jueves - Hay Festival

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jueves - Hay Festival

HAYLETRASENXALAPA

Sergio Pitol es sin duda uno de los narradores contemporáneos más brillantes. Su monumental obra

abarca géneros muy diversos, siempre definidos por una escritura original, por una mirada que revela

ángulos que adentran al lector en realidades insospechadas. Autobiografía soterrada es, según su

propia admisión, el último libro que escribirá. Es una magnífica despedida literaria, compuesta por

fragmentos de su diario, ensayos y crónicas que revelan a un Pitol íntimo y entregado como siempre

a la gran pasión de su vida, la literatura. Por cortesía de Editorial Almadía publicamos un fragmento

para los lectores de Hay Letras en Xalapa.

Para Elizabeth Corral

Cuando escribo algo referente a mi autobiografía: crónicas de

viajes, ciertos acontecimientos en que por propia voluntad o puro

azar fui testigo, retratos de amigos, maestros, escritores o artistas

a quienes he conocido y, sobre todo, las frecuentes incursiones en el imprevisible

magma de la infancia, sospecho que el ángulo de visión nunca

ha sido adecuado, que el entorno es anormal, a veces por una merma

de realidad, otras por un peso abrumador de detalles, casi siempre intrascendentes.

Soy entonces consciente de que al tratarme como sujeto

o como objeto mi escritura queda infectada por una plaga de imprecisiones,

errores, desmesuras u omisiones. Persistentemente me convierto

en otro. De esas páginas se desprende un corpúsculo de realidad logrado

por efectos plásticos, pero rodeado de neblina. Supongo que se trata de

un mecanismo de defensa. Me imagino que produzco esa evasión para

apaciguar una fantasía que viene de la infancia: un deseo perdurable de

ser invisible. Ese sueño de invisibilidad me acompaña desde que tengo

memoria y subsiste hasta ahora; anhelo ser invisible y moverme entre

otros seres invisibles.

Acabo de leerles un fragmento que aparece en algún lugar de mis

Obras reunidas, que están por terminar. Después de leer con cuidado

todo lo que he escrito en la vida me quedé atónito, lleno de aturdimiento.

¿Cómo entonces puedo creer esa invisibilidad a la que me

he referido? ¿Por qué lo he dicho? En todo lo que he escrito: cuentos,

novelas, crónicas, hasta en ensayos, me presento por todas partes,

durante más de cincuenta años de escritura estoy presente. No hay

nada allí que no esté extraído de los archivos de mi vida: espacios,

personajes, un niño huérfano a los cuatro años largamente postrado

por la malaria, un ingenio azucarero cercado por una selva tropical,

las primeras lecturas, Verne, Twain y Stevenson, la avidez por los

viajes; de repente y como milagro surgió la salud, un aventurero, un

adolescente que sólo se siente bien en círculos de excéntricos, un anarquista,

cercano del budismo tibetano, luego el escritor, los festejos,

los más terribles desastres, los premios, la vejez. ¿Cómo entonces, de

nuevo, sería invisible? En mis narraciones soy más bien un personaje

enmascarado, que se mueve en los corredores, un observador de

las tramas para despejar las oscuridades de la obra, o encapotarlas

más: dejémoslo así.

Gaceta oficial gratuita • Hay Festival Xalapa 2011 • Número 1 • 6 de octubre de 2011

Sergio

Pitol

Hacer

oír, sentir y ver

Sergio Pitol

© Daniel Mordzinski


2

En 1956 escribí mis primeros cuentos. Tenía veintitrés años, y al año

siguiente publiqué mi primer libro: Tiempo cercado, lo editó la revista

Estaciones. Fue el primer y último de una colección de jóvenes autores

que José de la Colina había concebido. No llegó siquiera a las librerías

y por lo mismo tuvo una casi nula atención crítica. Aquellos cuentos

iniciales tenían como fuente los relatos que en mi infancia le había oído

a mi abuela, en largos y minuciosos monólogos. Giraban sobre un viaje a

Italia en su niñez acompañada de su padre y sus hermanas, una estancia

de varios años para educarse,

pero, sobre todo, a las infinitas

vicisitudes sufridas a su regreso

a México, la Revolución, la

viudez en plena juventud, los

ranchos destrozados, las dificultades

de todas clases, penas

que me imagino debieron ser de

alguna manera mitigadas por un

incesante consumo de novelas.

Mi abuela fue hasta su muerte

una lectora de tiempo completo

de novelas del siglo xix, sobre

todo las de Tolstoi. Cada vez que

la evoco se me aparece sentada, olvidada de todo lo que sucedía en la

casa, inclinada en un libro, generalmente Ana Karenina, que debió haber

releído más de una docena de veces.

Salvo Tiempo cercado, todos mis libros fueron escritos durante veintiocho

años en el extranjero. Fueron cinco de cuentos: Infierno de todos

(1965), Los climas (1966), No hay tal lugar (1967) y Del encuentro nupcial.

