Dialogo-extra-Abril - Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales

flacso.edu.gt

Dialogo-extra-Abril - Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales

FACULTAD

LATINOAMERICANA

DE CIENCIAS SOCIALES

FLACSO

SEDE-ACADÉMICA

GUATEMALA

No. Extraordinario Tercera época Guatemala, abril de 2009


HABLAR DE LA HUELGA DE

DOLORES

En Guatemala, las relaciones con quienes ejercen el

poder siempre han sido complejas, difíciles y por

largos momentos violentas. Si bien luego de la Revolución

liberal distintos sectores de la clase medias tuvieron

acceso a la educación superior, no por ello se sentían

representados en los grupos que ejercían el poder,

más aún si ese poder estaba, como aún lo está, revestido

y amparado en las jerarquías religiosas. Idearon, así, organizar

actividades bufas que, cargadas de crítica social

y política, les permitieran expresar su sentir. Con el

correr del tiempo la Huelga de dolores dede ser una

simple y pasajera manifestación de un grupo de estudiantes

para convertirse en parte de las tradiciones políticas

y sociales de los grupos ilustrados, convirtiéndose

en una suerte de faro explicativo de la manera como los

sectores ajenos al poder ven a quienes lo ejercen.

Las ciencias sociales pretenden entender y explicar

las relaciones, procesos e interacciones entre individuos

y grupos, por lo que manifestaciones como ésta, de

un amplio sentido político y de fuerte raigambre social

no puede quedar al margen de las reflexiones y análisis

de esta Facultad. No presentamos hoy sesudos análisis

de esa tradición estudiantil, simplemente presentamos

tres valiosos e interesantes textos que permitan entender

mejor el devenir y anclajes de esta tradición urbana

que, como tal, es parte de las formas en que nuestra

sociedad se manifiesta, diferencia e interactúa. Liberal

y anticlerical en sus orígenes, la Huelga de dolores

arrastra y representa cada año lo que al final de cuentas

es nuestra sociedad y la manera como nos interrelacionamos,

aportar para la entenderla es, en consecuencia,

una responsabilidad de instituciones académicas como

la nuestra.

FLACSO-Guatemala

HUELGA DE DOLORES

2 No. 2/abril 2009

Catalina Barrios y Barrios

Es una fiesta de los estudiantes

universitarios que

critica, cada año, las actitudes

de los gobernantes y de las

sociedades en general. Surgió

como un escape ante la represión

sufrida por el pueblo de

Guatemala, cuando, en 1898,

iniciaba su mandato Manuel

Estrada Cabrera.

Los estudiantes eligieron

la cuaresma con el fin de disfrutar sus vacaciones, y

fueron los de medicina quienes destinaron el viernes de

dolores para este carnaval, de donde se origina el nombre

de Huelga de Dolores. Los estudiantes de Derecho,

también celebraban pero sin fecha fija, se habían unido

* Sancarlista. Licenciada en letras por la Universidad de San

Carlos de Guatemala. Entre sus publicaciones se encuentran

Estudio Histórico del Periodismo Guatemalteco (dos tomos),

La huelga de Dolores, 100 años y 1 más; poesía y narrativa.

los de dentistería y las comadronas.

Ya unidos fijaron sus normas basadas en

tres documentos, una proclama, un decreto y

una lista de penas para los estudiantes que no

cumplieran con sus comisiones.

Al principio las actividades huelgueras

se desarrollaron dentro de los edificios. En

1900 salieron a las calles, en tranvía, muy alegres,

celebrando con cohetillos, cerveza, discursos,

organillos y marimba.

En 1901 salieron en tranvía unos y otros

caminando por las calles, pero poco a poco sus

manifestaciones tenían intereses revolucionarios

con críticas para el gobierno, hasta que

Estrada Cabrera la prohibió a partir de 1903,

cuando en el interior de la Escuela de Derecho

fue asesinado, por la policía, el estudiante salvadoreño

Bernardo Lemus.

En 1907 hubo un intento por sacar nuevamente

la huelga pero les fue imposible.

Solamente lograron divulgar el periódico No

Nos Tientes, en forma manuscrita y clandestinamente.

En 1913 y 1917 se intentó de nuevo

celebrar el viernes de dolores, sin embargo, el

gobierno lo prohibió.

En 1920 salió el No Nos tientes en su

segunda época, los estudiantes salieron a las

calles con bueyes, inventaron apodos a los gobernantes

e insultaron a los diputados, Manuel Estrada

Cabrera ya no estaba en el poder.

En 1921, Hernán Martínez Sobral dibujó un esqueleto,

bailando, con la mano izquierda en alto, enarbolando

una botella y la diestra colocada sobre el pubis,

con las leyendas No nos lo tientes y aquí está tu son

Chabela.

En 1922 pensaron escribir un himno para la Huelga

y así nació La Chalana, nombre que le dio Epaminondas

Quintana, por la ironía de la palabra, pues chalán

o chalana, en España, es la persona que trata o se

ocupa de los caballos y otras bestias. Chalana se le dice

a la persona que habla mucho y es parlanchina.

