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Nuestros pueblos - El avisador malagueño

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REDACCIÓN

Director

Diego Ceano González

Subdirector

José Antonio Barberá

Consejo de redacción

José Antonio Barberá

Juan G. Arrabal Granados

Redactores

Diego Ceano González

Alfonso Villegas Lermo

Jesús Hurtado Navarrete

José Antonio Barberá

José Manuel Frías

Juan Hernández Pérez

Francisco Collado

Juan José Palop

Juan G. Arrabal Granados

Vicente Manchado

Luis Azuaga

Mª José Villaverde Montilla

Esteban Alcántara Alcaide

Manuel Martínez Molina

Leandro Ramírez Raya

Mercedes S. Ramos Jiménez

Fotógrafos

Manuel D. Aranda Salmerón

Lola A. Carretero Vaquer

Corrector

Alfonso C. García Molina

Dto. de informática

Carlos Fernández Montañés

José Carlos Jiménez Estrada

D.P. MA-1771-05

elavisador@acmal.org

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Portada: Patio del Museo de Artes y Costumbres Populares de

Málaga – Fotografía de José Antonio Barberá

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de sus datos. Si desea no recibir la revista, sólo tiene que enviarnos un correo

manifestando su deseo y de inmediato se borrarán de nuestra base de datos.

Índice

Editorial .......................................................... 3

Nuestra visita al museo................................... 4

Historias malagueñas...................................... 5

Desde la osera................................................. 7

Enigmas ........................................................ 10

Torre del Atabal............................................ 11

Málaga en el colegio..................................... 12

De chupitira .................................................. 14

El otro Jabegote ............................................ 15

Una imagen para recordar ............................ 18

Hacia las pasas por el unicornio ................... 19

Historias del deporte en Málaga ................... 22

La jabalina .................................................... 24

El correo del lector ....................................... 25

Mirador del Cerrado ..................................... 26

Poderosas...................................................... 28

Málaga cultural............................................. 30

Con mucho arte............................................. 32

El ajilibujili................................................... 33

Nuestras fiestas............................................. 34

Nuestros pueblos .......................................... 35

Haciendo puñetas.......................................... 37

La cocina tradicional malagueña .................. 38

El coleccionable............................................ 39

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Este mes hemos enviado un ejemplar monográfico dedicado a nuestra Semana Santa,

denominado El Avisador Cofrade. Estamos estudiando la posibilidad de repetir esta

experiencia con ocasión de otros acontecimientos especiales bien de carácter ordinario o

extraordinario.

2


Editorial

La página de hoy quiere recordar de forma general, el patrimonio museístico que va teniendo la

ciudad y que no es de ayer, ni desde cuando comenzamos a pujar por la capitalidad cultural del 2016.

Viene de bastante antes y por esa razón es por lo que traemos a colación esta joya, perdida para algunos,

en el transitado Pasillo de Santa Isabel.

Bajando al hilo del Guadalmedina, en la acera de la izquierda, nos encontramos con una vetusta

edificación que mucho antes que Mesón de la Victoria, fue hospedería para los frailes que bajaban a la

ciudad.

Los grupos del IMSERSO, otros venidos del interior de la capital y algún que otro extranjero, son

la clientela que ambienta mayormente las mañanas de esta zona. Es un lugar que hay que visitar y conocer.

Allí, en su interior, con esa luz propia que resalta el tono sepia del s. XIX, se presentan utensilios,

aperos y herramientas de hace más de dos siglos. Estancias, muebles, cuadros de cotizados pintores de la

época; ropas, complementos y ajuares de familias que nos instruyen en una forma de vida que no por arcaica

deja de ser entrañable. Así vivían y trabajaban nuestros antepasados. Es un lugar que huele a viejo.

Un lugar que invita a verlo en solitario o en reducido grupo con idea de que no se perturbe nuestra mente

y se la deje viajar por una cocina, un dormitorio, un cuarto de estar o la cochera donde podemos soñar

hemos dejado nuestro carruaje y la cuadra donde un bonito caballo repone fuerzas para afrontar una nueva

jornada. El ruido de una fuente y el frescor que aportan las cuidadas plantas que adornan la entrada y el

patio interior, constituyen un maravilloso oasis urbano donde con poco esfuerzo, te aíslas del ajetreo propio

de una arteria muy transitada y del no menos ruidoso mercado que linda a dos fachadas de nuestro

Museo Unicaja de Artes y Costumbres Populares.

Todo tiene su historia y la que nos ocupa arranca a principios de los 60 donde se empieza a constituir

un fondo que va adquiriendo la Caja de Ahorros Provincial de Málaga, de la mano de un malagueño

ilustre, don Enrique García-Herrera, que desde su posición de Director General, se desvivía por recuperar,

conservar y difundir nuestro patrimonio etnográfico.

El primer emplazamiento lo constituyen unas salas cedidas por la Sociedad Económica de Amigos

del País, en el antiguo edificio del Montepío de Viñeros, en la Plaza de la Constitución. En 1974 se adquiere

el antiguo Mesón de la Victoria y el 23 de octubre de 1976, totalmente reformado y adecuado desde

el más absoluto respeto a su época, queda inaugurada esta oferta cultural, que probablemente por asequible,

muchos desconocemos.

Pero todo esto es imposible de custodiar, mantener y organizar en el tiempo si no se cuenta con la

persona idónea. Aquí, los amantes de este patrimonio cultural estamos de enhorabuena. Desde un principio

ha estado al frente, como directora de todo esto, una profesional de categoría, perteneciente al Cuerpo

Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos: Trinidad García - Herrera. Una mujer entrañablemente

delicada y amable, seria y recta en su cometido, colaboradora con todo aquel que le ha solicitado

ayuda en un trabajo de investigación, o una simple consulta, siempre proporcionando más datos de los

que se le han solicitado. Una mujer que ha hecho un trabajo encomiable con estos fondos y con el Archivo

Díaz de Escovar, legado documental más importante de este museo. Una mujer que ha puesto su toque

personal hasta en el cuido de las plantas que decoran el edificio. Trinidad García - Herrera es el alma de

esta Obra Social de Unicaja que ha dedicado su vida laboral y su afición. Según R. A. Wilson, la realidad

es todo aquello que uno puede permitirse, y qué mejor cosa que permitirse trabajar en aquello que te legó

tu propio progenitor, constituyendo más un sentimiento que una obligación laboral. Sea pues esta página

para rendir cumplido homenaje de agradecimiento a Trinidad que para bien de la cultura malagueña, no se

jubila y seguirá vinculada, por ahora, a concluir esta hermosa tarea desde su atalaya, un despacho recoleto

con paredes decoradas de estanterías con carpetas, grabados antiguos y un ordenador donde todo está

guardado y bien guardado. No se puede jubilar porque ella es joven y cumple a diario la Ley de Capp: “lo

más que se puede hacer por recuperar la juventud es repetir las locuras de entonces”, y ella, en el día a

día, sigue embarcada en esa locura de la cultura que comenzó en sus años jóvenes a la sombra y tutela de

su padre. Nuestra ciudad sigue siendo deficitaria en malagueños y malagueñas como éstos. Gracias por

todo, Trini.

3


Nuestra visita al museo

Dentro de las actividades culturales que El Avisador viene realizando, esta vez acudimos, invitados

por el Museo de Artes y Costumbres Populares, de la mano de nuestra querida y entrañable Trini

García - Herrera.

Durante casi dos horas, estuvimos recorriendo las dependencias del museo, recreándonos en muchas

de las interesantes muestras expositivas que allí se exhiben.

Un especial interés causó la magnífica colección de barros malagueños y el exclusivo archivo bibliográfico

y documental, Narciso Díaz Escovar (abogado, escritor, poeta y cronista de la ciudad).

Este museo se divide en dos plantas salpicadas por múltiples apartados donde se ofrece al visitante,

esos modos de vivir de antaño. Podemos ver desde una almazara, una tahona, una herrería, así como

los vestidos e indumentarias de nuestros ancestros y piezas tan extraordinarias y raras como la silla paritoria,

un brasero con secadora de ropa, imágenes y elementos ornamentales de nuestra tradición semanasantera,

sardinales, carros y diablesas. Igualmente se muestran espacios magistralmente recreados, como la

taberna, la cocina, el dormitorio, etc.

Dentro de la iniciativa cultural que nos ofrece el consistorio malagueño "La noche en blanco", se

ofrece una nueva oportunidad de conocer este interesante museo. Será el próximo 9 de mayo a partir de

las 20.00 horas, con entrada gratuita y la visita guiada.

Redactores de El Avisador junto a Trini García - Herrera. Trini García -Herrera en el archivo Díaz de Escovar.

Fachada del Museo de Artes y Costumbres Populares, en

el Pasillo de Santa Isabel de Málaga.

El grupo de redactores, junto a Trini García - Herrera y

Virtudes y Antonio Salcedo.

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Historias malagueñas

Por Diego Ceano González

CONTRA EL ROBO, EL INGENIO

De todos es conocido el esfuerzo de los agricultores por sacar sus frágiles

cosechas adelante, sufren todo tipo de contrariedades, unas veces el problema

está en que no llueve lo suficiente, otras que no para de llover, otras que

graniza, otras veces sufren y padecen con el viento, pero cuando todos estos

inconvenientes se superan, tienen que luchar los pobres labriegos con otros

elementos que aún no siendo meteorológicos, siguen siendo de cuidado, me refiero a los intermediarios.

Pero no piense, querido lector, que entre los primeros y estos últimos, no existen más eslabones en

la cadena de las desgracias campesinas.

Están esas terribles plagas, azotes de los fértiles campos que, tras su paso, los dejan yermos. Conocemos,

por sólo poner unos ejemplos las plagas que nos narran las Sagradas Escrituras, o aquella más

próxima que tanto daño hizo a nuestra amada tierra, la “jaña”, es decir, la plaga de la filoxera.

Pero de lo que esta historia trata es de otra plaga, de otras calamidades que sufren las buenas gentes

del campo, me refiero a los ladrones de cosechas.

José, se quejaba a un vecino y a un empleado de

éste, mientras bebían unos chorros de vino del dulce

manantial que una bota liberaba ante la fuerte presión

de unos dedos hechos al trabajo. Les decía que cada

año cuando comenzaban a presumir las cabezas de

ajos, ante los lumínicos rayos solares, comenzaban a

llegar, como quien no hace la cosa, familias gitanas

que se instalaban al borde de los huertos y sin previo

aviso un día desaparecían y con ellos gran parte de la

cosecha. El vecino le recomendó que les denunciara a

la guardia civil, pero éste se negaba ante el temor a las

represalias que estas familias trashumantes podrían

tener hacia él, su familia o su hacienda.

Unos cuantos chorrillos de vino más tarde el

empleado del vecino, hombre acostumbrado a la pica- Dibujos de Enrique García.

resca y a otras enseñanzas que da la vida a esos mortales

que tienen que sacudirse las hambres con ingenio, les dijo: “Ni guardia civí ni ná, lo que hay que tené

e sangre fría y sé má listo que ellos”.

José no creyéndose que aquel hombre fuera capaz de liberarle de la plaga de descuideros, le ofreció:

“Si mañana por la noche no están aquí los gitanos, te jago un regalo mu güeno”.

El empleado, viendo que de aquello podría obtener un beneficio, aceptó la oferta.

Lo primero que hizo fue darse un paseo por donde estaban acampados los erráticos gitanos. Se les

acercó muy tranquilamente, liaba un pitillo mientras de su espalda colgaba la bota de vino.

“Mú güenas tardes tengan tos ustedes, señores”.

Los calés le miraron recelosos y le contestaron: “A la pa e Dió”.

Y comenzó la conversación.

“Qué ¿jace un traguito de vino?”

“¡Digo, venga pa cá!”

Tras el vino, los recelos se templaron y comentaron del tiempo, de lo mala que estaba la vida y de

algunas cosas más que no revestían ninguna importancia y que a aquellas gentes no le hacían sospechar

sobre el verdadero motivo de su conversación. Cuando el empleado de la huerta lo creyó oportuno les

comentó: “¿San enterao ustedes lo der sargento de los civiles nuevo, que han mandao a este pueblo?”

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Aquella pregunta alertó a los gitanos que intrigados le contestaron: “No, nosotros no nos jemos

enterao de na ni queremos enterarno”.

“¡Pos man dicho que se gasta una mala leche!, ahora, que ese a mí, que ni me toque, que lo rajo de

arriba abao”.

La conversación comenzaba a resultar incómoda

para los acampados y el visitante viendo que ya les había

metido el miedo en el cuerpo, decidió despedirse.

“Ea, con Dió, uno que se va, no quiero encontrarme

con la pareja de civiles por la noche”.

El empleado pensó que tal vez con lo que les había

dicho, aquella trupe de hambrientos gitanos, harían sus

petates y se marcharían.

La mañana amaneció cálida y limpia, el aire fresco

y el aroma de los campos fecundos invitaban a levantarse y

desperezarse alegremente.

Lo primero que hizo el empleado fue mirar al campamento

de gitanos por si habían partido, pero no, allí seguían,

cada uno en sus quehaceres.

El asalariado pensó que había que pasar al plan

segundo. Se puso la camisa más blanca que tenía, luego

cogió un par de rojos tomates muy maduros y se los restregó por el pecho, de tal guisa que parecía que le

habían herido, luego se ensució la cara y se la manchó con más tomate, se puso un pantalón raído al que

hizo jirones en ambas perneras. Ya estaba preparado, parecía como si lo hubieran martirizado. Ahora sólo

quedaba hacer un poco de teatro.

Desde detrás del recodo de la huerta, comenzó a gritar: “¡Socorro, ayúa, socorro que me matan!”

Luego salió de la curva, gritando como un loco hasta donde estaban los gitanos. Éstos se quedaron,

ante aquella aparición, pálidos de miedo y sumamente alarmados. Cuando el ingenioso empleado

estuvo a la altura de los gitanos, les gritó mientras fingía llorar y temblar: “Corré, corré, que viene er sargento

de la guardia civí y vienen matando a tos los que no somos der pueblo”.

Él, siguiendo su papel, corrió por la vereda, camino contrario al pueblo y sus huertas. No hubo

corrido ni doscientos metros cuando un tropel de gentes cargadas de peroles, bultos y niños colgados de

las magras carnes de sus madres, le adelantaban en desordenada desbandada. Eran los gitanos que huían

ante el temor de encontrarse con aquel supuesto malvado sargento.

