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CARTAS FILOSÓFICAS<br />
QUE BAJO EL SUPUE§#CTttOMBRE<br />
DE ARIST?OtELES<br />
ESCRIBIÓ EL RMO. PADRE MAESTRO<br />
FRAY FRANCISCO ALVARADO,<br />
CONOCIDO YA COMUJMBIENTE<br />
POR<br />
EL FILÓSOFO RANCIO,<br />
en las que demuestra la insuhsistencia y futilidad de la filosofía mo-<br />
derna para el conocimiento de la naturaleza , m oposición ron los dog<br />
mas'de nuestra santa Religión, sus perniciosas doctrinas contra lis buenas<br />
costumbres, y su influencia en el trastorno de los Gobiernos legítimos.<br />
IMS da á luz con las cuarenta y siete anteriores el Rmo. Paire Vicario<br />
General del Orden de Sanio Domingo.<br />
TOMO V.<br />
CON LICENCIA.<br />
MADRID: Imprenta de E. Aguado, bajada de Sa.ila Cras
BIBLIOTECA UNIVERSIDAD DE MALAGA<br />
6104876331
PPiÓLOGO AL LECTOR.<br />
JLLI hombre á quien Dios se ha dignado distinguir<br />
con una alma grande, nunca debe tenerla en ocio,<br />
ni sepultar sus talentos en el abominable sudario de<br />
]a pereza, para no echar sobre sí el espantoso cas<br />
tigo del siervo inútil. Estos principios tan intere<br />
santes cuanto religiosos, fueron todo el norte del<br />
Rmo. P. Mtro. Fr. Francisco Alvarado desde su ni j<br />
ñez, con una valentía tan extraordinaria y genero<br />
sa , que llegó á superar con mucho sus débiles fuer<br />
zas naturales, según que ya queda indicado en el<br />
sucinto Epílogo de su vida. Toda ella fue un con<br />
tinuo tegido de tareas literarias, ya en prosa, ya en<br />
verso y con cuya amenidad y dulzura embelesaba á<br />
cuantos le conocieron y trataron.<br />
Pero lo que mas llamaba la atención á todos,<br />
era el ver que aun de mero estudiante en el claus<br />
tro ya se electrizaba, sin poder contenerse, en re<br />
batir con su pluma á los Espíritus fuertes de sus<br />
dias, que como si no tuvieran á quien temer, ya<br />
principiaron orgullosamente á mandar nuestro pa<br />
trio suelo con su enmascarada filosofía, bajo los en-<br />
*
IV<br />
ganosos pretextos de ilustrarle, cuando no eran otras<br />
sus miras tortuosas que corromperle.<br />
Bien á fondo llego á conocerlas el P. Mtro. Al-<br />
varado, y no una vez sola vertiendo lágrimas se que<br />
jó de sus rápidos progresos, anunciando con reite<br />
rados suspiros los fatales desastres que amenazaban<br />
á nuestra adorable Religión, á la Iglesia y al Es<br />
tado , á no cortarse en su raiz esta hidra venenosa<br />
qnc insensiblemente nos iba carcomiendo, ó este cán<br />
cer pestífero que ya había principiado á fermentar<br />
toda la masa de la Nación mas religiosa. Así es, que<br />
solia decir frecuentemente con su salado chiste: Que<br />
aunque era feo y ridículo para ceñir sus lomos con<br />
una espada de buen soldado, nunca le faltaría una<br />
mala pluma y peor tintero en el claustro religioso<br />
coa que batirles en brecha iodo el resto de su vi<br />
da , aunque tan inútil y desastrosa su persona pa<br />
ra empresas de tanto tamaño. Así lo realizó hasta<br />
la muerte, á pesar de las rabiosas y tenaces amena<br />
zas de sus émulos, sintiéndola solo porque dejaba<br />
de perseguirlos.<br />
No son pequeño testimonio de este su agiganta<br />
do zelo en defensa del Altar y del Trono las bene<br />
méritas <strong>Cartas</strong> de los cuatro tomos anteriores , que<br />
lo harán inmortal en el catálogo de los sabios por<br />
todos los siglos venideros. Mas ya que no sea posi<br />
ble dar á la prensa otra inmensidad de escritos en
V<br />
toda clase de erudición, con que sabiamente trató<br />
de instruir al Público contra las fanáticas máximas,<br />
y continuos desbarros de los negros novadores, he<br />
mos crcido que no le desagradará el leer las doc<br />
tas y eruditas <strong>Cartas</strong> que tituló de Aristóteles, bas<br />
tante conocidas en el orbe literario, y que escribió<br />
muy joven :, por cuya causa se ha tratado ahora de<br />
darlas á luz pública, instándolo repetidamente mu<br />
chos verdaderos sabios que las admiran, para no<br />
defraudarle de tan notorio mérito, y con cuya ame<br />
na lección no podemos dudar quedarán los lectores<br />
bastante complacidos.<br />
Otra ventaja muy superior nos prometemos con<br />
la publicación de estas <strong>Cartas</strong>. Notorios son á todos<br />
los hombres sensatos los estragos y ruinas que ha oca<br />
sionado desde mitad del siglo anterior la filosofía mo<br />
derna en la religión y en las costumbres. Deseosos<br />
algunos de los llamados (por equivocación) Espíri<br />
tus fuertes de sacudir el yugo que la religión reve<br />
lada imponía á sus pasiones licenciosas, trataron de<br />
romper este freno, y atrepellar todos los respetos<br />
debidos á Dios y á los hombres, para entregarse im<br />
punemente á la disolución de su corazón pervertido.<br />
Con este objeto comenzaron á desechar la necesidad<br />
de la divina revelación para regular las acciones del<br />
hombre y de la sociedad , atribuyendo y concedien<br />
do á la débil razón humana los derechos que no te-
VI<br />
nia para el arreglo de las costumbres, y las luces<br />
de que carecía en la investigación de la naturaleza.<br />
Mas aquí se verificó lo que decía David (Ps. 61.<br />
r. 10.): Mendaces filii hominum in stateris ; ut de-<br />
cipiant ipsi de vanitate in idipsum. Dé aquí nacie<br />
ron la multitud de principios disparatados que es<br />
tos vanos sabios han introducido en la moral; sus<br />
máximas perniciosas en orden á las costumbres, y<br />
sus eternas contradicciones en las opiniones.<br />
Mas no terminaban aquí los planes horrorosos<br />
de la filosofía moderna. Sus principales proyectos se<br />
dirigian á la ruina de la Pveligion católica, para<br />
cuyo logro era indispensable desmoralizar á los hom<br />
bres. Con este fin se propusieron ridiculizar y des<br />
preciar la doctrina de los antiguos , que una refle<br />
xión madura, un profundo conocimiento, un estu<br />
dio continuado , y una constante experiencia tenían<br />
tan acreditada. Inventaron, pues, unos nuevos sis<br />
temas destituidos de fundamento sólido, sin mas ra<br />
zón que la que les sugería su imaginación exaltada,<br />
y las perniciosas ideas de que estaba imbuida, in<br />
sertando con el mas disimulado artificio principios<br />
y máximas que conducen en derechura al materia<br />
lismo y ateísmo. Á tan monstruosas doctrinas han<br />
sido consiguientes el desprecio de la Religión y sus<br />
dogmas ; la insubordinación á las autoridades ; la re<br />
belión y anarquía que han intentado introducir en
vrr<br />
todos los Estados; y finalmente los funestos trastor<br />
nos, atentados y violencias que experimentó la Fran<br />
cia á fines del siglo pasado , y tantas lágrimas lian<br />
costado á la España en el presente.<br />
Nuestro Autor con su profunda penetración y<br />
fino discurso descubre como con una antorcha toda<br />
la vanidad é insubsistencia de tales sistemas; de<br />
muestra las perniciosas semillas que contienen, y el<br />
fin lastimoso á que conducen : manifestando victo<br />
riosamente la superioridad y excelencia de la filoso<br />
fía antigua sobre la moderna para toda clase de ins<br />
trucción •, la admirable conexión y enlace de aque<br />
lla con los dogmas de nuestra Religión, con la pu<br />
reza de las costumbres, y con la felicidad de los Es<br />
tados •, al paso que la moderna no influye sino en la<br />
destrucción de todo orden divino y humano.<br />
El cielo quiera que en cuantos leyeren estas Car<br />
tas se logren los saludables efectos que produjo su<br />
lectura en el doctor don Manuel Custodio, á quien<br />
Aristóteles las dirigía desde el infierno; el cual desde<br />
la primera que llegó á sus manos, principió á des<br />
viarse con el mayor placer y publicidad de la nue<br />
va filosofía, á que algún tanto se había adherido -<br />
y lo que es mas, consultando para ello muy seria<br />
mente al P. Miro. Alvarado, quien con no menos<br />
seriedad que jocosidades festivas le contestaba dán<br />
dole los plácemes por tener tan buenos amigos has-
VIII<br />
ta en el infierno, que lo prevenían para qnc se li<br />
brase de ir á acompañarlos en aquellas cavernas es<br />
pantosas , donde nunca ha habido redención algu<br />
na, sino para el escolar transeúnte, que venia á avi<br />
sárselo con tan particular dispensa para su privile<br />
giada persona.<br />
Alabemos , por último, siempre á Dios, que nos<br />
dio unos hombres tan singulares para disipar las ti<br />
nieblas en que pretendía envolvernos la falsa filoso<br />
fía', y que ilustrándonos con sus sabios escritos, nos<br />
ayudan á la verdadera reforma de nuestras costum<br />
bres con las rancias doctrinas del santo Evangelio,<br />
en que el Autor se prefijó tan gloriosamente para<br />
llamarse el FILÓSOFO RANCIO. Así sea.
CARTA PRIMERA.<br />
ir. D. Blaimel Custodia.<br />
M -<br />
l"JLuy señor mío: Me temo, con razón, que esta mi carta<br />
cause á V. alguna turbación: que su fecha de la parte de<br />
acá del Letéo le obligue á santiguarse á dos manos: que la<br />
firma de un Aristóteles le llene de dudas; y mas que todo,<br />
que la materia, sobre que le escribo, le ocasione mil escrúpulos<br />
y escándalos. Pero á pesar del susto, que preveo en V.,<br />
y que el afecto, que le profeso, me inclina á evitarle, me<br />
veo en la precisión de molestarle suplicándole oiga la ocasión<br />
que me mueve á escribirle; y me saque de este purgatorio<br />
de dudas, que vienen á perseguirme hasta el infierno.<br />
Ya hay, amigo mió, muchos siglos que soy habitador de<br />
estas regiones, donde cuidados de mayor momento me han<br />
tenido tan ageno de las cosas del mundo, y tan poco solícito<br />
de lo que sucede en él, que he pasado la vida como un<br />
muerto : las pocas noticias, que de por allá me han venido,<br />
han sido hasta aquí parte de gusto , parte de risa. Me han<br />
referido algunos que en esos países lograban mis escritos un<br />
crédito incomparable; que á boca llena me llamaban el Divino<br />
Aristóteles, el Príncipe de la Filosofía, el Filósofo por excelencia,<br />
y otros tales epítetos que si ellos hubiesen sido sufragios<br />
, y yo estuviese en disposición de que me aprovecharan<br />
, muchos años ha que estaría habitando entre los moradores<br />
de la luna, que (según me informan) se han descubierto<br />
ahora. Otros me han dicho que á consecuencia de este<br />
crédito no ha habido filósofo ni filosofastro, que no haya<br />
querido cubrirse con mi nombre: que divididos los profesores<br />
de la facultad en varios, é irreconciliables partidos, cada<br />
cual me alegaba por el suyo: que calentándose las fanta-<br />
Tom. v. i
sias en forjar varias sutilezas, de todas ellas querían hacerme<br />
autor : que quisiese yo ó lo repugnase servia mi nombre<br />
para autorizar dictámenes opuestos, y que no ha habido disparate<br />
que no se haya podido apoyar con mis escritos. Como<br />
vivo en la tierra de los desengaños , no he podido menos<br />
que reírme de esto, burlar á carcajadas los inútiles esludios<br />
de hombres , que nacieron para no saber mas que contradecir,<br />
y pasan su vida á caza de quisquillas (ellos las llaman<br />
sutilezas), pudiendo emplearla con mas utilidad en cazar<br />
moscas : pero por fin las primeras noticias me hacían<br />
pasar algunos días menos tristes con la consideración del<br />
buen nombre, que lograba entre los mortales, y el aprecio,<br />
que ellos hacían de mis tareas y sudores.<br />
Este solo consuelo, que me habia quedado entre tatitos<br />
objetos como me entristecen, hay ya cerca de tres años que<br />
lo tengo perdido. Fue el caso que cierto revendón de las plazas<br />
de esa ciudad, después que murió como mejor pudo, vino<br />
a estos paises traido de los infinitos embustes y rapiñas<br />
en que por oficio se habia egercitado ; acudimos todos los<br />
vecinos, no tanto á felicitarlo de su llegada (que ciertamente<br />
no es digna de semejante cumplimiento), cuanto con el<br />
deseo de saber el estado de las cosas de por allá arriba. Entre<br />
varias noticias de poca ó ninguna importancia nos dio<br />
una, que fue para mí de incomparable dolor. Refirió pues<br />
que estando ya en los últimos oyó al fraile , que en aquella<br />
hora le asistía, disputar á grito pelado con un clerizonte<br />
que le pareció jesuita: cara venerable, juanetes en ella, carrillos<br />
sumidos, barba y labios sacados, ojos modestos de por<br />
fuerza; acciones, palabras y ademanes todos estudiados y<br />
fingidos. Aplicó la atención á percibir la materia sobre que<br />
sufría la disputa: las muchas voces que daban los argumentantes<br />
solamente le dejaron entreoír al clérigo, que con tanto<br />
magisterio como pudiera hacerlo un santo padre decia:<br />
Aristóteles no sirve. Aristóteles no supo filosofía. Aristóteles debe<br />
desterrarse. Quien lo siga nunca ha de ser filósofo. Como<br />
el punto me picaba tan en lo vivo; pregunté á nuestro nuevo<br />
huésped á fin de rastrear las razones que movian á ese<br />
santo señor para dar al traste conmigo; pero él no supo decir<br />
otra cosa, sino que no habia podido entenderle mas, y solo<br />
se acordó de que para despedirse, lo hizo con estas ó se-
sircantes palabras: En esto estamos convenidos todos ios doctores<br />
: solamente cuatro frailes fanáticos perseveran tercos; y si<br />
cierto fraile que se halla en el catálogo de los Santos hubiese de<br />
haber sido canonizado en el din, en que las cosas se miran de<br />
otro modo, no sé yo como se le habia de quitar la mancha de<br />
haber seguido á Aristóteles. Yo pobre de mí que oí esto, y que<br />
al misino tiempo me hallaba eu esta situación donde ni podía<br />
responder, ni me era fácil averiguar qué pecados eran ios mios<br />
para sufrir por ellos tan amarga sentencia, no tuve por entonces<br />
mas arbitrio que juntar á mis amigos, exponerles tni<br />
desgracia, y pedirles consuelo en tan irremediable aflicción.<br />
Galeno, Theofrasto, Themistio, Averroes, Avieembron, Avicena<br />
y otro> innumerables que m; tuvieron afición en vida,<br />
y son mis compañeros en la muerte, esforzáronse en vano<br />
en consolarme. Por mas que ellos me recordaron el generaí<br />
aplauso con que viví en el mundo, el sumo aprecio que<br />
después he tenido , la no interrumpida sucesión de sabios que<br />
me han respetado por maestro, el consentimiento de los mas<br />
juiciosos siglos, la confesión misma de mis mas poderosos adversarios<br />
, jamas pudieron apearme del escrúpulo de que ¡os<br />
que ahora se conjuraban contra mí eran los señores doctores.<br />
Este nombre Doctor, ó sea por lo retumbante del término, ó<br />
sea por lo hueco del significado, me hacia estremecer como<br />
un chiquillo. Suponia yo que los que lo tenian, serian unos<br />
hombres con quienes se quedaría en mantillas mi maestro Platón.<br />
Se me figuraba ( ¡lo que puede la aprensión!) que un doctor<br />
sería un hombre á quien en recompensa de una vida entera<br />
empleada en los mas serios y penosos estudios, se le daba<br />
como premio de su tarea este nombre, que lo hiciese respetable<br />
entre los mortales, y se le hacia al publico el grande<br />
beneficio de colocarlo á la frente de la enseñanza, para que<br />
sacando luces del fondo de sus conocimientos, fuese la gloria<br />
y adorno de la patria. No sabia yo entonces (como después<br />
he sabido) que para doctor sobra con mucho menos: que un<br />
doctor, en habiendo dineros, se hace de cualquier cosa , y<br />
que es un oficio tan fácil de aprender como el de mandadero<br />
de monjas; y como no lo sabia, tuve que persuadirme á<br />
que pues los doctores me ajaban de este modo, bien estudiado<br />
lo tenian. Desde aquel entonces hemos tomado mis discípulos<br />
y yo cuantos medios nos pudo sugerir el apuro, á fia
de descubrir mi pecado: hemos discurrido, hemos conferenciado,<br />
hemos preguntado á cuantos han venido de nuevo á<br />
este pais; pero lo mas que hemos conseguido han sido noticias<br />
obscuras é inexactas. Quisiéramos haber podido encontrar<br />
modo de salir de estas cavernas, para dar un paseo por el<br />
mundo, y descubrir la causa de tan extraña novedad; pero,<br />
amigo mió.... Facilis des'census avemij sed revocare gradum, superaste<br />
evadere ad auras, hoc opus hic labor est.<br />
Así nos hemos pasado este tiempo, que para mí ha sido<br />
ciertamente eternidad, hasta que la buena dicha nos deparó,<br />
cuando menos lo pensamos, un arbitrio para volver al mundo.<br />
Un francés que ha consumido gran parte de su vida en<br />
pasear el campo de los gorriones, tuvo estos últimos dias la<br />
desgracia de que reventándose el globo aereostútico en que<br />
hizo su último viage ; derramó sobre la tierra no solamente<br />
su pobre humanidad, sino también una atarazana entera que<br />
llevaba encerrada en el estómago. Sin topar en rama vino<br />
á parar donde nosotros estamos; y después que durmió el poco<br />
vino que le habia quedado, y pudo repararse del dolor del<br />
golpe, nos dio en la noticia de su muerte una bella idea de<br />
esta nueva y asombrosa invención. No sabré decir á V. si fue<br />
mayor nuestro espanto que nuestra alegría: pues si para unos<br />
filósofos ranciosos debió ser admiración ver que ya los aires<br />
se podian navegar sin plumas; para unos hombres que tanto<br />
deseaban que los aires fuesen navegables, no pudo haber motivo<br />
de mas cumplido gusto. Al instante tratamos de trazar las máquinas<br />
: tomamos lienzo de la mortaja de un serrano, y nos<br />
surtieron de abundante materia para el gas las lanas de un<br />
doctor. Dentro de breves horas ya estaba todo listo para marchar:<br />
y mi amigo Averroes, que (Mahoma se lo pague) como<br />
es discípulo á la antigua , hace á favor de su maestro cuanto<br />
en contra de los suyos suelen hacer los discípulos á la moderna,<br />
se ofreció al viaje para el que yo mismo me prevem'a;<br />
alegando que no era decente que un hombre de mis anos y<br />
carácter anduviese volando como bruja.<br />
Faltaba solamente encontrar boquete por donde desde estos<br />
sirios se pudiese salir á la superficie de la tierra; pero el<br />
mismo Averroes se acordó entonces que no muy lejos de Córdoba,<br />
su patria, hay un agujero, que según dictamen de las<br />
gentes penetra hasta estas regiones. Pusimos en buscarlo to-
5<br />
da diligencia , y tuvimos la dicha de encontrar en breve la<br />
Sima de Cabra: por allá arriba se remontó nuestro buen<br />
amigo, y nosotros quedamos á su embocadura esperando la vuelta,<br />
que aunque pronta, se hizo á nuestros deseos mas que dilatada.<br />
Volvió en fin á bajar por el mismo sitio: apeóse de<br />
la prodigiosa cavalgadura, y poniéndose ambas manos en la<br />
cabeza en ademan de atónito, prorrumpió en estos gritos: "Infelices<br />
nosotros, que nos hemos muerto antes de ver el mundo<br />
como está en estos dias, y que muy tarde hemos alcanzado<br />
el desengaño. Nosotros, mis amigos, hemos errado el camino<br />
de ser sabios, pasamos los dias en pertinaces estudios,<br />
velamos las noches en continuas meditaciones, y toda nuestra<br />
vida fue para nosotros un ímprobo, y porfiado trabajo:<br />
perdimos la salud en la demanda , nos devanamos la sesera,<br />
malogramos el precioso tiempo, y para escribir cuatro libraeos,<br />
de que ahora no se hace caso, no perdonamos trabajo<br />
ni fatiga. Pero ahora, señores, ahora se ha descubierto otro<br />
nuevo rumbo para la sabiduría, ahora su camino no ofrece<br />
mas que flores: pero ¿ qué digo flores ? Ahora la ciencia produce<br />
doblones y distinción, sin tener un abrojo que pisar.<br />
Aquella filosofía que aprendimos nosotros á fuerza de tantas<br />
fuerzas, y que siempre confesamos no haber acabado de comprender,<br />
en el dia es negocio de tres años: de éstos se gastan<br />
en vacaciones treinta meses, dos de los restantes en esperar<br />
a\ catedrático , otros dos en murmurar de los frailes, y los<br />
dos que quedan en escribir un prólogo muy largo, y aprender<br />
á no decir: sed, ni ergo, sino at, y igitur. Con este aparato<br />
de erudición salen todos los dias unos fiiosofones capaces<br />
de decidir sobre el Alcoran de Mahoma : son bachilleres,<br />
licenciados, doctores y cuanto les da la gana. Dentro de nada<br />
, como sea hombre que acomode para ciertas miras, cátatelo<br />
hecho catedrático con mas ínfulas que un Obispo ; con<br />
mas campanillas que una calesa : acuden á la cátedra un cuarto<br />
antes que se acabe la hora : hacen que se repira ad fastidium<br />
una hoja de lección, que ellos no entienden ni sus discípulos<br />
entenderán: citan para la noche otra hora de repaso:<br />
no hay certificación como no se asista: no hay asistencia como<br />
no se pague: no hay paga que baje de un duro; y veis<br />
aquí cómo se recompensa ahora el haber perdido el tiempo por<br />
solos tres anos; y cómo cualquier filósofo de agua dulce saca
6<br />
mas renta que un ministro que vela sobre la quietud pública,<br />
y expone su vida por defender la patria. No se yo ciertamente<br />
que la renta de estos alcance á ochenta ó noventa duros<br />
por mes, no obstante que los pobres no tienen la cuarta parte<br />
del tiempo para disertar con las niñas que tienen los profesores:<br />
hubieran aprendido buen oficio. De aquí es que por<br />
Sevilla, como después observé, andan ios sabios mas abundantes<br />
que las malvas, los escritores tan espesos como ¡as pulgas,<br />
los eruditos tan de sobra como, ios perros. Vierais allí<br />
cuantísimo autor, cuantísimo libro nuevo, cuantísimo papelote,<br />
cuantísima disertación , cuantísima apología , cuantísi—<br />
ma disputa , aunque sea el por qué no tienen vigotes los galápagos.<br />
Para nosotros componer una obra, era obra de toda<br />
la vida: pero ahora no hay cosa mas fácil. En media hora<br />
se escribe un curso de filosofía ecléctica, pues en haciendo un<br />
prólogo con todas las desvergüenzas que le quepan contra tí,<br />
maestro mió, y contra tus discípulos; en poniéndonos de bárbaros<br />
tres veces lo menos en cada folio, y copiando ya de este,<br />
ya del otro autor los párrafos enteros, mas que no lleven<br />
conexión ni orden , sale un ecléctico de siete suelas. Ahora<br />
se escribe una obra original en una noche tomando un dístico<br />
de Juan Oben, y sacando de él, mas que no quiera salir,<br />
una conclusión de moral. Ahora se hace una apología echándose<br />
al contrario acuestas el exorcismo del toro de san Marcos.<br />
Ahora se ganan doscientos ó trescientos reales con dar á<br />
luz pública como propio el trabajo ageno, aunque esté impreso.<br />
¡Qué cosecha de críticos! Á vuelta de cada esquina se encuentran<br />
á docenas: hasta los aguadores son filósofos: hasta<br />
los<br />
Poco á poco, señor mió, le interrumpí yo: V. lleva traza<br />
de estarse hablando mucho , y esas noticias son mejores<br />
para después. Sepamos por ahora qué razón nos trae de lo que<br />
ha ido á averiguar. Lo único que he sabido, respondió Averroes,<br />
fue que yendo yo á entrar por la puerta de Carmona,<br />
vi atravesar á un costalero que llevaba á cuestas un negro<br />
ataúd: movióme la curiosidad si tendríamos otro huésped, le<br />
pregunté que quién era el muerto, y respondió que el instrumento<br />
aquel iba á servir en el entierro de Aristóteles , que al<br />
siguiente día 9 de mayo se celebraba enN. N. Pues ¡cómo! le<br />
pregunté sorprendido, ¿Aristóteles que ha dos rail años que mu-
7<br />
rió, se va á enterrar ahora? ¿Aristóteles gentil enterrarse<br />
en sagrado? Explíqueme, hombre, eso mas bien; porque yo no<br />
alcanzo este misterio. Con responderme que él no sabia mas,<br />
se salió de la dificultad , y me dejó sumergido en un abismo<br />
de dudas. Entre en Sevilla, y no habia banco de herrador,<br />
ni tienda de zapatero de lo viejo, donde no se tratase de tu<br />
entierro , amado maestro mió.<br />
En una de las librerías de Calle-Genova fue donde vi el<br />
mayor concurso. Me puse en acecho de la conversación, y<br />
percibí por fin que tu muerte y entierro habia de ser en tus<br />
escritos; que unos ingratos discípulos tuyos que no pudieron<br />
entenderte, se habían revelado contra tí; que deseosos de<br />
hacer gente, y no pudieudo lograrla por sólidos estudios, quisieron<br />
Jiacerse famosos (como el que quemó el templo efesiiio<br />
de Diana) con echarte por tierra; que tomando de Renato<br />
Des-Cartes , Pedro Gasendo , Nicolás Malt-branche,<br />
Isaac, Neuton y otros autores que ni ellos entienden, ni quizas<br />
ellos se entendieron, han querido ser Patriarcas de una<br />
nueva filosofía, que llamase la atención de los ignorantes;<br />
y que viéndose cada vez mas atrasados en su nuevo proyecto<br />
, habian buscado un socorro poderosísimo en dos religiosos<br />
N. N., grandes maestros en la facultad, de los cuales<br />
el uno te habia herido malamente en 15 de febrero de<br />
Í783, y el otro pensaba en rematarte el citado día 9 de mayo.<br />
Mudóse la conversación con harto sentimiento mió; pero<br />
habiéndose tratado después de don Manuel Custodio, que<br />
fue tiempos pasados tu discípulo, me alegré de saberlo para<br />
aconsejarte que le escribas, que él es hombre de razón, y no<br />
se negará á darnos noticia de todo cuanto pase; pues yo falto<br />
en la ciudad de conocimientos é introducción, hombre árabe<br />
de diferente lengua y trage, no puedo presenciar todo lo<br />
que fuera necesario para instruirme plenamente.<br />
No sabré decir á V., amigo mió, cuánto sobresalto hayan<br />
causado en mí semejantes noticias. Cuando yo andaba<br />
por el inundo, no habia sabio en toda la Grecia que se atreviese<br />
á chistar donde yo le oyese, y ahora como me ven<br />
viejo y caído, me dan como á toro muerto gran lanzada.<br />
Por fin tengamos paciencia por ahora, y pensemos en que<br />
esos ignorantes entiendan que se las han con Aristóteles. Es<br />
preciso tomar el consejo de Averroes, y valenne (con la ayuda
8<br />
de V.) de un buen amigo que por lo menos me instruya en<br />
qué pecados he caido, que asi me lleven á ran estrondoso<br />
suplicio. Sabe V. no es justo que muera indefenso: no se me<br />
ha citado; y de mi delito no tengo mas noticias que la de<br />
estar condenado á muerte. Por lo que le pido á V. y le conjuro<br />
de parte de JuanOben; por la hombría de bien que tanto<br />
ostenta en sus apologías ; por la leche que mamó de mis<br />
categorías, y por cuanto tengo de amable en ese mundo, que<br />
haga por donde vengan á mí poder los autos, en vi->ta de<br />
los cuales he sido sentenciado, que quiero pedir y alegar en<br />
contra , mas que me entierren setecientas veces.<br />
Este favor espero de la buena amistad de V".; y si en el<br />
país en donde habito, contempla hay cosa que puede servirle<br />
para sacudir las moscas á los curas, no tenga dificultad<br />
en avisarme, contando en mi persona con un apasionado<br />
servidor que le desea tantos años de vida, cuantos él cuenta<br />
de sepulcro. —Aristóteles Estagiritct.<br />
P. D. El portador de esta es Averroes: basta esto para<br />
qus entienda ser persona de mi mayor satisfacción, y que<br />
no desmerece la suya. Si se hiciere el entierro, sírvase V".<br />
pagar los gurullapes, pues no ignora que solo el interés los<br />
lleva á enterrarme, y no quiero con esa gente disputa en<br />
materia de maravedises, porque en eíia reconozco que me<br />
son superiores.
CARTA IL<br />
Sr. Pon Manuel Custodio,<br />
A, .migo y señor: mucho mas tarde de ío que deseaba, llegaron<br />
á mi poder la muy apreciable de V. y los dos papelones<br />
que con ella me remite. Como yo le habia pedido me enviase<br />
ios procesos, en virtud de los cuales habia sido sentenciado<br />
; luego que vi los dos abultados volúmenes que me trajo<br />
Averroes, me parecieron no ya unos autos, sino los cincuenta<br />
líbeos de las Pandectas. El portador me sacó de esta ignorancia,<br />
asegurándome que no era el envoltorio, ni sumaria,,<br />
ni libros, sino dos papeles de conclusiones que contra las algarabías<br />
de mi doctrina y las de mis discípulos, se habian sosrenido<br />
en la casa graude de san N. de esa ciudad. Cuánta<br />
fuese mi admiración en aquel entonces , no puedo explicar á<br />
V. bastantemente. Como en mis tiempos se trabajaba tanto<br />
para descubrir una sola verdad , y se tenia por dichoso cualquiera<br />
sabio, que al fin de una vida entera del mas pertinaz<br />
estudio, se hallaba en disposición de sostener cuatro ó cinco<br />
theses ó proposiciones, me llené de asombro, cuando entendí<br />
que doi hombres que apenas tocarán en los treinta y seis años,<br />
han tenido espíritu para proponer á una públics disputa tama<br />
multitud de aserciones, y algunas de ellas tales, que con todos<br />
los años que yo llevo de vivo y de muerto, aun no me hallo<br />
capaz de sostenerlas. Ya me iba inclinando á que en estos días<br />
se habría descubierto algún importante secreto, por donde<br />
en cuatro semanas se habilitasen los hombres para hablar con<br />
acierto sobre todas materias ( pues las theses sobre todas hablan)<br />
cuando el mismo Averroes me previno que no fuese tan<br />
sencillo: que el secreto que ahora se sabia, todo se reducía,<br />
том. v. 2<br />
9
10<br />
á saber aparentar: que semejantes theses se tomaban de uno ó<br />
muchos liaros : que para defenderlas no había mas trabajo<br />
que emplear, que copiarlas y hacerlas imprimir de segunda,<br />
sin meterse en la majadería de estudiarlas: que el acto so.ia<br />
ser de cumplimiento: que aunque no lo fuese, al argumento<br />
mas serio se le respondia con cuatro sales de Pláuto y una<br />
fábula de Esopo; y que al fin las conclusiones pasaban en un<br />
dia , y quedaba un testimonio eterno- á favor del defensante<br />
en lo> papeles, iba Averroes á hacerme manifiesto en ellos<br />
tnismos mucha parte de lo que acababa de decirme; y tomó<br />
el primero para traducírmelo; pues como en mi tiempo y en<br />
mis países no se conocía la lengua latina, es muy poco el uso<br />
que lie alcanzado de ella. Yo tenia formado un excelente concepto<br />
de los dos papeles; le fui á la mano al instante, haciéndole<br />
ver que era temeraria presunción el que él quisiese<br />
traducirlos: le recordé que ni él, ni sus companeros, ni todos<br />
cuantos en los sigios posteriores habían seguido mi doctrina,<br />
supieron mas que una gramática parda, un latin mazorral, y<br />
una elocuencia de precisiones: que ahora, cuando las bellas<br />
letras estaban restituidas á su explendor nativo, se hablaría<br />
y escrioiria un latin quizá mejor que el del siglo de Augusto;<br />
y que si era tal como me presumía el de las conclusiones, sería<br />
una compasión que un árabe bárbaro tocase con sus inmundas<br />
manos á las Musas Sevillanas acabadas de vestir de<br />
limpio, y se expusiese al sonrojo de no poder entender ni una<br />
palabra. Mis razones fueron para él de tanta fuerza, que sin<br />
perder tiempo me obligó á que fuésemos á bascar al mejor<br />
maestro de la lengua latina que se hallase en estos países. Dimos<br />
al fin con Marco Tulio, mi antiguo apasionado, hombre<br />
imparcial, y que en la materia pienso que tiene voto. Después<br />
de \OÍ saludos regulares le dimos cuenta del fin que nos había<br />
conducido á su presencia; le suplicamos se tomase el trabajo<br />
de explicarnos qué querían decir aquellos asertos, y por si en<br />
ei¡o> encontraba alguna cosa que le enmendase la plana , le<br />
añadimos no extrañase que la lengua latina hubiese q-izá adquirido<br />
mas hermosura al cabo de tantos años de estudio sobre<br />
ella, de tantos planes de enseñarla, de tantos métodos de<br />
componerla, como en estos dias se están viendo entablar. Tomó<br />
los papeles, los hojeó, leyó algunas cosas para sí, y cerrándolos<br />
de repente, se vino el buen viejo para mí con los
azos abiertos; y con los ojos lleno 1<br />
; de lágrimas dándome un<br />
abrazo estrecho, prorrumpió en estas palabras: ¡ Ay Aristóteles<br />
de mi alma! que no es contra tí contra quien se dirigen<br />
estos golpes. Yo solo soy el verdadero muerto : el entierro que<br />
se ha hecho, es el mió. Si hasta la presente he vivido en el<br />
mundo en la lengua de algunos, ya llegó para mí la última<br />
hora. ¿Ves estos dos papeles? Pues en ellos se me dan por cima<br />
de quinientas heridas mucho mas atroces, que lasque dividieron<br />
de sus hombros mi cabeza: mi lengua que ha sido<br />
todo mi caudal, tiene mas picaduras que las que pudo darle<br />
la muger de Marco Antonio mi enemigo ; y los solecismos y<br />
barbarismos que han amontonado contra mí, echan sobre mi<br />
sepulcro un monte mas pesado, que el que Júpiter echó sobre<br />
ios gigantes.<br />
Puede V., amigo mió, hacerse cargo de qué tales quedaríamos<br />
nosotros, viendo lamentarse de este modo á nuestro<br />
amigo Cicerón. Por lo que á mí hace , le aseguro á V. que<br />
me parecía sueño cuanto me pasaba, y no podia acabarme de<br />
persuadir á que fuese Cicerón quien decia esto. Averroes por<br />
el contrario lo hubo de tomar á pulla, y luego que del modo<br />
que pudo, consoló al pobre viejo, empezó á hacerle cargos<br />
de que mirase lo que decia: que él acababa de venir de<br />
Sevilla, donde se pensaba muy al contrario: que hombres que<br />
por su elocuencia habian alcanzado los títulos, uno de divino<br />
y otro de chrisólogo ( piquito de plata) eran de dictamen que<br />
no se habia visto cosa de mejor gusto ni mas fina critica, que<br />
aquellas conclusiones , que como tales eran celebradas por ellos<br />
y por una inmensa multitud de gentes que adoraban al divino,<br />
y pendían de la boca del chrisólogo: que no se dejase transportar<br />
tanto de la envidia que defraudase de su merecimiento<br />
á ios eruditísimos autores. ¡Qué chrisólogo, ni'qué divino, ni<br />
qué calabazas! respondió Cicerón: es imposible que hombres<br />
que aplauden esto, entiendan siquiera la lengua castellana. Oigan<br />
VV. ( respondió un pelafustán que en esa ciudad habia<br />
sido pirnporrero de un jabardillo de músicos), yo conozco al<br />
uno y al otro sugeto, de quienes VV. hablan, y á otros muchos<br />
de su mismo jaez; y en lo poco que entiendo, puedo asegurar<br />
á VV. que he visto dos traducciones del divino, que por<br />
voto de algunos inteligentes no pueden ser ni aun del humano.<br />
He oido del mismo murmurar á un compañero mío aficio-
Í2<br />
nado al latin , que no sabe hacer mas que poner pedazos del<br />
señor Cicerón que me está oyendo , y luego les añade otros<br />
pedazos suyos que se parecen los unos con ios otros, como la<br />
cruz de los Polaineros con la falúa del resguardo. Y también<br />
he sabido que yendo una vez á predicar (me lo contó un fraile<br />
amigo mio) en cierto concurso, todo el mérito de su sermón<br />
consistió en llenarlo de terminacos antiguos, como si estuviese<br />
hablando con la madre del Cid Campeador. De! otro<br />
no hay que decir sobre lo dicho acerca de este-, que es reputado<br />
por maestro y conductor.<br />
No hicimos caso de lo que aquel hombre decía, y pedimos<br />
á Cicerón que pues él conoeia los defectos, se tomase el trabajo<br />
de apuntarnos si juiera algunos de los mas visibles, para<br />
poder yo escribírselos a V. y alegar contra esos Padres de<br />
nulidad d¿ autos. Repugnó al principio; pero al fin lo vencimos<br />
Tomó el primer papel, y omitiendo el título.y dedicatoria<br />
por respeto á aquel incomparable sabio, á quien se consagraba,<br />
empezó á leer el aserto , y á hacer su crítica en la<br />
siguiente forma Ex prolegomenis, lín. 1. a<br />
, primera palabra (para<br />
que haya zurrapas en el primer tapón) pone phylosophiam<br />
con y griega, y Pithagoram con i latina. Vayase, dige yo, la<br />
una por la otra, y no seas muy escrupuloso en la ortografía;<br />
sino ten presente aquella importante máxima de que: ínter bonos<br />
escholastiquibus nunquam reparatur in imam litteram. Sea<br />
muy en buen hora, dijo Cicerón, juzgaba yo que la finura<br />
de unos reformadores de las ciencias no consentiría unos defectos<br />
, por los que en las clases azotan á los muchachos; pero<br />
por fin no hagamos caso de ellos, y vamos á lo nías gordo.<br />
Pase pues en la lín. 4. a<br />
Metaphisicam , y vamos al párrafo<br />
de lógica en la misma plana, donde en la lín. 2i se dice<br />
: ti quibus omnis error in veritate itivestiganda derivai : ¿ No<br />
sabe este buen P. que derivo, as significa lo mismo que deducere<br />
aquas, vel aliò -deflettere acquasi ¿Y que en la translación<br />
de este significado se debe guardar analogía? Esto es,<br />
Í3<br />
Dejemos e! philosofando con/que nos emboca dos veces poco<br />
nías abajo, y vamonos a entender qué ajos son estos, de que<br />
aquí se hace mención á la lín, 24. ¿Has oído tú, Aristóteles, decir<br />
que los ajos hayan hablado alguna vez? No por cierto, le respondí<br />
yo, y solamente me acuerdo de que allá en Egipto se<br />
les tributaba admiración, según aquello de : felices gentes, quibus<br />
dii nascuntur in hortis. Pero que ellos hablasen, ni lo he<br />
visto , ni lo he oido , ni puedo comprender cómo es posible.<br />
Pues aquí tienes, me replicó Cicerón, á los ajos no solamente<br />
hablando., sino lo que es mas, filosofando. Escucha la proposición<br />
que no me dejará mentir. Lógica sive sit arganum organorum,<br />
uti Aristoteli-; sive dialéctica, uti scolasticis (aquí falta<br />
la h); sive ars pfíilasophandi, ut alliis placuit, iXc. V r<br />
es aquí<br />
los ajos tan clara;, como los puede decir un español. No hay<br />
duda-, respondió Averroes, que alliis con dos // no puede ser<br />
sino allium, ii, que en toda tierra de gallegos siguifica el ajo,<br />
y si yo no me engaño , ya entiendo lo que quería decir esa<br />
conclusión. Quizá algunas cabezas de ajos que se hayan metido<br />
á filósofos, habrán dicho de la lógica que es el arte de<br />
filosofar; y no se maravillen VV. de que los ajos sepan tanto<br />
. porque al menos tienen en la cabeza una borla que les<br />
viene como natural, y no como muchas otras que se ven en.<br />
varias cabezas, y seguramente estarían mas naturalmente en<br />
la de un borrico. Por fin diga la conclusión lo que quisiere;<br />
que ahora no nos metemos en eso, y sigamos algo mas de<br />
prisa. Volvió Cicerón 1a hoja al párrafo de perceptione, y al<br />
leer divitio con t se encogió de hombros, y confesó ingenuamente<br />
que no conocía semejante pájaro; que de dives, itis<br />
no sabia él que se derivase mas que divitiee, arum; y que<br />
pensar que de divido., dis hubiera de salir divitio en lugar<br />
de divisio, eso lo entendía el P. muy mal, y que él justificaría<br />
que el supino del referido verbo no era divitum sino di—<br />
visum, A los dos renglones volvió á tropezar condivilionem, y<br />
volvió á torcer el hocico. Al renglón mas abajo se encontró<br />
con intelectionem que para haberlo de conocer tan disfrazado<br />
como venia sin la otra / que le faltaba, tuvo bien que trabajar.<br />
Pero donde el pobre hombre salió de paciencia, fue en<br />
la lín. ii, donde le cayó encima la siguiente lluvia de dispnrates<br />
: dea';» ¿¡rislor-elis cathegoria. tot misteriorum f¿etu<br />
gravia'em, ut parum útiles rejídmus. ¿Es posió/e, cuja, .que
14<br />
un lector teólogo, reformador de las letras, padre del buen<br />
gusto, y promotor déla verdadera filosofía se deje venir con<br />
tantos solecismos en tan pocas palabras ? ¿ No sabe que la persona<br />
que padece, como la llaman los muchachos, se pone en<br />
acusativo? Si en una oración primera de activa llana hace<br />
esto , i qué no hará en las que vengan implicadas con algún<br />
modo difícil ? ¿ Será menester quizá estarse toda una noche á<br />
la luz del velón para hacer esta oración? Desechamos las diez<br />
categorías de Aristóteles: decem Aristotelis cathegorias rejicimus,<br />
y no que nos pone cathegoricei ¿ Pues qué me dirán VV.<br />
del gravidem 2<br />
. Esta palabra, si quiere ser latina, es menester<br />
que sea primera persona del presente de subjuntivo de grávido,<br />
das, que significa estar preñada ¡a mtiger : el romance que<br />
hace, es este; yo esté preñada, gravidem. Pues ajusten VV.<br />
ahora el tot misteriorum ftstu gravidem, con lo demás que dice.<br />
Me hago cargo de que queria poner á gravidus, a, um; pero<br />
de este nombre > qué caso es gravidem? ¿qué concordancia<br />
cathegorice gravidem? Con saber á musa,
*5<br />
En la misma plana está Scopus con S grande, como si fuera<br />
nombre propio; póngasele chica, y la grande guárdese<br />
para mas abajo de los ajos , donde quisque después de punto<br />
que debe haber y no lo hay, debe escribirse con Q mayúscula.<br />
Plana siguiente , lín. i. Atenúo, lege Attentio. Lín. 4.<br />
Studio , lege studio. Lín. 15. Ethimologiam, lege Ethymologiam.<br />
Piaña siguiente , d facillioribus, lege á facilioribus ; y<br />
guarda ¡a / que sobra , que puede ser que nos haga falta. A<br />
la lín. siguiente 10, dificíliora, lege difjiciliora. Lín. 11, transileremus,<br />
lege transiliremus, que no se conjuga por lego, is,<br />
sino por audio, is. Lín. 12, adequet., lege adtzquet. En la lín. 18,<br />
dijo Cicerón , viene un primor de tal naturaleza, que si me<br />
hallara en el dia con los dineros que tuve cuando fui Cónsul<br />
en fioiiia, le compraba al P. Mtro. en recompensa de él un<br />
arte de Nebrija, para que pusiese en él la siguiente concordancia<br />
de femenino y neutro que dice: regulas observanda.<br />
Lín.. 13 , pnecosia , lege proseada. Ibid. concilia , lege consilia.<br />
En la plana siguiente me he encontrado, dijo Cicerón,<br />
con una palabra que ni yo la conozco , ni en toda mi casta<br />
quizá se encontrará quien la haya visto. Ella está en la lín. 4<br />
y es así: equipolcntice ; parece palabra compuesta, y si lo es<br />
será de equus, i el caballo, y polenta, tz la poleada; pero si es<br />
esto, yo no puedo entender qué poleada de caballo es esta que<br />
se apiiea á las proposiciones. Estas en mi tiempo no comían<br />
ni se ponían emplastos: con que no percibo para que pueda<br />
servir á las proposiciones esta poleada que hace aqui el médico,<br />
ó cocinero de la filosofía. Echóse á reir Averroes, y<br />
dijo que ya entendía lo que aquello queria decir: que la palabra<br />
no era compuesta de equus, i, sino de (equus, a, um: no<br />
de polenta, sino de polleo; y que habia sido inventada por los<br />
filósofos para exp icar la equivalencia, ó igual cantidad de<br />
las proposiciones, y debia decir cequipollentiíS. ¿Ves tú como<br />
es bueno guardar? dijo Cicerón. Si la / que sobró de facillioribus<br />
en la otra plana, no la hubiéramos guardado, pasaría<br />
ahora el pobre de equipolentiae sin que pudiese conocerlo ia<br />
¡nadre que lo parió. Pero el caso es, ¿dónde hemos de ir por<br />
un diptongo para acabar de armarlo? No faltará , dige yo,<br />
y quiza en adelante los tendremos de sobra. Vamos no deteniéndonos.<br />
Lín. 8, prosiguió Cicerón, exaurit, lege exhaurit. Ea
16<br />
Ja lín. siguiente falta para !a oración no mas de un verbo,<br />
yo no hallo de donde suplírselo; con que el P. se lo puede<br />
poner si es que pretende decir algo. Lía. 21-, está alucio, is<br />
con acusativo, como debe estar; pero arrepentido el sapientísimo<br />
P. de haberlo puesto bien, aparece en la lín. 30 haciendo<br />
penitencia, y dándose en los pechos con este solecismo<br />
garrafal: amori proprio, c&terisque passionibus, aut propria<br />
commoditati allicientibus. Pensaba yo' que para el P. la persona<br />
que padece, no tenia mas privilegio que ponerse en nominativo<br />
según aquello de error y cathegorits, de que hemos<br />
hablado: pero veo ahora, que ella puede escoger el caso que<br />
le dé la gana, con tal que no sea el acusativo. A la plana<br />
siguiente líneas 10 y i i , tenemos otro avechucho venido de<br />
las indias: dice allia ; y ya VV. ven que no puede ser allium,<br />
ii, pues este nunca termina en ¡s diptongo. Será allia,
alcanzo como un hombre puede estar dotado de un concilio:<br />
sabemos que cte es una asamblea de muchos, y en toda mi vida<br />
no be Oído decir que un hombre este adornado, como con unos<br />
galones, con una asamblea de muchos. Ко nos dice tampoco<br />
sí este concilio lia de ser general ó provincial , ó si quiza ha<br />
de ser el regimiento de la villa de Cansas , que también se<br />
llama concejo. Nada de eso es, dijo Averroes , ese concilio debía<br />
estar con s, y significar el consejo ó dictamen. Lo mismo<br />
son ocho que ochenta, respondió Cicerón, y siguió sin<br />
tropezar hasta acabar la misma conclusión , donde advirtió,<br />
que, ó faltaba una negación, ó se decía un solemne absurdo:<br />
y este mucho mayor si se atiende á la doctrina del reverendísimo<br />
P. La conclusión traducida dice: "que la autoridad humana,<br />
ya sea de hombre adornado de talento y consejo, ea<br />
de ía común opinión de los doctores, aunque merezca veneración<br />
, no por tanto nos deja libres de examinarla coa seriedad,<br />
para abrazarla como cierta." No nos metamos en mil<br />
escrupulillos que están saltando aqui sobre la autoridad , que<br />
se mira como la que ha de ser examinada; pudiendo y debiendo<br />
haber dicho, la opinión fundada en la autoridad. Vamos<br />
al caso; con que si no nos deja libres, la deberemos seguir<br />
; y entonces á que pega el etsi venerationem mereturl<br />
debería decir; tantam venerationem meretur, ut non liberas nos<br />
relinquat. Y en tal caso la siguiente conclusión que manda,<br />
sopeña de exponerse á un disparate, que no se atienda al número<br />
, antigüedad y calidad de los doctores , deberia borrarse.<br />
Tiene el P. una gracia particular; pues para decir que no,<br />
dice que sí. Debió pues haber dicho, non ideo nos liberes non<br />
relinquit. Y si su reverendísima dice todavía que no, maneat<br />
ver'oum in ore Mwjstri. Después dice el reverendísimo P. á ía<br />
lía. 3 , ut eos vitare possimus. Este eos hace .relación á algún<br />
substantivo masculino, ó no vale nada cuanto me enseñaron<br />
en la gramática. Pues vamos á ver qué masculino hay antes<br />
de otas palabras, quia vero máximum est errandi periculum<br />
in hiitoricorum authoritate, ideo eos {7c: con que historicus, á,<br />
es el único masculino con quien ha de concordar eos. Pues<br />
ahora para evitar los históricos, sé yo una regla la mas excelente<br />
de! mundo: esta es, no leerlos, y entonces no será necesaria<br />
el arte crítica, ni su uso, ni las otras conclusiones que<br />
sigue poniendo el P. acerca de los poetas, de los oradores y<br />
том. v. 3
18<br />
panegiristas (con i latina, debiendo ser griega). Eso sin duda<br />
, respondió Averroes, ha de ser otro de los acostumbrados<br />
solecismos del P. que por poner id con relación á periculum,<br />
puso eos sin saber lo que hacia.<br />
Ya., amigo mió, estará V. harto de leer disparates, y yo no<br />
estoy muy descansado de haberlos escrito ; por lo que dejemos<br />
estopor ahora para continuarlo cuando nos parezca, y pongamos<br />
fin á esta Carta. De todo lo que me dice la de V. nada<br />
me ha dado mas golpe, que la noticia que me envia de que<br />
su amigo el doctor Macareno se le ha vuelto de ancas. V.<br />
mire por sí y no se lie con él j pues se expone á que, cuando<br />
menos piense, lo envié á la Con la otra gente no hay<br />
que tener cuidado. Apretar con ellos y sacar á pública plaza<br />
tanta maturranga como hacen. Estoy entendido en que hará<br />
en ello un gran servicio al público. Vuelvo á ofrecer á V. mis<br />
facultades y buena voluntad , con la que ruego &c. = 20 de<br />
mayo de 8 6. = Aristóteles.<br />
P. D. Al pasar Averroes por la Moncloa se empeñó con él<br />
el ventero, para que un hijo que ha enviado á esa Universidad<br />
para que aprenda á echar paja y cebada, vuelva á su casa<br />
con la certificación del año de estudios. Los catedráticos no<br />
se la quieren dar mientras no pague por entero este mes de<br />
mayo. Sírvase V. prestarle al chico los veinte reales, que su<br />
padre es hombre que sabrá corresponder.
CARTA III.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
venerado amigo: no creía yo tuviese V. corazón para<br />
haberme privado del consuelo de ver sus letras, dejando que<br />
Averroes se viniese sin carta; y mucho mas cuando por el texto<br />
de la anterior vendría en conocimiento de lo fatigado que<br />
me hallaba, sumergido hasta el pescuezo en el fango de tanto<br />
solecismo y barbarismo como se sirvió de ingerir en su papel<br />
el reverendísimo P. N. Me persuado á que pues V". no me<br />
escribió le sería imposible el hacerlo; pero le suplico, con cuantas<br />
veras le puedo suplicar, no use mas conmigo de semejante<br />
dureza; y cuando no tenga lugar para otra cosa, me dé<br />
siquiera aviso del estado de su salud y negocios. Los míos ya<br />
vé V. que van con mucha mas pachorra que lo que yo quisiera;<br />
pues sin saber cómo ni por dónde, me he visto en la<br />
precisión de ser maestro de gramática de mis enterradores,<br />
y distraerme á puntos ágenos de mi intento y facultad: pero,<br />
amigo mió, tengamos paciencia pues la suerte lo quiere así;<br />
y vamos aplicando el hombro á ver si en esta carta podemos<br />
concluir con lo que pertenece á musa, musce.<br />
En la anterior , si mal no me acuerdo , interrumpimos<br />
nuestra crítica en el parágrafo de ratiocinatione. Tomemos pues<br />
el cabo desde aquí, y oiga V. ello por ello lo que sobre el particular<br />
oimos nosotros al señor Cicerón. Notó , en primer iugar,<br />
que en la lín. ó , venian silogismos, y entimemas con i<br />
latina, pudiendo el P. y sabiendo ( como piadosamente supongo)<br />
que debian ponerse con la griega. A la lín. 12, se paró<br />
Cicerón; leyó hasta cuatro veces las siguientes palabras: /20c<br />
frincipíum genérale: pr
20<br />
habiéndolas leído, dijo á Averroes que le hiciese el favor de<br />
ir por coda la vecindad, á ver si por casualidad encontraba<br />
un verbo con que se pudiese apuntalar a niel hoc principium<br />
generóle, que se estaba cayendo deí papel, tí izóse así ; pero<br />
viendo que todos los verbos de mas arriba y mas abajo estaban<br />
ocupados, no tuvimos de donde echar mano. Si V. quiere<br />
hacer esa buena obra, sáqueio de cualuuier Diccionario, y<br />
póngaselo de limosna, que no lo perderá. A la lín. I +, encontró<br />
Cicerón con un embozado que por mas que lo quiso descubrir<br />
no logró conocerlo, y nos aseguró con toda formalidad<br />
que ni aun en las obras de Merlin Cocayo había visto á<br />
latáis, de que se sirve el P. No le sucedió así á falaciiis, que<br />
viene en la lín. 2í tan disfrazado, que para conocerlo fue<br />
necesaria toda la habilidad y experiencia de este buen latino.<br />
Ven VV. aquí, nos dijo, lo que hace el ser un hombre maní-roto:<br />
el P. ha gastado las // con tanta generosidad, que<br />
cuando Üegó la hora de poner á fallada, fallada con dos, se<br />
halló que no tenia mas que una que darle, por haber empleado<br />
las otras con tan larga mano; pero para que también vean<br />
VV. que su revendísima no quiere quedarse con nada de nadie<br />
, viendo que no tenia dos //, le echó un puñado de iii,<br />
de modo que falaciiis lleva tres. Aplaudimos Averroes y yo<br />
esta generosidad, y pasó Cicerón á las líneas 2-r , 25 y 27,<br />
donde salen á cuentas y partición ios ajos hembras ó las ajas;<br />
pero como ya los habíamos visto otras veces no nos causó novedad.<br />
En la lín. 28 nos puso dessunt en sospecha, de que una<br />
s que llevaba de mas quizá sería hurtada, ó que tal vez el P.<br />
por compasión se la daria de limosna; para que si hasta aquí<br />
ha dicho el pobre verbo —yo falto, desum: diga de aquí en<br />
adelante— yo tengo de sobra.<br />
Se acabaron los disparates de esta plana por haberse acabado<br />
los renglones, y pasó nuestro traductor á la siguiente,<br />
donde lín. 3 , se encontró con este rasgo de elocuencia: inu—<br />
tiliter tempus ferant. Fero, fers, dijo, significa llevar , sufrir,<br />
decir, y tantísimas otras cosas que yo no sé como este erudito<br />
P. pudo encontrar modo de ponerlo , sin que él fuese<br />
bueno para significar lo que queria decir; pero por fin él se<br />
ha salido con la suya, y para decir gastar el tiempo inútilmente<br />
inutiliter tempus tereré, ha usado de fero, que todo lo<br />
puede menos eso. £n la lía. siguiente está nolliní con dos U. Ya
21<br />
parece que le han traído mas surtido de ellas : con eso si se<br />
vuelve á ofrecer falaciis, no saldrá el pobre con sola una muleta-<br />
En la lín. 7 vimos a Cicerón que empezó á demudarse,<br />
y nos temimos que quizá querría darle algún accidente , según<br />
se nos puso el pobre hombre. ¿Qué es eso? le preguntó<br />
Averroes, ¿ te has puesto malo? Quieres que vaya a llamarte<br />
a Avicena ? Qué ha da ser, señores, respondió. ¿ VV. saben<br />
lo que me he encontrado aquí? ¿Es acaso algún tigre?<br />
le pregunté yo. Todavía es peor, me respondía él. Pues sin<br />
duda es algún doctor del tiempo, replicó Averroes, que se<br />
habrá aparecido entre esas letras. Es, dijo Cicerón, un í'hi—<br />
losophi abstineantur, el mayor disparate que se habrá oído entre<br />
hombres de bien , el barban',¡no mas garrafal que habrá<br />
s:it\ido la lengua latina, el solecismo de marca mayor que se<br />
ha fabricado en el mundo; es en una pieza, ademas da ser palabra<br />
extrangera , un solecismo cornudo. ¿ Qué quiere decir<br />
cornudol le preguntó Averroes. ¿No llaman VV. al Düemma<br />
silogismo cornudo porque hiere con dos puntas? Sí señor, respondimos.<br />
Pues por e^o mismo le ¡lamo yo á este solecismo<br />
cornudo, porque es solecismo de dos cuernos. Es solecismo,<br />
porque siendo verbo de significación cognata no debió ponerse<br />
en pasiva: es solecismo, porque aun cuando tuviese pasiva,<br />
como los filósofos son los que se han de abstener, ó por decir<br />
mejor , los que han de abstener su estudio , aplicación ó<br />
lo que el P. quisiere, ab invesúgandis &c; los filósofos son persona<br />
que hice, y esta no se pone en nominativo en pasiva.<br />
Mucho nos detenemos y el papel cada vez va dando mas.<br />
de sí: lo que VV. pueden hacer es tirarme de ¡a toga cuando<br />
me pare demasiado, porque si no, me temo que nos ha de<br />
coger con las manos en la masa el dia de la magna revolución<br />
de Hesiodo. Con que asi no nos metamos con un comprehiiidoruin<br />
que está en la lín. 8 , que, por si no lo sabíamos<br />
. nos avisa que el P. Mtro. no sabe conjugar; pongámosle<br />
comprehendendorum que el P. no dejará de agradecerlo. Pasen<br />
otra vez las señoras ajas en la lín. 13, y si no quieren<br />
encontrarse con los a;os marchen aprisa, porque ya les vienen<br />
en alcance dos líneas mas abajo. Pasen otras cosas sobre<br />
que ya hemos hecho alto, y algunas sobre que no loqueremos<br />
hacer; y vamonos corriendo á la plana siguiente, donde<br />
en la lín. 4 me está aguardando alliud, que sin duda ha
22<br />
venido de! Orinoco no mas de por darnos ruido: á mí no me<br />
lo ha de dar ya, déselo a! P., quien si tuviere á bien decirnos<br />
quien es, le daremos las gracias. A la lín. 7 está predi*cati<br />
sin diptongo; hay esperanzas de que llegue á su tiempo;<br />
una flota de ellos. Tengase presente para entonces y remediaremos<br />
esta necesidad. Hacia el fin de te plana van otras<br />
pocas de ajas: buen viaje señoras j manden VV. en que<br />
les sirva. En la línea penúltima está prodúcete según parece<br />
en infinitivo : es lástima que no traiga verbo determinante.<br />
No nos detengamos en llorar estas lástimas, que eso viene á<br />
ser solecismo mas'ó menos.<br />
Plana siguiente lín. 5 hay otro infinitivo, nuevecito, ñamante,<br />
dice así: meditare: por poquito io acierra, si como le<br />
dio en el pie le ha dado en la pata; todo consistió en haber<br />
puesto una i en lugar de la e, pues es verbo deponente. Contra<br />
sic argumentor, dijo entonces Averroes, remangándose el alquicel,<br />
y alargando el brazo y el dedo; ex or f.nitis activam fingito<br />
vocem: ergo muy bien dicho meditare. ¿ Dónde has aprendido<br />
á argüir así ? preguntó Cicerón. En la Universidad, respondió<br />
el otro, que allí se aprenden muchas cosas buenas.<br />
En la cátedra de Prima de Teología sé yo que se ha enseñado<br />
su cacho de marcialidad; y muy bien hecho: porque á dónde<br />
vamos á parar con que un estudiante, que mañana lia de<br />
ser cura, salga por esas calles con dos damas al lado y sea la<br />
irrisión de todo el mundo, sin saber qué lado debe darles, qué<br />
paso debe llevar, con qué mano ha de agarrar el sombrero,<br />
cuántos dedos ha de meter en la pila para dar agua bendita,<br />
y cuál de las patas ha de sacar para hacerles una cortesía á<br />
la francesa? Señores, dije yo, ¿nos hemos de eternizar en esto<br />
? Si se meten otras conversaciones no saldremos del asunto<br />
en muchos años. Sirva de descansadero, dijo Cicerón, y<br />
sigamos. En la lín. 17 viene suposito con una p sola: así marchará<br />
mas ligero. En la lín. 20 y 23 alliquod con dos //. Verán<br />
VV. si no nos hacen falta para en adelante. Zafarrancho,<br />
señores, que á la lín. 29 viene asomando una procesión<br />
general de ajas, ajos, solecismos, barbarismos, disparates,<br />
y toda cuanta mala canalla se puede imaginar; allá va:<br />
allias ex alliis legitimas illationibus deduce. ¿Ven VV. la procesión?<br />
Delante van las ajas, como en las cofradías de madrugada,<br />
allias: detras los ajos causando devoción con sus bar-
as largas, ex álliis: mas atrás viene una hermandad nueva,<br />
hecha entre legitimas é illationibus : el imperativo de deduco<br />
viene con la ropa que le arrastra de presente. No falta mas<br />
sino que viniera una albarda por pendón para que la procesión<br />
fuese completa. ¿Han visto VV". qué concorde va íegitimus<br />
nominativo, singular y masculino , con illationibus ablativo,<br />
plural y femenino? ¿No ven VV". á deduce la garnacha<br />
que lleva puesta con aquella e de mas? Quien no lo conociere<br />
que lo compre.<br />
Tiróle entonces Averroes á Cicerón de la toga, entendió<br />
él y volvió la hoja á la plana siguiente. A la lía. 5 vio mas<br />
ajos, pero no quiso meterse con ellos. A la Un. 7 tropezó<br />
con ut llevando la oración á indicativo : llévela, dijo , el P.<br />
á donde le dé la gana; si mi consejo valiera podia llevarla<br />
al pilar y con eso se refrescaría. A la lín. 21 está el per peleándose<br />
con su caso, y picándole la retaguardia de está manera,<br />
perconsequens; sino es, que es algún nombre nuevo que<br />
la generosidad del P. Mtro. quiera regalar á la lengua latina.<br />
Por debajito de él va otra ristra de ajos: es de presumir<br />
aue con tanto arasto se encarezcan. Lín. 25, está en no—<br />
minativo la persona que padece, y la oración es de activa:<br />
óiganla VV. : regularum, quee Amoldas assignavit. Puede ser,<br />
respondió Averrces, que el quee sea acusativo; y aunque en tal<br />
caso es preciso que esté en terminación neutra, puede también<br />
haber sucedido que regula, l
y en la línea 5 viene un demnnstractiow* ':.¡vi:i :<br />
\: como una<br />
casa Vaya, apuesto un oenavo a que ct L . pLu .¡ que es derivado<br />
de trato., ¡lis, xi.etum. v quede con»it»uiente 120 sabe<br />
lo que significa. Dejémonos de apuestas, di ¡o A ver roe >: lo<br />
cierto es, que demonstractio suena mas retumbante que ciemonstratio;<br />
y bien haya ei alma de quien es aficionado a retumbar.<br />
Si yo tuviera una botija Dejémonos de eso, dije vo,<br />
y siga el señor Cicerón, pues según parece, nos queda aun<br />
el rabo por desollar. A la lín. 13 viene con v procabilior; si<br />
se ofrece hacerle informaciones, lo tendrán por hijo de Ja<br />
cuna, y no por hijo de probabilis y nieto de probo. A la lín.<br />
16 viene también chriterium con h: que me apedreen si no<br />
es hurtada. En las 20 y 21 esta methaphisica sin el ypsilon:<br />
puede ser que luego parezca cumpliendo su penitencia. En la<br />
penúltima alliud. ¡Que no podamos conocer á este señor de<br />
las dos muletas! ¿Y quién nos mete en eso? dijo Averroes:<br />
pero pues lleva dos palos, puede ser que sea Periquillo ei de<br />
los palotes-<br />
Dejemos, prosiguió Cicerón, un puñado de //latinas que<br />
vienen supliendo por las otras, y vamos á la otra piaña donde<br />
á la lio. 15 se halla estampada la siguiente oración: supradictas<br />
relaiionis rejicimus. Ai P. se le habrá hecho escrúpulo<br />
el que no ha puesto todavía en genitivo la persona que<br />
padece , y temerá con razón que dé contra él una queja este<br />
caso, que es tan bien nacido como los otros, pero pareciéndole<br />
que es cargo de conciencia desairar siempre , siempre,<br />
siempre al acusativo, lo que ha hecho ha sido partir ¡a<br />
diferencia, poniendo á relationis en el primero, yá supradictas<br />
en el segundo; y para que los números tampoco se tengan<br />
envidia, encaja uno en el singular, y otro en el plural,<br />
ítem: ha hecho un gran servicio al idioma latino, que hasta<br />
aqui no contaba mas que tres géneros de concordancias: ahora<br />
con esta tiene cuatro; y con las otras que hemos advertido<br />
y algunas otras que tenemos que advertir , sucederá que<br />
tenga cuarenta. En la última conclusión de esta plana puede<br />
ser que falte un verbo; si faltare, que lo ponga el lector, que<br />
no lo ha de hacer el P. todo.<br />
Vamos á la plana siguiente , y dejando en ella algunos<br />
escrupulillos, paremos en la lín. 12, donde se verifica mi<br />
profecía acerca de las concordancias: dice nullus roboris. Abo-
25<br />
ra me lia ocurrido un pensamiento, que si tal vez se lo apuntasen<br />
al eruditísimo autor, lo adoptaría, y se hallaba, a mi<br />
parecer, con un arbitrio el mas lindo para hacerse famoso<br />
en el mundo. Podia seguir el genio original que tiene, escribir<br />
una nueva gramática sacada de su caletre, y hacerse mas<br />
célebre por esta invención, que el otro que inventó que los<br />
hombres anduviesen á gatas. ¿ No les parece á VV. ? Ha estado<br />
ingenioso el arbitrio, respondimos nosotros; pero la desgracia<br />
es que se pierden é inutilizan entre los hombres los<br />
mejores talentos por no saber seguir su vocación. En la misma<br />
línea, prosiguió Tulio, viene Atheistte: quizá pensaría el<br />
P. que estaba hablando en castellano, y lo puso en lugar de<br />
Athei. Dos líneas mas abajo dice así: invictissimis potest demonstran.<br />
¿Qué invictísimos son estos? Serán, respondió A verroes,<br />
egércitos, armas ó lo que el P. hubiere pensado. Pues<br />
¿por qué no lo puso ? preguntó Cicerón: ¿no sabe que los<br />
nombres adjetivos son como las doncellitas que no parece<br />
bien que salgan solas? Quizá será, dijo Averroes, que el P.<br />
le pondría compañero, y sucedería con ios dos , lo que con<br />
algunos frailes que salen juntos de su convento, y á la primera<br />
calle toma cada uno por su lado: sigue tú leyendo, que<br />
yo me pondré atisbando, y si es como lo pienso, al anochecer<br />
ya vendrán juntos. Pues mira, dijo Cicerón, si te da miedo<br />
de quedarte solo, otras dos líneas mas abajo viene un alliud<br />
que puede hacerte compañía. A las líneas 22, 23 y 31<br />
vienen otros dos, vestidos á lo militar con sus letras grandes<br />
como si fueran señores, y son un pobre adverbio y un ruin<br />
lagarto: cátelos ahí, Summé, Lacertis. Lín. 32 está una palabra<br />
que yo no sé como se pronuncia, véanla VV. escrita:<br />
pront. Ella parece polaca ó rusa, y cuando mas favor queramos<br />
hacerla, se asemeja al ponch ó punch de los ingleses.<br />
Vamos á la otra plana: dice así el primer renglón, unió<br />
mentís cum corpore, que ñeque est, &с. Me sabrán VV. decir<br />
quien es este señor que, que nos hemos hallado por nuestras<br />
culpas? Eso está claro, respondió Averroes, ese es el que<br />
conjunción: ¿no te acuerdas de aquello que tú decias, quod<br />
precatus d jove óptimo máximo, deterisque Diis, &c. ? ¿ Y qué<br />
nene que ver lo uno con lo otro? El que conjunción siempre<br />
se pospone, y va agarrado como ciego de algún lazarillo;<br />
pero este que está á principio de oración después de coma, y<br />
том. v. 4
campa solo por su respeto. Yo no sé qué decir, á no ser que<br />
diga que es qui, qu
27<br />
sa sino monstrosa. A la lín.
28<br />
si en la plana písala hizo el milagro
29<br />
hecho escrúpulo las ha puesto sciens et volens. No hay duda<br />
en que habiéndose metido á reformador de la literatura, ha<br />
empezado, como debia empezar, por la latinidad.<br />
Vamos á otra plana , que estoy deseando acabar. En la<br />
siguiente, lía. 7, viene diáfanas con f: saqúese aquella p<br />
que sobró de apperta, y la h de Chriterium, y tenemos Ia/>/z<br />
de que necesita diaphanus. En la lín. 2f hay un gutulla que<br />
yo no sé de donde habrá venido. Pase por fin, pues yo ya<br />
estoy pasado con tanto desatino; y vamos á la penúltima<br />
piaña , donde á la lín. 3 falta una h á exalationes. Bien pudiera<br />
el F. habérsela puesto, y nos ahorráramos de tantas<br />
detenciones. Bien podia también haber escrito á sulfur con<br />
ph, como debia ser; ó para acertarla mejor, bien podia no<br />
haberse metido en dar al publico las conclusiones: así no<br />
se vería excitant en indicativo regido de ita ut á la iín. 7: no<br />
se vería tampoco la concordancia tan bonita que viene á la<br />
iín. 19, prztermisso.... motas tamquam phenomenon difficilli—<br />
mum. No se vería; pero ¿qué es esto que veo yo en la línea<br />
22? Aqui hay una nota de admiración así: ! que si se<br />
atiende á lo que se ha dicho antes, pega tan lindamente como<br />
pedrada en ojo de tuerto. A la verdad, después de decir<br />
pro quo sit, ¿á qué viene esa admiración? ¿Es acaso algún<br />
espantajo, como ponen los hortelanos en la huerta para que<br />
los gorriones no les piquen el lechuguino? ¿Teme el P. Miro,<br />
que venga algún borrico á comerle las conclusiones ? Vaya<br />
que sin duda, respondió Averroes, al llegar á ese paso el<br />
eruditísimo P., volvió los ojos á todo lo que llevaba puesto en<br />
su papel; y al ver tanto golpe de erudición, tanta abundancia<br />
de cosas excelentes como ha producido, no pudo menos<br />
que admirarse, y enamorarse de sí mismo, semejante á aquel<br />
otro Narciso, que vio su hermosura en el espejo de los asnos.<br />
Y ciertamente, si las obras son los espejos donde claramente<br />
aparecen los ingenios de los autores , no puede darse<br />
cosa mas á propósito para conocer al autor de estas conclusiones,<br />
que el hermoso espejo que ellas presentan. A la línea<br />
siguiente , prosiguió Cicerón , está vicera , que si quiere decir<br />
lo que yo pienso, deberia decir viscera. A la que se sigue<br />
extraño mucho que poniendo el P. con letra grande los adverbios,<br />
no se haya dignado de ponérsela á Caspium, que la<br />
merece mejor por ser nombre propio. A la lín. 28 viene un
30<br />
Salcedo del mar: quizá será- algún personage distinguido,<br />
porque para decir lo salado, se pone salsedo con s. En la ultima<br />
plana no ocurre cosa que decir, y se acabaron ya estas<br />
conclusiones.<br />
Ya V. , amigo mió , ve que he sido muy largo en esta<br />
Carta; pero también habrá notado que ha sido muchísimo<br />
lo que ella nos ha dado que hacer. Era muy natural que<br />
ahora hiciésemos cuatro reflexioncitas sobre el aserto del P.,<br />
y quizá el P. las estará esperando. Si V. lo ve , dígale: que<br />
no se desconsuele por eso, que todo se compondrá. Por ahora<br />
solo insta que V. se sirva de hacerme un favor. Ha advertido<br />
Cicerón en el papel variedad de estilos , y algunas<br />
expresiones demasiado impropias por su propiedad en la boca<br />
del P. , y asegura que para ponerlas se tuvieron presentes<br />
diferentes libros. Espero, pues, de la amistad de V. que<br />
haga diligencia de cuales son, y me los remita sin pérdida<br />
de tiempo; pues ya lo es de que yo vaya aprovechando algunos<br />
ratitos perdidos. A otro viage irá alguna cosa sobre<br />
la gramática de las segundas conclusiones , que cual mas,<br />
cual menos , toda la lana es pelos. Se repite á la disposición<br />
de V., y queda tan suyo como siempre. Estamos á principio<br />
de junio. — El Estagirita.<br />
P. D. Parece que V. se ha descuidado con mi primera<br />
Carta, hasta dar lugar á que la copien. Averroes se trajo<br />
un tanto de ella con no pocas alteraciones; pero la que mas<br />
he sentido es la que está hacia el fin, donde en lugar de dos<br />
Religiosos que yo puse, se ha puesto dos Frailesetes. Este término<br />
no está en mis Políticos. Con que sírvase V. de sacarlo<br />
de mi Carta, y de restituirlo al Diccionario de ¡os doctores<br />
á la moda , á donde pertenece, que en él hará mucha<br />
falta, y á mí no me sirve para cosa ninguna.
CARTA IV.<br />
•Sr. Z>. Manuel Custodio.<br />
31<br />
A,<br />
.migo mío: doy á V. las mas sinceras gracias, tanto porque<br />
me ha sacado de cuidados escribiéndome , cuanto porque<br />
me remite no solamente algunos de los libros que le pedí<br />
, sino también otros que me pueden servir muy bien. He<br />
vi-.to entre ellos la fé de erratas, que V. ha compuesto, que<br />
,por cierto me ha parecido muy linda; y crea que si yo hubiera<br />
saoido su habilidad para hacerla, me hubiera ahorrado<br />
de trabajar un poco , y le hubiera pedido que hiciese lá de<br />
los dos papeles de conclusiones; pero ha sido la mala fortuna,<br />
que cuando ella llegó a mis manos, ya estaba concluida<br />
la del a>erto del P. N., y casi para concluirse la del P.<br />
N. No obstante si V. quiere divertirse, uno y otro escrito<br />
tienen todavía mucho qué dar de sí; pues nosotros hemos<br />
caminado muy de prisa, y pienso'que no estaría de mas que<br />
V. hiciese algo. Por lin e*to queda á su voluntad, pues la<br />
mía solo es despachar en esta Carta con los solecismos y barbarísima<br />
que nos quedan. Oiga V. pues lo que acerca de ellos<br />
ha resultado de nuestra consulta.<br />
Concluyó Cicerón la crítica del primer papel, y aunque<br />
le instamos para que consecutivamente hiciese también la del<br />
segundo, no hubo poder de reducirlo: dijo que estaba sofocado<br />
con tanto desatino; y que obligarle á que se met-iese en<br />
otro berengcnal como el pasado, sería exponerlo á un tabardillo<br />
: que lo dejásemos un poco ir á refrescarse por las orillas<br />
de la laguna, y á buscar algunos amigos, con quienes<br />
desahogarse , y á quienes dar cuenta del adelantamiento en<br />
que el P. N. había puesto las letras humanas, y que otro dia
32<br />
volvería á concluir su tarea. Conocimos la razón, y bien á<br />
pesar nuestro tuvimos que ceder. Mas como Averroes y yo<br />
estábamos tan deseosos de concluir con lo que pertenecía á<br />
este ramo; viendo que Cicerón no parecia en muchos dias,<br />
todo se nos iba en ir y venir á el papel: lo leíamos; y como<br />
nuestra instrucción en la lengua latina es tan escasa, era también<br />
muy poco lo que nos ocurría contra él. Veíamos las conclusiones<br />
distinguidas (¡ahí es nada 1<br />
) con números romanos,<br />
los diptongos resueltos, la ortografía de ultima moda, el<br />
aserto distribuido en páginas, las letras gordas, el papel muy<br />
blanco, y pro corónide su corrección de erratas: y como el<br />
papel anterior nada de esto tenia, nos encogimos de hombros,<br />
confesamos nuestra ignorancia, y aun sospechábamos<br />
que Cicerón tendría que arrepentirse de haber tratado de<br />
una misma manera ambos papeles. Bien es verdad que Averroes<br />
no las tenia todas consigo, á causa de la noticia que V.<br />
le dio, de que la tarde que se defendió el segundo, apareció<br />
en la escalerilla de la cátedra el autor del primero, sentado<br />
en ella como un viejecito, según se discurrió, para soplar especies<br />
al defensante , si acaso se veia apretado en algunas.<br />
Y aunque esta prevención no tuvo efecto , pues no se ofreció<br />
sobre que abrir la boca ; ha hecho no obstante creamos<br />
que el P. N. reconoce en el otro superioridad en la instrucción<br />
: de donde inferíamos que pues tal habia sido el maestro,<br />
¿qué podia esperarse del discípulo? Contra este pensamiento<br />
nos venia luego otro, y contra el otro otro, y lo peor era<br />
que Cicerón no parecia. Vino por fin un dia de estos , y<br />
después de haber escusado su tardanza con varias razones,<br />
que no son muy del caso, tomó el volumen, y quiso empezar<br />
desde la primera hoja. Advierta V., le dijo Averroes,<br />
que nosotros no pretendemos mas censura que la de las últimas<br />
conclusiones que están en este tomo: las primeras y<br />
segundas son de Teología, y nosotros ni entendemos de esa<br />
facultad , ni somos jueces competentes para decidir en ellas.<br />
Yo soy juez competente, dijo Cicerón, para juzgar todo género<br />
de latín; y el juicio acerca de este, nada tiene que ver<br />
sobre las materias á que se aplica: no obstante les daré á<br />
VV. gusto, aunque me prive del que habia de recibir en muchos<br />
trozos de elocuencia que es preciso vengan entre estos<br />
asertos, y que me promete un prafatum que está aquí en-
33<br />
medio coa letras muy grandes y en palabra recién llegada á<br />
Roma, donde siempre se ha dicho prafatio. Pero por íin vamos<br />
a lo que VV. quieren. Dice la dedicación... Poco á poco,<br />
señor Cicerón, le dige vo: hágame V. el favor de no hablar<br />
una palabra de ella: se yo que notar sus defectos sería injuriar<br />
al inistre personage á quien se dirige, que nada desea<br />
con mas ansias que el que los literatos españoles acaben<br />
de olvidar sus defectos: quiero pues que quede salva la hoja<br />
donde esta escrito su nombre como para prueba de nuestra<br />
afición y respeto. Esta muy bien pensado eso, dijo Cicerón<br />
, y para testimonio de que lo juzgo así, vamonos corriendo<br />
al aserto. Es menester, dijo Averroes , que advierta<br />
V. que tiene al íiu corregidas las erratas. Ya lo he visto,<br />
respondió;, y para que no nos metamos con ellas, llamen<br />
VV. á ese pimporrero que tiene buena vista, y puede estarla;<br />
atisbando para avisarnos. Hízose así, y empezó Cicerón.<br />
Pag. 1. a<br />
conc. 4 dice : eam tamen scientiam á Deo ipso, &c.<br />
¿Y qué tiene eso de malo, le pregunto yo? ¿Qué tiene? respondió.<br />
Dígame V"., señor Aristóteles, ¿no ha dicho la conclusión<br />
anterior que reputa por cosa cierta que el Criador<br />
infundió á Adán la filosofía? Si señor. No va á decir en esta<br />
que Adán transmitió á su posteridad la ciencia que había recibido<br />
del Criador? Es constante. Y dígame V. ¿entre estas<br />
dos proposiciones hay alguna contrariedad? Yo ciertamente<br />
no la veo, antes bien me parece que la una es continuación<br />
de la otra. Asi es sin duda. Luego aquel tamen con que empieza<br />
la segunda, es un solemnísimo disparate. Debía el P.<br />
haber advertido que tamen es conjunción adversativa que equivale<br />
á attamen, nihilominus, verumtamen; que solo se debe usar<br />
cuando la segunda parte del periodo contradice en algún<br />
modo á la primera; que las palabras á quienes corresponde,<br />
son estas: etsi, etiamsi, quamquam, quamvis, izfc. ; que vea el<br />
modo de usarla en mi oración pro lege manilla que se la cito,<br />
porque sería lo primero de mis obras que traduciría en la<br />
clase: qnamquam mihi sernper frequerís conspectus vester multo<br />
jucundissimus.... est visus.... tamen hoc aditu laudis.... me
34<br />
diptongo, debiéndolo haber puesto con ce. Mire V., señor<br />
pimporrero, si está en las erratas. No hay aquí tal cosa, respondió<br />
él, y VV. sigan, que yo avisaré cuando sea preciso.<br />
En la 8 está apellare con una sola p: estoy pensando si quizá<br />
del nombre substantivo apella, ce que significa el despellejado<br />
ó circuncidado , habrá salido este verbo que significa despellejar<br />
ó circuncidar; y quiera este P. decirnos que los griegos<br />
circuncidaron á los bárbaros, porque ciertamente ap~<br />
pello, as llamar, se escribe con dos pp. Pues eso sería, dige<br />
yo , una cosa intolerable : yo toda mi vida la pasé en la Grecia,<br />
y no vi que-desollasen á ninguno. En la conc. 9, dijo<br />
Cicerón, tenemos otro hueso que roer: dice d his. A la cuenta<br />
el P. Reverendísimo tiene á la h por Ierra hecha y derecha,<br />
y no solamente letra, sino consonante de aquellas ante<br />
las cuales se pone a y no ab. Poco ha estudiado cuando no<br />
ha leido siquiera la primera página de Ambrosio Calepino,<br />
donde hablando de d y ab dice así: in hoc tamen dijferunt,<br />
quod d mmqaam conjungitur cum dictionibus incipientibus a vocali.<br />
Y si se hubiera metido por la obra arriba, hubiera visto<br />
que la h no es mas que nota de aspiración; y aunque hic,<br />
hzc, hoc, empieza con ella, no por eso deja de empezar por<br />
vocal.<br />
En la conc. 10 está el pobre Pitagoras sin ypsilou. Parece<br />
que los dos Padres se han hecho á una contra esta pobre letra.<br />
Dime, Averroes, ¿fue acaso contemporáneo tuyo este<br />
Averrhoas de que hace el P. mención en la conc. lo? Bien<br />
puede ser, respondió él, que fuese; pero como yo me crié<br />
en la España, y ese parece griego, no llegó á mi noticia que<br />
hubiese tal hombre. No señor, dijo Cicerón, no es griego<br />
que es árabe, según se dice aquí. A ver, dijo Averroes, léame<br />
V. toda la conclusión. La leyó Cicerón: con que ese señor,<br />
dijo Averroes, que el P. pone ahí fue árabe y comentador<br />
de Aristóteles? Así, es, respondió el otro: ¿quieren<br />
VV. que apostemos algo, prosiguió Averroes todo enfurecido,<br />
á que ese Averrhoas soy yo? ¿Dónde hay picardía como<br />
esta de mudarle su nombre á los hombres de bien? Cuando<br />
vuelva á Sevilla, siento una querella contra el P.; pues<br />
si dejo pasar que ahora me llamen Averrhoas, mañana otro<br />
me llamará Avejorruco, y dentro de nada tendré mas nombres<br />
que contiene el almanak. Fuera de que ¿no es una ig¡-
35<br />
nominia que hayan cíe hacer que mi nombre se decline por<br />
musa, ÍC, por donde se declinan las hembras, siendo asi que<br />
yo soy tan varón como el que mas? Sosiégúese V., señor<br />
Averroes, dijo Cicerón, que no es V. el único macho que va<br />
por musa, ce; y aunque por este nombre no se declinaran<br />
mas que las hembras, ¿qué mas podia V. apetecer en un<br />
tiempo , en que tantos hombres afectan parecerlo ? Díganos<br />
V. su nombre propio, que así que el P. lo sepa , se enmendará<br />
; pues esto lo hizo sin malicia, no mas de para afectar<br />
erudición. Pues, señor, mi nombre propio es Mahumed Abuigail:<br />
soy conocido por el de Averroes por mar y tierra; en<br />
latin del mismo modo que- en el castellano, y cuando mas<br />
se quiera, permitiré me digan Averroes, y en latin Averrois,<br />
porque m¡ nombre es original de dos palabras arábigas, á<br />
saber; Aven ó Aben y Roshed, que quiere decir en buen romance<br />
hijo de Roshed. Y cómo V., señor pimporrero, dige<br />
yo , no nos ha advertido ninguna errata ? Ya hay rato que<br />
estamos en la censura, y es preciso que vaya dimidiada. Pero<br />
poco á poco señor, dijo Cicerón: dimidiada? Ahora acabamos<br />
de salir de la primera página. Perdidos somos, dije yo;<br />
de esta manera nunca llegará el caso de que yo hable. No<br />
tenga V. cuidado, respondió, que yO aligeraré.<br />
£11 ias conclusiones 18 y Í9, (pág. 2) viene sceculum con<br />
36<br />
dése V. sacaré los espejuelos. Que me desuellen vivo, si hay<br />
tal cosa. Con que según eso el P. Reverendísimo, prosiguió Tubo,<br />
piensa que el ablativo queis se escribe con diptongo. Buen<br />
estudiante nos hemos echado á la cara. Prosiguió Cicerón á<br />
las conclusiones 25 y 26, y parándose, preguntó: ¿cuántas<br />
son las personas que hablan aquí, señores? ¿Quién ha de saber<br />
esto , respondí yo? Pero V. ¿por qué lo pregunta ? Porque<br />
en la primera de esas conclusiones y en otras que las anteceden<br />
, va hablando en plural el papel: defendimus, ap~<br />
pellamus; en la segunda aparece este plural en singular: aperire<br />
non renuam. Puede haber sucedido, dige yo, que de esas<br />
conclusiones, unas estén puestas p'or ambos reverendos, otras<br />
por el uno, y otras por el otro, y según son ó dos ó uno el<br />
que las pone, así varíen de números. Si señor, dijo Cicerón,<br />
ese está un valiente pensamiento para solver la dificultad;<br />
pero el caso es, que en las conclusiones 29 y 30 se hace lo<br />
mismo con las personas con quienes se habla: en la primera<br />
son muchas , sumite materiam : en la segunda es una sola, ne<br />
adoptes; de manera que no sabemos si el P. da estas reglas<br />
para uno, ó para muchos , ó para nadie.<br />
Todavía me queda otro escrupulillo. Dígame V., señor<br />
Aristóteles, ¿las conclusiones que se exponen á pública disputa<br />
no deben ser proposiciones ? Si señor, le respondí yo. Y<br />
dígame V. ¿ las oraciones de imperativo y subjuntivo se lian<br />
llamado jamás proposiciones? Señor, en mi tiempo, respondí<br />
yo, no habia mas proposiciones que las enunciaciones, y<br />
enunciación no puede ser por otro modo del verbo, que por el<br />
indicativo que se llama así, porque por él indicamos nuestros<br />
juicios acerca de las cosas: v. gr. digo yo ccelumestfluidum;<br />
ócoelum-est solidum para explicar mi dictamen acerca de esta<br />
controversia; y no sé yo cómo pueda explicarse de otro<br />
modo: porque por imperativo bien puedo yo manifestar<br />
lo que quiero que otro haga; pero no lo que juzgo acerca de<br />
alguna cosa: el optativo explica mis deseos, pero no mi modo<br />
de pensar: el subjuntivo á veces se reduce al imperativo, y<br />
á veces nada dice si no se junta con algún indicativo. Esto<br />
era en mi tiempo: y en el mió también, respondió Cicerón,<br />
en que las aserciones eran proposiciones, y quien dice proposiciones,<br />
dice precisamente que estaban en indicativo. Los<br />
imperativos solamente servían á los cónsules , tribunos y de-
57<br />
mas legisladores, y los optativos y subjuntivos á los oradores.<br />
He dicho esto, porque el P. aquí nos emboca un egéreito de<br />
imperativos que me han hecho acordar de aquello de las doce<br />
tablas: quodeumque senatus decreverit, agunto. Bien lo he<br />
reparado yo, respondí; y cuando se leyó el otro papel, observé<br />
también otro defecto de esa misma especie, pues diciendo<br />
que iba á presentar unas proposiciones, presentó un fárrago<br />
de cosas parte pruebas, parte prólogos y parte proposiciones.<br />
Por fin no nos detengamos en esto, y creamos firmemente<br />
que la reforma de la literatura intentada por los padres,<br />
alcanza también al modo de enunciar los sentimientos,<br />
y de exponerlos á la disputa.<br />
Siga V. antes que se me olvide , dijo Cicerón; cuando<br />
VV. hayan de hacer la crítica del aserto, llámenme en llegando<br />
a la conc. 28, que tengo que decir sobre ella. Sea muy<br />
en buena hora, respondimos, y prosiguió él pag. 3 : no hago<br />
mas caso de la mutación de números que hay en ella , y<br />
de que ya he hablado; y me paro solo en la conc. 34 donde<br />
está un disparate de alto bordo. Óiganlo VV.: voces quibus<br />
aliis manifestamus ideas.... signa sunt tune cogitationum nostrarum,<br />
tune ipsarum rerum; que traducido al castellano, dice<br />
así: las voces con que manifestamos á otros las ideas....<br />
son signos entonces de nuestros pensamientos , entonces de las<br />
mismas cosas. Podia el Padre creerme, no echarla de elocuente,<br />
porque no tiene vocación para ello; y poner sencillamente<br />
á estilo patano sus proposiciones, y evitar que lo<br />
tuviésemos por pedante. Por fin, por si no quisiere enmendarse,<br />
sepa para otra vez que en lugar de tune y tune debió<br />
poner tum y tum , ó cuín y tum; que haga porque no se le<br />
olvide esto, porque lo demás no puede pasar sin causar risa.<br />
Enmiende también á obscene en la conc. 36, poniéndole un
38<br />
dio, is, significa oir, y á consecuencia se usurpa para significar<br />
to.lo aquello que tiene analogía con oir, como obe.-.ecer,<br />
entender, &c. Entre las traslaciones que se íiacen de este<br />
verbo, no es la menos elegante la que yo hice cu muchas<br />
partes de mis obras, añadiéndole unas veces bene, y o':ra> mate:<br />
de este modo bem audit tiene buena faina., mole and]:<br />
la tiene mala. La razón en que esto se fundaba es manifiesta,<br />
porque los rumores del pueblo acerca de esta ó la otra<br />
persona últimamente llegan á su noticia, y si son favorables<br />
bene audit, sin minus, mdle audit. Da aqui tomaron motivo<br />
algunos (no sé si con razón) para juntar á audio con nombres<br />
de alabanza y vituperio: v. gr., audit philosophus, es tenido<br />
por filósofo: audit scelestus, lo reputan por malhechor;<br />
pero (cuidado con esto) siempre aludiendo á aquel á quien<br />
daban estos títulos, ó los oia, ó podía oírlos. Supuesto esto,<br />
¿ me querrán VV. decir qué intenta el P. cuando dice : Ratiocinatio<br />
verbis enuntiata argumentatio audit 2<br />
. Este nombre argumentatio,<br />
¿es alabanza ó vituperio? Y aun cuando lo fuese,<br />
¿tiene ratiocinatio orejas para oírlo? Ya se lo he dicho al<br />
P. que no ha nacido para culto; y ahora le digo que se vaya<br />
por el camino trillado , y en lugar de audit, ponga dicitur,<br />
ó vocatur, ú otro verbo equivalente. Señor Averroes, dijo el<br />
pimporrero, hágame V. el favor de estar mirando aqui mientras<br />
yo hablo una palabra. ¿ Ha visto V. ese latín, señor Cicerón<br />
? Si señor, amigo, respondió; pues lo mismito es, añadió<br />
él, que el que compone el doctor divino, de que yo he<br />
hablado. Sigan VV. que me vuelvo á mi oíicio de vista de<br />
aduana. En las conclusiones 53 y 54- se varían también los<br />
números: dice en una rejicimus, y en otra subscribo; téngalo<br />
V. presente para no volver á notarlo.<br />
Pág. 5, conc. 62, dice: Hae (con su diptongo resuelto)<br />
humana auctoritate sunt dijudkandce. VV. habrán pensado<br />
que este ha¡ y este dijudicandx concertarán con algún femenino<br />
: no señores que conciertan con un neutro: oigan VV.<br />
el pedazo anterior: ínter ea quee extra tíos posita sunt , quídam<br />
captum nostrum omnino excedunf, quia remotissimis iocis,<br />
atque temporibus contigerunt. Y luego entra lo que VV. han<br />
oído: júntese esta concordancia con las del papel antecedente,<br />
y serán por todas ellas sobre poco mas ó menos cuarenta<br />
y una. En las conclusiones óó y 67 dice: co&vi y coeve-
39<br />
rum: tolas las faltas fueran como esta, pues tenemos bien de<br />
donde suplirla.<br />
Pag. ó, en la conc. 78 viene inierpollatus con dos trancas.<br />
¿Quién se ha de meter con él? Vamos huyendo á la página<br />
7, no sea que nos dé de palos En el título que trae en<br />
ella el tercer renglón, para convidar el P. á que lo examinen<br />
sobre el método de disputar y estudiar, esta llorando el<br />
pobre de la palestra porque se le ha perdido el sin ypsilon: esta fruta está muy cara,<br />
con que tengan paciencia; pero poco á poco que ya lo hay.<br />
En las conclusiones H'J y 9i la trac Lcybnitius sin que le haga<br />
falta : es creíble que quiera cambiar. Pero lo que no habrá<br />
con que poder cambiarse es el pedaziro de latin siguiente<br />
: pro venan contingentium existentiam comprobandam , que<br />
esta en la misma conc. 89. No sabia yo que pro era proposición<br />
de acusativo: me alegro de saberlo para enmendar todos<br />
mis lióros, donde la puse con ablativo; y también les<br />
avisaré á los amigos de esta novedad, para que en adelante<br />
no aleguen ignorancia. En el título último está Vsycologia con<br />
y griega: allá arriba queda con i latina, para que se sepa<br />
que el P. sabe como se escriben ambas.<br />
Pasemos á la pág. 8: dejemos mil escrúpulos que nos detendrían<br />
demasiado , y parémonos á ver si podemos entender<br />
qué quiere decir un motum in corpore exitum, que viene<br />
en la conc. /0+: verdaderamente, señores, que nunca me<br />
ha sucedido io que ahora , y es encontrar un latin que no<br />
puedo entender. Preciso es que sea latinorro, respondió Averroes<br />
, cuando tu no lo entiendes ; pero dime: ese exitum,<br />
i no es supino de exeo, is ? Si no es, respondió Cicerón, será<br />
ei participio de pretérito del mismo verbo, ó exitus, us su derivado;<br />
y yo no encuentro otra cosa que pueda ser. Pues<br />
bien , respondió Averroes , ese motum exitum , querrá decir<br />
movimiento salido. ¿Y qué casta de pájaro es movimiento salido<br />
? preguntó el otro. Vergüenza es, dijo Ave r roes, que<br />
V. no sopa lo que sabe cualquier zagal de borriquero : pregunte<br />
V. á uno de ellos que le explique lo que quiere decir<br />
burra salida. Ya entiendo, dijo el otro. Sigamos. En la conclusión<br />
103 habla el P. coa suma propiedad cuando dice:
40<br />
sedera ver sari: no sabia yo que las sillas se meneaban tanto;<br />
pero dejemos esto , como hemos dejado otras locuciones de<br />
igual elegancia.<br />
Dejemos el Phisiologi con la primera i latina ; y vamos<br />
á la siguiente píg. 9, donde nos espera la conc. 110 con<br />
dos primorcitos: el primero es imprcessas con a diptongo,<br />
quítesele , y llévese por ahí arriba para remediar á ios pobrecillos<br />
que han ido sin él: el segundo es Creationis con C<br />
grande, arránquesele la mitad, y désele al P. para si se le<br />
ofrece otra cosa en que aplicarla. En la 120 dice asi : juest<br />
mentí facultas denuo cogitandi jam alias cogitatas: quien hubiere<br />
hallado ó visto el femenino con quien concierta este cogitatas<br />
, acuda, y se le dará su hallazgo, sopeña de que se<br />
pedirá por hurtado. En la 121 viene reppetunt con dos pp,<br />
una le sobra, que no en todas partes ha de venir de falta.<br />
En la T22 no sé yo qué hace la preposición e: quizás estará<br />
de huéspeda; dejémosla. Lo que el P. llama conc. 123, y yo<br />
le llamaría prólogo, trae unas cuantas cosas dignas de que<br />
no las trajese: • trae collit con dos //. Sin duda que el P.<br />
le ha enviado al autor alguna carretada de ellas. Trae Politheus<br />
con i latina, y para recompensar el ypsilon trae á<br />
Panth.zisttz sin ella. Trae también un nombre recien acabado<br />
de inventar, á saber: PoUtichismus con su /;: con este<br />
modo de forjar palabras, puede el P. aumentar considerablemente<br />
el diccionario de la lengua latina. Puede escribir<br />
Sceptichismus, Djgmatichismus, Platonichismus, y todos los<br />
chismas que le dé la gana. Trae por fin á machiabellismus con<br />
orejas: machiabellismus audit; sera muy posible que á otra<br />
vez salga con rabo , y con patas. En la conc. 124 vuelve á<br />
salir politichismus con su h nueva.<br />
Vamos á la pág. 10: en ella la conc. 130 hace mención<br />
de los rivales de la escuela Thomista; porque esto me parece<br />
que quiere decir la palabra Thomistarum, pues para poner<br />
Atomista no se pone h , con que allá se las haya el P. con<br />
los Scotistas, Suaristas y Baconistas. En la Í3Í está scolas—<br />
ticis sin h: puede el pobre decir que su madre se llamaba<br />
hogaza, y él se muere de hambre. En la 134 vienen los peripatéticos<br />
como gente ruin con p pequeña, cuando á cada<br />
instante nos estamos encontrando con letra grande á Corpus.<br />
y otra gente de menos valor. En la que se le sigue padecen
4Í<br />
la misma afrenta los escolásticos. No es lo peor, sino que<br />
tras de cuernos penitencia; pues vienen desnudos de la h:<br />
consuélense con ver en la pig i í , conc. Í3ó, á los Concilios<br />
generales venir también entre la gente menuda.<br />
Mientras Cicerón iba leyendo las conclusiones siguientes,<br />
' se me antojó tomar un libro de los que V. acababa de enviarme:<br />
lo abrí por tan buena parte, que eüo por ello se hallaban<br />
impresas en él las concia dones que leía Cicerón: le supliqué<br />
que parase, é hiciésemos cotejo; pero respondió: que<br />
sin hacerlo estaba conocido que lo mas del aserto era copiado<br />
, y bien se conocía donde el P. ponia el remiendo de su<br />
propio latin; pues de otra manera los solecismos y barbarismos<br />
andarían mas espesos que lo, mosquitos en las bodegas:<br />
que no ie interrumpiese, porque en el tít. 2.° de la misma<br />
pagina, y en la conc. í+9, lo estaban esperando divissibilitate<br />
y divissibilis cada uno con su s de mas , que no la tendrían<br />
si el P. hubiera tenido la curiosidad de mirar bien el<br />
libro; pero parece que es malísimo copiante. En la conc. 150 4<br />
viene un Ulitis que trae consigo todas las sospechas de solecismo:<br />
quizá el P. querría decir illorum; y si no lo quiso decir<br />
, no le hagamos fuerza, que hay excomunión contra los<br />
que la hacen á los Eclesiásticos.<br />
Dejemos otras cosillas, y vamos á la pág. 12. A pocos<br />
pasos está la conc.
42<br />
Vamos á la pág. 14. ¿Es posible, señor Cicerón, le dige<br />
yo, que no ha de haber plana donde no tropezemos? Pues<br />
qué, respondió él, ¿unas conclusiones tan eruditas habían de<br />
ir una página siquiera sin primores? Eso se queda bueno para<br />
el otro autor ; pero este no lo permitirá. O si no ¿ vaya<br />
que V. no me acierta qué quiere decir un violina corda que<br />
está en el renglón segundo, y pertenece á la conc. í82?Yo 9<br />
ciertamente, jamás hcoido eso. |Y V., señor Averroes ? En<br />
mí vida he oído, dijo él, semejante algarabía. Pues señores,<br />
prosiguió Cicerón, nos quedaremos sin saberlo, porque yo<br />
tampoco me atrevo á adivinarlo. Saltó entonces el pimporrero<br />
, y dijo : Tenga V. cuenta , señor Averroes , con estas<br />
erratas que no se escapen, que yo voy á decir lo que es eso<br />
que VV. no saben. Señores, violina corda quiere decir, cuerda<br />
de violin: este instrumento es poco mas ó menos como<br />
el que se llama barbitos en la tierra del señor Aristóteles, cítara<br />
ó lira en la del señor Cicerón, y rabel en la del señor<br />
Averroes, que como yo he sido facultativo le tengo averiguados<br />
todos sus apellidos; pero el P. no queriéndose meter<br />
en tanto, ha hecho lo que el otro muchacho, á quien le<br />
echaron esta oración: el piojo pica la cabeza; y dijo: piojus<br />
picat cabezam. Quedamos enterados. Notó también Cicerón<br />
que en la conclusión, de que vamos hablando, se varia á<br />
cada instante de tiempo con una misma partícula, y un<br />
mismo sentido: v. gr., cur dar, cur contremiscant; pero pasó<br />
sin detenerse hasta tropezar con asficit en la conc. 184: le<br />
hizo una reverencia, y no habló mas palabra hasta que en<br />
la 198, pág. 15, encontró á exalationibus, que en medio de<br />
tanta sobra de hh iba sin aspiración. Lo dejó pasar sin meterse<br />
con él, que harto trabajo lleva el pobre ; y se paró<br />
en las conclusiones 200 y 20 í, donde estirando las cejas en<br />
ademan de admirado , nos dijo: Hasta ahora , señores , no<br />
habia yo sabido que nacian los eclipses: de los hombres, de<br />
los animales, de los astros, varias veces lo he oido decir;<br />
pero que el eclipse nazca, créanme VV., señores, que si no<br />
viera aquí un oritur eclypsis, es imposible que lo creyera. Ya<br />
no tendré dificultad en decir que nacen los defeatos de luz<br />
(esto es lo que quiere decir eclipse), que nacen las tinieblas,<br />
que nace la ceguera, y que nace la muerte. Si hasta<br />
aquí siempre nace se ha aplicado á algo, ya podemos decir
43 ,<br />
que naca la nada. ¿Pero qué mucho sí á Genethliaci le ha nacijo<br />
una a en medio de la panza, y una s en lugar de ¡a cí<br />
Véanlo V V. en la conc. 207 Genethaliasi, que no lo conocerá<br />
la madre que lo parió.<br />
Vamos á la pág. 16: en ella, conc. 216, viene el que<br />
conjunción mas abajo de donde debía venir ex ejusque,<br />
pues ni los poetas tienen licencia para lo contrario. En la<br />
217 viene también el viento con gages de oidor: ventus audit:<br />
ya van tantos oidores nuevos que se puede formar una<br />
cnancillería. En la 221 está muy honrado el adjetivo Sphoericus<br />
con su letra grande: el mundo anda al revés: ya no podemos<br />
distinguir las gentes por los trages. Han pasado muchos<br />
hombres de bien á pie, y el señor Sphcsricus va tan lucido<br />
á caballo. En la conclusión siguiente quiso el P. Reverendísimo<br />
poner una cosa, y puso otra : quiso poner Sphueroidale,<br />
y puso Spharodiale: perdónesele no obstante porque esto<br />
de las etimologías es mucha gringuería para su reverendísima; y<br />
no es razón que un ingenio de orden tan superior se encarcele<br />
en las reglas de gramática. Lo mismo debemos hacer con otros<br />
dos disparatillos que vienen de reata en la 225 , véanlos VV.<br />
aquí: ignivorum eructiones. Padre mió, no hay tal ignivus, ni tal<br />
eruciio , para otra vez que vuestra reverendísima los haya menester<br />
, ponga iguivomus y eruptio: y si todavía no sabe el<br />
genitivo de plural del uno, ni el nominativo del otro, yo se<br />
los pondré : ignivomorum eruptiones. Al fin de la conc. 227,<br />
se vuelve el Padre á confirmar en que palestra se escribe sin<br />
44<br />
dores se deben desterrar á las fábulas. El P. no sabrá , o se<br />
le habrá olvidado, que el lugar a donde se cnvia alguna cosa,<br />
se pone en acusativo con ad, y otras sin ella : con que<br />
pongamos ad fábulas, y volvamos á advertirle que no la eche<br />
de culto que le sale muy mal. En la misma conc. que descabeza<br />
en la pág. i >5 viene hystoricus con ypsilon: aunque me detenga<br />
le he de contar un cuento que oí no ha muchos dias.<br />
Habia en una escuela, entre otros muchachos, uno que se llamaba<br />
Poncio de Aguirre , y á quien lo's compañeros impacientaban<br />
llamándole Poncio Pilatos. Llegó esto á noticia del<br />
maestro, y mandó desatacar á los mas culpados; íes dio una<br />
linda zurra y tras de cada azote les decía: no^se dice Poncio<br />
Pilatos, sino Poncio de Aguirre; acabado el castigo los<br />
puso á decir la doctrina, y cuando uno de ellos llegó al Credo,<br />
acordándose de lo que se le habia advertido, dijo así:<br />
padeció debajo del poder de Poncio de Aguirre. Lo mismo le<br />
ha sucedido al P.: ha traído sin ypsilon, que lo tienen, las<br />
palabras que hemos notado; y como lo hemos reñido, ha sido<br />
la enmienda ponerlo ahora donde no lo han menester. En la<br />
conc. 25 6, está el ce diptongo según costumbre supliendo por<br />
ce en la palabra ¿economía. Si este pecado no se repitiera en<br />
cacod&mones conc. 260 , y phisicos viniera con ypsilon en la<br />
261 , pasaria sin tacha la pág. 19.<br />
En la 20, á la segunda palabra, está un garrapatonci-<br />
11o, que se repite en la conc. 273: dice olfatur y olfatus: con<br />
una c que se le ponga y diga olfactus, está todo compuesto.<br />
En la 277 viene havitant con v: yo no sé para qué se cansó<br />
el P. en ir á buscar esta letra al último del alfabeto, teniendo<br />
la b en la segunda casa. En la 282, hay poco á<br />
poco dijo el pimporrero, que aquí están enmendados dos disparates:<br />
¡qué lástima, respondió*Cicerón, que el P. no hubiese<br />
enmendado tres, y con eso no nos detendríamos en esos<br />
dos! Añada V. el propriissime con dos ii, siendo así que con<br />
una le sobra: si la que hay de mas fuera/podíamos acomodaría<br />
con afirmo, que viene falto de ella en la conc. 283.<br />
Vamos tras de otra pág. que es la 21. Aqui viene en la<br />
conc. 297 voluptas supliendo por voluntas, de este modo : tenemur<br />
etiam voluptatem componere , ut ea ad bontim verum jeratur:<br />
sepa el P. que hay tanta diferencia del un nombre al<br />
otro, cuanta hay de los pepinos á los carneros; no se con-
45<br />
renta con empezar por un disparate , sino que también concluye<br />
con otro. Díganos , si gusta , qué parte de la oración<br />
es radicitur. Pág- 22, conc. 302, viene una locución de las<br />
mas primorosas: quodcumque sibi fieri nolil , nec aliis faceré<br />
obligatur. si en lugar de nec aliis faceré, hubiese puesto ne aliis<br />
facial, sería posible que no estuviese tan mala. Como ya el pape!<br />
se va acabando no quiere el P. perder la ocasión de encajar<br />
todos los disparates que cupieren: por eso en la conc. 3 03<br />
viene dtslendw con
46<br />
fos que intentan enterrar al señor Aristóteles : hemos perdido<br />
mucho tiempo y no poca paciencia en notarlo.; con que<br />
ahora es regular que los dos Padres gasten un poquito de estas<br />
dos cosas en oirme unas reflexiones que yo tengo que hacerles.<br />
Señor Cicerón , le dije yo, suspenda V. eso por ahora,<br />
pues esta Carta ha salido muy larga , y por mucho que<br />
intente abreviar crecerá demasiado. Para el viage que viene<br />
cito á V. , y entonces podrá decir cuanto se le antoje. Me<br />
convengo, respondió él, y aun no deja de acomodarme que<br />
se haga así para emplear yo el tiempo intermedio en adquirir<br />
algunas noticias entre los amigos, que están en este país.<br />
Despache V". esa, y avíseme en siendo hora de escribir otra.<br />
Esto es, amigo don Manuel, lo que ha resultado de nuestra<br />
junta: no tengo por ahora para qué detenerme mas. Lo<br />
que se ofrece y espero de V. es, que en llegando Averroes á<br />
su casa, llame un barbero que lo afeite, y le presente unos hábitos<br />
para que pueda salir por esa ciudad disfrazado en trage<br />
de escolar; pues sería conocido si lo viesen con alquicel y bigotes,<br />
y él lleva encargo de buscarme algunas citas de autores:<br />
dígale V. también en qué librería las podrá encontrar;<br />
pues aunque uno de los libros que V. me remitió, y se llama<br />
Melchor Cano , equivale á una librería entera, quiero no<br />
obstante saber algunas especies con mas extensión, V. perdone<br />
tanta molestia , y mande sin embargo á su amante maestro<br />
y amigo zz Aristóteles.<br />
Estamos á fines de junio.<br />
P. D. La pongo por no perder la costumbre: dé V. mis<br />
memorias á los señores Doctores mis amigos.
CARTA V.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
A ?<br />
JTJLmigo'y señor: no me acuerdo de hab'erme reido desde<br />
que estoy en estos países hasta ahora, en que he visto entrar<br />
al amigo Averroes con su sotana y sombrerote, y con la barba<br />
tan rapada que parece muger. Como estábamos hechos á<br />
verlo con unos vigotes que le tapaban hasta las orejas , y<br />
con un alquicel tan manchado y roto como era consiguiente<br />
á los muchos años que ha que lo trae puesto, y á lo tiznado<br />
de estas estancias, se nos hizo tanta novedad el nuevo aspecto<br />
y trage con que viene disfrazado, que no pudimos contener<br />
la risa. El á quien sobre su genio tan adusto, como su<br />
nación, se le había infundido una legión ( por no decir otra<br />
cosa) de magestad y presunción, nos amonestó con toda seriedad<br />
que contuviésemos la risa, que mirásemos que ya venia<br />
vestido de doctor, y era necesario que lo tratásemos con<br />
el respeto y miramiento, con que él había visto que se trataba<br />
á los doctores de esa tierra. Le pregunté yo si acaso el<br />
ser doctor consistía en el vestido; y respondió él con la misma<br />
gravedad que antes, que esta era sin duda la parte principal;<br />
pues que le constaba que habia muchos doctores, que<br />
para serlo no necesitaban el vestido; habia también otros,<br />
que en desnudándolos de él, se podían vestir sin milagro de<br />
hojas y bellotas. Agradecí mucho la noticia; le supliqué que<br />
pues V". habia tenido la bondad de darle aquellas opalandas,<br />
que las doblase, y mirase por ellas, ó que al menos se las<br />
quitase; pues me temí (y esto lo digo en confianza) que<br />
reventase, según venia soplando desde que se vio con gages<br />
de doctor.<br />
47
43<br />
Va había rato que Cicerón esperaba su venida, deseoso de<br />
desembuchar las especies que tenia pensadas. Con que luego<br />
que el doctor Averroes, quitados los Hábitos, se transformó<br />
en Averroes en pelo, suplicando á nuestro corrector de gramática<br />
acabase de despacharnos, hízoio asi, empezando su<br />
retaila de este modo: En tres ocasiones consecutivas hemos<br />
hablado largamente acerca del latín de los dos Reverendi .irnos<br />
Padres: contraigamos ahora las velas; y para reducir a un<br />
panto de vista su vasta erudición en esta facultad, hagamos<br />
un como epílogo de todos sus primores. La gramática tiene<br />
cuatro partes, y en todas ellas han puesto su reforma. Han<br />
reformado la ortografía, como lo demuestran un millón de<br />
egempiosque no fepito, porque sería fastidiar. Han dado un<br />
nuevo aspecto á la etimología en todas sus partes: en las declinaciones,<br />
v. gr. gravidem del primer papel y quxis del segundo:<br />
en las conjugaciones transUeremus del primero, y<br />
prosequere infinitivo del otro, no me dejarán mentir. En las<br />
reglas de géneros regida neutro del P. N., y bonum masculino<br />
de su compañero están desafiando á que los vayan á ver.<br />
En las de pretéritos reflectumde reflecto que se codge del primer<br />
papel, y exitum de exuo que está claro en el segundo lo<br />
prueban suficientemente. En la formación de comparativos<br />
V superlativos que lo digan dificlltior del primero y propriissime<br />
del segundo. Han desenvuelto toda la siutaxis, pues en<br />
ella apenas ha quedado títere con cabeza. Descuellan entre<br />
sus solecismos las nuevas concordancias y la varia colocaciou<br />
de personas, asi que hace como que padece, sobre que hemos<br />
hablado ya bastante. Es cierto que no los hemos oido hablar;<br />
pero su modo de escribir nos da sobrada idea del nuevo aspecto<br />
que habrán dado á la prosodia. Pongamos un egemplo:<br />
dice el P. N. alliquod con dos //, y el otro P. reppetunt con<br />
dos pp. Si tienen por larga la primera sílaba de cada una<br />
de estas dos palabras, la tienen sin duda por una cosa que<br />
no es; si las tienen por breves, es preciso que hayan enmendado<br />
la famosa regla de consona si dúplex. Con que según eso,<br />
dijo Averroes, los reverendísimos que se han propuesto enterrar<br />
la lógica, física y metafísica y moral del maestro, han<br />
enterrado primero la etimología, sintaxis, prosodia y ortografía<br />
de V.; y sobre V". ha caido aquella imprecación de<br />
mala pedrada te den por darle á otro. Asi es, amigo, respondió
Cicerón , no se pvede negar que si hubiera muchos latinos<br />
солю estos dos Padres, sería menester irme á vivir con mis<br />
escritos á la isla del Peregil; si es que quiero que no me enterrasen<br />
vivo como al señor Aristóteles.<br />
Dígame V., señor Cicerón, le dije yo: ¿ y á V. no !e acusa<br />
la conciencia de haber añadido algo , ó exagerado demasiado?<br />
¿Cómo me dice V. eso? respondió él. ¿Soy yo hombre<br />
de esos tratos y de tales imposturas? Ahí están los papeles;<br />
cualquiera puede verlos , y hallará la justicia con que hablo,<br />
y la mucha indulgencia que he tenido. Pues dígame V. ¿ si<br />
yo me hubiese puesto á notar las impropiedades de infinitas<br />
locuciones, si hubiese hecho alto sobre las voces que los latinos<br />
tienen por barbaras ó sospechosas, piensa V. que hubiéramos<br />
acabado en muchos años ? Y si nos hubiésemos querido<br />
meter con los términos propios de los escolásticos, de que se<br />
ríen tanto ios que como los Padres quieren pasar por filósofos<br />
de primera suerte, ¿cuando nos podríamos desenredar de<br />
tanto, como ellos nos dieran que decir? No piensen VV. por<br />
esto, que yo repruebo dichos términos: después daré mi parecer<br />
acerca de ellos; lo que deben pensar es, que ellos usurpados<br />
por los Reverendísimos Padres les hacen un argumento<br />
ad ¡tominera que no tiene respuesta. Porque si una de las causas<br />
principales del desprecio y risa con que miran la filosofía<br />
escolástica, es el lenguage bárbaro é inculto (como ellos Je<br />
llaman ) de que usa: si en vista de este lenguage están á ¡os<br />
peripatéticos geringándolos con daca la filosofía bárbara, toma<br />
¡a barbarie del Aristotelismo; ¿que dirán, tanto sus Reverendísimas,<br />
como los demás amigos suyos, cuando les hagamos<br />
ver no solo que su latin es contra toda regla de gramática<br />
, sino que también usurpa á quidditatis, abstractive, emitas,<br />
colorifici, motibus, divisibilitate y otros seiscientos términos<br />
nacidos en la escuela y usurpados por los escolásticos de<br />
que tanto se ríen ? ¿Tienen acaso alguna bula para que no<br />
sea pecado en eilos lo que en dictamen de ellos mismos es<br />
tan leo pecado en los otros? Créame V., señor Aristóteles,<br />
los dos papeles son algo peores de lo que parecen. Ya estoy<br />
en eso, le respondí yo, y con el tiempo pienso decir cosas<br />
que lo pondrán fuera de toda duda.<br />
Si hubiese de valer mi dictamen, dijo Cicerón, no necesitaba<br />
V. de hacer cosa alguna: con solo decir á los Padres<br />
том. v. 7<br />
49
50<br />
que se pongan en estado de pasar por rsramáticos antes de<br />
meterse á jueces de los filósofos, les tenia V. cerrada la boca.<br />
Y si no dígame, ¿ dónde puede encontrarse una imaginación<br />
tan fresca como la de los autores, que no sabiendo casi<br />
los primeros rudimentos del latín, se pongan á erigir un tribunal<br />
á donde comparezcan á juicio cuantos de cuatro, y<br />
mas siglos á esta parte han pasado en el mundo por filósofos?<br />
¿Quién sino la ignorancia puede dar alientos á unos hombres<br />
para que en un teatro de peripatéticos, muchos de ellos<br />
notoriamente eruditos, presenten un aserto, poniendo á los<br />
peripatéticos poco menos que de burros, siendo asi que si los<br />
autores estuviesen en una ciase de gramática, siempre serian<br />
de la banda del burro? ¿Les parece mejor la filosofía nueva<br />
que la antigua? Sea en hora buena: mas no zahieran tan abiertamente<br />
á los antiguos; y si los zahieren , sea de un modoque<br />
no se les pueda echar en cara un defecto tan vergonzoso,<br />
como es la ignorancia en la gramática. El P. N. es el<br />
primer peripatético que se ha presentado en Sevilla, renegando<br />
de la filosofía que no aprendió, y empeñado en enseñar<br />
una que probablemente no sabe: quiere pasar por hombre<br />
sin preocupaciones, instruido, fino, sabio á la moda:<br />
quiere ser tenido por oráculo de la filosofía moderna. Y qué?<br />
¿consigue esto haciendo esta concordancia en el latín categoría<br />
gravidem rejicimus ? ¿ Tan ignorantes contempla á<br />
los sevillanos que piense han de dejarse llevar de una elocuencia<br />
tan divina? No ha faltado quien lo aplauda; esa es su<br />
mayor ignorancia. Si reflexionase sobre sus aprobadores, les<br />
daria cualquiera cosa porque cesasen de aplaudirlo. Los libros<br />
de filosofía escritos por autores extrangeros, aunque tengan<br />
lo que tuvieren (pues en esto no debo meterme), hablan siquiera<br />
un latin regular. Pues asi como toma de ellos las sátiras<br />
contra los escolásticos, ¿por que no toma también el<br />
estilo con que las ponen ? ¿ Consiste acaso la filosolia que sabe,<br />
en saber recoger y amplificar cuanto los filósofos del día<br />
dicen contra la escuela de Aristóteles ? ¿Qué dirán los extrangeros<br />
, si llegase á sus manos el papel del P.? ¿Qué concepto<br />
tan alto formarían de la erudición española, y mas cuando<br />
están en posedon de juzgar inicuamente de la España, infiriendo<br />
por los despropósitos de uno la ignorancia de todos?<br />
¡Ah! Trabajan sabios españoles en vindicar á su nación de
51<br />
la barbarie é ignorancia en que sus émulos la suponen: hacen<br />
justicia muchos extrangeros al mérito de sus sabios, y<br />
hay hombres en España, que á título de corregir los defectos<br />
que hay , ó algunas veces suponen , presentan á los extrangeros<br />
nuevas armas con que la combatan. Si el aserto de<br />
que hablo, compareciese en París ó en Bolonia, ¿no sería bastante<br />
á destruir cuanto han edificado Cavanillas, Juan Andrés,<br />
Lampillas y Masdeu ?<br />
¿ Qué diré del segundo? Él está consagrado á un ministro<br />
sabio , serio y juicioso; á un ministro amante de la literatura,<br />
que la promueve en cuanto le es posible; que conociendo<br />
todo el valor de los ingenios de España, quisiera que<br />
renaciese en sus dias el siglo XVI, y que en fin ¡levando tan<br />
nía/ que ios franceses pretendan el absoluto dominio de las<br />
letras, como que los ingleses pretendiesen el de los mares,<br />
está muy lejos de recibir con gusto los solecismos y barbarismos;<br />
y mucho mas lejos está de llevar á bien, que á título<br />
de promover el buen gusto de las letras, se arrastren como<br />
trapos los escolásticos, algunos de los cuales han sido, son<br />
y serán la gloria de la nación, y esto por boca de hombre<br />
que tras de cada palabra latina que pone de suyo (pues copiarlas<br />
lo baria mi abuela), ensarta dos disparates. Si este<br />
personage en algún rato ocioso toma el papel entre manos,<br />
y se encuentra con prorerum existentiam comprobandam, ¿no<br />
les parecerá á VV. que quedará muy satisfecho del logro de<br />
sus deseos? ¿Que formará un gran juicio de la instrucción<br />
de Sevilla 2<br />
Unas conclusiones que dedica un cuerpo tan sabio<br />
y respetable como aquel á donde el P. pertenece, á un<br />
hombre tan instruido y tan ilustre , llevan consigo el carácr<br />
ter tanto de las personas que dedican, cuanto de aquella á<br />
quien se dedica. Supone sumo cuidado en aquellos para darlo<br />
ai publico, y el debido concepto de la literatura de este.<br />
¿Y tiene el P. valor para dar á la prensa en nombre de su<br />
religión un papel que le hace tan poquísimo honor? ¿Y tiene<br />
valor para ponerlos en manos de un tan sabio ministro?<br />
Qué ¿piensa acaso que á este le divierten, como divierten á<br />
cuatro ignorantes aquellas gracias (por no llamarlas con su<br />
nombre propio) turpiter errarunt scolastici, irridendi sunt sco~<br />
lastici, &c. ? ¿ Piensa que un hombre tan instruido no ha de<br />
hacer caso de tanto solecismo y barbarismo como pone? En-
59<br />
tienda el P. para en adelante que en manos de semejantes<br />
Mecenas solo deben ponerse escritos llenos de sabiduría y<br />
moderación; y que lo contrario está tan lejos de ser obsequio,<br />
que se roza con el insulto.<br />
Dijo esto Cicerón (supongo que con estas palabras) pero<br />
con tanto nervio y vehemencia, que puedo asegurar á V., amigo<br />
don Manuel, que me quedé como transportado, y aun tuve<br />
lástima de los autores de mi entierro, con solo pensar el<br />
bochorno que podria ocasionarles, si lo hubieran oido. Averroes<br />
que estuvo algo mas pasmado que yo , después que volvió<br />
un poco de su admiración, dijo: no tiene duda, seiíor Cicerón,<br />
que los dos Padres la han errado del todo; con un<br />
par de libras de chocolate pudieran haber evitado esta nota,<br />
dándoselas , ya que ellos no eran capaces de hacerlo, á un<br />
maestro de gramática que les corrigiese el aserto. Eso estaría<br />
bueno , dijo Cicerón, para que los Padres conociesen su taita<br />
; pues el que la conoce, tiene andado mucho para remediaría;<br />
pero tan lejos están de conocerla, cuanto lo demuestra<br />
una conclusión del segundo papel que pasé en claro al<br />
tiempo de leerlo, porque VV. no se irritasen, donde su erudito<br />
autor la echa de facultativo en tres lenguas, y pone á<br />
VV. de ropa de pascua. Dice así conc. 17: post insignes adeo<br />
commendatores, unas Aristóteles ex graco non bono malus ¡atinas,<br />
iffe. ¿Con que esa tenemos? respondió Averroes, ¿el señor<br />
maestro Ciruela que no sabe leer pone escuela? Quien<br />
viere eso, pensaría que el Reverendísimo P. es perito en las<br />
tres lenguas ; que ha tenido á la vista los egemplares y las<br />
traslaciones, y que después de un estudio durísimo y de una<br />
larga meditación ha proferido tan magistral y decisiva sentencia.<br />
¿ Quién puede aguantar esto ? No sabe á musa, ce, y<br />
quiere decidir sobre el mérito de los autores en las lenguas<br />
latina, arábiga y griega. Pluguiera á Dios que hablase bien<br />
la castellana! Si uno de los malteses que hay en aquella ciudad,<br />
se hubiera vestido de fraile, y comparecido en el teatro<br />
para argüir ai Padre, le podia haber dado un solemne<br />
capuz, sin estudiar maldita cosa. En tomando de memoria un<br />
trozo de la traducción latina de Aristóteles, y otro pedazo,<br />
va fuese del Alcorán, ya de cualquier escrito arábigo, suponiendo<br />
que era la traducción arábiga del mismo filósofo; en<br />
empezando á hacer un cotejo entre la algarabía y el latín,
todo seria algarabía para el Р., y quedaría escarmentado para<br />
no meterse en со.as que no entiende.<br />
Eso, dijo Cicerón , tan digno de ridiculizarse, aun todavía<br />
es nada si se compara coa la mala fe , peor juicio y pésima<br />
instrucción (que yo también sé usar de malas, pejor,<br />
pessimus) con que la conclusión está puesta. Mala fé. Ы<br />
primero que dijo algo que se pareciese á eso que el P. pone,<br />
y de donde ó el P. ó el autor que copió lo lia tomado, fue el<br />
célebre y erudito valenciano Juan Luis Vives, Este citado<br />
por don Nicolás Antonio (pues el sugeto que me dio la noticia<br />
no pudo haber á las manos el original) lib. 3. de caíais<br />
corrupta: eloquentice, dice hablando de las traducciones de<br />
Aristóteles: in qtta translatione ex PTSCÍÍ bonis facta sunt latina<br />
non buha : ex latinis vero malis arábica pessima. Si el P. hubiera<br />
querido pudiera haber enriquecido su papel con las palabras<br />
de este grande hombre. Pero entonces, ¿ cómo se había<br />
de morder á Aristóteles que es el asunto? No quedaba mas<br />
recurso que valerse de los términos de Vives, poniéndole una<br />
cosita que le hiciese decir lo contrario. Hízose así; y donde<br />
éí dice gnecis bonis, puso el P. ex greco non bono. ¿ Se hace esto<br />
entre gente de bien?<br />
Pues si mala es la fé, peor es el juicio. Aun dado caso<br />
que el P. encontrase escrito en alguno de esos filosoíillos ce<br />
tres al cuarto lo que dice: estando en contra el célebre Luis<br />
Vives ¿á cuál de los dos se debería atener? Ai señor Zurriburri<br />
que entendió tanto el griego como el chino, ¿ ó á este<br />
famoso maestro en esta lengua ? ; No debiera haber recurríao<br />
á la crítica que éi forma de las obras del señor Aristóteles?<br />
Si antes de estampar su conclusión lo hubiera hecho,<br />
á fé mía que no se hubiera precipitado. Hubiera entonces<br />
visto que este sabio espaqol dice (in cens. oper. Aristot. pág.<br />
25. tom. Ш. edir. Valent. 1782): Nihil est ineo vacans , aut<br />
inane: omnia solida, et plena: nunquam sinit lectorem cuitan,<br />
aut airad legere. De hoc veré dici potest, qued Lisia atheniensi,<br />
minori de causa attribuitur, ruituram structuram universam,<br />
si vel verbulum wium tanquam lapidan detraxeris. Y<br />
después añade: Scripserunt veteres philosophi ante Aristotelem<br />
Раиса, atque ea conjuse. Primas omnium Plato eleganter sane multa<br />
et docte; sed ad docendum, discendumque parum accommodate.<br />
Anstotelis omina ordinem, et formam habent institutionis ac<br />
í' 1
5 +<br />
disciplines, nec fuit dexteritas in aliquo ad artes tradendas par.<br />
Omnia vero sunt illi certis pr
te á todos. En el lib. 3 de or-atore dije , que Aristóteles<br />
55<br />
rerum<br />
cognitionem cum orationis exercitatione conjunxit. En las<br />
cuestiones académicas: flamen orationis aureum fundens Aristóteles.<br />
En la oración 34 que: lsocratem (y este era un célebre<br />
orador griego) orationis ornatu lacessivit. En ¡os Tópicos:<br />
Aristotelis dicendi copia, et suavitas incredibiiis. Y en Eruio:<br />
Aristotele tierno verbosior in scribendo. No me detengo en decir,<br />
que é! fue el primero que redujo á arte la retorica, y<br />
escribió la obra maestra que hay acerca de ella, porque eso<br />
lo saben hasta los muchachos. No es buena traza esta de ser<br />
Aristóteles tan defectuoso en el griego, como quiere el P. pintarlo.<br />
De otros infinitos que pudiera citar, me contento con<br />
traer solo á Quintiliano, á quien nadie disputa el vero sobre<br />
la facultad. Óiganlo VV. en el lib. ÍO. inst. orat. Quid Aristotelem<br />
? quem dubito scientia rerum, an scriptorum copia, an<br />
eloquendi suavitate , an inventionum acumine, an veritate operum<br />
clariorem putem 2<br />
. Ahora bien; P. reverendísimo, ¿y de<br />
qué sirven tantas reglas de crítica como vuestra reverendísima<br />
sabe? ¿Hay alguna de ellas que mande que en los puntos que<br />
no entendernos, degemos á un lado el dictamen de los facultativos,<br />
y abrazemos el que nos inspira nuestro antojo ? ¿Hay<br />
alguna que mande que desacreditemos á aquel á quien acreditan<br />
ios maestros en la facultad?<br />
Tenemos pues vista la mala crítica del P.: vamos á su instrucción.<br />
Supongo que un hombre que no la tiene en el latin,<br />
peor la tendrá en el griego; y que para formar juicio de escritos<br />
griegos y latinos debía tenerlas ambas. Con que recordémosle<br />
aquello de tractent fabrilia fabri, y vamos á hacer<br />
otra reflexión sobre el malus latinas. Ya que este epíteto le<br />
viene al P. tan de perilla , y ya que no pudo resistir la tentación<br />
de echarle en cara á los escolásticos la mala traducción<br />
de Aristóteles, debió haberse instruido en las causas que<br />
influyeron en que no fuese exacta la traducción. Porque si ella<br />
ha sido mala sin culpa de los traductores, no es razón que se<br />
les desacredite por esto. ¿Quién se ha de atrever á decirle á<br />
uno por baldón que es mortal ? Ninguno tiene la culpa de serlo<br />
porque esta es condición de la naturaleza, y no defecto que<br />
se procura por los que la tienen. Pues, señores, la mala traducción<br />
de Aristóteles es como natural al texto griego , y le<br />
es como natural por la suma perfección del texto griego. Qui-
56<br />
zí el P. se escandalizará de esta proposición; poro aguárdese<br />
un poco hasta escuchar las pruebas. Todos saben las ventajas<br />
que la lengua griega hizo á la latina en la abundancia y<br />
en la facilidad de frases con que se explicaba: de aqui es, que<br />
Virgilio, yo y cuantos en mi siglo hablaron bien en Roma,<br />
tráganos del griego infinitas palabras con que enriquecer nuestra<br />
lengua, y con todo eso ella no salió de pobre. Séneca se<br />
queja de ella en la Epíst. 58 , y muchos erudito* ¡o han hecho<br />
ver después. Según el dictamen de Juan- Luis Vives, citado<br />
arriba, y según la verdad, las obras del señor Aristóteles<br />
están escritas -con suma propiedad de palabras y con tal<br />
exactitud de expresiones, que variada una se destruye toda<br />
la locución. A esto se junta, que los latinos no conocieron<br />
mas voces <strong>filosóficas</strong> que las que usé yo, y usó Lucrecio con algunos<br />
otros pocos que escribieron filosofía en el siglo de Augusto<br />
y posteriores; y que no habiendo ninguno de ellos escrito<br />
como peripatético, no tuvimos necesidad de valemos de nuevas<br />
voces que explicasen las ideas que Aristóteles tan felizmente<br />
explicó en el griego. De donde resulta , que aquel que<br />
intentase traducir sus obras del idioma griego al nalivo, se<br />
hallaba siempre con dificultades que ningunas fuerzas pueden<br />
vencer. Por una parte un texto; donde variada una palabra se<br />
perdía todo un texto con mil palabras y expresiones propias<br />
de la facultad que trataba: por otra un idioma mucho mas<br />
escaso, y en donde ni aun se habían concebido las ideas que<br />
se iban á explicar. ¿Qué se habia de hacer? ¿Ceñirse á una<br />
traducción literal? Eso hicieron unos, y sacaron un latin necesariamente<br />
duro y desusado. ¿Tomarse licencia de perifrasear<br />
? Este camino siguieron otros; pero estando siempre en<br />
pie la dificultad de que la lengua latina no tenia expresiones<br />
equivalentes al texto griego, se apartan con mucho del sentido<br />
de este.<br />
A esto se añade, que como nota Juan Luis Vives, el sentido<br />
de Aristóteles es confuso en muchas partes; lo primero,<br />
porque en su tiempo era costumbre entre los filósolos exponer<br />
sus doctrinas bajo de símbolos y frases que no fuesen asequibles<br />
á todos. Si hicieron bien ó mal yo no lo quiero decir<br />
ahora: lo cierto es, que ojala siempre se hubiese escrito<br />
así la filosofía, pues de este modo no se hubiera abierto camino<br />
para que quisiesen dar voto en ella ha.ta los cardadores.
57<br />
Lo segundo , porque el señor Aristóteles, unas veces porque<br />
no alcanzaba bien las cosas , otras porque no estaba muy seguro<br />
de la certidumbre de ellas, tuvo la picardía de explicarse<br />
de modo, que como dice Melchor Cano lib. 10 cap. 5. si<br />
a doctis fortasse jure quandoque ac veré reprehenderetur, haberet<br />
quo posset élabi., atque ab amicis excusan. Lo tercero, porque<br />
en los mas de sus libros se vale de muchos adagios, dichos de<br />
poetas y pasages de historia que entonces los sabían hasta las<br />
viejas y los entendían; y en el dia de hoy perdida la memoria<br />
de todos ellos no son tan fáciles de comprender. Cualquiera<br />
que tiene una mediana instrucción, sabe muy bien cuanta<br />
dificultad encierra traducir sin que concurran tantas circunstancias<br />
capaces de hacer imposible la traducción. El solo<br />
idiotismo de cada lenguage presenta una dificultad insuperable:<br />
¿quesera cuando á el se agregue la obscuridad en muchos<br />
puntos , la ambigüedad de sentido, y las alusiones á cosas<br />
tan remotas? ¿Quién ha de negar el mérito á muchos extrangeros<br />
traductores de la historia de don Quijote ¿ Y con<br />
todo eso ¿conserva ella en la traducción alguna semejanza de<br />
la belleza de su original? Notorio es lo mucho en que fiaquea,<br />
no por culpa de ellos, sino por excelencia de ella. Todos entienden<br />
bien lo que quiere decir, tomó las de Villadiego: y<br />
con todo eso como no hay correspondencia en el lenguage<br />
extraño, siempre la traducen mal. ¿Qué mas? Viva hoy la<br />
lengua española coa tantos que pueden dar razón del sentido<br />
de sus locuciones: ¿habrá quien se atreva á verter al francés<br />
el cuento de cuentos de Quevedo, ó la Historia de historias<br />
de Torres ? Estas dos obras de tanto mérito en el idioma español<br />
harían un monstruo en el otro, y no obstante esto hay<br />
mejores recursos para traducirlas que los que tuvieron los intérpretes<br />
de Aristóteles. ¿Qué es pues lo que esto; debieron<br />
hacer ? Dirá el P. traducir bien. = TÑo se podia. Dejarlo en %riego.=:El<br />
Occidente, que no poseía esta lengua, ¿habia de quedarse<br />
sin saber lo que dijo este gran filósofo ? ¿Qué es pues<br />
¡o que restaba ?=TraducirIo lo mejor que se puáo.=Señor, que<br />
no se entiende.=Tara eso son los Comentarios. == \Ah\ que los<br />
Comentarios son grandísimos. =Padre mió, no hay remedio,<br />
estudiar: siempre es preciso que se entienda poco: si ellos son<br />
buenos, no pecan por largos: si malos, por breves que fuesen<br />
serian larguísimos. Es verdad que algunos quisieran traducir á<br />
том. v. 8
58<br />
Aristóteles sin ser para ello, así como muchos lo quieren impugnar<br />
sin entender jota; pero también es cierto que muchos<br />
inteligentes han puesto las manos á traducir sus obras. Si la<br />
traducción se mira sin respeto al original, puede ser que no<br />
sea buena : pero si se tiene presente, como debe tenerse, que<br />
el original no sufría otra, es lástima quitar el crédito á unos<br />
hombres que sirvieron al género humano con tanto trabajo, é<br />
hicieron lo mejor que se pudo.<br />
Ya yo, señores, he dicho lo que me parece acerca del<br />
ex gríseo non bono matus latinas. Diga ahora el señor Aver—<br />
roes lo que se le antoje sobre pessimus arabs. Yo no quiero,<br />
respondió él, meterme en eso. Confieso que el P. lleva razón<br />
en mucha parte; pero á su tiempo le haré algunos cargos,.<br />
que él debió haberse hecho. Lo que sí quisiera, señor<br />
Cicerón, es que V. (perdonándome antes la curiosidad) me<br />
dijese por donde ha averiguado tantas cosas como nos ha dicho<br />
aquí, siendo así que las mas de ellas han pasado en el<br />
mundo macho después de estar V. por estos países. Rióse<br />
Cicerón , y respondió : que en los tiempos intermedios de la<br />
censura de los papeles, se habia andado informando entre<br />
muchos gramáticos, especialmente alemanes, que habia en<br />
el pais; por mas señas que para haber de llegar á los lugares<br />
donde estaban algunos , como eran Kemnicio , Me—<br />
lanetnon , Carnerario y otros , había tenido mucho que trabajar.<br />
Y dígame V. , le preguntó el otro , aunque nos distraigamos<br />
un poco del asunto, J ha encontrado V. con un<br />
tal Heicnecio? Si señor, respondió. Pero V., ¿ por qué lo<br />
pregunta : Lo preguntaba , dijo Averroes, porque allá en<br />
Sevilla me dijeron que este era el libro favorito de los doctores<br />
antib írbaros, y de él sacaban algunos dichotes contra<br />
los escolásticos. Así es verdad, respondió Cicerón. En la<br />
obra de este hombre, por otra parte sabio, se encuentra una<br />
comparación muy fina y muy juiciosa del estilo de los príncipes<br />
de la escuela con las pelotas de los escarabajos , y de<br />
los escarabajos con los príncipes de la escuela. Y estos , señores<br />
míos, así que olieron la pelota, se fueron tras ella, y<br />
no la sueltan de la boca. No les falta mas que seguir el dictamen<br />
de este latino, que tanto aprecian. Y pues, según él,<br />
no ha habilj escolástico que escriba con buen latín, irse tras<br />
las instituciones de Juan Calvino, y obras de Felipe Meianc-
59<br />
íhon, Carnerario y otros, que él cita como textos de la teología<br />
del buen gusto. A estos desatinos lleva el deseo de zaherir.<br />
Estos hombres pudieran haber notado que Heicnecio<br />
tenia , eso sí, buen entendimiento j pero pésima voluntad:<br />
que no pierde ocasión, aun en los asuntos mas indiferentes,<br />
de insinuarse fanáticamente á favor de la reforma de Lutero:<br />
que heredando de éste la manía á los Príncipes de la teo.<br />
logia, cuyos escritos tan mal tercio le hacen, no pierde ocasión<br />
de desacreditarlos, aunque sea con una solemnísima impostura,<br />
como no ha faltado quien lo haga ver. ¿Y se fian de<br />
semejante hombre? Lean si quieren á otro tan herege, y tan<br />
erudito como él : lean á Jorge Valchío, que candidamente<br />
confiesa, que si porque los escolásticos usaron de los términos<br />
propios de la facultad se hubiesen de condenar por malos<br />
latinos, sería preciso hacer otro tanto con toda la serie<br />
de Padres de la Iglesia, de donde ellos en mucha parte los<br />
tomaron, y donde ellos aprendieron á no ser escrupulosos en<br />
adoptar nuevas palabras para nuevas ideas. Suplico á V., señor<br />
Cicerón, le dije yo entonces, que pues se ha tocado casualmente<br />
el punto , nos diga alguna cosa sobre el estilo de<br />
mi escuela; porque he sabido que este es uno de los capítulos<br />
con que en el dia la quieren condenar.<br />
Sí haré, respondió él; y pues sobre el punto hay bastante<br />
escrito, me contentaré con insinuar á V. mi dictamen, dejando<br />
á los señores doctores elwtrabajo de estudiar , si quieren<br />
imponerse mas á fondo. Que la elocuencia está bien en<br />
el filósofo y teólogo si la trae; y si no la trae, no hace falta<br />
, fue dictamen mío, que después abrazó ese señor Cano,<br />
cuya obra tiene V. ahí. Y ya V. ve que tanto él como yo<br />
fuimos apasionadísimos á ella; pero la pasión no nos quitó<br />
el conocimiento. El principal objeto de cualquiera que escribí<br />
, no para mover, sino para instruir (que es el oficio de<br />
filósofo y teólogo), debe ser exponer la verdad coa nervio,<br />
precisión y claridad. Déme V. esto en sus obras; y mas que<br />
en todas no se encuentre un tropo pira un remedio , siempre<br />
serán acabadas y dignas de inmortalidad. A veces esta<br />
sencillez no solamente no es culpible, sino que también se<br />
hace necesaria; y que en mil ocasiones un disparate mil formado<br />
ha logra lo aceptación por solo el título de bien dicho.<br />
Y será razón que á la verdad le suceda otro tanto? ¿Será
60<br />
razón que se piense que ella debe su fuerza al artificio de las<br />
palabras? No, señores, no: que muchas veces ornari res ip~<br />
su vetat, contenta doceri. La verdad desaliñada, y que comparece<br />
con su hermosura natural, tiene un no sé qué de eficaz,<br />
que no puede contraer la mas estudiada elocuencia. Es<br />
ella (para poner un egemplito, en que no quede duda á los<br />
doctores del dia), es ella como las lindas mozas: están bonitas<br />
cuando se engalanan ; pero ya saben sus Señorías que<br />
el gusto es verlas de trapillo, y que entonces tiene su hermosura<br />
una fuerza tanto mayor, cuanto mas natural. Al contrario<br />
las feas: si se emperegilan parecen algo; quitándoseles<br />
los moños , al diablo que las mire. Esto sucede con los<br />
disparates: no hay en ellos de bueno mas que el vestido; en<br />
quitándoles éste, aparece lo que son. Nótese quienes son los<br />
que declaman contra la falta de elocuencia en los escolásticos<br />
: véase qué es lo que ellos enseñan entre sus anthítesis y<br />
epiphonemas; y puede ser que se dé con la causa que dirige<br />
sus plumas. Esto es cuanto á la elocuencia. En cuanto á la<br />
gramática protesto primero, que los solecismos y barbarigmos<br />
que traen estos dos papeles, ni á mi padre se los disimularé<br />
; y que son dignos de reprensión los que los usan,<br />
mas que sean mas escolásticos que Escoto. También debo confesar,<br />
que aunque los escolásticos quizá todos juntos no traigan<br />
la cuarta parte de solecismos y barbarismos que traen estos<br />
dos papeles que hemos leido, traen no obstante ciertas locuciones<br />
que no hay por donde librarlas, pudiendo y debiendo<br />
haber usado de las que son comunes entre los latinos para<br />
explicar el mismo pensamiento, v. gr. , tienen que decir<br />
á mi parecer, no digan meo videri, sino meo jndicio, ó ut ego<br />
judico. No se puede negar , que muchos de ellos usaron en<br />
sus frases de germanismos, hispanismos, &c, según que estaban<br />
acostumbrados á hablar en sus países. Esto es digno de<br />
notarse, y de reprenderse; pero no todos incurrieron en ello.<br />
Demos que incurriesen , pregunto yo á los Padres y señores<br />
míos, porque son malos latinos, ¿no se han de leer? ¿ Y sí<br />
son buenos filósofos y teólogos? ¿Y si traen cosas útilísimas?<br />
Quién debe preferirse, ¿el que diga las verdades chapurrado,<br />
ó el que traiga con buen latin la mentira? ¿Tirarán ellos<br />
el dinero , porque la bolsa que lo tiene está sucia? ¿Qué comería<br />
mejor el P. N. , una perdicita bien compuesta en un
61<br />
plato de su refectorio, ó un potage de habas cochas en plato<br />
de oro embutido de esmeraldas? bien conozco yo que su .religiosidad<br />
le inclinarla a la mortificación de las habas; pero<br />
también sé que el apetito clamaría por el plato de barro.<br />
Esto supuesto, digo últimamente, que las palabras y írases<br />
desconocidas en mi siglo, que son como el idioma de los<br />
escolásticos, no deben reputarse por bárbaras ,. á menos de<br />
querer pasar, el que las repute, por un ignorante de setenta<br />
suelas. Para nuevas ideas son necesarias nuevas voces.<br />
Quien niegue esto, échese á andar en cuatro patas. Virgilio,<br />
Ovidio , Salustio , César , yo , y cuantos vivimos en el siglo<br />
de Augusto, tragimos de la Grecia cuantas voces habíamos<br />
menester, y no encontrábamos en Roma. De las que habia<br />
en la ciudad derivábamos muchísimas , que juzgábamos necesarias<br />
para explicarnos; y esto que no teníamos que parir<br />
tanta multitud de quisicosas como encierra la filosofía peripatética.<br />
Muchas de ellas podrian explicarse con un circunloquio<br />
de palabras; pero ¿quién ha de obligar á nadie á que<br />
lo haga ? En primer lugar saldría la cosa casi ininteligible:<br />
en segundo se incurriría en el inconveniente de aumentar muchas<br />
voces para una idea, y sería aumentar confusión: en<br />
tercero no se podría observar la precisión y claridad que requieren<br />
la doctrina y disciplina. Cada ciencia, cada arte tiene<br />
sus voces técnicas, con que se entienden los facultativos.<br />
Aun las cosas que vulgarmente se explican de otro modo,<br />
alcanzan entre ellos una frase peculiar. En la náutica si se<br />
dijera, v. gr., tirar con una cuerda de la embarcación desde<br />
la orilla, sería un modo de hablar mas común que sirgar;<br />
y con todo eso, ¿quién ha de reprender á los marineros porque<br />
se explican del último modo? Cuando, pues, esos señoritos<br />
ridiculizan tanto el lenguage escolástico, no saben lo<br />
que se dicen , y solo consiguen ostentar que ignoran el espíritu<br />
de la gramática. Para concluir quiero ponerles una recenta<br />
que trae el gran latino Marco Antonio Mureto , ad<br />
epist. 5 8 Séneca?, Véanla áqui: ídem accidit iis, qui possibile<br />
et impossibile dicere saltem in disputationibus philosophicis reformidant:<br />
cum Plato, Aristóteles , Epicurus, Zeno in lingua, infinitis<br />
pariibus copiosiore, innumerabilia tamen vocabula fingere<br />
necesse habuerint. Equidem (añade) ut de meo sensu libere^ atque<br />
ingenue jatear, multa puto ab istis ddicatis in S. Thoma, in
62<br />
Joanne Scoto, aliisque ejusmodi eruditissimis hominibus irrideri,<br />
que et necessaria sunt, et taita ut si quis ea vetustis Mis temporibus<br />
protulisset, magnam el gratiam omites philosophici studiosi<br />
habituri fuisse videantur. Nos , dum teneris auribus videri<br />
volumus, teñera nobis ac puerilia esse ingenia, ñeque vene, ac solida:<br />
eruditionis capada ostendimus. Y lo mas gracioso del caso<br />
es que Mureto habla así de otros que entendían bastante de<br />
la facultad: ¿qué hubiera dicho si hubiese visto a ios señores<br />
doctores que son en ella unos medio cucharas , y esto<br />
haciéndoles muchísimo favor? Ese doctor divino, por otro<br />
nombre Cicerón Sevillano , tuvo una vez que componer un<br />
elogio á un tal Olavide, bien conocido en España, y mucho<br />
mas en Sevilla. ¿Y saben VV. lo que hizo? Tomar al P. Sahutel,<br />
célebre y piadoso Jesuita, que escribió epigramas en<br />
honor de los Santos, copiar ad pedem vigorniae el que trae<br />
para san Juan Crisóstomo, y aplicarlo á aquel hombre, que<br />
ciertamente no lo merecía. Anda impreso , y cualquiera lo<br />
puede ver. Ven VV. aquí la dichosa instrucción de mi tocayo<br />
por mal nombre. Por fin , aunque es mucho lo que me queda<br />
que decir , me parece que ya he dicho bastante. V., señor<br />
Aristóteles, déjese de quebrar la cabeza , y aténgase á<br />
mi dictamen, de que quien tan mal sabe latin, peor ha de<br />
saber filosofía: pero si acaso porfía en hablar algo, hágame<br />
el gusto de llamarme cuando tenga escritas sus <strong>Cartas</strong> , que<br />
me complaceré en leerlas.<br />
Fuese Cicerón así que dijo esto: y yo , amigo don Manuel,<br />
no tengo por ahora otra cosa que decir; pues me parece<br />
que lo dicho no es poco. Entreténgase V. con ello, mientras<br />
yo me entretengo con las conclusiones; pues aunque conozco<br />
que Cicerón dice bien, ya estoy resuelto á hablar muchas<br />
cosas, y dar las gracias por los favores que Averroes<br />
ha experimentado de V., quien puede contar siempre con la<br />
afición y respeto de — El Estagirita.<br />
Estamos en vísperas de la Canícula , aunque por acá<br />
siempre la hay.<br />
P. D. Se me ha ocurrido ahora, que muchas autoridades<br />
van puestas en latin, y ni los Padres, ni los doctores sus<br />
amigos, las entenderán. Hágame V. el favor de traducírselas.
CARTA VI.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
J-^.mígo,y señor: no parece sino que V. me tiene asalariado,<br />
según me mete bulla con su carta para que trabaje. Se<br />
queja de que las mias se detienen mucho; me riñe porque<br />
no va una cada dia , y juro á tal que yo no he de hacer<br />
otra cosa, que echar de mi pluma cartas sobre cartas. Amigo<br />
mió: estos no son buñuelos, ni conclusiones del P. N.,<br />
ni curso de filosofía á la moda, ni fé de erratas, ni apología,<br />
ni ninguna de todas esas cosas que se hacen por allá<br />
en un instante. Antes de parir las especies , tengo que pensarlas;<br />
después, que consultarlas con nuestros filósofos los de<br />
por acá, y por último tengo que aguardar á un tuerto, que<br />
me sirve de amanuense, para que las escriba. A mas de que,<br />
las ocupaciones que por acá hay, no me dejan ociosos, sino<br />
muy breves ratos: y como V. no tiene mas que hacer, que<br />
tomar su carta, soltar la mosca por ella, y ponerse á leerla,<br />
se le figura, que todos podemos despachar tan en breve.<br />
Con que tenga paciencia , que yo también la tengo: y sin<br />
mas preámbulo vamonos al asunto.<br />
He oido contar en estos países, que el maestro de gramática<br />
de Juan Luis Vives solía decir á su discípulo, que cuanto<br />
mejor gramático fuera , tanto peor filósofo y teólogo sería.<br />
Este disparate tan cundido entonces, parece que todavía<br />
persevera; pues me asegura V. que muchos eruditos de<br />
ese país, no haciendo caso de las reconvenciones de mis cartas<br />
anteriores, esperan que hablemos de filosofía, que es,<br />
según ellos dicen, el punto de la dificultad: como si fuera<br />
posible que unos hombres , que no entienden el Sintaxis gvcz-<br />
63
64<br />
сё de Nebrija, entendiesen, ó fuesen capaces de entender,<br />
las Entelechias de Aristóteles. Condescendamos no obstante<br />
con este antojo, aunque tan fuera de razón, y entremos en<br />
la discusión de algunos puntos de filosofía: digo algunos,<br />
porque para meterse con todos sería menester escribir mas<br />
obras, que las que compuse en vida; pues apenas se presentan<br />
en ambos asertos algunas proposiciones, que no pudieran<br />
y debieran impugnarse con mucha solidez, y acaso con<br />
evidencia bastante. Mas siendo esto obra tan dilatada , me<br />
contentaré con escoger aquellas, en que abiertamente se me<br />
zahiere, y con las que se pretende dar conmigo al traste.<br />
Una ú otra vez haré alto sobre aquellos despropósitos , que<br />
me parezcan de mas bulto, sin perder de vista mi objeto,<br />
que es mantenerme sobre la defensiva ; y esto no con toda<br />
la extensión, de que sea capaz la materia, sino con la que<br />
baste para demostrar, que no son los reverendísimos padres<br />
los que han nacido para sochantres de mi entierro. Para hacerlo,<br />
quiero que primero supongamos algunas cosas que en<br />
adelante nos ahorren de dimes y diretes, y de dificultades.<br />
Lo primero pues que debemos sentar, es la materia de<br />
la disputa, porque he oído decir: que muchos, para impugnarme,<br />
se salen por la bocamanga de que , las que corren<br />
con mi nombre, no son mis verdaderas obras. No quiero disputar<br />
este punto. Yo desde luego reconozco por mios , mas<br />
que no lo sean, todos los libros que los escolásticos conformemente<br />
reconocen por tales. Si tienen disparates, mios son:<br />
si cosas buenas, mias son ; de modo, que yo he de ser responsable<br />
á todas ellas.<br />
Mas por cuanto los escolásticos é intérpretes mios se dividen<br />
en no pocos puntos , y convienen en otros; y en estos<br />
en que convienen, no ha faltado quien diga, que no entendieron<br />
mi mente , y dicen cosa distinta de lo que yo digo<br />
: protexto en segundo lugar, que admito como verdadero<br />
pensamiento mió cuanto ellos unánimemente me atribuyan.<br />
Declaro: que ese fue mi verdadero sentir; y revoco,<br />
anulo , y doy por ningunas, y de ningún valor , todas las<br />
otras interpretaciones que quieran darme algunas personas,<br />
que pretenden dar voto sobre la inteligencia de mis obras,<br />
las mas veces sin haberlas lcido : siendo mi voluntad quedar<br />
responsable á los disparates que la escuela hubiere ingerido
65<br />
en mi filosofía, con tal que á ello hayan concurrido los votos<br />
todos de los verdaderos escolares.<br />
Otrosí protexto: que nunca jamas he de consentir que<br />
ios errores mios se mezclen con los dictámenes de los escolásticos<br />
, ni los pecados de éstos con mis escritos , ni los<br />
disparates de los árabes con unos ni con otros. Ya V. ve,<br />
que supongo que yo erré; que erraron los árabes; que pecaron<br />
los escolásticos, y que solo pretendo no se haga un<br />
cuerpo de todos estos pecados, é indistintamente se atribuya<br />
á cualquiera; sino que cada pobre cargue con los suyos. Reconozco<br />
como pecados mios, además de la eternidad del<br />
mundo, todos aquellos que el señor Melchor Cano apunta<br />
en su libro décimo de loéis; aunque, si quisiera, podia valerme<br />
de las modestas interpretaciones que muchos hombres<br />
sabios han dado (y quiza con verdad) á muchos de los pasages<br />
que cita este ilustrísimo autor: mas no quiero contestaciones.<br />
Déseles la interpretación mas mala que admitan , y<br />
en recompensa de esta mi generosa confesión , confiesen los<br />
padres que los escolásticos no han seguido mis modos de pensar<br />
en estos puntos; y ya sea que eiios me trajesen á buen<br />
sentido , ya que abiertamente me impugnasen , ellos ni admiten<br />
ni enseñan mis errores. Solo yo soy responsable á ellos,<br />
y digo: que erré como hombre, y que en esta parte soy bien<br />
impugnado. Erraron los árabes también : v. gr. , Averroes<br />
en aquello de la unidad del entendimiento; pero si él soñó<br />
este disparate, si y*o no le di motivo á que lo hiciese, no hay<br />
razón para que se me eche la culpa : désele á él la zurra<br />
que merece; pero déjese quieto al pobre de Aristóteles, que<br />
no tuvo la' culpa de que fuese tan loco. Pecaron, por ultimo,<br />
muchos escolásticos, enredaron las cosas mas claras, movieron<br />
infinitas cuestiones de nombre, gastaron no poco papel<br />
y tiempo inútilmente. Y bien: ¿ les enseñé yo á hacerlo así?<br />
j hallaron en mis obras donde aprenderlo? ¿pues qué justicia<br />
es condenar al maestro por los pecados propios de los<br />
discípulos? Asi pues, amigo don Manuel, es menester que<br />
hablemos con distinción. Si se impugna á Aristóteles en lo<br />
que escribió mal, cuenten los Padres reverendísimos con los<br />
escolásticos contra Aristóteles. Si se reprende, lo que es digno<br />
de reprensión en los escolásticos , cuenten con Aristóteles<br />
contra ellos; y solo entonces darán en el clavo de la di-<br />
TOM. v. 9
66<br />
ficultad, cuando descubran un disparate , ó enseñado por<br />
Aristóteles, y seguido por los escolásticos, ó admitido por<br />
los escolásticos, y apoyado en Aristóteles. Otras prevenciones<br />
tenia que hacer; pero las omito porque el asunto no ¡o<br />
pide, y aun esta última que hice esta de mas; porque los<br />
reverendos intentando impugnar a mí y a los escolásticos,<br />
ni aun han tenido habilidad para saber buscarnos las<br />
cosquillas.<br />
Me parece que he supuesto lo bastante en cuanto- á la<br />
materia de las disputas: vamos al modo de ella. Lo primero<br />
en que hemos de convenir , es: en que eso de mentiras<br />
ni falsos testimonios no tiene de valer. Me dirá V. que ¿quién<br />
duda eso? Y yo le respondo: que bien sé lo que me digo; y<br />
V. lo sabrá , cuando sea tiempo. Por fin , convengan.os en<br />
que en nuestra contienda no na de haber armas prohibidas;<br />
y el que las usare , quede ipso facto po'r impostor, por picaro,<br />
y por todas las cosas malas que merezca.<br />
Quiero también que á V. no se le olvide, que el intento<br />
de los Reverendísimos no es así como quiera llevar opiniones<br />
contrarias á las mias, sino también ridiculizarlas; no solo<br />
impugnarme, sino enterrarme, y ya V. ve que son cosas<br />
muy distintas. Para impugnar á uno, basta poner la sentencia<br />
contraria en estado de probabilidad; pero para enterrarlo<br />
, es menester llevar 1.a cosa hasta el grado de certidumbre<br />
, cuando no metafísica, siquiera física, ó moral (y perdonen<br />
los Padres y señores doctores que me haya valido de<br />
estos terminitos , pues no he encontrado otros mas a mano<br />
con que explicarme): con que si los Padres se encuentran<br />
con un dictamen mió, miren bien como le toman el pulso,<br />
no sea que salgan gritando con aquello de ya está muerto'; y<br />
en el entretanto se desperece el muerto. Están en la obligación<br />
de manifestar mis errores, y contraponerles sus verdades;<br />
porque si á una opinión mia no contraponen mas que<br />
Otra mera opinión, me aseguran todos los médicos, con quienes<br />
he consultado, que por eso no me he de morir: y si á<br />
un disparate mío oponen otro disparate, les pondré un pleito,<br />
aunque sea ante Poncio Pilatos, pidiendo se me mantenga<br />
en posesión; pues en caso de que sea preciso que algún<br />
disparate se establezca, tienen ios mios el derecho de prescripción.
Otra suposícioncilla quería yo que hieiésetuot, que me parece<br />
regular; pero dificultoso que los Padres se allanen á admitiria.<br />
Üstaera, que así como yo he señalado la materia de<br />
la di-puta, la señalasen ellos también por su parte, y supiésemos<br />
qué principios seguían, y qué filosofía profesaban.<br />
Bien sé yo, poco mas ó menos, de donde están tomadas las<br />
proposiciones, ó al menos de donde se pudieron tomar; pero<br />
como también sé que los Padres son eclécticos consumados<br />
, tengo mi-> escrúpulos de que ellos no hicieron mas que<br />
tomar las proposiciones de los libros, quedándose con la libertad<br />
de sacar de sus meollos los principios y fundamentos<br />
con que habían de sostenerlas. Y en tal caso , ¿ qué haré yo<br />
con impugnar las razones de los autores, si allá los Padres<br />
tienen otras razones mas convincentes, mas finas, mas fuertes<br />
(¡cosa de juego es!) mas dignas de su penetración y talento?<br />
Para temerlo así, tengo un poderoso fundamento;<br />
pues de ambos he oido decir que leen muy poco en esto de<br />
filosofía, y de uno sé de buena tinta que se pasa las mas de<br />
las noches en claro estudiando en un librito que, aunque sea<br />
muy provechoso para otros asuntos, no sé como conduzca<br />
para ser lector , teólogo , ecléctico , enterrador de Aristóteles,<br />
y otras yerbas. A consecuencia me veo enredado en el asunto,<br />
sin saber de qué arbitrio valerme para alcanzar ¡as altísimas<br />
causas de sus asertos, que ellos tienen guardadas debajo<br />
del cerquillo. Lo que haré será impugnar las razones<br />
que yo vea escritas en los libros, á ver si los Padres se mueven<br />
á dar por escrito las suyas, y á enriquecer de esta manera<br />
al publico con el caudal de sus meditaciones.<br />
El diablo, que como lo tengo tan cerca me tienta siempre<br />
que le da la gana, me está sugiriendo que haga otra<br />
suposición; pero yo abrenuncio de ella, como del mayor disparate.<br />
Contemple V. lo que queria que pusiese por condición<br />
: que los Padres tuviesen una mediana instrucción en la<br />
filosofía que impugnan. ¡ Mire V. qué locura! En la que siguen<br />
la quisieran ellos. ¡Que despropósito! ¡gastar el tiempo<br />
irreparable en leer fruslerías! Quita allá, enemigo, vade foras;<br />
que para impugnar á Aristóteles, basta con saber que lo hay,<br />
y que los otros frailes lo tienen en aprecio. Con que, amigo<br />
don Manuel, tenga V. esto ultimo por no dicho: y en cuanto<br />
á lo anterior, dígame su dictamen ; porque yo no quiero
68<br />
cosa que no sea razón ; y mientras no sepa si he hecho algún<br />
supuesto irregular , no me determino á descender á la<br />
disputa.<br />
Lo que solamente pienso, que se puede tratar ahora sin<br />
perjuicio de los derechos que á los Padres y a mí nos competan,<br />
es la causa de los árabes, que según el estado de las<br />
cosas, no tiene otra relación con nuestro negocio que la que<br />
observa el P. N. desde la concl. 14 hasta la iS. Se dicen dos<br />
cosas: la una, que los árabes tomaron mi filosofía, y la pusieron<br />
peor que estaba; y la otra, que ¡a Europa toda la<br />
aprendió de ellos. Y'aunque el P. no lo dice muy claro, parece<br />
como que insinúa que los europeos aristotélicos adoptaron<br />
los errores de los árabes. Como todo esto pertenece á<br />
ellos , se lo hice saber : les intimé que compareciesen á dar<br />
sus descargos, ó por sí mismos, ó por procurador; y ellos,<br />
escogiendo esto último , han nombrado á Averroes , quien<br />
hoy misino, compareciendo delante de mí, me encajó en el<br />
cuerpo la siguiente arenga.<br />
"Si el P. N. se hubiese conducido en su aserto por el<br />
«amor de la verdad, por la estimación á que son acreedores<br />
los que trabajaron en buscarla, y por el honor á su<br />
«nación , pudiera tal vez á poca costa haber comparecido<br />
»como buen filósofo, como buen crítico, como buen español,<br />
y haber puesto en manos de su Mecenas un papel digano<br />
de su aprecio. Se dejó llevar del deseo de morder á otros,<br />
5?y solo ha conseguido manifestar, ó su mala fé, ó su igno-<br />
«rancia. Culpa á los árabes de haber seguido á Aristóteles:<br />
«de haber escogido entre sus obras lo mas obscuro é ininteídigible,<br />
y lo mas á propósito para altercaciones y disputas:<br />
«de haberle añadido inmensos Comentarios: de haber sido<br />
«autores de que solo Aristóteles prevaleciese; y de haber enseñado<br />
á todo el Occidente una filosofía medio peripatética<br />
, medio arábiga. No hay en todas estas acusaciones una<br />
5?que no cojee. Seguimos á Aristóteles, es verdad ; pero tú<br />
«mismo , mi estimado maestro , tú mismo debes justificar<br />
«nuestra elección. El Padre en adelante te trata indignamen-<br />
«te : debes hacer tu apología , y cuando en ella le demuestres<br />
tu mérito, tan lejos estará de haber sido culpa en nosotros<br />
el haberte seguido , que este solo capítulo nos llenanrá<br />
de gloria. Dice: que escogimos entre tus obras obscu--
69<br />
nrissima queque, et rlxantium clrculls aplissima. O cuanto tu<br />
^escribiste era de esta calidad , ó lo que el Padre dice es<br />
«una solemne impostura. Corrimos todas tus obras; sobre<br />
?>todas ellas trabajamos , y nada se nos presentó bajo de tu<br />
«nombre que no mereciese nuestro aprecio.<br />
«Mas demos que fuese lo que el P. pretende. ¿Tan gran<br />
«pecado es habernos aplicado á la metafísica ? ¿No sabe el P.,<br />
«que esta es la fuente de las otras ciencias? ¿No sabe que sin<br />
india, ellas no existirían? La física, la lógica, ia éthica, aun<br />
«las miañas matemáticas, ¿á donde sino á ella van á buscar<br />
«la seguridad de sus principios ? Es obscura, no lo negamos;<br />
«pero es necesaria , y tan necesaria, que ni todo el aparato<br />
«de experimentos y observaciones, ni el mejor talento y apli-<br />
«caeion, harían cosa de provecho sin sus conocimientos. ¿ Un<br />
«teólogo calumnia las metafísicas? ¿Y las calumnia en un tiem-<br />
»po en que, cuando no las hubiese, debian inventarse? Establez-<br />
«ca el P. sin ellas la teología natural: impugne, si es que pue-<br />
«de, á Espinosa, Bayle y otros tales, con los globos y par-<br />
«tículas de su filosofía: sin tanto; registre las obras de los<br />
«mayores apologistas de la religión, escritas en su mismo si—<br />
«gio , y vera que sin un exacto conocimiento de la mas re-<br />
«córidita metafísica, poco puede hacerse que sea de proveadlo:<br />
y lo mucho que se ha hecho, se debe á las luces que<br />
«esparcieron tus obras, y las de tus discípulos. ¿Es culpa tra-<br />
«tar los mas obscuros arcanos de la filosofía ? Pues sin duda<br />
«han incurrido en ella todos los filósofos amigotes del P. Des-<br />
«cartes , Maiebranche , Newton, Clark, Leybnitz , Wolfio,<br />
«¿que de materias y cuestiones abstractas no trataron? Con<br />
«esta diferencia, que donde hablaron como tu, allí acertaron:<br />
«donde te impugnaron, allí dieron de hocicos. Sera posible<br />
«que en adelante tengas que disputar con ellos algunas cues-<br />
«tiones que lo hagan ver bastantemente claro. No hav duda<br />
«en que nosotros excedimos en esto algunas veces, y Ileva-<br />
«mos nuestras investigaciones á cosas, ó inútiles, ó inaveriguables:<br />
mas este :io ha sido vicio nuestro peculiar; lo es de<br />
«todos los hombres: lo es aun de aquellos misinos, que de-<br />
«claman contra las cuestiones inútiles, y abstrusas. Puedes<br />
>'también hacerlo ver en adelante.<br />
"Comentamos tus obras: este es otro pecado. ¿Pero aca-<br />
«so clias se podían entender sin comentarios ? Avicena las
7 0<br />
»leyó cuarenta veces, para poder entenderlas. Aun en el siglo<br />
«de Augusto no se entendieron hasta que Andrónico empozo ;í<br />
«comentarlas: y no hubieron ellas merecido tanto aprecio, co-<br />
»mo merecieron en tiempo de Marco Antonio Vero, y Lucio<br />
«Aurelio Commodo, si Alejandro de Aphrodisea no las hubiera<br />
«ilustrado con sus Comentarios. Reprende el P. los míos, por-<br />
»que fueron muy grandes. Yo confieso que no eran cortos^<br />
«pero en aquellos tiempos aun no se habia descubierto el se-<br />
«ereto admirable de aprender por compendios, análisis, dic-<br />
«cionarios, extractos, y demás obritas tan apropósito par.¿ ha-<br />
«cer charlatanes sobre todas materias , y tan incapaces de<br />
«formar un verdadero sabio.<br />
«Dice el P.: que Avicena escribió comentarios sobre tus<br />
«obras: yo le doy las gracias por este descubrimiento , que<br />
«hasta ahora no habia llegado a mi noticia; pero le supti-<br />
»co se sirva decirme, qué obras son esas tuyas que Avicena<br />
«comentó. Hasta ahora se sabia que él escribió mucho, que fue<br />
«tu discípulo, y que se hizo bastantemente célebre; pero que<br />
«el fuese comentador tuyo es descubrimiento que solo al P. se<br />
«le debe. Ei epíteto de Comentador, por el que soy conocido,<br />
«no tuvo otro origen que haber sido yo el único que comen-<br />
«té tus obras entre los árabes. Si esto se falsifica, no hay tí-<br />
«tulo por donde me convenga. Quedamos muy agradecidos<br />
«al reverendísimo P. Mtro. por la ironía con que nos llama<br />
"insignes adeo Commentatores; y quisiéramos que su reveren-<br />
.«dísima no hubiera hecho, por ser tan insigne en la misma<br />
«especie de cosas y en el mismo sentido. Pero debemos advertirle<br />
la suma injusticia que nos hace cuando asegura, que<br />
«á nuestro influjo se debe el dominio exclusivo de Aristótej>Ies.<br />
¿Dónde hay razón para tratar así a unos hombres que<br />
«cultivaron todas las ciencias, que promovieron las artes mas<br />
«útiles, y que tragerou al Occidente el conocimiento de los<br />
«mas ilustres autores ? ¿ No sabe el P. lo que cultivamos la<br />
«física? Nuestros viages, nuestras observaciones, nuestras his-<br />
«torías naturales bastan para hacerlo entender. ¿De quiénes,<br />
«sino de nosotros, pasaron á los europeos la medicina, la as-<br />
«trología , la aritmética, y demás matemáticas? ¿Cuántas<br />
«luces no difundieron nuciros trabajos sobre la gramática,<br />
«retórica, poesía y música? ¡ Cuantos descubrimientos utilíjjsimos<br />
no nos deben los hombres? ¿Por manos de quiénes
7Í<br />
^recibió la España, y consecutivamente el resto de la Euroupa,<br />
los elementos de Euclides, las obras de Galeno, las de<br />
"Hipócrates, Dioscorides, Ptolomeo y otros griegos famosos,<br />
«que son los textos y obras maestras de las ciencias naturaules<br />
? ¿Qué empeño es este del P. en abatir á los árabes? ¿Tansito<br />
le pesa de que la España haya sido por ellos la restauradora<br />
de la literatura? ¿Es descendiente acaso de algún<br />
«francés o italiano? Si estos son ingratos en vituperar á los ara-<br />
»>bes , corno introductores de la barbarie, tienen alguna escuj-sa.<br />
La emulación que tenían con la España, los obligó á<br />
«que ya que no pueden disputarle las ventajas en todo lo devmas,<br />
se la disputen en la literatura: pero al P. ¿qué es lo<br />
«que le mueve á adoptar sus calumnias , y negar á su patria<br />
«uua excelencia que tanto honor la hace? Lea las obras de<br />
?'los españoles que están en Italia; lea á muchísimos juicio—<br />
>.-sos extrangeros, y deponga la aversión que tiene á la litc-<br />
«ratura arábiga, capaz de competir en muchas cosas con la<br />
»griega y latina.<br />
«Pues ¿ de dónde provino, dice el P., que Aristóteles fue-<br />
»se el que mas prevaleció después? ¿De donde? De que desde<br />
«el siglo Allí hasta el XVI no hubo mas literatos, que los<br />
>.>clérigos y frailes: y como la literatura de estos no mira otro<br />
«objeto principalmente que la ciencia de la religión; y como<br />
para esta sabían la suficiente filosofía , con saber á Aristjó-<br />
«teles ; de aqui provino que no tuvieron para que cultivar la<br />
«física particular, que tiene muy poca relación con sus estúcalos<br />
: y las matemáticas, que (aunque le pese al P. N.) tienen<br />
«mucho menos. De los seglares se aplicaban á las letras , los<br />
«que habían de servirse de ellas para pasar la vida: unos en la<br />
"jurisprudencia, para la que bastan la lógica y éthica; y oíros<br />
ut'íi la medicina, para la cual, aunque se requiera mas exac-<br />
»to conocimiento de la tísica, conducen muy poco las mate—<br />
«inúticas. lis verdad que ellos pudieron haber trabajado mas<br />
«sobre la naturaleza, y enriquecido la ciencia natural con al-<br />
» &unos nuevos descubrimientos; pero también es cierto que<br />
'•puede controvertirse, si después de los supuestos adelanta-<br />
»miento, de la física ha tomado la medicina mejor aspecto.<br />
«Lo cierro es ella, que todos los días estamos recibiendo une—<br />
«vos huéspedes que nos envían los señores médicos , y quizá<br />
«mucho mas a menudo que solían enviarlos antes. Fai lo de-
72<br />
«mas yo no contemplo que haya mucha diferencia entre mo-<br />
«rirse por una cualidad oculta, que o no se conoció, ó no<br />
«se pudo vencer; ó por una porción de sales acres corrosivas,<br />
«punzantes , que no pudo desalojarse de los huidos y sólidos,<br />
«donde dijo el médico que estaban. Fuera de que ni los mé-<br />
«dicos, ni los profesores antiguos, abandonaron de tal modo<br />
«la física particular y matemáticas, que dejasen de escribir<br />
«sobre ellas muchas y muy excelentes obras.<br />
«Nos acusa, por último, el P. de que fuimos causa de que<br />
«cundiese en el Occidente una filosofía arábico-peripatética.<br />
«¿Qué quiere decir con esto? ¿Se debió despreciar nuestra<br />
«filosofía a título de que ella era de árabes mahometanos? Si<br />
«vale esta regla, que forjó la fantasía caliente de Tomás Cain-<br />
«panela , desprecíense todas las ciencias y artes que cultiva-<br />
«ron los gentiles: y a titulo de gentilismo non retinando, no se<br />
«imiten en la retórica Demostenes y Cicerón; en la poesía<br />
«Homero ni Vhgiüo; en las matemáticas Euclides; en la fi-<br />
«losofía Platón; en una palabra, hágase todo nuevo, que así<br />
«saldrá ello. ¿Qué es pues lo que quiere decir? ¿Que el Oc-<br />
«cidente adoptó los errores de los árabes ? ¿Y no sería esto<br />
«mentir á casquete quitado? ¿ Pues no sabe el P. que en Pa-<br />
«rís se desenterraban para ser quemados los que habían que—<br />
«rido mas bien ser nuestros discípulos, que discípulos de ia<br />
«Iglesia? ¿No sabe que si un Pedro Abaelardó, un Gilberto<br />
«Porretano y otros de este jaez adoptaron nuestros errores,<br />
«hubo un Ricardo de Media-Villa, un Alberto Magno, un<br />
«Alejandro de Ales, un Buenaventura, un Tomas de Aqui-<br />
«no y otros muchos que los impugnaron? Si el P. hubiese leí—<br />
«do siquiera las obras de este ultimo, veria que la filosofía<br />
«arábiga no era admitida tan sin elección; que si aquellos<br />
«grandes hombres tuvieron entre manos nuestros escritos,<br />
«no fue para .adoptarlos ciegamente; y que valiéndose de<br />
«cuantos arbitrios fueron necesarios, no recogieron de nos-<br />
«otros mas que lo bueno, y pusieron en claro nuestras equi-<br />
«vocaciones. No quiero mas sino que lea el opúsculo ib,<br />
«escrito contra mí y mis secuaces , y verá en él lo que es<br />
«un hombre amante de la verdad y de la religión : vera que<br />
«allí me trata no de Comentador de Aristóteles, sino de cor-<br />
«ruptor de la verdadera filosofía; y que lleno de un celo sanwto<br />
concluye su escrito con una vehemente invectiva contra
73<br />
«algunos cristianos, que á ojos cerrados seguían nuestros er~<br />
wrores y sostenían nuestras locuras. La grande máxima de<br />
«hacer servir á la religión las ciencias profanas, obligó á esjjtos<br />
hombres á buscar en nosotros cuanto tuvimos de bueno;<br />
»pero el amor á la religión no los dejó jamas que tuviesen por<br />
J> tal á lo malo.<br />
«Ves aquí, maestro mío, Ja insubsistencia de las acusaciones<br />
del Р., la mala crítica de su aserto en esta parte, y<br />
«el espíritu que lo lleva á mezclarlo todo y calumniar á cuantío<br />
puede decir orden á tí y á tus discípulos. Y siendo el P.<br />
«de aquella casta de filósofos que quieren que por cuatro co<br />
»sas buenas que escribieron un Descartes, un Newton, un<br />
«Leybnitz (por no nombrar otros peores ) se les perdonen<br />
«cuatrocientas malas; no tiene esta consideración con los ara<br />
«bes, que ademas de ser muchos de ellos sus paisanos, tienen<br />
«mas legítimas escusas con el tiempo en que florecieron , con<br />
«la perversa secta de Mahoma que profesaron, con la esca<br />
«sez de libros y con otras innumerables y poderosas ocasiones<br />
»de errar, que no tienen los filósofos del dia, y agravan en<br />
«esto los pecados que fueron veniales en nosotros. Baste,<br />
«maestro uiio, baste haber apuntado estas especies que tienen,<br />
«todavía mucho que dar de sí: pero ni me detengo mas en<br />
«ellas , ni quiero traer otras muchas , porque son mas que<br />
«sobradas para justificarnos."<br />
Esta es, amigo don Manuel , la defensa que ha hecho<br />
Averroes, y según mi juicio no muy fuera de camino; pero<br />
no obstante no quiero decidir acerca de ella, sino dejarla á<br />
la consideración de V. y de los verdaderos y equitativos estimadores<br />
de las cosas. Porque á la verdad, hayan sido ¡os<br />
árabes como hubieren sido; ¿q u<br />
^ tienen ellos que ver con<br />
Aristóteles ? Cuando mas se pudiera concluir , se concluiría;<br />
que no sirviesen los escritos de ellos. Juzgo que ya ha dias<br />
que no sirven, y que pocos tienen noticia de lo que escribieron.<br />
Y en orden á lo que se ha tomado de ellos por los escolásticos,<br />
luego que los Padres señalen los pecados, trataremos<br />
ó de imponer, la penitencia, ó de dar la absolución. No<br />
tengo que añadir por ahora otra cosa. Aguárdeme V. para<br />
otra vez, en que con su dictamen pienso proceder á la defensa<br />
de mis escritos: y en el entretanto mande á su afectísimo—<br />
Aristóteles.—Estamos á 18 de agosto de 1786.<br />
том. v. lü
74<br />
P. D. Salla Averroes de su casa de V. la última vez, y<br />
un escolar medio petimetre lo detuvo, pensando que era la<br />
persona que hace de esa Universidad. Díjole: que quería graduarse<br />
de maestro en artes; porque habiéndolo sido hasta entonces<br />
de gramática, ni él ni sus discípulos habían adelantado<br />
cosa. Que aspiraba á una cátedra de donde sacase para<br />
comer: que sus méritos eran, en primer lugar, no ser fraile:<br />
en segundo, saber muchos cuentecillos contra ellos: que habla<br />
estudiado el Vernei de alto á bajo: que sabia de memoria<br />
el tratado de Villalpando, y que podia relatar el prólogo de<br />
este autor como el Padre nuestro: item, que tenia una mediana<br />
lección en el juicio de Salomón , nudos insoluoles y otros<br />
libritos igualmente curiosos: que si no estaba completo el número<br />
de doctores petimetres, ya veía que su coleta no se desmerecía<br />
nada, y que puesto á lo militar era su cuerpo un dijepero<br />
que si estaba completo este número, no tenia dificultad<br />
en descolarse, echar un cuello blanco, cincharse con un<br />
orillo, ponerse unos botones en lugar de hebillas, é ir siempre<br />
con la cabeza en ademan de quien busca alfileres: le dijo,<br />
por último , que era hombre de bien y sabia ser agradecido.<br />
Sírvase V. de hacer por ese pobrecito lo que pueda.
CARTA VII.<br />
.Sr. D. Manuel Custodio.<br />
i venerado amigo y señor: me alegro todo lo que me<br />
puedo alegrar de que V. haya admitido las suposiciones todas<br />
de mi Carta anterior, y aun aquellas mismas que yo puse<br />
con tanta desconfianza. El voto de V. es para mí de tanto<br />
aprecio-, que aun cuando no hubiese (que lo dudo) quien<br />
las repugnase, me bastaría para desentenderme de todo, y proceder<br />
en mi defensa según ellas, el que V. las hubiese aprobado.<br />
Dado este paso de tanta consideración, no me sería<br />
muy difícil correr á satisfacción por lo que me queda de camino.,<br />
si mil improporciones no me lo estorbasen. La escasez<br />
de libros en que me veo, es el estorbo mas poderoso. No tengo<br />
mas en mi poder que los cuatro ó cinco que V. me remitió.<br />
En este país no tenemos bibliotecas: los facultativos que<br />
pudieran consultar, ó están olvidados de lo que supieron, ó<br />
no tienen noticia de esas ciencias, que ahora son de moda,<br />
ó habitan separados por un inmenso espacio, ó , lo que es mas<br />
que todo, distraídos con sus fatigas no tienen guato para<br />
discurrir en otra cosa. V., que es escritor público, sabe muy<br />
bien cuántos auxilios se necesitan para serlo : cuántos libros<br />
hay que consultar: cuántas especies que combinar: cuánto cuidado<br />
se debe tener en resolver. Contémpleme pues ahora sin<br />
mas libros, que los que ya he dicho, sin recurso alguno para<br />
tenerlos, y con solo el auxilio de algunas citas, que me trae<br />
Averroes mal escritas en el primer papel que encuentra en<br />
esas calles. No es esto lo peor , sino que habiéndole encargado<br />
que me tragese muchas mas, no ha dado con ellas, ó porque<br />
no supo buscarlas en las bibliotecas, ó porque no atre-<br />
75
76<br />
viéndose á entrar en algunas de esa ciudad por cierto- inconvenientes,<br />
no pudo ver los libro;, ó porque (y esta ha<br />
sido la causa principal) falta á una ciudad como esa mucho<br />
surtido de ellos.<br />
De aquí es, que aun cuando yo quisiese tratar algunos<br />
puntos con extensión , siempre quedaría mucho que añadir,<br />
luego que se encontrasen los materiales, que faltan; pero como<br />
he dicho á V. la situación en. que me veo, no me lo permite.<br />
He dicho esto, porque tengo deseos de que alguno de los<br />
grandes hombres que tiene esa ciudad, se tomase el trabajo<br />
cié vindicar pro digtlitate mi filosofía, no tanto por ser mia,<br />
cuanto porque ella ha sido seguida de todos los sabios Españoles:<br />
y porque los monsieures esrrangeros calumnian á la España<br />
por este capítulo , que en mi sentir es una prueba decisiva<br />
del juicio y solidez de sus habitadores: pues en cuanto á<br />
los Padres y Doctores no hay que tener cuidado, yo me avendré<br />
con ellos, y si todos los enemigos del Aristotelismo fuesen<br />
de su corpulencia literaria, necesitaba yo para comer un<br />
dia tantos Filósofos á la moda, cuantos camarones se come<br />
un sevillano , que no come otra cosa.<br />
Por fin, dejando aparte estas fanfarronadas, vamos al negocio:<br />
sigamos en cuanto los Padres lo permitan el orden<br />
de materias, y empecemos por la historia de la filosofía. En<br />
ella no tengo que combatir mas que con el P. N., porque el<br />
otro se ha quitado de historia. Le perdono al P. un anacronismo<br />
que trae, porque no quiero pararme en pelillos, y solo<br />
hago alto sobre el elogio que.da á mi filosofía en la conclusión<br />
19; la empieza así: Tándem Aristotelis exetissojugo nugísque<br />
derelictis &c, En estas palabritas tenemos el negocio.<br />
Aquello de excusso jugo no me coge de nuevo: sé que es cantinela<br />
cien veces repetida, y que no ha habido, ni hay filósofo<br />
de moda, que no la traiga tres veces á lo menos en los<br />
prolegómenos; porque de otra manera sería un ignorante, un<br />
preocupado y otras muchísimas cosas. Lo que sí es noticia<br />
nueva enteramente para mí, es aquella de nugisque derelictis.<br />
¿Mas no había de ser nueva, si ella trae todas las pintas de<br />
parto original del fecundísimo entendimiento del P. ? Sé que<br />
muchos me han dado otras censuras: sé que han tratado mi<br />
filosofía unos de obscura, otros de insuficiente, otros de abstraída<br />
, otros, ea fin, de lo que les ha dado gana; pero de-
77<br />
cir que ella es una bagatela , una burla , una fruslería, una<br />
cuchufleta, unas (á qué me canso, si no he de encontrar<br />
terminito mas bonito que el del P.) unas migas, es verdaderamente<br />
un descubrimiento, que de cabo á rabo se lo debe la<br />
literatura á este grande sabio del siglo XVIII, á este héroe de<br />
filosofía, a este apolo de Villalba. ¿Y quién ha de atreverse<br />
á contradecirle? Solo yo, amigo don Manuel, solo yo que habito<br />
donde no puede verme; solo yo que lo hago, no por convencerlo,<br />
sino para darle motivo á que ilustre mas y mas su<br />
siglo con tan felices producciones. Manos pues á la obra.<br />
Con que, P. mió, ¿ello es que no se ha de rebajar nada de<br />
aquello de nugis 2<br />
. Supongo que vuestra reverendísima tendrá<br />
cuidado de ir insinuando en sus conclusiones ñus niñerías, y<br />
yo no me descuidaré en decirle lo que me parezca. Por ahora<br />
sea la primera reflexion. Esas que vuestra reverendísima llama<br />
bagatelas, han sido miradas como verdades sólidas é indubitables<br />
por cuantos hombres pasaron por sabios desde Scverino<br />
Boecio, hasta Renato Descartes: que es decir, por espacio<br />
de diez siglos. Antes de Boecio habían sido veneradas<br />
igualmente por un egército de peripatéticos; después de Descartes<br />
por millares de ellos: pero no quiero que nos paremos<br />
sino en el tiempo intermedio. Los europeos antes de los árabes,<br />
los árabes después, luego otra vez los europeos me han<br />
mirado no solamente como filósofo, sino también como el único<br />
filósofo merecedor de sus estudios y su aprecio. Reflexione<br />
vuestra reverendísima un poco sobre esta multitud inmensa<br />
de admiradores de mis bagatelas. ¿Eran ignorantes? ¿Se deberán<br />
mirar como tales un Alejandro de Ales, un Alberto,<br />
un Tomás de Aquino, un Juan Duns, un Aureolo, un Egidio<br />
Coloma, un Juan Pico y otros innumerables? ¿No tenían<br />
noticia de otras filosofías? ¿Pues no son ellos los que han<br />
conservado muchísimos monumentos de ellas ? Pero demos que<br />
fuese. No se conocen las bagatelas sino comparadas con otras<br />
cosas. Para reírse de un Raimundo Lidio , de un Paracelso,<br />
de un Pedro Ramon, ¿tuvieron necesidad de mas, que ver<br />
sus muchas ridiculeces? ¿Mas quién no sabe cuan opuestos<br />
han sido en todo y por todo ? Diferentes en naciones, encontrados<br />
en intereses, empeñados en impugnarse; ¿no le ocurrió<br />
á uno cenarle ú su contrario en cara , que siguiéndome<br />
seguía cosas tan ridiculas ? ¿Es posible que unos hombres, í
78<br />
quienes todo !o demás dividía, conviniesen solamente en aplaudir<br />
mis drogas ? Nominales y Realistas, Franciscanos y Dominicos<br />
, Tomistas y Jesuítas, Cuellos y Gibelinos han comprado<br />
á poríia estas que vuestra reverendísima llama nugas;<br />
y discordando siempre en puntos de mas entidad, se alucinaron<br />
hasta el extremo de tragar todos esta paparrucha, deque<br />
mi filosofía servia de algo. ¡ Qué lástima que vuestra reverendísima<br />
no hubiera entonces aparecido en el mundo! ¡qué de servicios<br />
no hubiera hecho al género humano, con desengañar á<br />
tantos hombres, que perdieron el tiempo en leer cuchufletas!<br />
Formalicémonos un poco P. mió. Los hombres todos somos<br />
acreedores á que se nos trate con respeto. Es crimen de<br />
l¡sso genere humano pensar que todos se han engañado, y que<br />
solo yo, y vuestra reverendísima ve las cosas como son en sí.<br />
Para atreverse á asegurarlo, es menester, que se palpen ¡as<br />
evidencias. Se les debe este honor á los demás hombres; no<br />
reprobar tan fácilmente lo que todos ellos han admitido ; no<br />
vituperar lo que han alabado; no destruir lo que han fundado,<br />
no burlarse de lo que han seguido. Es de tanto peso este<br />
argumento, P. mío, que ni todo el desembarazo del Ilustrísimo<br />
Cano pudo desecharlo. En el cap. 5 de su lib. 10 tratando<br />
, no de si son bagatelas mis escritos, sino de si ellos<br />
deban preferirse á los dei divino Platón , después de confesar,<br />
que el gran padre san Agustín da la preferencia á los últimos,<br />
y después de advertir el sumo respeto que se debe á<br />
un hombre como Agustino, cui cave quemquam anteponas,<br />
últimamente cede á la fuerza de él, y decide á favor mío. Oígalo<br />
vuestra reverendísima. Ac divi Thom¿e sententia quidem,<br />
et omnium pené gentium, et multorum s¿eculorum usu probata<br />
est. De donde después concluye: jure ergo illum amplectimur,<br />
cujus de laude omnium sit fama consentiens. Aprenda vuestra<br />
reverendísima aquí á ser crítico, aprenda á ser filósofo, aprenda<br />
á ser hombre. Vea á un hombre, cui cave quemquam anteponas,<br />
en la crítica, en el buen gusto y en la solidez, abrazar<br />
á Aristóteles porque lo vio únicamente abrazado de sus<br />
antecesores. Vea vuestra reverendísima el respeto con que estos<br />
deben tratarse, y cuando no pueda, ó no quiera seguir<br />
sus pisadas abrazando mi doctrina , no tenga tanta satisfacción<br />
de su miseria que trate de ridiculeces , lo que los otros<br />
miraron con todo respeto.
