MÉTODOS PARA LA DESINFECCIÓN DE LOS ...

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MÉTODOS PARA LA DESINFECCIÓN DE LOS ...

CAPÍTULO 1.1.5.

MÉTODOS PARA LA DESINFECCIÓN DE LOS

ESTABLECIMIENTOS DE ACUICULTURA

1. PRINCIPIOS GENERALES

A. MÉTODOS PARA LA DESINFECCIÓN DE PISCIFACTORÍAS

La elección de los procedimientos de desinfección depende del tamaño, el tipo y la naturaleza de los

materiales y sitios que hay que desinfectar. Con la excepción de la piel del personal y los huevos, que se

deben desinfectar con productos no corrosivos, las superficies a desinfectar constan de tejidos o

materiales entretejidos (vestidos, redes), superficies duras (plástico, cemento) o materiales permeables

(tierra, grava). La desinfección es más difícil en el caso de las superficies permeables y requiere más

tiempo. En el cuadro 1 se indican los ingredientes más comunes y los métodos a utilizar en función de

esos criterios.

El uso de productos químicos conlleva la implementación de medidas para proteger al personal y a los

animales de cultivo y mitigar los efectos medioambientales. En primer lugar, es necesario proteger la

piel y los ojos del contacto con sustancias peligrosas utilizando vestimenta impermeable, botas,

protección ocular y un sombrero. El aparato respiratorio debe protegerse con una máscara y el

operador no debe tocar alimento alguno sin haberse lavado a conciencia las manos. Finalmente, los

productos deben almacenarse de forma que no represente ningún peligro directo o indirecto para la

vida del animal/pez o para la vida humana o el medioambiente.

El material debe limpiarse a fondo antes de su desinfección. El material orgánico generado/eliminado

durante el proceso de limpieza, como el fango de un estanque, etc., debe eliminarse de una forma

adecuada que impida la propagación de enfermedades por dicho material y de forma segura para el

medio ambiente..

Lo ideal es que se establezcan procedimientos regulados para el uso de desinfectantes en acuicultura.

Un esquema para la aprobación debe tomar en consideración el efecto de la desinfección contra los

patógenos diana, así como las propiedades toxicológicas y eco-toxicológicas de los productos.

Después de la desinfección o eliminación, el criadero debe reabastecerse de fuentes libres de la

enfermedad

Cuadro 1. Desinfección y método de uso

Procesos Indicaciones Método de uso * Comentarios

Físicos

Desecación, luz

solar

Patógenos de los peces

en el fango de los fondos

Calor seco Patógenos de los peces

sobre superficies de

cemento, piedra, hierro,

cerámica

Calor húmedo Patógenos de los peces

en las cisternas de los

vehículos de transporte

Secar durante 3 meses a una

temperatura media de 18°C

Lanzallamas,

soplete

Vapor a 100°C o más durante e 5

minutos

El período de secado puede

reducirse mediante el uso de un

desinfectante químico

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 54


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

Cuadro 1 (continuación). Desinfección y método de uso

Procesos Indicaciones Método de uso * Comentarios

Rayos ultravioleta

UV-C (254 nm)

Virus y bacterias 10 mJ/cm2 Físicos

Dosis letal mínima

Rayos ultravioleta

UV-C (254 nm)

Necrosis pancreática

infecciosa (NPI) y

nodavirus (VNN/VER 8 )

en el agua

125−200 mJ/cm2 Químicos

Ácido acético Anemia infecciosa del

salmón (AIS)

0.04–0.13%

Amonios

cuaternarios

Virus, bacterias, manos,

superficies de plástico

0.1–1 g/litro durante

1–15 minutos

Resistente al virus de la NPI

Cala Patógenos de los peces

sobre base de tierra seca

0,5 kg/m2 durante 4 semanas Reemplazar en estanques con

agua o vacíos desinfectados

manteniendo los afluentes a pH


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

Cuadro 1 (continuación). Desinfección y método de uso

Procesos Indicaciones Método de uso * Comentarios

Químicos

Hipoclorito

sódico a

Hipoclorito

sódico a

Hipoclorito

sódico a

Bacterias y virus sobre

cualquier superficie

limpia y en el agua

30 mg de cloro/litro disponible.

Dejar que inactive durante unos

pocos días o neutralizar con

tiosulfato Na después de 3 horas

Redes, botas y vestimenta De 200 mg a 1 g de cloro/litre

disponible durante varios

minutos. Dejar que inactive unos

pocos días o neutralizar con

tiosulfato Na después de 3 horas

Manos Lavar con agua limpia o

neutralizar con tiosulfato

a Peligroso − Véanse las precauciones indicadas en las recomendaciones generales

* Las concentraciones indicadas son las de la sustancia activa. NB: Los productos químicos deben ser aprobados

para el uso prescrito de acuerdo con las especificaciones del fabricante.

2. NEUTRALIZACIÓN DE HALÓGENOS

El cloro y el yodo son muy tóxicos para los animales acuáticos y, a fin de evitar accidentes graves

debido a una manipulación errónea, se recomienda neutralizar estos productos con tiosulfato de sodio

– cinco moles de tiosulfato neutralizan cuatro moles de cloro. Las proporciones moleculares son las

mismas para el yodo.

Por lo tanto, para inactivar el cloro, la cantidad de tiosulfato usada debe ser 2.85 veces la cantidad de

cloro (expresada en gramos):

Número de gramos de tiosulfato = 2.85 × número de gramos de cloro.

Para el yodo, la cantidad de tiosulfato debe ser 0.78 veces la cantidad de yodo expresada en gramos:

Número de gramos de tiosulfato = 0.78 × número de gramos de yodo.

También es posible preparar una solución de tiosulfato al 1% por peso, en cuyo caso los volúmenes

son los siguientes (en ml):

1. para el cloro:

28.5 × [número de litros de la solución desinfectante × concentración de mg/litro] / 100

2. para el yodo:

Hay que multiplicar por 7.8 en vez de por 28.5.

B. MÉTODOS PARA LA DESINFECCIÓN DE CRIADEROS DE MOLUSCOS

1. PRINCIPIO GENERALES

Los principios generales relativos a la desinfección de los criaderos de moluscos (criaderos,

instalaciones) conllevan la aplicación de tratamientos químicos en concentraciones suficientes, y

durante periodos suficientes, para matar todos los organismos patógenos que, en caso contrario

podrían acceder a los sistemas de agua que los rodean. Como la toxicidad propia de los desinfectantes

impide un uso seguro en aguas abiertas o en sistemas de agua abiertos, la desinfección sólo se puede

aplicar de forma razonable a los criaderos y a las instalaciones donde se encuentran los tanques, y,

56 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

como norma, deben neutralizarse todos los desinfectantes antes de su vertido en el medio ambiental

que las rodea. Además, como los criaderos de moluscos están ubicados en agua marina, también deben

eliminarse con cuidado los compuestos que se forman durante la desinfección del agua marina

(oxidantes residuales).

