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<strong>Pensadores</strong><br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> Mundo<br />
AUTORES<br />
José Aguilar López | Enrique Alcat | Jorge Cagigas Villalba<br />
Eugenio de Andrés | Javier Fernández Aguado | Elena Ortega Castillo<br />
María d<strong>el</strong> Carmen Abraham Neme | Joaquín Oset Fernández | Gustavo Piera Trius<br />
Christopher Richard Smith | Enrique Sueiro | Marcos Urarte Alonso<br />
PRÓLOGO<br />
Migu<strong>el</strong> Áng<strong>el</strong> Robles<br />
INTRODUCCIÓN<br />
Luis Poblador
Prólogo. Migu<strong>el</strong> Áng<strong>el</strong> Robles<br />
Introducción. Luis Poblador<br />
Biografía. José Aguilar López<br />
• En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza. José Aguilar López<br />
Biografía. Enrique Alcat<br />
• Lorca, viaje a las profundidades de una crisis. Enrique Alcat<br />
Biografía. Jorge Cagigas Villalba<br />
• De la gélida Viena a la blanca Praga. Jorge Cagigas<br />
Biografía. Eugenio de Andrés<br />
• Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón. Eugenio de Andrés<br />
Biografía. Javier Fernández Aguado<br />
• Un viaje intercontinental hacia uno mismo. Javier Fernández Aguado<br />
Biografía. Elena Ortega Castillo<br />
Biografía. María d<strong>el</strong> Carmen Abraham Neme<br />
• Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes. Elena Ortega y Marita Abraham<br />
Biografía. Joaquín Oset Fernández<br />
• Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá. Joaquín Oset<br />
Biografía. Gustavo Piera Trius<br />
• Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a. Gustavo Piera<br />
Biografía. Christopher Richard Smith<br />
• Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma. Christopher Smith<br />
Biografía. Enrique Sueiro<br />
• Boston, connecting city: Communication & Management. Enrique Sueiro<br />
Biografía. Marcos Urarte Alonso<br />
• Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos. Marcos Urarte<br />
Índice<br />
7<br />
11<br />
15<br />
18<br />
55<br />
58<br />
71<br />
74<br />
93<br />
96<br />
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171<br />
174<br />
201<br />
204<br />
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248<br />
275<br />
280<br />
307<br />
310
Migu<strong>el</strong> Áng<strong>el</strong> Robles<br />
Director General de <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong><br />
Prólogo<br />
<strong>Pensadores</strong> <strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo supone para <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong> embarcarse en un viaje. La novedad<br />
no procede sólo de los cualificadísimos trotamundos, sino también d<strong>el</strong> formato empleado<br />
para transmitir sus a<strong>por</strong>taciones. Todos los autores son conocidos <strong>por</strong> su calidad profesional<br />
y de pensamiento, y también <strong>por</strong> su participación en los congresos Manager Fórum en sus<br />
cuatro localizaciones de Valencia, Barc<strong>el</strong>ona, Bilbao y Madrid.<br />
Como coordinadores de este proyecto, estamos encantados con la acogida que tuvo cuando<br />
lo planteamos a los expertos escogidos. Sin la pretensión explícita de un ranking en sentido<br />
estricto, no dudo en aupar a la categoría de exc<strong>el</strong>encia <strong>el</strong> trabajo de quienes a lo largo de<br />
estas páginas comparten tanto su pasa<strong>por</strong>te geográfico como su maleta int<strong>el</strong>ectual.<br />
Aun sin ser comparables entre sí <strong>por</strong> su personalísima valía individual, no me resisto a<br />
destacar que cuatro de <strong>el</strong>los han recibido en sendas ediciones <strong>el</strong> Premio Manager Thinker.<br />
Me refiero a Javier Fernández Aguado, Marcos Urarte, Enrique Alcat y José Aguilar.<br />
Tampoco debo pasar <strong>por</strong> alto sugerentes a<strong>por</strong>taciones, como las de Enrique Sueiro, que<br />
inyectan en <strong>el</strong> Management d<strong>el</strong> siglo XXI un calado humanizante desde <strong>el</strong> ámbito de la<br />
Comunicación. No en vano Peter Drucker destacaba las habilidades comunicativas entre las<br />
imprescindibles para los directivos eficaces. En la actualidad sobran ejemplos de esta<br />
imperiosa necesidad.<br />
Como agencia de marketing especializada en crear y desarrollar contenidos que ayuden a<br />
las empresas a conectar con sus clientes, <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong> pilota con gusto este<br />
desplazamiento <strong>por</strong> las encrucijadas d<strong>el</strong> saber de expertos en buen gobierno.<br />
Prólogo | Migu<strong>el</strong> Áng<strong>el</strong> Robles<br />
| 7
Todo viento es favorable cuando uno tiene claro su destino, venía a decir Séneca. Esta<br />
máxima se cumple al leer los cuadernos de viaje de nuestros doce aventuremos d<strong>el</strong><br />
conocimiento. La experiencia profesional y la cualificación académica de nuestros<br />
pensadores <strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo<br />
–Doctores varios de <strong>el</strong>los– así lo acreditan.<br />
Cada uno cuenta con un estilo propio. Me gusta especialmente su capacidad de enfocar con<br />
calma cuestiones nucleares que en <strong>el</strong> día a día se nos difuminan. Una buena terapia para<br />
combatir esta nebulosa de tintes epidémicos es <strong>el</strong> llamado com<strong>por</strong>tamiento contra-instintivo,<br />
consistente en que cuanto más estrés y ansiedad tengamos más serenidad debemos demostrar.<br />
Al conocido refrán de que <strong>el</strong> “hombre es <strong>el</strong> único animal que tropieza dos veces en la misma<br />
piedra” quizá habría que añadir: tres, cuatro, cinco… Porque son muchas las adversidades que<br />
encontramos en <strong>el</strong> entorno. A <strong>el</strong>las debemos sumar nuestros errores de gestión, que en estas<br />
situaciones su<strong>el</strong>en multiplicarse <strong>por</strong> <strong>el</strong> estrés y la ansiedad. Tenemos que prestar mucha<br />
atención a no caer en <strong>el</strong> “precipicio d<strong>el</strong> pánico”, <strong>por</strong> <strong>el</strong> que nos deslizamos con frecuencia. El<br />
temor provoca parálisis, patología que se encuentra en las antípodas d<strong>el</strong> espíritu<br />
emprendedor de <strong>Pensadores</strong> <strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo.<br />
Este libro nos brinda la o<strong>por</strong>tunidad de más análisis reposado para una acción<br />
fundamentada. Cada uno en su organización lucha <strong>por</strong> <strong>el</strong> objetivo común de su equipo,<br />
sabedor de que si se ve afectada <strong>por</strong> <strong>el</strong> pavor será incapaz de alcanzar metas valiosas. Por<br />
muchos salvavidas que ofrezcamos a los afectados, podría pasar como con <strong>el</strong> conmemorado<br />
Titanic: no tendríamos para todos, y muchos con <strong>el</strong> espanto saltarían d<strong>el</strong> barco sin<br />
pensárs<strong>el</strong>o, y a otros les empujaríamos nosotros mismos.<br />
Cien años después de aqu<strong>el</strong> malogrado viaje de 1912, nuestros pensadores se embarcan en<br />
una aventura bien anclada en la realidad de la empresa y con rumbo a la exc<strong>el</strong>encia.<br />
Particularmente en un año de crisis como 2012, con amenazas de hundimiento, son<br />
necesarias altas dosis de sosiego, que no debe confundirse con r<strong>el</strong>ajación. El buen ocio es<br />
un estado de tranquilidad creativa, la r<strong>el</strong>ajación supone desconexión, y <strong>el</strong> momento actual<br />
no es para descansar.<br />
El ser humano puede tener tendencias optimistas o pesimistas, pero más allá de estas<br />
visiones que afectan al futuro se encuentra la realidad d<strong>el</strong> momento en que uno vive.<br />
8| Prólogo
Marquemos <strong>el</strong> futuro con nuestras actitudes. Perder la paz no es una actitud adecuada ante<br />
las adversidades, pues supone implantar <strong>el</strong> pesimismo o al menos una necia precipitación.<br />
Actuemos en nuestra función directiva con armonía y otearemos <strong>el</strong> futuro con más realismo<br />
emprendedor.<br />
Pensar bien y hacerlo antes de obrar es garantía de éxito. En este libro <strong>el</strong> lector podrá<br />
comprobarlo. Además, disfrutará de un viaje con pasa<strong>por</strong>te renovado para la int<strong>el</strong>igencia y<br />
recuerdos oxigenantes para <strong>el</strong> corazón.<br />
Migu<strong>el</strong> Áng<strong>el</strong> Robles<br />
| 9
Introducción<br />
Luis Poblador, Director General de SFB<br />
Pensar y viajar, ¡qué acciones tan parecidas en lo esencial! De alguna manera, la primera<br />
incluye a la segunda.<br />
<strong>Pensadores</strong> <strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo se propone descubrir las tendencias d<strong>el</strong> Management<br />
contem<strong>por</strong>áneo a través de profesionales que piensan y viajan. Nos proponen periplos<br />
descifrando y descubriendo en sus cuadernos de viaje líneas novedosas y eficaces para la<br />
dirección estratégica de personas.<br />
Los libros de viajes configuran un género literario peculiar y gozan de popularidad desde<br />
hace siglos. Son r<strong>el</strong>atos descriptivos de países mediante observaciones d<strong>el</strong> paisaje, la<br />
geografía, la flora, la fauna, las personas, sus hábitos de vida, su historia y sus costumbres.<br />
Este libro nace como una aventura hacia <strong>el</strong> conocimiento, de la mano de un s<strong>el</strong>ectísimo<br />
grupo de autores, unidos <strong>por</strong> varias características comunes. La primera procede d<strong>el</strong> ámbito de<br />
interés profesional, <strong>el</strong> Management, aunque con aproximaciones diferentes y complementarias.<br />
Además, nuestros pensadores pertenecen a la plataforma TopTen Business Experts<br />
(http://www.toptenbusinessexperts.com), cada uno en su área: Management, Human<br />
Resources, Consulting, Marketing, Speakers y Communication.<br />
Cada uno de <strong>el</strong>los ha escogido alguno de sus viajes para ilustrar con ubicación física su<br />
pensamiento aplicado. Los r<strong>el</strong>atos son tan variados como la personalidad de tan singulares<br />
viajeros int<strong>el</strong>ectuales. He disfrutado con sus circuitos aquí narrados. Me han servido para<br />
conocer, mediante sus crónicas, a los protagonistas.<br />
Introducción | Luis Poblador<br />
| 11
En otros casos he tenido la suerte de constatar <strong>por</strong> escrito lo que ya conocía personalmente.<br />
Me refiero muy en particular a Javier Fernández Aguado y José Aguilar, a quienes tengo la<br />
fortuna de tener como asesores de SFB. Admiré sus mod<strong>el</strong>os de gestión profundamente<br />
humanos y comprobé la efectividad empresarial para un negocio como <strong>el</strong> nuestro, tan<br />
proclive a poner los números con mayúscula y las personas con minúscula.<br />
Estoy seguro de que lo mismo podrán decir de los demás pensadores los lectores que hayan<br />
tenido la suerte de tratarlos personalmente o en su ejecución profesional. Reconforta mucho<br />
verificar que existe y destaca un Management español que piensa, habla y escribe en inglés<br />
y cast<strong>el</strong>lano. Este bilingüismo creativo nada tiene que envidiar al Management monolingüe<br />
d<strong>el</strong> English only.<br />
¡Qué útil resultan los pensamientos de estos profesionales profundos para quienes nos<br />
dedicamos, como en SFB, al desarrollo y la implantación de software y aplicaciones para<br />
empresas de servicios de inversión!<br />
¡Qué estimulante frescor de pensamiento humanizante para quienes nuestro día a día<br />
profesional pasa <strong>por</strong> la búsqueda de soluciones informáticas para la mayoría de las empresas<br />
que cotizan en Bolsa!<br />
¡Qué orientadores estos vericuetos mundiales para quienes apostamos <strong>por</strong> <strong>el</strong> acompañamiento<br />
empresarial a la hora de definir planes estratégicos de desarrollo para las compañías!<br />
Cualquiera que sea <strong>el</strong> sector empresarial o profesional de los lectores de estas páginas,<br />
seguro que hallan enjundiosas pistas para oxigenar su negocio con las rutas internacionales<br />
y las reflexiones personales de sus protagonistas.<br />
No es fácil atinar en una s<strong>el</strong>ección de pensadores en acción. Tan seguro como que hay más<br />
de los aquí incluidos es que los <strong>el</strong>egidos responden a esa categoría. Sin duda.<br />
Disfrutar con los viajes de esta singular obra me ha servido también para recordarme a mí<br />
mismo que tanto la permanente y generosa transmisión de los valores, como predicar con<br />
<strong>el</strong> ejemplo ayudan a cada persona a comprender en qué consiste hacer bien su trabajo.<br />
Ciertamente, nadie puede hacer <strong>por</strong> mí <strong>el</strong> viaje de mi propia vida. Lo bueno de un libro de<br />
viajes tan excepcional es ir de la mano de buscadores, de observadores…, de pensadores.<br />
12 | Introducción
Por tanto, es casi seguro que todos nos a<strong>por</strong>tarán algo o mucho con sus hallazgos aquí<br />
compartidos.<br />
Quizá más im<strong>por</strong>tante que todos los recorridos hacia lugares lejanos es, como plantea su<br />
viaje Javier Fernández Aguado, al acometer un “viaje intercontinental hacia uno mismo”.<br />
Siguiendo su amable didáctica empresarial y vital, <strong>el</strong> enriquecimiento personal es aún mayor<br />
si armonizamos <strong>el</strong> desplazamiento en <strong>el</strong> espacio con las lecciones d<strong>el</strong> tiempo: aprender de<br />
las enseñanzas de los clásicos. Todos continúan vigentes en <strong>el</strong> siglo XXI.<br />
A diferencia de ciertos turistas que quieren ver todo a gran v<strong>el</strong>ocidad, sin apenas margen<br />
para la reflexión, nuestros pensadores condensan mucho en poco y, además, con un estilo<br />
amable y sugerente.<br />
F<strong>el</strong>icito a <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong> <strong>por</strong> brindarnos lo que podríamos denominar “turismo int<strong>el</strong>ectual”<br />
con una cuidada s<strong>el</strong>ección de destinos y cualificados viajeros.<br />
¡Buen viaje!<br />
Luis Poblador | 13
José Aguilar López<br />
Es Doctor en Filosofía. De su r<strong>el</strong>ación con <strong>el</strong> mundo universitario mantiene la vocación<br />
docente e investigadora, que ocupa desde entonces —en pro<strong>por</strong>ciones variables— una<br />
parte de su actividad profesional. De hecho, en la actualidad compagina su tarea como Socio<br />
Director de MindValue con la dirección de la Cátedra Nebrija de Dirección Estratégica de<br />
Universidades y con la Cátedra de Com<strong>por</strong>tamiento Humano en las Organizaciones (Foro<br />
Europeo, Escu<strong>el</strong>a de Negocios de Navarra). Complementa su formación con un PDD <strong>por</strong> <strong>el</strong><br />
IESE.<br />
La simbiosis entre unos estudios universitarios enfocados a la comprensión racional d<strong>el</strong><br />
mundo y sus experiencias prácticas en la vida de cientos de organizaciones, le permite una<br />
aproximación humanista a los problemas y retos de empresas y organismos públicos.<br />
Siempre ha considerado que ambos mundos —<strong>el</strong> de la reflexión y <strong>el</strong> de la acción— no<br />
deberían discurrir en paral<strong>el</strong>o, ajeno <strong>el</strong> uno al otro, sino que demandan un mutuo<br />
enriquecimiento. José siempre ha r<strong>el</strong>atado que su “escu<strong>el</strong>a” han sido tanto las aulas como los<br />
espacios de trabajo de todo tipo de organizaciones. Los conceptos académicos cobran vida<br />
y muestran todo su potencial cuando se ven materializados en <strong>el</strong> día a día de las<br />
organizaciones; y las enseñanzas que ofrecen las experiencias prácticas resultan mucho más<br />
instructivas cuando se analizan a través de las a<strong>por</strong>taciones de investigadores y expertos. El<br />
auténtico talento (práctico o teórico) siempre llama al talento. Sólo la estupidez y la rutina se<br />
encuentran a gusto aisladas.<br />
Biografía | José Aguilar López | 15
José siempre ha vivido apasionadamente la transmisión de este conocimiento, a caballo<br />
entre la reflexión y la práctica. De hecho, como especialista en dirección de recursos<br />
humanos, comunicación y creación de empresa, ha dirigido seminarios y cursos en<br />
numerosas Universidades y Escu<strong>el</strong>as de Negocios de Europa y América.<br />
Fruto de esta tarea docente e investigadora, ha participado —en calidad de coordinador o<br />
de coautor— en libros, como:<br />
• (Ari<strong>el</strong>, 2001) “La Ética en los negocios”.<br />
• (Ari<strong>el</strong>, 2002) “Management español: Los mejores textos”.<br />
• (Ari<strong>el</strong>, 2003) “La gestión d<strong>el</strong> cambio”.<br />
• (GEC, Barc<strong>el</strong>ona, 2004) “Will Management. La gestión de la voluntad organizativa”.<br />
• (LID, Madrid, 2006) “La soledad d<strong>el</strong> directivo”.<br />
• (Almuzara, Madrid, 2006) “En busca d<strong>el</strong> compromiso. Cómo comprometer a las personas con<br />
<strong>el</strong> proyecto empresarial”.<br />
• (LID, Madrid, 2007) “Forjadores de líderes”.<br />
• (LID, Madrid, 2008) “En clave de talento”.<br />
• (Foro Europeo, Pamplona 2009) “Liderazgo humanista y de servicio”.<br />
• (Crecento Publishing, Pamplona 2009) “Crecer después de una crisis”.<br />
José ha tenido la satisfacción de ver reconocida su labor en diferentes ocasiones:<br />
En 2006 obtuvo, junto a Javier Fernández Aguado, <strong>el</strong> premio d<strong>el</strong> Management Internacional<br />
Forum al mejor libro de Management d<strong>el</strong> año, <strong>por</strong> la obra conjunta “La soledad d<strong>el</strong> directivo”<br />
(LID, Madrid, 2006).<br />
En 2008 recibió <strong>el</strong> premio Most Valuable Speaker, concedido <strong>por</strong> <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong>.<br />
También en 2008 fue galardonado en <strong>el</strong> Concurso de Casos de Negocio, organizado <strong>por</strong> la<br />
Nebrija Business School, en <strong>el</strong> que obtuvo <strong>el</strong> primer premio.<br />
En 2011 recibió <strong>el</strong> Premio Thinker d<strong>el</strong> año, en <strong>el</strong> marco d<strong>el</strong> Congreso Manager Fórum,<br />
organizado <strong>por</strong> <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong>.<br />
Las áreas de interés de José son muy variadas, aunque siempre con <strong>el</strong> factor común d<strong>el</strong> pap<strong>el</strong><br />
central que juegan las personas en las organizaciones. Es reconocido como uno de los<br />
principales expertos españoles en gestión d<strong>el</strong> cambio.<br />
16 | Biografía
Como especialista en gestión d<strong>el</strong> compromiso, ha colaborado con numerosas<br />
organizaciones para <strong>el</strong> diagnóstico y <strong>el</strong> diseño de estrategias que permitan reforzar los<br />
vínculos con todos los stakeholders: clientes, empleados, proveedores, etc.<br />
Ha asesorado a sus clientes en metodologías para <strong>el</strong> diseño y la implantación efectiva de<br />
acciones formativas en las organizaciones. Es un especialista en <strong>el</strong> empleo d<strong>el</strong> método d<strong>el</strong><br />
caso. También ha desarrollado pautas metodológicas para <strong>el</strong> empleo de recursos<br />
audiovisuales en la formación. Algunas de sus a<strong>por</strong>taciones han sido recogidas en sus<br />
colaboraciones periódicas sobre cine y gestión, publicadas en diarios como ABC, Cinco Días, etc.<br />
La presencia de José en medios es muy frecuente. Es colaborador habitual en diarios, revistas<br />
de información económica, radio y TV. En este sentido, es miembro d<strong>el</strong> Consejo Editorial de<br />
Executive Exc<strong>el</strong>lence y de otras publicaciones profesionales.<br />
Forma parte de la Agencia LID Conferenciantes y d<strong>el</strong> colectivo Top Ten Management Spain.<br />
Su biografía ha sido publicada en <strong>el</strong> libros como: “Grandes Creadores en la Historia d<strong>el</strong><br />
Management” (Ari<strong>el</strong>), de José Luis García Ruiz; “Who’s who en <strong>el</strong> Management español”<br />
(<strong>Interban</strong>), de Francisco Alcaide; y “Quién es quién en Top Ten Speakers Spain” (Thompson<br />
Reuters), coordinado <strong>por</strong> Blanca Fernández-Galiano.<br />
jaguilar@mindvalue.com<br />
@josemindvalue<br />
www.mindvalue.com<br />
TopTen: www.toptenms.com/Jose_Aguilar.aspx<br />
Linkedin: www.linkedin.com/in/joseaguilar1<br />
José Aguilar López | 17
José Aguilar López<br />
En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la<br />
Provenza.<br />
Introducción<br />
El talento es caprichoso. Fluye de forma aparentemente aleatoria. Escasea en algunas épocas<br />
y lugares, mientras que en otras latitudes y en otros momentos se desborda incluso de forma<br />
excesiva. Como un curso de agua, que a veces discurre bajo tierra, oculto a las miradas de<br />
quienes lo buscan con anh<strong>el</strong>o. Más ad<strong>el</strong>ante, brota casi con violencia. Puede seguir su<br />
avance impetuoso a través de saltos y cataratas, o quedar remansado pero abundante.<br />
Los pueblos y las organizaciones, sedientas de talento, se han preguntado muchas veces cuál<br />
es <strong>el</strong> patrón que rige este flujo irregular. ¿Por qué un competidor lo recibe con generosidad,<br />
mientras que nosotros carecemos de él? ¿Por qué nosotros mismos pudimos disfrutar en<br />
otra época de su influjo, y hoy parece que nos ha abandonado?<br />
Tal vez <strong>el</strong> largo puente sobre <strong>el</strong> Ródano es <strong>el</strong> que trae a mi mente estas ideas. Estamos ya<br />
cerca de Avignon. El TGV que partió hace dos horas y media de París Gare de Lyon cruza<br />
este ancho río, cerca ya de su desembocadura en la Camarga. 812 kilómetros separan <strong>el</strong><br />
extenso d<strong>el</strong>ta en <strong>el</strong> que <strong>el</strong> Ródano vierte su agua al Mediterráneo, y los glaciares alpinos en<br />
los que nace.<br />
Avignon es mi puerta de entrada a la Provenza. Vu<strong>el</strong>vo intrigado <strong>por</strong> la inusual concentración<br />
de talento que se ha concitado aquí, a lo largo de varios periodos históricos. No puede ser<br />
casual que tanta innovación, tanta creatividad, haya fluido precisamente en una misma<br />
región. Es altamente improbable, en términos estadísticos, que un pequeño territorio haya<br />
acogido la expresión de tanta genialidad. La sospecha de que hay algún factor causal no<br />
18 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza | José Aguilar López
puede ser confirmada o desmentida desde la distancia, a través de reflexiones teóricas.<br />
Prefiero recorrer esta región para observar la luz que la ilumina, escuchar a las personas que<br />
la habitan, sentir cómo discurre aquí <strong>el</strong> tiempo, y comprobar si hay algo que explique la<br />
concentración sostenida de talento.<br />
Lugares de paso, lugares de encuentro<br />
Pasear <strong>por</strong> Avignon es enfrentarse a los profundos contrastes de esta ciudad. Por una parte,<br />
se respira la calma característica de tantas poblaciones francesas, frente al bullicio y al ritmo<br />
trepidante de la capital, París. Por otra parte, los monumentos más característicos de Avignon<br />
son testigos de los grandes acontecimientos que se han desarrollado en la ciudad.<br />
La bimilenaria ciudad de Avignon es célebre, entre otras cosas, <strong>por</strong> una canción infantil y <strong>por</strong><br />
un cuadro. La primera ha sido repetida innumerables veces <strong>por</strong> todos los que aprendimos<br />
francés en nuestra infancia: Sur le Pont d’Avignon… Hace alusión a un puente antiguo sobre<br />
<strong>el</strong> Ródano, d<strong>el</strong> que sólo se conservan cuatro arcos y una capilla. El cuadro, pintado en 1907<br />
<strong>por</strong> Pablo Picasso, recibió años después <strong>el</strong> título Les Demois<strong>el</strong>les d’Avignon. Este lienzo ha<br />
sido considerado <strong>el</strong> precursor d<strong>el</strong> cubismo y marca la ruptura con una tradición secular que<br />
arranca en <strong>el</strong> realismo y que considera la profundidad espacial como uno de los cánones de<br />
la pintura. Aparece ya, ligada a esta zona de Francia, la genialidad de un creador, que a<br />
través de su exploración de territorios inéditos da lugar a realidades nuevas. La innovación<br />
de Picasso es <strong>el</strong> resultado de influencias completamente diversas. Al contemplar <strong>el</strong> cuadro<br />
en <strong>el</strong> Museo de Arte Moderno de Nueva York, los<br />
rostros de las “señoritas” de Avignon nos traen<br />
reminiscencias de máscaras africanas, de frescos<br />
medievales, de esculturas ibéricas e incluso de perfiles<br />
característicos de los retratos egipcios. Esta va a ser<br />
una constante de nuestro viaje <strong>por</strong> la Provenza: la<br />
creatividad es hermana de la diversidad.<br />
Menciono este cuadro <strong>por</strong>que su autor estuvo vinculado en parte de su vida (y en su muerte)<br />
a la Provenza. De hecho, nos encontraremos de nuevo con <strong>el</strong> gran pintor malagueño en<br />
otras etapas de nuestro viaje. Sin embargo, conviene advertir que <strong>el</strong> motivo d<strong>el</strong> cuadro poco<br />
tiene que ver con Avignon: en realidad, la escena de la pintura parece inspirada en un<br />
prostíbulo de la calle Avinyó de Barc<strong>el</strong>ona. La proximidad fonética de estos dos términos<br />
hace que <strong>el</strong> cuadro haya quedado vinculado para siempre a esta ciudad francesa.<br />
20 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
En la acogedora casa de mis anfitriones provenzales estudio mi itinerario para los próximos<br />
días y compruebo una vez más que este territorio es una encrucijada, un lugar de paso. De<br />
hecho, los monumentos que jalonan sus ciudades y caminos son la expresión de los<br />
numerosos pueblos que han atravesado esta parte de Francia. De hecho, <strong>el</strong> sitio histórico<br />
más célebre de Avignon es <strong>el</strong> Palacio de los Papas. Y no lejos de aquí, en Arles o en Orange,<br />
marcados en <strong>el</strong> mapa como próximas visitas dentro de mi viaje, tendré la ocasión de visitar<br />
de nuevo algunos de los vestigios romanos mejor conservados de toda la Galia.<br />
La historia que encierran estos magníficos palacios, o los teatros romanos, o tantos otros<br />
monumentos, habla de la diversidad, d<strong>el</strong> contraste entre puntos de vista enfrentados, de la<br />
semilla que siembran viajeros e invasores, con puntos de vista diferentes. La Roma secular y<br />
la cristiana trasladaron a este escenario las contradicciones preñadas de vitalidad que la han<br />
convertido en centro e inspiración de numerosas civilizaciones.<br />
a) Elogio de la diversidad: d<strong>el</strong> Mont Ventoux a Saint-Tropez<br />
Hasta la geografía habla de paisajes diversos. De los agrestes parajes montañosos a la<br />
suavidad de las tierras bañadas <strong>por</strong> <strong>el</strong> mar Mediterráneo. Diviso desde mi ventana <strong>el</strong> Mont<br />
Ventoux, que domina esta parte de la Provenza. Siempre me ha sorprendido su apariencia<br />
de cumbre nevada en pleno verano.<br />
Es un efecto mágico creado <strong>por</strong> <strong>el</strong> brillo de los últimos<br />
rayos d<strong>el</strong> sol sobre las pulidas rocas de esa montaña. Sé<br />
que cuando la suba durante la semana, me encontraré a<br />
numerosos ciclistas emulando las hazañas de los héroes<br />
d<strong>el</strong> Tour de Francia, <strong>por</strong> carreteras que, lejos de atravesar<br />
paisajes nevados, serpentean entre peñas ardientes. Y<br />
desde la cumbre adivinaré en lontananza, hacia <strong>el</strong> sur, la<br />
turística costa d<strong>el</strong> Mediterráneo. Curioso contraste entre<br />
los campos de lavanda y los viñedos que se extienden a mis pies, y la exhibición casi obscena<br />
de lujo que podré observar en puertos como <strong>el</strong> de Saint-Tropez.<br />
Diversidad, contraste, juego entre opiniones y experiencias distintas... Ingredientes siempre<br />
presentes cuando se trata de dar origen a algo nuevo. En <strong>el</strong> rompeolas de las diferencias<br />
surge la innovación. Es <strong>el</strong> hábitat natural de la creatividad humana.<br />
José Aguilar López | 21
La diversidad, a su vez, presenta muy diversos rostros. Hablamos de diferencias de género,<br />
étnicas, culturales... Mientras observo <strong>el</strong> atardecer en la Provenza pienso que hay una<br />
diversidad siempre presente ante nuestros ojos, a la que quizá no prestamos la suficiente<br />
atención. Es la diversidad generacional.<br />
En <strong>el</strong> momento en <strong>el</strong> que escribo estas páginas, quienes tenemos responsabilidades<br />
directivas en las organizaciones somos en nuestra mayoría baby-boomers o generación X<br />
(nacidos en los 60 y en los 70 d<strong>el</strong> siglo XX), mientras que quienes cubren posiciones más<br />
bajas son generación Y (nacidos entre 1980 y 1994) y dentro de poco milleniums (chicos y<br />
chicas cuyos primeros recuerdos conscientes se sitúan dentro de este siglo). Los jefes<br />
podemos pensar que manejamos la tecnología, <strong>por</strong>que disponemos de dispositivos de<br />
última generación y conocemos las principales aplicaciones para manejarlos. Y sin embargo,<br />
estamos en una onda comunicativa muy distinta a la de nuestros empleados y clientes más<br />
jóvenes. Si hoy preguntamos a un muchacho de 20: ¿Qué es <strong>el</strong> e-Mail? Nos responderá que<br />
se trata de un sistema de comunicación muy formal que utilizaban nuestros padres.<br />
Para los jefes, la tecnología es una simple herramienta superpuesta, un complemento<br />
inevitable de las formas de comunicación clásicas. Muchos de nuestros colaboradores y<br />
clientes consideran ya que la tecnología establece cauces primarios de comunicación. Las<br />
verdades ya no se dicen sólo ni fundamentalmente cara a cara. La intimidad se vu<strong>el</strong>ca en la<br />
red.<br />
Este cambio plantea un extraordinario reto para digitales no nativos (es decir, para la mayoría<br />
de quienes hoy dirigimos): una progresiva pérdida de control sobre la imagen que queremos<br />
proyectar, tanto interna como externa. La información ya no es poder, simplemente está<br />
disponible. Es difícil para un directivo asumir que <strong>el</strong> flujo emisor (él) - receptor (<strong>el</strong> resto) ya<br />
no es <strong>el</strong> único cauce de comunicación. Dejamos de ser los arquitectos de la cultura<br />
organizacional (comunicación interna) y de la imagen de marca (comunicación externa). La<br />
proyección pública de lo que somos es <strong>el</strong> resultado de numerosas interacciones que no están<br />
bajo nuestro control.<br />
Algunos acontecimientos de actualidad muestran <strong>el</strong> desconcierto de quienes mandamos, y<br />
la necesidad que tenemos de comprender a fondo un proceso que cambia nuestra forma<br />
de r<strong>el</strong>acionarnos:<br />
• Las reservas, restricciones y temores ante proyectos legislativos que pretenden<br />
22 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
incrementar los niv<strong>el</strong>es de transparencia en la Administración Pública.<br />
• La obsesiva opacidad de algunos dirigentes empresariales ante informaciones que, <strong>por</strong><br />
otra parte, circulan libremente.<br />
• La falta de reflejos de instituciones bien conocidas ante filtraciones indeseadas y que<br />
alcanzan a sus máximos representantes.<br />
Se puede dirigir extraordinariamente bien en un contexto en <strong>el</strong> que la información sobre<br />
nuestras organizaciones cae fuera de nuestro control, y en <strong>el</strong> que la imagen que<br />
proyectamos no es <strong>el</strong> resultado de un diseño de laboratorio, sino que se configura mediante<br />
la interacción de numerosos agentes. Por supuesto que se puede, pero utilizando prácticas<br />
de gestión diferentes a las que hemos utilizado en <strong>el</strong> pasado.<br />
b) ¿La diversidad destruye o crea?: El Húsar en <strong>el</strong> tejado<br />
Mi mapa de la Provenza tiene otro nombre<br />
rodeado en rojo. Es Manosque, pequeña población<br />
a 90 kms. de Avignon. Tiene todo <strong>el</strong> encanto de un<br />
pueblo provenzal, acogedor con <strong>el</strong> visitante pero<br />
orgulloso de su propia tradición. Allí nació y murió<br />
Jean Giono, un escritor que retrató con acierto <strong>el</strong><br />
espíritu y los paisajes de su tierra. Algunas de sus<br />
nov<strong>el</strong>as, como El Húsar en <strong>el</strong> tejado, describen los<br />
conflictos que arrasaron la Provenza, precisamente <strong>por</strong> su condición de tierra de paso, de<br />
frontera entre intereses y modos de ver la vida enfrentados. Él mismo combatió en la Primera<br />
Guerra Mundial y fue testigo de lo destructores que pueden resultan algunos<br />
enfrentamientos. Cuando las diferencias proceden de puntos de vista totalitarios o de<br />
intereses mediocres, sólo son capaces de resolverse a través de combates estériles. De<br />
hecho, Giono fue acusado durante la Segunda Guerra Mundial de pasividad e incluso<br />
colaboracionismo. Su pacifismo surge d<strong>el</strong> convencimiento de que algunos conflictos sólo<br />
destruyen, mientras que otros son creativos.<br />
La diversidad, en efecto, se caracteriza <strong>por</strong> generar entornos inciertos. Por eso, la dirección<br />
de personas y de organizaciones tiene que ser capaz de adaptarse tanto a la estabilidad<br />
característica de momentos expansivos, como a los desequilibrios propios de un cambio de<br />
José Aguilar López | 23
ciclo. La experiencia muestra que exc<strong>el</strong>entes gestores en escenarios estables son pésimos<br />
directores en momentos de crisis (y viceversa). Tal vez uno de los problemas a los que se<br />
enfrentan la sociedad y los mercados en la segunda década d<strong>el</strong> siglo XXI es que están siendo<br />
manejados <strong>por</strong> gestores, bien preparados para administrar la abundancia, pero<br />
notablemente torpes para dirigir la escasez.<br />
Dirigir en general y dirigir en entornos cambiantes son dos realidades que se confunden en<br />
la práctica. Es cierto que, en la teoría, podemos distinguir una dimensión más estable de la<br />
tarea directiva, vinculada a la organización y a la definición de procesos, junto a otra<br />
dimensión dinámica, referida a la capacidad de reacción frente a las modificaciones d<strong>el</strong><br />
entorno. Sin embargo, <strong>el</strong> día a día d<strong>el</strong> directivo pone de manifiesto que su principal reto<br />
consiste en impulsar (proactivamente) o responder (reactivamente) a escenarios nuevos.<br />
Quien centra su atención de modo exclusivo en tareas definidas en <strong>el</strong> pasado, ha dejado de<br />
a<strong>por</strong>tar valor a su organización como directivo.<br />
Los momentos de cambio desencadenan fuerzas que operan en sentido contrario: <strong>por</strong> una<br />
parte, <strong>el</strong> impulso que promueve esa transformación; y <strong>por</strong> otra, las resistencias que se<br />
oponen a <strong>el</strong>la. La clave d<strong>el</strong> éxito reside en <strong>el</strong> acierto a la hora de dotar a nuestros motores<br />
de una potencia superior a la de los frenos.<br />
Entre los frenos externos, se encuentra <strong>el</strong> enfoque con <strong>el</strong> que, en ocasiones, se afrontan los<br />
procesos de formación. No me refiero sólo a la educación universitaria, más atenta a poner<br />
las bases de un futuro trabajo profesional mediante conocimientos consolidados. También<br />
hay que mencionar, <strong>por</strong> desgracia, <strong>el</strong> enfoque de algunas Escu<strong>el</strong>as de Negocios o de centros<br />
supuestamente especializados en la formación de directivos. Bajo <strong>el</strong> calificativo talismán de<br />
“formación práctica”, se esconde en ocasiones un simple manual de instrucciones o la<br />
experiencia estereotipada obtenida a partir de situaciones de negocio reales (pero pasadas).<br />
Con mucha frecuencia, las personas formadas en esta lógica están muy preparadas para<br />
hacer frente con éxito a problemas conocidos, pero carecen de herramientas para abordar<br />
situaciones nuevas. Al modo de la formación en sus etapas académicas, este tipo de cursos<br />
acumulan conocimientos sobre los que ya a<strong>por</strong>taba <strong>el</strong> alumno. Lo que se echa en falta no<br />
pocas veces es una formación que ponga en cuestión los propios paradigmas y que<br />
promueva decisiones nuevas ante problemas inéditos.<br />
Los frenos internos son muchos más eficaces. Podríamos citar los siguientes:<br />
24 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
La inercia, consecuencia de un patrón de conducta muy extendido y nos conduce a<br />
repetir en lo sucesivo los com<strong>por</strong>tamientos que nos dieron éxito en <strong>el</strong> pasado. Esta<br />
tendencia no se muestra sólo a la hora de tomar decisiones. Aparece ya en <strong>el</strong> momento<br />
de evaluar una situación. Hay una escena de Chaplin que expresa magistralmente esta<br />
reacción humana. En “La Quimera d<strong>el</strong> Oro”, dos mineros duermen en una cabaña<br />
durante la búsqueda de un yacimiento muy valioso. Por la noche, una tormenta arrastra<br />
a la pequeña edificación hasta <strong>el</strong> borde de un abismo. Al despertar <strong>por</strong> la mañana,<br />
empiezan a advertir los primeros signos d<strong>el</strong> insólito balanceo de la cabaña. Habituados<br />
al hecho de que <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o de ese lugar siempre ha sido horizontal, no dan crédito a sus<br />
percepciones, y durante un tiempo atribuyen esta sensación al estómago, confuso tras<br />
<strong>el</strong> ayuno de la noche y <strong>el</strong> alcohol consumido en la cena. Cuántas veces echamos la culpa<br />
al estómago, a la vista de los primeros datos que anuncian un cambio de signo en<br />
nuestras organizaciones. Si hasta ahora los indicadores de nuestra actividad siempre han<br />
mostrado una determinada tendencia, las primeras señales contrarias a ese diagnóstico<br />
su<strong>el</strong>en ser despreciadas como distorsionadoras o irr<strong>el</strong>evantes.<br />
La falta de visión, característica de quienes analizan un cambio sólo <strong>por</strong> los efectos que<br />
produce en los resultados de la propia organización. Es im<strong>por</strong>tante conocer con detalle,<br />
<strong>por</strong> ejemplo, la evolución de las ventas. Pero también resulta imprescindible, para<br />
interpretar adecuadamente <strong>el</strong> alcance de estos datos, una observación atenta de otros<br />
factores, como la evolución de los hábitos de los clientes en este mercado, los<br />
movimientos de la competencia, <strong>el</strong> impacto de determinados sucesos sobre las pautas<br />
de consumo, etc. En la escena antes citada, Chaplin afirma dentro de su confusión:<br />
“vamos a mirar fuera”. Sólo entonces alcanzan a comprender <strong>el</strong> alcance de la situación<br />
y las amenazas a las que están sujetos.<br />
El temor, reacción también natural d<strong>el</strong> ser humano ante situaciones nuevas. Lo malo no<br />
es experimentarlo; de hecho, se trata de un indicador valioso, que nos advierte en una<br />
tesitura de riesgo y nos mueve a la acción. El problema aparece cuando no estamos en<br />
guardia frente a dos reacciones derivadas de la sensación de miedo: <strong>el</strong> movimiento<br />
caótico (“¡sálvese quien pueda!”), y la parálisis. Un buen gestor d<strong>el</strong> cambio no es quien<br />
no siente miedo, es quien lo maneja adecuadamente.<br />
El mantenimiento de estructuras obsoletas. Decía Einstein que la locura consiste en<br />
querer obtener resultados nuevos haciendo lo mismo. La organización y los procesos,<br />
imprescindibles en cualquier empresa, han sido diseñados en determinadas<br />
José Aguilar López | 25
circunstancias de negocio. Un cambio im<strong>por</strong>tante en ese escenario probablemente exija<br />
una adaptación de estas estructuras.<br />
Frente a estos frenos, quienes manejan los cambios activan los motores que les permiten<br />
contrarrestar <strong>el</strong> freno de las resistencias.<br />
El primer motor d<strong>el</strong> cambio es la necesidad. Aunque parezca algo obvio, nadie cambia si no<br />
tiene un motivo para hacerlo. Y la razón más concluyente para modificar <strong>el</strong> modo actual en<br />
que una organización trabaja para alcanzar sus objetivos consiste en la evidencia de que un<br />
planteamiento continuista aboca en su desaparición. La literatura de estos últimos años ha<br />
sido bastante crítica con <strong>el</strong> cambio reactivo. Es cierto que existen otras formas de cambio<br />
más ventajosas, pero también hay evidencias de que no todas las organizaciones han<br />
desarrollado su capacidad de respuesta ante los nuevos retos que plantea su mercado.<br />
Reaccionar a tiempo no es condición suficiente para una gestión d<strong>el</strong> cambio que a<strong>por</strong>te<br />
ventajas sostenibles, pero desde luego es condición necesaria.<br />
Las propias creencias ante la realidad d<strong>el</strong> cambio pueden ser un motor decisivo para<br />
impulsar los procesos de transformación. A veces ponemos <strong>el</strong> énfasis en herramientas,<br />
metodologías, “buenas prácticas”, etc. Pero antes que <strong>el</strong>egir los<br />
medios, conviene prestar atención a los fines. ¿Estamos<br />
realmente convencidos de que nuestra organización puede<br />
cambiar? O, planteado en un niv<strong>el</strong> todavía más básico,<br />
¿creemos de verdad que las personas que forman parte de<br />
nuestra organización son capaces de trabajar y com<strong>por</strong>tarse<br />
de un modo distinto? Al final, las personas nos debatimos<br />
entre <strong>el</strong> determinismo y la confianza en la capacidad de<br />
nuestra gente (y de nosotros mismos) para transformar<br />
nuestro niv<strong>el</strong> de desempeño. Si somos deterministas,<br />
actuaremos desde la convicción de fondo de que todo <strong>el</strong><br />
mundo tiene un techo profesional bien definido, que puede<br />
ser incluso exactamente anticipado empleando las herramientas adecuadas de análisis.<br />
Desde la otra perspectiva, admitiremos que nuestros colaboradores se caracterizan <strong>por</strong> unos<br />
rasgos inamovibles, pero aceptaremos al mismo tiempo que son (o somos) capaces de<br />
modificar nuestro com<strong>por</strong>tamiento profesional hasta niv<strong>el</strong>es difícilmente predecibles. Este<br />
segundo punto de vista su<strong>el</strong>e caracterizar a los promotores más audaces (y eficaces) de<br />
procesos de cambio.<br />
26 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
Las emociones pueden ser un freno en situaciones de cambio. Ya hemos aludido al temor.<br />
Pero también son uno de sus principales aliados, cuando se gestionan adecuadamente. Las<br />
investigaciones d<strong>el</strong> pensador español, Javier Fernández Aguado, han puesto de manifiesto<br />
que los equipos, al igual que las personas, son sujetos de estados emocionales. Cuando estos<br />
son positivos, la capacidad de esos grupos para afrontar nuevos retos se multiplica.<br />
c) En monumentos milenarios con mi IPad: leer <strong>el</strong> presente desde <strong>el</strong> pasado<br />
Esta tarde remonto <strong>el</strong> Ródano unos pocos kilómetros para asistir a un festival que entra<br />
con frecuencia en mi agenda de verano: Les Chorégies d’Orange.<br />
Es una gran idea convertir, durante unas horas, un teatro romano exc<strong>el</strong>entemente<br />
conservado (y restaurado) en escenario de representaciones de Ópera. El pasado se funde<br />
con <strong>el</strong> presente. Mientras espero <strong>el</strong> comienzo de la función, consulto en mi IPad los detalles<br />
d<strong>el</strong> programa. Hoy disfrutaré de una sesión doble: Cavalleria Rusticana y I Pagliacci. Las<br />
mismas gradas sobre las que me siento acogieron siglos atrás a personas que aprendieron<br />
a conocer mejor su mundo y los retos reales a los que se enfrentaban, a través de obras de<br />
ficción. La misma experiencia que viviré esta noche. Crear mundos o historias ficticias no es<br />
simplemente una evasión. A veces, lo que más influye sobre la realidad no es <strong>el</strong> cálculo<br />
científico de lo que tenemos ante los ojos, sino la proyección de lo que sólo existe de<br />
momento en nuestra imaginación. Tal vez vivimos en tiempos gobernados <strong>por</strong> calculadores,<br />
sin apenas espacio para los visionarios. Con los primeros acordes de la orquesta pienso que<br />
será una buena experiencia pensar sobre lo que vivo, a la luz de lo que pensaron las<br />
personas más int<strong>el</strong>igentes que me precedieron.<br />
Los continuos avances en la ciencia d<strong>el</strong> Management se apoyan, como en cualquier otra<br />
disciplina, sobre la observación de la realidad. La vida, tantas veces, va <strong>por</strong> d<strong>el</strong>ante de la<br />
reflexión. Quienes sistematizan los conocimientos sobre <strong>el</strong> gobierno de las organizaciones<br />
deben (o deberían) permanecer muy atentos ante las intuiciones, propuestas y soluciones<br />
que a<strong>por</strong>tan quienes destacan en su actividad directiva.<br />
Paral<strong>el</strong>amente, la producción de los expertos en Management resulta de gran utilidad para<br />
los que se ocupan d<strong>el</strong> día a día de las organizaciones. A través de las enseñanzas de estos<br />
expertos, los directivos tienen acceso a prácticas de gestión de las que no tenían noticia, se<br />
ponen al día de las tendencias más valiosas, y ven confirmadas (o desmentidas) sus propias<br />
intuiciones.<br />
José Aguilar López | 27
La distinción entre la teoría y la práctica, tan llena de malos entendidos entre quienes la<br />
describen superficialmente, es mucho más sutil de lo que parece. Un gestor exc<strong>el</strong>ente y un<br />
buen experto en Management trabajan exactamente sobre la misma realidad, se<br />
complementan a la perfección y están muy cerca uno de otro. Lo que tal vez les distinga son<br />
sus diferentes capacidades, más orientadas a la acción o a la reflexión, según sus respectivos<br />
perfiles.<br />
Por esta razón, nunca me ha gustado <strong>el</strong> calificativo de “gurús” con <strong>el</strong> que a veces se designa<br />
a los expertos más encumbrados. Gurú es <strong>el</strong> que a<strong>por</strong>ta conocimientos de fuentes sólo<br />
accesibles a unos pocos, es <strong>el</strong> visionario capaz de anticipar <strong>el</strong> futuro sólo con la agudeza de<br />
su mirada. Prefiero <strong>el</strong> experto pegado al terreno, próximo a los directivos que trabajan en él,<br />
reflexivo y concienzudo. Las grandes a<strong>por</strong>taciones en <strong>el</strong> terreno d<strong>el</strong> Management tienen<br />
mucho más de trabajo constante que de intuición genial.<br />
Sin embargo, la observación de la realidad de las organizaciones, sin más referencias<br />
externas, entraña un riesgo. Casi inadvertidamente, <strong>el</strong> especialista se puede deslizar <strong>por</strong> la<br />
pendiente de la rutina. En ese momento, las explicaciones convencionales se van<br />
consolidando; los avances o las propuestas de cambio empiezan a ser de corto recorrido, las<br />
descripciones de lo que se ve remplazan a las propuestas de lo que todavía no se ve<br />
(anticipación de nuevos mod<strong>el</strong>os de gestión, etc.).<br />
Sin perder de vista la materia prima de todo experto (la vida misma), en los últimos años se<br />
han buscado nuevas fuentes de inspiración que permitan comprender mejor los problemas<br />
de las organizaciones y buscar soluciones creativas y originales.<br />
El repaso a todas estas referencias externas sería muy extenso. Por mencionar algunas,<br />
puedo citar:<br />
• Experiencias y conocimientos de otras ciencias. Por ejemplo, hay expertos que formulan<br />
propuestas muy sugerentes a partir de avances de la medicina, la biología, etc.<br />
• Experiencias de actividades individuales o de equipo que ponen a sus protagonistas en<br />
escenarios altamente competitivos. En este capítulo hay que mencionar la irrupción en <strong>el</strong><br />
terreno d<strong>el</strong> Management de de<strong>por</strong>tistas de élite, aventureros o personas que han<br />
atravesado <strong>por</strong> situaciones límite.<br />
28 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
• Experiencias de estilos de gobierno en organizaciones no mercantiles, extrapoladas al<br />
mundo de los negocios.<br />
• Experiencias tomadas de entornos culturales lejanos o “exóticos”. Han causado cierto<br />
impacto en países occidentales los estudios sobre filosofías orientales y su aplicación a<br />
situaciones profesionales. Los más conocidos se refieren a la filosofía Zen, a recopilaciones<br />
de la sabiduría Tao y a estrategias militares chinas (“El Arte de la guerra”, de Sun Tzu), etc.<br />
• Elementos de la cultura clásica, aplicados a entornos profesionales y a decisiones<br />
directivas. La bibliografía es muy amplia, desde libros de autoayuda de cierto éxito a<br />
manuales convencionales de gestión con algunas incrustaciones narrativas inspiradas en<br />
<strong>el</strong> mundo clásico.<br />
En los últimos años, ha cobrado un notable auge la referencia a los Clásicos como fuente de<br />
inspiración para la dirección de personas y de organizaciones. ¿Qué sentido tiene este largo<br />
viaje al pasado, para comprender situaciones actuales muy diferentes, sobre todo a causa de<br />
los extraordinarios avances técnicos que separan al mundo actual de otras épocas de la<br />
historia?<br />
Para dar respuesta a esta pregunta, es preciso explicar qué entendemos <strong>por</strong> “Clásico”. Lo<br />
Clásico, en primer lugar, no es sinónimo de antiguo. No basta con proceder d<strong>el</strong> pasado para<br />
ser calificado como clásico. Cualquier manifestación artística o cultural, cualquier práctica de<br />
gestión no se convierten en clásicos sólo <strong>por</strong> <strong>el</strong> transcurso de los siglos. Lo Clásico es lo que<br />
demuestra su valor permanente después de comparecer ante <strong>el</strong> tribunal más riguroso e<br />
insobornable: <strong>el</strong> paso d<strong>el</strong> tiempo. Cada época genera miles de propuestas, en todos los<br />
órdenes. Algunas cobran gran vigencia en un momento determinado, gozan de un éxito<br />
pasajero y pasan después al olvido. Desenterrar los restos de los acontecimientos o<br />
productos “de moda” que se han sucedido a lo largo de la historia puede ser un ejercicio de<br />
erudición más o menos satisfactorio, pero resulta bastante inútil a efectos prácticos.<br />
Propongo un ejercicio muy sencillo: imaginemos que<br />
nuestro avión se retrasa y nos vemos obligados a<br />
esperar en <strong>el</strong> aeropuerto. Tras deambular un rato<br />
<strong>por</strong> las galerías comerciales, nos detenemos en la<br />
librería. Recorremos las estanterías, mientras<br />
echamos un vistazo a títulos y solapas de los libros<br />
José Aguilar López | 29
más destacados. Junto a manuales de autoayuda y compendios ingeniosos de gestión,<br />
encontramos r<strong>el</strong>atos más o menos digeribles, aptos para esas incómodas esperas. Ahora<br />
intentamos realizar un ejercicio de prospectiva: dentro de seis meses, ¿cuántos de esos títulos<br />
tendrán un cierto interés? ¿Y en un año? ¿Y en cinco?<br />
No pretendo despreciar un mercado que se apoya sobre lo efímero. Entre otras cosas,<br />
<strong>por</strong>que disgustaría injustamente a muchos de mis amigos editores. Lo efímero también<br />
cumple su función; so<strong>por</strong>ta negocios de gran volumen, de los que viven muchas personas; y<br />
satisface una necesidad. Las modas (en <strong>el</strong> vestir, en <strong>el</strong> leer y en cualquier otro producto de consumo)<br />
marcan los rasgos de identidad de una cultura o de un grupo social. Estoy totalmente a favor<br />
de la gestión de la moda, aunque tengo mis reservas ante las modas en la gestión.<br />
Porque, también en <strong>el</strong> terreno de la gestión, hay determinadas prácticas que son resultado<br />
de la moda. Algunas expresiones pasan a formar parte, durante un tiempo, de todos los<br />
discursos empresariales; se incor<strong>por</strong>an, como lugares comunes, a las declaraciones de las<br />
Juntas Generales de Accionistas; se repiten como mantras en revistas económicas y en la<br />
prensa especializada. Y pasados unos pocos años desaparecen con la misma rapidez con la<br />
que se impusieron. De hecho, quien las sigue utilizando después de su fecha de caducidad<br />
queda desautorizado <strong>por</strong> su desconocimiento de las nuevas tendencias. Para encontrar a un<br />
fashion victim no es necesario visitar las pasar<strong>el</strong>as o los lugares más chic. También en los<br />
despachos de cualquier edificio de oficinas o de las sedes cor<strong>por</strong>ativas de las empresas<br />
podemos encontrar claros ejemplos de esta dependencia de “lo último”.<br />
En la gestión (y en otros órdenes), lo Clásico no se opone necesariamente a la moda, como<br />
si lo primero procediera d<strong>el</strong> pasado y lo segundo apuntara tendencias de futuro. Lo Clásico<br />
es lo que ha contrastado suficientemente su valor, más allá de intereses pasajeros. Un<br />
escritor, <strong>por</strong> ejemplo, pasa a ser un Clásico cuando los temas que expone resultan siempre<br />
actuales. Reconocemos en su r<strong>el</strong>ato algo que late en <strong>el</strong> fondo de todo ser humano: pautas<br />
de conducta y reacciones que se reproducen cíclicamente a lo largo d<strong>el</strong> tiempo. Leer a un<br />
Clásico no requiere muchos conocimientos. No hace falta contextualizar <strong>el</strong> r<strong>el</strong>ato, ni indagar<br />
en <strong>el</strong> significado de las referencias históricas. Los sentimientos, decisiones y conflictos que<br />
desfilan en las páginas de esos libros son tan actuales como los pensamientos que ocupan<br />
al lector en <strong>el</strong> momento mismo de enfrentarse a esa obra.<br />
Los Clásicos son un compendio de las mejores respuestas que hemos dado los seres<br />
humanos a los problemas que siempre nos han acuciado. Por eso, en Gestión acudir a los<br />
30 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
Clásicos es un ejercicio de int<strong>el</strong>igencia, <strong>el</strong> mejor antídoto para evitar caer en errores d<strong>el</strong><br />
pasado y una fuente de inspiración inagotable.<br />
Remitirse a los Clásicos no es anclar <strong>el</strong> pensamiento en <strong>el</strong> pasado; es tomar <strong>el</strong> impulso más<br />
poderoso para seguir avanzando, a partir de propuestas contrastadas. De hecho,<br />
históricamente los momentos más creativos e innovadores han estado asociados a un<br />
redescubrimiento de raíces olvidadas. La Edad Media despertó de su letargo cuando <strong>el</strong><br />
pensamiento griego irrumpió en <strong>el</strong> debate de la época. La Modernidad tuvo su origen en la<br />
recuperación de la cultura grecolatina. De hecho, <strong>el</strong> nombre d<strong>el</strong> Renacimiento es<br />
suficientemente expresivo d<strong>el</strong> espíritu de ese momento histórico.<br />
Aunque los Clásicos se van sucediendo en diferentes épocas, la referencia obligada a lo<br />
clásico en <strong>el</strong> contexto de la cultura occidental se encuentra en unos lugares y en unos<br />
momentos bien definidos: la antigua Grecia y la antigua Roma, en sus respectivas etapas de<br />
esplendor.<br />
Javier Fernández Aguado, gran experto en estas civilizaciones y en sus enseñanzas para los<br />
actuales directivos, nos propone algunas de las recomendaciones prácticas más sugerentes,<br />
a partir de la sabiduría y la experiencia de la civilización clásica griega. En su libro<br />
“Management: la enseñanza de los Clásicos” desgrana diferentes r<strong>el</strong>atos y hechos históricos,<br />
y los pone en r<strong>el</strong>ación con situaciones cotidianas a las que se enfrentan quienes dirigen hoy<br />
cualquier organización.<br />
Por ejemplo, a partir d<strong>el</strong> ejemplo de los hoplitas, describe algunos<br />
de los rasgos que actualmente definen <strong>el</strong> trabajo en equipo. De<br />
nuevo, descubrimos que los equipos de alto rendimiento no son un<br />
invento actual, y que <strong>el</strong> conocimiento de experiencias pasadas sigue<br />
siendo valioso para <strong>el</strong> futuro. R<strong>el</strong>ata Fernández Aguado cómo la<br />
técnica fue ya entonces un <strong>el</strong>emento clave en la competitividad de<br />
los contendientes. Por influencia asiria, las tropas griegas<br />
empezaron a incor<strong>por</strong>ar avances tecnológicos que mejoraban la<br />
capacidad ofensiva y defensiva de su infantería, al tiempo que<br />
otorgaban un aspecto uniforme a los hombres que entraban en<br />
batalla. Las corazas, y<strong>el</strong>mos y escudos de bronce a<strong>por</strong>taban muchas ventajas, pero<br />
dificultaban <strong>el</strong> lucimiento de las individualidades. Bajo esos uniformes, resultaba difícil<br />
identificar <strong>el</strong> autor de una hazaña. Las nuevas tácticas militares (acciones al unísono) también<br />
José Aguilar López<br />
| 31
primaban lo colectivo sobre lo individual. Un movimiento coordinado resultaba más eficaz<br />
que gestas individuales aisladas. Ya en esa época se incor<strong>por</strong>ó incluso la música al avance de<br />
las tropas, como un modo de asegurar la coordinación de los movimientos.<br />
“En Grecia —comenta Fernández Aguado—, los hoplitas se convirtieron en fuerzas<br />
esenciales. Sin <strong>el</strong>los resultaba prácticamente imposible declarar una guerra o plantear una<br />
defensa ante los ataques de enemigos coordinados”. Por eso, continúa este autor, “quienes<br />
se equipaban como hoplitas ascendían socialmente. Y así fue reconocido tanto <strong>por</strong> las leyes<br />
de Solón como <strong>por</strong> otros legisladores posteriores”.<br />
Todo este proceso se fue perfeccionando con <strong>el</strong> paso d<strong>el</strong> tiempo, pero los distintos avances<br />
técnicos no hicieron otra cosa que reforzar la ventaja competitiva que se había adquirido<br />
gracias a un cambio de paradigma: d<strong>el</strong> heroísmo individual a la acción coordinada. Hizo falta<br />
<strong>el</strong> refuerzo social y <strong>el</strong> reconocimiento d<strong>el</strong> entorno para que los hoplitas se sintieran<br />
recompensados y prefirieran aunar sus esfuerzos, antes que buscar la gloria individual. Es<br />
sólo un ejemplo entre muchos de cómo la observación atenta de lo que llevó al éxito a una<br />
civilización puede a<strong>por</strong>tar ventajas a quienes se enfrenta a situaciones novedosas.<br />
Una figura paradigmática de la cultura griega es Ulises, personaje de ficción creado <strong>por</strong><br />
Homero, pero tan “real” (en términos de influencia y de creación de paradigmas de<br />
conducta) como Don Quijote, Ot<strong>el</strong>lo o Hamlet. José<br />
María Ortiz, al igual que Fernández Aguado, aúna su<br />
amplia experiencia de gestión con un conocimiento<br />
profundo de la cultura clásica. Este bagaje le ha<br />
permitido aproximarse a la figura de Ulises de un modo<br />
muy instructivo para quienes tienen responsabilidades<br />
de gobierno en sus organizaciones.<br />
Ortiz nos presenta a Ulises como un hombre de acción, alguien que no se limita a analizar<br />
<strong>el</strong> entorno, sino que debe tomar decisiones para alcanzar sus objetivos. Las peripecias de<br />
este personaje son toda una escu<strong>el</strong>a para quien se enfrenta al reto de poner en práctica una<br />
estrategia. El héroe de Homero no sólo debe resolver las dificultades que surgen en su viaje,<br />
sino que ante todo se impone como primera misión la de aprovechar al máximo las<br />
capacidades individuales y colectivas de quienes le acompañan en su navegación. En época<br />
de compromisos precarios, la lectura de esta experiencia resulta muy ilustrativa.<br />
32 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
“Las Estrategias de Ulises” permiten abordar <strong>el</strong>ementos organizativos que facilitan (o<br />
condicionan) la implantación de una estrategia: las ventajas de la diferenciación; <strong>el</strong> carácter<br />
dinámico de la competitividad; y las ventajas e inconvenientes de los pioneros. Pero <strong>el</strong> autor<br />
se detiene sobre todo en las capacidades internas que se requieren para llevar a la práctica<br />
esos planes estratégicos, en las que un directivo necesita para transformar la realidad a través<br />
de su organización.<br />
“El protagonismo de Ulises durante la Guerra de Troya y su posterior Odisea —afirma Ortiz—<br />
constituye un exc<strong>el</strong>ente pretexto para hablar de capacidades <strong>por</strong>que la cultura clásica griega<br />
nos ha dejado un sinfín de historias de las que extraer lo más profundo de los caracteres<br />
humanos. En la Primera Parte, al hilo principalmente de la astucia demostrada <strong>por</strong> Ulises en<br />
la conquista de Troya, comprobaremos algo tan simple como que las estrategias de las<br />
empresas, si quieren llamarse tales, tienen que ser implantadas. La Segunda Parte, la Odisea<br />
de nuestro héroe en su regreso a su hogar nos servirá para subrayar que la implantación de<br />
la estrategia es lo que constituye a la empresa. Si no se consigue la implantación lo que se<br />
demuestra es que en realidad no existía una auténtica estrategia, <strong>por</strong>que sin implantación no<br />
puede hablarse de una tarea común, y <strong>por</strong> tanto no existe empresa”.<br />
Entornos fértiles: <strong>el</strong> talento llama al talento<br />
Hoy me desplazo unos kilómetros hacia <strong>el</strong> sur, hasta Saint-Rémy. En esa ciudad, durante un<br />
año, Van Gogh desarrolló una etapa particularmente creativa de su carrera. Las condiciones<br />
no fueron las mejores, <strong>por</strong>que durante esos meses vivió recluido en una institución para<br />
enfermos mentales. El genial pintor cubre en esta ciudad una etapa más de su fructífera<br />
estancia en la Provenza, ya que antes vivió en Arles. Un interesante contraste para <strong>el</strong> artista<br />
procedente de los Países Bajos: de las brumosas tierras d<strong>el</strong> Norte a los luminosos paisajes d<strong>el</strong><br />
Sur. No es un caso único. Otros grandes pintores vivieron, o pasaron al menos largas<br />
tem<strong>por</strong>adas, en estos parajes. Ya he mencionado a Picasso, que falleció en la pequeña pero<br />
maravillosa localidad de Mougins, a 200 kilómetros de aquí, cerca ya de Cannes.<br />
a) D<strong>el</strong> manicomio de Saint-Rémy al Señor de los Anillos<br />
Me parece significativo que en una sociedad originalmente rural hayan encontrado un<br />
entorno creativo adecuado artistas tan geniales, o científicos como Gassendi. Tras la<br />
expulsión de los judíos de España, algunos de los más brillantes desde <strong>el</strong> punto de vista<br />
artístico o científico se establecieron también aquí. De esta tierra proceden también literatos<br />
José Aguilar López | 33
tan destacados como <strong>el</strong> ya citado Giono, o F. Mistral, <strong>por</strong> citar sólo a unos pocos de los<br />
creadores que encontraron en <strong>el</strong> entorno en <strong>el</strong> que hoy me muevo su fuente de inspiración.<br />
Viendo los cuadros de Van Gogh que todavía se conservan en Saint-Rémy vu<strong>el</strong>vo a confirmar<br />
que <strong>el</strong> talento llama al talento, que la genialidad tiene lugres y momentos de concentración.<br />
Para los promotores turísticos de esta región francesa, hay algunos r<strong>el</strong>atos que les resultan<br />
particularmente útiles, como la descripción que hace Peter Mayle de sus experiencias aquí<br />
en su libro “Un año en la Provenza”. Es un retrato atractivo, sin duda, en <strong>el</strong> que los habitantes<br />
d<strong>el</strong> lugar aparecen como personajes acogedores, con una visión muy sabia de la vida,<br />
amantes de los pequeños placeres que la hacen más llevadera: una especie de hobbits de la<br />
Comarca, si me permite Mayle establecer una comparación con la obra de Tolkien. Esta visión<br />
bucólica es fi<strong>el</strong> a la realidad, pero me gustaría complementarla con la de la creatividad y <strong>el</strong><br />
genio en ebullición.<br />
Esta genialidad, aplicada a la gestión de los asuntos públicos y privados, a la política y a la<br />
empresa, es algo que echamos en falta en momentos de cambio y de incertidumbre.<br />
Cuando lo que necesitamos son respuestas nuevas, seguimos apostando <strong>por</strong> soluciones ya<br />
contrastadas pero en otros contextos.<br />
Pienso, <strong>por</strong> ejemplo, en los departamentos de<br />
formación y desarrollo de las empresas. De ordinario, se<br />
enfrentan a un doble reto: preparar a gente nueva para<br />
tareas conocidas, y preparar a gente conocida para<br />
tareas nuevas. Los tiempos que corren ponen<br />
evidentemente <strong>el</strong> énfasis en <strong>el</strong> segundo de los retos. La<br />
transformación tan intensa que vivimos hace caer en la<br />
obsolescencia perfiles de competencias que hace sólo unos pocos años se consideraban<br />
muy deseables. Por <strong>el</strong> contrario, capacidades que en <strong>el</strong> pasado resultaban irr<strong>el</strong>evantes o con<br />
una utilidad sólo marginal ahora aparecen como <strong>el</strong>ementos críticos para un buen<br />
desempeño profesional. Directivos y profesionales de éxito en momentos estables y de<br />
crecimiento no necesariamente lo son en tiempos de crisis. No es lo mismo gestionar la<br />
abundancia y <strong>el</strong> crecimiento, que la escasez y los procesos de transformación. No tiene<br />
sentido asistir a grandes cambios en <strong>el</strong> entorno económico y de negocio, con la pretensión<br />
de seguir pensando y trabajando igual que en <strong>el</strong> pasado.<br />
Las modificaciones a niv<strong>el</strong> macro tienen una traducción inmediata a niv<strong>el</strong> individual. En otros<br />
tiempos, la preocupación de un profesional era “encontrar <strong>el</strong> trabajo adecuado para mí”.<br />
34 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
Ahora, probablemente <strong>el</strong> trabajo para mí no existe: tal vez la actividad a la que me he<br />
dedicado en <strong>el</strong> pasado reduce drásticamente su demanda de profesionales capacitados para<br />
esa tarea. La preocupación actual es “encontrar <strong>el</strong> yo adecuado para <strong>el</strong> trabajo”. La reflexión,<br />
<strong>por</strong> tanto, consiste en cómo redefinir <strong>el</strong> propio perfil profesional para adaptarlo a un<br />
escenario distinto.<br />
En España, esta reflexión ha llevado a muchas personas a buscar empleo en otros países,<br />
para lo que han tenido que reforzar competencias como <strong>el</strong> dominio de más idiomas, la<br />
adaptación a nuevos entornos culturales o la flexibilidad para ajustar sus estándares de vida<br />
a nuevas exigencias laborales. Como es bien sabido, los flujos migratorios han modificado su<br />
tendencia. En estos momentos, <strong>el</strong> saldo migratorio de nuestro país es negativo: sale más<br />
gente de la que entra.<br />
A niv<strong>el</strong> interno, las empresas también se plantean cómo adecuar los perfiles profesionales a<br />
las exigencias d<strong>el</strong> actual entorno de negocio. La caída de actividad en numerosos sectores<br />
ha planteado objetivos cuantitativos <strong>por</strong> lo que se refiere a la gestión de personas: cómo<br />
ajustar los costes ante un nuevo escenario. Desde hace ya algunos meses, las empresas que<br />
mejor están respondiendo a la crisis se han dejado de preguntar cuántos empleados<br />
necesitamos en esta nueva coyuntura, e indagan sobre qué tipo de profesionales demanda<br />
<strong>el</strong> escenario de negocio al que nos enfrentamos. Los objetivos pasan de ser sólo cuantitativos<br />
y se convierten en metas cualitativas.<br />
El mejor indicador de que se ha producido este cambio en las políticas de Recursos Humanos<br />
lo encontramos en la actividad de sus departamentos de formación y desarrollo. Al<br />
comienzo de la crisis, la preocupación (impuesta) consistía en reducir los costes, en <strong>el</strong> marco<br />
d<strong>el</strong> ajuste que la empresa realizaba a todos los niv<strong>el</strong>es. Ahora, las organizaciones mejor<br />
adaptadas al nuevo escenario, mantienen una actividad muy eficiente en términos de costes,<br />
pero focalizan int<strong>el</strong>igentemente sus acciones de desarrollo de personas hacia competencias<br />
críticas en <strong>el</strong> momento que vivimos.<br />
El problema es que no sabemos con precisión cómo será ese nuevo entorno de negocio en<br />
<strong>el</strong> que se desarrollará nuestra actividad durante los próximos años. Lo que tenemos muy<br />
claro es cómo no será: no será como <strong>el</strong> que vivimos a finales d<strong>el</strong> siglo XX y principios d<strong>el</strong> XXI.<br />
Esta incertidumbre es al mismo tiempo una gran dificultad y un reto fascinante. Los<br />
departamentos de formación y desarrollo se empeñan en renovar su propuesta de valor ante<br />
<strong>el</strong> cliente interno, de forma que perciba en <strong>el</strong>la una ayuda eficaz e innovadora ante este<br />
José Aguilar López | 35
nuevo escenario. No basta sólo con atender las necesidades más inmediatas, sino que es<br />
preciso anticipar cuál será <strong>el</strong> perfil d<strong>el</strong> gestor que nuestras organizaciones van a demandar<br />
en ad<strong>el</strong>ante. Es cierto que <strong>el</strong> retrato d<strong>el</strong> directivo eficiente va evolucionando con <strong>el</strong> tiempo,<br />
pero también es verdad que estos cambios se ac<strong>el</strong>eran en <strong>el</strong> momento que vivimos.<br />
Ante este reto, los observadores más atentos proponen lo que podríamos llamar las<br />
competencias emergentes. No hay ni puede haber consenso. Al final, es cada organización<br />
la que debe <strong>el</strong>aborar <strong>el</strong> traje a su medida, pero me parece muy estimulante que entremos<br />
personalmente en crisis, que revisemos nuestras creencias acerca de lo que convierte a una<br />
persona capaz en un exc<strong>el</strong>ente profesional. D<strong>el</strong> mismo modo que los mod<strong>el</strong>os de negocio<br />
están en transformación, las personas que se ocuparán de desarrollarlos también son<br />
distintas a las que gestionaron nuestras organizaciones en <strong>el</strong> pasado.<br />
Conviene precisar que determinadas competencias tienen vigencia más allá de coyunturas<br />
pasajeras. Vineet Nayar ha propuesto recientemente tres características d<strong>el</strong> líder que no<br />
pasan de moda: confianza, empatía y mentoría. A su juicio, hay características profesionales<br />
que pueden resultar más útiles en un momento o en otro, pero los líderes de toda época se<br />
han caracterizado <strong>por</strong> resultar fiables ante las personas que movilizaron; manifestar la<br />
sensibilidad suficiente ante las expectativas y las emociones latentes en sus organizaciones;<br />
y su capacidad para desarrollar <strong>el</strong> potencial de quienes les rodeaban.<br />
Desde nuestra perspectiva, me atrevo a sugerir dos competencias emergentes que<br />
consideramos de im<strong>por</strong>tancia creciente en <strong>el</strong> momento actual: <strong>el</strong> manejo de r<strong>el</strong>aciones y la<br />
generación de compromiso. En un entorno que exige la máxima eficiencia en <strong>el</strong> empleo de<br />
los recursos, se imponen los perfiles polivalentes. Antes, las funciones se podían asignar de<br />
una manera más compartimentada. Se distinguía de una manera neta entre posiciones<br />
técnicas y posiciones de gestión. Ahora, en muchos sectores, hace falta que profesionales<br />
bien preparados sean capaces, además, de manejar con soltura las r<strong>el</strong>aciones internas y<br />
externas de la organización, que tengan una cierta capacidad de influencia sobre su entorno,<br />
ya sea para interactuar con <strong>el</strong> cliente, ya sea para obtener <strong>el</strong> máximo rendimiento de las<br />
r<strong>el</strong>aciones dentro de la organización. La pregunta ya no es sólo qué soy capaz de conseguir,<br />
sino qué soy capaz de conseguir de otros.<br />
La generación de compromiso es otra competencia crítica en estas circunstancias. Todas las<br />
crisis ponen a prueba las r<strong>el</strong>aciones, las personales y las profesionales. Los momentos<br />
estables dan continuidad a los vínculos, aunque en realidad sean precarios. La turbulencia y<br />
36 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
la incertidumbre sacuden esa calma. Así, algunas r<strong>el</strong>aciones que parecían estables quedan<br />
desbaratadas. Otras, <strong>por</strong> <strong>el</strong> contrario se refuerzan. En concreto, la crisis que estamos viviendo<br />
ha incrementado los niv<strong>el</strong>es de desconfianza: personas y organizaciones con las que<br />
contábamos en <strong>el</strong> pasado dejan de ser un apoyo tan seguro. Desde nuestra perspectiva de<br />
empleados, ya no es tan seguro que mi empresa mantenga mi puesto de trabajo, acuciada<br />
<strong>por</strong> inevitables ajustes de costes. Desde nuestra perspectiva comercial, se siembran dudas<br />
sobre la continuidad de la r<strong>el</strong>ación con nuestros clientes o sobre <strong>el</strong> cumplimiento de sus<br />
obligaciones, <strong>por</strong> sus propias dificultades de tesorería. Como ciudadanos, se abren espacios<br />
de incertidumbre ante la cobertura que nos presta o nos prestará nuestro Estado d<strong>el</strong><br />
Bienestar, en pleno proceso de “consolidación fiscal”.<br />
De las crisis se sale cuando somos capaces de recomponer un entorno de r<strong>el</strong>aciones que<br />
resulte fiable. Urge contar con líderes y profesionales dotados para crear vínculos estables,<br />
para consolidar los lazos que nos unen con quienes nos rodean (clientes internos y externos).<br />
Nuestras organizaciones necesitan personas comprometidas y capaces de generar<br />
compromiso. Un extraordinario reto en las circunstancias actuales.<br />
b) El Luberon desde Gordes<br />
Hoy duermo en uno de mis hot<strong>el</strong>es provenzales favoritos, situado en las inmediaciones de<br />
Gordes. Me encanta disfrutar de la vista d<strong>el</strong> Luberon, una cadena montañosa que cruza la<br />
región, desde <strong>el</strong> salón d<strong>el</strong> hot<strong>el</strong>. Todo es paz a mi alrededor. ¿Por qué las personas que<br />
vivimos en entornos urbanos vivimos en la ficción de que todo lo im<strong>por</strong>tante ocurre en zonas<br />
densamente pobladas, donde todos nos desplazamos a gran v<strong>el</strong>ocidad y no disponemos de<br />
tiempo para disfrutar d<strong>el</strong> silencio o de la quietud de un ci<strong>el</strong>o estr<strong>el</strong>lado (oculto, <strong>por</strong> otra<br />
parte, <strong>por</strong> la contaminación lumínica y la capa de smog)?<br />
¿Necesita la creatividad entornos sofisticados? Mientras me dejo llevar <strong>por</strong> la magia d<strong>el</strong><br />
paisaje, viene a mi memoria una p<strong>el</strong>ícula en la que <strong>el</strong> protagonista hace a<strong>por</strong>taciones<br />
geniales mientras mantiene la visión “ingenua” de un joven sin experiencia criado en <strong>el</strong><br />
Medio Oeste de los Estados Unidos, pero se convierte en alguien convencional y previsible<br />
en cuanto asimila los modos de vida de la gran ciudad.<br />
El Gran Salto es una de p<strong>el</strong>ícula de la última etapa de Paul Newman. Bajo la batuta de uno<br />
de los directores de moda (Jo<strong>el</strong> Cohen), Newman da vida al Consejero D<strong>el</strong>egado de una<br />
gran compañía de juguetes, a finales de los años 50, en plena crisis de sucesión en<br />
José Aguilar López | 37
Presidencia. Personaje maquiavélico, interviene en los manejos d<strong>el</strong> Consejo para tomar las<br />
riendas de la empresa. El propósito es generar desconfianza en los mercados, hacer caer la<br />
cotización de la compañía, y comprar las acciones en su momento más bajo. Una típica<br />
operación de Management buy out, apoyada en la devaluación artificial de Industrias<br />
Hudsucker y su posterior reflotamiento. La pieza clave d<strong>el</strong> engaño es <strong>el</strong> nombramiento de un<br />
presidente que genere desconfianza en los mercados.<br />
La astucia de este resabiado Consejo contrasta con la ingenuidad de un empleado recién<br />
llegado, Norville Barnes. En su primer día de trabajo, alimenta ilusiones y expectativas. Y<br />
piensa incluso que puede a<strong>por</strong>tar valor a la empresa gracias a una idea innovadora: un<br />
juguete que a<strong>por</strong>tará grandes beneficios.<br />
El Consejero D<strong>el</strong>egado se apoya en la supuesta genialidad de<br />
Barnes y propone su promoción a la presidencia de la empresa.<br />
La escena antológica de esta p<strong>el</strong>ícula muestra <strong>el</strong> momento en <strong>el</strong><br />
que <strong>el</strong> recién nombrado realiza la presentación de su idea<br />
innovadora ante <strong>el</strong> Consejo. El juguete, que luego es bautizado<br />
como Hula-Hoop, genera un total escepticismo entre los<br />
presentes, pero asumen <strong>el</strong> proyecto <strong>por</strong>que un fracaso en <strong>el</strong><br />
lanzamiento de un nuevo producto juega en estos momentos a<br />
favor de sus intenciones. La empresa pone en marcha su pesada<br />
y burocrática maquinaria para producir en serie <strong>el</strong> juguete.<br />
El mercado se muestra inicialmente muy frío ante esta innovación. Hasta que casualmente <strong>el</strong><br />
destinatario final —un niño— entra en contacto con <strong>el</strong> Hula-Hoop, disfruta con él y transmite<br />
esta experiencia de cliente a su entorno. Las ventas se disparan y <strong>el</strong> valor de la compañía<br />
crece hasta límites nunca alcanzados.<br />
La transformación d<strong>el</strong> joven presidente, desde su inicial autenticidad de principiante hasta la<br />
suficiencia d<strong>el</strong> triunfador, está muy bien retratada en la p<strong>el</strong>ícula. Barnes ha ascendido<br />
profesionalmente, pero en <strong>el</strong> camino ha perdido todo lo que le hizo ser capaz de a<strong>por</strong>tar valor.<br />
Una de las claves de éxito d<strong>el</strong> Hula-Hoop es su sencillez. Triunfa <strong>por</strong>que es fácil de manejar<br />
y se explica <strong>por</strong> sí mismo. A veces asociamos la innovación a la complejidad, cuando la<br />
experiencia muestra que las novedades mejor aceptadas <strong>por</strong> clientes y empleados son las<br />
que simplifican las cosas y facilitan la vida.<br />
38 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
Otra de las razones d<strong>el</strong> éxito d<strong>el</strong> juguete es que ha sido diseñado <strong>por</strong> alguien que piensa y<br />
siente como <strong>el</strong> cliente. El Norville Barnes d<strong>el</strong> comienzo de la p<strong>el</strong>ícula disfruta como lo hacen<br />
los niños. En la medida en que se hace más sofisticado pierde su potencial creativo. Al<br />
asimilar <strong>el</strong> estilo de sus compañeros d<strong>el</strong> Consejo, deja de ser innovador.<br />
c) Una cena en Roussillon<br />
A pocos kilómetros de Gordes se encuentra Roussillon, pueblo catalogado también como<br />
uno de los Plus Beaux Villages de France. Entre sus atractivos se encuentra <strong>el</strong> sendero de los<br />
ocres, un camino que permite contemplar las curiosas formaciones de ese color, sobre las<br />
que se alzan las edificaciones d<strong>el</strong> pueblo. Es la perfecta integración de un lugar turístico con<br />
su entorno natural. Siempre satisface ver cómo es posible conjugar la explotación de un<br />
determinado bien con <strong>el</strong> respeto y la conservación. Hasta desde <strong>el</strong> punto de vista económico<br />
es más int<strong>el</strong>igente una explotación cuidadosa, que no arruina aqu<strong>el</strong>lo de lo que uno vive.<br />
Mientras ceno en mi restaurante favorito de Roussillon, en la terraza que la propietaria<br />
siempre me asigna, con vistas a los maravillosos ocres d<strong>el</strong> pueblo, pienso que los tiempos de<br />
crisis son buenos momentos para profesiones que tienen que<br />
ver con <strong>el</strong> cuidado y con <strong>el</strong> mantenimiento. Las circunstancias<br />
nos hacen prolongar la vida de objetos que parecían<br />
abocados al basurero. Tal vez sea <strong>el</strong> momento de hacer de la<br />
necesidad virtud, y recuperar una cultura d<strong>el</strong> cuidado. La<br />
sostenibilidad, antes que un diseño económico, es una forma<br />
de vida. Sostenible es, en primer lugar, la persona que disfruta<br />
con lo que tiene, obtiene <strong>el</strong> máximo rendimiento de sus<br />
recursos y establece un vínculo duradero con todo lo valioso<br />
que tiene a su alcance.<br />
Esta cultura también se proyecta en la forma de dirigir<br />
personas en las organizaciones. En épocas de crecimiento, con una alta movilidad laboral,<br />
los vínculos son más efímeros. Si un profesional veía una o<strong>por</strong>tunidad en otro proyecto, no<br />
se lo pensaba dos veces; y si la empresa quería hacer frente a nuevos retos, buscaba<br />
profesionales con <strong>el</strong> perfil adecuado, en detrimento a veces d<strong>el</strong> personal de la casa. Ahora,<br />
cuando los fichajes estr<strong>el</strong>la no están muy justificados, aprendemos a mirar con otros ojos a<br />
nuestra gente, y descubrir en <strong>el</strong>los capacidades que hasta <strong>el</strong> momento nos habían pasado<br />
inadvertidas.<br />
José Aguilar López | 39
Sostenibilidad y cultura d<strong>el</strong> cuidado primero con las personas más próximas. Sólo es creíble<br />
la atención al medio ambiente si la ejercemos en primer lugar con <strong>el</strong> “cercano ambiente”.<br />
Cuando se habla en estos tiempos de sostenibilidad, casi siempre nos referimos al diseño de<br />
nuevos patrones de crecimiento compatibles con las circunstancias. Los banqueros nos dirán<br />
que debemos crecer al ritmo de la capacidad real d<strong>el</strong> sistema para financiar <strong>el</strong> desarrollo de<br />
la actividad económica. Los ambientalistas precisarán que los límites d<strong>el</strong> crecimiento los<br />
marca la irreversibilidad d<strong>el</strong> impacto que producimos sobre la naturaleza. ¿Por qué no añadir<br />
que la sostenibilidad también consiste en crecer a la medida de las personas y de su<br />
desarrollo?<br />
Crear con pasión: abismos y cumbres de la genialidad<br />
Hoy, mientras atravieso <strong>el</strong> Luberon, no puedo dejar de pensar en <strong>el</strong> fuerte contraste que<br />
existe entre dos de sus lugares más característicos: la abadía de Sénanque y <strong>el</strong> castillo de<br />
Lacoste.<br />
Poco más de 20 kilómetros separan estos dos edificios, pero todo un abismo se abre entre<br />
<strong>el</strong>los si consideramos la visión de la vida que cada uno de <strong>el</strong>los encarna. Sénanque se<br />
encuentra en <strong>el</strong> fondo de un profundo valle, en un rincón apacible y apartado de los caminos<br />
más transitados. Una angosta carretera conduce hasta este remanso de paz. Encontramos<br />
allí una abadía cisterciense, fundada en <strong>el</strong> siglo XII. A lo largo de su dilatada historia, <strong>el</strong> lugar<br />
ha sido destruido en varias ocasiones, y otras tantas ha renacido hasta recuperar en estos<br />
años <strong>el</strong> esplendor de sus mejores momentos. La vida de los habitantes de la abadía no<br />
puede resultar más monótona, si lo juzgamos con criterios convencionales: un horario<br />
perfectamente definido, de acuerdo con una rigurosa Regla; y días iguales, sin más<br />
excepciones que las que marca la repetitiva sucesión de eventos d<strong>el</strong> Año cristiano: Adviento,<br />
Navidad, Cuaresma, Pascua, y vu<strong>el</strong>ta a empezar. Año tras año. Siglo tras siglo. Entre los<br />
muros de la abadía <strong>el</strong> tiempo se detiene. Si prescindimos de los mod<strong>el</strong>os de coches<br />
aparcados a una razonable distancia de la iglesia, podríamos imaginar que estamos en<br />
cualquier época, desde la baja Edad Media hasta nuestros días.<br />
a) Lacoste, d<strong>el</strong> Marqués de Sade a Pierre Cardin<br />
Frente a la regeneración y la continuidad de lo aparentemente rutinario, a poco más de<br />
media hora en coche me encuentro con las ruinas d<strong>el</strong> castillo de Lacoste. El paisaje es<br />
40 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
completamente distinto. Las antiguas murallas se alzan desafiantes sobre las rocas,<br />
perfectamente visibles desde todo <strong>el</strong> entorno. No me encuentro con un lugar para <strong>el</strong><br />
recogimiento y la reflexión, sino para <strong>el</strong> dominio y la acción. El edificio no ha conseguido<br />
mantenerse a lo largo d<strong>el</strong> tiempo, como la abadía de Sénanque. Es un conjunto de ruinas.<br />
Sólo algunas estancias han sido acondicionadas y albergan un interesante festival de música<br />
en verano, desde que <strong>el</strong> diseñador Pierre Cardin compró <strong>el</strong> castillo en 2001.<br />
Lacoste es incluso más antiguo que Sénanque, ya que<br />
las primeras edificaciones d<strong>el</strong> castillo datan d<strong>el</strong> siglo XI.<br />
Su propietario más conocido fue <strong>el</strong> Marqués de Sade,<br />
en <strong>el</strong> siglo XVIII. Es estimulante visitar en <strong>el</strong> mismo día<br />
los dos lugares: uno representa <strong>el</strong> orden y <strong>el</strong><br />
autocontrol, <strong>el</strong> ascenso a la espiritualidad y <strong>el</strong><br />
alejamiento d<strong>el</strong> mundanal ruido; <strong>el</strong> otro evoca <strong>el</strong><br />
exceso y la exploración de los límites de la sensibilidad<br />
humana. Lacoste fue <strong>el</strong> refugio favorito d<strong>el</strong> Marqués de<br />
Sade, <strong>el</strong> lugar <strong>el</strong>egido para representaciones teatrales y<br />
para orgías escandalosas en la época. Incluso hoy, las<br />
prácticas en las que <strong>el</strong> placer y <strong>el</strong> dolor se unen, como<br />
extremos que no pueden ignorarse uno al otro, son<br />
conocidas <strong>por</strong> <strong>el</strong> nombre d<strong>el</strong> marqués que las describió<br />
con detalles inéditos hasta <strong>el</strong> momento: sadismo.<br />
De pronto me viene a la mente la idea de que esos dos lugares, tan diferentes en <strong>el</strong> modo<br />
de plantear la existencia humana, tal vez respondan a un mismo anh<strong>el</strong>o, al que se da<br />
respuesta de forma contradictoria. En ambos casos, late <strong>el</strong> deseo de evadirse de lo ordinario.<br />
Las inquietudes en las que se distraen la mayoría de los hombres resultan ocupaciones<br />
banales para los habitantes de uno y otro edificio. Las noticias que corren como la pólvora<br />
entre las personas que se afanan fuera de sus muros son cotilleos efímeros e insustanciales<br />
para <strong>el</strong>los. Las pasiones burguesas que sazonan la vida sin r<strong>el</strong>ieve de la mayoría es mercancía<br />
barata para este grupo de escogidos. Sólo a unos pocos les es dado romper con lo<br />
convencional, despreciar lo que mueve a la mayoría: unos, en la abadía, lo consideran como<br />
una distracción de lo que verdaderamente im<strong>por</strong>ta; y <strong>el</strong> otro, en su castillo, sublima esas<br />
pasiones hasta su máxima expresión, sin conformarse con dosis que considera infantiles. A<br />
pesar de las apariencias, ambas existencias se mueven <strong>por</strong> la pasión y <strong>por</strong> <strong>el</strong> inconformismo.<br />
En uno y otro caso se asume que una vida regida <strong>por</strong> <strong>el</strong> cálculo y la conveniencia es<br />
José Aguilar López | 41
demasiado poco ambiciosa. Todos <strong>el</strong>los coinciden en que <strong>el</strong> razonamiento estandariza,<br />
mientras que la pasión diferencia. Vivir una vida única supone salir de lo convencional.<br />
Ciertamente las organizaciones tienden a primar lo convencional sobre lo singular. A pesar<br />
de la repetida declaración de principios según la cual tantas empresas aseguran que<br />
“apuestan <strong>por</strong> <strong>el</strong> talento”, en la práctica la jugada ganadora su<strong>el</strong>e ser una jugada previsible.<br />
Me acuerdo entonces de una p<strong>el</strong>ícula que vi hace unos años, y que ganó en 2006 <strong>el</strong> Oscar<br />
a la mejor p<strong>el</strong>ícula de lengua no inglesa. “La vida de los otros” es <strong>el</strong> título de este<br />
extraordinario r<strong>el</strong>ato de la vida en Alemania Oriental durante los últimos años d<strong>el</strong> régimen<br />
socialista. Me parece que, más allá d<strong>el</strong> escenario en <strong>el</strong> que se sitúa la acción, las reflexiones<br />
que suscita esta obra son de un gran interés para quienes deciden <strong>el</strong> curso de las<br />
organizaciones, no sólo en <strong>el</strong> ámbito político o en un momento histórico determinado.<br />
El guión describe con detalle la transformación de un eficiente oficial de la Stasi, espía y<br />
maestro de espías. El capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe) ha hecho de su vida un servicio a<br />
una causa que reclama una gran firmeza en los principios, junto a un notable rigor en la<br />
ejecución. Es <strong>el</strong> perfecto empleado, comprometido con la organización y con altos niv<strong>el</strong>es<br />
de desempeño. No ha ascendido en la escala jerárquica como colegas que tienen mayor<br />
capacidad política, pero es apreciado <strong>por</strong> sus jefes y goza de toda su confianza.<br />
En una de sus misiones se ocupa personalmente de vigilar a un reputado autor teatral<br />
(Sebastian Koch): su r<strong>el</strong>ación personal con una actriz, sus encuentros con otros personajes de<br />
ambientes int<strong>el</strong>ectuales y literarios, etc. Wiesler es un hombre aparentemente gris y<br />
metódico, pero tiene otras capacidades que permanecen ocultas para quienes sólo<br />
contemplan la faceta profesional de su vida. Es un hombre sensible, capaz de llorar ante la<br />
emocionada interpretación de una sonata. Es también una persona con una aguda<br />
capacidad crítica, aunque de momento sólo la ha empleado para analizar vidas ajenas y<br />
desmenuzar sus motivos e intenciones. La tarea que ahora le ocupa juega <strong>el</strong> pap<strong>el</strong> de un<br />
espejo. Su desarrollada capacidad de observación se enfoca ahora sobre sí mismo.<br />
Poco a poco se abre una grieta entre las creencias que han alimentado su trabajo y su vida<br />
durante años, y los hechos que observa. Así, se debilita la lealtad a las personas que dirigen<br />
la organización a la que ha dedicado largos años, y <strong>por</strong> primera vez empieza a pensar y<br />
actuar <strong>por</strong> cuenta propia. El mérito d<strong>el</strong> director (Florian Henck<strong>el</strong> Von Donnesmarck) consiste<br />
en mostrar este proceso de una manera creíble. No sería verosímil que una persona con esa<br />
historia a sus espaldas modificara su modo de ver las cosas de la noche a la mañana. Es una<br />
42 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
transformación progresiva, marcada <strong>por</strong> hitos int<strong>el</strong>ectuales y emocionales. Por eso, aunque<br />
la p<strong>el</strong>ícula dura más de dos horas, ninguno de los episodios o de los personajes resulta<br />
superfluo. Cada uno de <strong>el</strong>los va abriendo un poco más la grieta hasta convertirla en un<br />
abismo.<br />
El resultado es un conjunto de situaciones dramáticas, que convergen en la figura d<strong>el</strong> Gran<br />
Hermano (con tecnología de los 80): <strong>el</strong> capitán Wiesler que escudriña las vidas ajenas y que,<br />
finalmente, se involucra en <strong>el</strong>las. El observador frío y distante entra en las historias de las que<br />
antes era un simple espectador.<br />
Como en La Historia Interminable, las obras verdaderamente interesantes consiguen que los<br />
lectores o espectadores se impliquen en <strong>el</strong>las. El protagonista de La Vida de los Otros se pasa<br />
a formar parte de las tramas personales que observa, y pienso que quienes ven la p<strong>el</strong>ícula<br />
fácilmente se introducen también en un drama que, para muchos, no es ajeno a sus<br />
experiencias: <strong>el</strong> conflicto entre <strong>el</strong> compromiso que reclaman las organizaciones, y los motivos<br />
que éstas dan a quienes las forman para que a<strong>por</strong>ten discrecionalmente sus mejores<br />
capacidades. El compromiso es un vínculo de doble sentido: se entrega cuando uno se ve<br />
correspondido.<br />
b) El vino de los Papas<br />
Después d<strong>el</strong> impacto de las visitas a Sénanque y a Lacoste, necesito experimentar<br />
sensaciones más terrenales. Qué mejor que desplazarme unos pocos kilómetros hasta las<br />
bodegas que abastecieron durante <strong>el</strong> siglo XIV a la corte eclesiástica de Avignon. De hecho,<br />
<strong>el</strong> castillo que hizo construir Juan XXII en Châteauneuf-du-Pape domina la comarca<br />
alfombrada de viñedos que, alternándose con los campos de Lavanda, llegan hasta las faldas<br />
d<strong>el</strong> Mont Ventoux. Las grandes pasiones, presentes siempre en los procesos de<br />
transformación más im<strong>por</strong>tantes, deberían alternarse con sensaciones más moderadas pero<br />
necesarias también para que las personas nos desarrollemos y a<strong>por</strong>temos aqu<strong>el</strong>lo de lo que<br />
somos capaces. Mientras saboreo una copa de Château Mont-Redon pienso en <strong>el</strong> impacto<br />
de las emociones y las percepciones subjetivas en los com<strong>por</strong>tamientos. Es obvio que<br />
juzgamos y decidimos sobre la base de datos objetivos, pero también es verdad que las<br />
sensaciones tienen a veces más peso que <strong>el</strong> que nos gustaría reconocer.<br />
Las crisis, <strong>por</strong> ejemplo, son una amalgama de datos objetivos y de impresiones subjetivas.<br />
Las impresiones, hasta cierto punto, están producidas <strong>por</strong> los hechos, pero a su vez los<br />
José Aguilar López | 43
hechos son también <strong>el</strong> resultado de los estados de ánimo que compartimos. Recurriendo a<br />
la conocida metáfora de Platón, podríamos decir que la crisis es real, pero que su reflejo en<br />
<strong>el</strong> fondo de la caverna adquiere las dimensiones que definen nuestros miedos. Es conocida<br />
la experiencia de personas que, en sus pesadillas, agigantan los objetos que les atemorizan.<br />
La llegada de la luz hace que todo cobre las dimensiones que le corresponden. Podríamos<br />
decir que <strong>el</strong> tamaño de las crisis aumenta con nuestros temores y se reduce con nuestras<br />
esperanzas.<br />
En The Age of Turbulence: Adventures In A New World, un lúcido libro de Memorias, Alan<br />
Greenspan r<strong>el</strong>ata su experiencia privilegiada de la economía mundial en momentos de<br />
inestabilidad. Desde su atalaya como Presidente de la Reserva Federal norteamericana<br />
durante casi diecinueve años, ha tenido la<br />
o<strong>por</strong>tunidad de vivir en primera línea varias “crisis”.<br />
Una de sus reflexiones ante estas circunstancias es<br />
que los estados emocionales colectivos que<br />
