frente de Carabanchel

carabanchel.files.wordpress.com

frente de Carabanchel

el

FRENTE de

CARA

BAN

CHEL

en la BATALLA de

MADRID

Víctor Moreno Sainero


Índice.

I. Introducción ........................................................ 3

II. La Batalla de Madrid ........................................ 5

La Sublevación

La lucha en la sierra

Noviembre del 36

III. El frente de Carabanchel ................................11

Poniéndonos en escena

La sublevación en los cuarteles de Carabanchel

La lucha de noviembre en Carabanchel: cómo y por qué

¡No pasarán!

Restos arqueológicos

Imágenes y mapas

IV. Bibliografía .................................................... 31

El 18 de julio de 1936,

hace ahora 75 años, un

sector del ejército apoyado

por la Iglesia, terratenientes y

los elementos más reaccionarios

de la sociedad daban un Golpe

de Estado tras meses de conspiración

contra el gobierno del

Frente Popular. Tras varios días

de confusión el golpe es aplastado

en los principales centros

españoles. Comienza así una

Guerra Civil que duraría cerca

de tres años y que tomaría tintes

revolucionarios y de lucha por

la independencia nacional frente

a la injerencia de las potencias

nazi-fascistas al compás del

abandono de las democracias

burguesas alineadas en la No Intervención.

Además se cumplen 75 años del

comienzo de la ofensiva franquista

a Madrid de noviembre

de 1936, que puso en jaque a los

sublevados y fue ejemplo de la

I

Introducción

decisiva resistencia antifascista

del pueblo madrileño que, apoyado

por las Brigadas Internacionales,

el material bélico soviético

y por los combatientes

que llegaron a la hasta entonces

capital desde todos los pueblos

de España, dede manifiesto

que la II República no se desmoronaría

como castillo de naipes

y que el pueblo laborioso junto

con sus organizaciones obreras

plantaría batalla en cada trinchera,

cada ciudad y cada calle

al grito de ¡No Pasarán!

La lucha por Madrid tuvo múltiples

formas, desde el mismo

golpe fallido a los ataques directos

desde la sierra, desde el

suroeste y las futuras batallas de

envolvimiento. Ninguna de ellas

tuvo éxito y la ciudad resistió

hasta que cayó tras el golpe de

estado del general Casado.

Madrid fue la primera gran

derrota militar del ejército de

3


Franco, donde por primera vez

se ponía freno a su hasta entonces

avance imparable. Daría

muestra de que la guerra sería

larga y que la resistencia de la

República no se doblegaría con

facilidad. Tal como quedó planteada

la ofensiva de Madrid el

ataque desde el suroeste haría

que Carabanchel se convirtiera

en línea de frente durante los

tres años que durase el conflicto.

Carabanchel no fue un escenario

central de las operaciones militares

en la ofensiva a Madrid,

no obstante, sí que jugó cierto

papel relevante por su situación

estratégica como puerta al centro

de la ciudad y por congregar

importantes estructuras militares

como cuarteles, el hospital

militar y el aeródromo de Cuatro

Vientos.

El estudio de la Guerra Civil

puede abarcarse desde diferentes

puntos. En este trabajo, se

hará fundamentalmente desde

la óptica militar, pues se centrará

en un marco espacial y temporal

muy concreto que no da

para muchas páginas de otros

aspectos importantes de la guerra,

como puede ser la política,

economía o la sociedad en guerra.

Sobre el objeto de estudio,

la Guerra Civil en Carabanchel,

no existe (o no se ha encontrado)

una obra que recoja toda la

información sobre el desarrollo

del conflicto en el barrio.

Con este escrito se pretende empezar

con ese trabajo. Esto no es

una obra completa y ni mucho

menos un libro riguroso sobre el

conflicto en Carabanchel, más

bien una introducción al tema

en cuestión, que requerirá de

más tiempo de investigación y

estudio de documentos escritos

y arqueológicos, cosa que a día

de hoy no se pudo llevar a cabo.

Esperamos que en el futuro se

pueda seguir profundizando en

este período de la historia de

nuestro barrio, Carabanchel.

Como decíamos en la página

anterior no existe

una batalla por Carabanchel

como tal, sino que el frente

de Carabanchel formaba parte

de la ofensiva general contra

Madrid. Es por ello que se hace

imprescindible dar unas pinceladas

sobre batallas en Madrid

antes de centrarse en aspectos

concretos de la guerra en los Carabancheles.

La Sublevación

El 17 de julio de 1936 comenzaba

la insurrección militar en

el Protectorado español de Marruecos,

una sublevación que

llevaba ya mucho tiempo cocinándose

y que no supo cortarse

a tiempo por las fuerzas gubernamentales.

Un día después lo

harían el resto de guarniciones

militares de la Península.

Tras varios días de combates en

los que reinó la confusión y el

desorden, el territorio español

II

La batalla de Madrid

quedaba partido prácticamente

en dos en base a si había triunfado

o no el golpe de Estado.

Las principales zonas industriales

y más avanzadas del Estado

quedaban en manos de la República:

Madrid, Cataluña, el Levante

y el Cantábrico así como

Castilla Sur, Badajoz y parte de

Andalucía y Aragón, fundamentalmente.

La España de la II República

estaba dividida militarmente en

una serie de Divisiones Orgánicas

(concretamente ocho con

una ciudad cabecera) al mando

de un General de División, además

de algunas Comandancias

autónomas (como Baleares, Canarias,

Marruecos…).

La Primera División Orgánica

correspondía a Madrid y por

ello era la principal circunscripción

militar. Su general jefe era

José Miaja, que se mantuvo fiel

al Gobierno y sería protagonis-

4 5


ta de la defensa madrileña en la

ofensiva de noviembre al dirigir

la Junta de Defensa de Madrid.

A la importancia militar de Madrid

se le añadía que era capital

e la República y una zona muy

poblada y rica. Por ello el control

de la ciudad se haría clave

para el triunfo de la sublevación.

Los principales acuartelamientos

de Madrid se encontraban

en la periferia de la ciudad,

como los de Carabanchel: Cuatro

Vientos y Campamento. De

ellos hablaremos más adelante.

