La Revista de la Revolución en Yucatán - Biblioteca Virtual de ...

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La Revista de la Revolución en Yucatán - Biblioteca Virtual de ...

PRESENTACIÓN

L

a Historia en general —y la de Yucatán no tiene por qué ser la excepción— está

construida con diferentes voces. Algunas, por diversos motivos, han trascendido más

que otras, llegando a los libros de texto. Así han adquirido el carácter de dogma,

incuestionables, mientras las demás se ahogan bajo el peso del polvo adquirido en los

archivos.

Una buena parte de estas voces, contenidas en periódicos, libros, manuscritos y fotografías,

se conserva en el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, que hoy

pretende difundirlas y ponerlas al alcance de todo público, colocándolas a sólo un clic de

distancia.

Así es como, con ocasión de los próximos festejos por el centenario de la Revolución

Social Mexicana, nace hoy la Revista de la Revolución en Yucatán, título ya de por sí

polémico para los defensores de la idea de una Revolución venida “de fuera”. Pero no se

piense que el objetivo de esta edición digital es el de provocar controversia, pretendiendo

demostrar la existencia de elementos revolucionarios propios. Todo lo contrario.

Simplemente intenta aportar una pizca de sal a un debate que debiera ser continuo, acerca

de lo que fue destruido y lo que surgió después de la etapa violenta. Para ello, esta

publicación traerá a vista algunas de las voces que han permanecido en el relativo olvido de

los investigadores, o que consideramos no han sido lo suficientemente analizadas.

Las notas informativas, testimonios e imágenes que daremos al público se tomarán de la

hemerografía yucateca aparecida entre 1905 y 1924, dependiendo del estado de

conservación de los periódicos, siempre con el ánimo de fomentar un intercambio plural de

información y revisar los mitos de la historia de Yucatán del periodo revolucionario.

Y hoy vamos tras uno de esos grandes mitos: La “primera chispa de la Revolución”. El

levantamiento de la madrugada del 4 de junio de 1910, ocurrido en Valladolid, es uno de

los pasajes polémicos de nuestra historia. Sabemos que hubo un levantamiento sofocado

con las armas, pero su carácter, propósitos y alcance ideológico aún pueden sujetarse a

revisión. Para ello ofrecemos las noticias del Diario Oficial y el Diario Yucateco, además

del Plan de Dzelkoop publicado por el periodista Carlos R. Menéndez, junto con la

justificación que éste dio acerca de su actuación al frente de La Revista de Mérida. Ahí

están, listos para un riguroso análisis del discurso.

Pero no todo son hechos políticos y de armas. La vida siguió, y por ello mostramos también

la publicidad y otras preocupaciones —como la plaga de langosta, la manera de conseguir

el dinero para el barco que conduciría al viajero a las fiestas del Centenario en la capital del

país—, junto con la asistencia a fiestas, el simple placer de beber una taza de buen

chocolate por las tardes, acudir al recientemente inaugurado Teatro Peón Contreras e

incluso aparecer como la más bella en un concurso patrocinado por el Diario Yucateco.

Lo que estás por ver en tu pantalla, amable lector, son testimonios de primera mano,

algunos poco conocidos aunque no por ello menos refrescantes, para la construcción de una

historia incluyente. Las voces pueden ser ignoradas, pero son parte del patrimonio histórico

y documental de los yucatecos y los mexicanos. Por ello la Historia necesita de su

concurso.

1 1


AÑO 1, NÚMERO 1, JUNIO 2009

www.bibliotecavirtualdeyucatan.com.mx

Gobierno del Estado de Yucatán

Ivonne Ortega Pacheco

Gobernadora Constitucional

Instituto de Cultura de Yucatán

Renán Guillermo González

Director General

Luis Alvarado Alonzo

Subdirector General de Operación

Enrique Martín Briceño

Director de Patrimonio Cultural

Faulo Sánchez Novelo

Director del Centro de Apoyo a la

Investigación Histórica de Yucatán

Revista de la Revolución en Yucatán

Coordinación

Enrique Martín / Faulo Sánchez Novelo

Edición

Felipe Escalante Tió

Colaboración

Beatriz Heredia de De Pau

Neil Rivas Vivas

José Angulo Tun

Versión PDF

Eduardo Villarreal Montero

Digitalización

Tomás Puc Itzá

Diseño

Patricia Alarcón / Raúl Bojórquez

Programación

Alejandro Jiménez García

Paúl Rivera Herrera

N OTICIAS

4 De Valladolid

Disturbios en Valladolid

5 Rebelión en Valladolid.

7 Quiénes fueron los verdaderos jefes de la revuelta

9 La filantropía yucateca

10 El fin de los sucesos de Valladolid

13 Nota interesante

14 De Motul

La rebelión de Valladolid

20 El joven de las enaguas

21 El consejo de guerra de los revoltosos de Valladolid

S OCIEDAD Y CULTURA

SUMARIO

25 Notas sociales

Crónica vallisoletana

26 Inauguración de un museo

Ecos de Abalá

27 Ecos de Motul

Nuevas piezas de música

Espectáculos

28 Los campeones

Notas sociales (2)

29 Ecos de Peto

Notas sociales (3)

Playeras

30 Un libro muy interesante

Para las amas de casa

Circo Teatro Yucateco

31 Concurso de belleza del "Diario Yucateco"

2 2


L A OTRA MIRADA

33 Lo que dice “El Imparcial” acerca de los sucesos de

Valladolid

Otra vez “El Imparcial” y los sucesos de Valladolid.—

Un editorial calumnioso

Las palabras “finales” del “Imparcial” en el asunto de

Valladolid

34 El proceso a los señores Madero y Estrada en

Monterrey.— Periódicos suspendidos

La insistencia de “El Imparcial” en torcer la opinión en

el asunto de Valladolid

D OCUMENTOS Y TESTIMONIOS

35 CARLOS R. MENÉNDEZ: La primera chispa de la

Revolución.— Introducción

38 CARLOS R. MENÉNDEZ: La primera chispa de la

Revolución.— Plan de Dzelkoop

A NUNCIOS

3 3


DE VALLADOLID

Junio 2 de 1910

La langosta.— El 31 de mayo último vino

a ésta el señor Francisco Ruiz,

administrador de la finca “Kunché”, de la

propiedad de la señora Dolores Otero, viuda

de Maldonado, a participar al señor Jefe

Político que una inmensa nube compacta

del voraz acridio había invadido dicha

finca; al día siguiente, la autoridad citada

pasó al lugar indicado y en vista de ser

cierto lo manifestado por el señor Ruiz,

dictó sus órdenes, tendientes a auxiliar los

plantíos invadidos, constituyéndose

personalmente en las fincas circunvecinas

que son las detalladas en mi mensaje de

ayer; pero todo fue inútil por la cantidad del

enemigo. Con este motivo los agricultores

desesperan; sin embargo, pueden proceder a

la resiembra de sus maizales.

Por el templo.— Durante el mes de mayo,

nuestro templo principal, se vio

profusamente adornado, con motivo de la

fiesta dedicada a la Virgen María. A los

actos religiosos, acudían numerosos

creyentes.

Ayer dio principio la fiesta dedicada al

Sagrado Corazón de Jesús.

Viajero.— Procedente de la ciudad de

Motul, su residencia, se encuentra en ésta,

el señor Raúl Perón. Grata permanencia le

deseamos.

Nuevo agente.— Se encuentra en ésta el

señor Carlos de Veruda, agente de la

compañía de máquinas de coser “Singer”.

Fue nombrado en sustitución del señor

Virgilio Vermont, que renunció. Le

deseamos mucho acierto en su encargo.

NOTICIAS

Diario Yucateco, 4 de junio de 1910, p. 7.

DISTURBIOS EN VALLADOLID

En momentos de entrar en prensa nuestro

periódico, llega a nosotros la noticia de que

en la ciudad de Valladolid han tenido lugar

graves desórdenes.

Siendo de gravedad los asuntos a que se

refiere la noticia, nos dirigimos ya a nuestro

corresponsal para que, por vía telegráfica,

nos comunique lo que haya de cierto, y tan

pronto como tengamos detalles los

comunicaremos a nuestros lectores en un

alcance.

Diario Yucateco, 4 de junio de 1910, p. 4.

4 4


REBELIÓN EN VALLADOLID.

PRODITORIOS ATENTADOS

En la madrugada del sábado último, 4 del

actual, tuvo noticias el Gobierno del Estado

de que en la ciudad de Valladolid se estaban

desarrollando sucesos que por su carácter,

constituyen el delito de rebelión de que trata

el Título Segundo Capítulo I del Código

Penal del Estado. Como las vías de

comunicación quedaron interrumpidas en

los mismos momentos en que se empezaba

a transmitir las noticias y cuando los

sucesos aún no eran conocidos en todos sus

detalles, no fue posible al Gobierno apreciar

debidamente la situación de esa importante

cabecera; pero como lo sabido aconsejaba

obrar pronta y enérgicamente, sin pérdida

de tiempo, se ordenó que el Coronel Ignacio

A. Lara, Jefe Político de Izamal, viniera a

Mérida; y se le nombró Jefe Político

interino y Jefe Militar de aquel Partido. Lo

siguiente es parte de la comunicación

dirigida a dicho Jefe en oficio número 1133

del citado día 4: “Tiene noticias este

Gobierno de que en la ciudad de Valladolid,

cabecera del Partido Político del mismo

nombre, se han ejecutado en la madrugada

de hoy delitos y actos punibles que

constituyen una verdadera alteración del

orden público y que demandan una

represión inmediata.

La comunicación telegráfica está

interrumpida y eso impide tener exacto

conocimiento de los sucesos que parecen de

gravedad, pues acusan la muerte de varias

personas entre las cuales se hace figurar al

Jefe Político, Sr. Luis F. de Regil. Con tal

motivo, este Gobierno nombra a Ud. Jefe

Político interino y Jefe Militar de ese

Partido y dispone que hoy mismo en tren

extraordinario salga Ud. para dicha

cabecera.” Lo demás de la comunicación se

refiere a la organización y movilización de

los elementos indispensables para los

primeros actos, encaminados a la represión

de los hechos delictuosos que se estaban

cometiendo.

En la noche de ese mismo día quedaron

concentradas en Dzitás fuerzas bastantes a

localizar la acción de los rebeldes en la zona

que comprende la ciudad de Valladolid y

algunos pueblos de sus inmediaciones, y

desde donde era fácil explorar y obtener

noticias que fueran indicando la

conveniencia de esta o aquella conducta;

pues como es bien sabido, Dzitás es el

punto más estratégico, por ser la llave de los

tres Partidos orientales.

El Gobierno, desde los primeros

momentos, ha obrado con cuanta actividad

y discreción es posible; y en virtud de esto,

podemos asegurar al pueblo yucateco que

los sucesos de que tratamos no podrán

tomar incremento; que los elementos ya

disponibles son suficientes a garantizar la

paz y el orden público en el resto del

5 5


Estado; que Valladolid en breve volverá al

orden, y que serán debida y enérgicamente

castigados los que resulten responsables de

los hechos delictuosos cometidos.

La prensa de información de la ciudad

de Mérida ha venido publicando ediciones

extraordinarias que consignan asesinatos,

inauditas crueldades y demás datos relativos

a los actos de los rebeldes, con numerosos

detalles. Como esa información puede en

cierto modo, extraviar la opinión pública en

cuanto al carácter, proporciones y

trascendencia de los sucesos, el órgano

oficial debe apuntar el verdadero aspecto de

la situación hasta estos momentos; y al

efecto hace saber al público que la mayor

parte de las noticias de la prensa no han

podido obtener una ratificación verídica,

pues las pocas personas que al iniciarse los

sucesos salieron de Valladolid no tienen

exacto conocimiento de éstos. Se dijo que

las poblaciones de Uayma y Tinum estaban

en poder de los rebeldes; que éstos habían

invadido Espita en donde tuvo lugar el

fusilamiento de varias personas; que todas

las poblaciones y gran número de fincas

rústicas de Valladolid estaban alzadas

también; y se ha hecho ascender el número

de rebeldes hasta cinco mil. El Gobierno,

por su parte, puede asegurar al público que

hasta hoy, al amanecer, Uayma y Tinum no

estaban ocupadas por los rebeldes; que esta

última población fue ocupada desde ayer

por las fuerzas del Coronel Lara; que en los

Partidos de Espita y Tizimín reina el mayor

orden, y que si es verdad que hay motivos

para creer que los rebeldes han logrado

mover alguna gente entre los indios de

algunos pueblos, tal cosa no constituye el

alzamiento general de las poblaciones del

Partido, ni en las filas de los rebeldes

pueden contarse cinco mil hombres, si

hemos de atenernos a los datos que arroja la

estadística.

Se necesitaría que todo el Partido

estuviese en armas contra las autoridades

para que los rebeldes pudieran llegar a

varios miles, y aun así sería muy difícil que

alcanzaran el número de cinco mil; y ya

dijimos que no existe ese levantamiento

general.

Por otra parte, podemos estar seguros de

que cuando la acción de las fuerzas oficiales

se haga sentir sobre la cabecera del Partido,

muchos de los que parecen hoy formar parte

de los rebeldes serán un apoyo de dichas

fuerzas del Gobierno.

Hay motivos también para creer que las

armas de que disponen los rebeldes son

pocas y que el parque es muy escaso e

imposible de reponer el que se consuma.

Estas dos circunstancias merman la

importancia que tendría el número crecido

de dichos rebeldes; pues no podrían todos

estos constituir verdaderos factores de

combate y sí harían necesarias numerosas

municiones de boca.