acompañan a cada ciclo económico tienen un fuerte<br />
impacto en la evolución de los acontecimientos. El<br />
pánico aparece como efecto, y al mismo tiempo<br />
como causa, de los ciclos recesivos. La desconfianza,<br />
<strong>el</strong> temor y <strong>el</strong> pesimismo se extienden como una mancha de aceite, de forma que los peores<br />
presagios se van haciendo realidad en la medida en que una mayoría anticipa que así será<br />
y actúa en consecuencia. Es <strong>el</strong> viejo principio de que las profecías se autocumplen. No pocos<br />
esquiadores r<strong>el</strong>atan la experiencia de que, cuando eran novatos y veían un obstáculo durante<br />
su descenso <strong>por</strong> una pista ancha y, <strong>por</strong> lo demás, despejada, su temor a colisionar contra<br />
esa única dificultad les hacía dirigirse inexorablemente hacia <strong>el</strong>la.<br />
En otra escala, también las organizaciones son conscientes d<strong>el</strong> impacto emocional que<br />
tienen los procesos de transformación a los que se ven sometidas. En momentos de<br />
estabilidad, los sentimientos son fácilmente controlables. Todos los mecanismos de inhibición<br />
de nuestras reacciones emocionales funcionan razonablemente. Para bien y para mal, las<br />
emociones se desatan y cobran una dimensión pública ante situaciones que nos<br />
conmocionan. Nuestra cultura desautoriza a quienes expresan abiertamente lo que sienten<br />
en situaciones ordinarias. Sin embargo, somos mucho más indulgentes con <strong>el</strong> desahogo<br />
emocional cuando parece que hay una razón suficiente. Está “mal visto” llorar ante un<br />
pequeño traspiés profesional, pero parece aceptable <strong>el</strong> llanto ante un despido.<br />
44 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
Las crisis son <strong>el</strong> espejo en <strong>el</strong> que podemos observar nuestras emociones individuales y<br />
colectivas. Los periodos de transformación nos ofrecen una completa radiografía de los<br />
estados emocionales que, en otros momentos, se ocultan tras la careta de un equilibrio<br />
ficticio pero impuesto <strong>por</strong> las normas (convencionales) d<strong>el</strong> buen gusto. Resulta muy<br />
interesante la observación de los com<strong>por</strong>tamientos en momentos de crisis, pues es entonces<br />
cuando afloran realidades enmascaradas hasta entonces. Nos conocemos mejor, y<br />
conocemos mejor a otros, en las crisis personales y colectivas.<br />
Tanto a niv<strong>el</strong> macroeconómico, como en la vida diaria de las organizaciones, los buenos<br />
líderes son los que perciben y encauzan adecuadamente las emociones colectivas. Tantas<br />
veces se ha insistido sobre <strong>el</strong> efecto negativo de sentimientos como <strong>el</strong> temor, la desconfianza<br />
o <strong>el</strong> pesimismo. Es cierto que muchas veces los sentimientos actúan como frenos. Pero<br />
también es cierto que adecuadamente gestionadas las emociones pueden ser unos valiosos<br />
impulsores. Pensemos en sentimientos como <strong>el</strong> optimismo, <strong>el</strong> sentido positivo y <strong>el</strong> afán de<br />
mejora. La irresponsabilidad de los dirigentes a la hora de manejar los estados emocionales<br />
es particularmente grave. En primer lugar, <strong>por</strong>que se trata de una dimensión humana en la<br />
que somos particularmente susceptibles de ser manipulados. Y en parte también <strong>por</strong> las<br />
nefastas consecuencias de unas emociones colectivas encauzadas de una manera<br />
interesada. Muchos grandes dictadores no han sido sino exc<strong>el</strong>entes gestores de los<br />
sentimientos de un pueblo.<br />
Por eso, en coyunturas como la actual, sería deseable que las personas e instituciones que<br />
dirigen la política y orientan la opinión midan sus mensajes, para que las emociones que<br />
alimentan sean las que más contribuyan a reducir la intensidad y la duración de la crisis. Tan<br />
negativo resulta la ocultación de los datos o una interpretación inverosímilmente benigna de<br />
la situación, que sólo genera desconfianza y escepticismo; como <strong>el</strong> catastrofismo exagerado,<br />
que está en <strong>el</strong> origen de actitudes pesimistas<br />
y sentimientos de pánico. Y ya sabemos lo<br />
sensibles que somos los españoles ante las<br />
emociones colectivas. Cuando la euforia se<br />
apodera de nosotros, vivimos <strong>por</strong> encima de<br />
nuestras posibilidades. Empujamos así la<br />
economía, a base de un crecimiento<br />
continuado d<strong>el</strong> consumo privado, pero<br />
asumimos riesgos excesivos en las economías<br />
familiares. Por <strong>el</strong> contrario, cuando cunde <strong>el</strong><br />
José Aguilar López | 45
pesimismo, nuestro consumo se contrae notablemente, aunque nuestro poder adquisitivo<br />
real apenas haya descendido unas décimas respecto al de los momentos de bonanza. Ni<br />
tanto, ni tan calvo, diríamos con la expresión popular.<br />
c) La arena romana de Arles<br />
La última etapa de mi recorrido me lleva a Arles, ciudad fundada <strong>por</strong> los griegos en <strong>el</strong> siglo<br />
VI a.C., y que jugó un pap<strong>el</strong> decisivo durante <strong>el</strong> Imperio Romano. En <strong>el</strong> conflicto de Pompeyo<br />
contra Julio César, Arles supo <strong>el</strong>egir <strong>el</strong> bando vencedor y recibió <strong>por</strong> <strong>el</strong>lo de César honores<br />
y recompensas. Testigo de batallas y conflictos, esta ciudad conserva entre sus monumentos<br />
un anfiteatro romano diseñado a imagen d<strong>el</strong> Coliseo. La arena romana de Arles fue, sin<br />
duda, escenario de intensas competiciones. Hoy, como entonces, para prevalecer en<br />
entornos altamente competitivos hace falta energía, decisión y coraje, junto a una exc<strong>el</strong>ente<br />
preparación técnica. Conducir a una organización hacia <strong>el</strong> éxito no es consecuencia sólo de<br />
un buen diseño organizativo. Para dirigir necesitamos, sin duda, herramientas para medir <strong>el</strong><br />
desempeño de nuestra gente, pero hace falta también la capacidad para desencadenar la<br />
acción. La métrica mediante los indicadores más afinados puede convertirse sólo en un<br />
razonamiento paralizante si no va acompañada de un impulso real a las personas a las que<br />
dirigimos.<br />
La voluntad es <strong>el</strong> motor de los com<strong>por</strong>tamientos humanos. Es un impulso que nos empuja<br />
a la acción. Su ausencia es descrita como patológica y se su<strong>el</strong>e denominar apatía. Esto no<br />
quiere decir que todo lo que hagamos sea <strong>el</strong> resultado de una decisión voluntaria. Hay actos<br />
puramente biológicos que no requieren d<strong>el</strong> concurso de la voluntad. Hay, además, tareas<br />
rutinarias que realizamos de una manera mecánica, sin ningún tipo de d<strong>el</strong>iberación previa. Y<br />
hay, <strong>por</strong> último, actividades que cumplimos <strong>por</strong> imposición externa, en las que tampoco<br />
interviene la voluntad propia.<br />
46 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza<br />
La voluntad pone en juego todas nuestras capacidades, al<br />
servicio de los objetivos que nos hemos propuesto. Cualquier<br />
obstáculo es imponente para quien no tiene interés en<br />
superarlo; y al mismo tiempo es insignificante para quien tiene<br />
la vista fija en la meta de la que sólo le separa esa traba.<br />
En entornos profesionales es perfectamente perceptible la<br />
actitud de quienes ejecutan sus tareas con voluntad, y la de los
que se limitan a cumplir una simple obligación. El desempeño de los primeros es superior a<br />
lo que sus competencias harían esperar. En <strong>el</strong> caso de los segundos, aun tratándose de<br />
personas con amplia experiencia y cualidades excepcionales, encontramos a lo sumo <strong>el</strong> niv<strong>el</strong><br />
esperado de resultados.<br />
Resultan paradigmáticos los casos de personas a las que conocemos en su entorno laboral<br />
y nos parecen grises, rutinarias y poco creativas. Más ad<strong>el</strong>ante, los observamos en algún<br />
ámbito de su vida privada (<strong>el</strong> desarrollo de una afición, la práctica de un de<strong>por</strong>te, etc.) y<br />
comprobamos que son creativos, impulsivos y con grandes dotes de liderazgo. El contraste<br />
tiene su origen en que, en <strong>el</strong> primer caso, son meros ejecutores de instrucciones ajenas,<br />
mientras que en <strong>el</strong> segundo ponen en juego su voluntad. Allí donde una persona hace<br />
aqu<strong>el</strong>lo que quiere, allí encontramos la justa expresión de todo lo que esa persona es capaz.<br />
En una organización de cierta complejidad, uno de los directivos me describía así la situación:<br />
“aquí hay gente que detecta problemas; otros, son <strong>el</strong>los mismos un problema; y <strong>por</strong> último<br />
están los que resu<strong>el</strong>ven problemas”. Este cuadro se repite, con matices, en muchas empresas:<br />
<strong>el</strong> ingenio, sin voluntad real de alcanzar los fines de la organización, más que una ayuda, se<br />
convierte en una rémora. Hay gente especialmente lúcida para detectar fallos y errores en<br />
los demás, pero muy roma para encontrar soluciones. Por <strong>el</strong> contrario, quien tiene una<br />
voluntad decidida su<strong>el</strong>e analizar las situaciones desde una perspectiva muy práctica y con<br />
soluciones efectivas. Al modo de pensar de los primeros se lo su<strong>el</strong>e describir con la<br />
expresión: “a la parálisis <strong>por</strong> <strong>el</strong> análisis”. Los razonamientos de los segundos, generalmente<br />
no tan “brillantes” (no son ocasión de lucimiento personal), van certeramente a la obtención<br />
de los objetivos propuestos.<br />
Ambas actitudes son contagiosas. Y de hecho, cuando predomina <strong>el</strong> primer perfil<br />
encontramos organizaciones desanimadas, reactivas y burocratizadas. Las personas que<br />
llegan con entusiasmo su<strong>el</strong>en sufrir un “baño de realismo” que no rara vez les lleva a<br />
compartir <strong>el</strong> escepticismo generalizado. Por <strong>el</strong> contrario, basta a veces una persona<br />
realmente comprometida con un proyecto, para transmitir a todo su equipo <strong>el</strong> mismo<br />
entusiasmo y obtener de <strong>el</strong>los un desempeño exc<strong>el</strong>ente.<br />
Todo lo anterior parece que tiene mucho que ver con un conjunto de prácticas, empleadas<br />
desde hace tiempo, para conseguir determinados com<strong>por</strong>tamientos <strong>por</strong> parte de la gente.<br />
Estos procedimientos reciben la denominación genérica de “motivación”. Pero una cosa es la<br />
gestión de la voluntad y otra la simple motivación.<br />
José Aguilar López | 47
En general, los mod<strong>el</strong>os de motivación no pretenden describir los orígenes d<strong>el</strong><br />
com<strong>por</strong>tamiento humano en las organizaciones, sino que se mueven en un plano mucho<br />
más empírico. Consisten, básicamente, en capturar y sistematizar la experiencia disponible<br />
sobre la conducta funcional o disfuncional de directivos y empleados. De una manera muy<br />
simple, podría afirmarse que todas las técnicas de motivación se resumen en la descripción<br />
de los estímulos que —en términos generales y estadísticamente fiables— provocan las<br />
respuestas esperadas.<br />
El marco en <strong>el</strong> que se mueven muchos de estos mod<strong>el</strong>os es simplemente transaccional: qué<br />
debo dar (estímulo positivo) o de qué debo privar (estímulo negativo) a un empleado para<br />
que se com<strong>por</strong>te como yo espero. Dicho de otro modo, motivar es una suerte de canje, en<br />
<strong>el</strong> que se intercambia la prestación de un determinado servicio, <strong>por</strong> parte d<strong>el</strong> trabajador, a<br />
cambio de una recompensa que le resulta suficientemente gratificante. Usando una<br />
expresión muy popular, resumiríamos <strong>el</strong> contenido de muchas de las técnicas de motivación<br />
como <strong>el</strong> empleo eficiente d<strong>el</strong> “palo y la zanahoria”.<br />
En un plano más teórico, la descripción de estas prácticas su<strong>el</strong>e apoyarse sobre <strong>el</strong> supuesto<br />
de que <strong>el</strong> ser humano, al igual que ocurre en otras especies, desarrolla sus com<strong>por</strong>tamientos<br />
de acuerdo con <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o estímulo-respuesta. De este modo, si se aplica <strong>el</strong> desencadenante<br />
adecuado, se obtiene la reacción esperada. La diferencia entre la perra de Paulov y <strong>el</strong><br />
empleado de cualquier empresa sería <strong>el</strong> grado de sofistificación de los estímulos empleados<br />
y de los reflejos condicionados que se esperan obtener.<br />
Todo <strong>el</strong> que tenga experiencia en la dirección de personas sabe que estas técnicas funcionan.<br />
Una recompensa económica su<strong>el</strong>e provocar un mayor empeño <strong>por</strong> parte d<strong>el</strong> empleado; <strong>el</strong><br />
temor a acciones disciplinarias suscita un temor que lleva a evitar com<strong>por</strong>tamientos no<br />
deseados. Pero las técnicas convencionales de motivación, tan útiles en situaciones<br />
organizacionales simples, resultan insuficientes en mercados complejos y competitivos, <strong>por</strong><br />
dos razones: su carácter transaccional y su fundamentación antropológica. En cuanto al<br />
carácter transaccional, resulta evidente que la motivación así entendida tiene siempre un<br />
límite. Las recompensas que se ofrecen a los empleados provocan una mejora de su<br />
desempeño, pero no pueden incrementarse indefinidamente. La motivación alcanza<br />
simplemente <strong>el</strong> punto de equilibrio coste-beneficio, a partir d<strong>el</strong> cual cualquier aumento de<br />
las recompensas, independientemente de que animen a su beneficiario, son financieramente<br />
inasumibles.<br />
48 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
En ocasiones, sin embargo, las recompensas no<br />
son de carácter dinerario, sino que se formulan<br />
en términos de desarrollo profesional,<br />
promoción jerárquica, etc. En estos casos, <strong>el</strong><br />
límite no lo marca sólo un coste económico,<br />
sino también <strong>el</strong> carácter inevitablemente<br />
restringido de esos premios. No se puede<br />
ascender de forma automática a todo<br />
empleado que haga méritos, pues una<br />
estructura organizativa no lo so<strong>por</strong>ta; no se puede conceder a toda la fuerza comercial <strong>el</strong><br />
premio al vendedor d<strong>el</strong> año, pues ese galardón quedaría inmediatamente devaluado. Tanto<br />
en <strong>el</strong> caso de las recompensas dinerarias como en <strong>el</strong> de las que no lo son, <strong>el</strong> problema con<br />
<strong>el</strong> que topamos es <strong>el</strong> de su carácter restringido. Su uso su<strong>el</strong>e provocar situaciones de alta<br />
competitividad interna (todos aspiran a unos mismos premios, limitados <strong>por</strong> principio), y se<br />
llega a procesos de s<strong>el</strong>ección de los mejores, en detrimento de quienes tienen niv<strong>el</strong>es de<br />
desempeño inferiores. Muchas de las técnicas de motivación ampliamente extendidas<br />
provocan un efecto positivo sobre algunos, dejan indiferentes a otros y desmotivan, en fin, a<br />
muchos.<br />
Y desde <strong>el</strong> punto de vista antropológico, es al menos dudoso que <strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento<br />
humano se apoye sólo sobre <strong>el</strong> esquema estímulo-respuesta. Este planteamiento reduce al<br />
hombre a un organismo reactivo.<br />
Frente a las teorías clásicas sobre la motivación, <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de la gestión de la voluntad<br />
propone que en <strong>el</strong> ser humano existe una fuente de actividad autónoma y potencialmente<br />
inagotable. Hacemos las cosas <strong>por</strong>que queremos, independientemente de que<br />
determinados estímulos refuercen en ocasiones nuestro propósito. Gestionar la voluntad, a<br />
diferencia de que ocurre con <strong>el</strong> empleo de técnicas convencionales de motivación, supone<br />
estar persuadido de que <strong>el</strong> impulso de la acción reside en cada persona, y que este impulso<br />
va mucho más allá de lo que la empresa está en condiciones de recompensar. Un buen<br />
directivo no es <strong>el</strong> que motiva bien, sino <strong>el</strong> que se abstiene de desmotivar. En principio, todo<br />
<strong>el</strong> que se incor<strong>por</strong>a a su actividad profesional, y a una nueva empresa, tiene la intención de<br />
desarrollar sus capacidades, de cooperar en <strong>el</strong> éxito de un proyecto común, de superarse a<br />
sí mismo y de alcanzar un logro exc<strong>el</strong>ente. Tal vez la pregunta que debamos formularnos no<br />
es: ¿cómo puedo motivar a estas personas?, sino: ¿qué estoy haciendo para que este gran<br />
capital de entusiasmo se desvanezca?<br />
José Aguilar López | 49
En la práctica, un buen gestor de voluntades sabe que no puede suplantar <strong>el</strong> empeño de sus<br />
empleados: la voluntad de sacar ad<strong>el</strong>ante un proyecto común no procede sólo de él, sino<br />
de todas las personas de la organización. Sabe también que las empresas más competitivas<br />
deben su éxito a gente que a<strong>por</strong>ta mucho más de lo que la empresa se merece (si<br />
analizamos las cosas en términos puramente económicos, como una simple<br />
contraprestación de servicios a cambio de retribución). Con gente “cumplidora” no se puede<br />
competir en <strong>el</strong> siglo XXI. Hace falta gente que libere facultades que no se pueden comprar:<br />
imaginación, creatividad, entusiasmo, compromiso. Lo más valioso de las personas no se<br />
compra, se merece, como ha señalado lúcidamente <strong>el</strong> profesor Javier Fernández Aguado.<br />
El mod<strong>el</strong>o de la gestión de la voluntad se opone al de la motivación convencional. De<br />
acuerdo con esta propuesta clásica, toda organización está formada <strong>por</strong> personas que<br />
tienen un verdadero interés en que se desarrolle con éxito, y otras más pasivas que miran<br />
sólo <strong>por</strong> sus intereses personales, y a las que se empuja <strong>por</strong> medio de determinados<br />
estímulos. Este esquema se explica con la imagen de un tren de mercancías, en <strong>el</strong> que<br />
una locomotora empuja, y otras unidades avanzan gracias a la fuerza que imprime <strong>el</strong> que<br />
va en cabeza. Los vagones también juegan un pap<strong>el</strong>, incluso esencial, pero no les<br />
podemos pedir que tengan impulso independiente, ya que <strong>el</strong> éxito de la empresa no<br />
coincide más que coyunturalmente con <strong>el</strong> suyo propio. La gestión de la voluntad juega<br />
con <strong>el</strong> impulso de las personas, que sí puede ser movilizado al servicio de un interés<br />
común.<br />
En <strong>el</strong> extremo contrario se encuentra <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o voluntarista, característico de algunas<br />
organizaciones con un liderazgo carismático y/o con una misión compartida sin fisuras <strong>por</strong><br />
sus miembros. El voluntarismo consiste en empeñarse de una manera obstinada en un<br />
objetivo y en <strong>el</strong> empleo de determinados medios. Contra viento y marea, y a veces contra la<br />
propia evidencia, estas organizaciones interpretan su entorno o su mercado de una manera<br />
rígida, de acuerdo con sus prejuicios. Aunque los datos confirmen lo contrario, siguen<br />
diciendo que las cosas van bien, como para confirmar así que sus previsiones son correctas.<br />
Quien pone en duda la eficacia de esta estrategia, remitiéndose a unos resultados notorios,<br />
es tachado de pesimista y perturbador.<br />
Las organizaciones voluntaristas no son flexibles ante los cambios d<strong>el</strong> entorno, sólo aceptan<br />
adhesiones incondicionales e interpretan cualquier propuesta distinta a la oficial como una<br />
disensión inadmisible. Los entusiasmos que manifiestan pronto son ficticios; y sus<br />
seguridades, artificiales.<br />
50 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza
Gestionar la voluntad nada tiene que ver con <strong>el</strong> extremo d<strong>el</strong> voluntarismo, <strong>por</strong>que la claridad<br />
en los objetivos es perfectamente compatible con una gran flexibilidad en los medios<br />
empleados. Ejercer la voluntad no significa renunciar al uso de la razón. Una persona con<br />
voluntad es algo muy distinto a un terco. Disentir no es una forma de traición (e incluso en<br />
ocasiones es la mejor muestra de lealtad). Modificar una opinión manifestada previamente<br />
no es signo de debilidad, sino de int<strong>el</strong>igencia, cuando los nuevos datos justifican este<br />
cambio. La persona con voluntad, al contrario que <strong>el</strong> voluntarista, es paciente, sabe esperar<br />
<strong>el</strong> momento o<strong>por</strong>tuno. Eso sí, es constante y no se detiene hasta que ha alcanzado <strong>el</strong><br />
objetivo propuesto. La persona con voluntad no actúa a ráfagas, <strong>por</strong> impulsos<br />
momentáneos, sino con ritmo, de manera regular.<br />
A la vista de la arena de Arles, imaginando la fuerza que impulsó a quienes se desempeñaron<br />
en <strong>el</strong>la y que les llevó a prevalecer incluso en un escenario de inferioridad material, pienso<br />
en las características de un buen directivo, capaz de gestionar adecuadamente la voluntad<br />
de su organización:<br />
• Situar a las personas en una zona próxima a su campo de intereses espontáneos y<br />
naturales. A veces, las necesidades operativas exigen que un empleado se ocupe de<br />
tareas que tal vez conoce, pero para las que no tiene ninguna inclinación. Esto resulta<br />
inevitable, pero se debe complementar con <strong>el</strong> esfuerzo para que, en la medida de lo<br />
posible, la situación sea provisional y esa persona sea consciente de que intentaremos<br />
adjudicarle una ocupación en la que desarrolle sus capacidades naturales en cuanto<br />
resulte posible.<br />
• Practicar una equidad rigurosa en la asignación de tareas, y en la adjudicación de<br />
reconocimientos y sanciones. Nada socava más eficazmente la motivación de un<br />
empleado que la sospecha de que sus superiores actúan con arbitrariedad.<br />
• Comunicación eficaz de los objetivos organizacionales, y convergencia de éstos con<br />
los individuales. La voluntad se mueve siempre <strong>por</strong> fines. Conviene hacer explícita la<br />
r<strong>el</strong>ación que existe entre <strong>el</strong> encargo que se encomienda (aunque tenga una im<strong>por</strong>tancia<br />
menor) y la buena marcha de la organización. Es difícil poner en ejercicio la voluntad<br />
cuando no se entiende <strong>el</strong> sentido de la propia tarea, ni se percibe <strong>el</strong> modo en que<br />
colabora al fin general de la organización.<br />
• Abrir perspectivas de futuro: desarrollo profesional, formación, etc. La voluntad es una<br />
José Aguilar López | 51
facultad proyectiva, apunta siempre al <strong>por</strong>venir. La recompensa inmediata es una buena<br />
herramienta de motivación (efecto instantáneo), pero no pone en juego las<br />
potencialidades de la voluntad (efectos a medio y largo plazo).<br />
En resumen, la tarea de un buen directivo no consiste sólo en que la gente haga lo que debe<br />
hacer, sino que quiera hacer aqu<strong>el</strong>lo que debe hacer. Quien consigue movilizar <strong>el</strong> enorme<br />
potencial que se encierra en personas decididas, ha adquirido una ventaja competitiva<br />
decisiva y sostenible.<br />
52 | En busca d<strong>el</strong> talento: un viaje a la Provenza | José Aguilar López
Enrique Alcat<br />
Es licenciado en Ciencias de la Información <strong>por</strong> la Universidad de Navarra y PDD <strong>por</strong> IESE<br />
Business School. Trabajó durante tres años en Pricewaterhouse Coopers como responsable<br />
de comunicación e imagen y cuatro años en la segunda consultora internacional de<br />
comunicación y r<strong>el</strong>aciones públicas, Weber Shandwick International, donde fue Director de<br />
Comunicación y Director de los Seminarios de Formación Ejecutiva.<br />
Actualmente es Director d<strong>el</strong> Programa Superior en Gestión Empresarial y Dirección de<br />
Comunicación que organizan <strong>el</strong> Instituto de Empresa Business School y la Asociación de<br />
Directivos en Comunicación (Dircom).<br />
Como profesor ha impartido clase en varias universidades y escu<strong>el</strong>as de negocios nacionales<br />
e internacionales. En su experiencia profesional también ha transitado <strong>por</strong> <strong>el</strong> camino de la<br />
consultoría, donde se ha especializado en formación de altos directivos y líderes de opinión,<br />
en comunicación y en gestión de crisis.<br />
Como asesor de empresas en materia de comunicación, ha impartido más de 500 seminarios<br />
de comunicación cor<strong>por</strong>ativa y ha formado a más de 5000 altos directivos de empresas<br />
multinacionales, nacionales y Pymes, así como a líderes de opinión de la comunidad médica,<br />
académica, científica y empresarial. Ha dirigido más de 200 campañas de comunicación<br />
(externa e interna) para empresas de todo tipo, y ha participado en la gestión y estrategias<br />
de 120 crisis empresariales. En 2005 publicó, <strong>el</strong> que hasta ahora es <strong>el</strong> libro más vendido<br />
Biografía | Enrique Alcat | 55
sobre comunicación y crisis en lengua cast<strong>el</strong>lana, Y ahora ¿qué? Claves para gestionar una<br />
crisis y salir fortalecido en la editorial Empresa Activa. También ha publicado “Seis recetas para<br />
superar la crisis” (Alienta-Planeta. 2009.) y en abril de 2011 “¡Influye!” Claves para dominar <strong>el</strong><br />
arte de la persuasión, d<strong>el</strong> que la editorial Alienta-Planeta lleva impresas cuatro ediciones.<br />
Es colaborador habitual de varios medios de comunicación escrita especializados en<br />
economía y conferenciante habitual en foros de Management nacionales e internacionales.<br />
Desde hace unos años, forma parte d<strong>el</strong> Top Ten Business Experts y es socio de la Asociación<br />
de Directivos de Comunicación. Ha sido distinguido con <strong>el</strong> Premio Manager Thinker 2010 <strong>por</strong><br />
su contribución en materia de comunicación al mundo de la empresa.<br />
www.enriquealcat.com<br />
©Enrique Alcat<br />
56 | Biografía | Enrique Alcat
Enrique Alcat<br />
Lorca, viaje a las profundidades de una<br />
crisis<br />
“Cuando tengas algo completamente claro, todavía te falta<br />
información”. Proverbio oriental<br />
“Me siento plenamente convencido de que las empresas que estén preparadas y cuyos<br />
directivos inviertan en formación y comunicación de crisis serán capaces de afrontar<br />
cualquier contingencia mucho mejor que las que no lo están. Y, desgraciadamente, la<br />
inmensa mayoría de nuestras empresas no sólo no están preparadas sino que siguen<br />
pensando que la crisis le ocurre a otras y nunca a <strong>el</strong>las o, en <strong>el</strong> mejor de los casos, que<br />
cuando tengan una contingencia grave ya verán, en ese momento, lo que hacen. Gravísimo<br />
error como punto de partida. La palabra mágica en comunicación de crisis se llama<br />
prevención, y ésta se encuentra prácticamente desterrada en <strong>el</strong> vocabulario habitual de<br />
muchos directivos…”<br />
Estas eran mis últimas palabras, después de una jornada agotadora, ante un público s<strong>el</strong>ecto<br />
de directivos que querían conocer los entresijos de la comunicación en situaciones de crisis.<br />
Palabras que casi repito de memoria <strong>por</strong>que en crisis está todo inventado, excepto que los<br />
directivos sean conscientes de que cualquier día, cualquier crisis, les puede tocar a <strong>el</strong>los o a<br />
sus empresas, incluso sin tener ninguna culpa.<br />
Decía que eran mis últimas palabras y que tras firmar alguno de mis libros rápidamente tenía<br />
que tomar un avión rumbo a Murcia. Aunque voy poco, muy poco, a la región murciana,<br />
siempre cosecho en esa maravillosa huerta de infinita generosidad amistades duraderas y<br />
58 | Lorca, viaje a las profundidades de una crisis | Enrique Alcat
personas formidables. Esta vez, sin embargo, <strong>el</strong> viaje no solo no era de placer sino de trabajo.<br />
Y no solo era de trabajo, sino de algo especial. Muy especial.<br />
Tenía la enorme responsabilidad de abrir la primera Jornada Conmemorativa d<strong>el</strong> Terremoto<br />
de Lorca después de que las autoridades d<strong>el</strong> lugar dieran paso a los profesionales. Sabía que<br />
Lorca no sólo fue una crisis, sino una catástrofe. Vino sin avisar, <strong>por</strong> la tarde, y sus efectos<br />
demoledores se llevaron a varias personas y dejaron la ciudad prácticamente devastada.<br />
¿Qué digo?, me preguntaba. ¿Qué mensajes puedo trasladar? He vivido circunstancias<br />
complejas que siempre, siempre, afectan a personas, con nombres y ap<strong>el</strong>lidos en forma de<br />
“eres”, fusiones, dopaje, cierres, intoxicaciones, etc., y como no a marcas, a esas marcas o<br />
empresas que leemos en la prensa económica nacional e internacional.<br />
Lorca era otra batalla. Pero no era una más. Era, es <strong>el</strong> epicentro de la reflexión o, al menos,<br />
así viví yo esa jornada.<br />
Más que una crisis<br />
La palabra crisis, no lo olvidemos, es la más repetida en la prensa económica de todo <strong>el</strong><br />
mundo no ahora, en momentos de clara recesión económica, sino en las etapas de bonanza<br />
y normalidad. Es entonces, sin prisas, cuando deben hacerse los deberes <strong>por</strong>que la<br />
economía como la vida de las empresas es cíclica y nadie está a salvo de acontecimientos<br />
que pueden girar de formar brusca e inesperada <strong>el</strong> devenir de cualquier compañía.<br />
Y mientras mentalmente me organizaba lo que tenía que decir…, yo mismo me decía que<br />
aquí, en las grandes tragedias, no hay teoría que valga, <strong>por</strong>que se hace más verdadera que<br />
nunca la máxima que asegura que la mejor teoría es la práctica, pero que en la práctica es<br />
otra la teoría. Me preguntaba una y otra vez cómo hubiera gestionado una crisis de esta<br />
magnitud, al tiempo que inevitablemente me venía a la imaginación Fukushima. Desde<br />
entonces, mi viaje a las crisis nucleares es recurrente, no tanto <strong>por</strong> <strong>el</strong> debate nuclear sino <strong>por</strong><br />
<strong>el</strong> deterioro de nuestra naturaleza. Porque, que nadie se engañe, la contaminación planetaria<br />
hace que cualquier viaje en <strong>el</strong> tiempo, sea cada vez menos sostenible <strong>por</strong>que la tierra, de<br />
vez en cuando, nos recuerda que algo o mucho estamos haciendo mal. Y en ese recuerdo,<br />
para que no se nos olvide, nos ilustra con maremotos, terremotos, tsunamis y una larga lista<br />
de etcéteras.<br />
60 | Lorca, viaje a las profundidades de una crisis
Los episodios de crisis, que cada día comprobamos en los medios, nos deben hacer<br />
reflexionar a todos no sólo sobre las circunstancias concretas que llevan a una empresa a<br />
sufrir y gestionar una crisis, sino muy especialmente a preguntarnos si estamos preparados<br />
para hacer frente a cualquier anomalía que <strong>por</strong> causas propias o ajenas, con independencia<br />
de responsabilidades y culpabilidades, pueda poner en riesgo la supervivencia de la<br />
empresa, de sus productos y de las personas que son en definitiva las paganas de cualquier<br />
crisis.<br />
Como dicen que cada crisis es una o<strong>por</strong>tunidad de crecimiento, pensé rápidamente que una<br />
catástrofe, como la de Lorca, sería una lección magistral, pero no para dictarla, sino para<br />
aprenderla. Y rápidamente me apresuré a mi cuaderno, de viajes y de vivencias viajadas, para<br />
escribir que los directivos deben saber que la comunicación de crisis tiene que considerarse<br />
siempre y no sólo de forma excepcional, una herramienta básica en la gestión de cualquier<br />
compañía y que, además, debería contar con expertos especializados que entienden <strong>el</strong><br />
lenguaje específico y los <strong>por</strong>menores de todos los aspectos que ayuden a la prevención y a<br />
una correcta gestión.<br />
¿Están preparadas nuestras empresas para hacer frente, con garantías, a una crisis? La<br />
respuesta, en términos generales, su<strong>el</strong>e ser negativa <strong>por</strong> muy optimista que sea nuestro<br />
carácter latino. Ese “no” es contundente. Lo podemos comprobar, cada día, en los medios<br />
de comunicación que nos informan de sucesos que hacen temblar los cimientos de todo tipo<br />
de empresas e instituciones y no sólo <strong>por</strong> la coyuntura actual. En Lorca, no solo tembló la<br />
tierra, sino que se derrumbaron varios edificios, como cuando vimos, <strong>por</strong> ejemplo, la caída<br />
de grandes gigantes como Arthur Andersen.<br />
¿Cómo prepararnos para algo que no sabemos cuándo, cómo ni dónde ocurrirá? Prevención<br />
es la palabra clave. Prevención significa tener todos los escenarios posibles planteados, y las<br />
actuaciones planificadas en función de estos distintos<br />
posibles escenarios. Cuando una empresa se encuentra<br />
inmersa en una crisis, prevención significa no dejar la<br />
gestión a la improvisación o a las ideas brillantes d<strong>el</strong><br />
momento de cualquier directivo de turno.<br />
La mayoría de las empresas cuando tienen la crisis<br />
encima de la mesa reaccionan con nerviosismo y sin método. Y, además, tienden a no<br />
recapacitar, a buscar culpables, a no dejarse asesorar <strong>por</strong> las personas que entienden de esto<br />
Enrique Alcat | 61
y, <strong>por</strong> si fuera poco, a gestionar la crisis en solitario. La profesionalidad pasa <strong>por</strong> tener<br />
preparado, de antemano, un equipo gestor de crisis y un manual de procedimientos (lo que<br />
los expertos llamamos Manual de Crisis y Riesgos Reputacionales) donde se especifique qué<br />
se debe hacer, quién debe hacerlo y cómo tiene que gestionarse.<br />
La <strong>el</strong>ección de los <strong>por</strong>tavoces adecuados, la <strong>el</strong>aboración y actualización de los mensajes<br />
claves, las argumentaciones que explican esas ideas básicas, los sistemas de detección de<br />
alertas, los flujos de información a niv<strong>el</strong> interno, la gestión de las emociones y de las actitudes<br />
son algunas de las medidas preventivas que toda empresa debe tener preparadas de<br />
antemano si quiere afrontar con éxito una crisis. Y, además, los cursos de formación en<br />
habilidades de comunicación o simulacros de crisis como una herramienta práctica para<br />
poder comprobar “in situ” lo que dice la teoría. En crisis, solo desde la experiencia se puede<br />
conseguir la gestión completa de las múltiples aristas que inciden en cualquier crisis.<br />
Mi anecdotario al uso<br />
El “está reunido” o “no tengo nada que decir” o, todavía peor, <strong>el</strong> no informar a tiempo debe<br />
desterrarse <strong>por</strong> completo y asumir, con rigor y profesionalidad, cualquier situación de crisis.<br />
Ante una crisis, sea cual fuere, es mejor comunicar, aunque sea poco, que negarse a hablar.<br />
Y comunicar al principio, aunque se tenga información insuficiente, antes que esperar a tener<br />
mucha más información pero “cong<strong>el</strong>ada” de cara a la opinión pública. Y, <strong>por</strong> descontado,<br />
no mentir. Cuantas crisis se podrían haber reconducido a tiempo si los directivos no hubieran<br />
caído en <strong>el</strong> recurso fácil y contraproducente de mentir, algo consustancial al género humano<br />
<strong>por</strong> otra parte.<br />
Ante una crisis se debe evitar la parálisis o dar la callada <strong>por</strong><br />
respuesta. El no hacer nada y esperar que <strong>el</strong> tiempo resu<strong>el</strong>va<br />
<strong>el</strong> problema sin poner la más mínima estrategia encima de la<br />
mesa es uno de los errores habituales. No se pueden dejar<br />
pasar las horas sin informar a los afectados, a los medios, a la<br />
sociedad, a los clientes, a los consumidores, a las autoridades,<br />
etc. Tampoco se debe echar la culpa a los demás y, mucho<br />
menos, a los que no tienen posibilidad de defenderse para<br />
intentar desviar la atención o crear confusión para repartir<br />
culpabilidades y no afrontar <strong>el</strong> tema con seriedad y rigor.<br />
62 | Lorca, viaje a las profundidades de una crisis
La política d<strong>el</strong> “ventilador”, de repartir culpas para escurrir <strong>el</strong> problema siempre es<br />
contraproducente. Mirar al pasado para buscar <strong>el</strong> origen que provocó la crisis y descuidar <strong>el</strong><br />
presente y <strong>el</strong> futuro de los pasos inmediatos que se deben articular, solo hace que la crisis<br />
se nos vaya de las manos. La investigación de los hechos ya dirá en su momento lo que<br />
tenga que decir.<br />
Llamar a los “cuatro contactos” de máximo niv<strong>el</strong> para que intenten frenar o parar la crisis no<br />
su<strong>el</strong>e dar ningún resultado. Los políticos, los medios de comunicación, los accionistas o los<br />
amigos influyentes no “paran” ninguna crisis. Al contrario: <strong>el</strong> efecto puede ser todavía más<br />
contraproducente.<br />
Hay que ser diligente en las acciones a realizar. Aunque es im<strong>por</strong>tante no precipitarse, no lo es<br />
menos ser consciente de que en las crisis <strong>el</strong> tiempo transcurre más rápido que de costumbre, y<br />
todos los afectados esperan soluciones eficaces e información veraz a la mayor brevedad posible.<br />
Se debe evitar culpar a las víctimas, pedir dimisiones o buscar<br />
rápidamente un responsable de lo ocurrido sin contrastar las<br />
informaciones y anteponiendo otro tipo de intereses antes<br />
que la verdad. Siempre se debe decir la verdad. La mentira<br />
nunca es rentable y en toda situación de crisis, tarde o<br />
temprano, todo se sabe. La verdad, además, genera siempre<br />
buena reputación y a la postre, beneficios económicos.<br />
No se puede pretender que la crisis desaparezca de golpe. Existen pasos previos para<br />
minimizar <strong>el</strong> impacto de una crisis que es necesario recorrer para no dar ningún paso en<br />
falso y <strong>por</strong> supuesto, limitarse a insertar alguna página de publicidad en los periódicos sin<br />
ningún tipo de estrategia de comunicación tampoco resu<strong>el</strong>ve la situación.<br />
Las crisis empresariales me recuerdan, salvando las distancias, las crisis personales. ¿Quién no<br />
ha tenido alguna vez una crisis emocional, personal o de identidad? ¿Cómo gestionas ese<br />
incidente en tu vida? La reflexión interior es la clave para hacer frente a las adversidades que<br />
muchas veces, la mayoría, llegan sin avisar. Las crisis empresariales afectan a las personas<br />
aunque a veces se “vistan” de números o <strong>por</strong>centajes.<br />
Las crisis, aunque du<strong>el</strong>an y mucho, son buenas: limpian y depuran <strong>el</strong> organismo de las<br />
sociedades y <strong>por</strong> tanto de algunas empresas que con <strong>el</strong> tiempo y malos hábitos adquiridos<br />
Enrique Alcat | 63
se enquistan en <strong>el</strong> “ADN” cor<strong>por</strong>ativo. No es menos cierto, sin embargo, que <strong>el</strong> uso abusivo<br />
e indiscriminado de la palabra crisis en <strong>el</strong> mundo empresarial no resu<strong>el</strong>ve nada ya que es,<br />
además, una losa mental que se añade a la realidad que, efectivamente, es negativa.<br />
Las empresas, en una división simplista pero real, se pueden agrupar en dos tipos: las que<br />
ya han sufrido una crisis y saben perfectamente la factura que eso representa (no sólo de<br />
tipo económico) y las otras, las que no han tenido todavía un percance grave y creen que<br />
no lo van a tener “<strong>por</strong>que siempre hemos trabajado bien, tenemos buenos sistemas de<br />
calidad y empleados ejemplares”. Y estas últimas se aferran al día a día, a la cuenta de<br />
resultados, al producir y vender y pasan <strong>por</strong> alto que una crisis, incluso sin tener la culpa de nada,<br />
puede acabar con muchos años de historia. Hoy día, y gracias a las redes sociales, ninguna<br />
empresa está a salvo de verse afectada <strong>por</strong> una crisis reputacional tenga o no la culpa. Yo<br />
diría que es igual (aunque no lo sea) que una empresa tenga o no una crisis. Lo im<strong>por</strong>tante<br />
es que esté preparada. La inmensa mayoría, además de no estar preparada ni entrenada,<br />
cuando tiene una crisis la primera decisión que toma es equivocada y a partir de aquí esa<br />
crisis adquiere todavía una fuerza y virulencia mayor <strong>por</strong> <strong>el</strong> desconocimiento d<strong>el</strong> equipo gestor.<br />
¿Existe recetas para superar cualquier crisis? Sí. ¿Cuáles? La primera es <strong>el</strong> cambio de<br />
paradigma. El cambio de actitud. La actitud en crisis es la primera respuesta, y cualquier<br />
gestión exitosa de crisis pasa inevitablemente <strong>por</strong> la preparación y formación anterior a<br />
cualquier crisis. Si no conseguimos cambiar la mentalidad de empresarios y directivos<br />
siempre iremos a remolque de la realidad en la gestión de conflictos y <strong>el</strong> único secreto es<br />
siempre <strong>el</strong> mismo: anticipación a través de la preparación.<br />
Paisaje después de la batalla<br />
La palabra crisis, denostada hasta la saciedad, la he positivizado tras mi viaje a Lorca a través<br />
de su propio acrónimo destacando seis recetas que considero vitales: C de confianza, R de<br />
responsabilidad, I de int<strong>el</strong>igencia, S de seguridad, I de iniciativa y S de serenidad.<br />
La confianza, no lo olvidemos, es <strong>el</strong> primer secreto d<strong>el</strong> éxito. Confianza en uno mismo.<br />
Confianza en la resolución d<strong>el</strong> conflicto y premisa fundamental para recuperar <strong>el</strong> mejor<br />
escenario. La confianza se recupera no solo diciendo la verdad, sino comunicándola a<br />
tiempo. Decir la verdad no significa contarlo, sino que lo que se diga sea rigurosamente<br />
cierto. En crisis, tarde o temprano, todo se sabe. Si tienes que gestionar una crisis y tienes<br />
poca idea de cómo hacerlo, al menos no mientas. Tan sencillo como eso, <strong>por</strong>que luego<br />
64 | Lorca, viaje a las profundidades de una crisis
puedes tener dos problemas y, además, la mentira siempre permanece <strong>por</strong> encima de<br />
cualquier otra estrategia <strong>por</strong> buena que sea.<br />
La transparencia genera esa confianza y una buena<br />
comunicación, <strong>por</strong> grave que sea la crisis, es una herramienta<br />
de recuperación de confianza muy potente. La confianza que<br />
pedimos a los demás, a nuestros representantes políticos o a<br />
nuestros colectivos empresariales o sindicales es la que<br />
tenemos que ofrecer como gestores de cualquier crisis.<br />
Los rumores, <strong>el</strong> pesimismo, la falta de entrenamiento, la falta de<br />
reflejos, la lentitud o la ausencia de información contrastada siempre son los enemigos<br />
mayores de cualquier crisis empresarial. Mira a largo y actúa a corto. Que la situación<br />
presente no te haga perder <strong>el</strong> horizonte y no mientas. Sé, en definitiva, responsable.<br />
La falta de confianza se genera <strong>por</strong> ausencia de responsabilidad. Si sabemos reflexionar<br />
sobre nuestro com<strong>por</strong>tamiento en público ante la gestión de cualquier crisis, seguro que<br />
incrementaremos la autenticidad d<strong>el</strong> problema y <strong>por</strong> tanto estaremos más cerca de<br />
conseguir la solución más adecuada a la resolución d<strong>el</strong> conflicto. Flaco favor haremos si<br />
decimos lo que no pensamos y luego pensamos lo que no decimos. Lo que digamos se debe<br />
pensar, y en crisis no se trata ni de ser políticamente correctos ni de dejarnos llevar <strong>por</strong> las<br />
modas d<strong>el</strong> momento.<br />
La inmensa mayoría de las crisis mal resu<strong>el</strong>tas tienen, además, mucho que ver con la<br />
iniciativa. Cuando las cosas se complican en una empresa <strong>por</strong> una crisis tendemos a<br />
exagerarla o ignorarla en lugar de afrontarla. La iniciativa, que tiene mucho que ver con la<br />
rapidez, es un factor clave. Es mejor hacer las cosas que esperar <strong>el</strong> mejor momento para<br />
hacerlas. En crisis no hay mejor momento aunque cuanto más tiempo pase, peor será <strong>el</strong><br />
momento. Y piensa siempre en positivo <strong>por</strong> muy negativa que sea la situación.<br />
El pesimismo ad<strong>el</strong>anta lo negativo, lo exagera y lo prolonga. Las crisis, como las<br />
enfermedades, debemos detectarlas a tiempo aunque muchas veces preferimos dejarlas de<br />
lado hasta que llegan con mayor virulencia y, entonces, la reacción es tardía y menos eficaz.<br />
Actúa, pero rápido y toma la iniciativa. No esperes que los demás la tomen <strong>por</strong> ti, <strong>por</strong>que<br />
entonces no solo no pilotarás la crisis sino que tendrás, además, que gestionar lo que otros<br />
digan de ti o de tu empresa, lo que siempre es infinitamente peor.<br />
Enrique Alcat | 65
Las situaciones de crisis generan una enorme inseguridad en los equipos gestores salvo<br />
honrosas excepciones. Los directivos se sienten “perdidos, desorientados o superados” <strong>por</strong><br />
las circunstancias. A veces, incluso, sin fuerzas para seguir ad<strong>el</strong>ante, poco convincentes y<br />
nada resolutivos. La ausencia de valores, además, conlleva implícita una enorme<br />
inseguridad en las situaciones críticas, y en crisis, la falta de seguridad, se transmite. Para<br />
tener credibilidad, antes debemos tener una gran seguridad en lo que hacemos y en lo<br />
que decimos y debe haber una conexión entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se<br />
hace.<br />
La forma de hablar, la manera de comunicar una crisis, <strong>el</strong> tono…, es más im<strong>por</strong>tante que <strong>el</strong><br />
mensaje. La seguridad está más en <strong>el</strong> modo y en la forma, en <strong>el</strong> cómo, que en <strong>el</strong> qué. La<br />
seguridad se aprende y se alcanza siendo metódico, riguroso y entrenando. Las crisis<br />
requieren, <strong>por</strong> tanto, una enorme preparación y no improvisar. Es lo más seguro para ser<br />
convincentes, ya que la inseguridad es un estado anímico de fragilidad que lejos de resolver<br />
una crisis, la acrecienta.<br />
La seguridad es la combinación de rigor y criterio. Mostrarse seguro no debe ser sinónimo<br />
de prepotencia sino de una toma de decisiones acertada y comunicada de una forma correcta.<br />
Todos sabemos que las situaciones de crisis generan miedos y pueden paralizar no solo la<br />
mente sino la acción. Las personas seguras convencen cuanto más comprometidas están con<br />
sus propios valores y son capaces de transmitirlos respetando los criterios de los demás.<br />
La incertidumbre, <strong>por</strong> <strong>el</strong> contrario, abruma y debilita. Las crisis quitan <strong>el</strong> ánimo <strong>por</strong>que<br />
queremos soluciones rápidas y efectivas y en toda crisis, inevitablemente, debe trazarse una<br />
hoja de ruta que pasa <strong>por</strong> varios pasos para no cerrarla en falso. El éxito, <strong>por</strong> tanto, pasa <strong>por</strong><br />
la seguridad, y ésta, <strong>por</strong> la constancia. Es im<strong>por</strong>tante marcarse pequeñas metas para alcanzar<br />
la cima. ¿Quién es un directivo seguro en situaciones de crisis? Me atrevo a esbozar un<br />
<strong>por</strong>tavoz seguro como alguien capaz de asumir los riesgos, controlando sus emociones y<br />
a<strong>por</strong>tando valor añadido sin miedo a equivocarse.<br />
Sigo descifrando <strong>el</strong> acrónimo CRISIS con la I de int<strong>el</strong>igencia, que es aqu<strong>el</strong>lo que se usa<br />
cuando no se sabe bien qué hacer. Siempre recomiendo que si no quieres decir algo, lo<br />
mejor es no pensarlo. Decir lo que se quiere no solo transmite seguridad sino que, además,<br />
denota int<strong>el</strong>igencia. Y en crisis lo más sencillo es lo más eficaz. Gestionar la crisis de forma<br />
int<strong>el</strong>igente pasa <strong>por</strong> tener una predisposición anímica positiva y esto ya, de entrada, es una<br />
actitud int<strong>el</strong>igente.<br />
66 | Lorca, viaje a las profundidades de una crisis
Las épocas de crisis, nos hacen pensar y reflexionar. Lorca fue, además, esa crisis en grado<br />
superlativo. No gestiones la crisis en solitario ya que los héroes solo triunfan en las p<strong>el</strong>ículas.<br />
En crisis, gestionar de forma solitaria, no su<strong>el</strong>e llevarte muy lejos. La mente te llevará, si no la<br />
tienes entrenada, a pensar más en defenderte de lo que no quieres que a conseguir lo que<br />
quieres. Es decir, para alcanzar lo que quieres antes debes pensarlo y cuando tengas algo<br />
completamente claro, volver a repensarlo todo. Las crisis son un cúmulo de aristas de un<br />
fabuloso puzzle poliédrico y existen muchos factores condicionantes que pueden llevar al<br />
éxito o al fracaso si no nos aseguramos antes de conseguir toda la información posible.<br />
La resolución pasa, inevitablemente, <strong>por</strong> la serenidad. Las<br />
crisis se afrontan mejor con calma y serenidad, aunque todos<br />
sabemos que las crisis van asociadas a momentos de tensión,<br />
incertidumbre, estrés, intranquilidad, falta de autoestima,<br />
nerviosismo, etc.<br />
El control de las emociones es básico y las prisas son malas<br />
consejeras para tomar decisiones. La primera decisión en<br />
crisis es la más im<strong>por</strong>tante y la más difícil, y la decisión previa<br />
antes de esa primera actuación es calma y tranquilidad. La<br />
serenidad es amiga inseparable d<strong>el</strong> compromiso y desde<br />
aquí fluye mejor la creatividad en la toma de decisiones.<br />
Invierte en serenidad. Cualquier esfuerzo es vano si no está acompañado de un tono y<br />
semblante sereno. La serenidad es <strong>el</strong> eje entre lo que pensamos y decimos, y entre lo que<br />
comunicamos y finalmente hacemos.<br />
Conclusión<br />
Por tanto, si eres directivo, empresario o profesional y todavía no eres consciente de que<br />
puedes tener una crisis empresarial, debes recordar que lo im<strong>por</strong>tante es tener CONFIANZA<br />
en la resolución d<strong>el</strong> conflicto; RESPONSABILIDAD a la hora de afrontar con garantías los<br />
problemas; INTELIGENCIA para pensar la mejor decisión posible; SEGURIDAD en <strong>el</strong><br />
momento de tomar decisiones y transmitirlas; INICIATIVA constante ante cualquier imprevisto<br />
o situación y SERENIDAD para llevar a cabo este proceso.<br />
Todos somos Lorca. Todos podemos tener una crisis.<br />
Enrique Alcat | 67
Decálogo para gestionar situaciones de crisis<br />
1. Decir siempre la verdad. Llamar a las cosas <strong>por</strong> su nombre, sin eufemismos, y ser<br />
responsable. No mentir nunca.<br />
2. El silencio no es rentable. Las empresas, en casos de crisis, tienen <strong>el</strong> deber moral de informar.<br />
La callada <strong>por</strong> respuesta acrecienta la percepción negativa <strong>por</strong>que si tú no dices lo que haces<br />
otros dirán lo que no haces. El silencio, en situaciones de crisis, da mucho que hablar.<br />
3. La o<strong>por</strong>tunidad de volver a empezar. Toda crisis es una o<strong>por</strong>tunidad para hacer balance<br />
y corregir errores. Las empresas se miran excesivamente <strong>el</strong> ombligo cuando todas tienen<br />
aspectos que mejorar.<br />
4. Preparación y prevención. La correcta gestión de una crisis pasa <strong>por</strong> estar preparados. Las<br />
crisis llegan sin avisar. Una empresa preparada ahorrará una factura económica y personal<br />
muy <strong>el</strong>evada.<br />
5. Proactividad. Los miedos paralizantes o dejar que <strong>el</strong> tiempo pase sin tomar ninguna<br />
medida son dos errores comunes. Ante una crisis siempre se debe adoptar un pap<strong>el</strong><br />
proactivo y tomar las riendas de la situación antes que las tomen los demás.<br />
6. Transmitir confianza. El objetivo de toda crisis pasa <strong>por</strong> devolver a la empresa la situación<br />
de partida y para <strong>el</strong>lo debe gestionar las percepciones para que los públicos afectados<br />
recuperen la confianza.<br />
7. Comité de crisis. Las personas que integran <strong>el</strong> comité deben conocer muy bien qué tienen<br />
que hacer en cada momento y no deben dejar nada a la improvisación.<br />
8. Comunicación interna y externa. Si im<strong>por</strong>tante es lo que se dice cara al exterior no lo es<br />
menos lo que se tiene que decir “dentro”. El personal interno debe enterarse <strong>por</strong> los medios<br />
que la empresa confeccione y no <strong>por</strong> terceros <strong>por</strong>que se generan rumores tóxicos.<br />
9. La gestión de las emociones. Las crisis afectan a las personas y, antes que primar factores<br />
de índole económica, se deben tener en cuenta aspectos r<strong>el</strong>acionados con la salud y<br />
seguridad muy especialmente en casos graves o excepcionales.<br />
10. Manual de Comunicación de Crisis. Es la mejor herramienta para afrontar cualquier crisis.<br />
68 | Lorca, viaje a las profundidades de una crisis
Es la hoja de ruta necesaria que toda empresa debe tener ante cualquier imprevisto y que,<br />
lamentablemente, brilla <strong>por</strong> su ausencia en la inmensa mayoría de empresas. Es más barato<br />
invertir en comunicación de crisis que tener que gestionar las consecuencias de una mala o<br />
una nula política de comunicación.<br />
Enrique Alcat | 69
Jorge Cagigas Villalba<br />
Cántabro que en la actualidad reside en Madrid, ha vivido en varios lugares en <strong>el</strong> territorio<br />
nacional, lo que junto a sus numerosos viajes y estancias internacionales, tanto de trabajo<br />
como de vacaciones (más de 30 países), hace que sea una persona con una gran apertura<br />
a diferentes culturas y muy receptivo al entendimiento de la diversidad. Sin embargo, su<br />
curiosidad le hace pensar que todavía debería dedicar más tiempo a entender otras culturas<br />
y formas de pensar. Cree que la sabiduría radica en un entendimiento sereno de la<br />
diversidad.<br />
Se graduó en Derecho <strong>por</strong> la Universidad de Valladolid para después cursar estudios de<br />
Ciencias Políticas en la Universidad Complutense. Ha realizado numerosos cursos de<br />
especialización destacando un Advandced Human Resources Dev<strong>el</strong>opment Course en<br />
Crotonville (NY).<br />
Fue director d<strong>el</strong> Colegio Mayor San Juan Evang<strong>el</strong>ista de la Universidad de Valladolid, siendo<br />
en aquél entonces <strong>el</strong> director más joven de España. Durante ese período de 4 años, tuvo la<br />
o<strong>por</strong>tunidad de interactuar con grandes personajes de la transición española lo que le<br />
a<strong>por</strong>tó un gran bagaje.<br />
A partir de ese momento, empieza su andadura en <strong>el</strong> mundo empresarial con su<br />
incor<strong>por</strong>ación a Nissan Motor Ibérica y comienza también su periplo en los departamentos<br />
de dirección de personas. Como él dice “experiencia no es dónde estabas cuando pasaban<br />
Biografía | Jorge Cagigas Villalba | 71
cosas, sino cómo te com<strong>por</strong>tabas con las cosas que te pasaban”. En esa etapa participa<br />
activamente en <strong>el</strong> cambio cultural y desarrollo de los mod<strong>el</strong>os de transformación de la<br />
Compañía.<br />
Posteriormente, recala en PepsiCo donde participa en la integración de los embot<strong>el</strong>ladores<br />
españoles y las marcas Kas con un proceso de gestión de personas muy avanzado y pionero<br />
en España. De ahí se incor<strong>por</strong>a a General Electric, en su división de Plastics, etapa de la que<br />
guarda un magnífico recuerdo <strong>por</strong> la singularidad d<strong>el</strong> proyecto y <strong>por</strong> la o<strong>por</strong>tunidad de<br />
interactuar con magníficos profesionales y con <strong>el</strong> consejero d<strong>el</strong>egado más admirado d<strong>el</strong> siglo<br />
XX (Jack W<strong>el</strong>ch) con <strong>el</strong> todavía mantiene algún contacto. De ahí pasa a formar parte de<br />
Moulinex, para después incor<strong>por</strong>arse a Dogi International Fabrics, donde asume la<br />
responsabilidad mundial de la empresa en Dirección de Personas. De esa etapa mantiene un<br />
exc<strong>el</strong>ente recuerdo, marcado <strong>por</strong> <strong>el</strong> hecho de poder trabajar con equipos diversos y en<br />
países muy diferentes a España. Termina su periplo, antes de iniciar su propio proyecto, como<br />
Director General Cor<strong>por</strong>ativo de Personas en <strong>el</strong> Grupo Leche Pascual, donde comienza a<br />
transformar la función de dirección de personas y donde comparte comité de dirección con<br />
grandes profesionales.<br />
Desde entonces y materializando otra de sus frases, “en esta sociedad que nos ha tocado<br />
vivir aparte de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, hay que desarrollar un<br />
proyecto empresarial”. Hace más de 7 años se dedica a través de Epict<strong>el</strong>es al<br />
acompañamiento estratégico en la Dirección de Personas, participando de manera intensa<br />
en la transformación de la gestión de personas en compañias muy r<strong>el</strong>evantes d<strong>el</strong> tejido<br />
empresarial español. También ha acompañado a directivos, Consejeros D<strong>el</strong>egados y<br />
Presidentes, en su proceso de desarrollo. Adicionalmente, y como resultado d<strong>el</strong><br />
convencimiento de que las obligaciones profesionales deben transcender al estricto buen<br />
cumplimiento de tu profesión, ha estado desde siempre vinculado a las Asociaciones<br />
Profesionales formando parte de sus órganos rectores.<br />
Cagigas es asimismo, desde hace tres años, Presidente de Fundipe (Fundación para <strong>el</strong><br />
Desarrollo de la Función de Recursos Humanos), donde promueven y realizan actividades<br />
r<strong>el</strong>evantes para la concienciación de la im<strong>por</strong>tancia de una adecuada gestión de personas<br />
en la empresa. Además, forma parte d<strong>el</strong> Executive Committee de la EAPM (European<br />
Association for People Management), que engloba a más de una treintena de países<br />
europeos y que está integrada en la World Federation.<br />
72 | Biografía
Otra faceta profesional de Jorge es la de conferenciante con intervenciones nacionales e<br />
internacionales, y también su vinculación con <strong>el</strong> mundo docente en diferentes Universidades<br />
y Escu<strong>el</strong>as de Negocio.<br />
Ha publicado hasta ahora tres libros de los denominados corales: “Mod<strong>el</strong>os y experiencias<br />
innovadoras en gestión de personas” (Gestión 2000, 1995). “Gestión adecuada de las<br />
personas” (Díaz de Santos, 2005). “Los diez retos de Silvia” (Libros de Cabecera, 2011). Este<br />
último, escrito con sus compañeros de la plataforma Top Ten Human Resources Spain. Se le<br />
puede leer también con regularidad en la prensa económica y también escuchar y ver en<br />
tertulias radiofónicas y t<strong>el</strong>evisivas.<br />
Dicen de Jorge que es una persona entusiasta de las personas, gran conversador y amigo<br />
de sus amigos, al que le apasiona estar con su familia y practicar cualquier actividad<br />
de<strong>por</strong>tiva. En la actualidad practica tenis y golf, pero desde su infancia, y también en la<br />
universidad, ha participado en numerosas competiciones de<strong>por</strong>tivas. Ha sido un destacado<br />
jugador de “bolo-palma”, una especialidad cántabra muy extendida en <strong>el</strong> territorio nacional<br />
y en algunos países Latinoamericanos.<br />
jorge@epict<strong>el</strong>es.com<br />
@JorgeCagigas<br />
Jorge Cagigas Villalba | 73
Jorge Cagigas<br />
De la gélida Viena a la blanca Praga<br />
Cuando me sugirieron la o<strong>por</strong>tunidad de participar en un libro de estas características, lo<br />
cierto es que me hizo gran ilusión. Tengo que confesar, que lo primero que se le ocurre a<br />
uno es narrar un viaje de negocios o bien uno de los últimos realizados.<br />
En una segunda reflexión, descarté esa idea, y me he atrevido a escoger un viaje, que no<br />
cumple ninguno de esos postulados, y <strong>por</strong> <strong>el</strong>lo ha supuesto una interesante vu<strong>el</strong>ta de más<br />
de 12 años. Gracias que he contado con la inestimable ayuda de mi esposa Cristina, con la<br />
que realicé <strong>el</strong> viaje, para poder aunar los recuerdos y tratar de compartir con los lectores un<br />
viaje que yo calificaría como tremendamente interesante, tanto <strong>por</strong> las ciudades como <strong>por</strong><br />
<strong>el</strong> momento d<strong>el</strong> año en que lo realizamos.<br />
El origen de este viaje ya fue peculiar, participando en un torneo de golf tuve la suerte, sí la<br />
suerte, no crea <strong>el</strong> lector que soy capaz de ganar un solo trofeo en ese de<strong>por</strong>te, de que me<br />
tocara en <strong>el</strong> sorteo posterior en la entrega de premios un viaje de 3 días a Viena. Finalmente,<br />
y después de algunas lecturas decidimos ampliar <strong>el</strong> viaje a Praga, <strong>el</strong>egimos la segunda<br />
quincena de enero para aventurarnos en visitar la ciudad imperial de Viena y posteriormente<br />
continuar <strong>el</strong> viaje hasta Praga en tren, para desde ahí, regresar a España.<br />
Quizás lo lógico hubiera sido titular este capítulo, De la blanca Viena a la gélida Praga, ya<br />
que <strong>el</strong> significado original de la palabra Viena es “ciudad blanca”, pero la verdad es que<br />
nuestra sensación y vivencia, y al fin y al cabo éste es <strong>el</strong> propósito de un libro como <strong>el</strong> que<br />
tienes en tus manos, que no es otro que compartir una experiencia personal con todos los<br />
matices y percepciones de quien las ha vivido.<br />
74 | De la gélida Viena a la blanca Praga | Jorge Cagigas Villalba
Cada viajero vive su propia experiencia en los lugares que visita y esto es lo que convierte <strong>el</strong><br />
viaje en único e irrepetible. En la narración de mi aventura <strong>por</strong> Viena y Praga siempre me<br />
autodefiniré como viajero, pues entiendo que éste, a diferencia d<strong>el</strong> turista, se documenta, se<br />
integra y ante todo trata de mimetizarse con empatía con la cultura y las gentes d<strong>el</strong> lugar de<br />
destino. El mejor viajero en un país desconocido es <strong>el</strong> que, con la inocencia de un niño<br />
pequeño, abre los ojos ante todo lo que se le presenta, sin ningún tipo de prejuicio y que<br />
con una enorme curiosidad intenta descubrir todos los rincones, pero especialmente<br />
aqu<strong>el</strong>los que no figuran en las guías de viaje. Por <strong>el</strong>lo, y aunque vaya haciendo referencia<br />
a algunos sitios, plazas, monumentos y edificios singulares, no me detendré demasiado en<br />
<strong>el</strong>lo, ya que actualmente – y ha cambiado muchísimo desde la fecha de nuestro viaje- toda<br />
la información está disponible en un clic, <strong>por</strong> tanto trataré de a<strong>por</strong>tar alguna información<br />
adicional que ayude al lector a entender aspectos complementarios a la hora de realizar un<br />
viaje tan recomendable como éste.<br />
Actualmente, es posible viajar <strong>por</strong> todo <strong>el</strong> planeta sin salir de casa: los buenos libros de viaje,<br />
Internet, los libros de historia, etc. nos lo facilitan; sin embargo, <strong>el</strong> mejor viaje es <strong>el</strong> que<br />
pro<strong>por</strong>ciona placer a nuestros sentidos: disfrutar de las diferentes gastronomías, aspirar <strong>el</strong><br />
aroma de las calles y plazas, sentarse a charlar con los autóctonos de cada lugar que<br />
visitamos. Contemplar en un museo aqu<strong>el</strong>la obra de arte con la que siempre soñábamos.<br />
Comprobar in situ la variedad y riqueza de razas y culturas que conforman <strong>el</strong> planeta que<br />
habitamos. Ese es para mí <strong>el</strong> mejor viaje. Regresar de un viaje es también un acto de<br />
humildad pues uno es consciente, cuanto más viaja (y también cuanto más lee), de lo<br />
insignificantes que somos una vez sentados plácidamente en <strong>el</strong> sillón de nuestra casa y<br />
cuando <strong>el</strong> último viaje ya ha terminado.<br />
Nuestra primera etapa d<strong>el</strong> viaje, en Viena, duró apenas tres días y puedo asegurar que viajar<br />
a Viena es viajar al “Mundo de ayer” y encontrarse con Stefan Zweig. Viajar a Viena es<br />
recuperar <strong>el</strong> Imperio Austro-Húngaro, recordar <strong>el</strong> inicio de la Primera Guerra Mundial, <strong>el</strong><br />
periodo de entreguerras europeo, es una nostálgica evocación de los gloriosos Habsburgo.<br />
Viajar a Viena es lamentar la existencia de Hitler y d<strong>el</strong> III Reich. Viajar a Viena es escuchar a<br />
Strauss y a Schubert, leer a Freud. Viena es todo esto y mucho más.<br />
Llegar a Viena, como ya he comentado antes, en plena época invernal, es recibir una primera<br />
impresión fría, muy fría, no sólo <strong>por</strong>que la temperatura es baja, muy baja, claramente <strong>por</strong><br />
debajo de cero y <strong>por</strong> tanto si decides emprender este viaje, te recomiendo que te pertreches<br />
de ropa de abrigo. Asimismo, uno aprecia que después d<strong>el</strong> período navideño la actividad<br />
76 | De la gélida Viena a la blanca Praga
aja en la ciudad y <strong>por</strong> tanto se respira un ambiente como si la ciudad estuviera semidesierta,<br />
en esa época los conciertos, la ópera y <strong>el</strong> teatro, que son parte d<strong>el</strong> ADN de esta ciudad, se<br />
reducen mucho.<br />
Viena es una ciudad que respira una impronta artística inigualable. Durante varios siglos los<br />
emperadores, quizás con la excepción de los dos últimos, tuvieron una gran sensibilidad<br />
artística y musical que ha influido de manera transcendental en las prioridades de los<br />
austríacos, de otros pueblos que formaron parte d<strong>el</strong> imperio, y muy especialmente de los<br />
vieneses. Su cultura musical y artística es muy <strong>el</strong>evada, y sobre todo observando <strong>el</strong><br />
numerosísimo y gran niv<strong>el</strong> de los artistas que desarrollaron y produjeron sus obras durante,<br />
principalmente <strong>el</strong> siglo diecinueve. Los artistas (músicos, actores, directores, etc.) eran<br />
admirados y en algunos casos idolatrados con lo que la vida social giraba en aqu<strong>el</strong>la época<br />
alrededor de las manifestaciones artísticas.<br />
Acabo de poner un CD que compramos en<br />
la famosa iglesia de San Agustín (St.<br />
Augustin) en <strong>el</strong> que <strong>el</strong> coro, la orquesta y los<br />
solistas de la citada iglesia interpretan la<br />
“Messe es-dur D 950” de Franz Schubert y<br />
que me trans<strong>por</strong>ta a aqu<strong>el</strong>los días de largos<br />
paseos salpicados <strong>por</strong> visitas a los lugares<br />
más emblemáticos d<strong>el</strong> centro de la ciudad<br />
de Viena.<br />
Otra de las sensaciones que uno tiene cuando pasea <strong>por</strong> primera vez <strong>por</strong> esta ciudad, en<br />
pleno invierno, es la sensación de cuasi perfección, los ruidos no existen, ni los automóviles ni<br />
los tranvías hacen sonar sus bocinas, las calles aparecen limpias e inmaculadas, todo ordenado<br />
y en su sitio, los viandantes caminan con paso firme y silencioso <strong>por</strong> las aceras. Puede uno<br />
pensar que sea debido precisamente a la estación d<strong>el</strong> año en la que nos encontramos, pero<br />
no, su forma de transitar <strong>por</strong> la ciudad es precisamente esa. No varía mucho en otras épocas<br />
d<strong>el</strong> año. Si uno acude a Viena con un tiempo limitado y pretende vivir la ciudad, aconsejo<br />
encontrar un hot<strong>el</strong> en <strong>el</strong> centro de la ciudad, preferentemente un hot<strong>el</strong> pequeño, familiar y<br />
agradable que posea <strong>el</strong> encanto propio de Viena y que ayude a conseguir la sensación de<br />
que uno está viviendo allí <strong>por</strong> unos días, máxime teniendo en cuenta que nos vamos a<br />
concentrar en visitar <strong>el</strong> centro histórico, ya que los alrededores y <strong>el</strong> Danubio en esta época<br />
d<strong>el</strong> año no tienen <strong>el</strong> encanto que poseen en la primavera tardía o <strong>el</strong> verano.<br />
Jorge Cagigas Villalba | 77
Viena, si bien es una ciudad que ha crecido como todas las capitales imperiales europeas,<br />
quizás sea la única de las que conozco, al contrario que otras – Londres, París, Madrid- que<br />
conserva una extensión abarcable y donde <strong>el</strong> centro todavía se puede distinguir ya que<br />
conserva la configuración de la época imperial. Su distribución podría casi dibujarse en<br />
círculos concéntricos donde <strong>el</strong> palacio imperial era <strong>el</strong> centro de la misma, alrededor todavía<br />
se pueden encontrar los palacios de la nobleza no sólo austríaca, sino también polaca, checa<br />
y húngara, en un segundo círculo estaría ubicada un segundo niv<strong>el</strong> donde se podrían<br />
encontrar <strong>el</strong> alto funcionariado, y los nobles de segundo rango, y a continuación en otro<br />
anillo la pequeña burguesía y <strong>el</strong> proletariado. Esta disposición hace, que en mi modesta<br />
recomendación, y antes de proceder a visitar los monumentos más emblemáticos se dedique<br />
<strong>el</strong> primer día a caminar en círculos, quizás sea más aconsejable empezar desde la parte más<br />
exterior y avanzar hacia adentro, para terminar en <strong>el</strong> círculo central donde se encuentran los<br />
edificios más representativos. Viena, incluso en pleno invierno, es una ciudad para caminar,<br />
la planificación de nuestra estancia debe combinar <strong>el</strong> paseo con la visita a los interiores, tanto<br />
de los edificios como de los restaurantes y cafés vieneses.<br />
Los cafés en Viena, supongo que además esa sensación también se acrecienta en la época<br />
invernal, son tremendamente acogedores, uno llega d<strong>el</strong> frío de la calle y se encuentra con<br />
unos rincones muy hogareños, desde siempre los cafés en la sociedad vienesa han sido un<br />
lugar de encuentro y de cierta equiparación social, allí se su<strong>el</strong>en entremezclar personas de<br />
diferentes barrios, clases sociales y se conversa sobre los aspectos más r<strong>el</strong>evantes d<strong>el</strong><br />
momento. Sería quizás un equivalente a las famosas tertulias de algunos cafés de nuestro<br />
país pero con participación más heterogénea. Por otro lado, su<strong>el</strong>en estar bien surtidos de<br />
prensa, revistas no sólo austríacas, sino también francesas, británicas e incluso de algún otro<br />
país.<br />
Los austríacos, o al menos esa ha sido la impresión que siempre he tenido, no son ni con<br />
mucho parecidos a los alemanes, esa visión que tenemos desde España de que son primos<br />
hermanos es bastante imprecisa. Desde tiempos inmemoriales, siempre han rechazado, <strong>por</strong><br />
ejemplo, <strong>el</strong> concepto de eficiencia alemán e incluso han pensado que ése ha sido <strong>el</strong> origen<br />
de alguno de los males que durante <strong>el</strong> siglo XX han azotado (2 guerras mundiales y <strong>el</strong><br />
hitlerismo) a la vieja Europa. Pensaba en estos momentos de crisis, si quizás también esa<br />
mentalidad alemana de excesivo foco hacia la eficiencia no esté siendo contraproducente<br />
para <strong>el</strong> desarrollo d<strong>el</strong> proyecto común de Europa. Asimismo, también durante tiempo han<br />
sido imperios que han tenido sus conflictos, y no pocos, y una forma de abordar los<br />
problemas d<strong>el</strong> Estado bien distinta. Es verdad que ahora, o más bien a finales d<strong>el</strong> siglo<br />
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pasado y principio de éste, las distancias se han reducido y se les ve más cercanos, la lengua<br />
al final sigue siendo un vehículo de unión, pero los austríacos y los vieneses a la cabeza<br />
conjugan bien <strong>el</strong> que hay tiempo para vivir y hay que saber administrarlo adecuadamente.<br />
Iniciamos <strong>el</strong> paseo <strong>por</strong> las calleju<strong>el</strong>as<br />
estrechas de los círculos más separados d<strong>el</strong><br />
Palacio Imperial, aunque yo creo que <strong>el</strong><br />
verdadero centro neurálgico desde donde<br />
pivota y gravita la preciosa Viena es <strong>el</strong><br />
“Burgtheater” y no tanto <strong>el</strong> palacio imperial,<br />
de hecho la Ringstrasse es la que podríamos<br />
denominar <strong>el</strong> límite d<strong>el</strong> primer anillo. Es tanta<br />
la pasión artística que corre <strong>por</strong> las venas de<br />
la ciudad, que cuando decidieron construir <strong>el</strong><br />
segundo Burgtheater -<strong>el</strong> primero lo construyó la emperatriz María Teresa I de Austriacuentan<br />
que muchos de los vieneses se llevaron trozos d<strong>el</strong> edificio para exhibirlos en sus<br />
casas como r<strong>el</strong>iquias de incalculable valor. El segundo, que estaba ubicado donde está <strong>el</strong><br />
actual, tuvo que ser restaurado ya que fue muy dañado durante la Segunda Guerra Mundial<br />
y <strong>por</strong> un incendio inmediatamente posterior a la misma.<br />
Merece la pena hacer una visita detallada y detenida al teatro. La espectacular escalinata de<br />
la entrada y las curiosas pinturas de Gustav Klimt transmiten la im<strong>por</strong>tancia que esta<br />
sociedad le concede al teatro. Teniendo en cuenta que <strong>por</strong> allí pasan actores con reconocido<br />
prestigio internacional, es más que recomendable intentar conseguir unas entradas para una<br />
función. No es fácil conseguirlas si no se hace la reserva con tiempo, pero sin duda merece<br />
la pena intentarlo. Las óperas se representan ahora en otro edificio, en <strong>el</strong> Wiener Staatsoper<br />
es decir la Ópera de Viena, justo en <strong>el</strong> lado opuesto de lo que llamaremos edificios<br />
singulares, aunque se llega en r<strong>el</strong>ativamente poco tiempo caminando <strong>por</strong> la Opernring.<br />
Varias personas me han confesado en alguna ocasión, que su visita al teatro de la ópera de<br />
Viena supuso <strong>el</strong> inicio de su afición <strong>por</strong> este género de música teatral.<br />
Por último y para terminar <strong>el</strong> repaso en <strong>el</strong> ámbito artístico estaría la música clásica. Si no hay<br />
ninguna razón, más bien al contrario, para no perderse ni una representación de teatro ni<br />
una ópera, todavía mucho menos para acudir a un concierto de música clásica. Si tuviéramos<br />
que <strong>el</strong>egir un referente para identificar Austria y Viena seguramente sería la música clásica.<br />
Al interminable número de compositores, la mayoría de <strong>el</strong>los muy prolíficos, también hay que<br />
Jorge Cagigas Villalba | 79
añadir la enorme tradición de sus orquestas, especialmente la Filarmónica de Viena, <strong>por</strong><br />
donde han pasado los mejores directores de todos los tiempos.<br />
Como todo no puede ser perfecto, <strong>el</strong> único aspecto, que además ha tenido una gran<br />
controversia mundial han sido las limitaciones que siempre han puesto a la incor<strong>por</strong>ación de<br />
mujeres como miembros de pleno derecho. De hecho hasta <strong>el</strong> año 1997 no se concedió este<br />
status a una mujer, una arpista que se incor<strong>por</strong>ó a la Filarmónica ese año. Tuvimos que<br />
esperar 8 años más, hasta <strong>el</strong> 2005, para que una mujer dirigiera la Orquesta. El honor recayó<br />
en Simone Young.<br />
No me im<strong>por</strong>ta desviarme un poco d<strong>el</strong> viaje para explicar algo que ya he comentado en<br />
algunas ponencias y escritos: la forma en que a partir de la II Guerra Mundial se realizaban<br />
las pruebas de s<strong>el</strong>ección y evaluación de candidatos para las orquestas. Este sistema<br />
comenzó en Estados Unidos y las pruebas de s<strong>el</strong>ección tenían lugar colocando a los<br />
candidatos detrás de un biombo o cortina, para tratar de evitar sesgos machistas y garantizar<br />
que los criterios utilizados eran estrictamente profesionales. He planteado en alguna ocasión<br />
que las cuotas quizás no eran <strong>el</strong> mejor sistema, habiendo otros alternativos ya implantados<br />
como éste, aunque debo reconocer que en algún momento y circunstancia concreta <strong>el</strong><br />
sistema de cuotas puede ser <strong>el</strong> menos malo y procurar un avance sustancial en <strong>el</strong> camino de<br />
la igualdad de o<strong>por</strong>tunidades entre hombres y mujeres. Si ha habido una orquesta que<br />
sistemáticamente se ha negado a realizar las pruebas de admisión de esta manera ha sido<br />
la Filarmónica de Viena. Un hecho que se ha visto recompensado <strong>por</strong> un muchas y variadas<br />
críticas, algunas de <strong>el</strong>las muy duras, pero que empieza a poner cierto rumbo de<br />
normalización, sobre todo en la última década. Quizás esto demuestre cómo a veces<br />
determinadas tradiciones operan como un freno y obstáculo demasiado fuerte y difícil de<br />
romper.<br />
En estos días asistimos, <strong>por</strong> fin, a la admisión de la primera mujer como socia en <strong>el</strong> Club de<br />
Golf de Augusta donde hasta ahora no podían gozar de este derecho. Otra vez en <strong>el</strong> r<strong>el</strong>ato<br />
de este viaje se conectan <strong>el</strong> golf y Viena. Pero volviendo a la música, si algo identifica a la<br />
música clásica en Viena, amén de lo ya comentado sobre compositores, orquestas, músicos,<br />
directores…, y que la hace mundialmente conocida es <strong>el</strong> Concierto de Año Nuevo que se<br />
retransmite a muchísimos países, antes <strong>por</strong> radio y ahora también <strong>por</strong> t<strong>el</strong>evisión. Es posible,<br />
que algunos de vosotros os acordéis d<strong>el</strong> bis final que es la “Marcha Radeztky” de Johann<br />
Strauss (padre). Se trata de esa marcha con la que finaliza este popular y famosísimo<br />
concierto de Año Nuevo y donde <strong>el</strong> público asistente acompaña con palmas y pataleos<br />
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determinados acordes de la marcha, llegando en un momento determinado a un éxtasis que<br />
normalmente se queda grabado en la retina. Aunque no he tenido la o<strong>por</strong>tunidad de asistir<br />
a ese concierto, no dudo que sea una experiencia única e inolvidable.<br />
Es im<strong>por</strong>tante, y <strong>por</strong> <strong>el</strong>lo lo traigo a colación, conocer <strong>el</strong> origen de la marcha Radeztky.<br />
Strauss padre la compuso en honor precisamente de un militar mariscal de campo que salvó<br />
al ejército en <strong>el</strong> norte de Italia. Durante un tiempo fue muy famosa, pero después cayó en<br />
desgracia y comenzó a considerarse como reaccionaria, al identificarse también con la<br />
intervención en la represión d<strong>el</strong> movimiento revolucionario en Austria d<strong>el</strong> propio mariscal<br />
Radetzky. Asimismo es muy recomendable <strong>el</strong> libro d<strong>el</strong> escritor austríaco Joseph Roth titulado<br />
precisamente “La Marcha Radetzky”, uno de los libros con los que más he disfrutado y en<br />
cuyas páginas se puede conocer la última etapa d<strong>el</strong> Imperio Austro-Húngaro de la mano de<br />
las cuatro generaciones de la familia Trotta, que <strong>el</strong> autor va narrando en un estilo muy<br />
cuidado y entretenido que hace que uno disfrute imaginando cómo eran las instituciones d<strong>el</strong><br />
Imperio, principalmente los funcionarios y <strong>el</strong> ejército, y los síntomas de decadencia que van<br />
a hacer finalmente que <strong>el</strong> imperio caiga como un castillo de naipes. La vida en Viena en la<br />
época d<strong>el</strong> Imperio queda muy bien retratada en este libro que termina con <strong>el</strong> asesinato en<br />
Sarajevo de Francisco Fernando, hijo d<strong>el</strong> emperador Francisco Jóse I, que da lugar de forma<br />
casi inmediata a una cadena de declaraciones de guerra que culmina con la denominada I<br />
Guerra Mundial y la caída definitiva d<strong>el</strong> Imperio Austro-Húngaro.<br />
Saliendo d<strong>el</strong> Burgtheater <strong>por</strong> la entrada principal, casi enfrente a la izquierda, está <strong>el</strong><br />
edificio d<strong>el</strong> Parlamento, un edificio muy señorial rodeado de unos b<strong>el</strong>los jardines, que<br />
su<strong>el</strong>e estar frecuentado <strong>por</strong> numerosas personas a poco que <strong>el</strong> tiempo acompañe. El<br />
segundo día de estancia aparecieron unos tímidos rayos de sol llegando al mediodía, lo que<br />
aprovecharon, a pesar de las bajas temperaturas, numerosos vieneses para sentarse en los<br />
bancos y poner sus rostros hacia <strong>el</strong> sol. Como en otros muchos países en <strong>el</strong> mundo, al<br />
contrario que en la mayor parte de la<br />
península ibérica donde <strong>el</strong> sol es<br />
compañero habitual, hay países donde no<br />
sólo los rayos d<strong>el</strong> sol sino la luz durante <strong>el</strong><br />
periodo invernal es muy escasa o nula, y<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong>lo no es de extrañar que incluso en<br />
esas fechas al menor atisbo solar se lancen<br />
como posesos a disfrutar de <strong>el</strong>lo. Más<br />
ad<strong>el</strong>ante, y siguiendo en dirección a la<br />
Jorge Cagigas Villalba | 81
ópera, nos encontraremos con la Biblioteca Nacional, un edificio en forma semicircular que<br />
merece la pena visitar para comprender parte de la cultura y la sociedad austríaca.<br />
Es interesante presenciar una exhibición de la Escu<strong>el</strong>a Española de Equitación, la doma de<br />
los caballos y <strong>el</strong> aprendizaje están muy fundamentados en nuestra doma autóctona. Es<br />
curioso ver cómo a tantos kilómetros de distancia, podemos encontrar tantas similitudes.<br />
Seguramente, y es una opinión muy personal, <strong>el</strong> Imperio Austro-Húngaro es <strong>el</strong> último de los<br />
imperios occidentales en <strong>el</strong> que <strong>el</strong> caballo tiene un status tanto militar como social muy<br />
destacado.<br />
Podemos continuar paseando <strong>por</strong> la calle de la ópera para llegar al edificio de la misma. Éste<br />
edificio que data de finales d<strong>el</strong> XIX fue devastado durante la segunda guerra mundial <strong>por</strong> un<br />
bombardeo y un incendio posterior salvándose muy poco d<strong>el</strong> mismo, igual que muchos<br />
otros edificios emblemáticos de Viena. Su restauración ha hecho posible que hoy recorran<br />
este teatro de la ópera artistas mundialmente conocidos. Además tiene un programa<br />
extensísimo durante todo <strong>el</strong> año. El edificio neo renacentista no fue muy d<strong>el</strong> gusto de los<br />
vieneses cuando se construyó, aunque a mí personalmente sí que me pareció francamente<br />
bonito. Es muy impresionante <strong>el</strong> órgano que está instalado y que pasa <strong>por</strong> ser <strong>el</strong> más grande<br />
de los instalados en un teatro de la ópera en <strong>el</strong> mundo. No me detengo más ya que<br />
anteriormente he comentado algunos aspectos d<strong>el</strong> mismo.<br />
Quizás un trayecto muy recomendable, llegados a este punto, sea caminar desde <strong>el</strong> teatro<br />
de la ópera hasta la Stephansplazt, la plaza de San Esteban, donde se encuentra la Catedral.<br />
Alrededor de la catedral también se sitúan las calles más comerciales, donde incluso en la<br />
época invernal hay bastante actividad y en las primeras horas de la tarde se puede pasear<br />
en torno a un ambiente muy cosmopolita. Viena está rodeada de numerosos conventos,<br />
monasterios e iglesias que merecen ser visitados, al margen de los palacios y museos.<br />
También, es im<strong>por</strong>tante <strong>el</strong> comercio en Viena y percibir la impronta dejada <strong>por</strong> la influencia<br />
judía. Quizás en Viena, durante <strong>el</strong> periodo de entreguerras, es donde la adaptación y la<br />
convivencia de los judíos ha sido de una integración tan im<strong>por</strong>tante y tan participativa como<br />
en <strong>el</strong> siglo XV en España, donde también eran <strong>el</strong> motor de la economía y su integración era<br />
completa en <strong>el</strong> entramado social, antes de su expulsión.<br />
Pero volvamos a la Catedral de Viena, la primera impresión que uno tiene al llegar es su color<br />
oscuro, negruzco en determinadas partes d<strong>el</strong> exterior. En realidad la Catedral, como ocurre<br />
en otras muchas a lo largo de la geografía, es la fusión de numerosos estilos que han ido<br />
82 | De la gélida Viena a la blanca Praga
complementando la visión actual. En este caso fue<br />
erigida encima de las ruinas de dos iglesias datadas<br />
en <strong>el</strong> siglo XII y resultó especialmente dañada tras la<br />
2ª Guerra Mundial y los incendios de las viviendas y<br />
edificios colindantes que también se propagaron a<br />
la catedral. Desaparecieron algunos de los<br />
<strong>el</strong>ementos más im<strong>por</strong>tantes, sobre todo los de<br />
madera, como <strong>el</strong> tejado gótico o la sillería de los<br />
consejeros que no sobrevivieron al fuego de 1945.<br />
Aparte d<strong>el</strong> color oscuro, destacan los tejados <strong>por</strong> su<br />
colorido y <strong>por</strong> los escudos que aparecen insertados.<br />
Si en otras catedrales es difícil ver desde <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o las<br />
cornisas y los tejados, en la catedral de Viena es<br />
posible ya que la inclinación de los tejados se ha<br />
aliado con la perspectiva para que podamos<br />
disfrutar de su cubierta desde la plaza o desde cualquiera de las calles que desembocan en<br />
la plaza que comparte nombre con la catedral. Es interesante subir a la torre y merece la<br />
pena también detenerse en las numerosas capillas que contiene la catedral y que están<br />
profusamente adornadas.<br />
Al margen de los muchos monumentos y edificios dignos de visitar, lo más recomendable es<br />
pasear <strong>por</strong> las calles y tratar de interactuar con los vieneses, que en general son amables y<br />
tremendamente educados y correctos. En general, tienen una buena opinión de los<br />
españoles, o <strong>por</strong> lo menos la tenían, si bien después de estos años de crisis económica y<br />
siendo <strong>el</strong>los un pueblo enormemente serio y cumplidor, no sé si su opinión favorable hacia<br />
<strong>el</strong> pueblo español ha cambiado algo. No dejéis de entrar en los cafés y de intervenir en las<br />
conversaciones si <strong>el</strong> lenguaje en lugar de una barrera os da una tregua.<br />
Adicionalmente a todo lo comentado, Viena es una ciudad que tanto en los alrededores d<strong>el</strong><br />
Danubio como en las afueras de la ciudad tiene numerosos palacios y jardines que, en una<br />
época d<strong>el</strong> año más propicia, son de una inmensa b<strong>el</strong>leza y pasear <strong>por</strong> <strong>el</strong>los es una actividad<br />
muy r<strong>el</strong>ajante y agradable.<br />
Llegado este punto, y después de dos días y medio de andar en un gélido ambiente, pero<br />
habiendo disfrutado enormemente, nos dirigimos hacia la estación de tren de Viena desde<br />
donde nos desplazaríamos hacia la capital de la República Checa. Habíamos decidido<br />
Jorge Cagigas Villalba | 83
precisamente utilizar <strong>el</strong> tren con <strong>el</strong> objetivo de vivir más intensamente la experiencia viajera.<br />
Abandonamos Viena con la sensación de haber aprovechado unos días en los que hemos<br />
aprendido una parte muy r<strong>el</strong>evante en la historia de Europa y de haber conocido una ciudad<br />
realmente imperial donde seguramente volveremos quizás en otra época d<strong>el</strong> año menos<br />
gélida, ya que durante los tres días no estuvimos en ningún momento <strong>por</strong> encima de cero<br />
grados centígrados. Al llegar a la estación de Viena, observamos que los trenes que hacían<br />
la ruta a Praga eran exactamente iguales que los antiguos expresos nocturnos que circulaban<br />
cruzando la península de norte a sur y de oeste a este y viceversa hace tres décadas (ahora<br />
son más modernos). Tienen estos vagones que transitan <strong>por</strong> los “caminos de hierro” <strong>el</strong><br />
encanto de lo antiguo y nos imaginamos las veces que, hace algo más de un siglo,<br />
realizaban estos viajes los funcionarios y militares para acudir a gestionar los asuntos políticos<br />
d<strong>el</strong> Imperio Austro-Húngaro. Tomamos <strong>el</strong> tren en una tarde que se convirtió en noche a los<br />
pocos minutos de nuestra partida.<br />
El recorrido en tren duraba algo menos de 6 horas y tuvimos la suerte de que la noche se<br />
presentó despejada en la mayoría d<strong>el</strong> trayecto, lo que nos dio la o<strong>por</strong>tunidad de observar<br />
una luna que brillaba sobre la gruesa capa de nieve que cubría las colinas y montañas así<br />
como los valles, engalanados de un manto<br />
blanco violáceo que transmitía una<br />
sensación de paraje idílico a nuestro paso<br />
y nos recordaban esos pueblecitos<br />
nevados propios de la época invernal y<br />
navideña que acababa de terminar hacía<br />
escasas semanas. Son pocas las estaciones<br />
en las que nos detuvimos y pocos los<br />
pasajeros que en cada estación entraban o<br />
salían d<strong>el</strong> tren. Durante <strong>el</strong> viaje y dado que<br />
<strong>el</strong> vagón era como los antiguos, separados<br />
en compartimentos para un máximo de 8 personas, viajamos casi todo <strong>el</strong> trayecto solos, sin<br />
que pudiéramos conversar con otros viajeros autóctonos, al margen de los revisores y <strong>el</strong><br />
personal d<strong>el</strong> tren, que un poco sorprendidos <strong>por</strong> nuestra presencia se acercaban a nosotros<br />
cada cierto tiempo muy amablemente y se preocupaban <strong>por</strong> si <strong>el</strong> viaje estaba siendo<br />
agradable. Pasamos <strong>por</strong> Brno, famosa ciudad que me trae recuerdos de mi infancia, cuando<br />
la ciudad tenía fama <strong>por</strong> poseer una potente industria de armas – preferentemente fusiles y<br />
carabinas- que ex<strong>por</strong>taba a toda Europa, incluida España, donde nuestros cazadores las<br />
apreciaban especialmente.<br />
84 | De la gélida Viena a la blanca Praga
Llegamos a la estación de Praga ya muy de noche, algo que intento evitar siempre en mis<br />
viajes, ya que llegando de noche, o <strong>por</strong> lo menos ese es mi caso, la percepción de la ciudad<br />
o lugar al que llego me resulta más deprimente y sórdida de lo que realmente su<strong>el</strong>e ser. Sin<br />
embargo en <strong>el</strong> caso de Praga, y ya en <strong>el</strong> taxi que nos llevó desde la estación de ferrocarril<br />
hasta <strong>el</strong> hot<strong>el</strong>, la sensación que tuvimos fue la de una ciudad con mucho encanto y con vida.<br />
La temperatura no era tan baja como en Viena, pero muchos de los lugares <strong>por</strong> los que<br />
transitábamos mantenían una capa de nieve, especialmente los tejados y las aceras, que<br />
aunque no era muy abundante nos indicaba que las nevadas eran habituales y casi diarias<br />
en esta época d<strong>el</strong> año, y que las temperaturas difícilmente superarían los cero grados<br />
centígrados. En suma que seguiríamos en unas condiciones muy similares a las que<br />
habíamos experimentado en la capital d<strong>el</strong> antiguo Imperio Austro-Húngaro.<br />
Llegamos al hot<strong>el</strong> con la intención de cenar algo y acostarnos temprano para madrugar y<br />
aprovechar al máximo las horas de sol. Nuestra percepción, a diferencia de Viena, es que<br />
Praga era una ciudad en <strong>el</strong> que la vida y lo interesante estaba más en <strong>el</strong> exterior, es decir en<br />
calles y paseos, y no tanto en <strong>el</strong> interior de los edificios como en Viena.<br />
A la mañana siguiente, salimos con la primera luz, ya que sólo unos tímidos rayos de sol se<br />
asomaban tenuemente entre las espesas nubes y se colgaban tratando de abrazar las torres<br />
de los edificios más altos y emblemáticos de la ciudad, y en especial las d<strong>el</strong> Castillo de Praga<br />
que era nuestro primer destino. Nuestro hot<strong>el</strong> se encontraba situado en la orilla norte d<strong>el</strong> río<br />
Moldava, que cruza la ciudad, frente al famoso Castillo de Praga. El río Moldava, al contrario<br />
que <strong>el</strong> Danubio en la ciudad de Viena, transita <strong>por</strong> <strong>el</strong> centro de Praga y a las márgenes d<strong>el</strong><br />
mismo se encuentran la mayoría de los edificios emblemáticos y de b<strong>el</strong>la construcción. En<br />
Viena siendo im<strong>por</strong>tante <strong>el</strong> Danubio, no forma parte de lo que podíamos denominar <strong>el</strong><br />
casco histórico de la misma. El Moldava sorprende <strong>por</strong> lo caudaloso y <strong>por</strong> sus rápidos, a<br />
pesar de la anchura de su cauce. En los extremos se encuentran algunos barcos que,<br />
varados, están habilitados como restaurantes, bares y cafeterías, al igual que en otras<br />
ciudades. En este día la mayoría de <strong>el</strong>los estaban rodeados <strong>por</strong> hi<strong>el</strong>o, ya que los laterales d<strong>el</strong><br />
Moldava su<strong>el</strong>e aparecer <strong>por</strong> las mañanas h<strong>el</strong>ados a pesar d<strong>el</strong> caudal y la v<strong>el</strong>ocidad con la<br />
que transita <strong>el</strong> agua <strong>por</strong> su cauce.<br />
Lo primero, que nos encontramos en nuestro paseo matutino, es <strong>el</strong> puente de Carlos, si<br />
alguien se puede enamorar de algún lugar o rincón en <strong>el</strong> mundo, nuestro flechazo con <strong>el</strong><br />
puente de Carlos fue instantáneo. Nada más iniciar <strong>el</strong> paseo <strong>por</strong> <strong>el</strong> mismo, la atmósfera que<br />
se respira con las personas paseando desde un lado a otro es francamente agradable, a<br />
Jorge Cagigas Villalba | 85
pesar de la baja temperatura que a esa hora de la mañana había. Praga, es una ciudad<br />
extensa, si bien las zonas monumentales son r<strong>el</strong>ativamente abarcables. Dado <strong>el</strong> escaso<br />
tiempo con <strong>el</strong> que contábamos, decidimos centrarnos <strong>el</strong> primer día en la parte en la que se<br />
encuentra <strong>el</strong> castillo de Praga, los dos barrios son Mala Strana – mi favorito- y Hradcany, y<br />
dejar para <strong>el</strong> segundo día Staré Mesto (Ciudad Vieja) y <strong>el</strong> barrio judío.<br />
Paseamos con paso tranquilo <strong>por</strong> <strong>el</strong> puente de Carlos deteniéndonos en cada una de las<br />
estatuas que adornan ambos lados d<strong>el</strong> puente. En <strong>el</strong> extremo opuesto de la entrada desde Staré<br />