Enviaba mis manuscritos a las editoriales en México, y un año más o

menos después recibía yo los primeros ejemplares. El mismo camino

siguió un último cuentario, Nocturno de Bujara (1981), rebautizado por

las editoriales después con el título de Vals de Mefisto, así como dos

novelas: El tañido de una flauta (1972) y Juegos florales (1982). No tener

una relación personal con los editores, lectores y críticos mexicanos

fue para mí provechoso. Lejos de México no tenía noticias de las modas

intelectuales, no pertenecía a ningún grupo, ni leía lo que mis contemporáneos

leían. Era como escribir en el desierto, y en esa soledad

casi absoluta fui paulatinamente descubriendo mis

procedimientos y midiendo mis fuerzas. Mis relatos

se fueron modulando en busca de una Forma

a través de la cual cada relato debía ser hermano

de los otros pero sin ser iguales, y la captura de

un lenguaje y estilo propios. Desde mis principios

me propuse que el lector no advirtiera del todo los

procedimientos estilísticos, que no supiera cómo

estaba armado el cuento.

Mis autores en esos años de formación fueron

sobre todo ingleses, clásicos y contemporáneos, y,

en especial, la formidable estirpe de excéntricos

que ha producido esa literatura en todas sus épocas;

me familiaricé también con los asombrosos polacos

de los años treinta, Bruno Schulz, Witold Gombrowicz, Stanislaw

Witckiewicz; mis italianos preferidos fueron Italo Svevo, Tommaso

Landolfi, Carlo Emilio Gadda, Cesare Pavese, y el último Vittorino; y

entre los alemanes, Thomas Mann, quien me ha acompañado desde

la adolescencia hasta este momento, sorprendiéndome más en cada

relectura, y, compulsivamente, los austriacos Schnitzler y Kafka, conocidos

de antiguo, y los que llegaron después: Musil, Canetti y sobre

todo Hermann Broch, de quien leí hechizado Los sonámbulos, y al acabar

la última novela del tríptico volví a leerlas todas otra vez. Al mismo

tiempo entreveraba siempre entre esas lecturas otras que me acercarán

a mi lengua, el Siglo de Oro español, con una preferencia marcada

Hay Letras en Xalapa • Número 1 • 6 de octubre de 2011

Hay Letras en Xalapa es una publicación gratuita publicada durante

el Hay Festival Xalapa, realizada por Editorial Sexto Piso e impresa

por el Diario de Xalapa.

Editores: Diego Rabasa, Eduardo Rabasa, Felipe Rosete

Diseño y formación: Daniel Zúñiga (donDani)

Fotografías: Archivo fotográfico del Hay Festival

Me imagino que produzco esa evasión

para apaciguar una fantasía

que viene de la infancia: un deseo

perdurable de ser invisible. Ese sueño

de invisibilidad me acompaña

desde que tengo memoria y subsiste

hasta ahora; anhelo ser invisible y

moverme entre otros seres invisibles.

por Cervantes y Tirso de Molina, todo Galdós, y los clásicos modernos

hispanoamericanos, sobre todo Borges, Onetti, Monterroso, el primer

Carpentier, Neruda y los mexicanos Reyes, Torri, Rulfo y Arreola.

El año 1961 lo inicié en México con una gran fatiga, estaba harto de

todo. Mi obra consistía sólo en aquel Tiempo cercado, el librito casi secreto.

Sentía necesitar un cambio de aires; de golpe me decidí a vender

algunos cuadros y unos cuantos libros valiosos para bibliófilos, para tener

con qué cubrir un viaje de varios meses en Europa. Compré el pasaje

en un barco alemán que saldría de Veracruz el verano

de ese año. A medida que se acercaba la fecha de mi

partida, la fiebre se me hacía más compulsiva. Acabé

por vender casi todos mis libros, no sólo los valiosos,

y hasta algunos muebles. En el fondo, sin ser del todo

consciente, estaba quemando mis naves. Esos pocos

meses se transformaron en veintiocho años. Durante

ellos vine a pasar vacaciones en México varias veces,

aunque en realidad no muy frecuentes, y en dos ocasiones

hice estancias más amplias, un año en Xalapa

en 1967, y año y medio en la ciudad de México entre

1982 y comienzos del 83, con la clara conciencia de

que eran temporales, de volver al extranjero. Mi vida

fuera del país comprendió dos etapas tajantemente

marcadas, y en principio antagónicas. La primera cubrió once años, de

1961 a 1972. En ella gocé de una libertad jamás soñada. El primer año

lo pasé en Roma, luego en Pekín, di clases en la Universidad de Bristol,

trabajé en algunas editoriales en Barcelona, una muy prestigiada, Seix

Barral, y otras dos incipientes y muy audaces para la época, Tusquets

y Anagrama; sobre todo hice traducciones para varias editoriales de

México, España y Argentina. Viví también tres años en Varsovia. Toda

esa etapa, al no tener horarios, ni jefes, ni oficinas, me permitió moverme

por otros países con soltura, a pesar de mis medidos recursos.

Debo haber traducido en esos años unos treinta libros. No conozco

mejor enseñanza para estructurar una novela que la traducción. Hurgar

las entretelas de Los papeles de Aspern, de Henry James, Las puertas

del paraíso, de Andrzejewski, El buen soldado, de Ford Madox Ford, El

corazón de las tinieblas, de Conrad, Cosmos, de Gombrowicz, Las ciudades

del mundo, de Vittorini, Caoba, de Boris Pilniak, Emma, de Jane Austen,

entre otras, estimularon la tenta-

Toda esa etapa, al no tener horarios,

ni jefes, ni oficinas, me permitió

moverme por otros países con soltura,

a pesar de mis medidos recursos.

Debo haber traducido en esos años

unos treinta libros. No conozco mejor

enseñanza para estructurar una

novela que la traducción.

ción de aventurarme a probar mi

suerte en ese género, la novela,

que hasta entonces consideraba

yo vedado.

