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Pueblos Indígenas, Bosques y Ambientes Marinos de Panamá

Pueblos Indígenas, Bosques y Ambientes Marinos de Panamá

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Pueblos Indígenas, Bosques y Ambientes Marinos de Panamá Desde tiempos prehispánicos, el territorio que hoy es Panamá ha sido lugar de encuentro de culturas. Así también, formado el istmo hace tres millones de años, pronto se convirtió en puente biológico para plantas y animales de norte y suramérica. Los antepasados de buena parte de la población panameña actual provienen de una impresionante variedad de países. Uno de cada diez ciudadanos pertenece también a una cultura indígena. En un tramo de bosque tropical de Panamá puede haber más especies de árboles o mariposas que en toda Europa. Por todo esto afirmamos que la diversidad -cultural, biológica-, es parte esencial de la identidad nacional. Comprender, valorar y respetar esta diversidad es un desafío y una oportunidad para nosotros. Las luchas de los indígenas panameños por sus derechos y responsabilidades como ciudadanos, reafirman el papel que ellos tienen en el quehacer político e indudablemente impulsan su reconocimiento como parte integral de la herencia cultural de la Nación. El mapa, incluido en esta publicación, señala las áreas de mayoritaria presencia indígena, las Comarcas oficialmente reconocidas, los bosques poco perturbados remanentes, las playas de anidación de tortugas, los refugios de manatíes, las praderas de pastos marinos y los arrecifes coralinos. Nos muestra que la riqueza biológica y las áreas indígenas se traslapan. De ahí que el futuro de los bosques y de los ambientes marinos panameños va a depender notablemente de lo que los pueblos indígenas hagan o dejen de hacer en ellos. Los programas de conservación y uso racional de la naturaleza deben tener en cuenta entonces, la presencia, opinión y experiencias históricas de estos pueblos. Las siete culturas indígenas nacionales: Por Jorge Ventocilla Bribri El pueblo indígena de menor población (2,500). Parte de sus asentamientos se encuentran en la cuenca del río Yorkín, afluente del Sixaola. Como existe población Bribri también en Costa Rica se ha afirmado equivocadamente que no son una etnia panameña, ignorando que las fronteras políticas actuales son hechos históricos recientes frente a una ocupación aun prehispánica del territorio a ambos lados de la frontera. Practican la agricultura y la pesca, con iniciativas de comercialización de productos orgánicos. Su territorio se traslapa en parte con la zona de amortiguamiento del Parque Internacional y Reserva de la Biosfera La Amistad (PILA), una de las áreas de conservación más importantes al occidente del país. Sus tierras están siendo impactadas por la deforestación, la cacería ilegal y la huaquería por foráneos. Los Bribri reconocen en la conservación del ambiente una razón que justifica la legalización de sus tierras, y con esfuerzo y persistencia gestionan desde hace años el establecimiento de su Comarca. Naso Conocidos históricamente como Térraba, Texbi, Tojar o Teribe, suman 3,300 personas asentadas principalmente en el Río Teribe (Bocas del Toro). Una creciente población vive en Changuinola y Guabito. Un grupo menor fue trasladado en el siglo XVIII hacia el rió Térraba, Costa Rica, para “pacificarlos”. Aun viven ahí pero ya no hablan la lengua Naso. Después de sufrir los embates del colonialismo español durante los siglos XVII y XVIII, su cultura fue influenciada por los Misquitos y se cree que fue de ellos de quienes adoptaron el sistema monárquico como estructura política. Un Consejo de Dirigentes con representantes comunitarios, organizaciones de base y funcionarios gubernamentales, brinda asesoría al Rey Naso. No cuentan aun con un territorio reconocido pero gestionan con toda razón ante el Estado una Comarca. El 80% de su territorio se traslapa con el PILA y el Bosque Protector de Palo Seco. Ngäbe Los Ngäbe, anteriormente conocidos como Guaymíes, y los Buglé, son dos culturas lingüísticamente distintas. Probablemente son los grupos humanos de mayor antigüedad del país y se piensa que habitaron buena parte de lo que hoy es Veraguas, Herrera, Los Santos, Coclé y Panamá. Los Ngäbe son el pueblo indígena más numeroso (180,000 = cerca del 50% de los indígenas de Panamá), y habitan en su mayoría la Comarca Ngäbe-Buglé, ubicada en distritos de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas. Esta Comarca fue aprobada por Ley en 1997, como resultado de una larga lucha. Entre otros hitos, en 1996 dirigentes y pobladores realizaron una histórica marcha a la capital del país en reclamo de sus aspiraciones. Hasta años recientes sus tradiciones y costumbres sólo se registraban oralmente, o en palabras de personas foráneas que solían imponer un criterio subjetivo y, a veces, despectivo en sus observaciones. El juego de la Balsearía (Krungkita) es una de las actividades culturales de mayor importancia y de alta significación social. La danza es expresión de alegría y celebración, danzándose por ejemplo en el Oge (nacimiento) y en el Kadanie (celebración de la pubertad). En sus fincas producen maíz, yuca y arroz, así como banano, pixibae y frutas; en dos ciclos agrícolas, uno que inicia en septiembre-octubre y termina en febrero, y otro de marzoabril hasta agosto. Buglé Los Buglé (o Bokota) suman unas 18,724 personas que habitan principalmente al Este de la Comarca Ngäbe-Buglé. Son agricultores, pescan, cazan, y tienen ganadería en mínima escala.