La Chalana se cantó por primera vez, informalmente,

el jueves anterior al viernes de dolores, en la

facultad de Medicina, con copias manuscritas. En el ala

izquierda del edificio de la facultad de Derecho existe

una placa que dice AQUÍ NACIÓ LA CHALANA,

1922. Fue colocada el 7 de abril de 1972. La letra de

LA CHALANA se publicó por primera vez en el No

Nos tientes del 7 de abril de 1922.

En 1923 ya había adquirido popularidad la Huelga

de Dolores, el público se agrupaba en las esquinas

para verla pasar.

En 1925 la Huelga estuvo a punto de fracasar porque

intervinieron los gendarmes y obligaron a suprimir

algunos carros alegóricos. Algunas personas pidieron

que no se ultrajara a la mujer.

Cada año fueron agregando diversas actividades

como fue la coronación del Rey Feo, costumbre que

persiste.

La Huelga de Dolores se suspendió al ingresar

Jorge Ubico en la Presidencia de Guatemala.

No fue sino en 1945, época de la Revolución de

Octubre, cuando revivió esta fiesta universitaria.

En la nueva época se incluyeron actividades

teatrales, con mucho éxito y que todavía persisten. Se

publicó, otra vez, el No Nos Tientes que también continúa.

En todo el recorrido de la Huelga de Dolores, en

sus cien años y más, hay anécdotas que no caben en un

artículo por ser numerosas y que se han rescatado en

las obras de estudio dedicadas a la fiesta bufa universitaria.

Existieron también muchas víctimas que murieron

en estos desfiles huelgueros.

Debido a que los estudiantes eran perseguidas se

tuvo la necesidad de cambiar de rumbo, no por el centro

histórico de la ciudad, sino fuera de él, tanto que en

1984 circularon en el perímetro de la Ciudad Universitaria

y no en las calles.

Hechos polémicas de la Huelga han sido el anonimato,

la capucha y la talacha.

Últimamente se han celebrado concursos para

seleccionar la mejor carroza del desfile, pues ahora ya


están integradas todas las facultades de la Universidad

de San Carlos de Guatemala.

El caso es que en 1998 la Huelga de Dolores

cumplió sus cien años y más, hasta la fecha.

Últimamente la Huelga ha tenido severas críticas

por su falta de ingenio. Se ha pedido que actúen

positivamente, con el debido respeto para la propiedad

privada y los derechos humanos en general. Se ha llegado

hasta pedir que la Huelga se suprima por la violencia

que dentro de ella se ha generado. Otros piden que

continúe pero evitando enfrentamientos para no perder

vidas inútilmente.

En lo que se refiere a la mujer ahora ya participa

activamente en el desfile, en las veladas, colabora con

el No Nos Tientes y en decisiones de la Asociación de

Estudiantes Universitarios (AEU).

En suma, la Huelga de Dolores ha tenido épocas

gloriosas y también ha caído en desprestigio debido a

grupos vandálicos introducidos en sus filas.

Creo que los estudiantes actuales van por el camino

de hacer una serena revisión, para rescatar su

ingenio y que sus mensajes sean positivos, con patriotismo,

apegados a la verdad, sin perder su vocación de

libertad, pues se lo merece el pueblo guatemalteco que

ha sabido ser fiel ante esta tradición estudiantil que denuncia

las lacras de una sociedad, por ahora, enferma

por sus cuatro costados.

EL HOLGORIO DE

DOLORES

José Barnoya García*

Cuando arrejunta la universitaria,

sancarlista

y muy guatemalteca Huelga

de Todos los Dolores, la

bicoca de ciento once años,

capicúa (111) hago para

mis adentros tres sencillas

preguntas: ¿ Qué ha hecho

esta vejancona a los largo

de sus azarosos ciento once

años? ¿Ha cambiado con su sátira, denuncias, cuchufletas

y procacidades, el curso de nuestra triste historia?

¿Ha servido para algo el holgorio de Dolores?

Desempolvo viejos papeles, entresaco de varios

álbumes fotografías amarillentas, desentraño de los

viejos arcones de la escuálida memoria, un montón de

recuerdos. Se conserva bien a pesar de los años, la vieja

fotografía tomada por José García Sánchez (mi abuelo

materno) en el amplio patio de la Facultad de Derecho

y Notariado de la antañona Universidad de San Carlos,

el año de 1907: en el centro la vieja pila neoclásica

que resistió los terremotos de 1917 y 1976. Forman una

pirámide, un racimo de alegres y bullangueros estudiantes:

Miguel Prado Solares, Federico Hernández de

León, Bernardo Lemus, Nayo Alvarado Tello, Adrián

Recinos, Lizardo Estrada, Carlos Zachrisson y otros

huelgueros que, al mismo tiempo que enarbolan una

bandera colorada, agitan despectivamente banderas con

las barras y las estrellas del Imperio del Norte. ¡Ya el

imperialismo yanqui se enseñoreaba sobre este enano

país mesoamericano!.

* Sancarlista. Médico y cirujano por la Universidad de San

Carlos de Guatemala. Huelguero hasta la médula.

