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C de los pueblos originarios, en el<br />

uenta cuentos es un<br />

espacio para la expresión<br />

que diversas culturas convergen<br />

con sus historias.<br />

En este número dedicado a la<br />

narrativa indígena, hemos<br />

incluido diversas lenguas<br />

mexicanas que siguen vivas. El<br />

trabajo de rescate y recreación de<br />

los cuentos, relatos, mitos y<br />

pasajes de la vida cotidiana de<br />

nuestros pueblos, realizado por<br />

una nueva generación, que a<br />

través de la escritura están<br />

Editorial<br />

divulgando estas expresiones<br />

nos permite conocer, sin<br />

intermediarios una parte el<br />

mundo mágico y mítico de<br />

nuestros pueblos.<br />

En la actualidad los escritores<br />

indígenas contribuyen en el<br />

renacimiento de sus lenguas y<br />

culturas, expresando con voz<br />

propia el pensamiento indígena<br />

que yace en lo más profundo de<br />

sus conciencias y que empieza a<br />

despertar.<br />

Los cantos sembrados en nuestra<br />

tierra mexicana, salen del alma<br />

del pueblo, quien los cultiva para<br />

compartirlos con el mundo.<br />

Palabra Florida


Editorial ... 2<br />

Índice ...... 3<br />

Índice<br />

La Rana y el Zopilote 4<br />

Bacaanda’ Sueño 5<br />

El gato y el ejénchix 8<br />

Kimbomba11<br />

Palabra Florida


La Rana y el Zopilote<br />

Cuento Tojolab’al<br />

En el principio del mundo, la<br />

rana tenía forma de huevo, el<br />

mejor amigo de la rana era el<br />

zopilote. Un día, el amigo<br />

zopilote la invitó a una boda. La<br />

fiesta iba a ser allá arriba, en lo<br />

más alto del cielo.<br />

-Va a estar muy bonito,<br />

acompáñame rana, te vas a<br />

divertir- dijo el zopilote.<br />

-Si amigo, te acompaño.<br />

-Bueno, mañana vengo por ti.<br />

A la rana no le gustaba pedir<br />

favores, y como sabe que todos<br />

los zopilotes llevan su tenate<br />

cuando viajan, se levantó antes<br />

del amanecer y se metió en el<br />

tenate de sua migo, así que<br />

cuando éste agarró su tenate y se<br />

fue a buscar a la rana a su casa, le<br />

dijeron que ya se había ido, que<br />

lo esperaba en el cielo. Al<br />

zopilote le extrañó la actitud de<br />

la rana, pero igual se echó a<br />

volar. Cuando llegó al cielo, la<br />

rana se salió del tenate.<br />

-Hola amigo zopilote- dijo.<br />

¡Amiga rana! ¿Hace mucho<br />

tiempo que estás aquí?<br />

-llevo un buen rato esperándote-<br />

ella.<br />

Todo el día anduvieron en las<br />

casas de las nubes. La fiesta<br />

estuvo muy bonita, con comida,<br />

música y baile. Como a las tres<br />

de la mañana, la rana le dijo al<br />

zopilote.<br />

-Bueno amigo, me voy porque<br />

tengo mucho sueño.<br />

-Está bien amiga rana, adiós.<br />

La rana volvió a meterse al tenate<br />

y esperó a que el zopilote lo<br />

bajara. De esa manera, pudo<br />

regresar a su casa sin que él la<br />

viera.<br />

Tiempo después, el zopilote<br />

volvió a invitar a la rana a otra<br />

fiesta en el cielo. La rana hizo de<br />

nuevo el truco del tenate y se<br />

subió al cielo sin que el zopilote<br />

se diera cuenta. Anduvieron en<br />

las nubes baile y baile. Ya muy<br />

tarde la rana se despidió y fue a<br />

esconderse al tenate del zopilote.<br />

Horas después el zopilote buscó<br />

su tenate para bajar del cielo.<br />

Como andaba todo mareado por<br />

bailar, se equivocó y agarró otro<br />

que estaba junto al suyo.<br />

-¿Y ahora que voy a hacer? Ni<br />

modo que me quede para<br />

siempre en el cielo- pensó la<br />

rana, cuando se dio cuenta de lo<br />

que había pasado.<br />

Entonces, se salió del tenate y<br />

brincó. Pobre rana, se cayó desde<br />

el cielo y se estrelló en el suelo.<br />

Por eso la rana es aplanada como<br />

ahora la conocemos.<br />

Palabra Florida


Bacanda, Sueño<br />

Francisco de la Cruz, Zapoteco<br />

El señor Ricardo roncaba<br />

cansado, había tenido mucho<br />

trabajo en el campo durante el<br />

