Bajar documento - La nueva concepción de la historia

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Bajar documento - La nueva concepción de la historia

Título original:

La omnipresencia del proletariado: el papel de los

trabajadores y del socialismo, en el desarrollo presente y

futuro de la humanidad.

Registro derecho autoral: IEPI, 08-04-2011

Certificado Nro. 035491.

Diagramación: Darwin Gualotuña

Roberto Conrado.

Edición informal, de prueba: febrero del 2010.

Quito-Ecuador.

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SUMMARY

Philosophical question, theoretically resolved: a sense of

history: Promethean progress; function of human life: "...

your comprehension and mastery ... [control] ... of nature ..."

(K. Marx); purpose of intelligence produce "selfconsciousness"

of reality as such (the idea reflects the

essential features of the area, explains the dynamics of it: the

law of motion and its current trends-moving-but, above all,

the rudiments of this new reality, in which the current

exceeds human reason is made, consistent with the objective

scientific concept of "human development": nature,

nature/human, human/nature, be "divine"). The Matter

sculpts to "God" (The Meat Enverbada) in the progression

work strengths; the Universe his regent forges in singular his

form: the neocórtex, overcomes the indetermination

heisenbergiana, in the science and in the technology: the

absolute conscience; the nature is more human, subjectivist,

"is" "exalted" (the human being blows, in the nose of the

mechanics, of the artificial intelligence -networks

neuronales/simulator of thought, robot sapiens,

posthumanly). Human be: I am understanding, he who seeks

the truth and that death will he who is like me, will not live

forever, I'm the one who wants to be, which I am still, which

I'll get to Self death is no longer a mystery. At the end is just

the power (matter and primordial property), looking for a

new act. In-historical logic, christian religion becomes the

"metaphysical propel movement disguise" of humanity (the

world pass, but the substance no).

RESUMEN.

Cuestión filosófica, teóricamente resuelta: sentido de la

historia: progreso prometeico; función de la vida humana:

“… su comprensión y su dominio… [control]… de la

naturaleza…” (K. Marx); propósito de la inteligencia:

producir la “conciencia de sí”, de la realidad en tanto tal (la

idea refleja los rasgos esenciales de la materia, expone la

dinamia de ella: la ley del movimiento actual y la de sus

tendencias –mudanza-; pero, sobre todo, los rudimentos de

esa nueva realidad, en la que se supera la actual y se realiza la

razón humana, en coherencia con el concepto científico

objetivo dedesarrollo humano”: naturaleza, naturaleza/ser

humano, ser humano/naturaleza, ser “divino”). La Materia

esculpe a “Dios” (La Carne Enverbada) en el desarrollo de

las fuerzas productivas; el Universo forja su regente en la

forma singular suya: el neocórtex, supera la indeterminación

heisenbergiana, en la ciencia y en la técnica: la conciencia

absoluta; la naturaleza se humaniza, se subjetiviza, se

“diviniza” (el ser humano sopla, en la “nariz” de la mecánica,

la inteligencia artificial -redes neuronales/simulador de

pensamiento, robot sapiens, posthumano). En la lógicahistórica,

la Religión (Cristiana, Hindú) viene a ser el “disfraz

metafísico del automovimiento” de la humanidad. Ser

Humano: yo soy la inteligencia, el que busca la verdad y que

va a la tumba; el que es como yo, no vivirá para siempre; soy

el que quiere ser, el que estoy siendo, el que voy a llegar a

Ser. La muerte ha dejado de ser el misterio. Al final queda

tan sólo la potencia (la materia y su propiedad primigenia),

que busca un nuevo acto (la Palabra pasará, pero la Materia

no pasará).

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DESCRIPCION DE LA FIGURA.- Antorcha y fuente-pileta:

luz y saber.

Las tesis insertas en las presentes anotaciones, se han

generado en Quito; se prevé sean derramadas en Ecuador;

luego, que avancen sobre las américas latina, lusitana y

caribeña; finalmente, que las mismas se pongan a las órdenes

del mundo. En 1492 la “civilizada” Europa inicia la labor

evangelizadora de los pueblos “bárbaros” del actual

continente americano (balcanización: ruptura de la unidad

ideológica de las colectividades precolombinas). Hoy se les

devuelve la “cortesía”; nada más, que Quito no cuenta con las

armas para imponer una visión del mundo, pero sí se dispone

de la razón lógica, del poder de la argumentación inscripta en

ethos axiológico, conducente a retirar la venda hedonista

mitológica de los otrora “pueblos cultos”, y en su lugar forzar

la apertura de la mente, para que ésta dé cabida al

supraparadigma (el marxista), en el que reside la verdad de

estos “tiempos” y de los que vienen.

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RESUMEN EJECUTIVO AMPLIADO.

Marx comprendió el sentido prometeico, completo de la historia.

Promovió instrumentar la ciencia, la estrategia, la política

(ideología/acción), en cuanto vehículo conducente a someter la

determinación directriz del mercado a la voluntad colectiva; insertar al

género, en actuación consciente y eficiente, en el orden regular de la

sociedad; e, implantar la forma ethos racional (ley del “´valor´ de

usufructo”, democovivencia), como marco de vida de la moderna

existencia humana, sobrepuesto a la “condición material de sí” (la

naturaleza). La nueva concepción performativa de la realidad (proyecto

político-filosófico histórico, que orienta a la humanidad), es de Karl

Marx. Marx: forma parte de esos hechos, que se dan una sola vez en la

historia; genialidad teórico-revolucionaria aún no superada,

simplemente porque es insuperable. Según la consideración referida,

todos los críticos (pasados, presentes y futuros) de Marx, a la hora de

la verdad, pasan (pasarán) por menguados.

CATEGORIAS CLAVE (Formación ideológico-teórica marxistaleninista):

Materia, teoría de la propiedad, principio (metaprincipio inmanencia/trascendencia),

movimiento, acto y potencia, ley, indeterminación (incertidumbre/caos), determinación (Diamat,

Hismat), modelo lógico de operación del Universo, Universo viable-óptimo (Big Bang/Big

Crunch), campo unificado, fuerzas productivas/(relaciones de producción), modelo de desarrollo

humano (1ra. naturaleza, 2da. natur., 3ra. N.), condición animal, propiedad de la inteligencia,

unidad mínima de inteligencia (de pensamiento; programación lógica), emocionalidad,

reproducción natural, valor de uso, primera naturaleza, banco germoplásmico, hedonismo

(artístico, empresarial, religioso, humanista, ecológico), homo luden, neocórtex, formas de

propiedad, homo faber, hominización, modernidad, neoidealismo, posmodernidad, cultura,

civilización, condición racional (cerebro izquierdo), sujeto histórico, socialismo, subversivo,

neoproletario, neosubversivo, reproducción social, valor de cambio, segunda naturaleza,

modernización/secularización, transición (geoeconomía, geopolítica; “mundo en estado de

naturaleza”, hegemón, ejes conflictivos crónicos), época cambiada, revolución subversivointelectual-ciudadana,

cuestión social, cuestión espiritual (“cultura” mundial), cuestión global,

singularidad tecnológica, automatización, robótica, neoprometeia (IA), división posmoderna del

trabajo, tendencia decreciente de la tasa de ganancia, occidentalización/desoccidentalización,

inteligencia artificial –IA-, tendencia creciente de la tasa de conocimiento, bloque histórico

hemisférico, homogenización, cuestión humana (ontopraxeologoteleología), ethos

supramoderno, reproducción automatizada, “valor” de usufructo (input/output: modelo

sraffiano), posthumano, robot sapiens, tercera naturaleza, telos, racionalidad teleológica,

destino común de la humanidad (humanología/historia), axio-deontología, protodivinidad,

libertad, perfección, absoluto, democovivencia, comunismo, campo de conciencia (símil

filosófico de campo eléctrico, campo de Higgs), modelo racional de desarrollo humano,

supraracionalidad, supraidentidad, condición divina, “Dios”-ser humano (homo divinus),

metahistoria, Big Rip.

OBJETO, METODO Y POSICION FILOSOFICA.

Objeto. Kant: ¿existe Dios?, ¿tiene el ser humano libre albedrío? y ¿habrá vida después de la

muerte? El astrofísico y cosmólogo F. Tipler contesta: “sí, sí y sí”. El físico ruso G. Shipov

tantea proveer sustento al supuesto “diseño inteligente”: “banco de información” preexistente,

“mundo de la realidad suprema”, “campos primarios de torsión”, o, como razona el también

físico ruso-cristiano V. Plykin: causalidad de los “flujos energéticos informativos”,

“Programa Universal Primario” (en otro lugar, principio metareal denominado: “diseño

inteligente”). La metafísica, en general, asume: solamente una inteligencia puede diseñar el

mundo y no la evolución de la materia de modo accidental; se “fundamenta” las creencias:

“construcción racional”, “energía” o “información supraprogramada”, “Dios creador”, con

frases como: “no puede haber reloj si no existe relojero” (“Si se encuentra con una piedra, se

concluirá que siempre estuvo allí; pero si se topa con un reloj, se dirá que hubo un diseñador;

una planta, un animal, un ser humano, luego, deben tener un diseñador”); un “libro, no puede

ser el resultado de la simple explosión de un tintero”; “creer que el Universo fue hecho por

generación espontánea, es como pensar, que un huracán flotando sobre una montaña logró

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crear un Yumbo 707”; “… explotar una fábrica de aviones para construir aviones…”; “si el

ser humano descendiera del mono, ya una pareja de ellos habría engendrado una persona”

–sic- (retahíla de argumentos “intuitivos” a priori los anotados, que tienen efecto de sugestión

sobre una mente no prevenida; pero: “el ser humano es la consecuencia de los azares de sus

antecesores”). Las citadas posiciones logicistas trasuntan carácter neomitológico,

híperdeterminista, extrañamente se encuentran concebidas “en el espíritu espinoziano”;

ridiculizan de tosca manera la hipótesis de la “gran explosión” -expansión/contracción-:

dinamia universal de acordeón, pulsátil, sístoles y diástoles: corazón material;

conceptualmente se desentienden de las abstracciones ontológicas iniciales y del carácter

ergódigo-mesológico de operación de la materia; en la dimensión socio-axiológica, denotan

premeditada inocencia: su inconducta propende preservar el statu quo. La razón objetiva

ubica a la entidad Dios en la esfera de la ficción (para ella: la inteligencia –materia altamente

organizada, supraespecializada, último eslabón evolutivo natural: el neocórtex- es la potencia

real: finalmente se “pone verdaderamente ´en valor´” al ser humano); considera que la

“materia supergrosera” es lo primario, no la “información” (la cual no es más, que el sistema

de propiedades abstraídas, subjetivizadas, de la masa) ni la “energía” (atributo de la materia

de dudosa existencia, y la que, según especulación arcediana, se “condensaría para dar

substancia al mundo sensible”); entiende que “espacio” y “tiempo” son simples nociones,

códigos figurados de la mente que aparecen cuando ésta existe, no formas ontológicas de la

realidad, que puedan desempeñar el papel de categorías teóricas, en tanto modos de ser,

aspectos de la vida, determinaciones reales “del ser”; el ser humano –sostiene- forja

históricamente su libertad en la praxis (¿lo que se quiere hacer? o ¿lo que la realidad tiende a

ser?; la verdadera prospectiva es el acto de intelección sobre el proceso del “destino” –“somos

máquinas al servicio de nuestros genes”; “está en la vida de los seres humanos ese camino”

[sic]-: representar el sentido del diseño óptimo, viable natural, estocásticamente en despliegue

del mundo; el futuro no es incierto para especie viva alguna: “la extinción es el destino”, en el

caso del ser humano: luego de haberlo franqueado); y, asume que no hay “vida después de la

muerte”, pues, dicha pregunta encierra una antinomia aporética: la muerte (según los

mentados credos) es un tipo de vida, la muerte no conformaría un hecho de la realidad o la

muerte es una forma de seguir viviendo (en realidad, la muerte es la siembre de un ser

realizado en la tierra, para dar vida a nuevos seres). La dificultad técnico-discursiva de

exponer el origen y razón no mediatizados por instrumentos-plan subyacentes al orden de los

procesos materiales, ha sido el factor aliado del efectismo de la maniobra persuasiva, de

reposicionamiento en la subjetividad colectiva del mito creacionista. La diferencia entre el

diseño humano (único y verdaderamente inteligente [“mucha programación” -informática]),

que reproduce la naturaleza (producción del propio ser humano y del Universo en la

representación abstracta o en la maquetería, en este último caso) y el “diseño” inconsciente de

la materia, es que el humano es de índole prefigurado: proceder controlado en el cual el

esfuerzo se dirige sólo y directamente al sitio deliberado; el natural (selección), en cambio,

semeja disparo al vacío en espera de que de entre los perdigones emerja el evento óptimo,

viable, se fije y de él brote el próximo proceso evolutivo igualmente de modo aleatorio,

modelización que para plasmarse demanda amplios períodos de vida (el proceso es graficable

y verificable en el comportamiento humano: hasta que no fuera formalizado el proceder

científico, se proyectó esa determinación en la conducta cognitiva: descubrimiento por

casualidad, de modo espontáneo; el símil puede encontrarse en el diseño del “árbol

decisional” según la mecánica de las probabilidades). El quid radica –por tanto- en representar

de forma convincente –método de exposición- el modo de operación de la materia en etapa de

generación inconsciente del orden y el proceso que conserva y lleva al “estado ordenado” de

los hechos hacia el de complejidad, hasta producir la conciencia, como si hubiese tras de sí un

programa. Reflexiones filosóficas de vertiente matemática establecen funciones relacionadas

con la tridimensionalidad elíptica: f(X)=N, f(X)=N*… (1+1=2, 1+2=3, 2+3=5, 3+5=8,

5+8=13, 8+13=21…); se dice que ésta es una ley ineluctable de toda existencia, la cual, en el

plano cartesiano dibuja una hélice ascensional; arquitectura fractal: patrón de autosimilaridad

en tanto forma que se repite en escalas diferentes en todos los hechos de la naturaleza; la

división del número inmediatamente superior para el inferior da la “divina proporción” (la

“Firma de Dios” -sic): 1,618 (también la realidad de esta “proporción” y su representación se

inhiben al llegar el ciclo a su fase última: al absoluto); no obstante, en la citada reflexión, la

determinación sigue sin explicación, sin embargo la misma contribuye con el esfuerzo por

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entender el mundo, partiendo de él mismo. El marxismo (en la perspectiva de Hegel)

descubrió el “patrón”: “desarrollo en espiral”, mucho “tiempo” atrás; la ciencia positiva

confirma la doctrina dialéctica de estructuración, automovimiento, desarrollo y cambio del

mundo; el epítome muy bien se representa en el proceder reproductivo humano (“todo en la

naturaleza fecunda”): del sexo colectivo “bonoboico” en la barbarie y en la primera forma de

estructuración humana (comunidad primitiva), a la transición del sexo en grupo hacia la

monogamia en las formas clasistas (esclavista, feudal, capitalista –monogamia moderna), al

sexo en grupo posmoderno en tránsito al sexo colectivo supramoderno (“bonobo” funcional:

bonobo sapiens: prevalencia de los impulsos más primarios del instinto) rumbo a la

desaparición del apareamiento (el posthumano ha roto la regla: en la forma humana

posclasista, este ser ha dejado de fecundar); por tanto, el proceso se produce también en forma

progresivamente degenerativa, de modo que la última fase crea el momento necesario para

que tenga lugar el inicio de un nuevo ascenso. El supuesto de la “gran explosión” considera

que de ésta se desprenden múltiples protouniversos, y que de entre ellos uno es viable (quizá

dos o más, de allí la hipótesis de los universos paralelos, pero no en el sentido cuántico de las

“dimensiones simultáneas”), el cual cuaja y es el que se despliega de modo ordenado. A su

interior, en este mundo de preordenación (fijación de las “constantes cósmicas”), en el plano

subatómico se genera el principio del movimiento cuasi teleológico: atracción/repulsión de

partículas efecto de la operación correlacional de sus propiedades inmanentes, de modo

conmutativo se forman nuevas propiedades y formas de masa (cambios cuantitativos

acumulativos), que en un momento dado en el evento óptimo provocan el salto hacia una

nueva cualidad en progresión hasta llegar a la máxima característica de la materia: la

conciencia nun plus ultra (absoluta). En oposición de la creencia en el “diseño inteligente”, la

episteme –contrario sensu que la doxa: la filosofía espontánea de los sabios” [G. Bachelard]-

debe registrar, que el proceso natural por combinación acumulativa entre las propiedades de la

materia produce ese diseño, hasta llegar a la complejidad ordenada actual (“Teoría de

Sistemas”: desarrollo autosostenido, tendencia coadyuvante, red de acoplamientos capaces de

provocar transformaciones autónomas, control de conducción –realimentación-: nuevos

productos y nuevas condiciones progresivas en el propio proceso [G. Verdesoto: La tendencia

coadyuvante natural en el desarrollo de los procesos]). En verdad, nada se crea por

“generación espontánea” (composición milagrosa), pues, las fuerzas naturales

contingentemente se autoorganizan, se despliegan sin necesidad de la intervención de

“energía universal creadora” alguna (lo cual indica –ratifica-, que la “incomprensión lleva al

mito”; por el contrario, la realidad es “materia ´universal´” –carne enalmada), merced a la

condición direccional ordenadora intrínseca de la materia –como lo es la técnica [las fuerzas

productivas] respecto de la historia- (propiedades prístinas –polaridad- de movimiento físico

hacia el químico, al biológico y a la razón). Es hora de empezar por desmontar, por tanto, los

mitos eternos: energía (idealismo en Ciencias Naturales; energía: esa fuerza misteriosa

incorpórea, no existe en ningún lugar de la realidad); tiempo, espacio, espacio/tiempo

(subjetivismo reificado); intuición (conclusión, decisión, acción sin antecedente); creatividad

in abstracto (la Psicología también es un hecho histórico, que no está presente en el

sucedáneo racional del ser humano como ser “superior” –el robot sapiens-; pues, conciencia:

estructuración representada con sentido de las propiedades superiores de la materia,

psicología: movimiento fáctico en coherencia de autosustentabilidad de la materia racional,

efecto de relación interno/externo –necesidades/condiciones):

- Materia (“eterna, la misma siempre a través de todas sus mutaciones”) = masa y movimiento

(la abstracción ontológica más prístina: “partícula Dios”, “causa causorum” –“causa de

misma”).

- Masa = corporeidad (compacta –“Bosón de Higgs”- y/o blanda –“campo de”), substancia con

propiedades.

- Movimiento = acción recíproca entre masas, merced al despliegue de sus propiedades

inmanentes (“Elan vitae”).

- “Energía” = masa en movimiento (fuerza, luz, calor,… -Engels, Friedrich: Dialéctica de la

naturaleza).

Estas, las abstracciones iniciales y su conformación ulterior. Los átomos no tienen espíritu

alguno (“energía”) que explique su “comportamiento”: gozan de propiedades (que se activan

solas por acción y reacción) y de éstas, la “más” elemental es la polaridad (primer impulso):

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cargas positivas y negativas (o sus similares) en un mismo o en distinto cuerpo (hecho a

estudiarse con otra perspectiva: descubrir la verdad, no caer en la ficción mesiánica,

metafísica). La acción recíproca entre el “más” y el “menos” y el cambio de posición

permanente (ahora positivo luego negativo) generan –motu propio- toda la variedad de

movimientos del mundo, sin que haya la necesidad de incorporar, en la abstracción, la

presencia y acción de aquella fuerza misteriosa llamada “energía” o “espíritu de la materia”.

Strictu sensu: ¿qué es la realidad, el Universo (forma ordenada, en despliegue –desarrollo

autosostenido de la materia), el mundo?: lo es materia “infinita”, “eterna”, en movimiento

(todo es materia: la palabra hablada es materia –flujos ondulatorios de la materia blanda, que

accionan los dispositivos materiales de percepción del oído, siendo la organización específica

de sus propiedades [de la materia-palabra], las que encierran sentido-, el pensamiento es

materia –movimiento de ésta: asociación del orden de las propiedades materiales de las

neuronas neocorticales-, los símbolos son materia: propiedades que acceden al cerebro por el

mecanismo de la vista, se comparan con las existentes en cuanto memoria –propiedades

asentadas de la materia en la materia cerebral- y adquiere significado –formación de similares

o nuevas propiedades de la propia materia-, la conciencia es materia: información sistemática

grabada, su correlación con la que viene –está- del entorno y con las necesidades –actitud ante

la vida);

¿qué es la materia (compacta y blanda)?: lo es masa y propiedades;

¿qué es el movimiento?: la acción recíproca entre propiedades (el movimiento en potencia y

real se comprehende en la misma materia; se origina al ponerse frente a frente las propiedades

más imples de la masa –“impulso ´divino´”-, y se despliega en múltiples formas y niveles por

aplicación cuantitativa como en la historia de la programación informática: combinación

binaria, octal, hexadecimal, hacia algoritmos simples, luego a avanzados y a complejos);

¿qué es masa?: el “material” sensible, compacto; y,

¿qué son propiedades?: atributos inmanentes de la masa (partículas subatómicas):

electromagnetismo, gravitación, atracción nuclear fuerte y débil de los protones (la quinta

fuerza: la integración de las cuatro).

La acción recíproca reiterada entre propiedades da lugar al aparecimiento de leyes.

Cada nueva determinación genera una renovada propiedad superior: física, química, biológica,

del reflejo (capacidad cognoscitiva), racional (psicopedagogía: “zona de desarrollo

próximo” –Vygotsky-, cosmofilosofía: línea meta –comunismo, democovivencia, “Cielo”,

“Divinidad”); el proceso no es más, que el “nacimiento de nuevas cualidades” (contradicción,

negación, salto -Engels, F.: ídem.). Y. Esa la gran ley de existencia, propia, interna, autónoma

de la realidad, como comprensión, que una vez más no necesita de fuerzas providenciales, para

abordar su substancia (empero, no existen leyes como atributos de la materia, como aquella

conocida como ley del desarrollo; por el contrario, las leyes de la materia, cualquiera que sea

su índole, no son más, que la expresión de la relación permanente, estable, reiterada, entre

propiedades de la materia, que en un momento dado se hace con la propiedad mayor: la

representación, cuando la misma masa se despliega, de supraorganiza, se hiperespecializa y se

mueve sobre el movimiento: la conciencia).

No es energía lo que se desgasta cuando una persona trabaja (actividad que es medida según la

fatua noción de “tiempo de trabajo”), sino lo que se mina es materia: al sudar se pierde agua

(masa: los gases oxígeno e hidrógeno), sales minerales, toxinas, hormonas; se diezma también

(tautología) masa muscular, por lo que se debe pesar menos luego de haber realizado un

esfuerzo sostenido. Es la ingesta de materia alimenticia la que reequilibra al cuerpo mediante

el acto de la manducación (empero, el proceso no semeja el acto por el cual un ser humano se

enchufa a un tomacorriente para adsorber “energía”, hecho que ni siquiera ocurre en un

artefacto que dispone de un acumulador –pila- que se conecta a una fuente de “energía”

–tomacorriente- para aprovisionarse de ella, puesto que lo que almacena es una forma de

movimiento de la materia, más no el vulgarismo “energía” –¿“obscura”?; ¡bah!-: movimiento

sin masa; en un vehículo a explosión el combustible produce movimiento de tracción, como

efecto resultante de los distintos movimientos –reacciones químicas- que se dan en el ciclo del

motor y jamás “energía” alguna). Alimentos, que no es que, al consumirlos, se convierten en

“energía” (en ese algo misterioso, espiritual) por oxidación/respiración, ciclo de Krebs, en el

organismo (acto en el que, según el barbarismo, suele decirse que interviene la “energía” –de

las mitocondrias), para volverse nuevamente materia, por ejemplo: muscular; por el contrario,

el proceso es completamente material: simplemente de desdoblamiento de macromoléculas en

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micromoléculas asimilables (proteínas de la carne en aminoácidos) en el proceso de digestión

y adsorción, transporte e incorporación de los nutrientes a los distintos órganos corporales

(éstos son materia no energía, es decir, proteínas, minerales –elementos químicos en general-,

enzimas –vitaminas-, ácidos grasos, hidratos de carbono, también equívocamente nominados

calorías).

Como el “patrón oro” –o la divisa prevaleciente en la coyuntura-, que es un valor (trabajo y

apreciación subjetiva, el cual es una abstracción, una representación -una convención-, que

permite la operatividad de la medición: en el sistema monetario internacional –el dólar

estadounidense, todavía- mide al resto de valores, esto es, monedas o trabajo -algo similar

ocurre con el metro, con el vatio, con el segundo,…); un reloj es una mecanismo que se mueve

para poder medir el movimiento de la vida, prosaicamente llamado “tiempo” (“Reloj no

marques la horas, porque mi vida se acaba”; si se interrumpe el funcionamiento del reloj –se

paraliza el tiempo- la vida también se detiene: ¡absurdo!; no es lo mismo afirmar: “perder el

tiempo”, que “desperdiciar la vida”). De análoga manera en que, en la Economía neoclásica la

“teoría subjetiva del valor” niega al trabajo humano como la (única) fuente del valor (de

cambio; dicho sea de modo incidental: los sacerdotes del capital propalan el punto de vista de

que la “teoría del valor” es falsa, o sea, que la ciencia económica burguesa es falsa –dixit C.

Marx), en Física la “teoría del ´tiempo´” ontologiza burdamente una noción: eso pasa con

Planck, Einstein, Heisenberg, Schrödinger, lamentablemente con Maric, Sagan, Penrose,

Hawking, Kaku, etc. Y, el “espacio” vacío siempre está lleno; de no ser así, la materia

colapsaría, implosionaría. Los señores físicos de rango medio, cegados por su soberbia

autosuficiente y por las ideas de las lumbreras del ramo, no dan importancia a este atavismo de

su conciencia.

En el plano humano de coyuntura, la discusión teórico-filosófica se desplaza a otro frente

(Humanología: supeditación de la esfera sensorial, supra antropomorfización): no si el

capitalismo debe cuestionarse, mantenerse, tolerarse (si es malo o si es bueno), sino sobre la

relación que esta formación social tiene con el flujo de la vida y si está haciendo lo correcto en

el sentido comprehendido de la historia (pues, puede completar el desarrollo de las fuerzas

productivas y a la vez destruir a la “propiedad de la inteligencia” -Tercera Guerra Mundial,

por ejemplo): la preocupación en torno de las desgracias (explotación social y depredación

natural) o bondades (ser la forma en la que se desarrolla de mejor manera la producción) del

capitalismo se desliza hacia la trama de la historia y sobre el sentido de la vida (la fase larvaria

de la humanidad concluye con el capitalismo: la oruga se ha dedicado vorazmente a hartarse

de materia verde –acumulación-, luego el gusano se empupa –transición- y de allí eclosiona la

límpida mariposa racional, esta vez con las alas del conocimiento y la técnica realizada, para

posarse de nebulosa en nebulosa y plasmar su tarea más alta [Martín Nicolaus en su

Introducción a Los grundrisse: el Marx desconocido, refiere que Marx al principio tuvo una

actitud casi displicente para con David Ricardo; pero que al penetrar más en su pensamiento,

su referencia posterior fue con más respeto. En similar conducta, en el presente documento se

mira con gran respeto al sistema capitalista]). La política proletaria, al interior de esa nueva

tópica, no es que queda inhibida (ni su experiencia pasada -la del ex Bloque Oriental- subsiste

en la noción despropósito); por el contrario, dicha praxis continua viva, pero asume un nuevo

y más elevado nivel de preocupación, de contenido: los trabajadores (los neoproletarios)

promueven el desarrollo de las fuerzas productivas, en tanto tienen como interés central

hacerlo de modo que no haya más sacrificio humano (someter la fatalidad del “darwinismo

burgués”: “matar para vivir y crece”), y sobre todo garantizar que la marcha humana se

enrumbe hacia su objetivo superior: el único que pone a la inteligencia en perspectiva de su

inmanencia ontológica: sólo con la sabiduría absoluta el Universo se determina “para sí”:

aparece viable y realiza su optimidad (R. Penrose): la materia se humaniza, se racionaliza, se

diviniza (la realidad va para allá, sea cual sea el punto de vista y el deseo actuales; la pena es,

que ningún miembro de las generaciones maduras actuales, estará presente para comprobar o

“disprobar” lo dicho, esto es, para asistir al momento en el que la humanidad se vuelve

“racionalmente totalitaria”). Por tanto, en el proceso de producción de la conciencia, merced al

cual: el pensamiento conceptivo se proyecta sobre la forma social que deviene, “...el objeto a

considerar es, en primer término la producción material...” robótica, cibernética,

mecatrónicamente mediada; seres que consumen en “sociedad” establecidos en la entera

espacialidad del planeta –y más allá de él-, o sea, la vigencia de relaciones de cooperación

para el disfrute –usufructo- de “valores de uso” –outputs- (procedentes de la operación de

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cibersistemas en autocomplejización permanente), entre individuos desprovistos de todo

carácter determinado de clase (de propiedad –del régimen de “división social del trabajo”, del

trabajo en general), en la que la reproducción de la vida se halla condicionada de forma

robotizada; en las preasociaciones humanas, la existencia material del género depende directa

y exclusivamente de la prodigalidad de la naturaleza, en las “sociedades” esclavistas, en las

serviles y en las formas burguesas, ésta se sustenta en el trabajo particular de una clase, en las

sociedades modernas y en las futuras comunidades –en cambio-, la sobrevivencia humana se

apoya cada vez más en la operación de la “segunda naturaleza”: en la técnica. En segundo y

último lugar, una vez solventado el procedo de abastecimiento humano y superada la

contradicción de clase, emerge como preocupación fundamental del pensamiento la

dilucidación el proceso de producción de la conciencia misma, en la que toman relieve los

sistemas de investigación automatizados, mientras que la mente humana se encarga de

otorgarle sistematicidad y sentido a esa información, fin postrero éste, en el que recupera

validez la esfera arcaica: la sensibilidad, pues, paradójicamente, es la modalidad afectiva del

“ser”, la que vuelve consciente a la conciencia [El “Proyecto de vida” humano, no es elegible.

La noción sobre lo más valioso, que otorga sentido a la vida ya viene trazado por las leyes de

la Materia, del Universo, en los genes, en el neocórtex {no hay libertad a priori, in abstracto,

per se, motu propio}. Este proyecto, que permanece recóndito hasta cierto momento, es decir,

hasta cuando el ser humano descubre su verdadero ser, esto es, cuasi su libertad, es llegar a

conocer y dominar a la naturaleza. No en todo momento el ser humano tiene ese “proyecto”,

aun cuando de modo inconsciente forma parte del mismo. La persona que descubrió {diseñó}

la rueda, el cohete, el ordenador, las redes neuronales, la ley del valor, la plusvalía, la

estrategia revolucionaria, el principio del desarrollo proporcional y planificado, realiza ese

proyecto conjunto del género. La libertad sólo existe con el desarrollo del dominio intelectual

del mundo, que viene dado por el proceso de progreso material {desarrollo de las fuerzas

productivas, de la inteligencia objetualizada}. El primer escaño de libertad se instituye cuando

el ser humano descubre la noción: “conciencia de la necesidad”; el segundo nivel, en

circunstancia en que actúa en coherencia con las determinaciones de su “tiempo”; el tercero,

en el momento en el que el conocimiento y el dominio tecnológico le permite intervenir

conduciendo los hechos de la vida, instante en el que el saber total permite elegir: “ser o no

ser”. El proyecto de vida humano es esa ruta {Homero-Odiseo} con o sin conciencia; pero,

finalmente con conciencia, una vez que se piensa con fundamento en ello {vivenciamiento

teleológico}. No es que el “proyecto de vida” se convierte en actos, en realizaciones, sino que

la praxis hace realidad ese proyecto. Las finanzas para realizar el proyecto provienen de la

naturaleza y del “valor de cambio”, que subordina la mayoría de proyectos al proyecto

dominante. Si el hedonismo se impone, se mutila el proyecto de vida genérico y puede verse

frustrado el objetivo esencial de la especie: desplegar todos los poderes de la inteligencia y

alcanzar el dominio intelectual y fáctico total del mundo {“incorporar en su gran universo

espiritual a la naturaleza entera”; reificar la materia prima del Universo, ser su gestor}].

Ante la humanidad se yergue el único sendero posible, respetable, justificable, para el cual su

fundamento es la fuerza de voluntad, la sensatez: aquel es el de índole racional, el que ocupa a

la inteligencia de conformidad con su razón y sobre cómo utilizarla con criterio, según la

determinación y necesidad históricas. El escepticismo en torno de la capacidad, valía y poder

humanos, viene de atrás: expresa el más obsoleto complejo de inferioridad, el mismo que

desgraciadamente se mantiene vigente y el cual, de seguro que también ejecutará sus lances

en el próximo futuro. Por ejemplo, Hegel sostiene, que el instrumento de la mente no es

adecuado para abarcar idealmente al Universo (limitaciones en la herramienta cognitiva de la

inteligencia); Godel blande el prepuesto de la incompletitud del lenguaje (la simbología, por

deducción matemática, es limitada); R. Lanz sentencia, que el ser humano es incompetente en

su pretensión científicamente multidisciplinaria (“la imposibilidad de una epistemología

filosófica” -sic); de Hipona asume, que no se puede trasvasar toda el agua del mar a un hoyo

hecho por un niño en la playa; R. Báez dice, que hablar en términos de “absoluto” (futurizar)

es una conducta sospechosamente metafísica (incapacidad de pensar en –llegar a- las

dimensiones “completas”, últimas de la realidad [posición análoga asumen los doctores de la

reacción, por ejemplo: Weber, Aron,…]); mientras que N. Poulantzas, con extrema, con

exceso de modestia, manifestó no hallarse proporcionado para formular el concepto total de la

realidad (a decir verdad, es más provechoso estar al tanto de modelos completos de

pensamiento, antes que conocer a profundidad tan sólo uno de ellos, o hallarse notificado

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sobre conceptos aislados de un sistema; en efecto, no es lo mismo trabajar, en la mente, en

Economía, por ejemplo, con categorías aisladas como “oferta”, “demanda” o formación de los

precios, que con sistemas completos como la Economía Marxista, la Neoclásica o la

Institucional; en Física con Mecánica Clásica, Relatividad, Mecánica Cuántica o Teoría de las

Cuerdas [Un palo es la extensión del brazo de quién desea alcanzar una fruta yacente fuera del

alcance de su mano. El teléfono, en cambio, cumple el papel de “sinapsis” entre conciencias;

ese instrumento de comunicación es una tecnología mucho más eficaz: la forma desarrollada

de sí, que permea la conexión en interfaz entre cerebros; en ese sentido, el teléfono celular por

ahora, es un medio de formación de “redes cerebrales” por el cual se potencia el proceso del

pensar -la “nube electrónica”, las “redes sociales” {fuerzas productivas del pensamiento}-: la

asociación de paradigmas, de patrones, de sistemas de ideas, de mundos subjetivos, de

universos de pensamiento, entre unidades completas de inteligencia {La Biblia dice, que al ser

humano le está permitido acceder hasta un cierto límite al conocimiento; esta demarcación

concuerda con el linde de la capacidad cerebral individual; debe entenderse, no obstante, que

se dice que tal frontera está dada por la capacidad natural, mas no por el nuevo instrumento de

la mente creado por el propio ser humano por manipulación de su naturaleza biológica y por

la producción de la inteligencia artificial. Cuando los cerebros se conecten en red se crea un

nuevo banco cuantitativo de conocimientos que salta cualitativamente a un nuevo y potente

nivel; pero, sobre todo, se integran cuantitativamente los métodos de trabajo de esas mentes

que cualitativamente dan lugar a un supramétodo más poderoso de reflexión -Newton, Hegel,

Darwin, Mendel, Marx, Einstein… por ejemplo-; si a estos nuevos “hardware y software” se

aúna un potente centro de inteligencia artificial, se ha creado el “cerebro de ´Dios´”: ha

nacido Lucifer}]). Es práctico superar la barrera comprensiva, especulativamente puesta por

Hegel-Godel-Lanz-de Hipona-Báez-Religión a la mente (la conexión en interfaz entre

inteligencia natural-IA modifica el limitado instrumento de la mente humana volviéndole

infinitamente potente –factótum-; el ser humano ideará nuevas formas de representarse el

mundo, como antes ha ido de la matemática elemental a la infinitesimal –ahora se habla de la

fractal; la que sostiene la Teoría de las Súper Cuerdas, de la que se dice que sólo cuatro

físicos teóricos lo entienden actualmente en el mundo-; no sólo un cerebro por separado, sino

la humanidad en su conjunto -Hawking- se halla en condiciones de concebir y abarcar el

producto-abstracción de los “grandes números”; la evolución marcha al absoluto -de

Chardin); por tanto, la teoría clasista de antes en la gnosis, hoy pasa a ser la expresión de los

intereses de toda la humanidad: la “cuestión humana” (que es lo mismo, que decir: la

“cuestión de la inteligencia”). El mérito primigenio de la proeza subversivo-intelectual total se

debe a Eva en colusión con Prometeo (con Hermes), al haber probado el fruto prohibido del

árbol del conocimiento (robado el fuego de los dioses y entregado a los mortales), e inducido

a su compañero Adán, a iniciar la cruzada de la profanación del sarcófago del bien y del mal:

aceptar los rigores de la autoproducción de la vida y a cambio, acceder al develamiento de la

verdad: la transmutación de Luzbel en Lucifer (¿acaso Dios, al poner inteligencia y libre

albedrío en el ser humano, no pensó en las consecuencias de ello? –la reacción de Adán, del

ser humano, “era cuestión de ‘tiempo’, nada más”-; Dios y los creyentes religiosos, quieren

convertir al ser humano en estrella fija, el materialismo, en cambio, lo induce a ser un cometa

errante –sea dicho, parafraseando a Lutero), la emergencia de la contradicción, del

movimiento de la idea –de lo cual se sigue, que “el Paraíso es un estado de felicidad sin

conciencia, de la ausencia de la capacidad de juzgar” (el conocimiento, es la forma más

avanzada de redistribución del ingreso en la época actual, puesto que con su socialización las

personas pueden pensar, revelarse, volverse ateos).

El objeto de intelección comprehendido en las presentes reflexiones, en concreto, lo

componen: 1.- la cronología natural, 2.- los hechos humanos y 3.- el movimiento de la mente;

la citada composición real, se encuentra metadeterminada por la historia (el ser humano es el

único ser activo, que va paulatinamente tomando el comando de la realidad, en la que él se

comprehende y de la que depende para ser); la explicación de “lo real”, por tanto, debe

reflejar el hecho, de que “lo real” ha sido topado directa o indirectamente por el “ser social”.

La modalidad de aprehensión espiritual de la materia implicada, la asume de modo agregado,

en coherencia con el principio de la “reversión”: la referencia para el concepto es el último

estado de la conciencia, momento asumido en sentido de idea total, la que es, a la vez, la fase

cumbre de la evolución de la materia (la realización de la historia; Historia: camino que va de

la ignorancia completa hasta el saber absoluto; dicha noción, por otra parte, permite esclarecer

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la situación de esa curiosa y compleja entidad autodenominada humanidad). En un inicio

-1997- la investigación se planteó pasar revista al tramo recorrido por la humanidad desde

1917, a fin de advertir cuál habría sido el impacto provocado por el marxismo en la

humanidad: qué cambios experimentados en ella, específicamente se podrían imputar al

socialismo, esto es, las nuevas modalidades del “ser” habidas en las regiones económica,

política e ideológica y en materia civilizatoria en general (por supuesto, con motivación en la

fementida sentencia oficial de “caída del comunismo”, fracaso del socialismo, muerte de las

ideologías y, especialmente, de la científica de la revolución [como si un experimento o

aplicación realizados en el campo de la física fallasen, la conducta sea poner en entredicho la

“teoría de la gravedad” o la Física misma]: la hipotética derrota del proletariado y el cierre de

la historia, pregonados por la intelligentzia pretoriana del capital; en respuesta, el propósito

implícito en estas líneas, propende recobrar la relevante actuación de Marx, de Engels, de

Lenin, de Stalin, de Isamina, de Quilago, de Manuela León, de los trabajadores -hacedores

de la historia- en general, de revivirla y transformarla deliberadamente en incentivo para la

praxis política). La apertura de la mente a las dimensiones teleológica, procesal y ontológica

de la existencia, situó a ésta en escenarios de preocupación más abarcativos y cardinales, y en

la necesidad de “construir” un nuevo “objeto de investigación” en el que la “lógica” de la

realidad, en el presupuesto de ella: el frente histórico, debía alcanzar su representación: el

capitalismo desarrolla las fuerzas productivas, el socialismo imprime sentido a ese desarrollo,

mientras que el comunismo (“… a cada quién según su necesidad” –Marx: El programa de

Gotha) aparece solamente cuando dicho desarrollo ha tocado la cima en la robótica inteligente

(el problema central cognitivo-filosófico-político de coyuntura en la historia, es entender,

que solamente es sensato emprender la organización del cortejo fúnebre para el

capitalismo, cuando este modo de producción ha cumplido su rol en la vida [hecho que

ha ocurrido] –la automatización, la robotización, la inteligencia artificial [aspecto

crucial de la existencia éste, que no se escatima esfuerzo por relievar y reiterar en el

despliegue de estas anotaciones]-, o una vez que el grado de racionalidad humana –nivel,

que no se alcanza in abstracto, puesto que el desarrollo material es su determinación [en

la juventud el cuerpo no dispone de las condiciones orgánico-experienciales para el

pensar sensato, por ejemplo]- es tal, que se puede pasar a realizar o a completar esa

obra por parte de otro sistema [razón que aún no goza de prefiguración], en el que se

hallen suprimidos los consabidos sacrificios que ha soportado la mayor parte de la

humanidad, para ingresar en la nueva y verdadera etapa de la vida de la conciencia: la

formulación de la idea total –dicha verdad la comprendió Marx: el Marx maduro); esta

proposición teórica, por su parte, permitió rebasar la cerrazón de la mente en el escenario

antropológico, sociológico, histórico, filosófico, para colocarla en el plano cosmofilosófico.

No obstante, fue necesario previamente fundamentar la tesis expuesta centrándose la reflexión

en las coyunturas histórica (formación burguesa) y política (la transición), puesto que la

presente coyuntura realiza el proceso de inflexión inusualmente de importancia mayor, vital,

para la historia, para las razones de la inteligencia (hecho que la conciencia aún no lo registra,

que más bien actúa de modo incrédulo frente a él) [El proceso humano de conjunto

materializa el principio par exellence de determinación. La historia es la verdadera ciencia

{aproximación sucesiva lógica todavía abstracta al proceso de sucesión lineal de las

formaciones sociales: estructura, superestructura y formas de conciencia social} y de ella, la

económica: los modos de producción {“como producen así son los seres humanos, lo que son

coincide con su producción” –Marx-Engels}. Lahistoria económica” expone de forma

objetiva, dinámica, el movimiento periodizado en espiral del patrón de desarrollo humano;

este modelo progresivo inicia con el proceso de producción para la reproducción del

colectivo, luego de la barbarie; se instaura con la conformación de la primera estructura

social: la comunidad primitiva; continua con la larga formación clasista de la humanidad:

esclavismo, feudalismo y capitalismo, “como otras tantas formas progresivas” {dixit K.

Marx}; tiene su interregno preparatorio en el socialismo; y, concluye con la fase comunista de

organización humana, en la que la producción como el resto de procesos de la vida se han

automatizado {maquinizado, robotizado, el ser humano se ha producido a sí mismo en la

Inteligencia Artificial}, se retira el carácter esencial formador de la racionalidad inmanente al

trabajo: el ser humano se ha conformado como sujeto de pensamiento, se dedica a usufructuar

del sistema maquinizado de producción {del trabajo concentrado, cualificado: el sacrificio de

las generaciones pasadas} y “a conocer y dominar a la naturaleza” {Marx}. La economía es el

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aspecto que determina, que hace eje y que pone el orden de articulación y sentido al sistema

de relaciones, procesos y actuaciones humanas {Kelle y Kovalson}, así como al de las ideas

inherentes; es el aspecto principal, que debe estar en la base de toda historia, tanto como

actividad realizada, cuanto como idea escrita. Lahistoria económica” es parte de la historia

humana {de las formaciones sociales; cuyo otro nombre es: Materialismo histórico o Ciencia

de la historia -Althusser}, es decir, la historia de los modos de producción {referencia

evolutiva material, que no comprehende a la conformación humana que pisa los talones de las

noveles generaciones, por cuanto el comunismo, strictu sensu: no constituye "modo de

producción", pues, la automatización ha sacado al trabajo de la escena y la economía se ha

cosificado –objeto-objeto (O-O)- en sentido sraffiano –P. Sraffa-: producción de "mercancías"

por medio de "mercancías", en el que no interviene más el ser humano, o sea, han

desaparecido las relaciones sociales de producción, por tanto: la región económica yace a

espaldas}. La Historia económica, en realidad, consiste en el relato cronológico de los

sucesivos modos de producción descritos {historiografía} e interpretados {descubierta y

expuesta la ley de su estructura, movimiento y cambio; esto es, con criterio historicista, por

cuanto una estructura es, luego decesa: pasa a la tradición}. La Economía política, como

ciencia, sólo existe en el modo de producción capitalista; historia de la economía {política}:

proceso descriptivo-interpretativo de la evolución del “trabajo productivo” {“aquel que se

vincula al capital y que produce plusvalía” -Marx} de la reproducción capitalista {“Hablando

en oro”, la historia de la economía –y la en general- no tiene fines prácticos. Aquí las

experiencias del pasado no pueden ser insumos para proponer políticas para el presente o para

el futuro -la extrapolación de la tendencia histórica, las proyecciones, sólo sirven a la esfera

de los negocios, en perspectiva conservadora-. El sentido comprehendido en tal esfuerzo es el

de completar la comprensión de la evolución del género humano, en el mismo orden en que se

estudia la evolución humana, la historia de la tierra, del Universo, etc.; strictu sensu:

comprenderse mejor la humanidad a sí misma, como permite hacerlo la Paleontología, esto es,

alcanzar mayor conciencia: la conciencia total, como del Big Bang al Big Crunch: lo cual, en

verdad, es el objetivo máximo del ser humano}]. En efecto, “el capitalismo es la fase

histórica, cuya función consiste en crear las condiciones materiales del mundo nuevo” (K.

Marx); ahora bien, sólo cuando las fuerzas productivas pasen a sustentar su desarrollo de

forma autónoma (proceso que tiene tras de sí a todo el movimiento cósmico, al natural y al

histórico –humanidad de clase- y en la que prevalece la programación lógica direccionada por

el propio ser humano en su interés; interés, que es el “interés” de la realidad), es decir, en el

instante en que la mecánica adquieren vida reproductiva propia a la manera de la evolución de

la naturaleza, el período burgués de realización humana (propiedad privada de activos

productivos, trabajo, división del trabajo, dominación), llegará su fin. Para entonces, la

realidad se habrá vuelto trinitaria, de manera paradójicamente análoga al precepto bíblico:

Dios Padre –naturaleza-, Dios Hijo –ser humano- y Dios Espíritu Santo –el sistema

automatizado de producción material y espiritual (la mecánica, la robótica, la IA), o sea,

(primera) naturaleza, segunda naturaleza, tercera naturaleza: vida orgánica, vida racional, vida

racional artificial, en una sola substancia verdadera (Incluso hoy cuesta aceptar, que Lucy se

ha convertido en Marie Curie, en Rosa Luxemburgo, en Rosalin Franklin, en Mileva Maric,

en Tania, en Cristina Fernández, en Dilma Roussef, en el ámbito científico-político; o, en

Julia Roberts, en el de la belleza. De igual modo, parece absurdo suponer, que quienes

soportan al capital financiero, producen y venden armas (los Halcones de Washington),

trafican con drogas, sean los ascendientes de quienes manejarán el Universo. Pero, así

sucederá). Por su parte, si la revolución comunista (la idea de la voluntad que la sostiene) no

toma en cuenta esta determinación, seguirá “dando palos de ciego”, sumida en la repetición

(confirmación y reafirmación) día a día del diagnóstico, la estrategia y la praxis política

consabida carente de efectividad (en Venezuela ya no actúa el proletariado, como no lo hizo

en Nicaragua e incluso en China o Cuba; herejía: la época de las revoluciones proletarias llegó

a término definitivo en 1970 “cuando la producción pasa a ser cualitativa y creativa” con el

tránsito del modelo fordista al toyotista); mientras que el capital (financiero global), también

ciego, continuará su tarea civilizatoria material (ensartado en la competencia intermonopólica,

hecho que, de paso, es “revolucionario”, puesto que mediante dicho mecanismo se desarrollan

las fuerzas productivas). En este escenario hemisférico bífido (dualidad estructural-funcional:

desarrollo científico-técnico-economía solidaria), la regularidad histórica “hace de las suyas”:

impone el rumbo y el ritmo de la actuación del “ser social”, en sentido prometeico racional (el

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capital ansía eternizar el paradigma del progreso, la antípoda “socialista” desea suprimir el

“progreso” [positivista, tecnocrático, antrópico, diferenciador], mientras que a la historia “le

conviene” el proceso conjunto: formación de la realidad nueva en la que se conserva lo bueno

de los procesos) [En la inmediata coyuntura, el capitalismo se estabiliza por vía

socialdemócrata remozada: salta a una nueva o superior subetapa, manejado por quienes

propugnan su eliminación y se proyecta hasta las “calendas griegas”; es entonces cuando la

necesidad y la determinación históricas entran a jugar de modo más conspicuo su rol

“revolucionario”: la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que opera como

efecto de la competencia intercapitalista, conduce hacia la automatización {incremento

absoluto de la composición orgánica del capital}: a la anulación conjunta y definitiva del

capital y del trabajo por brazo del primero, en la robotización {pero ésta no es una simple

operación formal, sino el resultado de la acción conjunta de propio capital financiero

desarrollo de la ciencia y de la técnica- y del trabajo –la actuación política del “socialismo

del siglo XXI”: de la aplicación, “desde” el gobierno, de las tesis institucional-fiscalistas

asumidas por la intelligentzia de los pueblos como estrategia de cambio, postura motejada de

“populismo radical”, “desdela perspectiva neoclásica}]. La etapa de vida actual del género,

en su especificidad histórica, se remonta a 1917 (nacimiento del socialismo y estructuración

“geopolítica” bipolar de la humanidad), a 1956 (abandono del socialismo y

unidimencionalización humana) y a 1970 (conclusión de la onda fordista e inicio de la

toyotista), su ciclo de duración, a partir de la última fecha, comprehende alrededor de 80 años

(1970-2050), la cual tiene carácter transicional: es la fase en la que la humanidad supera su

estructuración dual y en la que se impone la síntesis de los aspectos de la contradicción que

encarna el porvenir: automatización y fraternidad. La ley del valor se despide; la

institucionalidad sobre ella erigida (el trueque, el intercambio, el mercado, su desarrollo

mayor: la forma dinero; el trabajo –el mercado no lo elimina la voluntad, sino el desarrollo de

las fuerzas productivas) se vuelve una abstracción; el ser humano se despega cada vez más de

la naturaleza y se contrapone a ella como idea que intenta llegar a ser, y las relaciones

productivas, económicas (mercantiles), renuncian paulatinamente a su naturaleza hasta hoy de

ser el nexo secundario entre los miembros del género; y, también, todo el aparataje inherente:

la administración, la estatalidad y su correlativa forma de conciencia se tornan ecos de la

historia; incluso la forma primigenia de nexo: la sanguínea, se está yendo, puesto que la

reproducción deja de ser familiar y se vuelve asexual. Se quiere decir, que el antecedente de la

realidad en curso y de la que viene, se sitúa en la historia y de ésta: en la acción del

proletariado. El sistema burgués de producción ha “globalizado” al mundo; empero, dónde se

inició el género se halla el punto más remoto, el arranque del movimiento de planetización y

formación de una sola comunidad humana, en el sentido de la emergencia unicéntrica de la

especie y de su posterior dispersión geográfica y policroma; el capitalismo es la forma por

excelencia de la “globalización”: de reversión del proceso de difusión, de diversificación -la

división del trabajo, el excedente productivo que acicatea el tráfico, la sed de riqueza

conducen el proceso de homogenización, de “unidimensionalización” en boga-, gracias al

desarrollo de la técnica (competencia) con la cual el sistema se expuso a la esfera toda,

integrando pueblos, desestructurando “culturas” específicas, incluso “neocolonizando” las

dimensiones externas del planeta (esta es una tarea histórica vital para el ser humano

considerada de cara al objetivo mayúsculo de la especie; merced a ella, la humanidad deja

atrás ensayos ineficientes –las comunidades tribales y las monarquías teocráticas de Medio

Oriente, los pueblos no contactados de las selvas brasileñas [perfectos animales, tomados

folclóricamente como mérito de la vida a preservar], por ejemplo-, se une y se conforma como

“sujeto de pensamiento” listo para empezar a estructurar la verdadera conciencia: esta última

y el proceso que lleva a ella, merece ser objeto de reflexión y es lo que aquí se hace). En

dicho escenario la persona se va convirtiendo en auténtico “hijo del viento” -todas la mujeres

que han existido, que se encuentran vivas y que nacerán, son su madre; todos los seres

humanos masculinos, que han existido, que se encuentran vivos y que nacerán, son su padre

(es cromañón y homo divinus a la vez)-; es, en verdad, un ser mundano -terráqueo,

sistemasolarseano, vialacteano, nebulosiano, galaxiano, constelaciano-, universal, concreto y

total: “siempre en vela”, anhelante, para asumir una nueva identidad, a toda hora renunciar a

ella, ser la suma de las identidades posibles: “proceso de síntesis de múltiples

determinaciones”, sindicado en el juicio de la historia, en el Universo.