Se considera que no es práctica la desinfección de los huevos y fases larvarias para la mayoría de los

sistemas de moluscos. Además hay poca información sobre procedimientos específicos de desinfección

para los patógenos de los moluscos (i.e. Marteilia spp., Haplosporidium spp., Bonamia spp., Perkinsus

spp., iridovirus y niveles patógenos de los microbios marinos) o el agua marina. Por tanto, los

desinfectantes y las concentraciones dependen de los patógenos de que se trate y de la esterilización del

agua marina. Pueden considerarse tres fases en la desinfección de los criaderos:

a) pre-tratamiento del agua entrante, v.g. filtros (1,0 y 0,22 µm) o desinfección química (véase la

sección B.2.) = protección de las existencias de moluscos;

b) tratamiento dentro de las instalaciones (especialmente los sistemas de reciclado) = protección de

las existencias de moluscos;

c) tratamiento del agua entrante = protección del entorno.

2. DESINFECTANTES * − TUBERÍAS Y TANQUES

Se recomienda encarecidamente la desinfección de las tuberías y los tanques; la frecuencia de la

desinfección variará de acuerdo con el volumen de producción de existencias de moluscos. Las

concentraciones grandes de moluscos deberían ser sometidas a rotación entre tanques desinfectados

tan a menudo como resulte práctico, y/o mantenerse en agua marina que haya sido desinfectada con

ozono (véase la sección B.3.a) o con cloro (véase la sección B.3.b) y, a continuación, neutralizada.

Debería colocarse en tanques previamente desinfectados cada nuevo lote de moluscos introducido en

la instalación.

Puesto que la presencia de materia orgánica reducirá el poder de desinfección de la mayoría de los

desinfectantes, se recomienda el filtrado del agua entrante (véase la sección B.1.a). Además, deben

limpiarse concienzudamente todas las superficies antes de la desinfección. El detergente utilizado debe

ser compatible con el desinfectante y uno y otro deben ser compatibles con la superficie tratada (v.g.

las soluciones yodóforas son, por lo común, acídicas, por lo que no se pueden utilizar con sobre el

cemento, que es alcalino). Debe asegurarse que los desechos resultantes del lavado son desinfectados

antes de su eliminación. Es preciso cubrir por completo las superficies, v.g., usando un aspersor o

empapador de de alta presión. Se ha de llevar ropa protectora adecuada mientras se trabaja con

cualquier desinfectante (véase la sección A.1).

También se recomienda el secado (diario) al aire o el secado con calor de las tuberías, tanques y otro

equipamiento (v.g. bombonas para el cultivo de algas), además de la desinfección de todas sus

superficies, (especialmente en los casos de brotes de enfermedades de etiología desconocida).

a) El cloro normalmente se aplica como hipoclorito sódico (Chlorox®, la lejía casera, etc.). Se llenan

todas las tuberías con 50 mg de cloro/litro (= 50 partes por millón [ppm]). Se deja expuesto un

tiempo de al menos 30 minutos antes de aclarar con agua marina limpia. Esa solución es efectiva

contra la mayoría de los agentes microbianos y los protozoos labirintúlidos. El agua marina

clorada debe neutralizarse antes de antes de liberarla desde la instalación en que se encuentra. Se

consigue una neutralización óptima filtrándola con carbón vegetal activo (elimina el exceso de

cloro y cloraminas). También pueden usarse agentes reductores como el tiosulfato de sodio o la

aireación (que no eliminan las cloraminas tóxicas).

* Está comprobado que los productos especificados son satisfactorios para los fines indicados; eso no implica que otros

productos no puedan ser igualmente satisfactorios.

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 57


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

b) Los yodóforos se aplican, por lo general, como soluciones alcalinas (Wescodyne®, Betadine®) a

200–250 mg de yodo/litro (ppm) con un tiempo de contacto de al menos 10 minutos.

NOTA: Los yodóforos no son efectivos contra ciertos protozoos en suspensión, v.g. más de 1000 mg

de yodo/litro es tolerado por Labyrinthuloides haliotidis del abulón. Los yodóforos pueden ser efectivos

contra los parásitos protozoos tras un secado al aire o con calor de las superficies de los tanques y de

las tuberías.

3. DESINFECTANTES − AGUA EFLUENTE

a) Se ha usado con éxito el ozono para el control del contenido microbiano del agua efluente de las

instalaciones de cuarentena.. Los componentes residuales, que se forman como resultado de la

interacción del ozono con el agua marina (oxidantes residuales), a niveles de 0,08–1,0 mg/litro se

consideran suficientes para reducir de forma significativa los microbios vivos (sobre todo

bacterias).

NOTA: La existencia de una cantidad de ozono residual en agua marina es problemática debido a

la formación rápida y continua de productos oxidantes en el agua marina. Los residuos formados

por el ozono y el agua marina (hipobromito, bromina o ácido hipobromoso) son tóxicos para las

larvas de la ostra (y posiblemente para las larvas de otros moluscos) y deberían eliminarse

utilizando un filtro de carbón vegetal antes de circular a través/fuera de la instalación de

moluscos. Para lograr una esterilización completa, , v.g. para cuarentena, puede que se necesite un

tratamiento del agua marina con UV tras la ozonización.

b) El cloro administrado como hipoclorito sódico a una concentración de 25 mg de cloro/litro es

efectivo contra ciertos protozoos (L. haliotidis); sin embargo, se recomiendan 50 mg de cloro/litro

para la esterilización microbiana completa (como en el caso de las tuberías y tanques – véase

sección B.2.a). Se pueden usar concentraciones más altas bajo ciertas condiciones (v.g. la

cuarentena); sin embargo, dichas concentraciones requieren un tratamiento de neutralización

proporcionalmente mayor y sistemas de escape para humos tóxicos que se producen.

c) Los yodóforos no son tan efectivos para eliminar los protozoos como los dos tratamientos

mencionados anteriormente.

4. DESINFECTANTES − VESTIMENTA Y EQUIPO

Se limpian las superficies con detergente y desinfectantes antes de la desinfección propiamente dicha.

a) Se pueden usar yodóforos (v.g. Wescodyne®, Betadine®) a 200–250 mg de yodo/litro para un

pediluvio. NOTA: Los yodóforos tiñen la ropa.

b) El cloro (solución de lejía casera con 50 mg de cloro/litro) también es efectivo para pediluvios o

para el lavado del equipo.

c) El hidróxido de sodio (1% de NaOH + 0,1% de Teepol® u potro detergente) proporciona un

pediluvio efectivo para las botas de goma. NOTA: No usar con calzado/botas de calle.