Cuando los dueños de las huertas se hubieron enterado de lo acontecido, rieron de buena gana y en

justo premio, hicieron una colecta y le regalaron ocho duros (de los de entonces).

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Desde la osera

Por José Antonio Barberá

CONVENTO NTRA. SRA. DE LOS ÁNGELES

Parte segunda y última

“Aquí vivimos a golpe de suerte, algo divino debe protegernos porque en el

último momento, cuando nos vamos a hundir, cuando no vemos ya solución...

algo milagroso sucede”. Cristina Rueda, Directora del Centro.

Continuando con el relato que dejamos tranquilamente descansando en espera de este nuevo número

de abril, comprobaremos que el deseo de los esposos Torres-Ponce de León, no sufrió demora ya

que su hijo, Luis de Torres de la Vega y Ponce de León en unión del tesorero de la iglesia Catedral de

Málaga, don Alonso de Torres, de quien se dice fue notable escritor, finalizaron la obra en 1584. El acto

de entrega del nuevo convento al padre provincial de los franciscanos en Andalucía, fray Pedro de los

Ángeles, quien llega desde Sevilla con otros ocho frailes se realiza el día 2 de enero de 1585, colocándose

como recuerdo del acto una inscripción latina en el arco de la escalera principal, en el claustro bajo.

Mientras finalizaban la iglesia del Convento, don Diego mandó construir una pequeña capilla a las

puertas del mismo, donde pudiesen cubrir las necesidades del espíritu, su culto se dedicó a san Pedro y

san Pablo. Dicha capilla, a principios

de 1900 ya no existía.

La influencia de esta familia

en Roma, motivada por

dos de sus familiares, tío y sobrino

que vistieron el púrpura

del cardenalato en Palermo y

Montereal, debió ser grande, ya

que se le otorgó a esta fundación

malagueña importantes privilegios,

entre ellos la incorporación

espiritual a la Basílica Lateranense

(de San Juan de Letrán),

para que todos cuantos la visitaran

gozaran de los mismos privilegios

que a aquella le estaban

concedidos.

Muchas fueron las familias

importantes de la sociedad

malagueña que colaboraron en el adorno de la iglesia, a destacar las de Noriega y Leiva que la dotaron de

una capilla en la que labraron una bóveda para las sepulturas de sus familiares.

Se instaló una hospedería, donde cada año las peticiones de habitaciones eran mayores y ya en

1624 una congregación religiosa solicitó al entonces guardián, fray Antonio Serrano, licencia para ocupar

unas cuevas cercanas, creándose la congregación de San Pablo.

Lisardo Guede, gallego de nacimiento y malagueño de corazón, amador incondicional de nuestra

tierra, cronista y archivero de la diócesis malacitana, me comentaba haber visto a principio de los años 70

los restos de aquellas cuevas convertidas en celdas, y desaparecidas en el siglo XIX, asimismo me indicó

que la zona del Arroyo de los Ángeles estuvo habitada por eremitas desde tiempo inmemorial, existiendo

noticias sueltas de ellos en el siglo XVI.

En el siglo XVII, el Arroyo de los Ángeles, era el campo de desafío donde frecuentemente los nobles

malagueños a tiro de espada o sable, lavaban las manchas del maltratado honor de algunos de ellos,

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lo que no quiere decir que en estos lances triunfase siempre la razón; sobre todo si su poseedor era menos

diestro y fuerte que el contrario. Nos cuenta el cronista de la ciudad, don Narciso Díaz de Escovar en una

crónica de 1902, que el día 7 de abril en este lugar se dieron cita varios nobles malagueños para medir el

temple de sus espadas, resultando muerto el joven don José de la Torcada, al atravesarle el pecho la espada

de su rival. Por expresa prohibición del obispo no pudo ser enterrado en sagrado, por lo que su cuerpo

recibió tierra en el mismo arroyo donde fue muerto.

De la comunidad de franciscanos que ocupó el convento, tenemos referencia en el catastro del

Marqués de la Ensenada en la página 1446 que nos dice “Convento de Religiosos Recoletos de Nuestra

Señora de los Ángeles, orden de nuestro padre San Francisco de extramuros de esta ciudad” y seguidamente

hace referencia a sus obras pías.

Medina Conde nos habla sobre la creencia de que bajo sus cimientos o en sus alrededores se encuentran

las tumbas de Ciriaco y Paula, patronos de la ciudad, creencia que le hizo ser muy visitado; aunque

nunca se ha podido ir más allá de lo que la fe ha demandado, ya que nada se ha podido concretar ni

demostrar, por lo que la veracidad de la lapidación de los mártires en este lugar, es puesta en duda por

investigadores a pesar de lo indicado por Roa, Morejón o el propio Medina Conde.

En este convento no ocurrió como en la ermita de San Antón donde diferentes congregaciones se

disputaron continuadamente el lugar, aquí permanecieron los franciscanos hasta la época de la exclaustración

general en 1835, en la que quedó la iglesia sin culto, los huertos sin cultivo y el edificio desierto hasta

la epidemia de 1854 en que fue convertido en lazareto, cediéndolo el gobierno a la Junta Provincial de

Beneficencia. Volviendo a ser lazareto en la epidemia de cólera de 1885.

Tras esta última fecha, el abandono fue su única compañía hasta el año 1893 en que don Manuel

Casado y Sánchez y don Francisco Masó y Torruella crearon la liga contra la mendicidad y lograron que

se les cediese el ruinoso y antiguo edificio de los franciscanos para cobijar a los centenares de mendigos

que llenaban las calles de Málaga. El fin que se propusieron sus fundadores fue el de socorrer a los necesitados

y paliar la mendicidad, creando un organismo que si no llegara a alcanzar el desarrollo necesario

para cubrir todos los servicios de beneficencia, si contribuyese al menos a remediar las necesidades más

importantes de los que de verdad lo necesitaban.

La corporación municipal aportó una modesta colaboración y se realizó una suscripción pública,

con cuya recaudación, aunque escasa, se procedió a recoger de ochenta a cien pobres. Sin embargo, la

situación en vez de ir a mejor fue todo lo contrario y en 1900 la disminución económica llegó a ser tan

sensible que la directiva del patronato se consideró fracasada y renunció a sus cargos.

8


Atrás quedaron incontables esfuerzos e iniciativas de muchas personas, algunas probablemente lo

realizaran para tener paz en sus conciencias y otras para hacer méritos ante los demás, sin embargo, lo

verdaderamente importante fueron los resultados, porque... bien está lo que bien acaba y afortunadamente

don Francisco Masó, continuó dirigiendo la institución. En crónica escrita, Martín Gil en 1903 dijo de él

lo siguiente: “Filántropo perfecto, digno de imitarse por todos los que sienten amor a la caridad, continuó

en esta hermosa obra con fe, entusiasmo y voluntad bien templada”.

Don Narciso Díaz de Escovar, en fecha del tres de octubre de 1912 realizó la crónica de la colocación

de una lápida conmemorativa dedicada a don Francisco Masó, acto al que asistió toda la Málaga de

la época. En ella se resaltaba la labor que realizaban las virtuosas manos de las Hermanas de la Caridad

con los allí acogidos y nos descubría el nombre del asilado más antiguo, Miguel Fernández, que llevaba

veinte años en el establecimiento, a quien se le dio el honor de descorrer el paño que cubría la lápida.

Todo camino era bueno para obtener fondos con que mantener el asilo; realizaban tómbolas y pedían

donativos en metálico o en especie a particulares y sociedades; se organizaban almuerzos donde la

clase alta malagueña era invitada a su asistencia, para ver cómo la comida era servida a los acogidos por

jóvenes de ilustres apellidos.

De entonces hasta el día de hoy, en estos casi

cien años, otros continuaron la excelente labor de

don Francisco, como don Antonio Baena Gómez o

el doctor Gálvez Ginachero quienes recibían iguales

promesas de ayuda las que tardaban en llegar o

nunca lo hacían, padeciendo las consecuencias de

importantes problemas económicos.

Hace tiempo que ya no hay monjas para cuidar

a los residentes, las últimas que había se hicieron

mayores y volvieron a sus conventos, evitando

que llegasen otras más jóvenes debido a la carencia

de vocación. Una de las primeras veces de las que

acudí a este antiguo convento, hace ya muchos

años, cuando aún estaba atendido por ellas, me llamó

la atención que una anciana fuese introduciendo

en las grietas del edificio medallas de la Virgen, que

llevaba en sus bolsillos. Ante mi extrañeza y pregunta

de saber porqué lo hacía, ella misma me dijo

que “era para que, gracias a la ayuda e intercesión

de María, su Madre, el edificio no se cayese”.

En una visita, hace aproximadamente dos

años, su directora doña Cristina Rueda Moreno, me

mostró la realidad que mantenía la residencia de

ancianos: muchas eran las necesidades de toda índo-

le y mayores las carencias; continuaban sobreviviendo

a duras penas, igual que desde sus comien-

zos. Actualmente, con grandes esfuerzos se ha logrado construir un ala con cincuenta habitaciones para

los residentes, y aunque sus precariedades económicas no han desaparecido, se han mitigado bastante las

de ayuda a la conservación y recuperación del histórico recinto, gracias a la magnífica colaboración que

desde hace un año está recibiendo del taller hogar de los Ángeles, que dirige doña Mónica Angulo Beltrán

y los 30 aprendices que en dicho taller se están especializando en los oficios de albañilería, fontanería,

electricidad y jardinería.

Patio interior

Bien dirigidos por sus monitores, la labor de equipo coordinado y responsable que están realizando

estos jóvenes de entre 16 a 23 años, es realmente digna de mención, y con su ayuda y esfuerzo, que de

alguna manera quedará patente en los registros históricos del recinto, están ayudando a conservar un patrimonio

que tuvo sus orígenes en 1556.

9


Por José Manuel Frías

Enigmas

EL TESORO OCULTO (MACHARAVIAYA)

(III Parte)

A pesar de que la familia Gálvez tuvo una gran relevancia a nivel

internacional, nunca olvidaron sus orígenes, su pueblo natal. Durante su

existencia crearon nuevas carreteras, canalizaron el agua a la población,

erigieron monumentos, y edificaron allí la única fábrica de naipes en España

protegida con un monopolio de ventas en los Estados Unidos, una fábrica que estuvo aportando un

interesante capital a la localidad durante

más de treinta años. Pero existe un enigma

que trae de cabeza a los historiadores.

Si esta noble familia amasó en vida una

enorme fortuna, ¿a dónde fue a parar ese

dinero cuando fallecieron de forma repentina

todos sus miembros? Ha existido

en Macharaviaya una leyenda que ha ido

pasando de generación en generación, y

que nos habla de un tesoro oculto en el

interior de la iglesia parroquial de San

Jacinto. Cuentan que los Gálvez decidieron

ocultarlo allí por si en el futuro, una

catástrofe se cernía sobre el pueblo, como

podría ser un terremoto o una guerra.

El dinero, entonces, saldría a la luz para

que la villa resurgiese de sus cenizas.

Curiosamente, la iglesia de San Jacinto

Entrada de la iglesia de San

Jacinto (Macharaviaya).

La misteriosa mancha en el suelo de

la iglesia.

fue reformada pocos años antes de que fallecieran los hermanos Gálvez, a finales del siglo XVIII. ¿Fue el

momento oportuno para esconder entre sus muros sus posesiones económicas?

Cuando buscando señales ocultas penetramos en el interior del templo, no pensábamos que la clave

sería tan visible, tan perceptible. Nuestra vista reposó en unas extrañas marcas en el suelo, una cruz

rodeada de pequeños círculos a modo de monedas. Evidentemente aquello no era una teleplastia, sino un

dibujo realizado con alguna mezcla de aceites y otros elementos afines. Los lugareños no recuerdan quien

la hizo, e incluso los mayores del lugar recuerdan la leyenda de esa cruz a través de sus abuelos o bisabuelos,

con la posibilidad de que aquello se remontara a la época de los Gálvez. Pero, ¿quién dibujó esa

cruz y por qué? ¿Es una marca creada por la propia familia Gálvez? En ese momento se nos vino a la cabeza

una frase ya clásica: “Todos los tesoros, están señalados con una cruz”.

www.limitesdelarealidad.com

10


Por Fran Collado

Torre del Atabal

BREVE HISTORIA DE UN BARRIO DE MÁLAGA:

PUERTO DE LA TORRE

El Puerto de la Torre, barriada y distrito situado en el noroeste del entramado

urbano de Málaga, constituye actualmente uno de los grandes focos de desarrollo económico y social

de la ciudad. Exactamente, esta zona representa la barriada con mayor población joven en Málaga y

su población supera los más de 40.000 habitantes. Hoy día, ninguno de los nuevos residentes que han

engrosado sus calles pueden advertir el origen del que se conoce como décimo distrito. De la misma forma,

que hace más de un siglo nadie habría imaginado el protagonismo que esta zona adquiriría durante

los primeros años de la postmodernidad, es decir,

de nuestro momento. Por los anteriores motivos,

sería adecuado profundizar a grandes rasgos en la

configuración de este proceso urbano. La historia

de Puerto de la Torre comienza con los primeros

asentamientos de los que se tiene constancia histórica

como son los yacimientos arqueológicos del

Cerro de la Muela y el Lagar de las Ánimas que ha

estudiado el experto Manuel Garrido. Probablemente,

la hipótesis barajada por este profesor recae

en una población que se instaló en dicha zona y

procedente de algún lugar de ultramar. Es con la

Edad Media cuando se emplazan las primeras construcciones,

la atalaya árabe que da nombre al barrio fue el primer edificio construido en la zona. Esta

construcción, que ya abordamos en otros artículos, tenía una función defensiva y de vigilancia para controlar

el acceso del Reino de Málaga durante las Guerras de Taifas. Posteriormente, los cristianos usarían

la misma torre de forma similar para administrar la seguridad en las propiedades comunales y controlar el

paso de personas y mercancías. A lo largo de la época moderna, la ruta desde Antequera hasta Málaga,

que pasaba por Villanueva de la Concepción y Almogía, transcurrió por el valle al amparo de esta torre.

En este camino, se instalaron distintas posadas y ventas algunas de las cuales aún continúan actualmente.