79<br />
Todavía quiero que vuestra reverendísima se acuerde de<br />
cuan dignas de su veneración sean las asambleas de la Iglesia<br />
santa. Yo he leído al mismo Melchor Cano en el libro donde<br />
trata de ellas, y ciertamenre he envidiado la felicidad de<br />
los hombres que viven en los tiempos en que ellas se han juntado.<br />
Un congreso dirigido por el Espíritu Divino, congregado<br />
para el bien de la Religión, compuesto de los hombres mas<br />
grandes que ella tiene , se me representa á mí una cosa tan<br />
grande que no hallo idea que adecué su excelencia: y ya sea<br />
que lo mire por parte de aquel que invisiblemente lo gobierna,<br />
ya sea que atienda á la santidad, á la literatura, al juicio<br />
de los que son gobernados , juzgo por imposible que jamas<br />
llegue el caso de que en tales congresos se admiran , se<br />
aplaudan, se aprueben bagatelas, ni se sirvan de ellas para<br />
las decisiones mas arduas y de mayor importancia que pueden<br />
ofrecerse en la tierra. ¿No es verdad P. mió? ¿No piensa<br />
vuestra reverendísima lo mismo que yo? Creo que en esta<br />
parte convendremos, aunque estoy en ánimo de que no<br />
convengamos en otras. ¿Y qué dirá vuestra reverendísima si<br />
yo le hago ver que en estos tales congresos que vuestra reverendísima<br />
y yo recibimos y respetamos, se han mirado mis<br />
bagatelas con mucha formalidad? Pues óigalo vuestra reverendísima<br />
P. mío. En el Concilio Florentino ses. 4. Andrés,<br />
Padre griego, decia: ac imprimís Aristotélica authoritate probatoe<br />
quíestioni Í5"c. Juan Teólogo después: vos enim non ignorare<br />
putamus dúo genera quzstionum apud Aristotelem esse. En<br />
la ses. 6. el mismo Andrés: testis est Aristóteles i^c. En la 7.<br />
el mismo: ut Aristóteles NOSTER. testatur. En la misma ses. el<br />
mismo: quoniam apud Aristotelem voces sunt earum, quce sunt<br />
in anima, passionum notae. En la 8. Besarion: argumentatio, ut<br />
inquit Aristóteles, ha fit &c. En la 19 y 20 vuelve Juan el<br />
Teólogo á sacar testimonios de mis obras. ¡.Ah P. mió! Si<br />
vuestra reverendísima hubiera sido el Seripando de aquel Concilio,<br />
sin duda que no hubiera podido aguantar esto y hubiera<br />
dicho á los Padres: ápage migas.<br />
¿Pues qué me dirá vuestra reverendísima de los elogios<br />
que en los Lateranenses , Lugdunenses, Vienense y Tridentiiio<br />
se dieron á los teólogos de aquellos tiempos, cuyas obras<br />
están hediendo á Aristóteles? ¿Qué de haberse valido estos<br />
respetables congresos de las ideas de materia, forma , hábito,
80<br />
disposición, relación y otras muchas de mis bagatelas? El<br />
mal cristiano Paulo Sarpi tomó de aquí motivo para calumniar<br />
á los Padres de Trento de haberse unido para definir mis<br />
categorías. Esto ya se ve que es una infame impostura ; airo<br />
impostura que tuvo por fundamento, que los Padres donde<br />
quiera que la razón tuvo que servir en obsequio de la fé, fueron<br />
á buscarla entre mis bagatelas, Cuidado que no quiero<br />
que vuestra reverendísima se equivoque: sin mi filosofía estuvo<br />
y puede estar la fé en todo su vigor; pudo haberse determinado<br />
contra toda casta de herejías: convengamos cii<br />
esto; pero convengamos también cu que la Iglesia muchos<br />
años ha, queriendo dejar á los hereges sin el miserable recurso<br />
de la filosofía profana, les ha dado en la cabeza ad interneccionem<br />
con mi filosofía. Valga la verdad, P. mió , ¿no<br />
le va ya pesando á vuestra reverendísima el haberme dicho<br />
aquello de nugis ?<br />
Sea la segunda reflexión tomada del siglo XVI. Ya sabe<br />
vuestra reverendísima que todos los filósofos sus favoritos<br />
señalan la época de la restauración de la filosofía, y del desengaño<br />
de la preocupación en que estaba el Occidente á favor<br />
de Aristóteles, en el año 14-53, ó 52, en que tomada<br />
Coastantinopla por los turcos, se acogieron á los países occidentales<br />
muchos sabios griegos, que difundieron en ellos<br />
sus luces, y fueron como precursores de Descartes, Gasendo,<br />
&c. Sabe también que cincuenta años después se hizo<br />
España la maestra de toda la literatura , y que en el siglo<br />
XVI floreció ella tanto en ciencias' y artes, que pudo<br />
disputar á Roma y Atenas la instrucción y belleza de sus<br />
mejores siglos. Desde que Francisco Victoria, volviendo de<br />
Francia, esparció sobre Salamanca y todo el Reino las grandes<br />
luces de que estaba enriquecido, no se puede explicar<br />
ni la celeridad.con que cundió por todas partes el buen gusto,<br />
ni la felicidad con que pusieron las manos en todas materias<br />
un número inmenso de españoles. Son célebres , y lo<br />
serán mientras haya hombres, en la teología Cano, Bañez,<br />
Castro, los dos Sotos, Medina, Suarez, Vázquez, Valencia,<br />
Vega, Aragón, Ponce de León, Pérez de Ayala, Maldonado,<br />
Payva, y otros innumerables: en la medicina Valle<br />
, Mercado , Santacruz , Laguna , Vega , &e. : en la jurisprudencia<br />
Azpilcueta, Navarro, Molina, Lopcz ; Sarmíen-
S i<br />
то Covarnrbias , Barbosa, y otros tales: en las demás facultades<br />
se pueden citar otros grandes hombres. Ea ¡a filosofía<br />
, que nos hace mas al caso, son famosos los nombres<br />
de Vives, Nuñez, Fox, Sepálveda, Ciruelo, Fonseca, Cardillo,<br />
Vilíal pando (no el Capuchinito de ahora) y otros muchos.<br />
¿Ve vuestra reverendísima este egercito de hombres<br />
tomado solamente de sus paises? Pues todos ellos mamaron<br />
la leche de mis bagatelas, y usando de mis bagatelas se hicieron<br />
tan famosos: todos ellos aprendieron la filosofía por<br />
el texto de Aristóteles, ayudados ya de uno, ya de otro comentario.<br />
Se pasmara vuestra reverendísima conociendo cuanto<br />
contribuye á no saber jamás cosa de provecho empezar estudiando<br />
por bagatelas, y viendo por otro lado lo bien que<br />
edificaron tantos hombres de bien sobre bagatelas. ¿Qué recurso,<br />
Padre mió? ¿No habían llegado á sus oidos todavía<br />
los desengaños ? Sería disparate pensarlo: ya había mucho<br />
tiempo que cantaban las ranas contra Aristóteles en Francia<br />
, Alemania, Ñapóles , y otras partes. Galiley, Canipanela,<br />
Descartes, Gasendo, y otros de sus filósofos de vuestra<br />
reverendísima, tuerou contemporáneos de muchos de<br />
ellos, y ya vuestra reverendísima sabe que los españoles en<br />
aquel tiempo eran señores de Ñapóles, casi toda la Italia,<br />
y parte de Alemania; y que no solamente pudieron tener<br />
noticias de la nueva luz, que entonces se descubría en esos<br />
grandes filósofos , sus favoritos , sino que efectivamente la<br />
tuvieron. Dirá vuestra reverendísima, que preocupados con<br />
mi doctrina cerraron los ojos á la luz: mas yo le responderé<br />
: credat hoc Judeus Apella. Vencieron los españoles tantas<br />
otras preocupaciones, que pienso no quedó ninguna en pie,<br />
y aun se trataron como tales las que no lo eran: ¿y solamente<br />
no pudieron desprenderse de una tan clara, como es<br />
para vuestra reverendísima, que mis escritos valen algo?<br />
Todo el mundo estaba preocupado con las supuestas decretales<br />
de Mercator , y con todo no se dejó arrastrar de<br />
la preocupación de Antonio Agustín. Dejemos otros egemplos<br />
en la medicina, gramática, retórica, &c., y vamonos<br />
acercando al asunto. Entre los frailes Franciscos era inconcuso<br />
que se habia de seguir á Escoto; y Alfonso de Castro<br />
lo impugnó siempre que quiso. Entre los Dominicos era ley<br />
que habia de abrazarse siempre la doctrina de santo Tomás,<br />
том. v. 11
82<br />
Lea vuestra reverendísima el cap. i del lib. /2 de Melchor<br />
Cano, y verá el caso que él y Francisco Victoria hicieron<br />
de esta ley. ¿Y es posible , Padre reverendísimo, que en un<br />
tiempo en que todos abandonaban lo que les parecía menos<br />
conforme á la razón, se alucinasen tanto con mis bagatelas,<br />
que tenían menos inconveniente en impugnarse ?<br />
Sabe vuestra reverendísima (ó debe saber) lo mucho que<br />
clamaron le. mas de los filósofos, que llevo citados, contra<br />
los abusos introducidos en la filosofia. Luis Vives , Melchor<br />
Cano, Francisco Sánchez de las Brozas, ¿qué dejaron por<br />
decir acerca del estilo y de las cuestiones inútiles ? Pero en<br />
esto de mis bagatelas, ¡con qué distinto modo se explicaron!<br />
Cano, que entre todos me hizo menos favor, no dudó intitularme,<br />
lib. 10, cap. 5: virum doctissimum, deque humanis<br />
litteris omnibus benemeritum. Antes habia dicho: In Aristotelem<br />
quoque illud elogium unicum universa consentiunt gentes<br />
, per antonomasiam philosophum , hoc est, philosophorum<br />
primarium fuisse. Y un poco mas abajo añade ; Placet enim<br />
quoque nobis Aristóteles, et rectè placet.<br />
¿Qué diré de Juan Luis Vives, aquel severo y erudito<br />
crítico ? Ya vuestra reverendísima habrá visto en mi quinta<br />
Carta parte de su dictamen : oiga ahora lo que le falta. Dice<br />
así: Plinius secundas, lib. 7 historia naturalis inquirit, quodnam<br />
existimetur maximum fuisse ingenium ex iis quidem, quorum<br />
extet memoria, vel sui ipsorum, vel alienis monumentisi<br />
et eam tanta ambitìonis palmam videtur ad Homerum vatem<br />
deferre, secutas Gracia judicium, qua illuni fontem ingeniorum<br />
appellat. Sed mihi tamen acrius eam rem intuenti, atque examinanti<br />
subtilius , nullum videtur fuisse ingenium aristotelico<br />
prastantiùs. Legenti opera ejus attente, et diligentèr, exoritur<br />
ingens admiratio, quàm ab ultimis principiis deducit abdítissima,<br />
et profundis sima rerum omnium, quàm acute refellit aliena,<br />
quam fortitèr communit, et corroborai sua, quo ordine digerit<br />
singula, et (quod est tradendis art ¡bus perutile) quanta fragalitate<br />
verborum. Sigue después el primer pedazo que copié<br />
en mi citada Carta, y luego añade: Axiomata autem illa imiversalìa<br />
quis non admiretur in omni argumento et materia tam<br />
multa esse ab ilio excogitata, vera, et perpetua, quibus sequens<br />
atas in tanto decursu saculorum vix exceptionem ullam annotavit<br />
? Padre mio, mas malo está esto de concertar con nu-
¡ffj , que com:nmem con bonum que concierta vuestra reverendísima<br />
en su aserto. Vuelva á ver (que no lo perderá),<br />
vuelva á leer lo restante del juicio que formó de mí este<br />
grande hombre ; y cuando llegue á las circunstancias que 61<br />
pide en los lectores de mis obras ingenii aculi, profundi, solidi,<br />
sani, circunspecto, y todas las otras baratijas, se encontrará<br />
con la legítima causa de, por qué mis obras le han parecido<br />
nugie: porque hcec si desint (dice él, y repito yo), nihil<br />
Aristotelis libris existimabitur asperius, insuavius, inamaenius,<br />
quemadmodum nonnulli (aquí entra vuestra reverendísima<br />
, y aquí quizá entrarían esos grandes padres de filosofía<br />
nueva) de eo judicant. Vamos á buscar la raíz : vel propter<br />
ignorantiam, vel propter teneritudinem ingeniarían; y luego<br />
para coronar la fiesta hace la comparación de los ojos<br />
lagañosos y la luz del sol, que parece que el diablo se la<br />
hubo de poner en la pluma. Padre mió, mal vamos escapando<br />
hasta aquí. ¿ Pero qué mucho ? Dirá vuestra reverendísima:<br />
todos los citados son peripatéticos, y no es de extrañar<br />
que cada buhonero alabe sus agujas.<br />
I Con que si yo le traigo ahora á vuestra reverendísima<br />
testigos que no sean peripatéticos, ni hayan soñado serlo,<br />
no habrá mas remedio que darse por cachifollado ? Ea pues,<br />
vamos á los siglos mas remotos: no contemos en ellos á Themistio<br />
, Alejandro , Andrónico , Ammonio , Theofrasto , ni<br />
toda la jaulia de discípulos que tuve: busquemos otra gente.<br />
El señor Cicerón fue académico, y de consiguiente discípulo<br />
de Platón, y poco afecto á mí, de quien dicen los platónicos,<br />
y muchos que no lo son, que me ensangrenté contra<br />
mi maestro. Pues este mismo, lib. i. de Divinatione, predica<br />
de mí el siguiente sermón : Quid singulari vir ingenio Aristóteles<br />
, et pene divino ? Ipse ne errat , an alios vult errare 2<br />
Sed quis omnium doctior 2<br />
. Quis acutior 2<br />
. Quis in rebus vel inven'tendis<br />
, vel dijudicandis acrior Aristotele fuit ? Cum omnis ratio<br />
disserendi diligens duas habeat partes, unam inveniendi,<br />
aliam judicandi, utriusque Princeps, ut mihi videtur , Aristóteles<br />
fuit. Me temo que vuestra reverendísima diga á esto,<br />
como dicen que ha dicho á los solecismos de sus conclusiones,<br />
que es yerro de imprenta; por tanto convendrá que repase las<br />
citas del mismo Cicerón que lleva la Carta quinta, y de camino<br />
se entretenga con estas poquillas que han quedado:
84<br />
Aristóteles ingenii abundantia prasthit: academic. quxst. lib. i.<br />
Aristóteles acie mentís omnittm rerum vim, naturamque viderat.<br />
2. de oratorc. Aristóteles in philosophia prope singularis: academ.<br />
qua^t. lío. 2. Aut ipmm Aristotelem, quo piofecto nihil<br />
est acutius, nihil politius: ibiiem. Todavía hay otro» pasages;<br />
pero basten estos. Agregue vuestra reverendísima á Cicerón<br />
ai amigo Porfirio, platónico de alto a bajo; y si quiere agregar<br />
otros platónicos trabaje algo, que no lo he de hacer yo<br />
todo. Lo que absolutamente no puedo omitir es recordar á<br />
vuestra reverendídma ¡a manía que siempre me tuvo toda la<br />
grey de Epieuro: ¿no es verdad? Pues no obstante oiga vuestra<br />
reverendísima al salmista de su filosofía , por otro nombre<br />
Lucrecio. Dice así de mí: (¿ni genus humanum ingenio<br />
superávit, et omites..., perstrinxit stellas, et fulsit ut ¡zthereus<br />
sol. ¿ tia vi, f<br />
o vuestra reverendísima bagatelas mas relucientes<br />
que las tilias? ¿Y á qué nos liemos ahora de quemar la<br />
sangre el uno al otro con referir yo á Laercio, Justino, Macrobio,<br />
Quintihano, y otro puñado de ellos? Vuestra reverendísima<br />
mismo sabe que no merece tanto su propo-icion,<br />
y todos ellos cual mas cual menos dicen lo mismo que Cicerón<br />
y Lucrecio. Si quiere verlos, lea en el primero rni vida;<br />
en el segundo busque lo último del lib. 12. hist. Philip. ; en<br />
el tercero el cap. 6. del lib. 7. Saturnal, y en el cuarto mi<br />
carta 5. a<br />
Busque á Plutarco, á los dos Plinios, y otros á<br />
quienes yo no üe querido buscar, porque estoy ya harto de<br />
cosas. • ,<br />
¿Vuestra reverendísima querrá todavía un par de Padres<br />
de la Iglesia? Es regular. Pues, señor, ¿conoce vuestra reverendísima<br />
al grande Aurelio Agustín, Obispo de Hipona,<br />
por otro nombre la mas hermosa antorcha de la Iglesia? ¿Lo<br />
conoce vuestra reverendísima? Pues éste en su lib. 8. de Civitaté<br />
Del, cap. i2- dice así: Aristóteles Platonis discipulus, vir<br />
excellentis ingenii, et eloquio Platoni quidem impar, sed multorum<br />
ja ile princeps. ¡Que ni toda la perspicacia de este grande<br />
hombre alcanzase, á ver mis bagatelas! ¡ni toda la afición<br />
que profesaba á Platón le hubiese podido estorbar que me<br />
pudiera dos deditos mas, abajo de él! Este Juan Luis Vives,<br />
que en todas partes se halla para mortificación de vuestra reverendí.ima,<br />
también trae cuatro codtas muy lindas sobre el<br />
pasage citado. Haga vuestra reverendísima por verlo, que
8 5<br />
él no lo deja de merecer. Pero este testimonio á mi favor,<br />
aunque es sobradísimo para romperle la cabeza al migis de<br />
vuestra reverendísima, no es todavía tan honorífico para mí,<br />
como el que trae el buen viejo san Gerónimo en la ocasión<br />
misma en que se puso a regañar conmigo. Busquelo<br />
vuestra reverendísima en el libro intitulado: Regula Monachorum,<br />
cap. I í, que está en el tom. 4.° de sus obras; y si no,<br />
mas vale que yo se lo ponga aq'.n , y le ahorre ese trabajo.<br />
Dice pues. Aitende ¿t tu fumar uní sapientium princeps Arista,<br />
teles, et si fueris , ABSQVF. DUBITATIONK prodigium , grandeque<br />
miraculuin in tota natura, cui pené videtur infusum quidquid<br />
naturaíitér est capax hamanum genus , quoniam sapientia mundi<br />
stultitia est apud Deum , &c. ¿ Qué tal, padre mió? No<br />
quiero decir cosa alguna: convengamos en que vuestra reverendísima,<br />
ó no entendió lo que quería decir nugis , ó si<br />
lo entendió, no pudo vencer la tentación de poner esa mentirilla.<br />
Hasta aquí, Padre mío , no he hecho mas que meterme<br />
en mi concha para defenderme. Permítame vuestra reverendísima<br />
que sin salirme de la cuestión asome un poquito la<br />
cabeza, y dé una mirada hacia sus filósofos y filosofía: no<br />
me entretendré mucho, ni echaré á perder ninguno de sus<br />
primores. Solamente haré tres refiexioncitas , para que salga<br />
la media docena, que he pensado que vuestra reverendísima<br />
merece.<br />
Sea la primera. Ya ha visto vuestra reverendísima que<br />
cuantos han merecido el nombre de sabios de cerca ymias de<br />
dos mil años á esta parte, no quieren entrar por aquello de<br />
nugis, que vuestra reverendísima se sirve de aplicarme. Pues<br />
señáleme ahora unos pocos de sabios de solamente dos siglos<br />
para acá, que traten con igual respeto á Campanela, Descartes,<br />
Gasendo, Wolfio, Leibnitz, Newton, y demás hombres<br />
doctísimos que desenterraron la filosofía , como dice<br />
vuestra reverendísima, en los tres siglos últimos. No hay<br />
cosa mas fácil, que lo que yo pido , ni tampoco puedo pedir<br />
menos ; pues ya vuestra reverendísima sabe que el aplauso<br />
de un p.ir de siglos no decide á favor de un autor,, y mucho<br />
menos en estos tiempos, en que ni á favor mió deciden<br />
veinte , ni á favor de los escolásticos cinco. Pues con todo<br />
eso me contento con tan poquito; y en señalándoseme uno,
86<br />
en cuyo elogio hayan convenido ó todos, ó la mayor parte<br />
de los sabios, desde luego doy por bagatelas todos mis escritos.<br />
¿Qué dicen, pues, Descartes de Gasendo, Gasendo de<br />
Descartes, Woltio y Newton de los dos? Vuestra reverendísima<br />
lo sabe muy bien. Señor, si cada uno tiró por su<br />
camino, ¿qué mucho que los cantores mutuamente se censuren<br />
? Padre mió, si son hombres que solamente por emulación<br />
se impugnan , no me los cuente vuestra reverendísima<br />
por sabios. ¿Qué dicen de ellos un Huet, un Genuense, un<br />
Leridan , un Plucbe, un Piquer, y el copiante Villalpando?<br />
De Descartes, que fue un filósofo de pura imaginación: de<br />
Mallebranche, que todos sus pensamientos son poéticos : de<br />
Gasendo, que no tuvo habilidad mas que para impugnar; y<br />
así van criticando á todos los demás. ¿Pues es posible que estos<br />
hombres doctísimos, como vuestra reverendísima dice,<br />
enseñando la verdad y la solidez hayan de sufrir tan mal<br />
tratamiento, cuando el Aristóteles, el Nugivendo, ha tenido<br />
á favor de sus bagatelas tantos sabios? ¿y esto en boca y<br />
pluma de aquellos , que no obstante impugnarlos se aplican<br />
a ellos, y no se dignan siquiera de gastar una hora en Aristóteles?<br />
Vaya, padre mió, que el mundo está ahora mas trastornado<br />
que nunca.<br />
Sirva de segunda reflexión una que se da mucho la mano<br />
con esta. Los gramáticos alemanes, que se metieron á<br />
teólogos con tanto daño suyo y de la Iglesia, levantaron el<br />
grito contra la escuela y contra mí. Yo no sé si porque sus<br />
libros cundieron mas de lo que debieron cundir, se les pegó<br />
•á muchos católicos esta manía, que ellos juzgaron inocente;<br />
ó si el haberse metido á impugnadores mios fue efecto de alguna<br />
constelación anti-aristotélica que reinase entonces. Lo<br />
cierto es, que mi doctrina, que hasta aquel tiempo, ó hasta<br />
aquel punto, se había mantenido en pie contra las impugnaciones<br />
de tal cual cabeza gorda, que le habia puesto los puntos<br />
, empezó á caer con bastante prisa. ¿ Descartes por una<br />
parte, Gasendo por otra, ¿qué esfuerzos omitieron para arruinarme?<br />
No les faltó mas que decir aquello de nugis: porque<br />
todo lo demás que se puede decir contra un hombre de<br />
bien, lo dijeron contra mí; y aun excedieron en esta parte<br />
sus escritos al célebre tratado de Campanela de Genttlism»<br />
non retinendo. Cundieron sus libros mas de lo que merecían;
87<br />
tuvieron mas discípulo:-, que lo que se polio esperar , y se<br />
hizo como principio incontestable en todos ios filósofos de<br />
la nueva extracción, que leer á Aristóteles era perder el<br />
tiempo. Vinieron después de ellos otros filósofos, que poco<br />
satisfechos de las obras de sus maestros, se fueron á otras<br />
partes á buscar la verdad. Anduvieron de aquí para allí, hasta<br />
dar últimamente con mis obras: pero como sacar publicamente<br />
de ellas algunas cosas era un contrabando tan grande<br />
, lo que hicieron fue sacarlas por alto, y disimularlas de<br />
¡nodo que pudiesen pasar. La universidad de Leipsfk fue ¡a<br />
primera que se quitó la máscara: y u¡ señor Tomasio (que<br />
vuestra reverendísima sabe que es testigo fuera de toda sospecha)<br />
asegura en el prólogo de su Física, que en ella se<br />
suele seguir á Aristóteles; y que aunque los libertinos del día<br />
(así los llama él) digan de esto que es una indigna servidumbre<br />
, espera no obstante que entre los justos estimadores<br />
de las cosas merezca aceptación y aprecio. El señor Leibnitz<br />
hizo lo mismo, y tuvo valor (mire vuestra reverendísima<br />
qué picardía) para imprimir una carta de Aristotele recent<br />
ioribtu conciliabili.<br />
Últimamente los Eclécticos se precian ya de leer mis obras,<br />
y de tomar de ellas sus cositas; y á pesar de las excomuniones<br />
que impusieron Descartes y Gasendo contra el que volviese<br />
á tomar en boca aquello de materia , forma , acto , potencia<br />
, cualidad, y otras tales de mis bagatelas, ya se leen<br />
en sus libros con no poco consuelo mió. Añada vuestra reverendísima<br />
á esto la varia fortuna de todos sus filósofos.<br />
Al principio eran de corazón , ó Cartesianos, ó Gasendistas.<br />
Vino Maliebranch, y le quitó unos pocos de discípulos<br />
á Descartes su maestro. Vino Maignan , y enmendó los atomos<br />
de Gasendo. Ya tenemos cuatro filosofías realmente distintas.<br />
Vinieron otros, y como hallaron portillo abierto, se<br />
salieron por donde les dio gana, y ya se aumentó considerablemente<br />
el número de sectas. Vinieron Wolfio, Leibnitz,<br />
Newton, Locke y otros , y destruyeron lo poco que habia<br />
quedado de los anteriores , sin dejar por esto de destruirse<br />
mutuamente. En tanta multitud de sistemas, hipótesis , opiniones<br />
y disparates, i
38<br />
Eclecticismo. No >e escandalice vuestra reverendísima, que á<br />
su tiempo se lo haré ver tan clarito, como le he hecho ver<br />
que no sabe gramática. De donde se sigue, que si hubiese<br />
un Bosuet en la filosofía, como lo hubo en la teología, tendría<br />
ios mas bellos materiales para sacar una historia de variaciones;<br />
y podría nacer ver, que así como - ios pretensos<br />
reformadores de la religión , que ai principio declamaban<br />
contra los católicos como anti-cristianos, como jumentos,<br />
como corruptores de la ley, el ccziera, se vieron en la precisión<br />
de variar hasta hacerse indiferentistas, y asegurar, que<br />
no solo los católicos , sino también los mahometanos y gentiles<br />
habían de salvarse ; del mismo modo ¡os reformadores<br />
de la filosofía , que tanto gritaron contra mis escrito* , y<br />
tan altamente los despreciaron , no habían dejado de innovar<br />
y variar hasta el estremo de caer en el indiferentismo<br />
de filosofía , que ellos quieren que pase por eclecticismo.<br />
Vamos, padre mío, á la ultima reflexión. ¿Mis bagatelas<br />
han servido á la divina teología? Es incontestable. ¿Y<br />
todavía se atreve vuestra reverendísima á tratarlas de bagatelas<br />
? ¿ Es vuestra reverendísima del número de aquellos<br />
que juzgan que con ia teología puede juntarse cualquier cosa<br />
? La verdad es una, es la misma, ya sea que la naturaleza<br />
la descubra, ya sea que la gracia la revele: la verdad<br />
aborrece el error: es imposible que jamás se compadezca<br />
con él, como ni la luz con las tinieblas , ni el ser con la<br />
nada. Ve vuestra reverendísima que con mi filosofía se ha<br />
establecido firmísimamente la teología natural: que en la revelada<br />
ha servido ella en cuanto le han mandado. Es verdad<br />
que no ha probado los misterios , porque ellos no lo serian,<br />
si se pudieran probar; pero es cierto también que ella les ha<br />
buscado las razones de congruencia; que ha servido para explicarlos<br />
en cuanto son explicables, y sobre todo que ella<br />
ha destruido cuantas cavilaciones tomaron de la sabiduría<br />
profana los enemigos de la religión. Vea vuestra reverendísima<br />
entre muchos otros á santo Tomás en la Suma contra<br />
gentiles; y si tiene todavia algo de libertad su preocupado<br />
entendimiento, conocerá, que cosas como las que allí hay,<br />
no deben llamarse bagatelas. Pues ahora bien , manifiésteme<br />
en su filosofía favorita una cosa, que se parezca á aquella.<br />
Hágame ver que ella ha servido á la teología, como
89<br />
sirvió la mia. Me pondrá vuestra reverendísima mil egemplos<br />
de hombres, que fueron muy buenos católicos, y con todo<br />
eso la siguieron. No es esa la dificultad: se puede ser buen<br />
católico, y mal filósofo, así como se puede ser buen filósofo,<br />
y mal católico, mas no es este el punto de la dificultad,<br />
ó de la disputa. Señáleme vuestra reverendísima uno que<br />
haya hecho servir los átomos, partículas, atracciones, y demas<br />
zaraudajas al estudio de la religión. Es preciso que vuestra<br />
reverendísima se embaraze demasiado con lo que le pido;<br />
pues todos, ó los mas de sus antecesores, salen por el<br />
registro de que hablan como filósofos, y no como teólogos,<br />
y que una cosa que es verdad según la filosofía, puede ser<br />
falsa en buena teología. Efugio indigno de un hombre que<br />
sepa las difmiciones siquiera de ambas facultades: efugio que<br />
condena la razón, y que condenó la Iglesia en el siglo XII<br />
ó XIII ; pues ya no me acuerdo cuando fue. No estrecho<br />
mas esta pregunta porque me voy á otra.<br />
¿Qué juzga vuestra reverendísima de tanta secta de impíos,<br />
que inundan el mundo á título de filósofos? ¡Ah! señor<br />
Aristóteles , me dirá vuestra reverendísima, no hay que tocar<br />
en eso: ningún filósofo católico debe sufrir la nota de<br />
patriarca de los impíos. Yo, padre mió, convengo en ello:<br />
tengo por católicos á Descartes y Gasendo, y á todos los demas<br />
á quienes la Iglesia reconoce por tales. No me pasa polla<br />
imaginación creer de ellos, que fuese su ánimo echar por<br />
tierra la religión de sus padres, y creo firmemente que ni<br />
aun les ocurrió, que su filosofía podia servir para semejante<br />
cosa; pero vuelvo á preguntar á vuestra reverendísima: ¿de<br />
dónde proviene que los impíos, de quienes apenas habia noticia<br />
antes, se hayan aumentado en tanto número, se hayan<br />
atrevido á levantar partido, y reducir á sistema sus locuras<br />
y desbaratos, desde que empezó la licencia de echar<br />
cada uno en la filosofía por donde le parezca ? Piense vuestra<br />
reverendísima la respuesta que debe dar, mientras yo<br />
atiendo á lo que ellos responden. Benito Espinosa dice: que<br />
él no es mas que discípulo de Descartes, y cada uno de los<br />
otros le hace igual injuria al mismo Descartes , á Gasendo,<br />
ó á otros. ¿ Será impostura ? Qué sé yo, padre mió. Para<br />
que yo no la tenga por tal, me dan suficientísimos motivos<br />
un Genuense, un Huet, un Lerídan, un Villalpando , un<br />
том. v. 12
90<br />
Piquer, y otros machos filósofos modernos. El sistema de los<br />
átomos fue inventado por Epicuro para quitar de en medio<br />
la providencia, la existencia de una primera causa, la inmortalidad<br />
del alma , y otras tales verdades. Negó Gasendo<br />
todas estas consecuencias, es verdad; ¿pero de qué sirve negarlas,<br />
si quedan en pie los principios, que nacieron para establecerlas<br />
? En Inglaterra se piensa comunmente , que es<br />
imposible que crea que hay Dios el que fuere buen atomista.<br />
Y para el caso ¿hay mucha diferencia entre átomos y partículas<br />
, en que se meneen hacia acá , ó hacia allá ? Con que<br />
agregue vuestra reverendísima á los átomos toda la filosofía<br />
corpuscular.<br />
Dígame también, ¿no es cierto que Descartes, negando<br />
que los brutos tienen alma , explicó todas sus operaciones<br />
por el mecanismo 7<br />
Pues ahora, póngame vuestra reverendísima<br />
un hombre persuadido á que cuantas acciones se ven<br />
en ellos proceden de sola la artificiosa disposición de partes,<br />
y no tardaré yo en ponérselo materialista. No tardará él en<br />
decir que ¿quién puede comprender lo que puede hacer el<br />
Autor de la naturaleza, en vista de lo que puede la limitada<br />
fuerza y sabiduría de los hombres? Con que si el hombre<br />
puede dar tan admirable movimiento á un relox, v. gr. ; si<br />
Dios , siguiendo el mismo artificio , por la mecánica disposición<br />
de las partes ha formado unas máquinas tan admirables<br />
, ¿ qué dificultad hay en que sean también máquinas los<br />
hombres ? Es verdad que estos exceden incomparablemente<br />
á los brutos; pero esto está compuesto con que el mecanismo<br />
que los forma, tiene en ellos sobre los brutos una incomparable<br />
perfección , que el Autor de la naturaleza les pudo<br />
y supo dar, y el hombre no alcanza á comprender. ¿Qué<br />
tal, padre mío? Quien raciocinase así, sería mal cristiano,<br />
mal filósofo; ¿pero no es claro que sería buen Cartesiano?<br />
Dejo otros innumerables egemplos que podia poner, por<br />
tomar uno de las conclusiones de vuestra reverendísima. Salga<br />
para ello la Í42 , donde dice del espacio (entre otras cosas)<br />
que no tiene términos, que es eterno, é improducto.<br />
Vuestra reverendísima aquí, para no decir una impiedad,<br />
tomó un trozo de cada una de dos sentencias contradictoriamente<br />
opuestas, y de las dos hace aquello que pinta Horacio<br />
en los primeros versos de su carta á los Pisones. Hubo
9 i<br />
una reñidísima controversia sobre el espacio entre Newton y<br />
Leionitz. Decia éste : que el espacio era merum parúmeu: nihil.<br />
Decia el otro: que lo era todo; pues era el misino Dios,<br />
ó cuando menos su inmensidad, que todo es lo mismo. Leibnitz<br />
no atribuia al espacio mas que nihil, y nihil, y mas nihil,<br />
y en esto iba consiguiente á su sentencia. Newton por<br />
el contrario , como lo tenia por Dios , le echaba encima la<br />
inmensidad , eternidad , independencia, y otros tales atributos<br />
de la divinidad. Llega vuestra reverendísima aquí: ¿y<br />
qué hace ? Pone por sugeto al espacio de Leibnitz , á saber<br />
nihil, y luego le aplica todos los atributos de Newton, que<br />
son los atributos de Dios; y para que la cosa se ponga mas<br />
bonita, se vale del terminito negativé , hurtado de la escuela<br />
, y ínalísimamcnte pegado al asunto. Yo tengo á vuestra<br />
reverendísima por tan buen cristiano como mal filósofo (y<br />
crea que este es el mayor elogio que puedo dar á su ortodoxia);<br />
y á consecuencia aunque veo que la citada proposición<br />
de vuestra reverendísima contiene nugacissimas nugas,<br />
conozco no obstante, que ella puede pasar sin perjuicio de la<br />
religión. Pero demos caso que uno de los discípulos de vuestra<br />
reverendísima se viese tentado por una parte del diablo,<br />
y por otra del respeto de su maestro : demos que formase<br />
del espacio la idea que , á excepción de pocos , han formado<br />
todos, á saber: que él es un ser, que tiene alguna entidad;<br />
y por otra parte, acordándose de la doctrina de su<br />
maestro, le atribuyese la infinitud, la eternidad, la independencia.<br />
Este tal sería menos mal filósofo que su maestro,<br />
porque al menos pondria un disparate mas inteligible; pero<br />
al mismo tiempo , y no incurriría en el politeísmo de Manes?<br />
¿No admitiría dos Dioses, uno el que todos conocemos, v otro<br />
este ser, este espacio eterno, improdueto, y demás desatinos,<br />
que vuestra reverendísima le atribuye ?<br />
He tocado estas especies, Padre mió, porque vuestra reverendísima<br />
es teólogo, y siéndolo debía advertir por razón<br />
de su profesión, lo que no advirtieron tantos monsieures filósofos,<br />
que se metieron en el colmenar sin careta; quiero<br />
decir, que trataron la filosofía sin conocerla, ni entender el<br />
enlace que ella tiene con la religión. Cuando la que yo enseñé<br />
no tuviese otra excelencia, sería cosa indigna tratarla<br />
de bagatelas; y cuando la que vuestra reverendísima sigue
92<br />
no tuviese mas inconveniente , aunque ella fuese tan linda<br />
como la predican sus patronos, siempre sería una vanidad,<br />
una ignorancia, una bagatela. Quedemos , pues , en que la<br />
palabrita nugis está malísimamente puesta; pero que se le<br />
debe perdonar á vuestra reverendísima, porque no entendió<br />
lo que puso.<br />
Si yo pudiera explicarle el sentimiento que me queda por<br />
lo mucho que dejo por decir, ciertamente me tendría lástima<br />
, c.otno hombre que sabe por experiencia cuan grandes<br />
son los deseos de parir las cosas que se pegan al corazón;<br />
pero me hago cargo, lo uno de que no es menester tanto,<br />
lo otro de que todavía nos veremos despacio; y últimamente,<br />
de que no es muy poco lo que he apuntado. Para una<br />
sola cosa me ha de dar vuestra reverendísima licencia. Ten-<br />
' go mucho escrúpulo de haber expuesto á Luis Vives al enojo<br />
de vuestra reverendísima, y tanta otra gente doctora como<br />
me quieren mal, citando aquel pasage donde da las causas<br />
de por qué mi filosofía les parece á muchos bagatelas.<br />
Me temo que vuestra reverendísima lo saque algún dia en<br />
otro papel de conclusiones con un vestido peor que el que<br />
me ha puesto á mí; y por tanto para que el pobrecito vaya<br />
menos afrentado, si llega este caso, he querido darle un<br />
compañero que le ayude á pasar la vergüenza. Este es el señor<br />
Gano en su lib. 10, cap. 3. Nec video.... (lo dice él) cur<br />
ejusmodi philosophos tanto Lutherani (no tenia yo entonces<br />
otros enemigos que mereciesen atención) odio prosequantur,<br />
ni SÍ quod auctores obscuros-, intellectuque difficiles perdiscere nec<br />
volunt, nec vero possttnt. Etenim optimi cujmque philosophi<br />
commentaria, praesertimque Aristotelis", discipvdum non modo<br />
ingeniosum, sed amantem etiam laboris exigunt. Isti vero cum<br />
parum ingenio- valent, tum in laboribus é vita christiana pcllendis<br />
occupati, et sunt, et fuerunt. Quamobrem, quod in philosophorum<br />
libris difficile, atque arduum esse vident, id et horrent<br />
ipsi, et ab eo juvenum ánimos alienant. Perdone vuestra reverendísima<br />
la cortedad, y espéreme con aquello de excusso<br />
jugo para la carta que viene.<br />
Amigo don Manuel: yo no sé lo que me he hecho. Tanto<br />
me he olvidado de V., que mi carta parece mas bien dirigida<br />
al P. Mas no ha estado en mi mano no transportarme,<br />
cuando tan insolentemente se me injuria. V. perdone
93<br />
que yo me enmendaré, y no volveré á cometer semejante<br />
desatención. No tiene que dudar de mi buen afecto , y puede<br />
creer que soy su mas apasionado servidor.z=: Aristóteles.<br />
á ií de septiembre de 8ó.<br />
P. D. Lo que tenia mas en memoria se me iba ya olvidando.<br />
V. se acordará de aquel clerizonte, de quien me dio<br />
noticias el revendón de mi primera Carta haber dicho: que<br />
santo Tomás no podria jamás quitarse la mancha de haber<br />
adoptado mi doctrina; y que si ahora se ofreciese canonizarlo<br />
, no andaría la cosa tan fácil. Hágame V. favor de husmearle<br />
; pues aunque los clerizontes de esta especie son por<br />
allá mas que los de ROJAS , las señas que di entonces, y<br />
otra que añado ahora, y consiste en usar de un bonete jesuítico<br />
en gloria y honra de los Jesuítas, sus maestros, pueden<br />
servir á V. de cabo para descubir el ovillo. Luego que<br />
V. lo encuentre , mándele echar , por mi cuenta , un lindo<br />
arnero de paja y tres cuartillos de cebada , que es lo que<br />
justamente merece.
9+<br />
CARTA VIH.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
A •<br />
_/lunigo mío: a no asegurármela V. con su innata formalidad<br />
, era imposible que creyese yo la novedad de que me<br />
avisa. ¿Quién habia de creer que unas <strong>Cartas</strong> escritas por<br />
mí, firmadas de propio puño, llevadas por Averroes, y entregadas<br />
en mano propia, se habían de tener por anónimas,<br />
y se habían de atribuir á ese sugeto que V. me dice, que ni<br />
las escribe, ni las firma, ni las lleva, ni las entrega? Verdaderamente<br />
que la malicia anda muy de sobra; y que los<br />
hombres, que en el dia de hoy se están tragando con la boca<br />
abierta tantísimas paparruchas, solo están mal dispuestos<br />
para creer la verdad. V., amigo mió (permítame que se lo<br />
diga), V. tiene la culpa en mucha parte. Debia V. manifestar<br />
mis <strong>Cartas</strong> á esos incrédulos: debia, si fuese necesario,<br />
asegurarles con toda formalidad que yo soy el escritor;<br />
y no le digo que debia llamarlos á su casa para que por sus<br />
mismos ojos viesen á Averroes, porque me temo que quizá<br />
harían con él lo que con Sancho Panza en la venta-castillo<br />
de don Quijote. A mí no se me daria cuidado de que las atribuyesen<br />
á otro autor, si estuviésemos en otro tiempo. Si ellas<br />
tienen algo de provecho , yo por acá no lo he de menester:<br />
si faltas , otras cosas peores dan de comer á quien las escribe<br />
: con que por esta parte lo mismo se me diera de que<br />
las tuviesen por mías, ó de que se las adoptasen á Periquillo<br />
Fernandez. Mas, amigo mió, los tiempos se han mudado.<br />
Hubo ocasión en que el Parlamento de París tuvo por pecado<br />
el que se me impugnase ; ahora no es hijo de buenos<br />
padres el que no me impugna: y no quisiera yo que ningún<br />
pobre tuviese que pasar por la ignominia de ser no solamen-
95<br />
te peripatético, que hiede á fraile que apesta, sino también<br />
defensor de Aristóteles, que mas valdría meterse á francmasón.<br />
Por esto espero merecer á V. el favor, primero: de<br />
que desengañe á los que pueda: y después de que le haga<br />
una visita á ese sugeto; le pida perdón en mi nombre, si es<br />
que yo tengo la culpa de que le echen la que no tiene , le<br />
consuele del mejor modo que pueda, y le asegure que desde<br />
luego abandonaría yo mi trabajo porque él no tuviese que<br />
sentir, si no temiera que mi silencio había de ser en boca de<br />
los filósofos sietemesinos arrepentimiento y confusión. No<br />
omita V. esto que le encargo, y vamos á anudar el hilo de<br />
mi defensa, que se interrumpió en la conc. 19. del P. N.<br />
Esta misma conclusión y este mismo P. han de dar también<br />
materia á esta Carta , aunque el P. N. tome queja de<br />
que por ahora no hago caso de él ; bien que yo procuraré<br />
desenojarlo á su debido tiempo. Dice, pues, así la conclusión<br />
citada: Tándem Aristotelis excusso jugo, nugisque derelictis,<br />
philosophia tribus superioribus s&culis multiplici observatio-<br />
«e, el experientia novo quodam lumine perfusa, á viris sapien—<br />
tissimis, licét non onnitio, magna tamen ex parte, ab ignoran—<br />
tice tenebris fuit effossa. Si no me hubiese propuesto desde el<br />
principio mantenerme solamente sobre la defensiva, tendríamos<br />
materia en sola esta conclusión para un par de docenas<br />
de cartas. Diríamos algo sobre la observación y experiencia<br />
que el P. magnifica tanto, y sobre la nueva luz que<br />
dice ha amanecido á la filosofía: nos reiríamos un poquito de<br />
estos varones que inflatis bucéis llama sapientísimos, y le haríamos<br />
ver que esto de ser crítico requiere unas narices mas<br />
largas y mas bien sonadas que las que tiene vuestra reverendísima.<br />
Para muestra de ello , hagámosle una preguntita.<br />
; Qué quiere decir su reverendísima cuando dice, que la filosofía<br />
fue desenterrada desde el siglo XV" hasta el presente?<br />
¿Estará creído acaso en que los hombres no supieron filosofía<br />
en ios cincuenta y mas siglos que precedieron al quince?<br />
Si piensa esto , no hay duda que hace un gran obsequio al<br />
género humano. Pero ciertamente no lo piensa, pues desde<br />
la conc. 6 hasta la 13 refiere la reparación y progresos de<br />
ella, hasta que la invasión de los bárbaros la precisó, como<br />
el P. dice, á ir huyendo á la Arabia , que es como si dijésemos,<br />
salir de Tebas, y entrar en Hardales. ¿Con que según
9 6<br />
esto ia filosofía desenterrada es la misma que reformaron los<br />
caldeos, persas, indos, &c., y cultivaron los griegos? ¿Y<br />
por dónde ha tenido el P. esta noticia? ¿Qué filosofía de ios<br />
griegos es esta desenterrada? ¿Dónde está? Yo bien sé que<br />
Benito Espinosa ha desenterrado el Uno todo de los eleatenses<br />
: que otros han hecho parecer de nuevo el fatalismo, ó<br />
hado de algunos Griegos, el ateísmo de Epicuro, el Dios sin<br />
providencia de otros , la impudencia de los cínicos , la eternidad<br />
del mundo que yo admití, y no extendí tan malamente<br />
como ellos. ¿Es esta quizá la filosofía, que debe su restauración<br />
á esos sapientísimos desenterradores, que aplaude el<br />
Padre reverendísimo? Yo ciertamente no encuentro que se<br />
haya desenterrado otra. O sino , dígame el P., ¿ dónde estan<br />
los que se precian de discípulos de Platón, de Sócrates,<br />
de algún otro, ya sea griego, ya sea latino, de Jos que merecieron<br />
el título de verdaderos sabios? ¿Dígame siquiera cuál<br />
de sus filósofos favoritos se ha propuesto de recoger entre<br />
ellos lo que debe recogerse? Y mientras el P. no me lo diga,<br />
no lleve á mal que crea yo, que cuando tomó la pluma para<br />
escribir su aserto, fue como el pintor de Ubeda, que tomaba<br />
el pincel para pintar lo que saliese.<br />
Mas ¿piensa el P. que les hace algún honor á sus amabilísimos<br />
desenterradores con decir, que ellos han sacado á<br />
luz la filosofía que cultivaron otros, y quedó sepultada entre<br />
el escombro de los peripatéticos ? Yo le aseguro que si<br />
Descartes, Gasendo, Newton, Leibnitz , y demás patriarcas<br />
de la filosofía de buen gusto lo oyesen, en el mismo<br />
punto lo habian de apedrear. Todos ellos han aspirado á ser<br />
filósofos originales, aunque en la realidad no lo hayan sido.<br />
Sabemos de Descartes que tomó casi todo su sistema de la<br />
Margarita Antoniana, de Gómez, de Pereira, y de las obras<br />
de un tal Jordán Bruno, que murió quemado por la Inquisición;<br />
pero también sabemos que el mismo Descartes en su<br />
obra de los Principios , empieza suponiendo que ninguno de<br />
los antiguos habia tenido felicidad en sus investigaciones, y<br />
que él se proponía buscar un camino para llegar á la filosofía<br />
que ellos no encontraron. Sabemos que Gasendo no hizo<br />
mas que darle una escarda á los átomos de Epicuro, y<br />
entresacarles aquella mala yerba que sus ojos pudieron descubrir,<br />
dejándola machas raices que produjesen después ti-
zon , neguilla , vallico, &c. ; pero también sabemos que no<br />
por e-.ro cede él el derecho de ser patriarca de lo, átomos.<br />
Sabemos que el movimiento de atracción fue bastante conocido<br />
de los antiguos; pero también sabemos que Ne.vton no<br />
rebajará ni un maravedí de aquello que ha sido descubrimiento<br />
suyo. Sabemos que Leibnitz quiere de por fuerza que<br />
lo tengamos por descubridor de la razón suficiente; pero también<br />
sabemos que Pedro Abaelardo habia dado muchos siglos<br />
antes en el disparate del Optimismo. Por último: apenas hay<br />
filósofo del día, grande ó chico, amarillo ó colorado , que<br />
no se tenga por inventor. Con que yo no sé como el Padre<br />
reverendísimo tiene conciencia para privarlos de esta gloria,<br />
y de filósofos hechos y derechos ponerlos á la ignominia de<br />
¿esenterradores. Allá se las haya con ellos; pues yo sobre<br />
esto he hablado mas de lo que pensaba, y no es poco lo que<br />
tengo que decir sobre mí, que es lo que mas me importa.<br />
No nos metamos mas con el nugis derelictis, y atengámonos<br />
solamente á aquello de Aristoteíis excusso jugo. Dejaría<br />
el P. de ser filósofo consumado á la moda, sí no hubiese<br />
puesto esta expresión favorita de la filosofía moderna; y<br />
aun todavia no ha hecho todo lo que debiera en esta parte,<br />
pues no es filósofo de bien el que cuando se trata de mí no<br />
trae aquella comparación tan bonita que hace Verulamio de<br />
Aristóteles con el gran Turco, que á todos los destruye para<br />
reinar solo. Sírvase V. de avisarle este descuido para que<br />
otra vez no incurra en él, ni salga su aserto sin ese perfilito<br />
que traen hasta los filósofos modernos de menos valer; y<br />
vamos ahora á examinar esta expresión favorita que se ha<br />
hecho de moda, que toman sin examen unos filósofos de<br />
otros, y que no tiene ni mas ser, ni mas substancia, que el<br />
sonsonetillo de las palabras. ¿Qué quiere decir este yugo de<br />
Aristóteles, que para el bien del género humano han sacudido<br />
las cervices de los eruditos ? ¿ Qué tiranía, qué opresión<br />
es esta tan digna de quitarse del mundo, aunque sea por<br />
el medio de otras vísperas sicilianas? Si se les hace esta pregunta<br />
á esos oráculos de Delfos, los verá V., amigo don<br />
Manuel, ó no saber responder, ó responder un : disparate,<br />
y quedar en nada la tiranía, el yugo, la esclavitud, y otras<br />
cosas semejantes de Aristóteles. Los verá V". envueltos en el<br />
fanatismo, que ellos mismos atribuyen á los escolásticos, y<br />
TOM. v. 13
98<br />
verá que los escolásticos ni han gemido bajo de yugo alguno,<br />
ni se han conducido mas que por unos pensamientos dignos<br />
de unos hombres filósofos.<br />
En efecto: los capítulos de acusación que se ponen contra<br />
ellos para justificarles que son esclavos, se reducen á tres.<br />
El primero: que con citar mi autoridad juzgan decidida la<br />
causa. El segundo: que con seguirme, se creen dispensados<br />
de hacer caso ni uso de cualquiera otro filósofo. Y el tercero<br />
: que á consecuencia de esto, son incapaces de alcanzar<br />
la verdadera filosofía , que ó no se halla en mis escritos, ó<br />
si se halla esta muy diminuta. Digamos algo sobre todo esto<br />
, defendamos á los escolásticos, y veamos si los acusadores<br />
y testigos tienen tacha en lo mismo de que los acusan.<br />
¿ Dónde hay paciencia , dicen ellos , para que un hombre<br />
que tiene su juicio, tal cual Dios se ha servido dárselo,<br />
no haya de usar de él, haya de atenerse á Jo que hubiere<br />
dicho Aristóteles, y se le haya de aturrullar con su autoridad<br />
y su nombre lo mismo que los muchachos con el bú?<br />
Dicen muy bien sus Señorías; y no hay duda que por este<br />
principio se puede adelantar mucho, y que por este principio<br />
han adelantado mas de lo que debieran toda casta de<br />
hereges, y mas que todos los incrédulos del día, que piensan<br />
que su razón es la vara de medir todas las cosas, y el tribunal<br />
supremo de donde no hay apelación para otra parte.<br />
Dicen muy bien; y por este principio deben reformarse todas<br />
las ciencias y todas las artes, y no solamente la filosofía.<br />
Porque ¿dónde hay paciencia para que en las matemáticas<br />
nos hayamos de atener á lo que dijo Euclides; en la<br />
medicina á Hipócrates: en la jurisprudencia á Ulpiniano; y<br />
en las demás ciencias á los que , porque los hombres quieren<br />
, han pasado y pasan por maestros ? ¿ No tengo yo mi<br />
razón para usar de ella ? Pues ¿ por qué he de sujetarme á<br />
lo que dijeron otros, que mutatis mutandis fueron unos hombres<br />
como yo? ¿Por qué razón he de crear, que para ser<br />
buen orador debo formar mis oraciones al egemplar de Cicerón<br />
ó de Demóstenes ; para mis poesías al de Homero ó<br />
Virgilio; para mis músicas al de un italiano, que quizá sería<br />
medio hombre , siendo así que yo soy hombre entero y<br />
verdadero ? ¿ Por qué razón teniendo yo un juicio tamaño como<br />
una casa para decidir sobre lo que se me antoje, he de
lar crédito á ¡os historiadores haciéndome dificultad las ..u<br />
co<br />
sas que refieren? ¿No puedo yo pintarlas á mi amaño, como<br />
ellos las pintaron al suyo? ¿Por qué razón, en fin, yo,<br />
que soy aprendiz de cualquier oficio, he de sujetarme á io<br />
que me diga el maestro, he de llamar las herramientas con<br />
nombres estrambóticos, las he de manejar como él me mande,<br />
y he de empezar y concluir las faenas, no según mi caletre,<br />
sino como el del otro, que según todas las señas es<br />
inferior al mió? ¿No sería mejor que cada uno se entendiese<br />
como pudiese, y lo hiciese todo en derecho de sus narices?<br />
Ve V. aqui, amigo don Manuel, hasta donde trasciende<br />
el célebre principio de la filosofía moderna, sobre el<br />
que como basa han fundado y fundan los que quieren sacudir<br />
mi yugo; y ve V. aqui la raíz de los infinitos desatinos<br />
que se han dicho y se dirán por estos filósofos, porque el<br />
diablo quiere.<br />
Admitido una vez por principio que el hombre no debe<br />
sujetarse al dictamen de otro, y que todo lo debe ver por<br />
sus propios ojos , créame V. no habrá locura que no pase,<br />
ó por decir mas bien, que no deba pasar por filosofía; así<br />
como admitido este mismo principio en la teología, no hay<br />
blasfemia que no deba pasar entre los discípulos del pérfido<br />
Lutero. No hay remedio, amigo mió, lo primero que cualquier<br />
hombre que lo sea debe suponer es, que la naturaleza<br />
(no digo Dios porque no me tengan por anónimo) ha producido<br />
y produce hombres para que sean los principes y conductores<br />
del género humano en cada una de las facultades:<br />
que así como siendo todos los hombres iguales por naturaleza<br />
, es de la misma naturaleza el que haya Legisladores,<br />
Príncipes, Magistrados, á quienes los otros se sujeten, á<br />
quienes obedezcan, á quienes respeten; del mismo modo inspira<br />
ella misma semejante respeto á unos genios felices, que<br />
de cuando en cuando produce para maestros de los restantes<br />
hombres. Sabe V. la infinita diferencia que hay entre los<br />
ingenios. Sabe V. (y bien, pudieran conocerlo algunos amigos)<br />
que hay hombres á quienes, si las orejas les crecieran<br />
un poco , se les podia echar una albarda. Sabe que los hay<br />
de mejores luces. Sabe, en fin, que se encuentran algunos<br />
de un entendimien-o prodigioso. Pues ¿dónde hay juicio para<br />
llevarlos á todos por un rasero ? ¿ Qué desatino es pre-
100<br />
tender que cualquiera borrico de dos patas, hoc ipso, que sfi<br />
meta á íilósofo, ha de seguir en todo su miserable capricho,<br />
y lia de despreciar los dictámenes de aquellos grandes hombres<br />
, dados al mundo por maestros, y respetados como tales<br />
por el consentimiento de siglos y mas siglos? ¿No es una<br />
locura esta la mas fuera de propósito?<br />
Esos señores míos, que cuando los discípulos les instan<br />
con algún argumentillo á que no saben responder (como sucede<br />
siempre que se lo ponen) se dan á Barrabás, ios ponen<br />
como un trapo, y quieren defenderse con que son maestros,<br />
debieran hacerse cargo que yo también lo soy: y que si ellos<br />
quieren que su autoridad decida contra la razón , no valiendo<br />
su autoridad , ni aun á favor de la razón, lo que vale<br />
una cascara de nuez, no deben estrañar que otros quieran<br />
valga mi autoridad donde no se encuentra la razón. Yo no<br />
me acuerdo si es Clemente Alejandrino, ó si es otro Padre<br />
de la Iglesia , el que dice: que Dios fue Autor de dos Testamentos<br />
: uno revelado , que depositó entre los hebreos:<br />
otro adquirido con las luces de la razón , que entregó á los<br />
griegos. Con que si VV. allá para las controversias de la fé<br />
acuden, como deben, á los libros del Testamento hebreo,<br />
¿ por qué razón no deberán acudir en las controversias de la<br />
filosofía al Testamento de los griegos? Señor, dicen, las<br />
controversias de la filosofía no deben terminarse por autoridad<br />
: sola la razón debe decidir. Señores mios, eso es verdad;<br />
y porque la razón sola es la que debe decidir, por eso<br />
debe entrar de cuando en cuando la autoridad. O si no, díganme<br />
: cuál de estas dos cosas es mas ajustada á razón,<br />
¿ echarse á soñar cada uno su disparate cuando la verdad<br />
no se encuentra, ó seguir en este caso el dictamen y las<br />
conjeturas de un hombre que casi siempre dio con la verdad?<br />
Cuál de estas dos cosas es mas conforme á razón, ¿ presumir<br />
yo de mí mismo que he de alcanzar lo que otros talentos<br />
superiores al mió no alcanzaron; que puedo decidir como<br />
se me antoje en lo que los otros no decidieron ; ó guardar<br />
una modestia racional, reconocer la superioridad donde<br />
la hay, y donde faltan las demostraciones atenerme al juicio<br />
de los peritos?<br />
¡Ah! que estos se pueden engañar. Es verdad: mas mientras<br />
no se hace manifiesto el engaño, ¿ no es mas natural,
101<br />
que nos engañemos nosotros? Señor Aristóteles: mire V. que<br />
miserum est auctoritate decipi (san Agustín de utilitate credendi).<br />
Señores míos: sed certé miserius non moveri, continúa el<br />
mismo Santo. Si es miseria dejarse engañar de la autoridad,<br />
mayor miseria es no hacer caso de ella. Si es miseria creer,<br />
es este uno de los males necesarios (como algunos llaman á<br />
las mugeres): si es miseria , es una miseria que han juzgado<br />
por necesaria todos los hombres grandes. Yo me acuerdo<br />
de haberme estado toda una noche sin dormir para haber<br />
salido diciendo por la mañana: oportet addiscentem credere.<br />
San Ambrosio dijo también (no sé si después de haber estudiado<br />
tanto): primus discendi ardor nobüitas est magistrl. Y<br />
nuestro amigo Cicerón hablando sobre cierto punto, en que<br />
no concordaban con Sócrates y Platón los filósofos menudillos<br />
de aquel tiempo , se atrevió á decir : Plato, el Sócrates,<br />
ut rationem non redderent , auctoritate tamen hos minutos philosophos<br />
vincerent. De modo, que si ahora viviese el señor<br />
Tulio, tendría que decirlo de esa buena gente con quien tengo<br />
yo mis controversias. Quedemos, pues, en una cosa enteramente<br />
cierta, y es: que en la filosofía, como en todas<br />
las cosas humanas , es necesario que una ú otra, ó muchas<br />
veces, nos atengamos á la autoridad.<br />
Sentado una vez este principio , tengo ganado el pleito<br />
sin disputa; pues si la autoridad debe valer algo en la filosofía<br />
, bien claro es que no ha de ser la autoridad del lector<br />
teólogo, ni la del P. N., ni la de los señores catedráticos,<br />
ni la de ningún otro filó>o!o de infantería, sino la de aquel<br />
ó aquellos que se reputan por filósofos de primera suerte. Á<br />
mí, cuando no me reputen por el príncipe de la filosofía,<br />
por el filósofo por antonomasia, por el ingenio mas feliz<br />
que ha tenido el género humano (como me reputaron tantos<br />
siglos y tantos grandes hombres), no podrán al menos<br />
negarme la gloria de haber sido, cuando no el mejor, uno<br />
de los mejores. Es, pues, una manifiesta injusticia laque se<br />
hace á los escolásticos cuando se les culpa de que en las<br />
cuestiones indecisas se acogen al sagrado de mi autoridad.<br />
No saben ciertamente esos señores donde tiene la filosofía<br />
las narices: ni conocen lo mismo que admiten, como diré<br />
después ; ni mucho menos tienen idea de lo que impugnan.<br />
Oyen decir á los escolásticos: Aristóteles lo dice en tal
í02<br />
parte : ven que en diciendo esto se da el otro por vencido,<br />
y al instante arguyen: blanco, y migado: luego leche. Luego<br />
que se citó á Aristóteles, callo la controversia : luego son<br />
unos miserables esclavos de Aristóteles. Poco á poco, señores<br />
pensadores, que todo el monte no es orégano. ¿Saben<br />
V"V". lo que quiere decir esta palabrita: Aristóteles lo dice 2<br />
.<br />
Señoritos, quiere decir: Aristóteles lo demuestra: Aristóteles<br />
lo prueba, ó en tal libro de Aristóteles está demostrado<br />
ó probado. No se me alboroten los angelitos, que voy á explicarles<br />
el cómo y la manera. Han de saber sus Señorías,<br />
que en mi tiempo- habia dos castas de filósofos: una que en<br />
cuanto enseñaba tenia como último principio, ó las tradiciones<br />
de sus mayores, ó la autoridad del gefe de la secta. Sabido<br />
es aquello de los pitagóricos, que con su magister dixit<br />
tenian dada la razón de cuanto enseñaban. Habia otros que<br />
no se contentaban con esto ; que miraban las cosas en sí<br />
mismas, prescindiendo de lo que otros habian dicho, y no<br />
conocían otro norte en la filosofía que la razón. De esta<br />
raza fuimos Sócrates, Platón mi maestro, y mas que todos<br />
yo: hasta los muchachos saben aquello de árnicas Sócrates,<br />
árnicas Plato, sed magis árnica ventas. Digo: que yo fui mas<br />
que todos, porque ni Sócrates, ni Platón, se atuvieron tanto<br />
á la demostración como yo me atuve. Léanse una por una<br />
mis obras, y se verá en todas partes este carácter.<br />
Mas para ahorrarles á los señores mios este trabajo tan<br />
fastidioso y tan inútil (pues de la lección de ellos han de salir<br />
tan vírgenes como entraren, según la profecía de Luis Vives),<br />
oigan el dictamen de uno que las leyó y las entendió<br />
: este fue el señor Diogeues Laercio, que dice en mi<br />
vida : in descriptione rerum naturalium préster caleros rallo—<br />
nem máxime secutas est, adeo ut minimarum quarumcumque<br />
rerum reddiderit causas. Esto mismo dicen casi todos los que<br />
hacen crítica de mí: de modo que el carácter que me distingue<br />
de todos los otros filósofos es, que mas que todos<br />
ellos fui aplicado á buscar la razón , y que por de poco momento<br />
que fuese lo que establecía, habia yo de buscar y dar<br />
las causas de mi proposición. De aquí fue aquel mi célebre<br />
dicho de Barbaras Ule bené loquitur, sed nihil probat, al leer el<br />
Génesis de Moisés. Admiré en él la magestad de la expresión,<br />
la belleza del lenguage: por fin, la excelencia de un libro
103<br />
dictarlo por el Espíritu Divino: y con todo eso cerré los ojos<br />
á la luz, porque no encontré las razones y los silogismos, que<br />
eran todo mi embeleso. De aquí fue el odio irreconciliable<br />
que me tuvieron algunos Padres de la Iglesia. Combatían estos<br />
con varias suertes de hereges, especialmente con ios arríanos,<br />
les argumentaban, como pedia la materia, con la divina<br />
Escritura ; pero ellos respondían con ios silogismos. En<br />
una materia en que sola la fé habia de decidir, buscaban la<br />
razón: á una expresión terminante de san Pablo oponían una<br />
regla de mis categorías, y de aqui provinieron las terribles<br />
invectivas de los Padres contra ellos y contra mí: contra ellos,<br />
porque debiendo ser discípulos de Jesucristo lo eran mios: contra<br />
mí, porque de mis escritos tomaban armas para rebatir<br />
la verdad. Contra ellos, porque no querían sujetarse á la autoridad<br />
: contra mí, porque los habia ensenado á que en todo<br />
buscasen la razón. De aquí fue por fin la afición que muchos<br />
Padres antiguos tuvieron á los Platónicos y Estoicos: á<br />
éstos, porque la rigidez de su filosofía simbolizaba algo con<br />
la santa autoridad del Evangelio: á aquéllos , porque en los<br />
libros de su maestro se hallaban muchas verdades reveladas<br />
de la religión, que éi aprendió de los hebreos: mas en mis<br />
libros, en mis decisiones nada hay sin prueba, nada sin causa;<br />
y ve V. aqui, amigo don Manuel, cómo cuando los escolásticos<br />
me citan, no se atienen á que yo lo dige, sino á<br />
que yo lo probé: y el recurso á la autoridad no es otra cosa<br />
que recurrir á la prueba ó demostración.<br />
Pero donde mas se deja ver la injusticia de los filósofos<br />
blanquillos contra los escolásticos, es en la falsa suposición<br />
que aquellos hacen de que mis dichos y mis razones se toman<br />
y se aplican sin examen, y que todos ellos me tienen<br />
por infalible. Es esta una calumnia proferida sin conocimiento,<br />
y desmentida por hechos los mas auténticos é indubitables.<br />
Sabido es, que en mis escritos se encuentran algunos errores.<br />
Negué el principio al mundo, disminuí la providencia á la<br />
Causa de todas las causas, é incurrí en algunos otros defectos,<br />
hijos de la ignorancia humana, guiada solamente por sus escasas<br />
luces. Pregunto: ¿ dónde está el escolástico que me sigue<br />
en estos errores ? ¿Dónde al menos el que no los impugna<br />
? Admití como verdades invariables algunas, en las cuales<br />
la fé ha hallado su excepción: v. gr. Ex nihilo nihil fit. A
10+<br />
privadme ad habitum non fit regressus. Accidemis esse est inesse.<br />
QUÍS sunt eadem un: tertio, sunt eadem ínter se iffc. ¿ Dónde<br />
esta el escolástico, que en llegando á estos axiomas no les<br />
pone la excepción que debe? Antes que los árabes se aplicasen<br />
á mi filosofía, ¿ qué de exámenes no sufrió ella de los<br />
griegos y de los latinos? Después que se aplicaron, ¿qué cosa<br />
dejaron sin disputar ? Aténgome á los perpetuos comentarios<br />
que cita el P. N. , y á otros que quizá no habrán llegado<br />
á su noticia. Después que ella llegó á manos de los cristianos,<br />
¿ha habido libro alguno en el mundo que haya sido<br />
ni mas examinado, ni por mayores hombres, que mis obras?<br />
¿ No existen los inmortales comentarios que en el siglo Xílí<br />
y siguientes se escribieron sobre ellos? ¿Qué proposición ha<br />
quedado sin prueba, qué prueba sin examen, qué palabra,<br />
qué coma no ha sido expendida con la mayor atención y con<br />
la mas exacta solidez? Lean esos señores, lean alguno de los<br />
muchos y excelentes libros que se han escrito sobre mí: verán<br />
entonces una imagen de la verdadera filosofía: verán las demostraciones<br />
mas espesas, que las equivocaciones de sus libros<br />
favoritos: verán la solidez y el nervio con que se afirman<br />
mis dichos ; la claridad con que se impugnan mis errores<br />
; la felicidad con que se resuelven mis dudas, y el juicio<br />
con que se expenden mis dictámenes. Y después que hayan<br />
visto cuánto han sudado sobre mí hombres tan grandes; cuánto<br />
se hayan acrisolado mis dogmas, confesarán (si es que no<br />
tienen almas de borrico ), que cuando se cha una autoridad<br />
de Aristóteles, admitida por todos, se cita una verdad ó una<br />
probabilidad de aquellas en que es necesario convenir; de<br />
aquellas que con mas tesón y solidez se han examinado:<br />
confesarán, que cuando los escolásticos se remiren á mis dichos,<br />
se remiten á cosa pasada en autoridad de cosa juzgada:<br />
confesarán en fin, que si sobre cada uno de los puntos<br />
de filosofía no han de ser eternas las controversias, sino que<br />
alguna vez se han de dar por suficientemente examinadas,<br />
nunca mas bien se puede esto verificar, que cuando se sacan<br />
á plaza pública las proposiciones de Aristóteles. Sobre<br />
este mismo punto tengo que hablar mas, cuando tratemos del<br />
eclecticismo y nos contraigamos á cosas mas sensibles. Baste<br />
por ahora lo que he dicho para desvanecer el primero y principal<br />
capítulo, por donde se les quiere probar á los escolas-
ÍOJ<br />
lieos, que son unos meros esclavos de Aristóteles. Si siguen su<br />
autoridad, por razón de filósofos alguna deben seguir: si Ja siguen,<br />
es citando á un hombre, que por confesión de todos es<br />
excelente maestro: si la siguen, tienen la confianza de que<br />
siempre está apoyada con la razón: últimamente, si la siguen,<br />
no es sin elección y conocimiento de causa; es después de<br />
expurgada y controvertida por los hombres de mas talento que<br />
ha conocido el mundo en muchos siglos.<br />
Ai segundo capitulo responderé con mas brevedad , aunque<br />
no deja de tener sobrada materia, sobre que decir. Dicen<br />
pues esos caballeros: que los peripatéticos encantados<br />
con su filosofía no se dignan de leer otros filósofos. Concedamos<br />
redondamente por ahora esta mentira: ¿luego son unos<br />
esclavos de Aristóteles? La consecuencia mas natural y mas<br />
verdadera que debia sacarse era está: luego juzgan que cuanto<br />
se ha escrito después de Aristóteles ha sido un perdedero<br />
de tiempo. No quiero decir con esto que en mis obras se halla<br />
completa toda la filosofía; sería una ignorancia asegurarlo:<br />
diré después sobre este particular. Lo que digo es: que<br />
cuantos han tratado de enmendarme la plana, cuantos han<br />
tomado la pluma para descubrir un nuevo rumbo en la filosofía,<br />
ó es notorio que no han escrito mas que disparates, ó<br />
al menos se duda con sobradísimo fundamento. Recogí yo en<br />
mis escritos cuanto los antiguos habian dicho de provecho:<br />
me valí de sus trabajos (que aun por esto me acusan), añadí<br />
los mios, y saqué un cuerpo de filosofía donde se encerraba<br />
cuanto los hombres grandes, que me precedieron, habían<br />
adelantado en la verdad. Después de mi muerte no se vieron<br />
mas en la Grecia aquellos filósofos corpulentos, que merecieron<br />
el nombre de sabios. Todo el que pudo se echó á la farándula<br />
de Ja filosofía; y de las innumerables sectas y escritos<br />
en que ésta se dividió , apenas ha quedado memoria. Digan<br />
esos señores; ¿cuál de estos filósofos debe leerse, y cuál lean<br />
ellos: y si ellos ni los encuentran, ni leen lo tal cual que ha<br />
quedado, no lleven á mal que los peripatéticos los imiten:<br />
bien entendidos , que aunque ellos lean á Lucrecio como filósofo,<br />
nunca consentiré yo que mis discípulos lo lean mas<br />
que como á poeta. Después hablaremos de los latinos y árabes.<br />
Vamos á los modernos. Se quejan pues de que mis escolásticos<br />
hacen muy poco caso de ellos. ¿ Pero acaso los esco-<br />
TOM. v. i 4
406<br />
lásticos ni yo tenemos la culpa de que ellos no se lo merezcan?<br />
Pues qué ¿querían esos señores que unos hombres serios,<br />
como somos nosotros, nos anduviésemos de bagatela en bagatela<br />
, y últimamente tuviésemos de por fuerza que echarnos<br />
á la gran pamplina del eclecticismo ? ¿ Qué es lo que ha<br />
pasado entre esos filósofos de moda? Salieron los señores Descartes<br />
y Gasendo : y al ruido de la novedad arrastraron tras<br />
sí á infinitos charlatanes: de modo que las partículas y átomos<br />
se hicieron de moda en el siglo pasado. ¿ Hay en el día<br />
de hoy algún hombre de bien que quiera pasar por cartesiano<br />
ó gasendista? Ven VV. aquí porque los peripatéticos<br />
hicieron bien en despreciarlos, por no verse ellos después despreciados<br />
también. Newton, Leibnitz, Wolfio son ahora de<br />
moda. Pero acaso ¿hay un racional siquiera que dude, que ellos<br />
han de caer en el mismo desprecio que los anteriores ? Ya<br />
ha dias que se han empezado á abandonar. Ya ninguno quiere<br />
apellidarse con sus nombres: y aunque su filosofía no sea<br />
otra cosa que varios remiendos tomados de estos autores, unos<br />
pegados y otros mal cosidos; con todo eso no quieren los eclécticos<br />
del dia ser tenidos por sus discípulos.<br />
El abad Pluche está gracioso en esta parte: fue primero<br />
cartesiano, y su buen talento le hizo en breve desertar de Cartesio.<br />
Se acogió á Newton pareciéndole que sería otra cosa;<br />
y cátate ahí que á toda prisa tuvo que renegar de Newton.<br />
No quiso fiarse mas de los otros sapientísimos varones, y<br />
para entablar su plan de filosofía juzgó por mejor acogerse<br />
al sagrado de: In principio creavit Deus coelum, et terram , de<br />
donde nadie lo tiene de sacar. Señores mios , ¿cómo quieren<br />
VV. que los escolásticos se convengan en leer y seguir á sus<br />
aplaudidos filósofos, si ni aun VV. mismos se convienen en<br />
señalar quien es el que merece los aplausos ? En boca de un<br />
gasendista no valen maldita la cosa Descartes ni Newton. Los<br />
discípulos de estos dicen lo mismo de Gasendo , Leibnitz, &c.<br />
Unos á otros se descubren la caca; y los escolásticos que estan<br />
viendo los toros desde talanquera, dicen loque Lactancio<br />
de falsa sapient. lib. 3. cap. 4. Unaqwsque secta omnes alias<br />
evertit, ut se suaque confirmet, nec ulli alteri sapere concedit,<br />
ne se decipere fateatur; sed sicut alias tollit, sic ipsa quoque<br />
ab aliis ómnibus tollitur. Nihilominus enim philosophi sunt, qui<br />
eam stultitice aecusant: quamcumque laudaveris, veramque di-
107<br />
xerls, a philosophls vituperatur ut falsa. Credemus ne igitur uni<br />
sese, suamque doctrinam laudanti; an multis unius alterius ignorantiam<br />
culpantibus ? Rectius ergo sit necesse est, quod plurimi<br />
sentiunt, quám quod unus. Señores mios, vuelvo á decir;<br />
convénganse VV. en señalar esos libros donde está encerrado<br />
el tesoro de la filosofía. Luego que estén convenidos avísenme<br />
y veremos ; mientras no, dejen á los escolásticos que<br />
se entretengan con sus metafísicas; pues dado caso que ellas<br />
sean disparates (ya lo tengo dicho) son disparates mas antiguos<br />
y están primero.<br />
Pero es el caso , que la acusación sobre que hablamos, es<br />
una abierta mentira: segunda respuesta. Jamas han pensado<br />
los peripatéticos que con leerme, se hallan dispensados de<br />
aplicarse á leer en otros filósofos. Los del siglo XIII, á pesar<br />
de la penuria de libros que entonces se experimentaba, tuvieron<br />
mas noticia de los filósofos y filosofías griegas , que<br />
las que tienen los señores de ahora. Léase á santo Tomás exponiendo<br />
mis metafísicas en sus libros contra gentiles; y en casi<br />
cada página de las demás de sus obras. Léanse otras de aquel<br />
mismo tiempo, y se hallará ser una calumnia la que se les<br />
opone. En orden á los latinos es menester que esté ciego el<br />
que no vea el uso que han hecho los mas de los escolásticos<br />
de Tulio, Séneca, los Punios y Boecio. No tienen los señores<br />
eruditos del dia tanta curiosidad. Que leyeron y se aprovecharon<br />
de los árabes, es tan cierto, como que el P. N. los<br />
acusa por este capítulo. Últimamente tienen de los modernos<br />
mas noticia de lo que se piensa: y con la gracia de haber<br />
sabido aprovecharse mejor de lo que estos han descubierto.<br />
Andan en manos de todos el Ferraris, el Goudin, el Guerinois,<br />
el Rosselli y otros que han sabido usar bien de los<br />
descubrimientos de ¡os nuevos filósofos que son lo que ellos<br />
alegan por mérito, como si encontrarse una perla no fuese<br />
tan fácil á un cerdo como á un hombre. De los sistemas y<br />
algarabías de esos señores tienen mucha mas noticia , que la<br />
que esos señores tienen del peripato; pero esto es poco. V.<br />
sabe, amigo don Manuel, que yo soy tan peripatético como<br />
que soy Aristóteles: sabe V. el mucho tiempo que ha que en<br />
Sevilla se está siguiendo la filosofía de moda; pues después<br />
de esto me tengo por mas instruido en ella que todos esos señoritos<br />
que hacen profesión de modernos, y quieren pasar en
108<br />
esa ciudad por patriarcas de la filosofía de buen gusto. No<br />
atribuya V". esto á arrogancia. El pimporrero me ha informado<br />
muy por extenso de lo que ellos saben; y veo yo que<br />
mis noticias son mas extensas que las suyas. Sé de buena tinta<br />
que en esa ciudad hay muchos vestidos de lana, y peripatéticos<br />
hasta los tuétanos, de quienes se puede' asegurar lo<br />
mismo: y que, si su seriedad se lo permitiera, echarían de<br />
su cuerpo mas corpúsculos que el que los inventó. Es falsa<br />
pues la segunda acusación. Vamos á la tercera que voy<br />
siendo muy largo.<br />
Acusan por último á los escolásticos de que, atenidos A<br />
mis escritos, no hacen en la filosofía los progresos que pudieran<br />
y debieran, á causa de que en ella ó no se halla la<br />
filosofía ó se halla muy diminuta. Cuatro partes tiene la filosofía;<br />
lógica, metafísica, éthica y física. Pregunto á estos señores,<br />
¿ qué falta le hallan á las tres primeras contenidas<br />
en mis escritos? ¿En el arte de raciocinar se ha adelantado<br />
algo sobre lo que yo enseñé? ¿Ha habido que enmendar?<br />
Muchísimas lógicas se han formado después: excluyanse los diferentes<br />
métodos de escribirla : excluyanse también no pocos<br />
disparates que se les han ingerido, y quedaran mondos y lirondos<br />
mis preceptos. En la metafísica han querido algunos<br />
enmendarme la plana. Tiempo llegara en que disputemos sobre<br />
algunos puntos en que los Padres reverendísimos los siguen<br />
, y entonces nos veremos las caras. Por lo demás bien<br />
sabido es que se me acusa, y también á los escolásticos, del<br />
demasiado uso de las razones abstractas. En la etílica dige cuanto<br />
puede decir un hombre. Vino después todo un Dios á enseñarla<br />
, y tomó ella aquel divino aspecto que no pudo darle<br />
toda la sabiduría de los mortales.<br />
Vamos á la física que es el punto de la dificultad. Dividámosla,<br />
según costumbre, en general y particular. Los<br />
modernos han hecho algunos adelantamientos en esta, pero<br />
todos sus tiros contra mí han tenido á aquella por blanco. Sobre<br />
la general disputaremos cuando lo dé la ocasión. Sobre<br />
la particular debo decir , que ni yo ni los escolásticos hemos<br />
tenido por suficientes mis adelantamientos. Trabajé yo sobre<br />
ella mucho mas de lo que piensan esos señoritos. Testigos ¡>on<br />
de esta verdad los muchos libros míos que existen, cuales son<br />
de calo, et mundo.... de OJÍÍÍ, et interitu de animalibus.... de
ioo<br />
plantis.... de melheoris.... de somno, el vigilia... de anima.... de<br />
pirvis naturalibus: los cuales suelen subdividirse en otros, sin los<br />
muchos que se han perdido después que salieron de mis manos.<br />
Con todo eso , jamas pensé yo haber comprendido mas que<br />
una cortísima parte de este ramo. Sabia yo, y saben los escolásticos<br />
, que es muy vasto el campo de la naturaleza, que<br />
encierra en sí infinitas especies de cosas y causas tan dignas<br />
como diticiles de conocerse. Sabemos también, que la naturaleza<br />
no es tan asequible á las investigaciones de los hombres<br />
como presumen los mas de los modernos: que ella fue<br />
formada por Dios , mas para que los hombres admirasen sus<br />
maravillas , que para que investigasen su constitución y mecanismo<br />
: que como dice el abad Piuche, no quiso Dios concederle<br />
de sus conocimientos sino los que le eran necesarios,<br />
y no le eran necesarios mas que aquellos que pueden conducir<br />
para el uso y provecho de la humana vida; pues no tiene<br />
el hombre para que formar una flor, una piedra, un viviente,<br />
como tiene que hacer un silogismo especulativo, uno<br />
práctico , un edifieio, una fortificación , &c. Por esto tiene<br />
exacto conocimiento de la lógica, de la éthica, de las matemáticas<br />
, y no se le concede tenerlo igual de la física. Todo<br />
esío sabemos, y de aquí es que siempre confesamos, que la naturaleza<br />
es incomprensible; que no puede conocerse sino en<br />
parte, y que aun esa parte es negocio que jamas concluirá<br />
toda la aplicación de los mortales. Esperé , que asi como \ o<br />
supe aprovecharme délos trabajos de los que me precedieron,<br />
asi también los que me siguiesen sabrían aprovecharse de los<br />
míos, y que todos procurásemos unir nuestros adelantamientos<br />
para coman utilidad de los mortales. Nunca creí que para<br />
con los hombres tuviesen tanta autoridad esos filósofos<br />
de rebusco, que se jactan de haber penetrado toda la naturaleza,<br />
de saber las reglas y de ser capaces de enmendar las<br />
leyes de sus movimientos, que hasta este punto llegó la soberbia<br />
de Descartes y de Newton. Nunca creí sucediese lo<br />
que me informan suceder ahora , y es: que no habiéndose<br />
adelantado sino muy poco, y entre eso poco algunas bagatelas,<br />
aspirasen y consiguiesen los inventores el pomposo nombre<br />
de oráculos de la naturaleza.<br />
En lo demás no seré muy duro en conceder, que entre?<br />
las cosas que yo admití y admitieron mis discípulos, se en-
110<br />
cuentren algunas equivocaciones. La falta de instrumentos,<br />
la imperfección de los que habia , la estrechez á que estaba<br />
reducido el comercio de los hombres, sin haber aun descubierto<br />
tantas maravillas en los países del mundo entonces<br />
desconocido, impidieron el suficiente examen, y pudieron ser<br />
causa de algunas ideas poco exactas que después haya desmentido<br />
ó enmendado la mas bien instituida experiencia. Di<br />
asenso á relaciones que eran verosímiles, y tuve por verdaderas.<br />
En estas también pudo ingerirse error. Todo esto !o<br />
confieso francamente con tal que se me conceda en recompensa,<br />
que si mis obras no son capaces de formar un físico perfecto<br />
, pueden enriquecerlo de los conocimientos mas necesarios<br />
de la física, para que entre con los ojos abiertos en el<br />
obscuro laberinto de la naturaleza, y sepa aprovecharse de<br />
los trabajos que posteriormente se lian hecho. Por Jo que hace<br />
á los escolásticos, pudiera citar á muchísimos que lian hecho<br />
admirables progresos: dejo de hacerlo, porque ya la carta<br />
va muy larga, y no faltará ocasión de tratar este punto<br />
bajo otro aspecto. Solo quiero que mis enemigos se pongan<br />
de acuerdo con un hombre en quien no cabe sospecha de apasionado<br />
hacia mí. Este es el P. Feijoo, español solo por naturaleza,<br />
y francés en el estudio, en la afición y en todo lo<br />
demás. Este, después de haber recogido cuanto malo halló<br />
contra mí (sin despreciar ni los mas ridículos ni los mas<br />
equivocados argumentos), últimamente concluye á mi favor<br />
en lo mas de la filosofía. Quedemos pues en que aquello del<br />
yugo de Aristóteles es una morondanga , y que el P. N. dijo<br />
loque encontró escrito: ojalá que hubiera hecho lo mismo en<br />
todas partes, y no tendríamos disparates de nueva invención<br />
que combatir.<br />
Ahora se seguía demostrar, que los tres capítulos por<br />
donde los filósofos del dia quieren probar la esclavitud de los<br />
escolásticos, los cogen á ellos de pies á cabeza: pero, amigo<br />
don Manuel, el tuerto amanuense se me va resabiando<br />
con tantísimo escribir, y no me atrevo á detenerlo mas. A la<br />
Carta que viene se hará lo que se pueda. Vea V. mientras, si<br />
hay algo en que le sirva su mas apasionado y amigo n B<br />
Estagirita.<br />
Dada en el reino de Pluton en 3 de octubre.<br />
P. D. Este Averroes nos tiene alborotados desde que va y
iil<br />
viene á Sevilla. Cada dia trae una novedad, y con ella arma<br />
una disputa. Este último viaje dice : que pasando por una Iglesia<br />
vio gente á la puerta, y oyó que dentro daban voces. Movióle<br />
la curiosidad, se asomó al cancel, y vio que estaba<br />
predicando un cleriguito carilavado muy bonito. Oyó que los<br />
oyentes se reian de cuando en cuando á carcajadas: que el<br />
predicador les pedia dineros desde el pulpito , mas que le tuviesen<br />
(asi decia él) por un fraile pordiosero : que mientras decía<br />
esto, se echaba ambas manos á subirse los calzones: que<br />
luego pegaba un brinquito: que después ponía de salvages á<br />
cuantos le oian , y últimamente que con un Abur caballeros<br />
hasta otra vez se acababa la predicación. Concluida ésta vio<br />
á una vieja que salía echando mil bendiciones al predicador<br />
por tanto salero como tenia; pero también vio á un viejo<br />
anquiseco y adusto, vestido de tercero, que metiéndose detras<br />
de una de las puertas de la Iglesia, para tapar con un capillo<br />
que parecía capirote, una calva mas lisa que si la hubieran<br />
bruñido, estuvo refunfuñando estas palabras. ¡Que se consienta<br />
que estos hombres profanen con tales bufonadas las<br />
cátedras de la verdad! ¿Son estos los famosos doctores ? ¿ Los<br />
catedráticos ? ¿ Los maestros de la juventud ? Y diciendo esto<br />
se salió á la calle. Averroes con esto vino confuso; nos llamó<br />
á consulta para que le digésemos nuestro parecer. Mas nosotros<br />
, que en materia de oratoria sagrada no entendemos<br />
una palabra , nos hemos dividido unos á favor de la vieja,<br />
otros del calvo. Espero pues del favor de V. que nos saque<br />
de esta duda; que nos diga á que género de figuras retóricas<br />
pertenecen las macarenadas que dijo ese señor, y qué conducencia<br />
tendrían con el Evangelio de la fiesta. Díganos también<br />
si por casualidad pide la predicación, para hacerse bien,<br />
que vayan y vengan las manos á los calzones. Díganoslo,<br />
y perdone tanta curiosidad.
112<br />
CARTA IX.<br />
c7r. D. Manuel Custodio.<br />
x •<br />
1 j»_m¡go mió: voy sin detención á satisfacer los deseos de<br />
V. concluyendo la carta anterior, que por la extensión de la<br />
materia sobre que trataba, y por el fastidio en que advertí á<br />
mi tuerto amanuense, no pudo salir mas que dimidiada. Pero<br />
antes debo prevenirle, que en el discurso de esta no espere<br />
á que me detenga en apurar las cosas, y darlas aquella extensión<br />
de que ellas son capaces. En mi concepto, si esto hubiese<br />
de hacerse, se podrían llenar muchos volúmenes, y á<br />
mí me precisa contraerme á las angustias de una carta, tanto<br />
por atender á las muchísimas especies que tengo que examinar,<br />
cuanto (como ya otra vez he dicho) ni tengo suficientes<br />
materiales á mano , ni otras noticias de los hechos<br />
mas conducentes, que las que me da el pimporrero. Hecha esta<br />
prevención me acerco al asunto, que no es otro que cumplir<br />
la palabra dada en mi anterior de hacer ver ; quedos capítulos<br />
por donde el P. N. , en nombre de todos sus filósofos<br />
quiere probar , que los escolásticos son unos esclavos que<br />
gimen bajo mi yugo, á nadie cuadran tan oportunamente como<br />
á esos señores que tan satisfechos se muestran de estar<br />
en libertad. Esto lo habrán ellos mirado como paradoja j pero<br />
estamos ya en el caso de que vean, que su nueva filosofía<br />
les ha puesto un yugo tan duro como se les figura á ellos el<br />
que dicen de los escolásticos. Les haré ver que ellos, ó siguen<br />
unos principios mas falsos que la autoridad, ó se atienen á<br />
la autoridad con mas peligro que los peripatéticos: que ni<br />
lucen ni pueden hacer el buen uso que estos han hecho de<br />
Sas otras filosofías; y que con las que siguen nunca pueden
H3<br />
ser verdaderos filósofos. Vamos á ello con toda prisa , y cuidado<br />
que al que se me atreviese por delante, le he de dar un<br />
sartenazo, que no se le olvide.<br />
Capítulo I.<br />
La razón sola debe ser el norte del filósofo: si la pierde<br />
de vista, cuenta que ha perdido el rumbo. Asi pues, si<br />
admite, la razón es la que debe obligarlo : si desecha, la razón<br />
ha de dirigirlo. Si sigue la autoridad , debe dar razón<br />
( como yo la he dado) de por qué la sigue: si la desprecia,<br />
debe proponer las razones que tenga para despreciarla. En<br />
una palabra: donde falta la razón, falta la filosofía. ¿No es<br />
verdad esto, señores sabios de Grecia redivivos? ¿No es esta<br />
una proposición en que convenimos todos ? Ea pues bien:<br />
veamos si sus filosofías de VV. se apartan de este principio:<br />
y para verlo mirémoslas en aquella parte en que VV. tienen<br />
todo su engreimiento. Ya VV. me entenderán que les llamo<br />
la atención á la física. ¿ A la física ? Sí señores, á la física,<br />
á esa parte de la filosofía que VV. han desenterrado: á esa<br />
á que le han dado tanto ser, tanta belleza : á esa en que<br />
VV. han hecho tan admirables progresos: á esa sí señores<br />
: pues viendo VV. lo mucho que de mí se ha escrito, no<br />
deben contarme entre los cobardes de quienes se ha escrito<br />
nada.<br />
He bien , señores. Quid est hypothesis ? Ya VV. saben,<br />
que es una mera suposición de cosa que no se sabe de<br />
cierto, pero que se concede como cierta para de allí inferir<br />
alguna consecuencia. Equivale la hipótesi en la física y astronomía<br />
á los postulados de las matemáticas puras , con la<br />
diferencia esencial de que en las matemáticas ni tienen ni<br />
pueden tener inconveniente los postulados (porque ninguno<br />
hay v. gr. en que corra una línea desde tal á tal punto), pero<br />
en la física sí; pues los postulados de la física no son tan<br />
claros como los que se hacen en las matemáticas. Es pues la<br />
hipóthesi una suposición que se hace sin saberse si será cierta;<br />
ó por mejor decir , una suposición que se hace con peligro<br />
evidente de que sea falsa. Pues caballeros míos , toda la física<br />
de los sapientísimos desenterradores, cuyas honras predica<br />
el reverendísimo N., estriban en meras hipótesis, luego<br />
TO.M. v. 15
414<br />
están en ocasión próxima de ser falsas. No me detendré mucho<br />
en la inducción que prueba mi menor (y VV. perdonen<br />
que les encage este termiuiilo escolástico porque todo el mundo<br />
lo sabe ) , con que en apuntando algo no Habrá para que<br />
detenernos.<br />
La física de Descartes descansa, como sobre basa, sobre<br />
los torbellinos, materia sutil, estriada, &c. y leyes de movimiento<br />
que él propone ingenuamente como hipótesi de que<br />
después quiere sacar thesis. La de Gasendo supone el vacío y<br />
átomos movidos hacia acá y hacia allá, con mas ganchos y<br />
con mas uñas que las que hay en los almacenes de guerra y<br />
tropas de estos países donde habito: ahí está otra hipótesi. La<br />
de Leibnitz quiere que se suponga la armonía prestabllita entre<br />
los supuestos automas espiritual y corporal, hipótesi y<br />
tarja. Newton , el que mas ha peleado contra las hipótesis,<br />
y que ha demostrado mas lindamente su insubsistencia , últimamente<br />
establece la general atracción, que es una mera hipótesi<br />
como han demostrado muchos, y puede ser que yo también<br />
demuestre en adelante. Las Actas de Leipsic del año<br />
de 1729 forman también este juicio de su filosofía: Plura<br />
in ea oceurrere postúlala precaria, et abstractiones arbitrarlas,<br />
quám leges naturce reales, ac theorémata philosophica : omnemque<br />
linearum , et angulorum, virium insitarum , et centraliam<br />
apparatum in physica astronomía Newtonis non es se , ni si jaba—<br />
lam theatralem , nullam vero habere extra cerebrum realitatem.<br />
Véase también á Muschembroek ( Elem. Phys. cap. 7). Cátate<br />
ahí otra hipótesi. Son sin número las otras hipótesis de<br />
filosofía que han admitido los discípulos de estos cuatro Príncipes<br />
de la verdadera física , mas todas ellas se pueden reducir<br />
á las de ellos.<br />
Con que tenemos, si VV. no lo han por enojo, que cuanta<br />
física moderna se ha escrito depende ya de una, ya de muchas<br />
hipótesis, á veces entre sí contrarias : hipótesis arbitrarias,<br />
insubsistentes y probabilísimamente falsas. ¿Y es posible<br />
, señores eclécticos, es posible que unos hombres como<br />
VV. los sabios sin preocupación, los mercurios de la filosofía,<br />
los filósofos libres, los que abominan someterse á la autoridad,<br />
y ponen tantas censuras contra los que la toman en<br />
boca, edifiquen sobre tan falsos cimientos? VV. que no quieren<br />
conceder á un escolástico que crea haber dicho bien Aris-
115<br />
tuteles, porque no hay cosa que demuestre lo contrario, y<br />
oorque muchos siglos han estado en la misma creencia;<br />
VV. mismos son tan benignos con los filósofos hipotéticos,<br />
que no hallan dificultad en convenir en una parte con Descartes,<br />
que es imposible que haya vacío; y en otra con Gasendo,<br />
que sin él es imposible el movimiento ? Así saldrá el<br />
eclecticismo.<br />
Mas dejando esto para otra ocasión, me acerco mas al<br />
intento y les pregunto á VV. ¿ Qué cosa es mejor, depender<br />
de la autoridad en uno ú otro punto, ó de las hipótesis en<br />
todos? Cuando la autoridad se falsifique, no hay otra cosa<br />
perdida que aquella proposición que se sostenía sobre ella.<br />
Pero si una hipótesi sale falsa, allá van con mil demonios<br />
alcuza,, candil y sastre. En acabándose los torbellinos, no<br />
queda el pobre de Cartesio para tacos. Quitado el vacío , es<br />
menester que los átomos se vengan al otro mundo. Falsificada<br />
la armonía prestabilita, no tendrán otro uso las obras de<br />
Leibnitz , que el que hagan de ella los que venden manteca:<br />
y saliendo á ser mentira las atracciones, será preciso que Newton<br />
se aplique para pasar la vida á hacer telescopios. VV.<br />
sin remedio han de convenir en que las citadas hipótesis no<br />
están probadas, no tienen apoyo en la razón y tal vez saldrán<br />
falsas. Con que es menester que también convengan en<br />
que toda su física está colgada del aire, y en mayor peligro<br />
de convertirse en zanahorias que el sistema de los escolásticos.<br />
Y si miran la cosa sin pasión, convendrán también en<br />
que con todo eso de admitir los escolásticos la autoridad, van<br />
mas cerca de la razón que VV. ; pues los principios capitales<br />
de su filosofía se sostienen mal ó bien ( que otra vez lo<br />
disputaremos) sobre la razón , y no entienden de hipótesis<br />
sino en muy raro caso.<br />
Pero díganos V., señor Aristóteles: ¿ no explicamos nosotros<br />
con nuestras hipótesis, partículas, movimientos &c. , todos<br />
ios electos de la naturaleza, sin recurrir, como VV. y<br />
los suyos, á la gran majadería de las cualidades ocultas ? Pues<br />
¿qué argumento mas auténtico de la verdad de las hipótesis?<br />
Si ellas no fueran ciertas, ¿cómo habian de cuadrar con ellas<br />
los efectos naturales ? No hay uno que no podamos explicar<br />
siguiéndolas: luego aunque d priori, como dicen ¡os incultísimos<br />
escolásticos, no están afianzadas en la demostración,
iíá<br />
lo están d posteriori. Señores filósofos, por Dios que no me<br />
lleguen VV. á las cualidades ocultas, porque es llegarme á<br />
las niñas de los ojos. En llegando su tiempo, yo andaré con<br />
ellas con el tiento que pide su delicadeza ; con que dejémoslas<br />
no sea que se me malogren, y respondamos á lo otro.<br />
Ya V V. saben que las hipótesis de los varios filósofos que<br />
siguen, son no solamente varias, sino también encontradas:<br />
saben también, que todos ellos se lisongean de expiicar cada<br />
uno en su sistema todos los efectos naturales. No se les oculta<br />
que de principios contrarios sacan consecuencias contrarias.<br />
Pues ven VV. aquí- lo que yo no puedo entender al cabo de<br />
mis años de metafísica: que explicando uno , v. gr. , que el<br />
fuego quema, por constar de corpúsculos tan duros , que ni<br />
con un calabozo se pueden partir; y otro porque está compuesto<br />
de partículas tan blandas que se pueden comer con cuchara,<br />
ambas expliquen bien; y porque explican bien, ambas<br />
explicaciones deben servir de prueba á dos proposiciones<br />
contrarias. Amiguitos mios, yo como estoy hecho á las antiguallas<br />
de mi filosofía, no entiendo ni una jota de esta lógica.<br />
Lo que yo diría en semejante caso es: que ninguna de<br />
las dos hipótesis quedaba probada; y sin tener porque arrepentirme<br />
después, diría: que ambas podian ser falsas, aun cuando<br />
alguna de las explicaciones (suponiendo que ambas es imposible)<br />
fuese verdadera. Para esto citaría aquello de ex falso<br />
aliquando sequilar id , quod aliunde verum est. Y ex impossibüi<br />
sequitur quodlibet. VV. quizá no entenderán esto, aunque<br />
ello está claro, por haberse acostumbrado á filosofar con<br />
los ojos. Por lo que para probar que poniendo yo una hipótesi<br />
á mi gusto, puedo sacar de ella las consecuencias que se<br />
me antojen; y al revés, inventando la que me parezca reducir<br />
á ella, y con ella explicar cosas inexplicables ; pondré un<br />
par de egemplitos que hagan palpable la cosa.<br />
Supongamos que en Constantinopla hubiese una academia<br />
donde todo fuese vena!. Cuidado, que esto es suponer , que<br />
no por eso pienso que la hay , y para evitar toda sospecha<br />
la coloco en la corte del Turco. Pues dada esta hipótesi argumentaría<br />
yo así: Porque todo es venal, son venales los exámenes<br />
: y así este joven, aue no ha sabido de gramática mas<br />
que, cuando pasaba por la puerta de la clase, allí sedaban<br />
azotes, está aprobado en el arábigo, para entrar á filosofía.
i{7<br />
Es venal la matrícula: y así el otro gabacho, que todo el<br />
ano anduvo arreando un camello camino de la Meca, cupo<br />
en la matrícula al fin del estudio porque pagó muy bien un<br />
corral que habia en ella de arrendamiento. Es venal la certificación:<br />
y así aquel escolaron, cuyo perpetuo egercieio ha<br />
sido el truco, la compró á costa de tantos zequíes que soltó.<br />
Es venal el grado: y así estotro alcornoque, que sabe tanta<br />
filosofía como un grajo, compró la lección á un santón (estos<br />
son los frailes de por allá) y alquiló de los argumentantes<br />
las respuestas. Y de esto y como esto me atrevo á estar<br />
sacando consecuencias de una suposición tan absurda como<br />
la referida. Del mismo modo tomo yo por principio otra<br />
hipótesi igualmente falsa , v. gr. que en aquella ciudad hay<br />
una cindadela tan intimamente unida con la academia, que<br />
nada hace esta, que ¡a otra no mande. ¿ Quieren VV. ver<br />
como yo reduzco á esta opinión cuanto se me antoje ? Pues<br />
óiganlo, ¿ Por qué en la academia obtiene cátedra un medio<br />
cuchara, y vive desairado este hombre de mérito notorio?<br />
Respondo: porque éste no entra, y el otro no sale de la ciudadela.<br />
¿Por qué éste, cuyos estudios en medicina son tan escasos,<br />
sale graduado de doctor, y con facultades para matar<br />
mas mahometanos que los que mataron los cruzados? Porque<br />
así !o dispuso el gefe de la cindadela. ¿Por qué este grado<br />
se ha conferido en dia de toros ? Porque en la ciudadela<br />
se ha tratado así. ¿Por qué aquel musulmán, cuya ignorancia<br />
es tan garrafal, ha adquirido en la corte tanta reputación?<br />
Porque se la ha dado la ciudadela. ¿ Ven VV. , señores,<br />
cómo de unas suposiciones falsísimas se deduce cuanto<br />
se quiere, y cómo á ellas se reduce también cuanto se puede<br />
imaginar? Ea pues, vean de consiguiente corno, aunque los<br />
efectos naturales se acomoden á las hipótesis, no se sigue por<br />
ello la verdad de ellas. Con que quedamos en que si mal estan<br />
ios escolásticos, porque algunas veces fundan sobre la<br />
autoridad , peor están VV. porque siempre fundan sobre las<br />
hipótesis.<br />
Me parece, amigo don Manuel, que les oigo repetir su<br />
acostumbrada cantinela, de que ellos no siguen á nadie ni<br />
fundan sobre las hipótesis de nadie; y que como verdaderos<br />
eclécticos no se atienen mas que á la experiencia. Tiempo<br />
vendrá en que le sacudamos el polvo al eclecticismo , y en-
418<br />
toaces se verá que esta es una mentira tamaña como in pavo.<br />
Pero demos que sea, como sus señorías ¡o dicen, que uo quiero<br />
que me tengan por cicatero, y vamos á hacerles otra reconvencioncita<br />
que probablemente les coja de nuevo. Antes<br />
supongo que la experiencia es madre de la física, y que esta<br />
sin aquella es una bagatela consumada, por no decir orra cosa<br />
peor. Estemos en esto para que vean los señores, que los<br />
peripatéticos no desprecian la experiencia, como muchos de<br />
ellos suponen , sin conocimiento de causa. Déme V. ahora<br />
licencia para que me vuelva á conversar con ellos otro rato.<br />
Con que señores eclécticos, ¿ VV. siguen en todo y por<br />
todo la experiencia? ¿No es verdad? ¡Cómo si es verdad!<br />
Ahí está el lector teólogo que en un cuarto de hora es capaz<br />
de relatar mas experimentos, que títulos de romances<br />
relata un ciego que los vende. Bien, señores, bien: me alegro<br />
mucho. Yo les enviaré á VV. á Averroes para que le enseñen<br />
la oficina donde los entablan, y los instrumentos, máquinas<br />
y materiales que sirven para ellos. ¡Qué tendrán VV.<br />
de alambiques, de crisoles, calderas, herruchos y cosas! ¡Qué<br />
de lancetas, navajas y cuchillos! ¡Qué de telescopios, microscopios<br />
y anteojos! ¡Cómo me alegrara ver las máquinas<br />
pneumática y eléctrica! ¡Hombres de Dios! Es preciso que<br />
tengan VV. unos almacenes de cosas naturales , ó llámenles<br />
gavinetes de historia natural. ¡Ah! ¡Qué feos saldrán cuando<br />
salgan de estar atizando toda la noche el fuego, para analizar<br />
algún cuerpo en el alambique! ¡Qué sudosos! ¡Qué tiznados!<br />
¡Qué....! ¿Se ríen VV. ? Vamos claros, ¿con que nada<br />
de esto hay? Pues díganme VV. criaturas : ¿ tienen VV.<br />
acaso algún diablo que les dé estas noticias; ó por dónde<br />
diantres saben tantísima experiencia? ¡Ah! señor Aristóteles,<br />
y cómo se conoce lo poco que V. sabe de nuestra filosofía!<br />
Nosotros, amigo, tenemos quien nos ahorre ese trabajo, aunque<br />
tan indispensable para la física. Muchos grandes hombres<br />
han instituido los experimentos; en ellos leemos, y sobre<br />
ellos fundamos. Acabáramos, señores mios, porque yo ya<br />
iba á dar comisión á Averroes para que buscase un conjurador,<br />
bajo la crencia de que sabían eso por parte del diablo.<br />
Pero me queda aun un escrupulillo. ¿No son VV. eclécticos?<br />
Para servir á V. Vivan muchos años por su favor, y<br />
díganme: y el eclecticismo ¿ no consiste en no admitir sino
í 19<br />
es aquello que sea mas evidente y cierto? ¿Cualquier ecléctico<br />
de teta no supone desde luego que todos los otros hombres<br />
se han podido engañar, y que así no debe admitir sino<br />
lo que vean su razón ó sus ojos ? Me parece que este es el<br />
A, L¡, C del eclecticismo. Pues bien: díganme ahora, ¿por<br />
dónde saben que esos experimentos sobre que fundan su física<br />
son tan ciertos , como dicen los autores en donde VV.<br />
los encuentran ? De modo , señor Aristóteles , que aunque<br />
nosotros no veamos, que es como ellos lo dicen, nos lo presumimos.<br />
Pues qué ¿ habian esos hombres de ponerse á engañarnos<br />
de letra de molde ? ¿ Ahora estamos ahí, señores<br />
mios? Aun cuando ellos no engañasen á VV., la sola suposición<br />
, que nunca se les cae á VV. de la boca, de que<br />
son hombres y pueden engañarse ó engañarlos, había de<br />
obligarles á no creerlos. ¿Por qué desprecian VV. la autoridad<br />
? Porque la autoridad no es infalible; porque cualquier<br />
hombre puede haber errado , ó querer que nosotros erremos.<br />
¿No es sobre este principio sobre el que VV. aconsejan<br />
que se sacuda mi yugo? Pues bien: ¿son quizá infalibles<br />
sus experimentadores de VV. ? ¿ Están confirmados en verdad<br />
para nunca mentir? Si nada de esto hay, han echado<br />
VV. por cierto una gran peonada. El que se traga un<br />
dogma confirmado por la autoridad, puede de camino examinarlo,<br />
puede dar de él-alguna razón; pero, señores mios,<br />
en los casos de hecho, cuales son los experimentos, no valen<br />
los discursos. Si la cosa es como se refiere , ni todas mis<br />
metafísicas pueden obscurecerla. Si no es, por especiosa que<br />
sea, será una mentira especiosa. ¿ Qué desigualdad es esta?<br />
¡Qué de exámenes no se han entablado, y qué de sátiras no<br />
se han dicho contra un experimento que admitimos todos los<br />
antiguos, á saber; que en las orillas del Nilo nacían las ranas<br />
de la corrupción del lodo! Al mismo tiempo en que porque<br />
un monsieur diga , que en su casa guisó unos orines de<br />
burro, y sacó de ellos esto y lo otro, se cree lo mismo que<br />
si se hubiera probado del guiso.<br />
D/een VV. que no es de presumir que los hayan querido<br />
engañar, y que cuando lo dan á la prensa, es regular que<br />
ni ellos tampoco se hayan engañado. Me presumo que lo<br />
ptensan así, porque el P. N., tocando la materia, dice: que<br />
para dar fé á las cosas que otros nos refieren, es menester
120<br />
que conste, que el autor nec deceptus sit, nec nos decinere velit.<br />
Pues, señores mios, ¿qué dirán VV. si yo les hago ver<br />
que los experimentadores unas veces se han empeñado tn engañarnos,<br />
y otras sin empeño se han engañado ellos í Que<br />
se han empeñado en engañarnos, es un hecho constante.<br />
Los protestantes, los impíos, ¿qué de mentirosos expeiimentos<br />
no han supuesto para obscurecer ó destruir la té de los<br />
milagros? ¿Los enemigos de mi escuela, qué no han hecho<br />
para á fuerza de experiencias, que ó nunca hicieron, ó no<br />
hicieron como se refiere, echar por tierra mis mas famosos<br />
dogmas? Sirva de egemplo para lo primero la famosa Palingenesia,<br />
admitida de tantos filósofos, y confirmada con tantos<br />
experimentos, que examinados por hombres mas ingenuos<br />
han venido á ser una famosa patraña, inventada para<br />
destruir el milagro de la resurrección. Sirva para lo segundo<br />
el feliz hallazgo de los huevos en todas especies de anímales<br />
para arruinar mi sistema de generación , de que después<br />
hablaré. En el discurso de mis <strong>Cartas</strong> espero me ocurran<br />
ocasiones en que ponga nuevos egemplos de la mala fé<br />
de los experimentadores, los que omito ahora porque hay<br />
mucho que decir sobre sus malos ojos. Se han engañado, señores<br />
mios, se han engañado tantas veces , que es menester<br />
que no tenga cabeza el que sobre su palabra quiera darles<br />
crédito. Tengan VV. un poco de paciencia, mientras yo<br />
les traigo á la memoria ruidosas observaciones, que han salido<br />
después mentiras, ó equivocaciones hechas y derechas.<br />
Observó Leuvenck la sangre con un microscopio selectísimo,<br />
y aseguró que las partes de que se componía eran globosas,<br />
Adams las miró con otro igualmente selecto, y catátelas que<br />
las vio ramosas. Milhey también con su lindo microscopio las<br />
estuvo azechando, y clarito, clarito las observó lenticulares.<br />
Vino Hewson con otro anteojo mas bueno, y las halló compresas.<br />
El padre Deturre entró también en curiosidad , y sacó<br />
en limpio que eran amulares. A ver, señores eclécticos,<br />
compongan VV. esa chapadanza, mientras yo ¡es refiero<br />
otra mas graciosa.<br />
Para arruinar mi doctrina de generación, se les puso en<br />
la cabeza á muchísimos filósofos buscar huevos en los animales<br />
vivíparos : pusieron en ello toda diligencia , y como<br />
esta es madre de la buena dicha, al instantito se encontra-
121<br />
ron la overa en las burras, en las cabras, en las perras,<br />
hasta en las muge res; de modo que estuvo muy cerca de no<br />
ser caso de Inquisición en el sistema de estos señores el que<br />
una beata pusiese huevos : ¿ pues si los tenia, por qué no<br />
los habia de poner? Lo peor que habia era, que los huevos<br />
no estaban tan cerca de la matriz como se requería, para que<br />
pudiesen servir. Pues no hay mas remedio que mano al microscopio<br />
, y cátate con que ya parecieron unas trompas ó<br />
tubas que encogiéndose y alargándose los trajeron, y sobre<br />
estos experimentos se fundó y se funda el sistema de los filósofos<br />
recoberos. Vinieron á comprar estos huevos otros filósofos<br />
, y cátate aquí que salieron güeros; pues no eran<br />
mas que unas vegiguilias y partes esponjosas, comunes á las<br />
hembras y á los machos, que no tenian lugar fijo, ni podían<br />
servir para el uso que se les daba. No quedaron, pues,<br />
de los huevos mas que los cascarones, y fue menester acudirán<br />
busca de otros experimentos. Tomaron, pues, el microscopio<br />
Hartsaeker , Leuvenock, Lametrie y otros: sujetaron<br />
á su examen una gota de esperma, y vieron: ¡ qué prodigio!<br />
el esperma parecía un grande estanque, donde nadaban<br />
infinidad de vichos: tenian estos la cabeza gorda y la<br />
cola larga á manera de renacuajos , se sumergían á lo profundo<br />
con una celeridad increíble, y salían otra vez á la superficie<br />
con la misma vivacidad: corrían unos tras otros, jugaban,<br />
se volvían, y presentaban un espectáculo enteramente<br />
semejante al que presentan en el Occéano la inmensa multitud<br />
de sus pobladores. Víctor, que ya pareció el secreto:<br />
ya se sabe que todos los animales hemos sido en nuestro principio<br />
renacuajos, ó cosa que les parece. Cundió el sistema,<br />
se escribió sobre él altamente; pero hizo el diablo que algún<br />
ballenato ó vicho mas gordo se comió todos los renacuajos.<br />
Oigan VV. á cierto filósofo francés muy de moda, y muy<br />
acreditado; pero antes de oirlo sepan, que me tienen muy enojado<br />
por la precisión en que me han puesto de aprender la<br />
lengua francesa : no les perdono el trabajo que me han hecho<br />
pasar para ello en rogar al francés, de quien hice mención<br />
en mí primera Carta , para que me admitiese por discípulo;<br />
en aplicarme á un lenguage á que tengo innata manía,<br />
como á todas las cosas que huelen á gálico; en sufrir<br />
que Averroes y el Pimporrero se hayan reído de mí al ver-<br />
TÚM. v. 16
422<br />
me sacar el hocico para pronunciar la u, y hacer otros gesto-»<br />
para eusartar tantísimo triptongo. No, amigos, no les<br />
perdono á VV. esta burla porque se me ha hecho harto pesada<br />
, y no tenia yo necesidad de meterme á apret.diz del<br />
francés al cabo de mis años, mas que sea moda en e .os países.<br />
Dice pues así: Armes de leurs fameux microícopes ees deux<br />
observateurs (habla de Hartsarker y Leuvenock) vicux ex ¡ans<br />
lunettes ont eu le privilege de votr seuls ce que milte nutres observateurs<br />
avec les yeux les mieux censtitues, avec les meiíleurs<br />
microscopes ríont jamáis pu voir de la meme maniere queux.<br />
Prosigue el citado autor haciendo una retlexioncita, que por<br />
estar ya harto de es^rioir francés la pongo en buen romance,<br />
y es como se sigue. \Qué no se ve cuando se mira con ojos<br />
ansiosos de singularidad, y con un espíritu apasionadamente encaprichado<br />
por un descubrimiento que debe tía.tomar todas las<br />
ideas recibidas'. Figuras extravagantes vienen á ser figuras anímales<br />
: vibraciones puramente mecánicas se convierten en movimientos<br />
vitales y espontáneos: moléculas mas ó menos informes,<br />
corpúsculas, que acaso nada tienen coman con lo que Humamos<br />
moléculas orgánicas, son ciervas, toros, carneros, conejos, perros,<br />
y hombres. ¿Qué tal, señores míos? ¿No estuvo bueno<br />
el experimentiilo de los vichos ¿<br />
. Lo que quiero que VV. no<br />
olviden, es la exclamación Jta que he copiado. En yendo con<br />
deseos de encontrar una cosa que acomode para impugnar<br />
á otras, son capaces los experimentadores de ver una rana<br />
pariendo un conejo. Con que se llevó el demonio los vichos<br />
de este experimento.<br />
Vamos á otro que ya queda apuntado por el monsieur<br />
que cité, y es el de las moléculas organizadas. Este sucedió<br />
al de los renacuajos. El señor Harvey, después que hizo morir<br />
cuantas ciervas se le antojó en el parque del Key de<br />
Inglaterra; después que se estuvo atisbando con el microscopio<br />
cuantos caldos y tajadas encontró en las matrices, sin<br />
encontrar huevos ni pescados, observó por fin esas a quien<br />
él llama punto moviente, y mi monsieur n,olecula organizada.<br />
Sería largo referir el sistema de generación, que sobre él<br />
fundaron con las desenvolturas (yo no sé darle otra traducción<br />
al terminito developpemens) y envolturas de las tales moléculas<br />
: se creyó éste » como se habian creido los huevos y<br />
gusanos. Pero otro señor francés, también observador, á sa-
Í23<br />
ber : Monsiur Halez rompió un huevo , y en él observó que<br />
el pollo era una cosa , y las moléculas otra, y que no había<br />
tal carnero de organización. Después se hallaron las mismas<br />
moléculas en la sangre y humores de los animales, y<br />
no es de creer que la sangre estuviese preñada. Manos á otra<br />
observación: venga el microscopio. Ya pareció lo que se buscaba.<br />
En el semen se descubre un (quítense VV. el sombrero<br />
mientras pasan estos señores) vapor espirituoso, espíritu<br />
fecundante, y materia eléctrico-prolífica. Mas valia que<br />
hubiesen dicho una cualidad oculta , y los entenderíamos<br />
mejor.<br />
¿Quieren VV. mas mentiras observadas? Pues vayan los<br />
pólipos, esos animalitos plantas, que han observado ios señores<br />
de los experimentos. Según ellos hay pólipos de vaina,<br />
scilicet, animales vainas, como el pellejo de la culebra. Pólipos<br />
preñados desde arriba abajo que paren , no como Júpiter<br />
por el colodrillo y el muslo,- sino por todas las partes<br />
de su cuerpo. Pólipos con uñas, como los escribanos. Pólipos<br />
que se vuelven lo de adentro afuera y quedan vivos, como<br />
cosa ninguna de ese ni de este mundo. Pólipos que partidos<br />
á la larga no se mueren , antes salen dos pólipos vivos, como<br />
si, v. gr., de un diablo se hicieran dos. Pólipos, que partidos<br />
en menudos trozos se multiplican en otros tantos anímalotes<br />
, como las cabezas de la hidra de Hércules. Pólipos<br />
con brazos, como los que tendría en mi hipóthesi de arriba<br />
el que dependiese de la ciudadela, que de tiempo en tiempo<br />
sueltan los brazos para que vayan á fundar á otra parte nuevas<br />
colonias de pólipos al esrilo de las naciones antiguas.<br />
Pólipos de ramillete. Pólipos de cuanto les da la gana. Y después<br />
de todo, los tales animalitos no son mas que unos yerbajos<br />
nacidos en los estanques , yerbajos como los otros: y<br />
los movimientos espontáneos que en ellos aparecían , eran<br />
ocasionados de multitud de gusarapos que bullían en sus tubas<br />
y campanas; y ya se vé , las hacían moverse.<br />
Se podrían escribir muchísimos volúmenes, si hubieran de<br />
referirse las demás observaciones y experimentos, ó falsos ó<br />
equivocados de los filósofos del dia , que se tragan VV., señores<br />
eclécticos , tan de buena gana. Oigan , pues , para<br />
concluir con esto, lo que sobre el punto dice, no un escolástico<br />
, sino un ecléctico amaatísimo de los experimentos , y
424<br />
celebérrimo entre VV., á saber: Muschembroek in Orar, de<br />
Methodo instit. experim. Phys. Ejusmodi scientiam (aniiibus fabulis,<br />
turpibusque commentis ref¿rtam) condiderunt, qui se se<br />
eclécticos professi sant, qui colligeudis aliorum laboribus occupatissimi,<br />
nihil ipsi explorauerunt, sed omnia vera , el jalsa ínter<br />
se imprudenter miscuerunt, atque aliorum auctoritatibus innixi<br />
scientiam d ver i t ate, et d vera philosophia alienissimam<br />
condiderunt. ¿No esta este un buen sermón de honras del eclecticismo.'<br />
Pues todavía lo he de predicar yo mejor. Por ahora,<br />
señores mios, no quiero mas sino que adviertan V V. que<br />
él está predicado por los eclécticos extrangeros, hombres sin<br />
duda de mas talento, de mas instrucción y obs'ervacion que<br />
VV. Mas VV., señores eclécticos de Sevilla (que en las dos<br />
primeras cosas están para echar por ia otra acera , y en<br />
materia de experimentos en su vida las han visto mas gordas)<br />
¿regoldar experiencias? ¿Citar observaciones? ¿Pretextar<br />
libertad ? ¿ Ir por las calles y paseos de mas concurso<br />
cercados de una tropa de escolarones ejusdem fariña:, arqueando<br />
las cejas, meneando las manos, echando á borbollones<br />
términos, que no entienden, llamando la atención de<br />
los ignorantes, y excitando la risa de los inteligentes? VV.,<br />
amigos mios, vivan entendidos, que no merecen ni aun la<br />
mitad del elogio de Muschembroek; y que malos, malos, como<br />
son los eclécticos, nada tienen VV. con ellos de común.<br />
Por íin VV. y ellos tengan siempre presente aquello de: ntnguno<br />
que bebe vino, le diga borracho á otro. Si los escolásticos<br />
pierden la libertad por dar crédito á un raciocinio ageno,<br />
cuya verdad y probabilidad se esta viendo venir, ¿qué será<br />
.de VV. que creen á puño cerrado experimentos cuya verdad<br />
no ven, cuya falsedad es tan común ?<br />
Pero al menos, me dirán VV., tenemos la gran satisfacción<br />
de no andar como los escolásticos pensando siempre<br />
en lo que dijeron otros. ¿Dónde hay mayor mortificación para<br />
un hombre de bien, que tener que tragarse sus pensamientos,<br />
sin libertad para sacarlos á donde les dé el aire? ¿Dónde<br />
hay trabajo tan penoso como andar siempre á caza de lo<br />
que dijo Aristóteles, santo Tomás, Escoto, Bacon y otros,<br />
para apoyar sus modos de pensar , so pena de que no siendo<br />
de este modo no se han de admitir ? Bendita sea la libertad<br />
que nos ha traído una filosofía, donde cada uno dice
425<br />
tuerto ó ciego, ó como le place, sin tener que andar tras<br />
de lo que dijeron otros. Señores mios, no hay duda en que<br />
en esta parte son VV. felices. Yo les alabo el gusto; y si en<br />
mi mano estuviera, al picaro que tomase en la boca una autoridad,<br />
lo habia de desterrar á los espacios imaginarios. Es<br />
una camorra ciertamente, siempre que uno ha de ponerse á<br />
leer un íiiósofo, encontrarse lo primero con probatur auctoritate<br />
S. Scripturce, auctoritate S. Augustini, D. Thomne , Aristotelis,<br />
Scoti.... ¡ Ah picaros! Probatur ratione, ratione, ratione.<br />
¿ Somos aquí algunos Belarminos para usar de la Escritura,<br />
como si se disputara con los luteranos? Dejemos la Escritura<br />
quieta , que esa está hecha para otra cosa. Pues tómate<br />
esa. San Agustín , santo Tomás , Escoto y Ja demás<br />
gente, ¿que fueron? Hombres como cualquiera; porque lo<br />
otro que tuvieron de ser Santos ó Teólogos, quid ad renii<br />
Dios les ha premiado lo primero , y la Iglesia tendrá cuidado<br />
de honrarlos por lo segundo. Si ellos tuvieron derecho para<br />
decir acerca de las cosas naturales lo que les pareció,<br />
i por dónde, cómo, ó quién me lo ha quitado á mí ? En una<br />
palabra, fuera de autoridades. Yo soy ecléctico, y tengo de<br />
pensar lo que me dé la gana: la autoridad no me hade servir.<br />
¿Qué es eso, señores? ¿Se ponen VV. colorados? Miren<br />
que les hablo de veras. Va ¿apuesto algo á que hay algún contrabandillo?<br />
La verdad. ¿Se sostienen VV. quizá en algunos<br />
puntos sobre la autoridad? ¿No me responden? Pues á bien<br />
que yo tengo aqui (Dios se lo pague á mi amigo don Manuel)<br />
los libros eclécticos que me envió. ¡Poder de Dios, y<br />
lo que traen de letra bastardilla! ;Qué es esto! Juro por las<br />
barbas de mi muger Pithias, que son VV. los mayores fulleros,<br />
que lian nacido de madres.<br />
Díganme VV. , hombres de Dios, ¿con qué conciencia<br />
se ponen á burlarse de los escolásticos, porque citan la autoridad<br />
para comprobar sus proposiciones, si VV. mismos traen<br />
aqui mas autoridades que llovidas ? Vayan unas pocas : las<br />
ideas innatas están probadas con una autoridad de san Agustín<br />
: la idea innata de Dios con otra del mismo Santo. Peor<br />
que peor. Como si este Santo fuese capaz de apoyar sistemas<br />
encontrados, viene el señor Mallebranche citándolo por el<br />
entusiasmo de sus ideas. Sobre la simplicidad de éstas cómo<br />
ha de explicarse, vuelve á salir el mismo Santo. Allá va san-
426<br />
to Tomás también sobre la causa de la obscuridad , y confusión<br />
de ideas. ¿Qué les parece á VV. ? Aqui viene un señor<br />
Empírico sobre si hay ó no falsedad en los sentidos en<br />
orden al entendimiento. Por allí sale Heráclito en el Crarilo<br />
de Platón, dando su parecer sobre el significado de las voces.<br />
Sobre el método escolástico salen de una vez todos los<br />
antiguos padres y filósofos. Vuelta con santo Tomas y con<br />
san Alberto el Grande sobre si se puede ó no hacer oro. Otra<br />
vez san Agustín para probar que el cuerpo consiste en solas<br />
las dimensiones. Para el espacio Dios vienen Teófilo , Phílon<br />
, el Damasceño y otros cuantos. No me detengo mas.<br />
Pero ¿qué es esto? ¿Son también VV. escriturarios? Eso<br />
nos faltaba. Pues ¿no traen también aquello de in ipso vivimus,<br />
movemur, el sumas, para probar unos que Dios es el<br />
espacio, otros que las causas segundas carecen de actividad?<br />
Aprieta. Con el Deuteronomio quieren hacernos creer, que<br />
los animales son máquinas; é contra con el Génesis, que tienen<br />
alma espiritual. Mas por ventura, ¿son la Escritura, ¡os<br />
Padres, los filósofos solos los que vienen á comprobar? No,<br />
señores, que Lucrecio, el santo padre del ateísmo, se cita<br />
con mucho respeto, entre otras cosas, para el gran desatino<br />
de espacio inmenso. No, señores, que también salen á<br />
colación y partición los literatos sin pelo, quiero decir, ¡os<br />
chinos. Perdonen VV., señores, que no les ponga otros mil<br />
egemplos, que no me he de estar eternamente sobre esto. En<br />
poniendo uno que valga por todos, estamos fuera de dificultad.<br />
Vaya el Eclecticismo. ¿Sobre qué se sostiene? Sobre aquella<br />
autoridad de Clemente Alejandrino que empieza: Vhilosophiam<br />
dico , non Stoicam , non Platonicam, &c. Ahora bien,<br />
señores, ¿si yo les digera á VV. mil picardías por esto, á<br />
quien se habían de quejar? Nos están VV. quemando el alma<br />
con daca la servidumbre y toma la autoridad, y traen<br />
VV. mas autoridades que un elencho de ellas, y fundan sobre<br />
la autoridad mas que pudiera fundar el mas aferrado tomista<br />
; y todo su sistema descansa sobre ella, como sobre su<br />
primer principio.<br />
Esto aturde, amigo don Manuel, esto aturde: esto es<br />
haberse quitado la mascarilla, y salir mintiendo á todo trapo.<br />
Pero hay mas todavía, que es el malísimo uso que hacen<br />
de la autoridad. Los escolásticos al menos cuando citan, sa-
Í27<br />
ben lo que citan: ven los antecedentes y consiguientes, examinan<br />
el espíritu del autor, y por fin tracen la cosa como<br />
que son maestros en ella. Mas estos señores , que en los autores<br />
antiguos y padres tienen tanta lección como ei Bey de<br />
Argel , no saben citarlos mas que por el son.oneiibo de las<br />
palabras. Verá V. mucho de esto á su debido tiempo. De modo<br />
que citan a la manera que traducía aquel escolar ¿c X<br />
dato estaba un gato, famineis monosílaba comiéndose una<br />
morcilla, masadas est grex debajo de un almirez. Y la otra,<br />
conticuere omnes, intentique ora tenebant, es un grande desatento<br />
quien se duerme en las tinieblas.<br />
Todavía me ha hecho mas gracia lo que me ha referido<br />
el pimporrero, y ya yo he apuntado á V. en mi Carta anterior,<br />
a saber: el sumo valor que tiene en esa tierra la autoridad<br />
de sus eclécticos. Me ha asegurado, que ios muchachos,<br />
que tienen la felicísima suerte de ser sus discípulo-, llenos<br />
(va se ve) de la satisfacción (ahí es nada) de tener (no<br />
se dar.i semejante fortuna) unos maestros (como quiera es)<br />
tan sapientísimos (V. contemple), dicen frecuentemente, estirando<br />
las cejas, y poniendo la boca como yo para pronunciar<br />
el francés: mi catedrático lo dice, lo ensena, lo propone;<br />
y quedan tan pagados, como si hubiesen traído el testimonio<br />
del Preste Juan de las Indias. Me asegura , que los<br />
señores eclécticos usurpan muy á menudo aquella poderosa<br />
y convincentísima sentencia: basta que yo lo diga: por mas<br />
señas que uno de los muchachos respondió : para que sea al<br />
revés.<br />
¿Quiere V. todavía mas? Pues acuérdese del dia de las<br />
conclusiones del P. N.: de aquel grande dia del eclecticismo:<br />
de aquel dia, sobre que puede fijar la época de su triunfo y<br />
su gloria. Acuérdese del trastorno en que se puso entonces<br />
toda la literatura sevillana : la antigua, hasta entonces iloreciente,<br />
obscurecida y arrumbada: la moderna, despreciada<br />
hasta aquel punto, levantada sobre los cuernos de la luna.<br />
Acuérdese del inmenso concurso de eclécticos, escolásticos<br />
y legos, que se juntaron en el famoso teatro, donde habia<br />
de decidirse nada menos eme la suerte de la literatura:<br />
cuando los profesores eclécticos cerraron sus aulas, y acompañados<br />
de sus guardias de corps , á saber, sus discípulos<br />
favoritos, fueron a tomar asiento en la arena, de donde sa-
423<br />
bian antes de verlo, que habían de salir coronados : cuando<br />
mis pobres escolásticos quisieran no haber nacido : cuando<br />
los zapateros y barberos de san Roque y la Calzada soltaron<br />
los títeres de sus oficios , y acudieron á ver la contienda<br />
, mas contentos que si hieran a ver un ahorcado. ¿ Se<br />
acuerda V. ya por estas señas? ¿Qué sucedió entonces? Oponía<br />
su argumento un escolástico : respondió el F. N. Instaba<br />
el otro porque le parecía (y quiza sería así) que no se<br />
solvía la dificultad. Y entonces el reverendísimo presidente<br />
del teatro salia atajándolo, y advirtiéndole que ya estaba respondido.<br />
Con la autoridad del padre presidente se daba por<br />
contento el defensante: los otros eclécticos agachaban todos<br />
juntos la cabeza, se miraban mutuamente en ademan de admirados:<br />
los sapientísimos barberos se decían unos á otros:<br />
vaya hombre, que no he visto fraile mas leido; y el pobre argumentante<br />
como es escolástico, y por razón de tal acostumbrado<br />
á someterse á la autoridad , se conformaba con lo<br />
que veia atestiguado hasta por los eruditos tirapieses. V., amigo<br />
don Manuel, es preciso que convenga conmigo en una<br />
dificultad, que está saltando de este hecho. ¿No se defendía<br />
el eclecticismo? ¿No se sostenía, que no era lícito someterse<br />
á la autoridad? Ahora bien, ¿pues por qué en el mismo hinc<br />
et nunc de defenderse, había de valer tanto la autoridad del<br />
P. presidente? Demos que este sea un prodigio de literatura:<br />
demos que sea otro Aristóteles; y si á V. le parece que esto<br />
es mucho dar, rebaje de ahí lo que le parezca. Si estamos<br />
en el caso de que no vale la autoridad, ¿ por qué este<br />
pobre argumentante ha de admitir la del presidente? ¿Por<br />
qué ha de ser como sumergido con los aplausos del eclecticismo<br />
, que era otro golpe de autoridad ? ¿ No merece siquiera<br />
ser libre, donde todos profesan la libertad? ¿Vino la redención<br />
para los demás, y á él solo le ha de tocar sufrir un<br />
yugo, cual no se sufre en las cárceles de su esclavitud?<br />
Ahora se seguia, amigo don Manuel, que tratásemos sobre<br />
los otros dos capítulos que me propuse al principio de mi<br />
Carta; mas habiendo salido éste contra mi voluntad tan largo<br />
, no sabiendo lo que los otros pueden dar de sí, estando<br />
ya impaciente mi tuerto secretario, y teniendo yo que hacer<br />
en casa, he juzgado oportuno dejarlo para otra ú otras <strong>Cartas</strong><br />
(pues en esto no tenemos cosa cierta), y referir á los se-
Is9<br />
flores eclécticos un caso que sirva de epílogo, y ponga fin á<br />
nuestra Carta.<br />
Un filosofo moderno se volvió loco a! fin de sus años (demasiada<br />
fortuna fue que no empezase desde el principio): hecho<br />
pues ya un cadáver andante, sin pelos, sin dientes, sin<br />
espíritus, saiia una ú otra vez á pasearse. Se le observó que<br />
luego que pasaba por junto a algún charco, u arroyo donde<br />
reflejaba .su figura, se paraba á mirarla, y en ademan de<br />
ironía y compasión exclamaba: ¡Pobre viejo 1<br />
. \Pobre viejo*. Adviertan<br />
los señores eclécticos que la imagen que ven en la esclavitud<br />
de la autoridad, no es otra que Ja suya; y quien tiene<br />
tejado de vidrio, nc tire piedras al de su vecino. Bastante<br />
he cansado á V. ya : sepa que deseo corresponderá, y<br />
que queda tan suyo como uebe — El Estagirita.<br />
Fecha en un pais donde nunca hay invierno, en el mismo<br />
día en que empieza allá.<br />
P. D. Al poner la fecha me acordé de que.estaban VV".<br />
en pascuas, y de que sería una grosería indisculpable, si yo<br />
omitiese este cumplido con mis amigos ios doctores. He estado<br />
pensando qué agasajo enviarles, porque sin él veo que<br />
sería el viage en vano, y el comisionado muy mal recibido.<br />
Pero el ca»o es que aquí no hay pavos, ni ojaldres, ni chocolate,<br />
ni amarillejos. Iba ya a despachar á A ver roes de vacío,<br />
cuando el pimporrero se acordó de que tenia en la faitriquera<br />
un villancico. Como el tiempo los permite, me pareció<br />
bien : se lo pedí: antes hice que le mudase la primera<br />
palabra para que viniese al asunto; y en efecto viene tan<br />
de perilla, como si no se hubiera hecho para otra cosa.<br />
Allá va.<br />
TOM. V-<br />
VILLANCICO.<br />
Eclecticistas andantes,<br />
Tristes figuras de España,<br />
Tan Quijotes en el cuerpo,<br />
Como Sanchos en el alma.<br />
Estrivlllo.<br />
Y dijo Melchor, &c.<br />
17
130<br />
CARTA X.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
A • -<br />
-IJLmigo y señor mío: anees que meterme en otra cosa, me<br />
precisa hacer á V. una consulta. Cuando Cicerón me leyó<br />
los dos papeles de conclusiones, sobre que ha ocho meses<br />
que estoy escribiendo á V., fue tal la multitud de especies<br />
que se tumultuaron en mi imaginación, que creí serme difícil<br />
digerirla, darla orden, y ponerla bajo un aspecto razonable.<br />
A consecuencia de esto pensé, que para salir de tanta<br />
confusión, y hacer alguna cosa de provecho, era necesario<br />
desentenderme de mucho, y ceñirme á un determinado pensamiento.<br />
Así lo pensé, así lo propuse, y así había empezado<br />
á egeeutarlo. Ya V. se acordará que dije en la Carta Vi<br />
ó VII, y repetí en la VIII, que mis ánimos no eran otros<br />
que mantenerme sobre la defensiva, sin trascender á mas.<br />
Después, sosegada mas la imaginación, vistos los papeles con<br />
mas pachorra, y examinados con mas exactitud los libros<br />
eclécticos, que por desgracia suya y mía han caldo en mis<br />
manos , me he ido arrepintiendo poco á poco de mi primer<br />
propósito, hasta llegar á arrepentirme por entero. Quisiera,<br />
amigo mió, que antes que el tuerto hubiese escrito semejante<br />
promesa, se le hubiera saltado el otro ojo; quisiera que me<br />
hubieran enterrado primero, que hubiese dicho semejante cosa<br />
: en suma, estoy tan otro, que si estuviese en mi mano<br />
comenzar ahora las <strong>Cartas</strong>, no cometía tan enorme desacierto;<br />
y á presencia de todo el mundo protestaría: que era<br />
mi ánimo defenderme, y ofender; salvar mis dichc*., y sacar<br />
á la luz pública sus disparates; quitarme de encima las<br />
pulgas que me tiran, y echárselas á ellos en las orejas.
15!<br />
Mas como egecutar esto es punto, que toca en cosa de<br />
conciencia, que no sé si tendrá disculpa, y si sera bien visto<br />
entre las gentes, por no obrar por solo mi capricho, di<br />
en el pensamiento de hacer sobre ello una consulta. Comuniqué<br />
la especie al pimporrero , quien: desde luego se dio<br />
por convidado para consultoralegando que él había presenciado<br />
muchas conversaciones de moral en el banco de<br />
herrador de la puerta de la Macarena. Citó también para<br />
el mismo efecto al tuerto amanuense, hombre que mientras<br />
anduvo en ese mundo, estuvo en posesión de dar voto sobre<br />
todos los sermones , con la inteligencia que se deja ver, y<br />
que es por allá demasiado común. Nos faltaba otro voto para<br />
en caso de discordia; mas el mismo pimporrero, que es<br />
un valiente trazista , se acordó de que Averroes, con las<br />
idas y venidas á esa ciudad , algo se le ha de haber pegado.<br />
Me conformé con su dictamen , por no poder otra cosa;<br />
convidé al tuerto, que admitió el convite con tanta confianza,<br />
como si toda su vida hubiese sido catedrático de moral,<br />
y después pasé á citar á Averroes. Este estuvo un poco<br />
remiso á causa de su ignorancia , que ingenuamente confesó;<br />
pero mis instancias últimamente lo vencieron, poniendo<br />
él antes por condición, que para dar su voto había de<br />
presentarse con las hopalandas de doctor, porque en poniéndoselas<br />
se le infundía un espíritu tan vehemente de decidir,<br />
que era capaz de hablar lo que fuese, y no fuese menester.<br />
Juntóse pues la respetable asamblea; propuse mis escrúpulos;<br />
esforcé por una y otra parte mis razones, siempre con la<br />
mira de que se me concediese derecho para usar de represalias.<br />
Habló el tuerto primero que todos, y como él sabia, que<br />
si la decisión salía á ini favor, le había de llover sobre las<br />
costillas, teniendo mas <strong>Cartas</strong> que escribir, respondió redondamente<br />
que no; que era un gran cargo de conciencia , y<br />
me lo encargaba, como insistiese en variar de pensamiento.<br />
Apoyó su dicho con el famoso texto de másenla sunt maribus,<br />
y con el otro de vinurrt aquatwn. El pimporrero todo por el<br />
contrario, dijo: que no me salvaba de pecado gordo, y obligación<br />
de restituir, si no descubría las marañas de la filosofía<br />
de moda, y procuraba desengañar al público. Para esto trajo<br />
(sin que ella quisiese venir) la doctrina del lucro cessante,<br />
y damno emergente, y soltó los argumentos del tuerto, ale-
132<br />
gando, que era parvedad de materia el escrúpulo que resultaba.<br />
Pusimos.los ojos todos en el doctor Averroes, quien antes<br />
de empezar á hablar se puso un gorro pringoso, se terció<br />
el manteo, se estregó las manos, se manoseo las narices,<br />
tosió, escupió, y aun creímos que tuviese que hacer otras diligencias<br />
de mas monta. Empezó á hablarnos no con su acostumbrado<br />
lenguage, sino con otro tan.nuevo y desudado, que<br />
apenas, apenas se lo podíamos percibir: tan retumbante y<br />
cascarreño, que el ruido que hacia hablando, se semejaba mucho<br />
al de un costal de nueces cuando se derrama. Arengó primero<br />
como si estuviésemos en oposiciones, y después que nos<br />
quemó la sangre con rnagniücentísimo Aristóteles . oeulatísimo<br />
tuerto, y eruditísimo pimporrero, disertó largamente sobre<br />
los impedimentos del matrimonio; luego sobre el retracto<br />
gentilicio, y luego sobre el pecado filosófico, concluyendo<br />
su discurso con estas palabras latinas. Atque ut rem universam<br />
egregiissimé a nobis explicatam sub unius ejusdemque luminosissim¿e<br />
argumentationis exponam veritate,, hoc á me eruditissimum<br />
syllogismum confectum iri putavi. Quisquís de rebus dubitat<br />
exploratissimis, is ¡taque cramben recoctam obtrudit, et no~<br />
dum irt scirpo qucerere convincitur: at, qui nodum in scirpo quserit,<br />
actum agere, videtur, Aithiopem lavare pergit, et in ferro<br />
frigidante machacat. Nulla igitur me res d concepto animi judicio<br />
dimovere poteritur.<br />
Que me cuelguen de las nances, amigo don Manuel, como<br />
á los estorninos, si yo pude entender nada de cuanto dijo<br />
nuestro famoso doctor : lo mismo y mucho mas sucedió á<br />
los otros; y no creyendo que en ello cometíamos pecado alguno<br />
, le suplicamos nos expúease su. sentir en términos mas<br />
sencillos. ¡Nunca tal hubiéramos pensado! pues enfurecido el<br />
doctor, nos predicó un sermón terrible contra el espíritu de<br />
partido. Culpó al pimporrero y al tuerto del atraso de la literatura,<br />
y me dijo veinte mil frescuras sobre el materialitcr,<br />
y formalitér, ut quo , y ut quod, y demás distinciones de la<br />
escuela. Tuvimos á dicha que quisiese callar. Poco á poco pudimos<br />
persuadirlo á que se quitara los hábitos; y después que<br />
se los quitó , y le reconvinimos, hallamos otro hombre muy<br />
diverso. Nos protestó ingenuamente: que jamas habla sonado<br />
decir tales disparates, y que pues los había dicho, sin duda<br />
eran causa de ello aquellas hopalandas; que él prometía firme-
133<br />
mente no traerlas puestas sino mientras anduviese por Sevilla<br />
, pues no quería volver á hacer otra entre nosotros. Se<br />
acabó pues nuestra consulta á capazos, sin habernos convenido,,<br />
ni ser posible que nos conviniésemos, porque el voto dechivo<br />
estuvo de muy mal humor: mas no habiéndoseme acabado<br />
mi escrúpulo, me valgo de V., amigo don Manuel, para<br />
que proponga esta dificultad á un par de consultores. No<br />
lo hago por medio de Averroes, porque si va á buscarlos con<br />
hábitos no tenemos sugeto; si sin ellos, en primer lugar puede<br />
ser conocido, y en segundo, como su trage será de pobreton<br />
, es muy de temer que quizá no salga á mi favor la<br />
decisión, y será entonces mi desazón doblada. El pimporrero<br />
me asegura, que en esa ciudad hay consultores de todas castas.<br />
No' busque V. á ningunos de aquellos melancólicos, que<br />
no saben mas teología, que la que se encuentra en las Escrituras,<br />
Padres, Concilios y Doctores. No haga V. caso de<br />
ellos, pues están en posesión de que pocos lo hagan. Búsqueme<br />
V, teólogos de Compendio, consultores de aquellos que<br />
miran antes á la cara al que consulta, y siempre le adivinan<br />
el pensamiento, decidiendo no como se debe, sino como<br />
se quiere por parte del que consulta; pues de todos modos yo<br />
quiero que la resolución sea favorable. Y pues antes de ocurrí<br />
rme esta duda, ya yo había empezado á buscar las cosquillas<br />
á los filósofos rabones , y en mis dos anteriores tengo<br />
prometido continuar buscándoselas; mientras la dificultad se<br />
resuelve, ó no, estoy en posesión de seguir, porque in dubiis<br />
mdior est conditio possidentis.<br />
Asi pues volvamos á nuestro excusso jugo, y veamos, sí se<br />
les puede ver el cabo á los dos capítulos que quedaron de superávit<br />
en las dos <strong>Cartas</strong> últimas. Era el primero, si mal no<br />
me acuerdo, que los eclécticos que tanto engrandecen la miseria<br />
de los escolásticos en seguir mi filosofía , ni hacen ni<br />
pueden hacer el buen uso, que los escolásticos han hecho de<br />
las otras : el segundo , que con la filosofía que siguen, nunca<br />
pueden ser verdaderos filósofos. Entremos en el primero. Si<br />
yo quisiese desembarazarme en breve de este negocio, con dos<br />
palabras lo tenia hecho. En amontonando á todos los filósofos<br />
modernos, como deben amontonarse, y en haciendo ver<br />
cuan poco han adelantado sus plumas, y cuan mucho pelean<br />
sus principios con el peripato, salíamos de una vez de ca-
4 34<br />
morra. Pero entonces ¿quien habia de aguantarlos? Serian<br />
tantos los gritos de los Cartesianos, tanta la bulla de los Gasendistas,<br />
tan enormes los clamores de los Wolfianos, Newtonianos<br />
, Leibnitzcianos, y demás acabados en ANOS , y tan<br />
dolorosas las quejas de los eclécticos, que no nos podríamos<br />
averiguar. Cada uno alegaría sus títulos de pertenencia;-probaria<br />
su vecindad en este, ó en otro pais, y baria información<br />
de que ellos eran hijos de olivo, y los otros de aceituno;<br />
y en semejante caso nos podríamos entender, coma se<br />
entienden los que están hablando á la puerta de un herrero.<br />
No agraviemos, pues, á nadie; consérvensele á cada uno sus<br />
fueros: el que no quisiere ser sino ecléctico, que sea ecléctico<br />
hasta que yo le avise: el que Newtoniano, que no ¡o<br />
mezclen con los eclécticos, que eso no es razón.<br />
Y para evitar todo género de quejas, ya le he dado á<br />
Averroes el plan para que forme un árbol predicamental de<br />
las filosofías, poniendo por supremo género á Disparate , el<br />
cual género se irá dividiendo en especies subalternas hasta llegar<br />
al eclecticismo, que será la especie átoma no divisible ulterius,<br />
sino en eclécticos doctores, y eclécticos reverendos.<br />
Por otra parte se reirían de mí á carcajadas, porque excluidas<br />
las otras , solo tenia á la peripatética por verdadera filosofía,<br />
que mayor disparate no lo pensaría Barrabás. Evitemos<br />
pues estos escollos : hagamos una suposición que hacen<br />
los eclécticos, y que nos está bien á todos, á saber; que todas<br />
las filosofías son dignas de aprecio, y que de todas ellas<br />
se puede hacer buen uso. Hecho esto, vamos á examinar cómo<br />
han usado unos de otros los señores modernos , y cómo<br />
han usado todos ellos de mí. Distribuyamos los modernos en<br />
tres clases. Sistemáticos, que siguen los principios de uno ú<br />
otro filósofo : Scépticos, que á ninguno siguen, y son como<br />
las monjas de estómago tan delicado , que nada se atreven<br />
á tragar, no sea que se les indigeste; y Eclécticos, gente de<br />
buenas tragaderas, que comen de todo como las cabras , ó<br />
si no les agrada la comparación , que chupan de todo como<br />
las abejas.<br />
En cuanto á los Sistemáticos no tenemos duda. Estudiaron<br />
ellos la filosofía que les tocó en suerte, se aferraron en ella,<br />
y todo lo demás que estaba escrito era en su dictamen una<br />
gran patarata. Tenían sus fervorosas disputas á favor de su
f 35<br />
secta, y contra todas las otras; y pasaba entre sistemático<br />
, v sistemático á corta diferencia , lo que los señores filósofos'<br />
de moda reprueban tanto en los antiguos: y así como<br />
entre éstos fueron célebres los choques de Nominales,<br />
Realistas, Tomistas, Escotistas , Jesuitas , &c. , así entre<br />
ellos son famosas las batallas literarias de Gasendo con Descartes,<br />
de éste con él y otros: de Arnaldo con Malebranche,<br />
de Leibnitz con Keyl, Clark, &c: de éstos y del Abad<br />
de Catelan y monsieur Papin contra aquél: de los Diaristas<br />
y Actas de Leipsic contra estotros , et cutera , et cutera.<br />
Cuando les llegue su vez, serán examinadas estas disputas, y<br />
cotejadas con las que han tenido los escolásticos : para entonces<br />
cito á los que se tienen por jueces imparciales, para<br />
que juzguen sobre la materia. Lo que por ahora me hace al<br />
caso es, que se vea que los filósofos sistemáticos no han pensado<br />
en examinarse mutuamente, para aprovecharse unos de<br />
otros, sino para impugnarse. De mí es constante el poquísimo<br />
caso, que se hizo. Valia entonces mucho mas que ahora<br />
la (no me atrevo á llamarla preocupación) certidumbre, de<br />
que en mis obras no se encontraban cosas que acomodasen.<br />
Leibnitz empezó á juzgar de otro modo. Mas después pondremos<br />
uno ú otro egemplo de la telicidad con que él y otros<br />
pusieron por obra el pensamiento de poner algunos de mis<br />
dogmas en uso.<br />
De los Sálticos nada tengo que añadir : creo que pocos<br />
hay que los cuenten entre los filósofos, y ellos en realidad<br />
ni por mal nombre merecen este título. Tomado el scepticismo<br />
en toda su extensión es un pirronismo consumado , capaz<br />
de destruir hasta las evidencias matemáticas. Tomado el<br />
scepticismo con moderación (si es que la moderación puede<br />
acomodarse con lo que naturalmente es vicioso), está admitido<br />
por principio y basa del eclecticismo. Llegará el caso<br />
de que toquemos en éste, y desentrañemos este punto. Es,<br />
pues, el eclecticismo el único de quien se debe demonstrar,<br />
que no ha hecho buen uso, ni de las otras filosofías de moda<br />
, ni mucho menos de la mia. Mas siendo este un punto<br />
que si llega á hacerse palpable, destruye hasta el nombre (si<br />
es que hay otra cosa) de este tan aplaudido modo de filosofar,<br />
reputo por muy conducente dejarlo, para hablar acerca<br />
de él con la extensión que merece , cuando de intento
136<br />
examine las obras de un par de eclécticos de los que están<br />
mas en moda. Entonces, si no me engaña el corazón, haré<br />
ver que tan lejos está de ser uso, que por el contrario es un<br />
abuso de todas las filosofías; haré ver, que jamas puede llegar<br />
á ser uso útil (que es la segunda parte de mi propuesta),<br />
y será esta la primera vez que se oiga, negar el posse<br />
desde que mi escuela es escuela.<br />
i Qué es esto, señor Aristóteles? ¿Todas son remisiones<br />
para lo futuro? Amigo don Manuel, yo soy hombre de bien,<br />
v cumpliré sin falta mi palabra. Por ahora no sufre mas esta<br />
Carta, que el dar una prenda. Yo le pondré á V. algunos<br />
egemplitos del pésimo uso que han hecho los eclécticos,<br />
y sus padres, de mi filosofía : yo también me iré á entretener<br />
un rato al aserto ele los dos Reverendísimos , que<br />
tan de la aprobación han sido de los señores eclécticos sevillanos;<br />
y tomando de ellos alguna cosita, le mostraré a V.<br />
(velutiex ungué leonem) lo que podemos esperar del cacareo<br />
de los señores eclécticos. Yo también, cuando al fin de esta<br />
Carta toque en el tercer capítulo, le pondré un ensayo de<br />
filosofía ecléctica; pero esto de tocar el punto con toda extensión<br />
, déjelo para cuando le he dicho , pues no se puede<br />
todo de una vez.<br />
Vamos á elio. Antonio Genuense , aquel famoso ecléctico,<br />
que no se puede ni debe nombrar entre los filósofos de<br />
buen gusto , sin quitarse el sombrero y el gorro, quiso dar<br />
una prueba auténtica de su basta erudición, teniendo la bondad<br />
de tomar las palabras y definiciones de mi escuela para<br />
impugnarlas. Cosa por cierto nueva, y nada usada entre ios<br />
-suvos, que estaban en posesión de impugnarnos con espíritu<br />
profético, es decir, suponiendo y no viendo lo que queríamos<br />
decir. Tomó pues su microscopio (pues aunque la leyenda<br />
no se mete en esta menudencia, yo acá contemplo que<br />
sería así , porque un moderno sin microscopio es un sastre<br />
sin agujas, un zapatero sin alesnas, y un cuerpo sin alma):<br />
tomó también todos los escolásticos habidos y por haber,<br />
pues él lo dice de todos , como se verá después, y puesto<br />
que él lo dice es preciso que sea verdad; y buscó en ellos<br />
aquello de las ideas impresas y expresas: las miró lindamente<br />
por arriba y por abajo; y enterado á fondo en lo que<br />
ellas eran, salió diciendo (Are. Log. crit. edíc. aun. 17 5 5.
137<br />
lib. 2. cap. §. 2.): Scholastici philosophi ideam materialem vocant<br />
impressam speciem, intellectualem vero speciem expressam;<br />
y luego con aquella magestad y tono decisivo, tan propio de<br />
los eclécticos, añade: utrumque, quod mireris, propriissimé.<br />
A ver , amigo don Manuel, ¿ qué tal le ha parecido í<br />
V. aquel quod mireris, que merecía estar con letras de plana?<br />
¿No está la ironía mas resalada del mundo aquel propriissimé<br />
l Pues, amigo mió, los escolásticos (quod mireris)<br />
ni han dicho, ni han soñado decir, que la especie expresa<br />
sea la intelectual, y la impresa la material. Idea impresa entre<br />
todos ellos es (quod mireris) imago rei, qua mens detcrminatur<br />
ad rem Mam cognoscendam: por otro nombre principium<br />
cognitionis. Idea ó especie expresa est conceptus rei, quem mens<br />
format, dum cognoscit objectum: por otro nombre terminus<br />
cognitionis; por otro nombre Verbum. Si V. quiere verlo así,<br />
busque á cualquiera peripatetiquillo de esos de menos monta,<br />
y en cada página se lo encontrará mil veces: y acerca<br />
del propriissimé irónico del caballero Genuense , con que se<br />
burla de nosotros, dígale á sus amigos, que si quieren saber<br />
de donde han tomado los escolásticos estas dos grandes frioleras<br />
de especie impresa y expresa, vayan por las obras de<br />
san Agustín arriba, y en su exposición sobre el salmo 139.<br />
se encontrarán con la imagen impresa en el entendimiento;<br />
y en el lib. 9. de Trinitate cap. 12. con la expresa. Dígales<br />
también: que he oido decir, que una y otra sirven admirablemente<br />
para explicar la generación del Verbo Eterno, que<br />
ellos que la echan de teólogos, pueden ver, si es verdad; pero<br />
que en cuanto al Genuense, el pobrecillo no juntó caudal<br />
para mas, y como sabia para quien escribía, no fue tan<br />
escrupuloso, que hubiese de omitir todas las mentiras, que se<br />
le vinieron.<br />
Vaya otro egemplito del mismo Genuense, tomado de<br />
su Metafísica (part. 1. prop. 95. edit. 1774.). Sería una cosa<br />
muy larga de referir lo que le dio motivo á decir la preciosidad<br />
sobre que voy á hablar; por tanto abreviaré. Para probar<br />
él que los universales se hacen por agregación, y no<br />
como enseñamos nosotros por abstracción, le pidió prestado<br />
á Gasendo uno de sus paralogismos; y usando de las facultades<br />
que por razón de ecléctico le competen, lo bautizó<br />
, y le puso el nombre de demostración en la edición pri-<br />
TOM. v. 18
438<br />
mera de su Metafísica. Yo no sé quién fue el que le hizo<br />
ciertos reparillos á la demostración citada , no^ tan de poco<br />
momento, que dejasen de demostrar ser una abierta contradicion.<br />
El Genuense como uno de aquellos filósofos nada preocupados,<br />
y que en viendo la razón al instante ceden áella,<br />
no tuvo dificultad en.... ¿ pensaba V". que yo iba a decir retratarse<br />
? No, señor mió, que eso sería vergüenza, en un<br />
ecléctico como él. En echar por la via de Tarifa, y buscar<br />
nuevos disparates con que tapar el primero. Entre ellos está<br />
uno que es el que nos hace al caso. Se acordó de los posibles<br />
de los escolásticos, y pensó que serian buenos para hilas<br />
con que curar la herida dada á su demostración, y en un<br />
escolio que puso en la edición citada al principio , encajó este<br />
parche: cum se ac essentiam. suam, contemplatur Deas, in se,<br />
ac natura sua possibilium omnium essentias intelligibiles procreen.<br />
Ve V. aquí una brillante idea de los pasibles. Posibles que se<br />
procrean. Y no tenemos que andar con daca si lo que se<br />
procrea es, aquello, á quien se le comunica la existencia extra<br />
Deum, y toma si los posibles son aquellos, á quienes nunca<br />
se les ha.de comunicar. No andemos con esto, porque ahí<br />
está el primor en que sean posibles y se procreen, ó en que<br />
se procreen sin dejar de ser posibles : que esto no es otra cosa<br />
que la metafísica escolástica, llevada por este famoso<br />
ecléctico un poco mas arriba del primer principio de contradicion,<br />
y no como los peripatéticos, que al cabo de tantos<br />
años, siempre se han estado por debajo de él.<br />
No perdamos de vista al mismo Genuense, que es amigo<br />
mió, y es menester distinguirlo en cuanto se pueda; pues<br />
él entre los eclécticos ocupa un lugar distinguido. Este tal<br />
señor definió á la naturaleza como mejor le pareció en su<br />
Metafísica (part. i. cap. 3. §. 32.). Después de haberlo hecho,<br />
confiesa ingenuamente en su Lógica Ital. lib. i. cap. ult. que<br />
no. se puede entender, qué cosa sea la naturaleza: y poco<br />
después dice, que yo la definí entelechiam primam. No nos<br />
paremos en el escrupulillo de haher definido la naturaleza,<br />
y confesar que ignora lo que es ; pues esto no arguye otra<br />
cosa sino que definió lo que no entendía, y esto es ya tan<br />
común , que cualquier ecléctico lo hace sin calentarse mucho<br />
la cabeza : no nos paremos en: que juzgue no poderse<br />
entender la naturaleza, porque él no la entendió; pues esto
439<br />
está suelto fácilmente con suponer que los eclécticos eo ipso<br />
que lo son, entienden perfectamente las cosas con privilegio<br />
exclusivo de que otros las entiendan. Y si acaso el dicho Genuense<br />
fue abogado (de lo que no he tenido noticia, pues de<br />
su vida no han llegado á mí mas que los milagros) mucho<br />
mejor; pues en siéndolo es preciso é indisptmsable que entiendan<br />
de todo. Tampoco nos hemos de parar en la consecuencia<br />
que se está saliendo de esta doctrina, á saber.: si<br />
no se puede entender qué cosa es naturaleza, luego tampoco<br />
qué cosas son, ó no son naturales : luego no se puede<br />
juzgar, qué cosas son sobrenaturales. Este escrupulillo es de<br />
poco momento ; pues en tal caso, lo mas que podría suceder<br />
sería quitar los milagros, y á consecuencia toda la Religión.<br />
En lo que sí me paro es en lo que viene al caso presente,<br />
que es la definición que dice que yo he dado á la naturaleza.<br />
¿Si llevaría el microscopio para leerla? Yo he estado<br />
recapacitando, y no me acuerdo de haber dicho tal cosa.<br />
Bien tengo presente que en el lib. 2. de Physico audita<br />
la definí así: Principium, et causa motus, et quietis ejus, in<br />
quo est primo, et per se, et non secundúm accidens. Con que<br />
es muy de temer que el encantador, que tras-formó á la sin<br />
par Dulcinea del Toboso en una grosera labradora, ese mismo<br />
le trasformase á nuestro ecléctico la citada definición en<br />
entelechiam primam.<br />
Todavía quiero vea V. otra gracia de las infinitas que<br />
trae el mismo señor. Ha de saber V". que Leibnitz, después<br />
de haber andado de Herodes á Pilatos, y apurado con su<br />
buen ingenio cuanto los modernos han dicho sobre la mate-'<br />
ría, nos hizo el honor (que no habíamos menester) de decir:<br />
que no podia menos que convenir con los escolásticos,<br />
en que la materia primera y la forma substancial eran unas<br />
meras potencias, la primera pasiva, y la segunda activa.<br />
Así en el segundo tomo de sus obras part. 1. pág. 214 y ,317.<br />
No nos piremos en la propiedad con que llama potencia activa<br />
á la forma substancial, que esto de usar de nuestras cosas<br />
como se debe, requiere mas instrucción en ellas que la<br />
que tuvo Leibnitz. Paremos en el Genuense, que en su Lógica<br />
italiana lib. 5. §. 87. trae unas palabritas, que yo no entiendo<br />
por serme lengua desconocida. Entregué el libro, de<br />
donde sacó estas apuntaciones, al pimporrero, para que bus-
140<br />
case quien las tradujese al castellano. Hizoto así, topó por<br />
buena dicha á un tiple conocido suyo , y este dijo que querían<br />
decir: En buena física no se ha encontrado un ser meramente<br />
pasivo: sería una quimera de ignorantes. ¡ Ah, pobre<br />
ignorante Leibnitz! bien te se emplea para que no te<br />
metas, en camisón de once varas. Vuelve, vuelve á salir con<br />
la especie extravagante de la materia meramente pasiva , que<br />
el Genuense hará que se borren de sus obras los grandes elogios<br />
que te ha dado, y te quedarás entonces entre los ignorantes<br />
quimeristas.<br />
Dejemos, amigo don Manuel, al Genuense por un rato<br />
, que hay otros muchos á quienes contentar , y es menester<br />
que V. vea, que la profesión del eclecticismo es la mas<br />
ajustada á razón, y la mas necesaria al mundo literario. Los<br />
caballeros eclécticos, á semejanza de los andantes, no tienen<br />
mas-oficio que deshacer tuertos, vengar injusticias, y<br />
darle á cada uno lo que es suyo , y que otros por ignorancia<br />
ó por malicia le hari quitado. ¿Quiere V. ver un hermoso<br />
rasgo de esta verdad ? Pues salga á plaza el señor Verney.<br />
Este en su libro 2. de re Lógica (cap. 3. not. 3.) les da<br />
una linda zurra á los escolásticos por haberme entendido,<br />
no/como debían , sino como se les antojó. Pecado sin duda<br />
tanto mas grave en ellos, cuanto mas se jactan de ser mis<br />
fieles intérpretes. Y á la verdad, ¿si ellos hacen profesión<br />
de tales, no es una picardía la mas digna de azotes, que se<br />
pongan á engañar al público, diciendo las cosas al revés de<br />
como yo las dije ? Dios se lo pague á Verney que nació á<br />
este mundo para enmendar todas las cosas, y no solamente<br />
-esta de que trato. Pero el caso es que donde á él le pareció<br />
que habia encontrado dos encantadores malandrines , que<br />
¡llevaban- robadas algunas Princesas, no encontró sino coa<br />
dos monges Benitos, que tal vez iban de misión. Todo el sermón<br />
que predicó dicho señor contra los escolásticos, tuvo<br />
por tema unas palabritas, que él trae en el lugar citado, refiriendo<br />
el modo de pensar de los escolásticos. Alter (dice)<br />
dicitur inteUect-us agens, sivé cognoscens. Y en efecto, si intelleetus<br />
agens entre los escolásticos- quiere decir cognoscens , ni<br />
ellos me. entendieron, ni dijeron mas que un disparate ; pero<br />
la mala fortuna es que esta interpretación de cognoscens<br />
la puso el Verney de su, caudal, sin. que á los escolásticos
Ui<br />
les costase un maravedí, antes por el contrario están ellos<br />
tan lejos de poner el conocimiento en el entendimiento agente<br />
, que muy al revés lo admiten , y prueban su necesidad,<br />
ut ea, qua sunt intelligibilia in potentia, faciat intelligibilia in<br />
actu. Dénsele, pues , las gracias á Verney por su buena intención,<br />
y dígasele de mi parte, que si como fueron monges<br />
Benitos hubieran sido encantadores, habría hecho sin duda<br />
un incomparable servicio á mí y á todos los literatos ; y<br />
que para otra vez se imponga mejor , ó busque quien le<br />
explique mis algarabías.<br />
Lo que no es razón , ni yo consentiré jamás , es lo que<br />
hace el mismo Verney en el lugar citado, y el Genuense en<br />
su art. Log. crit. lib. 2. cap. i. que es mudar los nombres<br />
que yo he puesto á mis herramientas de filosofar. Para esto<br />
es menester licencia mía ,. y título despachado en mi secretaría,<br />
en cuyos registros no se halla habérseles librado á<br />
ninguno de los dos, para que á lo que yo llamo intellectits<br />
possibilis, le llame el primero patiens,, y el segundo passivus.<br />
Sepan ambos que han dicho un disparate muy gordo, que no<br />
puede pasar en mis Metafísicas; y no les digo el por qué,<br />
lo uno porque he hecho propósito de no mar mucho de ellas<br />
en mis <strong>Cartas</strong>, y lo otro porque ellos no son capaces de entenderlas.<br />
Déjense pues de andar con lo que no entienden; y<br />
pues yo no me meto con su natura genitrix,.principium Ay—<br />
larchicon, spiritus plastkus, vires moñua, et viva, centrifuga,<br />
centrípeta, centrales;, ínsita:, y demás baratijas de la. filosofía<br />
de buen gusto, no vengan ellos á enmendarme los.<br />
nombres de entendimiento agente y posible.<br />
No puedo menos que poner siquiera un egemplito de lasuma<br />
inteligencia con que trató mis cosas el invicto^ y nunca<br />
bastantemente alabado impugnador de mi fiiiosofía Pedro-<br />
Gasendo. En su libro 2. (exerc. 3. adv. Aristoteleos §..7.) hablando<br />
de la opinión, no de todos, sino de algunos escolásticos,<br />
que niegan pueda Dios ser comprendido en las catego»<br />
rías, desata la represa de su elocuencia admirable,, y derrama<br />
la siguiente avenida de erudición. Scilicet, tu, cathegoriam<br />
imaginaris, quasi car.cerem , in quem níhil possit ingredi. sine<br />
jactara libertatis;. nonné vides cathegoriam nihil esse aliud, qudrm<br />
negotiationem intellectus nostri ad eamdem classem referentis om*<br />
nia, qua aliqno eodem conceptu generali apprehenduntur 2<br />
. Auné
142<br />
mtellectus propterea injlcit quas't compedes infinita Dei natura,<br />
IUÍ in cathegoria quasi reluctantem detineasl Aut putas forte cathegoriam<br />
esse velut classes, quibus mens riostra, ut alter Vul~<br />
¡canus, tantum Martem irretire, ludibrioque daré contendasí<br />
i Ha oido V. esta monselga, amigo don Manuel ? ¿ Ha visto<br />
V. (para empezar por lo último) la propiedad con que se aplica<br />
el caso de ia fábula de Vulcano y Marte ? Ciertamente<br />
no sé yo por donde este señor canónigo, ó preboste, ó abad,<br />
•ó lo que quiera que fue, agarró la comparación de Vulcano<br />
con nuestro entendimiento. ¿Sería quizá por la pata coja?<br />
¿por la herrería? ¿ó por donde? Pero lo que mas me maravilla<br />
es, que un cristiano y presbítero le aplicase á Dios la<br />
personalidad de Marte, aludiendo al caso en que Vulcano lo<br />
cogió en un mal latín con Venus su muger. Alusión indigna<br />
de un Espinosa, cuanto mas de un Sacerdote cristiano; pero<br />
alusión, que tiene otros egemplares en algunos sabios ridículos<br />
de ahora, que pasan (porque las cosas lo llevan así)<br />
por eruditos. Lo que nos hace al caso es, que V. note lo<br />
bien que entendió Gasendo, qué cosa eran categorías, y qué<br />
cosas eran las que se comprendían bajo de ellas. Es verdad<br />
que ellas no son cárceles, y que para colocarse en ellas, no<br />
es menester que se pierda ó se gane la libertad; pues esto<br />
viene tan al caso como una guitarra en un entierro.<br />
Pero díganos ese señor, ¿ dónde ha leido que los escolásticos<br />
no quieren admitir á Dios en el predicamento por no<br />
quitarle la libertad? Ven ellos, y tienen bien visto , que la<br />
categoría no es otra cosa que una distribución (ó llamémosla,<br />
como él la llama, negociación) del entendimiento; pero<br />
una distribución entre cuyas partes hay proporción y orden,<br />
una distribución obra del entendimiento arreglada á las ideas<br />
que tiene de has cosas. No es ningún montón de cosas rebujadas,<br />
sino puestas cada cual en su sitio, para que la última<br />
sea antecedente de todas las primeras, y la primera consiguiente<br />
de todas las últimas. Por lo cual así como se arguye<br />
bien empezando por abajo, homo, ergo animal: ergo vivens:<br />
ergo corpóreas: ergo substantia: así se inferiría mal empezando<br />
por arriba, substantia, ergo corpas: ergo vivens, fcrc. Con<br />
que cuando el señor Gasendo llama á la categoría negotiationem<br />
intellectus ad eamdem classem referentis omnia, qua aliquo<br />
eodem concepta generali apprehenduntur, dijo en muchísimas
1+3<br />
palabras la mitad de la definición , y se dejó la otra mitad<br />
en los libros de los aristotélicos que impugnaba. Debió pues<br />
hacerse cargo del orden , de las reglas y distribución de las<br />
categorías. Entonces hubiera sabido, que á ellas no se reducen<br />
mas que aquellas ideas que convieueu unívocamente en<br />
un concepto común: hubiera sabido que en ellas no admitimos<br />
otras ideas sino aquellas que pueden partirse en otras dos,<br />
de las cuales una excluya la otra; y viendo entonces que cualquiera<br />
de las ideas, que se forman del Ser infinito, incluye necesariamente<br />
todas las otras ideas que debia. excluir para entrar<br />
en categoría, pues de otra manera no sería, idea del Ser<br />
infinito ; conocería que los escolásticos que niegan que puede<br />
Dios ser comprendido en ellas, entienden como deben las categorías<br />
: y si hubiese tenido la dignación de leer á los que<br />
pretenden colocarlo en ellas, hubiera visto que lo pretenden,<br />
no por esos disparates que él ha. dicho sin inteligencia , sino<br />
por la suposición que hacen de que nuestra corta capacidad,<br />
cuando entiende al ente infinito, no lo conoce de este modo<br />
sino al modo de los entes finitos con género y diferencia; por<br />
la suposición que hacen de que la idea de substancia en, común<br />
es mas extensa en nuestro entendimiento, que la idea<br />
de substancia infinita que concebimo?. de un modo limitado.<br />
Con que quede entendido el monsieur de la comparación, de.<br />
Vuícano y Marte con nuestro entendimiento y con. Dios, em<br />
que según su costumbre impugnó á los aristotélicos , sin saber<br />
ni el sugeto, ni el predicado de la cuestión, ni haber entendido<br />
las sentencias contra que escribía.<br />
El reverendísimo Fortunato de Brixia, hombre el mas cortesano<br />
del mundo (pues siempre que tuvo que nombrar algún<br />
moderno le encajó el Don, que,es moda, en el iatin, poniéndole<br />
antes su (.' grande y su / chica para decirles durísimos,<br />
y que todo por el contrario con los escolásticos siempre que<br />
tomó á alguno entre manos le dijo tantas majaderías, como<br />
si le hubiera hurtado alguna lata.de tabaco): este tal reverendo<br />
se pu,o á definir la esencia del cuerpo físico, y no quisoconvenir<br />
(porque no estaba de ese humor) con Descartes, ni<br />
con Gaseudo, ni con ningún otro; pero el caso era, que no<br />
le ocurría una. cosita bonita sobre el particular que, diese golpe.<br />
Lo estuvo pensando , y mientras lo pensaba, el enemigo)<br />
que nunca duerme, le trajo á la memoria que en sus grincL-
144<br />
pios había sido escotista. Acudió á ¡a escuela á ver si encontraba<br />
alguna idea buena para ello: la descubrió al instante, y<br />
cátatelo aquí poniendo la esencia del cuerpo (atiéndame V.,<br />
amigo don Manuel) in naturali exigentia occupcmdi locum impenetrabiliter<br />
(Phis. gen. dis. 1. sect. 2.). Yo no sé qué ta! les<br />
habrá pegado á los modernos esta exigencia; lo que sí sé es,<br />
que ni yo, ni toda mi escuela , cuya personalidad represento<br />
en virtud de poderes legítimos , le perdonamos el agravio<br />
de haber ido á meter al pobrecito de exigentia nuestro hijo<br />
entre tantos escribas y fariseos.<br />
No hay duda en que debo estar agradecido á Leibnítz,<br />
por haber sido entre los modernos el de mas nombre y el<br />
primero que juzgó debía valer mi filosofía, y que ella en modo<br />
ninguno era irreconciliable con los nuevos descubrimientos.<br />
Sin embargo él ha hecho mas daño que provecho con haberlo<br />
dicho, y con el modo con que ha pensado egecutarlo.<br />
Ha mezclado mis dogmas con los suyos, y habiendo sido ios<br />
suyos tan descabellados han perdido por ello el crédito los<br />
mios. Y no solo esto, sino que queriéndosele parecer muchos<br />
eclécticos, ha dado ocasión para que me equivoquen cuantas<br />
ideas puse yo de distinto modo', y él me ha equivocado. Ya<br />
V. ha visto como él admite mi materia y mi forma; y verá<br />
en el discurso de mis <strong>Cartas</strong> las otras cosas mías que admite;<br />
pero también vea ahora un egemplito de como me las ha<br />
echado á perder. Para explicar et origen de las formas , las<br />
supone criadas desde el principio, les muda el nombre llamándolas<br />
MONADES ( nombre que no me ha parecido muy<br />
bonito), las pretende enteramente indivisibles, dice que muchas<br />
juntas compondrían extensión, y últimamente con doctrina,<br />
que él dice que es, y yo digo que no es, de santo Tomás<br />
, compara las almas de las bestias en lo indivisible con<br />
las de los hombres. Esta es una gran picardía, y bien pudiera<br />
el citado señor haberse ahorrado de meterse á peripatético,<br />
pues nadie lo llamó para ello; ó si se metió, haber explicado<br />
las cosas como yo las dige.<br />
Yo me daria por contento ahora, amigo don Manuel, si<br />
no me hubiese parecido muy conducente ponerle á V. otro<br />
par de egemplitos que se dejan á los pasados en mantillas.<br />
Como Príncipe que soy de todos los escolásticos debo tomar<br />
á mi cargo la defensa de todas las escuelas; y aunque per-
445<br />
mita á todos los que honran mi nombre tener allá sus chirrichofas<br />
sobre si la materia tiene acto entitativo ó no lo tiene,<br />
no puedo permitir que ningún picarillo le levante á alguno<br />
de mis mas acreditados discípulos falsos testimonios. Los señores<br />
eclécticos y sus precursores siguiendo (á lo que parece)<br />
el dictamen de Wolfio, que enseña que una ú otra vez se puede<br />
mentir, no han hallado dificultad en levantar muchísimos.<br />
Irán saliendo á su tiempo unos tras de otros. Por ahora vaya<br />
este par de ellos que derriengan la mano.<br />
El señor Heinecio , ese famosísimo filósofo , ese crítico<br />
aplaudido, tratando de los filósofos de la edad inedia en sus<br />
Elein. hist. Phil. §. 400., cuenta entre ellos á los santos Tomás<br />
y Buenaventura, llamados, como él dice, fastu scholastico<br />
Cherubico el uno, y Seráfico ei otro, y al párrafo siguiente<br />
dice: Et tamen hi Doctores Angelici Cherubici, seraphi—<br />
ci in philosophiam moralem invexerunt sacerrima ista principia<br />
prababilismi, methodi dirigendi intentionem, reservationis metí'<br />
talis, peccati philosophici. Para hacer creíble una calumnia tan<br />
atroz, ó para decir mas bien, para hacerla inaveriguable, cita<br />
, no los pasages de estos santos, como debiera, sino cinco<br />
ó seis obras enteras, á saber; las <strong>Cartas</strong> Provinciales , las<br />
Notas de Nicole, las Denunciaciones de Arnaldo, el Tratado<br />
del recto uso de las opiniones probables de Tirso González,<br />
y la Historia natural de Francisco Buddeo. Este último dice<br />
algo, que traído por los cabellos puede servir á Heinecio porque<br />
también ex Mis est, y por esto cita el lugar donde puede<br />
buscarse. Mas en cuanto á los otros, con quienes no lo hizo<br />
uno de estos autores que tengo cutre manos, tuvo la pachorra<br />
de examinarlos de cabo á rabo, y no encontró mas sino que<br />
todos ellos impugnaban los referidos monstruos de la moral<br />
con la doctrina de estos dos santos Doctores. La erró Heinecio,<br />
pudiendo haber citado después ai Beyerlink, luego<br />
los Alíñales de Baronio, luego los Bollandos, y luego la obra<br />
de los Salmanticenses , é imposibilitaba el descubrimiento de<br />
la calumnia, pues el que se quisiese meter á examinarlos moriría<br />
en medio de la faena.<br />
Coronemos la fiesta con Antonio Genuense. Este en su<br />
metafísica (part. 1. cap. 7. de su últ. edic.) asegura: que en<br />
la materia de los aristotélicos está encerrado el espinosismo.<br />
Ya se vé, para que esta mentira no tuviese miedo de salir<br />
TOM. v. 49
146<br />
sola, porque era doncellita acabarla de fraguar, le puso por<br />
compañera otra mentira algo mas anciana y mucho mas alcahueta.<br />
Esta fue, que nuestra materia era universal d parte<br />
rei. (Estoy persuadido á que si el Genuense hubiese leido el<br />
Credo en los escolásticos, habia de haber buscado modo de<br />
asegurar que ellos enseñan en él el panteismo). Y añade luego<br />
este literato ilustrado: Est htec doctrina valde hodie f>ericulosa,<br />
prcesertim si cum quibusdam alus theorematis adjungatur.<br />
(En efecto materia d parte rei, que es decir existente y<br />
al mismo tiempo universal, con pocas mas añadiduras, sirve<br />
muy bien para el ajo de Espinosa. Di en cavilar qué otros<br />
teoremas serian los que insinuaba este impostor; y me acordé<br />
de una cita que vi en unos de estos libros de un tal Francisco<br />
Buddeo (traite de FAtheism. et de la superst. §. '20.<br />
not. num. 1. ), que vuelta en castellano dice : Esta hipótesi<br />
( habla de la naturaleza universal de E coto) digo yo que conduce<br />
derechamente al espinosismo. Y luego con aquella moderación<br />
afectada con que suelen hacer mas creíbles sus calumnias<br />
prosigue diciendo : que los escolistas en modo ninguno convienen<br />
en esta consecuencia, y que si ellos la hubiesen previsto<br />
no hubieran aprobado tal doctrina.<br />
Amigo don Manuel , el tuerto me ha asegurado que hay<br />
en esa ciudad escotistas , hombres perfectamente instruidos y<br />
juntamente acreditados. Dígales V. de mi paite que hagan<br />
por abandonar los trabajos en que me han dicho que se ocupan,<br />
y se empleen no en manifestar la impostura de estos señores<br />
(que ese es poco negocio), sino en demostrar que el<br />
Genuense y otros tales como el Genuense, son los que ponen<br />
el huevo para el espinosismo, y todo género de impiedad; para<br />
la anarquía, y todo género de desorden: que los materiales<br />
para demostrarlo están tan de sobra, que su misma muchedumbre<br />
causa confusión; que yo haré lo que pueda, aunque<br />
en las circunstancias en que me hallo puedo poco. Dígales V.<br />
aquello de Virgilio de sic vos non vobis : que dejen de trabajar<br />
para otros y trabajen para sí: que el que quisiere ser doctor,<br />
catedrático ó escritor público, que haga las lecciones,<br />
saque los argumentos y escriba los papelotes. El que quisiere<br />
agarrar una buena pieza de renta á título de predicador, que<br />
haga los sermones , ó sino en el Abad La-Tour los tiene hechos,<br />
y no será ¡a primera vez que han servido. Pues todo
Í47<br />
lo demás es criar cuervos, que nos saquen los ojos. Diga V.<br />
lo mismo á los tomistas que conozca, mientras yo le digo al<br />
Genuense que por todo lo que él quisiere pasarán los escolasricos,<br />
por ignorantes, por inciviles, por inútiles, y cuanto<br />
á él y á los que se le parecen se les antoje; pero esto de malos<br />
cristianos ó malos vasallos no es asunto que tengo de sufrir,<br />
v cuando fuera menester hacer otro agujero como la sima<br />
de Cabra para salir de donde estoy, lo habia de hacer nada mas<br />
que para presentarme delante de él y de los suyos, y deciríes:<br />
que es mentira, y mentira, y mil setecientas veces mentira.<br />
Es pues mentira lo del Universal á parte rei. Lo admitió<br />
Platón, y contra él han escrito todos los escolásticos,<br />
y Escoto el primero. Es verdad que éste admite Universal<br />
ex natura rei: pero no a parte rei: términos que distan tanto<br />
el uno del otro como la sombra de la luz, y la verdad de<br />
los escritos del Genuense. Véase al citado doctor (2. sent. disr.<br />
3. quecst. 1.) y se hallará que no hay tal cosa; que enseña<br />
que toda naturaleza existente es singular, aunque ella en su<br />
concepto objetivo ( mire V. que bien pega esto con el á parte<br />
rei) es indiferente para ser ó común ó singular.<br />
Aquí tiene V., amigo don Manuel, algunas muestras de<br />
la inteligencia con que los modernos ó han usado de mi filosofía,<br />
ó la han impugnado. Estas, como digo, no son mas<br />
que unas muestras, pues en el discurso de nuestro comercio<br />
epistolar (que á lo que yo entiendo va un poquillo largo)<br />
apenas se ofrecerá Carta donde no tenga ocasión de ponerles<br />
muchos egemplos. Se aturdirá V. cuando por una parte<br />
los vea, y considere por otra la confianza con que unos hombres,<br />
que en parte no me vieron siquiera, y en parte me vieron<br />
con los ojos cerrados, que trastornaron todas las ideas<br />
de mi filosofía , y que corrompieron la de los escolásticos, se<br />
glorian de haber triunfado de nosotros con tanta seguridad,<br />
como pudoScipion gloriarse de haber asolado á Cartago. Mas,<br />
amigo mió , no es nuevo este egemplar. El famoso hidalgo<br />
don Quijote de la Mancha se persuadió á que habia descabezado<br />
al gigante usurpador del reino Micomieon , y bien<br />
veía el ventero que á quien habia desbarrigado era á uno de<br />
sus pellejos de vino.<br />
Tome V. un polvo, amigo don Manuel, descanse un rato,<br />
y rehágase de fuerzas que tenemos que meternos en otro ma-
148<br />
yor berengenat. Ya V. se habrá hecho cargo de que lo cito<br />
para que entremos por las famosas conclusiones de los dos<br />
Padres reverendísimos, y cojamos en ellas no toda la fruta<br />
madura, que para eso serian necesarias seis carretas, sino<br />
unas pocas de berengenas de las que estén mas á mano,<br />
dejando para en adelante casi toda la cosecha. Escojamos pues<br />
algunos egemplitos que demuestren cid sensum, que ellos ui se<br />
entendieron, ni nos entienden; y sirvan de muestra para el.<br />
buen uso que hacen de la filosofía los escolásticos. Venga<br />
primero el P. N., cuyo aserto es menester interpretarlo, tanto<br />
por los infinitos defectos de gramática, cuanto (y esto es<br />
lo mas ) por el enorme trastorno con que vienen los puntos,<br />
comas y colones; que mas de cuatro veces han hecho titubear<br />
á Cicerón. Agradézcame pues el P. que ¡o pongo de modo<br />
que hable, y agradézcame también que disponga sus conclusiones<br />
de modo que se puedan citar; pues él ni tiene folios,<br />
ni números, ni colocación ordenada, antes por el contrario,<br />
es un fárrago, informe, y mole indigesta. Para entendernos pues,<br />
foliaré las fojas útiles á estilo de autos, porque V. no tenga<br />
que leer todo el tomo, si quiere cotejar algo con lo que<br />
yo diga.<br />
Empieza la vuelta del primer folio con esta proposición:<br />
Verceptio, qu¡z idea quoque appellatur, dúplex est , formalis, et<br />
objectiva. Aquí tenemos de un porrazo un puñado de cosas, y<br />
otro de disparates. Para hacerlos ver con toda la claridad<br />
que sufra la materia, juzgo por muy del caso fijar la siguí—<br />
ücacion de los cuatro términos que juegan en la proposición<br />
citada. El nombre de percepción es equívoco: á veces se toma<br />
por la acción del entendimiento que percibe, á veces por la<br />
misma cosa percibida , ó para explicarlo de otro modo, por<br />
el concepto que resulta en el entendimiento de la acción<br />
de percibir. Idea entre los lógicos equivale á lo que yo , y<br />
mi escuela llamamos término , ó concepto , ó especie Inteligible<br />
, &c. La distinción de percepción , ó concepción objetiva<br />
y formal, la inventaron los escolásticos para solver el argumento<br />
de los nominales, que abusando de los dos sentidos,<br />
que he dicho tiene la voz percepción, querían probar que solas<br />
nuestras concepciones, esto es, nuestras acciones de percibir,<br />
eran universales. Distinguía pues la escuela de este modo:<br />
Concept'w objectiva, hoc est, terminas conceptionis, sivs
449<br />
conceptas , est universalis, concedo : conceptio formalis, hoc est,<br />
actio ana concipimus, negó. Resulta pues que la voz de perceptio<br />
puede significar dos cosas; peto si se le pone objectiva, solo<br />
puede significar la idea, y si se le pone formalis, no puede<br />
significar otra cosa que la primera operación del entendimiento,<br />
á quien los modernos llaman percepción, y nosotros<br />
aprehensión:, pero la voz idea en toda tierra de lógicos<br />
siempre se toma por el término.<br />
Hay disputa sobre si la percepción se distingue de la idea:<br />
llevan la parte negativa Mallebranche, y Locke, y la afirmativa<br />
casi todos los demás lógicos. Esto supuesto, vamos á nuestro<br />
reverendo. Como buen ecléctico compuso su proposición<br />
de estas dos sentencias, para que ninguna quedase quejosa.<br />
Agarró por supuesto la sentencia de Mallebranche; tomó por<br />
atributo la de ios otros: trajo de la escuela lo objetivo y formal<br />
, é hizo un lio que ni un escribano cohechado. De este<br />
modo no hay distinción entre la percepción y la idea , y son<br />
una misma cosa la acción del entendimiento que concibe , y<br />
la cosa concebida. Perceptio, qu¿s idea quoque appellatur. De<br />
este modo la percepción , que ya se ha dicho que es una<br />
misma cosa con la idea, es sin embargo distinta de ella, porque<br />
est dúplex , formalis: ve V. aquí la percepción: et objectiva,<br />
ve V. aquí la idea. De manera que es y no es distinta:<br />
es y no es de dos modos. De este modo la idea ha de ser, y<br />
no ser percepción: será percepción porque lo supone: no lo<br />
será porque puede ser objetiva, esto es, puede quedarse siendo<br />
idea sin meterse en mas. De este modo la distinción de<br />
formalis, y objectiva, tomada de la escuela y aplicada solamente<br />
á la concepción, está extendida á la idea, y así no solo<br />
habrá ideas objetivas como hasta aquí, (siendo casi sinónomas<br />
estas palabras) sino también ideas formales que quieran<br />
decir la acción de aprehender. Salve, feliz Eclecticismo, gloria<br />
de nuestro siglo, honor de las letras, y restauración de ellas.<br />
¡Quién si no es tú ha sabido unir en tan pocas palabras tantas<br />
cosas antes incompatibles! ¿Qué no deberemos esperar<br />
de principios tan felices, de pasos tan bien dados, y de cabos<br />
tan bien unidos como son los tuyos? ¡ Ah! que si Dios<br />
le da vida á este tu invicto corifeo, es muy de esperar que<br />
se destierren de Sevilla y el mundo la preocupación y el error<br />
Es muy de esperar que vivan en arnisud ? moren en una mis-
150<br />
ma estancia, y coman en un mismo plato las hasta ahora<br />
enemigas contradicciones.<br />
No es menester, amigo don Manuel, que nos cansemos<br />
en hojear ; le debemos al P. el favor de habernos puesto<br />
los disparates seguíditos unos tras de otros, y no como en el<br />
aserto del P. N. que es menester buscarlos de aquí para allí,<br />
como los que buscan conejos. Dice pues seguidamente a las<br />
palabras citadas: Idearum divisio in ideam substantia, modoruin<br />
, et relationum adaquata est. P. mió, bien pudiera su reverendísima<br />
haberse explicado mas claro, pues como confunde<br />
arriba la percepción con la idea, y luego la desconfunde,<br />
no sabemos en qué sentido habla. Si por idea entiende el acto<br />
de percibir, yo no sé que este acto sea substancia, modo 6<br />
relación; y aun cuando sea algo me parece que no lo es todo,<br />
y entonces la división no es adecuada. Si por idea entiende<br />
solamente la objetiva, ¿cómo hemos de componer aquello de<br />
que esta es lo mismo que la percepción? ¡Valiente atrevimiento<br />
, amigo don Manuel, querer yo enmendar la plana al P.l<br />
Sobre que Aristóteles se va tomando mas mano de la que le<br />
dan. Yo, amigo, me retracto de lo dicho, y digo: que pues<br />
el P. ha dicho que esta división es adecuada, adecuada es,<br />
y pésele á quien le pesare; adecuada es, y bajo de ella están<br />
comprendidas las partes todas del todo dividendo. Sigamos<br />
pues con lo que sigue el P. Necessariam judicamus idearum<br />
divisionem in sensationem, imaginationem, &c. ¡Zape! ¿Con<br />
que ahora estamos ahí? ¿No acabamos de convenirnos en<br />
que aquella división era adecuada ? ¿ Pues cómo salimos con.<br />
otra, y no ahí como quiera, sino necesaria? ¿Es posible,<br />
P. de mi alma? ¿Si era adecuada aquella, cómo es necesaria<br />
esta? ¿Y si es necesaria esta, cómo pudo aquella ser adecuada?<br />
O yo soy un borrico, P. mió, lo que no quiero creer,<br />
ó hay en ese mundo muchas cosas buenas. ¿De qué demonios<br />
sirve aquella regla que pone vuestra reverendísima al folio 2<br />
vuelto: divisio ad.eqnet totum divinan, ita ut nec plura, nec<br />
pauciora sint in divisione membra , quám in tota diviso ? ¿ Si<br />
quedaban y eran necesarios plura membra, con qué conciencia<br />
dice antes que la división era adecuada ? ¿ Es subdivisión esta<br />
segunda? Ya sabe vuestra reverendísima que no; pues unas<br />
de sus partes cuadran á todos los miembros de la primera,<br />
y otras á ninguno. ¿A qué nos cansamos? Vuestra reveren-
dísima tomó lo menos menos dos autores opuestos. Pues ahí<br />
está el primor del eclecticismo: fue copiando de uno que la<br />
percepción era lo mismo que la idea, y de otro que no: de<br />
este ultimo que la idea, que él entendió según el común uso,<br />
se dividía en substancia , relación y modo. Puesto esto halló<br />
vuestra reverendísima que el otro traía mas miembros á consecuencia<br />
de su modo de pensar; y dijo vuestra reverendísima:<br />
pues vaya todo junto que nada se pierde en eso. Eso de<br />
las contradicciones es una pamplina : lo que importa es que<br />
engorde el papelote, que tiene que ir á Madrid á poder de<br />
unos eruditos tan literatos como yo. Cuidado con que esto<br />
no es mas que presunción mia.<br />
Salte V., amigo don Manuel, unos pocos de renglones,<br />
porque sobre ellos tenemos el P. y yo pleito en tela de justicia,<br />
y estoque estoy haciendo ahora es pura gracia. Busque<br />
V. aquello de las categorías de Purchot, que el P. contrapone<br />
a las mias y admite ( nó sino nó!) como febrífugo<br />
contra ellas. Las de Purchot son siete en memoria de los siete<br />
dias de la semana comprendidas en estos versitos: Meas,<br />
mensura, quies, motus, positura, figura —sunt cum materia<br />
cunctarum exordia rerum. Yo me alegro mucho de que el P.<br />
las haya admitido, pues al menos están puestas en música,<br />
y esto huele á matemáticas. Sin embargo quisiera que me sacase<br />
de una duda que con este motivo me ha ocurrido. ¿ No<br />
son las categorías las diversas clases donde se colocan las diversas<br />
especies de ideas? Con que tantas deben ser las clases<br />
, cuantos los miembros en que se dividen las ideas. Está<br />
muy bien: y vuelvo á preguntar al P., ¿Cómo se compone<br />
para con solas tres especies de ideas, que dividen á la idea<br />
en común adecuadamente, llenar siete categorías? Yo no veo<br />
mas arbitrio que ó pagar de vacío cuatro j ó hacer pedazos<br />
alguna de las tres.<br />
Bien sé yo que el P. , cuando después de la citada división<br />
adecuada pone la necesaria, aumenta nuevos miembros,<br />
á saber: la sensación, la .imaginación , la intelección, y luego<br />
de>pues las universales, particulares y singulares: pero también<br />
veo que las tres primeras no pueden ajustarse ahí comoquiera<br />
en las siete categorías de Purchot: y aunque intellectio<br />
pueda entrar de vecina con mens, ¿á dónde hemos de meter<br />
á imaginatio y sensatio 2<br />
¿Con las medidas, con las pos-
Í52<br />
turas, ó coa quién ? Las tres últimas , á saber: universal,<br />
particular y singular , caben con todas como es constante; y<br />
yo todo es echar la cuenta y nunca me sale, pues saco o cinco<br />
ó nueve; ó cuando no, ocho diferencias de ideas, y solamente<br />
siete categorías. Me dirá el P., y con razón , yo no<br />
apruebo esas categorías sino en cuanto son contra V". señor<br />
Aristóteles ; pues en cuanto á mí estoy tan indiferente sobre<br />
el punto , que como V. ve, dos líneas mas abajo las reduzco<br />
á dos; nempe substantiam et modum. P. mió, ¿sabe V. lo que<br />
ha dicho? ¿No son tres las divisiones de ideas, substancia,<br />
modo y relación ? ¿ No es esta división adecuada ? ¿ Pues con<br />
qué conciencia poniendo V. una categoría á la substancia, otra<br />
al modo, deja á la pobrecita de relación á la inclemencia?<br />
Tenga piedad de ella, mire que las noches son muy frías,<br />
muy crudos los temporales, muy nociva la estación. En una<br />
palabra; si vuestra reverendísima no le da posada en sus dos<br />
categorías, se la daré yo en una de mis diez.<br />
¿Qué tal, amigo don Manuel? ¿Ha visto V". en toda su<br />
vida hombre que mas pelee consigo mismo en solo el espacio<br />
de una carilla? Por esta muestra puede V". .formar idea<br />
de qué tal será lo restante del paño. Sin embargo el P. N.<br />
es ecléctico, reconocido por tal por los peritos de Sevilla,<br />
que le consultan como á oráculo, lo celebran como á tínico,<br />
y hacen pasar su fama á las desmemoriadas memorias de unos<br />
eruditos bravios, que todos los meses tienen ( á semejanza<br />
de las mugeres ) su evacuación de literatura. En efecto, no<br />
se le puede negar este nombre, pues él lo desempeña altamente,<br />
y en solo los pasajes que llevo citados, ha hecho uso<br />
de casi todos los sistemas de filosofía, sin excluir el escolástico.<br />
No puedo asegurar otro tanto del P. N. Yo no sé por<br />
que capítulo quiera ser ecléctico; pues ni lo es ni lo puede<br />
ser, el que se ciñe á solo un autor. Sus conclusiones casi todas<br />
están tomadas del Altíeri; con que mas bien será altierista<br />
que eclecticísta. Me dirá el P. que Altieri es ecléctico, y así<br />
su reverendísima que lo copia también lo será. A esto tengo<br />
ciertas cosillas que decir en adelante: por ahora diré que lleva<br />
razón, pero también le daré las quejas de que del Altieri<br />
no sacó aquellas proposiciones en que pudiéramos entretenernos<br />
algo; no supo escoger mas que las verdades de Pedro<br />
Grullo, y donde pudiera haber razón de dudar, se remitió
Í53<br />
á ia palestra con la nueva invención de interroganti apenendas.<br />
Mas no por esto se desconsuele V., amigo don Manuel,<br />
no nos faltaran berengenas para poner uu pueheriío, aunque<br />
no haya para hacer una boronía como la del P. N. Empecemos<br />
pues á buscarlas.<br />
En la concl. 2-r. pág. 2. dice el P. N.: mentís operationes<br />
plurima adsignantur á philosophis: pr
154<br />
rías pullas contra nosotros. E! citado Р., que para semejantes<br />
cosas siempre está dispuesto, parece que hubo de enviarlo:<br />
pues si se cotejan las conclusiones de vuestra reverendísima<br />
en esta materia con las suyas, se verá que solecismo mas<br />
o menos, ambas dicen una misma cosa.<br />
En efecto, vuestra reverendísima en su concl. 52. desprecia<br />
como inútiles las muchas reglas que traen los escolásticos<br />
para los silogismos: en la 5 3. desecha á los modos<br />
solos, ó los modos y las figuras , pues ella hace á dos haces;<br />
y en la 54. nos dice estas palabritas llenas de sal y gracejo:<br />
Ars sillogistica veluti divinum inventum ad veritatem in~<br />
veniendam, et commodissimum instrumentum, ut veritas inventa<br />
alus manifestetur , communiter pradicatur. Verum kona pace<br />
eorum, qui ila opinantur , eos utroque pollice subscribo , qui artem<br />
silíogisticam, пес ad inveniendum verum factam, пес ad<br />
inventa demonstrationem satis commodam jure, meritoque pronuntiant.<br />
En cuanto á aquello de ahorrar de las reglas de<br />
los escolásticos, pienso que está muy bien hecho, y vuestra<br />
reverendísima ha hecho lo que debia, pues cargando en otras<br />
materias de reglas inútiles , era menester que en esta ahorrase<br />
algunas de las necesarias. Mas en cuanto á lo ultimo,<br />
P. mió, debo prevenirle; que otra vez que se le ofrezca tocar<br />
en el punto , no subscriba solamente con los dos dedos<br />
pulgares, pues se expone á que los índices , lo.; meñiques y<br />
todos los otros escriban lo contrario (como han hecho ahora<br />
) y peleen dedos con dedos, que es una cosa pocas veces<br />
vista, ó sino, dígame vuestra reverendísima, ¿la concl. 21.<br />
no dice que la lógica es Arte? ¿Que su oficio es dar preceptos<br />
al entendimiento para que ayudado de ellos llegue al conocimiento<br />
de la verdad? ¿No egecuta esto la lógica, según<br />
la concl. 23. dando regias para corregir lo* errores de<br />
las operaciones del entendimiento? ¿No reconoce la concl. 24.<br />
por una ele estas operaciones al discurso o argumentación?<br />
¿Según la (<br />
0. toda argumentación no puede reducirse al silogismo?<br />
¿En la 51. no se previene un precepto para que<br />
el silogismo salga bien hecho? ¿Y este precepto no se Паша<br />
en la 5 3. regla general?<br />
Con que tenemos, P. mió, según la doctrina de vuestra<br />
reverendísima, que donde quiera que se bailen dadas regias<br />
Vara la iieeeeioa de alguna de las operaciones del entendí
155<br />
miento, allí está el arte que se llama lógica: tenemos que el<br />
silogismo, que es una operación del entendimiento, necesita<br />
de alguna regla para hacerse bien. Tenemos de consiguiente<br />
arte por la primera proposición , y de silogismos por la<br />
segunda. \ P. mió, y el arte de hacer silogismos se podrá<br />
llamar arte silogística? Pienso que no habrá mucha dificultad<br />
en responder que sí. Tiene pues vuestra reverendísima<br />
aprobada el arte silogística, antes de estampar la concl. 5+.<br />
y en esta con su jure, meritoque la reputa por inútil. ¿Qué<br />
se dice á esto? Claro está. La última conclusión se escribió<br />
«troque pollice, pero las anteriores con los otros dedos. Las<br />
anteriores se tomaron de Altieri j esta otra de qué sé yo quien.<br />
Vaya, P. mió, que no es vuestra reverendísima tan mal ecléctico<br />
como yo pensaba.<br />
Sin salir de esta página donde estamos, ni de la materia<br />
que hemos tocado, echaremos á plaza pública otra contra—<br />
dicioncilla, y con ella me daré por ahora por contento, pues<br />
la Carta va saliendo larga. Después que vuestra reverendísima<br />
en su parágrafo de methodo ha dado con su acostumbrada<br />
erudición las reglas para descubrir la verdad, ya por<br />
la conciencia , ya por la experiencia, pasa á dar en la<br />
concl. 61. las reglas de que debemos valemos, si res extra<br />
nos posita sensibus minims subjiciantur. Dice que ad veritatem<br />
inveniendam utemur mentís ratiocinio , in quo ha regula servando<br />
sunt ; y á consecuencia inserta cinco reglas realmente<br />
distintas. Pregunto, P. mió, ¿este raciocinio del entendimiento<br />
no es lo mismo que lo que antes queda llamado discurso<br />
, raciocinación y argumentación? ¿ Y esta tal argumentación<br />
no es la que según la concl. 50. se puede comprender<br />
bajo la idea de silogismo? ¿Y para este tal silogismo, según<br />
la concl. 5 2. , no hay bastante hac única, facillima, ct<br />
generali regula, que se ha puesto en la 5/., quin opas sil tot<br />
peripateticorum difficiles regulas memoria mandare ? Pues ¿ cómo<br />
ahora no hay bastante con aquella única, y facillima regla,<br />
sino que son menester cinco separadas unas de otras coii<br />
sus números arábigos? Sin duda, P. mió, que si la argumentación<br />
se llama silogismo , necesita de menos reglas que cuando<br />
se llama raciocinio. Cuando vuestra reverendísima copió<br />
ai Alíieri en la concl. 61. debia haberse acordado, que este<br />
autor admitía muchas reglas para los silogismos; que ahora
156<br />
no hacía otra cosa que repetir bajo otro aspecto la doctrina<br />
que antes habia dado; y que toda esta doctrina era opuesta<br />
diametralrnente á la de las conclusiones 51, 5.2, 5 3 y 54,<br />
que fue vuestra reverendísima á buscar qué sé yo donde.<br />
Por añadidura, P. mió, vaya otra preguntiila. ¿Las demostraciones<br />
se comprenden bajo de la argumentación?<br />
Confiesa vuestra reverendísima que sí, y si no lo confiesa espero<br />
á vuelta de correo la causa de por qué no. ¿ La argumentación<br />
no hemos dicho ya mil veces que toda se reduce<br />
al silogismo? Vuelvo á citar para esto la conci. 50. ¿El silogismo<br />
se hace por reglas ó no ? Vuestra reverendísima señala<br />
en la 51. la regla con que quiere se haga todo silogismo.<br />
Luego también se hará con regla el silogismo demostrativo,<br />
ó si vuestra reverendísima quiere, mas bien la demostración.<br />
Pregunto: ¿y las reglas de hacer silogismos no<br />
son lo mismo que el arte de hacerlos ? ¿ Y el arte de hacerlos<br />
no es por otro nombre el arte silogística? ¿Pues cómo<br />
la citada concl. 54. dice de este arte, que ni es nacido para<br />
encontrar la verdad, ni cómodo para manifestarla después<br />
de encontrada? ¿Es acaso porque la verdad no se puede<br />
hallar seguramente por medio de la demostración ? ¿ Ó por<br />
que puede haber demostración, en cuyas premisas no se contenga<br />
y se manifieste contener la conclusión, que es la regla<br />
de la 5 í. ? Si es esto último podrá haber demostración , sin<br />
que lo sea: si lo primero, las conclusiones 51., 52.y 5 3. estan<br />
mutuamente empujándose del papel. Baste, P. mío,<br />
por ahora.<br />
¿Ha visto V., amigo don Manuel, en estos pocos egemplitos<br />
el buen, uso que han hecho los muchos filósofos que<br />
he citado, tanto de mi filosofía cuanto de la suya? ¿Ha visto<br />
V. como siempre me entienden al revés? ¿Ha visto en los<br />
dos Padres, que el ser ecléctico consiste en amontonar proposiciones<br />
repugnantes? Sus.contradicciones son tan manifiestas,<br />
que no dejan razón para dudarlo. Pues vea V. de consiguiente<br />
el juicio que debe formarse de estos hombres todos<br />
preciados de eruditos, y muy llenos de que hacen uso de todas<br />
las filosofías. Hacer un uso como el que V. ha visto , es<br />
tan fácil, que en el mundo no hay cosa que mas felizmente<br />
se haga; y conozco yo muchos locos que pueden echar la<br />
pierna, á. los eclécticos en esto de amontonar disparates. Yo,
4 57<br />
que tengo la fortuna de no ser ni lo uno ni lo otro , voy á<br />
hacérselo á V. sensible en el capítulo tercero.<br />
Mas antes de empezarlo, amigo don Manuel, óigame V.<br />
un cuento. Estaba un saivage sacudiendo lindamente el polvo<br />
á su muger con un garrote ,. como el que era menester<br />
para convencer á algunos : descargaba los mas de los golpes<br />
hacia la cabeza (tal vez tendría la muger en ella la enfermedad,<br />
porque e*to de- enfermar dé- la cabeza se va haciendo<br />
moda): la pobre que sentía en ella mucho mas los palitrocazos<br />
y advertía el mayor peligro, suplicó al bárbaro<br />
(cuidado que no era escolástico)'de su marido mudase de dirección<br />
, y descargase en otra parte los golpes. No tengas<br />
cuidado, dijo él, acabemos aquí que todo se andará. Todo.se<br />
andará, amigo don Manuel. — Aristóteles.<br />
Estamos á i9 del mes de los gatos, commerch"nostri auno<br />
secundo.<br />
P. D. El suplemento de esta Carta se hallará, como todas<br />
las otras, en la librería de Pillado, calle de la Compañía:<br />
su precio cinco cuartos: podrá ir por el correo.