La segunda parte de mi estancia

en Europa comienza en 1972 y

termina en 1988, la diplomacia, y

se desarrolla en espacios que por

lo general se suponen distantes y

contrarios a aquellos en que me

había movido. Ése fue mi paso a

la carrera diplomática.

En la franja divisoria de esas dos

etapas se gestaron mis primeras dos novelas: El tañido de una flauta

(1972) y Juegos florales (1982). La última debió de haber sido la inicial;

sin embargo, necesité más de diez años para concluirla. •

Encuentro con:

Sergio Pitol, Joaquín Díez-

Canedo, Neus Espresate y

Agustín del Moral con Rodolfo

Mendoza Rosendo

[1] 17:30–19:00 h. Teatro del

Estado General Ignacio de la

Llave (Sala E. Carballido)

Desembarco

del Hay en Xalapa

Por fin comienza la segunda edición

del Hay Festival en México, primera

vez que se celebra en Xalapa. Han

sido meses de mucho trabajo, preparación,

ilusiones, planes, cambios, encuentros y

desencuentros.

Hay Festival nació hace 25 años en un

pequeño pueblo de Gales llamado Hay-on-

Wye, y desde entonces ha invitado y reunido

a grandes personalidades

de nivel mundial: escritores,

pensadores, políticos, medio

ambientalistas, activistas,

cineastas, músicos, etc. En un

entorno rodeado de ovejas y

de su muy verde campiña, los

asistentes se sumergen en un

mundo de sabiduría, diversión,

provocación, ficción y mucho

más. Todos los contenidos son

de una actualidad efervescente,

al tiempo que representan una

de las actividades más básicas y ancestrales

del ser humano: conversar. A través

del diálogo de múltiples voces se analiza el

presente, el pasado y el futuro de nuestras

sociedades.

Es este espíritu de celebración y librepensamiento,

encuadrado en un contexto

especial y único, lo que hemos querido

compartir en diferentes rincones del mundo.

Las primeras incursiones fueron en Cartagena

de Indias, en Colombia, y en Segovia,

en España, en el año 2006, y pronto se

crearon nuevas sedes para el festival, como

Nairobi en Kenia y Kerala en la India. Cada

festival tiene su propia alma, determinada

por el público y contexto de cada sitio, que

lo hace suyo, que lo celebra con sus propios

sabores, ruidos y tradiciones. Hay Festival

no es un foro académico ni una feria

del libro; es una celebración de la palabra

escrita y oral, que tiene a los escritores y

pensadores como sus grandes protagonistas.

El objetivo es contar historias, así como

reflexionar sobre la sociedad y la actualidad

en la que estamos inmersos.

México es un país lleno de riquezas y de

contrastes. Destacan sus grandes tradiciones

autóctonas, es el país donde se exiliaron

grandes intelectuales españoles, y goza de

un gran legado de importantes escritores y

creadores. Xalapa nos ha recibido con los

brazos abiertos: el Gobierno de Veracruz, el

Ayuntamiento de Xalapa y la Universidad

Veracruzana, junto a nuestro socio estratégico,

el British Council, así como una multitud

de organismos, editoriales y amigos, que

nos han acompañado para hacer posible

www.hayfestival.com • Hay Festival Xalapa 2011 • Número 1 • 6 de octubre de 2011 3

Hay Festival no es un foro

académico ni una feria

del libro; es una celebración

de la palabra escrita

y oral, que tiene a los escritores

y pensadores como

sus grandes protagonistas.

Cristina Fuentes

La Roche

Directora Hay Festivals

América Latina

esta aventura.

Hemos creado

un gran equipo

desperdigado

entre Xalapa,

el df, Londres,

Madrid y Hayon-Wye,

trabajando conjuntamente con el

propósito de hacer posible este festejo, para

dar cauce a esta gran necesidad de celebrar

y dialogar. Además contaremos con el apoyo

de 30 voluntarios, en su mayoría estudiantes,

que acompañarán a los escritores a sus

sedes, compartiendo con ellos unos gozosos

paseos por la ciudad.

El festival cuenta con un programa ambicioso

de más de 70 encuentros a lo largo de

cuatro días: más de cien escritores, periodistas,

científicos y artistas se darán cita

en esta ciudad cultural y universitaria para

conversar sobre su obra, libros, cine, política,

violencia, progreso y medio ambiente.

Abordarán temáticas como la conflictiva

actual del mundo árabe, el futuro de México,

poesía, cómic, Agustín Lara, la matemática y

la simetría, así como el arte y la ciencia.

El festival se disfruta en sus sedes al

escuchar a autores como Ricardo Piglia,

Cristina Fernández Cubas, Rodrigo Rey Rosa,

Alfredo Bryce Echenique o Elena Poniatowska;

haciendo preguntas a Jon Lee Anderson,

Margo Glantz, Martin Amis, el padre

Solalinde o Javier Sicilia; tomando un café

en una plaza, observando la cotidianeidad

de México; bailando y cantando con Molotov

y Sergent García; gozando de un concierto

de piano de Michael Nyman, el compositor

de la banda sonora de la película El piano, o

recordando a Agustín Lara y el impacto de

la música popular con Daniel Samper, Darío

Jaramillo y Pavel Granados; hablando en la

calle entre las distintas sedes del festival,

con nuevos amigos, algunos de los cuales

realizan su primera visita a México, como

Cristina Fuentes La roche

© Daniel Mordzinski

el escritor noruego Kjel Ole Dahl, el gran

matemático Marcus du Sautoy, así como el

escritor americano Richard Ford o el escritor

árabe Mohamed El Manssy Kandeel.

