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Número

4

Diciembre, 2011

www.enelvolcan.com

redaccion@enelvolcan.com

CORRIENTE CRÍTICA DE TRABAJADORES DE LA CULTURA EN EL ESTADO DE MORELOS


2 Editorial

Capital y limpieza moral

Cuernavaca y Morelos no son una ínsula, y la corriente

crítica de los trabajadores de la cultura

apostamos a sumar fuerzas entre los afines de aquí

y de allá. Partimos de una constatación elemental: el

mundo es hoy una trama de mil y un hilos, Cuernavaca

es Cuernavaca-México, Cuernavaca-Mundo.

Desde estos lares, pensamos y tomamos posición

frente a las amenazas compartidas por nuestros pueblos.

Cuando reflexionamos sobre las recomposiciones

del mundo, como después de la desaparición de

la Unión Soviética y el campo socialista o a raíz de la

fragmentación de Yugoslavia después de la muerte

de Tito y ahora, a propósito de los países árabes inmersos

en sus rebeliones populares y las concomitantes

injerencias del imperialismo global; o después del

surgimiento inesperado de China en el mercado del

capital; o, para un espacio que nos es próximo, cuando

recapacitamos sobre nuestro México actual, desmantelado

de varios de sus legados revolucionarios y

de los propios del “Estado Benefactor”, que aun nos

CORRIENTE CRÍTICA DE

TRABAJADORES DE LA CULTURA

EN EL ESTADO DE MORELOS

www.enelvolcan.com

En portada: Autorretrato de Diego Rivera, reproducido

como tributo por el 125 aniversario

de su natalicio, el 8 de diciembre de 1886.

Consejo Editorial

Hortensia De Vega Nova

Rafael Gutiérrez Yáñez

Gilberto López y Rivas

Paul Hersch Martínez

Ricardo Melgar Bao

Fernando Sánchez Martínez

preguntamos dónde estaba, podemos visualizar que

uno de los obstáculos para la expansión mundializada

del Capitalismo es el de las tradiciones comunitarias,

que en buena parte nos remiten a la autonomía, a la

convivialidad, a la moral pública y la identidad colectiva

y que también representan los valores de la fraternidad,

la solidaridad, la reciprocidad, y que nutren la

fundada crítica a la norma y al poder, la preservación

de la naturaleza y de la vida, así como el derecho al

futuro deseable, individual y comunitario.

El futuro de las tradiciones comunitarias en su

dimensión trascendente se encuentra amenazado

ante el acelerado proceso de desarrollo, gracias al

papel que cumple el capital bajo su arropamiento

neoliberal, depredatorio y autoritario, potencializado

mediante las tecnologías de la comunicación a

su servicio.

El ideal del capital y de la derecha global y nativa,

descansa en su propósito de atomización de la

sociedad, en las fantasmagorías del miedo al otro

Diseño gráfico

Semilla Rubí

c o m u n i c a c i ó n g r á f i c a

redaccion@enelvolcan.com www.semillarubi.com


y en la celebración de la competencia despiadada;

se apoya en la construcción de un mercado transfigurado,

donde todas las formas de vida y de bienes

culturales únicamente se aprecian mercantilmente;

en la afirmación mediática de la naturalización de un

orden cada vez más violento, desigual y excluyente;

en el despojo del principio de la esperanza y de la

conciencia de un futuro.

La ética colectiva, columna vertebral de las culturas,

se enfrenta a los esfuerzos guerreros, a los Estados

duros que encabezan el capital: China, Estados Unidos

de Norteamérica y la Comunidad Europea; africanos,

latinoamericanos, asiáticos, y aún los insurrectos de

la propia Europa y Estados Unidos, sufren el asedio del

capital que los tiene cooptados desde el interior, promoviendo

su descomposición y su influjo depredador.

Completar la subordinación de México a Estados

Unidos es urgente para el capital. No obstante, el

obstáculo principal para ello son las tradiciones comunitarias

y las culturas regionales de fuerte raigambre,

por sus valores morales. La hora ha sonado para

que los grupos de poder aliados al capitalismo echen

a vuelo las campanas, para guerrear a fondo contra

estos valores. El primer paso que han dado es señalar

a los que defienden esos valores como enemigos, terroristas,

criminales; el segundo paso es lanzar contra

ellos toda la fuerza de sus tropas y organismos del

terrorismo global, mientras sus corporaciones petro-

3

leras, mineras, madereras y turísticas se apropian de

sus recursos, culturas y territorios. El mejor ejemplo

es Irak, que dejan las tropas de ocupación destruido,

con un millón de muertos, más de cuatro millones de

desplazados y… 16 mil “contratistas”.

La embestida contra los procesos civilizatorios originarios

no es nueva en nuestro país: más bien acompaña

a México y a la América Latina desde su misma

gestación hasta el día de hoy. La modernización subordinada

marca el derrotero de las políticas públicas

y se hace sentir particularmente, no sólo en el cerco

progresivo a todas aquellas instituciones originalmente

destinadas a la educación pública y a la salvaguarda

del patrimonio cultural del país, sino en escenarios

inmediatos y concretos, plasmada en el asesinato reciente

de estudiantes normalistas de Guerrero.

Los jóvenes asesinados en Guerrero aspiraban a

realizar la noble labor de la educación de las nuevas

generaciones, proviniendo de pueblos originarios y

formándose a su vez en el seno de las escuelas normales

rurales que remiten a una tradición educativa

comprometida con los sectores campesinos siempre

marginados, pero a su vez, hoy sometida a un proceso

progresivo de olvido, marcado por el abandono

presupuestal y dirigido a su extinción llana.

Los estudiantes abatidos por las balas pagadas

con los impuestos constituyen un enésimo llamado

doloroso de atención que no debemos soslayar. Y


4

por supuesto, no es todo. Tenemos los asesinatos

anunciados de luchadores sociales, integrantes del

movimiento por la paz encabezado por Javier Sicilia,

homicidios perpetrados por paramilitares con la

anuencia ominosa del Estado mexicano o en la figura

de policías que se retiran convenientemente de sus

puestos para permitir la barbarie. Estas nuevas víctimas

no pueden solamente nutrir pronunciamientos:

dejaron su vida por un México digno. Ese es el México

que debe responder por ellos. Convocamos a reconstituir

el valor de la vida, en oposición a la guerra

y su cultura de la muerte.


Nacimientos o belenes

Fernando Sánchez-Martínez

Una de las artesanías mexicanas en las que se manifiesta

de manera más fehaciente la influencia

Europea es en las figuras que se utilizan en los nacimientos

navideños, en España llamados “belenes”.

Quisimos abordar este tema dado que en fechas

próximas, esta artesanía es frecuente en muchos hogares

e incluso en sitios públicos.

Independientemente del sentir religioso de cual-

5

Nacimientos de la región cultural Huanca, sierra

central del Perú

quier persona, no es posible sustraerse del aspecto

religioso que estas artesanías llevan consigo.

Trataremos de hacer una reseña de la aparición

de los nacimientos y del significado que estos engloban,

sin tratar de extenderse en el tema, en tanto

que no es este nuestro objetivo primordial.

De acuerdo con las fuentes históricas, la primera

representación del nacimiento fue realizada por San

Francisco de Asís en la navidad de 1223 en un viejo

establo cerca de Rietti, Italia, utilizando para ello personas

y animales vivos.

Esta tradición se continuó realizando, para pasar

posteriormente a la utilización de figuras fabricadas

principalmente en cerámica y se cree que esta modalidad

se presentó por vez primera en Nápoles a

finales del siglo XV.


6

En el siglo XVI el nacimiento fue traído a América

desde España y entre las familias criollas comenzaron

a aparecer figuras en madera, arcillas y también

en marfil o porcelana

Los artesanos mexicanos con su habilidad y

creatividad dieron vida con sus manos a nuevas formas

y en diferentes materiales a maravillosas piezas

que evocan el nacimiento del Niño Jesús en un

portal de Belem.

La choza o la cueva, se utiliza como símbolo de

sencillez y humildad; José, como el hombre que inspira

obediencia y fortaleza; María, representa la fidelidad

y amor a Dios, mujer comprensiva y bondadosa;

el Niño Jesús es el guía espiritual que se aloja en el corazón

del hombre para transmitir su amor al mundo.

Los tres Reyes Magos, muestran a Jesús a través

de sus obsequios (oro, incienso y mirra) su naturaleza

real, divina, así como su sufrimiento y muerte.

Los pastores, son el símil de la humildad, la sencillez,

el servicio, la ayuda y la alegría de los humanos

que cuidan con amor a su rebaño.

El ángel es la bondad, el amor y la misericordia.

Por otra, el buey, tiene como misión mantener ca-

Nacimiento miniatura, Chigmecatitlán, Pue.

liente con su aliento, la cuna de Jesús y es el ejemplo

para los hombres para que mantengan en sus hogares

un ambiente cálido y amoroso. El burro representa al

animal más humilde de la creación y las ovejas son la

obediencia y docilidad, e inspiración de confianza.

El musgo es la hierba que deja pisarse por todos

los pies sin importar clase o posición social y la

estrella es la renovación, representa la luz inagotable

y refrescante que disipa las tinieblas para dar

esperanza.

El nacimiento, en México, se modifica hasta ser

una mezcla de estilos y motivos en los que aparece

el portal rodeado de magueyes, guajolotes, pastores

y tipos populares, pero sin perder su significado

original. Otra expresión, es la presencia de llamas en

los nacimientos peruanos, como otro ejemplo de las

reelaboraciones que se realizan en las diferentes zonas

de América.

Los nacimientos, belenes, portales o pasitos, pueden

ser de cualquier tamaño y de diferentes materiales,

pasando por las miniaturas, los que se colocan

sobre una mesa, o los que llegan a ocupar espacios

considerables y elaborados con diferentes materiales.


Nacimiento peruano miniatura de la región cultural Huanca

Como en otro tipo de artesanías, pueden ser

muy elaborados o sencillos. Los primeros pueden

ser de maderas estofadas y policromadas, de cera

o de porcelana.

Se elaboran en diversos lugares del país y pueden

ser de cerámica, como los de Tonalá y San Pedro

Tlaquepaque en Jalisco, de barro de San Bartolo

Coyotepec y de Atzompa, Oaxaca, San Agustín

Oapan, Guerrero, de Metepec, Estado de México,

de Ocumicho, Michoacán. De hojalata, como los de

la ciudad de Oaxaca o de San Miguel Allende, Guanajuato.

De caracol y concha del Distrito Federal.

De madera como los Arrazola, Oaxaca. O de mate-

7

riales tan sencillos como los de chuspata, panicua

o tule de Pátzcuaro y Zintzuntzán, Michoacán, y de

Lerma, Estado de México, para citar unos cuantos

ejemplos.

Resaltan las miniaturas de palma procedentes de

Chigmecatitlán, Puebla, que no alcanzan más allá de

3 cms. de alto y que son un claro ejemplo de la habilidad

y creatividad de los artesanos mexicanos en la

elaboración de artesanías.

Los invitamos a disfrutar de un buen descanso,

gozar de una buena cena en compañía de los

seres queridos, deseándoles lo mejor para los años

venideros.


8

La campaña henriquista

en Morelos

Gregorio Sosenski D. 1

En la sucesión presidencial de 1952, además del PRI

que lanzó la candidatura de Adolfo Ruiz Cortines,

se presentaron en las elecciones el Partido Popular

Socialista que proclamó como candidato a Vicente

Lombardo Toledano, el PAN que sostuvo a Efraín

González Luna y la Federación de Partidos del Pueblo

de México que impulsó la candidatura del general

Miguel Henríquez Guzmán.

Pese a la brutal represión y la voladura de dos

puentes sobre el camino Cuautla-Cuernavaca, el

gobierno del Estado no pudo impedir que el 11 de

mayo de 1952 llegaran a Cuernavaca los numerosos

contingentes henriquistas, unas treinta mil personas,

en su mayoría campesinos, para tributar un gran recibimiento

al general Henríquez, el cual llegó a bordo

de un camión de redilas acompañado por los generales

Marcelino García Barragán, Luis Alamillo Flores,

Jesús de la Garza, Francisco Hernández y Hernández,

Francisco J. Múgica y por conocidos políticos cardenistas.