5. RECOMENDACIONES ESPECIALES

a) El cloro y el ozono producen compuestos oxidantes residuales de larga permanencia en el agua

marina. El agua marina con una salinidad 35 partes por mil (ppt) contiene 60 ppm de iones de

bromuro, que produce hipobromito en presencia de ozono. El agua marina artificial desinfectada,

a la misma salinidad, produce bromina y ácido hipobromoso. Como estos y otros compuestos

residuales son tóxicos para las ostras en fase larvaria (y posiblemente también para otros

moluscos), debe pasarse el agua marina por un filtro de carbón vegetal antes de usarse con larvas

de moluscos vivas.

58 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

Los protocolos alternativos para la neutralización de halógenos incluyen el tratamiento con

tiosulfato de sodio o potasio (véase la sección A.2).

b) Deben controlarse periódicamente los oxidantes residuales, especialmente en los lugares en los

que hay fluctuación de la temperatura. Como no se puede medir con precisión el ozono residual

del agua marina, deben establecerse protocolos de control alternativos, como un bucle de

realimentación.

Debe haber sistemas de escape de humos para eliminar los humos tóxicos (producidos durante la

desinfección) de áreas de trabajo cerradas. Para la eliminación de los humos tóxicos debe

cumplirse la normativa local relativa a la atmósfera.

c) Pueden utilizarse las siguientes prácticas de manejo para la reducción de la proliferación de

patógenos oportunistas dentro de un criadero de moluscos o de una instalación de

mantenimiento:

i) se han de mantener existencias de algas y cultivos libres de patógenos;

ii) se utiliza un filtrado de agua adecuado, desinfección regular de los tanques, tuberías y equipo,

baños de pies y cambios de agua;

iii) se aíslan las existencias infectadas y el equipo asociado al primer indicio de enfermedad;

iv) se elimina la existencia infectada y se esteriliza el equipo;

v) se identifica la fuente de infección en la instalación de mantenimiento para evitar infecciones

adicionales (existencias de algas, sistema de agua entrante, reproductores, existencia de

larvas).

C. MÉTODOS DE DESINFECCIÓN PARA CRIADEROS DE CRUSTÁCEOS

1. PRINCIPIOS GENERALES

La elección del método de desinfección a utilizar en un criadero de crustáceos depende de muchos

factores, entre los que se encuentran: la razón o razones de la desinfección, tanto si se trata de una

instalación con reproductores, o criadero de engorde; y también depende del tipo de criadero de

engorde. Puesto que los camarones peneidos son hospedadores de todas las enfermedades de los

crustáceos excepto una actualmente incluida en la lista del Código de animales acuáticos, en la presente

sección, se ocupará del camarón peneido.

2. RAZÓN/RAZONES DE LA DESINFECCIÓN

La desinfección es una herramienta común en el manejo de las enfermedades en la producción de

camarones. Puede usarse como práctica rutinaria en programas de bioseguridad diseñados para excluir

enfermedades específicas, así como una medida sanitaria rutinaria empleada para reducir la incidencia

dentro de los criaderos, o puede utilizarse como parte de los esfuerzos para la erradicación de

enfermedades. El motivo específico de la desinfección será determinante en la estrategia de

desinfección utilizada y la forma en que ésta se aplica.

3. OCURRENCIA DE ENFERMEDADES DE LA LISTA OFICIAL

Cuando una enfermedad de la lista de la OIE, o una enfermedad emergente de importancia que no

figura en esa lista ocurre por primera vez en un criadero concreto (i.e. en una instalación de

cuarentena), o dentro de una región o país que se cree que previamente han estado libres de esa

enfermedad, puede ser aconsejable, o incluso necesario, erradicar la enfermedad despoblando la

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 59


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

instalación y llevando a cabo una desinfección concienzuda de toda o de parte de la instalación. En

algunas situaciones puede ser necesario dejar inactiva una instalación durante un periodo definido de

tiempo (véase el capítulo 1.7.1, Directrices para el cultivo rotatorio en acuicultura en el Código de animales

acuáticos).

4. PREVENCIÓN DE LA EXTENSIÓN DE LA ENFERMEDAD A POBLACIONES SILVESTRES

El vertido directo de poblaciones enfermas de camarones vivos (en cualquier fase de vida; i.e. huevos

fertilizados o sin fertilizar, larvas, postlarvas, juveniles o adultos) o productos de desecho provenientes

de los mismos (i.e. desechos de la planta procesadora tales como conchas, trozos de camarones rotos,

etc.) en aguas receptoras (i.e. arroyos, ríos, estuarios, bahías, áreas del litoral) constituye una práctica

peligrosa que facilita la propagación de la enfermedad desde las poblaciones de cultivo a las existencias

de crustáceos silvestres o a los criaderos cercanos en los que se usa el mismo suministro de agua, y eso

no debería permitirse. Con existencias de cultivo, cuando se toma la decisión de eliminar una población

(i.e. que se está cultivando en un tanque de piscifactoría o en un estanque de crecimiento) debido a la

presencia de la enfermedad (o a una pobre actuación de cultivo que puede deberse a una enfermedad

no diagnosticada), La existencia de un tanque o estanque debería recogerse y/o sacrificarse de forma

humanitaria en el tanque o estanque. Debe desinfectarse el agua del tanque o estanque (véanse la

subsecciones específicas que tratan de la desinfección de tanques y estanques en la sección 5) antes del

vaciado. El tanque o estanque vacío debe desinfectarse antes de la repoblación.

5. SANEAMIENTO RUTINARIO Y BIOSEGURIDAD

Muchos criaderos de crustáceos, especialmente los destinados al cultivo del camarón peneido, emplean

medidas que incluyen una serie de métodos de desinfección para la prevención y control de la

enfermedad. Tales medidas pueden formar parte de un programa de bioseguridad rutinario que puede

haberse diseñado para la exclusión de enfermedades específicas y o constituir medidas de exclusión de

pestes y enfermedades.

5.1. Desinfectantes

La siguiente lista contiene los desinfectantes recomendados para usarse en criaderos de (el

régimen de los desinfectantes adecuados para cada aplicación específica se discuten en la

subsección correspondiente):

– cloro (a hipoclorito cálcico, HTH o una solución con lejía que contenga suficiente

concentración de hipoclorito);

– gas formaldehído (de paraformaldehído sublimado o reacción concentrada de permanganato

de formalina /potasio);

– yodo (del que contienen los yodóforos);

– cal (como óxido de calcio o hidróxido de calcio);

– luz UV (de la luz solar natural);

– ozono;

– vapor;

– agua caliente (60ºC);

– ácidos concentrados;

– desecación;

– detergentes (para limpieza general, teniendo algunos productos un cierto grado de poder

desinfectante).