Los asistentes también pueden gozar

viendo buenas películas y conversando

sobre ellas con sus magníficos directores,

como lo son Philippe Claudel, Manuel Gutiérrez

Aragón, Senel Paz o Marc Silver. La

ciudad ofrece deliciosa gastronomía para

acompañar a las grandes conversaciones,

al cine, e incluso teatro, ya que contaremos

con una lectura dramatizada de la adaptación

de Alessandro Baricco de la Ilíada de

Homero, representada por grandes actores

como Diego Luna o Sophie Alexander-Katz.

El festival se vive hablando con otros

participantes, hojeando y comprando nuevos

libros, viendo las exposiciones, como

Limulus, el fósil viviente, de Brian Nissen, o

la del gran Daniel Mordzinski, fotógrafo de

escritores, que nos ha acompañado en todas

nuestras travesías. Se disfruta participando

en talleres de géneros alternativos como el

cómic, con dos grandes artistas gráficos de

la escena underground neoyorquina como lo

son Peter Kuper y Eric Drooker.

Todo lo anterior es sólo una pequeña

muestra. Hay muchísimo más y es para todos.

Sólo me queda desear una larga vida al

Hay Festival Xalapa. •


4

Segovia 2006

© Finn Beales

En el año 2006 se extendió un rumor

por esa masa informe que es la cultura

en España: en septiembre y en Segovia

se iba a inaugurar un festival literario organizado

por ingleses y en el que el público

que asistía a las conferencias era de pago.

Que la organización fuera foránea y que el

lugar elegido fuera la pequeña ciudad de

Segovia era en sí mismo pintoresco, pero

que fuera de pago provocaba en casi todos

—incluyéndome a mí mismo— una sonrisilla

de suficiencia que podría traducirse en

«otros-que-no-conocen-al-público-español».

Durante años se había hablado con envidia

de las lecturas de pago en Alemania o del

mismo Hay Festival en Gales, pero todos los

que hemos participado en eventos culturales

sabíamos, o pretendíamos saber, que es muy

difícil llenar salas con actos literarios, y que

la idea de la gratuidad de la cultura es casi

inexpugnable en el mundo hispánico. Por si

esto fuera poco, la locura de los organizadores

no acababa ahí: pretendían hacer de

dos a tres actos diarios y que muchos de los

participantes —en tanto que se estaban promocionando—

acudieran de modo gratuito.

Hasta entonces nunca había cobrado tanto

sentido la expresión por amor al arte.

My life in

Hay Tiffany

Murray

Mi vida en

Hay Malcolm

Otero Barral

En resumen, todo parecía indicar que el

fracaso iba a ser estrepitoso. Nadie iba a pagar,

las salas iban a estar vacías, los autores

no iban a querer participar y no había equipo

en el país que organizara semejante festival

sin un presupuesto abultadísmo. Y encaminados

hacia ese inevitable fracaso íbamos

el escritor Eduardo Lago y yo, convencidos

por Mercedes Monmany, dispuestos a asistir

a las exequias de un festival recién creado.

Pero no. Llegamos a una Segovia cosmopolita

tomada por el festival, con gentes llegadas

de todas partes para ver (pagando, aún

me cuesta creerlo) a Ian McEwan, a Martin

I’m writing this from a hilltop café in

Istanbul as the worn brakes of public

buses hiss on the road below. I’m sitting

in a hilltop café in Istanbul because I write

books. Correction: I’m sitting in a hill-top

café in Istanbul because the Hay Festival

knows I write books, they like my books, and

they have sent me here for the itef Literary

Festival «the City and Food». This is the thing

about the Hay Festival: you don’t quite know

its expanse, its reach, until you find yourself

Amis, a Doris Lessing o a Enrique Vila-

Matas. Todo funcionaba a la perfección. La

logística era impecable, los eventos estaban

llenos y empezaban puntuales. El festival

había nacido para quedarse.

Desde aquel año he asistido a todos los

Hay Festival en Segovia, a casi todos en Cartagena

y a alguno en Granada. Ya admito que

estábamos equivocados los agoreros que vaticinábamos

la debacle. No medimos la fuerza

y la voluntad de este equipo que tiene la

destreza y eficacia para organizar todos los

detalles y, al mismo tiempo, no perder los

nervios cuando, pongo como ejemplo, Bob

Geldof pretende ir en coche a su concierto

por un trayecto lleno de escaleras.

Hay un dicho que reza que si quieres dejar

de admirar a un escritor, no hay mejor método

que conocerlo bien. El Hay me ha demostrado

lo contrario. Ha hecho añicos muchos

prejuicios y ha demostrado que, si se sabe

crear el ambiente necesario, podemos despojarnos

de los intereses y las vanidades que

afean el mundillo de la cultura. En Xalapa, si

todo sale como está previsto, charlaremos,

aprenderemos, beberemos, trasnocharemos

y volveremos a vivir una suerte de ejercicios

de convivencia que, por una vez, no los ha

pautado la industria. Por eso siempre quiero

volver, por eso quisiera no faltar a ninguno

—no te preocupes Cristina, ya sé que es imposible—,

y ser en amistad y en conocimiento

una vez más. •

scribbling in an unknown beautiful city. I am

a lucky writer. For 2011/2012 I’m doubly lucky

to be one of the inaugural Hay International

Writing Fellows, and on Wednesday I will

be jumping from Turkey to Mexico. In fact,

by the time this piece is published, my cup

of sweet, gritty Turkish coffee and my cold

glass of sour pomegranate juice will be long

forgotten, and I’ll be landing in Xalapa at

11am, ready to lead a short class in Creative

Writing. I’m hoping «creativity» and a day’s

flying will go together. On Saturday I’ll be

in conversation with Peter Florence, talking

about my work, and what it means to be out

in Mexico.