En resumen, podemos asegurar que los

sucesos sangrientos de la ciudad de

Valladolid, aunque son graves por su

carácter, se reducen a actos de un pequeño

número de malos patriotas contra las

autoridades de esa localidad, los cuales han

logrado alguna cooperación entre los indios

de las poblaciones, merced a la ignorancia

de éstos y valiéndose de diversos engaños;

que en el resto del Estado, como ya se dijo,

está asegurado el orden público y que

pronto éste será restablecido en la ciudad de

Valladolid, recobrándose la paz por un

momento alterada por quienes han olvidado

lo que se debe a la humanidad, a la patria y

a la ley.

Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán,

7 de junio de 1910, pp. 1-2.

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QUIÉNES FUERON LOS VERDADEROS

JEFES DE LA REVUELTA. EL CAPITÁN

MONTENEGRO NO ESTÁ ENTRE

ELLOS

De nuestro segundo alcance

Nuestro enviado especial, que está hoy en

Valladolid, nos envía la siguiente

información, ya con datos exactos que van

rectificando las noticias que los primeros

días, especialmente el domingo y lunes,

corrieron alarmantísimas todas ellas,

respecto al número de personas asesinadas

por los rebeldes. Rectificaron también

respecto a don Víctor Montenegro, quien se

presentó a las tropas del gobierno al entrar a

la plaza de Valladolid y que, a lo que

parece, no tuvo participación alguna en los

sangrientos sucesos.

Ésta y cuantas rectificaciones sean

necesarias, las haremos con gusto, tanto por

espíritu de estricta justicia, como para

calmar la inquietud que reinaba en los

ánimos, al llegar noticias, que por fortuna

han resultado falsas, de la muerte de las más

distinguidas personas de la sociedad

vallisoletana.

De Valladolid el 10 de junio.— En el

tren de pasajeros que procedente de Mérida

llegó hoy a esta ciudad, vinieron los señores

doctor don Álvaro Medina, vocal en turno

de los Ferrocarriles Unidos, Mr. Blake,

Director General de la misma compañía, el

doctor Cornelio Vallejos, ingeniero Vicente

Molina y los señores Pastor Campos,

Serapio Fajardo y Francisco Rosado.

También llegaron los señores médicos del

cuerpo médico militar, los corresponsales

de la prensa, don Julio R. Pinkus, empleado

del “Diario Yucateco”, y el Coronel don

Enrique Cámara Buey. Al paso del tren por

Tinum, también tomaron pasaje los señores

Pedro Solís, Alfredo Villanueva, Antonio

Barreiro, Pedro Pablo Vega, Justo Pastor

Medrano, Antonino Ojeda, Pbro. Eutimio

Arce y Rafael Novelo.

Por el tren militar que llegó a Valladolid

momentos antes que el tren de pasajeros,

llegaron los señores Pedro Narváez,

Proveedor de las fuerzas, Lic. Gonzalo

Gómez Baqueiro, corresponsal del Diario, y

don José María Vallado, padre político del

señor Regil, Jefe Político asesinado. En el

mismo tren llegó el Capitán Luis García, del

décimo batallón, trayendo armamento y

parque para la tropa.

El estacionario de Uayma, señor Mejía,

dio cuenta al señor Blake, de que la

documentación del ferrocarril guardada en

esa estación, se conserva intacta, pues el

objeto de los revoltosos al llegar a la

estación citada, fue solamente reclutar gente

y armas.

Parece que el doctor Aldana, jefe del

cuerpo médico militar, va a solicitar del

Gobierno, que se le manden enfermeras.

Cuando llegamos a Valladolid, a las 11

y 45 mns. de la mañana, encontramos en el

trayecto de la estación a la plaza, varias

trincheras levantadas en las calles 39, 41 y

42. Se nos refirió que en la noche del

viernes, 60 hombres armados asaltaron el

cuartel de la Guardia Nacional, y como el

Jefe Político Regil oyó los tiros, salió de su

casa y armado con dos pistolas fue en

auxilio de las tropas. Los 60 hombres que

atacaron esa noche la ciudad de Valladolid,

se dice fueron sirvientes de la finca Kantó,

encabezados por Claudio Alcocer,

encargado de dicha finca.

Don Raimundo Alcocer, a quien

exigieron los rebeldes mil pesos para que

dos hijos suyos no prestaran el servicio,

entregó dicha cantidad, y los rebeldes no le

entregaron sus hijos. Ayer fue a defenderlos

en la refriega y recibió un balazo de las

fuerzas del gobierno. Su cadáver fue

identificado esta mañana por el Lic. Ojeda,

Juez de primera instancia de Valladolid,

quien dice que al oír los tiros la noche del

asalto, salió de su casa y en lugar de

7 7


dirigirse a la plaza tomó la calle de la

estación del ferrocarril; que de allí se dirigió

a casa de una familia amiga suya, en donde

estuvo oculto hasta que las fuerzas del

gobierno ocuparon la ciudad.

El joven doctor don Demetrio Rivero,

don Máximo Hernández, el doctor don

Felipe Navarrete y don José Triay, están

sanos y salvos completamente. Estoy

averiguando de todas las personas de

quienes se dijo habían perecido para, con

toda seguridad, ratificar o rectificar.

***

En el asalto de la ciudad murieron los

Capitanes federales Manuel Gómez y José

Rey, y seis soldados de la federación;

resultaron cuatro nacionales muertos y ocho

heridos.

De los revolucionarios, 72 muertos

cuyos cadáveres fueron recogidos en la

plaza principal.

Al bajar del tren me encontré con que ya

circulaban coches de sitio guiados por

soldados federales.

En la calle 42 a dos cuadras de la

estación del ferrocarril vimos trincheras de

piedra y gruesos maderos y en la calle 44

trincheras reforzadas con barricadas.

Nos informan que al saber los

revoltosos que iban a ser vencidos,

prendieron fuego a la pólvora y dinamita,

explotando con estruendo sólo la pólvora.

Son los principales cabecillas R.

Bonilla, M. Ruz Ponce y Claudio Alcocer.

Está preso e incomunicado D. Heliodoro

Rosado. Parece que Víctor Montenegro no

se metió en nada, pues se presentó al

Coronel Luque al entrar éste a la plaza de

Valladolid.

El Secretario del Juzgado Lic. Manuel

S. Rejón, se encuentra sano y salvo en su

casa.

Todos admiran la buena puntería de las

fuerzas federales, pues todos los revoltosos

que se encontraron muertos, tenían el

cráneo desbaratado; recibían los tiros en la

frente.

Según informes tomados del Coronel

Lara, los combates para tomar la plaza

fueron dos con duración de tres horas cada

uno.

En la calle 41 se encontró una pequeña

pieza de artillería, aunque no se sabe si

disparó.

Toda la plaza está regada de pólvora.

Está rigurosamente incomunicado el

Coronel Tomás Cetina, con centinelas de

vista. Cetina fue uno de los principales jefes

de los revolucionarios.

Calcula el Coronel Lara que había en

Valladolid tres mil indios que tenían

ocupadas las alturas, pues al desembocar las

bocacalles con sus fuerzas, les caía una

lluvia de balas que salían hasta del interior

de las casas por los postigos de puertas y

ventanas.

Las valerosas familias de Valladolid han

vuelto contentas a sus hogares después de

pasar horas de horror y angustia; la mayoría

de ellas se quedó en el interior de sus casas

en espera de los acontecimientos.

Las Compañías Mixtas de Guardia

Nacional regresaron hoy por el tren de

Dzitás.

De los revoltosos, de los solares se han

levantado 40 muertos y 50 heridos, y hay

como ochenta prisioneros de guerra.

Persona fidedigna nos informó que sólo

fueron asesinados el Jefe Político señor

Regil y el Secretario de la Jefatura don

Esteban Escalante. Los demás muertos por

los rebeldes, fueron el policía Albornoz y el

centinela Gil.

En la refriega murieron los turcos

Gabriel Morsos, el principal comerciante de

Valladolid, y José Cura, que se encontraban

en las filas rebeldes obligados por los

revoltosos; sus cadáveres fueron recogidos

en las calles.

Está preso e incomunicado el padre de

Crescencio Aguilar.

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El señor José Sánchez, empleado de los

F.C.U., se ha portado valerosamente al

tratar de componer la vía.

EL LIC. OJEDA EN MÉRIDA

En el tren de la tarde de hoy llegó a esta

ciudad el señor Lic. Víctor Ojeda, Juez de

primera instancia del Partido de Valladolid

y a quien se suponía asesinado por las

fuerzas revolucionarias.

A la estación de ferrocarril fueron a

recibirlo varios de sus amigos.

CÓMO ESTABA LA ESTACIÓN

En los momentos en que llegó hoy el tren de

Oriente, la estación del ferrocarril y todos

los lugares adyacentes estaban

completamente atestados de gente y de

carruajes particulares y de alquiler. Se creyó

que en dicho tren vendría el Notario D.

Crescencio Jiménez y familias de

Valladolid.

De la estación del ferrocarril por todas

las calles que conducen a la central de

policía, se formó un cordón humano, ávido

de presenciar el desfile de los viajeros de

Valladolid.

La guardia, en previsión de cualquier

acontecimiento, puso sobre las armas a los

soldados y así se sostuvieron hasta que se

convencieron los curiosos, que el preso no

había llegado en el tren y por consiguiente

no sería llevado a la central de policía.

JIMÉNEZ DECLARA EN TIZIMÍN

Tizimín, junio 10.— A las 11.45 a.m.—

Recibido en Mérida a las 1.18 p.m. (hora de

México).— Acaba de tener lugar un acto

imponente; estando en formación los

soldados de Guardia Nacional y numerosos

voluntarios, tocóse ¡alerta! y ante ellos

desfiló el piquete de soldados conduciendo

a D. Crescencio Jiménez, presunto Jefe

revolucionario, hasta la Jefatura Política, en

donde estuvo declarando cerca de dos horas.

Jiménez está muy demacrado y camina con

mucha dificultad, pareciendo por momentos

que va a perder el equilibrio. Tan pronto

salga rumbo a Espita para de allí seguir a

Mérida, telegrafiaré.

El Corresponsal

Diario Yucateco, 11 de junio de 1910, p. 4.

LA FILANTROPÍA YUCATECA

Muy buena acogida ha tenido la idea

propuesta por S.S. Ilma. el Arzobispo de

Yucatán, para recaudar fondos para socorrer

a las familias de Valladolid que se

encuentran casi en la indigencia por el

saqueo de que fueron víctimas por parte de

los revoltosos de aquella ciudad oriental.

Han sido nombradas ya las comisiones

respectivas, para los cuarteles de esta

9 9


capital, las que están trabajando con gran

éxito.

En el cuartel primero, señoras

Guadalupe Patrón de Hubbe, Sofía Vales de

Ancona y María Cervera de Patrón Correa.

Cuartel segundo: Sras. Pilar Cámara de

Cervera, Josefa Cámara de Pérez, Camila

Fernández de Aznar, Sritas. Celia Peraza,

Genoveva Fernández y Manuela Ponce

Cámara.

Sres. Enrique Espinosa y Lic. don Julián

Aznar.

Cuartel tercero: Sras. Guadalupe

Martínez de Arredondo de Casares,

Agustina Martínez de Arredondo de Font.

Sres. Rafael Peón y Manuel Casares

Escudero.

Cuartel cuarto: Sras. Benita de Arana de

Laviada, Rosa Guerra de Escalante, Fela

Rivas de Rendón, Julia Peón de Cámara.

Sr. Eulalio Casares.

Hasta ayer, la Comisión del cuartel

segundo, compuesta por los señores Lic.

Julián Aznar y Enrique Espinosa, había

recaudado la suma de $963.60; siendo los

principales donantes los señores A. Montes,

$500; A. Vales, $50; M. Sosa, $20; R.

Suárez, $20, y “El Candado”, $25.

Es de esperarse que la sociedad yucateca

seguirá acudiendo solícita a remediar las

necesidades de las familias vallisoletanas,

víctimas de la barbarie.

La lista completa de los donantes será

publicada en su oportunidad.

Diario Yucateco, 11 de junio de 1910, p. 4.

EL FIN DE LOS SUCESOS DE

VALLADOLID. DÓNDE FUE

CAPTURADO CRESCENCIO JIMÉNEZ.

TENÍA UN NÚMERO DEL “DIARIO

YUCATECO”, CON SU RETRATO

Comunicación del Ejecutivo a la prensa

de Mérida.

De nuestro primer alcance de ayer

Comunicación del Ejecutivo a la Prensa

de la capital

Hemos recibido la siguiente:

Mérida, junio 10 de 1910.

Al director del Diario Yucateco.—

Presente:

Un sello que dice: “República Mexicana.

Gobierno del Estado de Yucatán. Sección

de Guerra. Número 1916.”

El señor Gobernador del Estado dispone

que se haga saber a la prensa periódica de la

Capital, a fin de que lleguen lo más pronto

posible a conocimiento del pueblo yucateco,

los siguientes datos relativos a la toma de la

ciudad de Valladolid por las fuerzas

federales y las de Guardia Nacional del

Estado, ayer a las 11 a.m.: los muertos

levantados después del combate son

cuarenta en junto, es decir, de las fuerzas

federales, de las de Guardia Nacional y de

las de los rebeldes; los heridos de las tres

clases citadas son cincuenta y los

prisioneros hechos a los rebeldes son

setenta.

La rectificación que pudieran sufrir

estos datos no alteraría notablemente las

cifras consignadas.

Los señores Licenciados Víctor Ojeda y

Manuel S. Rejón, Juez y Secretario,

respectivamente, del Juzgado de Primera

Instancia del Departamento de Valladolid

no fueron sacrificados por los rebeldes

como se había rumorado, y se ocupan ya en

reorganizar las labores del Juzgado.