corte de caña. En cuanto llegó<br />

a casa, comió y decidió<br />

dormirse.<br />

Mientras que la señora Susana,<br />

su esposa, hasta la medianoche<br />

no podía conciliar el sueño.<br />

Antes de que ella pudiera<br />

acostarse empezó a escuchar a<br />

Ricardo, que hablaba dormido.<br />

“Güera, ven aquí, no te vayas<br />

tan lejos. Porque te perderás y<br />

me dolerá el alma dejarte por<br />

acá… es mucho dinero que he<br />

gastado por ti… güera, eres<br />

bonita, mira qué grandes<br />

pantorrillas tienes… acércate<br />

un poco más, para que yo<br />

pueda acariciar tu espalda…”<br />

La señora Susana comenzó a<br />

sacudir a su marido.<br />

“Ricardo despierta, necesitas<br />

abrir los ojos en este momento<br />

para que me confieses con<br />

quién hablas en tu sueño”.<br />

El señor no despertó de<br />

inmediato. Susana se enojó<br />

mucho,, porque pensó que su<br />

esposo se hacía el dormido. Era<br />

tanta su furia que decidió darle<br />

una tremenda cachetada.<br />

Ricardo despertó sobresaltado<br />

y dijo:<br />

-¿Qué te pasa Susana, por qué<br />

me pegas?<br />

-Te pegué porque llamabas a<br />

una güera mientras dormías,<br />

dabas a entender que era tu<br />

amante”.<br />

-No Susana, ¿Por qué dices<br />

eso? ¡Estas mintiendo!<br />

-¡Cómo no! Platicabas con ella,<br />

le decías que tiene bonitas<br />

pantorrillas y le pedías que no<br />

te abandonara. También le<br />

decías otras cosas más…<br />

Aunque lo niegues tú tienes<br />

una amante.<br />

-No es posible Susana, es<br />

verdad que soñaba algo… ¿No<br />

recuerdas que tenemos una<br />

marrana allá en el rancho?<br />

Además tú misma le pusiste<br />

como nombre güera, por su<br />

piel blanca. ¿Acaso ya lo<br />

olvidaste?<br />

-Es cierto, sí me acuerdo de la<br />

marrana y si estabas soñando<br />

entonces ya me dejaste en<br />

vergüenza.ç<br />

Palabra Florida


El gato y el ejénchix<br />

Nefi Fernández Acosta, Tének<br />

Hubo una vez, un ejénchix<br />

muy travieso y malicioso.<br />

Todas las noches, salía de su<br />

casa e iba a visitar a las<br />

personas enfermas y próximas<br />

a morir, siempre viajaba a<br />

caballo, llevando consigo, un<br />

montón de cosas que le servían<br />

para preparar el atole para sus<br />

enfermos.<br />

El caballo de los ejénchix no es<br />

más que un rollo de tséy, palos<br />

que las personas ya fallecidas<br />

han ocupado para hacer su<br />

cama.<br />

Su olla, es una calavera, y por<br />

cucharas usa unos huesos<br />

delgados, recién sacados del<br />

cementerio.<br />

Cuando llega a alguna casa, lo<br />

primero que hace es preparar<br />

con ceniza y orines, lo que él le<br />

llama atole y es la bebida que le<br />

ofrece a los enfermos.<br />

En cierta ocasión, como allá de<br />

la medianoche, un ejénchix<br />

llegó a una casa, donde<br />

encontró a un gato negro que<br />

estaba dormido sobre la barriga<br />

de un hombre enfermo.<br />

Cuando despertó el gato muy<br />

molesto le dijo al ejénchix.<br />

-¡Sé lo que quieres hacer con<br />

mi amo, pero no lo vas a poder<br />

hacer porque yo estoy aquí<br />

para cuidarlo!<br />

-¡Ah! ¿Conque no se puede? –<br />

contestó muy imponente el<br />

ejénchix.<br />

-¡Aunque no lo creas!- dijo el<br />

gato. - mi amo está enfermo,<br />

pero le falta mucho para que se<br />

muera-<br />

-¡Sé que tú cuidas la casa, pero<br />

no podrás evitar que me lleve<br />

el alma de tu amo! - Ya verás<br />

que con lo que le voy a dar<br />

ahorita se va a morir- dijo muy<br />

contento el ejénchix.<br />

Pero al gato que no era nada<br />

tonto, se le ocurrió una idea<br />

para ganarle al ejénchix, y<br />

entonces, dirigiéndose a él le<br />

dijo:<br />

-¡Oyé jénchix! ¿Por qué mejor<br />

no hacemos un trato? ¡Así ni tú<br />

ni yo vamos a tener por qué<br />

discutir!<br />

-¿Y cuál es ese trato?<br />

-¡Mira, se trata de una apuesta!<br />

¡Si quieres adueñarte de mi<br />

Palabra Florida


amo, tienes que contar cuántos<br />

pelos tiene mi cola! ¡Si logras<br />