And what does it mean? It means excitement

and a hefty reading list. This year I’ll

be queuing up for Elena Poniatowska, Margo

Glantz, Carlos Velázquez, Michael Nyman,

and Santiago Roncagliolo. In fact I’ll be queuing

up all day, every day, stretching my legs

after the long plane ride. •

Rodolfo

Mendoza Rosendo

Sergio Pitol ha sido uno de los mejores traductores de James,

Gombrowicz o Andrjewsky, pero pocos saben que ha traducido a

Lu Hsun, Tibor Déry, Luigi Malerba, Malcolm Lowry, Elio Vittorini,

Ronald Firbank, Giorgio Bassani o Robert Graves. La Colección Sergio

Pitol Traductor pone nuevamente en manos de los lectores obras obligadas

de la literatura universal y que, por varias razones, habían estado

fuera del mercado durante varias décadas.

Apenas hace falta hablar aquí de la importancia de la obra narrativa

y ensayística de Sergio Pitol: el Pitol traductor le debe mucho al Pitol

crítico, y el Pitol lector nutre al Pitol narrador. Desde los temas mismos,

desde la elección de los autores de los que ha escrito páginas memorables,

vemos que los límites en Pitol no existen: Pilniak, Goncharov,

Compton-Burnett, Firbank, O’Brien, Kusniewicz no son autores que los

lectores hispanoparlantes suelan contar entre sus influencias, como lo

hace Sergio Pitol, y mucho menos les han dedicado las páginas que el

autor de Pasión por la trama ha cincelado pensándolos, sintiéndolos.

Pitol llegó a ellos de manera natural, tropezando no con lo que buscaba,

sino con lo que le pertenecía. No es que los escogiera por ser

«raros» o «excéntricos», sino que el autor de El arte de la fuga encontró

en ellos las afinidades que salió a buscar cuando dejó transitoriamente

México a principios de los años sesenta.

La colección Sergio Pitol Traductor acerca a los más jóvenes a un

universo literario que había empezado y visto su recorrido a partir de

los años sesenta. Por razones diversas, aquellos volúmenes no habían

llegado a nuestro país o se encontraban agotados.

La figura de Sergio Pitol, su obra toda (y quiero decir no sólo su obra

literaria, sino también su obra como traductor y editor) es un ejemplo

de pasión por la literatura. Pitol nos ha enseñado nuevos caminos, que

son los caminos de la libertad. Nos ha enseñado que un género litera-

www.hayfestival.com • Hay Festival Xalapa 2011 • Número 1 • 6 de octubre de 2011 5

Siempre me piden Fabio Morábito

poemas inéditos

Fabio Morábito

Siempre me piden poemas inéditos.

Nadie lee poesía

pero me piden poemas inéditos.

Para la revista, el periódico, el performance,

el encuentro, el homenaje, la velada:

un poema, por favor, pero inédito.

Como si supieran de memoria lo que he escrito.

Como si estuvieran colmados de mi poesía

y ahora necesitaran algo inédito.

La poesía siempre es inédita, dijo el poeta en un poema,

pero ellos lo ignoran porque no leen poesía,

sólo piden poemas inéditos.

Gala de poesía

[4] 20:00–21:00 h. Teatro del

Estado General Ignacio de la

Llave (Sala D. Guillaumin)

Gillian Clarke, Darío Jaramillo,

Fabio Morábito, José Luis

Rivas, Malva Flores, Sandra

Lorenzano, Alberto Barrera

Tyszka y Juan Antonio Masoliver.

Moderado por Alfonso

Colorado

Colección

Sergio Pitol Traductor

rio se puede romper y moldear a gusto, nos ha instruido a decirle no

al encasillamiento, al canon. Ha puesto en nuestras manos castellanas

autores que ningún otro traductor o editor había puesto. Nos enseñó

el caudal que son las literaturas eslavas. En su Tríptico del carnaval nos

enseñó que con la literatura sí se juega, que la vida contiene un gran

misterio: el juego, la risa, y que el que ríe, vence. Nos ha enseñado,

pues, lo que es la Literatura con mayúsculas.

Podríamos decir que Pitol es el lector perfecto. Fue atrapado por la

literatura y se dejó llevar por ella. Hizo a un lado los manuales, y le han

indigestado las prosas ramplonas. Era él quien poco a poco iba descubriendo

sus propios mundos, los que le estaban reservados desde que

vio la luz su primer cuento publicado: «Amelia Otero».

Como una suerte de Jacob de nuestra lengua, Pitol ha fundado una

literatura propia, una nación. Una obra que nos ha transformado, ha

transformado a la lengua, y ha alcanzado su propia patria, la de la traducción,

la edición y la escritura misma.