Método: histórico-prospectivo-descencional (enunciado lógico del proceso a través del que la

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contradicción de la praxis deviene al ingresar el género en la fase noósfera democovivencial;

el trabajo reflexivo aprehende las determinaciones estructurantes del momento clave en el

proceso de desarrollo humano -sujeto de pensamiento-: singularidad tecnológica rumbo a la

producción artificial de la persona –robot sapiens- y conexión en interfaz con él; en el

modelo, el género aparece libre de diferenciaciones y escisiones internas, en curso de la

producción de la idea, aprestándose a dirigir perentoriamente el proceso material –el

procedimiento demanda el ejercicio de retorno deductivo sobre la especulación que dice

describir el camino que ha seguido –se supone va a seguir- la realidad para llegar a ser

“verdad absoluta”, mediante desagregación cronológica de las partes integrantes del todo

realizado; la postura atalaya el devenir, posible hacerlo por parte de “aquellos individuos que

se elevan a la comprensión general de la historia” -Marx-Engels: Manifiesto del partido

comunista). De acuerdo al tramo recorrido por la historia: en el punto en el que ésta está

situada, así como al grado de desarrollo de la conciencia (de intelección del mundo), ha

dejado de ser el pasado la dimensión condición de entendimiento del presente (identidad); el

futuro se presenta, por tanto, como el útil categorial, que hace inteligibles presente y pasado;

en realidad, las “profecías” han depuesto su naturaleza de tales, para pasar a consistir la

descripción a priori depositaria de sustento lógico-objetivo, de lo que “debe ser lo real y

racional” –en la perspectiva Hegel-engelsiana-, en un momento a futuro. Pero, ¿qué es

primero?: ¿el huevo o la gallina?; en la realidad, bien se sabe, que lo es la forma histórica -la

renta-, en la mente (en el presente), en cambio, lo es la forma lógica -el capital. El futuro

abstracto, por razones asociadas con el tipo sui géneris de proceso cognitivo implicado

(ausencia de hechos reales), es la simple proyección modelizada de las principales variables

de desarrollo visibles en el presente, o la extrapolación de la tendencia histórica (la posición

más sensata es realizar la proyección lineal supeditada completamente a la racionalidad:

entender toda la historia a partir del movimiento de su forma natural más “simple”: la

inteligencia); en el sentido expuesto, es el pasado realizado en el presente la forma que

permite figurarse el futuro, pero la verdadera comprensión del presente y del pasado tanto

como la develación de su razón respectiva, solamente se logran una vez que ha sido producido

el desenlace del curso histórico, en forma ideal (el proceso de aprehensión cognoscitiva de la

realidad en perspectiva histórica, muestra que existe direccionalidad implícita en todos los

hechos del mundo –orden ascendente dado por la ley del desarrollo inmanente: la

contradicción-, fatalismo que deja de serlo, únicamente una vez que la conciencia lo percibe

-este conocimiento parte de la esfera medial de los hechos: la cotidianidad, luego se desplaza

hacia el micro y el macro cosmos- y racionalmente lo asume, al frente del cual se pone [sin

contradicción no hay desarrollo; solamente la alta razón {al llegar a un determinado grado de

desarrollo de las fuerzas productivas} puede plantearse un programa consensuado de

desarrollo, que no esté movido por la contradicción]). Ahora bien, ¿por qué, en la presente

“empresa” se utilizan vocablos (categorías) y expresiones (fragmentos teóricos), naturalmente

en ciencias sociales (incluso se procede así con ciertos conceptos en áreas de las ciencias

naturales tales como indeterminación, energía, neocórtex, etc.), que no han nacido en el seno

del marxismo, que, por tanto, no tienen adecuación a priori a su objeto; además, cuando debe

realizarse un suspicaz trabajo de reelaboración para que aquellas “materias primas” puedan

pasar a ser legítima representación? Newton dice, que para formular sus grandiosa teoría (la

Mecánica Clásica) se posó sobre los hombros de sus grandes predecesores (que para él eran

dos: Galileo y Descartes); por otra parte, la noción existente ha sido suficientemente

fundamentada, validada, de modo que la certeza es una de sus condiciones inherentes;

finalmente, la tarea de reconceptualización arroja resultados positivos, puesto que tales

insumos epistémicos seleccionados se hallan penetrados por cierto grado de sentido

materialista. Naturalmente, se ha tenido el cuidado de trabajar con “información secundaria”

colindante con el marxismo, esto es, el neomarxismo e incluso el posmarxismo (recuperación

de la forma clásica de abordar gnoseológicamente la realidad, no solamente por necesidad de

rigor, sino con objeto de rendir homenaje a toda una tradición frugal de pensamiento, que se

cree no ha podido ser superada, pero que ha venido a menos por edicto posmoderno [en

realidad, “no se puede confundir lo viejo con lo clásico”: la noción sobre el modo de ser de la

realidad que ha pasado, que ya no existe, respecto del que pervive porque responde a leyes

que tienen vigencia en el largo plazo en el seno de la historia]). No obstante, a la mayoría de

términos que se ha “prestado”, se les ha dado nuevo contenido (desarrollado o implícito),

mientras que determinadas descripciones y teorizaciones se las ha ubicado en el sitio

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correspondiente; por ejemplo, la base política de la expresión “trincheras de la sociedad civil”,

ha sido ubicada donde debe, es decir, en el ámbito económico: el desarrollo de las fuerzas

productivas y el excedente económico imperial explican y sostienen a las “nuevas

determinaciones del Estado” en sociedades occidentales del capitalismo avanzado; de similar

modo se procede, verbi gracia, con categorías como “legitimaciones”, “ethos”, “cárcel

mundo”, “deconstrucción”, “complejidad”, “estatismo”, etc., en tanto expresiones ideales de

determinadas formas de ser, de aspectos de la realidad ubicados en diversos grados de

abstracción. Es de ese modo que se ha podido encontrar auxilios subjetivos, no tanto para

exponer la tópica, como para asumir un concepto totalizante más abarcativo y proyectivo de la

realidad. Esta artesanía inferencial queda únicamente como hipótesis a ser chequeada en el

remoto movimiento de la vida que viene (por deficientes que puedan ser las premisas teóricas

de sustento, estas predicciones se van a dar, porque se basan en el principio del movimiento

de la vida; en efecto, ya no se puede aseverar: “cómo ha cambiado el tiempo”, por cuanto se

dispone de un punto de referencia supuesto, hacia el cual marcha el género); y, para entonces

el rigor de la regla de verificación, preocupará bien poco. Es de ese modo como el ser humano

delinea su futuro, derrotero en el que su afán concuerda con la determinación; el ser humano

aparece en doble connotación: ora como marioneta, ora como voluntad, esa dualidad permite

que la contradicción abstracta quede resuelta; dicho en otros términos, de ese manera el

movimiento de la realidad aparece adecuadamente representado por la vía del pensamiento:

forma de captar la modalidad de ser completa de la historia, que además sirve como guía para

“hallar el propósito de la vida humana, para que todo tenga sentido”, en y para ella. Marx

conforma el discurso de El Capital según el criterio de organización de los elementos del

sistema burgués en sujeción al orden de prelación de las determinaciones en el todo; en

sentido antropo-filosófico: el trabajo, en sentido económico-lógico: el valor, en sentido

empírico-histórico: la mercancía; la “abstracción inicial” es el eje de la estructura del sistema

(producción, distribución, intercambio y consumo): el momento de coordinación, del proceso

de inteligibilidad y de la exposición [La Historia es la humanidad {el papel de individuo en

ella}. El papel de la humanidad en el Universo: volver subjetiva la realidad objetiva; luego, no

le queda nada que hacer a la inteligencia, y la presencia del cerebro derecho será deplorable].

El pensamiento epistémico moderno que se reifica en concepto, debe retornar de la cima de la

idea hacia atrás: el principio de ordenación y significación por fuerza tendrá que ser la

“abstracción final” (teleologopraxeoontología); este último es, manifiestamente, el método

filosófico correcto.

EL SER HUMANO TIENE COMO DESTINO LLEGAR A SER EL “SOBERANO” DEL

UNIVERSO. FRENTE A ESTA “ABSTRACCIÓN TÉRMINO” DEBE MIRARSE Y

MEDIRSE TODA LA HISTORIA: LA UNIVERSAL, LA HUMANA, LA DE LA MENTE; Y,

ES ESTA TESIS ABSOLUTA EN TORNO DE LA QUE GIRAN LAS PRESENTES

REFLEXIONES, Y NO DE OTRA.

Despliegue (la anatomía del “posthumano”, clave para entender la del humano y del

prehumano –K. Marx- [del Universo desarrollado al protouniverso]; descenso gnoseológico

regresivo gradual, del concreto representado al “todo real” no desplegado y retorno a la

refiguración: al “todo de pensamiento” ideal futurizado): 1) fase de modelación prospectiva,

en la que se edifica el escenario meta de la humanidad (la concepción –en estado “práctico”sobre

el objeto de la vida racional: avanzar al nivel de la “divinidad”, como principio de

interpretabilidad; dicho sea de modo incidental, son tres las opciones: a.- las míticas de la

reencarnación y la resurrección, b.- la del hedonismo simétrico ilustrado marxista y

neomarxista, y, c.- la de Marx, que concibe como razón de la vida humana: producir el saber

total y gobernar la materia); 2) fase de hipotetización de la tarea histórica: en el seno de la

“formación ´social´” cumbre por venir, para la forma superior de humanidad, pari pasu, la

principal obra es forjar el saber total: el poder para regir a la naturaleza; 3) fase de

formulación retrospectiva de sentido: con el producto-simulación (categoría teórica), se

retrotrae la mente hacia el presente (definición de la coyuntura de entre siglos –transición-:

“estado de la humanidad frente a su telos”) y al pasado (se revalida la “lógica histórica”; en la

instancia de la “febril acumulación”: ciclos “logísticos”: del siglo XI a 1870 –guerra francoprusiana-:

etapa de formación capitalista competitiva, y de 1870,1 hasta 1970: fase

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imperialista, y de esta última fecha hasta el 2050: etapa depresiva, implosiva, senil, del

capital; geopolítica: monopolaridad –Inglaterra-, bipolaridad: URSS/Trilateral –EU,

Alemania, Japón-, cuarteada: EU, Alemania Japón, ex URSS Jruschov-Gorbachov, neotriada:

neocuarteada –EU, UE, Japón, BRICS); 4) fase de generalización (desarrollo humano:

primera naturaleza –animalidad-, segunda naturaleza –racionalidad-, tercera naturaleza

–“divinidad” [en realidad, se advierte, que existen dos macroeras en el Universo: antes del ser

humano y con el ser humano; en la dimensión histórica, en cambio, sólo hay tres grandes

momentos u ondas muy largas: 1) la de “Eros” (hasta Newton), 2) la racional (hasta Marx) y

3) la “divina” (hasta cuando el ser humano-“Dios”, renuncie a ser)]): se examina (sondeo

rápido) y se evalúa “toda” la vida: marcha genérica ascensional, en el interior de varios

estadios (formaciones sociales), hacia la racionalidad, o sea, encontrar el sentido de esa

curiosa entidad, que se autonomina humanidad; 5) fase metacomprehensiva: el Universo es el

supuesto colosal –el ciclotrón- que prepara, contiene y se muestra “viable y óptimo” en la

“minúscula” realización humana; 6) fase prescriptiva: se establece el modo de proceder más

idóneo (sabiduría) por parte del ser humano, sobre la “única” senda “fatalmente”

preestablecida para este ser, precisamente en dirección a dicha meta –strictu sensu, por el

momento la conciencia deja advertir su rumbo: en oposición a la creencia de que el ser

humano es sólo un integrante de la naturaleza a la que no debe contrariar, éste tiene que

distinguirse, elevarse sobre ella, adquirir autonomía y generar su propia “naturaleza”- (lo

maravilloso, lo “milagroso”, lo sorprendente de la combinatoria “infinita” de las propiedades

sencillas de la materia hacia las complejas por adición conmutativa “probabilística”, proceso

en el interior del cual tiene lugar el establecimiento de las poderosas leyes de movimiento del

Universo y del desarrollo, es que la misma se autodetermina de modo inconsciente y que va

hacia la formación del “espíritu universal”; la naturaleza evolucionó hasta el ser humano; éste

debe hacerlo a la idea); y, 7) fase de sentencia: todos los paradigmas filosóficos (que por lo

general, no abordan el futuro y/o que se quedan en el hedonismo teológico al momento de

producir el concepto del mundo) se deconstruyen y queda en pie solamente el objetivismo

materialista.

Resultados generales de la investigación (la presentación es aleatoria):

1.- Historia: régimen natural de desarrollo humano, desplegado en el crisol del complejo

universal: la Tierra (“Piedra de Rosetta”; mesie J. F. Champollion [“La vida no es rara, la

inteligencia es rara” –dixit Peter Ward-. En el Cosmos, en el lugar en el que haya vida –en

los exoplanetas- ya están puestas las premisas para que ésta se dirija hacia la inteligencia.

El inmenso Universo aparece como un enorme desperdicio, considerado únicamente para

sostener a un pequeño planeta y a sus habitantes; no obstante, la inteligencia es el zumum y

su poder cualitativamente se equilibra con la cuantitativa extensión mecánica del Universo,

y al cumplirse el “para qué” del neocórtex, se advierte que las inmensidades –Universo-ser

humano- sean, se hagan paralelas]); ésta se compone (tautología) de varias etapas

contradictorias progresivas que atraviesa Odiseo (estético –lúdico-hedónico-, ético

–trabajo-reproducción-, racional –científico-político-, “divino” –conducción de la realidadrealización-,

son los momentos que sigue el ser humano, no los que supone S. Kierkegaard:

estético, ético y fe, pues, no es la crisis, tampoco el cansancio los estados que componen el

flujo de la vida: ésta constituye proceso contradictorio-ordenado de renovación permanente

hacia la “perfección universal” terrena); la naturaleza –por tanto- “es sabia”: ella

“dictaminó” esa vía (La historia se realiza según patrón: nacimiento, crecimiento,

reproducción y muerte; semilla, planta, floración, fructificación; niñez, pubertad,

adolescencia, madurez, senilidad; física, química, vida, conciencia. La realidad es de ese

modo; dicha constatación debe ser hecha, incluso si la misma aparezca como el acto simple

de traslación mecánica, de yuxtaposición de una norma natural hacia la vida social). La

primera estructuración social: la “comunidad primitiva”, ralentiza la dinamia del progreso

humano en ausencia de la contradicción social; en verdad, en dicha etapa, el movimiento

progresivo tiene como acicate tan sólo al trabajo: al vínculo contradictorio entre ser

humano y naturaleza. La norma implacable del progreso, es la condición inmanente de

existencia de la materia; en los colectivos humanos las necesidades crecen y se renuevan

permanentemente; para su satisfacción la inteligencia se ontologiza mediante la generación

de apoyos instrumentales; las fuerzas productivas no bien surgen, conducen el proceso de

desarrollo material y espiritual, a través de la instauración de las formas clasistas de

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asociación humana, etapas sucesivas antinómicas que superan su carácter y se renuevan en

su forma superior, en ruta hacia la estructuración de la totalidad concreta (proceso de

hominización –Alexei Leontiev-, hacia el de “divinización”). “Tristeza de la humanidad”

(tercer movimiento de la Novena Sinfonía “Coral”, del gran Ludwig van -H. von Karajan

y la Filarmónica de Berlín-; Sinfonía de índole superior, racional: realismo frugal [música,

que busca siempre la realidad: su fuerza viva, que es su nítida expresión], homérica, total,

filosófica, “de todos los tiempos”, patrimonio espiritual de la especie: Origen del Universo,

Orden de la naturaleza, Tristeza de la humanidad y Oda a la Alegría): no es la racional,

consensuada e incruenta, la vía de avance del género (los países del ALBA no pueden

forzar el proceso enrumbándo[se]le hacia el verdadero socialismo: la historia –que detrae

al trabajo- no lo va a permitir, a pesar de que las condiciones generales se hallen dadas:

reducción creciente de la cartera de trabajo, crisis de reproducción de amplias mayorías,

método tunning de formación del “talento humano”, de las competencias y de la vida

wired, eclosión de las antinomias secundarias como las de género, por ejemplo,

reemergencia del “patrón oro” –vuelta al sistema de 1944 de Bretton Woods-, límites

físicos para la reproducción del capital,…); por lo contrario, es la hedónica, contradictoria,

prometeica y convulsiva, la única ruta paradójicamente concerniente a ese objeto

(racionalidad), en la que la materia consigue la “representación ´de sí´”, por interpuesta

persona (de la praxis de su producto máximo): el ser humano. Ahora bien, si por una parte

los representantes político-doctrinarios del “neosocialismo” se consideran a sí mismos

como los inauguradores de la historia (narcicismo que es recusado por los rezagos de

socialismo clásico, puesto que lo que a ellos les está permitido hacer tiene como

antecedente al proletariado, al socialismo, a la marejada política que el proceso proletariosocialista

produjo en el mundo), por otro, el planteo político-programático

marxistaleninista no es coherente con la necesidad histórica del inmediato futuro: la

transición (postura que apropiadamente es rechazada por los postulantes y la praxis del

“socialismo del siglo XXI, en vista de que la ley del valor capitalista debe completar la

misión histórica del capital con la automatización absoluta). En realidad, si se analiza al

capitalismo como suele decir la “cobería light”: “desde el” hedonismo, el sistema

capitalista es absurdo, es una anomalía de la historia, que debe ser arrancado de ella

(hedonismo genocida cobarde yaqui –europeo, nipón, sionista-: su objetivo es llevar una

vida placentera, protegerse, no arriesgarse y con drones asesinar); por ejemplo, la

extracción de oro y plata se presenta al ojo de este observador, innecesario y destructor de

la ecología (amenaza para la humanidad, para toda forma de vida); las crisis capitalistas

generan estados psicológicos de ansiedad, del acaparamiento como prurito de seguridad:

quienes se apoltronan en los cargos públicos, verbi gracia, no advierten el momento en que

ya se hallan incursos en el sistema ilícito de acumulación individual. Creación de

necesidades no necesarias: en el capitalismo muchas demandas son superfluas, pero

sostienen al sistema y este desarrolla las fuerzas productivas; fuera del capitalismo, el

consumismo no desparece: adquiere sentido de racionalidad, de utilidad, además de que

ésta, como otras “anomias”, han creado los presupuestos para su propia regeneración,

rehabilitación.

2.- En un determinado grado de desarrollo de las fuerzas productivas, si la exigua riqueza

hubiese sido distribuida de forma equitativa para un monto dado de población de manera

paralela con el cuidado del entorno y la reposición de los activos naturales extraídos, el

progreso científico-técnico se habría detenido o por los menos ralentizado, y el futuro y

sentido humanos, se hubiesen visto embargados: el hedonismo –los epicúreos- se habría

impuesto sobre la racionalidad –los estoicos- (el capitalismo es pernicioso hoy: a.- porque

ya existe –fue- el sucedáneo racional de sí: el “socialismo” [el socialismo liberó a las

fuerzas productivas del freno a su desarrollo, proveniente de las relaciones sociales de

clase, las fuerzas productivas, que son el enemigo más letal para el capital; con la

automatización concluye el progreso material dado en las sucesivas olas tecnológicas y el

sistema se enfrenta a su límite]; y, b.- porque expolia al trabajo, destruye la naturaleza y

bloquea el paso de la historia –en este despropósito en la posmodernidad se le suma la

izquierda); empero, no se trata de justificar el modo de evolución humano dado al interior

del sistema capitalista (y de los clasistas en general –en las formaciones esclavistas y

feudales la diferenciación social fue presupuesto de sostenibilidad ontológica de la

inteligencia y no de la acumulación social por vía privada), la aseveración conduce

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simplemente a constatar un hecho real, conciencia que lleva a mirar de otro modo práctico

la vida: a plantear la política por la cual el desarrollo material prosiga, pero sobre base de

otras coordenadas sociales, que inhiban sacrificios, penurias humanas, explotación. Al

tratarse el histórico un proceso regular, es el propio desarrollo material el que pone las

condiciones de posibilidad para actuar de forma axiológicamente enhiesta. En verdad,

paradoja de paradojas, paradoja espantosa: el capital explota la fuerza de trabajo, mantiene

niveles funcionales de “paro estructural”, daña a la naturaleza, amenaza con la hecatombe

al planeta, pero paralelamente consiga que Prometeo se levante y avance, con lo cual pone

a la humanidad en perspectiva de su destino; el pueblo (los trabajadores, la economía

mercantil simple, la subsunción formal, los defensores de la naturaleza y de los derechos

humanos), en cambio, propende retirar el dogal que sujeta su garganta, pero de conseguirlo

en el momento incorrecto (cuando las fuerzas productivas no han llegado todavía al “punto

de no retorno” en su desarrollo por vía autónoma, o la conciencia al grado necesario de

racionalidad) frenaría y borraría el rumbo “teleológico” de la humanidad. Los intereses y

objetivos de los sectores citados no son intercambiables (ese fue el central intento

socialista del período 1923-1953; incomprensión que hace decir simplísticamente a ciertos

estudiosos -Alejandro Moreano, por ejemplo-, que el “estalinismo no fue mas, que el

desarrollo de las fuerzas productivas por otros medios”, pues, el estalinismo no se trató de

un proyecto histórico de creación de una nueva sociedad: de una sociedad socialista, sino

un proceso de marcha forzada hacia la industrialización de la ex URSS, política

implementada deliberadamente con el propósito de modernizar la economía, de ponerla a

tono con el desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado por Occidente, pensando en una

futura integración al capitalismo desarrollado mundial -sic), tampoco puede haber un

término medio como cuando Stalin: desarrollar las fuerzas productivas (modernidad

socialista) en el marco de nuevas relaciones sociales. En efecto, si se da gusto a la historia,

las 9/10 partes de la humanidad sufren; si se satisface a las 9/10 partes del género, la historia

pierde. En realidad, con el sacrificio del trabajo el capital ha realizado la historia [Un

prominente economista y político ecuatoriano {José Moncada} una vez dijo: “las crisis son

al capitalismo como las olas son al mar: allí donde hay mar, hay olas”; sin embargo, el mar

genera y sostiene vida, progreso material. Si se quiere suprimir las olas debe eliminarse al

mar, pero con él se iría el proceso prometeico que produce en la historia. Si se hable de

geopolítica, de “hegemones”, de polaridad {unipolaridad, bipolaridad, balance multipolar},

de guerra, de tensiones, de armas, de pruebas atómicas, de crímenes, de maniobras

militares conjuntas, de uniones aduaneras, comerciales, monetarias, de espionajes,

deportaciones, etc., es porque hay capitalismo].

3.- El capitalismo es una forma humana existente y necesaria en la modelación de la historia

(en el colmo: incluso el “capitalismo ´neoliberal´ consumista” juega el papel desarrollador

de las fuerzas productivas); no se puede contrariar a la historia pretendiendo obviar la fase

burguesa de desarrollo –la juvenil de la febril acumulación (K. Marx)- o promoviendo su

eliminación cuando todavía no ha cumplido su papel (o antes de que haya emergido el

reemplazo legítimo “de sí”, su alter ego –el socialismo: continuum desarrollo de las

fuerzas productivas, inhibida la entropía social-, que ésta fuese implantada en su interior y

en contraposición suya, por el primer patrón de racionalidad efectiva eclosionado en la

historia; ciertos neofolclóricos -la izquierda académica-, dicho sea de paso, que abogan por

la diversidad, paradójicamente quieren eliminar de un solo tajo las diferencias:

antropomórficas –raciales-, étnicas -“culturales”: ubicar en un mismo plano a todas

[“diálogo de saberes” -sic]-, de sexo –GLBT [la diferencia entre sexo y género {biología y

voluntad} es tan sólo un artificio doctoral; no obstante, en sentido histórico el atavismo es

progresista, en la medida en que adelanta votos que se cohonestan con la tendencia natural

hacia la homogenización]-, de nacionalidad -ciudadanía universal-, entre especies -humana

y animal); como tampoco es pertinente asumir la noción sobre su eternidad: en el 2030 se

dice que EU pasará a ser la tercera potencia detrás de China e India, de modo que será

afianzada la estructura geopolítica multipolar, sin embargo esta proyección no es verdadera

en sentido esencial, puesto que no puede un órgano del sistema catapultarse, si éste está

sentenciado (“se cuestiona la premisa mayor”: China-India pueden ponerse en la

hegemonía de mando del mundo e iniciar un nuevo momento-primavera capitalista; pero,

la pretensión de esos postcapitales no va a concretarse, pues, la historia no lo va a consentir

–el desarrollo de las fuerzas productivas-, a decir verdad: están a destiempo); en realidad,

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la historia cambió, se reorientó: el aparecimiento de la economía mundial resquebrajó

muchas instituciones, liquidó la noción que ha prevalecido”, y es el “populismo radical” el

que campea en el mundo, porque se corresponde con la necesidad de las circunstancias [El

activismo político reivindicativo, contestatario o revolucionario, les ha tocado desempeñar

a la clase o a los sectores subordinados en la historia; con el arribo de la representación de

estos sectores a la institucionalidad de la gestión (el gobierno) por de pronto en la América

no anglosajona, la aplicación de medidas de política económica reformistas que no pone en

peligro el statu quo, conducen a la clase o a los sectores económico-político dominantes a

ingresar en la palestra de la movilización en las calles, plazas, medios de difusión masiva y

a realizar actos de masas {“la tortilla se ha virado”: el poder reclama “respeto por la

democracia”, al ponerse en cuestión sus intereses; el pueblo mira, sus representantes

reprimen las manifestaciones burguesas}. En la muy inmediata coyuntura, dos hechos se

destacan: 1.- por un lado ha decesado el relevante dirigente político venezolano:

Comandante Hugo Chávez, reduciéndose el aporte al cambio, de una personalidad que

podía dar más; y, 2.- se ha elegido a un nuevo jerarca de la Iglesia Católica, luego de que

Ratzinger se “lavara las manos” {renuncia} frente a las demandas cruzadas del poder

mundial y el clamor de los pueblos; en realidad, el capital pretende en América Latina

reprisar lo que hizo en Europa del Este con el reaccionario Papa Juan Pablo II, con el

nuevo Pontífice Bergoglio {está muy clara la mano de la CIA; ¿“tiro por la culata”?; en

todo caso: la historia sigue adelante indiferente}. Este es un juego del “ratón con el gato”,

cuando los contrarios se interpenetran, se convierten el uno en el otro, siempre en el marco

de oposición y lucha; es el entretenimiento histórico-natural, que no da tregua a la

conciencia -inteligencia-, pues, de hacerlo cesaría la vida, se ocuparía de ella el fastidio,

hecho que lo conduciría al más craso pesar existencial, el cual finalmente llevaría al

suicidio. Pero no solamente la vigencia del pretexto para actuar se filtra con la acción del

motor político, sino que por su intermedio se desarrolla la conciencia. Las fuerzas

productivas en su acepción no fetichizada {inteligencia colectiva reificada, cuyo desarrollo

recibió el impulso de la irrupción del proletariado en la historia –contradicción

trabajador/capitalista, al cual estimuló el progreso técnico, pues, para superar esta

contraposición el burgués se vio obligado a modificar la composición orgánica del capital;

la contradicción socialismo/capitalismo, la que acicateó el progreso científico-técnico}

“intervienen” directamente en la producción de la historia como dirimentes del conflicto

entre el gato y el ratón, puesto que la lucha entre liberalismo y socialdemocracia

–Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, ahora Cuba- puede prolongarse hasta las

“calendas griegas”, push en el que, si bien ganan las propias fuerzas productivas en razón

de que el capital las sigue desarrollando, el pueblo, en cambio, se mantiene recogiendo las

migajas de las políticas sociales y asistenciales {J. O´Connors}; esta lucha, como en el

“imaginario” –sic- de Gramsci, puede tornarse “larga y difícil”, al interior de las

instituciones políticas como asegura Habermas o en el proceso de medición de fuerzas

estratégicas al interior de la red de poder –Foucault- {en el frente cruento, “arcaico”, de la

Guerrilla, la regularidad se ha impuesto: en Colombia, de Gaytán a la fecha -50 años-, las

FARC –ELN, EPL- se hallan en combate; al momento -2012- se ha instaurado una nueva

ronda de negociaciones; su resultado es previsible: la reiteración del fracaso, pues,

solamente con el renunciamiento de alguna de las partes –la oligarquía colombiana

proyanqui o la guerrilla- a los aspectos básicos de la agenda, puede llegarse a un acuerdo;

aspiración magra, pues, en el tapete se enfrentan las tesis capitalistas y el programa

guerrillero; además, la discusión que se lleva en La Abana, tampoco tiene jerarquía de

“Asamblea Constituyente”}. En una palabra, este juego es importante para la historia:

promueve el desarrollo de las fuerzas productivas, diezma al poder y fortalece al sector

portador de las nuevas relaciones sociales, y empuja el tren de la historia, aunque en la

superficie –para una mente racional, madura- el hecho aparezca como una lucha tonta entre

los intereses concupiscente de la acumulación y los “justificados” de la sobrevivencia].

4.- Epoca cambiada. De consuno: “cambio de época” (el proletariado, las fuerzas productivas

la conjunción entre necesidades e inteligencia en acción y reacción dinámica recíproca-

han producido la inflexión) y “época de cambios” (los herederos del proletariado: los

subversivos, los intelectuales y los ciudadanos plasman sistemática, planificadamente el

nuevo proceso [¿Qué es primero: el gen o el organismo? En el evento de mutación

histórica, el subsistema de dirección es el primero; luego éste va produciendo cambios

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sistemáticos, hasta que la totalidad concreta puesta como idea asume carácter de totalidad

objetiva; en verdad, en la mente: de la abstracción fáctica puesta como concepto se

asciende hacia el “todo de pensamiento”; en la historia, en cambio, de la idea concreta

sobre la nueva totalidad (“no se sabe lo que se quiere, pero sí se sabe lo que no se quiere”),

se desciende hacia las distintas abstracciones reales. En el proceso, las mutaciones

sucesivas, no concluyen en el “cambio de estado”; es la decisión de ese cambio que se

contrapone al poder: lo destruye y lo reemplaza, el hecho que da curso a la transformación.

La determinación primera la forjó el proletariado (la revolución); la segunda, que se halla

en curso, la hace el cuerpo social enhebrando acciones políticas con las pragmáticas en el

día a día, hasta poner a punto el nuevo sistema: paso paralelo de desactivación de la

realidad dada y de coetáneo reemplazo con los elementos de la nueva]). Dicho de otro

modo: la historia tiene “sus propios tiempos”; la historia dispone, y su designio se vuelve

operativo; en sentido lógico: salto dialéctico de orden inverso: el cambio cualitativo,

profundo, se concreta en primer lugar, a continuación éste se despliega en múltiples

modificaciones cuantitativas a través de cuyo proceso se constituye la red de los diversos

planos de la nueva estructura y es la forma como ésta se asienta: la revolución crea la

potestad (“cambio de época”; “sólo la revolución es cambio”; en efecto, la revolución pasó

la dinamia del aspecto “trinchera” del Estado al de “flujo”), luego el sujeto histórico agente

de cambio (“época de cambios”) procede a destruir la estructura vigente y a gestar la que la

supera y lo substituye, y este último es un proceso político-administrativo (el proceso es de

ese modo siempre: conquistada la cima se procede a realizar los cambios, y solamente

cuando ya se está en ella –Octubre del 17 y el socialismo de Lenin-Stalin pusieron en ese

sitio al género- es posible sostener, que los cambios parciales llevan a la cima –la

propuesta del neosocialismo). Strictu sensu: “la época de las revoluciones proletarias y de

edificación socialista” ya pasó; en efecto, la onda revolucionaria, mutatis mutandis, inicia

en París en 1847, alcanza el punto cumbre en Octubre 17, mantiene su “energía” en el 49

en China y se disipa definitivamente en Cuba en el 59, para concluir con Nicaragua en

1982; en adelante, al llegar a término el período revolucionario socialista, ya no es

pertinente hablar de ella, sino de la etapa de reformas, que es la forma como se torna

efectiva la herencia revolucionaria (esta es la regularidad del cambio, incluso si se análoga

con las revoluciones liberales, a través de las cuales el poder pasa de un sector del dominio

a otro cuando la burguesía reemplaza a la clase señorial-feudal, iniciándose en 1789 y

concluyendo un siglo después en las revoluciones de países de América Latina, centuria en

la que la nueva realidad a la que se da curso, es el lapso en el que ésta toma cuerpo; no

obstante, el período en el que todo carácter determinado de clase concluye, no es más largo

que el que precedió al proceso de reacomodo de clase [En la experiencia histórica, los

jacobinos fueron hechos a un constado {por los girondinos} una vez que su presencia,

requerida en los momentos más duros del conflicto, se trasformara en óbice ante la

necesidad de “pacificación”, pasando a ocupar su lugar en el nuevo escenario, los

girondinos {Ayjiust por Robespierre –la “revolución” ciudadana, el “socialismo” del siglo

XXI}]). Ahora bien, esta última es una constatación letal para el marxismoleninismo, para

el trotskismo y para los grupos de izquierda revolucionarios en general: si el proletariado

cumplió su papel, ha dejado la historia y todo lo relacionado con él (el concepto de “clase”

–en sentido marxista- ha perdido substrato ontológico una vez que el trabajador ha salido

de la historia: ha dejado de representar una determinación de la realidad [pero el

capitalismo también ha pasado {sus representantes: los partidos políticos tanto del capital

como del trabajo hoy son tan sólo simulacros y todo esfuerzo por reconstruirlos es vano}]),

está siendo negado (tal como ocurre con el otro bando, en el que la sola ratificación de su

presencia luego de 1956, 1989 y 1993, aparece como su consolidación y no como el factor

de apoyo hacia la cristalización del sucedáneo); en efecto, si el trabajo salió de la escena

histórica, el capital también lo ha hecho, lo está haciendo: su vida es corta de aquí en

adelante, ésta guarda coherencia con el tramo último que falta hasta producir la inteligencia

artificial; y, el indicador conspicuo que avala la hipótesis, es la crisis de representación

política del capital y del trabajo (la debacle de los partidos políticos de la derecha y de los

movimientos de izquierda en América Latina por el momento, pero el mismo sino va a

seguir la representación política de los llamados países “desarrollados”). El escenario en

“construcción”, muestra su nocividad para el capital: de modo paralelo, todas las

instituciones que sostienen el poder (al capital): la propiedad privada, la familia y el Estado

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(Tradición, familia y propiedad) se hallan disolviéndose. Chiavenato y la teoría de la

administración contingencial dicen que la gran propiedad no es eficiente en tiempos de

cambio acelerado, de incertidumbre, de sorpresas, que ha dejado de ser competitiva, por lo

que debe desconcentrarse (miniaturizarse, desmaterializarse, micronizarse), flexibilizarse,

desjerarquizarse (el resto lo está haciendo el proceso de automatización, puesto que sin

trabajo las “mercancías” no contienen “valor”, por tanto, carecen de precio); la familia

monogámica (generadora de hechos opuestos: infidelidad, prostitución, eterismo; en

realidad, la prostitución es el indicador sobre la naturaleza polígama del ser humano,

determinación reprimida en las formas humanas clasistas, necesaria a objeto de cohesión y

eficiencia) la propia historia en el 2012 la está destrozando (el punto final lo pondrá la

tecnología: clonación, fertilización in vitro, etc.); el Estado formalmente está

desapareciendo en la globalización (“Estado mundial federado”), el derecho de propiedad

deja de serlo con la promoción de nuevos derechos, el Ejército queda fuera de la historia al

desaparecer los feudos republicanos, la “teoría del Estado” queda sin piso al cuestionarse el

concepto de “división de poderes”, en suma: unas instituciones desaparecen (OEA, TIAR),

otras se reestructuran drásticamente (la ONU) [La constante son los procesos de lucha de

baja intensidad que promueven el cambio, con la bandera de la recuperación de los

postulados de la Ilustración, en los componentes del poder político, como por ejemplo del

Estado de Derecho al Estado Social de Derechos {muy diferente del Welfare State}, en los

que, si bien no se afecta directamente al capital, se forjan contextos para la creación de

condiciones favorables para la reproducción de la población; en esa dirección trabajan L.

Ferrajoli, M. Carbonell, R. Avila: constitucionalización de derechos sociales,

transformación del Estado {instrumento de la clase dominante} como titular efectivo de su

realización].

5.- En el momento: los útiles teóricos de comprensión establecidos, operan en la mente como

obturador cuántico: construyen en la subjetividad mundos paralelos al real, en los que no

se representa la esencia; falsa conciencia, que consiente vivir eficazmente las condiciones

del momento; sin que sea esa la intención, el papel de tal forma de conceptualización, es

anquilosante: lógica que empatiza con la paralela forma fenomenológica real, impulso y

freno al progreso material, al desarrollo de la propia conciencia, según el sentido de

concreción institucional. Se necesita, en los bandos en lucha, aplicar una drástica política

de reconversión del modo de producción conceptual, de reingeniería mental profunda. Las

nociones: capital financiero global, multilaterales, gobernanza, bloquea la comprensión del

carácter de la realidad humana, la que necesariamente exige la formulación de las

inquietudes inquisitivas: qué le pasa a la humanidad, en qué momento de su desarrollo se

encuentra, hacia dónde ésta se dirige (es obvio, las creencias dominantes en Occidente

esperan el “juicio final”; en tanto que cierta intelligentzia filosófica plantea que se está

pasando de la incertidumbre al caos; se suma a esta percepción un segmento delas

izquierdas”); tampoco facilitan la formulación de una hipótesis que permita avizorar la

nueva realidad, “que ya está entre nosotros”. Las mentes autorizadas del poder, los

expertos, mantienen el concepto de la realidad en adecuación con los principios empíricoespeculativos

de la teoría económico-teológica convencional: Smith (mano invisible),

Hayek (orden espontáneo), Friedman (monetarismo), Toynbee (laboratorio de

civilizaciones), Toffler (la “olas”), Drucker (sociedad poscapitalista), Fukuyama (fin de la

historia), el evangelismo (lademocracia es eterna” y divina), el cual se corresponde con

un susbtractum material, que se está despidiendo de la historia. Por su parte, pululan los

análisis, en los que se propala la idea de que los cambios que tienen lugar en Cuba

consolidan al capitalismo (modo de producción, que supuestamente salió vencedor luego

de 1989): a.- la introducción de formas mercantiles empresariales, b.- la libre salida de

isleños al exterior (deslumbrados por el “sueño ´americano´” tardío, varios incautos isleños

–quizá la gente de lo peor- va a dejar cuasi despoblada a Cuba, mientras que los gringos

verían anulado el efecto de la estrategia expulsora de población excedentaria), no se

percata, que dichas actualizaciones son, más bien, mecanismos que vulneran más al

capitalismo; en forma lógica, a medida que sale el otro, la contradicción se anula y el

proceso al que da lugar, ahora sí: implosiona; en el mundo, por otra parte, queda tan sólo

un responsable de todos los males sistémicos; la soledad de un único contendiente torna

arbitrario, contumaz al poder unipolar: el capital (el cual no tiene catadura imperial, sino

multipolar a su interior); en realidad, hay que hacerse cargo del hecho de que en la

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simbolística humana, incluso las formas caídas se vuelven reminiscentes y sobre un muerto

se ejerce perdón (enfermedad holandesa de signo invertido). Al stablishment, todo parece

“salirle a pedir de boca”: se ha alejado de consuno los fantasmas de la dictadura y de la

revolución –la inflexión histórica (si debido al impacto de la crisis o por la

“concienciación” se “arma la conciencia, se puede armar las manos”, lo ha dicho un

representante de la derecha)-, y el encarrilamiento social es socialdemócrata moderado

–bonapartismo tecnocrático-: democracia con equidad, defensa de las libertades, densa

institucionalidad –sic- (en medio se filtra el “excepcionalismo” gringo: “país elegido por

Dios para imponer el mercado …[la ´libertad´]…, la democracia y el anglicanismo en el

mundo” [el sistema electoral yanqui está tan amañado, para impedir que la plebe llegue

incluso al gobierno del Estado federado {es una dictadura burgués-oligárquica bipartidista

maniquea eterna}]; pero, en esencia: los yanquis son el más poderoso instrumento

prometeico de la historia [sin saber que han sido utilizados por la necesidad histórica,

como el macho mujeriego, que presume, que no sabe que ha sido simple instrumento de la

naturaleza, en la multiplicación de la especie]; este imperio caerá por razones domésticas:

la crisis –los límites del capital- y la reacción popular interna: senilidad y secesionismo).

Las creencias mitológicas aparentemente se consolidan con el relanzamiento del

protestantismo; mas, esa es una ilusión, puesto que cuando una creencia renuncia a la

simbolística y se centra en la pura abstracción, en la lógica verbalizada, ha perdido

contacto con el mundo y la representación se vuelve vacua; un síntoma más del

deconstructivismo” empírico de la sociedad vernácula es la crisis de la Iglesia: su

negativa a suprimir el “voto de castidad”, a admitir el aborto (terapéutico o por violación),

a permitir el sacerdocio femenino, a aceptar la eutanasia y la tecnología de las células

madre, a volver a vivir la pobreza de la primera patrística (si sigue así: ¡se explota!);

empero, si la tendencia triunfa, se tiene la impresión, de que la Iglesia se ha reacomodado y

que se apresta a vivir los “nuevos tiempos” sobre esa base (la reconciliación del

cristianismo iniciada por Ratzinger es otro indicio de su debilidad, intentona que también

propende su desconstitución), sin embargo esas son más bien las rieles a través de la cuales

esa forma ideológica se disuelve: la una, al carecer de substrato la representación, la otra:

por cuanto ha asumido las determinaciones que ubican al “ser” en el porvenir (la

circunstancia ratifica una perspectiva tautológica: que el sistema mayor está en cuestión,

que el capitalismo pausadamente implosiona). La coyuntura presenta al capitalismo

contradictoriamente triádico (con la salida de la escena histórica del socialismo y del

socialimperialismo, con la inversión del carácter del proletariado de clase “para sí” a clase

“en sí” luego de haber cumplido su misión histórica, las contradicciones de la humanidad,

que vive en el interior de dicha formación social, se han simplificado): a.- la competencia

en su seno -neointerimperialista, b.- el enfrentamiento con las formas alternativas de

sobrevivencia y, c.- la fricción ambiental: todas producen efecto de progreso de las fuerzas

productivas, y, estos cohetes se hallan invertidos: promueven su caída; en dicho escenario

se forja el “sujeto de pensamiento” y su proyección es hacia el estado absoluto de

conciencia.

6.- La locución “posmodernidad”, con el que subrepticiamente se ha querido sustituir el

bagaje categorial científico que aborda la secuencialidad histórica en términos progresivos

(las formaciones sociales) de buena o mala fe, no es una noción sustantiva, que haya sido

acuñada por una persona teórica de carácter. Tampoco es sucedáneo de categorías teóricas

rigurosamente fundamentadas, que permiten la aprehensión conceptiva de la realidad,

como son las leyes expuestas por Marx respecto del movimiento de la historia y la

sociedad. Una serie de palabrejas nacidas del “desencanto de la razón”, que han sido

patentadas por adhesión legitimadora de conciencias permisivas (modernidad,

posmodernidad, ethos, cultura, sociedad civil, complejidad, etc.), en tanto ideológicas,

ofuscan la mente, son abstracciones preconceptuales, malas y dañinas. Es el caso del

término aludido de “posmodernidad”, apresuradamente creado e ideológicamente

movilizado por parte de una serie de estetas (poetas, novelistas, cineastas, pintores,

músicos, arquitectos, teatreros, circenses, comediantes), antropólogos, sociólogos,

psicólogos, politólogos, que para justificar su posición en el ámbito intelectual burocrático

han debido actuar de modo “creativo” ideándose términos que llamen la atención, pero que

cierran la posibilidad de abordar la realidad con las verdaderas categorías del Materialismo

Histórico. Estas categorías son: trabajo, división del trabajo, clases (dinamia); formaciones

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sociales: preclasistas (comunidad primitiva); clasistas: esclavismo (generalizado e

individualizado), feudalismo (renta en trabajo, en especie y en dinero), capitalismo (etapas

competitiva y monopólica -neoimperialista); postclasistas: comunismo (socialismo y

socialismo superior: comunismo); estructura socio-económica –determinación- (fuerzas

productivas y relaciones de producción), superestructura jurídico-política y formas de

conciencia social (ideología y ciencia); y, totalidad. La contradicción entre fuerza

productivas (aspecto principal) y relaciones de producción (lucha de clases) dan lugar a las

distintas formaciones humanas en el interior del continuum civilizatorio; corona este

edificio categorial la prognosis: el ser humano debe pasar el trabajo a las máquinas,

dedicarse a usufructuar de los outputs del sistema automatizado de producción, a conocer y

a controlar a la naturaleza (Carlos Marx). Siempre la economía será ese “éter especial que

baña todos los colores”; y, en el proceso de la producción robotizada, dicha región seguirá

rigiendo la historia humana como supuesto. El citado constituye el arsenal teórico marxista

clásico, el cual no ha sido superado aún. La ciencia política generalmente ha hecho centro

de su reflexión al Estado, al “poder del Estado”, al gobierno; de ese modo ha fetichizado su

preocupación, cuando le otorga carácter de persona a un aparato y pone la monta sobre un

hecho formal (Miliban, Poulantzas, O´Donel, Bobbio). El Estado (poder acumulado:

instrumento poseedor de poder implícito –potencial-, espejismo que le hace pensar como si

se tratase de una persona; el “poder del Estado” reside en las manos de quien lo ocupa,

pero también en el carácter de su diseño) es un instrumento a través del cual la clase

dominante en las formaciones clasistas (en las únicas que existe este aparato) ejerce el

poder de mando sobre la sometida; pero es un instrumento especial, o sea, no es neutro

(como por ejemplo lo es un arma, la que puede utilizarse para asesinar al pueblo o para

redimirlo), puesto que en su diseño ya se ha imprimido predirección; en efecto, en uno de

los instrumentos del “poder político" (derivación del “poder económico”): la Constitución

(los otros son el poder de la fuerza, el sistema legal y las instituciones jurídicas), se halla

garantizada la propiedad privada del capital (las Fuerzas Armadas se hallan alineadas y

realizan política de clase de modo permanente –esa es su función-: defensa de un sistema:

función que aparece neutral, independiente, simplemente técnica; cuando las Fuerzas

Armadas venezolanas, por ejemplo, se declaran actuar en contra del capitalista y en favor

de otro sistema, el capitalista se queja –a cierta gente el capitalismo le parece el orden

normal, único y su defensa es natural [En realidad, las clásicas fuerzas armadas

miméticamente hacen política capitalista; hipócritamente critican {ellos y sus amos} el

alineamiento de las Fuerzas Armadas venezolanas con la noción socialista: les parece raro

que las FF AA bolivarianas actúen en pro de su status {actuar en pro del socialismo es

hacerlo de modo no deliberante y obediente al pueblo, lo cual es un horror para la

burguesía}. Las fuerzas armadas que antes tenían como misión defender a la burguesía de

otras burguesías {o someterlas, tal son los casos del ejército yanqui o la OTAN}, hoy

defienden al pueblo de las burguesías {venezolana y yanqui}]); por su parte, no existe, en

estricto sentido, “Estado socialista”, debido a que el instrumento predirigido “Estado” no

puede ser redireccionado para que opere para el conjunto social o para el pueblo; en el

socialismo, lo que en ciencia política burguesa se llama “Estado”, no es más, que un

órgano coordinador, que desempeña dos papeles: 1) mantener a raya al capital en plan de

eliminarlo (dictadura) y, 2) actuar como agente de “integración de personal” en el seno del

pueblo (“democracia”), los ejemplos típicos son los sistemas de dirección soviético de la

época de Lenin-Stalin y el de Cuba actualmente [Enfoques intermedios se pueden

encontrar en Gramsci, por ejemplo, el “comunista zardo” edifica su teoría política en la

abstracción inicial “gobernantes y gobernados”; Habermas: instituciones políticas en las

que se producen actos deliberativos, el consenso y la trasformación social, mediante la

aplicación de un proyecto compartido; por su parte, el poder según Foucault: es nominal,

actuacional, procesal, la tensión entre “estrategia y fuerza” individual o colectiva para

recibir y producir efectos, que establece lo que se puede hacer, la dominación ha pasado a

ser hegemónica: control, castigo y corrección sobre el “alma”, red de acondicionamiento

predirigido de la personalidad; la consensuada, legitimada y formalizada tarea de

disciplinamiento de la población a través de los cuales el “poder moderno produce

individuos gobernables”].