El señor Coronel Ignacio A. Lara, Jefe

de las Fuerzas de Guardia Nacional,

continúa al mando activo de sus fuerzas,

pues la herida que sufrió es de carácter leve.

En cumplimiento de la orden del señor

Gobernador, tengo el gusto de comunicarlo

a Ud. a fin de que utilice dichos datos para

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el objeto ya indicado al comienzo de este

oficio.

El “Diario Oficial” se ocupará con más

extensión de los sucesos, en cuanto lo

permitan las noticias más detalladas que se

reciban.

Protesto a Ud. mi distinguida

consideración.

Manuel Irigoyen Lara

Srio. Gral.

CÓMO FUE EL ASALTO DE

VALLADOLID. DEPOSITADO A LAS 9

Y 5 A.M. — RECIBIDO A LAS 10 Y 20

A.M.

Dzitás, junio 10.— Ayer comenzó el asalto

a la plaza de Valladolid a las 8 de la

mañana, atacando simultáneamente las

tropas federales al mando del Coronel

Luque y las Nacionales al mando del

Coronel Lara. El combate fue desesperado y

sangriento, logrando Lara ser el primero en

forzar el sitio a las 11 y media de la mañana

y entrar en la plaza en la que estaban

atrincherados más de cinco mil sublevados

que hicieron tenaz resistencia.

El Coronel Lara resultó ligeramente

herido en la cara y cuello. El Coronel Luque

y las tropas federales lograron entrar por el

otro lado, cogiendo al enemigo por dos

fuegos.

El enemigo se resistió valientemente y

se batió después en retirada hasta que

desalojó la plaza, siempre huyendo y

haciendo fuego hasta la plaza de Santa Ana,

donde se atrincheraron haciéndose fuertes.

Batidos nuevamente, ellos se batieron

en retirada, huyendo hacia Chemax, siendo

perseguidos de cerca por las fuerzas del

Gobierno hacia los montes.

Las calles y los montes están regados de

cadáveres de ambos lados y no se sabe el

número de muertos, pues muchos no han

sido recogidos.

Entre los muertos recogidos hasta este

momento, está Raimundo Alcocer,

comerciante que dio mil pesos para la

revolución y entre los prisioneros el

Coronel Tomás Zetina, Jefe de los

insurrectos.

Los heridos por parte de los insurrectos

no fueron hallados y la batalla terminó a las

seis de la tarde.

Los fusilados y muertos por los

insurrectos el día 4, sólo fueron 6 en

Valladolid, contándose entre ellos el Jefe

Político, don Luis Felipe de Regil. Todas las

casas comerciales han sido saqueadas y los

mostradores han servido de trincheras.

Entre los muertos se encontraron dos turcos

y un chino, que militaban entre los

insurrectos.

Los revoltosos tenían pólvora y

dinamita en la Agencia de Hacienda y al ser

desalojados de la plaza le dieron fuego y en

la explosión murieron varios soldados de la

Guardia Nacional, quedando dos

horriblemente carbonizados y los otros

heridos, lo mismo que un Capitán segundo

federal.

No han muerto, como se había dicho en

un principio, los señores Lic. Víctor Ojeda,

Isidro Moreno, José María Iturralde, Ignacio

Osorio, Máximo Hernández y el telegrafista

Triay.

Hasta las ocho de la mañana de hoy se

habían recogido cuarenta y seis muertos y

muchos heridos que están muriendo por

falta de atención médica, pues el único que

los atiende es el Dr. Gallegos García, que

fue voluntariamente en nombre de la Cruz

Roja. Sabemos que se ha ordenado que pase

hoy el Cuerpo Médico a Valladolid a

atender a los enfermos y salió llevando para

ese lugar el instrumental y los

medicamentos necesarios, llevando 25

catres de tijera por un tren especial.

Hoy a las ocho de la mañana salieron las

tropas de Valladolid para perseguir al

enemigo rumbo a Chemax. Los cabecillas

huyeron con el grueso de sus tropas.

11 11


DÓNDE FUE APREHENDIDO

JIMÉNEZ. DEPOSITADO A LAS 8.10

A.M. — RECIBIDO A LAS 11.30 A.M.

Tizimín, junio 10.— Este partido está

prestando muy oportunos e importantes

servicios respecto a los horrorosos sucesos

del infortunado Valladolid, pues hoy en la

mañana hemos sabido de fuente fidedigna

que los valientes soldados de la tierra de

Padilla, Calotmul, en una avanzada al

camino de Pocoboch habían aprehendido en

la media noche y cuando reinaba completa

oscuridad a Crescencio Jiménez Borreguí,

uno de los jefes de aquella rebelión y a su

guía Bernardino Catzín, quienes fueron

rigurosamente incomunicados por el señor

Juan Vallejos, Presidente Municipal de

aquel pueblo.

El Jefe Político de aquí, señor don

Alberto González, ordenó que con segura

custodia y tomando todas las medidas

necesarias precautorias fueran traídos a esta

villa, de donde creemos saldrán para tomar

en Espita el tren de hoy con destino a esa

capital.

Numerosísimas personas anhelaban ver

a estos dos nuevos capturados y la policía

tuvo que intervenir para impedir los

desórdenes que comenzaban entre la

muchedumbre, ávida de ver a los presos

traídos a la villa.

CRESCENCIO JIMÉNEZ EN TIZIMÍN.

DEPOSITADO A LAS 8.50 A.M. —

RECIBIDO A LAS 11 A.M.

Tizimín, junio 10.— Hoy a las ocho de la

mañana llegaron a esta villa con una escolta

de veinte hombres, el notario Crescencio

Jiménez Borreguí, Jefe de los insurrectos de

Valladolid, y su guía Bernardino Catzín.

Jiménez está tan excitado de los nervios que

hubo que darle un calmante preparado por

el Dr. Villalobos Sosa; después tomó un

vaso de café con leche y suplicó al

presbítero don Miguel de los Santos Mier,

que le facilitara un par de zapatos, pues

llegó con alpargatas y filipina, trae un

pantalón a rayas negras y un sombrero de

los llamados huastecas.

La policía tuvo que retirar a la

muchedumbre que anhelaba conocer a los

presos, quienes no sabemos si hoy o

mañana serán enviados a Mérida.

El corresponsal

TIZIMÍN, JUNIO 10.— DEPOSITADO

A LAS 8.45 A.M.— RECIBIDO A LAS

10.12 A.M.

“Diario Yucateco”.— Mérida.— El notario

Crescencio Jiménez Borreguí trae consigo

un ejemplar del “Diario Yucateco”, EN

QUE ESTÁ SU RETRATO. Está

encalabozado e incomunicado y en otro

calabozo se halla su guía Catzín.

El corresponsal

12 12


NO HA MUERTO EL LIC. VÍCTOR

OJEDA

Hemos tenido a la vista un telegrama que el

Lic. Víctor Ojeda pone a su hermano Rafael

Ojeda, residente en esta capital.

“Valladolid, junio 10.— Señor don

Rafael Ojeda. Mérida.— Ayer tarde terminó

todo. Mi casa y mi persona están sin

novedad. (Firmado, Víctor Ojeda).”

LA NOTICIA DE LA TOMA DE

VALLADOLID EN PROGRESO

Nuestro corresponsal en Progreso nos

comunica lo siguiente:

Media hora después que los alcances del

“Diario Yucateco” habían sido leídos

ávidamente por centenares de personas que

estaban ansiosas de conocer los últimos

detalles de los sucesos sangrientos de

Valladolid, el señor Ingeniero don Primitivo

Peniche, Jefe Político del Partido, mandó

colocar en un lugar bien visible, frente al

ferrocarril de vía ancha, una pizarra que

dice textualmente: “Oficialmente se sabe

que el Coronel Luque, Jefe de las fuerzas

federales, se ha posesionado de la plaza de

Valladolid hoy a las once de la mañana.—

Progreso, junio 9 de 1910.” La pizarra

mencionada y los alcances referidos han

venido a calmar completamente los ánimos

alarmados, pues aquí a cada momento se

hacen circular rumores absurdos.

El cañonero de primera clase

“Morelos”, permanecerá anclado en puerto

y zarpará de aquí apenas lo disponga la

Secretaría de Guerra, para el punto que se le

destine.

El corresponsal

Diario Yucateco, 11 de junio de 1910, p. 7.

NOTA INTERESANTE

Insertamos a continuación un parte del

Gobierno del Estado, circulado el viernes

último, 10 del actual, entre todos nuestros

diarios locales, a efecto de que éstos lo

diesen a conocer al público en sus

frecuentes alcances, con toda oportunidad.

Helo aquí.

“República Mexicana.— Gobierno del

Estado de Yucatán.— Sección de Guerra.—

Número 1,195.— Mérida, junio 10 de

1910.— Al Director del “Diario Oficial”.—

Presente.— El Señor Gobernador del

Estado dispone que se haga saber a la

prensa periódica de esta capital, a fin de que

lleguen lo más pronto posible al

conocimiento del pueblo yucateco, los

siguientes datos, relativos a la toma de la

ciudad de Valladolid por las fuerzas

federales y las de G.N. del Estado, ayer a

las 11 a.m. Los muertos levantados después

del combate son cuarenta en junto; es decir,

de las fuerzas federales, de las de G.N. y de

los rebeldes: los heridos de las tres clases

citadas son 50 y los prisioneros hechos a los

rebeldes son 70.

La rectificación que pudieran sufrir

estos datos no alterarían notablemente las

cifras consignadas.

Los señores Licenciados Víctor Ojeda y

Manuel S. Rejón, Juez y Secretario

respectivamente del Juzgado de 1ª Instancia

del Departamento de Valladolid, no fueron

sacrificados por los rebeldes, como se había

rumorado, y se ocupan ya en reorganizar las

labores del Juzgado.

El señor Coronel Ignacio A. Lara, jefe

de las fuerzas de G.N., continúa al mando

activo de sus fuerzas, pues la herida que

sufrió es de carácter leve.

En cumplimiento de la orden del Señor

Gobernador, tengo el gusto de comunicarlo

a usted a fin de que utilice estos datos, para

el objeto ya indicado en el comienzo de este

oficio.

El “Diario Oficial” se ocupará con más

extensión de los sucesos, en cuanto lo

permitan las noticias más detalladas que se

reciban.

13 13


Protesto a usted mi distinguida

consideración. Firmado: Manuel Irigoyen

Lara.

Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán,

13 de junio de 1910, p. 1.

DE MOTUL

Junio 16 de 1910.

Por los sucesos de Valladolid.- Se

encuentra preso en la cárcel pública de esta

ciudad, Rodulfo Alcocer, que se dice está

complicado en la rebelión; mañana será

remitido a Valladolid, a disposición del

General Bravo.

Con motivo de los graves

acontecimientos de Valladolid, varias

familias han pasado a radicarse en ésta.

Diario Yucateco, 18 de junio de 1910, p. 7.

LA REBELIÓN DE VALLADOLID

Cuáles son sus causas.— Cuál es su

carácter.— Documentos relativos al

asalto y toma de dicha ciudad

Volvemos a ocuparnos de la rebelión

iniciada en Valladolid en la madrugada del

cuatro del actual. En el número 3,843,

correspondiente al día siete, dijimos que

como la información de la Prensa de esta

ciudad de Mérida podía, en cierto modo,

extraviar la opinión pública en cuanto al

carácter, proporciones y trascendencia de

los sucesos, el órgano oficial debía apuntar

el verdadero aspecto de la situación hasta

aquellos momentos. Al efecto, hicimos

constar los motivos por los cuales no debía

darse crédito a todas las noticias que la

prensa recogía momento a momento, e

hicimos diversas consideraciones dentro de

la serenidad y con la discreción que el

carácter de esta publicación imponen,

manifestando que el orden público estaba

seguro en el resto del Estado, así como que

la paz, alterada por un momento en

Valladolid, se recobraría en breve, pues los

sucesos sangrientos de que se trataba,

aunque graves en sí por su carácter, estaban

reducidos a actos de un pequeño número de

malos ciudadanos, contra las autoridades de

aquella localidad, los cuales habían logrado

cierta cooperación entre los indios de las

poblaciones del Partido, merced a la

ignorancia de éstos y valiéndose de diversos

engaños. En nuestro artículo de entonces se

declaró sinceramente que la situación no era

exactamente conocida en todos sus detalles,

respecto a la pequeña zona en que los actos

criminosos se estaban desarrollando; pero se

consignaban afirmaciones categóricas por lo

que a la situación general del Estado se

refería y las de carácter particular que

autorizaban los datos, debidamente

analizados, que tenía el Gobierno.

Cuando la toma de la ciudad de

Valladolid tuvo lugar el día 9 del corriente,

por acción combinada de las fuerzas

federales y de guardia nacional, ese suceso,

como los anteriores, fue abultado de tal

manera que era bastante a rechazar las

noticias a él relativas —como el número de

los muertos y de los heridos— un sencillo y

sereno examen del asunto.

Al día siguiente de aquel suceso, el Coronel

Ignacio A. Lara, comunicó al Sr.

Gobernador del Estado los datos que ese

mismo día hizo saber el señor Secretario

General de Gobierno a la prensa de Mérida,

por medio de oficios idénticos al que

publicamos en nuestra edición del 13 del

corriente. Hoy damos a luz, enseguida de

estas líneas, los oficios del mismo Jefe

militar, números 1 y 21, dirigidos al

Gobierno, en 12 y 16 del mes en curso, así

como los documentos a que dichas

comunicaciones se refieren.