Por entre los

agujeritos labrados

por las polillas leo

entrelíneas el editorial

antiquísimo

–pero no menos

actual– del periódico

No Nos Tientes

del 6 de abril de

1900, periódico

huelguero creado

en 1898 por

los estudiantes

de Medicina:

Francisco Asturias,

Carlos

Martínez, Luis

Gaitán, José

Guillermo Salazar

y Luis Felipe

Obregón.

Dice el periódico tabloide

que circula los Viernes

de Dolores desde esa fecha: “En las grandes

alturas todo se transforma, todo es distinto: el

horizonte se ensancha hermosamente y solo lo circunda

un cielo de azul perpetuo; los rumores de las desgracias

populares no llegan hasta allí, y en cambio llegan cual

notas eólicas, la algazara servil de mil aduladores; allá

respirase aire oxigenado en tanto el pueblo sufre miseria

incomparable; allá brilla el oropel del boato en tanto

el pueblo no ve brillar ni la moneda necesaria en todos

los instantes de la vida. Allá todo es luz, todo alegría, a

cambio de las lágrimas del pueblo. Arriba la opulencia,

el banquete opíparo, el champagne, la música, la eterna

fiesta; y en el pueblo, la miseria, el hambre, el tormento,

el vicio, el ocio, y sobre todo las otras mil infamias”.

Tristeza da decirlo pero con solo sustituir el número

UNO por el DOS, y correr el NUEVE al final para formar

el año 2009, cobran vigencia las palabras certeras,

la denuncia valiente y el sarcasmo estudiantil.

Empedrada la calle, faroles colgando de los postes,

de sombrero de paja los varones, protegiéndose con

sombrilla del sol de marzo las damas, ven todos como

discurre por las calles de la aldea el paseo de la Huelga

de Dolores. Exornan un carretón las esculturas efímeras

elaboradas por las manos de artista de los estudiantes

universitarios: una enorme y desnutrida vaca famélica

simboliza a la Patria, el fierro infamante con las

iniciales del dictador en turno sobre el anca, mientras

que un par de militarotes masacradores y dos políticos

marrulleros y corruptos, ordeñan de la ubre flácida, las

últimas gotas del erario nacional. Creo que la fecha es

reciente, y me encuentro con que fue tomada en 1928,

cuando gobernaba esta aldea un chafarote para variar:

el General Chacón. ¡Discurren los días, los meses y los

años, pero no cambian los sucedidos, ni los acontecimientos,

ni mucho menos los personajes funestos!.

La tengo enmarcada porque para mí es una reliquia

y un documento histórico, además de ser – no he

encontrado otra en nuestro repertorio – una de las pocas

canciones de protesta que se ha escrito y que ha sobrevivido

a las dictaduras, enraizada además en el pueblo auténtico.

La letra de La Chalana (Canción de guerra del

estudiante) fue publicada por primera vez en el No Nos

Tientes del 7 de abril de 1922, tal y como reza la fotostática.

Atrás están las firmas de los inspiradores: Pomún

Quintana y la Chinche Barnoya; las cuatro firmas

de los autores: Miguel Ángel Moyas Asturias, David

el Gato Vela, Alfredo el Bolo Valle Calvo y José Luis

Huelga de Dolores 1945. Cortesía Fernando Zaid

Chocochique

Balcárcel; más abajo

la rúbrica del autor de la alegre

y jacarandosa música con ritmo de

marcha: José Castañeda. Como quien no dice nada

hace la friolera de ochenta y siete años que se entonó

por primera vez. Las voces que ahora la cantan con el

mismo entusiasmo ya no son las mismas, pero sus estrofas

siguen siendo actuales.

Como en esta tierra nada cambia desde hace más

de quinientos años, y como en este arrollado país como

bien dice el genial poeta Luis Alfredo Arango: “Cada

veinte años, retrocedemos veinte”, las estrofas del longevo

epinicio universitario siguen teniendo vigencia. Si

no que lo digan las siguientes estrofas:

“Sobre los hediondos males,

de la patria arrojad flores,

ya que no sois liberales,

ni menos conservadores.

Malos bichos sin conciencia,

que le apresan en sus dientes,

y le chupan inclementes,

la fuerza de su existencia.”

Civiles corruptos, militares genocidas, políticos

marrulleros, siguen siendo malos bichos que le chupan

hasta la última gota de su savia y de su sangre a la patria.

Qué actuales y qué ciertas las estrofas y los versos

de denuncia que, resuenan con la música del Maestro

José Castañeda:

“Contemplad los militares,

que en la paz carrera hicieron,

vuestros jueces a millares,

que la justicia vendieron”.

Curas monigotes, pastores farsantes, eferregistas,

unionistas, ganistas, uneistas, ucenistas y pseudo social

No. 2/abril 2009

3


demócratas entran todos amontonados y voraces en las

siguientes estrofas:

“Vuestros curas monigotes,

que comercian con el credo,

y patrioteros con brotes,

de farsa, interés y miedo”.