7.- La teoría económica convencional sostiene, que los precios se forman en el mercado, esto

es, “que los productos entran sin precio al mercado y que el dinero ingresa sin valor en él”;

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en sentido cuasi positivista, cuando se adquiere un producto/bien únicamente lo que se

compra es “trabajo” (humano), no la materia prima contenida en el satisfactor, puesto que

aquella está en la naturaleza (la que tiene precio por razones jurídicas de apropiación:

Derecho sustentado en el derecho de la fuerza); caso contrario, de comprarse materia prima

al negociar un servicio médico, por ejemplo, no sólo se estaría adquiriendo el trabajo del

galeno sino también habría apropiación de su ser, por un momento (“el servicio no es

separable de su proveedor”); Marx evalúa la actividad humana (A. Shaihk) según la ley del

valor: el trabajo, suma de todos los trabajos realizados durante un año (modelo cerrado, sin

externalidades diversas), retirado de ésta el mantenimiento de los seres que han trabajado,

arroja el excedente. La “ley del valor” constituye la determinación histórico-natural más

apropiada, “única” (por lo mismo: es un hecho de la historia), para permear el desarrollo de

las fuerzas productivas, para encontrar el sentido y promover el adelanto de la humanidad:

prerrequisito para moverla, para empujarla a su punto cumbre, a que cumpla su función,

que haga realidad su ser (esencia, trascendencia) con el proverbial arribo a la cima de la

idea total; de modo alternativo, el socialismo se planteó de manera consciente pasar a

cumplir este papel (la “ley del valor” socialista) anulando al sujeto natural de él: el

capitalismo (o sea, no sólo instaurar la justicia per se, pues, ese sería un fin bobo, sino

sobre todo catapultar la conciencia, para lo cual se requiere, sine qua non, el progreso

material de la vida, en sentido positivista); mas, la razón no puede enseñorearse cuando el

nivel de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado, no es todavía el apropiado, de

modo que cree las circunstancias para que la racionalidad impere (hecho que explica la

profusa discusión llevada a cabo al interior del marxismo soviético en los años 20 del siglo

XX en adelante, sobre las etapas de desarrollo, en torno de la categoría acumulación, en

relación con el papel de las fuerzas productivas en la historia y en lo tocante con el futuro

de la humanidad [el capitalismo recibe el espaldarazo e inicia el proceso de acumulación

acelerado de y con la máquina de vapor creada por Watt –Revolución industrial-, merced

también a la internalización en la gestión del negocio de los métodos científicos de

administración de Fayol y Taylor-, a partir de esa hito la tendencia en el desarrollo de las

fuerzas productivas proyecta una línea de desarrollo camino de la producción del sistema

automatizado, propensa a abrazar las completas determinaciones de la vida; el socialismo

(comprensión de los hechos y actuación humana) propendió, por su parte, arrancarle la

misión fundamental al capital, hacerla “para sí”, realizarla, ubicando el proceso el frente de

la acumulación social (necesariamente en ruta a la robotización e inteligencia artificial),

retirada su naturaleza de clase y las negativas secuelas para la mayoría del género]). En

atención al estado al que ha llegado actualmente la conciencia, si la idea que programa la

revolución desconoce el objetivo superior del género humano, que es lo mismo decir: el

punto extremo al que se desplaza la inteligencia, su tarea es fofa: termina siendo

simplemente un acto moral, una tontería útil, conducente a retirar las penurias humanas

con el propio riesgo o sacrificio (homine lupus homine; símil: arrancar a un impala de las

garras del león, mientras se pone en riesgo el propio pellejo) e instalarle a la especie en los

brazos de Morfeo, de Baco, del hedonismo; por tanto, la concepto de la revolución debe

saltar a un plano más elevado en relación con su objetivo: proceso racional cruento, que

conduce hacia la liberación de la especie del capitalismo, pero siempre que ésta jure por el

nombre de su madre, que va a inscribir su vida como coadyuvante del proceso que lleva al

género hacia la producción de su forma “divina”: dicha corresponsabilidad torna honorable

al ser y a su resumen.

8.- Sobre la inmediata y muy efímera coyuntura histórica de entre siglos y milenios (XX-XXI

y 2.000 y 3.000, en su orden), importa ponerse la monta subjetiva, puesto que no es de

cualquier tipo (unidimensionalidad, incertidumbre, desencanto, pequeños relatos, polifonía,

microfísica del poder…; así se reflexiona en la esfera académica), el momento es decisivo

para la vida, en tanto punto de inflexión en la historia. En países que arrecia la crisis (la

Zona del Euro) los pueblos mantienen la preferencia electoral por los representantes de las

opciones políticas de derecha (y en varias neocolonias la debacle de la izquierda favorece a

las propuestas de centro hacia la izquierda), conducta que sostiene al sistema (¿atraso

ideológico de los pueblos?, ¿mañosería manipuladora de la conciencia por parte del

poder?, habilidades de marketing?, ¿fraudes?, o ¿procesos en los que la historia se impone,

creando la imagen de que sobre el movimiento de la vida ésta ha aladeado al “sujeto

consciente” volviéndole simplemente formal, natural, mecánico, determinado, fatuo,

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fatal?). La tendencia de análisis de inspiración subjetivista prevalece en la evaluación:

conservadurización de la sociedad, la población no ha entendido la propuesta de la

izquierda; debilidad (errores propios): no se fue capaz de hacer que el pueblo entienda el

programa de cambio más radical. Este análisis es falso; el levantamiento subjetivo de los

hechos es deficiente: la configuración del mundo y la gran tendencia histórica (razones

estructurales, sociales), explican un proceso, que no tiene la dirección mezquina en la

acción justiciera de la mente, que busca desagraviar a los pueblos y crear momentos de

solaz para aquella porción de seres que forjan la historia en la ruda acción fáctica (de las

tres clases fundamentales, es la economía mercantil simple, la socialdemocracia, la que

sigue el orden de la necesidad histórica: “las mercancías pasan a venderse por su valor”,

batalla eficaz planteada en el propio terreno del capital). El pasado de la izquierda

(“socialismo fracasado de Europa de Este”) se incluye en la toma de posición. No es que la

propuesta de la izquierda este mal; más bien, el problema responde a que la misma no

guarda coherencia con la praxis que la realidad admite (Cuba se ha visto forzada a entrar

en el torrente): la historia no ha forjado todavía las condiciones para que se instauren

sistemas sociales de igualdad, de orden, de paz; ésta –por hoy- solamente permite

programas que desarrollen las fuerzas productivas con políticas redistributivas; de manera

que no se debe culpar a nadie, ni siquiera al capital, pues, todas las fuerzas hoy se hallan

prisioneras de la historia -eso no significa que no haya que hacer nada o que la historia se

haya vuelto totalmente proceso sin sujeto consciente: la población está actuando en

coherencia con la necesidad histórica, no con la presión del capital ni con la precipitación

ortodoxa de la izquierda (en verdad, mientras en círculos de la esclarecida intelligentzia de

izquierda se sigue en los devaneos sobre si el socialismo es realidad, un paradigma o un

“objetivo en construcción” –sic-, la realidad constantemente se forja a sí misma y crea

–realiza- el destino humano sobre los hombros del paradigma marxista parcialmente

realizado en las experiencias del siglo XX). La postura ideológica que negaba la necesidad

de la revolución podía ser motejada de revisionista, oportunista, pequeñoburguesa,

incoherente con la realidad histórica, cuando todavía no se conocía el impacto de la

revolución socialista y de la práctica de la “dictadura del proletariado” en el flujo de la

historia, en su doble naturaleza: 1) el empuje sobre el desarrollo civilizatorio (fuerzas

productivas) y 2) en materia “cultural” (cambio y desarrollo de la conciencia): en la

convicción sobre la necesidad de reestructurar las relaciones sociales, con base en una

concepción nueva del humanismo; hoy, en cambio, una vez que se conoce el impacto

radical que produjeran la revolución socialista y el ensayo proletario sobre todo de la ex

URSS y su Campo, en materia de cambio institucional del pensamiento y de aliento sobre

el proceso de desarrollo científico-técnico hacia la automatización, dicho cuestionamiento

ha dejado de ser pertinente, mientras que la vía incruenta, de baja intensidad, por la cual se

plasma el cambio, es el proceso en curso; proceder, que no se desprende de la voluntad,

sino del proceso autónomo de la nueva regularidad singular histórica. En realidad, la

historia “no desea” que se arranque de sus brazos todavía al sistema burgués; en

coherencia, los conceptos pertinentes con los que se “construye” el mundo que viene en la

coyuntura, son: estructura de la propiedad, evolución de la pequeña y mediana empresa,

tasa de crecimiento de autoempleo, índice de intercambio solidario interregional e

intersectorial, número de cajas de crédito popular, ordenación de la cartera de crédito tanto

del sector financiero privado como del público, guarismo de negocios de propiedad social,

nueva arquitectura financiera, cambio de carácter en las relaciones económicas

internacionales,… o sea, los indicadores de un nuevo programa de política económica, que

muestra que otro sujeto se halla al frente de la economía en las neocolonias y en las zonas

periféricas del capitalismo central (non profit, Tercer sector).

9.- La historia demuestra, que las transformaciones que procede de la voluntad, si estás no se

corresponden con el desarrollo material, carecen del don de la perennidad, mientras que los

cambios históricos que hacen las fuerzas productivas son firmes: no pueden ser

desmontados por la voluntad (eso está por ocurrir: cuando el desarrollo de la ciencia y de la

técnica se concrete en la robótica y en la inteligencia artificial, no hay vuelta atrás: el

“trabajo” pierde el carácter de esencia humana y se instala en las máquinas, sube el

quantum de producción debido al aumento de los niveles de productividad formal,

desaparecen el trabajo humano, la división del trabajo, toda la superestructura y las formas

de conciencia social clasistas); la historia puso en su punto de equilibrio el proceso: se

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continúa el desarrollo material, pero también se ha dado cabida a las ilusiones de un mundo

mejor (la transición es la fusión de dos perspectivas: capitalismo y socialismo [los restos

del proletariado han dejado de ser clase “para sí”, para pasar a formar parte del “bloque

histórico” progresista, de modo subordinado], cada uno cumple su función de modo

inadvertidamente sinérgico; empero, las nuevas tendencias sociales, no es que sólo

constituyen frentes de combate y de freno al capital y al “neoliberalismo”, son, más bien,

los gérmenes de la renovada realidad, que progresivamente se instaura de forma paralela al

proceder regresivo del capital, mientras tanto coexiste con él, lo rebaza, lo deja atrás y

marcha sola hacia adelante [La transición engaña a la mente. El desorden, la confusión, la

“rebeldía sin causa”, los coletazos que da una forma que ha envejecido y que se presenta

con el maquillaje de experimentar una crisis normal {indeterminación, desconcierto,

ausencia de principios de identidad, diversidad, imposibilidad de institucionalizar una

comunidad; legitimación de modos de vida parciales; ilusión del fin; nodos de micropoder

activados; guerra de posiciones; complejidad}, son características de la transición {en cada

uno de estos aspectos se muestra la esencia segmentada, mutilada, en tanto maneras de ser

abstractas, seccionadas, momentáneas, políticas, episódicas de la realidad, levantadas por

la mente}, de la coyuntura de cambio, no de la estructura; por tanto, Heisenberg y la

posmodernidad están presentes siempre de modo subordinado al interior de la estructura y

en forma dominante en la coyuntura {y viceversa}. Eso es precisamente lo que pasa hoy

-2012- en el mundo con el llamado “cambio de época”; y quienes estudian en el plano

teórico el fenómeno, se apresuran a plantear un momento simplemente coyuntural, como si

fuese de largo plazo. Strictu sensu, la estructura opera con la esencia, con la determinación,

con la estabilidad y el orden, con posiciones bien definidas: en el interior de la onda larga

–formación social capitalista- de acumulación; la coyuntura lo hace con la totalidad, con el

criterio de sistema, sin jerarquía, en aparente desorden, en crisis, en la fase depresiva que

prepara la reanimación, esta vez: no para la apertura del nuevo ciclo, sino de la etapa

histórica que sustituye a la presente]); ahora bien, dicha fusión capitalismo/socialismo está

presente en la historia y algo análogo debe ocurrir más adelante en ella, por ejemplo, entre

mecánica y biológica: el ser humano y la máquina se funden para dar lugar a una nueva

entidad al adquirir e intercambiar cada uno la propiedad principal rectora de su ser del otro

y de si, en su orden: la frialdad lógica y la térmica emocional (en efecto, un “simulador de

personalidad” –programación lógica- se vuelve voluntad, en tanto que se enhebra con la

esfera sensorial, una vez que el organismo está perurgido de autoproveerse de los medios

de sustento, cuando debe reproducirse en entornos de “poder compartido” –el proceso

inverso se da en el ser humano [inmanencia: conciencia sensible], al quedar obsoleta la

esfera emocional y pasar a dominar la esfera racional [trascendencia: conciencia lógica]

con el proceso evolutivo de la mente [Paradoja: la emotividad torna consciente a la razón;

la razón sin la sentimentalidad no es consciente {placer y dolor es la conciencia –el saber};

la superación de la dualidad es: comprender que la emocionalidad está allí en el ser

humano, que ella permite la conciencia {sentir} de la conciencia, pero que no es probo

consentir otra acción fuera de ella]). En la coyuntura los ciclos políticos asumen el carácter

de onda mediata, juglar, hegemónica (Castro, Chávez, Morales, Correa, Kirchner); los

procesos que instauran las llamadas “revoluciones ciudadanas”, del “socialismo del siglo

XXI”, etc., se tornan irreversibles; en efecto, antaño, una vez que el cuadro al frente del

proceso desaparecía, el mismo llegaba a su término (comportamiento de los hechos que

motivó al poder conservador a la aplicación de la estrategia de descabezamiento para

frustrar un programa de cambio), mientras que cuando pasaba lo mismo al interior del

sistema oficial, inmediatamente era reemplazada por otra cabeza (“muerto el Rey viva el

Rey”: el cambio de piel de la serpiente) y el proceso dejaba ver su índole de sustentabilidad

(el fenómeno responde al hecho de que la estructura se halla en firme); en el presente y a

futuro, ante la falta del líder habrá otro que tome su lugar y de continuidad al proceso, se

han creado las condiciones, luego, para que se rompa el círculo. Empero, dicha

irreversibilidad, no es producto de la voluntad. ¿Qué condiciones materiales sustentan el

cambio? El supino, tozudo, implacable desarrollo de las fuerzas productivas: el modo

como el ser humano produce el sustento de su vida avanzó, nuevas necesidades están

siendo creadas, otros propósitos se proyectan frente, los cuales deben realizarse en el

marco de nuevas relaciones “sociales”. Ahora bien, este desarrollo no es producto sólo del

movimiento natural de los hechos, sino del aporte dado por la forma efímera ethos

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socialista, proletario, pasado, el cual acicateó el progreso de la ciencia y de la técnica, y del

ser humano mismo, en el marco de la norma: “sólo la ´revolución´ de las fuerzas

productivas vuelve irreversibles los procesos sociales”, pues, la conciencia no puede

mantenerse o retrotraerse en y a estados de desarrollo material en superación o superados.

Una de las situaciones más chuscas de coyuntura, es que la gente va a dejar de trabajar (lo

está haciendo: el desempleo friccional, el estructural, el tecnológico, el espontáneo, el

subempleo). El grado de automatización actual (2010) ya casi se halla instalado en aquellos

niveles, que bien administrados pueden abastecer al género humano (seis mil millones de

personas) sin que éste tenga que trabajar. Con un grado más de automatización (en unos 30

años -2050- según Moravce), la humanidad, como el viejo que ya trabajó y formó su

seguro (el seguro para la humanidad es el trabajo potencializado de todas las generaciones

pasadas que ha desembocado en la automatización, siendo éste el “activo” acumulado que

debe financiar la vida del no trabajo) contará con la fuente de abastecimiento sin tener que

trabajar. El problema en este punto sigue siendo la propiedad privada de las factorías

automatizadas (que deben ser expropiadas, puesto que hay una razón “moral” de peso que

legitima la medida: la técnica es producto de generación social e histórica), que las vuelve

eunucos al no operar para beneficio colectivo. Paradoja: sistema automatizado privado

frente a gente sin dinero para formar el sector de lademanda efectiva” por carecer de un

puesto de trabajo. Esa contradicción planetaria plantea el nuevo tipo de “revolución”. Los

dueños “jurídicos” del capital (parásitos que se autodenominan ampulosamente “sector

productivo”), vulneran ideológicamente, por ejemplo: a la población venezolana -2013-, al

propalar que este Estado –Gobierno del señor coronel Hugo Chávez-, al “regalarle todo”

con los ingresos petroleros, ha formado la vagancia; esta gente no se da cuenta, que el ocio

y el predominio del hedonismo, sobre todo entre el sector de la juventud in abstracto, es la

nueva determinación: las generaciones de hoy ya no desean trabajar; pero en frente suyo se

alza el sistema que “trabaja”: la automatización; más el acceso a sus productos es todavía

capitalista: se debe pagar por los output, para lo cual hay que trabajar, tener dinero y

comprar. Pero, dejando de lado a la economía hedónica, solidaria, del “valor de uso” del

“otro mundo es posible”, no hay puestos de trabajo, los neoemprendedores en contextos de

ausencia de macroplanificación, la competencia, la espontaneidad, la anarquía de la

producción son devorados entre sí, por lo que siempre hay que pensar en la expropiación

del sistema automatizado como solución. Esa es la única vía, que barrerá de golpe a la

propiedad privada, a la economía popular alternativa desconectada, a los

neoemprendedores y a la vagancia en general.

10.- El registro del devenir humano evidencia, que en Occidente penetró completamente la

“modernidad” (el predominio de la dinámica del desarrollo de las fuerzas productivas: la

inteligencia que toma un nuevo nivel de ontologización en el marco del tránsito de la

forma mercantil simple a la mercantil burguesa): modela vida destrozando toda forma

anquilosada, congelada, paralizada en el sistema de creencias, en la ritualidad y en la

mitología infanto-fantástica de ella, procesada para cohesionar, volver viable y óptima la

supervivencia y el desarrollo de la propia inteligencia, en esa etapa; es por eso por lo que

dichos pueblos –los de Occidente- se hallan ya en la fase de “conquista del espacio”. Es

verdad, que la civilización Occidental, la civilización del trabajo: la formación económico

social burguesa (dicho sea con todas sus “siglas”), se origina especialmente en los grupos

humanos no europeos marginales a la conformación humana planetaria de los “grandes

pueblos antiguos”, en la que los segmentos humanos de Oriente (Medio Oriente, India y

China, regiones de “esclavismo generalizado” –duración entre 3000 y 2000 años antes de

nuestra era-: fuerte orden estatal, recaudación de tributos, construcción de grandes obras

públicas; “dichos centros tuvieron periferias: Japón, Europa Occidental con presencia de

relaciones feudales, regiones que pasaron al capitalismo”) constituyen una masa mayor y

más diversificada de episodios, de modos de vida, etc.; no obstante, medir el peso

específico ejercido sobre la trayectoria progresiva de la historia (para el caso de que un

pensamiento sea dialéctico, esto es, que entienda los hechos en movimiento ineluctable y

en desarrollo forzoso), lo que equivale decir: para el destino de la inteligencia, no se limita

a poner la exclusiva monta sobre la variable cuantitativa y de las tradiciones, sino en

valorar qué designios para la historia encierran cualitativamente las transformaciones que

plantea un segmento humano y sus formas de organización, por más reducido

numéricamente que sea. Oriente sigue anquilosado y se resiste a la inculturación aun hoy,

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por parte del positivismo monoteocrático mercantil, el cual, dígase lo que se diga, es la ruta

“racional”, que abre el flujo de sentido superior a la humanidad (de la acción paramilitar,

diplomática, mediática e ideológica que se lleva adelante en Medio Oriente, la resultante

–cualquiera sea el desenlace- es el proceso de occidentalización de esa Zona

–modernización, actualización de sus estructuras políticas e institucionales-: el triunfo de la

democracia, de la “libertad”, hecho por el cual la humanidad se hace una sola, sin que

impere todavía en su seno la justicia y la racionalidad). Es la “ley del desarrollo desigual”

(Lenin) e incluso “combinado” (Trotsky), la norma cinética progresiva de la materia, que

ha obrado, que opera inexorablemente en el mundo, ya no fatalmente, por cuanto hoy se ha

tomado conciencia de ella: de esa necesidad (Marx-Engels). En Africa, en el mundo árabepersa

y en parte de Asia, el estado de desarrollo de las fuerzas productivas hace que dichos

subconjuntos humanos vivan en un mundo fantástico, tanto en el frente tribal de esas

“sociedades”, como en el monárquico de las teocracias. La modernidad no ha penetrado de

lleno allí descomponiendo el orden anterior; pero ahora lo está haciendo frenéticamente

(“Primavera” y/o “invierno” árabe) bajo signo occidental: ya no neoliberal ni socialista,

sino socialdemócrata. De este proceso, paradójicamente (“sentimientos encontrados”) debe

agradecerse, a partir de postulados de desarrollo histórico, al capital, al capital trans y

multinacional, al capital financiero, a la refriega interimperialista por el dominio del

mundo; forma económica ésta, que aunque inicialmente limitada a Occidente grecolatino,

ha operado como ariete de la historia: la posmodernidad es la afirmación de la modernidad

en dichos pueblos, pues, la modernidad (el orden positivo, el desarrollo de las fuerzas

productivas, la acumulación material) es la determinación fuerte de la vida. Debe

agradecerse, en suma a los europeos. Dicho sea de modo incidental, los arios: la “raza

superior”; los sionistas: “el pueblo elegido por Dios”; los gringos: “destino manifiesto”

(entre estos sectores hubo afectación: el holocausto; empero, de similar modo como las

actuales generaciones de nipones no dicen nada sobre Hiroshima y Nagasaki, “Dios les ha

creado y ellos hoy se juntan”: Bush, Netanyahu y la Merkel); a estos sectores sui generis

de la especie debe confrontárseles con la constatación atinente a que: si se abstrae la forma,

el contenido –la inteligencia- es igual en todos los miembros de la humanidad

(Schrödinger, Heisenberg y Einstein están equivocados. 1.- Agnosticismo: no se puede

conocer el mundo subatómico, porque el observador modifica el “objeto”; pero el

problema es una cuestión de método y de técnica, o sea, de “tiempo”. 2.- No se puede

saber al mismo “tiempo” la ubicación y movimiento de una partícula; las partículas se

comportan de distinto modo; pero sólo en estados perturbados de la micro materia, pues, en

su situación natural, la ley es la que los somete. Y, 3.- un reloj en movimiento acelerado

retardó su proceso de contabilidad frente a otro en “reposo”; pero el “tiempo” (de fondo) es

el mismo para ambos, tomados en la situación global, puesto que el reloj en

desplazamiento acelerado incrementó el peso de sus componentes, lo cual ralentizó su

movimiento intrínseco, sin que tenga nada que ver el factor “tiempo”; supuesto, este

último, con el que el “relativismo” se pone en duda –con la elevación de la temperatura se

aceleran los procesos, pero fuera del estado normal de éstos).

11.- En verdad, el capitalismo (“la realidad fáctica que ha sido menos cruel para la

humanidad, que la práctica de búsqueda de plasmar utopías” -sic): agoniza. La aseveración

exige el ejercicio de un rodeo lógico de fundamentación, para que la misma no se presente

como una “frase fácil, sin significado o consecuencia precisa”. La única manera por la que

el capitalismo pueda ponerse en pie y caminar, es volviendo para atrás la historia (no

obstante, la historia siempre “es inédita”): que el sistema burgués, que ha sobremadurado,

se retrotraiga a la fase competitiva y se recluya en los “Estados nacionales”, esto es, que se

reinstale en la época lozana de su despegue (como alternativa: que se recupere la “cultura”

de los llamados “pueblos originarios”); empero, para que ese hecho se dé, el sistema debe

retornar a la manufactura, tiene que destruir la máquina, eliminar el proceso de

automatización e, incluso: el de robotización (la humanidad en cuanto tal, tendrá que estar

dispuesta a renunciar a producir el “otro de sí”: la Inteligencia Artificial, a abdicar a

conquistar el Universo, a avenirse a regresar a ser presa de las epidemias, de la mitología):

renunciar a la ciencia y a la técnica, a la hiperurbanización y retroceder a la Antracita

(volver a las formas elementales del pensamiento); además, sobre todo, debe borrar de la

mente de las personas las huellas de miles de millas andadas en el proceso de

racionalización de la vida (no obstante, el ser humano hoy sigue aprendiendo/haciendo

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cosas del pasado; esa también es una forma de continuidad generacional, que se produce

sobre los hombros del ser ido). O sea, el capital para seguir siendo, tendría que allanarse a

plasmar la utopía magra, que ciertos movimientos culturalistas y ecologistas postulan (en

realidad, la humanidad ha llegado al “punto de no retorno”, no le queda más que la fuga:

pero hacia adelante). Ese querer, es imposible; no le queda más, en consecuencia, al

capital, que continuar hacia adelante consumiendo el resto de la vida que le queda (como lo

hizo cuando enfrentó al falso socialismo soviético del período Jruschov-Gorbachov, puede

tornar digna su salida, si somete a la Filosofía Oriental, que con agresividad ha

reemergido), para dar paso a que se tome el planeta la nueva humanidad. Por tanto, los

problemas actuales que viven los pueblos del mundo, pueden ser vistos de otro modo:

como el resultado del pacto colusorio deliberado de estafa global, que se presenta como

crisis (de la Zona de Euro, del sector financiero, del saldo en rojo del ejercicio fiscal de los

gobiernos); es evidente también, que los problemas de la gente no tienen solución a lo

interno del capital, lo cual se sabe, se debe a dos razones: a la operación de las leyes

inmanentes al sistema y a la acción voraz de sus agentes (las multinacionales [¡Qué

ninguna persona sensata se mantenga anclada en el engaño! La solución al problema del

desempleo es que nadie trabaje {no que se creen nuevas plazas de trabajo o en poner a

trabajar a todos nuevamente}, que los nuevos esclavos mecánicos aprovisionen al ser

humano {pero para que eso pase se necesita de gran voluntad, de que acaezcan cruentos

procesos de enfrentamiento social, de desorden, de violento reacomodo de las estructuras:

esa es la anatomía de la lucha en la transición; en verdad, en el mundo, mucho más que

antes –en las guerras mundiales, en las “guerras frías”, en los conflictos geopolíticos- se

libran procesos ininterrumpidos, en los cuatro puntos cardinales, de “lucha de clases” en

todas las esferas de la vida}]); strictu sensu, como están dadas las cosas y vistos el fin y la

ruta humanos, la solución consiste en presionar por el desarrollo completo del sistema de

automatización (avance histórico) y la lucha por abolir la propiedad privada de ese sistema

(sostenibilidad corporal del nuevo actor de esa historia); los hechos muestran también (y

hay que poner mucho cuidado en ello), que cualquier posición unilateral radical que se

presente como solución, que busque inclinar la balanza hacia un lado u otro, esto es, hacia

las fuerzas productivas o al sector social privilegiándolo, se vuelve reaccionario,

antehistórico.

12.- La forma civilizatoria futura se halla contenida –a grandes trazos- en la ciencia ficción

mercantil contemporánea; en la buena: que asume que se puede hacer cosas o que presume

lo que puede ser la humanidad, que pertenece a ese rango estético, que normalmente deja

de ser utopía y se cumple, pues, moldea las fuerzas de la naturaleza al antojo de la

creatividad subjetiva (“con la ciencia ficción estamos ejerciendo la imaginación y nos

estamos explicando” –sic), que por fantástica que pueda parecer, antela ciertas

determinaciones de la realidad por venir, como Icaro se encarnó en los hermanos Wright

(Filmes. The Bicentennial Man: proceso de intercambio que tiene lugar entre las

condiciones ser humano y máquina inteligente, y la noción de inmortalidad; Yo, Robot: la

interrogante sobre el objetivo, que debe dar sentido a la “existencia” de un robot

inteligente, una vez que este ha llegado a ser tal y de que se ha liberado de la tutela de la

inteligencia natural –humana- [“a mayor tecnología mayor desorden”; en todo caso:

brillante I. Assimov]; Matrix: propuesta de conexión cerebral en red con la inteligencia

artificial, y la vida virtual de la conciencia; Artificial Intelligence: encuentro de dos

generaciones de robots inteligentes con y sin emociones; X-Men: “hijos del átomo”

–mutantes insertos en la conflictualidad geopolítica-; Terminator: relación máquina/ser

humano en la subfase neoimperial, guerra entre creador y creatura {si hay destino};

Transformer: maleabilidad programable de la materia, manipulable al interior de un

“orden”; El clon: vencer a la muerte, escaneo e internalización de la mente [pero el “clon”

tendrá que gestar, nacer niño, vivir su propia experiencia en el guarismo de la esperanza de

vida dada y, por tanto, se diferenciará del “patrón”]; el defecto de todos estos filmes, no

obstante, es que proyectan el desarrollo científico-técnico, mientras mantienen invariable

las relaciones sociales capitalistas; y, al interior de ellas se puede utilizar de modo

absolutamente infame la técnica). Sobre este proceso, sin embargo no debe exagerarse la

nota. Personas que hacen robótica o que estudian el hecho piensan insertar en el robot la

esfera sentimental; ahora ya se ha puesto la esfera del pensamiento, la lógica, la racional en

este mecanismo, pero no desea quedarse allí, por lo que se persigue que la máquina llegue

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a hacer poesía, se enamore, fornique y hasta produzca robotitos por cópula. El robot, al ser

un organismo racional, frío, es el proceso más evolucionado del mundo, puesto no por la

naturaleza, sino de modo artificial; pero, así como no es sensato volverle hedonista

(capitalista, animal, mitológico-religioso) al robot, el ser humano debe dejar de ser (va a

hacerlo, aunque algunos por ahí se opongan) un ser inferior, hedónico. El trabajo (sobre

todo organizado como producción) es inteligencia en operación; se trabaja para obtener

satisfactores para atender necesidades, para procesar problemas; en ese curso, se crean los

productos materiales y su representación. Cuando con la robótica, necesidades (productivas

y reproductivas –de desarrollo) pasan a ser cubiertas y los problemas dispongan del

instrumento automático de abordaje y solución, la etapa penúltima pasa a ser

exclusivamente de conocimiento. Al haberse cubierto el Universo con la mente (su forma

de funcionar macro “caótica” –agujeros negros: choque entre ellos, absorción,

coexistencia, etc.), la inteligencia se vuelve funcional, como la apéndice una vez que se ha

dejado de comer raíces, pepas, etc. Por tanto, in abstracto, sin ambages, mojigatería

hedonista, falsa eticidad (dado que la presente postura gnoseológica pone la monta en las

fuerzas productivas, definiéndolas como proceso de ontologización permanente de la

propia inteligencia), esta consigna se impone en la historia y debe proclamársela:

¡Viva la modernidad, adelante el progreso prometeico humano,

hurra por el desarrollo científico-técnico: el trabajo social,

racional, humano!

13.- De conformidad a como quedó dispuesta la relación de fuerza entre las distintas

fracciones del capital después de 1956, la más absoluta ley del tránsito societal (la cual

debe enunciarse de modo terminante), es que no puede haber cambio de sistema (del

capitalismo al comunismo), hasta tanto no se haya llevado a término el proceso completo

de automatización de la esfera económica (producción –departamento II-; consumo

departamento I-, sobre todo el de orden colectivo: salud, vivienda, educación, recreación;

de modo análogo los sistemas de gestión -gobierno: superestructura- y de generación de

ideas -investigación científica- [formas de conciencia social]), como del ámbito

reproductivo maquinizado y tampoco si antes no se ha desarrollado totalmente la

dimensión de la inteligencia artificial (y el capitalismo monopólico financiero está a la

vanguardia del desarrollo de tales procesos); luego, esta sentencia, conclusión o tesis, es

teleoaxiológicamente muy seria para que pretenda ser rebatida con argumentos

sociológicos, politológicos o filosóficos, incluso de orden marxista (la amenaza de

ralentización e inclusive de atrofia sobre el proceso de desarrollo científico-técnico

proviene de la ideología antes de avanzada: el hedonismo poshumanista); solamente una

actitud desprendida de una posición intelectual de supina impertinencia, puede

contraponerse al aserto, cuando todo indica (las premisas están puestas), que el curso de la

vida es ese (“la recolonización de Africa se inicia con el asesinato de Gadafi”; ¡sea!; pero

ese forcejeo –agresión/resistencia- hace que ninguna de las dos posiciones –“Occidente-

Oriente”- se imponga, sino que se equilibren formando la ruta media por la que marcha la

historia); a este sino se opone ladeclaración de principios” de los movimientos radicales

comunistas, ecologistas, culturalistas: en adelante, ninguno de éstos va a llegar por sí solos

siquiera a los gobiernos de los Estados (ese es el castigo a su soberbia, infatuación y

ceguera positivo-prospectiva), puesto que su conducta supuestamente progresista

contranatura, lo bloquea. Tanto sufrimiento de cada individuo (enfermedades, peleas,

accidentes), de los pueblos (colonizaciones, cruentas liberaciones), de la humanidad en

conjunto (incluso de los animales, de todo ser con sensibilidad) durante tanto “tiempo”

(creación de ciudades, guerras, migraciones, shows, escándalos; Toffler, en sus libros sobre

las Holas, hace una muy lúcida y detenida descripción de los avatares de la humanidad

pasada, camino del estado civilizado), ¿para qué? ¿Simplemente para buscar la felicidad,

para reciclar el hedonismo generación tras generación? (realizar la inmanencia de las

hormonas, los comandos del cerebro derecho; ¿para qué unos pendejos sometan a otros,

destruyan el medioambiente, se coman a otros animales -filé miñón- gocen, creen a los que

van a seguir haciendo lo mismo? ¡Molesta! –“las verdades duelen”-; pero todo es, en el

momento que es [Los valores indican aspiraciones superiores: el “deber ser” que estipula

que debe decidirse construir una nueva forma de convivencia ciudadana en diversidad y

armonía con la naturaleza, para alcanzar al buen vivir {postulado hedonista de la

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Constitución ecuatoriana del 2008; dicho sea al pasar, este proyecto es positivo en lo

inmediato, pero nocivo en los mediato y en el largo aliento humano} frente al “deber ser”

racional, prometeico, por el cual el ser humano realiza el designo intrínseco de la

propiedad de la inteligencia]). Se cree que hay un designio más hondo para la especie

humana, que por extensión dignifica al resto de seres, a la naturaleza y a la realidad misma

[Los evangélicos sostienen, que la ciencia establece una diferencia entre el ser humano y

los animales, pero que no sabe explicarla. La discrepancia entre los seres humanos y los

animales no reside en el hecho de que los primeros sean “una creación especial de Dios”

{o que posean el llamado “espíritu soplado por Dios como aliento de vida”}; esta

divergencia radica en la “gradación evolutiva”: sólo el ser humano cuenta con neocórtex,

en tanto es el ser animal que está en la cumbre evolutiva {en ella concluye el proceso de

transformación; en adelante, únicamente se plasma la potencia de la susodicha capa

neuronal: la creación mítica de Dios a imagen y semejanza del ser humano y su negación

con la producción artificial de sí mismo}]. La presencia de la humanidad y todos los

procesos buenos y malos, tienen sentido si la inteligencia, en el transcurso de 100 mil años

contados a partir del ardipitecus rámidus, triunfa sobre el “ser” al producir su

representación completa; solamente porque dicha perspectiva existe, se hace con sentido la

vida humana: del “Hijo de la Materia”, y la existencia en general, el resto no es nada más

que miseria. De no ser así, sería más probo acoger la visión religiosa cristiana de la vida, o

sea, aquella forma de plantearse la existencia, no supeditada al hedonismo (aunque la

Religión –en cuanto contrarazón- es una forma de hedonismo), sino a autoridades y a

designios ultramundanos, en la que no queda lugar para detentar un ápice de libertad.

14.- El siglo XXI es deleuziano: “pasaje de la ‘sociedad disciplinaria’ a la ‘sociedad de

control’” –dixit M. Foucault-: ¡no!, el futuro es marxista, comunista y la coyuntura es

socialdemócrata –ALBA, UNASUR, CELAC, MAGREB, BRICS, constituyen la prueba

(“está en marcha porque la necesidad lo impone, el ritmo a través del que lo hace, es el

lento” –Dr. A. Castillo B.)-; pero ésta –la coyuntura, la transición- es de todos modos una

forma provisional contradictoria: el sistema ha cambiado y no, se ha vuelto hermafrodita

funcional, GLBTI: tiene en su seno la determinación en despliegue de su porvenir (por

inseminación “artificial” proletaria en el gineceo de la “comunidad” burguesa) y conserva

plenamente establecida la condición material del modo de ser antagónico (el complejo

militar industrial y el mediático); es por eso que a esta realidad perentoria se la puede ver

en unos casos como un solo individuo (una mujer), en otros como dualidad del ser (la

misma mujer en estado de gravidez): el sistema ha cambiado, no obstante, no puede

hacerse el anuncio todavía a los cuatro vientos (el Papa ésta entre los miembros del

Cónclave en tanto éste se realiza: sólo falta que la elección [la CIA] diga su nombre),

mientras la automatización, la robotización, la inteligencia artificial sean procesos que no

han alcanzado todavía el concreto y el niño haya visto la luz; aun así la madre y todo el

séquito familiar (los pastorcillos, los tres reyes magos) se aprestan a ofrecer cuidados al

infante; a la “quinta pinta”: el último hijo, el Benjamín, el descendiente número 5 (el tan

odiado e increído comunismo: el “fantasma del ´comunismo´ ha sido muy rentable para

quienes lo crearon, porque ha permitido ocultar muchas realidades, obtener varias

ventajas”; pero ahora, con su realización efectiva, el comunismo está listo para hacer pagar

todas las fechorías al capital) está viniendo (hay acuerdo en que el proceso se

cierra/apertura en 40 años contados a partir del 2010 –Moravce, Wallerstein, Vinge), pues,

las multinacionales posmodernas (financieras, tecnológicas, holográficas) no solamente

son arpías que explotan y saquean activos ambientales (extractivismo), sino que

constituyen –de modo paralelo- el sujeto de la coyuntura que desarrolla la ciencia, la

técnica (los ordenadores y la red), y el conocimiento es la “mercancía” (última forma de)

en la que se dan de bruces y se anulan recíprocamente todas las contradicciones de la

producción capitalista, mientras que las formas de reproducción alternativas nacidas del

seno de la población (desconexión del sistema oficial), no solamente que son funcionales al

capital, sino que conforman el germen del futuro; las fuerzas productivas plenamente

desarrolladas y la nueva esfera de relaciones “sociales” se hallan dispuestas frente al

porvenir [Cuba y Venezuela se hallan detrás de los grandes cambios que se están dando en

América Latina y más allá. La senda abierta es de “socialismo moderado”, vía que no lo

admite el poder {se mofa: dice que carece de fundamento teórico de sustento; pero está

equivocada, puesto que, más bien: hay mucho condumio doctrinario estratégico de por

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medio} y la que para la izquierda desgraciadamente ultrista del “todo o nada”, le parece

neorevisionismo. “Poder popular”, “tránsito al socialismo por vía democrática”, “larga y

difícil lucha por el socialismo”, etc., fueron estrategias oportunistas en la época en que

fueron planteadas: cuando aún no se había afincado el efecto de transformación proletaria,

como tampoco el grado de desarrollo de las fuerzas productivas había llegado al punto en

el que empieza a demoler al capitalismo con la automatización, el desempleo y la

desconexión {software libre}; sin embargo, hoy es la ruta expedita].

15.- Si los dos extremos se hallan demoliéndose en conjunto (capital y trabajo: el primero

destroza al segundo con la automatización –ley de la tendencia decreciente de la tasa de

ganancia-; el segundo lo hizo con el primero al dejarlo herido de muerte con la espada de

la Revolución de Octubre –actuación de la voluntad-; si la historia no está del lado del

socialismo, ahora está en contra del capitalismo), no puede ninguno de ellos prevalecer

sobre el otro y ponerse de modo hegemónico al frente del proceso evolutivo en curso; la

vida se va por el medio; podría decirse, que el matrimonio homosexual, en el que los

hechos se han vuelto indeterminados (es aquí donde Heisenberg y sus áulicos tienen algún

sentido), es una de las expresiones sociológicas de esa nueva base [El capital se ha

desconcentrado (la superconcentración y centralización cupular es una de sus debilidades),

ha saltado al último sector económico clarkiano (servicios): no le queda otro al cual

avanzar, ha cubierto enteramente el planeta, ha llegado a su frontera física (se ha vuelto

coextensivo con el mundo –I. Wallerstein-; el “espacio” sideral no puede ser cooptado

“para sí” –el Cosmos no va a ser integrado al circuito de acumulación-, pues, el mismo es

para un “modo de ´producción´” diferente: para el comunismo), se halla en etapa de crisis

senil crónica (colapso de las democracias), amplios sectores se desconectan de él (también

por esta vía se estrecha más el mercado –E. Mandel-, sus fuentes de operación interna

–Lenin- se comprimen y la catástrofe sobreviene –R. Luxemburgo); el mundo, de bipolar,

se ha vuelto multipolar (S. Amín); la gran empresa no es la forma más eficiente para los

negocios (Chiavenato); el capital, en su versión de pequeña y mediana empresa, ha logrado

legitimarse al final de sus días; el proletariado se ha vuelto “clase en sí”, se ha

desconcentrado en múltiples “pequeños relatos” (sujetos): de género, GLBT, étnicos,

ecologistas, derechos humanos, generacionales, regionales -sic]); (Dicho de otro modo: el

sustento de la moderna farsa institucional conocida como democracia, está en aprietos: la

demanda efectiva se comprime cada vez más, el movimiento del capital es el responsable:

automatiza la producción para mantenerse en la carrera competitiva, con lo cual arremete

contra el trabajo [a principios del 2013 en el mundo “desarrollado”, en las grandes

empresas, se anuncian masivos despidos de trabajadores]; la reducción de la capacidad

adquisitiva de los perceptores de salarios y de la población en general, estrecha más el

mercado [y las vías de escape para la crisis: la tecnología –la última “revolución

tecnológica”- en cuanto mecanismo para generar ajustes salariales, se ha agotado, luego: es

difícil que se produzca una nueva onda]: la metamorfosis del capital no puede convertir en

monetaria la plusvalía real. El capital: o quiebra o bien se centraliza, pero de algún modo

sobrevive [aún muchos propietarios de medios de producción se proletarizan]; el problema

es para el trabajo que no tiene ahorros y no puede alcanzar empleo, sobre todo el sector

joven y el viejo. En la percepción del común, la Universidad es representada sólo como

entidad productora del recurso humano, vinculada a la ciencia y a la investigación que

requiere el aparato económico; se sostiene que las profesiones se hallan en grado de

saturación y que deben desaparecer muchas de ellas (pero no se es capaz de actuar creativa,

innovadoramente poniendo el reemplazo de lo que se suprime); la juventud se queda sin

profesión y sin trabajo: why?; porque se acerca cada vez más la hora de la clausura de la

“civilización del trabajo” y de su reemplazo por la “civilización del robot” (por tanto, otro

indicador de la fase de creciente evasión del escenario de los vivos en la que ha entrado el

capitalismo, es el hecho citado); pero, mientras tanto debería retomarse el concepto

primigenio de Universidad: como aquella entidad, en la que se insufla el pensamiento

universal a la juventud (magister dixie) y no solamente formar el talento humano (en la

actualidad se insiste tanto sobre la ideología relativa a la “excelencia” emparentada con la

virtud de la Universidad, sobre todo en el sector neocolonial, precisamente cuando esta

institucionalidad ha cumplido su papel, se ha agotado: se hace esfuerzos denodados de

drásticas transformaciones, que, en buen romance: son el preludio de su desaparición). Por

tanto, para el fárrago: ¿hay salida? ¡No! La solución está en voltear la tortilla de golpe:

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adiós a la burguesía. El capital ya ha cumplido su misión; las fuerzas productivas han

avanzado al concreto; debe la voluntad avenirse, con madurez, de manera valiente, lúcida,

a reestructurar la vida colectiva como en André Gorz: un órgano representativo de todo el

colectivo debe “pagar” a las personas [ciudadanos] por el simple hecho de existir y para

vivir). El trabajo, en su acepción abstracta: como trabajo en general, ha realizado también

su función: la hominización, camino de la “divinización”. La principal fricción estructural

de la crisis capitalista, es el paro: deconstruye la demanda efectiva y provoca anomia

social. Los iniciados no se aperciben, que la economía capitalista cambió tempranamente

en el siglo XVIII con la “revolución industrial”: el ingreso a competir de la fuerza

mecánica con la humana y a reemplazarla progresivamente; hasta esa fecha se manejan

herramientas (las fuerzas productivas lo constituyen el ser humano y las herramientas,

conjunto en el que la batuta se hallaba en manos humanas); a partir de esa fecha, las

fuerzas productivas materiales “despiertan” e imponen la tendencia a volverse aspecto

principal, más determinante y autónomo. El problema del desempleo se inicia

precisamente con el ingreso de la fuerza mecánica en el proceso de producción, y la

solución parcial desarrolla la cartera de emprendedores, hecho de incidencia estructural

permanente en la conformación de la oferta de productos transables, junto con la

competencia y la escala. Las clásicas políticas de empleo del stablishment han sido el

estímulo a la inversión y a la política del “financiamiento deficitario”; ninguna de las dos

medidas son en la actualidad efectivas: la inversión incrementa los activos productivos y

desplaza trabajo; la crisis fiscal impide insistir en ese tipo de programas; el trueque, la

sociedad de emprendedores constituye una salida reaccionaria en perspectiva; luego, la

solución es una cuestión histórica no de voluntad, de correlación de fuerzas o de técnica

económica. La humanidad desde 1700 debió prepararse para vivir en la etapa en la que el

trabajo humano debía totalmente ser proscrito, esto es, en el comunismo; por tanto, la

solución para el principal azote de la posmodernidad: el paro, está en dejar de trabajar (el

ocio para todos: la determinación concreta de los capitalistas puesta en dimensión

abstracta), el cambio de sistema.

16.- La región económica de la formación social socialista, instaurada en la ex URSS y en su

Bloque luego de los acontecimientos de 1917, se enfrentó a su límite histórico en 1956; en

esa fecha, la “civilización” supeditó a la “cultura”: sobre la calma se reerigió la “Tormenta

borrasca”; en realidad, la “emulación” devolvió el trono a la “competencia”. En un

determinado estado de las fuerzas productivas, la estructura económica asimétrica, las

tensiones intragenéricas, la postergación y sacrificio de amplios sectores sociales

constituye la condición “óptima” del progreso; ahora bien, la historia es sinónimo

terminante de progreso prometeico: de la forma material a través de la que se ontologiza la

propiedad de la inteligencia (la cual define la posición formal de la razón de ser de la

especie humana): fuerzas productivas (conocimiento, técnica y talento humano) siempre

renovadas (el acicate procede de las necesidades que se remozan permanentemente: las

fuerzas productivas “´desean´ siempre más”, como el placer –gula- en la psicología

humana) las cuales se reflejen en, e inducen el desarrollo de la conciencia, en su orden (en

la efímera presencia del socialismo el capital encontró la plataforma de relanzamiento del

proceso de mecanización rumbo hacia la automatización; merced ese hecho, la trabazón

bipolar del mundo se desbloqueó dándose lugar la apertura del momento transicional,

camino de la instauración de régimen “político” democovivencial [el capital demerita la

praxis del otro; sentencia que el socialismo fracasó; dicha declaratoria se la extiende a la

concepción científica proactiva del mundo: el comunismo {se pretende desvirtuar

ideológicamente el proyecto opuesto}, a la estrategia, a la práctica-; no obstante, las formas

civilizatorias efectivamente dadas en el planeta, son procesos como tales: ni buenos ni

malos, ni éxitos ni fracasos, sobre todo si al concepto se lo presenta con el móvil de

salvaguardar el material genético {“porque no existe creación de vida, sino tan sólo su

preservación” -sic], sino momentos constitutivos del movimiento humano –opciones,

modos de desarrollo-, alternativas –“tácticas”- que abre la propia historia al interior de su

curso –“estrategia”-, las cuales cumplen una función en ella y a través de las que toma

cuerpo progresivo la vida social}; pero, de la misma manera como el capitalismo no es del

todo un hecho de la vida, el socialismo no ha salido de ella: los dos procesos –se insiste-

coexisten en la coyuntura {como la sal: cloro y sodio por separado son tóxicos, no obstante

de consuno: cloruro de sodio…; el momento en curso: para la derecha “populismo radical”,

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para la izquierda “derechización del mundo” –dixit A. Cueva D.}], arman la platea en la

que el “Universo espiritual” se expande).

17.- Para principios de siglo XXI, todas las impugnaciones al capitalismo son ciertas y

contundentes, pero ¿por qué no cuajan y ejercen efecto de desalojo? Porque el sistema

todavía es objetivamente necesario (todo lo necesario es real y tiene derecho a existir -

Hegel). Cuando los intereses de la burguesía ya no concuerdan con los de la historia, ésta

está condenada a su extinción (la acumulación privada debe pasar a cumplir función

social). La ley de la correspondencia (es obvio: entre fuerzas productivas y relaciones de

producción) es tan fuerte, que pone las cosas en orden, sobre todo cuando en torno del

hecho toma nota un sector de la conciencia colectiva, la cual decide unirse a ese sentido en

forma coadyuvante. Si las nuevas generaciones, que heredan una realidad que fuera

producida con sacrifico en el pasado, no asumen con seriedad dicha heredad y pueden

fácilmente renegar de ella (pasó con Moisés: los pueblos también momentáneamente se

extravían; son los casos de la ex URSS, de China, de Albania, de Cuba) al sentirse tentados

por la esfera hedonista de la vida: la democracia, el mercado, la libertad in abstracto, el

consumismo, los juegos y las distracciones, interesándoles poco el saber que el acceso a

tales esferas es limitado y generador de disparidades: ¿qué se puede hacer frente a ello,

cuando se ve desplomarse tan fácilmente los productos del proceso anterior? Nothing! (con

el deceso de las generaciones, no sólo que mueren los pensamientos, sino que incluso

periclitan también, en ocasiones, los sistemas). Engels dice que las nuevas promociones

humanas echarán por la borda sistemas de creencias, costumbres, leyes, etc. (sentencia que

golpea fuertemente la aviesa intención de desatinados cristianos evangélicos, que

pretenden poner leyes para el presente y dejar amarrado con sus códigos el futuro; en

realidad, Los 10 Mandamientos dejan de ser ley, cuando desaparece el último modo de

producción clasista: el capitalismo) y se darán las propias en coherencia con la nueva

situación (Tradición, familia y propiedad. Dicho sea incidentalmente, la familia

monogámica es la institución más mezquina, en exceso egoísta que hay: el prototipo del

ethos individualista, pues, sólo se fija y lucha en y para sí misma, incluso sexualmente no

permite que los individuos enriquezcan su vida, con experiencias extramatrimoniales; la

“disolución unilateral del matrimonio” es una reforma al Código, que adelanta la crisis

–modelo agotado- de la familia monogámica, del patriarcado, del machismo, como

expresiones del creciente proceso de negación actual de la forma clasista de organización

humana [La mujer que ha pasado a ser su autoproveedora, puede dar un giro más en su

vida: merced al acto de simple inversión {ideológica} de sentido en la conciencia, es

posible que se supere la supeditación {cosificación} de sexo: ella elige entre los mozos al

que le atrae, le propone que haga su papel, ella goza y luego le descarta como un bazo

desechable: ha dejado de ser utilizada, un simple objeto, para pasar a utilizar, a ser sujeto:

de “objeto de placer” se ha vuelto, por un artificio de la mente, “sujeta de placer”]).

Empero, lo que no puede hacer la voluntad lo hace la historia: las fuerzas productivas

conducen por ventura el progreso: ellas “saben” por dónde deben llevar, sin conciencia,

“con intención”, al mundo. “Los pueblos que no conocen la historia son tontos”, aseveró

una anciana rusa al ver cómo, en ánimo de rechazar a los capitostes del socialimperialismo

soviético fracasado, destruían la estatua de Sverdlovsk. Esta actuación apoya al capital por

el momento, pero las fuerzas productivas que por coerción para la acumulación debe el

capital desarrollar, se le oponen, lo sacan de la historia. Fe ciega en la verdadera “mano

invisible”, en el “orden espontáneo” que lleva al monopolio, a la “lucha de clases”, dado

por la acción de múltiples inteligencias, cuya función vectorial resultante es siempre

progresiva; motor de la evolución del espíritu, previa ontologización de la idea que crea

satisfactores para necesidades y soluciones para problemas. Por tanto,

en la lucha entre el hedonismo neosocialista ecléctico (“alteridad”, “otredad”

todoroviana: posición ecléctica neoconservadora posmoderna, diferente a la noción

moderna de “sincretismo”, que expresa la síntesis como hecho nuevo que surge

necesariamente de la fusión) y el “neoliberalismo” que en estos precisos momentos se

lleva adelante en el mundo con diferentes disfraces: la tentación, una vez que la línea

histórica está nítidamente trazada (en verdad, siempre lo estuvo: el proletariado lo

remarcó definitivamente con sus luchas tradeunionistas –mejorar sus condiciones de

vida-, políticas –Revolución de Octubre- y gestoras -el ensayo socialista 1917-1956) la

cual se realiza precisamente a través de esos actores y esa lucha, es dar la espalda,

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ponerse al margen de los cuasi cruentos hechos, pues, tanto el apoyo unilateral como al

conjunto del contradictorio proceso o su oposición es una conducta ralentizante para la

historia. No es el capital financiero la forma superior negativa de la economía de la

época, la que debe ser suprimida a priori. Si un órgano suyo no fuese necesario,

según las cláusulas del determinismo puro, el sistema lo rechazaría. El capital

financiero: la forma absoluta transfigurada del “valor” (trabajo traducido en

substancia monetaria, que se mueve por sí misma, gira en sí misma y que se

establece por sí misma), tiene como propósito dar los últimos toques a la fase

superior y última de desarrollo de las fuerzas productivas: la producción de la

fuerza inteligente, de la que se separa el trabajo humano y en la que se establece

de una vez y para siempre” la autonomía del proceso de producción de bienes y

servicios para el sostén humano; pero, sobre todo: momento en que quedan

puestas las premisas del proceso de desarrollo de la conciencia. Ahora bien,

mientras se produce la inflexión, en algo debe entretenerse la generación joven

“que se ha elevado a la comprensión del movimiento general del mundo”: asistir

políticamente a ese proceso de cambio. El ajetreo se produce en penumbra, a

espaldas de la percepción. El ser humano ciego (tanteando: “el ser humano construye

su destino”, “proceso en permanente construcción” –sic-, la “mano invisible armoniza y

activa el progreso en equilibrio dinámico” –sic-: el capital financiero global desarrolla la

ciencia y la técnica), por simple coincidencia, “con suerte”, va por el camino correcto, sin

conciencia.

