Views
5 months ago

doc_mge_m4t6

Inversión en

Inversión en generación y el problema de la seguridad de suministros 2. NATURALEZA DEL PROBLEMA Y TERMINOLOGÍA Uno de los elementos necesarios de un mercado eléctrico es que proporcione los medios para que el suministro de la energía sea fiable. Esto es en sí mismo un resultado esperable del funcionamiento eficiente del mercado, en la medida en que parece claro que racionar con frecuencia a la demanda de forma imprevista en el corto plazo no es algo en absoluto deseable (no es una situación en la que se maximice el beneficio neto para el conjunto de la sociedad). Por otro lado, reguladores y políticos tratan de evitar por todos los medios que ocurran interrupciones prolongadas o sistemáticas del suministro, pues es algo que la opinión pública no tolera. De hecho, este tipo de episodios suelen desembocar en crisis políticas o incluso del modelo de mercado -por ejemplo, California y Ontario optaron por modificar drásticamente su marco regulatorio después de un episodio de racionamiento prolongado-. Como veremos en la sección 3, la teoría microeconómica aplicada a los mercados eléctricos nos muestra como el precio de la energía por sí mismo debería ser una señal suficiente no sólo para incentivar a la generación instalada a planificar la operación en el corto y medio plazo, sino que también para atraer las inversiones necesarias para alcanzar el nivel de seguridad de suministro adecuado. Éste es el fundamento del mercado. Sin embargo, en la práctica se trata de un proceso sujeto a una serie de imperfecciones que se aleja de este resultado teórico ideal. Las cuatro dimensiones de la seguridad del suministro La seguridad del suministro de electricidad se puede descomponer en cuatro dimensiones consecutivas e interrelacionadas, pero suficientemente diferenciables. En esa línea, es imprescindible inicialmente definir con detalle lo que se entiende por seguridad de suministro y tras ello, distinguir cuatro niveles distintos y complementarios de la seguridad de suministro que definiremos como seguridad, firmeza, suficiencia y política energética. En línea con las definiciones tradicionales, la medida última de la seguridad de suministro de la actividad de generación es el nivel resultante de calidad del suministro. Aunque la calidad del suministro sólo se materializa en tiempo real, su abastecimiento abarca varias actividades desreguladas que tienen que ejecutarse en diferentes horizontes temporales: e. g. aprovisionamiento de reservas de operación de diferentes tipos -servicios complementarios de generación, también conocidos como servicios de ajuste-, mantenimientos programados de las plantas e inversiones en nuevas instalaciones. 6

Generación Eléctrica De esta manera, las dimensiones en las que se puede descomponer el problema de la seguridad de suministro son las siguientes: • Seguridad: disponibilidad de capacidad suficiente y procedimientos de operación adecuados para garantizar una operación segura de los recursos en el muy corto plazo - optimización de los tiempos de respuesta, control de frecuencia, rampas, bandas de reserva etc.-. Esta dimensión del problema de la seguridad del suministro se inicia tras el gate closure, que es el nombre con el que se suele conocer el momento en el cual no se permiten más transacciones en el mercado (en otras palabras, a partir de dicho momento es responsabilidad del operador del sistema el garantizar la estabilidad del sistema). • Firmeza: disponibilidad de la generación en el corto plazo que resulta en buena medida de la planificación de la operación de la capacidad ya instalada en el sistema -una dimensión que cubre desde el corto al medio plazo-. La firmeza, entre otros aspectos de menor relevancia, depende de la gestión de corto y medio plazo de los mantenimientos y de adquisición de combustibles y gestión de los mismos (entre ellos la gestión de los embalses), así como de la capacidad de los generadores de responder adecuadamente a los requerimientos de la demanda. • Suficiencia: existencia de suficiente capacidad instalada y/o esperada para responder a los requerimientos de la demanda en el largo plazo. • Política energética, i. e. la preocupación por la disponibilidad en el largo plazo de recursos energéticos: existencia física, precio, dependencia energética del país, restricciones medioambientales, etc. Cabe destacar que esta dimensión está ligada a decisiones menos desreguladas. 7