Historia de la ortopedia urbana 1870 (César Leyton)

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Historia de la ortopedia urbana 1870 (César Leyton)

Historia de la ortopedia urbana 1870-1930

César Leyton Robinson

Facultad de Medicina, Universidad de Chile.

Programa Magíster en Historia, Universidad de Chile.

Foucault es difícil de encasillar dentro de una escuela histórica; pero sin lugar a

dudas, se acerca más al tercer círculo generacional de la llamada La nouvelle histoire o

“Escuela de Annales” de Francia, que nace en la primera mitad del siglo XX, y se

caracteriza por una nueva búsqueda de análisis, a través de una interdisciplinareidad teórica

absoluta con nuevas formas de narrativa para el conocimiento histórico.

Son estas características las que Foucault mejor representa, una historia que abarca

diferentes saberes y, por lo tanto, nuevas formas de desarrollo histórico.

Son las rupturas de los grandes procesos los que interesan a Foucault, cómo el

“poder” va actuando en diferentes espacios, que nacen con la economía, la ciencia y la

historia. El hogar, la fábrica, las prisiones, los hospitales son los nuevos espacios de orden

social en estas sociedades de disciplinamiento del siglo XIX. Esta es la teoría de Foucault,

la que nos puede entregar elementos para comprender estas nuevas formas de control de

las sociedades modernas.

Las patologías como Poder de normalización, la ortopedia social de los individuos

como técnica de corrección de sus anomalías culturales y políticas. La llamada higiene

pública y sus grandes construcciones teóricas, en la segunda mitad del siglo XIX (control

de enfermedades, origen del racismo científico), son elementos foucaultianos, que nos

permiten construir nuestro análisis.

Los discursos producidos por la medicina frente a su relación con el cuerpo, la

génesis de este nuevo orden político sobre éste, nos abre miradas distintas a la historia de la

medicina, y por qué no decirlo, a la historia social chilena.

Antecedentes Históricos

El siglo XIX, donde se centra nuestro estudio, es un siglo que comienza con el

proyecto de emancipación criolla del imperio español, para seguir con un propio proyecto

político-económico a partir de 1830. Desde ese momento se genera un modelo económico

exportador, llamado de Crecimiento Hacia Afuera. Este modelo se basaba en la exportación

de materias primas tales como: sebo, carne y trigo. Estos productos eran exportados a zonas

de desarrollo económico emergente, tales como Australia, que se independizaba de

Inglaterra, y la floreciente California con su vorágine de la “fiebre de oro”.

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Esto provocará una bonanza económica para la elite chilena dominante, entre 1850-

1870, especialmente para el grupo de hacendados, los que tenían el control de las zonas

rurales y para el partido conservador que, después de una monopolización del poder,

tendrán que compartirlo con el emergente partido liberal.

“Como consecuencia de los descubrimientos de oro de California y de Australia se

produjo una alza general de precios que comenzó en 1850 para terminar en 1873.Los

precios de cien artículos comprendidos en el índice de Soetber subieron por término medio

en 32,9 por ciento entre el período1847-50” (Pinto, Aníbal; Chile un caso de desarrollo

frustrado, Pág. 48)

Las riquezas obtenidas por esta elite rural, no eran invertidas en una estructura

interna del país, como podría ser un Estado administrativo, sino que se derrochaba en lujos

sociales que eran traídos o invertidos en Europa.

A partir de 1870 se inicia una crisis mundial y este modelo exportador colapsa, ya

que tiene poca capacidad de respuesta o reconversión económica por el tradicionalismo de

su modelo, casi el mismo que el periodo colonial, y sin gran ampliación o sustitución de

productos para su renovación en tiempos de recesión.

Todo esto provoca una crisis que el proyecto liberal superará. A mediados de siglo

comienzan una serie de reformas económicas, sociales y políticas, donde el modelo

económico se verá transformado. Es la emergente industrialización que se va a iniciar en

las últimas tres décadas del siglo XIX.