El 5 de mayo de 1952, Pedro García Velázquez,

delegado estatal organizador de la Juventud del Partido

Agrario-Obrero Morelense, de lucha y de acción

permanente, con el lema de “Pan, Tierra y Libertad”,

había cursado una invitación al general Múgica para

1 Médico, fisiólogo e historiador de origen argentino y exiliado

en México; fue profesor en la Universidad Autónoma

del Estado de Morelos. Doctor en Estudios Latinoamericanos

por la UNAM y ganador, en 1999, del Premio a la Investigación

Salvador Azuela, otorgado por el Instituto Nacional de

Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM).

que asistiera a la recepción del candidato de la FPPM

en la ciudad de Cuernavaca el domingo 11 de mayo,

al que esperaría “en el pueblo de Tlaltenango para

desfilar triunfalmente por las avenidas de ésta ciudad,

hasta situarnos en el Boulevard Benito Juárez,

frente al Palacio de Gobierno, donde celebraremos

el mitín”. Estas fueron las razones señaladas por las

que la juventud jaramillistas invitó al revolucionario

de Tingüidin:

Será para nosotros motivo de satisfacción que un

hombre que lucha por la integridad de México; y que

ha sabido colocarse en el nivel de los soldados dignos

de llamarse MEXICANOS, esté presente en esta jornada

democrática ante el llamado de la PATRIA. 2

2 Carta de Pedro García Velásquez (Cuernavaca, Mor.) a

Francisco J. Múgica (México, D.F), 5 de mayo de 1952; ACER-

MLC, F: FJM, caja 17, tomo CLII.


La bienvenida al candidato y a la comitiva henriquista

fue realizada por Rubén Jaramillo, candidato a

gobernador del Estado de Morelos por la Federación

de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM) –el Partido

Agrario Obrero Morelense (PAOM), creado por Jaramillo,

se había incorporado al movimiento henriquista-

quien señalo que los asistentes no habían sido

forzados a participar en la recepción y que ninguno

de ellos había sido traído de otros estados. 3

“Toda la gente campesina fue la que seguía a

Rubén en el Partido. Mucha gente llegaba y

por eso le tenían miedo, porque decían que

todos los que lo seguían era gente rebelde…

y decidida.” 4 Luego hizo uso de la palabra el

general Múgica sosteniendo que: “El seis de

julio terminará la jornada legal, y que después

de eso es preciso estar en guardia para impedir

la imposición.” 5 A continuación hablaron

los representantes de los partidos independientes.

La historiadora Tanalís Padilla sintetizo

de este modo la relación que se desenvolvió

entre la contrarrevolución agraria iniciada

por el avilacamachismo, continuada y profundizada

por el régimen alemanista y el curso

que siguió el movimiento de los campesinos

morelenses dirigido por Rubén Jaramillo:

Cuando el gobierno dio marcha atrás a las re-

3 Los jaramillistas del PAOM al incorporarse a la FPPM lo

hicieron de una manera crítica, al señalar los antagonismos y

contradicciones del henriquismo: “aquí en Cuernavaca por parte

de la Federación había un comité de puros señores políticos,

pero el General desconocía su actitud. … el finado Vicente Estrada

Cajigal era de los ejer principales de la Federación pero

era uno de nuestros enemigos aquí en el estado, era un político

que trataba con todo el mundo y había sido gobernador.” Renato

Ravelo, Los Jaramillistas, México, Editorial Nuestro Tiempo,

1ª ed., 1978., p. 123.

4 Ibidem., p. 124.

5 Enrique Quiles Ponce, Henríquez y Cárdenas, presentes!:

hechos y realidades en la campaña henriquista, México, Costa-

Amic Editores, 1980, p. 216.

9

formas cardenista, se decidió la represión al movimiento

jaramillista. Como respuesta Jaramillo y sus

compañeros se armaron y se lanzaron al cerro para

defenderse. Durante dos décadas y media de lucha,

los jaramillistas alternaron entre la vía legal y la clandestina;

representaron así un punto crítico en la historia

de la izquierda mexicana. Dentro de su luchase

combinaron dos tendencias principales, el agrarismo

armado, legado zapatista, y el populismo de Lázaro

Cárdenas. Juntas esas tendencias hacen del movimiento

jaramillista un punto de transición entre la

lucha agraria de la revolución y las tácticas guerrilleras

que aparecerán más tarde. 6

El 11 de mayo la gira continuó por Treinta, Atlacholoaya,

Zapata, Jiutepec y el Municipio de Tejalpa.

“Aquí el pueblo se volcó… cuando vino el General, llegó

6 Tanalís Padilla, “‘Por las buenas no se puede’: La experiencia

de los jaramillistas”, Masiosare, 243, 18 de agosto de

2002.


10

el gentío desde la entrada, y a la presidencia lo subieron

cargando.” 7 El 12 de mayo la comitiva de la FPPM

realizó un recorrido por Alpuyeca, Xoxocotla, Jojutla,

Tlalquitenango, Tlaltizapan y Zacatepec. En Jojutla,

una multitud de más de veinte mil personas aclamó a

Henríquez. Al saludar al candidato Heriberto Espinosa

expresó: “que solamente podían ofrecerle el corazón,

porque la miseria impera en todos estos lugares” 8 . En

una breve disertación Henríquez manifestó a los jojutlenses:

“Será el pueblo el que determine la actitud que

deba yo asumir para hacer respetar el voto” 9 . Enseguida

hicieron uso de la palabra José R. Colín y el coronel

Vicente Estrada Cajigal quien afirmó que “Henríquez

ha hecho ya una revolución incruenta”.

En Zacatepec, el candidato opositor fue recibido

por la mayoría del pueblo y los obreros del ingenio

azucarero. Los jaramillistas explicaron de este modo

su incorporación a la FPPM:

Eramos henriquistas porque en 1914 cuando la

toma de Veracruz, por Estados Unidos, Ruiz Cortines

les hacia la caravana a los gringos para que pasaran al

país. Y claro que nosotros en la política, aprovechába-

7 Renato Ravel, Op. cit., p. 124.

8 Enrique Quiles Ponce, Op. cit., p. 216.

9 Idem.

mos para sacar la caricatura con el gorrito en la mano:

‘Pásenle’, con su levita y toda la cosa. Y por

eso nos oponíamos a que fuera Presidente

de la República y como Henríquez fue revolucionario,

claro que nosotros nos ha gustado

ir con los que han luchado con las armas en la

mano, por la defensa de nuestra patria. 10

El 13 de mayo, Cuautla brindó una calurosa bienvenida

a los henriquistas, quienes en una asamblea

rindieron homenaje a Emiliano Zapata. En el mitin

se dirigieron al público Graciano Sánchez, el general

Múgica y Cesar Martino. El general Henríquez depositó

una ofrenda floral en el monumento al jefe

del Ejército Libertador del Sur, estatua desde la que

Epifanía Zúñiga, esposa de Rubén Jaramillo, dirigió

una apasionante arenga a los presentes. El 15 y 16

de mayo la comitiva recorrió diversos pueblos morelenses

que se hallaban bajo el control de Rubén Jaramillo.

Mientras se desarrollaba la gira henriquista

por Morelos, el 12 de mayo desde Córdoba, Veracruz,

Lombardo Toledano anunció en un mitin proselitista

que decidió romper al frente político que habían

acordado con los generales Miguel Henríquez de la

FPPM y Cándido Aguilar del Partido de la Revolución

–unas semanas antes, el 3 de abril, los mencionados

candidatos habían resuelto unificar las fuerzas de la

oposición- “porque no aceptaron la plataforma de

gobierno propuesta por el Partido Popular” 11 . El 14 de

mayo, Ramos Praslow conociendo desde sus orígenes

el oportunismo político que caracterizó la actividad

del candidato del Partido Popular, respon dió de este

modo al comportamiento de Lombardo Toledano:

Siempre he considerado a Lombardo Toledano

como un contratista de la política, y su deserción del

grupo de partidos independientes, no significa otra

cosa que el exacto cumplimiento por su parte del

contrato que celebró con el actual gobierno para dividir

a la oposición. 12

10 Renato Ravel, Op. cit., p. 121.

11 Enrique Quiles Ponce, Op. cit., pp. 217 y 219.

12 Ibidem, p. 220.


Continuando la gira por Morelos, el 16 de mayo,

en el acto de Axochiapan hablaron Rubén Jaramillo,

Graciano Sánchez quien criticó severamente a los jefes

zapatistas que continuaban desenvolviendo su actividad

en el PRI y Estrada Cajigal afirmó en su intervención

que: “Morelos vive actualmente circunstancias

tan graves como en 1910”. 13 El 16 de mayo, la FPPM

del Estado de Morelos realizó una Asamblea General

Extraordinaria con el fin de reorganizar el Comité Directivo

Estatal. 14 Henríquez había decidido concluir en

13 Enrique Quiles Ponce, Op. cit., p. 223.

14 El 22 de junio, en una carta firmada por Rubén Jaramillo,

presidente de la FPPM en Morelos, Agustín Güemes C., secretario

general y Vicente Estrada Cajigal, representante ante el Consejo

Federal, manifestaron que tenían “el honor de comunicar”

al general Mújica la realización de la reunión y la reorganización

acordada. Carta de Rubén Jaramillo, Agustín Güemes C. y

Vicente Estrada Cajigal (Cuernavaca, Mor.) a Francisco J. Múgica

(Pátzcuaro, Mich.), 18 de junio de 1952; ACERML, F. FJM, caja

17, tomo CLII.

11

Axochiapan su actividad proselitista en Morelos, empero,

a pedido de los pobladores de Jonacatapec, decidió

prolongar la gira los días 17, 18, 19 y 20 de mayo,

para visitar los pueblos de Emiliano Zapata, Jiutepec,

Coatlán del Río, Tetecala, Coatetelco y Puente de Ixtla,

poblaciones en las que el candidato y la comitiva fueron

recibidos con expresivas muestras de simpatía. 15

¡Y así hicimos la campaña! ¡muy bonita campaña

por el entusiamo y la organización que

llevábamos! Cubríamos la mayor parte de

los pueblos y en cada pueblo ¡los que estábamos

más organizados éramos los pobres!

Los señores más acomodados estaban en el

PRI, y a la hora de mostrar contingente ahí se

daban cuenta quién tenía más. 16

15 Ibidem, p. 225.

16 Renato Ravelo, Op. cit., p. 123.


12

Entre la pax porfiriana y la

Revolución mexicana:

Memoria e imaginario de Huitzilac

Ricardo Melgar

HPresentación

uitzilac aparece como un escenario luctuoso de la

Revolución Mexicana, recordado de manera reiterada

por el asesinato del general Francisco Serrano,

a manos de la partida militar liderada por el general

obregonista Claudio Fox. La emboscada se realizó en

un paraje de la carretera Federal Cuernavaca a México,

un 3 de octubre de 1927. Serrano fue eliminado

en la medida en que representaba un obstáculo

político, tanto para el

camino reeleccionista

de Obregón como para

el curso de la campaña

anticristera del gobierno.

Genovevo de la O. Tomada

de http://www.

bibliotecas.tv/zapata/

zapatistas/genovevo

delao1.html

1 Unas cruces y una

lápida conmemorativa

colocadas en el borde

de la carretera federal

México- Cuernavaca a

la altura del kilómetro

48 simbolizan el infausto

y cruento evento.

Sin embargo, Huitzilac,

desde la perspectiva

de los lugareños,

tiene muchos

relatos sobre la Revolución

Mexicana, sig-

1 (Ponce, 1997: 58-64).

nados por imágenes muy duras: la leva, el incendio

del pueblo, el ajuste de cuentas en las filas zapatistas

que segó la vida del general Pacheco, nativo de la localidad,

el vivir a salto de mata entre el monte y las

cuevas. Isaura Dávila en 1975, narró lo siguiente a su

entrevistadora:

“Estuvimos muchos meses en el monte desde la

primera vez que salimos de Huitzilac (abril de 1912).

Cuando volvimos a regresar al pueblo e hicimos otra

vez las casitas, otra vez nos volvieron a quemar nuestra

casa. Nos fuimos a distintos pueblos y comíamos

tortillas y frijoles, dormíamos en cuevas y teníamos

mucha hambre.” 2

Escenarios y tiempos de la Revolución

Presentaremos de manera abreviada y en orden

cronológico aquellos eventos y episodios revolucionarios

librado en Huitzilac y en Santa María Ahuacatitlán

que reaparecen de manera explícita o entre

líneas en el testimonio de do Mauro López, zapatista

oriundo de la primera localidad.