Mesto donde se encontraba nuestro hot<strong>el</strong>, a la derecha, un edificio nos llamó la atención, es<br />
la casa de Las tres avestruces, un hot<strong>el</strong> y restaurante muy coqueto, donde decidimos tomar<br />
<strong>el</strong> almuerzo una vez girada la visita al castillo y a los alrededores de Mala Strana.<br />
Seguimos caminando, iniciando una cuesta hasta encontrarnos con la Catedral de San<br />
Nicolás, a partir de ahí girando a la derecha y <strong>por</strong> esas calles están repletas de monasterios,<br />
iglesias, palacios y edificios de b<strong>el</strong>la factura. Merece mucho la pena invertir algún tiempo<br />
paseando <strong>por</strong> las pintorescas y b<strong>el</strong>las calles de este barrio de Hradcany. Nos detenemos en<br />
varias galerías de arte donde artistas locales exponen sus obras. Al habernos encantado <strong>el</strong><br />
Puente de Carlos vemos los cuadros de una pintora local, y de entre <strong>el</strong>los nos quedamos<br />
prendados de uno, donde una pareja precisamente camina <strong>por</strong> <strong>el</strong> puente camino d<strong>el</strong> barrio<br />
de Mala Strana viéndose una de las torres y la Casa de las Tres Avestruces. Las tonalidades y<br />
la técnica d<strong>el</strong> cuadro nos atrae y decidimos comprarlo, aunque preocupados pensando en<br />
las dificultades a la hora de trans<strong>por</strong>tarlo hasta España. A raíz de esta compra formalizamos<br />
<strong>el</strong> compromiso viajero de intentar, en la medida de lo posible, adquirir alguna obra pictórica<br />
de pintores locales que expresasen parte de la cultura d<strong>el</strong> país en nuestros viajes futuros. De<br />
hecho así ha sido y hemos comprobado cómo los cuadros en las paredes de nuestra casa<br />
nos siguen recordando casi diariamente algunos momentos vividos en los diferentes viajes y<br />
países. Lo que sí hemos hecho, es acudir a galerías de arte y no a los pintores de los que se<br />
denominan callejeros, ya que sin menospreciar en absoluto su trabajo -en alguno de los<br />
países visitados hemos visto grandes artistas- hemos observado que existe una gran<br />
diferencia en la interpretación de vida, las costumbres, ciudades, lugares…, siendo los<br />
pintores callejeros, en general, artistas más convencionales donde la impronta personal y la<br />
técnica su<strong>el</strong>e ser más estándar.<br />
A nuestra llegada al Castillo de Praga, dentro de las murallas <strong>el</strong> recinto contiene numerosos<br />
edificios, de hecho es una sucesión de palacios, edificios e iglesias todos conectados <strong>por</strong><br />
calleju<strong>el</strong>as y caminos que se entr<strong>el</strong>azan. Uno de <strong>el</strong>los, quizás <strong>el</strong> más grande y que alberga la<br />
86 | De la gélida Viena a la blanca Praga
esidencia d<strong>el</strong> Presidente de la República Checa, sorprende <strong>por</strong> la facilidad con la que se<br />
puede acceder a la mayoría de las estancias, y en aquél momento las reducidas medidas de<br />
seguridad en <strong>el</strong> recinto. Quizás <strong>el</strong> edificio más conocido sea la Catedral de San Vito, <strong>el</strong> más<br />
majestuoso de todos los edificios que se atisban desde <strong>el</strong> Castillo. La catedral y los diferentes<br />
sucesos ocurridos a lo largo de su historia nos trasladan a momentos realmente im<strong>por</strong>tantes<br />
de esta parte de la Vieja Europa.<br />
Durante la visita nos interesamos <strong>por</strong> San Vito, y tratamos de averiguar si la famosa frase<br />
“parece que tienes <strong>el</strong> baile de San Vito” tenía alguna r<strong>el</strong>ación con este santo que fue muy<br />
venerado durante <strong>el</strong> siglo XV, sobre todo <strong>por</strong>que se pensaba que intercedía en las<br />
enfermedades raras. Una de estas enfermedades, que ahora se conoce con <strong>el</strong> nombre de<br />
corea reumática o corea de Sydenham, provocaba en <strong>el</strong> enfermo unos movimientos<br />
nerviosos involuntarios como las convulsiones que este santo tuvo debido a las tremendas<br />
torturas a las que fue sometido en Italia en <strong>el</strong> siglo IV, de ahí que durante años a los enfermos<br />
de corea reumática se les dijera que “tenían <strong>el</strong> baile de San Vito”.<br />
Lamentablemente no puedo detenerme en todos y cada uno de los edificios y monumentos<br />
que conforman <strong>el</strong> complejo d<strong>el</strong> denominado Castillo de Praga, si bien uno de los que quizás<br />
más me impresionó fue la Sala de la Chancillería o Sala Vladislao, sus dimensiones son<br />
impresionantes. Cuando entramos a visitar la Catedral la temperatura era muy fría, pero de<br />
momento no nevaba, después de la visita y cuando salíamos en dirección a la sala, no<br />
habrían transcurrido más de 40 minutos, nos encontramos con todo <strong>el</strong> patio nevado y con<br />
una tormenta de nieve que había cubierto en pocos minutos todos los rincones y recovecos<br />
de la zona, regalándonos una imagen muy diferente a la que habíamos visto al llegar. La sala<br />
Vladislao, que se encuentra en <strong>el</strong> antiguo Palacio Real, era la sala donde se c<strong>el</strong>ebraban las<br />
recepciones reales y la coronación de los nuevos reyes, pero también se realizaban torneos<br />
a caballo y bailes, lo que puede dar una idea d<strong>el</strong> tamaño de la citada sala. De hecho, en una<br />
de las entradas se encuentra la Escalera de los Caballeros ya que era <strong>por</strong> ésta <strong>por</strong> donde<br />
accedían los caballeros montados en sus caballos. Seguimos visitando las diferentes estancias<br />
d<strong>el</strong> castillo para terminar en <strong>el</strong> Callejón de Oro, lo más destacable de este callejón son unas<br />
casas que en su momento ocupaban los soldados d<strong>el</strong> castillo, y que dadas sus pequeñas<br />
dimensiones podrían haber sido habitadas <strong>por</strong> duendes más que <strong>por</strong> soldados con sus<br />
familias. Años más tarde, fueron habitadas <strong>por</strong> otro tipo de personas, como <strong>el</strong> escritor Frank<br />
Kafka que residió en una de <strong>el</strong>las, concretamente en la número 22 (son 24). Casi, con toda<br />
seguridad, su obra El Castillo debió estar inspirada en su estancia y vivencia en <strong>el</strong> recinto d<strong>el</strong><br />
Castillo de Praga.<br />
Jorge Cagigas Villalba | 87
A partir de ahí y saliendo <strong>por</strong> la puerta opuesta a la de nuestra entrada, bajamos <strong>por</strong> un<br />
camino que bordea <strong>el</strong> palacio, desde donde se podían contemplar unas magníficas vistas de<br />
Praga y más concretamente de la Ciudad Vieja, hasta desembocar de nuevo en <strong>el</strong> Puente de<br />
Carlos. Allí, y después de una intensa y larga mañana, nos tomamos un almuerzo en la Casa<br />
de las Tres Avestruces donde dimos cuenta de una comida típica y con un servicio y un<br />
precio muy razonable. No sé cómo habrán evolucionado los precios en la República Checa,<br />
en estos años, pero supongo que dado <strong>el</strong> impacto que <strong>el</strong> euro ha tenido en España, en la<br />
inflación y en los precios al alza, intuyo que la República Checa habrá mantenido <strong>el</strong><br />
diferencial durante estos años.<br />
Por la tarde, y para aprovechar las pocas horas de luz solar que nos quedaban, decidimos<br />
dar un paseo <strong>por</strong> las calles de Mala Strana muy coquetas y bien cuidadas, con unas plazas<br />
con mucho encanto. Llegamos hasta <strong>el</strong> Monasterio Strahof y volviendo a última hora de la<br />
tarde <strong>por</strong> la calle Nerudova visitamos los preciosos palacios Stenberg, Martinic y<br />
Schwarzenberg, este último con una preciosa fachada. Una vez caída la noche, paseamos<br />
<strong>por</strong> las calles y nos detuvimos en uno de los bares típicos a tomarnos una cerveza. Praga es<br />
un lugar donde la cerveza es una r<strong>el</strong>igión, si mal no recuerdo es <strong>el</strong> país de mayor consumo<br />
de litros de cerveza per cápita d<strong>el</strong> mundo. Normalmente creemos que los alemanes son los<br />
reyes de la cerveza, pero la República Checa posee una larga y d<strong>el</strong>iciosa tradición. Entramos<br />
en una de las cervecerías típicas, donde nos llevamos una primera sorpresa: normalmente,<br />
sólo sirven una marca. Los tamaños de las jarras también impresionan, ya que son mucho<br />
más grandes que en nuestro país y los precios mucho más asequibles. El ambiente en la<br />
cervecería era muy local y con grupos, principalmente de jóvenes autóctonos, que departían<br />
amigablemente alrededor de una mesa con sus jarras de cervezas. Después de degustar una<br />
buena jarra de cerveza y de conversar durante unos minutos con un amable camarero<br />
pusimos rumbo, dada la hora que era, a nuestra cena.<br />
Reservamos en un restaurante que recogía nuestra escueta guía y que habíamos localizado<br />
en nuestro paseo vespertino, se llamaba U Maliru, “Los Pintores” en cast<strong>el</strong>lano. El restaurante,<br />
que está en una de las plazas de Mala Strana, es otro recuerdo realmente agradable. El<br />
comedor, amplio y muy acogedor, se conformaba en bóvedas adornadas <strong>por</strong> unas b<strong>el</strong>las<br />
pinturas realizadas <strong>por</strong> pintores locales famosos y con un encanto muy especial. El personal,<br />
muy amable y la cena, exquisita. Entre los platos no pudo faltar <strong>el</strong> pato, muy popular y<br />
apreciado en la República Checa. Realmente un lugar inolvidable y a un precio<br />
–caro para los precios checos de aqu<strong>el</strong>la época- pero muy razonables para nuestros bolsillos.<br />
En U Maliru confluyeron todos los ingredientes para tener una cena realmente romántica e<br />
88 | De la gélida Viena a la blanca Praga
inolvidable después de un día realmente intenso y agotador. Cerca de la medianoche,<br />
cruzamos paseando <strong>el</strong> Puente de Carlos con una atmósfera fría debido a la temperatura,<br />
pero muy cálida puesto que incluso a esa hora nocturna había personas que seguían<br />
paseando tranquilamente <strong>por</strong> la zona.<br />
A la mañana siguiente madrugamos tratando de exprimir al máximo nuestro tiempo, en esta<br />
ocasión centrándonos en Stare Mesto o Ciudad Vieja, esta ciudad cobró pujanza restando<br />
protagonismo a Mala Strana o Hradcany, y girando en torno a <strong>el</strong>la seguramente la actividad<br />
comercial más pujante hace siglos. El centro neurálgico de Stare Mesto es la Plaza de la<br />
Ciudad Vieja, se trata de una plaza preciosa con b<strong>el</strong>los edificios que parecen desde la lejanía<br />
como tartas de dulce con forma de edificios. Muchos la consideran la plaza más b<strong>el</strong>la y<br />
armónica d<strong>el</strong> mundo, dotada de una magia especial, con una armonía que prevalece a pesar<br />
de la heterogeneidad de estilos y formas de los edificios. El R<strong>el</strong>oj Astronómico es,<br />
seguramente, la atracción central de la plaza y donde se agolpan –sobre todo en la época<br />
de mayor afluencia de turistas- grandes multitudes para ver <strong>el</strong> funcionamiento d<strong>el</strong> r<strong>el</strong>oj<br />
cuando marca las horas en punto. La más interesante, <strong>por</strong> ser la que dura más tiempo, son<br />
las 12 d<strong>el</strong> mediodía. La plaza está compuesta <strong>por</strong> muchos edificios singulares que merece la<br />
pena visitar, dejando al margen <strong>el</strong> antiguo Ayuntamiento y su r<strong>el</strong>oj, me impresionó<br />
especialmente la iglesia de Nuestra Señor de Tyn que se erige majestuosa <strong>por</strong> encima de los<br />
edificios de la plaza, y que debido a estar muy encajonada entre las estrechas calles es difícil<br />
apreciar sus dimensiones. Aparte de los monumentos mencionados es muy recomendable<br />
pasear <strong>por</strong> la plaza e incluso sentarse –si la climatología lo permite- admirando<br />
detenidamente las fachadas norte y sur de una prodigiosa b<strong>el</strong>leza, la casa de la Campana de<br />
Piedra, <strong>el</strong> Palacio Golz-Kinsky y la casa U Minuty con sus preciosos decorados. Finalmente<br />
bordeamos la Iglesia de San Nicolás, completamente distinta de la Catedral de San Nicolás<br />
de Mala Strana, no olvidemos que antiguamente eran ciudades diferentes. Rebasando la<br />
iglesia estaremos a las puertas d<strong>el</strong> barrio judío. Antes de acceder al barrio judío callejeamos<br />
<strong>por</strong> Stare Mesto adentrándonos en los b<strong>el</strong>los comercios, algunos de <strong>el</strong>los conservando <strong>el</strong><br />
sabor medieval artesanal y donde si uno tiene tiempo puede adentrarse y encontrar<br />
antigüedades y piezas de gran valor a un precio razonable. Libros, piezas de metal,<br />
pequeños muebles de madera, piedras preciosas, <strong>por</strong> supuesto <strong>el</strong> famoso cristal de Bohemia<br />
y las marionetas, que también son muy típicas.<br />
Después de tomarnos un tentempié y antes de dirigirnos al barrio judío, que será la última<br />
etapa de nuestro segundo día, nos pasamos <strong>por</strong> la llamada Torre de la Pólvora, quizás lo más<br />
destacado <strong>por</strong> su similitud con la d<strong>el</strong> Puente de Carlos y <strong>por</strong> la posibilidad de subir <strong>por</strong> sus<br />
Jorge Cagigas Villalba | 89
escaleras –de casi 200 p<strong>el</strong>daños- para disfrutar de una magnífica vista de la ciudad, sobre<br />
todo de la Ciudad Vieja, d<strong>el</strong> Puente de Carlos y d<strong>el</strong> Castillo de Praga.<br />
El barrio judío no es especialmente grande, pero tiene un encanto muy especial. El boulevard<br />
Parizská con sus edificios de estilo cubista y Art Noveau, y <strong>por</strong> supuesto <strong>el</strong> cementerio judío,<br />
que espera paciente casi al final d<strong>el</strong> boulevard girando a la izquierda. El Museo Judío merece<br />
una visita para recorrer la historia de este pueblo y los tristes episodios vinculados a la<br />
ocupación alemana de la ciudad durante <strong>el</strong> III Reich, así como las atrocidades perpetradas<br />
contra <strong>el</strong> pueblo judío y que están profusamente ilustradas. Con esta visita y ya con la noche<br />
acompañándonos hacía un par de horas, regresamos al hot<strong>el</strong> no sin antes parar en una<br />
bonita braserie casi en <strong>el</strong> límite entre <strong>el</strong> barrio judío y la Ciudad Vieja a tomarnos una cena<br />
reparadora. Volvimos dando un paseo a nuestro hot<strong>el</strong> a preparar nuestras maletas, puesto<br />
que al día siguiente, al mediodía partía nuestro vu<strong>el</strong>o de regreso.<br />
Decidimos que al día siguiente aprovecharíamos la primera hora de la mañana para caminar<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> margen derecho d<strong>el</strong> río Moldava y contemplar la b<strong>el</strong>leza de algunos edificios, como<br />
<strong>el</strong> Teatro Nacional, para adentrarnos <strong>por</strong> la Ciudad Nueva y sus calles llenas de vida a pesar<br />
de lo temprano que era. Callejeamos observando a los viandantes y pensando que todo lo<br />
que habíamos disfrutado en estos dos días y medio era para la mayoría de <strong>el</strong>los <strong>el</strong> entorno<br />
donde diariamente desarrollaban sus vidas, seguramente no muy diferentes a la que<br />
nosotros vivimos en nuestras respectivas ciudades. Realmente Praga nos dejó en nuestra<br />
memoria un precioso recuerdo que aún hoy permanece muy vivo. Recogimos las maletas en<br />
<strong>el</strong> hot<strong>el</strong> donde nos esperaba un taxi que nos trasladaría al aeropuerto para tomar <strong>el</strong> avión<br />
que nos devolvería a España. Cuando despegábamos, y a pesar de que esa mañana había<br />
amanecido muy nublado y cubierto presagiando otra nevada en breve, un gran claro se<br />
abrió paso entre las nubes, dándonos la o<strong>por</strong>tunidad de despedirnos de esta b<strong>el</strong>la ciudad<br />
desde <strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o y mostrándonos una vista con los edificios y monumentos en todo su<br />
esplendor y resplandecientes <strong>por</strong> <strong>el</strong> brillo d<strong>el</strong> sol que se reflejaba en los tejados y en los<br />
caminos nevados.<br />
Ya en España, muchas veces hemos recordado <strong>el</strong> viaje y <strong>el</strong> frío que pasamos, de hecho<br />
cuando hace frío en Madrid o en Castilla-León, solemos repetir la frase: “sí, pero no como<br />
en Viena”. Mi mujer dice que una de las pocas veces que he reconocido tener frío fue en<br />
Viena. Recordamos aquél frío, pero sobre todo nos acordamos de estas dos hermosas<br />
ciudades, d<strong>el</strong> encanto de ambas, y también de lo mucho que aprendimos de unas culturas<br />
y sociedades que han sido tan im<strong>por</strong>tantes en la historia de esta vieja Europa.<br />
90 | De la gélida Viena a la blanca Praga | Jorge Cagigas Villalba
Eugenio de Andrés<br />
El viaje de Eugenio de Andrés comenzó en Madrid hace 40 años. Con la mochila cargada de<br />
ilusiones, inició su andadura profesional en <strong>el</strong> mundo de la informática, motivado <strong>por</strong> la<br />
pasión que le inspiró su primer Spectrum. Por eso, tras diplomarse en la Universidad Pontificia de<br />
Comillas y licenciarse en la Universidad Pontificia de Salamanca, dedicó sus primeros años<br />
profesionales a desarrollar la labor de Director de Proyectos en Software A.G. Pronto comprendió<br />
que su carácter no encajaba con <strong>el</strong> perfil de pasajero, sino con <strong>el</strong> de guía. Así en 1994 creó Magic<br />
Software, compañía que acompañaba en la aventura de Internet a todo tipo de empresas.<br />
Nunca imaginó que <strong>el</strong> sueño de crear su propia empresa le permitiría además comenzar <strong>el</strong><br />
que sería <strong>el</strong> viaje de su vida. Al enfrentarse <strong>por</strong> primera vez a la gestión y dirección de una<br />
organización, Eugenio empezó a interesarse <strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo de los Recursos Humanos y la<br />
implantación y desarrollo de culturas cor<strong>por</strong>ativas, inspirado <strong>por</strong> poder llevar a cabo su<br />
faceta emprendedora desde la mejor posición y conocimiento posibles. Exploró entonces<br />
otros mundos, ajenos para él hasta entonces, navegando entre <strong>el</strong> management, la gestión y<br />
<strong>el</strong> conocimiento empresarial, lo que le permitió descubrir que su interés <strong>por</strong> ir cada vez un<br />
poco más allá aumentaba de manera desmedida. Eso le llevó finalmente a especializarse en<br />
la gestión de personas y a comenzar a plantearse cómo podría él a<strong>por</strong>tar valor a la mejora,<br />
no ya de su propia empresa, sino de la de otros.<br />
Y <strong>el</strong> cómo llegó de la mano de la creación de Tatum Consulting Group, organización a la que<br />
se fusionó <strong>el</strong> equipo de Magic Software, y donde en la actualidad es Socio Director. Tatum le<br />
Biografía | Eugenio de Andrés | 93
ofreció una puerta <strong>por</strong> la que comenzar a desarrollar su nueva pasión: desarrollar en<br />
profundidad la labor de consultoría de dirección de personas, especializándose<br />
principalmente en <strong>el</strong> desarrollo directivo. Así pasó a convertirse en coach y asesor de<br />
diferentes Comités de Dirección como GlobalCaja, FNAC, Multicaja, P<strong>el</strong>ayo, Real Madrid,<br />
SEGITTUR (Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y la Tecnología Turística), Coca<br />
Cola, Cajamar, etc.<br />
Y como buen guía, también ha querido compartir su conocimiento con otros, a través de<br />
diversas publicaciones. En 2006 publicó su primer libro, La Pirámide Hueca (Editorial ESIC<br />
2006) sobre conciliación de vida familiar y laboral, que fue Premio Nacional Alares al mejor<br />
Ensayo sobre Conciliación y al que después siguieron otros como Basuketoboru (Editorial<br />
ESIC 2008) que analiza las claves de la S<strong>el</strong>ección Española de Baloncesto y su aplicación a la<br />
empresa, y Sé InnovadoRH (ESIC 2010) donde se aplican las claves d<strong>el</strong> marketing a la mejora<br />
de la gestión de personas. También ha participado en <strong>el</strong> libro colaborativo Los 10 Retos de<br />
Silvia (Editorial Crecento 2009) sobre la gestión de personas en tiempos de cambio y<br />
colabora habitualmente con secciones fijas medios como Capital Humano, Observatorio de<br />
RRHH, Manager Magazine, Cosmopolitan y Dossier Empresarial, d<strong>el</strong> cual forma parte de su<br />
Consejo Editorial. En esta faceta ha recibido recientemente <strong>el</strong> galardón HR European Award<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> mejor artículo de RRHH de 2011, que ha sido <strong>el</strong>egido para representar a España en <strong>el</strong><br />
Congreso Europeo de RRHH de Estambul.<br />
Además es Director d<strong>el</strong> Observatorio de la Blogosfera de RRHH a través d<strong>el</strong> cual trata de<br />
crear su particular mapa de viaje para todo aqu<strong>el</strong> que quiera encontrar, saborear y<br />
aprovechar los tesoros que se ocultan en los blogs de recursos humanos y gestión de personas,<br />
ámbito en <strong>el</strong> que se mantiene muy activo tanto desde sus blogs www.blogtoptenhrs.com,<br />
http://rrhhypersonas.blogspot.com, y http://www.aprended<strong>el</strong>de<strong>por</strong>te.com, como en Twitter<br />
desde su cuenta @rrhhypersonas.<br />
Disfruta contando las aventuras en sus viajes profesionales y sus investigaciones, ejerciendo<br />
de ponente y organizador de eventos en diferentes escu<strong>el</strong>as y foros de negocio,<br />
compartiendo sus reflexiones e investigaciones de una forma fresca y diferente. Entre <strong>el</strong>las,<br />
destacan sus colaboraciones con la Universidad Complutense, con <strong>el</strong> Foro Europeo de la<br />
Escu<strong>el</strong>a de Negocio de Navarra, <strong>el</strong> ITE, la EOI, su apoyo en la organización d<strong>el</strong> TEDxMoncloa<br />
(http://www.tedxmoncloa.com/ ) o sus intervenciones en <strong>el</strong> Congreso Nacional de RRHH, en<br />
sus ediciones de Barc<strong>el</strong>ona, Bilbao, Valencia y Madrid, dónde además modera y conduce <strong>el</strong><br />
foro. Además imparte junto a Lolo Sainz programas para la gestión de equipos de alto<br />
94 | Biografía
endimiento y junto al ilusionista Dani Alés sesiones de alto impacto sobre motivación y<br />
compromiso.<br />
Por todo <strong>el</strong>lo es uno de los 10 profesionales que forman parte d<strong>el</strong> Top Ten HRS, un s<strong>el</strong>ecto<br />
colectivo que agrupa a los profesionales más r<strong>el</strong>evantes d<strong>el</strong> ámbito de los RRHH en España.<br />
Pero Eugenio no quiere limitar su impulso <strong>por</strong> <strong>el</strong> cambio y su espíritu aventurero al ámbito<br />
de las empresas. Él apuesta <strong>por</strong> la innovación, <strong>el</strong> desarrollo y <strong>el</strong> trabajo en equipo como<br />
motor también d<strong>el</strong> cambio social. Por eso, en otro orden de cosas, es patrono fundador de<br />
la Fundación Equipara (http:// http://www.fundacionequipara.org/) que lucha <strong>por</strong> la<br />
integración de las personas con discapacidad en <strong>el</strong> mundo laboral, es socio d<strong>el</strong> Hub Madrid<br />
(http://madrid.the-hub.net/public/ ) un espacio que inspira, conecta e impulsa la innovación<br />
social y socio fundador d<strong>el</strong> proyecto TheGoodChain (http://thegoodchain.org/es) una<br />
genial iniciativa que busca la transformación de la sociedad a través de pequeños actos de<br />
bondad. Todo <strong>el</strong>lo desde la convicción de que no hay mejor motor para <strong>el</strong> gran viaje de la<br />
vida que la ilusión, ni mejor consejo que tratar de saborear al máximo cada jalón d<strong>el</strong> camino.<br />
Eugenio de Andrés | 95
Eugenio de Andrés<br />
Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón<br />
En 2010 organicé con mi hermano un viaje para conocer la costa oeste de Estados Unidos.<br />
Además de las dos grandes ciudades norteamericanas d<strong>el</strong> pacífico, San Francisco y Los<br />
Ang<strong>el</strong>es, muchas eran las alternativas para completar <strong>el</strong> viaje: San Diego, Yosemite Park,<br />
Fresno, una incursión mexicana a Tijuana, y <strong>por</strong> su puesto Las Vegas.<br />
Yo desprecié Las Vegas desde <strong>el</strong> principio, y ante las cuatro noches que proponía mi<br />
hermano, p<strong>el</strong>eé mucho para reducir nuestra estancia allí a dos noches. ¿Qué íbamos a hacer<br />
casi cinco días entre casinos y rodeados de horteras? Al final gané la batalla, pero cometí un<br />
gran error.<br />
¡Qué equivocado estaba! Más allá de los tópicos sobre la ciudad d<strong>el</strong> pecado, encontré un<br />
lugar apasionante, volcado en hacer d<strong>el</strong> tiempo que pasas allí una experiencia divertida, rica<br />
y con muchos tesoros <strong>por</strong> descubrir. Un sitio sin complejos, que te admite tal como eres,<br />
donde cualquiera tiene cabida, donde hay horteras, pero también mucho glamour.<br />
Las ideas preconcebidas que tenía sobre los casinos se rompieron en mil pedazos cuando<br />
pisé <strong>el</strong> B<strong>el</strong>lagio o <strong>el</strong> Venetian. En <strong>el</strong>los <strong>el</strong> exceso se mezcla con la vocación de servicio y la<br />
excentricidad se cruza con la sencillez. Todo vale para crear una experiencia única, para<br />
provocar un recuerdo imborrable, y para formar parte de un lugar único en <strong>el</strong> mundo donde<br />
todo es posible.<br />
Nuestro paso fugaz <strong>por</strong> Las Vegas nos dejó a todos una sensación de habernos perdido algo<br />
que merecía la pena. En <strong>el</strong> avión que cogimos hacia San Francisco me sentía como un niño<br />
que había estado en un parque temático pero que se iba sin subirse a las atracciones estr<strong>el</strong>la.<br />
96 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón | Eugenio de Andrés
¡Hasta mi hermana, que era si cabe más reacia que yo a visitar Las Vegas, se quedó con<br />
ganas de más! Antes de aterrizar en Frisco admití mi error y propuse mi acto de contrición:<br />
volver a Las Vegas.<br />
En 2012 con motivo de mi cuarenta cumpleaños, <strong>por</strong> fin redimí mi pecado, mis prejuicios con<br />
esta singular ciudad, y cumplí mi promesa de volver a Las Vegas a disfrutarla, a conocerla de<br />
verdad para poder saborearla realmente.<br />
El resultado, una experiencia increíble… ¡Qué espero repetir!<br />
La primera impresión, o la careta d<strong>el</strong> líder<br />
Es fácil hacerse una idea equivocada<br />
de Las Vegas. Es comprensible<br />
repudiar un lugar creado artificialmente<br />
en mitad d<strong>el</strong> desierto, donde todos los<br />
edificios son copias de otros. Un<br />
aparente sucedáneo que los<br />
estadounidenses utilizan para conocer<br />
<strong>el</strong> mundo sin moverse de casa.<br />
Es fácil dejarse llevar <strong>por</strong> nuestros<br />
prejuicios, <strong>por</strong> los tópicos, <strong>por</strong> lo que dice la mayoría. En la sociedad tan superficial que<br />
hemos creado es habitual hablar sin conocer, emitir juicios sin haber profundizado y<br />
condenar a personas, sitios y organizaciones con la información que cabe en un tweet. Hay<br />
gente incluso, que le encantaría conocer esta ciudad pero no se atreve a decirlo <strong>por</strong>que<br />
queda mal (igual que pasa con la t<strong>el</strong>evisión, que todo <strong>el</strong> mundo critica y afirma no ver Gran<br />
Hermano o Sálvame y sin embargo son líderes de audiencia, mientras que los documentales<br />
de La 2 son lo menos visto de las cadenas en abierto).<br />
Este error que de habitual que es, ya pasa casi inadvertido en nuestro día a día, es uno de<br />
los graves problemas que asola los niv<strong>el</strong>es directivos de las organizaciones. La superficialidad<br />
en <strong>el</strong> conocimiento provoca decisiones equivocadas. Y si esa superficialidad, vocacional u<br />
obligada <strong>por</strong> la situación se mezcla con la soberbia, los resultados pueden ser devastadores.<br />
El ego de muchos directivos les impide reconocer sus puntos débiles y sus áreas de mejora.<br />
98 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
Es muy frecuente que la alta dirección de las organizaciones, a pesar de tener unos<br />
conocimientos muy limitados en algunos aspectos, se niegue a participar en acciones<br />
formativas, y planteárs<strong>el</strong>o muchas veces es un insulto. En realidad, cuando los altos directivos<br />
dicen que no tienen tiempo para ir a un programa formativo nos están diciendo: “¡Cómo voy<br />
a ir yo a un curso! ¿Qué van a pensar de mí? ¿Estás insinuando que no sé? ¡El capitán sabe<br />
lo que se hace!”.<br />
El resultado: directivos que hablan sin conocer, que se dejan guiar <strong>por</strong> rumores y que dirigen<br />
mal asesorados <strong>por</strong> sus prejuicios, y organizaciones que pierden competitividad, que<br />
desaprovechan o<strong>por</strong>tunidades y que viven ancladas en premisas obsoletas de una época ya<br />
pretérita.<br />
Y como no soy quien para tirar la primera piedra, ya que yo me dejé llevar <strong>por</strong> mis prejuicios<br />
antes de mi primera visita a Las Vegas, los voy a compartir con vosotros para conocer bien<br />
a estos malos compañeros de viaje.<br />
Una ciudad de cartón piedra<br />
Roma, Venecia, Paris, El Cairo, New<br />
York… todos los grandes tesoros<br />
arquitectónicos de las principales<br />
ciudades d<strong>el</strong> mundo los puedes<br />
encontrar replicados en Las Vegas. La<br />
Torre Eiff<strong>el</strong>, <strong>el</strong> Arco d<strong>el</strong> Triunfo, <strong>el</strong><br />
Louvre, <strong>el</strong> Coliseo, <strong>el</strong> David de Migu<strong>el</strong><br />
Áng<strong>el</strong>, los frescos de la Capilla Sixtina…<br />
Cuando digo todos, es todos, ya que<br />
en un mismo día puedes pasear <strong>por</strong><br />
Montmatre, cruzar <strong>el</strong> puente de San Francisco, navegar en góndola, entrar en una pirámide<br />
egipcia o subir al Empire State. Pero eso sí, todos <strong>el</strong>los son de cartón piedra.<br />
Muchos de <strong>el</strong>los son impresionantes, pero sabes que no son de verdad. Aparentes pero<br />
huecos. Las luces los engalanan, pero la sensación de placebo es inevitable.<br />
Como en <strong>el</strong> mito de la caverna de Platón, la capital de las segundas o<strong>por</strong>tunidades, ofrece<br />
a sus visitantes como escenario real unas vagas sombras de lo auténtico, proyectadas en<br />
Eugenio de Andrés | 99
mitad d<strong>el</strong> desierto. Un oasis creado <strong>por</strong> <strong>el</strong> hombre al que muchos estadunidenses, los que<br />
viven en la América profunda, darán <strong>por</strong> bueno para rechazar así la o<strong>por</strong>tunidad de conocer<br />
los mod<strong>el</strong>os auténticos.<br />
Las Vegas tiene una pátina artificial que la recubre y que puede provocar un rechazo inicial<br />
a los visitantes, o incluso impedir que muchos quieran conocerla. Es una capa vistosa, pero<br />
sosa, le falta <strong>el</strong> sabor de lo real, de lo genuino.<br />
Otro ejemplo de fatuo artificio son sus famosas bodas, tan típicas como carentes de valor<br />
fuera de allí. Cómo quien señala en un restaurante los platos para comer, allí puedes <strong>el</strong>egir<br />
en un catálogo si quieres que te case Sinatra, si vas a ir vestida de Marilyn o si <strong>el</strong> mismísimo<br />
Elvis cantará “Love me tender” para finalizar la ceremonia.<br />
Esta pose que muestra la ciudad es muy parecida a la que tratan de proyectar muchos de<br />
los llamados líderes. Gestos políticamente correctos, ademanes para la galería, con los que<br />
aparentemente apoyar un plan de conciliación o impulsar un proyecto de formación.<br />
Palabras, tan bonitas como huecas (“Las personas sois nuestro activo más im<strong>por</strong>tante”,<br />
“Somos una familia”, “Queremos que seáis f<strong>el</strong>ices trabajando aquí”…), con las que arengar a<br />
las masas y que son tan creíbles como las promesas de los políticos en tiempo de <strong>el</strong>ecciones.<br />
Lo no auténtico no atrae. Lo frívolo genera desconfianza. Hay que ser capaz de bucear más<br />
allá de lo superficial para conocer la realidad de las cosas, pero como directivos hay que ser<br />
coherentes, hay que predicar con <strong>el</strong> ejemplo. Las palabras y los hechos deben caminar<br />
juntas. La incoherencia provoca rechazo. Si Las Vegas sólo fueran sus millones de luces no<br />
sería una de las ciudades más visitadas d<strong>el</strong> mundo.<br />
La ciudad d<strong>el</strong> pecado<br />
100 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón<br />
Sin City es <strong>el</strong> segundo nombre de Las<br />
Vegas, <strong>por</strong>que en <strong>el</strong>la se pueden<br />
encontrar todo tipo de vicios, pero eso<br />
sí, de forma ordenada. Mientras en <strong>el</strong><br />
resto d<strong>el</strong> país se prohíbe fumar en la<br />
calle cada vez en más ciudades, aquí<br />
es posible hacerlo allá donde gustes.<br />
Las restricciones horarias de venta de<br />
alcohol no existen, pudiendo beber en
cualquier parte y en cualquier momento, y si encimas juegas, puedes hacerlo gratis hasta<br />
caer rendido.<br />
Prostitución legal <strong>por</strong> doquier, pero que no se note. Publicidad de chicas a domicilio a<br />
mansalva, pero nunca te la entregan si vas con una mujer. Y <strong>por</strong> supuesto juégat<strong>el</strong>o todo, a<br />
todas horas, lo tengas o no.<br />
Se podría pensar que todo esto es debido a que los primeros inversores de Las Vegas fueron<br />
los sindicatos d<strong>el</strong> crimen, de hecho <strong>el</strong> primer casino de la ciudad, <strong>el</strong> Flamingo fue construido<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> gánster Bugsy Sieg<strong>el</strong>, pero en realidad fue la caída d<strong>el</strong> presidente cubano Batista la<br />
que potencio la urbe, ya que todos los empresarios norteamericanos que tenían casinos y<br />
negocios similares fueron expulsados y decidieron asentarse y potenciar la ciudad d<strong>el</strong><br />
pecado.<br />
Es sin duda ejemplo vivo de la doble moral yanqui, capaz de modificar las leyes d<strong>el</strong> Estado<br />
para que todo esto sólo esté permitido en los condados de más de 400.000 habitantes (El<br />
condado de Clark, donde se encuentra Las Vegas, es <strong>el</strong> único d<strong>el</strong> Estado de Nevada que<br />
cumple esta condición).<br />
Parece que en Las Vegas todo vale si es negocio, algo que también ha sido una premisa que<br />
ha prevalecido en <strong>el</strong> mundo empresarial, al menos hasta la crisis. La máxima aspiración de la<br />
mayoría de las empresas ha sido la consecución de los resultados económicos <strong>por</strong> encima<br />
de cualquier otro objetivo. Todo ha valido. Los valores han sido sólo meras banderas de<br />
adorno, mientras a los clientes se les engañaba o a los profesionales se les explotaba. Hoy<br />
en día, parece que podemos estar ante un cambio de tendencia, más <strong>por</strong> obligación que <strong>por</strong><br />
devoción, ya que en un mercado totalmente en transformación (más competencia, nuevos<br />
perfiles de consumidores, más expertos, más unidos e intercomunicados, nuevos canales,<br />
nuevos perfiles de profesionales, un entorno totalmente globalizado…) este enfoque se<br />
queda corto, ya no resulta suficiente. Las prioridades han variado sustantivamente y todos<br />
los stakeholders (plantilla, clientes, accionistas, proveedores…) que rodean a las empresas<br />
tienen expectativas adicionales, exigen nuevas formas de hacer, nuevos com<strong>por</strong>tamientos,<br />
nuevos valores, nuevos fines…<br />
Hay una frase d<strong>el</strong> profesor Javier Fernandez Aguado que me cautiva “No creo en la<br />
afirmación mil veces repetida de que ‘un mundo mejor es posible’. Soy un ferviente creyente,<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> contrario, de la posibilidad de contar con miles de micromundos mejores”. Está claro<br />
que de la situación actual sólo podemos salir haciendo cosas nuevas. Los viejos paradigmas,<br />
Eugenio de Andrés | 101
la búsqueda d<strong>el</strong> dinero <strong>por</strong> <strong>el</strong> dinero, no nos han traído nada bueno, y no van a ser un apoyo<br />
para levantarnos. Necesitamos innovar, ideas frescas, reinventarnos, pero también un estilo<br />
nuevo, una forma diferente de hacer negocios. Necesitamos iniciativas que permitan un<br />
desarrollo económico sostenible y no cortoplacista, capaz de transformar su entorno,<br />
mejorando su micromundo, ofreciendo valor no como retorno, sino como vocación,<br />
entendiendo a las personas como un fin y no cómo un recurso, y desde luego con unos<br />
valores que guíen con mano firme su rumbo.<br />
A la luz d<strong>el</strong> día<br />
Cuando amanece en Las Vegas, la luz d<strong>el</strong><br />
sol muestra una ciudad diferente, con <strong>el</strong><br />
maquillaje corrido, llena de legañas y de<br />
restos de una larga juerga. Edificios que<br />
se ven desnudos con las luces apagadas.<br />
Y al desaparecer la magia queda sólo un<br />
decorado, que a la luz d<strong>el</strong> día se ve más<br />
artificial que nunca. Los casinos siguen<br />
llenos de jugadores, pero con <strong>el</strong><br />
amanecer parecen perder su interés para<br />
transformarse en decadentes ludópatas.<br />
De igual forma la verdadera realidad d<strong>el</strong> capataz se muestra en <strong>el</strong> día a día y no bajo los<br />
focos. Las presentaciones de resultados, las declaraciones para los medios, las reuniones<br />
con clientes... son para los malos jefes la noche de Las Vegas, momentos en que se<br />
esfuerzan <strong>por</strong> enseñar su mejor cara. Pero es en sus actos cotidianos, cuando <strong>el</strong> neón se<br />
apaga, cuando salen a la luz sus verdaderas formas. Jefes que gritan a sus personas, que<br />
las esclavizan, que les roban la creatividad. Mal llamados responsables, que echan la culpa<br />
de sus errores a su equipo, mientras al mismo tiempo castigan duramente los errores de<br />
sus personas.<br />
Una cruda realidad que no le gusta ver a nadie, pero que allí queda cuando baja la marea.<br />
Una triste situación que frena muchas iniciativas empresariales y que convierte las<br />
organizaciones en reinos de taifas gobernados <strong>por</strong> amargados, pero todopoderosos<br />
caciques.<br />
102 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
Más allá d<strong>el</strong> neón, o encontrando las claves d<strong>el</strong> nuevo management<br />
La primera vez que entré en <strong>el</strong> Casino<br />
Venetian, eran más de las doce de la noche.<br />
Estaba cansado <strong>por</strong> <strong>el</strong> viaje, y tras la cena sólo<br />
quería acostarme. Pero mi hermano insistió, y<br />
nos arrastró a su interior, y nada más poner<br />
los pies en él me quede impresionado al ver<br />
que se hacía de día ante mis ojos. Un ci<strong>el</strong>o<br />
azul que parecía enteramente real, unido a<br />
unos canales con sus góndolas y una réplica<br />
espectacular de la plaza de San Marcos me dejaron atónito y pensativo. Quizás había<br />
infravalorado esta ciudad.<br />
Al día siguiente me levante con otra actitud. No dejarme llevar <strong>por</strong> mis prejuicios sobre Las<br />
Vegas y tratar de conocerla. No quedarme en una imagen superficial, sino intentar descubrir<br />
qué se esconde más allá de sus deslumbrantes neones.<br />
Con este nuevo enfoque, día y medio me resultaron muy escasos para hacerlo, pero más<br />
que suficientes para enamorarme de la ciudad, y para prometerme a mí mismo que volvería.<br />
En mi segundo viaje, con tiempo para profundizar y con ganas de hacerlo, descubrí muchos<br />
de sus tesoros ocultos.<br />
Espectáculos únicos como La Revé, poco conocido, pero increíblemente espectacular, muy<br />
<strong>por</strong> encima de muchas de las famosas actuaciones d<strong>el</strong> Circo d<strong>el</strong> Sol. Se realiza en un teatro<br />
creado ad hoc para esta representación,<br />
en cuyo centro hay una piscina circular<br />
que calculo tendrá unos diez o quince<br />
metros de profundidad. Cuenta con un<br />
precioso techo móvil lleno de flores<br />
gigantes, que cuando menos te lo<br />
esperas se retira para descubrirte un<br />
escenario de más de treinta metros de<br />
altura. Un marco inigualable para una<br />
mezcla entre musical, natación<br />
sincronizada y acrobacia.<br />
Eugenio de Andrés | 103
Coreografías imposibles donde los bailarines se sumergen más tiempo d<strong>el</strong> que cualquiera<br />
podría aguantar, o incluso desaparecen bajo <strong>el</strong> agua. Estructuras que emergen de la piscina,<br />
o descienden casi d<strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o, para que los actores puedan bailar, cantar, nadar y a veces saltar<br />
desde alturas de infarto.<br />
Las Vegas también esconde algunos tesoros arquitectónicos, como <strong>el</strong> magnífico Instituto Lou<br />
Ruvo para la Salud Mental diseñado <strong>por</strong> Frank Gehry. Un centro de investigación para<br />
enfermedades como <strong>el</strong> Alzheimer o Parkinson, que se centra en la prevención y la detección<br />
temprana.<br />
El fantástico edificio, muy en la línea d<strong>el</strong><br />
Museo Guggenheim, sorprende al visitante al<br />
descubrirlo escondido entre grandes outlets<br />
y centros comerciales, rompiendo con sus<br />
surrealistas formas la racionalidad de los<br />
edificios que lo rodean.<br />
En esta ciudad, paseándola con ojos curiosos,<br />
mirando bajo su espectacular maquillaje<br />
pude encontrar muchas maravillas, y entre <strong>el</strong>las descubrí algunas de las claves que a mi<br />
forma de ver, deben configurar <strong>el</strong> management d<strong>el</strong> siglo XXI. Vocación de servicio, apertura,<br />
innovación, sana competitividad…, aspectos en los que Las Vegas es sin duda líder en <strong>el</strong><br />
mundo y en los que podría servir de ejemplo para la transformación de muchas<br />
organizaciones.<br />
Un oasis en mitad d<strong>el</strong> desierto<br />
El explorador español Antonio Armijo fue quien bautizó la ciudad, quien al ver como<br />
contrastaban las zonas verdes creadas <strong>por</strong> los manantiales con <strong>el</strong> árido desierto, denominó<br />
a la zona Las Vegas.<br />
Cuando uno llega a <strong>el</strong>la en coche, entiende lo que tuvo que sentir Armijo, ya que en mitad<br />
de un solitario y extenso desierto aparece en <strong>el</strong> horizonte un increíble oasis.<br />
Un contraste tan sorprendente como <strong>el</strong> que nos llamó la atención, al encontrar una flamante<br />
limusina blanca en mitad d<strong>el</strong> desierto rojo de Red Valley. Una perla singular que atrae<br />
104 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
primero al viajero y luego es capaz de<br />
atraparlo con sus encantos. Un respiro para <strong>el</strong><br />
sofocante calor d<strong>el</strong> viaje, que pronto te ayuda<br />
a saciar la sed y te anima a ser tú mismo.<br />
Un oasis que se enfrenta a la naturaleza hostil<br />
que le rodea. Una ciudad que vive <strong>el</strong> sueño<br />
de unos pocos locos, que pensaron que era<br />
posible crear una nueva ciudad en lugar donde no había nada, <strong>por</strong>que nadie quería estar allí.<br />
Esta sensación de refugio y de libertad es la misma que un buen líder pro<strong>por</strong>ciona a las<br />
personas de su equipo. Da igual la organización en la que se encuentre o la situación d<strong>el</strong><br />
mercado donde opere, un buen jefe debe tener las espaldas anchas para poder crear un<br />
entorno de trabajo donde los profesionales que dirige puedan desarrollar de la mejor forma<br />
su tarea, parando la mayor parte de los golpes, dándoles libertad para equivocarse y para<br />
aprender de sus errores, <strong>por</strong>que sólo así podrán desarrollar su creatividad.<br />
Igual que los profesionales se van de los malos jefes, los buenos atraen a los mejores. En los<br />
malos momentos o en las malas empresas, un buen líder es un oasis capaz de sacar lo mejor<br />
de cada una de sus personas aunque todo a su alrededor sea un caos.<br />
Un buen ejemplo de <strong>el</strong>lo lo podemos encontrar en Gregorio Manzano, quien en la<br />
tem<strong>por</strong>ada 2009/2010 siendo entrenador d<strong>el</strong> RCD Mallorca, consiguió que su equipo<br />
estuviera en posiciones de competición europea desde la primera jornada hasta la última,<br />
aun cuando <strong>el</strong> club estaba en la bancarrota, había vendido a todas sus estr<strong>el</strong>las, no pagaba<br />
las nóminas con regularidad y su directiva estaba permanentemente inmersa en escándalos.<br />
En sus propias palabras “En todos los equipos que he entrenado he intentado crear una<br />
dinámica de estabilidad, de confianza y de superación. Intento convencer a los jugadores de<br />
que pueden hacer mucho más de lo que en potencia tienen, lo que les permite crecer en<br />
autoestima y confianza”.<br />
El cliente es lo único<br />
En Las Vegas nada más llegar te sientes im<strong>por</strong>tante. Cientos de miles de personas trabajan<br />
cada día para que los visitantes se sientan <strong>el</strong> centro, para que disfruten, para construir entre<br />
todos la capital d<strong>el</strong> entretenimiento mundial.<br />
Eugenio de Andrés | 105
Una de las atracciones que más me impresionó<br />
de Las Vegas fue la llamada Fremont<br />
Experience. Tuve que ir dos veces para <strong>el</strong>lo,<br />
pero mereció la pena.<br />
La calle Fremont es <strong>el</strong> centro de la zona antigua<br />
de la ciudad, un sitio que todas las guías<br />
recomiendan visitar, aunque a la mayoría se les<br />
olvide mencionar a qué hora debemos hacerlo.<br />
En mi primer viaje fuimos a esa zona para<br />
visitarla y comer en <strong>el</strong> restaurante que ostenta<br />
<strong>el</strong> record Guinness de la hamburguesa con más<br />
calorías d<strong>el</strong> mundo (¡casi 10.000!) y la verdad es<br />
que sólo vimos una calle peatonal, cubierta y<br />
llena de tiendas de suvenires.<br />
Pero la segunda vez fuimos de noche, <strong>por</strong> darle una segunda o<strong>por</strong>tunidad, y la experiencia<br />
fue casi mágica. Paseábamos tranquilos viendo varios conciertos en vivo, cuando de repente,<br />
la ciudad que es conocida <strong>por</strong>que nunca apaga sus luces, se oscureció <strong>por</strong> completo. Todas<br />
las tiendas, los casinos, los bares, apagaron sus luces. Y para nuestra sorpresa, <strong>el</strong> hasta<br />
entonces techo gris que cubría la calle, se convirtió en la mayor pantalla que jamás habíamos<br />
visto. A casi treinta metros d<strong>el</strong> su<strong>el</strong>o una pantalla de más de 450 metros de larga y unos 15<br />
de ancha proyectaba un espectacular vídeo de The Doors. La música invadió la calle desde<br />
cientos de altavoces, y los dependientes de los puestos y de las tienda empezaron a animar<br />
a la gente a cantar y bailar. En un momento, las miles de personas que nos encontrábamos<br />
en la zona peatonal nos vimos inmersos en un improvisado concierto, una experiencia de<br />
luz, música y energía que sin duda no olvidaremos.<br />
En las organizaciones de hoy en día buscamos crear una experiencia diferente que haga que<br />
los clientes nos <strong>el</strong>ijan frente a la competencia, aunque a veces olvidamos que para lograr que<br />
<strong>el</strong> cliente se sienta <strong>el</strong> rey, necesitamos que nuestros profesionales también se sientan<br />
im<strong>por</strong>tantes. Una empresa que lo lleva a la práctica con exc<strong>el</strong>entes resultados es la línea<br />
aérea Southwest Airlines, que se dirige a sus personas en los siguientes términos: “Nos<br />
comprometemos a procurar a nuestros Empleados un entorno de trabajo estable con igual<br />
o<strong>por</strong>tunidad para <strong>el</strong> aprendizaje y <strong>el</strong> crecimiento personal. Promovemos la creatividad y la<br />
106 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
innovación para mejorar la eficacia de Southwest Airlines. Pero sobre todo, a los empleados<br />
se les tratará con la misma atención, respeto y amabilidad dentro de la organización como<br />
se espera que se com<strong>por</strong>ten externamente con cada Cliente de Southwest”.<br />
La llave d<strong>el</strong> éxito hoy en día está en conseguir que la “Pasión <strong>por</strong> las Personas” cale en los<br />
directivos de la organización, tratando a cada persona como nos gustaría que nos tratase<br />
nuestro jefe. Es la única forma de sentar las bases para poder generar experiencias<br />
diferenciales a los clientes.<br />
Para <strong>el</strong>lo necesitamos construir empresas donde prime la sonrisa, <strong>el</strong> mirarse a la cara para<br />
decirse las cosas (buenas y malas), la confianza en <strong>el</strong> otro sin pensar que se estará<br />
“escaqueando”, donde dediquemos tiempo a las personas, a dirigirlas, corregirlas, formarlas,<br />
reconocerlas, donde no digamos “no me vale fulanito” hasta haber puesto realmente toda<br />
nuestra capacidad directiva en aprovechar su potencial, donde nos alegremos de los éxitos<br />
d<strong>el</strong> equipo.<br />
Una gran parte d<strong>el</strong> éxito de las organizaciones se mide <strong>por</strong> la calidad de sus directivos, si<br />
estos consiguen <strong>el</strong> doble compromiso, es decir la “Pasión <strong>por</strong> los Clientes” como<br />
consecuencia de la “Pasión <strong>por</strong> sus Personas”, no habrá quién pare su organización.<br />
Veremos a ver si en las famosas EuroVegas logramos igualar a las de Nevada en este<br />
aspecto, cosa que dudo mucho, ya que en nuestro país la atención al cliente, aun siendo un<br />
país eminentemente de servicios, deja mucho, mucho que desear.<br />
La ciudad de todos<br />
Una de cualidades de Las Vegas que más me atrae es su capacidad para lograr que nunca<br />
te sientas fuera de lugar. Es una ciudad que te acoge y te acepta tal y como eres, tanto si<br />
eres negro, blanco, esquimal, de New York o d<strong>el</strong> pueblo más perdido China. Es un crisol<br />
multicultural, una mezcla increíble de razas, culturas y niv<strong>el</strong>es económicos.<br />
Desgraciadamente, a mi me sorprende todavía, muy gratamente, cuando veo entornos<br />
donde puedes encontrar gente de todas las razas en todos los niv<strong>el</strong>es sociales.<br />
En Las Vegas todos tienen hueco. Eso te desinhibe, hace que te com<strong>por</strong>tes con naturalidad,<br />
que disfrutes sin prejuicios tontos, sin pensar en <strong>el</strong> qué dirán. Esta foto la “robé” en frente de<br />
la réplica de la Estatua de la Libertad d<strong>el</strong> Casino “New York, New York” <strong>por</strong>que me encantó.<br />
Eugenio de Andrés | 107
De pronto, mientras paseábamos, un grupo de cheerleaders que visitaban la ciudad<br />
decidieron hacer algunas de las figuras que utilizan para animar a su equipo en mitad de la<br />
calle para tomarse una foto diferente. Ellos se llevaron<br />
la foto, pero a mí me regalaron un recuerdo genial,<br />
una muestra de espontaneidad, y de la libertad que<br />
ofrece esta ciudad a sus visitantes.<br />
En las organizaciones de hoy necesitamos ser capaces<br />
de crear espacios a imagen y semejanza de Las Vegas,<br />
donde la diversidad se desarrolle plenamente y se<br />
convierta en un valor para la organización.<br />
Desgraciadamente la mayoría de las empresas se<br />
encuentran en las antípodas. No sólo rechazan a la<br />
gente de otras razas, sino que etiquetan a la gente<br />
veterana como obsoleta y se prejubila sin miramientos<br />
incluso a gente que no ha llegado a cumplir los<br />
cincuenta, a los jóvenes se les tacha de inexpertos, o a las mujeres como poco<br />
comprometidas <strong>por</strong> tener la osadía de quedarse embarazadas. Con este marco, desde<br />
luego, de inclusión de las personas con discapacidad ni hablamos.<br />
¿Por qué nos empeñamos en destacar las cosas que una persona no puede hacer en lugar<br />
de poner <strong>el</strong> foco en su talento? Esta forma de excluir la diferencia, crea organizaciones<br />
monolíticas que no son capaces de comprender un mundo tan poliédrico como <strong>el</strong> actual.<br />
Hoy las empresas tienen un solo camino para recuperar su competitividad, <strong>el</strong> de la<br />
innovación, y precisamente la diversidad es <strong>el</strong> combustible que la alimenta.<br />
Necesitamos empresas abiertas que busquen profesionales con capacidades suficientes para<br />
hacer su trabajo, sin tener en cuenta ningún otro aspecto. Entornos que generen confianza<br />
a sus personas, para que estas puedan poner todo su talento al servicio de la compañía.<br />
La ciudad mutante<br />
Las Vegas es una ciudad dinámica y viva. Cada vez que la visitas encuentras cosas nuevas.<br />
Por un lado siempre hay nuevos espectáculos, pero incluso los artistas fijos de la ciudad d<strong>el</strong><br />
entretenimiento, como David Copperfi<strong>el</strong>d o C<strong>el</strong>ine Dion, cada poco tiempo renuevan sus<br />
108 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
actuaciones completamente. En otra línea, los casinos están en permanente reinveción.<br />
El emblemático B<strong>el</strong>lagio cada tem<strong>por</strong>ada cambia <strong>por</strong> completo su lobby, para sorprender a<br />
sus visitantes y crear una de las visitas<br />
imprescindibles de la urbe. La primera vez que<br />
fuimos, nos encontramos la recreación de un<br />
jardín de enormes pro<strong>por</strong>ciones cuya única<br />
finalidad, era provocar en <strong>el</strong> espectador la<br />
sensación de haber encogido. En mi segunda<br />
visita, <strong>el</strong> casino rendía un homenaje a Holanda<br />
exponiendo más de cien especies diferentes de<br />
tulipanes.<br />
Lo más nuevo siempre está en Las Vegas. La última tecnología, las últimas innovaciones, las<br />
marcas más cool d<strong>el</strong> momento, los artistas más actuales. La ciudad siempre es nueva,<br />
siempre es diferente, nunca se acomoda, siempre se adapta para ofrecer al visitante un<br />
recuerdo diferente cada vez.<br />
¡Qué ejemplo de estrategia empresarial más aplicable hoy en día a nuestras organizaciones!<br />
Sorprendentemente, en un momento donde todo cambia, con un mercado en ebullición, un<br />
panorama financiero difícil de predecir, con las redes sociales cambiando las reglas de juego,<br />
la mayoría de las organizaciones se aferran a su tradicional forma de hacer y rehúsan<br />
cambiar.<br />
En cualquier entorno, tanto <strong>el</strong> natural como <strong>el</strong> empresarial, las especies que han sobrevivido<br />
no han sido las más grandes (los diplodocus desaparecieron y Lehman Brothers también), ni<br />
las más fuertes (De la Metro Goldyn Mayer, <strong>el</strong> mítico estudio de Hollywood, sólo queda <strong>el</strong><br />
rugido d<strong>el</strong> león, y d<strong>el</strong> tiranosaurio su esqu<strong>el</strong>eto en un museo), sólo las especies que se han<br />
adaptado y han abrazo <strong>el</strong> cambio han sido capaces de seguir ad<strong>el</strong>ante (Los insectos, los<br />
tiburones o Mercadona son buenos ejemplos de <strong>el</strong>lo). Muchas organizaciones no quisieron,<br />
o no supieron, ver que <strong>el</strong> cambio iba con <strong>el</strong>las, como <strong>por</strong> ejemplo <strong>el</strong> sector de las<br />
enciclopedias o <strong>el</strong> de las p<strong>el</strong>ículas fotográficas cuando apareció Internet, en ambos casos dio<br />
igual si las empresas eran grandes o pequeñas, competitivas o no, prácticamente todas<br />
desaparecieron <strong>por</strong> no ser capaces de evolucionar.<br />
Decía Heráclito que lo único que permanece es <strong>el</strong> cambio. Yo no sé si es lo único, pero está<br />
claro que <strong>el</strong> nuevo escenario se basa en <strong>el</strong> movimiento, <strong>por</strong> lo que pensar en <strong>el</strong> cambio como<br />
Eugenio de Andrés | 109
algo puntual ya es un error en sí mismo. El entorno es cambiante, no lo está, y lo va a ser de<br />
forma sostenible durante mucho tiempo, <strong>por</strong> lo que hay que acostumbrarse a <strong>el</strong>lo y<br />
desarrollar habilidades y actitudes que nos permitan jugar de forma competitiva en este<br />
nuevo tablero: flexibilidad, aprendizaje continuo, proactividad y búsqueda de nuevas formas<br />
de hacer.<br />
Hagan juego<br />
Como contaba antes, en Las Vegas todo <strong>el</strong> mundo tiene cabida, todo <strong>el</strong> mundo puede jugar<br />
a lo que quiera, a las máquinas, al póker, a la ruleta o al black Jack. Todo <strong>el</strong> mundo puede<br />
participar, pero no todo <strong>el</strong> mundo obtiene lo mismo. Lo hacen creando diferentes entornos<br />
para las diferentes personas, máquinas tragaperras a 1 céntimo la tirada y otras a 100$,<br />
mesas de Texas Hold’em con un límite mínimo de 30$ y otras con un mínimo de 1000$. En<br />
cualquiera de <strong>el</strong>las todo lo que bebas es gratis, pero quien más arriesga más gana. Todo <strong>el</strong><br />
mundo puede jugar, todo <strong>el</strong> mundo puede ganar y todo <strong>el</strong> mundo recibe un buen servicio,<br />
pero quien más a<strong>por</strong>ta, más puede ganar.<br />
Igualmente, las organizaciones deben ser lugares donde todos los profesionales tengan las<br />
mismas posibilidades de desarrollarse, pero al mismo tiempo, deben establecer mecanismos<br />
que impidan que dé igual hacer las cosas<br />
bien que hacerlas mal, <strong>por</strong>que hacerlas mal<br />
es siempre mucho más fácil y cómodo. Si en<br />
nuestras empresas seguimos sin discriminar,<br />
de forma positiva con incentivos, y de forma<br />
negativa con salidas, a nuestras personas es<br />
muy difícil que logremos dar un salto<br />
cualitativo a nuestra productividad.<br />
Por esta razón, creo que las organizaciones<br />
deben invertir en despidos. Sé que decir esto en esta época de recesión puede sonar extraño<br />
e irresponsable, pero si lo piensas un momento verás como tengo razón. Las empresas<br />
deberían tener una partida en su presupuesto dedicada a echar a los malos profesionales,<br />
para dejar estupendos puestos de trabajo libres para otras magníficas personas que están<br />
deseando poder trabajar y demostrar su valía. Estoy convencido que esta sería una práctica<br />
muy productiva para las compañías, muy instructiva para <strong>el</strong> mercado laboral, y terriblemente<br />
saludable para cualquier país, y en especial para <strong>el</strong> nuestro.<br />
110 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
Basta ya de empresas en la que se oiga la triste cantin<strong>el</strong>a “da igual… si aquí, salvo que metas<br />
la mano en la caja, no se echa a nadie”. Dejemos de prejubilar sin ton ni son, y desarrollemos<br />
mod<strong>el</strong>os de objetivación que nos permitan diferenciar a los buenos de los malos. Seamos<br />
objetivos y ecuánimes, apostemos <strong>por</strong> las personas, demos segundas o<strong>por</strong>tunidades, pero<br />
también atrevámonos a tomar decisiones. No aparquemos a más gente, no toleremos a más<br />
malos profesionales. ¡Echémosles! ¡Demostremos de una vez <strong>por</strong> todas que en las buenas<br />
empresas no tiene cabida cualquiera!<br />
Asumamos nuestra responsabilidad y hagámoslo <strong>por</strong> nuestras compañías, <strong>por</strong> los buenos<br />
profesionales y <strong>por</strong> la gran cantidad de talento que está sin proyecto buscando una<br />
o<strong>por</strong>tunidad.<br />
Lo que pasa en Las Vegas se queda en YouTube<br />
Antes de la era 2.0 <strong>el</strong> dicho “Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas” representaba<br />
la idea de confidencialidad, de privacidad, de que en la ciudad d<strong>el</strong> pecado podías hacer lo<br />
que quisieras sin consecuencias. Las cosas han cambiado y las redes sociales, con sus nuevas<br />
reglas han transformado también este icono americano. Desde la aparición de las redes<br />
sociales miles de videos y fotos han llenado Youtube, Facebook y Twitter haciendo públicas<br />
borracheras, infid<strong>el</strong>idades e indiscreciones. Muchas han provocado risas, otras han roto<br />
familias. Muchas las han subido los interesados, pero la mayoría han sido hechas públicas<br />
<strong>por</strong> espectadores anónimos que han decidido compartir lo que <strong>el</strong>los estaban viviendo. Lejos<br />
han quedado las bodas en secreto, las juergas sin consecuencias o <strong>el</strong> coto privado de los<br />
famosos. La impunidad de Las Vegas ha sido<br />
derrotada <strong>por</strong> la nueva generación de Internet.<br />
Al igual que a Las Vegas, la web 2.0 ha<br />
pillado <strong>por</strong> sorpresa a las organizaciones.<br />
Muchas dicen que están, pero pocas son las<br />
que les sacan provecho. Muchas hablan de<br />
las herramientas que han comprando e<br />
instalado para <strong>el</strong> uso de sus profesionales,<br />
pero casi se pueden contar con los dedos de<br />
las manos las que son capaces de integrar<br />
con éxito entornos colaborativos dentro de<br />
sus paredes.<br />
Eugenio de Andrés | 111
Una de las mayores revoluciones que está provocando <strong>el</strong> mundo 2.0 en las organizaciones<br />
es la muerte d<strong>el</strong> control. En la era 1.0 las empresas controlaban, o al menos podían<br />
intentarlo, todo lo que se hablaba públicamente de su marca, lo que ocurría en Internet, lo<br />
que los profesionales decían sobre la compañía, etc. Cuando alguien alzaba una voz<br />
discordante, lanzaban a sus Departamentos Legales al grito de “¡A <strong>por</strong> <strong>el</strong>los!” sofocando así<br />
casi cualquier agresión, ya fuera un artículo insidioso, una publicidad comparativa o un<br />
manifiesto sindical.<br />
El social media ha acabado con estas prácticas, ya que ahora lanzar un ataque legal contra<br />
un blog o un grupo de una red social es una acción de muy dudosos éxito, además de<br />
costosísima, pero sobre todo ha asesinado la cultura d<strong>el</strong> control. El 2.0 ha abierto la caja de<br />
Pandora, liberando <strong>el</strong> control de todas las marcas, y <strong>por</strong> qué no decirlo, su propiedad. Hoy<br />
cualquier persona puede hablar bien, mal o mediopensionista de una marca comercial, de<br />
una empresa o de una persona. Ya no podemos controlar lo que se habla de nosotros,<br />
incluso muchas veces lo que dice la propia empresa tiene menos impacto que otras voces 2.0.<br />
Ante este nuevo escenario, más d<strong>el</strong> 70% de las organizaciones prohíben <strong>el</strong> acceso a sus<br />
profesionales a las redes sociales desde los ordenadores cor<strong>por</strong>ativos. Algo absurdo en sí<br />
mismo, ya que la gran mayoría de <strong>el</strong>los pueden acceder a <strong>el</strong>las desde sus t<strong>el</strong>éfonos móviles,<br />
pero es un claro hecho que demuestra <strong>el</strong> miedo a la conversación que existe en las<br />
empresas. ¿Por qué las organizaciones tienen tanto miedo a escuchar las opiniones de sus<br />
personas? ¿Tanto mina <strong>el</strong> liderazgo de un proyecto que la gente pueda tener opiniones<br />
diferentes?<br />
A mi modo de ver, este miedo a la conversación no es más que <strong>el</strong> síntoma de una<br />
enfermedad mucho más grave y arraigada en las organizaciones. Una enfermedad que<br />
podríamos llamar bilingüismo empresarial. Un bilingüismo entre palabras y<br />
com<strong>por</strong>tamientos. Una falta profunda de coherencia entre lo que se predica y lo que se vive.<br />
Una contradicción brutal entre la transparencia y la censura, entre la libertad y la represalia,<br />
entre la imagen y <strong>el</strong> miedo.<br />
La web 2.0 es una revolución social sin precedentes que va a hacer tambalear muchos<br />
cimientos de nuestra sociedad, de nuestras empresas y de muchos de nuestros arcaicos<br />
directivos. Tendríamos que dejar de tener miedo a poderosas herramientas de gestión como<br />
la conversación, y temer bastante más a las consecuencias de no incor<strong>por</strong>ar en las<br />
organizaciones los valores 2.0.<br />
112 | Las Vegas, más allá d<strong>el</strong> neón
De hecho, en Las Vegas hoy en día todos los casinos, las tiendas y los espectáculos<br />
incor<strong>por</strong>an sus coordenadas en las redes sociales para interactuar con sus clientes. Quizás<br />
deberíamos aprender también de cómo esta singular ciudad se está adaptando y está<br />
integrando también esta tendencia imparable, <strong>por</strong>que sin duda Las Vegas es una ciudad que<br />
sabe siempre encontrar <strong>el</strong> camino d<strong>el</strong> éxito.<br />
Eugenio de Andrés | 113
Javier Fernández Aguado<br />
Biografía de un viajero impenitente<br />
Javier Fernández Aguado nació en Madrid en 1961. Es <strong>el</strong> único europeo contem<strong>por</strong>áneo<br />
sobre <strong>el</strong> que se ha realizado un Symposium para analizar su pensamiento. Se c<strong>el</strong>ebró <strong>el</strong> 25<br />
de febrero de 2010, en Madrid. Asistieron más de 600 profesionales llegados de doce países<br />
de Europa y América. Por una vez, la tradicional envidia española fue sustituida <strong>por</strong> la<br />
emulación.<br />
La existencia de Fernández Aguado está centrada, desde hace tres lustros, en procurar<br />
mejorar las organizaciones que acuden a sus servicios de asesoramiento y formación. En<br />
muchas ocasiones, empleando alguno de los seis mod<strong>el</strong>os de gestión que ha creado:<br />
Gestión de lo Imperfecto, Patologías organizativas, Fe<strong>el</strong>ings Management, Will Management,<br />
Dirección <strong>por</strong> Hábitos y Liderar en la Incertidumbre.<br />
Desde que en 1979 abandonase su Madrid natal hasta la actualidad, cuando, de nuevo,<br />
como él dice “tiene la ropa en la capital de España”, ha recorrido <strong>por</strong> motivos profesionales<br />
más de treinta países de cuatro continentes. Desde Filipinas a Ecuador, desde Estados Unidos<br />
a Chile, desde Italia a Estonia…, los cincuenta años de Fernández Aguado han estado llenos<br />
de trabajo, de mucho trabajo. Primero como estudioso –culminó dos doctorados, uno en<br />
economía (premio Nacional J.A. Artigas de Ciencias Sociales) y otro en filosofía-, luego como<br />
directivo de una transnacional, posteriormente como empresario, y desde 1997 como<br />
Biografía | Javier Fernández Aguado | 115
hombre de confianza y asesor de referencia de numerosos directores generales de muchas<br />
partes d<strong>el</strong> mundo.<br />
Vivió <strong>el</strong> black out en Nueva York, pero también estuvo a punto de sufrir un accidente de<br />
aviación mientras sobrevolaba los Andes. Ha navegado <strong>por</strong> la bahía de Halong, <strong>por</strong> <strong>el</strong><br />
Báltico o en <strong>el</strong> Mar de Cortés. Fue, sin embargo, una inopinada salida de una autopista<br />
francesa, cuando <strong>el</strong> coche en <strong>el</strong> que iba de acompañante, camino de Bélgica, circulaba al<br />
máximo permitido, lo que le llevó a estar meses prostrado en una cama en sus años<br />
universitarios. Aprovechó para seguir estudiando, quizá su principal afición.<br />
Investigador empedernido, cada vez que se propone conocer un tema, lo procura en<br />
profundidad. Ha narrado que en buena medida <strong>el</strong> motivo de su irreprimible studiositas fue<br />
una reflexión de su padre, <strong>el</strong> profesor Enrique Fernández Peña (socio de Pricewaterhouse y<br />
catedrático en la Universidad Complutense). Le animó su progenitor a fundamentar siempre<br />
bien sus opiniones. Y vaya si lo ha hecho.<br />
La Grecia y Roma clásicas, la Guerra de España, la Revolución Francesa, la Edad Media,<br />
Egipto, la orden Templaria, las Cruzadas, la Alemania nazi, y muchos más son temas en los<br />
que ha llegado a convertirse en un experto de referencia.<br />
Amigo de sus amigos, ha recorrido cientos de kilómetros para visitar a uno que lo necesitaba,<br />
o modificado planes más placenteros para acompañar a otro en un hospital, o dedicado<br />
innumerables horas a quien necesitaba ser escuchado…<br />
El objetivo en su existencia es procurar que un lugar sea algo mejor cuando <strong>el</strong> haya pasado<br />
<strong>por</strong> allí que antes de que llegara.<br />
Audaz en sus decisiones, en varias ocasiones ha emprendido caminos difíciles en lo vital o<br />
en lo profesional en pro de su libertad y en defensa de su conciencia.<br />
Su f<strong>el</strong>icidad es la suma de varias de sus pasiones: <strong>por</strong> su esposa Marta y <strong>por</strong> sus hijos, Enrique<br />
y Sofía; <strong>por</strong> sus numerosos amigos, con los que comparte conversación siempre que le<br />
resulta posible; <strong>por</strong> la lectura y <strong>el</strong> estudio; <strong>por</strong> la escritura: ha publicado más de treinta libros<br />
en solitario y otros tantos en colaboración. Bastantes -1010 consejos para un emprendedor,<br />
La soledad d<strong>el</strong> directivo, Patologías en las organizaciones, o Roma, Escu<strong>el</strong>a de directivos- son<br />
obras de referencia para millares de directivos en muchos países.<br />
116 | Biografía
Se le ha calificado de maestro de maestros, de mayor experto de lengua hispana en gobierno<br />
de personas y organizaciones, de adalid de la Escu<strong>el</strong>a Española de Management, etc. Esas<br />
alabanzas no le llevan ni a perder la cabeza ni a descuidar su trato afable con quienes le<br />
rodean.<br />
Las no pocas dificultades que de diversa índole ha debido afrontar –y que conocen sólo sus<br />
más allegados- le han tornado más pausado y reflexivo que en sus años mozos.<br />
Su principal mod<strong>el</strong>o en lo personal sigue siendo su padre.<br />
Trabajador incansable y riguroso, parece transformarse en las conferencias y seminarios en<br />
los que interviene, pues de repente aparece un profundo sentido d<strong>el</strong> humor que emb<strong>el</strong>esa<br />
a los asistentes.<br />
Cree que frente al falso epitafio ‘perdone, señora, que no me levante’, <strong>el</strong> peor que podría<br />
escribirse sería: ‘podría haber sido’. De no cambiar las cosas, no será ése, desde luego, <strong>el</strong> que<br />
figure en su losa. Más bien podría ser: ‘amó a su familia, quiso a sus amigos, respondió a su<br />
conciencia y esperó en Dios’.<br />
Bibliografía<br />
Obras disponibles de Javier Fernández Aguado<br />
Son muchos más los libros y ensayos que se han escrito sobre Fernández Aguado de los que<br />
él mismo ha escrito. Se ofrece aquí una brevísima s<strong>el</strong>ección de ambos grupos:<br />
Individuales<br />
• (2009): Dirigir personas en la empresa. Enfoque conceptual y aplicaciones prácticas,<br />
Pirámide, 3ª edición.<br />
• (2012): 1010 Consejos para un emprendedor, LID, 7ª edición.<br />
• (2001): Dirección <strong>por</strong> Valores, AECA.<br />
• (2002): Dirigir y motivar equipos. Claves para un buen gobierno, Ari<strong>el</strong>.<br />
• (2006): Fundamentos de organización de empresas. Breve historia d<strong>el</strong> Management, Narcea.<br />
• (2009): Management a través d<strong>el</strong> cine, Wolters Kluwer.<br />
• (2012): Roma, escu<strong>el</strong>a de directivos, LID.<br />
Javier Fernández Aguado | 117
Colectivas<br />
• (2011): La soledad d<strong>el</strong> directivo, LID, 6ª edición.<br />
• (2007): Patologías en las organizaciones, LID, 2ª edición.<br />
• (2012): La sociedad que no amaba a las mujeres, LID<br />
Otros libros<br />
• (2009): Versión con introducción y notas de Ética a Nicómaco, de Aristót<strong>el</strong>es, CIE Dossat<br />
2000.<br />
Una breve s<strong>el</strong>ección de Trabajos sobre su Pensamiento<br />
• AA.VV. (2006): En busca d<strong>el</strong> compromiso. Cómo comprometer a las personas con <strong>el</strong> proyecto<br />
empresarial, Almuzara.<br />
• AGUILAR, J. (2007): “Javier Fernández Aguado, <strong>el</strong> Peter Drucker español”, en MANAGEMENT<br />
TODAY, febrero, pp. 26-28.<br />
• ALCAIDE, F. (2006): Who’s who en <strong>el</strong> Management español, <strong>Interban</strong> <strong>Network</strong>.<br />
• ALCALÁ, M. A. (2002): De la Dirección <strong>por</strong> Valores a la Dirección <strong>por</strong> Hábitos, D<strong>el</strong>oitte.<br />
(Versión en inglés publicada <strong>por</strong> la Asociación Internacional de Estudios sobre<br />
Management-Asiema, en 2004).<br />
• ANDREU, J. (2007): Forjadores de líderes, LID.<br />
• ARMAS DE GONZÁLEZ, L. (2006): “El aspecto antropológico en las teorías administrativas”,<br />
en Humanismo Empresarial, Universidad d<strong>el</strong> Istmo (Guatemala), pp. 11-35.<br />
• ARMUELLES, R. (2011): “El management español visto desde Centroamérica”, en Manager<br />
Business Magazine, noviembre.<br />
• ARROYO, E. (2011): “El Management español visto desde EE.UU.”, en Manager Business<br />
Magazine, abril/junio, pp. 14-20.<br />
• BENAVIDES, M. F., GÓMEZ, G., OCHOA, J.R., SÁNCHEZ, G. y UGALDE, L. (2009): El esquema<br />
humanista: una a<strong>por</strong>tación para crear empresas con alma, Tesis fin de Master, MBA en<br />
Liderazgo Estratégico, Fundación Carolina, junio.<br />
• BICOCCAM, M. y OLÁIZ, P. (2007): “Mod<strong>el</strong>os innovadores en <strong>el</strong> Management Español”, en<br />
Massnegocios, noviembre.<br />
• CARAZO, J.A. (2010): “I Symposium Internacional sobre <strong>el</strong> pensamiento de Javier Fernández<br />
Aguado, un punto de partida para <strong>el</strong> pensamiento español”, en Libro sobre <strong>el</strong> I Symposium<br />
Internacional sobre <strong>el</strong> pensamiento de Javier Fernández Aguado<br />
118 | Biografía
• COUSELO, C. (2006): “Gestión de lo imperfecto: Satisfacción y expectativas”, en Executive<br />
Exc<strong>el</strong>lence, enero.<br />
• DE ANDRÉS, E. y DÍEZ, J.; (2008): “Cómo sanar la esterilidad organizacional”, en Capital<br />
Humano, noviembre pp. 34-35.<br />
• DÍAZ, S. y GARCÍA, M. (2006): Dirección <strong>por</strong> Hábitos. Un mod<strong>el</strong>o de transformación, Élogos.<br />
• DÍAZ, S. y GARCÍA, M. (2008): Escu<strong>el</strong>a de desarrollo de hábitos. Vencer las rutinas para<br />
conseguir hábitos directivos saludables, Díaz de Santos.<br />
• DIEZ, J.M. y PRIMO, D. (2008): “Patologías organizativas: un mod<strong>el</strong>o de diagnóstico”, en<br />
Observatorio inmobiliario, pp. 34-38.<br />
• DÍEZ, J.M. y DE ANDRÉS, E. (2008): “Cómo sanar la depresión organizacional”, en Capital<br />
Humano, mayo, pp. 110-112.<br />
• DUARTE, L. (2004): La Dirección <strong>por</strong> Hábitos. Una propuesta para su medición, Caja Madrid.<br />
• FANDOS, P. (2008): Un consejo: envíe la empresa al psicólogo, Cámara oficial de Comercio,<br />
Industria y Navegación de Las Palmas.<br />
• FERNÁNDEZ-GALIANO, B. (2009): ¿Quién es quién en Top Ten Speakers Spain?, Aranzadi-<br />
Thomson Reuters.<br />
• GARCÍA MAROTO, A. (2006): “Gestión de lo imperfecto y encuestas laborales”, en Executive<br />
Exc<strong>el</strong>lence, enero.<br />
• GARCÍA, I. (2009): “La salud en la empresa”, en Negocio, p. 30<br />
• GARCÍA RUIZ, J.L. (2003): Grandes creadores en la historia d<strong>el</strong> Management, Ari<strong>el</strong>.<br />
• HILLIER-FRY, C. (2006): “Will Management: Gestionar <strong>el</strong> compromiso de un mundo<br />
imperfecto”, en Executive Exc<strong>el</strong>lence, enero.<br />
• HUETE, L. M. (2005): Introducción a la Historia breve <strong>el</strong> Management, Narcea.<br />
• LACOSTA, J.R. y AGUILAR, J. (2009): Liderazgo humanista y de servicio, Foro Europeo.<br />
• LEAL, R. (2007): “Gestión de lo Imperfecto, innovador mod<strong>el</strong>o de diagnóstico empresarial”,<br />
en Management Today, marzo, pp. 29-31.<br />
• LEAL, R. (2008): Fe<strong>el</strong>ings Management. Novedades Europeas para un Management más<br />
humano, Experienci@s.<br />
• LOZANO, J. (2010): “Hacia un nuevo mod<strong>el</strong>o mundial en la dirección de personas”, en<br />
Arearh.com<br />
• MOLINERO, L. (2009): Una nueva dirección. La a<strong>por</strong>tación de la mujer a las organizaciones<br />
exc<strong>el</strong>entes, Ágathos.<br />
• MOLINERO, L. (2009): La fuerza de las mujeres. Influir mejor que mandar, Crecento.<br />
• MONTAÑÉS, P. (2010): “Elogio de los grandes atrevidos”, en Libro sobre <strong>el</strong> I Symposium<br />
Internacional sobre <strong>el</strong> pensamiento de Javier Fernández Aguado<br />
• MORENO, C. M. (2008): “Forjadores de líderes. Catorce expertos”, en Capital Humano,<br />
enero, pp. 152-3.<br />
Javier Fernández Aguado | 119
• NOBOA, E. (2008): “D<strong>el</strong> ¿<strong>por</strong> qué no te callas? Al ¿<strong>por</strong> qué no sigues?”. Conferenciantes con<br />
contenido”, en Revista de Finanzas y Banca, marzo.<br />
• NOBOA, E. (2008): “Motivación e ilusión en <strong>el</strong> sector público”, Cambios, enero.<br />
• OLÁIZ, P. (2007): “El management español visto desde Argentina”, en Executive Exc<strong>el</strong>lence,<br />
junio.<br />
• OSET, J. (2008): “Fe<strong>el</strong>ings Management: cómo a<strong>por</strong>tar valor a la organización a través de la<br />
gestión de los sentimientos colectivos”, Revista de la Red de Expertos Iberoamericanos en<br />
Gestión Pública, nº 3, Segundo semestre.<br />
• OSET, J. (2009): “Fe<strong>el</strong>ings Management: cómo a<strong>por</strong>tar valor a la organización, la gestión de<br />
los sentimientos colectivos”, en AGUILAR, J. y LACOSTA, J.R., Liderazgo humanista y de servicio.<br />
• PAMOS, A. (2008): En clave de talento, LID Editorial.<br />
• PANIZO, M. (2008): “Talento en estado puro”, en Almería Hoy, 2 de diciembre, 21.<br />
• PRIMO, D. (2009): “Organizaciones sanas”, en AGUILAR, J. y LACOSTA, J.R., Liderazgo<br />
humanista y de servicio.<br />
• PUNSET, E. (2008): “Gestionar las imperfecciones como única alternativa a la supervivencia<br />
de las organizaciones”, Acesinformatiu, monográfico Gestió de la imperfecció, diciembre,<br />
pp. 4-9.<br />
• QUESADA, S. (2005): i-Management, MindValue.<br />
• ROMERO, S. (2007): “Las enfermedades que acechan a las organizaciones”, en<br />
Ideas&Negocios, diciembre, pp. 66-70.<br />
• SAÉNZ, M.T. (2010): “La fuerza de una idea”, en Observatorio de RR.HH., marzo, p. 3<br />
(editorial).<br />
• SMITH, CR. (2012): “El Arte de crecer”, en Boletín Asociación Española de Marketing<br />
• SMITH, CR. (2012): “Branding et Anima”, en Revista de Marketing y Ventas, febrero<br />
• SUEIRO, E. (2010): “Comunicagement. Terapias de comunicación para patologías en las<br />
organizaciones”, en Revista de Comunicación, octubre de 2010, pp. 38-43.<br />
• SUEIRO, E. (2012): “Pienso, luego dirijo… si escucho”, en Ejecutivo.es<br />
• TATUM (2009): El estado de salud de la empresa en España, Tatum.<br />
• URARTE, M. (2009): “Patologías en las organizaciones”, en Revista AEDIPE Cataluña, pp. 16-18.<br />
• URARTE, M. (2008): “Patologíes en les organitzacions”, en Acesinformatiu, monográfico<br />
Gestió de la imperfecció, diciembre, pp. 31-35.<br />
• VALENCIA SÁNCHEZ, A. I. (2007): Dirección <strong>por</strong> Hábitos. De las palabras a los hechos,<br />
tesina, Universidad Carlos III de Madrid.<br />
• VILALLONGA, M. (2004): “25 años de Management en España”, en Nueva Revista, abril.<br />
• VILALLONGA, M. (2005): “El pensamiento de Javier Fernández Aguado”, en CEDE Magazine,<br />
octubre.<br />
120 | Biografía | Javier Fernández Aguado
Javier Fernández Aguado<br />
Un viaje intercontinental hacia uno<br />
mismo<br />
Agustín de Hipona aseguraba en plena transición d<strong>el</strong> siglo IV al V, los complejos tiempos en<br />
los que le tocó vivir, que muchas personas viajan de forma obsesiva y olvidan <strong>el</strong> más<br />
im<strong>por</strong>tante de los recorridos: <strong>el</strong> que lleva al interior de uno mismo. Atendiendo a la<br />
sugerencia de tan célebre pensador, he procurado, a lo largo de los numerosos viajes que<br />
he realizado <strong>por</strong> múltiples países de Europa, África, América y Asia seguir esa enseñanza. En<br />
realidad, he pretendido una fusión, procurando que cualquiera de mis viajes fuese a la vez<br />
e indisolublemente un viaje hacia mí mismo. En ese recorrido no han faltado encuentros con<br />
lugares y personas que han resultado extraordinarios espejos para <strong>el</strong> autoconocimiento, y<br />
también para comprender mejor las organizaciones en las que <strong>el</strong> hombre trabaja. Fruto de<br />
este viaje de miles de kilómetros es <strong>el</strong> descubrimiento de que la solución de muchos<br />
problemas estaba cerca. En concreto, en <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o antropomórfico de las organizaciones.<br />
Es decir, en entender las estructuras que <strong>el</strong> hombre crea bajo <strong>el</strong> paradigma de la persona<br />
humana.<br />
En este viaje intercontinental me detengo en algunas de las ciudades que más me han<br />
marcado. En todos los casos he procurado no ser un turista –quien viaje para ver cosas que<br />
ya ha decidido-, sino un aventurero; quien marcha de un lugar a otro para descubrir nuevos<br />
mundos.<br />
Nueva York: <strong>el</strong> descubrimiento de lo imperfecto<br />
Aterrizar en <strong>el</strong> JFK es una experiencia inolvidable. No es mi primer viaje a EE.UU., pero en<br />
otras ocasiones había entrado en <strong>el</strong> país <strong>por</strong> otros aeropuertos: Miami, Chicago, Filad<strong>el</strong>fia…<br />
La majestuosidad d<strong>el</strong> aeródromo se ve confirmada <strong>por</strong> la multiculturalidad que se percibe<br />
122 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo | Javier Fernández Aguado
desde <strong>el</strong> desembarque. Al llegar a la aduana, verifico de nuevo una de las primeras<br />
imperfecciones de este extraordinario país: con excepciones, los agentes que se encargan de<br />
filtrar a los recién llegados no son siempre cordiales. Olvidan que no hay una segunda<br />
o<strong>por</strong>tunidad de generar una primera buena impresión. Las obsoletas preguntas de los<br />
documentos que ha sido preciso cumplimentar en <strong>el</strong> avión se ven desafortunadamente<br />
confirmadas <strong>por</strong> la actitud de desconfianza, y desde luego no de cordialidad, de quienes<br />
deberían ofrecer una visión mucho más receptiva a los recién aterrizados.<br />
En esa ocasión he decidido alquilar un coche, pues son múltiples los destinos a los que<br />
tendré que trasladarme estos días, comenzando <strong>por</strong> un primer recorrido hasta New Roch<strong>el</strong>le,<br />
urbanización al norte de la ciudad en la que me alojaré.<br />
Las indicaciones que me pro<strong>por</strong>cionan en <strong>el</strong> rent-a-car no son precisas. Allí están para<br />
despachar coches de calidad pero con rapidez, nada de perder <strong>el</strong> tiempo con un despistado<br />
que se apresta a introducirse en <strong>el</strong> maremágnum d<strong>el</strong> tráfico neoyorkino cuando los GPS’s no<br />
son siquiera un sueño.<br />
El automóvil alquilado, a pesar de ser de gama media, me resulta notablemente mejor en<br />
todos los aspectos que cualquiera de los que en ese momento se comercializan en España.<br />
Sin embargo, con todas sus prestaciones no puede resolver otra de las imperfecciones que<br />
pronto encuentro: las escasas indicaciones en un peaje de entrada a la ciudad me lleva –<br />
quizá influye también <strong>el</strong> cambio horario- a introducirme en una de las vías en las que sólo<br />
admiten precio exacto en monedas de dólar. La fila que se organiza mientras bajo d<strong>el</strong> coche<br />
y logro que uno de los cajeros me pro<strong>por</strong>cione cambio es de antología.<br />
El descubrimiento de que EE.UU. es una mezcla de perfección e imperfección va abriéndose<br />
paso en mi cabeza según me dirijo a la urbanización en la que me alojaré. Tengo que<br />
preguntar docenas de veces, <strong>por</strong>que la escasez de indicaciones es llamativa.<br />
Es probablemente en este recorrido <strong>por</strong> una de las urbes más impresionantes d<strong>el</strong> mundo<br />
cuando empieza a cuajar en mi cabeza <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de diagnóstico que con <strong>el</strong> tiempo llegará<br />
a denominarse Gestión de lo Imperfecto, y que será empleado <strong>por</strong> casi doscientas<br />
organizaciones de puntos muy distantes d<strong>el</strong> planeta. Hay gente que aspira a trabajar en <strong>el</strong><br />
paraíso y en realidad sólo lo hace para la ISO. La creencia en la exc<strong>el</strong>encia es buena, pero en<br />
ocasiones puede ser perversa, ya que hace perder la perspectiva d<strong>el</strong> mundo real, en <strong>el</strong> que los<br />
aparentemente perfecto y las patentes imperfecciones en sus diversos niv<strong>el</strong>es han de convivir.<br />
124 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
Entre los destinos que se incluyen en ese viaje destaca la Universidad de Columbia, en pleno<br />
casco urbano. Allí debo encontrarme con un profesor. Lo aparentemente sencillo no lo es<br />
tanto, <strong>por</strong>que la burocracia dificulta esa reunión, que llega a producirse, pero no sin verme<br />
necesitado de superar una sucesión de improvistos obstáculos. Frente a esa rigidez, y<br />
mientras espero, puedo adentrarme con libertad en zonas de la Universidad que<br />
objetivamente podrían considerarse de riesgo para un visitante poco comedido.<br />
La imperfección, que es <strong>el</strong> estado propio de<br />
cualquier organización, puede ser de dos tipos.<br />
De un lado, existen realidades irresolubles. Ante<br />
<strong>el</strong>las, la actitud ha de ser la de buscar<br />
o<strong>por</strong>tunidades. Algunas personas se limitan a<br />
enfadarse con lo que no tiene salida. Entre ambas<br />
actitudes se encuentra la de quienes al menos<br />
pactan con lo que no puede ser de otro modo.<br />
Durante <strong>el</strong> tiempo que permanezco en Nueva<br />
York, viajo diariamente desde New Roch<strong>el</strong>le al<br />
centro en tren. Algunas de las paradas coinciden<br />
con zonas de la ciudad de escaso niv<strong>el</strong> social.<br />
Observo cómo indefectiblemente quienes habían<br />
subido en las zonas más adineradas realizan un<br />
gesto rutinario que <strong>el</strong>eva <strong>el</strong> periódico que leen para no ver a quienes no coinciden con su<br />
status. Cuando tras algunas paradas aqu<strong>el</strong>las personas bajan, los más solventes vu<strong>el</strong>ven a<br />
recolocar la prensa más abajo.<br />
No existen personas perfectas, ni entornos, ni estructuras, ni sistemas de comunicación… que<br />
sean perfectos. Pero tampoco lo somos cada uno de nosotros. Quienes aspiren viajar a<br />
Nueva York y no tropezar con la imperfección son tan ingenuos como quien pretende<br />
trabajar con gente sin limitaciones. Más torpes aún son quienes consideran que <strong>el</strong>los sí son<br />
perfectos. La complejidad de la realidad debería llevarnos a huir de las soluciones simples,<br />
de recetas rutinarias. Ojalá fuésemos capaces de asumir que en medio de esas profundas<br />
contradicciones que habitan en las personas y en las estructuras que creamos existe un<br />
ámbito en <strong>el</strong> que deberíamos aprender a movernos. Frente al maniqueísmo –todo es negro<br />
o es blanco, se es bueno o se es malo-, parece mucho más acertado un sensato posibilismo<br />
en <strong>el</strong> que seamos capaces de encontrar soluciones viables aunque no sean óptimas, <strong>por</strong>que,<br />
Javier Fernández Aguado | 125
como afirma un sabio refrán, con frecuencia lo mejor es enemigo de lo bueno. Y ésta es la<br />
segunda opción a la que hacía referencia: las imperfecciones que son efectivamente<br />
resolubles, al menos en parte.<br />
El Empire State Building, lugar en <strong>el</strong> que se encuentra la oficina en la que tuve mi sede<br />
durante mi estancia, es otro contraste de perfecciones e imperfecciones. Fue <strong>el</strong> edificio más<br />
alto d<strong>el</strong> mundo durante más de cuatro décadas, desde su conclusión en 1931 hasta 1972.<br />
En ese año quedó rematada la construcción de la torre norte d<strong>el</strong> World Trade Center.<br />
Desafortunadamente, se convirtió de nuevo en <strong>el</strong> más alto <strong>el</strong> 11 de septiembre de 2001, tras<br />
los atentados que arrasaron las dos torres de WTC. El 30 de abril de 2012, a causa de la<br />
reconstrucción d<strong>el</strong>o WTC, ha tornado a su dignísimo segundo puesto.<br />
En <strong>el</strong> Empire State se multiplican las contradicciones: cuando un ascensor se bloquea, es<br />
complejo readaptar en los restantes a todos los interesados en subir, <strong>por</strong>que está<br />
dimensionado de forma ajustada. Los mármoles instalados en sus su<strong>el</strong>os contrastan con la<br />
suciedad que su<strong>el</strong>e cubrirlos. De nuevo, como en cualquier lugar, <strong>el</strong> fuerte contraste entre lo<br />
deseado y lo conseguido…<br />
Mi visita a Washington en este viaje no hace sino confirmar que mis reflexiones van <strong>por</strong> <strong>el</strong><br />
sendero adecuado. Sucede que de regreso a Nueva York, a la altura de Baltimore, tras pasar<br />
la noche en un hot<strong>el</strong> y emprender camino al día siguiente, <strong>el</strong> atasco en <strong>el</strong> que me veo<br />
inmerso, y que se repite a diario, es impresionante. Nunca he visto hasta este momento una<br />
docena de carriles plenamente atascados. Algunos se toman la espera con sensata paciencia,<br />
pero también contemplo situaciones próximas al histerismo entre algunos de aqu<strong>el</strong>los<br />
conductores que deberían estar habituados a este tipo de situaciones.<br />
La mayor perfección consiste en adaptarse a las circunstancias procurando asumir, y si es<br />
posible aprovechar, lo imperfecto irresoluble. A la vez, hemos de poner los medios para<br />
encontrar la mejor opción ante aqu<strong>el</strong>las imperfecciones que indefectiblemente se nos<br />
presentan pero que, con buena voluntad y un poco de int<strong>el</strong>igencia, pueden ser, ahora sí,<br />
claramente mejoradas.<br />
México D.F.: Will Management<br />
La capital de México es más grande que muchos países. Los 24 millones de personas que, al<br />
parecer, se arraciman en los valles y cerros d<strong>el</strong> Distrito Federal siempre me han puesto los<br />
126 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
p<strong>el</strong>os de punta. El aterrizaje es <strong>por</strong>tentoso, <strong>por</strong>que desde mucho tiempo antes de tomar<br />
tierra se sobrevu<strong>el</strong>an miles de casas y se contemplan autopistas que quedan encerradas<br />
dentro de la ciudad, en un espectáculo que puede observarse en pocos lugares d<strong>el</strong> mundo.<br />
Muchas veces he viajado a ese inmenso país centroamericano desde 1991, primer año en <strong>el</strong><br />
que lo hice. Muchos son los amigos, casi todos antiguos alumnos, que mantengo en México.<br />
En esta ocasión, llego a México invitado <strong>por</strong> <strong>el</strong> Tecnológico de Monterrey. El objetivo es<br />
impartir conferencias en diferentes sedes d<strong>el</strong> Tecnológico. En concreto, en Monterrey, en D.F.<br />
y también en Querétaro. Esa preciosa ciudad colonial a poco más de doscientos kilómetros<br />
d<strong>el</strong> aeropuerto de México debería ser visita obligada para entender cómo fueron en algún<br />
momento las principales ciudades d<strong>el</strong> México colonial.<br />
Muchas son las visitas insoslayables en México. Hay un lugar en concreto que, sin ser <strong>el</strong> más<br />
visitado <strong>por</strong> los turistas que acuden a ese país, para mí ejerce una singular atracción. Se trata<br />
de la casa en la que residió Trotsky a su salida de la Unión Soviética.<br />
Lev Davídovich Bronstein nació en Ucrania en 1879. Fue precisamente en su residencia de<br />
Coyoacán, en México donde se encontraría con la muerte un 21 de agosto de 1940. Ramón<br />
Mercader fue <strong>el</strong> ejecutor de la orden de Stalin de finiquitar a su antiguo colaborador.<br />
Había sido uno de los promotores de la<br />
Revolución de octubre de 1917, que<br />
encumbró a los bolcheviques. Su trabajo<br />
como comisario de asuntos militares fue muy<br />
apreciado durante la guerra civil que se<br />
desencadenó casi de inmediato. Para lucharla<br />
con mayor eficacia promovió la salida de<br />
Rusia de la Primera Guerra Mundial. De ese<br />
modo aspiraba a dedicar todas las energías a<br />
resolver los problemas internos.<br />
Trotsky impuso una férrea voluntad entre los soldados, que permitió que <strong>el</strong> denominado<br />
ejército rojo obtuviera éxitos tanto internos como externos casi sin interrupción. Su esfuerzo<br />
le mereció la Orden la Bandera Roja. Sin embargo, la voluntad roqueña que supo formar en<br />
su gente no la supo tener para retirarse a tiempo. Pronto colisionó con Stalin. De ahí su salida<br />
Javier Fernández Aguado | 127
d<strong>el</strong> país y su refugio en México, <strong>el</strong> único país que no temió las represalias d<strong>el</strong> sucesor de<br />
Lenin. Liderar una oposición contra ‘<strong>el</strong> padrecito’ supuso su condena a muerte. Cuándo fuese<br />
ejecutada sólo dependió de la eficacia de los enviados <strong>por</strong> Stalin.<br />
En sus últimos meses, Trostky siguió demostrando estar en posición de una <strong>por</strong>tentosa<br />
fuerza de voluntad. Mucho tiempo transcurro en las dependencias de su casa, y<br />
particularmente en <strong>el</strong> despacho y en su habitación privada. En esta última sobrevivió de<br />
forma totalmente inesperada a un primer intento de asesinato mediante ametrallamiento.<br />
Fue <strong>el</strong> motivo de que Stalin se obsesionase <strong>por</strong> poner medios más certeros para acabar con<br />
su opositor. Cabe señalar que <strong>el</strong> hogar en <strong>el</strong> que habitaba no era precisamente sencillo, pues<br />
era una finca con diversas casas dentro de la misma. Además de la residencia habitual de la<br />
familia, había otra para los vigilantes, otra más para una granja de mediano tamaño, otra<br />
para jardinería…<br />
No fue Trotsky persona de fácil carácter, pero sí un ideólogo radicalmente exigente consigo<br />
mismo. En vez de desistir de la trifulca, proclamó hasta su último aliento <strong>el</strong> deseo de luchar<br />
para promover la revolución permanente. La incongruencia de esos términos no le<br />
im<strong>por</strong>taron un ardite. En buena medida, <strong>por</strong>que fue hombre más de acción que de reflexión.<br />
El voluntarismo, cuando es vivido de esa manera produce avances, aunque<br />
desafortunadamente no se sepa bien hacia adónde…<br />
La voluntad debería recibir una mayor carga de razón para, de ese modo, lograr metas<br />
valiosas, y no promover objetivos en los que <strong>el</strong> último y casi único criterio es ‘<strong>por</strong>que sí’.<br />
No es la casa de Trotsky <strong>el</strong> único lugar donde he reflexionado sobre la impresionante fuerza<br />
de la voluntad. También en esta ocasión, entre conferencia y conferencia, tengo ocasión de<br />
visitar las ruinas de Tenochtitlan, la principal ciudad de los mexicas.<br />
128 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo<br />
La narración d<strong>el</strong> origen de la ciudad mezcla historia<br />
con leyenda. Al parecer fue creada en torno al año<br />
1325, es decir después d<strong>el</strong> propio D.F. Sus fundadores<br />
fueron tribus nahuas procedentes de Aztlán.<br />
Inicialmente dependían de Azcapotzalco, pero <strong>el</strong> ansia<br />
de independencia les llevó a asociarse con Texcoco y<br />
Tlacopan para lograr la autonomía.