La ortopedia urbana 1872-1875

El nacimiento de la industrialización va a provocar en Chile, lo que se denomina

“La Cuestión Social”, que es el impacto de este nuevo modelo económico sobre la

población, la cual enfrenta problemas sociales tales como: la falta de vivienda, la

insalubridad, la pobreza, el vagabundaje urbano, las revueltas callejeras, etc.

Esta marginalidad industrial se vuelve peligrosa para una elite conservadora que ha

impuesto su poder, de forma violenta y represiva, sin solucionar las problemáticas que trae

este nuevo modelo.

La solución a los problemas de los arrabales es dada por una nueva elite emergente,

la liberal, que tiene nuevas propuestas políticas, basadas en el conocimiento científico y

económico.

Esto comienza con el proyecto modernizador de Santiago de Benjamín Vicuña

Mackenna, basado en modelos científicos franceses. Las nuevas políticas sociales que va a

tener el Estado chileno, a partir del siglo XX, buscan una nueva forma de intervención

social determinado por los modelos médicos, específicamente en la llamada “Higiene

Pública”, que es la medicina social del siglo XIX en Europa.

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La crisis del modelo exportador de la primera mitad del siglo XIX, sumado al nuevo

modelo económico, que se inicia con la industrialización, genera una serie de problemas en

la sociedad chilena que podrían resumirse de la siguiente forma:

a- Emigración campo-ciudad, debido a que los focos económicos se van

concentrando en las grandes ciudades. Esto provocó la falta de viviendas y hacinamiento

(conventillos, “ranchas”)

b- Emigración internacional, muchos campesinos chilenos se trasladan hacia el Perú

(1870) debido a la explotación latifundista. En 1870 son más de 30.000 los chilenos

emigrantes hacia el Perú.

c- Enfermedades o epidemias sociales. La falta de agua potable, viviendas sin

alcantarillado, tendrá como consecuencias, una gran cantidad de enfermedades como: tifus,

cólera, tuberculosis, viruela, entre otras. En 1872, muere el 5% de la población de Santiago

a causa del contagio por viruela.

d- Disminución de la mano de obra. La expansión de enfermedades como la Sífilis,

implica una falta de proyecto de sanidad efectivo, que trae como consecuencia una

disminución de la mano de obra y, por lo tanto, una preocupación de la elite por la baja en

la productividad de la clase trabajadora.

Todas estas consecuencias de la industrialización van a provocar la crisis política de

la tradicional clase dominante, que solo conoce propuestas religiosas o militares a las

problemáticas sociales y no encuentra una salida a esta situación que la afecta, debido a la

enfermedad que la acecha y a la falta de mano de obra para su nuevo proyecto económico:

la industrialización. La solución política es dada por los liberales quienes proponen un

nuevo “orden social” que comenzará con la “utopía urbanade Vicuña Mackenna.

Vicuña Mackenna, intendente de Santiago entre 1872-1875, va a ser el primero que

ordene la ciudad, con nuevos modelos sociales urbanos. Para V. Mackenna existen dos

ciudades:

“La ciudad ilustrada, opulenta, cristiana, ordenada, limpia” y “La ciudad bárbara,

una inmensa cloaca de infecciones y de vicio, de crimen, de peste, un verdadero potrero de

muerte.” (1873)

La cuidad bárbara es la causante de la producción de enfermedades, delincuencia y

marginalidad social. La solución fue el plan de transformación de Santiago, que

contemplaba la creación del paseo del cerro Santa Lucía (“La montaña Mágica” parisina de

V. Mackenna), la creación de plazas, escuelas, y mercados como: El de San Pablo y San

Diego. Estas construcciones buscaban imitar las grandes urbes europeas de la época. Pero

lo más interesante, para nuestro estudio, es la creación del llamado “Camino de cintura” o

“Muro Sanitario”. Este sector se ubicaba en la actual Avenida Matta. Es un espacio que

separa a los dos sectores o a las dos ciudades que el intendente describe.