18.- De igual modo que Newton no necesitó de “estimulación temprana”, de “mentefactos” o

del método “tunning”, de Omega G, para producir el modelo de la Mecánica Clásica, Lenin

tampoco requirió del laureado FODA (plagio del propio método de Lenin), para formular,

hacer y obtener el triunfo revolucionario en Octubre; con la famosa PES, el “lluvia de

ideas”, las “políticas caníbales”, la “logística”, la competitividad, la calidad, la excelencia,

el cero defectos, la sala de negociaciones, etc., se propende crear condiciones de cambio

voluntarista cuantitativo en la realidad, forzosamente cuanto ésta todavía no está madura

(actuar proactivamente se dice sobre esta conducta en la esfera de los negocios). En sentido

de la herencia del paso por la historia del proletariado (filosofía, estrategia, revolución,

ensayo socialista exitoso en la ex URSS de Lenin-Stalin y el Campo, Cuba y el intento

chino de los primeros años), en el planeta se yerguen movimientos político-revolucionarios

que mantienen intenso trabajo conducente a realizar la revolución proletaria y “construir el

socialismo”; estas agrupaciones van desde el marxismoleninismo, los comunistas, los

socialistas y los guerrilleros (el marxismoleninismo, a consecuencia del colosal cambio

dado en la estructura social por efecto del desarrollo de las fuerzas productivas materiales,

la actuación del proletariado y de los distintos frentes sociales anticapitalistas en el planeta

entero, se halla a espaldas de la realidad; su condición puede expresarse del modo

siguiente: “atolladero existencialista en el que se encuentra aherrojado el

marxismoleninismo ortodoxo” -la revolución siempre en espera); en verdad, para entender

los hechos en curso debe evadirse el esquema de conclusiones y de la estructura normativa

del marxismo clásico, precisamente para poder actuar al interior de las coordenadas del

marxismo; mientras tanto la realidad habrá completado su cambio colocando

definitivamente atrás de sí al capitalismo, ahora como efecto del desarrollo de sus

contradicciones internas con la asistencia de la acción política del nuevo sujeto histórico: el

subversivo/intelectual/popular [Del fordismo al toyotismo; de la administración científica a

la estratégica {dicho sea de modo incidental: la administración es la disciplina teórica y

práctica, que expresa más vivamente el agotamiento de las fases de acumulación del

capital, mientras que cada paradigma nuevo –científico, psicológico, sistémico,

contingencial- desbloquea la crisis capitalista con medidas que maximizan y totalizan la

explotación del trabajo: como fuerza, como inteligencia y como sensitividad –“cero

defectos”; reingenierías corporal, mental y emocional}; de la mecánica a la

automatización: la producción se desmaterializa, miniaturiza, microniza, adquiere

preeminencia el talento humano, el conocimiento. Las grandes líneas de montaje se

desconcentran por componentes del producto; se segmentan los sindicatos, su amplitud y

su fuerza se limita; las máquinas reemplazan al trabajo. Hasta hace poco, las máquinas, al

igual que las herramientas, requerían del concurso humano para su operación {el recurso

humano calificado egresado de las politécnicas le era necesario al capital}; hoy, con la

automatización inteligente el obrero se ha vuelto prescindible {lo mismo que la

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Universidad en su versión profesionalizante}. En su devenir, el capital mata al trabajo y se

socaba a sí mismo; las fuerzas productivas se vuelven revolucionarias: deshacen al sistema

de mercado burgués y catapultan al ser humano a grados superiores de racionalidad

{nanotecnología, nube informática, inteligencia artificial,…}. El 1970, mutatis mutandis,

el proceso de producción produjo el salto más fenomenal que conoce la historia desde el

aparecimiento del primer tosco instrumento, del paleo y del neolítico, del uso de los

mentales y del ingreso de la fuerza mecánica en el siglo XVIII: la actividad social

productora de riqueza se volvió intensiva, cualitativa y creativa, cedió el paso a la

automatización, a la robotización; es el momento en que llega a término la “era de las

revoluciones proletarias, la dictadura del proletariado y la construcción socialista” y pasa a

enseñorearse la fase en la que los movimientos antisistema concretan la herencia proletaria

mediante el ensayo intermitente de luchas de baja intensidad desperdigadas por todo el

planeta]. Según la perspectiva abierta, estas anotaciones reestructuran el concepto: se

piensa que el nuevo sujeto histórico es la subversión de todo orden; por tanto, la categoría

“subversivo” está bastante ampliada: lo integran el proletariado clásico (sus restos), los

guerrilleros, los “terroristas” y los teóricos marxistas radicales militantes; del mismo modo

se procede con la de “intelectuales”, en sentido gramsciano parcialmente divergente

(posición estructural que dirige y torna racional la vida; no obstante, la que es más

prescindible que la modesta profesión económica liberal: el agricultor, el carpintero, el

albañil, el arquitecto, el médico, etc.): lo conforman todos quienes cuestionan al sistema

(García Márquez, Saramago, Galeano, Chomsky, Petras, Mailer, H. Dietrich, Pérez

Esquivel, N. Klein, S. George, D. Guerrero, M. Zizek, M. Moore, E. Golinger, S. Hessel,

R. Báez, P. Córdova, los Economistas aterrados, J. Assange, J. Gestoso), los que se hallan

en los gobiernos progresistas, quienes proponen modelos de política alternativos al

neoconservador (Castro, Chávez, Lugo, Ortega, Morales, Fernández de K.); y, también se

lo hace con la categoría “ciudadanía” (en términos gramscianos y oficiales: “sociedad

civil”): lo componen los movimientos sociales (FSM), políticos (“Mas de 800 Intelectuales

por el equilibrio del mundo”), de las reivindicaciones sectoriales (de género, ecologistas –

Green Peace-, étnicos, Los Indignados) y la población descontenta movilizada

espontáneamente, “sin dirección” (sic), en rebeldía. No obstante, ninguna de las poderosas

fuerzas que se enfrentan hoy en la arena mundial tienen la capacidad suficiente para

imponer su designio en la historia: el capital por haber ingresado en la senda sin retorno de

la “crisis”; la subversión, porque no tiene el carácter de verdadero “sujeto histórico”

modelado por la teoría revolucionaria, que pueda reeditar el proceso seguido en Octubre de

1917.

19.- En el seno del principal actor “trinitario” global del cambio (subversivo, intelectual,

popular: cuestión política, cuestión ideológica, cuestión económica) actúa de modo

históricamente cinético una nueva “troica” ciudadana: la inteligencia que desarrolla la

ciencia y la técnica (continuum modernidad), la juventud (la “posmodernidad”) y la mujer

(contrahegemonía: “globofeninidad”; a propósito, como ya se ha dicho: en el momento en

el que la mujer pasa a ser la proveedora de sí misma –y de su prole- empieza su liberación,

y esa nueva fase de su vida es producto del movimiento material: de leyes económicas, de

determinaciones materiales que se mueven [empero, las mujeres –sus lideresas- creen que

su problema es cultural, como cuando una persona dice que repone energía en la

alimentación, siendo, en realidad, que se reabastece de materia –éste y otros {intuición,

subconsciente}, son vicios semánticos perennes en la vida subjetiva]): la primera es la

mente que recibe el influjo modelador de la vida del movimiento de las fuerzas productivas

y que está convertida en agente de ese desarrollo, la segunda que desconoce la ortodoxia y

se lo contrapone, y la tercera que, desde el interior de las dos primeras, propende su

“liberación”, esto es, asumir el estilo de vida de Occidente; la transición (mutatis

mutandis: 1956-2050) es el preludio del ingreso del flujo humano por una calzada

incruenta, a la manera cómo discurre maravillosamente el tránsito de la fase de la

“Tormenta Borrasca” mediante un diálogo de acordes instrumentales magníficos (de

violines, de flautas, del Cormo, de la percusión), de pureza transparente, hacia la “Calma”:

el retorno a la armonía perdida y anhelada, en el transcurso del Cuarto al Quinto

movimientos de la majestuosa, de la límpida Sexta Sinfonía “Pastoral” del siempre gran

Beethoven, pues, no se trata de una simple puesta en vigencia de la misma base de la

cotidianidad, sino del renunciamiento (tanto en el plano material como en el espiritual) a

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ella y de un tortuoso avenirse a aceptar y plasmar en paralelo, la nueva; es el otro

“régimen”, el que substituye al bastardo, adúltero, sofístico, acomodaticio, denominado

democracia” (sistema que nació muerto: en la Grecia esclavista de patricios –holgazanes-,

plebeyos –trabajadores autónomos- e ilotas -esclavos), que es propio de los sistemas

clasistas, al mismo lo reemplaza la “humanocovivencia”: forma que lo supera y lo niega

(humano: seres humanos de manera indivisa; covivencia: que solamente cohabitan el

planeta, el sistema solar, la nebulosa, el Universo, abastecidos por la mecánica inteligente

–ausencia de división del trabajo, de propiedad, de trabajo, de gobierno-, seres

cohesionados por la dependencia –cordón umbilical- a ese orden de provisión y con la

mente puesta en la producción de la razón absoluta; en suma: seres que colaboran para el

usufructo del “trabajo coagulado”, en el desarrollo del pensamiento y que progresivamente

se autocomprehenden en el concepto).

20.- Antes del posicionamiento del marxismo en las historia, de la Revolución de Octubre y

de la experiencia socialista de la ex URSS, en la etapa competitiva el capital

parsimoniosamente sobre los hombros del movimiento autónomo de las fuerzas

productivas (el motor, en esta fase, fue la contradicción natural: la competencia en el seno

del capital); luego de esos sucesos, los procesos de mecanización se han acelerado

impresionantemente, reforzando la ruta hacia el comunismo. Las formas antagónicas de la

humanidad, no terminan con la revolución, sino al llegar la especie a determinado grado de

desarrollo de las fuerzas productivas (condiciones objetivas puestas por las condiciones

subjetivas inherentes a la Revolución de Octubre, a la dictadura del proletariado y al

ensayo socialista de Lenin-Stalin, e incluso a la mascarada “socialista” Jruschov-

Gorbachov hasta Yeltsin): la automatización, la robotización, la IA, y a niveles muy

elevados de racionalidad genérica (el capitalismo esta desahuciado: ha cumplido en lo

fundamental su misión histórica; pero, en tanto vive -se sostiene en seres humanos y en

instituciones que soportan la voluntad de la conciencia que expresa la aspiración de ayer-,

todavía la vida le da algo en qué ocuparse, qué hacer, y esta tarea es presentarse como

“capitalismo popular”) [Ahora bien, el valor procede del trabajo y los valores de uso de la

naturaleza (considerado a uno de sus productores: el propio ser humano, como un ser

todavía pegado a la naturaleza, contrario sensu de quienes promueven la tesis de la

“reintegración del ser humano a la naturaleza”) y de las máquinas; en el capitalismo el

valor proviene del trabajo, otros bienes transables de la naturaleza y los outputs de la

operación de máquinas en los procesos completamente automatizados (“La era de los

derechos” {N. Bobbio} supedita a la de las “obligaciones”, por cuanto las generaciones

pasadas han trabajado y avanza la era de la mecánica automatizada); que la utilidad no

provenga del todo del trabajo (incluso en el intercambio mercantil: subsunción formal del

trabajo al capital), demuestra que el modo de producción está cambiando y cuando el

trabajo ya no genere valor (haya dejado de cambiarse por capital y producir plusvalía, esto

es, de desenvolverse como “trabajo productivo”), es por cuanto otro estadio histórico vive

la humanidad] [En sentido teórico: contradicción preclasista S-O; contradicción clasista S-

S {antinomia secundaria S-O}; contradicción posclasista S-“S” {robot sapiens; antinomia

secundaria materialismo-idealismo: mientras no impere todavía la racionalidad –atributo

que depende de las fuerzas productivas, es decir, del comportamiento de la propia

inteligencia colectiva- la contradicción se impone como condición para que la humanidad

siga viva, adelante}; contradicción en el posthumano S-O {pensar-ser}; resolución de la

contradicción: cierre del proceso; finalmente, desarrollo progresivo humano efecto de

realización de la razón y la voluntad: fuerza natural, fuerza de trabajo, fuerza de venta,

fuerza de deseo, fuerza de pensamiento].

21.- Comunismo: “movimiento real, que anula y supera la realidad vigente” (K. Marx). Esta

forma superior de configuración humana, no es el resultado del acto mezquino,

simplemente voluntario, ético, perurgido por el sentimiento pequeñoburgués “de buen

corazón”, de quitar a los ricos para dar a los pobres; constituye, por el contrario, la

conducta racional que sigue el desplazamiento objetivo, regular, de la vida (históricamente,

la distribución previa: acumulación originaria, que ubica a los individuos en los distintos

planos de la estructura, que define su rol), en el cual el proceso histórico-natural equilibra

la sociedad: se suprime en conjunto riqueza y pobreza, y se funda una nueva “comunidad”

–humanidad- basada en principios de justificación objetivos: la explotación demostrada en

variables reales (la “ley del valor” tiene el propósito de mostrar en cifras la exacción, esto

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es, el origen y los mecanismos de reproducción del capital), o sea, explicar científicamente

el sistema capitalista, para inhibirse de recurrir a argumentos ideológicos (los de la

Ilustración –Santiago Alba Rico) a efecto de recusarlo, como para tornar factible la

estrategia revolucionaria; tampoco es el proyecto de fundar una sociedad de mendigos o de

igualar a todos en el nivel material más bajo, como suele aseverar tendenciosamente cierto

sector de la intelligentzia burguesa; es el proceso mental, más bien, que guía a la voluntad

de modo maduro y racional, por medio del que se comprende la marcha prometeica

histórica en condiciones de recíproco apoyo, para que en ese desarrollo intervenga la

“sociedad” y sea beneficiaria equilibrada de dicho progreso, mientras el género se impulsa

cada vez más hacia adelante; transformación cualitativa a darse (dada), pero sobre el orden

de la antinomia social superada, expresión de la ley natural, de la histórica, de la

estocástica, de la: de la animalidad –es el salto del Reino de la Necesidad al Reino de la

Libertad, como dice el extraordinario “viejo” Engels-, por propia mano humana, de modo

consciente. Se debe al hecho descrito, que al iniciar el segundo decenio del silgo XXI ya

no se puede hablar en términos geopolíticos de “equilibrio de fuerzas en el mundo” con la

emergencia de los BRICS o de la CELAC, pues, la historia se ha inclinado sobre su lado

venidero: precisamente el Siglo XXI es la centuria de las nuevas luces, de lanueva era”

-sic-. Un revolucionario: Comandante Fidel Castro (como ya antes se precipitaron a

hacerlos otros: el neogramscismo y el neomarxismo, sobre todo) expuso con fundamento la

novedad: “en el siglo XXI la batalla política se librará y resolverá en el campo de las ideas,

no en el de las armas”; perfecto, pero, inmediatamente surge la pregunta: ¿a qué se debe el

cambio de frente en los pertrechos?; la historia de la lucha de clases es el presupuesto,

lucha acelerada colosalmente en la forma humana burguesa, en la que emergió el

proletariado, la revolución socialista, el socialismo y el frenético desarrollo de las fuerzas

productivas, que prácticamente ha puesto al trabajo fuera de la historia. {El problema de la

“transformación de valores en precios” [Marx (poner a tono la esencia de la realidad con

cómo ésta se presenta en la percepción, requiere quizá de la imaginación, y la imaginación

es la dialéctica)]: es posible que se necesite aplicar la matemática de las “Cuerdas” para

zanjar dicha molestia. La dificultad lógica de comprensión-explicación-derivación de un

“problema” de conocimiento, no suprime la existencia de la realidad [por los síntomas se

percibe un problema; si éstos persisten, el problema es y se mantiene]. El pensamiento que

alumbra la acción transformadora de la existencia no se reinstituye en la idea de la vida

pasada, pues, debe tener su propia personalidad. El socialismo [definido en sentido

marxista] es incompatible con el “Estado de Derecho” [esta “empatía” lo planteo el

“socialismo democrático”]. Lo que propone el Socialismo del Siglo XXI, de ningún modo

es socialismo: solamente constituye una agenda burguesa de mercado regulado, la que

necesita contar con el régimen: “Estado de Derecho”, con lo cual se sigue estando en el

mismo modo de producción y en el hedonismo contrafuturo [empero, el futuro del ser

humano es “celestial”; para alcanzar dicho status, se requiere de fuerzas productivas en

crecimiento “ad infinitum”; modernidad, sin embargo, no necesariamente capitalista]}.

22.- Cambio climático, contaminación, capa de ozono, “escasez” de recursos, extinción del

50% de la fauna presumible en los 50 años próximos, etc.; tiene visos de verdad ese

cúmulo de evidencias catastrofistas generadas en la historia por la fase hiperprometeica de

ella: la capitalista, por un sector humano suyo: la clase burguesa, sometida a un ley: la

acumulación (condicionamiento que relativiza la responsabilidad entrópica de dicho sector,

pues, el capital es el agente de la historia que expresa más nítidamente la forma

forzosamente cíclica de la evolución natural: los amos del mundo son marionetas de

designios puestos por el mercado e “…instrumentos …[cuasi ciegos]… del determinismo

…[ de sus fuerzas]…” –S. George: Informe Lugano), pero una mirada diferente al mismo

hecho advierte que el ser humano está perurgido, al llegar a una determinada fase de su

desarrollo, a tomar el potro de la naturaleza y a entrar a conducirlo, pues, ha llegado la hora

de demostrar, que el género tiene la preparación científico-técnica para expresar que ha

saltado a un nuevo peldaño de libertad y que es capaz de imponer su sello en el orden

social y natural; en relación con el tema, en una película se escucha decir: “Marte está bien

sin humanos… ¿en qué cambiaría un mercado, un oleoducto?...”. En verdad, a la materia le

importa un bledo la humanidad (como al capital –al burgués- los seres que no integran la

categoría “recurso humano” y/o en la de la demanda; en España, en Sevilla, las

inmobiliarias prefieren mantener deshabitadas las viviendas antes que permitir su uso por

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familias que viven y deambulan en y por las calles –esta actitud del capital es monstruosa,

no obstante puesta en otros frentes es la de un adalid): pues, puede destruirla y volverla a

crear de nuevo, desde el principio (un político ecuatoriano: Velasco Ibarra, al promediar el

siglo XX, “intuyó” el caso: extrañamente dijo que él había sido creado por la Providencia

para colaborar en la misión de sacar de consuno a la naturaleza y a la humanidad del caos

al orden -Cueva, Agustín. El proceso de dominación política en el Ecuador). Progreso:

“proceso de comprensión más profunda de la verdad” (de la esencia, del sentido de la

materia, de su estructura, de su modo de ser; movimiento en el que se incluye la historia y

la forma en que la mente procede para producir la conciencia). El proceso natural ha sido

puesto en idea por las ciencias naturales, actividad promovida directa o indirectamente por

el desarrollo de las fuerzas productivas, sobre todo (por la competencia, por la

modernidad) en la época capitalista; el proceso social (humano) ha avanzado a través de la

operación de las contradicciones ser humano/naturaleza y ser humano/ser humano,

antinomias esenciales en la promoción de la ciencia y de la técnica; el proceso de

formulación del conocimiento total se halla en marcha, en el que, a más de las antinomias

citadas, se incluye la contradicción filosófica idealismo/materialismo, pero, sobre todo, la

contradicción final que debe entrar a operar de modo absoluto en la etapa de la existencia

de la razón: la antinomia entre ser y pensar (el cruce que produce la realización de tal

contraposición instaura el momento de interpenetración e identificación recíproca entre

materia y movimiento, en el que el criterio de la “síntesis superior” hegeliana no procede,

puesto que realidad e idea simplemente se comprehenden).

23.- En los esquemas de reproducción de Marx no se tiene en cuenta la variable ambiental

(progreso ad infinitum: “espíritu indomable que debe someter la naturaleza en la búsqueda

de su autorrealización”, lo cual conduce a reivindicar “tanto la tecnología, como la

creatividad y liberación de las ataduras religiosas”); posición –se dice- coincidente con el

espíritu del mito de Prometeo de Esquilo (la ciencia y la técnica -la inteligencia- tendrían

para Marx capacidad ilimitada -dígase al pasar, que la tecnología permite reciclar, producir

o encontrar sucedáneos para recursos no renovables: con la tecnología, todo se vuelve

renovable [la tecnología puede solucionar todos los problemas {a excepción de los

políticos, por supuesto}; con la tecnología {inteligencia convertida en conocimientos;

conocimientos convertidos en métodos, en instrumentos, en procesos de producción}, se

vuelve todo posible {dicho sea, sin que mínimamente importe el ruido de voces

anatemizadoras sobre el aserto, cuando el mismo es verdadero}]; pero primero el

capitalismo salvaje torna no renovables a los “recursos” renovables [las existencias de

peses en el mar, por ejemplo, se han reducido: Japón, EU, la UE sobre todo son los

responsables {expectativa frente a la suerte de la UE, que es lo mismo que decir, del

capital monopólico que ha hecho en dicha Zona su asiento principal; si cae el capital, lo

hace esa clase dominante y se abre oportunidades para el pueblo)} –“… si se sigue así, en

pocos años los ricos tampoco tendrán nada”: dixit María Damonaki]), que no prevé los

posibles límites físicos al desarrollo económico, es por eso que dio tratamiento indistinto a

recursos renovables y no renovables, pero Marx trabajaba mediante una metodología por

aproximaciones sucesivas (“el universo plural del método marxiano”); los estudiosos

(Zarrilli, A. Naturaleza y sociedad en el marxismo) afirman que “las empresas capitalistas

desplazan en la sociedad, el espacio o en el tiempo sus costos” (no obstante, trasladan

también riqueza; en coherencia, la nueva forma humana será la encargada de subsanar las

fricciones heredadas por el capitalismo, su clase y la empresa monopólica [si bien la

Amazonía, por ejemplo, aún muestran las huellas de la contaminación, el petróleo ha

promovido el desarrollo civilizatorio]; el propio capitalismo ha generado los presupuestos

para esa remediación: utiliza la naturaleza para el desarrollo material y ese mismo status

permite hacer uso racional de ella, pues, será difícil alcanzar la ansiada armonía con la

naturaleza sin desarrollo técnico –el obstáculo es la pervivencia del proceso de

acumulación capitalista más allá de su frontera histórica necesaria) [Pero Marx sostiene,

que “desde el punto de vista de una formación económico-social superior, la propiedad

privada del planeta en manos de individuos asilados parecería tan absurda como la

propiedad privada de un ser humano sobre su semejante. Ni la sociedad en su conjunto, ni

la nación ni todas las sociedades que coexistan en un momento dado, son propietarias de la

tierra”; en esa forma humana ya no habrá propiedad privada de la tierra: los individuos

“sólo son sus poseedores, sus usufructuarios, y deberán dejarla mejorada, como boni patres

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familias, a las generaciones venideras”]; se afirma además, que las empresas se apropian de

los beneficios (pero del proceso –y sobre todo- se desprenden beneficios también para la

historia: esto es lo que no ven, en cambio, los marxistas impugnadores del marxismo no

ecológico); arguyen paralelamente, que el marxismo reflexiona en sentido filosófico en vez

de considerar la disponibilidad de recursos y su asignación intergeneracional (empero, la

limitada oferta de recursos efecto del sobreuso y de su mala utilización se supera con la

técnica –con la micronización, p. e.-, con la reducción en curso por motivos “culturales”

del tamaño de la población, con la reutilización y creación de recursos y con su ampliación,

al conquistar el Universo; por su parte, la asignación intergeneracional –a partir de la

doctrina del Materialismo Histórico- está asociada directamente con la modificación de la

formación social: con la supresión del sistema capitalista se eliminan los gastos inútiles

–muchas “necesidades” se suprimirán-, se modestizará el estándar de vida, se optimizará y

maximizará el uso de la materia que es substrato del valor de uso –contenido natural del

producto-; en adelante: ni agotamiento de recursos, ni contaminación, ni precios [La

doctrina marxista franquea la valla positivista; es mucho más, que un elemental “relato”

posmodernista, descripcionista, naturalista, de índole dithleyano; responde, en realidad, a

una posición de racionalidad objetiva supeditada al interés de transformación. Marx se

preocupó por conferir fundamento objetivo a sus formulaciones: penetró en la humanidad

como “objeto de conocimiento” {en cuanto “cosa” sui géneris, en sentido durkheiniano};

consiguió identificar los aspectos estructurales centrales de ella: sus invariantes, las

constantes, el patrón: las fuerzas productivas y las relaciones de producción, en tanto pareja

de principios que permite entender y explicar el hecho humano: producir su conocimiento;

en efecto, la identificación de las relaciones entre estas variables, indicó la regularidad del

proceso histórico: las leyes de estructuración, movimiento y cambio de la entidad humana;

progresividad dada en gradaciones, en estadios. Esta postura dio paso, fue permeable a

otra: a la posibilidad del ensayo predictivo y, consecuentemente: a la acción proactiva {la

ética encontró su correlato ontológico de factibilidad, de ruptura con la fatalidad}].

24.- 1848, 1917, 1970, son los momentos cuando el rechazo al capitalismo se vuelve

necesario, justificable (de un modo de producción, que se sabe que dio sus primeros vuelos

en el siglo XI en Florencia, lugar en el que el primer ser humano fue contratado por otro

para que trabaje para él por un salario, convirtiéndose la forma económica mercantil simple

en mercantil capitalista, al ser transformado también el trabajo en mercancía –Marx,

Catherine Colliot-Thélene-, sistema que tiene, por tanto, a su haber casi 10 siglos de

existencia), puesto que el ser humano (un segmento de él: la intelligentzia pertinente

marxista) llega a entender, que el desarrollo de las fuerzas productivas (progreso humano)

puede llevarse a cabo –continuum- de modo racional, proporcional, planificado, sin que

una minúscula fracción humana –como sujeto portador del sino del desarrollo prometeico

material- perjudique a la mayoría: se pase a coexistir en paz, en “libertad” y

diligentemente. El terrorismo informático (el arma más letal creada por el propio

capitalismo que puede volverse en su contra) puede destrozar al capitalismo: a la economía

especulativa de papel, al sistema dederivados financieros”, a las operaciones en bolsa (un

nuevo inicio de guerra –Tercera Guerra Mundial- precipitará el hundimiento definitivo de

EU, del capitalismo); esta conspiración: ¿puede ser letal para la civilización, para la

histórica; sería capaz de lesionar permanentemente a la humanidad, de modo que ésta

pierda su camino?; como están dadas las cosas: ¡no! (ellos mismos han dicho: es mejor

eliminar a unos pocos para salvar a muchos); pues, 1) existe ya una base material

“industrial” científico-técnica que opera incluso en forma automatizada, 2) el konwhow se

halla entronizado en la mente y en el cuerpo de los núcleos básicos de la sociedad, 3) la

tradición moderna de trabajo atiborra el “´inconsciente´ colectivo”: se ha apoderado de la

historia, y, 4) el saber, el cómo hacer, que sostenga el continuum acicateado por la

necesidad de sobrevivir y por la conciencia, por la voluntad superior de ser, se hallan

documentados en el sistema tradicional de dispositivos impresos, como en el electrónico;

de lo cual se infiere, que la humanidad puede seguir adelante, crecer, por la ruta correcta,

necesaria, en tanto realiza su inmanencia: la inteligencia (alguna vez un psicólogo

manifestó, que si las generaciones que rebasen los 12 años desaparecieran, la humanidad

volvería a las cavernas; ahora bien, actualmente ese peligro supuesto, ha dejado de ser

verdad). Sin embargo, que la humanidad llegue al comunismo, si bien es una proeza, no

constituye mérito relevante todavía, pues, de allí arranca la verdadera vida (Marx dice:

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termina la prehistoria y comienza la historia). A consecuencia, que no se arribe ni siquiera

al comunismo, convierte a la vida humana en una estupidez (“como los pájaros que comen,

cantan y vuelan –se reproducen- hasta que mueren”). Después del comunismo: ¿qué?

(¿para qué?). Es la pregunta apropiada. La respuesta es: da inicio el tránsito hacia la

“divinización” (de la hominización –A. Leontiev- a la divinización): es el reto máximo, que

desafía a la inteligencia (para ser consciente en forma total: completar la obra); el rumbo

de la naturaleza coincide –en el caso del ser humano- con el que descubre y asume “para

sí”, el status de racionalidad axiológica superior; el desarrollo espiritual (y toda forma de

desarrollo) concluye al instalarse la estructura-comunidad (comunismo) en la historia, en

su interior y en una fase muy avanzada de evolución de ésta, esto es, al alcanzar la especie

el “saber absoluto” y el Universo: demostrar su viabilidad, realizar su optimidad, mirarse

en el espejo de la conciencia humana: reconocerse y reafirmarse.

25.- En la actitud promotora de la libertad humana (conciencia), el enfoque materialista

filosófico se ve compelido a negar la determinación de la regularidad histórica y a plantear

la tesis diversionista de los múltiples horizontes para la vida racional. La aseveración

rayana, de que el futuro para el ser humano no está escrito (la tesis de los “varios

futuros” o la de que el “ser humano ´construye´ su futuro”), formulada en nombre de la

existencia de una supuesta condición originaria de “libre albedrío” (Marcuse, Foucault,

Deleuze, Benjamín, Baudrillard, Bordeau, Echeverría, Bobbio, O´Donnel, Appel, Gintis,

Giroux, Lechner, Wattari, de Sousa Santos, Morín, Laclau, Jameson, Kohen,

Habermas; neogramscismo, neomarxismo, posmarxismo, trotskismo), es un mito. Ha

llegado la hora de refutarla, para lo cual no se apela a la perspectiva escatológica, sino a la

de orden materialista marxistaleninista, sobre todo con el concurso de argumentos

escuetos, objetivos: la propiedad básica de cada especie predefine su ser, en el ser humano,

ese dispositivo es el neocórtex: y ¡basta! El ser humano es un ser de la naturaleza,

producido y puesto por ella en la vida; como otros seres, debe cumplir un papel

(“conocer y dominar a la naturaleza” –K. Marx: Los grundrisse); el futuro, por

ejemplo, de un pequeño león que ha nacido, está inscrito en sus genes; en todo ser que

tiene genes, especialmente, su “suerte está echada”: formar parte de la compleja trama

de la existencia, cuyo equilibrio requiere de su aprovechamiento mutuo (sacrificio o

simbiosis); el ser humano, hasta el advenimiento del Marxismo (“sociedad del

conocimiento”), no se diferenciaba mucho del resto de animales y de su rol en la

naturaleza, impuesto por ella; es la conciencia política y científica (filosófica), la que

hace evidente la divergencia esencial del ser humano (de la clase superior: la proletaria)

respecto de otros seres; discrepancia, que está determinada, también genéticamente: el

ser humano dispone –de modo privativo- de neuronas de la asociación (materia más

altamente evolucionada y especializada), de la propiedad de la inteligencia, debido a la

cual el futuro queda determinado, escrito también para el ser humano: producir la

conciencia (información filosóficamente sistémica; materia más altamente organizada

en movimiento -Shojorova), la autoconciencia y la conciencia del Universo. Es el

momento, entonces, en que empieza por cumplirse la premonición de Kant: “Kant

formalizará esta tradición moderna e ilustrada cuando sostiene que nuestra divinidad, que

es nuestra autonomía y nuestra capacidad de autodeterminación, consiste en que somos

seres de fines, que no podemos ser utilizados como medios y que no tenemos precio”

(Gregorio Peces-Barba Martínez: Reflexiones sobre los derechos sociales). La verdadera

“humanidad del conocimiento” es el comunismo (no se puede hablar de economía o

sociedad del conocimiento); en realidad, el conocimiento no puede sostener la economía, si

ésta se convierte en automatización: sí, pero entonces la economía habrá dejado de ser.

26.- El modelo abstracto (sin la perturbación de las condiciones históricas concretas) a través

del que Marx y Engels consignaron la comprensión de la estructura y movimiento de la

formación social capitalista, condujo a la conclusión, que la revolución socialista en la

década de los 60 del siglo pasado (XX) debía darse en los países europeos de mayor

desarrollo capitalista, no solamente por razones lógicas sino por necesidad de que la misma

se tornase exitosa, como para que el proceso se vuelva sostenible; la propuesta, como se

sabe, no devino realidad (pronóstico “fallido”, dicho sea al pasar, que ha sido

denodadamente enfilado contra el marxismo en general); en realidad, Lenin y el “eslabón

más débil” procedieron en los hechos. En la configuración político-administrativa

multipolar de la esfera (coyuntura en la que gesta la estructura que se dispone a ser), la

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forma de operación que prevalece, es la de orden democrático institucional: consiste en esa

disposición en la que la tendencia equilibradora proviene de la llamada “clase media”

entregada a la gestión (modelo de organización socialdemócrata: supremacía de la

tendencia media, aplanamiento de la estructura orgánica, supresión de picos extremos);

sector que proclama el cambio en democracia, con libertad, en paz, con derechos –sic-;

escenario, que el propio movimiento del capital promueve (regulación de la producción

según lademanda efectiva”, por ejemplo), pues, espera que dicha concesión opere como

contratendencia dilatoria tardía (vía de escape que trae aparejados eventos de

deleznabilidad “para sí” [efecto boomerang], pues, se trata de push de baja intensidad,

democráticos, a su interior siempre en la disputa imperialista de mercados de oferta y

demanda, y aunque el sistema oficial no puede burlar la determinación histórica y volverse

imperial [la expresión no asume sentido geopolítico, tampoco connotación de “imperio”,

puesto que este tipo de orden es propio y exclusivo de las formas humanas precapitalistas

{en la capitalista impera -domina y determina- la contradicción económica}, aunque por

fuerza –en la reflexión- deban tomarse como referencia esas categorías], si crea una

estructura de balance en el mundo en cuyo interior florecen las fuerzas productivas y otras

formas de vida se afirman, esto es, es el sendero por el cual la historia marcha: sólo el

evento viable, de entre los varios futuros, cuaja, y ese es aquel que garantiza el progreso

material y da pie a la sedimentación de los principios de la nueva racionalidad). En la

historia (posmodernidad, hipermodernidad -Lipovestky), ya no es el capital la gran fuerza

hegemónica protagonista de los sucesos sometida a su curso (ejes conflictivos de poder en

sistemático balance, de guerra en potencia -Fiori); del modo como el pensamiento

sociológico lo ha captado, han emergido nuevos sujetos en un escenario aparentemente

inorgánico, que reivindican sus intereses particulares y los cuales son forzados a

atemperarse como efecto del influjo conductor de la historia como proceso natural; por

tanto, opciones de política histórica comunista deben esperar por su concreción por unas

cuantas décadas más. En efecto, la realidad reprocesa el proyecto de la mente: admite

–tautología- las imposiciones sobre ella, que no desestructuran los pilares en los que

sustenta su continuidad (realidad, que no solamente está conformada por presiones

–intereses- que se corresponden con estructuras, sino que son estructuras mismo

determinación-: la realidad “no puededejar en suspenso el desarrollo de las fuerzas

productivas); Mitterrand, F. Gonzáles, Bachelet, Lula da Silva, Zapatero, D. Rousseff, R.

Correa, N. Kirchner y Fernández, E. Morales, D. Ortega, Tabaré V., Funes, J. Mujica, F.

Holande, el propio H. Chávez y ahora O. Humala (los hermanos Castro en la Cuba de hoy;

mientras que E. Cardoso actuó en correspondencia con el momento histórico: la burguesía

paulista y el capital transnacional), se hallan asidos por las tenazas de “lo admisible” por la

necesidad histórica en un instante dado (los casos más trágicos han sido los de Allende,

Nasser, Bishop, Torrijos, Hoyos Rubio, Roldós Aguilera, Rodríguez Lara, Siles Suazo,

Zelaya, Gadafi, Aristide, Lugo), esa precipitación no ha sido advertida por los actores,

pues, como protagonistas directos se hallan incursos en el maremágnum de los hechos y no

pueden objetivamente tomar distancia cognitiva (ser y pensar) de ellos: la trampa de la

factibilidad de los proyectos populares, de la acción progresista de la izquierda en los

gobiernos. Este pragmatismo es cuestionado por posiciones similares o radicales, que no se

ubican en el aparataje de gestión, los cuales no perciben la esencia del complejo fenómeno

por hallarse, en cambio, fuera de los sucesos –idealismo positivista- (de las estructuras que

aprisionan), que también ellos serían arrastrados a asumir posiciones iguales. Todas las

fuerzas de izquierda que arriban a la superestructura se hallan sometidas a esta ley. No

obstante, deben ser reprochadas las críticas ultristas que con ligereza tildan esa “desviación

del proyecto original”, como simple traición, sin considerar en el viraje (conducta de real

politik), el papel que juega la determinación efectiva, material, histórica (ahora bien, se

topan estos temas en extremo coyunturales y seccionales, por cuanto los mismos tienen

que ver con un momento clave del flujo –dique, cuello de botella- de la historia; tiene

razón Wallerstein, cuando admonita a la izquierda, de no saber lidiar bien con los

gobiernos centristas). En una palabra (la transición) es un proceso desigual, que no alcanza

a justipreciar el entusiasmo de la voluntad: progresismo que se vuelve ceguera (los

programas radicales conducen a la revolución, pero el sujeto histórico de ella ya no está

más, provocándose más bien, el desate de la represión y poniendo en estado de indefensión

a los pueblos). En el escenario se miden dos fuerzas poderosas, las mismas que se alinean

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paradójicamente con el fluir de la historia (hacen a ésta): la promueven, pero se mezquinan

mutuamente en “competencia desleal”, en acto que parece una ridiculez; la primera es la

colusión entre el continuum desarrollo de las fuerzas productivas y el acomodo en él, del

proceso de atesoramiento de riqueza, la otra es más simple: promueve una nueva

racionalidad, para la que la realidad no está del todo madura y que es obligada a

atemperarse; no se demerita el desvelo de la voluntad: ésta también es una ocupación

poderosa, pues, más de medio siglo de resistencia, pero ya basta (Cuba) [Se dice, que el

cambio social debe darse, tener sello en las circunstancias de cada país en el planeta. Esta

directiva es verdad, y no. Las condiciones de los países de América Latina por lo menos,

pueden considerarse como diversas, si se atiene a dos variables: 1.- el grado de desarrollo

relativo tardío del capitalismo; y, 2.- la fortaleza de la clase dominante, dada por el peso de

la pequeñoburguesía y del estrato de ingresos medios. El escenario de coyuntura hace que

el proyecto político de los movimientos ciudadanos, institucionalistas, neosocialistas, que

se hallan en la gerencia de los Estados capitalistas {incluso aquellos que se han hecho con

parcelas del poder político: nuevas constituciones, cambio ideológico de las Fuerzas

Armadas, como es el caso de Venezuela}, esté “pegado con saliva” a la realidad. En

Venezuela, la consulta popular realizada para pedir consentimiento al pueblo para

institucionalizar el socialismo, no tuvo apoyo mayoritario; una segunda “pérdida” se

produjo cuando las elecciones de N. Maduro como presidente (la democracia como directo

freno al cambio); si en Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Uruguay, los actuales gestores del

sistema capitalista toman decisiones conducentes a radicalizar el proceso

(desconcentración de la propiedad de la tierra, verbi gracia), en ese momento perderán

legitimidad, no se diga en Brasil, Colombia, Paraguay, o Perú. Tampoco la derecha de

Chile, Colombia, Paraguay, etc., puede retornar a políticas neoconservadoras {ni siquiera

en EU, UE o México, es viable el programa de ajuste estructural}. La historia en curso se

ha vuelto más impersonal; en ella interviene la necesidad del propio sector oficial, el cual

por la competencia, desarrolla las fuerzas productivas {la contradicción intrínseca se torna

en búmeran} y de modo paradójicamente revolucionario conduce a la clausura del orden

{el izquierdismo radical, con su conducta impávida, se ha convertido en simple “convidado

de piedra”: únicamente frente de alarde}].

27.- En 1970, el paso del patrón productivo fordista al toyotista (proceso cualitativo y

creativo), con el cual culmina una etapa de desarrollo de las fuerzas productivas, instituye

el nuevo escenario en el que las fuerzas productivas se ubican en inéditos nivel y momento

de desarrollo: la economía extensiva, su sistema de gestión y la forma “obrera” del trabajo

se agotan en cuanto modelo y un renovado horizonte se divisa: la transición en tanto

antesala de la verdadera conformación humana: el comunismo. Forma humana actual:

transición; formación futura: comunismo. La transición (mutatis mutandis: 1970-2050)

conjunta siempre dos perspectivas: la que ingresa en escena y la que lo deja; carácter

negativo renovador: del hecho emerge una síntesis cualitativamente mejorada; toda

coyuntura asume índole absoluta entre estructuras y relativa al interior de ellas. La génesis

de la transición requiere del análisis de sus supuestos: la acción política proletaria, el

socialismo y el desarrollo natural de las fuerzas productivas en su vertiente histórica. Su

carácter: cruce de épocas (estructura inestable de creencias, valores y normas; patrón de

vida misceláneo, en el que las formas de civilización históricamente generadas entran en la

“batidora” -“el mundo tiene más de una edad”-: el individuo comunitarista, el esclavista, el

señorial, el burgués, el socialista, el anarquista –continuum-; en el crisol, queda tan sólo el

zumun: condiciones remozadas en las que el ser humano se renueva); encuentro pasado y

futuro: capitalismo y socialismo entrelazados halándose de los pelos, pareja de rieles sobre

las que se desplaza la historia (empero, si los Halcones de Washington exacerban su

racismo y desaparecen a las 9/10 partes de la población mundial, este sector puede avanzar

en la historia sin ninguna dificultad -los designios de la naturaleza se habrían cumplido de

modo implacable sobre el ser humano en sentido darwinista, doblemente mutilante: del

ADN y de la racionalidad-; si la población elimina a los Halcones “antes de hora”, la

humanidad puede ingresar en estado de pesantez y trastrabillar el rumbo de la historia; en

una situación: si los dos bandos son igualmente necesarios, puesto que “con las dos manos

se lava la cara”, esta “lógica” se impone y el proceso procede de este modo); del

predominio de la forma “dinero del valor” (los virus informáticos han sido cambiados por

programas que sustraen información, por la ubicación exacta de “enemigos” y su

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eliminación puntual mediante vuelo rasante de “drones”), de automatización, de

producción del sucedáneo humano: el robot antropomorfizado inteligente, de cierre del

desarrollo de las fuerzas productivas, de cambio de frente de la “crisis”: ésta, ya no es el

mecanismo periódico de progreso de la modernidad, sino el síntoma de senilidad: el

sistema burgués bien muere –“neomperialismo”: momento declinante del capitalismo-;

capitalismo y socialismo se anulan en conjunto, cigoto en el que se han fusionado gametos

portadores de lo mejor de sí (esta vez al león se le escapa su presa y se siente pena por él:

embarga la sensación “síndrome de Estocolmo”); el “capital ´conocimiento´” representa el

momento de clausura y/o de paso de la formación social capitalista a la comunista en la

que la política pública mundial, resuelve la “cuestión social”: asimetría, la “cuestión

espiritual”: brecha de conocimiento y la “cuestión global”: problema medioambiental, y la

especie se conforma como sujeto de pensamiento –comunismo: economía: automatización;

“política”: humanocovivencia; e, ideología: concepto objetivo universal-; “época

cambiada” (el señor coronel H. Chávez F. lo dice con otras palabras: “estamos en medio de

una mutación histórica”), cristalización del cambio legado por el proletariado: las formas

económicas populares se desconectan del sistema oficial, paso del “testigo” de manos del

proletariado a las de los ciudadanos, nueva división global del trabajo: neocolonias =

cambio de relaciones sociales/países imperiales = completamiento de la automatización,

arribo al concreto del proceso de automatización: la acción política

subversiva/intelectual/ciudadana cierra la larga etapa clasista de la humanidad, tránsito de

la fase hedónica hacia la racionalidad; momento humano de conclusión de la estocastia: del

mercado, de la larga era del trabajo, lo cual quiere decir, que el proceso de hominización,

dado por ruta natural en la especie, se ha completado; fase en la que la humanidad da los

primeros pasos, pone los fundamentos para establecer el sistema de gestión de la calidad

del proceso de creación del sentido universal para la conciencia: “efecto de transición” de

la sociedad hacia la de humanidad.

28.- La praxis política reformista prevaleciente y en difuminación en la esfera, asume el

carácter de objeto para la representación, mediatizada por la preocupación de establecer la

relación entre la estructura de la realidad dada con la que es su desenlace, puesto que la

misma está produciendo el substrato material, que demanda la idea forjada en el acto

prospectivo (los episodios que materializan la substancia que se ha determinado en la

noción). La conciencia cognoscente ha dado un paso adelante: opera a través de modelos

mentales político-teóricos internos al rango de interés, que se ubica en la “zona de

desarrollo próximo” (Vygotsky). La ausencia momentánea de la estructura ontológica que

debe ser creada, produce estados de inconformidad existencial en conciencias con

formación filosófica; en las citadas, el balance en la vida se alcanza mediante la trabazón

entre soledad e incerteza con los hechos de la cotidianidad: los apremios de las urgencias

terrenas, combinatoria que organiza el entorno de factores estabilizadores de la psicología;

no obstante, es la voluntad la que promueve entrar en contacto con hechos de coyuntura: la

casuística sucesiva, densa, que se despliega en cascada, en la que se realiza y toma cuerpo

la historia. La experiencia debe colocarse en el intelecto. En Venezuela (ariete de la

historia) en el momento mismo se libran intensas batallas de clase, principalmente en el

ámbito de la “gerencia pública”; sus actores visibles constituyen un segmento mayoritario

del pueblo y su representación ahora apoltronado en el aparataje de gobierno, depositaria

de un 50% del “poder político”, en virtud de que cuentan con una Constitución, el sistema

legal y el “monopolio de la fuerza” de su lado, y el capital, el cual se mantiene intacto. Si

es verdad que el interés del pueblo, que toma cuerpo parcialmente en la política social se

halla en firme, el equilibrio, la paz y la no injerencia directa extranjera tienen su precio: no

tocarse al capital, y mientras el actual estado de correlación de fuerzas se mantenga, el

escenario no va a cambiar (cada cual “gana tiempo”; en el frente progresista, se

“construye” efectos de legitimación: no es el consenso el que lleva a la estrategia, sino que

es ésta la que produce a aquel –R. Luxemburgo); si una nueva propuesta plebiscitaria para

modificar la Constitución de manera que ésta recoja el mandato del pueblo de iniciar

cambios estructurales vuelva a perder, el actual estado de cosas seguirá en “punto muerto”,

pero inclinado hacia el interés del capital, que aunque no se halla más sobre el potro de la

gestión, su voluntad sigue vigente. Doble responsabilidad que tienen los gobiernos

populares (no así el régimen oficial, que como simple árbitro –liberalismo económico-, de

una situación dada, se preocupa por garantizar la vigencia de las condiciones favorables

47


para la reproducción del capital: sobre un status quo “la acción del Estado está limitada a

funciones esencialmente políticas: la defensa del orden público y la garantía de

funcionamiento sin trabas del mercado”): manejar las crisis capitalistas (“mantener la

matriz capitalista”, “hacer funcionar ´bien´ al sistema”) y funcionalizar un sistema que

produce y reproduce pobreza, para reprimir ese efecto estructural: asistir la vida de los

pobres; en realidad, el popular es un proyecto político de gobierno, en aplicación para

mejorar la vida de la población que no es propietaria de medios de producción, que se

empotra sobre la determinación: la estructura económica capitalista; esta propuesta tiene

que enfrentar tres límites: 1) la condicionalidad regular capitalista, 2) la oposición de los

agentes del sistema y 3) la no correspondencia unívoca entre realidad y proyecto. Reducir

el período en el que el “bloque histórico popular” cumple tareas simplemente hegemónicas

con carácter funcional a la necesidad del propio capital, depende del efecto de

transformación subjetiva cualitativa y cuantitativa del programa de política social y del

activismo del “nuevo príncipe” (de la “intelectualidad orgánica”) [En la actualidad los

análisis en materia de sociología política son versátiles y están formulados por

multiplicidad de sectores. Esta capacidad reflexiva socializada, es encomiable; no obstante,

la misma está penetrada de una falla: la hegemonía del principio rector de tipo

posmoderno-indeterminado en su formulación; y, como lo dijo Weldes, conforme ese

procedimiento “la posibilidad de la explicación queda excluida” y también la acción

transformadora eficaz, puesto que en el enfoque sistémico todo es importante. La “crisis”

venezolana: el empate técnico en las elecciones de abril del 2013, demuestra el límite

posible que las condiciones materiales de ese proceso pone a las fuerzas del cambio,

cuando éstas trabajan en el seno de la llamada “democracia” {ni los “Chavistas” ni la

oposición oligárquica van a hacerse con la mayoría, vista la actual composición estructural

de esa sociedad; en el proceso de “construcción de legitimidad”, el crecimiento en

adhesión ha llegado a su tope de lado y lado}. La dirimencia, no se consigue en el plano

político, en el estratégico o en el del activismo, como se cree en el sector “chavista”, sino

en la afectación al capital para reducir su poder o en el desalojo por la fuerza a los

“chavistas” del ejecutivo venezolano, para restituir el poder oligárquico {finalmente,

también en el plano político táctico-reformista evolutivo, pacífico, institucional, pasa a

imperar el apotegma de Klausewitz: “la guerra es la continuación de la política por otros

medios}. La situación venezolana es de encrucijada {la humanidad despunta un escenario

análogo en varias zonas del planeta}: o la dirigencia y las fuerzas progresistas dan un paso

más, conducente a retirar al capitalismo de la historia con el inicio de reales metamorfosis

que ataquen al capital {trasformar las formas de propiedad}, o sea, se tornan realmente

revolucionarios o caen en el marasmo de seguir administrando el sistema capitalista con

criterios de redistribución del excedente petrolero mediante el ejercicio de políticas

fiscalistas de egresos {política social y asistencial}, medidas que son incapaces de crear un

sector de pequeños propietarios asociados siempre inermes para competir con las grandes

empresas con eficiencia y productividad, so pena de ser el nuevo semillero de una nueva

onda capitalista]. Ahora bien, en la resolución de la cuestión “bloqueo al paso de la

historia” juega un significativo papel su regularidad: el “comportamiento” de las fuerzas

productivas, esto es, de la inteligencia que reifica y se ontologiza, efecto combinado entre

la presión de las nuevas necesidades y la potencia transformadora inmanente al ideal que

sembró en el “ser” la actuación proletaria. Si bien para el capital la “suerte está echada”, su

capacidad reproductiva actual es simplemente cualitativa: refleja la voluntad de ser

inherente a todo organismo vivo, que ha perdido su capacidad expansiva al haberse hecho

“coextensivo con el planeta”, con la demanda de la historia (para lo que fue hecho), al

haber dado “todo lo de sí” (una vez cumplida su función). ¿Cuál es el sustento

autocomprehendido de la historia? El proceso avanzado por la ruta natural, regular, lo

apuntala; y, a la vez, aquel se sostiene en ella. El colectivo lo preestablece en el eco de la

palabra de sus “portaestandartes” (las condiciones las hace la historia a través de la praxis;

los líderes se hacen en ella); voz que vibra entre generaciones, supuesto de perennidad,

tarea que materializa ininterrumpidamente su querer. Las manos de la nueva dirección

sobre las que se deposita el testigo, se hallan imbuidas de la determinación inherente al

movimiento de la circunstancia; ideales y portadores extiende su vigencia, pues, solamente

cuando la contradicción social se coloque a espaldas de la historia, será estampada la

rúbrica en la “minuta” finiquito del papel del individuo. La función de las personalidades

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en la historia, pasa de parcial a constituirse en general, en coherencia con los procesos de

homogenización del “ser”; en la nueva dimensión sus atributos se modifican de modo

cualitativo: deben extender su mirada al mundo, a los proceso de la historia. Los

abanderados, los que sobresalen, que expresan de modo más nítido, que sintetizan, que dan

forma a las demandas de un momento, que se ponen al frente y magnifican la lucha, que

otorgan expresión subjetiva y programática a la perspectiva, y que conducen el proyecto,

amplían el ámbito de su proyección, cuando preludia precisamente el momento de su

deconstitución, con la emergencia del cuerpo total del género: el “bloque histórico

humano”. La dirección estratégica-histórica, a la fecha, ratifica el rumbo una vez que el

colectivo ha fijado su destino, la moral ha sido sacralizada y los vientos globales soplan a

su favor: se apresta a “realizar cosas mejores”. En la Transición el impacto vivo del

liderazgo colectivo sobre el devenir es hondo, crece a medida que la historia lo reclama de

manera más efusiva. Los jefes del proceso hoy expresan cierto modo de ser parcial de “lo

divino”, de la característica superior, son depositarios de una parte de la determinación

concreta de lo absoluto: su aureola es omnipresente; son líderes que topan la conciencia, la

moral, los sentimientos más nobles, progresistas, que trasparentan los más significativos

valores humanos del pueblo: la racionalidad axioteleológica (su ethos se contrapone al del

capital: Hitler, Bush, Netanyahu, que han acicateado las bajas pasiones, el egoísmo, que

han hurgado en la vísceras, que buscaron instrumentar a los colectivos para la realización

de los mezquinos intereses de su clase). Segmentos enteros de la humanidad empiezan por

ser buenos: sus líderes son su resumen [Han causado revuelo las cualidades dirigenciales,

su liderazgo, del señor Coronel Hugo Chávez luego de su deceso; más incisiva al respecto

ha sido la hostilidad de los enemigos de la derecha: los áulicos del capital. Empero, según

quienes siguen de cerca el proceso venezolano:

Chávez desplazó a la oligarquía del gobierno (eliminó el modelo “neoliberal”); bloqueó la

conversión en factorías a la orden del imperio de sus “patios traseros” con la

conformación del ALCA y los TLC, y en su lugar promovió la creación de estructuras de

unidad de los pueblos de las américas latina, lusitana y caribeña; relanzó a la OPEP y

revalorizó el precio del petróleo; instauró en su país un proceso político de cambio de

importancia y repercusión mundial, que es irreversible; si “regaló” a Cuba, Nicaragua,

Argentina y otros países centroamericanos el petróleo, por lo menos consiguió que la

“monetización” de ese recurso de un giro de las chequeras de las transnacionales y la

oligarquía venezolana hacia el “bolsillo” de esas colectividades; y, en general, inició un

proceso político de transformación, ejemplo y de incidencia para y sobre el mundo. La

arremetida actual de los poderes exógenos y criollo en Venezuela persiguen precisos

objetivos: desplazar del gobierno a los “chavistas” y reimplantar el modelo de política

económica de inspiración neoclásica; tomarse los recursos (control del petróleo, del agua,

de minerales estratégicos, de la biodiversidad y del mercado de demanda); destruir la

ALBA, la UNASUR y la CELAC; derribar el ejemplo bolivariano para el globo. “La

tragedia del chavismo”, dicen; empero: la “tragedia” es que Chávez haya tenido que verse

obligado a administrar al capitalismo venezolano en su deseo de hacer lo mínimo para

enfrentar la explotación, la miseria, la postergación del pueblo. En realidad, el

“chavismo” no es un proceso coyuntural sin proyección histórica: es un hecho seminal; el

poder que prospecta lo advierte bien; es por eso que embiste virulenta, decididamente en

su contra; arremete de modo irracional: deja entrever el odio visceral del ignaro burgués,

reacción del instinto concupiscente del interés privado, que anida en su cerebro.