hacerlo antes de que amanezca<br />

tú ganas y mi amo será tuyo!<br />

-¡Muy bien gato, my bien, me<br />

gusta la idea, nada más ponte<br />

en buena posición para que no<br />

me canse mucho! ¿Sí?<br />

Y diciendo y haciendo el<br />

ejénchix empezó a contar los<br />

pelos de la cola de aquél gato<br />

negro y dicen que desde lejos<br />

se escuchaba el conteo.<br />

-¡Jum, tsab ox,…! !Jum, tsab<br />

ox, tse… Jum, tsab ox, tse…,<br />

bo… akak, buk, waxik…!<br />

Aquél ejénchix era muy hábil<br />

de no haber sido por la astucia<br />

del gato, a lo mejor hubiera<br />

ganado la apuesta, pero cada<br />

vez que el ejénchix agarraba la<br />

cola del gato y separaba los<br />

pelos de uno por uno, éste la<br />

movía intencionalmente para<br />

que el ejénchix se equivocara,<br />

por eso a cada rato volvía a<br />

empezar. ¡jun tsab ox…!<br />

Cuando amaneció, el ejénchix<br />

estaba cansado y desvelado,<br />

pero también estaba muy<br />

enojado porque nunca terminó<br />

de contar los pelos que había<br />

en la cola del gato negro. De<br />

modo que mejor se fue de esa<br />

casa.<br />

Desde entonces, aquél ejénchix<br />

nunca volvió a molestar al<br />

enfermo mientras que el gato<br />

ahora se siente contento y<br />

disfruta todavía la satisfacción<br />

de haber podido salvar la vida<br />

de su amo.<br />

Palabra Florida


Kimbomba<br />

Jorge Echeverría Lope, maya<br />

Cómo vez, estoy deseando<br />

volver a jugar kimbomba,<br />

tengo ya ucho tiempo sin jugar<br />

y cuando paso por donde están<br />

jugando me dan ganas de<br />

entrarle, aunque quisiera, no<br />

debo.<br />

En casa me dijeron: el día que<br />

te vea jugando kimbomba: te<br />

castigaré.<br />

Necesario es que espere a que<br />

sane la herida que tengo en la<br />

frente para que pueda volver a<br />

jugar.<br />

Ayer, casi me descubren<br />

jugando, un aviso oportuno de<br />

mi parte que se acercaba, me<br />

dio tiempo de sentarme como<br />

espectador, me miró de reojo<br />

y me dijo que fuera a comer.<br />

Mi padre es muy bueno. No<br />

me evita jugar cuando estoy<br />

sano, todo lo contrario, en<br />

ocasiones cuando regreso del<br />

trabajo y no está cansado me<br />

llama a jugar. –Esto no es a<br />

diario.<br />

El día que me rajaron la frente<br />

se enojó conmigo, mientras me<br />

curaban, me regañaban. Entre<br />

curaciones, regaños y consejos<br />

no supe que fue más doloroso.<br />

¡Acércate y mira, no te<br />

engaño, acéchate! ¿Cómo la<br />

viste? ¿Es grande? Ni me<br />

preguntes, me bañé con mi<br />

sangre, hasta mi ropa se<br />

manchó toda.<br />

¿Te gustaría saber cómo<br />

sucedió?<br />

Bueno, te platicaré: todo<br />

comenzó cuando fui a casa de<br />

P’itij Tuuch a comprarle una<br />

kimbomba, la agarré y me<br />

dirigí a la casa en ese<br />

momento, mi hermano<br />

regresaba de la escuela.<br />

¿Te gustaría jugar kimbomba?<br />

–pregunté. Levanta tus útiles y<br />

no tardes para poder empezar,<br />

jugamos un buen rato bajo la<br />

sombra de un árbol de ceiba<br />

que está frente a la casa, te<br />

digo que tardamos jugando,<br />

porque mi madre nos habló<br />

dos veces a comer, a la tercera<br />

no recuerdo haberla<br />

escuchado, ni como llegué a mi<br />

vieja hamaca.<br />

Hay algo que no olvidaré, el<br />

momento en que vi venir hacía<br />

a mi la kimbomba, conforme<br />

se acercaba se hacía más y más<br />

Palabra Florida


grande, al mismo tiempo,<br />

levantaba mis manos para<br />

atraparla; y no la alcancé sólo<br />

recuerdo que cruzó como rayo<br />

entre mis manos y se estrelló<br />

en mi frente, entonces<br />

comencé a sentir lo caliente<br />

que corría por mi cara, no sólo<br />

eso, mi grito retumbó por todo<br />

el campo como un sueño<br />

recuerdo cuando se me<br />

oscureció la vista y luego me<br />

desplomé.<br />

Para cuando desperté estaba en<br />

mi vieja hamaca y me estaban<br />

curando.<br />

Palabra Florida

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