Los que corresponden al primer oficio,

son las relaciones de los muertos, heridos y

prisioneros habidos en el combate, la de los

asesinados por los rebeldes en la madrugada

14 14


del día cuatro y la del armamento, correaje

y municiones quitados a éstos en el asalto, y

el documento correspondiente al segundo

oficio, contiene el informe que rinde el

señor Coronel Lara acerca de los

movimientos del Batallón de su mando,

desde su salida de Mérida hasta la toma de

la plaza de Valladolid. Esos documentos

aún no bastan para llegar al conocimiento

exacto de todos los detalles, por cuyo

motivo se ha dispuesto que el Jefe militar

amplíe su informe, a fin de llenar las

deficiencias observadas. Pero esos

documentos y los datos de índole diversa

que tiene el Gobierno del Estado, son

suficientes para que el pueblo yucateco

adquiera el conocimiento del carácter

peculiar de los sucesos y para autorizar las

consideraciones que en estas líneas se

consignan.

Los sucesos de Valladolid, son graves

ciertamente, pues constituyen una

trasgresión de la ley, en términos que los

actos ejecutados comprenden una larga lista

de diversos delitos que afectan la vida, la

propiedad y el orden público; así lo

afirmamos en nuestro primer artículo; pero

como también dijimos entonces, las

proporciones de cada uno de estos actos no

son, por fortuna, las que se llegó a darles

merced a noticias de fuentes no verídicas;

sobre todo, en lo que se refiere al número de

asesinatos perpetrados y al carácter del

levantamiento en contra de la autoridad,

considerando en relación con las tendencias

y propósitos de los cabecillas, con la

personalidad social de éstos, y muy

especialmente con la masa popular entre la

que sembraron el engaño y la amenaza

como procedimientos para hacerse de

coautores y cómplices. Está fuera de duda

que los cabecillas, después de asaltar el

cuartel de cabecera y de matar al señor Jefe

Político, expidieron órdenes a comisarios

municipales y comandantes militares de los

pueblos comarcanos, selladas con el sello de

la Jefatura Política, citándolos para que con

las fuerzas de su mando, se presentaran a

recibir órdenes, y apercibiéndolos con ser

juzgados militarmente. Es decir, que

engañaron a muchos haciéndoles creer que

la Jefatura Política les llamaba y requería

sus servicios. Bien conocida del público es

la condición de los habitantes de aquellas

poblaciones indígenas, para que tengamos

que esforzarnos en demostrar la verdad de

esta aseveración.

A algunos de esos documentos y a otros

relativos a exacciones y a inocuos despojos,

análogos a los que ha mencionado la prensa

de Mérida, hace referencia el Sr. Coronel

Lara, en su ya citado informe. El Sr.

Gobernador ha dispuesto que sean remitidos

al Juzgado de 1ª Instancia de Valladolid.

¿Qué motivos, qué fundamentos, qué

causas reconoce la acción de esos

cabecillas? ¿Qué naturaleza o filiación

tienen los móviles de su conducta? No

corresponde a estos momentos y a este

lugar, entrar a exámenes y consideraciones

de puntos y cosas que contribuirán, tal vez

en gran parte, a fijar la fisonomía,

digámoslo así, de las verdaderas causas de

los sucesos, quizás muy distintas de las que

parecen tener ahora; porque no deben

hacerse afirmaciones que corresponde

formular a la voz de los tribunales después

de una investigación escrupulosa. Pero

como aparte del campo judicial, hay otro en

el que la voz del Ejecutivo debe y puede

hacerse oír legítimamente, cabe afirmar,

respondiendo a las interrogaciones

precedentes, que aunque los cabecillas

enarbolaron —según datos diversos— una

bandera política, por cuanto que hicieron

público su encono en contra del actual

gobierno y su adhesión a determinadas

personas, una de las cuales figuró como

candidato al Gobierno local en el próximo

pasado período electoral, propuesto por una

de las agrupaciones políticas contendientes,

ese movimiento de rebeldía está despojado

de todo poder y todo prestigio y carece, por

consiguiente, de toda significación social,

15 15


aparte de la que le corresponde en el terreno

de la delincuencia, pues en verdad, se ha

salido de lo vulgar, de lo que es corriente

anotar en nuestros anales como

trasgresiones de la ley penal.

Triste significación que la historia

recogerá, sin duda, para demostrar cómo

hasta en el seno de sociedades que, como la

nuestra, se distinguen por su buen sentido

moral, sucede, a veces, que unos cuantos

perversos o malvados, desorientan la índole

del pueblo para tornarlo de la noche a la

mañana, en instrumentos de delito y en

amenaza social. Por lo demás, ¿qué

importancia puede tener ante el pueblo

yucateco, ante la nación y ante el mundo

entero, el movimiento de rebeldía en

Valladolid?; ¿qué significación puede

alcanzar quienes, en desconcierto con todo

fundamento legítimo, engañan a un grupo

de ignorantes para asaltar una guardia,

matar a la primera autoridad del lugar y

hasta a indefensos y pacíficos vecinos que

no ejercen autoridad alguna, y se entregan

enseguida a todo género de excesos y

atropellos; y ebrios y desalmados, saquean

la ciudad, un momento antes tranquila, en

medio del terror y la desolación de sus

habitantes que huyen y se ocultan como si

hubiesen sido sorprendidos por el

inesperado asalto de hordas salvajes,

juradas enemigas de la ley y la civilización?

Aun prescindiendo del aspecto legal del

suceso, ¿qué significación y qué prestigio

pueden tener quienes no enarbolan una

bandera, adoptada al calor de un programa

que pretenda hacerse oír como producto de

una aspiración que crea poder llamarse

honrada aunque fuere erróneamente?

Es evidente, sea cual fuere el número y

la condición de los coactores y cómplices

ocultos que tenga el movimiento, que éste

no puede representar o traducir el divorcio

entre el Poder público y el pueblo yucateco,

ni significa la manifestación, aunque

indebida, de aspiraciones sociales hacia un

cambio de hombres y de cosas en el campo

de la política del país, por más que se vea

con claridad meridiana que de ese campo

surgió el espíritu de rebelión. Debemos

llamar la atención del pueblo sobre los

puntos de contacto, sobre las analogías que

los sucesos de Valladolid parecen tener con

los que en octubre del año próximo pasado

reclamaron la acción del Poder público, y

muy especialmente la de las autoridades

judiciales que desde entonces se ocupan de

instruir varios procesos. Y decimos que

debemos” para que se entienda que no es

nuestro ánimo formular cargos personales ni

achacar responsabilidades, que no estén

bien definidas, sino desvanecer ideas y

conceptos que, maliciosamente emitidos por

algunos interesados en desvirtuar los

sucesos de entonces, han podido tomar

asiento en algunos criterios sanos que

desean tener cabal y sincero conocimiento

de los hechos. Son bien conocidas porque la

prensa las dio a luz con ocasión de algunos

juicios de amparo promovidos por los

procesados, las declaraciones de varios de

éstos, que hicieron saber todo el plan que

debía desarrollarse en Mérida. En él

figuran, como medios principales de acción:

el asesinato de varios funcionarios y

particulares; la incomunicación de los

alambres del servicio eléctrico, del

telegráfico y del telefónico; el asalto al

Depósito de Parque, a los Cuarteles,

Comisarías y a las oficinas bancarias y

comerciales, así como que la dinamita debía

utilizarse para todos estos actos. Pues bien:

examínese todo lo sucedido en Valladolid y

se verá como, aunque en menor escala por

las condiciones de esa ciudad oriental, es el

desarrollo de lo acordado para hacerlo en

Mérida en octubre último. En presencia de

estos hechos ¿no podemos asentar que ellos

han venido a darle mayor justificación —si

cabe o es necesario— a la actitud que el

Poder público asumió en octubre último?

¿No comprometen ante la opinión pública a

los que entonces fueron apuntados como

promovedores del delictuoso proyecto,

16 16


máxime si se considera que entre los

procesados hay quien figura como uno de

los cabecillas de la rebelión de Valladolid?

Dejamos que responda por nosotros la

conciencia de esas personas a las cuales

hemos aludido antes, como gente sincera a

quien honradamente interesa la verdad, sea

cual fuere ésta. Por fortuna a dicha clase

pertenece la inmensa mayoría del país, y

sabrá comprender, sin duda, que si los

sucesos de Valladolid no se enlazan y

encadenan con los que no pudieron

ejecutarse en octubre, los actos de los

rebeldes tienen la misma odiosa filiación

que los entonces proyectados.

Debemos también desvanecer todo lo

que se refiere a ciertas versiones, no

sabemos si errónea o maliciosamente

vertidas, de la información telegráfica de

México a la prensa de esta ciudad de

Mérida. Nos referimos a las causas del

movimiento de rebelión, que esa

información asigna al descontento popular

en el Partido de Valladolid, contra el señor

Jefe Político, y a la aseveración que se hace

de que varias comisiones comparecieron en

diversas ocasiones ante el Ejecutivo, a

formular cargos y a transmitir quejas contra

dicho empleado, cuya destitución

solicitaron. Alguno de los órganos de la

prensa de México emite conceptos en el

mismo sentido, fundando sus aseveraciones

en informes y conjeturas de los señores

Licenciados Delio Moreno Cantón y

Serapio Rendón, a quienes, por ser

yucatecos, se les puede creer enterados de

los antecedentes. Por nuestra parte,

debemos decir que no es cierto que alguien

hubiera presentado una queja formal y

concreta; nadie ha levantado su voz

acusadora, ni menos se ha probado cosa

alguna que pudiera autorizar la idea de que

el Sr. D. Luis F. de Regil, había

determinado con su conducta oficial, ni

entre el elemento culto ni entre la masa

analfabeta del Partido, un descontento capaz

de conducir a los odiosos crímenes que

motivan estas líneas. No queremos

significar con esto que dicho empleado

hubiese estado libre de malquerientes ni

exento de cargos. ¿Qué empleado de su

clase y categoría no es objeto de censura, y

puede librarse de que alguien esté

descontento con sus procedimientos aunque

éstos se inspiren en la mejor buena fe y en

los preceptos legales que les sirven de

norma?

Si hubiera habido verdaderas causas

para un malestar público, por actos de ese

empleado, el Gobierno hubiera hecho cesar

tal estado de cosas, pues siempre ha exigido

de los que sirven en la Administración

pública, y muy especialmente de los que

son sus inmediatos representantes en los

Partidos Políticos, la conducta que la ley y

el decoro y la discreción exigen; pero aun

suponiendo que uno o más de los actos

oficiales o privados del señor Regil

hubieran estado fuera de lo debido —pues

no queremos negar en lo absoluto para no

estar fuera de la discreción ni de la

posibilidad de los hechos—repetimos que

no es verdad que se hubiesen hecho ante el

Gobierno del Estado las representaciones a

que se refiere la ya citada información

telegráfica. Tal vez ésta tienda a desviar

ciertos criterios y a darle al suceso un

aspecto o un carácter que en verdad no

tiene.

Si en nuestro primer artículo dijimos

que lo de Valladolid se reducía a actos de

algunos malos compatriotas contra las

autoridades de aquella cabecera, debe

tenerse en cuenta que con toda claridad

confesamos entonces que los detalles de la

situación eran desconocidos, y que la acción

de los rebeldes no había tenido las

manifestaciones que posteriormente le

dieron líneas fisonómicas o determinada

filiación. Esas manifestaciones confirman la

insignificancia política del suceso, pero

fijan su carácter político y desvirtúan el que

con tanto empeño le quieran asignar

algunos. En concordancia con estos

17 17


conceptos, debemos decir que los indios de

Chichimilá, de quienes se decía que eran los

más enconados contra el Sr. Regil, no han

tomado en los sucesos, la parte que se dio

en asignarles, y que muchos de ellos se

negaron enérgicamente a las instancias de

los cabecillas de la rebelión.

¿Cómo se explica entonces que entre los

cabecillas estén figurando personas que se

hacían pasar por amigos del Sr. Regil,

aunque políticamente eran de opiniones

contrarias? Si algún reparo pudiera hacerse

al señor Regil, no sería extraño encontrar

que hasta en la causa de éste, estuviera

vinculada la perversa intención de alejarle la

estimación pública, de quienes

engañosamente se conducían como amigos

suyos. Pero sea de esto lo que fuere, sea

política o no la causa de la rebelión, ésta no

puede ser más odiosa ni puede aducir en su

abono siquiera la observancia de formas que

la hagan conciliable, dentro de su carácter

delincuente, con los sentimientos de honor y

de humanidad y, por tanto, tiene y tendrá

siempre la reprobación del público.

El Sr. Coronel Lara tomó posesión de la

Jefatura Política de Valladolid, y el Juzgado

de 1ª instancia, reanudó sus labores y abrió

la investigación que requieren los sucesos

que motivan estas líneas. A dicho Juzgado

se han remitido las diligencias abiertas en

Mérida por el Juez 1º del Crimen con

motivo de la detención de Cesáreo Jiménez

y Manuel Jesús Pool, quienes deben pasar

también a ese Departamento, como

presuntos responsables del delito de

rebelión. El Gobierno del Estado ha

recomendado a las Jefaturas de Valladolid y

Espita, que forman el Departamento, que

impartan a la autoridad judicial y al

Ministerio Público, cuanto apoyo necesiten,

y que les suministren cuantos datos juzguen

pertinentes, a fin de que la inquisición se

desarrolle dentro de las garantías

constitucionales, aunque al amparo de la

fuerza pública, libre del más leve obstáculo.

Es de creerse, pues, que en breve terminará

la investigación y sufrirán los culpables el

condigno castigo.

La autoridad militar también trabaja,

dentro de su competencia jurídica.

He aquí los dos oficios y los cuatro

documentos a que se hace referencia:

Batallón de G.N.— Comandancia.—

Número 1.— C. Gobernador: Tengo la

honra de adjuntar a Ud. los documentos

relativos al asalto y toma de esta plaza el día

9 del presente mes.

Tengo el honor de hacer a Ud. presente

mi subordinación y respeto. Libertad y

Constitución. Valladolid, junio 12 de

1910.— Coronel Ignacio Lara.