La idea básica era realizar una

acción convergente de los cuarteles

periféricos para confluir en

el centro de la ciudad.

Las fuerzas de Madrid se componían

alrededor de los 14000

hombres entre ejército y fuerzas

del orden público 1 . Pero en esta

primera fase de la toma de Madrid

jugaría un papel fundamental

las fuerzas populares con sus

organizaciones políticas y sindicales,

que acabaría desbordando

al propio gobierno durante las

primeras semanas del conflicto.

Cuando José Giral decidió entregar

las armas al pueblo madrileño

apareció un problema

elemental. En el Parque de Artillería

de Madrid había en torno a

los cincuenta mil fusiles ligeros.

Estos fusiles requerían de un cerrojo

para poder ser cargados. El

problema venía dado porque tan

solo se contaba con cinco mil

cerrojos. El resto se encontraban

en el Cuartel de la Montaña 2 ,

que se había sublevado. Sería el

primer episodio importante de la

lucha por Madrid.

Los sublevados encargaron finalmente

a Joaquín Fanjul la

jefatura del alzamiento en Madrid,

que alzó al cuartel. Tras varios

días de intensos combates,

los sublevados eran rendidos. El

Golpe de Estado en Madrid podía

darse como fracasado.

La lucha en la sierra

Durante los días siguientes al 18

de julio los milicianos y las tropas

leales intercambiarían combates

en diferentes pueblos del

Sistema Central para controlar

los pasos de montaña. El ejérci-

1. AROSTEGUI, Julio, Por qué el 18 de julio… Y después, Barcelona, 2006, p. 48.

2. Ibid, p. 50.

to del Norte, cuyo comandante

jefe había sido nombrado Mola

el 25 de julio, tenía como misión

atravesar la sierra y tomar

rápidamente Madrid. Pero su

columna se dio de bruces frente

a la muralla natural y militar de

la sierra.

En el sector de Somosierra, hacia

el 25 de julio las tropas rebeldes

bajo el teniente coronel

Cebollino tomaban el puerto y

avanzaban sobre La Acebeda y

Robregordo, poco después tomarían

el puerto de Lozoya con

la intención de tomar los embalses

que abastecían de agua a

Madrid.

A pesar de que el ejército sublevado

logró ocupar los principales

pasos de montaña y cortar la

carretera de Burgos, no lograron

tomar ni Buitrago ni los embalses,

estabilizándose el frente durante

toda la guerra y limitándose

a pequeñas escaramuzas. En

ello jugó un papel destacado el

batallón Juventud Campesina,

impulsado entre otros por las Juventudes

Socialistas Unificadas.

Más hacia el suroeste la zona de

Guadarrama y el Alto de León

también fueron protagonistas de

intensos combates que se extenderían

durante las primeras semanas

de agosto hasta que también

se estabilizó el frente.

En esta zona el ejército faccioso

también lograría ocupar el

principal paso de montaña, el

Alto de León, hacia el 22 de

julio, cortando así la carretera

de La Coruña. No obstante las

principales cumbres y el puerto

de Navacerrada quedarían en

manos leales, donde también jugaría

un papel clave las milicias

del Quinto Regimiento dirigidas

por Juan Modesto.

Es de destacar la formación del

Batallón Alpino, que actuó por

las cumbres del Guadarrama

con base en diferentes valles y

montañas, como en los Siete Picos.

El frente volvió a convulsionarse

cuando la República pasó a

la ofensiva. En mayo de 1937

intentarían tomar La Granja y

Segovia, con la idea de descongestionar

el frente norte, pero

no se lograron los objetivos y el

frente volvió a estabilizarse en

la sierra.

6 7


Noviembre del 36

La ofensiva franquista sobre

Madrid en noviembre de 1936

es el elemento central de la guerra

en nuestra ciudad. Como

señalamos más arriba, la lucha

en Carabanchel se encuadra en

esta ofensiva. Es por ello que

los aspectos más concretos los

comentaremos en el apartado

correspondiente del capítulo de

Carabanchel para intentar no pisar

los temas. Aquí nos centraremos

en cuestiones más generales

de la ofensiva.

El golpe había fracasado en la

capital y las tropas de Mola se

habían estrellado frente a la sierra.

El futuro de la sublevación

pasaba por conquistar Madrid,

el futuro de la República defenderla.

Sin Madrid no era posible

constituir un nuevo orden social,

para la República perder Madrid

habría complicado continuar la

guerra.

La sublevación si había triunfado

en Andalucía oriental y desde

allí partiría la verdadera amenaza

para Madrid. El grueso del

ejército de Marruecos ya había

cruzado el estrecho en los pri-

meros días de agosto gracias a

la colaboración de la Alemania

nazi y la Italia fascista.

Tres columnas dirigidas por

Asensio, Castejón y Tela partían

hacia Madrid. Decidieron ir por

la ruta de Extremadura: el paso

sería más fácil que por la carretera

de Andalucía y tendrían su

flanco izquierdo cubierto por la

colaboración de la Portugal de

Salazar. La arrolladora superioridad

militar hacía imposible la

resistencia de las milicias, que

aún así dieron muestra de resistencia

feroz y heroica.

En Badajoz, que se había mantenido

fiel al gobierno republicano,

se produciría la primera gran

carnicería del ejército franquista.

El 15 de agosto se completaba

la ocupación de la ciudad,

lo que unía el territorio de los

sublevados. Madrid empezaba a

estar seriamente amenazada.

La falta de respuesta del Gobierno

republicano facilitó que rápidamente

el ejército de Franco

avanzara por el valle del Tajo.

Tan solo el Partido Comunista

de España comprendió la necesidad

de fortalecer esta zona para

impedir el avance faccioso 3 sin

obtener resultados por parte del

Gobierno. Durante todo agosto

se desarrollaron importantes

combates y a primeros de septiembre

Talavera había caído. El

ejército sublevado se encontraba

en las puertas de Madrid y además

con éstas abiertas.

En este momento ocurriría un

episodio que sería mitificado

por la historiografía franquista:

la batalla del Alcázar de Toledo.