Tenothtitlan llegó a convertirse en una de las principales ciudades d<strong>el</strong> mundo. Su exigente<br />
voluntad y ambición les llevó a ocupar <strong>el</strong> puesto de dominio que <strong>el</strong>los habían rechazado<br />
anteriormente. Eso explica que cuando Hernán Cortes llegó, diferentes tribus se aliasen con<br />
él para derrocar a quien originariamente se había presentado como pueblo liberador.<br />
Cuauhtémoc fue <strong>el</strong> último dirigente de aqu<strong>el</strong>la ciudad. Caerían en manos de sus antiguos<br />
súbditos liderados <strong>por</strong> los españoles.<br />
Los tenochca, al igual que Trostky, ignoraban que la voluntad <strong>por</strong> sí sola no sirve para lograr<br />
objetivos duraderos. La voluntad es una de las tres facultades d<strong>el</strong> ser humano, y bien puede<br />
ser descubierta y manejada en las organizaciones. Pero la voluntad sin dirección se vu<strong>el</strong>ve<br />
ciega y puede llegar a pretender acciones monstruosas como las cometidas <strong>por</strong> <strong>el</strong> fascismo,<br />
<strong>el</strong> nazismo o <strong>el</strong> comunismo, entre los diversos ismos que se han inspirado en <strong>el</strong> voluntarismo.<br />
El equilibro entre voluntad, sentimientos y razón permite <strong>el</strong> desarrollo de una personalidad<br />
–y también de una cultura organizativa- que permita logros duraderos. Al abordar esta<br />
cuestión, viene a la cabeza lo que afirmaba Aristót<strong>el</strong>es: “La virtud es (…) un medio entre dos<br />
vicios, uno <strong>por</strong> exceso y <strong>el</strong> otro <strong>por</strong> defecto. En un caso no se alcanza lo necesario en las<br />
pasiones y acciones; en <strong>el</strong> otro, lo sobrepasa”. La virtud consiste en encontrar y optar <strong>por</strong> <strong>el</strong><br />
término medio. De acuerdo con su entidad y esencia, la virtud es un término medio, pero,<br />
en cuanto busca lo mejor, es más bien un extremo.<br />
“No toda acción ni toda pasión, sin embargo, admiten término medio, pues en algunas <strong>el</strong><br />
solo nombre implica la idea de perversidad. Por ejemplo, la malignidad, la desvergüenza, la<br />
envidia; y, entre las acciones, <strong>el</strong> adulterio, <strong>el</strong> robo y <strong>el</strong> homicidio (…)”.<br />
“Es equivocado creer que en la injusticia, la cobardía y <strong>el</strong> desenfreno puede existir término<br />
medio, exceso y defecto, pues se daría un término medio d<strong>el</strong> exceso y d<strong>el</strong> defecto, y un<br />
exceso d<strong>el</strong> exceso, y un defecto d<strong>el</strong> defecto1 . Así como no se da exceso ni defecto en la<br />
templanza ni en la virilidad, <strong>por</strong> ser precisamente <strong>el</strong> término medio un extremo, así tampoco<br />
existe un término medio, ni exceso ni defecto, en los vicios apuntados: yerra siempre quien<br />
así actúe. No se da, aquí, en general, ni término medio d<strong>el</strong> exceso y d<strong>el</strong> defecto, ni exceso y<br />
defecto d<strong>el</strong> término medio”.<br />
El término medio —<strong>el</strong> uso de una voluntad fuerte— es esencial en cualquier proyecto. Entre<br />
1. En uno de sus periódicos arranques de ironía, Aristót<strong>el</strong>es descalifica a quienes no entiendan que hay acciones, en sí mismas,<br />
buenas o malas.<br />
Javier Fernández Aguado | 129
otros motivos, para superar los inevitables obstáculos que se sucederán. Quien todo lo<br />
quiere a su gusto, y no conlleva de forma adecuada las contrariedades, no alcanzará sus<br />
objetivos. Navegar entre obstáculos es la situación más habitual cuando intentamos realizar<br />
proyectos valiosos.<br />
Si Trotsky y los mexicas hubieran sabido gestionar su fuerte voluntad con una razón que le<br />
hubiera dado equilibrio, probablemente los fines de ambos hubieran sido muy diferentes. La<br />
voluntad sin razón se torna fuerza bruta, al igual que la técnica sin ética se vu<strong>el</strong>ve siempre<br />
perversa.<br />
Roma: Fe<strong>el</strong>ings Management<br />
Roma, capus mundi (cabeza d<strong>el</strong> mundo), es un destino extraordinario. Tuve ocasión de vivir<br />
allí seis años de mi vida, estudiando y trabajando en los primeros años tras concluir mis<br />
estudios universitarios. Allí hice grandes amigos, conocí innumerables rincones de la ciudad<br />
incluidas catacumbas jamás exploradas <strong>por</strong> los locales, disfruté de los platos de la<br />
gastronomía italiana, visité localidades llenas de historia –desde Villa d’Est a Pompeya,<br />
pasando <strong>por</strong> Cat<strong>el</strong>lgandolfo o Fondi-, escribí mis primeros libros… Regresar a la capital de<br />
Italia es, <strong>por</strong> tanto, una experiencia especial para mí. Supone, de algún modo, retornar a mis<br />
raíces int<strong>el</strong>ectuales y a vivencias que han marcado <strong>el</strong> resto de mi existencia.<br />
En esta ocasión, llego a Roma a impartir una conferencia en un foro compuesto <strong>por</strong><br />
int<strong>el</strong>ectuales interesados en mis investigaciones en <strong>el</strong> ámbito filosófico, y más en concreto en<br />
la tesis doctoral que realicé sobre <strong>el</strong> concepto de Causa Sui en Descartes. No voy solo. A mi<br />
paso <strong>por</strong> Madrid, mi esposa se ha sumado al viaje.<br />
Re explorar un mundo en <strong>el</strong> que uno ha ido cuajando parte im<strong>por</strong>tante de su vida y<br />
proyectos es ya de <strong>por</strong> sí motivo de emoción, hacerlo con la persona a la que has unido tu<br />
recorrido terrenal implica incrementar en mucho esas particulares percepciones.<br />
La visita a los Foros es una vivencia particular. Sobre aqu<strong>el</strong>las piedras se sucedieron<br />
acontecimientos que han marcado la existencia y <strong>el</strong> pensamiento de millones de personas,<br />
tanto pertenecientes a aqu<strong>el</strong> Imperio como de sus sucesores int<strong>el</strong>ectuales. Por eso me gusta<br />
asegurar que hablar de griegos y romanos es hablar de nosotros mismos.<br />
La contemplación d<strong>el</strong> Foro se une indefectiblemente al recuerdo de Julio César. Aunque no<br />
130 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
contó con los instrumentos conceptuales propios de lo que he venido a denominar Fe<strong>el</strong>ings<br />
Management, o Gestión de los sentimientos organizativos, usó todos los instrumentos<br />
propios de este nuevo paradigma.<br />
Mitos y metáforas son <strong>el</strong>ementos primordiales a la hora de tomar decisiones, tanto en <strong>el</strong> niv<strong>el</strong><br />
personal como <strong>el</strong> organizativo. Los mitos son r<strong>el</strong>atos que aspiran a explicar la realidad con<br />
<strong>el</strong> objetivo de provocar específicos com<strong>por</strong>tamientos en quien asume la fábula. La metáfora<br />
es una figura literaria mediante la cual, al manejar una expresión, se procura establecer un<br />
símil con otra realidad no directamente enunciada.<br />
Cualquier responsable de un grupo, aunque no tenga conciencia plena, emplea de continuo<br />
mitos y metáforas. Los mitos pueden ser inocentes o perversos: los de la Revolución Cultural<br />
o <strong>el</strong> Gran Salto Ad<strong>el</strong>ante implicaron <strong>el</strong> asesinato de millones de personas en la China<br />
comunista de Mao; <strong>el</strong> Reich de los Mil años trataba de justificar los crímenes d<strong>el</strong> régimen nazi.<br />
Las metáforas –que ambos regímenes compartieron en buena medida- tienen que ver con<br />
lo que Aristót<strong>el</strong>es denominó la Causa Formal: <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o al que recurrirá una organización<br />
para culminar la cima planteada con <strong>el</strong> Mito.<br />
Julio César fue consumado maestro en <strong>el</strong> empleo de mitos y metáforas. El 7 de enero d<strong>el</strong><br />
año 49 a.C., los senadores confabularon contra <strong>el</strong> general en jefe de las Galias. Julio César,<br />
desde Ravena, envío a algunas cohortes hacia <strong>el</strong> Rubicón con <strong>el</strong> propósito de preparar su<br />
respuesta. Los días anteriores al ataque, con claro empeño <strong>por</strong> equivocar a sus enemigos,<br />
acudió al teatro, destinó tiempo a estudiar la construcción de un edificio para escu<strong>el</strong>a de<br />
gladiadores, y en la v<strong>el</strong>ada anterior a su día D (12 de enero d<strong>el</strong> 49 a.C.) organizó una francach<strong>el</strong>a.<br />
Al caer la noche –simulando retirarse a descansar-, se dirigió hacia <strong>el</strong> lugar prefijado con sus<br />
tropas. Sus cohortes le aguardaban. En esa circunstancia de grave incertidumbre se acercó<br />
un hombre de <strong>el</strong>evada estatura. Tras hacer sonar la flauta, tomó una trompeta de uno de los<br />
soldados y se lanzó a cruzar <strong>el</strong> río. En ese momento –a decir de Suetonio- exclamó César:<br />
“Vayamos adonde nos llaman los prodigios de los dioses y la injusticia de los adversarios.<br />
¡Lancemos <strong>el</strong> dado!”. (Esta última expresión –que en realidad fue pronunciada en griego- es<br />
la expresión mil veces repetida: alea jacta est!).<br />
El prodigio fue en realidad un montaje: se trató de la creación de un mito para que las<br />
legiones se lanzaran con valor hacia la Guerra Civil. Entre los prisioneros galos, había<br />
convencido a uno para que realizase aqu<strong>el</strong>la actuación. César se había inspirado en lo<br />
Javier Fernández Aguado | 131
ealizado <strong>por</strong> Pisístrato, en <strong>el</strong> 599 a.d.C. Ese orador griego formó <strong>el</strong> grupo de los diakrioi,<br />
compuesto <strong>por</strong> gente humilde, que aspiraba a reformas radicales. Tras su primer periodo de<br />
dictadura, regresó para reinstaurar una segunda tiranía. Colocó a una mujer originaria de<br />
Tracia “b<strong>el</strong>la y de destacada estatura” (Homero) y la hizo pasar <strong>por</strong> la diosa Atenea, como si<br />
ésta lo trajese de nuevo a la ciudad. César se inspiró en aqu<strong>el</strong> simulacro para diseñar uno en<br />
su propio beneficio.<br />
Los combates duraron cuatro años e implicaron batallas en Grecia, Egipto o Hispania. Desde<br />
<strong>el</strong> primer momento, César había tratado de gestionar los sentimientos de sus seguidores,<br />
generándoles confianza en la bondad de su aventura. Siempre, también aquí, supo<br />
promover ese entusiasmo colectivo que tantos éxitos le había permitido lograr.<br />
Roma simbolizó durante mucho tiempo esa exaltación que lleva a un grupo humano a<br />
superar los obstáculos, convirtiéndose en un equipo capaz de lograr metas imposibles. Esa<br />
ilusión llevó a derrotar a etruscos, samnitas y cimbrios, y luego a galos, germanos, hispanos<br />
o partos… Cuando transitaron d<strong>el</strong> proyecto común, con una sana exaltación <strong>por</strong> alcanzar<br />
metas, hacia un triunfo de la burocracia, hacia un aurea mediocritas, aqu<strong>el</strong> pueblo que había<br />
llegado a ser un imperio cayó desde las altas cimas hasta la sima, tornándose de nuevo un<br />
grupo humano más preocupado <strong>por</strong> egoístas intereses personales. Hoy, de aqu<strong>el</strong>la iniciativa<br />
mundial, de aqu<strong>el</strong>la economía globalizada sólo quedan restos desperdigados. Mantener <strong>el</strong><br />
espíritu de cuerpo no es sencillo, y sólo se logra cuando hay una alegría participada <strong>por</strong><br />
todos, gracias a la cual <strong>el</strong> sacrificio no es entendido como renuncia, sino como servicio.<br />
Al salir de las ruinas de aqu<strong>el</strong>los otrora extraordinarios foros vemos a romanos disfrazados<br />
de legionarios, que allí posan, a cambio de unas monedas, junto a turistas que acuden a<br />
donde durante siglos se tomaron grandes decisiones mundiales y hoy son sólo atracción de<br />
decepcionados trotamundos. Pienso que hay organizaciones, y a una la conozco<br />
particularmente bien, que durante un tiempo crearon opinión, tendencias…, y en la<br />
actualidad quienes en <strong>el</strong>la permanecen contemplan <strong>el</strong> caminar d<strong>el</strong> mundo entre perplejidad,<br />
sonrojo y vergüenza, pues quienes estaban llamados a trasformar <strong>el</strong> planeta han quedado<br />
en poco más que en burgueses acomodados.<br />
Manchester: Patologías en las organizaciones<br />
El aeropuerto de Manchester ha recibido varios premios internacionales. No es de extrañar,<br />
<strong>por</strong>que cumple los requisitos que cualquiera desearía en un aeródromo. Sin duda ha sido<br />
132 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
superado <strong>por</strong> la T-4, en Barajas, pero aún así sigue siendo destacable. Siempre que viajo a<br />
esta ciudad me vu<strong>el</strong>ven a la memoria las largas tem<strong>por</strong>adas que en <strong>el</strong>la he vivido y trabajado.<br />
¡Cuántas miles de horas de estudio y escritura he invertido en las bibliotecas de las diversas<br />
Universidades y Escu<strong>el</strong>as de Negocios de Manchester!<br />
Cuando se sale d<strong>el</strong> aeropuerto, todo hay que decirlo, y se introduce uno en Manchester, la<br />
percepción de funcional estética desaparece. La ciudad es, <strong>por</strong> decirlo con un calificativo<br />
suave, triste.<br />
Sus calles, con aceras de asfalto agrietado, con olor a aceites reutilizados recuerdan las<br />
décadas de la revolución industrial. Su extraordinario museo de la Ciencia y la Industria<br />
(MOSI) es junto con <strong>el</strong> de Lowry, <strong>el</strong> ayuntamiento y la iglesia de St. Mary’s: Manchester’s<br />
Hidden Gem, cuatro de los pocos puntos imprescindibles de la ciudad.<br />
En <strong>el</strong> primero, instalado donde se encontraba la estación más antigua d<strong>el</strong> mundo cuenta con<br />
12 galerías en las que se exponen numerosos avances técnicos: máquinas de energía<br />
hidráulica y a va<strong>por</strong> de la época de la industria textil, locomotoras de va<strong>por</strong>, automóviles<br />
clásicos y ordenadores de primera generación. Por doquier se acumulan innumerables<br />
recuerdos de los duros años en los que mujeres y niños de corta edad, junto a docenas de<br />
millares de hombres entregaron su vida en pro de un desarrollo que transformó <strong>el</strong> mundo<br />
de agrícola y ganadero en industrial y tecnológico a coste de sangre.<br />
El segundo, <strong>el</strong> de Lowry, recuerda a través de los cuadros d<strong>el</strong> pintor aqu<strong>el</strong>los sucesos, no<br />
excesivamente lejanos en <strong>el</strong> tiempo. Está situado en Salford Quays. El edificio en <strong>el</strong> que se<br />
aloja es de estilo expresionista, y fue diseñado <strong>por</strong> Micha<strong>el</strong> Wilford y Buro Happold. Se<br />
inauguró en 1999.<br />
La infancia de Lawrence Stephen Lowry, pintor que da nombre al museo, se circunscribió al<br />
suburbio industrial de Pendlebury, al oeste de Manchester. Allí se instaló su familia en 1909<br />
con motivo de la penosa situación económica en la que se encontraba. Lawrence comenzó<br />
entonces a dibujar. Uno de sus primeros dibujos, de 1902, representa unos barcos, tema que<br />
sería recurrente en toda su obra. Su escasa formación artística procedió de Reginald Barber.<br />
Para pagar sus enseñanzas, Lwrence tuvo que trabajar como oficinista.<br />
En 1910 se inscribió en <strong>el</strong> Instituto Municipal de Arte All Saints, donde optó <strong>por</strong> la<br />
representación de la realidad. Se centró particularmente en escenas d<strong>el</strong> paisaje industrial que<br />
Javier Fernández Aguado | 133
le rodeaba. En 1927 llevó a cabo su primera exposición en Londres, en la Royal Society of<br />
British Artists. Fue <strong>el</strong> comienzo d<strong>el</strong> éxito de sus panorámicas industriales. Quedó consagrado<br />
gracias a la exposición que tuvo lugar en las galerías Lefevre de Londres en 1939.<br />
Posteriormente, Lowry pasaría a ocuparse de las personas que habitan esos parajes<br />
industriales. Desde la década de los sesenta hasta su fallecimiento su obra se transformó en<br />
una crítica visceral al destino de los artistas.<br />
Todas las patologías organizativas que con <strong>el</strong> tiempo han ido prodigándose en las<br />
organizaciones mercantiles y financieras d<strong>el</strong> mundo pueden detectarse en Manchester.<br />
Una aplastante mayoría de las organizaciones de cuatro Continentes con las que he<br />
trabajando de forma más o menos continuada son merecedoras de alabanza. Sin embargo,<br />
una pequeña pro<strong>por</strong>ción son prototipo de prácticas tan sistemáticas como dañinas. No<br />
quiere esto decir que las demás no cometan errores, pero sí que éstos no su<strong>el</strong>en enquistarse,<br />
pues sus directivos, cuando detectan la raíz de los fallos, procuran poner coto a los<br />
desafueros.<br />
No me gusta diferenciar entre organizaciones sanas y enfermas, sino entre las que<br />
diagnostican, asumen y se esfuerzan <strong>por</strong> disminuir sus imperfecciones, y aqu<strong>el</strong>las que<br />
parecen engolfadas en sus carencias.<br />
La hibris es una de las primeras patologías que habitualmente se detectan y que más daño<br />
provocan. Siempre he desconfiado de quienes consideran que tienen respuestas para todo.<br />
No hay persona ni organización capaz de ofrecer soluciones para cualquier mercado, en<br />
cualquier sector, e independientemente de las circunstancias. Sin embargo, en Manchester (y<br />
en otros lugares) he escuchado afirmaciones como:<br />
-Nuestra organización ha dado con la clave de todos los problemas, y dispone de todas las<br />
soluciones. Todas las organizaciones anteriores no han sido sino p<strong>el</strong>daños para llegar a donde<br />
nosotros nos encontramos.<br />
Con un poco de imaginación, uno podría pensar en una aseveración propia de un<br />
responsable nazi o leninista. Pues no. Se trata d<strong>el</strong> profundo convencimiento de un directivo<br />
de una organización de servicios, tan imbuido de sus certezas que llega a considerarse<br />
omnisciente. Una cultura organizativa sumida en la citada soberbia int<strong>el</strong>ectual denunciada<br />
<strong>por</strong> los griegos que lleva a considerarse infalible puede trastornar incluso a quienes en<br />
134 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
circunstancias normales hubieran podido com<strong>por</strong>tarse con normalidad y respeto <strong>por</strong> los<br />
demás.<br />
Ian Kershaw, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Sheffi<strong>el</strong>d y uno de los<br />
principales biógrafos de Adolf Hitler, denominó con ese término griego –hibris-, <strong>el</strong><br />
com<strong>por</strong>tamiento inicial d<strong>el</strong> dictador alemán (iluminado <strong>por</strong> una fe ciega en sus histriónicas<br />
aspiraciones), resumiendo la definición de ese calificativo como "arrogancia presuntuosa que<br />
corteja <strong>el</strong> desastre".<br />
Al describir <strong>el</strong> hundimiento de aqu<strong>el</strong> supuesto imperio de los mil años –como sucede con<br />
quienes pierden contacto con la realidad, embaucados <strong>por</strong> <strong>el</strong> convencimiento de su<br />
superioridad sobre todos y sobre todo-, Kershaw empleó <strong>el</strong> término Némesis, nombre de la<br />
diosa griega que impartía justicia y que, principalmente, castigaba los excesos. Y <strong>el</strong> fanatismo<br />
ciego <strong>por</strong> la propia organización –sobre todo si se sitúa <strong>por</strong> encima de las personas-, y<br />
aunque los fines sean aparentemente laudables, acaba siempre en <strong>el</strong> derrumbadero.<br />
Este grave morbo conduce a dos consecuencias inmediatas:<br />
La primera es <strong>el</strong> radical convencimiento de que nada debe cambiar en los modos de hacer.<br />
Si la cultura organizativa dictamina –y los implicados lo asumen acríticamente- que todo es<br />
irreformable, y que <strong>el</strong> producto en forma y fondo es inmejorable, sólo queda esperar (o<br />
imponer) que la client<strong>el</strong>a lo admita como tal. Quien no asuma que se trata de lo mejor<br />
disponible, será calificado como un enredador que no reconoce las grandezas de la institución.<br />
En segundo lugar, y es consecuencia de lo anterior, cualquier esfuerzo de benchmarking, es<br />
decir, de búsqueda de inspiración en <strong>el</strong> mercado, se denuncia como una amenaza frente a<br />
la plena seguridad de que nada debe ser modificado en la propia forma de actuar.<br />
Muchas personas con suficientes luces se negarán a actuar como guiñoles de una cultura<br />
organizativa tan orgullosa como añosa. Por este motivo, son ascendidos quienes estén<br />
dispuestos a incrementar despro<strong>por</strong>cionadamente sus tragaderas. Eso provoca dos<br />
consecuencias:<br />
1. Alta rotación tanto en la cúpula como en las bases. Cuando los miembros de la<br />
organización descubren la rigidez d<strong>el</strong> sistema, ponen los medios para buscar alternativas en<br />
otros lugares.<br />
Javier Fernández Aguado | 135
2. Quienes ascienden son fundamentalmente personas dispuestas a asumir en su desarrollo<br />
profesional <strong>el</strong> principio de los meramente receptores de indicaciones. Estarán preparados<br />
para asumir cualquier actuación, <strong>por</strong> contraria que sea a la deontología profesional o al mero<br />
respeto a la dignidad de los demás, <strong>por</strong>que <strong>el</strong> convencimiento de la bondad de la cultura<br />
organizativa justifica lo que a ojos de cualquier espectador sensato resultaría inaceptable.<br />
La ‘necedad organizativa’ no resultaría más que una académica reflexión de no ser <strong>por</strong>que<br />
provoca daños a quienes están sometidos a esos modos de gobierno.<br />
Si la organización –y en concreto sus directivos- ha admitido que lo más r<strong>el</strong>evante es <strong>el</strong>la<br />
misma, quienes allí desarrollen su trabajo han de estar preparados para ser inmolados en ‘<strong>el</strong><br />
altar d<strong>el</strong> bien organizativo’. Existen, en este sentido, tres alternativas, que, sin ser excluyentes,<br />
sí reclaman una clara toma de posición.<br />
La primera es considerar que las organizaciones son para las personas. Precisamente para<br />
que siga generándose ventaja para <strong>el</strong>las, es bueno consolidar la organización, pero sin que<br />
esto suponga aceptar pacíficamente -como práctica habitual- que es exigencia d<strong>el</strong> sistema<br />
<strong>el</strong> sacrificar individuos.<br />
La segunda es juzgar como superior a la persona sobre la organización. No equilibrar esta<br />
afirmación llevaría a la pronta disolución de la organización, pues en ocasiones se presentan<br />
situaciones en las que es imprescindible que alguien pueda sufrir (más o menos<br />
moderadamente) a causa d<strong>el</strong> bien global.<br />
La tercera es la más grave: aceptar que la organización debe estar en todo y ante todo <strong>por</strong><br />
encima de quienes allí trabajan, de quienes a <strong>el</strong>la pertenecen o, más en general, de cualquier<br />
stakeholder. Entonces, cualquier com<strong>por</strong>tamiento, <strong>por</strong> inhumano y/o cru<strong>el</strong> que parezca será<br />
su lógica consecuencia. El altar d<strong>el</strong> bien organizativo irá consumiendo víctima tras víctima,<br />
incluidos, al final, los hechiceros que promovieron las oblaciones.<br />
Es conveniente tener claro que las organizaciones han de existir y desarrollarse en función de<br />
personas y no viceversa. Y que cuando sea preciso que alguien se sacrifique <strong>por</strong> una organización<br />
se trata de una circunstancia excepcional, no de un modo de proceder necesario e inmutable.<br />
Una fuerte cultura organizativa puede conducir a lo que en sociología se califica como<br />
pensamiento grupal, consistente en que cualquiera que plantee una solución alternativa a las<br />
136 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
eglamentadas, será sospechoso de sedición. El pensamiento grupal va incrementándose<br />
con <strong>el</strong> tiempo: se alaba y se condena lo mismo. De ese modo, quien interviene en una<br />
conversación es aprobado <strong>por</strong> <strong>el</strong> resto d<strong>el</strong> colectivo siempre que sus comentarios no se<br />
salgan d<strong>el</strong> guión oficial.<br />
El concepto ‘pensamiento grupal’ es en sí mismo contradictorio, <strong>por</strong>que si es grupal, deja de<br />
ser pensamiento. El esfuerzo se centra de forma permanente en descubrir nuevos<br />
argumentos que expliquen <strong>el</strong> <strong>por</strong>qué de la actuación de la organización y ensalcen los<br />
resultados, sin atender –<strong>por</strong> ejemplo- a nuevas posibilidades en los modos de actuar.<br />
Cualquier referencia a la estrategia de los océanos azules –<strong>por</strong> poner sólo un ejemplo- es<br />
juzgada como perniciosa.<br />
La curación de las patologías aquí esquemáticamente apuntadas no es sencilla. Las<br />
organizaciones que las sufren precisan de un enérgico shock que las haga salir de esas<br />
rutinas paralizantes en las que se han zambullido. Ese shock su<strong>el</strong>e ser imprescindible <strong>por</strong> un<br />
motivo esencial: las raíces que su<strong>el</strong>en echar en la organización y en las personas que las<br />
dirigen los morbos aquí apuntados conducen a un estado de paralización en la reflexión.<br />
Retomar <strong>el</strong> pensamiento libre, admitir que la realidad es la que es y no la que se ha<br />
formulado de modo insistente y cerril, no es sencillo. Cuando durante años se han recibido<br />
continuos inputs de que <strong>el</strong> mar es amarillo –y se ha alabado sistemáticamente a quien así lo<br />
defendiera-, es precisa una gran sacudida mental y/o vital para atreverse a señalar que <strong>el</strong><br />
número de reiteraciones no es origen de verdad.<br />
Estas cuestiones, aunque no afecten a muchas organizaciones de forma tan grave como la<br />
aquí someramente descrita, son r<strong>el</strong>evantes, <strong>por</strong>que de personas hablamos. No hay que<br />
olvidar, en fin, que quienes se ven implicados en estos com<strong>por</strong>tamientos son además de<br />
agresores, agredidos, <strong>por</strong>que no existe mayor traición que la de engañarse a uno mismo. Y<br />
com<strong>por</strong>tarse como lo hacen algunos no puede ser descrito de otra forma.<br />
Muchas empresas y organizaciones de Manchester han superado las patologías aquí<br />
enunciadas a vu<strong>el</strong>apluma; sin embargo, tanto en esa ciudad como en muchas otras, siguen<br />
siendo numerosas las instituciones públicas y privadas que deberían reflexionar sobre cómo<br />
superar esas enfermedades que tanto dañan a las personas y, antes o después, a la<br />
consecución de los resultados.<br />
Javier Fernández Aguado | 137
Cuando dejo Manchester, tras las conferencias que he impartido en la Manchester Business<br />
School, sigo dándole vu<strong>el</strong>tas a estas cuestiones. Parecen evidentes, pero no deben serlo<br />
tantos, cuando personas que en ciertos ámbitos d<strong>el</strong> conocimiento acumulan una gran<br />
claridad mental caen en la oscuridad cuando de dirigir personas y organizaciones se trata.<br />
Vietnam: Liderar en incertidumbre, procul videre<br />
Ho Chi Minh (antiguamente Saigón) es la ciudad más<br />
grande de la República de Vietnam. Se encuentra al<br />
oeste de la desembocadura d<strong>el</strong> río Saigón y al norte d<strong>el</strong><br />
d<strong>el</strong>ta d<strong>el</strong> Mekong. Fue la capital de Vietnam d<strong>el</strong> sur<br />
entre 1954 y 1975, año en <strong>el</strong> que quedó unida a la<br />
provincia de Gia Định y momento en <strong>el</strong> que recibió su<br />
actual denominación de Ciudad Hồ Chí Minh.<br />
Llego a esta ciudad en buena compañía, pues a mi paso<br />
<strong>por</strong> Madrid, procedente de Manchester, mi esposa, que<br />
tuvo que retornar a Madrid desde Roma, ha decidido<br />
acompañarme también en esta etapa de mi viaje.<br />
A lo largo de la historia, diversos dirigentes políticos, ideólogos de diversa procedencia y<br />
grupos de inspiración dispar se han propuesto <strong>el</strong> mismo objetivo: asegurar <strong>el</strong> futuro de<br />
aqu<strong>el</strong>los que se comprometen a ser fi<strong>el</strong>es seguidores. Resulta interesante encontrar<br />
afirmaciones semejantes de actual y futura seguridad para quienes entreguen su razón,<br />
sentimientos y voluntad en un altar que puede ser ideológico u organizativo.<br />
El comunismo, pero también las ideologías de derechas e incluso movimientos de inspiración<br />
supuestamente r<strong>el</strong>igiosa repiten machaconamente a quienes aspiran a seducir que<br />
confiando en sus principios, todo ‘saldrá bien’. Entre <strong>el</strong> Reich de los mil años prometido <strong>por</strong><br />
Hitler y <strong>el</strong> Gran Salto Ad<strong>el</strong>ante pronosticado <strong>por</strong> Mao casi todo es igual: la supuesta<br />
seguridad de un directivo en que sus ideas resolverán los problemas actuales y futuros de<br />
quienes inmolen su capacidad de decisión a un plan superior, que individualmente no llegan<br />
a comprender. Estas promesas de total certidumbre no las generan sólo políticos o videntes<br />
organizativos, sino también instituciones de carácter r<strong>el</strong>igioso, independientemente de la<br />
‘imagen de marca’ o d<strong>el</strong> pedigrí que cada una agite.<br />
138 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
Vietnam, tras su época de colonia francesa (quienes, como casi todos los colonizadores<br />
dejaron incumplidas la mayor parte de sus promesas), pasó <strong>por</strong> manos de los americanos,<br />
supuestos salvadores frente a una ideología perversa. Curiosamente, su modo de hacer<br />
coincidió en demasiados detalles con las malévolas actuaciones de los d<strong>el</strong> norte, y fueron<br />
expulsados de allí tras dejar docenas de miles de cadáveres en las s<strong>el</strong>vas vietnamitas, además<br />
de diabólicas ponzoñas que aún hoy siguen marcando la existencia de muchos locales.<br />
Ciudad Ho Chi Minh se encuentra dividida en 22 distritos. De los urbanos sólo 5 cuentan con<br />
nombre: Tan Binh, Binh Thanh, Phu Nhuan, Thu Duc y Go Vap; al resto se les ha adjudicado<br />
un número. Casi 10 millones de personas residen en esta inmensa metrópoli.<br />
Ho Chi Minh es una de las ciudades más dinámicas d<strong>el</strong> mundo, con sorprendentes avenidas,<br />
no siempre bien cuidadas. Muchos edificios de la época colonial francesa se mantienen en<br />
pie, pro<strong>por</strong>cionando un peculiar toque parisino a muchos de sus enclaves.<br />
Marta y yo tenemos ocasión de recorrer muchos lugares emblemáticos de la ciudad. Entre<br />
otros, <strong>el</strong> Palacio de la Reunificación, <strong>el</strong> teatro municipal (Nha hat Thanh pho), la oficina postal<br />
(Buu dien Thanh pho), <strong>el</strong> banco estatal (Ngan hang Nha nuoc), la Catedral de Notre-Dame<br />
(Nhà thờ Đức Bà), y <strong>el</strong> Sacré Coeur (Nhà chún Lí). Estos dos últimos edificios podrían parecer<br />
trasladados desde cualquier barrio de París o Mars<strong>el</strong>la. También visitamos <strong>el</strong> Palacio de la<br />
Ópera al final de Avenida Le Loi y <strong>el</strong> Museo de la Revolución.<br />
La certidumbre prometida <strong>por</strong> los dirigentes comunistas<br />
ha sido, como siempre, independientemente de quien<br />
realice las promesas, un fiasco. Muchas veces pienso que<br />
si aprendiésemos a gestionar lo imperfecto, tal como<br />
apunto en mis notas de estancia en Nueva York y<br />
supiésemos gestionar mejor la distancia entre las<br />
expectativas y los logros, todos podríamos ser mucho<br />
más f<strong>el</strong>ices, y lograr organizaciones que atendieran a las<br />
verdaderas necesidades d<strong>el</strong> ser humano.<br />
Recorrer la ciudad nos reclama esfuerzo, pues <strong>el</strong> clima<br />
tropical de la ciudad implica una humedad promedio en<br />
torno al 75%. No hay modo de salir d<strong>el</strong> hot<strong>el</strong> sin sentirse inmediatamente empapado.<br />
Supimos que aquí <strong>el</strong> año se divide en dos estaciones: la época de lluvias con un promedio<br />
Javier Fernández Aguado | 139
de 1.800 milímetros anuales, es decir, unos 150 cada día. La estación seca tiene lugar entre<br />
diciembre y abril: la temperatura promedio es 28 ° siendo la máxima temperatura en 39 °,<br />
en abril, y la temperatura más fría 16 °C, en diciembre.<br />
Ho Chi Min, <strong>por</strong> su volumen, es considerada una provincia más d<strong>el</strong> país. Por eso cuenta con<br />
un Consejo Popular de casi cien diputados (<strong>el</strong>egidos, supuestamente, de forma democrática)<br />
y <strong>el</strong> Comité d<strong>el</strong> Pueblo, con 13 miembros s<strong>el</strong>eccionados <strong>por</strong> <strong>el</strong> Consejo Popular. El Presidente<br />
d<strong>el</strong> Consejo es <strong>el</strong> máximo responsable, mientras <strong>el</strong> Presidente d<strong>el</strong> Comité es <strong>el</strong> máximo<br />
ejecutivo, una especie de alcalde. Todo parece muy sensato hasta que se descubre que,<br />
como en todos los lugares en que tiene vigencia una ideología dictatorial, sin im<strong>por</strong>tar que<br />
sea de derechas o de izquierdas, es <strong>el</strong> Partido comunista <strong>el</strong> que toma todas las decisiones<br />
políticas, económicas o sociales. Quiero esto decir que en realidad, quien decide todo es <strong>el</strong><br />
Secretariado d<strong>el</strong> Partido en la ciudad.<br />
Es obvio que en cualquier organización debe hacer una jerarquía, y un modo de tomar<br />
decisiones que soslaye la anarquía a la que <strong>el</strong> ser humano tendería fácilmente. Sin embargo,<br />
la tendencia a los partidos únicos, a las estructuras rígidas en las que <strong>el</strong> mayor enemigo es<br />
quien no manifiesta sometimiento a todos y cada uno de los mandatos, acaba <strong>por</strong> hacer<br />
invivible las coordenadas que supuestamente fueron diseñadas para proteger a quienes<br />
entregan su voluntad. El mod<strong>el</strong>o propuesto <strong>por</strong> Hobbes sigue presente en muchas partes d<strong>el</strong><br />
mundo, incluso en aqu<strong>el</strong>las en las que supuestamente la democracia es un valor (no es éste,<br />
ciertamente, <strong>el</strong> caso de Vietnam).<br />
El hombre ha de acostumbrarse a no depositar de manera ciega la responsabilidad de sus<br />
decisiones en nadie, ni siquiera en quien aparenta gran capacidad de decisión o incluso<br />
promete nexos innegables con la divinidad. Estoy convencido de que fuimos creados para<br />
vivir en medio de la incertidumbre, y que si bien hemos de tomar en cuenta las a<strong>por</strong>taciones<br />
de quienes nos rodean, sería grave negligencia depositar en los demás las decisiones más<br />
im<strong>por</strong>tantes de nuestra vida. Entre otros motivos, <strong>por</strong>que tras ser inmolados en <strong>el</strong> altar de<br />
un supuesto bien colectivo, podemos correr <strong>el</strong> riesgo de descubrir que realidad había mucho<br />
más de interés egoísta que de preocupación <strong>por</strong> los súbditos. Tratar de suplir la<br />
incertidumbre mediante <strong>el</strong> suicidio controlado de nuestra capacidad de decidir se muestra<br />
siempre un profundo error, una falta de prudencia que acaba <strong>por</strong> pagarse.<br />
De regreso a Madrid, tras ese largo periplo, sigo considerando que, a pesar de las carencias<br />
d<strong>el</strong> contenido, <strong>el</strong> título de las memorias de Pablo Neruda siguen siendo de gran valor:<br />
140 | Un viaje intercontinental hacia uno mismo
Confieso que he vivido. Buen epitafio para cualquiera, bien lejano de esos otros que algunos<br />
se merecerían: confieso que he durado, o podría haber sido. Mientras Dios me dé vida,<br />
procuraré seguir viajando para encontrarme a mí mismo, <strong>por</strong>que <strong>el</strong> verdadero viaje no ha de<br />
ser hacia fuera, sino siempre hacia adentro. Conocer nuevos lugares y escuchar a otras<br />
gentes ayuda mucho.<br />
Javier Fernández Aguado | 141
Elena Ortega Castillo<br />
Una madrileña en permanente aprendizaje y con gran curiosidad, sería una buena definición<br />
para Elena Ortega, cuya mente inquieta se licenció en Derecho <strong>por</strong> la Universidad Autónoma<br />
de Madrid en <strong>el</strong> año 1990. Desde entonces, un enriquecedor viaje en lo profesional fue<br />
ampliando su visión en <strong>el</strong> mundo empresarial. Un Máster en Dirección de RR.HH. y otro en<br />
Tributación y Asesoría Fiscal de Empresas <strong>por</strong> la Universidad Autónoma de Madrid, así como<br />
un Programa de Dirección General en <strong>el</strong> IESE y de Habilidades Directivas en Euroforum- IESE<br />
avalan esta definición.<br />
Su anh<strong>el</strong>o <strong>por</strong> conocer y comprender <strong>el</strong> Capital Humano desde un Observador con<br />
perspectiva múltiple, le llevaría a certificarse como Executive Coach Ontológico en Newfi<strong>el</strong>d<br />
Consulting con su maestro Rafa<strong>el</strong> Echeverría y <strong>por</strong> la Escu<strong>el</strong>a Europea de Coaching.<br />
Igualmente es Practicioner en PNL. Su necesidad de contemplar sistémicamente la realidad<br />
organizacional desde la experiencia y la reflexión como Consultor Estratégico en Dirección<br />
de Personas y Desarrollo Organizacional, a certificarse como Coach Sistémico y de Equipos<br />
<strong>por</strong> ORSC (Augere). Diferentes cursos y programas superiores que ha recibido en diferentes<br />
escu<strong>el</strong>as de negocio sobre R<strong>el</strong>aciones Laborales, Retribución y Compensación, Cuadro de<br />
Mando Integral, Gestión de equipos, Liderazgo y Habilidades directivas, Const<strong>el</strong>aciones<br />
Organizacionales, han ido conformando su perfil profesional para afrontar con ilusión su<br />
evolución y nuevos retos.<br />
Con <strong>el</strong> traje de Abogada ejerció durante tres años en diferentes bufetes profesionales.<br />
Biografía | Elena Ortega Castillo | 143
Tiempo suficiente para que Elena desde su especialización en Derecho Laboral descubriera<br />
que sus siguientes pasos profesionales la llevarían <strong>por</strong> <strong>el</strong> arcén de la abogacía hasta una<br />
bifurcación mucho más apasionante, la de la Consultoría Estratégica de Recursos Humanos<br />
y Organización. Desde sus inicios ha compaginado su actividad profesional con la docencia<br />
en Escu<strong>el</strong>as de Negocio (ESADE, ICADE), en la Cámara de Comercio de Madrid y en la<br />
Universidad Antonio de Nebrija, impartiendo formación en Creación de Empresas,<br />
Habilidades Directivas, Cuadro de Mando Integral, Dirección Estratégica RR.HH. y<br />
Organización y Gestión d<strong>el</strong> Conocimiento.<br />
Ha sido Socia-Directora de Consultoría d<strong>el</strong> Grupo BLC durante 12 años. Un largo periplo<br />
profesional en <strong>el</strong> que lideró, junto a un gran equipo de profesionales, numerosos proyectos<br />
en diferentes áreas de consultoría de Recursos Humanos: Estrategia, Auditoría de Sistemas<br />
de Gestión R.H., Cuadro de Mando Integral, Organización, Desarrollo Directivo y Executive<br />
Coaching en clientes como BANCO ESPAÑA, TELEFÓNICA, MICROSOFT, VODAFONE,<br />
ALCAMPO, CNMV, ASTILLEROS ESPAÑOLES, AENA, EL CORTE INGLÉS, AEGON,<br />
METROVACESA, CEMENTOS PORTLAND, ROCHE, KPMG, BMW, OMRON, ONCE, METRO DE<br />
MADRID, CORREOS, ASTELLAS PHARMA, ING, CAJAMADRID, REPSOL, RED ELÉCTRICA,<br />
RENFE y un largo etcétera.<br />
En <strong>el</strong> año 2009 inició un nuevo proyecto empresarial como Socia-Directora de la firma de<br />
Consultoría internacional MSR Consulting Group, creada en Francia y Alemania <strong>por</strong> Jacques<br />
Horovitz, profesor de INSEAD, con oficinas igualmente en Chile y Argentina. Desde ese año,<br />
Elena dirige, desde la Oficina de Madrid, la División de Human Capital para <strong>el</strong> desarrollo de<br />
proyectos estratégicos de Consultoría de Recursos Humanos y Gestión d<strong>el</strong> Talento, creando<br />
valor a través de las Personas. Actualmente desarrolla, en cooperación con Javier Fernández<br />
Aguado y José Aguilar de Mind Value España, <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de Gestión d<strong>el</strong> Compromiso, una<br />
alternativa a los mod<strong>el</strong>os clásicos de motivación empresarial de gran impacto y exc<strong>el</strong>entes<br />
resultados.<br />
Igualmente es Socia de la firma ALLIANTIA, Bufete de Abogados internacionales (partner<br />
jurídico de MSR Consulting Group).<br />
<strong>el</strong>ena@msr.es<br />
144 | Biografía | Elena Ortega Castillo
María d<strong>el</strong> Carmen Abraham Neme<br />
Tiene dos titulaciones universitarias, una como Técnica en Sistemas de Información <strong>por</strong> la<br />
Universidad Católica Argentina y otra como Contadora Pública Nacional y Perito Partidora,<br />
una titulación que obtuvo en la Universidad Argentina de Cuyo y que en España equivale a<br />
la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales.<br />
Actualmente Marita Abraham, como prefiere que la llamen, es Directora para España y<br />
América Latina de MSR Consulting Group. Directora d<strong>el</strong> área de Formación de MSR<br />
Consulting Internacional y participante d<strong>el</strong> Simposio de Investigación para Académicos d<strong>el</strong><br />
David Rockef<strong>el</strong>ler Center de la Universidad de Harvard.<br />
Su experiencia profesional, con un recorrido de más de 15 años, se ha desarrollado como<br />
Consultora en Desarrollo Humanos y Organizacional a niv<strong>el</strong> internacional. Tiene una amplia<br />
experiencia como Formadora y Facilitadora en distintas empresas y organizaciones. Los<br />
Programas de Desarrollo de Turismo d<strong>el</strong> Gobierno de Malargüe, Formación de Formadores<br />
d<strong>el</strong> Ministerio de Desarrollo y Acción Social d<strong>el</strong> Gobierno de Mendoza (Argentina),<br />
Formación de Consultores para la pequeña empresa y la Formación para la Calidad d<strong>el</strong><br />
Servicio y <strong>el</strong> Desarrollo Humano d<strong>el</strong> Gobierno Mendoza (Argentina) llevan la firma y <strong>el</strong> s<strong>el</strong>lo<br />
personal de Marita.<br />
En la Consultoría española, su carrera ha despuntado como consultora y formadora Senior<br />
en desarrollo profesional, organizacional y directivo. Ha desarrollado un formato para la<br />
Biografía | María d<strong>el</strong> Carmen Abraham Neme | 147
cooperación solidaria llamado “Tiempo en Familia”, que actualmente dirige y en <strong>el</strong> que<br />
implica en programas de Responsabilidad Social a las organizaciones con las que trabaja.<br />
En su vitrina de logotipos no faltan im<strong>por</strong>tantes empresas y organizaciones entre las que<br />
pueden destacarse Chandon, Jumbo, Trivento (Concha y Toro), Osde, Tarjeta Nevada, Cons<strong>el</strong>l<br />
de Mallorca, Dirección General de la Guardia Civil, Ministerio de Hacienda, Ministerio de<br />
Economía, Ibercaja, Accenture, OpenBank, Bankinter, BBVA, Hot<strong>el</strong> Hyatt Villa Magna,<br />
Storagetek, Crisol, Grupo Planeta, Ecogas, Eroski, Fundación ONCE, Fundosa, Ibermutuamur,<br />
IIR España, L’Oreal, Informática El Corte Inglés, Kurt Konrad Cadena Hot<strong>el</strong>era, Landw<strong>el</strong>l,<br />
Hewlett Packard, T<strong>el</strong>efónica Móviles, Leroy Merlín, Loterias y Apuestas d<strong>el</strong> Estado,<br />
Multiópticas, Prisa, Randstad, Renault, Renfe, Roche, Caja Madrid, T<strong>el</strong>efónica, Vodafone,<br />
Comunidad de Madrid, RSI (Rural Servicios Informáticos), Toyota Europa, Eulen, Uponor,<br />
Merryl Lynch, Visa, Sanitas, Mercedes Benz, Jazzt<strong>el</strong>, Barrick, Banco Supervi<strong>el</strong>le, Farmatodo,<br />
Gas Natural, Benotac (Apple España) y Zara.<br />
A tenor de su extenso currículum como docente, cualquiera podría pensar que la enseñanza<br />
era su segunda opción cuando tuvo que decidir su formación y trayectoria profesional.<br />
Escu<strong>el</strong>as de Negocios y prestigiosas Universidades como Cuyo en Argentina, Carlos III, Juan<br />
Carlos I, o la Universidad de Alcalá la han tenido como miembro de sus respectivos claustros<br />
de profesores.<br />
Compagina su quehacer profesional diario con una activa participación en Congresos y<br />
Seminarios Internacionales. Ha publicado en Argentina los libros “ABC d<strong>el</strong> Emprendedor” y<br />
“¿Cómo dirigir y gestionar una Cooperativa?”, así como abundantes artículos en diferentes<br />
revistas especializadas en Management.<br />
Saltó d<strong>el</strong> pap<strong>el</strong> a las ondas primero para conducir <strong>el</strong> programa radiofónico “Fortaleciendo a<br />
la Microempresa” y más tarde para apostar <strong>por</strong> la t<strong>el</strong>evisión con <strong>el</strong> programa “Calidad en <strong>el</strong><br />
sector Turismo”.<br />
Ha escrito un total de dieciocho manuales para cursos a distancia, y redactado y dirigido<br />
vídeos formativos para grandes empresas.<br />
En su blog http://gestiond<strong>el</strong>optimismo.blogspot.com redacta y concentra su mod<strong>el</strong>o de<br />
Gestión d<strong>el</strong> Optimismo en las Organizaciones, un mod<strong>el</strong>o de Management con <strong>el</strong> que ha<br />
dado conferencias y cursos en más de 20 países.<br />
148 | Biografía
Actualmente desarrolla, en cooperación con Javier Fernández Aguado y José Aguilar de<br />
Mind Value España, <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de Gestión d<strong>el</strong> Compromiso, una alternativa a los mod<strong>el</strong>os<br />
clásicos de motivación empresarial de gran impacto y exc<strong>el</strong>entes resultados.<br />
Conferenciante dinámica, interactiva y siempre innovadora. Merece la pena disfrutar de<br />
algunos de sus trabajos en YouTube, en <strong>el</strong> canal de MSR Consulting:<br />
María d<strong>el</strong> Carmen Abraham Neme | 149
Elena Ortega y Marita Abraham<br />
Cuaderno de Bitácora<br />
Una mirada Ontológica: Mendoza – Los<br />
Andes<br />
Los preparativos d<strong>el</strong> viaje tienen más de alma que de maletas. Estamos fascinadas con la<br />
idea de atravesar <strong>el</strong> océano para internarnos en la cordillera nueva, en <strong>el</strong> que otrora fue <strong>el</strong><br />
“nuevo mundo”. Desde una mirada “ontológica” que escucha <strong>el</strong> alma y confiere sentido a<br />
nuestra vida, descubrir una parte de nuestra querida Argentina representa para nosotras<br />
recuperar una parte irrenunciable de nosotras mismas, de nuestro pasado y nuestro proyecto<br />
futuro. Nos mueven muchas preguntas y también preconceptos. Muchos son los argentinos<br />
que conocemos… ¡una de nosotras es argentina!...!<br />
Doce horas de vu<strong>el</strong>o nos esperan y mucho material de lectura. Hacemos escala en Santiago<br />
de Chile para luego atravesar los Andes y llegar a Mendoza, la tierra d<strong>el</strong> buen sol y d<strong>el</strong> buen<br />
vino, corazón de la vitivinicultura argentina.<br />
Día 1<br />
Llegar volando a Mendoza es una experiencia sin parangón. ¡Se nos encoje <strong>el</strong> corazón ante<br />
tan abrumadora b<strong>el</strong>leza! Sobrevolar Los Andes, con su inmensidad, con la sensación que<br />
bajando la mano puedes tocar las cimas: tan grandioso todo y al mismo tiempo tan<br />
apropiable. No es de extrañar que los Incas vieran en este majestuoso cerro Aconcagua con<br />
sus laderas nevadas, un lugar sagrado que sólo osaban escalar para entregar ofrendas a sus<br />
dioses… así lo sentimos nosotras, ¡una escalera hacia los Dioses! Una extensa cordillera,<br />
frontera natural entre Argentina y Chile, que acoge la cumbre más alta d<strong>el</strong> continente<br />
americano: <strong>el</strong> “Centin<strong>el</strong>a de Piedra” traducido d<strong>el</strong> quechua.<br />
150 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes | Elena Ortega y Marita Abraham
Mientras respiramos esa inmensidad y<br />
esa b<strong>el</strong>leza no podemos resistirnos a<br />
analizar nuestra vida desde la misma<br />
perspectiva. Cuán necesario es <strong>el</strong>evarse<br />
para poder observar protagónicamente<br />
las b<strong>el</strong>lezas y detalles de nuestra propia<br />
existencia. Un amable pasajero nos<br />
comenta que de este tramo andino,<br />
nacen cuatro caudalosos ríos que se<br />
abren paso y dan vida y desarrollo<br />
económico a Mendoza, regando sus extensos cultivos de vides, olivos, huertas de cerezos y<br />
membrillos.<br />
Al igual que nuestras vidas y las de una organización, nuestras r<strong>el</strong>aciones son como “ríos<br />
emocionales” que se abren paso desde la cumbre con sus zonas soleadas y suaves, aguas<br />
bravas y zonas profundas y pantanosas…Así es, las experiencias de la vida nos enseñan a<br />
mirar más adentro y a tomar consciencia de las inevitables corrientes en constante cambio,<br />
aun cuando algunos prefieren <strong>el</strong> seguro remanso buscando aguas más seguras. Cada rio nos<br />
invita de nuevo a renovarnos y mostrar así todo nuestro potencial. Cada r<strong>el</strong>ación tiene una<br />
dirección y movimiento con la que aprendemos a avanzar en lugar de resistirnos, ya que<br />
cada situación tiene su parte de sabiduría que nos ayuda a crecer y a apreciar su fluir natural.<br />
Cada experiencia es valiosa en sí misma y desde la B<strong>el</strong>leza somos capaces de apreciar lo que<br />
en cada momento quiere rev<strong>el</strong>ar....<br />
Mientras miramos desde la ventanilla nos resulta inevitable hacer memoria y compartir ideas.<br />
–“Recuerdo mi profesor de filosofía cuando distinguía <strong>el</strong> pensamiento cotidiano, d<strong>el</strong><br />
pensamiento técnico y <strong>el</strong> filosófico. Y dijo eso de que la filosofía era <strong>el</strong> pensamiento de lo<br />
inútil, claro está, <strong>por</strong> oposición a lo útil de los otros dos. Al final, está claro que tomarnos este<br />
tiempo para pensar en lo aparentemente “inútil” puede ayudarnos a encontrar respuestas<br />
que modifiquen nuestra forma de hacer las cosas.”- Y aquí, sobrevolando la montaña,<br />
viendo <strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o intensamente azul con algunas nubes surcándolo, la metáfora está servida:<br />
• Desde <strong>el</strong> camino cada roca, cada <strong>el</strong>evación, se ve insalvable. Desde arriba puedo ver<br />
cuál es la salida, cuál es <strong>el</strong> camino, la visión completa.<br />
• Desde <strong>el</strong> camino la b<strong>el</strong>leza es total, pero también lo es la propia sensación de<br />
152 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
pequeñez frente a lo que veo. Desde aquí puedo centrarme en disfrutar y también en<br />
hacer mío cada risco d<strong>el</strong> camino.<br />
• Cada ser humano se encuentra hoy en su propia “Situación Actual”, en un alto de una<br />
montaña que ve im<strong>por</strong>tante frente a sí. La montaña hace perder la noción de “cordillera”.<br />
Sin duda este lugar en <strong>el</strong> que estamos es <strong>el</strong> resultado de un proceso de evolución en <strong>el</strong><br />
que han intervenido muchos factores: experiencias, aprendizajes, personas, cultura…. Al<br />
llegar a la cima de esa montaña la sensación de logro es total, <strong>el</strong> paisaje es magnífico e<br />
invita a quedarse. Pero es desde la cima donde se ven las otras montañas, nuevos<br />
ascensos, nuevos entornos y paisajes. Esta montaña que tan bien conocemos y cuyos<br />
recodos y recovecos nos son tan familiares ya es nuestra. Ahora queremos más, otras<br />
montañas posibles. Aquí vemos lo que vieron quizás los sobrevivientes de la tragedia de<br />
los Andes: inmensidad y la necesidad d<strong>el</strong> gran esfuerzo.<br />
• Desde la cumbre me siento en un espacio entre lo conocido y lo desconocido, un<br />
horizonte nuevo para nosotros <strong>por</strong> encima d<strong>el</strong> cual no podemos ver. Llegamos al límite<br />
de lo que conocemos de nosotros mismos. Mientras que decidamos crecer, siempre<br />
habrá alturas que alcanzar y bordes que cruzar. Retos de consciencia que son parte d<strong>el</strong><br />
proceso de la vida personal y Alma organizacional.<br />
La pregunta es, sin duda, cómo conseguir este “jet mental” cuando uno recorre su vida.<br />
Cómo cambiar la perspectiva y conseguir <strong>el</strong>evarse. Se nos ocurren ahora mismo varias respuestas:<br />
1. Proveerse un momento de r<strong>el</strong>ax como <strong>el</strong> de este avión. Circunscribir <strong>el</strong> cuerpo a lo<br />
mínimo, música tranquila, algunas notas, agua para beber…. Y darse <strong>el</strong> tiempo para<br />
pensar y conversar. Nuestra emocionalidad se encargará de colorear todo lo observado.<br />
La panorámica desde <strong>el</strong> avión es insuperable para hacer estas reflexiones.<br />
2. Conseguir la propia “ventana a mi vida”. Recorrer los hechos que nos ocupan con una<br />
perspectiva aérea haciéndonos preguntas que nos saquen de la situación en sí para<br />
proyectarse en un contexto más amplio.<br />
a) ¿Qué impacto tiene esto en mi situación (vida, trabajo, proyecto)?<br />
b) ¿Cómo puedo r<strong>el</strong>acionarlo con otros eventos pasados o <strong>por</strong> venir?<br />
c) ¿Qué lastre debo soltar para poder <strong>el</strong>evarme y que nuevos aprendizajes debo<br />
incor<strong>por</strong>ar?<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 153
d) ¿Cómo es mi mundo hoy? ¿Cuáles son sus límites, que está dentro y qué queda<br />
fuera?¿Cuál ha sido <strong>el</strong> proceso de transformación de mi mundo en los últimos años?<br />
e) ¿Qué cimas tengo pendiente <strong>por</strong> conquistar?<br />
f) ¿Qué tipo de “observador” soy?<br />
g) Desde mi reflexión: ¿De qué me hago cargo? ¿A que me comprometo?<br />
Emb<strong>el</strong>esadas en estos pensamientos encontramos algunas ideas interesantes para aplicar a<br />
nuestro último proyecto: WILL MANAGEMENT. Conquistar cimas, requiere de voluntad y<br />
suficiente capacidad (músculo preciso) para hacerlo. Afrontar metas valiosas organizativas,<br />
requiere una Gestión d<strong>el</strong> Compromiso como voluntad y capacidad de todos para contribuir<br />
al éxito, desde una cultura de compromiso recíproco y disposición voluntaria de todos<br />
nosotros a realizar esfuerzos discrecionales que nos permitan alcanzar logros exc<strong>el</strong>entes<br />
desde una profunda involucración y orgullo de pertenencia.<br />
Sin duda, una herramienta fundamental para “cruzar bordes organizativos”, superar “rutinas<br />
paralizantes”, conquistar territorios nuevos y reforzar nuestra identidad primaria, <strong>el</strong> “Alma de<br />
la organización”, como esencial intangible que unifica e integra las partes y espíritu que<br />
anima a la organización en la ilusión de un proyecto en común….Recordamos así, <strong>el</strong><br />
innovador paradigma antropomórfico que nos propone <strong>el</strong> pensador Javier Fernández<br />
Aguado para explicar <strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento de las organizaciones.<br />
Seguimos nuestra conversación con nuestro cuaderno de notas en la mano para que no se<br />
pierda ninguna… ya sabemos cómo es esto, cuando las ideas vu<strong>el</strong>an y luego cuesta recuperarlas.<br />
El capitán nos habla. Nos pide mirar a la<br />
derecha para ver <strong>el</strong> Aconcagua, la<br />
cumbre de América, uno de los picos<br />
buscados <strong>por</strong> andinistas de todo <strong>el</strong><br />
mundo. ¡7.000 metros de altitud…! La<br />
montaña más <strong>el</strong>evada d<strong>el</strong> mundo fuera<br />
de los Himalayas. La cordillera principal<br />
de los Andes alcanza los 70 km de<br />
amplitud, formando una imponente<br />
barrera natural, enmarcada <strong>por</strong> áridas<br />
llanuras que acentúan las majestuosas dimensiones d<strong>el</strong> r<strong>el</strong>ieve. No podemos evitar sonreír<br />
ante la aparente y escasa diferencia que tiene esta famosa montaña con sus vecinas.<br />
154 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
En <strong>el</strong> asiento de ad<strong>el</strong>ante dos viajeros miran fascinados <strong>el</strong> Aconcagua. No podemos evitar<br />
escuchar que vienen a hacer prácticas para poder escalarla durante <strong>el</strong> verano, como tanto<br />
otros andinistas de todo <strong>el</strong> mundo. La primera ascensión se realizó en 1897 <strong>por</strong> una<br />
expedición liderada <strong>por</strong> <strong>el</strong> británico Edward Fitzgerald. La cumbre fue alcanzada <strong>por</strong> <strong>el</strong> suizo<br />
Mathias Zurbriggen <strong>el</strong> 14 de enero y <strong>por</strong> otros miembros de la expedición días después.<br />
¡Qué magnetismo poderoso tiene este cerro andino, capaz de movilizar a tantos viajeros que<br />
a todos los que han caminado <strong>por</strong> sus sendas, a los que se han quedado al pie de esta gran<br />
formación geológica o ascendido a sus cumbres, sólo sueñan con volver!.. Son sentimientos<br />
difíciles de describir con una sola palabra! ¿Cómo narrar lo que otros han experimentado<br />
como <strong>el</strong> “sentimiento de la montaña”?<br />
Un montañero chileno comparte nuestra<br />
conversación y nos comenta que <strong>el</strong>los se sienten<br />
como una “isla continental”, ya que pese a lo diga un<br />
atlas hay razones geográficas y culturales que hacen<br />
de su país, un lugar singular. Su imponente y<br />
alargada cordillera andina como límite territorial con<br />
Argentina y <strong>el</strong> vasto océano Pacifico “hacen que como<br />
patria de mar y cordillera, nos sintamos diferentes...<br />
una isla dentro d<strong>el</strong> continente americano”.<br />
En ese momento, viene a nuestro recuerdo <strong>el</strong> querido profesor Rafa<strong>el</strong> Echeverría que<br />
desde su mirada ontológica nos invita a reflexionar: “(…) Vivimos en mundos interpretativos.<br />
No sabemos cómo son las cosas. Sólo sabemos cómo las observamos o como las<br />
interpretamos. Nuestra perspectiva es siempre singular, pero <strong>el</strong>lo no impide <strong>el</strong> juego de la<br />
pluralidad de perspectivas: no hay una única interpretación. El tipo de Observador que<br />
somos pasa a ocupar un lugar central en nuestras vidas para entender como somos, como<br />
constituimos nuestros mundos y como nos r<strong>el</strong>acionamos con los demás. Observar <strong>el</strong><br />
observador que somos y aprender a ser un observador diferente (…)”.<br />
Una nueva visión para interpretar la realidad actual de las organizaciones y facilitar procesos<br />
de cambio en nuestras empresas. Sólo cambiando nuestra forma de pensar, lograremos<br />
aprender y actuar de forma diferente. Desplazar nuestra mirada de Observadores de<br />
enfoque único a enfoque múltiple, se nos hace crítico a niv<strong>el</strong> sistémico para superar “barreras<br />
y rutinas defensivas”. Aquí radica <strong>el</strong> verdadero Aprendizaje Transformacional.<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 155
Desde arriba lo difícil se ve fácil, lo inalcanzable se ve posible, todo alcanza perspectivas<br />
trascendentes y, al mismo tiempo, una sensación de poder personal difícilmente descriptible.<br />
Comentamos azoradas: ¡Uno se siente como un Condor!. El ave más grande y de mayor<br />
envergadura d<strong>el</strong> mundo que habita en las montañas andinas. Puede planear durante horas<br />
sin mover las alas. Vu<strong>el</strong>a a mayor altura y <strong>por</strong> más tiempo, ya que aprovecha las corrientes<br />
térmicas de aire cálido. Así, puede mantenerse en <strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o <strong>por</strong> horas, planeando en <strong>el</strong> aire<br />
h<strong>el</strong>ado de las montañas, en <strong>el</strong> aire caliente d<strong>el</strong> desierto, al lado d<strong>el</strong> mar o en zonas<br />
borrascosas y lluviosas de Sudamérica. Su fuerza y poderío son formidables.<br />
Ése ave que reina en Los Andes nos invita a pensar.<br />
Su vu<strong>el</strong>o nos recuerda metafóricamente que<br />
ninguna criatura puede volar con una sola ala. Al<br />
igual que <strong>el</strong> Liderazgo organizacional, requiere de<br />
la adecuada combinación entre corazón y cabeza…<br />
entre Pensamiento y Sentimiento. Estas son las dos<br />
alas d<strong>el</strong> Líder Resonante, capaz de conseguir<br />
resultados sostenibles en <strong>el</strong> tiempo, removiendo en<br />
las organizaciones deseos de alcanzar Metas valiosas con una visión de Optimismo y<br />
Esperanza. No hay nada más poderoso que líderes de líderes creando un ambiente de<br />
entusiasmo, confianza, voluntad y Compromiso! Porque así como correr con una sola pierna<br />
si tenemos dos es poco eficiente, también lo es no equilibrar mente y corazón.<br />
Cuentan los montañistas, avenidos en improvisados guías, que hay dos caras para escalar <strong>el</strong><br />
Aconcagua, <strong>el</strong> “centin<strong>el</strong>a blanco”: Una r<strong>el</strong>ativamente sencilla, la cara norte, que es como una<br />
dura caminata en circunstancias extremas, pero sin necesidad de técnicas de escalada. El<br />
gran riesgo es <strong>el</strong> cambio en las condiciones d<strong>el</strong> clima, generalmente muy brusco y los efectos<br />
de la altura…. El conocido “viento blanco” d<strong>el</strong> Aconcagua. Con un buen entrenamiento, un<br />
buen guía y precauciones, esta cara ofrece menos problemas.<br />
La segunda cara, mucho más p<strong>el</strong>igrosa que la anterior es la d<strong>el</strong> “Glaciar de los Polacos”,<br />
requiere un alto niv<strong>el</strong> de escalada y mucha dificultad. Como en casi todas las cosas de la vida,<br />
¿<strong>por</strong> qué hacerlo tan difícil si hay un camino más fácil que te lleva al mismo sitio?<br />
Un vecino de asiento rompe nuestro emb<strong>el</strong>esamiento. “¿Le molestaría dejarme tomar una<br />
foto?”. Nos damos cuenta que tenemos que hacer lo propio. Que estos instantes mágicos<br />
156 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
de pensamientos “inútiles” pero de impacto en la vida hay que registrarlos. Le sonreímos sin<br />
movernos, sacamos la cámara, apuntamos a la ventana y simplemente registramos esta<br />
b<strong>el</strong>leza ya anclada en nuestro corazón como LA PERSPECTIVA TRASCENDENTE DE LAS<br />
COSAS.<br />
Desde nuestra inquietud como Coaches y bajo <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de Gestión d<strong>el</strong> Compromiso,<br />
indagamos en los fundamentos de un COMPROMISO TRASCENDENTE ORGANIZACIONAL<br />
capaz de generar una conexión profunda, al punto de motivar actuaciones <strong>por</strong> encima de<br />
las expectativas para alcanzar resultados extraordinarios y metas valiosas. Es <strong>el</strong> gran reto de<br />
las organizaciones, movilizar la voluntad int<strong>el</strong>igente y talento de sus profesionales como<br />
observadores de enfoque múltiple para comprometerse con los objetivos estratégicos e<br />
integrarse en un proyecto común de empresa desde la lealtad y profunda involucración. Un<br />
Engagement emocional, racional y trascendente que demanda espacios ontológicos desde<br />
una ética de convivencia basada en <strong>el</strong> respeto, la confianza y <strong>el</strong> compromiso. La organización<br />
como o<strong>por</strong>tunidad para la realización de nuestros ideales superiores y servir al logro de<br />
nuestras aspiraciones más profundas.<br />
Ello nos demanda un proceso de reflexión en la acción para indagar en los patrones de<br />
coherencia empresarial y hacer de <strong>el</strong>lo una fuente de aprendizaje de gran valor. Supone<br />
conocer las “brechas” que nos impiden <strong>el</strong>evarnos desde un mero compromiso normativo/<br />
legal de “deber hacer” hacia un compromiso de reciprocidad emocional, transcendente e<br />
integral desde <strong>el</strong> Alma de la organización.<br />
Todo Aprendizaje organizacional requiere de la capacidad de auto-transformación para<br />
asegurar su viabilidad y expandir todas sus posibilidades de éxito. Pero en la medida que las<br />
Organizaciones no actúan <strong>por</strong> si solas, con independencia de las Personas que las<br />
constituyen, requieren de un aprendizaje y voluntad con compromiso individual. En<br />
definitiva, “observadores sistémicos” capaces de <strong>el</strong>evar su perspectiva a un niv<strong>el</strong><br />
trascendente, deseosos de marcarse “nuevas cumbres” y experimentar <strong>el</strong> verdadero<br />
“sentimiento de la montaña”. Conectar con la esencia y <strong>el</strong> sueño máximo a través de la<br />
consciencia.<br />
Día 1. Más tarde…<br />
El aterrizaje en Mendoza es casi perfecto. Esas mismas montañas que acabamos de<br />
sobrevolar le otorgan un marco inigualable a la b<strong>el</strong>la y limpia ciudad. Se respira un aire<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 157
distinto nada más aterrizar. B<strong>el</strong>lo, muy b<strong>el</strong>lo. Sin duda estamos influenciadas <strong>por</strong> nuestro<br />
mod<strong>el</strong>o de Gestión d<strong>el</strong> Optimismo. La expectativa que tenemos de las cosas es decisiva en<br />
nuestra experiencia. Y aquí venimos llenas de expectativas positivas. Y además, la visión<br />
trascendente de lo cotidiano nos <strong>el</strong>eva a una experiencia aún más valiosa. Ese es <strong>el</strong> filtro que<br />
queremos aplicar a nuestro viaje. Así que aquí vamos.<br />
En <strong>el</strong> mismo aeropuerto te recibe un hermoso viñedo. ¡Magnífica idea eso de recordarnos<br />
que acabamos de aterrizar en una de las capitales d<strong>el</strong> vino d<strong>el</strong> mundo! Como en las grandes<br />
ciudades vitivinícolas, este espacio está especialmente diseñado para que los visitantes<br />
apreciemos <strong>el</strong> valor de la vitivinicultura y nos sumerjamos de entrada en <strong>el</strong> espíritu de la tierra<br />
que venimos a visitar. Hileras de racimos con aroma y color de Mendoza, en un viñedo en<br />
plena actividad. Nos entusiasma pensar que hemos puesto pie en Mendoza y en todo lo que<br />
tiene para enseñarnos, que estamos comprometidas con la vivencia que nos da este viaje.<br />
Pensando en nuestro propio compromiso estamos inmersas en un compromiso emocional y<br />
trascendente, ambos representan <strong>el</strong> tipo de vínculo que queremos tener con esta tierra y su<br />
gente.<br />
El vernos contemplar extasiadas los viñedos le debió dar la impresión al taxista que<br />
necesitábamos traslado y pronto un amable caballero cargaba nuestras maletas en su coche.<br />
Como tantas veces pasa en la vida, al salir d<strong>el</strong> aeropuerto podemos ir en cualquiera de dos<br />
direcciones: si doblamos a la izquierda, la ciudad, <strong>el</strong> vino, <strong>el</strong> aprendizaje de la conquista d<strong>el</strong><br />
agua, <strong>el</strong> hombre contra la naturaleza. Si doblamos a la derecha, <strong>el</strong> desierto total, las dunas<br />
de Lavalle, una experiencia diferente.<br />
Nos preguntamos qué será lo mejor, si ir de lo árido a lo verde o al revés…, ¿tú qué crees?<br />
La recomendación de nuestro taxista (todo un comunicador al mando de un taxi, ¿será eso<br />
argentino?), es ir a la ciudad, asentarnos allí y tomar decisiones. Otro sabio consejo: primero<br />
para, planifica, decide. Luego actúa tu plan, comprométete con él.<br />
158 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes<br />
Le hacemos caso y vamos directo a la ciudad de<br />
Mendoza. No podemos evitar observar en <strong>el</strong><br />
camino pequeños cauces de agua que<br />
acompañan nuestro recorrido. Le preguntamos<br />
al taxista de nuevo y se le ilumina la cara al<br />
hablar de sus “acequias”, un patrimonio de la<br />
humanidad presente en toda Mendoza. ¿Qué
es eso de las acequias? Nos cuenta que los indios huarpes encuentran la b<strong>el</strong>leza de<br />
Mendoza y sus cauces de río, pero ven también que es un desierto total y que solo en los<br />
ríos no es posible <strong>el</strong> desarrollo. Entonces idean este sistema de llevar agua a toda la<br />
provincia. Generan una red de acequias que hacen que la ciudad se vea un verg<strong>el</strong> de<br />
árboles, donde no había nada. Nos habla de la Mendoza de las acequias como un mod<strong>el</strong>o<br />
urbano e hídrico exitoso y único. Nos muestra sus calles muy anchas que permiten <strong>el</strong> agua<br />
circular, las acequias bordeando sus veredas en toda su extensión y a su costa una hilera de<br />
grandes árboles que enmarcan <strong>el</strong> paso de los autos y <strong>el</strong> caminas de los peatones. Nos dice<br />
con orgullo que es un caso único en <strong>el</strong> mundo que muestra <strong>el</strong> tesón d<strong>el</strong> hombre sobre la<br />
adversidad.<br />
Interesante reflexión. Hay partes de nuestra vida y de nuestras empresas que están llenas de<br />
recursos y otras en las que cuesta <strong>el</strong> mínimo avance. ¿Cómo canalizar talentos de un lado a<br />
otro? ¿Qué red de acequias podemos tender en nuestra vida? Habrá que pensarlo…, y así<br />
queda registrado en <strong>el</strong> cuaderno. La gestión d<strong>el</strong> optimismo nos dice que hay que creer para<br />
ver, que hay que creer para crear, que las cosas nacen primero en nuestra mente, se instalan<br />
en nuestro corazón y desde allí podemos movernos para hacerlas reales. Esto hicieron aquí.<br />
Esto queremos hacer nosotras en tantos otros planos.<br />
Nuestro alojamiento no puede estar mejor ubicado. Frente al parque General San Martín.<br />
Más de 900 hectáreas de frondosa arboleda en un desierto. Sorprendente e invitante. Pero<br />
queremos sentarnos a disfrutar un rato en la terraza, descansar d<strong>el</strong> viaje y planificar los<br />
futuros días.<br />
Día 2<br />
Temprano, muy temprano, vemos amanecer en la montaña. Nos<br />
explican que es la precordillera eso que vemos. Que la cordillera<br />
está detrás, con sus nieves eternas. Eso que nos parece tan enorme<br />
son solo pequeños cerros. Los mendocinos nos dicen que si no<br />
fuimos a la cordillera no hemos visto nada. ¡Por supuesto! Si la vimos<br />
desde <strong>el</strong> aire, lo sabemos. Qué marco maravilloso <strong>el</strong> de esta ciudad.<br />
Nos ofrecen un desayuno típicamente mendocino: mate, zopaipillas<br />
y tortitas. ¿Por qué no? “Donde fueres haz lo que vieres”. ¡Qué<br />
d<strong>el</strong>icia!<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 159
Llenas de energía nos vamos directo al Parque General San Martín. Ingresamos <strong>por</strong> esas<br />
puertas increíbles en las que culmina la Avenida Emilio Civit y vemos los caballitos de Marly,<br />
¿no es este <strong>el</strong> escultor que tiene toda una galería en <strong>el</strong> Museo d<strong>el</strong> Louvre? Un francés que<br />
enmarca este mítico lugar mendocino, globalidad pura.<br />
Hay un grupo de personas que están haciendo dibujos y distinguimos que son estudiantes<br />
universitarios guiados <strong>por</strong> un profesor. Mmmm, no podemos dejar pasar la o<strong>por</strong>tunidad.<br />
¡No se pueden dejar pasar las o<strong>por</strong>tunidades! Nos acercamos y nos incor<strong>por</strong>an<br />
inmediatamente al grupo, con esa amabilidad tan argentina. No podemos creer nuestra<br />
suerte. Él es arquitecto, un afamado arquitecto mendocino. Profesor, sabio. Y su r<strong>el</strong>ato nos<br />
trans<strong>por</strong>ta de nuevo a nuestro mundo metafórico.<br />
“Este parque fue planeado <strong>por</strong> <strong>el</strong> Gobernador Emilio Civit. Este hombre extraordinario pensó<br />
en un pulmón para Mendoza… ¡a 50 años! Un político que no tenía en mente la próxima<br />
<strong>el</strong>ección sino la próxima generación. Visión estratégica y voluntad de hacerlo. (Gestión d<strong>el</strong><br />
optimismo y gestión d<strong>el</strong> compromiso, ambas simultáneamente. Optimismo para tener una<br />
expectativa positiva junto con la voluntad y compromiso de crearla, pensamos nosotras). Y<br />
que no se conformó con soñarlo sino también trajo al mejor arquitecto francés, las obras d<strong>el</strong><br />
mejor escultor, los <strong>por</strong>tones majestuosos. Trabajó para los próximos 50 años y hoy lo<br />
disfrutamos en grande”.<br />
Así nos enteramos que <strong>el</strong> parque alberga alrededor de 50.000 árboles de 750 especies<br />
diferentes, la mayoría de <strong>el</strong>las autóctonas. Cada avenida está bordeada de una especie de<br />
árboles que le da <strong>el</strong> nombre. El recorrido es maravilloso: jardines, esculturas, fuentes,<br />
espacios recreativos, de arte, de ejercicio. Y cada camino conduce a alguna nueva maravilla.<br />
Mucha, mucha gente corre alrededor de un gran lago, totalmente artificial pero que no lo<br />
parece. Nos enteramos que todo este verde purifica <strong>el</strong> aire y ayudó a <strong>el</strong>iminar epidemias y<br />
alergias.<br />
Casi sin darnos cuenta llegamos a un monumento enorme, <strong>el</strong> Cerro La Gloria, que rinde<br />
homenaje al Ejército de los Andes y es un hermoso mirador de la ciudad.<br />
Todo en Mendoza rinde homenaje al General San Martín, <strong>el</strong> que llaman “<strong>el</strong> libertador de<br />
Argentina, Chile y Perú”. Su gesta ha trascendido la historia, como aqu<strong>el</strong>los que son capaces<br />
de imaginar un sueño y hacerlo real (los principios de gestión d<strong>el</strong> optimismo, de nuevo todos<br />
en acción). San Martín consigue <strong>el</strong> apoyo político para hacer algo que nunca antes se había<br />
160 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
hecho: cruzar los Andes. Su liderazgo sumó voluntades de toda una comunidad que preparó<br />
todo lo necesario para la difícil hazaña. Las damas de la sociedad creyeron en él y le dieron<br />
sus valiosas posesiones para que se transformaran en abrigo, armas, alimentos para los 4000<br />
hombres de su ejército. Sus palabras una vez que cruzó la cordillera representan <strong>el</strong> esfuerzo<br />
y también su satisfacción: "El tránsito de la Sierra ha sido un triunfo. Dígnese V. E. figurarse<br />
la mole de un ejército moviéndose con <strong>el</strong> embarazoso bagaje de subsistencias para casi un<br />
mes, armamento, municiones, y demás adherentes <strong>por</strong> un camino de cien leguas, cruzado<br />
de eminencias escarpadas, desfiladeros, travesías, profundas angosturas, cortado <strong>por</strong> cuatro<br />
cordilleras; en fin donde lo fragoso d<strong>el</strong> piso se disputa con la rigidez d<strong>el</strong> temperamento. Tal<br />
es <strong>el</strong> camino de los Patos que hemos traído…". Lo fragoso d<strong>el</strong> piso se disputa con la rigidez<br />
d<strong>el</strong> temperamento… palabras sabias. Nada hay que la voluntad optimista no pueda<br />
conquistar.<br />
Nosotras nos quedamos allí. En <strong>el</strong> pensamiento estratégico. En la proyección de todo. En<br />
<strong>el</strong> actuar hoy pero pensar en mañana.<br />
De nuevo <strong>el</strong> cuaderno y las preguntas trascendentes:<br />
• ¿Qué cosas concretas puedo hacer hoy que modifiquen mis próximos 10 años?<br />
• ¿Qué legado puedo dejar para siguientes generaciones?<br />
• ¿Qué arte puedo introducir en mi vida que me de las sensaciones que me da este parque?<br />
• ¿Qué quiero proyectar?<br />
Emb<strong>el</strong>esadas en nuestros<br />
pensamientos caminamos y<br />
caminamos <strong>por</strong> cada rincón de este<br />
lugar maravilloso. Distintas especies<br />
de árboles con una sorpresa<br />
inesperada: <strong>el</strong> otoño en Mendoza.<br />
¡Qué b<strong>el</strong>lo! Colores, formas, dorados,<br />
rojos, viento... Alguien menciona la<br />
canción “Otoño en Mendoza” y ya la<br />
anotamos para escucharla. “No es lo mismo <strong>el</strong> otoño en Mendoza”. ¡Y tiene razón!<br />
Nos llama la atención la limpieza que hay en todos los sitios. El orden. Es vital <strong>el</strong> orden y la<br />
limpieza externa para que los pensamientos fluyan sin ninguna traba.<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 161
El parque nos atrapó. Seguimos recorriendo, <strong>el</strong> estadio de fútbol, los hermosos barrios, los<br />
centros de investigación… Nos paramos a comer en un “carrito”. ¡Qué manjar <strong>el</strong> barrosluco!<br />
Nunca habíamos probado algo así. Buena carne Argentina en un sándwich enorme.<br />
El día culmina mientras caminamos de regreso al hot<strong>el</strong>.<br />
Día 3. El desierto de Lavalle<br />
Nos pasan a buscar para ir al desierto de Lavalle.<br />
Vamos pensando cómo exageran, no será para tanto.<br />
¿Desierto lo que se dice desierto? ¡Vamos!<br />
Voy conversando animadamente y siguiendo de<br />
nuevo <strong>el</strong> camino de las acequias. Alguien nos había<br />
hablado d<strong>el</strong> agua y su valor estratégico para<br />
Mendoza. Nos decían que es lo que hay que cuidar<br />
aquí <strong>por</strong>que llueve menos de 200 mililitros al año.<br />
¡Nada! Por eso para regar los cultivos o proveer de<br />
agua en algunos de estos lugares alejados lo que<br />
hacen es hacer pozos que buscan <strong>el</strong> líquido tan<br />
preciado en las profundidades de la tierra. D<strong>el</strong> fondo<br />
a la superficie, buceando profundo para poder<br />
modificar lo visible. Interesante.<br />
Pensando esto no nos dimos cuenta que <strong>el</strong> paisaje exterior ha cambiado <strong>por</strong> completo. No<br />
sabemos en qué momento entramos <strong>por</strong> un camino más angosto pero alrededor solo se<br />
veía tierra y arena. Grandes inmensidades y no se ven personas. Ocasionalmente algún<br />
curtido hombre p<strong>el</strong>eándole palmo a palmo a un auténtico desierto.<br />
El conductor disfruta de nuestro asombro. “Les presento <strong>el</strong> desierto de Lavalle, pronto<br />
llegamos a las dunas”. ¿Dunas? Viendo lo que nos rodea ya nada nos parece imposible. De<br />
nuevo <strong>el</strong> conductor “comunicante”: “¿Veis este paisaje que nos rodea? Así era todo Mendoza.<br />
Tierra árida, vegetación escasa… Primero los indios y después los inmigrantes. Nadie olvida<br />
en Mendoza a los españoles e italianos que llegaron a p<strong>el</strong>earle a la tierra. Mi abu<strong>el</strong>o era de<br />
Galicia. ¡Me lo imagino al viejo acostumbrado al agua y la humedad sin esfuerzo regando<br />
plantitas en sus tierras!” “¿Regando? - Le pregunto. ¿Riegan los sembrados?”. “Claro que sí<br />
señora! Acá todo se riega con la acequia o con la manguera. En lugares como este se<br />
162 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
espera <strong>el</strong> turno d<strong>el</strong> agua. ¡Y allí todos a regar! Si usted quiere tener plantas en Mendoza más<br />
le vale que las riegue”.<br />
No nos sorprende que de nuevo nuestra mente haga este paral<strong>el</strong>o con la vida y la empresa.<br />
Hay proyectos que necesitan esfuerzos extraordinarios y otros que “se riegan solos”. Porqué<br />
no lo vimos antes. Hemos dedicado tanto tiempo a los que se dan fáciles y quizás en los<br />
difíciles esté la satisfacción enorme, como la que describe este hombre en su abu<strong>el</strong>o. Cuánta<br />
gente tuvo que dejarlo todo atrás y emprender sacrificios extraordinarios, gestionando <strong>el</strong><br />
cambio absoluto. D<strong>el</strong> verg<strong>el</strong> de Galicia al desierto de Mendoza, sin escalas. Cuánta<br />
transformación personal tuvo que ser necesaria. Y ese hombre, quizás rudo y poco educado,<br />
tuvo simplemente que dominar <strong>el</strong> entorno después de dominarse a sí mismo. Nos impacta<br />
la idea. Qué cómodos estamos. Qué poco dispuestos a renunciar a aqu<strong>el</strong>lo que nos hace la<br />
vida fácil pero menos rica. La vida segura, sin aventuras, pero terriblemente sensible a las<br />
crisis o los vientos d<strong>el</strong> contexto.<br />
Un cart<strong>el</strong> de madera nos anuncia las dunas de Lavalle, pero la verdad que allí ¡no se ve nada!<br />
Nos bajamos y seguimos la advertencia de poner la cámara en una bolsa plástica<br />
transparente. Ya hemos dejado la soberbia de lado y seguimos las instrucciones con<br />
humildad y agradecimiento.<br />
De repente descubrimos “Altos Limpios”, un mar de médanos impactantes que aparece como<br />
un Sahara. Nos cuentan que los vientos bailan salvajes aquí, cambiando la fisonomía d<strong>el</strong><br />
lugar completamente cada año. Siempre igual, siempre distintos.<br />
Comenzamos <strong>el</strong> ascenso al médano principal. La arena se desliza y nos lo pone difícil.<br />
Luchamos paso a paso y buscamos una nueva cima. Los guardabosques acuden amables en<br />
nuestra ayuda. Qué maravilla de lugar y como tantos otros aquí, no está explotado en<br />
absoluto. Naturaleza pura.<br />
Al llegar al más alto de los médanos, vemos en ese limpio y claro ci<strong>el</strong>o azul una vista<br />
impresionante: desde <strong>el</strong> Aconcagua hasta la vecina provincia de San Juan. Y allí todo invita<br />
a jugar: rodamos ladera abajo y nos divertimos soltando <strong>el</strong> niño que llevamos dentro.<br />
Ya exhaustas vamos al puesto vecino donde nos espera un exquisito chivito a la llama. Los<br />
tomates tienen otro color y otro sabor. ¡No puede ser mejor!<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 163
Día 4: El camino d<strong>el</strong> vino<br />
Después de la aridez d<strong>el</strong> desierto y de la confrontación que representó para nosotras un<br />
entorno sin agua, estamos ansiosas <strong>por</strong> seguir descubriendo los contrastes.<br />
Nos pasan a buscar muy temprano y vamos preparadas para apreciar la mano d<strong>el</strong> hombre.<br />
Esta vez cedemos a la tentación de llevarnos <strong>el</strong> mate con nosotras… una gran compañía.<br />
Después de haber visto lo que es la tierra mendocina al desnudo, hemos tomado conciencia<br />
de que todo este verde que rodea este nuevo paisaje fue pensado pero sobre todo, regado,<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> hombre.<br />
El otoño con sus caprichosos colores da un escenario magnífico camino a las bodegas. No<br />
nos cansamos de tomar fotografías y creo que será muy difícil escoger algunas después para<br />
esta bitácora.<br />
Nuestro chofer en esta o<strong>por</strong>tunidad es un amable mendocino, ingeniero agrónomo y un<br />
experto en <strong>el</strong> mundo d<strong>el</strong> vino. Generoso en sus conocimientos y muy divertido en sus<br />
r<strong>el</strong>atos, es un presagio que esta será una jornada maravillosa.<br />
Nos pregunta <strong>por</strong> los vinos que bebimos estos días en la comida y en la cena. Le divierte<br />
nuestra simplicidad al reconocer que bebimos vino “tinto”. Nos damos cuenta de nuestra<br />
falta de atención hacia algo tan im<strong>por</strong>tante en Mendoza. ¡Y también nuestra falta de<br />
sensibilidad para disfrutar de este viaje con todos los sentidos!<br />
Nuestra primera parada es en una “finca”, una amplísima extensión de tierra sembrada con<br />
vides. Cada hilera de viña empieza con un hermoso rosal lleno de flores, y no podemos<br />
menos que halagar esta idea decorativa. De nuevo se ríe y con paciencia nos explica que la<br />
función de las rosas es detectar un hongo muy maligno para la vid.<br />
164 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
Este ataca primero a las rosas y cuando ven que la rosa está enferma tienen tiempo de<br />
aplicar la cura para que no afecte a la vid.<br />
Caminamos <strong>por</strong> las hileras y observamos: <strong>el</strong> riego <strong>por</strong> aspersión, la protección contra <strong>el</strong><br />
granizo, <strong>el</strong> trabajo de cada detalle para que cada racimo sea <strong>el</strong> de mayor calidad.<br />
Nos cuenta que Mendoza se tuvo que reconvertir para competir en <strong>el</strong> mundo d<strong>el</strong> vino. Que<br />
su abu<strong>el</strong>o tenía una “criolla” que servía para hacer un vino genérico. El recuerda lo mal que<br />
se puso su abu<strong>el</strong>o cuando supo que tenía que levantar toda la viña para poner “Varietales”<br />
que es lo que se vendería en <strong>el</strong> futuro y esperar varios años antes de poder cosechar.<br />
De nuevo <strong>el</strong> cambio implacable y <strong>el</strong> sometimiento tenaz a su reinado. Un nuevo principio d<strong>el</strong><br />
mod<strong>el</strong>o de gestión d<strong>el</strong> optimismo: tras la expectativa de lo mejor ser capaz de correr un<br />
riesgo que nos saque de nuestra zona de confort.<br />
Nos cuenta <strong>el</strong> ciclo vitivinícola que concluye con la gloriosa Vendimia. - ¡Qué pena que no<br />
vinieron para la Vendimia!- nos dice- Es una fiesta única. Los extranjeros se fascinan con <strong>el</strong>la.<br />
Se realiza en un anfiteatro romano entre los cerros y es un espectáculo de luz y color único<br />
en <strong>el</strong> mundo. Es en marzo- Nos prometemos esta noche conseguir un video de esta<br />
maravilla.<br />
Concluida la visita a la finca ponemos dirección hacia una bodega Nos ofrece visitar varias<br />
entre pequeñas y grandes para disfrutar de su arquitectura y, lógicamente, catar sus vinos.<br />
Primera parada… Las magníficas Chandon y Trivento<br />
El gerente nos recibe para mostrarnos <strong>el</strong> proceso y hacernos catar <strong>el</strong> vino. Este grupo<br />
mundial nos r<strong>el</strong>ata lo especial que es Mendoza para la <strong>el</strong>aboración d<strong>el</strong> vino. Y aparece de<br />
nuevo <strong>el</strong> Malbec…, de nuevo <strong>el</strong> compromiso con las sensaciones más sublimes. Un vino<br />
noble, en barrica de roble, esperando <strong>el</strong> tiempo justo para concentrar los aromas y sabores<br />
que le darán su esencia.<br />
Esta bodega chilena instaló una bodega magnífica en Mendoza. Mónica Caamaño, gerente<br />
de Marketing en Trivento y nuestra anfitriona, nos invita a recorrer sus espacios donde<br />
fusionan de manera increíble vino y arte. Hay una exposición de artistas locales con obras<br />
r<strong>el</strong>acionadas con <strong>el</strong> vino. Una maravilla.<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 165
Comienza entonces la cata. Paso a paso de sensaciones: nos invitan a coger <strong>el</strong> vaso desde<br />
la base para evitar transmitirle calor y variar su temperatura. Observamos su color en<br />
detalle… con una guía experta comienzo a ver tonalidades de rojos, bordeaux, dorados…. La<br />
vista se d<strong>el</strong>eita e incor<strong>por</strong>amos <strong>el</strong> olfato… nos pregunta <strong>por</strong> impactos olfativos que no había<br />
registrado nunca… ¡y allí están!<br />
Llega <strong>el</strong> momento de probarlo. Un pequeño sorbo que debe bailar en la boca un rato para<br />
comenzar a sentir frambuesas, madera. Y otros descriptores que es la primera vez en nuestra<br />
vida que sentimos con esa intensidad. Por fin comprendemos la experiencia d<strong>el</strong> vino, no es<br />
beber es sentir con todos los sentidos, es experimentar la plena presencia para disfrutar<br />
sensaciones. La plena presencia que nos hace protagonistas.<br />
De nuevo nuestro diálogo nos trans<strong>por</strong>ta a otra dimensión. Gestionar la experiencia d<strong>el</strong><br />
cliente, incor<strong>por</strong>ar sus sentidos en cualquier sector. Extrapolando lo vivido en la bodega<br />
entendemos que esta gestión de la experiencia tiene varios <strong>el</strong>ementos:<br />
• Un entorno cuidado y convocante. Cada detalle llama la vista y cada espacio está pensado<br />
para instalarse y disfrutar<br />
• Los cinco sentidos son im<strong>por</strong>tantes: los aromas que se hu<strong>el</strong>en, <strong>el</strong> tacto en las texturas que<br />
rodean a este especial invitado, los sonidos presentes y también ausentes…<br />
• Y una persona con sentido de servicio, orientada a la satisfacción d<strong>el</strong> otro, yendo un poco<br />
más allá de su obligación para disfrutar también de la experiencia d<strong>el</strong> cliente. Una persona<br />
satisfecha con su trabajo, creativa y proactiva en <strong>el</strong> diseño d<strong>el</strong> momento, consciente de que<br />
no da igual, de que puede protagonizar la diferencia.<br />
Quizás sea esta la diferencia que encontramos en este Nuevo mundo. Son personas<br />
creativas, dispuestas a correr riesgos, quizás más informales pero tan vivas y creativas.<br />
Día 5: La cabalgata Sanmartiniana<br />
Nuestros amigos, Familia Correa, nos habían invitado a hacer una cabalgata en la montaña,<br />
llegando al límite con Chile. Al principio lo habíamos descartado… ¡tantas horas a caballo!<br />
¡Somos mujeres de ciudad! Pero después de ver la historia de San Martín y su gesta y de<br />
notar <strong>el</strong> entusiasmo de nuestros amigos, dimos <strong>el</strong> sí. Así que aquí estamos, comprando muy<br />
166 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
temprano las “bombachas gauchas” que nos han recomendado para hacer más confortable<br />
la travesía.<br />
La primera parada es <strong>el</strong> Valle de Uspallata. Nuestros amigos nos dicen… prepárense para ver<br />
<strong>el</strong> valle… ¡y allí está! Majestuoso, impresionante. Fotos y más fotos de b<strong>el</strong>leza. Y tras mucha<br />
maravilla llegamos a “Los Arboles”, al magnífico campo de los Correa, donde nos espera un<br />
maravilloso asado y una b<strong>el</strong>la casa llena de historia que sus propietarios nos cuentan con<br />
genuino orgullo.<br />
Nuestra charla se interrumpe tras los gritos de los arrieros y salimos para encontrarnos con<br />
estos hombres curtidos <strong>por</strong> <strong>el</strong> sol, trayendo con <strong>el</strong>los magníficos ejemplares de caballos y<br />
mulas dispuestas a la carga. Unas breves instrucciones… y allí estamos cabalgando, con<br />
miedo y alegría, con ilusión e incertidumbre. Emociones encontradas en este hermoso día<br />
mendocino (¡<strong>por</strong> algo le llaman la tierra d<strong>el</strong> buen sol y d<strong>el</strong> buen vino!), cabalgando sobre los<br />
pasos d<strong>el</strong> General San Martín.<br />
Este día de cabalgata fue b<strong>el</strong>lo y fascinante. La sensación de inmensidad es indescriptible,<br />
como lo es nuestro increíble estado de plenitud. El paisaje es una invitación a conectarnos<br />
con la b<strong>el</strong>leza, con lo inmenso. Estamos ya a 3000 metros de altura y quizás es <strong>por</strong> eso que<br />
nuestra mente se entrega exc<strong>el</strong>sa a este imperio de sentidos, sin oponer la más mínima<br />
resistencia. Emb<strong>el</strong>esadas como estamos no nos damos cuenta que <strong>el</strong> camino, hasta aquí<br />
cómodo, va haciéndose más y más pequeño… y nos encontramos en una fina hu<strong>el</strong>la, con un<br />
gran precipicio al costado.<br />
Paramos asustadas, no podemos<br />
seguir. Nos sentimos frenadas <strong>por</strong> <strong>el</strong><br />
temor y una horrible sensación en <strong>el</strong><br />
estómago de tomar conciencia d<strong>el</strong><br />
p<strong>el</strong>igro.<br />
El arriero se da cuenta enseguida y<br />
con total seguridad, sin titubeos, nos<br />
reclama: “¡Confíen en <strong>el</strong> caballo! ¡No pongan resistencia! ¡R<strong>el</strong>ájense!” Fácil de decir pero<br />
comprendemos, quizás muy tarde, que no hay marcha atrás y que no nos queda otra<br />
alternativa que hacer lo que nos dice. Cerramos los ojos muy fuerte y no nos queda otra<br />
que pensar en la esencia misma de la confianza. Cuando hablamos de optimismo<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 167
explicamos que la confianza es <strong>el</strong> supremo acto que integra la humildad y la generosidad.<br />
Confío cuando soy capaz de tomar conciencia que no puedo solo. Confío cuando quiero<br />
darle al otro la o<strong>por</strong>tunidad de sorprenderme y de hacerse GRANDE. Y aquí estamos,<br />
ejercitando la confianza en <strong>el</strong> sentido más pleno. Las risas nos sacan de nuestra profunda<br />
reflexión. Estamos en un hermoso lugar, lejos d<strong>el</strong> d<strong>el</strong>gado camino. ¡Prueba superada! No<br />
podemos evitar preguntarnos cómo lo habrá hecho San Martín… 4000 hombres cargados de<br />
toda clase de objetos pasando <strong>por</strong> esos sitios…<br />
Llegamos al campamento. No sabemos en qué momento estos hombres sabios montan las<br />
tiendas de campaña, se sientan alrededor d<strong>el</strong> fuego y comienzan <strong>el</strong> asado. Nos sentamos<br />
con <strong>el</strong>los a escuchar sus historias, sus vidas curtidas, su respetuoso modo de comunicarse…<br />
Esta noche dormimos como pocas veces. El ci<strong>el</strong>o es impresionante. Millones de estr<strong>el</strong>las nos<br />
conectan con una inmensidad que no recordamos haber visto en otras latitudes. Estamos<br />
en contacto con lo más básico, la vulnerabilidad más increíble.<br />
Día 6: Llegando al final d<strong>el</strong> camino<br />
El amanecer y sus sonidos nos despiertan, y después de los mates y “tortitas mendocinas”<br />
estamos de nuevo en <strong>el</strong> caballo. Poco tiempo después un caudaloso rio de deshi<strong>el</strong>o nos<br />
acompaña con su alegría cantarina. Sin mediar intención de nuestra parte los caballos siguen<br />
al arriero penetrando en <strong>el</strong> río, caminando sobre las piedras resbaladizas con gran seguridad.<br />
(¡Confianza!). Maravilloso. 4000 metros y subiendo.<br />
Paramos en un valle donde al fin podemos caminar, observar la fauna y flora autóctonas y<br />
los cóndores que vu<strong>el</strong>an despreocupados. Mientras preparan la comida respiramos ese aire<br />
con sensaciones confusas y maravillosas Paz, silencio, b<strong>el</strong>leza, conexión con lo íntimo de uno<br />
mismo sin interrupciones.<br />
No sabemos en qué momento nuestro guía ha pescado unas truchas gigantes… ¡no<br />
sabíamos que podían ser de este tamaño! Y de nuevo <strong>el</strong> asado y de nuevo <strong>el</strong> agradecer tanta<br />
dedicación y generosidad.<br />
Comemos en silencio. Sabiendo que ya queda poco. La cabalgata podría seguir hasta Chile,<br />
como era la intención, pero nosotros tenemos que regresar. Ambas sabemos que estamos<br />
reordenando nuestros pensamientos, repasando nuestras vivencias, conectándonos con un<br />
nuevo lenguaje.<br />
168 | Cuaderno de Bitácora Una mirada Ontológica: Mendoza – Los Andes
La guitarra nos saca de nuestra ensoñación. Las canciones cuyanas llenan <strong>el</strong> aire con su<br />
alegría. El folklore y sus letras magníficas ensalzando todo lo que hemos visto nos emociona.<br />
“¡Y <strong>el</strong> arriero va…. Y <strong>el</strong> arriero vaaaaa!” dice la letra. Y nosotros aprendimos de <strong>el</strong>los.<br />
Aprendimos de cada uno de los que domaron este desierto, que conquistaron estas<br />
montañas, que día a día con su esfuerzo trascienden su propia existencia.<br />
Tomamos nuestras notas. Ambas sabemos que es <strong>el</strong> momento de terminar nuestra bitácora.<br />
Hemos visto nuevas realidades y estrenado nuevos ojos. Hemos incor<strong>por</strong>ado nuevas<br />
perspectivas. Hemos conquistado nuestros propios miedos y desafiado principios que en<br />
algún momento consideramos irrefutables. Peter Drucker dijo que lo que no se puede medir<br />
no se puede gestionar. Hoy sabemos que gestionar lo medible es mucho más sencillo que<br />
