De Diosas, Brujas y Sabias - Rebelión

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De Diosas, Brujas y Sabias - Rebelión

ì øCÛmo fue posible esta transformaciÛn, esta degeneraciÛn, de

nuestras funciones naturales de la vida? øCÛmo pudimos nosotras,

las mujeres tan deseosas de alegrÌa, y de placer, reprimir

aquello que preferÌamos sobre todas las cosas? øCÛmo pudimos

entregarnos a una moral que pretende expulsar los instintos, la

pasiÛn a la auto-dilaceraciÛn y daÒina castidad mortificante?,

øCÛmo pudimos adjudicar el ultraje del pecado a todo, y renunciar

a lo que nos hacÌa felices?

Con mucha razÛn, PlatÛn expresa en "La Rep˙blica" que lo que

crea al cuerpo es el deseo de gozar, "para ponerlo a disposiciÛn

del alma". Cuando el deseo se apaga, el cuerpo ya no tiene razÛn

de ser y la mujer se ve entonces libre del cÌrculo vicioso de los

nacimientos y las muertes. El alma es omnipresente y ya no quiere

verse encerrada en una jaula como el cuerpo. En consecuencia,

hay que alcanzar una renuncia total y aprender a servirse del

cuerpo mientras existe para entregarse.

Jacob Frank, que recurrÌa a un punto de vista simbÛlico y orgi·stico-sexual,

a travÈs del despertar interior de cada ser humano,

de la comunicaciÛn Ìntima con una mujer veÌa en la mujer "una

puerta a Dios. Karlheinz Deschner sostiene en Historia sexual

del cristianismo:

"øPor quÈ abstinencia en lugar de placer, entonces? Siempre bajo la

Ègida religiosa, surgieron fuerzas que combatieron no sÛlo a la sexualidad

como centro de muchas religiones antiguas, sino la adoraciÛn de

las diosas madres y de la mujer, la una o la otra o ambas, y a la vez

comenzÛ la guerra entre los sexos y contra la sexualidad en general.

El hombre primitivo no renunciÛ por altruismo, por nobleza del

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