458<br />
CARTA XL<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
JlTLmigo y señor: V". habrá extrañado, y con razón, el desusado<br />
final de mi última Carta. Mas, amigo mió, no estuvo<br />
en mi mano otra cosa. El tuerto amanuense se picó conmigo<br />
desde el principio, por aquello que dige de que se le saltase<br />
el otro ojo. A fuerza de persuasiones pude convencerlo<br />
á que continuase: volvióse á resabiar, cuando vio el modo con<br />
que le interpretaban su intención en la consulta , y fue necesario<br />
aplicarle nuevos paños calientes. Después , como la<br />
materia en que toqué es inagotable; por mucho que quise<br />
contraerme , no dejé de ser demasiado difuso, ni de darle<br />
motivo á que tres veces me amonestase de que ya la Carta<br />
iba caminando á cartapacio. Yo, que tenia hecho firme propósito<br />
de encerrar en ella todas las especies, que tantas veces<br />
había insinuado; aunque vi que tenia razón; aunque noté<br />
que ya de tanto escribir le salían lagañas en el ojo sano, me<br />
desentendí con la mira de abreviar en cuanto me fuese posible<br />
en el tercer capítulo. Mas apenas él vio que lo proponía<br />
para empezar á hablar, escarmentando de lo mucho que<br />
me había extendido en los otros, y harto de menear ios dedos<br />
tirólos títeres de escribir, y en dos brincos se puso (como<br />
por allá se dice ) en lo del Rey. Por mas que le insté<br />
no hubo forma de que volviese siquiera á poner dos renglones,<br />
tanto que fue necesario valerme del pimporrero (que es<br />
quien empieza á escribir esta, porque el tuerto no se me es-<br />
otro;, v es menester que de por fuerza se acomode coa lo<br />
que ellos quieran.<br />
Sin embargo este accidente , al parecer adverso, ha dado<br />
motivo á que pueda yo lisonjearme de pasar de nuevo en<br />
el mundo por uno de los hombres mas beneméritos del género<br />
humano. El deseo de no faltar á mi palabra de encerrar<br />
en una sola Carta los dos capítulos por una parte, y la imposibilidad<br />
de egecutarlo así por la otra, de tal manera apretaron<br />
mi entendimiento, y en tal suerte lo exprimieron, que<br />
vino á parir últimamente una invención capaz de hacerme<br />
famoso en el ilustrado siglo XVIII. Esta fue poner suplemento<br />
á las <strong>Cartas</strong>, cosa jamas vista ni oida, al menos que yo<br />
sepa , cosa digna de la admiración de las gentes de moda,<br />
y cosa cual se podría esperar de un entendimiento corno el<br />
mió. Ahora si que soy un grande hombre, un filósofo consumado,<br />
un varón erudito, un qué sé yo qué. Ahora sí<br />
cae podre hombrearme con los famosos inventores que en<br />
tan grande numero lia producido la Francia, y por buena<br />
n¡cha de VV. empieza á producir la España. Ahora sí que la<br />
mvencion de suplemento de <strong>Cartas</strong>, ó de <strong>Cartas</strong> con suplemento,<br />
será puesta al lado de la maquina fumigatoria, bragueros<br />
de París, y otros tales descubrimientos tan útiles como<br />
necesarios. Suplico á V., amigo don Manuel, con la mas<br />
vehemente ternura , que así que llegue la felice hora, que<br />
este descubrimiento mío se anuncie en las publicas gacetas,<br />
me haga la limosna de enviarme con Averroes la hoja en<br />
que venga escrito, y encargúele V. que no me la manche.<br />
¡ Qué regocijo tan grande ocupa mi corazón solo cíe pensarlo!<br />
¡Qué será ver á Aristóteles metido en docena con tanta<br />
gente honrada! ¡Qué será ver algún diario de París, que<br />
eneage oías ó semejantes palabras 1 La republique des leítres<br />
a eté eurichie ees jours avec decouverte le plus merveie-<br />
Ikux , et brilhmt; Mr. fllstoglrite a inventé finir les lettres<br />
mis si va, saris cependanl les finir: c\st par le suplen^nt nomine<br />
hphláairc. Voilá un sur¡n euant recours pour ptolonger les<br />
lettres pusqu'd tome i'eteraité. Amigo mió, esto será un<br />
prodigio, y mientras ¡lega ó no la hora de que lo veamos-,<br />
degémoslo; pues :.i doy cu ello, el gusto me ha de volver loco.<br />
Para empezar pues nuestro suplemento en el mimo capitulo<br />
en qae luc interrumpida la Carta, voy á dar á V. una
i ta<br />
prueba la mas auténtica cíe que soy hombre desapasionado,<br />
y de que ninguna preocupación es capaz de cerrarme ios ojos<br />
hasta ral punto que deje de conocer la verdad. Dige con el<br />
calor de la disputa, que ¡a filosofía, que hace las delicias de<br />
los señores eclécticos , no es capaz jamas de formar un verdadero<br />
filósofo, y para decirlo así, no me faltaron algunas<br />
aunque fútiles razones. Pensaba yo que no podia haber filosofía<br />
donde no hubiese principios: y como veía que el eclecticismo<br />
ningunos fijaba y todos los admitía, aunque fuesen<br />
tan repugnantes entre sí como los círculos y cuadros; juzgaba<br />
de consiguiente que el eclecticismo había de ser un montón<br />
de opiniones que mutuamente se desbaratasen. Pensaba<br />
que para ser filósofos eran necesarias las mas serias y profundas<br />
meditaciones de las cosas humanas y divinas, comprendidas<br />
en el vasto dominio de la sabiduría; y como conocía que<br />
los libros filosóficos que son de moda, no abundan en otra<br />
cosa que en especulaciones matemáticas, en relaciones ó falsas<br />
ó inverosímiles , en hipótesis temerariamente admitidas,<br />
y otras cosas á estas semejantes: concluía de aquí y de la<br />
facilidad con que veía copiarse unos á otros muchísimos filósofos,<br />
que distaban mucho de llegar á serlo. Miraba la lógica<br />
, y esta me representaba mis preceptos ó dislocados ó tenidos<br />
por inútiles , al paso que en los libros de los filósofos<br />
de moda veia crecer á grandes volúmenes las reglas de la critica<br />
, que en toda su extensión son inútiles para muchísimos<br />
que nunca han de tener que desenterrar los códigos antiguos<br />
ó superfinos para aquellos que son capaces de hacerlos , y<br />
en quienes la misma luz natural y el buen juicio suple sobradamente<br />
por las menudencias de las reglas. Veia en ella nuevas<br />
y extrañas opiniones, que lejos de enmendar las cuestiones<br />
frivolas hacían crecer su número prodigiosamente.<br />
Miraba la física: ¡y qué caos tan confuso no presentaba<br />
ella á mis ojos! Veia reformadas las sepultadas opiniones<br />
que los antiguos combatimos, sin que se hubiesen desecho ni<br />
aun tomado en boca las poderosas razones con que lo egecutamos.<br />
Veia á las antiguas locuras añadidos nuevos disparates<br />
, puestas en desorden las ideas mas arregladas , y despreciadas<br />
las mas sencillas y comunes. Volvia los ojos á la naturaleza,<br />
y cuando las innumerables observaciones, que se dicen<br />
hechas en ella, empezaban á darme esperanzas de que
fóí<br />
serían revelados algunos de sus misterios, rae hallé con que<br />
se habían obscurecido mas. Vi pelear experimento con experimento,<br />
observación con observación, libro con libro, autor<br />
con autor, y mil veces filósofos consigo mismos: de donde<br />
infería que para averiguar la verdad en estos casos de hecho,<br />
cuales son las observaciones, era necesario mas trabajo que<br />
para enrabiar de nuevo las mismas observaciones hechas por<br />
tantísimos, y referidas, no como se debía, sino como inspiraba<br />
ó la ignorancia, ó la mala fé, ó la ligereza, ó la preocupación.<br />
Pues ¿qué diré de la metafísica 1<br />
. ¿Qué de la moral 2<br />
. ¿Ha<br />
quedado en ellas cosa con cosa? ¿Ha habido absurdo que na<br />
se haya adoptado ? ¿ Desde Dios abajo ha quedado ente á<br />
quien no se le haya fingido un nuevo ser? El derecho natural,<br />
el de gentes, las santísimas leyes, todo, todo ¿ no ha<br />
sufrido un enorme trastorno ? Volvía yo los ojos á las admirables<br />
ideas que tenia de la filosofía, me la representaba como<br />
cultura del ánimo, arte de la vida, medicina de nuestros<br />
errores, madre del buen orden, apoyo de la sociedad, maestra<br />
de la vida feliz, y otras cosas á este modo. Y cuando combinaba<br />
estas ideas con lo que hoy se ve, cuando veia mirarse con<br />
indiferencia los errores , dejarse arrancar los mas fundados<br />
principios, correr las costumbres de malo en peor, aplaudirse<br />
libros pestilentes, cuales tal vez no los sufrirá la misma Asia<br />
en medio de sus mas lascivos dias; últimamente disputársele<br />
los mas sacrosantos derechos á las Magestades del cielo y de<br />
la tierra, no pude menos que persuadirme á que ni sombra<br />
había en el mundo de lo que es verdadera filosofía. Mas después<br />
, amigo don Manuel , que sosegó un poco mi imaginación,<br />
y pude leer con algún espacio estos pocos libros que<br />
tengo en mí poder , desengañado de mis primeras ideas juzgué<br />
que debía confirmarlas, digo retractarlas, por no ser ellas<br />
así como al principio me hablan parecido. Para hacer esta<br />
retractación y mostrar en ella, aunque no mas en parte, la<br />
solidez, la crítica, la perspicacia y demás excelencias de los <br />
filósofos del dia , quiero poner á V. delante de los ojos un<br />
espejo donde pueda verlo con toda claridad : ni piense V.<br />
que para ello he de valerme de la doctrina de otros filósofos.;<br />
que la de aquellos que tienen su baza bien sentada entre los<br />
eclécticos, que son sus precursores, sus padres, sus oráculos<br />
том. v. 21
462<br />
De estos pues entresacaré las especies que sean suficientes<br />
para que V. forme por ahora una idea del mérito de su filosofía<br />
, y le sirvan de ensayo para si quiere sacar un curso<br />
ecléctico consumado. Verá ahora el inundo como soy hombre<br />
imparcial, que con la misma mano que di la herid;i, aplico<br />
arrepentido el remedio. Vaya V. pues teniendo cumia con<br />
lo que ¡e digo : yo soy el maestro que. voy á darle un ensayo<br />
de la filosofía ecléctica, y V. el discípulo que quiere habilitarse<br />
en esta importante facultad. Empecemos por la.....<br />
Historia de la Filosofía.<br />
Esta puede V. sacarla de Brukero, de Heinecio, ó de<br />
cualquiera otro de los muchos que la han escrito: y si quiere<br />
ahorrarse algún trabajo, tome cualquiera de los cursos de<br />
íilo.ofia que la traen, cópiela; y para añadirle alguna cosa<br />
que de golpe, puede decir: que los españoles fueron siempre<br />
amantísimos de la sabiduría, especialmente Adán y Noé. Si<br />
le replican á V. que Adán y Noé no fueron españoles, sino<br />
padres de todos ios hombres españoles, persas, chinos, americanos<br />
&c , diga V. que los cuenta por españoles con la misma<br />
facultad que Heinecio los cuenta por hebreos. Hist. filos.<br />
§. i4. Sapientiai studiosissimafuitgens hebrea, inque ea Adamas<br />
, Noachus &c. por el cual capitulo pueden contarlos por<br />
suyos ios polacos, los franceses, y cualquiera nación a quien<br />
se le antoje. En llegando á ios tiempos posteriores puede V.<br />
decir: que de Piaron no se tuvo noticia en el Occidente hasta<br />
que Ficino lo tradujo al ¡atin. Si le citaren á V. pasages de<br />
san Agustín que demuestren lo contrarío, cite en contra al<br />
mismo Ficino, que lo dice en el proemio de su versión, y al<br />
menos quedarán VV. tantos á tantos. En llegando á mí puede<br />
V. y debe decir (sobre que le encargo estrechamente la<br />
conciencia ): Aristotelem diro casu fuisse intruductum in sellólas<br />
christianorum incurrentibus Wandalis, Gothis , í?c. Podrá<br />
ser que Eusebio y san Agustín digan lo contrario, pero á té<br />
mia que puede V. citar por autor al famoso Tomas Campanela<br />
, con quien nadie se las ha de campanear. Busquelo en<br />
su tratado de gentilismo non retinendo fq. i. ads. 3.): y luego,<br />
que le echen á V. en contra Ensebios por almudes, ó san<br />
Agustines por fanegas. No tengo que prevenir en orden a los
Í63<br />
escolásticos: cualquiera ecléctico surtirá á V. abundantemente<br />
de especies relativas á ellos, con q re pueda enriquecer su<br />
historia. Pasemos á la<br />
Lógica.<br />
En orden á ella le prevengo á V. tenga presente que el<br />
incomparable Gaseado (¡ib. 2. exerc. i.adv. Arist.) la reputa<br />
por inútil. Si V. pues quiere seguirlo, se ahorra de entretenerse<br />
en muchas frioleras. Pero si no quiere; pidiendo primero<br />
la debida licencia á este eruditísimo varón , pase á<br />
tratar<br />
De intellcctu percipíente.<br />
Lo primero que V. debe hacer es escoger entre las innumerables<br />
sentencias relativas al origen de ¡as ideas la que<br />
le parezca mejor ó peor (pues en esto no me ha de ser V.<br />
escrupuloso): y sentada la que V. escogiere, debe hacer la<br />
prevención que aunque no juzgue que las ideas son modificación<br />
de la materia, ó que esta es capaz de pensar (por no<br />
echarse con las cargas como Hobbes, Collins, Coward, Helvecio<br />
, Voltaire y otros) , sin embargo conoce que esto no<br />
puede demostrarse, y solo debe creerse porque lo ha revelado<br />
Dios. Tiene por apoyo de esta gran sentencia ni mas<br />
ni menos que al célebre Juan Lock (lib. 4. de mente humana<br />
cap. 3. §. 6). Si le dijeren á V. que este hombre se contradice,<br />
diga que es mentira, y que esto depende de no saberlo<br />
entender.<br />
Divida V. después las ideas en sensaciones c intelecciones<br />
, y diga con el venerable catálogo de muchos modernos,<br />
que todas ellas son acciones del mismo entendimiento, que<br />
cuando se convierte á las cosas inmateriales entonces percibe,<br />
y cuando á las materiales siente. Y si ocurriese algún<br />
escrupulillo sobre que los borricos no tienen entendimiento y<br />
sienten, no se le dé á V. cuidado; pues ello se reduce ó á<br />
darles entendimiento ó á quitarles el alma, y para todo tendremos<br />
apoyo en adelante.<br />
Para las ideas compuestas, ó (hablando á lo moderno)<br />
asociadas, tiene V. excelentes materiales en la explicación fí-
464<br />
sica de ellas de Hartlei , y en la vi atractiva de la Tourri.<br />
Ambos enseñarán á V. que las ideas .se asocian por la atracción<br />
Newtoniana; es decir: que unas se llaman á otras, como<br />
ios lobos abultando: ó mas claro, como se buscan y se<br />
encuentran los comerciantes de la enseñanza unos á otros.<br />
De ideas universales puede V". contentarse con decir lo<br />
que el Genuense (Methaph. part. 4, cap. 2.) postquam invaluit<br />
apud quosdam pantheismus, tum tándem cognitum est quanti<br />
referret htec accurate perpendere. Pero como esto de precaverse<br />
del panteísmo, y surtirse de principios con que impugnarlo,<br />
es un asunto inútil y espinoso, continúe V. con<br />
él diciendo: Nos ne in dumeta h
Í65<br />
reliquias, pues conoció en un lugar á uno á quien llamaban<br />
iio Silvestre : ademas, que en las fábulas de Orfeo se hace<br />
expresa y terminante mención de estos tales hombres.<br />
Pues estos hombres silvestres, como iba diciendo de mi<br />
cuento , no sabían hablar ; mas al fin de tiempo el aspecto<br />
de las cosas de este mundo, que se miran en el cielo y en la<br />
tierra , conmovió las fibras de los ojos, y de consiguiente el<br />
celebro de estos tales hombres. Vaspetto delle cose di questo<br />
mondo, che veggonsi in cielo, é in térra commose le fibre degli<br />
occhi , é con ció il cerbello de primi vomini Salvatici, é<br />
stupidi. Esto está claro con el egemplo de una escopeta: el<br />
dedo tira del gatillo, el gatillo derriba el pedernal, el pedernal<br />
da en la lumbre, ambos encienden el cebo, el incendio<br />
pasa por el oido á la pólvora que está en el cañón, esta<br />
se inílama, y entonces da el traquido. Sin quitarle ni ponerle,<br />
ello por ello sucedió en nuestro caso. Pues teniendo en<br />
nuestro cerebro su principio (continúa el sapientísimo autor)<br />
todos los nervios que mueven los músculos , que ponen en<br />
movimiento los miembros de nuestro cuerpo, estos movimientos<br />
del cerebro empujaron á los instrumentos de hablar, para<br />
que diesen á luz algunos sonidos. Pienso que V. creerá esto<br />
que digo, y si no lo creyere lo buscará donde le he citado,<br />
pues no quiero copiar mas italiano.<br />
/\liora se sigue que haga V. una reflexión admirable que<br />
se le escapó al amigo Genuense; bien que él no lo habia de<br />
decir todo, y algo habia de dejar para nosotros. Entre aquellos<br />
hombres silvestres es regular que sucediese lo mismo que<br />
ahora entre los civiles, á saoer, que se diferenciasen en la<br />
varia disposición de los órganos que sirven para hablar, y<br />
así tuviesen unos la voz gorda, otros flaca, otros amaricada,<br />
otros atiplada, otros gangosa, &c. De donde resulta que<br />
aquellos primeros sones informes serian á proporción de esta<br />
disposición de órganos. Pues aquí puede V. entrar con un<br />
cgempíito admirable. Puede compararlos con una manada de<br />
carneros y decir de este modo. ¡Visteis alguna vez una comunidad<br />
de arietes vestidos de lana , paciendo el verde prado<br />
y alegrando la soledad con sus apacibles ecos ? Pues no de<br />
ctra minera los silvestres hombres, cuando por acaso se juntaban<br />
, hacian resonar los suyos. ¿ Veis aquel silvestre gordo<br />
y rolhzo con tanta panza coma una tinaja ? Pues cuando
466<br />
habla, semeja mucho al manso que está allí con dos vigas en<br />
la cabeza ( pues tales son sus cuernos ) , con una campana<br />
(pues sería abuso llamarla cencerro) al cuello, y con una<br />
voz que le ha grangeado el honor de contrabajo en su capilla.<br />
¿Veis á estotro salvage del cuerpo epiceno, el rostro<br />
ambiguo, pocas barbas, la boca sumida y con p legues en<br />
ella? Pues cuando chilla, imita perfectamente a aquel carnero<br />
mocho que es el tiple de la manada. ¿ Veis á aquel ocio<br />
hombre con tantas narices como un ala ne»¡ ¡re , y con los<br />
labios que parecen bordes de cazuela ? Pues lo misino parla<br />
que aquel semicarnero negro que berrea por tenor. Y de<br />
este modo, amigo don Manuel, puede V. ir haciendo una<br />
descripción completa de los vario» sonido;, ahulíidos , maullos<br />
ó rebuznos de los hombres silvestres que cita el Genuense.<br />
Puesta así la historia del origen de las voces pasará á<br />
tratar de su uso, y para ello establecerá el error que el Genuense<br />
inculca en el lugar citado; á saber, que para aprovechar<br />
cono se debe en la significación de ellas, es necesario<br />
trascender hasta estos hombres silvestres que las formaron,<br />
y averiguar cuál fue su legitimo correspondiente en sus cerebros.<br />
No le parezca á V. esto difícil. El Genuense lo practicó<br />
con suma felicidad, y puso mil egemplos de ello en la<br />
palabra cornu, en la justas, y en otras muchas. Con cuyos<br />
principios, y con infinitos egemplos que trae él mismo , y<br />
yo no tengo gana de copiar, puede V. formar el designio de<br />
un diccionario, donde se contenga el genuino significado de<br />
las voces, según que lo tuvo entre los hombres silvestres: pues<br />
con una poca de observación que se tenga con la música de<br />
los gallos, latidos de los perros, relinchos de los caballos, y<br />
canciones de los borricos, se podrá adjetivar fácilmente cual<br />
es la fuerza de la voz : v. gr. el apellido miñan traerá su orígen<br />
del dolor de muelas; porque si se atiende al modo de<br />
maullar los gatos en este tiempo de invierno en que les duelen,<br />
se verá clarito que dicen miringuiñau, quesería lo mismo<br />
que diria el primer silvestre que se enamoró, y el usólo<br />
habrá sincopado en miñan; y así de todo lo demás. Para ios<br />
géneros también son claras las reglas. Si la palabra se pronuncia<br />
con voz gorda, masculino; si por eco, femenino; si<br />
por boca de Andrógino, común de dos; si por contrabaja,
i 67<br />
neutro; si por amaricado, ambiguo; si por voz coa quiebros<br />
, común de tres.<br />
Después se sigue hablar del modo con que las voces se<br />
han extendido á significar cosas distintas de aquellas, para<br />
que primero sirvieron. El mismo Genuense da sobre este punto<br />
lecciones admirables. Véalo V. en la voz Ecclesia. Entre<br />
los paganos (dice el en ¡a obra citada lib. 2. cap. 2. §. 12.)<br />
significaba coetum popal i: después en el nuevo testamento se<br />
aplica á alguna escuela cristiana entera ó unida : v. gr. Ecclesia<br />
Hierosolymitana, Antiochena, $D'c. Posteriormente tuvo<br />
otras acepciones ,..de modo , que se llamó Iglesia el cabildo., ó<br />
junta de eclesiásticos, y últimamente los templos : hasta que<br />
en los últimos tiempos se toma solamente por las mesas de<br />
los beneficiados , como si digéramos mesas capitulares. Haga<br />
V. esta prevención al autor del Catecismo de marras, para que<br />
anote en él que cuando dicen VV.: credo sanctam Ecclesiam,<br />
catholicam, haga saber que esta voz no significa ya (teste Genuensi)<br />
sino las mesas capitulares, ó cuando mas quiera extenderse<br />
la voz , la iglesia de Srnirna , ó la de Granada &c.<br />
o la iglesia de san Bernardo, ó ei cabildo eclesiástico; pues<br />
si ella fuera destinada á significar á la que dice este Melchor<br />
Cano que V. me ha enviado, que es Esposa de Jesucristo, y<br />
que todos VV. lo creen así; ei Genuense, que fue cristiano,<br />
Abate y otras muchísimas cosas, lo hubiera dicho: no lo dijo,<br />
ergo creo las mesas capitulares.<br />
Ve intclleclu judicante.<br />
Lo primero que V. me ha de hacer es confundir todas<br />
las oraciones con las proposiciones: de modo, que hasta la<br />
oración del Peregrino sea proposición. Mas adelante hablaré<br />
con extensión sobre esto , porque hay algo que decir.<br />
Divídalas V. luego como le parezca, que á bien que no<br />
lo lian, de demandar por la partija. Y en llegando á tratar<br />
de las disyuntivas, encage V. por egemplo esta del Genuense<br />
en la obra citada (lib. 3. cap. 7. §. 1-1.) El que reusa entrar<br />
en aquella parre de las gavelas públicas, que es proporcional<br />
á su potencia física, este tal debe, ó (aquí la disyuntiva) no<br />
ser ciudadano, ó no ser hombre , ó no conocer alguna divinidad.<br />
No caben mas que dos medios o tres (si no me enga-
168<br />
ño) entre estos extremos; porque puede tener privilegio ó conocer<br />
ía divinidad sin querer obedecerla en aquella parre ti<br />
otra cualquiera cosa. Mas sin embargo ella es disyuntiva, pues<br />
lo manda el Genuense.<br />
En llegando á las exclusivas tenga V. presente lo que el<br />
mismo Genuense dice: loco citato %. 21. lo non direi Vuomo<br />
solo e un essere raciónale: No diré que el hombre .solo es un<br />
ser racional. Aplique V. el cuento; que es muy posible que;<br />
podamos darle una limosna de entendimiento á los brutos.<br />
Trate después de las proposiciones improbables , probables<br />
, mas probables y ciertas; y para poner un egemplo de<br />
ias primeras, vaya este del Genuense mismo: loco citato cap. 4.<br />
§. 9. Non sunt habitatores in luna. De las segundas: Sunt habitatores<br />
in.luna. De las terceras: ibid. cap. 2. §. / 2. Deus cometa<br />
usas fuit ad inwtdationem teliuris: á esta la llama él cierta<br />
moralitec, y á su tiempo le contaré yo el cuento del cometa;<br />
egemplos á la verdad disparatados, porque es cierto que ni hay<br />
habitantes en la luna , ni Dios se valió del cometa para el<br />
diluvio. Para egemplo de las ultimas puede V. poner alguna de<br />
suyo, que no las ha de poner rodas el Genuense; y así puede<br />
decir: llorar mucho y atracarse mas, suspirar por los pecados,<br />
y por los pollos y jamones, es una virtud de rara invención.<br />
Aquí te quiero, Catana , que va V.
469<br />
cuando le dé rrana. Y si Cicerón (de nat. Beor. lib. 3) digere:<br />
foetarum ista sunt ; philosophi rerum auctores , non fabu—<br />
larum: vayase el señor Cicerón muy en hora mala , y esté<br />
entendido en que ya todos somos poetas.<br />
La otra regla será esta. En puntos históricos si discordaren<br />
los antiguos con algún moderno , prefiérase el dictamen<br />
do este a! de aquellos, sean los que fueren. Así lo practica eí<br />
Genuense (metaph. p. 4. in schol. ad def. 80.) tratando del<br />
error de los raanicheos donde dice: que erraron ¡os que pensaron<br />
que ellos admitían una naturaleza superior: suapte natura<br />
malam. Cita para esto á Beausoubre en contraposición<br />
de san Epifanio, que hieres. 46. ó 66. dice lo contrario, y de<br />
san Agustín, que fue maniqueo en algún tiempo, y en el libro<br />
1. cap. 40. de moribus Eccles. escribiendo contra ellos lo<br />
dice también. \ Pero qué tienen que ver ¡os Padres antiguos<br />
con los ilustrados modernos?<br />
En el discurso de estas <strong>Cartas</strong> le pondré á V. otras regiitas,<br />
que ahora omito, porque hay mucho que hacer: pero<br />
sepa , que no me ha de ser escrupuloso en levantar de cuando<br />
en cuando un falso testimonio á quien le parezca, en criticar<br />
las obras de los autores, sin tener de ellas mas noticias<br />
sino que las hay ó que las hubo; y que es permitido uñadir<br />
ó quitar, como mejor acomode, con tal que sean pocas letras<br />
ó una proposición, v. gr. ex gratis bonis puede ponerse<br />
muy bien ex grceco non bono.<br />
Tratará V. de la definición y división donde mas le acomode.<br />
En hablando de la primera tendrá cuidado con que no<br />
se le olvide decir una cosita sobre las mías, y luego su apa^e<br />
has definítiones: y yo lo tendré de enseñarle en el discurso<br />
de mis <strong>Cartas</strong>, cómo ha de definir á la moderna.<br />
Para buena división sirva de egemplo entre otras la que<br />
trae el Genuense de los modos ( Art. iog. crir. lib. 2. cap. 10.<br />
§. 8.) en simples y compuestos: simples, como figura., color,<br />
odor: compuestos, como amor, odium, misericordia. La razón<br />
es, porque el amor v. gr. es vario según la variedad de cosas<br />
que se aman: y ya se vé, como la figura, ni el color no<br />
pueden hallarse en variedad de cuerpos, ni el olor llegar á<br />
diferentes narices; de aquí es, que estos son simples, y compuestos<br />
los otros. Advierta V. de camino, si quiere subdividir<br />
el amor en sus especies, que la primera debe ser y es ajfec-<br />
TOM. v. 22
170<br />
tus mnsculí erga fceminam, en el cual hay cierro fervor de la<br />
sangre; y luego irá colocando los otros afectos sin temar e<br />
amor de Dios en boca, pues esto es cosa de tejas arriba, y<br />
V. ha de ser lógico de tejas abajo. Advierta V. también, que<br />
cuando se dice amor regni, amor pecunia, , no son estos mas<br />
que circun oquios de la ambición, de la avaricia, &c. circumlocutiones<br />
amoitionis, avaritice, iffe. Pero aunque el Genuense<br />
lo haya dio no , aborrezca con todo su corazón á semejantes<br />
hombres , que abiertamente blasfeman contra los principios.<br />
De intellectu raliocinanle.<br />
Todo el batiborrillo de reglas que se dan aquí, no tienen<br />
otro objeto que la demostración y el silogismo: mas este<br />
y aquélla deben dejarse á las artes populares según el dictamen<br />
de Verulamio in distrib. novi organi p.ig. quamvis relinquamus<br />
sillogismo, et hujusmodi demonstrationibus famosis<br />
jurisdictionem in artes populares. Asi pues hará V. un gran<br />
servicio á la república, si abre en su casa una academia donde<br />
los zapateros, pasteleros y sastres, aprendan á silogizar<br />
y demostrar: y según el consejo de Verulamio use de la inducción<br />
para toda casta de proposiciones.<br />
Mas como la inducción es tan engorrosa si se han de enumerar<br />
suficientemente ¡os particulares, Newton ensena á V.<br />
un modo facilísimo de hacerla en su regla terceía de filosofar.<br />
Qualitates cor por um, quee intendi , et remitti nequeunt, queeqm<br />
corporibus ómnibus competunt, in quibus experimenta instituere<br />
licet, pro qualitatibus corporum universorum habendee s-unt. Con<br />
que en averiguando V. que cinco ó seis borricos que ha visto<br />
son mohínos, debe negar á pie juntilla que hay bonicos rucios,<br />
mas que se desespere Sancho Panza.<br />
Sin embargo, por si V. quisiere definir la demostración;<br />
tenga presente el canon que inserta Gravcsando (iutrod ad pililos.<br />
§. 666). Si ubi proposiíio mihi evidenter demónstrala apparet,<br />
argumenta in contrarium, quee mihi etiam evidentia videntur<br />
, ptoponantur, in dubium mihi hoerendum erit. Aquí tiene<br />
V. dos evidencias contradictorias.<br />
No quisiera yo tomar en boca los paralogismos y sofismas,<br />
porque como le estoy enseñando á ecléctico, en casa del<br />
ahorcado nunca es bueno mentar la soga. Por fin, si quisiere
17Í<br />
valerse de cüos, en cualquier librito de esos los hay á docenas,<br />
asi como las contradicciones de que no he hablado, porque<br />
ya mi anterior apuntó algunas, y las posteriores las ofrecerán<br />
á puñados. Solo quiero que V. sepa que el Genuense,<br />
hablando de los silogismos de cuatro patas, que es un género<br />
de sofismas poco común, asegura (log, ¡tal. lib. 4. cap. 5.<br />
§. 6.) que es infinito su número en la física y la moral (ya<br />
se entiende que de los modernos), y luego añade: ¿Quién<br />
habia de creer que también los hubiese en la docta y divina<br />
obra del espíritu de las leyes? Si señor, no solo Sevilla tiene<br />
su divino: también lo tuvo la Francia en el señor Montesquieu,<br />
de cuya divinidad hablaremos en adelante. Vaya<br />
por ultimo<br />
De Ble ti iodo.<br />
Había antes del P. N. dos géneros de método de enseñar,<br />
el escolástico, y el matemático: ambos con reglas; pero<br />
el P. ha inventado otro sin reglas, que puede llamarse<br />
método de cajón de sastre. Si V. quiere seguir éste, nos ahorramos<br />
de conversación. Ponga las cosas unas patas arriba, y<br />
otras patas abajo, y líelas bien, y está hecho el negocio. Si<br />
esto no le gusta, debo aconsejarle, que no escoja el método<br />
escolástico, lo uno por mal acreditado entre la gente de buen<br />
gusto á la francesa, y lo otro por difícil de egecutar; que<br />
aun por eso le roen los zancajos. Escoja pues, y créame, el<br />
método matemático, que yo aquí en dos patadas le allanaré<br />
todas ¡as dificultades, que parece tener.<br />
Tome V. un libro donde se pregunte, v. gr., cuanto tamaño<br />
tienen los habitadores de la Urna; y en lugar de decir<br />
cuestión ó articulo á la pregunta, dígale Problema. Busque<br />
después eso que nosotros llamamos mayor del silogismo , y<br />
esta ha de llamarse Axioma: la menor Lemma; y la conclusion<br />
Demostración. Si V. quiere sacar otra conclusion de ella,<br />
llámela Corolla''.o: si quiere explicar algunas de las premisas,<br />
llámela Escolio: si hace alguna suposición, Postulado; y así<br />
lo demás. Pero si la que sirve de Axioma fuere mentira, puede<br />
V. probarla así. Remítase á lo que hubiere dicho en la<br />
lógica (si está escribiendo la metafísica), de la lógica á ¡a<br />
éthica, de ésta á la lógica , luego otra vez á la metafísica,<br />
at sic in infinitum: de modo que haga V. como ei mulo que
172<br />
anda á la tahona, que todo es dar vueltas al rededor. Baste<br />
de lógica , y vamos á la<br />
Física general.<br />
Para introducirse en ella , me ha de establecer V. primero<br />
las nociones de la naturaleza, violencia, y arte: después<br />
me ha de definir el cuerpo físico ; y últimamente ha de<br />
sentar el método de proceder.<br />
Acerca de la naturaleza quiero que tenga V. presente,<br />
que solo este nombre en sentido peripatético es capaz de dar<br />
a! traste con toda la religión. Así lo dice el sapientísimo Malebranche<br />
(en su traite de la natur. et de la Grac. Eclair. 1.<br />
n. 3.). Con que lleve V"., amigo don Manuel, entendido que<br />
el nombrar la naturaleza siquiera, es tanta señal de haber<br />
renegado de la fé , como lo es entre los moros levantar el<br />
dedo. Por eso dice el mismo Malebranche (de inquis. verit.<br />
part. 2. cap. 3.): Si atiente consideremus ideam, quam habemus<br />
de causa, aut de potenlia agendi, haud dublé illa idea nobis reprcssentabit<br />
aliquid divinum. Con que siempre esto de poder<br />
hacer algo, aunque sea una jaula para un grillo, tiene un si<br />
es, no es de divinidad. Oiga V. la razón, que tiene un huevo.<br />
f\am idea patentice summce est idea summi nuniinis, et idea potentice<br />
inferioris est idea numinis inferioris, sed veritatem nu~<br />
minis, saite.m juxta ethnicorum mentem. Tiene V.. aquí numen<br />
iuferius verum, que es cuanto de primoroso se puede imaginar<br />
; y tiene aquí juxta ethnicorum mentem. Sirva de regla<br />
de crítica para lo sucesivo, que cuando los idólatras dijeron<br />
un absurdo, debe hacerse aprecio de su autoridad. Concluya<br />
V., últimamente, su disputa con estas memorables palabras<br />
del mismo, á saber: que cuando los peripatéticos admiten este<br />
principio activo , si cor christianorum sit, farsam mérito<br />
dicere possumus mentem esse ethnicam. Ya veo que es dificultoso<br />
de entender, cómo pueda ser cristiano e' corazón, y la<br />
mente pagana; mas de esta dificultad sacará á V. Sancho<br />
Panza , cuando siendo gobernador mandó, que ahorcasen al.<br />
medio hombre, y dejasen pasar por la puente a! otro medio.<br />
La violencia supone la naturaleza; mas aunque V. niegue<br />
esta ultima, debe tratar de la primera. Y así para dar una<br />
idea de que .cosa es movimiento violento, tiene V. al señor
173<br />
Casen,lo, que se la da mas c! a rita que la sotana del sacristán<br />
de ios venerables (in animadv. de Philos. Epic. pág. 402.),<br />
y consiste en que todo movimiento que no guarda igualdad<br />
es violento. De donde debe V. sacar, que todas las cosas que<br />
se menean en ese mundo , se menean violentamente ; pues,<br />
es constante la desigualdad de sus movimientos. Y para poner<br />
un egemplo de movimientos naturales, diga Y. con el<br />
mismo: Motas cnelestes ex eo arguuntur esse naturales, qv.od sint<br />
tecpiabiles, ac proinde perpetui. En confianza, amigo don Manuel,<br />
sepa V. que esta perpetuidad la enseñó Epicuro, diciendo<br />
: que el movimiento del cielo siempre durará. La fé<br />
no entra por esto; pero Gasendo sí, y V. también, con tai<br />
que se intitule Ecléctico.<br />
Acerca del Arte puede decir con infinitos, que en dándoles<br />
las cenizas de cualquiera, se atreve por cierta química<br />
á volver á formarlo. Esta es la Palingenesia.<br />
En orden á la definición del cuerpo crea V. que hay tantas<br />
cosas, que por mi dictamen sería lo mejor, que se hiciese<br />
idealista, y negase á puño cerrado, que hay cuerpos, y<br />
con eso acabáramos ia Física á capazos. Pero no, no : V.<br />
me ha de ser ecléctico; y ni ha de admitir los cuerpos tan<br />
á tontas y á locas como los escolásticos, ni me los ha de negar<br />
tan porfiadamente como los idealistas. Así, pues, oirá<br />
V. con Malebranche , con Francisco Lamy, y con Miguel.<br />
Ángel Fardella, lo que los escépticos decían: incomprehensibile<br />
est, an sit corpas. No le cito para lo mismo á Pedro Bailo,<br />
no porque deje de tener autoridad, sino porque han dado<br />
en la majadería, de que fue un hombre sin religión ; y<br />
de éstos , aunque se tome la doctrina, no parece bien todavía<br />
citar la autoridad , hasta que acabe de desterrarse la<br />
preocupación. Con que lo que V. debe decir , en tentándose<br />
las narices, es: incomprehevsibile est, an sint nares. Y en recibiendo<br />
alguna carta misiva: incomprehensibile est, an sit quien<br />
las escriba , quien las imprima , &c. &c. No me ponga W.<br />
mala cara, que el que quiere ser Ecléctico, no debe pararse<br />
en pelillos. Ademas de que el P. Malebranche da una-clave<br />
maestra para hacer inexpugnable la aserekn. A ios argumentos<br />
tomados de la experiencia, dice él, debe decirse:'<br />
que estos cuerpos que vemos y palpamos,, puede .ser que ni;<br />
los veamos ni los palpemos, á causa de que algún mal :;e.iio:.
474<br />
nos engañe con mera" ilusiones; y esta es una cosa qve puede<br />
contirinarse con mil experimentos. V a ya V. a Castüícia,<br />
ó á Camas (si es que hay Castilleja, ó Camas, porque koc<br />
incomprehensibile en), y cualquiera vieja le contara lo, duendes<br />
que ha visto, ya vestidos de Irailes, ya de molineros, ya<br />
de hermitaños , ya de otras cosas; y con todo e,o , real y<br />
verdaderamente, lo que tila, han visto no han silo frailes,<br />
ni hermitaños, ni molineros: ¡ta paritér se debe creer que ¡a<br />
torre dei Oro no es tal cuerpo, ni tai zanahoria, sino algún<br />
duende que se ha aparecido allí en íigura de torre, o que sin<br />
aparecerse nos pone por delante este espectro.<br />
Di esta doctrina tan sólida y tan maciza debe sacar V.<br />
la consecuencia que saca el mismo Malebranche (part. 2. de<br />
Methoclo, cap. 6.) á saber: omnia argumenta, qu
Y 75<br />
la doctrina de la Carta IX, y será en la materia casi consumado;<br />
que yo en adelante lo acabaré de consumar. Después<br />
se lia de niñear devotamente las rodiiias, se ha de quitar<br />
el gorro (si lo gasta), y con ademanes de sumisión y respeto<br />
ha de copiar ías tres famosas reglas de Newton, para<br />
que le sirvan de luz y guia en el intrincado y obscuro laberinto<br />
de la naturaleza. No importa que le parezcan de poco<br />
momento, de poca verdad, de utilidad ninguna: haga lo<br />
que le dígO , y no le digo mas, sino que ellas son parto del<br />
entendimiento mas prodigioso que ha visto el mundo según<br />
unos , y de un talento de poco momento según otros.<br />
Zanjados ya los prolegómenos de toda la física, lo primero<br />
que ha de disputarse y establecerse son los principios<br />
del ente natural. Aquí conviene mucho reproducir algo de<br />
la historia de la fiio.iofí» , trayendo á la memoria los casi<br />
innumerables sistemas de principios que lía habido, y haciendo<br />
sobre ellos la crítica que mas le agrade. Por egempio<br />
, en tratando de los eleatenses (de quienes asegura Cicerón<br />
lib. 4. Acad. que dijeron omnia esse unum , ñeque id<br />
esse mutabile, et id es se Deum, ñeque natum ttnquam, et sempitemum<br />
conglóbala figura), puede V. afirmar con Antonio<br />
Genuense, que si ellos hubiesen sido pantheistas, no habrían<br />
podido explicar con mas claridad su sentencia. Así lo dice<br />
en la disputación que hizo, para que sirviese de introducción<br />
á la física de Muschembroek: mas sin embargo, debe también<br />
decir con el mismo ibid. magnam animo eleatenses universi<br />
imaginem , et praclaram gessisse. De modo que sin embargo<br />
de estar allí claríto el pantheismo, es grande y preclara la<br />
idea del universo que formaron estos filósofos. Mas no es por<br />
esto solo por lo que V. ha de alabarlos, sino por lo que el<br />
Genuense mismo alaba después : nec quod pusiiUmimes philosophi<br />
fecerunt, omnia telhíre conclusisse. Sí señor, es una pusilanimidad,<br />
por no decir otra cosa peor, encerrar al.'genero<br />
humano en la pequenez de la tierra; y persuadirse que esos<br />
inmensos orbes, que nos rodean, ó, si á V. le parece mas bien,<br />
con los que rodamos, estén de vacío nada mas que para comodidad<br />
y servicio del hombre. Últimamente, extienda V. contra<br />
los mismos eleatenses su virga censoria, y. diga con ei citado<br />
autor: illud imperité simul, et minas pié, quod hac omnia<br />
ingénita fecerwn..Quede, pues, entendido en el modo coa
i 76<br />
que ha de censurar. Decir que el mundo, ó ¡os muchos mundos,<br />
son ingénitos, esto es, eternos é independientes, no es<br />
impiedad, ni absurdo, ni error, sino aserción minus pía, cuales<br />
hay sin número entre los católicos. Sirva rodo esto de egemplo,<br />
para que sepa V. como ha de manejarse con las sentencias<br />
de los otros antiguos.<br />
Vengamos á los modernos, que son los que han de darle<br />
los principios al ente natural. Si quiere tomarlos de Descartes,<br />
empiece protestando, que nada ha de admitir como verdadero,<br />
quod non ex communibus noiionibus tam evidenter deducatur,<br />
utpro mathematica demonstrenione sit habendum (2. p.<br />
Princip. §. 6'+.). Supuesto esto, encaje V. la materia dividida<br />
en partes iguales con dos diferentes movimientos, &c. &c. Y<br />
después que esté copiada toda esta tramoya, ó antes, ó cuando<br />
á V. le pareciere, diga con el mismo (3. part. Princip. §. 44.)<br />
Verumtamen, ne etiam nimis arrogantes esse videamur, si ds<br />
tautis rebus philosophando genuinam earum veritatem á nobis in~<br />
ventam esse affirmemus, malim hoc in medio relinquere; atque<br />
vmnia, qu¿e deinceps sum scripturus, tanquam hypothesim proponere.<br />
Y si alguien le preguntare á V. dónde se ha dejado la<br />
prometida evidencia matemática, responda: que el Bú se la<br />
llevó; y saca de este modo un sistema de Principios, que ni<br />
el diablo sea capaz de formarlo mas bonito.<br />
Si no gusta de Descartes por lo mucho que ha caido, acomódese<br />
V. con Leibnitz y Wolfio, que traen mas Mónadas,<br />
que puede haber en las costas de África. Estas tales Mónadas<br />
han de ser substancias simples sin partes, que no puedan nacer<br />
sino por creación , ni perecer sino por aniquilación , ni<br />
recibir mutación alguna por causa criada: que ellas tienen<br />
ciertas cualidades, y cada una se diferencia de las otras: que<br />
cada una se está mudando perpetuamente, y esta mutación<br />
nace de un principio interno. Últimamente, que cada Mónada<br />
tiene no solamente percepción, sino es también apeticion, y<br />
que por este motivo se pueden llamar almas. He: ve V. aquí.<br />
Muchas Mónadas juntas hacen un rábano , v. gr; y este tal<br />
rábano tiene no sola un alma (como querían los manicheos,<br />
que esta es una cicatería) con su percepción, y su apetito,<br />
sino tantas almas , tantas percepciones , y tantos apetitos,<br />
cuantas son las infinitas Mónadas de que se compone : que<br />
es decir, tantas almas como en un purgatorio; tantos pare-
177<br />
cor:;, como en un bartulo; y tantos antojos, como en veinte<br />
preñadas. No está este sistema muy malote.<br />
¡Mas si acaso quiere V. el de mas moda, tiene ni mas m<br />
menos que el del lamosísimo Newton en sus partículas primigenias.<br />
Esta todavía por averiguar si ellas son lo que Épieuro<br />
llamó átomos, ó á lo que Anaxágoras puso el nombre de<br />
Homa:meria. Por cualquiera de los dos caminos va V. lindamente.<br />
Lo que sí consta es, lo que el citado caballero (lib. 3.<br />
opric. cuest. 31.) advierte, y es que mientras duren las citadas<br />
partículas, poterunt sané per omnia scecula ex iis composita<br />
esse corpora ejusdem semper natura;, et textura;. Y poco des.<br />
pues añade: exceptis irregularitatibus quibusdam vix notatu dignis,<br />
quae ex mutuis Cometarum, et Vlanetarum in se invicem<br />
actionibus oriri potuerint, quaeque verisimile est fore, ut longinquítate<br />
temporís majares usque evadant, doñee hcec natura; compages<br />
manum emendatricem tándem sit desideratura. A saber,<br />
como expone Leíbnitz : este mundo es el relox de la faldriquera<br />
de Dios, compuesto, como de ruedas y resortes , de<br />
las partículas de Newton. Y así como todos los reioges de<br />
tiempo en tiempo necesitan de que se les dé cuerda, se les<br />
eche muelle, ó se les limpie; así también llegará tiempo en<br />
que este mundo necesite de una composición, cual suele ser<br />
la que un relogero da á su obra. Y ve V. aquí, amigo don<br />
Manuel, un principio para poder explicar las irregularidades<br />
de estaciones , que en ese mundo se experimentan ahora.<br />
Algún cometa aguanoso, como el del diluvio, está agngereado,<br />
y Dios todavía no habrá tenido lugar, ó voluntad<br />
de componerlo: esta será la causa de por qué llueve tanto.<br />
Por ultimo: ¡o mejor que hay que hacer en esto de principios,<br />
es no dejar á nadie quejarse. Por tanto póngalos V.<br />
de todo .sistema : el mió le dará ios nombres de materia , y<br />
forma: Newton las partículas: Gaseado el movimiento: Leíbnitz<br />
Información, &c. &c.: de manera que saque V. unos<br />
principios sin fin; y si pudiere ser, sin principio, ni atadero.<br />
Explicados de esta manera los principios del cuerpo, se<br />
sigue tratar de sus propiedades. La extensión es la primera.<br />
Puede V. constituir en ella la esencia del cuerpo , como ya<br />
he dicho con Descartes; ó cuando no, no conocer mas extensión<br />
que la externa, como ha hecho Gasendo: previniendo,<br />
que estos dos modos de pensar, y algunos otros, que hay<br />
TOM. v. 23
í 78<br />
sobre la materia, son admirables para hacer imponibles muchas<br />
cosas , que la teología y la le admiten como ciertas.<br />
Sobre la divisibilidad del cuerpo también hay no poco<br />
que decir. Siga V. el dictamen de Wolfio, que enseña: que<br />
todo cuerpo consta de puntos indivisibles , por otro nombre<br />
átomos de la naturaleza , como él los llama. Y e.n eso estará<br />
la gracia, en que muchos puntos inextcnsos compongan<br />
una extensión, así como muchos ciegos pueden componer<br />
uno con vista , y muchas bolsas vacías un par de reales.<br />
Luego se sigue, que ajuste V. la cuenta de cuántos son los indivisibles<br />
de que se compone, v. gr., una avellana, Esto está<br />
compuesto' con poner una hilera de treinta ó cuarenta números<br />
, que se multipliquen por otros quince ó veinte con<br />
quebrados; y sacará V. una cáfila, que el diablo que se la<br />
ajuste. Además de que, \ qué le va ni le viene ai diablo en<br />
que la cuenta esté bien ajustada ?<br />
La impenetrabilidad me la ha de poner V. esencial á los<br />
cuerpos con Gasendo, y con el padre de Turre, y si con<br />
ella no se pudieren componer los milagros, que no se compongan;<br />
pues como dice el último fPhys. gen. §. '209.) las<br />
doctrinas de los filósofos nada tienen que ver con los milagros.<br />
Sobre la inercia tenga V. presente con Newton (I. parr,<br />
princ. def. 3.) que ella nomine sii.niificantis.umo se llama vis<br />
inertice, ó con el padre de Turre (loco chato §. 215.) vis pussiva.<br />
No importa que Cicerón (lib. i. de nat. Deor.) diga: que<br />
vis actuosa est; pues puede V. responder, que ya no hay inconveniente<br />
en decir tinieblas luminosas, muerte viva, ó como<br />
dijo Averroes en su arenga , oculatísimo tuerto.<br />
La mensurabilidad y figurabilidad de los cuerpos darán á<br />
V. mucho pie para echarla de matemático. Sobre ellas hay<br />
mucho escrito: tome lo que le parezca de cualquier autor,<br />
y pase después á tratar del espacio.<br />
Muchísimo hay que decir aquí: dejaré lo mas de ello<br />
para cuando de intento examine el punto; y solo apuntaré<br />
por ahora lo que pueda servir á V. de gobierno. Si pues<br />
quiere poner un espacio, que sea nada, Gasendo se lo prestará,<br />
tomado de Epicuro: si lo quiere poner que sea todo,<br />
Enrico Moro, Newton , Clark, y entre los católicos Juan<br />
Bautista Sea rebla se lo darán, que sea nada menos que la<br />
¡nmensidad de Dios, o o! mismo Dios, Para entender esto
Í79<br />
mas bien, puede leer á Newton, que en su Óptica quest. 2$.<br />
dice de Dios: qui in spatio infinito tanquam sensorio suo res ipa s<br />
intime cern.it. De modo, que Dios es capaz de sensación , y<br />
necesita del espacio, como de sensorio, para perfeccionar<br />
las operaciones sensitivas. De consiguiente es corpóreo , ¡o<br />
uno porque tiene sensorio, y io otro porque siendo el espacio<br />
donde se reciben los cuerpos, es evidente que debe ser<br />
corpóreo.<br />
Todavia puede V. adelantar mas con la doctrina de este<br />
perspicacísimo y sapientísimo filósofo, á saber : que la materia<br />
no es otra cosa que una porción de este espaeio, ó un<br />
trozo del mismo Dios. Para esto conviene que V. sepa que<br />
Juan Locke (Esai sur le entend. hum. iib. 2. cap. 13. §. ib»)<br />
respondiendo á algunas dificultades que se le proponían sobre<br />
el espacio, dijo en francés lo que yo ahora en castellano.<br />
¿ Quien os ha dicho que no hay , ó que no puede haber<br />
mas que seres sólidos , que no pueden pensar , y seres<br />
pensadores, que no son extensos? En el lib. 4. cap. fO.<br />
§. i S. hablando de la materia no se atrevió á dar sobre ella<br />
su dictamen, porque (son sus palabras traducidas) "esto me<br />
apartaría quiza demasiado de las nociones, sobre las cuales<br />
está al presente fundada en el mundo ia filosofía." Se murió<br />
Locke con este entripado dentro del cuerpo. Mas Pedro Coste<br />
, á quien le dio lástima que el referido enigma quedase<br />
sepultado, fue á verse con Newton sobre el particular ; y<br />
éste le dijo , que ya habia descubierto el modo de explicar la<br />
producción de la materia , que Locke no quiso declarar. "Se<br />
podría, dijo, formar alguna idea de la creación de la materia<br />
, suponiendo que Dios con su poder impidió que entrase<br />
alguna cosa en cierta porción del espacio puro, que de su<br />
naturaleza es penetrable eterno, necesario infinito; pues de<br />
este ¡nodo esta porción de espacio obtendría la impenetrabilidad<br />
, que es una de las cualidades esenciales á la -materia."<br />
Cosilia de juei$o es los primores que se pueden sacar de estas<br />
pocas palabritas. A saber: que la materia es un pedazo<br />
de ¡a inmensidad de Dios , ó que la materia es Dios; ó , si<br />
A V V. mas le agrada, que Dios tiene su lindo cacho de materia.<br />
Hasta aquí tiene v. no mas que el Dios de los Antropomorphitas.<br />
Si quiere el de Espinosa, aténgase á que el citado<br />
espacio es eterno, necesario é infinito, que junto con
ISO<br />
ío otro de material y sensorio, y otros infinitos cribos que<br />
omito, pongan la cosa á las mil maravillas. ¡Poder de Dios!<br />
¡Y qué famoso filósofo ha de salir V. si toma mi consejo! Si<br />
no quiere tomarlo, no se fatigue. Encontrará espacio que no<br />
sea Dios, y sin dejar de ser a'go, sea sempiterno:, lo encontrará<br />
que no sea nada, y sea improducto, eterno . &c. : io<br />
encontrará hecho substancia criada antes de tedas las substancias<br />
, y sin límite alguno, que se lo dará el P. Turre: !o<br />
encontrará incorpóreo en la tienda de Gaseado; y por fin lo<br />
encontrará V. de tantas maneras, y todas ellas tan preciosas<br />
, que tendrá bien que hacer en escoger.<br />
Vamos al tiempo, que yo consumo mucho. Antonio Genuense<br />
(iViethaph. part. 1. cap. 11. prep. 144.) le dará a V.<br />
una linda idea de la eternidad con su presente, pretérito y<br />
futuro; pues en ella admite una sucesión metafísica, que es<br />
un regalo. Del tiempo forma Gasendo un bello concepto (Phys.<br />
sec. i, lio. 1. cap. 7.) que puede V. admitir diciendo: que es<br />
una quisicosa incorpórea, que corrió antes que hubiese mundo,<br />
y que habia de correr supuesta su destrucción. San Agustín<br />
(¡ib. 1 I. de Civitate Dei cap. 6.) dice tedo lo contrario. A<br />
esto debe responderse, que san Agustín no fue filósofo moderno,<br />
y Gasendo sí; san Agustín fue africano, y Gasendo<br />
francés: á ver, que le levanten á V. la solución.<br />
Pasemos á las fuerzas de tos cuerpos. Me las ha de dividir<br />
V. en muertas, y vivas: las muertas me parece á mí que<br />
podrá explicarlas bien con el egemplo de la carabina de Ambrosio,<br />
y las vivas con el de las muías de un coche. Diga V.<br />
también con el anotador de la física de Muschembroek ad<br />
§. 174. que de la fuerza muerta proviene en cada momento<br />
el incremento de la velocidad , ó una velocidad infinitamente<br />
pequeña. Pero para que no se admiren de que los muertos,<br />
esto es, las fuerzas muertas empujen tatuó, puede V.<br />
sostener con el mismo, que la velocidad que ellas causan,<br />
se apaga á toda priesa con la resistencia, y dificultad del<br />
obstáculo. Dirá después que la fuerza muerta consiste en el<br />
incremento de la velocidad; y luego que ia viva en ¡a sema<br />
de estos infinitos incrementos, y Ha entendido V. ? Pues ni<br />
yo tampoco. Le mas que saco de aquí , es que el incremento<br />
de la velocidad es efecto de la fuerza muerta , y también es<br />
la misma fuerza muerta, ¡toe est, que ya la causa, y el efec-
i8i<br />
to son una misma cosa. Que la velocidad por instantes se apaga<br />
; v con todo eso monta una suma iníinita. ¿Qué sería si<br />
nunca se apagase ? Otra cosida se saca también , y es que<br />
la fuerza viva consiste en una suma infinita. ¿ Pues cómo se<br />
mide, y se hace la cuenta de ella? Pero ya veo que son buenos<br />
aritméticos, y sabrán sumar los infinitos.<br />
Otras comías podia apuntar á V. para las fuerzas en general;<br />
pero me llama, á toda priesa el amigo Newton con<br />
su fuerza de atracción. Si V. acierta á establecerla bien, será<br />
el mejor físico que haya nacido de madre. Con que téngame<br />
cuenta con los preceptos que voy á insinuarle, y mire<br />
como los pierde de vista , porque entonces todo se echa á<br />
perder. Lo primero que debe hacer es vindicar á Newton su<br />
descubrimiento , porque malas lenguas han dado en decir,<br />
que es hurtado de otros. Y en efecto parece que un tal Guillelmo<br />
Giberto y otros hablaron con bastante extensión de<br />
la atracción general. Pero V., amigo, cuando no pueda probar<br />
que á Newton se le debe todo , ha de hacer una de dos<br />
cosas, ó comerse el libro del citado autor de muguete, magneticisque<br />
corporibus, et de magno magnete tellure , ó valerse<br />
de la opinión de Malebranche sobre la existencia de los cuerpo.,<br />
y decir: incomprehensibile est an extiterint tal Giberto,<br />
tal G.isendo , &c.: que por lo que hace a la atracción particular<br />
, yo en nombre de todos mis discípulos le hago á V.<br />
cesión y donación firme y valedera de la simpatía, y de los<br />
movimientos de tracción , pulsión , volucion y veccion , de<br />
que hice mención y explicación en el séptimo de los físicos,<br />
para que V. se los regale á la física de Newton..<br />
Evacuado esto , se sigue explicar en qué consiste esta<br />
atracción. Aquí no faltan trabajillos; pues Newton ya la llama<br />
vires centrípetas (i. princ. sec. f i.); ya vertís impulsus ibid..<br />
Y ea el escolio á la prop. 69. del lib. citado dice: vocem<br />
attractiunis hic generaliter usurpo pro corporum conatu quocum—<br />
que accedendi ad ineicem. Para explicar este conato añade:<br />
sive conatus iste fíat ab actione corporum , vel se mutuo petentium<br />
, vel per spiíitus emissos se invicem aghantium,. sive is<br />
ab actione ittheris, vel aeris, mediive cujuscumque, sive corporei,<br />
sive incorpvrei oriatur. ¿En qué quedamos? Me dirá V".,<br />
en que todavia hay mas explicaciones. Oiga V. lo que dice<br />
en el escolio general á sus principios matemáticos: adjicere
Í82<br />
jam liceret nominila de spirita quodam subtìlissimo corpora crassa<br />
pervadente , et in eisdem latente , cujus vi, et net ioni bus partic<br />
alee corporum ad mínimas distantias se mutuo attrahunt. Con<br />
que tiene V., para explicar la atracción, á la acción de ¡os<br />
cuerpos, al ether, al aire, al espíritu sutilísimo ; y, si esto<br />
no le gusta , á cualquier medio que quiera escoger , sive<br />
corporeo, sive incorporeo, con cuyas ultimas palabras estaban<br />
ahorradas las primeras. Si alguien cavilare diciendo : que<br />
Newton, admitiendo toda esta carretada de causas inciertas<br />
para explicar la atracción, contravino á su primera regia de<br />
filosofar: causas rerum naturalium non plures admitti debere,<br />
quam ques veres sint, et earum phisnómenis explicandis sufjicianti<br />
responda V. que por ahora se ha dispensado en la regla : 6<br />
si no, diga que Newton tiene ¡a campanilla del sacristán. Qué<br />
co 5a sea aquel espíritu sutilísimo es otra dificultad , que tiene<br />
V. que exponer. Puede ser que sea la natura geniirix de<br />
Coduvorto; puede ser que sea el Anima plastica de llartsoeker;<br />
y si no fuere nada , será el sutilísimo espíritu , ó alma del<br />
mundo de Keplero , de quien Newton tomó mucha parte de<br />
su doctrina. En la física particular le explicaré yo a V. todas<br />
estas cosas, y entonces podra escoger lo que mas le agrade<br />
, para dar una exactísima idea de .a causa de esta atracción<br />
general.<br />
Lo principal que ha de hacerse aquí es probar que la<br />
hay. Tiene V. para ello en Newton muciías demostraciones<br />
matemáticas, formadas según las reglas que ya he puesto, cuando<br />
hablé de methodo. Pero por si V. no las entendiere, yo<br />
quiero reducírselas aquí á forma silogística. Estèrne V. atento,<br />
y se impondrá en un instante. Datur generalis utiractio, si omnia<br />
corpora se invicem trahant ; sed omnia corpora se invicem<br />
trahunt : ergo datur generalis attraetio. Prob. min. Omnia coi pora<br />
se invicem trahunt, si datar generalis attiaclio; sed datur generalis<br />
attraetio: ergo omnia corpora se invicem trahunt. Prob.<br />
min. Datur generalis attraetio, si omnia corpora se invicem trahant<br />
; sed omnia corpora se invicem trahunt: ergo ire. Aquí<br />
tiene V. en prosa suelta las demostraciones de que neceara.<br />
Por fin para resolver las dudas, puede V. recurrir al Jaquier,<br />
que rodo lo trae a las mil maravillas; y yo no tengo lugar<br />
de detenerme mucho. Mas, sin embargo, pondré un egempiito<br />
en las leyes de la atracción. Dice acerca de la según-
m<br />
da (Phys. sect. i. p. í. cap. 2. art. ?.): í;z contacta, minimisqm<br />
distanliis solam vigere attractiomm in ratione triplicata inversa<br />
, in distantiis autem paulo majoribus solum superesse attractiomm<br />
in ratione inversa duplícala. Después advierte que<br />
esta ley no puede guardarse exactamente; pues entonces la<br />
cohesión de los cuerpos, ó su coherencia sería infinita, lo<br />
cual es absurdo. Con que tiene V. ley que no se puede guardar;<br />
y ley que guardándose, como está puesta, lleva en derechura<br />
al absurdo. ¿Quiere V. mas? Pues oiga, que sigue<br />
enseñando: legem hanc licet reipsa existentem, et minimé commentitiam<br />
nemini divinare hactenus licuit, ñeque unquam fortune<br />
licebit. De modo, que es ley existente, real, y verdaderamente<br />
, y no fingida: mas sin embargo, ley que ni aun<br />
por adivinación se ha podido, ni quizá se podrá, descubrir;<br />
y ley que, si se guarda, lleva á un absurdo. ¿Qué tal ? ¿No<br />
le parece á V. que hemos de sacar una buena echadura ?<br />
No le doy idea de las vires centrípeta , centrifuga y central,<br />
porque son hijas de la atracción, y van siempre detras<br />
de ella, como el rabo tras de la zorra. Con que toquemos<br />
algo de la causa de la gravedad de los cuerpos. De ésta se<br />
sale fácilmente con lo que dice Gasendo en varias partes, y<br />
yo le voy á explicar á V. á la pata la llana. Los cuerpos graves<br />
pertenecen á la tierra, de modo que no hay licencia para<br />
salir de ella. Cuando, pues, alguna violencia los echa<br />
fuera, luego que la tierra conoce que faltan, envia una caterva<br />
de átomos, que salgan corriendo á atajar el cuerpo<br />
que huye. Como estos átomos ministriles corren que se las<br />
pelan, lo alcanzan al instante, lo cercan, y in hacen volver<br />
mas que de paso. Si no gustare esto, recurrir á los vórtices<br />
de Descartes, ó á la atracción de Newton, que todo<br />
viene á- salir allá. No le doy á V. otras muchas noticias sobre<br />
la gravedad y descenso de los cuerpos , porque entonces<br />
sería escribirle yo la filosofía; y á fé que no soy yo el<br />
que me he de llevar los aplausos , ni á quien han de poner<br />
en las mcniorias eruditas. Con que lea y trabaje, y hallará<br />
mil primores, como, v. gr., que unos mismos cuerpos<br />
pesan mas aquí- que en Getafe. Para esto hay muchísimas observaciones<br />
hechas por muchísimos monsieures: ellas suelen<br />
contradecirse á cada instante; pero no importa.<br />
Sigúese el movimiento, de cuya naturaleza tengo que dis-
184<br />
putar , porque así !o quieren los Padres reverendísimos. Para<br />
entonces espéreme V. Por ahora sepa, que en el universo<br />
siempre hay la misma cuantidad de movimiento, .sin quitar<br />
ni poner; que así lo dice Descartes: mas sin embargo<br />
establezca V. con el mismo que algunas veces se destruye, y<br />
ya se quita; y que nosotros por nuestra voluntad excitamos<br />
los movimientos que queremos, y ya se pone.<br />
Para formar el código de sus leyes trae Newton muchísimas<br />
cosas: no son muy pocas las que trae Descartes i escoja<br />
V. á su arbitrio, y si no entendiere las mas de ellas,<br />
consúlteme que yo se las explicaré.<br />
Entre después con los movimientos de los péndulos, con<br />
las fuerzas elásticas, y con otras muchísimas cosas. Exponga<br />
la mecánica, dé idea de varios instrumentos; bien entendido,<br />
en que mientras mas diga sobre todas estas cosas, mejor<br />
filósofo ha de ser. Proponga al fin un par de planes sobre<br />
el modo de hacer algunas máquinas , ó de egecutar alguna<br />
operación , v. gr. , de qué modo se pueda hacer que<br />
sean necesarios seis bueyes para que ande una de esas norias<br />
, que hasta aquí han andado con uno. Otro : cómo se<br />
facilitará para los sábalos la navegación de Guadalquivir hasta<br />
Santiponce. Y con esto concluya su tratado de física general.<br />
No quiero, amigo don Manuel, que vaya pelona la invención<br />
del suplemento; y es mi voluntad que sea, no ahí<br />
como quiera suplemento, sino (otra invención importantísima)<br />
suplemento de tres colas, como los Bajaes de Turquía,<br />
ó sino como la Condesa Trifaldi: mas si en las tres colas<br />
no cupiere el ensayo de filosofía que he empezado, no hay<br />
que amohinarse por eso ; pues añadiré otra Carta en memoria<br />
de la barba blanca de Trífaldin. Vaya V r<br />
., pues, formándose<br />
fiiósofi-ecléctico , que mientras procuraré yo que<br />
no le falte ripio. Fac ut voleas. —Aristóteles.<br />
25 de febrero de 87.<br />
Suplemento á la postdata anterior.<br />
No puedo menos que estrañar muy mucho, cómo sabiendo<br />
V". la penuria de libros en que me hallo, no se haya<br />
movido á enviarme uno, que naturalmente ya andará por
185<br />
ahí. El pimporrero, cuyas noticias son de clavo pasado, me<br />
asegura , que cuando él andaba por el mundo diez ú once<br />
anos ha, se trataba de imprimir cierto curso de filosofía.<br />
Para prueba de ello me ha dicho, que él mismo contribuyó<br />
á las colectas. Es decir , que tuvo que soltar la cuota que<br />
tocó en repartimiento á un sobrinilk) suyo , que entonces<br />
estudiaba filosofía , y hoy es un torero regular. Si señor,<br />
amigo don Manuel: esto sí que es tener discípulos que paguen<br />
las producciones de sus maestros, y que siempre que<br />
á él le dé gana de escribir, tenga con gana ó sin ella que<br />
aflojar; y no como yo , que con tantísimos discípulos como<br />
tengo, cada piojo que me anda por el lomo es como una almendra.<br />
Volvamos al caso. Se recogió el dinero, y aunque<br />
cuando el pimporrero murió no había salido aun la obra,<br />
ya no tiene motivos para no salir. Se han pasado ios nueve<br />
años que previene Horacio, y ya han visto la luz pública<br />
otros hermanos menores del citado curso, cuales fueron dos<br />
traducciones que necesitan unos comentarios, y un prólogo<br />
substantivo, pues anda por sí solo. Con que ó la pecunia se<br />
ha vuelto á sus dueños respectivos, ó la obra filosófica ya<br />
ha de andar al aire. Yo la quiero para mi instrucción; pues<br />
aunque el pimporrero diga lo que digere, ella es parto de<br />
un talento divino (llamóle divino en el sentido en que por<br />
allá se usurpa este nombre , ó para quitar toda equivocación,<br />
según y como significa él entre los eclécticos). Si hubiere<br />
pues salido, puede V. enviármela; que yo en recompensa<br />
le remitiré una carga de cisco, que el de por acá es<br />
muy bueno.<br />
TOM. V. 2*
186<br />
CARTA XII.<br />
Sr. Don Manuel Custodio.<br />
A<br />
XaLmigo y señor: son de tanto peso para mí las razones<br />
que V. me insinúa á fin de que me esfuerce á demostrar ia<br />
insubsistencia de la nueva filosofía, y las fatales consecuencias<br />
de que ella es y puede ser origen , que sin mas escrupulizar<br />
sobre mi palabra, se la doy ahora de hacer cuanto<br />
pueda. Puedo poco (ya lo he dicho) á causa de la situación<br />
en que me hallo, y penuria de lib.ros en que me veo ; pero<br />
sin embargo, como yo consiga despertar el deseo de egecutar<br />
la cosa como se debe en alguno de los buenos ingenios<br />
de esa ciudad, me tendré por feliz á pesar de hallarme en<br />
la tierra de la miseria. Para esto es necesario que V. también<br />
me ayude. Averroes es un topo para buscar autoridades<br />
: no se sabe dar traza en el manejo de los santos Padres<br />
, ni de otros libros, cuyas especies necesito. Me dirá<br />
V. que siendo yo puramente filósofo, y estando en el infierno<br />
, parece extraño que ansie por unas cosas que me son<br />
tan inútiles. ¡ Ay, amigo mió! Porque estoy en el infierno,<br />
ha llegado ya á mí el desengaño: conozco ahora las cosas,<br />
como me hubiera tenido mucha cuenta conocerlas en vida;<br />
y á consecuencia estoy en la firme persuasión de que la filosofía<br />
tiene tanta conexión, y se da tanto la mano con la<br />
religión verdadera , cuanto ella pugna con la falsa. No hay<br />
medio , amigo don Manuel. Como Dios no haga un milagro<br />
de aquellos , que no suele hacer todos los dia-,; en prevaleciendo<br />
una filosofía falsa , ha de desmayar la verdadera<br />
religión. Este punto merece Carta separada, que trabajare<br />
cuando sea tiempo, confiado mas en mis buenas míen-
487<br />
ciones, que en mis escasas luces. Lo que por ahora insta es,<br />
que ayude V. á Averroes á buscar las citas que le eneargo,<br />
mientras yo por acá me valgo del favor de Cicerón , del<br />
pimporrero, y algunos otros conocidos, para que anden de<br />
caverna en caverna, de gente en gente examinando á los<br />
infelices sabios de los pasados siglos, que, aunque con poca<br />
exactitud, suelen alumbrarnos. Puede V. también hacerme<br />
el favor de extender la voz entre sus amigos , para que si<br />
alguno tiene noticias de especies que me puedan servir , se<br />
llegue en un instante á la sima de Cabra, y por ella las<br />
eche, que yo pondré acá bajo una esportilla para recogerlas.<br />
Baste de esto, y vamos á" nuestro ensayo de filosofía,<br />
que hay mucho que hacer.<br />
Física particular.<br />
Concluida la física general, entrará V. en el vasto campo<br />
de la naturaleza, y empezará su física particular por el<br />
tratado de mundo. Considere en éste su origen, su unidad,<br />
su extensión y duración. Sobre el origen aunque á fuerza de<br />
consecuencias tomadas de los mas célebres modernos pudiera<br />
V. llegar al pantheismo, no quiero que lo admita; pues<br />
ellos al menos in voce lo reprueban. Tampoco ha de decir<br />
con Lucrecio que ortus est casu. Lo mas que aquí se podrá<br />
es asegurar con Descartes, que Dios para criarlo no tuvo<br />
necesidad de mas que de poner la materia, como él la pone,<br />
y darle el movimiento que él le da; pues en dando la materia,<br />
y torbellinos ó turbilIones, están hechos todos los cuerpos<br />
con la misma facilidad que se hace un pozillo de chocolate.<br />
Francisco Buddeo, y un tal Spanemio (quorum neuter<br />
est scholasticus), quieren que este modo de hablar lleve en<br />
derechura al ateísmo; pero estas son impertinencias, de que<br />
V. no me ha de hacer caso. Si no agradare Descartes, ahí<br />
está Gasendo , y están todos los que explican la formación<br />
del inundo por el mecanismo, que mal que bien vienen á<br />
salir allá.<br />
Suponiendo, pues, que Dios crió al mundo, preguntará<br />
V. si lo crió porque quiso, ó porque no pudo otra co^a. Esto<br />
último lo dice Robineto, desenterrando para ello cierras especies<br />
muy preciosas de la antigüedad; pero así, así redon-
188<br />
darnente no me lo ha de decir. Diga con Maupertuis (en su<br />
prefacio al Esai de Cosmol.) que es probable; que no dejará<br />
de llegar tiempo en que se diga rotundé; y ya se ve, si es<br />
probable que Dios lo crió ex necessitate, probable es también<br />
que es eterno. Y de esta manera puede V. teger una apología<br />
á in; favor, á quien los picarillos de ios escolásticos han<br />
desamparado en una aserción tan preciosa. Pero cuidado,<br />
que aunque yo lo supuse ab ¿eterno, la invención de haber sida<br />
criado ex necessitate no se me debe á mí.<br />
Vaya ahora: ¿y cuantos mundos hay? Responda V. que<br />
milenta. Si se atiene á vejeces, encontrará que Atenágoras,<br />
;rmias, Basilio , Ambrosio , Teodoreto é Isidoro , Lo han<br />
negado. Encontrará que san Agustín (lib. de Haeresibus,<br />
heeres. 77.) cuenta este modo de pensar entre las heregías,<br />
Pero, amigo mió, todos estos son filósofos pusilánimes en<br />
sentir del Genuense, cuyo pasage cité, tratando de los eleatenses<br />
en mi Carta anterior. Con que júntese con los filósofos<br />
magnánimos, cuyo gefe parece que es Fontenelle , y<br />
diga: que todos, ó los mas de los planetas, están habitados,<br />
y las estrellas , ni mas ni menos ; y déjese de pusilanimidades.<br />
Si quiere todavía mas apoyo para su aserción, acuda á<br />
Dutens (orígenes des decouvertes p. í. cap. 7.) y verá que<br />
dice: cette opinion de la pluralité des mondes jut done enseignee<br />
generalement par les anciens Phiiosophes Grecs. A la cuenta Platón<br />
, yo, Thales fundador de la secta Jónica , y nuestros<br />
discípulos, ó no fuimos filósofos, ó no fuimos griegos, porque<br />
ensenamos lo contrario. Mas sin embargo estas son quisquillas<br />
de que no se lia de hacer caso. Ponga V., pues, un<br />
egército de filósofos contra los padres citados: lleven lavanguardia<br />
los impíos del día , que son buenos soldados, contra<br />
ellos: el batallón derecho se le puede dar á Jos eleatenses, eí<br />
izquierdo á ios marranitos de Epicuro: en e! centro podemos<br />
ir los restantes griegos, y en la retaguardia Jos magnánimos<br />
modernos.<br />
A un soio cañonazo puede V. temer, si acaso los pusilánimes<br />
Jo tiran, que le hagan esta preguntita. ('Y estos habitadores<br />
de la Luna son hombres? ¿hijos del primero ? ¿ manchados<br />
con su culpa? ¿redimidos? ¿Y por quien , ó como?<br />
Pero para esto hay linda trinchera hecha por Halley en las<br />
Actas de Leipsic, año de 1682, á saber: que los planetas
189<br />
eran habitados, no por hombres, sino por otros animales<br />
racionales. Esté V. en esto, y no se olvide: animales racionales^<br />
que no son hombres. Puede también añadir que por allá<br />
en los mundos nuevos no hay olivos, sino aceitunos, y que<br />
todo no es uno.<br />
Sigúese saber, si puede Dios criar otro mundo mejor que<br />
este, ó si este es el mejor de todos los mundos posibles? Acuda<br />
V. aquí á Lcibnitz, Wolfto, y otros innumerables que<br />
los siguen, contando entre ellos al señor Censor de Madrid,<br />
que necesitaba de seis Censores que anduviesen tras él (si no<br />
lo conoce por estas señas, conózcalo por las de Novela sobre<br />
el uso de la tortura); y diga con todos, que no puede Dios<br />
criar un mundo mejor que este. Será también muy del caso<br />
que después de establecer su proposición con los convincentísimos<br />
argumentos de Pedro Abaelardo, primer inventor,<br />
ó por mejor decir, primer restaurador de este modo de pensar,<br />
pase á escribir una disertación que pruebe, que la palabra<br />
Omnipotentem está intrusa en el Símbolo; y si después<br />
le parece, forme otra dando mejor idea que la que hasta<br />
aquí se ha tenido de la infinidad del Ser supremo.<br />
Vamos á otra cosa. ¿Y el mundo es animado, ó no? Sobre<br />
este particular hubo muchos debates entre los antiguos;<br />
mas no se pare V. en ellos, teniendo en sus modernos cuanto<br />
ha menester. Diga pues, ó con Henrico Moro, que en este<br />
mundo anda un Principio Hilárchico, vice-presidente de<br />
Dios; ó con Coduvorto una Natura Genitrix , que sea una.<br />
quisicosa con sentido, con conciencia y con razón, que anime<br />
la universidad de las cosas ; ó si no con Juan Rayo y<br />
otros una Naturaleza Plástica y Archea. ¿Quiere V. saber la<br />
grande ventaja que trae este modo de filosofar? Pues óigala<br />
de boca de Moshemio anotando la disertación que escribió<br />
Coduvorto sobre la Naturaleza engendradora: Naturarum<br />
genitricium tutores koc nomine in primis sententiam suam commendant,<br />
quod ea Deum perpetuo, molestissimoque labore levet.,<br />
Co-a de juego es el quebradero de cabeza, de que librará V„,<br />
á Dios, poniendo esta naturaleza procuradora, ó secretaria,<br />
ó agente. De otra manera ya se deja ver, que el Ser inmutable<br />
se pasaría toda la eternidad en menudencias, y mas.<br />
menudencias. ¡Valiente filosofía! ¡Sobre que no se dará mejor<br />
entre los otentotes 1 Esta misma doctrina puede lias-
190<br />
trar la causa de la atracción de Newton, de que yo hablé.<br />
¿Y acerca de la extensión del mundo qué tenemos ? ¿ Es<br />
infinita, ó finita? Puede decirse con Leibnitz (tom. 2. opp,<br />
i. p. pig. 1+8. §. 30): Absolutamente hablando parece que<br />
Dios puede hacer el universo material finito en extensión;<br />
mas lo contrario parece mas conforme á su sabiduría. El io<br />
dice en francés, y yo lo digo en romance. Tiene V., pues,<br />
un mundo sin límites al parecer de Leibnitz, mas conforme<br />
con la sabiduría de Dios. ¿Quiere mas? Pues véngase á Descartes<br />
que es padre de pobres, y le enseñará que mundo finito<br />
implica contradicción. En la epist. 69 ad Henricum Mo~<br />
rum lo dice por estas palabras: repugnat conceptui meo, sivé,<br />
quod idem est, puto implicare contradictionem ut mundus sit finitus<br />
, vel terminatus. ¿ Lo quiere V. mas clarito ?<br />
Puede también sin escrúpulo meterse á profeta, y tratar<br />
del modo con que ha de hacerse el incendio de la tierra antes<br />
de la venida del Juez universal. Cartesio y sus discípulos<br />
le enseñarán un modo muy fácil, cual es que el Sol se convertirá<br />
en tierra, y la tierra en Sol, y cátatelo hecho. Leibnitz<br />
anda muy cerca de este modo de pensar. Otros, que refiere<br />
Burnecio (Tell. theor. lib. 3. cap. 6.), suponen que el<br />
Sol echará un viage hacia la tierra para evacuar esta comisión.<br />
De todos modos la tiene V. evacuada, y yo me alegro<br />
de que los filósofos disputen este punto; pues de esta manera<br />
presentan á Dios varios planes con que poder hacerlo,<br />
por si acaso no lo habia pensado. ¿No es verdad?<br />
Vamos ahora en un brinco á esos Cielos de Dios, y démonos<br />
traza á definir todo lo que en ellos haya. Para esto<br />
conviene que lleve V. en la memoria este canon de un buen<br />
poeta español.<br />
El mentir por las estrellas<br />
Es muy seguro mentir,<br />
Porque ninguno ha de ir<br />
A preguntárselo á ellas.<br />
Esto supuesto, ¿de qué son los cielos? En no tomando<br />
•"•V. en boca mi quinta esencia, son de lo que V. quisiere.<br />
Póngalos de agua, de aire, de fuego, de tierra, ó para<br />
acertarla, de todas estas cosas. Lo que le encargo en conciencia<br />
es que me los ponga corruptibles, que asi ¡o manda
191<br />
el sapientísimo Galileo: su razón es terminante. Se han visto<br />
muchas estrellas aquí, allí, allá y acullá ; y después de<br />
vistas no han vuelto á parecer. ¿Qué mas clara señal de que<br />
se corrompieron? El señor Wolfio se rie de esta razón. Pero<br />
haga V. caso de que si lo sigue en esto , se ve privado del<br />
consuelo grande que podrá tener en citar los años en que<br />
las estrellas fueron vistas, los nombres de quiénes las observaron<br />
, desde dónde , con qué instrumentos ; y si lo aprietan,<br />
hasta qué color tenían tos calzones de los observadores,<br />
que también puede conducir mucho; y se derrama de camino<br />
una granizada de erudición, que sea menester tocar á<br />
rogativa.<br />
Sin embargo, si ha de valer mi consejo , todo lo que<br />
pertenezca á cielo me lo ha de poner V. vacio, sin mas cuerpos<br />
que los astros, planetas y cometas. Hará toda la burla<br />
que pudiere de la solidez que yo puse, y se acomodará con<br />
ia atracción de Newton, para explicar el curso de toda esa<br />
tropa que anda por ahí arriba. Acerca de lo cual diga con<br />
el P. Jaquier entre otras cosas, que hanc (esto es, la solidez<br />
de los cielos) prorsus evertunt cometa, qui liberé ab altis»<br />
¡¡mis circa nos spatiis ad solem delapsi, inde rursus emergunt,<br />
atque huc illuc une certa legevagantur (Phis. inst. sect. 3. p.<br />
2. art. 2.). Para ilustrar mas este pensamiento, añada con<br />
el mismo (art. 4. in resp. ad i.): de certis cometarum periodn<br />
nullus est dubitandi locus. De modo, que los cometas<br />
huc, illuc, sine lege (esto es, sin ley ni Roque) vagantur; y<br />
estos mismos cometas guardan periodo cierto, sin que ha va<br />
lugar para dudarlo. ¿Está V. en que le dige mi alma?<br />
Explicada así, ó como le parezca mejor, la naturaleza<br />
de los cielos, se sigue tratar de su número. Aqui como buen<br />
newfoniano se puede reir de la pamplina de los antiguos,<br />
que á cada movimiento nuevo que observaban , aumentaban<br />
una nueva esfera. Especialmente debe V. decir cuatro cositas<br />
acerca del primer moble: de este Cuco de los peripatéticos<br />
, á quien es moda cuquear tanto. Verdad es que Wolfio,<br />
que parece haber sido un buen astrónomo, lo admite (en su<br />
Astron. def. 7. §. 15.). Si á V. le parece, admítalo como él"<br />
que luego tiene lugar de decir, como él dice, que la tierra<br />
es la que se mueve, y entonces el primer móvil se estará;<br />
quieto, ó andará él y la tierra á.la par,
192<br />
Entran luego los sistemas. Suponga V. (aunque no sea<br />
así) que los peripatéticos admiten el de Ptolomeo con su pelo<br />
y su lana. Demuestre después, que él es impoible; desprecie<br />
el de Tieon, y aténgase solo al de Cope mico. Diga<br />
en primer lugar: que está demostrado; pues aunque ello no<br />
sea así, ¿quién le puede impedir que lo diga?- Y dicho esto,<br />
acomódelo , como es de moda , á la. física de Newton. Esto<br />
parece tener algunas dificultades; pero yo se las compondré<br />
en un instante. Según Copérnico el Sol es centro; de<br />
consiguiente ni se mueve, ni puede ser contado entre los planetas.<br />
Según Newton el Sol se mueve hacia los otros planetas;<br />
de consiguiente es planeta, y no es centro. El mismo<br />
lo confiesa (lió. 3. princip. prop. 1 I.) donde diee: Commune<br />
centrum gravitatis térras, Solis, et planetarum omuium quiescere.<br />
Con que tiene V. ya aplicado el sistema copernícano á la física<br />
de Newton, siendo el Sol centro, y no centro; planeta<br />
y no planeta. Prodigue Newton, y dice (prop. 12.): Solem<br />
motu perpetuo agitari, sed nunquam longe recedere a communi<br />
gravitatis centro planetarum omnium. Con que tenemos que no<br />
unos planetas hacia otros, sino todos gravitan hacia el centro,<br />
y el Sol el primero. En la misma prop. 12. dice también<br />
Newton , que el centro de ios planetas cae sobre poco<br />
mas abajo, ó mas arriba, en la superficie del Sol. Y luego<br />
en la prop. 13. Planetas maveri in ell'tpsibus umbilicum habentibus<br />
in centro Solis. Pues señor , ¿ cómo ha de estar el centro<br />
de los planetas en el Sol, si el Sol y los otros planetas<br />
giran circa un centro común, y si el ombligo de las elipses<br />
está en el centro del Sol ? ¿Como? Siendo, y no siendo ; y<br />
ya está compuesto. Mil cosidas omito que pudieran ilustrarlo<br />
mucho; pero esto no es mas que un ensayo.<br />
Después se sigue tratar de las estrellas Jijas. Acerca de su<br />
número hallará que es muy probable la opinión de los que<br />
lo pusieron infinito, tanto en Wolfio que dice (Astron. §. 927.):<br />
Circa quamlibet fixam maveri, perinde ac circa Solem nostrum<br />
planetas, sive tellures, lioc est, corpora opaca, qiice lamine ipsarum<br />
illustrantur: y §. 923. utrum vero infinitum sit, necns,<br />
ego non definivero, como en Hugenio en su Cosmotheoro.<br />
Acerca de su tamaño se debe decir con Wolfio, que es<br />
-muy creíble que todas son iguales; pero que aparecen desiguales<br />
por la desigualdad de la distancia en que están de la
193<br />
tierra. Las observaciones que el misino Wolíio refiere (Astro<br />
n. §. 916.) echan por tierra, al parecer, esta doctrina;<br />
pues Hugenio, mirándolas con un telescopio esquisíto, ias halló<br />
á todas, grandes y chicas, del tamaño de un punto. Mas<br />
á esto debe responderse: que aquel telescopio esquisito tenia<br />
virtud para igualar las distancias, y presentarlas mas y menos<br />
distantes bajo un mismo tamaño. Qué tal sea éste, lo dice<br />
Gasendo en su física (sect. 2. lib. 4. cap. 4.), á saber:<br />
que son tamañas como el sol, ó algo mayores. Por lo cual<br />
compendiando toda esta materia en pocas palabras, se ha de<br />
decir con Dutens , en la obra que ya he citado (part. 1.<br />
cap. 7.): "Que sería al presente un error en buena filosofía<br />
«dudar, que las estrellas son otros tantos soles como el nuestro,<br />
que probablemente tienen sus planetas, que cumplan<br />
•"Sus revoluciones al rededor de ellas , y formen sistemas soplares<br />
mas ó menos semejantes al nuestro. Todos los filóso-<br />
»fos admiten al presente este sistema, fundado sobre razo-<br />
»ues las mas sólidas de la astronomía." Estas son sus palabras<br />
traídas del francés al castellano. Lloverán sobre V. dificultades<br />
y preguntas; mas á todas puede responder con mi<br />
canon, que vayan á preguntárselo á ellas. Lo mas malo sera<br />
si vienen á preguntarle por aquellas razones solidísimas<br />
de la astronomía, cuando Wolfio apenas las reputa probables<br />
, sin embargo de ser patrono de estos soles, y aun el<br />
mismo Dutens no las juzga por mas. A esto se responde: que<br />
lo que es probable en boca de otros, es solidísimo para cualquier<br />
moderno, con ral que le dé la gana de que sea así. De<br />
cons :<br />
guiente dice muy bien Dutens , cuando dice : que sería<br />
error impugnar esta mera probabilidad; pues impugnar una<br />
probabilidad moderna es un error filosófico, y esto en buena<br />
filosofía.<br />
Baste con esto de estrellas fijas, y vamos á los astros<br />
errantes. Los primarios son siete, si es que el sol ha de ser<br />
planeta; sobre los secundarios hay diferencia, acproinde quede<br />
V. en libertad de poner los que le dé la gana. Ajuste después<br />
sus cuentas para la distancia que hay de ellos á la tierra,<br />
y de unos á otros, ó si no tómelas por ahí de quien le<br />
parezca. Hecho esto, entre averiguando si son habitables, y<br />
si en efecto se habitan. Negarlo, y renunciar á los fueros ce<br />
filósofo de moda y ecléctico sería todo uno: que aun por es-<br />
TOM. v. 25
494<br />
to ha caído mucho, en mi concepto, el P. N. Para sota una<br />
cosa se puede dar licencia, y es para poner habitadores en<br />
éste, y negarlos en el otro; y si se quiere, para hacer un<br />
nuevo mundo en cada estrella, como ya he dicho á V. con<br />
Fontanella. Poblados pues los planetas, como á V. le dé la<br />
gana , empiece á referir noticias de aquel mundo con la seguridad<br />
de que todas pueden pasar por cierras; el tamaño,<br />
v. gr. (para usar del mismo egemplo de Wolfio) de los gigantes<br />
habitadores de Júpiter, la carta geográfica de los montes<br />
, valles, mares, islas, penínsulas, rios, &c. de la luna.<br />
ítem: el tamaño y.altura de estos montes, medidos por Wolfio,<br />
los nombres que les puso Heveüo; y puede V. añadir de<br />
suyo los reinos, provincias, ciudades, leyes, artes é industrias;<br />
y también (¿por qué no?) las noticias de cuándo empiezan<br />
y acaban por allá las pulgas ; si tienen rabo los piojos,<br />
si los borricos son bípedes ó cuadrúpedos, y si también<br />
hay filósofos como los de por acá. En contra de esto pueden<br />
decirle que Hugenio no vio los mares que habia visto Wolfio<br />
, ni Newton vio cosa que se pareciese á los mares. Pero<br />
no importa: respóndase que Wolfio vio la luna como ella es<br />
en sí: que Hugenio en vez de apuntar con el telescopio á la<br />
luna, apuntó á la cabeza de un calvo que estaba asomado á<br />
una ventana de frente de su casa, y la tenia llena de b. r—<br />
rugas; y Newton miró á la luna en tiempo que en ella había<br />
mucha lluvia y arriada, y pone V. de casquis una solución<br />
asombrosa. ¿Pues qué (me dirá V.) también llueve en<br />
la luna ? Si señor mió. Y si no aquellos animalitos , ¿ cómo<br />
habían de subsistir ? Tiene la luna su atmósfera igualmente<br />
crasa, ó mas crasa que la de la tierra en sentir de Woifioj<br />
y de consiguiente unas veces lloverá en ella, otras hará frió,<br />
otras calor, poco mas ó menos como en ese mundo. Y aun<br />
si hubiere de valer mi dictamen, le aconsejaría yo á V. que<br />
sacase un almanalc para los habitadores de la luna, que es<br />
lo único en que todavía no han dado los modernos , y sería<br />
de este modo un héroe entre ellos. Lo que se ha di¿:ho<br />
de la luna , debe transferirse á los otros planetas , je; varis<br />
servandis.<br />
Trate después de la figura de los planetas : no ios ponga<br />
esféricos, aunque no falten modernos que lo digan, porque<br />
esto sería convertir con el peripato. Puede pues poner-
íí)5<br />
los esferoidales , y dice la cosa á la moda. Sobre sí tienen ó<br />
no alguna luz , ha hecho la mala fortuna que los modernos<br />
convengan con los mas de los escolásticos. Mas sin embargo<br />
un tal Bullialdo se la da á todos: sígase éste, que será<br />
io mas acertado.<br />
Explicada así en general la naturaleza de los planetas,<br />
hable V. en particular de cada uno. Puede pintar á Saturno<br />
como le dé la gana , bien entendido en que no ideará mamarracho<br />
alguno que no se le parezca. De trece modos distintos<br />
ha sido visto por trece lamosísimos astrónomos con<br />
trece selectísimos telescopios, y ha sacado en suma trece extrañísimas<br />
figuras tan parecidas entre sí, como los gatos con<br />
los almanakcs. Sobre este principio mire si habrá cosas que<br />
decir* Mas yo no me puedo detener. Hará V. una obra de<br />
caridad si termina el pleito que traen estos observadores unos<br />
con oíros, sobre cuál anteojo era el mejor. El ciego que vende<br />
yesca y papel en el puente, podrá servir de perito.<br />
Vamos á Júpiter. Galilei lo vio con ciertas fajas. Gasendo<br />
con el mismo anteojo que Galilei no pudo verlas. Es de<br />
creer que por aquel entonces lo hubiese desnudado Cibeles<br />
para lavarlo. Sturmio dice : que este planeta ha sido visto<br />
unas veces con tres, otras con dos fajas, y estas puestas unas<br />
veces a 1 derecho y otras oblicuamente. Hugenio lo vio cen<br />
las dos fajas mucho mas lucidas que lo restante del cuerpo,<br />
al revés de los otros que las ponen mas obscuras. Wolfio sigue<br />
á éste. Hook con un telescopio de sesenta pies de largo,<br />
descubrió muchísimas mas fajas paralelas entre sí, aunque<br />
no con mucha exactitud. Jaquier y otros convienen en<br />
que las tajas son muchas, sin determinar cuantas. Bajo este<br />
supuesto puede V. poner una tienda de fajas de Júpiter en<br />
calle Francos. Para explicarlas, tiene la misma abundancia de<br />
observaciones. Hugenio dice: que son nubes muy parecidas á<br />
las de la atmósfera terrestre. Sturmio quiere que sean lagunas,<br />
y otros quieren otras cosas. Queda V. , pues, en libertad<br />
de explicarlas como le parezca. Lo mismo hará con ciertas<br />
manchas, que son pintadas con la misma variedad.<br />
Luego se sigue Marte. Este señor también es manchado,<br />
según Fontana , con una mancha negra que tiene en medio<br />
del disco; según otros colorada; según otros no con una sola,<br />
sino con muchísimas de diverso tamaño, figura y posi-
196<br />
cien. Estas manchas se le convirtieron á Hugenío en una laja<br />
como las de Júpiter, y obscurecía la mitad del disco. Maraldo<br />
vio otra laja extendida ab ortu ad occasum, y otra que<br />
salia del centro, camino del polo austral. Mire V. si le .tallarán<br />
cosas que decir.<br />
Venus también ha de entrar en danza. Según Casino tiene<br />
dos manchas; según Fontana no son manchas, sino unas<br />
pelotillas que negrean, ya dentro, ya fuera del disco, Dela-<br />
Hire y Blanchinio se confirman en que hay manchas : Hugenio<br />
se atreve, á jurar que no las hay. Sobre estas tan uniformes<br />
observaciones puede V. hablar cuanto quiera de<br />
Venus.<br />
De Mercurio dice Wolfio con muchos, que no es manchado:<br />
dice Kircher que sí. Diga V. que sí , y que no, y<br />
con eso lo acierta.<br />
Vamos al Sol. Debe decirse con todos los modernos que<br />
es de verdadero fuego; y con Schotto, que solamente negaran<br />
esta verdad los simples filosofastros. Esto se prueba evidentemente<br />
con las llamaradas que muchos han advertido en<br />
el Sol. Nada importa que Wolfio repute estas llamas por fingidas,<br />
y que Hugenio en su Cosmotheoro pág. i 2b. diga:<br />
Ñeque ego fáculas illas, quas una cum maculis omnes celebrara,<br />
unquam videre potui, etsi has saepius spectaverim. Nada importa,<br />
porque aquellas serán llamas privilegiadas que no se<br />
dejarán ver de todos; así como las personas de suma distinción<br />
no son accesibles á un cualquiera. A consecuencia de esta<br />
doctrina debe enseñarse, que hace muchísimo mas calor<br />
en la sierra nevada que en la vega deTriana, porque aque-<br />
11a está mucho mas cerca de la candela del Sol que ésta. Si<br />
alguien opusiere la experiencia, diga V. que eso no es mas<br />
de aprensión de que en una parte hace mas frió que en L<br />
otra , siendo muy al revés en buena filosofía.<br />
Sepa V. de camino, por si quiere ilustrar su obra con esta<br />
admirable noticia, como el infierno está en el Sol, seguí;<br />
el dictamen de Suvindenio : según el de Winston, que tiene<br />
autoridad, hay muchos infiernos, á saber, uno en cada cometa:<br />
según Kircher en su viage estático (Dial. i. cap. ó.';,<br />
Marte es globo infernal. Si á V. le cuadrare alguno de es-os<br />
modos de pensar, admítalo: bien entendido, en que yo no<br />
puedo entrar por ellos; pues si estuviéramos en el Sol mis
197<br />
compañeros y yo, alguna luz habíamos de ver, y no que esta<br />
es la tierra de las tinieblas.<br />
Acerca del purgatorio también puede decir algo. Kep'ero<br />
enseña (Astron. opt. cap. 6. n. 9.), que no va muy lucra<br />
de camino la creencia de los gentiles, que señalaban la<br />
Luna para la lustracion de las almas.<br />
Sobre las manchas del Sol tot sunt sententics, quot capita,<br />
v es tal la irriborria de cosas que se han dicho, que no me<br />
atrevo á copiárselas porque sería gastar mucho papel, y á<br />
fe que no lo tengo tan de sobra. Con que éntrese por los modernos<br />
arriba, y cada uno le contará el churrete que vio, tan<br />
distinto del de todos los otros, que será un regalo.<br />
Últimamente, acerca de la Luna baste con lo que he<br />
apuntado. 'lendrá V". entre sus filósofos quien la ha visto maziza;<br />
tendrá quien le asegure que toda es caldo: hallará<br />
montes según unos; todas llanuras según otros: éste se la presentará<br />
con rios; el o ¡tro ni siquiera una meada de un gato;<br />
estotro a manera de un mar inmenso. ¿Y no mas? No faltara<br />
quien le diga á V. haber visto en ella un mechinal, que<br />
la horada de parte á parte. ítem: Newton ha ajustado también<br />
cuántas libras pesa. Esto sí que es tener materiales á<br />
mano para componer aunque sea un Thalmud.<br />
Ya se me iba olvidando dar á V. alguna instrucción acerca<br />
de los Cometas. De su naturaleza, movimientos, lugares<br />
, &c., diga lo que se le antoje: siga á un autor, ó á<br />
muchos, bajo la inteligencia de que habla en una materia<br />
donde es difícil que le averigüen las mentiras. Solo quiero<br />
que tenga presente una especie preciosísima del célebre Jaquier.<br />
Observó Hallei que un cometa aparecido en el año<br />
de 16S0 se acercó tanto á la tierra, que según todas las leyes<br />
de la atracción newtoniana, era preciso ó que la tierra<br />
trajese sobre sí al cometa, ó que ei cometa se chupase á la<br />
fierra. Niega el Jaquier este caso porque le da la gana, como<br />
puede V. hacer siempre que le acomode ; y confiesa<br />
(Phys. p. 2. sect. 3. cap. i. art. 4.) que: Si cometa aliquis<br />
tellúrem , vel plañetam quemlibet propius accederet , variis ¡nodi<br />
s pro massarum varietatc, diver saque velocitate turbar i Posset<br />
mutuus iilorum motus, imo ad contactum pervenire possent, eí<br />
in unicam massam coalescere planeta et cometa. ¡Dios nos libre!<br />
Con que si por arte de! diablo saliera cierta la observación
498<br />
citada, ó algún cometa rabigordo viniera un poco bajo, requiescat<br />
in pace el planeta 'Tierra, ó el planeta Luna; que entonces<br />
nos convertiríamos en una misma masa con él, ó él<br />
con nosotros. ¡Qué trastorno! ¡Qué fatiga la del pobre hombre<br />
que se viera sorber de aquel animalote, y que poco a poco<br />
se iba encometando! Pero no, no hay que tener cuidado,<br />
que el misino Jaquier asegura que: Sapientissimo divina; providentia:<br />
consilio systemata omnia certis legibus íia gubernat supremus<br />
omnium rerum Artifex, ut mundus hic, quamdiú Omnipotens<br />
Aactor jusserit, perseveret. Tiene V. aquí tres cosas<br />
admirables: la primera, que el mundo ha de durar mientras<br />
Dios quisiere: la segunda, que la providencia de Dios ha hecho<br />
un milagro en que un modernito, cual es el P. Jaquier,<br />
se niegue a creer la observación de otro moderno, que nada<br />
tiene en contra: la tercera y principal, que ¡a misma Providencia<br />
está dispuesta á hacer milagros para confirmar ¡as<br />
leyes del sistema de Newton. \ Qué mas quiere V. si hasta<br />
con milagros puede probar sus proposiciones, y resolver las<br />
dificultades que ocurran , como la comedia del juramento<br />
ante Dios ?<br />
Explicado de este modo cuanto pertenezca á estrellas,<br />
planetas y cometas, se sigue tratar de la causa de sus movimientos.<br />
Tiene V. sobre esto admirables cosas. Puede decir<br />
con Keplero (Epitom. Astron. copern. cap. +.): que el Sol<br />
que es el centro del mundo, envia desde sí unas (tenga V.<br />
cuidado) especies inmateriatas (species immateriatas) hacia todas<br />
partes, y estas tales especies inmateriatas son las palancas<br />
con que arrea á los planetas. Mas por cuanto estos distan<br />
mas ó menos del Sol, y la vis vectoria (así la llama este<br />
filósofo) se debilita tanto mas, cuanto mas se aparta de él;<br />
de aquí es, que á los planetas próximos los mueve mas aprisa<br />
que á los distantes. Juzga el mismo que el movimiento de<br />
los planetas no es por círculo, sino por Elipsis; y para explicarlo<br />
advierte , que los referidos planetas constan de dos<br />
hemisferios, cada uno hijo de su padre y de su madre, uno<br />
amigo del Sol, y otro enemigo. Y de esta manera tirando el<br />
medio amigo háeia el Sol, y huyendo el otro medio de él, se<br />
forma el movimiento elíptico. Es'o lo puede V. poner mas<br />
claro con un ca>o de hecho, que le dará bastante luz. Acudieron<br />
dos ciegos á beber en una taberna: uno llevaba un
199<br />
perro, y otro una perra de lazarillos. Sucedió, pues, que<br />
mientras los amos cuidaban de sus estómagos, se pusieron los<br />
perros á cuidar de la conservación de su especie. Acabaron<br />
de beber, y salieron con designios el del perro de seguir la<br />
calle arriba, y el de la perra la calle abajo: tiraba cada uno<br />
de su cordel, y los animaliilos no podían acabar de dividirse.<br />
Suelte mi perro (decia un ciego) so ladrón. V. (respondía<br />
el otro) es el ladrón, que me quiere quitar mi perra.<br />
Voto á tantos que si V. no me suelta el perro, le he de partir<br />
los cascos. Por quien soy (replicaba estotro) que le salto<br />
los sesos si no deja mi perra. Ad arma ventum est: enarbolaron<br />
los invencibles brazos, y los garrotes sembraron una<br />
gran cosecha para los cirujanos. Figúrese V. para aplicar el<br />
caso qye el perro es un hemisferio, y la perra otro: que el<br />
un ciego es el Sol, y el otro el término opuesto: que el un<br />
cordel es la vis solipeta , y el otro la solifuga, como les llama<br />
Keplero. Vea á los animales dar vueltas al rededor sin<br />
formar circulo perfecto, y se halla V. con un egempío tan<br />
mal aplicado, como mala es la filosofía á que se aplica: aquello<br />
de los garrotes va de añadidura.<br />
Queda todavía que saber que los cuerpos planetarios se<br />
componen de fibras. ítem : que el Sol tiene alma con que<br />
mover las especies inmalcriaras, y unas fibras muy gordas<br />
por donde esta alma egerce sus tuerzas. En caso de admitir<br />
V. este sistema , podrá apoyarlo en mucha parte con<br />
Gaseado. Mas si no le gustare esto de Keplero, á quien Leibnitz<br />
¡lama varón incomparable: si tampoco quisiere meterse<br />
con lo-, torbellinos de .Descartes, que tanto van perdiendo<br />
el crédito, hallará en Leibniíz y en Newton otros dos sistemas,<br />
sobre disparad!¡o mas ó menos, como el de Keplero. No<br />
se ios expongo, consultando a la brevedad.<br />
Lo que ni puedo, ni debo omitir en conciencia, es la<br />
siguiente cláusula de un filósofo famosísimo, cual es Fortunato<br />
de Brixia. Óigala V. para que le sirva de luz, no solo<br />
en esta materia, sino también en la crítica. Dice así (Phys.<br />
part. p. i. §. 3 5 03.): Ut igiiur damas auctoritatcm nhirimorum<br />
Sanctorum Patrum, ac vetarían philosophorum, opinioni de<br />
Angelis Caeli moloribus favere plurimum, ac proinde non secus<br />
kac super re ab iis sentiendum, quibus sv.mma religio est, ne latina<br />
quidem unguem ab lilis discedere ~ 7 ha arbitramur, senten-
200<br />
tiara harte eos minirae concessuros, qui persuasum haLait, mtmus<br />
esse philosophi, ejfectus omnes naturales, ac proinde etiam motwn<br />
astrorum per causas physicas explicare. Esto sí que es ser<br />
ecléctico , y lo demás un juego. Hablaremos sobre el mismo<br />
punto á su tiempo, y verá V". qué gran filósofo fue este<br />
religiosito.<br />
Por último: si los escolásticos no se hubiesen persuadido<br />
á que los astros y sus movimientos influyen en el globo terráqueo<br />
algo mas que la luz y el calor, pudiera V. determinarlo<br />
así. Se persuadieron; con que no hay mas recurso que<br />
negarlo, como lo han hecho todos los modernos, á excepción<br />
de tul. cual que en esta parte ha apostatado.<br />
Con la doctrina dada tiene V. lo suficiente para el tratado<br />
de Cceh: póngale por apéndice alguna cosita de cronología<br />
para que salga con tolos sus números: bastaran las noticias<br />
que trae el Breviario a los principios para hacerlo bien.<br />
Desde los cielos debe V. venirse otra vez á la tierra , y<br />
concluir su física particular, disputando de los elementos y<br />
mixtos ; materia ciertamente inagotable , y de la que no se<br />
pueden dar infinitas noticias que aprovecharían mucho , y<br />
que es necesario omitir por atender á lo demás. Daré pues<br />
aigunas, dejando al celo y aplicación de V. que busque otras<br />
En el número de los elementos convenga V. comulgo,<br />
mas no en las razones porque lo establezco. Estas están enfermas<br />
, según el dictamen de Turrio (Phys. tom. 3. 80.).<br />
Lo prueba con tres razones, que será muy bueno que V. ponga<br />
en separación de las demás; pues si las mias son enfermas,<br />
las suyas están tísicas.<br />
Diga también con Maignan (Philos. nat. cap. 13.): Non<br />
habent inter se lites, et rixas elementa; sed se amant, el complectuntur,<br />
procul abado vulgari ¡lio contrarietatis odio. San<br />
Atanasio prueba por esta riña la Unidad de Dios. Clemente<br />
Alejandrino, san Ambrosio, el Niseno, el Crisóstomo , Firmico,<br />
el Damasceno y otros, arguyen con la misma contra<br />
los adoradores de los elementos. Sed quid indel Maignan dice<br />
que no hay tal cosa, y basta.<br />
Si la escuela no hubiese dado en la majadería de que los<br />
elementos son corruptibles, pudiera V.'asegurarlo , y mucuc<br />
mas habiéndolo enseñado así de los cielos. Pero del IUL-U.O<br />
modo que cuando se trató de los cielos fue necesario poner-
20 f<br />
los corruptibles, porque los escolásticos habían dicho lo contrario;<br />
es necesario ahora también poner incorruptibles á ios<br />
elementos, porque los escolásticos los ponen corruptibles. Así<br />
lo manda la nueva filosofía. Así lo empieza á enseñar Maignan<br />
cuando niega que ellos riñen entre sí; y así lo comprueba<br />
después con un admirable experimento. Dice: que cogió<br />
dos limetas; llenó la una de agua, y la otra de viento : después<br />
las unió estrechamente , y se estuvo meneándolas muchísimo<br />
tiempo , hasta que ya no se veía mas que una espuma.<br />
Las dejó entonces sosegar, y halló después que ni un<br />
granito de aire se habia convertido en agua. Véalo V. donde<br />
lo dejo citado. El caso es, que según doctrina de Newton<br />
en tal caso no el aire en agua, sino el agua debió convertirse<br />
en aire; y ya se vé, si debió ser así, ¿qué mucho que el<br />
agua no creciese? Mas estas son quisquillas.<br />
Sobre si los elementos permanecen en el mixto, debe decirse<br />
con Turrio, Gasendo, y casi todos los modernos, que<br />
sí: porque el mixto no es mas que la unión ó de sus partículas<br />
, según unos , ó de otras partículas que no sean elementares,<br />
según otros: esta unión es su esencia: la desunión<br />
su destrucción. De donde se saca, que volviendo á reunir las<br />
partículas, de que estuvo compuesto el caballo Bucéfalo , se<br />
dará naturalmente posible su reproducción: y tiene V. la Palingenesia.<br />
Baste de elementos en común, y vamos á tratar de ellos<br />
en particular. El fuego según Tundo (Phys. tora. V. §. 465.)<br />
donde cita á Hombery, Lemery , Gravosa ndo y Muschetnbroefc<br />
, consiste en un agregado de corpúsculos tenuísimos,<br />
esféricos y mobilísimos, que lo constituyen sumamente fluido.<br />
Debe V. seguir esta sentencia, que tiene en su apoyo a tan<br />
ilustres físicos. Y si preguntaren cómo estos corpúsculos esféricos<br />
punzan, penetran y cortan, responda: que por eso<br />
cortan , penetran y punzan, porque son agudos, como punta<br />
de bolo. Si no le gusta este modo de explicar, diga con<br />
Verulamio , Boile y Newton, que el fuego no es cuerpo distinto<br />
de los otros, sino quodlibet corpas violenter motum. O sino<br />
haga V. la experiencia: aplique V. una pegadura de yesca<br />
á una ráfaga de viento agitado, y verá cerno se enciende.<br />
Puede también, si esto no le gusta, decir con Nollet<br />
(Lect. 13. sect. 1. art. i.) que el fuego está no solamente en<br />
том. v. 26
202<br />
el aire que respiramos, sino también en todos los lugares y<br />
substancias que tocamos y con que nos alimentamos. Si alguno<br />
no quisiere creerlo así, que se venga con Averroes al<br />
infierno y lo experimentará.<br />
Para explicar su propagación dígase con Eulero, Noller,<br />
Jaquier y otros: en primer lugar, que cuando un cuerpo comunica<br />
su calor á otro, pierde tanto el comunicante, cuanto<br />
recibe á quien se ha comunicado. A consecuencia ajuste V.<br />
la cuenta de cuanto habrá perdido el sol, después de tanto<br />
tiempo como ha estado calentando. En segundo lugar, suponga<br />
que el fuego está incluso en todos los cuerpos; é incluso<br />
como está , tiene cierto conato á dilatarse á que ellos<br />
llaman vis expansiva; ó que es una agregación de partes que<br />
afectan separarse mutuamente. Para que no lo hagan sirve<br />
de impedimento un cuerecito que hay v. gr. en cada grano<br />
de pólvora, que las comprime y sujeta: este cuerecito tiene<br />
sus poros, y por estos poros se entra el fuego de afuera, y<br />
propaga el incendio al que está dentro: de modo, que cuando<br />
se quema la pólvora, es porque el pellejito de cada grano<br />
es roto por la parte de afuera por el mismo fuego, que á<br />
pesar de su vis expansiva no ha podido romperlo por dentro.<br />
Con cualquiera de estas doctrinas puede V. explicar cuantos<br />
fenómenos pertenecen al fuego, con tanta facilidad como lo<br />
hiciera mi abuela.<br />
Sobre la virtud eléctrica hay mas explicaciones que llovidas:<br />
cada una es hija de su padre y de su madre : torne<br />
V. cualquiera , y dejando ya el fuego pase á tornar aire.<br />
Podrá decir de él, ó que no se distingue de los otros<br />
cuerpos con Nollet; ó que se distingue, y no es mas que un<br />
humor elevado de las lagunas, ríos y mares con Isaac Vossio;<br />
ó que es una porción mas sutil del globo terreno, que<br />
es como su bello, quasi lanugo, con Gasendo. O con Viiíis que<br />
es un cuerpo á manera de trama compuesto de muchos hilos,<br />
que asemeja mucho á unos flecos.<br />
Acerca de su gravedad podrá decir con un cierto qtiidam<br />
(á quien no nombro por esto y por lo otro): ne in alia re<br />
veritatem diligant, negant peripautici aeris gravitaran. Para<br />
confirmar este dicho, añada V. las siguientes palabras tomadas<br />
de santo Tomas (I. Mefeor. lee. 2.). Aer est levis respecta<br />
terree- , et aqu
levis respecta térra, gravis autem respectu ignis, et aeris. Copio<br />
también la doctrina qie yo traigo {lio. 4. de Calo cap. 4.)<br />
cuando enseno que un pellejo lleno de aire pesa mas que si<br />
estuviera vacío: y después absoluto neutrum horum leve est,<br />
hablando del agua y del aire. De donde se infiere claramente,<br />
que á los modernos se les debe este descubrimiento.<br />
Su elasticidad se explica de infinitos modos Tome V. el<br />
de Nollet, que busca la causa en que ¡as partes, de que el<br />
aire está compuesto, son ó como unos idéeos de ¡ana, ó contó<br />
una esponja; y es un pensamiento admirable.<br />
Sobre los fenómenos que se explican por el aire, prevengo<br />
lo mismo que previene para ios del luego.<br />
Vamos al agua, Cuidado que no se le olvide aquí relatar<br />
uno por uno los nombres de los mares, dar alguna noticia<br />
de los que han viajado á ellos, y referir algunas de las muchas<br />
paparruchas que trajeron de tan luengas vías.<br />
Del origen del mar hablaremos cuando del de la tierra.<br />
Por ahora para explicar la causa de lo salado de sus aguas,<br />
recurra V. á Leibnitz que le enseñará ( tom. 2. op. part. 2.<br />
p. 203. ), que proviene de quemarse continuamente ia tierra<br />
por los tesoros de fuego que hay en sus entrañas. Después<br />
diga con Turrio (Elem. Phys. p. 6. §. 189./que los escolásticos<br />
lo explicaron muy mal , atribuyéndolo á que el sol con<br />
sus rayos tostaba la superficie de las aguas. De modo que<br />
la chamusquina sea virtud en Leibnitz , y pecado en los escolásticos.<br />
Si estos reclamaren alegando que no han dicho<br />
tal disparate, respóndaseles: que cuando Turrio lo dice estudiado<br />
lo tiene.<br />
Sobre la creciente y menguante hay mucho que decir , y<br />
todo muy precioso. Según Galilei, ellas provienen del movimiento<br />
diurno y annuo déla tierra. ¿ Qué importa que con<br />
esto no se pueda entender ni la anticipación , ni la repetición<br />
de las crecientes, ni el periodo menstruo que guardan,<br />
ni el notable aumento y decremento que en ellas se nota en<br />
los equinoccios y solsticios? ¿Qué importa esto, si lo ha dicho<br />
así el grande Gaüleo ? Mas si á V. no le parece bien su<br />
sentencia, tiene la de Varenio que las explica por el movimiento<br />
diurno de Oriente á Poniente : que esto se reduce á<br />
negar que el mar se mueva de Poniente á Oriente Si tampoco<br />
esto agrada, ahí están los movimientos vorticosos de Des-
204<br />
cartes, que ponen la cosa á las mil maravillas. Por ultimo<br />
si tampoco gustare esto, el último recurso será Newton, que<br />
con sus atracciones es capaz de explicar hasta los fenómenos<br />
del juego de las bochas. V. perdone que no me detenga<br />
en exponer esto con alguna extensión, porque me instan otras<br />
mil cosillas.<br />
Sobre el origen de las fuentes y ríos hallará V. mucho. Si<br />
quiere probar que toda el agua que tienen proviene de ¡as<br />
lluvias, Mariotte, Jurino y Zandrino , tienen ajustadas ¡as<br />
cuentas de lo llovido en algunos anos, y de ¡as crecientes que<br />
han llevado el Secuana, el Danubio y el Pó. En las cuates<br />
cuentas alcanza el recibo al gasto. Si por el contrario quiere<br />
constituirlo en los vapores marinos que se juntan en la superficie<br />
de los montes, Haíley también ha combinado el gasto<br />
de vapores del Mediterráneo con el recibo de rios, y salen<br />
sobre chispa mas ó menos á rata por cantidad.<br />
Encaje después algo de hydrostática é hydráulica, y tenga<br />
cuidado, en cuanto á la primera, de no olvidar las atracciones<br />
de Newton. Podrá ilustrarlo mucho un libro que dio<br />
á luz Boilé con este título: Paradoxa Hydrostática novis experimentis<br />
evicta, y las Actas de Leipsic de 1688.<br />
Salgamos del agua á tierra firme. Acerca de esta debe<br />
V. imponerse en su origen y forma: pues sobre su figura<br />
tenemos el P. N. y yo ciertas diferenciílas, que terminaremos<br />
amistosamente luego que los autos estén en estado. El origen<br />
de la tierra lo explican admirablemente Burnet, Wisthon,<br />
Bourguet, Leibiiitz y Buffon. Los dos primeros parece que<br />
no tienen los mejores créditos : yo los abandonaría ahora,<br />
como he tenido cuidado de abandonarlos siempre, si no tuera<br />
porque sus hipótesis están admitidas por los otros, ya luteranos,<br />
ya católicos, grandes maestros de la nueva filosofía.<br />
Dice pues Burnet (Sac. Th. • lib. i. c. 4.) que la ¡ierra<br />
trajo su origen del chaos. Por chaos entiende éí massam materia<br />
exolutam , indiscretam, et jluidam. Comprendiendo pues<br />
esta masa todo género de cuerpos , las partes mas pesadas<br />
se fueron al fondo, oprimidas unas con otras se endurecieron,<br />
y constituyeron lo que se ¡lama entrañas de la tierra. Las<br />
restantes partes fueron divididas en dos géneros de cuerpos,<br />
unos líquidos, y otros volátiles : de éstos los primeros son el<br />
agua, y los otros el aire. Mas como el agua y aire tuviesen
20 í<br />
todavía muchas partes crasas, las heces del agua poco á poco<br />
se fueron yendo al fondo , y las del aire quedaron pegadas<br />
á las superficies de los líquidos conglutinadas con un<br />
humor pingüe y aceitoso, sin poder descender al centro por<br />
este motivo. Agregadas pues y revueltas con este humor pingue<br />
constituyeron un género de tierra limosa , que aumentándose<br />
y consolidándose , sucesivamente formó la tierra primigenia<br />
, y el Orbe habitable.<br />
Lo mismo dice Wisthon con sola la diferencia, de que<br />
busca él el origen del chaos, de donde fue formada la tierra<br />
en la atmósfera de un cometa, ó por decir mas bien, en<br />
la atmósfera de la misma tierra, que en tiempos pasados fue<br />
cometa. Ánade: que cuantas nociones se tienen de la obra de<br />
los seis días, son falsas del todo. No quiero detenerme en explicar<br />
á V. el cómo ia tierra de cometa se convirtió en planeta.<br />
Lea, si gusta, á BttíTon, que refiere toda esta tramoya.<br />
Bourguet, sobre chispa mas ó menos, sigue esta doctrina.<br />
Añade de suyo ( Epist. Phil. ann. 1729 Amstelodami excus.)<br />
que la forma y disposición de ia tierra suponen necesariamente<br />
que el globo en algún tiempo fue del todo fluido ; y<br />
que últimamente ha de ser destruido por el fuego oculto en<br />
sus entrañas que lentamente lo consume, y va adquiriendo<br />
tantas fuerzas que al fin de tiempo ha de reventar la tierra<br />
con un estallido horrible. Zambomba, ¡y qué zamboinbazo ha<br />
de pegar 1<br />
Leibuitz por otro modo dice en substancia casi lo misino<br />
(ia Protogea). Según él el globo terrestre primero fue líquido:<br />
de líquido se puso duro, como cuando un huevo se cuece.<br />
El fuego es el autor de estas mutaciones; y en esto se distingue<br />
Leibm'rz de Bourguet, que éste pone el fin, y el otro<br />
el principio de la tierra en ia acción del fuego.<br />
Monsieur Burlón ( Hist. nat. t. i.) conviene con Leibuitz<br />
ea que la tierra tuvo su principio en una materia fluida,<br />
liquidada con ¡a fuerza del calor. Después entabla su ingeniosísima<br />
sistema, suponiendo que 'os cometas muchas veces caen<br />
en el Sol; si- la caida es perpendicular sobre él, entonces el<br />
So! se los come; pero si el cometa cae oblicuamente, le pega<br />
al Sol un refregón, le rapa de camino lo que puede de su<br />
superficie , ó le hace en ella alguna avería horadándola un<br />
p-eo. En tal caso es evidente que le arranca al Sol algunos
206<br />
pellizcos, los cuales con !a violencia del golpe se esparcen, ni<br />
mas ni menos que como las chispas del hierro encendido cuando<br />
lo martillean. Separadas así del sol y de! cometa, como<br />
las chispas del hierro y el martillo, se pueden mudar en p anetas<br />
con la misma facilidad que los gusarapos en mosquitos,<br />
y quedan andando las estaciones al rededor del sol listo supuesto,<br />
está explicada la formación de la tierra en un instante.<br />
Vino el cometa, cayó sobre el sol: zas, ¡ y que porrazo<br />
le pegó' Arrancó un pedazo de materia tamaño como ¡a sexcentésima<br />
quincuagésima parte de todo el cuerpo solar ( advierta<br />
V. de camina si Buffon sería buen contador): esta materia<br />
cayó, según él mismo, á manera de chorro, se reunió<br />
después y endureció; y cátate aiií el planeta tierra. listo sí<br />
que es filosofar á la francesa: esto sí que es ser filósofo consumado.<br />
No me despido de esto , que todavía tendremos en<br />
adelante que admirar. Por ahora baste dei origen de ¡a tierra.<br />
Le prometí á V. en la Carta pasada referirle la razón<br />
de por qué Antonio Genuense reputaba por propo.icion casi<br />
cierta moraliter la que decía : Deus cometa usas est ad ir.undationem<br />
teliaris. Llegó el caso de cumplir mi promesa, y explicarle<br />
de una vez el modo de! diluvio universal, y la causa<br />
de la reforma que hoy tiene la tierra. Burnet, Vovvard, Bourguet,<br />
Leibuitz y Bullón, cada uno trae un cuento que necesitaba<br />
un cuadernillo de papel. Los omito por ceñirme á solo<br />
Wísthon, que es el mocito del cometa. No me pierda V.<br />
jota de lo que voy á decirle , que todo ello merece un sumo<br />
aprecio. Erase que se era un cometa, que se mudó en planeta,<br />
como ya llevo dicho, y este planeta se llamó Tierra. Pues<br />
señor, esta Tierra planeta, hija de cometa , mudó su órbita<br />
en una figura mas plana, como si digéramos que de naranja<br />
china se transformó en cebolla. Con esta transformación<br />
las diversas partes de que estaba compuesta , se acogieron<br />
á diversos lugares, según que estos lugares acomodaban<br />
mas á su diversa gravedad: y así los fluidos mas pesados<br />
ocuparon el centro ó meollo de la tierra, y constituyeron<br />
un gran abismo, en el cual se unieron muchísimas aguas: con<br />
estas aguas se mezclaron muchas partículas de tierra de las<br />
de menos peso: éstas se quedaron encima , como el aceite sobre<br />
el gazpacho, y endureciéndose poco á poco, formaron<br />
una costra ó cascara, que fue lo que entonces se llamaba
207<br />
tierra exterior. Mas por cuanto aquellas partecillas de tierra<br />
no eran todas iguales en gravedad , se siguió de aquí que la<br />
superficie no pudo ser igual, y que hubo en ella vahes y<br />
montes, no encadenados unos con otros, como ahora, sino<br />
separados. Pero aunque había montes, no habia Occeano, sino<br />
tal cual congregación de aguas, v. gr. la laguna de Méjico<br />
ó la ¡Vleotide. Asi se estuvo la tierra, hasta que se tocó<br />
á diluvio. Mas por cuanto ella habia sido poco antes cometa,<br />
y como ta! habia acercadose muchas veces al sol, conservaba<br />
aun no poco calor; de donde provenia ser per entonces<br />
mas fértil, y vivir los hombres tantos años (á la cuenta .Чет,<br />
que vivió mas de quinientos después del diluvio, Heber, Phaleg<br />
y otros, se criaron en otra tierra). Pues, señor mío de<br />
mi alma , como iba diciendo de mi cuento, sucedió que á un<br />
cometa de esos que andan por esos cielos de Dios, le dio la<br />
gana de acercarse un poco hacia ¡a feligresía de la tierra<br />
(quizase le habría perdido algo, y vendría á buscarlo): tanto<br />
se acercó que fue preciso que se egecutasen las leyes de<br />
Newton. Llevaba el rabo ó la cola un poco caida, y empezó<br />
la tierra á tirar de ella, el cometa á tirar de la tierra, hasta<br />
que se liaron el uno con el otro , como suelen liarse los<br />
comet is de papel que echan á volar los muchachos. Traía el<br />
cometa el hopo muy húmedo, el cual ablandó la costra que<br />
tapaba los abismos de agua; se desunió y á Dios mi dinero.<br />
Se lio el agua , cada pedazo de tierra se fue por su lado, falto<br />
pie y sobró agua á los vivientes, y cátate ahí el diluvio<br />
universal. Luego quedó la tierra, como es de presumir de toda<br />
esta tramoya, llena de tolondrones, y catate ahí la razón<br />
de su forma. Lea V. los otros que le he citado, si quiere<br />
tener un rato de gusto. Mas si quiere que el diluvio no haya<br />
sido universal, sino particular en lo* países de la Palesña.i<br />
, puede valerse de Isaac Vossio que lo enseña así, y dice<br />
de ía sentencia contraria: hoc est pie nngari.<br />
Actuóse va con los elementos: digamos abo de los mixtos.<br />
Sobre toa i ¡.perfectos, por otro nombre meteoros, no quiero<br />
detener á V, aunque no faltan doctrinas de mucha importancia<br />
entre los modernos. Sirva de regla general para esta materia:<br />
si en las relaciones de ellos hubiere discordia., escoja,<br />
cual: пега cosa, con tal que sea la que mas diste de los peripatéticos;<br />
y en orden á sus causas aténgase á las atrácelo
20!?<br />
nes de Newton unas veces, otras á los átomos de Gasendo,<br />
otras á los otros principios; de modo, que nadie quede quejoso<br />
, y sepan todos que V. tiene noticias de todos los sistemas.<br />
Divida después los mixtos perfectos en el reino mineral,<br />
vegetal y animal: pues aunque hay cosas que no siendo vegetales<br />
ni animales, tampoco son minerales, esta división es<br />
muy de moda entre los físicos modernos y de consiguiente<br />
perfecta.<br />
Debe decir de los minerales por la parte que menos, que<br />
viven como las plantas. Si te preguntaren quien se lo ha<br />
dicho, diga que Tournefourt; y cite ¡as memorias de la academia<br />
de París<br />
Leibnilz.<br />
de 1702 puede también apoyarlo con<br />
Sobre la piedra imán no tienen número las sentencias de<br />
los modernos: échese V. pues á nadar y agárrese de la primera<br />
que encuentre, que ella le sacará sin falta á puerto de<br />
disparate.<br />
Entremos con las plantas. Hay disputas si viven ó no viven.<br />
A estas disputas llama el P. Jaquier (Phys. p. 2. sect. 4.<br />
a. 2. ) inanissimas qiuest iones: y dice muy bien , porque ¿qué<br />
cuestión puede haber mas inútil que aquella en que se disputa<br />
contra los maniqueos que daban á ¡as plantas no solamente<br />
vida sino también inteligencia, y reputaban cortar la rama<br />
de un árbol por un pecado, igual al de cortar una pierna<br />
á un hombre ? ¿ En qué cosa se puede emplear el tiempo<br />
con menos utilidad, que en impugnar á Robinet que reprodujo<br />
este error, y á Leibnitz que parece lo supone como cierto<br />
en estas palabras (Epist. ad Bourguetem, tom. 2. op.):<br />
NOLIS ne saurions diré en qnoi consiste la percepción des plantes 1<br />
.<br />
Déjese V. pues de cuestiones inanísimas; suponga que las<br />
plantas son autómatas con lo común de los modernos, y vamos<br />
á buscar el origen tanto de ellas como de los animales.<br />
Introdúzcase en este punto con las memorables palabras<br />
de Turno, tratando de las varías opiniones que hay sobre<br />
la materia. Prima (dice él) est veterum geníilium, vel scíiolasticorum<br />
(todo es uno), qui admiserunt substantiam quamdam<br />
generalem , vagam, et ubique diffusam, quam gentiles vo~<br />
carunt animam mundi, qu'ia mundum animaret ; veteres vero<br />
scholastici dixerunt formam plasticam, sen virtutem ekmentarem
209<br />
aula veluti sigillo signaret, seu determinaret formas corpa um<br />
particulares. Hinc censuerunt plantas omnes, et animalia prius<br />
putnefieri, et corrumpi; inde accedente sigillo forma plasticcs<br />
determinan ad formandam plantam, seu animal determinatum.<br />
Ex hoc orta sunt dúo axiomata in Scholis Aristoteleorum communia:<br />
nempe, omnia oriri ex putri: et hoc aliud: corruptio<br />
unius est generatio alterius. Non puduit hanc opinionem rejerre<br />
, cum non puduerit philosophos nugas has, et figmenta imaginationis<br />
cogitasse. ¿Apostemos, amigo don Manuel, una libra<br />
de pesar camuesas á que en todo el Alcorán de Mahoma<br />
no hay la mitad de las mentiras que van en estas poquitas<br />
palabras ? Hablaremos de ellas en otra ocasión. Por ahora<br />
sirvan para que V. se introduzca en esta cuestión , la cual<br />
puede resolver por los muchos modos con que los modernos<br />
explican la generación de plantas y animales , pretiriendo<br />
siempre el sistema de los huevos para lo último. En mi Carta<br />
IX hay algo que pueda ilustrarlo , y en adelante habrá<br />
muchísimo mas.<br />
Dejemos esto por ahora y tratemos de si los brutos tienen<br />
ó no alma. Si quiere V". negarlo alístese en la compañía<br />
de Descartes, cuyo capellán es el reverendísimo Fortunato<br />
de Brixia (Pbys. §. 44+9.); y después determine cierta quisquilla<br />
que hay sobre de quien se tomó la doctrina contenida<br />
en et libro de homine machina. Si quiere concederlo puede<br />
ponerles almas á los brutos; ó dándole á cada uno un<br />
diablo que le sirva de alma , ó diciendo que sus almas son<br />
substancias espirituales. Ilustraré á V. en otra ocasión sobre<br />
este punto.<br />
Concluyamos por ahora la física particular hablando de<br />
los sentidos. Sobre la vista debe saber que apenas hay parte<br />
en e! ojo donde no coloque algún moderno la visión. Mariote,<br />
Mery y otros en la Choroide: Viteliion en el humor cristalino,<br />
y otros en la retina. Es V. libre en escoger.<br />
Sigúese después tratar de la luz sobre cuya esencia hay<br />
mucho y muy bueno. Pienso disputarlo con los reverendísimos<br />
Padres, y me remito de aquí para entonces. Por ahora<br />
sepa que ella es un cierto cuerpecito que se derrama desde<br />
el cuerpo lucido hasta nosotros. Tiene pues que andar todo<br />
el espacio que hay entre nosotros: y v. gr., el So!, gasta en<br />
esto casi ningún tiempo; pues los mismos modernos que lo<br />
TOM. v. 27
2/0<br />
han calculado lo confiesan , y aseguran que la luz del Sol<br />
tarda en propagarse ocho minutos con trece segundos. Según<br />
los mismos cálculos la tierra dista del Sol treinta y dos<br />
ó treinta y tres millones de leguas; las cuales repartidas en<br />
ocho minutos y trece segundos, sale cada segundo (si la cuenta<br />
no esta mal ajustada) á sesenta y seis mil nuevecientas<br />
treinta y siete leguas , las cuales andan en el referido tiempo<br />
los tales cuerpecitos de la luz. ¡ Qué lindos correos! Lástima<br />
es que no invente V. un modo de obligarlos á que se<br />
metan á arrieros; pues entonces no habria detención en el<br />
giro del comercio. Hay todavia mas. La distancia en que las<br />
estrellas fijas están de la tierra, excede infinitamente á la<br />
del Sol: de donde proviene que los cuerpecitos en que su luz<br />
consiste, tardaron en llegar á la tierra muchos siglos, como<br />
admite Jaquier (Phys. p. 2. sect. 2. c. i.): de donde se sigue<br />
que Adán ó no vio las estrellas en su vida, ó las vio<br />
cuando ya estaba hecho un pobre viejo , ó hizo Dios un milagro<br />
para que las viera, en lo que Jaquier no halla dificultad.<br />
Esta noticia es de aquellas de pulso.<br />
Coloque después el oido donde mejor le parezca; y diga<br />
sobre los sonidos lo que hallare escrito; pues la materia no<br />
es de tanta dificultad que hayamos de detenernos en ella.<br />
El guita deberá ponerse en la lengua y paladar, porque<br />
no hay otra parte donde ponerlo. Después se dirá que la causa<br />
del sabor es la diversa configuración de los corpúsculos,<br />
de que están compuestos los manjares sabrosos. Asi Gasendo<br />
con todos los modernos. Por lo cual la miel será dulce porque<br />
consta v. gr. de partículas cúbicas; y la hiél amarga<br />
porque consta de cuerpecillos angulares: y de este modo la<br />
lengua distingue de sabores, porque sabe distinguir de figuras.<br />
El olfato y tacto son fáciles de explicar ateniéndose siempre<br />
en el primero á lo dicho sobre el gusto, y en el segundo<br />
á las atracciones de Newton.<br />
Digamos algo sobre los sentidos interiores para concluir<br />
con la física. Hay quien diga que son tres como Malebranche:<br />
hay quien los reduzca á dos, como Craanen: hay quien<br />
no admita mas que uno, como Déla-Chambre. Si quiere V.<br />
explicar bien la imaginación vayase á Malebranche ( Lib 2.<br />
de ínquis. verit. p. 1. c. i.), y hallará que: consistit in sola<br />
facúltate , quam mens habít sibi efformandi imagines rerum
211<br />
objectarttm Hinc non óbscure liquet facultatem Mam, qua<br />
mens imagines rerum sibi efformare potest, dúo in se includere:<br />
alterum , quod ab ipsa mente pendet: alterum, quod pendet á<br />
corpore. Prius est actio, et impirium voluntatis: posterius est<br />
obsequium spirituum. De donde salen tres consecuencias muy<br />
preciosas. La primera , que la voluntad del hombre est aliquid<br />
divinum , y un verdadero numen ; porque como dige á<br />
V. ex eodem Mallebranchio en mi anterior tratando de natura:<br />
Si atiente consideremus ideam, quam habemus de causa, aut potentia<br />
agendi , haud dublé illa idea nobis reprcesentabit aliquid<br />
divinum: y también: idea potentice inferioris est idea numinis<br />
inferioris , sed veri tamen numinis. Es así que aquí tenemos<br />
facultatem , qua mens imagines rerum sibi efformare potest, á<br />
la que concurre acción de la voluntad, actio voluntatis: ergo<br />
voluntad divina y un Dios chiquirritito: y sise les concede á<br />
las bestias facultad de imaginar, lo que no es muy difícil,<br />
tendremos entonces dioses perros , gatos y borricos, y será<br />
la filosofía un nuevo Egipto de divinidades. La segunda consecuencia<br />
es, que si mens imagines rerum efformare potest, es<br />
menester ponerle unos puntales al sistema de ideas de Malebranche,<br />
que quiere que no pueda formarlas; y por eso<br />
establece que todas las ideas las ve en Dios. La tercera y<br />
última; que si para imaginar se necesita actio , et imperium<br />
voluntatis, siendo así que imaginamos, mientras dormimos,<br />
se podrá merecer y desmerecer con las tales imaginaciones.<br />
No ha estado este mal postre para acabar la física.<br />
En la Carta siguiente me contraeré de modo que en ella<br />
se encierren la metafísica y moral, y queda V. impuesto en<br />
los grandes progresos que se han hecho y pueden hacer en<br />
la filosofía. Repito lo que siempre: á saber, que soy tan de<br />
V. que no puedo ser mas. — Aristóteles.<br />
Fecha junto á la caldera de Pedro Botero, á 24- de marzo<br />
de 87.<br />
P. D. Tenemos al pimporrero alborotado con una especie<br />
que ha oido á Averroes, yo no sé dónde ni cómo. Dijo,<br />
que había unas cátedras que proveer por oposición; y el pimporrero,<br />
Dios es Dios, que se tiene de oponer. Me ha empeñado<br />
fuertemente para que me valga de V. para saber<br />
si saldrá otro peor, que lo prive del derecho de peoría en
que se contempla. V. ya habrá podido notar su instrucción:<br />
con que dígame su dictamen. Desea saber igualmente, si en<br />
la elección de jueces que se nombraren para proveerlas , se<br />
podrá maniobrar de modo que el nombramiento recaiga sobre<br />
él infaliblemente. Alega por méritos muchas cosas j entre<br />
ellas que no entiende el latín, si no se lo explican , y<br />
que en el castellano no faltan trabajillos. Entre estos y otros<br />
muchos peros que él mira como mérito, solamente lo desanima<br />
el no tener á su favor siquiera una pera. Espero á vuelta<br />
de Averroes respuesta de V". para que determine el viaje,<br />
ó se deje de eso. Es persona de muchas trazas, y sabrá darse<br />
mana á que la cosa siga en el pie que estuviere , y aun,<br />
si fuese posible, á ponerla un tantico peor.
CARTA XIII.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
213<br />
j^Lmigo mió: se me está figurando que V. no tiene ya paciencia<br />
para aguantar mis majaderías. Como lo que espera<br />
y lo que yo prometí son unas <strong>Cartas</strong>, y estas ni son ni han<br />
sido jamás sino elencos de cosas y mas cosas, estoy creido<br />
en que V. me estará poniendo de majadero tres veces lo menos<br />
en cada cuarto de hora. ¡ Válgate por Aristóteles! No<br />
ha nada que me encajó en el cuerpo tres índices de gramática;<br />
y como si esto hubiese sido poco me emboca ahora<br />
cuatro de filosofía. Pudiera este gran porra dejarse de esto,<br />
y ceñir sus <strong>Cartas</strong> á un determinado pensamiento donde diera<br />
algún gusto, y no que todo es poner un disparate, y luego<br />
otro, y detras otro , et sic in infinitum. Amigo mío: V.<br />
tiene razón, no se me oculta; pero está el mundo en términos<br />
que para que crean á un hombre es menester que traiga<br />
á carretadas los testigos. Si yo hubiera dicho al principio que<br />
las conclusiones de los Padres venian llenas de solecismos y<br />
barbarismos, nadie me había de creer: las puse á la vista, y<br />
por fin lo creyeron. Si yo me hubiese contentado con decir<br />
en general que la filosofía moderna está llena de absurdos,<br />
¡ pobre de mí! habría aquello de ignorante, impostor, fcrc. Esto<br />
ha venido á parar en que lo pague la paciencia de V. y<br />
la mía , la una trabajando y la otra leyendo. Por fin ahorraré<br />
ahora lo que pueda, y apretaré en esta sola Carta la<br />
metafísica y moral que ciertamente requerían mas extensión.<br />
No me pierda V. jota.<br />
Para introducirse en la metafísica, tiene V. hecho el prólogo<br />
en las siguientes palabras de Jaquier pág. i. "Sterilis
21 +<br />
fuit á plerisque scholaslicis usúrpala hujus scientia tractanda<br />
methodus: etenim ad msthodi demonstrativa formam non satis<br />
attendentes, confusas tantum, obscurasque notiones reliquerunt."<br />
En copiando esto, en tomando las pocas ó muchas demostraciones<br />
que hallare en los escolásticos, sin añadir siquiera una<br />
propia, y dejando las cosas en la obscuridad en que ellos las<br />
dejaron, como hace el Jaquier admirablemente, tiene trazado<br />
el plan de su metafísica. El Genuense y Leibnitz le darán<br />
también una buena crítica contra ios escolásticos metafísicos<br />
, aunque es muy probable que el primero nunca ios<br />
vio , ni el segundo los entendió. Divida después toda esta<br />
ciencia en antología, psychología y theología , y descienda á<br />
tratar de cada uno de estos ramos en particular.<br />
Empecemos por la mitología: ponga V. por primer principio,<br />
ó el raciocinio de Descartes, ego cogito; ergo sum, ó el<br />
canon de Purchot, ó el arte de pensar, sobre la evidencia<br />
que ambas son cosas nuevas al menos en el nombre. Establezca<br />
después á su gusto los principios de composición, y encájese<br />
luego á tratar de las excelencias de las cosas. Descartes<br />
trae aquí una doctrina famosísima , búsquela en las respuestas<br />
á las sextas objeciones, y lo verá ingerto en teólogo<br />
y diciendo desatinos. El Genuense (Metaph. p. I. c. 3. §. 4 8.)<br />
enseña, que los géneros y las especies pertenecen á las esencias<br />
nominales de las cosas. ¿ Está V. ? Esencias nominales:<br />
cuidado que no se olvide ; lo uno porque tenemos que observar<br />
sobre ello, y lo otro porque vea que también tuvo el Genuense<br />
algunas noticias de Gillelmo Olcam. Diga en seguida,<br />
con la venerable escuela de Descartes, que las esencias consisten<br />
en una cosa sola, de donde dimanan las otras, si acaso<br />
las hay: y de consiguiente que todas las esencias son simples,<br />
v. gr. la del cuerpo, que según ellos consiste en la trina<br />
dimensión: porque ¿ puede acaso darse cosa mas simple que<br />
la que está constituida de tres? Claro está que no.<br />
Si como ecléctico no quisiere estar con Descartes, no se<br />
apesadumbre; que á bien que ahí está Antonio Genuense (loco<br />
citato in schol. ad §. 27. ) donde su señoría dice: Quamquam<br />
quadam res ita fortasse simplices sunt, ut earum essentia in<br />
uno tantum essentiali posita sit: ac profecto pluxima alia sunt<br />
qua cum pluribus essentialibus sint confluía , non est in iis pri—<br />
mum quoddam quarendum, in quo consisiat essentia." Tie-
215<br />
ne V. pues cosas cuya esencia in uno tantum essentiali posita<br />
sit. Esto se puede explicar muy bien con el acto puro de<br />
los escolásticos, teniendo presente que ellos no reconocen mas<br />
acto puro que uno; mas el Genuense no tiene nada contra los<br />
plurales. Tiene V. esencias compuestas de muchísimos esenciales<br />
, asi como el corral del Conde de muchísimos vecinos; y<br />
tiene que en este corral de esencias no hay capataz, ó casero,<br />
ó como se llame, non est iniis primum: en una palabra,<br />
esencias de círculo donde todo es principio y fin.<br />
Sobre si se pueden conocer las esencias de las cosas consulte<br />
V. á Loke, que en su tom. I. §. 608. dice que no ; y<br />
nos deja el consuelo de que podamos conocer sus nombres, ó<br />
como él las llama, esencias nominales. El Genuense en el lugar<br />
citado (Schol. ad §. 28.) abraza esto casi con ambas manos;<br />
y tiene V". aquí el mas fecundo principio que puede imaginarse<br />
para impugnar, v. gr., que la materia piense: pues<br />
si su esencia no se conoce , ¿cómo hemos de saber si la repugna<br />
el pensar ?<br />
Sobre la distinción de la naturaleza y persona puede V".<br />
ver al Jaquier, con quien yo tengo en adelante ciertos escrupulillos<br />
que evacuar , no de muy poco momento. Explicada<br />
la esencia vamos á sus causas.<br />
La material y formal pertenecen á la física; con que tratamos<br />
de las otras dos. Que hay una causa eficiente, causa de<br />
todas las causas, lo niegan muchos que quieren colar por filósotós.<br />
Sobre este particular no sería muy malo que examinase<br />
V. cuáles son los principios de donde lo deducen. Mas<br />
no pudiéndose negar esta verdad sin echarse con la carga, se<br />
puede muy bien con Srurmio y Francisco Lamy decir, que<br />
no hay causas segundas; y que Dios lo hace todo (aunque<br />
Lamy parece contradecirse ya concediendo, ya negando). De<br />
aquí lo mis que se puede deducir es, que Dios hace los robos,<br />
lo homicidio-., y otras cosas que no apunto porque me tiembla<br />
el pulso al escribirlas. Si esto no agradare, como supongo,<br />
ahí están ¡os ocasionalistas, que sobre poco mas ó menos<br />
dicen lo mismo. Está Malebranehe, que niega toda actividad,<br />
tanto á los cuerpos como á las mentes, y que de consiguiente<br />
anda á capazos con la libertad. Está Turrio, que concede<br />
fuerza para obrar á las cosas animadas y á nadie mas. Están<br />
Le-Grand y Purchot, que no dan mas tuerza á ios espíritus
2iG<br />
que la de querer. Registre V. estos admirables sistemas, y verá<br />
si con razón es aplaudida la incomparable filosofía de moda.<br />
Combine después las causas con sus efectos, trate de una<br />
proposición que los escolásticos admiten como principio, á<br />
saber: ejfectus suis causis proportionales sunt, y diga con Jaquier<br />
(Metaph. p. i. c. 4. a. 3.), que este principio incerium,<br />
vel saltem superfluum est. El quiere .decir , que los efectos<br />
corresponden á la actividad de las causas; á saber, efectos<br />
actuales á causas actuales, efectos en potencia á causas en<br />
potencia, particulares á particulares y universales á universales.<br />
Sin embargo esto no es así : lo uno, porque el P. Jaquier<br />
leyó lo contrario en la Enciclopedia: lo otro, porque<br />
la experiencia se lo enseñó; pues no siendo él metafísico, ni<br />
soñando serlo, produjo una metafísica; y cate V. ahí como<br />
una causa produjo lo que no tenia , y se falsificó el principio.<br />
Quitado él, se quita el orden: sin éste, entra el acaso;<br />
pero estas consecuencias no valen dos caracoles.<br />
Es menester que también sepa V. qué cosas son acciones<br />
inmanentes y transeúntes. Turrio en su prúsica (tom. 1. §. 10.)<br />
lo explica tan lindamente que no queda mas que desear. Vires<br />
passivee non sunt nisi actioies immanentes, aut transeúntes.<br />
Resistentia et gravitas immanentes sunt actus; motus vero, transiens<br />
est. Ni todos los diablos del infierno que vinieran juntos<br />
podían explicar la cosa mas bien. Vires passivee serán quizá<br />
aquello que VV. dicen cuando van á dar un pésame. ~ Dios<br />
le dé á V. fuerza para sufrir el quebranto. — Vires passivas<br />
que son acciones: de modo que el que las tenga siempre está<br />
haciendo. Y así cuando V. está sentado , teniendo como<br />
tiene fuerzas para pasearse , se está paseando actualmente ¿<br />
inmanentemente, y cuando va de aquí para allí entonces lo<br />
hace transeunter. Saque V". de aquí otras consecuencias, que<br />
yo no tengo gana de sacarle.<br />
Vamos á la causa final. Contra esta tienen cierta ojeriza<br />
los espíritus fuertes discípulos de Epicuro. Descartes conviene<br />
en que la hay, pero no quisiera él que los filósofos se metieran<br />
en averiguarla : porque, como él dice, sería temeridad<br />
querer averiguarle á Dios el para qué hizo las cosas. Con que<br />
así V. lo que tiene que hacer es, no meterse en estas honduras,<br />
dejarse los fines por un lado, y no preguntar para qué<br />
fue criado el hombre, ni cosa semejante.
2Í7<br />
Explicadas las causas del ente, se sigue hablar de su división.<br />
Uno de lo; miembros de esta son los posibles é imposibles.<br />
Debe V. saber con los Leibnitciauos, que los imponibles<br />
no consisten ya en la repugnancia que ellos dicen al ser, sino<br />
en las circunstancias de la causa que ios habia de producir.<br />
Ponen ellos un egemplo que deja la cosa clara. Va Dios<br />
á criar un mundo; puede hacerlo bueno, puede también hacerlo<br />
mejor : pues es impodble que dejando este último escoja<br />
el primero , porque sus perfecciones siempre piden lo óptimo.<br />
Antonio Genuense también confirma esta doctrina ( Metaph.<br />
p. 1. c. 1. disert. 10.). En sabiendo V. que lo confirma<br />
el Genuense, ya conocerá que no es de ningún escolástico.<br />
Prosigue este ultimo Monseñor explicando los posibles; y<br />
dice(ibidem disert. 16.) que el mundo pende de Dios en cuanto<br />
á su existencia, mas no en cuanto á su esencia. No deja<br />
de estar esto metaiisico. Diga V. que todas las esencias penden<br />
de la fuente del Ser,<br />
mejor.<br />
y quítese de ruidos, que será lo<br />
Cuando trate de lo infinito y finita, diga con Jaquier que<br />
esto de definirlos así: finitum est quod habet fines , infinitum<br />
quod non habet fines, omnino nugari est. Con que ya sabe V.<br />
que no se pusieron mas que á jugar los que dijeron: Magnus<br />
Dominas et laudabilis nimis, et magnitudinis ejas non est finís.<br />
Y el otro: Magnus est, et non habet finem. No hacen mas que<br />
jugar los que dicen: cujus regni non erit finís. Noticia importantísima<br />
para que se enmienden todos estos pasages. Yo también<br />
ya le he enviado un recado á Cicerón para que enmiende<br />
en su lib 2. de Divin. estas palabras: Quod finitum est,<br />
habet extremum : quod non habet extremara, infinitum sit, necease<br />
est. ¿Pues cómo hemos de definir el infinito, sin que andemos<br />
de retozo? Oiga V\ un rasgo brillante; atienda á una<br />
delicadeza de primer orden : Infinitum (dice Metaph. p. 1.<br />
c. +. a. 2. ) dieunl Mathematici, cujus nulli assignari possunt<br />
limites. ¿Está V. en estol Si se d ;<br />
ce que es infinito ¡o que<br />
no tiene fin, nugari est: si lo que no tiene límites , philosophari:<br />
porque para el asunto es muy grande la diferencia<br />
que hay entre finís y limes. O viru-n acuti\simum¡<br />
Sobre si fuera de Dios hay alguna cosa infinita, copie V.<br />
las palabras de Leibnitz en la carta á Toucher, que dicen<br />
vueltas en castellano: "Yo creo que no hay alguna paite de
2iS<br />
»»la materia que no sea, no digo yo divisible, sino actualjjinente<br />
dividida; y por consiguiente, la menor partícula de-<br />
»'oe ser como un mundo lleno de una infinidad de criaturas<br />
«diferentes." Poder de Dios, amigo don Manuel, ¡qué será<br />
ver la centésima parte del riñon de un piojo Pena de una<br />
infinidad de criaturas, separada, actualmente las unas de las<br />
Otras! ¡Qué será ver este microcosmo ó mundo chiquito! 5Qué<br />
pro ligio! ¡ Qui n había de creer que 'dentro de un piojo se<br />
encerraba, v. gr., un eiok-elio ó muchos con sus plauetifas,<br />
un marceno , macaos caha'íko.» , perritos, y lo que es posible<br />
también, pi-jjiros , o al menos o:ra multitud de se; que<br />
asemejen ai grande mundo i Mire V. si es pxo lo que se íe<br />
debe ai microscopio; pues un hlosólo moderno, que como tal<br />
no debe adadd.' mas q-;c lo míe en.eñe !a experiencia, es regular<br />
que haya vi to c..;.o, mundo.-, con su auxilio.<br />
Tratemos después del ente substancial. Tune V. para definir<br />
la substancia lp que dice Loke, á saber; que ella es un<br />
agregado de cosas ó de ideas simples que percibimos por los<br />
sentidos , á cuya agregación damos el nombre de substancia.<br />
¡ Gran pensumi, nto ! tiene en Leibnitz, Wolfio y el Genuen*<br />
se esta definición: Ens prteditum vi ageruii. ¡Gran golpe! y<br />
tiene por último la de Descartes, que la define: Res que ¡ta<br />
existir, ut milla alia re indigeat ad cxis'endum. ¡Famoso huevo<br />
para que lo empolle Espinosa! Debe decirse en seguida, si no<br />
agradare la sentencia de Loke, que toda substancia es simple,<br />
y es imposible que se dé una que no lo sea. Hallará V".<br />
e..tu doctrina ad ni rabie mente explicada en la Ontologia de<br />
Storch-enati, y en las obras de Leibnitz tona. 2. Este mismo<br />
le enseñara que las Mónadas, que sen ¡as únicas substancias<br />
que ei reconoce , ni pueden empezar si no por creación, ni<br />
acabar ,i no es por aniquilación. ÍMo quiero detenerme en esto.<br />
do< grandes pensamientos, porque no dejará de haber<br />
oca ion ui que tocarlos.<br />
c n u e n s e<br />
Del ente relativo diga V". así con el G (Metaph.<br />
p. í. .lis. 13.): que la relación es, ó real, ó moral, ó intelectual<br />
: que ia primera ir, ipsa rerum natura constat, velitti nexus<br />
patrem el fit'iu n : ¡a segunda opinione hominum, vela'i<br />
relaiio v'trum Ínter ¿1 uxorem, inter actiones quasdam aut<br />
hotiíi'.uis, aut tttrpitudinis, el seculi leges; y la tercera sola<br />
cogí: añone constituí ut. En el primer egemplo tiene V". que si
219<br />
al padre se te muere el hijo, se acaba la naturaleza de padre,<br />
pues se acaba la relación qti& in ipsa nat'ura constat;<br />
pero esto es nada. Tiene V. en el segundo, que el vínculo<br />
del matrimonio no consiste mas que en el modo de pensar<br />
de las gentes; de suerte, que si mañana amanecieran ios nombres<br />
persuadidos á que las mugeres debían ser comunes, como<br />
quiso Piaron mi maestro, ó á que ios hombres podían alquilar<br />
sus mugeres, en eso consistiría el matrimonio. ítem:<br />
si íes diera gana de pensar que dos casados no ¡o estaban,<br />
cátate ahí el matrimonio disuelto. Él misino Genuense lo confirma<br />
ensenando (loe. cit. prop. 40.) que las dichas relaciones<br />
morales son mere arbitrarias. De donde está claro , que ios<br />
matrimonios que no son mas que estas relaciones, son mere<br />
arbitrarios, y de consiguiente durabV; y estables ad nnium.<br />
Cunda V. esta especie, y verá lo que se So agradecen tantos<br />
casados de .contento;. V no olvide aquello de que ciertas acciones<br />
de torpeza y honestidad, no son otra cosa que modos<br />
de pensar de la gente: yo le diré á V. á su tiempo de donde<br />
vino esta doctrina.<br />
Dejemos sobre las relaciones otras infinitas cosas, y vamos<br />
á decir algo sobre las propiedades de! ente. La primera<br />
es su unidad. Sepa V. que en esto de cual es el principio de<br />
individuación, Leibnitz y su maestro Jacobo Tomasio siguen<br />
á Avicena y Averroes. Con que vea V. si el P. N. tuvo razón<br />
para reñir con ellos. Es verdad que los escolásticos no<br />
han querido seguirlos; pero r ahora no haré mas que apuntar.<br />
Gravesand (introd. ad Phil, S. 75.) dice que consiste la<br />
citada unidad en la memoria; de modo que si no- olvidarnos<br />
de lo pasado, ya es otra persona realmente di tin'a. leibnitz<br />
y Loke colocan la unidad personal en la conciencia,<br />
es decir; en aquella acción del entendimiento por la 'cual<br />
nos consta de lo que ha .pasado por nosotros. Oiga V. el modo<br />
con que el último lo explica (íib. 2. de inteileet. hum.
220<br />
eap. 27.): "La misma substancia (dice él en francés, y yo<br />
»en castellano), el mismo hombre y la misma persona son<br />
«tres cosas diferentes, si es verdad que estos tres términos<br />
«persona, hombre y substancia importan tres ideas diferencies<br />
; porque cual fuere la idea que pertenece á un cierto<br />
«hombre, tal debe ser la identidad." Es decir, para que V".<br />
lo entienda mejor: Averroes, Árabe, y Correo de Aristóteles<br />
son tres personas diferentes, porque son tres nombres, á<br />
quienes corresponden tres ideas diversas en el entendimiento.<br />
Enseña de-pues, que la idea que tenemos del hombre, no significa<br />
mas que un animal de cierta figura ; lo que confirma<br />
con la historia de un papagayo que hablaba, según refiere<br />
un francés (que con decirle á V. que un filósofo francés lo<br />
refiere, me parece que no le digo poco). Prueba, pues, con<br />
la citada historia que ia idea del hombre no quiere decir mas<br />
que un animal de cierta figura , con la misma facilidad con<br />
que la probaria el papagayo de la historia. Bien que yo ahora<br />
me acuerdo, que un filósofo de mi tiempo le definió: unimal<br />
hipes et impiume : por mas señas que le echaron en su<br />
casa un gallo pelado, para que viese á su hombre; lo cual<br />
junto con lo del papagayo, pone la definición extra dubium.<br />
Despues dice que la persona es el moi-même de los franceses,<br />
á saber; el egomet de los latinos, ó el yo mismo de ¡os españoles,<br />
y añade: él solo es esta cosa pensadora, interiormente<br />
convencida de sus propias acciones (sea la que fuere la<br />
substancia, que es la forma, material ó espiritual, simple ó<br />
compuesta, pues esto no es del caso) que siente el placer, el<br />
dolor, &c. Con que vaya V. entendido, en que esta cosa<br />
pensadora no es deí caso que sea materia. Concluye pues diciendo<br />
: como la conciencia siempre acompaña al pensamiento,<br />
y ella es la que ea cada uno se llama soi-même, de aquí<br />
es que variada esta conciencia, se lleva pateta a la persona.<br />
Con que así en yendo V". á dormir , que es ir á no ser<br />
sibi conscius, se quita una persona y se pone otra, como alguuos<br />
hacen con la camisa. Pero ¿qué digo? Mientras V.<br />
piensa en las <strong>Cartas</strong> de Aristóteles sin reflejar que piensa, no<br />
es V. el que piensa , sino otra persona. ¡Famosa filosofía!<br />
Luego dirán que si fue , que sí vino. Esto es tener la filosofía<br />
in unguibus, como el otro el demonio.<br />
Dejemos la unidad á medio examinar, y vamos á la ver-
dad,<br />
22Í<br />
con ía cual la íilorofía nueva parece que tiene algunos<br />
pleitos; al menos el I'. Jaquier le pone uno á la trascendental,<br />
capaz de dejarla arruinada. Lea V. su Meth. (p. i. c. 3.<br />
a. 2.), y si pudiere componer con la verdad, y con lo que<br />
antes ha ensenado, lo que allí dice: eris mihi magnus Apollo.<br />
Tratemos de la bondad y perfección en que ella consiste.<br />
El Genuense (p. 1. c. 8. def. 7 5.) dice: Ea res dicitur perfecta,<br />
qute ila Jacta est, ut nihil ei desit, quod fini sao responderá.<br />
Añade luego: atque hac notione disputatur, perfecta, necne<br />
sint artium humanarum opera, aut natura res. Sed earum<br />
qudistionum solutio d duobus pendet: primo, ut earum rerum fines<br />
probé intelligantur: secundo, ut plañe earum cum iis finibus<br />
congruentia comprehendatur. Aquí está el canon con que<br />
el Genuense examinó, qué cosa era buena, y qué cosa mala.<br />
Sí entendemos nosotros para qué sirve la cosa, y la oportunidad<br />
con que sirve, buena: si no lo entendemos, mala. Así,<br />
pues, si V. pasa por la orilla del rio, y ve amontonar ladrillos<br />
sin saber para qué, malo, malo, malo: si V. ve un<br />
relox , y no sabe para qué sirve el muelle, v. gr., ó si lo<br />
sabe no comprende la congruencia del muelle con el fin á<br />
que se ordena, tampoco vale nada el relox. Lo mismo y mu.<br />
cho mas en las cosas naturales. Supuesta esta doctrina, está<br />
claro el por qué el Genuense mismo en la Lógica Ital. flib. 5.<br />
c. 5.) tiene por un problema insoluole el de los maniqueos:<br />
Cur Deus permisit maium 1<br />
. Como él no pudo entender el fin, ni<br />
la proporción del mal con el fin , no hay remedio es argumento<br />
á que no se puede responder, como ni tampoco á este<br />
que yo voy á poner , si hemos de estar á su doctrina : Cur<br />
Deus permisit ita scripsisse Genaensem 2<br />
Acabóse la Ontologia.<br />
Entremos en la P¡ycologia. Ya sabe V. desde la lógica,<br />
que no solo esos hombres nacidos para peste del género hura<br />
¡no , sino también Loke, que según los modernos nació<br />
para su ilustración, lleva que nuestra alma puede consistir<br />
en ei mecanismo de las partes de la materia : con que será<br />
posible que no sea inmortal; que no tenga que esperar después,<br />
y que.se verifique cuanto de ella dicen ios filosofitos misioneros<br />
del infierno.<br />
La esencia del alma se puede colocar en el pensamiento<br />
ó acción continua de pensar. Así Descartes con todos sus discípulos<br />
Leibnitz, Wolíio y el Genuense. Este ultimo me atri-
222<br />
buyo como sentencia roía un disparate que dijo Arerreos, y<br />
me numera con rodos mis discípulos entre los que favorecen<br />
el sistema de Hobbes. Yo desde ahora para en adelante íe<br />
prometo que nos veremos despacio alguna vez , y entonces<br />
se sabrá quien lleva el gato al agua.<br />
Acerca de cuantas almas hay en cada cuerpo' dijo Leibnitz<br />
cosas muy preciosas (princip. Phil. §. 73.}, á saber:<br />
q-te cada cuerpo vivo tiene una enthelechia dominante , que<br />
es el alma en el animal ; mas que los miembros de e te<br />
cuerpo viviente están líenos de otros vivientes, tanto plantas,<br />
como animales, de los cuales cada uno tiene su enthelechia<br />
ó alma dominante. Vaya ¿á que no me ajusta V. cuantas<br />
almas tiene una mosca?<br />
Sabrá V. también como se han desenterrado varios dictámenes<br />
de Orígenes relativos al alma. Registre á H en ricomoro<br />
(lib. í. myster. piet. c. 9.), y hallará confirmado el<br />
que fueron criadas antes que los cuerpos, y otras cositas igualmente<br />
curiosas. Leibnitz y sus discípulos se valen aquí de los<br />
biehitos spennáticos de Lcewenhock, sobre que hablé con extensión<br />
en la Carta IX. Dicen veinte y cine o mil cosas , y<br />
entre ellas algunas tales que me da vergüenza de que V. las<br />
lea. Hablaremos algo á su tiempo.<br />
En llegando á í.i unión del alma con el cuerpo, no hay<br />
sino levantar falsos testimonios. El Genuense (¡Vletaph. p. 3.<br />
prop. 2í. in schol.) se lo levanta á san Agustín diciendo, que<br />
siguió en este punto la sentencia de Platón. Registre V. al<br />
Santo en los lugares que él cita, y verá que no hay ta! cosa:<br />
regístrelo también en la carta 137, y hallará que ensena lo<br />
contrario. Si el Genuense no hubiese sido ecléctico, no sé yo<br />
cómo debería excusarse por haber hecho esto con un Santo<br />
que no fue escolástico. Con otro que io fue, á saber, santo<br />
Tomás, hizo allí mismo muchísimo mas: truncó sus palabras,<br />
interpretó sus dichos, y puso ciertas reflexiones que no hacen<br />
mas que traer al Santo por patrono de Hobbes. Dejémoslo<br />
por ahora, y aprenda V. á filosofar con buen gus'o. Ponga<br />
pues que el alma, non cst tola in toto, me tota in qualibet corporis<br />
parte, sino., ó en el piloto del estómago como ensena<br />
Iíelmoncio, ó en la glándula pineal como quiere Descartes,<br />
ó en el cuerpo calloso del cerebro como se le antojó á Boerhoave.<br />
Diga con Leibnitz que el alma siempre está unida á un
223<br />
cuerpo orgánico, «ее marte quidem heme legem violante. Anada<br />
con jjonnet, que .sin este cuerpo no puede el alma gozar<br />
de la eterna felicidad. Busque en Cudworth autoridades de ia<br />
Escritura para probario, y abra así camino al materialismo,<br />
que rio será hacer muy poco.<br />
El comercio entre alma y cuerpo se puede explicar con<br />
el sistema de cansas ocasionales de Malebrauche, de que ya<br />
he dicho algo; 6 con la harmonía prestabdita de Leibnkz, de<br />
que ¡10 quiero decir mas sino que es un pensamiento como ios<br />
que Leibnitz soüa tener.<br />
Si V". quisiere establecer la metempsichosis ó transmigración<br />
de Pitagoras, vaya a ve;' á Loke (lib. 2. del Entend. hura,<br />
c. 27 y siguientes) que le ensañará puede suceder que un hombre<br />
nacido de diversa, mugeres, y ea diversos tiempos, sea<br />
e) mismo hombre. Vonaire se agradó de esta filosofía , y la<br />
probó también con la ineluctable autoridad de los judíos y<br />
chinos.<br />
Vamos á la teología natural: pero antes de entrar en ella<br />
oiga V. el consejo que propone Antonio Genuense en su lógica<br />
ítal. (1. 5. c. 5.). "Yo aboürei tanto scuoie di metafisí<br />
>?ca, et teología scolastica, e in cor cambio introdurrei un po<br />
»piu de teología tísica: perche il secólo é filosófico." Noticia<br />
importante, amigo don Manuel, y que puede hacer por<br />
sí sola famoso al Genuense. ¿De qué sirven tantas cátedras<br />
de metafísica y teología? ¿No sería mejor abolir las primeras,<br />
y dar un nuevo aspecto á las segundas? ¿No se podia inventar<br />
una teología física? ¿Qué inconveniente puede haber<br />
en explicar la Trinidad por las atracciones de Newton , ia<br />
predestinación por íá armonía de Leibnitz, la religión por<br />
las matemáticas de Wolfio, y los demás misterios por las<br />
partículas de Descartes? Sí se trabajase un telescopio de setecientas<br />
diez y nueve toesas de largo, ¿ no sería quizá posible<br />
descubrir el cielo empíreo y ver á Dios como está en él,<br />
coa ia misma facilidad con que se han visto los habitadores<br />
de Júpiter? Teologíafísica: si señor, que estribe en experimentos,<br />
que mire por objeto ai cuerpo natural, y que todo<br />
lo explique por el mecanismo de las partes. Teologíafísica:<br />
parque el siglo es filosófico, hoc es! , porque el teólogo debe<br />
atemperarse á las с ha vetadas del siglo en que escribe: porque<br />
el siglo de los impíos esta mal con las metafísicas y es
224<br />
tudios sagrados: porque el siglo, en que los luteranos y calvinistas<br />
están mirados como prodigios de ía literatura, aborrece<br />
entrañablemente á la escuela: porque el siglo en que no<br />
se quisiera que hubiera Dios, desea al menos poner un Dios<br />
de palo: porque las revoluciones literarias del siglo filosófico<br />
quieren trascender, si acaso es posible, hasta el asiento de<br />
Dios en el cielo; últimamente, porque un cristiano, un teólogo<br />
y un abate , deben conformarse hiñe secado. Por todas<br />
estas razones debería escogerse una Teología física cuyo diseño<br />
formó Espinosa, y á quien Hobbes le dio bellos coloridos.<br />
Esto supuesto entremos con la existencia de Dios. Descartes<br />
hizo dos demostraciones para probarla: ambas son como<br />
de Descartes, y en efecto ellas concluyeran si fuera cierta<br />
la proposición mayor. El autor de les pensées filo'ofiques<br />
dice: que antes de Newton y Muschembroek, ninguno impugnó<br />
con solidez el ateísmo: sin duda él no.hubo de leer<br />
mas que á esos dos. Sobre los ateístas quiero que V. sepa,<br />
que Francisco Buddeo , cuya obra de Atheismo ct superst. le<br />
he citado muchas veces, mete en el catálogo de los ateístas á<br />
Tomás Campanela y á otros muchos católicos, algunos de<br />
ellos de notoria piedad. Se lo prevengo para que entienda qué<br />
bien intencionado fue Buddeo.<br />
Por lo que pertenece á los atributos de Dios, me contentaré<br />
con darle la doctrina de Juan Clerico (en su pneumat.<br />
sect. 3. c. 3. 1. 17.) Si quis quasierit, quare Deiu d nobis potius<br />
spiritus, quám corpus, vocetur, cum non minus habeat proprietates<br />
corporum, quám spirituum 2<br />
. Reponimus, omnium quidem<br />
entium proprietates in Deo esse, ideoque ad unum gemís<br />
entium eum, acárrate loquendo, magis referri, quám ad alteruin<br />
non posse. Sed quoniam tisus obtinuit, ut denominatio fíat<br />
á nobiliore parte, hoz est, ab ea cujas attributa, aut plura sunt,<br />
aut minoribus laborant defectibus, Deus mérito spiritus, potius<br />
quam corpus dicitur. Medite V. bien esto, que encierra mucho<br />
jugo de teología.<br />
Sobre los milagros no quiero detenerme. Connor, Locke,<br />
Clark, Leibnitz, Bonnet y otros muchos los han definido cada<br />
uno en derecho de sus narices. Parece que la mira es confundirlos<br />
con lo que no es milagro, ó coartarlos á cosas y casos<br />
que los disminuyan. Vea V. lo que deba hacer in tanto<br />
deffinilionum tumultu.