Las adhesiones zapatistas en este escenario alteño

de Morelos se convirtieron en acciones armadas

en fechas relativamente tempranas. El 18 de abril de

1911 las fuerzas zapatistas libraron batalla contra las

fuerzas federales entre Santa María Ahuacatitlán y

Huitzilac. Le seguirían las acciones armadas zapatistas

comandadas por Genovevo de la O el 6 de febrero

de 1912. Un mes antes, el cambio de gobierno

estatal, no permitía avizorar las represalias que se

2 (Duran/ Rueda,2002: 133)


cernirían sobre estos pueblos insurrectos.

Causó consternación que el gobierno

estatal brindase pleno respaldo a la

campaña punitiva que emprendió el general

Juvencio Robles dirigida primero

contra Santa María Ahuacatitlán, la cual

incendió y las acciones armadas contra

los zapatistas desplegados en el territorio

de Huitzilac. Robles, a mediados

de febrero - aprovechando el repliegue

zapatista- mandó incendiar Coajomulco

y Huitzilac entre otros poblados zapatistas

de la región, al mismo tiempo que

reconcentraba a los sobrevivientes bajo

custodia militar.

Los zapatistas recuperaron los espacios

alteños e iniciaron el reparto agrario, suscitando

contradicciones intercomunitarias entre Santa María

Ahuacatitlán y Huitzilac y sus caudillos: Genovevo de

la O y Francisco Pacheco.

A inicios de 1916 la lucha armada volvió a tener

como escenario a Huitzilac. El general Pablo González

inició en la región alteña una nueva ofensiva gubernamental

primero basada en las negociaciones para

obtener la rendición de la plaza zapatista de Huitzilac.

El reinicio de las acciones armadas de las tropas

federales coincidió con el repliegue de las fuerzas zapatistas

al mando del general Pacheco, contrariando

las directivas de Emiliano Zapata y de Genovevo de

la O. Pacheco, decretó la evacuación de Huitzilac el

13 de marzo de 1916, vísperas del ataque del ejército

federal a Coajomulco en su avance hacia Huitzilac.

Muchos como Don Mauro, prefirieron refugiarse en

las cuevas y en la montaña bajo el mando de Pacheco.

Lo que no imaginaban es que su jefe, sería considerado

traidor y decretada su muerte. La pérdida

de su caudillo local, consolidó el poder de Genovevo

de la O. en dicha región.

A mediados de abril de 1916, 30 mil efectivos del

ejército constitucionalista al mando del general Pablo

González, se fueron posicionando en movimientos de

pinzas sobre las plazas zapatistas del norte de Morelos,

iniciando la ofensiva el 2 de mayo. El día cinco,

13

el avasallador ataque había concluido con la toma de

pueblos y de la propia ciudad de Cuernavaca.

La tercera campaña militar antizapatista al mando

de Pablo González iniciadas en enero de 1919, logró

tomar dos meses más tarde, las plazas zapatistas

de Huitzilac y Santa María, vísperas del asesinato de

Emiliano Zapata.

El testimonio de Don Mauro

El testimonio de Don Mauro López, y su hija resultan

invaluables para reconstituir la historia de los huitzileños,

entre la Pax Porfiriana y la Revolución Mexicana,

independientemente de que algunas fechas y

eventos puedan ser observados, corregidos y matizados.

Varios pasajes revolucionarios reaparecieron en

la narración que nos hizo Don Mauro López Ruiz, un

veterano zapatista a un grupo de alumnos de Etnología

de la ENAH y su maestro – el que esto escribe-

en el curso de una práctica de campo. El centenario

Don Mauro, estimulado por su atenta e inquieta hija,

así como por algunas preguntas de los estudiantes,

narró memorables pasajes de su vida en las filas zapatistas,

muchos de ellos vinculados a su tierra natal.

La transmisión intergeneracional de la familia López,

selló vínculos entre Don Mauro y la segunda generación

vía su hija. Ellos, generosamente nos abrieron su

casa y sus recuerdos.


14

La versión fue transcrita de una copia del original

existente en la fonoteca de la Escuela Nacional de

Antropología e Historia. El testimonio de Don Mauro

fue reordenado y agrupado bajo los tópicos que

consideramos dominantes. Sin embargo, resentimos

la ausencia de una parte de la grabación que daba

cuenta del refugio de los huitzileños en las cuevas de

los cerros circundantes a Huitzilac, con motivo de las

despiadadas incursiones maderistas y carrancistas.

Se nos viene a la memoria la figura de Don Mauro,

dibujando con el dedo de la mano derecha una espiral,

al mismo tiempo que chasqueaba los labios y

silbaba, para retratar el peligro de una serpiente de

cascabel que los amenaza en una cueva que eligieron

como improvisado refugio. Ésta anécdota y otras sobre

la mala vida entre las cuevas y los bosques, relatadas

en su momento por Don Mauro, respondían a

la evacuación de lugareños para escapar de la cruel

ofensiva maderista a mediados de febrero de 1912,

cuando las tropas al mando del general Juvencio Robles

quemaron el bosque y el pueblo de Huitzilac, o

quizás previniéndose de la no menos feroz arremetida

carrancista, conducida por el general Pablo González,

a mediados de 1916. 3

El testimonio de Don Mauro reabre una larvada

discusión sobre la toponimia de Huitzilac, sobre sus

cultos diversos, sobre la hacienda el Fraile. Esta hacienda

propiedad de don Ángel Entrambasagua -Trampajagua

lo nombra Don Mauro, acaso con algo de humor

aldeano-, estaba ubicada en los lindes entre Huitzilac y

Topilejo. La hacienda El Fraile, fue parcial y formalmente

recuperada por los comuneros en 1929. 4

El testimonio de Don Mauro permite reconocer

desde su cosmovisión cultural su lectura de la

Revolución Mexicana, a partir de una señal aciaga:

un cometa, reproduciendo una así una vieja clave

prehispánica. Su palabra, también anima la lectura

sobre los preciados recursos naturales del bosque,

abundantes como los árboles o escasos como el

3 (Enciclopedia de México 10, 1987:5602).

4 (Resolución Presidencial, 6/11/1929).

Tomada de http://www.emersonkent.com/

history_notes/francisco_pacheco.htm

agua. Los perfiles de los liderazgos zapatistas y cristeros,

así como las tensiones del reparto agrario,

resultan igualmente interesantes. La escisión entre

Genovevo de la O y Francisco Pacheco, que culminó

con la muerte del segundo en Miacatlán, deja

entre líneas los ejes de fricción y reciprocidad entre

los pobladores de Huitzilac y Santa María Ahuacatilán.

Los datos más importantes que aporta el

testimonio de Don Mauro López, es una versión diferente

sobre la muerte de Pacheco en Miacatlán

que refiere su fusilamiento por las tropas de Genovevo

de la O, 5 así como sobre el no desarme de sus

tropas y su reasignación bajo otros mandos zapatistas.

6 Hasta aquí lo nuestro. Sin lugar a dudas, los

lectores interesados y en particular los huitzileños,

podrán encontrar en el testimonio de Don Mauro

López, muchas otras entradas. ¡En buena hora!

El terruño y sus nombres

-Hija: todo ese terreno era de mi papá.

-Don Mauro: sí, este terreno. Allá arriba nacimos,

crecimos. Mi papá se hablaba en mexicano con

5 (Espejel/Rueda,1985, vol. 5:914)

6 (Womack, 1985:248).


mi mamá. Nosotros éramos chicos y no aprendimos

nada. No sabíamos al tiempo, como ahora que nos dicen

tontos, hubieran aprendido, ese idioma es bonito.

Nosotros no sabíamos, crecimos y vino ya la Revolución

y ya se perdió todo eso.

Yo nací aquí en el pueblo antiguo, porque vivía

toda la familia de mi papá ahí. Tenían allí sus casitas

bien hechecitas y como les hacían esas bardas bien

hechecitas. Adorábamos a unos ídolos de piedra

azul, ya de grandes los conocíamos. Mi papá creció

y se vino para acá y su familia allá estaba, tenían su

lugar aquí. Cuando ya hicieron la iglesia nosotros nos

vivimos. Cuando nacimos ya estaba el templo.

-Hija: sí, pero nos contaba mi abuelo, o sea el papá

de mi papá, que él ya nació en este pueblo. Mi papá

nació en 1890. Mi abuelo no sé en qué año nació porque

dice que la iglesia la empezaron a construir (porque

allí tiene su letrero) en 1600 y terminó en 1635.

Nos decía mi abuelo que después de la llegada de los

franciscanos empezaron a construir la iglesia. El pueblo

de allá quería nombrarlo San Juan, Sanjuansín.

San Juanjuansín era el pueblo. Los franciscanos

querían nombrarlo San Juan pero anteriormente no

se acordaba mi abuelo o mi papá, cómo era el nombre

náhualt. Porque no sabemos si ese era el nombre

auténtico de ese pueblo. No del pueblo. Huitzilac

quiere decir pajaritos, muchos pajaritos con flores.

-Don Mauro: le llamaban chupamirtos.

-Hija: ahora les dicen colibrí, colibrí junto al agua.

Nosotros teníamos un jaguey que estaba pegado

allí donde están las escuelas y tenía una parte como

laguito y allí estaba saliendo el agua y había mucha

flor. Una flor rojita que se llama mirto y había muchos

pajaritos en ese tiempo. Yo me acuerdo.

-Don Mauro: tenían así, su picote de largo.

-Hija: yo me acuerdo, tenía como 6 años y nos

contaba mi papá, mi abuelo ( su papá de mi papá),

porque ya vé, los abuelitos cuentan de eso, cuéntanos

de lo otro. Mi papá se acuerda. Mi papá nació

en esas galeras. Allí estaba su casa de mi abuelo. En

1890, hasta allí nomás sabemos porque nos contaba

de allá. Ahora, él después, cuando vino la Revolución

15

en 1912, él ya vivía aquí. Mi papá se acuerda en qué

año se hizo el contorno del panteón, el año en que se

inauguró la presidencia municipal.

-Don Mauro: mire, el camposanto surge en 1903,

que los pobres hombres, los borrachitos que andaban

el domingo, los agarraban y los encerraban en el

calabozo. Al otro día salían las declaraciones: 8 días

te toca trabajar, acarrear la piedra a puro lomo. No

había carros. Yo todavía lo vi cuando se estrenó el

palacio. pero ya fui creciendo.

-Hija: en 1905 se inauguró el palacio municipal.

Don Mauro: cuando yo crecí tenía mi papá su

ganado y lo cuidábamos. Me acuerdo, venía un chaparrito

que lo teníamos de pastor y contaba. Ya no

me acuerdo qué decía . Se iba a la tienda y ya, no

me acuerdo, la copa. Ese alimento es muy bueno señores

y el señor y la mamá venían llorando tras del

señor. No me quiero ir a mi pueblo, déjame mamá y

vete a tu tierra, yo estoy aquí bebiendo mi alimento,

la copa. A 20 días, ya, está tendido por la borrachera.

Cantaba, ya no me acuerdo bien, el pobre hombre.

La hacienda El Fraile y la pax porfiriana:

-Don Mauro: pues hasta ahora se sabe que son

comunales, porque antes nadie sembraba esas tierras,

porque ese monte, los jueces de antes, los antepasados

en tiempos de paz, vendieron un terreno.

Era hacendado.

Hija: sí de la comunidad, siempre ha sido de la

comuna desde l735. Era americano gachupín.

Bueno, cuando mi papá se refiere a tiempo de

paz, a su época de 1890, cuando no había guerra, antes

de la Revolución. Que no fue la guerra, fue tiempo

de paz. Oíamos que platicaba mi papá de cómo

ellos hacían su servicio, le tocaba la ronda, cómo le

iba. A que ni saben: ya vino un ricote con los ricos de

aquí, pero no lo enseñaron en el día, nomás en la noche

lo presentaron. Yo lo vi. Le llaman la hacienda de

Fraile Mancilla, le dicen. Ya vendieron los del pueblo

el terreno a fulano. Ellos mandaban.

-Hija: pero el español cómo se llamaba?

-Don Mauro: Tampajagua, Ángel Trampajagua. A

ese nomás lo traían en la noche. No lo traían en el día.


16

Francisco Pacheco. To-

Había ricos aquí que

lo traían, porque esos

ricos tenían su ganado

por allá y se juntaron

con ellos y les

vendieron el terreno.

Eran montes grandes.

Vino la revolución y se

quedó todo. Se murieron

esos hombres.

Se murió el dueño y

ahora ya lo recogió

el pueblo. Ya lo está

trabajando, siembran

mucha avena. Es muy

grande ese terreno.

mada de http://www. -Hija: Como por

emersonkent.com/ l951,¿ no papá?

history_notes/francisco_ -Don Mauro: Sí,

pacheco.htm

por ahí. 51, 52. En

tiempo de paz.