60 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

5.2. Criaderos y cultivo de reproductores/instalaciones de mantenimiento

Prácticamente en todos los criaderos de camarón peneido e instalaciones de cría/mantenimiento

de reproductores se usa agua marina que ha sido desinfectada para eliminar posibles patógenos,

insectos nocivos y agentes portadores de enfermedades por vía de filtrado mecánico, irradiación

con UV y/o desinfección química. Esta se puede realizar mediante filtrado pasivo del agua

originaria (i.e. mediante el uso de pozos de agua marina o puntos de los pozos) o mediante

filtración mecánica con bombas de alta presión y una gama de mecanismos y tamaños de los

poros para la filtración del agua. En algunas instalaciones se usa la filtración junto con la

desinfección con luz UV del agua originaria, mientras que en otras se utilizan métodos de

desinfección química, mediante cloración y descloración de grandes dosis de ozono y la

subsiguiente eliminación de oxidantes residuales. Es típico que la desinfección química del agua

original requiera la utilización de uno o más reservorios de almacenamiento en los que el agua se

trata y se desintoxica antes de su uso en el criadero de camarón o la instalación con los

reproductores. Hay numerosos manuales disponibles que se ocupan de los detalles relativos al

diseño y manejo del cultivo del camarón, y en los que se ofrecen detalles sobre la desinfección del

agua original.

a) Desinfección de los huevos y larvas en los criaderos de camarón peneido

Ciertas enfermedades víricas del camarón peneido (i.e. la Baculovirosis esférica, la

Baculovirosis tetraédrica, las infecciones por Pavovirus hepatopancreático) se transmiten por

contaminación fecal de los huevos depositados. Estas enfermedades, y las infecciones debidas

a algunos otros virus de los camarones, tales como el virus de las manchas blancas, y ciertos

agentes fúngicos y bacterianos de enfermedades pueden eliminarse o ver reducida su

incidencia mediante el uso rutinario de protocolos de desinfección cuando se utilizan para

desinfectar la superficie de los huevos y/o los nauplios recién incubados. A continuación se

ofrece un método ampliamente utilizado:

Para huevos fertilizados 10

Se recogen los huevos fertilizados. Se lavan con agua marina durante 1–2 minutos. Se

sumergen totalmente los huevos en 100 ppm (partes por millón) de formalina durante

1 minuto. Se sumergen totalmente los huevos en yodóforo (0,1 ppm de yodo) durante 1

minuto. Se lava en agua marina corriente durante 3–5 minutos. Se transfieren a los tanques de

cría de larva desinfectados.

Para nauplios 11

Usando la respuesta fototáxica a la luz, se recogen los nauplios con redes o con cedazo. Se

lavan con agua marina corriente durante 1–2 minutos. Se sumergen los nauplios en 400 ppm

de formalina durante 30–60 segundos. Se sumergen completamente los nauplios en yodóforo

(0,1 ppm de yodo) durante 1 minuto. Se aclara con agua de mar corriente durante 3–

5 minutos. Se transfiere a tanques de cría de larvas desinfectados.

b) Desinfección de los tanques, equipo, tuberías, aireadores de piedra, etc..

Para el saneamiento rutinario, los tanques de incubación de huevos y los de los reproductores

(i.e. tanques para la maduración de los reproductores, el apareamiento el desove, la cría de

larvas, los viveros interiores) deben limpiarse, desinfectarse y secarse entre uso y uso. Los

tanques utilizados para los fines antes expuestos en criaderos de crustáceos (especialmente los

camarones) son normalmente tanques prefabricados de fibra de vidrio, o se construyen con

cemento y madera, y recubiertos o pintados con material de resina (v.g. resina epoxy o resina y

fibra de vidrio) o recubiertos con forros de plástico fabricados para ese fin. Tras recolectar la

10 Los huevos fertilizados son más sensibles a la formalina que los nauplios.

11 Los nauplios son mucho más fáciles de recoger que los huevos fertilizados en los criaderos

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 61


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

existencia del tanque, deben eliminarse todos los objetos sueltos y los restos orgánicos de

tamaño grande, tales como algas, heces, y restos alimenticios. Cuando se trate de tanques de

tamaño relativamente pequeño, es aconsejable, tras la recolección de la existencia, llenar el

tanque completamente, sumergir todo el equipo que no tenga poros y sea resistente a la

corrosión (i.e. tuberías de aire, piedras aireadoras, tubos verticales, pantallas, recipientes de

muestreo, etc.) en el tanque y añadir, a continuación hipoclorito cálcico para obtener un

mínimo de 200 ppm de cloro libre. Se deja que éste actúe toda la noche. Transcurrido un

tiempo conveniente de empapado con el cloro, se puede vaciar el tanque y lavarlo con agua

dulce. Antes de drenar el sistema, se debe desclorar el agua tratada (véase la subsección

específica sobre cloración en la presente sección), salvo que se cuente con sistemas adecuados

de colección y tratamiento de efluentes. Después de lavar el tanque se le deja que seque por

completo. Si los tanques son grandes, se debe hacer una limpieza inicial del mismo para

eliminar los restos sueltos y luego una desinfección con una solución concentrada

(~1.600 ppm de cloro) de hipoclorito de calcio. Se deja reposar varias horas el contenido del

tanque y luego se lava, se llena y se vacía. Luego se frotan las superficies hasta que queden

limpias de cualquier resto. Tras la desinfección con cloro, tanto los tanques pequeños como

los grandes deben lavarse con agua limpia, luego se llenan y vacían para asegurarse de que no

quedan restos de cloro antes de repoblar el tanque para otra cosecha.

