Ana Galbis - Jarabe para el Alma

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Ana Galbis - Jarabe para el Alma

PRIMER DÍA

“En medio de este atolladero de angustia encontré la fuerza para luchar y salir adelante. Quizás me di

cuenta de que mi esposa no hubiese querido verme así. Algo me hizo arrancar y aferrarme a la vida y

al amor”

WILLIARD KOHN

Hoy vamos a tomar la primera cucharada de este jarabe para el alma. Todos se empeñan en decirle

que nadie le va a devolver a su ser querido, que se ha ido para siempre y que hay que mirar hacia ade-

lante y olvidar; qué ingenuidad, como si pudiese borrar de un plumazo su imagen y su vivencia con él,

¡¿ verdad que no?!

Para empezar, su ser querido no se ha ido para siempre, está dentro de usted, por lo tanto, siempre lo

va a llevar consigo allá donde vaya. En segundo lugar, no hay que anclarse en los recuerdos, pero hay

que tener bien presente que nadie puede ni debe borrarlos. Los recuerdos son lo que nos une con ese

ser querido, todo lo que hemos compartido y vivido, hay que guardarlos pero no hay que vivir en ellos.

Seguro que si cogiéramos ahora mismo una balanza para pesar su alma, comprobaríamos que pesa en

exceso, y ya sabe que el sobrepeso siempre es un problema para la salud. Así que vamos a empezar

haciendo un sencillo ejercicio para aliviar esa dura carga. Busque un lugar cómodo para tumbarse.

EJERCICIO “PARA ELIMINAR PESO”

Colóquese en una posición muy cómoda, preferentemente tumbado. Note el peso de su cuerpo en

el sofá, la cama o la superficie sobre la cual esté. El cuerpo pesa mucho… ahora pesa más que nunca

porque llevamos dentro un dolor muy grande y aumenta nuestro peso. ¿Nota cómo sus piernas hacen

fuerza contra la superficie, cómo la empujan? Son muy, muy pesadas… Lo mismo ocurre con los mus-

los, la espalda y el cuello (en el cuello la carga es mayor porque sostiene la cabeza, que es lo que más

pesa de todo).

(Durante unos minutos cierre los ojos y note cómo pesa su cuerpo)

Ahora vamos a poner encima de nuestro cuerpo una losa de metal que pesa mucho más que nosotros,

sientan la fuerza que ejerce sobre las piernas, el abdomen, la espalda…

(Cierre los ojos unos minutos, visualice la losa de metal encima suyo y sienta esa fuerza, la pesadez

que le adhiere a la superficie, que le empuja hacia abajo.)

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