gestionar aqu<strong>el</strong>las cosas que no son fáciles de medir pero que son imprescindibles de<br />
gestionar. Vinimos a buscar profundizar en la Gestión d<strong>el</strong> Compromiso y la Gestión d<strong>el</strong><br />
Optimismo como mod<strong>el</strong>os organizacionales y nos vamos con <strong>el</strong> cuaderno y <strong>el</strong> alma llena de<br />
notas para hacerlo.<br />
Estamos fluyendo. Lo dejamos aquí.<br />
“No sigas <strong>por</strong> donde te conducen las hu<strong>el</strong>las.<br />
Mejor ve <strong>por</strong> donde no hay hu<strong>el</strong>las y deja un camino”<br />
Anónimo<br />
Elena Ortega y Marita Abraham | 169
Joaquín Oset Fernández<br />
Lo primero que Joaquín su<strong>el</strong>e decir a todas las personas que conoce, nada más<br />
presentárs<strong>el</strong>as, es que es de Úbeda. Allí nació en <strong>el</strong> año 1957, y allí acude cada vez que sus<br />
ocupaciones se lo permiten, ya que su tierra le recarga física y anímicamente para continuar<br />
con su actividad periódica. ¿Será <strong>el</strong> poder d<strong>el</strong> aceite de oliva? ¿Será la visión de los cerros de<br />
Úbeda? ¿Será <strong>el</strong> tirón de las raíces? No se sabe con certeza, pero algo de todo lo que<br />
contiene Úbeda, además de la familia de Joaquín, es lo que le hace regenerarse y plantearse<br />
que todo en la vida tiene sentido.<br />
Estudió Ciencias Químicas en Granada, <strong>por</strong>que un gran profesor que tuvo cursando<br />
bachillerato supo enseñarle que para ir ad<strong>el</strong>ante en este mundo hace falta tener mucha<br />
química, y que con una buena reacción química se pueden conseguir cosas verdaderamente<br />
insospechadas. Cuando termina la carrera, la primera opción laboral que contempla es la de<br />
ser profesor, pero para <strong>el</strong>lo debía afrontar unas oposiciones arduas y Joaquín no se veía ni<br />
dando clase (será que no ha tenido que impartir posteriormente cursos en su vida<br />
profesional) ni dedicando tiempo a opositar. Le tiraba la empresa y lo empresarial, y para<br />
entender mejor la complejidad empresarial decide formarse en diferentes materias y realiza<br />
dos Máster, uno de RRHH en la Cámara de Comercio y, posteriormente, un MBA en ICADE.<br />
El conocimiento adquirido le permite comenzar a trabajar en consultoría de Organización de<br />
RRHH y Formación y desde ese momento, 1990, ha tenido la o<strong>por</strong>tunidad de formarse y<br />
trabajar con los mejores compañeros, con los clientes más interesantes y en las mejores<br />
Biografía | Joaquín Oset Fernández | 171
empresas d<strong>el</strong> sector (Coopers&Lybrand, PriceWaterHouseCopers, KPMG...) Su faceta de<br />
consultor le ha permitido vivir tres años en Bilbao, viajar <strong>por</strong> muchos sitios y conocer<br />
ciudades y personas que nunca se hubiera planteado.<br />
En su última etapa como consultor, en la empresa SUNION, d<strong>el</strong> Grupo Gesfor, ha tenido la<br />
satisfacción de conocer y poder utilizar una metodología para la Gestión d<strong>el</strong> Cambio<br />
absolutamente impactante. Se trata de Fe<strong>el</strong>ings Management o cómo de im<strong>por</strong>tante es<br />
gestionar los sentimientos y las emociones colectivas en procesos de cambio. Esta<br />
metodología se la cedió Javier Fernández Aguado, que la creó conceptualmente, pero que<br />
Joaquín y su equipo han sabido llevar a la práctica empresarial, consiguiendo con <strong>el</strong>lo la<br />
validación de la misma <strong>por</strong> <strong>el</strong> IESE. La aplicación de esta metodología ha reforzado aún más<br />
en Joaquín <strong>el</strong> convencimiento de la im<strong>por</strong>tancia de las personas y de sus emociones en los<br />
éxitos organizativos y en la mejora de sus procesos.<br />
Pero si de algo se siente realmente satisfecho es de haber llegado a descubrir, después de<br />
los diferentes requiebros en su carrera, de aprender de todo y de ser un animal curioso como<br />
los personajes renacentistas, lo que realmente le apetecía hacer, ser Director de Capital<br />
Humano de un Grupo Multinacional (Logica) con responsabilidad en España y Latinoamérica,<br />
donde ha podido aplicar todos los conocimientos adquiridos a lo largo de los años y donde<br />
también ha descubierto algo nuevo para él, como es la im<strong>por</strong>tancia de la diversidad en<br />
nuestro mundo. Para gestionar la diversidad como realmente debe ser gestionada, también<br />
le ha servido a Joaquín la química que estudió en Granada hace ya muchos años.<br />
Joaquin es coautor d<strong>el</strong> libro “Liderazgo Humanista y de Servicio”. Donde firma <strong>el</strong> capítulo<br />
Fe<strong>el</strong>ings Management: cómo a<strong>por</strong>ta valor a la organización la gestión de los sentimientos<br />
colectivos. Foro Europeo, Escu<strong>el</strong>a de Negocios de Navarra. 2009<br />
También es coautor d<strong>el</strong> estudio publicado conjuntamente <strong>por</strong> Sunion y <strong>el</strong> IESE/IRCO,<br />
“Fe<strong>el</strong>ings Management: Estudio sobre los Estados Emocionales en las Organizaciones”. 2010<br />
172 | Biografía | Joaquín Oset Fernández
Joaquín Oset Fernández<br />
Tres ciudades, tres emociones:<br />
Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá<br />
Pr<strong>el</strong>iminares<br />
Todo viaje tiene sus expectativas, su preparación y sus limitaciones. El que cuento aquí<br />
comenzó a gestarse a causa de mis obligaciones profesionales como Director de Recursos<br />
Humanos en cinco países latinoamericanos, entre <strong>el</strong>los los tres que aparecen en este r<strong>el</strong>ato.<br />
Me solicitaron que, aprovechando mis visitas para trabajar con mis compañeros de allí,<br />
pudiera hablarles, a grupos de colaboradores internos y a clientes que <strong>el</strong>los invitarían, sobre<br />
algún mod<strong>el</strong>o de gestión que fuera novedoso y les ayudara a alinear más y mejor a las<br />
personas con las necesidades de las organizaciones, algo que, en un momento de expansión<br />
como están viviendo estos países les preocupa y les ocupa.<br />
Como siempre que tengo que hacer un viaje, corto o largo en kilómetros o en tiempo, de<br />
trabajo o de placer, me sentía inquieto. Inquietud que en este caso se veía acrecentada <strong>por</strong><br />
la petición que me realizaban mis colegas de transmitirles algo que necesitaban y que podía<br />
ayudarles en su desarrollo futuro.<br />
Cuando me puse a pensar en qué hacer y cómo plantearlo observé que mi estado<br />
emocional empezaba a ser variable y hasta poco controlable <strong>por</strong> momentos. Lo mismo<br />
sentía una gran alegría <strong>por</strong> lo que me estaba sucediendo y <strong>por</strong> la o<strong>por</strong>tunidad que tenía,<br />
como sentía un miedo atroz al respecto, ¿qué iba yo a contar que fuera interesante y sobre<br />
todo útil?, ¿cómo quedaría mi imagen y la de mi empresa entre los compañeros y sus<br />
clientes? A su vez, en algunos momentos entraba en <strong>el</strong> terreno de la apatía, no voy a ir, no<br />
tengo tiempo, mejor dejarlo para otro momento…<br />
174 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá | Joaquín Oset Fernández
En estas disquisiciones estaba cuando decidí coger un atlas de los de toda la vida y comenzar<br />
a ver la situación de los países que debía visitar, sus características geográficas, naturales,<br />
socio demográficas, etc., y comenzó a penetrar en mí <strong>el</strong> gusanillo de la curiosidad y de<br />
cuánto podría aprender yo, tanto de los países que visitara como de las personas con las que<br />
trabajara. Y de nuevo las emociones se me dispararon.<br />
Tras una semana de paréntesis <strong>por</strong> otros asuntos de trabajo retomé la necesidad de hacer <strong>el</strong><br />
viaje y su preparación y súbitamente, acordándome de lo que les había pasado a mis estados<br />
emocionales las semanas anteriores, me di cuenta de que lo que me pedían no era nada raro<br />
y que yo además tenía la solución idónea. Precisamente hablar de la im<strong>por</strong>tancia de trabajar<br />
los estados emocionales de los equipos y de las personas en las organizaciones para<br />
alinearlos con aqu<strong>el</strong>lo que la organización necesita hacer en cada momento.<br />
Y me puse manos a la obra a preparar <strong>el</strong> viaje y mi trabajo interno allí, a la par que preparaba<br />
las sesiones que me habían pedido realizar apoyándome en <strong>el</strong> Mod<strong>el</strong>o Fe<strong>el</strong>ings Management,<br />
que nos permite diagnosticar las emociones (alegría, miedo, enfado, tristeza, estabilidad) de<br />
los equipos con los que trabajamos, identificar las causas que producen estas emociones y<br />
trabajar esas causas para alinear las emociones con aqu<strong>el</strong>lo que la empresa necesita para<br />
tener éxito. Fe<strong>el</strong>ings Management es un Mod<strong>el</strong>o conceptual desarrollado <strong>por</strong> <strong>el</strong> catedrático<br />
y pensador español Javier Fernández Aguado, basado en <strong>el</strong> Mod<strong>el</strong>o Antropomórfico <strong>por</strong> él<br />
diseñado, cedido en exclusiva a mi empresa para su explotación y aplicación en todas las<br />
organizaciones y me venía como anillo al dedo para lo que me habían solicitado mis compañeros.<br />
La ida y <strong>el</strong> plan de trabajo ya estaban claros, mis expectativas eran altas, conocer sitios<br />
nuevos, personas diferentes… Mis miedos seguían existiendo, volar once horas <strong>por</strong> encima<br />
d<strong>el</strong> océano no es uno de mis placeres favoritos (bueno, ni volar media hora sobre la tierra<br />
tampoco…Y me su<strong>el</strong>o hacer unos 100.000 Km anuales volando!!!) Y mis limitaciones también<br />
las tenía claras, no podría convencer a todo <strong>el</strong> mundo, no iba a arreglar los pequeños<br />
problemas que tenían los departamentos de recursos humanos de los países que visitaba en<br />
ese viaje, ni iba a conocer perfectamente todas las ciudades que visitara (así fue, constato las<br />
muchas cosas que no pude o no tuve tiempo de ver ni conocer).<br />
Ya sólo faltaba realizar <strong>el</strong> viaje, volver y aprovechar para plasmarlo en estas páginas. No sin<br />
antes dejar constancia de que lo que aquí aparece son mis conocimientos, impresiones y<br />
apreciaciones personales. En ningún caso pretendo ser un experto en estos países, sólo un<br />
viajero atento, curioso y expectante ante todo lo nuevo.<br />
176 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
No quiero comenzar los r<strong>el</strong>atos sin agradecer a Jesús López Hernández, consultor senior en<br />
mi empresa, compañero y buen amigo, que me acompañó en estos viajes (intento no viajar<br />
solo) y me ha ayudado a recordar muchos aspectos de este r<strong>el</strong>ato. Gracias Jesús <strong>por</strong> tu<br />
compañía, a miles de kilómetros, y <strong>por</strong> tu memoria para recordar muchas cosas de las que<br />
hicimos y vivimos juntos.<br />
Primera etapa: Buenos Aires. Mi Buenos Aires Querido<br />
Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vu<strong>el</strong>va a ver, no habrá más penas ni olvido.<br />
(…) Hoy que la suerte quiere que te vu<strong>el</strong>va a ver, ciudad <strong>por</strong>teña de mi único querer, oigo la<br />
queja de un bandoneón, dentro d<strong>el</strong> pecho pide rienda <strong>el</strong> corazón (…)<br />
(…) En caravana los recuerdos pasan como una est<strong>el</strong>a dulce de emoción, quiero que sepas que<br />
al evocarte se van las penas d<strong>el</strong> corazón (…)<br />
Esto es lo que me provoca encontrarme en esta maravillosa y contradictoria ciudad. Son<br />
varios los viajes, que <strong>por</strong> trabajo o placer, he realizado a esta ciudad y continúo sin poder<br />
rechazar ninguna invitación que me haga llegar hasta aquí, caminar <strong>por</strong> sus calles, disfrutar<br />
de sus gentes y dejarme llevar <strong>por</strong> la emoción y pasión de sus tangos.<br />
Mi llegada a Buenos Aires ha sido, como no podía ser de otra manera, cálida, cercana,<br />
emotiva, esa misma sensación que experimentamos cuando llegamos a un lugar en <strong>el</strong> que<br />
nos sentimos y nos encontramos “a gusto”. Sensaciones que se acrecentaron al sentir <strong>el</strong><br />
fraternal saludo d<strong>el</strong> Gerente d<strong>el</strong> Hot<strong>el</strong> donde me hospedo habitualmente, en <strong>el</strong> Barrio de<br />
Palermo Hollywood y la sonrisa perenne y la charla int<strong>el</strong>igente de los recepcionistas.<br />
Volver a encontrarme, nuevamente, en ese hot<strong>el</strong> resume en cierta medida las sensaciones<br />
que me produce esta ciudad, la mezcla de cosas nuevas con viejas, la modernidad de la<br />
estancia en contraste con la decadencia de sus muebles, <strong>el</strong> blanco impoluto de sus paredes<br />
con <strong>el</strong> colorido de sus t<strong>el</strong>as, <strong>el</strong> plasma 3D y la mesa estilo Luis XIV que la so<strong>por</strong>ta, La Recoleta y<br />
La Boca, La Casa Rosada y La Plaza de Mayo, <strong>el</strong> Barrio d<strong>el</strong> Puerto y las Cooperativas de Madres.<br />
Dualidades de una misma ciudad, tan propias de <strong>el</strong>la que calan en <strong>el</strong> sentir de sus gentes,<br />
que les llega hasta lo más profundo de sus emociones – los valores – y que se manifiesta de<br />
esa forma tan característica que todos conocemos, en sus com<strong>por</strong>tamientos diarios.<br />
Joaquín Oset Fernández | 177
Cementerio<br />
El <strong>por</strong>qué de alojarme normalmente en este hot<strong>el</strong> es muy sencillo, se encuentra a un<br />
agradable paseo d<strong>el</strong> Cementerio de Chacarita.<br />
Su<strong>el</strong>e ser la primera cosa que hago cuando llego a Buenos Aires. La paz que transmite este<br />
cementerio resulta acogedora y a veces aterradora. Su extensión le hace encontrarse entre<br />
los mayores d<strong>el</strong> mundo y la enorme cantidad de mausoleos, cruces, murales, etc., que lo<br />
adornan lo convierten en una verdadera y opulenta joya de la arquitectura y escultura<br />
contem<strong>por</strong>ánea.<br />
Caminar <strong>por</strong> sus amplias y cuidadas calles contemplando tal cúmulo de obras de arte hace<br />
que te olvides d<strong>el</strong> lugar en <strong>el</strong> que te encuentras y te traslades a un escenario emocional en<br />
<strong>el</strong> que reina <strong>el</strong> sosiego, la calma y la reflexión, escenario solamente desvanecido <strong>por</strong> la<br />
imagen de la tumba de Gard<strong>el</strong> y las numerosas placas de reconocimiento a su persona y a<br />
su obra y a las de otros tantos personaje im<strong>por</strong>tantes que allí descansan.<br />
Este cementerio siempre me ha hecho pensar que<br />
hasta en la muerte nos gusta ser coquetos y estar bien<br />
parecidos, y esta reflexión forma parte d<strong>el</strong> estilo de<br />
vida de los bonaerenses. Cuidan sus lugares de<br />
descanso eterno de la misma manera con la que<br />
cuidan sus formas, sus ademanes, su vestuario, su<br />
manera de dirigirse a alguien hasta niv<strong>el</strong>es<br />
impensables en otras culturas. Son coquetos, se<br />
sienten argentinos y lo muestran al mundo con orgullo.<br />
Pero en cierta medida se trata de un orgullo antiguo, de tiempos pasados en los que la<br />
Argentina era reconocida como una potencia emergente y en los que los argentinos viajaban<br />
<strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo con ese aura. Tiempos pasados que no concuerdan con <strong>el</strong> presente y que<br />
luchan <strong>por</strong>que se convierta en un futuro esplendoroso.<br />
Barrio de la Boca<br />
¡Ay! El Barrio de La Boca. Caminando <strong>por</strong> sus calles uno se da cuenta de esa otra realidad<br />
de Buenos Aires. Pero es la realidad que más me gusta, la que me trae recuerdos y<br />
178 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
emociones muy añejas, ya casi olvidadas dentro de la<br />
maraña de envolturas que rodean nuestras vidas. El<br />
colorido d<strong>el</strong> barrio es increíble, la alegría de la gente<br />
y su amabilidad no tienen parangón con otros<br />
barrios de la ciudad, <strong>el</strong> sentimiento de arraigo y<br />
pertenencia a este barrio se convierte en una especie<br />
de orgullo pasional y en <strong>el</strong> que las emociones tienen<br />
su punto más álgido en <strong>el</strong> estadio d<strong>el</strong> Club Atlético<br />
Boca Juniors.<br />
Esa mañana cuando caminaba rumbo al estadio de<br />
futbol para retirar dos entradas que había reservado<br />
para <strong>el</strong> partido de la noche, descubrí en las<br />
inmediaciones d<strong>el</strong> estadio una especie de puesto en <strong>el</strong> que se ofrecían diferentes productos<br />
típicos argentinos (carnes, asados, empanadas, etc.), mis pensamientos se fueron<br />
rápidamente a “un puesto de comida ambulante más…”, pero algo me decía que no era así.<br />
El puesto se encontraba pegado a uno de los laterales d<strong>el</strong> estadio y a su costado se abría<br />
una puerta <strong>por</strong> la que se podía acceder al recinto. Además había otra cosa más que mordía<br />
mi curiosidad, un rótulo en enormes letras azules y amarillas decía: “Cooperativa de Madres”.<br />
Con la excusa de probar alguno de los productos que anunciaban, me acerqué a investigar<br />
que era esto de una cooperativa de madres.<br />
La sorpresa fue doble, hacía mucho tiempo que no degustaba una carne tan d<strong>el</strong>iciosa y<br />
cocinada con tanto cariño. Y en segundo lugar, quizá <strong>el</strong> más im<strong>por</strong>tante, la cooperativa de<br />
madres es una organización en la que las madres d<strong>el</strong> barrio invierten una parte de su tiempo<br />
y esfuerzo para sacarse un dinero extra que les permita vivir de una manera digna. La idea<br />
me pareció tan fantástica que la comida se convirtió en una charla de varias horas.<br />
Pero las sorpresas no acababan ahí, existe un espíritu y una cultura cooperativista en <strong>el</strong> barrio<br />
muy desarrollada, basada en un sentimiento de unión y de compartir verdaderamente<br />
solidario. La sensación que me transmitía esta madre se centra en la siguiente idea: “qué<br />
puedo hacer yo para mejorar mis condiciones de vida, las de mi familia y las de mi entorno”.<br />
Es una actitud proactiva, de ir hacia ad<strong>el</strong>ante en lugar de esperar a que nos caiga algo en las<br />
manos. El futuro hay que buscarlo y no esperar a que llegue, me decía… en esa mezcla tan<br />
típica de los bonaerenses a camino entre la filosofía evocadora y la realidad más cruda. Toda<br />
Joaquín Oset Fernández | 179
una declaración de intenciones materializada en hechos reales y con unos resultados<br />
alentadores.<br />
Los ojos de esta madre también reflejaban miedo, un miedo muy antiguo y arraigado,<br />
miedo a no poder salir de su situación, miedo a perder lo poco que tienen, miedo a no<br />
poder dar a los suyos un futuro alentador. Y este miedo es <strong>el</strong> que la hacía luchar, <strong>el</strong> que la<br />
impulsaba a p<strong>el</strong>ear <strong>por</strong> lo que quiere y a defender lo suyo, en definitiva, un miedo que<br />
actuaba como agente motivador y no como inhibidor. Lo único negativo es que <strong>el</strong><br />
miedo como motivador a largo plazo exige tanto de la persona que termina acabando con<br />
<strong>el</strong>la.<br />
Dentro de esta dicotómica ciudad aspectos como buscarte la vida y comért<strong>el</strong>a a mordiscos<br />
se están convirtiendo en un estilo de ver, pensar, sentir y actuar.<br />
La Bombonera<br />
Pero no había acabado todo ahí, no había acabado todo con <strong>el</strong> último alfajor de dulce de<br />
leche, quedaba una sorpresa más. Una de las madres de la cooperativa me ofreció la<br />
posibilidad de disfrutar de La Bombonera cuando <strong>el</strong> estadio se encuentra vacío.<br />
Para esa misma noche tenía entradas para ver un más que interesante Boca vs<br />
Independiente. La diferencia entre los dos momentos resultó apabullante, <strong>el</strong> silencio casi<br />
sobrecogedor de la tarde al contemplar este impresionante estadio vacio, de gradas<br />
superpuestas y de brillantes colores azules y amarillos, en contraste con <strong>el</strong> bullicio de la<br />
noche, cargado de pasiones descontroladas, de calor humano y de una forma de vivir <strong>el</strong><br />
futbol que sólo se ve y se siente en<br />
estas tierras, no te deja impasible.<br />
Vivir un partido en este estadio es<br />
contagiarte de todo lo que pasa a<br />
tu alrededor, es dejarte llevar <strong>por</strong><br />
los canticos, la música, los gritos<br />
de ánimos…, Boca es una r<strong>el</strong>igión<br />
para sus hinchas al igual que lo es<br />
todo <strong>el</strong> barrio de La Boca para sus<br />
habitantes.<br />
180 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
Casa Rosada y Plaza de Mayo<br />
A la mañana siguiente, y aún con <strong>el</strong> ruido de los cánticos de los hinchas de boca resonando<br />
en mis oídos, me dirigí hacia la Plaza de Mayo y la Casa Rosada.<br />
Si uno va con cuidado, aún encuentra ciertos vestigios de algunos de los acontecimientos<br />
más im<strong>por</strong>tantes que se han producido en la historia de Argentina. El simbolismo de ambos<br />
monumentos me parece turbador y <strong>el</strong> respeto con <strong>el</strong> que te hablan los argentinos de <strong>el</strong>los<br />
resulta impactante. La tristeza y <strong>el</strong> miedo que manifiestan en sus comentarios al hablar de<br />
estos temas, contrasta de inmediato con un optimismo efervescente al hablar d<strong>el</strong> futuro que<br />
tienen <strong>por</strong> d<strong>el</strong>ante.<br />
Gran parte de lo que es actualmente Argentina se ha luchado y lidiado en estos dos<br />
monumentos y <strong>el</strong> recuerdo de las madres de esta plaza permanecerá eternamente unido<br />
a la historia pasada y futura de esta nación. Este simbolismo está directamente enraizado en<br />
la cultura d<strong>el</strong> pueblo argentino, acostumbrado en los últimos tiempos a p<strong>el</strong>ear <strong>por</strong> unos<br />
valores y unos ideales que se consideran innegociables y <strong>por</strong> los que merece la pena llegar<br />
hasta las últimas consecuencias.<br />
Rio Paraná<br />
Desde la Plaza de Mayo me dirigí hacia la desembocadura d<strong>el</strong> rio Paraná y al barrio d<strong>el</strong><br />
puerto. En concreto a la Torre Repsol YPF a ver a mi viejo amigo José Antonio Fernández.<br />
José es uno de esos “gallegos” -a pesar de ser de Valladolid- que llegaron a Argentina<br />
buscando fortuna hace muchos años. Se siente más argentino que español y durante mucho<br />
tiempo ha sido mi cicerone <strong>por</strong> los lugares más singulares de esta ciudad. Trabaja para YPF<br />
desde que tiene recuerdos y esta mañana quiere mostrarme una de las vistas, que en su<br />
opinión es de las más hermosas de todo Buenos Aires, la vista que desde la azotea de la<br />
Torre Repsol se tiene d<strong>el</strong> puerto, de su moderno barrio lleno de edificios de oficinas y<br />
verdadero centro de negocios de la ciudad y de algo que nunca llegué a imaginar…,<br />
Uruguay.<br />
Desde esta impresionante torre se ve la desembocadura d<strong>el</strong> rio Paraná en toda su extensión,<br />
<strong>el</strong> barrio de La Recoleta, y al otro lado Uruguay. Ya comentaba al inicio los contrastes de esta<br />
ciudad y este es uno de los más impresionantes.<br />
Joaquín Oset Fernández | 181
Los Tangos<br />
En compañía de mi amigo nos adentramos<br />
en <strong>el</strong> mundo d<strong>el</strong> tango. En Buenos Aires uno<br />
no se puede perder la Calle Caminito, cuna<br />
d<strong>el</strong> tango argentino y lugar de peregrinación<br />
de los amantes de este pasional baile. Es<br />
cierto que en todo <strong>el</strong> centro de Buenos Aires<br />
puedes encontrarte parejas bailando, pero si<br />
de verdad quieres conocer y vivir <strong>el</strong> duende<br />
d<strong>el</strong> tango es necesario visitar los diferentes<br />
locales de esta calle, verdadero museo al<br />
aire libre de este baile.<br />
El tango tiene un punto de dominación, un mucho de pasión, un toque de drama, un halo<br />
de tristeza, un poso de amargura, un… que genera un remolino de emociones y<br />
sentimientos que te hipnotiza. Pero <strong>el</strong> tango como la vida tienes dos actores, los que miran<br />
y los que actúan.<br />
Durante muchos años fui de los que miran y ven como los demás bailan, pero en este rincón<br />
d<strong>el</strong> mundo aprendí que es más divertido ser de los que se mueve, bailan y disfrutan con lo<br />
que hacen, que viven sus emociones de una manera plena y que aprenden respetuosamente<br />
de <strong>el</strong>las, siendo capaces de hacer partícipes a los demás de sus aspectos positivos y<br />
escondiéndoles aqu<strong>el</strong>las cosas que les pueden resultar incómodas.<br />
Ser protagonista de tu vida en lugar de convertirte en un mero espectador te hace implicarte<br />
en todo lo que haces, precisa de un esfuerzo continuado y como diría S. Covey te obliga a<br />
Tener la Sierra Afilada. Es como <strong>el</strong> tango, dominación, acción, pasión y disfrute.<br />
Día D<br />
Después de unos días en Buenos Aires y de repasar emociones perdidas me encuentro<br />
plenamente animado para comenzar mis días de trabajo en este continente. Por d<strong>el</strong>ante me<br />
quedan, un montón de reuniones con compañeros de trabajo, un sinfín de llamadas, cientos<br />
de pequeños asuntos a ambos lados d<strong>el</strong> charco y tres conferencias (Buenos Aires, Santiago<br />
de Chile y Bogotá), en las que mis mensajes para estos paisanos en <strong>el</strong> idioma cast<strong>el</strong>lano van<br />
182 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
a ser claros y como comentaba anteriormente atacando directamente a las emociones más<br />
profundas de nuestro ser.<br />
Teniendo siempre como marco de referencia mis conocimientos, mis limitaciones, mis<br />
miedos y, sobre todo, mis ganas de a<strong>por</strong>tar un <strong>el</strong>emento más de reflexión que permita a mis<br />
compañeros y a nuestros clientes encontrar soluciones a las diferentes situaciones que se le<br />
presenten en su día a día.<br />
Por <strong>el</strong>lo, no quiero quedarme en <strong>el</strong>ementos superficiales y en territorios comunes, he tomado<br />
la decisión de hablarles a sus valores, a sus creencias y, en especial, a sus emociones, esas<br />
dueñas perversas de nuestras conductas y com<strong>por</strong>tamientos que provocan en nuestro<br />
ánimo tantos sufrimientos y alegrías y que dominan nuestras formas de ser y actuar, en los<br />
más diferentes aspectos de nuestra vida.<br />
Conferencia<br />
Señoras y señores,<br />
Después de unos días en esta maravillosa ciudad y de haber disfrutado de varios de sus<br />
múltiples rincones, de haber charlado con sus gentes y de haberme sentido uno más quiero<br />
poner encima de la mesa cuatro ideas que he descubierto en estos días:<br />
• Esfuerzo, lucha y sacrificio para alcanzar lo que quieres.<br />
• Pasión, emoción y valores para alcanzar lo que quieres<br />
• Sentimiento solidario y cooperativo para alcanzar lo que quieres.<br />
• Pero nunca desde <strong>el</strong> miedo.<br />
Estos son varios de los pilares de mi ideario organizativo, son varios de los pilares que quiero<br />
transmitir a las personas que me rodean y que conforman mis círculo personal y profesional.<br />
Se los transmito desde la seguridad, desde la confianza, desde la certidumbre, desde la<br />
alegría, desde <strong>el</strong> optimismo y todo <strong>el</strong>lo con <strong>el</strong> ánimo de generar un convencimiento positivo<br />
en que las cosas se pueden hacer y que de esta manera podemos alcanzar las metas que<br />
nos propongamos.<br />
Intento <strong>el</strong>iminar ese estado emocional de miedo que determina que nuestras familias,<br />
amigos, colaboradores, equipos, etc., se muestren incapaces de manifestarse con libertad,<br />
Joaquín Oset Fernández | 183
demuestren un exceso de precaución y desconfianza y como consecuencia, no se sientan<br />
libres en comunicarse, ni en proponer, plantear o sugerir nuevas ideas, tareas o proyectos.<br />
Deseo <strong>el</strong>iminar ese falso mito de que <strong>el</strong> miedo es uno de los principales factores<br />
motivacionales y que una correcta gestión hace que nuestros equipos se esfuercen al<br />
máximo y consigan unos buenos resultados, ya que este mito es <strong>el</strong> causante de los<br />
principales problemas que podemos tener en nuestros entornos de r<strong>el</strong>ación.<br />
Es cierto que la función adaptativa de la emoción d<strong>el</strong> miedo te hace correr ante un p<strong>el</strong>igro,<br />
te hace actuar de maneras que no conocías cuando ves p<strong>el</strong>igrar tu integridad, pero se trata<br />
sólo de un momento, es cierto que genera proactividad y que hace que en un arrebato te<br />
esfuerces <strong>por</strong> lograr lo que no habías logrado antes, pero es tal <strong>el</strong> esfuerzo y la exigencia<br />
que acaba <strong>por</strong> agotarte y <strong>por</strong> ser efímero.<br />
Debemos <strong>el</strong>iminar las políticas de ordeno y mando, de palo y zanahoria, etc., no deben ser<br />
más que recuerdos d<strong>el</strong> pasado y debemos mirar al futuro, con optimismo, con ese espíritu<br />
cooperativo y proactivo que he visto estos días, con esas ganas de comerse <strong>el</strong> mundo a<br />
mordiscos y de poner un punto de alocada pasión, de ritmo, de emoción a todas las cosas<br />
que hacemos en nuestras organizaciones y en nuestra vida, ya que éste es <strong>el</strong> único camino<br />
para alcanzar lo que quieres, te propones, deseas, sueñas…<br />
Segunda Etapa: Santiago de Chile<br />
Vu<strong>el</strong>o<br />
Vincent Van Gogh decía que: “No olvidemos que las pequeñas emociones son los capitanes<br />
de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta”. Yo le preguntaría al bueno de<br />
Van Gogh, ¿qué ocurre cuando esa emoción es un enorme océano de montañas, rocas y nieve?<br />
La vista de los Andes al atardecer resulta espectacular, impactante, sobrecogedora y hasta<br />
cierto punto angustiante. No pude evitar pensar en Ramón Sab<strong>el</strong>la, Gustavo Zerbino…, - a<br />
los que tantas veces he escuchado y con los que he compartido alguna que otra charlamientras<br />
un punto de turbación me sobrecoge <strong>el</strong> alma.<br />
Si a esto le unimos mi miedo a volar, ese recuerdo y la inmensidad de los Andes me<br />
producen una mezcla de desasosiego, mezclado con tranquilidad, de zozobra mezclada con<br />
admiración, de miedo mezclado con paz…, un maremágnum de emociones que me<br />
184 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
mantenían alerta y, a pesar de todo, sereno<br />
durante <strong>el</strong> vu<strong>el</strong>o.<br />
La puesta de sol en ese inmenso mar blanco no<br />
hizo más que acrecentar este desconcierto y<br />
hacerme disfrutar más d<strong>el</strong> momento.<br />
Aeropuerto<br />
Mi llegada al aeropuerto supuso toda una primera<br />
declaración de intenciones de lo que iba a ser mi estancia en esta maravillosa ciudad.<br />
Una vez realizado <strong>el</strong> control migratorio en la Policía Internacional accedí a través de la Tienda<br />
de venta libre de impuestos, hasta la Sala de recogida de equipajes, para continuar con los<br />
controles de Aduana y SAG.<br />
Una ola de cercanía y de tranquilidad me invadió, Aldeasa, ARS, La Pausa, – ¿alguien se ha<br />
fijado que la cart<strong>el</strong>ería es igual que en Barc<strong>el</strong>ona?, es como estar en un aeropuerto ya<br />
conocido, aunque sea la primera vez que estás en él. Me sentía tranquilo y seguro, pleno de<br />
esa sensación tan cálida que se produce cuando te sientes confortable.<br />
Una chica que <strong>por</strong>taba un iPad con mi nombre escrito en la pantalla estaba esperando mi<br />
llegada, mientras a su alrededor otras decenas de personas con cart<strong>el</strong>es, en pap<strong>el</strong>,<br />
esperaban a sus invitados. Nunca me había ocurrido nada tan singular, mi nombre en una<br />
tablet, la innovación y creatividad supera mis límites. Puede ser un poco de vanidad pero<br />
tengo que reconocer que ese punto de distinción <strong>el</strong>evó unos centímetros mi ego. Me han<br />
venido a recibir decenas de veces a aeropuertos de medio mundo, pero nunca me imaginé<br />
que en Chile me fueran a sorprender de tan grata manera.<br />
El trayecto hasta <strong>el</strong> hot<strong>el</strong> fue un cúmulo de informaciones sobre la ciudad y su gente, que mi<br />
cabeza en esos momentos no fue capaz de asimilar, la compañía continua de los Andes<br />
mantenía vivo ese torb<strong>el</strong>lino de emociones que su vista me había producido.<br />
Hot<strong>el</strong><br />
No soy un maniático de los hot<strong>el</strong>es, todo lo contrario, me gustan los hot<strong>el</strong>es funcionales,<br />
Joaquín Oset Fernández | 185
prácticos, con los detalles de confort suficientes para hacerte sentir cómodo. Pero <strong>el</strong> Hot<strong>el</strong><br />
de Chile superó todas mis expectativas: habitaciones amplias y blanquísimas, camas bien<br />
grandes, baños impecables, perfectamente ubicado, sencillo pero a la vez acogedor,<br />
cómodo…<br />
La responsable de recepción salió a mi encuentro dándome la bienvenida y facilitándome los<br />
trámites para <strong>el</strong> alojamiento de una manera eficaz y muy cálida. Es cierto que su trato<br />
resultaba exc<strong>el</strong>ente, pero su sonrisa permanente y sus actitudes, reflejadas en sus<br />
com<strong>por</strong>tamientos serenos, firmes y acogedores a la hora de atenderme, reflejaban que se<br />
manejaba en estas situaciones con esa soltura natural que solamente desprenden aqu<strong>el</strong>las<br />
personas que disfrutan en su trabajo. Estoy seguro que los lectores saben a qué tipo de<br />
com<strong>por</strong>tamientos me refiero y al estado de tranquilidad que éstos generan en nosotros.<br />
Tanto <strong>el</strong> botones como la camarera que me acompañaron a la habitación mostraban estas<br />
mismas actitudes, transmitían tranquilidad, alegría y un conjunto de emociones positivas tan<br />
agradables y contagiosas que poco a poco fueron calando en mi ánimo hasta generarme un<br />
estado de paz que me dejó profundamente dormido.<br />
Durante <strong>el</strong> desayuno percibí esa misma actitud en los diferentes empleados d<strong>el</strong> hot<strong>el</strong> a los<br />
que tuve la o<strong>por</strong>tunidad de observar. Sin embargo un pequeño detalle entró en mi mente<br />
como un latigazo y con ánimo de quebrantar mis esquemas.<br />
186 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá<br />
El chef daba órdenes sin parar a los cocineros que<br />
preparaban <strong>el</strong> desayuno, <strong>el</strong> jefe de sala dirigía a su<br />
equipo de camareros como un mariscal de campo<br />
manda sus tropas, la jefa de camareras de planta<br />
impartía instrucciones y repartía tareas como si fueran<br />
a entrar, de manera inminente en una batalla. Y<br />
mientras cocineros, camareros y camareras de planta<br />
escuchaban y atendían las indicaciones con la misma<br />
sonrisa y actitud que tan agradables me habían<br />
resultado.<br />
¿Es esto posible? ¿Desde actitudes de control, basadas<br />
en la orden y <strong>el</strong> mando, somos capaces de generar<br />
equipos alegres y con actitudes positivas? Las
preguntas se acumulaban en mi cabeza. Había venido a Santiago dos días antes de<br />
comenzar mi actividad y de impartir mi conferencia sobre los Estados Emocionales en los<br />
Equipos de Trabajo y unas horas en este país me estaban cambiando algunas de mis<br />
perspectivas.<br />
Palacio de la Moneda y Villa Grimaldi<br />
A media mañana me dirigí caminando hasta <strong>el</strong> Palacio de la Moneda, sede d<strong>el</strong> gobierno de<br />
Chile desde 1846. Se trata de un impresionante edificio de estilo europeo-neoclásico y lo que<br />
más destaca de su construcción son sus diversos patios y fuentes de luz, entre los que<br />
puedes caminar y respirar parte de la historia pasada y reciente de Chile.<br />
Caminar <strong>por</strong> esta parte de la historia de Chile y observar a las personas que lo hacían <strong>por</strong><br />
sus patios y estancias me produjo un cierto sentimiento de profunda tristeza <strong>por</strong> algunos de<br />
los actos más sangrientos y cru<strong>el</strong>es producidos en la historia reciente de este país, como fue<br />
todo <strong>el</strong> proceso de represión y torturas que vivió Chile durante la dictadura de Augusto<br />
Pinochet, <strong>el</strong> asesinato de Allende.<br />
Un militar vestido impecablemente de blanco y gris se dirigió hacia mí increpándome y<br />
ordenándome que me marchara de la estancia que estaba visitando. Le había visto hacerlo<br />
con otros paseantes que de inmediato obedecieron sur órdenes y no comprendía <strong>por</strong>que se<br />
sometían si en los folletos quedaba claro que era uno de los días de visita y faltaba más de<br />
una hora para <strong>el</strong> cierre de la misma.<br />
La sola mención a que faltaba un tiempo para <strong>el</strong> cierre de la estancia y que lo ponía en <strong>el</strong><br />
folleto hizo que su cara se transformase y que me soltase un par de exabruptos d<strong>el</strong> tipo: los<br />
españoles siempre tan… Su comentario me enfadó y acentuó mi intención de no marcharme.<br />
¿Quién se cree este tipo para darme a mí órdenes? ¿en qué tipo de país se piensa que vive?<br />
Estamos en <strong>el</strong> siglo XXI. Unos minutos después, mi enfado y yo nos marchamos de la estancia<br />
habiendo dejado bien claro que no obedecíamos órdenes, que hacíamos valer nuestros<br />
derechos y que nos marchábamos cuando nuestra libertad personal lo decidiera.<br />
Con este estado de ánimo me dirigí en taxi hasta Villa Grimaldi o Parque <strong>por</strong> la Paz Villa<br />
Grimaldi, como se le conoce en la actualidad. El Parque <strong>por</strong> la Paz Villa Grimaldi se encuentra<br />
emplazado en <strong>el</strong> lugar donde funcionó <strong>el</strong> ex Cuart<strong>el</strong> Terranova, uno de los centros secretos<br />
de secuestro, tortura y exterminio más im<strong>por</strong>tantes de la dictadura militar de Augusto Pinochet.<br />
Joaquín Oset Fernández | 187
Dentro d<strong>el</strong> parque se hallan tres lugares enormemente significativos: El Jardín de las Rosas,<br />
en recuerdo a las mujeres arrestadas y encerradas allí, <strong>el</strong> Teatro <strong>por</strong> la Vida, como símbolo<br />
de los nuevos tiempos y de las nuevas ideas a las que se aferran los Chilenos, y <strong>el</strong> Museo de<br />
Villa Grimaldi que se considera imprescindible para ampliar y profundizar <strong>el</strong> trabajo de<br />
memoria desarrollado en <strong>el</strong> Parque <strong>por</strong> la Paz.<br />
Un recinto y tres estancias llenos de ira, rabia, terror, miedo, ansiedad…, Los enormes cart<strong>el</strong>es<br />
con las imágenes de las personas allí torturadas y los r<strong>el</strong>atos de las mismas resultan<br />
sobrecogedores, <strong>el</strong> simple hecho de enfrentarme a uno de estos r<strong>el</strong>atos supuso todo un<br />
desafío, después de unas líneas no pude contener las lágrimas. Lágrimas llenas de un dolor<br />
amargo y desesperado, fruto de no comprender <strong>por</strong> qué un ser humano es capaz de<br />
degradar y de hacer sufrir a otro en base a una discrepancia ideológica furibundamente<br />
absurda.<br />
En este lugar de recuerdo, reflexión y esperanza te das cuenta de que existen dos chiles; un<br />
Chile que añora los tiempos antiguos d<strong>el</strong> General Pinochet y que lo sigue homenajeando y<br />
otro Chile que quiere romper con <strong>el</strong> pasado y abrazar un futuro libre y esperanzador. Dos<br />
Chiles que comparten un mismo tiempo pero que difieren de la realidad d<strong>el</strong> pasado y de<br />
cómo enfrentar <strong>el</strong> futuro.<br />
El conflicto generacional entre ambos Chiles es increíble, <strong>el</strong> Chile de Villa Grimaldi y <strong>el</strong> Chile<br />
de mi anfitriona y su iPad, ambos existen, ambos están ahí y ambos luchan <strong>por</strong> mantenerse<br />
y prevalecer. Orden y libertad; control y creatividad; rigidez e innovación…, eternas luchas en<br />
eternos escenarios y no siempre con <strong>el</strong> mismo vencedor.<br />
Después de este día cargado de tantas emociones y con <strong>el</strong> ánimo punzado <strong>por</strong> <strong>el</strong> dolor me<br />
dirigí al hot<strong>el</strong> para dar <strong>por</strong> finalizada una jornada llena de sensaciones encontradas y de<br />
ideas que querían tomar forma pero no encontraban <strong>el</strong> camino adecuado.<br />
Mercado Central<br />
El segundo día de mi estancia en Santiago lo dedique a vagabundear <strong>por</strong> la ciudad y<br />
dejando que mis pasos y mi mala orientación me llevasen <strong>por</strong> calles llenas de edificios<br />
(Palacio Real de Aduana o Tribunales Viejos, Iglesia y Convento de San Francisco…), plazas,<br />
(de Italia y de Armas) y recovecos, etc., que en más de una vez me recordaron a ciudades<br />
de nuestra querida Europa.<br />
188 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
Mis pasos y <strong>el</strong> bullicio me condujeron hasta <strong>el</strong> Mercado Central de Santiago. Increíble, eso<br />
es lo único que se puede decir de este lugar, si vas a Santiago no debes perdért<strong>el</strong>o. Es como<br />
si una antigua fábrica de los primeros pasos de la revolución industrial hubiera sido<br />
restaurada y convertida en plaza de abastos.<br />
Nunca en mi vida he visto nada parecido, frutas, pescados, carnes, especias, olores, aromas…,<br />
se trata d<strong>el</strong> festival más im<strong>por</strong>tante que en mi vida han disfrutado mis sentidos. En este<br />
Mercado llega un momento en <strong>el</strong> que no eres capaz de asimilar nada más, te dejas llevar y<br />
te mezclas con las gentes que en él habitan. Es la única forma de disfrutar, me olvidé de mis<br />
prejuicios y me convertí en uno más, dejé que los acontecimientos me llevasen y la<br />
experiencia resultó magnífica. Es un sitio para dejarte llevar y para escuchar, r<strong>el</strong>acionarte con<br />
la gente y vivir una experiencia única.<br />
Otro de los atractivos de este mercado reside en la posibilidad de comprar los productos que<br />
desees y poder degustarlos en alguno de sus restaurantes. El más conocido es Donde<br />
Augusto, en <strong>el</strong> cual Don Augusto, como le gusta que le llamen, maneja con mano de hierro<br />
a un ejército de cocineros, camareros, etc. La charla de Don Augusto es amable, campechana<br />
y distendida con <strong>el</strong> cliente y fuerte, recia y poderosa con su equipo. Mano de hierro en<br />
guante de seda… ¡Curiosa mezcla!<br />
Por favor, acérquense a comer allí si quieren disfrutar de la gastronomía chilena, rica en<br />
pescados, carnes y frutas de lo más exquisitas y todo <strong>el</strong>lo regado con un maravilloso vino<br />
tinto chileno que me recordaba a los primeros vinos de toro, fuertes, honestos y con una<br />
sutileza que les hace enormemente característicos.<br />
Día D<br />
Mi rutina en un día de trabajo comienza siempre analizando<br />
la agenda preparada para <strong>el</strong> día e intentando visualizar cómo<br />
me gustaría que se desarrollase. Las ideas iban fluyendo y los<br />
mensajes se iban desgranando en <strong>el</strong> orden previsto, todo<br />
estaba preparado…<br />
Bueno no todo, había algo que me inquietaba y no eran los<br />
nervios previos a este tipo de actos, se trataba de algo que<br />
no era capaz de identificar.<br />
Joaquín Oset Fernández | 189
Con esta incertidumbre bajé al buffet d<strong>el</strong> hot<strong>el</strong>, chef dando órdenes, jefes dando órdenes...,<br />
órdenes, órdenes, órdenes… esto es lo que me intranquilizaba, las órdenes. Se trata de eso,<br />
en esta ciudad las personas viven confortables y se encuentran f<strong>el</strong>ices dentro de un marco<br />
de referencia previamente definido.<br />
El proceso que identifico es <strong>el</strong> siguiente: primero me marcan <strong>el</strong> camino a seguir, a<br />
continuación lo sigo según mi propia visión pero dentro d<strong>el</strong> marco de actuación formulado<br />
previamente, posteriormente lo hago mío y lo ejecuto y todo esto me hace sentir bien. Es<br />
como si se tratase de un esquema de dirección basado en un control real pero flexible, es<br />
como si cogiésemos nuestras ideas en torno al liderazgo situacional y dentro de las<br />
posiciones de control metiésemos <strong>el</strong> resto de las cajas (supervisión, asesoramiento y<br />
d<strong>el</strong>egación) y esta posición de control flexible es la que les genera un estado de seguridad,<br />
estabilidad y como consecuencia un estado emocional de alegría.<br />
Conferencia<br />
Después de estos días en Santiago me siento un santiaguino más, la tranquilidad y alegría,<br />
dentro de un orden, que respira y que transmite este pueblo me hace reorientar mis<br />
mensajes en la conferencia para invitar a mi auditorio a trabajar esa alegría, desarrollar este<br />
estado emocional tan positivo que facilita <strong>por</strong> sí mismo, de una manera intrínsecamente<br />
natural y espontánea, la proactividad y la iniciativa de nuestros equipos y de las personas que<br />
tenemos a nuestro alrededor.<br />
No tenemos que esforzarnos en pedir a nuestra gente que sea proactiva, debemos seguir<br />
facilitando este estado de alegría y conseguir que se convierta en algo estable, que se<br />
trasforme en una competencia o en un hábito más, que permita aflorar de manera innata <strong>el</strong><br />
esfuerzo, <strong>el</strong> compromiso, la flexibilidad…, y todas aqu<strong>el</strong>las conductas y com<strong>por</strong>tamientos que<br />
desempeñamos cuando nos encontramos en este estado emocional.<br />
Y sobre todo, <strong>por</strong> lo que invito a mi auditorio a cultivar este estado emocional de alegría es<br />
<strong>por</strong>que se trata d<strong>el</strong> único camino eficaz y duradero para crear una cultura motivacional sólida<br />
y de orientación al cambio y búsqueda d<strong>el</strong> desafío constante basada en <strong>el</strong> interés <strong>por</strong> la<br />
mejora y la innovación.<br />
190 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
Tercera Etapa: Bogotá<br />
Amanecer<br />
Acabo de despertarme en una nueva ciudad, Bogotá. Tres días más y regresaré al confort de<br />
mi casa y de mis cosas. El viaje comienza a pesar en mi ánimo, mi cuerpo y mi cabeza. El<br />
dolor de esta mañana es increíble y la sensación de mareo continuo no desaparece. La altura<br />
hay momentos que me pasa factura.<br />
Era una de las ciudades que más me apetecía visitar y conocer de todas las que aparecían<br />
en <strong>el</strong> itinerario de este viaje. La ilusión y la f<strong>el</strong>icidad que me causó saber que se encontraba<br />
dentro de las <strong>el</strong>egidas para este ciclo de conferencias, fue enorme. La alegría <strong>por</strong> ver a<br />
antiguos amigos a los que hacía tanto tiempo que no veía y con los que había compartido<br />
tantas cosas, se había convertido en un im<strong>por</strong>tante motor de esta f<strong>el</strong>icidad. Sin embargo,<br />
ayer rechacé en múltiples ocasiones sus ofrecimientos para recogerme en <strong>el</strong> aeropuerto,<br />
quedar a cenar, etc., amparándome en <strong>el</strong> cansancio y en diversos malestares conseguí evitar<br />
todas sus acometidas y propuestas.<br />
La mañana la inicio con <strong>el</strong> mismo ánimo, espero que algo me haga salir de esta nebulosa<br />
negatividad en la que me encuentro. Una ducha y <strong>el</strong> recuerdo de la Cooperativa de Madres<br />
de Buenos Aires me han dado la fuerza necesaria para comerme <strong>el</strong> día a bocados, “El futuro<br />
hay que buscarlo y no esperar a que llegue…” eso es lo que voy a hacer, pero primero voy a<br />
coger fuerzas.<br />
Escu<strong>el</strong>a de Café<br />
Decidí bajar a desayunar algo al buffet d<strong>el</strong> hot<strong>el</strong> junto con mi dolor de cabeza. Si hay algo<br />
que me llamó la atención nada más encontrarme en ese precioso salón fue la calma, la<br />
tranquilidad y <strong>el</strong> r<strong>el</strong>ax que se respiraba en su interior.<br />
“Espero que disfrute de su desayuno” me deseó <strong>el</strong> camarero a la vez que me dejaba<br />
perfectamente acomodado en un coqueto rincón de la estancia. ¿Disfrute…? ¡Si es un<br />
desayuno! No me encontraba en disposición de dar más vu<strong>el</strong>tas a este asunto.<br />
Estaba comenzando a impacientarme seriamente <strong>por</strong> la tardanza cuando apareció un<br />
camarero con la comanda, “Espero que disfrute de su desayuno, señor” fue su despedida.<br />
Joaquín Oset Fernández | 191
Pero mi mal humor, pudo más que mis modales y le comenté<br />
que con lo que tardaban en servir <strong>el</strong> desayuno, éste se iba a<br />
convertir en un almuerzo.<br />
El camarero muy amablemente me indicó que hacer un café<br />
y un desayuno como <strong>el</strong> que estaba tomando llevaba su<br />
espacio y que las cosas para hacerlas bien requieren de un<br />
tiempo adecuado. Cuánta razón tenía, mi mal humor no me<br />
dejaba recrearme en la tranquilidad y r<strong>el</strong>ax de la sala, <strong>por</strong><br />
mucho que la hubiese percibido desde <strong>el</strong> momento en <strong>el</strong> que<br />
entré en <strong>el</strong>la.<br />
Disfruté <strong>el</strong> desayuno, disfruté <strong>el</strong> café y disfruté de un momento de tranquilidad que hizo que<br />
mi dolor de cabeza se esfumase a la misma v<strong>el</strong>ocidad con la que pedía un segundo café.<br />
Antes de marcharme d<strong>el</strong> salón, <strong>el</strong> camarero se acercó nuevamente a mí y me comentó que<br />
a pocos metros d<strong>el</strong> hot<strong>el</strong> se impartían cursos en los que te enseñaban a preparar un buen<br />
café colombiano. La idea me pareció genial, ya que soy un gran amante d<strong>el</strong> café (caliente,<br />
solo y sin azúcar), aunque no precisamente d<strong>el</strong> colombiano, y quizás era la o<strong>por</strong>tunidad de<br />
descubrir la esencia que me hiciera cambiar de opinión, así que encaminé mis pasos hacia allí.<br />
El sitio se llama Escu<strong>el</strong>a d<strong>el</strong> Café y ofrece a sus visitantes la o<strong>por</strong>tunidad de d<strong>el</strong>eitarse con <strong>el</strong><br />
café y volverse un experto en la materia. Como su duración no era excesiva y se trataba de<br />
algo muy práctico decidí apuntarme y convertirme en un maestro cafetero y sobre todo en<br />
<strong>el</strong> arte d<strong>el</strong> barismo (no, no se trata de ser un experto en ir de bares). Toda una destreza que<br />
se mueve alrededor d<strong>el</strong> café, ya que los baristas son los encargados de adornar y emb<strong>el</strong>lecer<br />
una taza de café. Para <strong>el</strong>lo, escogen y mezclan los más sobresalientes y originales sabores<br />
para obtener creaciones exc<strong>el</strong>entes que d<strong>el</strong>eiten <strong>el</strong> paladar y la vista de sus visitantes.<br />
Las dos mañanas que pasé aprendiendo los secretos de la preparación d<strong>el</strong> café han sido<br />
fascinantes, no solamente <strong>por</strong> los conocimientos sino también <strong>por</strong> <strong>el</strong> aprendizaje personal<br />
adquirido. Durante este taller <strong>el</strong> tiempo dejó de ser lo más im<strong>por</strong>tante y la exc<strong>el</strong>encia d<strong>el</strong><br />
resultado final d<strong>el</strong> trabajo bien realizado apareció como <strong>el</strong> <strong>el</strong>emento diferenciador y<br />
poderoso que realmente es.<br />
Eugenio, <strong>el</strong> profe, nos decía que todo se debe hacer con mucho amor y dedicación, empatía<br />
con <strong>el</strong> otro para saber qué y cómo le gusta y de esta manera hacer que se sientan como en<br />
192 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
su casa -había ratos que no sabía si hablaba de preparar café o se estaba refiriendo a otros<br />
órdenes de nuestra vida-Y esto, como no puede ser de otra manera, requiere una cierta<br />
inversión de tiempo, aunque al final los frutos de la misma tengan un valor añadido muy<br />
superior a la inversión realizada, ya que <strong>el</strong> trabajo se ha ejecutado pensando única y<br />
exclusivamente en la persona para la que lo hacemos y esto nos lleva a un resultado único,<br />
diferenciador y exitoso.<br />
La Cand<strong>el</strong>aria<br />
La primera tarde, me acerqué junto con mis amigos a La Cand<strong>el</strong>aria, en este barrio se sitúa<br />
la parte colonial de la ciudad y querían mostrárm<strong>el</strong>o. Al recorrer sus calles no pude evitar<br />
cierta nostalgia de un pasado imperial nunca vivido. Me imaginaba a esas gentes españolas<br />
haciendo las Américas engalanados con sus mejores ropas y paseando <strong>por</strong> las calles <strong>por</strong> las<br />
que deambulo yo en estos momentos.<br />
Es una zona de la ciudad preciosa, llena de pequeños detalles, iglesias, conventos, casas<br />
blasonadas…, que te trasladan a otra época y que te permiten disfrutar, desde la lejanía<br />
tem<strong>por</strong>al, de una parte de lo que fue España. Una pena que <strong>el</strong> exceso de urbanización haya<br />
acabado con parte de su encanto.<br />
En pleno corazón de la ‘Cand<strong>el</strong>aria' está ubicada la plaza de Chorro Quevedo icono de la<br />
cultura bogotana. En <strong>el</strong>la nos encontramos multitud de artesanos vendiendo sus productos,<br />
grupos de turistas y una historia entrañable.<br />
Tres músicos callejeros armados con sus desconchados instrumentos narraban a los turistas,<br />
a modo de juglares, las historias de la fundación de Bogotá <strong>por</strong> Gonzalo Jiménez de<br />
Quesada y la construcción de la fuente <strong>por</strong> un padre agustino de ap<strong>el</strong>lido Quevedo y a la<br />
que la comunidad llamó, en agradecimiento, ‘El Chorro de Quevedo'.<br />
El Museo d<strong>el</strong> Oro<br />
Bogotá es una ciudad con infinidad de museos, casas museo, etc., pero de entre todos <strong>el</strong><br />
que más captó mi atención fue <strong>el</strong> Museo d<strong>el</strong> Oro. Este Museo te invita a conocer la historia<br />
d<strong>el</strong> oro y otros metales entre las sociedades prehispánicas d<strong>el</strong> actual territorio de Colombia.<br />
La cantidad, variedad y calidad de las piezas expuestas me pareció fascínate, <strong>el</strong> trabajo<br />
realizado sobre <strong>el</strong> oro es indescriptible.<br />
Joaquín Oset Fernández | 193
Estar en este museo te traslada a otra época y te acerca una cultura y a una realidad que te<br />
hace comprender algunas de las cosas más enraizadas en la forma de ser, hacer y sentir de<br />
los colombianos. El valor d<strong>el</strong> tiempo, <strong>el</strong> valor d<strong>el</strong> trabajo, la calidad, la atención, la idea de<br />
servicio… Elementos que se han entroncado con sus valores y que les hacen tener esta<br />
manera tan característica de ser.<br />
La guía que nos acompañaba nos explicó con todo detalle las piezas más im<strong>por</strong>tantes<br />
expuestas, no omitiendo ningún tipo de anécdota o comentario <strong>por</strong> ínfimo que este fuera.<br />
El recuerdo de que todas las cosas requieren un tiempo necesario para su disfrute cruzaba<br />
mi cabeza continuamente, haciendo entrar en un r<strong>el</strong>ajante y agradable bucle.<br />
Plaza de Bolívar<br />
La segunda tarde de mi viaje la dedicamos a conocer la Plaza Bolívar, este lugar es cómo la<br />
Plaza Mayor de Bogotá. Mis acompañantes no paraban de comentarme que al tratarse de<br />
uno de los lugares más turísticos de toda Bogotá diferentes tipos de p<strong>el</strong>igros le eran<br />
intrínsecos.<br />
A mí me pareció un lugar de los que no había visto en mi vida. No me estoy refiriendo a los<br />
edificios y monumentos, me estoy refiriendo al conjunto humano que en <strong>el</strong>la se mezcla.<br />
194 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá<br />
Una chica se acercó a mí para ofrecerme su c<strong>el</strong>ular para<br />
hacer llamadas a donde quisiera <strong>por</strong> unos pesos; un<br />
artista pintaba en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o una perspectiva casi<br />
imposible de la Catedral Primada de Bogotá, ante la<br />
atenta mirada de los viandantes a la vez que solicitaba<br />
una ayuda para poder continuar con su trabajo; dos<br />
señoras ofrecían arepas r<strong>el</strong>lenas a todas las personas<br />
con las que se cruzaban; un chaval ofrecía recargar<br />
todo tipo de c<strong>el</strong>ulares…, gente de todo tipo de raza,<br />
sexo y condición buscándose la vida en esta bulliciosa<br />
plaza, siempre con una sonrisa en los labios y con una<br />
tranquilidad tan contagiosa que te invita a la calma y al<br />
sosiego.<br />
Fue toda una experiencia caminar <strong>por</strong> esta plaza y
disfrutar de los múltiples atractivos y contrastes que te ofrece. Además, los diferentes<br />
edificios que la enmarcan hacen de <strong>el</strong>la un lugar muy especial, de confluencia entre los<br />
divino y lo humano, entre lo más etéreo y la realidad más cotidiana de esta ciudad.<br />
Estratificación<br />
Esta realidad cotidiana, se manifiesta de manera clara en uno de los <strong>el</strong>ementos que más<br />
curiosos me han parecido, su estratificación. Cada zona de la ciudad está clasificada<br />
dependiendo d<strong>el</strong> niv<strong>el</strong> de ingresos de sus residentes, <strong>el</strong> entorno urbano de la zona y <strong>el</strong><br />
contexto urbanístico. Los estratos más altos subvencionan a los más bajos y estos a la vez<br />
pueden acceder a ciertos beneficios educativos o de salud que de otra manera sería<br />
imposible.<br />
La ciudad se subdivide en 6 estratos socio-económicos,<br />
siendo <strong>el</strong> 1 <strong>el</strong> más bajo y <strong>el</strong> 6 <strong>el</strong> más alto. Esto le ha<br />
permitido a la ciudad identificar rápidamente sectores<br />
vulnerables y es así como, entre otras cosas, ha logrado<br />
garantizarle gratuitamente a los estratos 1 y 2 <strong>el</strong> consumo<br />
mínimo vital de agua.<br />
Este sistema, que no tiene parangón en ninguna otra<br />
parte d<strong>el</strong> mundo, ha permitido a través de procesos de<br />
solidaridad y cooperación ayudar a los estratos más<br />
necesitados, pero a la vez a generado unos estratos sociales muy difíciles de romper y en los<br />
que no resulta sencillo entrar.<br />
Hablando con mis amigos de este tema y con diferentes personas con las que me he ido<br />
encontrando en este viaje en diferentes lugares (hot<strong>el</strong>, taller, plaza, etc.) me comentan que<br />
existe un cierto sentir de miedo en Bogotá. Ya no se refieren a la guerrilla y a temas d<strong>el</strong><br />
pasado, <strong>el</strong> miedo se asienta sobre la base de un futuro prefijado en <strong>el</strong> que la estratificación<br />
y los niv<strong>el</strong>es de estatus condicionan de una manera muy notable las posibilidades de<br />
desarrollo y crecimiento personal y profesional de las personas – me recuerda a la teoría de<br />
los techos de cristal-. Es un miedo basado en la resignación en no poder ser realmente<br />
dueño de una parte de tu destino. Además, me comentaban que otro <strong>el</strong>emento de este<br />
miedo es la situación político-económica d<strong>el</strong> país y la incertidumbre que estaba generando<br />
en todos los niv<strong>el</strong>es y capas de la sociedad.<br />
Joaquín Oset Fernández | 195
Sin embargo, y a pesar de los múltiples detractores y seguidores d<strong>el</strong> sistema, hay un aspecto<br />
en los que todos los colombianos se encuentran de acuerdo y que para <strong>el</strong>los supone un<br />
motivo de orgullo, según <strong>el</strong> informe Happy Planet Index (IPH), Colombia es <strong>el</strong> 3 país más f<strong>el</strong>iz<br />
d<strong>el</strong> mundo. Los criterios que marcan este índice de f<strong>el</strong>icidad se centran en <strong>el</strong>ementos tan<br />
diferentes como renta per cápita, esperanza media de vida, hu<strong>el</strong>la ecológica –cantidad de<br />
terreno necesario para obtener las materias suficientes para vivir -, etc. Y aunque Colombia<br />
no se encuentra entre los países con mayores rentas <strong>por</strong> habitante, su esperanza media de<br />
vida se sitúa entre las más altas y su hu<strong>el</strong>la ecológica entre las más bajas, esto lo traduce este<br />
estudio con que no se necesitan tantas cosas para vivir f<strong>el</strong>iz.<br />
Día D<br />
Como ya conocéis dedico las mañanas d<strong>el</strong> día de la conferencia a recapitular y a ordenar mis<br />
mensajes. Como siempre, quería personalizarlos y hacer que llegasen a mi auditorio de la<br />
manera más cercana y clara posible. Y así como en Santiago tuve problemas hasta que<br />
finalmente lo vi claro en Bogotá, gracias a mi experiencia previa y a abrirme a escuchar a las<br />
personas con las que conversé, lo tenía claro.<br />
La mañana transcurrió de una manera muy agradable, en compañía de mis amigos y<br />
charlando sobre nuestras aventuras pasadas en España.<br />
Conferencia<br />
Estimados amigos,<br />
-No, no quiero ser formal en esta conferencia quiero ser amable, cercano, directo ofrecer <strong>el</strong><br />
trato que he recibido y ofrecer mi mensaje pero con pausa, con d<strong>el</strong>icadeza, dedicándole <strong>el</strong><br />
tiempo suficiente <strong>por</strong>que todas las cosas para disfrutarlas necesitan su tiempo- este era <strong>el</strong><br />
tráfico mental que recorría mi cabeza cuando estaba comenzando mi intervención…<br />
Les propongo un juego, les dije, de estos cinco estados emocionales que aparecen en la<br />
pantalla díganme cuál piensan ustedes que es <strong>el</strong> que más identifica a la gente en sus<br />
empresas, organizaciones, entornos de r<strong>el</strong>ación personal y profesional…, levanten las manos<br />
los que piensen… Y ahora, <strong>por</strong> favor, piensen en dos causas de <strong>por</strong> qué este es <strong>el</strong> estado<br />
emocional. ¿Me podrían decir algunas?<br />
196 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá
Dediqué la mitad de mi intervención a<br />
conocerles, a saber de <strong>el</strong>los, a<br />
identificar sus gustos, sus problemas,<br />
en definitiva, a averiguar su realidad<br />
para posteriormente poder ponerme<br />
en sus zapatos, poder empatizar y<br />
lanzarles un mensaje para <strong>el</strong>los, no<br />
algo genérico sino algo que les llegue<br />
dentro, que sea único y que sientan<br />
que ha merecido la pena invertir un<br />
rato de su tiempo en acudir a esta<br />
conferencia. Y esto…, lleva su tiempo.<br />
No quise finalizar la conferencia sin animarles a mantener, potenciar y desarrollar <strong>el</strong><br />
optimismo y la alegría que me habían dicho que percibían en sus equipos, esa alegría que<br />
se manifiesta en actos proactivos, en ir hacia ad<strong>el</strong>ante, en <strong>el</strong> esfuerzo, <strong>el</strong> compromiso y la<br />
orientación positiva hacia los retos que nos depara <strong>el</strong> futuro. Y siempre caminando con <strong>el</strong><br />
paso firme y seguro que a<strong>por</strong>ta la estabilidad y la transformación de los conocimientos y<br />
aprendizajes en hábitos sólidos basados en la experiencia, en <strong>el</strong> saber, querer y poder hacer.<br />
Sólo así surge esa iniciativa y flexibilidad que favorece la orientación al cambio, la búsqueda<br />
d<strong>el</strong> desafío constante y <strong>el</strong> interés <strong>por</strong> la mejora y la innovación.<br />
No quiero despedirme sin recordarles que la función espejo es un poco traicionera y lo que<br />
hoy es alegría puede transformarse en <strong>el</strong> otro lado d<strong>el</strong> espejo en temor –miedo- y <strong>el</strong> único<br />
camino para intentar que eso no pase se centra en fortalecer lo que tenemos y en seguir<br />
preguntándonos cada día que podemos hacer para mejorar este estado y cuidarlo.<br />
A la mañana siguiente:<br />
• Con mis expectativas sobre <strong>el</strong> viaje sobrepasadas, - <strong>el</strong> trabajo fue un éxito, mis<br />
compañeros de estos países agradecieron mi visita y la mayor parte de los temas<br />
profesionales que hasta aquí me había traído se habían ordenado adecuadamente;<br />
• Con mis conocimientos desarrollados y puestos en situación, – <strong>el</strong> futuro hay que<br />
buscarlo y no esperar a que llegue, para hacer las cosas bien se requiere su tiempo, no<br />
olvidemos nuestro pasado si no queremos en <strong>el</strong> futuro repetir los mismos errores;<br />
Joaquín Oset Fernández | 197
• Con mis impresiones sobre estas tres ciudades limpias, despejadas de todo tipo de<br />
prejuicios, juicios y valoraciones.<br />
• Con mi maleta cargada de recuerdos: La Cooperativa de Madres, la Torre Repsol, <strong>el</strong><br />
Mercado Central de Santiago, Villa Grimaldi, <strong>el</strong> Chorro Quevedo, la Escu<strong>el</strong>a d<strong>el</strong> Café…<br />
• Con mi ánimo cargado de emociones: alegría, miedo, enfado, tristeza, estabilidad<br />
Mi amigo Jesús, mi miedo a volar y yo regresamos juntos a Madrid. Por más que lo intenté,<br />
finalmente, mi miedo no quiso quedarse en Bogotá…<br />
198 | Tres ciudades, tres emociones: Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá | Joaquín Oset Fernández
Gustavo Piera Trius<br />
La juventud de Gustavo estuvo siempre r<strong>el</strong>acionada con la naturaleza, la montaña y los<br />
animales, sobre todo con los caballos. Sus padres, buenos jinetes, se conocieron <strong>por</strong><br />
casualidad, como su<strong>el</strong>e ocurrir, en una hípica.<br />
Nacido en <strong>el</strong> seno de una familia catalana, muy trabajadora, con valores, muy unida, con una<br />
intensa vida familiar, divertida y alegre. El que en su casa siempre se cantara propició que<br />
Gustavo, cuando estuvo en la universidad, cursando Ingeniería, especializado en maquinaria<br />
industrial, fuera jefe de tuna, siendo su instrumento la guitarra.<br />
Por tener un tío en América y <strong>por</strong>que su madre pasó su juventud entre Panamá y Ecuador,<br />
Gustavo salió viajero hiperactivo, cruzando <strong>el</strong> Atlántico <strong>por</strong> primera vez a los 16 años para<br />
estar con parte de su familia panameña; su padre fue Cónsul de Panamá durante más de 20 años.<br />
Acabada la carrera y con <strong>el</strong> título bajo <strong>el</strong> brazo, tuvo la o<strong>por</strong>tunidad de irse con su espíritu<br />
viajero un año a Francia, para especializarse en maquinaria pap<strong>el</strong>era, pasando a construir su<br />
primera máquina en Bélgica, en Lieja concretamente.<br />
Al cabo de un tiempo, se dio cuenta de que aqu<strong>el</strong>lo de la ingeniería pura y dura, con<br />
planos…, con equipos de personas…, no era para lo que él había nacido y aprovechó, antes<br />
de empezar una nueva singladura, para acabar sus milicias de alférez en Palma de Mallorca<br />
y tener tiempo para pensar y cambiar <strong>el</strong> rumbo.<br />
Biografía | Gustavo Piera Trius | 201
Aceptó una oferta para <strong>el</strong> mundo comercial en Aceros de LLodio, empresa de venta de<br />
aceros para la industria d<strong>el</strong> automóvil, maquinaria, etc., conociendo así los bienes de equipo.<br />
Y, pensando que los bienes de consumo era otro mercado, tres años después entró en la<br />
empresa Moulinex, donde aprendió y comprobó las diferencias entre grandes ventas<br />
industriales y <strong>el</strong> consumo d<strong>el</strong> día a día en <strong>el</strong> mercado laboral.<br />
Siendo persona inquieta, en aras d<strong>el</strong> crecimiento, <strong>el</strong> desarrollo, y con visión de futuro, buscó<br />
un cambio, entrando en la revolución informática de los años 80. Empezó como directivo en<br />
Apple, una empresa que todavía es diferente, vendiendo sus primeros Apple II y Macintosh<br />
de 512k.<br />
Al cabo de unos años y tras diferentes cursos de formación, tuvo la inquietud de crear este<br />
mundo de futuro que además de desarrollarle y hacerle crecer personalmente, iba a ayudar<br />
a los demás a hacer otro tanto.<br />
En 1987, se convirtió en empresario, creó Grupo CMR y trajo a España a la compañía<br />
TMI Time Manager International, en la que fue <strong>el</strong> primer instructor, consultor,<br />
comercial, director, y como <strong>el</strong> mismo dice, señora de la limpieza.<br />
En la actualidad es <strong>el</strong> presidente de Grupo CMR que engloba a TMI, Consultoría especialista<br />
en recursos humanos y a TACK España, consultoría que consigue soluciones comerciales.<br />
Gustavo no ha dejado de impartir seminarios de su compañía -ha formado a más de 30.000<br />
profesionales-, y su amplia experiencia se traduce en su labor de consejero, consultor, coach<br />
personal y asesor de empresas; ponente en cursos, seminarios y conferencias a niv<strong>el</strong> nacional<br />
e internacional; experto en capital humano sobre gestión d<strong>el</strong> tiempo, int<strong>el</strong>igencia emocional,<br />
valor de los intangibles, r<strong>el</strong>aciones, productividad y calidad en la empresa.<br />
Es coach de alta dirección en empresas nacionales y multinacionales, miembro fundador de<br />
la Asociación de Coaching AECOP y miembro de la Asociación Internacional de Coaching<br />
ICF.<br />
Experto en <strong>el</strong> sector de navegación aérea, ha diseñado e impartido programas de calidad de<br />
servicio y atención al cliente para compañías como Aena, Construcciones Aeronáuticas,<br />
Grupo Iberia, Aerolíneas Argentinas.<br />
202 | Biografía
Ha pertenecido al claustro de profesores de prestigiosas universidades y organizaciones en<br />
programas de Alta Dirección y en programas sobre mejoras de Productividad, R<strong>el</strong>aciones,<br />
Servicio, Cultura de las Organizaciones y Calidad.<br />
En 2009 tuvo en t<strong>el</strong>evisión su programa “La Travesía” a lo largo de 20 semanas.<br />
De espíritu aventurero, Gustavo Piera es un buen conocedor d<strong>el</strong> mar y un apasionado de la<br />
v<strong>el</strong>a.<br />
Navegante oceánico, en Enero d<strong>el</strong> 2008 atravesó <strong>el</strong> Atlántico, y después de un periplo de<br />
6 meses <strong>por</strong> <strong>el</strong> Caribe, regresó con energías e ideas renovadas. utor de numerosos artículos<br />
y de los libros “La Travesía. 18 claves para llegar a buen puerto”, actualmente en su 7ª edición,<br />
“Gestión d<strong>el</strong> Tiempo en Situaciones de Cambios Constantes”, y “La Charca Silenciosa. ¿Por<br />
qué las ranas dejaron de croar?” (2ª Edición).<br />
Su trayectoria vital en la actualidad pasa <strong>por</strong> no perder jamás la inquietud de crecer,<br />
desarrollarse y ser motor de cambio, equilibrando su rumbo personal y empresarial<br />
respetándose a sí mismo y a los demás.<br />
Autor de numerosos artículos y de los libros “La Travesía. 18 claves para llegar a buen<br />
puerto”, actualmente en su 7ª edición, “Gestión d<strong>el</strong> Tiempo en Situaciones de Cambios<br />
Constantes”, y “La Charca Silenciosa. ¿Por qué las ranas dejaron de croar?” (2ª Edición).<br />
Gustavo Piera Trius | 203
Gustavo Piera<br />
Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de<br />
v<strong>el</strong>a<br />
Como un v<strong>el</strong>ero en alta mar, la trayectoria de las personas puede zozobrar a la mínima<br />
inclemencia meteorológica; o, <strong>por</strong> <strong>el</strong> contrario, resistir contra viento y marea hasta alcanzar<br />
<strong>el</strong> puerto de destino. Entre Canarias y La Habana, <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero de mi r<strong>el</strong>ato, al que he bautizado<br />
Mojito, atravesará tempestades que no podrá esquivar y que lo apartarán de su rumbo. Pero<br />
frente al desánimo y la desesperación, la mar exigirá paciencia, constancia y tesón. En<br />
realidad, la actitud más eficaz no es luchar contra las olas, sino navegar a su favor, «correr <strong>el</strong><br />
tem<strong>por</strong>al» y esperar que amaine. Con la calma, <strong>el</strong> Mojito, como todos los v<strong>el</strong>eros de nuestras<br />
vidas, podrá fácilmente dar un golpe de timón y poner rumbo de nuevo hacia su destino.<br />
Los seis personajes tienen la vista puesta en un fin tangible: llegar a La Habana. Pero, en<br />
realidad, son las emociones las que mueven a nuestra tripulación a embarcarse en esta<br />
aventura plagada de peripecias. Es <strong>el</strong> fin intangible: la búsqueda de nuevas sensaciones, de<br />
experiencias diferentes, de olores y sabores que despierten percepciones desconocidas, de<br />
evocaciones e imágenes que sean capaces de hacer latir <strong>el</strong> corazón creando adrenalina y<br />
endorfinas suficientes para sentir <strong>el</strong> placer de lo ignorado.<br />
La historia se inicia en Las Palmas de Gran Canaria, punto tradicional de partida de los<br />
navegantes que atraviesan <strong>el</strong> Atlántico aprovechando la corriente favorable de los vientos<br />
alisios. Cuando las amarras se su<strong>el</strong>tan y <strong>el</strong> perfil de la isla se pierde en la lejanía, empieza la<br />
aventura diaria de sortear las dificultades que depara alta mar. Todo parece organizado y<br />
planificado cuidadosamente, hasta <strong>el</strong> último detalle, desde la composición de la propia<br />
tripulación hasta los recursos, las v<strong>el</strong>as, la ruta, los <strong>el</strong>ementos <strong>el</strong>ectrónicos... Nada debería<br />
fallar.<br />
204 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a | Gustavo Piera Trius
Sin embargo, la mar esconde muchos obstáculos imprevisibles que no es fácil vencer. En<br />
medio d<strong>el</strong> océano, los problemas se acumulan y la moral colectiva decae rápidamente. Las<br />
situaciones se precipitan, las <strong>por</strong>menorizadas previsiones realizadas antes de zarpar fallan<br />
una tras otra... y la tripulación necesita imperativamente que las cosas funcionen. No<br />
obstante, las dificultades no hacen más que agravarse. Los seis personajes se enfrentan a<br />
<strong>el</strong>las de maneras distintas; en ocasiones equivocadas o, simplemente, distintas. La propia<br />
diversidad de visiones de la tripulación obliga a cada miembro d<strong>el</strong> equipo a ser flexible:<br />
diferentes vías pueden conducir a soluciones igualmente válidas. En definitiva, la iniciativa, la<br />
creatividad y la energía se convierten en las mejores armas para hacer frente a las nuevas<br />
situaciones. Y, junto a <strong>el</strong>las, la serenidad y la paciencia son las actitudes cruciales para abordar<br />
la manera de solucionar los problemas en cada momento.<br />
La travesía, como ese viaje ad<strong>el</strong>ante que es la vida, exige un aprendizaje constante. Y son las<br />
lecciones d<strong>el</strong> camino las que encierran las claves para alcanzar <strong>el</strong> objetivo, para cambiar<br />
intenciones <strong>por</strong> acciones, alejando la tentación de retroceder hacia <strong>el</strong> puerto de partida.<br />
Una cubierta mojada y resbaladiza, una escota que no se puede amollar cuando más se<br />
necesita, una driza que se rompe o una v<strong>el</strong>a hecha jirones desatan las mismas reacciones<br />
que nos asaltan en diversos momentos de nuestras vidas: frustración, furia, desánimo... Y,<br />
frente a <strong>el</strong>las, sólo <strong>el</strong> control de las emociones, la búsqueda serena de una solución y <strong>el</strong><br />
trabajo en equipo valen. En definitiva, uno no puede cambiar la dirección d<strong>el</strong> viento, ni la<br />
fuerza d<strong>el</strong> mar, ni <strong>el</strong> tamaño de las olas, ni la corriente que arrastra nuestro v<strong>el</strong>ero a la deriva,<br />
pero sí puede adaptar la orientación de las v<strong>el</strong>as y d<strong>el</strong> timón. O, simplemente, dejar de luchar<br />
inútilmente contra las olas y correr <strong>el</strong> tem<strong>por</strong>al.<br />
En pleno océano, como en la vida, la actitud frente a las adversidades, la paciencia, la<br />
serenidad y la constancia, son las que hacen que éstas puedan superarse. Al fin y al cabo,<br />
hasta las tormentas más violentas acaban <strong>por</strong> escampar. Detrás de los truenos, hay un sol<br />
que espera la calma para asomar de nuevo.<br />
Nuestra tripulación aprenderá que hay que tomarse la tormenta en serio... pero no hasta <strong>el</strong><br />
punto de que <strong>el</strong> tem<strong>por</strong>al acabe paralizando al equipo y bloqueando la búsqueda de soluciones.<br />
Frente a una v<strong>el</strong>a rota o un accidente desafortunado, es necesario analizar <strong>el</strong> problema,<br />
diagnosticar sus causas y barajar las posibles soluciones antes de decidir y actuar. En<br />
definitiva, no preocuparse <strong>por</strong> las dificultades, sino ocuparse de <strong>el</strong>las. A menudo, la mayor<br />
traba para nuestros planes es nuestra propia visión d<strong>el</strong> problema.<br />
206 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
Las claves para llegar hasta <strong>el</strong> puerto personal de cada uno de nosotros, se refieren a dos<br />
esferas indivisibles de los objetivos humanos: <strong>por</strong> un lado, nuestro yo. Por otro, nuestro<br />
entorno, lo que nos rodea, nuestro equipo. Hay que ser plenamente consciente de que los<br />
resultados no dependen sólo d<strong>el</strong> individuo, sino también de las personas que lo rodean.<br />
18 de diciembre, a las cinco de la tarde, la tripulación d<strong>el</strong> Mojito zarpaba hacia La Habana.<br />
Lo habían preparado todo con tanto mimo y cuidado que casi era imposible que algo<br />
pudiese fallar. Enrique sabía que quizás pecaba de perfeccionista, pero se negaba a<br />
considerar la posibilidad de tener que volver atrás. Después de tanto tiempo planeando este<br />
viaje, sería un fracaso demasiado grande para él y una desilusión enorme para César. “Miedos<br />
en las start ups”.<br />
Satisfechos <strong>por</strong> <strong>el</strong> perfecto estado en que<br />
habían encontrado <strong>el</strong> Mojito, habían salido a<br />
navegar diariamente para conocer a la<br />
perfección <strong>el</strong> barco. Finalmente, habían cargado<br />
un depósito con doscientos litros de gasoil y<br />
otros dos con quinientos litros de agua. Y<br />
habían realizado las últimas compras: un<br />
extintor, un taladro para reparaciones de<br />
urgencia, escotas nuevas y todos los recambios imaginables. “Análisis de Recursos” «Sé que<br />
<strong>por</strong> mucho tiempo que uno invierta en preparar algo, siempre hay imprevistos», escribió<br />
Enrique en su diario:<br />
¿Qué podía fallar a bordo d<strong>el</strong> Mojito? «Nosotros no. Nuestro equipo está preparado para<br />
hacer frente a lo que quiera que la mar nos depare.» Pero a pesar de la bonanza con que<br />
habían zarpado de Las Palmas la tarde anterior, la noche los sorprendió con una molesta y<br />
persistente lluvia, que obligó a realizar las guardias en traje de aguas. Las primeras gotas ya<br />
hicieron acto de presencia antes de vislumbrar <strong>el</strong> último reflejo d<strong>el</strong> puerto de Las Palmas y<br />
de recibir <strong>el</strong> adiós entrecortado de su faro. En contra de los partes escuchados <strong>por</strong> la radio,<br />
no parecía que la primera noche fuese a presentarse fácil.<br />
La noche había sido tan dura que hasta <strong>el</strong> Mojito amaneció agotado. Habían estado<br />
navegando con <strong>el</strong> génova medio enrollado y dos rizos en la mayor. En ocho horas, habían<br />
conseguido recorrer setenta y dos millas, y lo peor de todo era que, en detrimento de toda<br />
esperanza, la situación no presentaba visos de mejorar con <strong>el</strong> alba. Al contrario, hacia las seis<br />
de la mañana, <strong>el</strong> viento arreció a 35 nudos, con mar de cinco metros y en aumento. César<br />
Gustavo Piera Trius | 207
había escuchado <strong>el</strong> parte meteorológico de la Rueda de los Navegantes <strong>por</strong> la BLU y. parecía<br />
que <strong>el</strong> tem<strong>por</strong>al de levante no empezaría a remitir hasta bien entrada la tarde. “La<br />
incertidumbre”.<br />
Así pues, la tripulación se preparaba mentalmente<br />
para afrontar uno de esos días en que <strong>el</strong> ánimo ha de<br />
realizar esfuerzos sobrehumanos para no decaer. En<br />
la bañera, Marta y Paco, embutidos en sus trajes de<br />
aguas, luchaban para mantener <strong>el</strong> timón en la<br />
dirección correcta. La lluvia había cesado hacía rato,<br />
pero <strong>el</strong> constante vaivén d<strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero y la fuerza de las<br />
olas los mantenían permanentemente empapados.<br />
La visibilidad nula y <strong>el</strong> frío intenso no ayudaban a so<strong>por</strong>tar mejor la adversidad. Solamente<br />
<strong>el</strong> sorprendente espectáculo de decenas de peces voladores planeando sobre la cubierta<br />
conseguía levantar <strong>el</strong> ánimo, “Centrarse en lo positivo”.<br />
En realidad, explicó Marta, no es que volasen, sino que saltaban propulsados <strong>por</strong> los<br />
movimientos de la cola. Las grandes aletas pectorales les servían para planear y <strong>el</strong> viento los<br />
ayudaba a sostenerse en <strong>el</strong> aire; llegaban a saltar hasta once metros de altura y ciento<br />
cincuenta de distancia. Bajo cubierta, <strong>el</strong> resto de la tripulación se dispersaba, descorazonada,<br />
<strong>por</strong> los camarotes. Era difícil desplazarse, aun ayudándose de los pasamanos fijados en <strong>el</strong><br />
techo. En <strong>el</strong> camarote de proa, César intentaba infructuosamente tomar algunas notas d<strong>el</strong><br />
viaje cuando una fuerte escorada d<strong>el</strong> Mojito lo lanzó violentamente a tierra. Había<br />
considerado innecesario colocar la red de escora, a pesar de que Enrique había advertido a<br />
todo <strong>el</strong> mundo que, con aqu<strong>el</strong> viento inclemente, era muy probable caerse de la cama. A<br />
media mañana, aprovechando una breve tregua d<strong>el</strong> viento, Toni recogió en cubierta unas<br />
buenas raciones de peces voladores que, junto con <strong>el</strong> hermoso atún de seis kilos pescado <strong>el</strong><br />
día anterior, constituirían una nutritiva y fresca cena. ¡Si <strong>el</strong> tem<strong>por</strong>al le permitía mantener <strong>el</strong><br />
equilibrio en la cocina! De vu<strong>el</strong>ta al interior, mientras colocaba <strong>el</strong> botín en <strong>el</strong> frigorífico,<br />
escuchó un fuerte golpe a babor que hizo temblar todo <strong>el</strong> barco.<br />
-¿Qué diablos ha pasado ahora? -gritó Javier asomando desde su camarote, donde<br />
intentaba conciliar <strong>el</strong> sueño tras una inhumana noche de guardia.<br />
Enrique ya salía corriendo a cubierta. Marta, enrollada sobre sí misma en <strong>el</strong> extremo de la<br />
bañera, trataba de combatir <strong>el</strong> frío.<br />
208 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
Y Paco, ocupado en <strong>el</strong> timón, escrutaba un horizonte invisible, como si quisiera traspasar con<br />
la mirada la tupida barrera de niebla. Ninguno de los dos parecía haberse percatado de nada.<br />
-¿Qué ha sido ese golpe?-preguntó Enrique, asomándose <strong>por</strong> la borda de babor.<br />
-No sé -respondió Paco con aspecto cansado-. He oído un pequeño ruido, pero no creo que<br />
sea nada.<br />
-Pues en <strong>el</strong> interior ha resonado de lo lindo -protestó Enrique, mientras sospechaba que <strong>el</strong><br />
enorme tronco que en ese momento se pegaba al casco d<strong>el</strong> Mojito podía ser <strong>el</strong> culpable d<strong>el</strong><br />
golpe. Raudo y v<strong>el</strong>oz, volvió a penetrar en <strong>el</strong> interior y, con la ayuda de Toni, levantó dos<br />
mamparos d<strong>el</strong> comedor. Arrodillados en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o, ambos miraron la sentina e inspeccionaron<br />
visualmente cuadernas y llaves de paso. Todo parecía en perfecto orden. No se detectaba la<br />
más mínima entrada de agua, <strong>por</strong> lo que, tranquilizados, volvieron a colocar los mamparos.<br />
Toni, <strong>el</strong> único que conservaba <strong>el</strong> buen humor a pesar d<strong>el</strong> despiadado día, hizo sonar sus<br />
nudillos en las puertas de César y Javier: “Cuando todo salga mal guarda tu equilibrio y <strong>el</strong><br />
buen humor”<br />
-¡No hace falta que os levantéis corriendo a ayudar, que no ha pasado nada<br />
-¿No nos estamos hundiendo? -respondió César con sorna desde <strong>el</strong> interior.<br />
Javier, con los huesos molidos <strong>por</strong> la noche inclemente, se negó a responder y se cobijó<br />
todavía más en <strong>el</strong> interior de su saco, arrinconado contra la red de escora. Con un gesto de<br />
desaprobación, Enrique se sentó a la mesa de cartas para consultar <strong>el</strong> cuaderno de bitácora<br />
y buscar alguna emisora donde contrastar <strong>el</strong> parte meteorológico de la mañana.<br />
-Estamos un poco desmotivados, ¿no? -le comentó a Toni, que sostenía la olla a presión en<br />
la que hervía agua, con ambas manos, para que no resbalase de los fogones.<br />
A las doce, Paco y Marta asomaron reclamando <strong>el</strong> cambio de guardia. Toni abrió la puerta<br />
d<strong>el</strong> camarote de popa, mientras se enfundaba <strong>el</strong> traje de aguas.<br />
-Despierta, b<strong>el</strong>la durmiente -le dijo a César-o Nos toca mojarnos.<br />
Enrique, sentado a la mesa de la radio, observó <strong>el</strong> rastro mojado procedente de las botas de<br />
Toni. -¿De dónde viene esa agua? -preguntó. Toni se miró los pies.<br />
Gustavo Piera Trius | 209
-No tengo ni idea -contestó volviendo la cabeza. Vio que su calzado había dejado un rastro<br />
de hu<strong>el</strong>las perfectamente dibujadas desde la cocina y deshizo sus pasos.<br />
-Me temo que aquí entra agua -confirmó.<br />
En ese momento, un golpe de mar lo lanzó contra Enrique, que se disponía a levantar de<br />
nuevo los mamparos. César los miraba de pie, intentando guardar <strong>el</strong> equilibrio, sin decir<br />
nada.<br />
-César y Toni, id a vuestra guardia -ordenó Enrique.<br />
Y, acto seguido, gritó a pleno pulmón: -¡Javier, sal a ayudarme!<br />
Ante la falta de respuesta, en su camino hacia <strong>el</strong> exterior, Toni hizo sonar con fuerza su puño<br />
contra la puerta d<strong>el</strong> camarote de popa.<br />
-¡Venga, tío! ¡Sal ya, que hay trabajo! Javier asomó con desgana, manteniendo <strong>el</strong> equilibrio<br />
con dificultad.<br />
¡Rápido, ayúdame a levantar esto! ¡Creo que hay una vía de agua! -urgió Enrique.<br />
Efectivamente, con dos mamparos levantados, pudieron observar con claridad que la sentina<br />
estaba completamente anegada.<br />
-No lo entiendo, hace dos horas lo comprobamos Toni y yo y no se veía ninguna vía -dijo Enrique.<br />
-Hay que achicar -se limitó a responder Javier-. ¿Traigo la bomba de agua?<br />
-Y esponjas y toallas.<br />
Con la ayuda de Marta y Paco, y a pesar de los violentos movimientos d<strong>el</strong> barco, los apenas<br />
cuarenta centímetros de altura de la sentina estuvieron completamente secos en media hora.<br />
A medida que achicaban, pudieron comprobar que la vía de agua no era grande, puesto que<br />
<strong>el</strong> niv<strong>el</strong> descendía rápidamente. De hecho, ya en <strong>el</strong> interior, Enrique y Marta tuvieron<br />
dificultades para encontrar <strong>el</strong> imperceptible hilillo de agua que se colaba <strong>por</strong> una d<strong>el</strong>gada<br />
fisura en la masilla que s<strong>el</strong>laba <strong>el</strong> pasacascos de la sonda.<br />
210 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Tiene que haber sido <strong>el</strong> tronco que he visto esta mañana -diagnosticó Enrique.<br />
-O quizá la masilla estuviese envejecida y se haya agrietado sola -se resistió a admitir Marta.<br />
-No puede ser -negó Enrique-. Yo mismo inspeccioné la sentina palmo a palmo antes de<br />
zarpar y todo estaba en perfecto estado.<br />
De todos modos, <strong>el</strong> problema no revestía gravedad. Gracias a las previsiones realizadas en<br />
Las Palmas, hallaron en la caja de herramientas una masilla de endurecimiento rápido, con<br />
la que, en un instante, volvieron a s<strong>el</strong>lar la fisura. De regreso arriba, Paco reconoció<br />
apesadumbrado:<br />
-Ha sido culpa nuestra. No vimos <strong>el</strong> tronco acercarse.<br />
-No es para menos -suspiró Javier-. Con este día uno no ve a dos palmos de sus narices.<br />
-No es excusa -dijo Marta-. En días como éste es cuando más atención hay que prestar.<br />
-Todos estamos desmotivados, las guardias son cansadas y <strong>el</strong> tiempo no parece que vaya a<br />
mejorar <strong>por</strong> <strong>el</strong> momento - la consoló Enrique.<br />
-Sí, hace un rato me preguntaba cómo se me ocurriría embarcarme en esta locura. Estoy<br />
molido reconoció Javier. “La motivación d<strong>el</strong> equipo es crucial”<br />
-Pero no debemos dejarnos desanimar <strong>por</strong> un tem<strong>por</strong>al. Todas las tormentas pasan y<br />
mañana seguro que sale <strong>el</strong> sol. Y entonces todos nos habremos olvidado d<strong>el</strong> terrible día de<br />
hoy-aseguró Enrique.<br />
-Tienes toda la razón. Mientras esperamos que pase la tormenta, tenemos que levantar <strong>el</strong><br />
ánimo. ¡Que no decaiga la ilusión!-alentó Marta.<br />
-Hay que hacer las cosas, como decía un amigo mío que es profesor, ¡no de cuerpo presente<br />
y de mente ausente!-río Paco. “Hay que mantener un buen estado de ánimo”<br />
Javier se sentó a la mesa, resignado <strong>por</strong> fin a no dormir. La dura guardia de la noche le había<br />
afectado al ánimo y, en aqu<strong>el</strong>los momentos, veía <strong>el</strong> futuro tan negro como los nubarrones<br />
Gustavo Piera Trius | 211
que los cubrían. Pero sus compañeros tenían razón: cada uno de <strong>el</strong>los había tomado la<br />
decisión de embarcarse o quedarse en tierra con total libertad. Una vez en alta mar, debían<br />
responsabilizarse de su decisión, y poner en <strong>el</strong>la todas las ganas d<strong>el</strong> mundo, todas las<br />
energías. Adivinando sus pensamientos, Enrique le posó una mano sobre <strong>el</strong> hombro y se<br />
sentó a su lado:<br />
-Tenemos que conservar la motivación y la pasión con que abandonamos anteayer Las<br />
Palmas, en beneficio de todos nosotros. No solamente disfrutaremos mucho más con lo que<br />
hagamos, sino que además lo haremos mejor y la satisfacción será mil veces mayor. Paco,<br />
apoyado sobre Marta manteniendo un equilibrio propio de funámbulos, intervino con una<br />
lucidez que sólo cuatro horas de terrible guardia podían haberle otorgado: -A veces pienso<br />
que hay gente que vive y disfruta la mitad de su vida <strong>por</strong>que sólo está al 50% presente en<br />
todo lo que hace. Estás en <strong>el</strong> trabajo pensando en tus problemas familiares y en casa<br />
pensando en tus problemas d<strong>el</strong> trabajo. Y no te ocupas <strong>por</strong> completo, en cuerpo y alma, ni<br />
de una cosa ni de la otra.<br />
Javier sonrió, f<strong>el</strong>iz <strong>por</strong> la comparación, que le recordaba situaciones de sobra conocidas:<br />
-Exacto: cuando estés pescando, mira la caña. Cuando cocines, no le quites ojo a los<br />
fogones. Y cuando estés de guardia, no te despistes ni un segundo.<br />
¡Si hubiésemos estado pendientes de la guardia -exclamó Marta-, ese maldito tronco no nos<br />
habría pillado desprevenidos!<br />
-¡Y lo peor es que ni siquiera nos dimos cuenta d<strong>el</strong> golpe! -rió Paco.<br />
-Estábamos tan desmotivados y tan encerrados en nuestras preocupaciones, en nuestro<br />
estado de ánimo, que no nos hemos ocupado de lo que en realidad im<strong>por</strong>taba -reconoció<br />
Marta.<br />
-«No te preocupes <strong>por</strong> las cosas, ocúpate de <strong>el</strong>las», me dijo en cierta ocasión un compañero<br />
que ascendió conmigo al Himalaya -recordó Paco.<br />
¡Eres <strong>el</strong> hombre de las frases o<strong>por</strong>tunas! -rió Marta,<br />
-¡Y cuánta razón tenía tu amigo! -sonrió Javier.<br />
212 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-En mi vida privada -intervino Enrique-, a veces me he dado cuenta de que la calidad de vida<br />
se encuentra en disfrutar con lo que haces en cada momento. No es cuestión de estar más<br />
tiempo con una persona; se trata de dedicarle lo mejor de uno mismo en los momentos en<br />
que estás con <strong>el</strong>la. No es poner más tiempo a nuestra vida -<strong>por</strong>que <strong>el</strong> tiempo es limitado-,<br />
es poner más vida a nuestro tiempo... dedicarnos a lo que hacemos con ilusión.<br />
-Ya lo dicen: más vale calidad que cantidad -confirmó Marta. -Es la mejor manera de disfrutar<br />
de nuestras acciones, ya sean cosas im<strong>por</strong>tantes o meras tonterías -concluyó Paco.<br />
Reconfortados, los cuatro tripulantes se dispusieron a descansar cuanto pudiesen. Ya entrada<br />
la tarde, con <strong>el</strong> tem<strong>por</strong>al amainando y la mar en fuerte descenso, la gratificante sonrisa de<br />
Toni asomó <strong>por</strong> <strong>el</strong> hueco de la escalera:<br />
-¡Venid a ver! ¡Dos d<strong>el</strong>fines nos están acompañando!<br />
Después de unos días de navegación sin altercados… Paco comentó<br />
Acabamos de cruzar <strong>el</strong> Trópico de Cáncer -confirmó Paco después de consultar <strong>el</strong> GPS.<br />
Una estupenda noticia que se c<strong>el</strong>ebró a primera hora de la<br />
mañana con un suculento desayuno al que no faltó nadie,<br />
Tras cinco días de navegación, habían descendido cuatro<br />
grados de latitud y recorrido casi seis grados de longitud:<br />
no estaba nada mal. Si seguían navegando a ese ritmo,<br />
alcanzarían La Habana <strong>el</strong>4 de enero, según lo previsto.<br />
-Ahora que ya estamos en aguas tropicales, supongo que pescaremos algo -preguntó Javier.<br />
¡Mira que eres pesado! -respondió César.<br />
-Es que llevamos días sin comer nada fresco... ¡Desde aqu<strong>el</strong> atún que pescamos <strong>el</strong> día en<br />
que salimos!<br />
-El segundo día, Javier. Tampoco hace tanto -corrigió Enrique.<br />
-Ay, pero es que tengo ganas de pescar algo... ¿Por qué no reducimos un poco la v<strong>el</strong>ocidad?<br />
Gustavo Piera Trius | 213
-Cuando hay viento, hay que aprovecharlo -respondió Paco.<br />
-Pero es que, a ocho nudos de v<strong>el</strong>ocidad, solamente pueden picar peces grandes, que<br />
corran mucho.<br />
-Bueno, tiempo al tiempo. La caña está tirada. Ya picará algo-dijo Enrique.<br />
-Entonces, ¿<strong>por</strong> qué no cambiamos <strong>el</strong> cebo <strong>por</strong> uno más grande?<br />
-¡Qué plasta! -exclamó Toni-. Anda, cámbialo si te quedas más a gusto.<br />
Javier miró al resto de la tripulación, buscando un gesto de aprobación y, ante su silencio, se<br />
apresuró a levantarse y salió corriendo a cambiar <strong>el</strong> cebo. También tuvo la precaución de<br />