Los procesos políticos latinoamericanos de última data revisten gran importancia para el

diseño histórico por su carácter de incidencia global y de condicionalidad histórica general

(según el coeficiente de Gini: “entre los países ´más ricos´ las desigualdades aumentan;

entre los ´más pobres´, ésta se reduce”). Todos los procesos políticos del mundo marchan a

la saga de los que ocurren en las américas no anglosajonas; América Latina, Lusitana y

Caribeña constituyen la locomotora del proceso de transformación social (concreción

fáctica de la herencia proletaria), porque compone el eslabón más débil en la

posmodernidad, pero que tiene un impresionante desarrollo en la región de la conciencia

política, y es en los subconjuntos humanos de mayor desarrollo relativo de la conciencia,

sector en el que se producen los más significativos procesos de transformación, aunque sus

propuestas no puedan rebasar el contenido de la consigna “el cambio en democracia”, lo

cual pone sospechas sobre la intencionalidad y eficacia real del proyecto. En el resto del

mundo, estas zonas se hallan occidentalizándose, actualizándose, como prerrequisito

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(avanzar hacia un adecuado grado de democratización, desarrollo material y alejamiento de

la ideología religiosa consustancial), para a sumir formas de transformación, que no

pueden darse sin la necesaria creación etapista de condiciones para el efecto. Es por eso

que, en interés teórico, debe ponerse la monta en el proceso actualmente más desarrollado,

claro y plasmado, de conciencia política, que es precisamente el que se lleva adelante en

América Latina (utilizar la ideología y los instrumentos de la Ilustración:

constitucionalización de los derechos sociales, la formulación de los principios de la

“ciudadanía universal”, la incorporación en la Carta Magna del modelo de economía

alternativa, etc., son avances civilizatorios renovadores en dirección de la necesidad

histórica). Mas, cuando el pueblo se eleva al nivel de la conciencia de las elites, hecho que

es de carácter histórico y estructural, pues, depende del grado de progreso económico: de

las condiciones materiales o directamente del desarrollo de las fuerzas productivas, en el

momento en que éstas han llegado al punto máximo, o sea, cuando el proceso de trabajo

automatizado provee de los bienes materiales en abundancia para todos y la sociedad se

libera de la asimetría y de la escasez, cae toda la teoría weberiana del “carisma”. Entre

elites racionales, no surte efecto la condición hedonista del “carisma”]. El estado

aparentemente inconcluso de su obra (el 4 de Marzo, América, el mundo han perdido a su

primer líder, al pionero), es parte necesaria del continuum: Hugo Rafael es el puente en la

cumbre en instantes en que es imperativo el relevo (el momento de la muerte también es

clave –con “ayuda” del enemigo [empezó con Kirchner; por otros métodos lo hicieron con

Allende {los empresarios en 1972 desajustaron la economía, las cacerolas se escucharon en

las calles de Santiago, se creó el pretexto, la justificación, la legitimidad y se dio el golpe,

complementado de magnicidio}, con J. Arbens, con O. Torrijos, con J. Roldós, con Hoyos

Rubio, con Gadafi,… {bombas atómicas –Hiroshima y Nagasaki-, Napal en Vietnam,

aviones de guerra invisibles, drones: los gringos asesinos y cobardes todo lo hicieron en

secreto, ahora las armas letales son los agentes patógenos biológicos y los nanobots}];

empero, el “cambio va porque va”: el búmeran [inoculación de factores cancerígenos en

los “cabecillas del populismo radical”] es peor que la enfermedad [la dirección política

opuesta a la hegemonía del capital estadounidense]-: para merced personal, para la del

pueblo, para la necesidad de la historia); materia consciente superior, que se realiza más

allá de su circunstancia en las acciones racional-revolucionarias de los vivos (“Todos

somos Chávez”), pues, la única realidad de la esencia de una personalidad en la historia, es

la objetivación de su capacidad en sus cristalizaciones: la “segunda independencia”, la

“unidad de los pueblos”, la elevación de la conciencia y del bienestar corporal del ser, que

debe encumbrase a los confines.

Chávez nuestro, que estas en las conciencias.

Por los revolucionarios, coreado sea tu nombre…

29.- Aunque la representación de las fuerzas populares en el gobierno del Estado capitalista

(Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina -¿?-, antes Libia, por supuesto Cuba,

no Brasil) no han hecho, no puedan realizar los cambios radicales en cada país

(expropiación de los medios de producción o cuando menos su redistribución), y tan sólo

se avengan a gestionar (su acción se limita a la región de la superestructura) un sistema

ajeno enemigo de sus representados, una economía que es y funciona como “modo de

producción capitalista”, frente a la cual la máxima puja que se pueda hacer en cuanto

praxis programática, sea someter a control, reducir de magnitud al monopolio y la extrema

pobreza fortaleciendo al estrato poblacional de ingresos medios mediante la aplicación de

políticas públicas redistributivas del ingreso, finalmente formulando como propuesta viable

“construir una sociedad de propietarios emprendedores” pequeños y medianos, su gestión

ya no puede ser evaluada con las categorías detractoras de la teoría económica capitalista

de inspiración neoclásica, como hostil e insidiosamente proceden los áulicos del poder. Por

ejemplo, Venezuela a la muerte del señor Comandante Hugo Chávez F. se dice que

experimenta “una severa crisis económica”, que ha inducido la toma de medidas de política

económica, verbi gracia, devaluatorias, la situación, no obstante, no se debe a la

incapacidad teórica-técnica de la intelligentzia de la “revolución ciudadana” o a

deficiencias en su modelo, sino a los obstáculos que pone a la conducción la naturaleza

contradictoria de un sistema liberal generador siempre de crisis, sus instituciones y la

acción conspirativa de sus agentes. La crisis va aladeándose cada vez más al frente del

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capital: sus agentes lo generan, la descargan sobre los hombros del pueblo a través de sus

programas de política (de ese modo procede la tecnocracia europea frente a la crisis

financiera), se benefician, pero ahora los problemas de acumulación no están tan próximos

al pueblo; la “interrupción del proceso normal de reproducción ampliada del capital”

(crisis) es una fricción estructural que se produce en el capital y no en el sector de los

ciudadanos, los cuales se desconectan cada vez más del sistema oficial, que tienen para sí

la política social. Los nuevos gobiernos progresistas se preocupan del gran capital debido a

que éste incide de modo general en la vida de la población, pues, interesa bien poco el

acontecer en la esfera de los negocios privados de gran escala. El examen sobre la

experiencia debe ser hecho en el frente de la política pública social, puesto que la misma

responde a una lógica de beneficio popular. Si los intereses son divergentes, si la

declaración de principios es distinta, si los objetivos y los mecanismos generados para su

consecución son propios y contrapuestos a los que se plantean los gestores del sistema

capitalista, no es probo recurrir al marco teórico, al esquema y al conjunto de instrumentos

de la economía convencional con propósitos analíticos (no es lícito objetar un paradigma,

con los axiomas de otro muy distinto; la derecha recurre a la idea del “progreso” concebido

en términos positivistas, tecnocráticos, utilitaristas, cosificantes, weberianos, para mirar

una realidad, que no se adecua a un concepto que le es ajeno y que se le opone y, a esa

postura tozuda, sectaria, los movimientos contrahegemónicos antisistema la motejan de

“pensamiento único”, “unidimensional” [Los “neoliberales” llaman “dirección técnica” de

la economía, al manejo funcional a objetivos capitalistas, “neoliberales”; empero, en una

circunstancia dual {por ejemplo: en Venezuela, la ALBA, la CELAC}, para evaluar un

proceso debe tenerse presente el objetivo que se persigue]). No tiene sentido, en

consecuencia, recurrir a las variables estructurales de la macro y microeconomía: PIB,

inversión, exportaciones, importaciones, tasa de interés, tasa de cambio, reserva monetaria,

balanza de pagos, índices bursátiles, curvas de indiferencia, elasticidades, IDH, Objetivos

del milenio, Gini, etc.; esta es una conducta analítica demasiado pobre y reductora, de

hermenéutica comparativa ímproba, de cara a un escenario que empieza a diferenciarse

cualitativamente, en tanto pone los primeros supuestos de una misión humana que

reconceptualiza la vida y que se confronta con la idea institucionalizada. Ahora bien, esa

actitud es propia de la visión oligárquica de la clase que se halla de salida (conservadora

hasta la médula: la propia derecha ha propalado la noción “cambio de época”; mas, su

cerebro –y su maldad egoísta- no han cambiado); la usa como arma ideológica para dar

golpes de impacto político sobre gobiernos centroizquierdistas, que no se cohonesta con las

tesis blandidas por sus correligionarios de la “ruptura de paradigmas”.

30.- “Condición posmoderna”; irrupción determinante en el discurso de las ciencias sociales

de la noción “indeterminación”; multiplicación y universalización dederechos”; presencia

en la gestión del Estado de movimientos político-sociales equipados por modelos mentales

en coherencia, integran el cuadro de factores, merced a los cuales subrepticiamente una

monstruosidad y enfermedad: la homosexualidad, ocupen lugar en los instrumentos

jurídicos que norman la vida colectiva (monstruosidad: el origen de esta desviación es

genética; enfermedad: el homosexual no busca a otro homosexual, sino a una persona

normal -generalmente púber-, el hecho semeja la inoculación intencional de una agente

patógeno que infesta a una persona, ésta queda lesionada de por vida; en suma:

degeneración cerebral hedonista). ¿Cuál el origen, la secuela y el trato, de y que, se debe

dar a esta anomalía natural-social? El primer homosexual debió tener procedencia natural

(atavismo genético-hormonal [por observación del comportamiento animal {entre los

cuales se ha podido advertir la existencia de un +/- 5% de anomalía en la conducta sexual},

se supone, que debe ocurrir algo análogo en el ser humano]); como ya se anotó, éste, para

poder satisfacer su necesidad atípica, tuvo que encontrarse por coincidencia con un similar

o proveerse de él (verse forzado a desviar a un ser de orientación sexual orgánicofuncional,

ontogénicamente definida), en el interior de la sociedad normal, en este último

caso: debió proceder a realizar su primera conquista en la esfera de los negocios, en el

Ejército, en el Convento, mediante chantaje o violación, transformado dicha anomalía en

un “hecho social”, con lo cual quedaron puestos los presupuestos para su expansión (como

para la creación del fetichismo ideológico discursivo: la diferencia, la elección de la

orientación sexual, la tolerancia, la coexistencia, la homofobia, los GLBTI,...). Definido así

el hecho, si esta desviación natural no fuera socialmente contaminante, no habría razón

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para el rechazo y la represión; pero, la misma (el incremento coercitivo e intencional de la

homosexualidad por parte de los defectuosos): ¡lo es! (para la impugnación con el término

homofobia, con el cual se piensa cerrar la boca a quienes recusan dicha bestial aberración

por parte de las “minorías sexuales” asistidas del apoyo de cierto sector del movimientismo

folclórico). En la homosexualidad, el objetivo inmanente a toda acción, extravía totalmente

su sentido: la reproducción deja de ser su razón, y sobre ella salta el prurito del gusto, del

disfrute (el fenómeno está ocurriendo también en las relaciones heterosexuales actuales, al

habérselas convertido en un simple acto hedónico, sobre el argumento interesado, de que la

sexualidad es un elemento sensorial proveedor de felicidad humana por fuera del propósito

natural; no obstante, de todas maneras en el coito heterosexual con prevención, está latente

la posibilidad de la procreación, lo cual le da sentido [El sexo sin su producto {implícito o

real}, en cuanto simple distracción, en tanto componente del índice de “calidad de vida” en

el modelo dedesarrollo humano” amarthiaseniano, es estúpido, menos que animal {los

animales se aparean cuando y sólo para dejar críos}; esa es la base real de la ideología

logicista parafernálica de la “opción de género”. Ver a desalineados individuos adultos de

sexo masculino con rasgos grotescos gesticulando como es “natural” en el comportamiento

femenino en la fase reproductiva, es como mirar a un viejo en la juguetería –inmadurez,

debilidad de carácter]); en la homosexualidad -yerro contra natura- se trastoca la ley:

correspondencia unívoca entre órgano y función (un ejemplo grafica muy bien el

contrasentido: un día el ojo le advierte al oído, que ya no desea seguir viendo y que más

bien quiere oír; el sentido del oído le responde afectado, que no puede hacer eso, porque no

es esa su función y por cuanto el oído es quién debe oír; el ojo se lanza en una andanada de

acusaciones contra el oído, pues, le dice que es conservador, fundamentalista, de mente

cerrada, que no ha podido superar posiciones anticuadas, puesto que no es capaz de aceptar

la libre decisión del ojo de optar por una función que a él le parece), esto es, del mismo

modo en que no es posible pedir que lo ojos escuchen, no se puede poner a órganos

masculinos (cromosoma Y) a cumplir funciones de los femeninos (cromosoma X), sin

sentido racional; “los hijos gay …[se ha dicho]… no son una anomalía: son como tener

un hijo de pelo negro, otro de ojos cafés, otro de piel blanca” –¡qué supina ignorancia!-; se

debe aceptar la orientación sexual, de la misma forma como se acepta la elección entre el

uso libre de las manos derecha e izquierda, lo contrario llevaría a penalizar a quien usa la

extremidad izquierda, como un acto que se desvía de lo considerado como normal (esta

persona no entiende, que no es lo mismo mano derecha/mano izquierda, que falo y vagina),

es obvio, que el argumento no es pertinente, puesto que las manos son componentes

corporales similares, por cuya razón pueden funcionar en análogo sentido de modo

indistinto, no así los órganos sexuales, los cuales tienen funciones predefinidas; tampoco el

uso de la mano izquierda es contagioso, moralmente degenerante y estéticamente sucio,

repugnante (de modo terminante, para una persona en sus cabales, los homosexuales

actúan de forma perversa, perturbadora). La homosexualidad, en rigor, no es una patología,

pero se convierte en tal cuando contamina, se transforma en penalizable, pues, genera

patologías. Tiene sentido la oposición radical del Anglicanismo a la aberración

homosexual propuesta como una “realidad insoslayable materia de derechos”, que debe

alcanzar el status de reconocimiento de las “minorías” por parte de la sociedad. El llamado

de atención sobre el peligro de “construcción” de una nueva Sodoma y Gomorra, es un

aspecto positivo, en el momento histórico posmodernista de extravió que atraviesa el

género, que en la coyuntura entrega el Evangelismo. Oprobio que no ha sido recusado,

puesto que muchos sujetos sabios, prominentes, destacados en áreas importantes de las

letras, las ciencias, las artes, en el liderazgo y en varias otras esferas individuales y

sociales, se dice que lo han padecido y en ellos se basa la admisión (Alejandro Magno,

Miguel Angel, Tchaikovski, T. Mann, Keynes, Turing, Foucault,…); circunstancia que ha

conducido y coadyuvado a ocultar el homosexualismo, a suavizar e inclusive a pensar que

este enrevesamiento algo tiene que ver en los actos de proeza de esos pro seres humanos.

Conviene, por tanto, la “curación”: 1) hormonal, psicológica (reflexológica); 2) el enfoque

racional sobre el problema (yo tengo tendencia al mismo sexo, pero no dispongo de

órganos apropiados, por lo que debo racionalmente actuar en coherencia); 3) la regulación

(para que no haya daño a individuos normales, sobre todo púberes y adolescentes); y, 4)

incluso con tratamiento psicoterapéutico. Es verdad, que un día se superará la necesidad de

la unión macho-hembra en el género humano; no obstante, la circunstancia devendrá, no

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porque será superada esta diferencia natural en el antropohermafroditismo, en la

homosexualidad, etc., sino porque la técnica (fertilización in vitro, por ejemplo) y, sobre

todo: el imperio de la racionalidad (superadora de la pasión), hagan lo de sí. Es cierto

también, que se han hecho innúmeros esfuerzos especulativos por encontrar fundamentos

justificativos para la homosexualidad, sin embargo todos son constructos sesgados. En el

mundo de la posmodernidad, la legalización (y aceptación) del matrimonio gay, es

presentado como una conquista, y la opinión en contra corre el riesgo de ser denunciada,

juzgada y sancionada. Opción e identidad de género –pese a su gala oracular doctoral

libresca- son dislates zalameros. Pero: ¿tienen pertinencia histórica? En efecto. El sexo

cada vez es una simple opción en sentido reproductivo (clonación, fertilización in vitro,

replicación, etc.): al perder su objetivo, pasa a ser sencillamente un hecho hedónico e

innecesario, como no requerida es la división de funciones sexuales dada en la

especialización natural entre órganos; la humanidad va a la homogeneidad absoluta, esto

es, en todos los sentidos: la divisoria entre hembra y macho se borra y queda el individuo

“ángel”, asexuado, indiviso; el ser humano se dedica a futuro (quizá en 500 años) a

actividades superiores liberado del trabajo, del sexo, de la lucha política.

31.- Deconstruir (J. Derridá) la frase: “el tiempo que tarda la Tierra en girar alrededor del

sol”; si se observa el movimiento y si se lo relaciona con la experiencia anterior, se percibe

el quantum de él, que debe hacer un objeto que se desplaza de modo cíclico (cuando el

movimiento que cubre distancias –distinto del que produce calor, luz, fuerza,…- está ya

representado, se puede formular esa pregunta y dar la respuesta correspondiente: 24 horas

o tramos de movimiento, o sea, cuanto de movimiento subjetivizado debe cumplir un

cuerpo para desplazarse y llegar partiendo de un sitio a otro –cubrir una distancia a una

determinada velocidad). “Se mide el tiempo” (sic): en ésta expresión –como en la anterior-

ya está ontologizada indebidamente una noción: el “tiempo” (movimiento representado,

que sirve para medir) es una realidad que produce acontecimientos al margen de los

procesos (como si el “solo paso del tiempo” hiciera que la tierra gire en torno al sol, cubra

la distancia de su órbita, dejando de lado el hecho empírico del movimiento de un cuerpo;

no es lo mismo decir: el tiempo que debe transcurrir para que el agua yerba, que: cuántos

grados deben subirse para que yerba), lo cual es falso, y esta idea está metida hasta el

tuétano en el “imaginario” (sic) de la totalidad absoluta de la población (pero: si tan sólo en

un cerebro reside una idea, la misma existe como tal –J. Ortega y Gasset). No es que el

“tiempo” se distorsiona (relatividad), sino que el movimiento al haberse acelerado tornó

más pesado el material de uno de los relojes (en el experimento de corte einsteiniano), fue

el responsable de la tardanza y viceversa: el mecanismo de relojería se aceleró a una

velocidad menor por inferior peso de sus piezas metálicas; luego, como el tiempo no

existe, no interviene para nada en la vida real (dicho sea de paso, la Relatividad es, más

bien, las leyes de Newton puestas en escenarios de mayor aceleración del movimiento; lo

cual no quiere decir, que la Mecánica Clásica esté errada). Viajar al pasado o al futuro no

es un problema de tecnología como absurdamente se cree, simplemente es imposible,

puesto que se viola el principio de causalidad (ni Dios cambia el pasado -Catón); además,

no se puede ir al pasado porque éste (perogrullada) ya no existe y no al futuro, porque éste

(doble tautología) no es aún (el movimiento de la vida apunta en una sola dirección); por

otra parte, desplazarse tanto al futuro como al pasado se debe hacerlo en bloque, no de

modo individual como supone el divertimento subjetivo ilusorio de algunos disparatados

(como desatinada es la idea de la teletransportación, tal como está concebida:

desestructurar en átomos un cuerpo y luego reestructurarlo en otro sitio, como si

reduciendo el tamaño de un objeto se superara el problema de la distancia; o también la

sugestión de las “partículas gemelas” –traslación automática de información

independientemente de la distancia-; en realidad, las famosas “ideas creativas” de las 11

dimensiones, universos paralelos, curvatura del espacio –agujeros de gusano-, etc., tienen

el mismo talante que aquellas sugestiones sobre viajar al pasado y al futuro; al respecto,

resalta la inopia de un tal J. J. Benítez: forma de vivir tramposa, con fines ideológicopolíticos

de clase, de este “señor” –encontrar una ocupación y obtener ingresos, cuando no:

fabulando sobre la vida de Cristo- y cínicamente dar la cara,). El problema es aporético y

no merece atención, puesto que tampoco tiene razones prácticas al interior del capital (sólo

con propósitos de conocimiento sería requerido ir al pasado: para descubrir cómo se

produjeron procesos, que resulta casi imposible figurarse o encontrar su razón en el estudio

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de los hechos actuales). En realidad, el ser humano viaja normalmente al futuro, mientras

realiza su historia rumbo a encontrarse con su ser realizado: el absoluto. En otro orden de

reflexión, al menos por dos razones una persona sensata, racional, madura, en disfrute

pleno de sus facultades, puede ser atea: 1) por la reacción que sobre su ser produce la

prédica religiosa, al descubrir cómo sus exponentes admiten (y santifican) los sistemas de

clase como algo natural, bueno y dispuestos por Dios, además: viven, piensan, como reyes:

son la última monarquía patriarcal (“gracias por hacer de mí un buen ateo”); y, 2) porque el

estudio de la realidad no provee indicio alguno sobre la existencia de ese tipo fantástico de

realidad (de allí la necesidad de “documentar” la “regresión”: de recordar vidas pasadas

–sic-; de establecer la diferencia de peso corporal al morir; la sorpresa frente a la compleja

organización y orden espontáneo de la vida). La retahíla de fetichismos: subconsciente,

energía, poder del Estado, el “poder de la palabra”…; no es la palabra la que tiene poder,

sino el sentido que se halla contenido en la ella (no es la comunicación el escenario, la

atmósfera que determina, que abarca y llena de contenido la conciencia, sino el significado

que a través de los mensajes se transfiere); la “droga busca su demanda”, en sentido

económico la afirmación es verdadera, porque la oferta es la que crea su propia demanda,

pero en términos lógicos, semánticos, no es cierto, puesto que la droga carece de voluntad.

32.- Modelo de desarrollo racional humano (surpahumano). La comunidad genérica: 1)

modela su ser biológico: genéticamente supera las enfermedades, biónicamente las

discapacidades, reesculpe su cuerpo: suprime la fealdad (la imagen se estandariza frente a

varios arquetipos de belleza; no obstante, en el mediato futuro la persona no deberá hacer

esfuerzo corporal en el trabajo físico y si tampoco el coito es el supuesto de la procreación:

¿qué sentido tienen la belleza y las musculatura humanas? [la naturaleza se aseguró bien:

debía encontrar un mecanismo para someter a la razón a la reproducción vegetativa]),

supera las incomodidades de la digestión y de los productos de la desasimilación

(secreciones, fecas, orines y flatulencias), extiende el período de vida útil del pensamiento:

la etapa madura (juventud y sapiencia); 2) modela el proceso de reproducción “social” de

modo indirecto a través del management informatizado; 3) modela el entorno natural

ajustando el medioambiente, la Tierra, el Sistema Solar (y el “más allá”) a los dictados del

objetivo de la nueva etapa, en el control de la entropía; 4) modela el telos: la forma en que

la Materia se vuelve idea a través del programa de trabajo de un solo cerebro (hardware)

en múltiples cuerpos y en conexión en interfaz con un centro de inteligencia artificial; 6)

modela la gestión “social”: establecimiento del régimen de relacionamiento neoespontáneo

humano democovivencial, en el que la mecánica abastece al ser (el supramoderno ser

humano no puede vivir –integración, cohesión-, como no sea conectado por el cordón

umbilical que lo engarza al sistema automatizado de proveeduría), la razón de la vida pasa

a comprehenderse en el objetivo meta y el trabajo de la mente es su instrumento [La

divisoria: “derechos autonomía” y “derechos a pretensión” pierde sentido completo en el

“imaginario” postcontitucionalista, puesto que en la fase supramoderna del género la

“civilidad” se vuelca en humanidad, la “política” {expresión de la desigualdad sustantiva}

es un hecho superado; mientras que la abundancia de bienes que garantiza la satisfacción

de todos las exigencias humanas predicables de las necesidades, de seres en curso de

plasmación del atributo de la dignidad {quantum de necesidades significativamente

reducido al abstraerse de ellas el criterio de suntualidad} vuelve tutelar dederechos” al

colectivo y su garantía es el sistema automatizado de proveeduría. La racionalidad {no la

ética, tampoco el balance contable económico} pasa a ser el auténtico motor del desarrollo

humano: de “seres de fines”, en cuanto razón por la que se realiza la inteligencia colectiva

{“una sola cabeza en infinidad de cuerpos”}]. En una vida individual, el viejo no llega a

saber todo, pero lo sospecha: la contradicción entre “lo singular y lo universal” se resuelve

en la historia y en la generalidad: la verdad relativa (Lenin) se acumula, se reprocesa y se

cualifica al saltar al nivel superior: al grado absoluto con la realización progresiva de la

vida consciente (evolución; la ciencia, la técnica, el conocimiento), movimiento de la idea,

que tiene su precondición ontológica necesaria: la prolongación de la “esperanza de

vida” –cuasi inmortalidad-, la conexión en interfaz entre los cerebros humanos y la

inteligencia artificial; así como el viejo pone frente al joven el cuadro de su propio

porvenir (K. Marx), la hipótesis sobre el suprastatus de la mente, coloca ante la

especulación el orden de su realización (en Derecho Positivo: “nadie es ignorante frente a

la Ley” –sic-: “quién entienda, entienda”). La estructura de la personalidad del “ser

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humano nuevo”, en la perspectiva de El Che, también ha sido superada: la reunión en la

persona superior que se aspira a ser, de las mejores cualidades del humanismo y del

socialismo ha queda insuficiente: en la simple posición hedónica seudo racional, de aquel

individuo que se siente libre, igual, semejante, solidario (no pertenece a clase social o a

estamento alguno), sensible al arte, filósofo, de esencia colectiva multifacética; el nuevo

ser, la nueva humanidad es aquella que ha dejado atrás el correinado de la “inteligencia”

emocional: es frío, racional (es bueno por racionalidad –estructura científica de la

conciencia-, no por miedo –religioso-, por inspiración –moral- o sugerencia -educación),

en el que se ha diluido el sentido tanto de la noción egoísta como la de la solidaridad,

concentra su interés sobre el horizonte, en el cual se perfila la “visión de futuro”: llegar a

ser el ser que domina el saber universal. Ha llegado el momento de “ser perfecto” en

“cuerpo y ´alma´”; empero, se consiga o no tal status, esa es la propensión inscripta en el

trazado dado de la vida humana, la que se puede “leer” –sic- en el movimiento de la

“mancha urbana” del progreso evolutivo material y espiritual registrado en el eje de la

historia. Por su parte, esta “visión de futuro” no es normativa, es real, pues, responde al

movimiento cuasi todavía autónomo de las fuerzas productivas [Para quienes han vivido

la experiencia de las más inverosímiles formas de hedonismo –el amor es su

condensación-: placer, goce {sentidos, emotividad –inteligencia emocional, hemisferio

derecho del cerebro; el capitalismo se ha notificado de esta debilidad: lo ha usado y

desarrollado en el consumismo}, acción química hormonal {luna de miel,

homosexualidad, fin de año, Navidad, cumpleaños, onomásticos, música, pintura,

escultura, arquitectura, poesía, turismo, bailes, fiestas, alcohol, drogas, cine, deporte,

gastronomía, perfumería, modas, premios, agasajos, aplausos, halagos, bellezas

naturales y culturales}, debe parecer brutal, intolerable, inconcebible, inimaginable, el

cambio revolucionario más grande luego del de la antropomorfización próximo a darse

al interior del género en la ontología y en la subjetividad, o sea, la superación de esta

esfera, que es básica para la conservación de la vida en sus primeras etapas: superación

de la llamada “felicidad” en el plano de la sensorialidad, para asumir una nueva

modalidad del ser, de “actitud frente a la vida”: la frugal racionalidad espiritual. En

efecto, constituye el mayor gran salto en el Universo: la transformación radical de la

“psiquis” humana, momento en que se inicia la verdadera historia –Marx-: el

comunismo, que tiene como condicionantes de movimiento a la automatización, a la

inteligencia artificial, a la conexión intercerebral en red, a la cesación del trabajo como

fuente de proveeduría y de racionalidad, a la supresión de los órganos

superestructurales, a la formación democovivencial del género; en suma: a la entrada de

la “ley del ´valor´ de usufructo” como regularidad de esa historia. En el horizonte, sólo

el sentido que torna consciente a la conciencia quedará en pié en el ser humano

superior que viene, que es una conjunción de clásico los sentidos, pero atenuada.

Empero, como ocurre siempre: toda esfera de la vida debe dar todo lo de sí en el

cumplimiento de su función antes de cansar, fastidiar, empalagar y dejar la escena de la

vida {la felicidad no existe como estado –dixit S. Freud}. La fase propia del evento es la

de la llamada posmodernidad {capital financiero y socialdemocracia de consuno}: el

desate de las pasiones, la subversión insensata del orden, el imperio de las formas más

aviesas de conducta, escenario de fango, del que “emergerá el Ave Fénix”]. Finalmente.

33.- Las hipótesis planteadas (hipótesis razonables, nacidas de la observación larga y múltiple

sobre los hechos y de la aprehensión de inferencias avanzadas por varias mentes), se piensa

tienen su laboratorio de prueba en el devenir de los hechos; atenta la seriedad de conducta,

en cambio, su pertinencia lógica y argumental constituyen su principio dedemostración”

(coherencia formal a priori). La aceptación de estas pre-tesis, no puede ser sólo opcional:

el lector prevenido entrará en relación con la base “objetiva” del discurso, al ilustrarse

sobre las grandes tendencias en las que se dibujan los gérmenes del provenir; caso

contrario su autor se contenta con haber despejado ciertas incógnitas y ver de modo más

largo el desarrollo evolutivo humano, del cual se ha formado parte pasiva, y encontrar

solaz en ello. Estas construcciones prospectivas tienen, por tanto, una fortaleza y una

debilidad, como se dice en el presente, en lenguaje estratégico empresarial. En el primer

caso, como las predicciones sucederán (o no sucederán) en un futuro lejano (o quizá

pronto, sobre todo si se considera el carácter vertiginoso del proceso de desarrollo

científico-técnico al momento –en la actualidad se comenta que la humanidad duplica todo

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su saber en meses: “su incremento no es gradual sino hiperbólico”), ya no estarán vivas las

actuales generaciones (los posibles detractores de estas lucubraciones): no podrán respirar

para demostrar, que se estuvo equivocado; en el segundo caso, tampoco en lo personal se

estará presente para constatar, que se tuvo razón, en el evento de que los hechos

cristalizados, confirmen la certeza de las predicciones (Keynes una vez dijo: “en el largo

plazo todos estamos muertos” [Ahora bien, si se hace referencia en este trabajo al

pensamiento burgués y a algunos de sus más esclarecidos representantes {a George Soros,

por ejemplo}, no se debe a que se quiera apoyarse en ellos en búsqueda de respetabilidad,

de legitimación para las presentes ideas o no consentidamente promover su “hegemonía”,

como lo recusa J. Petras]); en suma: frente a los detractores de la idea se declara que ni

para quién escribe los supuestos anotados ni para los que los nieguen se cuenta a la mano

con el “criterio de verdad” de dirimencia de la controversia: la práctica, puesto que las

predicciones se harán realidad o dejarán ver su índole de falsedad, en cinco o diez mil años

(“Se puede probar que sí; se puede probar que no: se ha entrado en un punto muerto”). Sin

embargo, las aseveraciones formuladas en torno de lo que viene para la “raza”, tienen el

aval de la consistencia y fundamentación lógica (“principio de anticipación racional”): las

tendencias se proyectan con criterio materialista (a la manera de la positividad de las

predicciones meteorológicas), por lo que ellas son depositarias de actos de sensatez

provenientes del juicio, que se sustenta en hechos reales conocidos (no obstante, en cada

página del presente escrito se insertan “juicios de valor”, puesto que una persona que ha

estudiado la realidad con el prejuicio de una específica forma ideológico-teórica en plan

político (tomada esta categoría en su acepción fuerte: “lucha de clases por el ´poder del

Estado´ para conservar o transformar la realidad”), se ha formado un concepto del “ser”, se

imagina el “deber ser” –filosofía-ficción- y está obligado a pronunciarse de modo

comprometido, en coherencia; en verdad, no se puede ser neutral ante escenarios

intrínsecamente escindidos). Objetividad de clase: criterio de verdad en ciencias sociales;

Marxismo: ciencia que a su vez es ideología, en el sentido en que expresa el pensamiento

de una clase, sus intereses; cientificidad, que no es imparcial, pues, está comprometida

(Lowy, M.); este gesto en la vida, ha ligado “por siempre” la existencia personal al

destino de la clase obrera y su partido” (B. N. Biessonov); ideas que han permitido

también avanzar en la conciencia sobre la verdad de uno mismo (en realidad, el trabajo

titánico ya fue realizado por el gran Marx: el original), luego ellas pueden –en último

término- entregarse a la “roedora crítica” de los virus informáticos; en efecto, “mi lucha”

es frente a la Naturaleza: para comprenderla mejor, para no permitir que una fracción

minúscula humana ejerza el poder de dominación sobre la población –cuando ya hay una

nueva forma humana al frente, que ha negado a la explotación, a la dominación y a la

sujetación, en paralelo-, la someta a exacción merced a detentar la propiedad de los medios

de producción, efecto del despojo histórico, y, no consentir la continuidad de la primacía

de los sentidos sobre la racionalidad ([En verdad: “mi lucha, no es ya contra...” el

capitalismo; este sistema no es el contrario digno {los gringos insolentes de hoy: ¡ya no

dan el peso!}, que dé realce a la personalidad del oponente, que por su propia contextura

histórica y catadura moral –como lo fuera en su etapa concurrencial, de ascenso-, torne

superior al enemigo por su calidad y valor; strictu sensu, la lucha es la brega de la

humanidad –en esta ocasión: sí- consigo misma: para dejar atrás definitivamente toda

distracción disparatada burguesa, mitológico-religiosa, afectiva, culturalista, nihilista

{posmodernista} y hacer buen uso del cerebro; en una palabra, pasar a la dimensión de la

racionalidad]). En una palabra: cualquiera que sea la posición anímica que estas ideas

induzcan a formar, debe declararse, que las mismas han sido el producto de concienzudas y

“objetivas” deducciones, llevadas a cabo en el lapso de década y media de sostenida

reflexión. El presente trabajo, a su vez, “intuitivamente” fue planteado para atender

necesidades personales bien definidas. El primer objetivo del mismo, fue “comprender,

aunque sea de modo fantástico, lógicamente acomodado, el orden total de la existencia”; el

amable lector podrá advertir, que dicho propósito ha sido cumplido con creces. El segundo

fin, fue de carácter medial, operativo: acercar a las personas interesadas, el enfoque

desarrollado; esta pretensión, se halla pendiente, pues, la misma se ha visto enfrentada a

complicaciones, en el orden de su difusión. El tercer objetivo fue pensado con fines

eminentemente políticos prácticos: competir, batallar con estas ideas (comprender el

presente mediante aproximación reflexiva entre el pasado y el futuro -su hipótesis- y actuar

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en él); este interés también se halla en espera, en suspenso, en carpeta, de manera que,

frente a la “empresa” en su totalidad, falta el 75% por hacer;

Las tesis sustantivas de este documento, expuestas, como suele decirse: “en pastilla”, son:

El Universo, en su inmensidad, extracta Tierra, humanos, racionalidad (orden ascendente).

Razón de ser, del ser humano: producir la teoría del Universo (historia: superación del imperio de

la esencia antropológica: conciencia sensible); trascendentalismo absoluto: “el Universo se mira a

sí mismo, se reconoce y se afirma”; Reino de la “Divinidad”.

El instrumento es la inmanencia humana par exellence: la propiedad de la inteligencia

(determinación), en cuanto identidad genérica ontológica: último eslabón evolutivo por “selección

natural”.

Inteligencia (neuronas del neocórtex) –objetualizada- (necesidades/problemas) fuerzas

productivas civilización, desarrollo civilizatorio.

El proletariado realizó su sentido histórico (marxismoleninismo = verdad probada en su

practicidad): la Revolución de Octubre, la Dictadura del Proletariado, la formación de la ex URSS

y su campo.

A fuerza de la traición revisionista instaurada por Jruschov, la conspiración capitalista y la

determinación del flujo de la historia, el socialismo terminó convertido en “motor dual” al

principal capitalista en el desarrollo de las fuerzas productivas; el “alternador” socialista yace

aparentemente apagado, retirado por la historia, sin embargo de que llegó a ser efecto de sintonía,

momento de sincronización entre el desarrollo material y su reconducción consciente, que elevó a

nivel de razón histórica a las expectativas de la mente. Hoy el socialismo es el “eco de la historia

y como tal señala el Norte, vuelve vergonzantes posturas visionarias fuera de su rigor, y de ese

modo pervive, cumple su papel.

La humanidad se encamina al comunismo: abstracción del trabajo (automatización), supresión de

la superestructura (democovivencia), trasparentación de la conciencia (objetivismo filosófico).

Epoca actual (2012): transición (nueva división global del trabajo: neocolonias = cambio de

relaciones sociales/países imperiales = completamiento de la automatización); es también un

ambiente global de guerra de “baja intensidad” en el planeta: el proletariado ha salido de la

escena histórica instalando la refriega de clase en la arena hemisférica toda o el capitalismo, en su

fase madura, ha contagiado a todos los otros entes y sectores la condición esencial suya: la guerra.

La historia cambia en su entera magnitud (deceso completo del capital) efecto de emanación

sinérgica desarrollo de las fuerzas productivas (reconversión absoluta de la ganancia en capital) y

la acción política subversiva, intelectual, ciudadana (push de estamentos).

Democovivencia: proceso racional de la voluntad hacia la idea total, libertad de elección,

decisión.

En suma: la historia abarca (es) el proceso de desarrollo prometeico de la humanidad conducente

a (hasta) develar la verdad de la materia (el cual se torna científico-racional, al intervenir la

voluntad en él); el drama transparenta índole unilineal: no elegible de entre varios horizontes,

como es la usual y masiva creencia (la riqueza no está en la diversidad, sino en la unicidad, en su

profundización cualitativa); ese curso se halla inserto en la genética humana; el instrumento de su

realización es el neocórtex; y, todo el prodigio se comprehende en la dinamia material misma (El

mejor profesor del presente es el futuro. Es el momento en que la Filosofía retoma uno de sus

roles: el papel epistemológico, o sea, como instancia legisladora que pone los lineamientos de

formulación y reformulación de las comprensiones particulares).

Posición filosófica (dilema epistemológico: si las verdades –categorías teóricas- en ciencias

naturales, sociales y de la mente, a las que se echa mano para la elaboración del presente

trabajo, se trata de conocimientos o de desconocimientos –Castells, de Hípola-: su aceptación

a priori –Althusser-; dicha inquietud, no es materia de elucidación previa). La inteligencia, en

la historia, ha propendido entender la realidad, usufructuarla, prospectarla, encontrar su lugar

en ella y suponer la naturaleza “de sí” –como realidad y parte de sí-, en el futuro. La

“posthumanidad”: Atenea, modelada por el sistema de convergencia tecnológica

(singularidad), su desempeño en escenarios de altos niveles de satisfacción de necesidades, va

a apelar a una nueva Etica que le permitirá la difusión democrática de los productos de ese

desarrollo, el control sobre los excesos del poder y la superación colectiva de

disfuncionalidades sociales; la susodicha, la “visión de futuro” antelada por los miembros de

la intelectualidad hegemónica, científico-técnica global. El VI Congreso de Filosofía, que se

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lleva a cabo en Venezuela (noviembre 2011), concluye, que es preciso forjar una nueva

Filosofía; su carácter renovador se dice debe provenir de la inscripción en las ideas actuales,

de las relacionadas con las cosmovisiones de Oriente; el eje de integración de esta diversidad

en una nueva totalidad, debe estar situado en posiciones de reflexión neobarrocas,

posmodernas, fractales. Derrotados por vías políticas descentradas de baja intensidad

(deliberativas, consensuales, éticas -institucionales) el neoliberalismo y el capitalismo, la

civilización que el ser humano debe construir (sic), es la del hedonismo pluricultural

humanista ilustrado: seres humanos (ciudadanos) libres e iguales. Respetables las antes

citadas “búsquedas”; pero, por ahí no va la cosa. La ceguera en materia filosófica sigue

presente, tanto en el círculo de la intelligentzia próximo al sector que crea y promueve el

desarrollo de la tecnología, como en el que pretende generar una cosmovisión alternativa a la

neopositivista oficial. En primer lugar, sólo si se substrajese del control monopólico el aparato

automatizado de producción para que opere como mecanismo de proveeduría gratuita de la

vida en colectivo, puede pensarse en instituir una “nueva Etica”, puesto que ésta tiene

determinación socio-estructural. En segundo: ¿“cultura” o civilización? ¡Civilización!

(inteligencia colectiva ontologizada, acumulada, cualificada por las generaciones, zócalo de

ascenso de la idea) [El ser humano realiza su ser mediante toma progresiva de conciencia

sobre el hecho {se concretiza}, en la ruta puesta por la naturaleza, la que se reobjetualiza en

las fuerzas productivas {su genética define el sentido de la vida en la estructura del neocórtex

la Religión dice: “el ser humano construye su destino con la guía de Dios”}]. La creación de

las nuevas condiciones materiales de reproducción de la existencia y su expansión “sin coste”

por los cuatro puntos cardinales en el planeta, habrán retirado las razones generatrices de las

lacras sociales, el prurito psicológico de atesoramiento y la necesidad de dominar, en

coherencia; el anterior, es un pronunciamiento tan tautológico como necesario, de cuya

pragmática habrá de emerger racional y espontáneamente un nuevo ethos (racionalidad

teleológica: adecuación de inteligencia a conciencia): el escenario axiológico, en el que se

realice el ser humano de psiqué superior (la ciencia y la técnica rediseñan al cuerpo humano

–a la humanidad- para que sea independiente de los elementos, para que los utilice para llegar

a ser poderoso). En tercero, no se subestima las cosmovisiones andinas, africanas, árabes

(Pachakuti, Budismo, Lao Tse, Confucio, Aberroes, Avicena, por ejemplo), pues, las mismas

constituyen esfuerzos pioneros de intelección del mundo, cuyo mérito es haber advertido la

necesidad del conocer filosófico y plantearse las clásicas preguntas en dicha esfera, que

todavía asaltan a ciertos cerebros (la mentalidad Oriental, no es contraproducente de por sí,

como sí son quienes quieren revivirla, lanzarla a toda la geografía del mundo, e imponerla);

además, el haber adelantado formas sencillas de respuesta a las interrogantes filosóficas

consabidas, es toda una proeza inestimable; por otra parte, algunos argumentos de dichas

cosmovisiones pueden servir de marco en la nueva concepción, incluso para ligar la idea

moderna con sus fuentes. La percepción se desarrolla; lo hace en el torrente de cambios

cuantitativos y cualitativos (no bien se encuentra el sendero correcto, las llamadas

“revoluciones científicas” kuhnianas, concluyen) como ocurre en la realidad con la Tabla

Periódica al dar paso a la química orgánica, a la vida unicelular, a los organismos complejos y

a la inteligencia (la conciencia), proceso en el que se cierra la evolución y aquella (este

pensamiento: la concepción materialista objetiva) produce la idea, como compendio

epistémicamente mejorado de la doxa anterior. En una palabra, progresión civilizatoria: valor

de uso (naturaleza), valor de cambio (trabajo: la actividad que elevó a “Lucía” a homo

sapiens sapiens se ha enseñoreado y ahora inclina su servís, se despoja de su majestuosa

melena), “valor” de usufructo (trabajo pasado: ethe metahistórico, trascendente, de

racionalidad). ¿Qué es lo primario: la materia compacta o la forma-movimiento de su

representación (telos, para el que el ser humano es el sujeto)? La respuesta es clásica:

monismo material: masa y sus propiedades, las cuales engendran los modos elementales de

movimiento, en primera instancia; luego, la materia se eleva hacia los momentos desplegados

de su cinetismo y se conceptúa: la Carne “se hace” Verbo, y toda forma de indeterminación

heisenbergiana se anula (La conciencia superior humana está llamada a consolidar/mejorar el

orden logrado aleatoriamente por la naturaleza y por la historia. En la dimensión histórica

–mesocosmos-: incluso en época de crisis, el orden está determinado a ser, pues, con las

urgencias de la vida –economía- Heisenberg no funciona: no hay lugar para zalamerías

indeterministas, puesto que: o se come tres veces al día o se muere; si no se fornica puede

explotar el cerebro y/o no se tiene críos y la especie se extingue; si se prescinde de la

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producción social, material y espiritual, llevada a cabo de manera sistemática y

obligatoriamente, no se sobrevive). La materia, en su movimiento mecánico, es eterna; la

conciencia surge y desaparece: es tan sólo un divertimento ocasional de la realidad (la Palabra

pasará, pero “Cielos y Tierra” no pasarán). Inteligencia en operación: progresivo

otorgamiento de conciencia a la Materia. La Materia, en forma de Universo, se introduce en el

espejo del “alma” (de la gnosis, de los cerebros humanos): la idea, el Verbo se levanta,

mientras produce a “Dios” en el proceso evolutivo de la mente, y cronológicamente se refleja

en ella de modo más completo, se reconoce en esta representación y se reafirma (el neocórtex

tiene en potencia, el poder para convertir al ser humano en “Dios”; con la inteligencia, el ser

humano no necesita de un Dios redentor para el largo plazo de su existencia [en verdad, el

proceso humano no puede ser simplemente mecánico, pues, una vez surgida la humanidad,

ésta se convierte en prerrequisito de todo lo que debe venir en la historia natural; luego, a

partir de “hoy” y en buena medida, depende del ser humano, que el Universo finalmente

llegue a contar con “Dios”: su conciencia rectora; el ser humano es el verdadero “cangrejo de

herradura”, el supramoderno “listorsaurio”]; si el mundo no se presentara a la mente como

realidad incierta, móvil [“sistema de causas y sistema de efectos”] no habría razón para la

existencia de la inteligencia, pues, esa forma aparente de ser, es la condición de realización de

la inteligencia y la que conduce a la razón absoluta como meta). Proceso de movimiento

(contradicción) paralelo material y de la inteligencia, camino hacia la concreción del saber: la

vida de la humanidad consiste en ese viaje (La Materia esculpe a “Dios” -La Carne

Enverbada- en el movimiento permanentemente ascensional de las fuerzas productivas

[movimiento ontologizante {“alienante”}, progresivo de la inteligencia]; el Universo forja su

regente en el despliegue, en la realización de la forma singular suya: el neocórtex, supera el

caos schrodingeriano, en el avance progresivo de la ciencia y de la técnica: la conciencia

absoluta; la naturaleza se humaniza, se subjetiviza, se “diviniza” -el ser humano sopla, en la

“nariz” de la mecánica, la inteligencia artificial: redes neuronales/simulador de pensamiento,

robot sapiens, conjunción ser humano-máquina inteligente: posthumano o poder subjetivo del

tamaño del Universo [el ser humano sólo alcanza su libertad, se manumite, volviéndose

“Dios”]). Este “saber absoluto” no deviene en linealidad cíclica en su orden de generalidad;

pero el mismo se exterioriza en momentos de secuencialidad –por lo cual asume también

carácter de ciclicidad- en su particularidad: la materia se “autoconfirma” en su proceso y éste

elevarse al status de subjetividad, el aspecto edificante de su negatividad: la novación

sistémica, constituye la realización en su ensimismedad, de los diversos momentos de la

totalidad: la realidad objetiva permanente, el presupuesto de la representación subjetiva (el

movimiento de la materia –parte de él, es la historia-, constituye el autodespliegue de ella: el

arribo a la autoconciencia a través del trabajo intelectual de la historia –como en Hegel: todos

los episodios naturales y humanos buenos o malos [estructurados en antinomia], se justifican,

en la medida en que son tributarios de este proceso).

