impactó la

tragedia en la escena?

Fueron dos años en los que no

hablábamos de otra cosa. Eso se cortó

cuando en marzo del 2007 hicimos una

serie de protestas en la calle que se lla

Musicalazo porque no podíamos tocar

en ningún lado por las restricciones que

tenían los lugares. Tratábamos de llamar la

atención sobre una regulación coherente

de los lugares y toda la situación. Siempre

que uno no está de acuerdo con algo hay

que manifestarse.

¿Cómo aparece Kumbia Queers? ¿Te

generó algún conflicto tocar cumbia?

Sólo pudo pasar eso porque yo estaba

en una profunda depresión por la muerte

de mi mamá, porque había terminado

una relación, por el cierre de mi tienda

Garageland. Estaba muy mal. Me dijeron

“nos juntamos”, “bueno”, respondí.

Éramos las She Devils más Ali Gua Gua

y Juana Chang. Era un juego al principio

y no sabíamos en qué íbamos a terminar.

Ahora ya editamos el tercer disco: Pecados

tropicales. Y también hicimos cuatro

giras por Europa y tocamos un montón

de veces en México, donde debutamos

ante 10.000 personas en el 2007.

Y ahora estás por sacar un libro con

todos los números de Resistencia, tu

fanzine.

Sí, sale este año, y se llama Resistencia

y el Inconformismo fotocopiado. Abarca

la escena under de los ´80 hasta el 2002.

Tiene cuatrocientas páginas y tiene un

prólogo de Marcelo Pocavida, Martin

Sorrondeguy de Los Crudos, Pilar de

las Kumbia Queers. El impulsor de este

trabajo es Nekro, lo vamos a sacar a

medias con él. Y con este libro fundo mi

editorial Alcohol & Fotocopias, que es la

editorial que yo tenía cuando era chica. Y

esto también se relaciona un poco con la

primera Feria del libro Punk en Argentina

que hicimos en Salón Pueyrredón, la

segunda en La Plata y una mini en Berlín

en la última gira de las Kumbia. Ahora

eso ya sigue solo.

.

¿A qué le decís ni a palos?

No da ni a palos intentar ser quien no

soy.


8 NI A PALOS / Domingo 11 de noviembre de 2012

> LA MALA LECHE

SOCIEDAD Y ESTADO

POR MARTÍN RODRÍGUEZ

¿Estamos viviendo los días de otra 125? No. No habrá

noche con final inquietante alrededor de un congreso

iluminado y dos plazas esperando un veredicto. No hay

articulación evidente entre el 8N y el 7D. Las cacerolas no

tienen un Cobos, ni un parlamento, ni un resultado que

desempate. Ninguno de los puntos de la protesta incluye

como reclamo puntual la “no desinversión” del grupo

Clarín. Es decir: el 8N puede tener “la agenda de Clarín”

pero no a Clarín como agenda. ¿Y qué efecto político

beneficioso para Clarín pudo producir? A mi juicio: el

cómo del 7D. O sea: la protesta del jueves no amenaza la

existencia misma del plazo judicial del 7D, sino las formas

para forzar el incumplimiento del grupo a ese plazo.

Es obvio que los manifestantes no tienen prioridad en

la ley de medios y, más seguro, consideran al grupo Clarín

un aliado. No razonan decisiva la contradicción “política

y corporaciones”, y ven al gobierno fuerte, amenazante,

con mayoría parlamentaria, con una masa de votos

frescos, y que en “esto” podría sumar más poder. ¿Y qué

podrían pensar los que reclaman por las instituciones

acerca de las intromisiones judiciales del grupo Clarín

o sobre los detalles de la gestión en Papel Prensa? No lo

sabemos. Quizás lo saben y no alcanza. Quizás muchos

incorporaron lo de Lanata: “opto por el más débil”.

Veámoslo al revés. Te dicen: “¿Pero entendés lo del

INDEC, no?” Sí, sí. “¿Pero entendés que seguís siendo

kirchnerista?” Sí, sí. Ahí llegamos en la conversación. Un

país sin carmelitas en el terreno político pero en el que

aún con todo lo simbólico que se arrastra en las palabras

no nos vamos a matar ni vamos a morir en esto. Cuando

alguien dice “voy a dar la vida por X”, hoy, lo que hay que

decirle es que la letra chica del contrato firmado en 1983

dice que si decís que vas a dar la vida primero tenés que

decir quién te la amenaza. La inflación discursiva nos

aleja de la realidad más gris. El 54% de votos de Cristina

conforman un dato, no es “Pueblo Tallando en Piedra”,

sino una enorme aprobación. Porque también era

antidemocrática cualquier actitud destituyente cuando el

gobierno era el del 30% (2009).

La clase media está en el centro de la escena de un país

que desplaza suavemente su pregunta-fetiche favorita

(“¿mamá, qué es el peronismo?”) por esta otra mucho

más incómoda y familiar. El nuevo malón que defiende

su progreso y que ni siquiera Laclau puede llegar a ver

desde su observatorio privilegiado. ¿Cómo construir

beneficiarios culposos del modelo, franciscanos del

capitalismo, ganadores con pudor que agachan el lomo

y agradecen al cobrador de impuestos? Tenemos un

problema. Mamá, ¿qué es la clase media? Y podemos

decir, en el año de la Bestia: la clase media es el hecho

maldito del país peronista.

