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Inversión en

Inversión en generación y el problema de la seguridad de suministros tanto, el grupo obtiene un beneficio igual al diferencial de costes multiplicado por la duración del período. En la Figura 3 este beneficio es igual al segmento a . € 0 a 1 a 2 3 3’ I C 3 b b 3’’ c T 0 T 1 T 2 Figura 3.- Recuperación de los costes de inversión de la tecnología 3 De forma similar, durante las horas que van de T a T , la tecnología 3 percibe unos beneficios 1 0 iguales al segmento b , y de forma análoga percibe c en el intervalo comprendido entre T y 0 cero. De este modo es fácil comprobar como los beneficios de operación son exactamente los costes de inversión (que incluyen un retorno adecuado del capital). Es importante remarcar la importancia del segmento c , que representa el beneficio percibido durante las horas en las que hay escasez de generación y por lo tanto el precio lo marca la tecnología 0, esto es, la demanda. Si se impusieran restricciones artificiales al precio durante estas horas, entonces el parque óptimo no sería capaz de recuperar sus costes totales (y por lo tanto las señales de mercado llevarían a una configuración sub-óptima desde el punto de vista del beneficio social). Este procedimiento se puede repetir de forma análoga para las tecnologías 2 y 1, con resultados equivalentes. El razonamiento, que has sido presentado con sólo tres (más una) tecnologías de generación, puede ser extendido sin ninguna dificultad a un mayor número de tecnologías. En resumen, podemos concluir que el parque de generación que maximiza el beneficio social neto garantiza la recuperación de los costes totales incurridos por los generadores. 14

Generación Eléctrica Si hay menos generación que la óptima, entonces el mercado proporcionará una remuneración por encima de la remuneración del parque óptimo, dando así una señal de llamada a la inversión. Por el contrario, un exceso de capacidad instalada penalizará las inversiones ineficientes. En ambos casos el mercado tiende a la configuración óptima del parque de generación. 3.2 Resultados del mercado en condiciones reales Hemos visto como en principio, en un mercado competitivo en el que la demanda responde al precio, el análisis microeconómico de un sistema eléctrico muestra que (bajo una serie de hipótesis), el precio del mercado es señal suficiente para orientar la planificación de la operación de la generación y para remunerar el coste total tanto de las plantas existentes como el de las inversiones en nueva generación adecuadamente adaptadas a la demanda. En particular, los grupos de punta perciben unos ingresos que les permiten recuperar sus costes fijos, dado que pueden recibir un precio superior a su coste variable cuando no queda ningún otro generador más barato capaz de desplazarle. El precio ascenderá hasta el nivel definido por la función de utilidad de los consumidores (más concretamente, el precio tomará el valor de la utilidad marginal de los consumidores). Por tanto, hasta este punto, no parece que haya problema alguno que deba preocupar al regulador. Sin embargo, está situación ideal de equilibrio entre generación y demanda cuyo precio de mercado permite la completa recuperación de los costes de las unidades de generación no se alcanza en la práctica. Los mercados de electricidad presentan una serie de imperfecciones que impiden que las hipótesis sobre las que se sustentan dichos resultados se cumplan en la práctica: • Las inversiones no son continuas, sino que existe un tamaño (MWs) mínimo de inversión. Esto es especialmente relevante en sistemas pequeños. • La existencia de precios tope (price caps) implícitos -asociados a presiones por parte del regulador- o explícitos, mitiga la señal marginal, que acopla la modulación del 15