Batallón de G.N.— Comandancia.

Relación que manifiesta los individuos

asesinados y heridos por los sublevados en

la madrugada del 4 del presente mes.

ASESINADOS

Jefe Político, Luis Felipe de Regil

Sargento de guardia, Facundo Gil

Policía Municipal, Liborio Albornoz

Ciudadano Esteban Escalante

Ídem Fernando Cauich

HERIDOS

Soldado de G.N., Feliciano Caamal

Ídem Id. José María Noh

Ídem Id. Agustín Alcocer

Cabo Id. Juan Santoyo

Ciudadano Nicasio Canché

Ídem Bernabé Chim

Ídem Santiago Pool

Valladolid, junio 12 de 1910.— Coronel,

Ignacio Lara.

18 18


BATALLÓN DE G.N.

COMANDANCIA

RELACIÓN que manifiesta el personal de

muertos y heridos habidos en el asalto y

toma de esta plaza, el día 9 del presente

mes.

Muertos en combate

Sepultados en el cementerio de esta

ciudad

6 individuos pertenecientes al 10º Batallón

38 ídem, id. a los sublevados

Sepultados por el enemigo en los caminos

40 individuos pertenecientes a los

sublevados

84 total de muertos

Heridos en el combate

62 individuos inclusive dos Capitanes

pertenecientes al 10º Batallón

8 individuos inclusive un Coronel

pertenecientes a la Guardia Nacional

16 individuos pertenecientes a los

sublevados

46 ídem sublevados que huyeron

132 total de heridos

Prisioneros

97 individuos sublevados tomados con las

armas en la mano

22 individuos sublevados aprehendidos sin

armas

119 total de prisioneros

Valladolid, junio 12 de 1910.— Coronel

Ignacio Lara.

Batallón de G.N.— Comandancia.

Relación que manifiesta el armamento,

correaje y municiones quitados al enemigo

en el asalto y toma de esta plaza, el día 9 del

actual.

2 Cañones de fierro de pequeño calibre

171 Fusiles de diversos sistemas

100 Cartuchos dinamita

13 Paquetes cápsulas

1 Rollo mecha

4 Bombas cargadas con pólvora

600 Cartuchos para fusil Remington

200 Barras de plomo

14 Arrobas balas de plomo

Valladolid, junio 12 de 1910.— Coronel

Ignacio Lara.

República Mexicana.— Yucatán.— Jefatura

Política de Valladolid.— Número 21.

Tengo el honor de adjuntar a Ud. el informe

relativo al movimiento ejecutado por el

Batallón de Guardia Nacional a mis

órdenes, desde el 4 hasta el 9 del presente

mes.

Tengo el honor de hacer a Ud. presente

mi subordinación y respeto. Libertad y

Constitución. Valladolid, junio 16 de

1910.— Ignacio Lara.

Al C. Gobernador del Estado.— Mérida.

República Mexicana.— Yucatán.— Jefatura

Política de Valladolid.— Informe que rinde

el que suscribe, de los movimientos

ejecutados por el Batallón de Guardia

Nacional a su mando, desde Mérida hasta

Valladolid.

Día 4 de junio de 1910.— Salió de

Mérida la primera Sección compuesta de un

Coronel, un Capitán, tres Oficiales y setenta

y cinco individuos de tropa. Se le

incorporaron en diferentes puntos del

trayecto varios grupos, habiendo llegado a

Dzitás con quinientos hombres.

Día 5.— Salió el Batallón de Dzitás

avanzando hasta Tinum, en cuya población

se acantonó ya con seiscientos hombres.

19 19


Día 6.— Salió de Tinum rumbo a

Uayma con el objeto de practicar un

reconocimiento militar, y regresó el mismo

día a acampar en la referida población de

Tinum.

Día 7.— Salió el Batallón de Tinum

rumbo a Uayma y Pixoy con el mismo fin

de explorar el campo, y habiendo

encontrado dos veces al enemigo, lo batió,

hasta derrotarlo, regresando nuevamente a

Tinum.

Día 8.— Salió de Tinum en unión del

10º Batallón de la Federación con dirección

a Valladolid, llegando a esta ciudad a las

cuatro de la tarde, y emprendiendo desde

luego un combate con el objeto de

reconocer las posiciones del enemigo. El

combate duró tres horas, retirándose ambos

Batallones a acampar en la estación del

Ferrocarril.

Día 9.— Salió el Batallón en unión del

10ª Batallón a asaltar la plaza, la cual fue

tomada a viva fuerza a la una del día. Todos

los Oficiales y tropa del citado Batallón de

Guardia Nacional se portaron con valor. El

enemigo, en los cuatro combates, hizo una

enérgica resistencia, y en esta ciudad de

Valladolid tenía ocupadas las principales

alturas y veinte y siete trincheras. El

número aproximadamente del enemigo era

de dos mil quinientos hombres. Los gritos

subversivos que lanzó el mencionado

enemigo fueron: “Viva el General Cantón”

“Viva Delio Moreno Cantón” “Muera

Muñoz Arístegui” “Muera Olegario

Molina.”

Tengo el honor de adjuntar a Ud., varios

documentos originales expedidos por los

cabecillas revoltosos, que he recogido de

diferentes personas.— Protesto a Ud. mis

respetos.— Libertad y Constitución.—

Valladolid, junio 16 de 1910.— El Coronel,

Ignacio Lara.— al C. Gobernador del

Estado.— Mérida.

Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán,

21 de junio de 1910, pp 1-7.

EL JOVEN DE LAS ENAGUAS

Hasta en las cosas más serias

la nota cómica existe,

y de los casos más graves

algunos hombres se ríen,

por ejemplo: los sucesos

de Valladolid, que miden

por su enorme trascendencia

una magnitud horrible.

Me cuentan que con motivo

de aquellos hechos punibles,

que en la Sultana de Oriente

se sucedieron, un LINCE,

una especie de ARLEQUÍN,

más sanguinario que un tigre

y más marrajo que un indio

de CHICHIMILÁ, a los quince:

a costa de los demás

se propuso divertirse

y explotar aquel momento

de pánico indescriptible.

¿Que cómo? ¡Muy fácilmente!

El joven logró evadirse,

(no se sabe si en un AÉREO

o en un globo dirigible),

pero lo cierto es que fue

en los momentos horribles

en que despertaba el pueblo

al disparo de los rifles

y el grito ensordecedor

de la turba inconmovible,

y emprendió la caminata,

con el propósito firme;

20 20


y cumplió su cometido,

porque con aire apacible,

aspecto de aventurero

y la mirada muy triste,

mintió a TIRIOS y TROYANOS

y hasta comió, según dicen,

a costa de los REPORTERS

que lo asediaban, serviles.

—Joven, ¿cómo pudo usted

escapar?

—Por ese CHISME…

(y les mostraba un biciclo

sin recámaras ni timbre)

—¿Pero cómo? Cuente usted.

—¡Por Dios, que no me hostilicen

y hablaré, se los prometo

aunque sufra y me fatigue.

(Y suspiraba el muy tuno

acariciando su CHISME)

¡Yo fui de los que cayeron

prisioneros!...

—¡Infelice!

—Y estuve, yo se los juro,

a punto que me fusilen.

—¡Qué barbaridad!...

—¡Señores,

aquella escena fue horrible!...

Eran las tres y tres cuartos

cuando del RASTRO salíme,

y a las cuatro menos cuarto

me aprehendieron. ¡Cien fusiles

por lo menos me apuntaban;

pero yo, sereno y firme,

me sobrepuse a la turba

gritando: ¡No me asesinen!...

Soy inocente, señores;

¡por Dios, que no me fusilen!

Entonces, el Oficial

que era una especie de buitre,

intervino en el instante

y les dijo: QUE ENCAPILLEN

A ESE TROZO DE CERNÍCALO

PARA QUE NO ESCANDALICE

Y QUE HAGAN QUE CONFIESE

PORQUE A LAS CINCO SIGUE

FORMEN EL CUADRO Y QUE

TRUENEN

EN EL ACTO A ESOS 3 PINCHES.

(Eran el médico, el cura

y el señor Juez). ¡Qué terribles

fueron aquellos instantes

para mí!... ¡Qué insostenible

mi situación!… Por fortuna

un pensamiento sublime

acudió a mi mente loca

en momentos tan horribles:

me vestí con una bata

de mi madre y los TUPILES

creyéndome una mujer,

dejáronme el paso libre

y pude escapar, señores,

cabalgando en ese CHISME.

(La bicicleta de marras

sin recámaras ni timbre;

bicicleta que el guasón,

según malas lenguas dicen,

hasta mandó retratar

con el propósito firme

de que ciertos periodistas

de su CHISME no se olviden.)

Cascabel

Junio 20 de 1910.

Diario Yucateco, 25 de junio de 1910, p. 3

EL CONSEJO DE GUERRA DE LOS

REVOLTOSOS DE VALLADOLID

Interesantes y completos detalles. Los

reos no han sido aún sentenciados

De nuestro enviado especial

(Por correo)

Valladolid, 24 de junio de 1910.

Como lo anuncié, ayer a las nueve de la

mañana dio comienzo en la casa en que se

aloja el General Bravo, el primer Consejo

de Guerra extraordinario para juzgar a

Atilano Albertos, Maximiliano R. Bonilla,

Anastasio Osorio, Valerio Sánchez,

21 21


Feliciano Cervera, Tomás Cetina, Juan

Ojeda Medina, Bonifacio Esquivel, Ramiro

Osorio y José Kantún, estando compuesto el

Tribunal como dije en mi información de

ayer. A la hora fijada y debidamente

escoltados, fueron conducidos los

mencionados cabecillas al salón que ya

estaba henchido de gente.

La tropa y la oficialidad vestían de

riguroso uniforme. Poco después fueron

conducidos al mismo salón unos quince

individuos sirvientes de la finca “Kantó”,

quienes en sus declaraciones condenaban a

los cabecillas. Después que éstos ocuparon

sus banquillos, se les leyó la orden de

proceder que contra ellos dictó el General

Bravo, considerándolos reos de los delitos

de homicidio, robo con violencia,

resistencia a tropa formada y sedición,

después de lo cual fueron remitidos todos,

quedando sólo en el banquillo Atilano

Albertos. Leída que le fue su declaración, se

practicaron con él y con los sirvientes de la

finca “Kantó”, varios careos, en los que él,

Albertos, negó haber tomado parte en los

sucesos del tres del actual y otros muchos

cargos que se le hacían, ratificándose los

otros en sus declaraciones. Después fue

conducido a una habitación, incomunicado,

viniendo a ocupar su puesto Maximiliano R.

Bonilla. Éste portaba traje de filipina blanca

y alpargatas. Su semblante, aunque

tranquilo, revelaba un gran abatimiento

moral, y su densa palidez demostraba que

ha sufrido mucho en estos últimos días.

Después de que se le leyó su primera

declaración, tuvo varios careos con los

sirvientes de “Kantó”, que estaban como

testigos de cargo, después de lo cual se

examinó a los testigos de descargo. En este

momento y como se notase hacía rato, que

un individuo que servía como intérprete

para examinar a los sirvientes de “Kantó”

no llenaba su cometido, mal interpretando

todo en perjuicio de los acusados, el

Teniente Miguel Antillón, defensor de

Bonilla, recusó a aquel intérprete,

nombrándose en su lugar a José Isabel

Villanueva, que estaba presente.

Como en su declaración decía Atilano

Albertos que Ruz Ponce, que se titulaba

coronel, había dado igual grado a Alcocer y

a Bonilla, haciéndolos reconocer por la

tropa como tales el miércoles 8, y como

Teniente Coronel a Atilano Albertos, Mayor

de órdenes a Nicanor Loría y Mayor de las

fuerzas a Donato Bates, se practicó un careo

entre ambos, resultando que se ratificase en

su negativa Bonilla y Albertos conviniera

en que cuando Ruz Ponce hizo conocer a la

tropa estos nombramientos, lo mismo que el

de Teniente Coronel de Cetina, éstos no

estaban presentes.

Después se practicó un careo entre

Cetina y Bonilla y otros entre estos dos y

Valerio Sánchez. Después se practicaron

careos entre Feliciano Cervera, Atilano

Albertos y Bonilla, pues el primero dijo que

los segundos lo amenazaron de muerte si no

tomaba parte en la revolución, y que cuando

llegó con las tropas de su mando del pueblo

de Xocén, fueron a alcanzarlo y lo redujeron

a prisión a él y a sus soldados, siendo

ayudados aquéllos por el Jefe Político y

Comandante de la plaza, D. Miguel R.

Ponce y de Bates, por lo que se vio

precisado a quedarse. Bonilla y Albertos

dijeron que vino y tomó parte en la

revolución de muy buena voluntad.

Siendo las doce y media se suspendió el

consejo para continuarlo a las dos y media

de la tarde.

Se reanudó el Consejo a las tres, con

varios careos, entre José Kantún y los

sirvientes de Kantó, que le hacían grandes

cargos, rectificando muchos de ellos sus

declaraciones que, debido tal vez a la mala

interpretación del individuo que sirvió de

intérprete, tenían algunas inexactitudes,

según confesaron los mismos declarantes.

Luego se practicaron dos careos entre

Kantún, que nombró su defensor al

Subteniente Ramón Ortega, y Cetina que

dijo que Kantún estuvo como jefe en una

22 22


trinchera y otro entre Cervera y Kantún,

quien dijo que Cervera lo acriminaba,

porque desde hace mucho tiempo tienen un

asunto pendiente y por culpa de él lo habían

encausado una vez. Se ratificaron ambos en

sus declaraciones.

