COMEDIA HEROTCA, RET MUERTO POR AMOR.

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COMEDIA HEROTCA, RET MUERTO POR AMOR.

Num. 3y* ~ ^

COMEDIA HEROTCA,

AMOR

DESTRONA MONARCAS,

r

RET MUERTO POR AMOR.

DE UN INGENIO VALENCIANO.

F e d e r ic o , Galan,

E l R ey de Cicilia»

Rotendoy Capitan,

■i^lexattdro.

E l Duque y o fg e .

E l Condestable , Barba,

D entro voces á distintos partes.

Unos. T z a ca m in a ,' á tie r ra , á tie rra .^

ü / r o / .X A l m onte, á Ja selv a , al valle.

O tros. V iv a Federico viva. tiros.

Otros. A l O jeo , que el R e y sale.

Salen e l R e y , ¡a Reyna Doña Catarina

la Condesa, A la c e n a , D anm t , y

acompañamiento.

R e y . Q ue vozes tan encontradas;:-

Reyn. Q ae ecos tan desiguales::-

R ey . Siendo A lm a de la E sfera,

son im án , que aái m e atraen?

Reya. Son remora de tais pies,

siendo despojo del ajrre ?

X sah.Bt\ m ar, y del bosque á na tiem po,

los acentos m al amantes ap.

p e r s o n a s .

P r ín c ip e , niífo.

L a R e y n a , Dam a,

L a Condesa Isabel.

./Slacena, Graciosa,

E scaparate , Gracioso.

Un /tlcayde.

J O R N A D A PRIMERA.

Llamas.

^ n Corres,

Soldados.

M usica,

Acompañamsntt>

causan en m i cerazoa,

distintas contrariedades.

A h c . Aténgom e á que esta ba«a,

de vozes parará en a yre.

Salen A k x a n d ro , y J o rg e cada uno p$t

su parte,

j i l e x . S e ñ o r, la caza azorad«

del o je o , va hácla el p a r ^ e .

J org . F e d e ric o , gran Señor,

desembarca y a triumfante.

Jsab. A lbricias albricias alma. ap.

R e y . JPues la cata se dilate,

y logre eJ gran Federico,

que solo un R e y vaya á hoararle,

que K e y , que á un Soldado premia

hace muchos Capitanes.

^ l e x . Q u e esto perm ita m i em bidit. ap»

A J org ,


^ org. Q ue esto sufra m i corage. «p.

Reyn. M ucho á F ederico houraisj

mas son sus inerito? tales,

que aun los honores no son

á sus hazañas iguales.

ñ ¿ y . Superiores so n , y mucho ap,

pues solo por ir á honrarle,

p.ierdo, no hablando á Isabela,

m il siglos en cada instante,

Ita b . M ucho le ataba la R eyn a. op.

y íla c. Si vendrá mi Escaparate. ap.

R e y . Salgamosle á recibir.

Suien Federico con botton de G eneral,

Rosendo de Soidado muy bizarro , E t -

caparate , ¿ioldtídos , y accm pa-

ftar:iento.

F e d . A tus pies h ero yco M arte

está Federico.

R e y . Para que mis brazos le levanten.

F e d . Será pará hallar la G lorias

M iento . que solo en el A ngel

de Isabela (a y ! C ielo herm oso)

pueden halinrse mis glorias.

R ey . Q ue en fin lograste victo ria?

F e d . A quien tus premios reales

dieron el bastón , pudiera

dexar de venir triunfante?

Jtah, Q ue airoso está Federico,

con aquel bélico traje ?

si supo agradarme Adonis,

hoy me ha enamorado M arte.

R o s V iv e D io s , que no pensaba.

que fuera el Hey tan afable!

R ey n , Si es gi.sto del K e y , qiiisiera

que refirieras el lase««

is o b . Y nii a te rcio fi, por las Damas

la misma suplica os hace.

R o s, A fe que labrá decirlo.

como supo exeeutarlo.

R ey. Siendo fuerza obedecen

á las D a m a s, justio e s , que antes-

de desea^&ar, eos refieras

los '5uceso»-del cca'.^ate

n a v a l, que con tasta dicha

glorioso de^empefiasíe.

E tca p . Las albricias perdonara

a l K e y m i amo al iosrar^^

por el trabajo de haber

de vom itar qiiaf^to sabe,

síq dentarlo' rebollar.

Feá. ¡}i es gusto vbvstrc^ eKuebadme,

A pareció alegre e l día,

sopló el zcfiro suav«,

hinchó e l viento nuestras velts^

vieronse quietos los mares,

ardió e l corazon en furias,

dispertó fiero el corage,

sonó el cañón que crugia,

vistieron alas las N aves,

tocó el parche, sonó el bronce,

é hincharon co stra el A larb e,

tan ufanas, tan ligeras,

tan soberbias, y arrogantes,

que la D eydad de N eptcno

supremo K e y de lo» mares

las juzgó ajados D elfines,

ó escamados vegetables.

AlagLeñas las espumas,

lisongeros los cristales,

con surco de nieve, y plata

la ofrecieron libertades,

(si en la constancia hay firm eza)

seguridad inconstante.

D orm ido el m ar para el sust«,

para el ocio vigilan te,

entre lucidos celages

el re s id e de U A u ro ra,

( s i A urora paede llam arse

la que escapotando el C ielo

vistió de sohibras el a y te )

se desquiciaron los exes

del azul carro trionfante,

temblaron ios once C íeles,

y con truenes formidables

acotiipa^.ados de ra jo s

dieron á entender llamant&s,

ó que era el C ielo un ves^iblo,

. ó que contra sus Deidades

se recovaba la guerra

de los . autigucs Gigantes.

A sustado á tanto h o n o r

el quarto Planeta adlante.

si no obscureció sus luces^

casi llegó á mortiguarse.

E n fin hecho el día noche

su furor el C ielo esparce,

y encor.trado c:*n el noto,

y el aquilón arrogante,

à mas fio poder luchaban

t i que EO á fi ego » y á sangre,

cansando tal laa WIIIUMV^U

confusiou

m íe n o sj r a y o s , a g u a , y a yre,

^ue k s pareció á los ojos

ma»


¿ñas Unces, y perspictces

ser liquido h u m o r, el fuego,

q u irto eleioeaco , ios mares,

salamandre , los delfines,

vivien te aquatil , las aves.

A h o ra coQtemplid pues

qual quedarían las Naves,

si agu a, trueno , v ie n to , y fuego,

conspirados las einbatea:

crujen entenas , y quillas,

silvan á rb o l, y veUiínsn,

consieate hasta las ciren as

el mucho peso del lastre,

y oculto el tiorre á la v istt,

y perdido el gaberm blcj

fueron pelotas de viento,

las que montes eran antes.

Una á los C ielo s se sube

O tra al abismo so abate,

siendo el Cam po de Nereo

en espum as, y cristales

mucho m ar á pocos Buques,

poca agua á muchos desastres.

T re s dias duró «ste horror,

ó tres n och es, ( si no caben

n i tinieblas en el día,

o i en la necke claridades, )

quando cansado Neptuno

de tantas atrocidades,

ó satisfech o , que es masj

de nuestro valo r notable^

trocó borrascas desechas

en dulces tranquilidades :

serenáronse las ondas,

sosegáronse los a y re s ,

y se esperezó ia aurora'

en su lecho de granates

bostezó eJ roclo perlas,

vertió en lagrimas coralss :

si eran de iJznto ó de risa

no supo determinarse,

y con las luces de Febo

mas bien visto por mas tarde,

hallé siete N aves menos,

que quisieroQ usurparse,

ó para S ig n o s, el C ielo ,

ó para N in fa s , los mares.

Pero apenas determino

seguir feliz m i viage,

quando burlando un peligro

tropiezo con mil azares.

A h í qoe biea dixo el qus dÍKO,

que las desgracias cobarde«

quando solas no se atreven,

y eslabonadas combaten ;

i óenabar descubrimos,

que f e l iz , como arrogante

?n una ;=egura cala

burió dei na^r los embates.

E l s o s e g a d o ,'Y o inquieto,

Y u p o cas, el mochas naves,

los suyos mucho refresco,

y los mios mucha hambre«

s i le bolviera la espalda,

quien me llam ara co b ard e? —

M as despreciando temores,

que en pechos nobles no caben ,

junié todos mis Soldados

con intención de anim arles,

y sincopando palabras,

porque el barbaro pujante

por las faenas de un Bordo

venia en popa al com bate,

les dixe : Soldados m ios,

Qunca et leal fue cobarde

á mas peligro mas triunfo :

á nuestro valor constante

ao ceden los elementos ?

no se han rendido los m ares ?

Pues quien todo el mundo vence

que h ay que pueda co n tra sta rle?

