Ana Galbis - Jarabe para el Alma

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Ana Galbis - Jarabe para el Alma

CUARTO DÍA

El jarabe de hoy se encuentra encerrado en una melodía y en la flor más bonita del jardín. Cuántas

veces hemos oído aquello de que la naturaleza es sabia. Pues bien, es mucho más sabia de lo que po-

damos imaginar. Y toda ella es un regalo que tenemos a nuestro servicio. Así que vamos a beber de la

medicina de la naturaleza, y lo haremos acompañados de música.

“Deja que te ilumine la luz del sol. La naturaleza y los demás también pueden brindarle sosiego a tu

corazón”

JACK WINTZ, El sentido del sufrimiento

EJERCICIO AL SOL

Para hacer bien este ejercicio son imprescindibles dos cosas: primero que crea en lo que está haciendo

en cada momento y no lo tome a broma, y en segundo lugar, solamente se puede hacer si hace sol. Si

el día ha salido nublado déjelo para otro día. Necesitamos sol y un jardín. Nos sentaremos en un lugar

bien cómodo, preferentemente cerca de un árbol.

Cuando ya estemos en una posición cómoda simplemente vamos a dejarnos llevar por todo lo que nos

rodea y nos vamos a concentrar en ver que la naturaleza está viva.

Fijémonos en el verde de las plantas, en el aroma de la tierra húmeda, en la belleza de las flores que

brotan… En lo vivos que son los colores que nos rodean…

(Tiempo para mirar a su alrededor, busque todo lo que emana vida y contemple su belleza.)

Cuando hayamos observado bien todo lo que nos rodea, entonces cerraremos los ojos. Nos concentra-

remos en los sonidos y el calor.

Primero pensaremos en el sol que baña nuestro rostro, notaremos el calor y su energía en nosotros.

(Cierre los ojos y deje que los rayos del sol bañen su rostro. Tómese su tiempo y deje la mente en blan-

co. Sólo absorba su energía.)

Después nos concentraremos en escuchar todos los sonidos que nos rodean, el canto de algún pájaro,

el movimiento de las ramas de los árboles.

(Ahora cierre los ojos, agudice el oído y busque esos sonidos. Tómese el tiempo que quiera, cuanto

más mejor.)

Estamos rodeados de vida. Cada pequeño ser de la naturaleza tiene vida propia. Aunque esto le parez-

ca extraño, ahora vamos a interactuar con ellos. Lo único que debe hacer es elegir una planta, una flor

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