-Hija: no en tiempo de paz que dice, desde 1890

a 1910, digo cuando se repartieron los terrenos.

Cuando tú no pudiste por tus animales, y le dieron

a mi tía Teodora y a mi tío Francisco. Así ya después

vino la repartición en 1950.

El Cometa y la bola revolucionaria

Don Mauro: en 1910 llegó la Revolución. A mis 20 años

salí de aquí a la Revolución, desde cuando mi papá iba,

todavía éramos chicos. Oíamos que hablaba con mi

mamá en mexicano, era coloquial. Nosotros ya no le

entendimos. Miren, en 1910, empezó el alboroto de

Francisco I Madero, que ya venía la Revolución. Mi

mamá y mi papá, pues ora ya. Y que ya se levantaron

aquí.

-Hija: papá, diles del cometa.

-Don Mauro: ya ni me acuerdo. Salía el cometa

por aquello de las 8 de la noche y su compañero

de mi mamá. mi mamá se llamaba Estefanía y que

me dice, ¿quién sabe lo que nos irá a pasar, el cometa

nunca sale. Veía su colita, así venía el lucero-

te, como cuando el sol viene saliendo. Mire usted,

cuando acabó se metía el lucero y la cola abrazaba

el cielo y después se puso colorada la cola. Dicen:

María Purísima, ése contiene algo, quién sabe que

nos irá a pasar decían las señoras y de ahí, fue siguiendo

esa zona y ya Francisco I Madero viene

con la Revolución y ya entonces éste soltó algo,

algo se soltó y se levanta Zapata y se hizo la Revolución

y ya en 1912, viene la tropa a quedarse.

Aquí, a las 6 de la mañana, nos sacaban encueraditos

a los muchachos, sin sombrero. Que pasan 6

muchachos, vámonos. Que no oyen que la gente

que llora, ya se llevaron a sus hijos. 7 Pues entonces

me fui a la Revolución, con los zapatistas, y ahí en

el cerro, como a las 10, estábamos sin sombrero,

aquí el palacio estaba lleno de gentes del pueblo y

que llegan los zapatistas, como 8: ¿ustedes muchachos

qué están haciendo aquí?, estamos escondidos.

¿De dónde son ustedes? De Huitzilac, de allá

están sacando gente. Eso venimos a aclarar. Y ora,

qué piensan, ¿ se van con nosotros? Vamos con

ustedes y vamos al campamento de Genovevo de

la O. Se nombra el lugar, Tepeite. Cuando llegamos

había hartos rancheros, puros ganaderos. En los

palos estaban colgando como 6 reses y unas ollas

llenas de comida. Ándenle muchachos y daban la

comida en cazuelas quebradas. Nos dieron de comer

caldito con pedazos de carne. Comimos y que

llega el mero Genovevo, era un chaparrito. Ora,

¿qué pasó muchachos?, ¿ora qué piensan? Se van

conmigo a la frontera, ándenle pero se van mañana

a la frontera pero se ponen abusados, tiene que

7 Mauro López: “Recuerdo que cuando se acercaban a Huitzilac

las tropas federales, la desesperación al escuchar el griterío

de las mujeres y la lucha por evitar que la leva nos llevara

a jóvenes y hombres por igual, nos hacía correr al bosque

a escondernos, junto con otros jóvenes. Aunque todavía no

participábamos de manera activa en la Revolución, en nuestra

mente no estaba el combatir a los revolucionarios”, “Fiel

soldado de trinchera” de Lya Gutiérrez Quintanilla, Diario de

Morelos (Cuernavaca) 19/4/2010.


ajar mucha tropa de Huitzilac a Cuernavaca y llevar

la gente. 8

Y que allí vamos, iba gente armada, como nosotros

y a caballería. Gritaban, fronterizos de la frontera,

pero unos muchachos güerotes, bien vestidos, de

caballerangos traían sus trajes, puras camisas largas,

zapatos y unas gorras texanas, caballos buenos. Mire

cayeron de bastos y ahí vamos todos a agarrar las

armas y córrele para el cerro y ahí vienen los demás

y hasta lloraron: miren papacitos, nosotros venimos

de este modo y no sabemos. Era bueno el general

que nos llevó allí: pues ándenle, pero la verdad que

está trabajoso, por hoy los van agarrar los más y dice

otro, vamos a llevarlo a ese camino de este otro lado,

ahí no hay gente mala, que lleguen a México, allí ya

se escaparán porque por aquí no llegan a su tierra, ya

hay mucha gente armada por aquí. Ya se hizo la Revolución,

que Dios los acompañe. Los muertos allí para

los zopilotes, para los perros. Entonces nos fuimos

para el cerro, pero verdad de Dios, que de los 6 que

salimos, nomás sobramos 2, otro se murió porque

agarró el vicio de la toma, pero todos se quedaron

allá en el estado de México, a la balacera. Caían junto

de mí, ni les tirábamos nada porque andábamos

8 Mauro López: “Mire Usted, con el general de la O,

realmente estuve bajo sus órdenes forzado; claro está que

fue mejor que si me hubiera llevado la leva al norte, pero

yo no conocía a nadie de su tropa y no era mi ambiente,

así que en cuanto pude hablé de frente y directamente

con Genovevo y le pedí que me dejara sumarme al movimiento

en mi pueblo. Creo que corrí con suerte ese día,

porque el general aceptó y es que así eran, si no cometía

una traición con ellos, no había problema. Dejé caballo y

arma que me habían dado y retorné caminando por bosque

rumbo a mi casa.

Al llegar, me encontré que el general Francisco Pacheco, que

era bien conocido por esos rumbos, porque al igual que de la

O, era como un representante de la comunidad, ya se había

alzado en armas y yo, encantado, fui a su encuentro y me sumé

a su movimiento. “Fiel soldado de trinchera” de Lya Gutiérrez

Quintanilla, Diario de Morelos (Cuernavaca) 19/4/2010.

17

trayendo sus armas, esperábamos. No, si viera. Aquí

todos. Mire, venía la tropa, me acuerdo que iba un

batallón de pura caballería, iba un general adelante y

en la tropa de los zapatistas estaba otro, esperando

al mero general. Se llevaba 2 hijas el general, bien

armadas las muchachas, señoritas con buenas pistolas,

escuadras, buenos caballos, cada quien llevaba 2

asistentes y cantaban: ora zapatistas, guarachudos,

patas rajadas. Decíamos, óyelas, llegamos allá abajo

y comienza la balacera, su mero papá era el general

que iba hasta adelante, atendieron, que se regresa

la poli, una caballera, en un terreno que estaba con

alambrados, allí se bajaron. Se escaparon, dejaron

sus caballos y las muchachas no pudieron pasar los

alambrados, allí las agarraron y decían los demás,

los que habíamos oído lo de patas rajadas. Bueno

señores, así nos dijeron que les dijéramos. Bien, ahora

muchachas ya llegó el general y dice, soy bueno,

váyanse, aquí está el camino, dejan la escopeta, casi

le quitaron sus abrigos, llevaban buenos abrigos las

muchachas. Llegaron a Santa María, ahí había mucho

gobierno. Sabrá Dios, pero encontraron tirado su

nombramiento. Entonces se vieron muchas cosas de

ellos como de los zapatistas aquí. Era el primer golpe

que aquí pasaba. Ya estando adentro se iban a dar el

taconazo con Zapata. Yo conocí a Zapata, más o menos

2 veces que lo fui a ver, que nos llevó el general

de aquí. Fui a recibir órdenes, llevó como a 30, pero

en la noche porque había mucho gobierno aquí.

-Hija: diles cómo se llamaba el general de aquí,

papá.

-Don Mauro: Francisco Pacheco. Ahora el presidente

municipal es Francisco Pacheco, nieto de ellos.

Llegamos a San Vicente, allí estaba Zapata, allí lo conocí.

Bien parecido, bigotes, sombrero pero había

así de gente para recibir las órdenes. Los jefes dicen:

miren vamos a pelear las tierras del estado de Morelos,

vamos a morir peleando las tierras y fue cierto y

ganó las tierras porque todas esas tierras fue de los

hacendados, fábricas de maíz, de azúcar, de caña, de

todo y el mismo pueblo, a los hombres los tenían de

peones porque yo he andado por allá.


18

Me platican los viejitos que carretas de palos,

así 4 tercios de caña y 4 muchachos jalando como

animales y el chicote. Esa orden tenían y Zapata

era pobre y estaba allí, y usaba huaraches de orcón

enredado, de calzón y sombrero y estaba así,

nomás estaba viendo. Cuando se hizo este movimiento,

para irse a remontar ya de zapatistas, entró

a la hacienda el administrador con el caballo

y que lo agarra y le da de machetazos y su cabeza

así. Se fue para el monte con todos los peones. La

gente que tenía era del pueblo y se hizo la Revolución.

Estaba Zapata y ya nosotros. Ya andábamos,

surcábamos por Toluca, por el estado real del oro,

por Ixtlahuaca, por ahí, a atajar los trenes.

Los generales zapatistas

-Don Mauro: fui a dar al campamento de Genovevo

de la O. Nosotros llegamos a un pueblo que se llama

Cuentepec como a las cinco de la tarde, allí dormimos.

Al otro día, como a las ocho, salimos de ese

pueblo y llegamos a Miacatlán como a las once. A la

primera casa que llegamos, allí estaban tres hijas que

tenía y su mujer. Allí se bajo Pacheco de su caballo y

a nosotros nos mandaron abajo donde había un corralón

para depositar nuestra caballada. Ese día no

nos pasó nada. Al otro día como aquello de las 10, ya

estaba llegando la compañía de nosotros. ! Buenos

días compañeros ¡ !Buenos días¡ Y la dueña de la casa

fue a su mandado.

En una tiendita estaban tomando la copa los que

iban a hacer esa muerte. Le dije a Pacheco, señor, váyase

ahorita de aquí, porque están hablando de usted,

que ya le conocieron a usted, que al rato lo vienen

a visitar. ¿Qué me van a hacer? Traigo bastante

tropa. No los molestaban nada, al puro jefe querían.

En la balacera murió un coronel y sus asistentes, pero

a él lo sacaron vivito de la casa donde estaba. Encuerado

lo lazaron, a cabeza de silla lo llevaron arrastrando

hasta la hacienda donde están unos tamarindos.

Allí lo colgaron. A nosotros no nos pasó nada.

Entonces nosotros dijimos ya se murió. Ya tomamos

rumbo para acá y nos encontramos otro general, Valentín

Reyes, vecino del Ajusco, que venía en seguimiento

de nosotros. ¿Qué les pasó? ¿Ya lo mataron al


general? ¿Y sus armas? Todo nos quitaron. Murió el

general Marcelino Pulido y sus dos asistentes, Mejor

vámonos para el monte, por Zempoala pasamos. Nos

hicimos a sus órdenes. 9

Había tres o cuatro avanzados en la noche. El ya

sabía donde andábamos. Hicimos una plática en un

lugar. Nos dijo, compañeros nos van siguiendo, yo

voy adelante, voy a acampar en tal parte, a ver si allí

nos hacemos de armas para ustedes. Allí el que se

quedó se quedó. Sí general, vámonos, vámonos. Llegando

a ese lugar allí estaba su rancho, lo rodearon

sus soldados. Era un voladero. Salieron chillando, papacito

no me mates. Allí nos hicimos de armas, puro

30 30 y allí vamos. Nosotros papacito los llevamos

donde están los demás dijeron, y allí se comprometieron.

En la otra tanda murieron dos, eran hermanos,

el balazo los traspasó y allí cayeron. Más adelante,

con la balacera a uno del Ajusco le chisparon los

ojos. Llega su hermano y dice pobre mi hermano. El

dice de una vez mátenme. Vámonos. Allí se quedó. El

que aguantó, aguantó.

Luego vinieron los que peleaban la Religión y la

robadera; yo tenía mi papá con harto ganado. Dos

carneros nos van a traer del corral, nos dijeron. Mi

papá estaba amenazado, temblaba. Por orden del

general nos da dos carneros y allí van los escogidos.

No se retiraban de allí del cerro. Y los del Gobierno

los confundían con los del pueblo. Venía tropa y los

balaceaban y no se iban. Hasta que murió el mero

que robaba, León Rosas. lo balacearon y le dieron un

balazo aquí en la pata, en el talón. Se fue para allá y

no aguantó, se canceró, allí no había con que curar.