Y mientras tanto, el verdadero pueblo, el desnutrido,

el desempleado, el limpiador de carros, el lustrador

descalzo, el que vive en champas, el piloto extorsionado

y asesinado, la mujer violada y mutilada, ven

cariacontecidos cómo:

“Nuestro quetzal espantado,

por un ideal que no existe,

se puso las de hule al prado,

más mudo, pelado y triste”.

Y es ese mismo pueblo, el que al ver a la patria

que lo trajo al mundo: entelerida y desnutrida, mancillada

y humillada, grita a todo pulmón para que lo escuche

el mundo:

“Patria palabrota añeja,

por los largos explotada,

hoy la patria es una vieja,

que está desacreditada.

No vale ni cuatro reales,

en este país de traidores,

la venden los liberales,

como los conservadores”.

Para después en compañía de los verdaderos estudiantes

universitarios reir a mandíbula batiente y gritar

a todo pulmón: “Muchachada, de la patria derrengada

riamos ya, ja,ja”.

Es entonces cuando vuelvo a preguntar: ¿Habrá

hecho algo el holgorio de Dolores? ¿Habrá cambiado

o intentado cambiar la historia tragicómica de la Patria?

¿Ha servido y servirá para algo? Y cuando estoy

por responder con un rotundo y triste NO; y cuando

estoy a punto de responder con palabras del difunto

Alfonso Orantes: “La Huelga de Dolores no sirve para

nada, pues hace burla de lo que es serio, y pone como

comparsas a los asesinos y traidores”, aparece la efigie

huesuda, alegre y bailadora de la Chabela, ese nagual

de los huelgueros que me grita:

No hay que ser pesimista que para algo ha servido

y sirve la Huelga de Dolores; algún entuerto ha deshecho

y a más de algún ladrón y asesino ha desenmascarado.

La Huelga de Dolores tiene que seguir alentando,

denunciando, acusando y burlándose de empresarios,

diputados, militares, funcionarios y gobiernos despóticos,

corruptos e incapaces. Mal que bien es la única

entretención auténticamente popular; el único reducto

libertario de este pueblo que ama, sufre y espera; este

pueblo entelerido que entre tanta lágrima derramada,

casi ha olvidado lo que significa la risa.

4 No. 2/abril 2009

Guatemala, abril de 2009.

LOS CABALÍSTICOS 111

DE LA HUELGA DE

DOLORES

Jorge Solares*

“Ya viene el cortejo, ya

se oyen los claros clarines”,

hubiera exclamado

el gran Rubén Darío.

El sonriente Pepe Batres

hubiera contribuido con

su inefable gracia. El

Nobel Asturias, chapinísimo

universitario, se metió

de cuerpo entero. Al patricio

Cardoza y Aragón,

desde su autoexilio de altura y desprendido de lo que

para bien o para mal es el nervio del pueblo guatemalteco,

la Huelga de Dolores no le gustó. Entrecomillas:

“aquelarre de estiércol furibundo, festejo soez y

salvaje, de vulgaridad extrema, desfile con simulacros

de fornicaciones, falsas prostitutas y prostitutos

pintarrajeados, carros fálicos, altavoces profiriendo

injurias arrojadas antes de la semana de la

Pasión de Nuestro Señor, sarcasmos y blasfemias,

pesadilla procaz, lo patán inenarrable del periódico,

sus pésimos dibujos soeces, asmáticas escenas

grotescas desbordadas de ira y asco, pus sanguinolento

que embarra la cara del público, comparsas

vociferantes, sotanas y espadones concentrados en

lo sórdido, mímica impúdica, torpe denuncia con

carcajadas y gemidos, velorio de locos, tertulia orgiástica

entre garras de trapo del alcohol, enorme

vomitada fija, bufa y siniestra con La Chalana, insumisa

y ramplona”.

El gentío aguarda hora tras hora. El cortejo se

asoma por la esquina. Ya viene la Huelga, dicen todos

los estratos sociales reunidos por tres horas en la misma

acera. Vendedores de todo, como en las procesiones.

La Huelga asoma sus avanzadillas por la bocacalle.

Sin convocatoria alguna, toda la gente se dispone en las

aceras donde se aprieta por temor a las ocurrencias del

Comité de Orden. Éste se divisa ya por la esquina, a pie

o en motocicletas emparejando mediante truculencias a

la turba espectadora (“ahí les van los orines de Stalin”,

dijeron para el año de su muerte) y la gente espantada

lo creía reculando en

lo espontáneo del reflejo.

Luego aparecerá el

desfile un año esperado,

estudiantes disfrazados,

travestis, juglares, remedo

entre ridículo y grotesco

de figuras públicas,

un improvisado actor de

miniteatro en el pavimento

por aquí y por allá, uno

que otro bailarín en grupo

* Sancarlista. Antropólogo

social, historiador y salubrista.

Maestría en antropología

social y maestría en salud

pública y nutrición. Fue

Coordinador del Área de

estudios étnicos de FLAC-

SO-Guatemala.

compartiendo con la gente, satíricos discursos contra

la miseria política de siempre, música y proclama en

altavoz, como hace cien años canciones de moda con

letra alusiva a la miseria política del momento, antaño

bandas musicales, multitudes complacidas, todo en un

programado barullo.