Con el paso de los años, algunos campesinos y posadores procedentes de Almogía crearon pequeñas aldeas

y cortijos en los alrededores de lo que se conoció como Camino de Antequera. El transporte del trigo

y de la aceituna estuvo vinculado a estos primeros pobladores y se desarrolló una incipiente producción

de estos cultivos. Más tarde, Puerto de la Torre se constituyó como una localidad independiente hasta que

finalmente fue incluida en el término municipal de Málaga. Concretamente, a partir de mediados del siglo

XX, esta barriada experimenta un fuerte impulso urbanizador y un crecimiento debido a oleadas de malagueños

que abandonan el centro neurálgico de la ciudad y se instalan en las inmediaciones que representa

el Puerto de la Torre. De esta forma, se constituye un espacio donde lo urbano y lo rural se fusionan conviviendo

distintas formas de vida y producción en un barrio rururbano. La auténtica revalorización de lo

que fueron una serie de aldeas hasta lograr su lugar en la red urbana de Málaga se completa con la denominación

de un distrito que abarca Puerto de la Torre y las barriadas conexas. Por esa razón, esta zona

juega y jugará un papel estratégico muy importante para Málaga, capital económica y financiera andaluza,

al acoger la mayoría de la expansión urbana de la ciudad durante la presente época, por albergar el

90% de la Universidad de Málaga y comenzar a desarrollar un “center Business distrit” o distrito financiero

y burocrático con el auspicio de empresas, gestorías y grandes servicios públicos como la Ciudad de

la Justicia en la parte de Teatinos. Con todo ello, debemos hacer un balance histórico para ver como ha

sido la entrada de Puerto de la Torre en el municipio malagueño, o su reconocimiento mejor dicho, lo que

le ha convertido en un punto fundamental para explicar el desarrollo político, económico y social de la

ciudad en la última mitad de siglo.

11


Málaga en el colegio

Por J. Alfonso Villegas Lermo

EDAD MEDIA EN MÁLAGA (PARTE I)

(Datos obtenidos de www.malagahistoria.com)

La monarquía goda, que por espacio de 200 años había reinado en España,

se derrumbó cuando Tarik, con tan sólo 7.000 beréberes, triunfó sobre el rey don

Rodrigo el año 711 en el río Guadalete. Los diferentes reinos, no se doblegaron y

casi inmediatamente comenzaron el proceso de reconquista, cuya principal victoria fue obtenida en el año

718, en la batalla de Covadonga. A esta batalla se llegó luego de la sublevación de don Pelayo un rey perteneciente

al pueblo de los astures que habitaban en el norte de la Península, y que se opuso al dominio

musulmán. Luego de ser tomado prisionero, logró enfrentar a los moros en Covadonga, situado en Asturias,

siendo éste el primer reino cristiano, que se fue extendiendo progresivamente hasta tomar Lisboa en

el año 798. El último rey asturiano fue

Alfonso III, que para evitar una guerra

civil entre sus sucesores dividió el reino,

formándose otros nuevos como los de

León, Castilla y Galicia.

Los francos, pueblos germanos

que habitaban en la Galia, iniciaron una

política expansionista que incluyó la

marca hispánica, territorios ganados a

los musulmanes que pasaron al poder

del reino franco, que eran cristianos.

Así se formaron el reino de

Pamplona, que luego sería el de Navarra,

el de Aragón y los condados catalanes,

donde se destacó el de Barcelona, que luego se uniría al de Aragón.

Así lucharon durante ocho siglos, donde el reino de Portugal reconquistó el Algarve (parte occidental

de la Andalucía musulmana) en el año 1249.

Los reinos de Castilla y León reconquistaron la zona central, entre los ríos Duero y Tajo, y los catalanes

y aragoneses ocuparon las costas del Mediterráneo, hasta que a los musulmanes sólo les quedó el

reino de Granada, bajo el reinado de Boabdil, en el sur de la Península.

Este reino contaba con grandes fortificaciones, torres y palacios, entre los que se destacaban los de

Albaicín y la Alhambra. Luego de las divisiones y fusiones a que se vieron expuestos los reinos, a fines

de la Edad Media, podemos reconocer la existencia de los siguientes: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal,

todos cristianos, y Granada, reino musulmán.

La cruzada contra el reino de Granada fue liderada por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón,

que unieron sus reinos por su casamiento en el año 1469, a los que se adhirieron caballeros de toda Europa.

Muy cerca de Granada, a sólo nueve kilómetros al oeste, los cristianos fundaron la ciudad de Santa Fe,

para cobijar las tropas.

El 25 de noviembre por medio de un tratado se estableció la rendición de la ciudad en un término

de sesenta días. Los moros conservarían sus propiedades y su religión, entregando las fortificaciones y las

armas. Su gobernante sería designado por el rey, concediéndoseles la posibilidad de emigrar a África si lo

deseaban.

El 2 de enero de 1492, Granada se rindió. Las llaves de la ciudad fueron entregadas por Boabdil a

Fernando, con estas palabras: “Tuyas son, oh rey, puesto que Alá así lo ha dispuesto; usa tu triunfo con

clemencia y moderación”. En el año 1494, Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos, por

parte del Papa Alejandro VI.

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En los reinos cristianos reconquistados, los musulmanes continuaban habitando, siendo conocidos

bajo el nombre de mudéjares, dedicándose por lo general a tareas agrícolas. También había gran número

de judíos, que eran artesanos, comerciantes y prestamistas.

Luego de la toma de Granada la tolerancia terminó y los que no se convirtieron al cristianismo

fueron desterrados.

Los judíos fueron expulsados en 1492. Los moros, si bien en el pacto celebrado en la toma de

Granada se les reconocía la posibilidad de seguir profesando su culto, se inició una etapa de conversión a

la fe cristiana de manera pacífica, aunque luego la evangelización adquirió características más duras e

intolerantes cuando se encomendó esa tarea al cardenal Cisneros, en el año 1499. Esta forma agresiva

originó levantamientos que fueron reprimidos.

Ya en la provincia de Málaga: el 14 de febrero de 1502 se dictó la pragmática que establecía la

expulsión de los musulmanes de Granada que no se convirtieran al cristianismo.

Málaga fue sometida por Abdelazís, hijo de Muza y gobernador de Sevilla, quien hizo en ella gran

destrozo, por lo que sus moradores huyeron a los montes inmediatos, donde se resistieron algún tiempo,

hasta que negociaron con los moros las condiciones en que habrían de conservar su religión, leyes y propiedades.

No garantizaron estos pactos, como es de suponer, una convivencia estable, sino que hubo persecuciones,

y es posible incluso que se llegase a la desaparición de los cristianos, deportados a África.

Los invasores africanos formaron una cora o provincia que abarcaba sensiblemente el actual territorio

provincial malagueño, excepto Ronda y Campillos, e integraba, por la parte oriental, algo de la provincia

de Granada.

Dieron a esta cora el nombre de Rayya, de discutida etimología, y aunque alguna vez lo aplicaron

también a la ciudad, generalmente a ésta le mantuvieron el nombre y pronunciación antiguos, Malaka, o

bien Malica y Malicha.

Los musulmanes, no obstante, no mantuvieron en ella la capital del distrito, que ostentaban bajo

los visigodos, sino que, por razones probablemente estratégicas, la establecieron en Archidona, aunque

antes del siglo XI recuperó la capitalidad. Fue residencia de los wallíes o gobernadores, que tuvieron importante

protagonismo y poder.

Fueron los árabes habilidosos para la agricultura, expertos en el aprovechamiento de las aguas,

buenos constructores de pozos, norias y acequias. Estas facultades, unidas a la fertilidad del suelo malagueño

y a su clima, hicieron que desde Fuengirola a Vélez la costa fuese un higueral. Los alrededores de

la ciudad se regaban con aguas del Guadalmedina – Wad-al-medina, río de la ciudad. Ocho siglos de historia

árabe vista de la Alcazaba de Málaga.

A principios del siglo VIII comienza el derrumbe de la monarquía goda y, a mediados de este

mismo siglo, la penetración del Islam en la península ibérica desde las costas del norte de África. Este

fenómeno se observa en la provincia de Málaga en el asentamiento de nuevos pobladores, árabes y beréberes

y también con la huida a los montes de la población indígena.

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Por Juan José Palop

De chupitira

DE ALMACÉN DE UTILLAJE PARA REPOBLACIÓN

FORESTAL A PARADOR NACIONAL DE GIBRALFARO.

Hoy, al tiempo que discurrió hace unos 60 años casi se le llama ya “in

illo tempore”, porque corresponde a la evolución registrada en seis décadas y

viene a equivaler a lo que antes ocurría en 300 años. Casi otro tanto ocurre con el lenguaje. Si va a comer

fuera de casa, a nadie se le ocurre hoy decir “voy al comedor”, sería cateto, sino “voy al restaurante”. Sin

embargo, hace 60 años sonaba cursi decir “voy al restorant” (en su original, el francés). Habida cuenta de

lo anterior, de la consonancia o disonancia entre la formulación de vocablos y las épocas en que se formulan,

a nadie le sonará ya a “cateto” que

digamos hoy que el comedor de Gibralfaro,

cumple 60 años. Es decir, “in illo

tempore”.

En efecto, el hoy restaurante de

este parador nacional de turismo y ayer

comedor, entra con 2009 en su 60 aniversario.

A caballo entre el barrio de la

Victoria y el centro de la ciudad, el actual

parador –primeros pasos del turismo

de calidad en Málaga- tiene su origen

en la hostería que en el año 1948

abrió el a la sazón director general de

Turismo Luis Antonio Bolín, hermano

del Enrique Bolín fundador del histórico

hotel La Roca de Torremolinos, pionero

en la Costa del Sol. ¿Cómo y por qué

nació esa hostería y creció hasta el Gibralfaro

actual?

Tras la guerra civil, una actuación general sobre el monte que corona el Castillo de Gibralfaro y

todo su entorno hasta el Camino de los Almendrales, fue su repoblación forestal, traducida en los actuales

pinos. Para ello se construyó una edificación al pie del Castillo, como refugio del personal y almacén de

utillaje de los trabajos durante la repoblación. Acabada ésta, la edificación pasó a dominio de la Dirección

General de Turismo, a cuyo frente se encontraba Luis Antonio Bolín quien, tras ampliar y adecuar el primitivo

inmueble, la convirtió en la Hostería de Gibralfaro. A sus primeros empleados – a varios de los

cuales llegué a conocer- se les procuró vivienda en las pequeñas casas que por entonces se alzaban, como

recordarán muchos de nuestros mayores, dentro del recinto del Castillo, adosadas a la muralla. A la sazón,

el precio del menú en el comedor de la hostería, más el vino, era de 27 pesetas.

Paralelamente a la repoblación forestal del monte y a causa de la hostería, se hicieron otras obras

de acondicionamiento como los accesos por el Mundo Nuevo y por el Camino Nuevo, los miradores y

rotondas y el estacionamiento de vehículos. En el año 1965 la primitiva hostería se convirtió en Parador

de Turismo, con un restaurante mayor y doce habitaciones.

Y 20 años más tarde, hubo nueva ampliación del restaurante y del número de habitaciones, ya con

38, incluida en el complejo una piscina. Hoy, al cabo de 60 años, el restaurante de Gibralfaro se distingue

por su servicio de cocina y la singularidad de sus jornadas gastronómicas. Fue distinguido en 1999 con el

primer premio como “Mejor Restaurante de Hotel de Andalucía”. El personaje famoso que con mayor

frecuencia se alojaba en el parador fue el Premio Nobel español Severo Ochoa.

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El otro Jabegote

Por Juan G. Arrabal Granados

EL VINO DE MISA. LA EUCARISTÍA

Generalmente, no siempre, escribo con arreglo a aquello que le puede

ir más a la fecha en que nuestra revista ve la luz, por ello, metidos en Semana

Santa, quisiera tocar un tema que sin que aparezcan los capirotes, los tronos

y todo lo que rodea a nuestras cofradías, verse sobre algo que es eje de la conmemoración.

El Jueves Santo solemniza la instauración de la eucaristía, por ello el estar señalado como

“Día del Amor Fraterno”.

Me mueve hoy el ánimo, el recuerdo de la visita

que hace unas semanas, el equipo que habitualmente

colabora en estas páginas, cursábamos al Museo del Vino

de nuestra ciudad. Contemplaba extasiado el panel correspondiente

a la colección de etiquetas de vino para consagrar

y recordaba con cariño a algunos de los bodegueros

cuyos nombres eran firma de estos celestísimos caldos

cuya elaboración no puede hacerse así como así. Tuve la

gran suerte de conocer en vida a los Krauel, Garijo, Caffarena,

etc., los que en más de una ocasión me contaron entresijos

de este vino y de otros, que en más veces de las

deseadas, son auténticos desconocidos para la gran mayoría

de nuestros paisanos y no paisanos. Esto lo pude comprobar

de forma rotunda y fehaciente en el año 1980 con

motivo de que la Hermandad Sacramental de Viñeros, de

la que fui Hermano Mayor en esas fechas, organizara una

Fiesta de la Vendimia, previa a la secular tradición de la

Bendición Litúrgica de las Uvas y del Mosto que celebra

cada año por el mes de septiembre. En las distintas degustaciones

que se ofrecieron a lo largo de la fiesta, casi era generalizado el comentario: ¿pero Málaga tiene

vino seco?... sí, y otros muchos más.

Las confesiones cristianas son las más pródigas a utilizar el vino en sus celebraciones, principalmente

los católicos y los judíos. En el Concilio Eucarístico de Barcelona (1944) se dejaron muy claras

las normas que habían de seguirse, incluida la asepsia, para la elaboración del vino de misa y así lo recoge

el padre Eduardo Vitoria, S.J. en su obra “El Pan y el Vino eucarísticos”: La Iglesia católica lo denomina

vino de misa. Hay muchas y variadas calidades de vino de misa, según la región o país donde se elabora.

En esto, como en casi todo, “a nadie le huelen sus..., ni sus hijos les parecen feos"; el vino de misa por

excelencia, es el vino de Málaga, por ser vino licoroso y el más adecuado para obtener la graduación centesimal

más adecuada como se verá más adelante.

El padre Vitoria justifica lo siguiente: “En general, los vino secos, por muy exquisitos y añejos

que sean, no son gratos al paladar que está en ayunas”. En este punto, debemos recordar la abstención

alimenticia que había que observar antiguamente antes de comulgar, muchísimo más severa que en la

actualidad. Por ello, se propone que los vinos para la consagración sean abocados o mejor dulces. Antes

que nada este mismo sacerdote ya pone de manifiesto que “El vino destinado al Santo Sacrificio y que,

junto al Pan Consagrado, forman un solo Sacramento, ha de ser necesariamente de vid”. Y aquí es donde

entran nuestros vinos ya que poseen tal cantidad de azúcares que permiten un margen inusual para que

el alcohol etílico resultante de la fermentación alcance con cierta facilidad los 16º centesimales. En lo que

respecta a los secos es más óptimo el resultado ya que la fermentación natural se produce con mayor facilidad

que en los dulces.