La política es compleja. La vida parece simple. Y la

simpleza de una subraya la complejidad de la otra. ¿Con

cuánto se hace una vida? Perón dijo ¡en 1970! que la

víscera más sensible era el bolsillo. El plan vital: cumplir

sueños, cubrir necesidades y que el recaudador de

impuestos no golpee mi puerta. La antipolítica también es

un estado natural. Todos odian a ese cobrador. Cualquier

ciudadano promedio en su quinta incursión a la AFIP

empieza a sumar calorías anti-políticas. Es así, odiamos

la burocracia (ni hablar la que empieza a las 4 AM en el

hospital Fiorito). Es parte del plan de Dios para hacernos

sentir que pasar dos horas en misa no es lo peor a lo que

podamos destinarnos.

Para algunos el 2001 fue leído como “vuelta de la

política” (asambleas, nodos de trueques, participación),

pero de algún modo en sus consignas también resultó

la imagen de la gente sacándose a la política de encima.

Remarcando una distancia entre vida y política que

exige mejor representación. Sorprende el “silencio entre

ellos”, decía la cronista de TN sobre los caceroleros

que marchaban. Silenciosos, decía, bajo banderas sólo

argentinas. Un montón de particularidades que no

hacen sombra bajo ningún trapo: INDEC, 82% móvil,

inseguridad, inflación, dólar. Y así, una zona de temas que

se encadenan en su clima, en su prosa, que se mezclan,

que invocan libertades, fascismos. El país se ha dado cien

días de oposición. Veremos, pero no sólo de eso depende la

vitalidad de esa energía. Quizás el 8N nos dice que desde

2001 para acá no todo cierra. Es el fin de ese ideal, un

poco bipartidista, del gran equilibrio nacional. Nuestro

orden, nuestra representación, incluye estas lagunas. No

le tengo mucha fe a la oposición y claro que (como buen

republicano que soy) me encantaría que se consume otro

matrimonio político. Fuimos a la plaza en bici a “mirar”

con el genial sociólogo y tuitero Tomás Borovinsky y

vimos un montón de populismo en disponibilidad. .

TRASVASAMIENTO CULTURAL

Por Benito Messina

> Falsa escuadra

suplemento joven

de miradas al sur

Los porteños y los otros

La calle más larga, el río más

ancho, gigantes como el

Obelisco, voceaba Gustavo

Cordera en “La argentinidad

al palo”. Aunque tuviera un tono

irónico, voceaba: había orgullo

en esos versos. Hace poco volví a

escuchar esa canción y pensé: habla

de la porteñidad al palo, porque

argentinidad, si pudiera definirse ese

ser nacional contemporáneo de forma

homogénea, casi no hay. Todos los

supuestos signos que construirían esa

identidad, signos culturales, sociales

y políticos, desde el dulce de leche a

Gardel, pasando por la marcha de

los cabecitas negras, se anclan casi

exclusivamente en Buenos Aires.

En Buenos Aires, la que la tiene más

grande. Más grande que todos.

Podrán decir: la canción de

Cordera es solo una canción. Pero

algo debe estar representando con ese

compendio de estereotipos y lugares

comunes sobre… la porteñidad al

palo. Es tiempo de decirlo: no me

banco a los porteños. En rigor, y

aunque parezca un acertijo: no me

banco a los porteños que actúan como

porteños. Quiero decir, no me banco

esa capacidad que tienen de mirarse

siempre el ombligo y convencerse de

que es importante mirárselo y que

se lo miren; esa ignorancia por todo

lo que, física y culturalmente, está

más allá de los límites políticos que

dividen, de norte a sur, la ciudad del

resto de la provincia y, así, del país; esa

sistemática falta de interés por todo lo

que todo lo que, física y culturalmente

Staff

Director/

Federico Scigliano

Editor/

Diego Sanchez

Redactores /

Julia Mengolini

Martín Rodríguez

Zappa

Fede Vázquez

Benito Messina

Tomás Aguerre

Salvador Salinas

Franco Dorio

Laila Manubes Paz

Kranear 5

Salió nuevo número de la revista Kranear. ¿Qué trae? Además de las

cuatro nuevas figuritas de los Luchadores Latinoamericanos te copiamos

el sumario completo: Apuntes acerca de la realización simbólica del

genocidio en la Argentina (Celeste Abrevaya y Lucía Sosa), La Gesta

Malvinera. Del Gaucho Rivero a los Cóndores del 66 (Horacio Ríos), Recursos

estratégicos. Nacionalizar o morir en el intento (Pablo A. Ruggiero), Una visita

al Presente. Hablan los guías de la Ex ESMA (Mariano Abrevaya Dios), Hacer

política junto a Eva Perón. El relato vivo de Ana Macri. (Lalo Recanatini), Las

Malvinas son Sudamericanas. Cómo torcerle el brazo al pirata (Marcelo Gullo),

Sección Sonidero Kranear. Cumbia para Todos. El rítmo universal (Carlos

Echeverri), Sección Gastronomía latinoamericana. La quinua, el grano de oro

de los Andes (Agustina Martínez Alcorta) y Sección Fotosíntesis. La transición

dentro de la Ex ESMA (Inés Ulanovsky). Como escribió Mariano Abrevaya Dios en su blog (hermanos-dios):