5.3. Desinfección de los estanques de crecimiento

Una vez efectuada la recogida rutinaria de la cosecha de un estanque de engorde (o de un tanque

grande o canal utilizados para el engorde de una cosecha), debe inspeccionarse el fondo del

estanque (o tanque). Deben tratarse o eliminarse los depósitos grandes de restos orgánicos. Eso es

fácil cuando se trata de tanques forrados, canales, o estanques (i.e. vaciando y limpiando con una

manguera de presión), pero representa un problema cuando se trata de estanques grandes con

fondo de tierra. Se aplican muchos métodos para la desinfección y tratamiento del fondo de los

estanques entre cosecha y cosecha. Esos métodos se describen detalladamente en varios manuales

de acuicultura del camarón, y aquí nos limitaremos a listar brevemente algunos de ellos sin entrar

en muchos detalles:

a) Cloración

Este desinfectante puede usarse para el tratamiento rutinario de los estanques entre cosechas o

cuando el objetivo es erradicar la enfermedad. Después de vaciar el estanque, se retiran (y

eliminan [véase la subsección sobre eliminación de cadáveres en la sección C.6]) tantos

animales del sistema como sea posible (esto puede resultar difícil en sistemas en los que no

sería práctica la eliminación de grandes cantidades de camarones muertos). Se rellena

parcialmente el estanque (o se llena totalmente si es preciso), se interrumpe la adición de agua

nueva, se interrumpe el vaciado del agua saliente, y se retira cualquier fuente interna o externa

de aireamiento o cualquier medio de aireamiento que pudiera corroerse. Luego se distribuye

una cantidad suficiente de hipoclorito cálcico granulado (como Olin HTH) a fin de

proporcionar una concentración de cloro residual libre de, como mínimo, 10 ppm dentro de

todo el sistema de agua. (NB: La persona o personas que aplican el cloro deben llevar

indumentaria externa impermeable para protegerse al piel, una máscara contra el cloro

homologada y gafas o máscara facial para proteger los ojos.) Se redistribuye hipoclorito cálcico

adicional con la frecuencia necesaria para mantener una concentración residual a 10 ppm. Deja

que el sistema se asiente durante un mínimo de 24–48 horas (sobre todo si se aplica a sistemas

grandes) a esa concentración mínima de cloro. El cloro matará todas los camarones y la

mayoría, si no todos, de los organismos que ocupan la columna de agua o residentes en el

estanque. Una vez que se ha tratado con cloro el estanque durante el tiempo mínimo necesario

y antes de vaciar el agua, se neutraliza el cloro ya sea de forma pasiva por exposición a la luz

solar y al aire durante aproximadamente 48 horas (sin añadir más cloro) ya sea añadiendo

tiosulfato de sodio en una proporción de cinco (5) moléculas de tiosulfato de sodio por cada

cuatro (4) moléculas de cloro (o de forma que el peso del tiosulfato de sodio sea 2.85 veces

mayor que el peso del cloro del agua; ver el ejemplo siguiente).

62 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Tamaño del

estanque

Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

Profundidad

media

Volumen Dosis de

cloro

Cloro

necesario

HTH

(65% de Cl activo)

Tiosulfato

necesario

1 hectárea 1 m 10.000 m 3 10 ppm 100 kg 154 kg 285 kg

Debería comprobarse de forma periódica la presencia de cloro residual; no debe vaciarse el

agua hasta que alcance 0 ppm. Una vez verificado que el nivel de cloro es 0 ppm, el agua del

sistema puede descargar al sistema de salida del agua del criadero. En algunos sistemas de

cultivo, más concretamente en los canales, tanques y pequeños estanques recubiertos (i.e.

aquellos sistemas en los que la mayor parte de los camarones no se eliminaron antes de la

desinfección), deben recogerse los camarones muertos para su adecuada eliminación (ver el

apartado sobre eliminación de animales muertos en la sección C.6).

b) Encalamiento

La cal, en forma de óxido de calcio y de hidróxido de calcio, debe aplicarse en suelo muy

húmedo en una proporción de 5.000 kg/ha o 1.500 kg/ha, respectivamente. Ha de procurarse

extender la cal de modo uniforme por la superficie del suelo. Se mantiene el estanque encalado

durante al menos una semana, o hasta que el suelo se haya secado y esté quebradizo con

grietas de unos 10–20 cm de una profundidad. Se puede añadir más cal después de roturarlo

(ver más adelante) en una proporción del 50% de la cantidad normalmente prescrita. Se debe

dejar que se seque el estanque durante al menos una semana, dependiendo del tiempo

atmosférico.

c) Secado y roturado

Tanto si un estanque es tratado con cloro o encalamiento o se deja que se seque sin

tratamiento como si no, el roturado se usa comúnmente para tratar el fondo del estanque a fin

de reducir su contenido orgánico, mejorar el reciclado de los nutrientes, el pH de los

tampones, eliminar los insectos nocivos y lograr la desinfección mediante una combinación de

degradación microbiana, exposición a la luz solar, aireamiento y desecación. En algunas

regiones, el secado y roturado del fondo de los estanques secos sólo se puede realizar durante

la estación seca. Cuando es posible secar el estanque, debería dejarse que el estanque se seque

hasta que la superficie del fondo se agriete hasta una profundidad de unos 10 cm. Una vez

alcanzado ese nivel de sequedad, debe roturarse el suelo hasta una profundidad de unos 20 cm

con un arado, labrador, rastra de discos, escarificador de dientes u otra herramienta agrícola

similar. Los estanques así tratados deben mantenerse en ese estado durante al menos una

semana antes de volver a llenarlos y repoblarles.

5.4. Desinfección del agua originaria

Como varias de las enfermedades de los camarones de la lista del Código de animales acuáticos, al igual

que otras varias enfermedades importantes, pueden introducirse en los criaderos de camarones

por medio del agua originaria entrante cuando ésta contiene vectores o portadores (i.e. cangrejos

marinos o larvas de camarones silvestres infectados), la mayoría de los criaderos operan con

planes de bioseguridad que incluyen normas para la desinfección del agua entrante. Eso se puede

lograr por diversos medios que pueden incluir la combinación de una o varias de las siguientes

estrategias:

a) Filtración del agua entrante – el agua se bombea a un canal de suministro/sedimentación

donde pasa en primer lugar por unas tramas gruesas de barras para eliminar animales

acuáticos y restos de gran tamaño. Luego se pasa el agua por una serie de tamices cada vez

más finos, y el filtrado final se hace pasando el agua por un tamiz de saco de malla fina (150–

250 µm) antes de ser introducida en un estanque de cultivo o en un reservorio de

almacenamiento.

b) En vez de usar redes de malla, algunos criaderos colocan estructuras de filtrado en el sistema

de canales de suministro. Dentro de esas estructuras, hay una serie de compartimentos que se

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 63


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

llenan con matrices de filtros, comenzando con grava gruesa para una primera eliminación de

animales acuáticos y restos de gran tamaño, una sección intermedia con una matriz más fina

de de arena y gravilla y la sección final, que contiene arena fina.

c) La cloración y descloración – se bombea el agua original a un canal de suministro o

directamente a los estanques de cultivo o reservorios (con o sin filtrado) y se trata con

suficiente cloro para eliminar cualquier vector o portador potencial del agua original.

d) ‘Intercambio de agua reducido o intercambio “cero”: En algunos criaderos se utilizan el

aireamiento y re-circulación de agua suplementarios en estanques de cultivo y dentro de los

sistemas de suministro y vaciado del criadero a fin de simplificar los requisitos relativos al

agua original. Esto reduce el volumen de agua original que se ha de desinfectar antes de su

uso y también reduce la pérdida de nutrientes en criaderos con agua efluente.

