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Inversión en

Inversión en generación y el problema de la seguridad de suministros Ahora bien, la señal económica de inversión que proporcionaba este mecanismo era muy volátil. La demanda era inelástica, ya que por un lado está definida por la cantidad de energía que deben asegurar y por el otro por el precio prefijado de la penalización, por lo que el riesgo que percibían los posibles inversores seguía siendo muy alto. Adicionalmente, el periodo que cubría el mecanismo -un máximo de un año- hace que se tratase de una señal muy débil para la inversión. El mecanismo también demostró plantear problemas relativos a la deficiente definición del producto, en particular, en lo relativo a la determinación por un lado del plazo y por otro de la medida de la contribución a la fiabilidad: El escaso plazo de los contratos, combinado con la falta de elasticidad de la demanda, implicaba que la señal para la inversión fuera muy débil y volátil. Ante la previsión de un año “bueno”, el precio era mínimo; por el contrario, ante la previsión de márgenes muy ajustados, los precios se incrementaban espectacularmente. Adicionalmente, la definición de la medida de la capacidad firme de los generadores resultaba crítica para determinar el resultado final del método. El pago de la capacidad se producía en todo momento, en lugar de en las situaciones de escasez en el sistema. Esto supuso que la inversión se orientase hacia grupos más rentables en el mercado de energía en lugar de grupos que respondan más rápidamente a los cambios en la demanda, por lo que el sistema estaba evolucionando hacia un parque con demasiada generación de base. Otra de las deficiencias fue la nula señal de localización que recibía la inversión, ya que toda se remuneraba al mismo precio (independientemente de su emplazamiento). Guatemala En Guatemala el producto que se negocia está basado en la capacidad firme que los generadores pueden aportar en periodos críticos para el sistema. En un sistema hidrotérmico como el de Guatemala, estas situaciones típicamente coincidirán con periodos de escasez de aportaciones. Se define, de manera simplificada, la “oferta firme eficiente” de los generadores como la capacidad de generar en las (cuatro) horas de punta de los días laborables del periodo más crítico -estación seca, de diciembre a mayo-. Este valor se calcula ex ante con un modelo de planificación de la explotación 28

Generación Eléctrica en el medio plazo. Los agentes compradores deben tener presentar contratos al regulador por un plazo de dos años en el futuro. El elevado riesgo país, y el reducido plazo de las obligaciones han motivado que la escasa generación que se ha instalado en el sistema sean generadores de punta de bajos costes de inversión y elevados costes variables de operación. Por este motivo, se asigna “oferta firme eficiente” tan sólo a los generadores que resultan despachados en el modelo (por lo que se introducen consideraciones asociadas al coste de la energía), con el objeto de limitar la posibilidad de contratar de estos generadores definidos como “ineficientes” -reduciendo la remuneración por este concepto de estos generadores-. Aparte de que estos generadores no se consideran adecuados para la adaptación del parque generador, se pretende evitar problemas de free riding, puesto que estos grupos podrían beneficiarse de la dificultad de contrastar la verdadera “oferta firme” de la que disponen, dado que tan sólo son requeridos por el sistema en escasas situaciones. Licitaciones competitivas Integración con la tarifa regulada En principio, las entidades compradoras adquieren el producto cuándo y a quién consideren oportuno, y trasladan el coste a sus clientes. Si el mercado minorista está completamente liberalizado, y no existen tarifas reguladas, esto no plantea mayores problemas. Tampoco es el caso sí, a pesar de que exista tarifa regulada, el comercializador regulado está completamente separado de cualquier entidad generadora. Sin embargo, a menudo esta separación no es suficiente para garantizar que el comercializador regulado se vea incentivado a comprar adecuadamente. En este contexto, la preocupación sobre la contratación intra-grupo cobra importancia. En efecto, las operaciones que tienen lugar entre un comercializador regulado y un generador de su mismo grupo empresarial no son simplemente un contrato entre los dos que no tiene efectos económicos para el resto de agentes del sistema, sino que es una transacción que se utiliza, en principio, para determinar la tarifa regulada, y por tanto que repercute en los pagos de los clientes a tarifa. En un contexto en el que la tarifa reconozca sin más los precios de los contratos de fiabilidad que realice el comercializador regulado, un contrato a un precio mayor implicaría directamente mayor beneficio para el generador y mayores pagos para la demanda. 29