Luego se practicaron careos entre

Ramiro Osorio, que portaba traje de filipina,

de cotín azul a rayas, y los sirvientes de

“Kantó”, que decían que éste les había dado

órdenes de matar, saquear y hacer

resistencia a la tropa. El defensor de Osorio,

Subteniente abanderado Antonio Ferrer

Díaz, hizo notar que hablando Osorio

español y los otros maya, no pudo haberles

dado orden personalmente, como

afirmaban. Después y como ya el intérprete

estaba cansado, se nombró al joven don

Leonardo Quijano.

Como los sirvientes de “Kantó”

aseguraban que Osorio estuvo en la toma de

la Jefatura y de los cuarteles la noche del

tres, él ofreció como testigos de descargo a

las señoras Dolores Paz, Eligia Chi y Juana

Chic, quienes fueron examinadas,

declarando que cuando los disparos del

ataque del cuartel, ellas se fueron a guardar

al taller de carrocería de Osorio y que éste,

lo mismo que su primo Anastasio, estaban

allí y no habían salido sino hasta las cuatro

de la mañana.

Se siguieron luego varios careos entre

los sirvientes de “Kantó”, acusadores y

Anastasio Osorio, quien probó que no había

estado mandando las tropas, sino de retén

en la azotea del palacio municipal. Siguió

luego un careo entre Severiano Aguilar y

Ramiro Osorio, después de lo cual fue

traído Bonifacio Esquivel, quien también

fue careado con los jornaleros de “Kantó”,

que dicen que tomó parte en el ataque del

cuartel. Luego fue careado el mismo con un

soldado de G.N., llamado Feliciano Caamal,

que fue herido en la toma del cuartel que él

defendía y que asegura que Nicanor Loría y

Esquivel, fueron los que lo levantaron

herido y lo llevaron a un rincón del cuartel

después de la toma.

Seguidamente se practicaron careos

entre el Coronel Tomás Cetina, Claudio

Loría, Matías Gómez, Paulino Loría y

Feliciano Cervera, que decían que él tomó

parte activa en la revolución y que los

obligaba a pelear contra las tropas del

gobierno, conviniendo Cetina en que era

cierto todo.

Inmediatamente se practicaron varios

careos entre Hernando Osorio, Atilano

Albertos y Bonifacio Esquivel y otros entre

Feliciano Cervera, Maximiliano R. Bonilla,

Juan Ojeda y Tomás Cetina.

Siendo las ocho de la noche, se

suspendió el Consejo y se reanudó a las diez

de la noche con algunos careos entre

Magdalena Manzano, soldado de G.N. que

estaba en el cuartel la noche del asalto, y

José Kantún, a quien el primero sostuvo que

Kantún estuvo la noche del tres en el cuartel

y tomó parte en los asesinatos cometidos

aquella noche.

Después se practicaron careos entre el

cabo de guardia nacional, Juan Santollo

[sic] y los acusados Bonilla, Kantún,

Esquivel y Albertos, a quienes aseguró el

primero que habían tomado parte en el

asalto del cuartel y en los asesinatos. Luego

se examinó a José Isaac Perera, que resultó

no haber visto nada, pues huyó.

Como existieran contradicciones entre

las declaraciones de Valerio Sánchez,

Evaristo Sierra y Feliciano Balam, se

practicó un careo entre ellos, resultando que

éste le sostuviera a Sánchez que tenía el

mando de las tropas y que dictaba y

ejecutaba órdenes.

Después se careó a Ramírez Bonilla y

Graciliano Sánchez, conviniendo Bonilla en

que él fue a buscar a casa del primero, con

una orden de Ruz Ponce, la suma de

doscientos pesos en cuenta de mil que le

habían impuesto, careándose luego al

mismo Bonilla con el comerciante Demetrio

23 23


Rivero, a quien también le exigió Bonilla

doscientos pesos de orden de Ruz Ponce.

Siguió luego un careo entre Feliciano

Echasarreta [sic] y José Kantún, que negó

haber ido a la tienda del primero en busca

de armas y municiones.

Después se hizo venir a todos a la

presencia del Tribunal y se mandó leer las

actas procesales, entre las que figuran el

informe rendido por los médicos que

hicieron la autopsia del ex Jefe Político

Regil y demás muertos la noche del tres, la

relación de los muertos y heridos en toda la

campaña, los informes rendidos por el

director del telégrafo y de los perjuicios

causados a las líneas y los informes

rendidos por los jefes de otras oficinas

públicas y de los perjuicios causados por los

revoltosos. Después se dio lectura a los

nombramientos expedidos, el primero a

Tomás Cetina, como Coronel del quinto

batallón de G.N., y el segundo a Valerio

Sánchez, como Capitán ambulante también

de G.N. Ambos nombramientos fueron

expedidos durante el gobierno del señor

General Cantón.

Como ya eran las doce y media de la

noche, se suspendió el Consejo para

continuarlo hoy a las seis de la mañana.

Diario Yucateco, 25 de junio de 1910, p. 4.

24 24


NOTAS SOCIALES Y PERSONALES

Un baile

La Junta Directiva de la simpática sociedad

“El Ateneo”, para conmemorar el noveno

aniversario de la fundación de ésta, ha

organizado un baile que se verificará el

domingo entrante en los elegantes salones

de la casa número 502 de la calle 60,

contigua a los almacenes de “El Mundo

Elegante”.

Agradecemos la invitación que se nos

ha hecho, y deseamos el lucimiento de la

fiesta.

Una fiesta infantil

Con motivo del último día de mes de María,

ayer de tres a cuatro de la tarde se verificó

en el colegio de niñas “Leandro León

Ayala” un festival dedicado a dicha imagen,

habiendo desfilado las párvulas ofrendando

flores y ejecutando cánticos alusivos con

acompañamiento de un concierto. El acto

tuvo efecto en la capilla del colegio y fue

presidido por las profesoras y un sacerdote.

Otro baile

El próximo domingo, debe celebrar una

junta la naciente sociedad “Rosa de Oro”,

en la quinta “San José” del señor Juan B.

Negroe, con objeto de acordar un baile para

el 24 del mismo mes.

Una junta

Anoche, y en la casa del señor Andrés Cruz,

celebró una junta general la sociedad

“Unión Juvenil”, con objeto de nombrar a la

nueva directiva que fungirá durante el año

SOCIEDAD Y CULTURA

entrante, y la que quedó integrada de la

manera siguiente: presidente honorario,

señor Timoteo Pérez R.; presidente activo,

señor Leovigildo Soberanis; vicepresidente,

señor Ermilo Soberanis; tesorero, señor José

Trinidad Castillo; protesorero, señor

Guadalupe Puerto; vocales: señores Alfonso

Euán, Diego Mukul, Alberto Cámara B.,

Anastasio Caamal V., Juan C. Escalante,

Gonzalo Cervera, José María Méndez,

Faustino Mena y Nicolás Osalde.

Secretario, señor Guillermo Montalvo, y

prosecretario, señor Juan B. Caro. Dicha

junta directiva debe tomar posesión el

próximo domingo, con cuyo motivo se

efectuará un baile en la casa que ocupó el

Lic. Serapio Rendón, sita en el cruzamiento

de las calles sesenta y tres y cincuenta y

cuatro para el que se acordó contratar la

orquesta que dirige el señor Amílcar Cetina.

Se nombró bastonero para dicho baile, al

señor José R. Casanova.

La Revista de Mérida 1 de junio de 1910, p. 2.

CRÓNICA VALLISOLETANA

Supremos esfuerzos de la “Unión

Vallisoletana”

La Junta Directiva de la “Unión

Vallisoletana”, presidida por el señor Luis

F. Regil, celebró ayer tarde una sesión en

los salones de la sociedad “José Peón

Contreras” para acordar definitivamente la

fundación del tan deseado “casino”. El

señor Regil manifestó a dicha junta, que

para realizar aquel proyecto, contaba con el

concurso y buena voluntad de toda la

sociedad y aumentar el número de los

socios, y propuso que para obtener la

cantidad que se requiere para los gastos de

instalación, se emitieran acciones de a cinco

25 25


pesos, tomando cada socio las que crea

conveniente. Se nombró una comisión

integrada por el Sr. Regil y los señores

doctores Felipe Navarrete y Cornelio

Vallejos para buscar más socios. La misión

de propaganda de dichos señores la han

cumplido aparentemente a satisfacción,

porque a todas las personas a quienes han

visto les ha parecido muy noble el

pensamiento y han aceptado la invitación;

pero convencidos, con pena, de que

aquellos trabajos resultarán ilusorios, como

todos los que se han emprendido entre

nosotros; y como prueba de nuestro aserto,

para que no nos tengan como

obstruccionistas, haremos presente lo que

está pasando con la “Peón Contreras”: sus

primeros trabajos fueron acogidos con

entusiasmo por todas las familias de esta

localidad; pero ese entusiasmo se ha trocado

en la más fría indiferencia con sólo haberse

hablado con insistencia de la fusión de

ambas sociedades.

Con pena repetimos que el entusiasmo

entre nosotros se parece al rocío: tan pronto

se forma cuando vuelve a desvanecerse con

el más leve calor, y todo es debido a que no

lleva consigo el factor poderoso que se

llama unión.

No habrá fiesta en Sisal

Los preparativos que se estaban haciendo

para verificar una fiesta taurina en el barrio

de Sisal, con el exclusivo objeto de arbitrar

fondos para la construcción de su parque, se

han paralizado por la desanimación que a

última hora ha manifestado el señor jefe

político a su vuelta de esa capital.

El público en general ha juzgado muy

prudente que no se haga la fiesta, tanto por

el probable fracaso cuanto por el

descontento que tendrían los indios de los

pueblos, a quienes se les impondría algunos

trabajos de “fajinas”.

Nota religiosa

Se está celebrando con gran entusiasmo el

mes dedicado a la Virgen María. Todas las

noches, en los rosarios, numerosos fieles se

congregan en el templo parroquial y

contribuye para su esplendor la parvada de

niñitas llevando guirnaldas de flores para

ofrendar a la virgen.

La fiesta de Corpus Christi revistió

solemnidad, viéndose todos los altares muy

bien decorados, con profusión de flores; la

misa fue acompañada por una buena

orquesta y un coro de voces bajo la

dirección del señor Máximo Hernández A.

Después de la misa se hizo la procesión,

presidida por la Cofradía del Santísimo,

llevando cada hermano su respectivo cirio.

Para la tarde del último día de este mes

están haciendo grandes preparativos las

familias católicas para la procesión de la

virgen.

La Revista de Mérida 1 de junio de 1910, p. 4.

INAUGURACIÓN DE UN MUSEO

El próximo domingo quedará abierto al

público en la casa número 529 de la calle

59, el “Museo Baernoum”, en donde se

exhibirá una notable colección de figuras

anatómicas en cera al tamaño natural,

demostrando deformidades y fenómenos,

embriología, preparaciones quirúrgicas y

anatómicas, operaciones, microbios, etc.

Se exhibirá también una colección de

piezas patológicas.

La Revista de Mérida, 2 de junio de 1910, p. 2.

ECOS DE ABALÁ

Junio 1o. de 1910

La fiesta

26 26


Contra lo que se esperaba, la fiesta de este

pueblo que terminó el domingo último,

resultó bastante animada; no registrándose

ninguna nota discordante, pues no hubo

ningún escándalo. La orquesta dirigida por

Everardo Concha fue del agrado público,

habiendo ejecutado las piezas estrenadas en

el carnaval de este año. Hubo dos corridas

de toros, aunque a decir verdad, la mayor

parte de los “bichos” no dio juego y por lo

tanto los toreros capitaneados por Adolfo

León, no se lucieron.

Felicitamos al organizador, por el éxito

alcanzado.

Mes de María

Anoche fue la última novena de las de este

mes. Como dijimos en la crónica pasada, las

de este año resultaron mejor que las del

pasado, que fue la primera vez que se

celebraron. Los devotos que tomaron a su

cargo solemnizar las noches, se disputaban

a porfía, mejorar los adornos del altar, y los

más pobres, parece que hicieron mejor sus

noches que los pudientes. La última noche

resultó la mejor de todas. Esperamos que el

año venidero, se animen más y más los

devotos de la Virgen María. Felicitamos

también al señor cura organizador de estas

solemnidades.

La Revista de Mérida, 2 de junio de 1910, p. 4.

ECOS DE MOTUL

Mayo 31 de 1910

Por el H. Ayuntamiento. Una sesión

interesante.

Otro (oficio) de don Juan Palma y Palma,

pidiendo concesión para que en las noches

de retretas coloque sillas en el parque, no

cobrando más de diez centavos por cada

una, y comprometiéndose él a pagar por el

resto del año veinte pesos a la Tesorería

Municipal.

Pasó al dictamen de la Comisión.

¿Y a las familias que lleven sus sillas no

se les permitirá? ¿Y si alguien puede cobrar

más barato el alquiler y pagar más al H.

Ayuntamiento, no se le admitirá?

El síndico don Fernando Sauri acusó al

señor Felipe Cuevas porque en Kiní, sin que

ninguna autoridad, ni la del mismo pueblo,

le hubiese facultado, procedió a medir la

plaza de toros, el lugar de las “tamazucas” y

a cobrar todos los puestos que ocupaban los

vendedores. Que se le llala atención y

que contestó que él sabía lo que hacía, y

creía que también el síndico conocía sus

obligaciones. Pidió el Sr. Sauri que se

notificara al señor tesorero, don José Rufo

Cuevas, que en la tesorería no tenga más

intervención don Felipe, su hermano.

Veremos en qué para esto.

La Revista de Mérida, 2 de junio de 1910, p. 4.