6. ERRADICACIÓN DE ENFERMEDADES Y LIMPIEZA COMPLETA DE LA INSTALACIÓN

Esta acción puede se necesaria para el control de las enfermedades cuando en un lugar ocurren

enfermedades importantes que son intratables y en los que existe la opción de erradicarlas. El

diagnóstico confirmativo de una enfermedad registrada en la lista o de una enfermedad emergente

importante, aunque no listada, que ocurre por primera vez en un criadero concreto, en un lugar

concreto (i.e. en una instalación de cuarentena), o dentro de una región o país de los que se creía que

estaban libres de esa enfermedad, constituyen eventos indicativos de que puede ser aconsejable o

necesario erradicar la enfermedad despoblando la instalación afectada y realizando una desinfección

exhaustiva de toda la instalación o de parte de la misma.

El cultivo rotatorio en la instalación afectada durante un periodo de tiempo definido puede ser

aconsejable en algunas situaciones (véase el capítulo 1.7.1, Directrices para el cultivo rotatorio en

acuicultura en el Código de animales acuáticos).

Se pueden realizar los siguientes pasos/acciones para lograr la erradicación de una enfermedad

mediante la limpieza completa de una instalación (LCI):

6.1. Despoblación de todas las existencias de camarones vivos de una instalación afectada

a) Se interrumpe la repoblación de la instalación.

b) Recolectar y vender (en caso de que esté permitido) las existencias comercializables en los

circuitos comerciales normales. En algunas circunstancias puede ser aconsejable cocinar el

producto antes de su comercialización. La cocción al vapor en agua hirviendo matará o

inactivará todos los agentes conocidos de la enfermedad de los camarones.

c) Cuando se trata de existencias no comercializables, caben las siguientes opciones para su

eliminación tras la recolección:

i) Incineración: se queman los camarones recogidos en una incineradora que esté

homologada (si es necesario) por el gobierno. Las limitaciones de este procedimiento

son inherentes a la eliminación de los camarones. Es decir, los camarones contienen

gran cantidad de agua y, por tanto, este procedimiento puede sólo puede aplicarse con

pequeñas cantidades de camarones o con cantidades mayores si los camarones se han

secado antes de la incineración.

ii) Soterramiento: aunque esta técnica debería aplicarse en un número mayor de casos, aún

tiene sus limitaciones. Se deben colocar los camarones en un hoyo de suficiente

profundidad para que quepan todos, con 50 cm adicionales para el relleno que ha de

cubrir los camarones. El hoyo debe estar a cierta distancia de la instalación sometida a

LCI (limpieza completa de la instalación) TCU y a una distancia similar de cualquier otra

64 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

instalación de cultivo de camarones. El agua del drenaje de la zona del hoyo no

desembocará en el acuífero desde el cual se bombea el agua original al lugar de limpieza

completa (o cualquier lugar de cultivo de camarones) o en la zona (estuario o playa)

desde la que procede el agua original. Una vez seleccionado el lugar adecuado, se puede

proceder al soterramiento. El fondo del hoyo debe cubrirse con óxido de calcio (cal

viva) en una proporción de aproximadamente 500 g/m 2 (5.000 kg/ha) o con hidróxido

de calcio (cal rebajada o hidratada) en una proporción de unos 150 g/m 2 (1.500 kg/ha).

Los camarones deben colocarse dentro del hoyo en capas de unos 10 cm de espesor,

cubriendo cada capa con cal rebajada o con cal viva en cantidad suficiente para cubrir

por completo la capa de camarones (equivalente a más o menos 33–100% del peso de

los camarones). El hoyo completo, incluyendo la capa superior de camarones debe

cubrirse con un mínimo de 50 cm de tierra de relleno. En algunos lugares, debe

consultarse a los funcionarios locales de medioambiente, sanidad pública y zonificación

antes de cavar los hoyos para el soterramiento de los camarones.

6.2. Desinfección de tanques y estanques de cultivo

Para los métodos de desinfección, véase el apartado correspondiente de la sección C.5.

6.3. Procedimientos de limpieza de los componentes de una instalación distintos de las áreas

de cultivo

Para que la LCII sea efectiva, puede ser necesaria una desinfección de la instalación completa

después de que se hayan recolectado o eliminado los camarones de alguna otra forma. Tras la

despoblación de la instalación, debe identificarse a cualquier portador animado o inanimado del

agente de la enfermedad para su eliminación o para la desinfección exhaustiva de la instalación. Es

fácil comprender el movimiento de los agentes patógenos entre los camarones vivos o los

numerosos camarones muertos, lo que no puede decirse de su movimiento por la vía de los

componentes inanimados. De ahí que todas las áreas, unidades, subunidades o componentes que

se contaminan o son potencialmente contaminables deben someterse a un proceso de limpieza y

desinfección. Consúltese la lista de desinfectantes y los correspondientes métodos de aplicación

en el cuadro 1 de la sección A y la sección C.5.1.

a) Edificios

El régimen de desinfección debe ser específico para cada edificio y depende del patrón de uso

del mismo.

i) Edificios de oficinas: lo más frecuente es que por estos edificios transiten a pie las

personas que han estado en edificios o áreas de cultivo contaminadas. Por esa razón, los

principales focos de atención deberán ser los suelos y las unidades de almacenamiento en

frío del edificio Deben limpiarse los suelos de forma exhaustiva (si no son porosos) con

detergentes estandarizados y soluciones de limpieza, y a continuación secarse de forma

concienzuda. Si los suelos tienen alfombras, deberían de aspirarse y limpiarse con un

detergente adecuado para las alfombras, o limpiarse al vapor. Todas las demás áreas de

estos edificios, como paredes, lavabos, mesas, neveras, congeladores, etc., deben

examinarse para ver si hay materiales contaminantes (i.e. camarones congelados en los

congeladores) y cualquiera de esos elementos y su contenedor deben limpiarse y

eliminarse siguiendo pautas sanitarias.

ii) Edificios de cultivo: debe suponerse que estos edificios han estado en contacto directo

con agentes causales de enfermedades y, por tanto, habrá de tratárseles de forma diferente

a la empleada con los edificios de oficinas. El régimen de desinfección de estos edificios

consta de dos fases. En la primera, debe barrerse y/o aspirarse a fondo el edificio para

eliminar la mayor cantidad posible de desechos tanto orgánicos como inorgánicos. En la

segunda fase se aplica el tratamiento con cloro. Debe aplicarse una solución de cloro

(~1600 ppm) rociando todas las superficies a prueba de corrosión por el cloro. Las

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 65


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

superficies que no deban clorarse, se pasa una esponja con solución yodófora de, como

mínimo, 200 ppm de yodo libre. Luego se las cubre con plástico u otro material

protector. Las superficies del suelo pueden clorarse con una solución de cloro de

200 ppm, suficiente para que las superficies se empapen hasta una profundidad de 5 cm.