“Mírenla, arremangándose la camisa, mostrando el bicep. Y esa sonrisa cargada de confianza, y hasta

orgullo. Claro que sí. Desde Kranear también celebramos las conquistas de la época. Las vivimos con

intensidad. Nos comprometemos. Como ella, la Abanderada de los humildes, que sonríe, como diciendo,

luchar por una patria más justa no tiene precio. Vale el esfuerzo de toda una vida.” Puntos de venta en los

siguientes puestos de diarios: hall central del Mitre (Retiro), Defensa y Carlos Calvo (San Telmo), Shopping

Abasto, estación Colegiales (Federico Lacroze y Crámer) y Corrientes 705.

está más allá de los límites políticos

que dividen, de norte a sur, la ciudad

del resto de la provincia y, así, del

país.

Poniéndome más campechana, me

irrita ese apuro de agenda, esa escasa

cortesía de calle, ese sálvese quien

pueda como método biográfico. Me

pasó unos días atrás. Juro que no me

miento. Les pregunté por un lugar a

dos personas distintas, en dos alturas

distintas de una misma cuadra de

Buenos Aires. La primera llevaba

auriculares. No me respondió. Ponele

que, aunque yo gesticulara como

Chaplin, no pudo prestarme atención.

Ponele. Pero la segunda, recuerdo

el gesto violento del ninguneo, ni

me miró. Y siguió caminando. En el

interior, una persona cualquiera, que

además te saluda pese a no haberte

visto en su vida -¡los porteños se

asombran de lo bien aprendida que

es la gente del interior, che!- puede

armar una charla de largo aliento

sobre el asunto de las coordenadas

locales. Eso también me molesta un

poco. Porque estoy contaminada de

porteñidad. Pero ese es otro asunto.

Porteños, mírense el ombligo pero

revisen la pelusa.

Nací en Capital. Hasta que tuve

cinco años, mis viejos deambularon

por distintos barrios. Chacarita, Villa

Pueyrredón, Paternal. A partir de allí,

viví siempre en el Conurbano, en el

oeste. Mi lugar de pertenencia -¿será

eso que llaman lugar en el mundo?- es

Merlo. Estudié en Capital. Trabajo hace

años en Capital. Voy y vengo. Vengo

Julián Eyzaguirre

Arte /

Diego Paladino

Fotografía /

Patrick Haar

Redacción:

Uriarte 1656 (CP1425)

Ciudad Autónoma de

Buenos Aires

Contacto:

contacto@niapalos.org

Departamento comercial:

Tel.: 4776-1779

Internos: 156 y 159.

POR romina sánchez

y voy. Pero a diferencia de Cabral, yo

soy de un lugar. Y los porteños, esos

que se autoproclaman porteños de

ley, ya se encargaron de advertirme

que yo no soy porteña. Vos sos de

provincia, me dicen. Tienen razón.

Pero hablemos con propiedad: soy

bonaerense. Tienen razón porque, en

realidad, es el sentido de pertenencia

el que te da identidad. Soy bonaerense.

Lo elijo. Los que vivimos rozando

los confines de los cordones, somos

la masa difusa del resto del mundo,

somos el extranjero, somos todo lo

no porteño, somos la negación. Hay

baldosas ideológicas que nos separan.

No queremos jugar a esa rayuela.

Me pasó en la facultad, antes de

los 20. Instancia de trabajo práctico

grupal con compañeros de Capital

y de Tigre, Temperley, Casanova y

Villa Tesei. Recuerdo que me ofendía

mucho que los porteños del grupo

me preguntaran dónde quedaba

Merlo, cómo llegar. Y el chiste de las

vacas y los sulquis me daba ganas de

escupirlos en los ojos. Así, pasando

situaciones como esa, fui forjando

una pantalla, una careta, un otro yo:

aprendí a emitir signos de porteñidad.

Aprendí a mentir que es un poco

aprender a sobrevivir. En el día, como

tantos otros, me hago la porteña.

Para pasarla mejor. Y a la noche, los

mentirosos volvemos a casa cruzando

el cordón de turno, dejamos de ser

extranjeros. Y nos queda el sabor de

haberlos engañado. Y nos jactamos

por eso. Eso también es actuar la

porteñidad o, acaso, ser porteño..

Venta de ejemplares

atrasados:

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Tel.: 4342-8476

Impresión: Editorial

AMFIN S.A. Paseo Colón

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Distribución en el interior:

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Av. San Martín 3442.

Caseros Provincia

de Buenos Aires.

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