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Este vino siempre ha requerido un trato especial que como sigue diciendo el tratado del padre

Vitoria “basta la sola esmerada limpieza, la solicitud, la vigilancia del cosechero para obtener magníficos

caldos, puros, sin adición de ingrediente alguno, en lugares tan calurosos como los Montes de Málaga”…

En lugares donde la calidad del mosto no era óptima (no era el caso de Málaga) vino a ser remediada

por decreto de la Sagrada Congregación del Santo Oficio (30 de julio de 1890) que autorizó se le

podrían agregar a aquellos mostos flojos, es decir, de baja graduación, mientras fermentan o inmediatamente

después de fermentación tumultuosa la cantidad de alcohol puro de vino necesario para obtener un

vino de 12º centesimales. Don José Garijo, en su nunca bien ponderada obra, Estampas del Vino de Málaga

y la Axarquía, página 73, agrega: “El mismo Sagrado Decasterio, y a consulta del señor arzobispo

de Tarragona, declaró el 6 de Agosto de 1896 que era lícito añadir alcohol de vino antes o al acabar la

fermentación de un mosto que hubiera ya alcanzado los 12º centesimales de alcohol y hasta un límite

total de 18º”. En definitiva un vino apto para consagrar debe estar entre los 12º y los 18º. Un vino entre 9º

y 12º, aun siendo apto no ofrece la estabilidad suficiente con lo cual no podría hacerse la consagración.

Obviamente y por motivos de espacio, queda expuesto de forma sucinta este interesante tema.

¿Por qué tan importante la pureza de las especies para consagrar? Obviamente es el principal

sacramento. Es la mayor representación de Cristo inmolado. Sin vino, no se puede llevar a efecto la consagración.

No sé si en otros lugares ocurrió, pienso que sí, lo que antiguamente en nuestra ciudad, que el

obispado designaba, mediante decreto (ver al margen), qué bodegas podían proveer de vino de misa a

nuestras parroquias y conventos, debido a que en los

años de escasez y post guerra, no todas las bodegas

podían presumir de tener materia prima adecuada,

incluso alguna de nombradía, por no despedir a su

personal en épocas anteriores a la contienda civil, o

mucho antes, cuando nuestros viñedos pagan triste

tributo a la plaga de la philoxera, alternaban la faena

produciendo carne de membrillo o nuestro inigualable

pan de higos.

La tradición obliga a una esmerada elaboración

tanto de pan como del vino pues, no en vano,

la Eucaristía en su conjunto, siempre según la doctrina

católica, contiene el cuerpo, la sangre, el alma y la

divinidad de Jesucristo bajo las apariencias de pan y

vino. La Eucaristía es el eje central de la Santa Misa

que no es otra cosa que la repetición de la inmolación

de Cristo para la redención del hombre.

La descripción de la Constitución de la sagrada

liturgia del Concilio Vaticano II es muy clara e

interesante en este aspecto: “Nuestro Salvador, en la

última cena, la noche que le traicionaban, instituyó el

sacrificio eucarístico de su cuerpo y el sacrificio de

la cruz, y confió a su Esposa, la Iglesia, el memorial

de su muerte y resurrección, sacramento de piedad,

signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual

en el cual se recibe como alimento a Cristo. La

fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía

se apoya en las palabras del propio Jesucristo como nos lo demuestra el Evangelio de san Juan (6)…mi

sangre es verdadera bebida.” Los Evangelios sinópticos de Lucas, Marcos y Mateo, también refieren las

palabras de Jesús en la última Cena.

Históricamente el dogma eucarístico tiene unos magníficos y antiguos cimientos donde sustentarse

y que viene de la mano, como siempre, de la tradición católica y así nos lo demuestran las enseñanzas

de San Ignacio de Antioquia († 107), testigo de la presencia real y San Justino († 165) que describe la

liturgia eucarística derivada de la Cena. San Ireneo, Tertuliano, San Cipriano y otros muchos hasta San

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Hilario y San Ambrosio en el s. IV proponen esta enseñanza tradicional de la presencia real y de la transustanciación

del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.

A tenor de lo anteriormente expuesto, me viene a la

memoria un viaje que hice a Turquía en enero de 1988 para

estudiar parte de la denominada Ruta de San Pablo, donde encontré

un testimonio estremecedor; parte del túmulo funerario

perteneciente al obispo Abercio (San Abercio) descubierto en

su día por el arqueólogo William Ramsay en las ruinas de la

desaparecida ciudad de Hierápolis, cercana a la actual Esmirna.

Este obispo de los primeros tiempos del cristianismo (Hierápolis

primera mitad del s. II hasta el principio del s. III), pone

de manifiesto en la losa de su sepulcro, no sólo el aspecto

eucarístico sino otros muchos, no menos interesantes para el

fortalecimiento de nuestra fe o simplemente, si no se es

creyente, del conocimiento. Seguidamente se puede leer la

inscripción antes aludida, donde sobre la marcha quedan

explicadas las cuestiones que allí se revelan.

EPITAFIO DE ABERCIO

YO, CIUDADANO DE UNA CIUDAD DISTINGUIDA

(HIERÁPOLIS) HICE ESTE MONUMENTO EN VIDA

(NECRÓPOLIS DE HIERÁPOLIS), PARA OBTENER AQUÍ

A TIEMPO UN LUGAR PARA MI CUERPO. ME LLAMO

ABERCIO, SOY DISCÍPULO DEL PASTOR CASTO (SE

OSTENSORIO - 1793 (*)

REFIERE A JESÚS), QUE APACIENTA SUS REBAÑOS

POR MONTES Y CAMPOS (ESTANDO VIENDO LA NE-

CRÓPOLIS APARECIÓ, EN UNA LOMA MUY PRÓXIMA, UN PASTOR CON SU REBAÑO TO-

CANDO U N CARAMILLO), QUE TIENE LOS OJOS GRANDES QUE MIRAN A TODAS PARTES

(FIGURAS DE LOS MOSAÍCOS HELENÍSTICOS). ESTE ES PUES, EL QUE ME ENSE-

ÑÓ….(LAPIDA ROTA, FALTAN LETRAS)…ESCRITURAS FIELES (SE REFIERE A LA INSPI-

RACIÓN). EL QUE ME ENVIÓ A ROMA PARA CONTEMPLAR LA MAJESTAD SOBERANA Y A

VER A UNA REINA DE AUREA VESTE Y SANDALIAS DE ORO (SE REFIERE A LA SUPREMA-

CÍA DE LA COMUNIDAD DE ROMA). ALLI VI A UN PUEBLO QUE TENIA UN SELLO RES-

PLANDECIENTE (AQUÍ SE REFIERE AL CARÁCTER BAUTISMAL). YO VI LA LLANURA DE

SIRIA Y TODAS LAS CIUDADES Y NINIBE, DESPUES DE ATRAVESAR EL EUFRATES (FINAL

DEL IMPERIO ROMANO – UNIVERSALIDAD DE LA IGLESIA), EN TODAS PARTES HALLE

COLEGAS, TENIENDO POR COMPAÑERO A PABLO (INFLUJO DE PABLO EN EL AREA ASIA-

TICA Y MICROASIATICA), EN TODAS PARTES ME GUIABA LA FE Y EN TODAS PARTES ME

SERVIAN EN COMIDA EL PEZ (ICCIS EN GRIEGO QUE SON LAS INICIALES DE IESUS, CRIS-

TUS, DE DIOS, HIJO, SALVADOR) DEL MANANTIAL (MANANTIALES PRÓXIMOS DE PA-

MUKKALE), MUY GRANDE, PERO QUE LO COGIA UNA VIRGEN CASTA Y LO DABA SIEM-

PRE A COMER A LOS AMIGOS, TENIENDO UN VINO DELICIOSO Y DANDO MEZCLA DE VI-

NO Y AGUA CON PAN (SE REFIERE CLARAMENTE A LA EUCARISTIA). YO, ABERCIO, ES-

TANDO PRESENTE, DICTE ESTAS COSAS QUE AQUÍ SE ESCRIBIERON A LOS 72 AÑOS DE

EDAD. QUIEN ENTIENDA ESTAS COSAS (SE REFIERE AL ARCANUM) Y SIENTA DE LA

MISMA MANERA, RUEGUE POR ABERCIO. NADIE PONGA OTRO TUMULO SOBRE EL MIO,

DE LO CONTRARIO PAGARÁ 2000 MONEDAS DE ORO AL ERARIO ROMANO.

No quisiera concluir sin hacer mención a los hechos milagrosos acaecidos a lo largo y ancho

de nuestro mundo, que han tenido como protagonista a la Sagrada Eucaristía. Relataré el primer prodigio

que se conoce por el resultado que se derivó de él. Fue en 1263 en Bolsena – Orvieto (Italia) cuando un

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sacerdote alemán que no creía que Cristo estuviese presente en la hostia consagrada, celebrando una misa,

al decir: “Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre”, comenzó a salir sangre de la Sagrada Forma, goteando

sobre el altar. El Papa ordenó una investigación y una vez confirmado todo lo sucedido se hizo una gran

celebración, quedando expuesta al culto, en la catedral de Orvieto, la hostia con la que se produjo el

hecho milagroso.

Un año después (agosto 1264) el Papa

Urbano IV instituyó la fiesta del Corpus Christi.

Hasta nuestros días, en Europa se han producido

unos 21 hechos; en USA, 3 (Michigan, N. Jersey y

Massachussets); en las Islas Reunión; en Corea

(Naju), y en Venezuela (Betania). Se supone que

ha habido algunos más pero parece ser que en países

que no han querido que la noticia trascienda…

y como se dice por nuestra tierra: “algo tiene el

agua cuando la bendicen”.

Con esta colaboración me despido de

estas páginas y de usted que ha tenido a bien dedicarme

su atención, espero haya disfrutado con la

lectura de este trabajo de igual forma que lo he

hecho yo para ofrecerlo a esta entrañable revista.

Gracias por ello y hasta siempre.

(*) Tomado del Libro Orfebrería del

Museo de Málaga, escrito por el profesor don Rafael

Sánchez-Lafuente Gemar. Las etiquetas de

embotellado y el decreto del obispado son un obsequio

de mi buen amigo y compañero de páginas

don Manuel Martínez Molina.

Una imagen para recordar

Fotografía obtenida de la web www.malagaenblancoynegro.com, web que recomendamos.

La fotografía que hoy comentamos y

recordamos, fue hecha en el año de la “riá” y

nos muestra a un antiguo equipo de fútbol del

que posiblemente poco se sepa de sus logros

y aciertos. Lo que sí sabemos es que en aquellos

años, estos abnegados futbolistas no cobraban,

ni de lejos, las suculentas primas que

nuestras estrellas futboleras alcanzan hoy en

día y posiblemente no sólo no cobraban un

salario mínimamente decente, sino que además,

según he podido leer, eran muchos los

atletas de entonces, que para jugar, debían

procurarse ellos mismos la equipación necesaria

y pagarse el transporte. En fin, eran

otros tiempos, pero no dejamos de pensar que

a algunos de nuestros endiosados jugadores

del balompié de los principales equipos, no

les vendría mal hacer una cura de humildad en estos tiempos de crisis y cobrar menos, jugar más y quejarse

menos.

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Hacia las pasas por el unicornio

Por Manuel Martínez Molina

MEMORIA DEL CUPLÉ (1900-1940)

Fue el Cuplé un loco estallido de gracia y picardía, que avivó el ánimo

de nuestros abuelos, atormentando a nuestras abuelas, conocedoras de las aventuras

que montarían sus “procopios”, junto a aquellas delicias humanas que

susurraban desde el escenario:

Tengo dos lunares,

tengo dos lunares:

el uno en la boca

y el otro donde tu sabes.

Las cupletistas representaban el renacer del espectáculo,

llenando los teatros con públicos animosos

dispuestos al optimismo y al desenfreno, cuando el telón

levantado ofrecía un plantel de jovencitas maravillosas y

seductoras, imponiendo la dictadura de la frivolidad,

desde los buenos, mediocres o churretosos locales que

surgieron por todas partes, a medida de las diferentes

disponibilidades sociales.

Cada tren que anclaba en Barcelona o Madrid era

un estuche de beldades provincianas ilusionadas por sentar

plaza de maja, peregrinando por teatros y cafés, dispuestas

a mostrar sus encantos a los empresarios, ávidos

de mejorar y competir en el naciente espectáculo, para el

que podían elegir entre cuerpos poseedores del grosor

demandado en la época, cinturas de avispa o bellezas

incuestionables con ganas de ser estrellas.

Así se colmaron las más importantes ciudades de

España de hermosuras dispuestas a competir con otra

legión de coristas y vicetiples, a la caza de espacios rentables en el nuevo género ínfimo, capaz de mezclarlo

todo, incluyendo las variedades o la también naciente copla, muy del agrado del espectáculo cupletero.

Durante los primeros años del siglo XX, mientras debutaban a diario aquellas rotundas hermosuras,

acariciando el sueño de ser artistas, como había escasos espacios para “divas”, porque en aquel

olimpo reinaban auténticas leyendas del espectáculo, a las que hoy contemplamos como mitos, no discutidas

para su protagonismo en los estrenos de teatros, salones, tablaos y divanes como El Trianon Palace,

El Gran Teatro, El Maravillas o el Kursaal entre otros.

Raquel Meyer, Pastora Imperio, Fornarina, Bella Chelito, La Goya y Amalia Molina eran incontestables

y se bastaban por sí solas para enloquecer al personal, casi en su totalidad masculino, buscándose

pulgas por el cuerpo al ritmo vibrante de la música, o tratando de encontrar entre el público, regadera

en mano, un voluntario atento a sus libidinosas intenciones:

“Tengo un jardín en mi casa

que es la mar de rebonito,

pero no hay quien me lo riegue,

y lo tengo muy sequito…”

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Este vals de la regadera que cantaban casi todas, proporcionó buenos ingresos al fisco en multas

de los censores a empresas y artistas, pero como la condición humana es muy rebelde, nunca escarmentaban

y seguían cantando letras pícaras revolucionando las butacas.