9 “Ese si fue un revés para mí, aunque nos permtieron a

su tropa incorporarnos a la de Genovevo, pero después de la

muerte de Pacheco, para mí, ya nada fue igual. Ese sí era un

general que andaba bien trajeado con ropa de rancho, pero en

buenas condiciones. Tal vez, porque lo consideraba de mejor

posición que de la O, éste le agarró muina. Realmente no sé qué

pasó. Traidor, nunca fue mi general Pacheco. ““Fiel soldado

de trinchera” de Lya Gutiérrez Quintanilla, Diario de Morelos

(Cuernavaca) 19/4/2010.

19

Tomada de http://www.nevadaobserver.com/

Mexican%20Revolution%20-%20People/

Mexican%20Revolution%20-%20O,%20

Genovevo%20de%20la.htm

Acabado ese, se acabo la Revolución de los Cristeros,

ya el Gobierno le cargaba la culpa a aquel cuate.

El reparto:

Don Mauro: las tierras son del pueblo, porque hay

harta gente que la trabaja, son propietarios, son dueños

de la tierra. Son dueños los que trabajan la tierra.

-Hija: son dueños, pero son comunales.

-Don Mauro: sí, los de acá arriba.

-Hija: la tierra de la parte norte la siembran de

pura avena y les digo a las señoritas que aquí la gente

que tiene dinero, tiene su camión, su tractor, su

empacadora y tiene hectáreas y hectáreas de tierra

y de avena.

-Don Mauro: ya vino la repartición y fueron hasta

el pueblo. Yo no pude ir, mandé a una hermana.

Hubo aquí, le nombraban Presidente de Bienes Comunales.

Otros iban a favor mío. Yo me llamo Mauro

y le dicen: ese terreno le toca a Mauro López porque

aquí sembró un tiempo. Le dice el de Bienes: no,

para qué quiere tanto terreno, tiene reteharto, ya ni

lo siembra. Me dijeron, mejor le va a tocar a otro muchacho

que no tiene tierras. Otros decían, no, mejor


20

dénselo a don Mauro porque ése anduvo en la Revolución,

sufrió. Dicen: no le hace, ahora tiene terreno,

aquí se les va dando a los que no tienen. Les digo,

déjalos, pero repartieron.

-Hija: no tenía terreno mi papá, sólo teníamos este

pedazo. Y éste era de mi abuelo, de su papá y todavía

hay unos documentos por allá. Tenemos un documento

de mi abuelo que compró un terreno en 1877.

-Don Mauro: muy lejos.

-Hija: Hija. Por allá por el monte. Casi con el año

salimos, cuando llegamos ya lo había recogido otro,

ya lo había vendido con otros. No, está muy trabajoso,

ya no me acuerdo más.

Memoria de las aguas: entre la laguna y el jagüey.

-Don Mauro: fui creciendo y vino el alboroto de

la Revolución. En aquella época pasaban ríos por aquí

porque había lagunas o algo así. Las lagunas son las de

Zempoala: Zempoala, Compilla, Tonatillagua, La laguna

seca, la laguna de Qila y Ocoyotongo. Son como 5 lagunas

pero se secaron ya, porque les faltó el agua ya.

-Hija: no, se la llevaron a otros pueblos.

-Don Mauro: la asentaron, le echaron una basina

de basura y fue a resultar a un pueblo que le llaman

Almoloya del Río y esa agua se la llevaron para

México. Ahora aquí hay agua, la tomamos del mismo

Zempoala, pero está dentro de una cañada, en una

peñota que está allá. Es un trozote que está saliendo

para la laguna y para acá.

-Hija: allí nace el agua.

-Don Mauro: ándele, ahí sale, nace y la tomaron

porque un rico que compró, tiene harto dinero aquí,

se llama el sesenta. Ese señor es millonario de México.

Vino aquí a la presidencia a pedir un permiso

y como el agua es del Monte de Ocuila, fue a Ocuila.

Allí les mandaron y se le dio permiso, pero hizo,

creo, un colegio para que le dieran agua. Vino y puso

ingenieros y vino hasta acá, haciendo el caño de un

metro de hondo, poniendo el tubo y venía el agua y

allá la llevó.

-Hija: le cambió, digamos, el cauce ¿no?, la desvió

hacia allá.

-Don Mauro: tenía unos tanques grandes. Llena-

ron los tanques, entonces el pueblo se quejó. Todo

el pueblo, entonces se hizo la junta y habló el juez:

Señor ya dio usted permiso que pasara el agua aquí,

ahora queremos que nos deje una toma, mándele

traer que aquí estamos. Le hablamos y no quiso el

señor aquel, el dueño.

-Hija: y él, ¿no se acuerda cómo se llama?

-Don Mauro: No. Es de origen mexicano. El señor

ese dice: no, pues a mi me costó mucho. No le hace.

Usted fue a pedir permiso allá y aquí el presidente

municipal también le dio permiso. Ahora nosotros

queremos el agua.

-Hija: pero diles por qué tenemos agua de Zempoala.

En tiempos de paz, de dónde agarraban el

agua. Diles lo que les acabas de decir a las muchachas

del agua que teníamos, de tu tiempo y del tiempo

de más atrás.

-Don Mauro: se llamaba ojo de agua.

-Hija: el Cuete, donde desapareció porque no le

quisieron dar el agua para que se la llevara para México.

-Don Mauro: ya por eso lo hicieron en Hueyapan.

-Hija: nosotros teníamos mucha agua en tiempo

de paz en Hueyapan.

-Don Mauro: teníamos nosotros la toma de Hueyapan.

Es una laguna grande. Vino un ingeniero a ver

al juez para que le diera el agua. Le puedo decir que

sí, pero falta el pueblo. Vino el pueblo y le dijo: si nos

deja una toma sí. No, no quiso y ahora de maldad,

mandó a esconder las dos tomas con el barreno. Barrenó

la peña donde venía el agua y se estropeó, Se

sumió el agua, se secó y nos quedamos sin agua.

-Hija: ¿Cuántos años?

-Don Mauro: 2 años. Mire, duramos con nuestra

hija, Aquí está otro jagüey que todavía sale agua. Yo

hasta ya andaba en lo alto porque tenía vacas y con

2 animales cargaba botes para traer. Por ahí todavía

está mi hija. Pero era gente .Con luz, formados y esperando

y llegando con un chorrito que daba el tubo

con agua. Y así duramos harto tiempo, hasta acá. Yo

ya no dormía. No dormía porque tenía vacas, vendía

miel, leche y todo bien. Después nos pasamos,

hasta echábamos dos viajes de noche, señores. Nos


íbamos a dormir como a las 4 de la mañana. Mi hija

sí dormía pero yo no. Yo salía a cuidar mis animales.

Con decirles que me ponía mis tacos, casi nomás bebía

la pura leche y miren, todavía estoy aquí.

-Hija: Pero después dice que fue un movimiento

de tierra y volvió a aparecer el agua.

-Don Mauro: Sí. Yo ya ni me acuerdo. Ay, con el

primer viaje mi hija traía la linterna, porque caminando

por la noche, estaban descompuestos los callejones,

piedras y hierbas. Ahí veníamos. Ahí teníamos un

tanque para guardarla cuando ya está cayendo del

chorro. Doy gracias a Dios. Ya no más allí dejábamos

los botes que llenábamos en el monte. Ya ahora ya

nos vamos a beber, a amarrar a los animales, hasta

el otro día. Su mamá ya está aprevenida con el café.

Ándele ya están dormidos. Ni modo, ya hay agua. Y

ya, se quedaron parados y ya no se fueron porque les

íbamos dando tantita agua. Una vaca tantita, luego

otra. Con trabajos nos íbamos sosteniendo, porque

una vaca que no bebió agua se murió. Comió seco.

-Hija: pero de ahí ya no vino agua, de este movimiento.

-Don Mauro: Ajá, después de la sequía empezó,

pero ya no fue como era antes. Allí empezó a faltar

mucho el agua, pero había ahora. Pero después dicen

que ahora, en la fecha, ya no traen nada de agua

los tubos de allá, ya no viene, se sumió.

Hija: Entonces por eso, cuando hicieron los fraccionamientos

de Monte Casino , Sierra Encantada y

el Sesenta, todo ese lado, entonces sacaron todo el

agua de allá arriba de las lagunas, que de allá donde

está saliendo el agua, allá tienen los tubos. Como

esa gente es de mucho dinero, entonces de allí tomaron

el agua. Están bien puestos en la peña y aquí se

opuso el pueblo para que dejaran una toma. Si no, no

tuviéramos agua. Si nos la dan es porque el pueblo

se puso abusado, hubo junta. No señor, no se lleva el

agua. Sí, me la llevo. Llévesela. Había tanto cerro que

ya luego le iban a destender el tubo. Y ya salía. Sí la

dejó, por eso la tenemos.

-Hija: Nos dejaron un tubito.

-Don Mauro: Ahorita no hay ninguno. Está de

21

acuerdo el pueblo. No reclama el dueño, creo que ya

se murió el señor ése, queda la señora, pero como el

señor le dejó el aviso de cómo está aquí el movimiento.

Si no daba agua el señor ese, no la dejaban pasar.

Allá se la tumbaban el agua.

-Hija: yo ya no me acuerdo. Tengo de estar con

mi papá como hace 5 años. Yo vivía en Cuernavaca.

-Don Mauro: ya casi es grande. Es muy grande lo

que compraron los de México. El señor iba vendiendo

los terrenos con agua. Por eso tienen mucha agua.

-Hija: ellos sí tienen bastante agua.

-Don Mauro: sí, porque no hay ninguna higiene,

quién la cuide cuando viene a dar el recorrido, tiene peones

y cuando se descompone un tubo, van los de aquí y

le ayudan. Está bien hecho, así de hondo, para abajo.

San Juan reaparecido:

-Don Mauro: el 24 de junio celebran al señor San

Juan Bautista. El 24, 25 y 26 adoran a ese santo.

-Hija: la otra fiesta es de septiembre.

-Don Mauro: el día 1 de septiembre, porque con

la revolución se llevaron el Santo de aquí. Un general

norteño del gobierno le gustó y se lo llevaron para

México y allá lo fue a depositar en una vecindad. Llegamos

aquí y estaba muy extraño el templo. Entonces

era de palo, la tarima hasta se estaba viendo, pero

al santito ya se lo habían llevado de aquí. Aquí había

otro señor que sabía hacer santos, pero no lo estaba

haciendo como el santito que ahora está bueno. Fue

el tiempo de cómo mucha gente se desperdigó, como

esa señora que vivía en México. Llegó el dueño de la

finca donde vivía, le anduvo diciendo: señores, con

tiempo les vengo a avisar, vayan buscando otro lugar,

porque ya voy a componer de vuelta los cuartos, porque

ya les voy a dar otra pintada. Luego que ya están

listos ya se vienen. Sí. Entonces le dice el señor a su

señora: vete a conseguir para que después nos pasemos

para allá. Entonces en una vecindad, le dice la que

cuidaba: Sí señor, pase a escoger los cuartos que quiera.

Ahí están hartos, que va llegando a un cuarto y ahí

estaba el Señor San Juan, así que le dice: este señor es

de mi tierra y se fijó bien y estaba encueradito pero le


22

faltaba creo que un dedo. Este señor ya halló cuarto.

Ándele, mañana le voy a decir a mi señor que venga.

Ándele, a la hora que quiera, hay hartos cuartos. Allá

se dice: mira lo hallé, allá está San Juanito. ¿ Cómo?

Sí, es El. Vamos a ver. No, voy a trabajar. `Vamos a ver.

Luego se vinieron al pueblo, fueron a hablar a la presidencia

municipal, le hablaron al juez.

-Hija:¿ Y cómo se llamaba el juez?

Don Mauro: José Pérez y Luis Cuevas, entonces

que les dice: Señores, este Santito nos lo vamos a

llevar a nuestro pueblo,. Si yo no les digo nada, es

de un general norteño, y ya mero faltaban 20 días

para que lo venga a traer, lo cuidaba. Le dieron como

10 pesos, eran pura plata. Entonces la señora quedó

muy agradecida. Lo embarcaron en México Tacubaya,

llegó a Tres Marías en tren. De aquí fue gente a

encontrarlo, todo el pueblo. Acá arriba ya no caía el

agua. Allá, le pusieron el sombrero y su gabanzote. El

día 1 llegó aquí, por eso la fiesta la hacen el día 1 de

septiembre. Miren, ahora ya le hicieron, tiene muy

arreglada su iglesia. El padre y el pueblo estaban muy

animados. Sólo ese reloj hubo que costó 40 millones.

