Ana Galbis - Jarabe para el Alma

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Ana Galbis - Jarabe para el Alma

EJERCICIO: CADENA DE AMOR

Tal vez se sienta abatido y sin ganas de hablar con nadie, pero hoy vamos a hacer un pequeño esfuerzo

para salir adelante. Deje su mente en blanco y vaya visualizando, una a una, a las personas que en es-

tos días duros están a su lado. Piense un rato en ellos, en cómo le han tratado, en una media sonrisa,

en un apretón de manos, en una mirada reconfortante, en un beso.

El ejercicio es sencillo pero tiene que poner de su parte y tener la actitud adecuada. La compensación

que obtendrá vale la pena.

Vamos a hacer un regalo sorpresa. Vamos a regalar una cadena de amor. Usted mismo la va a generar

y sus seres queridos la van a recibir sin esperarlo.

Para crear la cadena debe elegir al menos a tres personas. Piense en las que más confianza tenga, las

que más le ayudan cada día.

Cuando ya tenga escogidos los tres nombres sólo vamos a necesitar un teléfono.

Ahora debe pensar sólo en uno de los tres, a quien va a llamar primero. Piense en lo que siente hacia

esa persona. Bucee hasta llegar al fondo de su ser y conecte con ese sentimiento. Debe abrir la caja de

pandora sin reservas. Cuando lo haya hecho está listo para marcar el número del elegido.

Lo primero que debe hacer es manifestarle su gratitud, dele las gracias porque está siempre cuando

lo necesita y dígale lo importante que es para su vida. Ábrale su corazón sin miedo y deje que emane

todo su amor. Compártalo con él. Al final de su conversación NO OLVIDE nombrar al menos a otras dos

personas que conozca bien ese ser con el que habla. Debe decirle que sus dos conocidos también le

ayudan mucho y que le dé las gracias de su parte, que trasmita ese mensaje por usted.

Ahora debe repetir esta operación con los otro dos nombres elegidos, sin olvidar que cuando hable

con ellos debe incitarlos a que repartan su mensaje de amor, al menos a otras dos personas.

Así ha creado usted una magnífica cadena de amor. Su mensaje se va extender entre sus allegados

más queridos. Tal vez no lo perciba al instante, pero todo ese amor que usted ha regalado hoy, va vol-

ver a su ser multiplicado por mil.

El amor engendra amor, la tristeza engendra tristeza, la violencia engendra violencia. Lo que sembre-

mos en nuestra vida será lo que recogeremos en un futuro. La elección está en nuestras manos.

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