Todo en este mundo tiene un fin que conseguir,

son designios que se tienen que cumplir (Los Kjarkas: Por un mundo nuevo).

La Materia pasa de su estado mecánico hacia la fase siguiente de su organización y

movimiento “evolutivo”: la orgánica, con el aparecimiento del primer “coacervado” (materia

en estado mecánico-orgánico); con la presencia del ser humano (agregado de “unidades de

inteligencia”), luego, la Materia se ubica en su etapa superior, se conforma de modo

“trinitario”: mecánico, orgánico, inteligente-demiúrgico (“Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y

Dios Padre”); la naturaleza se jubila del “trabajo” evolutivo, mientras que la conciencia

(natural y, luego: la artificial -mixta) se hace cargo de este proceso (desarrollo de las fuerzas

productivas), en el que (la humanidad) se libera del influjo de las determinaciones materiales

y sociales, y pasa a dirigir su entorno superando la estocastia (el producto supremo de la

materia se eleva de la condición animal –Lucy- a la condición humano-racional –Marx- y, de

ésta: a la condición “divina” [posthumano] –la representación pictórica de ser humano y Dios

en el arte de Miguel Angel). Luego: concluye todo (la indeterminación). Pero la Materia es

cíclicamente vanidosa: cada ciertos millones de años el corazón material, después de una

nueva “gran explosión”, en la fase de “sístoles”, en el “Universo viable”, óptimo, crea, a

través del proceso de trabajo del ser humano, a “Dios” (al ser que decide sobre sí mismo), o

sea, al ente todopoderoso que es capaz de decirle, que le “calienta las orejas”, que le recuerda

(a la materia) subjetivamente: “quién es”; qué puede hacer; hasta dónde ha llegado: viabilidad

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y optimidad (alguna gente –los cristianos protestantes- maldecirán el futuro). Este galanteo, es

el conocimiento humano del mundo: la conciencia de la humanidad, la que pone a ésta en

condiciones cada vez mejores para sustentar la vida; y, en cuyo lento, cruento e histórico

despliegue, desarrolla la “conciencia de sí”, de sí mismo y de la Materia. Esperanza: que a

inicios del siglo XXI las fuerzas productivas hayan llegado a un grado tal de su desarrollo,

que haga imposible que la vida retroceda, que se estanque o que no continúe con la celeridad

requerida, para insertarse plenamente en la próxima fase: la democovivencia (conformación

del ser humano como sujeto de pensamiento en acción); en realidad, malas intenciones en ese

sentido lo tienen, tanto la dogmática religiosa, la ecologista, la culturalista (etnicista) y aún las

marxistas posmoderna y la ortodoxa; la vida, por tanto, ingresa en la fase del verdadero

“entretenimiento” (el trabajo epistémico): integrar la nueva información sobre el mundo

generada de modo automatizado al backgraund dado y proveerla de sentido (D. Ausubel);

tarea a darse en un ambiente de alta racionalidad, madurez psicológica y frugalidad: se ha

impuesto el orden racional, providencial, del espíritu sobre el “orden animal, egoísta, de

mercado” (Hegel). No es lo dable vivir la vida como animal, simplemente con conciencia

(nacer, crecer, profesionalizarse, amar, reproducirse, creer en Cristo, asegurar la vida de la

prole, envejecer y morir), ese ciclo es más indigno realizarlo, que el que lo hace el animal;

esta fatalidad desaparece una vez que el ser humano inscribe su existencia en dos

“entretenimientos”: el político y el científico; el primero conducente a superar la asimetría

social, y el segundo a adoptar el conocimiento de punta o a contribuir a su desarrollo en forma

objetiva y completa (Maddox, John: Lo que queda por descubrir). En una palabra: el ser

humano está para producir el retrato hablado del Universo (a la persona mayor no le interesa

tanto aprender, le compete entender: la información lo provee la investigación artificial; la

historia deja de marchar a espaldas de la conciencia). Por su parte, el Universo –el Cosmos-

(real y “espiritual”) es para el comunismo, no está dispuesto para el capitalismo: Moisés sólo

llega a ver la “tierra prometida”. Una vez que la automatización se generaliza, la inteligencia

pierde la determinación real de su ser; a la inteligencia, para de nuevo justificarse (adquirir

funcionalidad), solamente le queda un camino: volver los ojos a la ciencia; y, cuando también

en tal esfera todo esté dicho, la inteligencia se enfrenta a su necesaria negación (concluye el

largo viaje en el que el desarrollo humano es el medio que “construye” progresivamente la

muerte temporal, espacial, total, del ser). El reto en la ciencia es dar respuesta a cuestiones

como: ¿por qué existe la materia?, ¿por qué es por siempre?, ¿por qué es infinita (tiene y no

dimensionalidad)? [Inquietudes humanas: el problema de la “transformación de valores en

precios”, el de la “incompletitud del lenguaje” {Godel}: interrogantes, que sólo se resuelven

si la mente se mueve fuera del paradigma de la causalidad y su manifestación, de la noción

que se forma siempre teniendo como zócalo al modo de ser “temporal” de la conciencia; la

ciencia llega a su fin {J. Jorgan: Fin de la ciencia}, la Filosofía subvierte su locus: la

inteligencia ha convertido en idea de forma segmentada la ontología del ser, compartimentos

de conocimiento luego consolidados en la cosmovisión veraz; la Filosofía: como reflexión

lógica {deductiva, inferencial} que deriva en la exposición de un sistema coherente de

hipótesis sobre el carácter de la realidad pasa a superarse en su demostración {se realiza como

especulación que se cumple a través de la ciencia, de la técnica, del conocimiento} y a

tornarse ideología científica: valoración objetiva de los hechos {de los grandes y pequeños

números, de la totalidad; el carácter de cosmovisión objetiva, acota el interés metodológico de

la Filosofía: “El análisis de las ideas, orientado a establecer un sistema entre las mismas,

desborda los métodos de las ciencias particulares…”, o su visión más restringida: “como

instancia legisladora de la ciencia…”}]. Concluida dicha labor, no queda más qué hacer,

como no sea el atreverse a decidir sobre uno mismo: los instrumentos se inventan, se mejoran,

siempre que haya necesidad, que aparezcan nuevas o que las consabidas se incrementen

cuantitativamente por aumento vegetativo de la población; por ejemplo: si ya no hay quién se

siente en una silla (incógnitas sobre la realidad), el carpintero (humanidad), la sierra

(inteligencia), la madera (el substrato de la representación), no tienen sentido; eso ocurre

(ocurrirá) con la conciencia, con el robot, con la materia. Y si de algún modo la persona

supramoderna ya tiene en su supradesarrollada y humanamente interconectada conciencia el

grado de saber en profundidad y en extensión sobre su entorno mediato e inmediato (“intuir”

qué es el Universo, qué es el ser humano y cuál es su papel; cuál es el desenlace de todo), la

vida puede registrar la tendencia hacia el ofuscamiento, a volverse existencialmente no

llevadera, inútil en virtud de haber superado la incógnita (cuantas veces se ha escuchado pedir

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a alguien que ha leído un libro, que no dé a conocer su final, puesto que para el nuevo lector

el conocer el desenlace induciría desinterés en la lectura); sin embargo, el temor se disipa

cuando se advierte con nitidez la verdad, en el momento en que se asume conciencia del

hecho de que ésta (la existencia racional) pasa a operar como en la participación de un

prominente actor en una película, en la que el drama se conoce de principio a fin (y este

conocimiento propio es el que pone garantía en la actuación con excelencia): la satisfacción

está en actuar en el papel asignado de la mejor manera posible. En suma: el acontecimiento

asume el carácter de una persona que recorre en la realidad lugares que ya conoce

mentalmente (en este caso el futuro se ha vuelto pasado falto de interés; pero, ¿acaso el

conocer que se va a envejecer y, luego: a morir, quitan interés y deseo de vivir?).

¿Desconcierto vital, vacío, ansiedad sartreana, anomia existencial? Paradójicamente, es la

duda, la incógnita, el desconocer, aquello que mantiene conforme a la conciencia; una vez

despejada ésta, a la serenidad, a la seguridad, a la satisfacción sigue la depresión (en este

plano, ya no hay distracción que valga, ni siquiera las mórbidas sentimentales); es la madurez

la que realiza una nueva ronda de templado del carácter, la que imprime comprensión, no

resignación, pero entre comprensión y resignación hay una muy delgada capa de separación,

de diferencia. Los innúmeros torrentes humanos viables –las distintas conciencias o culturas:

las múltiples maneras como la inteligencia se ha reproducido en específicos ecosistemas en el

planeta (“la inteligencia sirve para sobrevivir”, pero en el ser humano)- confluirán en un

momento dado; y, en el presente, esta forma de realidad debe ocuparse de la existencia en su

etapa altamente organizada, en varias partes del Universo (o universos); estas inteligencias

–compañeras en la “validación de la optimidad del Universo”- deben ser gentelwoman,

magnánimas, moralmente superiores, robotizadas –quizá: artificiales-, deben hallarse más

cerca del “juicio final”: del juzgamiento del “ser” por la conciencia, del saber completo; en

aglomeración con ellos y cortando etapas, se protagonizará la proeza: “bienaventurados los

científicos, porque ellos forjarán el Reino de los Cielos”; en una palabra, no hay lugar para los

débiles, sólo los más fuertes pueden llamarse humanos, pues, para eso es lo que están hechos,

para lo que han nacido. Ahora bien, en la coyuntura, mientras no se tenga un proveedor fuera

del trabajo humano (el robot, el sistema automatizado de producción), no se puede suprimir el

trabajo, la división del trabajo, la propiedad privada de medios de producción y la lucha de

clases; alcanzado el hito, por un lapso se principaliza la lucha ideológica entre materialismo e

idealismo (racionalidad y hedonismo mitológico), conflicto que pasa a operar como motor de

la historia; superada esta última antinomia, el movimiento lo produce la contradicción prístina

última (la ley: “el enfrentamiento entre el carácter procesal del ´ser´, que se abre al infinito y

la conciencia, que se propone atrevidamente alcanzarlo”): entre ontología y gnoseología, la

cual concluye al desarrollar el ser humano el “saber absoluto”: la meta ha sido cumplida y

toda vida inteligente –una vez más se dice- pierde sentido. Del mismo modo que ningún

economista en el mundo ha sido capaz de demostrar, que un empresario internaliza

externalidades (por ejemplo: el incremento de la tasa impositiva directa), por lo cual recibiría

el Premio Nobel (dixit Dr. P. Dávalos), un creyente en Dios (en Dioses) debería demostrar,

para que exista Dios: cómo Este supera el problema de la inmortalidad, de estar presente en

todo lado, saberlo todo, poder hacerlo todo, no tener (o tener a la vez) pasado, presente y

futuro, por siempre y no fastidiarse. Muerte natural: muerte dulce; la percepción de la muerte

es admisible racional y anímicamente; en la vejez no importan ya los años por venir (como no

sea la esperanza, que reside en la vida de la prole), salvo que se tenga pendiente alguna misión

por cumplir, lo cual no es nada raro, pues, en momentos en los que escasea el “tiempo”, es

cuando más se le ocurren a uno los proyectos; el “tiempo” se ha ido, el cerebro ha entrado en

la etapa de declinación; ¿qué le importan al viejo los nuevos descubrimientos, la buena

alimentación, los placeres de la existencia, frente al cierre de su vida, ante la dentadura

careada, una vez que se dispone de un sistema digestivo agotado o frente a la pérdida de las

fuerzas y del encanto hormonal de la juventud?, además, para una mente inscrita en la

racionalidad, la pregunta normal es: ¿se ha justificado la vida?; las enfermedades, los malos

recuerdos, los fracasos, la vida conforme a las relaciones burguesas, la operación de la

entropía (el haber dado todo lo de sí, el desgaste, el proceso de degeneración irreversible, el

avance hacia estados incrementados de inconsciencia, pues, el cerebro –reserva cognitiva- se

mengua más y más), son las premisas que concretan el carácter sapientísimo de la naturaleza:

la muerte puesta en términos de solución. Toda la colosal comedia material y humana, tan

sólo para dar gusto a un deseo inconsciente de la Materia: ser representada; bueno, ya hay una

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azón que justifique la vida humana fuera de las nociones escatológica y biológica, que se

inscribe en los propios designios materiales cosificante de la conciencia, que torna en títere al

ser humano (ni “ley natural” ni “libre albedrío”); pero la cosa no es muy grave, pues, el ser

humano es una hechura de la naturaleza, opera en su interior y se realiza según su legalidad,

aunque se eleve sobre ella y deje de pertenecerla directamente. Los seres vivos no conscientes

en la Tierra inscriben su existencia en el juego cíclico natural de equilibrio sostenible; para las

creencias el ser humano cumple designios divinos: esa la “división de aguas”; para el

materialismo es menos deshonroso alcanzar libertad condicionada (pues, por más supremo

que llegue a ser su “ser”, siempre será materia), antes que de los antojos y leyes coercitivas

metaimpuestas por el “diseñador inteligente”. La materia inexorable y estocásticamente va a

su representación total (en realidad, este es el enigma real: todo el proceso universal y el

histórico se comprehenden en él); esta tarea la realiza el ser humano presente o ausente

(pues, la inteligencia artificial puede seguir este curso, si se da una eventual desaparición

humana, precisamente en el último tramo de la ruta), con o sin “Dios”, y, para el efecto esta

última preocupación carece de importancia (es propio pensar, que el proceso es de

autoconversión histórica del ser humano supradesarrollado en “Dios”: el ser humano se

autotransforma en Señor del Universo [en esa lógica-histórica la Religión viene a ser el

“disfraz metafísico del automovimiento” de la humanidad]); la última suposición se

demuestra en la tendencia inscrita en la historia del progreso del conocimiento (al que han

contribuido los apremios de la sobrevivencia, las guerras, la explotación, la competencia, la

geopolítica, las conspiraciones, las plagas, las enfermedades, las catástrofes, las inquietudes

científicas aisladas y la forma ordenada, viable, óptima, estable, del Universo), y ahora, en el

sistema en formación de inteligencia artificial: ¿para qué el mejoramiento neurogenético y el

desarrollo de la potente inteligencia artificial, sino para conocer, desarrollar la técnica y

gobernar a la materia? Ser Humano: yo soy la inteligencia, el que busca la verdad y que va a

la muerte; el que es como yo, no vivirá para siempre; soy el que quiere ser, el que estoy

siendo, el que voy a llegar a Ser. La muerte ha dejado de ser el misterio. Al final queda tan

sólo la potencia (la materia y su propiedad primigenia), que busca un nuevo acto.

Observaciones:

a.- En los años 30 del siglo XX, la humanidad estuvo a punto de cambiar de acto a mitad de la

función por decisión audaz de un caso particular de conciencia (crisis del 29-33, eclosión y

consolidación socialista, el pacto Riventrov-Molotov); en realidad, la voluntad operó en

circunstancias excesivamente exigentes (grado bajo de acumulación y sinuosa correlación

subjetiva de fuerzas en coherencia) para instaurar un nuevo estadio de vida (en tanto forzar

a un joven a actuar en calidad de persona madura, cuando su estructura orgánica de trabajo

y reproductiva todavía es viable, pues, no se ha alcanzado aún el nivel requerido de

desarrollo de las fuerzas productivas ni tampoco la destreza precisa en la reproducción

artificial de su ser: la mente estuvo muy adelante del proceso histórico; sin embargo, la

idea la capta el joven y la incorpora a sus propias creencias, en espera de que llegue el

evento de desprenderse del ropaje anterior; en este caso, la representación antepuesta y la

realidad dada, existen al unísono). [Sólo en esa ocasión {1917-1970} el mundo fue

realmente diverso, o sea, expresión de la coetánea vigencia de formas desiguales de

desarrollo. Hay estudiosos del fenómeno americano, que sostienen que el fracaso del

marxismo se debe a la incomprensión del proceso; hecho que, a su vez, responde a que se

importó {sic} y se impuso mecánicamente una doctrina foránea. Esa evaluación, es

equívoca. Primero, deja de lado las premisas filosóficas y metodológicas en las que se

asienta el marxismo; segundo, asume el éxito de un programa ciñéndolo a la visión y al

tipo de formulación, no a las determinaciones materiales que definen el movimiento

comprensivo de la mente y su plasmación en productos programáticos. Strictu sensu, el

movimiento de las fuerzas productivas, la meta y el orden que ellas imponen, definen el

status de éxito o fracaso de los emprendimientos humanos {también en Europa “fracasó” el

marxismo, esto es, supuestamente en sociedades de capitalismo desarrollado y no sólo en

las precapitalistas}. El otro límite, es considerar en forma radical ese fracaso, es decir,

como que ninguna incidencia tuvo el trabajo revolucionario desplegado en aquel entonces

sobre los designios generales de la historia; en verdad, la presencia de la izquierda en

América Latina forzó la modernización de dichos subconjuntos humanos]. La historia pone

a un costado formas de organización social y de pensamiento, que ya no son fuente de

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desarrollo (porque pensar, que la convicción de ayer es la que viene mañana, es suprimir la

realidad, de que con el deceso de las generaciones, de los sistemas, mueren también los

pensamientos y que surgen en la humanidad formas renovadas de comprender su propio

pasado -A. Castillo B.-, el presente y la presunción en torno de los hechos por venir):

destruye los diques levantados en su flujo, por lo cual se produce “una suerte” de

reimposición del “concepto” de la naturaleza sobre el de la voluntad; no obstante, una vez

que la noción (el socialismo) ha sido dada, ésta pervive siempre: permanece

cronológicamente asentada en el segmento libre del ADN de las interneuronas, opera en

cuanto aspiración o como inquietud tan sólo, hasta que en algún momento con el devenir,

aquellas se correspondan, se realicen, con y en la nueva vida.

b.- La reemergencia de mitos, de ritos, de usos, etc., del modo de vida acaecido, como uno de

los rasgos típicos de la posmodernidad (pretendida era del reinado de los “pequeños

relatos” –J. P. Feinmann), quiere decir, que se ha restituido la forma de reproducción

anterior (la cual regresa con su cohorte de creencias) como efecto del impulso proveniente

del estado todavía no acabado de desarrollo de las fuerzas productivas. El Islam, la religión

cristiana ortodoxa y otras formas ideológicas orgánicas, se han reimplantado en la

conciencia en ciertas zonas ex soviéticas (es el móvil deliberado de Occidente, que arma el

“Lecho de Procusto” en el que se acomode la tesis del “Choque de Civilizaciones”, pues,

estos push nada tienen que ver con la lucha entre civilizaciones, religiones o ideologías

contrapuestas, sino mas bien su origen responde a intereses de carácter económico [disputa

neocolonial], los que, a su vez, obedecen a la geopolítica de las grandes corporaciones

financieras mundiales [Yihad islámica {lucha contra EU y sus aliados en todo el mundo

-“terrorismo internacional”; sic}: musulmanes radicales que piensan que EU está atacando

al Islam: Afganistán, Palestina, Irak, Siria, Irán, Libia; las nuevas guerras del futuro: las

contradicciones del capitalismo en decadencia: luchas económicas que tienen respuesta

ideológica; extenuación, negación mutua]; en realidad, la fricción continua dándose entre

los intereses (terrenales, elementales, económicos) de la acumulación y los de la

sobrevivencia masiva de la población [empero, sólo las fuerzas productivas {y la

“civilización” occidental} pueden hacer, por ejemplo, que no se restituya el zarismo y la

nobleza rancia en la actual Rusia; en realidad, el desarrollo técnico, la juventud y la mujer

se enfrentan a la ortodoxia islámica y lo derrotarán {La mujer, aunque a partir de

posiciones que rayan en el paroxismo hedonista –el machismo, clasista, capitalista, no

solamente tiene ribetes negativos; también ha servido para mantener hipócritamente a raya

al sensualismo-, cumple hoy tareas revolucionarias: directamente cuestiona al predominio

de la esfera mítica de la vida, esto es, al musulmanismo, al evangelismo, al catolicismo};

pero “lo que vale para” Oriente Medio “vale también para” Cuba]); la

resintomatologización ideológica del pensamiento (reimposición de una visión ilusoria

reductora de la conciencia; “las ideas religiosas no se pueden imponer a la sociedad a

nombre de la moral” –dixit Dr. E. Ayala M.), no significa que esa postura de la mente sea

eterna, de proyección necesaria en el devenir, que deba de todos modos persistir y no

perecer, con independencia del sino abierto por el desarrollo de las condiciones materiales,

de las que son su reflejo y a las cuales sirven. En Europa y en EU la mitología religiosa

protestante parece fortalecerse a medida que se desarrolla la técnica, que se cosifica al ser

humano, que se banaliza la vida con el consumismo “materialista”; sin embargo, esa es tan

sólo una apariencia, la que esconde bajo sus pies el mecanismo de supresión definitiva de

toda creencia sostenida por fuera del mundo. Por tanto, mitos consolidados, que resurgen o

que emergen, necesarios todavía como el marco en el que las estructuras materiales llegan

al horizonte máximo de progreso, cumplen la función de trasfondo adecuado para su

realización; hoy, ninguna importancia tienen Zeus, Vulcano, Hermes, Icaro o los

Romanov, cuando se está a portas de producir en laboratorio el propio cerebro humano,

van perdiendo interés las alegorías bíblicas o la coránicas (Jehová, Cristo; Alá, Mahoma),

pues, la misma intervención del ser humano sobre la naturaleza (inteligencia que por

necesidad se ontologiza en representaciones, en instrumentos, en métodos y aún en

estrategias, al interior de los modos clasistas de reproducción, en este último caso), crea la

idea irreal sobre la vida, pero en el instante en que se aleja este ser de su substrato natural,

es cuando ha engendrado el conocimiento del mundo (la ciencia esclarece la vida; la

técnica confiere mayores grados de libertad práctica) y las fuerzas productivas (inteligencia

ontologizada) son ellas mismas las que cierran el paso a toda creencia.

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c.- La intelligentzia pretoriana del capital propala la idea de que el capitalismo es eterno (Fin

de la Historia: F. Fukuyama; el poder mundial tiene una pobreza mental sin límite; en

Europa su cúpula no puede pensar más allá de la cabeza de la Merkel -y la mente de

Merkel tiene una estrechez histórica definitiva, su concepción de la vida es reductora de la

conciencia: “se cayó el Muro de Berlín y se acabó la historia, cuando, en realidad, de lo

que trató es de la emergencia de un proceso nuevo que liquidó todos los anteriores” [la

Merkel es la lideresa de la UE: representa a una clase {extracción, conciencia, posición}, a

la burguesa que impone su voluntad al resto; Europa, por tanto, se refleja en el

pensamiento y acción de una personalidad, que es su expresión: la Ministra alemana; la

mirada de la señora alcanza solamente a Europa, a una clase y a una fracción del capital: el

financiero, a los banqueros y al momento histórico presente]-, así como el poder yanqui no

puede pensar sobre la miseria intelectual de los Halcones de Washington): mercado

–modelo de desarrollo económico de inspiración neoclásico-, democracia y religión

evangélica son las formas perfectas a las que ha llegado la humanidad y no hay otro

sistema que los reemplace (se acota a su favor el “fracaso del socialismo" –Hayek-; “los

males de la democracia se curan con más democracia” –sic-; “el peor sistema democrático

es mejor que cualquier otro sistema” -sic); cree, y se da ánimos en torno, en el embuste de

la “eterna juventud”, de la modernidad permanente: propiedad, libertad de empresa,

iniciativa individual, diligencias y oportunidades, premio al riesgo, crecimiento ad

infinitum, diletancia en Dios. Empero, del mismo modo como no se puede manipular al

antojo la vida, la realidad tampoco es siempre la misma, por lo que no es posible pretender

perennizar una época histórica (es el momento de la verdadera “ruptura de paradigmas”,

porque existe la precondición necesaria del cambio que mueve a la voluntad: la realidad

material; lo que empezó como una broma subordinada al mezquino interés estratégico de

los empresarios para otorgar viabilidad y reabrir el camino del éxito en los negocios, hoy

se vuelve como boomerang en su contra y les está destrozando –la guerra en el

ciberespacio: se destrozan mutuamente los capitales especulativos –bolsas, futuros,

aseguranzas, formas virtuales de sí; ajedrez informático, con la conspiración de comunistas

y anarquistas); mirados bien los hechos, la realidad produce el cambio a espaldas de la

conciencia: el capitalismo (juventud) fue subvertido en un sitio y momento por el

socialismo (madurez) y ahora está siendo substituido por el comunismo (al margen de la

conciencia y la voluntad: capitalistas y comunistas cuando se dan cuenta, para su sorpresa:

el sistema ha cambiado); con la automatización, con el robot, con la inteligencia artificial

no hay bromas: escasez (en su lugar entra a operar la “psiquis” de la “enfermedad

holandesa”), propiedad, división del trabajo, poder, jerarquización, gobierno, creencias

deístas-teístas se desploman como un colosal castillo de naipes (la teoría marrullera de la

democracia”, que viene de Montesquieu, de Hobbes… que designa que deben haber

oposiciones, pesos y contrapesos de corte anglosajón, equilibrios móviles en el seno del

Poder Constituido, esto es, la acción cruzada táctica entre clases por efectuar sus intereses,

desaparece; el ajedrez se elimina como juego y como realidad pierde sentido, se vuelve

incomprensible, cuando el “poder” ha pasado del Soberano al pueblo: al sistema

automatizado de gestión, que mutuamente ajusta a los miembros del colectivo, que

instituye el ethos: lugar de estabilidad y permanencia). El proceso, no obstante, tiene sus

antecedentes: la Revolución de Octubre, el socialismo (pues, el cambio no es una

determinación sólo natural) y la competencia intracapitalista: tendencia decreciente de la

tasa de ganancia, reconversión de toda la ganancia en capital (tampoco es un hecho

únicamente social); por tanto, es propio asumir, como explicación de la razón de ser de la

efímera experiencia socialista real (1917-1956), que dicho sistema socioeconómico fue

puesto en la historia (una vez que tomó cuerpo la traición revisionista jruschoviana) en

tanto factor acelerante del desarrollo de las fuerzas productivas, para otorgarle un nuevo

sentido a la “visión” de la vida, pero, particularmente: para desbloquear la senda del

cambio histórico, que el capitalismo ha buscado siempre frenar (Malthus, León 13, Weber,

Pio XII, B. Krinsky, O. Bauer, Keynes, Marshall, Roosevelt, Drucker, Fukuyama, son

algunos de los varios exponentes que han sugerido y puesto en marcha medidas

contratendenciales reparadoras del capitalismo con el objeto de tornarlo eterno [“Lo mismo

que, para los representantes oficiales de la Iglesia cristiana, todas las religiones primitivas y

precristianas no son sino una larga serie de extravíos en la búsqueda de la única religión

verdadera por parte de la humanidad, todas las formas económicas primitivas eran, para los

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economistas, sólo intentos fallidos previos al descubrimiento de la única forma económica

verdadera: la propiedad privada y la explotación, con las que se inician la historia escrita y la

civilización” –R. Luxemburgo]).

d.- Concesión de la índole direccional inmanente de la historia -“lógica” (sic)-, deviene poder

acceder a la conciencia, de que el papel en la existencia de quién garabatea las presentes

anotaciones, ha sido advertir el aspecto filosófico más significante de Economía Política,

(“pasaje sobre las máquinas”), inserto en el fundamental trabajo teórico-totalizante de

Marx: Los grundrisse [pensamiento “de todos los tiempos”, idea nueva que surgió del seno

de la sociedad, que ha hecho que florezca la mente; patrimonio espiritual no oficial de la

entera humanidad-, que todavía no ha develado todos sus “secretos”], y esbozar la

siguiente síntesis general no escolástica de todo el proceso de la realidad, partiendo

precisamente de Marx: el insigne “filósofo social y político revolucionario” en 1857, o sea,

hace 155 años, condujo su pensamiento hasta la exposición del rol del ser humano en el

Cosmos: cuando la máquina reemplace al trabajo humano, termina el modo de producción

fundado en el valor (el capitalismo y cualquier segmento de fases rezagadas de la larga

formación clasista de la humanidad), de por medio la acción de la voluntad revolucionaria

o a sus espaldas; liberado del trabajo –prosigue- el ser humano se dedica a aprovechar de

los productos provenientes de la producción automatizada, a conocer y a dominar a y a la

naturaleza; en cambio, la tarea personal (conducta que busca ser racional, frugal, fría, de

modo radical), en concreto, ha consistido en detenerse y retomar en y esa idea –mediante

una lectura sintomática, diría Althusser-, de alguna manera desarrollarla y avanzar la

especulación sobre cómo concluye el ciclo presente del infinitamente reiterativo proceso

material: con la autonegación consciente del “absoluto”, acto en el que se produce mutua

compensación: la materia prevalece con sus leyes, pero la conciencia –el movimiento: la

forma más desarrollada de sí- también se alza con el mérito, puesto que la realización de

esa determinación pasa a pertenecerla: la libertad lleva a la conciencia, en el momento

cumbre de su desarrollo, a disponer “discrecionalmente” la clausura (o no) del eslabón

óptimo, al interior de la cadena universal de ellos.

e.- En el pensamiento de Engels se halla implícito el antes citado monumental descubrimiento

de Marx: Friedrich avanzó la concepción clásica más lúcida que se tiene del Universo y la

más objetiva sobre la materia y su comportamiento (superioridad objetiva de las

reflexiones de Engels en torno del modo de ser de la realidad en relación con numerosas de

las de los posmodernos sabios del 2012; la soberbia fatua de la actual Física, la cobardía y

traición de los físicos ex comunistas y la impavidez de otros –el perjuicio que piensa que

todo lo dicho antaño necesariamente es falso en el presente-, ha impedido recuperar el

valor de varias de las impresionantes y muy adelantadas ideas de Engels, y cotejarlas con

las actuales [E:\Federico Engels y el materialismo dialéctico. « MRC-5 Movimiento de resistencia

comunista 5 de mayo☭.htm], luego, como la Ilustración volvió los ojos a la Grecia Clásica,

hoy se debe volcarlos hacia Engels y Marx [es forzoso hacer alusión, a que ciertos

conocimientos han sido puestos en el mundo para siempre, como son los casos de la “tabla

periódica de los elementos” por Mendeleiev, la “gravedad” por Newton, el cual produjo su

primer acercamiento como “atracción de masas” –después Einstein pretendió entender

mejor el hecho con la tesis de la “curvatura del ´espacio/tiempo´”, a continuación la

“Teoría de las Cuerdas” ha propendido llegar más al fondo; en todo caso, el método

siempre es el de las “aproximaciones sucesivas”-; el señor Engels, en cambio, lúcidamente

puso la premisa básica –axioma óntico- para entender correctamente los hechos –verdad,

que es de su cuño y sólo de él-: la realidad es materia –masa- y movimiento {Una sencilla

persona vive y ve en tres dimensiones; la Teoría M entiende mal la realidad, lo cual le lleva

al planteamiento de múltiples universos, puesto que ejemplifica su pensamiento con

sustento en una película, la cual tiene una limitación técnica: la bidimensionalidad (una

película es imagen, virtualidad, no realidad). Partículas subatómicas = cuerdas cerradas de

energía –sic-, esto es, la nada que se mueve en el vacío –fluctuación en alto vacío, según

A. Guth-, de lo cual proviene todo. ¡Muy bonito! Pero ese cuento únicamente se tragan los

incautos}. Ahora bien, Engels: no sólo que proveyó a Marx de las premisas para entender

la historia y la fase más importante de ella: el capitalismo, sino que impulsó teórica y

económicamente su trabajo, se benefició de la obra de Marx, contribuyó en su producción,

pero sobre todo desarrolló el materialismo filosófico marxista: Dialéctica de la naturaleza,

como obra fundamental –“seminal”- exclusivamente suya]). V. I. U. Lenin (no son

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envidiables ya Sum Tzu o Klausewitz) encaró el proceso de pragmatización de la doctrina

revolucionaria marxista: la Revolución de Octubre, pues, actuó de modo concreto en la

situación particular; el modestísimo, el ejemplar Stalin, por su parte, se puso al frente de

las “tareas prácticas” de la edificación socialista: el socialismo en un “solo país” (en

realidad, el socialismo fue un producto histórico y humano, por tanto, un hecho mundial y

prospectivo; luego, tuvo repercusión global y sobre la historia: no fue en un “solo país” y

para un momento, sino la realización fáctica de la determinación teórico-filosófica de signo

marxista).

f.- ¿Cuáles son las fuentes del presente pensamiento? La reflexión ha asumido el proceder de

orden filosófico clásico (griego), esto es, deduccional, propendiéndose desarrollar el

pensamiento por vía del pensamiento; este modo de trabajo “teórico” se apoya en la

veracidad de los datos reales producidos por las ciencias particulares (tal como está

positivísticamente compartamentalizado el saber) y en las convicciones, que abundan en el

derrotero del propio pensamiento filosófico (la matriz es el marxismo, en sentido integral).

La conducta citada induce a recusar a muchos –todos- lectores ligeros –incluso a sus

detractores malsanos burgueses-, que han unilateralizado la práctica política y el estudio de

Marx-Engels en la Economía, en la Política, en la Filosofía, en la Sociología, en el

Derecho, en los Escritos económico-filosóficos: en su pensamiento en formación, juvenil,

o sea, el no haber advertido el máximo jalón al que el Marx maduro, “científico”, condujo

su pensamiento (aproximación sucesiva a la verdad: penetración cada vez más profunda

en la realidad e integración de nuevas dimensiones de ésta, al concepto): la producción de

la “tercera naturaleza”, el proceso de “divinización”, el sentido completo de la trayectoria

humana: su posición intelectual ontopraxeologoteleológica; luego, mirado bien el hecho, si

Marx, además, propendió honesta, objetivamente, poniendo de por medio la actuación

colectiva revolucionaria humana, implantar la modalidad de vida: ethos de racionalidad en

el género, se concluye que toda detracción, todo critico de Marx ¡es una estupidez, es un

menguado!

EXORDIO.

Cinco preguntas filosóficas (por sobre las clásicas: “de dónde procede, de quién se trata, hacia

dónde va el ser humano”), caben formularse a inicios del siglo XXI y del tercer milenio,

respecto de la vida racional y de su entorno: 1) ¿cuál la razón de la presencia de la

inteligencia (del neocórtex) en el Universo (por qué éste –el Universo- “se tomó la molestia”

de incluir en su movimiento, el de la conciencia)?; 2) la mente (back ground; neuronas de la

asociación): ¿puede con el “ser”? (transformar las leyes del Universo –propiedades materiales

en interrelación conmutativa, en despliegue progresivo- en “información”); 3) ¿por qué la

materia –el ser humano que mediatiza la satisfacción de necesidades y su progreso material

con el concurso del pensamiento- tiene proyección hacia su representación en la idea?; 4) el

universo viable: ¿es tan sólo, y siempre, un dispositivo mecánico, orgánico-biológico, racional

–óptimo-, o alcanza carácter metauniversal, se vuelve escenario “divino” (“Cielo”: campo de

conciencia) -a través de la actuación en él, de su producto máximo: el ser humano

“providencial”-, como única manera de que el género arribe hacia la conquista de la libertad,

incluso por vía de la operación de su eventual substituto: el robot sapiens (robot inteligente

autónomo), en el instante en que éste también se automanumite de las amarras de la

conciencia natural: su progenitora?; y, 5) ¿la historia: sigue siendo una cadena abierta de

hechos, estocásticos, ontológico-sociales sin destino? Sólo tres paradigmas prospectivos

“teóricos”, pueden ser considerados sobre la tópica: el Deísta-Teísta, el Humanista-hedonista

(el hinduista) y el inserto en el presente escrito (M-L).

Sumario: Materia (eterno proceso cíclico ascensional del material) forma-Universo de la Materia:

fase mecánica fase orgánica fase consciente: ser humano (inteligencia,

protodivinidad) saber absoluto (“Dios”) cierre de la fase orgánico-inteligente del

Universo (la conciencia anula a la sensibilidad y automáticamente también a sí misma);

conclusión de la forma Universo de la Materia (campo de conciencia, Cielo): Big Rip. Con

la fijación de las “constantes cósmicas” (según refieren los físicos cosmólogos), la Materia

–masa y propiedades- se pone su camino; la materia consciente, parte de la materia en

general: el ser humano, se “enrola” en ese designio no premeditado; la índole fatal de esta

teleología de hierro, material mecánica, involuntaria, solamente es superada para solaz de

este ser, en el momento en que adquiere conciencia de esta determinación y en que puede

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tomar la decisión de seguir adelante o dolorosamente interrumpir su curso con el suicidio

(en el caso de una persona, la naturaleza ha puesto resguardos para la conservación de la

vida: el dolor, el temor, los placeres; para la especie, en cambio, la competencia para

sobrevivir –y la mancomunidad con ese mismo objeto- y la necesidad del progreso material

–y espiritual- le ponen al filo: las guerras, el sobreuso de la naturaleza, el desconcierto

vital, y una y otra situaciones deben ser sometidas por la sana razón, “para que se cumpla

lo que está escrito” en las leyes naturales, en los genes, en la voluntad).

En el citado cuadro perceptivo general, debe subsumirse el proceso-humanidad (iluminismo,

“marxismo ‘positivista’”, ideología del progreso, civilización del trabajo –revolución social-:

IA, nanobótica, ingeniería genética): a sus diferentes momentos de desarrollo (eras:

prehumana, humana; edades; etapas; períodos; ondas; ciclos, hegemones; formaciones

sociales: comunidad primitiva, esclavismo, feudalismo, capitalismo, comunismo), a la función

desplegada por ella o a la por hacerlo, en correspondencia progresiva con la dirección global

del suceso (el despliegue del “meristemo apical” histórico-dialéctico), así como su término

(era postconsciente), para que la vida racional se atribuya sentido, se advierta su esencia y se

llegue a comprender el “hecho humano”, en términos no escatológicos (toda elite intelectual

tiene como escenario de su reflexión al mundo; pero la mirada filosófica conjetura el futuro y

el Universo –mas no con el criterio seudo heurístico del principio de la “complejidad”

obnubilante de la esencia: la engañosa creencia, de que la noción de la totalidad lleva a la

racionalidad [Morín]; son el movimiento y el desenlace [criterio dinámico y determinado de la

realidad] lo que permite la comprensión superior de la existencia). En verdad, las formas

futuras científicamente supuestas de la humanidad, contienen la clave para comprender los

hechos actuales como para organizarlos, modelarlos, guiarlos ordenadamente, hacia el “telos”

avizorado; la forza del destino: la civilización total del pensamiento racional; la civilización,

por tanto, se despierta con un nuevo rostro: el ser humano espiritual, asistido en sus urgencias

de sobrevivencia material por el más acabado instrumento de las fuerzas productivas creado

por él en la práctica histórico social del trabajo: el robot, y en interfaz con el cual la

inteligencia realiza la máxima etapa civilizatoria: la concretización del saber, esta es la

verdad, que depara el futuro para la especie (comunidad de destino humano). “¿Por qué existe

la materia?”: “es la pregunta apropiada”, comprehensiva, que está pendiente y en la que

trabaja intensamente el modelo estándar de la Física de partículas; y, cuya respuesta, completa

la teoría de la realidad (naturaleza, “sociedad”, pensamiento). La Física de las Súper Cuerdas

debe encontrar las formas últimas de la materia, sus propiedades y establecer la red

ascensional de nexos (su “reflejo dinámico”), como fundamento para formular la teoría de la

forma-Universo actual, su modelo futuro y su uso pragmático (en el interior de la producción

o verificación de esa misma teoría; la tarea es épica y requiere de los devaneos de un staff de

cabezas “superdotadas” –conexión en interfaz, “plaza pública”, “nube”, mente colectiva,

“nativos digitales”- de todos los cerebros de la humanidad –think tank concreto- y de éstos

con un centro de inteligencia artificial (clúster, sinergia, emulatividad sistémica, coaching);

en verdad: computadora cuántica + simulador de necesidad = Inteligencia Artificial [red

neuronal, autonomía]-; posteriormente, la idea pasará a ser tan comprensible, como lo ha

sido –por ejemplo- la teoría atómica corpuscular [La hipótesis de las “Cuerdas” –brames,

Teoría M: especulación respaldada por la modelística matemática {la “Teoría de Partículas”

es objetiva –Bosón de Higgs- la de las “Cuerdas” –Gravitón- es un supuesto}- intenta explicar

la estructura y funcionamiento del Universo –Universos, múltiples dimensiones- en su

totalidad macro y micro, supone su origen –Big Bang: choque entre membranas-, su

desenlace; esta líneas, en cambio, proponen que esa tarea es humana –el destino de la especie,

su razón, el sentido suyo-, por qué –la propiedad de la inteligencia se impone como

determinación- y cuál es el provecho para el ser humano y para la realidad]). La historia

(devenir humano ascensional, hasta develar la verdad de la materia) constituye

“multiplicidad de hechos” hasta antes de la “era moderna”, o sea, de la larga marcha

capitalista (integradora, uniformizadora) sobre el planeta todo (y de la visión racionalizadora

de la efímera experiencia socialista de la ex URSS de Lenin-Stalin). En la posmodernidad

(globalización), contrario sensu a la idea de multiplicidad, la historia se torna unidimensional

(“la historia no sabe”, pero se dirige; mas no a la manera de los evangélicos: su intención en

homogenizar espacial y generacionalmente el pensamiento en torno a una falsedad –Los 10

Mandamientos de la Ley de Dios- que conviene al poder del capital, al poder en general): un

solo gran relato civilizatorio superior a ser llevado adelante por el posthumano, el cual es el

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esultado de tres superaciones: del trabajo en la robótica (ruptura del paradigma capitalista),

de la sentimentalidad en la abstracción del coito (negación del amor), y de la mitología

religiosa (de la región ideológica) en el saber científico.

FORMACION HISTORICA DEL ESTUARIO HUMANO.

PASADO*. PRESENTE**. FUTURO***.

Diversidad Dos mundos (División global del trabajo) Unidimensionalidad

(Multietnicidad) (Homogenización)

Neoimperialismo: completar el proceso

de automatización.

Democovivencia

Eva Varias formas de reproducción “Socio-capitalismo” ****

mitocond.

Neocolonias: consolidar las nuevas

relaciones humanas.

* “Estrategia” de la naturaleza para sustentar la inteligencia (varias “culturas” diseminadas en el planeta),

cuando todavía el ser humano no dispone de condiciones para autosustentarse.

** Conformación del sujeto de pensamiento.

*** Fase de formación de la conciencia total.

**** “Transición”: articulación socialismo “devenido” y capitalismo “triunfante”, rieles por las que avanza la

historia: la conciencia renovada es el socialismo y la materialidad (fuerzas productivas) el capitalismo.

La “cultura” (“segunda naturaleza”) se va forjando con la historia: los pueblos diversos en la

esfera, no son más que procesos indivisos formadores de cultura, que se sincretizan, que se

constituyen en la ya existente o que modelan coercitiva, hegemónicamente, a los que emergen

(la cultura –humana in abstracto- es un proceso inacabado, en formación a partir de la

“naturaleza” –primera-; la cultura cambia en el sentido que se concretiza: que se acerca

progresivamente a todas las realizaciones posibles –totalización: “tercera naturaleza”,

metahumanidad-, que el ser humano puede lograr –concepto y objetivación: el mundo aparece

como una impresionante suma de productos [fuerzas productivas] del pensamiento; en sentido

histórico: conciencia; en el lógico: neocórtex y neuronas intermedias-: de la praxis, sea para

atender las necesidades materiales o en cuanto sistemas del saber o modos de concebir la

realidad: son bienes del cuerpo y bienes del espíritu, científicos e ideológicos en general, en

cuanto inteligencia realizada, en y con la materia prima –material- del Universo).El ser

humano, por su parte, al ubicarse en tanto conciencia total, ha negado la esfera sensual: el

producto simplemente empírico de ésta; es cerebral, no emocional: sabio, frío, indiferente,

impráctico: ha muerto (empero, se insiste, es la esfera sensorial la que vuelve consciente a la

conciencia; conciencia y sentimentalidad son consustanciales: la conciencia “vence” y se

anula, “en el acto”). A propósito, el principio de vertebración social marxista, en modo alguno

propende “aplastar al individuo” diluyéndolo en la colectividad (Ortega y Gasset), sino que,

por el contrario, entiende que a futuro el progreso de las fuerzas productivas y las nuevas

necesidades espirituales (frente a las que tanto el capitalismo como el socialismo “devenido”

han contribuido de consuno) llevan a formar un solo cuerpo humano (interfaz global de los

hardware naturales –neocórtex-: “una sola cabeza con varios cuerpos”), para estructurar la

mente del tamaño del Universo para alcanzar a comprenderlo; y que, al mismo tiempo, esta

comunidad “se percibe a sí misma como una unidad que hace surgir en la conciencia la

individualidad de cada uno sólo como miembro de esa unidad” y convierte a la necesidad

–“sistema de necesidades” espirituales- de saber, “en su inclinación portadora”. La historia

supera, como efecto de la determinación real, la disrupción de la complejidad (Morín), de la

unidimensionalidad (Marcuse), de la incertidumbre (Lechner), de la indeterminación

(Baudrillard), del destino de la humanidad (Foucault). Y bien, sólo la visión de la totalidad:

cuando el orden de su coherencia ostenta naturaleza jerárquicamente determinada por su

respectiva esencia, da carácter a un pensamiento, o sea, si es de ese modo, el mismo es

atinado, idóneo, respetable y digno de tenérselo en cuenta. En la vida seria (temperamento

flemático), debe imperar la trilogía: posición prometeica, radicalmente antropocéntrica y

machaconamente racionalista (inmanencia hominizadora [trascendencia] absoluta). Entre

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tanto, la humanidad se encuentra entre las tenazas del empresariado y del folclorismo –de

izquierda, ecologista, gay, GLBT y similares [cerebro fisiológico de la mujer en un cuerpo

masculino –sic-; se dice que es posible modificar la estructura del cerebro; la racionalidad

debe intervenir: la “equivocación” debe subsanarlo la voluntad, pero no en favor del cerebro,

sino del cuerpo, caso contrario la terapia carecería de mérito], culturalista, artístico,

mitológico: la “civilización del deseo y de la creatividad por él”; la lucha es en este último

frente (amor: cerebro izquierdo –táctica- del macho sobre el cerebro derecho de la hembra,

para que el cerebro izquierdo –estrategia- de ésta, se someta al cerebro derecho –logística- de

aquel). Luego, a un robot inteligente debería dotársele de un software (simulador lógico) de

sensibilidad: no para que baile, haga poesía, cree y adore a dioses o fornique, sino para que

llegue a “ser” consciente autónomo (que su información arribe al status de “espíritu”); y, si el

robot sapiens tomador de decisiones propias provoca parricidio como teme Hawking (domina

o elimina al ser humano: su creador; el problema se sortea con la conexión en interfaz, pues,

la IA sólo se autonomiza si se reproduce sexualmente y si cumple funciones biológicas), la

inteligencia natural habría sido sólo un eslabón funcional en el camino “hilozoista” de la

materia hacia el desarrollo de la “idea de sí”: su mérito quedaría reducido a la producción de

la mecánica inteligente, que tome la posta y concluya su trabajo (de allí la necesidad de la

articulación mixta en interfaz inteligencia natural-IA, incluso para que la sensibilidad controle

a la lógica en el seno de esta estructura de “Tecnología Integrada”; y, puesto que la materia

puede ir a su concepto con ser humano o sin él, una vez que éste ha adelantado la teoría

omnicomprensiva sobre las realidades natural, social y lógica, y ha creado su sucedáneo: el

robot sapien). La fuerza movilizadora del pensamiento en sentido histórico agregado: la

evolución del sistema deviene de la operación vertebrada, secuencial o simultánea, de las

contradicciones: 1) “lucha de clases” (intraclase) burgués contra burgués (la mecanización es

un medio para elevar los niveles de la productividad del trabajo y reducir los costos unitarios,

de modo de librar la batalla de la competencia), 2) capitalista contra trabajador (para zafarse

de la enojosa disputa tradeunionista por el “excedente”), 3) capitalismo contra socialismo (por

la dirección de la historia), 4) capitalismo contra socialimperialismo (por el dominio del

mundo) y 5) capitalismo contra los subversivos (neoproletarios), los ciudadanos (entre

monopolios supertecnológicos del capital multinacional y las formas simples de economía -de

subsistencia, de consumo: “estrategias” de sobrevivencia de la humanidad, la política de

desconexión –S. Amín): en cada uno de estos avatares el capital (se socaba a sí mismo –A.