Con diecisiete títulos publicados a la fecha, que van de la literatura

inglesa a la rusa y de la italiana a la húngara, pasando por los insustituibles

polacos, la Colección Sergio Pitol Traductor ayuda a que el libro

siga siendo eje central en nuestras vidas. Que siga siendo el sujeto, no

el objeto, con el que podemos dialogar, y convenir que la vida no está

en otra parte, sino en ellos mismos.

Nada mejor que una cita de El mago de Viena, que resume de la mejor

manera el papel de Pitol en la literatura, en la edición y en la traducción:

«El escritor sabe que su vida está en el lenguaje, que su felicidad o su

desdicha dependen de él. He sido un amante de la palabra, he sido su

siervo, un explorador sobre su cuerpo, un topo que cava en su subsuelo;

soy también su inquisidor, su abogado, su verdugo. Soy el ángel de la

guarda y la aviesa serpiente, la manzana, el árbol y el demonio». •


6

Gibert

Quiñones

Vida de

Molotov

A

finales de la década de los ochenta

apareció la frase «Rock en tu idioma»,

creada con fines mercadotécnicos por

algunos sellos discográficos para llamar la

atención del sector juvenil de una sociedad

mexicana interesada en consumir ideológicamente

la música realizada por grupos

mexicanos y latinos. La afinidad que lograron

rápidamente grupos como Kenny y los eléctricos,

Caifanes, Santa Sabina, Maldita Vecindad,

Ritmo Peligroso, entre otros, con los jóvenes

de esos años, produjo un movimiento social

militante. Los adolescentes encontraban en

los músicos la libertad anhelada o una simple

identificación ideológica.

En los incipientes años noventa la generación

de bandas de la escena mexicana había

incrementado moderadamente. Se convirtió

para algunos en un camino sutil para expresarse

ante sus adversarios políticos y convertir

adeptos a su causa, o crear «música de la

calle» como decía Mick Jones, guitarrista de la

legendaria banda punk The Clash: «representar

a una comunidad y provocar sentimientos

muy fuertes».

En 1995, Tito Fuentes, Micky Huidobro

«Huidos», Jay de la Cueva y «La Quesadillera»

formaron Molotov; sin embargo Jay y La Quesadillera

fueron sustituidos rápidamente por

Paco Ayala y Randy Ebright, «El Gringo Loco»,

respectivamente.

El político y diplomático soviético Viacheslav

Mijáilovich Mólotov nunca imaginó que su

apellido sería usado para etiquetar una bomba

incendiaria y mucho menos un grupo de

rock, rap, metal, funk, cumbia, de la Ciudad

de México.

Molotov

¿Dónde jugarán las niñas? (Universal Music,

1997) fue el primer álbum que registró

Molotov, y el más controversial. En una clara

referencia a la canción de Cat Stevens «Where

will the children play?» (1970), su portada

mostraba a una joven vestida con el uniforme

de una secundaria pública de México, dentro

de un automóvil, con la ropa interior bajada

hasta las rodillas. Sus atrevidas canciones desarrolladas

líricamente con un doble sentido,

una mezcla política, sexo, y sumamente contestatarias,

ocasionó una

inmediata censura.

Sin embargo, aquella

obra del 97 logró vender

mas de 5000 copias en

unos cuantos días, difundida

por sus propios creadores

y sus fans. ¿Nos

encontrábamos frente a la

aparición de los nuevos Red Hot Chili Peppers

y Rage Against The Machine? No, sólo fueron

sus influencias.

Canciones que apuntan directo a viejos comunicadores

mexicanos que gustan de tergiversar

la información política; otras que

señalan los defectos de algunos sectores marginados

de la sociedad como la obesidad, son

algunos mensajes que han traspasado fronteras

y los ha llevado a vender sus discos en

España, Alemania, Estados Unidos, Suiza, Japón,

Australia, Argentina e Israel. Así fue como

Molotov consiguió vender más de 800,000

copias en todo el mundo.

«Puto», una de las canciones más escuchadas,

es, paradójicamente, la más marginada en

algunas regiones; la comunidad gay española

«Puto», una de las canciones

más escuchadas,

es, paradójicamente,

la más marginada en

algunas regiones.

realizó movilizaciones para boicotear sus conciertos

por considerar ofensivo el tema, mientras

la banda defendió siempre la utilización

lúdica y no discriminatoria del término.

Molomix y Apocalypshit (Universal, 1998 y

1999) fueron las siguientes entregas, anteriores

a un descanso creativo que los llevó a realizar

otros proyectos como la participación en

la banda sonora de las películas Y tu mamá

también, Todo el poder, Atlético San Pancho, y

Rápido y furioso, entre otras.

La popularidad de Molotov fue respaldada

a primera vista por su postura contestataria y

su lenguaje ingenioso; las críticas se quedaron

rezagadas sobre elementos que quizá son más

relevantes: la música y su ejecución. Uno de

los momentos decisivos para el grupo fue su

participación en los homenajes a José José,

Sandro de Ámerica y Los Tigres del Norte.

¿Se acrecentó como resultado su fama y

dinero?

A finales de la década de los noventa llegaron

los galardones. Doble disco de platino en

España, cuádruple Disco de oro en México,

Disco de oro en Argentina y Colombia. Y entrando

en los años dosmiles cayeron el resto

de premios: Grammy Latino al «Mejor video

musical», por «Frijolero», cuatro mtv vma y un

par de Grammys más. Llegó Dance and dense

denso (2003) y, por si no había sido suficiente

con los homenajes previos, se editó Con todo

respeto (2004), álbum de covers a artistas como

Lipps Inc, Misfits, Beastie Boys, Chico Che,

Los Amantes de Lola, entre otros. ¿El viejo truco

de vestir la fama ajena para hacerla propia?