colocar un hilo más grueso, <strong>por</strong> si mordía un pez grande y, antes de ponerse a revisar las<br />
v<strong>el</strong>as, advirtió a todo <strong>el</strong> mundo que lo avisasen si picaba algo.<br />
-Quiero sacarlo yo --dijo-. Cuando picó <strong>el</strong> atún no me avisasteis y ni siquiera me enteré.<br />
-Estabas durmiendo, Javi -le replicó César.<br />
-Bueno, pero esta vez quiero sacarlo yo.<br />
Un poco antes de las doce, Marta, de guardia en la bañera, oyó con claridad <strong>el</strong> inconfundible<br />
grillo d<strong>el</strong> carrete soltando hilo a toda v<strong>el</strong>ocidad. Se volvió hacia popa y vio la caña<br />
fuertemente arqueada sobre sí misma. Algo gordo había picado. Miró a su alrededor y<br />
advirtió que nadie más se encontraba en cubierta en ese momento. Así que se apresuró<br />
hacia la caña gritando «¡Hemos pescado!. En ese instante, Javier apareció en la bañera como<br />
un huracán. Hecho una furia, apartó a Marta de un empujón y le arrebató la caña. El hilo<br />
estaba tensado al límite. Fuese lo que fuese lo que habían pescado, tiraba con fuerza.<br />
-¡Para <strong>el</strong> barco! –gritó-. ¡Amolla las v<strong>el</strong>as!<br />
Marta, sorprendida, se lo quedó mirando, boquiabierta, sin hacer nada.<br />
-¡Rápido! ¿Qué haces ahí parada? ¡Se nos va a escapar <strong>por</strong> tu culpa! Indecisa, Marta se<br />
dirigió, sin apresurarse, hacia <strong>el</strong> piano y comenzó a arriar las v<strong>el</strong>as, Enrique y César, que<br />
214 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
habían salido a cubierta alertados <strong>por</strong> los gritos de Javier, comenzaron la maniobra de aproar<br />
<strong>el</strong> Mojito cara al viento. A pesar de que soplaba un viento de veinte nudos, en unos instantes<br />
<strong>el</strong> barco quedó completamente parado, Pero Javier, embarcado en una denodada lucha con<br />
la presa, seguía fuera de sí.<br />
-¡Traed una red! ¡Se escapa! ¡Vamos, deprisa!<br />
Toni y César se acercaron con una red y comprobaron que la fuerza d<strong>el</strong> pez, en efecto,<br />
arqueaba p<strong>el</strong>igrosamente la caña.<br />
-Tiene toda la pinta de ser un atún enorme --dijo Toni.<br />
-¡Déjate de impresiones y trata de cazarlo! -le ordenó Javier.<br />
-Es muy difícil cogerlo así. Antes tienes que cansarlo -y, viendo que <strong>el</strong> pez se acercaba a toda<br />
v<strong>el</strong>ocidad hacia <strong>el</strong>los, exclamó-: ¡Cuidado, no dejes nunca que <strong>el</strong> hilo pierda tensión!<br />
-¡No me digas lo que tengo que hacer! -le gritó Javier-,¡Ahora! ¡Cóg<strong>el</strong>o!<br />
Toni se lanzó ad<strong>el</strong>ante con la red pero, evidentemente, en cuanto la presa vio acercarse <strong>el</strong><br />
artilugio, dio un fuerte tirón y se alejó en dirección contraria.<br />
-¡Se te ha escapado, inútil! -lo insultó Javier.<br />
-Eh, tranquilo -trató de calmarle César-o No es para tanto.<br />
-¡Dejadme! ¡Ya lo sacaré yo solo!<br />
-A tus órdenes -respondió Toni molesto, tirando al su<strong>el</strong>o la red y alejándose.<br />
El tira y afloja con <strong>el</strong> presunto atún se prolongó una interminable hora, durante la cual mil<br />
veces hubo de recoger Javier <strong>el</strong> hilo y mil veces más hubo de soltarlo. La presa no parecía<br />
dispuesta a darse <strong>por</strong> vencida. Lejos de cansarse, tiraba con más fuerza cada vez que<br />
conseguía acercarla a la popa, a lo cual Javier respondía profiriendo maldiciones, lamentando<br />
la poca ayuda <strong>por</strong> parte de los demás e insultándose incluso a sí mismo. César permaneció<br />
a su lado casi todo <strong>el</strong> tiempo <strong>por</strong> si hacía falta echar una mano con la red, aunque se<br />
Gustavo Piera Trius | 215
mantuvo distante, sin decir nada. Aprovechando la soleada mañana tropical, <strong>el</strong> resto de la<br />
tripulación observaba la escena desde la bañera. Todos se preguntaban qué demonios le<br />
estaba ocurriendo a ese Javier equilibrado y sensato que conocían. Todos excepto Marta,<br />
que se había retirado al interior, desesperada <strong>por</strong> la actitud d<strong>el</strong> histérico pescador.<br />
Como era de temer, para cuando <strong>el</strong><br />
tozudo pez se sintió fatigado, éste ya<br />
había descubierto que la mejor forma<br />
de escapar no era alejarse d<strong>el</strong> barco,<br />
sino esconderse bajo su casco. Allí se<br />
dirigió de un fuerte tirón y, en escasos<br />
segundos, logró cortar <strong>el</strong> hilo con<br />
una de las hojas de la hélice. En<br />
cubierta, un jadeante Javier que<br />
tensaba al máximo <strong>el</strong> hilo se vio de<br />
repente despedido de espaldas<br />
contra <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o. Paco, Enrique y Toni se acercaron al instante. César lo miraba boquiabierto.<br />
Y, en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o, Javier, súbitamente enmudecido, con las piernas arqueadas y levantadas,<br />
seguía asiendo la caña con todas sus fuerzas. El sol cegador d<strong>el</strong> mediodía le impedía divisar<br />
con claridad a sus compañeros, convertidos en sombras a su alrededor. Un intenso<br />
sentimiento de fracaso y una decepción paralizadora se abrían paso rápidamente hacia sus<br />
entrañas. Paco lo despertó de su amargo letargo:<br />
¿Por qué no estiras las piernas? Estarás más cómodo.<br />
La voz procedía de su derecha y hacia allí giró Javier los ojos. Se quedó mirando durante<br />
largos segundos a Paco y, acto seguido, soltó la caña, se levantó y arrancó a llorar como un niño.<br />
-¿Qué ha pasado? -preguntó Enrique.<br />
-Se me ha escapado... Se me ha escapado otra vez -sollozó Javier.<br />
-Me refiero a qué ha pasado contigo. Estabas irreconocible.<br />
-Creíamos que eras una persona serena… y te has tirado una hora gritando como un<br />
energúmeno le dijo Paco.<br />
216 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Lo siento -respondió Javier con una tremenda tristeza en la voz- He perdido los nervios.<br />
-Sí, eso ya lo hemos visto…, has insultado a tus amigos, has empujado a Marta...<br />
¡Marta! -recordó Javier-. Estaba fuera de mí. ¡Cuánto lo siento!<br />
-¿Y esto te sucede muy a menudo? -preguntó Enrique.<br />
-No sé... Sí, reconozco que me pasa a veces. Pierdo <strong>el</strong> control, me obsesiono tanto con algo<br />
que no veo nada más. No soy consciente de cómo me com<strong>por</strong>to.<br />
-Desde luego, no parecías tú - refrendó Enrique.<br />
-Me he <strong>por</strong>tado como un animal. -No te preocupes -le animó Paco-. No eres la única<br />
persona d<strong>el</strong> mundo a la que le pasan estas cosas. Afortunadamente, como animal racional,<br />
tienes la capacidad de dominar tus emociones.<br />
-Pero es que cuando me pongo así, soy incapaz de razonar, objetó Javier.<br />
-Todos podemos controlarnos -dijo Enrique. -Pero yo soy así y creo que será muy difícil que<br />
pueda cambiar.<br />
-Eso no es así -negó Paco-. Si eres capaz de conocer tus emociones, de diagnosticarlas, eres<br />
capaz de dominarlas, Siempre que quieras, claro.<br />
Javier se sentía molesto consigo mismo y avergonzado ante los demás, Habían descubierto<br />
una parte de su carácter que él mismo se negaba a aceptar. Pero lo cierto es que, en los<br />
últimos tiempos, experimentaba ese tipo de reacciones cada vez más a menudo. Se notaba<br />
irascible, nervioso... Sus emociones lo empujaban a actuar de manera justamente contraria<br />
a la imagen de madurez que siempre había querido proyectar. Se había com<strong>por</strong>tado d<strong>el</strong>ante<br />
de todo <strong>el</strong> mundo igual que un niñato caprichoso que patalea endemoniado cuando no<br />
puede conseguir lo que quiere. Le molestaba haber mostrado esa imagen de sí mismo y tuvo<br />
la sensación de que, en ad<strong>el</strong>ante, las r<strong>el</strong>aciones con los demás iban a ser diferentes. Ahora<br />
sabían de él mucho más de lo que hubiese deseado. César lo sacó de sus reflexiones:<br />
-Javi -le dijo cariñosamente- ¿Por qué tanta obsesión con pescar?<br />
Gustavo Piera Trius | 217
Javier sintió una especie de sacudida que lo rescató de su abatimiento. ¡Había una explicación!<br />
-Me obcequé. El otro día, cuando sacasteis <strong>el</strong> atún, yo no estaba. Y durante los fines de<br />
semana que hemos estado navegando antes de embarcarnos, tampoco conseguí pescar<br />
nada. Y yo quería pescar... Es una deuda que tengo desde que era pequeño. Todos se<br />
miraron sin decir nada. César y Toni sabían que las r<strong>el</strong>aciones familiares de Javier le suponían<br />
un tremendo lastre.<br />
-Puede que os parezca una tontería, pero para mí es uno de los momentos más tristes de<br />
mi vida. Yo tenía unos once años. Estaba con mi padre en <strong>el</strong> espigón de Rosas y picó un pez<br />
grande. Le pedí que me dejara sacarlo a mí, pero él no quería. Insistí tanto que al final me<br />
dio la caña. Y se me escapó.<br />
Tomó aire antes de proseguir:<br />
-Nunca se me olvidará su gesto de decepción cuando me dijo “¿Lo ves? ¡Te dije que se te<br />
escaparía!”. Ya no volvió a dejarme más la caña y, al cabo de poco tiempo, no quise<br />
acompañarle a pescar. Creo que, cuando nos embarcamos, me obsesioné pensando en que,<br />
durante esta travesía, podría sacarme la espina. Tenía que demostrarme que soy <strong>el</strong> mejor<br />
pescador d<strong>el</strong> mundo... ¡Qué bobada, ¿no?!<br />
-No -contestó César.- No es una bobada.<br />
-En todo caso, no deberíamos ser nosotros quienes paguemos <strong>el</strong> error cometido <strong>por</strong> tu<br />
padre -dijo Paco.<br />
-Eso está claro -respondió Javier apenado-. Me avergüenzo de mi com<strong>por</strong>tamiento.<br />
-Todos nuestros actos tienen un motivo -dijo Enrique-. Un trauma, <strong>el</strong> estrés, <strong>el</strong> miedo, las<br />
responsabilidades... pero <strong>el</strong>lo no justifica que nos dejemos llevar. Las emociones deben ser<br />
una ayuda, caminar con nosotros, no en nuestra contra.<br />
-Cuando te vu<strong>el</strong>va a suceder lo de hoy -dijo Toni-, tienes que ser capaz de darte cuenta<br />
antes de llegar a ese estado ... y, en ese momento, saberte controlar.<br />
-Eso es muy fácil de decir -protestó Javier-. Pero no de hacer.<br />
218 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Te equivocas -le recriminó Paco-. El primer paso es que seas capaz de reconocer tus estados<br />
de ánimo negativos, tus defectos...y quieras cambiarlos. Después, debes empezar a ensayar<br />
formas de controlarlos.<br />
-Yo tuve un socio que perdía fácilmente los nervios -empezó a contar Enrique-, cosa que le<br />
reprochaba muy a menudo. Su carácter irascible causaba numerosos problemas con los<br />
empleados, que se sentían rec<strong>el</strong>osos ante un tipo que, al mínimo problema, comenzaba a<br />
gritarle a todo <strong>el</strong> mundo. Hasta que le pedí encarecidamente que buscase una solución para<br />
evitar aqu<strong>el</strong>las situaciones tan desagradables. Para mi sorpresa, su actitud comenzó a<br />
cambiar poco a poco; al cabo de un tiempo, desayunando juntos, le pregunté cómo lo había<br />
conseguido. Me describió paso a paso lo que hacía cada vez que se ponía nervioso y sentía<br />
que iba a estallar. Primero, pararse, respirar, no hacer nada y, sobre todo, no decir nada.<br />
-El famoso “contar hasta diez” -dijo Toni-. Exactamente -sonrió Enrique-. Se trata<br />
simplemente de respirar, oxigenar la sangre, r<strong>el</strong>ajar la tensión de los músculos y dar tiempo<br />
al cerebro para reaccionar con calma, sin desbocarse al primer impulso. Y después, pensar:<br />
“¿Por qué me estoy poniendo nervioso?”.<br />
-Diagnosticar la causa -ayudó Paco.<br />
-Has dado en <strong>el</strong> clavo. Y <strong>el</strong> tercer paso sería preguntarse “¿Qué alternativas tengo para<br />
enfrentarme a esta situación? ¿Qué puedo hacer para evitar <strong>el</strong> problema que me conduce a<br />
este estado?”. En esta fase, es fundamental ir más allá, prever hacia dónde nos llevaría una<br />
posible alternativa.<br />
- Sí, hay que entender que ese otro camino te puede llevar hacia un final mucho más pacífico<br />
para todos: en lugar de acabar gritando a los demás, resolverás la situación de un modo<br />
sensato<br />
-dijo Paco.<br />
-Mientras realizas todas esas reflexiones -explicó Enrique-, ha pasado tanto tiempo que te<br />
has enfriado, tus ánimos se han calmado... y ya puedes enfrentarte a la situación con otro<br />
talante-. Vaya -rió Javier-, que si <strong>el</strong> pescado ya se ha escapado no vale la pena perder los<br />
nervios como yo lo he hecho, ¿no es eso?<br />
Gustavo Piera Trius | 219
-Tú lo has dicho. Y lo más sensato es esperar a que pique otro pez un día en que tú estés<br />
más tranquilo y consigas sacarlo sin esfuerzo -concluyó César.<br />
-Es que he tenido mala suerte -se lamentó Javier-. Me he pasado una hora luchando para<br />
nada. Las circunstancias estaban en mi contra.<br />
- ¿Y qué querías que hiciesen las pobres circunstancias? ¡Estaban aterrorizadas con tus gritos!<br />
-rió Toni.<br />
-La verdad -añadió Enrique- es que la mayoría de la gente no tiene <strong>el</strong> valor de hacer lo que<br />
hizo mi amigo. No se paran a pensar en sus defectos, a autoanalizarse... y prefieren seguir<br />
yendo <strong>por</strong> la vida esgrimiendo ese razonamiento tan pésimo de “es que yo soy así”. Muchas<br />
personas no quieren cambiar <strong>por</strong> no enfrentarse a sus propios defectos y dejan que sean sus<br />
emociones las que dominen su vida, cuando tendría que ser lo contrario. Las emociones son<br />
buenas y no hay que evitarlas, pero solamente cuando nos a<strong>por</strong>tan cosas positivas. Cuando<br />
son <strong>el</strong>las las que toman las riendas de nuestras vidas... entonces es que algo marcha mal.<br />
-Estoy de acuerdo -dijo Marta, apareciendo sigilosamente <strong>por</strong> detrás- Las emociones, las<br />
ilusiones, la energía, la pasión... son im<strong>por</strong>tantes, pero no deben llegar a dominarnos.<br />
-Marta, lo siento -dijo Javier implorante-. Perdóname.<br />
-Estás perdonado. Pero te pido, <strong>por</strong> favor, que intentes dominar tus impulsos. Te evitarás<br />
muchos problemas, no solamente a bordo, sino en <strong>el</strong> futuro.<br />
-¡Tienes más razón que un santo! -respondió Javier-. A partir de hoy voy a intentar ser yo<br />
quien controle mis reacciones y no al revés.<br />
Pasaron unos días de tranquilidad sol y pesca…<br />
Verdaderamente, <strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o nítido y la esfera solar, con su cuerpo sublime, surgiendo de una<br />
mar resplandeciente y sosegada, dibujaban un paisaje cohesionado, de una perfección difícil<br />
de emular.<br />
-¡Qué día tan alucinante! -exclamó César, asomando la cabeza al exterior-.<br />
Javier, con aspecto alegre, lo seguía.<br />
220 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Es Nochebuena -dijo-, y <strong>el</strong> tiempo está de nuestra parte. Enrique y Paco, de guardia,<br />
observaron complacientes a los dos jóvenes que salían a reemplazarlos. Pero aún hubieron<br />
de retrasar unos minutos su r<strong>el</strong>evo, ya que César y Javier decidieron darse en cubierta la<br />
preceptiva ducha matinal, armados de un cubo de agua que extraían directamente d<strong>el</strong> mar.<br />
-¡Hoy tenemos desayuno extra! -informó Javier mientras se sacudía-. Toni está preparando<br />
huevos fritos con jamón.<br />
-Mmmm... Nada mejor que un desayuno reconfortante para ahuyentar los miedos de la<br />
noche, respondió Paco.<br />
-¿De qué demonios hablas? -preguntó César, ya secándose.<br />
- De fantasmas -respondió su padre.<br />
¿De fantasmas? -rió Javier-. Ya somos mayorcitos para las historias de terror, ¿no creéis?<br />
¿Habéis oído hablar alguna vez de los barcos fantasma? -preguntó Paco con rostro serio-.<br />
Pues resulta que esta noche hemos visto dos.<br />
César se detuvo. En varias ocasiones, había leído historias acerca de esos barcos que<br />
aparecen y desaparecen sin explicación alguna.<br />
- Es cierto. Hacia las tres de la mañana -r<strong>el</strong>ató Enrique-, de repente, hemos avistado las luces<br />
de cubierta y de navegación de dos barcos que se acercaban a nosotros <strong>por</strong> la proa, algo a<br />
estribor, viniendo de América.<br />
-¿Iban a la deriva? -inquirió César.<br />
Gustavo Piera Trius | 221
-No. Estaban navegando.<br />
-El más grande -continuó Paco- navegaba más al norte y ambos se iban acercando cada vez<br />
más, entre <strong>el</strong>los y hacia nosotros.<br />
-Ha llegado un momento en que formábamos un triángulo perfecto -confirmó Enrique.<br />
-¿Y se puede saber <strong>por</strong> qué no nos habéis avisado? -preguntó César.<br />
-Hemos estado a punto de hacerlo, pero luego hemos pensado que poco podíais hacer,<br />
excepto preocuparos. Además, estábamos como paralizados. Y, de repente, al cabo de una<br />
hora, cuando los dos barcos casi estaban a punto de tocarse, han desaparecido.<br />
¡¿Cómo?! -exclamó Javier, incrédulo.<br />
-Se esfumaron -dijo Paco-. Desaparecieron las luces.<br />
-¿Las apagaron? -preguntó César.<br />
¡Yo qué sé! Ni rastro de <strong>el</strong>los. Así de simple. Había buena luna, se veía <strong>el</strong> horizonte con<br />
claridad, y hasta hemos mirado con los prismáticos... pero nada.<br />
-Pensamos que quizás fuesen contrabandistas...<br />
o piratas -dijo Enrique-. Así que hemos decidido<br />
apagar también nosotros las luces, para que no<br />
pudiesen vemos en <strong>el</strong> caso de que siguiesen ahí.<br />
Y yo estoy convencido de que ahí estaban... En<br />
muchas ocasiones, he oído hablar de los piratas<br />
d<strong>el</strong> mar.<br />
-Pero, ¿existen? -se alarmó Javier.<br />
-Ya lo creo. Se cuentan muchas historias de v<strong>el</strong>eros, e incluso de grandes barcos, que son<br />
abordados y desvalijados <strong>por</strong> piratas. He oído que a menudo tiran <strong>por</strong> la borda a los<br />
tripulantes, se aprovechan de las mujeres que viajan a bordo y acaban hundiendo <strong>el</strong> barco,<br />
después de saquearlo a conciencia.<br />
222 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Pero, si seguían ahí, ¡podríamos haber chocado! -se asustó César.<br />
-Hemos cambiado un poco <strong>el</strong> rumbo durante dos horas, cayendo hacia <strong>el</strong> sur -lo tranquilizó<br />
Paco. Y a las seis, cuando ha salido <strong>el</strong> sol y nos hemos cerciorado de que no había ningún<br />
barco a la vista, hemos vu<strong>el</strong>to a enderezarlo.<br />
-Tendríais que haber visto a Paco -rió Enrique-. Estaba muerto de miedo. ¡No ha soltado las<br />
bengalas en toda la noche!<br />
-¿Y qué pensabas hacer con las bengalas? -preguntó Javier.<br />
-Son un arma de fuego, ¿no? -rió Paco. Y, mudando su rostro, añadió-: Lo reconozco, estaba<br />
asustado. Pero bueno, no ha pasado nada, aquí estamos.<br />
-No os perdonaré nunca que no nos hayáis avisado -recriminó César. -Para una vez que<br />
sucede algo emocionante... -dijo Javier.<br />
¿Algo emocionante? -dijo Enrique riendo-. ¡Desde que nos hemos embarcado, no ha habido<br />
un solo día en que no haya pasado nada!<br />
-Bien, pues hoy promete ser una jornada tranquilita -dijo Javier-. Mira, ahí viene Toni a<br />
avisamos de que los huevos ya están listos.<br />
El cocinero salía espumadera en mano exclamando:<br />
-¡Caray, qué vendaval!, ¿no?<br />
Efectivamente, <strong>el</strong> viento había rolado en cuestión de segundos 20° al sur, tan rápidamente<br />
que nadie había tenido tiempo de percibirlo.<br />
-¡Sí, chico! ¡Y hace un momento soplaba en dirección norte! -remarcó Paco.<br />
-El viento es caprichoso -dijo Enrique-. Hay que amollar las v<strong>el</strong>as. Venga, chicos, entre todos<br />
lo hacemos en un momento.<br />
El barco escoraba a babor y, con las v<strong>el</strong>as amolladas, consiguieron adrizarlo un poco. Sin<br />
Gustavo Piera Trius | 223
embargo, en aqu<strong>el</strong> momento, <strong>el</strong> viento cambió de nuevo y comenzó a bajar rápidamente.<br />
Al cabo de unos minutos, había amainado hasta siete nudos. El Mojito se estaba parando.<br />
-Tendremos que izar <strong>el</strong> spí -dijo Paco. Toni comenzaba a impacientarse:<br />
¿Qué tal si bajamos a desayunar primero?<br />
-Navegar es esto -respondió Enrique-. Lo primero es lo primero. Venga, ¡manos a la obra!<br />
Pero, ¿no podemos resolverlo de otra forma? -protestó Javier.<br />
-Sí... ¿qué os parece si cambiamos <strong>el</strong> viento? -sonrió Paco mientras tiraba de la driza. Javier<br />
y Toni lo miraron. El comentario no les había hecho ni pizca de gracia.<br />
-¿Acaso podemos cambiar la dirección d<strong>el</strong> viento? -<br />
siguió riendo Paco-. No, hay que cambiar <strong>el</strong> rumbo.<br />
¿Acaso podemos cambiar su intensidad? No, hay que<br />
cambiar las v<strong>el</strong>as. Mientras César y Paco izaban <strong>el</strong> spí,<br />
<strong>el</strong> viento cesó <strong>por</strong> completo, hasta dejar <strong>el</strong> Mojito<br />
completamente parado. La v<strong>el</strong>a, que no había llegado<br />
a estar d<strong>el</strong> todo izada, quedó colgando en toda su<br />
extensión, arrugada y triste.<br />
-Bajémosla de nuevo si no queremos que se rompa -<br />
dijo Enrique. Javier y Toni estaban paralizados. Un<br />
espeso nubarrón negro que había aparecido <strong>por</strong> arte<br />
de magia, acababa de borrar cualquier rastro d<strong>el</strong> sol,<br />
que hacía tan sólo unos momentos lucía radiante.<br />
-Tanto cambio... ¿es normal?<br />
-Son los fantasmas de la noche -bromeó Enrique-. Están preparando alguna jugarreta. -¿De<br />
qué fantasmas habláis? -inquirió Toni, que no había soltado aún la espumadera.<br />
Nadie pudo responderle, <strong>por</strong>que en ese momento un fuerte viento de proa obligó a cambiar<br />
rápidamente <strong>el</strong> rumbo d<strong>el</strong> Mojito. La mar, hasta entonces calmada, empezó a subir<br />
ac<strong>el</strong>eradamente, y balanceó con fuerza <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero de un lado a otro.<br />
224 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
¡Toni! -gritó Paco- ¿Dónde has dejado los huevos?<br />
-Encima de la mesa -respondió Toni, preguntándose si iban a pedirle que los subiese a<br />
cubierta. -Pues ya deben de estar en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o -observó Enrique-. Corre a meter lo que quede<br />
dentro d<strong>el</strong> fregadero.<br />
Toni se apresuró pero, afortunadamente, en <strong>el</strong> interior Marta, recién levantada <strong>por</strong> los<br />
vaivenes d<strong>el</strong> Mojito, ya había puesto a salvo <strong>el</strong> desayuno.<br />
-Con la buena pinta que tenían- se lamentó Toni.<br />
-Pues nos tendremos que conformar con haberlos olido- dijo Marta.<br />
Una fuerte escorada los lanzó <strong>el</strong> uno contra <strong>el</strong> otro sobre la mesa d<strong>el</strong> comedor.<br />
-¡Traed los trajes de agua! -gritó César, asomándose <strong>por</strong> <strong>el</strong> hueco de la escalera-. ¡Está<br />
lloviendo! Toni y Marta se miraron. Hubiesen querido volverse a la cama e ignorar lo que<br />
estaba sucediendo allí afuera, pero hicieron un esfuerzo sobrehumano y abrieron los cofres<br />
para extraer la ropa que les reclamaban. En <strong>el</strong> exterior, Paco, César y Javier, completamente<br />
empapados, luchaban <strong>por</strong> hacerle un rizo a la mayor para frenar las tremendas escoradas,<br />
mientras Enrique intentaba controlar <strong>el</strong> timón. El piloto automático se negaba a responder.<br />
No nos queda más remedio que gobernar <strong>el</strong> barco a mano- reconoció.<br />
Ocho interminables horas se dilató la brega de los seis tripulantes contra los <strong>el</strong>ementos de<br />
la naturaleza. Ocho horas en las que hubo que enrollar y desenrollar <strong>el</strong> génova repetidas<br />
veces, rizar la mayor, izar y arriar <strong>el</strong> spínnaker y variar <strong>el</strong> rumbo en diversas ocasiones para<br />
esquivar la fuerza de las olas. A mediodía, la fatiga hacía m<strong>el</strong>la en todos y, en los escasos<br />
momentos de calma, se establecieron turnos de guardia de tres personas para que la mitad<br />
de la tripulación pudiese descansar, No obstante, <strong>el</strong> tiempo no concedía tregua y, en cuanto<br />
se descendía abajo, había que volver a subir para resolver algún otro cambio imprevisto.<br />
Me estoy volviendo loco -dijo en algún momento Toni.<br />
-Hay que apechugar, chico -le respondió Marta- . No podemos hacer nada contra <strong>el</strong> tiempo.<br />
-Pero es que, además, nos estamos alejando de nuestra ruta. Llevamos horas navegando con<br />
un rumbo diferente al que deberíamos llevar.<br />
Gustavo Piera Trius | 225
-Pero ahora es <strong>el</strong> más conveniente- dijo Marta.<br />
¡Ya volveremos a nuestro rumbo cuando pase la tormenta!- le gritó Enrique desde <strong>el</strong> timón.<br />
Ahora no tenemos más remedio que adaptarnos como podamos a la situación-. Ninguna<br />
tormenta dura para siempre- lo consoló Marta mientras se aprestaba a ayudar a César a<br />
enrollar de nuevo <strong>el</strong> génova-. Por encima de las nubes, siempre se esconde <strong>el</strong> sol. Y asomará<br />
en cualquier momento.<br />
-Pues esta tormenta va camino de acabar con nosotros- respondió Toni.<br />
A primera hora de la tarde, con un giro tan sorprendente como <strong>el</strong> de la mañana, <strong>el</strong> viento<br />
amainó hasta 20 nudos, la mar bajó considerablemente, <strong>el</strong> Mojito consiguió mantener <strong>el</strong><br />
equilibrio sin que la cubierta pareciese una atracción de feria y las v<strong>el</strong>as, alegremente<br />
hinchadas, comenzaron a empujar <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero con suavidad. En apenas unas horas, la calma<br />
sucedió a la tempestad y <strong>el</strong> sol brillaba con especial intensidad, asomando de nuevo <strong>por</strong><br />
entre unas nubes deshilachadas, que poco tenían que ver con los nubarrones que los habían<br />
cubierto durante buena parte d<strong>el</strong> día. Casi se diría que todo había sido una alucinación y que<br />
nunca existió tal tempestad.<br />
-Sorprendente- dijo Enrique soltando <strong>el</strong> timón y conectando <strong>el</strong> piloto.<br />
La tripulación al completo, en la bañera, observaba <strong>el</strong> espectáculo sin articular palabra. Javier<br />
se deshizo de su traje de aguas. Toni y César se desmoronaron sobre un cofre. Y durante<br />
diez minutos se mantuvo un absoluto silencio a bordo. Con <strong>el</strong> sol en todo su esplendor,<br />
Marta dijo:<br />
-Así es la naturaleza... a veces aliada, a veces enemiga.<br />
-Pues hoy se ha <strong>por</strong>tado muy mal con nosotros -se quejó Toni.<br />
-Hay que estar preparados para los cambios -dijo Paco-. Y ser capaces de adaptarse, de<br />
desaprender lo aprendido.<br />
¿Qué pasa si has de cambiar <strong>el</strong> rumbo y alejarte momentáneamente de tu ruta? -observó<br />
Enrique-. No pasa nada. Después vu<strong>el</strong>ves al rumbo en que debes navegar y todo resu<strong>el</strong>to.<br />
Lo que hemos perdido lo podemos recuperar rápidamente en cuanto encontremos los alisios.<br />
226 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Lo im<strong>por</strong>tante es no perder <strong>el</strong> norte, tener paciencia y, mientras tanto, hacer todo lo que<br />
esté en nuestras manos -afirmó Marta-.<br />
Es como la vida misma -remarcó Enrique-. No podemos cambiar nuestro entorno, <strong>por</strong> más<br />
que queramos. Somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a medida que vamos<br />
navegando <strong>por</strong> la vida, para no perder <strong>el</strong> rumbo...<br />
-Pero la verdad es que la mayoría de gente se paraliza -intervino Paco- No hacen nada y<br />
esperan que sea <strong>el</strong> entorno <strong>el</strong> que cambie. Se limitan a lamentarse, excusarse, culpar a otros,<br />
jurar en hebreo... En definitiva, se pasan <strong>el</strong> día protestando. Y, cuando les preguntas qué<br />
hacen <strong>el</strong>los para cambiar la situación, te responden que no pueden hacer nada.<br />
-Son víctimas de la vida- dijo Marta.<br />
-También hay quienes tardan tanto en cambiar y adaptarse que, cuando quieren hacerlo, ya<br />
es tarde- añadió Javier.<br />
-Yo pienso que no hay que esperar a que la situación sea acuciante -dijo Marta-. Siempre<br />
hay que estar abierto a cambiar, sin perder de vista <strong>el</strong> norte, <strong>el</strong> camino que queremos seguir.<br />
-Bien, y ahora que ya no hay nada acuciante que hacer, ¿podríamos ir a comer? -dijo César-<br />
¡Me muero de hambre!<br />
-¡Venga pues! Todos a la cocina a recuperar fuerzas mientras yo enderezo <strong>el</strong> rumbo -ordenó<br />
Paco-. Ah, Toni, los huevos ya los puedes tirar a los peces, ¿eh?<br />
Toni sonrió. -Os propongo picar alguna cosa rápida mientras os preparo una cena especial<br />
de Nochebuena: entrecot con salsa a la pimienta. ¿Qué os parece?<br />
-Mmmm... No suena nada mal- se r<strong>el</strong>amió Enrique-. Pero, ¿de dónde piensas sacar un<br />
entrecot en alta mar?<br />
-Era una sorpresa. Lo compré en Las Palmas y lo he tenido guardado en <strong>el</strong> fondo d<strong>el</strong><br />
cong<strong>el</strong>ador hasta hoy.<br />
-Vaya, vaya... ¡Esto sí es una buena noticia!<br />
Gustavo Piera Trius | 227
-Espero que <strong>el</strong> tiempo nos deje comer tranquilos -pidió Toni mirando al ci<strong>el</strong>o.<br />
-Si no hace frío, cenaremos en cubierta -dijo Enrique-. Y representaremos un b<strong>el</strong>én viviente.<br />
-¡Me pido <strong>el</strong> Niño Jesús! -rió Toni.<br />
-Te queda que ni pintado -respondió Enrique-. Yo me quedaré con la mula, que también es<br />
lo que mejor me va.<br />
Paco c<strong>el</strong>ebró la ocurrencia con una palmada en <strong>el</strong> hombro de su amigo. Después de que la<br />
peor jornada en siete días amenazase con arruinar aqu<strong>el</strong>la fecha tan especial, todo volvía a<br />
la normalidad. Estaba seguro de que viento, mar y ci<strong>el</strong>o se aliarían para hacer de aquélla una<br />
Nochebuena inolvidable.<br />
¡TIERRA A LA VISTA!<br />
El aroma de La Habana se sentía cada<br />
vez más cerca y un nerviosismo<br />
creciente se iba apoderando de la<br />
tripulación, que se enfrentaba<br />
simultáneamente a la emoción de<br />
llegar a puerto y al regusto de<br />
añoranza que deja lo pasado. Desde<br />
primeras horas de la madrugada,<br />
venían observando pequeños arrecifes<br />
de coral semisumergidos y, después<br />
d<strong>el</strong> desayuno, divisaron con claridad, a babor, la silueta de la que podría ser la isla de San<br />
Luis. Enrique avisó de que había que extremar las precauciones y, a partir de ese momento,<br />
gobernar <strong>el</strong> barco a mano. A esas alturas, encallar sería catastrófico. Así pues, Paco se hizo<br />
cargo de la rueda, mientras Javier montaba guardia a su lado para divisar al instante<br />
cualquier <strong>el</strong>emento extraño que pudiese aparecer en <strong>el</strong> horizonte.<br />
A media mañana, de repente, <strong>el</strong> viento arreció a 20 nudos. Y, en pocos momentos, como <strong>por</strong><br />
arte de magia, un negro nubarrón cubrió <strong>por</strong> completo <strong>el</strong> pedazo de ci<strong>el</strong>o bajo <strong>el</strong> cual<br />
navegaba <strong>el</strong> Mojito. El día se oscureció totalmente y pareció que, de un salto, habían pasado<br />
ocho horas y la tarde se precipitaba sobre <strong>el</strong>los, pero no era así. Era la misma mañana, si bien<br />
228 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
estaba escondida. En breve, un imponente aparato <strong>el</strong>éctrico vino a acompañar al nubarrón.<br />
Paco y Javier arriaron la mayor a toda v<strong>el</strong>ocidad. Enrique y Toni se reunieron con <strong>el</strong>los en<br />
cubierta y comenzaron a recoger <strong>el</strong> génova, dejándolo muy menguado, a proa.<br />
Dado que <strong>el</strong> tiempo no pintaba nada bien, Enrique sugirió bajar a buscar los trajes de agua.<br />
En efecto, fue cuestión de minutos que una tromba de agua cayese sobre <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero con<br />
increíble fuerza. Sin embargo, lo más preocupante se divisaba en <strong>el</strong> horizonte: una tormenta<br />
tropical se acercaba p<strong>el</strong>igrosamente, a toda v<strong>el</strong>ocidad, hacia <strong>el</strong> Mojito. El viento había subido<br />
a cincuenta nudos y parecía ya un huracán. La mar se levantaba rápidamente y <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero<br />
navegaba escorado <strong>por</strong> completo. Paco y Javier se ataron con las escotas para no salir<br />
disparados, mientras Enrique y Toni volvían al interior.<br />
Durante veinte minutos, todo lo que sucedió a su alrededor escapó totalmente a su control.<br />
Paco vio volar sobre su cabeza varios objetos que no supo identificar, aunque bien parecían<br />
unas zapatillas y unos botes. Los violentos movimientos d<strong>el</strong> Mojito y las trombas de agua que<br />
provenían de ci<strong>el</strong>o y mar no permitían distinguir nada con claridad. Incluso la cubierta<br />
desaparecía momentáneamente bajo <strong>el</strong> agua. Aunque daba la impresión de que navegaban<br />
<strong>por</strong> debajo de las olas, en realidad, surfeaban <strong>por</strong> encima de un mar embravecido. Mientras<br />
luchaba infructuosamente <strong>por</strong> mantenerse en pie, Paco pensó que una especie de huracán<br />
era lo único que le faltaba a su completísimo cuaderno de bitácora. Por fortuna, al cabo de<br />
unos minutos la tormenta fue bajando de intensidad y comenzó a divisarse de nuevo la<br />
claridad d<strong>el</strong> día más allá de los límites de la nube negra, que se empecinaba en mantenerse<br />
sobre <strong>el</strong>los. Las olas, que habían llegado a los tres metros de altura, fueron bajando poco a<br />
poco hasta convertirse en una mar ligeramente movida. En apenas media hora, la calma<br />
sucedió a la tormenta y <strong>el</strong> sol volvía a lucir, tímidamente, sobre sus cabezas. Los objetos que<br />
habían salido despedidos <strong>por</strong> <strong>el</strong> viento se hallaban desperdigados <strong>por</strong> todas partes. Con<br />
toda la tripulación en <strong>el</strong> exterior, Marta propuso limpiar la cubierta y hacer un inventario, un<br />
balance de todo lo que faltaba.<br />
-Pero si mañana llegamos a La Habana. ¿Qué más da lo que falte? -objetó Toni.<br />
- Toni, ¡no seas dejado! reprochó Paco-o Ay, Dios, veo que este viaje no te ha cambiado, ¿eh?<br />
-¿Por qué dices eso? -se molestó Toni.<br />
-Pues <strong>por</strong>que sigues haciendo las cosas a regañadientes, como <strong>el</strong> primer día.<br />
Gustavo Piera Trius | 229
-¡Hala! ¡Ahí te has pasado! -se quejó Toni.<br />
-¿Ah, sí? Pues venga, acompáñame a proa, a comprobar que todo esté bien. Mientras<br />
recogían unas drizas que <strong>el</strong> viento había movido de su sitio, Toni comentó:<br />
-De hecho, Paco, creo que durante este viaje he cambiado muchísimo. Lo que no sé es si<br />
vosotros lo habéis notado, pero yo <strong>por</strong> dentro a veces me siento como otra persona. No sé...<br />
<strong>por</strong> ejemplo, cuando me levanto <strong>por</strong> las mañanas, me siento realmente afortunado. He<br />
aprendido a valorar lo que tengo, estoy más motivado... ¿Te acuerdas <strong>el</strong> primer día, cuando<br />
dije que no quería embarcar?<br />
-¡Cómo quieres que lo olvide!<br />
Toni dejó lo que cargaba en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o, se plantó derecho y miró al horizonte:<br />
¡No sabes cómo me alegro de que me hicieseis cambiar de idea! Este viaje ha sido lo más<br />
fantástico que he hecho en la vida.<br />
Paco rió.<br />
-No, ¡de verdad! Lo que he aprendido aquí, con vosotros, no me lo hubiesen enseñado ni<br />
en la mejor universidad. ¡Esto sí es la escu<strong>el</strong>a de la vida!<br />
-Te equivocas. La vida en tierra firme es muy diferente.<br />
-Sí, pero a bordo d<strong>el</strong> Mojito he aprendido cosas que estoy seguro de que me servirán luego.<br />
Por ejemplo, <strong>el</strong> primer día me dije que nunca más sería un v<strong>el</strong>eta... y asumí mi decisión de<br />
embarcarme. ¡Y aquí estoy! ¡Lo he conseguido! Y es algo que me hace sentir orgulloso de<br />
mí mismo. Por cierto, <strong>el</strong> otro día, ojeando <strong>el</strong> cuaderno de bitácora, vi que olvidaste volver a<br />
escribir mi nombre en la lista de la tripulación...<br />
-Esperaba que lo escribieses tú cuando llegásemos -sonrió Paco.<br />
-Ya lo hice.<br />
De vu<strong>el</strong>ta a la bañera, Toni preguntó:<br />
230 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Y a ti, Paco, tú que eres un hombre aventurero y curtido, ¿esta travesía te ha enseñado algo?<br />
Paco soltó una sonora carcajada.<br />
-En la vida, chico, nunca dejas de aprender. Hasta que te mueres.<br />
-¿Todo en orden <strong>por</strong> allá d<strong>el</strong>ante? -preguntó Enrique al verlos aparecer.<br />
-Todo en orden -respondió Toni.<br />
¿De qué os reíais? -De una ocurrencia de Toni -respondió Paco-o Me pregunta si he<br />
aprendido algo durante <strong>el</strong> viaje. ¿Tú qué le responderías?<br />
Enrique se quedó pensativo unos segundos.<br />
-Hombre, <strong>por</strong> ejemplo, a naufragar y no morirse d<strong>el</strong> susto en plena noche.<br />
-No -dijo Paco- Ahí lo que aprendimos tú y yo, querido compañero, es que somos viejos y<br />
estamos de capa caída. Aquí nuestros aprendices fueron los que salvaron la situación, ¿o no te<br />
acuerdas? Tú lo explicaste: fueron creativos y proactivos. Y me salvaron la vida, vamos. Pero además,<br />
en esta travesía, aunque os parezca increíble he aprendido otras dos cosas muy im<strong>por</strong>tantes.<br />
La primera, que no hay que bajar nunca la guardia y que hay que hacer siempre las cosas<br />
con ilusión, aunque llueva, truene o estés calado hasta los huesos. Hay que ir siempre ad<strong>el</strong>ante.<br />
- A mí eso me recuerda aqu<strong>el</strong> día que cambió <strong>el</strong> viento mil veces y nos pasamos horas<br />
izando y arriando v<strong>el</strong>as -recordó Toni-. Reconozco que estaba enfadado <strong>por</strong>que mi<br />
desayuno se fue a hacer puñetas. Estaba enfadado... ¡con <strong>el</strong> viento! Era <strong>el</strong> día de Navidad,<br />
ahora me acuerdo.<br />
-Pero la tormenta pasó, ¿verdad? -dijo Enrique. –<br />
-Pasó, pasó... pero fue duro. –<br />
-Se me quedará para siempre grabado que hay que adaptarse a las circunstancias. Y si hay<br />
que correr <strong>el</strong> tem<strong>por</strong>al y desviarse un poco d<strong>el</strong> rumbo, pues te desvías... Y luego ya volverás<br />
a tu rumbo verdadero.<br />
Gustavo Piera Trius | 231
¿Y cuál era la segunda cosa, Paco? -preguntó Toni-.<br />
- La segunda tiene que ver contigo, precisamente.<br />
-¿Conmigo? ¡Ay, Dios!<br />
-Sí, de ti aprendí que hay que reconocer no sólo lo que los demás hacen mal, sino también<br />
lo que hacen bien.<br />
-¡Ah, <strong>por</strong> aqu<strong>el</strong>lo de la nevera! Casi me echáis <strong>por</strong> la borda.<br />
-Hombre, fuiste un descuidado -observó Enrique.<br />
-Y lo admito, pero reconoced vosotros también que os pasasteis un p<strong>el</strong>ín.<br />
-Pero yo, aqu<strong>el</strong> día -prosiguió Paco-, reflexioné sobre la gran cantidad de veces que no he<br />
sabido reconocer lo bueno de la gente. En cuanto vu<strong>el</strong>va a casa, voy a saldar esa deuda<br />
pendiente. Hay unas cuantas personas que merecen una llamada mía.<br />
-¡Vaya con <strong>el</strong> amigo Paco! -rió Enrique-. ¡Y yo que pensaba que eras casi perfecto! En ese<br />
momento, Javier se asomó <strong>por</strong> <strong>el</strong> hueco de la escalera.<br />
-¡Toni! ¡La comida se está quemando!<br />
-¡Joder! -gritó Toni mientras abandonaba todo y salía corriendo- ¡Justo <strong>el</strong> último día! Enrique<br />
movió la cabeza de lado a lado con una sonrisa.<br />
-Este chico no escarmienta... Tiene toda la vida <strong>por</strong> d<strong>el</strong>ante para aprender. Aunque yo creo<br />
que ha cambiado mucho durante <strong>el</strong> viaje.<br />
-Todos lo hemos hecho, incluso yo mismo. A mí edad, me estoy dando cuenta de que soy<br />
demasiado rígido. Tengo que ser más flexible. Y saber escuchar, y saber preguntar, y tener<br />
en cuenta las opiniones de los demás... ¿Recuerdas aqu<strong>el</strong> día en que casi se nos quema <strong>el</strong><br />
grupo <strong>el</strong>ectrógeno?<br />
-¡Cómo voy a olvidarlo! -sonrió Paco mientras sacaba brillo, con <strong>el</strong> mayor mimo, a la rueda<br />
d<strong>el</strong> timón.<br />
232 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
-Aqu<strong>el</strong> día, me di cuenta de que había sido yo quien había distribuido las funciones y que,<br />
sin embargo, no se me había ocurrido que debía compartirlas. Fue un grave error. Y podría<br />
haber tenido consecuencias desastrosas. No deja de ser curioso que después de tantos años<br />
luchando en <strong>el</strong> mundo empresarial todavía me quedase <strong>por</strong> aprender algo tan básico.<br />
Después, cuando descubrimos que Marta no sabía coser v<strong>el</strong>as ni nadar, me asusté de veras.<br />
¡No sabíamos con quién estábamos navegando! Ese fue otro grave error al planificar <strong>el</strong><br />
equipo. Menos mal que lo solucionamos al principio d<strong>el</strong> viaje. Pero me hizo pensar en mi<br />
trabajo y me di cuenta de que hay gente que lleva diez años sentándose en mesas que casi<br />
se tocan y que no conocen absolutamente nada d<strong>el</strong> trabajo d<strong>el</strong> otro.<br />
-Su<strong>el</strong>e suceder -respondió Paco-. Veo que tú también has de saldar algunas deudas<br />
pendientes cuando llegues.<br />
-De todos modos, lo d<strong>el</strong> grupo <strong>el</strong>ectrógeno acabó siendo una anécdota divertida,<br />
afortunadamente. Lo siento <strong>por</strong> César. ¡El susto que se llevó! Se sentía culpable, <strong>el</strong> pobre.<br />
-Ahí fue donde descubristeis sus dotes de bombero -bromeó Paco.<br />
-¡Ja, ja, ja! Casi nos quemas <strong>el</strong> barco. ¡Y yo que pensaba que lo sabías todo!<br />
-¡Vaya! No me digas que ya no soy tu ídolo. ¿Me he caído d<strong>el</strong> pedestal?<br />
-En absoluto. En realidad, no sabes cuánto me alegro de que aceptases hacer este viaje<br />
conmigo. Ha sido un placer navegar juntos -reconoció Enrique.<br />
-El placer ha sido mutuo.<br />
Marta y César aparecieron en ese momento en cubierta.<br />
-¡Guau! ¡Ha quedado todo como una patena!<br />
–¿Y la comida?– preguntó Paco.<br />
–Toni está intentando salvarla... –sonrió Marta.<br />
–¡Ya estamos comiendo de nuevo con sabor a socarrado! –dijo Enrique.<br />
Gustavo Piera Trius | 233
–Paciencia, que ya llegamos. Y mañana nos pegaremos <strong>el</strong> gran festín con nuestras familias–<br />
dijo Marta.<br />
–Eso, paciencia... –dijo César–, que de eso tú sabes mucho, ¿eh, Marta?<br />
–¿Por qué lo dices?<br />
–Mujer, <strong>por</strong> lo de la paloma de ayer. Todavía sigo pensando en <strong>el</strong>lo. ¡Qué constancia la tuya!<br />
–Tampoco es para tanto –se sonrojó Marta.<br />
–Y además –prosiguió César–, me acuerdo de otra lección que nos diste que me ha quedado<br />
grabada. ¿Te acuerdas d<strong>el</strong> día en que encontramos aqu<strong>el</strong> pequeño v<strong>el</strong>ero que no quiso<br />
saber nada de nosotros? Me encantó la historia que nos contaste para hacernos entender<br />
que no debemos juzgar a los demás sin antes ponernos en su pi<strong>el</strong>.<br />
–¡Vaya! Eso yo me lo perdí –se lamentó Paco.<br />
–¡Claro! ¡Estáis siempre en <strong>el</strong> catre! –respondió César–. Pero, ya veréis, que os lo cuente... Es<br />
buenísimo.<br />
–Bueno, luego, luego –se escabulló Marta.<br />
–¡Marta! ¡No seas así! Si lo dices con esa cara...<br />
–¡La que tengo! –rió Marta.<br />
–No, la que pones –respondió César.<br />
Marta soltó una carcajada.<br />
–¡Ah! Eso me recuerda otra conversación muy interesante, con Javier, <strong>el</strong> día que casi se<br />
rompe la crisma, sobre las maneras de comunicar. Entendí que los gestos, <strong>el</strong> tono, la actitud<br />
o la expresión de la cara comunican tanto como las propias palabras.<br />
–Ya veo –comentó Enrique– que en <strong>el</strong> viaje no han faltado las conversaciones. ¡Con tantas<br />
horas <strong>por</strong> d<strong>el</strong>ante!<br />
234 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
–¡Ah! ¡Y recuerdo otra muy buena! Fue aqu<strong>el</strong> día en que estábamos muy decaídos y Paco<br />
nos propuso contar cómo imaginábamos nuestra llegada a La Habana. Desde entonces, he<br />
estado pensando en mi futuro. ¡Estoy haciendo planes!<br />
–¡¿Yaaa?! – rió Paco.<br />
–¡Claro! Uno tiene que saber cuál es su camino... Si no, ¿<strong>por</strong> dónde voy a tirar cuando<br />
vu<strong>el</strong>va? Si me imagino mi futuro, ya sé hacia dónde tengo que ir.<br />
–¡Muy int<strong>el</strong>igente! –exclamó Marta–. Nunca lo había pensado desde ese punto de vista.<br />
Quizás yo también tendría que hacer planes de futuro.<br />
–¿Ya sabes qué harás cuando lleguemos a Cuba? –le preguntó Paco con aspecto grave.<br />
–Me quedaré un tiempo, un mes o dos –sonrió Marta–. Y después iré a México, a visitar a<br />
unos amigos<br />
–¡No vas a cambiar nunca! –exclamó Enrique–. Eres una trotamundos nata.<br />
–¡Qué va! También he tenido mis etapas de estabilidad, no te creas. De hecho, os he contado<br />
algunos episodios a lo largo d<strong>el</strong> viaje.<br />
–¿Y no te cansa ir de aquí para allá?<br />
–Cuando me canso, me quedo un tiempo en un sitio. Es una opción de vida como cualquier<br />
otra.<br />
–Y perfectamente respetable – reconoció Enrique.<br />
–Además ¡viajando aprendo tanto! –exclamó Marta.<br />
–¿Y qué has aprendido en este viaje?<br />
–¡Tantas cosas! A confiar en la gente, a ganarme la confianza de los demás, a hacer las cosas<br />
con ilusión, a ser sincera... ¡Uf!<br />
Gustavo Piera Trius | 235
Tengo que ponerlas en orden. Creo que aprovecharé mis dos meses en Cuba para<br />
reflexionar sobre todo <strong>el</strong>lo.<br />
–¡A comer! –gritó la voz de Javier desde <strong>el</strong> interior.<br />
–Venga, id, ya me quedo yo solo en la guardia. Está todo en calma –dijo Paco.<br />
–Ahora te subimos algo –dijo Marta.<br />
En <strong>el</strong> interior, Javier y Toni discutían acerca de la pésima calidad d<strong>el</strong> menú d<strong>el</strong> día.<br />
–¡Pero no me grites! –decía Toni en <strong>el</strong> momento en que entraban.<br />
Javier se quedó parado.<br />
–Perdona. No era mi intención.<br />
Se giró y vio que sus compañeros lo observaban. Enrojeció.<br />
–Prometo que nunca más voy a gritarle a nadie. Ya he aprendido que tengo que<br />
controlarme. Lo estoy intentando con todas mis fuerzas, de verdad.<br />
–¡Y lo estás consiguiendo, tío! –le dijo Toni, pasándole un brazo <strong>por</strong> encima de los hombros–<br />
. ¡Me merecía una buena bronca! ¡Esta comida es infumable!<br />
–Vamos a probarla –rió Paco–. No juzguemos solamente <strong>por</strong> <strong>el</strong> aspecto... que, en verdad, es<br />
para echar a correr.<br />
Al final la comida no estuvo tan mal, aunque, en realidad, en aqu<strong>el</strong> momento eran otras<br />
cosas las que im<strong>por</strong>taban. Estaban a punto de llegar a su destino y las enseñanzas d<strong>el</strong><br />
camino, las intensas experiencias vividas juntos, pasaban <strong>por</strong> sus mentes como en un<br />
cinemascope. Cada uno había extraído de las vivencias compartidas aqu<strong>el</strong>lo que más<br />
necesitaba. ¿Serían capaces de aplicarlo cuando <strong>el</strong> Mojito les devolviese al mundo real, a<br />
tierra firme?<br />
236 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
Despedida<br />
¡HASTA PRONTO, MOJITO!<br />
A las tres de la mañana, avistaron <strong>por</strong> primera vez los cent<strong>el</strong>leos d<strong>el</strong> faro de La Habana. En<br />
la cubierta d<strong>el</strong> Mojito se vivía sin duda la noche más intensa. Nadie lograba conciliar <strong>el</strong> sueño.<br />
De hecho, nadie lo había intentado tan siquiera. Los seis tripulantes observaban acercarse <strong>el</strong><br />
“Nuevo Mundo” <strong>por</strong> la borda, como quien lo descubre <strong>por</strong> primera vez. Sin embargo, a<br />
diferencia de Cristóbal Colón, no era sólo euforia lo que<br />
experimentaban, sino también una tremenda tristeza, una<br />
inmensa añoranza <strong>por</strong> todo lo pasado, <strong>por</strong> la larga<br />
travesía, <strong>por</strong> las experiencias vividas, <strong>por</strong> los buenos e<br />
incluso <strong>por</strong> los malos momentos. Al tiempo que<br />
comenzaban a digerir la alegría de llegar a puerto, sentían<br />
asimismo <strong>el</strong> peso de una enorme pérdida en sus<br />
corazones. Se daban cuenta de que la f<strong>el</strong>icidad no reside<br />
únicamente en conseguir un objetivo, sino también en <strong>el</strong><br />
camino recorrido hasta lograrlo. Por eso, se resistían a<br />
perder durmiendo ni un solo segundo d<strong>el</strong> tiempo que les<br />
quedaba de estar juntos. En plena cuenta atrás, <strong>el</strong><br />
nerviosismo les impedía hacer nada que no fuese reunirse<br />
y escrutar, a través de la negra noche, <strong>el</strong> horizonte.<br />
–¿Y ahora qué voy a hacer yo sin vosotros? –se lamentó en cierto momento de la noche<br />
Marta, tras darse cuenta de que La Habana se hallaba ya a un paso.<br />
Todos guardaron silencio. En realidad, César, Toni y Javier iban a seguir viéndose y,<br />
probablemente, recordando, <strong>por</strong> los siglos de los siglos, su aventura oceánica. Paco y<br />
Enrique serían los amigos d<strong>el</strong> alma de siempre. Pero, ¿y Marta? ¿Seguirían viendo a Marta<br />
cuando regresasen a Barc<strong>el</strong>ona?<br />
Avanzada la madrugada, con <strong>el</strong> sol asomando tímidamente, mientras <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero divisaba ya<br />
con claridad <strong>el</strong> perfil de la isla y comenzaba a bordearla, Toni se sentó junto a Marta.<br />
–Si te quedas unos días en La Habana, podemos visitarla juntos.<br />
Gustavo Piera Trius | 237
Ya sabes que mis padres no llegarán hasta dentro de tres días.<br />
Marta lo miró largamente, antes de sonreír:<br />
–Me encantará.<br />
Después d<strong>el</strong> desayuno, Paco se puso en contacto con <strong>el</strong> puerto de La Habana para<br />
asegurarse de que habían llegado sus respectivas familias. Cuatro días antes, a través de<br />
Rafa<strong>el</strong> d<strong>el</strong> Castillo y la Rueda de los Navegantes, ya habían informado de que les faltaban<br />
apenas quinientas millas para tomar tierra. Por lo tanto, previsiblemente, llegarían <strong>el</strong> cuatro<br />
de enero, a tiempo para c<strong>el</strong>ebrar juntos la noche de Reyes. Ahora, <strong>el</strong> puerto de La Habana<br />
les confirmaba que, en efecto, un cubano llamado Zacarías Reguera, acompañado <strong>por</strong> un<br />
grupo de españoles, esperaba en <strong>el</strong> puerto al v<strong>el</strong>ero Mojito. Al escuchar tales informaciones,<br />
César y Javier comenzaron a dar saltos de alegría.<br />
–¡Fantástico! –exclamó Enrique–. ¿Os dais cuenta de que, al final, todo nos ha cuadrado a la<br />
perfección?<br />
Dedicaron la mañana entera, con Paco y Marta al timón, a hacer zafarrancho. Iban a dejar <strong>el</strong><br />
Mojito brillante como una patena. Deseaban que Zacarías se<br />
sintiese orgulloso de haberles prestado su v<strong>el</strong>ero. Engrasaron<br />
las poleas, enceraron la cubierta y sacaron brillo al timón.<br />
Pusieron orden en la cocina y la despensa, lavaron los<br />
camarotes y recogieron todas sus cosas. A las doce se<br />
divisaba ya con claridad <strong>el</strong> perfil colonial de los edificios d<strong>el</strong><br />
puerto y toda la tripulación estaba en cubierta con los<br />
deberes hechos. A partir de ese momento, sin nada que hacer<br />
salvo descontar pies de distancia, se les hizo un nudo en la<br />
garganta y un pesado silencio cayó a plomo sobre <strong>el</strong>los.<br />
Cuando los primeros p<strong>el</strong>ícanos salieron a su encuentro, Javier no pudo so<strong>por</strong>tar más la<br />
tensión:<br />
–¡Ya llegamos! ¡Estamos llegando! ¿Alguien me puede explicar <strong>por</strong> qué me siento tan triste?<br />
–Yo, ahora mismo, me daba la vu<strong>el</strong>ta y me volvía a Las Palmas –bromeó Paco–. Javier, creo<br />
que lo que sentimos es normal.<br />
238 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
A la dos de la tarde, ya casi en la plaza de amarre que les acababan de confirmar <strong>por</strong> radio,<br />
César sacó los prismáticos y divisó en <strong>el</strong> mu<strong>el</strong>le a su madre y a Zacarías.<br />
–¿Dónde están Quique e Inés? –se preguntó preocupado.<br />
–¡Tranquilo! –le dijo Enrique pasándole un brazo <strong>por</strong> encima de los hombros–. Todos están<br />
ahí, no te preocupes.<br />
Efectivamente, cuando iniciaron la maniobra de amarre, pudieron ver con claridad a Bárbara<br />
y los dos niños, junto a los padres de Javier, y a Vícky, la mujer de Paco. Javier, Toni y César<br />
comenzaron a saltar sobre la cubierta para llamar su atención. Y debieron de conseguirlo, ya<br />
que, en <strong>el</strong> mu<strong>el</strong>le, la nutrida comitiva de recepción comenzó a agitar vigorosamente los<br />
brazos.<br />
–¡Bienvenidos! ¡Lo habéis conseguido! ¡Sois unos valientes!– gritó Vícky en cuanto supo que<br />
podían oírla.<br />
A escasos dos metros d<strong>el</strong> pantalán, César no pudo resistir más. Sin pensárs<strong>el</strong>o dos veces, se<br />
encaramó al guardamancebos y saltó al otro lado, pero sus piernas no fueron lo<br />
suficientemente ágiles e, irremediablemente, cayó al agua.<br />
–¡Estaba cantado que algo nos tenía que pasar en <strong>el</strong> último momento!– rió Paco.<br />
Bárbara se asomó de rodillas al agua con cara de espanto, mientras los dos niños reían como<br />
locos. En apenas unos segundos, César se encaramó de nuevo al v<strong>el</strong>ero asiéndose a una<br />
driza<br />
que le tendieron Paco y Toni y, casi sin llegar a pisar la cubierta, saltó de nuevo al otro lado,<br />
esta vez con éxito, y se echó, completamente empapado, en los brazos de su madre. En unos<br />
instantes, fueron Javier, Enrique y Paco quienes desembarcaron y se fundieron en un abrazo<br />
con sus familias.<br />
–¡Lo he conseguido! –gritaba casi fuera de sí, llorando, Javier.<br />
Paco enredaba furiosamente sus dedos en <strong>el</strong> cab<strong>el</strong>lo de su mujer y Enrique abrazaba,<br />
formando un círculo, a toda su familia.<br />
Gustavo Piera Trius | 239
Toni y Marta descendieron con serenidad, miraron a su alrededor, aspiraron <strong>el</strong> cálido aire<br />
salado y encajaron <strong>el</strong> afectuoso apretón de manos de Zacarías Reguera.<br />
–¡Bienvenidos a mi país! ¡Mis más sinceras f<strong>el</strong>icitaciones!<br />
Pasados los primeros momentos de euforia y desorden, Enrique se acercó, como patrón<br />
saliente d<strong>el</strong> Mojito, para dar <strong>el</strong> r<strong>el</strong>evo.<br />
–Zacarías, le devolvemos <strong>el</strong> v<strong>el</strong>ero en perfectas condiciones.<br />
El viejo cubano sonrió y, con una mirada profunda, dijo:<br />
–No me cabe la menor duda de que ha estado en las mejores manos.<br />
Acto seguido, se encaramó al puente y, de un salto, pisó la cubierta de su amado Mojito.<br />
Mientras César, Javier y Paco presentaban a Marta a sus familias, Bárbara observó<br />
preocupada la evidente pérdida de peso de sus hombres.<br />
–Hijo, ¿no habéis comido?<br />
–¡Toni echó a perder toda la carne a medio viaje! –rió éste–, y hemos tenido que sobrevivir<br />
a base de arroz hervido.<br />
–¡Es broma! –se apresuró a puntualizar Javier–. Hemos comido pescado cada día. Lo que<br />
pasa es que hemos hecho mucho ejercicio.<br />
–Bueno, tranquilos, esta noche recuperaréis fuerzas –dijo Vicky–. Parece que Zacarías nos ha<br />
reservado uno de los mejores paladares de La Habana.<br />
–De todos modos –intervino Enrique–, ¿no notáis nada más en nosotros?<br />
–¿Aparte de la d<strong>el</strong>gadez? –preguntó Bárbara.<br />
–Yo os veo serenos, y muy tranquilos –dijo Vicky–. Os sale la satisfacción <strong>por</strong> las orejas. Y no<br />
es para menos, ¿eh?<br />
240 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
–Así es. Y esta noche lo vamos a c<strong>el</strong>ebrar <strong>por</strong> todo lo alto –dijo Enrique.<br />
–¡Di que sí! –aplaudió Marta–. Los éxitos hay que c<strong>el</strong>ebrarlos.<br />
Mientras desembarcaban las maletas y las introducían en la guagua que había contratado<br />
Zacarías, Marta le comentó al cubano:<br />
–¡Cómo voy a echar de menos este v<strong>el</strong>ero!<br />
–Si quieres, puedes quedarte tantos días como necesites para despedirte de él.<br />
–¿De verdad? –exclamó Marta.<br />
–¡Claro! –respondió Zacarías, mientras aceptaba generoso <strong>el</strong> abrazo de aqu<strong>el</strong>la mujer a la<br />
que había conocido apenas veinte minutos antes, pero hacia la cual había sentido una<br />
simpatía inmediata.<br />
Con todo <strong>el</strong> equipaje ya encaramado y bien amarrado en <strong>el</strong> techo de la guagua, Toni pidió<br />
al conductor que le volviese a bajar su macuto.<br />
–Yo también me quedo en <strong>el</strong> Mojito –dijo, volviéndose hacia Zacarías–. Si no tienes<br />
inconveniente... hasta que lleguen mis padres.<br />
Ya de camino hacia <strong>el</strong> hot<strong>el</strong>, Javier comentó:<br />
–¿Qué les pasa a esos dos? ¿Por qué no han querido venir con nosotros?<br />
Paco sonrió.<br />
–Creo que están a punto de embarcarse en una nueva travesía.<br />
A las seis de la tarde, Zacarías, Marta y Toni pasaron a recoger al resto <strong>por</strong> <strong>el</strong> hot<strong>el</strong>. Los niños<br />
se empeñaron en viajar en <strong>el</strong> techo de la guagua y Paco y César, sin pensárs<strong>el</strong>o dos veces,<br />
se encaramaron junto a <strong>el</strong>los <strong>por</strong> la escalerita lateral. Bárbara estaba algo asustada.<br />
–No se inquiete, doña –le dijo <strong>el</strong> conductor–. De allá arriba nadie se cae.<br />
Gustavo Piera Trius | 241
Y, guiñando un ojo a los niños, añadió:<br />
–¡Agárrense bien!<br />
Llegaron al paladar sin incidentes y, al descender, se quedaron parados, boquiabiertos.<br />
Tenían ante sí una inmensa y hermosísima casa colonial, rodeada de jardines de aire<br />
romántico. La propietaria, Lillian, los recibió calurosamente en la puerta y, retirándose aparte,<br />
cuchicheó con Zacarías quién sabe qué. Era evidente que ambos cubanos eran viejos<br />
conocidos. En <strong>el</strong> interior, Lillian se ofreció a hacerles un recorrido y explicarles la procedencia<br />
de las numerosas antigüedades que adornaban la mansión. Ya instalados en <strong>el</strong> comedor,<br />
Zacarías recomendó:<br />
–Les propongo que ordenen la ropa vieja.<br />
–¡¿Cómo?! –exclamó César.<br />
–Es un plato tradicional cubano –sonrió Zacarías–, preparado con carne de cordero<br />
deshilachada. Pueden acompañarlo de garbanzos.<br />
Asumieron la recomendación encantados. ¡Quién mejor para<br />
aconsejarlos! Paco había traído unas bot<strong>el</strong>las de cava que<br />
había guardado en <strong>el</strong> Mojito hasta <strong>el</strong> momento y, a media<br />
cena, propuso realizar un brindis. El capitán fue <strong>el</strong> encargado<br />
de hacerlo.<br />
–Brindo <strong>por</strong> nuestro éxito y <strong>por</strong> la estupenda tripulación que<br />
me ha acompañado en esta aventura– comenzó Enrique, de<br />
pie, visiblemente emocionado–. Brindo <strong>por</strong> todo lo vivido y<br />
aprendido, <strong>por</strong>que seamos capaces de aplicarlo en nuestro<br />
futuro y de compartirlo con las personas a las que queremos.<br />
Brindo <strong>por</strong>que todos hemos aprendido que, cuando se quiere<br />
algo, se consigue con esfuerzo, con paciencia, con flexibilidad,<br />
siendo creativos, autocontrolando nuestras emociones,<br />
aprendiendo de los errores y sabiendo premiar los éxitos. Y brindo <strong>por</strong> las nuevas travesías<br />
que cada uno de nosotros emprenderá, a partir de ahora, en su vida.<br />
242 | Una travesía <strong>por</strong> <strong>el</strong> Atlántico en barco de v<strong>el</strong>a
Y, diciendo esto, levantó su copa, dirigiendo la mano y la mirada hacia Marta y Toni. Tras<br />
décimas de segundo, se levantaron las demás copas, incluso los vasos de refresco de los<br />
niños, y un sonoro tintineo de cristales dio <strong>por</strong> concluida la aventura en que se habían<br />
embarcado dieciocho días antes, cuando eran, sin lugar a duda, unas personas<br />
completamente diferentes.<br />
Gustavo Piera Trius | 243
Christopher Richard Smith<br />
“El problema de especializarse es que cada vez aprendes más<br />
sobre menos temas, hasta que terminas <strong>por</strong> saberlo todo sobre<br />
nada”.<br />
Nacido en <strong>el</strong> señorial condado de Kent, este inglés afincado en Madrid desde hace más de<br />
treinta años es una persona inquieta, abierta y dialogante <strong>por</strong> naturaleza, pero tolerante <strong>por</strong><br />
encima de todo. Este rasgo no es fortuito sino fi<strong>el</strong> reflejo de su recorrido vital, marcado <strong>por</strong><br />
la etapa de su infancia que pasó a orillas d<strong>el</strong> Mar Rojo. A los ocho años su padre, inglés, y<br />
su madre, gallega, se pusieron <strong>el</strong> mundo <strong>por</strong> montera y cambiaron la tranquila campiña<br />
inglesa <strong>por</strong> la internacionalizada Jeddah, la segunda ciudad de Arabia Saudí. Esta suerte de<br />
haber podido convivir durante tres años con personas de todas las nacionalidades,<br />
trayectorias y r<strong>el</strong>igiones imaginables y la riqueza cultural que <strong>el</strong>lo pro<strong>por</strong>ciona es un pequeño<br />
tesoro que siempre trata de poner en valor.<br />
En los años 80 su padre es nombrado Director de Marketing de una im<strong>por</strong>tante<br />
multinacional en Madrid y la familia se instala definitivamente en España. Termina <strong>por</strong><br />
licenciarse en Ciencias de la Imagen después de coquetear con B<strong>el</strong>las Artes y de pasar <strong>por</strong><br />
dos de los más prestigiosos colegios británicos de la capital, King’s y Runnymede. Persona<br />
ecléctica e inquisitiva, piensa que siempre es posible trasladar conocimiento de un ramo d<strong>el</strong><br />
saber a otro, como ya anticipaba su <strong>el</strong>ección multidisciplinar de A-Lev<strong>el</strong>s: matemáticas,<br />
dibujo, historia y economía.<br />
Biografía | Christopher Richard Smith | 245
Siendo una persona creativa con habilidad para escribir y dibujar, en su primera etapa<br />
profesional se decanta <strong>por</strong> la publicidad, un terreno aparente natural para alguien de sus<br />
características. Pero si esta etapa fue crucial en su vida no lo fue tanto <strong>por</strong> su trabajo<br />
publicitario sino <strong>por</strong>que <strong>por</strong> culpa de una serie de serendipias se fue especializando en <strong>el</strong><br />
apasionante mundo de las marcas, eso que se conoce como branding.<br />
Obsesionado <strong>por</strong> la necesidad de aprender y descubrir se adentra en <strong>el</strong> mundo d<strong>el</strong> branding<br />
observando siempre los problemas desde una perspectiva holística, convencido de que la<br />
marca es, más que una cuestión de estética, una filosofía que impregna todo lo que una<br />
organización hace y dice, y cuya gestión es una prioridad d<strong>el</strong> Management. Este<br />
pensamiento le lleva a profundizar y a dejar atrás casi definitivamente su faceta de diseñador<br />
y copy para centrarse en la consultoría, apoyándose en su habilidad creativa de analizar las<br />
cosas bajo múltiples perspectivas simultáneamente. Como consecuencia de este giro en su<br />
carrera, se hace cargo de la dirección de proyectos de un estudio de identidad cor<strong>por</strong>ativa<br />
y se diploma en Gestión d<strong>el</strong> Diseño en la EOI.<br />
Empieza a presentar en público su pensamiento en conferencias y artículos a partir de 2005,<br />
fecha en la que también se publica “Beautiful Pyme, ideas prácticas de comunicación para la<br />
pequeña y mediana empresa” (McGraw-Hill), <strong>el</strong> primer libro d<strong>el</strong> que es co-autor. Le seguirá<br />
su artículo “Yo, logo” publicado en <strong>el</strong> libro “Diseño y Empresa” (Limite Design). Sus teorías, sin<br />
embargo, llegan a ser tan personales e intransferibles que la cohabitación de sus ideas con<br />
su trabajo <strong>por</strong> cuenta ajena se hace insostenible, lo que le lleva, en 2008, a fundar su propia<br />
empresa para desarrollar libremente sus ideas.<br />
BrandSmith comienza su andadura con una declaración de principios que deja claro su<br />
propósito: “una consultora que ayuda a las organizaciones a comprender y gestionar sus<br />
marcas con <strong>el</strong> fin de integrarlas plenamente en su estrategia de negocio, transformando su<br />
valor potencial en valor real”. Con una estructura mínima en lo físico pero enorme en su<br />
espacio para pensar y con <strong>el</strong> objetivo de aprender para difundir, uno de sus principios a la<br />
hora de investigar es que dudar es una virtud. Esto también se refleja en su particular estilo<br />
como consultor donde en vez de centrar su trabajo en la asesoría y la búsqueda de<br />
soluciones, lo enfoca desde la exploración provocativa junto con <strong>el</strong> cliente de los problemas,<br />
como si de una aventura se tratase.<br />
246 | Biografía
Probablemente <strong>el</strong> hito más r<strong>el</strong>evante de esta etapa ha sido la publicación de su primer libro<br />
en solitario: “Identidad Diferencial, marcas que crean, innovan y generan valor” (Crecento<br />
2009) dentro de la colección TopTen Business Experts, distribuido <strong>por</strong> <strong>el</strong> diario Expansión. En<br />
él expone <strong>por</strong> primera vez toda la base teórica de su pensamiento sobre gestión de marcas.<br />
Más recientemente ha participado en <strong>el</strong> Primer Simposium sobre <strong>el</strong> Pensamiento de Javier<br />
Fernández Aguado. El libro que se editó en paral<strong>el</strong>o recoge su discurso “La Inmaterialidad<br />
d<strong>el</strong> Alma” donde esboza algunas de sus últimas ideas e investigaciones que se centran en las<br />
conexiones entre <strong>el</strong> branding y la propuesta d<strong>el</strong> Alma de las Organizaciones d<strong>el</strong> Profesor<br />
Fernández Aguado.<br />
Compagina su actividad con una de sus verdaderas vocaciones: la docencia. Ha sido profesor<br />
de Creatividad en la UCM, profesor de Branding en <strong>el</strong> Master de Int<strong>el</strong>igencia Creativa d<strong>el</strong><br />
Instituto Hune, y es en la actualidad profesor de Branding Estratégico en los programas MBA<br />
de la Escu<strong>el</strong>a de Administración de Empresas (EAE) y en <strong>el</strong> Master de Propiedad Industrial y<br />
NNTT de la Fundación Pons. La docencia es una de las actividades de las que más disfruta,<br />
donde da rienda su<strong>el</strong>ta a sus conocimientos y sus inquietudes, empujando a sus alumnos al<br />
debate, la confrontación de ideas y, cómo no, a dudar de todo aqu<strong>el</strong>lo que tienen <strong>por</strong><br />
seguro.<br />
El autor quiere agradecer a Jon Fernández, Migu<strong>el</strong> Ocaña y Javier Valls <strong>el</strong> tiempo que<br />
generosamente han dedicado a comprobar la exactitud de lo expuesto sobre Euskadi. A<br />
Triana Longoria, su afinada vista a la hora de pulir y sacar brillo al texto y a Maricruz Salvador,<br />
su apoyo incansable y su sensatez clarividente.<br />
@brandsmith_esp<br />
www.brandsmith.es<br />
Christopher Richard Smith | 247
Christopher Smith<br />
Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma<br />
Viajes que te cambian la vida<br />
Hace ya muchos años que visito Euskadi con frecuencia, hasta tal punto que ya<br />
prácticamente se ha convertido en mi segundo hogar. Lo cierto es que últimamente paso<br />
casi las mismas noches en hot<strong>el</strong>es de Donostia, Bilbao o Durango que en mi casa de Madrid.<br />
En estos años he podido mejorar y perfeccionar mi metodología trabajando con diversas<br />
organizaciones vascas a lo largo de diferentes etapas profesionales. Lo que empezó siendo<br />
asesoría en branding tradicional pasó a ser consultoría de branding como herramienta de<br />
dirección estratégica. Esto a su vez ha evolucionado hasta la consultoría de negocio basada<br />
en la marca (brand-based business consultancy) que se materializa ahora en un nuevo<br />
mod<strong>el</strong>o de transformación organizativa, Brand Thinking, que presento brevemente en estas<br />
páginas y cuya base teórica es <strong>el</strong> concepto d<strong>el</strong> Alma de las Organizaciones postulado <strong>por</strong><br />
Javier Fernández Aguado en <strong>el</strong> estudio d<strong>el</strong> mismo nombre.<br />
Gran parte de la culpa de este particular periplo personal y profesional lo tiene mi<br />
acercamiento a Euskadi y a los vascos. La suya es la historia de un pueblo que ha tenido que<br />
enfrentarse con voluntad y tenacidad a una orografía hermosa pero ardua que, a la larga, ha<br />
dado lugar a formas organizacionales y culturales únicas que tienen su origen en la vida de<br />
los caseríos: <strong>el</strong> pap<strong>el</strong> de la familia, <strong>el</strong> trabajo colaborativo y <strong>el</strong> muy extendido movimiento<br />
cooperativista, las cuadrillas, la riqueza de los de<strong>por</strong>tes y costumbres rurales, la cultura d<strong>el</strong><br />
esfuerzo, su nobleza y su magnífica hospitalidad son muestras de cómo han hecho de la<br />
necesidad, virtud.<br />
248 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma | Christopher Richard Smith
Tienen también un rasgo que, como inglés, me es familiar y me acerca a su forma de<br />
entender la vida: una extraña mezcla entre un fuerte tradicionalismo y una gran apertura a<br />
lo moderno que se aprecia sobre manera en una impresionante cultura gastronómica<br />
popular y profesional de la que da fe la lista interminable de cocineros mundialmente<br />
famosos como Juan Mari Arzak, Pedro Subijana, Martín Berasategui, Andoni Luis Aduriz y<br />
Eneko Atxa. Con su característica visión pragmática a la vez que creativa han sabido poner<br />
esto en valor con la recientemente inaugurada Basque Culinary Center para profundizar en<br />
las ciencias gastronómicas, cuyo Consejo Asesor Internacional está presidido <strong>por</strong> Ferrán<br />
Adriá.<br />
Está fuera de toda duda que la historia ha forjado en los vascos una identidad nítida y<br />
determinante. Dejando atrás rifirrafes políticos y mucho más atrás <strong>el</strong> anacronismo de la<br />
violencia que han padecido en primera persona, éste es <strong>el</strong> hecho que más me llamó la<br />
atención según les iba conociendo mejor y casualmente es lo que de alguna manera vinculó<br />
mi proyecto profesional a la obra citada de Fernández Aguado ya que <strong>el</strong> sentido de<br />
pertenencia de los vascos es una derivada de que este pueblo tiene alma, un meta concepto<br />
de sí mismos que les mantiene cohesionados en torno a una idea existencial común.<br />
Anecdóticamente, tenemos la suerte o la desgracia de asistir en paral<strong>el</strong>o y en primera fila a<br />
lo que ocurre cuando esto no se da en una organización: la ¿Unión? Europea.<br />
Las incontables horas de vu<strong>el</strong>o y carretera en idas y vu<strong>el</strong>tas a Euskadi me han servido sobre<br />
todo para reflexionar sobre mis teorías de identidad y alma organizativa, contrastándolas en<br />
no pocas ocasiones con lo que vivo y percibo allí. Así es, como poco a poco, como la lana<br />
que se desprende d<strong>el</strong> ovillo, han ido surgiendo aqu<strong>el</strong>los cambios en mi propio autoconcepto<br />
profesional que apuntaba al inicio.<br />
Uno de mis “descubrimientos” más im<strong>por</strong>tantes fue, sin duda, darme cuenta de que mi área<br />
de especialidad no era tanto <strong>el</strong> branding - entendido como la gestión de marcas - como la<br />
transformación organizativa, a la que llegaba naturalmente desde <strong>el</strong> destacado pap<strong>el</strong> que<br />
innegablemente juega la marca en todo proceso de cambio empresarial. Se entiende que no<br />
estoy hablando de poner un divertido nombre y un bonito logo a un nuevo planteamiento<br />
de negocio, sino de la transformación profunda de los procesos y las capacidades<br />
organizativas en áreas aparentemente ajenas al branding como recursos humanos,<br />
innovación, redes comerciales o vigilancia tecnológica, donde la marca, en tanto percepción<br />
desde fuera de lo que es una organización, funciona como generadora y tractora de ideas.<br />
Bilbao es un ejemplo magnífico de la materialización de estos conceptos.<br />
250 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
Bilbao: Mucho más que un edificio<br />
La primera vez que visité Bilbao fui en avión y cogí un taxi para ir al Palacio Euskalduna donde<br />
tenía que dar una conferencia. Al salir d<strong>el</strong> oscuro tún<strong>el</strong> de Artxanda, que conecta la autopista<br />
con <strong>el</strong> centro, me encontré en <strong>el</strong> Puente de la Salve con <strong>el</strong> cent<strong>el</strong>leante edificio d<strong>el</strong> Museo<br />
Guggenheim de frente. Como supongo que ya ha ocurrido a muchos otros, me quedé<br />
deslumbrado. La b<strong>el</strong>leza de semejante primer contacto con la ciudad es una sorpresa en<br />
toda regla, sobre todo cuando lo que te esperas encontrar es una ciudad más bien gris e<br />
industrial. El hecho de que, en efecto, así era Bilbao hace poco más de un par de décadas,<br />
solo hace saltar más a la vista lo mucho que ha cambiado esta ciudad.<br />
Haciendo un poco de memoria, podemos encontrar las causas de la profunda<br />
transformación de Bilbao en <strong>el</strong> entorno. El trauma sufrido en <strong>el</strong> ocaso d<strong>el</strong> siglo pasado con<br />
la reconversión industrial, <strong>el</strong> cierre de los astilleros y los altos hornos, y hasta la inundación<br />
d<strong>el</strong> casco viejo en 1983 da <strong>el</strong> pistoletazo de salida a la necesidad de cambiar la ciudad. Pero<br />
la dimensión estructural de los cambios en <strong>el</strong> entorno indicaban que no bastaba con una<br />
limpieza de cutis: la ocasión era perfecta para abrazar un nuevo concepto de ciudad.<br />
Cuando ahora paseamos <strong>por</strong> la ría d<strong>el</strong> Nervión descubrimos varios ejemplos de la<br />
envergadura de la gesta. Podemos comenzar <strong>por</strong> <strong>el</strong> espectacular Palacio Euskalduna donde<br />
antes estaba <strong>el</strong> astillero, en su día testigo silencioso de las batallas campales de la<br />
reconversión donde volaban las bolas de acero envu<strong>el</strong>tas en llamas como si de la batalla de<br />
Trafalgar se tratara. Un poco más abajo, las zonas ajardinadas que bordean <strong>el</strong> paseo<br />
albergan la acristalada biblioteca de la Universidad de Deusto que no pierde <strong>el</strong> contacto<br />
visual con <strong>el</strong> honorable edificio principal en <strong>el</strong> otro margen de la ría, que antaño marcaba<br />
Christopher Richard Smith | 251
una frontera líquida entre las dos partes de la ciudad y que ahora se ha convertido en su<br />
cordón umbilical. Ahí mismo la Torre Iberdrola escala hasta <strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o convertida en un nuevo<br />
símbolo d<strong>el</strong> progreso, como lo fue en su día <strong>el</strong> Guggenheim. El paseo desv<strong>el</strong>a otras claves<br />
en la recuperación de la ría como <strong>el</strong> puente Zubi Zuri, obra de Calatrava, y la Puerta de<br />
Isozaki para cuya realización hubo que sacrificar los edificios históricos de las aduanas, lo que<br />
nos recuerda que la transformación tiene estas cosas agridulces: citando a Anatole France,<br />
debemos morir en una vida para poder entrar en otra.<br />
Pero si <strong>el</strong> éxito d<strong>el</strong> proyecto salta a la vista al ver gentes de todas las edades haciendo<br />
footing, montando en bici, paseando, skating o simplemente tumbados en lo verde a lo largo<br />
de la ría, al llegar al Casco Viejo se hace evidente otro de los grandes logros de esta<br />
transformación: poner en valor lo heredado. Gracias a un magnífico trabajo de recuperación<br />
arquitectónica, las siete calles bulliciosas d<strong>el</strong> centro que formaron <strong>el</strong> núcleo de la ciudad<br />
cuando Diego López de Haro le concedió carta de poblamiento en 1.300, conviven con<br />
naturalidad y en armonía con las joyas de arquitectura moderna que acabamos de dejar<br />
atrás.<br />
Las transformaciones son traumáticas <strong>por</strong> definición <strong>por</strong>que requieren identificar dos<br />
instantes: un antes y un después. Da igual que sea una ciudad, una persona o una<br />
organización, llega un momento en <strong>el</strong> que normalmente de forma brusca se siente o se sabe<br />
que algo ha de cambiar. Pero a diferencia de la oruga cuyo destino es convertirse<br />
necesariamente en mariposa, los seres humanos tenemos <strong>el</strong> inconveniente de tener que<br />
<strong>el</strong>egir nuestro destino. Y digo inconveniente <strong>por</strong>que <strong>por</strong> mi experiencia diría que la tarea más<br />
ardua en cualquier proceso de transformación es identificar “aqu<strong>el</strong>lo que quieres ser de<br />
mayor”. Efectivamente, los adolescentes son un magnífico ejemplo andante (bueno, más<br />
bien tumbante la mayor parte d<strong>el</strong> día) de lo esquizofrénico que puede llegar a ser esta etapa.<br />
La actitud que se adopta ante la tarea es clave y vendrá en parte condicionada <strong>por</strong> las causas<br />
de la necesidad d<strong>el</strong> cambio: endógenas o exógenas. ¿El cambio es <strong>el</strong> resultado de nuestras<br />
acciones o una nueva realidad impuesta desde fuera? La cuestión es im<strong>por</strong>tante ya que nos<br />
enfrenta a nuestro grado de responsabilidad, pero en cualquier caso se puede tomar una<br />
actitud de resignación, mirando <strong>el</strong> desastre que nos rodea y dudando d<strong>el</strong> acierto de nuestras<br />
decisiones, o una actitud positiva, viendo a nuestro alrededor un solar sobre <strong>el</strong> que podemos<br />
fabricar nuestros sueños y asumiendo <strong>el</strong> reto de hacer algo diferente, de cambiar <strong>el</strong> mundo<br />
como diría Steve Jobs. Adoptar una u otra actitud dependerá de un factor clave identificado<br />
como parte inherente d<strong>el</strong> alma: la ilusión.<br />
252 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
Quien se enfrenta a la transformación con tristeza y m<strong>el</strong>ancolía vivirá los sacrificios con<br />
sufrimiento y sólo admitirá los aciertos si con <strong>el</strong> paso d<strong>el</strong> tiempo percibe que lo nuevo mejora<br />
lo anterior. Pero no habrá disfrutado d<strong>el</strong> viaje ni sentirá <strong>el</strong> orgullo d<strong>el</strong> que ha participado de<br />
la transformación, d<strong>el</strong> que lo ha vivido con ilusión. Porque la ilusión, independientemente d<strong>el</strong><br />
estado de las cosas en <strong>el</strong> antes, es causa y efecto d<strong>el</strong> después. La capacidad de dotar a la<br />
transformación de un sentido de la orientación – pedir una visión de la transformación es, al<br />
menos para mí, una osadía – tiene que ver con la capacidad de ilusionarse y pensar que lo<br />
mejor está <strong>por</strong> venir. Poder soñar (que no planificar, eso vendrá más tarde) con un mundo<br />
mejor. Y <strong>el</strong> que sueña y se empeña en superar retos aparentemente imposibles logra los<br />
mejores resultados en un proceso de transformación. Estos resultados sirven a su vez de<br />
nuevos propulsores de ilusión para mantener la ambición. La transformación de Bilbao habría<br />
sido literalmente imposible sin la ilusión de convertirla en lo que es hoy en día y que en su<br />
día parecía misión imposible: una ciudad b<strong>el</strong>la. Y <strong>el</strong> proyecto sigue más vivo que nunca en<br />
dirección a la mar. Es un ejercicio de valentía – muy propio de los bilbaínos, dicho sea de<br />
paso – y de prospectiva digno de admiración.<br />
Tener y mantener <strong>el</strong> foco en lo que vendrá es uno de los motores más poderosos de<br />
cualquier transformación. Demasiado a menudo este tipo de proyecto se su<strong>el</strong>e plantear<br />
como un ejercicio de crecimiento orgánico desde las capacidades y recursos que uno tiene<br />
a priori, resultando en una versión mejorada d<strong>el</strong> “antes” que ni ilusiona ni genera sensación<br />
de haber cambiado. Si esto se hubiera hecho en Bilbao, simplemente sería un poco menos<br />
gris y la ría seguiría partiendo la ciudad en dos en vez de unirla. Es más, en esos escenarios,<br />
aqu<strong>el</strong>los que se regodean en <strong>el</strong> fracaso de los proyectos en los que no creían se cargan de<br />
razones para recordar aqu<strong>el</strong>lo de “si hay que ir se va, pero ir pa’ na’…”.<br />
Pero si uno trabaja en clave de “después”, en lo que uno desea ser, aún cuando echando un<br />
vistazo alrededor no parece haber mimbres suficientes y las ideas parecen locuras, si es<br />
persistente y tenaz, si planifica cuando toca y en pequeños pasos en vez de en grandes<br />
saltos, poco a poco <strong>el</strong> sol irá saliendo de entre las nubes.<br />
En la transformación de Bilbao podemos ver todas estas claves. Sin duda, la apertura d<strong>el</strong><br />
Guggenheim en 1997 fue <strong>el</strong> gran hito que supuso <strong>el</strong> punto de no retorno y que dinamizó<br />
definitivamente <strong>el</strong> proyecto de convertir las dos orillas d<strong>el</strong> Nervión en un espacio recreativolúdico.<br />
Pero aún así, aunque todo proceso de transformación debe tener sus hitos y<br />
escenificaciones, la media hora de paseo desde <strong>el</strong> viejo teatro Arriaga hasta <strong>el</strong> moderno<br />
Euskalduna nos desv<strong>el</strong>a que la transformación de Bilbao va mucho más allá de la<br />
construcción de un edificio. Asistimos a la realización de una idea transformadora total, lenta,<br />
Christopher Richard Smith | 253
paulatina. La realización en pequeñas dosis de un sueño, de una idea loca que alguien tuvo<br />
hace un par de décadas.<br />
Alguien que tenía que ser de Bilbao. No en vano <strong>por</strong> aquí es un secreto a voces que <strong>el</strong><br />
Amazonas es un afluente d<strong>el</strong> Nervión.<br />
Donostia: La ciudad donde hasta <strong>el</strong> viento viene peinado<br />
Si hubiera que describir Donostia con<br />
una palabra sería b<strong>el</strong>leza. Es una ciudad<br />
que cuenta con un emplazamiento<br />
espectacular ya que disfruta de una de<br />
las playas urbanas más hermosas d<strong>el</strong><br />
mundo, sin duda. Pero en contra de lo<br />
que muchos habrían hecho – poner<br />
pisos y más pisos, cuanto más altos y<br />
feos mejor – los donostiarras han<br />
sabido construir a lo largo de los siglos<br />
una ciudad que no tiene nada que<br />
envidiar a su entorno. Es más, sin<br />
perder un ápice en materia de servicios,<br />
la b<strong>el</strong>leza de la naturaleza y de la<br />
ciudad se realimentan entre sí. La arquitectura b<strong>el</strong>le époque d<strong>el</strong> Hot<strong>el</strong> María Cristina o <strong>el</strong> Hot<strong>el</strong><br />
Londres, <strong>el</strong> señorío d<strong>el</strong> Palacio de Miramar donde la Reina Regente María Cristina estableció<br />
su residencia de verano, <strong>el</strong> halo de encanto y piratería que envu<strong>el</strong>ve <strong>el</strong> puerto y <strong>el</strong> casco<br />
viejo, <strong>el</strong> histórico tiovivo instalado enfrente d<strong>el</strong> ayuntamiento – <strong>el</strong> antiguo casino que<br />
frecuentaban personalidades de la talla de Mata Hari, León Trotsky o Maurice Rav<strong>el</strong> – hacen<br />
que Donosti sea un pequeño paraíso, casi demasiado perfecto para ser verdad. Lo único que<br />
le falta realmente es un envoltorio con la marca Tiffany’s y un lazo rojo.<br />
En San Sebastián van de la mano la b<strong>el</strong>leza y la calidad de vida urbana, visible en la vitalidad<br />
de los miles de personas que recorren la Concha haciendo de<strong>por</strong>te a cualquier hora. Este es<br />
<strong>el</strong> motivo <strong>por</strong> <strong>el</strong> cual cuando voy siempre me viene a la mente la guerra entre función y<br />
emoción que se libra en <strong>el</strong> mundillo d<strong>el</strong> branding, sobre <strong>el</strong> que trato de arrojar algo de luz<br />
en la medida de lo posible en la consultoría a partir de la marca dentro d<strong>el</strong> largo y complejo<br />
proceso de creación d<strong>el</strong> brand experience.<br />
254 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
Hará dos o tres décadas que la híper-competitividad llegó a tal punto que se hacía<br />
prácticamente imposible destacar un producto <strong>por</strong> encima de otro <strong>por</strong> sus características<br />
funcionales. Esto dio pie al nacimiento d<strong>el</strong> branding “moderno” donde los esfuerzos se<br />
centraban en diferenciar los productos y las organizaciones a través de la “emoción”, aunque<br />
realmente se limitaban a cambios estéticos. Así se empieza a prestar más atención al diseño<br />
d<strong>el</strong> producto, al packaging, a los nombres, los logos o las webs. Se impuso la idea de que<br />
éste era <strong>el</strong> único camino posible para diferenciarse. Con la llegada d<strong>el</strong> Internet 2.0 y las redes<br />
sociales la cosa empeoró mucho más ya que se extendió de manera febril la idea de que las<br />
marcas debían establecer r<strong>el</strong>aciones emocionales con los usuarios. La palma se la lleva Kevin<br />
Roberts cuando en su libro “Lovemarks” declaró que las marcas deben rodearse de<br />
sensualidad, intimidad y misterio para crear lealtad que va más allá de la razón. Tonterías.<br />
Estas ideas dan alas a los escépticos que dicen que “lo de las marcas” es maquillaje y humo.<br />
Yo al menos no conozco a nadie que tenga una r<strong>el</strong>ación emocional con una marca. O <strong>por</strong><br />
decirlo de una manera más académica, parece que de tanto abrazar la “emocionalidad” de<br />
las marcas nos hemos dejado <strong>por</strong> <strong>el</strong> camino su función. Y su función siempre ha sido y sigue<br />
siendo generar ingresos a través de la posibilidad de cargar un premium al precio y de<br />
favorecer la recurrencia de consumo.<br />
Ambas fuentes de ingresos dependen d<strong>el</strong> factor de deseabilidad de la marca. La<br />
deseabilidad de la marca tiene mucho que ver con la materialización de una experiencia de<br />
marca que debe ser consistente y coherente en los cuatro ámbitos de influencia que tiene:<br />
producto, personas, entorno y comunicación. Es decir, con la creación de una marca líquida<br />
cuyos valores y virtudes fluyen <strong>por</strong> todos los <strong>por</strong>os de la organización dotándola de<br />
amabilidad en <strong>el</strong> sentido más amplio de la palabra. Efectivamente esto no se consigue solo<br />
con funcionalidad. También se debe emocionar. Pero tampoco se consigue sólo con dotar a<br />
la marca de <strong>el</strong>ementos emocionales. Es necesario combinar ambas cosas en su justa medida.<br />
De esto saben mucho en Donosti. No es lo mismo tomar un café en un bar de Madrid que<br />
tomar <strong>el</strong> mismo café en la terraza d<strong>el</strong> Hot<strong>el</strong> Londres en la Concha. Funcionalmente, <strong>el</strong> café<br />
puede ser idéntico pero se añade a esa función una capa de emoción que lo realza,<br />
básicamente, <strong>el</strong> placer que sentimos al tomar <strong>el</strong> café mientras disfrutamos de una vista<br />
privilegiada. De la misma manera no es lo mismo ver una escultura de Chillida en un parque<br />
que pasear <strong>por</strong> Ondarreta hasta llegar al Peine de los Vientos donde además de apreciar las<br />
formas de su clásica obra, podemos admirarlas en un entorno salvaje y sentir con cierta<br />
congoja cómo la desnudez d<strong>el</strong> hierro desafía al viento.<br />
Christopher Richard Smith | 255
Es la deseabilidad lo que genera <strong>el</strong> poder de las marcas, la mezcla de funcionalidad y<br />
emocionalidad que empuja a que <strong>el</strong> consumidor esté predispuesto a pagar un plus <strong>por</strong> un<br />
producto aún sabiendo perfectamente que puede encontrar un sustituto funcional pero<br />
menos “emocional” a un precio menor.<br />
Así pues podemos concluir que para generar deseabilidad es necesario que función y<br />
emoción se potencien entre sí. Richard Seymour, brillante diseñador industrial, utiliza <strong>el</strong><br />
concepto de emocionalidad funcional para explicar la im<strong>por</strong>tancia de la b<strong>el</strong>leza en <strong>el</strong> diseño<br />
de productos y la idea es perfectamente trasladable a lo que nos ocupa. Se trata de que la<br />
emoción solo se da cuando es r<strong>el</strong>evante dentro d<strong>el</strong> contexto d<strong>el</strong> objeto y que cuando se da,<br />
la propia emocionalidad se convierte en una función más.<br />
Es verdad que <strong>el</strong> “ahhh” que se nos escapa al apreciar un objeto b<strong>el</strong>lo – para unos cuantos<br />
millones un iPad puede servir de ejemplo – es un cortafuegos a la razón. Esa sensación de<br />
mariposas en la tripa y quedarse con los ojos bien abiertos es pura emocionalidad y claro<br />
que genera deseo. Lo que ocurre es que nos emocionamos primero y pensamos después.<br />
Pero es im<strong>por</strong>tante subrayar que pensamos. Buscamos los argumentos racionales, a veces,<br />
ciertamente, algo absurdos, para justificar <strong>el</strong> sobreprecio que sabemos que hemos pagado<br />
<strong>por</strong> un producto deseable. Una vez tuve una alumna en un MBA que juraba que las Nike que<br />
compraba eran cuatro veces más cómodas que cualquier zapatilla de marca blanca para<br />
justificar su sobreprecio. En fin, esto es lo que nos da pie a pensar en las marcas de éxito<br />
como depositarias de un conjunto de emociones razonadas, una serie de conceptos<br />
asociados a la marca que, convertidas en simbología y creencias, distorsionan<br />
emocionalmente <strong>el</strong> producto, distorsión que somos perfectamente capaces de comprender,<br />
aceptar y razonar… a posteriori.<br />
Pero antes de dejar Donosti, déjeme que le lleve a dar una vu<strong>el</strong>ta <strong>por</strong> “lo viejo”. Entre sus<br />
estrechas y ruidosas calles dispuestas cuadriculadamente, encontramos un sinfín de bares y<br />
tabernas donde podemos d<strong>el</strong>eitarnos con uno de las mayores conquistas gastronómicas de<br />
la historia de la humanidad: ir de pintxos. Los que desconocen Donosti dicen que eso es lo<br />
mismo que ir de tapas, pero eso es la valentía d<strong>el</strong> ignorante. La diferencia entre función y<br />
funcionalidad emocional es la misma que entre la tapa y <strong>el</strong> pintxo. Oscar Terol, en su<br />
desternillante libro “Ponga un vasco en su vida”, pone <strong>el</strong> dedo en la llaga: la tapa es <strong>el</strong> eslabón<br />
perdido en la evolución d<strong>el</strong> pintxo. Ambos cumplen la misma función, pero no es lo mismo<br />
una tapa que un pintxo de foie salteado con compota de manzana, de txangurro con<br />
aguacate y regaliz o uno de bacalao encarbonado con pepitas de pimiento. Puedo asegurar<br />
256 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
que hasta mi hijo de tres años fue capaz de notar claramente la diferencia.<br />
Getaria: la globalización empezó aquí<br />
Getaria es un precioso pueblo pesquero a<br />
poca distancia de San Sebastián donde se dice<br />
que se puede comer <strong>el</strong> mejor besugo d<strong>el</strong><br />
mundo. Independientemente de la veracidad<br />
de la afirmación, debo advertir que en materia<br />
de comparativas la vara de medir que emplean<br />
los vascos siempre es <strong>el</strong> mundo, a excepción<br />
de los bilbaínos para quienes es <strong>el</strong> universo.<br />
Sus calleju<strong>el</strong>as están repletas de bares y<br />
restaurantes famosos en todo Euskadi <strong>por</strong> su forma de preparar <strong>el</strong> pescado. Pero lo más<br />
grande de este pequeño pueblo, realmente no son los besugos – que ya tienen un tamaño<br />
considerable – sino lo que representa a niv<strong>el</strong> global (ya se sabe: cósmico, si se es de Bilbao).<br />
Nos hallamos en la cuna de la internacionalización. Si no fuera <strong>por</strong> Getaria, no tendríamos<br />
ni FMI, ni ONU, ni Mundiales, ni comercio mundial ni nada que lleve <strong>el</strong> término mundial en<br />
su nombre. Paseando <strong>por</strong> sus calles nos encontraremos con <strong>el</strong> motivo: dos estatuas de su<br />
nativo más internacional, Juan Sebastián Elcano, <strong>el</strong> primer hombre en circunnavegar <strong>el</strong><br />
mundo (lo siento <strong>por</strong> los <strong>por</strong>tugueses, pero es que Magallanes se quedó, literalmente, en las<br />
Filipinas).<br />
Yo diría que la internacionalización es <strong>el</strong> tercer motivo <strong>por</strong> <strong>el</strong> cual mis clientes reclaman mis<br />
servicios, <strong>por</strong> detrás de problemas de arquitectura de marcas y cambios en <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de<br />
negocio, y es debido a que una vez que una organización se ha embarcado en un proyecto<br />
de internacionalización <strong>por</strong> <strong>el</strong> camino se da cuenta de que realmente está llevando a cabo<br />
un proceso de transformación. El escenario con <strong>el</strong> que me encuentro habitualmente es <strong>el</strong> de<br />
una empresa que años atrás se embarcó en la aventura de la innovación hasta obtener un<br />
producto de alta calidad. Esto se da con frecuencia en Euskadi, ya que los fondos recibidos<br />
<strong>por</strong> la reconversión y cohesión fueron sabiamente invertidos en proyectos de I+D (lo de la i<br />
minúscula me parece una frivolidad). No en vano hoy en día cuentan con algunos de los<br />
mejores y más activos centros tecnológicos de Europa.<br />
Con un producto de calidad <strong>el</strong> mercado local se queda pequeño muy rápidamente y uno se<br />
ve en la obligación de buscar nuevos horizontes. Y es en este punto donde hay que indicar<br />
Christopher Richard Smith | 257
que para los vascos no es lo mismo mirar de Vitoria hacia abajo que de Irún para arriba. Hay<br />
casi la mitad de kilómetros de San Sebastián a Bordeaux que a Madrid y París está más cerca<br />
que Sevilla. Es decir, que al mirar hacia arriba, aparte de ver un mercado potencial mucho<br />
más grande, se ve uno mucho más cercano. Así que Francia es <strong>el</strong> mercado de crecimiento<br />
natural para la mayoría de las empresas vascas. Y claro, una vez que has salido fuera, ¿qué<br />