La parodia de una procesión es evidente; en vez

del pendón procesional con la imagen de Cristo o de

la Virgen, la irreverencia estalla con La Chabela, esqueleto

sonriente que en su estandarte baila con seña

obscena el malcriado, retador e inclaudicable rechazo:

“Aquí está tu son Chabela”; carrozas –varias de ellas

pobres remedos de las andas religiosas-, larga fila del

comité de orden que cual cargadores de procesión lucen

en el pecho tarjetas a imagen y semejanza de los turnos

de cucuruchos, estación obligada frente al Palacio Nacional

y la Catedral, donde antaño un Arzobispo atrabiliario

era escarnecido año con año para furor suyo y de

toda su cohorte de señoras del Mercado entre el regocijo

de un pueblo católico a su manera, pues aunque católico

ríe a carcajadas del escarnio arzobispal, así como

en el pasado no parpadeó cuando más de un Arzobispo

fue desterrado por el Gobierno del momento. Con los

Considerandos, la semejanza con el Viernes Santo se

refunde con la parodia de los decretos de Gobierno de

años atrás, cuando anunciaban cada cuartelazo. Con

las carrozas vienen las obras de escultura y modelaje,

unas buenas y otras deplorables. Pícara, desvergonzada

y procaz como al inevitablemente procaz pueblo le

gusta.

Nada sabe la gente sobre el origen de lo que está

disfrutando. Los ecos de 1898 rememoran la original

iniciativa de aquellos estudiantes de Medicina y Derecho,

de sombrero y corbata, saco bien tallado, botín en

cada pie y hasta bastón de vodevil, aquéllos que hace

111 años decidieron iniciar la algarabía de algo como

Carnaval, como Testamento de Judas, relajo y regocijo

intramuros en dichas Facultades, durante cualquier día

de Cuaresma, proclama, decreto, lista de penas como

las de Judas, marimba, cohetes, cartelones, adornos,

tragos, y sendos periódicos: el Vos Dirés de los de Derecho

y el No Nos Tientes, de los de Medicina, clarísimo

remedo de la frase de Jesús, Noli me Tángere: No

Me Toques, con lo que muy temprano quedaba ya lanzada

la oferta de combate a las y los camanduleros de

ese entonces y los del porvenir. Esa incipiente Huelga

inauguraba, sin saberlo, el largo gobierno provisorio de

veintidós años, el de Don Manuel (Estrada Cabrera, se

entiende) sin saber menos aún que cinco años después

caería el primer huelguero, la Huelga estrangulada pero

Foto: Archivo José Barnoya


No Nos Tientes de 1920. Ramón Aceña Durán, Epaminondas Quintana, Joaquín

Barnoya y Adrián Anleu. Archivo J.Barnoya

con su periodiquito (por supuesto, ya anticabrerista)

cuatro años después osadamente repartido de puerta en

puerta. Con Don Manuel derrumbado en 1920, resucitó

victorioso el No Nos Tientes que por disposición de la

recién creada AEU habría de salir solamente el Viernes

de Dolores, el mismo año en que salió la Huelga por

primera vez en forma de desfile desde el Hospital General

hasta Derecho, por primera vez jocosos Considerandos

por parte de estudiantes disfrazados de curas, al

mejor estilo liberal, parodiando oraciones católicas que

aludían, entre otros, a la Virgen Santísima y al mismísimo

Espíritu Santo; aparece pintada La Chabela en su

estandarte con frase más explícita (No Nos lo Tientes…

Aquí está tu Son Chabela), se lanza la primera parodia

cantada y sorprendentemente profética que anunciaba

el derrocamiento del presidente Carlos Herrera “Shugar”).

Y nada sabe la gente de hoy que en 1922 nace,

de la noche a la mañana igual que La Marsellesa, la

canción de guerra estudiantil prendida desde entonces

en el alma de cada sancarlista, con letra culterana y bien

rimada que exuda decepción hacia los liberales y conservadores

por igual, y con música en ritmo de corrido

o pasodoble: La Chalana, femenino de “aquél que trata

con caballos y otras bestias”. Otro frente de batalla y

ya con eso, en 1922, la Huelga cuenta con lo necesario

para lanzarse por vez primera a la calle, ahora con

carro alegórico, fiesta urbana que en 1923 inaugura las

tarjetas de pecho como turnos de procesión, y en 1926

la Velada estudiantil, dos años después el Rey Feo. Se

ve que aunque el de don Chema Orellana fuera un gobierno

militar, no reprimió a los muchachos con lo que

podía establecerse el axioma de que entonces no todos

los militares eran iguales, no todos eran “chafarotes”.