NUEVAS PIEZAS DE MÚSICA

Elegantemente editadas hemos recibido de

la acreditada Agencia Musical y Miscelánea

La Semifusa”, cuatro nuevas piezas para

piano, a saber “A ti te toca”, danzón por don

Luis Acevedo; “Los veinte millones de la

viuda”, danzón por A. Esquivel T.; “El

avispero”, danzón por Luis Acevedo y “El

pito de Satz” por E. Mangas V.

Agradecemos la atención, felicitando a

los autores.

La Revista de Mérida, 3 de junio de 1910, p. 2.

ESPECTÁCULOS

“Peón Contreras”

27 27


Hoy, beneficio del actor cómico señor

Vives, con tres zarzuelas: “El pobre

Balbuena”, “El terrible Pérez” y “La

Trapera”.

Mañana, domingo, dos funciones: tarde

y noche.

Circo-Teatro

Hoy y mañana, estreno de valiosas

películas; los mejores actos de los

Walkirias, quienes se han granjeado la

simpatía del público; nuevos cuplets por

Alyna Lyna y el Profesor Marthen con sus

muñecos.

Itzimná

Mañana, desde las cuatro de la tarde,

servicio completo de tranvías. Habrá, como

siempre, música, y los juegos estarán

abiertos gratuitamente al público.

Como último día de la fiesta, habrá un

suntuoso baile, y por la noche, un

cinematógrafo proyectará sus mejores

vistas.

La Revista de Mérida, 4 de Junio de 1910, p. 2.

LOS CAMPEONES ANTONIO

FOURNIER, JACKONNELL Y NABU-

TAKA EN LOS RECREOS DE ITZIMNÁ

Sabemos que la “Empresa Domínguez” ha

contratado los terrenos de los Recreos de

Itzimná para dar una gran función el

domingo próximo, a las siete de la noche.

Ésta consistirá en Lucha Greco-Romana, Jiu

Jit-Tsu y juegos olímpicos, exhibiéndose

asimismo preciosas vistas cinematográficas

en los intervalos. El precio de entrada será

sólo de treinta centavos.

La Revista de Mérida, 8 de junio de 1910, p. 2.

NOTAS SOCIALES Y PERSONALES

El nuevo director de la Biblioteca

“Cepeda”

El señor don Ramón Aldana Santamaría

hizo ayer la protesta de ley para desempeñar

el empleo de director de la Biblioteca

“Cepeda”, para el cual ha sido nombrado;

debiendo entregarle dicha biblioteca el

director interino, con intervención del Jefe

de la Sección de Instrucción Pública de la

Secretaría de Gobierno, don Lorenzo López

Evia.

El “Cuarteto Gasque”

El cuarteto de canto que lleva este nombre

obsequió a varias de las señoritas de esta

capital, en la noche del martes, con una

bonita serenata.

Parece que los jóvenes que forman este

cuarteto buscarán más adeptos, hasta llegar

a doce, para formar un orfeón.

La Revista de Mérida, 9 de junio de 1910, p. 2.

28 28


ECOS DE PETO

Junio 7 de 1910

El Circo Progresista

El sábado último y bajo su espaciosa carpa

instalada frente al ex convento de esta villa,

dio su primera función el “Circo

Progresista” con un lleno completo. La

empresa cuenta con artistas de verdadero

mérito, como lo es el señor Toni, quien en

todas las funciones en que ha trabajado ha

ejecutado suertes difíciles y por

consiguiente sus trabajos han sido muy

aplaudidos.

Los animales amaestrados que tiene la

compañía no han dejado nada qué desear.

Para el jueves próximo anuncia la

compañía su última función para luego

pasar al puerto de Progreso, en donde dará

una serie de funciones.

La Revista de Mérida, 10 de junio de 1910, p. 4.

NOTAS SOCIALES Y PERSONALES

El Centro Español de Mérida en el

Centenario

La Junta Directiva de ese centro está

estudiando ya el programa de los actos en

que intervendrá con motivo de las próximas

fiestas del Centenario de nuestra

Independencia. Podemos adelantar uno de

los números de ese programa, que consistirá

en una fiesta que se verificará con motivo

de la entrega al señor profesor don Gabino

J. Vázquez, de los cinco niños españoles

que el señor Vázquez se ha comprometido a

educar espontáneamente y de cuya generosa

determinación ya nos ocupamos con la

extensión que el caso merece.

Podemos decir que como primera

medida en lo que a esa iniciativa se refiere,

el Centro Español ha dirigido atento oficio

al señor Vázquez dándole las más

expresivas gracias y nombrándole socio de

honor.

El mismo Centro Español ha

determinado también que las acciones

provisionales emitidas por la sociedad sean

representadas por títulos definitivos, con

alegorías artísticas alusivas al centenario de

nuestra Independencia.

Oportunamente daremos cuenta de los

restantes números del programa con el que

ese Centro contribuirá a dar animación a las

fiestas patrias.

La Revista de Mérida, 15 de junio de 1910, p. 2.

PLAYERAS

Progreso, junio 14 de 1910

De teatro

El domingo por la noche, ante escogida

concurrencia, hizo su reaparición en la

escena del “Melchor Ocampo” de esta

ciudad, la Compañía dramática del señor

Enrique R. del Castillo, con la celebrada

obra de Giacometi titulada “La muerte

civil”. La ejecución de dicha obra, fue en

general, satisfactoria, pues los artistas se

esmeraron en el desempeño de sus

respectivos papeles, sobresaliendo el señor

Castillo y la señora Villarreal.

Debido a la inclemencia del tiempo, no

tuvo el éxito que se esperaba la segunda

función dada anoche, como obsequio a las

damas, pues para éstas la entrada fue libre,

habiéndose escuchado no obstante lo

limitado de la concurrencia nutridos

aplausos, como premio a la buena labor de

la compañía.

Para hoy se ha anunciado la tercera

función con el estreno en esta ciudad del

drama titulado “La mujer adúltera”. Casa

llena deseamos a la empresa.

29 29


La Revista de Mérida, 15 de Junio de 1910, p. 4.

UN LIBRO MUY INTERESANTE DEL

SR. IGLESIAS CALDERÓN EN MÉRIDA

Ha llegado a Mérida, y está a la venta en la

conocida y acreditada Librería “La

Literaria”, del Sr. Fontboté, el libro del

distinguido y veraz historiador D. Fernando

Iglesias Calderón, titulado “Rectificaciones

históricas a un libro del ex ministro de la

guerra Gral. Bernardo Reyes”.

Llegaron pocos ejemplares que se están

vendiendo rápidamente a $3.00. La edición

está correctamente hecha. Es un libro que

no debe faltar en la biblioteca de ningún

mexicano ilustrado.

La Revista de Mérida, 16 de junio de 1910, p. 3.

PARA LAS AMAS DE CASA

Caramelo de chocolate

Ingredientes: 250 gramos de chocolate

bueno, un cuarto de litro de leche, 60

gramos de mantequilla, 4 cucharaditas de

miel de colmena y 120 gramos de azúcar en

polvo. Se pone todo junto al fuego, en una

cacerola, y se deja allí durante 25 minutos,

meneándolo siempre; cuando se ve el fondo

del cazo se saca y vacía sobre una plancha

de mármol ligeramente engrasada, y se

corta en cuadros o tirillas. Se deja orear un

poco antes de levantarlo.

Torta de almendra

Ingredientes: un kilo de azúcar, 250 gramos

de almendra, 24 yemas y 8 claras.

Se hace almíbar con el azúcar,

clarificándolo y dejándolo al punto sobre el

fuego hasta que se espese; se retira un

momento del fuego, y se le mezclan las

yemas y claras, bien batidas; se pone en un

molde untado de grasa y se dora a dos

fuegos.

Carlota rusa de manzanas

En el molde se ponen los suspiros o

bizcochos, como para la carlota rusa.

Se tienen las manzanas cocidas en

manteca o en almíbar, al gusto; se parten en

tajadas y se llena bien el molde.

Pescado en salsa de avellanas

Tómese un buen trozo de pescado y se pone

a cocer con sal y vino blanco; 250 gramos

de avellanas peladas se muelen con perejil,

un ajo pequeño y pan tostado; se vierte esto

sobre el pescado que se está cociendo; se

agrega una taza de vino y se deja hervir un

rato corto.

Se saca y sirve caliente, con rebanadas

de pan tostado.

La Revista de Mérida, 17 de Junio de 1910, p. 3

CIRCO TEATRO YUCATECO

Temporada de toros

Informados por el gerente, señor Gómez

Rul, podemos anunciar de una manera

definitiva que la temporada de toros de la

fiesta de Santiago comenzará con la corrida

del día diez del próximo julio.

Para la temporada, cuenta el empresario

y arrendatario de la plaza, señor Manuel

García, con toros de muy buenas ganaderías

del interior de la República, de la hacienda

Santa Rosa, de la famosa y ya conocida en

esta ciudad, de Atlanga, y otras tan

importantes. Entre los matadores que se

dice alternarán en estas corridas, se habla de

Antonio Ortiz (Morito), ya conocido en esta

plaza; de Rafael González (Alcántara), de

30 30


Manuel Calderón, de Manuel Muñoz

(Andaluz) y el célebre matador “Jaqueta”.

Ya informaremos del personal que tome

parte en la corrida inaugural.

La Revista de Mérida, 21 de junio de 1910, p.2

CONCURSO DE BELLEZA DEL

“DIARIO YUCATECO”.

31 31


32 32


LO QUE DICE “EL IMPARCIAL”

ACERCA DE LOS SUCESOS DE

VALLADOLID

México, junio 8.— “El Imparcial” publica

un editorial con más amplia información

acerca de los sucesos que se vienen

desarrollando en Valladolid y dice “que la

propaganda antirreeleccionista comienza a

producir sus desastrosos efectos, pues que

estos atentados de los indígenas yucatecos

obedecen a la instigación de los agitadores”.

La Revista de Mérida, 9 de junio de 1910, p. 3.

OTRA VEZ “EL IMPARCIAL” Y LOS

SUCESOS DE VALLADOLID. — UN

EDITORIAL CALUMNIOSO

México, 8 de junio.— “El Imparcial” de

hoy, trata editorialmente el asunto de los

delictuosos sucesos de Valladolid,

procurando extraviar como acostumbra

siempre este periódico la opinión pública.

Primero dijo que el causante o

responsable de los disturbios era el señor

Francisco l. Madero, quien hizo en Yucatán

—dice— predicaciones reivindicativas y

después arroja la responsabilidad de lo

ocurrido sobre el general don Francisco

Cantón, diciendo “que el nombre de éste

sonaba en Valladolid por todas partes, como

divisa, para la perpetración de nuevos

asesinatos”.

LA OTRA MIRADA

Hace figurar entre los jefes del

movimiento al Coronel de G.N. don

Heliodoro Rosado, a quien llama ex coronel

y de quien dice que fue destituido por el

actual Gobierno del Estado.

La Revista de Mérida, 9 de junio de 1910, p. 3.

LAS PALABRAS “FINALES” DE “EL

IMPARCIAL” EN EL ASUNTO DE

VALLADOLID

México, 8 de junio.— “El Imparcial”, en

editorial de hoy, culpa al antireeleccionismo

de los motines de

Valladolid, y termina con estas palabras:

“realizado vuestro último intento, será de

justicia que el castigo se equipare al

atentado; habéis dicho: no habrá revolución;

33 33


no la habrá, no porque el ejército no siga

siendo fiel a la causa que está

comprometido a defender; porque ese

pueblo a quien se procura arrancar de la

labor redentora del trabajo no os siga;

porque los obreros a quien llevaríais al

sacrificio no os acompañen; no la habrá,

porque el gobierno, apoyado en todos los

elementos de orden y conservación

nacional, está bastante fuerte para sofocar

todo acto de violencia y hacer prevalecer la

paz en la República; y si el antireeleccionismo

sigue el camino iniciado,

caerá necesariamente bajo la sanción de la

ley”.

La Revista de Mérida, 9 de junio de 1910, p. 3

EL PROCESO A LOS SEÑORES

MADERO Y ESTRADA EN

MONTERREY. — PERIÓDICOS

SUSPENDIDOS

Monterrey, 11 de junio

(…) El periódico “El Republicano”, órgano

maderista que se publicaba aquí, se ha

suspendido, pues sus redactores dicen que

habiéndose turbado el orden en Yucatán, no

desean que se les culpe ni se les tenga por

revolucionarios (…)

La Revista de Mérida, 13 de junio de 1910, p. 2.

LA INSISTENCIA DE “EL IMPARCIAL”

EN TORCER LA OPINIÓN EN EL

ASUNTO DE VALLADOLID

México, junio 12. — “El Imparcial” dice

que los sangrientos sucesos obedecen a

ciertos planes maquiavélicos no dándose

crédito a la versión de que sólo se trata de

animadversión contra las autoridades de

Valladolid, que los promotores han sido

afiliados al bando oposicionista y que son

los que más se distinguieron en las filas del

antirreeleccionismo, siendo perseguidos por

el delito de rebelión que fracasó.

La Revista de Mérida, 14 de junio de 1910, p. 2.

34 34


DOCUMENTOS Y TESTIMONIOS

LA PRIMERA CHISPA DE LA REVOLUCIÓN.— INTRODUCCIÓN

En el mes de junio de 1910, tuvo lugar en la ciudad de Valladolid (Yucatán) un movimiento

revolucionario, precursor del que en noviembre del mismo año, inició en el norte de la

República Mexicana don Francisco I. Madero, y que determinó la caída del Gobierno del

General Porfirio Díaz, emanado del Plan de Tuxtepec.

Puede decirse, pues, que la primera chispa del formidable incendio que después se propagó

a toda la extensión de nuestra Patria, se produjo en Valladolid, cuna de tantos héroes y

tumba de tantos mártires, como lo demuestra la Historia de la Península en sus más

luctuosas páginas.