«Rap, Soda y Bohemia», el cover a Queen del

98, es una buena pista.

Los cuatro ep’s que grabaron individualmente

cada uno de los músicos, Eternamiente

(2007) y Desde Rusia con amor (2011), entre

algunas ediciones especiales, ha sido el resto

del material editado hasta el momento.

Por un lado, el equipo Molotov se ha visto

atacado por la censura, la reprobación y la

marginación por su discurso contracultural.

Sin embargo, sus detractores también han atacado

sus más profundas debilidades.

Entre ellas se les critica

haber participado en repetidas

ocasiones en programas

de la televisión

mexicana. «Quieren ver

golazos» es un tema que

fue utilizado como cortinilla

para las transmisiones

de futbol de Televisa, en

donde participaron los Motolov; pactaron una

apuesta con el dueño de Chivas, Jorge Vergara;

realizaron un comercial para la Pepsi al lado

de dos futbolistas.

El balón atravesó las redes una y otra vez.

Y a pesar de la incongruencia de su discurso,

han calado hondo en diversos estratos sociales.

«Mejor pórtate sensato, no la hagas más

de tos» decía Rockdrigo González. •

Molotov en conversación con Rulo

[2] 18:00–19:00 h. Carpa de la

Casa del Lago

Concierto: Molotov

[9] 21:30 h. Museo del Transporte

¿Cómo ves esta idea alarmante de que el libro está en peligro, a partir de

fenómenos como el ascenso del libro electrónico, el cierre de librerías?

Yo no lo veo así. Escucho las cosas alarmantes pero, hablando de hechos

actuales, los últimos dos años el negocio editorial creció casi 6%.

Los que estamos en el medio estamos conscientes de que hay un gran

interés por literatura seria. En una cultura como la nuestra en donde

un porcentaje tan alto de la cultura popular es vacía, a la gente que le

gusta usar su mente y desarrollar su vida interior le interesa mucha la

literatura. En varias ciudades las librerías independientes se han convertido

en importantes centros culturales. El libro electrónico sí puede

ser una amenaza, en particular para las cadenas de librerías, pero no

es una amenaza para nosotros, porque además hay mucho cuidado en

que no suceda lo mismo que en el mundo de la música. Yo no veo un

panorama tan oscuro.

¿Aprecias una falta de interés por la literatura extranjera en Estados

Unidos?

Depende del público. Hay un público que goza de la buena literatura,

que ha convertido a escritores como Roberto Bolaño, César Aira o Javier

Marías en autores muy conocidos. Obviamente es un porcentaje

muy reducido.

En Estados Unidos siempre ha existido un miedo al extranjero, basado

en la idea de que lo único relevante es lo que sucede al interior del

país, y en literatura no es la excepción. Creo que incluso ha empeorado

porque los ciudadanos se sienten amenazados, rechazados. Casi nadie

Peter Kuper

Informe del tiempo

www.hayfestival.com • Hay Festival Xalapa 2011 • Número 1 • 6 de octubre de 2011 7

Entrevista con Francisco

Goldman Eduardo

Rabasa

habla del aumento del sentimiento de inferioridad en Estados Unidos.

En política se elogia abiertamente la falta de inteligencia. Un candidato

como Rick Perry se jacta de ser bruto, como si eso lo hiciera más auténtico.

Ese sentimiento de inferioridad nos vuelve más reaccionarios,

incrementa el rechazo a lo que viene de fuera. Seguimos instalados

en el autoengaño, creyendo que seguimos siendo el país que todo el

mundo quiere imitar, cuando ya no es cierto.

En tus últimos dos libros, El arte del asesinato político y Say Her

Name, partes de hechos reales para construir un libro de periodismo

narrativo y una novela muy personal. ¿Encuentras similitudes en el

proceso de escritura?

Son dos libros muy relacionados porque fueron impulsados por la realidad

de mi vida, en el sentido de los «libros únicos» de Calasso, donde

algo le sucede al escritor que termina por verterlo en un texto.

En El arte del asesinato político aprendí una nueva forma de escribir.

Era muy importante esconder mi presencia, usar una prosa muy limpia,

crear una realidad narrativa basada en hechos. En Say Her Name en

cierta manera usé la misma técnica, pero los hechos eran emocionales,

más poéticos. Era una prosa al servicio, en primer lugar, de quién era

Aura, de qué fue nuestra relación, qué es la muerte. Deseaba mantener

fuera a la vanidad. Tratar de escribir de manera periodística hubiera

sido traicionar quién fue ella.

¿Dialogabas con Aura mientras lo escribías?

Constantemente. Traté de escribir algo que a ella le hubiera gustado,

algo para ella. Que contara todas nuestras verdades, aunque obviamente

hay muchos secretos. No es una novela de confesión, yo no quería

salir en Oprah. Quería escribir un libro en código, poético, expresar lo

que necesitara expresarse.

¿Te transformó la escritura de este libro?

El narrador del libro está jodido. Cuando yo lo escribí estaba jodido.

Quizá al final se siente cierta resignación, como un aire de «misión

cumplida», el narrador está exhausto y resignado a vivir. Lo que más

le da miedo es el olvido, la gran amenaza de la muerte, que otra gente

—y yo, cuando llegue la demencia y esas cosas— algún día va a olvidar

quién fue Aura. Al final del libro se siente que el narrador tiene a su

Aura y que no la va a perder nunca.