A lto : á conseguii el triunfo,

mueran los T u rco s infames«

que en nuestra ruina quiere»

fundar sus felicidades.

E sto dixe y disparando

un tiro , que promulgase

la B a ta lla , fue su estruendo,

quien dió principio al com bate:

áspides de p lo m o , y broKce

im pelidos del corage^

escupieron mis cañones

contra el T u r c o , que drrogante,

en despique de la ofensa

vom ito sin alentarse

muertas, llam as, que pudieron,

en sangre viva anegarse :

turbada con densos humos

la vaga región del a yre,

y abrasados los ve’subhw,

de N eptuno los cristales,

dudaron los E lem entos

la situación , que les cabe.

M usrto soy á decir iban,

A 2 lu$


Ics .Soldados, pero ante»,

qne prcnwociarlo pudieran

la cruci paiea inconstante,

cortando eJ hi]»f á la vida,

hizo , que Jo sìnccpaseiu

T o d o fué horror , todo susto,

todo o d io , todo corage,

todo rencor , todo rabia,

todo g ite rra , aa


R ey. A ser todos como vos,

íes Soldados de m i R eyno,

si m il mundos descubriere,

de todos me hiciera duefio.

E a pide mercedes

con el seguro supuesto,

que será tu petición,

execucion en mi pecho.

Tam bién co rrea por m i cuenta

los ascensos de Rosendo,

que c r e o , que es sangre m ía,

y de su ^valor , y esfuerzo,

lio es esta la vez prim era,

que aquí han llegado los ecos.

F e d . Sn$ A b u e lo s, y los ralos,

fu e ro n , S efior, unos mesmos.

D e T eniente general

su Padre servia al vuestro,

y aunque m urió ep la Cam paña

vivirá su nambre eterno.

Rosendo nació en el campo

tan anim oso, y resuelto,

que creo ha sido en é l '

naturaleza el esfuerzo.

R o s . S e fio r , mis m éritos son

soio ser Soldado vuestro.

R e y . Y o me doy por bien servido.

R o s. St tanta dicha merezco,

vengan vengan enem igos,

que y o haré, que triunfes i’e ellos.

R e y . Pedid pues ahora vos, ó F ed.

que deseó complaceros.

Iso é. O ! si Federico oyera

muchos gritos de mi afecto ! ap.

O í si me leyera el a lm a !

E sca p . El se qoedo boquiabierto.

R e y , De que te suspendes ? pide.

F e d , S e ñ o r, m i leal afecto,

( a y Isabel ) scio aspira

el mas soberano prem io,

que es mira ó Isabel.

R ey . Q ué ?

F e d . E s tir á vuestras 1 plantas.

R ey. M ál disimula su intenro. ap.

R os. Y o si- he de decir verdad

d« coriesta, no entieado,

porque, el sis zas de la espada

es todo flil galanteo :

M as con todo me persuado,

que R e y que brinda con p re n io s,

BO p e d irle , es desayrar •

lo generoso del.jpecho :

si quando eran ea la guerra

tus músicos instrumentos

los chillidos de las balas,

de la polyora el estruendo,

salia por estrivilío ,

Isabel , querido dueño^

peleando tcdo el día

COQ lamedores afectos,

tanto , que llegué á apurarm e,

voto á mios de hombre tan tierno:

á que viene aquesa sorna?

pide á Is a b e l, y acabemos.

R e y . Eso no mientras;;-^ cp ,

F e d . Sefior:;-

M e leyó el alm a Rosendo^

sí m i valor os obliga, '

Isabel::-

R ey. Basta , N o es prem io

Isabel de una V ictoria.

B ien se entien de, que Rosendo^

entiende mas de batallas,

que de amores. £1 afecto

es quien conquista á las Damas,

no los belieos estruendos.

Las hermosuras se asaltan

con escalas de requiebros,

con pistolas de cariño,

y balas de afecto tierno.

R os. Sefior y a dixe al principio

que y o de amores no entiendo,

como me crié en campaña,

intento , logro , y deseo,

es para mi todo uno,

y si amor gasta rodeos,

va yase am or noram ala,

que yo á mi espada me atengo.

R ey . F e d e ric o , el R e y prudente

(q«e mal ftig e , el que ama tierno,) o f .,

es de la hacienda Si'fior,

no del albedrio Dueño.

Procura obligar á Isabela,

que y o ni o to rgo, ni niego.

Reyn. Que engaño tan evidente. op*

Q ue desengaño tan- tierno,

d*:scübriepOD. T ente lengua,

q\ie ya iba á decir los zelos.

F e d . S i el logro de la hermosura

es de las íineyas premio,

con el tiem po será m ia

Isabel.

Jsub. Y o por m í::- Bueno ;

quieres d e d r , qu¿ ob ed ieau

es**


estaras á rr.ls preceptos :

y a lo se , que en tu lealtad,

y afecto no le cabe men.

P ero F ederico es M o to ,

y le necesita e l R eyno,

para el estruendo de M arte,

no para lides de air.or.

E l T u rco estará ofendido,

y estoy la guerra temiendo.

G o ze el triunfo Federico,

que después logrará en premio

á Isabela , ( no en nú vida ) op.

E n tre tanto mi M ontero

o iayo r será , qi:e la cata,

es de M arte v iv o exemplo.

Reyn. Z elo s, qué mas evidencia? op,

Isab. Am or y que m ayor tr0pi;20? ap.

A íe x . Envidia que mas venganza? ap.

R en co r, que m ayor tro feo ? ap.

A la c . Q ue mudo está Escaparate? ap.

B íc a p , En que vendrá á parar esto ? ap.

R e y . Que respondes Federico?

F e d . SeB o r, que solo pretendo,

lo que queráis.

Escap. L o que quiere el R e y , quieres tu,

lo creo.

R ey . Desde hoy dispondréis la caza.

Y v o s , valiente Rosendo,

de Capitan de mi G uardia,

B a stó n , y mando os entrego.

R o t. Infinitos años vivas.

Perdonad si poco atento,

a o os tra to , qual mereceis,

que en el a sa lco , y el cerco,

la Eioqüencia , que se aprende

es solo la del silencio,

y quando hablar es preciso

se hace con lenguas de azero:

con esfa tengo de hablar,

quando yo al T u rco soberbio *

si quiere entrar en tu casa

le descalabré los sesos.

R ey . Está m uy bien. O la al monte,

quiera am er logre n»Í intento. vate,

is a h . Si vas á perseguir fieras op.

arm ate contra ti mesino.

Rey*t. Zelos á azechar al R e y . vafe,

íta h . A m o r, á sufrir tormentos., vase.

F e d . Fortuna , á esperar tus iras, vase,

J o r . R e n co r, á ensanchar el pecho. vase>

A l e x , E u b id ia , á desahogarse. vase,

R o :. G racia á D io s , que se fueron.

A la r . A D ios Sefíor Escaparate.

F.ícap. A D ios Sefiora flor del Berro.

A la c , E stá Vuesarsed m uy mudo.

Eseap, A n te s por hijblar rebientoj

ven acá.

A ía c. Vay con m» Ama.

E sca p . Pues y o de espacio te quiero.

yUüi .'ía aun de priesa no íe estim o, •vat.

Esc^p. Pues si no quieres , Laus D eo.

R os, D im a , diaie Escaparate,

ya que hemos quedado solos,

que te parece del R c y ? ^

R o s. D exate de boberias,

ya le habias visto el ro stro ?

Escap. S í, y por la fisonomia;

infiero su signo propio.

Ros. Q ue Magestad I Q ue grandeza!

Q ue respeto infunde solo

el m irarle ! Que temor !

en fin ahora conozco,

que es el R e y D eidad humana.

Escap. M u y m oral va este coloquie

Ros. N » me canso de mirarle

E sca p . M írale con m il Dem onios,

y no me rompas los cascos.

Ros. Tom as pesadumbre ?

Escap.. Tom o.

R os. D e que nombre al R e y ?

E sca p . D e eso.

R o s. D e que le m iro?

E sca p . D e eso otro.

R os. E n mi vida le habia visto,

fuera de mi estoy de gozo,

dim e DO , es atable ?

E scap. Es.

R qs. N o tiene buen tajle ?

E sca p . Airoso.

Ros. N o nos ha premiado ?

Escap. Si.

Ros. Y no te roba;;-

Eseapf E l DemOnio::horabre

dame cien porrazos,

y dexa interrogatorios,

R os. Pues , que hemos de hacer ?

Escap. M archar,

de este p a g a r poco á poco;

é irnos á ver el Palicío^

y d esp u es, en el soto

está el K e y cazando fieras,

podemps cazar nosotros

ofn mas qúietud en el plato,

codornizes, y gazapos.

Ros.


R^$,


si á tu voz obedientes f ó i tas ruegos

se rinden t ie r r a , agu a, fu e g o , y v ie n to ?