Madrid no estaba preparada para

resistir el envite del Ejército de

África atacando desde el suroeste

y apoyado por la aviación italiana,

lo que descongestionaría

el frente de la sierra y permitiría

a Mola atravesar los pasos y

atacar Madrid por el norte. Aparentemente

el plan era perfecto.

Pero Franco tomó entonces una

decisión que militarmente era

errónea, pero que le colocaba

en una situación política excepcional

frente a sus rivales para

ser nombrado Generalísimo por

la Junta de Defensa Nacional,

como de hecho ocurrió.

En el Alcázar de Toledo resistían

desde el comienzo de la

sublevación unos 1800 militares

y civiles 4 bajo las órdenes

de Moscardó. Las milicias y el

ejército republicano se vieron

incapacitados para tomar el Alcázar

por la falta de disciplina,

organización y por la resistencia

de los defensores en la fortaleza.

El 27 de septiembre las tropas

de Varela conquistaban Toledo y

hacían retroceder a las milicias

y al ejército republicano.

Retrasar un mes la ofensiva de

Madrid permitiría que la ciudad

se preparase para la inevitable

guerra. No obstante, durante el

mes de octubre la progresión

franquista continuó. Las carencias

militares de las milicias y

el ejército leal continuaron retrocediendo

de forma que el 7

de noviembre comenzaba en el

mismo Madrid la batalla por la

ciudad. Los detalles los comentaremos

más adelante.

El 6 de noviembre, ante el más

que inminente ataque, el gobierno

de Largo Caballero decidía

3. IBÁBURRI, Dolores, Guerra y Revolución en España 1936-1939 Tomo II,

Moscú, 1966, p. 127.

4. CARDONA, Gabriel, Historia militar de una guerra civil: estrategia y tácticas

de la guerra de España. Barcelona, 2006, p. 78.

8 9


trasladar la capital a Valencia.

La defensa de la ciudad correría

a cargo de la Junta de Defensa

de Madrid, presidida por el general

de la División Orgánica de

Madrid el general Miaja, y que

duraría hasta el 21 de abril de

1937 5 .

El pesimismo y el derrotismo de

sectores del gobierno, incluido

el presidente Largo Caballero,

hacía difícil la resistencia de

Madrid. Pero tanto los pesimistas

como el ejército franquista

se dieron de bruces ante la derrota

del ejército insurgente en

la ciudad. Su superioridad militar

no era determinante en una

zona urbana como lo fue en el

campo abierto y los combatientes

a los que se enfrentaban empezaban

a estar más preparados

para la lucha. Además Madrid

ya no estaba sola: la fundamental

ayuda soviética y la entrada

de las Brigadas Internacionales

jugarían una gran baza a favor

de la defensa de la ciudad. También

se habían dando pasos importantes

para la militarización

de las milicias, que empezaban

a mostrar más organización y

combatividad con la creación de

las Brigadas Mixtas.

La derrota del ejército de Franco

en el ataque directo a Madrid

haría que desde enero de 1937 se

pasara a otra estrategia a través

de las batallas de envolvimiento.

Aquí vendrían las célebres

batallas del Jarama y Guadalajara

en febrero y marzo de 1937

que también terminarían en fracaso

para los sublevados. En

julio de 1937 sería el momento

para la ofensiva republicana con

la famosa batalla de Brunete,

que también acabaría en fracaso

esta vez para el gobierno republicano.

Nuestra región viviría otras

ofensivas republicanas como la

de La Granja-Segovia mencionadas

en el apartado anterior.

El frente de Madrid quedaría estabilizado

y no volvería a pasar

a primer plano tras el golpe y

traición dentro de la República

del general Casado. Pero eso no

es objeto de este escrito.

5. Sobre la Junta de Defensa de Madrid se aconseja la siguiente obra, que además

cuenta con todas las actas de las reuniones celebradas: AROSTEGUI, Julio, MAR-

TÍNEZ, Jesús, La Junta de Defensa de Madrid, Madrid, 1984.

Poniéndonos en escena

III

El frente de Carabanchel

Carabanchel es un barrio

rico en historia, y ésta se

remonta a miles de años

de antigüedad. Como no es objeto

de este trabajo centrarnos

en toda su historia, pasaremos

muy por encima esta cuestión

y haremos una simple mención

para comprender la idiosincrasia

de Carabanchel durante la Guerra

Civil.

Ya en la prehistoria, gracias a su

situación geográfica a las orillas

del Manzanares y el Meaques

(este último desemboca en el

primero después de transcurrir

por Pozuelo y la Casa del

Campo), Carabanchel contó

con presencia de poblaciones

humanas paleolíticas. Los carpetanos

también se asentaron

por estos lares hasta que fueron

dominados completamente por

los romanos. De éstos últimos

también tenemos noticias, pues

en nuestro barrio se encuentra

uno de los restos de villa romana

más importante de Madrid,

en lo que actualmente es la zona

de Eugenia de Montijo, el cementerio

y la antigua cárcel de

Carabanchel.

Los musulmanes fundarán la

ciudad de Madrid hacia el siglo

IX, con un claro carácter defensivo

frente a los cristianos. De

esta manera, Carabanchel se

convertía en paso casi obligado

para llegar de Toledo hasta Madrid.

Durante el resto de la Edad

Media Carabanchel Alto y Bajo

siguen desarrollándose. E incluso,

en 1478, se convierte en

alojamiento privilegiado de los

halconeros del rey.

El núcleo original de Carabanchel

se encontraba en la zona de

la ermita de Nuestra Señora la

Antigua, cercana al actual metro

Eugenia de Montijo. Pero por su

10 11


desarrollo a partir del siglo XV

comienza a darse en dos núcleos

en torno a la iglesia de San Sebastián

(Carabanchel de Abajo o

Bajo) y San Pedro (Carabanchel

de Arriba o Alto).

Los Carabancheles se convirtieron

en un centro productor para

Madrid de productos agrícolas

(cereales y legumbres fundamentalmente

e incluso frutales y

productos de huerta en la zona

más cercana al Manzanares). No

obstante, en general, era una tierra

pobre y escasa de recursos.