Hubo abundancia de barbianas para desenvolverse en el doble sentido, la trasgresión o la picaresca

en época de tanta decencia, doble moral y censura; también hay que dar fe de la abundancia de

obras maestras de la música, la letra y la interpretación, que traspasaron nuestras fronteras, haciendo

inolvidables a las artistas citadas y a otra hornada de divas como La Argentinita, Tórtola Valencia, La

Bella Otero o la malagueña Candelaria Mediana, estrenando fragmentos de Granados, Falla, Albéniz,

Bretón, Padilla y muchos otros en París, Nueva York o Buenos Aires, con espectadores rendidos ante la

calidad de músicos, letristas e intérpretes.

En Málaga, Raquel Meyer encandiló en el Cervantes

con La Violetera, El Relicario, Mala Entraña, y

Flor de Té entre otras, en la primera de una serie de

visitas que la estrella prodigó a nuestra capital, derramando

desde el teatro todo su arte, casi hasta el fin de

su existencia en 1962.

Pastora Imperio, en el mismo Teatro Cervantes

se mostró como “la escultura de una hoguera” según

palabras de Jacinto Benavente, derramando sobre Málaga

creaciones insuperables como La nieta de Carmen

y El amor brujo; pero Pastora no se limitó al Cervantes

exclusivamente y también se ofreció desde las tablas

del Vital Aza.

La sevillana Amalia Molina debutó en Málaga

en el Salón Novedades en el año 1908, dejando muy

gratamente impresionado al público, porque Amalia

fue una chiquilla excepcional, aparte de completísima

artista, una todoterreno de las variedades; bailaba magistralmente

y por eso el Maestro Granados la eligió

para estrenar en El Teatro de la Ópera de París el intermedio

de “Goyescas”. Su andalucismo escénico

nunca chocó con el de Pastora, triunfando también en

América, convirtiéndose en asidua de Málaga y siendo

una estrella ovacionada y deseada en el mítico “Café

de Chinitas”.

La malagueña Candelaria Medina debutó en el

“Salón Actualidades” de Madrid, después de ser vista

La Camelia

en Málaga por el ilustrador cómico Ramón Cilla en el

“Café del Sevillano”, donde bailaba y cantaba bajo el nombre de “Candela”, recomendándola a varios

empresarios madrileños.

Candelaria llegó a Madrid, pisando fuerte los escenarios, hasta su debut triunfal como estrella del

Teatro Actualidades; desde el principio fue aceptada y aplaudida por un público entregado que se le rendía

cada noche, por su humanidad curvilínea de grosor carnal exclusivo, además de “sus pícaros ojos”

que lo insinuaban todo, y que invitaban a la intimidad como un imán cuando cantaba señalando a algún

espectador:

Deja que ponga con embeleso,

junto a tus labios

la llama divina de un beso…

De Candelaria hay que destacar que fue la hermosura humana más difundida en tarjetas postales,

aquellas poses de ilustres fotógrafos coloreadas a mano que inundaron el mundo, conservándose aún en

colecciones y anticuarios, que saboreó las mieles del triunfo, enamorándose de un canalla que la maltra-

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taba y la expoliaba, minando su tranquilidad hasta dejar de estar entre las artistas más persuasivas y versátiles,

de cuantas formaban la constelación de las variedades.

¡Ladrón… ladrón…!

No mereces otro nombre

¿dónde empeñaste, mal hombre,

los pendientes y el mantón?

No se repuso la bella perchelera de aquella derrota sentimental, y sumida en una profunda melancolía

se refugió en Málaga, falleciendo por la tarde, mientras preparaba el café con el que pretendía

obsequiar a unas amigas, tras sentirse indispuesta repentinamente en la cocina de su casa.

Candelaria Medina Briones, prima hermana de Anita Delgado Briones, conoció en Madrid la

buena suerte que sonreía a su prima, protagonista de un cuento de hadas, dejando de ser Camelia, para

convertirse en princesa de Kapurthala, abandonando las actuaciones junto a su hermana Victoria como

teloneras apodadas `Las Camelias` que en plena adolescencia veían muy cercano el éxito, hasta encontrarse

en su camino a su alteza el Maharajá de Kapurthala, invitado a la boda de Alfonso XIII en Madrid,

que encandilado por la hermosura de Anita, la más joven de las dos Camelias apreciadísimas por el

público del Kursaal, se enamoró de ella deshaciendo el dúo de bayaderas malagueñas para convertirla en

su esposa oficial con palacio exclusivo, séquito, servidumbre y generosa disponibilidad económica.

Candelaria Medina

Raquel Meller

Fue el cuplé un espectáculo de mujeres, destinado a los espectadores del género masculino, por

lo que a partir de los años cuarenta del pasado siglo XX va perdiendo espacio en beneficio de un nuevo

género músico-teatral; es la copla que nace como espectáculo mixto, con público de ambos sexos, que

exalta los valores tradicionales de la España popular, profunda, taurina y costumbrista, apareciendo en

escena Concha Piquer, Juanita Reina o Marifé de Triana de estrellato incuestionable, junto a otras muchas

y con cabida para artistas varones de gran talla como Miguel de Molina, Juanito Valderrama, Antonio

Molina o El Príncipe Gitano, que recorren España formando compañías, e inundan los cines con

películas folclórico-patrióticas de imborrable memoria y emparejando en las pantallas a Lola Flores con

Manolo Caracol o a Imperio Argentina con Miguel Ligero.

Ni Juan de Orduña y otros, ni Sara Montiel y otras, consiguieron reencumbrar el cuplé, a pesar

de habernos legado unas pocas películas de incomparable belleza artística, auténticas antologías de un

género que ya es recuerdo.

*Nota: Con mi agradecimiento a Sergio del Río Mapelli y Joaquín Millán Molina en cuyos archivos he

completado esta historia.

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Historias del deporte en Málaga

Por Jesús Hurtado Navarrete

EL FUTBOLÍN DE FINISTERRE

El juego de futbolín se convirtió hace ya tiempo en el punto de encuentro

en bares, puertas de colegios y kioscos en medio de plazas abandonadas

y a medio reformar. Moneda a moneda y gol a gol, los chicos se

encontraban frente a frente, bien parados y con las manos en los pomos.

Los jugadores bailan, chutaban la pelota y éramos entonces los

Amancio, Kubala, Pelé o Maradona por unos momentos. Los campitos

de futbolín, muchos ya viejos y con la pintura descascarada, siguen aún presentando un clásico ante

una tribuna de papel y ante los ojos ansiosos de jugadores y público que espera el resultado de ese partido

al mejor de cinco goles…”

A Alejandro Campos Ramírez, un gallego nacido en La Coruña en 1919 y conocido popularmente

desde 1936 por Alejandro “Finisterre”, le cambiaría la vida un bombardeo cuando tenía 17 años.

Tal y como recordó años después, la idea del futbolín surgió “Por culpa de una bomba nazi, de las

que lanzaron sobre Madrid”. “Quedé sepultado entre cascotes, con heridas graves. Me llevaron a Valencia

y luego al hospital de la Colonia Puig de Montserrat. La mayoría de los niños y otras personas que allí

estábamos, nos habíamos convertido en mutilados de guerra. Yo había jugado al fútbol (incluso perdí un

diente una vez de una patada) pero eso ya no era nada en comparación a lo que me ocurría, me había quedado

cojo y envidiaba a los niños que podían jugar.

También amaba el tenis de mesa, así que un día pensó: ¿Por qué no crear el fútbol de mesa?

En esas circunstancias inventó el futbolín y fabricó con su amigo el carpintero vasco Francisco Javier

Altuna, el primer modelo que fue patentado en Barcelona, y en el que los futbolistas eran de madera

de Boj, un material que permitía todo tipo de efectos y

sutilizas ante una pionera pelotita que estaba fabricada de

corcho aglomerado.

Aquel invento fue mano de santo: La chiquillería se

volcó sobre el nuevo juguete, y en especial los niños mutilados,

que pudieron participar y, a menudo ganar, jugando

nuevamente al fútbol… pero de mesa. Y precisamente ese

fue el inicio de la historia del futbolín, esa salida alterna a

esa falta del don en las piernas, toda una confabulación del

destino: una guerra civil en España que anuló la fabricación

de juguetes para los niños y esa misma guerra que

mutilaba a los soldados que en su recuperación buscaban la

forma de entretenerse y un poeta e inventor con una idea

que buscaba la forma de saciar sus instintos futboleros.

Alejandro que había registrado este juego en 1937, tuvo

Alejandro Campos “Finisterre”

que exiliarse a Francia por el triunfo franquista en la guerra, con

tan mala suerte, que extravió en una tormenta los papeles de la patente mientras atravesaba andando, como

otros tantos españoles, los Pirineos.

A ese pionero futbolín, le seguiría entre 1939 a 1945 uno de forma plegable al que se le denominó

“de maletita” y que era algo más pequeño, de peso liviano y que se caracterizaba por unas primitivas barras

telescópicas y tener sus jugadores pintados a mano de color rojo y azul y también amarillo.

Sobre este tipo de futbolín de maleta, tuve la suerte de adquirir uno hace cuestión de nueve años, fue en

una subasta que se realizó en Barcelona y en la que a un precio nada relevante aquel invento de Finisterre

pasó a mi colección particular. Se trata en concreto de una edición que se fabricó entre 1941 y 45 y que

tenía como novedad un contador en forma de varilla para llevar los goles que se marcaban.

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Es otra de esas joyas de mi colección, como el disco de pizarra “Los leones rojos” que es el primer himno

dedicado a la selección española de fútbol, las botas de Juanito,

las de Just Fontaine, la camiseta de Pelé en la película

“Evasión o Victoria”, la del ídolo del Málaga, Viberti o el balón

tan preciado de la final de la Eurocopa 2008. Pero volviendo

al futbolín, éste era en definitiva, una forma más para poder trasladar

este juego a cualquier lugar y así poder entretener a aquellos

jóvenes que deseaban, ante las adversas circunstancias de lo que

significó la post guerra, el poder practicar ese juego, el fútbol.

Años más tarde (1952) cuando “Finisterre” se instaló en Guatemala,

éste perfecciono el futbolín hasta lograr una auténtica obra de

arte, las pionera barras telescópicas se harían de acero sueco y la

mesa de caoba de Santa María, la más fina del mundo. Dada la

habilidad y delicadeza de los indios para la juguetería, Guatemala

era un lugar idóneo que ofrecía, además, embarques a los océanos

Atlántico y Pacífico y estaba cerca de un centro de comunicaciones

tan importante como el canal de Panamá. Ello le animó a otras innovaciones, como las cajas de música

y el baloncesto de mesa, con una pelota con aplicaciones metálicas que permitían la atracción por

magnetismo.

Pero cuando el futbolín ya empezaba a venderse bien en Centroamérica,

Castillo Armas invadió Guatemala y nuestro gallego inventor,

tuvo que exilarse por su militancia izquierdista y la competencia

que hacia el negocio al monopolio estatal de máquinas tragaperras.

Las mismas dificultades encontró en otros países: el futbolín

pudo ser un gran negocio en Estados Unidos, pero para ello habría que

haber tenido que llegar a acuerdos con la mafia.

En cuanto a México, donde se instaló en 1956, fue pirateado de

inmediato sin posibilidad de control de royalties, por lo que decidió

dedicarse a la edición de libros de arte y la obra de los exiliados.

Fue así como empezó a publicar a León Felipe, a quien había

reencontrado allí. Y cuando regresó a España en los años 60 se encontró

con la sorpresa de que el país estaba lleno de futbolines. Aunque él

no sabía que por entonces, su prototipo de la colonia Puig había conocido

una fulminante expansión en plena guerra civil, y los fabricantes

valencianos lo habían convertido en la posguerra en el juego nacional

por excelencia. Su invento, que había nacido en un hospital de sangre y en otros países, se utilizaría para

que los niños recuperasen reflejos y movimientos, eran ya los tiempos en las que nuestra selección le ganaba

la final de la Copa de Europa a Rusia. “Finisterre” no pudo por menos de asombrarse de la transformación

sufrida por lo que él había concebido como algo lleno de matices a base de jugadores de madera y

que habíamos convertido en un intercambio de trancazos entre dos bandos de futbolistas ya de plomo y

balones de marmolina. Quizás empezó a entenderlo todo mejor cuando recibió aquella citación del Tribunal

del Orden Público que le recordaba que no en vano había transcurrido una guerra. Se supone que era

difícil ejecutar con delicadeza algo que, después de todo, era hijo de aquel conflicto, y cuyos jugadores

(fundidos en un metal que había segado la vida de más de un español) algo tenían de soldaditos de plomo

que pateaban aquellas bolas compactas como si fueran “balas de cañón”. Nuestro inventor se trasladaría a

Aranda de Duero (Burgos), donde continuó escribiendo mientras era miembro de la Real Academia Gallega.

Después fijaría su residencia en Zamora, donde gestionaría la herencia del poeta León Felipe como

albacea testamentario. Falleció en Zamora, en su casa del barrio de Pinilla, a la edad de 87 años, el día 9

de febrero de 2007. Sus cenizas fueron esparcidas en el Río Duero a su paso por la ciudad de Zamora y en

el Atlántico en Finisterre. El futbolín tiene otros nombres en el mundo, en Argentina lo denominan “metegol”;

en Bolivia “canchitas”; en Chile “taca-taca”; en México “fuchito”; en Uruguay “futbolito”, en

Portugal “matraquilho”, etc. Quién no discute que, en muchos casos, una desgracia alimenta la inventiva.

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Por Vicente Manchado

La jabalina

JOSÉ ANTONIO MUÑOZ ROJAS,

EL POETA CENTENARIO

“Nadie sabe las palabras que caben en un silencio”

Canciones y poemas de José Antonio Muñoz Rojas.