Feef. A ver si alguna fiera (dura suerte ) /

esm alta su piedad , con darme mugj-te

Isalf. A ver si entre Jos brutos de esta vega

hailaré la piedad , que el R e y me alega. *

F ed . Conque el R ey (a h tirano) *

no quiere , que de esposo os dé la mano?

Ixab. D e esta gloria me priva

porque rabiando v iv a , lo

haciendo , que mi viáa despachada *

pase á ,s e r por la dicha desdichada* Ufira.

F e d , Lloras m i bien ?

Isab. Pues n o ; S i e¡ R e y prohíbe,

que habite el a lm a, donde amante vive.

Hace el manso arroyuelo

de cuna de c r ista l, techó de hielo,

y apenas se dilata

liquida sierpe de sonora plata,

dando ser á las flores,

pidiendo zcío s, y cantíiido amores, ‘

y a logra en la república fragante “

por quien amante fué j m orir amante:

crece la vid hermosa,

no bien n acid a , quando y a frondosa,

y apenas con sus o jas-d e- esmeraldas

juego es del v ie n to , de A b ril guirnalda,

del olmo asida, engendra con decoro

en tronos de z a fir , M onarcas de oro.

N ace el Leon rugiente

manso cordero , quando apañas siente,

pero al ver de a lli á poco m uy ufanos

los diez corbos alfanges de sus manos,

de su guadexa ?l vivo laberinto,

Jos humos que influyo su propio instinto,

y el dominio obsoluto,

con que R e y le venera todo bruto,

dexa la causa , y con ayrado ceño,

ia libertad exerce de que es duefío.

N ace el A v e en e l uldo

bagel sin ve la s, nave sin vestido,

,p e ro apenas con plmas la decora,

«n fe b o , y o t r o , una y o tra aurora,

navega placentera

el occeano vago de la esfera,

haciendo desde allí m ásica amable

la racional sensible , y vegetable.

M as y o con mas ra z ó n , mas albedrio

no tengo libertad en lo que es mioj

pues goza el yugo mas que yugo suave

el a rro y o , la p la n ta , e l B r u to , el A ve.

F e d . N o con tan dulces quejas

m a-


mates m f vida ^ si el dolor me dezas;

so prodiga de perlas llores ahora,

que si al sol bien le e srá , mal á la aurora •

y mi p ech o , que alienta con tu aliento

m orirá de sa p e n a , y tu tormento.

D irasle al Ile y en su esperanza vana,

que lo qae hoy es am o r, tedio es ma5ana.

Isa b. T u verás de Isabela la firm eza.

F e d . Si eres diainante por naturaleza

com o podré d exar::-

R ey . A lado bruto

aunque el bosque te dé salvo conducto::-

Isa h. E l R ey.

F e d . A D ios mi bien.

lín b . Ha dos tiranos !

entrarse Isa b ela , sale e l R ey apresu-

ffido con un l^enablo en las manos, y

a i vsrla la detiene.

R ey. Has de m orir despojo de mis manos:

Pero Isabela tente , espera,

no el monte cruzes tirana,

que no te quiere D ian a,

e l que Venus te venera.

Jsah. En busca de un Jabali::-

R ey . N o le mates por tu vida

que si es por ser homicida,

habras de m atarte á ti.

Ita b . Licencia rae aveis de d ar::-

R e y , S í es para Q)atar cea rayos,

tus ojos , á muchos malos,

que se la suelen tomar.

Isah. L a R eyna espera señor.

R e y . Tam bién el R e y , que es primero.

J í l paño F ed . A ver si Isabela;;- pero

e l R e y , y e lia l rente amor.

Á i paño la R->yna.

P o r si descubrir pudiera::- ay de m i!

E l R e y , é Isabela,

A q u í sabré de él , y ella,

lo que saber no quisiera.

Isab. Con que no queréis en fin...

R e y . Com o en fin ? eso es error

si es infinito rui am or,

com o he de querer en fin ?

Isa b. Señor , aunque soy leal,

me habré de tomar licencia

que estar aqm es indecencia.

F e d . Bien se escusa.

R eyn. N o va mal.

R ey . Espera.

Isa b. Eso es imposible,

~ñ£y. Escucha.

vote.

Isa b. N o }»ueJe ser.

R ey . M ira , que e l R e y sab ri kaeer

un imposible posible.

Isab. Prim ero la vida esquive

me quitará vuestro azero.

R ey. N o que la estim o , y venero,

como la misma ea que vivo.

O y e mis finos extrem os

y despues, te puedes ir.

Isab. Si es fuerza averos de o ir,

decid luego , y acabemos.

Reyn. Q ue queda y a , que acabar,

si atiendes á sus terneias ?

F e d . A h ! que quien o ye fineza»,

no está m uy lejos de am ar.

R ey. Hermosísima Isabela,

cu ya belleza homicida,

m ata , con lo que da vida,

y con lo que abrasa yela,

á tu L uz m i amor anela,

tu ardor me atreví á bcbér,

y en pago del proceder,

me vino un D ios ciego á dar

los ojos , para llorar,

y no para merecer.

No bien em peré á m irarte

quanJo acabe vle «juererte,

y jc z g o , que a n te s, que verte,

devLo ser el adorarte..

S i fui F áeto n te , culparte,

y no culparme es debido,

pues, que tu la causa has sido

con tao finos arreboles,

que á QO ser tus ojos soles

no seria y o atrevido.

S i S6y de la R eyn a esposo,

tu Padre solo es culpado,

B pues


pues habiéndote ocultad#,

nunca vi tu C ielo hermoso.

S i al m irarle fo í.d ich o sa ,

resuelto á adorarle me hallOf

loco soy si mi amor callo,

porque que derecho, ó que le y ,

m andará, que pague el Key^

Jos delitos de un Vasallo.

Y o en Suma te tengo am or,

( perdone el decoro R eal,

que no he de querer mal,

por querer bien á tu honor.)

M ortal es y a m i dolor,

e l remedio tu hermosura;

cura pues , Is a b e l, cura,

con un $i mi amante herida,

si üo quieres


Réy» SerSs fírme ?

Isa b. Seré firme.

R ey. Sin mudanza ?

Isab. Sin mudanza.

R ey. Pnes m ir a , que salga« lae^o.

Isab. En la füenre esperaré.

A m or si culpan mi fe ap.

dá de escusa, que eres ciego, vase.

R e y . Poes su esquivez he venido:;-

P ed . Fue« he visto el desengafio::-

Reyn. Iré' á prevenir el Jaño. entrase.

R ey . iré á rendirla M arido, v js e .

So¿e F ed. Sentidos, {Potencias, a l m , '

pecho , coraron , cuidado.

F a n ta sía , h on or, despecho,

ca riñ o , razón de estado,

venid al salón del juicio,

que un acuerdo os Huno.

Sentidos , ( a y de mi triste )

no viste , y ohiste , hablando

á Isabela con el Ile y ?

M e m o ria , no ha sido un lazo,

quien á el le dió libertad,'

y á F e d e rid o , hizo esclavo?

Entendim iento , esta dicha,

no es de mis malss presagio?

Voluntad tu sentimiento

no es testigo de mi agravio.

A lm a , tu in^juictud no está

mudamente publicando,

que es cada discurso, un fuego,

un áspid cada reparo ?

f i o es así ? si ^ pero ao,

sois Jueces apasionados,

por ofendidos , apelo

al tribuna! d§l cuidado.

Pecho , que sientes ? Letargos,

y tu corazon? desdichas,

tu fantasía? Ilusiones

hon or, y desp.'cho ? Agravios.

O i valgamí* todo el C ielo !

Q ue haré en pleito tan extraño?

Si alRia, sen tidos, potencias,

pecho, corazon , cuidado,

hon or, fanta«ia, y rabia,

me dan sen te'cia en contrarío?

N o hay quien d.'scüipe á Isabela?

Todos estáis conjurados contra ella?

co atra eila? todos? Pues todos

mentís ó estáis encañados.

' A l tribunal del CCTiño

por mas piad®so, os coiplíiío.

D im e a m o r; qua*do Isabela

cum plió en solos quince años

muchos siglos de hermosura,

no pretendió desposarnos

el Almirant^e su Padre,

con i p a l gasto de entrjuitbosf

N o hizím os las noche« dias

en sus jardines, logrando

ser elios mi s o l, y yo

eclipse amante de sus rajros?

L a mutua correspondencia

hasta ahora no ha durad o?

Luego me quiere Isabela?

L uego y o me quejo en v a a o f

M as como si al K e y dixo,

poco á F ederico amo,

y él muera ía K eyo a ? A qm

q u ie ro , amor , ^ g a s reparo,

quítate un poco la venda,

que te he menester Ar^os.