Madrid venía creciendo de una

forma rápida desde el siglo XVI,

y la mayoría de los productos se

usaban para abastecer a la urbe,

dejando pocos para los propios

campesinos y jornaleros de Carabanchel.

Como señalábamos en la introducción,

los Carabancheles

comprendían un territorio mucho

más amplio que el que en

estos momentos ocupa nuestro

distrito. Ya desde el siglo XVII

conocemos los terrenos que

ocupaban, y en él entraban lo

que actualmente son los distritos

de Usera, Latina y Carabanchel,

aproximadamente.

Venimos diciendo más arriba

que Carabanchel era paso obligado

para llegar a las poblaciones

más sureñas, como Aranjuez,

Toledo o Sevilla. Es por

ese motivo que durante el siglo

XVII-XVIII se proyecta y construye

el puente monumental de

Toledo.

Será a partir del siglo XVIII

cuando los Carabancheles comiencen

su lenta expansión urbana

y a vislumbrar la línea de

futuro suburbio de Madrid, con

una incipiente industria y las lavanderas,

combinado con lugar

de reposo para la nobleza y capas

altas, que continuará durante

el siglo XIX y principios del

XX.

Hasta el siglo XVIII Carabanchel

Alto tenía una importancia

ligeramente superior al Bajo,

con una población de 1100 frente

a unos 800 habitantes respectivamente.

En el siglo XIX Carabanchel

Bajo cogerá la delantera a Carabanchel

Alto. Si bien la actividad

fundamental era la agraria,

ya en el Bajo se sigue desarrollando

la industria.

A la ya antigua industria de jabón,

se le suman fábricas de ladrillos,

curtidos y de yeso, entre

otras. Comienza así en el barrio

el incipiente capitalismo y la era

de la clase obrera moderna. Ya

en este siglo, la población de

Carabanchel llegará a los cerca

de 9000 habitantes (aproximadamente

el 2% de la población

total madrileña). También de

este siglo es el Campamento militar

de Carabanchel, que contaba

con un campo de tiro, así

como la construcción del Hospital

Militar de Madrid.

Entrado ya el siglo XX, prosigue

el desarrollo del barrio. En

la primera mitad del siglo, Carabanchel

Alto cuenta con unos

10500 vecinos y Carabanchel

Bajo con cerca de 27000. La

población total de Carabanchel

era aproximadamente un 4% de

la población madrileña. Para hacernos

una idea comparativa con

el Carabanchel de antes y ahora,

actualmente el barrio (con una

extensión mucho menor) cuenta

con aproximadamente 250000

habitantes, cuando hace apenas

dos siglos no llegaba a los 2000.

Es en este siglo cuando Cara-

banchel comienza su mayor fase

de expansión urbana e industrial,

especialmente a partir de la

segunda mitad, hasta dar con la

imagen actual del barrio. Por lo

que nos ocupa en el objetivo de

este estudio, nos centraremos en

la primera mitad del siglo XX, y

concretamente hasta 1939. Más

adelante haremos una breve

mención a las consecuencias de

la Guerra Civil en Carabanchel.

De los primeros años del siglo

XX es el esqueleto urbano

del barrio, pues se articulan las

principales vías de comunicación,

así como edificios emblemáticos

como la nueva plaza de

toros de Vista Alegre o el barrio

de la Colonia de la Prensa. Curiosamente,

el Real Club Deportivo

Carabanchel será el tercer

equipo de fútbol federado de

Madrid, desde 1906. Del siglo

XX también es el aeródromo de

Cuatro Vientos.

Carabanchel Bajo, por su cercanía

a la ciudad de Madrid,

tiene una creciente importancia

económica frente a Carabanchel

Alto. Éste último seguía siendo

un pueblo agrícola con escasas

12 13


dotaciones (aunque ya contaba

con el manicomio del Doctor

Esquerdo), que contaba con unas

4 asociaciones obreras. Su vecino

del norte, por el contrario, a

parte de una población superior,

contaba con más de 10 fábricas

y numerosas dotaciones, y cerca

de 15 asociaciones obreras.

Hay que señalar que si bien el desarrollo

urbano de Carabanchel

era alto en la primera mitad del

siglo XX, no puede concebirse

de la misma forma que la actual.

Además, y sin querer quitar importancia

a Carabanchel, el hecho

de que se creara en 1910 el

barrio de la Colonia de la Prensa

muestra que la barriada obrera

que hoy conocemos aun no había

tomado toda su forma. Otros

barrios madrileños como Cuatro

Caminos o Vallecas llevaban la

delantera en este sentido. Todos

estos detalles serán importantes

a la hora de abordar el estudio

de la Guerra Civil en Carabanchel.

La sublevación en los

cuarteles de Carabanchel

Como hemos venido diciendo

la sublevación del 18 de julio

6. ABC, 28 de junio de 1932, p. 21 en versión PDF.

fracasó en Madrid. Entre los

cuarteles donde fracasaron los

golpistas fueron en los de Carabanchel.

Los cuarteles de Campamento

formaban parte del municipio

de Carabanchel Alto y estaban

compuestos por cuatro unidades:

tres de artillería y una de

zapadores. Además contaban

con el aeródromo de Cuatro

Vientos.

Hay constancia de su existencia

en torno a la carretera de Extremadura

desde 1823 donde se encontraba

un polvorín. Durante el

primer cuarto del siglo XX tuvo

una importante actividad por las

guerras coloniales en África.

Cerca de Campamento se abriría

el Hospital Militar de Carabanchel,

que contó con sus primeros

pacientes en 1896. El aeródromo

de Cuatro Vientos fue

abierto en 1911, convirtiéndose

en el primer aeropuerto de toda

España. Durante la II República

el Campamento de Carabanchel

fue testigo de la agitación militar

antirrepublicana semanas antes

del fallido golpe de Sanjurjo

en 1932 6 .

Con la creciente importancia

militar de Carabanchel entramos

al período que nos ocupa en este

apartado. Cuando se sucedió el

golpe de 1936 el Comandante

militar de Campamento era

Francisco Español Villasante,

que también era director de la

Escuela Central de Tiro.