¿La escritura del libro te ayudó a lidiar con el sufrimiento?

No, para nada. Mientras lo escribí me sentí peor. Tú sabes que la gran

consigna es buscar distancia. Esto fue lo opuesto de buscar distancia. A

veces era lo último que quería hacer, meterme en estos recuerdos, sí muy

dulces, pero también muy cabrones. Pasas todo el día reviviendo estos

recuerdos dulces pero al final de la tarde eres un viudo y estás solo. La

pasé muy mal escribiendo el libro, pero lo sentía como un deber.

Alguien en Francia me dijo: «Éste fue un libro muy riesgoso, ¿verdad?»

Pregunté en qué sentido y me explicó que qué pasaba si a los

lectores no les hubiera gustado el personaje de Aura. Eso hubiera sido

un desastre, creo que me hubiera tenido que suicidar. ¿Qué pasa si no

hubiera tenido la capacidad de transmitir con palabras quién fue ella?

Cuando me di cuenta en las reseñas y en los mensajes que yo recibía

de que todo mundo estaba enamorándose de Aura, sentí una inmensa

satisfacción por no haber fracasado con esto.

Francisco Goldman en conversación

con Eduardo Rabasa

[5] 20:00–21:00 h. Sala

de la Casa del Lago


Actividades del

jueves 6

Encuentro con:

Sergio Pitol, Joaquín Díez-Canedo, Neus Espresate y Agustín del Moral

con Rodolfo Mendoza Rosendo

[1] 17:30–18:30 h. Teatro del Estado General Ignacio de la Llave

(Sala E. Carballido)

Sergio Pitol, uno de los escritores mexicanos con más proyección

internacional y Premio Cervantes de Literatura 2005, estarará acompañado

por algunos editores. Este maestro, que se mueve ágilmente

entre géneros como el cuento, las memorias y la novela, traductor

apasionado, ex-diplomático y gran difusor de la literatura centroeuropea,

estará acompañado por Joaquín Díez-Canedo (Fondo de

Cultura Económica), Neus Espresate (Era) y Agustín del Moral (Universidad

Veracruzana). Conversarán con el escritor y editor xalapeño

Rodolfo Mendoza Rosendo.

Molotov en conversación con Rulo

[2] 18:00–19:00 h. Carpa de la Casa del Lago

Rulo, locutor del mítico programa de música El Mañanero, de la estación

de radio Radioactivo, y en la actualidad co-conductor del programa

El fin del mundo, de Reactor 105, entrevistará a los integrantes

de Molotov, el grupo de rock alternativo más influyente en la escena

musical del país. Co-organizado con Sexto Piso.

Sergio Ramírez en conversación con Juan Cruz

[3] 18:00–19:00 h. Sala de la Casa del Lago

Sergio Ramírez es escritor, periodista y director de la revista cultural

centroamericana Carátula. En los años setenta se unió a la revolución

sandinista que derrocó al régimen del último Somoza en Nicaragua,

para luego retomar el oficio de escritor. Galardonado con el Premio

Alfaguara de Novela 1998 por Margarita, está linda la mar, nos presentará

su última novela, La fugitiva (2011), un relato sobre la dramática

vida de una mujer que eligió el maldito oficio de escribir en una sociedad

cerrada y provinciana. Conversará con el escritor y periodista

español Juan Cruz.

Gala de poesía

Gillian Clarke, Darío Jaramillo, Fabio Morábito, José Luis Rivas, Malva

Flores, Sandra Lorenzano, Alberto Barrera Tyszka y Juan Antonio Masoliver.

Moderado por Alfonso Colorado.

[4] 20:00–21:00 h. Teatro del Estado General Ignacio de la

Llave (Sala D. Guillaumin)

Bienvenidos a la gran cita poética del festival, donde varios autores

destacados del panorama nacional e internacional recitarán algunos

de sus poemas y escogerán uno de su poeta favorito.

Francisco Goldman

Francisco Goldman en conversación con Eduardo Rabasa

[5] 20:00–21:00 h. Sala de la Casa del Lago

Francisco Goldman acaba de publicar en inglés Say Her Name, un libro

de memorias escrito tras la muerte en un trágico accidente de su

esposa mexicana Aura Estrada. Un relato desgarrador en el que la ternura,

el amor y la rabia se confunden para mostrar al lector el dolor

que supone la pérdida de la persona amada. Este autor estadounidense

de madre guatemalteca, escribe asiduamente para The New Yorker

y The New York Times Magazine, y es autor de la crónica periodística

El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo?, un minucioso recuento

del asesinato del obispo Gerardi, caso que conmocionó a toda

Guatemala. Conversará con el editor Eduardo Rabasa.

Proyección: película El invernadero

[8] 22:00 h. Centro Cultural El Ágora

Película basada en las vidas reales de quienes componen el reparto,

pero especialmente en la de Mario Bellatin, sus ideas y su forma

de vivir. Este retrato, a caballo entre la ficción y el documental, nos

desvela la intimidad cotidiana y el proceso creativo del artista. Cinta

presentada en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (bafici).

Dirección: Gonzalo Castro. Duración: 92 minutos

Concierto: Molotov

[9] 21:30 h. Museo del Transporte

El grupo de rock alternativo más influyente del panorama musical

mexicano actuará en el festival. Co-organizado con Sexto Piso.

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