Nomás fueron señalados los muchachos que están

pesudos aquí. De a millón .Toda la compostura que

tiene el pueblo, la anima el padre que está aquí.

-Hija: diles qué hacen en esa fiesta, qué es lo que

come toda esa gente.

-Don Mauro: los invitados hacen mole, harto, chito,

alquilan la banda de México y vienen los danzantes,

el castillo, hay toros. Los danzantes son de aquí,

bueno ahorita son de aquí. En seguida tiene el señor

una de chinelos, sí ahorita es lo único que hay de aquí.

-Hija: también bailan el 24 de junio. Salen aquí en

el estado de Morelos. Ya hicieron el corral de toros

allí, cada fiesta lo hacen allí. El baile es de aquí, de Tlayacapan,

pero lo bailan en todo el estado de Morelos,

también en Xochimilco. Por eso esa vez, en esa

fiesta, vinieron los de Toluca. Sabes que los arrieros,

hija, ésos traen hartos burritos, con hartas cositas y

los hombres bailando, bailando, así hacen las fiestas.

Aquí se les nombra mayores, son 4 y ésos son los que

hacen el gasto, de su dinero. A uno le toca el mero día,

darles de comer el desayuno y la comida y al otro día

al otro. Si hubieran venido ese día, el 24, 25 y 26 a esas

casas de los encargados, hay comida, mucha comida

para toda la gente que viene. Hay todavía en la iglesia.

-Hija: uno es para el 24, para el 25 y para el 26.

Primero es el Fiscal, que le toca el primer día.

-Don Mauro: el fiscal es que hace todo el gasto,

es el más fuerte el del día primero.

-Hija: pero él sólo, de su dinero. Yo tengo un sobrino

que fue el encargado del día primero de septiembre

y se gastó 22 millones (pesos viejos).

Bibliografía:

Espejel, Laura L. y Rueda S., Salvador, 1985, “La revolución aislada:

los zapatistas en Morelos” en Así fue la Revolución Mexicana 5

de Enrique Florescano (Coordinador), México, SEP, pp.913-918.

Gutiérrez Quintanilla, Lya, “Fiel soldado de trinchera” de,

Diario de Morelos (Cuernavaca) 19/4/2010.

Neria Duran, Leticia y Jaime Rueda Salas, “La Revolución

mexicana en Huitzilac: tres momentos históricos de

la lucha zapatista” en Huitzilac en la Historia de Rodrígo

Moreno Gutiérrez y Leonardo Salinas González (Coordinadores),

México: UNAM-Ayuntamiento de Huitzilac,

2002, pp. 117-157.

Ponce, Armando, 1997, “El nieto del general Serrano lo rescata

de la sombra a la que lo condenó la historia oficial, a

70 años de su asesinato”, Proceso (México) Nº1091 (28 de septiembre),

pp.58-64.

Womack jr, John, 1985, Zapata y la Revolución Mexicana, México,

SEP-Siglo XXI Editores.

Grabaciones:

Lopéz, Mauro, Testimonio, Fonoteca de la Escuela Nacional de

Antropología e Historia, México, D.F., 1991.

Documentos:

Archivo General Agrario del Registro Agrario Nacional

(AGA): Bienes comunales de Huitzilac, Morelos, Expediente

276.1/844 (Copia mecanográfica de la Resolución Presidencial

promulgada por Emilio Portes Gil y Marte R. Gómez, secretario

de Agricultura y Fomento sobre dotación de bienes

comunales al pueblo de Huitzilac, 6 de Noviembre de 1929).


El espejismo de la beneficencia

Paul Hersch Martínez

Como reflejo de mis cada vez más

avasalladoras limitaciones neuronales,

hormonales, morales y pronto

electorales, soñé recientemente que

algunos solícitos colegas, de esos que

nunca faltan, me llevaban, postrado

en un carrito de baleros, a un lugar

que inicialmente me resultó extraño,

lleno de luces, gente y música.

No me percataba si me estaban

jugando una broma, o el llevarme a

ese ámbito circense era una ocurrente

manera para deshacerse de mí, iniciativa que,

debo reconocer, encuentro plenamente justificada.

Ante la incertidumbre que me aquejaba ahí postrado,

intentaba deducir algo de todo el asunto, pero

no me daba cuenta de que quienes estaban deduciendo

eran otros. Mi cuerpo deforme intentaba salir

de ese sitio con vehemencia. Contraídos mis músculos

de manera violenta, intentaban espasmódicamente

librarme del bien que se me tenía preparado.

Al fin, al distinguir unas cámaras y con tantas luces

encima, me percaté de que estábamos en un programa

televisado por todo el país.

Un copetudo locutor, sonriente hasta más no

poder, competía por llamar la atención con una muy

buena y pechugona actriz y cantante, quien me presen

a la audiencia en un tono de conmiseración,

como alguien con una profunda deformación congénita

y de origen desconocido, cuya “incapacidad

para todo” había resultado ya intolerable para sus

compañeros de trabajo, quienes a su vez, suponía la

presentadora, se preguntaban cómo es que podían

23

ser colegas de alguien tan moral, académica

y humanamente deforme.

Una estridente música saturaba mis

oídos, pero a pesar de mis esfuerzos

reiterados no podía hablar, no podía

articular palabra alguna y de mi boca

sólo salían gemidos tan espantosos,

que el locutor y la buena mujer hacían

esfuerzos por evitar que sus caras de

plástico y sus sonrisas relucientes cayesen

desfiguradas al suelo.

Mi mente, en su confusión habitual,

no entendía el sentido de mi

obligada presencia en ese lugar, hasta

que, de reojo, noté que los colegas que me habían

llevado ahí huían abandonándome en el escenario;

fue entonces que se me esclareció la situación: ellos

me estaban donando, es decir, que no era yo mismo

Tomado de:

http://masoneriaysimbolismo.blogspot.com/2011/09/

el-sacrificio.html


24

y a pesar de mi estado el objeto que ha de motivar el

acto salvífico de la donación, sino que mi cuerpo postrado

había sido trasladado ahí en calidad de donación

institucional, en un gesto de “filantropía” de evidente

mal gusto. Y tampoco tenía yo modo de saber

en mi sueño que a su vez, el gesto de depositarme

ahí les significaba a ellos la donación de 150 puntos

extra por parte de la institución que los evalúa cada

dos años, en un nuevo rubro de desempeño académico

llamado “beneficencia” 1 .

Ante mis llamados ya muy audibles, que según

yo eran palabras pero salían al aire como berridos,

1 De hecho, recientemente se anunció en el Diario Oficial de

la Federación que la Secretaría de Hacienda ha resuelto ya el

problema de la carga económica que supone la sobrevivencia

de los académicos que hace años debieran estar micro pensionados

y siguen pululando obstinadamente en los pasillos

de diversas instituciones: en virtud de las nuevas reformas

constitucionales, por medio de las cuales el Teletón se convertirá

en una Secretaría de Estado y sustituirá conjuntamente

a las entidades, inviables hasta ahora, denominadas

“Secretaría de Salud” y “Secretaría de Educación Pública”,

todos los investigadores mayores de 60 años recibirán una

medalla dorada de agradecimiento e inmediatamente después

serán donados en un proyecto auspiciado por el Teletón,

siguiendo la Norma Oficial Mexicana de reacomodo de

personal, NOM-00321-2011. Aún no se decide a quién serán

donados. Cabe recordar que los Consejos Universitarios y las

Instituciones De Formación Superior, una vez que donaron ya

por ese procedimiento al 87 % de sus integrantes, han apoyado

de manera entusiasta la medida que permitirá colocar

laboralmente a sus egresados, ya que éstos, a su vez, dada la

eficiencia en estado terminal vigente, están saturando escandalosamente

los circuitos de formación de posgrado y

pos-posgrado, y ya todo se detuvo. Es decir, el flujo se detuvo,

con las consecuencias fisiológicas y sociales que ello implica

a cualquier nivel. Esto ha sido explicado en términos coloquiales

por un funcionario que pidió el anonimato, mencionando

que “nadie va pa’delante, como no sea a la fosa”, pero

donado, al fin.

los amenizadores

inmediatamente

indicaron “un corte

comercial” y mientras

pasaban unos

anuncios de las

empresas benefactoras,

procedieron

a buscar ansiosos a

quienes ahí me habían

llevado, pero

mis colegas simplemente

ya no estaban. Habían desaparecido jubilosos,

esperanzados, suponiendo que alguna fundación altruista

comercializadora de órganos para trasplantes,

podría solucionar mi situación y en particular la

suya, evitándoles el volverme a sufrir en su centro de

trabajo. Los presentadores optaron entonces por dirigirse

a mí y pedirme discretamente que “por favorcito”

no “hablara”, que todo se resolvería muy bien y

que pronto dejaría yo de sufrir.

Ya repuestos de ver mi estado y de escuchar mis

gemidos, y terminados los seis comerciales, se inició

entonces una puja por conseguir recursos económicos,

con el propósito de enviarme a algún sitio. Empezó la

colecta de lástima, con 1.50 pesos que donó el copetudo,

anunciando a su vez el ofrecimiento solidario y

desinteresado de un banco de matriz extranjera (es

decir, casi de cualquier banco), comprometido a contribuir

siempre con la misma cantidad que aportaran

los tele-espectadores. La subasta continuó cada vez

más estrepitosa hasta llegar a la increíble cantidad de

345,000 pesos deducibles de impuestos, lo que atribuyo

al incremento en volumen y frecuencia de mis estridentes

gemidos y convulsiones: todos añadían cifras y

cifras, pero para que se me retirara del escenario y se

me enviara finalmente a la “Fundación Órganos de la

Bondad”, filial del banco benefactor, la cual provee de

material a cirujanos de diversos países del planeta con

una razonable tarifa móvil en dólares, dependiendo

del grado de apoptosis moral del donador.


Fue entonces que un órgano –no en donación,

sino de los que se usan en templos e iglesias- empezó

una pegajosa tonada y llegó el momento esperado

del himno que sigue a la puja; todos los presentes se

pusieron de pie –menos yo, por supuesto- y cantaron

solemnes, pero a ritmo de cumbia:

¡Teletón!, ¡Teletón!,

rete buenos de a montón,

todo mundo re ganón,

grande Amor,

limpio Billete,

plácida Conciencia,

y nuestros corazones,

nuestras manos y televisiones,

unidos hasta la Eternidad

por un México Mejor,

muy buenón, muy dulzón,

¡Teletón!, ¡Teletón!

Eso cantaban a coro los presentes, o algo parecido,

en unas estrofas que traté entonces de acompañar

entusiasta y agradecido… pero con eso fue suficiente

para que me sacaran del escenario con todo

y carrito de baleros, todos hartos… y despertara entonces,

angustiado, sudando generosamente.

Y me quedé ahí, helado, considerando con qué

creatividad y eficacia hasta la compasión humana

-valor fundamental que más vale no confundir con la

lástima ni con la autocompasión- puede convertirse

en una mercancía más.

No es ninguna novedad: las sociedades humanas

tienden a generar dispositivos de respuesta ante las

diversas situaciones que afectan la vida de sus integrantes.

Impulsos individuales tan esenciales como

el de la compasión -o su versión degradada y degradante,

que vendría a ser el de la lástima-, nutren

procesos culturales e instituciones que modelan y

conducen a menudo esas reacciones por una determinada

vía que sigue pautas colectivas.

25

Sin entrar aquí en la genealogía o en la caracterización

de la filantropía, de la beneficencia y de otros

dispositivos sociales similares, no cabe duda que este

tipo de mecanismos compartidos de respuesta difieren

en función del marco cultural en que se generan,

encontrándose a su vez sujetos al interés de diversas

fuerzas y poderes, que pretenden y logran instrumentarlos

para sus propios fines, en un uso político y

económico que es dinamizado notablemente por los

medios de comunicación.

El caso es que necesitamos muchos teletones

ante un gobierno cuyas políticas públicas, infinitamente

distantes de la verdadera compasión humana,

brindan con desprendimiento sistemático, en cambio,

desolación y abandono.