Se las deja en ese estado durante un mínimo de 48 horas. Si alguna de las superficies

rociadas es susceptible a la corrosión por cloro, se lava con agua dulce tras las 48 horas de

tratamiento.

Para los edificios en los que la desinfección con cloro no resulta práctica, puede

considerarse la fumigación con gas formaldehído. Después de una limpieza general se

puede iniciar la fumigación de un edificio que se pueda sellar. El proceso completo, desde

la primera fumigación hasta que el edificio puede ocuparse de nuevo debe durar un

mínimo de 36–60 horas. Debe sellarse bien el edificio durante la fumigación, de forma

que el gas no pueda escapar por ningún medio tras la fumigación. Si es posible, debe

cortarse el fluido eléctrico del edificio. Para la desinfección con gas formaldehído, debe

haber una atmósfera de 18°C con una humedad relativa alta (preferiblemente saturada, i.e.

los suelos mojados, etc.). Para preparar el gas formaldehído, se añaden 17.5 g de

permanganato potásico a cada 35 ml de formalina al 100% (una solución acuosa al 37–

39% de gas formaldehído) por cada 2.83 m 3 (100 pies 3 ) de espacio. Lo ideal sería que

cada compartimiento del edificio tuviese su propia fuente de gas formaldehído para

asegurarse de que todas las áreas del edificio se tratan de modo uniforme. Deben pesarse

por separado las cantidades adecuadas de cada compuesto (permanganato potásico y

formalina); la formalina debe colocarse en un recipiente que no sea de plástico, con un

volumen 10 veces superior al volumen combinado del permanganato potásico y la

formalina juntos. (La persona que realice la fumigación con gas formaldehído debe llevar

vestimenta externa impermeable para protegerse la piel y una máscara para gas

formaldehído homologada y unas gafas o una pantalla facial para protección de los ojos.)

Deben colocarse los recipientes con las cantidades adecuadas de los dos reactivos en el

suelo, en el centro de la habitación y sobre una esterilla protectora (de plástico)

desechable. En ese momento no deben mezclarse aún la formalina y el permanganato

potásico. Cuando todas las habitaciones tengan las cantidades adecuadas de cada uno de

los dos componentes, se haya sellado herméticamente el edificio y se haya acondicionado

convenientemente la atmósfera, puede iniciarse la fumigación. Debe hacerse la mezcla de

los dos componentes de forma rápida y cuidadosa, ya que la reacción se produce de

forma inmediata y en cierto modo violenta a medida que se emite el gas formaldehído.

Comenzando por la habitación más alejada de la salida al exterior, se añade el

permanganato a la formalina y hace los mismos en la siguiente habitación. Cuando se

haya terminado con todas las habitaciones se cierra con llave la puerta exterior y se sella

con cinta desde el exterior. Se deja que el edificio permanezca en esas condiciones

durante un mínimo de 12 horas. Transcurrido ese tiempo, se deja que el edificio se ventile

con aire limpio durante 24–48 horas. Cuando se permita el acceso de la gente al edificio,

no debe haber olor a formaldehído.

Una forma alternativa de generar gas formaldehído es la sublimación de

paraformaldehído en polvo. Por cada 2.83 m 3 (100 pies 3 ) de espacio, deben usarse unos

28 g de paraformaldehído. Se puede sublimar colocándolo en una sartén eléctrica, que, a

su vez, se coloca en alto. Este procedimiento es algo más peligroso, porque el

formaldehído es inflamable y una chispa producida por la sartén puede, en teoría,

encender el gas. Para el uso del paraformaldehído, deben seguirse los mismos

procedimientos indicados anteriormente para la mezcla de la formalina y el permanganato

y para la ventilación, etc..

iii) Edificios de procesamiento: estos edificios se suelen construir para permitir una

desinfección rutinaria. Los procedimientos seguidos en la operación rutinaria de tales

edificios son adecuados para la limpieza completa de las instalaciones (LCI), siempre que

también se desinfecten y se sequen a fondo el edificio, sus habitaciones de frío y sus

66 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

congeladores. Si se estima conveniente, puede aplicarse la fumigación con gas

formaldehído a fin de asegurar la destrucción de los agentes patógenos pertinentes.

iv) Otros edificios: edificios como almacenes de alimentos, mantenimiento, cuartos de

herramientas, etc, deben tratarse de forma similar al edificio de oficinas. Debe ponerse

especial cuidado en la eliminación de de todos los desechos de tamaño grande, que suelen

encontrarse en abundancia dentro de esos edificios. Las superficies potencialmente

contaminadas de tales edificios deben rociarse con cloro y dejarse en ese estado 24–

48 horas. A continuación deben lavarse con agua dulce. Todo el equipo, que no deberá

exponerse a la acción corrosiva del cloro, será retirado antes del rociado, y se desinfectará

con 200 ppm de yodóforo mediante el tipo de desinfección utilizada con superficies. Tras

su desinfección, el equipo puede introducirse de nuevo en el edificio. Otra opción para

este tipo de edificios es la fumigación con gas formaldehído.

b) Equipamiento y sistemas de soporte para el cultivo

Se trata de unidades operativas de la instalación de cultivo de camarones que pueden estar

alojadas en un edificio.

i) Sistemas Artemia: todas las unidades y tanques de descapsulación y eclosión de los quistes

de Artemia deben tratarse de la misma forma que los demás tanques. Deben limpiarse los

desechos de tamaño grande de los tanques, luego deben llenarse completamente de agua

limpia e hipoclorito cálcico para lograr una concentración final de 200 ppm (de Cl 2 libre).

Dejar que la cloración continúe durante 24–48 horas. Se puede clorar la parte exterior de

esos tanques mediante rociado (1.600 ppm de cloro). Los tanques tratados pueden

descolorarse luego con tiosulfato de sodio, vaciarse, lavarse con agua dulce dejando que

se sequen durante un mínimo de una semana. Pueden retenerse los recipientes cerrados

de quistes de Artemia de la instalación. No obstante, su superficie debe desinfectarse con

cloro (200 ppm) o yodóforo (200 ppm).

ii) Sistemas de algas: los recipientes, tanques, estufas y habitaciones utilizadas para producir

algas para la alimentación de formas larvarias de los camarones pueden manejarse y

desinfectarse de modo casi idéntico al empleado para otros sistemas de tanques. La única

diferencia importante es que debe asegurarse de que se han lavado todos los residuos de

cloro de las unidades antes de volverlas a usar. En el caso de los tubos, frascos,

bombonas y recipientes para cultivo de algas, puede usarse una combinación de lavado

con ácido (10% HCl) y esterilización al vapor en lugar de la desinfección con cloro o con

yodóforos.