M orir la R e y n a ? á que e fe c td f

S i ella sirve de embarazo,

á los amores del K e y ,

m ataría es hacerme a g ra v io :

porque quitar el tropiezo,

es adelantar el paso.

Q ue escusa JiaUarás Cariño

en lance tan apretado?

D e cir que es sueño , es deliri»

oja'á fuera letargo;

pero el discu rso, qne firm o,

es mticho para soñado.

V a lg am e, a m o r, que aunque bcsco

sofismas á mis reparos,

.siempre sale en conclusioQ

que Isabela me ha agraviado;

mas no pcede ser también,

que viendo el R e y empeñado,

por escusar la violencia

fingiese amantes alagos?

Y a se vé , que puede ser.

Pero á que fin le dió el lazo,

quando para ir á ser R eyna,

j'a tenia el paso fran co?

Dudo si cada salida

ha^la el juicio m il reparos,

que medio puedo tom ar ?

D im e tu , razcn de estado

U'ltimo Juez de esta cau sa,

q u e .h a ré en el presente c a s o ?

A m or : no d escubre culpa ;

^ué mgcho ? si está vendado,

B a H o -


l £

Honor annienta el delito;

mas , que h o n o r 7e!oso, es sabio?

callar es inconveniente,

pedir aelo«, escusado,

fingir ca rifio , deJirio,

y d a r íÍen:po, al tiempo agravio.

P u e s , oue haré L u z natural?

A y sen da, cam in o, ó cabo,

qae guie mis confusiones

al ce stro de] desengafio ?

S i que al jardín puedo ir,

donde e l R e y está citado

p er Isabela , y alfi

saldré üe mis sobresaltos.

S i el R ey resiste constante,

seré su perfecto esclavo ;

pero si DO seré un A sp id ,

seré un Basilisco , un R a y o ,

que reducirá á cenizas,

tantas ofensas , y agravios.

E a is a b e ia , tir eres

Juez de ti m ism a, al sagrad©

de tus lealtjLdes apela

Dèi cariño lastim ado:

d« ti a ti misma , rae quejo,

ten ■piedad de un desdichado. vase.

S a ie hsca p . A hora que y a estoy soj®,

y que he podido librarme,

del peimaso de Rosendo,

^ae r.« me dexa un instante,

es preciso entrar en cuentas

conm igo. E a Escaparate

D ios te la de pare buena,

que peligra tu gaznate,

ai h í de creer á nii amo,

estoy en p e lig ro , y grave,

porque él pretende á Isabela

y el K ey temo ( á lo que hace)

que también quiere lo inistmo,

que y o he de terciar ios lances

entre Isabete , y Faderique

y si eJ R e y mis mañas sabe,

entre la so ga, y Verdugo,

tercero hará mi gaznate.

E llo sí que fuera chusco,

pero tantos disparates

s o pueden parar en otro,

l ’ues que ha.de ser ? Engañarles^

que una m entira á su tiempo

es tauy buena ; ojo é los Sastres*

Y si mi air.o- se queja

4e m i proceder infame.

porque roe mete en P alacio?

P o n ga, pongase delante,

que una v e z , que entró San Pedro

negó como todos saben.

S a k n con capas, y esi;opetas Rosendo y e l

Condestable y como de noche,

Cond. Q ue os parece de la C orte,

de sus plantas , y sus calles.

E s ^ p , Tom a este hombre es sombra mía

según me va á los alcances.

R os. Q ue es esto una Babilonia.

Cond. M a s , que v e o ! E scaparate?

E sca p . D e m irarm e os adm iiais?

sin duda soy hombre grande.

Cond. N o extrañáis m« m araville,

de verte slesdo tan tarde.

E sca p . A un quando hace buena Luna,

R.OS. Y o c r e i, que á retirarte

avias i d o , y por eso

vine con el Condestable

- á tomar el fresco aqui.

£ íf/ip . Pues yo vine á refrescarm e,

y lo he lo grad o , seguu

son y a frios mis douriires.

Sale un Cria. L a R eyna Ssñop;;-

Cond. Qué- manda?

C ria. Q ue habiéndoos visto en e l Parque

dice que vayais á Palacio,

Cond. V o y : á D ios. vase,

R o s. E l C ielo os guarde,

ya otra vez quedamos solos.

E sca p . Y temo roaiadisarme,

que hace fresco , y es grande chasco

para un bufón, resfriarse.

S a le Federico con capa espada, v broquel»

E ed-B.^ am o r; pero quien v á ?

R os. L o mismo iba y o á pregunrar,

F e d . D iga quien e s , ó m i azero

teñirá de rojo esm alte;:-

E scap. banta T eresa;;-

R o s. D e esta suerte satisface

quien de otra suerte no puede. riíSé^

E sca p . Sarracenos , y Aiiatere«

«e juntaron: mas que veo?

Señor ten te, no le casques,

que es Rosendo. dejan de feñif^

E e d. Y yo F ed erico;

dicha füé hallarte en el Parque.

R os, Si en aJgo puedo Servirte.

F e d , Una puerta has de guardariBe>

que me va v W a ^ y honec

en elJa. j

Rot>


R o s. A y p eligro ?

F e d . Y grande.

Ros, Esto es cotvidsrm e á bodts.

E s c a f. A nñ eci arme antes con antes,

de a q u í, porque tengo azar

en p u ertas, y ventanas,

f í r f . P u aí «sp;raoie ea Palacio.

E tcap. Eso lo haré con donayre. vas6.

R os. Que pEerfa te he Ae guardar?

F e d . L a que veis aqui delante,

que Isabela ha de salir

al jardin , y allí he de hallarme.

R os. Pues lio es para h ablar, temprano?

F e d . N o , y race'o es ya tarde,

para desci^ar dilemas^

que á mi corazon combaten.

H oce como que obre una p u e rta , y en-~

trass : salen la R eyna vestida de hombre

con ca p a , y espada y e l Condes-^

tüble con ella.

R os. M osca lleva Federico.

Reyn. Esto lia de ser Condestable»

Cor:d, Sefiora;:-

Reyn. N o me aconsejes,

qae por la puerta del Parqiie

be de entrar : v id a , y honor

me va en acertar el lance.

R o s. G en te llega: y a empezamos?

Cond. E sta es la puerta. llegan.

R o s. A delante,

C aballero s, q«e esta puerta

ia guarda un hijo de M-irte.

Rey». Pues aqui dos jovenes mandan,

que desocupe, y que marche.

R o s. D e espacio estaba la &ifia

digan Señores tomantes,

traben algunos testigos,

de que Ju son.

R ey . iVli sem blante

l o g i c e , y aqntst» espada,

que es rayo , es veneno, es áspid.

R o s . Pues justamente la m ia,

solo es acero , y no obstante

las hará volver atras embiste»

poco á p o co , antes con suites.

Cond. D eteneos, que es la Reyna.

R o s. V o s , Señora en es»e trage?

Qi:%ndo;;- Pero;;-

Reyn. N o os turbéis.

Q ue hacíais- aqui en e^ P arqu e?

R os. Salirne á tomar el fresco,

y com o v«s me maadaste^

volver a tr a s , y no *c

hacerlo , fué empeñarme

forzoso.

Reyn. B íen: con qu« fué

a c a s o , el qne aqui os hsÍUse?

Ros. ü i Señora.

Reyn. Pues ahora

es ya preciso qne guardes,

hasta que los dos sai^ainus

la puerta dei jardín , y calla.

R os. Y o ;:- Q uando;:-

Reyn. Nada me advirtais.

T© m »esa lla v e , y abre. .

Toma Rosendo la llave , y ta ce que

obre,

Cond. Y si el R ey os halla menos?

R e y n .^ o os tora a vos ese lance, entran.

R o s. A fee la heíiios hecho bi;enat

pues F ederico es constante,

que ha entrido á hablar á Isabela^

y la R syn a va á buscai le^

porgue otro ha de querer ^

á tal hora , y en tal trage?

si avisaré á F ederico V

Rías como , si fle de guardarle

el paso franco á la Reyna ?

O ! quien ahora en dos micaded

se pudiera d iv id ir!

Pero pues- tengo la llave,

e n tra re , y con disimulo

daré é Federico parte

de lo que pase y saldré

otra vez firm e , y constante

á guardar la puerta* A sí

cumplo con entrambas partes,

pues soy leal á la R eyna,

y doy à Federico escape.

E n tra se por là p u e rta , que se entraron

Federico', la R>iynay y s f (.ondestuble, y

e l son de la M u A ca , que ccnta e l quarto

siguiente , se descubrv un visioso Jardinf

y en é l una fu en te con D ia n a , f^enusy

y junto á ella e l R ey é Isabela

sentedos,

M ú s, Q ue im porta, que elhado esquivo^

á ur.o abata , á otro sublime,

sí donde reyna el amor

se alian lo^ imposibles.