Muchos teletones precisamos, si como afirman

recientemente la Comisión Económica para América

Latina y el Caribe –CEPAL- y fuentes del Centro de

Análisis Multidisciplinario de la UNAM (del Río, Manuel

e Islas, 2011; Cortés, 2011; Camacho, 2011), los

índices de pobreza e indigencia han aumentado en

México, donde el 65% de los trabajadores no com-


26

Tomado de:

http://iusfilosofo.blogspot.com/2011_08_01_archive.html

pletan la canasta básica y hay cerca de 85 millones

de mexicanos que tienen problemas para allegarse

de bienes y servicios básicos, de modo que los no

minusválidos se encuentran ya artificialmente minusválidos

en un amplio sentido de la palabra. Con

esa precariedad no es difícil entender la oferta abundante

de sicarios. Se necesitan teletones ahí donde

el dinero público asignado a los gastos del ejército

Tomado del Catálogo Comercial de condecoraciones

de la Empresa Celada, España

y de la policía, se ha disparado a cifras nunca antes

alcanzadas, a costa de los fondos que deben destinarse

a salud, alimentación, educación, producción y

servicios (véase: Presupuesto de Egresos de la Federación

para el 2012).

Muchos teletones se necesitan cuando sabemos

que sólo los gastos para proteger directamente la seguridad

de Felipe Calderón ascienden a 630 millones de

pesos cada año, y que en términos globales, de diciembre

de 2006 a noviembre de 2011, su miedo ha costado

al erario 3,000 millones de pesos (Ramírez, 2011).

Muchos teletones se necesitan cuando no hay

dinero para que millones de jóvenes accedan a nuestras

universidades, pero sí para pagar sueldos estratosféricos

a jueces, funcionarios del IFE, senadores,

diputados y demás empleados de alto nivel. Entonces

sí, la feria de la lástima televisada, deductora de

impuestos y promotora de ventas y “artistas”, sustituye

el deber constitucional del Estado de proveer

servicios y atención básicos a todos los mexicanos,

seamos o no minusválidos.

Por supuesto, el que todo individuo con impedimentos

físicos o mentales reciba apoyo es tan fundamental

como la necesidad de concretar mecanismos

permanentes para que se haga realidad dicho apoyo,

y tan fundamental como el valor de la generosidad

para cualquier ser humano; sin embargo, ese valor

puede ser explotado por la industria de la beneficencia,

que no solo necesita minusválidos para prosperar,

sino también, la irresponsabilidad o la franca

ausencia del Estado. Llegamos así al asunto de la instrumentación

económica y política del sufrimiento.

En contraste, la compasión se expande en manos de

una sociedad capaz de exigir y apoyar políticas públicas

regidas por el bien común.

No se trata de dejar nuestra compasión en manos

del Estado y desentendernos, ni de eludir la realidad,

ni de abandonar al minusválido a su suerte. Se


trata de garantizar que el apoyo que requiere sea

brindado de manera sistemática y además, que las

condiciones que generan minusvalía sean investigadas,

que las posibilidades de rehabilitación sean diversificadas

y la minusvalía prevenida, y ello requiere

fondos sistemáticos y regulares para la investigación

y para la estructura de servicios y de rehabilitación y

no ferias comerciales de lástima.

Si hacer el bien está muy bien, en cambio, instrumentar

el sufrimiento de quien necesita apoyo y la

bondad de quien quiere brindarlo es algo degradante

e indigno. Construir y consolidar el bien común: ese

es nuestro verdadero desafío.

27

Referencias

• Camacho, Fernando, “En el país, 64% de trabajadores no

completan la canasta básica”,

• Diario La Jornada, (México, diciembre 4 de 2011, pág. 16).

• Cortés, Fernando, Desigualdad económica y poder en México.

CEPAL, Sede Subregional en México, 2011.

• Del Río, Marco Antonio, Manuel, Diana e Israel Islas,

“Implicaciones de la política macroeconómica, los choques

externos y los sistemas de protección social en la

pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad en América

Latina y el Caribe. México”, Documento de proyecto

LC/MEX/W.8, CEPAL, México, 2011.

• Ramírez, Erika, “El miedo de Calderón cuesta 3 mil

MDP”, Contralínea, 1(1): 3-7, México, 2011.


28

Discriminación educativa

y pueblos indígenas

Gilberto López y Rivas

La discriminación en los procesos educativos por

parte del Estado mexicano y sus agentes-- activos

y pasivos-- se expresa en múltiples dimensiones de

clase, género e identidad étnico-cultural. Los educandos

pertenecientes a los pueblos indígenas, en

particular, además de la discriminación y exclusión

por sus condiciones socioeconómicas, sufren de las

acciones, actitudes, comportamientos y políticas del

racismo inherente a la construcción de los estados

nacionales capitalistas, fundada en un contradictorio

proceso de integración-asimilación/segregacióndiferenciación,

igualmente disolvente de lenguas,

culturas e identidades. Este binomio de etnocidio se

deja sentir con especial rigor en poblaciones indígenas

migrantes que, desarraigadas de sus territorios

de procedencia y de la relativa protección de los lazos

comunitarios, son muy vulnerables a las vicisitudes

que entraña actualmente esta condición.

A los pueblos indígenas se les niega el derecho a

una educación de calidad, con pertinencia cultural y

en igualdad de condiciones materiales que la ofrecida

a otros sectores de la sociedad, lo cual configura

una discriminación abierta o sutil, que incide en la

dimensión pedagógica y en las prácticas escolares y

docentes. En suma: no existe en México, y en caso

particular de nuestro estado de Morelos, una educación

pertinente que permita a los pueblos indígenas

el desarrollo de sus culturas, en el marco de su identidad,

sus autogobiernos y concepciones de vida.

Recordemos que hasta la década de los ochenta, se

debatía en los medios gubernamentales, y aún en

los académicos morelenses, si existían o no, asentamientos

indígenas. La prolongada invisibilidad de los

pueblos indígenas de esta entidad, no era más que

la expresión exacerbada del racismo regional de las

clases dominantes del Morelos criollo.

Esa discriminación institucional que sufren la

niñez y la juventud indígenas se manifiesta –entre

otras formas-- en su invisibilidad y estigmatización,

que responden a esas lógicas contradictorias inherentes

al capital, y se expresa en todos los niveles y

acciones del sistema educativo con el que se atiende

a los pueblos indígenas: mientras la invisibilidad

borra actores, sujetos socio-culturales-políticos y co-


munidades, el estigma condiciona servicios de ínfima

calidad y de carácter compensatorio. La distribución

presupuestal, el funcionamiento de las instituciones,

y la manera en que operan las burocracias forman

parte de estos esquemas de exclusión que vulneran

sus derechos como ciudadanos, a la vez que constituyen

una afrenta a su dignidad como pueblos y culturas

de orígenes milenarios.

A pesar de la existencia de leyes –nacionales e

internacionales-- que reconocen la diversidad sociocultural

y lingüística y que son el resultado de movimientos

y luchas, éstas por sí solas no garantizan una

educación con pertinencia cultural, ya que las acciones

y políticas públicas no sólo no las respetan, sino

que están dirigidas –en realidad-- a generar mecanismos

y justificaciones para evadir el cumplimiento de

la Constitución, los convenios internacionales y las

leyes secundarias.

Partimos de una delimitación precisa del concepto

de discriminación que se basa en el marco jurídico

de convenciones y convenios firmados por los Estados,

como la Convención Internacional sobre la Eliminación

de todas las formas de Discriminación. Así, se

entiende por discriminación: “toda distinción, exclusión,

restricción o preferencia basada en motivos de

raza, color, linaje u origen nacional o étnico, que tenga

por objeto o por resultado anular o menoscabar el

reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de

igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales

en las esferas política, económica, social,

cultural o en cualquier esfera de la vida pública.”

En el Convenio 169 de la Organización Internacional

del Trabajo (OIT) se señala que: “Los programas y

servicios educativos dirigidos a los pueblos indígenas

deberán desarrollarse y aplicarse con su participación,

abarcando la historia, los conocimientos y técnicas,

sus sistema de valores y todas sus aspiraciones

sociales, económicas y culturales.” Este Convenio establece,

asimismo, que los pueblos tomen en sus manos

la realización de los programas educativos; los

Estados faciliten los recursos apropiados para crear

sus propias instituciones y medios educativos, utili-

29

zando los idiomas indígenas que deberán ser adoptados

como idiomas de enseñanza; los programas y

servicios deben impartir conocimientos generales y

aptitudes que ayuden a los pueblos a participar plenamente

y en pie de igualdad en la vida de su propia

comunidad y en la de la comunidad nacional.

A pesar de la vigencia de este marco jurídico,

los programas y estilos de trabajo autoritarios en los

que son formados niños, niñas y jóvenes refuerzan

el pensamiento y los mecanismos de discriminación

social, de género y étnica, ya que la formación que

reciben, sean indígenas o no, niega el diálogo entre

los distintos pueblos que conviven en la nación, condiciona

conductas sexistas y prácticas clasistas. No

obstante, se hace responsables de la discriminación

a personas individuales ocultando el hecho de que

son causales estructurales y sistémicas y las propias

políticas educativas del Estado las que generan las

condiciones en que los estereotipos discriminatorios

se expresan.

Así, la escuela ha funcionado como un poderoso

instrumento de asimilación de los pueblos indígenas

al modelo cultural, político y social de la nación

mexicana, en el que la educación que se imparte no

se adapta a la situación, contexto y necesidades de

los pueblos indígenas. Por el contrario, se imponen

calendarios, docentes, material didáctico, planes de

estudio y orientaciones pedagógicas que son únicas

para todo el país. Además, la calidad de los servicios

educativos que reciben los pueblos originarios es inferior

a la de otros sectores de la población nacional y

los instrumentos de políticas públicas –como la prueba

Enlace, que supuestamente mide el desempeño de

los educandos— son discriminatorios y constituyen

una herramienta más contra las lenguas y culturas

de los pueblos indígenas.

Actualmente, la escuela en todo el sistema educativo

nacional opera como una instancia mono

cultural, autoritaria, alienante y excluyente. La presencia

de estereotipos en los procesos, programas

y prácticas educativas de la escuela encubre formas

perversas de discriminación, en la medida en que


30

los sujetos son abstraídos de sus contextos y formas

concretas de vida. Por ello, es urgente poner en el

centro de los esfuerzos de los educadores, los procesos

y problemas que viven las personas, a fin de

aportar a la construcción de nuevas formas de trabajo

pedagógico que orienten tanto a los profesores,

como a los procesos de formación docente. Esta

perspectiva requiere sistematizar las prácticas, hacer

investigación y construir experiencias.

También los maestros –incluso muchos de origen

indígena-- son agentes conscientes o inconscientes

que reproducen la discriminación socioétnica

y el patriarcalismo que el Estado promueve.

Tomando en cuenta esta realidad, debe haber una

reflexión autocritica de nuestras propias prácticas

educativas para dilucidar estrategias efectivas de la

lucha de los pueblos indios. En esta dirección, la forma

más coherente de combatir la discriminación y

practicar una educación con pertinencia cultural es

a través del fortalecimiento pleno de la autonomía

de los pueblos y de los sujetos sociales y políticos

subalternos, y mediante prácticas contra hegemónicas

en todos los espacios, sectores y territorios,

incluyendo las instituciones del Estado. Sin embargo,

se requieren cambios profundos, radicales, que

den viabilidad a un gobierno nacional que mande


obedeciendo. Sólo sujetos auto desarrollados -que

no son representados por nadie- pueden construir

su destino y atender a las necesidades, intereses y

aspiraciones propias.

Los procesos autonómicos indígenas son formas

básicas de respeto y entendimiento entre diferentes.

Los pueblos indígenas que luchan desde y para la autonomía,

hoy dan cuenta de un gobierno y prácticas

políticas radicalmente diferentes a la lógica del Estado

capitalista. Es por ello que la sociedad civil juega

un papel fundamental en la medida en que se renuncie

a la visión estatista y se transite hacia los caminos

de la autonomía.

Ante la permanente amenaza de las corporaciones

a los territorios, recursos y saberes de los pueblos,

la autonomía redefine la relación con el entorno

circundante. En la profundidad del territorio

como base material de la identidad étnica, se busca

la unión complementaria de productores, comercializadores

y consumidores para desarrollar una economía

solidaria y la autosuficiencia alimentaria, así

como la generación de proyectos económicos para

beneficio general, optimizando todos los esfuerzos

para el ejercicio real de la autonomía como tarea de

todos y todas. La defensa de los sujetos autonómicos

a la acción del mercado y sus agentes estatales significa

el control de ese territorio y sus recursos desde

abajo (comunidades y organizaciones) y desde la sociedad

civil nacional e internacional que acompaña

en ocasiones a estos movimientos.