El movimiento de Valladolid, debido a su deficiente preparación y al error en que

incurrieron sus directores, de fortificarse en aquella plaza sin condiciones de defensa y

contar con los elementos de guerra indispensables para sostener un sitio, fue sofocado en su

cuna, es verdad; pero tal circunstancia, en nuestro concepto, no le resta un átomo de su

mérito intrínseco, pues nadie podrá negar, no sólo lo que antes hemos dicho, relativamente

a que fue la primera chispa de la Revolución que tendió a acabar en México con una

dictadura de seis lustros —como lo reconoció el mismo señor Madero— sino que ese

movimiento, audaz y resonante, contribuyó de manera poderosa, a despertar en Yucatán el

espíritu público, adormecido por una catalepsia de largos años de asfixiante caciquismo.

El grito de rebelión de Valladolid, fue la señal, —fatídica para los hombres de

Tuxtepec— de que había llegado para el General Díaz la hora de prepararse a bajar a saltos

los escalones que conducen a la atrayente cima del Poder, y de comparecer, llevando a

cuestas el fardo abrumador de sus responsabilidades y de sus méritos, ante el Tribunal de la

Historia, pasando previamente por las Horcas Caudinas del Ostracismo, donde, lejos del

patrio solar, se hundió solitario y triste, como el Sol entre las ondas salobres del océano, en

el crepúsculo de sus grandezas y de sus glorias…

***

Y, sin embargo, no se conoce aún en Yucatán TODA LA VERDAD sobre el movimiento

de Valladolid. Y no se conoce, porque la prensa de entonces, amagada de continuo por los

hombres del Poder; acechada un día y otro día para dejar caer sobre ella la guillotina de un

Código Penal digno de las nómades tribus de Sumatra, no pudo decirla.

El que estas líneas escribe, era entonces Director del diario “La Revista de Mérida”, y

acababa de regresar a sus labores después de un exilio de seis meses, durante el cual pesó

sobre él una orden de prisión, como presunto cómplice de un “conato de rebelión”. No era,

pues, persona grata para el Gobierno. Y tan no lo era, que un periódico oficioso de la época,

pagado con fondos del Erario, insinuó, en momentos de terror, la especie de que el Director

deLa Revista de Mérida”, no era ajeno al movimiento oriental, por el hecho de haber

efectuado pocos días antes, un viaje de recreo a Valladolid, y censurado, en ocasiones

diversas, en uso de inalienables derechos, actos administrativos del Jefe Político don Luis

35 35


Felipe de Regil; actos que, en concepto del periodista, no estaban ajustados a las leyes

escritas.

Pocos días después de las ejecuciones que tuvieron lugar en aquella ciudad el día 25 de

junio de 1910, el que suscribe, en su calidad de Director deLa Revista de Mérida”, recibió

por el correo un grueso paquete que contenía: una “Carta Abierta” dirigida al entonces

Gobernador del Estado don Enrique Muñoz Arístegui, suscrita por don Miguel Ruz Ponce,

Jefe del movimiento fracasado y una amplia e interesante relación de los sucesos ocurridos

en Valladolid, así como el Plan de aquél. El señor Ruz Ponce, antiguo amigo nuestro, nos

suplicaba la publicación de todo, para rectificar, de tal suerte, las innumerables falsedades

en que, en los primeros momentos, incurrió la prensa meridana, debido a la carencia de

noticias directas, por haber sido cortadas las comunicaciones y prohibido a los telégrafos,

durante algunos días, la transmisión de las informaciones destinadas a la publicidad.

Naturalmente, no fue posible acceder a los deseos de señor Ruz Ponce, por las razones

expresadas. La publicación de semejantes documentos, hubiera sido, tal vez, la sentencia de

muerte del Director deLa Revista de Mérida”.

Posteriormente, cuando en virtud de la expedición de la Ley de Amnistía, pudo el señor

Ruz Ponce volver a su hogar y al seno de la sociedad, después de haber salvado

providencialmente la vida, nos dijo que los documentos citados —escritos con lápiz y en

pedazos de papel, de su puño y letra—, lo fueron en el corazón de los bosques orientales, en

un poblado de los llamados indios rebeldes, a cuya magnanimidad se acogieron él y sus

compañeros Donato Bates y Claudio Alcocer, éste último asesinado más tarde en los

mismos bosques: que no tenía nada que rectificar y otra vez nos suplicó que se hiciese la

luz en el asunto. Pero cuando nos preparábamos a efectuarlo, dando forma a este trabajo,

surgió para nosotros una nueva era de persecuciones y cárcel, primero, y de destierro,

después, durante la cual sufrimos muy graves trastornos de nuestra salud y en nuestros

modestos intereses, y tuvimos qué consagrarnos, preferentemente, a la atención de aquélla

y de éstos, para librar nuestra subsistencia y la de nuestra numerosa familia.

Hoy, las circunstancias no nos son tampoco propicias, ni mucho menos; pero no

queremos retardar por más tiempo la empresa de ordenar nuestros aportamientos, no sólo

porque los días pasan llevándose jirones de nuestra agitada vida, sino porque juzgamos que

ha llegado la hora de hacer justicia a los hombres de aquella jornada, que en los fastos de

Valladolid está marcada con la huella indeleble de la sangre valerosa de sus valientes hijos.

Además, creemos prestar con nuestra modesta labor un servicio importante a la Historia

de Yucatán, con tanto mayor motivo cuando el joven e infortunado Coronel don Miguel

Ruz Ponce, fue fusilado en Saltillo, (Coahuila) hace tres años, en virtud de sentencia

inapelable de un Consejo de Guerra de la Revolución, por cuyos ideales estuvo a punto de

perder la vida en 1910 juzgado, a su vez, por un Consejo de Guerra de la Dictadura, que de

antemano lo había condenado, igualmente, a la última pena… ¿Fue entonces, un

claudicante el Coronel Ruz Ponce?...

¡No!

Fue siempre un rebelde contra todos los tiranos y contra todas las tiranías, cualesquiera

que hubiesen sido sus errores políticos, errores de los que nadie ha estado exento en las

enconadas luchas intestinas de nuestra Patria, ni aun Juárez, el más ilustre y el más grande

de los indios de América.

El día que, enfriado el volcán en ignición de las humanas pasiones, se escriba la historia

imparcial y justiciera de la Revolución iniciada en 1910, y que al ser trazadas estas líneas

aún no termina, se verá cómo la Fatalidad persiguió implacablemente al Coronel Ruz Ponce

36 36


en la última etapa de su vida, llamada a más altos y gloriosos destinos, y se dirá sobre la

conciencia de qué Gobernador interino de Yucatán, elevado hasta esa altura tras largos años

de soñar con ella, y no ciertamente por la voluntad del pueblo yucateco, sino como el

Hierón de quien dijo Maquiavelo que de simple particular llegó a Príncipe de Siracusa, sin

deber a la fortuna más que la ocasión: dirá, repetimos, la conciencia de qué gobernador

interno de Yucatán, caerá eternamente, gota a gota, como de una clépsidra inagotable, la

sangre roja, vigorosa y noble, de aquel valiente hijo de Valladolid, ante cuyo recuerdo nos

descubrimos con admiración y cariño.

Pero tal vez esa sangre no caiga sobre ninguna conciencia, porque hay hombres que

carecen de ella

Completamos la relación de los acontecimientos orientales de junio de 1910, con

informaciones y datos que deben pasar a la posteridad, tomándolos de nuestros apuntes

privados, de fuentes oficiales, de periódicos de la época y de testigos presenciales

merecedores, por su honradez y antecedentes, de todo crédito.

Si nuestro trabajo llega a ser digno de llenar el vacío histórico que pretendemos, será la

mejor y más preciada recompensa a que podamos aspirar.

Mérida, junio de 1916.

CARLOS R. MENÉNDEZ

MENÉNDEZ, Carlos R., La primera chispa de la Revolución Mexicana, (el movimiento de Valladolid en

1910). Estudio historicocrítico Mérida, 1919, Imprenta de La Revista de Yucatán, pp. 5-9.

37 37


LA PRIMERA CHISPA DE LA REVOLUCIÓN.— PLAN DE DZELKOOP

“Los que abajo suscribimos, ciudadanos mexicanos en el pleno ejercicio de nuestros

derechos, nos hemos reunido espontáneamente para acordar las medidas indiscutibles y

urgentes, a fin de evitar que el Estado sucumba en manos de un gobierno déspota y tirano;

gobierno formado por una sola familia de esclavistas cuya única ambición es apoderarse de

todas las principales riquezas del país, y reducir al sufrido pueblo a braceros de sus ricas

propiedades. El actual gobierno no es legal, porque no ha sido ungido por el voto popular.

Este pueblo que a diario siente en las espaldas el flagelo del caciquismo, no puede soportar

por más tiempo las arbitrariedades del terrible Dictador que ha visto impávido su agonía y

su miseria y se ha burlado de sus sagrados derechos por mantenerse en el Poder; y

considerando este pueblo que la desesperante situación actual no sólo es creada por los que

tienen la dirección de la cosa pública, es natural colegir que los hombres dignos se retiren

de semejante gobierno, antes que ser instrumentos o verdaderos autómatas de seres tan

mezquinos.

“CONSIDERANDO que con esta conducta, aquellos hombres se han hecho indignos de

guiar la nave del Estado, porque han orillado al país al abismo y lo llevan a su perdición

completa.

“CONSIDERANDO las grandes imposiciones que ha treinta años pesan sobre las

pequeñas fortunas de la generalidad de los yucatecos; impuestos y contribuciones onerosos

que sólo han servido y sirven para enriquecer y consolidar en el poder a hombres indignos

que escudados en su grandeza miran con desprecio e insolencia al sufrido pueblo; a este

pueblo valiente y digno de mejor suerte, cuyos esfuerzos para hacerse grande se estrellan

ante la despótica tiranía del actual gobierno.

“CONSIDERANDO que una administración justa y equitativa puede hacer frente a la

situación con los recursos ordinarios, sin apelar a los medios extremos que llevamos

apuntados y que únicamente han servido para aniquilar al pueblo, reduciéndolo a la

espantosa miseria en que hoy se encuentra.

“CONSIDERANDO por lo que va dicho que ha llegado la hora de hacer un poderoso

esfuerzo para salvar al país y que aquel esfuerzo supremo debe hacerlo el pueblo para

conjurar la tormenta que lo aniquila y amenaza destruirlo por completo, hemos acordado el

presente plan que es la verdadera expresión, la verdadera conveniencia y única salvación de

los pueblos y del Estado.:

“Artículo I.— Se desconoce al actual gobierno de Enrique Muñoz Arístegui por ilegal,

en virtud de no haber sido sancionado por el pueblo soberano.

“Artículo II.— Se nombra una Junta gubernativa compuesta de siete individuos de

reconocida capacidad, amor al orden y acrisolado patriotismo, para salvar al Estado de la

ruina que lo amenaza, por la actitud imponente y despótica de nuestros enemigos

burócratas.

“Artículo III.— De la Junta indicada serán electos dos individuos de la Capital, uno por

la división de Oriente, otro por la división del Sur, otro por la división de la costa y dos por

el llamado Territorio de Quintana Roo, que creemos en justicia nos pertenece. Todos estos

individuos, con facultades extraordinarias que se les concede por el presente Plan,

gobernarán al Estado en el espacio de un mes o antes si fuere posible, bajo el sistema que

nos rige.

38 38


“Artículo IV.— Los componentes de la Junta serán nombrados por el Jefe de la

Revolución, de acuerdo con los demás Oficiales que lo acompañen, en el lugar que más

convenga.

“Artículo V.— La junta dictará de preferencia las medidas más urgentes para hacer

efectiva la libertad individual, para que de esta manera cesen los abusos, y todo lo demás

que exijan las circunstancias, cuidando en la Administración, dejar incólume el crédito

público, respetando los compromisos de los justos acreedores del Estado y arreglando del

mejor modo posible la mejor manera de satisfacerlos, exceptuando las acreencias que

contraigan los gobernantes actuales para combatir este Plan, y con él a la Opinión Pública.

“Artículo VI.— Los empleados civiles y militares que se opongan al desarrollo del

presente Plan, serán depuestos de sus destinos y responsables de los daños que sobrevengan

por su obstinación.

“Artículo VII.— Serán pasados por las armas todos los individuos a quienes se

justifique sean espías para estorbar nuestro Plan, para lo cual no será necesaria la formación

de Consejo de Guerra.

“Artículo VIII.— Serán juzgados en Consejo de Guerra, con todo rigor, y de resolución

obvia, los delatores y traidores que sean sorprendidos entre nosotros.

“Artículo IX.— Son Caudillos de esta Revolución, los Coroneles Maximiliano R.

Bonilla y José Crisanto Chi, a quienes se conceden las facultades necesarias para salvar al

Estado, haciendo imperar la opinión pública.

“Artículo X.— Remítase copia a las demás poblaciones del Estado, para que secunden

este Plan en los mismos términos.

“Dado en el paraje Dzelkoop a los diez días del mes de mayo de mil novecientos diez años.

Coronel Maximiliano R. Bonilla.— Coronel José Crisanto Chi.— Teniente Coronel Juan de

Mata Pool.— Mayor José Candelario May.— Capitán Teodoro Núñez.— Capitán José

Antonio Balam.— Capitán Juan Bautista Pec.— Teniente Mónico Tus.— Teniente Lázaro

Báez.— Es copia del original que obra en esta Secretaría. Capitán Ayudante y Secretario,

M. RUZ PONCE.”

MENÉNDEZ, Carlos R., La primera chispa de la Revolución Mexicana (el movimiento de Valladolid en

1910). Estudio historicocrítico Mérida, 1919, Imprenta de La Revista de Yucatán, pp. 51-54.

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