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0015 - Viento Sur

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34 VIENTO SUR Número

34 VIENTO SUR Número 15/Junio 1994

i¡ffff n ¿Qué sucede en los sindicatos? Poul Funder Larser y David Mandel El principal problema de la izquierda democrática rusa es, en la actualidad, su incapacidad para ganar una influencia de masas en la clase obrera. Un análisis de este fenómeno es, por tanto, imprescindible para los partidos políticos y los movimientos de izquierda. El estudio que sigue está dividido en dos partes; la primera, que se publica a continuación, es un examen de la situación política y social de la clase obrera y del movimiento obrero "apolítico"; la segunda, que será publicada más adelante, esbozará un resumen histórico y un análisis de la izquierda rusa. Hasta finales de los años 80, la idea según la cual la revolución antiburocrática tendría un contenido socialista —es decir, conduciría a una verdadera socialización de la economía nacionalizada—, estaba ampliamente difundida entre la izquierda democrática en el interior y el exterior de la Unión Soviética. Esta ilusión no estaba desprovista de fundamento. Los trabajadores han jugado un papel dirigente e independiente en todos los movimientos antiburocráticos de la Europa del Este durante los 40 años que han seguido a la II Guerra Mundial. Unos movimientos que dieron origen a consejos obreros y a reivindicaciones de autogestión. Incluso en la Unión Soviética, el centro del poder burocrático, las desilusiones de la desestalinización provocaron, al comienzo de los años 60, un gran movimiento de protesta entre los trabajadores, que fue duramente reprimido. Era difícil imaginar a los trabajadores de estas economías nacionalizadas aceptando la sustitución de sus antiguos patronos burócratas por una clase capitalista. Si ahora el capitalismo está en vías de restauración —aunque de manera confusa y aún incompleta— es principalmente a causa del debilitamiento de la clase obrera bajo la dictadura burocrática. Sin embargo, la perestroika, lanzada desde arriba como el regreso a los principios socialistas, suscitó un crecimiento innegable de la movilización de la clase obrera, que se expresó en huelgas, creación de organizaciones de dinámica política y de sindicatos independientes, movimientos de autogestión o una participación activa en la política electoral, apoyando a las fuerzas antiburocráticas. Esta actividad tuvo un gran papel en la extensión gradual de las libertades políticas bajo la perestroika y condujo, finalmente, a la caída del régimen burocrático "comunista". Pero los frutos de esa movilización, que en Rusia nunca afectó más que a una minoría de la clase obrera, han sido fácilmente recogidos por las fuerzas liberales (internas y externas a la burocracia) hostiles a los intereses de los trabajadores. A pesar de sus promesas de democracia y de un nivel de vida a lo occidental, los políticos de las nuevas/viejas élites han dejado a los trabajadores en una situación mucho peor desde el punto de vista económico y político que bajo la perestroika y, en algunos aspectos, peor incluso que bajo el antiguo régimen. Retrospectivamente, es fácil explicar la debilidad de la clase obrera: la rápida caída de la dominación burocrática ha dejado en su estela una sociedad VIENTO SUR Número 15/Junio 1994 35

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