Viene Ubico. Sólo porque denunciaron los muchachos

que no estaba completo anatómicamente, que

le cortaba las trenzas a su mujer, que se ponía en pose de

Napoleón, sólo por cosas así más la política de siempre,

la Huelga fue quirúrgicamente extirpada. Catorce años

después, con la Revolución de Octubre ésta renació por

segunda vez y volvió a lo mismo pues así como se creó

el Convite con los Reyes Feos, los Boletines desde un

mes antes del desfile, la bandera con el octavo y el zope

amarrado –simbología del conocido fenómeno toxicológico

que campea por esas fechas– así también se reabrió

el frente contra los cadetes a quienes molestó una

determinada cancioncita al extremo de que el presidente

Arévalo arregló con los muchachos suspender la Huelga

para evitar otro intento de golpe de Estado que él

veía venir. En 1948 se desentierra la Huelga, simbólicamente

sepultada en el Paraninfo, y proclama su combate

contra todo “antifaz, uniforme o sotana” abriéndose

así de nuevo los frentes

de guerra. Nueva

gresca entre cadetes y

estudiantes, la consabida

persecución policíaca.

A Medicina y

Derecho ya se han sumado

otras: Odontología,

Ingeniería y unas

más. Cartelones en los

frontispicios, vísperas

deliciosas, verdaderas

operetas de buena manufactura,

como la recordada

Alcaida, en la

velada del recordado

cine Lux con parodias

del Ave María, connotadísimo

científico

social personificando

burlescamente al Arzobispo,

ya de por sí enervado con la muchachada, por

añadidura con su nuevo nombramiento de Sor Pijije,

debido quizás a sus largas y enflaquecidas extremidades,

todos éstos factores para provocarle, como se decía,

una ira grado 7.6 en la escala de Richter. Corría el

año de 1949 y al decir del cronista huelguero (el que

lleva la Huelga de Dolores impresa en su código genético),

“aplacada la ira militar, se desató en el 49 la ira

religiosa”. Verse el Arzobispo remedado sobre una carroza

con una tusa en vez de hisopo y bacinica en lugar

de cáliz, no se dejó esperar su única arma justiciera:

decretar la excomunión a todo aquél que no sólo participara

de la Huelga sino que hasta fuera a presenciarla.

Pero no contó con aquel pueblo

guatemalteco de extraño catolicismo:

nunca se congregó tanto

público como entonces, las calles

abarrotadas, pletóricas de

júbilo popular y risas no santas.

Al castigo de la excomunión, la

resolución estudiantil: nombrar

al Arzobispo, ministro de propaganda

de la Huelga. Siguió

el combate: remedo de un Te

Deum en pleno Parque Central,

a pocos pasos de su vivienda,

parodias del Padre Nuestro,

prolegómenos todos para una

segunda excomunión en 1956 y

para un nada santo ataque con

bomba contra una carroza en el

desfile con buena cauda de heridos.

La gente apoyó a los estudiantes

y el ambiente se caldeó.

En 1962, tres estudiantes

de Derecho son asesinados en

su unidad académica y entonces,

en vez de Huelga, sepelio,

la represión ya es abierta, el No

Nos Tientes es perseguido, las

imprentas vigiladas, es impreso

en El Salvador e introducido

subrepticiamente en Guatemala

y ya en pleno periodo militar,

en 1972, la Huelga es forzada

a abandonar la Zona Uno, a la

cual retorna en 1978.

La guerra interna ya plenamente

instalada en Guatemala

modifica el espíritu de la

Huelga de Dolores, la cual, por primera vez, deja de dar

palo a todos y se adhiere a la ideología insurgente con o

cual abandona el espíritu iconoclasta con el que nació;

deja la crítica por un lado, y hasta se implantó censura

en el mismísimo Honorable Comité de Huelga contra

todo aquél que aludiera críticamente a la insurgencia.

Perdió identidad. Creció la represión, la desaparición

de cuadros universitarios y políticos nacionales. La

Huelga de Dolores es llevada a una posición acrítica en

la que el humor desaparece y sólo queda la procacidad,

que al dejar de ser un adorno se convierte en la esencia.

A la chocarrería se une la violencia de encapuchados

que arremeten incluso contra universitarios en la misma

Universidad y disminuye peligrosamente la cantidad de

participantes y espectadores. El peligro para su subsistencia

es patente ahora, jóvenes conscientes junto con

los antiguos huelgueros que quedan, están recobrando

el espíritu chispeante que permitió a esta celebración a

mantenerse viva y apoyada por el pueblo.

Crece el interés por retomar los viejos valores

estudiantiles culteranos desplegados por los antiguos

huelgueros. Se trata de recordar las piezas teatrales en

la Velada estudiantil de sabrosa sátira política. Precursor

es el grupo teatral Nalga y Pantorrilla de la Facultad

de Ciencias Económicas (en la que aparece por primera

vez la mujer participante) y se une ahora la Comparsa

de la Escuela de Ciencias de la Comunicación. En la

Sociedad Dental y de manos de viejos huelgueros de diversas

profesiones, se revivió con éxito la desaparecida

Velada. Y últimamente, la Huelga es también migrante,

apoyando y acompañando a los paisanos que han entrado

a estados Unidos y que costean el viaje de personajes

huelgueros para que les acompañen en la nostalgia.

