EL CABALLO BLANCO

ddd.uab.cat

EL CABALLO BLANCO

oí de ola

más alto toi

de la azotea.

Alcé hasta ella la v

•en el mismo instante

dido adaptarse perfec

ó por

EL CABALLO BLANCO

JCÍ que la voz salía

ta que la dejó caer sobre la yerba, al mismo

tiempo que las palabras un papelito llegaban

á mis oídos.

Apéeme, cogí presuroso el billete y alcé los

ojos: entonces no quedó f rustí ada mi esperanza,

pues vi á Hortensia. Divisábase su lindo

ro-tro al trsvéa de la abertura, y sus rasgados

la y seriedad que tanta pana y alegría me

causaban 6 la vez. Iba á dirigirle la palabra,

mía: miró rápidamente detrás de sí, aplicó un

dedo á sus labios, y. por último, su hermoso

rostro desapareció tras el pretil de la azotea.

charme ó quedarme, pensando que Hortensia

no habría bajado de la azotea, y suponiendo,

A demás, que alguien se ha

More magazines by this user
Similar magazines