Shaihk), el conjunto social, la historia, sacan más al trabajo –al proletariado- de la vida; se

trata de la acción combinada entre la “tendencia decreciente de la tasa de ganancia” y la

“lucha de clases”: la expresión política de la determinación económica que mata al trabajo y

en forma directamente proporcional lo hacen también con el capital (y es el fenómeno que

llevó a Internet –nuevo “campo de batalla”-, en la medida en que impulsó el desarrollo

técnico); en una palabra, en cada uno de estos momentos históricos el polo “capital” destruye

al polo “trabajo”: los dos se anulan de consuno. La antinomia de clase –por tanto- está a

portas de su superación definitiva (en verdad, es el robot –el neosubversivo: el máximo

desarrollo de las fuerzas productivas [condiciones objetivas]- el “arma y las manos”,

creados por el propio capitalismo en su fase madura, que deben terminantemente

liquidarlo); la que inmediatamente toma su lugar, es la intersubjetiva: los cerebros se miden

entre sí y establecen “quién es quién” en el frente del neoapartheid: ser/afectividad e

idea/racionalidad (la idea como el mismo ser: en cuanto reflejo y materia). En sentido natural,

son las propiedades como contraposición entre masa y movimiento, las que se hacen con la

supremacía (la masa –no la condensación de energía- es la precondición del movimiento y

este último el supuesto de nuevas formas de materia); después, la programación automatizada

margina a la contradicción, a la praxis, al “inmanentismo humanista absoluto” (Gramsci) y a

la emocionalidad. Empero, esta humanidad de hoy (de entre siglos: XX-XXI): conmueve

mirarla, se divierte (al llegar a una determinada etapa histórica, el lado derecho del cerebro,

las hormonas, la esfera emocional se tornan instancias genocidas para la humanidad), piensa

que esa “es una gran cosa” (cada fin de año, es el lado izquierdo del cerebro, en la humanidad

in abstracto, el vilipendiado, el inmisericordemente torturado: las emociones son las que

vencen; curas [hipócritamente han pedido perdón por la intolerancia {inquisición} al

pensamiento diferente: han rehabilitado a Galileo, pero no lo han hecho con el gran Giordano

Bruno y no han agradecido a Stalin {¡y que ni se necesita, villanos!}], luteranos, empresarios,

hedonistas artistas se dan la mano colusoriamente para someter al género, para destrozarlo

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con mitos religiosos, con negocios, licor, bailes, inducciones artísticas: ni empresario ni poeta;

político de izquierda y persona de ciencia); no sabe lo que le espera, asume que todo el

“tiempo” (la vida) va a mantenerse en el show (toda una colosal infraestructura, aplicación de

trabajo, de vida montada para sostener falsedades mítico-religiosas muchas veces

artificiosamente creadas como necesidad, fomentadas, impuestas por el poder); aquí se le deja

más de 3.000 páginas farragosas (no novelescas, no poéticas, no hedonistas; en verdad, el

presente documento es de estudio, no de simple lectura o de crítica a priori), para que con su

lectura pueda dedicarse a una actividad –entre tantas otras- de verdad; ésta ha sido –en

realidad- la suerte del Planeta, de la cual se exceptúa Cuba, la heroica gesta del titánico y gran

pueblo cubano y su líder: Fidel (Raúl), pueblo y dirigente: representan la excepción racional

en una aldea mundial gestionada por cretinos burgueses, no obstante, al final solamente habrá

de pié un ser en la cima: el ser humano. Este ser va a terminar como “´ser’ bueno” por

“naturaleza”, hierático (racionalidad); olvidará toda la maldad del mundo (los sistemas

clasistas), solamente traerá a su memoria los sucesos edificantes (el incesto, por ejemplo,

desaparece, no porque sea malo per se –en la fase bonóbica, barbárica, de la especie humana

se carecía de esta “noción”-, sino por cuanto acto y objetivo del sexo han perdido vigencia; el

incesto, dicho sea de paso, no es “pecado” alguno: su censura permitió precautelar problemas

de consanguinidad y en los primeros pueblos aprovechar ventajas patrimoniales resultantes de

la unión extrafamiliar, o sea, en cuanto “política” conducente a otorgar eficiencia económica y

reproductiva socionatural; de igual modo como el “tabú” del matrimonio mangánico

empobrece la experiencia sexual); en dicho escenario, no habrá Occidente: la necesidad de

mucha peroración analítica bíblica como freno que pone el temor a las “´malas´ acciones” (se

acaba el “negocio” de los predicadores, de los pescadores de seres humanos, como efecto de

la implantación de las nuevas condiciones materiales de reproducción de la especie: ni sexo

–“valor de deseo”-, ni prurito de lucro, ni megalomanía [Venus de Nilo, El pensador de

Rodín, Moisés de Miguel Angel, El Partenón, el Escorial, el Taj Mahal, Tebas, Machu

Picchu, las Pirámides Mayas, las Islas flotantes de totora del lago Titicaca; Las espigadoras

de J. F. Millet; Los Salmos de David, Cante jondo de F. García Lorza, Las mil y una noches,

Boletín y Elegía de las Mitas de C. Dávila Andrade, Crimen de un académico de A. France,

La madre de M. Gorki, Pedro Páramo de J. Rulfo, El viejo y el mar de “Papá” Hemingway;

Si yo fuera diputado de M. Moreno, Hamlet de Shakespeare; Concierto para violín y orquesta

del aniñado F. Mendelsson, Marcha turca del todopoderoso señor Mozart, sonata Moon Light

de Beethoven, las siempre necesarias Cuatro estaciones de A. Vivaldi (el tesoro: el “legítimo

Stradivarius”, el pianoforte, la flauta “mágica”, la viola, el fagot, el arpa, el charango, las

zampoñas –en las que se halla atrapado el sonido grave de la briza gélida del páramo-,

“A las orillas del Titicaca, sobre la arena grabé tu nombre,

vino la ola lo borro todo, y de tu nombre no quedó nada.

En las alturas de las montañas, sobre la roca grabe tu nombre,

vino la lluvia lo borro todo, y de tu nombre no quedó nada.

Y de tu nombre que grabé en mi pecho… ni con el tiempo pudo borrarse…”),

el Mambuco y la Caminata de las valkirias del cerebral R. Wagner, la serenata Rimpianto de

Toselli, Rigoletto de J. Verdi, los valses Invitación a la danza de K. M. von Weber y A orillas

del Danubio de J. Strauss que pusieron a bailar con verdadera animación al proletariado

alemán, Aranjuez de J. Rodrigo, El príncipe Igor de Borodin, Sherezada y la Gran pascua

rusa de R. Korsakov (Las dos balalaicas, Kalinka Malinka, Ojos negros); Jalisco del charro

señor J. Negrete (“… tomarme un tequila con los valentones…”), Tarja de los Kjarkas

(Bolivia manta, Mi tierra), O sole mío de Pavarotti; El carnaval de Río, Afrodita, Elena de

Troya, el tulipán, la orquídea, el ave del paraíso, el quetzal, la aurora boreal, las cataratas del

Iguazú, el Velo del Angel, las estepas siberianas, las Islas Galápagos, el arrecife, la anémona,

el glaciar (de E. Kant)… Belleza natural y humana {la humanidad ha sido el tamiz de estas

realizaciones y “paraísos”: ha seleccionado lo mejor de cada época, de cada escuela, de cada

exponente, de cada sitio; es la simple valoración, no obstante, de la visualidad paisajística, de

la creatividad estética –también en la ciencia y en la técnica está presente la creatividad- in

abstracto, per se, fofa: “el arte por el arte”, sin que medie preocupación respecto de su

relación con la anomia de la vida humana en los sistemas clasistas: la felicidad estética, que se

sostiene sobre la penuria material de quienes masivamente posibilitan ese status y la opción

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de profesionalizar el arte, mientras realizan su propia auténtica esteticidad en la historia

cotidiana}; pero {también por dicha razón} todo debe quedar en el recuerdo, para dar paso a

la gélida lógica. A decir verdad, se habría deseado formular otro tipo de pronunciamiento,

más amable, atrayente, amigable; pero, la “realidad es cruel”; la naturaleza es implacable {el

león debe devorar la impala para que este no desertifique}: el equilibrio y los frutos es lo que

vale para ella por sobre el querer humano; sin la explotación capitalista no se hubiese

producido el desarrollo de la conciencia; no obstante, el ser humano debe zafarse del

hedonismo para elevarse a lo alto: alcanzar la dignidad, la fría conciencia de todo, cuando la

potencia absoluta de la inteligencia se haya vuelto acto]). ¿Es todavía temprano para

pronunciarse de este modo? Es posible que estas hipótesis de muy largo aliento en la

progresión humana, a pesar de que las mismas cuentan a su favor, con la evidencia contenida

en el desplazamiento tendencialmente progresivo de la ciencia y de la técnica, no sean

plausibles, pues, “no se puede pedir a un ser, que haga …[piense en]… algo, que todavía no

está en su naturaleza” (K. Marx dixit). No obstante, ellas tienen el mérito de apuntar una

salida honorable para la especie, en cuanto la rescata de las garras de la depresión

existencial, de la torpe inserción de la inteligencia insumida en la sola recirculación hedónicoteológica

retardataria generación tras generación (“gastar pólvora en gallinazo”, suele

decirse), para sugerirle lo que necesariamente viene: un “orden superior de civilización” (M.

Nicolaus): la civilización del “Ethos supramoderno y ‘valor’ de usufructo”, “metaracional”,

de la inmanencia/trascendencia intersubjetiva racional (realización plena del poder de la

inteligencia; este supuesto, no solamente que es un hecho: ¡es también una exhortación!). La

“teoría de la propiedad”, específicamente: la “teoría de la propiedad de la inteligencia”

(concepto estructural: neuronas del neocórtex), es la categoría ontológica central del sistema

(la citada, es la solución gnoseológica al enigma de la vida humana); la que ha sido

descubierta muchos años atrás (así como nadie ha podido notar el colosal descubrimiento de

Marx –en Los grundrisse: la eliminación de la “ley del valor” [conclusión del modo de

producción capitalista], efecto de la automatización de todas las esferas de la vida y la nueva

función humana: conocer y dominar a la naturaleza, las presentes ideas parecen no ser para la

conciencia de este “tiempo”, lamentablemente), no obstante no se ha pasado de su acepción

clásica, simplemente funcional: capacidad de resolver problemas o de utilizar la información

creativamente, por lo que se ha seguido prisioneros de las categorías filosóficas usuales, tal

como se las ha encontrado (Engels, Federico: Del prólogo al segundo libro de El Capital de

Marx); esta “ruptura epistemológica” (no en la noción Feyerabend: giro del positivismo a la

ideografía) está llamada a cambiar el concepto sobre la vida racional, pues, da la clave para

entender toda la “comedia humana” –Honore, Honoré de Balzac-, (¡eureka!). Para saber cuál

es el objeto de la vida racional, se debe conocer qué es la “propiedad de la inteligencia”

(como Lavoisier lo hizo con el “flogisto” o Marx con la “plusvalía”, como abstracciones

empíricas con las que ellos se encontraron): someter a crítica la idea común (quid pro quo),

que “tirios y troyanos” tienen de inteligencia y poner la monta en el análisis histórico de

conversión de dicha cualidad, en mejores sistemas de vida, en conocimientos, en acumulación

de éstos, en tecnología, progreso civilizatorio, desarrollo de la conciencia y la que impone la

propensión cronológica auténtica para el género; la inteligencia (sobrevivencia

corporal/desarrollo de la conciencia –principio diádico contradictorio) es la especificidad del

ser humano frente a otros seres: concepto inicial del metadiscurso (hasta ahora esta “célula

ha sido utilizada de modo insuficiente: el punto de vista hedónico y el mítico son los

responsables; el análisis científico –el que explica: devela la antinomia, expone la ley, enuncia

la categoría y deduce la tendencia objetiva- de la realidad es un arma de doble filo: eso lo han

comprendido tanto el capital como la Religión –en realidad, en estas anotaciones [en sentido

montalvino]: “no se deja títere con cabeza”-; la superación ha venido de otra clase/sujeto [los

neproletarios: la subversión], la que no tiene ningún interés en disimular ni mistificar la

verdad con los posmodernos cantos de sirena de la “doctrina social de la empresa” –¡Filosofía

comprometida, políticamente posicionada, combativa!).

Venezuela bolivariana, ALBA, CELAC: la Patria Grande.

“Gigante de América”, de la Tierra. En la trinchera: el deber, la “muerte”.

Mito; leyenda: “Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”.

La lucha continua: “pa´lante”; la victoria: es la única honra a la memoria.

71


DESARROLLO.

LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA HISTORIA (esbozo/borrador).

“‘Gran’ Relato” –“metadiscurso ´omnicomprensivo´”- en la postmodernidad: reflexión

cronológica, económica, política, sociológica, antropológica, cosmológica y filosóficototalizante

(“pensamiento integral en desarrollo: la Historia” –B. M. Kedrov), del movimiento

(desentrañamiento de leyes) de la naturaleza, del ser humano y de la mente (percepción

ontopraxeologoteleológica), forjada según supuestos epistemológicos de la formación

ideológico-teórica marxistaleninista (“siglos de historia futura se mira”: la Materia se ve –se

anticipa a advertirse- a sí misma en el espejo de su teoría, se reconoce y se reafirma –teoría:

conciencia, saber absoluto humano palmo a palmo producido por éste, en su despliegue

histórico racional –la praxis- adosado a la operación de su organicidad emocional). El

impresionante proceso universal (del que el ser humano cada vez más pasa a ser su “bastón”,

su apoyo rector: coadyuva con éste a avanzar y coronar de modo ordenado su meta: el

“Télos” -¡ah!: grandes homos habilis, rudolfensis, ergaster), que se abre “ante nuestros ojos”,

tiene el sentido de mantener y desarrollar las condiciones creadas para la realización de la

efimeridad humana (efemérides efímera; la modesta Tierra: es el “centro del Universo”). No

existe “Dios” antes del Big Bang (la conciencia -la razón, el espíritu, el alma: información

ideológico-históricamente sistémica-, el software racional, no surge antes que aparezca la

corteza cerebral –hardware natural-, en el proceso de evolución biológica: escalera –lineal- de

conformación arborescente); por el contrario: “Dios” lo esculpe –suposición razonable-, de

modo estocástico antropocéntrico la Materia en su momento determinado autoprogresivo:

Universo viable (en este y/u otro universo; en la Tierra y/o en cualquier otro lugar del

Universo), a través del desarrollo científico-técnico, de certificación de su optimidad (R.

Penrose), del género (exorcizado el complejo de inferioridad; humanidad: no más agregado de

“pobres y humildes mortales”; “recuerda que eres ‘eterno’”: este es el resultado inevitable del

desarrollo, sobre bases materiales, de la conciencia –el ser humano desantropomorfizado,

desensibilizado, es “Dios”; el ser humano no nace, se hace monarca). La “razón” es, en

verdad, la “Diosa de la historia”; la razón iluminista marxista, en forma sinérgica con la

prometeica evolución de las fuerzas productivas materiales, lleva a la especie a su nivel de

plenitud (que el ser humano llegue a ser bueno y perfecto, está en dependencia del desarrollo

y del estado de las fuerzas productivas materiales; civilización antes que cultura: fuerzas

productivas –inteligencia colectiva históricamente ontologizada- creadoras y desarrolladoras

de civilización, como el aspecto principal y base de la cultura: “la completa y multiforme

producción de toda la tierra” –Marx-Engels- [en la historia, la civilización se vuelve cultura y

viceversa: es cultura que se torna civilización, en tanto conciencia objetualizada para actuar

sobre las condiciones materiales a objeto de satisfacer necesidades y avanzar en la vida, por lo

cual civilización y cultura se desarrollan, pero según determinación continua de la

civilización; cultura y civilización existen desde que el homo sapiens formó su primera

representación, construyó su primer instrumento, modeló su primer comportamiento, no

obstante, la civilización termina con la producción del robot inteligente, mientras que la

cultura llegará a su fin cuando todo esté escrito]): es un hecho necesario, que no puede sino

cumplirse, que no desemboca en la felicidad, en el hedonismo (éste, está fuera de la historia;

por esa vía: la historia puede terminar siendo “¡una larga preparación para nada!”), sino en la

completitud del estoico saber, de la idea (V. I. U. Lenin); la razón, la racionalidad, es la

protodivinidad, es el gran producto superior humano, de la realización histórica de la

inteligencia colectiva; el hecho humano, al llegar a una determinada fase de su desarrollo se

vuelve “metafísico”: el ser humano “toma por los cuernos al toro de la materia” –“La verdad

os hará libres”: Cristo; el aforismo, es cierto: el saber total permite superar la ignorancia y

tomar decisiones a discreción-, se ha autoproveído de ese poder plenipotenciario y

extraordinario, se expresa como historia y como tal, conduce el desarrollo de los hechos, en

actuación más allá de ellos. “Dios” no persiste luego del Big Crunch, pues, el ser humano que

ha avanzado de su condición animal, hasta la condición racional actual (fase coyuntural de

transición –“época cambiada”-, en la que la política pública mundial, resuelve

–políticamente: superación del status presente de simple reserva germoplásmica humana por

parte del grueso de la población mundial: generaciones humanas en “carrera de relevo de la

vida”- la “cuestión social”: asimetría, la “cuestión espiritual”: brecha de conocimiento y la

“cuestión global”: problema medioambiental, y la especie se conforma como sujeto de

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pensamiento –economía: automatización; “política”: humanocovivencia; e, ideología:

concepto objetivo universal- listo a atender la “cuestión humana”: percibir la realidad en su

totalidad; Mama Ocllo –Eva- es resultado, no punto de partida de la historia: la Antropología

–Humanología- se troca en “Teología”; en verdad: “una persona perfecta, no es humana”),

debe ascender hasta la condición divina: ese el destino común de la humanidad, y un

pueblo carece de rumbo al margen de él (¿Theory of everything –trascendencia: racionalidad,

aprovechamiento y dominio natural- o Sumak Kausay –“Ethos barroco y valor de uso”-?:

¡teoría que explica todas las cosas! -Einstein-Maric-; si con ese propósito no le queda otro

camino que el de afectar el equilibro natural, la especie: ¡debe hacerlo!, pues, es su imperativo

categórico, además, su intelecto le permitirá “terraformar” cualquier punto inhóspito en el

“espacio”; también, en la coyuntura, está llamada a declarar a la riqueza material con la que

cuenta el mundo, en fondo común del género, puesto que el desarrollo científico-técnico –el

sistema automatizado de producción- ha sido producido y financiado por toda la humanidad;

y, el objetivo vital de su existencia heredará el ser humano al robot sapiens, si se produce el

parricidio). Luego de haber alcanzado la perfección (realización plena de la propiedad de la

inteligencia; la conciencia, el pensamiento, la inteligencia -esta última, no es más que la base

material de aquellos; pero la conciencia es ontología parcial del pensamiento- alcanzan su

validación, cuando han sido capaces de poner en acto las posibilidades íntegras de su

propiedad: llegar al conocimiento cabal, total, absoluto; por tanto: en la realización plena de

las posibilidades de la inteligencia se valida tanto ésta como la materia óptima misma; en la

referencia alternativa: el saber absoluto es la plasmación de la capacidad total de la

inteligencia, mientras que ese saber es la representación abstracta de la materia y su

conciencia -si se observa bien el hecho, a un ser: no se le puede poner por sobre su cualidad

privativa y no es sensato demandar de él, más que lo que su “ser” puede darle), la

inmortalidad (la conciencia es “base orgánica de datos” y software genéricos en nexo unívoco

con su hardware específico; aquella, puede ser escaneada, pero no inmortalizada en otro

hardware), el conocimiento objetivo racional completo –la libertad-: el poder para regir el

Universo (su movimiento pulsátil), las generaciones que para entonces representen a la

humanidad (y permiso por profanar su intimidad), deben tomar la decisión de renunciar a su

supra status, pues, no pueden mantenerse como Dios por los siglos de los siglos: ¡credos y

dioses pasarán, pero la Materia no pasará! (el Dios de las religiones se diferencia del Diosser

humano, en que aquel es considerado el creador del Universo, mientras que éste no es

más, que el producto del desarrollo de la Materia y como tal, está supeditado a y debe operar

según sus leyes; no obstante, prepotencia: ¡“la historia del ser humano es la historia del

Universo”! -¡good by Nietzsche!: “eterno retorno”; ¡no!: permanente cambio ascensional en

espiral). “Dios” (el Dios-ser humano –la propiedad superior en máximo grado de organización

de la materia en movimiento: E. V. Shorojova, en su estado de concreción límite-, que define

la moderna forma de concebir la identidad: reproducción automatizada de la vida, mentalidad

objetiva, proceder frugal, y saberse “ser” del Universo y –por tanto- del futuro,

huayrapamushca virtual: aún situado en el presente y en la llacta) se automanumite de

mismo (el género ha hecho suya la “capacidad de elección” –libre albedrío-, y debe aplicarla

sobre su destino, en acto supremo: en tanto todo está representado, ha perdido funcionalidad

el estado consciente de la matera: el instrumento de la representación, cuando hace de las

suyas la antigravedad) y la Materia reinicia todo de nuevo, en el marco de un movimiento

progresivo, infinito: cadena ascendente, que se circunscribe en sí misma, finito: cada ciclo

eslabonado. En efecto, de modo análogo a como la tierra gira en torno del sol y de sí misma

de manera continua, cerrándose la opción de establecer el lugar de inicio y término de estos

movimientos, la Materia lo hace en sí misma: su proceso se supone detenta carácter

secuencial de formas anilladas –universos/eslabones- que se auto clausuran: conformación de

acordeón, dinamia de sístoles y diástoles, inflacionaria: Big Bang, Big Crunch, Big Rip (C.

Sagan), cada uno de los cuales vuelve, en su realización, a dibujar sobre la huella del

Universo que ya fue, observando el patrón de tipo circular de nivel ascendente (trompo con

dos puntas, es el Modelo lógico de operación del Universo viable), pues, la “polaridad”,

como propiedad inmanentemente antitética de las partículas elementales, es el verdadero

“primer impulso vital”: la fuente ontológica originaria de la complejidad.

La materia se mueve en un ciclo perenne, ciclo que probablemente describe su órbita en

períodos de tiempo para los que nuestro año terrestre ya no ofrece una pauta de medida

suficiente; en el que el tiempo del más alto desarrollo, el tiempo de la vida orgánica y,

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más aún, el de la vida consciente de sí misma y de la naturaleza, resulta medido tan

brevemente como el espacio en el que se hacen valer la vida y la autoconciencia; en el

que toda modalidad finita de existencia de la materia, ya sea sol o nebulosa, animal

concreto o especie animal, combinación o disociación química, es igualmente perecedera

y en el que nada hay eterno fuera de la materia en eterno movimiento y de las leyes con

arreglo a las cuales se mueve y cambia. Pero, por muchas veces y por muy

implacablemente que este ciclo se opere también en el tiempo y en el espacio; por

muchos millones de soles y de tierras que puedan nacer y perecer y por mucho tiempo

que pueda transcurrir hasta que lleguen a darse las condiciones para la vida orgánica en

un solo planeta dentro de un sistema solar; por innumerables que sean los seres orgánicos

que hayan de preceder y que tengan que perecer antes, para que de entre ellos puedan

llegar a desarrollarse animales dotados de un cerebro capaz de pensar y a encontrar por un

período breve de tiempo las condiciones necesarias para su vida, para luego verse

implacablemente barridos, tenemos la certeza de que la materia permanecerá eternamente

la misma a través de todas sus mutaciones; de que ninguno de sus atributos puede llegar a

perderse por entero y de que, por tanto, por la misma férrea necesidad con que un día

desaparecerá de la faz de la tierra su floración más alta, el espíritu pensante, volverá a

brotar en otro lugar y en otro tiempo”(Engels, Friedrich: Dialéctica de la Naturaleza).

La razón de la presencia de la mujer en el Universo (humanidad: red de unidades mínimas

naturales, de inteligencia –inteligencia, una sola: racional y exclusivamente del ser humano-;

al definir al ser humano como “unidad mínima de inteligencia”: la supra identidad, se

avanza la “abstracción inicial” del proceso genético y aparece el propósito de ese tipo de

existencia –género humano-: llegar a ser, el “ser absoluto”), consiste en poner en términos

de idea la realidad objetiva (producir la “imagen hablada” del Universo; saber absoluto:

dominio de las “pocas y maravillosas leyes” –Einstein- que presiden el “modo de ser de la

materia” reducidas a su esencia, a su mínima expresión –visión total de la estructura del

mundo, de sus normas de proceder interno, que las transmuta permanentemente, en su

resumen-: la realidad, no puede ir más allá de la idea –F. Engels); el proceso evolutivo del

Universo, concluye: Ulises regresa a su amada Isla, una vez que la “carne ha generado la

idea”: el “Verbo” (y la “Carne se hizo Verbo”; la carne enverbalizada: Sagan, Darwin,

Marx, Leontiev; Principio –arjé: causa eficiente, infinita-: donde no había conciencia –el

homo sapiens: la idea mítica de Dios- ya había una forma, un estado básico de materia: masa

y propiedades, movimiento –motor inicial que crea y mueve al resto de motores); la realidad y

la organicidad biológica de la persona se autocomprehenden en la idea, ésta: existe (con la

eclosión el ser humano termina el proceso evolutivo natural, sin embargo, el mismo sigue por

vía artificial humana; con la producción del robot sapiens, termina el proceso de evolución,

desarrollo o progreso por ruta artificial humana, la evolución, no obstante sigue por el sendero

del proceso autónomo de las máquinas; este desarrollo concluye –y llega a término todo

desarrollo: el natural, el artificial humano y el maquinizado-, una vez develado todo el ser, el

proceder y el sentido de la realidad –un nuevo ciclo sideral es el que esta vez toma la posta).

Dicho objetivo ha de conseguirse a través del trabajo de la inteligencia natural mejorada en

interfaz, de la inteligencia artificial por su “sola cuenta”, o de una conjunción –V. Vinge-

dinámicamente contradictoria entre las dos, pues, la naturaleza puede producirlo todo –lo

histórico- (orden, bacteria, plantas, animales, inteligencia), el ser humano, en cambio, es

capaz de reproducir todo lo hecho por la naturaleza de manera artificial (A. Leontiev):

reproducción asexual humana (in Vitro, clonación, replicación, robótica antropomórfica),

universos en miniatura (A. Guth), “célula artificial” (J. C. Venter), revolución (Lenin), etc.;

pero hay algo que no puede producir la naturaleza: la idea, el concepto, la conciencia –lo

lógico-: esto es lo único que le compete hacer exclusivamente al ser humano y es la razón

de su existencia (a un ser: no se le puede definir por encima de su propiedad –Teoría de la

Propiedad [la predestinación platónica: cada propiedad define el sentido de los seres vivos, en

el concierto natural]-, tampoco puede pedírsele más en la historia, que lo que ella puede darle

-K. Marx-; y, la propiedad privativa del ser humano, es la inteligencia, el último peldaño

evolutivo natural: el neocórtex, las neuronas de la asociación –pensamiento- de mayor

desarrollo evolutivo: hasta allí llega el movimiento progresivo de la naturaleza –A. Vandel-,

pero el mismo continua a través del trabajo de su máxima proeza: el ser humano –A.

Leontiev-; la inteligencia es poderosa, ante ella: todo se pone a su disposición –Hegel: “el

método es la potencia absoluta frente al cual no hay nada que se resista”; la presente reflexión

sostiene, en cambio, que la inteligencia es la potencia absoluta ante la que nada se resiste,

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puesto que el propio método, es su producto-; la inteligencia –sinónimo de ser humano: su

identidad- vale por sí misma esté en cualquier cerebro –ecotipo racial o individual- esté: no

hay sitio para la infatuación); es en esta “visión de futuro”, en la que adquieren sentido todos

los modos de producción (eras, edades, ondas, ciclos) en la historia.

Todo ser humano (unidad mínima de inteligencia) luce un cerebro prodigioso; en cada

entidad sapiente reside la característica héroe, en espera de que las condiciones

(necesidad histórica), hagan que esas potencias se conviertan en acto.

La actuación del trabajo humano políticamente organizado ha generado, en el interior del

sistema burgués de mercado en particular (en verdad, “sentimientos encontrados”: por una

parte, el capitalismo –la contradicción, la competencia- es una fase barbárica, criminógena, de

evolución humana; por otra, es el responsable de haberle sacado a la humanidad de las

cavernas, del circo romano y de Catedrales Góticas, y entregarle el maná de la racionalidad

–los polos bueno/malo subsisten en la formación social burguesa: la antinomia dialéctica real

necesaria-: “… y a pesar de todos sus crímenes Inglaterra… [el capital]… ha sido el

instrumento inconsciente de la historia al realizar dicha revolución” -K. Marx-. “¿Quién

lamenta los estragos si los frutos son placeres?” -Goethe), la base material de producción

automatizada, robótica, inteligente (la AI –Artificial Intelligence), sustento de la nueva

comunidad humana solidaria, racional, enaltecida, de objetivo (¿democracia? ¡No!:

democovivencia –humanovivencia: Derecho natural, espontáneo, consuetudinario, “de

gentes” –postneoconstitucional-, coordinación automatizada por ajuste mutuo), en la que la

humanidad, como cerebro total en red y vertebrada a un centro de “conciencia” artificial, se

libera del trabajo (esta actividad –responsable del proceso de hominización, base de la

subjetividad artificial, sustento, a la vez, del proceso de “divinización”-, una vez situada la

conciencia en el concreto, pasa a manos de las máquinas y la humanidad se jubilalas manos

humanas pierden su grandeza como instrumento-, del mismo modo como la naturaleza cede

los derechos de la evolución a la técnica –K. Marx-; en realidad, llega a término el

capitalismo y toda la larga formación clasista de la humanidad), de los mitos fidelistas (el

sueño, la memoria y la imaginación son los padres de las nociones: alma, dioses y mundos

fuera del real) y de la emocionalidad (Cristo formuló la primera proclama: “Mi Reino no es

de este mundo” –de la sensorialidad- dijo, postuló la racionalidad como norma y substancia de

la existencia, propuso el método y lo aplicó: renunció a la vida de los sentidos, cultivó la

conciencia, “‘ascendió’ a los cielos”, pero tampoco fue del “otro lado”, pese a que la especie

va para allá: hacia el hermafroditismo funcional; empero, no es dable exigir, en el 2011, a la

humanidad, que marche por un sendero, que la historia todavía no ha trazado en su cabeza –la

libertad se la conquista a través de la experiencia, en la historia, en el logos-: el gran Ludwig

van “escribió música para otros tiempos, para otros mundos, para otra humanidad”:

humanidad sublimada –Egmont de Fidelio [Filarmónica de Berlín, H. von Karajan]: esa

magnífica explosión de acordes, “campo” [de Beethoven] que induce la “visibilización” del

Bosón de Higgs: “partícula que da la masa a la materia”), inicia y se dedica de manera

exclusiva el y al cumplimiento de éste propósito, en su orden, merced a la vigencia de la

nueva forma de “división humana mundial del trabajo”: las sociedades “industrializadas”

completan el proceso de automatización, las “subdesarrolladas”, afianzan los sistemas no

clasistas de vida, y, los dos componentes se encuentran en un debido punto a futuro

(ricurishca): en 40 años -2050- (Wallerstein, Moravce, Vinge); la contradicción está puesta

(entre “poder constituyente” –Derecho renovador- y “poder constituido” –el stablishment), y

su primera consecuencia se expresa en el movimiento juvenil ibérico de los “Indignados”. En

efecto, el comunismo se da con robot (con el hijo, con el descendiente de la humanidad; la

igualdad entre seres humanos sólo tiene lugar con el robot: “… a cada cual según su

necesidad” –C. Marx) o no se da; y, en la robótica se condensa y expresa toda la potencia

histórica del trabajo social; la conquista del sistema automatizado de producción y su

conversión en patrimonio general de la raza –sobre el legado de los trabajadores a la

humanidad: 1) la teoría socialista, 2) la estrategia y 3) el ensayo fugaz: 1917-1956, en la ex

URSS y su Campo-, está puesta en el frente de existencia de los restos de la clase burguesa

que se retira de la historia no sin amotinamientos, rebeliones, siendo esos los focos de

resistencia que deben ser sofocados por las luchas subversivas/intelectuales/ciudadanas en

curso (en la historia, ya existe, de modo incipiente, un nuevo sujeto como protagonista: la

población mundial racionalizada, ideológicamente proletarizada); putsh, que también debe

75


procesar el neoapartheid entre racionalidad y emocionalidad (la mayor parte de los cerebros

del mundo se hallan mal o subutilizados –los corpulentos gringos y europeos están demás en

el mundo, tienen mucha “materia prima”, su mantenimiento es muy costoso [deberían

“evolucionar” a hobbits: homo erectus vueltos enanos por escasez de recursos]-: “en el placer

existe el deseo, y aquel que aumenta el placer, en igual medida incrementa el deseo”

–paráfrasis de Eclesiastés-; ¡porque no existe cambio, progreso, en la historia del placer,

sólo una continua y monótona repetición, generación tras generación!). El verdadero

proceso industrial –dicho sea de modo incidental- dedicado a la producción de bienes y

servicios para la reproducción social se reducirá al mínimo, cuando, como en las películas de

ciencia ficción, el posthumano haya sido reducido únicamente a su cabeza; sostener a este

músculo y no a todo el cuerpo requiere de un exiguo sistema económico; esa será la auténtica

fase postindustrial, en la que la producción real, a más de abastecer la pírrica demanda del

músculo cerebro y sus sentidos, provea y abastezca el sistema de investigación y desarrollo de

la ciencia exclusivamente; pero antes, también sobre el cuerpo obrará la “ingeniería estética”:

el contratiempo de los orines, fecas y flatulencias, será eliminado. Las determinaciones

autónomas de la existencia (el incesante progreso de las fuerzas productivas: la bicicleta

produce músculos en las piernas [cuida el medioambiente, descongestiona las megaurbes, es

cierto], el automóvil –y el consumo sostenido de proteína animal- lo hace en el cerebro;

“buen vivir”, “derechos de la naturaleza” y de los homosexuales –en la naturaleza: “todo

fecunda”; en la “sociedad”: ¡ya no!-, límites al crecimiento, preservación del patrimonio

cultural y otras tantas visiones hedonistas, se relativizan, no bien han nacido; homofobia:

desde que se conoció que Chaicosky había sido homosexual se empezó a perder interés por su

música, lo propio ocurrió con T. Mann y M. Foucault, entre otros; en realidad, todos quienes

son organismos normales y realizan su condición sexual en coherencia con la determinación

natural de su género, son homofóbicos [esta proporción es de 95 a 5: 95% homofóbicos y 5%

homosexuales mentalmente “sanos” {se incluye también a los “tolerantes” -alcahuetes}]), los

procesos de transformación política proletarios (el socialismo –casuística espacial e histórica

dada en la entonces URSS y su Bloque en nombre de toda la humanidad- operó como “motor

dual” al principal capitalista –espina acelerante clavada en sus posaderas-, en la vía hacia la

robotización: última intervención del ser humano en el desarrollo de las fuerzas

productivas y determinación material de la “sociedad” comunista; en realidad, la historia

podía ir hacia la automatización por el derrotero socialista –racionalidad- o por el capitalista

–criminalidad-, mas, la forma burguesa de organización humana ha dicho: “¡reasumo mi

mando!” –los BRICS, los 7F: el nuevo rostro de las multinacionales para prolongar el

neocolonialismo: A. Borón-, y finalmente, esta meta ha seguido la vía capitalista con

asistencia socialista, una vez dada la traición jruschoviana; la etapa de acumulación material,

ha concluido: el capitalismo, nada tiene que hacer en la historia; en realidad, la determinación

histórica no se centra en el destino parcial del socialismo –personas libres de toda

explotación- o del capitalismo –alienación del trabajo-, sino en el proceso evolutivo general

del género, hecho que impulsa el desenlace progresivo del movimiento de la humanidad en

articulación o con el sacrificio de relaciones sociales específicas, en una fenomenología como

si tuviera por determinación a la pura teleología, y lo cual lleva a sacrificios, pues: el

socialismo –lo inseminó el proletariado en el seno del capitalismo- podía hacerse mundial y

cibernetizar la vida, o empujar al capitalismo a hacerlo), las formas de cooperación y

solidaridad populares, y las confrontaciones bipolares inmediatamente pasadas (socialismocapitalismo,

imperialismo social-neocapitalismo) en el interior de la hipermoderna sociedad

concurrencial, han acentuado el curso del devenir histórico, en el que la inteligencia

neoprometeica (sin el ser humano, todo carece de sentido; la naturaleza puede vivir sin este

ser, el proceso evolutivo de la materia: ¡no!; en esa consideración, las diversas “culturas”

constituyen la plasmación de la “estrategia” de la naturaleza –varias vías- para otorgar

seguridad, sostenibilidad a la inteligencia en la Tierra; ahora bien, si hay vida racional en

otra[s] parte[s] del Universo, allí si se impone la ley cristiana: habrá sido “creada a imagen y

semejanza de Dios”, o sea, serían “igualito” que los humanos terrestres, puesto que así como

deben haber múltiples condiciones únicas para que haya vida –Principio Antrópico: sistema

solar, distancia del planeta a la estrella, temperatura,…-, análogos presupuestos se presentan

como determinación de existencia de la inteligencia: motricidad bípeda, vista estereoscópica,

pulgar opuesto al resto de dedos, conformación de la tráquea, sistema digestivo omnívoro,…)

está produciendo la conciencia objetiva, llamada a desarrollar la Teoría del Universo –Teoría

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para Todo, Teoría M- y a demostrarla (el “molino del conocimiento” conduce -cada vez más-

hacia la “sociedad” comunista; grandeza de percepción contenida en el marxismo:

“… aquel conjunto de doctrinas científicas, que incluyen una visión total del mundo,

que explican el desarrollo de la historia en sus alcances económicos, políticos y

sociológicos, que demuestran cómo la organización actual de la humanidad debe

derrumbarse a causa de sus tensiones internas para ser reemplazada por un

orden superior de civilización” -Martin Nicolaus: El Marx desconocido-.

Karl Marx (F. Engels): el hijo predilecto (patrimonio) de la humanidad toda; privilegio

de los pobres: la mente más brillante de la especie, puesta al servicio del pueblo y de la

historia). Sólo con la automatización productiva completa vertebrada a la acción política de

los neoproletarios: los subversivos, a fin de que no hayan más bajas humanas, se transforma la

historia (supresión de la división social del trabajo, de las clases –de la familia, la propiedad

privada y del Estado: F. Engels- por vía cruenta, pues, el sistema ni se cae ni se sostiene solo:

la historia “no está” metadeterminada: no opera al margen de la praxis, de la conciencia;

ruptura comunista que prolonga de otro modo –racional- la vida) paradójicamente cuando la

humanidad goza del más amplio excedente material y espiritual (sobreacumulación), y esa

condición se presenta en la fase madura, inteligenciocéntrica (robotizada, democovivencial).

En la Tierra existen varios segmentos humanos que poseen muchos recursos –activos-

naturales y “culturales”, pero carecen de lo principal: el know-how y las fuerzas productivas

de última generación (del carbón y de la fábrica de acero a la microtecnología: al high tech);

frente al objetivo superior de la humanidad, la biodiversidad y la desnuclearización cuentan

bien poco (el capitalismo se vuelve irracional e inhumano una vez que ha cumplido su misión

o cuando ya hay su sucedáneo racional). En la “sociedad” vespertina, cisma significativo en

curso, es la supresión del matrimonio y la monogamia –de la fidelidad, del eterismo y de la

prostitución- (instituciones claves en la reproducción de las formaciones clasistas): el sexo en

colectivo bonoboico banalizado (swingers), vaciado de su producto natural: la procreación, es

una forma de alienación y, a la vez, momento progresivo de la “psicología social”, previo a la

supresión de dicha actividad en la reproducción tecnológicamente mediatizada; el súper ser

humano, el post humano: actúa de ese modo, pues, con la inteligencia (y de esta propiedad

goza el ser humano, puesto que en las células gaméticas -Madre-, a diferencia de las de los

animales, tiene instrucciones para producir neuronas del neocórtex: de la inteligencia, del

pensamiento, de la conciencia): no hay necesidad de Dios (de su Firma -sic) para el largo

plazo y terminal de la raza (la Verdad no está escrita en libro alguno: así como la ciencia no

tendría razón de ser “si la esencia coincidiera con el fenómeno” –K. Marx-, la mente tendría

poco sentido, si la verdad estuviese revelada a priori). “¿En qué creen los que no creen?”

(Eco-Martini), ¿qué es el Universo?, ¿qué es el ser humano?, ¿qué sentido tiene la existencia

racional y cuál es su papel (qué le pasa al mundo; en qué etapa de su desarrollo se encuentra

la humanidad a inicios del Siglo XXI; cuál es el estadio que viene)?, ¿hacia dónde va todo?

Se esbozan, al respecto, ciertas respuestas alternativas a las filosófico-sociológicas clásicas,

en la perspectiva de “ruptura epistemológica” (M. Castells), de “cambio de paradigma” (J.

Barker), dedeconstrucción” (J. Derridá) de los patrones ideológicos usuales; en realidad, las

“respuestas” aludidas son “dogmas” que se espera operen como puntos de apoyo para su

investigación (en ese sentido, son dogmas metodológicos). El Universo “carece” de propósito;

éste, aparece cuando los procesos indeterminados abren la tendencia media (“mínimos

cuadrados”): la función, la senda de expansión, que conduce a la conciencia, la cual, para

justificarse advierte que debe servir para algo: imponer su propio orden al entorno, sobre los

hechos mecánicos indeterminados (indeterminación: la Geometría Fractal refuta esta falaz

noción; arquitectura fractal; patrón de autosimilaridad: 1,2,3,5,8…; forma que se repite en

escalas diferentes en la naturaleza; la división del número superior para el inferior da la

“divina proporción”: la “Firma de Dios” -creencia reaccionaria evangélica-: 1,618; colosal

descubrimiento del “agua tibia”, pues, el marxismo elucidó este “patrón” tiempo ah:

desarrollo en espiral”; la ciencia positiva confirma la doctrina dialéctica de estructuración,

movimiento, desarrollo y cambio del mundo). [En el plano ideológico, el ateo consecuente,

piensa y actúa de modo especial. 1.- Es mentira, que el ateo “odie a Dios”, pues, no se puede

tener sentimientos ni malos ni buenos, respecto de entidades, que no tienen sitio en una

cosmovisión materialista {en realidad, los creyentes quieren hacer aparecer las reflexiones de

las personas desprovistas de creencias, que procuran explicar el mundo con la lógica, como

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enemigos de su supuesto Dios}. 2.- Los ateos, no es que no crean en Dios por odio a El, por

soberbia, por intromisión insidiosa del Demonio en su percepción, por auto sobrestimación,

por conveniencia o por contradecir a nadie, sino por cuanto la argumentación racional

conduce a conclusiones contrarias sobre la existencia de una entidad tal; incluso se podría

sostener –con reserva-, que se deplora tener que llegar a dicha resolución, y que de estar

equivocados en ella, no se vería mal el “error”. 3.- Si el ateísmo militante se ha vuelto en

contra de las cúpulas religiosas como de aquellos perorantes sobre todo protestantes {el

invento del pecado original para todos, al que imputan la razón de la muerte y las

enfermedades, con el cual agarran del pescuezo al pobre individuo, mito: muy conveniente,

éste}, que buscan que el ser humano común asuma la idea de Dios apelando al miedo {“al

final de la vida: viene el juicio”, y: ¡ayayay!; pero, en realidad, hay dos eras en la vida: “antes

del ser humano” y “con el ser humano”}, es porque éstos han sido parte del poder explotador,

que se mantienen como sostén de dicho sistema, del mismo modo que por su naturaleza de

fanáticos diletantes comedidos que apelan al terror psicológico para meter en la cabeza de

todo mundo sus creencias y volverles sus adeptos. 4.- Los ateos políticos de izquierda: con

personas creyentes sinceras, que comparten sentimientos de transformación social, que afecte

la explotación, la dominación y la sujetación, tienen buenas relaciones: no se mofan de ellas.

5.- La mente de un ateo sincero, bueno, materialista, político, de izquierda {lo cual es lo

común}, se halla siempre en paz, pues, en todo momento busca ser moral {comunista},

solidario, comprensivo, equilibrado, desprendido, racional; y, de existir Dios: este personaje

{el ateo} de seguro que sería considerado en su Plan. 6.- Claro que el ateo tiene miedo a la

muerte en términos humanos, normales, comprensibles, puesto que es un ser orgánicoracional,

que está dotado de determinaciones naturales de conservación de la vida y en tanto

entiende muy bien el término de los procesos {“Ni la máquina ni el animal tienen miedo a la

muerte, ni se angustian ante la nada, ni gozan al contemplar la belleza” –Kosik, Karel:

Dialéctica de lo concreto}. Y, 7.- Una persona atea, sólo dejará de serlo: a.- si se degrada su

cerebro {con el envejecimiento}, b.- si se apodera de él, el miedo, el temor, la incertidumbre,

y c.- si se vulnera el rigor objetivo de ver el mundo {razones por las que al llegar a la vejez,

ciertos ateos oportunísticamente asumen el criterio religioso: “por si acaso”}].

Bueno. Y si la Ciencia, el Materialismo y el Marxismo estuviesen equivocados, de

manera que al final de tiempos gozosos para el ser humano de ese entonces, hiciere su

aparición Dios (o el Demonio): ¿qué ocurriría? No habría infierno o dificultad algunos,

pues, el Demonio no podría vivir por los siglos de los siglos junto a quién fue su rival y

que también triunfó: el alevoso ser humano que se cree haber llegado a ser “Dios” por

mérito propio; mientras que Dios recibiría a aquella generación de inteligencia natural,

mixta o artificial triunfante con alborozo y la integraría en su seno, pues, seguramente

Dios le dirá a la humanidad atea, científica, postpolítica, buena, de ese entonces (también

que el ser humano llegue a ser “santo”, “salvo”, depende del desarrollo y del estado de las

fuerzas productivas; la ciencia y la técnica alteran la naturaleza humana): “venid hijos

míos a gozar de mi Reino, porque aunque sea tozudamente negándome, han luchado por

retirar de la escena histórica los regímenes divididos en clases y por pretender instaurar

una forma humana de bienestar para todos mis hijos: su prójimo, y por cuanto me han

encontrado, han llegado a conocerme, por esfuerzo personal, utilizando la propiedad

única que he puesto en Uds.: la inteligencia”, aplicada en el hacer científico y técnico,

incluso con la oposición de quienes han dicho actuar a mi nombre. ¿Qué viene luego para

la noción religiosa cuando Dios ha recibido en su seno a su creatura? Ese es el límite

infranqueable para la perspectiva católico-protestante: la incomprensible inmanencia de la

noción de “eternidad”, y sobre la cual el marxismo ha dado respuesta: “Dios” –el

suprahumano- decide sobre sí mismo –y esa es su única vocación, propensión y arribo

triunfal hacia la conquista de su capacidad efectiva resaltable: solamente ahí puede el ser

humano darse el lujo de decidir por sí mismo: de ser ¡libre! (de llenar de contenido a la

palabra “libertad”; aspiración ésta: hasta ahora ilusoria, utópica, mística, demagógica,

esto es, como “… la conciencia común sostiene que la libertad consiste en la ausencia de

todo género de limitaciones, y por tanto, en poder hacer lo que a uno le place”), y al

hacerlo, al realizar su libertad: ser y privilegio, se anulan en conjunto: realidad y razón

han sido-, en cuanto el posthumano renuncia valientemente a ser, para no seguir en la

anquilosante monotonía insufrible de la eternidad, de lo perfecto [En efecto, “cuando se

tiene todo atendido y solucionado, la capacidad intelectual suspende su desarrollo {deja

de plasmarse}”, suele decirse; las cuatro estaciones modelan de forma específica la

conducta: inducen la disciplina, la frugalidad, la planificación; esta forma de

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determinismo climático parcial, se vuelve total una vez que todo ha sido resuelto

–factibilidades: económica, técnica, administrativa, ecológica, política- {en el ser, el

fenómeno se presenta con la vejez: el seguro social atiende disminuidas necesidades

efecto de la edad; finalmente, las necesidades cesan, los problemas de la senilidad se

hacen absolutos, se deteriora el músculo cerebral en coherencia}].

Premisa: ¿la historia todavía es un conjunto de rutas abiertas, de posibilidades –M. Foucault,

de Sousa Santos,…- o está ya determinada?; siempre estuvo determinada merced al

despliegue de sus formas de movimiento progresivo: físico, químico, biológico e inteligente

(formaciones humanas preclasistas, clasistas y postclasistas), en dirección hacia el dominio

intelectual del Universo (en esa lógica-histórica: el Cristianismo –y el Hinduismo- viene a

ser el “disfraz metafísico del automovimiento” de la humanidad). La historia ya tiene

destino: no es que el ser humano, “a estas alturas de la película”, siga adelante perdido,

ignorante, dando “palos de ciego” sobre el muy mentado “abanico de opciones”, vías o

futuribles, como se dice por ahí; el Marxismo, el Proletariado y la efímera experiencia

socialista (1917-1956) remarcaron el rumbo racional del mundo (sólo Marx ha entendido la

“lógica histórica”; y, el concepto objetivo y el sentido propio de cada pueblo en el mundo y en

la historia, únicamente aparecen cuando la reflexión se sitúa en la etapa cumbre del género);

en este trabajo, se documenta el aserto: se expone la ley humana fundamental, que descubre el

secreto de la vida: la doctrina de la “propiedad de la inteligencia”, la contradicción entre el

“ser” y el “pensar”, entre el movimiento de la materia y el de la conciencia [No obstante, si

por una parte para cierta mente la incógnita filosófica se ha despejado, para la masiva

población, el dilema persiste. En efecto, la historia se desplaza sola a espaldas de la

“burguesía” y del “proletariado”; el proletariado al inseminar la nueva forma humana en el

útero de la formación social capitalista con la Revolución de Octubre y el socialismo de

Lenin-Stalin, desbloqueó el dique que ésta puso al flujo de la historia: la historia se va por

propia cuenta en dirección del telos humano. Modelos centristas de desarrollo son el

instrumento de ese viaje; estos van por donde se enrumba la historia, pero sin conciencia {la

alegoría es: el “Socialismo del siglo XXI” es el jinete que marcha sobre el potro histórico,

pero con los brazos atrás y las manos atadas o con los ojos vendados, pues, no sabe cuál es la

próxima estación o el fin del proceso: solamente quién entiende que la humanidad va al

comunismo y más allá: hacia el “saber absoluto”, será el jinete que desate sus manos y se

quite la venda, ponga al frente sus brazos y tome las riendas de la historia, y asegure que ésta

vaya a donde debe}; el marxismo ortodoxo (marxismoleninismo y socialismo trotskista), por

su parte, si no quiere mantenerse fuera de la historia, debe hacer el esfuerzo doloroso de

reconceptualizarse, de aprender a actuar dentro de lanueva” época]. Según estas

aseveraciones (a partir de la toma de conciencia sobre la función de la propiedad de la

inteligencia: alcanzar la omnisapiencia) el futuro está cuasi predeterminado y, por

consiguiente, “no es libre ni nuevo”: ¡no hay opción! (autoconciencia “solipsista” como

humanidad). Sobre la matriz cifrada en el camino de la racionalidad, únicamente dos formas

de alterar el futuro le están reservadas al ser humano: 1) conducir a la especie por el sendero

del hedonismo (“ethos estético”), lo cual sería el más avieso fracaso, una burla, un fiasco para

la inteligencia, y, 2) destruir el mundo, la vida, con la guerra; ahora bien, también los hechos

ciegos, los que sin embargo enrutan a la inteligencia, pueden dar al traste con la vida: una

anomalía en el orden y funcionamiento en vigencia (que Júpiter deje pasar un meteorito, por

ejemplo); el ser humano, empero, está exigido de realizar la determinación puesta, con

conciencia, de modo honorable, hasta el fin (en la actualidad, existen sujetos aislados

portadores de cualidades superiores -¿la mejor versión del ser humano?; ¡no!: es la nueva

versión del ser humano-: el ser humano de nuevo tipo -materialista, racionalista,

antropocentrista, que no florece multifacéticamente en el hedonismo: en las artes, en la

sensibilidad, en la espiritualidad religiosa, en la crematística concupiscente empresarial, sino

en la lógica [El nuevo ser humano, como se sabe en círculos que principalizan el principio de

determinismo material” en la formación de la subjetividad colectiva, es producto del

establecimiento de nuevas estructuras sociales dadas por remozadas condiciones reales; su

reflejo reforma la conciencia {el pez ha salido del agua, del capitalismo}]; en realidad, el ser

humano superior debe ser frío, no libidinoso –y en el coito intervienen al unísono todos los

sentidos: la mirada en las bellas formas femeninas y en los omoplatos, el gusto en el beso, el

tacto en la suavidad de la piel, en el abrazo y en la fricción, el olfato en las feromonas y el

oído en la voz suave y en la grabe; por eso es que la reproducción futura, no sólo que será

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asexual sino no sexual directamente-, caso contrario podría ocurrir lo que a los dioses griegos:

Zeus bajando del Olimpo y “cogiendo” a una mortal, el producto de lo cual fueron los

semidioses: Apolo, Hércules, por ejemplo). La renovación generacional humana y de la

historia en la “sucesión” de (grados de) civilizaciones, tiene sentido inmanente, sólo en el

marco de realización ininterrumpida de la potencia de la inteligencia hacia el “saber

absoluto” (en el marxismo, el “milenarismo” –sueño- lo forja el ser humano científicorevolucionariamente:

apogeo humano absoluto y caída –renuncia voluntaria a “ser”); aparte

de esta misión, nada tiene razón en el Universo. En una palabra, el objeto de la inteligencia,

no reside en el diseño y aplicación de estrategias conducentes a formar riquezas, forjar

aparatos de dominación y explotación globales (financiarización, gobernanza –G. Arrighi, E.

