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0015 - Viento Sur

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Ellos esperaban

Ellos esperaban conquistar 62 alcaldías (el 25 por ciento de las 272 que existen); al final solamente lograron 16 (10 de estas fueron ganadas por sectores vinculados a la FPL, 3 al ERP, 1 a RN). Pero lo más significativo, lo que ha golpeado más a las fuerzas políticas, fue que se perdió en los lugares que por muchos años se consideraron como zonas liberadas primero y zonas bajo control después. De esta manera en Chalatenango, Morazán, San Vicente, Guazapa, etc. el FMLN fue derrotado. De la revolución al parlamento Este es el aspecto más duro de la crisis. Al interior del FMLN se sabía que no era posible ganar las elecciones presidenciales. Muy claramente esto era asumido. En 1992, tuve la oportunidad de platicar con Juan Ramón Medrano, dirigente del ERP y él, claramente, explicaba que lo que se buscaba en las próximas elecciones sería consolidar el poder local, regional del FMLN y comenzar a gobernar "desde abajo". De alguna manera se buscaba concretar la idea que en ese momento recorría las filas del FMLN con gran euforia: el poder no es la toma de tal o cual palacio y la supresión de los cuerpos coercitivos y la instauración de otros en su lugar, sino sobre todo es una relación social que se va tejiendo y construyendo desde abajo. Pues bien, el pueblo no votó mayoritariamente por el FMLN, lo hizo por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) o peor aún, en algunos casos por la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), o bien no votó. ¿Por qué? Los acuerdos de paz firmados en Chapultepec, aseguraron una transición más o menos tranquila, a partir de mantener lo fundamental del aparato de Estado arenero. Hoy no hay vuelta de hoja a este respecto. En ese sentido se aseguró la conversión del FMLN en una fuerza política legal, a cambio de no tocar a los principales responsables de los peores crímenes cometidos contra el pueblo. La Comisión de la Verdad, demostró fehacientemente la responsabilidad de los altos mandos militares en las acciones contra la población, pero al mismo tiempo se logró que todo esto fuera contenido en una supuesta "corresponsabilidad". De esta manera se neutralizó uno de los aspectos más complicados de la transición. En cambio los pocos puntos que estaban contenidos en los acuerdos que tenían que ver con algunos aspectos sociales no fueron cumplidos. Esta fue la triste realidad de lo que se consideró, en su momento, como el logro de la revolución democrática (para algunos el punto final de la lucha y para otros el puerto donde se prepararía la lucha por el socialismo). En la práctica no se dio la tan llevada y traída caída del Estado oligárquico; en cambio se está viviendo un proceso de modernización del mismo. Es decir, lo fundamental de los mecanismos de existencia de la oligarquía agroproductora de ese país se mantienen. El campesinado salvadoreño fue a una guerra o apoyo logísticamente o aguantó el asedio del Ejército para finalizar de la misma manera que comenzó, sin un pedazo de tierra o sin capacidad económica para hacer producir su pedazo de tierra. Ese es el punto fundamental y eso es lo que está atrás de todos los problemas que enfrentó el FMLN en las pasadas elecciones. Por eso, de la misma manera que sucedía durante las elecciones cuando se estaba bajo la guerra, la abstención fue del 55 por ciento. Mayoritariamente, el pueblo de 28 VIENTO SUR Número 15/Junio 1994

El Salvador no vio ninguna diferencia entre estas elecciones y otras que pasaron en la década de los 80. En ambas ocasiones la abstención ha reflejado el repudio a un sistema político que no representa lo fundamental de los intereses populares. La diferencia es que antes se hacía desde una perspectiva encabezada por el FMLN y ahora se hace contra el mismo FMLN. Si uno revisa los planteamientos elaborados por el FMLN y sus aliados en la pasada campaña electoral, es muy fácil comprender por qué no logró concitar un apoyo popular. En lo fundamental la estrategia del FMLN estuvo basada en demandar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz. En tanto esos acuerdos no significan gran cosa, en lo que tiene que ver con el nivel de vida de la población, eso no era visto con gran interés por el pueblo. En cambio, la candidatura y el programa alrededor de Rubén Zamora tenían una propuesta bastante moderada en el terreno económico y social. En su búsqueda por diferenciarse de Cuba y o Nicaragua, lo que no dejaba claro es qué iba a significar para la situación de vida de la gente su triunfo. En la práctica el FMLN ha sido víctima de esa especia de paranoia y síndrome que está golpeando severamente a la izquierda latinoamericana. Confrontada como nunca a la posibilidad de triunfos electorales (producto fundamentalmente del fracaso de las políticas neoliberales) la conclusión ha sido obvia: correrse al centro. Este proceso, hay que decirlo, tiene antes que nada una base de verdad, parcial pero verdad. Existe una gran dificultad para plantear una política social y económica en función, fundamentalmente, de los intereses populares, en tanto el cambio de correlación de fuerzas entre el trabajo y el capital a nivel mundial ha traído como consecuencia la ausencia total de algún aliado en el mundo que pueda, por lo menos, ayudar un poco en ese proceso. La reestructuración capitalista llevada a cabo desde los centros imperiales ha condenado a la miseria más absoluta a una buena parte del mundo. La teoría de los "países prescindibles" en una de las constantes en los análisis de la "globalización de la economía". Es decir, se nos dice, si un buen número de países y de población en el mundo desapareciera, en nada se vería afectada la economía y el comercio mundial. Las posibilidades de un proyecto autónomo, en el terreno de la economía, en un país como El Salvador son totalmente imposible de lograr ni siquiera medianamente. Sin embargo, queriendo responder a un problema real, la solución es fatal. Al no ubicarse, como fuerza política, en función fundamentalmente de los intereses de los más pobres y explotados, las corrientes que vienen de la izquierda son vistas con total desconfianza por estos mismos sectores. Al mismo tiempo no logran convencer a sectores importantes de los empresarios de que son una fuerza moderada de recambio; es obvio, para estos señores los partidos tradicionales de la oligarquía garantizar mejor sus niveles de ganancias. En conclusión, no se logra mantener el apoyo popular y mucho menos se conquista el apoyo empresarial. Así, mientras el FMLN iba a las elecciones tratando de convencer a los patrones de que ya había cambiado, Arena llevaba a cabo un discurso confrontativo que arrinconó al FMLN, el cual buscaba negar que tuviera algo que ver con el modelo del FSLN o de Cuba. Por eso fue totalmente simbólico que en el acto de aniversario de Arena, tanto Cristiani como Calderón recordara con gran emoción a Roberto D'Abuisson, dijeran discursos anticomunistas viscerales y cantaran llenos VIENTO SUR Número 15/Junio 1994 29

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