22*<br />
Últimamente sepa, que Clark le atribuye á los Ángeles<br />
la potestad de hacer milagros, y que esta gran doctrina la<br />
tomo de Avicena: lo siguen en tan preciosa aserción una caterva<br />
de modernos, á quienes puede leer, si la santa Inquisición<br />
se lo permite.<br />
Dejemos ya la metafísica , y apliquémonos á la filosofía<br />
mora!. Decir de ésta cuanto hay que decir, sería comprender<br />
una obra eterna: llamarle á V. la atención á sus precioso»<br />
descubrimientos , sería componer un volumen: indicárselos<br />
sin añadir algunas oportunas interpretaciones, sería escrioir<br />
mucho sin mayor provecho. ¿Qué haré pues? Contentarme<br />
con una idea genera!.<br />
Antonio Genuense en el lugar últimamente citado , después<br />
de señalar por maestro de la teología moral á Filipo<br />
Limbbrock, calvinista pelagiano, enemigo y detractor acérrimo<br />
de san Agustín, pasa en el §. 36. á dar su dictamen<br />
sobre la filosofía mora!, y con medias palabras se insinúa á<br />
favor de Tomás Hobbes, Cristiano. Wo! So y Helvecio, á<br />
cuya obra del Sprit llama libro bellísimo Groeio, Cumbre—<br />
laúd y Puffendorf. Como yo no habia oído nombrar á estos<br />
tales personages entre los maestros de las costumbres, cuya<br />
memoria veneran VV. los católicos, le encargué á Averroes<br />
que me trajese noticia de qué casta de pájaros eran. En efecto<br />
hizo sus diligencias, y encontró con un tal Daniel Cóncina,<br />
que (en su Dis. prol. al libro de jure natura et g.n'ium)<br />
le dio mas noticias de las que buscaba. Remito á V. al citado<br />
autor, donde puede y debe leerlas. Por ahora oiga una?<br />
palabras del proloquio, que unen admirablemente con lo que<br />
he dicho del Genuense. Et primum omnktm scias velim , dice<br />
Cóncina, me hoc deleglsse argumentum dispiciendum, non modo<br />
ip'.nd sít t ¡teología nolñlis pars, sed alia quoque rallo magno<br />
pe re sponte currenti calcarla addidit. Ea porro est, quod plurimi<br />
Italia nostra saperda atque barbatuii, qüemadniodam ve—<br />
satas fot mam, ita etiam loquendi, ratiocinandi, atque philoiophandi,<br />
ne dicam spiícndi, regulas ab ipsis Transalrhús, et quidem<br />
frequenier harelicis, Lutheranis, Calvinianis, cate cisque id<br />
genus, mutuari m'inime erubescant. Dum erudindi nostri prima<br />
juris natura ct gen!han elementa degustare incipiunt, continua<br />
crepant Grafios, l'ujfttidorjios, Seldenos, Heineccios, CumberlaaHos,<br />
Thomasios, Wolfios, corumqti-: gregales. Dicterio, scom-
1- J<br />
mará, imposturas, quas harelici isti in theologos, guoi vocant<br />
schola¡ticos, in PüfreJ SÍHÍCÍOÍ, z'n Pontífices Summos, in Romanam<br />
Ecclesiam impotenti temeritate eructant, Scituli nostri hali<br />
adoptant; et ut eruditionis fumum penes vulgus capunt, eadem<br />
in tempore promunt. Usqne dum Cumberlandü et Puffendorfii<br />
opera de jure natura et gentium latine dumtaxat evufaata<br />
fuetunt, vix Septemptrionis confuía transiliere , pi¡ucoi Hinque<br />
manibus terebantur. Verum simal atque cincmnis, et fucis<br />
Galilea íingua Barbeyraci penicillo ddibuta, et veluii tumsformal<br />
a visa sunt, tum in Italia civitatibus resonate, et senadoctonim<br />
hominum ore ad sydera usque extolli cwperunt.<br />
Que el Cóneina diga que los admiradores de estos patriarcas<br />
de la moral son italianos afrancesados : que en el<br />
hablar, en el discurrir, en el filosofar, en el escupir y en<br />
el vestirse, parezcan nacidos entre los Pirineos y los Alpes,<br />
está muy bien; pues esto no quiere decir mas sino que ella<br />
es gente de buen gusto, de moda, de primor, de marcialidad<br />
y otras mil zarandajas. Que añada que ellos no hicieron<br />
caso de estas incomparables obras, hasta que Baibeyrac<br />
las afeitó y las vistió á la francesa, tampoco me disgusta: lo<br />
uno, porque leer libros en latin, es un engorro bueno para<br />
frailes: lo otro, porque yo no sé qué tiene el latín, que no<br />
quiere dejarse entender de esta gente; y lo último, porque<br />
para que un escrito sea bueno, es circunstancia indispensable<br />
que esté en lengua francesa : mas eso de llamarlos Saperdas,<br />
Barbatulos, Eruditulos, Scítulos y otros tales diminutivillos,<br />
no es razón, ni debia el P. haberlo hecho. Pero ¿qué<br />
quiere V., amigo don Manuel? Fraile por fin, y bastante digo.<br />
No faltaba mas sino que los famosísimos eclécticos italianos<br />
fueran tratados de esta manera: no faltaba mas sino<br />
que se hiciese esto con Antonio Genuense, el ecléctico mas<br />
acreditado que produjo la Italia. No señor: Antonio Genuense<br />
dice muy bien cuando dice lo que el P. Cóncina reprende.<br />
Si V. quiere la prueba de esto, la hallará convincentísima en<br />
la Prefación de PulTendorf á su obra de jure natura; la hallará<br />
en Francisco Buddeo (en su Hist. Jur. Nat. §. 1/.), y<br />
la hallará, por no citar otros, en Cristiano Tcmasio. Ésíe„<br />
después de haber pintado con los mas vivos colores la decadencia<br />
de la verdadera moral desde los tiempos del grande<br />
Constantino, en que dice él (Hist. jur. Nat. §§. 10. y i i.
227<br />
que los eclécticos que pasaron al cristianismo introdujeron<br />
aquel modo de hablar verbosum quidem et amtxnum, sed et simili<br />
sophisticum, oratorium, rixantem, et affectus ubique test<br />
antem: después que va aplicando estos y otros peores epítetos<br />
á todos los que VV. veneran como Padres de la Iglesia:<br />
después que refiere §. 13. lo macho que los escolásticos auneutaron<br />
este mal, nceve idi non emendati, sed potius aucti<br />
fuerunt, señala por fin la época de su restaurado i en el siglo<br />
XVI: Tum enim, dice él §. 14., multi protestantium t'acalogorum,<br />
in primis vero B. Luthertis noster, Chytrem et ali:.,.,<br />
de hoc abusu interpretationis (del Evangelio y sana moral) à<br />
Philone, Ambrosio, Origene, et aliis Ecclesia Patribus commi sso,<br />
conquesti sunt, et adhuc conqueruntur. Con que está claro<br />
que hasta que el B. Lutero vino á casarse después de fraile,<br />
á emborracharse todas las noches y todos los dias, á dispensar<br />
á ¡as monjas del voto de castidad, y á cargar de dicterios<br />
y blasfemias á las supremas potestades civiles y eclesiásticas,<br />
y á egercer otros tales actos heroicos de virtud, hasta<br />
cerrar el curso de su santa vida con una cena, que vino á<br />
digerir á estos países; hasta que este beatísimo varón descubrió<br />
el abuso de toda la antigua cristiandad, hubo muchísimo<br />
tiempo, cum foeda et tristis ignorantia orbi univei so incumber<br />
et, et super ítitionis regnimi magnis ubique viribus stabiliretur,<br />
corno dice Buddeo. Ya V. entenderá, qué quiere decir reino<br />
de superstición.<br />
Refiere después las causas que estorbaron que estos felices<br />
principios de Lutero llegasen á su complemento: culpa la division<br />
de los teólogos protestantes, especialmente en el punto<br />
de la cena, y dice (c. 5. §. 9.): haque indio saculi decimi<br />
septimi doctrina de virtutibus et vitiis, sive de differentiis<br />
justi et injnsti, boni et mali, de jure ñauare tyc. tam apud Pontificio;,<br />
qi.uìm aputl Evangélicos miserrimo et pene incurabili morbo<br />
laborabat. ; Pobre moral ! ¿ Quién ha de poder restablecerte?<br />
Si e! B. Lutero ni con toda la fuerza de sus santos esemplo;,<br />
ni con todo el nervio de sus juiciosos escrito* lo logró,<br />
¿ qué ha de ser de tí? Ouis qua so pravidere aut ominan potáis<br />
set islam confusionem emendaci, ac in or din 'm redigi tmqnam<br />
posse? Sed divina providentia, prosigue el clarísimo Toma<br />
ho, nihil est impassibile. Da luego veinte rodeos para saludar<br />
á los escolásticos con sus acostumbradas nagas : refiere
las prendas de que debía estar adornado el nuevo enviado por<br />
Dio» p;ra remedio d; lanío mal, y concluye señalándolo por<br />
estas palabras: Talis erat vir incomparabilis, et nunquam iatis<br />
laudandas Hugo Grotius. De Puffetidorí y los demás se dice lo<br />
misino, y se dice por ellos. Luego unos hombres alabados por<br />
los proles'ante- deben ser admitidos como oráculos por los italiano;.<br />
Luego dijo muy mal el P. Concilla. Estas son unas<br />
consecuencias muy naturales, y lo demás es no saber ser reconocidos<br />
a la Providencia, que para remediar los males oue<br />
introdujeron los Bast líos, Crisóstotnos, Ambrosios y Agustinos,<br />
levanto estos recientes Doctores de la parte del Aquilón.<br />
Como lo nuevo no puede dejar de ser alabado donde quiera<br />
que esté, provino de aquí, que conspirasen á elogiarle (á<br />
Grocio) lo» grandes hombres, no solamente de Roma, haciendo<br />
resp andecer sus libros en medio de una plaza., sino también<br />
aquellos mismos a favor de cuya causa se habían esciuro:<br />
ya V. entiende que hablo de los protestantes. Óigalos hablar<br />
de Grocio. Fatendum est, dice PutYendorf (in prxf. ad<br />
opus de Jur. Nar. et Gent.), non pauca ab ipso plane esse praterita,<br />
quadam levi dumtaxat mann truc tat a, quadam denique<br />
admissa, qua et ipsum hominern fuisse arguerent.... conati quidem<br />
sunt viri quídam docti, editis ad ipsius libios de jure belli<br />
et pacis commentariis, Iiis defectionibus mederi.... aliis tum n<br />
lange utilius judicatum fuit iotain i st am materiam domo ¿acudí<br />
subjicere.<br />
Sahnacio (apud Sudleum in Hisf. Jur. Nat. tom. i. Animadv.<br />
Phil.) le da al mismo Grocio este elogio. In philosophicis,<br />
si disputandi solertia spectetur, vix medioeribus pur estj<br />
nee uncaiam vidi, qui minor i cum vi ratiocinetur, id quod te—<br />
stautnr scripta ejus, ouibus Rivetus et Maretas rescripserunt....<br />
Librum ejus de jare bellt et pacis refntaadum sa-c.plt quidam<br />
Professor Alma Julia (este según ilud.íeo lue Seideno) , qui<br />
amicis aliquot, quos vidi, afjirmavit, se ostensurum esse, nullam<br />
paginam vacar; insigmbus erraiis. Esto se parece á ciertui<br />
conclusiones impresas.<br />
Los dos Coceyos, padre é hijo, cantan por el mi,mo tono.<br />
Grotius, dice Samuel (in prxf. ad edif. an. 175/.), singalas<br />
has Speeles per alias subdivisiones cal,') obscuras reddidit, ut<br />
to! um jas natura iucertum inda reddatar. Ya líen rico, padre<br />
de i anterior, había oujet&do a Grocio (iu psod. Jur. geul. )
229<br />
quoá mira confusione tam varia jurium genera fingit, ac cumula'<br />
, novisque, atque insolentibus vocabulis involvat, species generi<br />
suo opponat , el nova ea genera jaciat, nec inter se rite<br />
discemat<br />
tórukero (Hist. crir. Pb.il. tom. 4. p. ti. c. 4.) dice de<br />
Groeio: Simt ¡amen, qui eum repreliendunt, quod... senio propb>r<br />
difidere amicis cwperit , incertus qnoque in eligenda inter<br />
christianos dissemientes sententia hxserit.<br />
Tiene V. pues en elogio de Groeio, por boca de los mismos<br />
protestantes, que fue un hombre que se dejó muchas cosas<br />
en el tintero: que tocó otras muy de paso: que en sus<br />
escritos manifiesta haber sido hombre: que merece, que cuanto<br />
trató se vuelva de nuevo á examinar: que en la destreza<br />
de disputar apenas puede ser comparado con ios méchanos:<br />
que en sus libios ninguna página esta sin errores visibles: que<br />
hizo incierto todo el derecho natural: que todo lo lleno de<br />
una admirable confusión: que uso de vocablos exóticos: que<br />
no acertó á distinguir ios géneros de sus especies, ni las especies<br />
de los géneros ; y que en punto de religión no supo<br />
á qué Carta quedarse. Este es el varón incomparable que dieron<br />
los liados (según la frase de Tomasio) para restitución<br />
dei derecho natural.<br />
Vamos á Tomas Hobbes, otro de los filósofos morales favoritos<br />
del Genuense. Cudwortho (in systemate intellect) , Parker<br />
(de Deo, et Prov. disp. i. sect. 27.), Cumberiand (Traite<br />
Phil. des loix nat.}, y Buddeo (Atheism. eap. 1. §• 27.)<br />
le tienen uno ore por ateísta. Lincker (cominent. in Huberum<br />
1 í. c. 3. ) le compara con Benito Espinosa, y hace de los<br />
dos este elogio: Uterque in jure natura Deum seponit; uterque<br />
vira naturales attendit: (por esto es por lo que le gustó al<br />
Genuense, que dice en el lugar arriba citado: Hobbes fondatutto<br />
sulla lorza consentriva ): ut erque nullum jus fascine<br />
primxvum agnosch: neuter in tillo statu honestan quid, aut<br />
tur pe , quod per se tale sit: neuter conscientiam ihvit. Pero sobre<br />
todos ninguno hace .la cosa con mas gracia que Pedro<br />
Baile, á quien nadie puede disputarle el conocimiento en la<br />
materia. En su diccionario crítico, art. Hobbes, le nace esta<br />
prega nilia que trac Persio Sat. 2.<br />
íleus age , responde, mínimum est quod sene laboro: De<br />
j.vc quid sentís ?
230<br />
Tenemos ya otro restaurador de la moral y derecho: vamos<br />
á Cristiano Wolfio. De él dice Langio (in causa De i ads.<br />
sect. 2. rnemb. 6.) que echó por tierra desde sus cimientos<br />
la doctrina moral, habiéndola fundado sobre el ateísmo, naturalismo<br />
y hado fatuo. Jacobo Brukero (Hist. Phil. tom. 5.<br />
c. 8. §. 30.) dice así: Id nos in prcesentia monemus, fuisse haud<br />
paíteos, qui spinosismi , saltem deismi, inscrutati, cuípam Leibnitzio<br />
, et qui, ejus hypotheses suas fecit , Wolfio intentaren'.<br />
Acerca del método con que Wolfio escribió , Schmausio y<br />
Fineto copiaron (como yo hago en mucha parte) á Daniel<br />
Cóncina, que pone la cosa palpable. Moralista y tarja.<br />
Entremos con Helvecio. Busque V. noticias de este en<br />
un sermón que Fleuri predicó al parlamento de París, en el<br />
dia 23 de enero de 1759. Valsechi trae también de él largas<br />
noticias, y V. perdone que no le cite mas autores católicos,<br />
porque no he encontrado citas de protestantes. ¿Qué tiene?<br />
Yo citaré un pasagito de Helvecio en adelante que dé idea<br />
de todo lo que es él. Por ahora oiga V. á Antonio Genuense<br />
, cuyas palabras no había querido citar por vergüenza,<br />
pero por fin me ha sido preciso vencerme. Oiga pues en romance<br />
lo que él loe. cit. dice en italiano. "Quien pocos años<br />
jjha, ha explicado mejor la fuerza del corazón humano, ha<br />
»sido el autor del libro del Surit, libro bellísimo, si una po-<br />
»ca de vanidad no le hubiese manchado con ciertas imper-<br />
»tineucias, y su autor hubiese dado algunos pasos mas para<br />
«ver la fuerza coneentriva y difusiva, aunque unidas con la<br />
^naturaleza son sin embargo las primeras. Y en efecto , si<br />
»Helvecio conoció el corazón humano , ó no le conoció, ¡o<br />
«manifiesta aquella doctrina preciosa que cité yo hablando<br />
»>de los hombres silvestres; donde con su autoridad establece<br />
j>que los hombres no nos distinguimos de los borrico., sino<br />
»>en que sus manos tenían cascos, y las nuestras dedos."<br />
Tenemos ya otro reformador de la moral.<br />
Vamos cotí Puffendorf. De él han hecho iguales panegíricos<br />
Nicolás Beekmanno, Sehwart, Gesenio, Velthemio, Zenthgrave,<br />
Se he roer, Valentino Alberti y otros muchos. Leibnitz<br />
fue también mucho admirador suyo; y las universidades Cénense<br />
y Luudinense di ge ron que su derecho natural era monstruoso,<br />
y que Puffendorf debía ser condenado «.'/' Novator, tt<br />
academice juveníuüs corruptor. No se descuidó Putiendorf en
23 í<br />
corresponder á sus admiradores, especialmente á Beckmanno,<br />
pues en una apología que escribió contra él, apuró hasta los<br />
podóles de la moderación y humanidad. Le hatna homínem<br />
fatuum, juxta ac rudem, anserem, infumem, insuisum, morionem<br />
Ecclesia Romana. No coutento con estos epítetos nuestro<br />
gran maestro de la verdadera moral, le agregó los siguientes<br />
: nebulonem rudem, et improbatn, asinum tembriorem, que<br />
es el nombre y apellido que él usa comunmente. Ya queria darse<br />
nuestro enviado de Dios para bien de los hombres por<br />
satisfecho ; pero acordándose de que debia ser fiel discípulo<br />
del beato Lutero y de otros tales beatos, le fue añadiendo<br />
los siguientes saludos: nigrum calumniatorem, nigra schola<br />
primipilum, nigri magistri nigrum discipulum, nigra schola<br />
tyronem nigrum, calumniatorem omnium antesignanum, vel potius<br />
orci , aut inferí monstrum , monstrorum omnium tetcr—<br />
rimum, impurissimum nebulonem, nequissimum sycophantam, infame<br />
caput, stolidum furciferum , animal insociabile. Sería necesario<br />
un diccionario para referir las demás urbanísimas frases<br />
de este varón, dado por los hados para común remedio.<br />
Me contentaré con ponerle á V. la peroración con que se<br />
despidió de su amigo: íerge igitur, invidia astuare, furcifer,<br />
angere noctes diesque , éxcoque infidum istud pectus , pallesce,<br />
exaresce , d laqueo demum vesania tua remedium pete, tit ista<br />
impura anima per dignam se portam triumphalem exitum inve—<br />
niat. Confieso á V., amigo mió, que no pensaba yo que hubiese<br />
tantos terminitos preciosos con que saludar, como los<br />
que ha juntado Puffendorf. Pero lo mas gracioso del caso es,<br />
que él mismo en su Pref. habia dicho que estaba dispuesto<br />
á ef refellere sine pertinacia , et refeili sitie iracundia. ¡ Hijo de<br />
Barrabás! Si sin pertinacia y sin ira se explica así, ¿ qué<br />
sería con. ella ?<br />
Di V". lugar á Cristiano Tomasio, Brufcero (líb. 5. c. 9.)<br />
hace de él un largo y grandísimo elogio, echándole á cuestas<br />
todo lo de moda, á saber: que dicen ha tomado varias cosas<br />
de ¡os ateístas , scépticos , naturalistas, socinianos y demás<br />
cosidas. No copio el pasage porque es muy largo, y porque<br />
Tomado" no necesita de mas recomendación, que la que<br />
él tiene cuidado de darse en un Credo que compuso.<br />
Por fin los restantes restauradores de la filosofía moral,<br />
sobre poco mas ó menos todos son lo mismo. Y sin embargo,
232<br />
amigo don Manuel, ellos son los famosos maestros del derecho<br />
y de la moral: ellos son alabados, como ha visto V., por<br />
los suyo». ¿Qué maravilla pues le deberá causar, que muchos,<br />
que no son suyos, se empeñen á porfía en seguirlos y en<br />
imbuirse de ellos? S'gamos un poco mas; demos una idea<br />
del proyecto que formaron para sus obras, cosa.que importa<br />
mucho para que se aproveche en sus doctrinas.<br />
Tomado , después que alabó altamente á Grocío, confiesa<br />
por fin que tuvo muchos defectos, y entre ellos nota el<br />
siguiente ( c. 6. 1. 2. ): quod lumen revelatum , et naturale<br />
ubique feré misceat. Otro mayor le nota Buddeo S¡. 24-., á<br />
saber; que multa Romance Ecclesia placita etiam in hoc ipso<br />
opere (de jure belli et pacís) non sins alionan indignatkne compraba<br />
vi t. Cayó pues Groeio en dos defectos enormes; uno,<br />
atender á la revelación: otro, convenir con los católicos en<br />
puntos de controversia. Estos defectos son los que han evitado<br />
todos los otros moralistas celebérrimos. Vea V. el prefacio<br />
de Heineccio acerca de lo primero, y hallará en él el<br />
felicísimo raciocinio con que prueba, que no saben lo que se<br />
hacen los que para el derecho natural admiten la revelación.<br />
Lo mismo dicen casi todos los otros, cuyas palabras se encontrarán<br />
en el cap. 8 de la disertación cit. de Cóncina. Acerca<br />
de lo segundo , hablando Tomado de cómo se te debe á<br />
Latero, Zuingiio y otros beatos de la reforma, la restauración<br />
de la moral, dice al cap. 5.: Equidem in eorum scriptis<br />
contra Fapatam deprehenduntur multa bonce ad istum scopum<br />
pertinentes doctrina, Y en el cap. 6. celebra á Hobbes, porque<br />
en su Lebiathac sección ultima, quam de regno tenebro—<br />
rom inscripsit , inqairere cceplt in arcana política Papatus. No<br />
crea V. que estos arcanos sean las controversias que agirán<br />
entre sí ios católicos, sino todas las materias en que Luter»<br />
y toda su buena gente sacudieron ei yugo de le , impuesto<br />
sobre sus cervices por la política (como ellos dicen ) de los<br />
Papas. Con que debe saber, que las miras de estos grandes<br />
filósofos han sido sacudir la revelación y á los papistas. Deben<br />
exceptuarse Groeio en ambas cosas, y Wolfio en la segunda<br />
, en que tampoco está Heineccio muy rematado. Ambas<br />
según el dictamen de Cóncina provienen de un principio<br />
y se encaminan a un fin. Provienen de que creyetiuose los luteranos<br />
ai principio en seguridad, cuando acogidos á sosas las
233'<br />
divinas letras no admitían otros principios para ser reconvenidos<br />
; y viéndose desalojados de este asilo por la fuerza que<br />
con ellas mismas les han hecho los católicos, han querido que<br />
las divinas letras les paguen la burla, poniendo los principios<br />
para echarlas por tierra , volviendo á ia razón los fueros de<br />
que la habían despojado; immo vero, dándole en recompensa<br />
muchos mas, que los que debiera tener, y poniendo en la<br />
moral como supremo juez al mismo hombre , á quien en la<br />
física y metafísica confunden con ¡os jumentos. El fin de todo<br />
esto es, que pues no pudo prevalecer la religión luterana<br />
, ninguna prevalezca , y no haya mas religión entre los<br />
hombres, que entre las cebollas.<br />
Dadas estas ideas previas para gobierno, me queda que<br />
hacer otra cosa , y es ponerle á V. algunas máximas de su<br />
moral que prueben lo que llevo dicho, que son los primeros<br />
principios de toda ella.<br />
Para Hobbes ya se sabe que no hay Dios: que el alma<br />
es material y mortal: que no hay esperanza de premio ó castigo<br />
eterno: que no hay libertad; y que la honestidad de las<br />
acciones y su torpeza no consiste mas que en el capricho de los<br />
hombres. ¿No le parece á V. que por estas máximas se puede<br />
disciplinar una república de javalíes ? Puffendorf por varios<br />
rodeos viene á salir á lo mismo. Religio (dice in Praefat.) qualenus<br />
ad disciplinan} juris naturalis pertinet, intra spheeram hujus<br />
vita terminatur , á saber: una religión que no lo sea. In<br />
disciplina juris naturalis, immortalitas anima non negatur, sed<br />
dumtaxat ab eadem abstrahitur (de jure nat. et gent. lib. 2.<br />
c. 3. §. 19.): lo mismo que si se negara. Nondum liquido<br />
ést probatum quodllbet recte factum necessario aliquo pramio, veluti<br />
extrínseco esse mactandum (ibid.): con que será un tonto<br />
el que se da mala vida por obrar bien. Y de esto, y como<br />
esto lo que V. quisiere.<br />
Tomasio expuso en forma de símbolo los frutos de su moral<br />
en unas conclusiones públicas que tuvo el año i 69+. Oiga<br />
V. algunas: "Credo quod disputationes de justitia commutativa<br />
et distributiva, universali, et particulari sunt grilli inútiles...<br />
Credo quod ex ratione demonstrari non possit , Deum externe<br />
culta esse prosequeudum Credo quod falsiloquio uti alionando<br />
liceat, immo praceptum sit Credo quod meris raiioni-<br />
bus naturalihus non possit demonstrari, omnem concubitum li-<br />
TOM. v. 39
234<br />
bidinosum , etiam ad bestialitatem qui pertinet, aut concúbinatam<br />
, aut lenocinium esse prohibitum Credo quod poligamia<br />
etiam virilis (hoc est, unkts tceminae cutn plurious viris) mero<br />
jure natura; non sit interdicta.... Credo quod nullus incestas juri<br />
natura repugnet. ¡Oportunísimo moral para mi rebaño de cabras!<br />
Wollio admire por principio, que éi llama fecundísimo en<br />
la filosofía práctica, el u,o de los sentidos del cuerpo, y facultades<br />
del alma. De donde saca estos admirables cánones:<br />
Phil pract. Operam daré tenemur, ut omnem molestiam quantumvis<br />
exiguan eviternas. Otro: HOMO obligatur ad vitam jucunde<br />
tt a isige idam. OÍCO: Homo obligatur ad pulchritudinem<br />
natucalem conservandan, immo ad pulchritudinem artificialem<br />
non negligendan, et ad ea, qua ad pulchritudinem naturale<br />
n ficiunt. Este es el evangelio de Epicuro. Si quiere V".<br />
el de prisciüino vea el lugar que le he citado de Cóncina;<br />
admirará la paciencia de este fraile que contó ciento sesenta<br />
y una propoaciones que trae Wolfio, para probar que el falsiloquio<br />
en ciertos casos es lícito.<br />
Heineccio niega toda justicia intrínseca, y quiere que las<br />
acciones sean justas ó injustas por sola ta voluntad de Dios.<br />
Vea V. su Prefacio (Elem. jur. nat. et gent.). Principio tan pestilencial<br />
como extenso.<br />
Si quiere tener alguna noticia de Helvecio , íea á Valsechi<br />
(de fund. relig. lio. i cap. 1.). Niega la inmortalidad del<br />
alma: dice que et pudor es una invención de amor y de un esquisiro<br />
deleite; y que el culto de Venus y Astart es digno objeto<br />
de nuestra admiración. Este es el libro bellísimo del Genuense.<br />
Sobre el divino Montesquieu ( como el mismo Genuense<br />
le llama ) puede V. leer a Cóncina en la prefación que trae<br />
al tioro que le he citado. Por ahora lo que importa es, que<br />
vea el u>o qae el Gen tense ha hecho tanto de ese libro divino<br />
, como de todos los demás que ha alabado. Referir todo,<br />
sus pa-ages es imposible: pondré media docena omitiendo<br />
los demás. Acuérdese V. de lo que él entiende por la voz<br />
Iglesia, por la de amor regni, por la de relaciones morales,<br />
de que ya he insinuado algo, y verá de qué fuentes han salido<br />
estas ideas.<br />
Sea el primer egemplo tomado de su primera parte de<br />
las lecciones de comercio (c. 5. §. 25. p>g. 119. in ñor.)<br />
donde dice: "11 X secólo (la Iglesia) prese la forma di Mo-
23 5<br />
anarchia assoluta é la virtù divenne anche minore." Ecclesia<br />
X. seccalo accepit formatti Monarchia absoluta , et vir—<br />
tus minor evasit. Coteje V. esta doctrina con la siguiente<br />
de Montesquieu (lib. 3. c. 5.): Virtus priucipium non est gubernii<br />
monarchici. Me parece que la argumentación es esta. La<br />
virtud no puede ser principio de gobierno monárquico; luego<br />
cuando este exista, caerá la virtud. Luego por tanto decayó<br />
la virtud en la Iglesia , por cuanto ella tomó la forma de<br />
monarquía. Mal estaba con esta el Genuense; sin considerar<br />
que el gobierno de la Iglesia es monárquico por divina institución,<br />
aunque les pese á los hereges con quienes se conforma.<br />
Vaya el segundo. En el lib. 3. de su log. ital. c. 5. enseña,<br />
que nunca puede haber prescripción que autorice y legitime<br />
la posesión de un reino ocupado, sino que siempre debe<br />
decirse: adversus hostem aterna auctoritas esto. Trata después<br />
de ios romanos y dice: que si ellos hubiesen querido<br />
ser justos, deberían haber restituido cuanto ocuparon después<br />
de Romulo (vaya V". observando esta doctrina, y verá á donde<br />
vamos á parar). Da-la razón y dice: "11 titulo giusto, é<br />
la buena fede sono, anche secondo i casisti condizioni esenciali a<br />
lia legitima prescrizione, é queste condizioni ambedue mancavano<br />
d romani et mancano tuttavia d tutte la nazioni conquistatrici,<br />
alle conquistatrici familie, alle conquistatrici persone. Con<br />
que según el Genuense los títulos legítimos de prescripción les<br />
faltan á todas las naciones conquistadoras, á todas las familias<br />
conquistadoras , y á todas las personas conquistadoras:<br />
luego sus conquistas no han prescrito: luego hay contra ellas,<br />
como contra enemigos , una eterna autoridad : adversus hostem<br />
alema auctoritas esto. ¿No le parece que el Genovesi, el<br />
Cleriocuto y Ecléctico era un gran filósofo y un gran vasallo?<br />
Sea el tercer egemplo un canon que trae en su Diccosin<br />
(lib. i. c. 20.): Volete togliere la massima parte de delitti<br />
2<br />
, premete poco, é lasciate sfogare la natura per suoi legitimi<br />
canali, é mettetevi colla legge da fianchi. Que en castellano<br />
quiere decir: ¿Queréis quitar la mayor parte de los delitos<br />
? Obligad poco, dejad que la naturaleza desfogue por<br />
sus legítimos caminos, y no la estrechéis con la ley. ¡ Qué<br />
famoso predicador del Evangelio!<br />
Vaya el cuarto en su Log. Ital. (lib. í. c. 3. §. 5.): Tutto<br />
le grandi opinioni in materia di Teologia, di Morale, di PQ-<br />
*
.236<br />
litica, di Arte sonó figlie, di temperamenti, di popoli. Teología,<br />
Moral y Política, hijas del temperamento. Doctrina de<br />
Montesquieu, de donde el Genuense sacó este admirable canon:<br />
Civis patriam religionem servato (in prior edit. op. de<br />
jur. &c. OrT. lib. 2. c. 10.). Turco, adora á tu Mahoma: Chino,<br />
no dejes tus ídolos: Suizo, atente á tu Zuiñgiio.<br />
Pasemos al quinto. En la ob¡a últimamente citada (lib. {.<br />
c. i.) hace esta pregunta: Quem ob finem genitos nos esse, et<br />
vivere dicemus 2<br />
Le parece á V. que la respuesta seria: ¿Para<br />
amar y servir á Dios en esta vida, y después gozarle en la<br />
eterna* Quite allá eso, que es bueno solo para los muchachos.<br />
Oiga á nuestro gran íilósofo : Hominem felicitati nasci, ni si<br />
menliar, non dicam. ¿Es posible señor don Antonio? ¿pues no<br />
valia mas que V. hubiera mentido ? Digo valdría mas, porque<br />
V. apruébala mentira oficiosa. ¿Y qué mentira mas oficiosa<br />
puede haber que aquella que obliga al hombre á ser buen<br />
ciudadano con la esperanza de una felicidad, aunque sea soñada<br />
? Pero poco á poco ; que ya el señor va á decir su dictamen.<br />
Duplicem (dice) pleraque omnes-gentes felieitatem secernendam,<br />
sibique sectandam esse existimarían: unam pr asentís<br />
vita, quam naturalem appellant: alteram futura quam divinarn<br />
dicunt, et supernaturalem ac ccelestem. Latet anguis in herba.<br />
Amigo don Manuel: felicidad sobrenatural, y conocida y buscada<br />
por casi todas las gentes, V. que es teólogo, sabe lo que<br />
encierra.<br />
Concluyamos con otro pasage tomado de esta misma materia<br />
y obra del Genuense. Después que deja á los teólogos<br />
disputar de la Bienaventuranza sobrenatural, entra preguntando<br />
: Qua igitur in re prasentem sitam esse dixerimus ? Advierte<br />
que aquí no se ha de atender á mas que á lo que la<br />
naturaleza clame ; y continúa : Ecqaid conscientia vacuitatis<br />
doloris natura igitur nostra poscit 2<br />
. Nempe, ÍJO;Í doleré corpore,<br />
non oegrescere animo; idque persentiscere vivide, constanterque,<br />
et agritudinis magnum est illud bonum, et summum, quod in<br />
hac vita nomines appetunt, et sequuntnr, et cogitant, et adlaborant.<br />
Quidquíd agunt, quidquid abstinent, fugiendi causa doloris,<br />
repellendaque agritudinis agunt, abstinent que. Quin si dolent,<br />
dolent ne doleant. Suplico á V., amigo don Manuel, que<br />
se detenga un poco, y vea si esta doctrina que acabo de copiar<br />
se parece á la que se sigue: Sine errare speculatio est, ut
537<br />
noverim quid eligendum , quidve fugiendum sii ad bonam corporis<br />
tuendam valetudinem , anirneeque quietem, Hic enim finís<br />
est bene beateqne vivendi. Hujus enim gruña omnia agimtts,<br />
ut ñeque doleamus, ñeque perturbemur.... Non oinnem voluptatem<br />
eligimus, verum seepe plerasque transgredimur, quando<br />
ex his major molestia sequitur, doloresque muñidlos vcluptatibus<br />
pr&nare arbitramur.... Dolor malum est, non tamen semper<br />
quivis repudiandus. est dolor. ¿ Ha visto V. unas mismas<br />
sentencias, y casi unas mismas palabras? Pues sepa ahora que<br />
el primer pasage es del Genuense, y el segundo del profeta<br />
Epicuro referido por Laercio lib. 10.<br />
Abunda el Genuense en estas cosas; y aun me persuado,<br />
que ni vio ni entendió mas libros que los que las traen, y él<br />
recomienda tanto. Sin embargo el Genuense es ecléctico, y de<br />
los mas afamados. Baste esto de moral; y si V. quisiere saber<br />
hasta dónde ha llegado la innovación que en él se ha hecho,<br />
mire los principios que le he citado , y verá salir como por<br />
consecuencia necesaria un Evangelio al revés.<br />
Se acabó, amigo mió, el ensayo de filosofía que le prometí<br />
para comprobación de mi tercer capítulo, y confirmación<br />
del segundo. Habrá V. estado diciendo para sí: este demontre<br />
de Aristóteles va á apurar cuantos desatinos han dicho los<br />
modernos, y no ha de dejar cosa que no toque. Si V. lo ha<br />
pensado así, ha errado. Se pueden formar todavía otros treinta<br />
ensayos como este, corriendo todos los miembros de la filosofía,<br />
sin inculcar ni una palabra de lo que he puesto en<br />
él. Pero demos que estén aquí todos los despropósitos: demos<br />
que no hayan dicho mas que estos desatinos; y dígame V.<br />
¿se podrá decir sin temeridad, que hombres que se aplican, á<br />
semejantes autores, nunca han de llegar á ser filósofos? Yo<br />
mismo me respondiera á esta pregunta Con infinitas reríexiones<br />
que naturalmente se vienen. He sido difuso: no quiero aumentar<br />
mas cartas, ni sacar mas consecuencias que aquellas<br />
en que lleve bien amarrados los cabos. Conozco las cosas: he<br />
sabido que hombres que han levantado el grito contra estos<br />
monstruos de errores, han sido burlados como declamadores<br />
insulsos, y espíritus preocupados. Yo haré por donde no lo<br />
digan de mí: yo sacaré á su tiempo de este ensayo las armas<br />
que él me ofrece para derribar por los cimientos ¡a máquina<br />
del Eclecticismo; y las sacaré en cuanto pueda, de rao-
238<br />
do que no parezcan, ni mucho menos sean declamaciones.<br />
Solo quiero que V. convenga conmigo.<br />
Lo primero : en que la nueva filosofía ha dicho infinitos<br />
disparates, y que ahora mas bien que otras veces se verifica<br />
el dicho de san Agustin : níhil tam absurdc dici potest, qwd<br />
non sit dictum ab aliquo philosophorum. Lo segundo : que no<br />
ha sido tan feliz el desentierro de la filosofía como nos predica<br />
el P. N., y que si se combinan los supuestos bienes con<br />
los verdaderos males que ha traido, exceden estos á aquellos<br />
sin medida. Lo tercero y último: que los escolásticos no.han<br />
hecho tan mal como, se dice en haberse abstenido de la filosofía<br />
moderna. Demos que se hayan entretenido inútilmente;<br />
menos malo es que entretenerse perjudiciahnente. Por fin: todo<br />
cuanto llevo apuntado pertenece al punto del Eclecticismo.<br />
Desde luego empezaré á examinarlo, y contraeré estas<br />
doctrinas á determinados puntos de disputa. No detengo á V.<br />
mas , que en asegurarle queda muy suyo — El Estagirita.<br />
Fecha en 10 de abril de 87.<br />
P. D. Mis dos famosos consultores, el Pimporrero y el<br />
Tuerto, quedan en una disputa, de donde creo que no saldrán<br />
en un año. Con motivo de haber tocado la Carta en<br />
cosas de moral, se han metido ellos á criticar autores. Dice<br />
el Pimporrero que para hallar doctrina sana, es menester<br />
buscarla en Antoine , Tirso González, Camargo, Elizalde y<br />
otros que cita. Reclama el Tuerto, que la moral verdadera,<br />
acomodaticia , probabilista y otras cosas, está en Bussembaum,<br />
Lessio y La-Croix. Replica el otro, con que son laxos,<br />
con que el clero galicano dio no sé qué censuras, y con<br />
que ya nadie usa de ellos. ¿Cómo es eso? Responde el Tuerto.<br />
Á fé mía que V. no ha oido las pláticas que yo, donde<br />
un Santazo, hablando con quien debe aprender la mora!, dice<br />
á cada instante: El divino Bussembaum, el inimitable Lessio,<br />
el incomparable La-Croix, y otras cosas como estas. Niega<br />
el uno, afirma el otro: grita éste, patalea aquél: traen<br />
tal alboroto que el diablo que los apacigüe, y me tienen quebrada<br />
la cabeza. Yo no deseo mas que saber si es verdad que<br />
Bussembaum es para los Santos de esa tierra ei director y el<br />
oráculo; porque-si lo es, juro por quien soy que he de poner<br />
al Pimporrero como merece.
239<br />
X ¿ -i: .í> ib J> «1» A> J< * •!> -i» >li -í* «í» >¿» * i*' * * * * 6^i*dii)iili44A4A¿44.S¿4*4íw*6Aa)*<br />
CARTA XIV.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.,<br />
V Y erdaderamenre, amigo don Manuel, que si las muchas<br />
pruebas de estimación que V. me ha dado no desvaneciesen<br />
mi sospecha, tendría sobrado motivo para formarla de que<br />
V. no era mi verdadero amigo. Me ha visto V. un año ha<br />
estar echando cartas de mi cuerpo; me ha oido mil veces prometer<br />
mas trabajo; ha observado que éste va creciendo á volumen;<br />
puede haber presumido que seré contado dentro de<br />
dos dias entre los escritores del siglo XVIII: ¿ y no ha sido^<br />
para avisarme de un defecto tan enorme, como el en que he<br />
incurrido de esparcir mi obra sin Prólogo? ¿Qué se habrá dicho<br />
de mi? En un tiempo $n que hasta los Almanakes tienen<br />
su prefación-, en un tiempo en que lo mas esencial de<br />
una tarea literaria consiste en el prólogo y el índice, salir el<br />
pedazo de salvage de Aristóteles con una obra mocha, sin decir<br />
: ¡entróme acá que llueve, ni agua vá! Dios le perdone á<br />
V. la pesadumbre que con esta omisión me ha ocasionado; y<br />
así lo libre de papeles insulsos, de escritores de repente, de<br />
sabios aborondonados, que tenga en adelante, mas cuidado,<br />
con mis cosas, y no me deje en tales descubiertos.<br />
A una casualidad se le ha debido el que yo lo advirtiese..<br />
Como allá en mi tiempo era tan escasa la cosecha de prólogos,<br />
y éstos las mas veces.consistían en un vocativo que iba,<br />
pegado tras la primera palabra del cuerpo de la obra; ni,aun<br />
por la imaginación me había pasado ponérselo á la mía. En<br />
esta buena fé me cogió un dia de estos el Pimporrero, divirtiéndome<br />
con el papel del P. N.; y mirando como por desahogo<br />
los asertos que le preceden, encontré dos prólogos: se
240<br />
me hizo nuevo el hallazgo : le pregunté sobre él; y tnc aseguró<br />
ser tan de última moda, tan preciso, tan indispensable<br />
prologizar, no solo para escribir, sino también para hablar<br />
, que hasta los borricos convencidos de esta verdad hacían<br />
prólogos á su modo , y rebuznaban dos veces seguidas,<br />
la primera como introducción , y la segunda como libro ó<br />
tratado.<br />
Ya V. puede considerar si me quedaría yo trio con esta<br />
noticia. Puedo ciertamente asegurarle, que mas de una vez<br />
estuve tentado para dejarme de cartas; pues ellas con un pecado<br />
tan gordo, y .á mi ver tan irremisible, perdían todo el<br />
mérito y reputación, á que por ser escritas en el siglo XVÍII<br />
las juzgaba yo acreedoras. •<br />
Conoció mi turbación el Pimporrero, y aun le comuniqué<br />
mi designio; pero él (que es horabre'capaz de hallar salida<br />
para todo) tan lejos estuvo de aprobarlo, que bien por<br />
el contrario deshizo mi confusión, y aun se burló de mi cobardía.<br />
¿Cómo es eso, me dijo, señor Aristóteles? ¿Un hombre<br />
como V. acobardarse por tan poco? ¿Un escritor de moda<br />
pararse en pelillos? ¿Perder tan buena ocasión de hacerse famoso?<br />
¿Y-dejar ir la fortuna de entre las manos? Aun cuando<br />
las cartas de V. fuesen mas malas que la Cava, debia hacerse<br />
cargo de que ya estamos en tiempo en que es contrabando<br />
publicar cosas buenas. Si .saliera V. á ese mundo de<br />
por ahí arriba, y tomara muchos libros en las manos, vería<br />
en ellos los anacronismos pisándose unos á otros, ios solecismos<br />
rebosando, los barbarismos apiñados, los falsos testimonios<br />
montados unos sobre otros, los desatinos en procesión,<br />
la mala fé con la cara asomada, el espíritu de partido (como<br />
no sea á lo escolástico) trastornándolo todo, las blasfemias<br />
á medio vestir, y la ignorancia en pelota: todo esto,<br />
y mucho mas vería; y vería también como no faltaba quien<br />
aplaudiese tales libros; quien los mirase como á unos oráculos<br />
de Delphos; quien se valiese de ellos para hacer frente<br />
á la (como por allá se dice) preocupación; quien los pusiese<br />
en unas memorias eruditas, y quien diese ruido con ellos á<br />
los sabios ranciosos y preocupados. ¿Y quiere V. ahora acoquinarse?<br />
¿Y no tiene espíritu para echar á volar sus cartas?<br />
Vaya, que es V. mas aprensivo que ¡o que es menester. Délas<br />
al público por vida mía, délas al público; y cuanto al
24Í<br />
prólogo, que ni puede ni debe perdonarse, tome un consejo<br />
que le voy á dar. V. ha dicho, y así es la verdad, que son<br />
infinitas las cartas que tiene que escribir. Ha «scrito trece,<br />
cuyo numero comparado con el que reserva in pectore, tiene<br />
ia proporción de un segundo de tiempo con todo el curso de<br />
un año. Ya sabe V. que un segundo comparado con trescientos<br />
sesenta y tantos dias reputatur pro nihilo. Ergo aunque V.<br />
haya escrito trece cartas , puede contar con que todavía no<br />
ha empezado su obra, y encajar el prólogo en la cuarta décima.<br />
Ademas: que á V". no se le oculta que los prólogos son<br />
como la cara de la obra, porque es lo primero que asoma<br />
de ella. Con que así como una cara con barbas largas, antes<br />
de asomar ella, asoman las barbas; así también este prólogo<br />
de V. puede ser la cara de su obra, sin embargo de haber<br />
ya asomado trece carras, que deben reputarse como por<br />
vigores del prologo. No hay pues que acobardarse: eche V".<br />
do su cuerpo un valiente prologazo, y cuente conmigo en su<br />
ayuda , si acaso no se sintiere con todas las fuerzas que se<br />
necesitan para ello.<br />
Vi el cielo abierto, amigo don Manuel, con esta industria<br />
: me abracé con mi Pimporrero, le di las mas expresivas<br />
gracias, y traté desde luego de proceder con su ayuda á<br />
prologizar. En fé de lo cual le protesto á V. con todas las<br />
formalidades que de derecho se requieren, que esta mi Carta<br />
XIV es el prólogo de mi obra: que la escribo para que<br />
sea prólogo: que con la autoridad, que sobre ella me compete,<br />
la pongo el nombre de prólogo; y quiero que todos y<br />
cada uno de los que la leyeren, la tengan formalher redupli—<br />
cative como prólogo de las <strong>Cartas</strong> Aristotélicas: que así es<br />
mi voluntad.<br />
Mas por cuanto el Pimporrero me ha advertido que el<br />
prologo, para que siente bien, y sea de última moda, debe<br />
ser prólogo á la francesa , omito el título de Prólogo Galeota<br />
que queria ponerle , y desde ahora para siempre quiero<br />
que se llame Prólogo con polvillos, ó Prólogo con surtout, ó<br />
"¡Prólogo con erizan: que así será de moda, y á la francesa.<br />
Puesto así el título de mi prólogo , me dice el Pimporrero<br />
que lo primero que en él se debe hacer, es poner unas<br />
pocas de alabanzas mias , decir de mi talento , de mi porfiado<br />
estudio, de mi buen juicio, de lo libre que estoy de<br />
том. v. 31
2+2<br />
preocupaciones; y si pudiere ser, los honores que obtengo,<br />
que aunque esten conseguidos- por otros capítulos, deben suponerse<br />
como nacidos de mis méritos , y debidos a el ios. Si<br />
he de decir la verdad, al principio se me hizo duro convenir<br />
con lo que decia el Pimporrero. Me parecía á mí que el<br />
prólogo todo debía ir respirando modestia y sencillez ; que<br />
mis alabanzas no las habían de oir los lectores de mi boca,<br />
sino yo esperarlas de la suya; y que referir los honores y<br />
distinciones que tuviese , era ponerme en obligación de hacer<br />
ver al mundo todo, que no se habían conseguido por medios<br />
extraordinarios, pues si luego en mi obra advertían no<br />
corresponder el Don con la 1/'einucnutría, quiero decir, la instrucción<br />
con los empleos, serian estos mas bien oprobio, que<br />
elogio del autor. Mas el misino i imporrerò me sacó de este<br />
escrúpulo, retinándome dos pasages de dos amores, que hoy<br />
viven en ese mando; el primero escritor de un curso ecléctico<br />
de moda, y el segundo de ciertas reflexiones y caita, donde<br />
ambos practican sus preceptos. JNO pude menos que convencerme<br />
, y sujetarme también á egecutarlo.<br />
Por lo cual, señores lectores, han de saber VV. que soy<br />
lile ego, qui quondam me llamé Aristóteles: estudié con Platon,<br />
con quien tamoien estudiaron otros zoquetes: fui a veces<br />
tunante, y á veces aplicado: tuve amigos, pero como entonces<br />
el tener amigos sabios no probaba serio también , no<br />
tengo para qué decir quienes fueron: tuve enemigos, y en<br />
esto me parecí a todos, que ya por buenos, ya por malos,<br />
los tienen. Enseñé en el Liceo, porque si no ensenaba no comia.<br />
Alejandro me favoreció a titulo de sabio, y con esto<br />
tan lejos estuve de creerme dispensado de trabajar, que por<br />
lo mismo redoblé mi> estudios. Escribí lo que Dios fue servido,<br />
y me morí , como se mueren todos. Después de muerto<br />
fui gentil, como lo haoia sido en vida: pasé luego a servir<br />
en casa de muchos hereges, especialmente arríanos: me<br />
acomodé poco deqxies con algunos católicos: fui riempo adelante<br />
Mu.suumn: un fraile me bautizó; y desde entonces acá<br />
he sido cristiano , médico , jurisconsulto , teólogo , y casi<br />
todo Jo que hay que ser. Habiéndose cambiado los tiempos,<br />
he tenido que irme retirando de una horrorosa nube que,<br />
levantándose del Aquilón, me amenazaba con piedras y rayos.<br />
Me atrincheré en ta España á mediado del siglo XVil,
243<br />
donde !o he pasado regularmente hasta estos años últimos,<br />
en que viM¡do que la cosa no anda muy favorable, tomé<br />
resolución de meterme fraile, y hacer penitencia en lo mas<br />
recóndito de mis metafísicas. Esta ha sido mi vida y egercicios:<br />
ellos me grangearon el honor de haber sido casado,<br />
que ha sido el empleo de mas importancia que he tenido en<br />
el mundo. Acá abajo anda la cosa malísima , y lo peor es<br />
que sin remedio ; y lo mas peor , que hay sabios que todos<br />
los días vienen á participar de mi suerte , y dejan semillapara<br />
que tras ellos vengan innumerables infelices. Lo demás<br />
que soy, mis <strong>Cartas</strong> lo dirán. Bien que por ellas no debe<br />
formarse concepto de lo que fui tiempos atrás , porque mis<br />
muchos anos y mis trabajos me tienen meliloto.<br />
Dice el Pimporrero que después debo exponer las causas<br />
que me ob igan á escribir, v. gr.: la necesidad que hay<br />
materias que comprendo se traten dignamente;<br />
ia suma ignorancia en que se debe suponer al público; los<br />
muchos desórdenes que hay que corregir; el celo por el bien<br />
de la patria, empezando por estas ó semejantes palabras: acerbíssimo<br />
namque dolare disrumpor, quoties serió considero, &c.<br />
mas que ni yo considere serio , ni rebiente de dolor ; por<br />
último la utilidad de los jóvenes , el habérmelo pedido así<br />
algún discípulo , y otras infinitas sacaliñas. No quisiera yo<br />
empezar mintiendo tan á trapo tendido. Si por mí fuera, diría<br />
que escribo porque se me ha puesto en los cascos: que<br />
aunque ningún escritor lo haya confesado así , me atrevía<br />
á apostar á que , á excepción de algunos pocos del tiempo<br />
de Maricastanas , todos ó los mas han escrito por lo mismo<br />
que yo , ó quizá por menos ; especialmente en este siglo<br />
, en que el que no puede ganar de comer por otro lado<br />
, se mete á escritor que es santa cucaña. Solo yo , que<br />
soy el sastre del Campillo , me quedaré siendo el Adán de<br />
¡os escritores, el Prosista in re, y Poeta in pecunia. No cosíante<br />
todo esto , debo acomodarme con lo que manda mi<br />
maestro de prólogos ; y así digo: que esta obra es necesaria<br />
para que haya una mas: que el público ignora lo que no sabe<br />
: que los desórdenes que hubiere, corríjalos aquel á quien<br />
le toque: que mis discípulos no han soñado pedirme estas<br />
carras; y que el celo no lo conozco , porque mi muger Fitinas<br />
siempre fue buena casada. He aquí, lector carísimo (ó
244<br />
barato, ó como fueres), lo que tengo que decirte sobre la importancia<br />
de mi obra. Hombres impíos y blasfemos han ridiculizado<br />
indignamente cuanto hay en el mundo de santo y<br />
de divino: se han abierto camino para e! "plauso con el falso<br />
nombre de filósofos; y al paso que se han burlado de las<br />
cosas mas sacrosantas, han admitido ellos lo que era de esperar<br />
de unos hombres abandonados al reprobo sentido: cunden<br />
sus obras cuando debieran arder: se leen por gentes bien<br />
^y mal intencionadas : estos últimos buscan las sales de sus<br />
blasfemias; y los primeros la solidez que creen hallar en algunas<br />
de sus doctrinas. ¿ Puedo yo hacerte mejor servicio que<br />
sacar á pública plaza lo ridículo de ellas? Si quieres mi pensamiento<br />
mas claro, anda á buscar quien te lo explique.<br />
Sigúese después , teste Pimporrero, que exponga el título<br />
de mi obra. Aquí te confieso, lector pió ó castaño, que<br />
aqua h&ret; y mas bien quisiera no haberme metido á escritor<br />
, que tener que ponerle nombre á mis escritos. Como no<br />
es regular , ni decente, que ellos se llamen Carfaí á secas,<br />
sin mas añadiduras ni epíteto, y como por otro lado es tan<br />
difícil hallar uno que les cuadre, todo se me va en rascarme<br />
la cabeza , arrugar la frente , y no sacar cosa que sirva.<br />
¿Las llamaré <strong>Cartas</strong> instructiva 1<br />
; i Así las llamó uno que luego<br />
salió destruyendo. ¿Poder de la razón'. Y que Juego vayan<br />
á preguntar á los escribanos , y me averigüen que la razón<br />
no ha otorgado tal poder. ¿ <strong>Cartas</strong> misivas 2<br />
. Tare: que contra<br />
estos siete vicios hay siete virtudes; y centra cartas misivas<br />
fees de erratas. Ademas, de que si e.tas son llevatiyas ó<br />
llevandas, ¿ cómo han de ser misivas ? Busquemos entre los<br />
franceses. ¿<strong>Cartas</strong> edificantes 2<br />
. Lo que yo quisiera era que las<br />
mias fuesen subvertentes. ¿Provinciales 2<br />
No: que aquellas metieron<br />
mucho ruido, y luego hubo aquello de Cleandro y el<br />
otro. -¿Judías 2<br />
. Abrenuncio: que tienen rabo. ¿Persianas 2<br />
Malditas<br />
sean ellas. ¿Pues cómo las hemos de llamar? Voto á<br />
Nasanes que y r<br />
a las encontré el título : <strong>Cartas</strong> Lógico-Físico-<br />
Éthico-Ontológico-Crítico-Aero siáticas. Este sí'que es un nombre<br />
tan propio, como el que don Quijote le puso á su caballo.<br />
Al menos aquello de Aerostático le viene tan de molde,<br />
como que explica el modo de llevarlas.<br />
Dice también el Pimporrero: que para que desde el prólogo<br />
se conozca la suma instrucción del autor, debe éste di-
245<br />
serrar un poco, tomando motivo del nombre que le pone á<br />
su obra , sobre la historia de la cosa que trata , hasta descubrirle<br />
los últimos huesos. V. gr. escribe uno ¡a gatomaquia:<br />
debe explicar con mucho aparato de erudición, quién fue el<br />
primero que tuvo gato en su casa; en qué parte del mundo<br />
riñeron los gatos por la primer vez; cuántos meses tenia el<br />
gato que entró en el arca de Noé, y cómo se llamaba la gata<br />
que cazaba los ratones en casa de Marco Tubo. Ya veo,<br />
amigo mió, la suma importancia de estas disputas, y que sus<br />
decidones pueden servir admirablemente para hacer feliz á<br />
la patria: ya veo que el que por allá sabe dar golpe en el<br />
clavo de semejantes dificultades, merece el nombre de erudito:<br />
pero yo (¡pobre de mí!) ¿dónde he de ir á buscar tales<br />
noticias ? A Averroes le encargué que me las buscase con designio<br />
de tratar del origen de las cartas. Me dice: que habiendo<br />
estado desenvolviendo libros todo un día, encontró<br />
por fin un manuscrito en lengua china que decia : que las<br />
cartas deben su origen al primero que las escribió. Yo no sé<br />
si esto será así; lo examinaré con el cuidado que pide la materia,<br />
para poder instruirte, lector benévolo, en una cosa<br />
que te hace tanto al caso. También pienso emplearme en averiguar<br />
el origen del papel, pluma y tinta, que son las tres<br />
cosas mas necesarias para escribir , no solo las cartas , sino<br />
cuanto se escribe. De las dos últimas cosas nadie ha tratado<br />
que yo sepa. Acerca de la primera, aunque ya no faltan mas<br />
que cincuenta siglos para que los autores se convengan en<br />
cuáles la nación que inventó el papel de trapos, no he visto<br />
uno siquiera que ensene, de qué trapos se componía el primer<br />
papel. Haré lo que pueda en descubrirlo, y veremos entonces<br />
si se han de llevar esta gloria los escarpines ó las calcetas.<br />
Vamos á otra cosa.<br />
Me manda mi maestro que haga un sinopsis de toda la<br />
obra; pero esto no le dará en el pico. Cuando se usaba escribir<br />
el prólogo después de hecho el libro, era cosa fácil: mas<br />
ahora que empieza uno escribiendo el prólogo, sin saber de<br />
lo que ha de decir después, otra cosa mas, sino que tiene<br />
mucho que decir; ¿qué diablo de sinopsis ha de hacer? Pase<br />
mi prólogo entre los prólogos errantes que se andan de<br />
aquí para allí, sin fijarse á pensamiento alguno ¡as mas veces,<br />
porque el autor va á escribir lo que salga: pues yo de
2*6<br />
mi obra so!o deseo que salga en limpio, que es mentira lo de<br />
mi entierro, y que es verdad lo de que es otra cosa la que<br />
debe enterrarse. Esto lo haré en el numero de <strong>Cartas</strong> que pudiere;<br />
y así no aguardes, lector prudente, (quiera Dios que<br />
lo seas) á que yo te vaya diciendo: esta Carta tratará de<br />
esto : la que se sigue, de lo otro; ni tampoco, serán tantas<br />
<strong>Cartas</strong>. Solo sabré decirte; que serán muchas, á no ser que<br />
algún malandrín follón venga y tape el boquete de la sima<br />
de Cabra, porque entonces no tendrá Averroes por donde<br />
salir.<br />
Luego se sigue que yo te dé cuenta de los autores que he<br />
seguido, y del trabajo que he empleado en sacar á mi obra<br />
de mantillas. Ingenuamente te confieso, discretísimo lector,<br />
que ninguna cosa hago con menos gana. Sería muy posible<br />
que así que hayas visto mis <strong>Cartas</strong> con tantas citas, con relación<br />
á tanto autor, á tanto siglo, á tanto historiador, á tanto<br />
filósofo, &c. &c. te hayas presumido que soy yo algún<br />
non plus ultra de erudición , algún Omniscio venido de la<br />
parte de allá de los Pirineos , algún hombre de sumo fondo<br />
é instrucción. A nadie le pesa de que juzguen de él de este<br />
modo; ni al que juzga así, se lo ha de tomar Dios en cuenta.<br />
Pero, lector mió de mi alma, así quiera Dios que sea mentira<br />
lo de.mi entierro , como ¡o es eso que tu has pensado.<br />
¿ Quieres mi difinicion en pocas palabras ? Pues mira, yo soy<br />
Petras in cunctis, hombre universal en índices de libros: que<br />
entiendo algunas veces lo poco que leo , y otras veces me<br />
quedo en ayunas , como te sucederá á ti. Sé que hay gramática,<br />
y que los que la saben no hacen solecismos: he oído<br />
decir que en tiempos antiguos hubo filósofos y filosofías:<br />
estudié esta allá en mis mocedades, é hice los progresos que<br />
dicen unos y niegan otros. Supe las matemáticas; pero se me<br />
han olvidado, y de ellas no me acuerdo de otra cosa mas<br />
sino de que los puntos no son líneas. Ahora también me ocurre<br />
sobre la aritmética, que dos veces dos son cuatro: sobre<br />
la geografía, que para ir á Filipinas es menester embarcarse;<br />
y sobre la astrología, que las siete Cabrillas están en el<br />
cielo , como lo asegura el famoso astrólogo Sancho Panza.<br />
De la teología he oído decir algo; especialmente tengo muy<br />
en memoria, que non licet estafar á nadie con título de santidad.<br />
De la medicina se me han quedado en la cabeza alga-
247<br />
nos términos, para saber explicarme cuando quiero que me<br />
entiendan; v. gr., digo hueso sacro, cuando voy á nombrar<br />
la rabadilla; y oleum serpentium terrestrium, para decir aceite<br />
de lombrices. Sobre la jurisprudencia no he acabado de<br />
averiguar, si ella es la ciencia de darle á cada uno lo que es<br />
suyo, ó quedarse con lo que es de todos; bien que entiendo<br />
medianamente, que si Cayo y Sempronio litigan, es porque no<br />
están en paz. De historia también sé muy buen pedazo: tengo<br />
leída la de las guerras civiles de Granada, la de Fernan-Mendez-Pinto<br />
y otras muchas. En la crítica he hecho asimismo<br />
unos progresos no vulgares : me atrevo á defender que<br />
Julio César nunca estuvo en Mégico, y que Alejandro mi discípulo<br />
no conoció á Rodrigo Díaz de Vibar. Soy un retórico<br />
tal cual; y con un libro de, elocuencia en la mano puedo decirte<br />
uno por uno todos los tropos.<br />
Eita es mí instrucción; y si bien lo consideras , lector<br />
amantísimo, esta es la instrucción de tantos, que apenas se<br />
encontrará quien entienda alguna cosa mas que lo que yo entiendo.<br />
Con este aparato, con el de media docena de libros,<br />
con cuatro citas que me trae Averroes, con las noticias que<br />
me dá el Pímporrero y algunas otras poquhlas , me he metido<br />
á escritor siguiendo la costumbre del siglo , y rio solamente<br />
sobre filosofía, sino también sobre tocio lo dunas que<br />
tenga alguna concernencia con mis <strong>Cartas</strong>. No te admires;<br />
hay en ese mundo infinitos escritores, que tanto y mas que<br />
yo se salen de su facultad. Veras á los abogados hechos maestros<br />
de agricultura, porque han visto los campos; de pintura<br />
porque han leido á Palomino; de filosofía, porque estudiaron<br />
dos anos; de teología, porque también quieren que Dios les<br />
po-iga pleitos. Veras a los teólogos tratar de industria, siendo<br />
unos hombres á quienes por lo común es menester que<br />
todo se lo den hecho y guisado; de arquitectura, porque hablaron<br />
con un peón de alhamí; de economía, porque salen<br />
á la calle acompañados del cocinero. Verás en fin por este<br />
estilo tratar cada uno de aquello, de que por razón de su destino<br />
debía entender menos.<br />
Estaba la España pocos años ha metida en un error: se<br />
creía comunmente que cada uno debia ceñirse tanto á los límites<br />
de su facultad, que nunca le fuese lícito ni aun saludar<br />
las otras. Vino el desengaño: el modo de remediar el mal
24 S<br />
parecía ser, que cada uno procurase instruirse á fondo en lo<br />
que era de su profesión, y tomar algunas noticias que le diesen<br />
idea de las otras; pero no señor, el remedio que se ha<br />
puesto es estudiarlo todo, decidir de lodo, escribir sobre rodo;<br />
y en caso de aplicarse á averiguar algo, mas bien escogerlo<br />
que ni nos toca ni podemos, que lo que se podría y conseguiría<br />
con mas provecho y felicidad.<br />
Así que, lector mió, ó de quien fueres, yo he de escribir<br />
de cuanto me venga en voluntad; y aun estoy temado por<br />
parir un libro de navegación, sin embargo de no haber visto<br />
mas navios que uno pintado. Las especies que te apunta<br />
la obra presente, unas son vistas en sus originales, otras en<br />
un índice. Quisiera yo haber podido evacuar las citas todas;<br />
lo he hecho con algunas, hazlo tú con las restantes; que<br />
un hombre metido en estas cavernas no puede tanto como<br />
los que andan por ahí arriba. En los casos de hecho me he<br />
atenido á mi Pimporrero, quien dice los aprendió de autores<br />
contemporáneos. Podrá ser que haya alguna equivocación<br />
tanto en aquellas como en estos: enmiéndala si la encontrares,<br />
y si te da la gana hazme favor de creer, que para mi<br />
intento ni deseo, ni he de menester á la mentira. Si quieres<br />
llámame doctor índice: pero mira que con esa pedrada has de<br />
matar á muchos pájaros; y aunque en parte digas bien , cu<br />
parte conocerás que hay otros índices mas índices que yo.<br />
Sabe por último, que componer estas <strong>Cartas</strong> no me ha costado<br />
ni un maravedí. Siempre exceptúo el papel y la tinta,<br />
en que llevo gastados nueve reales y medio, que bien sabe<br />
Dios la falta que me hacen. Pero en lo demás, lector devotísimo,<br />
así te pudieras estar tú toda tu vida sin ver una Carta<br />
mia , como estoy yo lejos de andar alquilando quien me ha*<br />
ga escritor. Cicerón, Averroes y el Pimporrero me ayudan:<br />
debes estarles agradecido, como también al Tuerto amanuense,<br />
quien con este motivo te se ofrece por servidor.<br />
El último capítulo de mi prólogo debe ser sobre mi estilo,<br />
porque así lo dice el señor Pimporrero. Yo quisiera, óptimo<br />
lector , que él fuese el mas puiidito y mas afrancesado<br />
que hubiese nacido de pluma. Quisiera embelesarte con él, y<br />
grangearme tu buen concepto en vez de tus reproches, escribiéndote<br />
como un Corneille: pero (te lo confieso como si<br />
estuviera á tus pies) no he podido conseguirlo por mas que
249<br />
lo h: envidiado. ¡Ah! ¡Si yo supiera encajarte las brillantes<br />
locuciones une veo impresas en otros tan españoles con,o<br />
tu! Si yo supiera decir seno farmador, para decir vientre; periodos<br />
brillantes y de golpeo, para decir qué sé yo qué; ingenios<br />
cortadores, sin que tú entendieses á los carniceros; inmortalidad<br />
ventosa, para que rae tuviesen por cirujano; rayos<br />
de bronce, que significasen cañonazos: si yo supiera esto, lector<br />
mió, no me cambiaba por el Capigi Bacín de Constantiaopla.<br />
¡Pues qué me querrás decir, si yo pudiera usar de aquellas<br />
metáforas que me encantan y me suspenden! El mundo<br />
batía can libertad sus máximas, tomando la alusión quizá del<br />
chocolate. Otra: Vaciado en la presunción nada le acomoda, sino<br />
lo que larga sus alas al vienta , y solo descansa en el trena<br />
que se levanta muchos codos sobre la tierra. No digo yo рос<br />
saber componerlas , sino por encontrar quien me las explicase<br />
, daria.de buena gana una gorra vieja que tengo. ¡Ahí<br />
í Qué felicidad de entusiasmo este, que te voy á poner copiado<br />
á la letra del mismo papel embelesante i A vista de la<br />
soberbia ¡(ama , y en donde se respiraba todavía el vienta, que<br />
en otros tiempos sopló al alto capitolio, y á aquel senado altanera<br />
que dominó al universo. ¿Puede darse cosa mas linda?<br />
Ni el mismo Virgilio, todo poeta que es él, sería capaz de<br />
producir tan bellas locuciones. Ni el P. Sotomarne llega á<br />
los zancajos de este altisonante yenfático modo de explicarse.<br />
No me detengo mas , juicioso lector ', en* este punto, por<br />
el mucho sentimiento que me cuesta verme tan atrasado en<br />
el arte de hablar á lo cuito, sin poder ponerte siquiera media<br />
docena de periodos, que tú no puedes entender ni yo tampoco.<br />
Con que no hay mas remedio que paciencia. Yo me<br />
explicaré á la pata la llana, y tú me entenderás con tanta<br />
facilidad como si te se hablase en castellano.<br />
Concluido ya todo lo que tenia que decirte, no me falta<br />
otra cosa mas que poner una peroracioncita , para que<br />
salga mi prólogo como muchos que ha visto el Pimporrero.<br />
Dos cosas dice éste que debe comprender : la primera ocupar<br />
tus objeciones ; y la segunda pedirte perdón. Para solver<br />
tus argumentos antes que me los pongas, dice que debo<br />
prevenirte de este modo. No faltarán quizá preocupados<br />
, que cerrando los ojos á la luz de la verdad , sean Zoilos<br />
y Aristarcos de mis <strong>Cartas</strong> ; mas si ellos tienen alguna<br />
том. v. ЗЯ
250<br />
cosí que oponerme,, no murmuren en tos rincones, saquen<br />
la cara al público, que cortadas tengo las plumas para manifestar,<br />
cuan atrevida es la ignorancia. Yo, lector amabilísimo<br />
, no quiero acomodarme coa esto precepto de proiogizar<br />
; pues se me ligara que ¡él no es otra cosa que un remordimiento<br />
de la conciencia, que conociéndose rea de algún<br />
pecado, se anticipa á eludir las reprensiones. Me acuerdo<br />
de haber visto un librito de excelentes versos en cuanto<br />
á su forma ; peto de malísimos en cuanto á la materia.<br />
En él apuraba e! autor ( que si no se ha muerto todavía<br />
vive) la fuerza de toda su imaginación, para trasladar<br />
al papel con todo su fuego algunos pensamientos amorosos.<br />
El incendio del corazón , la conmoción de los afectos<br />
, la viveza de Jas imaginaciones , el impulso de los deseos<br />
, todo estaba tan bien pintado , que no parecía sino<br />
que era la misma cosa ; de modo que no haiian mas ni<br />
un Ovidio , ni un Horacio , ni un Cátulo. No tenia a mi<br />
ver mas falta que una , que equivale por todas , á saber:<br />
que ni aquello pudo concebirse sin llenarse antes el alma de<br />
imágenes lascivas , ni puede leerse sin que uno se acuerde<br />
de lo que nunca se debe acordar. Él imitaba á Horacio: esa<br />
es la verdad; pero también lo es que Horacio adoraba, si<br />
adoraba á alguien., á un Júpiter adultero; y el autor que cito<br />
, á un Dios crucificado. Sin embargo él se previene del<br />
modo referido en el prólogo contra los espíritus tímidos, y<br />
ridiculamente supersticiosos; pues esto viene á decir sobre poco<br />
mas ó menos, porque ya ha mucho tiempo que lo leí. Tengo<br />
hecha la misma observación en otros prólogos. Como el<br />
autor empiece á curarse en salud, no hay remedio, novedad<br />
tenemos, disparates nos amenazan, ó se nos venden géneros<br />
de contrabando. Últimamente decir yo á mi lector<br />
(que todavía no sé quién será) que está preocupado, que es<br />
un fanático, un devoto ridículo, ó cosa semejante, es hacer<br />
un juicio temerario , grangearme un enemigo , sin qué<br />
ni para qué ; y reñir como los muchachos con aquello de,<br />
mas picaro eres tú.<br />
Mis <strong>Cartas</strong>, lector venerable , no te traen nada contra<br />
Dio» , ni contra la Religión , ni las costumbres. Son á favor<br />
de todo esto; y si bien lo consideras, de tí mismo, porque<br />
no pierdas el tiempo ea cosas que no has menester. Ellas
2U<br />
de cuando en cuando pegan alguna ventosilla ; pero no e?<br />
nía, que con el fin d." disolver ciertas hinchazones enfadosas.<br />
Asi pues si te se antojare escribir contra ellas, no te mortifiques<br />
, lector amigo : toma tu papel, tu pluma y tu tintero,<br />
y escribe hasta satisfacer el antojo. La das conmigo, que sé<br />
por experiencia cuan vehemente es la tentación de escribir, y<br />
le tengo lástima al pobrecito á quien le acomete. Tengo adem<br />
is de eso cinco fanegas y media de pachorra, que me dejaron<br />
mis padres en herencia, donde pienso sembrar las majaderías<br />
que te dignares decirme. Con que así no te me quedes<br />
corto, abre esa poderosa boca, y veme echando encima<br />
todos los epítetos que encontrares. Si acaso yo no te respondiere,<br />
atribuyelo á que rengo mas cuidado con acabar mi<br />
obra, que con distraerme contigo. He dicho si acaso, porque<br />
también podrá suceder que te conteste, cuando no por otra<br />
cosa , siquiera por política.<br />
Vamos al perdón. Como no me has pedido limosna , no<br />
tengo para qué decirte que perdones. Si estas <strong>Cartas</strong> mías te<br />
costasen diez reales cada una, como te habrá co,tado otra,<br />
en tal caso, lector generoso, te pediría perdón del dinero que<br />
gastases inútilmente. Pero después de dártelas de valde, y de<br />
derretirme el meollo en escribirlas, pedirte que me perdones,<br />
como si yo te hiciera algún agravio, eso vendría á ser aquello<br />
que se dice tras de cuernos penitencia. Tú sí que tienes por<br />
qué pedirme perdón , lector curioso , pues yo soy el verdadero<br />
agraviado en no poder echar de mi cuerpo algunas verdades,<br />
que tengo sentadas en la boca del estómago, y me<br />
h icen mala vecindad ; y con todo eso no las echo por consideración<br />
tuya: y á trueque de que no te se indigesten á tí,<br />
me expongo yo á morir de ahito Sin embargo no quiero que<br />
me tengas por indócil. Tal vez encontrarás en mis Carlas cosas<br />
que no te gusten, y cosas que te parezcan mal : por todas<br />
ellas te pido perdón. Perdóname pues, lector piadosísimo,<br />
perdóname. Acuérdate de que mientras estamos en el mundo<br />
nadie puede decir , de esta agua no beberé. Podra suceder que<br />
te embista la tentación de hacerte escritor cuando menos lo<br />
pienses, como me ha sucedido á mí. Hazlo pues conmigo, como<br />
querrás que contigo se haga. Y pues te puede sobrevenir<br />
esra fatalidad, y mucho mas en este siglo en que se respira<br />
un. aire escritorero, debes perdonar á este pobre escritor, por-
252<br />
que Dios depire quien te perdone á tí, si en semejante trance<br />
te vieres. Vale.<br />
Protesta del Autor.<br />
Iba á poner fecha y postdata, cuando me advirtió el Pímporrero<br />
que jamás había visto prólogo con estos remates. Pero<br />
yo, lector erudito, que tenia aun otra cosilla que decirte<br />
, le supliqué que me diese su arbitrio para hacerlo. Se<br />
acordó de haber visto protestas en algunos libros, y me dio<br />
licencia para que yo.también protestase. Usando de la cual<br />
te protesto, que cuando veas que en mis <strong>Cartas</strong> se dan los<br />
títulos de sapientísimo , eruditísimo , incomparable , doctísimo,<br />
y otros semejantes á los señores eclécticos, no es mi<br />
ánimo que tú lo entiendas , sino como ellos piden ser entendidos.<br />
A nadie le quito, ni le pongo, Si tú en vez de sapientísimos<br />
los tienes por otra cosa, buen provecho te haga,<br />
y con tu pan te lo comas. Últimamente , si el público se<br />
conviniere en que estos nombres deben entenderse al revés,<br />
soy tan dócil, y tengo tan buen genio , que luego , Juego<br />
subscribiré á su dictamen.
2)3<br />
• 'W' r<br />
& -fT w ^ ^ í i r ? * ^<br />
C ARTA XV.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
A . . .<br />
Xluiiiígo y señor: quisiera yo que V. me confesase una verdad.<br />
Cuando en la carra que.acabo de recibir me dice: que<br />
hay en esa ciudad personas que miran con sobrecejo mi trabajo,<br />
y reputan por perdido el tiempo que gastarían en pasar<br />
mis <strong>Cartas</strong> por la vista ; cuando me dice esto, ¿ lo hace por<br />
tentarme? Valga la ingenuidad. No soy tan bobo que desde<br />
luego no haya previsto que habia de suceder así. Hay en Sevilla<br />
personas, que ciertamente perderían el tiempo que consumiesen<br />
en leerme, á causa de que nada digo de que ellos<br />
no estén medianamente instruidos, y de que si fuese posible,<br />
no me pudiesen iluminar: las hay á quienes las <strong>Cartas</strong> necesariamente<br />
han de desagradar, porque les tocan en lo mas<br />
vivo de su literatura, y porque derribándoles el único apoyo<br />
de su modo de subsistir, tiran á dejarlos por puertas. Esto,<br />
como he dicho á W, ya yo me lo sabia: mi ánimo no<br />
lia sido escribir para los sabios verdaderos, ni el ánimo de<br />
los sabios fantasmas ha sido jamas que yo escribiese; antes<br />
bien si pudiesen ellos meterme un poquito mas hondo del sitio<br />
donde estoy , no habian de dejarlo por falta de voluntad<br />
ni diligencia. Estemos en esto, y si no fuese mas que esto lo<br />
que V. me dice , habría perdido el tiempo que gasto en escribirlo<br />
; pero como al-instante me añade que las referidas<br />
personas tienen mucha reputación de eruditas: que algunos<br />
han estudiado mes y medio de leyes: otros conocen los libros<br />
por los atorros, y saben los nombres de todos los impresores<br />
habidos y por haber: otros están de continuo á ¡a puerta<br />
de una librería , que-no parece sino que piden limosna:
254<br />
otros son poetas con ayuda de vecinos: otros en fin (y estos<br />
son los mas) se dan á la lección de algún diccionario de las<br />
ciencias y artes, comprendido en cincuenta folios en octavo;<br />
debo responderle, que ó yo no entiendo de ironías ó es una<br />
ironía la que V. hace y quiere que yo continúe.<br />
Mas amigo mió: si todo lo que merece ridiculizarse en<br />
materia de literatura hubiese de llevar, su repaso , haga V.<br />
cuenta que sería necesario llamar para que escribiesen a todos<br />
los gallegos de Galicia. La abundantísima cosecha de<br />
eruditos que estos últimos tiempos han producido , tal vez<br />
para castigo de nuestros pecados, las infinitas especies de sabiondos<br />
que me aseguran multiplicarse cada dia, y los varios<br />
ramos sobre que fundan el mérito de su erudición , presentan<br />
un objeto capaz de aterrar aun ai mas determinado<br />
é instruido. Para perseguir á esta casta de gentes, eran necesarias<br />
muchísimas mas fuerzas que las mías; que si hubiese<br />
de valer mi dictamen sería menester hacer, como se hace<br />
en este tiempo con los grajos y los gorriones, á saber;<br />
repartir cuatro docenas de estos víchos á cada vecino del Parnaso,<br />
para que poco á poco se exterminase esta cruel plaga que<br />
tan sin piedad nos consume. Esto no está en nuestra mano:<br />
con que no nos queda mas remedio que el que tenemos contra<br />
las pulgas; rascarnos si nos pican, y dar un estrujón á<br />
la que cae en nuestro poder.<br />
Dice V. que se admira de que desprecien aquello, de que<br />
no han tomado conocimiento, ni saben como será. Y yo debo<br />
responderle , que esa ingenuidad con que parece que me<br />
habla, es contrabando en el siglo XVTII, y de consiguiente<br />
se me hace sospechosa. ¡Hombre de Dios! ¿Con qué V. esta<br />
creido en que en estos tiempos nadie debe dar voto sin<br />
conocimiento de la causa ? Ea que no lo creo mas que V.<br />
me lo diga. Lo que debería aturdimos sería, si entre tantos<br />
votantes como hay sobre todas cosas, se descubriesen siquiera<br />
un par de docenas que supieran lo que hablan: y vé<br />
V. aquí la causa, de por qué esas personas (sean quienes<br />
fueren, pues no rae importa saberlo) tienen tanta enemiga en<br />
mis Carras, porque los pobrecitos hablan lo que saben. Se<br />
han tomado el trabajo de leer cuatro cositas en el Vernei, ó<br />
en otro autor ejusdem fariña ; se les han quedado en la memoria<br />
las preciosas invectivas que allí hay contra mí y con-
255<br />
tra mi escuela; ven que por ahí va el agua, que es moda<br />
hablar así ; y con sola esta prevención están en posesión de<br />
despreciar eíato supsreilio ai Peripáto , de quien no saben siquiera<br />
ni un signiiicado ; aplaudir los descubrimientos de la<br />
(como ellos le dicen) verdadera filosofía, de cuyas doctrinas<br />
están en ayunas, y (aquí está el negocio) reírse de los escolásticos,<br />
como de gente sin cultura, sin instrucción, bárbara<br />
, pustrana , partidaria, petardera y otros tules seiscientos<br />
epítetos. Esta es su conversación, este su divertimiento,<br />
esta toda su instrucción y doctrina. Si las <strong>Cartas</strong> de Aristóteles<br />
les hacen ver alguna cosa en contra, se les acaba todo<br />
el caudal de literatura, y es necesario que se apliquen á la<br />
gaceta para mantenerla. Déjelos V". pues hablar en general<br />
como acostumbran , pues ni ellos ni aquellos que los oyen,<br />
quitan ni ponen mérito á mis <strong>Cartas</strong>. Todos sus votos son<br />
en blanco. Si me censuran, me reiré: si me aplauden, entraré<br />
en sospecha; pues hablando con toda ingenuidad, no<br />
quisiera yo tener tan eruditísimos aprobadores.<br />
Otra cosa es, amigo mió, la otra especie de gente, que<br />
aunque no con mucha abundancia produce esa ciudad. Tantos<br />
hombres de bien vestidos de lana ; tantos sombreros de<br />
canoa, debajo de los cuales se encubre mas de lo que parece;<br />
tantos Catones togados, y sin toga: bien los conoce Y.:<br />
son muchos de ellos sus amigos; pertenecen no pocos al cuerpo<br />
respetable, de que V. es miembro; y aunque su mérito,<br />
porque las cosas están así, viva comunmente desairado , se<br />
hace visible, á pesar de tanta pantalla de hojarasca como le<br />
ponen por delante. Estos son los aprobadores que busco; estos<br />
los censores que temo, y de quienes quisiera , ó que no<br />
leyesen mis <strong>Cartas</strong> si son malas, ó no las dejasen de las manos<br />
si son buenas.<br />
¿Qué es esto, señor Aristóteles (estará V. diciendo para<br />
sí) { ¿Tenemos otro prólogo en tierra? Poquito menos,<br />
amigo don Manuel; y no es poquito mas, porque contra todo<br />
mi gusto reprimo una avenida de especies que ha inundado<br />
mi imaginación, y porque ya me parece tiempo de empezar<br />
á cumplir mis repetidas promesas en orden al eclecticismo.<br />
Mi primer proyecto fue dejar esta materia para el fin:<br />
he variado de pensamiento por las muchas citas que he hecho<br />
cu las anteriores, y quiero empezar á evacuar, para
2
2Í7<br />
accederé, quee jam per anuos ocio (mucho mas hay que se dispula<br />
de esta materia ) continuos ex contraria parte audiatur,<br />
atque ips.a opinione hotninum tacita, prope convicta atque damnata<br />
sit, fucile intelligo. Sed si quis mihi Deus vestram. ad me<br />
audiendum benevolentiam conciliarit, efficiam profecto, ut intelligatis,<br />
nihil esse homini tam timendum, quam invidiam: nihil<br />
innocenti, suscepta invidia, tam optandum, quam eequum judicium:<br />
quod in hoc uno denique falsee infamiee finis aliquis, atque<br />
exitus reperiatur. Qiiamobrem magna me spes tenet, si ea, ques<br />
sunt in causa, explicare, atque omnia dicendo consequi potuero,<br />
hunclocum,consessumque vestrum (yo diria esta disputa y-juicio<br />
vuestro), quem illi horribilem A. Cluentio (este soy yo por<br />
ahora ) ac formidolosum fore putaverunt, eum tándem ejus fortunes<br />
miseree, multumque jactatee portum, ac perfugium futurum.<br />
Tametsi permulta sunt, quee mihi ante quam de causa dicam, de<br />
communibus invidiee per ¿culis dicenda esse videantur; tamen ne<br />
diutius oratione mea suspensa expectatio vestra teneatur, aggrediar<br />
ad crimen (á la disputa) cum illa deprecatione, Judices,<br />
qua mihi seepius utendum esse intelligo, sic ut me audiatis, quasi<br />
hoc tempore heec causa primum dicatur, sicuti dicitur;non<br />
quasi seepe jam dicta, et nunquam probata sit. Hodierno enim die<br />
primum (al menos en Sevilla) veteris istius criminis diiuendi<br />
potestas est data: ante hoc tempus error in hac causa, atque invidia<br />
versuta est. Quamobrem dum multorum annorum aecusationi<br />
breviter, dilucideque respondeo, queeso ut me, Judices, sicuti<br />
faceré instituistis, benigné, attentéque audiatis."<br />
Si hemos de estar á lo que nos dicen ios mismos filósofos<br />
eclécticos, Renato Descartes debe ser mirado como el<br />
primero ó el principal restaurador del eclecticismo. Él fue<br />
quien, sacudiendo el yugo de toda autoridad humana en las<br />
materias <strong>filosóficas</strong>, abrió el camino para que en ellas se<br />
consultase sola la razón: quien, instituyendo una duda universal<br />
sobre todo lo que puede caer debajo de nuestro conocimiento<br />
, nos enseñó a desprendernos de las preocupaciones<br />
, y á dar voto sobre cada cosa, no por lo que se habia<br />
pensado hasta allí, no por el número, peso y autoridad de<br />
los que antes habían decidido, sino por lo que nuestras propias<br />
luces descubriesen en ella. Ninguna cosa nace desde luego<br />
perfecta; por esto aunque Descartes hizo mucho, dejó<br />
mucho que hacer á los que le sucedieron. Cada cual fue ana-<br />
TOM. v. 3 3
dietuío sus observaciones,.sus estudio*- -<br />
, sus trabajos á ¡os rudo»<br />
principios que Descartes puso, hasta que a principios de<br />
este siglo (era preciso que fuese así) tomó la filosofía aquel<br />
hermoso aspecto, de-que había carecido tota retro tternittt—<br />
le, y salió á luz para bien de los hombres el eclecticismo.<br />
Es pues el eclecticismo,.según Antonio Genucnse (Arr.<br />
Log. lib. i. cap. 6.§. 16.), aquella filosofía ó modo de filosofar,<br />
en el cual buscamos la sabiduría solamente por la razón:<br />
in ana sapientiam ratione tanttim qnesrimus: aquel n odo dt filosofar^<br />
dice Vernei (Apparat. lib. 2. cap. 6.), en que nada<br />
se concede á los nombres, ó crédito de los autores , á las<br />
opiniones, en que suele intervenir la preocupación ó prejuicio<br />
; ni hit jarn auctorurn nominibus, nihil presjudicatis opinianibus<br />
tribuilnr: en que se examiran las verdades sin espíritu<br />
de partido; omr.ia slfie par titán stitdio expendmitur: en que se<br />
antepone á todo lo demás lo que tiene conexión con cu ín,<br />
que debe proponerse la ciencia , y se omite lo que carece de<br />
cha; (jt¡¿e adfinan, quem disciplines habent, conducunt, anteponuntur<br />
reliquis; cestera prestermittuntar: en que si ocurre alguna<br />
cosa, cu}a decisión no es posible, se deja sin decidir<br />
para no engañar a los lectores; si qttee penitus involuta ocürru-it,<br />
in medio relinquunlur, ve lectoribus imponamus. Últimamente<br />
es aquel modo de filosofar que no adhiere á maestro,<br />
ni sistema alguno, y para quien no" vale tanto la amistad de<br />
Platón, que haya de anteponerse á la verdad que abraza donde<br />
quiera que la encuentra, como dice el P. Viilalpando<br />
(tract. Prolog.): Nulli Magistro, aut doctrines sysuniati adharet,<br />
ne illi est adeo Amicus Plato, quin sit iv.ugis árnica veritas,<br />
qlia-n uhicumque invenit, amplectitur. No se para, pues,<br />
la filosofía ecléctica en sistema alguno, todos los,corre, todos<br />
los examina , y de todos escoge ¡o que es mas conforme<br />
á la razcm y á la verdad. En una palabra: es ella ¡a quinta<br />
esencia de todas las filosofías , y como dicen los eclécticos,<br />
usurpándole á Clemente Alejandrino las palabras, no es alguna<br />
de las sectas, sino ¡o mas escogido de -<br />
todas la* sectas<br />
de filosofías: Philosophiam dico, non Stoicam, non Platonicam,<br />
et Aristotelicam, sed qutecumque ab istis sectis reetc dicta sunt....<br />
hoc totwn selectum dico Philosophiam. Por ninguno jura un<br />
ecléctico, á ninguno tiene ojeriza, y como dice Altieri. tomándole<br />
bs palabras á Horacio epist. i.:
NuUius addlctus jurare in verba maglstri,<br />
Qao me cinaque rapit tempestas, deferor hospes.<br />
Ñaue agilis fio, et mersor civiíibus unáis,<br />
Virtutis vera cusios, rigidusque satelles:<br />
Nunc in Aristippi furtim pracepta rclábcr,<br />
Et m'ihi res, non me rebus, subjungere conor.<br />
259<br />
Este es el carácter del eclecticismo, á esto se reduce; y<br />
aunque haberlo expuesto de este modo es haberlo probado,<br />
sin embargo me parece oportuno añadir las razones con que.<br />
los eclécticos lo prueban, y reforzarlas en cuanto me sea<br />
posible*<br />
1. En primer lugar la verdadera filosofía , como todas<br />
las c.osas humanas, debe fijarse en un buen medio : cualquier<br />
estremo es vicioso. Ahora bien, cutre los modos de filosofar<br />
ninguno guarda este medio como el eclecticismo. Hay<br />
ciertos filósofos, ó quieren pasar por tales, que todo lo niegan<br />
, que todo lo dudan, y que nos quitan la esperanza' de<br />
saber alguna cosa: tales son los Pirronianos. Los hay que todo<br />
creen que lo saben, y que.todo juzgan poder decidirlo<br />
por ¡os principios de su secta : estos son ios Dogmáticos y<br />
SistemátiqqL. A ninguno de estos extremos va el verdadero<br />
EelJctio: ni desconfía de encontrar-la verdad, ni juzga que<br />
en aguna secta precisamente ha de encarcelarse: duda templa<br />
lamente, y solo asiente cuando le convence la razón.<br />
2. V en efeco ¿para qué había Dios de habernos dado<br />
esta noble potencia? ¿Para que á manera de bestias nos dejijemos<br />
guiar de otros? ¡ Ah! Que esto sería ser servían pecas<br />
, como dice el Geuiense: resultaría de aquí verificarse en<br />
nosotro; lo que mucho tiempo ha notó Horacio, y copia el<br />
mi.:no Giiiuense : libértate caref, •Dutninum veliet improbas,<br />
al que.,., serviet, celemum ingenio qu¡# nescit'uti. Si pues se nos<br />
hi dado una poteacia libre, usemos libremente de nuestra<br />
razón. Lo demás es imponernos un yugo vergonzoso.<br />
3. ¿Qué yugo no-se iiMi impuesto ios peripatéticos? Enseña.los<br />
a no-saber mas que explicar á Aristóteles, han tenido<br />
la filosofía por largos años sin dar siquiera un paso en<br />
ella. Aquel era repulido por mayor sabio , que mas trabajaba<br />
en las obscuras é inútiles obras de este recóndito ÍÍÍÜ»Oio<br />
: salir de aquí era un enorme pecado. De modo, que no
200<br />
parecía sino que Aristóteles había sido formado de otra ma»<br />
sa que los restantes hombres, y éstos solo nacidos para admirar<br />
á este filósofo, para tributarle supersticiosos cultos, y<br />
no atreverse á mover los pies ni las manos sin su beneplácito.<br />
4. ¿Puede darse cosa mas absurda? Sea Aristóteles sabio<br />
, todo cuanto quieran sus discípulos: mas acaso ¿ lo ha<br />
sabido él todo? Si el mismo Aristóteles hubiese de responder,<br />
diría que no. ¿Qué locura es, pues, atenerse á él solo? Sean<br />
.malos todos los otros filósofos, cuanto los peripatéticos quieran<br />
ponderar, ¿ podrá negarse que tienen mucho bueno?<br />
¿Por qué, pues, no hemos de aprovecharnos de lo tal cual<br />
bueno que tengan? Todos fueron hombres, todos tuvieron<br />
sus defectos, todos pueden proporcionarnos grandes ventajas.<br />
Busquémoslos á todos, examinémoslos con cuidado, y<br />
hágase de cuanto bueno traigan un cuerpo de filosofía.<br />
i. Es propio de un hombre racional buscar la sabiduría<br />
donde quiera que esté. Viajaron para este efecto los antiguos<br />
filósofos , y no se contentaron con las luces que tenían en<br />
su patria, mientras pudieron enriquecerse con las que producían<br />
las agenas. Viajemos nosotros también, no ya de provincia<br />
en provincia, sino (lo que es menos trabaj^o) de autor<br />
en autor, de libro en libro. La variedad de doctrina hermoseará<br />
nuestra instrucción ; y la mrÜtitud de modos de explicar<br />
las cosas naturales nos facilitará medios, para demostrar<br />
en todo sistema que es verdadera, sabia é irreprensioie<br />
nuestra Religión.<br />
•6. Se acabarán de este modo las torpes consecuencias, á<br />
que nos ha conducido una ciega é ignorante servidumbre:<br />
cesará el espíritu de partido que tanto ha dado que hacer á<br />
la república , y tantos males le ha traído ; no se dirán ya<br />
aquellas importunas y en/adosas voces de: Yo soy Tomista,<br />
yo soy Scotista, yo Baconista, iXc. Sola la verdad triunfará:<br />
no estarán los hombres de bien obligados á sentir por fuerza<br />
contra su propio sentir; ni resonarán las aulas con las infinitas<br />
cuestiones de solo nombre, que con tan poco fruto se<br />
estudian, con tanto escándalo se disputan, y que tanto estragan<br />
los ingenios.<br />
7. Últimamente, tiene á su favor la filosofía ecléctica no<br />
solo la razón, como ya se ha expuesto, sino también la au-
261<br />
toridad, y el egemplo de los mayores hombres. Están decididos<br />
por ella Potamon y Clemente Alejandrino; todos los<br />
filó>ofos de buen gusto que han nacido desde la reparación<br />
de las letras hasta nuestros dias:, y si se mira bien, todos los<br />
Padres de la Iglesia, y los mas célebres de los filósofos antiguos<br />
, que amaron mas la verdad donde quiera que ella se<br />
encontrase, que la tenaz adhesión á la secta donde" nacieron,<br />
y en cuyas doctrinas fueron educados.<br />
Estos son, amigo don Manuel, los argumentos que hacen<br />
á favor del eclecticismo, expuestos (como V. puede haber<br />
notado) con toda sinceridad, y con el nervio que me ha<br />
sido posible. No sé si habrá otros. Los eclécticos que he leído<br />
no los traen , ni á mí me han podido ocurrir. Por tanto,<br />
mientras no parezcan mas, no tengo que responder á mas<br />
que estos. Pero como la respuesta á ellos ha de ser la impugnación<br />
del eclecticismo, y para esto serán necesarias muchas<br />
especies , y no pocas cartas, me contentaré en ésta con solverlos<br />
al estilo de mi escuela , y trataré después el plan de<br />
impugnación con que pienso llenar las otras.<br />
Digo pues al primero, que estriba sobre dos falsedades:<br />
la primera es que el eclecticismo guarda el medio. Haré ver<br />
que declina a! pirronismo. La segunda que los filósofos sistemáticos<br />
creen que todo lo saben. Con solo leer á cualquiera<br />
de ellos, está convencido lo contrario.<br />
Al segundo respondo: que tan malo es perder la libertad<br />
en filosofar, como extenderla á mas de lo que, ella alcanza.<br />
Que los eclécticos han.egecutado esto último, lo convenceré;<br />
y que no están libres de lo primero r ya lo tengo<br />
convencido en mi Carta IX.<br />
Al tercero he dicho lo bastante en la Carta VIH.-Expuse<br />
en ella los fundamento; que asisten á las peripatéticos<br />
para haber de seguirme, y el juicio y prudencia con que me<br />
siguen.<br />
Al cuarto digo: que no todos deben-leerse ; que entre<br />
los que se leen, debe escogerse uno que sirva de maestro; que<br />
lo (lúe uno no enseñare, se busque en el otro; que en lo<br />
que errare se corrija; pero que ni á título de que un autor<br />
es bueno ha de seguirse sine delectu, ni á título de -que<br />
trae algo malo ha de despreciarse, ni mucho menos porque<br />
acierte en algo se ha de querer que se siga en todo. A esto
-O*<br />
faltan los eclécticos. Su aversión á mí es una prueba la mas<br />
decisiva : su propensión á los novadores es otra no menos<br />
convincente.<br />
Respondo al quinto : que la verdad no es trías que una.<br />
De las explicaciones varias que se dan a la naturaleza, no<br />
puede cuadrarle mas que una: las demás necesariamente han<br />
de ser falsas; y las falsedades ni hermosean al hombre, ni<br />
mucho menos defienden la Religión.<br />
Digo al sexto : que todas las que se apuntan como consecuencias<br />
de la filosofía sistemática , no son vicios de cha,<br />
sino de sus profesores. Al contrario el eclecticismo , por sí<br />
produce el espíritu de partido, y es susceptible, como ios<br />
sistemas de todos los otros defectos.<br />
Al último respondo: que si los señores eclécticos se convienen<br />
en que terminemos nuestras diferencias a pluralidad<br />
de testigos, no tendré embarazo , y contaré desde hoy por<br />
mia la victoria. Digo también que Potamon, Clemente, y ios<br />
otros PP. y FF. fueron libres en filosofar; pero no pensaron<br />
en ser eclécticos , como lo entienden los que los citan.<br />
Tengo apuntadas ya las soluciones que pienso dar á los<br />
argumentos. Ellas envuelven muchos puntos que he de controvertir;<br />
puntos muchas veces disputados, y otras tantas<br />
decidido». ¿Quién habia de creerlo? Cuando yo pensaba que<br />
tendría mucho que trabajar en ia averiguación de unas materias<br />
que se dicen nuevas, me he hallado que son-mas viejas<br />
que la. sarna, y con que las han controvertido y aparado<br />
muchos escolásticos ranciosos. Me hallo el trabajo casi hecho,<br />
y el eclecticismo impugnado á poca costa. No echemos<br />
ya mas palabras al viento: tracemos el plan de mis siguientes<br />
discursos, a los que he dado el orden que se sigue:<br />
í.° No hay filosofía ecléctica ,. cual se describe por los<br />
eclécticos.<br />
2° No puede haberla.<br />
3.° Aun admitida , sería invención ridicula.<br />
4.° Y también inútil, y en mucha parte perjudicial<br />
5.° El pensamiento de hacerse ecléctico esta lleno de<br />
soberbia.<br />
6.° Y de dificultades, de que no se puede salir con felicidad.<br />
7.° La dada, que se supone como basa del eclecticis-
26?<br />
mo, tiene graves inconvenientes. Propende al pirronismo, y<br />
no libra de la credulidad de ios pitagóricos.<br />
S 1<br />
. 0<br />
Los eclécticos no entienden bien la libertad: idea da<br />
la que se requiere.para filosofar con acierto: no la tienen<br />
ios eclécticos: peligros de la libertad mal entendida. •<br />
•9° Ext reñios en que han dado los eclécticos en el uso de<br />
los filósofos: no lian hecho la distinción que se debe.<br />
fO. No es el eclecticismo del dia el que cuadra con la<br />
Religión. Como se debe la filosofía sujetar'á ésta: peligros<br />
que le trae: cuánto la repugna. Examen del peripato en esta<br />
parte , y de la filosofía moderna.<br />
11. Espíritu de partido se suele llamar á lo que no lo<br />
es: se fija su idea: no puede el eclecticismo destruirlo: sirve<br />
mucho para promoverlo.<br />
12. Cuestiones inútiles de los escolásticos se examinan:<br />
se hace cotejo con las que controvierten ios modernos. Voces<br />
barbaras: vuelve á ilustrarse este punto; y se<br />
cual es en la materia el mérito de los modernos.<br />
averigua<br />
13.<br />
ahora.<br />
Los PP. y FF. no fueron eclécticos como los de<br />
.1 + . Conclusión, que deberá nacer de estas verdades:<br />
idea de una filosofía útil: se prefiere la escolástica , y se le<br />
da á la moderna el lugar que debe tener y la corresponde.<br />
Aquí tiene V., amigo uño, el índice de las materias que<br />
tengo que examinar , y que examinaré con la brevedad que<br />
me sea posible. Estoy entendido en que no son difíciles de<br />
probar ios puntos que he propuesto, y que una vez probados,<br />
ó darán con el eclecticismo por tierra, ó al menos nos<br />
librarán de las importunísimas invectivas con que los eclécticos<br />
nos están geringando. Preste V. pues paciencia, prepárese<br />
pira una gran runfiada de cartas ; y no deje de avisarme<br />
si acaso sabe que los eclécticos tienen á su favor algún<br />
argumento que yo no me haya objetado. Esto es lo que<br />
tengo que decir por-ahora; pues aunque quisiera emprender<br />
la-impugnación desde esta Carta, el Tuerto me tiene conminado<br />
sobre que no ha de escribir en viendo que soy tan<br />
largo como en las ultimas. Fue ut valeas. — Aristóteles.<br />
Fecha aquí mismo , en un ufa que trae el Almanaque.<br />
P. D. Este Pitnporrero y e! mismo diablo no parece sino
264<br />
que son una misma cosa. Todo lo disputa, ú todo se opone,<br />
y en todo malicia. Cuando Averroes volvió de llevar el prólogo,<br />
venia eí buen hombre tan afligido y lleno de lágrimas,<br />
que era una compasión mirarle. Movidos de ella , quisimos<br />
saber la causa de su pena; y arrancando él de lo intimo del<br />
pecho un suspiro tan grande, que en esa tierra.pudiera haber<br />
pasado por rebuzno, se lamentó amargamente de su mala<br />
suerte, porque no le dejó nacer en siglo tan feliz como<br />
el presente. Pues ¿qué tiene este siglo mas que los otros? replicó<br />
el Pimporrero. Ay amigo, respondió Averroes , ¿ qué<br />
tiene ? ¿ Es poco tener el que ahora pueda un hombre con<br />
toda seguridad saber que es docto y virtuoso? Chúpate esa,<br />
dijo el Pimporrero , diéramos gracias á Dios de que ahora<br />
supieran los cojos de qué pie cojeaban, cuanto y mas de que<br />
supieran unas cosas, de las cuales la primera no debe saberla<br />
el que la tiene, y la segunda no puede conocerla mas que<br />
Dios. Pues yo, dijo Averroes , sin ser Dios, lo conozco, y<br />
me consta. Pues V. es un salvage, replicó el otro. De aquí<br />
se agarraron: ¡qué gritos, qué patadas, qué dicterios! Nos<br />
vimos y nos deseamos para apaciguarlos, porque el Pimporrero<br />
parecía que habia comido lengua, y hablaba rnas que<br />
un corral de mugares. Escarmentado yo de este ruido, y temiéndome<br />
que la cosa pasase otro dia á lo que no queríamos<br />
, llamé á Averroes , y le pregunté si era cierta la especie<br />
: él me aseguró que no admitía duda : que habia visto<br />
por aquellos ojos que habia comido la tierra, á uno que estaba<br />
en conocimiento de que era santo y docto ; y no solamente<br />
lo estaba, sino que en fuerza de ello pretendía conseguir<br />
no sé qué cosa, no ya por la vía ordinaria, sino por<br />
la egecutiva , siendo él en una pieza parte que pedia , juez<br />
que. sentenciaba, y escribano que lo hacia saber. Le pregunté<br />
sobre si era justa la sentencia; á que respondió: que en<br />
caso de no ser justa, sería solamente por la parte de docto,<br />
sobre que habían resultado varias instancias, no de muy poco<br />
momento; pero en cuanto á lo santo era negocio pasado<br />
en autoridad de cosa juzgada en un tribunal, que para<br />
decidir en esta materia hay en el mundo , sin licencia del<br />
Rey, ni aprobación del Papa. Certificado así, me ha ocurrido<br />
aprovecharme de este descubrimiento para contener al<br />
Pimporrero. Hágame V". favor de buscar por ahí á uno de
26-><br />
esos virtuosos que saben que lo son, córteles V. una reliquia<br />
(no importa que sea una oreja), y envíemela con Averroes;<br />
pues aunque á este sitio no puede venir nada de virtuoso<br />
, esto lo entiendo yo muy bien de los que lo son sin<br />
saberlo ; pero los que lo cacarean, tendrán privilegio para<br />
que sus reliquias se puedan llevar á todas partes. Envíemela<br />
V., pues, para tocársela al Pimporrero, á ver si quiere<br />
Dios que no hable en dos años.<br />
TOM. v.<br />
34
266<br />
CARTA XVI.<br />
Sr. Don Manuel Custodio.<br />
M i amigo y señor: llegó por fin el tiempo'en que dejándonos<br />
de escaramuzas, nos demos los señores eclécticos y yo<br />
la batalla campal, y veamos al fin por quien queda el campo<br />
de victoria. Las revoluciones que ha habido en la filosofía<br />
desde el siglo XV hasta el nuestro, han traído á la república<br />
de las letras en una. perpetua agitación, y en una<br />
peligrosa alternativa. No se ha podido fijar pie en parte alguna<br />
: cualquier partido que se haya querido tomar, ha estado<br />
lleno de inconvenientes y peligros; y si malo ha sido<br />
ser peripatéticos , no ha sido bueno tampoco alistarse bajo<br />
las banderas de Cartesio, Gasendo, y otros tales. Se ha llamado<br />
este tiempo el de la ilustración , la edad de oro ; pero<br />
ha sido para las letras una edad de oro tan mala , como lo<br />
fue la de Roma para su república. Ya Syla se apodera de<br />
Roma para llenarla de estragos; ya Pompeyo es mirado como<br />
su esperanza al principio , y luego su ruina; ya Catilina<br />
trata de destruirla; ya César la oprime; ya disputan entre sí<br />
sobre sojuzgarla Augusto, Lépido, y Antonio. Todos se precian<br />
de no pretender otra cosa ame la tranquilidad y bien<br />
común; asi lo dicen: todos van á hacer servir la causa pública<br />
á sus particulares intereses; así lo hacen. ¿Y en qué viene<br />
á parar esto? En que el miserable ciudadano, ni por bueno,<br />
ni por malo, esté seguro. Vence uno, y proscribe á<br />
unos pocos; vence Otro , y proscribe á los que quedan, encontrándose<br />
apenas un Ático que sepa precaverse del peligro.<br />
¿Qué tal le parece á V. este cachito de sermón? Digo:<br />
ti lo pillara el amigo de los periodos de golpeo, ó ingenios cor-
267<br />
tailores, ¿no tenia de qué hacer maravillas? Mas dejémonos<br />
de digresiones, y vamos á nuestro caso. La suerte de la filosofía<br />
es muy semejante á la que tuvo Roma en la situación<br />
en que la he retratado. Era ella antes de Descartes una<br />
república, sobria, moderada, racional y gloriosa: se obtenía<br />
en ella una bien regulada libertad : había sus Padres conscriptos:<br />
había su plebe sostenida de sus tribunos; y ni la potestad<br />
tribunicia sofocaba la autoridad del Senado, ni ésta<br />
podía con facilidad oprimir al pueblo: nada de lujo , nada<br />
de follage: soda ir á sacar de entre los arados á sus dictadores;<br />
pero á éstos no les estorbaba lo grosero de su ocupación<br />
y modo de vivir para triunfar de sus enemigos. Algunas<br />
veces se encendía la discordia civil; pero nunca de modo<br />
que se arruinasen los principios de la religión y legislación,<br />
que eran los dos apoyos de la república. Eran hombres<br />
los ciudadanos, y muchas veces disputaban sobre cosas<br />
de nada con demasiado calor , v. gr. : sobre si las matronas<br />
deberían usar de la seda y oro en sus adornos: sobre si<br />
los cuarteles de invierno se habían de poner fuera de la ciudad.<br />
Pero tampoco se les puede negar que las mas de sus<br />
asambleas tenían por objeto cosas de suma importancia , y<br />
que sabían llevar á debido efecto las resoluciones que tomaban<br />
en la curia. Decia: deleátur Cartílago; y Cartago, que<br />
quiso que no, fue deleta. No sé si por su fortuna se apoderó<br />
de la Asia: lo que si sé, es que desde aquel punto puede contarse<br />
el principio de su ruina. Las delicias de aquella hermosa<br />
provincia que trajo á su ciudad fueron el nuevo caballo,<br />
de cuyo vientre salieron los que habían de incendiar á esta<br />
Troya. Constantinopla tomada por el turco nos surtió, esa<br />
es la verdad, de muchos sabios: mas desde su venida al Occidente,<br />
insuevit exercitus populi romani amare, potare, signa,<br />
tabulas pictas, vasa calata, mirari, ea privatim, ac publicé rapere,<br />
delubra Deorum spoliare, sacra profanaque omnia palluere<br />
(Saiust. de bel. Catil.)<br />
Con el lujo literario vino la ambición , con la ambición<br />
las guerras, con las guerras el mas horroroso catástrofe.<br />
Como los poetas en Roma, así tomaron á su cargo los gramáticos<br />
alemanes echar por tierra la religión; y como los<br />
del orden senatorio la república , intentaron ios filósofos<br />
franceses trastornar toda la filosofía. Los estragos que oca-
268<br />
siomiron aquellos, fueron bien deplorables: las novedades<br />
que intentaron éstos cuando no hayan tenido otro efecto de<br />
mas consideración, no se puede negar que han puesto en<br />
movimiento á toda la república. Como Syla contra Mario,<br />
peleó Gasendo contra Descartes; pero éste al fin raum potitus<br />
est. Contra el se han suscitado varias conjuraciones que,<br />
aunque al principio no le destronaron, le fueron preparando<br />
la caída. Nació en Inglaterra el César Ne.xton, nació en<br />
los Cantones Suizos el Pompeyo Leibnitz : hubo su pfceUuin<br />
pfiarsalicum: mas todavia no se ha sabido quien llevo Sa p.or<br />
parte del combate. Murió Leibnitz á manos, no del Rey de<br />
Egipto, como Pompeyo, sino de Locke , Clark. Keill, y<br />
Otros del partido de César. Pero para éste no faltaron tampoco<br />
Brutos, y Casios. Wolfio, Tomasio , y sus colegas lo<br />
cosieron á puñaladas. Parecía ya tiempo de que la república<br />
respirase; pero no señores, que todavia nos queda que<br />
luchar con la pata de galio del triunvirato, y tiene que alegar<br />
sus derechos el eclecticismo. Con que no hay mas remedio<br />
que tomar las armas, y averiguar quien es quien nos gobierna.<br />
Vamos á verlo, aunque deben c. tar entendidos ios<br />
eclécticos en que no lucha por ahora con chos nías que la<br />
tropa ligera del peripato.<br />
La primera plaza que les intentó tomar , es el nombre<br />
de que se valen. Se llaman Eclécticos, dicen que prole san<br />
una filosofía- ecléctica, y que esta es la que debe seguirse<br />
por todos. Señores mios , ¿que tengan VV. conciencia para<br />
mentir así á presencia de todo el orbe literario i ¿ Donde está<br />
esa filosofía ecléctica, ese duende, ese cuco, que tanto<br />
ruido nos da ? Yo hallo en VV. admirables definiciones de<br />
ella, leo magníficas alabanzas, oigo incomparables frutos.<br />
Movido de sus voces, voy á buscar la co»a definida, el héroe<br />
alabado, el árbol prodigioso; y maldita sea mi calva si<br />
lo encuentro. ¿Dónde está? ¿Dónde lo han puesto VV.? ¿Es<br />
quizá alguna de las ideas de Platón que se ande por esos cielos?<br />
¿Habita acaso en su república, que me dicen estar un poco<br />
mas allá de los espacios imaginarios? ¿Dónde esta? pregunto<br />
de nuevo. Si la nueva filosofía no nos hubiera enseñado que<br />
no hay accidentes absolutos, me inclinaría yo á creer que era<br />
algún accidente sine subjecto, avecindado en las abstracciones<br />
del entendimiento agente. Pero si esto no puede ser, ¿don-
269<br />
de está? Si yo pregunto por las matemáticas reducidas á una<br />
perfección justa, luego, iuego se me señalan muchos, así<br />
modernos como antiguos, que me dan razón de ellas: si por<br />
la jurisprudencia, me sucede lo mismo: lo mismo en la historia<br />
: lo mismo en la medicina y teología; pero cuando yo<br />
vaya á buscar al eclecticismo, ¿me quieren VV. decir á<br />
quién he de preguntar por él? Sé que para hallar una buena<br />
teoiogia no tengo que hacer mas que buscar á un Bosuet,<br />
a un Lambertini, á un Natal, y á otros muchos; pero para<br />
encontrar con una filosolia ecléctica, todo se me va en preguntar<br />
á muchos, y no encontrar uno solo. Cada cual me<br />
da buena razón de ella, me la describe como un don de los<br />
dio.es, como una Pandora. Se irrita mi deseo, doblo mis diligencias,<br />
multiplico mis cuidados, siempre voy cerca de ella,<br />
v por fin y postre jugiaitem peí sequor umbram.<br />
Vamos ciaros, señores eclécticos: no es razón que los hombres<br />
de bien nos andemos engañando: acabemos de convenirnos<br />
en qué quiere decir eclecticismo; no sea que este nombre<br />
diga una cosa, y yo ande en busca de otra. ¿Quiere decir<br />
acaso no ser Aristotélico i ¿Impugnar á Aristóteles (ó<br />
darlo por impugnado, que para VV. todo esto es sinónimo.)?<br />
¿Decir mucho contra él, sin haberlo visto? ¿Tirarle a los escolásticos,<br />
y ponerlos de barbaros para abajo de cuanto se<br />
quiera? ¿Quiere decir esto ? Si lo dice, ya cutiendo yo muy<br />
bien donde está el eclecticismo; ya conozco sus héroes; ya<br />
estoy impuesto en toda la dificultad. Dicen VV. que no. Sea<br />
en hora buena , aunque me queda de botones á dentro ciertos<br />
escrupulillos que me obligan casi á no creerlos. Entro pues<br />
por ello, aunque me den burro; y pregunto otra vez: ¿consiste<br />
el eclecticismo en tomar cinco ó cuatro autores, ó los<br />
que se pudiere, y sacar de uno una con ta, de otro otra mas<br />
que no ate; de otro otra mas que contradiga, y así formar<br />
una filosofía remendada? Respóndanme VV.: nadie nos oye,<br />
yo guardaré el secreto, y no saldrá de mi boca para alma de<br />
este mundo. Si consiste en esto, me retracto, aunque no tengo<br />
cara para ello, de lo dicho. Pero en primer lugar, señores<br />
mios, ¿cómo tienen VV. alma ni conciencia para abrogarse<br />
un titulo que es común á tantos hombres de bien? Desde que<br />
hay literatos, ha habido remendones de literatura; así como<br />
desde que hay zapatos, ha habido zapateros remen-
270<br />
dones. Entre ios escolásticos se encuentran muchos de estos<br />
eclécticos, cuyas obras no son mas que un parche de aquí, otro<br />
de allí, otro de allá, otro de acullá. Estos cajones de sastres<br />
han sido tan antiguos como la mhma sastrería : bien ¡o<br />
saben VV.; y si no lo saben, vayanse á oir sermones, y encontrarán<br />
á puñados oradores eclécticos, esto es, oradores cuyo<br />
sermón es un centón de centones. Por lo cual soy de parecer,<br />
que no deben VV. en conciencia tenerse por inventores<br />
del eclecticismo, pues el eclecticismo en este sentido es tan<br />
trascendental, corno lo ha sido siempre ¡a vanidad de no ser,<br />
y querer pasar por literatos.<br />
En segundo lugar, señores míos, esto de hacer un centón<br />
sin atadero, ¿les parece á VV. que es tan digno de alabanza?<br />
Si mi abuela viviese ahora, la había yo de pedir que lo hiciese<br />
también, para que VV. se desengañasen de que este es<br />
un negocio que pueden hacer hasta las viejas. ¡Por cierto grande<br />
cosa! Cosa que no requiere ni mas estudio, ni mas instrucción<br />
que saber leer y escribir, y tener dineros para imprimir<br />
lo que ya muchas veces se ha impreso. ¡Grande cosa! Sacar<br />
á presencia del mundo una producción que el mundo no pueda<br />
entender, ni los que la escriben tampoco: que se esté mutuamente<br />
destruyendo: que lo que afirma aquí, lo niega acullá<br />
: que ni tenga orden ni principios, y que sea hija de si.te<br />
lee lies. ¿ Es esta la grande cosa que tan altamente se nos predica<br />
? Si no es ella, díganme VV. donde está esta filosofía<br />
ecléctica, porque yo ciertamente no la encuentro.<br />
Si VV., señores mios, estuviesen de buena fé, no nos quedaría<br />
que hacer otra cosa. Confesarían los que son autores,<br />
que para escribir su filosofía ecléctica, ni hicieron mas estudio,<br />
ni se lomaron mas trabajo que copiar unas veces de verbo<br />
ad uerbum, otras en cuanto al sentido, á cuatro ó seis filósofos<br />
modernos; que sin mas averiguación ni mas examen<br />
transcribieron á sus cartapacios lo que hallaron en los de los<br />
otros; tomaron contra la escuela loque vieron escrito, y en<br />
los demás puntos escogieron de muchos lo que les pareció, sin<br />
meterse en averiguar, ó averiguando superficialmente, si era<br />
falso ó cierto, fundado ó infundado lo que tomaban. Confesarían<br />
los que no son escritores, que se llaman eclécticos, porque<br />
es moda llamarse así y por nada mas. Y en semejante caso<br />
estaba todo fácilmente remediado. En los escritores se re-
271<br />
formarían las pomposas definiciones que traen de la filosofía<br />
ecléctica, y en lugar de este epígrafe se pondrían centones<br />
de varios filósofos; y en los que no fian escrito, no habría mas<br />
que hacer que mudar el nombre de eclécticos en el de cualquiera<br />
cosa que no oliese á filosofía. VV. no están de humor<br />
de hacer una confesión tan honorífica á la verdad; ni yo<br />
tampoco lo estoy de dejar de porrearlos, preguntándoles setenta<br />
veces. Si Ja filosofía ecléctica no es nada de lo que yo<br />
he dicho, sí ella es aquel divimm inventum que tan altamente<br />
VV. pintan, y yo describí en mi carta anterior, tomándoles<br />
las palabras, acaben por Dios de ensenármela: ¿dónde está?<br />
Ya me hago cargo que me dirán VV. que en los eclécticos<br />
; y á la verdad si en alguna parte hubiese de estar, á ellos<br />
Jes tocaba tenerla. Pero, señores mios, ¿no ven VV. que eso<br />
es mentira, y que ellos no la tienen? O sino díganme: ¿irnos<br />
hombres que á cada paso se están contradiciendo á sí mismos<br />
se ha de creer que tienen, no digo yo la ecléctica , que es<br />
el non plus ultra, sino una regular filosofía? Saben VV. que<br />
no. Pues sepan también que Stanley, hombre que se precia<br />
de ecléctico, que magnifica largamente al eclecticismo, v hace<br />
cuanto puede para promoverlo, confiesa sin embargo ( de<br />
Pin!, eclec. cap. 6.) que los eclécticos á cada instante se están<br />
contradiciendo á sí mismos: unde passim sibi ipsis eclécticos hom'ines<br />
hosce contradicentes videas. Pregunto mas: ¿una filosofía<br />
que no sea mas que cuentos de viejas y ridículos fingimientos,<br />
puede alabarse como digna de aprecio? Pues Muschembroek<br />
de quien VV. no tienen por qué sospechar, dice: que<br />
los que se llaman eclécticos, no han hecho otra cosa. Vean<br />
VV. en mi carta IX sus palabras todas, y oigan ahora las<br />
que hacen al caso: Scientiam anilibus fabidis, turpibusque commentis<br />
refertam condiderunt, qui sese eclécticos professi sunt. Señores<br />
mios, dos testigos son estos que he citado que no hay<br />
por donde desecharlos, y que es menester una probanza de<br />
infinitos documentos para rebatirlos. Saben VV. bien, que confesión<br />
de parte, relevación de prueba; y que si no miran como<br />
parre á los dos que he citado, se llevó Barrabás al eclecticismo.<br />
Ahora bien : el eclecticismo es la filosofía que está en<br />
los eclécticos: en ¡os eclécticos no hay mas que contradiciones<br />
, cuentos de viejas y mentiras, como aseguran ¡os eclécticos<br />
de mayor excepción: Ergo (ó igitur, que por eso no he-
mos de reñir ) el eclecticismo no es mas que contradiciones,<br />
cuentos de viejas y mentiras. Levántenle VV. el hopo al silogismillo.<br />
Esto es puntualmente, amigo don Manuel, lo que yo siempre<br />
he pensado del eclecticismo. Ha sido él una invención para<br />
disparar cada uno como se le antoje, y sorprender sin embargo<br />
la buena fé de todo el que no se acerque a examinar<br />
á ¡os que disparan. Como ni la filosofía escolástica esta libre<br />
de sus defectos, ni las sectas nacidas en los ultimo, siglos son<br />
conciliables con ia religión y la verdad, no es dilicil persuadir<br />
á cualquiera que ninguna debe seguirse como esta, y que<br />
es otro el camino que debe tomarse. Entran aquí los eclécticos,<br />
y prometen cosas admirables, examinándolo todo, escoger<br />
lo mejor , llevar siempre a la razón por guia, abandonar<br />
las preocupaciones y otras ¡nanitas cosas. Promesas ciertamente<br />
especiosas; pero promesas que en manera ninguna<br />
se han cumplido, y en las que no hay de bueno mas que las<br />
palabras, cuando por el contrario no necesitamos de palabras<br />
sino de obras. De aquí es el crédito del eclecticismo, de<br />
aquí la hinchazón de los eclécticos : crédito é hinchazón que<br />
se desvanecen con solo la pregunta que he hecho, y vuelvo<br />
de nuevo á producir: ¿esta decantada filosofía donde está?<br />
¿Quiénes son los modelos de ella? Los que se glorian detenerla<br />
¿la tienen en efecto? ¿O son unos embusteros de primera<br />
clase ?<br />
Respondan los hechos: en ninguna parte son menos del<br />
caso las descripciones metafísicas. Dígame V., amigo don Manuel<br />
, ¿ quiénes son los eclécticos de ese mundo ? ¿ Qué han<br />
adelantado ? ¿Qué han hecho que sea digno del nombre que<br />
se toman? ¿Los han llenado como corresponde los autores de<br />
los dos asertos que estoy impugnando ? Vea V. mi carta X,<br />
donde examino nada mas que una piaña ó un folio de cada<br />
papel: ¿se puede dar cosa mas desbaratada ? ¿Merece aquello<br />
pasar por filosofía? Pues sin embargo, lo que .allí noté no<br />
es mas que una muestra, para que se viese la calidad del paño.<br />
No me paré mas que en las enormes contradicciones en<br />
que se implican, sin hacer caso de los desatinos que enseñan.<br />
Parte de ellos saldrá en adelante, porque todos es imposible.<br />
Sin embargo ^debo confesarlo) ios dos autores son ios Príncipes<br />
del eclecticismo entre los eclécticos que V. conoce : es-
273<br />
tos lo confiesan así, y aunque no lo confesaran, bien constantes<br />
son á todos las miserias, trabajos y fatigas en que los<br />
pobrecitos se hallan: bien se sabe hasta donde llega su adelantamiento,<br />
su instrucción, su estudio, su talento. Estos son<br />
los reformadores (si superis placet) de la filosofía entre VV.:<br />
hombres que tienen el título de valde, y que son filósofos y<br />
eclécticos, como yo turco y zapatero.<br />
Eche V. mano á los libros, tome uno por uno los eclécticos<br />
, y dígame si encuentra en ellos esta decantada filosofía.<br />
¿Qué es lo que pone á la vista ese ecléctico nacional que<br />
tanto ruido ha querido meter ? Ya entenderá V. que hablo del<br />
P. Fr. Francisco Villalpando. ¿No hubiera sido mejor que<br />
ese religiosíto hubiera tratado de encomendarse á Dios , sin<br />
meterse en escribir una obra que sea la mogiganga de la filosofía<br />
y de la nación ? ¿ Quién lo indujo á que saliese con ese<br />
cenron tan malísimamente forjado, si ni aun habilidad tuvo<br />
para echar de ver los yerros de imprenta de los autores que<br />
copiaba? Parece increíble, amigo mió, y es cosa averiguada.<br />
Lea V. la censura que sobre su curso dio la universidad de<br />
Salamanca, y no podrá menos que ponerse las manos sobre<br />
la cabeza. Y esto es que aquel sabio cuerpo no dijo ni la décima<br />
parte de lo que pudo decir, y omitió porque era sobrado<br />
lo que dijo para el punto sobre que se consultaba.<br />
Uno de los favoritos en el dia es Altieri. ¿Y acaso es ecléctico<br />
? Si señor: como por ecléctico se entienda un miserable<br />
pedante, que ni entiende lo que dice, ni lo que lee , como<br />
á primera vista echará de ver cualquiera que lo examine.<br />
Cuando se ofrezca disputar con el P. N. , que ha copiado<br />
sus asertos de él, haré palpable esta verdad. Otros tales son,<br />
sobre chispa mas ó menos, el Brixia, el Verney, LaTourri,<br />
Corsini y otros, de quienes no hago caso porque casi no<br />
sirven, y porque á primera vista dan bien á entender que<br />
no son ellos los que han nacido para reparar la filosofía.<br />
Dejémoslos, pues, si es que pueden estar mas dejados; y pongamos<br />
la mira en el mas célebre y mas seguido de todos el<br />
famoso Antonio Genovesi. Si en éste, que es el mas acreditado<br />
, y como el oráculo de la filosofía ecléctica , hago yo<br />
ver que no hay tal cosa, creo que habré probado mi proposición<br />
de que no hay eclecticismo.<br />
Para egecutarlo, sería menester desnudar á este filósofo<br />
том. v. 34
274<br />
de tolo el follage con que ha vestido sus escritos, exponer<br />
sinceramente y sin adornos sus doctrinas, cotejarlas entre sí,<br />
señalar las fuentes de donde se tomaron, fondear sus razones,<br />
oponer las contrarias, y llamar por jueces para la decisión<br />
á los que saben dar su valor á cada cosa. Este era mi<br />
primer pensamiento. Se acordará V. que así lo he prometido<br />
en mis <strong>Cartas</strong> anteriores , cuando le ofrecí en ellas examinar<br />
un par de eclécticos. Mas ahora me ha sido preciso<br />
variar de dictamen á causa de que este trabajo abultaría muchísimo,<br />
siendo necesario para formar la censura del solo<br />
Genuense escribir tres tantos mas de lo que él escribió; y<br />
también porque me ha parecido, que para demostrar lo poco<br />
que este ecléctico vale , tendré sobrado con algunos argumentos<br />
indirectos, sin emprender una impugnación formal<br />
de sus doctrinas.<br />
Esto supuesto , daré á V. mi dictamen sobre el mérito<br />
de este acreditado ñlósoto. Su estilo es elegante; pero las<br />
mas veces afectado: su erudición parece mucha; pero no es<br />
tanta como aparece, y á primera vista se le nota que por encajar<br />
un versillo que sabe de memoria, ó que ha encontrado<br />
en los libros que tiene entre manos, da cuatro ó cinco<br />
rodeos, guardando el consejo que á Miguel de Cervantes ie<br />
dio aquel su amigo, de quien hace mención en su discreto<br />
prólogo a la historia de don Quijote. Afecta también mucha<br />
inteligencia en las lenguas orientales: parece que en esta<br />
parte es mas el ruido que las nueces; esta cogido en muchas<br />
equivocaciones ; y no veo yo cómo asegurando á cada paso<br />
que escribe para los principiantes, se le deba disimular el frecuente<br />
uso de palabras griegas que no traduce, y que aquellos<br />
no están en estado de traducir por sí misinos. Esto es<br />
por parte de los accidentes de su doctrina. Por parte de ésta<br />
estamos muchísimo peor. De todo lo que sobre ella hay que<br />
decir, escogeré por ahora cuatro capítulos que sean bastantes<br />
á- echar por tierra su crédito, reservando para después<br />
algunos mas graves, y omitiendo otros por no ser iiiíiníioen<br />
este punto. Digo, pues, que Antonio Genovesi escribió con<br />
preocupación , sin crítica, sin buena fe , y,-sin con ecuev.cia.<br />
Con preocupación. En el prólogo que puso al quinto tomo<br />
de su Metafísica, confiesa á los lectores un desengaño en que<br />
se halla. Les dice que en su primera edad había estado per-
275<br />
suadido, á que los hombres eran llevados por sola la razón á<br />
la sabiduría y honestidad; y que una vez descubierta la razón,<br />
nada habia que le pudiese ser contrario, antes bien arrastraba<br />
ella á los hombres contra su misma voluntad. Nunc<br />
(añade) aliter ingrauescens estas sentiré me cogit: nam ratione<br />
quidem gloriamur omnes: nemo unas ei mancipatus perstat, illiusvé<br />
jas tuetur usque. Non judicio decemimus, sed ajfectu, omnibusque<br />
animi perturbationibus. Ñeque ego sciverim, quo sub limiue<br />
sisti p'reeceps eursus possit: adeo tota hominum moles proclinata<br />
illuc est. Apenas se encuentra en este hombre expresión que<br />
no tenga pecado. Para el Genuense ninguno hay que permanezca<br />
sujeto á la razón , aunque todos se gloríen de tenerla.<br />
Pues dígame V. , señor ecléctico, ¿y esa larga serie de<br />
Varones gloriosos, PP. de la Iglesia, defensores de la verdad<br />
, y enemigos capitales del error ? ¿ Aquellas almas inocentes<br />
tan incapaces de dolo, tan sinceras en sus deseos, tan<br />
mortificadas en sus inclinaciones, y tan amantes de la justicia<br />
que han agonizado por ella, no merecen siquiera exceptuarse?<br />
No le traigo á V. á la memoria aquellos sabios del<br />
paganismo, que por amor á la verdad tuvieron tanto que sufrir,<br />
y que son reputados entre los hombres por unos gloriosos<br />
esclavos de la razón : un Sócrates , un Pluton, un Livio,<br />
un Tácito, otros muchos, que si erraron fue porque no alcanzaron<br />
mas , y no porque se dejaron poseer de los afectos.<br />
No le llamo la atención mas que á aquellos en quienes resplandeció<br />
tan altamente la gracia de Jesucristo: un Atanasio<br />
, un Ambrosio, un Agustín, un Cirilo, un Basilio, tres<br />
ó mas Gregorios, otros sin número, en cuyas acciones y dictámenes<br />
, ni la carne , ni la sangre han tenido parte. ¿ Un<br />
cristiano no sabe quo sub limine sisti presceps cursus possit'. Si<br />
V. , señor mío, como gastó el tiempo en leer á Hobbes,<br />
Helvecio, Buyle , y otros de este jaez , lo hubiese consumido<br />
en leer lo que debia, hubiera encontrado á cada paso que<br />
habia quien rogase al Padre para que diese á sus discípulos un<br />
Paracleto, espíritu de verdad. Hubiera sabido que por mas<br />
que el estímulo de la carne, y ángel de Satanás insten, sufjicit<br />
tibi, Paule, gratia mea. Hubiera entendido que el modo<br />
de no ser arrastrado de los afectos y perturbaciones dei ánimo,<br />
y obtener un juicio á quien nada corrompa, es la humildad,<br />
que merece se le conceda el conocimiento de las co-
276<br />
sas que no se revelaron á los sabios y prudentes del mun*<br />
do; abs candis ti htsc d sapientibus , et prudentibus, et revelasti<br />
ea parvulis: el deseo de obtener la verdad, á que se sigue el<br />
sentimiento de ella; optavi, et datus est mihi sensus; y la<br />
oración, que hace bajar del cielo al Espíritu de la sabiduría;<br />
et invocavi, et venit in me Spiritus sapientice.<br />
Adquirida por este modo la sabiduría, ni los imperios, ni<br />
el poder, ni las riquezas, ni la salud, ni la (hermosura , ni<br />
ninguna de esas cosas que perturban el ánimo , se aprecian<br />
en su comparación ; y como no se aprecian , no hay perturbación<br />
que corrompa el juicio. Con elia vienen todos ¡os<br />
bienes; y quien la posee asegura de sí: l&tatus sum in ómnibus,<br />
quoniam antecedebat me ista sapientia: de modo, que ella<br />
siempre va por delante, dirige sus pasos, ilumina sus caminos,<br />
y lo aparta del precipicio y del error: conoce entonces<br />
la ignorancia en que hasta allí habia vivido, de que ella era<br />
madre fecunda de tan admirables bienes: et ignoraban, quoniam<br />
horum omnium mater est. Se aprende sin ficción, es decir,<br />
sin preocupación, sin soberbia, sin engaño, sin miras<br />
torcidas ;• sine fictione didici: se enseña sin reserva , sin rodeos<br />
, sin aquella estudiada astucia con que la ha enseñado<br />
V.: sine invidia communico. Últimamente, señor don Antonio<br />
, si yo le hubiese de apuntar ahora todas las soluciones<br />
de esta su duda, no podría pensar en otra cosa. Ni fue mi<br />
ánimo distraerme con ella;, pero como V. por todas partes<br />
nos va llamando la atención, no será mucho que algunas veces<br />
nos aparte del camino para ir á buscarle.<br />
Estaba pues el Genovesi, amigo don Manuel, en que no<br />
habia quien escribiese sin preocupación: y aunque esto en<br />
que estaba es un disparate , si se atiende á lo que han hecho<br />
tantos homares beneméritos de la sabiduría; es una verdad<br />
la mas irrefragable si se aplica al mismo Genovesi. Todas<br />
sus obras no presentan mas que un hombre altamente<br />
prevenido contra la doctrina de sus mayores, y á favor de<br />
los filósofos alemanes é ingleses. Apenas hay página donde<br />
esto no se vea; y yo no quiero detenerme en hacerlo ver mas<br />
que en la disertación Físico-Histórica que trae en el mismo<br />
tomo que he citado: aquí será tanto mas de admirar, cuanto<br />
menos un punto de historia parece susceptible del empeño<br />
con que él insinúa sus preocupaciones.
277<br />
En el cap. i. §.2. de la Disertación citada trata de la<br />
doctrina de los hebreos sobre el origen del mundo corpóreo.<br />
Parecia regular que un católico fuese á examinar este punto<br />
en los doctores católicos, que tanto y tan bien han hablado<br />
de la obra de los seis dias. No es esta alguna de aquellas<br />
inútiles cuestiones que vanamente disputan los escolásticos<br />
; y cuando éstos no agradasen, Padres tiene la Iglesia á<br />
quienes debió consultar antes este señor ecléctico. Mas la desgracia<br />
fue que cuando llegó á este punto el Genovesi , ya<br />
llevaba pensado lo, que habia de hacer. Estaba muy pagado<br />
de la explicación mecánica que habia leido en Burnet, hombre<br />
sociniano, y á pocas levadas libertino. ¿Qué hizo pues?<br />
Interpretar la divina Escritura de modo que pudiese acomodar<br />
á su pensamiento. De las palabras del Génesis: Creavit<br />
Deus ccelum et terram, deduce nuestro filósofo: ab eo (esto es,<br />
Dios) omnium.primum conditum- esse chaos, quod maim-, aquas<br />
vocat: aquas vero pro massa fluida accipere videtur. Ve V. aquí:<br />
una interpretación nuevecita, flamante del divino texto. Se<br />
gun ella coclum et térra equivale á chaos: este se llama aquas^<br />
y estas aguas no son mas que una masa fluida. ¿En qué se<br />
parecen el cielo y la tierra al agua? Sea el cielo fluido, si sequiere:<br />
mas ¿quién que tenga el cerebro, sano, hade llamar,<br />
masa fluida á la tierra?<br />
Prosigue el Genovesi interpretando: Hoc fluidum vehe—<br />
mentissimo motu fuisse agitatum^ qui motus, aut vis motrix estrovah<br />
Jehovah, Spiritus Dei. Hubo quien antiguamente entendió<br />
por estas palabras, ó la difusión del aire sobre las aguas,<br />
ó la fuerza productiva dada á las criaturas ; pero verius est,<br />
et majoribus nostris com-proliatum, quod Spiritus Dei, Sanctus<br />
Ule dictas sit (S. Basilio Hom. 2. Hexame.). ¿Y un hombre<br />
que escribía como historiador, no debia atenerse á lo que di*<br />
geron nuestros mayores? ¿ No debía al menos dar la causa,<br />
de por qué no los seguía? ¿No debia siquiera hacer memoria<br />
de su dictamen? ¿No debía dar alguna razón de por qué interpretaba<br />
así? ¡Mas cómo habia de darla, si no tenia otra<br />
que su propensión al absurdo sistema de Burnet, y su aversión<br />
á la común inteligencia de todos los que se llaman maestros<br />
en la Iglesia católica ! Por eso infiere: hinc ejus motus vi,,<br />
et mechanicis legibus efformasse planetas, et stellas: interpretación<br />
atrevida y ridicula. El modo de formarlo.todo fue. este:
278<br />
Dixit Deus: fiant, et fácta sunt. No necesita el Supremo Legislador<br />
de leyes que lo dirijan para formar sus criaturas: su voluntad<br />
y su poder son sus leyes, y todo el mecanismo que<br />
han imaginado las fantasías calientes de los filosofastros es<br />
una invención digna de locos. Prosigue : Porro produxisse in<br />
tellure vires genitrices plantarían, et animantium. Estas, si no<br />
me engaño, van á parar a la Natura genitrix de Cudwortho,<br />
que es otra tai morondanga como el chaos. ¿Ha visto V., amigo<br />
mió, hasta dónde llega la determinación del Genuense?<br />
Pues sin embargo él refiere todo esto , deducciones nacidas<br />
del sagrado texto, tradición antigua de los hebreos, é historia<br />
de su física. Quid non mortalia pectora cogis cejfrenis innovando<br />
cupido!<br />
Pone abajo una nota tan linda como el texto. Quum nullus<br />
(dice) scripturarum locas, ceqaé sil obscuras, nullusque Religioni,<br />
et Plúlosophioe magis Íntersit, hac de re paulo luculentius<br />
commentari operce pretium est. In primis Geneseos verbis<br />
interpretandis in diversa abeunt linguce hebraica: docti. Y después<br />
cuenta á san Agustín entre estos doctos : miranda sane<br />
hominis eruditionem undequaqne crepantis eruditiol Yo ciertamente<br />
no creí que fuese tan huésped en la erudición eclesiástica<br />
, que ignorase que san Agustín ni aun saludó el hebreo.<br />
Pero esto pertenece á la crítica , así como á la mala lé la<br />
consecuencia á que quiere llevar á Gerónimo Oleastro , repugnándolo<br />
este expositor. Lo que nos hace al caso es ver<br />
cuales son estos doctos que el Genuense ha consultado para<br />
comentar este lugar de la Escritura , que en su dictamen y<br />
en la realidad interesa tanto á la Religión , cuanto ninguno<br />
otro. Pero ¿quiénes han de ser? Ricardo Simonio, Wisthon,<br />
Maymonides, Burnet, y Keill. ¿No le parece á V. que son<br />
estos famosos intérpretes para consultarlos en un punto en<br />
que la Religión tanto interesa? ¿No le parece á V. que san<br />
Agustín esta metido entre buena gente, cuando su modo de<br />
pensar alterna con el de estos señores hereges, el que menos<br />
(exceptúo á Simonio, si lo ha exceptuado la Iglesia) y el que<br />
mas impío? Pero ¿con qué miras? Con las de sacar adelante<br />
la doctrina de su chaos , de que estaba tan de antemano<br />
prevenido.<br />
Sigamos observando: Sunt quídam (dice él después de las<br />
palabras citadas), qui opinantur prima illa verba sic verti posse:
279<br />
Cum primum creavit Deus ccelum et terram, térra eral inanis,<br />
et vacua. Qui si is idem est Mosayci scripti sensus, videtur Motes<br />
in ea fuisse sententia, qua calera fermé nationes, chaos praextitisse<br />
mundi generationi. Todo esto respira qué sé yo qué. De<br />
Moisés se habla , no como de un hombre que escribía inspirado,<br />
sino como de un escritor que pudo estar de este ó del<br />
otro parecer. Por otra parte insinúa que calera fermé nationes<br />
llevaron la doctrina del caos: el empeño es establecerla<br />
de todos modos, y para esto, busca él el consentimiento de<br />
las gentes. Conhrma después su pensamiento con Ricardo Simouio,<br />
y después con Oleastro. No he visto al primero; pero<br />
este segundo está tan lejos de confirmar su conjetura, que<br />
en el mismo parage en que lo cita enseña lo contrario. Cita<br />
después al Rabino Maymonides , cujas magna est (entiéndalo<br />
V.) aptid Hebraos existimatio, que audaclér afirma que en las<br />
citadas palabras de Moisés no se puede entender la creación,<br />
ni de la materia, ni tampoco la del mundo. Tenemos ya<br />
aquí uno de los extremos , á saber, que el caos preexistió á<br />
la creación. Vamos á la sentencia opuesta. Alii vero censuérunt<br />
mundi generationi nunquam chaos praextitisse, etsi id populariter,<br />
et ad captum Hebraorum sit á Alose narratum. Ya aquí<br />
se va suponiendo lo que está en. cuestión, á saber; si cuando<br />
el texto dice: creavit Deus ccelum, el terram,, fue el caos, ó<br />
no fue el caos, lo que se crió. Sed. omnia (prosigue) esse eodem<br />
temporis momento d. Deo facta,,. eoque digeita. ordine, quo<br />
mine sunt. Ita prater alios sensisse videtur B, Augustinus, vir in<br />
primis doctus, et aculas. Tenemos ya aquí la opinión diametralmente<br />
opuesta á la otra. Vaya ahora una que sea media,<br />
entre las dos. Al alii ex opposito sex annis ex chaos, mundr.m,<br />
sen potius tellurem nostram mechanicis legibus formatam á. Deo><br />
autumant. Ita Winsthon. Acabemos, señor Genuen.se ,. acabemos<br />
de oir el dictamen de V. Han dicho unos que hubo caos,<br />
antes de la creación. Dice san Agustín que ni antes ni después<br />
hubo tal caos, y que los seis días no se han de entender<br />
materialmente. Dice Winsthon que cada dia vale un añoentero<br />
, y en los seis años anduvo el mecanismo formando<br />
mamarrachos. Diga V. su modo de pensar, y derrame luz<br />
sobre unas obscuridades que tan del caso son. para la religión<br />
y filosofía. Allá va el oráculo; Montes , estremeceos.<br />
Sed omnes sententia: ista uno, eodemque\ perquamvalidissimo ajr-
280<br />
gumento confutantur. ¿Es posible, señor ecléctico? Con que V.<br />
va á darle un porrazo perquam validissimo al dictamen de san<br />
Agustín, de que tanto aprecio hace la Iglesia católica, y se<br />
lo va á dar metido en docena con esa buena gente? La mayor<br />
injuria que hicieron los tiranos á los Mártires, fue sentenciarlos<br />
á morir entre los malhechores: ¿y V. lleva á un<br />
hombre, como Agustín , á que sufra sus azotes entre Maymonides<br />
, Winsthon , y otros tales ? Poco lo ha pensado<br />
cuando lo hace así.<br />
Veamos el argumento y acabemos de entender la justicia<br />
de su proceder. Quod et vim (prosigue) Mosaycis verbis inferunt,<br />
et vetusta hebraorum omnium, atque christianorum conventienti<br />
traditioni adversanwr. Que Winsthon, y los mas de<br />
los otros autores, de donde V. ha sacado muchas de sus doctrinas,<br />
hacen fuerza á las divinas Escrituras, y se oponen á<br />
la tradición , es cosa que ya sabíamos desde que su buen patriarca<br />
Lutero les enseñó á esto y lo demás. Pero que el grande<br />
Agustino lo haya egecutado, solamente V., señor Genuense,<br />
lo ha dicho y otros tales como V. Y después de esto ¿ qué<br />
tenemos? ¿Cuáles la constante tradición de los hebreos y<br />
cristianos? ¿Cuál es el sentido natural del texto? El mismo<br />
que dieron los restantes PP. y mucha parte de los teólogos,<br />
á saber: que Dios crió los cielos y la tierra: que aquellos fueron<br />
producidos sin aliño, y ésta sin adorno: que no hubo tal<br />
chaos , ni fue menester que lo hubiese: que ccelum quiere decir<br />
el cielo, y terram la tierra; y que en seis dias naturales<br />
fue Dios criando para el primero la luz, el Sol, planetas y<br />
astros; para la segunda las plantas, yerbas y animales. Este<br />
es el dictamen católico opuesto al dictamen católico de san<br />
Agustín. ¿Es esto lo que V. entiende por la tradición conforme<br />
de hebreos y cristianos? Si lo entiende, ¿por qué no<br />
lo dijo ? Si lo entiende , luego ha viciado V. el texto y ha<br />
contradicho á la tradición , cuando por ccelum et terram entiende<br />
chaos: por chaos, aquam: por spiritum Domini, motum<br />
vehementissimum: por producat térra, la vis genitrix y leyes<br />
mecánicas. Si no lo entiende, ¿ cómo tiene atrevimiento para<br />
dar voto sobre un punto que tanto interesa á la Religión, y<br />
para suponer su invención como doctrina de la misma Religión?<br />
Acabemos, amigo don Manuel, de descubrir el misterio.<br />
El Genuense quería seguir á Burnet; estaba pagado de su
28 í<br />
modo de pensar; estaba prevenido de su favor. Esta prevención<br />
fue bastante para que violentase la Escritura: para que<br />
nos vendiese como tradición de los hebreos un error de que<br />
ellos distaban tanto: para que contase entre los votos sobre<br />
la inteligencia del divino texto á los soeinianos , rabinos é impíos<br />
: para que hiciese que Oleastro contra su voluntad digese<br />
un error: para que cotejase la doctrina de los ya citados<br />
con la de san Agustín: para que supiese que el Santo estaba<br />
en un extremo y los otros en el opuesto , y su infeliz interpretación<br />
y sentencia se hubiese por media entre los dos extremos,<br />
por legítima interpretación de Moisés, y constante<br />
tradición de ambos pueblos fieles. Este es el famoso y aplaudido<br />
ecléctico.<br />
Omito otras observaciones de no poco momento sobre este<br />
párrafo, porque me llama la atención el 3. Lo empieza así<br />
nuestro Genuense: titee est de origine mundi veterum, divinorunt<br />
librorum doctrina. Gateras autem res natura quod spectat,<br />
non valde eas curasse hebreeos, earumque proinde multum fuisse<br />
rudes, in confesso est. Observe V. de camino que para el Genuense<br />
lo mismo son los hebreos que los divinos libros. Detras<br />
de estas palabras continúa con otras que convencen su<br />
malicia , y la facilidad con que este buen hombre se contradice.<br />
Óigalas V.: Accedamus nunc ad chaldaos, celeberrimam<br />
olim Asia philosophorum sectam, et antiquissimorum doctorum<br />
gemís, ut loquitur Cicero. Veius oraculum memaratum Ensebio,<br />
et Porphyrio Chaldaorum aque atque hebraorum sapientiam conjungit,<br />
atque commendat; dialdais solis sapientia cessit, hebraisque.<br />
Sin que sea necesario recurrir á oráculo ninguno, es<br />
en ¡a historia una verdad indisputable, que no solo ios caldeos,<br />
sino también todas las otras gentes y filósofos derivaron<br />
gran parre de su doctrina de la fuente, de la revelación,<br />
y aprendieron de los hebreos casi todo lo bueno que ensenaron.<br />
Ahora bien, señor Genuense, ¿cómo se componen estas<br />
dos cosas ? Si los hebreos atendieron tan poco á las cosas<br />
de la naturaleza ; si fueron tan rudos; si esto lo confiesan<br />
todos, ¿cómo hemos de entender que ellos fueron iguales á<br />
los celebérrimos caldeos que tanto adelantaron en la naturaleza<br />
, y que fueron los antiguos doctores de las naciones?<br />
¿Cómo ha de ser verdad el oráculo que V. cita, y solos los<br />
том. v. 36
282<br />
hebreos y caldeos han de ser depositarlos de la sabiduría? Con<br />
que ó no fueron tan rudos los hebreos, ó los caldeos que supieron<br />
lo mismo que ellos, fueron también unos salvages.<br />
¿ Quiere V. , amigo don Manuel, que le explique el misterio?<br />
Pues óigame. Estaba el Genuense prevenido á favor de los habitadores<br />
de los planetas del diluvio causado por un cometa,<br />
y otras aserciones igualmente preciosas que habia visto en sus<br />
filósofos favoritos: sabia que contra tales doctrinas está ¡a de<br />
ios divirios libros. ¿Qué remedio? Decir una gran mentira<br />
que es esta: res natura quod spectat, non valde eas curasse hebraos,<br />
earumque proinde multum fuisse rudes in confesso est. ¿A<br />
qué me oponéis las divinas Escrituras , cuando es notoria la<br />
ignorancia que sobre el punto de nuestra disputa tuvieron los<br />
hebreos? Señor don Antonio, sea en hora buena que los hebreos<br />
fuesen rudos; pero ya V. sabe que no son ellos lo mismo<br />
que sus libros: estos fueron dictados por la suma Sabiduría<br />
y suma verdad; y V. debia distinguir entre ellos y el<br />
pueblo á quien se daban, que no es todo uno. Quisiera yo<br />
que en esta parte nos digese V. abiertamente su sentir, pues<br />
que sospecho no es el mas sano, ni me faltan fundamentos<br />
para creerlo. Sea de esto lo que fuere; lo cierto es, que el<br />
Genuense con sus primeras palabras se abre campo para discurrir<br />
fuera, y contra la autoridad de las divinas letras, y<br />
para seguir las disparatadas hipótesis de que se hallaba prevenido.<br />
Esta es la causa de la primera parte de su contradicion.<br />
Vea V. ahora la de la segunda.<br />
Estaba igualmente prevenido á favor de la doctrina del<br />
chaos; parece que no escribió esta disertación con otro fin<br />
que el de establecerla: todo su empeño es derivarla de los<br />
divinos libros, y amontonar á su favor todos los filósofos y<br />
gentes antiguas. En cuanto á lo primero ya he dicho las violencias<br />
que hizo al texto ; pero por mas que lo violentase, por<br />
mas que, valiéndose de las artes de la filosofía moderna, lo<br />
supusiese como indubitable, bien vio él que quedaba en pie<br />
la duda , por no decir manifiesto el engaño. Pues ¿ qué remedio<br />
? Los caldeos parece que apoyan el chaos; establezcámoslo<br />
con la doctrina de ellos , y para que se crea la interpretación<br />
de la Escritura que dejo hecha , juntemos los unos<br />
con los otros , y de este modo será doctrina de los hebreos<br />
la que yo probare con los caldeos. Esto sí que es saber un
233<br />
hombre prevenirse con tiempo. ¿Temo que las Escrituras se<br />
opongan á mis aserciones? Pues digo, que fueron rudos los<br />
hebreos. ¿ Quiero torcer su sentido á mi favor ? Pues ya los<br />
hebreos no son rudos, sino tan sabios como los caldeos. ¿ Qué<br />
dice V. á esto, amigo don Manuel?<br />
Lo que yo no puedo menos que decirle, es mi disgusto de<br />
verme metido en un berengenal de donde es tan difieil salir.<br />
Desde que empecé mi obra he andado huyendo de internarme<br />
en disputas, que me obliguen á escribir mas de ¡o que me<br />
he propuesto. Con este designio me he abstenido de entrar<br />
á examinar á fondo las doctrinas del Genuense; y escogí para<br />
probar mi proposición esta disertación en que creí hallaría<br />
menos embarazos. Sin embargo de estos , y de mi poca<br />
gana de trabajar mucho, y de los ningunos auxilios que tengo<br />
para ello; me he metido de hoz y de coz en un punto que<br />
es capaz de darme medio año de trabajo. No obstante que lo<br />
siento, ¡o daré por bien empleado si logro inspirar alguna<br />
desconfianza para con este hombre, cuyos escritos son capaces<br />
de producir malas consecuencias. Mas como tengo hecho<br />
con mi tuerto el ajuste de que las <strong>Cartas</strong> han de ser breves,<br />
corto desde abara el hilo de esta para anudarlo en la<br />
que se seguirá tarde ó temprano, según pudiere. Sabe V. que<br />
es suyo de veras. — El Estagirita.<br />
Julio 26 de 87.<br />
P. D. Venia Averrores camino de la sima, cuando he<br />
aquí que junto á Ranillas le sale á atajar un mozo de pocas<br />
barbas, mala persona y ropaje peor. ¿Es V. (le dijo) el<br />
correo del infierno ? ¿Y V. por qué lo pregunta ? Respondió<br />
Averroes. No tenga V. cuidado, señor Averroes , replicó el<br />
otro, no lo pregunto por mal, que si por. mal fuera le hubiera<br />
hecho ya pedazos la máquina aerostática que tiene escondida<br />
en el olivar de allí enfrente. Habiéndola visto me<br />
presumí sería la de V., y le he estado aguardando para que<br />
me haga favor de llevar hacia allá esta carta para mi tio.<br />
¿ Pues quién es su tio de V. ? Yo señor, respondió, soy el sobrino<br />
del Pimporrero, para que V. me mande. Sea muy en<br />
hora buena, dijo Averroes: en esto, y en todo lo demás que<br />
se ofrezca al sobrino de mi buen amigo, no tiene éste sino<br />
mandar. Tomó su carta, y Uida nos ha parecido tal, que de
• 28 +<br />
comiin acuerdo resolvimos ponerla por postdata. Dice así:<br />
Señor tio: como hay muchos pimporreros en el mundo,<br />
no pude presumir con certeza, que fuese V. el que hace de<br />
Sancho Panza en las <strong>Cartas</strong> de Aristóteles. La postdata de<br />
la once me sacó de dudas, por ver que en ella se hace mención<br />
de mi persona. Pudiera V. haber hecho que antes se pusiese<br />
la noticia , y con eso me hubiera ahorrado de rezarle;<br />
bien que según la poca devoción con que yo rezo, creo que<br />
nada tenemos perdido.<br />
Me parece, según el contexto de las cartas, que V. es el<br />
obligado de las postdatas; y tanto por ello, cuanto por constarme<br />
lo aficionado que es á noticias, me ha parecido remitirle<br />
copia de una pieza de erudición que corre aquí con bastante<br />
aplauso. No es á la letra como salió de la boca de su<br />
autor; pero ello por ello es el mismo pensamiento que se concibió<br />
en su alma , sin que le falte pelo ni señal. Fue un argumento<br />
que yo no sé donde ni cómo se pu->o contra una<br />
conclusion, en que se defendia la divinidad del Espíritu Santo,<br />
y que extractado viene á ser como sigue:<br />
Solum Pater , et tilias sunt Deus : igitur Spiritus Sanctus<br />
non est Deus.<br />
Prob, Ant. ha tenendum est, si ita ex Sacra Scriptura (y<br />
aquí encajó todo lo que Melchor Cano trae en confirmación<br />
de la autoridad de las divinas letras) habetur: ita autem habetur:<br />
ighur i!?c.<br />
Prob. Assumpt. Jesús Christus, qui est, ventas ipsa (y aquí<br />
entraron todos los atributos del Salvador), ita loquitur: haz<br />
est vita atenía , uf coguoscant te Deum verum, et quem misisti<br />
jenim Christian: sed tal, y tal, y tal : igitur d?c.<br />
Le distinguieron el consiguiente, y argumentó así en contrario<br />
:<br />
Sed laudota verba accipienda sunt cum exclusione Spiritus<br />
Sancti : nidia igitur solutio.<br />
Prob. Subs. Laudata verba eo sensu accipienda sunt, quo<br />
catholica Ecclesiu, columna, et firmamenlum veritatis &c. &c.<br />
intellexit : catholica autem Ecclesia $2c. cum exclusione Spiritus<br />
Sancti accepit : igitur
285<br />
menica Constantinopolitana prima, in oriins gencralium secunda,<br />
Spiritu Sánelo congrégala, excluso Spiritu Sancto inttllexit:<br />
igitur iD'c.<br />
Prob. Assumpt. Symbolum fidei, quod tanquam regula &C<br />
Chrisliano populo á laúdala Synodj proposituin full, ejus fidem,<br />
et doclrlnam exhibel: in íioc autem symbolo , Pater quidem,<br />
et Filias Deus habenlur , non autem Spiritus Sanctus: igitur.<br />
Prob. Assumpt. De Patre dicitur: Credo in unum Deum,<br />
Patrem Omnipotentem. De Filio: Deum de Deo. De Sancto autem<br />
Spiritu ni ful tale; sed solum: qui cuín Patre, et Filio simal<br />
adoratur , et conglorificatur : igitur.<br />
No supo aquí el defensante como responder á un argumento<br />
tan poderoso, y (¡contemple V.I) le negó la consecuencia<br />
é inteligencia, que el divino argumentante daba á las<br />
palabras. Mas este nihil cunctatus anadió:<br />
Atqui hcec est genuino, legitima, naturalis (y otras cosas)<br />
Symboli interpretatio: ruit ergo solutio.<br />
Prob. Ant. A nidio potius eorum verborum petere interpretationem<br />
debemus, quam d patribus, qui Synodo interfuere, et<br />
qui Spiritu Sancto inspiran Í5T. &C. , ejus exposuere sensum:<br />
Patres autem fox. ita interpretantur: igitur &c.<br />
Prob. Min. Basilius, Gregarias Naziancenus, et Chrysostomus<br />
hezc habent (y puso una autoridad en nombre de todos tres).<br />
Fue la desgracia que al llegar á esto, se acabó el tiempo de<br />
argüir; pues esperábamos todavía oir muchas cosas buenas,<br />
y creíamos que así como el argumentante había andado en<br />
cada uno de sus silogismos (exclusis colckonibus, sive candelerls)<br />
un lugar teológico, hubiese andado los que restaban en<br />
los que dejó por producir: y aun después hubo quien se persuadiese,<br />
á que habían de salir también á colación y partición<br />
los Tópicos de Aristóteles.<br />
El aplauso ha sido tan universal como merecido, por haber<br />
tenido habilidad para poner un argumento nuevo en cada<br />
silogismo; por haberlos adornado con tanta erudición y<br />
fondo de doctrina, que no hubo en todos ellos un substantivo<br />
á quien no se le aplicasen tolos sus atributos; por haber<br />
subido valerse para impugnar la conclusión de las mismas<br />
argumentaciones que han nacido para establecerla; por<br />
haber tenido habiudad para encontrar unas palabras solas,<br />
dichas idénticamente por boca de muchos PP.; y dejando
236<br />
otras cosas, por haber citado como Padres del Sínodo Constantinopoütano<br />
á san Basilio , que habia muerto dos anos<br />
antes que se juntara; y á san Juan Crisóstomo, diácono, que<br />
por entonces era, de la Iglesia de Antioquía , donde permaneció<br />
mientras el Sínodo se celebraba.<br />
Me parece que es digno este argumento de. que el señor<br />
Aristóteles le dé lugar en sus postdatas; lo cual si se hiciere,<br />
me servirá de estímulo para remitir otras piezas igualmente<br />
curiosas. Todos estamos buenos, menos lia Bélica que<br />
tiene almorranas , y dice el médico que así que se le quiten<br />
no las tendrá. No puedo escribir mas porque estamos esperando<br />
encierro , y dicen que vienen dos toros muy bravos.<br />
Si se ofreciere algo, que no sea dinero ni cosa que lo valga,<br />
no se detenga V. en avisar. Queda muy suyo su sobrino. —<br />
El Pimporrerillo.<br />
Monte-rey, extramuros de Sevilla, y Junio 23 de 8 7<br />
.
CARTA XVII.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
287<br />
.Al-migo y señor: no estoy de humor para entretenerme ahora<br />
en introducciones, por io que no debe V. extrañar que esta<br />
Carta no empiece como las otras. Asi sin mas .preámbulo vamos<br />
á continuar nuestras reflexiones sobre el famoso Genuense<br />
, y á demostrar la preocupación, lámala fé, la peor crítica<br />
y ninguna consecuencia con que ha escrito este admirable<br />
ecléctico. Interrumpimos nuestras observaciones sobre<br />
el primer punto en el §. 3. de la disertación que me propuse<br />
examinar por menos mala (•*), bien que en mi entender todas<br />
son peores. Sigamos desde aquí y preste V. paciencia.<br />
No haj¡o caso de varios escrupulillos que se me han venido<br />
sobre el mismo párrafo, 1<br />
lo uno porque en adelante me<br />
esperan cosas mas gordas, y lo otro porque para ponerlos<br />
en claro, sería menester trabajar mucho, y yo con perdón<br />
de V. no tengo gana, porque aquí son muchos los calores,<br />
y por otras cosas que ni á mí me tiene cuenta decir, ni á<br />
V. le importa saber. Solo quiero que reflexione estas preciosas<br />
palabritas con que concluye en el lugar.citado, lllud tamen<br />
explórate historia: est, Chaldceos mundi aliquam professos originem,<br />
eamque ex Chao, suprema: alicujus mentís imperio, ítem ut<br />
Hebrxi. Aprenda V. aquí á todo lo que quisiere, porque de<br />
todo hay buena crítica, buena fé, buen modo de juzgar sin<br />
pasión ni preocupación; en una palabra, buen arbitrio para<br />
iludir la sinceridad del lector que tenga al Genuense por es-<br />
(*) Es la i. físico-histórica del t. 5. de su Mctaf. cap. 1.
288<br />
eritor de bien. Dígame V. , señor ecléctico de mis pecados;<br />
¿con que ya el que los hebreos (los caldeos no me importan)<br />
juzgaron que el mundo fue ¿orinado del caos, es no congetura,<br />
no probabilidad, no opinión, sino un punto de historia<br />
averiguada? ¿ Por dónde diablos lo averiguo V". ? ¿ Por la tradición<br />
de la Iglesia que siempre ha estado en contra? ¿Por<br />
el consentimiento de Padres y Doctores que han mirado esta<br />
doctrina como una imaginación de los poetas gentiles tan absurda<br />
como ridicula? ¿Por el contexto de Moisés, de donde<br />
está saltando lo contrario? ¿Por el dictamen de los mas serios<br />
y sabios filósofos gentiles que se han burlado de esta invención?<br />
¿ Qué documentos nos cita, para que esta interpretación,<br />
ó por decir como debo, esta violencia que ha hecho al<br />
texto sagrado, se tenga por cosa averiguada en la historia?<br />
En todo el §. 2. no se halla mas que esta expresión para prueba<br />
: ex eo loco, veterique judceorum traditione h¡zc dcdttcere possevidemur;<br />
y entre estas deducciones mete V. la doctrina<br />
del caos.<br />
Si vamos á buscar la tradición de los judíos, ni V. la trae<br />
ni nos dice quien, ni nos lo puede decir. Cita á Maimonides,<br />
escritor del siglo XII; pero lo cita para impugnarlo, y él nada<br />
dice del caos que V. admite. Se esfuerza á probarlo en la<br />
nota que pone, y sobre que y r<br />
a le he dicho algo. ¿Pero qué<br />
es lo que hace en ella? Una indigna petición de jjrincipios,<br />
cuando reprueba la opinión de san Agustín, y la de Rabino<br />
y de Winton con lo mismo que está en cuestión, á saber;<br />
cuál es la tradición de los judíos en el punto. En una palabra,<br />
no tiene á "su favor mas que á su maestro Burnet,, y<br />
quiere que la absurdísima hipótesis de esta fantasía caliente<br />
baste á poner la cosa en el grado de certidumbre á que es<br />
acreedora una historia averiguada. ¿ Qué mas pudiera V. hacer<br />
, si tuviera á su favor la historia de la creación, escrita<br />
por Adán de propio puno? ¿Dónde está aquí la buena fé?<br />
¿Dónde la consecuencia de pensamientos? ¿ Se ajusta esta diciendo<br />
en una parte, que la doctrina del caos se puede deducir<br />
del sagrado texto, y asegurando en otra que es punto de<br />
historia averiguado? ¿Dónde la crítica? Este juicio, esta decisión<br />
¿sobre qué documentos se sostiene? Tanto y tan grave<br />
peso de razones que la contradicen ¿con qué se satisface?<br />
Con la preocupación por Burnet, con el amor á la novedad,
289<br />
con el prurito de invertirlo todo. ¡ Ah, señores eclécticos sevillanos<br />
! ¿Entienden VV. al Genuense, cuando lo leen? Si io<br />
entienden ¿cómo no se horrorizan de unas proposiciones no<br />
solo falsas, sino enormemente perjudiciales á la Religión? Si<br />
no lo enrienden (como firmemente creo) ¿por qué no se dejan<br />
de alabarlo? ¿Por qué no lo quitan de las manos á los<br />
jóvenes que pueden entenderlo, y beber en él un veneno tan<br />
pestilencial ?<br />
Pasemos al §. 4. Dejo en él infinitas cosas, y solo quiero<br />
, amigo don Manuelque reflexione V. una que- le ha de<br />
hacer muchísima gracia. Ya hemos visto que hablando de Ioshebreos,<br />
entiende el Genuense por coelum et terram caos: de<br />
los caldeos no dice si lo traen expresamente; pero pone como<br />
indubitable que admitieron el caos. En este párrafo hablando<br />
de ios persas que admitían por principio de las cosas<br />
ovum et ignem, entiende por ovum cae. Tratando después de<br />
los indios dice : que mundi materiam aquatn extitisse censebant,<br />
y añade : fluidum scilicet chaos, ut ego accipio. Exponiendo luego<br />
la sentencia de los sinenses ó chinos dice: que juzga poderse<br />
demostrar, que ellos admitieron el caos como principio<br />
de las cosas de la secta, que aun subsiste entre ellos y enseña;<br />
ex vacuo omnia emersisse: se hace cargo de que ellos describen<br />
este vacío con unos colores que repugnan al caos; pero<br />
añade que esto no obsta, pues tales doctrinas se deben tener<br />
como añadiduras, que los ingenios retozones de los últimos<br />
tiempos han puesto á la antigua doctrina. En el §. 7 entiende<br />
por la mole confusa de los egipcios el caos primigenio. En<br />
el 8 por el aerem tenebrosum de los phenices el chaos turbidum.<br />
En el 9 se halla el caos en Orfeo, Lino y Museo que mira<br />
como los sabios de la Tracia. En el §. 1. del cap. 2. se halla con<br />
el caos en el agua de Thales Miiesio, en la extensión infinita<br />
de Anaximandro y en la Homoemeria de Anaxágoras. En el<br />
§. 2. en una de las notas que trae, averiguando qué quisicosa<br />
eran los números ó mónadas de Pitágoras , se inclina á que<br />
él por ellos ó ellas entendió el caos. En el 3. también se encuentra<br />
el caos, en la materia de Platón. De modo que para<br />
este señor ccelum et térra, ovum, aqna, vacuum, moles confusa,<br />
aer tenebrosas, extensio infinita , Panspermia, monas y materia<br />
todos son sinónimos, ó todos significan el caos. V. no se admirará,<br />
si ha leido (como supongo) la historia de don Qui-<br />
TOM. v. 37
2 (<br />
J0<br />
jote. Para este caballero los monges Benitos, ios cocheros,<br />
los molinos de viento, los batanes, ios carneros, los cochinos,<br />
las vacas y bueyes; en una palabra, todo lo que veia eran<br />
gigantes, malandrines y follones. Pues para el nuestro rodo<br />
lo que ve es caos, porque asi como aquel se describe con la<br />
imaginación llena de aventuras, así este estuvo con el entendimiento<br />
lleno de caos. Así salió ello.<br />
Volvamos al §. 5. del cap. i. de la citada 1. a<br />
disertación<br />
que habíamos interrumpido, en que hallará V. maravillas. Trae<br />
en él una'notita muy preciosa que empieza así: Veterum gentium<br />
hi fuere ad humanitatem gradas. Primtis: agrestes, vita,<br />
venatio, latrocinio.. Hagamos un poco de alto. Las gentes empezaron<br />
por aquí: primero eran agrestes: no sabían masque<br />
conservar la vida, se hicieron luego cazadores, y de aquí pasaron<br />
á ladrones. Buen honor hace el señor abate al género<br />
humano. En otros términos quiere decir: que al principio no<br />
supimos mas que los burros: que luego tuvimos el honor de<br />
aprender de los gato.?, y después nos metimos á lobos. Quisiera<br />
yo preguntar á este ecléctico, sobre qué documento estriva<br />
para una aserción tan indigna, tan injuriosa á nuestra naturaleza,<br />
tan agena de la razón y tan conformemente contradicha<br />
por todos los documentos sagrados y profanos de<br />
la antigüedad. Mas sin. preguntárselo, lo sé muy bien. Sé que<br />
él supone á cada paso aquello de los hombres silvestres, sobre<br />
que hablé á V. en mi Carta XI. Sé que Rousseau, el supuesto<br />
Mirabeau, Voltaire y demás impíos han sacado esta invención<br />
de su fantasía viciada. Sé que esta perversa hipótesi<br />
tiene tanta fuerza para, admitida una vez, establecer la<br />
irreligión, la impiedad, la anarquía y todos los vicios que perturban<br />
el buen orden, cuanta fuerza tiene para establecer la<br />
Religión y la república la incontestable verdad de que hay<br />
un Dios remunerador: y sé por último que Antonio Genovesi<br />
tuvo sus delicias en adoptar las fantasías de estos perjudiciales<br />
filosofastros, no atendiendo, ó teniendo en poco Jas<br />
fatales consecuencias que ellas naturalmente producen. Si V.<br />
quiere ver cuan falso y desvalido es este pensamiento, y cuan<br />
pestilentes ilaciones produce, lea al P. Valsechi en el lugar<br />
que le cité en mi Carta XI, y la disertación de Spiritu philosophico<br />
con que empieza su tomo de: Religio victrix, y macha<br />
parte de este tomo.
291<br />
No pira aquí este buen hombre. En el que pone como<br />
grado cuarto de la humanidad concluye diciendo: artes omnígena,<br />
latera., laxas: ultimas humanitatis gradas. La palabra humanitas<br />
es equívoca: á veces se toma por la naturaleza del<br />
hombre; á veces por las ciencias y artes que perfeccionan su<br />
razón, y á veces por la -mansedumbre y suavidad que distingue<br />
al hombre de las fieras. En cualquiera de estos sentidos,<br />
6 de ¡os que le son análogos, que la haya tomado el Genuense,<br />
manifiesta su preocupación por la perversísima doctiina<br />
de algunos filosofastros alemanes, y de un tal Melón que yo<br />
no sé quien es, ni quiero saberlo. Si mi instituto fuese disputar<br />
las materias que estoy tocando, y no insinuar solamente<br />
los absurdos de este hombre, nada habría mas fácil que sepultarlo<br />
con un monte de razones y autoridades. Podria yo<br />
entonces ponerle por delante el Evangelio, para que me ensenase<br />
en cuál de sus capítulos habia aprendido una doctrina,<br />
contra la cual está en casi todas sus sílabas este sagrado código.<br />
Podria preguntarle si acaso estaba persuadido, á que Jesucristo,<br />
prohibiendo el lujo, despojó al hombre del último,<br />
e^to es, del mas perfecto grado á que puede llegar la humanidad,<br />
y para el cual sirven todos los otros como disposiciones.<br />
Y si este presbítero católico tuviese dificultad en ser juzgado<br />
por la ley del Salvador, y apelase á la razón y filosofía<br />
, no tendría yo tampoco dificultad en concederle la apelación,<br />
y reconvenirle con los argumentos mas eficaces. Le<br />
haría ver, que todos los filósofos (á excepción de los marranos<br />
de Epicuro) han colocado al lujo entre los vicios, y entre<br />
los vicios mas perjudiciales á la humanidad; y le preguntaría<br />
entonces con qué autoridad, ó por decir mas bien, con<br />
qué desvergüenza lo puso entre las virtudes en sus lecciones;<br />
de comercio. Le traería el testimonio de un Salustio, de un<br />
Livio, de un Tácito, de un Nepote, de cuantos han pasado<br />
en el mundo por historiadores filósofos, y le obligaría á que<br />
notase en ellos, que culpan al lujo de todos los desórdenes de<br />
que fue, es y será raíz. Lo llevaría de siglo en siglo y de<br />
gente en gente; y una experiencia mil veces repetida le baria<br />
ver, que el lujo es el síntoma mortal de los imperios: que una<br />
vez introducido él, no queda honestidad, humanidad, justicia,<br />
virtud ninguna en ellos, y es segura su ruina y destrucción.<br />
Le obligaría á que tocase coa las manos los infinitos desór-
denes que hoy rae dicen está produciendo el lujo , y á vista<br />
de ellos le preguntaría, si entre racionales debe él llamarse<br />
virtud ó último grado de humanidad. ¡Terrible cosa es! Como<br />
el Genuense toque en algún punto en que los filósofos,<br />
hereges y muchas veces impíos sienten contra la doctrina común<br />
de los católicos, por no decir contra ía fé, casi siempre<br />
ha de decir algo á favor de ellos, y casi siempre se ha<br />
de inclinar al peor partido. Sigamos.<br />
En el §. 7. se empeña mucho en desacreditar ía literatura<br />
de ios egipcios. No quiero echarme á congeturar la causa<br />
que tuvo para ello. Tal vez sería disminuir aquello de eruditas<br />
in omni sapientia JEgyptiorum; tal vez sería otra cosa: lo<br />
cierto es que confiesa; ferré eos nequeo, qui eorum litterarias<br />
res ad ccelum evchunt, sin citar quienes son estos. Quiera Dios<br />
no sean los Padres de la Iglesia. Una cosa es la que le agradó<br />
en ellos, y la que les alaba por las palabras siguientes.- /20c<br />
cauté perviderunt.... Lunam esse cetheream tellárem, et stellas<br />
ignem y quod verum est, ¿Y por qué es verum, señor don Antonio?<br />
Porque Wolfio lo dice. Y aunque Wolfio lo diga, ¿no<br />
sabe V". que todos ó casi todos, especialmente católicos, lo repugnan<br />
? Nada importa: lo dice Wolfio. Pues señor, ¿no será<br />
bueno poner eso que Wolfio dice, como opinión, ó como<br />
probabilidad que harto favor se le hará en eso ? No señor, que<br />
en diciendo Wolfio la cosa, es preciso que sea verum, y los<br />
que primero dieron en el disparateó lo insinuaron, acute perviderunt.<br />
Muchas gracias, señor don Antonio.<br />
Refiérese después con las palabras de Diodoro la historia<br />
de la formación del mundo, según la admitían los egipcios.<br />
La substancia de ella es que precedió al caos: que le siguió la<br />
separación de los cuerpos: que con ésta hubo lo bastante para<br />
que hubiese en el mundo el orden que ahora vemos: que<br />
el aire obtuvo perpetuo movimiento: que del aire las partes<br />
ígneas se fueron arriba, las húmedas y cenagosas abajo : que<br />
de estas partes agitadas con el movimiento se hizo la separación<br />
de las sólidas para formar la tierra, y de las húmedas<br />
para el mar; pero que la tierra quedó demasiado cenagosa:<br />
que con el calor del Sol se calentó, se avegigó y empezó<br />
á fermentarse. Con esta fermentación se formaron unos<br />
tolondrones, ó como V. quisiere llamarles, cubiertos de unas<br />
delgadas pielecitas ó membranas, como aun hoy se dejan ver
293<br />
en los lugares cenagosos. Últimamente que de estos tubérculos<br />
empreñados de varios fetos, alimentados con la niebla y<br />
fomentados con el calor, salieron todo género de animales,<br />
y cada uno se fue á aquel elemento que mas simbolizaba con<br />
su naturaleza. Este Génesis del mundo es mutatis mutandis,<br />
el de Epicuro y el de los impíos mas atrevidos, y de consiguiente<br />
mas ignorantes de estos dias. ¿Y qué juicio forma<br />
sobre él el Genuense? Óigalo V.: Qui Diodori locus... ostendit<br />
mechanicam ph'dosophandi rationem non penitus fuisse veteribus<br />
ignotam. No me atrevo á declarar al Genuense por patrono de<br />
la impiedad; hágalo aquel á quien le toca, si hallare méritos<br />
para ello; ni me determinaré á hacer mas que una observación,<br />
que manifieste lo preocupado que estaba á favor de los<br />
malditos libros, en que se contienen tan absurdas y pestilenciales<br />
doctrinas.<br />
El Genuense por todas partes respira el mecanismo: es<br />
fácil verlo, donde quiera que trata de cómo se deba filosofar,<br />
inclinarse, ó por decir mas bien, estar decidido á favor del<br />
modo mecánico. Lo hemos visto formar el mundo con las leyes<br />
del mecanismo: explicar el diluvio por el mismo estilo, é<br />
insinuarse siempre que tenia ocasión por la filosofía mecánica.<br />
¿ Qué es pues lo que quiere decir, cuando á un sistema tan<br />
impío y desbaratado no da mas censura que esta , á saber; que<br />
el modo mecánico de filosofar no fue desconocido de los antiguos?<br />
¿ no era esta la ocasiou de haber puesto siquiera un<br />
terminito que reprobase al menos tan maldita mecánica? Cuando<br />
lo que refiere no le gusta, como puede verse siempre que<br />
dice algo de la escuela, bien sabe insinuarse contra ello, impugnarlo,<br />
ridiculizarlo, y aun cuando lo admite, rebajarle el<br />
mériro. 3 Le ha gustado pues la impiedad que copia? ¿ O se<br />
guardan todas para imputárselas á Aristóteles? Por otra parte<br />
los sistemas de los otros que se refieren eu esta disertación,<br />
apenas se insinúan, se tocan muy por encima. El de los egipcios<br />
se copia enteramente, ¿qué tienen estos de mejor que los<br />
otros? Como no sea la explicación mecánica, yo no lo adivino.<br />
¡Ah, señor Genuense! ¿Qué de cosas no nos hace V".<br />
sospechar?<br />
¿ Quiere V-, amigo don Manuel, que dejemos esto? La disertación<br />
sobre que estoy hablando, empieza ahora: todavía<br />
no hemos entrado en lo mas bonito de ella, en llegando á tra-
294<br />
tar de los filósofos griegos, y especialmente de mí y de Epicuro<br />
, es menester echarse á nadar: en tocando en los reformadores<br />
de la filosofía de los tres últimos siglos, estamos peor.<br />
Sabe V. que no soy ponderativo; y no siéndolo, le puedo asegurar<br />
que para examinar toda esta disertación, no tengo bastante<br />
con seis meses. Baste pues lo dicho; que ello demuestra<br />
suficientemente el primer capítulo que me propuse probar contra<br />
el Genuense, yes que escribió prevenido á favor de quienes<br />
no debiera. Los solos documentos que he citado, me parecen<br />
sobrados. El que no los tenga por suficientes, que lea<br />
con un poco de cuidado lo que se sigue, y se los hallara con<br />
tanta abundancia que no podrá menos que fastidiarse , como<br />
me ha sucedido á mí. Pero si la preocupación á favor del Genuense<br />
ha echado tan profundas raices que se necesitasen todavía<br />
mas demostraciones que la arranquen; á la primera noticia<br />
que se me dé, produciré tantas que los que están apasionados<br />
por él, se arrepientan de haberlo estado. Vamos por<br />
ahora á concluir con él, que es mucho el camino que nos resta.<br />
La mala fé fue lo segundo que me propuse probar. Está<br />
probado (si no me engaña todo) en solas las observaciones<br />
que sobre él he hecho. Es imposible que tanto trastorno de<br />
ideas; tantas suposiciones falsas; tantas voluntarias interpretaciones;<br />
tanto cuidado de aprovecharse aun de las mismas<br />
silabas , si es que acomodan para su intento; tanta destreza<br />
en desentenderse cuando son contrarías; tanta diligencia<br />
en buscar lo que puede servir al intento , aunque no venga<br />
mas que por el sonsonetiilo de las palabras; tanto cuidado<br />
en obscurecerse, cuando no quiere mas que insinuarse; tanta<br />
maña para dejar siempre un cabo suelto de donde asirse;<br />
en fin tantas otras cosas á este modo que se están viendo en<br />
cada página de sus obras, y de que he hecho alguna muestra<br />
, examinando esta disertación; es imposible, digo , que<br />
todo ello nazca de ignorancia, y será un ciego el que por<br />
tela de cedazo no descubra en el Genuense muchísima malicia.<br />
De millares de egemplos que podría poner, muchos<br />
de ellos tomados de esta disertación, quiero solamente escoger<br />
uno de fuera de ella que valga por todos los millares.<br />
En la pág. 2. cap, 13. de sus lecciones de comercio toma<br />
el patrocinio de la usura, escogiendo antes sentir con<br />
Calvino y sus secuaces, y con los filósofos Grocio, Puflen-
295<br />
dort, Barbeirac , Heineccío, Lock, Monresquieu y otros,<br />
que coa los mus acreditados filósofos del gentilismo, y todos<br />
los sabios y siglos católicos. Manifiesta desde luego su mala<br />
fé en escribir así después de la reprobación, que hizo Roma<br />
de la usura en la constitución que Benedicto XIV expidió<br />
en í.° de noviembre de 1745. iÑi sé yo cómo pueda el Genuense<br />
componer, no digo su obediencia al Vicario de Cristo<br />
con haber dado á luz esta doctrina, sino su misma profesión<br />
, y sus palabras. En la dedicatoria que puso este buen<br />
hombre á aquel sabio Pontífice de su Lógica crítica , si no<br />
me engaño, y en no sé qué otra parte de sus obras, que no<br />
tengo presente por ahora, confiesa (y aunque no lo confesara<br />
fuera lo mismo) la alta erudición de aquel sucesor de san<br />
Pedro; somete á su corrección su doctrina, y se gloría de<br />
que en una carta que mandó despacharle, se da por contento<br />
de que Je dedique la obra con tanta satisfacción, como sí<br />
Je hubiese mandado escribir, que estaba en ella bien servida<br />
la fé y la religión. Si este ecléctico hubiera tenido una poquita<br />
de vergüenza , debia haber reflexionado que sus mismas<br />
palabras y protextaciones le ponían en obligación de respetar<br />
las decisiones de este Pontífice , cuando no por Vicario<br />
de Jesucristo, al menos por ser el mismo Próspero Lambertini,<br />
cuya erudición había admirado , cuya aprobación<br />
quería, y á cuyo dictamen se había sometido. Nada de esto<br />
se pensó. Habló la Iglesia, habló Lambertini contra la usura<br />
; pero de nadie se hizo caso. Mas esto es muy poco todavía.<br />
En el §. 20. trae á favor de su modo de pensar á la divina<br />
Escritura (Deut. 23. v. 19.). Pero ¿cómo? Dice el divino<br />
texto en este lugar: Non fcenerabis fratri uto ad usuratn<br />
pecuniam, nec fruges, nec quam'.ibet aliam ran, sed alieno.<br />
Dice el Genuense, ó para hablar mas bien, corrompe así:<br />
Non fcenerabis fratri tuo PAUPERI: fcenerabis ALIENÍGENO.<br />
De donde infiere luego lo que le da la gana. Ouis unquam<br />
patasset (exclama aquí un piadoso y sabio escritor, de quien<br />
me valgo en casi todo mi trabajo) ad tantam malam fidem<br />
deventnros homines essel In hoc Genuensis excessit, vel ipsos<br />
heterodoxos, qui id non sunt ausi faceré (**).<br />
(*) Roselü tom. 6. quaest. n. art. 3. in respons. ad 1. not. 3
296<br />
No paró aquí: vínose al nuevo Testamento, y tomó las<br />
palabras del Salvador (Luc. cap. 6. v. 3 5.): Mutuum date,<br />
nihil inde sperantes. No puede haber sentencia que en términos<br />
mas expresos condene la usura. Los filósofos alemanes<br />
se han desembarazado de esta y otras iguales dificultades con<br />
la preciosa suposición que hacen, de que en la moral filosófica<br />
no se ha de consultar á la revelación, sino á la razón;<br />
como si ésta pudiese con verdad ser incompatible con aquélla,<br />
ó como si aquélla no debiese corregir los tropezones de<br />
ésta. La suposición abre camino para la impiedad; pero siquiera<br />
verbo tenas respeta la autoridad de los sagrados libros.<br />
¿Pues qué, me dirá V., no los respeta el Genuense? Si señor<br />
; pero mas valia que no los respetara, que no que suponiendo<br />
su respeto los corrompiera. Sabe V. que el Concilio<br />
de Trento declaró la autenticidad de la Vulgata: sabe que<br />
mandó que en las disputas de fé y de costumbres se atuviesen<br />
los católicos á ella; sabe que. condenó la audacia de ios<br />
protestantes, que para cubrir sus errores provocaban á los<br />
originales griegos; sabe en fin que mandó á los católicos que<br />
en la interpretación de las divinas letras siguiesen , especialmente<br />
en materia de dogma y costumbres, la tradición. Pues<br />
á todo esto falta el Genuense. La cuestión de si es ó no lícita<br />
la usura moderada, es cuestión de costumbres , que ha<br />
de decidirse por el citado texto tomado de la Vulgata , y<br />
entendido como lo ha entendido la tradición. Antonio Genovesi<br />
desprecia la Vulgata, va al original griego, y manifestando<br />
en esta lengua la pericia, que no tiene, enmienda<br />
la expresión, y la pone así: Mutuum date, neminem desperare<br />
facientes. Ni Erasmo, cuyo desembarazo en esta parte<br />
dio mucha causa al decreto Tridentino , tuvo valor para<br />
tanto, y dejó la expresión como está en la Vulgata. Muchísimo<br />
mas hace el Genuense en esta parte. Continúa interpretando<br />
todo lo que dice orden en el citado ¡ugar con su<br />
asunto, y haciendo á la lengua griega las mismas violencias<br />
que á la Vulgata. Con estos dos egemplitos me creo dispensado<br />
de poner otros. Quien de tan mala fé citó, expuso y corrompió<br />
el canon de las Escrituras, ¿que respeto ó qué consideración<br />
habia de tener con los PP. , y mucho menos con<br />
ios escolásticos? Puede V. asegurar á todos como regla general<br />
, que no se fien jamas de cita alguna del Genuense.