más da ir un poco más lejos? Toda Europa, las Américas y Asia están ya a tiro de piedra.<br />
Bueno, puede que a tiro de piedra no, pero lo que sí es verdad es que <strong>el</strong> que dijo que hay<br />
un gallego en la luna se equivocó: <strong>el</strong> que está en la luna es vasco. Ciertamente los gallegos<br />
están <strong>por</strong> todas partes, pero son emigrantes y nadie en su sano juicio emigra a la luna. Los<br />
vascos, sin embargo, son exploradores, y para <strong>el</strong>los no hay fronteras ni límites a la ambición.<br />
Cristóbal Balenciaga, <strong>el</strong> ilustre diseñador de moda (también natural de Getaria donde hay un<br />
museo que recoge su legado) quien conquistó <strong>el</strong> París de Coco Chan<strong>el</strong> y contaba entre sus<br />
clientes con Marlene Dietrich, Greta Garbo o la Reina Fabiola de Bélgica, es probablemente<br />
uno de los mejores ejemplos recientes.<br />
Pero en la fase de expansión la cosa se complica. Controlar la marca en <strong>el</strong> territorio local es<br />
bastante fácil. Mantener la cohesión entre <strong>el</strong> alma de la organización, su identidad y<br />
expresión no su<strong>el</strong>e ser un quebradero de cabeza. Cuando <strong>el</strong> mercado se amplía un poco,<br />
bueno, se sostiene. Pero ya cuando se toma Taiwán, Estados Unidos o Brasil, la organización<br />
internacionalizada se encuentra con un problema con <strong>el</strong> que no contaba: su marca es<br />
insignificante en esos mercados. Tan acostumbrados a que su producto se vendía sólo en su<br />
hábitat natural, en este escenario se dan cuenta que hay que empujar y sobre todo crear lo<br />
que su<strong>el</strong>e llamarse “imagen de marca”.<br />
Hay un concepto central en la consultoría de negocio basada en la marca que explica muy<br />
fácilmente lo que ocurre. Una marca es básicamente un nombre. Nike es un nombre. Adidas.<br />
Donuts. Bimbo. Ponga <strong>el</strong> ejemplo que quiera. Tendrán un diseño determinado, eso está<br />
claro, pero ante todo, son nombres. Ahora bien, ¿todos los nombres son marcas? Pues no.<br />
Solo son marcas aqu<strong>el</strong>los nombres que ejercen una influencia en las decisiones d<strong>el</strong><br />
consumidor.<br />
Esto da pie a no pocas discusiones académicas sobre si un nombre sin influencia puede<br />
considerarse una marca. Pero más allá de lo teórico, lo que rev<strong>el</strong>a la cuestión es la<br />
hibridación entre marca, reputación e influencia. A más reputación, normalmente más<br />
influencia. A más influencia, mayores ingresos generará la marca ya que podrá cargarse un<br />
sobreprecio más alto y se asegura una recurrencia de compra mayor. Y esta es la dificultad<br />
258 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
de la internacionalización: que en aqu<strong>el</strong>los mercados que nos abrió Juan Sebastián Elcano,<br />
las marcas nuevas (al menos en un primer momento de la internacionalización) no tienen<br />
reputación ni, <strong>por</strong> tanto, influencia.<br />
¿Qué hacer? Pues aquí es donde se hace evidente que estamos ante un problema de<br />
transformación. Hay que cambiar toda una cultura organizativa en la que normalmente se<br />
trabaja mirando para casa mientras se vende fuera, a mirar a fuera mientras se vende en<br />
casa. Afecta a redes comerciales y al sentido de pertenencia, y no me refiero solo a<br />
incor<strong>por</strong>ar a los foráneos a la cultura de la casa, sino también trabajar la desubicación que<br />
la situación su<strong>el</strong>e hacer aflorar entre los de dentro. Afecta la formación en idiomas. Afecta <strong>el</strong><br />
pensar en montar plantas de producción en lugares lejanos, lo cual no deja de producir<br />
cierto vértigo. Y sobre todo, afecta <strong>el</strong> propio auto-concepto de la organización.<br />
Cuando estoy proyectando un proceso así con un cliente, siempre se produce un momento<br />
de tensión cuando, ante la evidencia de la zona confort y liderazgo que siente en su<br />
mercado local, se le pregunta: Así que ahora quieres ser un referente mundial en tu negocio,<br />
¿no? Evidentemente, esta tensión no se produce con un bilbaíno. En su caso mirará de frente<br />
y dirá: Ahívalahostia, ¿sólo mundial?<br />
Oma: <strong>el</strong> lugar donde viven los sueños<br />
Me gusta decir que en BrandSmith ayudamos a las empresas a entenderse. No es que<br />
seamos psicólogos, pero algo de eso hay. Y tiene su lógica: difícilmente podrá alguien<br />
embarcarse en una aventura de transformación si no tiene una idea al menos aproximada<br />
de quién es y a dónde va. Por eso, una de las fases claves d<strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de Brand Thinking es<br />
la de exploración y descubrimiento, una serie de ejercicios en los que buscamos términos<br />
que describen la organización como “un ser vivo y, como tal, compuesta <strong>por</strong> un principio<br />
vital y <strong>por</strong> materia orgánica”, en palabras de<br />
Javier Fernández Aguado.<br />
Pensar en las organizaciones como un ser vivo<br />
ya es un reto mental en sí mismo pero en<br />
absoluto carente de lógica. En esta frase está<br />
encapsulada la esencia d<strong>el</strong> Alma de las<br />
Organizaciones, en tanto lo orgánico de una<br />
Organización – sus recursos, procesos, áreas<br />
Christopher Richard Smith | 259
funcionales, mercados, etc. – será más vital (en <strong>el</strong> sentido de vitalidad) en tanto está<br />
orientado <strong>por</strong> un principio de vida subyacente y perdurable: <strong>el</strong> alma.<br />
Las herramientas que empleamos para tratar de dar con ese principio vital – arquetipos,<br />
analogías fotográficas, análisis de las profundas necesidades humanas que satisface la<br />
actividad – no son aleatorias ni su misión es entretener. Están diseñadas para estimular la<br />
imaginación ya que la gran barrera con la que nos topamos en este proceso de autoconceptualización<br />
es la realidad. La realidad es una tupida cortina que está repleta de<br />
productos, de procesos, de clientes y mercados, proveedores y empleados, que impide ver<br />
lo más im<strong>por</strong>tante: qué hay más allá. Este déficit lo podemos ver reflejado claramente en las<br />
misiones de un gran número de organizaciones, que más que dibujar un para-qué<br />
ambicioso de la organización no son más que una fotografía de su realidad operativa. Una<br />
de las consecuencias de tener alma, de hecho, es que la organización es capaz de articular<br />
un profundo sentido de su misión que brota de valores universales externos, no de sus<br />
capacidades y recursos internos.<br />
La realidad, <strong>por</strong> tanto, es nuestro enemigo en la búsqueda d<strong>el</strong> alma. Limita nuestro campo<br />
de visión. Limita nuestra capacidad de analizar escenarios, problemas o situaciones bajo<br />
nuevos y diferentes puntos de vista y <strong>por</strong> eso es necesario tratar de abrir la mente y generar<br />
una actitud trascendente a la hora de observar. Sólo así se podrá esbozar ese destino<br />
ilusionante que mencioné cuando hablaba de Bilbao.<br />
Encontré hace poco en Euskadi lo que sería un lugar perfecto para llevar a cabo sesiones de<br />
trabajo en este sentido con mis clientes, si es que fuera practicable, ya que <strong>el</strong> terreno es<br />
bastante abrupto: <strong>el</strong> bosque de Oma, una proeza de perspectiva e imaginación.<br />
El bosque pintado d<strong>el</strong> artista Agustín Ibarrola es un lugar mágico. Es una gran hondonada<br />
que se encuentra en lo más profundo de un frondoso bosque al que se llega después de<br />
una buena caminata. Pero <strong>el</strong> esfuerzo bien merece la pena. Se abre ante nuestros ojos un<br />
espacio donde <strong>el</strong> arte y la naturaleza se fusionan. Agustín Ibarrola desplegó aquí todo su<br />
ingenio para pintar los troncos de los árboles con figuras humanas, animales y geométricas,<br />
la mayoría de las cuales solo se hacen visibles desde posiciones determinadas, en las que las<br />
imágenes de distintos troncos forman una imagen conjunta.<br />
Oma es un lugar para perderse y soñar. Siempre parece haber otro tronco que observar, otra<br />
figura que descubrir, una nueva perspectiva que nos hace asomarnos a otra sorpresa. El<br />
260 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
ejercicio visual y lúdico al que <strong>el</strong> visitante se ve obligado es una metáfora perfecta de lo que<br />
deberían ser las áridas sesiones de reflexión estratégica. Es un espacio retador, donde <strong>el</strong> reto<br />
consiste en encontrar nuevos puntos de vista, estirando a veces la imaginación hasta lo<br />
imposible con tal de visualizar una forma.<br />
Ojalá los directivos fueran capaces de hacer <strong>el</strong> mismo ejercicio con sus negocios que con los<br />
troncos. Aquí no hay ningún Exc<strong>el</strong> para justificar <strong>el</strong> punto de vista. Los árboles – la realidad<br />
– desaparecen para convertirse en so<strong>por</strong>tes de sueños. El visitante está solo en su búsqueda de<br />
su punto de vista. No hay ninguna lógica inherente al lugar, solo exploración y descubrimiento.<br />
La riqueza de la experiencia, en mi opinión, reside en que <strong>el</strong> ejercicio es intuitivo, no<br />
deductivo, y la intuición es una competencia a menudo vetada – e incluso ausente – en las<br />
organizaciones. ¿Les suena aqu<strong>el</strong>lo de que no se puede gestionar aqu<strong>el</strong>lo que no se puede<br />
medir? Yo no voy a negar la afirmación, pero sí afirmo que debe estar balanceada con la<br />
habilidad de intuir y apostar <strong>por</strong> una posibilidad, aún cuando carecemos de datos y criterios.<br />
Los creadores saben a lo que me refiero. Hubo un día en <strong>el</strong> que Las Cuatro Estaciones era<br />
una hoja en blanco esperando a que Vivaldi empezara a escribir sin utilizar hojas de cálculo<br />
ni bases de datos ni CRM. A escribir sin tener una noción exacta de en qué se iba a convertir<br />
aqu<strong>el</strong>la hoja. El creador vislumbra posibles caminos, los explora y los sigue o los descarta<br />
muchas veces en función de su sentido de la intuición, no en función de un criterio.<br />
Esto abre las puertas de par en par a una nueva actitud en dirección estratégica donde sin<br />
negar la necesidad de la gestión y la medición, se abre una ventana a la intuición, a la<br />
búsqueda de nuevas perspectivas. Porque lo fundamental en la reflexión estratégica y la<br />
prospectiva es manejar suficientes puntos de vista diferentes entre sí para poder encontrar la<br />
solución adecuada.<br />
Gernika: Un pueblo con nombre de cuadro<br />
El mayor placer de viajar su<strong>el</strong>e estar en las sorpresas con las que uno se topa<br />
inesperadamente. El que vaya a Gernika probablemente tenga en su lista de “visitables” la<br />
hermosa Casa de Juntas al pie d<strong>el</strong> árbol de Gernika, un roble a la sombra d<strong>el</strong> cual desde hace<br />
tiempos inmemoriales los señores de Bizkaia juraban respetar los Fueros, <strong>el</strong> Parque de los<br />
Pueblos de Europa o la representación en cerámica d<strong>el</strong> cuadro en <strong>el</strong> que Picasso inmortalizó<br />
<strong>el</strong> bombardeo de la Legión Cóndor <strong>el</strong> 26 de abril de 1937.<br />
Christopher Richard Smith | 261
Pero si tiene suerte descubrirá un pequeño<br />
secreto de Gernika: <strong>el</strong> Museo de la Paz. Esta<br />
pequeña joya museística refleja con típica<br />
claridad vasca lo que allí ocurrió ese día y lo<br />
incomprensible que resultó. La experiencia es<br />
sobrecogedora. Empieza con una reflexión<br />
sobre la Paz, continua con una reconstrucción<br />
d<strong>el</strong> bombardeo contado <strong>por</strong> “Begoña” y sigue<br />
con un itinerario lleno de datos sobre los<br />
antecedentes y los hechos que se recorre<br />
caminando sobre un su<strong>el</strong>o de cristal debajo d<strong>el</strong><br />
cual hay escombros, proyectiles y objetos<br />
personales que reflejan <strong>el</strong> drama de la destrucción. Al salir, después de oír las disculpas<br />
oficiales alemanas <strong>por</strong> la tragedia que llegaron en 1998, resulta difícil articular palabra.<br />
La Paz es la aspiración universal <strong>por</strong> antonomasia, aunque a veces cueste creerlo. Sin tratar<br />
de llevar los valores organizativos a semejante niv<strong>el</strong> de im<strong>por</strong>tancia, en Gernika observamos<br />
con desnudez dos requisitos de los mismos: que sean r<strong>el</strong>evantes y que no caigan en <strong>el</strong><br />
olvido.<br />
Cansa leer las declaraciones de valores de la mayoría de las empresas. A veces da la<br />
sensación (esperemos que sólo sea eso, una sensación) de que han tardado poco más de<br />
media hora en… <strong>el</strong>egirlos. He aquí <strong>el</strong> principal problema: los valores no se <strong>el</strong>igen, se tienen<br />
o no se tienen y se demuestran todos los días.<br />
Cuando nos encontramos con una organización que expresa sus valores mediante una lista<br />
de palabras y frases hechas entre las que se encontrarán ética, cuidado d<strong>el</strong> medio-ambiente,<br />
respeto <strong>por</strong> los empleados y superación para estar a la altura de las necesidades de los<br />
clientes, podemos empezar a sospechar. Son palabras huecas, no valores. O más que eso,<br />
son las reglas d<strong>el</strong> juego que se presuponen que cumplirán, salvo que sea una organización<br />
d<strong>el</strong>ictiva.<br />
¿Qué es entonces un valor? Un valor es una creencia solidificada que se expresa en una<br />
determinada cultura personal o grupal. Son conceptos estáticos que están determinados <strong>por</strong><br />
nuestro pasado, establecen la diferencia entre <strong>el</strong> bien y al mal, lo correcto y lo incorrecto, lo<br />
decoroso y lo indecoroso. Son las coordenadas de nuestro com<strong>por</strong>tamiento y como tales, es<br />
262 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
im<strong>por</strong>tante identificarlos con claridad y honestidad. Cuando esto se hace bien, cuando se<br />
expresan en una terminología propia y compartida <strong>por</strong> la organización, constituyen una<br />
fuente de inspiración para nuestra identidad y para nuestra diferenciación.<br />
Pero a mí me resulta más r<strong>el</strong>evante subir un escalón más: buscar los ideales. Son más<br />
aspiracionales y viven en <strong>el</strong> futuro, no en <strong>el</strong> pasado. Por eso los brand ideals son <strong>el</strong> pivote<br />
principal d<strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o Brand Thinking y son mucho más im<strong>por</strong>tantes que los valores. Cuando<br />
hablamos de ideales se nos vienen a la cabeza referencias nobles y universales. Nos<br />
posicionamos conceptualmente a la altura de los discursos de gente como JFK, Churchill o<br />
Martin Luther King. Gente que supo conectar con millones de personas, motivándoles a<br />
pensar que a lo mejor merecía la pena luchar en vez de resignarse.<br />
Los ideales tienen la virtud de ser activos, frente a la pasividad de los valores. La diferencia<br />
entre valor e ideal es la misma que entre ser pacífico y buscar la Paz. Mueven a la acción e<br />
ilusionan. Cierto es que si se nos va la mano se nos pueden volver en contra, pero si <strong>el</strong><br />
propósito es noble y la determinación sana y honesta, son un motor motivacional de primer<br />
orden. Y como ya se puede imaginar, para tener un ideal, una organización primero ha de<br />
tener… un principio vital, una razón para existir.<br />
También hablaba de la im<strong>por</strong>tancia de la perdurabilidad de estas cosas. Cuando salimos d<strong>el</strong><br />
museo de la Paz de Gernika una de las reflexiones más admirables con las que se va uno es<br />
la interiorización que se ha tenido que hacer d<strong>el</strong> desastre para mostrarlo con tal desnudez o<br />
para mostrarlo siquiera, <strong>por</strong>que abundan los ejemplos en los que se tratan de tapar y olvidar<br />
las miserias d<strong>el</strong> pasado. No podemos borrar <strong>el</strong> pasado y <strong>por</strong> eso es necesario aprender a<br />
convivir con él, pero más allá de eso, es necesario sacar lo positivo de nuestra herencia y<br />
ponerlo en valor aunque a veces parezca desfasado. Dicho de otro modo, bien gestionado,<br />
nuestro pasado nunca pasa de moda.<br />
Los ideales viajan <strong>por</strong> encima d<strong>el</strong> espacio y <strong>el</strong> tiempo y, casi siempre, en los procesos de<br />
transformación, son <strong>el</strong> único vínculo que quedará entre <strong>el</strong> pasado y <strong>el</strong> futuro. Así es como se<br />
explica <strong>el</strong> éxito de marcas multinacionales que pese a su crecimiento han sabido “mantener<br />
vivos” los ideales sobre los que se construyeron. Y vemos que aqu<strong>el</strong>las organizaciones que<br />
lo consiguen disfrutan de una solidez y éxito notables. K<strong>el</strong>logg’s es un gran ejemplo de <strong>el</strong>lo.<br />
Poco tiene que ver hoy en día esta organización con <strong>el</strong> descubrimiento inesperado de los<br />
copos de maíz de Will Keith K<strong>el</strong>logg, pero sobrevive y de qué manera su ideal de que una<br />
mejor dieta conduce a una mejor salud y su generosidad filantrópica a favor de los niños.<br />
Christopher Richard Smith | 263
Una de las conclusiones a las que uno llega cuando visita <strong>el</strong> museo es que <strong>el</strong> pueblo vasco<br />
tiene una entereza inquebrantable. Con la nobleza, <strong>el</strong> tesón y estoicismo que les caracteriza,<br />
han sobrevivido a mil y una vicisitudes, aún siendo su tierra lugar de paso estratégico para<br />
comerciantes, ejércitos y turistas desde hace siglos. Aferrados a sus costumbres, convertidas<br />
en ideales y creencias, han logrado perdurar su identidad particular reflejada en su idioma,<br />
sus de<strong>por</strong>tes, su folclore y su forma de ser. Como decía más arriba, no somos lo que decimos<br />
que somos, sino lo que demostramos ser. Los vascos han sabido como nadie “operativizar”<br />
su identidad, demostrando cada día los principios vitales que les unen.<br />
En ningún lugar se está como en casa, salvo en Euskadi<br />
Todos nosotros tenemos identidad en tanto tenemos materia orgánica, un cuerpo<br />
contenedor y un com<strong>por</strong>tamiento, es decir, un contenido. Pero eso <strong>por</strong> sí mismo no es<br />
suficiente para vivir. El principio vital que guía ese com<strong>por</strong>tamiento a lo largo de nuestra vida<br />
es <strong>el</strong> alma, que nos da las respuestas al para-qué y <strong>por</strong> qué de nuestra existencia. Es <strong>el</strong> origen<br />
de la ilusión y <strong>el</strong> profundo sentido de nuestro pap<strong>el</strong> en la vida que nos ha tocado vivir y es<br />
<strong>el</strong> alma <strong>el</strong> que predetermina la identidad y no viceversa.<br />
Lo mismo puede suceder en organizaciones y sociedades. En su caso y, a diferencia de las<br />
personas, pueden existir con identidad y sin principio vital pero están condenadas a<br />
deambular <strong>por</strong> <strong>el</strong> mundo sin brújula en un proceso moribundo. El desaguisado de la Unión<br />
Europea viene como anillo al dedo, de nuevo, a modo de ejemplo. Podemos considerar, en<br />
cambio, que una sociedad u organización tiene un alma que inspira su identidad cuando<br />
cuenta con cuatro rasgos: una materia, un com<strong>por</strong>tamiento consistente, una fuerza<br />
ilusionante y un cierto concepto existencialista.<br />
En Euskadi se dan estas cuatro características. Es un territorio definido, los vascos tienen una<br />
fuerte personalidad común, aceptada e interiorizada, tienen una ilusión que es reivindicar su<br />
forma de ser y un sentido existencialista que es hacer perdurar un determinado sistema de<br />
valores y forma de ver la vida que tiene su origen en su propia historia.<br />
He de hacer aquí una puntualización a toda prisa: no hablo en clave de política. La identidad<br />
y <strong>el</strong> alma no son buenas ni malas, simplemente “son”. No creo que me equivoque si digo que<br />
todos los vascos tienen un auto-concepto de identidad como pueblo, tanto si se es de<br />
izquierdas o de derechas. Ni siquiera los líderes políticos de los dos principales partidos<br />
estatales lo ocultan. Otra cosa es que algunos <strong>el</strong>even ese concepto de identidad común al<br />
264 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
nacionalismo o independentismo, tratando de convertir una identidad de facto en una<br />
identidad con base jurídica en forma de nación o estado. En todos los casos existe una reivindicación<br />
de su forma de ser y <strong>el</strong> deseo de mantener vivas las tradiciones. Lo que difiere es <strong>el</strong> grado de exaltación.<br />
Dicho lo cual y centrándonos en <strong>el</strong> tema en la identidad, cuando hablamos de operativizar<br />
una identidad – tanto si se trata de un territorio, persona u organización – debemos pensar<br />
en la manifestación de un sistema en lo grupal y en lo personal. Obviamente, <strong>el</strong> País Vasco<br />
es un ejemplo perfecto de cómo se lleva a cabo. Partimos de una grosera obviedad: Euskadi<br />
no sería Euskadi sin los vascos. El entorno - la vida tradicional en los caseríos – ha atornillado<br />
su tierra a su ADN forjando un sistema de valores y conceptos que sirven de base para<br />
manifestar su identidad a través de una determinada cultura y actitud.<br />
Su cultura popular no es más ni menos que una manifestación de un sistema subyacente.<br />
Lejos de rechazar su historia tratando de capturar “la modernidad”, mantienen e incluso<br />
recuperan tradiciones y manifestaciones culturales en su día casi olvidadas en aras de<br />
reforzar y hacer perdurar su particular identidad. La manifestación más obvia es <strong>el</strong> esfuerzo<br />
notable realizado en la recuperación d<strong>el</strong> Euskera, lengua singular donde las haya, ya que no<br />
tiene r<strong>el</strong>ación con <strong>el</strong> latín ni ninguna otra lengua europea, dado que un idioma común<br />
constituye la vertebración d<strong>el</strong> sentido de pertenencia: aqu<strong>el</strong>lo que hace que uno se sienta<br />
parte de un grupo y no de otro. Es decir, diferenciación. Pero donde su identidad se hace<br />
más tangible es en <strong>el</strong> folclore y, en especial, los de<strong>por</strong>tes rurales.<br />
Originados en las apuestas (ningún vasco se puede resistir a una buena apuesta) que se<br />
cruzaban en los caseríos, podemos encontrar, <strong>por</strong> ejemplo, <strong>el</strong> levantamiento de piedras, la<br />
p<strong>el</strong>ota vasca, campeonatos entre perros pastores, las traineras, <strong>el</strong> aizkolaritza (corte de<br />
troncos con hacha) o <strong>el</strong> segalaritza (corte de hierba con guadaña), todos los cuales lejos de<br />
ser de<strong>por</strong>tes minoritarios gozan de un im<strong>por</strong>tante seguimiento. También están los bailes, la<br />
música, un estilo tipográfico, la arquitectura y <strong>el</strong> arte autóctono.<br />
Insisto desde hace años que antes que manifestar públicamente una identidad es<br />
imprescindible desplegarla internamente primero. Pero ojo, declarar una identidad no es lo<br />
mismo que manifestarla. El que cree que con la declaración de identidad ya ha terminado su<br />
trabajo está errando totalmente <strong>el</strong> tiro. El trabajo más duro acaba de empezar: hacer que<br />
esa identidad ilusione y genere comunidad. Euskadi no tendría un concepto de identidad tan<br />
fuerte si no fuera <strong>por</strong> las costumbres indicadas unas líneas atrás. Es un proceso de<br />
retroalimentación entre <strong>el</strong> sistema y su manifestación grupal.<br />
Christopher Richard Smith | 265
En las organizaciones se su<strong>el</strong>e pensar que unos cart<strong>el</strong>es repartidos <strong>por</strong> las paredes, algún<br />
pack de bienvenida, un evento y una publicación son suficientes para desplegar su identidad<br />
cor<strong>por</strong>ativa. Todo esto está muy bien y sí, hay que hacerlo. Pero es superficial. La empresa<br />
debe dotarse de ritos y costumbres que manifiesten esa identidad en torno a los cuáles las<br />
personas se sienten parte de un todo. La tradicional comida de Navidad es uno de <strong>el</strong>los,<br />
aunque no destaque <strong>por</strong> su originalidad.<br />
Evidentemente, todo esto es aún más im<strong>por</strong>tante cuando se está en un proceso de<br />
transformación. Las transformaciones conllevan un claro riesgo de desmembramiento de las<br />
organizaciones con gentes e incluso áreas enteras que se alejan los unos de los otros. Una<br />
constante labor de recordar aqu<strong>el</strong>las cosas que nos unen es la única manera de conseguir que<br />
<strong>el</strong> barco navegue en una sola pieza a través de la tormenta hasta alcanzar de nuevo <strong>el</strong> equilibrio.<br />
La primera misión al abordar un proyecto de branding interno es hacer pedagogía donde la<br />
identidad, como concepto, debe ser explicada con <strong>el</strong> fin último de que cada uno comprenda<br />
qué a<strong>por</strong>ta con su labor diaria a la realización de esa identidad común. O dicho de otra<br />
forma, las maneras de convertir la identidad en manifestación. La familia es quien hace esta<br />
labor en Euskadi, la labor de vincular <strong>el</strong> sistema a la actitud personal. Es <strong>el</strong> eje de la vida vasca<br />
y es desde este núcleo de donde surge <strong>el</strong> espíritu identitario vasco: las comidas familiares, <strong>el</strong><br />
respeto <strong>por</strong> la palabra dada y <strong>por</strong> lo que se ha hecho “de toda la vida”, las sociedades<br />
gastronómicas o la cuadrilla de la infancia con la que te reúnes durante toda la vida. Incluso<br />
<strong>el</strong> fútbol ejerce de cohesionador, máxime cuando se observa que <strong>el</strong> Athletic (antes la Real<br />
también) solo ficha jugadores autóctonos. Todo retroalimenta <strong>el</strong> carácter vasco. Tener una<br />
identidad implica generar una cultura y es esa misma cultura la que sirve de pegamento<br />
generando vínculos entre los miembros de una comunidad.<br />
Cuando se trabaja bien en <strong>el</strong> ámbito interno, la identidad se convierte en cultura y la cultura<br />
en actitud. Y no es una actitud forzada. No estamos hablando de un lavado de cerebro, sino<br />
de inculcar una serie de valores e ideales que de forma natural todos interiorizan como<br />
propios. Esto queda patente hablando con cualquier vasco, cuya actitud ante la vida siempre<br />
su<strong>el</strong>e ser honesta y noble, siempre de frente y sin tiempo que perder. Te medirán <strong>por</strong> lo que<br />
eres y no <strong>por</strong> lo que aparentas. Es más, como quieras aparentar algo más de lo que eres, no<br />
vas a durar ni un t<strong>el</strong>ediario.<br />
Pero cuando se conoce bien al vasco la actitud que más sobresale es su gran hospitalidad,<br />
su necesidad natural de agradar. Llevan la atención al cliente en la sangre. Esto queda más<br />
266 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
patente que en ningún otro lugar en cualquier caserío perdido en <strong>el</strong> monte convertido en<br />
asador. Hay un truco: nunca mire la carta. Es más, no la abra siquiera. Simplemente pida a<br />
la camarera – que probablemente será la mujer d<strong>el</strong> cocinero – que le recomiende. Verá<br />
cómo adopta esa postura que solo sabe poner una madre y toma <strong>el</strong> mando de la situación.<br />
Ella sabe, mejor que nadie, lo que necesita tu sufrido estómago, acostumbrado a comida<br />
menor como pasta o esas su<strong>el</strong>as de zapato que algunos llaman filete de ternera. Ahora estás<br />
en su terreno y <strong>el</strong>la te va a enseñar lo que es una txuleta, unos hongos salteados, una lubina<br />
a la espalda o un bacalao al pil-pil. Comida de verdad, vaya.<br />
Dos consejos más. Si su acompañante es vasco y le pregunta si quiere carne o pescado,<br />
escoja con determinación y sin flaquear – insistirá en la pregunta – <strong>por</strong>que si no acabará<br />
tomando un bacalao de primero y una txuleta de un kilo de principal. Y segundo, <strong>por</strong> muy<br />
imposible que parezca, debe intentar no dejar nada en <strong>el</strong> plato. ¿Se acuerda cómo eran las<br />
comidas en casa de pequeño? Pues eso, igualito.<br />
Euskadi, un pueblo con alma<br />
Lejos d<strong>el</strong> bullicio de las ciudades y las ruidosas tabernas existe en Gipuzkoa una ruta de una<br />
b<strong>el</strong>leza excepcional. Siguiendo <strong>el</strong> río Urola de norte a sur podemos contemplar tres<br />
interpretaciones espirituales muy diferentes entre sí a lo largo de la ruta de los Tres Templos:<br />
Loyola, la Antigua y Arantzazu.<br />
En los alrededores de Azpeitia encontramos la majestuosa y serena basílica de San Ignacio<br />
de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Esto ya de <strong>por</strong> si explica la notable influencia<br />
que los jesuitas tienen en <strong>el</strong> País Vasco, tanto en lo espiritual como en lo educativo,<br />
multiplicado en algunas zonas <strong>por</strong> la figura de José María Arizmendiarrieta, párroco de<br />
Mondragón quien impulsó <strong>el</strong> movimiento cooperativista con la creación de Ulgor,<br />
posteriormente Fagor y definitivamente la Cor<strong>por</strong>ación Mondragón, la décima empresa más<br />
grande de España en ventas.<br />
La visita a las dependencias de la basílica nos introduce en la vida de este singular militar<br />
convertido en líder espiritual, cuyos valores quedaron descritos <strong>por</strong> su secretario José Alfonso<br />
de Polanco como “valentía para emprender; fortaleza para mantener <strong>el</strong> rumbo; prudencia<br />
para sortear obstáculos”, según recoge Javier Fernández Aguado en su obra “El alma de las<br />
organizaciones” como ejemplo a tomar en la dirección de organizaciones.<br />
Christopher Richard Smith | 267
La Antigua es una pequeña ermita en los alrededores de Zumárraga, pero a pesar de su<br />
reducido tamaño se la considera la catedral de las capillas. Es una muestra única de<br />
arquitectura r<strong>el</strong>igiosa popular, ya que su interior está hecho enteramente en madera y está<br />
llena de enigmáticas tallas de rostros, animales, est<strong>el</strong>as y cruces gamadas, cuyo significado<br />
no tendrá inconveniente en descifrarle <strong>el</strong> señor que la cuida. En mi opinión, es la más<br />
interesante de las tres ya que su déficit arquitectónico realmente realza su espiritualidad.<br />
La última parada en la ruta es <strong>el</strong> santuario de Arantzazu, en Oñati. La ermita original se<br />
levantó en 1468, pero actualmente, destaca <strong>por</strong> ser un ejemplo impresionante de arte<br />
moderno donde las obras de artistas como Chillida y Oteiza y los arquitectos Sáenz de Oiza<br />
y Luis Laorga han dado lugar a un conjunto de edificios cuya contundencia es solo<br />
comparable a su b<strong>el</strong>leza. Las impresionantes vistas que se tienen desde sus más de 750<br />
metros de altura sobre un profundo valle en pleno Parque Natural de Aizkorri-Aratz, la<br />
convierten en un lugar perfecto para la contemplación y la reflexión.<br />
Pero Arantzazu no es únicamente un lugar r<strong>el</strong>igioso. Es una referencia indispensable de la<br />
cultura vasca. Es <strong>el</strong> lugar donde se c<strong>el</strong>ebró la reunión y <strong>el</strong> llamamiento a la potenciación d<strong>el</strong><br />
Euskera Batua, la normalización y unificación de la lengua vasca en 1968. De hecho,<br />
podemos ver en <strong>el</strong> siguiente extracto de su página web varias referencias a las cuestiones<br />
que se han abordado en este texto y que poco tienen que ver con cuestiones r<strong>el</strong>igiosas:<br />
268 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma<br />
“Guarda en su seno una parte sensible d<strong>el</strong> alma<br />
vasca, ha sido enraizamiento en su lengua y cultura,<br />
amor a la naturaleza, sobriedad y primado de la<br />
persona. A lo largo de la historia, se ha adaptado a las<br />
transformaciones sociales sin perder su identidad,<br />
constituyéndose en una referencia de espiritualidad,<br />
cultura, arte, naturaleza, ética, diálogo y paz; un<br />
manantial de humanismo que es patrimonio de<br />
todos, un lugar de acogida para personas que<br />
buscan.”<br />
Independientemente de las creencias o no-creencias<br />
r<strong>el</strong>igiosas de cada uno, la ruta obliga a reflexionar<br />
sobre <strong>el</strong> hecho de que Euskadi es un país – como a<br />
los vascos les gusta decir – con alma. Hay cosas que
hacen que Euskadi sea Euskadi, y los vascos, vascos, y no otra cosa. Tienen una consciencia<br />
de su unicidad y de su unidad que es lo que les permite avanzar y adaptarse a las diversas<br />
circunstancias sin perder su arraigo.<br />
Podemos ver ejemplos de organizaciones que conscientemente o no, tienen alma, y no en<br />
vano son organizaciones de éxito. Lo que tienen en común marcas longevas como Pepsi,<br />
Levi’s, Coca Cola o K<strong>el</strong>logg’s, es que han sido siempre fi<strong>el</strong>es a una idea, un concepto, un<br />
ideal. En definitiva, han sabido capitalizar su alma, codificarlo en su marca y desde allí,<br />
trasladar esta idea a la experiencia d<strong>el</strong> consumidor de manera consistente en productos,<br />
comunicaciones, personas y entornos.<br />
Virgin es otro ejemplo magnífico de empresa con alma. A diferencia de Apple, que es muy<br />
restrictiva en las extensiones, en Virgin las extensiones de línea y de marca están a la orden<br />
d<strong>el</strong> día. Pero aún así es consistente con sus principios vitales: la reb<strong>el</strong>día, ir a contra corriente.<br />
Da igual que sea la industria musical, aviones, trenes o servicios financieros, Virgin está<br />
especializada en su alma e imbuye sus valores revolucionarios en todo lo que toca.<br />
En <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de transformación organizativa Brand Thinking identifico cinco parámetros que<br />
definen a una organización con alma, que a su vez dan lugar a un patrimonio de la marca<br />
que genera vectores de transformación. En <strong>el</strong> plano de los principios vitales nos encontramos<br />
con la inspiración, las motivaciones y las aspiraciones, y en <strong>el</strong> plano de su materia orgánica,<br />
los medios y las actitudes.<br />
La inspiración es una idea de fondo, una marejada que en definitiva es lo que empuja la<br />
organización a pensar, a tomar decisiones trascendentes. En aqu<strong>el</strong>los casos en los que falta<br />
un principio vital veremos que la única inspiración es <strong>el</strong> lucro y estaremos ante una<br />
organización zombi que avanza sin rumbo hasta al final perder su razón de ser. El lucro<br />
necesariamente se ha de ver como una consecuencia de la inspiración, no como la<br />
inspiración en sí misma. La inspiración la encontraremos normalmente en la difícil tarea de<br />
encapsular “<strong>el</strong> bien” que la organización va a entregar a la sociedad.<br />
También debemos de ser capaces de identificar las motivaciones, que emanan no de una<br />
misión cor<strong>por</strong>ativa más o menos ingeniosa y funcional sino de un profundo entendimiento<br />
de la existencia de la organización, <strong>el</strong> rol que juega en la sociedad y de la conexión de<br />
necesidades y valores humanos y universales. Es lo que nos motiva a la transformación y para<br />
encontrar sus raíces hay que bucear en <strong>el</strong> pasado. Probablemente si preguntásemos a un<br />
Christopher Richard Smith | 269
vasco <strong>por</strong> qué <strong>el</strong> vasco es como es, nos respondería que siempre ha sido así. El particular<br />
modo de vida ancestral de los vascos y su consecuente sistema de organización social<br />
atomizado hace que los vascos sean necesariamente colaborativos y socialmente activos.<br />
Si las motivaciones nos hablan de nuestra posición en <strong>el</strong> “ciclo de la vida”, las aspiraciones<br />
hablan de nuestras ilusiones, d<strong>el</strong> futuro. Si las primeras ejercen un efecto push sobre la<br />
transformación, las aspiraciones ejercen un efecto pull, y esto es un factor de dinamización<br />
tremendamente potente. De hecho, casi todo <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o de Brand Thinking se basa en tratar<br />
de definir las percepciones futuras: <strong>el</strong> patrimonio de la marca a conquistar. Hecho este<br />
ejercicio, lo que queda es desandar <strong>el</strong> camino para identificar aqu<strong>el</strong>los <strong>el</strong>ementos actuales<br />
que deben cambiar para poder generar esa percepción.<br />
Hay multitud de ejemplos en la cultura vasca que nos sirven para ilustrar este punto. La<br />
capacidad de los vascos para visualizar escenarios futuros no es que sea excepcional, pero<br />
lo llevan con una naturalidad asombrosa. Como me dijo una vez un directivo de allí un vasco<br />
hace un plan estratégico hasta para sacar <strong>el</strong> coche d<strong>el</strong> garaje. Lo cierto es que en realidad<br />
no se deben confundir aspiraciones con hacer un plan… no perdamos de vista que Martin<br />
Luther King dijo “I have a dream” y no “I have a strategic plan”. Pero en todo caso la<br />
aspiración es condición necesaria y previa para <strong>el</strong> plan. En <strong>el</strong> caso d<strong>el</strong> País Vasco, <strong>el</strong> sueño<br />
de revitalizar su particular forma de entender la vida les lleva a coger la brújula y fijar una<br />
orientación a todo lo que hacen.<br />
El hecho de que hoy en día Euskadi es la autonomía que mejor está so<strong>por</strong>tando la crisis no<br />
es una casualidad. Con la prudencia, fortaleza y la valentía que describía a San Ignacio de<br />
Loyola, han sabido avanzar y consolidar un tejido empresarial e industrial convirtiéndose en<br />
un motor de la economía española y lanzándose a la internacionalización con <strong>el</strong> mismo<br />
garbo que Juan Sebastián Elcano o Migu<strong>el</strong> López de Legazpi, conquistador de las Filipinas.<br />
Es raro encontrar una empresa vasca que no tenga un im<strong>por</strong>tante <strong>por</strong>centaje de sus ventas<br />
en <strong>el</strong> extranjero.<br />
Recordando la cita fundamental d<strong>el</strong> Alma de las Organizaciones “una organización es un ser<br />
vivo y, como tal, compuesta <strong>por</strong> un principio vital y <strong>por</strong> materia orgánica”, podemos entrar<br />
en <strong>el</strong> capítulo de la materia: medios. La transformación requiere medios. Tal y como se<br />
desprende de lo escrito, los medios no hacen la transformación, eso dependerá de la<br />
inspiración, las motivaciones y aspiraciones, pero evidentemente son necesarios para su<br />
avance.<br />
270 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
La naturaleza, ciertamente, ha sido generosa con Euskadi. Aparte de la b<strong>el</strong>leza intrínseca d<strong>el</strong><br />
territorio, ésta les ofrece abundantes recursos naturales, además de ser una región que<br />
disfruta de muchos kilómetros de costa, cosa que también han sabido aprovechar para<br />
ex<strong>por</strong>tar. Pero los medios de los que disponen no solo provienen de la naturaleza.<br />
Todas las instituciones vascas han sabido gestionar con sabiduría las ayudas a la investigación<br />
y <strong>el</strong> desarrollo, contando con algunos de los centros tecnológicos más im<strong>por</strong>tantes de<br />
Europa, apoyando <strong>el</strong> emprendimiento y la formación y subvencionando proyectos viables<br />
que dejan riqueza a la larga. Hay multitud de clusters y grupos de inversión. Uno de los más<br />
curiosos es <strong>el</strong> de algunos jubilados de la Cor<strong>por</strong>ación Mondragón que ponen una parte de<br />
la im<strong>por</strong>tante cifra con <strong>el</strong> que se retiran los socios cooperativistas al servicio de nuevos<br />
proyectos empresariales de gente joven. Todo un ejemplo de espíritu colaborativo y de<br />
realimentación d<strong>el</strong> tejido empresarial.<br />
Más que de barrera, las dificultades orográficas han servido de estímulo para desarrollar unas<br />
infraestructuras adecuadas en materia aero<strong>por</strong>tuaria y autopistas que se verán colmadas con<br />
la llegada d<strong>el</strong> AVE en los próximos años. Por otro lado, la cultura d<strong>el</strong> aprendizaje y mejora<br />
continua impulsada en parte <strong>por</strong> esa influencia jesuita y que encuentra un punto de<br />
referencia en las Universidades de Deusto o Mondragón, aparejado con <strong>el</strong> esfuerzo típico d<strong>el</strong><br />
vasco también ayudan a que los vascos dispongan de unos mimbres adecuados para sortear<br />
dificultades.<br />
El movimiento cooperativista merece una mención en este punto. Mucha gente piensa que<br />
en <strong>el</strong> País Vasco casi todas las empresas son cooperativas, lo cual evidentemente no es<br />
verdad. Pero sí que es un mod<strong>el</strong>o de organización empresarial que encaja como anillo al<br />
dedo con su forma de ser y de entender la vida, y que ha hecho mucho <strong>por</strong> sacar a Euskadi<br />
de las dificultades económicas de décadas pasadas. Es un ejemplo de pragmatismo donde<br />
se mezcla virtuosamente <strong>el</strong> autoempleo y la colaboración.<br />
La segunda pieza de la materia orgánica lo conforman las actitudes. Como ya se ha dicho,<br />
un alma da lugar a una identidad que tiene tanto de forma física como de com<strong>por</strong>tamiento.<br />
Nada de lo anterior habría sido posible si no fuera <strong>por</strong> la forma de ser de los vascos.<br />
Los vascos no tienen ningún problema en acudir fuera de sus fronteras para im<strong>por</strong>tar<br />
conocimiento. Lo hacen habitualmente. Pero <strong>el</strong> vasco su<strong>el</strong>e ser rec<strong>el</strong>oso en un primer<br />
momento. Un foráneo que llega a impartir cátedra con aires de superioridad será<br />
Christopher Richard Smith | 271
cortésmente invitado a marcharse ya que lo interpretarán como una intromisión en su<br />
proyecto vital, sobre todo si <strong>el</strong> que llega no conoce mínimamente donde se está metiendo.<br />
Quedará catalogado como “uno de fuera” que viene a romper su ritmo y método. Ahora<br />
bien, si <strong>el</strong> que viene está en la misma sintonía que <strong>el</strong>los en cuanto a pragmatismo, humildad,<br />
prudencia y ambición, la r<strong>el</strong>ación profesional se convertirá rápidamente en amistad.<br />
Lo llamativo es cómo transforman <strong>el</strong> conocimiento y esto es muy actitudinal. Es decir, no lo<br />
im<strong>por</strong>tan como conocimiento estanco, sino que lo absorben y luego lo reconfiguran para<br />
adaptarlo a su propia realidad y necesidad. Esto no es tan frecuente como se podría pensar<br />
ya que hay multitud de organizaciones (y consultores) que simplemente tratan de aplicar<br />
recetas independientemente d<strong>el</strong> entorno y d<strong>el</strong> sistema. Evidentemente, los vascos son más<br />
hábiles en esto.<br />
Como se ha podido ver en <strong>el</strong> texto, para los vascos la cultura es algo pre-existente y lo viven<br />
desde la infancia. Para las organizaciones, sin embargo, es algo que hay que crear con <strong>el</strong><br />
paso d<strong>el</strong> tiempo y es en este apartado donde la marca, entendida como contenedora de<br />
intangibles puede ser la tractora organizativa ya que es, más que ningún otro activo, tanto<br />
<strong>el</strong> punto de encuentro entre la estrategia y la experiencia de cliente como entre los procesos<br />
y las ventas. Pero <strong>por</strong> encima de todo, al igual que para un vasco Euskadi es un concepto<br />
vital, la marca de una organización es <strong>el</strong> nexo de unión entre <strong>el</strong> pasado, <strong>el</strong> presente y <strong>el</strong><br />
futuro.<br />
La marca es, ante todo, territorio de sueños. Pero no son necesariamente sueños de futuro:<br />
las más de las veces basta con tener <strong>el</strong> sueño de convertirse en lo que uno es realmente, una<br />
tarea más ardua de lo que podría pensar. Muy a menudo <strong>el</strong> valor d<strong>el</strong> sueño de la marca no<br />
está tanto en una hipótesis de futuro ambicioso, como en la aceptación, la detección y la<br />
realización de una forma de ser que siempre ha estado ahí y que únicamente se hace difícil<br />
de vislumbrar y expresar. En esto reside <strong>el</strong> verdadero viaje retador que han de emprender la<br />
gran mayoría de las organizaciones.<br />
Un cliente y amigo, Javier Valls, catalán aunque vasco <strong>por</strong> adopción, describió así <strong>el</strong> sueño<br />
de los vascos: “la voluntad de ser uno mismo, de no perder la esencia ni la raíz, de no intentar<br />
ser otro <strong>por</strong> mucho que cambien modas o referentes, abiertos pero siempre leales al origen.<br />
Es casi tribal, como lo de la cuadrilla o la familia, que en Euskadi son como <strong>el</strong> grupo sanguíneo:<br />
no se cambian. Se puede cambiar de sexo pero no de cuadrilla. Es la lealtad, más que <strong>el</strong><br />
orgullo, y <strong>el</strong> amor a lo que se es. El vasco parece poco emocional <strong>por</strong>que le cuesta expresarse<br />
272 | Un viaje al fondo d<strong>el</strong> alma
pero ama tanto a quien como a lo que le rodea, que le lleva a una pasión que, a veces, le<br />
puede arrebatar.”<br />
Eso sí que es un verdadero viaje al fondo d<strong>el</strong> alma. Sin más, como diría un vasco.<br />
Christopher Richard Smith | 273
Enrique Sueiro<br />
Enrique está de ida. Ha descubierto ¡a tiempo! que d<strong>el</strong> CV es mucho más im<strong>por</strong>tante la vida<br />
que <strong>el</strong> currículum. Aunque valora y practica la discreción, ciertos hitos d<strong>el</strong> currículum saltan<br />
a la vida, a la vista y al oído.<br />
Es Doctor en Comunicación y Socio Director de Communicagement, consultora<br />
especializada en comunicación personal y cor<strong>por</strong>ativa para Alta Dirección. Tras ejercer <strong>el</strong><br />
periodismo en Diario de Navarra y Antena 3 TV (Madrid), trabaja en <strong>el</strong> ámbito institucional,<br />
científico y docente: Director de Comunicación Interna y de Comunicación Científica en la<br />
Universidad de Navarra, Director de Comunicación d<strong>el</strong> Centro de Investigación Médica<br />
Aplicada (CIMA), profesor d<strong>el</strong> Máster de Periodismo Sanitario de la Universidad Complutense<br />
de Madrid y consultor de Comunicación d<strong>el</strong> Centro de Investigación Biomédica en Red<br />
(CIBER) de Enfermedades Respiratorias, dependiente d<strong>el</strong> Ministerio de Ciencia e Innovación.<br />
Figura entre los TopTen Communication Spain, escribe dos libros en solitario, otros tantos en<br />
colaboración y ahora prepara <strong>el</strong> siguiente <strong>por</strong> su cuenta.<br />
Publica en El País sus análisis y opiniones de mayor impacto y calado, que le generan<br />
peticiones de asesoramiento en Europa y América. Cinco Días, El Periódico de Catalunya,<br />
Heraldo de Aragón, Diario de Navarra… hasta una docena de diarios también publican sus<br />
artículos, un centenar, que se reproducen en una cincuentena de webs en lengua cast<strong>el</strong>lana<br />
de España y países de Iberoamérica. Los más significativos se traducen al inglés.<br />
Biografía | Enrique Sueiro | 275
Vocación internacional, pasión personal<br />
Algunas de sus experiencias más vitales suceden en <strong>el</strong> extranjero. Su primer viaje a EE.UU. le<br />
genera una apertura mental imparable desde entonces. En sucesivas visitas y estancias se<br />
entrevista con profe¬sionales y directivos de medios de comunicación (The New York Times,<br />
The Wall Street Journal, The Washington Post, Chicago Tribune), universidades (Harvard, Yale,<br />
Princeton, MIT, Johns Hopkins, Wisconsin), centros de inves¬tigación (Memorial Sloan-<br />
Kettering Cancer Center, Mount Sinai Medical Center, Columbia University Medical Cen¬ter,<br />
Dana-Farber Cancer Institute, Whitehead Institute), sociedades científicas (Massachusetts<br />
Society for Medical Research) y diversas instituciones, como la NASA, <strong>el</strong> Fondo Monetario<br />
Internacional o <strong>el</strong> National Cancer Institute.<br />
EE.UU. marca su perfil y le facilita hablar un fluido inglés con acento americano, que ahora<br />
emplea en sus intervenciones en foros internacionales. De hecho, recibe invitaciones de<br />
organismos d<strong>el</strong> Gobierno Federal estadounidense para liderar encuentros profesionales<br />
bilingües.<br />
En su búsqueda de frescura profesional consigue la admisión en <strong>el</strong> Máster de Dirección de<br />
Comunicación en Northwestern University (Chicago). Como finalmente renuncia a la plaza<br />
<strong>por</strong> motivos personales, canaliza su reciclaje a través d<strong>el</strong> doctorado. Gracias a la sabiduría<br />
amable de su maestro, reorienta la tesis que se le antoja idónea y se centra en otra con más<br />
futuro y desafío: la comunicación médica. Tras cinco años de investigación conciliados con <strong>el</strong><br />
resto de la vida, en 2010 <strong>el</strong> Consejo Superior de Investiga¬ciones Científicas (CSIC) publica<br />
ese trabajo con <strong>el</strong> título de Comunicación y ciencia médica: investigar con animales para curar<br />
a personas.<br />
Ya doctor y en colaboración con la catedrática Natalia López Mo¬ratalla, publica<br />
Comunicación materno-filial en <strong>el</strong> embarazo: <strong>el</strong> vínculo de apego (2ª edición). Y con la<br />
carrerilla de quien lleva veinte años escribiendo, en 2011 se lanza a una tercera aventura<br />
editorial con Saber comunicar saber: guía de divulgación para especialistas. Ese mismo año<br />
da para un cuarto libro, en colaboración con otros colegas, Comunicación de la salud: una<br />
aproximación multidisciplinar, en <strong>el</strong> que aborda dos <strong>el</strong>emento clave en la divulgación de la<br />
ciencia médica: los datos y las percepciones.<br />
Oxigenándose en <strong>el</strong> extranjero conoce a Javier Fernández Aguado en <strong>el</strong> Reino Unido. Desde<br />
entonces, adapta su mod<strong>el</strong>o de management a la comunicación, tanto personal como<br />
276 | Biografía
cor<strong>por</strong>ativa, hasta <strong>el</strong> punto de inspirarle un nuevo concepto, communicagement, resumible<br />
en tres palabras: diriges si comunicas. Su innovación enfatiza aspectos a veces<br />
sorprendentes: la comunicación empieza <strong>por</strong> la escucha (audio, ergo communico), la<br />
comunicación interna como intimidad de las organizaciones…<br />
En la medida en que va conociendo a lo largo de dos décadas la comunicación más visible,<br />
más pública, más cor<strong>por</strong>ativa y más mediática, se interesa progresivamente <strong>por</strong> <strong>el</strong> modo de<br />
armonizarla con la comunicación más intangible, más interna. Todo <strong>el</strong>lo empezando <strong>por</strong> lo<br />
personal para conciliarlo con lo institucional. Cree que es bueno para las organizaciones lo<br />
que es bueno para las personas que trabajan en <strong>el</strong>la, se convence de que una buena<br />
dirección necesariamente requiere una comunicación cualificada.<br />
Consciente de que la mejor comunicación no arregla la peor dirección, acepta retos para<br />
liderar la comunicación estratégica, generar <strong>el</strong> diseño int<strong>el</strong>ectual y conducir <strong>el</strong> hilo<br />
argumental de dirigentes y eventos de proyección internacional.<br />
Escuchar, leer, pensar, escribir y hablar<br />
En 2012 su principal dedicación se centra en escuchar, leer, pensar, escribir y hablar de la<br />
comunicación entrañablemente humana y directivamente sostenible para las organizaciones.<br />
Vu<strong>el</strong>ca en <strong>el</strong> ámbito empresarial su bagaje de experiencia y estudio en comunicación médica.<br />
Su aproximación práctica se enraíza en que “diriges si escuchas” y zigzaguea entre<br />
aplicaciones como la “comunicación quirúrgica” y “escuchar para comunicar bien malas<br />
noticias”.<br />
Su<strong>el</strong>en desconcertar sus trasplantes conceptuales y prácticos d<strong>el</strong> ámbito médico al<br />
empresarial. A la vista de su creciente presencia requerida como conferenciante y formador,<br />
va calando su diagnóstico y tratamiento de terapias de comunicación para patologías en las<br />
organizaciones. Prioriza <strong>el</strong> abordaje, quirúrgico en ocasiones, de cuatro efectos devastadores<br />
hoy: miopía, sordera, esquizofrenia y depresión.<br />
En su faceta académica, recibe invitaciones de la Universidad Complutense, Universidad<br />
Internacional Menéndez P<strong>el</strong>ayo (UIMP), Universidad Rey Juan Carlos, Universidad Antonio de<br />
Nebrija, Foro Europeo-Escu<strong>el</strong>a de Negocios de Navarra y Universidad Internacional de<br />
Catalunya. Actualmente imparte docencia en campus de Madrid y Barc<strong>el</strong>ona, donde a<strong>por</strong>ta<br />
a sus alumnos y aprende de <strong>el</strong>los. Los quiere y –a tenor de las evaluaciones d<strong>el</strong> profesorado–<br />
Enrique Sueiro | 277
es alto <strong>el</strong> niv<strong>el</strong> de correspondencia. Para sus clases combina lecturas de clásicos, canciones<br />
de hoy, testimonios de siempre y propuestas para un mañana ilusionante. Les invita no a<br />
estudiar, sino a algo más desafiante: pensar. Para <strong>el</strong>lo les anima a leer y les propone pensar<br />
juntos. Juntos, sí; lo mismo, no.<br />
Como complemento cualitativo a la remuneración económica –modesta en <strong>el</strong> ámbito<br />
docente– encuentra satisfacciones inequiparables e impagables en euros: alumnos de otros<br />
cursos que piden acudir a sus clases en sus horas libres, profesores que le solicitan asistir<br />
como oyentes, directivos que le agradecen ayudarles a pensar…<br />
Su r<strong>el</strong>ación con la empresa y las instituciones le lleva desde MindValue hasta la Asociación<br />
de Marketing de España, pasando <strong>por</strong> empresas de grupos como Société Générale y<br />
T<strong>el</strong>efónica, la Confederación de Empresarios de Navarra o la Asociación Nacional de<br />
Informadores de Salud.<br />
A Enrique le encanta la gente, disfruta y aprende como formador, speaker y consultor. Más<br />
allá d<strong>el</strong> entorno profesional, aprecia mucho la amistad, la discreción, la verdad y todas las<br />
realidades entrañablemente humanas. Concibe y procura practicar algunas muestras<br />
antropomórficas de comunicación humana, como la escucha, <strong>el</strong> silencio, <strong>el</strong> perdón, la pausa,<br />
la sonrisa y la gratitud, entre otras.<br />
Es un usuario moderado de las redes sociales, de las que dice que serán fecundas si las raíces<br />
personales son profundas; pero adicto a las conversaciones personales que denomina “a<br />
medio metro”. Le apasiona escuchar y se esfuerza, con éxito desigual, <strong>por</strong> no interrumpir.<br />
Apasionado de la vida, concluye sus presentaciones con una última diapositiva que cambia<br />
FIN <strong>por</strong> FUN. Considera un reto de justicia con los demás hacer amable lo bueno. Para<br />
Enrique, estar de ida significa descubrir, recorrer y compartir <strong>el</strong> camino de la vida con la<br />
ilusión de transformar su querer saber en saber querer.<br />
www.enriquesueiro.com<br />
eqsueiro@gmail.com<br />
@eqsueiro<br />
278 | Biografía | Enrique Sueiro
Enrique Sueiro<br />
Boston, connecting city: Communication<br />
& Management<br />
Thinking means connecting things, decía Chesterton, y así lo constaté en mi primera estancia<br />
en Boston. En efecto, pensar significa conectar. No es sencillo <strong>por</strong>que se trata de conexiones<br />
poliédricas y cambiantes, como <strong>el</strong> ser humano.<br />
Mi conexión inicial a propósito de Boston es geográfica. Trasatlántica. Como emblema de<br />
New England, la capital d<strong>el</strong> estado de Massachusetts vincula Europa y América, <strong>el</strong> Viejo<br />
Continente y <strong>el</strong> Nuevo Mundo, <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o de imperios divididos y la tierra de estados unidos.<br />
El segundo enlace fue cronológico. Al mismo tiempo que esos estados unidos comenzaban<br />
a autodenominarse con mayúscula e integrarse como nación, se gestaba la Revolución<br />
Francesa, gala <strong>por</strong> ubicación y universal <strong>por</strong> aplicación.<br />
Una tercera r<strong>el</strong>ación viajó d<strong>el</strong> análisis conceptual al desarrollo operativo. En Boston hallé un<br />
estímulo de transformación fecunda d<strong>el</strong> trinomio liberté, égalité, fraternité. Como condición<br />
necesaria para las acciones humanas de mayor calado, la libertad nos sirve, quizá con<br />
matices, en su formulación francesa. Sin embargo, tengo algunas dudas sobre <strong>el</strong> modo de<br />
armonizar esa libertad con la igualdad más estricta, ya que los usos personales y<br />
cor<strong>por</strong>ativos de la misma libertad conducen a resultados desiguales; y si se programan para<br />
homogeneizar los resultados, entonces se mutila o ahoga la libertad.<br />
Liberté, vérité, réciprocité<br />
Por eso me permito actualizar <strong>el</strong> eslogan de 1789 y apostar hoy <strong>por</strong> liberté, vérité, réciprocité.<br />
Más allá de la rima formal, existe armonía conceptual. Además, la prosa encaja con la vida,<br />
con frecuencia, mejor que la poesía. Así como igualar supone expandir o achicar<br />
280 | Boston, connecting city: Communication & Management | Enrique Sueiro
capacidades, puestos a fijar un parámetro universal, <strong>por</strong> qué no establecerlo en la realidad<br />
misma, en la verdad sin hipotecas, en <strong>el</strong> conocimiento sin fronteras. Es más, todo apunta a<br />
que esa realidad, esa verdad, ese conocimiento, fortalecen la libertad.<br />
Una aplicación sencilla de la fraternidad revolucionaria para <strong>el</strong> siglo XXI bien podría ser la<br />
comunicación pacífica. De hecho, algo tan fraternal como compartir es una de las acepciones<br />
d<strong>el</strong> verbo latino communicare. Precisamente, comunicación rima con reciprocidad, no en la<br />
fonética ni en la grafía, pero sí en la vida. Reciprocidad de dúos tan dinámicos como<br />
nucleares: verdad-libertad, escuchar-hablar y percepción-realidad. Estas parejas tienen<br />
vocación de permanencia y su alianza vigoriza la comunicación humana y su trasplante al<br />
ámbito de las organizaciones.<br />
En este contexto geográfico-int<strong>el</strong>ectual de mi inquietud despuntaron los primeros brotes que<br />
cuajaron en una fusión fértil de Comunicación y Dirección. ¿Resultado? Communicagement.<br />
¿Traducción? Comunicación Directiva. ¿Realidad? Con independencia de títulos y<br />
organigramas, diriges si comunicas; y si comunicas, diriges aun sin cargos.<br />
Las causalidades, que no casualidades, d<strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o Communicagement trascienden las<br />
coordenadas de espacio y calendario. Se fundamentan en influencias personales. En mi<br />
ámbito profesional destacan dos entre otras. La primera persona es Peter Drucker, nacido en<br />
Viena y fallecido en California (otro viaje de Europa a Estados Unidos). Me maravillaba que<br />
<strong>el</strong> padre d<strong>el</strong> management no sólo incluyera la Comunicación entre las habilidades requeridas<br />
para los mejores directivos, sino que cuantificase que “<strong>el</strong> 60% de los problemas empresariales<br />
son consecuencia de una mala comunicación”.<br />
La segunda persona que inspiró mi mod<strong>el</strong>o de Comunicación Directiva también nació en<br />
Europa. Aunque natural de Madrid, tuve la suerte de conocerle y mantener nuestra primera<br />
conversación en Manchester. Javier Fernández Aguado, como otros pensadores fecundos, va<br />
al fondo permanente, bucea en los clásicos y no se dispersa en periferias estériles. Para más<br />
conexión, recibió en EE.UU. <strong>el</strong> Premio Peter Drucker 2009 a la innovación en management.<br />
Sus mod<strong>el</strong>os de Fe<strong>el</strong>ings management, Will management, gestión de lo imperfecto, dirección<br />
<strong>por</strong> hábitos, patologías en la organizaciones y liderazgo en tiempo de incertidumbre se<br />
aplican hoy en cientos de organizaciones públicas y privadas de una veintena de países.<br />
Para quienes somos europeos, viajar a Estados Unidos ha sugerido, al menos hasta ahora,<br />
adentrarnos en un liderazgo de futuro sembrado en un pasado fecundo a este lado d<strong>el</strong><br />
282 | Boston, connecting city: Communication & Management
Atlántico. Así como las aguas oceánicas conectan ambos continentes, <strong>el</strong> Charles recorre<br />
Massachusetts y expira en <strong>el</strong> Atlántico, flanqueado <strong>por</strong> dos ciudades, Boston y Cambridge.<br />
Esta conexión natural me inspiró otras más intangibles, como <strong>el</strong> trípode vital d<strong>el</strong> ser humano<br />
de int<strong>el</strong>igencia-voluntad-sentimientos, que reclama semejanza en <strong>el</strong> ámbito empresarial.<br />
Comunicación quirúrgica para patologías en las organizaciones<br />
Mucho se ha escrito sobre la gestión d<strong>el</strong> conocimiento y apenas se ha hecho lo propio con<br />
la voluntad y los sentimientos. De ahí lo novedoso que me resultó <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o antropomórfico<br />
de Dirección que propone <strong>el</strong> profesor Fernández Aguado. Tanto sus enfoques de<br />
management como su diagnóstico de patologías en las organizaciones han inspirado mi<br />
propio mod<strong>el</strong>o de comunicación quirúrgica para esas enfermedades en las empresas. Por<br />
referirme sólo a algunas de dimensiones epidémicas, cabe destacar la miopía, la sordera, la<br />
esquizofrenia y la depresión.<br />
Como capital científica de EE.UU. y enclave decisivo para<br />
la ciencia d<strong>el</strong> resto d<strong>el</strong> mundo, Boston alberga centros<br />
de investigación puntera, como <strong>el</strong> Whitehead Institute.<br />
Son líderes en <strong>el</strong> avance biomédico y espoleantes para<br />
quienes tratamos de trasplantar esa vanguardia sanitaria<br />
al liderazgo cor<strong>por</strong>ativo más saludable.<br />
Igual que ciertas enfermedades se agravan mutuamente<br />
(como en <strong>el</strong> síndrome metabólico) o células tumorales<br />
invaden otros órganos (metástasis), la comunicación cura<br />
a pacientes y organizaciones con efectos sanadores que<br />
van más allá de una patología concreta. Es una especie<br />
de contagio benigno debido a la proliferación de células<br />
comunicativas de regeneración cor<strong>por</strong>ativa, valga <strong>el</strong><br />
símil. Como en los cuidados médicos, a veces lo más efectivo es la combinación de<br />
tratamientos.<br />
De alguna manera, las empresas son como las personas: piensan, sienten, se ilusionan,<br />
crecen, enferman y, si no se curan, mueren. Como terapia de referencia, he profundizado en<br />
la escucha como inicio y fundamento de la comunicación humana y cor<strong>por</strong>ativa. Este análisis<br />
ha rev<strong>el</strong>ado efectos muy deseados y raramente conseguidos sin escuchar.<br />
Enrique Sueiro | 283
Tanto en la persona como en la empresa, la comunicación comienza escuchando, lo que me<br />
ha llevado a la siguiente formulación: la escucha entrañablemente humana y directivamente<br />
sostenible es un tipo de presencia serena, animante, coherente, que acompaña y armoniza<br />
sentidos y sensibilidades.<br />
Por referirse a la comunicación y al ser humano, esa fórmula es necesariamente provisional.<br />
Soy devoto de esta acotación desde que, en mis años de investigación para la tesis doctoral<br />
en comunicación médica, aprendí que un criterio básico d<strong>el</strong> progreso científico se apoya en<br />
la provisionalidad de las conclusiones. Pensé entonces y me reafirmo ahora que, si se<br />
requiere esa caut<strong>el</strong>a para lo verificado mediante ciencias exactas, cuánto más al avanzar<br />
sobre <strong>el</strong> g<strong>el</strong>atinoso su<strong>el</strong>o de percepciones y emociones.<br />
Freedom Trail: de la verdad a la libertad<br />
Mi paso <strong>por</strong> Boston marcó un momento de madurez, en cuyo proceso intervinieron<br />
estancias previas en Washington, Nueva York, Chicago y otras ciudades de Maryland,<br />
Virginia, Wisconsin y Carolina d<strong>el</strong> Norte. Mi enriquecimiento int<strong>el</strong>ectual, ahora en<br />
Massachusetts, se asentaba sobre lo aprendido e interiorizado antes en <strong>el</strong> Fondo Monetario<br />
Internacional, la NASA, <strong>el</strong> Pentágono, los National Institutes of Health y otros organismos<br />
dependientes d<strong>el</strong> Gobierno Federal.<br />
En Boston, pues, hallé esa transformación fecunda, pero ¿dónde descubrí tal metamorfosis?<br />
En <strong>el</strong> Freedom Trail o Sendero de la Libertad, itinerario turístico que recorre los hitos y<br />
monumentos clave. Con este nuevo eco de la Revolución Francesa inicié la ruta en <strong>el</strong> corazón<br />
de la ciudad y acabé, fuera d<strong>el</strong> camino oficial, en la vecina Cambridge. ¿Desencaminado?<br />
Más bien, muy encarrilado con brújula vital, en <strong>el</strong> campus de Harvard, cuyo lema –Veritas o<br />
Verdad– enlaza con mi propuesta de liberté, vérité, réciprocité.<br />
Este primer quiebro, propio d<strong>el</strong> creativo y machadiano “camino al andar”, me mostró en<br />
formato simbólico varias cosas: que verdad y libertad se conectan de forma natural, que las<br />
vías oficiales no siempre conducen al destino adecuado y que la retórica de lo<br />
supuestamente verdadero puede esconder mentiras.<br />
El Freedom Trail marca en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o la dirección para seguir a pie la ruta de lo más r<strong>el</strong>evante<br />
de Boston. Una discreta hilera de adoquines emparejados permite identificar fácilmente <strong>el</strong><br />
recorrido. Por unos instantes esa imagen me recordó mi primera visita a la capital alemana,<br />
284 | Boston, connecting city: Communication & Management
donde similar indicador sobre <strong>el</strong> asfalto advierte al visitante de la antigua ubicación d<strong>el</strong> Muro<br />
de Berlín. Curiosa coincidencia: los adoquines que en Boston remiten a la libertad en Berlín<br />
retrotraen a la opresión.<br />
Prudencia directiva y comunicación preventiva<br />
Para profundizar en la im<strong>por</strong>tancia de la libertad <strong>el</strong> Freedom Trail nos detiene en Park Street<br />
Church. Allí pronunció William Lloyd Garrison, <strong>el</strong> Día de la Independencia de 1829, su primer<br />
discurso anti esclavitud. Por desgracia, cierto tipo de sometimiento padecen los miembros<br />
de cualquier organización cuando se les mantiene incomunicados, estado compatible con<br />
saturación informativa de contenidos ajenos a lo que realmente quieren saber, necesitan<br />
saber y deben saber. Idéntica esclavitud alimentan en sus colaboradores los directivos<br />
miopes o ciegos, los que ni ven lo inmediato ni prevén lo venidero. La patología subyacente<br />
es su imprudencia, en <strong>el</strong> sentido etimológico de la palabra. D<strong>el</strong> latín procul (lejos) videre (ver),<br />
<strong>el</strong> directivo imprudente no prevé lo previsible y, <strong>por</strong> tanto, no puede informar a tiempo de<br />
lo que se avecina. Esta situación favorece las sorpresas que, casi siempre, son negativas.<br />
La miopía directiva puede convivir con la<br />
int<strong>el</strong>igencia de los colaboradores. De inter<br />
(dentro) legere (leer), los int<strong>el</strong>igentes<br />
penetran en <strong>el</strong> corazón de lo que los<br />
mediocres apenas sobrevu<strong>el</strong>an la<br />
superficie. Si a esa carencia se suma la<br />
sordera, se produce un daño aún mayor<br />
<strong>por</strong>que cuando se perciben realidades<br />
preocupantes, reales o no, surge y se<br />
extiende <strong>el</strong> rumor. Este tumor es devastador <strong>por</strong> las energías que su alimentación requiere y<br />
la parálisis que la consecuente incertidumbre genera. La agonía final se agrava y alarga<br />
<strong>por</strong>que, al no escuchar, <strong>el</strong> directivo no puede solucionar <strong>el</strong> problema <strong>por</strong>que ni siquiera es<br />
consciente de que lo tiene.<br />
Prosiguiendo nuestro paseo urbano <strong>por</strong> la ciudad, <strong>el</strong> Freedom Trail nos acerca al Boston<br />
Common, probablemente, <strong>el</strong> parque más antiguo de Estados Unidos. Es una especie de<br />
neoyorquino Central Park o madrileño Retiro. Este lugar de encuentro y evidentes<br />
conexiones semánticas con la comunicación enmarcó discursos de personajes como Martin<br />
Luther King o Juan Pablo II.<br />
Enrique Sueiro | 285
Líderes de esa proyección internacional encarnaron tres <strong>el</strong>ementos de la comunicación<br />
identificables <strong>por</strong> separado y unidos entre sí: común, unión y acción. La comunicación<br />
basada en la escucha ensancha <strong>el</strong> cimiento común sobre <strong>el</strong> que construir proyectos de<br />
int<strong>el</strong>igencias compartidas, voluntades aliadas y sentimientos armonizados.<br />
Tanto <strong>el</strong> político estadounidense como <strong>el</strong> papa polaco dieron forma humana a los mensajes<br />
que proclamaron. Ellos mismos se constituyeron en mensajeros-mensaje. Toda organización<br />
necesita mitos, en <strong>el</strong> sentido de referentes, reales o ficticios, que condensen y visualicen <strong>el</strong><br />
alma de un proyecto. En analogía con <strong>el</strong> cuerpo humano, <strong>el</strong> Boston Common viene a<br />
convertirse en un pulmón ecológico que oxigena una urbe con riesgo de insuficiencia<br />
respiratoria y colapso circulatorio. Ésos y otros achaques infectan un cuerpo<br />
hiperdesarrollado en algunos ámbitos y atrofiado en otros.<br />
Boston también tiene su mito o buque insignia… en sentido estricto. Me refiero al USS<br />
Constitution, considerado <strong>el</strong> barco de guerra más antiguo d<strong>el</strong> mundo (1797) todavía a flote,<br />
aunque fuera de uso. Fue uno de los que ordenó construir <strong>el</strong> mismo George Washington<br />
para la defensa de la incipiente nación.<br />
Como metáfora de las organizaciones, tan im<strong>por</strong>tante es mantener inalterables los puntos<br />
cardinales de un proyecto (la defensa nacional) como adaptar a los cambios las herramientas<br />
coyunturales (un barco pionero). Lo pionero en 1797 se convierte en lastre años o siglos<br />
después. Sin <strong>el</strong>asticidad cor<strong>por</strong>ativa no hay crecimiento personal, clave para <strong>el</strong> desarrollo de<br />
la organización.<br />
La comunicación interna como intimidad cor<strong>por</strong>ativa<br />
A propósito de guerra, otro hito en <strong>el</strong> recorrido d<strong>el</strong> Freedom Trail tiene un nombre<br />
suficientemente descriptivo: Boston Massacre Site. Situado frente a la antigua sede d<strong>el</strong><br />
Senado, fue testigo de los incidentes entre colonos y soldados británicos d<strong>el</strong> 5 de marzo de<br />
1770. Como sucede en las organizaciones, acaba aflorando lo que crece dentro. Lo que<br />
aqu<strong>el</strong> día empezó como disturbios menores entre dos personas terminó con cinco muertos.<br />
Las debacles de cor<strong>por</strong>aciones presuntamente sólidas que hemos contemplado en Europa y<br />
Estados Unidos en <strong>el</strong> comienzo d<strong>el</strong> siglo XXI también empiezan <strong>por</strong> incidentes menores.<br />
Aqu<strong>el</strong>la masacre de Boston me parece simbólicamente rev<strong>el</strong>adora de la im<strong>por</strong>tancia de<br />
mimar la comunicación interna, la que no trasciende al exterior, pero mide con gran precisión<br />
286 | Boston, connecting city: Communication & Management
la temperatura emocional cor<strong>por</strong>ativa. Es lo que cabe denominar comunicación preventiva,<br />
la que detecta situaciones d<strong>el</strong>icadas a tiempo. Como sucede con frecuencia con ciertos<br />
tumores, curarlos depende de su detección precoz. Y, claro, no se detecta lo que no se ve ni<br />
se escucha.<br />
No sólo <strong>por</strong> evitar patologías, sino <strong>por</strong> potenciar talentos, propongo considerar la<br />
comunicación interna como la intimidad institucional. Esta imagen puede ilustrar la<br />
im<strong>por</strong>tancia de algo que, como todo lo personal, requiere mimo. De igual forma que la<br />
comunicación lubrica o gripa una r<strong>el</strong>ación de pareja, de familia o amigos, las organizaciones<br />
vigorizan o infectan su ambiente interno, su ánimo colectivo, su alma cor<strong>por</strong>ativa.<br />
Así como d<strong>el</strong> CV me parece más im<strong>por</strong>tante la vida que <strong>el</strong> currículum, en <strong>el</strong> Freedom Trail<br />
antepongo la libertad al sendero. En <strong>el</strong> caso de Boston, <strong>por</strong> tratarse de una ciudad<br />
razonablemente manejable, los paseos a pie resultan tan factibles como agradables.<br />
Un puente sobre <strong>el</strong> río conecta las orillas de<br />
Boston y Cambridge. La línea roja de Metro<br />
enlaza las estaciones de Charles-MGH y<br />
Kendal-MIT. En apenas tres letras ambas<br />
paradas aluden a instituciones señeras en la<br />
medicina puntera (Massachusetts General<br />
Hospital) y la ciencia de vanguardia<br />
(Massachusetts Institute of Technology). En los<br />
dos centros aprendí lecciones de comunicación<br />
de profesionales curtidos en campos tan vinculados como la salud y la tecnología.<br />
De camino al encuentro con colegas d<strong>el</strong> Departamento de Comunicación d<strong>el</strong> MIT, disfruté<br />
recorriendo los kilométricos pasillos más representativos de este centro. Me maravilló palpar<br />
<strong>el</strong> ambiente de investigación discreta, no ruidosa, de laboratorios de algunos de sus 77<br />
Premios Nob<strong>el</strong>. No me detuve <strong>el</strong> tiempo suficiente, pero <strong>el</strong> lema d<strong>el</strong> MIT también dejó poso<br />
en mi esponjada curiosidad: Mens et manus (mente y manos) cabe traducirse libremente<br />
como pensar primero y hacer después.<br />
Transitando entre edificios d<strong>el</strong> campus contemplé una escena difícil de olvidar: un estudiante<br />
caminaba mientras sostenía su <strong>por</strong>tátil en su mano izquierda y tecleaba con la derecha.<br />
Confié en que su mente se desarrollara con agilidad pro<strong>por</strong>cional a sus manos.<br />
Enrique Sueiro | 287
Junto la estación de Kendal-MIT se alza también <strong>el</strong> Hot<strong>el</strong> Marriot, en cuyo vestíbulo principal<br />
mantuve una de las más animadas entrevistas con Alan Dittrich, presidente de la<br />
Massachusetts Society for Medical Research. Como su sede central se halla a varias millas de<br />
Boston, en Waltham, tuvo la amabilidad de citarme lo más cerca posible de mi alojamiento.<br />
Para reconocernos en nuestro primer encuentro nos ofrecimos una descripción de nuestro<br />
atuendo. Aqu<strong>el</strong> día yo vestía camisa naranja y corbata negra con puntos a juego con la<br />
camisa. Fácil, ¿no? Él se presentó con un –para mí más que informal– traje claro de<br />
combinación sui géneris con… zapatillas de de<strong>por</strong>te. Más fácil todavía.<br />
Vestuario al margen, Alan me alertó de algo a lo que ahora presto la máxima atención:<br />
armonizar datos y percepciones. Tal arte resulta decisivo para <strong>el</strong> management<br />
entrañablemente humano y directivamente sostenible <strong>por</strong>que, en comunicación, lo decisivo<br />
no es lo uno dice sino lo que <strong>el</strong> otro entiende. De ahí que los nuevos líderes no se preocupan<br />
tanto <strong>por</strong> su <strong>el</strong>ocuencia al hablar, sino <strong>por</strong> su efectividad al escuchar. Son conscientes de que,<br />
gracias a la escucha, recibirán <strong>el</strong> feedback necesario, incluso también feed <strong>por</strong> iniciativa de<br />
sus colaboradores.<br />
Chief Listening Officer (CLO): escuchar para comunicar bien malas noticias<br />
Más que nunca, la encrucijada directiva d<strong>el</strong> siglo XXI urge a reformular <strong>el</strong> paradigma de la<br />
comunicación, de manera que empiece <strong>por</strong> la escucha. Para los más humanistas podríamos<br />
establecer una premisa adaptada de un conocido aforismo jurídico, in dubio, pro<br />
communicatione. Y un principio operativo: audio, ergo communico (escucho, luego comunico<br />
o comparto). Para quienes prefieran <strong>el</strong> inglés al latín, podemos dejarlo en Chief Listening<br />
Officer (CLO). La L de escuchador (Listening) se torna tan efectiva o más como la E de<br />
ejecutivo de Chief Executive Officer (CEO).<br />
En The leader as communicator, Alan Akerson y Robert Mai señalan que <strong>el</strong> buen escuchador<br />
genera respeto, fortalece las r<strong>el</strong>aciones y refuerza la confianza. También aseguran que <strong>el</strong><br />
auténtico líder es, de alguna manera, previsible: no exige a sus seguidores adivinar qué ideas<br />
subyacen en sus decisiones. Esta cualidad reduce sustancialmente <strong>el</strong> número de sorpresas y,<br />
de producirse, resultan agradables.<br />
Por eso juegan con ventaja los directivos habituados a escuchar con la apertura mental que<br />
conduce, llegado <strong>el</strong> caso, a cambiar de opinión. La comunicación empieza <strong>por</strong> la escucha y<br />
pensar que uno lo hace no siempre casa con la realidad. Una vez más, recurro a la<br />
288 | Boston, connecting city: Communication & Management
comunicación médica para patologías en las organizaciones. James L. Hallenbeck analizó 74<br />
cintas de conversaciones de médicos con sus pacientes: sólo al 23% se le permitió describir<br />
completamente sus preocupaciones. El promedio de tiempo que pudieron hablar antes de<br />
la primera interrupción apenas alcanza los 18 segundos. Otro trabajo mostró que la duración<br />
media de las conversaciones era de 16,5 minutos, de los cuales los enfermos utilizaron 8<br />
segundos para formular preguntas. Además, los médicos creían haber empleado una media<br />
de 9 minutos ofreciendo información, cuando ese tiempo se limitó a 40 segundos.<br />
Si la palabra es un instrumento diagnóstico y terapéutico irreemplazable, mucho más la escucha.<br />
Hasta <strong>el</strong> punto de que esta comunicación antropomórfica –de forma humana– adquiere<br />
entraña de conversación y pro<strong>por</strong>ciona claridad en los pensamientos y sentimientos.<br />
Tres mentiras en <strong>el</strong> corazón de Veritas<br />
Adentrándonos en territorio Cambridge, dos estaciones después de Kendal-MIT llegamos a<br />
Harvard. Al otro lado d<strong>el</strong> río habíamos dejamos <strong>el</strong> camino de la libertad, que ahora nos<br />
conduce al campus de la verdad en cuyo jardín central se alza una escultura conocida como<br />
la “estatua de las tres mentiras”. Me resultó <strong>el</strong>ocuente leer –y comprobar in situ– que una de<br />
las instituciones más renombradas d<strong>el</strong> mundo lo publica oficialmente en sus guías. Se refiere<br />
a la leyenda que figura al pie, donde se lee: John Harvard, Founder, 1638. Pues bien, ni la<br />
figura corresponde a John Harvard, sino a un alumno que sirvió de mod<strong>el</strong>o; ni <strong>el</strong> personaje<br />
fundó la universidad, sino que fue su primer benefactor; ni la fecha coincide con <strong>el</strong> origen,<br />
1636. Por tanto, tres mentiras en cuatro palabras. No está mal, sobre todo, en una entidad<br />
cuyo lema es, justamente, Veritas (Verdad).<br />
Según cómo se mire, es apenas un detalle menor que, comunicado así <strong>por</strong> la propia<br />
institución, no pasa de la categoría de anécdota simpática. Además, merece un <strong>el</strong>ogio <strong>por</strong><br />
su transparencia. La misma realidad, si se oculta, y peor si se niega, puede fácilmente<br />
provocar desconfianza interna y minar la reputación pública de <strong>por</strong> vida.<br />
Enseña Dante Alighieri en la Divina comedia que “<strong>el</strong> que va en busca de la verdad sin conocer<br />
<strong>el</strong> arte de encontrarla hace <strong>el</strong> viaje peor que en vano, <strong>por</strong>que si antes era ignorante, ahora<br />
está errado”. Si la rectificación explícita no forma parte de la normalidad comunicativa<br />
institucional, una de tres: o no hay errores o no se detectan o no se corrigen. Según cómo<br />
se manejen y comuniquen, idénticos problemas pueden convertirse en lastres paralizantes o<br />
incentivos motivadores.<br />
Enrique Sueiro | 289
Cuando no conoce la realidad de las personas a las que se dirige, quien comunica actúa<br />
como un profesional que les resu<strong>el</strong>ve mal un problema que no tenían y de una manera que<br />
no comprenden. Por <strong>el</strong> contrario, la autocrítica honesta y razonable con aspiración de<br />
mejoría sólo provoca efectos positivos.<br />
Este caso de Harvard me recordó algo <strong>el</strong>emental frecuentemente olvidado: con varias<br />
verdades parciales se puede construir una mentira. La clave su<strong>el</strong>e estar en <strong>el</strong> matiz, para lo<br />
cual <strong>el</strong> uso correcto d<strong>el</strong> lenguaje resulta determinante. Como rezaba un antiguo lema de la<br />
agencia Efe, “precisión al informar, corrección al redactar, rapidez al transmitir”. A la vista de<br />
los resultados, parece que hoy se prioriza la v<strong>el</strong>ocidad en detrimento de la precisión y <strong>el</strong><br />
contexto.<br />
Fuera de su entorno de realidad, las palabras corren <strong>el</strong> mismo riesgo que los números. Así<br />
como es necesario leer entre líneas, conviene aprender a contar entre números. Sin ese<br />
ejercicio es fácil constatar <strong>el</strong> dicho de que hay “mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.<br />
Tanto im<strong>por</strong>ta la precisión d<strong>el</strong> dato aislado como <strong>el</strong> panorama d<strong>el</strong> cuadro general o big<br />
picture.<br />
Faltaría más, no se precisa ap<strong>el</strong>ar a eslóganes ni declaraciones programáticas para basar la<br />
comunicación en la realidad. Sin embargo, no son excepción las organizaciones que<br />
sacrifican la verdad, paradójicamente, para preservar <strong>el</strong> bien. Por ejemplo, ocultan o<br />
maquillan informaciones a sus empleados con <strong>el</strong> loable fin de no desanimarles con hechos<br />
y datos que: no dan la talla d<strong>el</strong> mensaje oficial, manifiestan incompetencia directiva, exhiben<br />
inmadurez de gestión y miopía de sensibilidad.<br />
Sinceridad + benevolencia = comunicación auténtica<br />
290 | Boston, connecting city: Communication & Management<br />
En este punto, suscribo la apreciación de Leonardo<br />
Cast<strong>el</strong>lani: “No hay peor escándalo que ocultar la<br />
verdad <strong>por</strong> miedo al escándalo”. Esa patología<br />
comunicativa es una manera de practicar con hechos,<br />
negados con palabras, que <strong>el</strong> fin justifica los medios.<br />
Lo malo es que, en <strong>el</strong> mejor de los casos, <strong>el</strong> remedio<br />
de callar o negar sólo funciona a muy corto plazo.<br />
Salvo los mediocres, todos quieren saber la verdad y,<br />
antes o después, lo consiguen. La diferencia: cuando
uno se entera con demasiada frecuencia fuera de su empresa de lo que debería haber<br />
conocido dentro, se dinamita una confianza difícil de reconstruir.<br />
Por <strong>el</strong> contrario, sientan muy bien experiencias como la que me refería un joven profesional<br />
de Massachusetts a las dos semanas de iniciarse en su nuevo trabajo. En una primera reunión<br />
<strong>el</strong> responsable de Calidad le dijo que en su área nunca habían tenido problemas serios. Días<br />
después, ese mismo directivo fue en persona a la oficina d<strong>el</strong> nuevo empleado sólo para<br />
comunicarle que, aunque lo transmitido días atrás era cierto, acababa de ocurrir algo que sí<br />
era un problema. Y se lo contó. Volvemos a lo mismo: algo en sí negativo, comunicado a<br />
tiempo <strong>por</strong> <strong>el</strong> responsable, lejos de desalentar, predispone a la confianza y a arrimar <strong>el</strong><br />
hombro. Si esa misma información le hubiera llegado días –incluso horas– después <strong>por</strong> otro<br />
cauce, habría provocado <strong>el</strong> efecto contrario. ¡Y no digamos si se entera <strong>por</strong> la prensa!<br />
La comunicación médica nos sirve un nuevo ejemplo ilustrativo. “Lo sabíamos, <strong>el</strong>la lo sabía,<br />
sabíamos que <strong>el</strong>la lo sabía, <strong>el</strong>la sabía que nosotros lo sabíamos, y nadie hablaba de <strong>el</strong>lo<br />
cuando estábamos juntos. Mantuvimos la mascarada hasta <strong>el</strong> final”. Así describe <strong>el</strong> cirujano<br />
Sherwin B. Nuland en su libro Cómo morimos la pseudocomunicación con su tía Rose, a<br />
quien ocultó <strong>el</strong> diagnóstico mortal de su enfermedad.<br />
El autor confiesa lo que sucede con frecuencia a quienes nos apasiona la comunicación:<br />
“Hice exactamente lo que había aconsejado a otros que no hicieran (…). Estaba actuando con<br />
<strong>el</strong> erróneo paternalismo de aqu<strong>el</strong> aforismo que me enseñaron los profesores de una<br />
generación anterior, ‘comparte <strong>el</strong> optimismo y resérvate <strong>el</strong> pesimismo’ (…). El clamor de su<br />
deseo de vivir ahogaba las preguntas de su deseo de saber”.<br />
También arroja luz la consideración de John Pow<strong>el</strong>l cuando afirma que, en comunicación, la<br />
benevolencia sin sinceridad es sentimentalismo; y la sinceridad sin benevolencia, cru<strong>el</strong>dad.<br />
Por tanto, la ecuación deseable sería la siguiente: sinceridad + benevolencia = comunicación<br />
auténtica. Sintetizado en una expresión médica, bastaría con transmitir la “verdad<br />
so<strong>por</strong>table”. No sólo hay que comunicar algo cierto. Sobre todo en situaciones d<strong>el</strong>icadas, se<br />
agradece que compartir esa información no genere más dolor d<strong>el</strong> que ya se padece.<br />
Existen señales de alerta para quienes les preocupe la comunicación como ingrediente d<strong>el</strong><br />
clima laboral de su empresa a medio y largo plazo. Cabe distinguir unos síntomas<br />
moderados y otros letales. Entre los primeros, cuando nadie dice interna y oficialmente que<br />
algo va mal o, al menos, que debe mejorarse. Este signo leve se torna grave cuando la<br />
Enrique Sueiro | 291
percepción interna detecta deterioro progresivo y a la vez la proyección pública (marketing<br />
y declaraciones oficiales) transmite autocomplacencia.<br />
Int<strong>el</strong>igencia humilde para rectificar<br />
La “estatua de las tres mentiras” sigue constituyendo para mí un icono de estímulo int<strong>el</strong>ectual<br />
más allá de la anécdota mil veces repetida. Cuanto más conocía la historia de esa escultura,<br />
creciente aplicación suscitaba su simbolismo para la vida de las organizaciones. De los pies<br />
a la cabeza, una primera observación se refiere al zapato izquierdo de la figura: sobresale de<br />
la base en la que se asienta la obra escultórica. Es costumbre entre los visitantes de Harvard<br />
tocar ese pie en busca de suerte. Claro, tanta mano sobre ese pie le saca un brillo difícil de<br />
conseguir con <strong>el</strong> más efectivo abrillantador químico.<br />
Varias lecciones tras este detalle. La primera se refiere a la im<strong>por</strong>tancia de tener los pies sobre<br />
la tierra, de manera que la cabeza prodigiosa se enraíza en la humildad, en <strong>el</strong> sentido<br />
etimológico de la expresión. D<strong>el</strong> latín humus (tierra), la exuberancia visible de la persona<br />
humilde arranca de unas raíces tan ocultas como sólidas. Ésta es la humildad que me chirría<br />
cuando a uno lo presentan como “experto en comunicación”. ¡Qué arriesgado atribuirse alta<br />
capacidad para algo tan sujeto a la contradicción d<strong>el</strong> ser humano! De alguna manera supone<br />
proclamarse conocedor exacto de lo que, <strong>por</strong> definición, es inexacto y cambiante.<br />
Una segunda a<strong>por</strong>tación empuja a la valentía necesaria para salirse de los límites de<br />
seguridad que garantizan <strong>el</strong> confort y estrangulan la creatividad. La figura de Harvard<br />
compagina <strong>el</strong> pie derecho dentro de la base escultórica con <strong>el</strong> izquierdo un paso más allá.<br />
Aplicado a la Comunicación Directiva, supone una amable alerta para combatir rigideces<br />
formales que, en <strong>el</strong> mejor de los casos, anestesian la vida cor<strong>por</strong>ativa. En este punto viene<br />
como zapato al pie <strong>el</strong> consejo de Esther Dyson: “Comete siempre nuevos errores”. Salta a la<br />
vida que la más im<strong>por</strong>tante de estas cuatro palabras es “nuevos”. Lo int<strong>el</strong>igente no es acertar<br />
siempre, sino rectificar cuando nos equivocamos.<br />
Sobre su pierna derecha y bajo la palma de su mano diestra, la efigie de John Harvard<br />
muestra un libro abierto. Supone un buen recordatorio de que algo tan esencial para dirigir<br />
bien como la int<strong>el</strong>igencia –inter legere– reclama la necesidad de penetrar en la propia<br />
interioridad en su doble vertiente: personal y cor<strong>por</strong>ativa.<br />
292 | Boston, connecting city: Communication & Management
Silencio y soledad, aliados d<strong>el</strong> pensamiento<br />
Leer dentro es un tipo de escucha que requiere silencio, <strong>el</strong>emento descuidado en las<br />
prácticas más sofisticadas de comunicación. El silencio comunicativo y la soledad fecunda se<br />
convierten en pruebas de madurez. Así lo afirma José Antonio García-Monge: <strong>el</strong> niño no<br />
puede estar solo, <strong>el</strong> adolescente no quiere estar solo, <strong>el</strong> adulto inmaduro no sabe estar solo.<br />
Pasear solo <strong>por</strong> un campus como <strong>el</strong> de Harvard hace pensar sobre lo raramente reflexionado<br />
o rutinariamente enfocado. Paradójico, pero posible. Hay silencios ilusionantes <strong>por</strong>que<br />
resultan expresivos y fecundos. Se diferencian de los silencios tóxicos que suponen invertir<br />
tiempo sin retorno de crecimiento, ni dentro ni fuera de uno mismo. Además, <strong>el</strong> silencio<br />
interior es, probablemente, <strong>el</strong> único d<strong>el</strong> que podemos responsabilizarnos y <strong>el</strong> que más<br />
efectivamente puede liberarnos. El silencio purifica la escucha, empezando <strong>por</strong> la propia.<br />
La fertilidad d<strong>el</strong> silencio que ilusiona tiene que ver con lo más auténtico de cada ser humano.<br />
En ese sentido, supone un descubrimiento personal y terapéutico. ¡Qué alegría y qué alivio<br />
encontrar a alguien que comprende lo que supone ser yo!, viene a decir John Pow<strong>el</strong>l. Se trata<br />
de una satisfacción inequiparable. Esa conciencia de saberse y sentirse comprendido <strong>por</strong> un<br />
tú inyecta en <strong>el</strong> yo la energía creadora para construir un gran proyecto de nosotros.<br />
Todo proyecto colectivo requiere<br />
confianza que arraiga mejor en silencio:<br />
con hechos, sin palabras. Analizar<br />
situaciones extremas permite aplicaciones<br />
cotidianas. Así lo certifica la experiencia en<br />
<strong>el</strong> ámbito médico con pacientes en fase<br />
terminal. El Dr. Marcos Gómez Sancho en<br />
Cómo dar las malas noticias en medicina<br />
enfatiza: “Es <strong>el</strong> momento de la terapia d<strong>el</strong><br />
silencio para con <strong>el</strong> enfermo y de la disponibilidad para con los parientes. En ese momento,<br />
la inversión de los pap<strong>el</strong>es se vu<strong>el</strong>ve evidente. El hombre vivo, <strong>el</strong> sacerdote, <strong>el</strong> médico, <strong>el</strong><br />
pariente sentado en la orilla de la cama, es quien no sabe nada, y <strong>el</strong> agonizante es <strong>el</strong> que lo<br />
sabe todo”.<br />
La sensibilidad sui géneris que permite descodificar <strong>el</strong> silencio habilita para discernir silencios<br />
expresivos, como cuando “<strong>el</strong> enfermo percibe que <strong>el</strong> médico que se calla no tiene un<br />
diagnóstico tranquilizador que comunicar”, concluye <strong>el</strong> veterano galeno.<br />
Enrique Sueiro | 293
A propósito d<strong>el</strong> silencio y sus variantes la historia reciente enseña abundantes lecciones; entre<br />
otras, la de Nikita Kruschev y su reunión con periodistas en Estados Unidos. Primera<br />
pregunta: “Hoy ha hablado usted de la horrible política de su predecesor, Stalin. Usted fue<br />
uno de sus más estrechos colaboradores y colegas durante esos años. ¿Qué estuvo haciendo<br />
usted durante todo ese tiempo?”. El rostro d<strong>el</strong> dirigente soviético se transformó y su volumen<br />
ascendió a grito: “¿Quién pregunta esto?”. Silencio. Repitió su interp<strong>el</strong>ación. Ante <strong>el</strong> silencio<br />
expectante, confesó: “Esto es lo que hacía yo”. O sea, enmudecer.<br />
La verdad es la mejor defensa para los honestos. Este criterio audaz es pro<strong>por</strong>cionalmente<br />
necesario a la cercanía de los colaboradores. La serie El ala oeste de la Casa Blanca<br />
ejemplifica esta pauta cuando uno de los asesores de primer niv<strong>el</strong> reclama saber algo que<br />
sólo intuye acerca de la salud d<strong>el</strong> jefe d<strong>el</strong> Estado. “¿Qué le cuento?”, pregunta <strong>el</strong> presidente.<br />
“Todo”, responde su jefe de Gabinete. A continuación, llama al que quiere saber y le reconoce<br />
que padece esclerosis múltiple remitente. ¡Nada menos! Sin duda, una malísima noticia; pero<br />
mucho menos grave para la institución que si él y todo su equipo la conocen <strong>por</strong> la prensa…<br />
que se acaba enterando y publicando todo. Hasta tal punto la verdad es la mejor defensa,<br />
que <strong>el</strong> problema presidencial puede gestionarse mucho mejor en ad<strong>el</strong>ante.<br />
Tal conocimiento exige reconciliarse con la realidad mediante un estilo pacífico, que se cultiva<br />
mejor en entornos de silencio que de ruido. “La pequeña verdad tiene palabras claras; la<br />
gran verdad tiene un gran silencio”, según Tagore.<br />
Cinco sentidos y cinco sensibilidades<br />
Una alianza Harvard-Tagore me hizo reflexionar y concluir que no es fácil atenuar <strong>el</strong> sentido<br />
d<strong>el</strong> oído para facilitar <strong>el</strong> silencio generativo. Una posible vía para conseguirlo puede<br />
resumirse en la práctica de armonizar sentidos y sensibilidades: hablar con tacto, escuchar<br />
con vista, decidir con olfato, observar con oído y <strong>el</strong>egir con gusto.<br />
1. Hablar con tacto. En cierta ocasión, tratando de<br />
animar la conversación de una cena con personas<br />
de varios países en Washington, se me ocurrió insistir<br />
a una enfermera japonesa en que nos contara algo.<br />