Francisco Español era un militar

monárquico y anti Frente

Popular. No obstante parece

que no se sublevó y que nunca

contaron con él en las sucesivas

reuniones conspirativas. Incluso

intentaría ser fusilado por el

resto de oficiales el 18 de julio,

evitado por sus compañeros más

cercanos. Logró que le dejaran

salir y al parecer se sucedería un

tiroteo entre los militares y la

multitud que se había agolpado

en los alrededores de Carabanchel,

acabando con Español en

el Hospital Militar.

En julio de 1936 Campamento

contaba con unos 1500 hombres

7 y era una fuerza decisiva

en para el triunfo del golpe en

Madrid. Fanjul, atrincherado en

el Cuartel de la Montaña, espe-

raba la llegada de la artillería de

Campamento. Una ayuda que

nunca llegó.

Al frente de las tropas acantonadas

en los cuarteles de Campamento

debía ponerse Miguel

García de la Herrán, que procedía

del cuerpo de Ingenieros.

Llegaría a Carabanchel la tarde

del 19 de julio y se encontraría

que tan solo el Regimiento de

Zapadores Nº1 se había posicionado

claramente por el golpe y

que Cuatro Vientos se mantuvo

leal.

Desde las primeras horas al golpe

el pueblo de Madrid se echó

a la calle para rodear los cuarteles

e impedir que los posibles

golpistas triunfaran. El 19 de

julio sería muerto en un tiroteo

el teniente coronel Carratalá que

intentó dar armas a las milicias.

García de la Herrán declararía el

Estado de Guerra pero quedaría

completamente aislado y con

pocos apoyos.

El 20 de julio se iniciaría el

asalto al cuartel por parte de los

milicianos-especialmente de la

CNT- y las tropas leales a la República.

7. AROSTEGUI, Julio, Por qué el 18 de julio… Y después, Barcelona, 2006, p. 52

14 15


Las aeronaves de Cuatro Vientos

también se sumarían al bombardeo

de Campamento. Tras un

primer asalto fallido las fuerzas

leales lograrían recuperar el

cuartel y su jefe García de la Herrán

moriría en el combate.

A partir de este momento la situación

en Carabanchel queda

estable y no volvería a ser convulsa

hasta el mes de noviembre

con la entrada del ejército franquista

en las calles de los Carabancheles.

Durante los días sucesivos de

julio y agosto, donde la lucha

se encarnizaba en el frente de

la sierra, cuerpos de voluntarios

de diferentes barrios y pueblos

de Madrid acudían a combatir

contra las tropas de Mola estancadas

en los pasos de montaña.

De Carabanchel también partiría

una unidad: La Primero de

Mayo. Recibiría un mes de instrucción

y estarían dirigidas por

un comandante de carabineros.

En enero de 1937 pasaría a integrarse

en la 33 Brigada Mixta,

con una dotación de 1815 hombres.

La lucha de noviembre

en Carabanchel,

cómo y por qué

Carabanchel se convertiría en

frente de guerra en la ofensiva

de noviembre de 1936. Y así

quedaría durante el resto de la

guerra. Pero antes hay que preguntarse

¿Por qué Carabanchel?

Como señalábamos en el primer

apartado de este capítulo, el desarrollo

urbano de Carabanchel

venía dándose desde el siglo

XIX y XX fundamentalmente.

En este momento ya había

creado su figura de barriada de

Madrid - aunque era un pueblo

como tal y no sería hasta 1948

cuando fue unido a la ciudad de

Madrid - y su desarrollo seguía

aumentando. No obstante el desarrollo

urbano de las barriadas

del sureste, especialmente Vallekas,

y de la zona oeste, Cuatro

Caminos, era bastante más

densa.

Las órdenes franquistas dejaban

bien claro que no se penetrara

por estas barriadas. Historiadores

franquistas como López Muñiz

señalaban:

“Ocupado el pueblo de Vallekas,

la penetración hacia Madrid

habría de hacerse a través

del barrio de este mismo nombre,

aglomeración confusa de

edificaciones, sede de las organizaciones

comunistas (…)

Y aun supuesto franqueado el

Manzanares y alcanzada la Dehesa

de la Villa, el avance sobre

el centro de Madrid, a través de

los barrios de Tetuán y Cuatro

Caminos, no era más favorable

que el de Vallekas. 8 ”

La idea del mando franquista era

pues atacar el 7 de noviembre en

el frente comprendido entre el

Puente de Segovia y el Puente

de Andalucía, y desde allí hacer

una progresión hacia el noroeste

y penetrar por la Ciudad Universitaria,

donde se desarrollaría el

grueso del combate, para una

vez dentro avanzar por el barrio

de Argüelles hacia Plaza de

España. La zona comprendida

entre Casa de Campo y Ciudad

Universitaria era la mejor opción

para cruzar el Manzanares,

pues había muchos menos obstáculos

humanos y naturales.

En esta operación entraba Carabanchel,

pero el barrio sería más

bien una zona de diversión para

desguarnecer la zona de la Ciudad

Universitaria, donde estaría

dirigido el centro del ataque.

Su plan como es sabido fracasó,

aunque si lograrían tomar la

Casa de Campo, parte de Ciudad

Universitaria y el Hospital Clínico.

Carabanchel quedaría partido

en dos.

Desde la caída de Toledo se había

acelerado la defensa de la

capital a través de unas líneas

de fortificaciones. Fortificaciones

que llegaron tarde y de un

estado bastante precario por la

dejadez y lentitud del Gobierno.

A partir del 13 de octubre se empezaron

a llevar a cabo. La idea

eran cuatro líneas concéntricas

no continuas y apoyadas en las

poblaciones y carreteras secundarias.

La línea que atravesaba Carabanchel

era la última de esas

cuatro y pasaba por Pozuelo-

Casa de Campo-Campamento-

Carabanchel-Villaverde.

8. La cita se puede encontrar en la obra de IBÁBURRI, Dolores, Guerra y Revolución

en España 1936-1939 Tomo II, Moscú, 1966, p. 157.