Desde la Conquista española los Buglé y los Ngäbe se enfrentaron repetidas veces a sus invasores, bajo el liderazgo de valientes caciques como los legendarios París y Urracá. En idioma Buglé este último es conocido como Urakbaa Metdo, Ubarraga o Urabaga. Fue él el indomable guerrero que por nueve años tuvo al invasor colonial a raya en el territorio de su pueblo. Las guerras y sobre todo las enfermedades foráneas diezmaron la población y su poderío político, e hicieron que se replegaran a las montañas donde lograron sobrevivir, recuperar y recrear su cultura. La Comarca ha significado también para los Buglé, un avance en el respeto a su identidad, con autonomía y con organización local con capacidad para negociar en condiciones justas. Cada año, durante las cosechas de café, legumbres y papas en las tierras altas de Chiriquí y durante la zafra de caña de azúcar en la región central del país, más de la mitad de los agricultores indígenas Buglé y Ngäbe emigran para trabajar “salario”. Kuna Habitan tres territorios con status de Comarca: Kuna Yala, Madungandi y Wargandi, más un sector cerca a la frontera con Colombia (Púcuru y Paya). Son éstos hábitats marinos, insulares y de tierra firme, en la costa Caribe, la región del Bayano y los ríos Chucunaque y Tuyra. Los Kuna suman más de 65,000 personas, con una población bastante menor que reside en Colombia. Agricultores, pescadores y en parte cazadores, en las últimas décadas han adquirido destreza en actividades comerciales, incluyendo el turismo. La mola kuna es un símbolo de Panamá reconocido internacionalmente Su cultura y prácticas tradicionales de subsistencia hacen posible que la vegetación natural de las áreas manejadas por ellos se conserve. Pero presiones económicas -internas y externas-, comprometen su relación con el entorno. Emberá Durante mucho tiempo se agrupó a los pueblos Emberá y Wounaan bajo el nombre de “Chocoes”. Pero, si bien existen comunidades que comparten población de ambas culturas, su lengua, mitos de creación, bailes, cantos y tradiciones religiosas son distintos, y cada una tiene Congreso General y Cacique propios. Suman 22,000 Emberá de los cuales la mayoría vive en el Darién. Su estilo de vida ha estado vinculado a ambientes ribereños de bosques húmedos donde practican agricultura, caza y pesca, con frecuentes desplazamientos en busca de hábitats semejantes. Esto explica por qué hoy se encuentren viviendo hasta en la cuenca del Canal. La Comarca Emberá de Darién, mejor conocida como Comarca Emberá-Wounaan se creó en 1983 dividida en dos extensiones (Cémaco y Sambú), y conteniendo menos de la mitad de las comunidades indígenas dentro de sus límites. Las más de 45 comunidades Emberá y Wounaan que quedaron fuera gestionan actualmente la legalización de sus tierras, a través de la categoría jurídica “tierras colectivas”. Su ingreso económico proviene de la venta de plátano y de finos trabajos de arte en tagua y cocobolo, especialidad de los hombres, y cestería, especialidad de las mujeres. Wounaan Los Emberá y los Wounaan han habitado bosques tropicales de tierras bajas desde el norte de Ecuador hasta Panamá. En nuestro país viven en particular en la provincia de Darién, a orillas de los ríos Tuira, Chucunaque, Membrillo, Sambú, Balsas, Jaque, Congo y sus afluentes, así como en Chepo, Chimán y otras zonas urbanas y rurales de la Provincia de Panamá. Su población suma alrededor de 7,000 personas. La agricultura de subsistencia que practican es la tradicional de selva tropical húmeda, itinerante, con parcelas cultivadas de plátano, maíz y caña de azúcar, entre otras. La caza y la pesca y en menor grado y la recolección, complementan la dieta alimenticia. Alrededor de las casas o tambos, se siembran frutales diversos (pixvae, papaya, caimito, árbol de pan, cítricos, etc.) y plantas medicinales. En sus danzas, muy apreciadas, destaca el uso de una pequeña flauta de tres huecos conocida como P’ip’pan, acompañada siempre por un pequeño tambor. Una reflexión del educador colombiano Gustavo Wilches-Chaux expresa con profundidad el valor esencial de la diversidad cultural y biológica para nuestra especie: “Somos la vida convertida en mil veces mil especies y en mil veces mil ardides para oponerse a las adversidades. Somos el reto ineludible de conocernos y reconocernos; de reconstruir caminos olvidados a partir de fragmentos dispersos en la geografía y el tiempo. Somos la necesidad imperativa de la convivencia entre nosotros mismos y con las demás especies y procesos con los que compartimos esta parte del mundo. Somos también el deber de comprender y asumir que somos menos americanos y menos dignos y menos viables como seres humanos, cada vez que en nuestro continente desaparece una lengua o una cultura o una leyenda o una especie animal o vegetal, o una mancha de bosque o un ojo de agua” Fuente: textos del mapa del mismo nombre producido bajo la coordinación de Jorge Ventocilla (ventocij@si.edu), del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. La versión digital de este mapa se puede consultar en: www.stri.org/ images/Mapas/indigenas.gif

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