En unos meses, los que faltan para llegar hasta octubre, y dentro de él,

en el noveno de sus días, el prosista y poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas, verá desde su atalaya

de tiempo cómo se alcanzan a cumplir cien años de vida. Será uno de los pocos clásicos malagueños

que traspasará el vivir un siglo. Muñoz Rojas, hijo predilecto de Andalucía en 1998 y Premio Nacional de

poesía en el mismo año, con la obra poética “Objetos perdidos”, nació

en la calle General Ríos nº 3 de Antequera, en la casa de sus abuelos

paternos donde por la fecha de su nacimiento vivían sus padres. Quinto

entre seis hermanos, que quedarían huérfanos de madre en febrero de

1911, cuando el contaba dieciséis meses, siendo su abuela Teresa quien

tomaría su crianza como una segunda madre. De familia de labradores

acomodados, le ingresan a los nueve años, para su educación, en el colegio

de San Estanislao, en la barriada de El Palo, que por entonces ya

gozaba de reconocida fama por ser uno de los mejores centros de enseñanza,

pero el clima malagueño no le sienta bien a quien casi un siglo

más tarde, en 2002, lograría el premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana,

y padece una pleuresía. Continuando más tarde sus estudios en el

colegio de los jesuitas de Chamartín de la Rosa, en Madrid, y realizar

sus estudios de derecho en la universidad de la capital de España.

Su trayecto literario comienza en 1929, dándose a conocer con el

libro de poemas “Versos de retorno”, que se imprime en Málaga. Un

año más tarde, en 1930 termina la carrera de derecho y hace el servicio

militar en Sevilla, donde hace amistad con Adriano del Valle, Porlan y

Romero Murube; visitando en el año 32, por primera vez Cambridge. Y aunque la historia de la literatura

le haya colocado en la generación de 1936, la de Dionisio Ridruejo, Luis Rosales y Leopoldo Panero,

gracias a su primer libro se relaciona con Prados, Altolaguirre e Hinojosa, lo que le permitió conocer a

una parte esencial de la generación del 27. Ese mismo año conoce en Madrid, a Juan Ramón Jiménez,

Pedro Salinas y Luis Cernuda y a los que serían sus grandes amigos en ese grupo del 27, Vicente

Aleixandre y Dámaso Alonso, con quienes compartía tertulia los jueves en su casa, al salir de la academia,

conociendo a Neruda en el año 1934 en casa de Aleixandre, junto con Miguel Hernández y García

Lorca.

Vicente Aleixandre

“Ardiente jinete” fue la obra presentada

en 1934 al concurso Nacional de Literatura, donde

conocería a Dámaso Alonso por estar éste en

el jurado. La obra obtendría un tercer lugar tras el

segundo obtenido en igualdad de condiciones por

Cernuda y Altolaguirre y el primero de Vicente

Aleixandre.

Entre sus muchas y buenas obras destacan

“Soneto de amor por un autor indiferente”; “Abril

Fotos del señor Muñoz Rojas

del alma”, a la que Gerardo Diego consideraría como de plena y levantada poesía; “Canto a Rosa” y “Las

cosas del campo”, escrita en la Casería siendo para muchos, uno de los grandes libros de prosa poética del

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siglo XX, sobre la que Dámaso Alonso le dijo que “has escrito sencillamente el libro de prosa más bello y

más emocionante que yo he leído desde que soy hombre, es decir, desde que leí Platero y yo”.

En el 36 regresa a Cambridge, donde es nombrado lector de español.

Tres años después de su “Canto a Rosa” publica uno de los libros más bellos salido de su pluma:

Las musarañas, que según él mismo dice, “son las cosas del pueblo y el mundo de mi infancia antequerana”.

En 1939 regresa a España, viviendo entre la ciudad y el campo, conociendo ese mismo año a la que

sería su compañera: María Lourdes Bayo Alessandri, con la que se casó el 20 de abril de 1944.

Sobre él gravitó el tópico de “banquero poeta” ya que se ocupó en el Banco Urquijo de la Sociedad

de Estudios y Publicaciones, que en la posguerra sirvió de refugio a intelectuales con dificultades

económicas y profesores privados de su cátedra

por motivos políticos.

Hombre amador del equilibrio, y poeta para

mayorías minoritarias, que a lo largo de sus

años ha vivido la fiebre vanguardista de los años

veinte; la poesía entre pureza y revolución de los

años treinta; la oposición entre garcilasismo y

tremendismo de los cuarenta; el social realismo y

las estéticas de a mediados de siglo; las poéticas

del sesenta y ocho; la poesía figurativa y la minimalista.

Ha pasado por el siglo de su vida mirando

y bebiendo de muchas fuentes en su caminar,

pero en ese transcurrir, ninguna modificó ni

alteró la voz creativa de su interior.

Hace tres años una pulmonía minó su salud,

desde entonces el escritor no sale de la Casería

del Conde, una casa de campo dentro de un

mar de verdes olivos antequeranos, donde dice

que “aquí el tiempo no me pesa”. Y aunque ya no escribe, comenta que “siempre es una tentación”.

“No me hables de nuncas que no existen, sino de siempres nuestros para siempre…”

Finalizamos la breve semblanza de este gran escritor antequerano, con esta magnífica frase suya, y

nuestros mejores deseos hacia su centenaria persona.

Correo

0197

Correo

0198

Correo

0199

Correo

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Correo

0201

El correo del lector

Soy malagueño y rondeño y desde hace diez años vivo en Calgary (Canadá). Todo lo que me

llega de España me vuelve loco y más si es de Málaga, por eso la revista El Avisador que me

envía mi sobrino me llena de satisfacción. Os ruego que me la enviéis directamente, aunque si

existe algún problema no pasa nada porque me la puedo bajar desde la web vuestra. Muchas

gracias por el trabajo que estáis realizando. Juan Luis Fresneda.

Hace cinco años que estoy trabajando en una multinacional en Churchill, junto al Hudson (Canadá)

y últimamente estamos entusiasmados mi hermano y yo con la revista que nos envía mi

sobrino. Cada fin de semana nos vemos para comer y ahora la revista se ha convertido en nues-

tro motivo de conversación. Nos encanta. José Fresneda un rondeño en Canadá.

Apreciados amigos, sigo con vehemencia la revista El Avisador y me encanta. Me permito sugerirles

que incluyeran algunos artículos sobre el flamenco en Málaga. Me encanta el Ajilibuji-

li. Luis Arjona - Los Prados (Málaga).

Soy seguidor del Avisador desde el nº 1, aunque he de decir que lo soy porque me los he bajado

todos hace unos meses. En el del mes pasado he visto una sección que me parece muy oportuna

“Haciendo Puñetas”, pues aunque ésta sea una revista cultural, como se trata de defender nuestra

Málaga, no está de más el que se denuncien cosas que están pasando y que nadie comenta o

no se atreven a hablar. Sólo espero que seáis imparciales. Juan Maldonado Trujillo – Málaga.

La defensa de lo local, siempre que se haga sin exclusiones, acaba siendo universal. ¡Ánimo!

Andrés Arenas. Málaga.

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Por Luis Azuaga

Mirador del Cerrado

VEINTE MARAVEDÍES

El escrito de hoy, al que titulo “Veinte maravedíes”, es la concesión del

alquiler por la Real Hacienda de la tercera parte de las tierras del Monte Cerrado

de Calderón a una vecina de Málaga. Este documento fue realizado en Granada

en el año 1776, y por su interés en lo concerniente a este Cerrado, transcribo íntegramente.

Dice así:

“Don Antonio Carrillo de Mendoza Torres, Barnuebo y Guzmán, caballero de los Doce Linajes de

Soria, Barón amado de la Casa del Conde de Priego y Señoría de de Masengoso, Intendente General de la

Real Hacienda de Guerra de esta ciudad, Juez subdelegado de los Sres. del Consejo de Hacienda en ella y

pueblos de su Reino en la comisión del Negociado de incorporación y oficios titulares enajenados de la

Corona, en virtud de superiores órdenes que de estar en uso el infrascrito Escribano originario de ella da

fe.

Por cuanto consecuencia de otras superiores órdenes, me hallo entendiendo en el conocimiento de

la citada comisión, a fin de justificar los oficios de Escribanos, Procuradores, veinte y cuatro jurados y

demás que de la clase de titulares se hallen ofrecidos por S.M. en esta capital y pueblos de su provincia,

como también los cortijos, montes, dehesas, terrazgos y otras cualesquiera alhajas que traigan causa de

enajenación de la Corona y que por sus dueños y titulares se presenten ante mí los títulos, mercedes y

privilegios originales en fuerza de que, los usan y poseen, a efecto de meritar copias auténticas, sellos de

la secretaría del Rey, consejos de hacienda, en lo tocante a incorporación, solicitando en ella sus respectivas

cédulas de confirmación y que S.M. si los tales oficios y alhajas han de ser o no exceptuados del decreto

de incorporación; poniendo en secuestro y arrendamiento en personas idóneas a beneficio de la Real

Hacienda, todos aquellos cuyos dueños no hubiesen cumplido con el tenor de mi providencia en los tér-

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minos y prorrogaciones que les han sido prefijados para ello: con inhibición absoluta a todos tribunales,

Jueces y Justicias de estos Reinos.

Habiendo resultado ser de la clase referida un Cerrado de Monte y Tierras que nombran de Calderón,

inmediato a la ciudad de Málaga y Torre de San Telmo, perteneciente su tercera parte a Doña Teresa

Guimbarda de aquella vecindad, fue secuestrada y arrendada a la susodicha en precio de cuarenta y cuatro

reales de vellón cada año, pagados en dos plazos por San Juan y Navidades, y habiéndosele librado en

competente despacho para su uso y obligándose al pago de dicha cantidad, lo estuvo ejercitando, la susodicha

por algún tiempo, hasta que sin saber por qué motivo se introdujo en el referido Monte Cerrado, y

dicha tercera parte, sin noticia ni permiso de los Sres. Jueces mis antecesores, Doña Juana Francisca Tofiño

y Argote, vecina de la propia ciudad de Málaga, motivo por el que a instancia de la parte de la Real

Hacienda, se libró despacho para hacerle saber, según se efectuó, que dentro de doce días acudiese al juzgado

de la referida Comisión, por sí o su apoderado, a sacar igual despacho para continuar en el goce y

uso de la enunciada tercera parte del monte y obligándose a pagar a la Real Hacienda la cuota de su

arrendamiento, bajo de cierto apercibimiento con que se le conminó; y en este estado las cosas se acudió

ante mi por parte de la Doña Juana Francisca Tofiño con un Pedimiento, haciendo reproducción de los

hechos antecedentes, y pidiendo por medio de su apoderado especial don Felipe Rodríguez, vecino de esta

ciudad y administrador de los bienes y rentas pertenecientes a los vínculos y mayorazgos que posee la

susodicha en ella y su jurisdicción,

se le librase el prenotado

Despacho de continuación, por

estar pronto a otorgar a nombre

suyo y por virtud de poder especial

que presentó, la narrada

obligación.

Cuya pretensión vista por

mí, con los antecedentes citados

viene en condescender a ella,

con tal que ante todas cosas fuese

otorgada, con citación de la

parte prenotada Real Hacienda,

la obligación ofrecida y mediante

haberse cumplido por el dicho

apoderado con esta precisa cualidad.

Usando de la Real Jurisdicción

y facultades que en mi

residen como tal subdelegado de los Sres. del Consejo de Hacienda, doy licencia a la doña Juana Francisca

Tofiño y Argote para que por si o sus sirvientes y arrendatarios pueda usar, gozar y disfrutar la tercera

parte, que del citado Monte Cerrado se dice pertenecerle, según y como lo disfrutó la doña Teresa Guimbarda,

y lo mismo la susodicha desde que se introdujo en el, percibiendo sus frutos e intereses en el mismo

modo y forma que lo hizo la doña Teresa y los demás dueños sin antes conocer, en fuerza de sus respectivos

títulos.

Y de parte de Su Majestad, que Dios guarde, exhorto y requiero y de la misma forma pido y encargo

a los Sres. Jueces y Justicias de la dicha ciudad de Málaga, no impidan con pretexto alguno a doña

Juana Francisca Tofiño, el que por si propia, sus sirvientes, arrendatarios o apoderados suyos, pueda proseguir

en el uso, goce, aprovechamiento y percepción de intereses, en la dicha tercera parte del Monte

Cerrado, antes si necesitase al fin expresado de algún favor o auxilio, y lo pidiese, se lo den y hagan dar

bien cumplidamente, guardándose y haciéndole guardar todas las honras, gracias, mercedes, franquezas,

excepciones, libertades, preeminencias, prerrogativas e inmunidades y demás realías que como a tal

arrendataria de la Real Hacienda le deban ser guardadas; y de este despacho se ha de tomar la razón por la

contaduría de dicha Comisión.

Hecho en Granada a 29 de Agosto de 1776 años”.

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Poderosas

Por Mercedes Sophía Ramos Jiménez

Mhttp://grupoalasmercedesramos.blogspot.com

CELIA BERROCAL

Si se pudiera describir a un artista plástico en su mismo medio sería bastante

más pragmático que a través de la palabra escrita. El lenguaje pictórico va cargado

de colores, formas y trazos que dibujan toda la expresividad que el artista quiera plasmar, eso es ilimitado

y se guarda con la libertad y el estilo personal de los pintores. “Una imagen vale más que mil palabras”

no obstante, “Lo escrito, escrito está”.

El verbo no puede ser abstracto pero sí regular como

la perfección del cubismo del genial Picasso.

Envolver las palabras con acuarelas aguadas, pasteles

difuminados, óleos fusionados, frescos, acrílicos, graffiti,

témpera, tinta, lápiz, pinceles y paletas es una magnífica

unión disuelta en arte. En esa sublimidad de lienzos coloreados,

de contextos y paisajes, de perspectivas diversas nos

adentramos más allá de lo que nos permite una intensa mira-

da, desde esa ventana abierta la pintura nos traspasa en lugar

y tiempo, por todas las dimensiones existentes, transfiriendo

Doña Celia Berrocal – foto Diario Sur

el ánimo exacto que transmite la contemplación más penetrante, tanto es igual para el ingenuo naif como

para el transparente impresionista, abstracto o realista, lo importante es que esa conexión quede establecida

y entrelazada.

De ese modo, traslucido y sencillo lo

consigue nuestra malagueña Celia Berrocal,

maestra y creadora inspirada en sus raíces en

donde desvela sobradamente escenarios muy

arraigados de Málaga, mirar un cuadro de

Celia es pasear por una calle de nuestra localidad

o vivir momentos puntuales de nuestra

ciudad, para algunos malagueños que residen

lejos de su tierra contemplar un cuadro de

Celia es como recibir una bocanada de aire

malagueño en la distancia. Su reconocimiento

en Málaga es notable así como también lo es

más allá de nuestras fronteras, Berrocal tiene

la experiencia de años ganada en su trabajo en

función a la alta personalidad que infunden

sus pigmentaciones y telas, los cromatismos

que usan sus matices van impregnados de una

línea pictórica inconfundible y atribuida a su

firma. Crear un talante único y particular es

para un artista la estrella más brillante e iluminada

que todo creador anhela y sueña para

su obra.

