EL CABALLO BLANCO

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EL CABALLO BLANCO

-¿DeV.,1

-¡Me alegre

o! Nadie ha dicho

ocultando esta circunstancia a todo trance hasta

estar seguros de que habla V. muerto, si tal

hubiera sucedido. Y la verdad es qne ya hablamos

perdido toda esperanza. El vaquero que

le sirvió á V. de gala volvió para decirnos qua

habían ido dos cazadores á buscarle. Por la

éstos ora el viejo Rube, y me consolé pensando

que si algo quedaba de V., él ae encargarla

de encontrarlo,

I,

porción de molestias... Y ¿no ocurre nada más?

"~afiadí después de una pausa.

—No,—-respondió Perkios 1 nada que valga

la pena de contarlo. Puro, ahora que caigo, —

prosiguió, como recordando algo de pronto, •

tengo otra noticia. ¿Se acuerda V. de los va-

l pueblo en los primeros días de nuestra lie.

da? pues bien: se han marchado; todos

los han levantado el campo, y ya no queni

rastro de ninguno. Ahora puede V. pa-

EL CABALLO BLANCO

>orne tendría algo que decirme mas interete

que lo que me había dicho hasta enton-

; pero permanecía callado.

Entonces afecté un aire indiferente para ha-

tonillo que no me pasó inadvertido;—han pre

guntado por V.

—¿Quién?— pregunté con fingida indifereu

—Eso es lo que luedo decir, — respondió

hay alguien que se interesa por "V. Hay también

cierto rapaasuelo mejicano 'que no ha hecho

más que ir y venir. Naturalmente, ese

muchacho habrá venido de parte de alguna

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ni cuál

bfa V. vuelto, y ha puesto una cara muy fea

ha venido y a© ha marchado por el camino

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