Desafortunadamente, apostillé que “<strong>el</strong> silencio es tan<br />
aburrido”, a lo que Akiko sentenció con un leve<br />
susurro: “Para ti”. Pues sí, lección aprendida: no todas<br />
294 | Boston, connecting city: Communication & Management
las personas disfrutan hablando o, al menos, no en <strong>el</strong> mismo grado. Con frecuencia, algunos<br />
directivos toman decisiones laborales sobre sus colaboradores persuadidos de que les van a<br />
sorprender gratamente. Como reza <strong>el</strong> consejo para los nuevos jefes, “conócenos antes de mandar”.<br />
2. Escuchar con vista. Sólo cuando se conoce bien a las personas, y no siempre, se percibe<br />
la comunicación de fondo, incluso sin palabras. Es <strong>el</strong> momento de entender una mirada y<br />
calibrar la reacción más pertinente. Hay quien mira mucho y no ve nada, quien de un vistazo<br />
lo capta todo y quien ni mira ni percibe. En general, esta habilidad requiere un mínimo de<br />
pausa vital y empatía proactiva. Tal capacidad es la que permite discernir <strong>el</strong> estado de ánimo<br />
según la entonación de un “buenos días”, la gripe incipiente <strong>por</strong> la expresión facial, la<br />
preocupación a través d<strong>el</strong> saludo y la despedida en una conversación t<strong>el</strong>efónica, etc.<br />
3. Decidir con olfato. Excepto en casos patológicos, casi todos queremos desempeñar bien<br />
nuestro trabajo. Partiendo de esta premisa y de la necesidad de una motivación apropiada,<br />
compensa tomar decisiones con olfato. Cuando no se conoce bien a las personas que se<br />
dirige se yerra también a la hora de motivarlas. Eso explica que decisiones intrínsecamente<br />
correctas (aumento de su<strong>el</strong>do, flexibilidad horaria, ascenso profesional) puedan generar o<br />
aumentar la insatisfacción laboral. Y viceversa: conocer bien a la persona afectada ayuda a<br />
amortizar mejor <strong>el</strong> esfuerzo dedicado a su motivación.<br />
4. Observar con oído. Con algunas excepciones,<br />
trabajar con la puerta abierta permite a un directivo<br />
detectar –<strong>por</strong> vía auditiva– situaciones que, aunque<br />
nimias muchas veces, rev<strong>el</strong>an un trasfondo de gran<br />
interés. No se trata de vigilar, sino de palpar una<br />
realidad de la que es responsable. Es <strong>el</strong> caso de<br />
aquél que, de manera fortuita, escuchó cómo dos<br />
de sus colaboradoras llegaban cantando a su<br />
puesto de trabajo. Detrás de ese detalle, que para<br />
muchos no llega ni a la categoría de nano<br />
anécdota, se escondía un clima laboral de motivación sobresaliente.<br />
5. Elegir con gusto. Comunicación viene de común. Por tanto, no hay un yo sin un tú, él,<br />
<strong>el</strong>la, nosotros y <strong>el</strong>los. Esta obviedad escasea en reacciones como la de un amigo que, con la<br />
mejor intención, regaló a su mujer un r<strong>el</strong>oj de 2.000 euros <strong>por</strong> su cumpleaños. Ella lo rechazó<br />
con vehemencia, de manera que lo que buscaba la unidad consiguió una divergencia. Al<br />
Enrique Sueiro | 295
eflexionar con él y <strong>el</strong>la –<strong>por</strong> separado– sobre lo sucedido, comenzamos <strong>por</strong> algo tan<br />
socorrido como haber optado <strong>por</strong> un ramo de flores. Muy ilustrativas las respuestas: rechazo<br />
masculino instantáneo <strong>por</strong> considerar ese obsequio poco varonil y demasiado sencillo,<br />
además de barato; y aceptación entusiasta femenina <strong>por</strong> la sencilla razón de que... le gustan<br />
las flores.<br />
Conciliar datos, contexto y emociones<br />
Esta autogestión personal necesita más sutileza que matemática. También conciliar datos,<br />
contexto y emociones. Boston permite esa armonía si se <strong>el</strong>ige a las personas idóneas y los<br />
entornos adecuados. De igual forma que quien no entiende una mirada tampoco<br />
comprende una larga explicación, ilusionar con <strong>el</strong> silencio gratifica d<strong>el</strong> mismo modo<br />
paradójico que <strong>el</strong> crecimiento de los árboles: se admiran <strong>por</strong> sus ramas y sus frutos, que se<br />
ven y se tocan; pero su solidez depende de las raíces, que crecen invisibles y en silencio.<br />
Ante este panorama, es posible que a algunos o muchos les asuste este tipo de ilusión<br />
silenciosa. Probablemente, asocian este enfoque para madurar como sinónimo de<br />
aburrimiento y soledad. Es muy comprensible, sobre todo, si viven en entornos ruidosos en<br />
los que <strong>el</strong> aburrimiento es un tóxico procedente de la abundancia mal asimilada.<br />
¿Existe alguna vinculación entre silencio y verdad, entre ruido y sordera, entre saturación<br />
informativa e incomunicación cor<strong>por</strong>ativa? El bien no hace ningún ruido y <strong>el</strong> ruido no hace<br />
ningún bien. Sorprende que la idea proceda d<strong>el</strong> patrono de los periodistas y, quizá más<br />
llamativo, que su vigencia haya perdurado desde <strong>el</strong> siglo XVI.<br />
Una ciudad con tanta vida como Boston también ofrece espacios para sosegar <strong>el</strong><br />
pensamiento y apaciguar <strong>el</strong> espíritu. Uno de <strong>el</strong>los es <strong>el</strong> puerto de<strong>por</strong>tivo, sobre todo en los<br />
vericuetos más alejados d<strong>el</strong> tráfico rodado, cuando <strong>el</strong> crepúsculo atenúa <strong>el</strong> bullicio urbano<br />
con nocturnidad marina. Otros lugares que predisponen a la reflexión son los cementerios,<br />
como <strong>el</strong> enclavado en las inmediaciones de Boston College (línea verde de Metro, la más<br />
ramificada). Mi paseo <strong>por</strong> allí coincidió con una tarde lluviosa y, ante semejante panorama<br />
fronterizo con la muerte, resulta fácil discernir cuan pocas cosas son las verdaderamente<br />
im<strong>por</strong>tantes en la vida.<br />
¿Qué es <strong>el</strong> ruido? Algunos diccionarios lo definen como mezcla confusa de sonidos o<br />
conjunto de sonidos sin armonía. Gustave Thibon escribe en El equilibrio y la armonía que<br />
296 | Boston, connecting city: Communication & Management
“<strong>el</strong> ruido no es sólo lo contrario d<strong>el</strong> silencio, es también lo contrario d<strong>el</strong> ritmo, de la música,<br />
d<strong>el</strong> canto. Es, en <strong>el</strong> orden de los sonidos, <strong>el</strong> equivalente de lo feo en <strong>el</strong> orden de las formas<br />
y de los colores. Hiere <strong>el</strong> oído como la fealdad hiere la vista”.<br />
De alguna manera, <strong>el</strong> ruido nos centrifuga <strong>por</strong>que nos lleva a la periferia de nosotros mismos<br />
y nos sumerge en lo que <strong>el</strong> autor galo describe como “neurosis de aburrimiento”. Añade que<br />
esta patología pone en riesgo “la calidad de nuestros intercambios con <strong>el</strong> prójimo, pues todo<br />
auténtico diálogo se nutre de la comunión entre dos silencios y dos soledades. El hombre<br />
que no sabe callarse es incapaz de una verdadera conversación, y donde no hay seres<br />
solitarios, no quedan más que seres aislados”.<br />
Otro francés, Paul Valéry, glosa <strong>el</strong> fenómeno que denomina “multiplicación de los solos”.<br />
Justamente, <strong>el</strong> drama de la soledad para muchas personas puede quedar anestesiado <strong>por</strong><br />
r<strong>el</strong>aciones superficiales, formas sin fondo, redes de vacuidad y sortijas de penuria.<br />
El silencio puede envenenar cuando equivale a ocultamiento de lo que debería mostrarse.<br />
Con más facilidad <strong>el</strong> ruido intoxica. La tragedia de morir de hambre en algunos países<br />
convive con <strong>el</strong> escándalo de morir atragantados en otros. Alardeamos de un presunto<br />
avance que se parece más a arrollar que a crecer, ahogar que compartir, saturar que<br />
informar.<br />
Incomunicados <strong>por</strong> sobredosis de información<br />
Tanta abundancia mal digerida alimenta lo que cabe denominar espiral d<strong>el</strong> ruido, donde más<br />
información no equivale a mejor comunicación, donde acumular datos no conduce a refinar<br />
emociones, donde <strong>el</strong> bienestar no redunda en <strong>el</strong> bienser.<br />
La mencionada espiral d<strong>el</strong> ruido se inspira en <strong>el</strong> concepto muy conocido de espiral d<strong>el</strong><br />
silencio. Propuesto y desarrollado <strong>por</strong> Elisabeth No<strong>el</strong>le-Neumann, disecciona cómo la<br />
mayoría de las personas teme <strong>el</strong> aislamiento social. Como consecuencia de esta sumisión<br />
colectiva, se opta <strong>por</strong> sumarse a posturas mayoritarias consensuadas, en vez de inyectar<br />
coraje para un valiente autoliderazgo personal.<br />
Enfermar <strong>por</strong> sobredosis de salud tiene mucho en común con la información ruidosa que<br />
intoxica. ¿Por qué? Porque en ambos casos la entraña de algo bueno, como la salud o la<br />
información, huye d<strong>el</strong> centro al extrarradio. Se pasa de la entraña a lo extraño, de lo<br />
Enrique Sueiro | 297
entrañable a lo extrañable. En <strong>el</strong> ámbito de la investigación biomédica su<strong>el</strong>e decirse que no<br />
mata <strong>el</strong> veneno, sino la dosis. Por eso cuando <strong>el</strong> ruido se hace inso<strong>por</strong>table, la intoxicación<br />
es grave, hasta <strong>el</strong> punto de impedir escuchar lo realmente im<strong>por</strong>tante.<br />
Como en tantas otras ciudades, es frecuente<br />
observar <strong>por</strong> las calles de Boston a personas<br />
con auriculares. Quienes caminan así a todo<br />
volumen, aun rodeados de multitudes, se aíslan<br />
y no pueden oír las advertencias, <strong>por</strong> ejemplo,<br />
de un inminente atrop<strong>el</strong>lo. Evidentemente, no<br />
hay nada malo en escuchar música con cascos<br />
<strong>por</strong> la calle a todo volumen. Lo malo es<br />
prolongar esa actividad excesivamente, entre<br />
otras razones, <strong>por</strong>que como sucede con los<br />
hábitos, podemos acabar amputando la capacidad de apreciar la b<strong>el</strong>leza de la armonía<br />
sonora de m<strong>el</strong>odías susurrantes. En este caso, además de autolesionarnos o<br />
minuscapacitarnos, podemos causar un perjuicio a otras personas <strong>por</strong> la contaminación<br />
acústica, ambiental, etc.<br />
Cuando <strong>el</strong> sentido d<strong>el</strong> oído pierde capacidad, no solo limitamos nuestra escucha, sino que<br />
fácilmente podemos confundir lo m<strong>el</strong>odioso con lo ruidoso, <strong>el</strong> canto con <strong>el</strong> espanto, lo<br />
estético con lo patético. Tal proceso decadente guarda similitudes con la corrupción de<br />
conceptos de unánime aceptación. A este respecto, la definición oficial de salud ofrecida <strong>por</strong><br />
la OMS no tiene desperdicio: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no<br />
solamente ausencia de afecciones o enfermedades”. Efectivamente, hay que r<strong>el</strong>eer la frase<br />
anterior para preguntarse si, con esos parámetros, uno conoce a alguna persona sana.<br />
Desde luego, algunos de los centros de investigación más señeros de Boston trabajan con<br />
este paradigma de salud que, en sus formulaciones más extremas, conduce a equivocar la<br />
meta de la medicina, que es luchar contra la enfermedad, no contra la muerte. Cuando este<br />
desenfoque se traslada al campo de las organizaciones, se confunden los medios con los<br />
fines y se anteponen las estructuras a las personas.<br />
La salud im<strong>por</strong>ta, sin duda, pero sobredimensionar algo bueno también lo puede pervertir.<br />
En su libro El arte de ser f<strong>el</strong>iz, Schopenhauer apunta al dolor como uno de los dos grandes<br />
enemigos de la f<strong>el</strong>icidad. El otro es <strong>el</strong> aburrimiento. Para estos males propone sendos<br />
298 | Boston, connecting city: Communication & Management
emedios: “Contra <strong>el</strong> dolor (que mucho más frecuentemente es espiritual que físico) la<br />
alegría, y contra <strong>el</strong> aburrimiento, <strong>el</strong> espíritu”.<br />
A veces, la alegría necesita expresión ruidosa. Esta realidad salta al oído en <strong>el</strong> estadio de los<br />
Red Sox, equipo de béisbol local. Un entorno así en <strong>el</strong> corazón emocional de Boston aglutina<br />
multitudes, comunica en masa, incita a que muchos hablen o griten. En otras coordenadas,<br />
<strong>el</strong> arte de dialogar es muy diferente. La comunicación dialógica requiere una prudente<br />
administración que ayuda a discernir cuándo hablar y cuándo callar. Por tratarse de algo<br />
prudencial, resulta arriesgado ofrecer pautas muy definidas de aplicación universal. Sin<br />
embargo, hay dos criterios sencillos de enunciar con los que difícilmente nos equivocaremos:<br />
1) hablar siempre que callar agrave la situación y 2) callar siempre que hablar empeore la<br />
situación. Callar… ¿hasta cuándo? Hablar… ¿cuánto?<br />
A estas alturas d<strong>el</strong> siglo XXI, más que aumentar cantidades, quizá debemos cualificarlas.<br />
James Billington, bibliotecario d<strong>el</strong> Congreso de EE.UU., considera o<strong>por</strong>tuno distinguir<br />
“información” y “conocimiento”. Explica que los datos en bruto se pueden transformar en<br />
información, que tras gran esfuerzo y valor añadido, puede <strong>el</strong>evarse al niv<strong>el</strong> de<br />
conocimiento, que es la base de la sabiduría. En una entrevista publicada <strong>por</strong> <strong>el</strong> International<br />
Herald Tribune constata que con <strong>el</strong> superávit de información se puede caminar en la<br />
dirección equivocada <strong>por</strong>que “nuestra sociedad es fundamentalmente movimiento sin<br />
memoria, lo cual es, <strong>por</strong> supuesto, una de las definiciones clínicas de locura”.<br />
Ardua tarea la de mantener la cordura cuando <strong>el</strong> tsunami informativo amenaza los mínimos<br />
saludables. Solo con <strong>el</strong> título de su libro, Todd Gitlin advierte de un riesgo creciente. Enfermos<br />
de información: de cómo <strong>el</strong> torrente mediático está saturando nuestras vidas. A lo largo de<br />
sus páginas alerta y propone que “nos detengamos e imaginemos todo <strong>el</strong> fenómeno con<br />
una perspectiva nueva, tomando los medios no como una colección de artilugios<br />
maravillosos o de problemas sociales, sino como una condición central de todo un modo de<br />
vida. Si nos alejamos de las novedades d<strong>el</strong> momento, la semana o la tem<strong>por</strong>ada, y<br />
contemplamos <strong>el</strong> torrente en su integridad, tal vez sepamos lo que queremos hacer con él,<br />
además de cambiar de canal”.<br />
Aunque <strong>el</strong> autor se refiere a los medios de comunicación y otras redes sociales, la terapia es<br />
igualmente aplicable a todos los ruidos ambientales y personales. Es frecuente encontrarse<br />
con profesionales que abandonan zonas de confort, puestos de éxito, empresas glamurosas<br />
y trenes de vida excitantes cuando descubren que, <strong>por</strong> paradójico y triste que resulte, hay<br />
Enrique Sueiro | 299
personas que (se) pierden la vida <strong>por</strong> sobredosis de currículum. Este riesgo se multiplica en<br />
<strong>el</strong> ambiente de élite competitiva de Boston.<br />
Leer y pensar antes de actuar<br />
¿Puede dar tanto de sí la “escultura de las tres mentiras” de Harvard? ¡Cómo me gustaría<br />
escuchar al artista! Dani<strong>el</strong> Chester French es más conocido <strong>por</strong> la escultura de otro grande<br />
de la Dirección y la Comunicación. No en vano fue uno de los más r<strong>el</strong>evantes presidentes de<br />
Estados Unidos: Abraham Lincoln. La majestuosa escultura ubicada en Washington no tiene<br />
libro alguno sobre sus piernas, pero sí un pie, en este caso <strong>el</strong> derecho, que también sobresale<br />
de la base que sostiene la figura. Se confirma que la prudencia directiva también se practica<br />
con un paso al frente.<br />
Es probable que pocas o ninguna de mis aproximaciones argumentativas merodeasen <strong>por</strong> la<br />
mente d<strong>el</strong> escultor cuando talló la pieza de Harvard en 1884. Quizá todo se redujo a<br />
representar con un libro al donante de la primera biblioteca d<strong>el</strong> naciente campus doscientos<br />
años antes. Parece lógico. Abundando en estos orígenes que tanto me intrigaron, un<br />
manuscrito datado en 1643 rev<strong>el</strong>a la decisión d<strong>el</strong> Consejo Directivo de la universidad de<br />
incor<strong>por</strong>ar un s<strong>el</strong>lo a la marca Harvard. El documento detalla la disposición para reproducir<br />
en tres partes <strong>el</strong> lema Veritas sobre sendos libros abiertos: Ve-ri-tas.<br />
Más o menos aliados de la verdad, esta universidad ha formado o reconocido, entre otros,<br />
a 44 Premios Nob<strong>el</strong> y a varios ex presidentes, desde <strong>el</strong> mismo George Washington hasta John<br />
F. Kennedy, pasando <strong>por</strong> Adams, Jefferson, Jackson, Hoover, los dos Roosev<strong>el</strong>t, Eisenhower…<br />
En <strong>el</strong> caso de alguno de <strong>el</strong>los resaltan con singular énfasis los dilemas que debieron resolver<br />
para conjugar la verdad y la política.<br />
Salvando las distancias, en mi primera estancia en Harvard esa escultura me suscitó un<br />
debate int<strong>el</strong>ectual y práctico similar, aunque en ámbitos de cohabitación fecunda de<br />
Dirección y Comunicación. Además, tuve la fortuna de entrevistarme con profesionales de su<br />
comunicación que compartieron conmigo conocimientos y experiencias valiosísimas.<br />
Mucho me a<strong>por</strong>taron Joe Wrinn, jefe de Prensa, y B.D. Colen, director de Comunicación<br />
Científica. Inolvidables los encuentros con <strong>el</strong>los. Charlar con Joe en su despacho enseña<br />
mucho de la serenidad que uno debe tener y transmitir cuando –como sucedió– un<br />
periodista pregunta <strong>por</strong> un crimen cometido en <strong>el</strong> campus. No es algo habitual en ese<br />
300 | Boston, connecting city: Communication & Management
prestigioso campus, pero tampoco novedoso. Aprendí de la transparencia int<strong>el</strong>igente de Joe:<br />
contó lo contable de forma razonable. Más de uno, en su lugar, habría mentido.<br />
A pocos metros de su despacho se encuentra uno de los entornos indoor más agradables y<br />
emblemáticos de esta universidad, <strong>el</strong> Harvard Faculty Club. Allí transcurrió la comida y<br />
posterior sobremesa con Colen. De aqu<strong>el</strong>la conversación recuerdo enfoques y caut<strong>el</strong>as que,<br />
años después, apliqué en mi consultoría de comunicación en <strong>el</strong> Centro de Investigación<br />
Biomédica en Red (CIBER) de Enfermedades Respiratorias, dependiente d<strong>el</strong> entonces<br />
Ministerio de Ciencia e Innovación español. Esa misma experiencia d<strong>el</strong> entorno médico pude<br />
adaptarla a consultorías con empresas multinacionales y proponerla a dirigentes de<br />
instituciones con proyección internacional.<br />
Cohabitación de élite y miseria humana<br />
En Harvard aprendí enjundiosas lecciones para coordinar la comunicación de instituciones y<br />
profesionales de élite. Si como hemos visto, la comunicación interna es la intimidad de las<br />
organizaciones, <strong>el</strong> objetivo se torna desafiante cuando se trata de conjugar la intimidad de<br />
entidades como <strong>el</strong> Massachusetts General Hospital, <strong>el</strong> Dana-Farber Cancer Institute y <strong>el</strong><br />
Brigham and Women’s Hospital, <strong>por</strong> citar sólo tres entidades suficientemente r<strong>el</strong>evantes en<br />
sí mismas y afiliadas a la marca común de Harvard.<br />
No menos enriquecedoras fueron las confidencias de Colen sobre la imagen pública de una<br />
institución que, como todas las humanas, también tiene miserias. Establecer con honestidad<br />
<strong>el</strong> corr<strong>el</strong>ato entre ambas –imagen y miserias– repercute en la fortaleza de largo recorrido,<br />
propia de quien armoniza lo que es con lo que parece.<br />
Inicié este viaje en <strong>el</strong> Freedom Trail de Boston. Continué en la vecina Cambridge, fuera d<strong>el</strong><br />
camino oficial pero dentro de la libertad que inyecta la verdad. El estímulo de Harvard lubrica<br />
<strong>el</strong> coraje personal para viajar más allá d<strong>el</strong> cuadrante de un mapa, aunque sea mundi. Por eso,<br />
una estancia en Boston invita a planear destinos razonables a pocas horas en tren.<br />
Enrique Sueiro | 301
Así pude ampliar mi ruta d<strong>el</strong> saber con seis horas en New Haven, otras tantas en Princeton<br />
y 24 más en Nueva York. Coincidencias históricas: la capital d<strong>el</strong> Estado de Connecticut se<br />
fundó <strong>el</strong> mismo año que murió John Harvard (1638) y alberga, desde 1701, uno de los<br />
campus más prestigiosos: Yale University. Años antes de visitar allí a mis colegas tuve una<br />
particular r<strong>el</strong>ación con esa universidad. Sucedió en un congreso internacional en Chicago,<br />
The Windy City. Durante un receso entre sesiones pregunté si alguien conocía a los<br />
responsables de Comunicación de Yale. Hubo sonrisas indisimuladas a costa de mi<br />
pronunciación typical Spanish. Allí constaté <strong>el</strong> matiz sonoro y la diferencia semántica entre<br />
Yale y Jail. Errores así, que saltan al oído, me han estimulado para perfeccionar mi inglés y<br />
refinar mi dicción.<br />
Aqu<strong>el</strong> error en Chicago fue nuevo y nunca más repetido. Años después me permitió atinar<br />
mejor en New Haven durante mi encuentro con H<strong>el</strong>aine Klasky, directora de Comunicación,<br />
y su ayudante, Kianti Walcott. Grata entrevista e ilustrativas observaciones a propósito de la<br />
comunicación interna. Compartieron conmigo una preocupación cor<strong>por</strong>ativa: la distancia<br />
entre su creciente prestigio internacional (en aqu<strong>el</strong> momento con alumnos de 108 países) y<br />
<strong>el</strong> menguante aprecio de los propios empleados y profesores. Entre otras acciones,<br />
<strong>el</strong>aboraron una encuesta interna en Yale. Ya sólo <strong>el</strong> dato de participación (51%) constata que<br />
la divergencia que se sospechaba existía de verdad. Partiendo de la premisa de que<br />
respondió la mitad de la plantilla, también merecen<br />
atención otros datos: sólo <strong>el</strong> 54% manifestó sentirse<br />
animado y apoyado para hacer su trabajo lo mejor<br />
posible, apenas <strong>el</strong> 44% se autoconsideraba como parte<br />
esencial d<strong>el</strong> éxito de la institución y <strong>el</strong> 84% apostaba<br />
<strong>por</strong> fomentar la cooperación entre los líderes sindicales<br />
y los dirigentes universitarios.<br />
Es cierto, muchas empresas realizan encuestas similares. Una diferencia sustancial: los datos<br />
d<strong>el</strong> caso mencionado, no precisamente favorables para la entidad, se publicaron en su web<br />
y en una amplia información de la revista de empleados.<br />
Otro viaje r<strong>el</strong>ámpago me llevó a Princeton University, en New Jersey, un refrescante oasis de<br />
conocimiento en ebullición. De mis entrevistas con Steven M. Schultz y Chad Boutin<br />
recuerdo, sobre todo, la atinada s<strong>el</strong>ección de libros que entonces incor<strong>por</strong>é a mi biblioteca.<br />
Entre los destacables, A Fi<strong>el</strong>d Guide for Science Writers, obra colectiva coordinada <strong>por</strong><br />
Deborah Blum, Mary Knudson y Robin Marantz Henig. Lo que entonces aprendí para mi tesis<br />
302 | Boston, connecting city: Communication & Management
doctoral en Comunicación médica sigue resultándome utilísimo para <strong>el</strong> ámbito de las<br />
organizaciones <strong>por</strong> lo que a<strong>por</strong>ta de sutileza, combinada de rigor y alianza con la verdad.<br />
De mis 24 horas en la Gran Manzana no puedo olvidar <strong>el</strong> silencio productivo de la redacción<br />
de The New York Times. Por momentos, me podía la tentación de levantar la vista de mi<br />
interlocutor, con quien mantenía una conversación apenas susurrante, para confirmar si se<br />
debía al ambiente de trabajo o la ausencia de periodistas. Era lo primero.<br />
El segundo recuerdo se ubica en la ribera d<strong>el</strong> Hudson, <strong>por</strong> donde Peter Singer y yo paseamos<br />
y conversamos durante casi una hora. No siempre uno tiene la o<strong>por</strong>tunidad de dialogar con<br />
un afamado profesor de Ética de Princeton a quien ha seguido en sus obras y con cuyo<br />
pensamiento de fondo discrepa notablemente. Estimulante discrepancia.<br />
De las veces que he visitado Nueva York, sin duda, aqu<strong>el</strong>la fue la estancia más corta y,<br />
pro<strong>por</strong>cionalmente, más fructífera. Esa misma tarde regresé a Boston. Más de cuatro horas<br />
en tren desde Penn Station NY hasta South Station MA me permitieron ordenar ideas y<br />
saborear con agradecimiento la experiencia.<br />
Volar, pensar, vivir<br />
Mi estancia en Boston termina. Me aproximo al aeropuerto de Logan, ligero de maletas y<br />
cargado de equipaje int<strong>el</strong>ectualmente operativo que, <strong>por</strong> ser intangible, atraviesa fácilmente<br />
los controles fronterizos. Despegar y volar tienen tanto de físico y real como de metafórico<br />
y vital. No es mal colofón después de recorrer <strong>el</strong> Freedom Trail, zigzaguear <strong>por</strong> vericuetos<br />
que estimulan <strong>el</strong> pensamiento y saborear conversaciones que inyectan energía en <strong>el</strong> alma.<br />
Volar me sugiere tres consideraciones finales. Primera: qué útil tomar distancia, altura y<br />
perspectiva para encuadrar en su marco lo que, a ras de su<strong>el</strong>o o en aproximaciones<br />
subterráneas, puede parecernos gigante y grave. Casi todo es más pequeño y menos<br />
im<strong>por</strong>tante, empezando <strong>por</strong> mí mismo. Además, unas veces hay que mirar al ci<strong>el</strong>o y otras<br />
desde <strong>el</strong> ci<strong>el</strong>o. Me niego a volverme cabizbajo empedernido, <strong>por</strong> mucho que mi t<strong>el</strong>éfono<br />
int<strong>el</strong>igente ponga <strong>el</strong> mundo entero en la palma de mi mano.<br />
Segunda apreciación en pleno vu<strong>el</strong>o: desde <strong>el</strong> avión, las nubes están más cerca y se perciben<br />
de otro modo desde arriba. Si eso ocurre con algo tan inofensivo y natural, <strong>por</strong> qué no<br />
aplicar ese juicio en situaciones y con personas. El ser humano y sus organizaciones son más<br />
Enrique Sueiro | 303
complejos y contradictorios de lo que apenas se atisba desde fuera, a corta distancia y con<br />
visibilidad borrosa.<br />
Una tercera idea a vu<strong>el</strong>a tecla: <strong>el</strong> sol siempre está, aunque sólo sobre las nubes podemos<br />
constatarlo sin condiciones. Mutatis mutandis, la existencia de realidades es independiente<br />
de mi capacidad de percibirlas. Por tanto, resulta prudente evitar o atenuar los juicios<br />
definitivos sobre las personas.<br />
Volar, pensar y vivir se entr<strong>el</strong>azan en una armonía muy sugerente que procuro cultivar<br />
escuchando y leyendo a pensadores como Javier Fernández Aguado. Gracias a su inspiración<br />
int<strong>el</strong>ectual, alimento en buena medida los diseños y las aplicaciones de una comunicación<br />
entrañablemente humana y directivamente sostenible. Al cobijo de sus reflexiones nació y<br />
sigue creciendo <strong>el</strong> mod<strong>el</strong>o Communicagement, una coalición fecunda de Comunicación y<br />
Dirección.<br />
Concluyo <strong>el</strong> fascinante viaje de geografía y pensamiento, que inicié inspirado <strong>por</strong> <strong>el</strong> europeo<br />
G.K. Chesterton, con <strong>el</strong> estadounidense T.S. Eliot: Where is the life we have lost in living?<br />
Where is the wisdom we have lost in knowledge? Where is the knowledge we have lost in<br />
information?<br />
304 | Boston, connecting city: Communication & Management | Enrique Sueiro
Marcos Urarte Alonso<br />
Aunque de orígenes vascos, es natural de Barc<strong>el</strong>ona. Esta combinación y su pasión <strong>por</strong> viajar,<br />
le han convertido en una persona extremadamente curiosa y abierta a nuevas ideas y<br />
culturas. Sus padres le inculcaron <strong>el</strong> valor d<strong>el</strong> esfuerzo y que la generosidad es la mejor<br />
inversión en la vida.<br />
“La vida está llena de o<strong>por</strong>tunidades, pero son las que tu creas”<br />
Empezó trabajando a los 15 años, en una profesión casi extinguida hoy en día, como es la<br />
de “botones” y al año, le propusieron trabajar como informático, cuando era todavía una<br />
profesión prácticamente desconocida. Marcos explica que cuando le preguntaban dónde y<br />
en qué trabajaba, tenía que acabar diciendo “en la IBM y con cerebros <strong>el</strong>ectrónicos”.<br />
Compaginó su trabajo con la Ingeniería Industrial, <strong>por</strong>que en aqu<strong>el</strong>la época ni existía la<br />
carrera de Informática, finalizándola en cinco años, sin perder un solo curso. Eso sí, <strong>el</strong><br />
siempre remarca, que durante los dos primeros años de carrera, solo salía con sus amigos <strong>el</strong><br />
domingo <strong>por</strong> la tarde.<br />
Su curiosidad y las ansias de aprender cosas nuevas, le llevaron a realizar un Máster en<br />
Marketing y posteriormente una Diplomatura en Control de Gestión en ESADE, mientras<br />
seguía desarrollando su carrera profesional.<br />
En consonancia con su precocidad, se casó y fue padre muy joven. Su única hija, Silvia, hace<br />
Biografía | Marcos Urarte Alonso | 307
que se reconozca como un padre tremendamente orgulloso. Desde hace algo más de 3<br />
años, y a pesar de “su juventud”, es abu<strong>el</strong>o de Unai, d<strong>el</strong> que está totalmente enamorado.<br />
Algo que siempre le ha apasionado es impartir clases, actividad que inicio con 18 años, y que<br />
todavía mantiene, gracias a la infinita paciencia de su esposa Maite, que además de<br />
inculcarle <strong>el</strong> amor <strong>por</strong> los animales, especialmente <strong>por</strong> sus perros Goiko y Gorka, hace que<br />
se sienta muy afortunado de tenerla cada día a su lado.<br />
Marcos fue derivando su formación a aspectos más estratégicos y de negocio, pero siempre<br />
desde un plano humanista. Fue esta orientación la que le llevó a realizar <strong>el</strong> Programa de<br />
Dirección General en <strong>el</strong> IESE.<br />
En 1998 decide crear su propia consultora, Pharos, desde la que promueve un mod<strong>el</strong>o de<br />
consultoría estratégica vocacionado a servir de guía especializada a las cor<strong>por</strong>aciones para<br />
que mantengan sus ventajas competitivas y se active su compromiso social.<br />
Este compromiso <strong>por</strong> las personas, ha hecho que en más de una ocasión, se le haya definido<br />
como un “Arquitecto Social”.<br />
Ha sabido rodearse y establecer vínculos de amistad con algunos de los más grandes<br />
pensadores d<strong>el</strong> momento, entre los que se puede destacar a Eduard Punset y a Javier<br />
Fernández Aguado.<br />
Su biografía aparece recogida en la enciclopedia Personatges de Catalunya (Mod<strong>el</strong>s,<br />
Barc<strong>el</strong>ona, 1998). Un hecho que no es casual y que obedece a su activa colaboración en las<br />
principales Escu<strong>el</strong>as de Negocio y Universidades d<strong>el</strong> país y de Latinoamérica. Marcos es,<br />
además, uno de los conferenciantes más solicitados en los más prestigiosos eventos y<br />
congresos empresariales, lo que ha permitido formar parte de dos de las principales<br />
plataformas en este ámbito, como son Top Ten Speakers y Lid Conferenciantes.<br />
Hace unos años, y <strong>por</strong> casualidades caprichosas d<strong>el</strong> destino, su hija y él pasaron, en <strong>el</strong> mismo<br />
año, <strong>por</strong> unos momentos críticos de salud, que se solucionaron, pero que le han permitido<br />
valorar mucho más a las personas y considerarse un ser tremendamente afortunado.<br />
308 | Biografía
“Cada día sale <strong>el</strong> sol, aunque tú no lo veas”<br />
Pertenece a los principales Think Tank nacionales y al Grupo de Reflexión Estratégica d<strong>el</strong><br />
Estado Mayor de la Defensa, además de participar como consejero independiente en<br />
distintos Consejos de Administración de España y Latinoamérica, siendo colaborador<br />
también d<strong>el</strong> Banco Mundial.<br />
De sus prestaciones y a<strong>por</strong>taciones dan fe no sólo los artículos que ha publicado en las más<br />
prestigiosas revistas, sino también su participación como coautor de im<strong>por</strong>tantes libros:<br />
“Forjadores de Líderes”, “En clave de talento”, “Patologías de las Organizaciones” y “Liderazgo<br />
Humanista y de servicio”.<br />
Todo este trabajo, le ha situado como unos de los diez principales expertos en Management<br />
d<strong>el</strong> país al formar parte d<strong>el</strong> s<strong>el</strong>ecto Top Ten Management Spain, y ser un referente en temas<br />
como Liderazgo, Prospectiva Estratégica y Estrategia de las Organizaciones (públicas y<br />
privadas), Mod<strong>el</strong>os Organizativos y Gestión Estratégica de Personas.<br />
Dentro de sus aficiones, además d<strong>el</strong> tenis, se encuentran la lectura y <strong>el</strong> cine. Su<strong>el</strong>e<br />
recomendar como libros de cabecera “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frankl, “Los<br />
pilares de la tierra” de Ken Follet y algunas biografías históricas, especialmente las de Aníbal<br />
Barca. En <strong>el</strong> terreno d<strong>el</strong> cine se queda con “Gladiator” de Ridley Scott y la trilogía “El Padrino”<br />
de Francis Ford Coppola.<br />
Marcos Urarte Alonso | 309
Marcos Urarte<br />
Viaje a nuestros orígenes. El compromiso<br />
con nuestros parientes más cercanos<br />
Hace tiempo que me sentí atraído profundamente <strong>por</strong> los grandes primates: chimpancés y<br />
bonobos, orangutanes y gorilas. Su mirada siempre me ha impresionado y sus<br />
com<strong>por</strong>tamientos nos obligan a replantearnos la definición de “humano”.<br />
Somos totalmente responsables de lo que les ocurra y no podemos causarles más daño. Los<br />
hemos maltratado, esclavizado, asesinado y estamos destruyendo sus hábitats. Su<br />
desaparición seria <strong>el</strong> indicio de que estamos asistiendo a nuestra propia desaparición.<br />
Mi viaje quiere rendir tributo a tres extraordinarias mujeres que han dedicado su vida a estos<br />
seres extraordinarios, incluso una de <strong>el</strong>las pagando con su propia vida: Dian Fossey,<br />
Gracias al trabajo de Dian Fossey con los gorilas, de Birute Galdikas con los orangutanes y<br />
de Jane Goodall con los chimpancés, ha sido posible mi viaje y gracias a <strong>el</strong>las <strong>el</strong> mundo es<br />
algo mejor. Tampoco nos podemos olvidar d<strong>el</strong> paleoantropólogo Louis Leakey, d<strong>el</strong> que<br />
fueron discípulas. Asimismo, me gustaría mencionar la labor que está realizando en la<br />
preservación de primates, muy especialmente chimpancés, la Fundación Mona, ubicada en<br />
Riud<strong>el</strong>lots de la S<strong>el</strong>va (Girona).<br />
Bwindi Impenetrable National Park<br />
Estábamos en noviembre d<strong>el</strong> 2006 y después de visitar los parques de Kenia, uno de nuestros<br />
sueños estaba a punto de realizarse: visitar a los gorilas de montaña. Nos embarcamos en<br />
Nairobi en un vu<strong>el</strong>o de Kenya Airways que nos llevo a Entebbe. Desde Entebbe en una<br />
pequeñísima avioneta volamos hasta la pista más cercana al Bwindi Impenetrable National<br />
Park. Durante <strong>el</strong> vu<strong>el</strong>o ya pudimos apreciar la inmensa riqueza ecológica de estos increíbles<br />
y maravillosos parajes.<br />
310 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos | Marcos Urarte
En ese momento, iniciábamos <strong>el</strong> primero de los viajes que nos habíamos marcado como un<br />
objetivo a realizar en nuestra vida: visitar a las tres principales especies de grandes primates,<br />
con perdón <strong>por</strong> los bonobos: gorilas, orangutanes y chimpancés.<br />
Los gorilas (género Gorilla) son primates herbívoros que habitan los bosques de África<br />
central. Es <strong>el</strong> más grande de los primates vivos. Su ADN es en un 97%–98% igual al humano,<br />
siendo <strong>el</strong> más cercano a éste después de las dos especies de chimpancés y muy semejantes<br />
a los orangutanes.<br />
Los gorilas se desplazan generalmente a cuatro patas y pasan la mayor parte d<strong>el</strong> tiempo en<br />
<strong>el</strong> su<strong>el</strong>o. Sus extremidades anteriores son más alargadas que las posteriores y se asemejan a<br />
brazos, aunque son utilizadas también como punto de apoyo al caminar. Los machos miden<br />
entre 1,65 y 1,75 m de altura, y pesan entre 140 y 200 kg. Las hembras pesan<br />
aproximadamente la mitad que los machos.<br />
La gestación dura 8 meses y medio y normalmente pasan 3 ó 4 años entre nacimientos. Las<br />
crías viven con sus madres 3 ó 4 años. Las hembras maduran cuando tienen entre 10 y 12<br />
años y los machos entre los 11 y los 13. La esperanza de vida es de 30 a 50 años.<br />
Los gorilas son mayoritariamente vegetarianos, y comen principalmente frutas, hojas, brotes,<br />
etc., si bien pueden llegar a consumir algunos insectos, lo que representa sólo d<strong>el</strong> uno al dos<br />
<strong>por</strong> ciento de su dieta. Además, todos los gorilas comparten <strong>el</strong> mismo tipo de sangre (B) y,<br />
como los humanos, cada gorila tiene hu<strong>el</strong>las digitales únicas que lo identifican.<br />
El gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) es una de las dos subespecies de gorila<br />
oriental. Sólo quedan dos poblaciones en libertad, una se encuentra en las montañas<br />
Virunga, en África Central y la otra población se halla en la s<strong>el</strong>va de Bwindi, en Uganda. Es<br />
uno de los gorilas más conocidos gracias a las investigaciones de Dian Fossey y la p<strong>el</strong>ícula<br />
“Gorilas en la niebla”.<br />
Su población no es abundante, quedan menos de 700 individuos en estado salvaje,<br />
observándose un total de 380 gorilas en 30 grupos sociales en las montañas Virunga y un<br />
total de 320 en Bwindi. Sin embargo, esas cifras siguen evidenciando que <strong>el</strong> gorila de<br />
montaña sigue entre las especies en p<strong>el</strong>igro según la Lista Roja de la UICN de especies en<br />
p<strong>el</strong>igro. Este gorila está avocado a la extinción en estado salvaje debido a su pérdida de<br />
hábitat, a la caza ilegal, los contagios de enfermedades humanas y la guerra.<br />
312 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
Un “espalda plateada” es un gorila macho adulto, normalmente mayor de 12 años, y llamado<br />
así <strong>por</strong> la distintiva mancha de p<strong>el</strong>o plateado que tiene en la espalda. Un “espalda plateada”<br />
tiene unos grandes caninos que le aparecen con la madurez. Los gorilas son polígamos. Los<br />
“espalda plateada” son fuertes y dominantes, líderes de grupos de 5 a 30 individuos, y<br />
ejercen su liderazgo: toman todas las decisiones, median en conflictos, deciden los<br />
movimientos d<strong>el</strong> grupo, llevan a los demás a sitios donde alimentarse y toman la<br />
responsabilidad de la seguridad y bienestar d<strong>el</strong> grupo.<br />
El macho joven comienza lentamente a abandonar su grupo cuando cumple los 11 años.<br />
Entonces, viajará solo o en compañía de otros machos, durante un tiempo que va de los 2<br />
a los 5 años, antes de ser capaces de atraer hembras y formar un nuevo grupo para empezar<br />
a criar. Mientras que las crías de gorila permanecen con su madre durante 3 ó 4 años, los<br />
“espalda plateada” cuidan de los huérfanos, aunque nunca hasta <strong>el</strong> extremo de cargarlos.<br />
Si es desafiado <strong>por</strong> un macho más joven o un forastero, un “espalda plateada” gritará, se<br />
golpeará <strong>el</strong> pecho, romperá ramas, enseñará los dientes y entonces cargará de frente.<br />
¿Quién no ha visto la p<strong>el</strong>ícula “Gorilas en la niebla”? Gracias a esta p<strong>el</strong>ícula, nos hemos<br />
concienciado d<strong>el</strong> p<strong>el</strong>igro de extinción de estos maravillosos, extraordinarios y cercanos<br />
parientes nuestros. Y todo esto gracias a la impagable, bueno <strong>el</strong>la lo pago con su vida, labor<br />
realizada <strong>por</strong> Dian Fossey.<br />
Dian Fossey nació en San Francisco (Estados Unidos) y murió asesinada en Ruanda <strong>el</strong> 26 de<br />
diciembre de 1985, a los 53 años de edad. Dian siempre fue una mujer muy tímida y de<br />
carácter fuerte, rasgos que tal vez fueron determinantes para que <strong>el</strong>la se dedicara tan<br />
absolutamente a estos grandiosos animales y se convirtiera en una feroz conservacionista e<br />
incondicional defensora de gorilas.<br />
Motivada <strong>por</strong> <strong>el</strong> trabajo de George Schaller,<br />
destacado zoólogo estadounidense que se dedicó al<br />
estudio de los gorilas, Fossey viajó a África en 1963.<br />
Allí observó y estudió a los gorilas de las montañas en<br />
su hábitat natural y conoció al paleontólogo Louis<br />
Leakeay, de quien aprendió la im<strong>por</strong>tancia d<strong>el</strong><br />
estudio de los grandes simios para comprender la<br />
evolución humana.<br />
Marcos Urarte Alonso | 313
En 1966 logró <strong>el</strong> apoyo de la National Geographic Society y la Fundación Wilkie para trabajar<br />
en Zaire, pero pronto la complicada situación política d<strong>el</strong> país la forzaría a trasladarse a<br />
Ruanda para continuar sus investigaciones. Su paciencia y su meticulosa observación de los<br />
gorilas le permitieron comprender e imitar su com<strong>por</strong>tamiento, ganándose paulatinamente<br />
la aceptación de varios grupos. Aprendió a reconocer las características únicas de cada<br />
individuo, llegando a tener con <strong>el</strong>los una r<strong>el</strong>ación de confianza y afecto. Karisoke, su lugar<br />
de estudio, se convirtió en centro internacional de investigación sobre los gorilas, donde <strong>el</strong>la<br />
fundó <strong>el</strong> Centro de Investigación de Karisoke en 1967. En 1974 recibió <strong>el</strong> grado de doctora<br />
en Zoología <strong>por</strong> la Universidad de Cambridge.<br />
En 1983 publica “Gorilas en la niebla”, libro que expone sus observaciones y su r<strong>el</strong>ación con<br />
los gorilas en todos sus años de estudios de campo.<br />
En sus 22 años de estudio con los gorilas, Fossey enfrentó y<br />
combatió la actividad de los cazadores furtivos que estaban<br />
llevando la especie de los gorilas de la montaña a la<br />
extinción. Esta lucha le creó muchos enemigos, y se<br />
sospecha que fue <strong>el</strong> motivo de su asesinato en 1985. Su<br />
muerte, a machetazos, fue atribuida al jefe de los cazadores<br />
furtivos de gorilas contra los que luchó. En un principio se<br />
señaló a los furtivos, pero posteriormente fue acusado Wyne<br />
McGuire, un joven doctorando que se encontraba bajo la<br />
asesoría de Fossey y al que se le acusó de ‘c<strong>el</strong>os<br />
profesionales’. McGuire huyó a Estados Unidos poco antes<br />
de que un Tribunal ruandés le acusase d<strong>el</strong> crimen y le<br />
condenase a morir fusilado en cuanto pisara territorio de Ruanda. Hoy en día, sin embargo,<br />
la teoría más extendida es la d<strong>el</strong> asesinato a manos de los furtivos con <strong>el</strong> apoyo de las<br />
autoridades ruandesas.<br />
Su trabajo contribuyó en gran parte a la recuperación de la población de gorilas y a la<br />
desmitificación de su com<strong>por</strong>tamiento violento. Sus estudios cambiaron mucho las nociones<br />
que se tenía acerca de los gorilas, sobre los cuales existía <strong>el</strong> prejuicio de que eran violentos<br />
y carnívoros. Este mito se mantenía en <strong>el</strong> conocimiento popular alimentado <strong>por</strong> p<strong>el</strong>ículas<br />
como King Kong.<br />
Uno de sus gorilas preferidos se llamaba Digit, y fue con éste con <strong>el</strong> que logró mayor<br />
314 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
comunicación, incluso al niv<strong>el</strong> de que él le permitía jugar con las crías y le daba su propia<br />
mano. Digit murió en una emboscada de cazadores furtivos, defendiendo a su grupo<br />
familiar. Este hecho desencadenó una furia incontenible en Fossey, quien después de la<br />
terrible pérdida se abocó a la persecución de estos cazadores a quienes odiaba con toda su<br />
alma. Les ponía trampas y llegó a verdaderos extremos para salvar a sus amados gorilas.<br />
Fossey fue encontrada asesinada en <strong>el</strong> dormitorio de su cabaña en las montañas de Virunga,<br />
Ruanda, <strong>el</strong> 26 de diciembre de 1985.<br />
Fossey fue enterrada en Karisoke, en un sitio que <strong>el</strong>la misma había construido para sus<br />
amigos gorilas muertos. Fue enterrada en <strong>el</strong> cementerio de gorilas cerca de Digit y cerca de<br />
muchos gorilas asesinados <strong>por</strong> los cazadores furtivos. Los servicios conmemorativos se<br />
llevaron a cabo también en Nueva York, Washington y California.<br />
El testamento de Fossey establecía que todo su dinero (incluidas las ganancias de la p<strong>el</strong>ícula<br />
de Gorilas en la Niebla) debería ser destinado a la Fundación Digit para financiar las patrullas<br />
contra la caza furtiva.<br />
Después de un recorrido en una pequeña furgoneta, llegamos al Bwindi Impenetrable<br />
National Park y la emoción nos embarga. El asombroso Parque, se creó inicialmente en 1942,<br />
siendo declarado Parque Nacional en 1992 y reconocido como Patrimonio de la Humanidad<br />
en 1994.<br />
Lo que le hace impenetrable, es <strong>el</strong> hecho de que abarca una superficie de unos 327 km2 de<br />
vegetación salvaje, con gran biodiversidad de flora y fauna a causa de su altura y de sus<br />
condiciones climatológicas, rodeado de colinas escarpadas con una frondosa vegetación,<br />
repleto de valles y con un terreno tremendamente resbaladizo. Unas 350 especies de aves<br />
tienen su hábitat allí. El clima su<strong>el</strong>e ser muy frio <strong>por</strong> las mañanas y <strong>por</strong> las noches. Cuenta<br />
con dos estaciones de lluvias, escasas en los meses de marzo a mayo y las fuertes lluvias en<br />
los meses de septiembre a noviembre.<br />
Los gorilas están bajo la supervisión de primatólogos de la Universidad de Makerere que<br />
controlan su salud y las posibles incidencias de las visitas sobre su com<strong>por</strong>tamiento y de vez<br />
en cuando cierran las visitas a algún grupo o las restringen para evitar este tipo de<br />
“contaminación”.<br />
Estuvimos alojados en <strong>el</strong> Gorilla Safari Lodge durante 3 noches. El alojamiento es encantador,<br />
Marcos Urarte Alonso | 315
ubicado en la ladera de una colina con unas vistas preciosas. Las habitaciones son sencillas,<br />
cómodas y limpias, y <strong>el</strong> lodge utiliza energía solar y otras prácticas ambientales. La comida<br />
era muy buena. Lo que hizo que nuestra estancia fuera de lo más memorable fue <strong>el</strong><br />
personal, extraordinariamente amables y acogedores. Teníamos una terracita con vistas a la<br />
s<strong>el</strong>va, increíble. Por la noche bajan muchísimo las temperaturas y nos trajeron dos bolsas de<br />
agua caliente para meter dentro de la cama. La <strong>el</strong>ectricidad la cortan a las 6 pm y tienes una<br />
linterna dentro d<strong>el</strong> lodge. Guardaremos siempre un gratísimo recuerdo.<br />
Después de ubicarnos y de comer, pudimos disfrutar de la terraza y de esas tormentas<br />
tropicales que parece que nunca acabaran, pero que inundan la s<strong>el</strong>va de una vida especial.<br />
Después de 30 minutos de intensa lluvia, <strong>el</strong> sol y la luz se apropiaron d<strong>el</strong> escenario. Nos<br />
acercamos paseando al pueblo, donde pudimos apreciar la forma de vivir de estas personas<br />
y como <strong>el</strong> gobierno de Uganda los está concienciando en <strong>el</strong> respeto de los gorilas y que<br />
estos se pueden convertir en su principal fuente de ingresos, a través de un turismo<br />
respetuoso y sostenible. Que los permisos para visitar a los gorilas sean caros, me parece la<br />
mejor inversión. A los habitantes de esta región, hay que darles soluciones.<br />
Llego <strong>el</strong> tan esperado día. Abandonamos nuestro alojamiento en <strong>el</strong> lodge y nos dirigimos a<br />
la oficina d<strong>el</strong> registro de visitantes donde dejamos los pasa<strong>por</strong>tes para que tomasen nota de<br />
nuestra entrada y que nos serían devu<strong>el</strong>tos a la salida.<br />
A continuación nos encaminamos hacia unas construcciones circulares y abiertas, donde nos<br />
proyectan un video sobre las familias de gorilas que viven en Bwindi y que están habituadas<br />
a recibir visitas y donde nos dan los consabidos consejos para nuestro acercamiento:<br />
mantener una distancia de seguridad de 7 a 9 metros, llevar sólo la cámara, no hacer fotos<br />
con flash, no mirarles fijamente, si <strong>el</strong> lomo plateado se enfada, apartar la mirada y agacharse<br />
en señal de sumisión…..y sobre todo, no padecer ninguna enfermedad contagiosa, fiebre o<br />
diarrea <strong>por</strong> <strong>el</strong> p<strong>el</strong>igro de transmisión a un animal en vías de extinción.<br />
Nos informan, que cada grupo tiene un máximo de 10 personas y una vez llegados a donde<br />
estén los gorilas, únicamente podremos estar una hora. En <strong>el</strong> césped de la pequeña<br />
explanada nos agrupan según la familia que visitaremos y es cuando nos enteramos d<strong>el</strong><br />
nombre de la nuestra, Rushegura, compuesta <strong>por</strong> 18 miembros, con un “espalda plateada”<br />
que es <strong>el</strong> más grande de Bwindi y cinco pequeños que han nacido en primavera. Nos<br />
miramos sonriendo, ¡bien!<br />
316 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
Así pues empieza nuestra tan deseada aventura. Los diferentes grupos salimos de la<br />
explanada <strong>por</strong> diversos senderos. Este primer día, a nosotros nos toca coger un jeep, que<br />
después de 15 minutos nos deja en un lugar indeterminado d<strong>el</strong> parque y aquí empezamos<br />
a andar <strong>por</strong> una explanada <strong>por</strong> una pendiente que se adentra en <strong>el</strong> bosque impenetrable.<br />
Vamos escoltados <strong>por</strong> varios guardas armados, guías y unos “<strong>por</strong>teadores” que nos llevan la<br />
mochila. Lo de estos últimos, nos han indicado en <strong>el</strong> centro de información, que es una<br />
forma de ganarse la vida y de que la población vea, que preservar <strong>el</strong> ecosistema y los gorilas,<br />
no va en contra de su economía.<br />
Enseguida cruzamos un riachu<strong>el</strong>o <strong>por</strong> encima de unas piedras y más ad<strong>el</strong>ante lo volvemos<br />
a cruzar <strong>por</strong> encima de un puente hecho de troncos. El paisaje es de una b<strong>el</strong>leza<br />
embriagadora, a pesar de ir mirando <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o, no dejamos de contemplar los árboles que<br />
nos rodean, la maraña de arbustos, h<strong>el</strong>echos y lianas que penden a nuestro alrededor. Los<br />
troncos están recubiertos de un musgo tan antiguo como <strong>el</strong> bosque y las ramas bajas nos<br />
golpean las piernas al pasar. Hay que vigilar que <strong>el</strong> de d<strong>el</strong>ante no su<strong>el</strong>te una rama encima<br />
nuestro, pero eso no ocurre, siempre tenemos cuidado. Uno de los guías va d<strong>el</strong>ante de<br />
todos, con su walkie en contacto con los rastreadores y empuñando una pequeña hoz con<br />
la que despeja <strong>el</strong> camino. A veces sale una vocecita d<strong>el</strong> walkie y él se detiene a escuchar.<br />
Cambia entonces de rumbo y empieza una cuesta que es dificultosa <strong>por</strong>que está todo<br />
embarrado.<br />
Nosotros con botas de trekking resbalamos, <strong>el</strong>los llevan botas de agua y van tan f<strong>el</strong>ices.<br />
Cuando los palos que llevamos son insuficientes y <strong>el</strong> resbalón es inevitable siempre aparece<br />
una mano dispuesta a ayudar y a levantarte. Así ocurre unos metros más ad<strong>el</strong>ante. La ruta<br />
ha cambiado, hemos subido para volver a bajar <strong>por</strong> <strong>el</strong> otro lado.<br />
Marcos Urarte Alonso | 317
Todavía nos queda un rato de caminata, esquivando lodazales, cruzando riachu<strong>el</strong>os,<br />
apartando ramas, pisando troncos caídos y de repente <strong>el</strong> guía se gira y nos dice en voz baja<br />
que dejemos las mochilas. ¡¡ Eso ocurre cuando han divisado un gorila!! Levanta <strong>el</strong> brazo y<br />
nos señala una figura negra encima de un árbol, nuestro primer gorila. ¡Por fin! Pero es que<br />
entonces dos figuras más nos pasan <strong>por</strong> nuestra derecha avanzando hasta llegar a un<br />
pequeño claro y allí están la mayoría de los Rushegura.<br />
El grupo más grande está tumbado en <strong>el</strong> su<strong>el</strong>o y es difícil distinguir cuántos hay, sus brazos<br />
y piernas se entrecruzan, se levanta una cabecita que nos mira curioso y se vu<strong>el</strong>ve a tumbar.<br />
Es uno de los pequeños que se ha tumbado sobre <strong>el</strong> pecho de su madre.<br />
D<strong>el</strong>ante tenemos otro espectáculo, uno de los “niños” se ha subido a un árbol y pende de<br />
una liana, con un pie se da impulso en <strong>el</strong> tronco y empieza a girar para enroscarse y cuando<br />
le parece que ya tiene suficiente, se para y se desenrosca y a cada vu<strong>el</strong>ta que da nos mira<br />
con satisfacción ¡Mira qué sé hacer! - parece que diga. Una hembra sube <strong>por</strong> <strong>el</strong> árbol, se<br />
coge de la rama y <strong>el</strong> niño queda colgando de su brazo y con un pequeño impulso se agarra<br />
al p<strong>el</strong>aje de su madre y empieza a mamar. ¡Uf! Verlo para creerlo.<br />
En otro árbol una hembra se está comiendo<br />
unos tallos que p<strong>el</strong>a con destreza y cuando los<br />
muerde oímos <strong>el</strong> crujido en su boca y en una de<br />
éstas se me queda mirando. Ya sé que no se les<br />
puede mirar fijo, pero es que aqu<strong>el</strong>la mirada no<br />
era desafiante, ni de p<strong>el</strong>igro. Era una mirada<br />
cálida, hospitalaria, no sé cómo explicarlo, se<br />
entiende perfectamente, <strong>por</strong> t<strong>el</strong>epatía éramos<br />
capaces cada uno de entender al otro. Yo era un<br />
invitado en su casa, <strong>el</strong>la me dejaba estar, así de sencillo, así de simple. Duró apenas 3<br />
segundos pero lo tendré siempre grabado.<br />
En <strong>el</strong> grupo de los tumbados distinguimos, <strong>por</strong> fin, a su líder, Mwirima, un lomo plateado<br />
que dicen que es <strong>el</strong> más grande de Bwindi. Ciertamente tiene un volumen que impresiona,<br />
estaba dejándose querer <strong>por</strong> <strong>el</strong> resto pero él a su vez devolvía <strong>el</strong> cariño, sobre todo a un<br />
pequeño que andaba <strong>por</strong> encima de él. Le cogía la cabecita y lo acariciaba. De repente algo<br />
debió molestarle <strong>por</strong>que se incor<strong>por</strong>ó y nos miró a todos desafiante, ésta vez sí que lo era.<br />
318 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
De repente, un macho joven que está medio tumbado se ha golpeado en <strong>el</strong> pecho y este<br />
sonido sordo nos ha dado un susto de muerte, pero Mwirima, su jefe, ni se ha inmutado y<br />
casi seguro que ha pensado: ¡Que se vaya entrenando!<br />
La hora iba pasando y <strong>el</strong>los haciendo su vida, algún crío correteando, otros acicalándose<br />
mutuamente y, sin darnos cuenta, Mwirima se levanta sin mirar atrás y se va <strong>por</strong> un sendero,<br />
automáticamente <strong>el</strong> resto le siguen y los que están en los árboles empiezan a bajar y a irse.<br />
Miro desesperado al guía y le señalo <strong>el</strong> r<strong>el</strong>oj, ¡nos quedan 8 minutos...!!! El pone cara de pena<br />
pero con la cabeza dice que no. No podemos seguirles, Mwirima ha dado <strong>por</strong> finalizada la<br />
visita y sería contraproducente hacerlo.<br />
Con un sentimiento ambivalente de f<strong>el</strong>icidad y tristeza volvemos sobre nuestros pasos para<br />
recoger las mochilas e iniciar <strong>el</strong> camino de regreso. Esta vez se nos hace más corto,<br />
caminamos con otra alegría, no dejamos de mirar atrás <strong>por</strong> si acaso, pero Mwirima y su<br />
familia han sido engullidos <strong>por</strong> <strong>el</strong> bosque.<br />
Viéndolos actuar se hace difícil pensar que son animales, se mueven como nosotros,<br />
protegen a sus hijos como nosotros, juegan como nosotros y siendo así cuando los vemos<br />
cuesta imaginar que alguien les pueda hacer daño, pero ya dicen que <strong>el</strong> depredador más<br />
p<strong>el</strong>igroso es <strong>el</strong> hombre y, si somos capaces de perpetrar aberraciones contra nuestros<br />
propios hermanos, cuanto más las podremos hacer contra nuestros primos.<br />
Regresamos al centro de información y nos entregaron un diploma: Gorilla Tracking<br />
Certificate. Diploma que recibimos con una ilusión tremenda.<br />
Volvimos a nuestro lodge, donde pudimos disfrutar de una comida, que nos pareció<br />
muchísimo mejor que <strong>el</strong> día anterior, y en la que nuestro único motivo de conversación era<br />
<strong>el</strong> mismo: la experiencia que acabábamos de vivir.<br />
Nos retiramos a descansar a nuestra tienda y sentados en <strong>el</strong> <strong>por</strong>che pudimos disfrutar de<br />
una intensa tormenta, que se retiro tan rápido como había llegado. El olor a tierra mojada,<br />
<strong>el</strong> verde resplandeciente de los árboles y de toda la variedad de plantas y <strong>el</strong> regreso de los<br />
sonidos de las aves, convirtió aqu<strong>el</strong> momento en algo mágico.<br />
Volvimos a visitar <strong>el</strong> poblado, comprando algo de artesanía local y especialmente un gorila<br />
de madera, que ocupa uno de los lugares más especiales en mi despacho. Después de cenar<br />
Marcos Urarte Alonso | 319
y de la amena tertulia con unas buenas cervezas, nos retiramos a dormir, con un único<br />
pensamiento: ¿Qué estarán haciendo ahora los gorilas?<br />
Al día siguiente, y después de repetir <strong>el</strong> protocolo, nos toco ir a visitar a la familia Habinyanja<br />
que cuenta con 26 gorilas, incluidos dos “espaldas plateadas” y varias crías. Esta vez, nos toco<br />
salir directamente caminando desde la explanada. Durante <strong>el</strong> camino, fuimos observando<br />
diferentes casas de los habitantes de esta región, como trabajaban <strong>el</strong> campo, y siempre con<br />
la sonrisa en los labios, la mirada transparente y en perfecta armonía con su hábitat. ¡Cuánto<br />
deberíamos aprender de <strong>el</strong>los!<br />
Aproximadamente y después de ascender <strong>por</strong> unas escarpadísimas y muy resbaladizas<br />
colinas, llegamos a esta familia. Pudimos observarlos subidos a los árboles, sentados<br />
comiendo, en grupo quitándose los parásitos y a las crías jugando como haría cualquier niño.<br />
Formaban un equipo y como líderes indiscutibles, allá estaban los dos “espaldas plateadas”<br />
con su impresionante figura.<br />
Como no podía ser de otra forma, la hora paso en un suspiro pero fue de una intensidad<br />
indescriptible. Unas horas más tarde, cogíamos la avioneta que nos debería trasladar a<br />
Entebbe, pero todavía nos faltaba una “pequeña aventura”.<br />
Al poco de despegar, pudimos apreciar que la avioneta perdía gasolina de una forma<br />
preocupante y que nuestra piloto no se había percatado. Le avisamos e inmediatamente dio<br />
la vu<strong>el</strong>ta a la pista de la que habíamos despegado. Durante ese tiempo, los corazones<br />
empezaron a latir con un ritmo muy superior al normal, ya que todo lo que nos rodeaban<br />
eran montañas. Finalmente, pudimos volver a aterrizar en la pista y tuvimos que esperar que<br />
llegara otra nueva avioneta.<br />
Ya en Entebbe, cogimos un vu<strong>el</strong>o de la KLM y vía Ámsterdam llegamos a Barc<strong>el</strong>ona.<br />
Tanjung Puting National Park<br />
Era <strong>el</strong> cuatro de enero d<strong>el</strong> 2009 y después de unos maravillosos y r<strong>el</strong>ajantes días en Bali y<br />
Java, nuestro nuevo destino era Kalimantan (Borneo), con <strong>el</strong> objetivo de poder observar a los<br />
orangutanes en su estado natural.<br />
La palabra orangután se compone de dos palabras malayas “orang” (hombre) y “hutan”<br />
320 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
(s<strong>el</strong>va), y <strong>por</strong> lo tanto significa “hombre de la s<strong>el</strong>va”. Esta palabra solo se utiliza en occidente,<br />
ya que en su lugar de origen les llaman “mawas”, “maia” o “kahiyu”.<br />
Esta criatura es <strong>el</strong> único simio antropoide superior de Asia y es <strong>el</strong> animal más grande d<strong>el</strong><br />
planeta que vive en los arboles. A diferencia d<strong>el</strong> resto de simios superiores, rara vez bajan de<br />
los arboles. El nombre científico d<strong>el</strong> orangután de Borneo es “Pongo pygmaeus”.<br />
Los orangutanes, los grandes simios rojos, forman parte de<br />
ese triunvirato de grandes primates tan cercanos al<br />
humano, y están en segundo lugar detrás de los<br />
chimpancés y bonobos, compartiendo un 97% de nuestros<br />
genes y son tremendamente reflexivos, ingeniosos y muy<br />
int<strong>el</strong>igentes. Estos grandes simios rojos son capaces de<br />
fabricar y utilizar muchas más herramientas que los<br />
chimpancés. Nadie sabe lo que serian capaces de construir con una tarjeta de crédito y<br />
acceso a una tienda de bricolaje.<br />
Los machos, en libertad, pueden llegar a pesar los 90 kg y medir 1,87 m. Sus largos brazos<br />
abiertos sobrepasan los 3 m de envergadura. El macho dominante es denominado “pacha”<br />
y es fácilmente distinguible <strong>por</strong> su enorme papada y tamaño.<br />
Los orangutanes, en la actualidad, son bastante solitarios, ya que necesitan territorios<br />
bastantes grandes para alimentarse.<br />
Nos embarcamos en Denpasar (Bali) en un vu<strong>el</strong>o de la compañía “Garuda Indonesia” y<br />
después de realizar escalas en Jakarta y Semarang (Java), llegamos al pueblo de pescadores<br />
de Kumai, ya en Kalimantan (Borneo). Ansiosos <strong>por</strong> llegar a nuestro destino, nos<br />
embarcamos en una pequeña embarcación, en la que nos prepararon una d<strong>el</strong>iciosa comida,<br />
mientras navegábamos plácidamente <strong>por</strong> <strong>el</strong> Sekonyer River hasta llegar al Rimba Orangután<br />
Ecolodge.<br />
Llegar a la escollera d<strong>el</strong> lodge en medio de la s<strong>el</strong>va, es una experiencia inolvidable. El mu<strong>el</strong>le<br />
se conecta con todas las habitaciones, la zona de recepción, oficinas y un restaurante <strong>por</strong><br />
una serie de pasar<strong>el</strong>as cubiertas. El lodge es la base ideal, desde la cual se puede explorar la<br />
s<strong>el</strong>va circundante y <strong>el</strong> Parque Nacional Tanjung Puting. Simplemente dándose un paseo <strong>por</strong><br />
los alrededores, se pueden apreciar y sentir las diferentes aves y escuchar los gritos de los<br />
Marcos Urarte Alonso | 321
monos, indicándonos que ese es su territorio, que aquí nosotros somos los extraños. Desde<br />
la sencilla pero cómoda habitación, situada en la orilla d<strong>el</strong> río Sekonyer, <strong>el</strong> tiempo parece<br />
detenerse y la vida toma otra dimensión.<br />
Nos levantamos prontísimo, para poder disfrutar<br />
de la blanca niebla <strong>el</strong>evándose majestuosamente,<br />
<strong>el</strong> día acostando a la noche y <strong>el</strong> despertar de la<br />
vida. Después de un ligero desayuno, nos<br />
embarcamos en un klotok (bote de madera) y a lo<br />
largo de la tranquila navegación <strong>por</strong> diferentes<br />
meandros, vamos disfrutando de la compañía de<br />
gibones, monos narigudos, toda clase de aves,<br />
algún pequeño cocodrilo, cientos de mariposas y un sinfín de especies, que nos hacen<br />
valorar la diversidad de estos maravillosos parajes. En ocasiones <strong>el</strong> color d<strong>el</strong> agua parece<br />
marrón y en otras, mucho más negruzco, debido a los diferentes sedimentos y a la cantidad<br />
de raíces.<br />
Finalmente, llegamos al Camp Leakey en <strong>el</strong> Parque Nacional Tanjung Puting. Camp Leakey<br />
fue fundado <strong>por</strong> la Dra. Birute Marija Galdikas, aunque nacida en Alemania, de nacionalidad<br />
canadiense, especializada en primatologia y en la conservación de orangutanes. Dicho<br />
nombre fue puesto en honor d<strong>el</strong> paleontólogo Louis Leakey.<br />
Con su apoyo y con <strong>el</strong> patrocinio de National Geographic Society, en 1971 Galdikas y su<br />
esposo, <strong>el</strong> fotógrafo Rod Brindamour, llegaron a la Reserva Natural de Tanjung, en las s<strong>el</strong>vas<br />
de Borneo, Indonesia, donde desarrollaron minuciosas investigaciones de campo sobre los<br />
orangutanes. Junto con Fossey y Goodall ha sido denominada una de las “chicas de Leakey”.<br />
Originalmente formado <strong>por</strong> sólo dos cabañas, Camp Leakey, es en la actualidad un conjunto<br />
de estructuras permanentes de madera, diseñadas para pro<strong>por</strong>cionar una base para los<br />
científicos, <strong>el</strong> personal, estudiantes y los guardas.<br />
Con los años, Camp Leakey ha apoyado los esfuerzos de investigación de decenas de<br />
científicos y estudiantes, incluyendo estudiantes de pregrado y postgrado de Indonesia.<br />
En este refugio, se recogen tem<strong>por</strong>almente, orangutanes que han sufrido algún tipo de<br />
problema, con <strong>el</strong> objetivo de reintroducirlos en la vida en libertad.<br />
322 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
A la llegada “nos vinieron a recibir” los mejores embajadores de Camp Leakay: Princess, con<br />
un bebe y Pershing, otra de sus crías, de unos seis años de edad. Princess es una hembra y<br />
una de las excepciones d<strong>el</strong> Camp, ya que vive de manera permanente en <strong>el</strong>. Princess, <strong>por</strong><br />
desgracia, es demasiado humana, y de difícil reintroducción en la vida en libertad. Demuestra<br />
una tranquilidad y serenidad pasmosa, y una dulzura extraordinaria. Uno de los momentos<br />
mágicos d<strong>el</strong> viaje, fue cuando extendiendo nuestra mano, <strong>el</strong>la la acaricio suavemente.<br />
Increíble experiencia.<br />
En cambio, a su cría Pershing, lo podríamos definir como un crack. Se ha convertido en <strong>el</strong><br />
“niño mimado” d<strong>el</strong> campamento. En los momentos que compartimos con él, hizo de casi<br />
todo, lo que haría cualquier niño.<br />
Nos señalaba las mochilas, como diciéndonos: “turistas, ya sé que lleváis muchas cosas<br />
dentro. Venga, compartirlas con un colega”. Cosa que <strong>por</strong> supuesto está prohibida y no lo<br />
hicimos. Cuando vio a algunos de los guardas, bajo a esconderse debajo de la pasar<strong>el</strong>a,<br />
tapándose la cara y dejando al descubierto todo su cuerpo. Después, cogió unos trozos de<br />
jabón que estaban en la pasar<strong>el</strong>a de madera y chupándolos se los fue comiendo con infinito<br />
placer.<br />
Pudimos asistir a la hora de la comida en <strong>el</strong> campamento y apreciar que los cocineros deben<br />
encerrarse con candado <strong>por</strong> dentro, ya que los cerrojos, los abren sin ningún problema. ¡Han<br />
sido capaces de hacer ganzúas con clips! El momento de la comida es de una gran<br />
excitación.<br />
Una vez visitado <strong>el</strong> campamento y poder apreciar la inmensa labor que realizan estas<br />
personas, nos adentramos en la jungla, en búsqueda de orangutanes en libertad.<br />
Transcurrido un buen rato, empezamos a sentir <strong>el</strong> crujir de las ramas, indicio de la proximidad<br />
de estos increíbles y maravillosos animales. Con tranquilidad e inimitable <strong>el</strong>egancia se <strong>el</strong>evan<br />
a través de la verde bóveda de la s<strong>el</strong>va tropical. Se sirven de su considerable peso para agitar<br />
la copa d<strong>el</strong> árbol en la que se encuentran, y se balancean en <strong>el</strong>la hasta conseguir alcanzar<br />
otra rama d<strong>el</strong> árbol vecino. Normalmente, tres de las cuatro extremidades siempre están<br />
sujetas cuando se desplazan <strong>por</strong> las ramas. Son unos verdaderos acróbatas aéreos. Tienen<br />
una memoria visual espectacular muy superior a la humana y es como si llevaran<br />
incor<strong>por</strong>ado un GPS.<br />
Marcos Urarte Alonso | 323
Asimismo fuimos contemplando diferentes nidos que realizan, tanto para dormir como para<br />
descansar.<br />
Llegamos a una primera plataforma de alimentación y como si aparecieran de la nada,<br />
empezaron a aparecer los orangutanes, bajando de los arboles como, ni <strong>el</strong> mejor acróbata<br />
d<strong>el</strong> Cirque du Soleil, lo haría. Los machos normalmente solitarios y las hembras con su cría y<br />
en ocasiones con una cría de varios años y otro mucho más bebé. Pudimos apreciar la<br />
indiferencia, y a la vez armonía, entre <strong>el</strong>los y como una vez que habían comido, desaparecían<br />
tan sigilosa y <strong>el</strong>egantemente entre los árboles, como habían aparecido. Únicamente cuando<br />
apareció <strong>el</strong> pacha, algunos adultos tomaron una cierta distancia prudencial, aunque las crías<br />
no demostraron ninguna inquietud.<br />
El tiempo transcurrió a una v<strong>el</strong>ocidad increíble, aunque no fuimos conscientes de <strong>el</strong>lo, ya que<br />
<strong>el</strong> poderlos observar a escasos metros y que pasaran rozando tu pierna, eran unas<br />
sensaciones indescriptibles. Daba la sensación de que nos ignoraban y no tenían en cuenta,<br />
todo <strong>el</strong> mal que nuestra especie les estaba ocasionando. Ver estas majestuosas criaturas en<br />
su hábitat es algo que nunca olvidaré.<br />
Ya de regreso al Ecolodge, pudimos valorar en toda su magnitud la experiencia vivida y la<br />
grandeza de estos animales. En la actualidad, <strong>el</strong> holandés Willie Smits está realizando una<br />
extraordinaria labor en pro de los orangutanes y ha fundado la Balikpapan Orangután<br />
Survival Foundation (BOS), que se ocupa de más de mil ejemplares. Posiblemente en este<br />
momento sea <strong>el</strong> referente mundial en la conservación de esta majestuosa especie.<br />
Extraordinario “regalo de reyes”.<br />
Gombe Stream National Park<br />
Estamos en junio d<strong>el</strong> 2010 y venimos de realizar un viaje <strong>por</strong> diferentes países de África, pero<br />
hemos dejado para <strong>el</strong> final, uno de nuestros sueños: compartir unos instantes con los<br />
chimpancés en su estado natural.<br />
El chimpancé común (Pan troglodytes) es una especie de primate homínido propia de África<br />
tropical. Los chimpancés, junto a los bonobos, son los parientes vivos más cercanos al ser<br />
humano; su rama evolutiva se separó de la rama de los humanos hace aproximadamente 7<br />
millones de años y comparten, dependiendo d<strong>el</strong> estudio, entre <strong>el</strong> 97 y <strong>el</strong> 98,8% d<strong>el</strong> ADN. Los<br />
machos llegan a pesar unos 75 Kg y medir 1,30 m.<br />
324 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
Con esta experiencia habremos realizado nuestro viaje a nuestro pasado más remoto y a<br />
nuestros inicios. Habremos completado la “trilogía” de los grandes primates: Gorilas,<br />
orangutanes y chimpancés.<br />
Llegamos volando a Kigoma desde Dar es Salaam con la compañía Air Tanzania.<br />
Para trasladarnos al Gombe Stream National Park, decidimos alquilar una barca particular,<br />
bastante más cara que los wáter-taxis, pero mucho más cómoda y rápida.<br />
A medida que <strong>el</strong> barco se desliza a través de las aguas cristalinas d<strong>el</strong> lago Tanganika hacia<br />
las playas de arena y escarpadas colinas d<strong>el</strong> Gombe Stream National Park, te ves<br />
impresionado <strong>por</strong> la b<strong>el</strong>leza de este lugar único. Era como estar en un océano cristalino de<br />
agua dulce. Nos manteníamos cerca de la orilla oriental y las escarpadas laderas de los<br />
acantilados eran muy frondosas. Se podían apreciar pequeñas aldeas.<br />
Aproximadamente en una hora desembarcamos en Gombe, donde algunos pescadores nos<br />
saludaron. El parque está situado a 16 km al norte de Kigoma, en Tanzania occidental.<br />
Gombe es <strong>el</strong> parque nacional más pequeño de Tanzania y solo tiene 52 kilómetros<br />
cuadrados. Es una estrecha franja de terreno montañoso, limitada al este <strong>por</strong> la cresta de la<br />
cordillera oriental d<strong>el</strong> Rift Valley, y al oeste con <strong>el</strong> lago Tanganika. Los límites norte y sur son<br />
las cadenas montañosas que separan <strong>el</strong> Parque de las aldeas de Mwamgongo y Kasinga. El<br />
parque está atravesado <strong>por</strong> 13 valles escarpados tallados <strong>por</strong> caudalosos ríos que van de<br />
este a oeste. La altitud varía de los 773 metros sobre <strong>el</strong> niv<strong>el</strong> d<strong>el</strong> mar en la orilla d<strong>el</strong> lago, a<br />
más de 1.500 metros en la parte superior.<br />
Este remoto e idílico lugar, se ha hecho famoso gracias a la impresionante labor de la<br />
primatóloga Jane Goodall que llegó a Gombe <strong>por</strong> primera vez <strong>el</strong> 14 de julio de 1960, a los<br />
26 años. Las autoridades británicas no le permitieron<br />
vivir allí sola, así que su madre, Vanne, se prestó<br />
como voluntaria para acompañarla. Hay que tener<br />
en cuenta que en aqu<strong>el</strong>la época, <strong>el</strong> país era un<br />
protectorado británico.<br />
Jane Goodall vino para estudiar <strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento<br />
de los chimpancés salvajes bajo las directrices d<strong>el</strong><br />
famoso antropólogo y paleontólogo, <strong>el</strong> doctor Louis Leakey. Su misión consistía en estudiar<br />
<strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento de los chimpancés para comprender mejor la evolución humana.<br />
Marcos Urarte Alonso | 325
Al principio, los chimpancés de Gombe huían cada vez que veían a Goodall. Persistió de<br />
todas formas, observando desde la distancia con prismáticos y poco a poco los chimpancés<br />
le permitieron estar más cerca. Un día de otoño de 1960, vio al chimpancé David Greybeard<br />
(David Barbagris) quitarles hojas a las ramitas para diseñar una herramienta con la que cazar<br />
en un nido de termitas. Hasta entonces, los científicos pensaban que <strong>el</strong> ser humano era la<br />
única especie que hacía y usaba herramientas y era definido como “El hombre, creador de<br />
herramientas”. Atendiendo a las observaciones re<strong>por</strong>tadas <strong>por</strong> Goodall, <strong>el</strong> doctor Leakey dijo:<br />
“Ahora deberíamos redefinir “herramienta”, redefinir “hombre” o aceptar a los chimpancés<br />
como humanos”.<br />
Durante su primer año en Gombe, Jane Goodall observó a los chimpancés cazando y<br />
comiendo crías de jabalí y colobos rojos y compartiendo luego la presa. Su descubrimiento<br />
refutó la teoría ampliamente sostenida de que los chimpancés eran vegetarianos.<br />
Es difícil valorar <strong>el</strong> grado en <strong>el</strong> que la doctora Goodall cambió y enriqueció <strong>el</strong> campo de la<br />
primatología, pero podríamos resaltar los siguientes:<br />
- Desafió la convención científica, dándole a los chimpancés de Gombe nombre en vez de<br />
número, e insistió en la validez de sus observaciones sobre la diversidad de personalidades,<br />
mentes y emociones también en los animales.<br />
- Observó r<strong>el</strong>aciones duraderas, cariñosas y compasivas entre miembros de la familia de los<br />
chimpancés que podían perdurar alrededor de una vida de 60 años aproximadamente.<br />
- Durante muchos años, su trabajo continuó dando sorprendentes frutos como <strong>el</strong> inquietante<br />
descubrimiento de que los chimpancés participan en guerras primitivas y brutales. A<br />
principios de 1974, una guerra de cuatro años empezó en Gombe, <strong>el</strong> primer dato de una<br />
contienda larga en primates no humanos. Miembros d<strong>el</strong> grupo Kasek<strong>el</strong>a sistemáticamente<br />
aniquilaron miembros d<strong>el</strong> grupo Kahama, exceptuando a las hembras adolescentes que eran<br />
obligadas a unirse a la comunidad vencedora.<br />
- También descubrió que los chimpancés se preocupaban los unos de los otros y mostraban<br />
verdadero altruismo. Por ejemplo en 1987, la doctora Goodall y su equipo de trabajo<br />
observaron al adolescente Spindle “adoptar” a una huérfana de 3 años, M<strong>el</strong>, incluso cuando<br />
la pequeña no era un pariente cercano. Spindle salvó la vida de M<strong>el</strong>.<br />
El revolucionario trabajo de la doctora Goodall se transformó en la base de la investigación<br />
326 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
d<strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento de los chimpancés y cambió radicalmente <strong>el</strong> campo de la etología – <strong>el</strong><br />
estudio d<strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento animal.<br />
La culminación de los primeros 20 años de<br />
investigación en Gombe fue <strong>el</strong> libro de la doctora<br />
Goodall titulado: “Los chimpancés de Gombe” que<br />
marcó un hito en la comprensión de la conducta de<br />
los chimpancés salvajes. Como resultado de sus<br />
originales estudios, los investigadores en muchas<br />
otras instituciones continúan realizando innovadores<br />
análisis r<strong>el</strong>acionados con <strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento d<strong>el</strong><br />
chimpancé y hacen nuevos descubrimientos en este<br />
campo.<br />
La investigación de Jane Goodall en Gombe, que comenzó en 1960 y estuvo sostenida <strong>por</strong><br />
una amplia variedad de científicos en los siguientes años, ha resultado ser uno de los más<br />
largos estudios de animales en su hábitat natural. Pero hay mucho más. La investigación de<br />
Gombe y <strong>el</strong> enfoque de conservación que promueve han ayudado a proveer nuevas<br />
respuestas para algunas de las preguntas más im<strong>por</strong>tantes incluyendo:<br />
- ¿Qué significa ser humano?<br />
- ¿Cómo se propagan las enfermedades?<br />
-¿Cómo equilibrar las necesidades de las personas y la naturaleza?<br />
- ¿Cómo parar la destrucción de los bosques tropicales, un factor tan im<strong>por</strong>tante d<strong>el</strong> cambio<br />
climático?<br />
- ¿Cómo mejorar la difícil situación de las mujeres en países en vías de desarrollo?<br />
- ¿Cómo ayudar a las personas de estos países a crear comunidades sostenibles en su<br />
desarrollo?<br />
- ¿Cómo preparar a la juventud para gestionar los asuntos que están creando un impacto en<br />
nuestro planeta y en su futuro?<br />
Marcos Urarte Alonso<br />
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El impacto de la investigación de Gombe se expande en lo global y cubre un amplio campo<br />
de disciplinas científicas, incluida la evolución humana, la etología, la antropología, la<br />
psicología d<strong>el</strong> com<strong>por</strong>tamiento, la sociología, la conservación, la transmisión de<br />
enfermedades (incluyendo VIH), <strong>el</strong> envejecimiento y la cartografía geoespacial.<br />
De camino a nuestro campamento, <strong>el</strong> Gombe Luxury Tented Camp, ya empezamos a sentir<br />
la vida de la naturaleza, oliendo la humedad, escuchando sus innumerables sonidos y<br />
aunque no los vimos, podíamos sentir la presencia de los chimpancés. En cuanto llegamos,<br />
nos pudimos dar una ducha y comer algo.<br />
El campamento se encuentra cerca de la corriente Mitumba en <strong>el</strong> extremo norte d<strong>el</strong> parque.<br />
La ubicación d<strong>el</strong> campamento es única, justo a orillas d<strong>el</strong> lago, con una amplia playa y todas las<br />
tiendas de campaña diseñadas y construidas bajo grandes árboles que dan una enorme sombra.<br />
El campamento es una combinación perfecta y absoluta de confort y conservación, ya que<br />
se prestó mucha atención a la construcción d<strong>el</strong> campamento a fin de preservar <strong>el</strong> medio<br />
ambiente. Las tiendas de campaña están hechas de material de lona de alta resistencia con<br />
un amplio espacio para r<strong>el</strong>ajarse y pasear. Las tiendas están frente al lago sobre plataformas<br />
de madera para mejorar la vista. La decoración ha sido especialmente <strong>el</strong>egida para crear la<br />
atmosfera apropiada y convertir la estancia en una experiencia. La mayor parte de los<br />
decorados se fabrican localmente. La terraza tiene dos cómodas sillas de safari y una<br />
pequeña mesa, lo que permite tener una vista perfecta d<strong>el</strong> lago y disfrutar de las increíbles<br />
puestas de sol. Las comidas en <strong>el</strong> campamento son exc<strong>el</strong>entes y se basan en los productos<br />
típicos de la zona: pescado Sangara, Kühe, Mgebuka y Dagaa recién cogido en <strong>el</strong> lago<br />
Tanganika y tradicionales platos africanos como <strong>el</strong> estofado de carne, coco y plátano con<br />
trozos de yuca.<br />
328 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
Por la tarde, pudimos vivir una de las típicas tormentas que durante treinta minutos dan la<br />
impresión que es <strong>el</strong> inicio d<strong>el</strong> diluvio universal, pero que desapareció con tanta rapidez como<br />
había llegado y un sol radiante vu<strong>el</strong>ve a indicarnos que la vida es algo maravilloso. El olor a tierra<br />
mojada, la nítida luz y los sonidos de la s<strong>el</strong>va, convierten <strong>el</strong> momento en algo mágico. Después<br />
de salir a pasear y conocer <strong>el</strong> entorno, de nuevo de regreso en <strong>el</strong> campamento, nos pudimos tomar<br />
una cerveza bien h<strong>el</strong>ada, compartiendo una tertulia con otros viajeros e intercambiando experiencias<br />
y anécdotas sobre las “batallitas” de los viajes. De esta forma tan agradable y r<strong>el</strong>ajada,<br />
llegamos a la hora de una cena, muy parecida a lo que había sido la comida, e igual de sabrosa.<br />
Una vez finalizada la cena, nos reunimos todos los viajeros, para asistir a una sesión, donde<br />
se nos explico la labor realizada <strong>por</strong> Jane Goodall y su Instituto y lo que podríamos encontrar<br />
en los próximos días de nuestra estancia en este increíble lugar.<br />
Ya en la cama, con la brisa susurrando dulcemente entre las palmeras, sentí que formaba<br />
parte de este mundo. Que solo deseaba que llegara la mañana, para poder compartir unos<br />
instantes con esos seres tan especiales como son los chimpancés.<br />
Al día siguiente a primera hora de la mañana y excitados como niños en su primer día de<br />
escu<strong>el</strong>a, nos preparamos para <strong>el</strong> trekking al encuentro de chimpancés. Nos advierten que<br />
esto no es un zoológico, <strong>por</strong> lo que no está asegurado <strong>el</strong> poderlos ver, pero somos<br />
conscientes, que esto forma parte de “la aventura y d<strong>el</strong> mito”, pero que debido al tamaño<br />
reducido d<strong>el</strong> parque y a la localización de las diferentes familias, está casi asegurado, pero<br />
ese “casi” genera un cierto hormigueo y nerviosismo.<br />
Salimos en su búsqueda recorriendo las frondosas laderas y, este primer día, y r<strong>el</strong>ativamente<br />
cerca d<strong>el</strong> campamento, un grito de excitación surge de lo profundo d<strong>el</strong> bosque, contestado<br />
de inmediato <strong>por</strong> una docena de otras voces, aumentando <strong>el</strong> volumen, <strong>el</strong> tempo y <strong>el</strong> tono a<br />
un crescendo de gritos frenéticos.<br />
Es la llamada ritual de unión que permite a los integrantes d<strong>el</strong> grupo identificarse entre sí a<br />
través de sus estilizaciones vocales individuales. Para <strong>el</strong> oído humano, caminando a través<br />
de los antiguos bosques d<strong>el</strong> Gombe, esta explosión escalofriante es también un indicador de<br />
contacto inminente visual con <strong>el</strong> pariente más cercano genético d<strong>el</strong> hombre: <strong>el</strong> chimpancé.<br />
En este grupo habían chimpancés de diferentes edades, sexos, realizando diferentes<br />
actividades: comiendo, desparasitándose, jugando… Aunque no puedes estar a menos de<br />
diez metros, uno de <strong>el</strong>los paso a mi lado rozando con su espalda mi pierna.<br />
Marcos Urarte Alonso | 329
Tuvimos <strong>el</strong> privilegio de poderlos seguir observando durante un buen rato. La emoción que<br />
nos embarga es increíble y poderles ver en libertad y en su hábitat, transmite una paz interior<br />
y la sensación de que <strong>el</strong> mundo es un lugar maravilloso y lo único que tenemos que hacer<br />
es no destruirlo ni estropearlo. Tenemos una gran obligación con las siguientes generaciones.<br />
Quienes han experimentado <strong>el</strong> placer de estar “a solas” con la naturaleza no necesitan más<br />
palabras y quienes no lo han conocido, les diré que ninguna palabra podrá jamás describir<br />
<strong>el</strong> fabuloso contacto, casi místico, con la b<strong>el</strong>leza y la eternidad que nos embarga de forma<br />
repentina y totalmente inesperada.<br />
Tras ese maravilloso momento, continuamos 45 minutos más de trekking para ascender al<br />
mirador de Jane Goodall, desde donde tienes una buena visión d<strong>el</strong> parque y donde <strong>el</strong>la subía<br />
a localizar a los chimpancés y acabamos en la famosa cascada d<strong>el</strong> parque, donde puedes<br />
descansar un rato d<strong>el</strong> paseo y d<strong>el</strong> calor. Te sientes sobrecogido <strong>por</strong> tanta b<strong>el</strong>leza.<br />
De regreso al campamento nos bañamos en las transparentes aguas d<strong>el</strong> lago Tanganika, en<br />
las que nos pudimos r<strong>el</strong>ajar d<strong>el</strong> intenso y reconfortante día.<br />
Por la noche, con un ci<strong>el</strong>o nocturno brillante como escenario, pudimos disfrutar d<strong>el</strong><br />
espectáculo que nos ofrecen los cientos de pequeñas luces que los pescadores de la zona<br />
utilizan para la pesca nocturna, en sus embarcaciones de madera, teniendo la sensación de<br />
estar en una isla encantada y de estar viviendo un cuento.<br />
El siguiente día tuvimos la fortuna de encontrarnos con otra<br />
familia de chimpancés, ascendiendo al interior d<strong>el</strong> bosque<br />
desde la playa, donde puedes ver otra cascada pero más<br />
pequeña que la <strong>el</strong> día anterior. Además pudimos ver y escuchar<br />
los gritos de las hembras para impedir que <strong>el</strong> macho se<br />
acercara a intentar jugar con las crías de chimpancé.<br />
Este segundo grupo, menos numeroso que <strong>el</strong> d<strong>el</strong> día anterior,<br />
nos permite apreciar <strong>el</strong> gran mimo y cuidado de una hembra<br />
con su cría y vu<strong>el</strong>ves a apreciar lo cercanos que estamos las dos<br />
especies.<br />
Con las cámaras repletas de imágenes, que nunca llegaran a representar con justicia lo<br />
vivido, regresamos al campamento para comer y regresar a Kigoma.<br />
330 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
Gombe es un lugar único y <strong>el</strong> símbolo de que si las personas queremos, podemos convertir<br />
este planeta en un lugar en <strong>el</strong> que vale la pena vivir y <strong>por</strong> <strong>el</strong> que vale la pena luchar.<br />
Preservando a los chimpancés en su hábitat, estamos preservándonos a nosotros mismos.<br />
No se puede respetar a las personas sin respetar a los animales.<br />
Enseñanzas d<strong>el</strong> viaje en clave de Tendencias en <strong>el</strong> Management<br />
El principal objetivo de este libro, que Ud. tiene entre sus manos, es ir descifrando y<br />
descubriendo a lo largo de estos viajes, las últimas tendencias en <strong>el</strong> mundo d<strong>el</strong> Management<br />
y de la dirección estratégica de personas. Como habrá podido observar, mi itinerario viajero<br />
se aleja de los viajes más convencionales, <strong>por</strong> lo que mi propuesta es plantearles más<br />
preguntas y retos, que darles soluciones.<br />
Hemos hablado fundamentalmente de los grandes primates, y en estas sociedades, se dan<br />
las mismas situaciones que en cualquier otra organización.<br />
Se puede apreciar <strong>el</strong> liderazgo, como <strong>por</strong> ejemplo en los “espaldas plateadas”, existe <strong>el</strong><br />
trabajo en equipo, nos encontramos con múltiples y continuos casos de negociación y<br />
gestión de conflictos, <strong>por</strong> supuesto hay comunicación interna y externa y la cooperación es<br />
imprescindible. No necesitan identificar ni escribir su visión, misión y valores. Son los suyos,<br />
los conocen y los tienen interiorizados.<br />
Aunque nos pueda parecer imposible, cada grupo tiene su propia cultura y desarrollan<br />
técnicas y herramientas distintas, que van pasando de generación en generación, sin<br />
necesitar tener los procesos identificados ni escritos.<br />
Tienen clarísima la diferencia entre productividad y competitividad. Tienen que ser<br />
competitivos para poder sobrevivir. Si analizamos los factores que intervienen en la<br />
competitividad (productividad, posicionamiento, talento, innovación, cultura,…) de diferente<br />
forma que en las organizaciones empresariales, en estos primates, podemos encontrar<br />
grandes paral<strong>el</strong>ismos.<br />
Los orangutanes, para cruzar los ríos, cogen palos para ir midiendo la profundidad.<br />
Asimismo, son capaces de planificar y de adaptarse perfectamente a los cambios que se<br />
están produciendo en sus hábitats, debidos fundamentalmente a la acción destructiva de los<br />
humanos. ¿Podemos aprender a gestionar los cambios?<br />
Marcos Urarte Alonso | 331
Como ejemplo de planificación me gustaría citar al famoso chimpancé Santino, que ha<br />
aparecido en varias ocasiones en t<strong>el</strong>evisiones y medios escritos. Santino nació en 1978 en un<br />
zoo de Munich (Alemania) y llegó con cinco años de edad al zoo de Furuvik, en Gävle, una<br />
ciudad a unos 170 kilómetros al norte de Estocolmo. Por su edad es un chimpancé maduro,<br />
pero estos animales en cautividad pueden vivir hasta los 60 años, <strong>por</strong> lo que le quedan<br />
muchos años para seguir sorprendiéndonos con nuevas estrategias.<br />
Santino se hizo famoso en <strong>el</strong> 2009 <strong>por</strong> pulir y amontonar cada mañana las piedras que luego<br />
arrojaba contra los visitantes d<strong>el</strong> zoo sueco en <strong>el</strong> que vive. Es decir no arrojaba las piedras<br />
como una reacción a un acto, sino que él cada día, a primera hora de la mañana, planificaba<br />
lo que después haría. Además, cuando los cuidadores d<strong>el</strong> zoo le miraban, Santino se hacia<br />
<strong>el</strong> despistado, <strong>por</strong> lo que demostraba saber perfectamente, que lo que hacía no era correcto.<br />
Pero, Santino se ha superado a sí mismo y se ha convertido en un estratega d<strong>el</strong> engaño. Sus<br />
cuidadores en <strong>el</strong> zoo, se han quedado asombrados al verle recurrir al disimulo y al despiste,<br />
para pillar desprevenidos a los visitantes, alertados de sus malas artes <strong>por</strong> los guardas d<strong>el</strong><br />
parque.<br />
Al ver la inutilidad de sus intentos, <strong>el</strong> chimpancé, de 34 años, no se limita ahora a preparar<br />
las piedras para su ataque, sino que ha comenzado a esconder piedras bajo montones de<br />
heno o detrás de troncos de árboles y a lanzarlas luego sin ningún preaviso.<br />
El estudio de este com<strong>por</strong>tamiento sugiere que los chimpancés tienen la habilidad de<br />
anticipar las acciones de los demás y de planificar en consecuencia una estrategia<br />
innovadora, según científicos cognitivos de la universidad sueca de Lund, que publican sus<br />
resultados en la última edición de la revista PLoS One. Para que <strong>el</strong> público se confíe, Santino<br />
ya no exhibe una actitud agresiva y de excitación momentos antes d<strong>el</strong> ataque sino que se<br />
hace <strong>el</strong> despistado o fija su atención en otra cosa como una manzana, para no dar tiempo<br />
a los visitantes a retroceder.<br />
Los científicos, encabezados <strong>por</strong> Mathias Osvath, que estudiaron a Santino en <strong>el</strong> 2009,<br />
volvieron a observar al chimpancé en mayo d<strong>el</strong> 2010 durante la pretem<strong>por</strong>ada d<strong>el</strong> zoo, que<br />
sólo está abierto al público en general entre los meses de junio y agosto. "Pudimos asistir a<br />
la primera vez que introdujo esta innovación, que significa que de hecho puede anticipar una<br />
situación futura que no ha experimentado antes. Esto implica una habilidad de planificación<br />
flexible y sofisticada", dijo Lund a Efe.<br />
332 | Viaje a nuestros orígenes. El compromiso con nuestros parientes más cercanos
Santino se dedicó a esconder las piedras cuando creía que nadie le veía y siempre después<br />
de ver cómo <strong>el</strong> público se echaba para atrás en espera de sus ataques durante la<br />
pretem<strong>por</strong>ada, cuando solo hay pocos visitantes en jornadas es<strong>por</strong>ádicas, señala <strong>el</strong> estudio.<br />
“No tengo ni idea de lo que se le ocurrirá ahora, pero es fácil engañar a la gente y muchos<br />
de los visitantes disfrutan cuando les lanza piedras un chimpancé tan famoso”, dijo Lund,<br />
quien agregó que “<strong>por</strong> suerte no tiene demasiada puntería”. Según Lund, este es <strong>el</strong> primer<br />
caso conocido de este tipo de planificación, ya que <strong>el</strong> lanzamiento espontáneo de piedras u<br />
otros objetos contra la gente es algo normal en los zoológicos, aunque dijo que no le<br />
sorprendería que las habilidades de Santino fueran compartidas <strong>por</strong> la mayoría de los<br />
chimpancés. “Apuesto a que hay más casos”, señaló.<br />
Todo esto, ¿no les recuerda a sus organizaciones? ¿Serian capaces de citar nombres de<br />
directivos que actúan como Santino? Seguro que sí.<br />
Pero sí que me gustaría ofrecerles un ejemplo que deberíamos aprender de <strong>el</strong>los:<br />
Llevan miles de años haciendo sostenible su ecosistema (mercado), no consumen más<br />
de lo que necesitan y no especulan.<br />
Espero que este triple viaje les haya parecido interesante y nos vu<strong>el</strong>va a todos algo más<br />
personas, observando a los que aparentemente, menos lo son.<br />
Marcos Urarte Alonso | 333