207<br />
Tengo evacuadas muchas, y en todas ellas he visto violentar<br />
л los autores (hablo de los católicos) para que digan, ó<br />
no digan, lo que se le ha antojado á este ecléctico. Tal ha<br />
sido su fé. Vamos á su crítica.<br />
No la he visto mas desbaratada. Dejo aparte mil cosas<br />
que lo hacen bastante ridículo, como citar obras de Padres<br />
que los tales no han escrito; como errarse en el tiempo; como<br />
suponer (según ya hemos visto) á san Agustín por perf»<br />
to en la lengua hebrea, que no supo; como otras mil cosiilas<br />
que los eruditos del dia miran como pecados irremisibles,<br />
y yo los tendría por veniales, si el Genuense no juntase con<br />
ellos una crítica atrevida, infundada , precipitada y agena<br />
de cuantas reglas dá la mas sana y juiciosa. No salgamos de<br />
esta disertación que ella nos dará bastante ripio. Al acabar<br />
el §. 4. de su prímer capítulo hace uua llamada y pone abajo<br />
la siguiente nota: In antiquis sinensium characteribus Hueras<br />
cegyptias reperiri, satis aperte nuper demonstravit Tupervillus<br />
Needham Anglas in dissertatione de inscriptione quadam<br />
cegyptiaca Taurini inventa, Romee 1761. Vetus igitur intercessit<br />
inter regyptios , ac s.inenses commercium. Tenemos aquí un famoso<br />
rasgo de crítica. Sepa V. ahora, que habiendo venido<br />
desde la China á Roma un religioso chino, estuvo viendo la<br />
citada inscripción; y no encontró en ella siquiera un garabato<br />
que se pareciese á los caracteres chinos. Vio en Roma un manuscrito<br />
con el cuál se habia sacado la semejanza de los caracteres,<br />
y el tal manuscrito ni estaba ni pensaba estar en<br />
lengua china. Sin embargo, el famoso crítico Antonio Genovesi<br />
decide que el autor inglés satis aperte demonstravit ; y<br />
luego, que hubo comercio antiguamente entre los egipcios y<br />
chinos. Si hubiera hecho esto un escolástico ¡poder de Dios!<br />
¡ qué burietas no se harían de la escuela! Lo hizo Antonio<br />
Genovesi , y con este y otros tales méritos se mira como un<br />
fiiósoto crítico hasta los tuétanos. Vea V. de camino, amigo<br />
mió, qué crédito debamos dar á tanto perito en Ja lengua<br />
china y en su literatura, como se ha levantado del polvo de<br />
la tierra; que en mi concepto no tienen otro mérito que el<br />
que les dá nuestra hombría de bien, por no decir nuestra<br />
simpleza : hombres que pueden decidir sobre las pomadas y<br />
polvillos, y maldito mas; y sin embargo pasan por inteligentes<br />
en lo que ellos nos quieren decir.<br />
том. v. 38
298<br />
Vamos á otra cosa, y veamos por otro estilo la crítica<br />
del Gemiense. En el §. 7 de esta misma disertación hablando<br />
de la filosofía de los egipcios, dá con la autoridad de Diodoro<br />
el resumen del principio de las cosas que ellos admitían,<br />
y yo le extracté á V. muy poco ha. Después de ¡o cuál y de<br />
algunas otras cosas, en que no me quiero meter, dice así:<br />
Nulla in hac narrañone alterius activi principa fit mentio, prceterquam<br />
motus. Sed fortassis Diodorus, ut physicorum est ¡nos.,<br />
explicatis rebus mechanicé , non putaverit jieri oportere mentionem<br />
divinitatis. Nam alioquin constat cegyptios suum chneph<br />
veluti supremum numen, ovum ore tenens, quod esset mundi symbolum,<br />
depinxisse. Non recte igitur Eusebius atheismi hanc cegyptiorum<br />
cosmogoniam acensare videtur. Vamos á cuentas, señor<br />
Ecléctico crítico. Se dificulta si los egipcios admitieron<br />
divinidad que formase el mundo, ó no la admitieron. Foresto<br />
último esta Eusebio, por lo primero V. Examinemos ahora<br />
nosotros dos el punto, y veamos hasta donde llega su decantada<br />
crítica. ¿Por cuál de los dos únicos modos que hay para<br />
ello, quiere V. que terminemos la cuestión? ¿Por la autoridad<br />
de los que la tocan, ó por los méritos de la causa? Ya<br />
sabe V. que los casos de hecho según la buena y la mala critica<br />
deben decidirse por la autoridad de los que los refieren,<br />
pues no tenemos otro modo de saberlos.<br />
Ahora bien: Eusebio de Cesárea dice , que los filósofos<br />
egipcios pusieron una cosmogonía del mundo , de la cuál estaba<br />
excluida toda acción de Dios. ¿ Es verdad esto ? V. lo ha<br />
confesado. Luego con razón los acusa del ateísmo. ¿ Qué se<br />
dice á esto? Que Eusebio se engañó; porque no hay otra respuesta.<br />
Mas señor don Antonio, hágase V. cargo de que Eusebio<br />
fue quizá el mayor crítico que se ha conocido en el mundo;<br />
hágase V. cargo de que vivió muchos años antes que V.<br />
en tiempos en que los errores del paganismo estaban todavía<br />
en su auge; de que fue Obispo de Cesárea en la Palestina, la<br />
cuál está mucho mas cerca del Egipto que el reino de Ñapóles<br />
desde donde V. escribe; que había comercio entre las dosprovincias,<br />
y pudo Eusebio informarse de boca de los mismos<br />
egipcios. Mas ¿qué digo, pudo? Un hombre que, si mal no<br />
me acuerdo, estuvo en Egipto, que siguió (cuando no estuviese)<br />
la corte de Constantino y Constancio, ¿ tendría proporciones<br />
de informarse cual era la filosofía de los egipcios' Un hombre
299<br />
que se informó tan bien en todo lo demás que escribió, ¿había<br />
de haberse descuidado en esto? Respóndame V. ¿ Por qué<br />
regla de crítica desprecia su testimonio ? ¿Acaso Diodoro dice<br />
algo contra lo que piensa Eusebio? V. confiesa que no. Con<br />
que tenemos que V". en caso de hecho se niega al testimonio<br />
de un crítico de primer orden, de un historiador acreditado,<br />
que probabilísimamente tocó lo que escribia, y cuyo testimonio<br />
se confirma con el de otro antiguo que tocó también la<br />
materia. ¿Y es V. crítico? Como Sancho Panza, ó como el<br />
enterrador de santa Catalina.<br />
Poco á poco me dirá V. Yo he decidido por los méritos<br />
de la causa. Traigo dos razones que derriengan la mano: examínelas<br />
V". y verá como no soy tan mal crítico como V. dice.<br />
Vamos á ello, señor don Antonio. Sed fortassis (es la primera)<br />
Diodorus , ut physicorum mos est, explicatis rebus mechanice,<br />
non putaverit fieri oportere mentionem divinitatis. Famosa<br />
razón , amigo don Antonio. Aun cuando Diodoro hubiese<br />
hecho mención de la divinidad, estando Eusebio en contra<br />
, era el punto muy difícil de decidir. ¿Pues qué será no<br />
habiéndola hecho? Señor: fortassis non putavit oportere. ¿Y<br />
qué con un fortassis, con un quizá se responde á un argumento<br />
positivo de tanta autoridad ? Es que los físicos suelen<br />
hacerlo una ú otra vez, y puede ser que Diodoro lo haya<br />
hecho. También puede ser que haya V. dicho aquí, como tiene<br />
de uso, un famoso desatino. ¿Quién ha visto argüir contra<br />
lo que se refiere que fue , por lo que pudo ser ? Vea V.,<br />
señor crítico, aqui su argumentación puesta en otro caso. Dice<br />
la historia que Aníbal fue vencido en África por los romanos.<br />
Sed fortassis la cosa no fue así; porque la misma historia<br />
nos refiere que él venció varias veces en España ó Italia<br />
, y pudo ser que entonces también venciese.<br />
Ya iba á dejar á V., señor don Antonio, en este punto;<br />
pero todavía me dá lástima hacerlo. ¿ Por dónde pues infiere<br />
V. que Diodoro fortassis non putavit oportere fieri mentionem<br />
divinitatis 2<br />
. Dice á esto, que por la costumbre de los físicos<br />
, ut physicorum mos est, cuando explican la cosa por el<br />
mecanismo, explicatis rebus mechanicé. No está mala la salidiza.<br />
Dígame V. por Dios; y ¿quién son esos físicos mecánicos<br />
que tienen la tal costumbre? ¿Los hebreos, que según<br />
V. sou mecánicos ? No señor. ¿Los caldeos? Tampoco,
300<br />
porque ensenaron lo mismo en este punto que los hebreos.<br />
i Los indios y chinos? V". señala los principios activos que<br />
ellos pusieron. Los árabes admitieron su Aliab. Los traces dice<br />
V. que enseñaron casi lo mismo que los otros. Vamos á<br />
los griegos. En todas las sectas, menos la de Epicuro, observa<br />
V. que se pone á Dios por principio activo. "Con que no<br />
tengo que detenerme en eso.<br />
Vengamos á los modernos. Descartes, Gasendo, Maignan,<br />
Leibnitz, Newton y otros, todos han sido filósofos mecánicos,<br />
y la primera persona de su filosofía es Dios, criando<br />
de este ó del otro modo la materia, y poniéndola en movimiento.<br />
Con que dígame V. ¿quiénes son los físicos cuya<br />
costumbre es no hacer mención de la divinidad ? No quedan<br />
absolutamente otros que Epicuro, y sus discípulos antiguos y<br />
modernos, que ó niegan la divinidad á pie juntillo, o si la<br />
admiten le quitan la providencia y la separan positivamente<br />
de la creación. En una palabra, no hay mas físicos mecánicos<br />
que no se acuerden de Dios, que los ateístas. ¿Es posible,<br />
señor don Antonio? ¿Mentir tanto? ¿Salir tanto del<br />
modo racional de discurrir? Reforme V. su argumento y diga<br />
así. Ha sido costumbre inviolable de los ateístas explicar<br />
las cosas mecánicamente, sin hacer mención de la divinidad;<br />
los egipcios lo han hecho así: luego Eusebio con razón los<br />
ha co.ocado entre los ateístas. No vuelva V. á valerse de argumentos<br />
que de esta manera lo degüellen.<br />
Todavía he de remachar mas el clavo. Dígame V. por<br />
su vida, ¿no vé en esa cosmogonía del mundo que han admitido<br />
los egipcios, tantos absurdos, tantas hipótesis disparatadas<br />
? Una fábula tan inverosímil ¿ á qué se parece ? Puntualmente<br />
á las que han fingido todos los ateístas para quitar<br />
de en medio la divinidad. ¿ Y quiere V. que creamos que<br />
ellos la admitieron? Ya sé que V. está hecho á leer esos infames<br />
libros que esparcen los impíos del día, para que cunda<br />
su veneno, donde sin-embargo de impugnarse la existencia<br />
del supremo Ser, se está suponiendo á cada instante; mas<br />
debió V. haber advertido que esto lo hacen precisados y nada<br />
mas; que como el nombre de ateístas es tan odio-o; como<br />
el negar abiertamente la divinidad trae tantos riesgos, no<br />
pueden menos que mantener en la boca al Dios que nan desalojado<br />
de su corazón, é intentan desterrar del de ios hoin-
30Í<br />
bres todos. Pero en el tiempo en que anclaban los egipcios filósotos<br />
por el mundo no se habia sutilizado tanto , ni habían<br />
los filósofos dado en el primor que ahora , de establecer los<br />
principios para negar la divinidad, tirar á ello, y suponerla<br />
en cada renglón. Si pues los egipcios no fueron mas salvages<br />
que lo que parecen, no tuvieron para qué acordarse de Dios.<br />
a r a<br />
s e<br />
Y en efecto ¿P qué habían de acordar? ¿Qué plaza le<br />
habían de dar en la formación de las cosas? No hay una siquiera<br />
como no sea la de mirón. El aire por sí mismo puesto en<br />
movimiento es allí todo el principio activo. No habia pues cosa<br />
que tuviese que hacer Dios. Por el contrario, todos los filósofos<br />
y gentes que admiten la divinidad, la traen como primera<br />
persona de la formación de las cosas. Descargan en su<br />
poder lo mas difícil de la obra, y luego ellos forjan lo demás.<br />
Observe V. todas las cosmogonías habidas y por haber, y dígame<br />
si encuentra una que , sin ser de ateista, no saque por<br />
causa eficiente á Dios aunque lo saque mal. Es pues un gran<br />
desatino (con perdón de V.) su primera razón.<br />
Vaya la segunda. Nam alioquin constat agyptios suum<br />
Chneph veluti supremum numen, ovum ore tenens, quod esset mundi<br />
symbolum, depinxisse. Dado que el huevo fuese símbolo del<br />
mundo, como V. quiere, le pregunto: ¿por dónde sabe V.<br />
que aquel mamarracho con el huevo en la boca significase al<br />
supremo Numen criando al mundo ? ¿ Tan natural es la significación<br />
que no se pueda dudar de ella , y deba traerse como<br />
principio para combatir una cosa atestiguada por Eusebio<br />
? ¿ Por dónde sabe V. que aquel símbolo daba á entender<br />
que el mundo fue producido por Chneph, y no Chneph por<br />
el mundo ? ¿ Por donde sabe que Chnepn fue siempre mirado<br />
como autor del mundo, y que la invención de su pintura no<br />
deba contarse por cosa muy posterior al'disparate del Genesis<br />
del mundo como los egipcios lo ponen ? Con los númenes<br />
se me viene V. a argüir. Óigame V.: si V. me arguyese que<br />
Sócrates tuvo al Sol por Dios ¿ no sería menester contarlo<br />
entre ios locos ? Sócrates murió por haberse negado á esta<br />
credulidad. Y con todo eso los atenienses , entre quienes vivía,<br />
adoraban al Sol. ¿No sabe V. que se debe distinguir entre<br />
la superstición del pueoio y la doctrina de los filósofos;<br />
que estos pusieron siempre su vanidad en no dejarse llevar<br />
del error común acerca de las deidades mentidas , y que se
302<br />
burlaban las mas veces de la religión, que seguían exferiormente<br />
por puro miedo, y no impugnaban abiertamente por<br />
pura política? ¿Le cogen á V. de nuevo estas noticias? Algunos<br />
creerán que sí. Pero V. mismo las trae y se vale de<br />
ellas. En la nota que pone al §. (. de su cap. 2. dice: Anti-<br />
quiores enim philosophi ob populi superstitionem vetabantur de<br />
rerum natura aperte loqui: itaque JEGYPTIORUM in morem<br />
duplicei'n adhibebant linguam, theologicam imam cum populo, qua<br />
sententias symbolorum calígine involvebant: alteram physicam<br />
cum initiatis. Si V. , señor ecléctico , sostuviese el dictamen<br />
de Ensebio, ¿podria traer cosas mas terminantes? Ea, acabe<br />
V. de conocer que su madre no le parió para crítico.<br />
Baste, amigo don Manuel, baste lo poco que he dicho,<br />
para que se vea cuan buen crítico fue el Genuense. Nada sería<br />
mas fácil que escribir un tomo, y no muy flaco, que lo<br />
demostrase ad fastidium ; y sin salir de este párrafo en que<br />
me he entrometido, se pudieran notar todavia otros cuatro ó<br />
cinco disparates tan gordos como los que he notado; pero la<br />
Carta vá creciendo, y la paciencia se me vá acabando. Aprovechemos<br />
la poca que me ha quedado para decir alguna cosa<br />
sobre su inconsecuencia.<br />
Esta es el carácter menos equivocado del Genuense. En<br />
queriendo dar de él una idea que especialísimamente le convenga<br />
y lo distinga, se le debe llamar el escritor inconsecuente.<br />
Es vario (como antes que yo ha notado otro) hasta<br />
tal término, que no es fácil averiguar muchas veces qué es ¡o<br />
que dice, ó lo que quiere decir. A un entendimiento .superficial,<br />
nada reflexivo, que con facilidad salia de sí mismo, que<br />
se dejaba arrebatar del entusiasmo, y escribía las mas veces<br />
á tiento según tenia de costumbre, juntó la industria y astucia<br />
, con que muchas veces parece que queria se entendiese<br />
lo contrario de lo que dijo. Así no hay cosa mas diíicil<br />
de conciliar que el Genuense con el Genuense. Sus tratados<br />
pelean con sus tratados, sus libros con sus libros , sus doctrinas<br />
con sus doctrinas , y muchas veces un periodo solo<br />
consigo mismo. Cuatro veces, si no me engaño, dio á luz<br />
pública sus escritos , y otras tantas los alteró , varió , puso,<br />
quitó é hizo tanto, que se deja bien entender que no se le<br />
ocultó la inconstancia y ligereza de su ingenio. Me ha hecho<br />
gracia la expresión que trae en el frontispicio de su
última edición<br />
303<br />
de donde fácilmente se comprende el juicio<br />
que formó de las anteriores, de lasque dice: rejtctis ómnibus<br />
anterioribus editionibus, ef tanquam non suis reputatis.<br />
] Qué lástima que no hubiera vivido un poco mas ! Hubiera<br />
sin duda hecho otra , y tal vez en ella desecharía esta que<br />
yo tengo; porque por malas que las otras fuesen,<br />
que ésta ha de ser la peor.<br />
creo yo<br />
Lo que he notado en las muchas ocasiones que he tenido<br />
que meterme con él, es lo suficiente para demostrar su<br />
inconsecuencia : y mucho mas la preocupación y la mala fé<br />
que he hecho palpable en sus escritos; pues el que escribe con<br />
ellas, no puede menos que contradecirse , porque la mentira<br />
por mucho que se tape siempre va asomando la cabeza.<br />
Mas sin embargo para que este último capítulo lleve su prueba<br />
especial, como la han llevado los otros, pondré tal cual<br />
egempliílo que convenza lo que estoy diciendo. No salgamos<br />
de Jo ultimo que he estado notando al tratar de su crítica.<br />
Hablando de los mismos egipcios en el lugar tantas veces<br />
citado, dice : lllud verum est, primos, qui avitam mortalium<br />
Religionem corrupisse vidcntur, primum Dei symbolis (alza,<br />
que te rozas: los símbolos de Dios no corrompen la Religión;<br />
el abuso de ellos sí: si lo leíste en los luteranos , mira que<br />
eres católico), mox deorum , dearumque commentis, signisque,<br />
fuisse JEgyptios. Tota certa graca mythologia, quam Homerus,<br />
Hesiodusque tam docte cecinere, JEgyptiaca est ab Orphao , et<br />
Cecrope invecta. Inde igitur arcessenda sunt prima gracanica<br />
theologia stamina, qua deinde Philosophi, cum utut palam absurda<br />
ejurare non auderent, cum physica copulavere, prasertim<br />
Vlatonici; atque utramque sententiam fcedaverunt. ¿Quiere V.<br />
lo contrario ¿<br />
Pues véngase conmigo al cap. 3. de la misma<br />
Disertación, que empieza así: Videbantur gracanica littera ad<br />
summum ejus, quce inter homines versatur, sapientia apicem pertigisse:<br />
nam non artes modo humaniores, sed sublimes ipsa disciplina<br />
Mathesis, THEOLOGIA, PHTSICA, Ethica, Política<br />
longe lateque per Orientan, Occidentemque provecta erant,<br />
auctaque plurimum, DEF/ECAFAi, ILLUSTRATJE. YO bien<br />
(*) Elem. metaph. 5. tomis compre!). Bassani 1764.<br />
( **) Tora. 5. Metaph. disert, físico-hist. cap. 1. ¡j. 7.
301<br />
sé como se suelta esta antilogia del Genuense j pero á él le<br />
tiene mas cuenta que se quede en pie , que el que yo dé<br />
la solución , y lo saque por admirador de la teologia de<br />
Epicuro.<br />
Poco antes de esto que he notado, noté ya también lo<br />
que dice acerca de la Luna y estrellas, según el modo de<br />
sentir de los egipcios por estas palabras: Hoc acute perviderunt,<br />
si fides Proclo habenda, Lunam esse aetheream tellúrem,<br />
et stelias ignem, quod verum est, fuitque orientis nationibus commune,<br />
indeque fortasse ad Thraces, Gracosque permunavit. Pase<br />
V. ahora al §. 9. y óigalo decir: Primus prceterea Orphteus<br />
fuisse dicitur, qui Lunam, et re'iquas stelias, perinde ac terram<br />
nostram incoli, et habitan docuerit.... Hinc foi tassis ídem<br />
hauserunt Anaximanes, An.txagoras, Aristharcus, Democritus,<br />
aliique veterum Grcecorum piares, ut discere possimas non esse<br />
hanc recentiorum tantum Astroaomo> um opinionem, sed cum mundo<br />
ipso fortassis natam, qua proferto nihil est validius ad im~<br />
mensam Del sapientiam , potentiaii, bonitatem intelligendam.<br />
No hagamos caso de estas locuras, y parémonos no mas que<br />
en dos inconsecuencias. Según las últimas palabras parece que<br />
Orfeo fue el primero que enserió que los astros eran habitados;<br />
y según las primeras pirece que Orfeo lo aprendió de<br />
los egipcios. Esta es una. Vaya la otra: que las estrellas son<br />
fuego: verum est, asi lo dice el Genuense. Que las estrellas<br />
incoluntur, et habitantur, perinde ac terram nostram, es una<br />
cosa, qua nihil est validius para demostrar el poder, sabiduría,<br />
&c. de Dios: así lo dice también el Genuense. Yo no entiendo<br />
como el fuego se pueda habitar, sino es que los habitadores<br />
sean salamandras, y en caso de serlo y habitarse,<br />
es muy de creer que no sea perinde ac terram nostram. El<br />
Genuense todo se lo traga, con tal que suene á lo que<br />
él quiere.<br />
La carta va muy larga. Si V. quiere mas contradiciones<br />
é inconsecuencias del Genuense, lea nada mas que esta Disertación<br />
, especialmente en el último capítulo , donde están<br />
tan espesas como las moscas en los bodegones. Por fin, aunque<br />
no he hecho casi nada contra el Genuense, si se atiende<br />
á lo que él merece, creo que he hecho muchísimo para<br />
desimpresionar á quien teniendo algún grano de sal en la sesera<br />
, se hava aficionado incautamente á este filósofo. Para
30)<br />
que él sea ía abominación de todo hombre sabio, no es necesario<br />
mas que darle á entender, que el Genuense catite legendas<br />
est. Pues como caute legatur, dentro de breves dias<br />
enmi'no non legetur, y aun espero con mucho fundamento que<br />
no ha de faltar algún hombre celoso, que ex instituto demuestre<br />
que es pernicioso á la religión, nocivo á la república,<br />
y en manera ninguna conducente para las letras. Los materiales<br />
están tan de sobra, como verá cualquiera que con una<br />
mediana reflexión se ponga á examinarlos. Yo todavía no me<br />
despido: siempre que la ocasión se presente, pondré muchos<br />
egemplos de sus mas perniciosos errores. Con los que he puesto<br />
juzgo que he probado lo que propuse acerca de él. Si hubiere<br />
algún majadero que quiera mas (ya lo he dicho) no hay sino<br />
avisar, y escribiremos veinte tomos si fueren necesarios.<br />
De todo esto resulta que el Genuense es el mejor y eí<br />
peor de todos los eclécticos: el mejor, porque de propio Marte<br />
fraguó este cuerpo de filosofía recogida de donde le pareció,<br />
y no fue como otros que no han hecho mas que copian<br />
ó sacar extractos. El peor, porque ninguno enseña doctrinas<br />
mas perversas, ninguno es mas atrevido, y ninguno tapa con<br />
mas maña el ser un pobre pedante. Ahora bien , señores<br />
eclécticos, aquí tienen W. la realidad del eclecticismo. Píntese<br />
él como una cosa muy linda: no me opongo por ahora,<br />
como no tratemos de pintarlo. Búsquese él in rerum natura,<br />
y se encontrará la cosa mas mala. Creo que lo he probado<br />
así, en cuanto la materia lo sufre. Para que fuese demostración,<br />
sé muy bien que era necesaria una inducción sacada de<br />
todos ios eclécticos existentes hasta hoy. Hacerlo así, VV. mismos<br />
están viendo que es la mayor majadería. Con que válgame<br />
por ahora la tercera regla de filosofar de Newton: Proprietates<br />
corporum, in quibus experimenta instituere licet, ha—<br />
benda sunt proprietates universorum corporum. Que puesta en<br />
castellano, o aplicada á mi asunto dice así. Lo que sea propiedad<br />
de todos los eclécticos que lleguen a nuestras manos,<br />
se puede tener por propiedad de todos los eclécticos, los<br />
que han llegado á nuestras manos son unos miserables pedantes:<br />
luego todos los eclécticos son unos pedantes. Coafirmatur.<br />
Ex ungue leonem: los de Sevilla, sin faltar uno siquiera,<br />
sin rebajarles un pelo, son pedantes, eí plusquam pedantes:<br />
rgo déjense de cacarear.<br />
том. v. 39
306<br />
Por ¿i VV". no quisieren pasar por ia regia de Newton,<br />
v me culparen de que infiero nial, cuando de tres ó cuatro<br />
eclécticos que he visto, infiero que todos son tales como los<br />
de Tebas y Hardales, quiero que no se les olvide, que vo he<br />
hablado de aquellos eclécticos mas famosos entre VV., cuyos<br />
libros no sueltan de las manos, y cuya filoso!ía recomiendan<br />
como parto legítimo del eclecticismo, y como prueba de su<br />
importancia. No he hablado de otros, porque VV. no hacen<br />
caso de ellos, y solamente se embelesan con estos. Con que<br />
mi argumento viene áser como una coplüla que canta ci f imporrerò,<br />
y dice: .<br />
El mejor de los Morillas,<br />
Era mi hijo lomes,<br />
Si éste renegó de Cristo,<br />
¿Qué sera iie ios demás?<br />
Yo he llegado á su tienda de VV., preguntando si tienen<br />
buenos melones eclécticos. Responden VV. que siendo eclécticos,<br />
no pueden ser malos. Para prueba me han sacado los<br />
mejores, según VV. dicen. Les he metido la navaja, y uno<br />
sale pepino, y otro calabaza. Con que no me falta razón,<br />
cuando digo : que lo mejor que V V. tienen, es calabaza y mas<br />
calabaza. Si no fuere así, les estimaré mucho que por un papel<br />
publico, ó secreto, ó como VV. quisieren se me diga: Fulano<br />
de tal es, un autor de filosofía ecléctica, donde se hallan<br />
realizadas las ideas, admirables que damos del eclecticismo.<br />
Mientras esto no parezca, tengan VV. paciencia conmigo,<br />
porque yo no he de salir de esta cantilena. No hay eclecticismo,<br />
y si lo hay, ¿ dónde está?<br />
Concluyamos, amigo don Manuel. ¿ Quiere V. saber á<br />
quién se parece el eclecticismo? A la sin par doña Dulcinea,<br />
del Toboso. La su fermosura, su valor, su belleza, su riqueza,<br />
su discreción y todos los mes imaginables, eran la cosa<br />
mas prodigiosa en la caliente fantasía de su enamorado caballero.<br />
En la realidad ó no era in rerum natura la tal fermo -<br />
sarà , ó era la grandísima gabacha de Lorenza Aldonso, aldeana,<br />
vasta, prieta, chata, y hecha toda de ajos y cebollas.<br />
Idem per idem. No hay cosita mas bonita que el eclecticismo,<br />
mientras éste está en la fantasía de los eclécticos: en buscandolo<br />
fuera.de ahí, ó no hay tales carneros, ó son carneros,<br />
roñosos..
307<br />
Pues, señor, me dirá V.: de ahí no se infiere que el ecleeticismo<br />
deba abandonarse; lo que se deduce es que todavia<br />
no se ha puesto en práctica, como se debe. Las cosas no se<br />
han de hacer del primer porrazo. Con el tiempo se hará una<br />
filosofía ecléctica que merezca este título. Puntualmente es<br />
esto, amigo don Manuel, ¡o que me propuse tratar en la Carta<br />
que se sigue: en ella responderé á esta réplica, y en ella<br />
(así como en esta ha visto V. que no hay eclecticismo) verá<br />
que tampoco puede haberlo. Mientras infinitos estorbos me<br />
dejan lugar para egecutarlo, piense V. si tiene alguna cosa en<br />
que le sirva su amigo. =El Estagirita.<br />
Somos 3Í de agosto de 1787.<br />
P. D. Ha recibido el Pimporrero segunda carta de su sobrino-<br />
En ella, entre otras especies que no tienen que ver con<br />
nuestro asunto, vienen dos que voy á ponerle á V. con sus<br />
mismas palabras.<br />
Pudiera el señor Aristóteles no ser tan palabrero. Dicen<br />
que en una de sus <strong>Cartas</strong> ha soltado qué sé yo qué especie,<br />
que hará que nos cueste bien nuestro dinero. Se pensaba aquí<br />
dar á la imprenta una famosa filosofía, compuesta de los mejores<br />
retazos que traen los filósofos modernos , y escrita para<br />
mas comodidad de los estudiantes. Esperábamos con impaciencia<br />
esta producción, y ya yo estaba juntando los dineros<br />
para comprarla con designio de enviarle á V. un egemplar,<br />
y quedarme con otro para mi diversión y provecho:<br />
cuando vé V. aquí, que me dicen que su autor ha mudado de<br />
dictamen. Aseguran unos que por lástima que le da de tapar<br />
la boca á Aristóteles, y pegarle un capuz redondo, haciéndole<br />
ver que hay en Sevilla eclécticos que saben donde les<br />
aprieta el zapato. Dicen otros que es por puro miedo de que<br />
caiga en sus manos, y haga el señor Aristóteles alguna de<br />
las suyas. Yo me inclino á esto último; porque habiendo venido<br />
aquí al matadero un escolar amigo, me enseñó algo de<br />
la tal filosofía, y en menos de una hoja que leí, me encontré<br />
con un garrapatón que no sé si era solecismo, barbarigmo<br />
ó cosa peor, y para el cual venia de molde cierto cuenteciílo<br />
que pensaba yo escribirle á V. Sea como sea; lo cierto<br />
es que por amor del señor Aristóteles se deja la impresión;<br />
y que si queremos la obra, nos ha de costar á razón de<br />
quince ó mas reales cada cuadernillo, multiplicados los cua-
308<br />
les por todas las materias <strong>filosóficas</strong>, sobre cada una de las<br />
cuales hay un cuadernillo, resulta de aquí una suma tan gorda<br />
que nos ha de costar bien la curiosidad. Por lo que hace<br />
á mí, no quiero filosofía tan cara, aunque ella traiga (que<br />
no traerá) oro molido, Al señor Aristóteles tampoco le dará<br />
en el pico, pues ha confesado que no tiene un cuarto, y si<br />
pecunlam non habes, nihil est neutrum. Yo me alegro no mas<br />
de porque no se meta en lo que no le va, ni le viene, ni se<br />
ponga a hablar antes de tiempo.<br />
¿ Le parecía al señor ese que estaba hablando con sordos?<br />
Pues ya io verá. El- otro día me leyó un amigo un pedazo de<br />
carta contra él, que era una bendición de Dios, y se conocía que<br />
su autor no se come el pico con las migas. No se sabe quien<br />
es. Yo se la he achacado al capataz de los niños Toribios que<br />
gasta gorro negro, y lleva siempre las narices y la chupa llenas<br />
de tabaco. Milagro será que no sea él el autor, porque<br />
á mí me ha dado en la nariz , y yo para esto tengo narices<br />
de podenco. Otros la atribuyen al sacristán de los Venerables<br />
; pero á mi ver sin fundamento ninguno, porque si él<br />
fuera, haría la apología de su sotana agraviada en las <strong>Cartas</strong><br />
del señor Aristóteles, y sin embargo no la hace. Sea quien<br />
fuere, él le ajusta bien la golilla, y le predica unos sermones<br />
que si estuviera en estado de ello el señor Aristóteles, me parece<br />
a mí que se había de convertir. También dice que aquello<br />
de las postdatas no es conciencia. Con que V., Tio, no se meta<br />
en ellas; que hartos cargos de conciencia tiene porque pagar.<br />
Ambas especies me son nuevas, amigo don Manuel. Yo<br />
no me acuerdo de haber dicho cosa, por donde á ese autor se le<br />
quite la gana de dar al publico sus producciones. Délas en<br />
hora buena, ilústrenos, sépase en el mundo quien es Callejas.<br />
Si V. lo conoce, dígale de mi parte que si lo hace por lástima,<br />
que no me la tenga; si por miedo, que yo todavía no<br />
me he comido ningún niño crudo: que desde ahora le hago<br />
la misma promesa que un portugués hizo á la pasada de un<br />
puente á un egército castellano de cuarenta mil hombres, cuando,<br />
estando solo y no teniendo mas armas que una caña, les<br />
dijo: Passem vossas mercedes, que eu naon Ihes farei mal.<br />
Extraño mucho que V. nada me haya dicho de esa Carta.<br />
Sírvase de enviármela, la veremos, porque á mí se me<br />
trasluce que ha de ser una pieza del tenor siguiente.
CARTA XVIII.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
309<br />
i señor y amigo: nunca creí yo que fuese V. tan mal<br />
contentadizo. ¿Es posible que de una carta, como es la de<br />
Jos campos Elisios , haya formado tan ruin concepto ? Verdaderamente<br />
que no sé como persuadírmelo. Depongamos,<br />
amigo , las preocupaciones ; juzgue la razón y no nos arrastre<br />
1a pasión. IS'o porque la carta referida diga de mí cuanto<br />
es decible, no porque ella ponga de ropa de pascua á V. y<br />
á cuantos leen mis <strong>Cartas</strong>, nos hemos de echar sobre ella y<br />
decir como V. me dice, que es perdido el tiempo que se gaste<br />
en leerse. Todo lo contrario me ha parecido á mí. O sino<br />
dígame: ¿qué tiene esta Carta de malo? No he preguntado<br />
bien: ¿qué tiene esta Carta que no sea bueno, raro, exquisito,<br />
singular? Si atendemos á su invención, ¿se podrá encontrar<br />
mas peregrina? Ni el incomparable Cervantes hubiera dado<br />
en la idea de forjarse en los campos Elisios, y llenarla de<br />
tantas chispas , que no parece sino que está fraguada acá en<br />
el infierno con mucha mas propiedad que las mías.<br />
Su gramática es nueva; nuevas muchas voces, nueva la<br />
aplicación de otras; nueva la colocación; nueva; en una palabra,<br />
toda la lengua. ¡Ah calumniadores extrangeros! ¿Tendréis<br />
desvergüenza para decir que los españoles son unos topos,<br />
que no han'sabido hallar cosa de provecho? ¿Preguntareis<br />
en tono de desprecio, qué se le debe á España? ¿Qué<br />
se le debe? Cuando ella no haya producido mas que al escritor<br />
Elisio, se le debe una gramática de nueva invención.<br />
Gramática castellana, que no es capaz de entender la misma<br />
Castilla. Pues jy la elocuencia? Ahí es nada. Vaya, apuesto
310<br />
aunque sea una oreja, á que ni V. ni todos esos que me dice<br />
han despreciado la epistola del escritor de corona, son<br />
capaces de formar un discurro tan elocuente como el suyo.<br />
¿Quién sino él puede haber en el inundo que tenga la rarísima<br />
habilidad de juntar, amontonar, aglomerar, recoger,<br />
unir, engastar tanta infinidad de sinónomos que no parece sino<br />
que sabe de memoria por la parte que menos el gradus cid<br />
Paruasum ?<br />
La lógica también es extremada. Si viviese hoy Polidoro<br />
Virgilio, ya tenia que añadir á su libro de inventoribus rerum<br />
este ó semejante capítulo. Un escritor Elisio que, aunque no<br />
se conoce , se sabe quien es, halló una lógica la mas expedita<br />
para impugnar lo que se entienda y no se entienda. Inventó silogismos<br />
de cuatro patas: puso otros con dos, enmendando de<br />
este modo el error de ios antiguos que juzgaban debían constar<br />
de tres, é imitando con esto mas bien que ellos á la naturaleza,<br />
en la cual todo bicho que anda tiene patas pares y no impares;<br />
porque ó son cuatro como en los borrico.; ó son dos como<br />
en los papagayos; ó son mas como en los ciento pies, pero<br />
siempre pares. Aumentó también los modos y íiguras , y trasladó<br />
varias argumentaciones de.,de el elenco , en donde siempre<br />
habían vivido, á la demostración de donde injustamente<br />
estaban desterradas. ¿ Pues y en la teología es rana i Ojee<br />
V., ojee los ocho folios de su Carta y verá tanta abundancia<br />
de ella, cuanta es dificil que se halle en todas las aulas<br />
de calle Lmeros.<br />
No me meto ahora con la erudición, sobre que podía hacer<br />
á V. que notase maravillas. Aquel conocimiento tan extenso<br />
en la historia, que podemos decir sin escrúpulo, que<br />
sabe tanto de ¡o pasado como de lo que queda por suceder;<br />
aquella crítica consumada que es capaz de distinguir un toro<br />
entre miliares de cigarras ; aquel juicio tan profundo que no<br />
habrá quien llegue á sondearlo; aquella instrucción en todas<br />
materias tan igual en unas como en otras; aquella vasta lección<br />
de la historia de Literatura, que parece que es lo único<br />
que ha visto; aquella magestad de la expresión ; aquella<br />
dignidad y hermosura del estilo ; aquella oportunidad de digresiones;<br />
¿á qué me canso? aquella carta de los campos Elisios<br />
que puede serlo de la vega de Carmona; aquel orador<br />
de planas que mas parece escritor de hazas; aquella pluma
31Í<br />
que á semejanza del bastón de Cincinnato se cambia y se confunde<br />
con la arada: todas estas aquellas, con el otro aquel<br />
sin muchas cosas que no cuento, convencen de tal modo el<br />
mérito de la carta y de su autor, que no puedo llevar en<br />
paciencia que V., amigo mió , lo desprecie. Este es mi modo<br />
de pensar, el que quisiera que adoptase V.; el que me<br />
ofrezco á hacerle manifiesto por cada uno de los expresados<br />
capítulos, si persiste en su pertinacia. Así que , señor don<br />
Manuel, diga V. conmigo en elogio del incomparable autor:<br />
bendita sea tal Carta; bendita tal calavera; bendito tal<br />
escritor; benditos tales campos donde nacen tan hermosos<br />
hongos; bendita tal habilidad; bendita tal mano y tan bonita<br />
pluma, y bendita en íin desde la punta del cabeiio (si<br />
no es calvo) hasta la uña de los pies la perdona elisia, que<br />
nos ha dado tan buen rato..<br />
El deseo de que los repita, como ofrece para nuestra ins*<br />
rrucciou y provecho, es el que me obliga á continuar escribiendo.<br />
De otra manera la fuerza y verdad de sus argumentos<br />
han podido tanto conmigo, que casi casi me han de'>ado<br />
caer la pluma de la mano. Pero cómo dejarme yo de escribir,<br />
sería quitarle la ocasión de que lo haga: quiero mas bien<br />
exponerme á todo el rigor de sus reconvenciones, que privar<br />
al público de la utilidad de sus escritos. Salgan, ellos, sea<br />
como fuere , y sean mis <strong>Cartas</strong>, los podencos que levanten<br />
tan apreciable caza.<br />
Supuesto esto, para descargo de mi conciencia, me vuelvo<br />
á mis trece, y empiezo á tratar el segundo punto que ofrecí<br />
sobre el eclecticismo en mi plan de observaciones. Era éste,<br />
si mal no me acuerdo, que no podia darse filosofía ecléctica.<br />
Varias veces he ofrecido probarlo en mis <strong>Cartas</strong> anteriores.<br />
Llegó ya ¡a hora de cumplir mi promesa. Allá va la<br />
prueba, y muérase la muerte..<br />
Primera proposición. La.filosofía y cualquiera de sus partes<br />
es una ciencia, quiero decir, un conocimiento de la verdad<br />
, adquirido por el.discurso, ó con otro nombre por el<br />
raciocinio. Esta proposición es tan cierta cerno io es rpe hay<br />
grullas. Ni tiene otra prueba que una sencilla exoucacion de<br />
sus términos. Va sea la lógica , ya la física, ya ¡a moral , ó<br />
metafísica, deben encaminarse á la verdad, y se encaminan<br />
en electo. El error no puede, ser objeto de otra cosa mas que
3 12<br />
de la sofistería, y la sofistería ni es, ni ha sido, ní será filosofía.<br />
Con que ó hemos de dar de hocicos en el pirronismo,<br />
que nos niega poder conocerse la verdad; ó hemos de<br />
convenir en que la filosofía va en busca de ella, y aunque<br />
no sea mas que alguna vez la ha de encontrar.<br />
Es pues la filosofía el conocimiento de la verdad. Añado<br />
después que este conocimiento es adquirido con el discurso.<br />
En efecto el conocimiento en que consiste la filosofía no<br />
se limita á las verdades de Pero Grullo, que suelen llamarse<br />
verdades per se notas, proposiciones evidentes ex terminis,<br />
y primeros principios. Así no es filósofo el que sabe que un<br />
muerto no está vivo: que el que piensa no está muerto: que<br />
el que tiene defecto lo tiene porque le falta algo: que la cosa<br />
es ó no es; ú otras semejantes verdades que no tienen mas<br />
prueba que la de fnstibus est arguendum. Si en ellas solas consistiese<br />
la filosofía, todos serian filósofos, sin escaparse ios<br />
montañeses de la punta del Diamante , que entienden estas<br />
proposiciones como el mas pintado.<br />
Tampoco consiste la filosofía en solo el conocimiento experimental.<br />
Ciertamente no será filósofo el que sepa, que en<br />
saliendo al raso se ha de mojar , como esté lloviendo: que<br />
las piedras caen hacia abajo: que las liebres menean Jas pa-'<br />
tas para correr; y que los rábanos no se parecen á las acelgas.<br />
Esta filosofía la saben también los borricos; y aunque<br />
yo no ignoro que muchos borricos quieren pasar por filósofos<br />
, sé sin embargo que nadie tiene por filósofos á Jos borricos.<br />
No son, pues, los principios ni los experimentos toda<br />
la filosofía: son (esa es la verdad) su raiz, su semilla , su<br />
causa, ó como V. quisiere llamarle; pero mientras á ellos no<br />
se ¡unte el raciocinio, no tenemos aquel conocimiento que, no<br />
contento con la corteza de las cosas, va á buscar sus razones<br />
y causas; y mientras no haya tal conocimiento, no hay<br />
ciencia ni filosofía. Creo que si los señores eclécticos me entienden<br />
, convendrán conmigo: si no me entienden, quéjense<br />
á Dios, que ó me negó á mí la felicidad de explicarme,<br />
ó no les quiso dar á ellos una mollera capaz de entenderme.<br />
No hay ciencia donde no hay principias: segunda proposición.<br />
Su prueba es terminante, porque la ciencia se adquiere<br />
por discurso, como he dicho ya, y el discurso procede<br />
de algún determinado juicio. Expliquemos esto, que por
3/3<br />
sí está claro. Por principios entiendo, no los de generación<br />
y composición, sino ios de conocimiento, como dicen los metaf'isicos:<br />
entiendo a las proposiciones evidentes, de que ya<br />
he hablado, que suelen también llamarse per se notas, notas<br />
ex terminis i!Xc.: por otro nombre enciendo las proposiciones<br />
mayores de todo silogismo demostrativo, y para hablar al estilo<br />
del peripato, veniales illas, quorum est intellectus. Como<br />
nosotros no tenemos la felicidad de entenderlo todo, ni aun<br />
en ¡as cosas que entendemos podemos comprender todos los<br />
atributos á la primera mirada, de aquí es que nos valemos<br />
para conocer las causas de las cosas, de aquellas verdades sencillas<br />
y comunes, á cuya evidencia no está en nuestra mano<br />
resistir. ¿Cómo se hace esto? Combinando una ó muchas proposiciones<br />
evidentes con otra que no lo es, para por medio<br />
de esta combinación venir á parar en la verdad, v. gr. Es<br />
para mí evidente que lo que entiende no puede ser materia:<br />
Hiíiero de aquí que no tiene tampoco las propiedades de la<br />
materia: ya resulta esta segunda proposición también evidente<br />
; de donde infiero otra: luego tampoco es susceptible de<br />
(perdonen los señores eclécticos) cualidades sensibles contrarias<br />
: esta también se me hace evidente , porque sé que las<br />
cualidades sensibles contrarias son propias de sola la materia:<br />
infiero después; luego no es susceptible de corrupción,<br />
porque me consta aliunde que la corrupción proviene de la<br />
pugna de estas cualidades: y últimamente infiero; luego lo<br />
que entiende no es corruptible; luego no es mortal; luego<br />
aquello que yo tengo, que me hace entender, es inmortal.<br />
Esto es lo que se llama discurso, porque el entendimiento tomando<br />
el arranque de una de estas proposieiones de Pero<br />
Grullo, que le son evidentes, discurre, esto es, anda de aquí<br />
para allí, hasta que á muchos ó pocos pasos da con la verdad<br />
que antes ignoraba.<br />
Esta proposición, de donde se toma el arranque, se llama<br />
principio; si ella falta, no puede el entendimiento dar<br />
un paso: es peor que un hombre sin pies; peor que un ciego<br />
sin bordón ó lazarillo; peor que un chiquillo de dos meses<br />
, que no puede tenerse en pie. Por esto ni hay ni puede<br />
haber ciencia sin principios, y cada una los tiene asegurados<br />
en la evidencia : v. gr. Las matemáticas proceden de éstos:<br />
dos veces dos son cuatro, &c: cualquiera todo es mayor que sus<br />
том. v. 40
3Í4<br />
partes: si de pares se quitan pares, quedan pares; si nones, quedan<br />
nones, ifc. í3"c. ÜXc., y lo misma en todas las otras ciencias<br />
naturales; pues detenerme en la inducción sería tanta<br />
majadería, como podría serlo el que se pusiese en duda esta<br />
verdad. Convengámonos pues en ella, señores eclécticos, si<br />
no quieren VV. que andemos á dimes y diretes; y vamos á<br />
establecer otra proposición igualmente constante. Esta es:<br />
que entre los principios de cada ciencia hay cierta concatenación<br />
, que últimamente los reduce á pocos, y estos pocos<br />
vienen á parar en uno. Tengo en esta aserción á favor mió<br />
ni mas ni menos que al incomparable Descartes, que fundó<br />
toda la máquina de su filosofía sobre este solo fundamento:<br />
Ego cogito: ergo sum. Aunque su señoría no se hubiese metido<br />
en ello, es mi proposición tan verdadera, que solo podrá<br />
dudarla el que ó no haya saludado las ciencias, ó si las ha<br />
saludado, no ha merecido el que ellas le hayan correspondido.<br />
Se prueba por una exacta inducción de todas ellas, y<br />
yo me contentaré con hacerlo evidente en sola la lógica. Sirven<br />
en ésta de principios las siguientes reglas. Medias termiñus<br />
distribuendus est in prcemissis. Nullus terminus in conclusione<br />
distribuí potest, quin distribuías fuerit in pramissis. Ex<br />
solis particularibus nihil sequitur : nihil ítem ex solis negativis;<br />
y otras que se deducen, y se reducen á éstas, especialmente<br />
en materia de silogismos. Todas estas reglas dependen de<br />
otra, que es el primer principio en la lógica, á saber ; qurn<br />
sunt eadem uní tertio, sunt eadem ínter se; y este, que es en<br />
la lógica primer principio, se reduce, como todos los principios<br />
de las restantes facultades, á uno, que es el principio<br />
de todos ios principios, y llaman los metafísicos el primer<br />
principio de contradicion.<br />
Pongamos un egempíito á mi modo pastrano, que nos dé<br />
idea de toda la cosa. Del grano de semilla brota el tallo:<br />
creciendo éste, se forma en caña: se explica en hojas: produce<br />
flores, y madura frutos; y todo procede , como es evidente,<br />
de solo el granito que se sembró. De la misma manera,<br />
de uno ó pocos mas principios empieza la ciencia, se va<br />
explicando en consecuencias deducidas de estos principios,<br />
que también son principios para sacar otras, y así enrama<br />
en la multitud de conocimientos, de que es susceptible la materia.<br />
Si quita V. el grano de semilla, se acabó ; no tiene
315<br />
que esperar ni caña, ni hojas, ni fruto: si lo corta por la<br />
inedia caña, bien podrá buscar la raiz y el tronco; pero nada<br />
mas. Del mismo modo: si me quita V. el primer principio,<br />
se llevó pateta á la ciencia: si dejándolo quieto, corta<br />
por mas abajo, todo lo que corte como separado de aquella<br />
raiz se ha de marchitar sin remedio. Las consecuencias intermedias<br />
son las venas y fibras por donde pasa el jugo y el vigor<br />
á las últimas: separadas éstas de aquellas, es evidente<br />
que quedan sin jugo y sin vigor. ¿Me entienden VV\, señores<br />
eclécticos? Yo ciertamente me quedo con algunos temores<br />
de que no; pero no me atrevo á explicarme mas, por el miedo<br />
de que se piquen al verme que les hablo con tanta materialidad<br />
, como pudiera hablar á un aprendiz. Con que quedemos<br />
, señores mios, en que los principios de las ciencias<br />
deben guardar conexión, y no se hable sobre esto mas palabra.<br />
Vamos á otra proposición. Cualquiera, aun lamas leve variación<br />
de principios, induce diversidad y oposición universal<br />
de doctrinas. Aquí fica ó punto, y aquí quiero yo la atención<br />
toda de los señores eclécticos. Esta proposición es de tanta importancia<br />
como certeza. Con observar un poquito, se comprende<br />
esta verdad. Supongo pues que si los principios son<br />
contrarios, es imposible de toda imposibilidad que jamás puedan<br />
conformarse las doctrinas, así como es imposible que dos<br />
líneas rectas tiradas desde un centro, una v. gr. hacia el Septentrión,<br />
y otra hacia el Mediodía lleguen á encontrarse jamás.<br />
(Qué tal le parece á V., amigo, ¿no soy un famoso matemático?)<br />
Y así es imposible, para poner un par de egemplos,<br />
que jamás puedan concillarse la moral de Epicuro, y la<br />
divina filosofía del Evangelio, porque éste señala por bienaventuranza<br />
la mortificación, y el otro perro canalla la coloca<br />
en el placer. Es imposible que jamás se convengan los que<br />
señalan como canon de la crítica, que nunca se debe estar á<br />
lo que representan los sentidos , con los aue enseñan que se<br />
debe estar; ó á solo el testimonio de ellos, como dice otra perra<br />
canalla; ó al testimonio de ellos regulado y enmendado por<br />
la razón. De principios tan opuestos nacen después ilaciones<br />
tan monstruosamente opuestas. Pero no es esto solo lo que yo<br />
digo, digo algo mas, y es: que cualquiera variación, por mínima<br />
que sea en los principios, causa una notable oposición<br />
en todo el discurso de la ciencia. Oigan VV., señores ecléc-
3
317<br />
llegue. Dicen los escotistas que ademas de la distinción real y<br />
virtual, se tía de admitir la formal ex natura rei: la niegan ios<br />
tomistas. Con esto solo hay bastante para que las lógicas y metafísicas<br />
de la una y otra parre parezcan de diversísimas sectas.<br />
Quieren los tomistas que la materia prima sea potencia<br />
pura , donde no haya forma, ni acto, ni cosa que se le parezca:<br />
la dan los escotistas una forma de corporeidad congénita<br />
con ella que jamas la desampara. Esto es lo suficiente<br />
para que en la física cada escuela se vaya por distinto camino.<br />
Si se "conviniesen sobre los dos puntos expresados, serian<br />
conformes sus doctrinas. No se convienen, y son enteramente<br />
diformes. ¿Y por qué? Porque se separan muy desde arriba;<br />
esto es, porque la variación está muy cerca de los principios.<br />
Mas dejemos la escuela, que estoy hablando con eclécticos,<br />
y en casa del ahorcado es imprudencia tomar la soga en la<br />
boca. Tomemos algún otro egemplo de los que han ocurrido<br />
en todos los sistemas nacidos desde la decantada restauración<br />
de la filosofía. El judio Espinosa pensó echar por tierra la Religión<br />
y la filosofía : y en efecto si sus abominables escritos<br />
se consideran, no puede darse idea mas diabólica para poner<br />
en egecucion el pensamiento. Con la invención de demostrar,<br />
según él dice, por el método de Euclides, sus absurdos, hizo<br />
un cuerpo de doctrina tan opuesto á la Religión y á la razón,<br />
cuanto se oponen la luz y las tinieblas. ¿Y de qué medios se<br />
valió él ? De dos proposiciones las mas comunes en todas las<br />
sectas y filósofos, las mas ciertas, y las que en todas las filo<br />
.olías se reconocen como principios. Estas son: Substantia<br />
est ens per se subsisten*, y ens est unum. Ya vé V. que la primera<br />
es la definición de la substancia , y la segunda es una<br />
proposición en que se le atribuye ai ente su mas íntima propiedad:<br />
es decir, las expresadas proposiciones son dos de los<br />
primeros principios de toda metafísica. Pues, señor, ¿ cómo<br />
de ellos sacó el panteísmo tí ¿Como? Valuándoles el sentido á<br />
ambas proposiciones. Cuando dijo de la substancia que era<br />
ens per se sabsistens, entendió por la partícula per se la total<br />
independencia de causas; de modo que digese la definición que<br />
la substancia era un ente que no debe su ser á nadie. Cuando<br />
dice ens est unum, no entiende, como habían entendido<br />
todo>, que la unidad se sigue al ente, y que donde quiera que<br />
haya ente, ha de haber unidad; sino que no hay mas que un
318<br />
ente: como si dijésemos ens est unicum. Puesto así el huevo,<br />
no era diíicil sacar el pollo del panteísmo, porque si no hay<br />
mas que un ente, este deberá ser substancia; y si la substancia<br />
á nadie debe su ser, sale de por fuerza una quisicosa que<br />
sea Dios, mundo y todo lo que éste tiene. Los escolásticos<br />
con la grande friolera de las perseidades y reglas de la apelación<br />
están tan lejos de incurrir en las consecuencias de Espinosa,<br />
que por el contrario deshacen su sistema en polvo con<br />
un par de distinciones bárbaras, con que descubren la malignidad<br />
de que se valió aquel Patriarca de los impíos de este tiempo,<br />
ut fucum imperitis faceret. Tenemos pues, señores eclécticos<br />
, otro egemplo que manifiesta de cuánta importancia es<br />
para la oposición de doctrinas la variación sola de una expresión<br />
de los principios.<br />
Quiero que VV. adviertan de camino una cosa que les<br />
puede ser muy útil, si es que quieren filosofar alguna vez de<br />
buena fé: y es que toda la maquina de la nueva filosofía suele<br />
flaquear por el mismo modo que el absurdo sistema de Espinosa,<br />
ásaber: por la variación de las definiciones, que son<br />
unos de los primeros principios de las ciencias. Párense VV.<br />
por Dios en ellas, y miren que la filosofía no tiene cosa mas<br />
sagrada. Definir debe ser empleo de los mayores hombres,<br />
y aun todavia sus definiciones no deben subsistir hasta que<br />
un larguísimo examen hecho por los que le sucedan, declare<br />
la rectitud de sus definiciones. En metiéndose todos á definidores,<br />
es imposible que jamás nos entendamos, y ha de<br />
nacer en la república literaria el mismo desorden que se vería<br />
en la civil, si todo aquel á quien le diese gana , se metiese<br />
á definidor de litigios. Señores mios, esta es obra de los<br />
magistrados. La definitiva de un pleito trae consigo el bien<br />
ó el mal de muchas familias, y r<br />
así requiere la ciencia, la prudencia,<br />
la autoridad que no tienen sino lo que la misma república<br />
ha señalado. Todos los filósofos modernos tienen á<br />
menos valer acomodarse con la definición de otro. Cada uno<br />
define en derecho de sus narices , y de aquí resulta una barahunda<br />
de doctrinas y opiniones tan monstruosas, como las<br />
que se ven. Si yo defino al hombre animal hipes, et implume,<br />
no me costará mucho trabajo persuadir al que se trague mi<br />
definición, que debe tener cresta y pico, y pescuezo muy largo,<br />
y todos los otros adherentes del gallo. Si le aplico la de-
3/9<br />
finicion del burro , son consiguientes las orejas largas, los<br />
cascos, la cola y el rebuzno. Dime, filósofo de moda, ¿por qué<br />
alteras esa definición que han recibido todos tus mayores? Señor<br />
, porque está en términos bárbaros. ¿Y cuánto mas vale<br />
decir una verdad en términos bárbaros, que un desatino, ó<br />
millares de ellos en términos latinos? Fuera de que, los términos<br />
de que usas, no alteran solo el latin, sino también el sentido:<br />
tú no lo conoces ahora: lo conocerás cuando te veas en<br />
Ja precisión de tragarte las mas absurdas consecuencias: lo<br />
conocerán- otros que abusarán de tu definición latini culta:<br />
lo conocerán los que impugnan tu disparate. Si la definición<br />
te parece mala, estás en la precisión de demostrarlo antes de<br />
usar de ella; de no, serás un novador perjudicial.<br />
Mas dejemos esto para su debido tiempo, señores eclécticos:<br />
baste este aviso, que como VV. hagan buen uso de<br />
él, podrán siquiera desenredarse de infinitas algarabías en<br />
que se han de liar. Con él solo está echado por tierra cuanto<br />
ha innovado el Genuense, que para no entenderse, ni que<br />
lo entendiésemos, dio en la gracia de innovar las nociones de<br />
las mas de las cosas. Sea egemplo la definición del lujo, sobre<br />
la cual el sabio autor del bachiller Regañadientes ha hecho<br />
reconvenciones admirables á las bachillerías é ignorancia<br />
del Censor , y sobre que nada me queda que añadir. Tocamos<br />
en el Genuense, á quien no quiero perder de vista, á<br />
ver sí puedo conseguir que algunos lo pierdan; y pues hemos<br />
tocado en él, no será fuera de propósito hacer ver, á qué absurdas<br />
consecuencias se abandonó, y á cuánta distancia se puso<br />
de la doctrina cristiana por una de sus muchas alteraciones<br />
de algún principio.<br />
Es doctrina de todos los cristianos, ó por decir mas bien,<br />
dogma en que están convenidos, que hay dos felicidades,<br />
una perfecta en la vida futura, otra imperfecta en la presente.<br />
No hay mas diferencia entre ellos sobre este punto, que<br />
la que han inventado los pseudo-maestros de la reciente moral,<br />
á saber: que en hablando como filósofos deben desentenderse<br />
de la revelación, y atender solamente á lo que diga la<br />
naturaleza. Siguió el Genuense en esta parte como en otras<br />
muchas á los alemanes é ingleses, y estableció unos principios<br />
de moral opuestos, si no me engaño, á la doctrina católica:<br />
vamos á verlo. En su libro 1. de Jure et ofjieiis §§. 4.
320<br />
y 5. deja á los teólogos que disputen sobre la bienaventuranza<br />
futura, y ofrece explicar en qué consiste la presen fe, oyendo<br />
solamente la voz de la naturaleza. Ecquid, dice, natura<br />
nostra poscit ? Nempe non doleré corpore; non esgrescere animo,<br />
idque persentiscere vividé, constanterque. Igitur conscientia vacuitatis,<br />
doloris, et eegritudinis magnum est illud bonum, et summum,<br />
quod in hac vita homines appetunt, et sequuntur. En la<br />
carta nuncupatoria á Nicolás Viviano, con que empieza el<br />
cuarto tomo de su Metafísica, vierte las mismas doctrinas envueltas<br />
en tales rodeos de frases y palabras, que es difícil comprender<br />
lo que quiere decir: recurso ordiuario de que se vale<br />
para innovar.<br />
Tenemos, pues, en estas palabras los principios de su moral,<br />
á saber: que la bienaventuranza que es el objeto de ella,<br />
consiste en que uno esté entendido en que ni le duele el cuerpo,<br />
ni padece en el ánimo; esto es, que ni en el cuerpo , ni<br />
en el ánimo experimenta la mas leve mortificación. Así no<br />
tendrá ¡a bienaventuranza presente el que sufra tormentos,<br />
el que traiga un cilicio, el que esté en un lecho consumido<br />
de dolores. No tendrá tampoco esta bienaventuranza el que<br />
tenga su alma llena de amarguras, al traer á la memoria ios<br />
excesos de sus pasados años: el que esté tribulado: el que llore:<br />
el que experimente en su corazón la lucha terrible de la<br />
pasión con la ley. Falta la quietud entonces, no es oida la<br />
naturaleza; son sofocadas sus propensiones; luego aquel en<br />
quien esto pase, no es bienaventurado. Tal es la doctrina de<br />
Antonio Genuense.<br />
Vamos á ver la cristiana, sin hacer caso de otra,filosofía,<br />
y de otros mas sanos sentimientos de nuestra naturaleza,<br />
que los que escucha el citado filósofo, y dan en tierra<br />
con toda su absurda barabúnda. Dice la doctrina cristiana.<br />
Aquella debe tenerse en el mundo por felicidad imperfecta,<br />
que mas cerca esté de llegar á la perfecta (proposición evidente);<br />
la perfecta consiste en aquellos bienes que ni vio el<br />
ojo, ni escuchó el oido, y tiene Dios preparados para los<br />
que le aman: luego la imperfecta será aquella disposición que<br />
mas acerque al hombre á tan indecibles bienes. Estos no pueden<br />
ni conocerse, ni obtenerse sin Dios: luego solo Dios puede<br />
darnos la idea y el camino que nos ponga en la última<br />
disposición para ellos. La voz de Dios en el Evangelio es que
32Í<br />
el reino inmortal padece fuerza, y que esta fuerza nos la debemos<br />
hacer á nosotros mismos: que el camino es la cruz,<br />
la pobreza, las aflicciones, por las cuales nos hacemos conformes<br />
con Jesucristo nuestro hermano y nuestra cabeza, cuyos<br />
coherederos somos, y de quien así como seamos compañeros<br />
en la pasión , así lo seremos en la consumación. Luego<br />
será bienaventurado en este mundo, no el que esté alegre<br />
, como quiere el Genuense , sino los que lloren , porque<br />
eüos han de ser consolados: no el que obtenga en su cuerpo<br />
una disposición que lo deje libre de dolores y enfermedades,<br />
sino el que perdiere la vida por Jesucristo, ó se la sacrificare,<br />
pues en recompensa ha de encontrar otra mejor. Dirá<br />
el discípulo de Antonio Genuense : soy feliz, porque nada<br />
me duele. Dirá el discípulo de Jesucristo: Libenter gloriabor in<br />
infirmitatibus meis, ut inhabitet in me virtus Christi. Repetirá<br />
aquél: nada tengo que desear, no padezco hambre, sed, enfermedad<br />
, tormentos ni angustias. Responderá éste : Sicut<br />
abundant passiones Christi in nobis; ita et per Christum abun—<br />
dat consolatio nostra. Últimamente (por no detenerme masen<br />
esto, que da de sí bastante margen para hablar mucho ) sacará<br />
el discípulo de Antonio Genuense una suma de moral,<br />
cual se contiene en el cap. 2. del lib. de la Sabiduría desde<br />
el W. 6. en adelante, aunque después á su debido tiempo tenga<br />
que sacar las consecuencias que se contienen en el cap.<br />
5. Lassati sumus in via iniquitatis: ambulavimus vías difficiles:<br />
ergo erravimus á via veritatis: mientras el Discípulo de<br />
Jesucristo no olvida aquello de: Induimini Dominum Jesum<br />
Christum , et carnis curam пес feceritis in desiderns. Y Reliquum<br />
est, ut.... qui gaudent, tanquam non gaudcntes.... et qui<br />
utuntur hoc mundo , tanquam non utantur: prceterit enim figura<br />
hujus mundi , y otras infinitas máximas de la divina<br />
moral.<br />
Aquí tienen VV. , señores eclécticos , .aquí tienen un<br />
egempiarito de lo, que es el error en el principio, por mínimo<br />
que parezca. Si Antonio Genuense no se hubiese preciado tanto<br />
de filósofo de moda, hubiera entrado por donde todos los<br />
católicos; hubiera visto que el hombre no puede ser feliz ni<br />
en la vida mortal ni en la eterna , sin el auxilio de la revelación<br />
; hubiera entonces podido hacer una moral verdadera;<br />
y aun cuando hubiera querido entretenerse solamente con<br />
том. v. 41
3 22<br />
lo que es propio de la inspección de un filósofo, hubiera encontrado<br />
con una filosofía tan cierta y tan exacta, como es<br />
la que enseña en muchas partes de sus obras el mayor filósofo<br />
de España , y uno de los mayores de la Iglesia el Venerable<br />
P. Fr. Luis de Granada. Filósofo á la moda; así salió<br />
ello. Con que convengámonos, en que la mas leve alteración<br />
en los principios induce necesariamente enorme oposición<br />
en las consecuencias.<br />
Sea la quinta proposición una que se deduce de esta; á<br />
saber : que las consecuencias deducidas de principios, ya sean<br />
opuestos ya diferentes, no pueden jamas unirse por un exacto<br />
raciocinio. Se prueba de lo dicho. Son ramas de diferentes<br />
árboles; arroyos de opuestísimas fuentes. En tanto se deducen<br />
ellas, en cuanto procediendo por el método sintético<br />
se pone el principio, y de allí se infiere. En tanto se reducen<br />
en cuanto por la análisis se va á buscar el principio de donde<br />
proceden. Si son pues contrarios, 6 en algún modo opuestos<br />
los principios; ó no están ellas bien deducidas , y así sera<br />
defectuoso el raciocinio; ó si lo están jamas llegará el caso<br />
de que puedan formar una misma doctrina. Creo que esto<br />
es palpable. Vamos á otra proposición de Pero Grullo.<br />
Las sectas <strong>filosóficas</strong> son diferentes entre sí, porque cada<br />
una admite y establece diferentes principios. Vean VV.<br />
una por una todas las sectas; y si encontraren algo en contra<br />
avísenme. Me parece que por poco que sepan, han de convenir<br />
en esta verdad; y así no quiero detenerme en ella; sino<br />
entrar con cierta preguntilla que tengo que hacerles.<br />
Pues señores : ¿ qué cosa es el eclecticismo ? Aquí, les toca<br />
á VV. responder. El P. Villalpando lo hace en pocas palabras<br />
(tract. Proleg.). El que nullo magistro , aut doctrina systhemati<br />
adharet, nec Mi est adeo árnicas Plato, quin sit magis<br />
árnica veritas, quam ubicumque invenit ampkctitur. Que<br />
quiere decir en buen romance: es un modo de filosofar que<br />
no adhiere á sistema alguno; que no es sistema, y de consiguiente<br />
no establece principios , ni sigue los que otVos han<br />
establecido; que se anda de secta en secta; que aquí recoge<br />
una proposición; allí se paga de otra ; que entresaca lo<br />
que le parece, y deja lo que se le antoja. Pues ven VV. aquí<br />
puntualmente por lo que yo digo que no puede haber eclecticismo<br />
; esto es, que el eclecticismo nunca puede llegar á ser
verdadera filosofía. Esta , según he manifestado , debe ser<br />
ciencia, de consiguiente ha de consistir en el raciocinio; luego<br />
también ha de tener principios: estos principios deben serconexos<br />
: entre ellos y las consecuencias mas remotas debe<br />
haber una íntima unión , cual es la que hay entre la causa y<br />
el efecto que depende de ella. Con que tan imposible es que<br />
haya eclecticismo que sea verdadera filosofía, como es imposible<br />
que de una mata de olivo , una flor de granado, una<br />
oja de rábano, una rama de naranjo y un capullo de rosa, se<br />
pueda hacer una col.<br />
¿Qué conexión, señores eclécticos, qué conexión pueden<br />
jamás tener esas proposiciones que toman VV. ya de esta<br />
secta ya de aquella; sectas opuestas entre sí, sectas para<br />
quienes es sobrado mérito para repugnar una cosa, el que otra<br />
cualquiera la haya admitido? ¿Por dónde han empezado todas<br />
las sectas nacidas hasta aquí desde que hay mundo? Por<br />
la suposición que han hecho todos sus autores, de que cuanto<br />
hasta allí se ha dicho, va distante de la verdad; de que es<br />
necesario para llegar á ella buscar otro camino, establecer<br />
otro método , inventar otros principios. Pues, señores, yo estoy<br />
en medio de Sevilla, sin saber por donde se va á Castilleja.<br />
Pregunto á uno , y me responde que por la Cruz del<br />
Campo ; otro llega, y me dice que por san Lázaro; viene<br />
otro, y me encamina á laTorre déla Pólvora; llega otro, y<br />
me aconseja que vaya por Capuchinos. Soy un hombre que<br />
supongo, como VV., que ellos pueden decirme la verdad y<br />
la mentira; que ni tengo motivos para fiarme de ellos , ni<br />
tampoco para desconfiar. ¿Qué recurso? ¿Andar un poquito<br />
hacia la Cruz del Campo; volverme desde allí á san Lázaro;<br />
luego dar unos pasos hacia la Torre de la Pólvora ? ¿ No les<br />
parece á VV. que este era un excelente modo para no llegar<br />
en toda la eternidad á Castilleja? Pues este es ad pedem<br />
litterce el modo de filosofar de los eclécticos. Cada secta lleva<br />
opuestísitno camino. Lo tengo suficientemente probado. Para<br />
la verdad no hay mas que uno, y en este se marcha montado<br />
(como dijo un cierto quídam) sobre el raciocinio. Y<br />
quieren VV". que llegue á encontrar la verdad un hombre siguiendo<br />
infinitas sendas, y que va montado á un tiempo (aquí<br />
está el mayor disparate) sobre diferentes burros?<br />
No quiero ser mas pesado por ahora, señores eclécticos;
324<br />
vamos á recoger en euafro palabras lo que se ha dicho, y<br />
santas pascuas, hasta que podamos continuar nuestra conversación.<br />
No hay filosofía, donde no hay conocimiento cierto<br />
de la verdad; no hay éste, donde falta el raciocinio justo<br />
; faltará éste, si no hay determinados principios; principios<br />
determinados no puede haber si falta la conexión de ellos<br />
entre sí, ó de las consecuencias con ellos; entre las sectas<br />
todo esto falta: luego el eclecticismo, que se anda de secta<br />
en secta, no puede llegar á ser verdadera filosofía: luego no<br />
puede haber eclecticismo. Inferí mal: luego sí puede haber<br />
eclecticismo con tal que no sea filosofía, sino un fárrago de<br />
cosas mal admitidas y peor probadas. Examinen VV. este Sorites<br />
, busquen en él la proposición que sea falsa , y avísenme<br />
por Dios, que yo haré lo que pueda por demostrársela.<br />
No se me ocultan los dos ó tres recursos que pueden tornar<br />
para eludir mi raciocinio; pero-ellos tocan en materias de<br />
que me he propuesto hablar con separación. En llegando á<br />
ellas, que no tardaré, acabaré de dar á esta prueba toda la<br />
firmeza que tiene.<br />
Bastaba lo dicho, amigo don Manuel, para que yo diese<br />
por concluido el segundo punto que me propuse probar<br />
conrra el eclecticismo, y ciertamente no eran mis ánimos detenerme<br />
mas en él. Pero después he reflexionado conmigo<br />
mismo, que todo esto que llevo dicho es tan difícil de entender<br />
para los señores eclécticos, como si se les hablase en lengua<br />
china. ¿Q u<br />
é entienden ellos de raciocinio justo , principios,<br />
ilaciones, oposición de proposiciones y demás barabúndas<br />
que les he dicho , si se ríen de todo esto , porque epacecumque<br />
ignorant blasphemant ? Si yo escribiese solo para V. ó<br />
para muchos de sus amigos que se criaron en el tiempo de<br />
entonces, cuando no habiendo aun amanecido la ilustración,<br />
se gastaba el tiempo en el isagoge de Porfirio, priores y posteriores<br />
de Aristóteles, no tendría el mas leve escrúpulo, me<br />
daría por satisfecho, y supondría que hablaba con gente capaz<br />
de entenderme. Pero la mala fortuna es que estoy disputando<br />
principalmente con gente que filosofa con los ojos,<br />
y me veo en la precisión de ponerla de bulto y con colores,<br />
lo que solamente pertenece al entendimiento. Por esto habrá<br />
V. de prestar paciencia, de dejarme filosofar á la moderna<br />
en la Carta que viene, y de llevar á bien que así como aho-
325"<br />
ra por razones metafísicas he manifestado que no puede haber<br />
eclecticismo, lo haga palpable por un discurso que no sé<br />
si será matemático, si físico, si moral ó si entreverado, porque<br />
yo no me atrevo á acertarle con el nombre. Por fin, á<br />
cargo de V. queda ponerle el que mas le guste, mientras yo<br />
ahorro un rato en que parirlo. Soy de V. como siempre. r=<br />
Aristóteles.<br />
Fecha muy lejos de los campos Elisios en 13 de octubre<br />
de Í787.<br />
P. D. Tengo la desgracia de que, luego que me veo en<br />
alto, me mareo. Por esta causa no puedo echar un viage á<br />
Sevilla, como tenia pensado, montado en nuestro carrito*<br />
che. V. puede hacer por mí lo que yo tenia que hacer; pues<br />
aunque se lo encargué á Averroes, él es tan topo para estas<br />
cosas, que no hará una que se le pueda agradecer. Se acordará<br />
V. haber leído en la carta Elisia estas palabras que trae<br />
(de more scribentis) hacia la cola. Pues yo le prometo, que si<br />
continúa con sus cartas , haré por descubrirlo, y publicarlo con<br />
su nombre, señales, y cuanto conduzca á hacer que se arrepienta<br />
de sus locuras, y que sea conocido, y premiado por sus bellas<br />
producciones. Tres cosas promete aquí el bienaventurado escritor<br />
¿ que todas tres han de nacer de su diligencia ; á saber<br />
: arrepentimiento de las locuras , conocimiento ,. y premio de<br />
las bellas producciones. Ay, amigo don Manuel, ¡qué diera<br />
yo por conseguir el arrepentimiento de mis locuras! Fui loco<br />
en ese mundo : porque ¿ qué mayor locura que haber pecado?<br />
¿ Haber conocido á Dios , y no haberle glorificado por<br />
dejarme llevar de mis vanos pensamientos? Fui loco, lo confieso;<br />
mas ya pasó el tiempo de arrepentirme. No estoy en<br />
estado de ello, y ni todo el poder de los Elisios todos me<br />
pueden traer á un verdadero arrepentimiento de mis locuras.<br />
El conocimiento, y el premio de mis bellas producciones (como<br />
dice el Elisio) no los he menester, ni me sirven.<br />
Cuando andaba por ese mundo gustaba de que me señalasen<br />
con el dedo, diciendo: allá va el filósofo. Gustaba igualmente<br />
de que premiasen mis trabajos, y me sonaban tan bien<br />
á el oido los talentos de Alejandro, como les suelen sonar los<br />
pesos duro; á los eclécticos. Pero en el día todo es desengaño<br />
: no soy camaleón para abrir la boca al aura popular; y
326<br />
aunque no pegarían mal unos ochavillos, veo que sin ellos<br />
se puede pasar un hombre, mayormente si pasa de los veinte<br />
y cinco años, quiero decir, si conoce que el dinero debe<br />
ganarse trabajando con utilidad de la patria, y no estafando<br />
á nadie , ni vistiéndose de méritos ágenos para alcanzar<br />
la recompensa, á que tienen derecho solo los laboriosos. Con<br />
que por esta parte no tenemos caso. Yo le agradezco mucho<br />
al señor Elisio sus buenos propósitos, y quisiera estar en<br />
disposición de disfrutar sus favores, que ciertamente los estimaría.<br />
Mas sin embargo , como él en toda su carta parece<br />
que se inclina á que las mias no son realmente cartas de Alma<br />
en p¿na, sino de hombre de carne y hueso, vivo, viador,<br />
adulto; y como también parece que espera la licencia del autor<br />
para egecutar lo que promete, he juzgado que debo pasarle<br />
aviso por hacer bien á algún discípulo mió, y por no<br />
faltar á la política del señor Elisio, que está esperando mi<br />
respuesta. Dije hacer bien á algún discípulo mío , porque me<br />
presumo que estas cartas no se han de atribuir á ningún ecléctico<br />
: de consiguiente vendrán á prohijársele á algún fraile ó<br />
clérigo Peripatético rancioso; y éste se halla con (¡cosa de<br />
juego es!) arrepentimiento de sus locuras, si es que alguna vez<br />
las ha tenido, con conocimiento del puolieo, y con su premio,<br />
que por chico que sea , no dejará de valer siquiera algo.<br />
Por otra parte la política no está reñida con nadie: ese<br />
señor espera mi licencia: no quiero que se la tome en rebeldía:<br />
antes bien le suplico, puesto de hinojos metafisicamente<br />
en su presencia, que no nos prive de tan bellos ratos, ni quiera<br />
escasearnos las luces de su sabiduría. Para lo cual yo le<br />
doy , no solo licencia, sino también poder en forma, firme y<br />
valedero, con todas las cláusulas que el derecho pide, y con<br />
tanta fuerza como si se hubiese otorgado en la escribanía de<br />
la villa de Camas, para que haga, quite, ponga y egecute<br />
cuanto le dé la gana con la persona ó personas que mejor le<br />
parezcan ser los autores de estas cartas. É igualmente cometo<br />
mis veces al autor ó autores, á quien ó quienes se le atribuyan,<br />
para que presentándose ante el señor Elido, ó quien<br />
su poder tuviere, sin que se les pida mas recado, sean tenidos<br />
por personas legítimas, y á letra vista se les paguen el<br />
arrepentimiento, conocimiento y premio á que aquel se obligó<br />
por su escritura: autorizándolos, como los autorizo, para que
327<br />
en mi nombre, y á mi voz, pidan, aleguen, justifiquen, admitan,<br />
excluyan, y hagan todo lo que en razón de lo dicho<br />
juzguen necesario ; y si necesitaren de algunos documentos,<br />
luego que se me avise los facilitará el Pimporrero, que para<br />
este efecto los está poniendo en orden. Esto es lo que yo tenia<br />
que hacer público en Sevilla: haga V. por donde 4<br />
venga<br />
á noticia de todos, y con eso me ahorro el viage.
328<br />
CARTA XIX.<br />
Sr. D. Manuel Custodio.<br />
-ALmigo y señor: ¿con que ello es que yo, con gana ó sin<br />
ella, he de entrar en disputa con V. ? No parece siuo que<br />
le he hecho una grave injuria , según se manifiesta irritado,<br />
porque he formado buen concepto de la carta de los Campos<br />
Elisios, ¿Tengo yo la culpa ni de que ella me haya parecido<br />
á mí tan linda, ni de que V. la haya juzgado por tan mala?<br />
Pues si cada uno ha dicho lo que le ha parecido , y á cada<br />
uno le ha parecido su cosa, échele la culpa á la carra, que<br />
quizás traerá polvillos de la madre Celestina para parecer<br />
una cosa á unos, y otra cosa á otros, y no me la eche á mí.<br />
¿ Apostemos lo que V. quisiere, á que no soy yo solo el que<br />
ha aplaudido ese Carti-portento 2<br />
. A fé niia que si el asunto hubiera<br />
de definirse á pluralidad de votos, son tantos los que<br />
yo cuento á favor del Elisio, que ni V. ni todos los que piensan<br />
como V. querrían verse con ellos en un apedreo.<br />
Me dice: que el número no se ha de estimar por el número,<br />
siuo por el peso. [Ve V. aquí lo que yo no puedo<br />
aguantar! ¿Que esté V. todavía en esa ceguedad? ¿El peso?<br />
Dieran v V. gracias á Dios que se convinieran en él los regatones,<br />
cuanto y mas los eruditos de nueva extracción. Al<br />
cabo de tantas experiencias no acaba de conocer que ese peso<br />
, que dice y dicen todos los viejos, es co->a del tiempo de<br />
Maricastañas. ¿No sabe, no está tocando cada dia que el numero<br />
es lo que hace y deshace ? Déme V. el número , que<br />
aunque se quede con mas peso que el que tiene la torre del<br />
Oro, se quedará como el arriero de Cuacos, y sabré meterlo<br />
todo á garulla. Si ese peso que aprecia fuera numerus nu-
329<br />
meratus, esto es , aquellos pesos que caben muchos en una<br />
talega, entonces sí, entonces (¡Dios nos libre!) sería la carta<br />
cuanto quisiera, y mucho mas; pero siendo ese peso un<br />
numerus numeran;, eso que por otro nombre se llama juicio,<br />
crítica , razón , verdad , y yo le llamo ente de razón , deb»<br />
prevenirle que ya ese pobre murió, y ¡o enterraron, y se le<br />
predicaron las honras, y el sermón está como.... ya V". me<br />
entiende. Últimamente las razones que V. me alegue, son las<br />
que han de decidir el asunto para conmigo. Mala gana tenia<br />
de meterme en ello ; pero pues me dice en la suya que<br />
capítulo por capítulo me ha de ir hacer viendo, cuánto me<br />
aluciné en sentir bien de la carta, capítulo por capítulo le<br />
he de ir respondiendo á los argumentos que haga; y cuando<br />
no tenga que decir, me llamaré canasta, y diré que lleva<br />
V. razón. No me parece que la tiene en las tachas que pone<br />
á su invención; ó sino examinémoslas, y se verá quien lleva<br />
el gato al agua.<br />
Dice V. en primer lugar que el autor se supone en los<br />
Campos Elisios , y quiere que se le crea esto sobre sola su<br />
palabra: que ni dice quién le llevó mis <strong>Cartas</strong>, ni por dónde<br />
tuvo la noticia, ni con quién envió la suya: lo que tanto<br />
mas debiera haber hecho, cuanto mas incrédulo se muestra<br />
sobre que las mias se forjan acá abajo, y con cuanta mas<br />
severidad se pone á impugnarlo.<br />
A esto respondo: que replicar así, no es entender bien la<br />
cosa, ni caer en el toque de la dificultad. Un escritor de los<br />
infiernos , como yo soy por la presente , está en la obligación<br />
de decir por dónde le han venido las noticias que tiene<br />
, quién se las trajo, de qué arbitrios se valió para volver<br />
al mundo, y buscar en él con quien entenderse, y otras cosas<br />
semejantes ; y cuidado como se deja en el tintero alguna<br />
de estas circunstancias, porque entonces una voz Elisia saldrá<br />
diciendo: La invención es bien importuna. ítem , la ridicula<br />
invención, y otros muchos oráculos que se pueden coger<br />
á manojos en la carta de nuestra disputa. Un escritor Elisio,<br />
como es el autor de ella, debe ser creído sobre su palabra;<br />
y en diciendo la cosa, no hay mas recurso que creerla ó reventar.<br />
La razón es clara: porque ya V. sabe que esta tierra<br />
es la tierra de los embusteros, y los Campos Elisios de<br />
la gente que dice verdad. Aquí está, Aristóteles que necesi-<br />
TOM. v. 42
'330 '<br />
ta persuadir veinte veces una cosa , para que se le crea<br />
media: allá está ese señor ecléctico, cuyo testimonio solo ha-<br />
'ce mas fé que el de todos los escribanos. No digo yo eso de<br />
que él está en los Campos Elisios (que es una bicoca que<br />
cualquiera se lo puede creer), sino aunque dijera que era algún<br />
borrico de los tales Campos, y que con pezuña y todo<br />
'había tomado la pluma, me lo había yo de persuadir con<br />
tanta certidumbre como si lo hubiera visto. Así que, con esta<br />
sola razón respondo a todas las de V. ¿Por donde, señor,<br />
hemos de creer que el autor está en los Campos Elisios?<br />
Porque él lo dice. ¿Quien le llevó allá las <strong>Cartas</strong> de Aristóteles?<br />
Él lo sabe. ¿Cómo escribió allá la que nos envia? Escribiéndola.<br />
¿Cómo leyó libros que seguramente no están en<br />
la biblioteca de ios tales Campos? Por ensalmo, ó de otro<br />
modo equivalente. ¿Quién nos trae esta carta de allá? El<br />
correo. ¿Y quién es ese correo;' Aquí está el roque. Eso es lo<br />
que V. quisiera saber para hartarse de reir. Pues mire , como<br />
no me contente mucho , y me envié con Averroes dos<br />
cuartos'de tabaco para tomar un polvo , no se lo tengo de<br />
decir. Está respondido al primer argumento.<br />
Copia V. en el segundo los muchos dicterios (como V. los<br />
llama) con que- me honra el señor Elisio, y dice que si se<br />
pusieran todos en orden, podian abultar mas que los títulos<br />
que tiene el duque de Medinaceli, de tal, y tal, y tal, conde<br />
de tal parte, marques de cual, señor &c. Hace reflexión<br />
sobre varias expresiones tan ásperas, que parece que vienen<br />
sin acepillar, y exclama después de ellas con Virgilio: Tuntañe<br />
animis ccelestibus ira ! Un escritor que está en aquellos<br />
Campos, donde todo es placer y dulzura ; un escritor que<br />
aconseja é instruye; á quien la conciencia no se le cae de la<br />
pluma ; que quiere instruirnos en la moral que sabemos mejor<br />
que él, ¿dispararse tanto? ¿rabiar tanto? Tantane (repito)<br />
animis ccelestibus ira 7<br />
Si su carta viniera del infierno,<br />
sería la invención oportuna: solo el estilo nos lo hiciera creer;<br />
"pero que ella se ha escrito en los Campos Elisios , créalo Papando,<br />
que' tiene mejores creederas.<br />
Todo esto que V. dice está desbaratado en un instante.<br />
Respondo pues á ello, que la fecha de la carta esta puesta<br />
en el día í.° de junio, día en que en aquellos Campos dura<br />
toiavia l'a Cuca. Será muy posible que el señor escritor es-
33 í<br />
tuviese de Cuca eti el citado dia, y as inscribiese algo respingonzillo.<br />
¿Pues qué (me dirá V.) también andan de Cuca los<br />
escritores? Sí señor, pueden andar; pues no hay motivo para<br />
negarles este privilegio. Bueno sería que pudiesen los becerros<br />
una cosa , y no pudiesen la misma los escritores, que<br />
tienen mas entendimiento que ellos, y mas si son Elisios.<br />
Fuera de que, lea V. á los viageros franceses que traen mu*<br />
chas cosas que se parecen á esta; y podrá ser que alguno<br />
haya viajado por los Campos Elisios, y dé noticias de cómo<br />
habrá sido esto. Tengo respondido al segundo reparo, y<br />
con una respuesta que merecia ponerse como original en la<br />
biblioteca de los escritores Elisios.<br />
Dice V. últimamente. Que es notoria á toda Sevilla la<br />
instrucción y literatura de ios tres sugetos á quienes el Elisio<br />
dirige su carta: que la erudición que en ésta se contiene,<br />
y la que su autor tiene, comparada con la de los otros,<br />
se desvanece como si fuera humo; en una palabra, que los<br />
tres son hombres que saben como Dios manda, y el otro sabe<br />
como Dios quiere. De donde infiere V., que suponer el<br />
Elisio que los tres le han instado, sobre que manifestase el juicio<br />
que formó de mis <strong>Cartas</strong>, es una invención tan ridicula,<br />
como si se supusiera que un famoso matemático consultaba<br />
con un zapatero de lo viejo sobre algún problema de la<br />
facultad.<br />
Ve V. aquí lo que me hace á mí desesperar. Apuradamente<br />
ha puesto como tacha al escritor Elisio lo que mas<br />
mérito tiene en él, y lo que mas me ha llenado el ojo en su<br />
invención. Invención es una palabra que está significando cosa<br />
nueva; esto es constante. Pues dígame V. ahora; si el<br />
sugeto Elisio fuera por casualidad un Arias Montano , ó un<br />
Luis Vives u otro semejante, nada tendríamos de nuevo con<br />
que le consultasen hombres, que pasando por doctos pasan por<br />
lo que son. Esto está sucediendo todos los dias, y no hay cosa<br />
mas común que las consultas que hacen los sabios á aquellos<br />
otros sabios á quienes juzgan ó por mayores ó por iguales.<br />
El toque está en que uno que es sabio consulte, v. gr.,<br />
con un Eúsio, con un pastelero ó con un palanquín. Esta es<br />
cosa que nunca ha sucedido, ni le ha ocurrido á nadie. Pues<br />
ve V. aquí la invención. Si el Elisio se supusiera consultado<br />
de algún discípulo (como pudiera haberlo hecho sin que le eos-
332<br />
tase mucho trabajo ) ponía entonces una cosa que cada día se<br />
está viendo, y decia también una verdad que no merecía el<br />
nombre de invención, En la ocasión presente lo merece, porque<br />
ha inventado una cosa que ni ha sucedido desde que el<br />
mundo es mundo, ni quizás sucederá después. Con que tan lejos<br />
está de ser defecto el que V. reprende, que por el contrario<br />
es pensamiento original , y hace muchísima parte dei<br />
mérito de la Carta.<br />
Tengo satisfechas las objeciones que V. me hace sobre la<br />
invención, y con la misma facilidad iré satisfaciendo á las<br />
que me haga sobre los restantes capítulos , una vez que no<br />
se conviene á tener la carta Elisia en el concepto en que yo<br />
la tengo , y en el que ella merece ser tenida.<br />
Volvamos al hilo de nuestra principal conversación, y oiga<br />
V. ios otros escrupulillos que me quedan sobre que no<br />
puede haber eclecticismo. Yo los tenia acá en mi mente á<br />
medio cuajar, sin saber qué forma les había de dar para parirlos<br />
; pero la fortuna, que me sopla siempre que tomo la<br />
pluma contra los eclécticos , me ha deparado dos remiendos<br />
con que vestir esta Carta, sin tener que poner de mi casa<br />
mas que el hilo.<br />
El primero lo tengo de tomar de esta oracioncita que V.<br />
me envía, cuyo título es: De secta ecléctica utilitate, grande<br />
cosa por cierto, esquisita, admirable, digna de unos Comentarios<br />
que la ilustren, como en efecto está encargado el Pimporrero<br />
en componerlos por ocupación mía. Dice pues la citada<br />
oración (pág. 11. edhionis Hispalensis 1787.). Hac enim<br />
(la filosona ecléctica) cum rei alicujus veritatem quarit, non<br />
unius, sed omnium doctissimorum super re illa sententias, quasi<br />
chordas subtili rationis dígito percurrit, opiniones diícutit, argumenta<br />
perpendit, placita aliorum cum alus , aut elevando,<br />
aut deprimendo , conferí atque componit: postea vero cum<br />
tempus, et laborem quantum potuit in unamquamque rem examinandam,<br />
et momento suo ponderandam insumpserit , ab ea<br />
sententia non stare nequit, qua ex rationum pondere , aut vera<br />
esse, aut verisimilior, et ob eam rem ipsi rationi suavius,<br />
et dulcías consonare videtur.<br />
Aquí tenemos una idea perfecta del eclecticismo, la misma<br />
que yo habia menester , y que teniendo que andarme á<br />
caza de libros para encontrarla, me la ha deparado la suerte
333<br />
en este papelito. Con que (para que no se nos olvide ) la filosofía<br />
ecléctica enseña á proceder de este modo. El prosélito<br />
de ella, cuando vaya á buscar la verdad de alguna cosa,<br />
por otro nombre, cuando vaya á filosofar, tiene que repasar<br />
una por una todas las sentencias de los hombres doctos , así<br />
como el que va á templar una guitarra anda una por una<br />
todas las cuerdas. Tiene que examinar las opiniones, después<br />
tiene que valuar el peso de los argumentos: hecho esto, debe<br />
conferir dictámenes con dictámenes; y modificando á éste<br />
y extendiendo aquel, ver como puede componerlos. Gastado<br />
en esto el tiempo y trabajo que esté en su poder, declararse<br />
por aquella sentencia que sea, ó mas verdadera, ó mas<br />
verosímil. Esto es en substancia lo que quiere decir ecléctico.<br />
Vamos ahora á ver si puede ser así la cosa; que como no pueda<br />
ser, es consiguiente que no puede haber eclecticismo. Para<br />
examinir esto tengo bastante con el hermotimo de Luciano,<br />
que pone el punto á las mil maravillas, y que puede aplicarse<br />
así á nuestro caso.<br />
Yo me supongo en el ( que nunca llegará ) de desear ser<br />
ecléctico , y que tomo por maestro al famoso autor de esta<br />
oración. Entro pues preguntándole: señor maestro, para salir<br />
yo consumado en la filosofía que V. ensena, ¿ qué debere<br />
hacer ? Responde su señoría. Lo primero que V. debe hacer,<br />
es saber cuántos y quiénes han sido los filósofos , é imponerse<br />
en cuáles son las sentencias que cada uno ha enseñado.<br />
Vaya el texto: Qmnia omnium cogitata, et inventa inspicientes,<br />
ac maturo examine contemplantes, quid caique placeat,<br />
aat displiceat, que cujusque sententia, aut opinio sit, curant<br />
cognosceie, atque intelligere. Orat. pág.
3 3 +<br />
los persas, los árabes, los indios, los egipcios, los tracios, los<br />
druidas, los chinos. Con que deberé yo imponerme en la filosofía<br />
de todos estos. ¿No es verdad? Preciso, responde el<br />
señor Maestro. ¿Cómo ha dejuzgar V. después de lo que sabe<br />
i Con que tendré que leer á Eusebio , á Diodoro , a Cicerón<br />
y a todos los otros, que nos dan idea de la filosofía<br />
que estas gentes enseñaron.<br />
Me ocurre también ahora, señor Maestro, que leyendo yo<br />
no sé qué librillo , que trataba de estas gentes, y sus modos<br />
de pensar sobre las cosas , advertí que hay famosas disputas<br />
entre los modernos sobre la inteligencia de muchísimos<br />
pasages.<br />
Maestro. Así es: porque las pocas noticias que se conservan<br />
de las tales filosofías son algo obscuras : los autores<br />
que las conservan no se convienen en algunos puntos, y aunque<br />
estén convenidos en muchos hechos, todavía nos queda<br />
que averiguar cuál era el verdadero sentido de unas expresiones<br />
las mas veces enfáticas, y de unas filosofías á veces<br />
poéticas, y á veces simbólicas.<br />
Aristóteles. Pues á mí me parece que en todo caso nos<br />
precisa averiguar, cuál fue la sentencia de aquellos hombres.<br />
Porque si no lo averiguamos y decidimos lo que se nos antoje<br />
, hacemos una cosa que todavía no han hecho ni aun los<br />
mismos escolásticos, y estos nos podrán reprochar con que filosofamos<br />
en derecho de nuestras narices, y ponemos en boca<br />
de los otros lo que ellos no han soñado decir. Por otra<br />
parte, este examen no me parece que puede ni debe omitirse<br />
entre nosotros los eclécticos: pues así como á ninguno concedemos,<br />
que él solo es el que ve en materias de filosofía sin<br />
que nos lo haga constar; así tampoco podemos decirle á nadie<br />
, sin hacerle un notorio agravio, que ha estado ciego, sin<br />
que le demos las razones que nos asisten.<br />
Maestro. Dice V. bien, por eso le aconsejo que lea á muchos<br />
hombres modernos que han disputado difusamente sobre<br />
las tales filosofías. Huet, Genovesi, Bru-ker, Francisco<br />
Buddeo, Stanley, Pedro Bayle, Jorge Valch y otros muchos,<br />
ilustran grandemente estas antigüedades. No hay mas que<br />
hacer que leerlos todos, meditarlos bien, imponerse en ellos....<br />
Aristóteles. ¿Y decidir lo que me parezca?<br />
Maestro. No señor, no estamos todavía en caso de eso.
53 5<br />
Óigame: después tiene que conferirlos unos con otros, y escoger<br />
la opinión mas cierta.<br />
Aristóteles. Ya entiendo, y para que V. vea que le he<br />
entendido pongo un egemplito. Leo yo, v. gr., en Diodoro ú<br />
Ensebio , que los egipcios pintaban a su .Dios con un huevo<br />
en la boca. Entra luego la disputa de qué significaba este<br />
huevo. Uno me dice, que significaba el mundo; otro, que<br />
significaba otra cosa. Leeré pues uno por uno á todos los crítico-filósofos,<br />
y no pararé hasta que, según mi caletre, me<br />
parezca que le he sacado la yema al huevo. Para esto tendré<br />
el texto por delante, que será el autor antiguo, de quien<br />
se ha tomado la noticia: tendré también otros cincuenta ó<br />
sesenta libros que hablan sobre aquel pasage , los conferiré<br />
uno por uno con el texto, luego unos con otros entre sí,<br />
hasta que salga en limpio, v. gr. , que aquel huevo significaba<br />
un huevo, y que así como las gallinas lo ponen por mas<br />
abajo de la cola , el dios de los egipcios lo estaba poniendo<br />
por mas arriba de la barba. ¿No es esto?'<br />
Muestro. Eso es; pero cuidado que hasta aquí no hay que<br />
inclinarse á dogma filosófico alguno, porque no estamos haciendo<br />
mas que una crítica de los hechos, por otro nombre,,<br />
averiguando no cuál de los filósofos citados tuvo mejor filosofía,<br />
sino cuál fue la filosofía que siguieron.<br />
Aristóteles. Está bien; concluimos ahora con los bárbaros:<br />
vamos á los griegos. Los primeros que en ellos se presentan<br />
son los siete sabios. Dígame V., señor Maestro: ¿ y hay aquí:<br />
que averiguar la vida y milagros de cada uno, ó con examinar<br />
uno solo habrá bastante?<br />
Maestro. De modo es ello, que si todos enseñaron una<br />
misma cosa, es bastante examinar á uno; pero si cada cual» siguió<br />
rumbo diferente de los otros,, no puede tul buen ecléctico,<br />
dejar de examinarlos á todos. Vaya el texto: omnia omnium,<br />
Aristóteles. Ya yo me sabia eso que V. dice; pero supongamos<br />
que todos siete enseñaron una misma cosa, y e:¡ imponiéndose<br />
en uno, hay lo bastante. Entraré después en cada<br />
una de las sectas. Me colaré como por mi casa en la Jónica<br />
fundada por Tales, luego en la Itálica per rirágoras,<br />
luego en la Eleática por Parmenides y Xenophanes; iré luego<br />
á la Cirenáica, á la Eliaca, á la Magarica y á todas las<br />
encontraré por allí.
336<br />
Maestro. Optime, egregié. Como V. haga eso, se impuso<br />
en todas. Y para imponerse no hay mucho que hacer. De rodas<br />
las referidas sectas no han quedado mas que algunas noticias<br />
dispersas en Laercio, Cicerón, Plutarco, Plinio, Ensebio,<br />
Clemente Alejandrino, san Agustín y otros poquillos.<br />
Aquí encontrará V. la misma diferencia en entender los sistemas<br />
de todos ellos, que digimos antes de la filosofía de los<br />
bárbaros; pero presto puede salir de duda, consultando á los<br />
modernos que le cité arriba, y otros que dejé dé citarle, que<br />
disputan la cosa hasta donde puede disputarse.<br />
Aristóteles. Y en leyéndolos todos, tengo bastante para imponerme<br />
en lo que los otros dijeron , imo vero para decidir<br />
cuál fue su verdadero modo de pensar. Sigúese luego Sócrates,<br />
de quien sabré lo que haya que saber por los mismos arbitrios.<br />
Entra luego Platón, cuyas obras existen. Aquí tengo<br />
que preguntar, señor maestro, ¿deberé yo leer á este filósofo<br />
en su propio idioma, ó será bastante leerlo traducido?<br />
Maestro. Traducido basta.<br />
Aristóteles. A V. parece que se le va olvidando que es<br />
ecléctico. ¿Quién nos puede asegurar de que el traductor nos<br />
da á Platón tan entero como él es en sí mismo? ¿ Es infalible<br />
acaso? ¿No pudo engañarse? ¿ No pudo engañarnos? ¿Y mas<br />
en una lengua, cuyas frases pueden admitir varios sentidos?<br />
Una de dos, ó no hemos de ser eclécticos, ó hemos de averiguar<br />
la cosa por nuestro propio ojo. Que Pitágoras digese<br />
esto ó aquello, lo creemos cuando otros lo refieren, porque<br />
no existen las obras de Pitágoras, si es que escribió algunas;<br />
pero que Platón dice así ó asado ¿qué necesidad hay de saberlo<br />
de otros, estando vivo (para explicarme así) el mismo<br />
Platón?<br />
Maestro. Eso convence, y así soy de parecer que lea V.<br />
sus obras en el originad.<br />
Aristóteles. ¿Luego tendré que aprender el griego?<br />
Maestro. Es consiguiente.<br />
Aristóteles. Luego para entender á los filósofos latinos,<br />
deberé saber latin, para los árabes aprenderé el arábigo, para<br />
los chinos la lengua china, y así iré aprendiendo la francesa,<br />
inglesa, alemana , española, &c. y quiera Dios que al<br />
Preste Juan de las Indias no se le antoje escribir algún libro<br />
en su lengua, porque también tendré que aprenderla.
337<br />
Maestro. Eso es verdad; pero no es negocio de mucho<br />
trabajo, pues para entender al filósofo que hable en su propio<br />
idioma, basta una mediana tintura.<br />
Aristóteles. ¿ Cómo una mediana tintura? ¿ Ahora estamos<br />
ahí? ¿Pues no sabe V. que las lenguas continuamente se estan<br />
variando, y que el lenguage de esta nación en este siglo<br />
es distinto del de la misma ahora tres siglos? En griego escribió<br />
Platón: en griego escribí yo, cuando era un Aristóteles<br />
de carne y hueso visible; pues lleve V. mis obras á los<br />
griegos de ahora, y verá como para ellos aquel griego es latín.<br />
¿ No sabe V. el cuentecillo del otro que no pudo entender<br />
la voz entelequia, y llamó al diablo para que se la explicase<br />
? Pues con todo, él sabia el griego mas que medianamente.<br />
Con que, señor Maestro, si hemos de entender, como se<br />
debe, á Platón, es menester que no sea mediana la inteligencia<br />
que tengamos del griego, sino algo mas; en una palabra,<br />
que lo sepamos como si toda nuestra vida hubiésemos vivido<br />
en Corinto, y con la debida proporción digo lo mismo de<br />
todos los libros de todos los filósofos, cuyas sentencias según<br />
su precepto de V. debemos examinar. Y así deberemos ser<br />
Omnilingües, ó al menos multilingües para entender así los<br />
escritos de varias lenguas.<br />
Maestro. No puede negarse que V. lleva razón.<br />
Aristóteles. Volvamos pues á nuestro Platón. Luego que<br />
me haya impuesto en él, tendré que leer por la parte que<br />
menos á aquellos mas célebres de sus discípulos que explicaron,<br />
añadieron y mejoraron las doctrinas de su maestro, v.<br />
gr. á Orígenes, á Plotino, Porfirio y algunos otros antiguos:<br />
me vendré luego al Occidente, y me encontraré con otros:<br />
leeré después entre los árabes á Avicena, porque ha de saber<br />
V,, señor maestro, que aunque el P. N. .dice que este fue<br />
Comentador mió, esto es, de Aristóteles Estagirista, tengo<br />
averiguado que el P. se equivocó en esto, como en todo lo<br />
demás, y que Avicena se propuso hacer célebre entre los moros<br />
la filosofía de Platón, como Averroes había hecho la mía.<br />
Váya>e V. á ver con don Nicolás Antonio, que es quien dice<br />
esto. Luego pues que concluya con Avicena y con los moros<br />
que hubiesen tenido intervención con Platón, me vendré á<br />
los moderaos, y saldrá á colación y partición Escaligero, Fiemo<br />
y todos los otros que, ó han hecho crítica de sus obras,<br />
TOM. v. 43
338<br />
ó las han comentado, ó las han puesto en forma de doctrina,<br />
que sobre chispa mas ó menos con setenta obras que lea, tendré<br />
comprendido todo el sistema de Platón. Sigúese Aristóteles,<br />
que soy yo para servir á V".<br />
Maestro. Si V. quiere, bien puede dejar á ese filósofo; porque<br />
estamos convenidos acá los eclécticos con muchos modernos,<br />
que entretenerse en leerlo no es mas que perder el tiempo,<br />
Aristóteles. Por eso no pasaré yo, señor Maestro , salvo<br />
su buen parecer de V.; y para no pasar, me asisten muchas<br />
razones. La primera, en que si muchos modernos están convenidos<br />
en desacreditarlo, otros también lo elogian altamente.<br />
Godifredo Leibnitz , de quien sabe V. cuánto caso debe<br />
hacerse hoy, ha restituido su doctrina, y desde él acá casi<br />
nadie ha escrito filosofía sin que deje de citar sus dictámenes,<br />
aunque no sea mas que de cumplimiento. La segunda razón<br />
consiste en que tanto bien se ha hablado de Aristóteles en<br />
estos tres últimos siglos, cuanto mal se ha dicho en ellos, y<br />
un buen ecléctico debe dar razón por qué se conviene mas con<br />
unos que con otros, cuando los dictámenes están opuestos. A<br />
esto se junta lo que V. no ignora, y es que en el dia de hoy<br />
tiene Aristóteles todavía muchos discípulos tan pertinaces en<br />
defenderlo, como V. pinta en su oración con aquella elocuencia<br />
casi divina que Dios le ha dado. Supongamos que los discípulos<br />
de Aristóteles yerran. El modo de convencerlos es demostrar<br />
los errores de este filósofo. Para demostrarlos es menester<br />
saberlos, para saberlos, si V. no lo ha por enojo, se<br />
hace necesario leer sus obras. Con que, amigo mió, si hemos<br />
de sacarles á los frailes las categorías y demás obras de Aristóteles<br />
de la cabeza, no queda mas recurso que leerlo.<br />
Maestro. Por ese motivo nada mas permitiré que se lea.<br />
Aristóteles. Sea como V. quiere; pero hay mas todavía.<br />
Aristóteles, sea porque ó no supo, ó no pudo, ó no quiso<br />
explicarse mejor, está en su texto ininteligible ó poco menos;<br />
con que aunque lo leamos, lo entenderemos poco. Demos todavía<br />
que nuestra perspicacia (porque los eclécticos vemos<br />
como todos los diablos) alcance la verdadera inteligencia de<br />
Aristóteles: como tenemos que combatir con los escolásticos<br />
que lo interpretan y modifican á su modo, será necesario seguir<br />
á los escolásticos por sus mismos pasos, si es que les hemos<br />
de hacer ver la exactitud con que infieren de él, ó la ma-
33&<br />
la inteligencia con que lo citan. En una palabra, para habernos<br />
de imponer en el sistema de Aristóteles, tal cual lo hemos<br />
después de impugnar , no basta leer á Aristóteles solo,<br />
porque sobre lo que él ha dicho, se ha añadido después muchísimo;<br />
se ha comentado, se ha impugnado, y por fin se ha<br />
puesto el sistema en tales términos, que no lo conocería ni<br />
el mismo Aristóteles que lo parió. ¿Qué dice V. á esto?<br />
Maestro. Que para impugnar á los escolásticos, es menester<br />
leer siquiera á los principales.<br />
Aristóteles. Bien dice V. en decir siquiera, porque si se<br />
hubieran de leer todos, ya teníamos algún negocio. Con que<br />
leer por la parte que menos á Simplicio, Custracio, Rhodio,<br />
Themistio, Ammonio, Psello, Olimpiodoro, Teofrasto y otros<br />
poquilios de sus intérpretes antiguos. Luego leeremos siquiera<br />
á Averroes, cuya obra es tamaña como un libro de coro,<br />
para tener noticia de cómo lo corrompieron los árabes. Luego<br />
para instruirnos en qué parte de la corrupción transcendió<br />
á los escolásticos, habremos de leer á Alberto Magno, santo<br />
Tomás de Aquino, Vicente Belvacense, y los que haya del<br />
siglo XIII, de quienes aprendieron los posteriores. Luego para<br />
saber los errores de este filósofo y sus comentadores ó discípulos,<br />
tomaremos á Campanela, Gascndo, Bruker, Walh<br />
y otros muchísimos que los han censurado. En una palabra,<br />
haremos por donde el sistema peripatético nos sea tan conocido<br />
, cuanto importa lo sea una materia sobre que se ha de<br />
juzgar.<br />
Todo cuanto he dicho debe entenderse del sistema peripatético<br />
en cuanto él es uno, quiero decir: en cuanto todos<br />
los peripatéticos están convenidos en ciertos puntos de él, sin<br />
que haya entre ellos diferencia. Luego se nos hace preciso<br />
descender á las sectas que se subalternan al sistema; ó para<br />
explicarme mas bien, á las varias sectas de filósofos peripatéticos,<br />
que intitulándose, y siendo discípulos de Aristóteles,<br />
distan entre sí enormemente. Leeré al Cayetano, al Javelo,<br />
al Soncinas, siquiera por saber cuál es el modo de filosofar<br />
de los tomistas. Leeré á Escoto, á Poncio y á Mastrio por<br />
la parte que menos, para imponerme en el de los escotistas.<br />
Leeré á Guillelmo Okam y algún otro discípulo suyo, para<br />
saber qué fue aquello de los Nominales. Y leeré á Fonseca y<br />
Suarez, para instruirme en lo que variaron los jesuítas. Ya
340<br />
V. vé, señor maestro, la necesidad que hay de hacer esto, y<br />
la sobriedad con que lo hago.<br />
Necesidad: porque en muchos eclécticos que he leido, he<br />
visto disputarse cuestiones, de las que se disputan entre escuela<br />
y escuela. Yo no he de ser menos que cualquier ecléctico<br />
de razón. Y si v. gr. se me ofrece disputar sobre la naturaleza<br />
universal, sobre cuál es mas noble potencia la voluntad<br />
ó el entendimiento, ó sobre cualquiera otra cosa de<br />
las que ellos y nosotros controvertimos, si no tengo alguna<br />
idea de lo que ellos dijeron, ¿cómo he de extender mi virga<br />
censoria?<br />
La sobriedad: puede ser que V. no sepa la multitud de filósofos<br />
que cada secta de estas ha dado á luz; pero debe saber<br />
que son casi infinitos. Si aquí se hubiera de practicar su<br />
omnia omnium de V., sería menester no hacer otra cosa en toda<br />
nuestra vida. Y con todo eso no escojo mas que dos ó tres<br />
de cada secta, por no ofender sus castos oídos, nombrándole<br />
otros innumerables. Con ellos me doy por contento, bien<br />
que me quedan en el corazón ciertos escrupulillos eclécticos.<br />
Porque demos que todos los escolásticos hayan sido unos perrigaigos;<br />
otros en mi concepto mas perrigalgos se están leyendo<br />
y aplaudiendo. ¿ Pues por qué aquellos no ?<br />
Fuera de que, todos han sido hombres: entre todo lo malo<br />
é inútil que traigan, algo han de tener bueno. ¿ Pues por<br />
qué no lo hemos de buscar? Aprenderemos de memoria todo<br />
un libro de Lucrecio por una sola pintura galana que haga<br />
de un efecto natural. ¿Y no nos merecerá siquiera que leamos<br />
á un hombre, que sin pintar nos dice, aunque sea entre<br />
muchos inútiles, algunos buenos pensamientos? Nosotros<br />
los eclécticos no debemos ser de nadie: la preocupación no<br />
debe caber acá. ¿Quién: sabe si en estos estercoleros escolásticos<br />
(como los llama una docta pluma) nos podremos encontrar<br />
algún diamante? Fuera de que, nuestra profesión ya V.<br />
sabe que nos inclina á burlarnos de ellos; con que aunque<br />
no fuera mas que por hacerlo sin el riesgo en que han incurrido<br />
tantos de que se descubra la mentira, es menester saber<br />
siquiera qué fue lo que dijeron. Estos escrúpulos, señor maestro<br />
, me los trago: no quiero que tengan valor, y me doy por<br />
contento con que de la turba multa de escolásticos no se lean<br />
mas que los que he dicho. ¿ Le parece á V. ?
34Í<br />
Maestro. Las razones que V. ha dado me hacen, aunque<br />
sin gana, convenir en ello.<br />
Aristóteles. Quedemos, aunque sin gana, convenidos, y<br />
sigamos. Instruido yo ya en Aristóteles, y todas sus gerigonzas<br />
, y en la academia de Platón , me entraré después por<br />
las otras dos sectas en que se dividió, la de Arcesilas y la de<br />
Carneades. Pasaré después á la Cínica, y en todas tres podré<br />
instruirme por lo que lea en los muchos autores que de<br />
ellas dan razón. Sigúese luego la estoica. Aqui me es indispensable<br />
leer á Séneca de cabo á rabo: después á Justo Lipsio<br />
, y á muchos otros, que tratan de ella, ó de intento, ó<br />
por incidencia. Se seguirán luego los pirrónicos y. los scéptieos,<br />
de quienes hay entre los modernos muchísimas noticias,<br />
y que son en cierto modo nuestros patriarcas. Asi me leeré<br />
de un hipo á Pedro Bayle, á un Obi po de Inglaterra, que<br />
yo no me acuerdo como se llama, á monsieur Voltaire, pirrónico<br />
consumado, á sus buenos discípulos, y compañeros.<br />
Entrarán como los scépticos otros muchísimos, sin olvidar á<br />
nuestro médico Martin Martinez que le tomó el pulso á todas<br />
las facultades, para no conocerle á ninguna la enfermedad,<br />
j No va esto bueno, señor maestro?<br />
Maestro. ¡Excelente! ¡Famoso! Como V. lo haga como<br />
lo dice, no ha de nacer de madre otro mejorecléctíco..<br />
Aristóteles. Entrará después Epicuro : ese grande hombre<br />
á quien la antigüedad miró con tanto desprecio , ó por decir<br />
mas bien, con tanto odio, y que hoy en el día es el oráculo<br />
de la filosofía. Merced al señor don Pedro Gasendo que<br />
escribió un libro en folio para vindicarlo, y. que por poco<br />
quiere que lo canonicen. Me meteré pues con la barahunda<br />
de sus átomos, y los de Demócrito: me pasaré por el vacío<br />
que él me deja; y para no perder en él- las senas de por<br />
donde voy, pondré á la larga los versos.del poema de Lucrecio,<br />
que me sirvan de hilo para salir del laberinto. Horacio<br />
también contribuirá no poco ; contribuirán Gasendo,<br />
Maignan, Saguens, Tosca, y otros muchísimos que me llenen<br />
este cuerpo de átomos. Hecho esto, señor maestro, ¿tendré<br />
todavía que imponerme en mas sistemas de filósofos<br />
griegos ?<br />
Maestro. Sí señor, porque aunque V. ha nombrado casi<br />
todas las sectas principales, se ha dejado todavía muchas en
1<br />
U.
343<br />
Aristóteles. No se me olvidarán por vida de Aristóteles.<br />
Y en orden á los Padres de la Iglesia y escritores eclesiásticos,<br />
¿qué tenemos que hacer?<br />
Maestro. Ya yo doy el canon, que se debe guardar, en<br />
mi oración, pág. 19. Sanctorum Ecclesice Patrum in rebus naturalibus<br />
auctoritati non tantum, quantum suarum rationum ponderi<br />
deferendum,<br />
Aristóteles. Ya estoy; sí señor. El Pimporrero comentará<br />
también este pasage; pero no es eso lo que yo pregunto: mi<br />
pregunta es esta. ¿ Deberá un ecléctico leer los Padres de la<br />
Iglesia, así como debe leer á Lucrecio y á Raimundo Lullo?<br />
Maestro. De modo es que no le dañará si los leyere.<br />
Aristóteles. V. parece que huye de la dificultad. Que ellos<br />
no dañarán, lo sé antes que V. : mi pregunta es, ¿si serán<br />
necesarios para la filosofía ecléctica?<br />
Maestro. Tanto como necesarios, qué sé yo qué le diga<br />
á V.<br />
Aristóteles. ¿ Con que V. no sabe qué decirme de los maestros<br />
de la Iglesia? ¿de los talentos mayores que ha tenido el<br />
mundo? ¿de aquellos que ha escogido el Espíritu de Dios para<br />
conductores de su pueblo ? ¿ de los grandes filósofos, ó<br />
por decir mejor, de los únicos filósofos que viviendo y escribiendo<br />
, egecutando y ensenando, nos dieron la mas noble<br />
filosofía? ¿de los<br />
Maestro. Sosiégúese V., señor: es verdad que los Padres<br />
escribieron mucho; pero embebidos en las cosas de Dios, no<br />
cuidaron tanto de las de la naturaleza.<br />
Aristóteles. Mucho tiene eso que responder, y en adelante<br />
se tocará. No disputamos ahora de cuánto debe valer el<br />
dicho de los Padres en materias de filosofía, sino ¿si un filósofo<br />
ecléctico' los deberá leer? Esta es la pregunta; y lo<br />
que se desea es una respuesta sencilla.<br />
Maestro. Yo me inclinaria á que no, porque los Padres<br />
lo mas que escribieron fueron exposiciones de las divinas letras,<br />
libros sobre el dogma católico contra los hereges, catequeses,<br />
homilías al pueblo, y otras cosas semejantes.<br />
Aristóteles. Pues, señor mió, los Padres escribieron también<br />
libros contra los filósofos, libros en que impugnaban sus<br />
errores: con que al menos deberán leerse éstos, pues no le<br />
hemos de hacer mas favor á Heineccio que á Clemente Ale-
344<br />
jandrino: v. gr. En los libros en que exponen las divinas Escrituras,<br />
controvierten muchos dogmas filosóficos que conciernen<br />
á ellas; y concerniendo, no sé yo como un cristiano<br />
los debe omitir; y no debiendo omitirlos, es temeridad que<br />
se arroje á decidir sin saber siquiera lo que dijeron aquellos<br />
grandes maestros. En los libros contra los hereges traen también<br />
excelentes cosas de filosofía, y no pudieron menos que<br />
traerlas ; porque como los hereges se han valido siempre de<br />
la filosofía para impugnar la verdad, estos hombres gloriosos<br />
no contentándose con rebatirlos, los atacaron hasta en<br />
sus mismas trincheras, y degollaron al fin con las armas de<br />
la razón á los que habían vencido con la fuerza de la autoridad.<br />
En sus oraciones al pueblo se contiene la verdadera<br />
morai; y ya V. sabe que un filósofo que se precia de tal,<br />
debe poner en ella su primer cuidado.<br />
Todas estas razones convencen, que el buen ecléctico debe<br />
consultar á los Padres; pero todavía me quedan otras dos,<br />
que han de dejar á V. sin resuello. Sea la primera. Los juristas<br />
alemanes, que por testimonio de ellos mismos son los<br />
enviados de Dios, después de Lutero, para reformar toda la<br />
moral, dicen que ellos han enmendado las erratas de los Santos<br />
Padres en muchísimos puntos. ¿Y no mas? Un tal Barbey<br />
rae (francés para servir á V.) hizo un dilatado catálogo<br />
de sus errores. Con que mire V. si nosotros, que somos<br />
jueces universales de todas las controversias, deberemos omitir<br />
ésta, y dejarnos ir con lo que nos diga el que á ojo de<br />
buen varón nos parezca que lleva la razón de su parte. Por<br />
otra : estos frailes majaderos á cualquier punto de filosofía<br />
que establecemos, nos salen luego con daca si san Basilio dice<br />
lo contrario, tomn si san Agustín impugna eso. Para nosotros<br />
que somos eclécticos no es de mucha fuerza el argumento;<br />
pero el diablo tiene, que el vulgo y el que no es vulgo<br />
(especialmente en España) así que oyen que se rebate<br />
á un Padre de la Iglesia se escandalizan, y nos toman entre<br />
ojos. Con que ya que nuestra constancia nos haga estar firmes<br />
en esto de ser eclécticos, es menester que siquiera procuremos<br />
taparnos. El modo será agarrar las autoridades de<br />
los Padres, exprimirlas, torcerlas, ponerlas de modo que digan<br />
lo que nosotros queramos. De este modo evitamos por<br />
una parte la envidia, trayendo, aunque sea por los cabe-
3 + 5<br />
líos, á los Santos Doctores á nuestras opiniones; y por otra<br />
decimos lo que nos da la gana.<br />
Maestro. Verdaderamente, señor Aristóteles , que si V.<br />
se aplica , nos ha de echar la pierna á todos los eclécticos.<br />
No tiene mas sino que en esas últimas palabras ha dado la<br />
idea de todos los modernos, tal como pudiera darla si les hubiera<br />
visto los interiores. Convengo pues con V. en que lea<br />
á los autores eclesiásticos, porque no ha de ser V. menos que<br />
un Genovesi, un Brixia, un Verney, un Altieri, un Villalpando,<br />
y otros muchos precursores nuestros, que según los<br />
citan, parece que los han leido.<br />
Aristóteles. Sí señor, los leeré y releeré. Bien que no es<br />
negocio de mucha detención; porque con un Ireneo, Justino,<br />
Athenágoras, Tertuliano, Orígenes, Basilio, cuatro ó<br />
cinco Gregorios, dos Cirilos, un Agustín, dos Isidoros , un<br />
Gerónimo, y poco mas de otros tantos mas, me desembarazo<br />
de esta precisión, y puedo imponerme en lo que aquellos<br />
grandes hombres pensaron. Tanto para ellos como para todo<br />
lo que he dejado dicho, sé ya que debo ir prevenido con<br />
las reglas de crítica; mas esto consiste en saberlas, y usarlas<br />
bien para no tropezar.<br />
Luego que salgamos de los Padres, si á V. le parece, señor<br />
maestro, pondremos cero en los siglos que se llaman<br />
bárbaros; y si en ellos se hallare algún filósofo que no sea<br />
aristotélico , v. gr., Raimundo Lullo , á este se le dará lugar,<br />
echaremos á la hoyanca á todos los escolásticos, menos<br />
aquellos en que quedamos convenidos que nos es preciso<br />
leer, y nos limpiaremos las lagañas para ver sin embargo la<br />
nueva luz, que nos ha de enviar Constantinop'a ganada por<br />
el Turco. ¡Poder de Dios! ¡qué manada de filósofos! Aquí,<br />
aquí es donde es menester despestañarse leyendo, y volverse<br />
todo uñas para recoger tanto oro y plata como se halla<br />
en sus obras. Ahora sí que de un hipo tengo que leerme á<br />
Telesio , Campanela, Cardano , Galileo , Brixia, Genovesi,<br />
&c. &c; á Ramos, Descartes, Mallebranche, Arnald, Leridan,<br />
Buffon, Pluche', De Para, &c. &c.; Bacon, Loclc,<br />
Newton, Clark, Heill, Coste, &c. &c. á Ltibnitz, Toinasio,<br />
Wolfio, Heineccio, &c. &c. y también (j por qué no ?) á<br />
Tosca, á Feijoo, á Rodríguez, á Villalpando, al Censor con<br />
las dos colas de sus corresponsal y apologista &c. &c; y por<br />
том. v. ++
346<br />
fin, tengo de nadar en todo ese mar inmenso de libros hasta<br />
que les encuentre el fondo. Verdad es que son muchos;<br />
pero en leyéndolos uno tras de otro, bien se pueden leer. Ea,<br />
señor maestro, ya me tiene V. impuesto en lo primero que<br />
debo saber para ser buen ecléctico. Ya tengo medidas á palmos<br />
todas las sectas, y todas sus sentencias.<br />
Maestro. Haga V. de caso que si no le hubiera dado gana<br />
de mentar eso de las medidas, se nos olvidaba una co.»a<br />
sin la cual entendiera V. á los filósofos como yo al Alkoram.<br />
Aristóteles. ¿ Y qué cosa es, señor maestro ?<br />
Maestro. Las matemáticas.<br />
Aristóteles. Sí, sí las matemáticas; y mucho mas para los<br />
filósofos de ahora , porque aunque los antiguos apenas , y<br />
ni aun apenas, se pueden entender sin este auxilio, nada vale<br />
el uso que ellos hicieron de ellas, si se compara con el que<br />
los modernos han hecho, hacen, y harán. Y dígame V., señor<br />
maestro, ¿ será menester imponerme muy á fondo en estas<br />
ciencias interminables para la buena inteligencia de estos<br />
grandes hombres?<br />
Maestro. Lo que yo sabré decirle á V. es, que los filósofos<br />
mas célebres de estos últimos tiempos han sido los mas célebres<br />
matemáticos; que Newton ha apurado (para decirlo así)<br />
lo mas recóndito y excelente de la geometría para establecer<br />
su sistema; y que ya se hace de ella, y de los otro» ramos<br />
de esta facultad tanto uso, que el libro donde no haya largas<br />
calculaciones siquiera tres veces en cada llana, y luego al<br />
fin no traiga por lo menos un equivalente á la tercera parte<br />
de su tomo en figuras y mas figuras, no debe tener otro uso<br />
sino el que de él hagan los boticarios en despachar ungüento.<br />
De donde se infiere, que cuanto mas matemático sea V.,<br />
mejor ha de entender á nuestros filósofos, y mejor filósofo<br />
ha de salir.<br />
Aristóteles. Ya los dedos se me están antojando huéspedes;<br />
nada deseo tanto como verme en eso, y quisiera que<br />
V. me instruyese en lo demás que me queda que hacer, para<br />
formarme ecléctico perfecto.<br />
Maestro. Voy á explicarlo. Con lo que hemos dicho y<br />
otras menudencias que se nos han quedado , tiene V. averiguados<br />
y averiguadas todos los sistemas y sentencias de los<br />
filósofos, omnia omniura cogítala, et inventa. Ya no nos que-
347<br />
da mas que hacer que escoger io mejor, y ve V. ahí el eclecticismo.<br />
Pero ya se ve; como para saber entre muchos quien<br />
es el mejor, es menester entablar cotejo entre ellos, ó llamarlos<br />
á juicio comparativo, por eso digo yo á renglón seguido<br />
( pág. 14. ) flacha deinde aliorum cum aliis conferimt,<br />
que los eclécticos, que desempeñan este nombre antes de declararse<br />
por la sentencia de alguno, ya sea antiguo , ya moderno,<br />
la cotejan con la de los otros para ver quien es el<br />
que lleva la razón.<br />
Aristóteles. Esto está muy bien dispuesto así, porque qui<br />
inaudita parte altera aliquid statuit, etsi cequum statuat, haud<br />
tamen ipse ¿equus fuit. ¿Pero sabe V. , señor maestro, qué es<br />
lo que se me figura ? Que nos mete V. en otra dificultad mucho<br />
mayor que la pasada. Porque supongamos que yo me he<br />
prevenido para ser ecléctico del modo que V. manda ; esto<br />
es , después de haber examinado y entendido las razones de<br />
todos ios filósofos sobre todas las materias; este cotejo que<br />
V. me manda hacer ahora, pide un poquillo mas, y es que<br />
sea yo como el otro Rey que sabia de coro los nombres de<br />
doscientos mil soldados que tenia , y los iba diciendo al derecho<br />
y al revés siempre que se le antojaba. Ya hemos visto<br />
que los filósofos son muchísimos, y cada uno enseña todos<br />
los dogmas que se le antojan. Vengo pues á decidir de<br />
un dogma sobre que hay diferencia entre cincuenta de ellos:<br />
v. gr. ¿Cómo diablos he de tener yo presentes los dictámenes,<br />
los fundamentos, las razones, que á cada uno se le vinieron<br />
?<br />
Maestro. ¿ En eso se para V. ? Pues vea un puñado de<br />
modos: primero, volverlos á leer; segundo, si no se quiere<br />
esto, irlos extractando según se hayan ido examinando:<br />
tercero-,<br />
Aristóteles. Basta, señor maestro, basta. Me acomoda<br />
mucho eso ultimo que V. dijo. Yo formaré un análisis de todos<br />
los filósofos y filosofías , puesto por el orden alfabético<br />
con dos índices , uno de autores y otro de materias, y<br />
así podré encontrar lo que se me ofrezca en seis resmas<br />
de papel, ó quizás menos, que serán las que ocupe el extracto.<br />
Supongo pues , que lo tengo hecho, que con él á las<br />
manos puedo combinar, como con efecto combinaré entre<br />
sí las sentencias todas de todos los filósofos sobre cada una
348<br />
de las materias que se controvierten en la filosofía. ¿Qué<br />
me queda que hacer ?<br />
Maestro. Escoger lo mejor, y plantarlo V. en su cartapacio,<br />
y hete ahí el eclecticismo, como yo lo he pintado, y<br />
como le pintan los buenos eclécticos.<br />
Aristóteles. De modo que después de haber hecho cuanto<br />
hemos dicho, ¿he de dar yo la sentencia según mi caletre?<br />
Pero dígame V., yo me acuerdo haber leido en muchos libros<br />
de filosofía, algunas propoaciones, cuyas pruebas empiezan con<br />
este verbo: Demonstratur. Aquí no tendré para qué pararme.<br />
Maestro. Si V», señor Aristóteles, hubiera leido con toda<br />
devoción mi oración latina, no dijera ese disparate. La<br />
mi.,ma objeción me pongo yo (pág. 12.) con mi acostumbrada<br />
erudición, y respondo que.... pero mejor será ensartar<br />
aquí mis mismas palabras. Car vos, aut vestrúm síngalos sequendos<br />
esse dicemusl An deinonstrationibus vestris propositione<br />
ficta, aut falso fundamento sapissimé nitentíbus? Minime. Esta<br />
les encajo nada menos que á Aristóteles, á Platón, á Gaseado<br />
y á otros pocos de argumentantes que introduzco en<br />
mi arenga. Y á la verdad, si porque los filósofos digan que<br />
demuestran, los hubiéramos de creer, aviados estábamos, porque<br />
toaos ellos pican de demostrantes. De demostrantes picaban<br />
los escolásticos, y gracias á Dios ya los tenemos echados<br />
á rodar. Con que, señor mió, lo que V. tiene que hacer<br />
es no fiarse de nadie, sino de sí mismo, y solo tener por cierto<br />
aquello que, como yo digo, ex rationum pondere parezca<br />
ó mas verdadero, ó mas vero-.imil.<br />
Aristóteles. Y dígame V., demos ca-.o que se trata una cuestión<br />
física, cuya decisión depende de la observación y de los<br />
experimentos. Newton por egemplo dice: que él instituyó la<br />
experiencia, y halló....<br />
Maestre Poco á poco, que á renglón seguido le pongo<br />
yo á esa réplica su taponazo: óigalo V. (Ibidem). Utrum observatione,<br />
et experientia, qua rerum ciremntantium mínima deficiente,<br />
fallada et falsitatí obnoxia sunt. Ne ob eam rem quidem.<br />
Mire V. si sé yo prevenir bien las cosas. En ninguna semiente<br />
mas que en los experimentos. O sea porque los autores de<br />
ellos se engañan, ó sea porque nos quieren engañar, son muy<br />
pocos los que se refieren, que al ir á entablarlos, no se hallen<br />
suceder la cosa de modo m.iy diverso. Con que, señor mió,
3+9<br />
el remedio es que nos desengañemos por nuestro propio ojo.<br />
Aristóteles. Con que tendré yo que comprar (¡cosa de<br />
juego es!) todas las máquinas que sirven para experimentar,<br />
Y observar: tendré que aprender á cocinero de orines, de vino,<br />
de galápagos, y de todas las cosas que disuelve la Alquimia:<br />
tendré que prevenir una infinidad de estas quisicosas que<br />
se cuecen. Seré anatómico, y no me quedará perro ni gato<br />
donde no vaya á buscar las tubas falopianas: tendré que pasarme<br />
en claro las noches hasta encontrar con un buen telescopio<br />
el mechinal de la Luna: tendré que navegar á esos<br />
países por donde no han andado mas que los franceses, á ver<br />
si es cierto (que no lo será) lo que nos cuentan en sus viages:<br />
tendré que volverme loco.<br />
Alustro. No por Dios: todo está bien, menos eso.<br />
Aristóteles. Pues, señor ecléctico, vamos á ajusfar la cuenta<br />
de todo ¡o que V. me ha dicho. Para ser ecléctico, se requiere<br />
leer todos los filósofos de consideración que ha habido.<br />
Dígame V. ¿los hay en Sevilla? No señor, porque A verroes<br />
apenas ha encontrado veinte ó treinta. Si no los hay en<br />
Sevilla, luego VV. no los han leído. Luego son VV". (perdónenme<br />
la llaneza) unos solemnísimos embusteros, cuando<br />
se atribuyen el nombre de tales, á no ser que sean eclécticos<br />
de anillo, ó eclécticos in partibtts.<br />
Mas no me paro con VV". Yo me presumo que en la España<br />
toda no hay una biblioteca, donde se hallen todos los<br />
filósofos que han tenido nombre. Pero demos que los haya en<br />
todas partes: demos que cada ecléctico tiene tanto caudal como<br />
Midas (que tuvo de oro hasta las orejas) para comprar todos<br />
los instrumentos y máquinas que se requieren para las experiencias:<br />
que tiene sitio, proporciones y lo demás que es<br />
menester para hacerlas: demos estos y otros disparates que<br />
por ahora no quiero tocar; y dígame V., hombre de quien<br />
V. fuere , ¿ cuánto tiempo se necesita para saber las lenguas<br />
que se llaman doctas 2<br />
Una vida. Yo me acuerdo haber ieido<br />
de algunos que estudiaron el griego y el latin toda su vida,<br />
y con todo eso de ser hombres de talento bastante, se las llevaron<br />
á la sepultura á medio saber. Pero no pongamos mas<br />
que una instrucción regular en el griego, latin, francés, español,<br />
inglés, alemán, italiano: ¿se adquiere estoen dos dias?<br />
Pónga>e V. luego á leer todos los filósofos de nombre. Yo arriba
350<br />
no apunté mas que unos pocos; pero esos pocos no se pueden<br />
leer en cincuenta años; otros ciento y cincuenta son necesarios<br />
para los demás, con que es muy de creer que si Matusalén<br />
volviese ahora al mundo, apenas tendría tiempo para<br />
leerlos. Pues vaya para entenderlos. Otra que tal, dóblese el<br />
tiempo, y hago mucho favor. Entremos pues á cotejarlos. ¿ Es<br />
obra esta que se puede hacer en menos de quinientos años? ¿Las<br />
fuerzas de un hombre bastan para este improbísimo trabajo?<br />
Pues vayan luego las matemáticas: en ios ramos de cada cual<br />
de ellas han consumido los hombres su vida toda, y se han<br />
muerto ignorando mucho. Pues vaya la critica. Vayan los infinito,<br />
experimentos y observaciones que hay que hacer. Soy<br />
de dictamen, señor maestro, que sí todos los que hoy viven<br />
en Sevilla, sin excluir las monjas, se aplicasen cada uno á<br />
los infinitos ramos que he apuntado, y puedo convencer ser<br />
necesarios para hacerse ecléctico, como los eclécticos se pintan,<br />
se morirían todos antes que se evacuasen las cosas que<br />
hay que evacuar para formar una filosofía , cual es la que<br />
VV. prometen. Y VV. quieren que esto sea posible, y no ahí<br />
como quiera posible, sino hacedero por un cualquiera. Suponen<br />
que lo han hecho, y quieren que todos los hombres lo<br />
hagan. Vayan VV. á mentir á Tetuan, y no se vengan á mí<br />
que las vendo.<br />
Señores eclécticos, formalicémonos un poco, que ya hemos<br />
retozado bastante. Cuanta doctrina he puesto en boca del<br />
maestro de mi Diálogo, y cuantas réplicas le he hecho en<br />
nombre mió, no han sido mas que las mismas ideas que los<br />
eclécticos nos dan de su filosofía, y las mismas razones por<br />
las cuales quieren ellos que se tengan en sumo desprecio los<br />
escolásticos. VV. que han leído al Villalpando, al Genovesi<br />
y á varios otros, no podrán menos que haberlo conocido; y<br />
mucho mas siendo las especies que he vertido las mismas que<br />
VV. vierten contra mí y ios míos á presencia de sus discípulos<br />
y discípulas. Podia yo pues suponer y aun probar, que<br />
era necesario para ser buen ecléctico todo lo que he dicho y<br />
muchísimo mas, para que á primera vista se conociese que<br />
VV. hablan de memoria, y pretenden establecer una cosa imposible.<br />
Pero para mí es material que lo conozca la gente á<br />
la primera vista, ó que tenga que esperar á la segunda. Por<br />
otra parte mi argumento es tal, que por mucha cuerda que
3 5 ¿<br />
yo les dé á VV. , siempre los he de dejar amarrados.<br />
Bajo este pie no quiero que sea preciso , para ser buen<br />
ecléctico, el conocimiento de las lenguas. Dejemos á sus patriarcas<br />
de VV". apreciar en mas á Erasmo (por no poner<br />
otra comparación mas odiosa) que á san Agustín, porque<br />
e.,te segundo no supo el griego sino medianamente , como él<br />
mismo dice; y el otro hizo de él mas particular estudio: demos<br />
pues que para ser filosofó, baste, el latín y el francés,<br />
y suplan las traducciones la falta de las lenguas, en que originalmente<br />
escribieron los filósofos. Tampoco quiero que sea<br />
indispensable para ser buen ecléctico la hermosura y elegancia<br />
del estilo. Bien ven VV. cuanto favor les hago en ello,<br />
pues no pierden ocasión de echar en Cara á los escolásticos<br />
su barbarie, y cuando no tienen otra falta que ponerlos, repetírsela<br />
usque ad fastidium. Sin embargo no les pido á VV.<br />
latín Ciceroniano, y me contento con que hablen la gerga<br />
deí siglo XIII. También les dispenso el examen de los filósofos<br />
y filosofías de las primeras gentes, aunque en esto soy<br />
indulgentísimo, cuando todo el caudal del Genovesi y de muchos<br />
otros que se le parecen, consiste en averiguar los enigmas<br />
de las filosofías bárbaras: y debe ser así, si quieren VV.<br />
ir consiguientes á sus principios. También ¡es perdono ei que<br />
examinen aquellos de entre los filósofos que no han tenido<br />
mucuo crédito, sin embargo de que VV. por la misma causa<br />
no de'o:n abandonarlos. Tampoco insisto en que vean por<br />
su propio ojo, si aquellos que generalmente han sido impugnados<br />
, dieron ó no causa para ello. Pase por cosa juzgada<br />
á pesar de la costumbre filosófica del siglo, y r<br />
de los principios<br />
de VV. que se atreven (yo no sé por qué) á revocar las sentencias<br />
dadas por los mayores; condenando lo que ellos absolvieron<br />
, y absolviendo ¡o que ellos condenaron. No quiero<br />
tampoco que se molesten en leer de los Padres mas oue<br />
aquellas obras que directamente son <strong>filosóficas</strong>, y dispenso<br />
toda la filosofía que puedan traer en sus otros excelentes escritos.<br />
Últimamente los relevo de viajar á la China y Américas,<br />
para ver sinos engañan tantos embusteros, como han ido<br />
por allá. Los relevo del trabajo que deberían VV. tomarse<br />
en hacer por sí mismos los experimentos y observaciones, de<br />
cuya verdad, si no nos informan los ojos, no hay raciocinio<br />
que valga, y quiero que en esta parte no pongan mas dili-
352<br />
gencía para no engañarse, que la que han puesto los escolásticos<br />
que han tenido siempre un tragadero regular. ¿Puedo<br />
yo estar mas equitativo? No les pido mas que lo que necesariamente<br />
constituye al eclecticismo, que es examinar las sentencias<br />
de los filósofos, y escoger de entre ellas la mejor en<br />
cada materia. Esto se dice en dos palabras; pero, señores<br />
mios, esto no puede hacerse en dos siglos. Leer a todos los<br />
filósofos que han tenido nombre ó lo tienen: instruirse en sus<br />
sistemas: penetrar sus razones: cotejarlos con los que piensan<br />
de otro modo; y dar en vista de autos sentencia ecléctica<br />
(como si digiramos en grado de apelación), no es negocio<br />
que alcanzan las fuerzas de un hombre.<br />
Yo no pico de calculador; y si vale la verdad , es muy<br />
poco lo que calculo. Pero quisiera ahora que uno de esos que<br />
tienen ajustadas por adarmes, y por menos si es menester,<br />
las aguas que diariamente pasan por el Sena y el Pó, hiciese<br />
el cálculo de cuánto tiempo bastaria para que un hombre<br />
pudiese salir ecléctico. Háganme VV. favor de buscarlo , y<br />
díganle que lo ajuste, mientras yo á mi estilo pastrano hago<br />
un quid pro quo de la cuenta. Hugo de Santo Caro pensó en<br />
el siglo XHI sacar las concordancias de la Biblia. Empleó en<br />
este trabajo trescientos frailes, según dicen ; y con todo eso<br />
salieron con tantos defectos, que fue menester que en lo sucesivo<br />
trabajasen otras siete ú ocho veces de nuevo otras porciones<br />
de frailes. Y esto se hizo nada mas que para formar<br />
el índice de un libro, que no es de muchísimo volumen. Multipliquen<br />
ahora VV". trescientos años siquiera por ocho, que<br />
sería lo menos que se debió gastar en concluir la obra, y luego<br />
añadan lo que corresponde por los que después aumentaron,<br />
y corrigieron dichas concordancias, y sacarán sin duda<br />
que ellas debieron tener mas de mil años de trabajo.<br />
Imaginemos ahora que hay que hacer un índice general<br />
de todas las sentencias de los filósofos sobre las innumerables<br />
materias que se tocan en los varios ramos de la filosofía,<br />
y como en ella las unas cosas tienen conexión necesaria<br />
con otras, como es evidente, y expliqué en parte en la Carta<br />
pisada; imaginemos también otro índice que sea como segunda<br />
parte del primero, donde se contengan las relaciones<br />
que cada una de las ideas que se establecen en cada sistema,<br />
tiene con las otras del mismo sistema, y con la de otros sis-
temas que se le parecen ó le contradicen. En la voz, v. gt\,<br />
Idea y su significado, habida que explicar la voz en los varios<br />
modos con que algunos filósofos la toman: decir después<br />
ios innumerables modos con que la definen, el ser que la dan,<br />
y el origen que la buscan: hasta aquí sería la primera parte<br />
del índice. En la segunda se debería hacer cargo el que ¡o<br />
compusiese, no solo de los muchísimos modos con que ella<br />
se divide por los diversos filósofos que la explican, sino también<br />
la conexión que tiene , por egemplo, en el sistema de<br />
Platón con el cuerpo de toda su doctrina: como si digésemos,<br />
de qué parte de su sistema es ó puede ser consecuencia , y<br />
en el cual se toma como principio.<br />
Explicadas así estas y otras mil zarandajas, tendría después<br />
que combinar la doctrina de Platón con la de los demás<br />
filósofos que han hablado de ideas, y notar las conveniencias<br />
ó repugnancias que tuviesen las del primero con las de los<br />
otros , y así sucesivamente desentrañar todos los sistemas.<br />
Esta es obra de mas dificultad que las concordancias ; y sin<br />
embargo es imposible que uno que no la tenga hecha, y digerida<br />
allá en el libro de su entendimiento, pueda juzgar de<br />
las materias <strong>filosóficas</strong> como ecléctico. Es así que para las<br />
concordancias se gastaron mil años , sobre poco mas ó menos<br />
: luego para que el ecléctico esté en disposición de serlo,<br />
es menester que haya estudiado mil años en formar en su<br />
mente unas concordancias <strong>filosóficas</strong>.<br />
Deben VV. saber, señores eclécticos, que nadie en este<br />
mundo ha dado en el disparate que VV.; y que no los escusa<br />
la ignorancia que tienen, y no debían tener. La obra de los<br />
Bollando* es infinitamente menos que el eclecticismo : para<br />
ella no se requiere tan largo y serio examen como aquel pide<br />
, ni requiere mas instrucción que una buena crítica , ni<br />
necesita de la mitad de los libros , ni tiene mas que hacer<br />
que señalar las razones de por qué el autor, ó M. S. que sigue,<br />
merece crédito, que ciertamente no son muchísimas,<br />
sin quedar responsable á lo que el autor refiera ú omita. Se<br />
reduce á esto-,"'para que VV. me entiendan. Dia tantos de<br />
agosto se señala tal Santo en el Martirologio. Sus hechos están<br />
e-crítos por fulano, por zutano, y por mengano. Entre<br />
ellos debe preferirse fulano porque fue autor contemporáneo<br />
, &c., &c., y tiene su baza bien sentada. Zutano, aun-<br />
TOM. v. 45
354<br />
que no fue de aquel tiempo, merece ó no merece crédito por<br />
esta ó la otra causa; y puesto esto , no hay mas que hacer<br />
que copiar lo que todos escriben, corrigiendo el vicio de los<br />
egemplares si lo tienen, por otros mas correctos. Ya ven VV".<br />
cuanta diferencia hay de esto al eclecticismo, que sobre ello<br />
añade el examen rigoroso de cada cosa en particular, y la<br />
combinación no con otros dos ó tres autores , sino con quinientos<br />
ó seiscientos. Sin embargo, saben que en los Bollandos<br />
trabajaron siete ú ocho Jesuítas de principal que se fueron<br />
sucediendo , sin los muchos amanuenses que les servían<br />
para leer, para buscar, para escribir, para extractar, y<br />
otras cosas. Infieran VV. ahora, como les dé gana, el modo<br />
con que un hombre solo se ha de manejar pira ser ecléctico.<br />
El gran Diccionario de Moreri ha tenido sobre sí una<br />
infinidad de manos que sucesivamente lo han ido adelantando;<br />
y sin embargo yo le tengo por tan lindo, que no me<br />
importaría que se perdiese. Y quieren VV. que el eclecticismo,<br />
que es obra mayor, salga (que es una dificultad) y salga<br />
bueno (que es otra) sin pasar mas que por una mano. Últimamente<br />
para no entretener á VV. con otros egemplos,<br />
una edición algo mas correcta de los Santos Padres necesitó<br />
por muchos años de toda la aplicación de los monges de<br />
san ¡Mauro; y ciertamente los Padres ni son tantos como los<br />
filósofos, ni ofrecen, á los que no tratan mas que de dar<br />
correctas sus obras , mucho en que detenerse.<br />
Estos egemplos , señores mios, convencen que VV. no<br />
saben lo que dicen, cuando prometen ser unos filósofos que<br />
con conocimiento de causa, y citación de testigos, escogen<br />
lo mejor de los filósofos. Esta obra es imposible, no digo yo<br />
á un hombre solo, sino á muchos juntos; porque no hay vida<br />
ni fuerzas para tanto, y solo podría verificarse algo de<br />
ella á esfuerzos de muchos años, de grandes talentos, de mucho<br />
surtido de libros é instrumentos, y de un trabajo larguísimo,<br />
que después no nos trajera la mas leve utilidad, como<br />
demostraré en el correo que viene (*). Pero querer que ella<br />
(*) Tan pronto como los Editores de las <strong>Cartas</strong> del Rancio llegaron<br />
á entender que las Aristotélicas debían ser mas de diez y nueve<br />
, según el Autor lo ofrece en este lugar, practicaron las mas efi
355<br />
sea fácil á cada filósofo, y ademas de esto querer que todos<br />
los filósofos la hagan ; insistir también en que este es el único<br />
modo de filosofar que debe establecerse y seguirse.... Señores<br />
mios, perdonen VV. que se lo diga: hoc est insanire.<br />
¿Pues cómo somos eclécticos? me dirán VV. Mas yo ya<br />
les he respondido. No haciendo nada de cuanto dicen que debe<br />
hacerse para serlo, siendo plagiarios, pedantes, y hablando<br />
sin conocimiento: contradiciéndose á cada paso, no sabiendo<br />
lo que niegan, y lo que afirman, y acabando de poner<br />
á la filosofía en un caos de obscuridad. De este modo son<br />
VV. eclécticos , y eso lo estoy yo diciendo en casi todas<br />
mis <strong>Cartas</strong>.<br />
A la verdad , amigo don Manuel, ¿á quién no se le revolverá<br />
todo el estómago oyendo decir, que en Sevilla hay<br />
eclécticos ? i Dónde están , preguntará , y quiénes son ? Hételos<br />
aquí, dirá cualquiera. Unos hombres que estudiaron tres<br />
años y no entendieron al Froilan, al Mastrio ó al Losada;<br />
que de repente se convirtieron en filósofos modernos, porque<br />
de repente entró la moda; que aun de la filosofía moderna<br />
saben poco mas que aquellos en cuyos tiempos no había<br />
parecido; que sucesivamente han sido discípulos de Purchot,<br />
de Brixia, de Villalpando y Jacquier ; que ni aun por<br />
el forro han visto á los mas célebres de los modernos; que<br />
no tienen mas libros que unos pocos que pueden llevarse<br />
debajo del brazo á donde se les antoje; que aun estos son los<br />
mas baratos (hoc est, los peores ) que se han escrito sobre la<br />
caces diligencias para inquirir su paradero , y poder agregarlas á<br />
las presentes, escribiendo al efecto á Córdoba y Sevilla á personas<br />
coetáneas del Autor,. que se juzgaba tendrían la Colección completa.<br />
Pero tienen la gran pena de anunciar que iodo ha sido en vano,<br />
pues que no se encuentran mas que las dichas diez y nueve : presumiendo<br />
con bastante fundamento, ó que el P. Mtro. Alvaiado no<br />
continuó el plan que presenta en la Carta XV, p. 262, ó que perecieron<br />
con otros muchos escritos en la guerra de la independencia,<br />
cuando salió fugitivo de Sevilla huyendo de los franceses, y se refugió<br />
en Tavira dé Portugal. No obstante, si por fortuna se lograse haberlas<br />
á las manos en algún tiempo, se procurará darías á la prensa<br />
para que el público tenga la satisfacción de hacerse con unas piezas<br />
de tanto mérito, y de la vasta erudición que se trasluce por el<br />
referido plan.
3 56<br />
facultad; que saben tanto de lenguas como los aviones; que<br />
en las matemáticas están tan en ayunas, que todavia los pueden<br />
comulgar con un círculo ; que en la crítica saben tanto<br />
como un aperador, ó poco mas; que el latín se les resiste;<br />
que el castellano lo hablan con trabajo; que pero<br />
dejémoslos. Estos son los que omnia omnium cogitata, et inventa<br />
inspicientes, et maturo examine contemplantes, quid cuique<br />
placeat , aut displiceat, que cujusque senlenlia, aut opimo<br />
út, curant cognoscere, atque intelligere: placita deinde alionan<br />
cum aliis conferunt , et ex iis, quce sibi gratiora , et rationi, et<br />
veritati propriora sunt, seligunt: atque hac ratione ex omnium<br />
doctrinarum flore , mel dulcissimum apum more confidentes,<br />
ctsteris multo doctiores fiunt. Orat. pág. 14. ¡Valiente embuste<br />
sería ver eso! Soy de V., amigo mió, hasta otro corieo (*)•—<br />
Aristóteles.<br />
Se despachó este en qué sé yo qué día de noviembre.<br />
P. D. V., amigo mió, da lugar á que el Pimporrero juegue<br />
conmigo, sin que yo lo pueda remediar. Acabé de escribir<br />
esta y fui á buscarlo para desahogarme un tanto con él.<br />
xLo encontré leyendo con mucha atención la carta del Elisio.<br />
Pues amigo, le dige, ¿qué es eso que lee V. ahora? Leo, respondió<br />
él, los elogios que esta alma beata da. en su carta á<br />
santo Tomas. Yo me alegro, le dige: con eso verá V. lo emganado<br />
que estaba en ciertos informes que me dio. Ahí puede<br />
ver bien que el Elisio habla imparcial; reconoce el mérito<br />
donde lo hay; y le hace justicia, prescindiendo de todo;<br />
y no como V. me ha dicho Poco á poco, replicó él:<br />
¿Quiere V. , señor Aristóteles, que yo le responda á ese argumento<br />
? Yo no le encuentro respuesta, le dige; mas sin<br />
embargo dé V. la que tenga. Pues antes me ha de dar V. licencia,<br />
respondió él, para que le cante una tirana. Hombre,<br />
le dige, ¿es V. el demonio ? ¿Nos quiere perder? Pues<br />
es bueno que sin embargo de que todas mis <strong>Cartas</strong> van enlutadas,<br />
hay muchos que no creen que son cosa de muertos;<br />
¿ qué será si ven ahora que van acompañadas de guitarra?<br />
Pues señor mió, respondió él , se quedará V. sin respuesta,<br />
(*) Véase la nota de la pág. 354.
;>) /<br />
como yo sin abuela. Por mas que le insté no hubo forma de<br />
convencerse; hasta que el deseo de saber qué era aquello que<br />
quería decir, me obligó á que por esta sola vez, sin egemplar,<br />
le diese licencia para que cantase. Púsose en pie, sacó<br />
todo el brazo derecho; empezó con él á echar compases, que<br />
también acompañaba con bajar y subir la cabeza; y después<br />
que me molió compaseando , cantó la siguiente copla :<br />
jPobrecito libro mió<br />
En las manos del librero,<br />
Que cuando te está alabando<br />
Entonces te está vendiendo!.<br />
Fue tal la ira que me dio, que no le hice pedazos los<br />
cascos, porque no supe si después le harían falta. No quise<br />
oir mas respuesta, y le volví las espaldas enojado tanto con<br />
él como con V., que le ha dado causa con sus <strong>Cartas</strong> para<br />
que se burle del Elisio. La fortuna es, que yo no. puedo estar<br />
enojado mucho tiempo, pues sino pero mas vale callar.
358<br />
Pdg. Linea. Dice. Léase.<br />
7-<br />
FE DE ERRATAS.<br />
I<br />
7- Isaac , Neuton . Isaac Newton<br />
62. 3. Philosophici Philosophie*<br />
70. 3. hubieron hubieran<br />
77- 35. Ramon Ramos<br />
80. 40, Navarro, Azp. Navarro Azp.<br />
8r. 35. de D.<br />
91. 2. parum purum<br />
93. i5. descubir descubrir<br />
96.<br />
3i. Margarita Antoniana, de<br />
Gomez, de Pereira sin comas.<br />
io3. 19. antoridad austeridad<br />
120,27 : y 222, 19. Leuvenck Leuvvenhoech<br />
141. 24- Aylarchicon Hylarchicon<br />
172. 22. veritatem veri tarnen<br />
ibid. 3o. christianorum christianum<br />
sin cita Bailo Baile<br />
177. i. bartulo Bantnlo<br />
ibid. 7- Homcemeria Homazomcria,<br />
222. i5. Henricomoro Henrico Moro<br />
232. 28. Lebiathac Lebiathan<br />
275. 25. Pluton Platón<br />
288. 25. de del<br />
2 1' 9. 21. cosas de la cosas, de la<br />
3i8. 32. lo los<br />
3a i. 28. nec ne<br />
332. 32. cuam quam
APENDIX.<br />
359<br />
Habiéndose extraviado en las amargas y críticas tempestades que<br />
nos han precedido muchas y hermosas piezas poéticas que el FI<br />
LÓSOFO RANCIO compuso siendo catedrático de Filosofía en<br />
su Colegio Mayor de Santo Tomás de Sevilla , alusivas á las célebres<br />
funciones de Máscara que sus estudiantes hicieron con el<br />
muy plausible motivo de la coronación de su Augusto Soberano el<br />
señor don Carlos IV, y en que á porfía se esmeraron todas las<br />
corporaciones de aquella ciudad, solo hemos podido haber á las<br />
manos el pregón con que en Máscara jocosa se anunció la de serio<br />
ya mencionada; y no queriendo privar á sus apasionados del<br />
gusto que puedan tener en leerle por lo raro de su invención , injiriendo<br />
de este corlo fragmento el mérito de los demás indicados,<br />
hemos resuello añadirle en este lomo de sus Car/as Aristotélicas,<br />
para que también se forme alguna idea del gusto que tuvo el Autor<br />
, tanto en verso como en prosa.<br />
PREGÓN DE LA MASCARA<br />
DEL COLEGIO MAYOR DE SANTO TOMAS.<br />
Ante omnia.<br />
( Se supone con licencia del Gobierno. )<br />
I -11 señor Animas Locas (*),<br />
Oróte Mayor del Pueblo,<br />
Con facultad in abstracto<br />
Y su locura en concreto,<br />
Manda ut quo que el veinte y dos<br />
(*) Es le era un personado do poca representación conocido por<br />
«ste nombre en Sevilla , con la cordura ijue se manifiesta.
Del presente, los Porreóos (*),<br />
Eeduplicatwé , ut tales ,<br />
Salgan , ut quod, del Colegio,<br />
En una Máscara, in ficri,<br />
Secundum quid, ó in adjecto;<br />
Entendidos, que excusando<br />
Visages, mimos y gestos,<br />
Hayan de ir tam formaliter,<br />
Qutuh materialiter, serios;<br />
Y que en Máscara per accidens.<br />
Se vea un per se, por lo menos.<br />
Intensivo, et extensivo,<br />
Explicarán 6u contento,<br />
Por la aclamación augusta<br />
De sus REYES; previniendo,<br />
Directo, y de connótalo,<br />
Al vecino y pasagero ,<br />
Apronten ricas espuertas,<br />
Finos esterones viejos,<br />
Aventadores de Indias,<br />
Con capachos extrangeros;<br />
Y corresponda analógico<br />
Tal adorno á tal festejo.<br />
ítem manda , que se fije<br />
Este secundum se pliego,<br />
En los puestos respective<br />
Acostumbrados, á efecto<br />
Que no aleguen ignorancia<br />
Los tullidos ni los ciegos.<br />
Dado en Sevilla á los treinta<br />
Del próximo venidero,<br />
A las quince de la tarde<br />
Del año que no me acuerdo.<br />
Impresa en Sevilla año iju'J-<br />
(*) Se titulan así comunmente los estudiantes drl Colegio, para<br />
distinguirles tie los de otras corporaciones, aun cuando no se trascienda<br />
á ninguna otra alusión mss antigua.
TABLA<br />
DE LAS CARTAS ARISTOTÉLICAS.<br />
Carta I. Sorpresa grande de Aristóteles, cuando supo en el<br />
infierno el desprecio que en el mundo se hacia de su filosofía:<br />
arbitra medios de averiguar las razones de este desprecio, y<br />
es escogido Averroes para que sirva de correo<br />
II. Lleva Averroes dos carteles de conclusiones, en las que<br />
se impugnaba la filosofía peripatética. Buscan á Cicerón para<br />
que se las traduzca del latín , y encuentra tantos y tan<br />
groseros defectos gramaticales, que le obligan á hacer una<br />
larga y graciosa crítica<br />
I fI. Concluye la materia de la Carta anterior . .<br />
IV. Principia la crítica del segundo cartel.<br />
V. Epílogo de los errores gramaticales: mala fe', peor juicio<br />
y escasísima instrucción de los Autores de las conclusiones.<br />
Cicerón hace la apología de la elocuencia y suma erudición<br />
de Aristóteles, y da su parecer sobre el estilo de los escolásticos<br />
VI. Señala Aristóteles la materia, y propone las condiciones<br />
con que entra en la disputa con los Padres para defender<br />
su doctrina. Hace Averroes una vigorosa apología de los filósofos<br />
árabes.<br />
VII. Grandes elogios que de Aristóteles han hecho los mayores<br />
sabios y críticos de la antigüedad. Ha sido y es su filosofía<br />
muy útil á la teología cristiana, y de ella se ha servida<br />
la Iglesia en les Concilios contra los errores de los hereges,<br />
cuando la filosofía moderna ha sido un seminario de impiedad.<br />
VIII. Echando en cara los modernos á los escolásticos la esclavitud<br />
bajo la autoridad de Aristóteles, éste expone las poderosas<br />
razones que les asisten para hacerlo así, y los términos<br />
en que la siguen<br />
IX. Se hace ver con varios egemplos que los eclécticos son mas<br />
esclavos de la autoridad que los mismos escolásticos. Poca<br />
confianza que se puede tener de los experimentos en que aquellos<br />
se fundan , y de las hipótesis sobre que proceden. . . .<br />
X. Después de una muy seria consulta que hizo Aristóteles, y<br />
quedó indecisa, pasa á probar que los eclécticos no han he-<br />
TOM. V. +6
362<br />
cho ni pueden hacer buen uso de la fdosofla antigua ni moderna<br />
; y lo confirma con varios egemplos ,<br />
XI. Rara invención del Estagirita de poner suplemento á las<br />
<strong>Cartas</strong>. Se hace maestro de la filosofía ecléctica , y da un<br />
ensayo de ella ; describe la historia de la filosofía, lógica y<br />
física general<br />
XII. Continúa el mismo asunto; y tratando de la física particular<br />
, hace ver las contradiciones de los modernos en cuantas<br />
cuestiones traen de física<br />
XIII. Pasa á tratar de la metafísica y de la moral, en cuyas<br />
facultades son perjudicialísimos los errores de los modernos<br />
á la Religión y buenas costumbres<br />
XIV. Advierte Aristóteles la enorme falta en que había incurrido<br />
de no poner prólogo á sus <strong>Cartas</strong>: es grande su sentimiento<br />
por esto ; pero tomando el consejo del Pimporrero<br />
hace que la presente sirva de prólogo á las que siguen, el<br />
cual no es menos original que ingenioso ,<br />
XV. Se da una idea de lo que es un ecléctico. Definición de<br />
la filosofía ecléctica, razones en que se fundan algunos para<br />
seguirla, con una breve solución de todas ellas. Plan de Aristóteles<br />
para impugnarla. Se agarran el Pimporrero y Averroes.<br />
XVI. Compara Aristóteles la filosofía con la república romana,<br />
y hace ver que en una y otra fueron iguales las vicisitudes<br />
y alteraciones. Pasa á demostrar que no hay tal filosofía<br />
ecléctica cual la describen sus sectarios, y lo comprueba con<br />
el egemplo de algunos reputados por eclécticos, especialmente<br />
del Genuense<br />
XVII. El Genuense escribió con preocupación, mala fe , sin<br />
crítica y sin consecuencia. Hace ascenso Aristóteles ú los eclécticos<br />
sevillanos, y saca por consecuencia que el eclecticismo no<br />
se da in rerum natura<br />
XVIII. Crítica muy fina de una carta que se decía escrita en<br />
los Campos Elisios. Se propone Aristóteles demostrar que no<br />
puede darse el eclecticismo, si se entiende por este nombre<br />
una filosofía que merezca llamarse ciencia. .<br />
XIX. Sigue la crítica burlesca de la Carta Elisia; y por medio<br />
de un diálogo, en el que se propone todo lo que se requiere<br />
para ser un buen ecléctico, se demuestra cada vez mas la<br />
imposibilidad de que exista el eclecticismo
INDICE<br />
DE COSAS NOTABLES.<br />
363<br />
ÁRABES: Razones que les movieron á seguir á Aristóteles, 68.<br />
Cuánto contribuyeron á la ilustración de la Europa, jo.<br />
ARISTÓTELES: SU sorpresa, cuando sabe en el infierno que se trataba<br />
en el mundo de desterrar su doctrina de las aulas, 2. Arbitra<br />
medios para poder averiguar las razones de los que tan malamente<br />
le perseguían, y se vale de Averroes para este efecto, 4.<br />
Le da cuenta Averroes de como habia visto su entierro en Sevilla,<br />
6. Busca á Cicerón para que le traduzca unas conclusiones<br />
que se habían defendido contra él, y se da principio á la censura<br />
del latin de ellas, 10 sig. Mérito grande de las obras de Aristóteles,<br />
53. Causas por las que fueron mal traducidas : dificultad<br />
insuperable para traducirlas bien, 55 sig. Sienta las bases, y pone<br />
las condiciones con que entra en la disputa con los Padres sus<br />
impugnadores, 64 sig. Qué juicio formaron del ingenio de Aristóteles<br />
varios hombres ilustres de la antigüedad, 82 sig. 102. Poderosas<br />
razones de los escolásticos para respetar su autoridad: hasta<br />
qué punto buscó la razón, 102. Los Santos Padres le impugnaron<br />
: ¿por qué? 103. Escedió á todos los filósofos sus antecesores,<br />
y llevó Ja filosofía en todas sus partes-á un grado de perfección<br />
tal, que poco se ha adelantado después, 108 sig. Confiesa<br />
sin embargo que admitió algunos errores, y tuvo algunas equivocaciones,<br />
110, 65. Pide consejo á sus camaradas sobre si tomada<br />
la ofensiva contra sus contrarios: graciosa narrativa de la<br />
consulta, 130. Forma un compendio ó ensayo de filosofía ecléctica<br />
, 162 sig.<br />
AVERROES: Le da Aristóteles la comisión de averiguar la opinión<br />
que los hombres tenían de él en el mundo: su primer viage, 4.<br />
Su mucha aunque justa indignación por haberle mudado el nombre<br />
el Autor de las conclusiones, 34. Su gravedad así que se vid
3Ó4<br />
vestido de escolar, 47. Defiende con mucho nervio á los filósofos<br />
árabes, 68 sig. Aventura con un escolar y con el sobrino del Pimporrero,<br />
74, 283. Oye un sermón en Sevilla, del cual da cuenta<br />
á Aristóteles en el infierno, 110. Reyerta que tuvo con el JPimporrero,<br />
263.<br />
AUTORIDAD: ES necesaria aun para las cosas sujetas á la razón, 100.<br />
CANO MELCHOR: Dice que Aristóteles fue obscuro, ¿por qué motivos?<br />
57. Su dictamen acerca del estilo escolástico, 59. Reconoce<br />
por suyos Aristóteles los errores que cita Cano en su libro De loéis<br />
, 65. Singular elogio de este ilustre sabio, 78. Indica las causas,<br />
por las que los luteranos aborrecían á los peripatéticos, 9c<br />
CICERÓN : Es buscado por Aristóteles para que traduzca unas conclusiones,<br />
10 sig. Larga enumeración de los barbarisinos y solecismos<br />
que encuentra en ellas, 12 sig. Hace un epílogo de ellos, 48.<br />
Que' juicio formó de la elocuencia y talento de Aristóteles, 54,<br />
83. Da las razones por qué es difícil traducir bien las obras del<br />
Filósofo, 55 sig. Su dictamen sobre el estilo escolástico, 59.<br />
CONCIUOS : Muchos generales hicieron uso de Ja filosofía peripatética<br />
para impugnar las heregías: Aristóteles desafia á sus contrarios<br />
para que digan otro tanto de la ecléctica, 79.<br />
ECLÉCTICOS: NO hacen, ni pueden hacer buen uso de la filosofía de<br />
las otras sectas, 136, 237. Contradicciones en que incurren, 148.<br />
Ciencia de los eclécticos sevillanos, 253: que hace Aristóteles de<br />
algunos autores eclécticos, 273. Su modo de filosofar, 323. Foco<br />
respeto que tienen á los Santos Padres, 343. Qué se necesita para<br />
ser un buen ecléctico, 333.<br />
ECLECTICISMO: Compendio ó ensayo de e'l hecho por Aristóteles 162.<br />
La lógica ecléctica, 163. Crítica, 168. Método, 171. Física general,<br />
172. ídem particular, 187. Metafísica, 213. Moral, 225. Definición<br />
del eclecticismo, 258. Razones en que se fundan sus sectarios,<br />
con una breve respuesta á ellas, 259 sig. Plan de la impugnación<br />
que Aristóteles intenta hacer de él, 262. No sé da tal<br />
eclecticismo ni en los que se llaman eclécticos, 268. Ni in rerum<br />
natura, 311 sig. Ni es posible darse, por la imposibilidad de poseer<br />
nadie las condiciones que para ser ecléctico se requieren, 333.<br />
ESPAÑOLES : Prueba Aristóteles la solidez y rectitud de su juicio por<br />
su constancia en seguir sus doctrinas, 79. Progresos asombrosos<br />
que hicieron en las ciencias en el siglo XVI, 80.<br />
EXPERIMENTOS : Poca seguridad que ofrecen los que alegan Jos modernos,<br />
119 , 348.<br />
FILOSOFÍA EN COMÚN: Su definición , 311. Son necesarios los principios,<br />
312. Estos deben estar enlazados entre sí, y venir últimamente<br />
á parar al principio de contradicción, 314. Cualquiera<br />
variación en ellos por mínima que sea, produce una grande oposición<br />
y contrariedad de doctrinas, 315. Las cuales no pueden
365<br />
concordarse entre sí por un raciocinio exacto, 322. El eclecticismo<br />
no es, ni puede ser filosofía de esta clase, 323 sig. Leihnitz<br />
quiso reconciliar la antigua con la moderna filosofía: ¿con qué<br />
suceso? 144.<br />
FILÓSOFOS ESCOLÁSTICOS: Tres capítulos por los que son acusados por<br />
los modernos, 98. En qué términos admiten la autoridad de Aristóteles<br />
; saben también impugnarle, 102 sig. Talento y erudición<br />
de los escolásticos: poco favor que en esta parte les hacen los<br />
modernos, 107. Argu.nento de un escolástico á un ecléctico, 128.<br />
FÍSICA : Están y estarán muy atrasados los hombres en los conocimientos<br />
físicos, 108. La moderna está fundada sobre hipótesis arbitrarias<br />
y falsas, 114. Y sobre observaciones muy poco seguras,<br />
119. Física general ecléctica, 172. Física particular, 187.<br />
FKANCISCO VICTORIA : Cuánto contribuyó á la ilustración de los españoles<br />
en el siglo XVI, 80.<br />
GASEÑDO : Usa de una comparación indecorosa é impía, tratando de<br />
si Dios está ó no en predicamento, 141.<br />
GENUESSB (Antonio): Famoso ecléctico, entendió muy mala los escolásticos,<br />
136. Injuria atrozmente á los peripatéticos, queriéndolos<br />
hacer reos de espinosismo, 145. Su opinión sobre el origen<br />
de las voces, se burla de él con mucha gracia Aristóteles, 164.<br />
sig. En qué se fundó para graduar de cierta inoralmente la proposición<br />
que dice : haberse Dios valido de nn cometa para inundar<br />
la tierra , 206. Solemnísimo disparate en querer se introdugese<br />
una Teología física, 223. Qué maestros señala para la moral,<br />
225 sig. Pone media docena por muestra de errores suyos en<br />
la moral, 234. Juicio que de él formó Aristóteles: según este el Genuense<br />
escribió con preocupación, sin crítica, sin buena fé y sin<br />
consecuencia, 274 sig. 287 sig. Como interpretó el primer cap.<br />
del Génesis, 277. Muchas proposiciones suyas son no solamente<br />
falsas, mas también perjudicialísimas á la .Religión, 289. Señala<br />
cuatro grados por los que dice pasaron los hombres hasta llegar á<br />
la civilización, 290. Defiende la usura, 294. Se separe» mucho de<br />
la doctrina de la Iglesia, 319. Los principios de su moral contrarios<br />
á Jos del Evangelio, 320 sig.<br />
GRANADA (Fr. Luis de): Elogio muy particular que se hace de este<br />
sabio, 322.<br />
HEICNECCIUS: SU odio contra los escolásticos, 57. Calumnia atrozmente<br />
á los santos doctores Santo Tomás y san Buenaventura, 145.<br />
KEPLERO : Qué causa asigna del movimiento de los astros: cómo se<br />
burla de él Aristóteles, 198.<br />
METAFÍSICA : Es útil y necesaria, 69. Errores que han introducido<br />
en ella los modernos, 161.<br />
MORAL: La lian corrompido los que se decían sus reformadores, i6r.<br />
¿Quiénes son estos y sus gravísimos errores? 225 sig.
366<br />
NEWTON Qué principios señala del ente natural, 177, La atracción<br />
y sus leyes , 181 sig.<br />
TIERRA: Varias opiniones sobre su origen, forma, 204, 279.<br />
SANTO TOMÁS : Escribió contra los errores de los árabes, 72. Prefirió<br />
la filosofía de Aristóteles á la de Platón, 78.<br />
VIVES (Juan Luis): Grande elogio que haca de Aristóteles, 53. Le<br />
tiene por el mayor ingenio del mundo, 82.<br />
VERDAD : Ama el estilo sencillo, 59.<br />
VERNEI : Rígido censor de los escolásticos: los entendió muy mal, 140.
CONCLUYE LA LISTA<br />
DE LOS SUSCRIPTORES AL RANCIO.<br />
E N M A D R I D .<br />
El Excmo. y Rmo. P. Ex-Mirustro Fr. Cirilo Alameda, Vicario<br />
general del Orden de san Francisco.<br />
P. Fr. Francisco Aristimuño, por 2 egemplares.<br />
R. P. Fr. Alonso Suarez, Monge Bernardo.<br />
R. P. Fr. Bartolomé Mayor, Bened. en san Martin, por 2 eg.<br />
Don Antonio López, Cura Párroco de Perilla de Castro.<br />
Don Miguel Villaviceucio.<br />
Don José González.<br />
Don Domingo González.<br />
P. Fr. Santiago Martin, L. de T. y Guard. de S. Franc. de Avila.<br />
R. P. Fr. Isidro Gómez, Predicador general y Difmidor en idem.<br />
P. Fr. Agustín Ramos Alvarez, Pred. y Visit. de Terceros en id.<br />
F.l P. F. Antonio Vázquez.<br />
P. Prior de san Benito Fr. Plácido Martínez.<br />
Don Basilio Moyano.<br />
Don José Jiménez.<br />
Don Pablo Nebado.<br />
El P. Don José Moreno.<br />
El P. Don Juan Luis de Elizondo, Cañón. Premonstrat. de Vadax.<br />
Don Francisco Manuel Jurado.<br />
Don José Manuel Ernarrizaga.<br />
El P. Mtro. Fr. Esteban Domínguez, Difinidor general de su Orden<br />
de san Bernardo, y Predicador de S. M., por 2 egemplares.<br />
El R. P. Fr. Cristóbal Escalona, Monge Bernardo.<br />
Don Juan Miguel de Iriarte.<br />
El P. Don Basilio Guuzalez, del Orden de san Basilio.<br />
El P. Fr. Juan de sama Teresa, Carmelita .descalzo en Avila.<br />
El Señor Don Agustín María Oehoa, Presbítero.<br />
El General Dávalos.<br />
Don Manuel Uelgido, Cura par. de Albornoz, Obispado de Avila.<br />
Don Gervasio García.<br />
Don Frutos Fernandez ,• por 2 egemplares.<br />
Fr. Pedro García, Prior de Gandía.<br />
Don Plácido Abeieira.<br />
Dona Ana Josefa Bianco.<br />
Don Miguel Bravo y Reina, Agente de neg. de los Rs. Consejos.<br />
Don Lucas Burgos, del comercio de Cáceres, por 2 egemplares.
368<br />
El P. Fr. Santiago Hermosilla.<br />
Don Podro Asensio Martínez.<br />
El P. Don José Moreno.<br />
Don Ignacio Manuel María Avalle.<br />
Don José Minuel de lrigoyen.<br />
Don Manuel Martínez.<br />
El P. Fr. Juan de san Andrés, Carmelita.<br />
El Sr. D. Ramón Pérez,, Canoa, de la insig. colegial de Logroño.<br />
El Teniente General Don Pedro de Grimarcs.<br />
Don Sinforiauo Blanco, Arcediano titular de Osma.<br />
Don Francisco Prao , Oficial de Correos de Guadalajara.<br />
Fr. Manuel de la Santísima Trinidad.<br />
F'r. Lorenzo de san Miguel, Carmelita descalzo.<br />
El Prior de Carmelitas descalzos de Cazorla.<br />
Don Pedro Asensio Martínez, del com. de lib. de Santander, por 2 eg.<br />
Don Julián Soca, por 5 cgeuiplares.<br />
Don Rafael Hernández Maestro.<br />
Don José María Bazan.<br />
Don Cipriano J uarez Berzos*, Canónigo Magist. de la Calzada.<br />
El R. P. Fr. Bernardo González, Monge Benedictino en el Monasterio<br />
de san Millan de la Cogolla.<br />
El Presbítero Don Miguel Sánchez Ciudad.<br />
P. Pres. Fr. Domingo Lledó, Prior de los Dominicos de Palma.<br />
Don Diego Uralde, Capellán de Altar de la Real Capilla.<br />
R. P. Fr. Felipe Calvo, Dominico en 5. Gregorio de Valladolid.<br />
Don Vicente Ure, Capellán del Sr. Obispo de Ciudad-Rodrigo.<br />
Don José Alonso de la Puente, cerero en Bribiesea.<br />
El Sr. Cura de la población Nueva Isabela, Capellán de Honor.<br />
P. D. Antonio Herrero, Agoniz., Confesor dé la Real Familia.<br />
El R. P. Fr. Máximo Muñoz, Sec. gen. de Franciscos Observantes,<br />
El R. P. Fr. Ignacio Robles , Francisco Observante.<br />
El R. P. Fe. José Casasola, Religioso Observante.<br />
El R. P. Fr. Benito Carrera, Guardian de san Francisco.,<br />
El R. P. Fr. Nicolás Reliegos, Douain. del conv. de León, por 2 eg.<br />
Don Feriniu Alfaro.<br />
Don Diego Antón González, Presbítero en Segovia, por 2_egemp.<br />
El Doctor Don Juan José Barrios, Cura párroco de santa Mana.<br />
El R. P. Basilio de la Visitación, Predicador de S. M., y Rector<br />
de las Escuelas Pías de Getafe.<br />
Don Vicente Suarez y Manzaneque, Presbítero, por 5 egcinplares.<br />
Don Basilio León Marcóte.<br />
Don Manuel Leoncio Martínez.<br />
Doña Sebastiana Luisa de la Plata.<br />
Don Ramón López Gutiérrez.<br />
P. Miro, de Estud. del Col. de Sto. Tomás Fr. Bonifacio Conde.<br />
El Coronel Don Antonio de Arce.
SUPLEMENTO<br />
A L A S X'LVII. C A R T A S<br />
D E L<br />
FILÓSOFO RANCIO.<br />
C O N T I E N E<br />
Un diálogo entre dos canónigos de Sevilla,<br />
m<br />
Y<br />
Dos artículos comunicados al Procurador General<br />
del Rey y de la Nación.<br />
P O R E L M I S M O A U T O R .<br />
MADRTD 1825,<br />
IMPRENTA DE D. MIGUEL DE BURGOS.
En alabanza del Rmo. P. Miro. Fr. Francisco<br />
Alvar ado, del orden de Predicadores,<br />
conocido por el FILÓSOFO RANCIO,<br />
SONETO.<br />
Cuando sin rienda impávido corría,<br />
Extinguir pretendiendo la Fé pura<br />
En España, la bárbara locura<br />
Del ateísmo, no de la heregía:<br />
Y en el propio momento, que creía<br />
Con el fiero terror de su bravura ,<br />
Sentar el Real de la opresión mas dura,<br />
Que de extrangeras gentes protegía :<br />
EL GRANDE, EL SABIO, EL ENCUMBRADO, EL SANTO,<br />
(Que á un único Campeón dio valor tanto,<br />
Que del feroz Goliat causó la muerte)-,<br />
Suscitando de nuevo un varón fuerte,<br />
Dijo: ¿David libró mi pueblo amado?<br />
Pues vuélvalo á librar solo ALVAR ADO.
DIÁLOGO<br />
entre dos Canónigos, compuesto por el FILÓSOFO<br />
RANCIO con motivo de la sacrilega é impía<br />
destitución y despojo , que def arzobispado<br />
de Sevilla hicieron los franceses al Exento. Sr*<br />
Cardenal de BORBON.<br />
THEOPHILO. EUSEBIO.<br />
Theophilo. ¿A. dónele, Eusebio, á dónde, tan enagenado<br />
y pensativo?<br />
Eusebio. Puntualmente en busca tuya: mas si no me hubieses<br />
hablado, ciertamente no te hubiera visto. Tanto como<br />
todo eso era mi distracción. ,<br />
Tlicophilo. No me admiro ; ni son para menos las circunstancias<br />
en que nos hallamos. De mí mismo puedo asegurarte<br />
que, á pesar de verlas y tocarlas, me parecen un sueño,<br />
Eusebio. Algo pudiéramos dar porque lo fuesen; p< ro<br />
no lo son, ni tienen mas semejanza con el sueño que la confusión<br />
y desconcierto en que están envueltas, harto peores<br />
que los sueños de un calenturiento que delira.<br />
Theophilo. Sin delirar pudiéramos haberlas previsto y<br />
evitado. Mas nos olvidamos de que éramos cristianos, españoles,<br />
y hombres; nos empeñamos en afrancesarnos, y de<br />
esta manera trajimos sobre nosotros todo el horror del presente<br />
castigo. Quisimos ser franceses, y esta fie nuestra culpa.<br />
Lo estamos siendo, y ves aquí la pena. Pero en hu , Dios<br />
es Padre de misericordia, y no ha de poder menos que tenerla<br />
de tanto inocente como ie clama en la común desgracia.<br />
Prestemos pues paciencia, y esperemos que algún día<br />
lia ele hacer que cese la borrasca.<br />
Eusebio. Ahí está el caso, que la borrasca antes de cesar<br />
parece que nos ha de empujar á los dos á Bayona.<br />
A
tttTh,éopL ¿A lo* dos Bayona? ¿Y por qué? ¿Qué novedad<br />
tenemos?<br />
Euseb. Una gran vagatela : que reconozcamos un nuevo<br />
Obispo.<br />
Theoph. ¿Qué me dices? ¿Nuevo Obispo? ¿Ha muerto<br />
acasoqtféstro, digno .Prelado?,, 0<br />
} \ Ensfb.'^ No ba^merto ni lo permita Dios; pero se ha<br />
fugado; w porque 'se 'ha fugado ha sido destituido (que<br />
este es ' et, ferminito coa que se pretende suavizar todo<br />
el horror qué debía causárnosla palabra depuesto), y porque<br />
ha sido destituido se ha subrogado otro á nuestra<br />
Iglesia. Este otro vendrá mañana ó pasado á tomar posesión:<br />
tendremos que concurrir á dársela ó negársela ; y ya iros hallamos<br />
Theophilo, y su compañero Eusebio en la alternativa,<br />
ó de marchar á Bayona á que Napoleón nos ajuste las<br />
cuentas, ó de adquirir un mérito por donde S. M. Imperial<br />
y- Reaí ños' haga Obispos otro din.<br />
Theoph. Máteme Dios antes que yo me preste á tan vil<br />
y execrable mérito. Eso nos faltaba: después de perdido cuanto'<br />
teñíamos de estimable en el mundo, renunciar á las esperanzas<br />
del Cielo, y granjearnos en la Iglesia el odioso nombré<br />
de cismáticos.<br />
Euseb: ¿Nada menos que cism-íticos? *<br />
' Theoph. Nada menos; y eso por ahora •, pues dado esté<br />
primer pasó, no. sería milagro que antes de seis meses<br />
anduviésemos los pocos que faltan para el ateísmo.<br />
Euseb. Mucho apretar es ese.<br />
Theoph. ¿A que rne tientas? O tú no eres ya aquei Ensebio<br />
que siempre he conocido, ó piensas de la misma manera<br />
que yo.<br />
Euseb. Es verdad, mi Theophilo, que pienso como tú:<br />
mas harte cargo de que nos amenaza Bayona, y no te admi.<br />
raras dé que nuestro modo de pensar me amargue tanto,<br />
y trabaje como pueda en avisar, ó suavizar una persuasión<br />
tan amarga:<br />
Theoph Pues, amigo mió, no queda mas recurso que<br />
tragarla entera. Toda composición entre la mentira y la ver-'<br />
dad es á costa de la misma verdad; y en mi opinión y en<br />
la de otros muchos que saben mas que yo, peor es una media<br />
verdad, que una pura y descarada mentira.
