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Inversión en

Inversión en generación y el problema de la seguridad de suministros mecanismo. De hecho, como se verá más adelante en las experiencias internacionales revisadas, la definición de este producto es a menudo lo suficientemente vaga o difusa como para que los incentivos resultantes en la mayoría de los casos sean poco significativos y en la minoría, nocivos para el desarrollo del sistema y en particular de su garantía de suministro. Por todo esto resulta conveniente llevar a cabo un análisis previo sobre cuáles son las características deseables de este producto. En general, las distintas alternativas de productos pueden categorizarse desde distintos puntos de vista -la eficiencia de los mismos a la hora de conseguir el objetivo perseguido puede ser claramente uno-, pero el prioritario debe ser el distinguir si lo que se persigue es primordialmente establecer un incentivo para incrementar la firmeza o la suficiencia del sistema. Como más adelante se ilustra, lo más habitual es que el objetivo consista primero en atraer nueva inversión, y que esta inversión, una vez instalada, contribuya a la firmeza del sistema 7 . De forma complementaria, se busca que los generadores ya existentes, planifiquen la gestión de sus grupos para estar disponibles en aquellos momentos en los que el sistema más lo necesita. El paso previo al diseño del producto orientado a incrementar la garantía de suministro es la valoración de los requerimientos del sistema. Hay dos parámetros que determinar: • qué es lo que necesita el sistema -potencia o energía-, • y cuándo lo necesita -periodos críticos-. Las necesidades que se presentan dependen críticamente de las características de cada sistema, en particular de: • El comportamiento de la demanda: estacionalidad, apuntamiento. • La composición del parque generador. En este punto, el factor clave es el peso de la generación sujeta a restricciones de energía -principalmente generación hidráulica, pero también eólica y a menudo gas, debido a potenciales problemas de abastecimiento-. 7 El regulador debe atraer nueva inversión en el sistema, y por tanto debe decidir qué tipo de inversión quiere. Lo lógico es conseguir que el sistema sea firme en el largo plazo. El instrumento se convierte en una herramienta para transmitir el riesgo que percibe la demanda en el medio y corto plazo. 20

Generación Eléctrica 4.1.1. Requerimientos de potencia o energía En principio, en un sistema mayoritariamente térmico el requerimiento es de potencia (e. g. PJM ó UK). En sistemas con generación principalmente hidráulica la limitación es puramente de energía (Brasil, Colombia). En sistemas hidrotérmicos se plantea la necesidad de establecer una forma de comparar grupos térmicos e hidráulicos (e. g. Guatemala). Del estudio de los mecanismos puestos en práctica en el mundo, se puede colegir que el producto de fiabilidad ha tomado diferentes nombres, pero estos han estado casi siempre ligados a estos requerimientos. Por ejemplo, el producto de fiabilidad ha recibido el nombre de potencia firme (e. g. Panamá), energía firme (e. g. Colombia), capacidad física de cobertura (e. g. Brasil), oferta firme eficiente (e. g. Guatemala), capacidad no forzada (e. g. PJM) o coeficiente de reparto (anterior mecanismo en España) 8 . 4.1.2. El periodo de escasez Hoy en día existe un cierto consenso alrededor de la idea de que un producto de fiabilidad debiera servir para remunerar la capacidad de un generador de producir a precios “razonables” cuando se declara una situación de escasez. El problema es que la definición de periodo de escasez no es algo trivial. A este respecto pueden enumerarse multitud de medidas orientadas a definir el periodo de escasez: periodo seco, periodo de invierno, periodo con escaso margen de reserva, etc. El problema es que ninguna de ellas resulta suficientemente robusta desde el punto de vista regulatorio (por ejemplo, el periodo seco no necesariamente supone escasez en generación y la definición del margen de reserva es un tema complejo en la práctica). Parece que a este respecto, el precio del mercado puede considerarse como la medida más robusta de la cercanía o existencia de un periodo de escasez. De este modo, precios anormalmente altos son un claro síntoma de la existencia de un periodo de escasez. 8 En el mecanismo previo, el parámetro de la regulación española que podría asimilarse a la definición de producto sería el denominado en las “Reglas de funcionamiento del mercado de producción de energía eléctrica” como Coeficiente de reparto, definido como el producto del Coeficiente de disponibilidad y la Potencia equivalente (media de la potencia instalada y la potencia media de la unidad limitada por la disponibilidad de las materias primas), lo que con ciertos matices constituye una señal más de energía que de potencia. 21