16 17


Estas líneas apenas lograron

retrasar el avance del ejército

franquista y en menos de un mes

todas habían sido rebasadas. No

obstante la progresión de los

sublevados no pudo sobrepasar

mucho más a partir de la última

línea de fortificaciones, estancando

su avance en Carabanchel

que quedo protegido en su

flanco derecho por la 1ª Brigada

Mixta de Líster en Villaverde.

Para la defensa de esta zona sur

de Madrid, la Junta de Defensa

de Madrid destinó al coronel

Escobar en la zona de la carretera

de Extremadura y al coronel

Mena a la zona de Carabanchel 9 .

Las fuerzas de Líster combatirían

también cerca de Carabanchel,

como señalamos anteriormente,

encargándose de la

defensa de la carretera de Andalucía

y del sector de Villaverde.

Por parte del ejército franquista,

en el plan inicial para el ataque

a Madrid, se contaría con 30000

hombres apoyados por carros y

aviación italiana y alemana, organizados

en 8 columnas (9 a

partir del 6 de noviembre), con

una primera línea de ataque de

5 columnas y una segunda línea

de reserva 10 .

En el caso que nos ocupa, las columnas

que tenían por objetivo

tomar Carabanchel eran, por un

lado la columna de Barrón cuya

misión era conquistar Carabanchel

y dirigirse hacia el Puente

de Segovia. La columna de Tella

debía dirigirse hacia el Puente

de Toledo y tomar Campamento.

Como hemos señalado en otra

ocasión la misión de estas columnas

era la de atraer hacia la

zona el mayor número de efectivos

de la defensa de Madrid

para asestar el golpe principal a

la altura de Ciudad Universitaria.

¡No pasarán!

El 4 de noviembre la batalla se

encuentra literalmente en las

puertas de Madrid. Tras duros

combates, el ejército de Franco

9. Mena será sustituido más tarde por Clairac. Además en Carabanchel también

actuarían las fuerzas del comandante Rovira.

10. CARDONA, Gabriel, Historia militar de una guerra civil: estrategia y tácticas

de la guerra de España. Barcelona, 2006, p. 87.

logra ocupar la línea poblaciones

del suroeste más cercanas

a la capital: Alcorcón, Leganés

y Getafe. El 5 de noviembre las

posiciones quedan establecidas.

Los mandos sublevados están

ansiosos de tomar Madrid y esperan

que se logre con rapidez

y facilidad. Incluso ya preparan

a quien será su alcalde y convocan

a la prensa internacional

para informar de la caída de Madrid

en un ejemplo de propaganda

de guerra que se nos asemeja

mucho a la actualidad.

El día 6 de noviembre a las siete

de la mañana desde Alcorcón

parten tres compañías de regulares

del III tabor de Tetuán.

Cuatro horas después toman el

aeródromo de Cuatro Vientos

y poco después se ocupa todo

Campamento 11 .

Ese día se puede dar como fecha

del inicio de la batalla en Carabanchel.

La superioridad militar

del ejército franquista, ligeramente

compensada por la ayuda

soviética -especialmente los

tanques T26- hace que se pierda

el pueblo de Carabanchel Alto,

una zona que aún no está muy

urbanizada.

Los partes de guerra no son documentos

muy fiables pues las

contradicciones entre los de uno

y otro bando son abundantes.

Además están impregnados de

sentimentalismo y triunfalismos.

No obstante, el parte de

guerra franquista del 6 de noviembre

confirma lo dicho anteriormente:

“En el frente de Madrid nuestras

tropas ocuparon el campamento

de Retamares, el de

Carabanchel, el pueblo de Carabanchel

Alto y la estación y

pueblo de Villaverde, quedando

Madrid dentro del alcance de

nuestra artillería. 12 ”

Por el lado republicano, el parte

simplemente hace mención

a ataques a camiones y tanques

enemigos en la carretera de Leganés

a Carabanchel, sin reconocer

la caída de Carabanchel

Alto.

11. M. Reverte, Jorge, La batalla de Madrid, Barcelona, 2004, p. 191.

12. Ibid, p. 205.

18 19


Todo parece indicar que la situación

era un tanto caótica. A Carabanchel

iban grupos de combatientes

mal armados y que

pocos días atrás estaban trabajando

en la fábrica. Al frente de

Carabanchel llegarían también

los dirigentes comunistas, como

Trifón Medrano, y combatirían

dos compañías “Pasionaria”.

“Al amanecer del día seis,

Francisco Antón, con el comisario

Sinforiano Diéguez salieron

para Carabanchel. Prácticamente

no había línea de frente.

Nadie sabía dónde estaba el

mando. Caminaron solos por la

carretera hasta la altura de un

convento.

La carretera hacía un recodo al

terminar las altas tapias del edificio

y, según avanzaban, vieron

aparecer un blindado que venía

hacia ellos. Instintivamente dispararon

sus pistolas, ¡maldita

la eficacia que podían tener!

Pero los disparos ahuyentaron

al blindado, que dio media vuelta

y desapareció por el recodo.

Seguramente venía de exploración.

Retrocedieron rápidamente, reagruparon

a los milicianos que

iban encontrando.

Esto sirvió de base para tapar

los huecos y organizar una cierta

línea de resistencia en aquel

sector. La situación cobró un

aspecto más tranquilizador con

las nuevas fuerzas que se fueron

recogiendo en lo que quedó de

día y durante la noche, restableciéndose

el enlace con el Estado

Mayor. 13 ”

El 7 de noviembre comienza la

verdadera batalla por Madrid. El

Gobierno de la República marchó

a Valencia el día 6 y la defensa

de la ciudad queda encomendada

a la Junta de Defensa

de Madrid. En la madrugada se

cortarían las comunicaciones telefónicas

particulares que hasta

ahora habían funcionado y permitían

a los quinta columnistas

informar a los facciosos.

Los combates se trasladan a

Carabanchel Bajo, donde el

combate urbano cobra protagonismo.

El ejército franquista

ya no se enfrentaba a milicia-

13. IBÁBURRI, Dolores, Guerra y Revolución en España 1936-1939 Tomo II,

Moscú, 1966, p. 164.

nos desorganizados en campo

abierto que eran presa fácil del

armamento y experiencia militar

de los marroquís. En la lucha de

ciudad eran inexpertos y su su-

perioridad militar quedaba más

mermada.