Emcb. Sin embargos yo. quiero que conferenciemos el<br />
punto. Te expondría las' razones, que he oido, y yo misino;<br />
lie cubilado, á fin ctaque coriteniporicemos. Si alguna tejía*<br />
ce fuerza, podremos escoger el temperamento que convenga.<br />
Si ninguna ,i tomaremos la resolución de implorar del<br />
Cielo la gracia del martirio.<br />
Theopíi.,: Soi contenta Propon.<br />
Euseb. • Eo primer lugar dicen ;que pues nuestro Obispo<br />
la ha dejado, ¡ nsda .e^toafio es que se dé por vacante su<br />
TJieoph. ¿Pero al dejarla hito algún • instrumento de dir<br />
misión ó renuncia? .¡i r •<br />
Euseb. No por cierto; pues ya te he dicho que su desiitucion<br />
es en pena de haberla dejado. , ;<br />
Thcoph. No debiste extrañar mi preguntaren la legislación<br />
ó moral,de Napoleón, teniendo sus bayonetas es un<br />
equivalente á renunciar en él todos los derechos que tenia<br />
el quq huye. Lo vimos así en algunos estados de Alemania:<br />
lo vimos,,en Portugal i y por una providencia particular de<br />
Dios 90 lo hemos visto; también en nuestra España. jNuevo<br />
camino de adquirir! Viene el ladrón y me incendia la<br />
casa: ¿\ me quedo en ella no hay mas remedio que arder;<br />
sí huyo del incendio, ya por este hecho constituyo al ladron<br />
un dueño de mis bienes como pudiera por una donación<br />
ínter vivos. Me.dices , ó por d¡ecir mas bien, dicen ellps,<br />
que la destitución ha sido en pena de la fuga. ¿Mas á dónde<br />
habrán ido á buscar esta nueva clase de colpa,? No al<br />
evangelio, que nds aconseja ó nos manda (pues para el caso<br />
viene á ser lo mismo) que cuando nos persiguen en una<br />
ciudad tratemos de fugarnos á otra. No á la. Iglesia, que<br />
cuenta entre sus héroes á inum.erables de .sus mas ilustres<br />
Obispos (pie han huido. No en fin á sus Doctores y Maestros,<br />
que tanto por su ejemplo como por su doctrina han<br />
autorizado la luga., .<br />
Euseb. La dificultad de algunos consiste en si estamos<br />
en ese caso. " ,;,<br />
Theopk. Y la mía en si reputar nuestro caso anas ejecutivo<br />
y estrecho que. aquel en que se vieron un san Áranoslo,<br />
y tantos otros héroes de la Iglesia. Comencemos pc¡r<br />
Ja vida del cuerpo. ¿Qué habria hecho digno de muerte^ el<br />
A 2
venerable anciano Obispo de Coria? Y si sn muerte importaba<br />
para algo, ¿qué necesidad había de que la violencia<br />
anticipase la que los añósi'y las enfermedades apresuraban<br />
por momentos? Sin embargo este Obispo, amor de su grey,<br />
y honra de su nación: este Prelado acreedor por su carácter<br />
al respeto y consideración aun de los conquistadores mas<br />
bárbaros: este anciano tan respetable por sus canas como por<br />
sus virtudes teste hombre que con tanta liberalidad y franqueza<br />
había entregado áTos franceses casi todo lo que tenia,<br />
y á quien los franceses acababan de robar lo poquísimo<br />
que !<br />
le restaba: este enfermo en fin postrado, próximo<br />
á la muerte , é indefenso, no pudo merecer de estos monstruos<br />
la humanidad y consideración, que aun los hombres<br />
mas bárbaros han guardado hasta con los enemigos cuando<br />
los han visto enfermos. Lo levantan violentamente de la cama<br />
, y le fusilan con la misma serenidad con que lo pudieran<br />
hacer con una fiera.<br />
Euseb. Horror Causa el solo recuerdo de este hecho.<br />
Thcoph. ¡Alí! Pues si los Obispos no tuvieran qne temer<br />
Otra cosa más, que el que esta barbarie se repitiese enr sus<br />
personas, podrían reputarse dichosos.-Feotes cosas tes instan;<br />
y mayor íque el de la vida es el peligro de la obligación y la<br />
Conciencia. Al siguiente día de la entrada del ejército fran*<br />
Ces se le mandará que celebre de pontifical á presencia de<br />
los excomulgados por el Papa, de los notorios ateístas, de<br />
los públicos profanadores de cuanto hay de santo en la tierra;,<br />
de los qae han saqueado, y luego han de continuar saqueando<br />
las Iglesias, de los que han destinado al desprecio y abuso<br />
las sagradas Imágenes, de tos que han extendido sus manos<br />
sacrilegas á los vasos que sirven para Jos sacrosantos misterios,<br />
y (lo cpie no puede decirse sin tm extremo horror] de los<br />
quo han arroiado al suelo, y tal vez ttacltí á sus caballos al<br />
inferno adorable Sacramento, qne por' la mas insolente de<br />
todas las hipocresías y maldades fingen venir á 'adorar en el<br />
incruento sacrificio. Si yaque lo hacen celebrar por convenir<br />
así á su depravada política, dejasen al Obispo y al<br />
pueblo la triste libertad de ofrecerlo ' á Dios para remedio<br />
Úe sus males; restaría tanto al uno como al otro el consuelo<br />
dé llorar delante de su Dios, é implorar públicarhente su misericordia.<br />
Pero no señor, la función ha de ser de acción
(s)<br />
de gracias, y el Obispo ha-de comportarse en ella cómo si ía<br />
calamidad en que se vé envuelto juntamente con su afligida<br />
plebe fuese una verdadera felicidad, un triunfo de su Religión,<br />
una ventaja de la Iglesia, y un beneficio de sus hijos.<br />
Luego se sigue el juramento, por el cual el hombre mas monstruoso<br />
que esperan ver los siglos, aspira á que la Divinidad<br />
sirva de garante de la fidelidad que tan sin justicia exige de<br />
nosotros, y que él jamas ha guardado mas que á su ambición;<br />
y á que la Religión consagre uno de los mayores desacatos<br />
que pueden cometerse contra ella, la usurpación mas injusta<br />
contra el mas inocente de los Príncipes, y la obligación<br />
mas inicua contra la oprimida y desgraciada patria. Aun<br />
cuando dejásemos aparte los clamores que contra semejantes<br />
gestiones no cesa de levantarla conciencia, ¿se necesita mas<br />
que el pudor natural, para que cualquiera hombre de bien<br />
anteponga mil muertes á la infamia de que se lea en los papeles<br />
públicos, que el Obispo de tal parte hizo esto y lo otro,<br />
en testimonio y reconocimiento ele la felicidad que á él y á<br />
su pueblo les había venido por la regeneración francesa?<br />
Pues todavía no hemos hecho mas que empezar. Se le<br />
mandará que predique, ó que circule pastorales á sus ovejas.<br />
Tendrá para obedecer que profanar el evangelio, aplicando<br />
sus divinas máximas de sumisión y paz á lo que su conciencia<br />
y su experiencia le están sin cesar representando como<br />
objetos de resistencia basta derramar la última gota de ía<br />
eiistiana sangre. Se le mandará que recoja las licencias que<br />
ha darlo tle predicar y confesar á los Sacerdotes de su diócesij<br />
para concederlas después á los que las merezcan; y en solo el<br />
hecho de obedecer á este mandato confiesa en primer lugar<br />
no haberlas dado á quien las merece, y se expone en segundo<br />
á concederlas á los que ya resultan indignos por el solo<br />
hecho de solicitarlas. Vendrá hiego mío á 'pedirle divorcio,<br />
y segundas bodas viviendo su consorte. Si se niega, es reo del<br />
código napoleón, y del Napoleón que dictó el código,' y<br />
que no supo perdonar este pecado ni aun á su mismo bétmano<br />
y principal autor de su fortuno Luciano. Si se presta;<br />
ya puede olvidarse para* toda la eternidad del que tan severamente<br />
prohibió al hombre dividir lo que ha juntado Dios.<br />
Vendrá otro á instarle que le dispense en los grados prohb<br />
bidos por la Iglesia, no solo en contra, sino (lo que es peor)
en desprecio de esta prohibición. Vendrá otro<br />
Euscbio. Vendrán mochos, eso no tiene duda.; pero por<br />
lo mismo que se han de intentar y se intentan tantas y tan,<br />
escandalosas novedades, me parece á mí que mas que,ramea<br />
conviene la presencia del Obispo, para que desengañe á su<br />
pueblo, para que lo prevenga contra el error, y para<br />
que si fuere necesario le dé el-grande ejemplo que á todos<br />
los pastores dio nuestro Soberano Pastor dando su vida por<br />
sus ovejas.<br />
T/ieoph. Eso estaña bueno si las hubiésemos con Nerón,<br />
Valeriano ó Diocleciano; pero no las hemos sino con Napoleón,<br />
que á la impiedad ríe aquellos perseguidores extraños,<br />
jupta las artes de Juliano que había sido doméstico , y de Valente<br />
que todavía quería parecerlo. Acuérdate de lo que leímos<br />
estos días pasados en los papeles públicos haber dicho<br />
S, M. Imperial y Real al Arzobispo de Malinas y á su clero,<br />
que no los mandaba arrojar al rio porque el pueblo su}>trsúcioso<br />
no los tuviera por mártires; y toda la causa que. hubo<br />
para esto consistió en que aquel buen prelado no había celebrado<br />
una pública acción de gracias por elr adulterino matrimonio<br />
de Napoleón y María Luisa. En la hora en que los<br />
satélites del tirano se enterasen en que el Obispo era hombre<br />
de firmeza, en esa misma hora quedaba el pueblo sin volver á<br />
saber de su Obispo, hasta el cha de la resurrección universal.<br />
Esto de sacarlo á degollar en público titi Rom'inh infensus<br />
d.iis. ct.leg'dms como se hizo con san Cipriano, se quedaba<br />
bueno para aquellos perseguidores que no teman una política<br />
peculiar como Napoleón: este señor sabe mucho mas:<br />
tanteará primero sacar algún partido del Obispo seduciendo*<br />
lo si es posible; ó de no, obligándolo á fuerza de amenazas á<br />
que firme algo contra su conciencia, así como obligó á<br />
nuestro Fernando á que firmase contra sus derechos. Cuando<br />
no haya esperanza de que firme, ni «le que se pueda<br />
interpolar algo de lo que ha firmado, como se hizo en el<br />
concordato con el Papa, ni de adoptarle escrito que ni ha<br />
yisto ni ha firmado; se sigue el segundo recurso de publicar<br />
que al pobrecit© se le lia ido la cabeza, y de usar con él<br />
la extraordinaria humanidad de enviar médicos imperiales<br />
y reales para que le curen de locura. Entre tanto, y no fiándose<br />
de estas fraude^ que por lo común nadie cree ya, se
{ 7 )<br />
echa mano del tercero y mas seguro, que es llevárselo como<br />
al Papa donde nadie vuelva á saber de él, y donde acaso vaya<br />
á morir de una de las muchas apoplegías que tan comunes<br />
se han hecho en los encerramientos de Napoleón. Vendrá<br />
pues á resultar de todo, que el pueblo ó se quede sin Pastor<br />
cuya voz oiga y cuyo ejemplo siga, ó tenga que oir y seguir<br />
una voz y un ejemplo que no es de su Pastor, ó si acaso<br />
lo es, es ya de un Pastor á quien la violencia ha convertido<br />
en lobo. ¿Qué te parece , Eusebio ?<br />
Euseb. Me parece que todo es á la letra.<br />
Theoph. Pues bien , colígese de ahí cuánta mayor utilidad<br />
traerá á su pueblo el Obispo que huye, que el que quedándose<br />
se expone á sí mismo, y lo expone á todas estas malas consecuencias.<br />
Nada deseaban tanto los Arriarlos como poder apoderarse<br />
tle la persona de San Atanasio. Mas este glorioso defensor<br />
de la té católica les entendió muy bien la mano , y<br />
huyendo aquí, escondiéndose allí, presentándose cuando podía,<br />
ocultándose cuando convenía, conservó la té católica, no<br />
solo 011 su Diócesi tle Egipto , mas también en el resto del<br />
orbe cristiano. Nos hallamos en unas circunstancias iguales á<br />
las de su siglo. Y para mí es mas claro que la luz del medio<br />
dia , que el Obispo que quiera mirar por su rebaño debe ante<br />
todas cosas poner en salvo su persona, y desde el lugar de su<br />
seguridad proveer á las necesidades de su pueblo, como lo están<br />
haciendo muchos por cartas y por ministros celosos y poco<br />
visibles que ocultamente van á confirmarlo,<br />
Euseb. Un solo escrúpulo me resta, y consiste en la conducta<br />
de tantos Prelados nada inferiores al nuestro en el celo<br />
y sabiduría, (pie han permanecido en sus ciudades después de<br />
ocupadas por el enemigo.<br />
Theoph. Es fácil la respuesta. A cualquiera determinación<br />
concurren el derecho y el hecho; quiero decir, el conocimiento<br />
de las reglas generales que deben regir, y el juicio que se<br />
forme de si estas reglas son aplicables á las actúalos circunstancias.<br />
No hay Obispo que ignore que la fuga le es lícita cuando<br />
su presencia es inútil á su grey, y necesaria cuando la presume<br />
nociva. Pero á unos no les ha sido posible ni aun presumir,que<br />
había de presentarse caso de deliberar sobre el punto. En<br />
estos comprendo yo á los que recibieron á los franceses bajo<br />
seguridad que el gobierno les dio de que eran nuestros ca-
8 )<br />
ros y fieles aliados, y se hallaron á consecuencia esclavos antes<br />
ele saber que tenian dentro de casa al enemigo. Otros tuvieron<br />
tiempo de deliberar y habían deliberarlo fugarse luego que<br />
instase el peligro. Mas el peligro no dio tiempo, y los reveses<br />
sufridos por nuestros ejércitos juntos con las rápidas marchas<br />
del enemigo frustraron enteramente el proyecto. Otros<br />
en fin (y de esto ha sucedido mucho entre nosotros} dotados<br />
de un corazón incapaz de persuadirse del mal, no se prestaban<br />
á creer tanta iniquidad como se decía de los franceses.<br />
Esperaban mas miramiento en unos hombres que se tucen<br />
católicos; confiaban en sus pérfidas promesas; y solo se<br />
tragaron el desengaño cuando ya no era de provecho. Yes aquí<br />
las causas por qué muchos no huyeron.<br />
Euscb. Estoy por ese modo de pensar, y ojalá que no solo<br />
todos los Obispos, mas también todos los cabildos eclesiásticos,<br />
torios los curas y ministros conocidos hubiesen seguido el<br />
ejemplo de nuestro Prelado: mucho hubiera ayudado á nuestra<br />
causa esta importante precaución.<br />
Theoph. De esa misma opinión eran los Gen?rales franceses<br />
y sn depravado Emperador. De nada cuidan ellos tanto<br />
como de apoderarse de los Obispos y demás ministros de la<br />
Religión, especialmente de aquellos que nías aceptación é influjo<br />
tienen en los pueblos. El amor que estos profesan á la<br />
Santa Religión de que ellos y su gefe han indignamente apostatado,<br />
ha sido, es y será el mayor estorbo contra sus depravados<br />
designios; y ellos no encuentran otro medio de vencer este<br />
estorbo, que seducir si pueden á los pastores y ministros<br />
con halagüeñas promesas y esperanzas; y apoderados que estén<br />
de sus personas no dejar medio ni violencia que no empleen<br />
para hacerlos instrumentos de su seducción y tiranía. Convengamos<br />
pues en que nuestro Prelado ha hecho mil veces bien<br />
en escaparse. \<br />
Euseb. Repito que estoy por ese modo de pensar.<br />
Theoph. Pues yo quiero ahora que lo varíes , y que supongas<br />
que fugándose ha cometido un crimen, y un crimen<br />
por el cual merece ser depuesto. ¿Pueden pretender mas los<br />
franceses ni los españoles sus alcahuetes y esbirros?<br />
Euseb. No me atrevería yo á concederles tanto.<br />
Theoph. La justicia puede conceder mucho cuando por<br />
todas partes se descubre la picardía. Supuesto pues que núes-
tro Prelado hubiese merecido la deposición, ¿quién lo ha sentenciado<br />
y depuesto? » . .o! mi • ".»'••.¡;.;>.¡ ?•»<br />
Euseb.' El gobierno. >!» . •/.»• ''*>.,¡i?<br />
Thcoph. ¿Qué gobierno? •/• ¡¡ ::rir.'.'• :• !<br />
> a? ">"!' ° *<br />
Thcoph. No es menester tanto. A mi me basta coh que<br />
me digas el civil, sea este tuerto ó derecho. ¿Yhde cuándo o<br />
dónde el gobierno civil ha podido deponer los Obispos? :''!<br />
Euseb. No había yo reflexionado eso.uboT .«,'memp №)»p<br />
Theoph. Pues reflexiónalo bien, y verás hasta dónde llega<br />
la ignorancia y temeridad con que se ha:cometido esté.aten 4<br />
tado. El Obispado es la magistratura
«ta muger favo que aguardar para que fuese el Santo Patriarca<br />
depuesto á que viniese mi tocayo, el de Alejandría, y pu*<br />
diese éste seducir á los demás Obispos que compusieron el<br />
conciliábulo llamado de la Encina. Recorre toda la historia<br />
eclesiástica. No encontrarás ni un ejemplo solo de este atentado<br />
que se está cometiendo entre: nosotros. Puede el gobierno<br />
civil dar títulos tle Duques, Condes y Marqueses. Puede deponer<br />
Generales, Consejeros, Jueces , Administradores ckc.<br />
Puede encarcelar, desterrar y matar con justicia ó sin ella á<br />
quien quisiera. Todo esto una vez hecho, hecho se queda. Pero<br />
si se mete á instituir un Obispo , el instituido se quedará<br />
tan Obispo como yo; y si en destituirlo, tan Obispo será después<br />
de esta destitución sacrilega, como lo fué desde el rlia<br />
de su legítima ordenación.<br />
¡Euseb. Eso no tiene réplica, y en fuerza de ello mientras<br />
nuestra Prelado viva no hay que pensar en admitir nuevo<br />
Obispo, aunque venga á traerlo el mismo Napoleón en persona<br />
armada de sus omni potentes bayonetas. Mas variemos<br />
nuestro caso por otros que en la actualidad se verifican. Hay<br />
alguno* obispados vacantes. Si al nuestro le sucediese otro tanto,<br />
y el gobierno intrusónos nombrase un Obispo, ¿podríamos<br />
admitirlo entonces?<br />
. Theoph. Antes de responderte en derechura , quiero que<br />
me digas con qué título podría el gobierno intruso proceder á<br />
ese nombramiento.<br />
Euseb. Creo que por el título de Patronato.<br />
Theoph. ¿Lo crees?<br />
Euseb. En verdad que no sé lo que te diga, ahora que<br />
comienzo á reflexionar. •;•?.<br />
Theoph. Pues continúa reflexionando , y darás al través<br />
con,aquella tu primera creencia. El título y derecha de Patronato<br />
es , como tú sabes, únagraciaoeoa que la Iglesia premia<br />
los servicios ck aquellos 9us buenos hijos que expenden sus<br />
caudales en la creación ó restauración ele sus Templos, ó en<br />
la:roagestarí y magnificencia de su culto. Díme, pues , atendida<br />
esta difinicíon.del Patronato;, ¿podrá el Señor José Napoleón<br />
>ser ni llamarse el patrono de nuestras Iglesias?<br />
Easeb.. Si como el Patronato se funda en erigir y enriquecer,<br />
se fundase en destruir y saquear, nadie tan patrono<br />
como él: eu muy pocas semanas ha arruinado, y robado cuan-
to la piedad y Religión habian erigido, y aumentado en mas<br />
de diez siglos. Mas como se halla dueño de nuestro Trono:::::<br />
Theoph. También se'halla "dueño del Patronato: ¿no es<br />
esto?
( I » )<br />
Euseb. Todo eso me parece verdad en derecho. Resta que<br />
en el hecho podamos hacer taso de esta verdad. En nuestros<br />
mismos dias hemos visto á algunos Príncipes, que en vez de<br />
portarse como hijos y patronos de la Iglesia , han hecho contra<br />
ella tanto como pudieran hacer sus mas sangrientos perseguidores.<br />
Y con todo, ellos haii continuado en la posesión en<br />
que sus antecesores estuvieron, y han usado de todo el derecho<br />
de patronos. ; *<br />
Theoph. Efectivamente los hemos visto, porque Dios ha<br />
querido que naciésemos en este siglo en que se vé de todo.<br />
Mas ésto no quiere decir que ellos uo se hayan hecho indignos<br />
del Patronato, sino que la Iglesia no ha juzgado conveniente<br />
usar de su derecho contra ellos. Cualquiera gestión de<br />
esta clase que se hubiese intentado hubiera traido á la Iglesia<br />
muchos mayores males que los que trataba de evitar. La Iglesia<br />
ha de durar hasta la consumación de los siglos. Lo que no<br />
sucede á un hijo díscolo, que mañana ú el otro irá á dar cuenta<br />
á Dios, y dejará el trono aun sucesor que, en vez de sus<br />
recientes ejemplos, seguirá los de aquellos sus predecesores que<br />
fueron las delicias y los defensores *le la Iglesia \\y que mere*<br />
rieron de ella el Patronato-; y-aun no sé;sí diga también la<br />
paciencia con que tolera á sus inconsiderados! descendientes.<br />
Nada déestb en José Bonaparre, á excepción de los crímenes<br />
en que excede á los Príncipes cuyo-ejemplo me sacas. No sabemos<br />
- quienes han sido sus progenitores; pero nos consta<br />
que ninguna de ellos se cuenta entre los Patronos de la Iglesia<br />
cíe España ni dé-alguna otra del mundo. Sabemos por el contrario<br />
que vivé el legítimo Patrono, y con él otros muchos<br />
á quienes por falta suya debe pasar el Patronato. Sabemos en<br />
fin que la renuncia que el inocente Príncipe hizo en Burdeos<br />
ó donde la hizo (si es verdad que se hizo, tal renuncia)<br />
bá sido tari eápazde ;<br />
transferir á José ó á su hermano el Tro-<br />
Hóísde ía España y 8Í-»PatfOn
( i3 )<br />
tereza con que se negó á reconocer ál tal José por Rey de Ñapóles,<br />
y sucesivamente de España: ya tú ves que nuestros<br />
Obispos tan lejos están de confiarle el Patronato de sus respectivas<br />
Iglesias, como de exponer bajo su protección la seguridad<br />
de sus personas: ya tú ves en fin que cuantos en la España<br />
se glorian del nombre de cristianos, primero creerán que<br />
el fuego enfria y cpie el agua seca , que persuadirse á que<br />
haya hecho ó sea capaz de hacer mas que robos y desacatos<br />
á la Iglesia toda la casta de los Napoleones. ¿Creerás tú, pues,<br />
reflexionado todo esto, que José Napoleón pueda proveer núes-:<br />
tras Iglesias á título del Real Patronato?<br />
Euseb. Ya veo que no; pero me parece que lo que no<br />
puede por este título acaso podrá pretenderlo por el de Regalía:<br />
Thcoph. La palabra es equívoca, é importa lo primero<br />
de todo fijar su significación. ¿Qué es, pues, lo que tu entiendes<br />
por ella?<br />
Euseb. Por Regalía entiendo lo que los legistas llaman derechos<br />
mttyestáticos; por ejemplo sellar moneda, sancionar<br />
leyes, crear magistrados, negociar la paz, declarar la guerra::::<br />
Theoph. En una palabra, los derechos inherentes á la<br />
soberanía de un Rey.legítimo. u<br />
Eüseb. Estamos convenidos.<br />
Theoph. Pues todavía nos falta convenir en que José<br />
Bonaparte tenga la soberanía del pueblo español. El pleito<br />
pende aun , y yo confio en Dios que lo hemos de ganar.<br />
Mas dejando estoá su misericordia, y á la providencia de<br />
los que nos gobiernan á nombre del que el mismo Dios nos<br />
ha dado por gefe, quiero que me digas si en tu concepto es<br />
igual la autoridad que el gobierno civil (supremo se supone)<br />
tiene para presentar Obispos, que la que le compete para<br />
crear magistrados.<br />
Euseb: No se me presenta razón alguna de disparidad.<br />
Theoph. ¿No te se presenta? Luego cuando el colegio<br />
apostólico promovió á Matías para substituir la vacante de<br />
Judas sin aguardar la presentación de Tiberio , ó del que entonces<br />
tenia las riendas, y suprema autoridad de! imperio,<br />
cometió un crimen de alta traición, y lo mismo cada uno<br />
de los Apóstoles cuando esparcidos por el mundo iban ordenando<br />
Obispos sin cjue los Príncipes propusieran; y lo mis-
mo ó mucho mas los primeros Pontífices y Obispos de todo<br />
el cristianismo que hicieron otro tanto, no solo sin la<br />
licencia , mas contra la prohibición expresa, amenazas y castigos<br />
de los Emperadores.<br />
Euseb. En verdad, en verdad que esa consecuencia no<br />
puede tragársela ninguno, á no ser que sea discípulo de Voltaire,<br />
Mirabeau y otras iguales pestes.<br />
Theoph. El dolor es que muchos que la detestan y repugnan<br />
se ven en la necesidad de tragarla en fuerza de esa<br />
Regalía que me citas entendida como tú la entiendes; pero<br />
pregunto masr Si los Apóstoles juntos ó separados, ó los<br />
Pontífices, ó los sínodos se hubiesen incluido en sellar moneda,<br />
sancionar leyes, crear magistrados civiles, 8cc. ¿pudieran<br />
delante de Dios ni de los hombres tergiversar el atentado,<br />
ni escusarse del crimen de lesa magestad?.<br />
Euseb. Ya se ve que no.<br />
Theoph. Luego alguna grande diferencia hay entre la<br />
Regalía de presentar para el Obispado, y esas otras que tú<br />
me citas, innatas á la soberanía de todo supremo y legítimo<br />
gobierno.<br />
Euseb. Sin duda debe haberla, y yo ya la estoy viendo,<br />
aunque acaso no acertaré á explicarla. . :<br />
Theoph. Pues yo espero poder hacerlo; y para esto vamos<br />
primero á explicar el origen de donde ha venido esta<br />
Regalía ó defecho. No por el natural, porque la naturaleza<br />
en materia de religión no le enseña al hombre mas que<br />
dos cosas: La primera la necesidad en que está de recibirla<br />
de mano de su Dios, tanto para aspirar á la felicidad<br />
que ella no es capaz de proporcionarle, cuanto para instruirlo<br />
en las obligaciones que ella misma le inspira, y él á veces<br />
no tiene proporción de comprender, y á veces suele ofus*<br />
car con sus errores y pasiones: La segunda el convencimiento<br />
á que lo obliga , atendidas las luminosas pruebas que militan<br />
por la religión católica, de que ésta es la que Dios ha<br />
dado para la salvación de los hombres. Por lo demás esta<br />
divina religión no está en, sino sobre la naturaleza, ni e$<br />
obra de ésta, sino de la gracia. Óyeselo á san Pablo. Grana<br />
enim cstis salvad per fidem, et hoc non ex vobis: Dei<br />
en'un donumest, non ex operibus ut ne quls glorietur. Si<br />
pues la religión que crea los Obispos no cae bajo la esfe-
( i5 )<br />
ra de la naturaleza, tampoco puede caer bajo, sus reglas el<br />
nombramiento de los ministros de esta religión.<br />
Tuscb. Esa es una doctrina, de que sola la Francia pudo<br />
desentenderse, cuando en el delirio de su revolución hizo<br />
concurrir á la elección de sus Obispos intrusos hasta los<br />
Hugonotes y Judíos.<br />
Theoph. Tampoco este derecho se puede comprender en<br />
el de gentes, pues este no es otra cosa que una consecuencia<br />
del natural en que ya hemos visto no estar comprendí»<br />
do. Y así cuando los romanos y restantes pueblos» á excepción<br />
del de Dios, instituían por sí mismos sus Sacerdote»<br />
y Pontífices , este error era una consecuencia de otro incomparablemente<br />
mayor, por el cual ellos mismos habían sido<br />
los inventores de su falsa religión, á pesar de lo mucho que<br />
contra esta loca invención reclamaba la naturaleza. Mas nuestra<br />
divina religión, por un sistema totalmente contrario, ha<br />
sido establecida de manera que jamas pueda creerse haber<br />
sido obra de los hombres. Ni el sabio, ni el poderoso, ni<br />
el guerrero han obrado sino en contra de ella; y ella por<br />
un carácter que ninguna otra ha tenido ni es posible que<br />
tenga , ha triunfado de la sabiduría por la necedad, de la<br />
fortaleza por la flaqueza, de la grandeza por la humillación<br />
y la nada, y de las cosas que se reputaban ser, por lo que<br />
en la estimación de las gentes no era: et ea qua non sunt y<br />
ut ea quee sunt destruereL Está pues muy lejos el derecho<br />
de gentes de tener parte en una institución diametralmente<br />
opuesta á todos los modos de pensar y obrar de las<br />
gentes.<br />
Vamos pues ahora al derecho divino. ¿Quién presentó<br />
para su dignidad al primer Obispo de nuestras almas, como<br />
ie ha llamado san Pedro, y el sumo Sacerdote según el orden<br />
de Melchisedech? Ya lo sabes: su padre que lo ha constituido<br />
Rey sobre Sion , y le ha dado las gentes por herencia,<br />
y que ha puesto por confines los últimos términos<br />
de la tierra. ¿ Quién presentó á Pedro para que fuese en la<br />
tierra Vicario suyo, y Pastor de su grey? ¿Quién á los demas<br />
Apóstoles para maestros y santificadores de las gentes?<br />
El mismo Salvador «anadie mas. El es el que dio á su Iglesia<br />
quosdam quidetnr Apostólos, &c. Su divino Espíritu es el<br />
que pone los Obispos que deben regir esta herencia que él
i 6<br />
. . .. < )<br />
ha adquirido Con su sangre. ¿No son todos estos oíros tantos<br />
dogmas de la fe católica?<br />
Euseb. Sin duda que lo son; mas tampoco podrás negarme<br />
que para la elección de Matías y de los siete Diáconos<br />
concurrió la presentación de los fieles, y que los cánones<br />
y Padres encargan mucho que se tengan en considera'<br />
cion los deseos y opinión del pueblo cuando se trata de proveerle<br />
de Pastor. Parece pues que la presentación corresponde<br />
al pueblo como un derecho en que lo han puesto el<br />
ejemplo de los Apóstoles, y los Cánones de la Iglesia.<br />
Thcoph. La presentación, si así quieres llamarla, corresponde<br />
al pueblo cuando la Iglesia tiene á bien que le corresponda,<br />
y cuando no lo tiene ábien, nada tiene en las<br />
elecciones el influjo del pueblo. Tan distante como todo esto<br />
está de poder mirarse como un derecho. Cuando se trató de<br />
llenar el vacío que en el Apostolado dejó el infame Judas, y<br />
de proveer á la naciente Iglesia de Diáconos, san Pedro y<br />
sus colegas juzgaron muy digno de. esta consideración al fiel<br />
y devoto pueblo á cuyo frente estaban , y así dejaron á su<br />
arbitrio que los presentase á aquellos que reputaba mas aptos<br />
para el ministerio; mas no por esto pretendía el Espíritu de<br />
Dios fundar algún derecho para el pueblo. Poco después quiso<br />
el mismo Espíritu que san Pablo subiese á la dignidad del<br />
Apostolado, y tan lejos estuvo de que el pueblo contribuyese<br />
á esta lección, que por el contrario autorizó al nuevo Apóstol<br />
para que se llamase tal non ab horninibus ñeque per ¡mmines.<br />
Nada puede leerse que tan expresamente explique<br />
una verdadera presentación como la que se, lee en los Hechos<br />
Apostólicos para la institución de Esteban y sus otros seis<br />
compañeros. Y con todo eso la Iglesia ha estado tan (listante<br />
de considerar este hecho como una regla á que se debía sujetar,<br />
que en toda su historia no se encuentra otro igual, ni<br />
ha conservado de él otro vestigio que el que presentan las<br />
informaciones que se hacen para que los que son promovidos<br />
al ministerio eclesiástico sean varones boni testimonii.<br />
Por lo demás esta Santa Madre, única é infalible intérprete<br />
déla voluntad de su Divino Esposo,y soberana legisladora<br />
de la disciplina por donde ha de regiriÉfc jamas se ha creído<br />
libada por algún derecho que sus hijos-Wigan para haber de<br />
.darles por ministros á los que ellos presenten. San Pablo
( *7 ) ,<br />
creó Obispo á Timoteo, y encargó á Timoteo que crease<br />
Obispos, sin hacer mención dé los votos del pueblo. Otro<br />
tanto sabemos de los demás Apóstoles. Bien es verdad que<br />
en muchas Iglesias concurría el pueblo con el clero para la<br />
elección del Obispo: pero en otras, y en los mismos tiempos,<br />
la elección del Obispo era acción del clero solo, y en otras<br />
del sínodo tle los Obispos de la Provincia, sin que se hiciera<br />
la cuenta con el clero. Posteriormente donde la elección quedó<br />
en el clero, fue éste reducido al solo Capítulo de la Iglesia<br />
catedral; y antes y después los Príncipes nombraban*<br />
cuando así convenia, para las Iglesias donde debía elegir el<br />
clero, y el clero para aquellas en que poco antes había nombrado<br />
el Príncipe. ¿Qué quiere decir esto? Lo que los cánones<br />
rio cesan de insinuar, y loque la prudencia aun sin los<br />
cánones dicta, á saber: que lo esencial en este punto es que<br />
la Iglesia sea dignamente provista; y si, atendido este primer<br />
objeto, es posible que el provisto reúna la buena reputación<br />
y voluntad de su pueblo, sea ésta una razón que determine<br />
al consagrante á preferirlo eo igualdad de méritos. Ves pues<br />
aquí todo lo que el pueblo tiene en punto de elecciones canónicas,<br />
y todo lo que se puede transferir al: soberano gobierno.<br />
Juzga tú ahora si esto puede llamarse con los pomposos<br />
nombres de Regalía y de Derecho.<br />
Euseb. Sin embargo no debes negarme que algo se le<br />
debe á la autoridad de los Reyes cuando es ocasión de crear<br />
Obispos en su reino. '. , • ¡ .'; ¡<br />
Theoph. Se les debe no solamente algo , sino mucho, si<br />
por deber entiendes lo que dictan la equidad y prudencia, y<br />
lo que la Iglesia ha practicado desde que cuenta Beyes entre<br />
sus hijos. Si el hijo Rey llena las obligaciones que tiene<br />
á esta piadosa Madre, la buena madre agota su sabiduría y<br />
sus recursos para honrarlo, y recomendarlo según lo consiente<br />
la condición de lego en que lo ve. A uno le da el título de<br />
Cristianísimo, á otro el de Católico, á otro el de Fidelísimo,<br />
k otro le concede facultad de llevar delante de su comitiva<br />
la Cruz, que es insignia de metropolitano: á todos en fin les<br />
dá cuantas pruebas de amor le sugieran su piedad y su agradecimiento,<br />
contándose entre estas pruebas que ninguno en<br />
su reino sea promovido á las dignidades eclesiásticas sin su<br />
influjo y aprobación. Si el hijo Rey es díscolo, ó (para hablar
í( is •)<br />
lo que mas comunmente sucede) si se; entrega en manos de<br />
consejeros díséolos é impíos, ló primero que se propone la piadosa<br />
Madre es inducirlo (si es posible) á mejores ideas: y si<br />
*sto no es posible ; echa mano del segundo redurso, que es<br />
tolerar lo que no puede remediarse sin que el daño que haya<br />
de seguirse sea incomparablemente mayor que aquel á que se<br />
debiera aplicar el remedio. Y ves aquí, Eusebio mió, la verdadera<br />
razón de tantas providencias como hemos visto emanadas<br />
de la Iglesia en nuestros días, harto diferentes de las<br />
que esperábamos y estábamos acostumbrados á ver en días<br />
mas felices. No siempre puede la Iglesia lo que quiere:<br />
pero menos malo le es tolerar un mal, que tener que sufrir<br />
Una total ruina; menos malo consentir un mal Obispo, con<br />
tal que sea ó pase por católico, que exponer á la grey á (pie la<br />
despedace algnn cismático; mencs malo en fin relajar en algún<br />
punto la severidad de la disciplina, que ciar la ocasión<br />
que tal vez busca el que piensa corromper Ja pureza de la<br />
fé. ¿Me entiendes, Eusebio?<br />
Euseb. Ojalá que no tuviese tantos motivos para entenderte.<br />
Pero adelante: todavía está en el cielo el que prometió<br />
que las puertas del infierno no han de prevalecer contra la<br />
Iglesia. -'» ', .•• I<br />
Theoph. Aun nos queda á mí que añadir y á tí que admirar<br />
sobre la prudente economía de esta piadosa Madre.<br />
Muchísimos de sus hijos viven bajo el dominio de príncipes<br />
infieles y hereges. Como estos permitan la libre profesión<br />
"de la Religión católica, no quiere ella que se. proceda á<br />
cuestión aiguna ;<br />
pública sin que preceda ó siga el consentimiento<br />
del gobierno que por todos derechos vela sobre el<br />
público; y así ordena á irnos que no pasen á elegir Obispo<br />
sin pedir antes licencia al Príncipe que gobierna, y á otros<br />
que luego que lo elijan den al gobierno cuenta de la elección.<br />
Mira tú si la Iglesia tiene en consideración las Regalías<br />
de los Príncipes para conservárselas ilesas; mas todo esto se<br />
entiende mientras los Príncipes se portan como hijos, ó al<br />
menos no se portan como enemigos, pues llegado este caso<br />
se acabaron las 1<br />
Regalías y todas las consideraciones.<br />
Euseb. 1<br />
Según eso ya yo voy viendo que en la palabra<br />
Regalía que algunos inculcan sin cesar, mas es, como suele<br />
decirse ,«1 ruido que las nueces. ' , ;
Thcoph. No, Ensebio, pues esta palabra ha traído en per»<br />
juicio de la verdad muchas nueces y mucho ruido. ¿Sabes tú<br />
en qué fundan los Teólogos y Jurisconsultos protestantes la<br />
autoridad que atribuyen á sus Príncipes hasta para declarar<br />
artículos de fe? En la Regalía de que hemos acabado de hablar,<br />
y poi? la cual quieren que el que es gelé del pueblo lo sea<br />
también de la Religión. ¿Sabes en qué funJan los Deístas la<br />
tolerancia religiosa de todas las sectas y errores? En la doctrina<br />
que los Protestantes han fundado sobre esta Regalía, por Ja<br />
cual cada uno debe tener la Religión que su Príncipe le mande<br />
, y Dios sea obligado á recibir como obsequios la verdad y<br />
la mentira, la virtud y el delito, el oro y el estiércol. ¿Sabes<br />
tú en fin de dónde le ha venido á nuestra España y á todos los<br />
países católicos el libertinaje qne aprendieron de la Francia,<br />
y ahora Dios castiga con las armas francesas? De la Regalía de<br />
que hablamos, y por la cual el gobierno civil abocó á sí la autoridad<br />
de la Iglesia, y dejó á esta santa Madre sin recursos<br />
para hacerse oir y obedecer de sus hijos. Mas dejemos ya esto:<br />
estás, á lo que entiendo, convencido de que la palabra Regalía<br />
nada significa de importancia en la materia de que estamos<br />
tratando. '-p ¡ • '<br />
Euseb. Sin rinda que lo estoy.<br />
Thcoph. Pues yo quiero suponerte ahora qne ella tiene<br />
toda la extensión que le dan los Luteranos y sus fieles discípulos<br />
los Jansenistas , y que la consideres como uno de<br />
aquellos derechos de soberanía que son imprescindibles de<br />
cualquiera gobierno supremo, v. gr. el de ser obedecido por<br />
los subditos; qne es el mayor de todos. Hecha esta suposición,<br />
te pregunto: ¿Si el Monarca mayor del mundo abusando de<br />
su autoridad nos mandase una cosa naturalmente mala, v. gr.<br />
blasfemar, matará un inocente, ckc. ¿podríamos obedecerlo?<br />
Euseb. En manera ninguna, aun cuando nos hubiese de<br />
costar la vida.<br />
Thcoph. Y si insistía en estos ó iguales preceptos inicuos,<br />
y de Rey se mudase en tirano, ¿qué juicio formas?<br />
Euseb. ¿Qué juicio quieres que forme siendo católico, y<br />
habiendo condenado la doctrina del tiranicidio el Concilio<br />
general de Constanza ? '<br />
Thcoph. No te admires de que te lo pregunte sosteniendo<br />
tú como sostienes los pretendidos derechos del gobier*<br />
C 2
BO civil contra el eclesiástico. Soy pues hijo de la Iglesia como<br />
tú , y confieso con esta santa Madre que á ninguno le<br />
es lícito atentar contra el Príncipe legítimo por tirano que<br />
sea. ¿Pero sabes tú sobre qué razón ha fundado la Iglesia<br />
esta sabia determinación ?<br />
Euseb. Si alguna vez lo he sabido, ahora no lo tengo<br />
presente.<br />
Theoph. Pues escúchalo. No se ha fundado ella sobre<br />
algún privilegio que tenga á su favor el pecado del Príncipe.<br />
Dios y la razón mandan que todo pecado sea castigado:<br />
Dios declara, y la razón convence, que cuanto mas elevado<br />
está el pecador, tanto mas grave y de peores consecuencias<br />
es su pecado. Se funda sí, en el bien común que<br />
toda legislación y sociedad jamas debe perder de vista. Es<br />
verdad que la tiranía de un mal Príncipe hace mucho estrago<br />
en este bienv pero al mismo tiempo es una verdad<br />
acreditada por todas las experiencias, que se da al través cois<br />
todo el mismo bien si por la rebelión, guerra civil y anarquía<br />
se trata de remediar este estrago; y que él no puede<br />
remediarse sin. que intervénganla anarquía, sedición y<br />
rebelión. Por esto quiere la Iglesia que suframos un mal que,<br />
aunque grave en sí mismo, es nada en comparación del sumo<br />
de los males temporales, cual es la división del cuerpo<br />
político.<br />
Emeb* Acuerdóme de haber leido esa misma doctrina<br />
en los mas sabios y piadosos católicos.<br />
Theoph. Pues no puedes dejar de haber leido Ja que<br />
á su consecuencia voy á citarte, á saber, que cuando peligra<br />
el bien eterno de la sociedad estamos en la necesidad<br />
de desobedecer al Príncipe en aquellos puntos por donde<br />
amenaza este peligro, aun cuando de aquí haya tle resultar<br />
que todo el mundo se trastorne lo de arriba abaja La razón<br />
de esta doctrina se toma de la que sirve de fundamento<br />
al sagrarlo edificio de la religión católica, á saber, que<br />
después de la presente vida, que ha de durar 70 ú 80 años,<br />
hemos de pasar á otra cuya duración ha de medirse con la<br />
eternidad; que la sociedad quede présente componemos en<br />
el mundo se ordena á la que debe hacernos, felices en el<br />
Cielo; que ni es bien, ni felicidad, por mas que lo parezca,<br />
lo que nos aparta de este eterno destino; y que podemos
y debemos reputar como bienes inestimables los que nos encaminan<br />
á él, aun cuando sean objeto de todo el horror de<br />
nuestra naturaleza animal. Sobre estos principios raciocinamos<br />
así: Un tirano que nos oprime en iodos los demás puntos,<br />
nos pone en la ocasión de ejercitar la paciencia, la resignación,<br />
la mansedumbre, y todas las virtudes cristianas.<br />
Una resistencia que queramos hacerle , por legítima y bien<br />
fundada que parezca en negocios meramente temporales, nos<br />
expone á faltar á todas las virtudes cristianas. Menos malo<br />
es pues, y en nuestra mano está que sea un grande bien,<br />
sufrir la tiranía. Por el contrario, cuando el Príncipe cpie<br />
domina mereciese llamarse por todo lo demás las delicias del<br />
género humano , como sus decretos se encaminen á extraviar<br />
una de las esperanzas eternas, y á faltar á la religión<br />
que me conduce á ellas , entonces obedire magis oportet<br />
Deo guaní hominibus; primero es mi salvación que todo el<br />
mundo; primero es Dios que el que en la tierra abusa contra<br />
él de sus veces. Es verdad que se emplearán la fuerza,<br />
las violencias , la astucia, los destierros, los tormentos, la espida,<br />
y (lo que es mas sensible) que no faltarán egoístas que<br />
culpen nuestra resistencia , y se escandalicen de ella. Mas<br />
muchos años ha que tenemos prevenida la respuesta en aquella<br />
regla que dice: utilius scandalum nasci permittitur, guaní<br />
ventas relinquatur. ¿Hay algo contra esto?<br />
Euseb. Ni lo hay ni lo puede haber, á no ser que se<br />
renuncie al Evangelio.<br />
Theoph. Pues hagamos la aplicación. Supongamos que<br />
Dios por sus altos juicios permitiese que José Napoleón, de<br />
tirano que es de invasión, lograse serlo de quieta y pacífica<br />
posesión ; mientras no hiciese mas que robarnos, oprimirnos,<br />
trastornar nuestros fueros, y reducirnos á esa regeneración<br />
que él llevó á Ñapóles , y su hermano á casi todo<br />
el resto de la Europa, no diré precisamente que deberíamos<br />
aguantar , pero es indudable que podríamos. Mas tocándonos<br />
como nos tocan en la religión , trayéndonos un código<br />
de legislación que tan mal se compone con ella, trastornando<br />
como trastorna cuanto hay de mas venerable en la<br />
Iglesia , atrepellando las leyes de esta santa Madre, profanando<br />
sus templos, autorizando la profanación de sus Sacramentos,<br />
y el saqueo de sus sagrados vasos y bienes, hacien-
( aa )<br />
do morir como malhechores sus ministros, destruyendo lo<br />
que ella ha edificado, &c, ckc.: no hay remedio, Ensebio, no<br />
podemos reputarlo, no diré ya por patrono, ni por hijo primogénito;<br />
pero ni aun por mal hijo de la Igle-ia. Mira tú cuan<br />
distantes debemos estar de esperar de su mano nuestros Obispos.<br />
Este es el modo de pensar de los calóñeos, harto diferente<br />
del que en la Francia acaban de tener los Jansenistas.<br />
Ya tú sabes los escándalos que ocasionaron en aquella<br />
Iglesia con motivo de resistir á las rlifiniciones de la Silla<br />
Apostólica oponiéndoles la autoridad Real, y extendiendo ésta<br />
hasta los puntos- de doctrina y administración de Sacramentos,<br />
de que los Parlamentos llegaron á disponer con tanta<br />
franqueza como si se tratara de alguna pieza de teatro,<br />
ó de la posesión de alguna viña. Pues estos mismos hombres<br />
que tanta fuerza dieron á esta que ellos llamaban Regalía,<br />
han sido los primeros que, haciendo con los filósofos una causa<br />
común, arruinaron no solamente Vas Regalías legítimas, mas<br />
también el trono á que estaban anexas, y al pobre Príncipe<br />
que en ningún sentido lo merecía ; porque ni el abuso<br />
era tan grande que no debiera tolerarse, ni aun cuando fuese<br />
intolerable era el Rey el culpado, sino los satélites de que<br />
ellos mismos lo tertian cercado. Justos juicios de Dios para<br />
que los Príncipes escarmienten, y no den oídos á los que<br />
á título del reino temporal quieren hacerlos supremos arbitros<br />
de las Iglesias , para derribar después de un golpe<br />
solo el trono y la tiara, y para que los pueblos vean lo<br />
poco que deben fiarse de estos novadores hipócritas que á<br />
título de bien y de celo todo lo perturban, y qne, no llevando<br />
otra mira que su interés y orgullo, tan aprisa nos venden<br />
como nos compran. Mas volvamos alo principal, pues<br />
va es tiempo de responderte á la pregunta que hiciste acerca<br />
de las Iglesias vacantes. Dígote pues que si el electo es<br />
por los Napoleones , él es cismático en aceptar el nombramiento,<br />
será cismático el Cabildo que lo reciba, y cismático<br />
y sacrilego el Obispo que lo consagre. O, si quieres una<br />
respuesta mas breve, te respondo, que si el nuevamente provisto<br />
presentare letras apostólicas sin vicio de obrepción ni<br />
subrepción lo podernos recibir á ojos cerrados.<br />
Euseb. Ahí está la dificultad, en las letras Apostólicas.<br />
Thsoph. Pues mientras esa dificultad no se venza, ó no
( a3 •)<br />
tendremos Obispo', ó tendremos Obispó ciismático. 1<br />
Euseb. Pues en verdad que en los primeros siglos de<br />
la Iglesia na solo no había que vencer esa dificultad, mas ni<br />
aun la había.<br />
Theopií. Es verdad; pero entonces como entonces, y<br />
ahora como ahora. Entonces la confirmación de lus Obispos<br />
íno estaba reservada al Papa, y de consiguiente no eran necesarias<br />
sus letras para que fuese consagrado el electo. Abo*<br />
ra Jo está, y por la misma razón ya son necesarias.<br />
Euseb. Es que yo he leido muchas cosas contra esas<br />
reservaciones.<br />
Tlieoph. ¿En qué autores?<br />
Euseb. En Justino, Febrouio, en Antonio Pereira, en..,.,'<br />
Theoph. Buen catálogo de santos Padres me vas citando. 1<br />
Euseb. Pues si para tí no lo son, son mas que santos<br />
•Padres para muchos.<br />
Theoph. Así ha salido ello. Por nuestra desgracia hemos<br />
visto muchos admiradores de estos hombres y propaga'<br />
dores de su doctrina. Dejemos á los muertos, que .ya dieron<br />
cuenta á Dios. ¿Conoces tú á muchos de los que están vivos<br />
que ya no pertenezcan á la cofradía de los Fracmasones, al<br />
ministerio!de la opresión francesa, ó tal vez á uno y otro<br />
.ramo?<br />
Euseb. En verdad que entre ellos están los muchos que<br />
anteriormente nos atolondraban con la restauración de la<br />
disciplina según los planes de los autores que he citado.<br />
Theoph. Pues no será mucho que la posteridad vea á<br />
esos mismos autores (por sus doctrinas) ó á sus secuaces destinados<br />
por la Iglesia á hacer coro con Judas, Simon mago,<br />
Arrio, Lutero y Calvario. En el entretanto no pienses ni que<br />
me niego á la dificultad que estos escritores nos oponen , ni<br />
que voy á meterme en el implicado laberinto, de sus chismes.<br />
Pase pues la mayor, ó transeat major, como se dice en<br />
las aulas: quiero decir, sea una verdad, ó (como es) una calumnia<br />
cuanto ellos dicen acerca de que las reservas han sido<br />
una usurpación, y una usurpación que debe cesar. ¿A<br />
quién corresponde disponer que cese ó continúe?<br />
Euseb. J3i hemos de estar á lo que ellos dicen....<br />
Theoph. Si nos hemos ele desentender de sus enredos y<br />
contradicciones, y hemos de responder en derechura, las le-
is4)<br />
ye3 de la disciplina eclesiástica pertenecen única y exclusiva'<br />
mente á la Iglesia.<br />
Euseb. Lo mismo dicen ellos, bien que no acaban de<br />
fijarse en lo que quieren que entendamos por Iglesia.<br />
Theoph. Pues fajémoslo nosotros. La Iglesia es la con*<br />
gregacion de los fieles unidos por una té y Unos mismos<br />
Sacramentos en un cuerpo cuya cabeza es Jesucristo en el<br />
cielo, y el sucesor de san Pedro sobre la tierra. Pregunto<br />
pues: ¿es esta congregación la que reclama la disciplina<br />
antigua ?<br />
Euseb. No por cierto, pues todos aquellos á quienes he<br />
oido reclamarla no pasan de media docena de legistas de los<br />
de la legua, otros tantos canonistas petimetres, tal cual fraile<br />
que ha perdido el capitulo, y unos pocos de estos eruditos á ia<br />
violeta que hablan de todo y que de nada entienden.<br />
Theoph. Vuelvo á preguntarte. Y esa congregación que<br />
(como acabas de decir) no reclama de palabra, ¿lo hace por los<br />
hechos? ¿conserva y tiene en uso la disciplina de las reservas,<br />
Euseb. Esta disciplina es la que rige, sin ejemplo en<br />
contra que merezca citarse. ><br />
Theoph. Está bien: tenemos que el cuerpo de los fieles<br />
vive pacífico y contento con ella. Veremos ahora si sucede<br />
otro tanto á los Obispos, que son sus legítimos representantes.<br />
Euseb. Parece que no, pues veo citados, aunque, no he<br />
tenido proporción de leerlos, decretos de los concilios de<br />
Constanza y Basilea.<br />
Theoph. Tú quisieras que yo me metiese ahora en Jas<br />
odiosas disputas que hay sobre la autoridad y legitimidad de<br />
estos concilios. Pues ves ahí que yo nada menos quiero en la<br />
ocasión presente que todo lo que huele á disputas. Convengo<br />
pues en que se dieron esos decretos, y en que se dieron con<br />
la madurez y legitimidad que casi todos los católicos les nie»<br />
gao. ¿Se pusieron en ejecución?<br />
Euseb. Por cierto que no.<br />
Theoph. ¿Hubo ocasión de reproducirlos, renovarlos,<br />
instar por su cumplimiento?<br />
Euseb. Sin duda que la hubo, pues después de estos dos<br />
concilios se han celebrado otros tres generales, el de Florencia,<br />
el Lateranense V, y el de Trento.<br />
Theoph. Y sin embargo en ninguno de ellos se decretó
(Íá5><br />
cosa alguna contra Haaí reservas, «o obstante que «noel último<br />
te hace frecuentísima, mención de ellas. Sigamos adelante:)<br />
¿ffabes tú ó has oidoque los Obispos se quejen de estas reseri<br />
vas>, las resistan, ó haganalgüm esfuerzo por abolirías? ; ; p<br />
Euseb. Algo he vistode eso, pero tan poco que nopue.<br />
de citarse corrto! dictamen de todo; eil. Cuerpo episcopal. Una?<br />
docena quizás no cabal de franceses en, ¡el siglo pagado y en el<br />
anterior; los que en ambas, épocas se sucedieron en la Iglesia<br />
de Utrech, 'y en nuestros días el. de Pistoya. No me acuerda<br />
dogmas.: ' у м; .¡: • ,< ;..:•..:.::; t •/..<br />
Theoph. Puesino tese olvide que á esos señores Obispó*<br />
lee sucedía'loque á ;<br />
oasi todos Ipfc reformadores del dia, á !<br />
saber,'queuha cosa!erái laquesles dcjlia, y otra de la que se<br />
quejábatU tesdohan los rayos fulminados por la Silla Apostólica<br />
contra la doctrina dé Bayo, de lansenio y Quesnel; y se<br />
quejaban 'de Jas reservas mismas deque no se quejaron cuando<br />
por medio de ellas, ¡obtoavieron el obispado. Ño puedo menos<br />
aquí que recordarte el hecho de Lutero. Mientras hubo<br />
esperanzas: ele engañará Ъеоа'Х ¿ el'Papa era para él lo mismo<br />
que está siendo уЛга sidoí para todos los católicos; pero<br />
desde que vióquetla 5<br />
Silla 'Apostólica se;.le ponía en contra^<br />
el Papa mudó albm^nté>de!fignra>*(y de У icario de Cristo se<br />
convirtió en Anticristo y dehaasi sarcasmos dé que. este Apóstol<br />
nuevo solía: serr¡ tanpjcódigoi Con que, sacamos que la Iglesia<br />
y sus Obispos', que.son los que pueden mudar la cuscipli*<br />
na, nó la han;rmudadp nipiensan en mudarla; :<br />
y de consiguiente<br />
que esta disciplina es la ley á que debe conformarse<br />
•todo aquel que no quiera ser císmáticof •<br />
:>••'• Euseb. irAs eso dicen que si los Obispos no la mudan, puede<br />
el Príncipe obligarlos á ello. ; • , • < ..ч\ ;<br />
Tlieoph. ¿Y con qué derecho? u. , ¡ ч; ., :•<br />
Euseb. Con el de protección."] defensa. и •••.:
impugna ó trata de oprimirme. Pero tic , r<br />
íEiiseh'r» ¡ ¿bas oído<br />
en ««''vida qué^aí guroiJbusque píí»ttctofiyitlefensor''contrd «fe<br />
misario,;1>о''|пе cuando попчЬра un protietor.es para qtm Je<br />
quite slísEífacHltüite yíse'mrfa"á"aUHJfot.ar sh, casa?í Pues ves<br />
ahí ¡tu :»íiuft пиеЖro^rerórípadüres pretenden 1<br />
. us#sí»ideíens0ff,: p'wPS'yaia iglesia tieWfei wnAmosobr
•<br />
( 2 7 )<br />
, •<br />
el inetrumcnto.no es m'ejor.pcí 8?r¡
• . ( »8 )<br />
no se restituyese á la antigua práctica de no comer liasfa pues,<br />
to el sol, y no usarde óti'os manjares que yerbas y legumbres?<br />
Pero hay otras tosas que podrían renovarse sin tanta dificultad,<br />
y aun con gusto y aplauso de los fieles. Sin salir de Ja<br />
misma materia que tratamos, ¿qué gusto no sería para el pueblo<br />
fiel si se convocase para la elección del Obispo, y el Sino*<br />
do hubiese de elegirlo precisamente de los que él propusiese?<br />
¿No sería esté un áiedio de tapar la boca á tanto charlatán<br />
como declama contra las reservas? Y por otra parte ¿no se<br />
evitarían los muchos inconvenientes que ello9 cuentan, y acá-<br />
So Con alguna verdad, como nacidos de ellas?<br />
Thcoph, Tú estás empeñado en hacerme hablar de lo que<br />
rio quiero: La respuesta legítima á tú objeción era que la Iglesia<br />
sabe mejor qué tú, que yo, y que todos esos charlatanes, lo<br />
que" te convierte, y cómo y cuándo le conviene, y que lo que<br />
& sus hijos nos'toca es obedecer y respetar sus determinaciotiesj<br />
y mucho hias sabiendo como sabemos por la té que su<br />
Divino Esposo'ha de estar con ella hasta la consumación de<br />
los siglos. Pero porque no creas que trato de oprimirte sola-<br />
tateme cóní su autoridad escucha algo de lo mucho que pudiera<br />
decirte,'y taniááMtu^títé sé ,;<br />
h*»' dicho por los mas sabios<br />
y juiciosos escritores:'' La disciplina de las promociones ai<br />
obispado ha variado en él modo; pero permanece una misma<br />
"enél espíritu y Id sustancia. 'La 1<br />
silla
U9)<br />
En las reservas debemos reconocer los que pensamos con<br />
piedad una de aquellas providencias por donde el Divino Espíritu<br />
que vela sobre la Iglesia promueve su santificación.<br />
Anteriormente á ellas los Obispos se creaban por elección.<br />
Mientras duró el primitivo fervor , las elecciones salian bien,<br />
como sin duda hubiera salido en aquellos dias felices cualquiera<br />
otro modo de proveer las mitras. No obstante esto , ya<br />
atm desde aquellos tiempos se empezaban á sentir los inconvenientes<br />
de las elecciones, á pesar de que el electo lejos de<br />
conseguir por ellas alguna gian conveniencia en el mundo,<br />
podía decir desde su elección como San Pablo que Deus nos<br />
Apostólos novissimos ostendit tamquam morti destinatos. Buenos<br />
testigos son de esta verdad los cismas de los Novacianos,<br />
Donatistas-, por no citar otros que perturbaron en los primearos<br />
siglos á la Iglesia. Pasó el fervor de estos dichosos siglos;<br />
se resfrió Ja caridad, tomó cuerpo la ambición; se fueron olvidando<br />
poco á poco las reglas, y la cosa tomó un aspecto tan<br />
poco favorable, como se echa de ver en la Historia Eclesiástica<br />
de los tiempos que precedieron á las reservas. Se verificaron<br />
éstas; y la misma Historia que antes apenas nos ofrecia tal<br />
cual Obispo digno de este nombre, ya nos presenta una larga<br />
serie de ellüs que-en todos los países católicos han restituido<br />
•la sabiduría, la dignidad y esplendor de la Iglesia que por tan<br />
largos ellas habían -parecido ofuscados. ¿Necesita un buen católico<br />
de otra reflexión roas que esta para ver en las reservas<br />
una obra del Espíritu de Dios? ... •• • •>'i<br />
Los hombres malignos les buscan otro origen, y para ello<br />
¡(á semejanza de lo que hizo Chain: con Noé su padre ) tratan<br />
de descubrirnos la desnudez de los nuestros , infamando de<br />
ambición y codicia á los Romanos Pontífices que las determinaron.<br />
Pero yo en primer lugar les respondo, que aun cuando<br />
todo hubiese sido como ellos calumnian , debíamos adorar<br />
la providencia cpie de líneas tuertas saca renglones derechos;<br />
quiero decir, que por unos decretos en qne los hombres buscaban<br />
su propio interés, supo asegurar y mejorar el de su Iglesia.<br />
¿Quién con peores intenciones que Caifas? ¿Qué decreto<br />
mas inicuo que el de la muerte del Salvador proferido por<br />
este sacrilego? Con todo eso, el Espíritu Santo profetizó por<br />
su boca sin que él le entendiese ni quisiese. ¿Y por qué? Porque<br />
era el Pontífice de aquel año. Reflexionaran tantos malos
Í 3o )<br />
cristianos que por depravado que sea el hombre que ocupa la<br />
cátedra de San Pedro, él últimamente es el Pontífice, y él Pontífice<br />
de aquella Iglesia contra la cual nunca han de pro vals*<br />
ees las puertas del infierno. • • < ••<br />
En segundo lugar; si la cátedra de San Pedro fué ocupada,<br />
como sin duda lo ha sido algunas veces, por hombres defectuosos,<br />
también ha contado entre sus Pontífices úmmerablcí<br />
llóreos que Ja han honrado con su sabiduría y virtudes; mudios<br />
de estos han sido posteriores á la época de las reservas:<br />
á muchos esta nueva carga se les ha hecho demasiado pesada:<br />
ninguno ha ignorado cuan mal recibida ha sido esta nueva<br />
disciplina por los Príncipes que trataban de premiar los servicus<br />
civiles con las dignidades eclesiásticas, y por lo que aspiraban<br />
á éstas sin otro motivo que el favor de los Príncipes.<br />
Con todo eso ninguno de estos Papas quiso ceder en este punto:<br />
todos por el contrario se han empeñado en sostenerlo. Con<br />
que lo que las reservas han podido perder por el carácter de<br />
los Pontífices defectuosos, lo han ganado con usuras por el<br />
de aquellos de quienes nos consta que jamás tuvieron otras<br />
miras que el servicio de Dios, y el bien común de las iglesias.<br />
Eu tercer lugar; los títulos de Santísimo y beatísimo que<br />
damos á los Papas , no significan precisamente lo que son,<br />
sino lo que están obligados a ser. Sucede entre ellos como entre<br />
los demás hombres, que á veces la pasión puede mas que<br />
la obligación, y cometen yerros cpie mortifican á la Iglesia, no<br />
de otra suerte que los otros Obispos los suelen cometer en<br />
sus Iglesias, los Reyes en su Rey no, y cada cual de nosotros<br />
en sus casas. Ponerse los autores que citas á recoger cuanto<br />
pueden sobre los defectos personales de los Papas, y hacer como<br />
los escarabajos un pelotón de cuanto estiércol encuentran,<br />
es el. mas vil y damnable de cuantos delitos pueden cometerse,<br />
y es declararse imitadores de Lutero, que ha sido el gelé<br />
de estos escarabajos. ¿Pero cuántas calumnias no se han interpolado<br />
á los hechos verdaderos contra unos hombres que porque<br />
mandaron debieron tener á muchos descontentos , y porque<br />
murieron y no fueron heredados por un hijo ó por un<br />
hermano, como sucede con los otros Príncipes , no tuvieron<br />
quien tomase su defensa? ¿Cuántos hechos de que hubo poderosas<br />
razones han sido pintados por el partido ó el resentimiento<br />
con unos colores muy diversos de los que tuvieron en
3 1 )<br />
sjrmismos? Después de todoyo desafio á tocios los maleficien»<br />
tes á'que me busquen en todas las Historias Sagradas y profanas<br />
un Trono; sea eclesiástico, sea civil, que Cuente una tan<br />
larga sene de hombres irreprensibles y admirables, y un tan<br />
cono número de deleetnjosos, como los que han ocupado el<br />
de San Pedro. ¿Cristianos indignos de tal nombre! Ven loque<br />
en aquél lugar »& ;. r.* ;. ; , J<br />
•.T¡iei)[)¡i. .. E*p sevá•cotjifo^nftB; si lasi letras. Apostólicas fue»<br />
ron para consagra rio a tít.ukfc (|e nuestra Iglesia, -'indubitablemeníif<br />
debemos, adiuitirlbí pero si íyeron. para otro Obispado,<br />
será menester que traiga nievas, le'sras. , ' ,hi.¡.w •<br />
Euseb. ¿PUÍÍS no es j'4¡ ]Qbis|»o? '•,.-.<<br />
Thcopli. ¿ Y (¡ué es-eqo? ¿.vas.de nuevo á tentarme? ¿Qué<br />
importa que sea Obispo si MHÍPSI nuestro Obispo? ¿Acaso porque<br />
un hombre está,casado tiene ya íacultade8¡.para,,entrarse<br />
en casa que no es suya?'Es obispo sin duda; y por lo.que per»<br />
teuece á la potestad de órdeQ será válido en ¡a Iglesia cnanto<br />
luciere en fuerza drl carácter que le ba dado ésta potestad,<br />
aun cuando por el abuso de,f»Ua sea ilícito; pero por la que<br />
toca, á la potestad de Jurisdicción, si atenta á ejercerla fuera<br />
de su Diócesi, todo! cnanto baga será no solamente ilícito,<br />
mas también nulo,
( 3a )<br />
Euseb. Efectivamente te tiento, porque he oído sobre el<br />
particular ciertas especies, y no tengo muy presente la Doctrina-,<br />
ni hay (como babia antes) proporción de ir k recordarla<br />
en los libros; pues nuestras Bibliotecas públicas han experimentado<br />
también la regeneración de los Franceses.<br />
Theoph. Pues, hijo mió, sábete que es un dogma de fé<br />
reconocido siempre en la Iglesia, y definido como tal en el<br />
último de sus Concilios Generales, que la potestad de orden<br />
es distinta de la de Jurisdicción.<br />
Euseb. Pues á fé que los Apóstoles la* tuvieron ambas<br />
sin otros límites que los del mundo.<br />
Theoph. Pues á fé también que los mismos Apóstoles nos<br />
ensenaron con su ejemplo que fuera de ellos ninguno debía<br />
tenerla tan sin límites, á no ser el sucesor de Pedro. Es otro<br />
dogma de la Religión que la Iglesia tiene una Gerarquía porque<br />
el de Jesucristo es un Reyno, y cuando envió á sus Apóstoles<br />
á que estableciesen la Iglesia los comisionó para que<br />
predicasen el Evangelio de este Reyno. Evrmgeliurn Regni.<br />
Pues ahora quien dice Gerarquía, que significa Sagrado Principado<br />
j - necesariamente ha de decir cuando no diga mas, el<br />
orden que todo Principado'', y en tolda gente y Nación se ha<br />
guardado y guarda sin mas maestro qtie la naturaleza. Ye¡<br />
tú ahora este orden en todas las sociedades humanas, desde las<br />
mas Civilizadas hasta aquellas que apenas se distinguen de<br />
los rebaños de bestias por mas que la figura. En todas ellas<br />
hay uno ó muchos que mandan en todo el Cuerpo y á quienes<br />
todo el cuerpo reconoce subalternos á éstos; hay otros cuyas<br />
facultades y gobierno está ceñido á una Provincia, Cantonj<br />
Ciudad ó Cuadrilla, y que fuera dé los límites de la parte que<br />
se les ha encargado, ninguna autoridad tienen ni, ejercen. Se<br />
ofrece una conquista , y se envían para ella varios cuerpos de<br />
ejército: todos los Generales usan facultades para todo lo que<br />
no sea impedirse mutuamente: todos representan en todas partes<br />
la persona del Príncipe ínterin y hasta tanto que conquistada<br />
la nueva provincia se distribuyen y organizan sus<br />
gobiernos. ¡Ojalá que no tuviésemos de esta verdad un tan<br />
amargo ejemplo delante de los ojos! pero por él echarás de<br />
ver que hasta en los ladrones rige éste instinto de la naturaleza.<br />
Quiso, pues, Jesucristo conquistar al mundo, y guardó<br />
para admiración de-1 mundo el mismo orden que él en suf
f 3 3 ]<br />
conquistas. Envió sus ejércitos y Generales que por todo componían<br />
doce hombres de playa, descalzos, sin armas , sin letras,<br />
sin caudales. Estos juntos," y cada uno de por sí, llevaron<br />
tocias las facultades del Principe sobre todo pueblo y toda<br />
gente. Ellos no obstante, para no impedirse y poder ocurrir á<br />
todo, dividieron entre sí la tierra, y cada cual hizo su expedición<br />
al parage que se le destinó: y ya tenemos aquí el primer<br />
ensayo de división de jurisdicciones. Sucedió aun desde<br />
entonces que si un mismo pais era visitado por dos de los<br />
Apóstoles, ya se empezaba á notar el inconveniente que esto<br />
podia traer, el que san Pablo se vio necesitado á reprender en<br />
los de Corinto, entre los cuales unos querian ser del mismo<br />
Pablo, otros de Cephas, otros de Apolo, llegando.á tanto la<br />
ignorancia ó la flaqueza de algunos, que no querían ser sino<br />
de Cristo, como si Cristo fuese para ellos una cuarta persona<br />
igual á los otros de un nuevo y distinto partido. Fue pues indispensable<br />
que, á proporción de como sé iban extendiendo<br />
las conquistas, se fuesen dividiendo los territorios, poniéndole<br />
su gobierno á cada uno, y señalándole los límites que habia<br />
de respetar, y prohibiéndole incluirse en el departamento de<br />
los otros. De manera que ya en las cartas de san Pablo aparece<br />
esta distribución con toda claridad, y mucho mas en el<br />
Apocalipsi dirigido á las siete Iglesias que ya en tiempo de<br />
san Juan se distinguían en el Asia con otros tantos Angeles ú<br />
Obispos. Sobre este plan se fundó la Iglesia en el principio:<br />
sobre este plan ha subsistido hasta ahora como consta con<br />
mas evidencia que todo lo demás de su historia y sus leyes:<br />
y sobre el mismo debe durar mientras el mundo dure.<br />
Ensebio. Pues, á pesar de todo eso, leemos que algunos<br />
Obispos han extendido su jurisdicción y funciones fuera de<br />
su territorio.<br />
Theoph. O la han hecho sin causa, y han sido castigados<br />
por la Iglesia , lo que es nueva prueba de que ésta es<br />
su ley, ó la han hecho por la necesidad en que estaba aque-<br />
31a diócesi en que se introdujeron: y en este caso tan lejos<br />
han estado de atentar contra la Iglesia, que por el contrario<br />
han obrado segun sus intenciones, y han merecido su<br />
aprobación y elogios. Cosa es esta que no debe cogerte de<br />
nuevo. Insta en el dia de hoy la necesidad de una alma,<br />
cuya vida corporal peligra. Ya en este apuro quiere la Igle-
( 3<br />
4).<br />
sía que cesen sus reglas, y habilita para que pueda dar la<br />
absolución al moribundo, no solo al presbítero á quien todavía<br />
no ha delegado jurisdicción; mas también ai ministro<br />
que por su apostasía y sus crímenes se ha hecho reo de<br />
todos sus anatemas.<br />
Euseb. Pues ves ahí una razón poderosísima para que<br />
en el dia de hoy no se esté á la disciplina de las reservas.<br />
¿ Qué mayor necesidad que aquella en que nos vernos, preso<br />
y sin comunicación el Vicario de Jesucristo, que es á quien<br />
está reservada la confirmación de los Obispos, y disuelta la<br />
congregación qué por comisión de su Santidad entendía en<br />
este importante negocio?<br />
Theoph. Descuida tú por lo que pertenece á la conservación<br />
de la Iglesia y salud espiritual de los fieles. El que<br />
la fundó no la pierde de vista , y es mas poderoso para sostenerla,<br />
que Napoleón para oprimirla. Pensemos seriamente<br />
en las dos cosas que nos corresponden á nosotros, que son<br />
enmendar en nuestra conducta lo que ha provocado este su<br />
horroroso castigo, é instar en nuestras oraciones hasta conseguir<br />
de su misericordia el perdón que no merecemos. Por<br />
lo que toca á lo demás su esposa la Iglesia sabe lo que puede<br />
y lo que debe aun en las mas apuradas circunstancias,<br />
y por su cuenta corre proveer á nuestras necesidades con<br />
aquel acierto que, según la promesa de su Esposo, jamas ha<br />
de faltarle. Una sola cosa te debo asegurar, y es, que ni el<br />
Esposo ni la Esposa han de hacer ni permitir que á Napoleón<br />
le sean fructuosas sus fraudes y malicias. Y ya tú ves<br />
que si él hubiese de ser el que proveyese á la Iglesia católica<br />
de pastores, no tendria el infierno mas que desear.<br />
Euseb. Pudiera suceder que él proveyese con fines depravados,<br />
y los provistos llenasen después los deseos de la<br />
Iglesia, conduciéndose como dignos pastores.<br />
Theoph. Pudiera suceder, si Dios quisiese, como algunas<br />
veces ha sucedido. Pues este es negocio que Dios solo pue^<br />
de quererlo y hacerlo; mas á nosotros lo que nos toca es<br />
ni quererlo, ni intentarlo, ni contribuir á ello faltando á<br />
lo que debemos, como es indispensable faltar si desatendemos<br />
á las leyes de la Iglesia, y ayudamos á los designios<br />
de sus enemigos. Te he dicho que Dios puede si quiere; pero<br />
será una temeridad persuadirnos que quieta. Es verdad
(.35)<br />
que un ladrón pasó desde el patíbulo al paraíso, y un cómico<br />
desde el teatro al martirio: mas todos estos fueron milagros<br />
para que veamos lo que Dios puede, y en modo ninguno<br />
reglas por donde podamos conducirnos.<br />
Euseb. Pero dime, ¿no podemos nosotros por una prudente<br />
epiqueya juzgar que la Iglesia no nos quiere obligar<br />
en el dia á Ja observancia de sus reglas de reserva? Es un<br />
principio reconocido en el derecho, que las leyes puramente<br />
humanas, y mucho mas las de la piadosa madre la Iglesia,<br />
no nos obligan con detrimento de la vida, libertad, honra,<br />
8cc. Estamos en el caso de que si insistimos en que se<br />
guarden estas leyes va á peligrar todo esto. Me parece pues<br />
que el apuro en que nos hallamos es suficiente á dispensarnos<br />
de ellas.<br />
Theoph. A mí ramhien me parece que nada hay que<br />
discurra y sutilice tanto como el amor propio cuando lo aprieta<br />
el miedo. Es verdad, regularmante hablando, que ninguna<br />
ley humana nos obliga en esos peligros; pero también<br />
lo es que nos obligan hasta perder la vida, si la infracción<br />
á que se nos violenta es en desprecio de la ley y del legislador,<br />
en detrimento del bien público, ó en escándalo de<br />
nuestros hermanos. Pues ajusta ahora tú las cuentas. ¿Por qué<br />
no se traen Bulas del Papa, y se guarda la actual disciplina<br />
en los nombramientos hechos por el Rey intruso? Porque<br />
su hermano tiene preso al Papa, y porque ambos profesan<br />
á ¡a religión católica acaso el mismo respeto que al Alcorán y<br />
Talmud. ¿ Qué resultará á nuestro pueblo si entra un Obispo<br />
napoleónico? Recibir en vez de pastor un lobo mas ó menos<br />
dañino, que, aun cuando no quiera, lo disipe y despedace,<br />
sin que se pueda esperar otra cosa del que ha tenido<br />
Ja malicia ó debilidad de prestarse á tal nombramiento.<br />
¿Qué juzgarán los fieles cuando vean que nosotros recibimos<br />
á un tal prelado? Que el tal prelado es su pastor legítimo,<br />
en cuya voz deben escuchar la de la Iglesia. Ven pues<br />
ahora á alegarme la doctrina que solo puede tener cabida<br />
cuando nada de esto suceda. Desengáñate, Eusebio; si quieres<br />
encontrar la grande regla que en este punto debe dirigirnos,<br />
ve á aprenderla en el santo anciano Eleázaro, cuyo<br />
martirio se nos describe en la historia de los Macabeos.<br />
La lev de cuya infracción se trataba era puramente ceremo-<br />
E i
nial: la infracción que se le exigía no era real sino simulada.<br />
El inconveniente que se le ofrecía estaba reducido á<br />
que la juventud siguiese su ejemplo. At Ule indignum reputans<br />
voluntarle prceibat ad supplicium. ¿ Qué hubiera<br />
hecho si se hallara en nuestras circunstancias?<br />
Euseb. Lo mejor será hacer yo por no encontrarme en<br />
ejlas. Me fingiré malo en el dia del recibimiento::::::<br />
Theoph. (Miserable recurso! Faltarás á cabildo en aquel<br />
dia; pero en los siguientes asistirás al coro donde presida,<br />
y al altar donde celebra un público excomulgado y cismático.<br />
Demos que puedas alargar la ficción de tu enfermedad.<br />
¿Podrá ésta librarte de pertenecer al cuerpo de que el<br />
cismático es cabeza, ni de que éste y los que lo han recibido<br />
se cuenten entre sus ovejas? Eusebio, no te se olvide que<br />
error cui non resistitur, approbatur; et veritas, cum, non<br />
defensatur, opprimitur. Fúgate; si te falta el ánimo, pues<br />
harto dice á favor de la buena causa el que se fuga por<br />
no serle traidor.<br />
Euseb. Ni me falta enteramente el ánimo, ni, como tú<br />
sabes bien, me es posible la fuga, que no puedo emprender<br />
sin detrimento de la piedad de que soy deudor á los mios.<br />
Dejándonos pues de proyectos inútiles, díme en resolución,<br />
¿qué es lo que tú piensas, y qué es lo yo debo pensar si se<br />
nos presenta el Obispo nombrado?<br />
Theoph. Yo espero que ninguno de los nombrados nos<br />
ponga en este aprieto. Tengo gran concepto de su instrucción,<br />
y ésta no los dejará ignorar el gran delito que cometen,<br />
y el gravísimo daño que hacen en aprovecharse del nombramiento.<br />
Por otra parte su conducta está públicamente acreditada.<br />
Si erraron en admitir y obsequiar á los franceses, éste<br />
ha sido un error de puro hecho, porque (como ya te he observado)<br />
hay corazones que no pueden persuadirse hasta<br />
después de haberlo visto, que exista un hombre siquiera capaz<br />
de toda ¡a perfidia y malicia que caracteriza á Napoleón<br />
y sus satélites. Creyeron pues que no se trataba de otra cosa<br />
que del dominio temporal: vieron que la resistencia ó no les<br />
era posible, ó era inútil, ó debia reservarse para mejor tiempo,<br />
y á consecuencia de esto cedieron á la fuerza, y se condujeron<br />
pacíficamente con los que nos la hacían; mas ahora<br />
que ven que la guerra es mas contra Dios que contra los
(3 7 y<br />
hombres, y que las pérfidas promesas que creyeron no conspiraban<br />
á otra cosa que á hacer de ellos instrumentos de<br />
su impiedad, es muy de creer que obrarán según su obligación,<br />
y darán una nueva prueba á los franceses de que el<br />
hombre de bien puede ser fácilmente engañado, pero no<br />
corrompido.<br />
Euseb. Yo también espero lo mismo. Pero , y si al fin<br />
nos engañamos, y viene un Señor mió pidiéndonos que lo<br />
posesionemos de la Sede, ¿qué nos hacemos? •<br />
Theoph. No prestamos, negarnos, resistir...,.<br />
Euseb. ¿Y si nos envían á Bayona?<br />
Theoph. Si nos enviaren, iremos.<br />
Euseb. ¿Y si nos fusilan?<br />
Theoph. En fusilándonos se acaba el pleito por lo que<br />
pertenece á nosotros.<br />
Euseb. ¿Con toda esa frescura lo dices?<br />
Theoph. Para decirlo no es menester mucho calor. La<br />
dificultad será ejecutarlo; mas esta dificultad la vencerá sin<br />
duda en nosotros el mismo que tantas veces la ha vencido en<br />
la tímida doncella, en el trémulo anciano y balbuciente niño.<br />
Euseb. Sin duda que lo podemos esperar así de su misericordia<br />
;• pero tampoco está en nuestra mano impedir que<br />
la naturaleza haga su oficio. Asístanos pues él con su divina<br />
gracia, y nosotros entre tanto vamos acercándonos hacia el<br />
coro, pues la noche se viene, y ni es tiempo, ni tú ni yo tenemos<br />
la costumbre de perder los maitines.<br />
Theoph. Vamos desde luego, pero no juntos, pues entre<br />
las grandes felicidades que nos han traído los franceses no es<br />
la mas pequeña la de no poderse juntar dos hombres de bien<br />
á llorar sus males ó á tratar de otra cosa sin que espías pagadas<br />
vayan á declararlos como reos de estado.<br />
Euseb. Por esa misma causa no he ido á tu casa á buscarte,<br />
ni pienso hacerlo como la cosa dé treguas, para que<br />
podamos encontrarnos aquí donde la soledad de este paseo<br />
nos libra de testigos sospechosos. Vamos pues; pero antes respóndeme<br />
á dos cosas que me ocurren.<br />
T/ieoph. Dílas.<br />
Euseb. ¿Qué doctrina debemos dar al pueblo si nos pregunta<br />
acerca de lo mismo que hemos tratado?<br />
Theoph. Proporcionahnente la misma que tomamos para
(38)<br />
nosotros, con la sola diferencia de que á él le es mas fácil<br />
evitar la ocasión de comprometerse, en que nos pone á nosotros<br />
nuestro carácter de Presbíteros, y nuestra colocación de<br />
Canónigos.<br />
Euseb. ¿Y podremos asegurarle como verdades de fé todo<br />
lo que hemos dicho?<br />
Theoph. Debemos asegurarle como obligaciones en que<br />
los pone la fé católica todos los resultados de nuestra conversación;<br />
á saber, que la destitución de nuestro Obispo ha sido<br />
nula; que la substitución de otros en su lugar, viviendo, y<br />
no renunciando él, no puede ser sino cismática; que en caso<br />
de sede vacante, ninguno que no traiga Bulas del Papa puede<br />
ser admitido, esté ó no consagrado, como los Napoleones sean<br />
los que lo promuevan ó hagan promover, so pena de que por<br />
el mismo hecho caeremos en el cisma; que ni los Napoleones<br />
ni Monarca alguno pueden trastornar por sola su autoridad la<br />
disciplina que de presente rige en este punto; y en fin , que<br />
la Iglesia ni se ha acabado ni se puede acabar por la prisión<br />
y martirio del Papa, ni está en la absoluta imposibilidad de<br />
cuidar de la salvación de sus hijos, y atender á sus necesidades<br />
por este ni por peores contratiempos, si es que es posible<br />
que los haya peores. Debemos repetirlo con san Pedro, que<br />
ninguno dé causa para padecer como ladrón ó como homicida<br />
, y que si la suerte le diere padecer como católico no se<br />
avergüence de ello, sino glorifique á Dios que le ha dado tan<br />
dichoso nombre. Por lo que respecta á lo demás que te he dicho<br />
todo lo tengo por verdad; mas no estoy tan pagado de mí<br />
mismo, que crea no haberme equivocado , especialmente en<br />
los hechos de que no he tenido mas documento que la memoria<br />
harto débil en mí, y cansada con los años, y en las citas<br />
que he hecho sin mas Biblia que ella; bien que estoy seguro<br />
de que en las últimas no he faltado al sentido si acaso<br />
be variado la palabra.<br />
Euseb. Quedo enterado. A. Dios, hasta que en el coro<br />
nos veamos aunque no nos hablemos.<br />
Theoph. A Dios; y este Señor por su misericordia la tenga<br />
de la España y de toda su afligida Iglesia.
ARTICULO COMUNICADO<br />
del Filósofo Rancio al Procurador General de la<br />
Nación y del Rey, en 14 de febrero de 1813.<br />
1<br />
1 I 1 o<br />
Sr. Procurador de la Nación y del Rey.<br />
ÜVluy Sr. mío : Después de tanto y tan bueno como V. ha<br />
dicho del Filósofo Rancio, ya parece regular que el tal Ran<br />
cio se dé por entendido con V. Pues bien: yo no quiero ne<br />
garme á las cosas que son regulares.<br />
Pero ¿y por dónde comenzamos? Si como es ahora, fuera<br />
diez aíios lia, ya se sabia que lo primero era echarme por tierra<br />
(acaso con intención de que V. volviese á levantarme) y con<br />
devoción ó sin ella hacerle la propuesta de Domine ¿ non sum<br />
dignus; mas, señor mió, ya el tiempo de este uso se pasó : y<br />
salir un hombre con él en estos dias de luces y reforma, seria<br />
lo mismo que presentarse en el paseo con calzones de pretina y<br />
portañuela; y exponerse á que le digan que es un salvage por la<br />
parte que menos. No sabré decir á V. las muchas tentacio<br />
nes que me vienen de añadir las mias á las alabanzas que<br />
me lia dado V. , y decir de mí mismo, contra todo lo que<br />
reclama mi conciencia , que soy lo tanto y lo cuanto, y lo<br />
de mas allá en punió de sabiduría. Y la razón de esta tenta<br />
ción es ver que el alabarse á sí mismos es moda del dia,<br />
y vaya: ¿hemos de ir en todo contra la moda?<br />
Pero por fin, ya que yo no lo haga, no quiero oponer<br />
me á que lo haga V. ; y allá su alma su palma, pues (co<br />
mo decía á Cervantes el amigo de su Prólogo) dado caso que<br />
le descubran á V. el exceso de los elogios que me da, no<br />
por ello 1c han de cortar la mano con que los escribe. Fue<br />
ra de que es preciso ya, qu« los rancios nos alabemos mútuamen-
( 4« )<br />
te/porque esto' está en el orden déldia. r<br />
¿ Tío ve V. á nues<br />
tros famosos liberales como se hacen la barba los unos á los<br />
otros? ¿Quién hay de ellos que escriba ó que charle, y que<br />
no sea un sabio pronunciado con voz campanuda? ¿Y qué pla<br />
ga de sabios no se nos ha aparecido por este orden en Cá<br />
diz, y tan de repente como suele aparecer la de mosquitos<br />
en un dia de calma en agosto? El sabio Conciso con una pa<br />
rentela tan larga como la de JXToé : la sabia Tertulia con una<br />
ristra entera de sabios : el sabio Duende con su primera y<br />
segunda parte de duendecillos sabios: el sabio el sapien<br />
tísimo _, el archi-sapientisimo Semanario Patriótico con mas<br />
personas sabias que han entrado y salido en él, que las que<br />
Calderón suele poner en sus comedias artículo acompañamien<br />
to : el sabio Redactor con dos recuas de sabios, unos que me<br />
ten y otros que sacan el estiércol de su sabiduría : los sa<br />
bios Gallardos, Flores, Santa María (¡qué dolor de apelli-»<br />
do!), Santurio , D. J. C. A. con las demás letras del abeceda<br />
rio; en fin, el restante ejército de sabios que en calidad de<br />
cazadores, fusileros y tropas • ligeras marchan sobre los pasos<br />
de estos gefes y granaderos que he citado. ¿Por qué pues<br />
nosotros dos no hemos de ser y llamarnos también sabios, aun<br />
que sea en calidad de guerrilleros? ¿Pues qué, á nosotros no<br />
nos han parido también nuestras Madres?<br />
No arrugue V. la frente. El único inconveniente que en<br />
esto puede haber , es que á las gentes les suceda con nosotros<br />
lo mismo que me sucedió á mí con los señores liberales. Oí<br />
el tropel, vi la polvareda; pregunté ¿qué era aquello? Me<br />
respondían que sabios y mas sabios; apliqué mi vista ; rué pu<br />
se á observar con todos mis cinco sentidos, y ¿ sabe V.<br />
qué me sucedió ? Lo que al pobre de Sancho Panza cuando<br />
se puso en observación de los ejércitos de Pentapolin, y Ali-<br />
fanfaron con la diversidad de Naciones y muchedumbre de em<br />
presas que decia su amo : que después de haberse desojado no<br />
descubrió otra cosa que dos manadas de carneros. Perdónen<br />
me los señores liberales la comparación. No la he hecho por<br />
mal 5 pero ni tampoco por bien. Con que si á V. le pare-
(Ai )<br />
ee j V. me elogiará, y yo lo elogiaré, á estilo de estos caba<br />
lleros : bien que en mi concepto, y aun creo que en el de V. >,<br />
no necesitamos de meternos en esos gastas. Cuantos..són nece<br />
sarios para que nuestro nombre gane, y quizás sobre lo que<br />
merece, corre por cuenta del Conciso, del Redactor , del Mer<br />
cantil y compañía, cuyos oprobios valen mas que todas las ce<br />
lebraciones que nos diesen juntos Cicerón, Hortensio j De-<br />
rnóstenes. De esta opinión está el gacetero déla Mancha, que<br />
para mí es un oráculo de primer orden; y por esta opinión<br />
se ha declarado en este país un Tio Tremenda que muy en<br />
breve va á ser conocido: en todos los países del mundo.<br />
Y ve V. aquí, Señor Procurador, el principal objeto de<br />
esta mi carta; darle á conocer este periódico para que el de<br />
V. anticipe á la Nación su conocimiento. La forma en que<br />
está escrito es la de Diálogo,.no como aquellos del Jansenis^<br />
mo, y Fuentes Angélicas capaces de pegar un tabardillo á una<br />
bigornia; sino como los que trae Cervantes entre Sancho Panza<br />
y su muger, ó entre los dos Alcaldes del rebuzno, éntrelos<br />
dos perros de su i última -aovela, y entre,, varie-s otros de cuan<br />
tos personages ridículos introduce en sus preciosas obras. El es<br />
tilo es un remedo tan exacto del que acostumbran los que finge<br />
interlocutores, que al segundo renglón .que V. lea, ya le pa<br />
recerá hallarse en el parage donde se verificada tertulia, y es<br />
tar escuchando no supuestas sino verdaderas personas. La natu<br />
raleza parece que se escapa de entre estas para irse á la imagi<br />
nación y pluma del autor. Pero sobre todo lo mas interesante<br />
es la materia, y el sumo juicio con que la trata. Aun no van 30<br />
números de á medio pliego cada uno, y ya ha corrido casi todos<br />
los asuntos del día, y los ha corrido con tanto tino, qne á ex<br />
cepción de una docena de personas (que serán los liberales que<br />
de presente tiene Sevilla) no hay alguna que no sienta con él,<br />
y que no celebre la oportunidad con que explica la opinión, ó<br />
mas bien el voto del pueblo español. Podrá ser que me yerre:<br />
mas mi juicio es que di Tio Tremenda dentro de muy breve<br />
ha de tener tanto erédito como el Quijote y como el Guzmani-<br />
11o; y que si el carácter de sus idiotismos no presentase un obs-
( • * 0<br />
tácalo casi insuperable, antes de muchos años se había de leer<br />
en tridas las'lenguas. ' ;<br />
: . '•• :<br />
• ;<br />
>'-<br />
- rv; 'jtQüíí estarán; diciendo,Sí?. Procurador, al feer- este elogio<br />
nuestros sapientísimos liberales ? Lo menos meaos que habrán<br />
presumido és que por este murmulla de aprobación he tomado<br />
ó espero tomar :<br />
el premio que por el sujo (¡según pía creencia )<br />
toman! ó f<br />
ésperair otros. Pero se engañan sus señorías sapientísi<br />
mas, siasiló lían pensado ó lo piensan. No he visto, ni oído,<br />
ai hablado :<br />
al autor, ni aun he acabado de averiguar quién es.<br />
Pienso buscarle para darle un abrazo, si él lo quiere recibir; y<br />
si no; dejarlo para dárselo 'á V. ', á quien también lo tengo<br />
prometidor' y evacuado esto, sé acabarán todos nuestros dares<br />
y tomares. El grande ínteres que me anima 'á mí, y quiero que<br />
Se le pegue á V. , !<br />
es pagar este tributo á quien se ha hecho-y<br />
está haciendo dignóTdeí^recénoemdérttb" de la Nación, y ser<br />
contado entre los primeros que se To pagarr.<br />
Me queda que añadir á V. que el autor es legista. Con<br />
eso los legistas madrileños (no hablo con los buenos si acaso<br />
hubiese alguno)' 1<br />
,; é'xtréhiéfibs', ástiiri'ánbs y salamanquinos ve<br />
rán, que se puede ser sábióy cristiano; y que mientras mas sa<br />
bio es un hombre, mas cristiano de corazón es. Tiene Sevilla<br />
la felicidad de que sui colegio de Abogados no ha degenerado<br />
'en este punto, como la mayor parte de los qutí de 30 años atrás<br />
se están preparando para regenerarnos. Uno teníamos que iba<br />
haciendo prosélitos; pero hizo nuestra felicidad que se marchase<br />
con Soult llevando consigo parte de sus pollitos: y yo espero<br />
que haga Dios por donde algunos de estos pollitos que se que<br />
daron y todavía andan entre nosotros á sombra de tejado, se<br />
dejen de la manía de andar escarbando en el estercolero.<br />
Muy largo va para comunicado, Sr. Procurador, con que<br />
no digo mas. Sabe V. , ó sepa desde ahora, que lo quiero da<br />
veras, y lo mira con el mas alto aprecio<br />
El Filosofo Rancio.
OTRO ARTÍCULO COMUNICADO<br />
al Procurador General del Rey y. de la Nación,<br />
Ultima producción del Filósofo Rancioj en que con su natural<br />
gracia y chistes pinta el júbilo de Sevilla por el anuncio de la<br />
libertad de nuestro amado Rey Fernando VII de las garras'de<br />
Napoleón , y su venida á España, o:<br />
Sr. Procurador General de la Nación y el Rey.<br />
M i buen amigo: Voy á meterme á soplón-, con• licencia<br />
de V., y no solo con. su licencia, sino también por su medio<br />
y con su influjo; porque quiero que sepa, que no me contento<br />
yo con solo soplar, como V. no sea el cañuto por donde<br />
sople; pues queriendo á V. tanto como á mí mismo , me parece<br />
un disparate que nos andemos tan encogidos; siendo la<br />
cosa ma6 fácil del mundo que á fuerza de soplds .nos llenemos<br />
é hinchemos como los pellejos, ú otros que sirven para<br />
conducir aceite. ¿Quién sabe si por un par de delaciones bien<br />
dadas que demos , nos veremos el dia de mañana con una mtendencia<br />
ó con una prefectura, ó como' se llame aquello de<br />
Gefe político de alguna provincia, que por mala que sea<br />
no dejará de dar algo? ¿Será este algún milagro? ¿No nos ha<br />
hecho Dios de mucho menos? Con que vamos, Sr. Procurador<br />
, vamos con un poquito de ánimo á hacernos soplones.<br />
¿ Y contra quién hemos de soplar? Una friolerai Yo contra<br />
Sevilla, V. contra Madrid , y ambos contra la tropa, la<br />
Nación , y qué sé yo quienes mas, menos contra el gremio<br />
ilustrado de los señores liberales. ¿Y ante quién? De eso, Sr.<br />
Procurador, V. tendrá mas conocimientos que yo, pues tantas<br />
veces ha sido soplado: y aunque yo también me he visto<br />
F 2
. (44)<br />
en^eV mismo peligro, nunca ha llegado el caso de enterarme<br />
tíe* :<br />
1lénó;pófquéiós soplos contra mí se los hubo de llevar el<br />
viento. V., pues , que ha estado tan expuesto á que el huracán<br />
con que lo ha-n soplado le arrebatase adonde nunca volviésemos<br />
á verlo, no podrá ignorar hacia donde deben dirigirle<br />
nuestros soplos. . .<br />
* 1,1<br />
-Esto supuesto / allá vá el mió contra Sevilía. Ya V. estará<br />
enterado de aquella famosa conspiración de esta ciudad que<br />
dijo el Sr. Gano Manuel , y que tantos afanes le costó , y en<br />
que si la dispensa que solicitó de ciertos artículos de la Constitución<br />
se hubiera verificad ya este glorioso ministro hubiera<br />
puesto á Sevilla en estado ele no conspirar nunca. Pero<br />
tuvo la desgracia de que su plan se desconcertase, y de que<br />
quedase esta capital todavía en disposición de hacer Ío que ha<br />
hecho, debiendo haber quedado como Lyon , cuando los regeneradores<br />
franceses le mudaron este nombre en el
( 45 )<br />
cuatro en otras tantas cartas: á otros mas. No hubo en Madrid<br />
quien tuviese conocimiento en Sevilla, y no le enviase un<br />
ejemplar. Y tiene V. aquí, Sr. Procurador , el cuerpo de delito<br />
de que debe acusar á los madrileños (sin perjuicio de lo<br />
demás en que sean acusables) como una ramificación de la<br />
conspiración de Sevilla, ó á Sevilla como ramificación tle la<br />
de Madrid, porque ese es chico pleito. Y á fe que no ha de<br />
decir el Sr. ministro de Gracia y Justicia que no hay cuerpo<br />
de delito, como dijo, y con mucha razón de la manifestación<br />
de Audinot. Porque aunque sea verdad que un pliego de<br />
papel,,,que era todo lo que aquella manifestación contenía, no<br />
forma cuerpo; un par de resmas de papel que por lo menos<br />
componen las gacetillas que vinieron, forman cuerpo y hacen<br />
bastante bulto. Con que no hay sino apretar con tanto picando<br />
servil como en un dia tan sagrado como el domingo de<br />
Ramos vinieron á inquietamos la conciencia.<br />
La festividad del dia ocupaba al pueblo y á sus autoridades<br />
; pero á pesar de ello, ya mientras la pasión se cantaba<br />
pudo juntarse el cabildo Eclesiástico , y disponer que luego<br />
que se elevase el Divino Sacramento en la Misa mayor comenzasen<br />
loa repiquies. Delato, pues, ante quien haya logará este<br />
Cabildo y al de la ciudad porque así lo determinaron ; y porque<br />
en haberlo determinado así, imitaron á Sonlt, que ahora<br />
tres años en el mismo domingo y á la misma hora mandó<br />
repicar por la conquista de Badajoz. Con esta semejanza , y<br />
con la buena lógica, de tantos sabios como hay en esta capital,<br />
hay bastante para formar una delación tan fundada como<br />
aquella otra por donde de la manifestación de Audinot<br />
se infería que V. porque la publicó, y los del congreso porque<br />
trataban de ella , eran agentes de Napoleón. No hay,<br />
pues , sino buscar por ese pais á uno de estos lógicos famosos,<br />
y que forme .el soplo bien formado á ver si á consecuencia<br />
les ocupan las temporalidades á estos canónigos-, y á nosotros<br />
nos dan alguna tajadita por nuestro trabajo.<br />
Comenzaron los repiques, y aquí fué ella. Qué sé yo lo<br />
quede diga á V.;. bien que creo no será menester decirle • cosa<br />
alguna para que entienda la conmoción que .buho ;, pues según<br />
cartas que he oido de ese y este estaban confabulados.<br />
Nueva prueba de la ramificación y nuevo fundamento para el<br />
soplo. También deberi entrar en él; Ja, mucha gente que no
( 46 )<br />
habiendo oido misa á aquella hora se quedó sin oírla ; no<br />
porque dejasen de asistir á ella , sino porque mientras asístian<br />
estuvieron pensando en la venida de Fernando. Para<br />
colocar esta especie en la delación se deben buscar manos no<br />
legas. ¿Me entiende V.? gente de notoria probidad, v. gr., el<br />
que echó menos la licencia del Ordinario en la pastoral de<br />
los Obispos que se firmó en Mallorca.<br />
También deberla estenderse el soplo á la gente que repicaba<br />
, y estuvieron haciéndolo desde poco después de las<br />
once de la mañana hasta muy cerca de las dos de la tarde,<br />
y eso porque instaba ya la hora de llamar al coro á los canónigos.<br />
Mucho se pudiera decir contra estos repicadores, tanto<br />
por el tiempo que se llevaron repicando , que junto uno con<br />
otro, componía algo mas de tres horas, cuanto por lo que<br />
desmejoraron las campanas y cuerdas por la prisa y bulla con<br />
que lo hacían, y. por otras mil razones que omito , á causa<br />
de que siendo por la mayor parte gente de poco pelo, no hay<br />
esperanzas de que nuestra delación nos valga algo; y ya sabe<br />
V. que el cura de. lo que canta yanta, y que no habiendo<br />
que yantar es indispensable cantar.' '¡V »•><br />
De lo que sí podemos sacar una buena lotería es dé la<br />
manifestación, que á la tarde se hizo del cuerpo del abuelo<br />
de nuestro Fernando , quiero decir, del III, que bajo de este<br />
nombre fué la gloria de España, la admiración del mundo, el<br />
conquistador de Andalucía, el padre de Sevilla , las delicias<br />
de los sevillanos , él....... perdone V., Sr. Procurador, pues sin<br />
saber cómo, se me fué la muía , y no sé si habrá por ahí ó<br />
por aquí algún devoto que me reprenda porque le doy estos<br />
títulos, debiéndole haber dado el de déspota, tirano y demás<br />
de ordenanza. El hecho es, que este sagrado cuerpo, el mas<br />
precioso de todos los obreros, tiene dias determinados en que<br />
mostrarse, y el domingo de Ramos no es ninguno de estos<br />
dias. Con que debemos delatar en primer lugar á los tres que<br />
tienen las llaves, y luego á todos aquellos que se contienen<br />
en los versillos jussio, consil'mm &c., y cate V. aquí una mina<br />
de donde podremos sacar no poca plata, porque ninguno<br />
de los reos que deben resultar es descamisado. Con que no<br />
eche V. la especie en saco roto ; y para agravar el crimen y<br />
mostrar toda su trascendencia hdga notar, como notó, no<br />
sé si el Universal, si el Redactor , ó cúalde esos sapientísi-
( 47 ><br />
mos tunantes cuando se abrió ese convento de Capuchinos,<br />
el alboroto y las lágrimas y clamores que en esta capilla Real<br />
se oyeron al mostrarse este sacro depósito, pero sin decir que<br />
yo también que me hallé allí, lloré como un chiquillo, sin<br />
embargo de que no tenia otras veces tales mañas. Y si alguno<br />
me acusare, responda V. que son vejeces, y vamos adelante.<br />
¿Pues qué me quiere decir del incalculable concurso que<br />
á las tres de la tarde comenzó á acudir á la Catedral, y que á<br />
las cuatro ya no nos dejaba por donde poder revolvernos en<br />
aquel inmenso edificio? ¿Qué del Te Deum que poco después<br />
se comenzó, y que por poco no se hubiera acabado á estas<br />
horas en que los cantores y músicos se empeñaron en estarse<br />
une fine dicentes: Aquí, aquí es donde pega bien aquello<br />
de supersticiosos, fanáticos, preocupados, y toda la demás<br />
metralla; y habiendo sucedido , según me informan,<br />
otro tanto en Madrid , se halla V. aquí con otra prueba evidentísima<br />
de la ramificación.<br />
V. pensará que hemos acabado; pues no señor, que ahora<br />
se comienza. ¿Cabe en rúbricas ni ceremonial alguno dos procesiones<br />
y entradas en un solo domingo de Ramos ? Pues , Señor,<br />
que quepan, que no quepan, aquí las hubo una por la<br />
mañana, en que se recordó la entrada en Jerusalen del Rey<br />
de los Reyes , otra por la noche en que se representó la de<br />
Fernando VII en España. La primera la hicieron los Clérigos,<br />
pero para la segunda hubo un totum revolutum que yo no sabré<br />
explicar. Le diré á V., y perdone mi majadería. Hay en<br />
esta calle de Genova dos cafés, uno que se llama de los Patriotas<br />
, cuyo nombre se le puso antes que con este vestido se<br />
disfrazasen no pocos timantes, y otro de San Fernando, que<br />
suele ser donde tiene sus concurrencias toda la oficialidad de<br />
tropa , porque ya se ve , como la tropa ni su oficialidad no saben<br />
si corresponden al número de los ciudadanos, ó al de los<br />
frailes, lo mas acertado que han hecho ha sido tenerse por<br />
excomulgados políticos, y hacer rancho aparte, no sea que<br />
con mil Santos cometiesen alguna infracción de Constitución<br />
usurpando la augusta dignidad de ciudadanos, y dando lugar<br />
á alguna querella del ciudadano pregonero, del ciudadano privadero,<br />
ó de otro cualquiera ciudadano. Está un café casi en<br />
frente de otro: vino la tentación con los repiques; se miraron
( 4S ).<br />
unos á otros los cofrades: de las miradas ?e pasó á las sendas;<br />
qué se yó como fué aquello. La fortuna fué que todos eran<br />
varones , pues de otra manera acaso se hubiera aumentado el<br />
número de los comedores de pan. Se hace una suscripción<br />
que crece por cabezas y momentos , á las doce del día ya<br />
habia no sé cuantos miles, á las cuatro de la tarde subía la<br />
cantidad á mil pesos: desde entonces en adelante yo no sé Lo<br />
cierto es que nada me ha tocado á mi. ¿Le parece á V., Señor<br />
Procurador, poco negocio este? ¿La nación exhausta, la<br />
deuda pública inmensa, el soldado desnudo y hambriento, y<br />
aquí esta gente gastando por la entrada de Fernando? ¿(7í<br />
quid perdido hxcl como dijo el celosísimo Judas, cuando la<br />
Magdalena hizo otro tanto para cuando entrase en el sepulcro<br />
Jesucristo. Aquí , Señor Procurador, es donde me ha de buscar<br />
V. un buen orador que estienda el pensamiento , porque<br />
V. no vale dos caracoles para el caso. Busque á un Antillon<br />
, á un Canga Arguelles , á un Arguelles sin Canga , á<br />
un Toreno su segundo tomo , á un Calatrava, á un son<br />
tantísimos que no hay tiempo para enumerarlos , pues tiene<br />
V. ahí mas económicos que moscas suele tener por julio<br />
una pastelería, pero á falta y aun á sobra de otros, ahí está<br />
el amable Cepero , que en dos paletadas dirá cuatrocientas<br />
lindezas.<br />
Entre el Te Deurn , descargas de fusilería , salvas de cañones,<br />
grita y regocijo de la gente se acabó el dia , y comenzó<br />
á amanecer ta noche, porque eso de tinieblas no hay que<br />
pensarlo. ¡Qué dolor de aceite habiendo por el mundo tantas<br />
racionales lechuzas! No olvide V. este cargo para que se junte<br />
con otros que deben seguirle.<br />
Entre tanto quisiera yo que V. averiguase contra cuál de<br />
los planetas debemos dar el soplo, porque habiendo soplado<br />
el viento, y llovido algún tanto en el dia , luego nos presentó<br />
una noche de flores. Diga V. contra el tal planeta que fué un<br />
adulador , ó si no quisiese decirlo , remítase á aquello de<br />
Virgilio:<br />
Divisum imperium cwn /ove Cxsar habet.<br />
Entendimos que ya era de noche , porque las luces no venían<br />
del cielo hacia la tierra , sino que se difundían de la<br />
tierra al cielo , y se comenzó la memorable para siempre<br />
procesión. ¿Y quién la pinta? ¿Quién dice su gentío? ¿Quién
. 0 < 4o )<br />
explica su entusiasmo? ¿Quién representa aquel género de<br />
desorden , mas agradable que cuanto pueda formar el mas<br />
estudiado óiden ? ¿Quién refiere las exclamaciones, las bendiciones<br />
, los vivas , las agudizas , los chistes, L« invectivas que<br />
en aquella noche se oyeron? Viva Fernando FU, viva el<br />
Rey, vivan ¡OÍ Reales ejércitos, viva la Religión, viva la Inquisición<br />
, y ( tápese V. ambas orejas) vivan los frailes::: Los<br />
gritos llegaban hasta el cielo. Al dia siguiente casi todos amanecieron<br />
roncos ; y hombres hay que necesitan toda una botica<br />
de si nipos si en dos meses se les ha de aclarar el pecho.<br />
Por fin, después de muchas hachas de viento, muchísimas<br />
mas de cera, todas las músicas de la tropa, y una magnífica<br />
orquesta de cuantas clases de instrumentos V. pueda<br />
pensar, aparecía el retrato del deseado Fernando llevarlo en<br />
un paví llon que sostenía una larga asta por dos oficiales gene*<br />
rales (pie se remudaban, rodeado y precedido de cuanta oficialidad<br />
hay por estos contornos, y de un crecido número de<br />
gente de todas clases que alumbraba, y seguido de un inmenso<br />
pueblo de cuya boca aun no habia salido un viva cuando<br />
ya venía empujándole otro. ¿Qué le parece á V. esta locura en<br />
una nación acabada de filosolizjr?<br />
Pues vaya V. atendiendo. ¿Será creíble que chorreando todavía<br />
pringue nuestra regeneración , no hubiese una buen alma<br />
5 °)<br />
vengan a desengañarnos otro par de misioneros, mas tontos<br />
que los que hasta aquí han venido, si tienen la fortuna de<br />
encontrarlos.<br />
Me preguntará V. acaso si en la tal procesión nocturna<br />
hubo algún judas, como se cree que hubo en Jerusalen en la<br />
de los Ramos. ;A esto, amigo, no se qué responder otra cosa<br />
sino que estamos en semana santa, y por consiguiente, si<br />
hubo el tal Judas , antes del domingo debiera haberse ahorcado.<br />
Yo por mí, no quiero hacer juicios temerarios; pero vi en<br />
la procesión unas narices qui si no eran las de Judas, serían<br />
al menos las ríe Barrabas ó de Gestas.<br />
Desde aquella noche y al siguiente día, y en todos los<br />
días y noches (pie se han seguido, no ha cesado aquí la bulla,<br />
el contento, las acciones de gracias , nuevas procesiones &C<br />
¡Ay, que se olvidaba la mejor ! de tiempo inmemorial estábamos<br />
los bailes en posesión de poder andar por las calles en<br />
aquellas noches, en que no obscurecía porque alguna extraordinaria<br />
felicidad pedia iluminación. Mucho mas bien ahora<br />
que, como no comemos, no tenemos quien nos mande, y<br />
andamos como vacas sin cencerro. Sucedió, pues , que muchos<br />
acudieron á ver la procesión , y apenas la oficialidad descubría<br />
á algunos de estos sus hermanos, los llamaba y metía<br />
en la procesión. Sí señor, hermanos, y no sería V., porque<br />
frailes y militares no comemos aquí, ó ayunamos , que es lo<br />
mismo , de una misma mesa, y de la intendencia, de quien<br />
Dios libre á todo fiel cristiano. Hubo aquello de levantar en<br />
alto á un fraile, y ponerle un sombrero con escarapela y<br />
plumage, juntando el viva de los Reales ejércitos con el de<br />
los pobres que no encuentran de que vivir. En la plaza del<br />
Duque, en que hubo juegos, salvas, y todos los entremos de<br />
alegría, á la puerta del cuartel de artilleros, se repitió esta escena,<br />
especialmente un fraile tan ligero de manos, que en<br />
un minuto decia sesenta vivas, y se quitaba y ponía la capilla<br />
otras tantas veces.,<br />
Dejémoslos que se huelguen, señor Procurador, y mientras<br />
lo hacen, digamos nosotros viva el Rey. Desde muchachos<br />
aprendimos y hemos usado con mucho gusto este lenguage<br />
que tenemos estampado en nuestro corazón, y sobre que<br />
pocas veces ha reflexionado el entendimiento. Mas ahora que<br />
la experiencia de los sucesos nos ha enseñado lo que estas
( Si );<br />
palabras importan, y la mucha razón que la Iglesia tiene para<br />
en todos sus sacrificios pedir á Dios por el Rey, debemos decir<br />
que éste viva con todo el fervor de nuestra voluntad, y con toda<br />
la tuerza de nuestro entendimiento. Viva el Rey, pues porque<br />
si el no vive, seremos como un cuerpo sin cabeza, y como<br />
una grey sin pastor. Viva el Rey, porque mientras él<br />
vive, su sombra basta para contener á los malvados, y en<br />
faltando él, los lobos se disputan mutuamente el estrago del<br />
desgraciado pueblo! Viva el Rey, y viva sin otra dependencia<br />
que la del Dios que lo crió, la de la conciencia que debe sujetarle,<br />
la de la Religión que lo liga con sus juramentos, y<br />
la de la ley que le presenta su deber, sin poner para él la<br />
coacción, porque entonces el que lo violentase y no él sería<br />
el verdadero Rey. Viva el Rey, y no los Reyes, porque todo<br />
reino dividido se desolará , y si muchos para gobernar bien es<br />
menester que conspiren en uno (cosa muy difícil entre los<br />
hombres), mejor es incomparablemente que solo contemos<br />
con uno , pues este es imposible que se distraiga, y nos distraiga<br />
en muchos. Viva el Rey, no el que nosotros elijamos,<br />
porque en toda elección hacemos de las nuestras, ó si no traslado<br />
á muchas de las actuales, y porque nuestras mismas hechuras<br />
nos suelen merecer muy poco aprecio , sino aquel que por<br />
derecho de nacimiento nos envía el Soberano hacedor que<br />
preside á los nacimientos, dirige toda la naturaleza, y vela sobre<br />
la felicidad de los hombres. Viva el Rey, que aun cuando<br />
salga malo no es mas que uno para hacer mal, y muñéndose<br />
deja su lugar para otro que vendrá á deshacer lo que él<br />
ha hecho, al revés de como sucede en la multitud que siempre<br />
vá de mal en peor. Viva en fin el Rey Fernando Vll y<br />
que habiendo sufrido tanto por nosotros , y nosotros tanto por<br />
él, nos promete las mismas felicidades que todos aquellos de<br />
sus predecesores que han subido al trono después de las contradicciones<br />
y trabajos. Sírvase V., Sr. Procurador, de colocar<br />
si le parece este comunicado entre los muchos buenos que de<br />
todas partes le van, y si le apretasen á que diga quién es su autor<br />
: responda que un Fraile: si insistiesen , que el Fdósofo<br />
Rancio, y si quisieren saber su nombre propio, que Fr. Francisco<br />
Alvarado. Sevilla 6 de abril de 1814.
NUEVO<br />
VOCABULARIO<br />
FILOSO FIC O-DEMOCRATIC O<br />
I N D I S P E N S A B L E<br />
PARA TODOS LOS QUE DESEEN<br />
E N T E N D E R<br />
LA NUEVA LENGUA<br />
REVOLUCIONARIA.<br />
E S C R I T O E N I T A L I A N O ,<br />
Y<br />
TRADUCIDO AL ESPAÑOL.<br />
TOMO L°<br />
Cum desolationem factum , p#cem d<br />
E N S E V I L L A : P O R L A V I U D A D E V A Z Q U E Z<br />
Y COMPAÑÍA. AÑO DE 1813,
NUEVO<br />
VOCABULARIO,<br />
FILOSOFICO-DEMOCRATICO.<br />
Cum desolationem faciunt > pacem appellant. Tácito.<br />
T^ODOS los hombres , que en otro tiempo habitaban<br />
la tierra, vivían unidos en el campo de Sennar:<br />
todos tenían unas misrras ideas , un mismo lenguage f<br />
y unas mismas costumbres. Multiplicados de manera, que<br />
les fue necesario separarse, por la falta de subsistencias,<br />
•emprendieron, antes de efectuarlo , fabricar aquella famosa<br />
Ciudad , y Torre , que debian servir de testimo.<br />
uso eterno , no menos del común origen , que de la<br />
sociahilidai , culture , y mutuo amor, que desde el<br />
principio había .unido al linage humano , para confusión<br />
¿e algunos abonos de naturaleza, que con el discurso de!<br />
tiempo , habían de querer confundir el origen del hombre<br />
con el de las bestias , y deducir de esta supuesta<br />
original bestialidad humana la Libertad , la Sociedad, y<br />
los derechos de los hombres.<br />
Mas no porque estos viesen, que les era necesaria<br />
la separación , les dexaba de ser amarga ; y de proposito<br />
iban dilatando raí negocio , que les difería un disgusto<br />
, que al fin no podian evitar. Todo se les va en<br />
celebrar con demostraciones de alegría los últimos momentos<br />
de unión , haciendo ver con esto, que nunca<br />
nos hace el bien tan sensibles y dulces impresiones,<br />
como en los últimos instantes en que vamos á perderlo.<br />
Pero en el entretanto que los cuidados, y el trabejo<br />
humano se prodigaban en un solo lugar; la tierra<br />
por todas partes desierta reclamaba habitadores é industria<br />
: y la Providencia supo obligar á los hombres á separarse<br />
sin ¡lesión del bello deseo de vivir unidos. Lie.
g& el día destinado pot ella ai Cumplimiento de un<br />
prodigio , que ni aun podían imaginar. Despiertan del<br />
sueno, y se disponen á sus acostumbrados oficios : hablan<br />
unos con otros los Padres, y los hijos , el marida<br />
, y la esposa , los vecinos , y los parientes; se entienden<br />
muy bien : creen , que hablan el mismo lenguage<br />
que antes , y hablan otro totalmente diverso. Llegan<br />
á la grande fabrica ; se hablan: algunos particulares se<br />
«atienden ; pero lo que es el común se confunde , y<br />
articula voces , sin comunicar pensamientos. La inocente<br />
discordia no ofende á la naturaleza : todos están conformes<br />
en máximas , en voluntad , en amor, y en miras<br />
, y solamente discordan en las voces. La providencia<br />
misma ha señalado ya los que deben unirse, y los<br />
que deben separarse. Desúñense los hombres, para multiplicar<br />
las uniones : y el ultimo á Dios , que pueden<br />
darse á la despedida son mudos abrazos , y tiernas lagrimas.<br />
Tal fué el prodigio de la confusión en Babel. Grande<br />
á la verdad j pero inocente, y útil. Mas ¡oh! y quan<br />
diverso que hubiera sido el resultado , si en lugar de<br />
la mutación de las voces correspondientes á las ideas,<br />
se hubiesen mudado las ideas correspondientes á las voces<br />
! A suceder asi , se habría verificado , que creyendo<br />
los hombres entenderse , pues no usaban sino de palabras<br />
bien conocidas, ni se entendian, ni hacían otra cos8|<br />
que engañarse. Y entonces , ¿que confusión , que discordia<br />
, que fatales disturbios no se habrían originado?<br />
Pues esta perniciosa confusión de lenguas , es la que<br />
de algún tiempo á esta parte , se ha descubierto eon<br />
sorpresa universal en todos los idiomas de Europa. Es<br />
verdad , que las voces son las mismas impero también lo<br />
es , que muchísimas de ellas, y de las de mas importancia<br />
, no significan ya , lo que antes significaban. Es<br />
verdad, repito ; que son las mismas yoces ; pero también<br />
es cierto , que un sin numero de ellas , lexos de<br />
esplicar , lo que hasta aqui han explicado , no tienen<br />
otro «so , que significar lo contrario de lo que suenan.<br />
Pues de esta fatal confusión de ideas , y de voces «S<br />
jascamente , de la que ha provenido el universal trastorno<br />
social , que tan á costa nuestra palpamos. Elle<br />
es, la que ha hecho , que muchos Pueblos, engaña-
dos por falsos, y mal entendidos vocablos, fiayan co*.<br />
rido derechos á lo misrao que en realidad detestaban^<br />
y se hayan hallado la esclavitud , la angustia , y la<br />
miseria , en donde pensaban hallar el puerto de la Libertad<br />
i de la felicidad, y el Mando.<br />
Es demasiado interesante este acontecimiento pera<br />
que se olvide su historia. Con razón puede ser considerado<br />
como una especie de prodigio. El es una nueva<br />
confusión de lenguas ; y sino se ha obrado instantánea<br />
y milagrosamente , como el de Babel; es sin embargo<br />
mucho mas importante , funesto , y doloroso para todo<br />
el genero humano , que lo fué aquel.<br />
Su origen remoto puede acaso repetirse desde los<br />
tiempos de Cromuel, 6 de Hobbesio , y Espinosa: pero<br />
el inmediato se debe fixar con seguridad en los de<br />
Rousseau , y su contraditoria pluma.<br />
Ya había mucho tiempo , que ciertos entes ridiculos<br />
, que se decían filósofos, maquinaban la ruina de la<br />
Religión, del orden , de las costumbres, y de las Soberanías<br />
legitimas. Mas esta empresa era muy difícil , y<br />
no debia ponerse en práctica , sin que e! engaño mas<br />
delicado hubiese antes preparado el camino. Asi es, que<br />
muchos tentaron la catrera ; pero con infeliz suce.<br />
so. Solo Rousseau tuvo la gloria , de inventar una senda<br />
, capaz de confundir los celebros , y de hacer que<br />
todos los hombres corriesen iras de aquello mismo, que<br />
mas aborrecían.<br />
Inventó un agradable absurdo j y le llamó Pacto Sosia!.<br />
Fundo este pacto social sobre la Libertad humana:<br />
la Libertad humana sobre los derechos del hombre : los<br />
derechos del hombre sobre ta naturaleza : y la naturaleza,<br />
sobre lo que nadie le entinde , ni ninguno ha podido<br />
comprender , sino el.<br />
Pero como la Religión , la razón , y los deberes<br />
estaban en oposieion abierta con su Libertad , y sus<br />
Derechos . dexando á un lado la definición verdadera de<br />
aquella , y de estos , armó tal algarabía , y habló tan<br />
contradictoriamente de la Religión , de la Libertad , da<br />
ios Deberes , y de los Derechos; que jamas se llegará á<br />
saber , que fué lo que él entendió por semejantes nombres.<br />
Mas al mismo tiempo , que con estos vocablos se<br />
confundía la razón, se fué introduciendo un lenguage
dulce , que mansamente iba lisonjeando las pasiones<br />
nías vivas, y despertando el orgullo, y el deseo de independencia<br />
é insubordinación. El método fu6 calificado<br />
de excelente por todos aquellos , que agonizaban poí<br />
precipitar al genero humano en el Ateísmo, desenfreno,<br />
y libettinage. El charlatán filosofo tuvo infinitos sequaces,<br />
discípulos, y defensores: y trastornadas las cabezas, comenzó<br />
todo el mundo á gritar Pacto social , Libertad,<br />
igualdad , Derechos , sin saber , ni entender lo que significaban<br />
estos Vocablos. Últimamente, la gerigonza ha<br />
sido tal , que no solamente se han trastornado los celebros<br />
de los ignorantes , y casquilucios , sino los de<br />
muchos , que se picaban de doctos , y raciocinadores.<br />
No se pretendía menos que una tal confusión, para<br />
ir pescando á los hombres. Se hablaba , se escribía,<br />
y aun se promulgaba Libertad , Soberanía , Derechos,<br />
Gobierno , Leyes, Religión , Superstición , fanatismo, y<br />
otros infinitos vocablos; y se hablaban y escribían de<br />
un modo , que perdienJo insensiblemente su verdadero<br />
significado , y conservando de lo antiguo nada mas que<br />
el sonido , excitaron en los Pueblos el disparatado entusiasmo<br />
, y la extravagante mania de correr derechos á<br />
la Irreligión , á la inmoralidad , esclavitud , y pobreza,<br />
imaginando , que iban á echarse en los brazos de la Libertad<br />
, y de la Dicha.<br />
Atónitos se quedaron los hombres , quando instruídos<br />
finalmente por la experiencia , vieron , que la Libertad<br />
se oponia á la Razón , los Derechos del hombre<br />
á sos deberes , La Naturaleza á si misma , su son-da<br />
Soberanía á su felicidad , y las grandiosas promesas á los<br />
hechos. Entonces fué, quando conocieron de algún modo<br />
la acaecida confusión de lenguas , sin descubrir no<br />
obstante el origen de un t«l prodigio.<br />
Ya en este tiempo estaban repartidos esquadrones<br />
de filósofos , que reunidos en determinados lugares trabajaban<br />
con el santo fin de hacerse tiranos baxo el nombre<br />
de Libertadores , y de fundar , y afirmar al<br />
despotismo , y la esclavitud baxo el de Democracia, ó<br />
República. Mas como la Religión era para esto un estorbo<br />
, comenzaron á extirparla baxo el nombre de Superstición<br />
; y á denigrarla , y cubrirla de oprobrios y<br />
dicterios. Asi fueron siguiendo su infernal plan de roban
los Estados, y los Reynes baxo el nombre de hacerlos<br />
liares , y felices ; de destruir las propiedades con el<br />
pretexto de igualdad ; y de inducir á los Pueblos á que<br />
prefiriesen la bestialidad Democrática á los tales quales<br />
defectos de la Monarquía. Este condenado lenguage ha<br />
llegado a propagarse de manera, que no solamante es<br />
ya común en todas las Repúblicas Democráticas , sino<br />
que á estas horas se halla ya estendido por casi todo<br />
el mundo. Se ha hecho, pues, necesario formar, y publicar<br />
un Vocabulario de la lengua antigua , y de la moderna<br />
democrática , y Republicana ; no solo para entender<br />
a los republicanos , sino para impedir que los pueblos<br />
, engañados por la semejanza de las palabras vivan<br />
eternamente deslumhrados.<br />
La experiencia , que es la maestra mas segura en<br />
todo ; lo es principalmente en esto, porque vamos claros:<br />
un Perro que en seguiJa á la voz palo , ha probado<br />
este repetidas veces , llega perfectamente á entender lo<br />
q:ie significa, y huye , quando la oye. Y si esto es asi,<br />
ipotque la experiencia no ha de haber enseñado á los<br />
hombres el verdauero significado de los Vocablos Republicanos<br />
, habiendo ellos palpado lo que constantemente<br />
se ha seguido á las palabras de los Republicanos Litertad<br />
, propiedad, Soberanía í^c?<br />
Algunas obiecciones se pueden hacer á este Vocabulario,<br />
á que conviene responder. Se dirá , por exemplo<br />
: la lengua , Republicana se irá enriqueciendo cada<br />
día mas : luego el presente Vocabulario sera imperfecto.<br />
No tenemos la menor duda tíe ello: pero eso quiere<br />
decir que habrá materia para nuevos tomos : y por<br />
esta causa ponemos en el frontispicio de este, Tomo<br />
frimero.<br />
Un agudo Jacobino sostuvo en un Café , que un<br />
Vocabulario Republicano era inútil; pues que de aqui á<br />
doscientos años, y acaso antes, habrían vuelto los Vocablos<br />
á su significado antiguo: y si bien ahora p. e. Felicidad<br />
de los Pueblos, significa extrema ruina y miseria,<br />
tíe aqui á dos siglos significará aun republicanamente, lo<br />
gue antes significaba.<br />
Peto ante todas cosas -. nos sobran fundamentos para<br />
creer , que los Sucesores de los Autores ilustres del lenguaje<br />
republicano , si existieren ( lo q,ue Dios no per-
8<br />
mita ) por todo ese tiempo , tendrán summo cuidado tí»<br />
conservar la lengua en su primitiva pureza. Ademas<br />
de que como Ja presente generación no ha de tener el<br />
honor de hablar con los Republicanos , que han de vivir<br />
de aqui á dos siglos, y desea vivamente entender<br />
á los que viven ahora: por esta causa el presente Vocabulario<br />
no puede dexar de ser de mucha utilidad.<br />
ADVERTECIAS NECESARIAS,<br />
Aunque en la nueva confusión de lenguas se ha conservado<br />
por lo general el material idioma antiguo, se<br />
han introducido no obstante , algunas voces nuevas, qua<br />
exigen una explicación particular , y por ellas se dar»<br />
principio á este Vocabulario.<br />
Aun hay otra advertencia, que hacer, y es : que<br />
la lengua Republicana Democrática está dividida en diferentes<br />
dialectos, á saber: el Democrático moderado, eí<br />
terrorístico, el jacobinico, el Semi-Democratico, el Líberttnistico<br />
puro, el Gonzistico, y acaso muchos otros. Asi t<br />
un solo vocablo tiene muchas veces diversas significaciones,<br />
aun en el mismo lenguage republicano. Por tanto,<br />
procuraremos dar todas las explicaciones posibles; confesando<br />
sin embargo de buena fé, que después de todo<br />
siempre quedaran muchas voces , (y acaso por toda<br />
la eternidad ) de un significado confuso, é incierto, y esto,<br />
por la poca cuenta que tiene á los Democráticos, darles<br />
su genuina, y clara explicación. A pesar de todo,<br />
nosotros les daremos la mas probable, según que la ha<br />
acreditado la experiencia, sobre la qual de todos modos<br />
fundamos este Vocabulario. Si no entendiésemos perfectamente<br />
algunos Vocablos, será una falta, tonto mas perdonable;<br />
quanto que es una verdad, que ni los mismos<br />
Republicanos se entienden muchas veces unos á otros.<br />
VOCABLOS NUEVOS.<br />
Pacto Social = Termino jamas oído antes de Rousseau;<br />
al menos, en sentido antonomastico. El es el cimiento<br />
principal del edificio, y de la lengua Republicana j por<br />
lo qual, merece una explicación bien difusa.<br />
Según los principios filosóficos de Rousseau, y sus
•9<br />
ilustrados Sectarios, todos los hombres nacieron Salvages,<br />
y sin vislumbre de razón, y por lo tanto iguales<br />
á los brutos en el modo de obrar. Es verdad, que todas<br />
las historias desmienten un tal estado de bestialidad;<br />
pero por mas que lo desmientan, no tiene duda, que<br />
los hombres debieron nacer Salvages, ( para Pegar á lo<br />
cumbre filosófica, que sin un tai hecho se vendría á* plomo)<br />
ó si nacieron de otro modo, fué un dislate de<br />
la naturaleza, que la misma filosofía tiene pleno derecho<br />
de corregir. Pues como digo de mi cuento ; allá<br />
quando íos hombres eran Salvages, naturalmente eran<br />
independientes: y la filosofía perdona á la naturaleza<br />
(por motivos, que ella se sabe) la notoria injusticia de<br />
haber puesto á los hijos en la absoluta necesidad, de<br />
tener que depender de los Padres , hasta la edad, al<br />
menos, de ocho, ó de diez años: cosa, que ella hubiera,<br />
hecho muy bien en evitar, haciéndolos nacer del estiércol,<br />
como á Jos hongos. Pero volviendo á nuestra historia: no<br />
solamente eran independientes los hombres, sino iguales,<br />
y todos tenían unos mismos derechos; que es como sí<br />
dixeramos, que todos tenían derecho á todo. Libres pues,<br />
iguales é independientes todos los hombreJ, y teniendo<br />
cada uno en si todos los derechos, no les era natural el<br />
estado Social, ni tenian obligación de formarlo, como r ;o<br />
la tienen ni los Tigres, ni las Panteras. Conocieron no<br />
obstante las ventajas, que les traería, vivir en Sociedad;<br />
y trataron, convinieron, y resolvieron, abandonar la Salvagina<br />
, con todos los derechos á ella anexos de independencia<br />
y libertad, renunciando cada uno por si, y a.<br />
nombre de sus sucesores á ciertas partecicas de los susodichos<br />
derechos de Salvage, para unirse todos ba?;o ciertas<br />
condiciones y pactos: y esto es lo que se llama,<br />
ni mas ni menos, Pacto Social.<br />
A analizar todo este embrollo, según el mcdo antiguo<br />
de raciocinar, es menester exponerlo esi:<br />
Los hombres nacieron, ó debieron nacer en un estado<br />
contraria a su naturaleza, á la razón, y á la Providencia.<br />
Todos nacieron, ó debieron nacer con derechos contradictorios,<br />
y destructivos entre si. Ninguno tuvo Ja<br />
obligación mas leve de guiarse por la razón. Pues en<br />
este estado, quando los hombres eran bestias 6 debían<br />
serlo; conocieron ios ventajas de un otro, de que no<br />
2
tenían la menor idea , y renunciaron á alguna porción 1<br />
de los derechos de bestia, á persuasión de aquella razón<br />
misma, que tío usaban, y antes de estar en Sociedad entra'<br />
fon en ella, para deliberar, y convenir sobre la formación<br />
de la Sociedad: ¡ola! y con ¡a gracia, de que ya<br />
tenían palabras, para explicar ideas, que jamas habían<br />
conocido. Lo mas bello es, que si los hombres entraron<br />
en Sociedad, fué, porque renunciaron á unos derechos,<br />
que se llaman inalienables; y porque se contentaren con<br />
conservar las raizes de los derechos de bestias, n obstante,<br />
que estos fuesen contrarios á su Razón,I sus Deberes,<br />
y su Sociedad. Y ved aqui el Pacto Social en sus<br />
verdaderos términos.<br />
Este es un caos de confusión ( dirá qualquiera hombre<br />
á quien no sele haya ido el juicio) del qns nada<br />
se puede entender. Pero si no fuera asi, ¿como había 61<br />
de ir bien filosóficamente? De un absurdo, no se puede<br />
entender sino una sola cosa, á saber: que es un absurdo.<br />
Pongamos la cosa en alguna mas claridad.<br />
Según los filósofos, el hombre nace libre. Ninguno<br />
puede privarlo de esta \\b¡rtad. El solo puede ceder<br />
alguna porción de ella. Si es libre; puede hacer, ó n»<br />
hacer Sociedad con los otros hombres; y renunciar, en<br />
beneficio de ella, alguna parte de su libertad, y sus derechos.<br />
Si asi lo hace, lo hace sin obligación: y viene<br />
á formar un pacto libre, y espontaneo con los otros<br />
hombres, que es, lo que cabalmente se llama pacto Social.<br />
Por tanto, todo hombre que se halla en Sociedad,<br />
se halla en ella por un pacto que hizo, porque le dio la gana.<br />
Hagamos un argumento idéntico. El hombre nace<br />
libre. Ninguno puede privarlo de esta libertad. Si es<br />
libre, es dueño de conservar su vida, 6 de no conservarla:<br />
nadie puede obligarlo á alio. Por consiguiente , él es<br />
libre en matarse, 9¡empre, y quando le venga a cuento.<br />
Si conserva la vida, lo hace sin alguna obligación : y<br />
viene á formar un pacto libre y espontaneo consigo<br />
mismo, en virtud del qual renuncia al natural derecho,<br />
que tiene de matarse. Todo hombre pues, que anda vivo<br />
sobre la tierra, no Yive sino en virtud de un pacto social,<br />
que ha hecho consigo mismo. Todos se rien de<br />
este pacto: ¿y porque de este, y no del otro, fundado<br />
sobre los mismos principios d« independencia, y libertad!
ir<br />
Mientras se eomefa el error, y se tenga la desvergüenza<br />
de hacer consistir la libertad humana en la<br />
sola potencia física de hacer mal, y esta por otro si dé<br />
el hombre derecho de hacerlo, y de ir contra los dictámenes<br />
de la razón, del deber, de la justicia, y de 1«<br />
conciencia; jamas hará el hombre ninguna acción justa,<br />
y virtuosa, sino en fuerza de algún pacto, ó consigo,<br />
6 con los demás hombres. Siempre tendrá derecho , y<br />
libertad para matarse á si mismo, y para matar á los<br />
otros. Siempre tendrá facultad para robar, engañar, calumniar,<br />
y hacer quantas iniquidades sean posibles: y nunca<br />
se abstendrá de ello sino en virtud de algún pacto, contrario<br />
á su libertad, y sus derechos. ¡Oh! y quantos<br />
pactos sociales restan que hacer a los Democráticos, como<br />
lo demuestra por todas partes una funesta experiencia.<br />
Pero si la libertad del hombre no consiste en la<br />
sola potencia física de hacer mal; sino en una facultad<br />
dependiente en un todo de la razón, del deber, y de la<br />
justicia: tan libre es el hombre en estar en la Sociedad,<br />
en que la naturaleza, la Providencia, y el amor al<br />
orden le han puesto; como lo es en matarse я si, vj<br />
á todos los demás. Contra la razón, no hay libertad que<br />
valga : y todos los pactos, y derechos contra la justicia<br />
y los deberes son nulos. Por cuya razón, tan pacto es<br />
la Sociedad, como el de conservarse la vida, ó el abstenerse<br />
de toda acción iniqüa. Es un absurdo ridiculo,<br />
forxar paetos libres, de lo mismo que es una obligación<br />
impuesta por la razón, la justicia, la naturaleza, y la<br />
necesidad: y forxarlos, únicamente porque se tiene la<br />
potencia física de hacer lo contrario. Luego el pacto Social<br />
de Rousseau, y de sus impíos discípulos es una<br />
verdadera quimera injuriosa á la naturaleza, indigno de<br />
la razón, falso en su existencia, infame en sus conseqüencias,y<br />
disparatadísimo en su invención.<br />
Septembrizar = Este vocablo fué uno dé los primeros<br />
dijes, y adornos de la lengua Republicana. Es termino<br />
de origen francés; y significa, matar inocentes; pero, de<br />
un modo que horrorize hasta d los tigres. En sentido estrecho,<br />
no conviene del todo á la Italia: pero en el menos<br />
estrecho, como es, despojar oprimir , tiranizar &c. &c»<br />
le conyiene perfectamente ; porque en un tal sentido B<br />
no solo ha sido septemprizada , sino Nevemkrixadg t y
14<br />
Dezembrívada, y por quantas horas, días, y mese? tiene<br />
. el año. De aquí, el que prácticamente se introduxese<br />
¡ en la lengua Democrática.<br />
, Floreal, Fructidor &c = La confusión de la lentrua<br />
ha llegado a términos de no entenderse los mismos Republicanos<br />
en el modo de contar los tiempos. Acaso la<br />
causa de esta obscuridad, y confusión , fue el gustillo que<br />
le tomaron al Septembrizar , y que los excitó a Septembrizar<br />
todo el año, meses, y semanas. Sus verdaderas<br />
miras, sin embargo, son las de septembrizar la Religión<br />
, y sus fiestas.<br />
Municipalita. = Según el purísimo anagramma dice:<br />
Capí mal uniti, cabezas mal unidas. Como quiera que sea,<br />
y ya el anagramma haya sido formado del Vocablo , ó<br />
este del anagramma, lo cierto es, que la Europa no ha<br />
visto mas Municipalidades, que capí mal uniti, cabezas<br />
mal unidas, y para e! mal unides. Para que se vea, que<br />
ni aun la Etimología de los vocablos republicanos es<br />
dispreciable.<br />
Organizar = Significa rebar por principios, y dispone»<br />
una Nación á que sea saqueada con método.<br />
Jacobino = Vocablo enérgico, que significa lo mas<br />
esquisito de los términos Ateo, Ladrón, Libertino, Traidor,<br />
Cruel, Rebelde, Regicida , Opresor, y Revolucionario endiablado.<br />
Asi que, el solo sobrepuja á quanto hasta ahora<br />
se ha visto de impío, y de malvado. Las Repúblicas<br />
Filósofico-Democraticas deben su existencia a estos ilustres<br />
fundadores, que pueden ser considerados como sus Platones<br />
, Solones, y Licurgos Los Rousseaus, O* Alembert,<br />
y Raynal, no dieron sino los borradores de lo que los<br />
Jacobinos han sabido poner perfectamente en limpio.<br />
Algo hicieron aquellos en la especulativa; pero el honoí<br />
de la execucion se debe completamente á estos. Ahora<br />
se lamentan los Jacobinos ( y yo creo que con razón)<br />
de la ingratitud republicana: pues después de hater ellos<br />
con tanto sudor propio, y sangre agena fundado, y establecido<br />
las Repúblicas Democráticas, no han recibido<br />
de sus ingratos hijos mas premio que persecuciones, y<br />
odios, llegando hasta arrastrar á muchos á la Guillotina<br />
en recompensa de su exaltado zelo patriótico. Pero ¿que<br />
otro premio ponían esperar? Acaso ¿no saben los Jacobi»<br />
nos, que las yivoras no paren sino Yivoreznos, cuya
inclinación natural es despedazar las entrañas de sus<br />
Madres? Conque tengan paciencia, porque los lamentos<br />
contra la naturaleza son inútiles.<br />
Fraternizar: Amor fraterno: abrazos fraternos : besos<br />
fraternos Scc. = La verdadera, genuina, y autentica explicación<br />
de estos términos antonomasticos fué dada el<br />
día 18 de Marzo de 1794 en la Convención Nocional.<br />
El Club de los Cordeleros estaba en rotura con los Jacobinos.<br />
Mandaron estos una Diputación para concertar<br />
el negocio. Convinieron los Cordeleros: se fraternizó, hubo<br />
la mar de Dios de besos, y abrazos fraternos. El dia siguiente<br />
fueron presos los gefes de los Cordeleros y guillotinados<br />
sobre la marcha. Maravillado de esto uno , que<br />
no entendía la lengua, preguntó: \comol [Ayer besos,<br />
y abrazos, y hoy guillotina*. Mas
M<br />
que piensen quaíquiera desbarro 6 impiedad, al instante<br />
se deb* gritar : ¡ santo ! ¡ saludable ! Y aun quando hayan<br />
recibido mas palos , que los que recibió el héroe<br />
snanchego de los Yanguezes , todos deben levantar la<br />
voz y decir: ¡victoria por los Democráticos! Sino , es<br />
declarado al punto Alarmista , que vale lo mismo que<br />
ser condenado á prisión , y fusilatura.<br />
VOCABLOS<br />
que han mudado de sentido , de significado , é idea.<br />
Libertad s=¡ Es una verdad inconcusa , que este YO*<br />
cabio ha mudado de significación, y lo es también, que<br />
no se puede atinar fixamente con lo que significa en el<br />
nuevo idioma Republicano. Tanto como todo esto han<br />
sido sus variaciones; ya se vé , como que ha tenido<br />
que acomodarse á los tiempos , circunstancias, y miras<br />
de los Democráticos. De aquí, el que en un mismo dialecto<br />
haya tenido significaciones diversas , y que ni aun<br />
en la misma Italia se haya podido fixar su significado.<br />
Sin embargo, como hemos tenido repetidas experiencias,<br />
persuasivas hasta lo summo de lo que significa Líber*<br />
tad en sentido republicano , procuraremos explicarlo como<br />
Dios nos diere á entender.<br />
En el primitivo dialecto Democrático Libertad no<br />
fué otra cosa que una mercaduría imaginaria, que se conduxo<br />
á paiíes extrangeros , y que debían comprar las Naciones<br />
, que quisiesen que no quisiesen. La tal mercaduría<br />
, pues , se daba en cambio de quanto habia de<br />
precioso en todos los países ; y no habia libertad para<br />
reusar la libertad Democrática : de suerte que se perdía<br />
la Libertad comprándola. Los vendedores de esta<br />
Libertad esclavizante , tomaban por ella quanta plata y<br />
oro existía ; mas como nada bastaba, era necesario echar<br />
mano de las joyas , y mercadurías , naves , vituallas,<br />
vestuarios , pinturas , municiones , y artillería. Aun no<br />
alcanzaba todo esto para completar su pago , y fué preciso<br />
entregar las Campanas , las barandas y rexas, las<br />
cúpulas de plomo , las caxas de los muertos , y hasta<br />
las futuras entradas de año. De modo, que nunca se
consignaba la mercaduría á !os compradores hasta que<br />
estaban en pelota. Entonces era quando se les daba en<br />
una caxita muy liada, y tapada , á cuya apertura, [mirabile<br />
visul se hallaban, can Libertad de quedar esclavos<br />
de los qu; os han vendido la Libertad.<br />
En seguida se han visto grandes variaciones parciales<br />
en dialectos diversos con respecto á lo interior de<br />
todos los paises. En el dialecto Terroristico significa: potestad<br />
absoluta en los malvados , rubiosos , y bribones de<br />
una Nación para robar y matar á los Ciudadanos pacíficos<br />
laboriosos y honrados , que poseen algunos bienes, lin<br />
el dialecto democrático simple significa : Mando puesto eti<br />
manos de bribones , y nada mas ; porque hay experiencia<br />
constante , que donde ellos mandan , la opresión , la tiranía<br />
, el robo y las demás lindezas se definen con el<br />
nombre de Libertad, únicamente porque son ellos los<br />
que mandan ; y en quanto se les quita el mando, ponen<br />
los gritos en el cielo , diciendo que se perdió la<br />
Libertad.<br />
El dialecto Gonxistico entiende por Libertad, hacer<br />
cada uno lo que quiera: y siempre fué este el dialecto<br />
del pueblo baxo. El Semi- democrático, que participa bastante<br />
del Gonzistico quiere , que en punto de costumbres,<br />
y de Religión haya una Libertad sin freno; pero que<br />
los que manden sean hombres honrados y de buenas<br />
costumbres, y que el Pueblo tenga subordinación en lo<br />
político. ¿Que tal? El dialecto Liberlinistico no admite Libertad<br />
mientras no están destruidas del todo la Religión y<br />
las costumbres, y puestas las riendas del Gobierno en<br />
mano de Libertinos, é intrigantes. En tanta variedad de<br />
dialectos parece, que la única expiicacioa que tenga algún<br />
íespeto con todos los dialectos republicanos es la de<br />
definir la Libertad de este modo-: trampa de Vellacos<br />
faru coger tontos.<br />
Igualdad = Tanto es el ruido que ha hecho este<br />
Vocablo, que con razón puede llamarse el Pandero Refublicano.<br />
La practica sin embargo ha hecho ver hasta<br />
la evidencia, que el famoso vox vox pratereaque nihil<br />
i nada se puede aplicar mejor que al vocablo igualdad:<br />
porque nada hay en este mundo tan vacio de sentido,<br />
y significación, Y sino vamos á cuentas.<br />
¿Hay un hombre siquiera, que teniendo sentido co-
eí<br />
roun, se persuada a que porque un Criado lleva Libres<br />
es un ente despreciable y vil; y que basta quitársela,<br />
para que de repente sea igual á su amo? ¿Que basta<br />
dar el nombre de Ciudadano á un Cómico, ó a un mendigo,<br />
para hacerlos iguales al Labrador honrado, y al<br />
poderoso Comerciante? ¿Que con quitarles á los Mobles<br />
los títulos de Condes , Marqueses &c. y darles el de<br />
Ciudadanos, al instante se establece la igualdad entre<br />
el Rufián, y el bien educado, el civil y el grosero, el<br />
brutal y el culto? Luego el vocablo igualdad en sentido<br />
republicano no es mas que una consumada locura,<br />
y una voz sin significado.<br />
DOCUMENTO AUTENTICO.<br />
Relativo d la igualdad Republicana.<br />
MEMORIAL DEL ASNO.<br />
Al Consejo Republicano de los Animales.<br />
" Un hermano vuestro , tan animal como el mas<br />
pintado de V. V. S. S. y tan igual como vosotros, recurre<br />
á vuestra notoria providad, y acrisolada justificación contra<br />
la desgracia de su suerte.<br />
Mis largas orejas, el vil nombre de Asno, y lo que<br />
es peor que todo esto, la Albarda que estoy obligado<br />
á llevar , me esponen al escarnio, a las burlas, y á<br />
las risadas de quantos me ven. Toca pues, y atañe á<br />
vuestra profunda sabiduría poner reparo a una injusticia,<br />
que ofende el imprescriptible derecho de igualdad."<br />
Decretado ser caso urgente, se resolvió:<br />
"Que siendo contrario á la igualdad Republicana<br />
todo signo exterior de envilecimiento, y no alcanzando<br />
el poder á dar orejas largas á los Animales que las tienen<br />
corta?; debemos mandar, y efectivamente mandamos:<br />
que se les corten las orejas á todos los animales que las<br />
tienen largas , como son los Burros , las Liebres , los<br />
Conejos &c. &c. Prohibiendo por otrosí baxo penas gravi«<br />
simas todo nombre de León, Elefante &Ct &c- Y ordenando,
que en adelante «o se oiga mas nombre en la república<br />
animalesca que el general, y honroso de animal. Por<br />
lo que toca á la Albarda, después de una madura deliberación<br />
decidimos: que lexos de ser cosa deshonrosa,<br />
es el mas apreciable distintivo, con que debe honrarse<br />
todo verdadero Democrático, que no tiene empuñado<br />
el gobierno. Y que siendo una verdad, que por el tamafio<br />
de la Albarda se sacan los grados de patriotismo:<br />
siendo el Asno tan excelente Patriota, debía llevar desde<br />
aquel dia una Albarda que valiese por tres: y con esto<br />
Salud y fraternidad."<br />
Pasmado se quedó el pobre Asno con el summo<br />
honor patriótico de una tamaña Albarda; pero orgulloso<br />
al ñn con su nuevo é imaginario rango, no le quedó<br />
corrillo, de animales en que no se presentase con el<br />
vistoso adorno de sus cortadas orejas, y su Titulo de<br />
animal, discurriendo d la libérala de gobierno con los<br />
Leanei, de política con las Zorras, de destreza con los<br />
Tigres, de melodía, y trinados con los Ruiseñores, y de<br />
ideas piatorescas con Guido Reni. Su sonora y triunfante<br />
voz resonaba en todos los ángulos, y solo la moderaba<br />
algún tanto, quando empinaba las patas para tirar cozes»<br />
Felicidad-es La mutación de significado de este Vocablo<br />
ha causado en el mundo mas males que la peste.<br />
Tomándolo muchísimos en el significado antiguo han querido<br />
hallar la felicidad en medio del desorden; creyendo,<br />
que este ente tan buscado y rebuscado de la incontentsbilidad<br />
humana, estaría acaso escondido en laNovedad;<br />
y millares de ladrones, y trapazeros los connrmaron en<br />
esta falsa idea. La experiencia, no obstante, ha hecho<br />
ver. que lo que significa el Vocablo felicidad, es: ultima<br />
ruina, y miseria. Quando un Pueblo ha sido despojada<br />
de todo; quando los Santuarios y establecimientos públicos<br />
han sufrido el mas completo saqueo; quando las<br />
enormes y continuas contribuciones han puesto á parir<br />
al hacendado, y echado á pique al comerciante; quando<br />
el Labrador y el Artista han sido compelidos á trocar<br />
el útil manejo de la Azada , y la Lanzadera en el<br />
mortífero y homeeida de la bayoneta y la espada;<br />
quando la Religión ha sido hollada, y sus Ministros han<br />
sido robados, perseguidos, calumniados y puestos en el<br />
íujayor desamparo .y miseria; quando en jün, se han dad®<br />
3
i8<br />
los mas horrosos escándalos, fia llegado 5 su colmo h<br />
lelaxacion de costumbres, han sido oprimidos los buenos<br />
y honrados Ciudadanos, y los tunantes, y malsines se han<br />
apoderado del Palo; entonces es quando la felicidad refublicana<br />
está en todo su lleno. La desgracia es, que el<br />
horrendo engaño de este Vocablo va haciendo que in«<br />
ñnitos Pueblos corran á esta maldita felicidad Republicana.<br />
Zelosisimos son los Republicanos de este Vocablo:<br />
y el no querer llamar felicidad a lu ultima ruina<br />
y miseria ha costado á millares de hombres de bien<br />
destierros, prisiones, carzeles, y fusiladura. ¡Levántese un<br />
Pueblo siquiera, una sola Ciudad , Villa, ó Cabana ; y<br />
diga si ha probado otra felicidad Republicana, que la<br />
que estamos definiendo! ¡Desgraciados de aquellos que<br />
por una vez siquiera han sido republicanamente felices!<br />
Casi es este el único modo de ser completamente infeliz.<br />
Sin embargo con estos tres vocablos Libertad, igualdad<br />
y Felicidad se ha hecho, y se va haciendo una prodigiosa<br />
cazeria de paxaros. En la encantada selva de la<br />
liibertad está tendida la red de la igualdad, y por cebo<br />
tiene puesta la felicidad. Los Patriotas son los paxaros<br />
de reclamo, y las Lechuzas patriotas hacen también su<br />
papel. La caza ha sido, y sigue siendo copiosa, sobre<br />
«odo, de Bobarrones y Tontazos, y no pocas aves de rapiña<br />
han caido también en la red. Hasta ahora ninguno<br />
ha encontrado mas Felicidad, que la de haber sido desplumado,<br />
andar á salto, y habérsele apretado el pescuezo.<br />
Democratizar = Largo tiempo se ha estado sin podes<br />
comprender, que cosa significase positivamente esta palabra<br />
republicana en el idioma nuevo. Se creyó en un<br />
principio, que tendría alguna relación con lo que antiguamente<br />
se llamaba formar un Gobierno popular. Pero ¡que<br />
tontura! La experiencia mostró al instante quan errada<br />
era esta idea: y el engaño nacia principalmente de la<br />
mutación de significado en la palabra Pueblo. Quando<br />
vimos Democratizar á los Estados mas Democráticos de<br />
la Europa, comprendimos, que democratizar un Estado<br />
en el moderno idioma; no quiere decir otra cosa, que<br />
denigrar, y abatir el Gobierno que habia, sea el que se<br />
sea; quitar de enmedio á los hombres de bien, que mandaban;<br />
poner en su lugar, ó tontos, ó impios y bribones)<br />
formar de estos el ¡Pueblo¡ y al verdadero pueblo escla*
vlzarlo; robar quento naya de precioso; y aniquilar la<br />
Religión, especialmente la católica; sin olvidarse un solo<br />
instante de despojar, y oprimir á sus Ministros &c. &c.<br />
De este modo es como han sido constante é invariablemente<br />
democratizadas la Flandes, la Olanda, Milán, Bolonia»<br />
Modena, Ferrara 8cc. &c. De esta explicación se<br />
deduce naturalmente la inteligencia de muchos Vocablos<br />
derivativos como.<br />
Democrático = Que por activa significa: Ateo, Ladrón,<br />
Asesino colocado en mando, y gobierno: y por pasiva: la<br />
parte honrada, y religiosa de una Nación ultrajada, y<br />
oprimida, tiranizada, y robada por bribones, ateos y<br />
asesinos.<br />
Democrasia = Se ha tanteado el dar la versión en<br />
idioma antiguo con el nombre etimológico de Bribo*<br />
crasia: pero no la explica perfectamente , porque también<br />
se puede decir Ateisto-crasia y Ladrocrasia. Hechos<br />
uno estos tres términos, son el equivalente de la Democrasía<br />
moderna. Asi que, en lugar de Democrasia, de«<br />
beria decirse Demonocrasia; 6 ya sea Gobierno de Demonios,<br />
Serai-democratico = Los hay de dos clases: unos que<br />
en parte están por la Democrasia moderna pero unida<br />
á la Religión, y á la moral y con gente honrada en el<br />
Gobierno. Otros por el contrario no quieren Religión,<br />
ni costumbres , pero que sean hombres de bien los<br />
que gobiernen: En el lenguage antiguo no se puede da«<br />
á estos mas nombre que el de Orates: y á los segundos,<br />
mucho mejor que á los primeros; pues suponen,<br />
que hay ateos, y libertinos hombres de bien.<br />
Arístocrasia = Hasta ahora se conocían quatro clase»<br />
de Gobierno: Monarquía, Arístocrasia, Democrasia, y Mixto,<br />
y se distinguian real y verdaderamente. Mas en el<br />
lenguage moderno no se conocen sino dos, Democrasia,<br />
y Arístocrasia, y ninguna significa lo que antes: porque,<br />
por Democrasia se entiende la de marras; y por Arístocrasia<br />
todo Gobierno, que ao se conforma con la Di»<br />
monocrasia. Mas claro: todo Gobierno en que florece la<br />
Religión, se respeta el orden, la justicia, la buena fe,<br />
el honor, los bienes, y la vida. De aqui se colige, que<br />
ser5 Aristócrata todo aquel que tenga Religión, que posea<br />
bienes, que sea arreglado, moderado, honesto, y de buena<br />
fé. Que será Aristócrata todo el que no fea un petulante
9o<br />
que insulte al cielo y i fa tierra; y totfo el que no se<br />
asemeje á los Diablos en la incredulidad, en ti odio a la<br />
Religión, al orden, á la humanidad, y las costumbres.<br />
Pueblo =2 En el lenguage nuevo quiere decir: ln<br />
hez. y la zupia de una Nacian. Tiene Roma 1706 habitantes.<br />
300 foragidos , impíos y malvados dignos todos<br />
de horca, y de galeras fueron republicanamente llamados<br />
el Pueblo. Ciudad ha habido, en donde diez, ó doce Malhechores<br />
sacados de las Carzeles con algún Jugador, ó<br />
Leguleyo al frente han formado el Pueblo de los Republinos.<br />
Patria = En el lenguage antiguo significó, y significa<br />
ahora el -país donde uno nace. Nombre dulce, y<br />
caro para todos, y que excita en los corazones deseos<br />
de azañas nobles, y virtuosas. Pero la. moderna Patria Re*<br />
fublicana es de un cuño totalmente diverso. Un Demonio<br />
salido del infierno no podría cometer mas iniquidades, que<br />
las que la palabra Patria hace cometer á un verdadero<br />
filósofo Republicano. Regicidios, fratricidios, parricidios, injusticias,<br />
crueldades, robos, heregias, blasfemias, exterminios,<br />
raptos, adulterios, liviandades y matanzas, y quanto so<br />
puede imaginar de mas atroz é iniquo, otro tanto es licito,<br />
y manda esta furia infernal: y nada hay tan virtuoso,<br />
laudable y meritorio para un Democrático de ultima moda,<br />
eomo todos estos horrores, quando los consagra á la<br />
digna Patria. Pocas patrias de este talante bastarían, para<br />
acabar con todo, y aniquilar el linage humano. En resumidas<br />
cuentas , la patria Republicana es tal, que todo<br />
hombre de bien, honrado y virtuoso debe en conciencia<br />
jurarle un odio eterno.<br />
Patriota = Significa: persona á proposito para la patria<br />
Republicana; que es decir, esta cuña para este palo. En<br />
este supuesto, aquel es mejor Patriota, que menos ascos<br />
hace á las iniquidades , perfidias , y blasfemias ; y que<br />
quando la Patria las manda, y aun sin mandárselas se<br />
las dedica él con el semblante mas sereno, y risueño. No<br />
se puede, pues, ser buen Patriota sin ser un Ateo, un<br />
Traitor, un enemigo, no solo del legitimo Soberano, sino<br />
de la patria verdadera, de Dios, de su propio Padre , y<br />
aun de sus mas caros amigos , y paisanos. Con estas<br />
pruebas de Patriotismo puede estar seguro qualquíera de<br />
obtener empleo en la Patria Republicana. Cuidad", que<br />
nada exagero en la explicación del Vocablo Patrióte,
tf<br />
Basta tener ojos, y echar una mirarla & la moderna Patria,<br />
Seguro está, que se vean en el gobierno sino Paitiotas;<br />
pero Patriotas de esta calaña. En el antiguo idioma no<br />
hay una palabra siquiera, que explique de lleno el nueve<br />
termino Patriota. El es la quinta esencia de la impiedad,<br />
de la ratería, y la desvergüenza. ¡Oh! Y ¡quantos Patriotas<br />
hay, para quienes desecha, como la sal en el agua, ;<br />
la cucaña de una tal Patria , lloran amargamente una<br />
pérdida tan preciosa ! Y ¡oh! Quantos hay en ciertos<br />
lugares, que suspiran por una cara Patria, que ponga en<br />
exercicio sus bellos y loables deseos) Mas no hay cuidado;<br />
son tigres que muerden en vano su cadena<br />
El lance gracioso seria, que, si fuese posible , se<br />
hiciesen todos Patriotas en un pais. En el momento se<br />
les acabaría á todos el Patriotismo: y vaya aüa la prueba.<br />
Todo lo que él tiene de útil, y de dulce, es poder<br />
tiranizar, y rob.ir. Conque mientras haya no Patriotas, les<br />
ha de salir á aquellos la cuenta; y la tiranía, y el robo<br />
ha Je recaer por necesidad sobre estos miserables. Pero,<br />
amigo hechas todos Patriotas, ó se acabaría la tiranía,<br />
y el robo, ó tendrían que robarse , y tiranizarse unos<br />
á otros, y seria muy dudosa su suerte. Mas claro: mientras<br />
haya borregos, la república de los Lobos ha de tener<br />
sus ciertas conveniencias; pero reducida á solos Lobos, no<br />
puede menos que ser muy miserable-<br />
Otra clase de Patriotas hay , á quienes podemos llamar<br />
solapados. Declaman fuertemente contra las violencias,<br />
opresiones, y tiranía , que ó sufren , ó han sufrido por<br />
Otros su Patria, y sus Conciudadanos. El que no vé por<br />
tela de Cedazo los tendrá por hombres de bien; ¡pero<br />
cuidado! que estos son los mas fanáticos, y peligrosos<br />
Republicanos. ¡Pobres Patriotas ! La suspirada tiranía , y<br />
los apetecidos robos los han hecho , 6 están haciendo<br />
otros, y no ellos; y son Tántalos atormentados de una<br />
sed rabiosa que no pueden probar el agua que se les<br />
escurre de los labios. ¡Que palpitarles el corazón! Braman<br />
como toros al acordarse, que otros les han usurpado<br />
su exclusivo derecho de robar ; y ha habido hombre,<br />
que hasta ha renegado de la Democrasia. Y con<br />
lozon: porque ¿de que Diablos sirve una Democrasia,<br />
en donde no me llega la Yez de robar? ¡Ojo alerta! Pues<br />
no es cosa nueva que los Ladrones no estén de acuerdo;
%*<br />
y un tunante no es un hombre de bien, solo por hablai<br />
mal de otro tunante.<br />
República. =» ( vid. Patria ) Hay solo que advertir,<br />
que en la lengua Republicana parece que esta sanciona-,<br />
do , que no pueda ser patria verdadera , sino la que es<br />
República Democrática. Y en verdad , que en cierto<br />
sentido la proposición es muy justa : porque para inspirar<br />
sentimientos , que horrorizen la naturuleza, no basta<br />
una Patria qualquiera , sino que se requiere una Patria<br />
Republicana.<br />
Ciudadano. sss En el idioma antiguo, habitante de<br />
Ciudad. En el moderno, todos ( á excepción de los fray-<br />
Íes ) habitan en Ciudad , aunque no la hayan visto en<br />
su alma. Para entender pues este vocablo con la debida<br />
precisión, es necesario distinguir , y separar al Ciudadano<br />
Ciudadano, del Ciudadano lugareño , y del Ciudadano<br />
Cortijero &c.<br />
, En las Repúblicas modernas todos los Ciudadanos<br />
son iguales , al menos de palabra; porque todos son<br />
Ciudadanos. Pero por lo que toca á la realidad, hay dos<br />
clases de Ciudadanos, tan distinta la una de la otra<br />
como el oriente del occidente ; á saber : Ciudadanos<br />
opresores , y Ciudadanos oprimidos : Ciudadanos Ladrones,<br />
y Ciudadanos robados : Ciudadanos Verdugos, y Ciudadanos<br />
asesinados. Quanto se complacen los primeros con<br />
un tal nombre , y con los privilegios á ¿1 anexos; otro<br />
tanto se horrorizan los segundos de o irlo solamente. Todo<br />
hombre de bien, pacifico y religioso , especialmente<br />
si tiene dineros , tiembla de pies á cabeza al solo sonido<br />
del nombre Ciudadano.<br />
Aun no hemos podido penetrar , porque la Democrasia<br />
moderna haya escogido este igualativo vocablo con<br />
preferencia á otros. Decimos esto , porque para igualar,<br />
qualquiera palabra debia ser indiferente ; y tan honorífico<br />
seria llamar á los habitantes de un país con el<br />
nombre de Ciudadanos, como con el de Picaronazos ó<br />
Bribones , con tal que fuese común á todos. Acaso habrá<br />
sido preferido aquel por ser mas decentito Pero<br />
bien considerada la cosa , es preciso confesar , que el<br />
nombre Ciudadano parece asaz vil, para manifestar toda<br />
la dignidad , y grandeza de un Pueblo esencialmente Soierano.<br />
Porque , vamos claros; ¿ n° le sentaría mucho
mejor el de Magestadl Al menos as! le era debido eti<br />
qualidad de Soberano verdadero. Y entonces ¿ Que entusiasmo<br />
tan exaltado no causaría en un Malsín , un Re*<br />
gaton , 6 un Sansculore el que lo saludasen cen la expresión<br />
de sírvase vuestra Magestad ? Por lo menos , de<br />
este modo se unían en un saco el decoro, y la igual"<br />
dad.<br />
Elecciones populares. = Termino bufonesco. El Pueblo<br />
tiene derecho de elegir sus Representantes. El Pweblo<br />
no puede errar en esta elección &c. Pufes vea V. aquí<br />
que el Pueblo de Bolonia , Modena y Ferrara' eligi&<br />
los suyos: pero no eligió Ateos , Malvados , fti Bribones.<br />
Hételo aquí súbitamente declarado incapaz de elegir.<br />
Anuíanse las Elecciones hechas : y por el -'bien del<br />
mismo Pueblo , que no sabe lo que se hace , tiene h»<br />
tiranía que tomarse el improbo trabajo , de hacer unas<br />
nuevas j y verdaderas Elecciones d la Democrática. =:Pe«<br />
ro ¡ como es eso! El pueblo es quien tiene el derecho de<br />
elegir. = Bueno : pero los Tiranos tienen el de casar, y<br />
anular las elecciones , que el Pueblo hace. =ss Señor, que<br />
no viene bien el Don con el Teruleque. = ¡ Válgate el<br />
Diablo por avenidor) Si no viene, la filosofía Democrática<br />
sabe el secreto de hacerle que venga. = Conque en<br />
resumidas cuentas: | la Soberanía del Pueblo consiste; erf<br />
elegir sus Diputados ; y en verlos á vueltas de estO<br />
anulados , desterrados , y encarzelados? Pues, voto á tai,<br />
que la Soberanía del Pueblo Democrático es una cosa<br />
bastante bufonesca.<br />
Constitución. í»« Siempre es la obra mas divina que<br />
h3n visto los humanos , y en cuya formación ha consumí»<br />
do su calor vital la moderna Democrasia. Sin embargo,<br />
á una Constitución Democrática siempre la sigdé la misma<br />
desventura , que al Puerco ; que en un año nace,<br />
engorda , y es llevado al Matadero. Apenas es dada á<br />
luz una Constitución Democrática , quando desahilados<br />
los filósofos corren arqueando las cejas, y dando palmadas,<br />
á levantarle el Oróscopo. ¡Que eósa tan divina!<br />
Maguer , sino es ella la improsulta de la Política , el<br />
non plus ultra de la Sabiduría humana, y la fuente perenne<br />
de la felicidad de los Pueblos- Se acepta, se jura<br />
su observancia , se debe defender á costa de la vida<br />
y la sangre. Por, fortuna todas «stai protestas, y j«-
*4<br />
ramentos Democráticos significan menos que nacía, siem«<br />
pre que no se hagan, de robar, y de asesinar : que<br />
entonces conservan todo su vigor, y entereza. Pero<br />
vuelva usted la oja. ¿ Pasó ya el año ? Pues bien, ya el<br />
Puerco está maduro: al Rastro con él. ¡Que desgracia!<br />
J,a cosa divina , el gefe de obra, el tarazón de bienaventuranza<br />
; de repente se ha convertido en una cosa miserable<br />
, y en el semillero de las desventuras del Pueblo<br />
Soberano. ¡A Dios Juramentos! La obra original va á una<br />
y B rte a s n e<br />
S> i ^ menor peligro de la sangre Democrática.<br />
Se concibe profundamente una otra Constitución, tan<br />
felicitante ( se supone ) y baxo los mismos Oróscopos.<br />
Esto no obstante , toda Constitución Democrática<br />
es, y debe ser siempre inmutable, indivisible , eterna,<br />
8íC. Scc. De aquí colegimos el significado de un otro YOcablo<br />
Domocratico, que es:<br />
Eternidad = que quiere decir : cosa de un año: ó dos,<br />
quando la, eternidad es una eternidad desesperada. Por<br />
milagro se puede tener, el que algún Reglamento Democrático<br />
llegue á esta eternidad.<br />
Indivisible s= Hasta ahora lo que no se puede dividir!<br />
pero en lengua moderna lo que se puede,y debe dividir.<br />
Asi , no hay que maravillarse, de que las indivisibles<br />
Cispadana , y Traspadana se dividiesen in infinitum , y<br />
dexasen , su indivisibilidad en herencia á su hija Cisalpina.<br />
Filosofía = Esta antigua , grave , y magestuosa Matrona<br />
ha sido despojada de su trono por ciertos Vestiglos,<br />
y follones , que quieren cubrirse con la capa de filósofos<br />
, y han puesto en su dosel un fantasma , á quien<br />
no se. puede dar otro nombre, que el de delectable Delirio.<br />
La moderna Lógica está reducida á saber hilbarar<br />
vago? , aéreos , y falsos raciocinios sobre absurdos<br />
y falsos fundamentos. De aqui han provenido una Fisica<br />
estrambótica y delirante , y una Metafísica , ó Matafisica,<br />
que magistralmente conduce la Razón al precipicio , y<br />
derrumbadero. La filosofía moderna es respecto de la<br />
antigua , ni mas ni menos, que lo que son los libros<br />
de Caballerías respecto de la verdadera historia. Esta,<br />
fixando su pie sobre sucesos contestados por todos los<br />
Siglos y Naciones , procede con semblante varonil y rna-,<br />
gestuoso á instruir los entendimientos, prescribiendo al.<br />
deleite los limites estrechos, de la naturaleza-, y i»,
verdad. Por el contrarío : los Romances atestados ée Gigantes<br />
, Paladines., Encantadores , y otros personages absurdos<br />
, solamente pueden divertir , y deleitar con sus<br />
extravagancias, y locuras á mosalvetes casquivanos, que ni<br />
grano de sal tienen en la mollera. La filosofía moderna<br />
no ha querido sufrir los limites estrechos de la verdad,<br />
que le impedia deleitar con ingeniosas estravaganciasj sino<br />
que á semejanza de una desvanecida Petimetta , abandono<br />
los principios solidos , y fue a buscar en los supuestos<br />
falsos , absurdas hipótesis , é invenciones gratuitas<br />
convertidas en axiomas , y eternos principios , sus Paladines<br />
, Encantadores , é imaginados héroes , para solazarse<br />
a sus anchas en los campos espaciosos del sueño y el<br />
delirio. ¿ Que proposición fundamental mas justa y<br />
racional, que la de quien formó el Sol , y el Cometa, y<br />
dirigió su curso , formó también los Planetas , y reguló su<br />
movimiento ? Si «1 Sr. Buffon hubiese admitido este principio<br />
indisputable, habría raciocinado como filosofo aunque<br />
llano y sencillo , justo , y coerente. Pero si lo hubiera<br />
hecho asi ; ¿ como nos habían á estas horas de estar<br />
devanando los sesos , tantos volúmenes de novelas<br />
atestadas de delirios maravillosos , de épocas , de catarrales<br />
, y de cálculos agudísimos á cerca de la lana de<br />
cabra ? Para deleitar con tonterías ingeniosas , era necesario<br />
soñar un ridiculo choque entre el Sol y un Cometa<br />
, y sustituirlo al evidente poder del Criador del Sol,<br />
y del Cometa ( i ). Otra cosa : El Diluvio universal, se<br />
funda sobre la historia , los monumentos , y la tradición.<br />
La razón demuestra sus efectos incalculables. Porque<br />
g quien es capaz de calcular lo que ha podido producir<br />
no solo la detención riel agua sobre la tierra , sino los<br />
de un primer impeta , producido acaso en parte por un<br />
vuelco del mar ? ¿ Quien, ajustar la subsiguiente quietud<br />
del agua , y por necesidad lo que debia apretarse la<br />
tierra i ¿Quien los nuevos trastornos al juntarse las aguas<br />
impelidas por los vientos, y las enormes masas, y ter.<br />
síbles ruinas al retirarse? ¿Quien en fin, los desmoronamientos<br />
al unirse la tierra en su desecación? La filosofia<br />
moderna sustituye á la historia , y á la Tradición<br />
universal sus gratuitas invenciones , fundadas solamente<br />
en su bizarra y loca fantasía. Ella calcula los roas incalculables<br />
efectos: pone , quita, y hasta prescribe á las<br />
4
aguas diluviales, poner la tierra donde estaba e! mar , y<br />
el mar en donde estaba ia tierra. Kn lugar de argumentar<br />
de la naturaleza del Diluvio por sus efectos , y por<br />
los monumentos que han quedado de el ; determina su<br />
naturaleza aun antes de ver estos ; y si después se halla<br />
con el gato á las barbas , de que los efectos no<br />
se ajustan con ia naturaleza que. ella ha soña;!o ; rompe<br />
por medio , y , ó niega à pie funtillas el diluvio<br />
; ó se echa por esos trigos de Dios à imaginar mil<br />
causas à quai mas disparada , para embobarnos con<br />
Cataclismos , Volcanes , aluviones , terremotos ima<br />
ginarios , y con quanto puede soñar la fantasia mas dislocada<br />
sin atadero ni freno de razón. Pues ¿y<br />
s l s a<br />
aferra en un pequeñísimo , y casual acontecimiento ?<br />
Una sola ísíeta , que despunte en el mar por causa de<br />
algún terremoto , 6 explosion volcánica, basta para formar<br />
los mas amplios delirios Atlánticos , y para hacer,<br />
aparecer , y desaparecer partes enteras del globo , y<br />
que no quede pais sobre la tierra , que no haya sido<br />
por estos delirantes vulcanizado , electrizado , y puesto<br />
patas arriba , con imaginarios terremotos, inundacio.<br />
ríes , fuegos subterráneos , y estremecimientos , hasta que<br />
les dá la gana de ponerlo en quietud, y componerlo á<br />
su modo.<br />
Mas delire la filosofía quanto le agrade : esparza á<br />
toda su satisfacción sus' inepcias : diviértase , y divierta<br />
á quantos pueden divertirse con disparates. Un escritor<br />
de Romances ( sino es un loco ) no pretende que el<br />
Publico tenga por verdaderas sus noveles extravagantes,<br />
y sus sucesos fabulosos ; sino que se contenta, con que<br />
admiren la fecundidad de su fantasia , la brillantez de<br />
su estilo , y el que haya podido fraguar en su celebro<br />
tantas extravagancias. Y por lo que á mi hace , a fé<br />
de hombre de bien , que no tengo la menor dificultad en<br />
conceder otro tanto á la filosofía. Mas el negro daño<br />
está, en que no haciendo ella otra cosa que delirar , y<br />
disparatar , y echando el resto de sus esfuerzos por hallar<br />
contradiciones > y absurdos en las verdades mas inconcusas<br />
; quiere después de esto ( con una altanería,<br />
que solo es concedida a los locos ) que en solos sus<br />
delirios y absurdos , se encierre la verdad.<br />
Si todos los animales perecieron en el diluvio , y
sus cadáveres fluctuaníes fueron trasportados por las aguas<br />
BCÍ , y acullá : ¿que cosa mas natural, y corisiguiet e,<br />
que el que después del retiro de aquellas se hallen<br />
sus huesos diseminados por el globo? Y se^un esto ¿ es<br />
algún milagro , que se encuentren huesos de Elefantes<br />
en la Sibetia , y cabezas de Cocodrilo en la Getma»<br />
rda ? ¡vi as u n fundamento tan sencillo , y tan natural<br />
dar>a poco margen para forxar cuentos: y la tilosofia ha<br />
querido mas bien ( sin mas causa que su capricho) poner<br />
el primer asiento de los Elefantes , y Cocodrilos<br />
en su entonces soñada calida Siberia , é ir allegándola<br />
con el tiempo á la antes inhabitable zona tórrida á fin<br />
de que diese lugar á los frios Osos, y Lobos , que iban<br />
á sucederles en los elados Polos. Y nada importa , que<br />
en el entretanto estuviesen los pobres Lobos colgados<br />
de las nubes en lugar de estar en la tierra : porque lo<br />
primero es , llevar adelante la disparatada mania de<br />
colarnos Ja bola , de que todos los animales raciona»<br />
les , ó inrracionules ( a ) han nacido del estiércol como<br />
( a ) Nada cubre de tanto oprobrio d la razón humana<br />
, como el estolidisimo, y abominable Materialismo. Acato<br />
agradará mas, palpar su necedad ridicula en una<br />
NOVEL A:<br />
Un Navegante , después de haber sufrido naufragio,<br />
fué echado d tierra en una grande Isla poblada de groseros<br />
y rudos habitantes, que ninguna comunicación tenían con<br />
el resto del continente. Antes de acostarse el -desgraciado,<br />
para reponer con el sueño su desfallecimiento , sacó el Relox,<br />
diole cuerda , y lo puso junto á si. Ifl.as sorprendido<br />
por las fieras mientras dormía , fué por ellas muerte,<br />
y conducido d sus Cavernas. A la mañaua los Isleños se<br />
hallaron por casualidad el Relox, y picados de la euriosidad<br />
de ver que era lo que se movia dentro , tanto estu*<br />
diaron, y trabajaron, que lograron atinar con el secreto<br />
de abrirlo. Pero [que espectáculo tan maravilloso á sus<br />
ojos! De repente fué él el objeto de todos los discursos.<br />
Ninguno podía comprender, como á por donde hubiese allí<br />
1 7
«8<br />
los hongos. Pero j que locura 6 absurdo , por disparatado<br />
que sea , no abraza la filosofia , con tal de que<br />
pueda hacernos delirar ?<br />
Pero si la filosofia se ha hecho célebre en la fisica<br />
á fuerza de delirios , y bagatelas; no es menos de-<br />
venida , qaal fuese su uso , ni mucho menos quien hubiese<br />
sido el artista de una maquina tan delicada y admirable.<br />
Todos admiraban la delicadeza , y finura de su trabajo,<br />
la armoniosa, disposición de sus partes , la exacta y ajustada<br />
correspondencia de estas, la dirección universal encaminada<br />
d producir el movimiento ; y la defensa exterior,<br />
hecha con toda previsión , para conservarla. Pero lo que<br />
superó sobre todo sus inteligencias, fué la primera fuerza<br />
motriz , mientras el resorte estuvo oculto d sus ojos. Ninguno<br />
dudaba, que quien tal maquina había hecha no fuese<br />
en suma grado superior á ellos en conocimiento , y maestría.<br />
A ninguno le pasó por la imaginación , ó que se<br />
hubiese ella producido á si misma, ó que fuese un efecto<br />
del acaso: y ninguno se hartaba de admirar, y de celebrar<br />
á su Artífice. Sin embargo , algunos Sabidillos, que<br />
se tenían por de mas alcanzes que los demás Isleños , comenzaron<br />
á contradecir la opinión general , diciendo \ que<br />
no pudiéndose dar razón de como hubiese allí venido la<br />
maquina, se podia afirmar muy bien, que la tierra la había<br />
producido. Lo mismo fué oir esto los otros, que rompieron<br />
en carcajadas , y con soflamería comenzaron d preguntarles<br />
: i como era que la tierra no producía Casas , Sombreros<br />
, vestidos , ni utensilios? Mas esta replica-, capaz<br />
por si sola de hacer entrar en juicio d qualquiera , que<br />
ande en dos pies; fué justamente la que mas empeñó á<br />
nuestros Perinolas , en hallar el modo con que la tierra<br />
hubiese producido el Relox. He aqui como discurrían. "Lss<br />
metales se hallan en la tierra: un fuego eléctrico, ó volcánico<br />
puede haberlos fundido: la fermentación que precisamente<br />
se habrá ocasionado , puede haber hecho singulares<br />
conv ¡naciones: y el acaso podrá haberle puesto el último<br />
perfil».<br />
Otros mas eruditos imaginaban , que muchos y diversos<br />
metales se hablan derretido, y revuelto unos con o/ror.
Tirante en la Metafísica. Sus principios, y<br />
29<br />
axiomas<br />
principales corresponden á pedir de boca , á su predilecto<br />
prurito de delirar en todo , y por todo. Para hacer<br />
una Matemática delirante , no se necesitaba de mas,<br />
que poner por uno de sus principios fundamentales, que<br />
un ángulo recto es , ó puede ser menor , que un ángulo<br />
agudo: y catate trastornada toda la Matemática, hecho<br />
el Todo menor que su parte , y esta mayor que su<br />
todo ; y falsificado quanto hasta aqui era verdad evidente<br />
, y vice versa. En el tiempo de entonces, quando<br />
la Razón era el esencial constitutivo del hombre,<br />
sobre ella se fundaban , y de ella fluían sus Derechos,<br />
y que la Simpatia, y antipatía de ellos , juntamente con<br />
la atracción &"c. &c. boniticamente, y como quien no hace<br />
nada , habrían trazado , que un metal con otro formasen<br />
diversas figuras de ruedas dentadas , péndulas , cadenas<br />
, &e. i§c. T por lo que tocaba d la igualdad perfectisima<br />
de los dientes , d la finísima proporción de las partes<br />
, d las figuras hechas exáctisimamente unas para otras,<br />
y d la evidente disposición del todo d un fin maravilloso<br />
, lo atribuían d un acaso , que aunque difícil , no tenia<br />
ninguna imposibilidad. Pero el Pueblo , aquien es muy<br />
duro ( si no imposible ) hacerle perder los estribos de<br />
los primeros dictámenes de la razón, se reía igualmente de<br />
¡as explicaciones de los unos, que de las de los otros.<br />
¿ Si las dichosas Disertaciones sobre el Relox hubiesen<br />
caído en nuestras manos , habrían escapado sus avinagradillos<br />
Autores de una patente de locos privados de sentido<br />
común? Pues Monsiures materialistas , mutato nomine, de<br />
te fábula narratur. Por mas curiosamente que esté fabricado<br />
un Relox , no es comparable siquiera con el cuerpo<br />
de un animal. El Relox no es productivo , ni engendra<br />
otros ReloxÍS; como ni tampoco tiene alma, espirita ó razón.<br />
Luego, vosotros , señores botarates, hacéis Disertaciones<br />
mucho mas absurdas , que las que hacían los Insulanos.<br />
Luego , si tenían estos mérito muy sobrado , para ser tenidos<br />
por locos , lo tenéis vosotros sin duda infinitamente<br />
mayor, [Oh \. Filosofía moderna. ¿Ojiando tendrás luz siquiera<br />
t para saberte avergonzar de ti misma ?