El estilo de la Huelga ha sido inspiración para algunos

No. 2/abril 2009

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escribientes: en un matutino, las ocurrentes cartas de

Guicho Cantoral, delicia de un conocido y poderoso

embajador, indignación de algunos aludidos; el estilo

desenfadado de Quiroa y otros con menor fortuna.

La Huelga ha sido políticamente contradictoria.

Iconoclasta. No hay nadie sagrado. Es anti todo.

Estuvo contra el liberal Estrada Cabrera, contra el

conservador Carlos Herrera, contra el liberal Chema

Orellana, contra el neutral Chacón, contra Ubico pero

también contra Arévalo y Árbenz, no se diga contra

Castillo Armas y la serie militar que de ahí empezó.

Se explica en el canto de 1922 “!Somos los mismos

y qué!” y en La Chalana que da mandobles a diestra

y siniestra. Por eso al sujetarse a una izquierda en la

guerra, en el marco de un conflicto en el que todo se

venía abajo, perdió esa impronta. Es un carácter que

la Huelga hereda de rebeliones jocosas estudiantiles

de la misma Europa expresadas en las rondallas, en

las estudiantinas, lo describe La Casa de la Troya, lo

simboliza el Gaudeamus Igitur, hoy solemne y hierático

himno universitario en todo el mundo pero en

su origen, jocoso canto estudiantil de la Edad Media

carente de la solemnidad que hoy se le da y cuya letra

latina le resulta ajena: “Alegrémonos, pues, mientras

seamos jóvenes; después de la jocosa juventud,

después de la molesta vejez, nos haremos tierra”. Y

más adelante, una estrofa a menudo censurada: “Vivan

todas las vírgenes y vivan las mujeres, tiernas, amables,

buenas y laboriosas.” Olvidando las distancias, se asoma

el ethos estudiantil.

La Huelga de Dolores es una institución en la

ideología popular guatemalteca, el pueblo le ha sido

fiel, le ha dado categoría. Porque es colectiva y es voz

de lo que la gente quiere decir. Usualmente anónima

pero no por ello folklórica. Es de carácter efímero, todo

6 No. 2/abril 2009

Huelga de Dolores 1945. Cortesía Fernando Zaid

desaparece al concluir el desfile, pero queda su recuerdo

en la mente colectiva para el otro año. Es el orden

del desorden, cada quien hace lo que le viene mejor

pero hay un consenso tácito, no escrito, que da sentido

de pertenencia al grupo. Es espontánea pero en el fondo,

de esquemas programados. Es risible de cosas serias.

No es academicista aunque en sus etapas iniciales

y aún después de la Revolución de Octubre, mantuvo

muchas producciones culteranas en el vocabulario, en

la versificación, índice de una educación que no existe

en el país. La burla suele darse por la sublimación lingüística,

como en el caso del Honorable y Nunca Bien

Ponderado Comité de Huelga, en lo cual hay una sutil

alusión al (Honorable) Consejo Superior universitario.

Abundan las palabras que casi nadie comprendería hoy,

sobre todo en cantos como La Chalana, principiando

con ese nombre; charpa; chafarote; yatagán; clerigalla.

Tal vez casi nadie entienda ahora, aunque se sepa

de memoria, el significado de versos de La Chalana,

llena de metáforas, como ésta:

´´Nuestro quetzal espantado, por un ideal que no

existe, y en su lugar erigieron, cinco extinguidos

volcanes, que un cinco también se hundieron, bajo

rudos yataganes´´.

Es decir: al caer Estrada Cabrera en 1920, tanto

los liberales gobiernistas como los conservadores

opositores, ambos con sus actitudes oportunistas demostraron

que no era el ideal de Patria (nuestro quetzal)

el que los movía. Y entonces, el partido unionista

que derrocó a Estrada Cabrera con el pretexto de la

unión centroamericana (los cinco volcanes, extinguidos

pues la unión ya no existía), el cinco de diciembre

(de ese año) fue arrojado por militares golpistas,

aquí simbolizados por sables o yataganes. Y así por

todos lados. Chalana, pasodoble o corrido, efímera

y perdurable pues la situación existe todavía. Letra

colectiva que simboliza a las Facultades que crearon

la Huelga desde la primera estrofa: Matasanos practicantes

(Medicina); del emplasto fabricantes (Farmacia);

güizachines del lugar (Derecho). La Chalana

para los sancarlistas tiene un no sé qué, un ethos si

se quiere simple pero energizante, fuente de identidad,

exactamente lo que se proponían los autores

de la letra y música. Da euforia. Tiene pueblo y los

huelgueros la recitan sin comprender bien

varias de sus estrofas. Pero entre tanta fregadera,

los autores y su época destilaron

una seriedad amarga que sigue siéndonos

familiar, casi a 90 años de distancia: Contemplad

los militares, que en la paz carrera

hicieron; vuestros jueces a millares que

la justicia vendieron´´. “Patria, palabrota

añeja, por los largos explotada; no vale ni

cuatro reales, en este país de traidores; la

venden los liberales, como los conservadores”.

