De Diosas, Brujas y Sabias - Rebelión

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De Diosas, Brujas y Sabias - Rebelión

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una meta. El amor posibilita el logro del placer, y la persona

amada es irreemplazable e insustituible para el amor, pero no lo

es para el placer sexual.

Cuando nos volvemos silenciosas, felices, cuando empezamos a

desbordar energÌa, florecemos, amamos. Es algo que empieza a

suceder, nos volvemos respetuosas y no interferimos de ninguna

forma en el espacio del otro. Si lo invadimos, sabemos que lo

herimos, y que destruimos su individualidad. Y comprendemos

que tenemos todo el derecho a sentirnos felices sin el otro... a˙n

cuando duela. El requisito b·sico es darle al otro libertad absoluta

para que sea Èl mismo. Cuando amamos, y respetamos, no

queremos poseer. Cuando amamos nos acercamos muchÌsimo,

nos sentimos en profunda intimidad, y no interferimos en la

libertad del otro, pues queremos que siga siendo un individuo

independiente.

Si amamos a una persona esta moral es un acuerdo mutuo.

Nunca la invadiremos, nunca entraremos en su mundo privado,

nunca intentaremos poseerla, retenerla, crear ataduras legales, ni

intentaremos convertirnos en detectives merodeando su intimidad.

Respetaremos su privacidad, respetaremos el ˙nico espacio

sagrado, "la intimidad de esa persona, su independencia, su ser",

y respetaremos su unicidad. Y respetar al otro significa tambiÈn

una sola moral para ambos.

El autÈntico amor es a la vez sagrado y profano, divino y terrible,

venerable y pudendo. Por eso buscamos lo que necesitamos, un

amor espiritual-pagano que concilie espÌritu y materia en la

mediaciÛn del alma como razÛn afectiva. El tÈrmino griego

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