Wallerstein), organizar harenes, mejorar la gastronomía o construir mitos religiosos,

novelescos, poéticos o artísticos in abstracto (la anodina “civilización del deseo y la

creatividad” de B. Echeverría), incluso revoluciones sociales en interés de vivir simplemente

con felicidad en igualdad en el “reino de la libertad”, encerrados en el status de desarrollo

multifacético del individuo (desarrollo integral: únicamente modernos animales, formalmente

racionales, en gozo de altos estándares equitativos de vida y de sensualismo, según

parámetros de calidad; o sea, plantear el comunismo como la meta de la acción política: hasta

allí llega la conciencia); de conformidad con esta “filosofía optimista de la historia”: ella tiene

el propósito –reto- superior de develar los misterios del Universo y permitir el gobierno de

éste, por aquella (y si por alguna circunstancia aleatoria, este “fin de fines”, quedase a medias

o directamente no realizado –por desaparición letal temprana de la especie, del “clima

organizacional” necesario, de la “civilización frugal del conocimiento objetivo integral y la

verdad”, debido, por ejemplo, al calentamiento global- se deberá presuponer, en perspectiva

“teleológica”: que hacia allá se iba, que esa frontera debía alcanzarse y que en otro proceso

universal será). Humanocovivencia: como complejo máximo, “sinóforo” racional (no

colmena, no rebaño: unión simple; su pegamento –suero a la vena del sistema automatizado

de producción-: la necesidad de cumplir el fin particular y de conjunto: el saber objetivo

total); la automomatización lógica incluso debe pasar a regir las acciones humanas sobre base

de un plan racionalmente definido: objetivos (metaobjetivo) y medios. El ser humano hace

realidad el orden progresivo que el movimiento de la naturaleza crea, que graba en sus genes,

cuanto el propio proceso de su regularidad (la inteligencia que sólo se realiza en la producción

de la idea), en la racionalidad: el objetivo que se pone (toma de los hechos) el ser humano, es

llegar a conocer todo (ese su destino “fatal”). ¿Por qué tal perspectiva?; y: ¿a continuación:

qué?; la única contestación terrena posible es: porque así como una semilla debe realizar su

cualidad en su negación como planta, la inteligencia es el atributo del ser humano, que debe

objetivizarse como característica, en su negación como conocimiento absoluto; “solamente”

para eso; luego: nada más; pues, el ser humano debe alcanzar a ser todopoderoso y a la vez:

¡nada! (“llegar a la meta al morir, como el corredor antiguo...” -dixit Honore de Balzac- con

el conocimiento máximo posible sobre la realidad en la que se ha obrado, “… en la mano”)

-“se fue porque quiso, naiden le precipitó”; “cálmese, asociéguese, resígnese Doña Guada”:

lo dice M. Moreno “Cantinflas”-; solamente lo material, lo “indeterminado”, lo mecánico, lo

inconsciente, es eterno (con la máquina pensante se arriba a la comunidad fraterna; con el

comunismo concluye la progresión civilizatoria, se realiza la misión del ser humano:

autometamorfosis completa, estado de “divinidad”, se inhibe la contradicción, cesa la vida

racional): la materia inerte se transmuta de cuando en cuando en conciencia y se niega como

tal. Ahora bien, “¡Yo escribo lo que debe ser dicho!”: ¡en su parlante me convertiré!; “¡...

tengo razón!”; “Willan de Baskerville, sin medir las consecuencias, para sí o para alguien

más, siempre debe probar, que tiene la razón” (Eco, Humberto: El nombre de la rosa): el

destino para la vida consciente está dado (“El futuro está escrito”): ¡sólo hay que

realizarlo!; quizá el fatalismo: la índole de marioneta del ser humano, se suavice, se

elimine por tener el privilegio de ser el sujeto de esa realización y al saber, que esa ventura

es la más lustrosa del Universo entero y la cual le llenará de dignidad, de autonomía, de

emancipación, en tanto la misma en la mayor parte de su tramo ha sido hecha en el marco

de entero desconocimiento; en verdad, el árbol, desde que es semilla, trae escrito –ADN- su

destino, el león en sus genes encuentra fijados la razón y el rumbo de su vida del

nacimiento hasta la muerte; el ser humano, en cuanto cigoto, se topa con un camino

marcado: el intelecto –neocórtex-, que le permite sobrevivir y formar parte del torrente

ininterrumpido de producción de la representación de la realidad que le conduce

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inevitablemente hasta el conocimiento y a la ubicación en la cúspide de todo, y si lo ha

conseguido, ha dejado de ser un instrumento fatal, un títere de la naturaleza, de la historia,

para acceder a todo el poder: a la libertad (la citada, es la respuesta apropiada para la más

sensible pregunta antropofilosófica). Expuesta de otro modo la “cuestión humana”: “caminar

por el destino”, es lo propio del género, pues, la meta está dada –estrategia-: la “cumbre del

´Everest´”, la calzada hacia la cima (el saber total) se tiene que abrir (se lo ha venido trazando,

se lo está edificando) y la marcha sobre ella –táctica, logística- debe realizarse sin guía (en

ausencia de Sherpas), con los “valores de uso” naturales disponibles, inicialmente sin el

concurso de las fuerzas productivas materiales (ciencia y tecnología), esa la contribución

humana (construir y encontrar la manera de marchar por el sendero): la creatividad, la

libertad; pero: “¿Importa el camino si el objetivo está a la vista?” –Confucio-, en efecto,

puesto que la meta está simplemente representada, ella: no es aún la realidad; el desafío de la

cumbre es lo que impulsa la vida, da seguridad y ahuyenta toda desazón existencialista una

vez supuesto el telos; la utopía, la ilusión ya están contenidas en la “dictadura de la realidad”,

en el sino predeterminado para la especie, o la naturaleza “ya sabía” lo que le conviene al ser

humano entre: ¿ir al cielo por toda la eternidad?, ¿regodearse en el hedonismo de la

igualdad social? o ¿realizar la potencia de la mente comprendiéndolo todo?; este último es

el “ser real” de la humanidad y hacia él conducen en conjunto los hechos (¿Justicia social o

racionalidad absoluta? That is the question. El socialismo anudó las dos: en su “ensayo

efímero” propendió el progreso crecientemente prometeico de la conciencia y la supresión de

las penurias que el sistema clasista pone sobre las 9/10 partes de la humanidad [El

conquistador, el macho, el Don Juan, el Casanova, se queda acorralado, pues, las condiciones

favorables procedentes del sistema clasista que le eran sólo suyas, se generalizan para todos

{por fin la sociedad se democratiza y pasa, de ésta, a ser legítima humanidad}; pero su viveza

criolla de súper mujeriego, también se desploma, pues, la naturaleza le da un terrible revés, al

recordarle que la hermosura y el coito son una simple trampa puesta por sus determinaciones

para todos los animales; el cuerpo humano de la mujer en la etapa fértil de ésta, no es para el

ser humano masculino, sino para la naturaleza {tanto como lo es el de él}, por cuanto este tipo

de contacto, mediatiza la permanencia de la especie]). Por tanto, el mundo, en medio de tanta

destrucción: mejora (expresión obvia, de la ley dialéctica: la contradicción, fuente de

desarrollo). Mutatis mutandis (los halcones de Washington), el ser humano: es un ser

extraordinario (“Oda a la alegría” –la Coral: interpretada por 10.000 voces en Osaka-, a la

Humanidad); es exagerada la queja sobre el exceso de consumo capitalista de biomasa, ya que

la misma se convierte en “masa gris” y esta última solventará los costos (de “oportunidad”;

“¿El fin justifica los medios?” –N. Maquiavelo-: cuando se desconocen los hechos y el grado

de racionalidad es bajo, el aforismo procede) del sobreuso de recursos (“optimismo

tecnológico”: con la técnica, todo recurso natural se vuelve renovable; “deseconomías

ambientales”: marxistas ecológicos; la frugalidad racional de la 8R “decrecentistas”, no

obstante, es necesario aplicarla, con beneficio de inventario), además, la conciencia lleva al

Cosmos (con 5.000 millones de personas, se ha “llegado” a la Luna, con 10.000 millones

hacinados en megaciudades burguesas necróticas, se irá a las Pléyades (la fase cósmica de la

especie: empezará la migración, que será transgeneracional, como en la mariposa monarca),

para el caso que sea necesario viajar por el Universo para conocerlo, por supuesto); no habrá

una nueva conflagración mundial (eso quisieran los gringos igualados –bárbaros, en el sentido

original del término- dado que es el más rentable de sus negocios –complejo militar

industrial- y mecanismo de sometimiento del mundo; “pero no se les va a hacer, para que lo

desniego”), pues, el auténtico actor de la historia: los pueblos, retomarán las riendas de ésta e

impedirán el desate de la guerra (en realidad, el pueblo procede de ese modo, cuando sus

deres se han extraviado –dixit Dr. Alfredo Castillo B.); se siente respeto, orgullo, por la

humanidad in abstracto (hasta que objetivamente no se llegue a saber, que existe otra

civilización en éste u otro Universo: la Tierra seguirá ostentando el título de “centro” del

Cosmos; ahora bien, es difícil que la materia mecánica, estocásticamente llegue a producir al

ser humano, de allí que la humanidad sea la perla más rara -Principio Antrópico: Ing.

Douglas Moya [la temperatura debe permitir que el agua se encuentre en estado líquido; si en

un planeta se tiene oxígeno y metano, hay vida]-: “somos un ´milagro´, somos algo especial”

–incluso si existiesen seres similares en otras zonas del Universo-, nos estamos haciendo la

cumbre de todo); Homero, Heráclito, Demócrito, Espartaco, Aristóteles, Cristo, Copérnico,

Kepler, G. Bruno, Galileo, Newton, F. de Asís, Lluminabi, Cuactemoc, Tupac Catari,

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Jerónimo, Tupac Amaru, Francisco y Clara de Asís, S. Bolívar, M. Sáenz, San Martín,

Artigas, Hegel, Darwin, Marx-Engels, Jenny von Wesphalen, Mary Burns, Ludwig van,

Manuela León, Méndel, N. Bonaparte, E. Alfaro, Lenin, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin,

Marie Curie, Lamaitre, J. Dimitrov, Mendeleiev, Pavlov, Mileva Maric, I. Stalin, T. de

Chardin, J. Roncalli, E. Zapata, A. C. Sandino, J. Martí, Rosalin Franklin, Kurchatov, El Che,

S. Allende, J. Arbenz, H. Grossmann, H. von Karajan, A. Leontiev, O. Torrijos, E. Hoxha, C.

Sagan, A. Cueva, J. Hurtado, A. Shaihk, S. Hawking, C. Venter, F. y R. Castro, H. Chávez, P.

Panchout, E. Golinger, P. Córdova,… (praxeología: entretenimientos político y científico, los

racionales; si los susodichos no existiesen, no habría razón para la vida): que en el Universo

se sepa, ¡qué seres humanos se dan –produce el pueblo: el “verdadero autor del proceso

histórico”- en la Tierra!:

“¡Salve Oh… [Tierra]…! ¡mil veces! ¡Oh… [Tierra]...!

¡gloria a ti! Ya tu pecho rebosa

Gozo y paz, y tu frente radiosa

más que el sol contemplamos lucir” (Juan León Mera).

En torno de la “conclusión” del excepcional suceso histórico: “debut y ´clausura´” del

socialismo. 1.- La humanidad sólo se plantea problemas para los cuales ya se hallan a

disposición los supuestos para su resolución, “…cuando las fuerzas productivas que se

desarrollan en la sociedad… brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la

solución de ese antagonismo”. 2.- Ninguna forma social se extingue antes de que en su

interior se hayan desarrollado todas sus capacidades potenciales o: una totalidad abstracta

evoluciona siempre hasta su concretización absoluta antes de volverse otra de sí misma, de

“autoregenerarse” en un nuevo sistema orgánico de orden superior, en este último caso: el ser

humano (una fracción de él) interviene con conciencia, de forma activa y revolucionaria

-hecho que no tuvo lugar en los “cambios de estado” ocurridos en anteriores formaciones

sociales. 3.- El capitalismo dispone de cualidades potenciales no cesadas todavía, para

cumplir la misión, en la escala humana, de avanzar en el proceso conflictivo y contradictorio

de creación de la acumulación colosal material y “espiritual” (misión, en la coyuntura

“neoimperial”, que le compete cumplir a las corporaciones globales en un marco político de

cuasi concretización de la supraestructura), base para financiar la nueva “sociedad”, madura,

serena, liberada de todo tipo de trabajo e inscrita en “relaciones” sociales armónicas,

solidarias, idílicas, democovivenciales, que concurran hacia el disfrute, o sea: hasta

convertirse en concreto absoluto en la tierra –K. Marx- (ésta es la forma de proceder por parte

del género de cara a la realidad natural, como por el sistema burgués con la naturaleza y

también con la sociedad: una y otro, para alcanzar el proceso de concretización). Fue la

intervención de las tres regularidades “naturales” citadas, articuladas a la acción de la

“conciencia de sí” del poder económico mundial (principalmente de la concepción Keynes; de

las contratendencias dilatorias –M. Nicolaus-, de las “trincheras de la sociedad civil” –A.

Gramsci), la circunstancia que "dio al traste" con la empresa de Lenin y Stalin, y no tan sólo

la acción de la voluntad inscrita en la traición, la burocratización, los defectos imputados al

socialismo estatista, totalitario, cuartelario o policiaco (como sostienen algunos descerebrados

revisionistas, aparentemente agudos y coherentes), al incipiente y bloqueado desarrollo

técnico u otros hechos colaterales, que tomados sin determinación y de forma aislada, se

muestran absurdos. En efecto, el deceso del socialismo -1917-1956- (para solaz pírrico de

Hayek), no fue el resultado del autocierre de un sistema endógenamente no viable, como

asevera el yanqui y el poder capitalista mundial; tampoco se debió a la aplicación de un

modelo cuartelario, burocrático, impuesto por la personalidad dictatorial y egolátrica de Stalin

(la “Revolución traicionada”), tal como es la condena de trotskistas y “comunistas”

prosoviéticos; y, en absoluto –tan sólo- el resultado de la traición revisionista jruschoviana,

como aseveran los marxista-leninistas. La historia debía llegar a la robotización (al

comunismo: a la sociedad sin trabajo), bien con socialismo o con capitalismo (la realidad se

sirvió de los dos sistemas; la emulación –bajo cierto grado de desarrollo de las fuerzas

productivas- no arroja resultados iguales que la competencia –inviabilidad sistémica

intrínseca) y en enfrentamiento antagónico, el socialismo “implosionó” (la transición), y la

meta al comunismo la reasumió –en consuno con la fase superior de sí: la forma colectivista,

supuestamente “negada”- la vía capitalista. Los hechos. 1.917: la Revolución de Octubre,

deposita en manos de los trabajadores, el poder político y el destino de la Rusia zarista. Una

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vez en él, la tarea inmediata del Partido Bolchevique, consistió en conducir a los Soviets a la

instauración del Régimen de “Dictadura del Proletariado”, en la zona recientemente liberada.

Esquema de cambio: remover los fundamentos de la estructura social burguesa, a través de la

implantación de radicales medidas: 1) eliminación de la propiedad privada de los medios de

producción, 2) obligatoria adscripción de los miembros del colectivo en la esfera del trabajo,

3) remuneración, en correspondencia con la cantidad de trabajo realizado y, 4) organización

proporcional y planificada de la producción. Ideología científica del Marxismo-Leninismo:

base teórica de la organización del naciente proceso (la programación a instancias del modelo

administrativo estajanovista: los Planes Quinquenales -Gosplan); el trabajo colectivo, la

asignación racional del esfuerzo físico e intelectual y la electrificación, incrementaron

colosalmente la producción, elevando al País y al Bloque, de zonas atrasadas, hasta ubicarlas

en las esferas más altas del desarrollo consciente y previsivo (en efecto, si las fuerzas

productivas se despliegan en el interior de cualquier sistema de “sociedad”, el socialismo

hubiese arribado a la “etapa informacional”). Durante la primera mitad del siglo XX, la

humanidad vivió, de modo directo o indirecto, la experiencia de la realidad del Socialismo en

su naturaleza de sistema socioeconómico. 1917-56, constituye una etapa, que advierte la

colosal presencia de un producto histórico-racional: el socialismo; proceso productivomaterial

de intervención de la razón humana, con carácter, cualitativo, dinámico, en el que la

cabeza directiva cuanto aquella generación sobre la que se derramó la fuerza moral de la

personalidad revolucionaria de la Vanguardia Bolchevique, reciben la incidencia directa de la

determinación del progreso histórico. Al promediar las tres primeras décadas del Siglo XX, el

“sistema-mundo” comenzaba por mostrar su diferenciación interna: por un lado, la insipiente

forma socialista exitosa y, por otro: la intermitencia de la defectuosa evolución de la

estructura económica burguesa. El “proyecto político” de concepción y coordinación

estaliniana (industrialización, colectivización, conformación de la Unión, creación del

Bloque; en suma: objetivación de la estrategia de formación de la base geoinstitucional de la

venidera fortaleza e invulnerabilidad socialistas), con su concreción, arrojaba sus primeras

metas exitosas (en Estados Unidos, en cambio, el advenimiento del denominado “martes

negro”, inauguraba la crisis económica más aguda hasta entonces para el sistema, la que

habría de durar el lustro 1929-33; mientras que la recuperación coyuntural se lograba con la

aplicación de políticas fiscalistas deficitarias, cubribles con financiamiento procedente del

excedente imperial). El citado período fue: evidentemente grandioso, empíricamente

contestatario de las creencias positivistas sociológicas neoconservadoras mises-hayekianas,

merton-parsonianas, durkhein-toynbeenianas, de conformidad con las que, el

desenvolvimiento de la sociedad era incapaz de prescindir de la fuerza reguladora impersonal

del mercado: el ser humano podía inyectar su impronta racional en todo, menos sobre sí

mismo, en cuanto colectivo. La Unión Soviética y su Bloque, demostraron que el género no

solamente es capaz de supeditar y moldear la naturaleza y mediante el recurso a la tecnología

mejorar las formas de su desempeño vital (su “calidad de vida” –sic-; en realidad, con la

tecnología es posible subsanarlo todo, pero en el interior de un orden postcapitalista, por

supuesto), sino que puede, de modo efectivo, derramar sus propiedades racionales sobre su ser

y someterlo a un proceso de forja de su estructura y destino, consciente, metadirigido y

humano. Alrededor de la década de los 50 del siglo XX, la novel forma social, constructo

humano específico en coherencia con las nuevas regularidades históricas, se levantaba lozana:

sociedad industrialmente desarrollada, en la que el “paro” se desconocía y la mujer fue

integrada con todos sus derechos al proceso social; había pasado la dura prueba de la Segunda

Guerra Mundial en la que derrotara al nazifascismo (una forma específica de contendiente

interimperialista); puso los fundamentos territoriales de una identidad de tipo superior, es

decir, de orden político-ideológica, naturalmente, respetando la empatía histórica de índole

local, esto es, las características singulares de cada psicología nacional; y, creó su propio

campo, a la vez que formuló y puso en operación programas de apoyo indirecto a las luchas

de liberación de las neocolonias. Con los Soviets, la URSS, se configuró como la forma

humana más respetada y reconocida del escenario epocal de aquel entonces; en realidad, la

admiración fue de tal magnitud, que difícilmente ser humano sensato, pudo desmerecer la

idea, de que el género se encontraba frente al escenario futuro necesario y realizable para la

humanidad, viviendo en el presente, esto es, tal cotidianidad venía a ser: el marco del imperio

de la racionalidad y voluntad colectivas.

La historia registra, que para Hitler: Stalin; para el ejército nazi: el Ejército Rojo; para los

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alemanes: el gran pueblo soviético (Las Guerrillas, Katyushas). Israel: pueblo sin honor.

No fue su Jehová el que los salvó, sino el demonio comunista, para su desgracia: el

infierno del holocausto cesó por intervención del pueblo soviético, del Ejército Rojo y de

Stalin. A Stalin le deben la historia y la humanidad; no obstante, la inmodestia, la

ingratitud, la soberbia, los intereses y la irracionalidad -los fascistas sionistas y el resto de

israelíes-, impiden asumir conductas agradecidas, reconocidas, de quienes han recibido

favores respecto de aquellos héroes que destruyeron al nazi-fascismo y con ello cesaron el

genocidio judío y suprimieron el peligro sobre el mundo. Tanto improperio gratuito, que

debe seguirse lanzado contra Stalin, obligan a cerrar filas en torno de su memoria.

Los episodios históricos muestran, que la citada cuasi comunidad soviética, se componía de

una entera generación de héroes: legionarios, actuantes con la palabra y con la espada, en las

diversas esferas de la existencia, que sin embargo tenían la “espada de Damocles” capitalista,

pendiendo sobre sus testas. Stalin comprendió en su entera verdad el suceso (la noción de

“acumulación socialista” [sólo la “revolución” de las fuerzas productivas torna irreversible el

proceso: con la automatización desparece el capital y no hay vuelta atrás]): había que dar de

comer al pueblo, prepararlo y dotarle de armamento moderno para intervenir frente al

capitalismo, que es un sistema belicoso por naturaleza, desarrollar las fuerzas productivas,

porque no hay otro modo de ir al comunismo (las “fuerzas productivas” son las gestoras e

impulsoras de la globalización, la “cultura” –sea la burguesa como la arcaica de los llamados

“movimientos sociales”- la detiene; la civilización es el aspecto realmente revolucionario de

la vida y, de ella: el ariete es Internet; la mente es conservadora, calculadora); para el efecto,

echó mano del sistema más moderno creado por la humanidad y cualificado por el

capitalismo, sin recluirse en los devaneos de quién asume poses de creativo: el proceso

industrial capitalista (la ley del valor: Marx en el Programa de Ghota sostiene –en oposición a

Preobrajenzky, a Mandel, a Lowy-: “…en la primera fase de nacimiento de la nueva sociedad,

rige el mismo principio que en el intercambio de mercancías equivalentes; se cambia una

cantidad de trabajo, bajo una forma, por otra cantidad de trabajo, bajo otra forma distinta…el

Derecho sigue siendo aquí, en principio el Derecho burgués, aunque ahora el principio y la

práctica ya no se tiren de los pelos”), como vehículo para cumplir un papel diferente, frente a

propósitos superiores humanos (lo cual no han comprendido los teóricos de la “revolución

permanente”, como quienes -con base en la visión burguesa de libertad, democracia,… in

abstracto- sostienen que al final de la década de los 30 del siglo XX, se torció –Stalin,

convirtiéndosele tendenciosamente en “súper ser humano” al ilustre georgiano: “culto a la

personalidad”, a la “memoria”-, el camino socialista,…). En menoscabo del proceso de

edificación socialista, de la revolución y de los propósitos de las “guerras de liberación

nacional”, Jruschov tempranamente planteó dos tesis: 1) el grado de desarrollo alcanzado por

la ex URSS y la ausencia de clases, mandaba a reemplazar la “dictadura del proletariado” por

la democracia; y, 2) que la correlación de fuerzas favorable al socialismo en el planeta, había

vuelto sensato al capitalismo, de modo que se podía entrar en la política de la “coexistencia

pacífica” (mas, el socialismo y el capitalismo jamás podían coexistir, en tanto modos de

producción con tendencias universalizantes y antagónicas); el gramscismo –en cambio- es uno

de los responsables de haber desarmado ideológicamente el proceso revolucionario, con el

planteo, de forma excesivamente temprana, esto es, cuando todavía no se había ralentizado la

marejada revolucionaria en el mundo, la renuncia a tomar inmediatamente el “poder del

Estado” (en las sociedades “desarrolladas” de Occidente) y, más bien, optar por asediarlo,

para transformarlo a través del ensayo de una lucha larga (guerra de posiciones), que

propenda alcanzar la hegemonía por parte de la sociedad civil –sic- (por ejemplo: la propuesta

de no arremeter “de golpe” –como planteaba el PCI y la IC- y, más bien, promover el

advenimiento de una fase intermedia democrática entre la caída del fascismo y el

establecimiento del socialismo, oponiéndose a la llamada “tendencia maximalista” del “todo o

nada”); otro tanto lo ha hecho el pensamiento reaccionario de la “praxis” frankfurtiana, al

priorizar la especulación teórica y el activismo romántico, que al devenir en conductas

políticas fallidas, concluyeran desprestigiando la causa y generaran desconfianza en la teoría y

en la práctica revolucionarias, en las efectivas fuerzas del cambio. En la entonces URSS, a

partir de las Reformas Constitucionales realizadas en el XX Congreso del PCUS, el proceso

se interrumpe abruptamente: el socialismo se transforma en un sistema socialimperialista (la

nomenklatura posestaliniana finalmente había empezado la privatización de los activos

productivos formados durante el período socialista –USAID-: la URSS se trocó en imperio

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social y los países pertenecientes al Bloque Oriental, en su satélites) por obra y gracia de la

traición del revisionismo burocrático contrarrevolucionario, el cual habrá de conducir a la

nueva potencia capitalista con métodos extensivos de administración, incompatibles con el

tipo de estructura económica de un país capitalista monopólico de Estado en carrera con el

clásico imperialismo principalmente estadounidense, por la hegemonía en el planeta, cuando

la tecnología era la base de la competitividad mundial (la ex URSS no modernizó su

producción, pues, el paso a la etapa “informacional” cogió al país con una estructura

productiva obsoleta, cuyo eje básico de acumulación fue la explotación de rubros

tradicionales, con un sistema de gestión anacrónica y la consecuente deficiencia en materia de

competitividad; además, era un “imperio al revés”, pues, las repúblicas adscritas

“´explotaban´” a la metrópoli). La caída del socialimperialismo soviético se produjo –en

consecuencia- debido a que la URSS "… perdió el tren de la revolución de la tecnología, al

mantener un modelo de acumulación fiscalista, extensivo de hiperindustrialismo…", en vista

de lo que "... la industria y la agricultura soviéticas dejaron de ser capaces de competir en la

economía mundial justo en el momento histórico en que se formaba un sistema global

interdependiente" (Castells, Manuel. Fin de milenio): la entonces URSS debía –por tanto-

completa y obligadamente ingresar en él (dejar de lado la autarquía y el comando de su

Bloque), puesto que la naturaleza de su economía era, desde hace tiempo atrás, capitalista e

imperialista (es obvio, que de no haberse dado los sucesos de traición y restauración, la

determinación tecnológica y de contacto coercitivo planetario para el verdadero socialismo

estaba dada: para la defensa y el ataque como para su desarrollo, el socialismo debía ingresar

en la carrera de modernización tecnológica, que la necesidad histórica imponía como

continuidad del progreso de las fuerzas productivas, base del desarrollo de la nueva

conciencia).

En la “caída del comunismo” (del “imperialismo social” de Jruschov-Gorbachov) –visto

el hecho de manera abstracta como fracaso inherente por la percepción burguesa-

colaboró diligentemente la pareja polaca Walesa-Wojtyla (persona esta última, cabeza de

la Iglesia Católica, jerarquía alcanzada con la intervención de la CIA, luego de ocurrida la

extraña y prematura desaparición de Albino Luciani, Juan Pablo I); esta dupla

anticomunista camufló su alineamiento con el imperialismo estadounidense, con el

sistema capitalista, en coherencia con su posición burguesa de clase, en la defensa de la

Religión, de la democracia (con Constantino la Iglesia se vuelve imperial [el Papa Jefe de

Estado, asume los principios y valores burgueses, algo que Jesús jamás hubiese

comprendido] contrariando a Cristo que murió [le mató el sistema oficial] por enfrentarse

al poder; que hoy se opone a los profetas laicos: Fidel, Chávez,… -dixit brillante Padre

Miguel D Escoto), de la libertad, en la lucha contra el terror de la dictadura comunista

(mas ésta era una simple villanía, debido a que en el “problema del socialimperialismo

soviético no estaba en juego la libertad –que fue la mascarada inscrita en la euforia del

discurso coyuntural del triunfo de la forma social de Occidente-, pues, la palabra fue

traída fuera de los intereses reales, con lo cual se desconoció la vida y se instauró una

concepción demagógica de la historia”); no obstante, el sector procapitalista sindicalreligioso

se alzó con una victoria pírrica: colaboró con el imperio principal en su lucha

por la caída del socialimperialismo soviético como falso Estado socialista y su Bloque

de títeres y lacayos. Con esa acción –triunfalista para toda esa confabulación

anticomunista- han contribuido (“tiro por la culata”), no con un grano de arena, sino con

una playa entera, para que la humanidad vaya al tan odiado comunismo.

La llamada y muy celebrada “desestalinización”, fue inequívocamente el acto aleve de

destrucción de las conquistas alcanzadas por el proceso de edificación socialista: de la primera

fase del orden humano superior iniciado por Lenin y continuado por Stalin (desarrollar las

fuerzas productivas y transformar las relaciones sociales); de la obra de Stalin, del Ejército

Rojo y del Pueblo Soviético: triunfadores sobre el nazifascismo, en la Segunda Guerra

Mundial, liberadores de la humanidad; hecho histórico regresivo (conversión del socialismo

–revisionismo burocrático- en socialimperialismo), que arrancó con Jruschov, el cual

transformó el órgano coordinador soviético (el Soviet Supremo) en clásico Estado capitalista,

que llegó a término con Gorbachov (fuerzas letales desatadas por el conjuro revisionista, que

se intentó controlar con la Glasnost, la Perestroika y la uskorenie), con la integración

subordinada en la cadena capitalista global, de la otrora Gran Unión de Repúblicas Socialistas

Soviéticas al no poder sostener la carrera bélico-tecnológica por el dominio del mundo con el

frente imperial estadounidense. En 1989 en la ex URSS llega a término el más grande acto de

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hurto registrado en la historia, perpetrado por la burocracia: “La privatización comprendía la

repartición del mayor patrimonio estatal… (sic)… de la historia de la humanidad: inmensos

complejos industriales, la infraestructura nuclear, electrónica, eléctrica, de comunicaciones,

las tierras de los Sovjoses y Koljoses y de las ciudades, los sistemas de transporte aéreo,

marítimo y terrestre, los servicios de salud y educación, las empresas comerciales, los centros

financieros y mil otras actividades y empresas de todas las repúblicas soviéticas y de los

países del Este… La pelea a muerte condujo… a que las distintas burocracias regionales

invocaran las diferencias para asumir el control económico y político y apropiarse del

patrimonio estatal de la ex URSS” (ídem.). Las actuales generaciones de rusos, por su parte,

se han retrotraído a la época de la inconsciencia, han perdido la grandeza que adornara otrora

a aquella generación de revolucionarios: sus Padres, se han convertido en rusos comunes,

vulgares, de la masa; se hallan gobernados por el flujo natural de los hechos; estas

circunstancias colocan a las poblaciones de hoy de dichas áreas, en actores de un proceso de

defección, de regresión, de vuelta a estadios anteriores de la vida; las presentes generaciones,

sobre todo de rusos, tampoco merecen consideración alguna, pues, han dejado que el

cretinismo y la imbecilidad mundiales manchen el nombre del gran Stalin (“… del padrecito

de todas las Rusias” -sic); rusos sinvergüenzas: poco se han pronunciado sobre Stalin y

cuando lo han hecho ha sido para sumarse al coro de quienes despotrican contra el ilustre

dirigente político histórico; mientras que los gringos, verbi gracia, recuerdan a esos mafiosos

que han tenido como presidentes; hay grupos de neonazis, que intentan reivindicar a Hitler; la

oligarquía chilena restablece la figura de Pinochet; los surafricanos festejan a Mandela: el

padre de las reformas sociales procapitalistas; los hindúes lo hacen con el pacifistafuncionalista

Gandhi; los suramericanos con razón celebran a Bolívar; pero son los alemanes

–por razones de clase- quienes han olvidado a Marx, los rusos a Lenin y los georgianos

disparatan contra Stalin. “Alabaos los unos a los otros entre nosotros”: ha sido la máxima al

interior de las diversas fracciones del capital global; en tanto que han escrito libros, han

producido películas y documentales embelleciendo al capitalismo y ensalzando la vida de

criminales como Roosevelt, Truman, el borracho de Churchill,…, de personalidades

verdaderamente meritorias los gringos han forjado los mismos productos, pero denostándolos,

caricaturalizándolos, ridiculizándolos cobardemente y, desgraciadamente, quienes como los

actuales rusos tenían el deber de reivindicar a su líderes, se hallan agenciosos por vivir la

existencia estúpida capitalista. En forma diversionista colusoria, en Occidente: películas,

documentales yanquis presentan a Stalin y sus camaradas (con la alcahuetería de la rayana

impavidez de la generación de rusos actual) en las situaciones más ridículas y de menoscabo

posibles: ingiriendo vodka, gesticulando burdamente, en disfrute concupiscente; pero esa es la

imagen de la dirigencia ignara gringa misma, de los capitostes del mal: W. Wilson, Nixon,

Reagan, Clinton, Bush father and son: verdaderos estólidos al frente de formas primarias de

vida, del dinero, del mercado, respecto de quienes fueron la “horma de su zapato”, a los que

mediáticamente hacen lo imposible por destruir su bien ganada honra.

“¡Váyanse para el carajo, yanquis de mierda!” (debidamente lo dijo el

Comandante Hugo Chávez Frías: ¡brillante!).

Los criminales de las Primera y Segunda guerras mundiales, del Holocausto aborigen de

América del Norte, del genocidio de Hiroshima y Nagasaki, destructores de los

medioambientes natural y social, de la producción y venta de armas, del negocio de

producción y tráfico de drogas, del apartheid surafricano, de la economía especulativa, de

casino, de los derivados financieros, del femicidio de la Princesa Diana, de Clinton y la

Leguinski, de los pedófilos del Vaticano, de los sabotajes, de la Teatcher, Netanyahu, los

Franco, Díaz Montt, Trujillo, Batista, Videla, Pinochet, del SIDA, de las Torres Gemelas, de

los drones (cobardes asesinos que provocan y sacan el bulto en las guerras: matan por

interpuesta persona), de los submarinos atómicos, de las bases militares, de las ojivas

nucleares, del propio nazifascismo y el sector más reaccionario de la intelligentzia del capital,

dicen (estos homicidas de lesa humanidad, son los que se atreven a mascullar: la brutalidad es

atrevida), que el fascismo y el comunismo son las experiencias más horrorosas que les ha

sucedido a la humanidad, que no deben volverse a repetir y que el capitalismo, y a su interior:

el “neoliberalismo”, son la “solución única”. Ahora bien, el fascismo fue un momento del

capitalismo (se dio al interior de este sistema: le pertenece), como lo fue el fiscalismo y, “más

cerca de nuestros días”: el “neoliberalismo”. Estos cretinos miserables (la neotriada –EU, UE,

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Japón- y sus corifeos en el mundo) son tan majaderos por necesidad, por conveniencia

concupiscente, que homologan maniqueamente una realidad (el fascismo) con una aspiración

(el comunismo); un sistema social pensado (el comunismo) con un régimen dado –provocado-

(modelo real) dentro de un sistema (el fascismo). Empero, la historia real sucedió estructuras:

socialismo (1917-1956) y socialimperialismo (1956-1989; capitalismo restaurado disfrazado

de socialismo; en verdad, en la ex URSS socialimperialista de Jruschov-Gorbachov, este

subconjunto humano operaba a su interior como una comunidad capitalista y al exterior como

una forma humana “socialista”). La derecha atrabiliaria al equiparar fascismo y

socialimperialismo con comunismo, hasta en la reflexión muestra su estupidez. Bien se ve,

que los adversarios de Stalin (de la doctrina comunista, del proletariado y de los combatientes

populares en general) de lado y lado, de todo pelaje, “no fueron nunca inocentes párvulos,

abnegadas monjitas o moralistas desinteresados, sino gente capaz... [Lev Trotsky, por

ejemplo]…, con posibilidades y dispuesta a todo con tal de desplazarlo; a lo interno del

Politburó se produjo una dura lucha: si Stalin no hubiese actuado bien, inmediatamente

hubiese sido defenestrado y aniquilado, y hoy Stalin integraría la lista de las ´purgas´”. Stalin

no llegó a ser lo que fue de modo gratuito, sino por “el hecho de que Stalin simbolizaba para

las masas proletarias y oprimidas las banderas revolucionarias del marxismoleninismo no

por arte de magia sino por su destacado papel dirigente en la defensa y construcción del

primer Estado Socialista” (C. Echague). Stalin: “Evidentemente no era, en el sentido más

purista y estrecho de la expresión, un ´académico´ (pero ¿qué académico podría organizar

un plan quinquenal, dirigir el contra-ataque en Stalingrado o conducir las negociaciones

con Churchill en Teherán? -Alejandro Tomasini Bassols)”. Resalta al respecto su pequeño

opúsculo: “Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico”: “Obra sencilla y de

amena lectura, despliega ese estilo tan típico de su autor de ir al grano y no dar vueltas, exponiendo

de manera clara y concisa lo esencial, soslayando aspectos oscuros o desarrollos problemáticos de la

doctrina”. “José Stalin convirtió a la Unión Soviética en un poderoso estado moderno, aseguró

el pleno empleo, los derechos de los trabajadores, la educación y la atención sanitaria

gratuitos. Creó la base industrial y una ciencia adelantada. Libró y ganó la más dura de las

guerras jamás vividas por Rusia. Bajo su régimen, Rusia socialista sobrevivió interminables

ataques del imperialismo de EE.UU. No dejó levantar cabeza a las fuerzas pro-occidentales y

pro-capitalistas del país. Stalin nunca llegó a ostentar un cargo similar a jefe de Estado o de

posición suprema en la jerarquía gubernamental soviética, esa función fue asumida por un

órgano colegiado: el Presidium; ningún nombramiento le incumbía más que

provisionalmente; Stalin jamás recibió denominación diferencial o respetuosa alguna

(Presidente, Jefe de Estado,…), para sus seguidores –muchos en el planeta- era tan sólo el

“camarada Stalin”. Sin embargo, “ningún ser humano ha igualado en la historia su

autoridad, su influencia política, o su capacidad de decisión”. Ahora la gente en Rusia

debe recordar los días de Stalin: no con nostalgia, sino con comprensión para lo que fue el

período heroico de la vida de sus padres” (de hecho: en una encuesta realizada al darse inicio

la segunda década del siglo XXI, el 45% de rusos considera a Stalin como la mayor

personalidad política en el mundo –en la historia, se diría en lo personal).

En el futuro, con mesura, con una mirada fresca –deshilo antiestalinista- se recorrerá la

historia; será el momento en que figuras satanizadas por el ignaro burgués, emergerán

incólumes; es el caso de Iosif Vissarionovich Dzhughsvili Stalin: ni Ramsés, ni Moisés,

ni Atila el Uno, ni Darío, ni Salomón, ni Alejandro Magno, ni Julio Cesar, ni Gengiskhan,

ni Nefertiti, ni Cleopatra, ni Moctezuma, ni Guayna Capac, ni Simón Bolívar, ni el corzo

Napoleón Bonaparte, ni A. Lincoln, ni Pancho Villa o Emiliano Zapata, Francisco

Morazán o José de San Martín -desgraciadamente el extraordinario Vladimir Ilich estuvo

poco “tiempo” al frente del proceso-, ni Mao, ni Daniel Ortega –Espartaco, Fidel y Hugo,

por supuesto- se acercan o están al nivel de José Stalin: del más encumbrado dirigente

político que ha producido la humanidad, puesto en los inicios de la nueva, verdadera,

historia.

En relación con los satélites de la ex URSS, el proceso de simulación socialista del período

después de Stalin del ex Bloque del Este que llegó a su término en 1989, asumió el carácter de

un típico “efecto dominó”. Derribado el “muro de Berlín”, luego de la llamada “caída” del

"comunismo" e inmediatamente desmoronado el “socialismo” en su eje motor (la parodia

jruschoviana-gorbachoviana), los satélites se desactivaron. El sistema de países dependientes

del socialimperialismo, cayó de forma automática, arrastrado por la precipitación de su anillo

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central: la ex URSS. Países que no habían ingresado en la “dictadura del proletariado” como

efecto de la aplicación de una acción programática de transformación endógena urgida por la

“necesidad histórica objetiva”, que siguiera la ruta universal de la revolución socialista;

generaciones nuevas, en cuya conciencia no dejó huella formativa el proceso de pensamiento,

formulación y aplicación de la estrategia revolucionaria, en las que no se determinó el sino de

sus ideales por el sendero cruento de la inevitable búsqueda de la nueva sociedad: su acción

en la revolución y captación del poder, en la formación del ser humano de índole diferente,

fueron inmediatamente portadores del deseo de experimentar las delicias de clase, de un modo

de producción, no vivido en su extensa y entera pureza. La determinación conceptual de este

hecho (el "efecto dominó"), de manera objetiva y en su profundidad, pone en conexión la

analogía y la estrecha vinculación de dichos procesos con el fenómeno soviético, que dio las

espaldas a la práctica y aspiración socialistas en la ex URSS y en la esfera, a partir de 1956. El

desplome del "castillo de naipes" responde al movimiento de determinaciones esenciales, que

provienen de la intervención en cada una de estas repúblicas "socialistas" integrantes del

denominado "Campo": Polonia, Hungría, Bulgaria, la RDA, Checoslovaquia, Mongolia,

Rumania, Yugoslavia (antes con Tito), del mando insidioso y traidor de la principal república

"socialista": la ex URSS postestalineana, que indujo el retorno al capitalismo en masa de las

demás repúblicas a imagen y semejanza de cómo se procedió en la "Unión". Consistió en el

acto de pragmatización de una perversa estrategia combinada de "colusión" e intervención

socialimperialista sobre la dirigencia revolucionaria consecuente, que se mantuvo al frente de

los Partidos Comunistas y del Estado de Dictadura del Proletariado, que “construía” el

socialismo en cada uno de los países del Bloque, inmediatamente al deceso de Stalin. La

KGB, el revisionismo y la reacción interna a las repúblicas integraron la colusión (el

Pentágono acicateaba el proceso tras bastidores; lo mismo que la Curia Romana; Vaticano:

cloaca de asesinos, maricas, vagos, mafiosos: su pecado contra la humanidad y la historia,

cuya punta de lanza fue el Torquemada anticomunista K. Wojtyla financiante de Walesa, hoy

lo purga el neoinquisidor Ratzinger: “la vida les toma cuenta, les castiga”; Albino Luciani era

el antídoto), se encargarían de encabezar el movimiento de liquidación de la Dirección

Marxista-leninista: bien conocían estos avezados estrategas del mal, que el quid radicaba en el

equipo que integra el Estado Mayor revolucionario en las zonas sociales semiautónomas

conquistadas por el proletariado, una vez descabezado el cual, el pueblo quedó a merced de la

retórica hipócrita de los falsos revolucionarios, que la colusión colocó al frente del Partido y

en la Dirección de dichas “naciones” (Hoxha, Enver. Los jruschovistas). El “Campo

Socialista” debía pasar a estructurarse a imagen y semejanza de su contraparte imperial

“americana” (estadounidense), pues, concluida la lucha de clases por el socialismo (en

verdad: entre dos modos de producción extrínsecamente antitéticos), la nueva refriega se

planteó en el plano del dominio imperialista del mundo (geopolítica); el objetivo reciente,

requería de la formación de los anillos periféricos protectores del núcleo central del imperio

en ciernes, plasmándose éste, en la reestructuración de fondo (en la esfera de los cuadros

revolucionarios) de las una vez repúblicas socialistas (en la actualidad, en el 2010, estos

otrora magníficos países, se han convertido en Estados mafiosos, gobernados por familias

concupiscentes). Fue un sistemático proceso de presiones, chantajes, amenazas al Estado

Mayor Marxista-leninista, que guiaba a estos pueblos por la senda socialista; dirigencia

consecuente, la cual fue depuesta y físicamente liquidada, en la mayoría de los casos, a través

de misteriosos complots asesinos (muertes "accidentales"), en cuyo lugar, el dirigente de

turno: Jruschov, puso a sus mercenarios y a través de los cuales pudo pragmatizar el proceso

de traición y desmontar a control remoto el socialismo, en cada una de las repúblicas hasta ese

entonces socialistas. A 1989, la cabeza detractora de las repúblicas conformantes del Bloque

Socialista, eran ya corporatividades descompuestas, a la sazón: también capitalistas; no

obstante, sus pueblos no tuvieron culpa alguna, no fueron responsables de las intrigas, de las

maniobras traidoras realizadas por los dirigentes, que quedaron luego del descabezamiento.

Estas sociedades, sin embargo, no se merecían esos dirigentes y ese destino en el cual

forzosamente unas veces, inconscientemente otras o mediante engaño, fueron obligados a

ingresar. El poder mafioso soviético y los restauradores del sistema burgués de mercado

internos (Jruschov, “Brézhnev”, Andropov, Chernenko y Gorbachov), condujeron a la

degeneración de la estructura socialista de la ex URSS y del Bloque, con lo cual se puso en el

escenario de la burla a estos pueblos frente al capitalismo, deshonrando la causa. Dicho sea de

modo incidental, son rasgos meritorios del socialismo:

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Genuino prototipo inaugural, del momento histórico de racionalidad (hacer de modo

consciente y sin agravios, el derrotero que venía cubriendo la ciega historia montada

sobre la fuerza descontrolada del mercado burgués –no obstante, la historia de algún

modo se impuso).

Reto de someter al potro de las fuerzas productivas, expresivas de la contradicción

natural, de la propiedad privada, el cambio y la anarquía.

Conciencia colectiva dispuesta a delinear el horizonte con la orientación del valor de la

ética significativa, de la equidad colaborativa, que devienen factor de satisfacción y

parámetro de medida del éxito.

Apertura nueva en el proceso de la vida, a través de la que debe superarse la forma:

“reino animal del espíritu” (estructuras sociales naturalizadas: condición cosificada,

sistema material de necesidades, atomismo social, egoísmo: esencias animales que

piensan en sí mismas).

Su catadura se midió frente a la colusoria reacción de fuerzas internas (la aristocracia que

reclamaba su trono) y exógenas (el imperialismo belicoso), movidas por el fatuo interés

privado.

Elevación de la moral del pueblo: se le organizó (Poema: Macarenko), se templó (Así se

templó el acero: N. Obstrosky) su carácter en el trabajo, para la defensa de la Patria

Socialista, para el triunfo en Stalingrado, para la liberación de la humanidad.

Es la “muestra” de un mundo de trabajo, de igualdad, de libertad, ilustrado, la que ha

heredado a la humanidad.

Difícilmente puede sostenerse, que China fuera socialista algún día, si por “socialismo” se

entiende una forma de reproducción vital asociada, carente de propiedad privada de los

factores físicos de la producción, producción basada en el trabajo obligatorio para todos los

miembros del colectivo, asignación de recursos de manera proporcional y planificada,

remuneración (cuantitativa) en función del tiempo de trabajo realizado y gestión “estatal” del

proceso económico autocentrado. Exceptuándose los casos de las comunas de Shanghái y de

Cantón, las cuales fueron desarmadas en su organización campesino-proletaria por el propio

Mao, al resto del país: simplemente se lo modernizó por la senda concurrencial –con el

membrete de socialismo- en el marco de una articulación económica regulada formal de

propiedad estatal, mixta, privada y ancestral comunitaria. Los principales factores

intervinientes en el proceso, todos ellos inscritos en la temprana neutralización de la “vía

socialista” para China, tienen que ver: 1) con los cambios ideológicos de Mao (del “gran

timonel”), que fundamentaron el “pensamiento Mao”, que desembocó en la llamada

“revolución cultural” (“… la verdadera revolución cultural es hoy el capitalismo…” –dixit S.

Zizek), la cual conspiró contra la organización y el papel dirigente del Partido, pues, dio

pábulo a la anarquía y espontaneísmo de la “línea de masas”, en la conducción social; 2) la

“revolución cultural” haría el resto, ya que creó las condiciones para el ascenso al poder de

Hua Kuo-Feng (luego de Deng Xiaoping –el “gran” reformador capitalista, “arquitecto en

jefe”… [sic]… del proceso de reforma y apertura de China-, el modernizador proponente de

las tesis de las peculiaridades chinas, del socialismo de mercado-, de Jiang Zemin y hoy: de

Hu Jintao) con cuya presencia la ideología burguesa borra todo vestigio de marxismoleninismo

del Partido Comunista chino, otorgándose forma definitiva al proceso de

desmontaje del ideal socialista para China, habiéndose dado caza, incluso a las tesis

revisionistas reaccionarias de la propia “revolución cultural”. El resto, lo haría el propio

capital, pues, el capital multinacional prendió y se ha afincado en China (se alió a un imperio

–el estadounidense- para enfrentar al otro -sic), y es el que conduce el proceso de su

expansión (“… el 40% de las exportaciones chinas está en manos de las multinacionales”); es

obvio luego, que China no “implosionara” en 1.989. Cuba: la formación como república

socialista, fue el resultado de un proceso histórico-natural de cambio revolucionario, en el que

la generación actora del mismo le dio carácter de sostenibilidad más allá del 89-92, pues, la

nueva modalidad de vida era su “constructo”: constituía la resultante objetiva de actos

masivos de creatividad, de ruptura de paradigmas, de empoderamiento poblacional de la

historia y de uso del ingenio para aprovechar el “problema”: la pesada carga capitalista, como

oportunidad de superarlo conscientemente, mediante la agregación del valor de la

racionalidad; en realidad, se sentía al proceso y había que orgullosamente mantenerlo. Cuba

tampoco fue del todo un satélite de la ex URSS postestalineana, aunque el control de acuerdo

con la política de la “especialización productiva” y del peso del “suero a la vena de La

Habana que procedía de Moscú”, ponían las premisas para el ejercicio de la política de

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autarquía subordinada; pese a todo esto, Cuba mantenía diversidad de relaciones con pueblos

y países de diferentes sistemas en el planeta, como una estrategia que amainaba la

subordinación, que provoca la unilateralidad de la división internacional del trabajo. En la

permanencia, hasta la fecha (año 2001 –y 2010), de la “sociedad” socialista cubana, forma

“social” antitética a la del Tío SAM, instaurada en las mismísimas barbas canas del propio

centro hegemónico del poder imperial, frente a la avalancha del modo de vida del sistema

burgués global y a la perpetua conspiración yanqui, resaltan tres factores esenciales: el

Partido, el aparato ideológico y las masas. El componente rector del proceso de construcción

y defensa socialista, ha sido el Partido: su presencia ha marcado la ruta por senderos

marxistas-leninistas al pueblo radicado en la Isla (es obvio, que la proeza se ha gestado: “no

en el aire”, sino a través del impacto de los productos positivos de la revolución: satisfacción

normal e igualitaria de las necesidades primarias y elevación socialmente equilibrada de las

demandas de la esfera espiritual del “ser”). La conciencia social socialista establecida

plenamente en la vanguardia, se ha insuflado y reproducido en la masa, la que en respuesta se

ha adherido al programa socialista, mediante su “consenso activo”. Esta percepción

revolucionaria pervive, merced a la constante recirculación de la ideología científica del

proletariado en la conciencia del pueblo (en el marco del respeto de sus propias creencias) y

de su reafirmación y vigencia, en cuanto acto proveniente de las altas esferas de la dirección

revolucionaria. Esta ha sido la manera a través de la cual se ha forjado de modo permanente el

sujeto colectivo revolucionario, artífice de la transformación y de su institucionalización. La

razón histórica de la existencia de Cuba responde –en la coyuntura- al hecho necesario de

resistencia frente a la arremetida del poder mundial, el cual se ha propuesto sepultar la

Revolución, en primer lugar; y, en la medida en que debe seguir siendo el Norte para la

humanidad, en segundo término (no obstante, en el largo plazo todos estos procesos puntuales

son irrelevantes -aparentemente). Una vez dado cumplimiento a ese papel, no le queda otro al

grupo humano cubano, que el adherirse al de la ciencia y de la técnica; en verdad: la ruta sin

opción es profundizar el proceso visionario, para el sujeto, no quedan más, que dos caminos:

a.- recluir la vida en los desafíos que presenta el objetivo de búsqueda de la felicidad en

términos hedónicos circulares –generación tras generación- o, b.- someter la existencia al

primado de los procesos de la inteligencia: la producción de conocimientos, rumbo al saber

universal; cualquier persona sensata, madura, repleta de juicio, a su vida le adjudicaría la

segunda de las opciones). Las últimas decisiones (septiembre del 2010), que viene tomando el

nuevo comando de la “Coordinación social cubana”, encabezada por Raúl Castro y por el

propio Fidel (conversión de un vasto sector de la “burocracia” en pequeños emprendedores),

para efecto de su entendimiento, obliga mirar el escenario de largo plazo de la historia.

Explicar, en consecuencia, este fenómeno, demanda poner como premisa de intelección de

dicho “objeto”, la noción en torno de la “ruta general de la humanidad”, o sea, de