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El “Muro Sanitario” que separa a ciertos grupos sociales, los que pueden contaminar

a la ciudad ilustrada y limpia, fue aplicado por V. Mackenna. Recordemos que al sur de

Avenida Matta se ubicaba el barrio matadero (Franklin) donde estaban instalados los

trabajadores y sus populosos barrios. Entonces, este modelo que antiguamente se llamaba

“cordón sanitario”, teniendo como objetivo aislar a población que podía contagiar

enfermedades, fue aplicado para reordenar la ciudad de Santiago, pero no de inmigrantes o

“afuerinos”, sino de los sectores populares santiaguinos industrializados, se habían

mezclado en forma peligrosa con el centro urbano y cultural “limpio”.

Es el nacimiento de la segregación urbana moderna que la ciudad de Santiago

presenta a fines del siglo XIX, donde estos modelos de urbanización industrial siguen los

preceptos de “control médico” sobre la población. Mackenna, los aplicará para el proyecto

de ordenamiento urbano, copiado de la remodelación de París (1853-1870) y que la va a

observar en uno de sus viajes a esa ciudad. Este modelo es llevado a cabo, en París, por el

Barón Georges- Eugene Haussmann para solucionar los problemas de hacinamiento que

trajo la industrialización a esta ciudad, denominado La “arquitectura de demolición”. La

ciudad medieval parisina con sus grandes muros generó pequeños espacios para que se

instalaran los inmigrantes campesinos. Las estrechas calles medievales fueron

reemplazadas por calles diagonales, anchas y amplias que permitían la ventilación de la

ciudad y la desconcentración de la población en pequeños sitios urbanos, cumpliendo con

dos objetivos: el sanitario y el militar. Este último permitía el rápido traslado de tropas

para reprimir los levantamientos obreros de la época, que muchas veces aprovechaban las

calles estrechas medievales para construir “barricadas”.

Este modelo daba una solución a los problemas de esta nueva modernización, que

posteriormente se transformará en el gran modelo urbano del siglo XX, después que la

Guerra del pacífico generó los capitales necesarios para la concretización de la

industrialización.

Una ciudad que se convierta en el instrumento de dominación. La ciudad que

provoca a través de sus miles de atracciones un “gran encierro”. La ciudad que ampara a

los miles de marginados, para que no huyan, para que no emigren, para que no marchen,

para que no siga esta aduana de hombres (proceso de emigración de Chile hacia Perú 1870)

Una ciudad que prometa tener sitio para todos, pero cada uno dentro de un espacio bien

compartimentado, ordenado, aislado. Esta ciudad que no repita los errores de la colonia y

de la hacienda, donde el “roto”, “la china”, “el peón gañán” se mezclaba con la “alta

cultura”. Una ciudad que segregue, pero sin despertar la ira, ni la fuga de esta “masacuerpo”.

Esta es la ciudad de Vicuña Mackenna, la que va a existir reproduciendo en sus

espacios el discurso de una nueva elite, un discurso científico conservador, que ampare a

sujetos desechados. Una ciudad que “sane” a los “sujetos-disturbios” (prostitutas,

ladronzuelos, traficantes, enfermos, mendigos, pobres, borrachos y pendencieros).

La sanidad, La Higiene Pública, van a reemplazar a la fracasada “moral

eclesiástica”, vencida por el “deseo” de esta “ ciudad-cuerpo”. Civilizar al pueblo y sacarlo

de sus condiciones horribles de vida, ya que su cercanía, acecha, volviéndola muy

peligrosa.

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Este nuevo discurso pretende evitar la fuga de mano de obra, producto de la

explotación latifundista, y así mantener una obra de mano sana que responda al modelo

económico que se está implementando. Los liberarles de fines del siglo XIX buscarán en la

ciencia, especialmente en la Higiene Pública, el control de esta masa para transformarla en

el proletariado de Chile. Esto posibilitará a los discursos científicos y médicos la

justificación de la intervención en los espacios que muestran las desigualdades sociales y

culturales, vistas como enfermedades. Todo esto, bajo términos biológicos, va a justificar

no solo la existencia de las diferencias de clases, sino también lo que los “higienistas”

comenzarán a llamar la diferencia de razas.

La ortopedia urbana 1875-1930.

La Higiene Pública o Social va a buscar la salud de la comunidad en la que

interviene, particularmente en los focos sociales que producen enfermedades. Estos

modelos vienen de las monarquías europeas que buscan una nación sana para el desarrollo

de su estructura económica, especialmente en el desarrollo del mercantilismo, que necesita

una población sana para la producción de riqueza, los cuales serán perfeccionados por los

higienistas que se basan en una policía médica o sanitaria.