R ey . Q ue bien suena á mis oido»

esta suave armonía !

cu ya es ia letta ?

JsaB.


M

Ztab, Señdr ) siendo m ala ^ s e ri m U .

A ¡ paño Pedsrico.

Pecho á -salir ya dudas.

A { paño Reyna,

R^y». Atm-» i escuchar tus desdicha».

R ey. Perdona , Deidad humana,

corto andube, por m i vida,

en no juzgar , que era vuestra,

siendo letra tan divina.

Jsaó. Pues vos me Jisongeals?

R e y . N o finjo no por mí vida,

siendo R ey no os adoro ?

N o sacrifico m i vida en tus agbsf

N o es mi alma

v ic tim a , holocausto , y pira,

quò eii humos de am ar se exaia,

quando á tu hírm osura aspira ?

L uego eres D iosa : Oj.ilá

os halle mi amor propicio,

quitado por tal os venera.

Isíih. Q uien firm e so sacrificíi

6H vuestras aras soy yo.

Ray. Tem o , que conserves viva

la llama de Federico.

Isaéf. Y a se reduxo cfí cenizas.

L a de la Reyna á ta pccho::-

R sy . T e n te , tente , no prosigas,

que seria sacrilegio,

amar la ¡Kcyna , vos viva.

Rsyn. Bueoo'í quedam os am or.

R ey. Y o quitaré en breves dias

este embarazo dej medio.

Itab. Com o ?

Reyn. Quitando la vida::-

Jsab. A quien ?

R e y . A la misma Reyna.

Jsab. A un grande imposible aspira.

Reyn. A h tirna! tú me matas.

F e d . A h esfi»^,c ! que determ inas?

R e y . N o bau cootado , que el amor

im posiblei rjciiita ?

N o sabes , que te idolatro ?

S a le por la parte y que está Federico.

R o te tu h , y quedu admirado.

R o s. L a R eyn a , de hombre vestid#

va á tu busca.

F e d . C a lla , y oye.

R o s. O ía , j a entendí el enigma.

R ey . Puefi , :¿je dud^^s , s¡ esto sabe»?

Iso b . E l n»e^io saber quaria.

R ey. Pues oye A lexaudro , y Jorje,

que á tu Federico em bidiaa:;-

Itah. N o digas tuyo.

F e d . A h , tirana !

Reyn. A h ambición , y !o que ins^tra^

R ey . Fué un cuidadoso descuido

de un alm a poco sufrida.

A lex a n d ro , pass y Jorge,

que í Federico no estima«

los convocaré á la torre

de la punta quatto mi51a»

distantes de aqui mañaoa,

les diré la intención m ia,

qoe es acusar á la R eyaa

de que me ofende a trev id a ,

coa e^to la daré ¿noerte,

y á ti la m auo, y la vida.

A l paño Condestehle.

Cond. N o en vida del Condestable.

R os. No mientras Rosendo viva.

Reyn. T ra y d o r en qae t» ofendí?

F ed . I.igrato tal. tiranía ?

que os si’spendeis? Hablad.

¡sa b . Vos perm itiréis, que os diga,

io que siento ?

Rey. Porque no ?

si es tu voluntad la m ía ?

Isab. P u es, Señ or, y a que á Ja R yn a,

C o ro n a , y vid a , la quites,

no le quites el honor :

veneno hay de conocida

e fic a c ia , sea este,

quien de fin á sus fatigas.

A cu sarla, es peligroso,

porque Ja plebe Ja estima,

y aunque la crea culpada,

es m u ger, y perseguida.

Por otra parte ¿u Prim o,

R e y poiicroso de U agria,

es fu c r ? a , que la defienda,

y en una guerra prolija,

aunque logres la victoria

se retarda nuestra dicha.

M u e r a , muer* con veneno,

sentimientos tu am or finja

que así queda bien con todos.

E stá satisfecha U ngria,

q u ie to , y pacifico el R eyoo,

vos lib re, y o sin e sv id ia,

vos con X )am a, y o con C etro,

y ámbos con la m ayor dicha.

R ey. Si en herniosara eres D iosa

en ingenio eres D ivina.

M añana ,daré i Jos mios


de est


esperanza en vuestra ajuda,

y la guarda de ua secreto?

Sabem os, que ea todo trance,

es -leuda el obedeceros,

y ái acaso algún traydor

intenta empañar sobervio

con vapores ambiciosos

el S o l , que adoramos regio,

irá el aráor de mi espada

ra yo á rayo deshaciendo

de sus nieblas generosas

ei soberbio atrevim iento.

J o r. L o anim o ofrezco leal.

Rey- D e nadie tengo recelo,

antes en esta materia

ei (uas traydor es mi pecbo.

Y o ::- O si conocer pudierais,

sin pronunciarlo mi aliento,

todo lo que siente el atoia

alia en el interior del pecho!

Y o ::- pero de que me co rro ?

E s mucho , que ua desaciertó,

eometa y quien sigue á un nlfio,

sobre estar vendado , y ciego?

Y o ::- O ! pese á tanto rubor !

peto de que me avergüenzo,

sino me exim io de humano,

qui


■ Jíey, M al agüero es la tardanza.

F e d . L a dicha , aunque se retarde,

es de la pena aprendiz

luego tendréis nueva buena.

Reyn. Fara buena y a es muy tarde.

D en t. R os. Blaldiro sea el tacaño,

que las posras inventó.

D en t. Escap. Y maldito sea y o ,

si nunca mas te acompaño.

Rey, V o z de Rosendo es.

Salen Rosando , y 'E sca p ara te de

comino.

R o f. S í hallaré;:-

mas D ios os guarde.

i o s tres. Con biea vengáis.

Ros. V’engo tarde,

y mal despachado .fu i.

Rey. N o algo v o z / q u e no me aflija?

Cond. Rosendo tan mal os fiié ?

E sca p . Eso y o lo co n ta ré :

M ala n o c h e , y parir hija,

tiene el R e y mal de costado,

y recelo algún insulto,

que como el daño está oculto

aumenta mas el cuidado.

R os. C alla bruto.

Escap. Entrambos, pies

os beso por el fkvor,

siempre á mi este gran Señor,

me honra como quien es. ap.

F e d . Sacadnos de confusion,

qce hay peligro en la tardat^a.

Se acabo nuestra esperanza ?

Ros. Todo es desesperación.

L legue coa este criado,

al Castillo de la punta,

que para esta infame junta

era el lug»r señalado,

y apenas Hegué á este estrecho

con sensillez afectada,

puse la mano á la espada,

recogí el aliento al pecho,

y de escusas bien armádo,

de cautelas prevenido,

todo en lo interior cuidado,

con el semblante sinrero,

con hipócrita inocencia,

pedí al A lcalde licencia,

sobornándole primero,

para registrar curioso

acuella torre famosa,

á quien el arte h izo hemrOH,

y amable* lo primoroso.

R egistré pieza per pieza

con cautelosa tralicia,

sin adquirir mas noticia,

qus lu de su gentileza.

V ien do mí inte^ito frustrado,

como por curiosidad,

q(tanto h a , que su M agestad,

d ix e , por aquí no ha estado?

D e la respuesta inferi,

que alli el R ey no ha hecho la junt»>

que está encamada la punta,

ó el diablo va por a llí.

E sco p . Y com o, que eso es verdad,

S eñ ores, yo vi (esto es llano)

treinta dueñas, un enano,

diez gig an tes, y un A bad.

R os. Esta m ateria es errada

por vuestra pausa imprudente :

h ay m a s , que recoger g este,

y embestir ?

E sca p . A y que no es nada ?

F e d . Sino lo es la diligencia,

aquí no h ay remedio humano.

pond. Este es el nudo G ord iad o,

en que ha de obrar la paciencia

m ejor será averigu ar;;-

R os. N o , sino egecucion pronta

que en fin , Señor , tanto m onta,

co rtar como desatar.

R ey. Si un ajuste conveniente,

en cosa tan arriesgada:.-

R o ¡. Señ o ra, ó c e s a r, ó nada,

d ixo el M arte mas prudente,

á grande empresa , gran pecho.

Haceos solo la cuenta,

que a q u ello , que se intenta,

no se consigue.

Cond, D el cohecho,

pues el dinero nos sobra,

será m ejor nos valgamos.

Ros. £ a , ya en el caso estamos,

y asi manos á la obra. >

F e d . L a Reyna á tu cargo queda.

Y o incitaré 1a m ilicia

y Rosendo con m alicia

la Plebe coumouer puede.

Cond. A Campaña saldré luego,

conmoviendo tro p a , y plebe,

que en estas canas de nieve,

aua se encubre mucho lue^o.

c y


18 y por D ios es disfavor,

cor:stituirme guarda damas,

qoando aun rsviven las llamas

de mi dorm ido valor ;

rayo seré d e la guerra,

Reyn. Pára guardar rui persona,

me sobro yo , que A m azona,

quiero ser de aquesta tierra.

