139 - Revista Personae

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139 - Revista Personae

PERSONAE

VERSO CONVERSO

Gabriela Spanic

Su belleza ha cautivado en diversos rincones

de mundo. Millones de mujeres han

llorado con las vicisitudes de sus protagónicos

y la han odiado por las maldades de sus

antagónicos. Hoy, en una nueva etapa de su

carrera, Gabriela Spanic es la emperatriz

en TV Azteca.

Narra a Personae que en 1989 optó por la

actuación, más no le fue fácil abrirse puertas.

Deseaba estudiar en la que, considera, es la

mejor escuela de actuación (Teatro Luz Columba)

de Caracas, Venezuela, pero no podía

costearla, era muy cara. Entre 1989 y 1992

hizo pequeñas apariciones en telenovelas venezolanas

como Mundo de Fieras, Bellísima,

y la película La fuerza de los humildes.

La gran oportunidad llega en 1992 gracias a

un concurso de belleza: “En mi país a la que

gana el certamen Mis Venezuela le pagan

una beca en la escuela de actuación, Teatro

Luz Columba, con un gran maestro de la

actuación Nelson Ortega. Gané el concurso

y la beca. Tuve que adelgazar muchos kilos,

los adelgace”.

En 1994 Gabriela Spanic consiguió su primer

protagónico en la telenovela Como tú ninguna,

el éxito fue tal que duro dos años al aire en

Venezuela. Su consagración e internacionalización

la consiguió en México, en 1994: “La

que me sirvió de trampolín fue La Usurpadora,

la telenovela más vista del mundo. La han

repetido muchas veces en 125 países”.

Antes de dedicarse a la actuación Gabriela

Spanic estudiaba psicología, pero, aunque

inconclusa su carrera, aplica los conocimientos

adquiridos: “La psicología me ha servido

muchísimo. El actor debe manejar sus emociones,

controlarlas. Hay mucha gente que

cuando tiene una escena fuerte, por ejemplo

de llanto, recurre a sus vivencias. Yo no

hago eso porque emocionalmente afecta

mucho recordar constantemente el pasado,

sobre todo, cuando son situaciones tristes.

Las emocionas hay que canalizarlas, controlarlas.

Debes descubrirte internamente.

Me dicen, pero no soy sex-simbol

México, la cúspide de las telenovelas

Eso me ha ayudado a tener más claro lo qué

son las emociones. Esas actitudes y aptitudes

forman parte de mi trabajo y no dejo que

mi vida privada influya.

“Estudiar la psicología del personaje me ha

me ha permitido estar mentalmente saludable.

Yo soy de las que piensan que las vivencias

son eso, deben quedar en el pasado. Te fortalecen,

pero no tienes por qué involucrar tu

vida privada, tu vida íntima, con la actuación”,

complementa.

Nos habla de su formación actoral: “Trato de

utilizar mucho la técnica. Mi maestro me enseñó

el Método Stanislavski (cómo vivir el personaje,

la vivencia); me enseño Gautier. Me

quedo más con Gautier, eso de utilizar los

receptores del cuerpo que tenemos muchísimos,

trabajaba mucho con los chacras, con

sentir tu voz a nivel de la meditación y donde

la puedes meter para proyectar, por ejemplo

cuando tienes una escena de amor, del corazón

activas tu chacra del corazón, cuando tienes

que usar la razón, llevas la voz a tu mente,

cuando es una escena pasional llevas tu voz

a tu chacra sexual; es mucho más fácil, más

claro y por tus poros transpiras eso.

“Ya cuando aprendes a utilizar esas técnicas,

no tienes que recurrir a la vivencia stanilavskiana.

Gracias a eso y apostando a la psicología

del personaje, al que le alquilas tu cuerpo

y tus emociones, la actuación fluye de manera

instantánea, sin afectarte”.

A pesar de su gran belleza, acota: “La prensa

me ha puesto a veces como un sex simbol

y yo soy lo más opuesto a los sexy simbol,

que me ha tocado a veces interpretar. No me

considero una mujer así… ¡guau! Soy una mujer

trabajadora, luchona, a la que le gusta ir al

súper, hacer quehaceres del hogar, que trata

de tener los pies sobre la tierra. Lo que dicen

por ahí de Gaby ha sido toda una antítesis de

lo que realmente es Gaby. Estoy agradecida

con lo que Dios me dio, en todos lo sentidos,

pero no me considero una de las mujeres más

bellas de Latinoamérica”.

Al inquirirla sobre el papel que más le gustaría

hacer, emocionada responde: “Un papel soñado

que yo siempre quise hacer es Emperatriz

(ahora lo hace para TV Azteca), es una mujer

más parecida a la realidad, con defectos y virtudes.

La traicionan, la engañan pero a pesar

de eso, no pierde la esperanza ni la fe de recuperar

a su hija y de volver a creer en el amor.

“Lucha por su amor, por sí misma, y por lo que

es importante para ella. Trata de defenderse a

su manera. Hace lo que ella cree que es conveniente.

Se forja un papel en su vida de no

ser más frágil, que ya no le tomen el pelo, no

se quiere dejar porque ¡ya basta!”.

Prosigue: “Estamos viviendo una época donde

los hombres también sufren, también son

traicionados. Es un personaje muy identificable,

tanto para el público femenino como para

el masculino. Emperatriz, como la mujer de

hoy en día, tiene que pensar de una manera

un poco masculina y luchar por sus intereses

personales y profesionales”.

Al oírla hablar, se percibe una gran admiración

hacia el personaje que interpreta en TV Azteca:

“Quiere ser una emperatriz como en sus

sueños, es luchona, trabajadora, aboga por sus

derechos que nadie le podrá quitar. Todo lo que

ha vivido, lo ha convertido en fortaleza para recuperar

lo que le robaron, porque para ella no

es un delito amar, ni seguir sobreviviendo a su

manera. A pesar de que no tuvo un padre, de

que le pasaron muchas cosas, ella sigue muy

digna, sobreviviendo en un mundo de fieras”.

-La Telenovela es un remake, ¿qué tan

parecido es tu diseño de personaje al de

Marina Baura, interprete de la otra versión?:

“Tomé su fuerza, recuerdo sus miradas,

y al mismo tiempo su paciencia, que es

una virtud muy grande del ser humano. Marina

Baura es una actriz venezolana que admiro

muchísimo, curiosamente me ha tocado

interpretar los papeles que ella hizo. También

hizo La Usurpadora en el pasado. Hizo La

Fiera que yo hice en Estados Unidos, allá se

llamó Tierra de pasiones.

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