Celia Berrocal es una pintora contemporánea

que emite esencias de Málaga por rincones escogidos con sumo esmero y refinada delicia, ese

encanto se sube por los balcones de nuestras calles y pueblos para pintarlos de macetas y flores colgantes,

su apasionado color trasmina el perfume de cada racimo cuajado de explosiva naturaleza, la técnica se

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asombra ante la disposición húmeda y brillante de sus calles recién bañadas por la lluvia, las farolas anaranjadas

reflejadas en el suelo de pizarra lustrosa indican la importancia de esta artista, el dominio subrayado

de las sombras y las luces consiguen una profundidad realmente espectacular.

Esta malagueña del barrio de la Victoria comienza sus estudios de dibujo y pintura en la Escuela

de Bellas Artes de Málaga, Berrocal se emplaza con Málaga y sus costumbres, es así como en 1982 elabora

el Cartel de Semana Santa, luego pintaría para la cofradía de la Pasión y otras cofradías malagueñas.

Es una mujer implicada con la sociedad malagueña, tanto es así que en su día dona un cuadro para la subasta

de la asociación La Traíña, de El Palo, (Centro Ocupacional) centro de ayuda a discapacitados, se

presta para colaborar, con postales navideñas, en Diario Sur, entregando sus capacidades en entornos menos

favorecidos, atrás quedó la época en que dibujaba en el taller de bordados de la calle Portazgo nº 6, en

plena Fuente - Olletas.

La galería de arte Benedito ha sido para esta pintora el lugar de presentación más representativo,

su primera exposición la realiza en el Liceo de Málaga; es ganadora de premios y reconocimientos. Debe

ser muy satisfactorio saber que sus cuadros son valorados y demandados por ilustrados coleccionistas de

arte. En una entrevista Celia recalca la falta de tiempo disponible para dedicarse aun más a crear colecciones,

así como poder interpretar otros estilos en su carrera, dice textualmente: “-Yo sigo haciendo las

cosas de mi casa”- todavía ese es el gran reto para las mujeres, conseguir independizarse y poder tener

dedicación absoluta en su profesión es tarea ardua y difícil para aquella mujer que despunte en cualquier

manifestación, sea artística o no.

Este año Celia Berrocal ha obtenido una mención especial en Amupema, “Asociación de Mujeres

Profesionales y Empresarias de Málaga”.

Se espera que esta fabulosa pintora malagueña siga deleitándonos en sucesivos años con su extraordinario

arte.

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Málaga cultural

Por Juan Hernández Pérez

Casa de Melilla en Málaga

XXXVII Aniversario

La casa de Melilla en Málaga, celebró su XXXVII aniversario fundacional,

en la residencia militar “Castañón de Mena” de Málaga, en la noche del sábado

día 7 de marzo, con una cena de gala a la que asistieron un centenar de socios y diversas representaciones

de colectivos de la ciudad. Acompañaron a los melillenses pertenecientes a la casa de Melilla, el

alcalde de Málaga, el consejero de educación, distintos concejales/as y diputados, el presidente de la Federación

Malagueña de Peñas, Centros Culturales y Casas Regionales, el vicepresidente del comité local

de Cruz Roja Española, consejeros de la Casa de Melilla y socios residentes en Murcia.

El presidente de la casa de Melilla en Málaga don José González dio la bienvenida a todos al comienzo

de la cena, en el transcurso de la misma se repartieron distintos obsequios entre los que se encontraban

ejemplares de unas muy cuidadas guías del modernismo en Melilla. La tarta de aniversario fue

cortada por el alcalde de Málaga, el consejero de Melilla y el presidente de la Casa de Melilla. La presentación

del acto corrió a cargo de don Juan Hernández, procediéndose después al acto protocolario de intercambio

de regalos, de parte de la Ciudad Autónoma,

la que entregó por medio del Consejero

don Antonio Montilla al alcalde de Málaga y a la

Casa de Melilla, asimismo el presidente de la

entidad melillense en Málaga, hizo entrega de

presentes al Sr. de la Torre y al Sr. Miranda; la

peña Yoryo obsequió una placa a la Casa de Melilla

y ésta quiso que todos los concejales presentes

recibieran placa con grabado recordatorio, así

como sus señoras y concejalas ramos de flores, la

Cruz Roja dio lectura a una carta de agradecimiento

a la Casa de Melilla, por su colaboración

en la fiesta de la Banderita, todos pronunciaron

palabras de felicitación y de apoyo a la casa y el

Sr. Miranda prometió una subvención especial para la obra de rehabilitación necesaria en las instalaciones

de la entidad, que por su antigüedad son imperiosas, por parte su parte el Sr. de la Torre animó al concejal

del distrito a seguir atendiendo a la casa de Melilla. Una gran fiesta anual que hermana a la Casa de Melilla

en Málaga, con la ciudad que desde hacer treinta y siete año les acoge.

Presentación libro Música, Melilla y su historia

1940- 1985

Manuel de Casas Navas, presentó su libro “Música,

Melilla y su historia 1940- 1985”, en la Casa de Melilla

de Málaga, en la noche del sábado día 7 de marzo,

como su aportación y homenaje a los muchos artífices

del mundo musical de Melilla.

La Casa de Melilla en Málaga, como es habitual

en ella, recoge toda la expresión cultural que a la entidad

se dirija desde el ámbito general en lo referente a Málaga

y en particular a la ciudad de Melilla.

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Exposición de Rosa Campos y Diego Ceano

Los pintores malagueños, Rosa Campos y Diego Ceano, ambos artistas, versados en el estilo Naif,

expusieron sus obras en la sala de exposiciones

de la Tenencia de Alcaldía de Torre

del Mar. El acto estuvo presentado por el

teniente alcalde, don Manuel Rincón.

La muestra presenta más de una

treintena de cuadros coloristas que hicieron

las delicias del público asistente.

Por su parte Ceano reivindicó la

creación de un museo de arte naif, en el

pueblo de Torre del Mar, dado que podría

decirse que la Axarquía malagueña ha sido

una zona donde más y mejores pintores de

este arte se han prodigado.

En la fotografía podemos ver a los

artistas en el centro, junto al teniente alcalde,

señor don Manuel Rincón y el director

del área de Desarrollo y Promoción Territorial

de la Diputación de Málaga, don Enrique Rojas.

Rosa Francia, y su charla sobre los cantes de Córdoba.

La peña Abadía cerró su III Curso de Flamenco “Los cantes de Málaga y su influencia en el flamenco”,

con la disertación de doña Rosa Francia Somalo, sobre los cantes de Córdoba, tema de la IV

jornada y última de este ciclo, que se ha venido desarrollando desde el 5 de febrero.

Aunque riojana de nacimiento, Rosa Francia se vinculó a Málaga por su destino profesional y por

su matrimonio con un malagueño. Aquí se impregnó de esta tierra, de su belleza y sabiduría, sus tradiciones,

personajes y costumbres, según indicó “para los restos”.

Con una gran simpatía, apuntó sobre su atrevimiento en tratar estos asuntos del flamenco, llegando

a cautivar a todos desde el primer

momento.

Doña Rosa Francia que por

su profesión ha impartido enseñanza

en institutos de bachillerato

y en las facultades de Filosofía y

Letras de la universidad complutense,

así como en la de Málaga.

La conferenciante ofreció una gran

lección sobre el tema, valorándose

mucho el modo tan asequible de

su alocución, que encantó a los

aficionados que llenaron el local,

llegando a interesar a una audiencia

que siguió muy atenta sus explicaciones

sobre las diferentes

etapas y situaciones que han logrado

que los cantes de Málaga

lleguen a los diferentes pueblos y Doña Rosa Francia; Antonio de Canillas y a la guitarra Curro de María

provincias no sólo de Córdoba,

sino de las del resto de Andalucía y su extensión a las de Levante.

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Con mucho arte

No voy a descubrir nada nuevo si les digo que vivimos en la mejor tierra del mundo, una tierra

grande por muchas cosas, su historia, su arte, su ecosistema, su gastronomía, sus tradiciones, etc.

A lo largo de los años, son muchos los que han visitado

esta ciudad cosmopolita y acogedora y también han sido muchos

los que “encandilados”, han optado por quedarse a vivir

en ella. Pero hay otros muchos, que no pudiéndose quedar a

vivir en este pedazo del paraíso, hubieron de quedarse sólo con

el recuerdo de lo que vivieron. Algunos de ellos, como en el

caso que nos ocupa, vieron a Málaga hace más de treinta años y tan encandilados se quedaron con nuestra

tierra, que pese a ser holandeses, adoptaron el nombre artístico de “Los de Málaga”. Sí, “Los de Málaga”

son una pareja encantadora y con mucho arte, ellos, Gemma y Lucas llevan treinta años paseando su arte

por los escenarios de todo el mundo y manteniendo su cualificada escuela de baile flamenco en Holanda.

Ellos se dedican, con especial maestría, al baile del flamenco clásico y son muchos los éxitos obtenidos

y siempre bajo el nombre de “Los de Málaga”, eso es tanto como decir que llevan el nombre de

Málaga por bandera, allí donde ellos

actúan. Nosotros, los malagueños, no

podemos por menos que sentirnos agradecidos

y honrados a esta pareja de geniales

artistas, que tanto arte y tanto

cariño vienen llevando a todos los rincones

del mundo.

La redacción de El Avisador se

ha querido poner en contacto con estos

artistas, para conocer de primera mano

cuáles son sus proyectos de futuro, así

como sus proyectos más inmediatos.

Cada año, esta pareja suele venir

a España para realizar sus dos acostum-

bradas visitas, una es a la feria de Sevilla,

donde suelen actuar con gran éxito y

a la feria de Málaga, donde a pesar de

todo, y a pesar de llevar el nombre de

La pareja de bailaores “Los de Málaga”, junto a parte del equipo de

redacción de El Avisador Malagueño.

Málaga, no se le facilitan las cosas como por ejemplo lo hacen en nuestra ciudad hermana de Sevilla.

(Ver www.losdemalaga.nl)

32


El ajilibujili

¿CÓMO HABLA EL MALAGUEÑO?

Por Diego Ceano

Siguiendo con nuestro particular camino por el vocabulario malagueño, vemos que con la letra

“C” nos encontramos otras palabras malagueñas muy características. Cuando de niños pensábamos en un

demonio, decíamos que venía el Canco y también usábamos esta expresión para denominar al afeminado;

si la chica era fea, decíamos que era un Callo, el botijo era un Cachucho o Cachirulo; el autobús, era el

Camión; en vez de decir adiós, decíamos Condió; y al moño de las mujeres le decíamos Coco; a la caña

de azúcar, Cañadú; a la persona de gran talla, se le decía Caballomaera; a la moneda de veinte duros,

Cabezón; la Caca era además de lo que todos sabemos, el miedo que sentíamos hacia alguna cosa; si te

caías te dabas un Cacharrazo; cuando te rendías, te dabas por Cachifollao; un miedoso era un Cagalistrón;

o si te ensuciabas, te habías Cagarruzao; si padecías del pecho, estabas mal de la Cajacambio; una

peseta era una Cala; el vasito de aguardiente, era un Calibre; si hacía calor, decíamos que hacía Calina;

y si teníamos mala suerte, teníamos el Calino; el cementerio era el patio de los Callaos; si temíamos algo,

teníamos Canguelo; a los esqueletos les decíamos Caninas; si la chica estaba buena, decíamos que estaba

Cantúa; pasarlo mal era pasarlo Canutas; si te daban una Capuana, te habían dado una paliza; un Carlito,

era un eucalipto; si hablabas mucho, tenías mucho Carrete; si Cascabas, podía ser que hubieras

muerto o que hablabas en demasía; si decimos que ha echado un Casquete, todos sabemos que es, poco

ha variado; una caca era una Catalina; si estábamos Caucando, estábamos chocheando; el entrometido

era un Cazoletero; un porrazo era un Cebollazo, un Chochazo o un Ceporrazo; un malapata era un Cenizo;

el Cerete era además el recipiente donde se guardan los higos secos, el órgano sexual de la mujer,

también se le decía Conejo, Chichi o Chumino; el saltamontes era un Cigarrón; si te daba un ataque, te

había dado un Ciquitraque; un Civil no era un agente del benemérito cuerpo de la guardia civil, era un

simple pan; al sarampión le decían Colorín; podía pasar que si te daban Comía, te hubieran puesto bien a

palos; Conchuo era una persona cansina; cuanto más era Contimás; una cosa anormal era un Contradiós;

el brasero era la Copa; a un insecto determinado, le decíamos Cortapicha; si no hacías nada, no te

Coscabas; y si te dabas un Cosqui, te habías dado un coscorrón; un Chochito era un altramuz; no se estaba

atontado, sino Crúo o Cuajao; la Cuca era el órgano genital masculino; Cuchichear, era hablar a

escondidas y en secreto; bueno y después de esta Curda (borrachera) de palabrejas, dejamos de Currelar

(trabajar) hasta el número siguiente. (El mes que viene más...)

NUEVO LIBRO.-

Gracias a libros como este que se nos presenta, comenzamos

a conocer algo sabido desde siempre, el gran acervo micológico

que existe en nuestra provincia. Gracias al tesón y el estudio

del autor de este interesante libro, Domingo Mariscal, se nos

muestra y aclaran muchas dudas sobre estos elementos gastronómicos,

muchas veces demonizados.

La editorial La Serranía, haciendo gala, una vez más, de su

sensibilidad sobre los asuntos de nuestra provincia, se ha decidido

a publicar este libro que sin duda pasará a engrosar la ya extensa

lista de interesantes libros que vienen publicando.

Ficha técnica del libro:

Título: Setas y cocina para principiantes. Guía para su recolección

y degustación.

Autor: Domingo Mariscal Rivera.

Formato: 17x24 cm.

Páginas: 272 a todo color.

ISBN: 978-84-96607-64-4.