Prueba del carácter de la lucha

urbana es esta octavilla lanzada

por el Quinto Regimiento:

1. En las barriadas donde quiera entrar el enemigo, los milicianos

deben construir barricadas, hacer hoyos, crear los

obstáculos que impidan a los tanques enemigos correr como

quieren.

2. Ocupar las casas más importantes de la calle que se debe

defender, organizando la defensa desde las ventanas de las

mismas. Un tanque no puede hacer nada contra los hombres

que están en el primero o segundo piso de una casa. Y esos

hombres tienen, a su vez, la posibilidad de triar bombas sobre

los tanques, de destrozar la caballería enemiga y hacer retroceder

la infantería.

Desde las ventanas se pueden arrojar con facilidad toda clase

de elementos de ataque.

3. En las calles se debe organizar un servicio de vigilancia;

pero los milicianos encargados de este servicio deben saber,

en caso de peligro, en que casa deben refugiarse para resistir

y atacar.

También los milicianos encargados de la defensa de trincheras,

parapetos y puestos, deben saber, en caso de debida retirada,

adonde ir. 14

14. Ibid, p. 162.

20 21


Hasta este momento se pensaba

que las fuerzas de Varela concentrarían

su ataque entre los

puentes de Toledo y Segovia.

Las orden de Rojo era resistir a

toda costa en esta zona, mientras

que la Iº Brigada Mixta de Líster

atacaría por el Cerro de los

Ángeles.

El ejército franquista continúa

con sus planes de entretener al

enemigo en Carabanchel para

luego concentrar su ataque principal

en el sector de la Casa de

Campo-Ciudad Universitaria.

Las columnas de Barrón y Tella

avanzan por Carabanchel y

Usera. El Hospital Militar ya ha

caído en sus manos (será evacuado

y trasladado al Palace) y

se llegará a ocupar la Plaza de

Vista Alegre.

La resistencia es feroz y el ataque

se dificulta entre las aglomeraciones

de casas y trincheras.

Cada edificio se convierte en un

baluarte de defensa y el avance

se hace cada vez más complicado.

Se combate casa por casa

y habitación por habitación. El

número de bajas en ambos bandos

es muy elevado.

En Carabanchel estaría combatiendo

la Columna Elche, formada

por voluntarios del Partido

Socialista de Elche. Además

de batallones de milicianos de

la CNT dirigidos Eduardo Val.

También participaría el propio

secretario del Comité Regional

de la CNT Isabelo Romero para

alentar a las tropas, que en muchas

ocasiones huían en desbandada.

En la lucha de Carabanchel la

Junta de Defensa de Madrid

lograría una gran baza a su favor.

Tras duros combates una

columna de carros italianos Fiat

apoyada por la infantería mora

avanza hacia el Puente de Toledo.

Al mando va el capitán Vidal

que lleva en sus bolsillos una orden

de ataque de Varela.

Los milicianos y carabineros,

dirigidos por Mariano Trucharte,

logran detener el ataque y

acaban con la tanqueta de Varela.

En sus bolsillos encontrarían

una orden directa de Varela, con

el título de misión para el Día

D. Al anochecer es entregada

directamente a Miaja. La orden

señala el plan de ataque del ejército

franquista, que comenzaría

el día 8 de noviembre 15 , donde

deja claro que el grueso del ataque

irá dirigido al sector de Casa

de Campo-Ciudad Universitaria.

Rápidamente, la defensa de

prepara para el ataque.

En los partes de guerra del día

7 tan solo se hace mención a

Carabanchel en el republicano,

también para indicar que han

sido bombardeadas posiciones

enemigas en Carabanchel Alto.

El día 8 de noviembre continuarán

los combates sin grandes

avances-retrocesos por parte de

ninguno de los dos bandos. En

el parte del ejército franquista

se hace mención a la captura del

Hospital Militar y se dan cifras,

seguramente exageradas, de los

muertos y prisioneros republicanos

(más de 300 en total).

Miles de jóvenes también lucharon

en la defensa de Madrid. Es

de destacar los batallones que

organizó la Juventud Socialista

Unificada. En Carabanchel combatiría

la columna de marineros

“Sánchez Maya” famosa por

tumbar tanques enemigos. El 8

de noviembre el joven Antonio

Coll derribaría uno de ellos con

granadas de mano en las calles

de Carabanchel. Moriría días

después defendiendo Madrid el

fascismo. A partir del 8 de noviembre

el frente se estabilizaría

y quedaría sin grandes cambios

durante el resto de la Guerra

Civil. Para hacernos una idea

aproximada, la línea de frente

quedaría aproximadamente entre

Urgel y Oporto. No obstante

los duros combates prosiguen.

El barrio de Carabanchel quedaría

prácticamente destruido en

su totalidad. El parte de guerra

republicano del día 10 de noviembre

señala los duros ataques

que recibe Carabanchel.

El día 11, el parte de guerra republicano

señala un pequeño

avance de sus posiciones tras rechazar

un ataque enemigo. Pero

como hemos dicho, un parte de

guerra no es una documentación

muy fiable. Aunque fuera

así, parece ser que el 13 de

noviembre las tropas de Varela

lograrían avanzar ligeramente

sus posiciones en Carabanchel y

Usera 16 .

15. En un primer momento el ataque estaba pensado para el día 7, pero la dura

resistencia obligó a trasladarlo al día 8.

16. M. Reverte, Jorge, La batalla de Madrid, Barcelona, 2004, p. 274.

22 23


Esto último parece confirmarlo

el acta del 13 de noviembre de

la Junta de Defensa de Madrid,

donde se indica que el enemigo

atacó duramente en este sector e

hizo retroceder a las tropas leales,

quedándose a 300-400 metros

del Puente de Toledo 17 .

Aunque no deja muy claro si

con esa distancia se refiere a la

distancia de los sublevados en

relación con el Puente de Toledo

o con la línea de frente republicana.

Desde ese día hasta el 21 de

noviembre no he encontrado

documentación sobre cómo se

desarrollan los combates en Carabanchel.