3°<br />
y sus deberes. Mas ta filosofía halló poco pasto en<br />
un principio tan sencillo , y tan evidente a su<br />
manía de delirar sobre la Libertad , la igualdad , la<br />
independencia , la Sociedad , y los Gobiernos, 8c c &c.<br />
Asi fué , que sustituyendo a aquel principio la potencia<br />
física de la naturaleza anímalesca , y formando de ella<br />
la base de los derechos del hombre, no conoció ya limites<br />
en forxar delirios, que alhagasen á las pasiones.<br />
La moderna metafísica , pues ha venido a parar, en ser<br />
un Caos de derechos contradictorios , quales son : Soberana<br />
esclavitud , Independencia dependiente, y raciocinados<br />
absurdos. En fel entretanto , se delira ; y se delira deliciosamente.<br />
El que mas abusa de la razón , es el mas<br />
calificado de racional ; y la verdad austera , y la Sabiduría<br />
son mirudas y tratadas con ceño, y con desden.<br />
X.O que mas hay aqui que admirar , es : que este delectable<br />
delirio no solo se ha apoderado de los celebros<br />
de las débiles Damiselas , de Jos atortoladjs Mozalbetes,<br />
y de los ancianos desmemoriados ; sino que por una<br />
especie de encantamento ha hecho en todas las Cabezas<br />
el misino trastorno , que el que los Libros de Caballerías<br />
hicieron en la de D. Quixote. En medio de sus mas<br />
solidos raciocinios entraban como indubitables verdades<br />
sus Vestiglos , sus Encantadores , y sus Caballeros andantes.<br />
¿ Y qual es ya el Literato , que no ha apisonado<br />
sus obras de Cataclismos , Épocas , peces petrificarlos,<br />
conchas , Volcanes , Aluviones , y terremotos ? ¿ Qual,<br />
el que como verdolaga en huerta , no nos haya explayado<br />
en ellas los derechos del hombre , la Libertad, la<br />
igualdad , la Soberanía , la ilustración , y toda la demás<br />
sarta de tonterías ? ¿ Quien habría de decirnos , que había<br />
de llegar el tiempo , en que fuera bochornoso, no<br />
delirar ? Pues esto es lo que está puntualmente sucediendo.<br />
Desdichado de el que marcha sobre los verdaderos<br />
principios de la razón, de la verdad, la historia, y<br />
la experiencia : no es menester mas , para que sea señalado<br />
con el dedo como un Supersticioso , y burlado<br />
como ignorantón , ó imbécil.<br />
Pero , válganos Dios , |í que fin tanto empeño en<br />
disparatar ? ¿ Tanto deleite se halla en el delirio , que<br />
hayamos de enojarnos con la verdad , y con la Razón?<br />
Quando á un Sabiuillo á la violeta se le llenan los cas*
2«<br />
eos de iieas romancescas y extravagantes , y se le vá<br />
el juicio, es tenido por todos por un loco profesa. Y<br />
la sola filosofía ha de ser la que ha de loquear , no solo<br />
sin mengua , sino con aplauso , y honor? ¿Conque<br />
ella sola ha de hacer alarde del atolondramiento , y lo»<br />
cura ; y la verdad, y la razón han de estar como esclavas<br />
atadas al carro de su triunfo ? ¿ Apostemos á que<br />
hay aqui encerrado algún gato mucho mas agradable que<br />
el dehite de delirar ?<br />
Muchos , si , muchos disparatan de buena fé por orgullo<br />
, por presunción , por ligereza de cascos, y porque<br />
son locos , 6 tontos d nativitati. Pero en los principales<br />
y el mayor número el delirio es hijo de una<br />
refinada malicia , y de un plan infernal de corromper<br />
con disparates el entendimiento del hombre , y disponerlo<br />
de este modo a que arroje de sí la Moral, y la<br />
Religión. Estos pérfidos Soñadores á ojos abiertos son los<br />
qufc se Human<br />
Filósofos , Liberales-Mazones , Espíritus fuertes, Depreocupados<br />
, Ilustrados &c. sss Todos son sinónimos.<br />
Fingieron los antiguos Poetas , que hubo unos Gigantes,<br />
que declararon la guerra á Júpiter con intento ríe precipitarlo<br />
del Trono. Hijos de la tierra, y de Titán, tan.<br />
to confiaron en sus propias fuerzas , que no temieron<br />
declararse contra el Supremo Numen ; y poniendo Montes<br />
sobre Montes , pensaron escalar el Cielo , donde hechos<br />
los Soberanos , gobernasen el Mundo á su caletre.<br />
El rayo de Jove desconcertó sus planes, y purgó la<br />
tierra de semejantes monstruos.<br />
No es mi creer , sino que esta Fábula se hizo de<br />
proposito, para pintar al vivo á los filósofos, Gigantes<br />
verdaderos de nuestros dias. Hijos de la vanidad, y el<br />
Orgullo no solo han intentado romper todos los Tronos<br />
de los Principes de la tierra , sino que también tienen<br />
la desvergonzada osadía , de declarar la guerra al mismo<br />
Omnipotente : y acinando unos sobre otros falsos y<br />
absurdos raciocinios mas groseros aun que las montañas<br />
de los Gigantes , forman de ellos la escala , para<br />
asaltar al cielo , y proclamarse Dioses , y dar la ley<br />
al mundo. Es ya visto, qual sea el plan diabólico de<br />
«stos malignos, y abominables monstruos. Erigir el Ateísmo<br />
sobre la consoladora creencia de un Dios; abatir
2*<br />
en la (Ierra la autoridad de este , exterminar la Relí.<br />
gion , borrar ce entre los hombres los consejos y<br />
preceptos de la Moral Christiana , obscurecer aun las<br />
mismas inspiraciones de la naturaleza, quitar de enmetlío<br />
la subordinación, el orden , la obediencia ; alborotar<br />
, y poner en combustión todas Jas Sociedades; plantificar<br />
una pestilente Cátedra, en donde se enseñe la infame<br />
Moral filosófica ; hacer de la ruina y perdición<br />
de otros su felicidad propia ; y hacerse los dueños absolutos<br />
del mundo para manejarlo á su modo : he aquí<br />
el delicioso objeto de todos sus sudores, y afanes. Según<br />
ellos ; una razón esclava de antemano de las pasiones<br />
mas vergonzosas , obcecada por el orgullo , y llena de<br />
presunción é ignorancia, es la que debe gobernar la<br />
tierra con mucho mas acierto , que ambas autoridades,<br />
divina , y humana. Para humillar su presuntuosa soberbia<br />
, permiti6 la Eterna Sabiduría , que sus infernales<br />
máximas triunfasen en algunos Países. Pero su triunfo<br />
fué su mayor humillación. Pudo muy bien el Omnipotente<br />
disparar un rayo exterminador contra estos hediondos<br />
, y abominables monstruos , y precipitarlos en los<br />
abismos. Pero de este modo, seria castigada su presunción<br />
, y temeridad; mas no confundida su Soberbia.<br />
¿ Que hizo pues ? Vibró el Eterno un rayo , que á un<br />
mismo tiempo hizo á los filósofos el escarnio , y el ludibrio<br />
del mundo, y abrió á los hombres los ojos, para<br />
que viesen la falsedad, y abominación de sus seductoras<br />
doctrinas. Apenas se pusieron en practica las máximas<br />
, que según los filósofos debían preferirse á la<br />
Religión , y que mucho mejor que esta , habian de hacer<br />
feliz al linage humano ; quando de todos los Estados<br />
, que las practicaron , desaparecieron de repente las<br />
Costumbres , la Seguridad , la Libertad, el Amor, la<br />
buena Fé , la Honradez , la Justicia , y la Compasión.<br />
Desde el momento se cambiaron los hombres en verdaderas<br />
fieras ; y se vieron triunfantes , y reinantes los<br />
Blasfemos, los Ladrones , los Traidores , los Embusteros,<br />
y quanta perra canalla se abrigaba en la Sociedad. Los<br />
vicios mas detestables fueron calificados de virtudes, y<br />
las mas acrisoladas virtudes pasaron á ser vicios. Desda<br />
aquel fatal instante ningún hombre de bien tuvo seguridad<br />
ni en su vida , ni en su honor, ni en sus bíe«
$3<br />
re». La prometida Libertad se convirtió en esclavitud;<br />
La Igualdad decantada dexo caer *•! velo , que le cubría<br />
el rostro, y apareció el orgullo n insultante : La Humanidad<br />
, ó filantropía fi'osoíica ti isó horror , y espanto<br />
aun a los mismos Tigres : y ¡a Hermandad , y Fraternidad<br />
universal , se conviiüo , y declaró en universal<br />
guerra , en arrastrar de malilla con todos los bienes<br />
eclesiásticos , y profanos ; y en no respetar Ley alguna<br />
ni ningún derecho , ni de Naturaleza , ni de gentes<br />
, ni Divino , ni de humano. De esta . manera se<br />
han cubierto los filósofos a presencia de todo el mundo<br />
de la ultima confusión , y á vista también de la<br />
Ley Divina , y de la Christiana Moral. Si ellos tienen<br />
aun Prosélitos, es , porque nunca faltaron en el<br />
mundo hombres diabólicos, y ostinadaroente impíos, que<br />
cifran sus delicias en tiranizar , y robar, y á quienes<br />
las iniquidades, y vicios siempre les son amables. La filosofía<br />
moderna es una ciencia digna de estos Tunantes;<br />
y radie disputará á la filosofía el honor de formar taies<br />
discípulos , allegados , y defensores. El rayo desengañador<br />
no se ha hecho para estos energúmenos : pero<br />
les amenaza , y espera el exterminador, que nunca falta,<br />
.qua.no se ha llenado la medida.<br />
Opinión. = En el idioma antiguo tenia este Vocablo<br />
una significación general ; pero en el lenguage Republicano<br />
ha sido reducido a un sentido bastantemente<br />
estrecho. Por exemplo : libertad de opinar, que en la<br />
lengua antigua significaba , poder pensar cada uno como<br />
le agradase , significa ahora en lengua Republicana, que<br />
sola y únicamente se puede, y se debe pensar por Atéismo<br />
, incredulidad , y libertinage. Opinar de otro modo, no<br />
lo permiten los Republicanos, sino á aquellos á quienes<br />
no alcanzan con el Palo , los despojos, las fusiladuras<br />
, y los destierros.<br />
Religión. = En lengua Democrática denota expresamente<br />
el Ateísmo. En tantas, y tan infinitas Proclamas,<br />
Edictos , y decretos , como los Republicanos han circulado<br />
por las Ciudades y Provincias , y en que sin cesar<br />
se repite ; que la Religión será protegida , conservada<br />
, y respetada : Si por Religión se entiende Ateísmo<br />
; no hay que pedir , la promesa se ha cumplido poe<br />
«píces. Pero si se entiende otra cosa , ha sido un so-<br />
5
lemnisimo embuste , e impostura. Según esto , ya nirgH-*<br />
no duda, que proteg"r la Religión, y destruir la Superstición<br />
, no quiere decir otra cosa en lengua Democrática<br />
, q«e proteger el Ateísmo , y destruir la Religión.<br />
Superstición. = Claramente significa en lenguaje Republicano<br />
todo culto religioso; y por antonomasia la Religión<br />
Católica, Apostólica Romana. Según , pues , esta<br />
significado , el vicio que mas detesta un Republicano<br />
verdadero , es el de la Superstición; y no hay hombre<br />
mas Religioso , que un Patriota Democrático.<br />
Juramento. c=¡ En lengua antigua significaba: poner ¡i<br />
Dios por testigo de una cosa verdadera , jinta y ¿n casa<br />
necesario. Republicanamente tiene diversos significados, y<br />
usos. El mas común es, el de Espia para descubrir los<br />
hombres de bien , y perseguirlos. No faltan Republicanos<br />
que por juramento entienden condimento : y por eso,<br />
la azúcar , y el café tuvieron á su paladar un sabor<br />
mucho mas agradable , después de haber jurado, no gustarlos<br />
en toda su vida.<br />
Tolerancia. = Grandes afanes, y fatigas ha costado<br />
á los Republicanos la introducción de este Vocablo. La<br />
intolerancia Religiosa fué acusada en miliares de escritos<br />
, y de Libros , como un Monstruo, que habia puesto<br />
en combustión la tierra, causando infinita efusión de<br />
sangre , y turbando la quietud de los Pueblos. La Tolerancia<br />
filosófica debia pacificar todo el Mundo , y remediar<br />
los daños que aquella habia causado. Sancionóse,<br />
pues , como ley sacrosanta , é inviolable. Y ¿ quien lo<br />
duda? Desde luego pacificó ella el primer Estado Tolerante<br />
con las horrorosas matanzas en el Carmen , y la<br />
Abadía , con el destierro , y la muerte de los Obispos<br />
, y de los Sacerdotes católicos , y con la efusión<br />
de la sangre de millares de Paisanos, victimas todos de<br />
la conciencia , y la Reiigifm. Donde quiera que llegó á<br />
poner el pie la pacificante Tolerancia , hubo destierros<br />
por barba , matanzas , y saqueos : y no solo no toleró<br />
á los Obispos, Frayles, Monjas, ó Sacerdotes; pero ni<br />
Templos , ni Altares , ni Culto, ni Religión. La Tolerancia<br />
ha sido de tal laya, que ha llegado á no tolerar<br />
ni aun al mismo Dios. Los que mas se han distinguido<br />
en esta Tolerancia han sido los Corrillos Constitucionales?<br />
compuestos de los mas zelosos , y sobresal
üentes Patriotas , enemigos Jurados de la cruel Intolerancia.<br />
No sabemos como dar en la lengua antigua una<br />
Tolerancia, que no tolere á Dios, que mate a lus Sacerdotes<br />
, que destierre á los Obispos, y que robe, y<br />
saqueé los bienes de la Iglesia. No sabemos como componer<br />
una Tolerancia , que persiga de muerte a quantos<br />
profesan la Religión ; que violente las conciencias á<br />
jurar contra lo justo ; y que nada perdone para borrar<br />
de entre los hombres , quantas ideas pueden recordarles<br />
los deberes para con su Dios. ¡Señores Ateos! ¡Señores<br />
Impíos ! ¡ Señores Tolerantes ! ¿ Como estamos de Inv<br />
quisicion ? La inhumana Intolerancia antigua por mas intolerante<br />
que V. V. la pintasen , jamas atacó sino la se»<br />
ducion , y la apostasia: y nos deben conceder por lo<br />
menos ,, que el Católico toleraba al Católico , y el Turco<br />
al Musulmán. Pero ¿ me querrán ustedes decir de su<br />
humanísima Tolerancia ? ¡Fuego en ella! ¡Tolerancia, que<br />
no tolera, sino en tanto que á lo zayno , y a mansalva<br />
puede arruinar el trono , y el Altar! ¡Canario<br />
con ella !<br />
Pero después de todo , nadje podrá dudar , que el<br />
método filosófico , de poner en paz todas las Religiones<br />
y cultos , es excelente , y digno del agudo ingenio de<br />
los Filósofos: En destruyéndolos todos, acabados son cuentos.<br />
Porque ¿como ha de haber camorras, ni litigios sobre<br />
cultos, quando no haya quedado uno para un remedio?<br />
Asi, el especifico es admirable. Lo que tiene, que<br />
para aplicarlo en toda su estension , es necesario de totía<br />
necesidad , no tolerar ni hombres , ni Razón , ni<br />
conciencia ; y cuidar de que no quede en el Mundo ni<br />
vestigios siquiera de ninguna de aquellas estupendas<br />
obras divinas , que obligan al hombre á reconocer la<br />
existencia de un Dios , adorarlo, y respetarlo. Pero ¿hay<br />
cosa tan fácil para un filosofo, como destruir el Mundo<br />
entero , poner patas arriba los Cielos y la tierra, y<br />
seducir á nada la Naturaleza y la Razón? ¡Oh! ¡Oh!<br />
Que esta empresa acobardaría , y desalentaría á un wa«<br />
ruante Servil. ¡ Pero á un Filosofo , inflado como un Sa«<br />
po de orgullo y de sobervia, y cuya fibra ha tomado<br />
el tono conveniente en las Logias! ¡Hay , hay! que<br />
para estos es la cosa tan fácil, como sorberse una botella,<br />
i Mas miren que majadería! Entre la gente rarru
5«<br />
piona es un problema, ¿de que es mas digno tífl filósofo<br />
igualmente loco que impío, que vive persuadido á<br />
que basta solo un Vocablo, que ndda significa, para (¡ostruir,<br />
y trastornarlo todo, y aniquilar a Dios, y sus obras?<br />
Unos dicen; que de risa: ortos, que de desprecio; otros:<br />
que, de compasión: y algunos filosóficamente tolerantes;<br />
que de un Palo desechado por gordo, que le haga astillas<br />
la cabeza. El Vocablo, de que se habla, es<br />
Natura as Esta es la principal Divinidad de la Filoso,<br />
fia moderna; y la que, según los filósofos, tono lo produce,<br />
todo lo dirige, y todo lo conserva. Este es uno<br />
de los Vocablos*, que siempre quedara inesplicable en<br />
sentido filosófico moderno. Y sino; apostemos a que ningún<br />
filósofo se empeña jamas en esplicarlo. Para él, Natura<br />
y Nada deben ser una misma cosa.<br />
Según la antigua inteligencia, Natura es una idea<br />
abstracta; es decir que ni tiene, ni puede tener substancia,<br />
ni existencia, Cuerpo, ni espíritu. .Se toma en dos<br />
sentidos. En uno, para explicar la universalidad de los<br />
seres criados. En otro , para denotar las qualidades y<br />
propiedades particulares, de un Ser, como quando se<br />
dice del fuego, que por naturaleza alumbra, y calienta»<br />
En qualquiera de los dos sentidos es uaa idea abstracta,<br />
que no tiene mas existencia , que la de los entes en<br />
que está ; los quales exisien como entes ; y no como<br />
natura. Esto supuesto , ¿no es un clasico disparate, personizar<br />
una cosa, que ni aun tiene existencia propia, y atribuirle<br />
operaciones, acciones , y aun inteligencia , como lo<br />
hace la moderna filosofía ? Y decir, y publicar en letra<br />
de molde , que la Naturaleza ha formado todo, y todo<br />
lo conserva, ¿no es lo misino que asegurar, que el Bosque<br />
es quien ha formado los arboles, y el que los sos<br />
tiene, y conserva? ÍQue otrj cosa es la Arboleda ó<br />
Bosque, sino una id< j<br />
* formada de la multitud de arbo<br />
les unidos, y existen ?s? :X no es necesario, ser loco de<br />
cadena , para sostener que a idea formada de la existencia<br />
de los arboles, es la que los ha producido? ¿No son,<br />
por el contrario, los arboles, los que dan la idea del<br />
Bosque? ¿Como, pue-.,, hi de ser ella, la que haya producido<br />
los arboles? No enw ive menor absurdidad, ríeoir,<br />
que la Naturaleza es q fien ha dado al fuegj la pnviedad]<br />
y quididad de calor, y luz. Esto es lo mismo que
si dixeramos : la qualírlaJ , y propiedaJ del fuego , han<br />
dado al fuego su quididad y propiedad. ¿Y no es este<br />
aun peor lenguage, que el de la razón de la sinrazón" 1<br />
Luego : ó dígannos abiertamente los filósofos , que es<br />
lo que entienden por Natura; ó no lleven á mal, que<br />
los declaremos por locos , quando personizan una idea<br />
astraida incapaz de existencia ; y por impíos, quando de<br />
esta quimera hacen una Divinidad.<br />
Ñas si la impudencia filosófica es tal, que aunque<br />
la razón lo repugne , todavía insiste en divinizar , y<br />
personizar un Ente, cuya existencia real implique: tome<br />
mi consejo , y divinice , y personice la Locura , que es<br />
lo que le asienta mejor. En punto de verdadj tan disparate<br />
es lo uno como lo otro : Mas en suposición de<br />
no poder pasarse sin una Divinidad absurda, ante quien<br />
doblar sus durísimas rodillas <strong>filosóficas</strong>, es cosa convenientisima<br />
, que las doblegue a la Locara , por mil, y una<br />
razones. ¿Vimera : porque la Locura es el Numen, que<br />
le viene como de molde. Segunda : porque siendo todo<br />
su afán hacer prosélitos : ¡ cosa de juego es , la avenida<br />
, que se le entrará por las puertas : Siendo á estas<br />
horas la Locura la Divinidad , que mas adoradores<br />
tiene en público , y en secreto!<br />
Derechos. = En los papeles , son infinitos los del<br />
hombre según el lenguage Republicano. Los filósofos dicen<br />
( supongo lo tendrán bien estudiado ) que el ente<br />
quimérico Natura debe de haber dado infinitos derechos<br />
á qual mas reales al hombre. Verdad será , quando tan<br />
plantadetes nos lo aseguran. Pero ¿que adelantamos con<br />
unos derechos , que se quedan solo en papeles? Digo esto<br />
, porque la majadera experiencia constantemente nos<br />
está metiendo por los ojos , que todos los derechos del<br />
hombre en República Democrática se reducen no mas<br />
que á dos. F.l facineroso, é impío tienen el derecho de<br />
mandar y de saquear. El virtuoso , y honrado el<br />
de ser robados, y oprimidos. A buen seguro , que se<br />
empeñe ningún Republicano en sacarme por embusrero.<br />
Deberes del hombre. =2 Los filósofos mismos nos<br />
dan en sus luminosos escritos la explicación mas difusa<br />
de esta frase. Sin embargo , nos atreven'os á sostener;<br />
que , 6 no supieron 1J que dixeron , ó creyeron que<br />
los susodichos deberes no hablaban con ellos. Mas claro
28<br />
que la luz se pone esto, reflexí. tiar do que según los<br />
filósofos , uno de los principáis ei-eres del hombre es:<br />
que no haga á otro , lo que :io quiere para si. \Ehl Pues<br />
concuerJeme usted esto , con el en-iablado prurito, que<br />
tienen los Republicanos , de esclavizar todos los Pueblos,<br />
de ponerles el Gobierno que se les antoja , de que no<br />
piensen sino como mandan , y les na la gana á ellos,<br />
y de despojarlos hasta del ultimo quatrin. ¡ Por vida de<br />
los deberes de mis pecados ! Puede ser que los filósofos<br />
( como lo saben todo ) sepan también , como se compone<br />
con aquellos , el poner á los hombres baxo la<br />
opresión mas tiránica , y forzarlos al mismo tiempo,<br />
á que digan que son libres, y que tienen Ja felicidad pot<br />
arrobas. Nosotros ciertamente no sabemos adjetivar estos<br />
misterios ; y lo Dnico que hacemos ( quando oimos aullar<br />
á los Democráticos , que se ofenden los derechos del<br />
hombre, solo porque algunos tentaron defenderse de ellos)<br />
es encogernos de hombros , y decir : mas sabe Dios que<br />
el hombre. \ Pero eso es otra cosa ! Mientras los Republicanos<br />
no nos digan como concuerdan esto ; no he de<br />
dexar de afirmar, que, ó el hacer d otro le que no se<br />
quiere para sí , es uno de los principales deberes de<br />
los Republicanos , ó estos no creen que los deberes del<br />
hombre hablen con ellos. Aunque también podrá suceder<br />
, que los Democráticos hayan dividido el genero humano<br />
en Democrático, y no Democrático y á los primeros<br />
hayan repartido los Derechos, y á los segundos los<br />
Deberes. ¿ Y quien sabe ahora si los Democráticos han<br />
dado en la flor de no ser hombres , y que por Jo tanto<br />
están para ellos de mas los deberes ? Por lo que hace á<br />
la practica, todo es verdad : pues si hemos de hablar en<br />
justicia, debemos decir, que los Democráticos todo lo<br />
reducen á un traidor , é infame juego de palabras, tanto<br />
por lo que respecta á los derechos, como á los deberes.<br />
Matrimonio. =s También esta palabra ha perdido su<br />
antiguo significado , y el que tiene ahora entre los Demócratas<br />
equivale á lo que se llamaba antes un Concubinato<br />
metódico ; que es en realidad de verdad el único<br />
Matrimonio de que son capaces los Libertinos. Para<br />
los Matrimonios de esta clase no se requiere un amor<br />
constante , y racional , que endulze mutuamente los infortunios<br />
de la vida. También tiene la ventaja y como^
curiad de librar fe la engorrosísima secatura de la educación<br />
de los hijos.<br />
Nace de aquí una seria dificultad en otro genero,<br />
que ciertamente no es fácil de explicar, á saber: que<br />
cosa se debe entender por buen Patriota, y buen Republicano,<br />
tan tiaido, y llevado en la lengua Republicana?<br />
En los Escritos Republicanos se sostiene con furor, que<br />
no se puede ser buen Patriota, Republicano ¡kc. &c. ¡¿n<br />
ser buen Padre, y buena Madre, y asi de lo demás. Ahora<br />
pues, en los Matrimonios Democráticos legítimos, legitimisimos<br />
la buena Madre, después de tres, ó quatro años de<br />
casada, abandona republicana y amorosamerite sus hijos<br />
(que ni aun los mismos Tigres lo hacen) y va á otra<br />
parte á procrear otros, para abandonarles de la misma<br />
manera. Luego si esta es buena Madre ( y lo es Constitucionalmente)<br />
¿me querrán decir, que buenas alajas<br />
no serán el buen Patriota, y el buen Republicano^ Mas<br />
no hay mal que por bien no venga; pues de aqui inferimos:<br />
que el vocablo bueno ha pasado mágicamente<br />
á la significación contraria: en cuyo supuesto, no solamente<br />
entendemos ya, que cosa es en lengua antigua buen<br />
Patriota & sino que sabemos también, que pertenecen al<br />
conjuro to:ias las bondades habidas, y por haber, siempre<br />
que sean Democráticas.<br />
Literato = En buena versión corresponde á Implo»<br />
La Literatura Democrática, que es la misma, que la<br />
moderna filosofía, debe ser despreocupada: y no lo puede<br />
ser filosóficamente, mientras no comienze por contar<br />
entre las mas despreciables preocupaciones la Religión,<br />
la Moral, y la existencia . . . ¿me txplico? En todas las<br />
Universidades democráticas han sido destruidas las Cátedras<br />
de Religión, de Teología, de Derecho Divino &c<br />
Ya se vé, como que no son mas que chocherias y<br />
vejeces in.lignas de la Literatura Republicana , y del<br />
acicalado ingenio Democrático, que debe únicamente<br />
brillar en el campo del Ateísmo , del Sofisma, de la<br />
impostura, y de la contradicion. ¡Fuera ranciedades! La<br />
Sabiduría Democrática debe reducirse, y está ya reducida<br />
al inocente y sencillo método de embrollar todas las ideas,<br />
de hacer lo negro blanco, y lo blanco negro, y de<br />
formar á fuerza de Sofismas, Sarcasmos, mentiras. Sátiras,<br />
embustes, trápalas y Declamaciones una nueva Logrea
4°<br />
Republicana, que venga como de molde á los Saltínbanquis,<br />
y cascaruletas, de que hay tanta abundancia,y<br />
que son por otrosi incapaces del antiguo método , y<br />
sistema de reflexiones serias y justas, y de solidas deducio-<br />
Xies, Quando un Literato Democratizo ha, a fuerza de<br />
parches, encaxado en un libro una Satyra contra los<br />
Monarcas; un trozo de historia sacado de quicio de Motezuma,<br />
ó la Cruzada; un hecho 6 fingido, ó trastornado<br />
de algún Pontífice; una diatriba contra la Superstición<br />
(en sentido Republicano ) ; una declamación contra la<br />
tyrania ; un pasage tierno en fayor de los Labradores;<br />
una disertación poética sobre la naturaleza humana , y<br />
sus imprescriptibles derechos; un apostrofe enfático sobre<br />
la Libertad ( in genere ) y sobre las bondades y excelencias<br />
de la santa Democrasia: de repente es tenido por<br />
un pozo de ciencia; y su obra calificada de una producion<br />
original de Literatura Democrática ; aunque estén en ella<br />
los periodos como Jas nuezes en un costal , y aunque<br />
los raciocinios se estén dando de cozes. Por desgracia hay<br />
infinitos, infinitísimos caorichudos que se rien a carcajadas<br />
del método literario democrático: pero aunque no<br />
fuera sino por la facilidad, con que en un abrir, y cerrar<br />
de ojos hace del mas estúpido, un Sabio; habían de mirarlo<br />
con mas respeto. ¡Pobres Mozalvetes y Baylarines!<br />
{Desgraciados tunantes, y Rufianes! Infelices Currutacos,<br />
Caga-tintas, y Toaleterosl ¡Como ! sj no fuera por un<br />
Método tan exquisito, os habíais de estar á estas horas campaneando<br />
como Pruchunelas sobre el maravilloso edificio<br />
de vuestra encantadora y loquaeisima Sabiduría! ¡Como<br />
habíais de estar pasando por los hombres mas sabios, é<br />
ilustrados que ha tenido el universo mundo, y hahjais de<br />
estar luciendo vuestra charla sempiterna, sin embargo de<br />
que tenéis apagada la Linterna! Desengañémonos ¿donde<br />
hay cosa, como hacerse un Sabio consumado, con solo<br />
saber llamar Superstición a la Religión, y Tiranos á los<br />
Monarcas, que es estudio que se hace en medio minuto?<br />
Un otro vasto Campo hay, en que como el Lirio<br />
en los Valles descuella con primor la Literatura Republicana,<br />
á saber: el decente, fino , y modesto lenguage<br />
Republicano, Cosa excelente para confundir roer tecatos;<br />
para que nunca se sepa, qual es el punto, que seiiata,<br />
quando se escribe; para combatir lo que nadie sostiene;
y para salirse boniticamente de la qüestion, «tacando una<br />
cosa, baxo el nombre de una otra. Pero después de todo,<br />
el ápice de la perfección, la ñor, la nata, y la espuma<br />
de la sublime ciencia Democrática consiste, en decir con<br />
una cara de baqueta quantas villanías, y desvergüenzas<br />
vienen á las mientes; en ensartar las calumnias, é injurias<br />
mas groseras; en atestar libros enteros de mentiras, infamias<br />
, sarcarmos, é improperios; y en echar, (quando están<br />
seguros del Palo) quixotadas, y valadronadas. Hé aquí<br />
en lo que hasta ahora no ha habido quien le iguale»<br />
£1 blanco de una ciencia tan eminente como esta, es<br />
lodo hombre de bien, honrado, y religioso: si bien es verdad,<br />
que no pocas veces los mismos Democráticos se<br />
honran mutuamente con estos saludos, y cumplimientos<br />
literarios: suponese, que por via de ensayo, y para perfeccionarse<br />
en el arte.<br />
Razón -= Según los Democráticos, la Razón les está<br />
vinculada á ellos, y es la finca principal de su mayorazgo.<br />
Asi es, que pueden hacer quanto se les antoje; (y<br />
nunca se les antoja cosa que buena sea) y aunque<br />
cometan las mas altas perfidias, los engaños mas negros,<br />
las mas horribles traiciones, el mas tiránico despotismo;<br />
y aunque maten, roben, blasfemen, y hagan quantas gracias<br />
y habilidades no haría el mismo Demonio: siempre<br />
tienen razón. Y dicen muy bien; porque como en idioma<br />
Democrático Razón y Fuerza son sinónimos, ya usted vé....<br />
Es verdad que algunas veces han errado la cuenta, y que<br />
lascando la piedra, han dado con el Amolador como acaba<br />
de sucederles allá en Alexandria: pero ¿como ha de ser?<br />
No hay cuesta arriba, que no tenga su cuesta abaxo.<br />
Mas dexando esto á parte ( por no acongojar á los<br />
sensibilísimos, y humanísimos corazones filosóficos ) es cosa<br />
sentada, que Razón en sentido antiguo está capitalmente<br />
desterrada, no solo del Vocabulario, sino de toda mente,<br />
voluntad, memoria, y acción de un verdadero Democrático,<br />
i ; j<br />
Locura = Vocablo curiosísimo , que parece haber<br />
conservado en ambas lenguas su Verdadero significado*<br />
Hasta aqui vamos bien: ¿pero y en la aplicación? No<br />
hay remedio: siempre se hace en sentido opuesto. Cosa,<br />
que no debe maravillarnos. Porque ¿el hombre que esta<br />
en su juicio no conoce muy bien ¡a locura del que esta
48<br />
loco¿ Conque ¿que milagro es que este tengan por sin<br />
juicio al que está en toda su razón? ¿Es esto quiza cosa<br />
del otro jueves? Luego no nos debe asombrar, que un<br />
Ateo, un Deista, ó un Demonto de un Democrático tenga<br />
por locos y llame asi á los cuerdos, religiosos, y racionales.<br />
Muchos pretenden, que un Deista &c. &c puede<br />
muy bien ser un maligno, y aun si se quiere un Calavera;<br />
pero no un loco. Mas ( aunque sea con dolor mió)<br />
me opongo á ello. Para discurrir bien de la malignidad,<br />
es necesario hacerlo por el estilo conque juzgamos de<br />
la fiebre. Esta no conduce al delirio , y frenesí, sino<br />
guando es en un grado muy abanzado. La malignidad<br />
es una verdadera calentura del alma , que quando es<br />
excesiva conduce sin remedio al delirio- Supuestas, pues<br />
estas dos verdades: pregunta ahora mi curiosidad; ¿puede<br />
darse mayor malicia que la de un Ateo, un Deista, un<br />
Republicano? Luego todos estos honrados personages son<br />
locos rematados, con imprescriptibles, é inalienables derechos<br />
á las jaulas, y á las cadenas. Mas: quando los<br />
filósofos llegan á la cumbre de su sabiduría, al punto se<br />
creen, y se tienen por grandes Genios, Pensadores, Despreocupados,<br />
iluminados &c. á semejanza de aquellos Locos,<br />
que se creen Emperadores, Papas, Reyes &c. Ergo...,<br />
El Curso ordinario de Locura filosófica es el siguiente.<br />
CUB.SO FILOSÓFICO CURSO ANTIFtLOSOFICO<br />
Orgullo Docilidad<br />
Independencia Buena crianza<br />
Presunción Instrucción<br />
Libertinage Arregladas costumbres<br />
Deísmo........ .Primer Religion.<br />
Grado de locura, del qual se pasa al Ateismo<br />
que es u» verdadero frenesí y furor.<br />
La Carrera del Ateismo suele sufrir algunas acepciones,<br />
principalmente quando las han con hombres de<br />
bien, y con principios de Religión. Para conducir á<br />
estos á la locura Deistica, y Ateistica, era necesario das<br />
un paso dificultosísimo de salvar» Porque un hombre bies
43.<br />
faitearlo, con buenas eostumbíes, é Imbuido en los ver.<br />
dederos, y sanos principios de la Religión es casi imposible,<br />
que llegue á ser Ateo. Asi que, el allanar este<br />
monte fue la empresa mas delicada y esquisita de 1«<br />
superchería, y malicia filosófica, que por otro nombre se<br />
llama 'Jansenismo. En este, siempre se entra con los moti.<br />
vos mas aparentes de santidad, de probidad notoria, de<br />
sublimidad religiosa, de purificación de costumbres &c.<br />
Y tanto se sublima la Religión, y se acrisolan las costumbres,<br />
que en un abrir y cerrar de ojos , se halla un<br />
hombre sin saber como en el Libertinage , y sin topaij<br />
en rama, en el Deísmo, y Ateísmo. No sera mucho, que<br />
algunos tengan esto por una paradoxa : pero tengan<br />
entendido, que la cosa es bastante clara, obia, y natural.<br />
Porque, analizado bien el negocio, ¿quales son las<br />
bases del Jansenismo?: El orgullo, y el descompasado Rigor*<br />
Pues bien: yo digo, que por necesidad debe producir tal<br />
efecto: porque, con el orgullo rebela los entendimiento*<br />
contra la verdadera Iglesia, y sus decisiones; y hete aqui<br />
perdida la Religión. Y con el rigor se hace impracticable<br />
la Moral: y catate perdidas las costumbres. Y tras<br />
la ruina de ambas vienen por la* posta el Libertinage»<br />
el Deísmo, y el Ateísmo.<br />
Verdaderamente no nos cabe en la cabeza , como<br />
baya hombres tan desesperados , y locos, que sigan el<br />
Republicanismo moderno. Porque ¿quien es, el que, estanr<br />
do en su cabal juicio, desea ser oprimido y envilecido,<br />
y por añadidura robado? ¿Quien, el que apetece, esta*<br />
á cada instante temblando por su honra, su vida, su;<br />
conciencia, y sus bienes? ¿Y no es esta la suerte de<br />
todo hombre de bien baxo el Republicanismo del día?<br />
¿Que digo yo de todo hombre de bien? ¿No -es, esta,<br />
¡mismísima la aun de aquellos, que baxo un Gobierno tan<br />
endiablado, roban, y hacen quanto se les antoja? Porque<br />
si esto les fuera duradero , anda con la trampa, les serviria<br />
de escusa, el saborearse con tan magníficos , y<br />
útiles empleos. Pero si están viendo estos Diablos , y<br />
les esta metiendo por los ojos i la experiencia, que el<br />
destierro, y la Guillotina les andan siempre pisando los<br />
zancajos ... ¿Pues que rio tienen á la visiji millares de<br />
exemplos? Silo ven, son Locos ,á fé mía; y si íp ven, y lo<br />
desean.. .vaya.. .loquísimos, y de los que no tienen remedio»
Pensador =é"En gefga Republicana nadie merece estr<br />
nombre, hasta que á fuerza de pensar ha arrojado de<br />
su pensamiento a Dios, á !a Religión, á la inmortalidad<br />
del alma, y á quanto hay y puede haber de bueno.<br />
Aristóteles, Platón, y Cicerón 5tc. Scc. fueron disparatadamente<br />
tenidos hasta ahora por sublimes pensadores»<br />
De las primeras nociones naturales tiraron ellos el cabo,<br />
y siguiendo el hilo del raciocinio, llegaron á dar corr<br />
la existencia de Dios, con la excelencia de su naturaleza;<br />
con la Moral, y la inmortalidad del Alma &c. Pero¡<br />
que estupido modo de pensar! Para llegar al mas alto,<br />
y sublime grado de Pensadores, han tomado los filósofos<br />
modernos la carrera bien al revés. Comienzan por Dios;<br />
pero para anular su existencia, ó admitirlo por mero<br />
cumplimiento. Se desciende después sublimemente hasta<br />
anularlo todo: y vayan al fondo la Reglion, la Moral &c &c.<br />
lf quando se ha llegado á trastornar el juicio, de modo<br />
«pie se llegue á creer, que los hombres, después de una<br />
vida ocupada toda en comer, beber, y retozar como los<br />
burros , merecemos con' el Libre albedrio , y con la<br />
Razón lo mismo que ellos, que no tienen lo uno, ni lo<br />
etro, y que después de muerto ni viña ni huerto, pues<br />
morímos todos como Asnos : entonces es, quando filosóficamente<br />
se merece el sublime epíteto de Pensador, de<br />
Filósofo, y de* iluminado. X habrá todavía hombre», que<br />
después de esto no quieran entrar por el aro, de que<br />
el genero humano debe vivir sumamente reconocido á<br />
las brillantes luces de la filosofía moderna, y á su modo<br />
sublime de pensar!<br />
Político = La sublimidad , y delicadeza del pensar<br />
filosófico debía necesariamente estenderse á la Politice, mucho<br />
mas en un tiempo, en que según el fallo de un<br />
moderno filósofo, un Literato ef un Magistrado. Glorianse<br />
IOS Sabios Democráticos de haber descubierto la falsedad<br />
del significado antiguo de la palabra Política. El gobernar,<br />
proveer, y defender un Pueblo, se estimaba otras veces<br />
por la mas espinosa, y delicada ciencia; y para cuyo<br />
desempeño se buscaban hombres de talentos nada vulgares,<br />
de la mas escrupulosa'" honradez, de la prudencie<br />
mis cóftsum»fe, y dé los eoñoctrnientos mas vastos. ¡Todo<br />
tontería! Qüálquteni monicaco, qualquiera Ropillon , é<br />
ignorante es, según los Democratices., un Político con»
sumado, capax de gobernar el mundo á la redonda.; Y<br />
lleve Dios mi Alma, si los Democráticos no dicen muy<br />
bien! Porque como su intención es trastornar todos los<br />
Gobiernos, a buen seguro, que haya muchos medios mas<br />
proporcionados que este, para conseguir aquel fin. La<br />
dificultad estaba en que hubiera quien los creyese. ¿Mas<br />
como había de faltar, siendo tan abundante la cosecha<br />
de Calaveras! Asi es, que casi no hay un rincón en<br />
el mundo, comenzando por las Universidades, y acabando<br />
por las Tabernas, y Garitas, en donde no se vean enxambres<br />
de vagos, tunantes, y faquines, que como mosquitos<br />
en bodega, estén manteniendo perpetuamente resfriegas<br />
endiabladas sobre Política. Reyes, Principes, Gobiernos,<br />
Ministros, todos son por su orden llamados a residencia;<br />
y todos son examinados, censurados, criticados,<br />
y juzgados sin misericordia por estes Richelius de Patiilazas<br />
y cigarro habano. Al mismo tiempo que un Baylarin de<br />
estos hacia la cuenta de que ocho y siete son trece; ajustaba<br />
al margen las cuentas á todos los Ministros de<br />
Hacienda. El Leguleyo de agua dulce, después ae kablar,<br />
como la, Micomicona del Quixote , del Puerto de Paris,<br />
de los Alpes de los Países Baxos, y del Nilo de Inglaterra,<br />
hace excelentes tratados de paz , y demarca los<br />
debidos confines á los Reynos, y los Imperios. El Comerciante,<br />
que ha quebrado tres ó quatro veces, discurre<br />
divinamente de Economía publica, y traza planes milagrosos<br />
ce marina y Comercio. Pero lo que tiene que<br />
ver mas que todo, son los Cafes , residencia perenne<br />
de ociosos, y de Vagos. Allí es donde siempre esta armada<br />
la marimorena de Política, y donde ésta llega á<br />
su colmo. Apenas hay rincón, en donde, sin saber los<br />
hechos, las circunstancias, ni los motivos, no sean traidos<br />
á colación, y sindicatura, Soberanos, Ministros, Subalternos»<br />
Generales de tierra, y Mar; Leyes, métodos de<br />
Gobierno; guerras, Rentas, y provisiones. Un chiquillo<br />
del A. B. C. es menos ignorante, que estos mentecatos;<br />
por que al menos vive persuadido de que sabe menos<br />
que su Maestro.<br />
Es verdad , que por amor á la justicia debemos<br />
confesar, que quanto llevamos dicho, no habla con cien<br />
leguas de la Política, que rab'á; sino de la moderna: la¡<br />
qual ha sido tan simplificada por los filósofos República*
4«<br />
nos, que se la bebe aun el entendimiento mas zote. Ltt<br />
Política antigua era tan difícil, por las dificultades qwe<br />
envolria la combinación de intereses, la ligazón de la<br />
necesidad publica con las comodidades, y ventajas particulares,<br />
igualmente que con la honestidad, y la justicia<br />
de los individuos, Pueblos, y Naciones. ¡Que gana<br />
de calentarse la Cabeza! La Política Democrática se ha<br />
descargado de todos estos fardos, y se ha redondeado á<br />
los mas sencillos principios ¿Falta dinero? Alón, despójese<br />
á los Santuarios, las iglesias, los Montes Pios, y<br />
las Casas publicas , y privadas, ¿No alcanza? No hay<br />
cuidado: haya un poquito de floreo, y armemos tal<br />
trapatiesta de matanzas, que tengan los lucos, que salir,<br />
á escape, para salvar la vida: hecho esto, acá nos compondremos:<br />
porque de la fuga se les hace un crimen; y<br />
catate su oro, y sus bienes en nuestras manos, ¡Ah pica-<br />
riilos! ¿9,<br />
ue n 0<br />
^ atl<br />
querido huir? Pues no por eso os<br />
habéis ds escapar. Corriendo, pronto , démosles un espanto,<br />
atribuyámosles otros delitos, y deveníosnos de paños<br />
calientes, sino robémosles, y sea cómo se fuere. ¿Falta<br />
gente para la guerra? ¡Cuidado qus no se les toque,, a los<br />
Cómicos, á los Jugadores, Ladrones, Vagos, Lacayos, ni<br />
Fonderos: sino asi santamente, iremos atrapando á los<br />
sencillos Labradores, sacaremos del Arado al Bobaliton<br />
del Gañan, al Artesano de su Taller, y dexaremos yermas<br />
Poblaciones enteras para llevar á esos Gansos, como<br />
ovejas al Matadero. Si las paces y los Tratados se<br />
oponen á nuestras miras; á bien, que en nuestras mano9<br />
está el romperlos. Si el derecho Divino, si el Natural,<br />
y de Gentes son un obstáculo. . . ¡Ah] ¡futre, sacra-non\<br />
Ya todo eso se ha podrido de viejo. ¿Se quexan<br />
algunos, y les escueze la tiranía? Eso tiene buen remedio.<br />
En fusilándolos, se les acaba el escozor. ¿Y simplificada<br />
la Política de un modo tan divino podran faltar<br />
Varones ilustres, que sean cosumados en ella? Resta una<br />
sola dificultad, y es: que 13 Sociedad humana se cosc8,<br />
cabezea, y mira de reojo á esta noble sencillez Republicana.<br />
Conque por una eonsequencia infalible hemos<br />
de venir á parar, en que cargue el Diablo con lo que<br />
fuere suyo, y en que conozcamos, como ya conocemos,<br />
que los Republicanos, que quieren enseñar al mundo una<br />
tan exquisita Política, son como el Cangrejo , que qui-
so enseñar á su hijo 4 andar deseco.<br />
Reforma — Este Vocablo es el encanto, y embeleso<br />
de quantos picaros han querido, y quieren trastornar el<br />
Mundo, y no dexar en él ni vestigio de cosa buena. Si<br />
se exceptúa la Religión de Jesu-Christo, nada hay en el<br />
mundo que pueda ser exento de defectos. Gobiernos, Costumbres,<br />
Rentas, Leyes, Comercio, y quanto hay sobre<br />
la tierra ha sido, es, y será defectuoso. Mas si esto bastase<br />
para abrir la puerta á las Reformas , serian estas<br />
eternas, y ni por eso se acabarían los defectos. De estos,<br />
Solo los excesivos son los que requieren reforma, y los<br />
que pueden admitirla; y reformar de otro modo las Leyes,<br />
y Gobiernos, es quitarles la solidez, é Influencia civil,<br />
que es lo mismo que destruirlos. El principal objeto<br />
de nuestros zelosos Reformadores es, generalmente hablando,<br />
el de destruir no los defectos, sino la sustancia;<br />
y de este modo es, como los Hereges han reformado<br />
siempre la irreformable Religión Católica, y los Rebeldes<br />
los Gobiernos. Si la reforma fué en los tiempos pasados<br />
un abuso, en nuestros dias ha venido á ser una<br />
manía rabiosa, hija de un espirita vertiginoso de ruina<br />
y destrucción. El Republicanismo filosófico, que hablando<br />
en puridad, no es otra cesa que un infernal amasijo de diablerias,<br />
y defectos, y que, á ser reformado, no le quedaría<br />
ni el nombre: es á quien se le ha puesto en la<br />
Cabeza, reformar todos los Gobiernos, para echarlos todos<br />
á pique. ¡Habrá cosa mas graciosa en el mundo! El<br />
Ateo quiere reformar la Religión, el Libertino las Costumbres<br />
el Disipador las Rentas, el Ambicioso los Gobiernos,<br />
el Lego ai Sacerdote, y el ignorante al Docto.<br />
¡" Que dixe tan mono!<br />
¡Que cosa tan linda! 3<br />
'<br />
No hay hombres mas frenéticos , y malvados que los<br />
Reformadores; y la Reformadora Democracia con etimología<br />
mas justa, y por presuntuosa é ignorante, debería<br />
llamarse mas bien Dementocracia: debiéndose cuidar muy<br />
mucho de reformar a los Dementocraticos hasta hacerles<br />
entrar en juicio; que en buen romance , seria quitarles<br />
la existencia. Porque no son compatibles juicio , y<br />
Democracia.<br />
Frugalidad rrr Que sea lo que signifique en lenguage<br />
Republicano, se puede colegir de este hecho»
"4* Estando almorzando un Verdadero Patriota hizo<br />
el discurso siguiente.<br />
" La frugalidad es una de las principales virtudes<br />
de un Pueblo Republicano . . . Arrima acia acá aquella<br />
Botella de vino de Champagna . . . Sin la frugalidad es<br />
imposible, que el Pueblo sea guerrero, ni Amante de<br />
la Libertad . .. jOh fut!. .. ¿Que Diablo de Cozido es<br />
este? ¡Siempre Borrego , siempre Ternera! ¿No hay Perdices,<br />
Gallinas, ni Capones? . . . Los Espartanos no podían<br />
estar á la Mesa sino un quarto de hora... ¡Habrá bestia<br />
como este Cozinero! ¡Que porquería de Pastel! ¡Maldito<br />
si sabe á nada! ¡Ni aun criadillas tiene!. . . Un quatto<br />
de hora aun podría cercenarse. Porque el Pueblo pierde<br />
tanto mas de labor, quanto mas consume a la Mesa...<br />
Alarga, alarga acia acá un medio de Vino Borgoñes<br />
¡Como que no lo hay! ¿Asi se traía a un Republicano?<br />
¿A Nos se da un semejante desayuno? ¿Doce Platos nada<br />
mas, y mal .condimentados, sin ¿alsa , ni Vino de Borgoña<br />
&c? A ver, llamadme acá al Patrón; que le voy<br />
a romper los brazos a el, y á su Cozinero, y los voy<br />
á mandar á labrar la tierra...Uno de los principales<br />
cuidados de nuestro Gobierno debe ser el de reducir<br />
el Pueblo á la máxima frugalidad. Esto solo basta, para<br />
establecer la igualdad, y la Felicidad Republicanas ....<br />
;Eh! ¿No viene todavia el Café, el Poncho, y el RosoVr?<br />
Reo = En ambas lenguas significa (al menos en<br />
sentido vulgar ) culpable de delito. Pero habiendo los<br />
Vocablos Mérito, y Delito cambiado de significación, el<br />
Vocablo Reo se ha visto también en la precisión de cambiarla.<br />
Asi es, que Reo Republicanamente no quiere decir<br />
otra cosa, que un hombre de mérito exento de delito.<br />
Porque<br />
Mérito = Corresponde cabalmente á Delito. Y esto<br />
se ve mas claro que la luz en los Memoriales que hacen<br />
los Patriotas á los Jueces Republicanos. Cada uno<br />
alega sus Méritos, á fin de que le empleen. Y esto es<br />
lo que hay que ver. Unos exponen haber estado presos<br />
en una Fortaleza, otros haber sido azotados , y sufrido<br />
Tormento; estos, diez años de Galeras; y aquellos, haber<br />
estado al píe de la Horca. ¡Que lastima que los ahorcados<br />
no puedan representar también, pues sin duda algu»<br />
na tendrían el mayor Mérito Republicano!
Delito =9 Asi como Mérito en el Ierguage nuevo corresponde<br />
exactamente á Delito en el antiguo, asi vice versa,<br />
Delito en el nuevo, significa Mérito en el antiguo. Ser<br />
fiel á Dios, y al propio Soberano, es republicanamente el<br />
mayor de todos los Delitos. El detestar la Democracia;<br />
no adular á los impíos, y los Ladrones; ignorar el idioma<br />
Republicano ; y aun querer hablar el antiguo, son<br />
delitos de Guillotina. ¿Queréis ser hombres de pro? Pues<br />
no lo dudéis: lo podéis ser en dos paletas. A los opresores<br />
mas tiránicos llamadles generosos Libertadores: á los<br />
Ladrones, hombres de honor : a los Ateos, despreocupados:<br />
al Loco, y aturdido, ilustrado: y tened cuenta: porque<br />
quiero que sepades, que es imperdonable delito el dudar<br />
siquiera de la indivisibilidad, y eternidal de las Repúblicas<br />
Democráticas, por mas que Yeais con vuestros<br />
propios ojos, que se cambian y mudan á todos vientos<br />
aun mas que las Veletas. Otro consejo: es menester que<br />
toméis partido por la traición, y la iniquidad , porque<br />
querer vivir en paz, y tranquilo, ya eso se acabó: esas<br />
son chocherias, egoísmo, y mamancia. Nada: ó habéis de<br />
ser Republicano; ó tan delinquente, como lo era en lo<br />
pasado un pertubador de la Sociedad. No hay que andar<br />
con rodeos, porque no se da medio.<br />
Costumbres = Los filósofos son los encargados en la<br />
reformación de costumbres: y su Republicanismo debe<br />
tener por base la Virtud. Veamos su plan, y asombremonos<br />
del sartal de impiedades y disparates á que los<br />
ha conducido su malignidad, y su Locura. Según ellos,<br />
la reforma de costumbres debe hacerse: pero de un modo,<br />
que se unan, y florezcan con ella la Libertad filosófica, la<br />
impunidad de todo delito, que no pueda probarse en<br />
foro externo, la Igualdad orgullosa, y el impio desprecio<br />
de toda Religión. Las pasiones humar.as, que tantas<br />
y tantas veces no ceden á un Juez inexorable, y Omnipotente,<br />
debían, pues, temblar delante de una Razón frágil,<br />
arrollada por ellas como una imbécil, y despreciada<br />
como enemiga. Sucedió, pues, con la reforma filosófica,<br />
lo que puntualmente sucede al que queriendo apagar un<br />
fuego, en lugar de un cubo de agua, le echa uno de<br />
Azeite. Y por necesidad, ha venido á parar la cosa, en<br />
que en lenguage Republicano el Vocablo Costumbres se<br />
baya identificado con el de Iniqmtdad; y en que hablai<br />
7<br />
40
5*<br />
de costumbres á los filósofos, sea lo mismo, que echitt<br />
ferias á Puercos.<br />
Al mismo tiempo que publican , que las bases de su<br />
Gobierno son todas las virtudes civiles , y que es perdido<br />
sin ellas el Republicanismo ; jamas pis6 radie con<br />
mas descaro todas las virtudes , que los- mismos filósofos<br />
Republicanos ; pues no solo desprecian la virtud,<br />
sino las apariencias de ella. No es menester tomar luz,<br />
á las quatro , para palpar esta verdad. Una ojeada sola<br />
á un Patriota Democrático. ¿ Qual es su trage ? ¿ Qual<br />
su Continente , y lenguáge ? En su vestido dexa entrever<br />
un deseo positivo tal, de aparecer tan fiera, s<br />
como<br />
lo es en el corazón. Un Sombrero tan desconcertado como<br />
su cabeza: un mechón de Cabelles sobre los ojos,<br />
corno un perro lanudo: una cabellera en gresca , y rebuelta<br />
como la de un Salvage Africano : una pera en<br />
la Barba , corno las Monas : unos pantalones para asemejar<br />
en lo posible á los Elefantes : y un Sable que<br />
arrastrando por las piadras , hace mas ruido que un coche<br />
, y que anuncia á los oidos la ferocidad, y barbarie<br />
de su dueño , aun quando no pueden verlo los ojos:<br />
son los arreos y atabios de estos graves , juiciosos , y<br />
bien morigerados hijos de la filosofía. Pero ¿ y donde me<br />
dexa Usted á las Liberales Lucrecias Patriotas ? Con los<br />
brazos desnudos , como si andubiesen de labatorio , puestos<br />
de venta los obscenos pechos, y cubierto el resto de<br />
sus personitas con un velo lascivo , que es propiamente<br />
el mas poderoso incentivo á la impureza: se presentan<br />
en las Calles, en las Plazas , en los Paseos, y aun en<br />
los Templos consagrados á la Divinidad, y á la inocencia<br />
, para hacer alarde de su desenvoltura, provocar<br />
la fornicación , la luxuria , y los adulterios , y refregar<br />
al mismo Dios por los ojos el desprecio , que hacen<br />
de su Ley, y la estimación en que tienen las saludables<br />
reformas de la filosofía, j Y se llama esto fundar el Republicanismo<br />
sobre la virtud, la decencia , y la humanidad<br />
? ¿ Y no es en su porte un Patriota Democrático<br />
el prototipo de la altanería, de la desvergüenza, y de la<br />
barbarie? Sus ojos na respiran sino amenazas; sus miradas<br />
ferocidad ; y sus gestos ridiculos, desprecio de todo<br />
el genero humano. ¿ Pues y su lenguage ? ¿ No es<br />
el un mixto impuro de injurias , y blasfemias ; de va*
ladronadas, y embustes; de calumnias y groserías; de<br />
ignorancia , de liviandad, y de indecorosos insultos ? Lo<br />
que nos consuela es ; que si ( como dicen los Democráticos<br />
) su Gobierno no puede subsistir sin costumbres<br />
-. es muy probable que pronto se lo lleve el Dernoi.io<br />
, según la piisa , que ellos mismos se dan en<br />
enunciarnos su destmccion , con el libertinage de sus deprabadas<br />
costumbres. Es verdad , que para mantener el<br />
Edificio, que ellos mismos coa su escandalosa disolución<br />
desmoronan , echan mano del Puntal de la tirania, creyendo<br />
que pueda esta llenar el vacio de las costumbres,<br />
la Justicia, y la Religión. Pero, Señores Republicanos,<br />
no lo llena: y el desengaño no puede estar muy lexos.<br />
Todo el mundo puede cotejar el Retrato con los<br />
originales Patriotas. Si falta a alguno algún perñl , ó<br />
no es aun Patriota perfecto, ó es , con mil Diablos, el<br />
Tigre ( a ) que hace el mortezino , para atrapar mas<br />
bien á las crédulas monas.<br />
( a ) Quando no puede el Tigre dar caza d las Monas<br />
, porque toman los arboles, y se encaraman en lo mas<br />
alto : se tiende d la larga , se ettira muy bien y comienza<br />
d hacer el muerto Y he aqui el temor de aquellas<br />
puesto en contrasti con su natural curiosidad. Esperan un<br />
poco , á ver si el Difunto se mueve, y quando se desengañan<br />
de que está como un tronco, bajan paso entre paso<br />
de los arboles , alargan ti pescuezo , dan un pasito, se<br />
acercan algo mas , escuchan , pero d longe : y de impro.<br />
viso dan una carrera, y vuelven d tomar andamio. Tornan<br />
á bsxar, acercanse un poquito mas que antes, y vuelven<br />
á huir de nuevo. Ta algo mas aseguradas llegan á<br />
tpalpirlo. Pero nada , tieso \ y ni aun siquiera se áá por<br />
entendido. Seguras al fin , de la constante ficción del Tigre<br />
, pierden del todo el miedo , y sueltan- ¡as riendas d<br />
su curiosidad. Una le hbanta la cola, otra le manosea las<br />
monos , y hace por descubrirle la garra , aquella le dá<br />
un papirote en las orejas , estotra le lebanta con mucho<br />
tiento los parpados , y no falta alguna , que tendiéndose<br />
d la vera , remeda perfctamente al muerto , en tanto que<br />
los demás andan danzando encima de él. A todo esto no<br />
mueve el Tig>e pie, ni mano; hasta que asegurado el gol-<br />
5*
Honor. 5s Este vocablo esplieana en el íenguage afl«<br />
tiguo uno de los mas sublimes sentimientos humanos , y<br />
tomado en su verdadero significado era la fuente , y el<br />
estimulo de las grandes acciones, y de las empresas heroicas.<br />
La vileza , el interés , la arteria , y la collonería<br />
ni aun osaban parecer en su presencia. El hacia dulees<br />
las perdidas , fáciles los trabajos , y despreciables los<br />
peligros : y bastaba que él la mandase , para que una<br />
empresa fuese gloriosa. El era el que distinguía al hombre<br />
de bien del rodavallo , y el Tunante j y el que separaba<br />
las almas nobles , y sublimes , de las baxas , y<br />
las vulgares. -Su explendor era tal , que hasta llegó á<br />
imponer á los Democráticos , por mas incapaces que<br />
Sean de él. Le temblaría la barba de corage a la igualdad<br />
Dimocratica , si viese hacer alguna distinción entre<br />
el hombre de honor , civil , y generoso; y el vil y<br />
bajuno Sansculote , que no conoce mas honra que su<br />
provecho. Sin embargo , no se han atrevido los Democráticos<br />
á chocar abiertamente con el Honor; si bien<br />
allá para su sayo lo tienen por una de las preocupaciones<br />
mas rancias : Y asi lo que han hecho , ha sido sepultarlo<br />
ocultamente entre los escombres , y ruinas de<br />
la Nobleza , de los Hacendados , y de la gente bien<br />
educada. Es verdad , que aun se sirven de la palabra<br />
honor , qne se protestan hombres de honor, incapaces de<br />
villanías ; pero también lo es , que al mismo tiempo,<br />
que hacen estas protestas , se rien á carcajeadas de ellas,<br />
y de los tontos que se las creen ; pues lo son tanto,<br />
que ni siquiera advierten , que obras son amores , &c.<br />
Si la Democracia moderna fuese capaz de honor, ó si los<br />
democráticos pudiesen apreciarlo , y respetarlo ; bastaría<br />
esto solo , para que se llevase el Diablo á ellos , y á<br />
su Democracia.. Porque si tuviesen un asomo de honor,<br />
¿ como habian de poder urdir la infame trama de tantas<br />
traiciones no solo en todos los Reynos , Exércitos,<br />
Cortes , y lugares , sino en su misma Patria ? ¿ Como<br />
habian de servirse de los medios mas viles para derribar<br />
, y embrollar á amigos y enemigos , neutrales , y<br />
fe , salta como un rayo, y dá un abrazo fraterno 4 quan*<br />
TAS Monas puede atrapar, 4
aliados , y á quantcs ellos sospechan , que llegarán á<br />
incomodarles ? ¿ Como podria un Democrático ( por so»<br />
lo ensalzarse á si mismo, 6 aupar á otro, que tiene<br />
tan honradas máximas como el ) hacer traición á su<br />
Religión , á su Soberano, á su Patria, y aun á su propia<br />
familia , Padre , Madre , hermanos , amigos y parientes<br />
? i Ni como podria ver con ojos enjutoi robarlo<br />
todo , trastornarlo , y destrozarlo todo, regar y empapar<br />
las ruinas con sangre de inocentes, y cexarlo todo<br />
envuelto en llanto , amargura , y desolación ? ¿ Como<br />
quebrantar descaradamente y á presencia cíe todo ti<br />
mundo las palabras mas solemnes , los pactos mas sagrados,<br />
las promesas mas justas , y aun los juramentos<br />
mas santos ; y todo esto por puro capricho , y porque<br />
asi acomoda a sus miras? ¿Como asegurar solemnemente á<br />
un Pueblo , que se respetaría su Culto; y derribar en<br />
seguida Templos , y Monasterios , y perseguir á los Sacerdotes<br />
de Dios, anular los Votos religiosos , y violentar<br />
las conciencias con sacrilegos juramentos ? ; Como,<br />
prometerle , que la Religión será protegida ; y querer<br />
á vueltas de esto , prohibir la Predicación , mofarse del<br />
Viatico , de las Procesiones , y de las funciones sagradas<br />
, y forzar al Religioso Ciudadano , á que cambie los<br />
dias consagrados al Dios de su religión , en los prescriptos<br />
por la Idolatría Democrática í ¿ Como jurar,<br />
respetarles las propiedades ; y despojar solemnemente al<br />
Clero, de las suyas , á los Seculares de las que tienen<br />
en los Montes de Piedad , y sacar hasta la ultima gota<br />
de sangre con barbaras, y enormes Contribuciones? ¿Como<br />
jmar á un Pueblo la Liberta i , y ceñirle» en el momento<br />
mismo de ignominiosas Cadenas , y atarlo al carro<br />
tiránico de una esclavitud insoportable? ¿Como sancionar<br />
, y promulgar la Libertad de Imprenta , y andar<br />
después á ojeo de todo Escrito , que no ataca la Religión<br />
, que no adula a la tiranía , que -no corrompe<br />
las costumbres , las sanas máximas , la honradez, y la<br />
Razón ? ¿ Como ir ( por lo general ) poniendo lentamente<br />
las riendas del Gobierno en manos de Impíos, Ateos,<br />
y Libertinos , que el que menos esta diciendo relación<br />
a la Horca , y á las Galeras ? Pero si no hubiese Ateísmo,<br />
Libertinage , traiciones , embastes , faltas de fe, de<br />
palabras , de juramentos ; ó faltasen iniquidades inauditas*
y tramoyas , y enredos infernates t \ como había de haber<br />
sobre la tierra una sola Ciudad, Villa, ó Cabana, que<br />
ó fuese, ó quisiese ser Republicana? Si, pues, el Republicanismo<br />
es inseparable de la impiedad, la traición, la<br />
alevosía, la tiranía, la falta de fe, los rohos, los engaños, y<br />
quantas maldades pueden pensarse : tíonor es, y debe<br />
ser su mas capital enemigo : y un Republicano honrado<br />
viene á ser entoda la extensión de la palabra el verdadero<br />
Fuego aqueo.<br />
Generosidad = Palabra, de que los Repubicanos hacen<br />
tanta pompa, como la que hizo Antonio de no haber<br />
quitado la vida á Cicerón; el qual confesó en este sentido<br />
la generosidad de Antonio con aquellas memorables<br />
palabras: isiqutdem d Lafrone beneficium majus accipi non<br />
potest: y ciertamente, este es el mayor beneficio, que un<br />
homb-e de bien pnede recibir de un Ladrón. Quando una<br />
lNacion católica ha sido conquistada , y embaucada con<br />
mil promesas de Libertad; quando su Religión ha silo<br />
atada de corto en favor de los Judios, y Ateos; quando<br />
se le ha instalado un Gobierno odioso, y se ve precisada<br />
á obedecer los Decretos mas tiránicos de los mas<br />
infames, y viles Mandarines, que se han hallado en toda<br />
ella; quando enfin se le ha privado hasta del alivio de<br />
suspirar, y de lloiar sus males: entonces es, quando la<br />
Generosidad Republicana está en todo su auge. Se puede<br />
desterrarlos, degollarlos y fusilarlos á todos; pero no se hace<br />
con todos. Se hace á la Nación un don generoso de la<br />
vida de tintos inocentes, que sin peligro alguno se les<br />
podría matar, y a quienes se les concede la vida, para<br />
que tengan el gustazo de vivir esclavo?, y de ir buenamente<br />
pagando millones, y millones, que son republicanamente<br />
de mucho mas provecho , que millones de<br />
fusilados.<br />
A definir en breve la palabra Generosidad en ambas<br />
lenguas , se puede decir , que generosidad en sentido<br />
antiguo significa : hacer un beneficio, que no se está obligado<br />
d hacer: Y en sentido Democrático: Abstenerme de<br />
hacer una maldad, para cuya execucion tengo las fuerzas<br />
suficientes.<br />
Y esta es puntualmente la misma generosidad, que<br />
la de en sentido Ciceroniano.<br />
, Verdad sa Sin titubear fue definida por un verdade*
a Patriota'. Es, U que un galante hombre no Hice jamas,<br />
Nota. Los únicos hombres galantes que hay en el<br />
mundo, son los Patriotas Republicanos; y sino, pregúnteseles<br />
á ellos.<br />
Calumnia. Mentira = Fundamento, y columna principal<br />
de toda revolución ; y por lo mismo , principio,<br />
progreso, y apoyo de toda bien ideada República Democrática.<br />
Sin este puntal todas vienen á tierra de repente.<br />
Pues ahora: el que no procura sostener la República,<br />
no es buen Patriota. El que no es buen Patriota,<br />
no es un horr.bre galante, y liberal: y he aqui la razón<br />
potísima, porque un Liberal galante no puede hablar nunca<br />
palabra de verdad.<br />
Prometer. Promesa. = Corresponden exactamente á<br />
Engañar, Engaño. La razón es patente aun al entendimiento<br />
nías zote. Un Ateo , que promete proteger la<br />
Religión : un Ladrón , que promete la seguridad de las<br />
propiedades : un Tirano, que promete Libertad: un Orgulloso,<br />
que asegura, que todos serán Iguales: es necesario<br />
ríe toda necesidad ser un Simplón, para no conocer, que<br />
lo que el quiere, es engañar.<br />
Tiranía. Tiranos. Gobierno Tiránico = En el idioma<br />
filosófico ninguno de estos Vocablos tiene la menor<br />
correspondencia con las cosas que esplican, sino con las<br />
personas, que hacen estas cosas. De aqui es, que según<br />
ellos, por mas inocente, amable, justo, benéfico, y moderado,<br />
que sea un Monarca, es irremisiblemente un Tirano,<br />
Y de aqui es también, el que por mas tiranías, y por<br />
mas horrendas que sean, ( corno los que las hagan sean<br />
Republicanos, ) no se llamen tiranías, sino beneficios. Un<br />
Democrático, aunque sea un Demonio en carne humana,<br />
y aunque sea mas ladrón que Gestas, y mas cruel<br />
y rabioso que Nerón, no es un Tirano , na Señor;<br />
porque la filosofía ha descubierto, que no es. la tiranía,<br />
la que hace al hombre tirano ; sino el hombre , el que<br />
hace tiránico aun aquello mismo , que es esencialmente mas<br />
opuesto á la tiranía. P. Ex. Impone un Monarca un<br />
veinte por ciento de contribución, para común bien del<br />
Estado : Aqui te quiero escopeta ¡ >J<br />
Si es un Déspota<br />
Si es un Tirano, ladra la gozqueria Republicana : no<br />
porque la cosa 'o sea en si ; sino paramente, porque<br />
es Monarca. Para enderezar estos entuertos, impone un
Gjbierno Democrático una Contribución tres tantos mayor,<br />
que el capital, y que las Rentas. Apostare yo , á<br />
que tienen ustedes esto por la acción mas barbara , y<br />
tiránica, que se ha hecho en el mundo: pero se engañan<br />
, como pobres hombres. ¡Miren que opiniones tan<br />
encontradas! Bien puede tener de todo la Viña , dirán<br />
los filósofos: ¡pero de tiranía! Ni que se piense. ¿Pues<br />
que? ¿no vedes que el que anda en el ajo es Democrático?<br />
Conque venimos á sacar en limpio , que el<br />
único remedio, que hay para no ser tirano, es, riranizar<br />
á velas desplegadas; y que los unióos que pueden hacer<br />
bien al genero humano, son los Tíranos. ¡Habrá lengua<br />
mas peregrina !<br />
Ley •= Según los Democráticos , entre ellos nadie<br />
maneta sino la Ley, y ella es la única, á quien todos<br />
obedecen: ya se vé, como que es el Alma Republicana.<br />
¡Cosa maravillosa! Repúblicas Democráticas conozco yo,<br />
que en solo un año han hecho veinte y dos mil Leye?;<br />
sin que por esto haya habido en ellas alguna. Pues catate<br />
aquí, que á esta Ley, que no existia, era á quien<br />
obedecían todos: y esta Ley imaginaria era , la que lo<br />
mandaba, y regulaba todo. ¡Y luego dirán, que no es un<br />
portento el Alma de las Repúblicas Democráticas!<br />
Propiedad = Vocablo ad libitum. Entre los Republicanos<br />
(mientras están robando) no tiene ni uso , ni<br />
significación. Mas quando tienen ya guardados los robos,<br />
¡oh! entonces ya es otra cosa: Propiedad es un nombre<br />
sagrado. Lo bueno que tiene, es: que como los robados,<br />
y los Ladrones, se suceden unos á otros continuamente,<br />
y muchas veces sin interrucion se transforman los segundos<br />
en los primeros : no puede ser por menos, sino<br />
que este Vocablo esté en un pleito eterno entre los<br />
Ciudadanos felices de las Repúblicas Democráticas.<br />
Emigrar. Emigrados. = Todas estas palabras encierran<br />
en si gravísimo delito: el qual consiste, en no<br />
dexarse matar como hormigas á beneplácito de la iniquidad.<br />
Horrorizados algunos de ver quemar los Palacios, matar<br />
á los Dueños, apoderarse de sus bienes, y arrastrar á<br />
millares las victimas inocentes á la Guillotina, tomaron las<br />
de villa diego, y cometieron contra la Patria el ho rrendo<br />
delito de salvar la vida con la fuga, sin que hubiese faltado,<br />
quien tuviera la osadía, de poner en exercicio el
natural derecho de defenderse de los Ladrones. Pues<br />
j monta! Este es un delito imperdonable. Si se pueden<br />
haber á las manos estos Delinqüentes, al momento son<br />
fusilados. Si no se pueden : anda con Barrabas , sus bienes<br />
, que lo paguen. Asi que , es este uno de aquellos<br />
delitos no oidos en el mundo , que se castigan in<br />
filios filiorum. Porque no solo entra en la danza el que<br />
lo cometió sino sus Padres , sus hijos , sus hetmanos,<br />
y sus Parientes , á quienes por via de ínterin se les<br />
priva de los Empleos , se les confiscan los bienes , y<br />
con casi nada que se perfeccione la justicia Republicana<br />
van todos juntos , y arrebujados a la Guillotina.<br />
Virtud. Virtuoso = Antiguamente maldad , malvado.<br />
Desde el momento en que uno es Patriota, es también<br />
democráticamente virtuoso. Toda acción de un Patriota<br />
es un acto de virtud: y la Historia Republicana, eterniza<br />
, para alentar á los Patriotas futuros , las acciones<br />
virtuosas de aquellos sus ilustres Progenitores, que hicieron<br />
las nunca bien celebradas fazañas de robar los<br />
Templos , conculcar las cosas sagradas , violar las Vírgenes<br />
, arruinar los monasterios , perseguir , y matar los<br />
Sacerdotes , y lavarse las manos en la sangre de su<br />
propio Padre, y de su propia Madre.... Pero basta,<br />
para inteligencia de lo que es la notoria probidad y virtud<br />
de los religiosos y virtuosos Democráticos.<br />
Fidelidad = Quando se tiene con Dios, con el legitimo<br />
Principe , ó con qualquiera otra Patria , que no<br />
sea la Democrática, toda fidelidad es alta traición ¡Desgraciado<br />
de aquel , que se empeña en ser fiel á aquel<br />
Principe , a aquellas Leyes, y á aquella Patria, á quien<br />
lleno de amor y ternura voluntariamente juró fidelidad !<br />
Al momento es tenido en lengua Democrática por TraU<br />
dar : pues la fidelidad se debe solamente á los que la<br />
mandan con las bayonetas , los Cañones , y los fusiles.<br />
In tilo tempore era la fidelidad hija del amor, y la<br />
estimación ; mas los Republicanos la han' declarado bastarda<br />
, y han puesto en su lugar una fidelidad, hija del<br />
temor , y de la adversión. ¡Sustitución por cierto digna<br />
de los ilustrados Democráticos!<br />
Gobierno. Gobernar. = Ha poco tiempo que estos<br />
Vocablos comenzaron á ser propiedad de los condenades<br />
filósofos Democráticos. Antes de esta época no era<br />
8
5 8<br />
el Gobierno considerado por ellos, sino como el objeto<br />
Ue su sanguinaria mordacidad , y como la cosa mas<br />
onrobriosa del mundo. Pero hi/.o el Diablo, y permitió<br />
Dios , que cayese en sus manos : y lie aquí la ocasión<br />
de que nos explicasen dulcemente lo que entendían por<br />
aquellas palabras. El Gobierno Republicano jilosojko es<br />
taña , y carne con la Política (vid. ) Democrática. Lanzar<br />
la Espada de la discordia entre los ciudadanos pacíficos:<br />
destruir el Clero , el Culto , y las costumbres:<br />
aniquilar la Religión *. consumir hasta los tuétanos a los<br />
Poseedores , y Hacendados con enormes Contribuciones:<br />
arruinar el Comercio con excesivos Petitorios ". cerrar la<br />
boca á toda representación , ( especialmente si contiene<br />
verdades, y lamentos ) con castillos , destierros , y fusíladuras<br />
: poner de Jueces á los homicidas, y Ladrones;<br />
enviar de Intendentes á los Falsificadores de Cambios,<br />
y Monedas ; de Directores á los Impíos, y orgullosos;<br />
y de Cobradores a los mas Crueles , y fanáticos : ha<br />
aqui la que en idioma Republicano se llama verdadero<br />
Gobierno.. Y como infaliblemente , si hubieran venido los<br />
Demonios á gobernar la tierra , habían de haber instalado<br />
este modo de gobernar : por esto, nos parece , que<br />
con mucha mas razón debe llamarse Gobierno Demonocratico<br />
, que Democrático. Tampoco ha faltado quien<br />
asegure , que gobernar en lengua moderna, debe traducirse<br />
de corrida en la antigua, con el Vocablo destruir,<br />
Pero dexemos esto; porque seria nunca acabar.<br />
Hay hombres capaces de poner su lengua en el<br />
limpio cielo ; y los hay , que tienen la avilantez de<br />
asegurar , que los Gobernantes democráticos no han hecho<br />
maldita de Dios la cosa. ¡ Les diria tanto, y tan<br />
bueno á estos salvages , que los dexaria sin resuello.<br />
Porque , descargado el Gobierno Democrático ( por medio<br />
de la simplisficacion de su Política ) de los fastidiosos<br />
engorros de Comercio, Rentas, y Artes; y proveyend)<br />
espeditisimamente á todas estas cosas con los faciii.i.nos<br />
arbitrios de Tiranía, y Opresión: ¿ se ha estado<br />
ocioso por eso ? ¿ No ha gastado todo su tiempo»<br />
y lugar en importantísimas tonterias ? ¿ No ha empleado<br />
sus suavísimos , y paternales cuidados , sus perspicaces<br />
ideas , sus sublimes talentos en grandes vagatelas, y<br />
en puerilidades tan ridiculas , que á un mismo tiempo
serán el inmortal monumento de su Sabiduría y su gloria<br />
, y el mas autentico testimonio de la poca vergüenza<br />
y cra*a ignorancia de los .antiguos gobiernos, que ni<br />
siquiera se dignaron volver los ojos á tamañas frivolidades<br />
? ¿ Pues que es peco negocio el fiaber hecho numerar<br />
las Casas , escribir los nombres de los Camines<br />
en donde no estaba ya hecho , introducir el modo de<br />
contar las heras a la ultramontana, destruir las repisas<br />
y balcones , y otras doscientas cosas mas á quel mas<br />
¡necesaria , c importante? ¿Quantos cuidados , sudo-res, y<br />
fatigas no han costado al Gobierno Democrático los arboles<br />
de la Esclavitud , digo, de la Libertad j las Escarapelas<br />
,. su color , y el tamaño , que habían de tener<br />
? ¿Se ha trabajado tanto -en hallar la .quadretura del<br />
circulo , como han trabajado ellos e-n resolver , si ias<br />
Cucardas se deberían llevar dentro , ó fuera del Sotiibtero<br />
; sobre de que color serían las Banderas Republicanas<br />
; sobre la destrucción de los escudos de Armas<br />
de Jos Nobles ; sobre los títulos de Ciudadano, y Ciudadana<br />
; y sobre el tamaño de los Sables , y si los habían<br />
de llevar , ó no arrastrando ? ¿ Han brillado poco<br />
sus talentos, su invención, y su actividad , con introducir<br />
en los Pasaportes la barba , frente , ojos , cabellos<br />
, boca , orejas y narizes ; y gracias , á que todavía<br />
se usa íener cubierto el .... ¿ me esplico , ó pongo<br />
un «xemplico ? Pues de -otro modo seria minuciosa<br />
, y exactamente desciito? :¿ Y se han roído poco las<br />
uñas, ó se han •estregada poco las molleras, para idear<br />
las Fiestas Patrióticas , y endilgar unas Canciones, en<br />
que se las esíen apostando los embustes , las desvergüenzas<br />
, y el mas chocante fan-atrs-mro ? Y después<br />
de todas esta-s cosas , y otras infinitas , ¿habrá quien -diga<br />
, que el genio benéfico Democrático no ha descollado<br />
sobre todos los demás gebiernos en el arte de gobernar<br />
? Basta leer sus Proclamas , sus Escritos , y sus<br />
interesantísimas Disertaciones impresas , y estampadas sobre<br />
la ignorancia crasísima de los Pueblos en el modo<br />
de contar las horas : y busta un golpe de 'ojo sobre<br />
los ingeniosísimos Diálogos entre los Pasamanos , y Gradillas<br />
, y otras muchas obras tan excelentes como esta,<br />
para poder formar idea de la eminente , y profunda Ciencia<br />
Democrática sobre materias de Gobierno,
6o Pero todo esto es una nonada en compsrscíon do<br />
las inmensas fatigas , que ha empleado , para bautiza*<br />
con nuevos nombres las imposiciones , los pechos y Alcabalas<br />
, las gabelas, y los Espolies , que hín crecido<br />
mas que el Arroz , baxo los nombres de Tasas , Donativos<br />
Patrióticos , Empréstitos forzados, Lotería de Bienes<br />
, y otros sesenta mil. ¿Y donde vamos a parar con<br />
las congojas mortales que ha tenido , que padecer, para<br />
hallar nuevos medios de encorajar el aturdido fanatismo<br />
, y mantenerlo ; de persuadir á sus tiranizados Esclavos<br />
, que eran libres , de hacer creer á los infelices,<br />
y desgraciados., que rebosaban felicidad ; y de que creyesen<br />
á puño cerrado , que aquellos mismos , que engañan,<br />
seducen , entregan , roban , y asesinan al Pueblo<br />
, son sus mas leales , sinceros , y benéficos Amigos?<br />
Se aturdirá, y pasmará la Posteridad, al oir que<br />
la Política Democrática prevaleció por algún tiempo en<br />
algunos países á beneficio de la confusión de la lengua,<br />
y quedará atónita al ver las Medallas , los Monumentos<br />
, y las alabanzas, y congratulaciones dadas por los<br />
Pueblos con tanta profusión á aquellos mismos, que los<br />
privaban enteramente de Religión , Libertad , Independencia<br />
, Bienes , Comercio, Cultura , costumbres , y de<br />
quanto puede aliviar , y endulzar las amarguras , y<br />
sinsabores del hombre sobre la tierra. ¿Y se podra negar<br />
al Republicanismo filosófico el verdadero arte de gobernar?<br />
Una cosa hay de bueno, y es: que ya no cabe<br />
engaño en qual sea , ó no sea gobierno filosófico<br />
Democrático. Conservar la Religión , la pureza de costumbres<br />
y las Propiedades: castigar á los blasfemos, disolutos<br />
, y delinqüentes : proveer a las necesidades y<br />
aflicciones de los Pueblos : fomentar ti Comercio , la<br />
agricultura , y las Artes: mantener en seguridad , y quietud<br />
el honor , la vida , y los bienes de los Subditos<br />
fieles , y honrados; y todo aquello en fin que otras<br />
veces se llamaba gobernar bien ; se llama republicanamente<br />
tiranizar , y por consiguiente esta á mil leguas,<br />
por lo menos, del Gobierno Democrático. Destruir en<br />
una Sociedad quanto hay de verdaderamente útil , y<br />
seguro: tener á todo buen Vasallo en un temblor perpetuo<br />
por su conciencia , vida , bienes y honor ; ensalzar<br />
ai Mando a Facinerosos , y Ateos j sostener el mas
6V<br />
horrible despotismo á beneficio de las Confiscaciones, los<br />
Destierros, y las fusiladuras; introducir en el Estado, el<br />
Ateísmo, la anarquía, el Libertinage, la miseria universal,<br />
y quanto hasta ahora se llamaba verdadera tiranía,<br />
es cabalitamente lo que en idioma Republicano se llama<br />
gobernar bien, y lo que por consiguiente constituye todo<br />
Gobierno Filosófico Democrático, ¿ Y porque se llama<br />
esto buen Gobierno! La razón no puede ser mas concluyente:<br />
porque hay en él Escarapelas, largos chafarotes,<br />
fanatismo, cabezas dislocadas, escritos insolentes, y abominable<br />
Libertinage. Porque el Villano, el Jácaro , el<br />
Pillo, y el Malsín son los que obtienen los Empleos,<br />
y los que son saludados con los títulos de Tenientes,<br />
Capitanes, Gefes de Batallón, al mismo tiempo que están<br />
exercitando los honradísimos oficios de Esbirros, y Corchetes,<br />
y muchas veces otros infinitamente peores.<br />
Modo. Manera — Vocablos de atrincheramiento , y<br />
que hacen un gran papel entre los filósofos Republicanos.<br />
Lejos de que los evidentes y excesivos males producidos<br />
por su endemoniado Gobierno les hagan entrar<br />
en si, y conocer su error; se acogen á los mas ridiculos,<br />
y frivolos pretestos, para escusar sus perfidias, y<br />
desatinados proyectos. Dicen que su plan no puede ser<br />
mejor; pero que los Executores lo echan á perder por<br />
la manera con que lo introducen, y el modo que tienen,<br />
de matar pulgas, ¿l'ero quien le quita á nadie de que<br />
diga otro tanto de la Tiranía , de la anarquía , y de<br />
quantas cosas malas hay en el mundo? Porque si, como<br />
ellos afirman, su Democrasia es buena en si, y solo tiene<br />
de malo lo que se le pega de los Executores: ¿como<br />
es, que tantos y tantos ingenios, sin haber visto ni el<br />
modo ni la manera de estos, hin anunciado punto por<br />
punto todos los males, que debian nacer de su susodicho<br />
Gobierno? ¿Y de que manera pretenderán los<br />
filósofos, que se deba introducir en los Pueblos, su mostruosa<br />
invención, ó quixotism ? Los Pueblos se hallaban<br />
muy bien; y no estaban del humor de aquel " que estando<br />
boa, morreó, por estar nvlhor. Los Pueblos tenían<br />
sobrada luz, para no conocer, que era el mayor de los<br />
disparates, desprenderse de los paternales brazos de un<br />
Soberano amable, y religioso, para ir á echarse en las<br />
garras de los crueles, y fanáticos impíos, Y supuesta esta
evidente verdad: ¿que otro modo, 6 manera quedaba 4<br />
los Executores de introducir su maldita Democracia, sino<br />
la fuerza, la seducción, la intriga, his tramoyas, el hierro,<br />
y el fuego? Y si esto es asi, ¿con que alma acusan i*<br />
los Executores del modo, si ño estaba otro en su arbitrio?<br />
Ciertamente quisiera yo que me dixesen , que<br />
manera hay de mudar la naturaleza :i las cosus. l'orque<br />
si en un Pueblo bueno, sencillo, y pacífico deben infaliblemente<br />
prevalecer en las Elecciones Jos astutos, los<br />
intrigantes, los audaces, los embusteros, Jos ambiciosos,<br />
y los sin conciencia: si en una multitud (mucho mas si es<br />
inmoral, é irreligiosa) son inevitables Jas opiniones: si de<br />
las opiniones nacen necesariamente discordias : de las<br />
discordias nacen partidos, y de los partidos tiranía: ¿como<br />
tienen valor, para atribuir al modo, lo que evidentemente<br />
es de la naturaleza intrinsica de Ja cosa ? Ademas:<br />
después que un Partido ha llegado por ultimo á superar<br />
el otro, no le queda otro modo de sostenerse, sino el<br />
de la. tirania: del mismo modo , que ni vencido . no le<br />
queda otro arbitrio para levantarse, que el de Jos estragos,<br />
las matanzas, y Jas violencias. Luego: todas est;-s helleü«¡s<br />
son inseparables del Republicanismo moderno, l'orque<br />
eso de suponer á los liombres en general con rectitud, y<br />
amor por el bien publico; con desinterés privado, y con<br />
virtud, y concordia íkc. &c. como pérfidamente los suponen<br />
los filósofos, para plantear el Gobierno de su ínsula:<br />
es suponer verdaderas las falsísimas Fábulas de los Poetas;<br />
que si son embustes en boca de estos, no pueden transformarse<br />
en verdades con solo pasar á la de los Filósofos.<br />
Disparates habrá en el mundo; pero yo apuesto a que ninguno<br />
es mayor, que el de poner por fundamento de la<br />
Democracia aquello mismo, que no puede ser sino el<br />
efecto de la verdadera Religión, y de un Gobierno Sabio.<br />
El mejor modo, pues, y la mejor manera, que deberían<br />
tener los Filósofos de escusarse , seria pronunciar un<br />
redondo ergo erravimus. Vero Lucifer, quiere mas bien ser<br />
Lucifer por toda la eternidad, que hacer una confesión tan<br />
ingenua: y los hijos no pueden ser desemejantes de su Padre.<br />
Ingenio = Vocablo comunmente mal aplicarlo aun<br />
en lo pasado, pero que se ha quitado de miramientos,<br />
y no ha guardado ninguna medida en poder de los<br />
Democráticos. Ya es bien sabido, que es pleito ganuuo
por ellos, él llamar Ingenio ¿ la Malicia, y el tenerlos<br />
por una misma cosa, aunque sean, como realmente lo<br />
son, bien diferentes. De aqtii es, que como los Democráticos<br />
tienen tanta malicia , tienen también lautísimo<br />
ingenie. La experiencia, no obstante, enseña por todas<br />
partes al hombre, que siempre la mayor malicia es<br />
propiedad de los mas idiotas, y zotes, que privados de<br />
todo ingenio, quando se trata de hacer bien, tienen sin<br />
embargo algo mas que sobrada malicia para el mal.<br />
Es verdad, que aun hay en el mundo hombres honrados,<br />
y leales: pero ¿que son estos si se comparan con el<br />
prodigioso numero de traidores, falsarios, y embusteros?<br />
Nada. Pues he aquí por lo qUe en nuestros dias hay<br />
tantos Ingenios. Señor, que para violar pactos, juramentos,<br />
y convenciones, y para faltar á su palabra, y afirmar<br />
hoy lo contrario de lo que ayer, no se necesita<br />
de mucha perspicacia. Estamos conformes: pero se necedíta<br />
no tener vergüenza ni Carácter; y esto basta en<br />
el día para pasar por hombre de ingenio. Quitémosnos<br />
de ruidos, y digámoslo alguna vez: mientras éstos personages<br />
de tramoya hallen quien les dé crédito, han de<br />
llevar lo mejor del Torneo la malicia, y la iniquidad.<br />
Párense los hombres , mediten, reflexionen , cotejen lia<br />
conducta, examinen los escritos , y "registren bie'fl las<br />
costuras á estos Mágicos de 'Puler*mo,yrio ;<br />
solamente aparecerán<br />
á los ojos de todos tan* malvados;, 'mentecatos,<br />
y maliciosos como en ráli'dad son, sino que se convencerá<br />
todo el mundo de la leche, que ellos pueden dar.<br />
Bienes Nacionales =-s Termino inventado en lengua<br />
Democrática, para oponerle al Vocablo Propiedad. La<br />
violación de las propiedades era .otras veces en la Sociedad<br />
empleo de los hombres mas viciosos, y corrompidos.<br />
Los bienes adquiridos de éste modo se llamaban bienes<br />
robados, y el Adquirenie se llamaba Ladrón. Las Leyes<br />
debían de no Ueyar muy á bien semejantes adquisiciones,<br />
y decían yo no se que cosas de horca , y de<br />
Galeras. Mas en los presentes Gobiernos Republicanos<br />
ha pasado esto á ser negocio de Nación ; y por lo<br />
tanto se le ha justamente mudado el nombre ; y los<br />
Sienes robados c'on más pulido termino se llaman Bienes<br />
Nacionales, Lo mas curioso es, que se les llama<br />
así, aun antes de robarlos a los Propietarios,
«4 Humanidad rr= Apenas habrá pagina, ó linea de I09<br />
Libros filosóficos, ó Prcclamas Republicanas, en donJe no<br />
se halle esta palabra, y en donde no se recomiende, se<br />
alabe, y se ensalze hasta las nubes. Pero la verdades,<br />
que entre los Democráticos no tiene ella mas lugar que<br />
en los Libros: si bien es cierto, que también suele aparecer<br />
en sus labios; pero esto solamente quando están<br />
mas rabiosas sus entrañas, y quando tratan ae engañar.<br />
Por lo que respecta á sus hechos, apuesto con los ojos<br />
mas linces, á que no descubren en ellos sino la mas<br />
atroz ferocidad. Esta abierta contradicion entre ¡os dichos,<br />
y hechos de los Republicanos, se concilia sin embargo<br />
perfectamente bien. Quando el negocio es de no-Repu.<br />
bl canos con Republicanos, humanidad se toma, y entien-<br />
«te por estos en su propio, y antiguo significado; y se<br />
vuelven la Casaca, y toman la humanidad en sentido<br />
Democrático, quando la cosa es al revés. Según esto, no<br />
cabe ya duda, en que la humanidad debe definirse conforme<br />
en quien esté. Si está en quien no es filósofo Democrático,<br />
es una virtud, que lo distingue de ¡as bestias y<br />
de las fieras. Y si está en un Republicano, es una virtud,<br />
propia de fieras, por donde él se diferencia de los hombres.<br />
Caridad Christiana = No están menos en uso estos<br />
Vocablos entre los impíos, y Ateos, que la palabra Humanidad,<br />
y coinciden muchísimo con ella. Los Ateos la adoptan<br />
de tanta mejor gana, quanto que desde el poyo<br />
llevan la ventaja, de que si ellos la reclaman algunas<br />
veces de los Christianos, los Christíanos no son tan tontos,<br />
que jamas Ja reclamen de ellos. Entre los Republicanos<br />
no tiene mas uso ni destino, que el de servir de<br />
escudo, apoyo, y defensa de quantas iniquidades Democráticas<br />
pueden imaginarse. Por exemplo : quando los<br />
Democráticos están de bando mayor, deben los Christianos<br />
por caridad, ver con humilde paciencia, resignación<br />
y respeto abatir su Religión, destruir sus templo?, desterrar<br />
á sus Obispos, y robar y fusilar á sus Sacerdotes.<br />
Si se vuelve la tortilla, y vuelven los Democráticos a<br />
andar arrastrando como /as culebras: es, según ellos, un<br />
estrechísimo deber de la caridad christiana, dejar impunes<br />
todos sus execrables delitos: y la dulce y amahle<br />
caridad es acusada de fanática, atroz y sanguinaria, sí<br />
no ata las manos a la justicia, y hace liga con los La-
arones, Impíos, y Asesinos, para exterminar !a Inocencia.<br />
Y de este modo, los homicidas, y Traidores pueden acusar<br />
con razón á la caridad, porque no impide que les aprieten<br />
el gañote. ¡Oh quanto tiempo hace, que pudiéramos<br />
estar gritando : por charidad christiana poned las horcas»<br />
Prevenir =s Los Democráticos se sirven de este ter*<br />
mino en un sentido todo contrario al que tenia antiguamente.<br />
Lo que no puede venir es, lo que ellos previenen.<br />
Pero ¡mandóle yo malaventura á qualquiera que<br />
tenga el arrojo de prevenir en sentido verdadero los<br />
iniquos, y horribles planes de los Democráticos! Furiosos,<br />
y endiablados se ponen, echan de la gloriosa, y hay aquello<br />
de \sedicion\ \Plan convlnadol \Complot contra el Gobierno]<br />
•(Traición] [Desobediencia) y todo lo del Cofre Asi es, que<br />
si atacan un Pueblo que en nada piensa menos que en<br />
andar Con ellos á la greña ; si lo roban , saquean , y<br />
hacen esclavo: ¡oh! esto es prevenir. Como si ni el Diablo<br />
hubiera pensado nunca en prevenir la nada. Vaya<br />
por la contraria.<br />
Si un Pueblo amenazado real y verdaderamente del<br />
exterminio Republicano abre los ojos, y ve el insondable<br />
abismo de males que le amenaza, y comienza á coscarse,<br />
y querer prevenirlo: ¡Poder de Dios! Furibundos,<br />
y echando esptuajos por la boca se ponen los Republicanos;<br />
y el prevenir, no es ya preuenir; sino deseo de<br />
sangre, anarquía , perfidia y traición. Y los que lloran<br />
por sangre humana, quando se trata de hacer el Mundo<br />
8teista , y se fenecen por chupar juntamente con los<br />
Caudales la sangre de todos los Pueblos, ponen los lamentos<br />
en las nubes, se vuelven mas locos que lo que son,<br />
y berraqueando como toros, hacen el duelo como estes<br />
á la sangre , que aun no se ha derramado , y que ya<br />
ven derramada por los que no quieren aguantar las moscas<br />
de los Impíos , los Asesinos, y los Ladrones. Basta<br />
ver como tratan en sus Escritos al hombre mas insigne<br />
de Europa, solamente porque se opone con vigor al impetuoso<br />
torrente del ladronicio Democrático. El es un sanguinario,<br />
un Cabalista, un pérfido, y quanto puede vomitar<br />
la impura boca Democrática. ¿Y porque? Porque no<br />
deja, que los Demono-c'raticos destruyan sin oposición la<br />
paz, la quietud, las sanas máximas, la Religión, las Leyes,<br />
y la sustancia de los Pueblos. Porque no les permite,<br />
9
66<br />
que esclavizen los hombres, que arruinen les Tronos, f<br />
que tyranizen á su placer á todo el globo entero. Por»<br />
que, vamos. ... es buena frescura, no querer que los<br />
hombres hayan de recibir de finojos y con palmadas<br />
de alegria 9 sus Tiranos, y barbaros opresores. ¡Ah santo<br />
cielo! ¿Quando te cansaras de tanta iniquidad?<br />
Persecución = Es cosa sentada, que si los Lobos<br />
pudiesen, y debiesen hablar, habían de hablar ?in duda<br />
Democrático, y sobre todo adoptarían este Vocablo. Entonees<br />
si que se oirían las historias mas lamentables, y Jos<br />
Pedimentos mas dolorosos sobre las injustas Persecuciones,<br />
que los pobres Lobos tienen que sufrir de los Perros,<br />
y los Pastores por el imprescritible derecho , que la<br />
naturaleza les dio de procurar con que mantener la vida.<br />
Poco tenemos aqui que trabajar, pues con hacer la aplicacacion<br />
está acabado el negocio. Porque quando los Republicanos<br />
son los que hacen la persecución, se llama esta<br />
en idioma Democrático Justicia. Y todo lo que sea atajar,<br />
ó castigar sus iniquidades, sellama Persecución.<br />
Alegria = Todo es alegria entre los Democráticos, y<br />
todos, chicos, y grandes están alegres. Justamente no<br />
puede ser por menos: porque ¿quien es capaz de dudar,<br />
que la pobreza, y la miseria, la soplonería, y los fusiles¿<br />
los robos, las opresiones, y las matanzas producen,<br />
y deben producir alegria en todo el mundo? Quando á<br />
un hombre de bien le han robalo quanto tenia, quando<br />
W¡ han insultado en su honor, y su Religión, y ni en so<br />
propia Casa tiene seguridad: entonces, para consolarlo, es<br />
llevado arrastrando á las fiestas Patrióticas, á ñn de que<br />
baylando , saltando , y ahullando , no dé entrada á la<br />
melancolía, y se ponga loco de contento. Entonces es,<br />
quando dando mas vueltas que un rocin de Anoria al<br />
redor del Árbol de la Libertad, debe exclamar trasportado<br />
de jubilo: \oh que alegria tan pura, y cordial] Uno<br />
de los mas celebres inventos de los Democráticos es, el<br />
haber descubierto el único, y verdadero método de haces<br />
que este alegre todo el genero humano. Porque ¡caspita!<br />
¿quien no ha de baylar mas que un trompo, quando se<br />
trata de la alternativa de 6 estar alegre, ó examinar acia<br />
la horca? Solo un loco podra proferir esta á la alegría-<br />
Todo, hasta ella, va consiguiente entre los Democráticos.<br />
Lo que no puedo llevar á bien, es que hayan dado en
{a gracia, efe desaprobar en Nerón, Mario, y Sila esta alegría<br />
misma; porque aunque es verdad, que no tubo el<br />
nombre de Democrática, no por eso dejaba de serlo en<br />
la realidad. Ea , que vayan á hora á disputar á los<br />
Democráticos el descubrimiento de una alegria, que ni en<br />
el Infierno ha de faltar.<br />
Impostura =s Significa justamente toda virtud Democrática.<br />
Comienza á ser vocablo antiquado : De lo qual<br />
inferimos , que los Republicanos van ya teniendo mas<br />
fuerza que la que es menester , y que no necesitan de<br />
esta mascarilla ; pues pueden cometer sus iniquidades á<br />
Cara descubierta.<br />
Rentas = El mal estado de ellas fué el primee<br />
pretexto de la Revolución Democrática ; y los filósofos<br />
estaban ansiando por remediarlas. Y ¿ quien lo duda ?<br />
Con su sabis Politka al instante pusieron remedio á todo<br />
déficit. Mas como un Reyno por vasto y rico que<br />
sea, es muy corro espacio para las Rentas y Politice<br />
Democráticas , capaces por si solas de proveer de fondos<br />
á mil Reyños : he aquí la razón , porque un fataoso<br />
Comisario Republicano decía : Aquí no habrá remedio.<br />
Lat enemigos pagarán: los Naturales emprestarán*,<br />
y los amigos darán quanto tuvieren. De lo qual se colige<br />
, que las Rentas Democráticas no consisten nada mas<br />
que en la sencillez , y niñería de robar á todo el Universo.<br />
Bien conozco , que es un poco difícil ; pero ¿ no<br />
es cierto, que seria una dificultad muy seria para las<br />
Rentas Republicanas, el que toda la tierra se hiciese<br />
Democrática? ¡Oh! que entonces no les quedaba á los<br />
filósofos mas especulación , que hacer , sino acomodarse<br />
lo mejor que pudiesen en globos aerostáticas, para it<br />
á robar á los Planetas?<br />
Quentas = No ," no le ha valido á la Aritmética ser<br />
una ciencia infalible en si misma; sino que también ha<br />
sido regenerada , revolucionada , y aun Democratizada.<br />
Tan conocida es ya, como la virtud, la Política , la<br />
humanidad . la buena fe , y todas las demás lindeza*<br />
Democráticas. Aun no hemos podido llegar á penetra*<br />
quales sean sus reglas: porque unas veces 150 por exempló<br />
, son y otras, a un volver de cabeza , los<br />
3 §3, pasan á ser 150. JLa experiencia , sin embargo, ha
mostrado , que- no dexs de tener algunas reglas fixas^<br />
Porque quando se trata de pérdidas Republicanas decresce<br />
su Aritmética siempre siempre algunos zeros. Mas<br />
¡6 legalidad Republicana ! tu no te quedas con nada<br />
4e padie , y tu hace,s ; aparecer estos ^mismos zeros (que<br />
te se habian escabullido de entre las manos) quando»<br />
cuentas tus victorias , ó-, nos impones Contribuciones.<br />
Entonces es quando nos restituyes con usuras los zeros,:-que<br />
nos habías robado. En esto estamos corrientes. ¡Ojalá<br />
, y lo estuviésemos también en ¿ porque Mayo ha de<br />
ser muchas veces antes que Febrero, y Marzo después<br />
de Abril ? Estas trabacuentas son las que dan motivo<br />
á quatro fanáticos , pata asegurar , que las reglas mas<br />
ciertas de tu aritmética son los embrollos ; que tan bue-»<br />
na es esta como tú , y tú tan buena como tu aritmética<br />
; y que mal rayo para los Contadores , que no<br />
hallan discordancia en contar de este modo : 1,5, 4,<br />
•z, 3, ,&c. íkc. ¿ Para que veas tu , si puede haber man<br />
yores majaderos?<br />
. t Orgullo = Por. cierto , y por la verdad , que en<br />
idioma Republicano es este vocablo un enigma. Un.<br />
Marques , v. g. un Conde , rtn Caballero , es un Orgti*<br />
lioso, i Y porque ? La razón es clara: porque se estima<br />
superior á algunos otros hombres ; si bien reconoce<br />
á.otros por superiores, á él. Pero un Republicano, que<br />
no puede , ni quiere reconocer á nadie por Superior,<br />
(que es justamente un exceso ríe altanería, y el verdadero<br />
orgullo Luciferiano) no es en lengua Democra-»<br />
tica orgulloso , sino Igual. No hay sobre la Tierra un<br />
Ser mas despótico,orgulloso , insolente , y petulante<br />
que un Republicano , quando tiene guardadas las espaldas<br />
, y está en." actitud de desplegar .su verdadero carácter;<br />
mas sin embargo de todo estO;, . es siempre Igual.<br />
Sacamos., pues , en limpio,» que no hay mayor orguilo<br />
, que la Igualdad Republicana ; y que nada hay tan<br />
fácil como ser virtuoso d la Democrática , pues que todo<br />
viene á reducirse á palabras asi , ó asado.<br />
Educación, == Como los Matrimonios Republicanos<br />
no tienen por su naturaleza^ que ..hacer, con la educación<br />
de los hijos, j. la Madre República .,se encarga de<br />
esté peso , que por haberlo'sabido* simplificar á las mil<br />
maravillas , no le sirve de mucho gravamen. Lo suba-
tancia! de ella consiste , en hacer tomar bien de memoria<br />
la Constitución, para saber citar con espedicion<br />
y eruditamente todos sus capitulos , páginas, y párrafos.,<br />
No es esto , sin embargo pequeño embrollo para los<br />
chiquillos , ó jovenetes Republicanos. Porque apenas ha<br />
llegado alguno de ellos á ser Doctor ep la importante<br />
Ciencia de la Constitución , quando catate aqui , que<br />
esta se muda , y nuestro Laureado se queda tan bello'<br />
Asno como antes. Vuelta otra vez , á aprender de cabo<br />
á rabo la Constitución : cosa que están obligados á ha.<br />
cer quantas veces esta se mude. Y como son tantas;<br />
pues lo que se funda sobre falsas máximas , no puede<br />
subsistir mucho tiempo: de aqui es , que todos se irán<br />
el sepulcro sin haber aprendido la ultima Constitución.<br />
¡Bien haya la Moral Republicana , que ni cuesta tanta<br />
fatiga , ni hay que andar á vueltas, y revueltas para<br />
aprenderla ! En sabiendo el nombre Virtud , ¡ par<br />
dies ! que ya está concluido el negocio. Porque, ¿como<br />
es eso ? A un verdadero Republicano no se le debe<br />
caer la virtud de la boca, ni los vicios de las acciones.<br />
Es verdad, que las pasiones de la Madre Naturaleza<br />
enseñan muy bien por si mismas las sanas máximas<br />
de disolución y libertinage , sin que la Madre Republica<br />
sude mucho para radicarías en los ánimos juveniles<br />
: y por esto creo yo, que es , por lo que esta<br />
ultima limita sus cuidados., a meterles bien bien,<br />
por los sentidos , que el hombre es libre ¡ que lo demas<br />
ello se vendrá por sus pasos contados.<br />
Abuso = La Democrasia debía tener la inaudita<br />
virtud ce desterrar de su Gobierno todos los abusos, Y<br />
en quanto al Vocablo lo ha cumplido al pie de la letra:<br />
pues no hay cosa mas fácil en el mundo que borrar<br />
esta palabra del Diccionario , y centuplicar en las<br />
obras los abusos mas chocantes , y horrendos. Injusticias,<br />
ocultos manejos , intrigas , despotismo , maquinaciones<br />
diabólicas &c &
7<br />
por esto cometan algún abaso de su autoridad. Toda !«<br />
virtud , pues , toda la pompa y aparato de los íntegros,<br />
y justos filosofantes consiste, en no solo dexar ilesos<br />
los abusos antiguos , sino en aumentarlos enormemente<br />
, y no llamarles abusos , quando ellos los exereitan.<br />
Ciertamente que es un bochorno para la antigüedad<br />
haberse estado tantos siglos calentando la cabeza, par»<br />
dar con el medio de quitar de un Gobierno los abusos<br />
, sin haber atinado con el sencillísimo, y facilísimo,<br />
que en un quitame allá esas pajas , y al golpe descubrieron<br />
los Democráticos. ¡ Pues que ! ¿ no es una invención<br />
divina, haber acorrido á tantos, y tan profundos<br />
males con sola la mutación de un Vocablo ? ¡ Oh,<br />
que este honor estaba reservado á nuestros dias , días<br />
de gloria : y á nuestros filósofos ; que no es posible,<br />
según lo que despiden de luces , sino que cada uno<br />
6ea un mongíbelo!<br />
La antigüedad , no obstante , no careció de todo<br />
punto de estos descubrimientos ; y sino fuera porque la<br />
aplicación fu6 mucho mas racional , habíamos de acusar<br />
á nuestros filósofos de Plagiarios. Un exemplo de<br />
esto fui el de aquel Rey , aquien suplicándole un Pueblo<br />
, le concediese la gracia de poder sembrar, y recoger%<br />
dos cosechas al año , ( gracia que parecía imposible concederla<br />
) la concedió ampliamente con sola la mutación<br />
del vocablo año , pues estableció , que en el Pueblo<br />
que pretendía la gracia, constase este de 7jo dias. El<br />
nombre Republicano sustituido al de Abuso, es salud<br />
fublica , mejoras, Patriotismo , nuevo orden , y muchos<br />
otros.<br />
Se han visto , no obstante, caer algunos Democráticos<br />
en manifiestas contradicíones sobre el vocablo susodicho.<br />
Probadas hasta la evidencia las horrendas in-»<br />
justicias, violencias , opresiones, y tiranías &c. de sus<br />
Gobiernos , los mas astutos callaron ; pero los que no<br />
lo son tanto , comenzaron á decir: " Esta no es culpa<br />
de la Democracia : estos son abusos". Pues , ex ore tu»<br />
te judico , serve nequam: luego la democracia, ó Republicanismo<br />
tiene mas abusos , y mucho mas terribles, que<br />
los demás Gobiernos. ¿Y si es asi, como, unos callando<br />
y otros paladinamente lo confesáis, ¿ á que ñn tantos
afanes, y tantas vueltas y revueltas para colarnos en<br />
casa la Democracia , y colárnosla nada menos , que<br />
á pretexto de atajar, y reformar abusos? Convengamosnos<br />
, chicos : si la Democracia no hace mas bien al<br />
Mundo , que aumentar in ¡nfinitum los abusos Gubernativos<br />
: vaya al Diab. .. y dexenos ; que bien está S. Pe*<br />
aro en Roma. ¿Me explico?... Pero ah! bien veo , que<br />
aunque los Señores Democráticos están confusos , y convictos<br />
de esta verdad , no por eso desmayan , sino que<br />
siguen con su en avant, y se acojen á sus Vocablos<br />
En adelante. En lo por venir s=s Que son el ancora<br />
Republicana Democrática, y los que deben remediar los<br />
males infinitos , que ha producido , produce , y producirá<br />
la Democracia moderna. Quando un Republicano<br />
es convencido de las mayores iniquidades , y de las<br />
inauditas calamidades y miserias , en que su Democracia<br />
ha precipitado los Pueblos, y las Naciones , se asa<br />
del Vocablo Por venir como de su ancora , y ultimo refugie.<br />
Y nadie negará , que en esto obran como hombres<br />
de prudencia ; pues son en esto , como aquel otro,<br />
que para librarse de la muerte , prometió que enseñaría<br />
á hablar un Borrico en espacio de veinte años ; bien<br />
seguro de que en este tiempo moríria él, ó el Asno, ó<br />
el grandísimo salvage que creyó la promesa. ¿ Que le<br />
cuesta al gran Ladrón , que quema mi Casa , que me<br />
toba mis bienes, que me deshonra y da de palos, prometer<br />
, qne restituirá ciento por uno á mis visnietos ?<br />
Que tiranizando, y destrnyendo los Republicanos el Mundo<br />
presente , prometan hacer feliz al Mundo futuro,<br />
que no existe , y que no podra reconvenirlos , no es<br />
ninguna maravilla Eslo si, y muy grande, que haya hombres<br />
tan sumamente tontos , que les den crédito. Ninguno<br />
que tenga ojos , puede tener la menor duda sobre<br />
qual será el Por venir Republicano , si reflexa con seriedad<br />
el vocablo<br />
Máximas = Único vocablo , que puede esclarecer<br />
algún poco el impenetrable , y oscuro Por venir. Por<br />
mas espeso que sea el velo que encubre á la humana<br />
inteligencia lo futuro, es evidente , que ni los Espinos<br />
darán ubas , ni higos las abrojos. Pues ahora , tan cierto<br />
como es esto , lo es también , que las máximas malvadas<br />
, t impías no darán felicidad , ni virtud. Es un
principio eterno , que efe las máximas dependen las ac«<br />
cienes , y de las acciones , el estado humano de felicidad<br />
, ó infelicidad. No es menos evidente, que las máximas<br />
de nuestros Republicanos están en oposición manifiesta<br />
con todas las que desde el principio del mundo<br />
hasta ahora adoptaron todos los hombres. Luego: 6 todo<br />
el genero humano no tuvo ni razón, ni ciencia , ni experiencia<br />
; 6 los filosofantes Republicanos son de aquella<br />
clase de locos , que por ley de buen gobierno deben<br />
estar atados. Jamas ha existido Pueblo , Nación, ni<br />
Sociedad , que no haya tenido por máxima fundamental<br />
, é infalible , que ninguna reunión de hombres fuede<br />
subsistir , y ser feliz, sin Religión : y ved aquí que los<br />
Republicanos modernos pretenden fundar su República<br />
sobre el Ateísmo. El hombre es naturalmente Religioso,<br />
porque es racional. La evidencia de la gloria y Sabiduría<br />
del Criador necesariamente lo encaminan á la Religión;<br />
y sns necesidades , dejgracias , é infortunios lo llevan<br />
como por la mano a buscar consuelo, y socorro en aquel<br />
mismo , que le dio el ser. Los filósofos Republicanos,<br />
por el contrarío , quieren violentar al hombre, á que<br />
reniegue de la Naturaleza y de la evidencia, para que<br />
desconociendo la existencia de un Dios, acuda por el consuelo<br />
, y remedio de sus desgracias á la desesperación y<br />
el Suicidio. Ningún hombre de sano juicio dudó jamas,<br />
que si la conciencia humana no se fundase sino sobre<br />
las penas civiles , no podría ser por menos , sino que<br />
los hombres en general se dexasen llevar de sus pasiones<br />
, y desembarazados de la fuerza eterna, que los contiene<br />
, nada les impediría , cometer las mas horrendas<br />
iniquidades, siempre que viesen , que no les alcanzaría la<br />
Ley civil. La conducta misma de los fundadores Republicanos<br />
es una prueba sin replica de esta verdad. ¡ Y<br />
que todavía se quiera sostener que la conciencia humana<br />
no debe temer otra pena , que la de la justicia de<br />
los hombres , y que basta esto solo para que todos sean<br />
virtuosos , y hagan feliz la Sociedad ¡ En toda la Europa<br />
, y fuera de ella ha enseñado la experiencia aun<br />
a los mas lerdos , que apenas se comenzaron á regir los<br />
Pueblos por las máximas del moderno Republicanismo,<br />
quando ya no hubo medio entre la horrorosa unarquiaj<br />
y la tiranía mas detestable.
No se requería menos que toda la impudencia,<br />
ligereza, y poca substancia de los modernos Democráticos,<br />
para volver á tentar de nuevo, persuadirnos, que<br />
aquellas mismas máximas, que según la luz natural, Ja<br />
razón, y el constante juicio de todo el genero humano,<br />
deben conducir derechamente á la maldad, la anarquía,<br />
y /todas las* desgracias: que aquellas mismas, repito, que<br />
hemos estado viendo con nuestros propios ojos , que<br />
han precipitado á millones de hombres en un insondable<br />
abismo de males; deben en adelante ¡hacer feliz á todo<br />
el genero humano. ¿No sería un loco consumado el<br />
que contra la razón y la experiencia llegara á persuadirse,<br />
que el Sol, que por su naturaleza da calor y luz, y<br />
que siempre las ha dado, produciría en lo Porvenir yelo<br />
, y tinieblas? Pues ahora, yo no sé porque hayan de<br />
ser tenidos por cuerdos los que creen, que las máximas<br />
de irreligión , y libertinage puedan producir virtud y<br />
felicidad. Las Repúblicas Democráticas no pueden sostenerse<br />
sino á fuerza de tyranias, y estas no pueden durar<br />
sino por breve tiempo. Conque por necesidad deben<br />
arruinarse, después de haber hecho sufrir al genero humano<br />
las ultimas miserias. Pluga al cielo abrir los ojos á<br />
los desgraciados Pueblos, á los que los gobiernan y dirigen,<br />
y á los miserables, y dignos de compasión, que viven<br />
engañados
74<br />
decir, que pasado e! brevísimo tiempo de las palabras,<br />
y viniendo á los hechos horribles, que escoltan siempre<br />
al Gobierno Democrático, son, y deben ser acabadas las<br />
Comparaciones. Los miserables Pueblas, tiranizados, robados,<br />
oprimidos, reducidos á la miseria, privados de sustento,<br />
de Religión, de libertad, de bienes, de Comercio,<br />
de industria, y hasta de los bellos Monumentos públicos,<br />
y de quanto hacia su Sociedad feliz y floreciente baxo<br />
los Gobiernos anteriores, no pueden ni aun volver los<br />
Ojos atrás para comparar la felicidad que gozaban, con<br />
el estado deplorable a que los ha reducido la inhumana<br />
Democracia. Suspiran por su Religión, desean el orden,<br />
anhelan por un Gobierno de hombres de bien, lloran en<br />
silencio por la verdadera Libertad, claman porque haya<br />
costumbres, seguridad, y medios honestos de procurar su<br />
subsistencia: caen de sus ojos los exagerados fantasmas<br />
de los defectos, y abusos de sus antiguos Gobiernos, y<br />
conocen, aunque tarde, la pesada burla, que se les ha<br />
hecho. Furiosos se ponen los Republicanos con semejantes<br />
comparaciones. Dicen, que eso es atacar su Lealtad,<br />
y sin perder tiempo, en responder inútilmente alas objecciones,<br />
que con tanta evidencia se deducen de sus execrables<br />
perfidias , acuden corriendo a los Cañones para<br />
probar irresistiblemente su Leatad á quantos tienen el<br />
atrevimiento de dudar de ella. Es verdid, que es un poco<br />
nuevo este modo de probar, y de responder: pero, sobre<br />
que no hay otro. ¡Y ya se ve! A fuerza de Cañonazos<br />
también es muy fácil probar, que el Vocablo Perfidia<br />
se debe llamar Lealtad. Vayanse, vayanse -con argumentitos<br />
á los Democratizeos. En materia de pruebas, siempre<br />
se remiten á 1-,/s Cañones, y lo ponen todo corriente.<br />
En vano se disputa con ellos sin razones de la misma<br />
naturaleza.<br />
No , no se hallará un Vocabulario que estribe en<br />
principios y fundamentos mas estrepitosos, enérgicos, y<br />
persuasivos, que el Vocabulaiio filosófico Democrático<br />
VOCABLOS<br />
Que según la materia , iuterez de los filósofos , y<br />
sentimiento á que se aplican, st adoptan en sentido contradictorio;<br />
significando unas veces lo que suenan, j o.ras,<br />
lo contraído de lo que suenan. Tales son;
Si, que unas veces significa Si, y otras redondamente No.<br />
6IGN1FICA SIGNIFICA<br />
Con Sin. Todos ......... Ninguno.<br />
Todo Nada. Seguridad . Extremo Peligro.<br />
Renuncia Pretensión. Soberanía Esclavitud.<br />
ninguno* • Todos. Protección .... Exterminio.<br />
OTROS VOCABLOS<br />
Que si no se toman en significado contradictorio, se<br />
toman muchas veces en sentidos bastantemente diversos»<br />
SIGNIFICA<br />
Derecho Fuerza.<br />
Adquirir . -. Robar.<br />
Conquistar Asesinar.<br />
Legitimo Patriótico.<br />
Sesiones Comedias.<br />
Fiestas Tragedias.<br />
Regozijos .Insultos al oprimido.<br />
Valor . . Traición.<br />
Vitoria Dinero.<br />
Grande Embaidor iniquo.<br />
Recompensa . ..... Guillotina.<br />
Usus te pura docebit.<br />
Algunos Vocablos antiguos han sido del todo borrados<br />
del Vocabulario Democrático. Como<br />
Dios. Revelación.<br />
Providencia, Continencia.<br />
Vergüenza. Pudor.<br />
Justos respetos, Humildad,<br />
Quietud. Fé conyuga!.<br />
Amor conyugal. Mansedumbre!,<br />
Afabilidad. Civilidad.<br />
Decencia.
7
el Mérito solo es , el que va hombre de bien al ignoran<br />
a triunfar. La Democracia, te, y al malévolo; y que ama<br />
6 Republicanismo colmará de seis entrañablemente la Re<br />
felicidades los Pueblos; y solo ligión, y abominarais al Ate<br />
podra ser infeliz el ostínado ísmo. Esta muy bien : pero<br />
Aristocrático. Eh! ¿De que agora lo veredes, dixo Agra-<br />
tembláis? ¿Que es lo que teges. Porque habéis de saber,<br />
itieii? ¿Que se os quite la Re que los ltnpios, y Tumbones<br />
ligion? Ella sera protegí !a por han sabido apoderarse del<br />
leyes sabias, yjuitas. ¿Que se Palo, y ahora el delito solo<br />
atente contra vuestras Perso es, el que va á triunfar. La<br />
nas? Ellas serán inviolables. Democracia es la que Ya á<br />
¿Que se os despoje de vues hacer de todos los Ateos, Latras<br />
propiedades? Ellas serán drones, y Tunantes , otros<br />
sagradas. Ea, abrid, Pueblos, tantos Despotas: y solo va á<br />
los brazos, y echándolos al ser infeliz, el que se ostinare<br />
cuello de vuestros Libertado en ser hombre de bien. ¿Que<br />
res, jurad: O muerte, 6 Liber teméis? ¿El Ateísmo? El será<br />
tad. O muerte, ó Democracia. protegido. ¿Los Malhechores<br />
¡Mueran todos los Tyranos! y Malvados? Ellos serán in<br />
¡Viva ia Libertad!<br />
violables. ¿Por lo que se os<br />
pueda robar? Los robos serán<br />
sagrados en las manos de los<br />
Ladrones. Ea, Bribones , y<br />
canallas, echad los brazos al<br />
cuello de vuestros Protectores<br />
y Padrinos; y a despecho<br />
del Cielo, y de la tierra gritad;<br />
O muerte, óLibertinage.<br />
O muerte, 6 Gobierna de De.<br />
monios. Mueran los amantes,<br />
y Sostenedores del orden.<br />
Viva la opresión de todos<br />
los hombres de bien.<br />
PROCLAMA A VH PUEBLO VA DEMOCRATIZADO.<br />
Lengua Democrática,.<br />
Lengua vulgar.<br />
A* ^hora que ya sois libres, es P 1_ ues que ya habéis caído<br />
conveniente que os mostréis en la Ratonera , lo que os<br />
feombres dignos de la JLiber-conviene<br />
es estar tranquilos, y<br />
77
78<br />
íad. ¡Fuera de entre vosotros<br />
la Superstición, y el Despotismo!<br />
La generosidad de vuestros<br />
Libertadores nada desea<br />
con tanta ansia como vuestra<br />
Felicidad. Ellos no le tocaran<br />
con un dedo ni a vuestro l'ais,<br />
ni á vuestros Bienes. Mas nada<br />
hay tan puesto en razón,<br />
y justicia, como que ya que<br />
no estáis baxo la tyrania, la<br />
Superticion, ni el fanatismo,<br />
concurráis con vuestros Caudales<br />
á indennizar á vuestros<br />
Libertadores. Va podéis hacer<br />
todo lo que os agrade. Escoged<br />
la Constitución, que os<br />
paresca. ElegiJ vuestros Diputados,<br />
Formad vuestras Leyes.<br />
Haced, que floresca la<br />
virtud: exterminad la Superstición<br />
: abatid la orgullosa<br />
Aristocracia, y no dudéis de<br />
que seréis siempre libres, y<br />
felices.<br />
que os acomodéis con la Esclavitud.<br />
Desaparescan ya de<br />
entre vosotros la Religión, y<br />
el orden. La generosidad de<br />
vuestros Opresores os dexa<br />
por ahora la la vida, mientras<br />
no llega la de conduciros al<br />
Matadero, para que sostengáis<br />
a los que os oprimen. Ellos<br />
no pretenden meter el ombro<br />
á vuestro País, ni á vuestros<br />
Establecimientos, para trasportarlos<br />
al suyo. Pero ená<br />
en el orden, y es justo; que<br />
ya que habéis sido despojados<br />
de Libertad , de Religión , y<br />
de Costumbres, no tengáis<br />
tampoco caudales ; pues que<br />
estos nos pertenecen a nosotros<br />
como á Opresores vuestros.<br />
Dísde el diade hoy podéis<br />
ya hacer, lo que os mandaremos.<br />
Escogeréis la Constitución,<br />
que os prescribamos.<br />
Eligiréis los Diputados que os<br />
nombremos: y formareis las<br />
Leyes, que os impongamos.<br />
Ea , manos a la obra : haced<br />
florecer el vicio, exterminad<br />
la Religión: abatid a quantos<br />
orgullosos la reclamen : confundí<br />
I á los que quieran orden;<br />
y asi no podréis ya dudar<br />
de que sois nuestros miseros,<br />
y oprimidos Esclavos.<br />
Lo dicho hísta aquí puede bastar , para componer<br />
el primer Tomo del V >cabulario Democrático. Me parece<br />
, que es lo suficiente , para entender de algún modo<br />
el nuevo lenguage Republicano , y para no caer en<br />
aquellos terribles errores de hecho , producidos y ocasionados<br />
por Ja nueva confusión de lenguas. No será, sin
19<br />
embargo , fuara de proposito, añadir aquí por amor a 1«<br />
justicia una Defensa, que justifique á los Filósofos de<br />
tantas y tan atroces calumnias , como tantísimos Serví'<br />
Iones publican y han publicado contra ellos.<br />
Se dice , se escribe , se estampa , y se publica, que<br />
los Filósofos Democráticos son malignos, pérfidos, tiranos<br />
, embusteros , impíos , ladrones , traidores , sin fé,<br />
sin palabra , sin vergüenza , sin juicio , sin talentos, sin<br />
humanidad , sin carácter &c. &c. &c. ¿Y porque ? Porque<br />
los Pueblos oyeron de buena te , que se les prometía<br />
Soberanía, Libertad, Igualdad, Felicidad, Ilustración<br />
, Orden , Abundancia , y Seguridad de Religión,<br />
vida, y propiedades &C Y como después de tar.tas , y<br />
tan grandiosas promesas , no han catado otra cosa que<br />
Gobierno de Locos , ó Demonios, Esclavitud, Tiranía<br />
la mas barbara , Opresión , Engaños , Ateísmo , Robos<br />
da todo genero , Miseria , Carestía, y Desorden : han<br />
echado de la gloriosa contra los Filósofos Republicanos,<br />
imputándoles la multiru f de males , que sufren. Pero,<br />
Stñores, por amor de Dios: ¿ que culpa tienen los pobres<br />
Diabl is de los Filósofos , de que los Pueblos no les<br />
hayan entendido el Lenguage ? Si Libertad en el suyo,<br />
corresponde perfectamente á exclavitud en el nuestro;<br />
Si Felici lad significa miseria ; Soberanía , opresión;<br />
Religión , Ateismo ; Propiedad , Robo ; y prometiendo<br />
los Republicanos Soberanía , Felicidad , Libertad , con<br />
todo lo del c fre , han esclavizado los Pueblos , y los<br />
han reducido a la desesperación, y miseria: ¿que tier.en,<br />
que pedir á estos hombres ? Ellos han siüo honradísimos<br />
, y han cumplido religiosamente sus promesas Quexense<br />
, pues, los Pueblos , no de los honradísimos Filósofos<br />
; sino de su crasa ignorancia , y prodigiosa estupi<br />
tes , tanto mas culpable , quanto que muchos hombres<br />
expertos , y de buena nariz , ademas de los repetidos<br />
hechos de tantos años, les habían -avisado infinitas<br />
yetes de la acaecida confusión de Lenguas. ¿ Que<br />
hay que decir a esto ? Nada. Voy , puts a concluir<br />
con una pregunta.<br />
¿ Seta posible , que después de toda la evidencia,<br />
que la experiencia ha dado , y esta dando ce la nueva<br />
íignifit ación de muchas Yoces , haya un solo pueblo, un<br />
solo hombre , que aun permanecerá tenaz, y brutalmen»
fio<br />
fe adherido al significado antigua de las palabras , so*<br />
lamente porque asi lo aprendió en su niñez ? ¿ Habrá<br />
Uno siquiera , que no haga alto , (quando las oiga pronunciar<br />
) en si es Filosofo , ó Republicano el que las<br />
pronuncia , pues en su idioma significan todo lo contrario<br />
de lo que suenan ? Si es así: ¿que. podremos decir<br />
nosotros , sino concluir con aquel Proverbio : Qjiiea<br />
es causa de su mal quexese de si mismo. O como dice<br />
el refrán Castellano:<br />
" Quien bien tiene , y mal escoge,<br />
For el mal que le venga, no se enoje ? "<br />
( i ) El amor d la verdad , y el honor de este hom~<br />
iré , que seguramente fué docto, nos obligan d advertir,<br />
que antes de morir , se retrató de estas extravagancias.<br />
Su vuelta á la razón manchó su nombre d juicio de los<br />
Filósofos , que nunca la reconocen , sino quando se trata<br />
de abusar de ella.<br />
NOTA DEL TRADUCTOR.<br />
Este Vocabulario fué impreso en Venecia el año<br />
de 1709. con las correspondientes Licencias del Gobierno.<br />
Se cree , que su Autor es un Jesuíta de Nación<br />
Sueco.<br />
Acaso se echaran de menos en esta traducción una<br />
ó dos notas del Original. Las hemos omitido, por pa.<br />
recemos en el dia de menos importancia , que quando<br />
el Autor las escribió.
A<br />
Alarmista.<br />
Aristrocracia.<br />
Abusos.<br />
Alegría. Alegre.<br />
B<br />
Bienes Nacionales.<br />
C<br />
Calumnia.<br />
Ciudadano.<br />
Constitución.<br />
Costumbres.<br />
Caridad Christiana.<br />
Comparación.<br />
D<br />
Delito.<br />
Deberes.<br />
Derechos.<br />
Democratizar»<br />
Democrático.<br />
Democracia.<br />
Despreocupados»<br />
Deis» o.<br />
E<br />
Elecciones Populares»<br />
Eternidad.<br />
Espíritus fuertes.<br />
Emigrar. Emigrados»<br />
En adelante.<br />
Educación.<br />
Felicidad.<br />
Filosofia.<br />
Filósofos.<br />
Floreal.<br />
I N.D I C E.<br />
Página, 13.<br />
i9<br />
60.<br />
66".<br />
«S-<br />
53-<br />
22.<br />
23.<br />
40.<br />
64.<br />
49.<br />
37-<br />
27-<br />
18.<br />
19.<br />
Id.<br />
3 1<br />
-<br />
42.<br />
23.<br />
24.<br />
5 i.<br />
56.<br />
7
8«<br />
Natura, 35.<br />
O<br />
Organizar. ta.<br />
Opinión publica. 33.<br />
Orgullo. 42.<br />
Orgullo. 68.<br />
P<br />
Pacto Social. 8.<br />
Pueblo. BO.<br />
Patria. 20.<br />
Patriota. so.<br />
Presunción. 42.<br />
Político. 44.<br />
Pensador. 44.<br />
Prometer. Promesa. 55.<br />
Propiedad. 56.<br />
Prevenir. C$5.<br />
Q<br />
Quemas. 67.<br />
R<br />
República. 22»<br />
Religión. 33.<br />
Razón. 41«<br />
Reforma. 47*<br />
Reo. 48.<br />
Rentas. 67.<br />
S<br />
Semi-Democratico. ij>.<br />
Septembrizar. ti*<br />
Sansculotes. 13.<br />
Superstición. 34*<br />
T<br />
Tiranía. Tiranos. 55.<br />
Tolerancia. 54.<br />
V<br />
Verdad. 54.<br />
Yirtud. Virtuoso. 57.
F E D E ERRATAS.<br />
Erratas. Lease.<br />
Pág. 5. Tin. 32 entinde . entiende.<br />
Pag. 8. lin. 29 tonto tanto.<br />
Pag. 12. lin. 29. . .. Regioida. ..... Regicida.<br />
Pág. 14. lin. ultima.. Futuras entradas futuras Rentas del<br />
de año año.<br />
Pág. 17. lin. 38. .. . horneada homicida.<br />
Fág. 18. lin. 27. . .. andar á salto • . . andar á salto ie<br />
mata.<br />
Pág. 20- lin. 10. . .. Republinos .... Republicanos.<br />
Pag, 24. lin. 9 Abandono abandonó.<br />
Pág. 26. lin. i.. . . , fustillas juntillas.<br />
Pág. id. lin. 17 y para hacer, apa- y para hacer aparece,<br />
recer<br />
Pág. id. lin. 28 noveles novelas.<br />
Pag. 38. lin. 3 que no haga at que no haga uno á<br />
otro otro.<br />
Pág. 41« lin. 8 Sarcarmos . . . .. Sarcasmos.<br />
Pag. 47. liu. 1 desecho . derecho<br />
Pág. 49. lin. 22. . . . Pertubador Perturbador<br />
Pág. 50. lin. 19. . .. Piadras . piedras.<br />
Pag. 58. lin. 34. . . simplisficacion . . simplificación.<br />
Pág. -74. lin. 24. .. Leatad ...... . Lealtad.<br />
Fág 79. ultima lin. permanecerá .... permanezca.
N U E V O<br />
V O C A B U L A R I O<br />
FILOSÓFICO-DEMOCRÁTICO<br />
INDISPENSABLE<br />
PARA TODOS LOS QUE DESEEN<br />
ENTENDER<br />
LA NUEVA LENGUA<br />
R E V O L U C I O N A R I A .<br />
ESCRITO EN ITALIANO,<br />
Y<br />
TRADUCIDO AL ESPAÑOL.<br />
TOMO II?<br />
Cum desolationem faciunt, pacem appe<br />
llant. Tacito.<br />
EN SEVILLA. - POR LA. VIUDA DE VAZQUEZ<br />
y Compania , año de 1813.
NOTA.<br />
J)eseanrTo el Traductor de este Vocabulario adquirnf<br />
algunas noticias de su Autor, y haciendo para ello las<br />
diligencias posibles : ha tenido la satisfacción de encontrar<br />
con quien le conozca personalmente, y le haya dado<br />
las que siguen , que el Público acaso no desdeñará.<br />
En el Comboy en que los desgraciados hijos de la<br />
extinguida Compañía de Jesús salieron de España para<br />
Italia, iba un Navio Sueco , y entre su Tripulación un<br />
muchacho de una familia ilustre de Stokolmo. Durante<br />
la navegación trabó amistad con los Padres , y en poco<br />
tiempo se les aficionó tanto , que resolvió ( Sln<br />
comunicar<br />
con nadie su pensamiento ) quedarse con ellos.<br />
JLuego que arribaron á la Isla de Córcega , eran todos<br />
los días visitados por Don Lorenzo Thiuli , que es el<br />
nombre de nuestso Autor: quien al punto que supo, que<br />
su Navio se hacia á la vela , se fugó de él , y fué á<br />
ocultarse en medio de los montes; por cuyo motivo<br />
fueron en vano todas las diligencias , y pesquizas , qué<br />
se hicieron para encontrarle. Al cabo de algunos días,<br />
ere aquí que aparece nuestro Joven, y presentándose á<br />
los Padres , les descubrió abiertamente su designio. Alegráronse<br />
estos con la vista del que tenían por perdido<br />
, y le acogieron con la dulzura , cariño, y afabi.<br />
lidad , que les eran característicos , y que supieron conservar<br />
en medio de sus infortunios y desgracias. No se<br />
entristecieron al ver la nueva ayuda de costa , que se<br />
agregaba á su corta, y reducida pensión. Ella sufragó<br />
también al sustento , y besrido del nuevo huésped: quien<br />
poco después abjuró de muy buena voluntad la heregía,<br />
y catequizado, é instruido por los Padres en los misterios<br />
y doctrina de nuestra Religión santa : era por su<br />
docilidad, y por la generosidad y franqueza de su bello<br />
corazón las delicias de sus Tutores. Pasado algún tiempo<br />
quiso recibir la Sotana, y fué admitido en la Compañía<br />
, como hijo que era ya suyo. Durante el curso
de sus estudios tuvo ocasión de manifestar nuestro joven<br />
una grandeza y generosidad de alma nada vulgar,<br />
una piedad, y pureza de corazón , que llamaba la atención<br />
de todos , y un talento grande , sólido , y despejado.<br />
Formado ya no menos en la virtud que en las<br />
ciencias , comenzó á dar al público los frutos de su laboriosidad,<br />
y aplicación ; consiguiendo por ellos ,y por<br />
sus prendas todas recomendables , hacerse un lug«r distinguido<br />
entre los verdaderos Sabios.<br />
Nada choca tanto a un espíritu justo, como la hipocresía<br />
, y la traición : y he aqui la causa verdadera<br />
del odio , y despique de D. Lorenzo al moderno filosofismo.<br />
Penetrado de sus pérfidos, y abominables planes<br />
hizo no pocas veces patente á todo el mundo el misterio<br />
de iniquidad , que se concebía eti la Europa , y<br />
la horrible tormenta de males y desgracias , que le preparaban<br />
los que se di;en filósofos. Puesto al cabo de<br />
las pérfidas miras de los partidarios del moderno Democracismo<br />
, hablaba como de cosa pasada y experimentada,<br />
de su inmoralidad, de su atolondramiento , de su<br />
ladronicio , y ritmas embustes y falsedades. Pero muchísimos,<br />
ya fuese por sencillez, ya por sus pocos aicanses<br />
, ó ya ( que es lo mas común •) porque hay<br />
hombres de cierto temple , que no saben persuadirse á<br />
que sea factible lo que ellos no quieren que suceda,<br />
tubieron por exagerados los avisos de nuestro Autor,<br />
hasta que la experiencia vino á desengañarlos.<br />
Desalojados los franceses de la Italia , y conociendo<br />
nuestro Don Lorenzo , que la impiedad , y la tiranía<br />
eran deudoras de casi todos sus progresos á la traidora<br />
falsedad de su lenguage, determinó escribir el presente<br />
Vocabulario , para que instruidos los hombres del gran<br />
trastorno , que los ñiosofos han hecho del idioma, no<br />
se dejen deslumhrar, y les enteintlan la lengua. ¡Quiera<br />
Dios que los españoles ha^an de él, el uso conveniente<br />
> sin entrometerse á hacer comparaciones, que siempre<br />
son odiosas.
AVISO<br />
DEL AUTOR.<br />
TV . .<br />
l>o era mi animo serio componer un segundo Tomo<br />
del Vocabulario Democrático. Es verdad , que un Tomo<br />
solo de desatinos y locuras , hablando de Democracia<br />
Filofica, es casi nada , atendida la abundancia del<br />
Argumento : pero me parecía á mi, que el primero era<br />
suficiente , para conseguir, que qualquiera racional la<br />
detestase , y mas que sobrado , para quien ya la detestaba.<br />
Más el Público se ha empeñado en pedirme el segundo<br />
Tomo , y mal correspondería yo al honor, que<br />
me hace , si no le diese gusto. Por mucho que se diga<br />
contra un Monstruo semejante, nunca se dirá todo<br />
lo que merece: ni por muchas que sean las iniquidades<br />
y abominaciones, que se le descubran; nunca serán tantas<br />
, que no le queden infinitas por descubrir.<br />
Siempre el Mundo abundó en Iniquos : pero el Ladrón<br />
robaba , y no se metia á hacer al mismo tiempo<br />
del Heresiarca , del Ateo , del General , del Legislador,<br />
ni del Juez. Era necesario , que apareciesen los Filósofos<br />
Republicanos , para que se viese en el Mundo una<br />
raza de malvados , que reunía en uno quantas maldades<br />
se pueden imaginar. Amamantados en la iniquidad y la<br />
malicia , siempre los sigue mas que la sombra al<br />
cuerpo.<br />
Se creyó la Filosofía , que con solas las armas del<br />
ridiculo, abatiría en el Universo la Verdad, la Razón,<br />
y la Religión. Mucho ha obtenido ; porque son muchos<br />
los estupidos é ignorantes , que no quieren mas que<br />
reir , sin saber , que extrema risus luctus occupat. Tanto<br />
ha reído el Mundo con la Filosofía , y tanto se ha divertido<br />
y holgado , que ahora se halla anegado en sangre<br />
, y amargo llanto. Mas ya que la mayor parte de<br />
los hombres sea de locos , cuya mania sea reir : ¿Porque<br />
ésta risa ha de recaer solamente sobre las buenas<br />
Costumbres , la Razón , la Religión , la Verdad , y el
Orden? j Son por ventura estas cosas materia ¿Te risa,<br />
rii ridiculo? ¡Y quien, estando ahí la estupidez filosófica<br />
, el Ateísmo , el Fanatismo Republicano , el atolondramiento<br />
, el Libertinage, y la ignorancia y presunción<br />
de tantísimo mentecato , Ya á buscar otras cosas de que<br />
reir! ¿ Hay materia mas digna de risa que esta ? j Y<br />
por qualquiera parte , que se le comsidere , no merece<br />
ella el desprecio, y la risa universal ? ¿ Que cosa hay<br />
mas ridicula , que Ja misma Filosofía , que todo otro<br />
nombre merece , que el de Filosi fia ? ¿ No es ella ridicula<br />
en sus principios , en sus discursos, en su presunción,<br />
en sus escrites, en sus delirios, en sus fines,<br />
y en sus sequaces? De ella es, pues, de quien justamente<br />
nos podemos reir ; y con tanta mas seguridad , quanto<br />
que el burlarnos de la maldad , y hacerla espernible,<br />
no puede menos que producir buenos efectos. Avergüénzense<br />
, pues , alguna vez los malvados , de sus iniquidades,<br />
y desatinos. Si un loco comienza á conocer,<br />
que lo está , ya está medio curado : y he aquí la causa<br />
, porque los Republicanos tendrán un poderoso remedia<br />
, en conocerse á si mismos. Mas si después de<br />
todo , es ineficaz qualquiera Medicina para curar á estos<br />
locos , y ni aun burlándonos de ellos , quieren conocer<br />
su enfermedad ; los Sabios y prudentes al menos<br />
tendrán un antidoto, para no infectarse.
NUEVO<br />
VOCABULARIO<br />
FILOSOFICO - DEMOCRATICO.<br />
LIBROS= ot lo que toca á lo material son una misma<br />
cosa , tanto en lengua vulgar, como en Democrática.<br />
Llamanse asi en ambas lenguas diversos papeles<br />
juntos, y cosidos con hilo acarreto. Los hay de dos<br />
clases: impresos , y manuscritos; pero comunmente se<br />
llaman Libros, los impresos. Por lo que hace á lo formal<br />
, es decir: quanto á su uso , empleo , y destino en<br />
la Sociedad: hay tanta diferencia, de Libros en lengua<br />
Filosófica , á Libros en la antigua , como entre el oriente<br />
, y el ocidente. Antiguamente componían los hombres<br />
los Libros , y los dirigian y destinaban, á instruir los<br />
Pueblos en la Religión , en las buenas Costumbres , en<br />
las Ciencias , en las Artes , y en la Cultura. Pero ya<br />
«sa moda se acabó , al menos entre los Republicanos:<br />
pues que filosóficamente no can ellos otro destino a los<br />
Libros y Papelotes , que el de seducir al genero humano,<br />
trastornarle las ideas, arruinar la Religión , embrollar,<br />
y confundir la Razón , combatir la Verdad, hacer<br />
agradable el engaño , denigrar á los Gobiernos legítimos<br />
c acreditar los disparates , y volver locos aun á<br />
los que tienen juicio.<br />
Entre todos los medios adoptados por la Filosofía,<br />
impia detructora de todo lo bueno , para entablar su Dominio<br />
sobre la Tierra : el de los Papelones , y Libros<br />
es su predilecto , y á quien sin duda alguna debe ella<br />
sus progresos agigantados. Es necesario , sin embargo,<br />
hacerle justicia , confesando , como confesamos, que las<br />
agonias , y sudores mortales, que para ello ha tenido,<br />
que superar , pueden ser considerados como los trabajos<br />
de Hercules. Ante todas cosas , le fué necesario es-
8<br />
tablecer la Libertad de Imprenta, Y ya s« sabe quantos<br />
riesgos ha tenido que correr , para dar este solo paso.<br />
Kl primer fundamento , sobre que la apoyaba , era la<br />
Libertad de pensar : no como se debe, sino como caria<br />
uno quiera , por disparatados ó impios , qtife sean<br />
los pensamientos. Y en verdad , en verdad , que no iba<br />
en esto muy fuera de sus caminos. Porque, vamos claros<br />
: una Filosofía, que establece la libertad del hombre<br />
sobre la potencia física de hacer mal: que desconoce la<br />
autoridad de la Razón ( que es la que niega , anula, y<br />
destruye el derecho de ser impio , y loco ) ¿ sobre que<br />
otra cosa podia ella apoyar su libertad de Imprenta, sí<br />
es , que habia de ir consiguiente en sus principios ?<br />
Dime tú , con quien te juntas , que yo te oiré, quien<br />
eres. Establescarne usted la Libertad humana sobre la<br />
potencia física, cerno queda dicho : y yo le diré , que<br />
es cierto , certísimo el derecho natural , é inalienable de<br />
pensar cada uno con toda la posible impiedad , y locura.<br />
Hasta aquí iba viento en popa la Filosofía : porque<br />
como el negocio estaba reducido á solo el pensamiento;<br />
el hombre que se habia ya rebelado contra la Razón,<br />
y la Religion , no tenia Juez que temer. La dificultad<br />
fué , quando de este primer derecho , quiso pasar al segundo<br />
igualmente imprescriptible • é inalienable , de hacer<br />
locos , é impios á todos los demás. La oposición no era<br />
ya en este punto meramente especulativa : porque ni<br />
los Defensores de la Razón, ni los sabios, bien ordenados, y<br />
prudentes Gobiernos estubieron de humor de pasar , ni<br />
reconocer como legitimo , el derecho imprescriptible de<br />
seducir los Pueblos , y volverlos locos, impios , y libertinos.<br />
Durante estos contrastes ( que ya ve qusdquiera, 10<br />
espinosísimos qua eran para la Filosofía ) no tuvo mas<br />
arbitrio , que el de acogerse al miserable espediente de<br />
tener que imprimir sus impiedades , furores , locuras , y<br />
delirios en los tenebrosos escondites de tal qual venal<br />
Impresor, de estos , que por cien doblorrg's venden<br />
alegremente su Patria, su Conciencia, su Religion , y<br />
su Soberano, y se entregan á discreción en manos de Picaronazos<br />
, Vellacos , é infames. En vano pidió por mucho<br />
tiempo venganza al Cielo, y á la Tierra contra la<br />
Tiranía , que enfrenaba su locura , su impiedad , y su
íedaclon ; hasta que por fin salto como un Tigre fuera<br />
de sus infames cabernas , y sancionó con la fuerza 1«<br />
que ella llamaba derecho.<br />
Entonces fué , quando se abrió al Mundo racional,<br />
una sorprendente Scena. Todos pensaron , que , asentado<br />
c-1 principio Filosófico de que cada uno fodia pensar á<br />
Su modj , y manifestar sus pensamientos de escrito , y de<br />
f alabra : del mismo modo qt:e era licito , y de derecho<br />
•natural , pensar , hablar , 6 imprimir á lo Luco , y Ateo:<br />
tamtiien lo sería , escribir, y hablar á lo racional , y religioso.<br />
¡ Disparate mas grande....! La Democracia ha proba<br />
¡o con la FUERZA, a todos estos bonancones creyentes,<br />
que la Naturaleza no dá mas derechos imprescriptibles<br />
, é inalienables &c. que para tratar de Republicanismo<br />
, locuras , maldades , é impiedad. Apenas se vio<br />
dueña de la fuerza , quando no solamente negó, que<br />
hubiese Liberta! para pensar , hablar , é imprimir<br />
á lo hombre de bien, racional-, y religioso ; sino que<br />
lo declaró delito Capital , digno de los mayores suplicios<br />
; y fué inexorable en esta clase de sentencias.<br />
Muchos, al ver esto, dicen á voz en cuello, que<br />
la Filosolia Republicana ni tiene conseqüencia , ni vergüenza<br />
, ni sentido común ; y que no se hallan en ella<br />
mas que contradicciones , y absurdos. Todo es verdach<br />
pero también lo es , que si no guarda conseqüencia en<br />
esto ; guarda una Política muy digna de sí. Y sino, venid<br />
acá , buenas Almas, ¿ quando obra la seducion a<br />
golpe mas seguro , quando es , ó quando no puede ser<br />
contradicha? Nadie negara , que riel segundo modo. Pues<br />
ved aqui, por lo que todo Libro bueno debe ser desterrado<br />
del Reyno de la Democracia.<br />
Donde ella no reyna abiertamente , sino que esta<br />
todavía en embrión , y á medio qüaxar , toman sus<br />
ocultos , y secretos Agentes mas colores que el Camaleón<br />
; y no hay medio , por infame que sea, que no<br />
adopten, para impedir el curso de todos equellos Escritos<br />
, que pueden rectificar los Celebros. Si no hallan medio<br />
de impedir la impresión ; aplican todas sus fuerzas<br />
á desacreditarlos con sarcasmos, y a perseguir á los Autores<br />
con un despecho rabioso, levantándoles mil calumnias.<br />
Seo: Hcc, . Y acabado que han con ellos , y aun<br />
sin acabar, toman entre manos al que los imprimió, y<br />
a
10<br />
á los qué permitieron que se imprimiesen , y los ponen<br />
á todos , qual no digan Dueñas. Mas lo que les es sobre<br />
todo intolerable , es : que ataquen sus disparatada»<br />
máximas , y eternos principios con el ridiculo. Para esto<br />
es, para lo que de todo punto les falta la paciencia;<br />
«porque no pueden ver , que se les ataque con aquella*<br />
mismas armas , de que ellos se han aprovechado tan<br />
bien á falta de verciades y razones. Furiosos , y temblando<br />
como azogados de pura rabia , no se pueden<br />
contener , y sin estar en su mano otra cosa , se descosen<br />
y vacian como pellejos , vomitando todo el veneno<br />
que estaba estancado en sus entrañas : y olvidados<br />
con la colera , de taparse las vergüenzas con la<br />
asquerosa capa de la hipocresía, según que lo tienen de<br />
costumbre, se nos descubren tales, quides son. Este er<br />
un argumento reciproco , é infalible : un Libro bueno<br />
descubre a un Jacobino ; y un Jacobino dá a conocer<br />
ciertamente á un Libro bueno. En viendo a los Jacobinos<br />
echar de la gloriosa contra un Libro , es una contraseña<br />
infalible de su mérito. El Vocabulario Democrático<br />
no tiene que. desear en esta parte. El ha tenido<br />
la satisfacción , la gloria , el honor , y el aplauso de yei<br />
i todos los Jacobinos rechinar los dientes contra el: favor<br />
singular, y honorabilísimo , de que su Autor espera<br />
hacerse cada dia mas digno.<br />
La Democracia ha perdido ahora en Italia su imprescriptible<br />
derecho de promulgar sus pésimos, y hediondos<br />
Escritos : y la tiranía de escribir la verdad , lo<br />
justo, y lo bueno ha vuelto á afligir la Libertad Atea,<br />
y Democrática. ¿Si será ya tiempo de que desaparescan<br />
de los Tocadores todos los Libretes , y Folletos que<br />
burlan , y mofan la Religión ? j No se verán ya entre<br />
las manos de los bobillos, 6 inexpertos Mozuelos aquellos<br />
Libros , que llenan sus Almas de veneno contra la Religión<br />
, las Costumbres , y los Gobiernos ? ¿ Se borrará<br />
de sobre la haz de la tierra tanto Papelucho incendario,<br />
en que triunfan impunemente los fraudes , las calumnias<br />
, las imposturas , los sofismas , y las insidiosas<br />
seduciones ? ¿ No se podrá ya reír impunemente de los<br />
Sacrosantos, y Divinos Dogmas de lu Religión , ni sazonar<br />
los embustes , los enredos , y aun las blasfemias<br />
con falsas anécdotas, e insulsas invectivas contra los un»
II<br />
gtíos del Señor ? ¿Se acabará ya el saborearse con<br />
amargos sarcasmos contra los Soberanos , y los Gobief<br />
no¡> i No seri ya licito llenarse las Cabezas, y corroo!<br />
perse los (.Corazones con los desvarios , y oeliiios filosóficos<br />
, ni cobrar aliento contra los remordimientos de<br />
la conciencia con donosas y delicadas veilaquerias ? Si<br />
asi «s : ¡ que desolante melancolía para las Toaletas, los<br />
CeLs, y los Clubs , y Tertulias de los Atolondiados!<br />
Llorase amarga e inconsolablemente la Libertad de seducir,<br />
y Ce ser seducido. Mas la Madre prudente y amorosa<br />
no concederá al llanto del incauto Infantico el iwiprescriptible<br />
derecho de abrasarse la mano , alargundola<br />
para coger la bella llama de la candela : ni los sabios,<br />
y amorosos Gobiernos concederán á los estólidos Parrulitios<br />
, y Parvülilias corromperse por diversión el corazón<br />
, y ti entendimiento con brillantes disparatorios.<br />
No habia medio mas aproposito, para arruinar el<br />
Mundo , ;<br />
¡ que introducir la manía de los Libros, y de<br />
leer ; que por necesidad debia producir la ranidid , y la<br />
presunción , y el prurito de parecer doctos, sabios , é<br />
ilustrados. Asi es , que con justa razón puede llamarse<br />
nuestro siglo el de los Locos iluminados. Ni al Zapatero<br />
se le puede ya decir Ne Sutor nltra crepidam , ni<br />
al Carpintero Tractent fabrilia Fabri. Nada: todos deben<br />
ser doctos , todos Literatos, todos ilustrados , todos Maes*tros<br />
de Religión , de Política; y sobre todo, de Filosofía.<br />
Una gran parte de los hombres entiende poco: otra<br />
nada; y otra tiene el don de entenderlo todo al revés*<br />
Sin embargo , es empeño formal de nuestros Embusteroñes<br />
filosofastros , que todos hayan de ser profundos<br />
raciocinadores , consumados filosofes , y Literatos inmen-í<br />
sos. Lo mas donoso es , que basta á qualquierá zoquete,<br />
creerse tal , para que aleje de sí la docilidad , y con<br />
ella la sobordinacion , la obediencia , el respeto , y el<br />
buen orden.<br />
No nos engañemos : el remedio mas eficaz , para<br />
curar esta mania, sera riempre el dé que no permita<br />
el Gobierno mas lectura, venta , ó publicación que la<br />
de los Libros buenos , y de sanas máximas; y reducir<br />
a cenizas los malos , y emponzoñadores. Quando la Rasen<br />
. la Religión , las buenas costumbres, y los ver-
t2<br />
daderos y útiles conocimientos saan las únicas cosas, ó*«<br />
que se compongan Jos Libros : ¡ Oh , y como han de<br />
ser entonces muy pocos los Lectores. -No , no es Ja<br />
lección que agrada , la de sus Deberes, la de las ma*<br />
attmas , que enfrenan Jas pasiones , ni la de las ciencias<br />
verdaderas , y útiles. La mayor parte de los hombres,<br />
( en la qual deben entrar , sin exceptuar uno , todos esos<br />
muelles , y afeminados Petimetres ) no lee sino por divertirse<br />
, por reir , y por hallar fomento , y defensa á<br />
Sus extragadas pasiones. Quémense tales Libros , y muchísimos<br />
no leerán nada. Pero ¿que le hace eso? Siem*<br />
pte será mejor no leer ; que leer picardías , imposturas,<br />
y obcenidades. Quémense tales Libros , vuelvo a decir;<br />
pues es mejor sin comparación , que el genero humano<br />
sea ignorante , que no que sea revoltoso , corrom»<br />
pido , y bellaco.<br />
Faltará , es verdad , la subsistencia á no pocos Libreros<br />
, é Impresores: mas en esto no se hace mas, qua<br />
quitar del mundo otros tantos medios, y recursos al Ateísmo<br />
, á la seducion, y á la depravación de costumbres.<br />
Todos se ríen de ver el Mundo al rebes, el hombre<br />
debaxo del Pollino, el chiquillo enseñando al viejo,<br />
y el enfermo sirviendo al sano : ¿y no habrán de reírse<br />
del verdadero Mundo al revés , qual es el filosófico-<br />
Democrático ? ¿ Donde hay cosa mas salada , que ver á<br />
un Calzillas dando Lecciones de Politica ; a un Gettneldos<br />
Pinchaúvas, echándola de Doctor; á un Alcahuete<br />
, ó Tumbón mandando'; y á un Arrapieso haciendo<br />
del Legislador? ¿ Y si esto no es el Mundo al reves<br />
, se me querrá decir, que cosa podrá serlo? La Fíi<br />
losofia., pues , con sus Libros , su ilustración , y su Libertad<br />
de Imprenta , no ha hecho mas, que poner el<br />
Mundo al revés; hacer , que los Locos se tengen oot.<br />
Sabios , y los perdularios , y Tunantes por doctos. ¡Válgame<br />
Dios! Si será ya tiempo de poner el Mundo, como<br />
estaba , antes que todo él se convierta en un hospital<br />
de Locos. ; • • •<<br />
í , :!:Gaz,eta.Sí=X De quantos escritos vomitan las prensas<br />
ninguno es tan acreedor como este a las tiernas caricias<br />
de la Democracia. Las Gazetas Democráticas ( ya<br />
se sabe ) no son otra cosa que un Libelo infamatorio<br />
diario de todo el mundo , y de quanto hay en el d$
I?<br />
justo y virtuoso. Su destino no es mas , que destruir<br />
3a Religión , desacraditar los Gobiernos , infamar a Jos<br />
Monarcas , y amancillar la virtud , y la verdad.<br />
Ellas son el alma de la Democracia , y ya se dexa<br />
entender la clase de alimaña que sera esta , qaando su<br />
alma es tan negra , y abominable. No obstante, pensando<br />
que ni asi daba á conocer su carácter , ha tenido<br />
que echir mano de sus Monitores, Relatores , Termómetros<br />
, Campanas , Martillos , y otros sesenta mil papeluchos,<br />
en que ha dexa ¡o sellada su infamia de un modo<br />
tan indeleble , convincente , y claro ; que ni en la<br />
edad presente , ni en la futura podra lamentarse de que<br />
la calumniamos. En quantos escritillos infames han sa-<br />
* lido , y aun están saliendo á su sombra , se vé mas<br />
claro que la luz del medio día , que no hay maldad,<br />
ó embuste por atroz que sea , de que Jos Republicanos<br />
sean capaces de avergonzarse. No hacen mas en todos<br />
esos viles folletos , que reproducir a todas horas , quantas<br />
infames máximas ha abortado hasta nuestros días el<br />
infierno , y quantos medios han puesto los impios de<br />
todos los siglos para establecerlas entre los hombres.<br />
Vedlos , y convendréis conmigo , en que no parece sino<br />
que se han propuesto hacer pompa de su protección , y<br />
poder , en hollar impunemente quanto hasta aqui ha<br />
merecido el aprecio , y estimación de los hombres. Desengañémosnos<br />
: el Ladrón no se enmienda , ni se arrepiente<br />
de serlo , sino quando va camino de la horca.<br />
La Democracia creyó que era eterna su fuerza , y su<br />
poder : pero por la misericordia de Dios , aunque a paso<br />
lento , camina ya acia el suplicio j y basta mirar á<br />
¡os Democráticos á la cara , para convencerse , de que<br />
la extrema vileza, y abatimiento sigue siempre al extie»<br />
irvo descaro , é impudencia.<br />
Quan lo la Democracia erguía su altanera , y orgullosa<br />
cabeza, se le reconvino en una ter'ulia á un De*<br />
mocratico sobre Jas solemnes mentiras , y falsedades de<br />
Sus Gjzetas , que negaban impudentemente Jo que todos<br />
estaban viendo. El Dem¡icrat:co respondió sin alterarse:<br />
¿y no saben Vms. que el mentir es privilegio de todas<br />
¡as G.izetasi Uno de los. presentes, hombre de espirim<br />
pronto le contó en seguida este cuento.<br />
" Un hombte brutísimo pidió por Esposa á una be*
»4<br />
Jji juran. Esta con Ta franqueza , y ligereza Je! mundo<br />
le aplicó un No. ¿ Porque ? Señora , preguntó el. Por la<br />
razón persuasiva , respondió ella , de que sois muy bruto....<br />
Pero ¿ °o sabe V. Señorita , replicó él , que nosotros<br />
los homares tenemos el privilegio de ser brutos ?<br />
j Bueno ! repuso la Llama: ¿ mas quien le ha dicho que<br />
es licito abusar de un privilegio, como acaba de ha«<br />
cer V ? »»<br />
La respuesta puede convenir al falso supuesto de que<br />
las mentiras no desdicen de las Gazetas. Pero tomando<br />
la cosa mas de raiz : ¿desde quando acá tienen las Gazetas<br />
un tal privilegio , ni quien se lo hi concedido?<br />
¿ Pues que no'sirven ellas de nada en la Sociedad, y<br />
solo deben leerse , como se leen y escuchan los cuentos *<br />
de fogaril , ó los enredos y embustes de Ju nielo? En<br />
verdad en verdad , que no es este el camino. Las Gazetas<br />
, como que andan en mano de todos, influyen muchísimo<br />
en la opinión pública ; y quanto esta puede ser<br />
bien dirigida por una buena Gizeta, otro tanto puede ser<br />
extraviada por una mala: y los Democráticos son muy<br />
buenos conocedores de quantos medios son conducentes<br />
a sus depravados fines , para no aprovecharse de este<br />
hasta el exceso.<br />
Muchas veces sucede . que un Gazetero honrado se<br />
dexa llevar de una relación falsa con apariencias de verdadera<br />
, y publica voces prematuras , y hechos , y circunstancias<br />
exagerados; pero ni esto (absolutamente ha<br />
blando ) quita la reputación a un Escritor de Gazetas,<br />
ni, por lo general , influye en corromper las sanas<br />
máximas , y costumbres de los pueblos. Mas tomar motivo<br />
de una inexactitud involuntaria , pura deducir el<br />
privilegio de hacer a las Gazetas otros tantos Almacenes<br />
de impiedades , mentiras , inepcias , y calumnias , para<br />
con ellas hacer fanáticos, y enloquecerá los pueblos: ssto<br />
es ya , meterse en muchas honduras. Ni el mismo De.<br />
monio dixera , que las Gazetas tienen el privilegio de<br />
transformarse en Libelos infamatorios, y denigrativos de<br />
quanto hay de bueno desde el trono mas alto a la mas<br />
humilde cabana. ¿ Como estamos ? El hacer de la Gazeta<br />
la trompeta del Ateismo , de la rebelión , de la<br />
impudencia , y del libertinage , no puede convenir sino<br />
a la Sinceridad, lealtad , y virtud Democráticas : y es
ecesaría esevmr á los pueblos de Lu-jano , quando movidos<br />
de una justísima indignación , afusilaron al G¿zeteio<br />
, y quemaron la Imprenta , que daba a luz un papel<br />
tan infame , luego q:ie se vieron sin gobierno : ú<br />
bien es verdad , que ni con muchas leguas llegaba la<br />
Gazeta de Lugano A la desvergüenza, impiedad, y bellaquerías<br />
de los Termómetros , de los Monitores, Redactores<br />
, Campanas y otras semejantes producciones, dignas<br />
de la Democracia, y de los Democráticos; y que<br />
quedarán por eternos monumentos á la detestación ce la<br />
posteridad.<br />
RETIRADA.-^Palabra totalmente perdida del lenguage<br />
Republicano. Por lo qual , tienen los pobretes , que<br />
andar con circunloquios , quando tienen que servirse de<br />
ella con respecto á alguna de sus Armadas. Batido un<br />
Exército Republicano, se vé en la necesidad de retirarse<br />
i pero , no Señor , no se debe decir que se ha retirado<br />
; sino que ha mudado de fosicion. Es verdad, que<br />
¡o que no vá en lagrimas , vá en suspiros : pues que si<br />
un Exército enemigo se retira , entonces ( será por no<br />
usar de semejante palabra ni aun en esta ocasión , según<br />
aquella regla de en Casa del ahorcado &c. ) se dice<br />
: se puso en precipitada fuga.<br />
No se sabe á punto ñxo , en que habrá pecado<br />
este pobre Vocablo contra los Republicanos para<br />
que tan ignominiosamente haya sido borradc de su Vocabulario.<br />
Precisamente habrá de consistir esto en la aspereza<br />
de su sonido mateiiul : porque ya V. vé, que<br />
rip decir mudar posición , quando han reculado muchas<br />
leguas , a decir : se retiraron : me parece a mi que no<br />
es muy enorme la diferencia.<br />
CELIBATO . = Vocablo cubierto de los mayores improperios<br />
por los Filósofos Democráticos. El es, según<br />
ellos, contrario a las leyes de la naturaleza , al bien<br />
de la Sociedad , y á los deberes del Ciudadano ; no<br />
obstante que el Republicanismo filosófico tenga rio pequeñas<br />
obligaciones a ¡os no-Casados. Entre los Padres de<br />
familia no podía el hallar , y efectivamente no ha hallado<br />
, muchos Propagandistas ni sequaces : porque no es<br />
muy fácil , que un Padre sacrifique sus hijos a la loca<br />
y m imentarea. satisfacion de hacer figura en una Silla<br />
Legislativa , Diiectoiiol , ó Presidencial ; ni olvidarse
16*<br />
del todo de las propiedades que tiene, por mas qua<br />
vea , que no puede ya con seguridad social transmitírselas<br />
en herencia: Él amor de Padre lo fuerza, á<br />
amar la justicia , el orden , la seguridad Social , la Religión<br />
, y las costumbres : y por consiguiente detesta una<br />
Democracia , que aniquila todo lo bueno ,- y pisa y huella<br />
aun lo mas santo , y justo. Es verdad , que un¡ Filosofía<br />
impia , y brutal, que apaga todos los sentimientos<br />
isias dulces de la naturaleza , y que enzalsa tal vez;<br />
y celebra los mismos parricioios , es capaz de exterminar<br />
de los corazones aun el amor paterno : pero también<br />
lo es , que no triunfa tan fácilmente de un corazón<br />
, en que la Religión , la Razón , y el deber van<br />
Unidos á una inclinación fortisima de la naturaleza. Por<br />
el contrario , el Joven Celibatario , que ni se ocupa, ni<br />
piensa sino en si mismo , vé. con la mayor frescura , é<br />
indiferencia perecer a rodo el mundo , con tal de saciar<br />
su ambición , sus pasiones, y su luxuria. ¿Se puede<br />
negar , que los mas fanáticos , ó impíos Republicanos<br />
, son aquellos Celibatones , que ni tienen Mnger legitima<br />
, ni legítimos hijos ? Los Padres de familia , que<br />
Con sentimientos no fingidos se han hecho á la banda<br />
de la Democracia , son por la mryor parte , ú hambreones<br />
, y locos desesperados., que no pueden empeorar de<br />
condición ; 6 algún tal qual delirante por irreligión ó<br />
codicia. Pero los mayores Luminares Filosóficos ¿no son<br />
aquellos , que á la par que vomitan hiél, y veneno contra<br />
el Celibato , se pasan toda su vida sin casarse?<br />
Para esplícar este misterio Filosófico , conviene distiaguir<br />
dos especies de Celibato. Uno bueno , religioso, y<br />
racional ; y otro libertino. El primero es pintado por los<br />
Filósofos con los negros colores de anti-natural , anti social<br />
, y dañosísimo hasta el extremo. El segundo , es<br />
muy digno de todo Filosofo; y sobre todo , conforme<br />
al derecho filosófico de Libertad.<br />
Quando se trata del Celibato Eclesiástico , que es<br />
el justo y honesto, y que se profesa como máxima de<br />
perfección Religiosa , para servir mejor á la Sociedad, y<br />
para ventaja de las propias familias ; pues con la mayor<br />
herencia que se dexa á los hermanos , y dote á las hermanas<br />
, se promueven mas los Matrimonios: el Celibato<br />
la ruina de la Sociedad j la causa total, y parcial de
1» despoblación ; y los defectos y faltas de algunos pocos<br />
Eclesiásticos se ponderan y aumentan de tal modo,<br />
que no parece , sino que el dicho Celibato es el principio,<br />
y origen de toda la relaxacion, y de todos los escándalos<br />
, que hay , y ha de haber en el Mundo.<br />
i Válgame Dios ! ¿ Conque tan malo como todo esto<br />
es el Celibato ? Yo no sé que época es esta , que no<br />
hay forma de que á lo blanco se le llame blanco , y<br />
negro á lo negro. Digo esto : porque ó el Celibato consiste<br />
en no casarse y no tener hijos ; ó en abstenerse<br />
de lo uno y lo otro , para vacar mas libremente á<br />
Dios. Si en lo primero , ¿como tienen cara los Filósofos<br />
, para improperar á los Sacerdotes el no casarse,<br />
quando casi todos ellos se andan viviendo al pillage, sin<br />
pensar siquiera en cosa , que huela á Casamiento ? Si,<br />
mientras hay en la República mil Religiosos que no se<br />
casan , hay cien mil Seculares que viven solterones, y<br />
qué pudieran , y debieran por justos motivos casarse: jaque<br />
tentó estrepito y alboroto sobre el Celibato de losmil<br />
Eclesiásticos, y tanto silencio sobre el de los cien<br />
mil seculares ? Y si consiste en lo segundo : ¿ porqueno<br />
es esto j y no el celibato á bulto lo que se con-,<br />
dena en los Sacerdotes ? Seamos sinceros y justos : cásense<br />
antes todos los Seculares, que se hallan en estado<br />
de poder hacerlo , y después hablaremos sobre el casamiento<br />
de los Sacerdotes. Esto no se compone con<br />
declamaciones , chulerías , ni desvergüenzas ; sino poniendo<br />
manos á la obra. Conque , Señores filósofos anticelibatarios<br />
, vamos apretando los puños á casarse , que<br />
eso se hallan hecho, para quando comienzen la reforma.<br />
Otra cosa noto en V, V. y es : que deben de ver<br />
como los Gigantes : pues á no ser asi, no podrían dexar<br />
de conocer el Celibato de tantos Seculares, que á<br />
los pocos días de Casados abandonan á la infeliz Muger,<br />
para ir á encenagarse en la mas infame , torpe,<br />
sucia , é infructuosa übiandad. Contra estos, Señores erabusterones,<br />
contra estos es, contra quienes deben ustedes<br />
aguijar su zslo. Destruyanse tales Celibatos matrimoniales<br />
; persíganse á sus profesores a sangre y fuego<br />
; cásense todos JOS seglares , que pueden , y deben<br />
casarse : y ciertamente se vera la República mucho mas<br />
embarazada en -proveer de subsistencias á la población,<br />
3
íS<br />
que en aumentarla. Verán como entonces se tiene por<br />
felicidad el que los Religiosos no se casen.<br />
Los Filósofos Deístas , ó Ateos no pierden la coyuntura<br />
, quando se trata de población , de poner en<br />
ubra toda la eloqüencia contra el Celibato Eclesiástico.<br />
Ya se vé , como que una de las principales obligado,<br />
nes de tocio verdadero Filosofastro es, la de denigrar<br />
por quantos modos pueda la Religión, y presentarla<br />
siempre cerno contraria al bien de la Sociedad. I'ero tan<br />
cuidadosos, y diligentes como son en esto , tan perezosos<br />
, y torpes están en descubrirnos con franqueza las<br />
yerdaderas , y legitimas causas , porque en tantas partes<br />
escasea la población. Mas ya que ellos, constantes<br />
en su buena jé , se desentienden de darlas , y hacen da<br />
los olvidadizos : se las recordaremos nosotros.<br />
La presente guerra , que solo la impia Filosofía , y<br />
su digno hijo el Republicanismo han atizado, ¿no es una<br />
de las verdaderas causas de la despoblación ? ¿ Quantos<br />
millones de hombres , todos en la flor de su juventud,<br />
( y quasi todos de aquella población útil a la Sociedad,<br />
quales son los artesanos y labradores ) no lleva ella a<br />
esta hora sacrificados á su furor? ¿Quantos millones de<br />
mllones , que de ellos esperaban la existencia en los siglos<br />
futuros , no se han quedado en la, nada? ¿Son acaso<br />
, Señores Antrpogafos , esos clamores porque los Sacerdotes<br />
se casen , para ver si con la sangre de sus hijos<br />
podéis apagar la rabiosa sed de sangre , que con la<br />
de tantos millones de Seglares aun no habéis podido<br />
mitigar ? ¡Que dolor, que desgracia tan grande para esos<br />
corazones filantrópicos la de que en una batalla, en que<br />
sacrificasteis dos mil hombres , no hubiesen sido veinte<br />
y cinco mil! Debéis sin embargo consolaros ; pues si<br />
hasta ahora no hay hijos de Sacerdotes y Religiosos,<br />
que llevar al Matadero , tenéis Religiosos, y Sacerdotes,<br />
á quienes no os descuidáis en llevar.<br />
¿ Y el luxo, que tantos defensores tiene entre los<br />
filósofos , no es uno de los mayores impedimentos a la<br />
Población ? Es necesario ser poco menos que un Creso,<br />
para poder en estos tiempos pensar en Muger. Una suma<br />
, que basíaria para comprar un terreno, capaz de<br />
mantener una familia , no alcanza ni con mucho para<br />
los trages , bestidos, joyas, reloxes &c, qne el imperio
de la moda , y el uso han establecido echar á cuestas á<br />
u.aa Muger. Y si esto es una verdad , ¿ donde hay razón,<br />
ni justicia , para pretender que Jóvenes honrados , y circuspectos<br />
deban arruinarse con el Matrimonio ? ¿ Y en<br />
tales circunstancias, no es el Libertinage una consequencia<br />
poco menos que necesaria? Vamos á otra cosa.<br />
- ¿La falta de Religión . que tan extendida está en<br />
nuestros días ( gracias a los Misioneros, y Propagandistas<br />
filosóficos) no es otro de los principales motivos de<br />
la despoblación? ¿ Porque causa aquel Pisaverde Libertino<br />
no se casa , sino que trae una vida estragada , y<br />
oncena , ocupada toda en poner lazos , y azechanzas á<br />
las Mugares de otros, sino porque no tieneí Religión ?<br />
¿ Porque el que tiene muger propia , la abandona , y<br />
se echa en IJS brazos impúdicos de una Meretriz , sino<br />
porque es un hombre sin Religión ? ¿ Porque el Joven<br />
honesto , y religioso tiembla aun de pensar en easarsá'<br />
enmedio de una corrupción tan universal, sino porque no<br />
hay tálamo segururo , y que no manche el irreligiosa<br />
Libertinage ? •' • < 11<br />
' *<br />
El remedio pues , para el aumento de la población,<br />
no debe buscarse en la abolición del Celibato Eclesiástico<br />
; el qual por otrosí la promueve de muchos modosí<br />
sino en atajar el luxo, la irreligión, y el Libertinage.' Y<br />
ya que tanto furor y rabia tengan por mordiscar-el Celibato<br />
¿ porque no lo emplean contra el Celibato ' nlbsc-3<br />
fico , y desonesto , que es el que presta para ello att<br />
amplísimo campo ? Señores Libertinos, si ustedes no tie^<br />
nen alientos para desliarse del impuro comercio con<br />
las pcrsonitas , y vivir castos; dexen al menos qué<br />
otroS lo hagan , y no sean como el Diablo j que cifra<br />
su felicidad -¡en> arrastrar consigo á la perdición á todo<br />
el linagemhumano. 1<br />
Dexen que un Religioso con su honestidad<br />
y desinterez , y á costa de «u propia mortificación<br />
, renunciando á su porción de herencia, ponga<br />
á sus hermanitas en estado de hallar Maridos , y á sus<br />
hermanos en el de poder tomar Mugere*. Dexen que<br />
entre-tantos , que ni piensan , ni pueden pensar en otros<br />
que en sus propios- hijos , haya Obispos, Párrocos, Fray-<br />
Íes , y Sacerdotes , que piensen en los ágenos , y empleen<br />
sus tiernos y amorosos cuidados en los desgraciados<br />
hijos de la Sociedad. Dexen, que mientras ese espantosa
«o<br />
numero de íníqüos (entre los quateg están los enemigos<br />
del Celibato ) viven sepultados en el lago cenagoso, y<br />
abominable de la libiandad , y la impureza: haya siquiera<br />
Religiosos , que aplaquen con sus mortificaciones , y<br />
penitencias la justa, indignación del Cielo , y levanten á<br />
el desde enmedio de la soledad sus inocentes manos, y<br />
sus labios puros , para que no vierta sobre ellos el fuego<br />
, y el azufre , que ya otra Tez vertió ssbre los impuros<br />
habitadores de Sodoma , y Gomorra.<br />
SACEK.DOTES.= Vocablo que hasta ahora causaba res»<br />
peto á todas las Naciones; y que á solos las Democráticos<br />
mueve á odio , rabia , y despecho. El Ateísmo Republicano<br />
debía necesariamente emplear todos los medios,<br />
para exterminar los Ministros de aquel Dios , á quien ostinadamente<br />
nisga contra \i propia evidencia y razón,<br />
que le fuerzan á reconocerle. Y. si tanto odio tiene<br />
al Numen ¿quauto no será el que profesa á sus Ministros?<br />
No pudiendo desfogar su impotente rabia contra<br />
aquel , la revuelven toda contra estos ; y en nada ha<br />
tenido menos reserva que en esto el infernal filosofismo.<br />
Porque ¿ qual ha sido el modo con que la impía<br />
Democracia ha tratado en todos los lugares a los verdaderos<br />
Sacerdotes del Verdadero Dios? ¿Puede imaginarse<br />
insulto ó sevicia, que ella no les haya, hecho sufrir? Persecuciones<br />
, destierros , carzeles , robos , denuestos, contumelias<br />
, hierro , fuego , tormentos , y matanzas : todo<br />
lo han sufrido , y nada ha bastado á saciar su rabia<br />
contra ellos. Si no tiene igual porte en todos los legales<br />
, es solo porque no en todos ha echado aun las<br />
competentes raizes , ni está en pacifica é imperturbable<br />
dominación. Pero ¡ojo alerta! Porque es ya nna verdad<br />
demasiado clara , que en todas partes considera ella al<br />
Sacerdocio como una de las principales victimas , que<br />
irremisiblemente debe ser sacrificada á su endiablado furor,<br />
Roban los Republicanos , saquean , y llenan de<br />
amargura, y desolación los Pueblos: y los Sacerdotes deben<br />
pagar con la vida, si los Pueblos repugnan , el verse<br />
seducidos á la mendicidad , y la miseria, y el no querer<br />
sufrir con resignación , tranquilidad , y sosiego la titania<br />
, y la muerte. Privados los Sacerdotes de todo derecho<br />
de Ciudadanía, quando se trata de entrar en Gobierno<br />
> de poseer Bienes, ó qualesquiera otras ventajas
ai<br />
temporales: son Archi-Ciudadanos , querido se trata de<br />
contribuir , y de aguantar cargas. EUo: no deben entrometerse<br />
en cosas , ni negocios temporales , sino solo en lo<br />
espiritual, pero corie por su cuenta la quietud de los<br />
Pueblos, que ts el primero y principal ofioio del Gobierno<br />
temporal ; y todos todos deben tomar el Sable, y el<br />
Fusil, para hacer de Soldados en la Espiritual guerra<br />
del Ateísmo. Escluidos de toda igualdad en los bienes de<br />
la Sociedad , son mas que iguales en los males que la<br />
Sociedad Cebe sufiir.<br />
Asi es como la Democracia ha tratado, y trata a<br />
los Sacerdotes católicos, que respetó el mismo Afila. ¡De»<br />
mocracia infame! corre , vete á los Tártaros, á los Irroqueses<br />
, a los Hotentotes , y Cafres , ó si hay algo de<br />
mas salvage y bárbaro : muéstrate á ellos tal como<br />
eres , y vé si hay un Pueblo siquiera en todo el Globo<br />
, por mas atroz , y brutal que sea, á quien tus excesos<br />
no horrorizen. Tu serás , Eructo del Infierno , en<br />
•1 largo curso de todos los siglos el oprobrio y la<br />
vergüenza del Linage humano , y la detestación, y el<br />
horror de las Naciones mas barbaras y crueles.<br />
REGENERACIÓN. = No hay Vocablo , que los Democráticos<br />
adepten en sentido mas justo y enérgico que<br />
este. Sin una Regeneración de la Naturaleza humana, y<br />
de todos los hombres ; era imposible de toda imposibilidad<br />
, que el Mundo se hiciese Democrático a) gusto<br />
del dia , ó hablando mas pulidamente , á la dernier. La<br />
razón es clara : Porque mientras sea esencial al hombre<br />
el ser racional , sociable , humano , y religioso : ¿ como<br />
podia verificarse , que fuese irracional , impio , Ateo,<br />
cruel , malvado , y loco hasta el exceso , sin ser entera<br />
y realmente regenerado ? Luego : ni se puede dai<br />
verdadera Democracia sin esta regeneración , ni alguno<br />
puede llegar á ser verdadero Patriota Republicano sin<br />
ser regenerad». Esto es ya cosa asentada ; y sino pregúnteseles<br />
á los filósofos Democráticos , y se les vera á<br />
todos respirar por la herida. Pero , ¡ válgame Dios! ¿La<br />
Regeneración de la Naturaleza humana no es una obra<br />
superior a todas sus fuerzas ? ¿ Como es posible, que<br />
ella se destruya , y se vuelva á reproducir á si'misma,<br />
no solo diversa , sino contraria á lo que era antes ? Si<br />
se dice del Fénix , que se regenera; se dice también, que
22<br />
es en un otro Fénix semejante é igual en torio al primero.<br />
Entre varios Literatos se originó una granoisirna disputa<br />
Académica á cerca de esta regene>acion filosófica. Es<br />
innegable ( decia uno ) que sin esta total Regeneración,<br />
no se puide llegar a ser Patriota filosófico Democrático:<br />
v por otra parte , parece imposible una .tal Regeneración.<br />
La experiencia , sin embargo , nos está metiendo<br />
por los ojos en tantos Patriotillás como á ca la paso topamos<br />
, que ella ha sucedido. Conque la qüesticn debe<br />
reducirse, no á si puede darse tal Regeneración , ni k si<br />
hay Patriotas regenerados , que e.; > ya lo vemos ; sino<br />
al modo , de que esto puede haber sucedido.<br />
La dificulta i pareció tan grave , que hasta los mas<br />
agudos ingenios desesperaban de poder atinar ccn la solución.<br />
Quien habló de la Palingenesia supuesta posible<br />
en las plantas; y quien da) Fénix y otras Fábulas , que<br />
ni por esds aclaraban poco ni mucho la qüestion. "Levantóse<br />
finalmente uno de la rueda; y, grima me da,<br />
dixo , de ver á ustedes atollados en esa vagatela. ¿ A<br />
que tanta disputa, ni tanto calentamiento de cabeza sobre<br />
esa posibilidad ? Díganme por su vida , ¿ no oyeron<br />
nunca hablar , ni conocieron á ningún Energúmeno ó<br />
poseso ? ¿Si el Demonio entra en un Cuerpo humano,<br />
no se verifica al instante esta Regeneración filosófica? ¿Que<br />
maravilla es , que un hombre poseído del Demonio diga<br />
impiedades y locuras , y haga vellaquerias, y disparates^<br />
que la naturaleza humana no seria capaz de hacer? ¿Si<br />
gobernase un Energúmeno , podría esperarse otra clase de<br />
Gobierno que el Demono-Cratico. " Todos quedaron en<br />
silencio , y la cosa se quedó así k falta de otras mns<br />
verosímiles , y mejores explicaciones.<br />
APEGO. = La Democracia quiere, manda , y pretende<br />
, que todo el Mundo le tenga apego, lis una Amanta<br />
tan delicada y quizquíiiosa; que ni las promesas la sa<<br />
tisfacen , ni las protestas la tranquilizan; sino que es necesario<br />
para sosegarla algún tanto , que se le jure , y<br />
se le rejure un tierno , y cariñoso apego. Roba , y saquea<br />
: y el robado y saqueado debe tenerle apego. Encadena<br />
, y esclaviza á los hombres : y aunque no puedan<br />
arrastrar los grillos , que les echa, deben ir saltando,<br />
y brincando a jurarle un amistoso apego. Tiraniza,<br />
y se debe tener apago á su tiranía, Solo quando mata,
2<br />
3<br />
es quancJo á los muertes les perdona el apego ; va se<br />
vé, como que cree, que en muriendo, ó ya votaverunt.<br />
Hasta aquU.era cosa . corrienie no tener apego , sino<br />
a quien hacia bien; y era una msravitla inaudita, que<br />
lo mandase , y lo exigiese el que hacia el mal, y todo<br />
el mal posible. Mas los Democráticos han dado en<br />
esta gracia » sin que hasta ahora sepamos , en que pueden<br />
fundar este oerecho. Porque, 6 á mi se me alcarza<br />
poco de regeneraciones ,. ó ni la susodicha Diabólica<br />
puede bastar a ello; siendo una verdad , que los Diablos<br />
son inoftpaces de exigir , ni de tener algún apego amoroso.<br />
Es preciso , pues, que en este vocablo haya alguna<br />
equivocación , y gran
24<br />
á ia punta de la lengua de los Democráticos , pare<br />
lurbar los triunfos de su iniquidad. Mas ahora que la<br />
Tortilla se ha vuelto , y se trata de exterminar á la<br />
infame Democracia , de hacer añicos á sus viles Satélites<br />
, y de purgar la tierra de esas ordas abominables de<br />
impios , Traidores , y ladrones : no hay gente mas humana,<br />
ni compasiva, que los Patriotas Democráticos. ¡Aht<br />
petros , que horca tan bien empleada !<br />
Sobre todo: es para dar gracias á Dios lo tiernos<br />
de corazón que se han puesto los Patriotas enmascarados.<br />
Todo lo sienten , todo lo lloran ; y ni Jeremías hace<br />
unas lamentaciones tan largas corro ellos. ¡ Eh! Oídles<br />
penetrados de- Compasión por la preciosa sangre malvada<br />
, que vk a derramarse; por lo que van a sufrir los<br />
Países a causa de las marchas, trasportes, quarteles , y<br />
provisiones 8cc. Vedles esteuder su fraternal Compasión a<br />
tantos condenados Traidores , como han cooperado a la<br />
esclavitud , y ruina de su Religión , y su Patria; y<br />
vedles estenderla largamente aun a los objetos mas frivolos<br />
, y minuciosos , y hasta soñando desastres , y fraguando<br />
hechos falsos , para desahogar algún tanto su Jacobínica<br />
Compasión) ¿Quien imaginaría siquiera, que la<br />
Compasión pudiese ser hija de la desesperación y la<br />
rabia? Mas no pudiendo los Patriotas desfogar la suya de<br />
otro modo , le dan salida por el emponsoñado canal de<br />
su Compasión. ¿ Y en vista de esto , como podremos<br />
definir esta Compasión de nuevo cuño , sino diciendo<br />
que es una Compasión rabiosa ? El termino es nuevo;<br />
pero en verdad en verdad, que le quadra perfectamente<br />
, y rio puede ser mas definitivo.<br />
VE*¡GAN2A..=S Vocablo con que se regocijan , y complacen<br />
los Patriotas, al mismo tiempo que lo abominan y<br />
detestan en los demás. Para ellos siempre es llegado el<br />
dio. de las venganzas : siempre sale esta en el orden del<br />
dia : y ni un Escrito de ellos hay , en que no salga a<br />
lucir aquello de se tomará una memorable venganza. ¿ Y<br />
porque ? ¡ Que pregunta tan impertinente .' Mientras haya,<br />
ó se haga en el Mundo algo de bueno , ¿ pueden faltar<br />
a los Republicanos motivos de venganza ? ; Un hombre<br />
de bien se cerró de campiña , y no quiso ser un<br />
un malvado? Pues, Señor , corriendo corriendo , Venganza,<br />
¿ Se atrevió un otro á defender y manifestar su ¡no-
cencía? Tanto peorí vena'nza Patriótica. ¿ Osó aquella<br />
CiuJad , aquella Villa , aquel Reyno oponerse á ser saqueado<br />
y robado ? ¡ ay ay ! ahora lo verán : Vengan-<br />
Xa sin misericordia. De suerte , que no parece sino que<br />
siempre están maquinando motivos patrióticos de vengan-<br />
%a : y la prueba mas constante de esta verdad es, que<br />
en todo caso los inocentes Patriotas saben hacer las mas<br />
horrendas iniquidades , y vengar ( ¡como tontos! ) en los<br />
demás los delitos, qwe ellos cometen, (a)<br />
Lo mas gracioso del cuento es : que solo la venganza<br />
Patriótica , esto es , la que los malvados exercen<br />
contra los inocentes es la única legitima , licita , y honrosa<br />
; si hemos de estar al lenguage Republicano. Y en<br />
este supuesto , es cosa clara , corriente , y decidida,<br />
que la venganza, que los inocentes toman de los pérfidos<br />
, y malvados Republicanos , es una venganza infame.<br />
A bien que si alguno dudare de esto , están ahí<br />
los Escritos Republicanos , que no me dexarán mentir.<br />
Apenas se lee en ellos otra cosa, que La venganza anir>'.a<br />
d ios enemigos do la República: sus entmigos no respiran<br />
sino una infame venganza.<br />
Hay sin embargo algunos , que sin ser revoluciorios<br />
se embrollan , y enredan malamente en este Vocablo<br />
, confundiendo la justa y legitima venganza , ó ya<br />
sea la pública , con la particular y privada. La primera<br />
levos de ser ¡licita , es del mas estrecho deber, porque<br />
es el escudo del inocente, el único freno del malvado<br />
, la obligación de la Autoridad Pública , y el fundamento<br />
de la seguridad Social: y ¡desgraciado del Pueblo<br />
ó del País en que ella anda lánguida , y marchita<br />
! En este sentido hasta el mismo Dios es vengativo;<br />
y lo debe ser , porque es justo. La sola venganza piivada<br />
es la prohibida, porque ninguno puede ser Juez<br />
imparcial de si mismo.<br />
Figurans'e muchos, que la Clemencia es un antagonista<br />
formidable de la venganza pública ; llegando su<br />
error hasta dexar sacrificados, y perjudicados los inocen-<br />
4<br />
(a ) Tráigase d la memoria , lo que hicieron en Retna<br />
Dufaut . y Bonaparte: y lo sucedido con ¡os Ministrtos<br />
franceses en Rastadt , y cien otros objetos de venganza<br />
Patriótica , y sé verd , que nada exagero.