Precio: 18,00 euros

Información y pedidos: Editorial La Serranía. www.laserrania.org

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Nuestras fiestas

(www.malaga.es/turismo)

Por Mª José Villaverde

ENCUENTROS CULTURALES

(GENALGUACIL)

En el valle del río Genal, en el paraje natural de los Reales de Sierra Bermeja,

y en plena Serranía de Ronda, se encuentra la pequeña población de Genalguacil. Entre montes poblados

de castaños, alcornoques y pinsapos, pertrechada sobre una ladera orientada al poniente, calles

estrechas y tortuosas, iluminada por la reverberación del sol sobre las blancas paredes o de la luna mediterránea,

discurre la vida de los habitantes de Genalguacil.

Al igual que el resto de pueblos que se localizan en el Valle del Genal, Genalguacil se caracteriza

por su entramado de calles y callejuelas con fuertes pendientes y blancas fachadas que demuestran el origen

morisco que tiene esta

pequeña localidad.

Este singular pueblo

de sólo seiscientos

habitantes enclavado en

pleno corazón del valle,

cuenta con una centenaria

historia que le ha aportado

un rico legado de tradiciones

que aún hoy se conservan.

Fruto de muchas de

esas tradiciones son algunas

de las festividades que

durante todo el año tienen

lugar en este espectacular

pueblo. Una peculiaridad

dentro de las celebraciones

de este municipio consiste

en que Genalguacil es, por

el momento, el único museo habitado del mundo. Allí son los vecinos quienes actúan como guardas y

cicerones de originales obras de arte, un arte que está en la calle. Cada dos años, Genalguacil acoge durante

la primera quincena de agosto los “Encuentros de Arte de Genalguacil”, una fiesta que une a vecinos

y visitantes.

Artistas de todo el mundo se dan cita esos días en la localidad y durante dos semanas crean una

obra de arte que después permanecerá allí para siempre. El pueblo les ofrece cama y comida, así como

todo el material necesario para la realización de sus trabajos, y ellos a cambio les dejan lo que más quieren,

su creación. Hay de todo, desde fotografías a vídeos, cuadros y esculturas. Algunas permanecen a la

intemperie mientras que otras se guardan en el museo municipal.

El municipio de Genalguacil convoca los “Encuentros de Arte de Genalguacil” atendiendo al espíritu

y a las propuestas que impulsaron su creación y que se concretan en la búsqueda de elementos creativos

que unan el arte con la naturaleza, propiciando el desarrollo de un pueblo pequeño como Genalguacil

y lo conviertan, junto a sus vecinos, en protagonistas de una experiencia única de creatividad, convivencia

y naturaleza.

Información turística: Ayuntamiento, C/ Real, 3 (29492). Tlf: 952 152 003; Fax: 952 152 129

34


Por María José Villaverde

Nuestros pueblos

(www.malaga.es/turismo)

RONDA.-

Ronda es una de las ciudades más antiguas de España. Sus orígenes se remontan al neolítico, según

los descubrimientos arqueológicos realizados en su casco antiguo. Sin embargo, la presencia del

hombre por estas tierras es, sin lugar a duda, mucho anterior. De ella son buena prueba una serie de yacimientos

localizados en varias cuevas de la zona, entre los que destaca el de la cueva de La Pileta por ser

uno de los mejores exponentes del arte rupestre del paleolítico andaluz.

Durante la prehistoria más reciente se asistió a una proliferación de asentamientos por todo el territorio

que, en lo que atañe a los restos que han llegado hasta nuestros días, quedarán representados por

una de sus manifestaciones culturales de mayor relevancia y monumentalidad, como son las necrópolis

megalíticas de Dolmen del Chopo y de Encinas Borrachas, entre otros.

Cuadro naif – Diego Ceano

Será en esta época, pues, cuando se consoliden igualmente los dos poblados más importantes de la

comarca, Acinipo y Ronda, aunque sus períodos respectivos de apogeo no se darán sino con posterioridad:

el primero en época romana y el segundo en la medieval.

De la ocupación romana de la península también quedan en dicha zona numerosos vestigios, entre

los que se hallan los descubiertos en la propia ciudad de Ronda. Pero, sin lugar a dudas, es el yacimiento

arqueológico de la ciudad romana de Acinipo (Ronda la Vieja) el que goza de mayor importancia, dado

su estado de conservación así como de algunos de los elementos más emblemáticos de una urbe clásica: el

teatro. Y es que de la vieja ciudad de Arunda son muchos los magníficos vestigios que se conservan.

Desaparecida Acinipo, y tras el período convulsivo que supuso la caída del Imperio Romano, el

centro de atención se dirigió hacia Ronda, la cual, aun siendo un núcleo muy reducido durante la primera

parte de la Edad Media, será, desde entonces, la protagonista de todos los avatares históricos que se dieron

cita en este territorio.

Pero también el período islámico destaca por su trascendencia y por el legado cultural que dejó y

que aún es perceptible en muchas de sus manifestaciones (urbanismo, gastronomía, tradiciones, sistemas

de cultivo, etc.) Es en este momento cuando Ronda se configura y consolida como ciudad, llegando a ser

la capital de una de las coras (provincias) en las que se dividió Al-Andalus (concretamente, la de Taku-

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unna); e, incluso, llegó a constituirse en reino independiente (los llamados reinos de taifa) tras la desarticulación

del califato cordobés. Herencia de la época, y recorriendo la ciudad, encontraremos la Puerta de

Almocábar, las Murallas de la Cijara, los Baños, el Alminar de San Sebastián y la Muralla de la Albacara,

entre otros.

Sin embargo, el papel más significativo, y por el que es mejor conocida, le llegará con el reino nazarí

de Granada, ya que su proximidad a los territorios conquistados por los castellanos le supondrá erigirse,

tanto a la ciudad como a la comarca, en enclave fronterizo de especial importancia. Con la conquista

de la ciudad por los Reyes Católicos (1485) se produjeron profundas transformaciones económicas y

culturales que aún hoy en día es posible apreciar en la fisionomía de la estructura urbana: apertura de plazas

antes inexistentes, ensanches de calles, etc. A partir de esa fecha los cristianos aportan nuevos edificios

al ya de por sí rico patrimonio rondeño: el Palacio de Mondragón, numerosas iglesias (Santa María la

Mayor, Espíritu Santo, Santa Cecilia, Padre Jesús...etc.), conventos (de la Merced, San Francisco...), el

templete de la Virgen de los Dolores o la ermita excavada en roca y consagrada a la Virgen de la Cabeza.

De hecho, se puede afirmar que el rostro de la ciudad es árabe pero con abalorios renacentistas y

barrocos perfectamente fusionados con el intrínseco y recóndito misterio de los orígenes de la ciudad vieja.

Finalmente será el siglo XVIII el que marque, en esta época más moderna, las pautas definitivas del

papel que Ronda tendrá en el contexto de Andalucía. Será cuando se construyan los monumentos más

significativos y emblemáticos de la aristocracia de entonces y de la Ronda actual: el Puente Nuevo y la

Plaza de Toros. Pero también se construyen edificios civiles como el palacio del Marqués de Salvatierra,

la Casa Consistorial o la Casa de Juan Bosco. A partir de ese momento, y durante todo el siglo XIX, se

forja la imagen romántica de la ciudad y de toda su Serranía, en la que el mundo del bandolerismo y el de

la tauromaquia causarán una

profunda impresión en muchos

insignes viajeros, como se

puede observar en las citas de

Rainer Marie Rilke, los dibujos

del escocés David Robert,

las citas de Ernest Hemingway

o las de Orson Welles. Y es

que el trazado urbano, con

calles estrechas, tortuosas,

irregulares, confusas... han

dado lugar a una ciudad, a veces

secreta, que hay que descubrir

y que causó auténtica

pasión en esos primeros ilustres

viajeros. La población se

divide, fundamentalmente, en

dos barrios: la ciudad, que es

la parte vieja y que está poco

extendida hacia el sur; y el

mercadillo, también antiguo pero prolongado por edificios modernos. La ciudad está levantada sobre una

meseta rocosa cortada a pico por El Tajo del río Guadalevín, con unos 160 metros de profundidad. Como

ciudad cosmopolita que es su economía local se basa en los servicios, sobre todo en todo aquello relacionado

con el turismo, siendo también importante las actividades artesanales. En otros barrios, como los de

San Fernando, La Dehesa o El Fuerte encontraremos una población que, básicamente, se compone de

gentes venidas de pueblos del entorno y que trabajan en Ronda. Curiosamente El Tajo no ha roto la continuidad

de la población ni ha alterado su estructura tradicional, pues el Guadalevín forma parte de la misma,

con sus tres puentes (dos de ellos árabes) para engarzar sus dos mitades. Así es como el desarrollo

urbano de Ronda ha sido un fenómeno gradual e ininterrumpido.

36


Por Diego Ceano

Haciendo puñetas

No hace tanto tiempo, ocurrió un hecho del que se habló con profusión. El parque de Málaga, se

había llenado, inexplicablemente de ratas, unos roedores de los que se decía, haciendo alarde de nuestra

exageración malagueña, eran como caballos. No, no eran como caballos pero sí muy grandes.

Aquella epidemia “rateril” traía en jaque a los funcionarios y demás curia de sabedores municipales.

Ellos y ellas no terminaban de explicarse lo que estaba sucediendo. Un buen día, un ciudadano con

más sentido común que estudios, les desveló el enigma de lo que estaba pasando. Una buena señora, cada

día por la mañana, llevaba unos cubos llenos de sobras de comida para los gatos que pululaban por el parque

y que cada día se daban cita en la espalda del antiguo edificio de correos, entonces cerrado y en vías

de ser reconvertido en rectorado. Allí éstos engullían agradecidos aquellos alimentos que la dadivosa señora

les proporcionaba a diario. Luego con la panza llena los gatos se tumbaban al sol de la mañana como

si de cualquier “guiri” se tratara, pero ya se sabe, porque bien claro lo deja el refranero: “Gato con barriga

llena no caza ratones”. Esa fue la razón que hizo que proliferaran las ratas y demás roedores hasta el punto

que solían cruzarse sin pudor alguno con los viandantes que paseaban por el parque.

No sé qué pasó con aquella “santa mujer”, pero después de averiguarse esto ya no fue más y el

consistorio tuvo que gastarse unos buenos dineros, es decir nosotros los contribuyentes, pagamos un plan

de choque de desratización que nos costó “un pico”. Todo este rollo viene a cuento ya que estas dadivosas

personas siguen alimentando a esas criaturitas de Dios y que dicen ¡miau!

Cada mañana cargadas de bolsas de comida, se dirigen, a eso de las siete y media de la mañana al

paseo marítimo de Antonio Banderas, en un lugar cercano al chiringuito Escribano. Allí se dan cita los

mininos con la baba caída buscando su rancho, como si aquello fuera un comedor gatuno de auxilio social.

Poco me he de equivocar, y sin dármelas de profeta puedo asegurar que dentro de poco veremos a

una legión de ratas haciendo de las suyas en

las playas de aquella zona, entre los chiringuitos,

en los parques infantiles y en las tupidas

jardineras de la zona y volveremos a ver al

consistorio, gastándose los “parneses” de todos,

en planes de choque de desratización.

Pero no es aquí, en el único lugar, donde los

felinos reciben ese maná, también hay una

señora que cada día les pone comida, sobre

platitos de papel, (es que aquellos gatos al ser

una zona de postín, son más remilgados) en la

zona que se conoce como calle de los Campos

Elíseos, por el Paseo de Reding y de igual

manera se viene haciendo lo propio en otros

puntos de la ciudad. Creo yo, dentro de mi

corto entender, que la concejalía de Medio

Ambiente debería tomar parte en el asunto y atajar, ahora que aún se puede poner remedio.

Hay una expresión que dice: “la caridad bien entendida, empieza por uno mismo”, ¿a ver si ahora

los gatos van a ser los únicos que no se van a ir a hacer puñetas con la crisis?

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Ingredientes:

La cocina tradicional malagueña

Croquetas de bacalao

Canal gastronómico de diario Sur

1 kg de bacalao; 1 kg de patatas; huevos; 4 tomates; perejil; canela en polvo; pan rallado; aceite de oliva;

sal

Ante este plato de doradas croquetas, nos hacemos las siguientes reflexiones: las croquetas son una

especie de albóndiga con forma de pelota de rugby y nombre francés; el bacalao es un pez que se ha

criado en lejanos mares; ¿qué es lo que hace que esta comida sea de nuestra tierra? Sin duda el aceite

de oliva, esencia extraída de la aceituna en las almazaras, fruto del olivo, pariente andaluz de aquellos

que vieron llorar a Jesús en el huerto, árbol domesticado a partir del borde acebuche y uno de los protagonistas

indiscutibles de la dieta mediterránea.

Su historia literaria comienza en la Biblia, cuando una paloma, con una rama de olivo en el pico,

anuncia a Noé que las aguas del diluvio han descendido. Griegos, romanos y árabes, sucesivamente, se

encargaron de extender el cultivo del olivo y el consumo del aceite hasta el final del mundo, que entonces

eran las columnas de Hércules. Como dice Paco Catalá, en la tríada aceite, trigo y vino, la raíz de la

alimentación, está el oscuro mundo que vincula al hombre con la divinidad. El aceite es un regalo de

los dioses.

Andalucía, con sus hileras interminables de olivos marteños, hojiblancos, manzanillos, romerillos,

lechines o verdiales, es patria indiscutible del aceite: Llevar aceite a Andalucía, necedad sería. Fueron

los godos los primeros en atentar contra su consumo en nuestra tierra difundiendo el uso de la grasa

animal; luego, los americanos nos endosaron sus excedentes de soja con la misma intención. Sólo unos

pocos incautos y tacaños han caído en la trampa de freír (¡y aliñar!) con aceites que no son de oliva.

Preparación:

1. Primero: Se desala el bacalao con varios remojos. Se mondan las patatas y se ponen a cocer en

agua, junto con el bacalao. Cuanto todo esté bien cocido, se escurre y se le quitan al bacalao la piel y

las espinas. Se machaca todo hasta formar una pasta homogénea, a la que se le agrega sal, perejil picado,

canela en polvo y un par de huevos.

2. Segundo: Con esta pasta, se hacen croquetas según la forma tradicional. Se pasan por pan rallado,

luego por huevo batido y de nuevo, por pan rallado.

3. Tercero: Se fríen en aceite de oliva hasta que tengan color dorado.

4. Cuarto: Su mejor acompañante es una salsa de tomate, previamente preparada.

Este Nº 34 de El Avisador Malagueño,

ha sido enviado a:

11.733 correos directos

y a (+-) 46.000 indirectos

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Por Esteban Alcántara

El coleccionable

Continuará…

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