Ana Galbis - Jarabe para el Alma

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Ana Galbis - Jarabe para el Alma

conseguir su objetivo.

Al caer la noche descansaban en el campamento. El número de muertos crecían al mismo tiempo que

su empeño en no fracasar.

Un día, mientras aguantaban en la retaguardia bajo un sol de justicia, escucharon un extraño sonido.

Salía de la casa de los aromas. Era una dulce melodía apenas imperceptible. Poco a poco iba aumen-

tando su intensidad hasta reinar en el silencio. Acordes alegres que emergían de un piano y unos violi-

nes. La música avanzaba sin barreras conquistando el terreno del enemigo y de los invasores. Algunos

soldados cambiaban sus rudos gestos por una leve sonrisa, otros reían a carcajadas por la insólita

situación, los más atrevidos bailaban recordando tiempos mejores.

Cada día que sonaba la música las tropas de ambos bandos se relajaban y durante unas horas cambia-

ban las armas por la armonía. Era el único momento del día en que todos olvidaban sus problemas y

conectaban con lo más bello de su ser. La música era un auténtico bálsamo para ellos y lograba lo que

no habían conseguido ni los políticos con sus buenas palabras, ni las armas por la fuerza. Los soldados

habían ganado muchas batallas pero la música había ganado la guerra.

Quien canta su mal espanta. La música alegra los corazones. La música conecta con nuestro ser más

profundo. Es capaz de transmitirnos cualquier sentimiento, paz, alegría, deseo, amor. La música es un

regalo para nuestro ser y un bálsamo para el alma. Al escucharla obtenemos un pedacito de cielo.

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