En el parte de guerra

republicano del día 21 se vuelve

a hacer mención a los combates

en Carabanchel.

En esos días el centro principal

de atención es la zona de Ciudad

Universitaria. Volvemos a recordar

que Carabanchel era más

bien un frente de diversión en el

ataque sobre Madrid. El 15, 16

y 17 de noviembre comenzó una

nueva ofensiva por este sector,

en la que lograron cruzar el rio

-en parte por la desbandada de

las milicias anarquistas- y hacerse

con algunos edificios de la

Ciudad Universitaria y el Hospital

Clínico. Si que tenemos

constancia de concentración

de tropas franquistas hacia el

Puente de Toledo en el acta de la

Junta de Defensa del día 16 de

noviembre.

El 28 de noviembre se está preparando

la batalla de la carretera

de La Coruña, con la intención

de cortar la comunicación con

el frente de la sierra. El ejército

franquista está perfectamente

estructurado en estos momentos,

con una serie de bases en la

Casa de Campo, Campamento y

Cuatro Vientos. En total contaría

con cerca de 40000 hombres, en

cinco batallones de infantería,

más todo un arsenal de artillería

18 dispuestos para el combate.

El frente continúa sin grandes

novedades.

Vuelve a aparecer en el parte

de guerra republicano del 3 de

diciembre, donde se indica que

17. AROSTEGUI, Julio, MARTÍNEZ, Jesús, La Junta de Defensa de Madrid,

Madrid, 1984, p. 299.

18. Ibid, p. 372.

han sido bombardeadas posiciones

enemigas en el Campamento

de Carabanchel, similar a lo

que señala el parte del 15 y 16

de diciembre. El 8 de diciembre,

también en base a los partes de

guerra republicanos, el Puente

de Toledo sufriría desperfectos

por un bombardeo de la aviación

franquista.

Durante los días 19 y 20 de diciembre

se intenta una pequeña

ofensiva, sin éxito, de las tropas

de Líster, Bueno, Prada y Rovira

para ocupar parte de Carabanchel

y Usera.

El parte de guerra del 28 de diciembre

será el último en que se

mencionen los combates en Carabanchel.

Comentar que durante la Guerra

Civil se popularizaría la famosa

guerra de minas y en Carabanchel

esta también se vivió. Básicamente,

consistía en cavar

una galería subterránea dirigida

hacia las posiciones enemigas,

y una vez intuido que se estaba

bajo ellas, hacerla volar. Se habrían

dado especialmente en la

zona del barrio de Terol. No se

ha podido encontrar más documentación

al respecto.

24 25


Restos arqueológicos

La arqueología es una

fuente de documentación

importante a la hora de

reconstruir y analizar hechos

históricos. La arqueología de

la Guerra Civil estudiará especialmente

los aspectos militares,

aunque pueden darse otros temas

en raras ocasiones.

A lo largo de España son numerosos

los restos que nos dejaron

tres años de conflicto: trincheras,

bunkers, fuertes, armas, restos

del día a día…. Desgraciadamente

en Carabanchel, pese a

ser línea de frente durante toda

la guerra, los restos encontrados

son más bien escasos debido al

desarrollo del barrio que ha ter-

minado con ellos y la dejadez

de las instituciones que no están

interesadas en conservar la

memoria histórica del pueblo de

Madrid.

Aunque actualmente no pertenezca

al distrito de Carabanchel,

los restos más importantes que

nos han llegados los encontramos

en el parque de la Cuña

Verde. Concretamente, son cinco

fortificaciones de forma cilíndrica

que servirían para la

línea de defensa de la ciudad de

Madrid.

Esperemos que en el futuro se

vayan encontrando nuevos restos

y lograr que se estudien y

conserven como es debido.

Fortificación utilizada en la defensa de Madrid

26 27

Plano de situación de las fortificaciones en Carabanchel


Imágenes y mapas

Mapa sobre el avance franquista sobre Madrid a través de las diferentes

columnas y como queda estabilizado el frente a

mediados de noviembre.

Línea de frente en Carabanchel en base a la

fotografía aérea tomada en 1929.

Línea del frente franquista en Carabanchel

sobre un plano actual del barrio.

28 29


Dos fotografías de los años 30 para hacernos una idea del desarrollo

del barrio comparándolo con la actualidad. A la izquierda el pueblo

de Carabanchel Alto con la Colonia de la Prensa y la finca de Eugenia

de Montijo. A la derecha la pradera de San Isidro en fiestas.

Carabanchel tras la guerra. A la derecha la ermita de San Isidro.

A la izquierda, milicianos en Campamento en julio de 1936. A la derecha

milicianos combatiendo en las cercanías de Carabanchel.

IV

Bibliografía

• AROSTEGUI, Julio, Por qué el 18 de julio… Y después.

Barcelona, 2006.

• AROSTEGUI, Julio, A. MARTÍNEZ, Jesús, La Junta de

Defensa de Madrid, Madrid, 1984.

• CARDONA, Gabriel, Historia militar de una guerra civil,

Barcelona, 2006.

• ESPAÑOL, Luis, Don Francisco Español y Villasante y el

Alzamiento en Carabanchel. Madrid, Julio de 1936, Madrid,

1998.

• IBABURRI, Dolores, Guerra y Revolución en España

1936-1939, Tomos I y II, Móscú, 1966.

• M. REVERTE, Jorge, La Batalla de Madrid, Barcelona, 2004.

• Mª SÁNCHEZ MOLLEDO, José, Carabanchel un siglo

de imágenes (1860-1960), Madrid, 2010.

• Mª SÁNCHEZ MOLLEDO, José, Carabanchel un distrito

con historia, Madrid, 2001.

• MONTOLIÚ, Pedro, Madrid en la Guerra Civil. Vol. 1,

La historia. Madrid, 1998.

• PLIEGO, Domingo, Caminando por los escenarios de la

Guerra Civil: Sierras del Rincón, Guadarrama y Malagón,

Madrid, 2009.

• Mapas y fotografías en: www.madrid1936.es

30 31


Colectivos de Jovenes Comunistas

Similar magazines