Los procesos educativos y de socialización, asimismo,

se generan a partir de y por las comunidades

y organizaciones, horizontalmente y tomando en

cuenta que el patrimonio cultural y político surgido

de los pueblos y otros actores populares, y aquellos

con contenidos liberadores que enriquecen a los sujetos

autonómicos, en el entendido que el dialogo

intercultural fortalece la autonomía.

Los pueblos indios que reivindican la autonomía

han mostrado un camino de construcción del poder

popular que descansa en sus propias fuerzas, sin intermediarios,

burocracias, políticos profesionales,

31

clase política, mesías o tlatoanis que decidan por

otros. El grupo Paz con Democracia, integrado por

intelectuales y académicos mexicanos, ha retomado

esta experiencia y en su Llamamiento a la Nación

Mexicana publicado a finales del 2007 1 , convoca a

la construcción de instancias autónomas en todos

los espacios de la vida social, tomando en cuenta la

complejidad y heterogeneidad que caracterizan el

ejercicio de la autonomía como principio y estrategia

políticos más allá de los autogobiernos indígenas en

las etno-regiones.

Esta propuesta se fundamenta también en una

historia de participación popular en todos los procesos

y movimientos trascendentes en la vida del país

(guerras de independencia y reforma, revolución

1910-1917, décadas de lucha social y democrática en

contra del régimen de partido de Estado y sus actuales

continuadores y cómplices del Partido Acción

Nacional), que devino en traiciones y en relego de

los sectores populares a la hora de los desenlaces y

consolidación de esos procesos.

1 Pablo González Casanova, et al. Llamamiento a la Nación

mexicana. México: Plaza y Valdés. 2007


32

El cuexcomate

Rafael Gutiérrez

PROLOGO

Una tradición de los pueblos sembradores del

maíz, fue la costumbre de guardar su maicito,

en LOS CUEXCOMATES de tierra, para el tiempo de

secas, las gentes y los animales de trabajo, tuvieran

que comer. La imagen del cuexcomate nos recuerda

el valor sagrado de maíz y la levedad de la vida humana

hecha también de tierra. Es una tradición cultural

mesoamericana. Aunque se menciona al pueblo de

Chalcatzingo como el ejemplo de un pueblo cuexcomatero,

lo encontramos en todos los pueblos del Estado

de Morelos. En la región de Morelos Se conocen

dos tipos: el de olla en la parte norte y oriente del

Estado y el modelo circular de Xoxocotla. La percepción,

conocimiento y conservación del cuexcomate,

es de interés para los antropólogos, los historiadores,

los arquitectos, los historiadores del arte, pero

sobre todo a todos aquellos cuya conciencia cultural

tiene que ver con la arquitectura histórica, la cultura

regional y particularmente la arquitectura de tierra.

EL CUEXCOMATE

El cuexcomate conocido como granero desde la llegada

de los españoles a Mesoamérica, está formado

por una base redonda, una olla y un techo como elementos

arquitectónicos; los materiales tradicionales

son tomados directamente de la naturaleza, y se aplican

en forma artesanal. Es una obra arquitectónica

olvidada, como olvidados estan el tlecuil, el brasero,

el horno el temascal y otros borrados del diccionario

por nuestra tecnologizada cultura, solo útiles cuando

la tecnología nos traiciona, que por cierto: sucede

frecuentemente.

En la vista de un cuexcomate, campea magis-

tralmente la importancia de la obra y la habilidad

del artesano. Además de saber cuántas cargas de

maíz cabrán, sabe orientar el trazo de acuerdo al

nacimiento y ocaso del sol y con la transversal que

indica el norte y el sur forma la cruz cuyo centro,

guiará el trazo. Sabe qué tipos de materiales son

necesarios, dónde y cuándo obtenerlos, en que

tiempo lunar cortarlos, como guardarlos hasta que

son usados. Mediante círculos de zacate trenzado

bañado con lodo, el artesano va formando dando

forma a la olla elevando su altura guiado solo por

el hilo que sale del centro de la cruz y utilizando un

andamiaje apropiado al avance de la altura. Cuando

la altura es suficiente, coloca el faldón alrededor

de la olla para que sirva de base al techo. Este es un

cono de zacate cocido a la estructura de morillos:

en la punta coloca un cono de arcilla cocida para

que el agua escurra sobre el zacate. La artesanía es

una profesión y los artesanos unos profesionales

de una arquitectura especializada, no tienen reconocimiento

ni lo necesitan. Conservan una filosofía

de vida, diseñan un objeto útil para una necesidad

vital, conocen los materiales y la capacidad de trabajo

que tienen, conocen los bancos de material y

el tiempo de cortarlos guiados solo por su conocimiento

astronómico, conocen los tipos de tierra

y saben cuál es la conveniente para su obra y saben

cómo aplicarlos de la manera . El artesano del

cuexcomate forma parte de una antigua tradición

cuyos conocimientos se trasmiten por generaciones.

Gozan de un amplio prestigio entre las comunidades

maiceras. Ante el embate de la traicionera

tecnología, el alto costo de sus especialistas y la

corta vida útil que tienen los nuevos elementos de

uso, la preservación del artesano y de los cuexcomates

es imperativa.

El maíz, hasta hace poco fue UN ALIMENTO


SAGRADO. Su sacralidad le viene de su filosofía popular

religiosa expresada en una tradición litúrgica

social y domestica profunda, que ha pervivido en la

sociedad cristiana por su carácter cultural identitario.

La identidad cultural de las comunidades maicera

ve en el maíz el alimento cercano a la tierra

como el hombre que nace de ella y a ella vuelve.

Un elemento de la sacralidad litúrgica del maíz es el

lugar donde se deposita en reserva: el cuexcomate.

Un corazón formado con las mejores mazorcas bendecida

se coloca en el fondo del granero para que

el maíz nunca se acabe, y cuando esto suceda, este

corazón dará el aviso, tal como sucede en la vida

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humana. El autor hace referencia a las diversas plegarias

que acompañan a esta liturgia. El cuexcomate

está, como la misma vida, en constante peligro

de extinción, como lo están sus productores, como

también lo está la tierra. Por este motivo el autor

ha diseñado y propone un proyecto de rescate de la

tradición cuexcomatera.

ALGUNAS REFLEXIONES

La tierra es vida

Esta, no es una afirmación retórica para este momento

humano depredador de la tierra y el medio

ambiente en que vivimos. Agricultor, maíz y cuexcomate

surgen de la tierra y a la tierra regresan; la

tierra es parte substancial de la naturaleza humana,

cualquier intento de alterar este orden trastorna el

orden establecido por la naturaleza; eso justifica

los esfuerzos por recuperar, restaurar y conservarlos.

Desde el primer humano hasta el que apague la

última luz, somos producto de un puñado de tierra

que más tarde servirá para hacer germinar el maíz,

construir su espacio de reserva y el espacio de reserva

humana: nuestra casa personal y común. Casa y

cuexcomate son obras de arquitectura post artesanal:

son obras de tierra y la tierra es vida. Conservar

la tierra es conservar la vida. Tampoco esta afirmación

es una forma literaria. La tierra es la única casa

común que tenemos y por extensión, nuestra casa

personal, es la única tierra que tenemos: son las únicas

casas que tenemos como reservas de la vida: la

tierra y nuestra casa. Su conservación es la conservación

de la vida.

La conservación de la casa es la conservación de

sus procesos

La construcción de la casa fue producto de la

tradición artesanal, hasta la llegada de los especialistas,

socios del capital quienes dividieron la construcción

entre artesanos y arquitectos: los artesanos

no formaban parte de esta sociedad capitalista.

La tradición crea modelos permanentemente de

acuerdo a circunstancias diversas como el clima, la

orientación, los materiales, las alturas etc., lo que


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le valió su permanencia. Cuando la construcción se

profesionaliza se rompe la tradición de los modelos

y, en lugar de actualizar la tradición del espacio, los

materiales, y las tecnologías, volvieron los ojos hacia

los modelos extranjeros, mientras los artesanos,

el maíz y el cuexcomate comenzaron su regreso a la

tierra que vino a convertirse en botín, propiciando

la guerra de clases sociales.

La conservación de los objetos tradicionales

es obra de artesanía y necesita el trabajos artesanal

colectivos, disciplinares y transdisciplinares.

La construcción del cuexcomate es la construcción

de una obra arquitectónica que implica un grupo

social y un producto social. Actualmente, las obras

de esta naturaleza tienen poca eficacia y es difícil

conseguirla como obra personal, de ahí el éxito

de las grandes constructoras. El trabajo visto por

nuestro autor desde la antropología es un trabajo


ien logrado acerca del cuexcomate como objeto.

Pero el Cuexcomate es algo más que un objeto es

una reserva de vida con toda su tradición de largo

tiempo. Considerando además que los artesanos

de esa obra están en proceso de desaparición,

en un proyecto de rescate y conservación, y que

el maíz está desapareciendo como alimento, son

necesarias otras visiones de esta necesidad, otra

actualización y otra forma de entenderlo como

un elemento cultural necesario satisfactor, mismo

tiempo, de las necesidades del habitar actual. Tal

vez el apoyo de algún arquitecto, de jun contador,

de un ingeniero, de un historiador del arte, y otros

harían factible la conservación de los testimonios

construidos de la cultura. Sin embargo, el sistema

educativo en que están inmersas estas profesiones,

no alienta la solidaridad académica y profesional,

como tampoco permite el ejercicio profesional

sin crear los monopolios.

Una continuidad ausente

Las comunidades de artesanos tocan a su fin; primero

porque los viejos artesanos están desapareciendo

y que podrían continuar la tradición están modificando

su forma de vivir, segundo, porque el maíz ha sido

desplazado por la comida preparada y rápida para

satisfacer la acelerada vida que este sistema comercial

impone y tercero, porque la tierra se acorta y sus

peligros se agrandan. Las artesanías, históricamente

se fueron profesionalizando absorbida por la necesidad

laboral del sistema. Las escuelas de arquitectura,

diseño, urbanismo e ingeniería, serían las herederas

de esta tradición, sin embargo, los clientes de estas

profesiones tienen como modelos los sistemas empresariales

fuera del de quienes tienen necesidades

semejantes, pero economías desiguales. El sistema

social en que nos educamos, vivimos y ejercemos

nuestro trabajo, tampoco lo permite.

Hay una pérdida gradual de valores

Cada día, se acorrala el uso del maíz porque los empresarios

necesitan las tierras para el ocio y la re-

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creación; porque el sistema empresarial, el turístico y

el de servicios del Estado, necesitan las tierras de los

campesinos como en otro tiempo lo hicieron las haciendas

para crear las grandes empresas azucareras.

Por otro lado, las empresas han acelerado la vida laboral

para explotar la fuerza de trabajo proveyéndola

de comida preparada que las empresas mediáticas

masivas explotan en gran escala y con una estrategia

eficiente de consumo, DEJANDO AL CAMPESINO

AL MARGEN. Las tierras se han quedado sin fuerza

de trabajo, el maíz ya no tiene tierra donde nacer y

los futuros campesinos huyen hacia paraísos de espuma.

Las empresas extranjeras conquisten nuestra

tierra, sus empresas explotan nuestra mano de obra

y el maíz ya no es alimento humano; El estado crea

distractores que ocultan las verdadera intenciones

entreguistas en la que está profundamente inmerso

el Patrimonio Histórico y Cultural.

EPILOGO

Uno de sus elementos más significativos de la cultura

del maíz y del cuexcomate es su carácter simbólico.

El maíz, como la vida, provienen de la tierra y a ella

vuelve; en este proceso existe una teología y una liturgia

de las semejanzas entre lo divino y lo humano

que daba como resultado una cultura de la vida; la

incultura de esta filosofía impide las expresiones de

esta cultura; por otro lado, los líderes civiles y los religiosos

están asociados a la economía nacional dirigida

por el Estado que, con manos libres, juega con la

vida de nuestra sociedad.

Sin formación de profesionales, sin medios de

producción, sin necesidad del maíz y con un alto costo,

la producción del cuexcomate, como la cultura

devienen en innecesarias, con una subsistencia difícil

y en proceso decadente convirtiéndolos en lujos fuera

del alcance popular y objetos de museo. La vida,

el cuexcomate y el maíz se han convertido en objetos

de museo, desechables y con una vida reducida. Esta

es la tarea que tenemos por delante: conocimiento,

reflexión y acciones por el rescate de la vida simbolizada

en el CUEXCOMATE.


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