T o m a ? aquesto es valentia.

V ive D io s , que estoy soñando,

que vaya resucitando,

la andante caballería.

F e d . Pues con G eneral tan fuerte

quien nos podrá resistir?

R-cyn. Pues á vencer ó m orir,

pues y a está echada la suerte.

Salen I s a b e la , y A la cen a.

Jsüh. G racias d o y á m i fortuna,

pues logro v e r o s , Sefiora.

T odo el dia en busca vuestra

v o y con ansia cariñosa.

Com o os hallais ?

Reyn, E stoy trisre.

Isab. Ríen el dia lo denota,

bieh las aves lo publican,

y bien el campo lo llora,

pues con nieblas de admosfera,

fiada es l u z , y todo sombras.

L as flores todo desm ayos,

las aves todo zozobras.

M as que muciio se entristescan,

e l aol , las aves , las ojas,

si todas R eyna os aclaman

todos deidad os 'odorau.

Conque si son los efectos,

señal de la eausa , ahora

por la tristeza de todos

bien p s , que tu mal corvozca.

'Reyn. M uy fina estáis.

is c o p . O iga el D iablo,

quanto 'va que se enamoran.

itü b . Pires ignora vuestra A lteza,

que quien constante la adora,

es Isabela?

üeyn. Los- afectos,

«s ^ierto que io denotan.

Isüb. La causa saber quisiera^

por si aliviar tu congoja,*

pued« mi amoroso afecto».

Fíms escucha^

^ u e f a s i 4/ tcdo derecbo eom« hablando

en iecreto , Federico , e l Condestable,]

y Rosendo*, en e l centro la R e y n a , é

Isabela y y a l lado izquierdo Ala'~

r.ena y E scaparate.

E scap. Aquesta es erra,

'c o n secreticos me vienen?

C ie rto , que es cosa donosa,

mas yo la ocasion no pierdo.

D ig o Sefiora fregona,

dulce trasto de cozina.

D am a de tra p o , y escoba;

sabe , que tras sus pedazos;

el alíra me .'leva toda ?

A la v . O yga el Kufon atrevido

soldados de s¿rena, y ;;—

E sca p . Sopla ;

N o da lumbre por aquí,

mudemos de letra , y solfa.

B ello 'hechizo de mi vida,

. envidia de las hermosas, <

si n»e tienes presa el alma

poique á mi amor eres roca?

A ía c , l'orque me liam o Alacena.

E sea p . N o diga tal que eso es cosa,

de co zin a, y en mugeres

de tu garb o , y tu estofa,

es descrédito no ser

de estrado, y sala Señora.

.íí/ac. J esú s! yo D uefia! Y o anteojos!

Y o ch ism es, mongil , y to ca!

Escap. D ejate de pataratas,

y .ci^inie la mano de Esposa..

A la c . £ s niuy -ooble mi prosapia.

E tca p . L a mia anti^^ia y notoria,

pees se hallan 'E scaparates,

desde que Ci^ina e» de E uropa.

A ié c , Venero la arvtigllsdad.

F ed . Pues á lo dicho Rosendo,

dUigeacia es lo que im porta.

R es. Eso corre por mi cuenta.

V o s::-

Cond. Y o haré lo que me toca.

Pues ‘S e ñ o ra , y solo un sueño

os aflige ?

N o otra cosa;

bien que con tu compañía

se ha aliviado m i 'congoja.

S a le J o rg e con un papel en las manos, y

hace reiterencia á la s Damas.

J o r . Por Sfaber que Federico,

•si&ba con puestea ^ teza::«-

E te o p .


.. *9

E tc fip , Sofl secretos al oido. gp, y así con vuM tra licencia

Í yor. Y tener órcieo expresa Jo leeré. D ice e l R ey;

d e intimarle est» decreto, F e d . Q ue frio yelo por mis veaas ap»

donde quiere que esruviere, se esparce ! C o raio n mio

me he atrevido á entrar aquí, resp ira, v a lo r alienta.

L ^ e Jor. P or quanto en m i secreta lea l coasulta

por cargos conprobados h o y resulta,

F ederico traydor á m i Corona,

y á m i R eai Persona:

fallo que sin recurso al R eai oid«,

del m ilitar honor desposeído,

quede preso ea la torre de Palacio.

F ed , F ed erico tra id o r? penai á espacia.

M ie n te , quiea tal dixere.

Sale g l R e y , y dice con Jorge»

L os dot. Y o ei R e y .

F e d . L a firm a es bìen venere,

mas si tu A lte za luego no vin iera,

v iv o de aquí el D uque no saliera.

Y o d e s le a l, S efío r? Y o tr a y d o r ? Quando

(d e colera ,• y furor estoy tem blando)

fue m i pecho aiuralla

que á tu R eyn o sirvió de fo so , y v a lla ?

Y o Sefior deshonrado,

y por traydor ai R e y , encarcelado ?

sm perm itir recurso á m i in ocen cii?

Quando previene , la jurisprudencia

9^® reo la J u sticia ao condene

tío o ír los descargos , que previene í

O ygam e vuestra A lte z a ,

y verá vindicada m i entereza,

•^ue -yo mismo me diera ( á m erecello )

pu£ai al co ra zo n , cordel al cuello.

Rey.» E stoy bien inform ado,

y esa replica aumen a m í cuidado

daos á prisión luego. %

R eyn. S i algo , Sefior , nú ruego

con


y entre tanto merezca tes favores.

Rey. Tíjneis F ad riq u e, buenos valedores.

D ad gracias á la suerte :

L a sentencia de m uerte,

suspendo por albora,

( basta ser Isabela intercesora,)

;preso estaréis hasia que por sentencia,

la culpa se d e c la ra , ó la inocencia.

Reyn. S i mas puede Is a b e l, que mi persona,

de que nve sirve el C e tr o , y la C oron a? op.

Ha c r u e l! mas pues la suerte está y a echada

verás lo que es una m uger airada.

F e d . S i d« mi vida es Isabel el medio,

venga la m u erte, que me causa tedio

el v iv ir mendigando los instantes

de qiiien es el exemplo de inconstantes.

R o f. Pues quando de libertarle pienso el modo

él lo hecha á perder todo.

Isab. T an mala es Isabela?

F e d . P erd im e, pero obre la cautela, op.

lo que la ira ha errado. •

Señor , u:i desdichado

con tanto sentim iento

fuera loco á tener entendím lentoj

despreciar y o la vida por la instancia

es noble pundonor de mi arroganciaj

es porque no crea la m alicia,

que es fa v o r , lo c r e o , que es justicia.

R o s. V iv e D io s, qu« esta suplica es quimera.

R ey . Ha de m i guarda.

Salen ^ le x n a d r o , y Soldados»

y ile x . A q u í Señor es-pera.

R íy . A A lexandro entregad bastón, y espada.

F e d . Esta afrenta e s m ayor , que la pasada

M as , pues está la causa fenecida,

y mi infelice vida,

entre el s e r , y no ser instable lucha,

m is tra icio n es, Señor , atento escucha.

D e aquel celebre Á lcid es Siciliano,

qu® en cam pos d e z a frír •b rilla y a estrella.

Zeagenes de A u sb u rg , pro d ig io hum ano

de los rayos de Júpiter centella,

nací luz de fuego soberano

de su leal incendio llama bella,

porque en lealtad aunque ia envidia ladre,

no le cedo ventaja á m i Padre.

Dexóm e de tres lustros en el mundo,

d~e sn v a lo r , y estados heredero :

f«ié en su tiem po el primero sin segunda

y 70 en e l mió segundo sin primero^

porque como mi h o n o r, y gloria funda

«a im itar u q M arte tan g«ecxeiO|,


e^Ná'iando su vida con cuidado,

lo b&staate aprendi para traslado.

T estigo es abonado vuestra A lte ta ,

pues aun el quarto lustro no cum plido,

y a üó tste bastón á raí destreza,

sin que ninguno. ¡>e diese por sentido,

si aseguré el laurel en tu cabeza,

si oy del v lc t o r , y el viva apetecido,

pues repetirlo es estragar la gloria,

calle la len gu a, y hable la memoria.

A co rd a e s , S e ñ o r , del R in hundoso, _ '

donde os viste asaltado de repente, . .

y at romper sus cjistaies temeroso,

Del/m h u m an o , si vaxel viviente.

Y o os guardé las espaldas animoso,

p te s y o salo al contrario le hize frente,

recibiendo en la Selva de esmeralda

seis herid as, ninguna por la espalda.

C in co batallas d i , que son m í gloria:

marítimas las dos , las tres campales

en todas logré el la u ro , y la victo ria,

coronado de triunfos mis reales.