En Chile, la policía sanitaria existe, a fines del siglo XIX y comienzo del XX y su

objetivo es reglamentar los lugares y sujetos que provocan la enfermedad en la población.

La reglamentación de la prostitución en Santiago en 1875, del ejército, de los obreros que

se vinculaban a la sífilis, es la reglamentación de la sexualidad de la población del bajo

pueblo. La creación del Consejo de Higiene en 1889, el Instituto de Higiene y Desinfección

en 1892, son algunas de las medidas que buscan, en la llamada limpieza social o profilaxis

social, la sanidad de la raza chilena. Son instituciones que intervienen espacios como

conventillos, burdeles, quintas de recreos, etc.

Esta nueva forma de control, no busca solamente el control de la ciudad y los

lugares públicos urbanos, sino también la última frontera que no se había intervenido, el

cuerpo.

La Higiene Pública, tiene dos nuevas formas de llegar a esta frontera, la higiene

sexual y mental. Estas buscan modificar, los vicios que producen, los llamados

degenerados”, personas que por su “herencia” (hoy genética) provocan la transmisión de

enfermedades sociales (sífilis, gonorrea, alcoholismo, locura, delincuencia)

La forma de limitar estos sujetos degenerados es la intervención de su “herencia”, la

eugenesia, que esteriliza a estos individuos, es la ciencia base de la higiene pública. La

salud de las generaciones futuras es objeto de la disciplina, y la salud del pueblo se engloba

bajo este concepto.

El funcionamiento de la Policía Sanitaria está atravesado por una estructura militar,

sus funcionarios parecen un micro-ejército siempre dispuesto a combatir en una guerra. Un

ejército colonialista nacional, no extranjero, que está para dominar el mundo social de un

enemigo interno, que lo puede contagiar, enfermar y acabar, el Bajo Pueblo.

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Esta relación del Estado y la salud de la población va a quedar de manifiesto en la

creación del primer ministerio de salud del siglo XX en Chile, que se va a llamar:

“Ministerio de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo”, creado en 1924.

El trabajo, la base de estos modelos higienistas, la base del capitalismo moderno y

también en la llamada medicina industrial, recibe el nombre de “ergoterapia”. Salud a

través del trabajo.

La solución a la “Cuestión social” de la industrialización está resuelta, son los

médicos higienistas quienes plantean formulas a estas desigualdades sociales o biológicas,

esto muestra el sello de este nuevo proyecto que permitirá al poder médico asociarse a la

elite tradicional. Es el nacimiento de una nueva elite, que su poder no se basa en la riqueza,

sino en el nacimiento de un nuevo poder, el conocimiento.

Por último, dos observaciones a lo que llamaremos en palabras de Foucault, el

nacimiento del Biopoder en Chile. El primer político que habla de “Cuestión Social” a

fines del siglo XIX, se llama Augusto Orrego Luco, que en 1884 introduce este concepto al

debate de la industrialización. Él es miembro del partido liberal, del mismo de Vicuña

Mackenna. Orrego Luco es médico y padre de la psiquiatría chilena. Esto nos abre

perspectivas nuevas al comienzo de la industrialización en Chile y la llegada del

capitalismo moderno.

Y la segunda, es que el político más progresista del siglo XX en Chile es médico.

Salvador Allende Gossens, quien en 1933 escribe una tesis llamada “Higiene mental y

delincuencia”, la que ha creado ciertas polémicas sobre un Allende eugenista. No es que

Allende sea antisemita, es que todo el paradigma médico de la época era ultra conservador

y racista, es la genealogía del racismo científico que atraviesa todas las esferas del

conocimiento hasta la segunda mitad del siglo XX, donde se aplica un nuevo proyecto

político de Estado, un nuevo modelo social, el socialista.

En Cyber Humanitatis Nº 35 (Invierno 2005)

http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_sub_simple2/0,1257,PRID%25

3D16159%2526SCID%253D16176%2526ISID%253D576,00.html

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