sotes<br />
, por tener CTemeficía con los malvados. Casi todos<br />
los que añ obran son hombres peligrosos que no tienen<br />
mas miras que el aura popular. Si fueran justos , conocerían<br />
, que las alabanzas y celebraciones entre quienes<br />
resusna su nombre no salen sino de las bocas de los<br />
Tunantes y facinerosos , que hacen muy bien en celebrar<br />
una Clemencia , que aunque injustamente y sin<br />
xazon los liberta de las horcas , y las galeras. Conocerían<br />
, que las verdaderas alabanzas son, las de la inocencia<br />
; y que suelen salir muy caras las que se compran<br />
al precio de lagrimas de inocentes.<br />
Los actos de Clemencia son igualmente agradables<br />
que peligrosos. Combinar bien la Clemencia con la Justicia<br />
tiene en si algo fie Divino : y entre los excesos<br />
de la una , y la otra , los de la Clemencia serán siempre<br />
mas fit'tles en sus conseqüancias , y vendrán á ser<br />
el azote de la Sociedad ; mientras que no lastimando<br />
ellos sino á los inocentes ; los de la Justicia ( si es, que<br />
puede ser , que la verdadera Justicia tenga verdaderos<br />
excesos ) no recaen sino sobre los Reos, ñlgc tiene el<br />
agua quando la bendicen. Siempre se oirá al hombre de<br />
bien y virtuoso implorar la Justicia ; y al facineroso<br />
y malvado alabar la Clemencia. El primero ni teme<br />
aquella , ni tiene necesidad de esta: y el segundo odia<br />
la primera > y no busca la segunda sino en quanto halla<br />
en ella el escudo de sus delitos. El primero que<br />
casual y pasaderamente se cometió; una sorpresa de las<br />
pasiones , un error no obstinado , una debilidad de animo<br />
; una tentación repentina , &c. pueden apelar del<br />
Tribunal de una rigurosa Justicia al manso y apacible<br />
de la Clemencia. Pero un alma perversa; una máxima<br />
perniciosa , una malicia consumada , un cúmulo de meditados<br />
y exercidos delitos , y una barrera formada de<br />
proposito de la impiedad, y la irreligión para no dexar<br />
penetrar al alma un sincero arrepentimiento: ¡oh! estas<br />
son ya cosas mayores , que ni pueden ni deben hallar<br />
oidos en el Tribunal de la Clemencia. A los Jacobinos,<br />
á los Patriotas declarados, y á los Republicanos impíos debe<br />
este cerrarse para siempre.<br />
¿ Que idea puede tener de la Venganza la Democracia<br />
, quando ni aun siquiera conoce las primeras ideas<br />
de la Jussicia ? ¿Y quantos gritos y alaridos no dan
los Democráticos contra la pena de! Tallón , primer<br />
dictamen de toda Justicia vindicativa ? Si mientras ellos<br />
exercen las crueldades mas barbaras , los latrocinios mas<br />
infames, y la mas intolerable opresión , se nombra siquiera<br />
algo de represalias, ¡ que injusticia ( exclaman)<br />
que barbarie , que crueldad ! Conque por buena cuenta<br />
estos genios infernales quieren hacer todo el mal que se<br />
les antoja , y quieren hacerlo impunemente. De aquí es,<br />
que reputan por peculiares derechos suyos las atrocidades<br />
mas horrendas, y las llaman justicia; y quando se<br />
trata 'Je volverles las nueces al cántaro , que es de dereoho<br />
, y de justicia; nos salen con mucha frescura diciendo<br />
, que es una Tirania. Si hay alguna circunstancia<br />
, en que la crueldad , y la barbarie no ceben llamarse<br />
asi » es quando se usan por represalia , y pena de<br />
Taitón. El que hizo aquellos delitos , se impuso á si<br />
mismo esta pena.<br />
AMNISTÍAS. =se Se asombra uno al ver, como los Democráticos<br />
se hayan podido engolfar en el exceso de todos<br />
los delitos sin temor alguno de la justicia Divina,<br />
ni la humana. Es verdad , que procuran contra la primera<br />
fortalecer sus ánimos por medio del Ateísmo: ¿pero<br />
como no temer la segunda aun en la sola suposición<br />
de su posibilidad ? SeanSe quanto locos se quiera los Republicanos<br />
; fabriquen castillos de viento sobre la soñada<br />
eternidad de su República ; deslúmhrense c©n su ponderado<br />
poder ; confíense en sus fraudes , traiciones , y<br />
cabalas ; nunca sin embargo los tendré por tan mentecatos<br />
, que no viesen al menos la posibilidad de que se<br />
les volcase el carro : tanto mas, quanto que el exceso<br />
de sus iniquidades debia por necesidad armar contra ellos<br />
á todo el genero humano , que de todo punto no hubiese<br />
perdido la razón. Venganza pedia el cielo contra<br />
ellos , venganza gritaba la tierra , venganza la Raligion,<br />
la Sociedad , y los Tronos. ¡ Venganza! exclamaban los<br />
viejos , los jóvenes , los niños , los Templos, las Ciudades<br />
, las Villas , los Palacios , y las Cabanas: y ¡ venganza<br />
la pudicicia , el honor , la honestidad , la inocencia<br />
, y toda la humanidad oprimida! ¿Como no temblar<br />
á semejantes voces ? En un trastorno ¿que suerte podian<br />
estos malvados esperar ? He aqui lo que los confortaba.<br />
Una Amnistía general debia sepultar para siempre sus
28<br />
execrandas Vellaquerias , y acallar juntamente los v*go«<br />
rosos gritos de la Justicia , los lamentos de la Inocencia<br />
, los suspiros y sollozos de la Religión , y los justos<br />
rugidos de los Tronos.<br />
Es verdad , que la historia refiere muchas y grandes<br />
Amnistías ; pero las refiere , porque-no tiene que<br />
referir facotinos , ni Patriotas Democráticos, A todos<br />
pueden convenir las amnistías , menos á estos ; y la<br />
experiencia prueba evidentemente , que si todo otro malhechor<br />
es capaz de g
Ni que te quedes , &c.<br />
La habili 'ad de sus hijos acorrió á esta Dolorida Dueña<br />
con el feliz hallazgo del Vocablo Aliado, el qual enlaza<br />
y estrecha admirablemente la Libertad Democrática<br />
con la Esclavitud mas infame. Con este Vocablo horroso<br />
puede qualquiera Democrático ser mas esclaro que un<br />
Borrico baxo la albarda y mosqueo del Arriero ; y tener<br />
siempre en salvo su Libertad , y su honor : tanto<br />
mas , quanto que es ya cosa corriente , que todo lo<br />
sustancial de la Democracia está reducido á palabras huecas<br />
, sin sentido ni significación. Pero seense quales se<br />
quiera las alianzas de los Democráticos ; guárdese bien<br />
qualquiera que no Jo sea de hacerlas con ellos; pues<br />
no son todas ni mas ni menos , que lo que fué la<br />
ALIANZA<br />
DE LOS LOBOS CON LA» OBEJAS.<br />
La vigilancia de los Pastores , y el valor y fidelidad<br />
de los Perros habían defendido siempre á las obejas<br />
de la voracidnd de los Lobos. Mas Lis simples armas<br />
de que aquellos usaban, y la destreza y sagacidad de<br />
estos hacían después de todo , que la ofensa fuese muy<br />
fácil , y la defensa débil. Con la invención de las armas<br />
de fuego se vieron los pobretes á mpl partido. Estos<br />
nuevos rayos les pusien n en la ultima consternación.<br />
De cerca , y de lexos les herían : y ningún Lobc<br />
salía ya a casar obejas , que , ó no fuese muerto , ó<br />
que no volviese lisiado. Morir de hambre les pare, ¡a inevitable<br />
: y en tal apuro se convocaron todos á consejo.<br />
Discutióse inútilmente sobre el modo ríe quitar aquellas<br />
armas mortíferas de las manos de los Pastores : no<br />
siendo poco lo que se especuló sobre todos los medios<br />
de fuerza. Nada, no les quedaba mas recurso que las<br />
tretas , trampas , y engaños. Aun este unicó arbitrio les<br />
pareció inútil para con los Pastores , y asaz difícil para<br />
con los Perros: conque no les quedaba otra cosa que<br />
tantearlo con las obejas. Mas ri &ñ era. pequeña dificultad<br />
; pues la experiencia que estas ter.ian ríe las garfas<br />
y dientes de los Lobos les daba poca esperanza de<br />
un feliz suceso. Mas la desesperación enseña á tentar
el único camino que queda por mas intransitable que<br />
sea , y por rnas escollos , y precipicios que píeseme.<br />
Por lo tanto resolvieron de consentimiento unánime,<br />
proponer a las obejas una ALIANZA , para por este medio<br />
separarlas de los Ferros y los Pastores , y que se<br />
pusieran buxo la protección de los Señores Lobos. A este<br />
fin se debía hacer provisión de las yervas mas exquisitas<br />
; y la primera obeja que cayese en poder de algún<br />
Lobo debia ser agazajada con la mayor esplendidas,<br />
y cortesía.<br />
Salieron, pues, los Lobos á millares, y poniendo<br />
en obra todos sus ardides y astucias, bien presto fueron<br />
conducidas algunas obejas , que no esperaban mas<br />
que una muerte cierta , é inevitable. Pero ¿ qual fué<br />
su pasmo y asombro , quando no experimentar ¡n sino<br />
caricias y cumplimientos , viendo á los Lobos disputárselas<br />
unos a otros , sobre quien habia de tratarlas mejor?<br />
¿Qual su sorpresa, quando por si mismas palparon, que<br />
un tan gentil acogimiento venia acompañado de la yerba<br />
mas delicada , y sabrosa í ¡Oh! al ver esto , no pudieron<br />
menos que pasar de í.«s angustias de la muerte,<br />
» una alegría jamas experimentada Pero todo esto fué<br />
una bicoca en comparación de \os lisopjeros y acaramelados<br />
discursos, que después de. haber comido cnuv bien,<br />
las hicieron sus tiernos y cariñosos huespedes. Un Lobo<br />
de edad provecta , y de notoria providad ( se supone)<br />
les pi iió con mucho encarecimiento toda su atención, y<br />
con eloqüencia Lupina les hizo la siguiente<br />
ARENGA.<br />
"Queridas hermaniías : habéis estado hasta aquí en el<br />
mayor error del mundo ; pero estamos ya en el siglo<br />
de las luces , ó ilustrado; y llegó la hora de que abráis<br />
los ojos , para ver á su resplandor los negros engaños,<br />
en que el interés y la astucia de los Pastores , y la vileza<br />
y perfidia de los Perros os han tenido , haciendo<br />
por sus malas artes , que no vieseis en nosotros , sino<br />
vuestros mortales enemigos , nacidos para perseguiros, y<br />
devoraros. La barba me tiembla al oír tan infame y atroz<br />
calumnia. Estad seguras , de que BO hay animal mas<br />
¡sal , dulce , sincero , y pacifico que un Lobo. Nosotros
3i<br />
reconocernos plenamente , y respetamos con la mayor<br />
escrupulosidad los derechos de la naturaleza ; que manda<br />
no hacer a otro, lo que no se quiere para si. Es demasiaba<br />
mi sensibilidad , para que recuerde sin lagrimas,<br />
y haga mención de la cruel guerra , de esa guerra, que<br />
hasta ahora ha habido entre no;.otros , y vosotras. C;eedme<br />
, tiernas y queridas hermanas : toda ella ha provenido<br />
de la Tiranía ríe vuestros Pastores , y de los Perros<br />
nuestros jurados enemigos , que nos persiguen á sangre<br />
y fuego , sin otra causa , que su deseo de tiranizar.<br />
La defensa es de Derecho natural : y aunque con<br />
dolor , nos vemos precisados , para defendernos de sus<br />
insidias , a hacer la guerra no solamente a ellos , sino<br />
g. todos los que dependen de ellos. No consista , pues,<br />
sino en vosotras solas, el ser nuestras fieles Amigas, y<br />
queridas Hermanas. Abandonad , abandonad ya á esos Tiranos,<br />
y unios con nosotros. Por nuestra parte os juramos<br />
ura hermandad , y A L I A N Z A eterna ; y no solamente<br />
os colmaremos de felicidades , sino que defenderemos<br />
con nuestra sangre vuestra Libertad y demás derechos,<br />
contra todos los que tengan la osadía de Yenir a turbareis<br />
en su posesión. Creedlo asi, pues que somos tan<br />
valerosos , como leales , y humanos.<br />
Refllexionad bien , mis hermanas . si no tenéis mayores<br />
motivos para detestar a esos Tiranos , que á nosotros.<br />
Todo el bien , que aparentan haceros , no lleva<br />
otro fin , que el de enriquecerse , y regalarse con vuestros<br />
despojos. Los pastos que os conceden , no son ya<br />
los de los prados lozanos, y floridos. E*tos los cercan de<br />
vallados inacesibles para impediros la entrada : y solamente<br />
os conceden los bosques estériles, y eriazadas Dehesas.<br />
Si os permiten alguna vez entrer en tienas de<br />
Cultivo , no es sino después que la hoz codiciosa del<br />
Segador se lo ha engullido todo. Vuesrra lana , vuestra<br />
leche , y vuestros propios hijos, ¿ ro son todos presa<br />
de su insaciable glotonería? Ni aun sois dueñas de<br />
vuestros pasos , por mas inocentes que sean ; se os<br />
prefixa un lindero estrechísimo , que no debéis pasar,<br />
aunque se* para buscar Terbas mas saludables ; y el cayado<br />
, y la Chivata están . siempre prontos para castigar<br />
vuestras mas inocentes transgresiones.<br />
Ahora , pues , nosotros no queremos mas, sino que
2*<br />
comparéis bien vuestro miserable y servil estado baxo<br />
vuestros Tiranos Pastores , con e' Ubie y renaiudo que<br />
os espera en uuestra Alianza , y .componía, Ó id , y tstad<br />
atentas. Desde el mismo punto, en que os aliéis con<br />
nosotros , os serán francas , y libres las delicias de todos<br />
los Prados. Nadie os quitará ¡a luna , os ordenata'<br />
la leche, ni os tocará en un pelo. Vuestra Libertad se.<br />
ra inviolable , y sagrada entré 1. s que respetarnos con<br />
extrema escrupulosidad los derechos de la Naturaleza. No<br />
lo dudéis, acá amigas mias , el mas débil es en todo y<br />
por todo igual al mas fuerte. Basta no hacer mal á otro;<br />
y todo lo demás es libertad , seguridad, aleg.ia , y lo<br />
que se suela llamar vita bona. Acá no hay hondas, bastones<br />
, ni cayados. Eso se queda bueno para los Tiranos.<br />
¡ Si , bonitos somos nosotros para afligir a nadie ! Ni<br />
mucho menos hay Perros , que os asusten con sus ladridos<br />
, y os tengan en esclavitud. No, acá bien saben, que<br />
no tienen entrada esos viles Pastores que se deleitan en<br />
tiranizar , y robar.<br />
Esto supuesto ¿ que es lo que QS detiene , para no<br />
celebrar con nosotros un solemne tratado de alianza , y<br />
una amistad leal , y sincera? Seamos, seamos , si, todos<br />
caros hermanos. Porque , si ( quod absit ) sois tan preocupadas<br />
y estupidas , que desecháis nuestras tan genero,<br />
sas ofertas ( dolor me cuesta , pero es preciso decíroslo<br />
) id pensando ya en el impetuoso torrente da males,<br />
y desastres que 05 amenazan , y que sin duda alguna<br />
vendrán con la velocidad del rayo sobre vuestras cabezas.<br />
Porque quiero que sepáis , si es que no lo sabéis,<br />
que nosotros los humanísimos Lobos estamos resueltos á<br />
acabar de una vez con los Perros , y los Pastores , co.<br />
rao enemigos declarados que son de la Felicidad , Libertad<br />
, é Igualdad de todos los Animales ; y ya se os<br />
dexara traslucir, que aunque sea á roas no poder, nos<br />
sera preciso envolveros en su extirpación, y matanza."<br />
Dixi.<br />
Las Obejas eran por fin Obejas , y se pagaron altamente<br />
de tan lisongeros discursos. No acababan de maravillarse<br />
, como hubiesen sido tan estólidas , que en tantos<br />
siglos no hubieran visto una verdad , que tan lumia<br />
nosa, y clara se presentaba ahora á sus ojos. Lo único<br />
, que les hacia cosquillas , era aquel exceso de bon»
«Jad y generosidad en los Lobos , qae de ninguna marera<br />
se combinaba bien con su antigua crueldad y avaricia.<br />
Porque por tontas que fuesen , sabían muy bien,<br />
que de los partidos fuertes conviene estar lexos , por la<br />
razón potísima de que entre dos muelas cordales nunca<br />
pungas tus pulgares. Mas los generosos agazajos que acaüab<br />
n de recibir , y los reiterados juramentos de Lealta<br />
i y sinceridad por parte de los nuevos amigos, acabaron<br />
de persuadirlas enteramente , y prometieron llevar<br />
una tan feliz embaxada a sus Compañeras.<br />
A la despedida , que se hizo con muchos abrazos<br />
entre los Lobos y las tobajas , y con vivas y reciprocas<br />
felicitaciones sobre la Felicidad, que iba á traer al mundo<br />
un tan nuevo orden de cosas, se les recomendó á<br />
aquellas , el mas riguroso Secreto respecto de los Pastores,<br />
y tuvieron que hacer a este fin los juramentos mas<br />
terribles Bien sabian ellos lo que pedían, pues era cosa<br />
clara, que si llegase á su noticia , procurarían con<br />
todas sus fuerzas estorbar tan feliz unión. Por lo tocante<br />
a los Ferros , era necesario portarse con astucia y<br />
sagacidad. En ocasión de qua alguno hubiese recibido del<br />
Pastor algún varapalo , se le podia con maña echar una<br />
proposición suelta sobre el mal tratamiento y pago que<br />
los Perros sufren de los Pastores : y generalmente tanto<br />
con aquellos , como con las Obejas era necesaria teda<br />
la prudencia posible. Nunca , nunca se debia descubrir<br />
el Secreto todo de una vez : era necesario iniciar<br />
Perros y Obejas, haciendo los esfuerzos posibles por inspirar<br />
á todos un odio mortal contra los Pastores, contra<br />
su tiranía , y avaricia , é irlos alentando a sacudir Su<br />
yugo , para vivir en Libertad. Si salia bien este paso,<br />
se podían entonces arriesgar nuevos, é ir adelantando á los<br />
Iniciados en la confianza. Finalmente se podria dexar entrever<br />
á los Perros la buena disposición de los Lobos<br />
de aliarse también con ellos , puesto que esto les traería<br />
grandes ventajas , siendo de todos modos mejor, comer<br />
en paz y abundancia carne con los Lobos , que<br />
algunos pocos de huesos baxo el palo de los Pastores,<br />
por quienes sacrificaban su vida , sin saber porque. Si<br />
alguna Obeja, ó Ferro se mostrase renitente á las primeras<br />
insinuaciones , se debia al punto cortar toda comunicación<br />
con el , para no exponer el Secreto ; de cu-<br />
5
34<br />
ya conservación dependía justamente el feliz logro de<br />
aquel asunto.<br />
Bien instruidas las Obejas en estos documentos partieron<br />
para su misión , y tuvieron mas prospero suceso<br />
, que el que podia esperarse. Comenzó á crecer de<br />
dia en dia entre las Obejas el descontento contra los<br />
Pastores : multiplicábanse los Clubs, y conferencias secretas<br />
: inficionaba un Rebaño á otro : ganáronse al Partido<br />
algunos Perros de los mas fornidos y robustos, y no<br />
se esperaba ya , para efectuar la Alianza , sino un momento<br />
favorable.<br />
Sucedió sin embargo lo que suele suceder con todo<br />
Secreto que deben guardar muchos. Comenzóse la cosa<br />
á traslucir á todos , especialmente á algunos Perros<br />
rieles , que ni se dexaban llevar del ayre , ni se<br />
pagaban de brillantes, pero falsas apariencias. Estos, pues,<br />
y las Obejas mas experimentadas, y ancianas opusieron<br />
las razones mas fuertes al odio contra los Pastores, que<br />
cada dia se aumentaba mas en la Grei. Poníanles de<br />
bulto , que lo que ellas llamaban tiranía , no se encaminaba<br />
sino á su mayor bien : que si segaban los Prados<br />
, no lo hacían sino para proveerlas en el rigor del<br />
Invierno de la subsistencia necesaria; que no se serviaa<br />
del Cayado sino para alexarlas de los peligros, y sobre<br />
todo , para que los Lobos no las devorasen : que si se<br />
aprovechaban de la Lana y la leche , era porque para<br />
ellas eran inútiles : que si algunas veces estaban de<br />
mal humor, ó les sacrificaban sus Corderos , eran estos<br />
unos males , que de ningún modo podían compararse<br />
con los desastres y desgracias á que se exponían, sustrayéndose<br />
á la protección , vigilancia , y cuidados de<br />
los Perros y los Pastores : y finalmente , que lo secreto<br />
y oculto de las conferencias y manejos, que algunas<br />
de ellas tenían con los Lobos, daban bien á entender<br />
, que tan fatales máximas no tenían otro principio,<br />
ni las insinuaba nadie sino los Lobos , que ciertamente<br />
muquinaban el exterminio de los apriscos.<br />
Estas saludables y sabias advertencias volvieron al<br />
rebaño á tal qual de las Obejas extraviadas ; pero las<br />
mas , y especialmente aquellas que estaban en plena<br />
posesión del Secreto permanecieron ostinadas , y no sofiaban<br />
con otra cosa sino con la Independencia , y Feli*
eidaá , que les prometían los Lobos. No velan mas que<br />
los pequeños males , que experimentaban; y ni aun imaginar<br />
sabían los horribles y desolantes , que entre aquellos<br />
por necesidad habian de sufrir. Entre los Lobos todo<br />
se les figuraba en sus inflamados celebros contentamiento<br />
y felicidad.<br />
Los Pastores fueron los últimos, que se enteraron<br />
de lo que pasaba. Vieron con frescura á las Obejas<br />
tratar familiarmente con los Lobos, sin asombrarse: pero<br />
sospechando después de todo alguna superchería , quisieron<br />
interrumpir estos manejos. Quando ete aqui, que<br />
tomando entre manos el negocio algunos de los Perros<br />
seducidos , supieron darle un aspecto tan favorable, que<br />
RO pocos Pastores cayeron en la percha. Decían: que la<br />
conversión y arrepentimiento de los Lobos no podia menos<br />
que ser muy útil á los Pastores : que desde que<br />
se toleraba esta confianza y amistad , ninguna Obeja había<br />
sido devorada ; y que protegiendo esta unión , se<br />
ahorraban infinitos daños , trabajos , sudores , y desvelos:<br />
que le que algunos Perros machuchos, y algunas Obejas<br />
ancianas , igualmente que tal qual Pastor andaban<br />
divulgando contra esta tolerancia y bien universal, no<br />
era sino un montón de groseras calumnias , embustes ,<br />
preocupaciones, discordias , y ciego fanatismo. Y. que si<br />
finalmente los Lobos urdiesen alguna tela, y maquinasen<br />
alguna traición : á bien que los Pastores con sus ar-<br />
»was , y los Perros con sus Collares eran sobradamente<br />
fuertes para contenerlos en su deber.<br />
Dexose adormecer de estos insidiosos discursos una<br />
gran parte de los Pastores. Solo el viejo, Sabio, y próvido<br />
Menalca , que siempre había sido el Oráculo de<br />
todos, fue el que no quiso nunca permitir una tan bella<br />
comunicación y amistad : y advertía , y amonestaba á<br />
los demás , que sin duda alguna se tramaba la ruina<br />
total no solo de las manadas, sino de los Pastores , y<br />
los Perros. Pero casi todos prefirieron las aparentes ventajas<br />
del día y su ociosa tranquilidad , á los fatales<br />
peligros , que les amenazaban.<br />
Sucedió , pues , que habiendo una tempestad horrorosa<br />
asolado los pastos del distrito de uno de los Pastores<br />
, y teniendo por esta causa que sufrir las Obejas<br />
varias incomodidades ¡ juzgaren los Lobos , que este era
el<br />
3*<br />
favorable momento cíe desplegar, y poner en ejecución<br />
su perverso é infernal plan. Asi , de acuerdo con<br />
muchos Perros del Pastor se presentaron en multitud<br />
confusa , y en un abrir y cerrar de ojos corrió á los<br />
bra/.os de los Lobos una grande parte de sus mal aconsejadas<br />
Obejas. El sorprendido y engañado Pastor acude<br />
corriendo á la defensa , azusa sus Perros , estalla 1$<br />
honda , Pama con amorosos silvos á las extraviadas; pero<br />
todo en vano. Mientras el acudía so !<br />
ícito por una'<br />
parte al socorro de aquellas que se habían quedado con<br />
el , los pérfidos , y traidores Perros franqueaban a los<br />
Lohos los pasos , que estaban encardados de defender, y<br />
guardar. Todo fué asolado , devorado , y destruido ; y<br />
hasta el mismo Pastor fué miserable presa de los Perros<br />
, y de los Lobos-<br />
Estendiose por todas partes el incendio de tal modo<br />
, que ya no se veía sino la carnicería mas cruel de<br />
Obejas , y de Perros fieles. ¡ Que quadro tan triste y<br />
desolante ! Por do quiera no se vén mas , que manadas<br />
destruidas , Pastores fugitivos , rediles destrozados , Cabanas<br />
reducidas á cenizas ; y Lobos , y Perros , y Obejas<br />
desaconsejadas brincando de alegría. Los ayres resonaban<br />
con las alabanzas de los Lobos , y con las detestaciones<br />
y maldiciones á los Pastores. Tanto los Perros<br />
como las Obejas parecian que se les habia vuelto el<br />
juicio de gozo y alegría en aquellos primeros momentos.<br />
¡ Dergraciados ! No sabian lo caros que dentro de<br />
poco les habían de costar estos regozijos. Todo anunciaba<br />
que era llegado el fin de manadas y de Pastores.<br />
Acaso la cosa hubiera tenido un triste fin , si los<br />
Lobos hubiesen sabido contenerse por algún mas tiempo.<br />
Pero descarnados y flacos por tan prolongados ayunos, y<br />
devorados de una hambre rabiosa , teniéndose por seguros<br />
de qualquiera rebes : comenzaron á despleger abiertamente<br />
la naturaleza de su fraternal Alianza Ya se vé,<br />
no convenia devorar de una vez todas las Obejas y<br />
corderos ni disgustar a los Perros traidores: esto les hubiera<br />
podido parar en grsves perjuicios: y por lo tanto<br />
resolvieron hacer la Alianza legalmente devorativa. Hizose<br />
la moción , de que siendo los Lob >s tan beneméritos<br />
para con las Obejas, por haberlas librado del tiránico é<br />
insoportable yugo de los Pastores, no era justo ni de-
cente , que muriesen de hambre; sino que era de una<br />
¡rigurosa justicia y de un estrechísimo deber , el que las<br />
Orejas ofreciesen sus Corderos á sus Libertadores. Esta<br />
ofsrfa sin embargo no i dobla hacerse de porfuerza, cosa<br />
propia Je esclavos ; sino por reconocimiento y gratitud,<br />
como que ya eran Obejas libres. Pero si su ingratitud<br />
fuese tanta , que llegaran á negar una cosa tan concertada<br />
y justa ; los Lobos sabrían muy bien tomar una<br />
Venganza memorable de perfidia tan horrorosa.<br />
iistabit cieronse , pues , muchos Tribunales compiles-'<br />
tos de Perros , y de tal qual Obeja que ni tenía le-'<br />
che ni hijo ; á cuyo cargo estaba recaudar Borregos,<br />
para regalar a los Lobos. Y ya se vé , como que los<br />
Perros no eran cuerpos gloriosos no se olvidaban de si<br />
mismos en aquella recaudación, sino que tomando el consejo<br />
del' Escribano tiraban para todos , y en poco tiempo<br />
se vieron gordos , y retotolludos. Bien pronto estos,<br />
y las Obejas lupificadas supieron exceder en crueldad,<br />
perfidia , y avaricia á los mismos Lobos : y aunque tarde<br />
, conocieron por ultimo las Obejas la grande peonada<br />
que habían echado en aliarse con los Lobos , y rehelarse<br />
contra los Pastores. Mucho peor les salió la cuenta<br />
, quando llamadas muchas a consejo creyeron remediar<br />
sus males con una bien fundada Representación<br />
concebida en los siguientes términos.<br />
55<br />
La conservación y observancia de los Derechos na<br />
turales, la Felicidad, la Libertad, y el ser todos iguales<br />
sin preferencia alguna en el Estarlo , fueron los firmes<br />
fundamentos, sobre que'se zanjó el brillante y nuevo<br />
edificio de la Alianza entre las Obejas, y los humanísimos<br />
y ¡galísimos Lobos. La infracción de estos Derechos<br />
y de esta Libertad , fueron los motivos, porque<br />
abandonaron las Obejas á los Pastores , y se unieron á<br />
los Lobos. ; Pero como se atreven estos á tomar en<br />
boca tales Derechos , ni excitar el odio contra aquellos,<br />
imputándoles su infracción, sieado ellos los primeros que<br />
los quebrantan ? Se piden , es verdal , á las obejas sus<br />
Borregos como un Sacrificio de gratitud: pero sea como<br />
fuere ; lo cierto es , que en ninguna de las maneras<br />
pueden ellas acabar de entender \¡r.a Libertad , que al<br />
fin y al cabo viene á parar en que en menos tiempo<br />
devoren los Lobos sus Corderos , que en el que se los
38<br />
solían comer sus Pastores. Mucho menos pueden comprender<br />
, que sea un Debito , el dexarse comer por<br />
gratitud'<br />
Hallanse ahora las desgraciadas sin establos que las<br />
defiendan de las intemperies; sin provisiones para el invierno<br />
; sin remedios ni curas en sus. enfermedades:<br />
cosas todas , de que gozaban baxo sus Pastores , y que<br />
ellas habían gustosamente sacrificado por salvar sus hijos<br />
: perdiendo ahora los quales , lexos de haber c Jelantado<br />
algo con ¿u Alianza , no han hecho mas, que<br />
echarse acuestas un enorme peso de males, y privarurse<br />
solamente de los bienes , que disfrutaban. Si la gratitud<br />
pudiese obligar á alguno a que se dexase devorar, no<br />
merecían ciertamente oíros esta preferencia, sino los cuidados<br />
y solicitudes pastorales. No , no puede ser privilegio<br />
de un Liberrador, el devorar al que liberta; ni<br />
mucho menos hollar , y conculcar lo mismo que declaró<br />
como derecho de Naturaleza.<br />
Esperan, por tanto, las Obejas de la justicia y lealtad<br />
de los Lobos , que desistan por si mismos de una tal pretensión,<br />
no solo para portarse como fieles, y generosos Aliados<br />
, mantenedores firme:! de los pactos hechos; sino para<br />
conservar justamente el glorioso timbre de generosos<br />
Libertadores. La naturaleza que enseña , no hacer á<br />
otro lo que no se quiere para si, enseña también mucho<br />
mejor , que no querramos que sea en nosotros un<br />
Derecho aquello mismo, que en los demás condenamos<br />
como Delito. "<br />
El resultado de esta Representación fué, calificarla<br />
por de pronto de sediciosa y subversiva ; de juzgar a las<br />
üoejas ingratas y rebeldes ; de acusarlas de haber ofendido<br />
la Lealtad de los Lobos ( ¡ Delito enorme ! ); de<br />
estar en inteligancia secreta con los Pastores ; y de felonía<br />
, y falta de fé á los Tratados. Con esto , no fué<br />
menester mas , para que se quitasen los Lobos la mascarilla<br />
, y todo fué tiranía y desastres. Ya no se trataba<br />
de solos los Corderos ; las Obejas mismas eran<br />
condenadas y legalmente devoradas. Al ver esto , todos<br />
( exceptos los Perros , y las Obejas, que estimuleban<br />
con mucho ardor á los Lobos contra sus desgraciadas<br />
Compañeras ) procuraban sustraerse de una Alianza, que<br />
tantas felicidades les había prometido, y que tan bono-
osos males y miserias les hacia sufrir.<br />
Asi que , los Perros se unieron de nuevo á los Pastores<br />
, las Obejas no se dexaban ya seducir ; todas las<br />
que podian se escapaban , y ponían baxo la sombra y<br />
custodia de los Pastores : y los Lobos perseguidos por<br />
todas partes fueron a emboscarse en los montes. Quedaron<br />
sin embargo algunas Obejas y Perros alobados esparcidos<br />
acá y acullá en medio de las Manadas. No fué<br />
posible ganar á estos furiosos animales : fué preciso matarlos<br />
y desquartizarlos ; y el Pastor que se descuidó,<br />
y anduvo floro en esto , tuvo que arrepentirse amargamente<br />
de su floxedad y descuido: jamás pudo restablecer<br />
en su Grey la tranquilidad y la paz. Desde entonces<br />
se hicieron los Pastores mas vigilantes : las traiciones<br />
y fraudes se descubrían : las Obejas quedaron mas<br />
avisadas pa*a no dexarse engañar : y asi acabó la famosa<br />
Alianza de los Lobos con las Obejas. Privados estos<br />
de fuerzas , perdieron los al/entos , y quedaron imposibilitados<br />
de emprender nuevas tentativas , embustes, y<br />
marañas.<br />
IMPUDENCIA. = Este Vocablo no tiene significado entre<br />
los Republicanos Democráticos.<br />
El que renuncia a todo pudor , por necesidad se<br />
hace un Impudente. Pues he aqui de lo que ellos suelen<br />
hacerse un mérito. Porque á no ser asi , ¿ como<br />
( después de asegurar á la faz del Universo que han<br />
renunciado a toda Conquista ) habían de invadir, robar,<br />
y saquear todos los Países posibles , amigos , neutrales,<br />
y aliados j y se habían de gloriar de ello ? No es esto<br />
todo , sino que si la impudencia republicana no se sacia<br />
con ello, no solo se invade , .y se asóla un País amigo<br />
, ú aliado , sino que se le exige con apremios, que<br />
reconozca esta acción infame por un singular beneficioj<br />
y que dé las gracias por él. Asi es , como la Francia ha<br />
pretendido de la sublime Puerta , que le dé' las gracias,<br />
por haber en plena paz llevadole la guerra al Egipto.<br />
Además: ¿puede haber impudencia, como no sea la<br />
Philosofico Democrática , que tramando las mas negras insidias<br />
y las traiciones mas viles contra el derecho de<br />
gentes , grite y clamoree después á las barbas de todos,<br />
que se U ha injuriado , que se le ha hecho traición ; y<br />
que haga de sus propias y peculiares traiciones , el ob-<br />
Í9
4©<br />
jeto de su Venganza, como acaban de hacer en Roma?<br />
¿ Y sin un redondo á Dios á todo pudor , pueden hacerse<br />
paces solemnes; gloriarse de leales, justos, y sinceros;<br />
y faltar después abierta y brutalmente á lo jurado y<br />
prometido? ¿Y no es menester tener una frente de Demonio<br />
, y iin corazón de tigre , para afirmar con la mayor<br />
frescura a presencia de todos los hombres , que se<br />
felicita , quando se roba ; que se da libertad , quando<br />
se oprime ; que se cumplen las palabras, quando se ha-ce<br />
burla, y se mofa la buena fe ; y que se protege<br />
la Religión , quando se estermina ? ¿ Qué impudencia es<br />
bastante , para publicar victorias sobre victorias, después<br />
de ser sonoramente vencidos y batidos? No era posible<br />
creer, como no se viese , que habia hombres tan impudentes,<br />
que negasen al Público en su cara lo que vé<br />
con sus propios ojos; que sostuviesen como verdadero lo<br />
que saben todos que es falso ; y que repitiendo todos<br />
los dias los mismos engaños , fraudes , iniquidades , perfidias<br />
, traiciones , ladronicios , opresiones , y tiranías,<br />
pretendan con gentil sosiego y serenidad , qje se les<br />
tenga por hombres de bien , justos , y liberales. Desenganémosnos<br />
: si la Impudencia es el ultimo grado del<br />
vicio , esto es el ultimo grado de la Impudencia.<br />
PREJUICIOS. = La etimología de la misma palabra<br />
lleva consigo la definición : vale lo mismo que decir:<br />
juicios formados sin madurez , sin rtflexion , y sin examen.<br />
Ahora pues : es cosa asentada entre los Democráticos<br />
, que el maduro y detenido examen conduce 2 las<br />
preocupaciones ó prejuicios : por lo qual , y para que<br />
a todos los tengan por despreocupados , ó no examinan<br />
nunca nada , ó lo examinan todo, como examinan el<br />
avaro y el usurero la licitud de los contratos. De otra<br />
manera ¿ como podía ser , que contasen entre las preocupaciones<br />
á la Religión , la Razón , la Honestidad, y<br />
las Costumbres; y el Ateo, y el Libertino, y el superficial<br />
fuesen declarados despreocupados ?<br />
Asombra , y maravilla lo grandemente que sirve esta<br />
palabra a los Filósofos y Demócratas Seductores. Con<br />
ella se tiran al barranco los dictámenes todos del honor,<br />
de la Religión , y de la Verdad : y quando falta toda<br />
respuesta á la evidencia misma; no falta al menos, la<br />
de llamarla preocupaciones , y prejuicios. Esta es la pa-
4*<br />
labra, que ios malignos é Impíos han puesto como<br />
espantajo en el campo de la Razón para osear de él<br />
á los presumidos y locos jovenetes, que se espantan de<br />
ella mucho mas , que los gorriones del caperuzo que<br />
]os Labradores suelen poner en los sembrados.<br />
CONVERSIONES. =SK Palabra hasta ahora de poquísimo<br />
uso en la lengua Democrática ; (a) pero ya querrá Dios<br />
que se haga de moda , y ya comienza á serlo. En general<br />
nada significa , porque aunque son muchas las Conversiones<br />
, está reducida la cosa a que no sea sino de<br />
puro nombre.<br />
El que fué Democrático por temor , 6 debilidad,<br />
no se puede con verdad llamar Convertido , pues siempre<br />
se condenó á si mismo , en lo que confiesa ,<br />
que hizo por miedo y cobardia. El Democrático<br />
que lo fué por sistema , por impiedad , ó por libertinaje<br />
difícilmente se convertirá, como no sea de sola palabra.<br />
El impio Republicano , que siguiendo sus infernales<br />
principios, y con plena y libre voluntad hizo traición<br />
á su Soberano , holló la Religión , insultó á todos<br />
los Monarcas , blasfemó de Dios , y maquinó la ruina<br />
del Universo: desengañémonos , este tal es muy difícil<br />
de convertir. = Señor , que desde que entraron nuestras<br />
tropas , parece han quitado uno, y puesto otro: vamos...<br />
está hecho un exemplar de edificación: tan hombre de<br />
bien, tan atento , humilde y religioso, que es una gloria<br />
verlo = Si , si, todo eso es muy bueno: ¿ pero convertido<br />
? Crtdat hoc J'udaus Apella. Un año de Trapa<br />
es muy poco , para que puedan pasar por medianamente<br />
sinceras semejantes Conversiones.<br />
Otras de ellas hay , que en nada desdicen de la<br />
Democracia ni de los sentimientos , que animan á un<br />
verdadero Democrático. Por exemplo : un hombre , dominado<br />
de la avaricia, del libertinage , y sobre todo,<br />
de la ambición , recibió con los brazos abiertos á la<br />
Democracia , y en pocas idas y venidas se hizo tan<br />
malvado, traidor , é iniqüo , como el que mas. Topó no<br />
obstante con otros tan ladrones y pérfidos como él, que<br />
le hicieron el juego tablas, y que eon con el Almanak<br />
6<br />
(a) Un La liar pe , y un Olavtdes la hicieron tal vez<br />
recordar.
4*<br />
en las manos le demostraron , no había ningún día vacante<br />
, en que pudiese 61 campar , tiranizar , y robar.<br />
Y he aquí de repente uua Conversión : la qual consiste<br />
solamente en, procurar vengarse de los que le soplaron<br />
la Dama. Hizo traición , y< desertó de los Democráticos<br />
con el mismo sanio fin, con que entregó a su Soberano<br />
, y á su patria ; y con el ' que está dispuesto a entregar<br />
la Aristocracia y la Monarquía, siempre y quando<br />
vea que le hace jnego , y que no sera la suya la<br />
menor tajada. Estos anfibios con sus Conversiones y todo<br />
, son los insectos mas dañinos y peligrosos, que hay<br />
en la Sooiedad.<br />
Un Democrático decidido , loco , y atronado no tiene<br />
mas qve una cara , y se le conoce con fücilidad:<br />
¡ pero estos Cambia-colores y suizos , con mas caras<br />
que Jano , y que á semejanza de perdigueros siempre<br />
andan oliendo á donde se guisa ! a estos.... hisopa-<br />
Zó que cante misterio. Su Conversión no es otra cosa<br />
que la mutación del objeto de su felonía. En el fondo,<br />
convertidos y por convertir , son siempre traidores y<br />
malvados : es decir: verdaderos Patriotas Democráticos.<br />
Se puede establecer por principio cierto , que un<br />
extraviado por principios de Democracia , ó se convierte<br />
presto, ó no se convierte nunca. Si se dexó llevar<br />
de las falsas máximas : la condición y naturaleza de la<br />
Democracia es tal , que no consiente que sus alumnos<br />
vivan por mucho tiempo engañados ; sino que en poco<br />
les enseña su desnudes , y les hace ver á cuantos estan<br />
de embustes y verdades. Si el que después de esto<br />
, es todavía sequaz y partidario suyo, y la promue*<br />
ve , y la defiende , y la alaba : ¡oh! fuego en él : este<br />
es de los inconvertibles , amante nato de la iniquidad,<br />
de la irreligión, de la anarquía, del desorden, y de todos<br />
los horrores , que siempre , siempre acompañan a la Democracia.<br />
Este no es Democrático por engaño ; sino por<br />
genio maléfico , por impiedad , y por maldad consumada.<br />
Y que este tal se convierta , quando vé que la Democracia,<br />
va cuesta a baxo , y que el hierro vengador<br />
viene a casigar sus atrocidades y delitos: créalo aquel<br />
que pueda persuadirse, á que el Tigre es un animal pacifico<br />
, y manso , porque se está quieto quando esta encerrado<br />
en la jaula, y aherrojado á la Cadena»
HrpocR.ESiA. = Uno de los mas sobervios contraste*<br />
que con el tiempo se lleguen a ver en los fastos de la<br />
Democracia sera , que mientras Bonaparte se gloriaba en<br />
el Egipto üe la gran fazaña da haber destruido el Christianismo<br />
, arruinado la Religión Jerosoümitana , echado<br />
por tierra el trono de .la Cabeza de la Iglesia católica<br />
, y conducidole entre cadenas ; y en el mismo<br />
tiempo en que predica á Mahoma , y engrandece , y<br />
celebra el Alcorán , y se di á conocer corno un Profeta<br />
anunciado en este , 6 inspirado por aquel; Championet<br />
recibe públicamente en Ñapóles con filosófica devoción<br />
ia bendición del Arzobispo, y Magdonal se acerca<br />
, y asiste á los sacrosantos misterios , como Serruriet<br />
lo habia hecho en Venecia, para de este modo asegurar<br />
mejor el golpe á los Papa-moscas de los Venecianos.<br />
Quando se ha llegado á ser Democrático legitimo y<br />
castizo , nada se respeta , todo se confunde, y todo se<br />
conculca sagrado y profano , justo é injusto , falso y<br />
verdadero. El Ateísmo ( es cosa averiguada ) no hace<br />
ascos á la hipocresía mas nauseante y sacrilega; el exceso<br />
del orgullo se une en él á la baxeza mas vil ; y<br />
todo va acompañado de una Impudencia que hasta ahora<br />
no tuvo igual. No hay medio , por mas iniqüo y<br />
horrible que sea á los ojos de la justicia, de la razón,<br />
y de la honestidad ; que un Democrático no abraze<br />
prontamente , con tal de que le conduzca á sus dos favoritos<br />
fines de tiranizar , y robar. Una prueba de esto,<br />
igualmente que de la desvergüenza , y descaro de los<br />
Republicanos , es: que Bonaparte y sus Cantaradas, no<br />
solamente se glorian de Católicos en Bolonia , y de Mu»<br />
sulmanes en el Egipto ; sino que han- hecho de ello<br />
pomposas relaciones en sus Gazetas á toda la Europa, la<br />
qual sin embargo debe tenerlos por hombres de bien; y<br />
sobre todo por leales , y sinceros.<br />
Esto es una verdad : basta que un hombre abraze<br />
lentimientos Democráticos , para que pierda totalmente<br />
la vergüenza , y haga un juego sacrilego de quanto<br />
hay de mas sagrado. Basta que se aliste , y matricule<br />
en las infames Vanderas del filosofismo , para que se gloríe<br />
de hacerse el objeto mas vil , y el mas odioso e<br />
infame á los ojos da todo el mundo , siempre que est6<br />
apoderado de U fuerza.
44 FORTUNA. = Si no supiéramos que es ciega, nos convenceríamos<br />
de ello por el solo hecho de haber estado<br />
por tanto tiempo favoreciendo á les Democratici s. Mas<br />
como es mulable les ha vuelto por último la espaldas<br />
y en esto no se le puede negar , que ha obrado con<br />
justicia, y razón: porque jamas reconocieron los Democráticos<br />
sus favores ; sino que todos los atribuyeron á su<br />
propio valor , prudencia , y conducta. Jamas la fortuna<br />
sa nombraba entre ellos, sino quando teni¡m algún descalabro<br />
, ó derrota; y entonces era para acusarla de haber<br />
fevorecido á sus enemigos. No es poca humildad en<br />
un Democrático, que no se tenga por invencible contra<br />
la fortuna misma : y no lo es pequeña, el que á alguno<br />
de ellos no le haya á estas horas venido á las mientes<br />
guillotinarla por aristocrática'.<br />
Después de todo , bien considerada la cosa : me atrevo<br />
á asegurar , que ha sido una verdadera desgracia para<br />
los fanáticos Republicanos , haber sido tan favorecidos<br />
de la fortuna. A haberlo sido menos , ni se habrían hecho<br />
tan malvados , crue'es, é impíos ; ni con su insoportable<br />
orgullo habrían exasperado tanto á los hombres.<br />
¿ Pero como ha de ser ? No parece sino que la fortuna<br />
y el orgullo son inseparables : y los Democráticos no estan<br />
templados ciertamente para hacerse la excepción de<br />
esta regla. No nos desconsolemos : porque si la fortuna<br />
ha sido siempre uno de los medios mas grandes , para<br />
encontrar el precipicio ; y sobre todo , quando son iniqüos<br />
á los que ella favorece: no solamente debemos<br />
vivir persuadidos á que no han de prevalecer; sino también<br />
á que nadie merece ser mas afortunado que<br />
los Democráticos.<br />
ANTIGÜEDAD. =a Equivale en lengua Democrática á<br />
tontería , inepcia , preocupación , y estupides. Todo lo<br />
antiguo, por solo el titulo de serlo, merece el desprecio<br />
filosofico-democratico : y con razón : pues, ó soy alcalde<br />
ó traigo la vara de valde. Es decir : que ó están<br />
ellos , ó no empeñados en regenerar al genero humano.<br />
Y siendo una verdad , que lo están; es cosa corriente,<br />
que todo lo antiguo debe ir ( como decia un loco que<br />
yo conocí ) á baxo- No obstante , como no hay regla,<br />
que no tenga sus excepciones: Están los Democráticos<br />
convenidos, a que de lo antiguo no quede mas, que los
Ladrones ¡ los Robos , los Puñales , las rebeliones y las<br />
devastaciones , impiedades , y blasfemias. Cuyas cosas to.<br />
dis, aunque viejas y antiguas, las veneran ellos tanto,<br />
que á su solo retintín se enagenan de gozo y alegría, y<br />
no se hartan de celebrar a los Scilas , Dioclecianos, y<br />
Brutos , ni de erigirles estatuas. Y en verdad, que estoy<br />
maravillado , como no hayan pensado levantar estatuas<br />
Democráticas à Eróstrato , que tiene para con<br />
ellos el merito singular de haber incendiado uno de los<br />
mas famosos Templos , y dexadoles con esto , un exemí<br />
pío ilustre á los modernos devastadores de los Santuarios.<br />
Por lo que respecta á todo lo demás , basta nombrar<br />
delante de los Democráticos antigüedad, y antiguo,<br />
para que suelten la carcaxada de risa , y comienzen á<br />
fruncir el hozico , y hacer gestos de desprecio. El set<br />
sin embargo moderno ó antiguo , no depende sino del<br />
tiempo ; y quiera, ó no quiera la Democracia, ella y<br />
todas sus bellas fechorías habrán de ser antiguas alguna<br />
vez. Y si los siglos pasados son el objeto de los sarcasmos<br />
, y las burlas del nuestro: ¿ se me querrá decir<br />
de que lo sera este en los futuros? ¿Si la Religion, la<br />
Razón , la Experiencia, el buen juicio , la Gravedad, el<br />
Valor, y la virtud de los pasados siglos están haciendo<br />
entre nosotros una tan ridicula , y despreciable figura,<br />
solo porque tienen la nota de antigüedad: ¿que papel,<br />
les parece á ustedes , que harán en les venideros las<br />
impiedades , los horrores , y los disparates del nuestro?<br />
¿ Se atreverá nadie a dudar siquiera que la iniquidad,<br />
y el aturdimiento son las bellas qüalidades que forman<br />
su carácter? Aun si á solos los Democráticos tocase hacer<br />
en la posteridad una tan brillante y donosa figura,<br />
seria poco mal : pues habiendo ellos renunciado al pudor,<br />
y buen nombre de la edad presente , y de las futuras;<br />
no anhelan otra cosa, que la fama de los Eróstratos, Catilinas<br />
, Nerones , Frignis , y Cartouches. ¿ Mas que juicio<br />
se formara aun de nosotras , quando la Posteridad<br />
lea , que casi toda la Europa enmudeció à presencia de<br />
algunos viles Sansculottes, arrapiesos , impíos , ladrones,<br />
y facinerosos? ¿Que dirà, quando lea, que imitamos nosotros<br />
el exemplo de aquellos Pueblos barbaros , qua<br />
alaban , y sacrifican à los Demonios , para tenerlos favorables<br />
y propicios , y que no les hagan mucho mal?
4«<br />
¿Que , al ver, que con los sacrificios mas humillante»<br />
hemos comprado de los Ladrones los tratados mas vi<br />
les í ¿Q ae<br />
» a<br />
' considerar, que nuestra degradación y<br />
abatimiento llego al punto , de pagar con las mas lisonjeras<br />
alabanzas los denuestos é insultos , que nos hacía<br />
un puñado de pillos , y rodavallos ? ¿ Que, al reñexíonar<br />
, que los Pueblos compraban al precio de to«<br />
dos sus bienes su propia ásclavitud ? ¿ Que , en fin, al<br />
vernos tan estúpidos , que creímos aplacar un orgullo sin<br />
limites con baxezas y sufrimientos ? ¿ que no aventuramos<br />
la resistencia , por no perecer; y que perecimos<br />
, por,estarnos quedos ? ¿ que quisimos mas bien, perecer<br />
por vileza , que por corage, generosidad y Yalor?<br />
¿ que no hubo sacrificio , que no hiciésemos , para obtener<br />
un año de existencia precaria , y que por no perecer<br />
este año , nos privamos de muy buena gana de<br />
todos los medios, para subsistir el que viene? ¿ que corriamos<br />
a quadrillas , y á quien podia llegar primero, a<br />
hicer pactos , tratados , convenciones , y paces , con<br />
Traidores , Ladrones , y Asesinos que á presencia del<br />
Uuniverso profesaban no tener í¿ ? y que su deporismo<br />
fué tal , que no solo dispusieron a su arbitrio de<br />
los bienes , las vidas , y la Religión ; sino también de<br />
los pensamientos y las conciencias , considerando' a todos<br />
los hombres como una manada de vilísimos, y estúpidos<br />
esclavos ? Estas antigüedades, si, que serán las<br />
dignas de risa y de dolor.<br />
Y sin el invicto corage , y la eroica constancia de<br />
Francisco II: sin la generosa asistencia, noble animo,<br />
firme y eficaz resolución de Paulo I : y sin la constante,<br />
impertérrita, y desinteresada conducta de la gloriosa<br />
Nación Británica ( a ) ¿ que horrible y asquerosa<br />
mancha no quedaría á nuestra memoria? Por ellos es,<br />
por quienes la Italia respira , y se prepara ya a dar<br />
muestras de su valor, de su Religiosidad , y de sus<br />
máximas; y hacer que se le devuelvan la eonsidera-<br />
NOTA DEL TRADUCTOR,<br />
{a) Creemos de la justicia de este Escritor, que si como<br />
formó su obra en el eño de 1799, la escribiese en el de<br />
1813. no pasaría en silencio al heroico pueblo Español: ai<br />
tampoco 4 los nobles y valerosos Portugueses.
47<br />
cion y respeto , que siempre se le debieron de justicia.<br />
¿ Y podra tardar el resto de la Europa en lavarse de<br />
la mancha , que amenaza empañar y obscurecer su<br />
clara y bien sentada reputación?<br />
PERFECCIÓN. PERFECCIONAR. -= Según los principios<br />
de la filosofía republicana , todo hombre tiene derecho 4<br />
perfeccionarse: y ha sido tanto él juego , que los Democráticos<br />
han dado , y siguen dando á este derecho, que<br />
jamas vio el mundo mas perfectos Ladrones , malvados,<br />
ni asesinos. Si ellos no son aun perfectisimos , no es culpa<br />
suya por cierto ; pues por falta de diligencias , y<br />
actividad no ha quedado, sino de la naturaleza humara<br />
, que parece incapaz , sobre la Tierra al menos, de<br />
una verdadera , y completa perfección.<br />
Sin embargo , esta máxima tan bella en la apariencia<br />
encierra un veneno terrible en su generalidad: y los<br />
impíos , y Sofistas modernos han sabido darle tal voga,<br />
que ninguna lss ha producido tan afortunados sucesos,<br />
ni ha embrollada tanto los celebros de aquellos, que no<br />
viendo de las cosas sino la corteza , aplican qualquiera<br />
verdad á qualquier asunto ; del mismo modo, que el<br />
Ensalmador Charlatán aplica su balsamo exquisito á toda<br />
clase de enfermedades.<br />
Con este derecho de perfeccionarse es, con el que<br />
los filósofos pretenden romper , y quitar todo freno al<br />
entendimiento humano , y soltar las riendas á la voluntad.<br />
Porque , como el perfeccionarse no se puede conseguir<br />
, sin ir a mas ; todo obstáculo que estorbe esto,<br />
es injusto ; pues se opone á un derecho , que el hombre<br />
ha recibido de la misma Naturaleza. Luego: ni el entendimiento<br />
ni la voluntad deben sufrir ningunos grillos.<br />
Y rotos estos ¿ quien no vé los precipicios espantosos<br />
a que nos encamina el derecho de perfeccionarnos?<br />
El hombre de juicio , que raciocina justamente , no<br />
puede balanzear mucho tiempo , y se vé forzado á conocer<br />
, que el tal Derecho , no es mas que un lazo para<br />
enredar gentes , y una verdadera quimera.<br />
La perfección absoluta es un atributo del Ser Supremo<br />
; y el pretenderla una Criatura , es igualmente imposible<br />
, que ofensivo á la Divinidad. La perfección es imposible<br />
al hombre , porque no pertenece á su natureleza<br />
; y por. lo Unto: lo mismo vale, decir que el hom-
* 8<br />
,<br />
bre tiene derecho á perfeccionarse , que rlecir que lo tiene<br />
á lo imposible. Pues ¿hora : Derecho á lo imposible<br />
es una quimera , y un absurdo : y no pudiéndose definir<br />
un absurdo ; tampoco se podra en lo que consista<br />
esta perfección : y he aqui como queda al arbitiio<br />
de cada uno , el definirla como mas- cuenta le tenga,<br />
y como mas le agrade. No es maravilla pues , que haya<br />
muchos , que tengan al Ateísmo por perfección, y<br />
que lo tengan de tal modo , que quieran persuadirnos,<br />
á que no hay mas perfección que él: y por consiguiente<br />
, que todo el derecho del hombre a perfeccionarse,<br />
se reduce en sustancia al derecho de ser Ateo.<br />
Muchos , para defender este anzuelo filosófico , conceden<br />
, que esta perfección impropiamente dicha, no es<br />
sino aquella perfección imperfecta , de que es capaz el<br />
hombre ; y que en realidad de verdad no consiste en<br />
otra cosa, que en mejorar su condición. Pero demos de<br />
barato, que este supuesto derecho de perfección, no importe<br />
sino el de que cada uno pueda , y deba procurar<br />
las mejoras de condición : ¿á quantas cortapisas y<br />
explicaciones no conviene sujetarlo , para que de derecho<br />
de mejorar que es , no pase á serlo de ambición,<br />
de incontentabilidad , de avaricia , y de todos los vicios<br />
juntos ? Si fuese un derecho natural , el mejorar de condición<br />
en todas las cosas: se seguiría forsozamente i. ° que<br />
también lo seria , no contentarse nunca : 2. 0<br />
que pecaria<br />
contra la naturaleza todo aquel que estuviese contentó<br />
con su suerte , su estado, sus facultades, bienes,<br />
honores &c. &c. pues que de este modo se paraba en<br />
medio del camino sin querer caminar á ulteriores mejoras<br />
de condición. 3. 0<br />
Que jamás alguno podría virir<br />
contento , ni por consiguiente ser feliz , sin renunciar á<br />
un derecho de naturaleza. ¿Y no es necesario ser loco, para<br />
decir que ella dá al hombre el derecho de ser incontentable<br />
? Solamente un parlanchín 6 filosofista moderno<br />
, que todo es una cosa , pudiera soñar un derecho<br />
tan extravagante. La verdadera , única , solida , y<br />
real felicidad temporal del hombre es la de vivir contento<br />
de su Estado: y el susodicho derecho , si no se reduce<br />
á los justos , y debidos términos , se nos viene á<br />
cambiar como por encantamento en el de ser perpetuamente<br />
infelices. ,
Por lo que respecta á la Moral , torio hombre esta<br />
©Migado a mejorarse: y las pasiones humanas, que siempre<br />
contrarían á la razón , abren á todos un. campo iespacioso<br />
, en que. exercitarSe: de modo , que no sera pe*<br />
queño triunfo el de aquel, que después de .muchos esfuerzos<br />
para mejorarse, conserve una mediana virtud.<br />
En todo lo demás , el que se empeña en buscar lo mejor<br />
, en donde lo mejor puede tenerse siempre , btuca<br />
la nada , y en vez de lo mejor, halla el precipicio.<br />
Por esta causa la. Razón., reduce a ¡limites bastante»<br />
mente estrechos (fuera de los quales no hay mas que.<br />
peligros y y escollos ) el derecho de mejorar , -y ¡perfeccionarse<br />
en el saber , en la adquisición de riquezas, de<br />
los honores , . empleos , - y demás ventajas del mundo.<br />
Desengáñense los filosofistas , y tengan entendido para<br />
su gobierno , que por acá mi el patán mas palurdo<br />
puede entrar , porque la Razón haya enseñado á alguien<br />
la perfección de precipitarse. •: i<br />
En nada está el hombre mas expuesto al alucinamiente<br />
, al engaño, y al precipicio, que en el empeño<br />
de mejorar : y tanto peor , si lo que pretende perfec-r<br />
cionar es el entendimiento. La esfera , en que gira<br />
su Razón es muy estrecha , y limitada , y si intenta<br />
salirse de ella, y avanzar sin una guia superior, es ne.<br />
cesario de toda necesidad, que se precipite ¿ y se pierda,<br />
como sucedió a Icaro , y como por precisión debe<br />
suceder á todo el que acometa una empresa superior á<br />
sus fuerzas. Por esta razón , Dios , que prevée los precipicios<br />
del entendimiento humano en la investigación<br />
de las cosas que ¡exceder»-su.' capacidad,, vino á su<br />
socorro con la antorcha brillante de la Revelación-; y<br />
nada demuestra tanto./Ja \necesidad y existencia de ella,<br />
como la debilidad- del entendimiento humano , y la bondad<br />
Divina, que no podia permitir, que necesariamente<br />
debiese el hombre desencaminarse , y perderse. Asi es<br />
pues ,I que en todas aquellas casas , sobre que la Revelación<br />
se ha explicado-^ si el entendimiento Ja sigue.,<br />
como tiene de obligación , halla toda, la perfección que<br />
puede desear. Por el contrario : todo: .el; que 'piensa,<br />
poder perfeccionar su entendimiento en los abismos de<br />
la incertidumbre en las tinieblas de la insuficiencia de<br />
la Razón, y en el caos obscurísimo de las conjeturas*.<br />
7<br />
49
50<br />
desde los primeros pasos va errado y se pierde, en<br />
lugar de perfeccionarse. ¿ Se podrá jamás adquirir ls<br />
verdad , en donde quando mas , no pasa ella de meras<br />
conjeturas confundidas del todo con otras infinitas,<br />
que indican el Error , tan probables como aquellas , y<br />
muchas veces mas aparentes que las de la misma verdad<br />
? ; ti que toma por guia, la Razón en lo que ella<br />
es ciega, y se confiesa tal, no es un ciego , que quiere<br />
ser guiado por otro ciego á la perfección ? : ¿ Y podran<br />
nr» perecer ambos en un caminó lleno de precipicios<br />
? ; -i'.<br />
Por lo que hace á mejorar, y perfeccionarse en<br />
condición , riquezas , Mando , honores , y qualesquiera<br />
otras ventajas de la vida ¿ no enseñan la virtud, y la<br />
razón , que quando se ha llegado al punto de una proporcionada<br />
felicidad , debamos contentarnos de nuestro<br />
estado ?-Luego: el querer pasar adelante y abarcar mas,<br />
baxo el especioso pretexto de mejorar y perfeccionarse;<br />
no és sino la mascara de la ambición , del orgullo y<br />
de la avaricia, y de la incontentabilidad de las pasiones.<br />
¿ Puede ser nunca feliz , el que nunca esté contento?<br />
¿ Y deberá el hombre buscar en su perfección su infelicidad<br />
? , i<br />
Si los filósofos fuesen alguna vez capazes de hablar<br />
cliro ; confesarían sin >rebozo , que para lo que les sirve<br />
á ellos el general y bien sonante Derecho de perfeccionarse<br />
, es para alborotar las Sociedades ; para alarmar<br />
á los hombres uuos contra otros , y para introducir<br />
de este modo la anarquía y la confusión ; pues saben<br />
muy bien , que solamente á rio revuelto &c. No<br />
es menester quemarse mucho las pestañas , para conocer<br />
que el susodicho Derecho de perfeccionarse incluye el de<br />
que cada uno , y todos juntos puedan , y deban encimarse:<br />
y he aqui como ya en fuerza de este Derecho,<br />
el Subdito no vé en el. Superior sino un obstalo<br />
a su perfección ; el pobre no descubre en el rico<br />
sino un usurpador de su derecho á mejorar de condición;<br />
y el buen 1<br />
orden mismo , y las leyes mas justas y quanto<br />
puede enfrenar la violencia de las pasiones considerado<br />
como tirania , y como contrario á un derecho de<br />
naturaleza. He. aquí la bace aquella fatal igualdad que<br />
nos debia armar unos contra otros ; y que después de<br />
.
habernos hecho que ROS destruyésemos todos , para igua<<br />
larnos; debía volver á incitarnos á que la destruyésemos<br />
á ella y regásemos de sangre todo el glovo , para conseguir<br />
y mejorar todos de condición. Asi es , que por<br />
una peripesia interminable debe el genero humano encontrar<br />
su precipicio y ruina en este absurdo é infernal<br />
Derecho.<br />
Mas el objeto principal de los filósofos , y por el<br />
que los revolucionarios Democráticos se empeñan tanto<br />
en sostener este , en general disparatado y maligno derecho<br />
de perfeccionarse , es para incitar a los hombros á<br />
la rebelión y a la felonía , y ponerlos de punta con<br />
todos los legítimos Gobiernos. La razón no puede ser<br />
mas clara : Yo tengo Derecho d mejorar de estado y condición<br />
; un otro Gobierno la mejoraría: luego tengo Derecho<br />
d procurarme otro Gobierno. Ahora pues, j que Gobierno<br />
hay tan bueno , que absolutamente hablando , no<br />
pueda ser mejor ? Luego no puede darse ninguno, baxo<br />
el qual no valga el diabólico Dereho de destruirlo, y<br />
trastornarlo. Y he aqui ya á todos los Gobiernos instálateles<br />
y vacilantes; y autorizadas y reducidas á sistema<br />
las rebeliones de los Pueblos , y las revoluciones de los<br />
Estados. He aqui la anarquía perpetua, la disolución de<br />
la Sociedad , el trastorno del buen orden , y el exterminio<br />
de la felicidad humana. He aqui propiamente el<br />
Infierno : ó lo que viene á ser lo mismo , la Democracia<br />
moderna. Pero si los hombres tienen Derecho á mudar<br />
de Gobierno , quando les va mal con el que tienen<br />
; debiera tener entendido la Democracia , que nunca<br />
puede ser el mas sacrosanto, que quando se trata<br />
de dar en tierra con ella y con todos sus malditos<br />
principios. Mas ella esparce sus máximas y endiabladas<br />
doctrinas, para abatir la legitima fuerza; y se sirve después<br />
de la fuerza ilegitima para abatir sus propios principios<br />
y documentos.<br />
Aprenda pues alguna vez la incauta juventud , y<br />
aprendan también todos aquellos , que no ven las cosas<br />
sino por la eorteza , á no fiarse de las doctrinas de los<br />
filósofos , por mas bellas y verdaderas que parezcan. Esta<br />
merece un examen particular: al menos , para desengaño<br />
de los que habiendo bebido el veneno en los Libros<br />
filosóficos , necesitan de un contra-veneno muy eti-
5*<br />
-caz. Basta tener sentido común , y reflexionar las conseqüencias<br />
, que naturalmente fluyen de un tal Derecho, para<br />
convencerse hasta la evidencia , que en general, ( que<br />
es como lo enseñan los filósofos , y toda la garullada<br />
-de propagandistas y chuütos de á pie de la Democracia<br />
) el derecho de mejorar de condición, y estado, no<br />
puede existir.<br />
Qualquiera derecho humanó debe dimanar de Dios,<br />
de la Razón , de la Justicia ; ó como dicen les filósofos<br />
, de la Naturaleza. Mas es indisputable , que ni<br />
Dios , ni la Razón , ni la Justicia pueden nunca dar<br />
derecho á la iniquidad ni á los delitos. Luego , si el<br />
derecho de mejorar , es un derecho a ellos: es evidente<br />
y claro , que no puede haber en el mundo tal<br />
derecho.<br />
Yo mejoraría de condición , si no viviese baxo la<br />
subordinación de mi Padre : yo mejoraría de condición,<br />
si muriese un rico Tío mió de quien soy heredero: yo<br />
mejoraría de condición , si se privase del Empleo á N.<br />
que me es superior: Yo tengo derecho de mejorar: luego<br />
también lo tengo , para substraerme de la obediencia<br />
á mi Padre; de matar á mi Tío; y de derribar<br />
á N. del puesto y empleo, aunque sea á fuerza de malas<br />
artes. ¿ Y quien es tan simple, que no vea con ambos<br />
ojos , que no puede existir un derecho tan iniquo,<br />
y abominable ?<br />
Por mas descarado é impudente que sea un filosofo<br />
, es necesario que limite , y circunscriba su derecho<br />
de mejorar de condición B medios lícitos y honestos : y<br />
ételo aquí encerrado , y reducido á términos bastantemente<br />
estrechos : y cesando estos medios , el derecho cesa<br />
también. No se crea á pesar de esto , que arriará bandera<br />
él filosofo ; mucho mas si es de estos castizos, que<br />
para sostener una impiedad ó un disparate , zurcen é<br />
hilbanan todos los lugares comunes , y en vez de un<br />
absurdo , avanzan al cabo un millón de ellos. No , no<br />
los atraparais tan aina: pues con mucha prosopopeya saldrá<br />
asegurando muy galán , que la Rebelión es un medio<br />
honesto.<br />
Mas ó el derecho de mejorar es tal , que hace lícito<br />
lo ilícito, y justo lo injusto ; y en este caso serán<br />
justos el homicidio , el robo , y la calumnia 8cc. ó
la Rebelión quedara siendo siempre un delito , por todo<br />
¿1 tiempo que el robo , y la calumnia lo sean. Para<br />
mejorar de cent icicn no es licito al hombie , robar,<br />
asesinar , calumniar , ni oprimir : ¿ y lo sera , rebelarse<br />
Contra el legitimo Soberano , y contra el Gobiernoj<br />
y poner la Sociedad en confusión , desorden , y anarquía?<br />
¡Seductores iniquos! avergonzaos alguna Yez de vuestros<br />
desvarios y excesos. ¡ Desgraciados , y miserables Seducidos!<br />
tornad á entrar en razón y en juicio , y en<br />
el cumplimiento de vuestros deberes.<br />
¿ Si predicaré yo en desierto ? Digo esto : porque<br />
¡oh! y que pocos son los que se extravian por ignorancia<br />
! ¿ Es posible ver que una máxima conduce al<br />
delito y a la iniquidad , y no conocer inmediatamente<br />
que es falsa ? Este sencillísimo argumento esta al alcanze<br />
de todos , y no puede ser sofocado sino por el<br />
atropellado lenguage de las pasiones. Sobre todo , vosotros<br />
Literatos , que os vendéis por antorchas del mundo<br />
é ilustradores de la Sociedad , vuestro delito es imperdonable,<br />
quando ron una malicia luciferiena os afanáis<br />
por seducirla. ¿ Podréis vosotros pecar de ignorantes en<br />
unas cosas tan claras y tan naturales ? ¿ Quando cesareis<br />
de abusar de vuestros talentos ? En lugar de ser la sal,<br />
os habéis hecho la peste de la tierra.<br />
Esfuerzese cada uno á perfeccionarse en la virtud,<br />
como es de su deber ; y procúrela en qu.into es posible<br />
y permitido al hombre. Este empeño y emulación<br />
lexos de turbar la Socieded no puede menos de hacerla<br />
feliz. La virtud presto decide de la perfección en<br />
conocimientos honores y riquezas. La sola y única per.<br />
feccion , de que es capaz el hombre , consiste en la<br />
verdadera Religión, y en el exercicio ce las virtudes.<br />
Todo otro derecho de perfeccionarse y de mejorar se<br />
reduce á contentarse cen lo justo y lo honesto. Mejorar<br />
de condición en riquezas y honores con honestidad y<br />
con justicia, no está prohibido ; pero es un d/sparate<br />
solemne , llamar derecho a todo lo que no lo está. Jamás<br />
debemos perder de vista , que querer siempre bus-<br />
Car lo mejor , equivale á buscar nuestra infelicidad y<br />
ruina.<br />
REPRESENTANTES. = Estos son los Corifeos de la<br />
nueva Democracia; y se dice , y se sostiene que ellos
54<br />
representan al Pueblo y la voluntad universal de una<br />
Nación. Mas en tal sentirlo deben absolutamente llamarse<br />
en lengua no Democrática Contra representantes , y<br />
escogidos á moco de candil para contra representar la<br />
voluntad de todo Pueblo , y de toda Nación. 'Porque<br />
¿ puede haber alguna sobre la tierra, .que quiera ser<br />
privada de su Religión , y que la lleven sin pausa al<br />
matadero para sostener á algunos ambiciosos? ¿Que Pueblo<br />
es el que quiere ser envilecido , tiranizad» , privado<br />
de todos los rnadios de industria y comercio, y forzado<br />
á vivir en la ultima miseria ? j Y se podra decir<br />
que los Ateos, Ladrones , Destructores , Asesinos , y<br />
Locos son Representantes del Pueblo, y de su voluntad....<br />
? Pero ¿ donde se han visto jamas otros Representantes<br />
Democráticos? Lo son, es verdad, son Representantes<br />
, pero no del Pueblo , sino de los Diablos, que<br />
rio harían ni mas ni menos de lo que hacen estos Ciudadanos<br />
Representantes Democráticos , á excepción de<br />
que los Diablos no serian tan brutos ni locos como ellos.<br />
Gs.ANur. = Hemos conocido por experiencia , que<br />
Grande en lengua Democrática corresponde á nuestro<br />
Vocablo Pequeño. Lo que no se puede negar es , que<br />
la Gran Nación no puede ser mas pequeña en Religión,<br />
honradez , humanidad , sinceridad , justicia , y principios<br />
sociales. Y no se le puede disputar que ha sido mas<br />
que Grande en impiedad, crueldad, perfidia, engaños, imposturas<br />
, extravagancias , y frivolidades. Lo que hay<br />
aquí de malo es , que estas grandezas se llaman en<br />
nuestro idioma pequeñezes , y aun cosas peores : y al<br />
menos hasta ahora , ninguna Nación del Globo habría<br />
querido que la llamaran la Gran Nación impía, la Gran<br />
Nación Vellaca , la Gran cruel, pérfida &c. Toda la Europa<br />
espera con ansia , que la Francia se lave quanto<br />
antes de la mancha que se ha echado encima llamándose<br />
la Gran Nac'w.<br />
JUVENTUD. = En la Democracia ha sucedido esta a<br />
la venerable ancianidad , en cuyas manos nuestros eíf¡«pidos<br />
y barbaros Abuelos pusieron los Consejos , el Gobierno<br />
, y las Decisiones. La Democracia filosófica , que<br />
qual otro héroe manchego , se ha constituido desfacedora<br />
de todos los entuertos y agravios , ha metido las manos<br />
hasta los codos en esto: y ha hecho que las Ca-
elleras canas se vean por la primera vez en el mundo<br />
humilladas por máxima y sistema ante el mozalrete<br />
sin barbas. Pero alguna vez había de ser consiguiente<br />
la Democracia ; pues en un Consejo, de que tíebian ser<br />
desterra ¡os el maduro juicio , la moderación , la decencia<br />
, y la sabiduría , convenia por necesidad , que sustituyeran<br />
á los sabios viejos los mozuelos atolondrados.<br />
En algún lugar se ha visto á tal qual Matusalén hacer<br />
figura en el Consejo délos Muchachuelos: pero esto ro nos<br />
debe asombrar, pues los tales Néstores siempre han sido<br />
de aquellos a quienes la despilfarrada, y pueril conducta<br />
de toda su vida les ha merecido el honrado titulo<br />
de ptteri centum atmorum ¡ y tal de estos huvo, que con<br />
nías canas que Satarno nos dio el agradable espectáculo<br />
de presentarse baylando al rededor del Árbol de la<br />
Libertad, haciendo mas locuras que Don Quixote en la<br />
peña pobre , y mas gestos, meneos, y ademanes que un<br />
Pantomimo.<br />
En resolución , para la Domocracia sola estaba reservado<br />
hacer en el mundo la reforma saludable, de que<br />
los Nerones guiasen á los Sénecas , y los Télemacos á<br />
los Mentores. Esta especie de Gobierno no podia hallar<br />
apoyo sino en la Juyentud ; y solo en el apoyo de la<br />
juventud podia el hallar su pronto precipicio y caida.<br />
Una juventud sin reflexión, sin experiencia, madurez , ni<br />
estudios, y por añadidura sin Religión , sin costumbres, é<br />
incapaz de gobernarse á si misma, es la que se pone al<br />
frente una Nación y un Pueblo; ¿podra no ser él guiado<br />
á la ruina ?<br />
Yo no sé , como es que las Mozuelas ó Personitas<br />
no hayan fambien entrado en los Consejos Democráticos<br />
, ni como se hayan ellas podido olvidar del derecho<br />
de igualdad hasta el punto de no mover una pretensión<br />
tan justa. ¡Oh! y que nuevo lustre no habrían dado<br />
ellas á los Reglamentos y leyes Democráticas! ¿ Sou acaso<br />
las Patriotas menos aturdidas , menos desarboladas» ligeras<br />
, ó ignorantes que los Patriotas? ¿Y no han dado<br />
en muchos lugares las mas heroicas pruebas patrióticas<br />
de crueldad, desuello , y fanatismo? ¿ Y no han<br />
sobrepujado en muchas partes a los mismos jóvenes ?<br />
Conque ¿ como es , que siendo estas bellas qüalidades los<br />
requisitos mas validos para ascender á Consejeros y Le-
5«<br />
gisiadores Democráticos, no han ascendido ellas? ¡Oh<br />
injusticia , injusticia , y que astuta y mañosa eies ; pues<br />
hasta entre los Democráticos sabes conservar tu guariría!<br />
Tu, si , tu eres quien à estos fervorosísimos Predica'ores<br />
de la Igualdad , haces que se olviden de sus predicaciones<br />
, y que enzalsandose tilos a los primero; puestos<br />
, dexen a los pies de los caballos a tanta benemerita<br />
personita. ¡Oh! Sabios y justos Democráticos) volved<br />
en vosotros , enmendad vuestros yerros, y estai a vuestros<br />
luminosos principios. ¿ No será una eterna vergüenza<br />
para vosotros , no poder mostrar a la posteridad<br />
vuestras Semiramis , Didos , y Cenovias Democráticas ?<br />
Mas predico en desierto : pues desentendiéndose les Democráticos<br />
de este punto , se atienen solamente al de<br />
hacer pompa y gala de sus Am zonas que pueblan mas<br />
los Exéreitos propios , que despueblan los enemigos , y<br />
que emendo sus espadas , mandan sus Compañías , y<br />
echan ñeros y bravatas como el mas pintado Carretero.<br />
Si en punto de valor no han hecho tanto como los jovenes<br />
, se debe atribuir a que las mas veces están legalmente<br />
impedidas par les accouchements , y todos ios<br />
tiernas alifafes de estilo que á ellos se siguen. Por lo tanto<br />
, este pequeño lunar lo Cendra siempre la perfección<br />
Democratica: y digo siempre, porque, á lo que yo creo,<br />
la caida que ya está amenazando las Cabezas de los<br />
Democráticos , no les darà tiempo , para proveer al<br />
remedio.<br />
Pero volviendo á atar el hilo , podemos decir: que<br />
6 la Oemocracia suponía en los jóvenes maduiez, costumbres<br />
, y experiencia para gobernar con preferencia á<br />
los viejos ; y en este caso se declara loca : ó quería<br />
excluir de sus Consejos la Sabiduría y la Razón , y se<br />
manifiesta malvada; y su Gobierno formado adrede para<br />
perder la Sociedad. No hay que dar vueltas al caso<br />
, porque aquí no la queda mas que una escusa, que<br />
á fé mia es de mucha fuerza, á saber: que previendo<br />
que pocos ó ningunos habían ( mandando ella ) de llegar<br />
a viejos, por eso no pensó nunca en emplearlos.<br />
¿ ¡Vías no es una calumnia , dirá algún Democratico<br />
vergonzante , decir que la Democracia no quiere viejos?<br />
¿No acaba ella de instalar un Consejo de Ancianos}<br />
Respondo : eso se dice ; pero como nadie sabe , ni sea
capaz ile conocer donde exista en ninguna Democracia<br />
un Consejo semejante : es preciso decir , ó que esta es<br />
una de sus muchas tretas y embustes ; 6 que existe de<br />
puro nombre ; ó que la Democracia tiene la milagrosa<br />
virtud de infundir un meollo joven en una Calavera<br />
vieja.<br />
PROTECTOS. PROYECTISTAS. = Hablando sin pasión :<br />
los Proyectistas son el azote de toda Sociedad en que<br />
hallan acogimiento. Nada hay tan fácil, como proyectar:<br />
nada mas difícil , que proyectar bien. Todas las ventajas<br />
y bienes que se pueden promover y se deben espesar<br />
de un proyecto se ven al golpe. Pero ¿ y los inconvenientes<br />
y males que pueden y deben resultar? ¡Oh!<br />
ese descubrimiento está reservado solamente al tiempo,<br />
y á la experiencia. Ved aquí la causa porque en todos los<br />
siglos fué un proyecto bueno poco menos que un Fénix.<br />
Ahora pues , si cien proyectos buenos apenas pueden<br />
remediar el estrago que hace uno malo: ¿que será donde<br />
á cien proyectos malos apenas se puede oponer uno<br />
medio bueno? La mania de proyectar tiene por fundamento<br />
la de mejorar y perfeccionarse; y toda Nación que<br />
no observe en este punto el Festina lente , cuente con<br />
su cercana ruina. ¡ Desgraciada la Sociedad, que se pica<br />
del contagio de innovar y proyectar sino en caso urgentísimo<br />
y necesario', bien pronto no hallará ella un solo<br />
proyecto para salvarse.<br />
Y si tan buena vá la danza aun con los Proyectos<br />
y Proyectistas de buena intención , juicio y madurez:<br />
¿ como irà en los proyectos Democráticos , de donde todas<br />
estas cosas han sido desterradas in aternum et ultraì<br />
Dios sea el que le ponga el remedio. -''<br />
Todo Democratico es infaliblemente mejorador y proyectista<br />
: y lo debe ser ; por la razón de que ninguno<br />
es tan Proyectista , como el que es mas incapaz de<br />
serlo. Por esto la mania de mejorar, y proyectar es el<br />
-primer grado de locura que se-descubre siempre en un<br />
Democratico: y acaso, de todas las locuras Democráticas<br />
, ninguna es tan general ni tan sonora. Si -se pudiesen<br />
recoger todos los millones de proyectos que han<br />
hecho los Democráticos de nueve años acá, seria la tal<br />
colección la Crònica mas completa de la mas consumada,<br />
locura. Se verían proyectos de toda especie* à-ex-
5«<br />
cepcion de los buenos. Los menos desbaratados eran<br />
los imposibles; los mas impios , los mas aplaudidos; y<br />
los mas tontos y liaiculos , los mas numerosos. Y sin<br />
hablar de los proyectos universales, imposibles; peto<br />
comunes a todos los Democráticos, tales como los de democratizar<br />
á todo el mundo ; de exteiminar la Religión,<br />
arruinar los Tronos , quitar las. propiedades , y transformar<br />
las locuras en derevhos , y estos en locuras &c.<br />
¿quantos proyectos particulares no se han formado en los<br />
Consejos Democráticos , que no se formarían en una<br />
casa de Orates? En los mismos oias en que faltaba dinero<br />
para comer , y para pagar los funcionarios públieos<br />
: se formaban vastos proyectos de derribar los edificios<br />
antiguos , y levantar otros nuevos mas majestuosos<br />
y grandes. Otras veces se proyectaba dividir la Ciudad<br />
con Templos, Casas y Palacios en partes iguales; y<br />
se distribuían con la mas exacta igualdad centenares da<br />
millares de Libras de contribución , ó de limosna á • ada<br />
habitante. Ya se proyectaba guillotinar sin misericordia<br />
a todos los Sacerdotes , Canónigos , Nobles y Frayles;<br />
asegurando (y no sin alguna verdad ) que este era el<br />
único medio sólido y seguro de radicar y afirmar la Democracia.<br />
Ya se oían proyectos de Exércitos de Globos<br />
volantes ; ya mensageros en globos desde la Francia á<br />
Egipto en muy poquitas horas : y hasta el Istmum fodere<br />
era ya proyecto Democrático. Tal vez estos proyectos<br />
no eran mas que un desahogo de la malignidad democrática<br />
: porque ya se vé , el hacer mal encuentra<br />
muchas veces obstáculos insuperables ; y para estos casos<br />
es , pata los que la habilidad Democrática echa mano<br />
del remedio de solazarse , proyectándolo.<br />
FRAYLES. — Los Filosofes y los Democráticos oyen<br />
el nonbre de Frayle con el mismo asco, rabia, y disgusto<br />
, con que todo hombre de bien oye el de Democrático<br />
: y acaso es este el mayor elogio que jamas se hizo<br />
ni se pueda hacer de los Frayles. Sin embargo no todos<br />
los celebros débiles, ni todos los Cabezuelas , Tunos<br />
y Perillanes han sido de este parecer; sino que por<br />
un efeco todo contrario ; en vez de sacar estimación<br />
y benevolencia acia los Frayles de los improperios, rabia<br />
y calumnias de los Impios , han sacado oúio y furor.<br />
Es cosa inconcebible , como muchos, que por otta
parte tienen unos sentimientos regulares, se precipiten en<br />
el golfo de las iniquidades mas horribles , con el único<br />
fin de abrirse paso á desfogar el infernal odio , que<br />
tienen a los Frayles , y que es igualmente ciego, que<br />
injusto.<br />
En vano se buscará un motivo racional ó en política<br />
, ó en moral , ó en Religión, que pueda justificar<br />
el rencor de estos Energúmenos fratrifugos. Porque ¿qual<br />
es el mal de que se puede acusar á los Frayles, como<br />
á Frayles ? j Y se podrán negar tantos y tan esenciales<br />
bienes como el genero humano y aun sus mismos enemigos<br />
reciben cada día de estos mártires de la Sociedad?<br />
¿ Que hay en la Europa de ventajoso y útil , de que<br />
no sea deudora por la mayor parte á los Frayles ?<br />
Agricultura , industria , ciencias , artes , historia , descubrimientos<br />
de todos géneros : todo se le debe á los<br />
Regulares : y hasta Volter , y Helvecio se vieron forzados<br />
á confesar esta verdad. La civilización de tantas<br />
Naciones barbaras , esa multitud de Salvages reducidos<br />
á sociedad civil, las incalculables ventajas que de ello<br />
han resultado al Comercio, á la industria , y á la dilatación<br />
de las luces en nuestro Globo ¿ no son obra<br />
suya ? ¿Quien se sacrifica en la Sociedad con mas vivo<br />
exemplo de humanidad verdadera en el socorro, y consuelo<br />
de los pobres, de los enfermos , oprimidos , y moribundos?<br />
¿Quienes tan solícitos como los Regulares en<br />
conservar la paz en las familias , en reconciliar enemistades<br />
, en prevenir é impedir las venganzas , y en educar<br />
la juventud en la Religión , en las ciencias , y en<br />
las virtudes morales , y civiles ? ¿ Lo haríais vosotros,<br />
enemigos de estos incansables Operarios , y lo haríais<br />
por el precio , que ellos lo hacen? Una miserable Celda<br />
, un Abito tosco , y una comida corta , y las mas<br />
de las veces muy mezquina, es todo lo que el Frayle<br />
saca de sus fatigas ; y con lo que no se contentaría<br />
el mas miserable Artezano. Esto mismo poco que gasta<br />
y consume no es una Carga de la Sociedad : son beneficencias<br />
de nuestros Mayores , que juzgaron no podían<br />
emplearlas mejor. ¿ Y lo que sobra de la mezquina manutención<br />
del Frayle , en que se invierte ? ¿ No se distribuye<br />
con la mayor utilidad entre los pobres ? ¿ No<br />
es todo del mendigo, del necesitado , del Médico, del
€9<br />
Legista, del Artezarro, y del Trabajador? ¿ Y quien es,<br />
el que no come mejor que los Frayles ? ¿ Hay en la<br />
Sociedad algún individuo que con menos se contente»<br />
ni que le sea menos gravoso que un Frayle? ¿ Y quienes<br />
son finalmente estos monstruos imaginarios? ? De ;<br />
donde- han venido;, Señores filántropos los de la universal<br />
fraternidad! ¿Han venido del Africa, de la Groelandi»<br />
, de los Patagones , ó descienden de otro Padre que<br />
ustedes ? ¿ No son hermanos , hijos, Nietos , y Parientes<br />
vuestros , sin diferenciarse de ustedes en nada mas,,<br />
que en haberse consagrado mas estrechamente a Dios,<br />
sacrificándose .en ventaja vuestra y en la de otros? ¡Que!<br />
¿no conocéis ya à esos , que abrazando la abnegación, os<br />
dejaron con los bienes ( que renunciaron en favor vuestro<br />
) doblemente ricos en posesiones y heredades? ¿Como<br />
es que tenéis alma para perseguir è insultar aquellos<br />
hombres verdaderamente liberales, y generosos que abrazando<br />
una voluntaria pobreza , ú os pusieron en estado<br />
de poder dotar mejor vuestras hijas, ú os descargaron<br />
del mantenimiento de un hijo, un nieto , ó un hermano?<br />
¿ Que es, hombres alucinados , lo que concita vuestra<br />
rabia contra estos Ciudadanos de paz y de moderación<br />
?<br />
En las acusaciones qne , para cubrir la perfidia , y<br />
alevosía de sus intenciones, hacen contra los Frayles, se<br />
vé de bulto el desarreglado y disparado modo de raciocinar<br />
de estos fanáticos privados igualmente de Lógica<br />
, que de humanidad y pudor : lo qual debe siempre<br />
nece-ariamente suceder á todo aquel que se pone à raciocinar<br />
por una vil pasión. Comienzan por querer probar<br />
, que los Frayles son inútiles : y la prueba de esta<br />
inutilidad de los Frayles se reduce casi siempre en todos<br />
los discursos y libros escritos contra ellos á lo de<br />
que los Frayles no labran la tierra. Pero el argumento<br />
de que es inútil el que no labra la tierra, ¿no es igualmente<br />
ridiculo que injurioso? ¿Y por esta regla, no son<br />
inútiles los Jueces, Soldados, Abogados, Literatos, Oficiales,<br />
Mercaderes , Artezanos ... digámoslo de una vez , todos<br />
los vecinos , y habitantes de Ciudad? ¿ No serán inútilísimos<br />
los mismos detractores de los Frayles, que no pertenecen<br />
ciertamente al número de los que labran la tierra<br />
? Que los JBrazeros se lamentasen contra quien no la
6t<br />
labra y goza del fruto de sus sudores y fatigas , aun<br />
quando no tubiesen razón , tendrían al menos alguna<br />
apariencia de equidad. Mas que uno que no labra 1^<br />
tierra, llame inútil á oteo porque tampoco la labra: he.<br />
aquí lo que no se, sabe á que pertenezca mas ; si á la<br />
impudencia , 6 a la locura. En todo caso los lamentos<br />
y quexas de los Libradores recaerían mucho mas bien<br />
sobre los enemigos de los Frayles, que sobre los Frayles<br />
mismos, Por lo menos , de estos reciben consuelo<br />
en sus desgracias, luz en sus dudas , y asistencia y cuidados<br />
en sus enfermedades : quando el mayor e.logio d,e estotros<br />
seria el que no despreciasen , oprimiesen y de T<br />
sollasen VÍYOS a los mismos que sudan y se fatigan por<br />
ellos.<br />
Los Frayles son unos ociosos. Mentís. No , malvados<br />
, no es ocioso el que predica , el que instruye, el<br />
que administra los Sacramentos , el que conseiva y defiende<br />
la Religión y las buenas costumbres , el que educa<br />
la juventud , el que ayuda y consuela al pobre y<br />
al enfermo, el que asiste al encarcelado y al moribundo<br />
, el que ora y suplica á Dics , el que da buenos<br />
exémplos de virtud, de moderación y paciencia] el que<br />
civiliza las Naciones barbaras , las cultiva , instruye , y<br />
hace morigeradas. Si estos son ociosos ¿ quales son vuestros<br />
gloriosos trabajos, Señores parlanchines y detractores?<br />
¿Queréis que yo os los diga? Pues s^bed para vuestro<br />
consuelo y gobierno , que desde el muchacho de espuerta<br />
al funcionario mas elevado , ninguno duda ya que<br />
todos vuestros sudores y afanes se reducen á la inocente<br />
niñería de exterminar la Religión , establecer el<br />
Ateísmo, y estender y apadrinar Ja disolución y el Jibertinage.<br />
Sabed también , que todos están firmemente<br />
creídos , en que si Jos Frayles se hubieran alistado en<br />
vuestras infernales banderas, ó concertadose con vosotros<br />
para trabajar en vuestra viña infame, no Solo les haríais<br />
representar otra muy distinta figura , sino que los<br />
celebraríais como útilísimos operarios- Si, está ya el<br />
mundo bien enterado en que en vuestras lenguas y<br />
pJumas es siempre un ocioso el que no trabaja por llevar<br />
á colmo vuestros detestables, y horrorosos planes.<br />
¿Queréis saber quien es el opipso ? Aquel y aquella<br />
que pasa todo el dia en la cama, y que no velf
6*2<br />
de noche sino para emplearla en juegos , liMandades, y<br />
borracheras. Aquel y aquella que han recibido como un<br />
don inútil de la naturaleza no solo los brazos , sino Jas<br />
piernas , y lo que es peor , la Cabeza. Por lo que respecta<br />
á vosotros , el mayor elogio que se os podría hacer<br />
, seria el de llamaros ociosos. Y en' verdad qne ganaríais<br />
mucho en ello ; pues siempre es mejor , no hacer<br />
nada , que hacer mal : y sin duda alguna no es el<br />
empleo de los impíos, filósofos, revolucionarios, y enemigos<br />
de los Frayles , el hacer algo de bueno.<br />
Los Frayles no se casan. Véase sobre esto el Vocablo<br />
Celibato.-<br />
Hay muchos Frayles díscolos, malos y escandalosos, que<br />
no viven según su Instituto. La primera mentira es la de<br />
MUCHOS. Si en estos tiempos son algunos mas de lo<br />
acostumbrado, es porque vosotros les habéis puesto en<br />
ta necesidad da serlo , y porque se les ha metido en<br />
la Cabeza vuestra maldita Democracia. Pluguiese al Cielo<br />
, que el numero de malos en las otras corporaciones<br />
fuese proporcionado al de los Frayles. ¡ Oh ! y quanto<br />
mas feliz seria entonces la Sociedad ! Mas demos da<br />
barato que haya muchos Frayles díscolos : ¿que es lo<br />
que se pretende inferir de aqui ? ¿ Que porque algunos<br />
Frayles no son buenos, se deban exterminar todos? Si<br />
este absurdo y disparatado argumento se aplicase al<br />
Cuerpo de Caballeros , de Legistas , de Mercaderes, de<br />
Artezanos , de Labradores 8cc. &c. y demostrando ( como<br />
es fácil de damostrar ) que hay entre ellos algunos<br />
malos; y muchos mas sin corporación que entre los<br />
Frayles , infiriésemos que todos, todos se debían quitar<br />
¿ no recibiríamos por respuesta ? sois un bruto ? Esto es<br />
querer destruir quantas corporaciones hay en la tierra.<br />
Porque ¿ qual es la corporación en que no haya malos?<br />
¿ Son buenos acaso todos los Padres de familia i ¿ T por<br />
eso seria bien acabar con ellos?<br />
Pues ahora este argumento absurdo en si mismo y<br />
que qualquíera se avergonzaría de oponer contra alguna<br />
corporación es el aquiles, y favorito de los filósofos contra<br />
la de los Frayles. Pero ¿ como ha de ser? Paciencia<br />
y barajemos hasta ver si se vue've el naype , pues<br />
por lo que ahora hace, está visto, que la fortuna está<br />
de cuerno, y que quando alguno es atacado de la Frai
trimania se hace un deliriante , a quien basta hablar<br />
mal de los Frayíes, sin echar cuenta siquiera, en si lo<br />
que habla , lo habla bien , ó mal.<br />
Pero todos las Frayles deben ser buenos. Amen. Mas,<br />
señores filósofos ,ro estará de mas que nos digan ustedes<br />
•, de donde los malos de las otras Corporaciones , y<br />
principalmente los de la charlatanería tienen el privilegio<br />
de serlo ? Señores ridiculos , el haber buenos y malos<br />
en las Corporaciones, proviene de que se componen de<br />
hombres. No se sabe , de que cosa crean los Fratrimaniacos<br />
que se componga la Corporación de Frayles:<br />
y por si no lo saben , es bueno advertirles que los<br />
Frayles son hombres: y que mientras sean h< mbrts , ha<br />
de haber entre ellos buenos y malos ; y lo mas que se<br />
puede pretender es , que los malos sean pocos , como<br />
( gracias á Dios ) lo son. La prueba de esto aun esta<br />
chorreando sangre.<br />
Si una Corporación se corrompiese hasra el punto<br />
de inficionarse toda la masa , y que en vez de ser los<br />
malos pocos , fuesen pocos los buenos : seria de desear<br />
que la Sociedad se purgase de una tal Corporación. Pues<br />
ahora, esto que es difícil de verificarse en las otras<br />
Corporaciones , lo es mucho mas en la de los Frayles.<br />
La prueba no puede ser mas reciente ; y nos está saltando<br />
á los ojos. Los que prefieren el despojo de todo,<br />
los destierros, las Carzeles , y hasta la perdida de la vida<br />
, al manchar sus conciencias con felonías infidencias,<br />
perjurios , impiedades, y rebeliones , ni son , ni<br />
pueden tenerse por una corporación corrompida. Ahora<br />
pues ¿qu3ntos millares de millares de Frayles y de Sacerdotes<br />
no han dado en estos tiempos de traición y<br />
libertinage unos tan gloriosos exemplos? La multitud de<br />
ellos era tal, que casi no había rincón en la tierra donde<br />
se refugiasen á pasar en alegría las dulzuras que<br />
siempre acompañan á una conducta irreprensible , y á<br />
una vida inocente. No es mi animo deshonrar, ni hacer<br />
odiosas á las demás clases del Estado , pero puedo<br />
decir sin temor de aventurar mucho en la pregunta:<br />
2 quantos Legistas, por exemplo , quantos Quimicos, Procuradores<br />
, Boticarios , y Banqueros 8cc. se han visto saqueados<br />
, encarzelados y fugitivos, por conservar ilesas<br />
su fidelidad , su conciencia y su Religión ? Al menos,
64<br />
si ha habido algunos, han sido tan pocos, que comparados<br />
con los Frayles casi casi no los vemos. Lo que si<br />
vemos, sin tener para ello que abrir mucho los ojos,<br />
es una innumerable comparsa de traidores, ladrones, impíos<br />
, enemigos de Dios , del Rey, y. de su Patria fugitivos<br />
todos por conservar el Ateísmo y el Liber;inage.<br />
Lo que si hemos visto es á muchos viles y dañinos insectos<br />
de todas clases ( excepto re la de Frayles ) hacer<br />
liga con los enemigos y verdugos de su Nación , para<br />
consumar su desolación y ruina.<br />
Si hay pues , alguna corporación corrompida , no<br />
es ciertamente la de los Frayles , que lo está mucho<br />
menos, sin comparación, que toda otra. ¿Ya esta que<br />
es la menos corrompida , la que mas pruebas ha d0 sabiendo ganarlo, quiere mantener sus vicios con injustos<br />
despojos y latrocinios : hételo aqui ya enemigo de<br />
los Frayles. Todo brutal, impio , reprobo , y de alma<br />
atravezaJa, que ansia por exterminar de la • Sociedad,<br />
la Moral y la Religión, y que no haya en el mundo
sino esclavos , que suden para sus placeres, tienen mucha<br />
razón para gritar contra los Frayles, y augurar su<br />
ruina y exterminio. ¡ Que dolor que los argumentos de<br />
los favorecedores de los Frayles sean tan miserables y<br />
ridiculos , que no sirvan de mas, que de manifestar su<br />
embidia, su avaricia , y su rabia ateistica ! ¡ Que lastima<br />
, que no les sirvan de otra cosa» que de acarrearse el<br />
odio y el desprecio ; de executoriar su malignidad; y hacer<br />
el Panegírico y elogio de los Frayles!<br />
PAPA. CARDENALES. = Palabras horribles para las<br />
Orejas Democráticas , y por lo qual han resuelto no solo<br />
borrarlas de los Vocabularios , sino de todos los idiomas<br />
del mundo. Nada era tan corriente y llano entre<br />
ellos , como que ya no habría mas Papa ; y que eso de<br />
Cardenales volavetunt. Para esta cuenta , no les faltaba<br />
mas que un dato; que era el hacerla sin la huéspeda.<br />
Pero, pobreticos, consuélense con que no sera esta<br />
la única cuenta , a que en lugar de salvadera tengan que<br />
volcar el tintero. Consuélense también, con que sino<br />
han acabado con la Cabeza visible de la Iglesia ; han<br />
tenido al menos la gloria y el honor de exceder con<br />
mucho á todos los Barbaros, malvados , é impíos riel<br />
mundo en el mal tratamiento que le han hecho. No<br />
solamente no han respetado su sagrado carácter , sino<br />
que han atropellado el de Principe secular, despreciando<br />
y escarneciendo sus canas , y tratando con la mayor<br />
dureza las enfermedades y achaques de una edad igualmente<br />
venerable que caduca de 83 años. Ninguna de<br />
estas circunstancias capaz cada una de por si de mover<br />
á compasión y ternura á un Corazón de piedra , fué<br />
bastante á impedir á llevarle casi arrastrando y espirante<br />
mas de quinientas millas por ásperos montes cubiertos<br />
de nieve y de hielo , después de haber agotado<br />
para con el manso y venerable Pastor toda la mina Democrática<br />
de insultos , amenazas , y tirantas ; y privándolo<br />
, y despojándolo no solo de lo que le pertenecía<br />
Como á Principe, sino aun de sus posesiones particulares;<br />
Si Jos historiadores del siglo de Atila no encontrarían<br />
Voces con que pintar su ferocidad y su barbarie;<br />
lid' obstante que respetó tatito el Carácter del Pontífice<br />
Romano, que dexó intacto su Estado: ¿no se verán<br />
bien aparados los del nuestro , para hallar palabras con<br />
9
66<br />
que caracterizar al Directorio Francés, y á sus Asesinos<br />
executures , con quienes se ofendería el mismo Atila de<br />
que lo comparasen ? El tratamiento a los Cardenales no<br />
podia menos de ser muy análogo al que hicieron á su<br />
Cabeza. Todo respiraba odio , fiereza , rabia , encono, injusticia<br />
, impiedad , y barbarie-<br />
Pero dexemos a la impiedad sus ensangrentados trofeos<br />
, dignos ciertamente ce el'a; y compadezcámosnos<br />
mas bien de esa multitud de aturdidos, que como ovejas<br />
amontonadas van por donde suena el cencerro, repitiendo<br />
como papagallos, lo que oyen, sin examen ni<br />
reflexión. Casi no se les oye < tra cosa a esos cabezas<br />
destornilladas , que repetir el estupidísimo lenguage de la<br />
anticatólica Democracia, para quien los mas groseros<br />
absurdos y las puerilidades mas ridiculas son un aigumento<br />
de un peso imponderable, quando no pue.le atacar<br />
con otros ¡a Religión y sus Ministros. A falta de<br />
apoyos mas firmes se acoge el No ES NECESARIO, y dice<br />
: Los Cardenales , no son necesarios: no es necesario<br />
que tengan rentas : no es necesario , que se bistan de<br />
roxo: na es necesario , que se llaman Cardenales : y<br />
nunca acaban con el no es necesario. Pocas c>sas hay en<br />
la tierra que sean verdaderamente necesarias ; pero entre<br />
estas pocas , seria necesario necesarísimo, que estos Loros<br />
palabreros se parasen un poco, y meditasen antes<br />
de hablar.<br />
¿ Puede darse mayor necedad y ridiculez, que 'a<br />
de querer quitar una cosa , porque no es necesaria , y<br />
creerse por esta sola razón con derecho de hacerlo? Si<br />
e^to valiese ¡oh! y que bien que poJriamos volver al<br />
cuerpo a estes Sabi-hondos reformadores su no es necesariol<br />
Verija V. ac t , Caballeriro , se les diría: es innegable<br />
, que no es necesario , que tenga V. ni 3, ni 10,<br />
ni zo&. escudos : aplL.órnelos yo pues , ó un otro á<br />
quien son necesarios. No es necesario , que comáis cozido<br />
ni asado ; tenéis bastante con unas puchas : contentaos<br />
pues con ellas. ¿Ve es necesario pata bestiros mas<br />
de un saco loquero ; para hibitar, mas de und ch za:<br />
le lúzcase pues a ella. Me parece que por esre esü'o se<br />
le hiria bien pronto perder toda la fuerza , que en sus<br />
débiles seseras tiene el argumento no es necesario.<br />
El que sed ó no sea una cosa necesaria, no decide de sil
posesión entre hombres que tienen juicio , y hacen uso<br />
del. El deber, la conveniencia , la utilidad, y sobre todo<br />
la justicia son quienes deciden en este caso , y son<br />
las únicas que pueden decidir. ¿Un Ladrón que en un camino<br />
robase io®. escudos a uno á quien no fuesen necesarios<br />
, escaparía por esto ce la htrca? Pero nuestros<br />
reformadores han contraído ya el habito de olvidarse del<br />
deber , de la conveniencia, ce la utilidad , y has :<br />
a de<br />
la misma justicia , quando se trata de Eclesiásticos : y<br />
a trueque de hacerles mal , les da muy pt co hacerse<br />
ridiculos y despreciables a presencia de todo el mundo.<br />
¿ No es esto lo que estamos palpando ?<br />
Escuchen ustedes, señores Saltinvanquis. Es necesario,<br />
que el Vicario de Jesu Christo tenga sus Consejeros con<br />
quienes consulter y ponderar los negocios del difícil gobierno<br />
de la Iglesia universal. Es necesario , que estos<br />
Consejeros sean mirados con honor , estimación , y respeto<br />
en toda la Cristiandad. Es necesario, que estén dotados<br />
con decencia ; y de modo, que puedan mantener<br />
Teólogos , Legistas , Secretarios , y Oficiales. Es necesario,<br />
que sean muchos; porque el gobierno de la Iglesia<br />
Se estiende desde el Oriente al Occidente , y son muchísimos<br />
, gravísimos , é importantísimos los asuntos que<br />
hay que tratar, y las resoluciones que dar. Ved aqui lo<br />
que forma la esencia y la incumbencia de la dignidad<br />
Cardenalicia; y solo una malignidad impía, ó un loco<br />
Pedantismo puede encontrar que mofar y que criticar<br />
en si se llaman Consejeros ó Cardenales; en sí se bis^<br />
ten de roxo ó negro ; si tienen 6 , ó icd. Escudos; si<br />
deben ser en numero de 6o, ó 70; y otras iguales<br />
puerilidades , que de qualquier modo que fuesen , siempre<br />
habian de ser el cbjeto de la murmuración de estos<br />
palabreros. Porque ¿ que razón hay para creer , que<br />
quien murmura del color roxo , no murmure también<br />
del blanco ? La perversidad que critica . 4'á. escudos,<br />
criticaría igualmente zS; y por lo tanto no merece mas<br />
respuesta que el desprecio.<br />
Mas el brillante estado de los Cardenales excita U<br />
embidia , y es necesario no dar motivo 4 ella. ¡Otra que<br />
tal! Para no dar motivo á la embidia, seria necesario<br />
desterrar del mundo las riquezas , el mérito, el honor,<br />
y quanto hay en él de bueno. Porque hasta ahora la
s! no sabia yo,<br />
que nuestros saludables reformadores fuesen tan delicados<br />
y escrupulosos. Conque porque el estado de los<br />
Cardenales mueve á embidia á media docena de Tunantes,<br />
¿ Cardenales á baxo ? Conque la embidia oe estos<br />
debe ser la norma , sobre que debe regularse el explendor<br />
de la dignidad Cardenalicia? Y, díganme V.V, ¿es<br />
esto justicia , razón , y conciencia ? Medítenlo bien poi<br />
vida suya : pues yo creo , que lo que en todo caso se<br />
debe exterminar , es la embidia , y no el objeto que<br />
mueve á ella. Al menos esto es lo que enseñan la razón<br />
, la justicia , y la honestidad. ¡ Sobre que parece<br />
mentira , que haya hombres , que de tal modo hayan<br />
perdido i el sentido común, que pretendan, se deba acabar<br />
con quanto hay de bueno , útil , y justo, a fin de<br />
quitar tropiezos a la embidia ! ¡ Oh ! y quando, quando<br />
me dará Dios el gusto de que el mundo todo llegue a<br />
conocer el lenguage de la impiedad y de la falsa filosofía<br />
, para no repetirlo como Papagayos , que pronuncian<br />
muy bien las palabras; sin saber ni pensar lo que significan<br />
!<br />
Si encalabrinado alguno con el argumento de no es<br />
necesario , ó con el de la embidia, no está persuadido<br />
aun ; tome mi Consejo : vaya y propóngaselo á un Ministro<br />
, á un General , á un Coronel , ó á qualquier<br />
Empleado rie alto rango , y dígale : Ciudadano N. no es<br />
necesario , que tengáis tanto sueldo , tantos honores, tanta<br />
bambolla : vaya todo eso á los Diab Pues que<br />
¿ no veis que ese tren pomposo mueve á embidia ? Ea,<br />
tocad á espolio , y vamos alijando.<br />
Es muy probable , que el argumento haga mas mella<br />
en estos Señores que en un Cardenal: y ciertamente<br />
juzgaran necesario, el que no se les vuelva á repetir.<br />
ESTUDIOS. = Como basta corromper los Estudios, para<br />
conseguir la corrupción de todo el genero humano s<br />
era muy del deber de la Democracia pervertir aquellos
69<br />
por quantos medios fuese posible, para realizar esta. Sus<br />
primeros cuidados , pues , fueron , quitar del mundo Jos<br />
mejores Maestros , y sustituirles en quantos lugares podía<br />
los mas libertinos y corrompidos. ¿ Y en quantas<br />
Universidades no habia ella sabido introducir los Maestros<br />
mas hábiles pera guiar la juventud a la disolución,<br />
á la impiedad , y al libertinage ? En la Teología hacia<br />
que abiertamente se enseñase el jansenismo ; y con él><br />
el principio , el medio, y el fin del Ateísmo y la<br />
Irreligión. En la filosofía, se enseñaba el libertinage: en<br />
la Matemática, Química , y Medicina, el maXerialismo:<br />
y en las Bellas Letras , la luxuria , y la Sátira. En las<br />
mas famosas é ilustres Cátedras recentaban Ateos, Deístas<br />
, Jansenistas , Iluminados , y Francmasones: y bebía<br />
la juventud el veneno , donde debia beber la ciencia.<br />
Los Maestros son para los jóvenes los primeros Libros<br />
j que por ser vivos hacen en ellos mas profunda<br />
impresión. En seguida se les sabia recome.ndar con muidlo<br />
énfasis, y ponerles en las manos ciertos Libros modernos<br />
, que son justamente los que han apestado la Europa<br />
y casi todo el mundo. ¿ Y podía de este modo<br />
dexar de nacer una universal corrupción ? La liga era<br />
general. Los Ateos , los Materialistas , y los Jansenistas<br />
se sustentaban , celebraban, y protegían mutuamente. Se<br />
desaereditaban quantos Libros buenos habia • y se -comenzó<br />
una endiablada persecución contra todos los que<br />
estaban por los sanos principios, y por la doctrina ortodoxa.<br />
La lengua Latina debia ser abolida y desterrada:<br />
con esto se conseguían dos cosas, á saber: que ninguno<br />
pudiera enterarse en la antigüedad y la Tradición,<br />
y que los Sabios y estudiosos de Europa no tuviesen<br />
como comunicarse. En una palabra , el objeto era, que<br />
la ignorancia fuese universal, para que también lo fuera<br />
la Irreligión. Los Literatos parecían empeñados en destruir<br />
las ciencias y las letras , ó en dirigirlas únicamente<br />
á aprender y saber el mal : como si para que los<br />
hombres fuesen malos se necesitasen tantas fatigas y<br />
desvelos.<br />
Hasta aqui el estrago y el mal: j Se trata de buena<br />
fé de atajarlo , y poner remedio ? Pues bien : en vano<br />
se procurará restablecer la antigua paz , quietud , y felicidad<br />
Social sin comenzar por arrasar del todo esas Ca-
70<br />
tedias de pestilencia , y per putgrr toras les Escuelas,<br />
Colegios , y diversidades, y hasta las Casas de esos falsos<br />
Doctoies, que hacen profesión cíe stemir el genero<br />
humano. Sin una vigilancia y aclivi ad suma en este<br />
asunto son inútiles tedas las Leye* , inútiles todas las<br />
Providencias , é inútiles aun las Armadas ñus formidables.<br />
Y con efecto , si todas las Clases de un Estado llegan<br />
á corromperse : ¿que remedio puede esperarse de la<br />
tuerza armada ? ¿ No deberán en este caso destruirse y<br />
combatirse mutuamente las Clases , y aun los Exércitoi?<br />
¿No resultará como una conseqüencia necesaria la mayor<br />
de todas las calamidades , que es la guetra civil ?<br />
Apestada la Francia de malos Libros , y deslumhrada por<br />
las falsas lecciones de sus Cátedras ¿ de que le sirvieron<br />
Sus Exércitos tan famosos no menos por el numero que<br />
por su disciplina y valor ? ¿ No se manifestó bien pronto<br />
en ellos la corrupción, y en lugar de enfrenar el mal,<br />
lo sostubieron y aumentaren ? Desengañémosnos : ¿mientras<br />
haya libertad de seducir , y se pueda seducir impunemente<br />
¿que privilegio tiene la fuerza armada , para<br />
rio ser también seducida? Y seduci.la ésta, todo está<br />
perdido. Quedarán algunos hombres de bien , religiosos,<br />
rieles y de sanos principios: sea en hora buena: mas estos<br />
o deberán seguir el torrente; ó en el amor a su Religión,<br />
en la fidelidad a su Principe, y en el apego á la virtud no<br />
hallarán mas que la causa de su suplicio.<br />
REVOLUCIÓN. = Vocablo, si bien no nuevo, siempre<br />
terrible. No hay acaso Pays , Reyno , ó Provincia que<br />
en algún tiempo no lo haya experimentado. Quizá e-da<br />
Palabra se ha rebestido de un nuevo carácter , y casi<br />
ele un nuevo significado en la Revolución francesa. Las<br />
hasta aqui conocidas en la historia tienen muy poco de<br />
común con la que casi todo el mundo esta sufriendo á<br />
nuestros ojos , por la causa de que ninguna tuvo los<br />
mismos principios. El origen de Jas Revoluciones eran<br />
hasta ahora las comunes pasiones de los hombres ; las<br />
casualidades y accidentes producidos per el tiempo; y el<br />
curso ordinario y variable de las cosas humanas. La revolución<br />
presente , ó ( que digamos ) Democrática es el<br />
efecto necesario de una Filosofía impia , y frenética, que<br />
minando de mucho tiempo á esta parte los verdaderos
7«<br />
fundamentos de todas las Sociedades humanas respetados<br />
v reconocidos h*sta ahora por todos los Pueblos del mun<<br />
do , debía coronar su infernal obra , desnaturalizando á<br />
los hombres.<br />
Atribuir à otras causas la fatal Revolución que desoía<br />
tantos Reynos y debasta tantas Provincias ; es confundir<br />
la causa con los efectos j los principios con el<br />
Caso ; y el curso natural de los acontecimientos con los<br />
incidentes casuales.<br />
No es esto decir , que esta Filosofía subversora y<br />
pestilencial no haya procurado alexar de si la tacha de<br />
tamos y tan grandes horrores de que ella sola es la<br />
causa. Muchos de lo> Filósofos seductores se han avergonzado<br />
de la obra de sus manos. Pero en vano Raynal<br />
detest* á presencia de la Asamblea Nacional las con seqüencias<br />
de su doctrina , de que 61 , y otros como él<br />
eran los autores y promotores. El Complot y conjuración<br />
de los impíos Filosofastros es en el dia innegable ; é<br />
innegable ha de ser por todos los siglos , mientras exista<br />
lo qua han escrito y publicado. Divididos en facciones<br />
y chocando üi.riamente unos con otros j todos estaban<br />
de acuerdo en el punto de establecer la Irreligion<br />
y el Libertinage. Qualesquiera que fuesen sus Opiniones<br />
políticas sobre la forma de Gobiernosi- en „ todos quisieron<br />
Libertinage ê Irreligion; por necesitad, quisieron<br />
también Revoluciones, deshorden , xy anarquía.<br />
No habia uno de estos Filosofastros, y Economistas<br />
que no se lisonjease de una cercana Revolución en Francia<br />
, donde las máximas de impiedad eran el único mérito<br />
de todo el que pretendía pasar por culto é iluscrado<br />
, y no quería ser el objeto de las sátiras y las mofas.<br />
Mas esta revolución era mirada baxo diversos aspectos<br />
, à proporción de la pasión que ¡en cada qual predominaba.<br />
Volter , y Raynal , por exemplo , no tenían<br />
mis miras en su suspirada revolución , que solazarse en<br />
la ruina de! Chuistianismo, Rousseau miraba triunfante<br />
su Republicanismo en la Soberanía de un Pueblo Deísta.<br />
D" Alembert , Condorcet, y Diderot la consideraban<br />
como U tumba de "«.Religión, el sepulcro de la Motil,<br />
la fosa de los Tronos , y el Triunfo del Ateísmo.<br />
Pero todas estas miras particulares no quitaban la universal<br />
y común á. todos de promover una Revolución,
que de su naturaleza debía conducir á todos los horroíes.<br />
Uno que cesease y prcmovie;e la guerru , ya fuese<br />
instigaoo ce la ambicien , ya del inteiez, ó ya de<br />
la crueldad ; o fíe todas estas pasiones juntas ; Seria<br />
igualmente reo de todas las calamidades y daños que la<br />
guerra trae consigo.<br />
De los Filosofas modernos, quien fué libertino, quien<br />
fanático , quien maligno y ctuel , quien atolondrado y<br />
furioso ; mas todos tueion soberbios , impics , y depravadores<br />
de la sana razón. Toóos procuran y procuraron<br />
imbuir los Pueblos en la aversión a la Religión ; en el<br />
amor á la independencia , en el desprecio de la Moral,<br />
en el odio á los Eclesiásticos, y ej) el tota! abandono<br />
de la razón y buen juicio. Quando se liega a formar<br />
un Pueblo en este gusto , ya esta formado para todos<br />
los crímenes. ¿ Que importa que Rousseau no predicase<br />
la efusión de sangre; que Voltayre no estimulase abiertamente<br />
a la destrucción de las Monarquías ; que Montesquieu<br />
no asestase sus tiros directamente contra la Nobleza<br />
; que Rttynal no insinuase Ja destrucción de toda<br />
Propiedad; y que todos sus monos y arrendajos no defiendan<br />
en particular las rebeliones, las debastaciones, los<br />
ladronicios , los atentados , y los incendios ? Rousseau,<br />
Voltayre , Raynal , y todos sus discípulos y cofrades<br />
predican y predicaron la Irreligión , el Libertinage y las<br />
falsas y endiabladas máximas de Libertad é independencia<br />
, que dan al hombre el derecho de ser iniquo, y que<br />
le persuaden á que ninguna pena mas que la temporal<br />
tiene que temer por ningún delito, &c, &c. ¿Y se necesita<br />
otra cosa mas, para predicarlos todos , que formar<br />
un Pueblo que para contenerlos no reconoce mas<br />
freno qué una inconsiderada , fanática , é injusta fuerza<br />
humana,; que esquíen le impide el derecho de ser deünquente<br />
? ¿ Que deberá seguirse de aquí? Lo que hemos<br />
visto que se ha seguido , y lo que tratan todavía muchos<br />
de que se siga. A saber: que los Pueblos se rebelen<br />
contra las autoridades constituidas, y que abatan<br />
y cosculquen la justa fuerza que enfrena y contiene á<br />
los malvados y delinquen tés. ¿Se necesita acaso predicar<br />
todos los delitos en particular', quando se* predica<br />
una máxima qué los contiene todos ? guando un Pueblo<br />
se halla imbuido y empapado tn los malos princi-
píos de insubordinación é Impiedad, ya tiene iguales estímulos<br />
y motivos para todas las iniquidades ; é igualmente<br />
será tebelde que ladrón , cruel que luxurioso,<br />
soberyio que injusto.<br />
¿Se pueden soltar los diques á un hinchado é impetuoso<br />
Rio sin hacerse reo de la inundación y esterminio<br />
de las campiñas immediatas ? ¿ Y á un mal hechor<br />
puesto en juicio por semejante fechoria le serviría de<br />
defensa decir : es verdad que yo he soltado los diques,<br />
pero lo hize únicamente para vengarme de un enemigo:<br />
mi animo no fue inundar el pais , ni anegar hombres, y<br />
bestias , ni perder los sembrados? ¿Y no se reduce á<br />
esto toda la defensa que de sus malditas doctrinas hacen<br />
los filosofastros ? Echando por tierra los principios de la<br />
Religión , y de la subordinación natural , que dictan<br />
la razón y la conciencia , soltaron los diques al impetuosísimo<br />
torrente de todas las pasiones humanas, y todo<br />
fue inundado, arrasado y destruido. ¿ Y será bueno, que<br />
después de esta fazaña tengamos siquiera paciencia, para<br />
oírles decir : nosotros no intentábamos promover las matanzas<br />
, los latrocinios , ni las injusticias ? Y habrá hombre<br />
tan poco interesado en el bien de la humanidad,<br />
que pueda oírles con frescura: que no era su intención<br />
trastornar los Gobiernos, y destruir la sana Moral? ¡Ah<br />
malévolos ! ¡ Pluguiese al cielo que vuestras infernales<br />
é impías miras se encaminaran á algún delito particular;<br />
que el mal seria menos , y el remedio mas fácil ! Pero<br />
arruinando los fundamentos todos de la virtud, y desfigurando<br />
la Razón para defender y sostener el derecho de<br />
las pasiones: todos os habéis hecho reos de todos los<br />
delitos que por necesidad debían nacer de vuestros principios<br />
detestables. Si , el que quiere la causa , quiere los<br />
efectos. No basta ser loco como quiera, para pegar fuego<br />
á un Pajar , y pretender que no arda: es necesario ser<br />
loco físico y de los rematados. Y aunque sea verdad,<br />
que la locura es vuestro carácter como lo es de todos<br />
los impíos ; la vuestra no es regularmente la física, sino<br />
la moral: es decir, la impiedad y la vellaqueria.<br />
TRIBUNALES = También la Democracia ha tinido sus<br />
tribunales, sus Jueces, sus Abogados, sus Reos, y sus<br />
Inocentes. Pero todo pkntaforma y pantomima ; pues en<br />
realidad de verdad entodos ellos presidia la Crueldad,<br />
10
? 4<br />
juzgaba la Injusticia , abogaba Ta Iniquidad, y se procesaba<br />
á la Inocencia. Jamas entró alguno en un Tribunal<br />
Democrático , que no viese arrodillada la Inocencia, deshaciéndose<br />
en lagrimas , é implorando en vano justicia,<br />
. piedad y misericordia. En todos se veia al delito cuellierguido<br />
con el rotulo LIBERTAD E YGUAXDATJ escrito<br />
en la frente en ademan altanero insultante y amenazador<br />
, mofándose de su enemiga , y declamando contra<br />
la tyrania , la injusticia , y la crueldad de los Soberanos<br />
, que por tanto tiempo le habían perseguido. Democracia<br />
, ó no Democracia ; Democrático , ó no Democrático<br />
, eran los fundamentos y antecedentes , sobre que<br />
recaían los fallos. ¿ Y quando la Inocencia fue Democrática<br />
, ó hubo Democracia sin crimines ? So^re las<br />
SiÜas judiciales se veían sentados con mucha ostentación<br />
y gentil reposo Libreros , Bodegoneros , Sombrereros,<br />
Garitos , Tumbones, y Rufianes ; que en su vida toda<br />
no habían leído siquiera la definición de lo justo. Es<br />
verdad, que aun quando muchos de ellos hubieran querido<br />
leerla, no hubieran podido; puesto que jamas aprendieron<br />
el A , B , C ; pero á bien que para hacer injusticias<br />
no se necesita de mucha ciencia. El mas atroz<br />
ignorante y brutal era el mejor Juez Democrático ; coi?,<br />
tal que'tubiese un Alma incapaz de remordimientos , y<br />
una conciencia de guijarro.<br />
Convendría mucho que algún buen alma se dedicase<br />
, á formar ur.a Colección de todas las Decisiones de<br />
la Rota Democrática; de su fundación solemne baxo el<br />
Legislador Robespietre ; de las sentencias del 10 de<br />
Agosto , y z. ° de Septiembre , juntamente con las dadas<br />
á Luis XVI , Madama Elisabet ; agregándole el juicio<br />
del Tribunal Militar de Ferrara sobre el Párroco Zannarini<br />
, y el del Loco físico , probado tal, condenado a<br />
muerte por el Tribunal de Bolonia. Me parece , que<br />
bastaría hacer esto con un mediano cuidado para presentar<br />
al mundo el Cooigo mas completo de la iniquidad<br />
y la injusticia. Los casos verdaderos y reales excederían<br />
á quanto se puede imaginar. Se leerían en el asesinatos<br />
que horrorizan y estremecen la naturaleza; se<br />
leerían incendios , impiedades , devastaciones, hurtos, acusasiones<br />
falsas, y quanto se puede cometer de iniquoj<br />
pero todo con bonísima intención, y por lo tanto juzga*
do impunible. Al contrarío , las acciones mas virtuosas<br />
calificadas de maldades , por la sola razón de declarar<br />
los Jueces, que la intención había sido mala. Se debería<br />
también formar un otro Código, en que se leyeran:<br />
luenos y honestos robos, malvadas virtudes &c. Porque como<br />
por buena ó mala intención , se entendía siempre siempre<br />
intención democrática, ó no democrática; resultaba al<br />
cabo , que el delito era siempre inocente baxo el manto<br />
de ¡a Democracia , y que nunca alcanzase la Capa de<br />
la Justicia á cubrir la inocencia y la virtud. ¡ Horribles<br />
Tribunales ! ¡donde todas las sentencias se escribían con<br />
sangre de inocentes y de hombres fieles á su Dios y<br />
á sus Soberanos ! ¡ Donde la Injusticia reinaba por sistema,<br />
y donde jamas entró la conciencia mas pura sin<br />
immutarse y azorarse!<br />
ESPERANZAS- = Este Vocablo ha variado mucho de<br />
Sentido en la lengua Democrática de algún tiempo á esta<br />
parte. Antes significaba iniquidad, fraudes, robos, engaños,<br />
y otras cosas peore3. Ahora esta reducido á significar<br />
las locuras roas tontas y ridiculas. Quando la Democracia<br />
confortaba en Italia con su protección á los impíos,<br />
Ladrones , Fanáticos , Bribones y Ambiciosos: las<br />
esperanzas de todos estos honrados personages no se estendian<br />
á nada menos que al robo y dominación de<br />
todo el vniverso; llegando hasta fixar el corto termino<br />
de dos años, para que el Reyno Ladro-Ateisticó subyugase<br />
á toda la Europa. Hecho esto, decían , todo el resto del<br />
globo tendrá que venir L ponerse de finojos y á pedirnos<br />
de merced que lo robemos , tiranizemos , y hagamos<br />
Ateísta. ¡Pero quantas veces las mas bien fundadas y lisonjeras<br />
esperanzas nos dan un bello chasco! En menos de'<br />
tres meses se han desvanecido como el humo todos estos<br />
Castillos de viento ; y el Coloso Democrático va á<br />
ser reducido á escombros y cenizas. ¡ Providencia adorable<br />
de un Dios, que asi descorciertas los pechos de los<br />
miseros mortales! Los impíos , los Ladrones , y los ambiciosos<br />
Tiranuelos están viendo á sus Padrinos, Protectores<br />
y Defensores precipitarse desde el Trono mas alto<br />
del Orgullo al mas profundo fango de la vileza: y de<br />
invencibles que los soñaban , sufrir tantas derrotas como<br />
batallas.<br />
JSo obstante, como lo ultimo que el hombre pierde
en el mundo es la esperanza ; los Democráticos se forman<br />
ahora una, de otra naturaleza. ¡ Pobreticos ! Es menester<br />
disimularles algo , pues están ya en el caso de<br />
agarrarse de un asqua ardiendo, y de alentaise del mejor<br />
modo que puedan. En el palo de la Mona están puestos<br />
; pues no solo te trata , de no poder robar, mandar,<br />
ni destruir j sino de temblar por lo que se ha robado<br />
y adquirido por las formas y modos mas iniquos.<br />
¡Pues aqui de la esperanza! Se espera, pues, que la multitud<br />
de Ladrones formaran una barrera impenetrable<br />
contra todos los tiros de la Justicia. Se espera, que el<br />
dinero desembolsado por el vil é iniquo Comprador aniquilará<br />
el justo y sagrado derecho del legitimo Propietario.<br />
Se espera, que en el conflicto de un daño necesario<br />
é inevitable, deberá mas bien tocar el mochuelo al justo<br />
Poseedor, despojado contra todo derecho por los Ladrones<br />
, que no a aquel aquien los Ladrones obligaron á<br />
tomar el robo en descuento de otro dinero. Se espera,<br />
que en caso de algún perjuicio , nunca tocará sufrirlo<br />
á quien posee por injusta voluntad, ó injusta fuerza; sino<br />
al poseedor por legitimo derecho , y despojado por violencia<br />
é iniquidad.<br />
Pero no se encierran aqui las esperanzas Democráticas.<br />
Ellas, hacen nacer de la tierra Franceses á millares<br />
y mas millares , sin acordarse siquiera de que aun no<br />
ha llegado la hora de la resurrección de los muertos»,<br />
Ellas hacen desembarcar de una sola vez 1608 Franceses<br />
en el Puerto de Pistoya. Todos los días hay una<br />
nueva victoria Francesa ¡y el embuste no es casi nada!<br />
pues todos los dias sufren una nueva derrota. Los Exércitos<br />
de Patriotas en Genova , y que se yo donde mas,<br />
son sin numero: lo malo que hay en esto es; que se<br />
van pasando muchas semanas sin que acaben de parecer,<br />
para restiiuir á sus afligidos y amados compañeros la autoridad<br />
ladronesca y anti religiosa. ¡Oh que tiempos tan<br />
felices preven ellos entonces! ¡Sacerdotes! no, noquedará<br />
uno para un remedio : es punto concluido. Los<br />
Grandes y nobles sufrirán la misma suerte. No habrá<br />
mas hacendados y propietarios , que los Jacobinos. En<br />
Cada Plaza y en cada esquina se pondrá una Guillotina,<br />
Habrá Tribunales Militares, Contribuciones, robos, rapiñas,<br />
deshonestidades, tiranías, impiedades hasta hartarse, y todo
todo andará á la Diabla. Se desquitará el tiempo perdido,<br />
y todos los horrores pasados serán un nonada comparados<br />
con los futuros y felices, soñados por los Democráticos.<br />
No solo abrigan estas esperanzas en sus corazones, sino<br />
que tienen el descoco de manifestarlas en las tertulias y<br />
parages públicos. .<br />
Pues ahora, mandóles yo mala- ventura. Porque<br />
¿quien les diria , que tan bellas esperanzas todas reunidas<br />
en toda su extensión no Valen un zero ? Con seguriridad<br />
se puede apostar, á que si los Republicanos las<br />
ponen en venta no hallan quien les dé por todas una<br />
pipada. Es sin embargo una verdad , que no hay en el<br />
mundo cosa por mas vil y despreciable que sea , que<br />
manejada con tino y como conviene, no tenga slgun<br />
valor : el toque esta en conocer bien el uso que se puede<br />
hacer de ella. Es necesario pues conchavarse con los<br />
Democráticos y Jacobinos , hasta descubrirles , como es<br />
que en estas esperunzas tienen un Tesoro. Véndanlas,<br />
hijos, véndanlas a un Escritor de Comedias, ó á un ímpresario,<br />
paftique las saque á las Tablas: ó lo que les seria<br />
aun mas lucroso , hagan ellos mismos de Arlequines y<br />
Comediantes, que por cierto les asentará muy bien; y<br />
asi podran representar mas al natural y el vivo una<br />
Comedia texida toda de estas Esperanzas. La Gente que<br />
tiene gana de reir es innumerable ; la materia no puede<br />
ser mas salada ni ridicula; el Concurso sera inmenso:<br />
porque ¿ que hombre que tenga sangre en el ojo no se.<br />
picará de una curiosidad mugeril al ver el rotulon de<br />
TEATRO NACIONAL<br />
G R A N C O M E D I A<br />
INTITULADA<br />
LAS ESPERANZAS EN VANO<br />
DEL COMPLOT REPUBLICANO.<br />
COMPUESTA, Y REPRESENTANDA POR LOS<br />
ACTORES Y ACTRICES MAS CELEBRES DE LA<br />
MISMA COM'AÑIA?<br />
Créanme, chicos, y agradescanme el descubrimiento<br />
de que sus Esperanzas les valgan un Tesoro.<br />
GUARDIA CÍVICA, Ó LO QUE ES LO MISMO, MILICIA<br />
NACIONAL. =S Este es uno de los mas felices Vocablos
7»<br />
que inventó la Democracia para ganarse prosélitos. Jama»<br />
ninguna Ciudad, Reyno , ó Provincia fue debastada con<br />
mas terrible peste, que lo han sido aquellas en que<br />
estos Vocablos han hallado acogida. Kilos llevaban consigo<br />
el fanatismo Democrático ; la sedación total de la<br />
juventud en Religión , costumbres , y cultura ; la ruina<br />
de las familias; el escándalo, la impiedad, el vicio, el<br />
abandono, y la insolencia. Al que era hombre de bien<br />
se le hacia á la fuerza, que se alistase ; y tenia que<br />
hacerlo arrastrado del temor y la necesidad. Pero los<br />
locos, los ambiciosos, y los corrompidos cortian voluntariamente<br />
á quadrillas á las Banderas : y hasta algunos<br />
pueri cehtum annorun, que por su edad estaban dispensados<br />
, se enfanatizaron de tal modo en este juego<br />
muchachil, ó Comedia de figurón, que como locos<br />
corrían con su morral á las espaldas.<br />
Muchos se han admirado, al ver, como una invención<br />
tan tonta haya podido causar tanto fanatismo y<br />
locura. Y en mi concepto no les falta fundamento para<br />
admirarse. Porque , vamos claros: el velar de noche, el<br />
Bndar espuesto á la intemperie , á la nieve, y aun al<br />
yelo mas horroroso; el hacer la centinela y too'a la<br />
demás fatiga; y el tener muchas veces que caminar muchas<br />
millas á pie y con un fusil y una Mochila á cuestas<br />
: no son ciertamente cosas muy agradables. Pues júnte<br />
se á<br />
e s t o<br />
> e<br />
* tener que abandonar los empleos , los<br />
negocios, y los propios intereses; y calcúlense por aquí<br />
las ventajas, que á cualquier hombre de juicio, prudente<br />
y moderado podria traer la Guardia Cívica.<br />
Hasta ahora, andar prendiendo hombres y conduciéndolos<br />
á la Carzel, y hacer registros domésticos, y acompañar<br />
al patibulo á los sentenciados á el : no fue empleo<br />
muy honroso ni apreciable : y el hombre de honor,<br />
religioso y civil , lexos de querer emplearse en cosas<br />
tan odiosas, hizo siempre todos los esfuerzos posibles,<br />
para eximirse de ellas, j Como , pues , hemos visto en<br />
Democracia al Mercader, al Doctor, al Abogado, y aun<br />
á los Nobles , hacer de Soplones, corchetes y £svirros,<br />
y hacerlo con un saboreo , un gusto y un placer , que<br />
no parecía sino que se gloriaban de su propia deshonra?<br />
Mis sin la Guardia Civiva ¿ como podía aquel tontazo<br />
ambicioso, nacido mas bien para burro de carga
que para mandar, llegar á verse hecho Comandante?<br />
¿Como contonearse en medio de una plaza cnn el Sable<br />
desnudo en la mano , y mandando hacer lugar, desabrochar<br />
la imperante voz de marchen ! Presenten ¡as<br />
arrnas\ con todas las demás tónterias, que llenan de<br />
viento un celebro vacio , y hacen creer a un tonto, que<br />
es algo en este mundo?<br />
Si la Democracia no hubiera tenido mss medio, para<br />
ganarse gente , que el interez ; ya se la habría llevado<br />
el Diablu. ¿Porque donde hay tesoros, que basten acontentar<br />
tantos ladrones? Asi es , que mientras destina á<br />
.los mas astutos á los empleos lucrosos y que tienen jugo<br />
que dar : tira el hueso de un mando imaginario a los<br />
grandísimos tontos, ambiciosos , y fantasmones, que como<br />
odres se llenan de vanidad con el. Asi es también, que<br />
el joven casquilucio quiere mas bien andar luciendo su<br />
bestido de botarga , y vagar ocioso con otros tan tontos<br />
y tan díscolos corno el, que fatigarse en los estudios y<br />
otros destinos. Mas fo que fomentaba sobre todo éste<br />
fanatismo, era aquel espíritu de orgullo é insubordinación<br />
, que es el principal carácter de la Democracia;<br />
mientras que á el verse tantos unidos con las armasen<br />
la mano, creían, que mas bien mandaban ellos al gobierno<br />
, que el gobierno a ellos. Y este espíritu es el<br />
que ha de durar siempre ; ó que se ha de renovar mientras<br />
dure, ó se renueve la Guardia Civica al gusto<br />
Democraíico.<br />
Ved aqui por lo que el Comerciante abandonaba<br />
sus negocios^ el Artesano su Taller , el Abogado su<br />
estudio , el Medico sus enfermos, y el Caballero sus<br />
Caudales. Mientras la infdiz Muger suspiraba rodeada<br />
de hijitos hambrientos y desnudos ; saltaba , balzaba y se<br />
regozijaba el Marido con sus Compañeros en cenas y<br />
banquetes El Padre de familias religioso y honrado lloraba<br />
la seducion de unos hijos , á quienes habia educado<br />
bien s y la tierna Esposa gemía la disolución y<br />
abandono del antes solicito y cariñoso Esposo. Aun en<br />
las cabanas mas inocentes, y aldeas mas escondidas, donde<br />
no habia podido penetrar la seducion Democrática:<br />
penetró la diabólica Milicia Civica ; y con ella el YÍcio<br />
y el desorden. A. semejanza de aquellos locos que se<br />
creen Reyes y Emperadores , todos creían que manda-
8o<br />
han , y gobernaban t y el Aldeano y Campesino que<br />
oia llamarse Ciudadano Caporal , Capitán , Sargento , y<br />
Gefe de Batallón, y otras bufonerías semejantes, se inflaba<br />
mas que un sapo, y se ponía mas pomposo y<br />
vano que un Pavo Real. Es verdad, que la estupida<br />
vanidad de estos Samacuccs era tanto nías perdonable,<br />
quanto que veían , que otras, muchas personas que por<br />
su rango y educación deberían avergorzstse de este<br />
envilecimiento, hacían gala y pompa de el.<br />
Lo ultimo que se extirpe del espiíiiu Democrático<br />
será este temple vertiginoso de sobervia y de vanidad;<br />
y tanto mas arraigado se mostrará en los pueblos, quinto<br />
mas propensos sean á formar un contra-Altar al Gobierno.<br />
La Milicia está instituida en los Estados para defensa<br />
de los Ciudadanos , y para que el resto de la Sociedad<br />
pueda cómodamente atender á sus oficios, negocios,<br />
y labores, Luego : el que puede ser defendido sin ¿ornar<br />
las armas en su persuna é intereses , y no obstante<br />
quiete tomarlas sin necesidad , y con peligro de aquella<br />
y desventaja de estos , no puede llevar buen fin, ¡Válganos<br />
Dios! ¿No seria ya tiempo de que tuviésemos juicio<br />
, y de que el Mercader pensase en su tienda , el<br />
Sastre en sus agujas , y el Zapatero en sus zapatos ?<br />
¿Quando ha de llegar la hora de dexar mandar y gobernar<br />
á quien corresponde , y ser Soldados á quienes<br />
toca ? ¿ Que seria del mundo , si todos nos echásemos<br />
a Sastres, buhoneros, é instrumentistas? ¿Y habrán todos<br />
de ser Soldados: y esto en paz?<br />
Si puede algunas veces ser útil y aun necesario, que<br />
todos militarmente ayuden al Gobierno: no lo sera ciertamente<br />
quando esto se haga por un espíritu de ciega<br />
vanidad, de insubordinación, y de libertinaga. Si algunas<br />
veces fué preciso que se armasen todos , y que<br />
todos fuesen Soldados: para todos fué un peso , y duró<br />
por poco tiempo- En esto de dar armas al Pueblo es<br />
menester irse con mucho tiento y circunsneccv n ; porque<br />
es muy rara la vez que se le h^n dado sin peligro.<br />
Acaso habrá este desaparecido desde que comenzó a levantar<br />
su horrorosa Cabeza el infernal Dragón de la<br />
Democracia. Anda con Dios : será que yo no lo entiendo.<br />
Lo que si puedo asegurar , es , que el Mercader
Br<br />
honrado, el Artezano laborioso, el Caballero circunspecto,<br />
el útil labrador &c. &c. preferirán ciertamente sus<br />
incumbencias y negocios , al andar buscando Ladrones, y<br />
conteniendo tumultarios. Es verdad que esto debe hacerse<br />
} pero no lo es , que todos todos deban emplearse<br />
en hacerlo. La tranquilidad social importa muchísimo;<br />
pero también lo importa, el que los medios que se adopten<br />
para conservarla no oculten malicia : y yo acá para<br />
mi sayo me entiendo.<br />
Ex. = No es calculable el abuso que los Democráticos<br />
han hecho de estas dos letras. Casi no ha habido<br />
cosa en el mundo, á que no se las hayan aplicado.<br />
Asi es , que no solamente nos hemos visto todos reducidos<br />
á Ex ; sino que ha faltado muy poco , para que<br />
no hayan hecho un ex-mundo. A todo lo bueno , útil,<br />
justo , y santo se le ha aplicado irremediablemente su<br />
ex. Reyes , Papas , Principes , Cardenales , Obispos, Canónigos<br />
, Grandes , Hacendados, Monjas, y sobre todo,<br />
Frayles han tenido su ex corriente. Aun era esto pócb.<br />
Por todas parres formaban ex Ciudades, ex-Templos, ex-<br />
Villas, ex-Aldeas , ex Cabanas; á que siempre acompañaban<br />
ex-Religion , ex-piedad, ex-caudales &c. &c. Tanto<br />
era el fanatismo de los Democráticos por el Ex, y<br />
tan profunda y ancha la fosa de este , que sin saber<br />
remediarlo , cayeron muchas veces en ella los mismos<br />
Democráticos con sus ex Constituciones , ex-leyes , ex-<br />
Decretos , y aun ex-Gobiernos.<br />
Mientras á manos llenas distribuían á otros el Ex,<br />
llegaron ellos al ultimo grado de ex humanos , ex-racíonales<br />
, y ex-honestos ; si es que alguna vez lo fueron<br />
sin el Ex. Pero ya este va apareciendo per si mismo; y<br />
contra todos los esfuerzos de los Democráticos viene<br />
derechamente cayendo sobre sus Cabezas. El Ex funestísimo<br />
de que hablo , es el ex-dinero , que trae por compañeros<br />
inseparables á ex-victoria , ex-fanatismo , ex intriga<br />
, ex-paitido , ex tramoyas , extirania; y que se meterá<br />
tanto por ellos, que muy pronto les hemos de ver<br />
pasar á ser ex-ladrones , ex tiranos, ex-insolentes, y per<br />
ultimo , ex-Democraticos. • Ríen pueden temer esté ex<br />
horrible en todas sus cosas ; aunque me parece que exceptuemos<br />
el ex impíos , y ex-malvados, a que con dificultad<br />
tocará.<br />
11
CONVITE. Quanto mas cruel fué la Democracia en<br />
obras, otro tanto cuidó de ser cortés y dulce en palabras.<br />
Ella es la verdadera Sfinge , que teniendo bella<br />
cara , y bellos labios , las uñas eran de Tigre. A todo<br />
convida, hasta a ser robado , y muerto De palabra,<br />
convida; y manda en realidad. Bien que es propiedad suya,<br />
no nombrar nunca lo que hace, ni hacer nunca<br />
lo que nombró. Justamente tuvo la desgracia de que le<br />
desairasen todos sus convites. Pero a bien que ella acudió<br />
al instante al remedio de las bayonetas y los fusiles,<br />
para que se los aceptaran.<br />
Tanto ha convidado la Democracia , que al -fin se<br />
halla con un contra-convite, que le convida á acabar con<br />
todos ellos.<br />
CONSIDERANDO. = Imposible es , averiguar que sea<br />
lo que la Democracia ha entendido por este Vocablo.<br />
Si hemos de estar al significado antiguo , es preciso decir<br />
: que jamás hubo en eJ mundo cosa mas inconsiderada<br />
ni inconsiderante que la Democracia. Considerado bien<br />
el considerando Democrático ; fallamos , que no ha sido<br />
mas que un intercalar en sus Decretos de robos , despojos<br />
, violencias , y opresiones ; pues todos sus Considerand.os.acababan<br />
siempre en esto. Si la democracia fuese<br />
capaz de considerar, ya se habría aniquilado y consumido<br />
por si misma , considerándose tal qnal es. En medio<br />
de que nunca se le caía de la boca el considerando<br />
; jamas consideró sino las iniquidades y picardías que<br />
le eran ventajosas. Ha sido , pues , preciso , que todo<br />
el mundo la considere á ella , y á los Democráticos; y<br />
esta consideración es, la que los va á conducir sin topar<br />
en rama á las horcas y á las galeras.<br />
DEFENSA. = Vocablo desconocido hasta ahora á los<br />
Jacobinos en sentido verdadero. Es verdad , que no han<br />
tenido ocasión de conocerlo con respecto á si; porque<br />
siempre fueron ellos los agresores: ni con respecto a los<br />
demás , en quienes siempre lo reputaron como el mayor<br />
de todos los delitos.<br />
En quanto á la substancia y realidad , también estaba<br />
desterrado de todos sus Tribunales : y no contentos<br />
con esto, se esforzaban á desterrurle de todos los<br />
Reynos de la tierra, á quienes consideraban como reos,<br />
si se atrevían siquiera a pronunciarle. Mas como el de»
Tito y la fortuna no son compañeros inseparables: quiso<br />
Dios , que llegase por fin el tiempo de que en<br />
Italia anduviese pálido y azorado el delito , y de que<br />
los Jacobinos y afrancesados llenos de temor y temblor<br />
debiesen pensar en defensa. Y ¡ cosa rara! Aquellos mismos<br />
que en nada la admitían , tras de qualquiera esquina<br />
hallan una defensa : llegando su desvergüenza y descaro<br />
, hasta querer defender un delito con otro. Merecen<br />
, si , merecen las defensas jacobinicas un análisis<br />
particular en este Vocabulario. Ellas so» dignas de unos<br />
genios , que de las galeras , quieren subir al Mando,<br />
de deliqüentes , pasar á Jueces , y de los delitos , al<br />
premio. Cargados de perfidias , maldades y traiciones,<br />
tienen valor para preguntar : ¿ QUE HEMOS HECHO ?<br />
Entregaron á su legitimo Soberano ; sirvieron y apoyaron<br />
a un Gobierno intruso ; destruyeron la Religión;<br />
pusieron á su Patria , y á sus conciudadanos en las manos<br />
de los mas barbaros y crueles enemigos ; les dieron<br />
á estos quantos conocimientos necesitaban 'para llevar<br />
á efecto sus proscripciones , sus confiscos , sus atrocidades<br />
, y sus despojos ; les prestaron mas auxilios y<br />
luces que las que ellos podían desear ; hicieron como<br />
é porfía quantas bajezas y vilezas pueden imaginarse; renegaron<br />
de la moderación que tenían los mismos Usurpadores<br />
, y opresores de su Patria , porque no eran tan<br />
crueles y sanguinarios como ellos quisieran ; emplearon<br />
Jas adulaciones , el espionage y Ja soplonería para conseguir<br />
algún destino en que poder robar, insultar, y tiranizar<br />
; sembraron la amargura , el dolor , y el espanto<br />
en todas las familias mas honradas y fieles, desterrando<br />
de ellas la paz , la quietud , y la seguridad; infamaron<br />
, persiguieron , y arruinaron á las personas mas<br />
beneméritas de la Religión , del Rey, y de la Patria;<br />
invadieron los restos de las propiedades sagradas y profanas<br />
; dieron el exemplo del mas escandaloso libertinage<br />
y corrupción de constumbres ; derramaron la sangre<br />
mas ignocente ; violentaron las conciencias , y los pensamientos<br />
; seduxeron y engañaron los pueblos con las<br />
tramas mas negras ; y preguntan después de esto : ^q Ue<br />
hemos hecho ? Pero ¡ progenie infernal! ¿ que es lo que<br />
os ha quedado por hacer? ¡Que! ¿sos bagatelas á vuestros<br />
ojos los delitos mas horribles y abominables? Esa
(&4<br />
defensa prueba que no podéis crecer en iniquidad; y elf*<br />
es , en mi concepto , el mayor de todos vuestros delitos.<br />
Merecéis por ella doble pena.<br />
¿iVo son estos delitos (dicen otros) comunes á todos'?—<br />
Si , porque todos tuvisteis sentimientos democráticos , y<br />
ellos fueron la causa primaria de todos vuestros delitos.<br />
¿Puede uno participar de la causa , sin participar del<br />
efecto ? En una quadrilla de ladrones todos ¡os delitos<br />
son comunes ; no hay medio : ó separarse de ellos,<br />
aborrecerlos , y detestarlos ; ó ser participantes de sus<br />
lindezas y fechorias. Los horrores de la Democracia son<br />
comunes á todos aquellos , que no se separaron de ella,<br />
y que no la aborrecieron y detestaron. Vosotros , vil<br />
canalla , preferisteis la Democracia con todos sus horrores<br />
á vuestro legitimo Gobierno , porque veíais que solo<br />
en aquella , y no en este podíais levantar figura : luego,<br />
aun quando no hayáis querido el delito , como delito<br />
; lo quisisteis , como ventaja. Luego : debéis pagar<br />
vuestra codicia y ambición en la horca, 6 en las Galeras.<br />
Ademas : ¿ faltaban verdugos, Jueces , Comisarios de<br />
policia , Soplones , Aposentadores , Propagandistas , Ganchos<br />
&c. &c. entre nuestros enemigos , que fué necesario<br />
de toda necesidad , que exercieseis vosotros estos<br />
bellos oficios , y que los exercieseis con aquel descoco,<br />
orgullo , y satisfacción , con que los exercitabais? ¡ Traidores<br />
! El que hace liga con los malvados , el que les<br />
ayuda y sostiene : con ellos debe perecer; pues tiene<br />
los mismos delitos que ellos , aun quando sea verdad, y<br />
pruebe que él no los ha executado , ó que ha reprobado<br />
algún delito particular.<br />
Otros preguntan: ¥ en suma deque somos reos? No<br />
de otra cosa que de una opinión. ¿T no es una barbarie<br />
inferir contra una persona por sola una opinión? Esta es<br />
la defensa favorita del común de aquellos que arrollaron<br />
la Religión , la justicia , y la honestidad.<br />
Se cuenta, que llevado un ladrón á presencia del<br />
Juez , por haber robado una gruesa suma; dio por disculpa<br />
, que su pura é inocente Alma de ningún modo<br />
habia tenido parte en aquello : que su cuerpo solo había<br />
sido solo el agresor, y el que habia hecho aquella<br />
fazaña. El Juez aceptó la defensa : y mandó al Ver-
dugo , que á aquel picaro cuerpo le asentase doscientos<br />
muy bien contados y sin desperdicio ; cuidando muy<br />
mucho de no tocar á su bella y candida Alma.<br />
Respetemos , pues , tan bellas opiniones : pero apliquemos<br />
la medicina del Juez á los Opinantes<br />
Fero si V". V. , señores tunantes , quieren que tanto<br />
se respeten las opiniones ¿ porque no respetan la nuestra<br />
, que por cierto es muy bien fundada ? Nosotros decimos;<br />
quando una opinión conduce a la disolución del<br />
vinculo social , á la ruina de los Estados , á los robos<br />
y á las matanzas, y á las rebeliones contra Dios , y<br />
contra el legitimo Principe : deben ir á la horca los<br />
Opinantes y las opiniones. ¿ Que tienen V. V. contra<br />
esto ? Si están por la afirmativa , ya están juzgados:<br />
si , por la negativa , vuelvo á preguntarles : ¿ qual era<br />
su opinión de V. V. con los que no querían baxar el<br />
cuello á la gamella de la Democracia? ¿Qual, respecto<br />
de aquellos que inflamados de un zelo santo tomaron las<br />
armas para vengar los insultos que hacíais á la Religión,<br />
al Rey, y á la Patria ? ¿ No opinabais que eran unes<br />
brigansd ? ¿ No llevasteis , ó ayudasteis á llevar al patíbulo<br />
a infinitos de ellos ? ¿ No os complacíais en el<br />
sacrificio de tantos beneméritos Ciudadanos , cuyos zapatos<br />
solos valían mas , y eran mas estimables y preciosos<br />
que toda vuestra generación ? ¿ Qual era vuestra<br />
opinión con los que pertutYaban vuestro gobierno, y sobresaltaban<br />
vuestro espíritu, no dejándoos gozar en paz<br />
y soriego del fruto de vuestros latrocinios y rapiñas?<br />
¡Ah! Con la vista y con los deseos quisierais haber dado<br />
la muerte á quantos reusaban alistarse en vuestro<br />
partido y no eran de vuestra opinión! Pues bien: caballeros<br />
míos , cambióse el naipe • y en el proceso que<br />
haciais á la opinión de los otros , tenéis hecho el de la<br />
vuestra.<br />
Pero digenme con seriedad: ¿creen V. V. que lo<br />
que llaman Opinión, lo sea : ó no es eso mas bien una<br />
treta, para engañar bobos ? Digo esto , porque una opinión<br />
no tiene lugar sino en una materia incierta, en que<br />
hay argumentos por el sí, y por el nó. Si vuestro negocio<br />
se hubiese versado sobre si eran iguales , ó desiguales<br />
las estrellas; sobre si en la Luna hay , ó no<br />
habitantes: había lugar á la opinión, bien ó mal fun-
85<br />
decía. ¡ Pero opinión de trastornar el Gobierno, la Religión<br />
, y el Trono ; opinión de robar , matar , oprimir<br />
, é insultar á los oprimidos ; opinión de ser traidores<br />
, malvados , y sacrilegos ; opinión de perseguir , befar<br />
, y saquear á los Ministros del Santuario , dexandoles<br />
reducidos á la desolación y miseria! ¡ ah ! Caballeros<br />
, vamos claros , ¿ se puede eso llamar opinión?<br />
Convencidos de estos delitos dicen V. V. que, á lo mas,<br />
son reos de una opinión : y yo les digo : que ó no es<br />
opinión j y su defensa no vale un comino; ó si es opinión<br />
, es del genero y especie de aquellas que merecen<br />
la horca.<br />
¿ Que delito hsy , que no se funde en alguna opiníon<br />
en el sentido que V. V. la toman ? ¿Y deberá<br />
por eso el delito quedarse sin castigo ? Las opiniones<br />
son como los actos : las hay buenas , malas, é indiferentes.<br />
Nuestro entendimiento es libre en la elección de<br />
las opiniones , como lo es la volutad en la de las acciones.<br />
Sola la evidencia quita al entendimiento la libertad.<br />
Luego el que de dos opiniones escoge la mala,<br />
la rea, la perversa , que es , y que conduce al delito :<br />
¿ podra pretender que lo tengamos por inocente? Mientras<br />
conserve encerrada en su pecho la opinión mala, no<br />
podrá tener otro Juez que el escrutador de los Corazones<br />
: pero luego que la eche fuera , sea en obras , sea<br />
en palabras ; ya tiene por Jueces á los hombres. El manifestar<br />
una opinión mala no es una opinión, sino una<br />
acción perversa , que encaminándose á corromper la Sociedad,<br />
debe ser castigada severamente.<br />
En fin , si como decis vosotros , vuestro Democracismo<br />
fus una opinión : ¿ os atreveréis á negarme , que<br />
una opinión es siempre una cosa incierta ? ¿ Y como sobre<br />
una cosa incierta ¿ os habéis atrevido á graduar de<br />
licita la gigantesca empresa de trastornar los tronos, el<br />
orden , los gobiernos , y la seguridad Social?<br />
Mas no, vuestro Democracismo no fué una opinión<br />
abstraídamente mala ; fué sí un sistema impío , subversivo<br />
y rebelde , radicado en vuestra ambición , impiedad,<br />
y avaricia. Sistema, que no os contentasteis guardar para<br />
vosotros; sino que también quisisteis propagarlo en los<br />
demás , y sostenerlo y efectuarlo, j Y pretendéis chora<br />
impunidad por semejantes opiniones?
8<br />
7<br />
La Democracia no envuelve en si delitos ni horrores.<br />
Nuestra opinión en f.vor de ella , se encaminaba á<br />
una Democracia prudente , moderada, sabia, y religiosa.<br />
Si al principio fuisteis tan tontos, que os pudisteis<br />
imaginar una impiedad piadosa , un libertinage prudente<br />
, unos robos santos , una ordenada anarquía , una<br />
igualdad que debe igualmente ser destruida por los vicios<br />
que por las virtudes, y una libertad fundada y rostenida<br />
por el miedo y por el terror : vuestro engaño<br />
debió durar muy poco. ¿ Y fué asi ? ¡ Ah buenos maulas<br />
! Los hechos os convencen en este punto de embusteros<br />
y enredadores. ¿ Quando en lugar de vuestra<br />
soñada quimera de la felicitante y bondadosa Democracia<br />
os hallasteis con el horrendo monstruo de una Democracia<br />
infame : que hicisteis entonces? ¿La detestasteis<br />
? ¿ La aborrecisteis ? ¿ La abominasteis , ó hicisteis<br />
algo para destruirla ? ¡ Bribonazos ! lo que hicisteis fué,<br />
sostenerla con todo vuestro poder , defenderla , predicarla<br />
, y celebrarla.<br />
Si pudisteis imaginaros una Democracia ccn libertad,<br />
¿como apoyasteis una , que tiranizaba, y perseguía<br />
no solo á personas particulares, sino a corporaciones<br />
enteras ; tirania desconocida hasta ahora aun de los<br />
monstruos mas crueles? Si queríais solamente una Democracia<br />
con Religión , orden , justicia, y leyes ¿ como pudisteis<br />
asociaros , amar , y sostener a la que promovía<br />
todas las impiedades , horrores , y delitos ? ¿ Como servisteis<br />
sus Consejos, Oficios , y magistraturas ? ¿ Como<br />
anduvisteis á la gaiulla de los empleos? ¿Como os chupabais<br />
los dedos por robar aunque fuesen las estopas del<br />
Oleo ? ¿ Como teniais á mucho honor el acompañaros<br />
con los enemigos de Dios y de los hombres ? ¿Como<br />
entregabais á varios desgraciados á la muerte por sosteneros?<br />
¿ Como cuidabais tanto de ocultar los horrores é<br />
infamias de vuestro gobierno, y publicabais las calumnias<br />
mas atroces contra los demás ? Luego vuestros mismos<br />
hechos os convencen al menos, de que ereais indiferentes<br />
á todo ; con tal de mandar , hacer figura , y enriqueceros<br />
por fas ó por nefas.<br />
Vuestros primeros pasos á la Democracia ¿ no fueron<br />
hacer odiosos los demás gobiernos, y pintar amable<br />
y dulce á vuestra hidra , que es quien esclusivamen-
88<br />
te merece el odio ? ¿No comenzasteis por calumniar i<br />
vuestro legitimo Soberano, por uniros a sus enemigos,<br />
y por sublevar y engañar los pueblos? Y sino hicisteis<br />
todas estas habilidades , ¿ por que méritos os admitieron<br />
en el mazonismo y jacobinismo ? Luego vuestra primera<br />
opinión fue la de los traidores, impíos , y malvados- De<br />
suerte , que después de esto no hicisteis mas, queconsumar<br />
la obra. Pues sepades : que a tan bellas opiniones<br />
demotraticas corresponden las bellísimas anti-democraticas<br />
de horca y de galeras. Una vez, que V. V.<br />
quieren libertad de opinar , sea en horabuena; pero sepan<br />
que la opinión de purgar la Sociedad de malvados, impíos<br />
, traidores, y ladrones es la opinión suprema, la mas<br />
universal , y la común entre todos los hombres de bien:<br />
é importa un ardite , que no sea del gusto de los<br />
Ateos : ¡ Ola ! ! !<br />
Una otra defensa jacobinica es la de aquellos, que<br />
con probar que han podido ser mas malvados que lo que<br />
han sido , quieren que los tengamos por inocentes. ¡Prodigiosa<br />
defensa! ! pero de la que no se fíaria ningún<br />
ladrón. Si bastase para quedar impune , alegar que por<br />
muchos delitos que se hayan cometido , aun se pudieran<br />
haber cometido mas : desde luego deberían cerrarse todos<br />
los tribunales , licenciar y jubilar á todos los Jueces, y<br />
ahorrarnos calentamientos de cabeza en formar códigos<br />
criminales. Porque ¿ que hombre por criminal que sea,<br />
no puede haber cometido mas crimines ? Con una tal<br />
defensa serian inocentes los mismos Bonaparte y Robespierre.<br />
Otros , no solo hacen ostentación y pompa de<br />
abstinencia y ayuno en punto de maldades, sino de<br />
algunas buenas obras , si no hechas , al menos intentadas.<br />
Quien ostenta y se gloria de haberse opuesto al<br />
Tribunal militar; quien de haber hecho en tal y tal caso<br />
la defensa de la Religión; quien de haber hablado mal<br />
{, a espaldas vueltas ) da los frenceses ; quien que pro.<br />
curó impedir un saqueo ; y otras semejantes heroicidades<br />
que qualquier hombre de bien reputaría como delito no<br />
haberlas hecho ; y que un jacobino las juzga un prodigio<br />
de heroismo y virtud. Vaya un cuento.<br />
En una República antigua habia una ley que condenaba<br />
á muerte á qualquiera que suscitase un tumulto
89<br />
popular, y decretaba una gran suma al que lo apaciguase*<br />
Sucedió , pues, que uno que movió una sublevación,<br />
la calmó por si mismo: y olvidado del crimen acudió<br />
al Tribunal , para recibir el premio señalado por la ley.<br />
Pero aunque él se había olvidado de su delito , los jueces<br />
lo tenían bien presente. Como reo, fué condenado á<br />
horca j y como á Sosegador , se le decretó el premio.<br />
Como el delito habia sido primero, fué primero la pena.<br />
Con que no tuvo que ir á requerir el premio.<br />
Si este desvergonzado atrevido fué castigado justamente<br />
, á pesar de que á una acción mala opuso una<br />
buena de igual valor : ¿ que diremos de estos picarcnazos,<br />
que á mil acciones iniquas oponen una débil tentativa<br />
en favor de la justicia y la buena causa? Si una<br />
acción injusta hace á un hombre reo en medio de mil<br />
acciones buenas y virtuosas ¿que diremos de uno que<br />
no solamenre pretende inocencia , sino también premio<br />
por una acción laudable, en medio de mil crimines y<br />
delitos ? ¡ Vaya!.... que sola la impudencia de un Jacobino<br />
es capaz de esto.<br />
La ultima defensa es la de aquellos , que se escusan<br />
con el temor. " A no haberme hecho á uña<br />
con los franceses hubiera perecido de hambre , ó al filo<br />
del cuchillo: ó quando menos hubiera estado siempre temblando<br />
por mi existencia física y civil. "<br />
Es innegable, que siempre es menos malo, ser íniquo<br />
con repugnacia, que serlo por sistema y perversidad.<br />
¿Pero quando la vileza y el temor justificaron jamas<br />
un delito? No , no es lo mismo ser menos reo,<br />
que ser inccente. Quien á sabiendas falta á su deber,<br />
quien ofende la virtud , la justicia , y la Religión; siempre<br />
es reo : y solo le queda , que lo sea menos, si lo<br />
fué por miedo y temor. Mas lo único que podía pretender<br />
por esto , será , que se le imponga menos castigo<br />
, y se le mire con mas compasión , que al que comete<br />
el crimen con plena libertad y con placer.<br />
Concluyamos , pues , diciendo , que ni es , ni puede<br />
ser inocente qualquiera que tuvo máximas democráticas,<br />
ó, que las tiene en el dia. El que se asocia voluntariamente<br />
á los malos , el que come y bebe con<br />
ellos, y el que cultiva su amistad y su trato; es sin<br />
duda- alguna reo de todos los delitos que ellos cometen.;<br />
12
00<br />
En una quadrilla de ladrones todos los delitos son comunes.<br />
El que es miembro de un cuerpo , ó cómplice<br />
en un sistema impio 6 iniquo ; por necesidad es participe<br />
de las maldades que ocasiona. Si hubo algunos que<br />
no amaron los delitos , como delitos ; los amaron, como<br />
ventnjas ; y por lo menos , piefirieron el cometerlos<br />
, al pasar algunos trabajos , angustias y fatigas, ¿ Y<br />
estos buenos chicos son los que pretenden ahora ser inocentes<br />
? ¿ Y estos , los que quieren hacernos creer, que<br />
tío podían ver delante de sus ojos a los franceses? ¿ Y<br />
estos , los que dicen que aborrecían los delitos : y esto<br />
precisamente, ahora que no les son fructuosos? ¡ Ahí<br />
gentualla vil!!! ¡ Quando querrá Dios que llegue la hora<br />
, en que exibunt Angelí , et separabunt malos de medio<br />
jitstorum , et mittent eos ¡n caminum ignis !<br />
REMEDIOS. = Por mas que se gloriase la Democracia<br />
de ser la feücitadora, y curandera de todos los hijos<br />
de Adán , no podia menos de sufrir la suerte común de<br />
padecer algunos males. Es verdad que si tenia dolencias,<br />
tenia también sus remedios con que curárselas. ¡ Quien<br />
lo creyera! Lo que ella mas aborrecía y abominaba, ha<br />
sido el especifico mas precioso de que ha usado en sus<br />
enfermedades y achaques , y del que echa mano en todas<br />
sus desagradables ocurrencias : de tal modo , que<br />
remedio en lengua democrática se ha hecho un verdadero<br />
sinónimo de tiranía. ¿Le faltaba el i'igo vital del<br />
dinero ? Tomaba el remedio tiranía. ¿ Le faltaban las<br />
fuerzas de los Soldados? Una gran dosis de tiranía. ¿Le<br />
faltaba el sustento de los víveres , el bestido y abrigo<br />
de las monturas , la defensa de las municiones ? Tiranía<br />
, á cantaros. Tan familiar y usual se le habia hecho<br />
este remedio , que casi lo tomaba por vicio , y entretenimiento<br />
como el tabaco.<br />
La verdad es , que con dificultad hubiera ella podido<br />
descubrir un remedio , ni mas excelente , ni mas del<br />
agrado de aquellos Cannibales, que gobernaban el timón<br />
de la Democracia activa. Lo que había de malo, era,<br />
que á pesar de la bondad del remedio , perecían pueblos<br />
y naciones enteras: y como es natural al hombre,<br />
buscar remedios en sus dolencias; viendo que el mayor<br />
mal de quantos se padecían era la peste Democrática: hicieron<br />
las diligencias posibles para encontrar algún espe-
cmco contra ella. Muchos hombres peritos , y doctos en<br />
la materia han escrito sobre este asunto : mas ninguno<br />
parece haber dado mejor en el claro de la dificultad,<br />
que el Autor de la siguiente Disertación médica sobre<br />
3a moderna Democracia , ó ya sea con etimología mas<br />
verdadera , Demono-cracia,<br />
DISERTACIÓN MEDICO FILOSÓFICA<br />
SOBRE LA DEMOCRACIA MODERNA.<br />
Considerada atentamente la moderna Democracia,<br />
y examinada bien en todos sus aspectos, debe absolutamente<br />
ser definida : verdadera y real enfermedad;<br />
pero de una naturaleza particular y extravagante,<br />
del genero y especia de aquellas afecciones que<br />
conducen al hombre al delirio y al frenesí Por<br />
cuidadosas y diligentes observaciones anatómicas hechas<br />
con toda detención y cuidado ; consta que por lo general<br />
la sede de este mal está en el corazón, de<br />
donde pasa con rapidez á atacar el celebro. Si bien<br />
se ka notado , que algunas veces aunque raras tiene<br />
su asiento en el celebro, y pasa de alli á infectar<br />
el corazón. Las enfermedades de esta naturaleza conocidas<br />
basta ahora, quando no venían acompañadas<br />
de síntomas febriles, no se bahía observado que fuesen<br />
epidémicas ó infectantes, como se observa en la Democracia<br />
: la qual por esta causa pudiera definirse<br />
muy bien , una locura epidémica , para diferenciarla,<br />
de qual quiera otra enfermedad conocida basta ahora.<br />
También se advierte, que luego que el mal se va internando<br />
, y tomando cuerpo , se rebiste de muchísimos<br />
caracteres de Idrofobia ó rabia, y se hace muy<br />
complicado.<br />
Al principio no son iguales los síntomas en todos<br />
los enfermos. En unos comienza con una alegría muy<br />
fuera de lo natural: de modo , que se les ve á los<br />
tocados reír •, saltar, y tener el mayor placer en<br />
todas aquellas cosas, que mas horrorizan y disgustan
9*<br />
á los ¿lemas hombres. En otros por el contrarío<br />
principia por espanto y terror, y por un general<br />
abatimiento del individuo. La experiencia ba mostrado<br />
3 que los síntomas de temor son menos fatales; pues<br />
tienen los enfermos curación mas jeliz. Luego que elmal<br />
se va radicando , se manifiestan muchas señales<br />
de rabia ; pues asi como los' perros picados de ella<br />
huyen de todas aquellas personas, á quienes antes<br />
tunaban , y tienen repugnancia al agua, y á todo<br />
lo que por su mucha claridad hiere los ojos: asi los que<br />
se contagian de Democracia, camienzan á huir de<br />
sus ma* Íntimos amigos, y á aborrecer todo lo que<br />
puede ilustrar los ojos del entendimiento , y de la<br />
raion. Quando crece el mal , se ponen como aturdidos,<br />
y llegando casi á perder el juicio , dan finalmente<br />
en el frenesí. Se ba visto á muchos de estos epidemiados<br />
embestir á amigos y á enemigos, conocidos<br />
y no conocidos, morder y despedazar quanto bailaban,<br />
y aun morderse, y despedazarse á si mismos á manera<br />
de perros rabiosos.<br />
Lo que nos llena de admiración y asombro , eí:<br />
que quando vemos constantemente, que ¡a rabia ordinaria<br />
se propaga y cemunica por las mordeduras:<br />
experimentarnos, que las colmilladas democráticas son<br />
el mas poderoso contra-veneno de esta enfermedad.<br />
También se ba visto , que muchos que estaban ya<br />
infectos han sanado á fuerza de mordiscos.<br />
La curación y sanidad de esta dolencia dependen<br />
del preciso y claro conocimiento de su origen.<br />
Esta es una de las principales reglas medicas; bien<br />
observada la qual, pocas enfermedades son incurables:<br />
y ciertamente no hay alguna , qne nazca de causas<br />
mas variadas y diferentes que la Democracia. Una<br />
de las principales es la impiedad y la irreligión.<br />
Después se siguen la ambición , y el genio de independencia.<br />
El amor al libertinage va á par de este.<br />
Otra causa perniciosima es el interez.El aturiitnien*
fo, él fanatismo, y el temor son causas mucho menos<br />
malignas ; pero que exigen una curación exacta<br />
y metódica j entes que se arra'gue el mal.<br />
Es muy conveniente distinguir bien todas estas<br />
causas , para apltear á cada una la medicina qm<br />
corresponda : la qual se hallará eficacísima en las<br />
siguientes<br />
RECETAS.<br />
I..PARA UN DEMOCRÁTICO POR IMPIEDAD.<br />
NOTA. También aprovecha y éS'míty utii ¿i todo<br />
Democrático, ó Republicano por sistema ; sea qual<br />
fuere ta causa , por donde baya llegado aserio.<br />
RTCIPE : una horca es altioribus. Apliqúese in<br />
continentt al enfermo, y sanará en muy pocos minutos.<br />
Es remedio probado ; y el único especifico capaz<br />
de cortar esta enfermedad terrible , quando éi<br />
de esta naturaleza , y ha llegado á tal graduación*<br />
Tguárdese mucho qualquiera Medico de andar tanteando<br />
otras medicinas , porque no hará mas que exasperar<br />
el mal.<br />
II. .. PARA UN DEMOCRÁTICO POR AMBICIÓN.<br />
9*. Póngase al enfermo á la vergüenza en una<br />
Plaza publica: cúbrasele muy bien de afrentas y desprecios<br />
en dosis copiosa: prívesele de todo empleo<br />
publico , como no sea el de verdugo ó pregonero. Este<br />
remedio suele surtir unos efectos marabillosos : pero<br />
en caso de que la enfermedad se resista, se puede<br />
montar al enfermo en un burro, y seguido del acompañamiento<br />
de estilo, se le aplicará un decente<br />
mosqueo.<br />
La ambición que es la causa de la enfermedad<br />
cederá sin falta, y el enfermo quedará sano.<br />
III.. . PARA UN DEMOCRÁTICO POR INTEREZ.<br />
RECIP. Fort istmos Eméticos y purgantes de toda<br />
especie. Prosígase con ellos la curación 'hasta tanté
94<br />
que el fermo no solamente haya vomitado todo lo que<br />
engulló en tiempo que andaba el rio revuelto , sino<br />
también muy buena parte de su propia substancia y<br />
jugo ', pues está visto que son muy estimulantes al<br />
desordenado comer. El remedio es probado y de una<br />
singular eficacia.<br />
IV.-. PARA UN DEMOCRÁTICO POR IIBERTINAGE.<br />
Rpe. Un buen palo de azebucbe : enciérrese al<br />
enfermo: el lecho debe ser una poca de paja: la<br />
dieta rigorosísima ; y á mañana y tarde, y á tarde<br />
y mañana se le darán al enfermo 20 gotas bien despachadas<br />
del sumo de dicho palo. La curación debe»<br />
rá prolongarse por algunos meses, si es que ba ds<br />
tener un efecto feliz.<br />
N. B. Con un enfermo plebeyo se puede hacer<br />
la curación en su Casa: pero al Grande, y al Noble<br />
no se le puede ni debe aplicar la tal medicina<br />
sino en un hospital de locos.<br />
V.. • PARA UN DEMOCRÁTICO POR FANATISMO.<br />
Conviene curar á estos por el mismo orden , que<br />
se cura á los locos : si bien el chicote y costurón<br />
de bota deben andar con los nuestros algo mas listos,<br />
por motivo de que hay en ¡os dolientes una dosis mu-'<br />
cho mayor de perfidia y malicia.<br />
Si la enfermedad, como suele suceder con los<br />
locos , llega á ser incurable, convendrá hacerles un hospital<br />
en la Siberia , ó allá en Bntany-Bay , y cortar<br />
toda comunicación con los apestados; pues esta maldita<br />
enfermedad no cesará de serpear y cun dir, mientras<br />
haya enfermos entre los sanos.<br />
VI. - . PARA LOS DEMOCRÁTICOS POR TONTUNA.<br />
Poca curación requieren estos. Son mulos de reata<br />
, ó ovejas que van por donde el manso. Ayer fueron<br />
republicanos sin saber porque: y hoy serán mo*
ttarcblcos y Fernandinos por ¡á misma razón y causa.<br />
En el fondo propiamente no son nada ; pues un tonto<br />
no sabe siquiera lo que es. Sin embargo no sera bueno<br />
perderlos de vista ; pues aunque un mentecato sea<br />
incapaz de nada bueno , es muy capaz de mucho malo;<br />
aunque no sea sino pegando la enfermedad á otros<br />
tan tontos como el.<br />
VIL PARA LOS DEMOCRÁTICOS POR TEMOR , VILEZA, ¡<br />
••' i Y GOBAR1ÍIA. • t.<br />
Estos, absolutamente bailando, no se pueden<br />
llamar Democráticos en toda la extensión de la palabra.<br />
La mayor parte de ellos no tiene de Democracia<br />
ó republicismo mas qae la apariencia. Quitado<br />
el temor, fácilmente se reponen y vuelven á su sano<br />
juicio. Mas para ayudarles á ello , será muy conducente<br />
y aun necesario, llevarlos á que presencíenla<br />
curación de los de la primera Receta. Esto los alentará<br />
, y les infundirá el valor y animo , de que tanto<br />
carecen.<br />
' Otros muchos Facultativos bastantemente, hábiles<br />
ban escrito sobre esta terrible peste,-que de algunos<br />
años acá va infectando toda la Europa : y han prescripto,<br />
medicamentos utiiisim s. Pero en mi concepto<br />
ninguno ha tratado la cosa tan á fondo como el susodicho<br />
Profesor, algunos han pensado, que serian muy<br />
del caso sendas disciplinas de sangre ; y como escribe<br />
Hipócrates de los males punzantes, úsque ad deliquíum.<br />
Otros ban recetado como necesarios los ayres<br />
de la Siberia 5 ó de alguna isla de Cavo-verde : otros,<br />
calabozos muy bien acondicionados, en dónde encerrar<br />
los enfermos.<br />
No se puede negar que teidas estas medicinas son<br />
santas y buenas ; pero están indicadas con mucha<br />
generalidad. En lo que todos , nemine discrepante,<br />
convienen, es:-que los remedios blandos, dulcificantes,<br />
y calmantes lexos de curar la enfermedad, la
95<br />
irritan y exasperan terriblemente : y algunos Médicos,<br />
que contra el parecer común han querido hacer uso<br />
de ellos, han pagado nada menos que con la vida<br />
su desacuerdo.<br />
Concluyamos ya con una reflexión • igualmente justa<br />
que necesaria. La confusión que la Democracia ha<br />
introducido en el Jenguage es tal , que convendría pensar<br />
seriamente , en hacer muchas mutaciones en nuestra<br />
lengua antigua ; pues mientras permanezcan muchos<br />
vocablos como están , no puede menos de resultar, ó una<br />
confusión de ideas que no nos entendamos ; ó andar con<br />
rodeos y circumloquios para explicarnos bien. Sin epitetar<br />
y apuntalar de adjetivos los vocablos Filosofía, Filosofos t<br />
Democracia , Libertad , Igualdad , Independencia (fe. &c.<br />
jamás se llegará á entender con claridad y precisión, que<br />
sea lo que se quiere significar por ellos; pues tienen dos<br />
caras como las medallas, y hacen á dos ases.<br />
Siempre fué lícito el uso dictado por la necesidad de<br />
inventar nuevos nombres, para explicar cosas nuevas desconocidas<br />
antes. Por esta causa se introduxeron en la<br />
lengua los vocablos Cañones, Artillería , Pranc-masones,<br />
de los quales ( por fortuna- suya ) no tuvo noticia la<br />
entigüeded.<br />
¿Porque , pues , nos hemos de oitinar nosotros en<br />
explicar cosas nuevas con palabras antiguas, que ni tienen<br />
conexión ni etimología con ellas , y que significan<br />
muchas veces todo lo contrario ? ¿ Porque hemos de llamar<br />
con el antiguo y honorable nombre de filosofo a un<br />
pedante impío , que lexos de serlo , es todo lo contrario<br />
? Si filosofo es, el que ama la sabiduría , y busca<br />
la verdad : ¿porque se le ha de dar este bello nombre<br />
al que detesta la sabiduría, y arrastra la razón , para<br />
Confundir la verdad ? El epíteto de moderno , que se le<br />
arrima es falso, é injurioso a tantos verdaderos filósofos<br />
de nuestros dias , que no por ser modernos han desertado<br />
de las Banderas de la Religión, de la Razón, ni de<br />
la- hombría de bien ; ni mucho menos han perdido el<br />
sindéresis. ¿ Porque se han de llamar Filosofía, Democracia<br />
, Libertad , esos monstruos , que deshonran los estudios<br />
, el orden social , y U-s Gobiernos ? ¿ No es esto,<br />
deshonrar lo que merece honor, y envilecernos, y envi-
lecer á nuestro siglo con el epíteto de moderno? Pónganse<br />
, pues , nuevos nombres á las cosas nuevas 5 y teniendo<br />
presente la derivación y el origen de las voces,<br />
llámesele a esa nueva cosa dicha, filosofía, filosofismo; y á<br />
esos picaros bribonzuelos , que por un escandaloso abuso<br />
se llaman filósofos , filosofastros , ó filosofistas..<br />
Déxesele el honroso nombre de Democracia al Gobierno<br />
conocido por él ; y el monstruo bastardo que se<br />
lo usurpó llámese Demono-cracia, ó Demento cracia.<br />
Las Academias de lenguas deben hacer de esto su<br />
mas seria y útil ocupación : y no que sirviéndose los<br />
Literatos de estos malditos Vocablo;, , están autorizando<br />
el uso.<br />
Hay algunas palabras, que se han hecho tan odiosas<br />
y aborrecibles , á causa de las acepciones que les han<br />
dado los Democráticos ; que como no se les sustituyan<br />
otras equivalentes, corremos peligro de perderlas a ellas<br />
juntamente con la idea propia y genuina que les corresponde.<br />
Los honrosos nombres de Ciudadano , Patrióla, y<br />
Liberal han caído en tal desprecio y viüpenuio , que<br />
todo hombre de bien antes quiere que le llamen verdugo<br />
, que Ciudadano &c. Lo mismo digo cié los nombres<br />
Asamblea , Juntas Nacionales , Intendentes , Guardias<br />
Cívicas, y otros infinitos ; á los quales es necesario sustituir<br />
otros, si no queremos que queden sin idea, ó que<br />
nos expongamos á peligro de ser apedreados siempre que<br />
los nombremos.<br />
La Democracia ( gracias al Omnipotente , y al valor<br />
de las armss vengadoras ) está ya en agonia, y á<br />
punto de rendir su impura y abominable alma. ¿ Pero<br />
podremos lisongearnos de que perecerá con ella su maldita<br />
gerigonza 0 lenguage? Es muy de temer, que quede<br />
serpeando , y de ojo tapado en Jas Universidades,<br />
Libros , Academias , y Concurrencias. Por lo tanto, será<br />
muy conveniente traer siempre á mano este Vocabulario,<br />
para entenderle á cada uno el juego á que juega, y<br />
no estar como hasta aqui jugando el ciel acumbé, donde<br />
el que mas mira , menos vé<br />
El hacer esto , es de tanta mayor necesidad, quanto<br />
debemos vivir con el recelo , de que mientras no<br />
perezca el guirigay Democrático , estamos en peligro<br />
de que reviva el monstruo. Mas á quien sobre todo<br />
>3
£)8<br />
será mil este Vocabulario , es Ta posterió'aó'; puesto que<br />
sin su ayuda, al paso que no pueda entender la historia<br />
de la Democracia, la tendrá por tan fabulosa como<br />
la guerra de los Gigantes , y la caida de Faetonte después<br />
de haber incendiado el cielo y la tierra,<br />
CARTA DE UN DEMOCRÁTICO<br />
A un amigo suyo subdito de un Gobierno Monarchico.<br />
Y por ultimo, caro amigo , hasta quando has de<br />
Ser fanático., y has de querer vivir esclavo! Los que<br />
sufren la esclavitud por necesidad , son dignos de compasión<br />
; los que por elección , de galeras.<br />
Venid entre nosotros. La puerta de la libertad os<br />
está franca. Aqui todos somos libres : todos decimos , y<br />
escribimos lo que queremos; y todos vivimos en un sumo<br />
placer , y como nos agrada. El fastuoso Noble no<br />
desdeña al honrado Ciudadano , ni este al bonancon y<br />
sencillo habitante de la Campiña. Todos somos perfectamente<br />
iguales. Como acá se han acabado los priví.<br />
legios y distinciones , también han desaparecido los motivos<br />
de embidia , y de discordia.<br />
¡ Que diferencia , amigo mió , entre nuestra suerte<br />
y la vuestra! Vos temblando día y noche baxo el cetro<br />
de hierro del despotismo ; y nosotros bufando , y<br />
haciendo temblar á todos los Déspotas , y á quantos se<br />
oponen á nuestra libertad é independencia. Venid, amigo,<br />
venid : ¡ Que felicidad os espera!<br />
Ya es tiempo de abandonar los prejuicios , y de<br />
mostrarse digno de los gloriosos nombres de Ciudadano,<br />
de libre, y de filosofo. Todo es entre nosotros grande,<br />
todo libre, y todo cobra una nueva vida. ¿Y vacilareis<br />
ni un momento? Yo os espero con los brazos escalancados<br />
, y á vuestra llegada recibiréis el beso fraternal<br />
de todos nuestros buenos Republicanos.<br />
RESPUESTA,<br />
En verdad , en verdad , amigo caro , que no puede<br />
darse cosa mas lisonjera que vuestro agradable convite<br />
: pero yo ya estoy muy cascado, y metido ea edad
para aprovecharme de tantos bienes. Bien podéis conocer<br />
la fuerza del habito. Nacido , vivido , y educado<br />
esclavo ; nada apetezco tanto , como morir del mismo<br />
modo.<br />
Una mudanza repentina es siempre peligrosa: y nada<br />
del mundo podría consolarme , sí pereciera por ser<br />
feliz. Ademas: yo carezco, y estoy un poco destituido<br />
de todas aquellas dotes y virtudes republicanas, sin cuyo<br />
adorno , toda vuestra felicidad se cambia en un yugo<br />
intolerable y en el non plus ultra de la infelicidad y<br />
la miseria.<br />
Yo no tengo ni un asomo de patriotismo ; ni soy<br />
tan humilde , que me acomode gustoso á la igualdad<br />
republicana. No solamente no tengo , sino que soy incapaz<br />
de tener todo el desembarazo y franqueza , que<br />
se requieren , para ser un verdadero Patriota. Tengo algunos<br />
bienes; soy pastranote ; amo la comodidad y la<br />
quietud; me gusta comer sin miseria , y beber quando<br />
se me antoja : y me tendría por el hombre mas infeliz<br />
de! mundo , si le viniese en voluntad á la Patria de<br />
venir con sus manos Jabadas a apoderarse de mis rentas:<br />
en lugar de que un verdadero Republicano estima<br />
una felicidad , el que la Patria lo prive de capital<br />
y réditos.<br />
Nada me deleita tonto, como dormir a pierna suelta<br />
: roncar tranquilo y sosegado hasta alborotar la vecindad<br />
; y en una palabra , eso que se llama<br />
" Tenderse á la bartola,<br />
Roncar bien , y dexar rodar la bola:"<br />
Y vos debéis saber, lo muy mal que esto se concuerda<br />
con vuestros Tribunales Militares , vuestra alta<br />
Policía , y vuestras Guardias Civicas.<br />
Yo quiero mandar á mis hijos , y reñir quando se<br />
me antoje y sea justo á mis domésticos ; y esto es<br />
contrario a la igualdad.<br />
El que es Patriota castizo , va con júbilo y alegría<br />
á los robos y á las matanzas , para enriquezerse él, y<br />
enriquezer á su amada Patria con los despojos y saqueos<br />
de los Pueblos ; á quienes por añadidura se les fuerza<br />
a que sean libres contra su voluntad : y yo no soy capaz<br />
de matar , ni desplumar á un gorrión , ni por amor
100<br />
mío , n! por el de la Patria Y ni Frayles descalzos me<br />
sacaran de la Cabeza la preocupación en que estoy, de<br />
que aquel es el verdaderamente libre , que está como desea<br />
: y que esto de ser libre á la fuerza , es una libertad<br />
de locos , y la esclavitud mas insoportable.<br />
Sobre todo, amigo mió, yo soy católico ,y tengo<br />
Religión ; y quiero en mis penas disfrutar de todas las<br />
dulzuras y consuelos , que ella me prodiga ; sin que la<br />
impiedad del Ateo , ni la rabia del libertino vengan á<br />
prescribirme en esto los limites , que se les antoje , y<br />
hasta donde puedo llegar, y no pasar ; según que lo<br />
exijan la piedad y tolerancia republicanas.<br />
Valga la verdad , amigo mió : tanto ha sido la prisa<br />
que os habéis dado , en conceder á todos libertad de<br />
Religión ; que ha venido á parar la cosa en que ninguno<br />
la tenga. Acá los católicos por lo menos somos<br />
mil contra uno de los demás cultos.<br />
Creedme: esta Religión Divina me es el obstáculo<br />
mas insuperable para llegar á ser libre á vuestro modo.<br />
Esta me prohibe enriquezerme con los bienes de mis<br />
hermanos; me manda , que no haga juramentos iniquos,<br />
que no calumnie á los Reyes, que no deshonre á nadie;<br />
qua no me rebele contra mi legitimo Principe ; que rio<br />
sea insolente ; opresor, impio , ni embustero ; que no<br />
sea hombre de dos caras, ni de corazón doble; que mi<br />
lenguage sea si , si , no • no; que no sea hipócrita, ambicioso<br />
, ni escandaloso ; que sea humilde , sumiso y obediente.<br />
Luego ella me es el mayor estorbo para hacerme<br />
Republicano.<br />
Yo os concedo , que hay entre nosotros algunos,<br />
que dia y noche están soñando con la Inquisición y el<br />
Gobierno; pero yo tengo la dulce satisfacción de no<br />
soñar con la ur>a ni con el otro ; porque siempre fui<br />
sumiso á la fé , y obedecí y cumplí las leyes ; asi que,<br />
nunca ture delito. Pero si este no tiembla entre vosotros;<br />
conviene, que siempre esté temblando la innocencia.<br />
¡Y desgraciada de vuestra República, si son pocos los<br />
que tiemblan en ella! Yo por lo menos estoy seguro<br />
de que no tendria un instante de tranquilidad.<br />
Los bienes Democráticos con que me brindáis, son,<br />
es verdad, raros por esta tierra. Pero no, señor , no<br />
catezemos de ellos del todo. Tenemos un hospital de
locos, que es una marabílta. En él no se distingue el<br />
Noble del Ciudadano; ni este, del Campesino. Todos<br />
son cortados á tixera, perfectamente iguales. Todos propalan<br />
francamente su opinión. Ninguna traba tiene el<br />
pensamiento. Ninguna preferencia ó distinción excita discordias.<br />
De Religión, ó no se habla, ó, (asi como V. V.,)<br />
se habla muy mal: y es ilimitada la tolerancia. De blasfemias<br />
, calumnias , mentiras , insolencias , y disparates,<br />
están abundante la cosecha , como en la mas pintada<br />
República Democrática: con la gracia, de que todas<br />
estas cosas se dicen con igual franqneza , que V". V.<br />
Todos son Soberanos, y mandan, (como V.V. ,) quanto, y<br />
como les viene al magín.<br />
Bien es verdad, que todos estos bienes y felicidades<br />
son por acá privilegios de locos, de que ninguno quiere<br />
participar. Pero bien veis , que el tal hospital es una<br />
perfectibima República Democrática , si bien en pequeño:<br />
y vos sabéis , que la felicidad de un Estado no consiste<br />
esencialmente en su extensión.<br />
Me diréis que son locos: ¿pero se puede ser Democrático<br />
sin este esencial requisito ? Asi , si alguna vez<br />
me viene en voluntad de gozar todos esos bienes, no<br />
tengo para que incomodarme viajando á vuestros paises,<br />
puesto que aqui se nos están por si mismos brindando;<br />
sino que el negro daño es, que ninguno los quiere ir á<br />
disfrutar > como no le lleven atado.<br />
Por todo lo dicho , será bien , que cada uno se<br />
esté como se estaba. Yo ¡miserable de mi! monárquico<br />
como soy , no puedo hallar asilo entre vosotros. Mas<br />
si el Diablo que las dispara, hiciere alguna de las suyas,<br />
y os viereis en la precisión de tener que mudar de<br />
ayres, (cosa bien frequente en vuestras Repúblicas, á causa<br />
de las polvaredas que suelen levantar ciertos diablillos<br />
de Zelos sobre quien ha de usar de mas ó menos<br />
libertad:) acordaos , que tenéis aqui un asilo abierto con<br />
todos los menesteres Democráticos , que desde el principio<br />
del mundo fueron concedidos á los locos , y k<br />
solos los locos. En él seréis recibido con ¡os brazos<br />
abiertos. A Dios.<br />
FJN<br />
DE ESTE SEGUNDO, Y ULTIMO TOMO.
A<br />
I N D I C E .<br />
Alianza. Aliado. ... 28.<br />
Amnistia: ó Indulto. . . 27.<br />
Antigüedad, . . . . . . . 44«<br />
Apego 22.<br />
C<br />
Conversiones. . . . . 41.<br />
Celibato 15.<br />
Compasión zj.<br />
Cardenales 65.<br />
Considerando 82.<br />
Convite 82.<br />
D<br />
Disertación Medico filosofica<br />
sobre la Democracia<br />
Moderna 91.<br />
Defensa . . . . . 8».<br />
E<br />
Estudios 68-<br />
Es 81.<br />
Esperanzas 75«<br />
F<br />
Fortuna 44.<br />
Frayles , . . . 58..<br />
G<br />
Gazetas, ó Periódicos'. 12.<br />
Grandes 54.<br />
Guardia Civica 77.<br />
H<br />
IOJ<br />
Hipocresía. . . . . . . 45•<br />
I<br />
Impudencia 39.<br />
J<br />
Juventud 54.<br />
L<br />
Libros : 6 libertad de Imprenta.<br />
7.<br />
M<br />
Milicia Nacional, . . 77.<br />
P<br />
Perfección. Perfeccionarse<br />
47.<br />
Prejuicios. 40.<br />
Proyectos. Proyectistas. . 57.<br />
Papa 65.<br />
R<br />
Recetas 93><br />
Regeneración 21.<br />
..Retirada, »5«<br />
Respuesta de un Mor.arquico<br />
á un Republicano. . . . 98«<br />
Representantes • 53«<br />
Revolución 70.
Remedios. . . . . . . . . 90. T<br />
_ Tribunales. .<br />
S<br />
Sacerdotes .20.<br />
V<br />
Venganza. .