In victo A quiles me hace ia memoria

A lexandro valiente sus anales :

colo vos olvidando bizarrías,

deslealtadas llam ais mis valentías.

S i este v a lo r , S e ñ o r, si esta a«obleza,

del m ilitar honor no es acrehedora,

ta espada rindo a) pie de vuestra A lte za

E spada en tierra.

orque en otro p erd iera , en vos mejora.

£ i bastón lo desprecia m i entereza

fo rtú n a m e le d ió , llevelo ahora. a rrcja h .

Y a estáis s e rv id o , y a con esto ceso.

A ito guardias guiad aqueste preso.

R c í. A d m ira d o he quedado de su pico i

viv e D ios que es el diablo Federico.

R ey, Hasta que q-uede el caso averiguado

es preciso esteis asegurado.

A lexandro , y a sabéis la intención m ía.

^ ¡ e x . Solo ha de i r , ó en compafiia ?

R ey . Sírvale ese criado.

E tc a p . Renuncio la Prevenda de contad© :


i l

es y a mas , qt:e* respeto , cobardíi.

Quien desleal á Federico sienfe,

de vuestra M agestad a b a jo , m íen te;

y que él^ es traydor , vi4 y e stí mintiendo.

Jo probará en el campo Don Rosendo.

Ese arrojo templad , que m i grandeza,

sabrá á otra vo z , cortaros !a cabeza. vose»

Ros. Y o ai oír estas vozes reportado,

y el leal Federico encarcelado !

Isúb. Libertad le d a r é , á eso me empeño. ap.

mas no la mano , que es y a de otro dueño.

Vam os A lacena.

^ I qc. V o y volando, vasc»

que ei niied© me tenia y a temblando.

R os. Q ué decis de esto Señora ?

R eyn. Q ue he «acido desdichada :

porque preso F ed erico,

se frustró nuestra esperanza.

Cielos contra una muger

por se x o , delicada,

frágil por naturaleza,

por costumbre desarmada,

disparais tantos ahogos,

influyes tantas desgracias ?

E l tierno humor de mis ojos

vuestra dureza no ablanda ?

sois de bronce á mis suspiros?

sois de marmol á mis ansias?

S i acaso están contra mi

vuestras iras conspiradas,

com o un ra yo no me quita

la vid a que y a me cansa?

C om o Ja tierra no abre

sus cabernosas entrañas

dando sepulcro á un vivien te,

que de no m orir acaba?

C o m o no form a en sus senos

para mis penas el agua,

mausoleos de cristal

sepulcros de n ieve, y p la ta ?

com o al llevar mis suspiros

el aire en su esfera vaga

co a afrenta de A rtem isa

monumento no me labra?

com o el fuego si es activo

tan remiso ahora se halla

que no reduce á cenizas

á quien provoca sus llam as?

M as pues los quatro Elem eiitos,

fu ego, y a ir e , tierra y agua,

y aua hasta los m ism oí Cielos,

sordos se hacea á mis tinstas.

y o rae vengaré á m i mesma

de sus piedades tiranas.

Con el polvo de m i ser

sepultaré mi esperanza,

h a ré , que el ardor del pecho

sirva de asqua á mis entrañas,

y el aliento , que respiro '

al corazon dexe ea calm a,

que las lagrim as que lloro,

viertan en rocio el alm a;

y el C ie lo ;:- p e ro , que digo l

N o estoy en de mi turbada.

Y o susp iros? Y o sol!«zos?

Y o sentimientos ? Y e ansias.

Lagrim as una matrona ?

Llantos una Siciliana ?

Cobardía una muger,

que está y a desesperada?

V o lv e r la espalda al peligro ?

consternarse en las desgracias ?

N o m ientras viva mi aliento,

Jio mientras viva mi alma.

M on té y o el bribón C aballo,

piqué mi espuela su hijada

m i pecho y en vez de jubón,

adorné eO p e to , y la m alla,

la lanza enristre el valor,

rija mi mano Ja espada,

tire m i dedo el gatillo, '

y ceavierta en viva llama

la polvera el pedernal,

que tantos estragos causa.

B a vasallos, » valof;

Ea


E a líijcs g u e rra , arm a,

si cODsegüimos vietoria,

feneció nuestra desgracia,

y si instable Ja fortuna,

se nos incstrare contrariaj

aceros hay en Sicí lia,

s o faltan p olvera, y balas,

con que perdiendo las vidas

ccQ resolución bizarra,

le ahorraremos á mí Esposo

ía violencia de quitarías.

R o s. Aquesta si que es iruger,

vive D io s, de rom pe, y rasga:

' estas w*n ias de mi gusto,

que huelen á cuchilladas.

N o sino esas de alfeni^jue

en mazapan engarzadas,

con e! corazon de alcorza,

y el alma filigrana.

Reyn. Q ué decis ?

R o f. Q ue es perder tiempo,

lo que e s tardar la batalla.

Cord. Para ía tropa •, Federico,

nos hace notable falta.

12ox. E l solo es m ejor, que y o ,

mas y o , m e jo r, que la casta

de los Jorges, y Aíexa^d^os,

y de toda aquella canaHa.

Cond. Vuestra M a gesta d , Señora,

pues lo ordena asi la mala

consternación de los astros,

será presa voluntaria,

pues en e] mismo palacio

ocultanienfe encerrada,

ha de estar raienfras y o digo,

que la he visto disfrazada

entre la tr


«4

siempre tje sentM o Rías tu«

d esg ra cia s, que sus tragedias,

y un poquitd mas las mías,

que las tuyas , y las de ella,

y y o lo juraré si importa.

F e d . Q ue así apures mi paciencia?

E tc a p . P u es, Sefior, no es delirio,

q«e y o por tus travaquitas,

esté i pique ( y esto es cierto

asi estubiera m i abuela )

de olerle los entresijos,

e l V erd n go en la escalera.

F e d . Q ue eso digas ?

P ero tén : no oiste ruido á la paerla?

E sca p . R u id o , y mas de ruido,

y a la han abierto ; por señas

que sale im tufo de Requiem ;

y huele á v e rd u g o , y cuerda.

S a íe Isa bela , per Ja puerta d el lado

izquierdo , con una lu z , y la Re-fna

por la derecha y y o l ver á Isabela

se queda a l paño.

F e d . Q uien vá ?

Isab. Q uien puede venir, .

buscando llaves maestras,

y sobornando Jas guardias,

sino tu ñna Isabela ?

Reyn. Q ue intentará esta m uger?

Bien m ió , respira, alienta.

F e d . Señora escusa palabras.

"Escap. D ios ponga tiento en tu lengua.

F e d . A que venís á estas lioras ?

Escap. A m ajarte la paciencia.

Isa b . Q ue es esto , Dueño querido ?

desvio en ti ? en tí tibieza ?

tu me miras sin agrado?

tu me amenazas , y tiem blas?

Q eaodo con tanto trabajo,

y á tantos riesgos expuesta

vien e á darte libertad,

quien ser tu esclava profesa?

A g r a d e c e , á que me Im porta op.

que desampares la tierra.

Rey». Bieu finge , mas ha cruel

( que falsas son tus ideas?

Isa b. M / .ra , que soy tu Isabela,

y tu mi adorada prenda

de quando acá Dueño n^io

tan poco afable te m uestra?

F e d . S i e! sexo no respetara

n i pundonor noble h lciera::-

Tra^, Q ué ?

F e d . N ada::- D í lo que quieras.

Isab. Prevenidos á Ja p a tita

de Ja torre hay dos caballos

libra tu vida que arriesgas

la de los dos en la tuya,

siendo entrambos una raesma.

M as antes de partir , q*uiero,

que satisfagas mis quejas.

S í sabes, que te he querido,

y que á mil riesgos expuesta,

he venido por librarte,

como pagas mis finezas

con tan atroces desvi?

Razones tan poco atentas?

F e d . IVÍuger, m onstruo, m uerto ó todo

no irrites mns mi paciencia,

que aunque el respetar las Damas

en quien nació noble , es deuda

eJ irapuJso de la ira,

suele estragar la nobleza :

vete ingrata , y falsa vete.

E sca p . T om ate esa, ap.

Isab. V illan o , mal cabaliero::-

F ed . T ra id o ra , falsa sirena:;-

Isah. T ú á mis favores ingrato.

F ed , Son íingidas tus finezas.

Escap. Estos si qae son cariños ap,

de la ultima m o ia : á ella.

Isab. JVTira que te doy la vida?

F ed . A l R ey el aim a Je en trcia s.

Isab. Y o no entiendo esos enigmas.

F e d . Q ue los descifre la selva.

Isab. (¿uien?

A quel la zo , que al R ey

Fué grillo de p lata , y seda.

Isab. T u amo ha perdido e l ju icio?