No es posible la desinfección de cultivos existentes de algas vivas. La utilización de la

desinfección está claramente fuera de lugar; cualquier compuesto que matara al agente de

la enfermedad acabaría igualmente con las algas. De ahí que sólo existan dos formas de

minimizar la probabilidad de que el agente patógeno este presente en las existencias de

cultivo.

– Dilución: todos los cultivos stock pueden clonarse a partir de las propias existencias.

Cada cultivo debe diluirse ya sea por diluciones seriadas (para caldo de cultivos) o

veteado para colonias individuales (cultivos en agar). Todas las diluciones se deben

hacer empleando técnicas estrictamente asépticas, autoclavando adecuadamente

todos los medios. El paso desde los cultivos stock no debe ocurrir hasta que la

habitación para cultivo de algas haya sido desinfectada según los procedimientos

referidos anteriormente para los edificios. Una vez que un cultivo se haya diluido y

clonado por cualquiera de esos métodos hasta el punto en que sólo permanece una

célula del cultivo original, es insignificante el riesgo de que el agente de la

enfermedad (de los camarones) pueda estar presente

Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006 67


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

– Nuevos cultivos stock: Si se desechan los cultivos stock existentes como parte de

una LCI, deben comprarse nuevas existencias en los laboratorios suministradores de

algas, u obtenerse de otras fuentes en las que no es probable la existencia de

contaminación por el agente causal de la enfermedad (de los camarones), como es el

caso de las fuentes en las que las especies deseadas son aisladas de las poblaciones

silvestres de algas. Los nuevos stocks de cultivo no deben proceder de una

instalación que también cultive camarones y pueda estar contaminada con los

agentes de la enfermedad de los camarones.

iii) Equipamiento de los criaderos: las redes, jábegas, mangueras de aire porosas, etc., que son

relativamente baratas y fáciles de obtener deben desecharse y eliminarse de las

instalaciones durante la LCI en lugar de desinfectarlas, puesto que no son fáciles de

desinfectar y el cloro puede dañarlas y acortar su vida útil.

El equipo no desechable, como las mangueras flexibles de plástico de gran tamaño, las

bombas y tubos, tanques de transferencia, jaulas, jaulas de cosecha, mesas de cosecha,

discos Secchi, menaje de vidrio del laboratorio, etc., debe empaparse con cloro en

soluciones de 200 ppm durante 24–48 horas. La mejor forma de hacerlo es colocar esos

objetos en los tanques llenos con soluciones de cloro de 200 ppm. Deben sumergirse

totalmente todos los elementos (poniendo los objetos más pesados sobre los que tienden

a flotar). Un buen truco es colocar todo lo que esté suelto o pueda desatarse de su punto

de atadura (excepto lo que se vaya a desechar), en la solución de cloro de 200 ppm de los

correspondientes tanques.

En el caso de elementos similares asociados con los estanques, aquellos deben colocarse

en series especiales de tanques colocados junto a los respectivos estanques. Esos tanques

deben llenarse con soluciones cloradas de 200 ppm. Después de la cloración, esos

elementos deben dejarse secar quedando expuestos a esterilización natural por UV (luz

solar). Se les debe dar la vuelta al menos una vez para exponer todas las superficies de los

elementos a la luz solar directa.

Las herramientas y la maquinaria, como tractores, camiones, generadores de luz portátiles

y fijos, etc., deben limpiarse concienzudamente con soluciones de limpieza estándar.

Debe retirarse de esos elementos cualquier resto de lodo, alimento para camarones, etc. A

continuación, la desinfección de superficies que han podido contaminarse durante su uso

normal, debe complementarse con un lavado a base de una solución yodófora (a una

concentración de 200 ppm) o con limpieza al vapor.

Las pequeñas herramientas e instrumentos, como las básculas y balanzas, instrumentos de

prueba, pequeñas herramientas eléctricas, etc., deben limpiarse cuidadosamente con una

esponja empapada con solución de cloro de 200 ppm si son de plástico inerte, o con

200 ppm de yodóforo si son de otros materiales. Luego se deberían colocar de nuevo en

sus respectivos edificios durante la fumigación con formaldehído. El equipo electrónico

de prueba de alta precisión no debe someterse a fumigación, sobre todo si la probabilidad

de que se haya contaminado en alguna ocasión es muy pequeña.

iv) Tuberías de “agua nueva”: todas las tuberías de agua nueva que se hallan dentro de los

edificios, especialmente las que están cerradas por un extremo o terminan con varias

ramificaciones deben rellenarse con una solución de cloro de al menos 200 ppm. La

solución de cloro debe mantenerse dentro de la tunberías durante un mínimo de 24–

48 horas, y a continuación deben lavarse las tuberías con agua limpia. Las tuberías

también pueden desinfectarse recirculando en ellas agua caliente (>60ºC) durante varias

horas.

68 Manual de pruebas de diagnóstico para los animales acuáticos 2006


Capítulo 1.1.5. — Métodos para la desinfección de los establecimientos de acuicultura

v) Uniformes, botas, etc.: todos los elementos de la indumentaria de los empleados se deben

o bien desechar o bien lavar a fondo y desinfectar. En el caso de la vestimenta, como los

monos, un lavado con lejía de cloro es suficiente, especialmente si se acompaña de secado

al sol. Otros elementos, como botas, guantes, y cualquier otro elemento que no forme

parte de la indumentaria pueden empaparse sin problema con una solución de cloro a

200 ppm. A continuación se lavan con agua dulce. Estos elementos deberían encontrarse

dentro de los correspondientes edificios en el momento de la fumigación con

formaldehído.

vi) Elementos relacionados con la alimentación: todos los elementos utilizados para la

alimentación, como piensos preparados, alimentos frescos (i.e. calamares, lombrices

acuáticas rojas cortadas, Artemia congelada, moluscos bivalvos, etc.) deben retirarse de la

instalación remplazándolos con nuevos alimentos procedentes de fuentes que se sabe que

no están contaminadas con agentes causales de enfermedades de camarones

7. REPOBLACIÓN DE CRIADEROS DESINFECTADOS

Después de una LCI, la repoblación de las instalaciones desinfectadas de los criaderos se debe realizar

con existencias que se sabe que están libres de las enfermedades que aparecen en la lista del Código de

animales acuáticos o de otras enfermedades emergentes o importantes.

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