Cambiemos el nombre de los partidos

y veremos algo familiar.

Jóvenes, maduros, viejos se hermanan

con la Huelga y vibran al unísono

con la fanfarria insolente y provocadora

que abre La Chalana. Espectáculo que fue

intensamente sexista, machista y racista,

malcriado o procaz como lo es el pueblo.

Cada vez menos, conforme hay avances

ideológicos y la mujer ya participa por

igual con el hombre y al indígena se le

aprecia con nuevos lentes. Es bienvenida

desde que abre el feriado mayor del año y

hace preámbulo con su propia semiología

de la fiesta religiosa, que no otra cosa es

en Guatemala la Semana Santa. Une a la Universidad

con el pueblo. Cada Unidad académica celebra lo suyo,

intramuros, boletines con crítica local pero la Universidad

como un todo unifica lo disperso y se hace una

con la gente. Establece un diálogo improvisado con el

público, con un pueblo que es estimulado a participar

con los desfilantes. Y cuando termina, sin final glorioso

sino diluida en una nada final, la Huelga de Dolores se

envuelve con la promesa de volver y distraer, concientizar,

convocar, sin convocatoria alguna. Y así lo siente

la gente cuando termina el cortejo, cuando la emprende

hacia el bar, hacia la casa, hacia un otro año escuchando

de todo este tumulto, allá a lo lejos, en acordes, la

burla final: ¡Já! ¡Já!

La estatua de la Libertad - Huelga 1928.

Fuente:José Barnoya, La Huelga de Dolores,1970.


El Área de estudios de pobreza dio inicio en

Guatemala al proyecto de investigación “Desigualdades

de excedente en Centroamérica:

tolerancia y ciudadanía social”, bajo la conducción

del doctor Juan Pablo Pérez Sáinz

de FLACSO-Costa Rica, basado en estudios

de campo en ese país, en El Salvador y en

Guatemala con los equipos respectivos de

las sedes de FLACSO. Este es un primer esfuerzo

conjunto de investigación en el marco

del programa de postgrado centroamericano

de ciencias sociales bajo los auspicios

de ASDI-SAREC. El objetivo general que se

persigue es determinar los espacios y procesos

de generación de tolerancia hacia las

desigualdades de excedente existentes y sus

ÁREA DE ESTUDIOS DE POBREZA INICIA INVESTIGACIONES

Y ACTIVIDADES DE INCIDENCIA

consecuencias para la gobernabilidad democrática.

En abril dará inicio también la investigación

“Urbanización, asentamientos urbanos y políticas

públicas en la ciudad de Guatemala”,

dando continuidad al “Estudio básico sobre

la movilidad espacial y social en los asentamientos

urbanos de “La Florida” y “La Limonada”

de la ciudad de Guatemala. Actualización

comparativa de la investigación Organizing

Strangers. Poor Families in Guatemala City

(1973) de Bryan R. Roberts”. Esta investigación

es auspiciada por Teresa Lozano Long

Institute for Latin America, de la University of

Texas at Austin.

Finalmente, los días 1 y 2 de abril, desde la

coordinación académica de investigación de

FLACSO-Guatemala y el Área de estudios

de pobreza, se apoyará el proceso de facilitación

y sistematización para el registro de

memoria con fines de edición y publicación,

del “Encuentro latinoamericano para reducir

la pobreza extrema”, a celebrarse en la ciudad

de Guatemala organizado por el sistema

de las Naciones Unidas en Guatemala. El

evento, que será inaugurado por el presidente

Álvaro Colom, contará con la participación

de expositores de las Naciones Unidas, de

FLACSO-Ecuador, así como representantes

de organismos y gobiernos de Guatemala,

México, Ecuador, Chile, Colombia y Brasil.

No. 2/abril 2009

7


Facultad Latinoamericana

de Ciencias Sociales

FLACSO-Guatemala

La Facultad Latinoamericana de

Ciencias Sociales, FLACSO-Guatemala,

inició sus actividades en 1987

y fue reconocida formalmente por

el Estado guatemalteco ese mismo

año, por medio del Decreto 96-87

del Congreso de la República.

Publicación mensual de FLACSO-Guatemala

y elPeriódico

Secretario general de FLACSO

Francisco Rojas Aravena

San José, Costa Rica

CONSEJO ACADÉMICO DE FLACSO-GUATEMALA

Virgilio Álvarez Aragón- director

Oscar López / Marcel Arévalo

Aura Cumes/Claudia Donis / Virgilio Reyes

Simona V. Yagenova/Edgar F. Montúfar

Luis Raúl Salvadó/Edmundo Urrutia

Coordinación y diagramación: Hugo de León P.

Tel. PBX (502) 24147444 Fax: (502) 24147440

Correo electrónico: flacsoguate@flacso.edu.gt

Página web: http://www.flacso.edu.gt

Esta publicación es posible gracias al apoyo

financiero de

ASDI/SAREC

Las ideas expresadas en esta publicación no necesariamente

son compartidas por

FLACSO-Guatemala y su patrocinador

30,000 ejemplares

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