Bonus track: Capítulo 51

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Bonus track: Capítulo 51

CAPÍTULO 51. SÍ, EFECTIVAMENTE 3

fueron arreados hasta el castillo. Iluminados por las antorchas de la entrada

las bestias cruzaron el puente. A los arrieros les costó mucho trabajo separar

a los leones que atacaron a los caballos atados fuera del castillo.

Adentro, las personas fueron sorprendidas en sus sillas; algunos murieron

pisados, otros devorados por leones y tigres, hubo quien se suicidó con un

puñal y un oso decapitó a una mujer de un zarpazo. Los que estaban arriba

se encerraron en la habitación y colocaron el clavicordio pegado contra la

puerta ya que no había otro mueble.

La mesa triangular vibraba. Afuera empezó a llover muy fuerte. Los arrieros

cerraron las puertas del castillo y desaparecieron. El agua subía rápidamente.

Coca empezó a cantar the animals went by two by two, hurray hurray! Los que estaban

encerrados abrieron la ventana y vieron que estaban demasiado alto como

para tirarse. A lo lejos, un bote se acercaba, en él iban dos hombres que

parecían gemelos; preguntaron mirando hacia arriba si estaba el aviador.

El hombre que había tocado la pieza de Bach ostentaba ese título, por lo

que se asomó a la ventana, cambió unas palabras con los hombres de abajo

y bajó por una cuerda que ellos traían. El bote se detuvo a unos treinta

metros y las personas desde la ventana vieron como el aviador era apaleado

y arrojado al agua. Este llegó nadando hasta un poste de luz sobre el cual

trepó quedándose acurrucado con las rodillas apoyadas en el mentón. Los

gemelos desaparecieron gritando: Noé! Noé!.

La visión ahora era inconsistente, fragmentaria, confusa. Un gorila subía por las

escaleras con una tetera de porcelana, cinco mariposas doblegaban a un camaleón

aplicándole la doble Nelson, bajo el agua que ya alcanzaba el primer

piso, un pulpo cargaba cartuchos de impresoras, un ojo gigante flotaba picoteado

por un cardúmen de abogados, Fidel bailaba polca con Bush. La mesa

temblaba. Las mentes querían ir cada una por su lado y esto comenzó a entorpecer la

visión hasta por fin disolverla. Fue entonces cuando abrieron los ojos y se soltaron de

las manos. Sin decir una palabra subieron por la retorcida serie de escaleras volviendo al

living del castillo. Se sentaron en los sillones sintiéndose aliviados. Avelino se paró para

servir coñac.

Pepa dijo escuchar algo y silenció a los demás, que ya estaban hablando, después

giró la cabeza mirando hacia la escalera. Una música simple y pegadiza llegaba desde

arriba. Todos subieron sigilosamente y Avelino, que iba delante, los frenó con un movimiento

de mano, justo delante de la puerta del cuarto del clavicordio. Marucha abrió la

puerta y todos vieron a Charly García sentado ante las teclas cantando de chiquito fui

aviador, pero ahora soy un enfermero . Luego agregó: say no more y se tiró por la

ventana.

Nota: Si el lector piensa que me fui al carajo, debería releer el título.

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