Q ue os parece de su tema ? •

E sca p . S e ñ o ra , que me parece?

Isab. Y a el sufrim iento es aftenta.

Q uieres v iv ir ?

F é d . Por ti no.

E sca p . Pues. Requiem eternam.

,ls a h . M as , pues agravios me muestras,

bien será, que á zelos mueras.

Sabe que eS R e y es aii Dueño,

que y a desprecio tus prendas,

y por mi causa estás preso,

y que por la causa mesma

perdereis la R e y n a , y tu,

m il vidas si las tuvierais.

Que si una m uger airada


es pí;n70F.csa c«lcbra :

' será airada , y despreciada

Id ra de siete caberas,

f u r ia , h o rro r, v e n en o , y muerte,

furor , crueldad , y fiereza.

T u llorarás mi desaire. 'oase.

P ed . M uger , á tanta insoieacia

COA bolveros las espaldas,

os doy la mejor respuesta.

Escap. Fue^ o, que carga cerrada;

D igo Sefiora Isabela

tome V n i. luz no tropiece

que á obscurac:;-

S ale la R y i c ,

Reyn, T an contenta

estoy de haber escuchado

tu resolución , que diera

por no 'perder este rato

el laurel de mi cabeza.

S a b e, que por mi cuidado libre estás,

Federico.

F ed. Si no temiera

manchar con sangre tan vil

el blasón de mi nobleza

el cuchillo del estuche

de roxo coral tiñera.

Q ue aun de verme no te corras!

que aun traidor^ 'aliento tengas

para volver á m irarm e!

viva el ardor de mis penas;;—

E sca p . N o digo y o que hace obscuras.

D iablo no v e s , q«e es 3a K e yn a ?

F e d . Señ o ra, Y o ;- com o;- quando;—

Reyn. L ib re esta s, toma la puerta,

que en la tardanza h ay peligro,

y en el quartel os esperau.

F e d . Pues y vos ?

R eyn. Y a está dispuesto;

lo que im porta es diligencia.

D en . oz. T raición , traición.

Escap. E sta es otra.

D en t. i/ o z . M uerto soy. mata lá lu z.

E sta es peor.

S a le Rosendo con ía espada desnuda

por la puerta , que salid Isa b eli y

va tentando ctta o, que va ó

obscuros.

R o s. V en cí el prim er tropiezo,

pues maté las centinelas.

S i daré con F ed erico?

A ndan lodos p or e l tablado comí

confusos.

E sccp . Por'donde andará la R e>na?

R#^«. V en Federico por aqui,

pues está la puerta abierta.

F ed . Y a sieg o ; Fortnpa instable

fixa y a un clavo á tu ru eda.;-

D e n t. P 'oz. D entro está ; cerrad la torre.

Sate A lcayd e.

A lc a . M uera quien osado intenta.

R es. D e noche á nadie conozco. riften.

A lc a . Jesús me valga. cae.

E sca p . G ran gresca.

R os. Este ya ho hablará mas.

Por donde hallaré la puerta;

M as y a di con ella. F eliz

soy si consigo e s ta ‘ empresa;;—

Soys vos F ed erico. da con E scap.

E s c jp . Si.

Ros. Pues vám onos; á que esperas?

D en t. y o z . T ra ic ió n , traición.

R os. Y a es preciso

abrir con la e s p ^ a brecha.

D en t. A le x . Tom ad tomad

esa pue^-ta de la tzquierda.

R e s , Huid.

E scop, Si : el salto de mata

es la m ayor conveniencia. vante.

Salen A le x a n d r o , y Soldados.

S o ’d. i . A cudid, que hacia eí'ta parte

se vé ya la puerta abieiia.

A ie x . Q ue hay? donde está el A lcayde?

Sold . a. Com o fiel m urió en la empresa,

pues revolcado en su sangre está.

A le x . Y los presos ?

Sold. 3. E n gracia.

^ l e x . Q ue esto disponga la suerte

contra m í! E a Centinelas

el que prenda F ed erico,

quatro mil doblas le esperan.^

S o ld . I. Pues á buscarle Soldados.

Todos. M uera F ederico muera.

J O R N A D A T E R C E R A .

Salen e l R e y , é Isabela.

R ey. Q ue tanto pueda ua trayd o r,

que com oviendo la Plebe,

3 salir de m i Palacio,

w e haya precisado ?

Isab. Cesen

D vu es-


11


Jtab. Prem iáis mi amante catiíÍQ,

R ey . M as tii fino amor merece,

S a le A lexandro.

/í/íAf. A quí ,5 Sefior está A lberto,

que besar tus manos quiere.

R e y . áfempre ha sido el Condestable,

üno , y le a l; d e c id , que entre,

A k x . Del G eneral de Cerdefia

es este pliego. dáselo a l R ey y •vat.

R ey . L eerele;;-

Jíab, E l R e y de m! se recata, ap.

y al paso en mi crece,

ei deseo de saber,

lo que este pliego contiene.

D el amor , y de la industria,

será bien , que me aproveche.

Si aqui os sirv o de em barazo,

me iré.

R ey . N o os vais , que puede,

quien es ¡señora del alm a,

ser duefia de- mis papeles.

Salen e l Condestable, y A lexandro,

Cond. S e fio r, si un leal V asallo

besar vuestros pies m erece,

aquí estoy á vuestras plantas,

fin o , aunque v i e j o , y valiente,

R^y. A lzad A lberto á mis brazos,

que en ellos descansar debe,

quien aJIan te, m i corona

sobre sos ombros sostiene.

Q ue decís de mis sucesos ?

Cond. Q ue ocupado en mi retrete,

en bolverle á D ios el tiem po,

que le hurtaran mis nifiezes,

me inquietó un grande alboroto

de cuyas voces aleves,

era el e c o ; M uera el R e y .

Coiisternóme este accidente,

dióme un vuelco el corazcn,

y la san gre , que era nieve,

por la edad , por el aceso

pasó á ser ffiego viviente.

L a espada empuño arrogante,

tercio la capa prudtntv*,

y embarazando un fuerte escudo,

para lo que aconteciese,

salgo á la calle diciendo:

V iv a el R ey ierernamente.

C o a este arrojo pensé,

que podría contenerles.

M as fué en vano , pues Rosendo,

Capitan de los rebeldes

esforzando la traición,

dixo á los suyos al verm e:

D exad ir ese caduco

á que 1a noíicia lleve

al R e y del v a lo r, y esfuerzo

cou que le esperan mis huestes

al echar esta mofa,

fue m ilagro no perderme,

m orir intenté matandoj

pero vien d o , que mi m uerte,

ni era al real servicio,

ni al bien común conveniente,

del indulto concedido,

me ap ro vech é, y cautam ente,

si bien de paso noté

el número de la gente,

la disposición del orden,

y el impulso , que le« mueve

tanto , que dixe entre mi.

L ealtad mucho orden es este!

N o es lastim a , que un traydor

tan bien disponga sus gentes?

R ey. T uvieron la gran fortuna

de , que F ederico huyese

de la c á r c e l, que si no,

no hubiera e rro r, que hicies««.

Solo este hom‘>re me acobarda,

á otro mi valor no teme.

P u es, S e fio r, que F ed erico,

es invencible?

R ey . Es valiente,

y experim entado.

./ílex. Pero

es un hombre solamente.

Cond. A lexandro i Julio C esar,

Capitan s a b io , y prudente,

á sus Soldados decia,

que un G eneral ca u to , y fuerte,

mas que un E xército vale.

^ l e x . Pero ahora este accidente

no subsiste, porque fé,

por un leal confidente,

que slla te n g o , que F ederico

en el campo no parece.

M ien to , que ello ordena todo ap.

mas fingirlo así conviene

Isah. Tom a este anillo en albricias

de noticia tan alegre.

AltfX, G racias os d ey por la. prenda.

D a V-


y por vuestra 6s b¡t»n la aprecie.

Sfiñor no será mejor

asaltarlos" de repen te?

ierde;

pero valgam e la industria.

L a sangre A lex an d ro , os hierbe,

sois mozo , no hay que extrañarlo,

mas no es Jo mas conveniente,

lo


Mas á correr las trincheras,

quiero ir , si á vos os parece ?

Itcb. Vam os que si ves sois M arte,

yo he de ser Be’ona siem pre. vase'

Sale Fedefico con la Reyna en los

brazos desmayada, y Soldados

de compañía,

F ed. SaU con mi in iccto , amigos

Eneas fui de esta T ro y a .

Jleyn. Jesús me valga: ay de m i!

F ed. Albricias C ie lo s , que y a retorna.

B ey Que es esto que me sucede ?

Fed. Cobraos dei susto Señora,

respirad , tomad aliento.

Reyn. Como es p o sib le, si absorta

en an mar de coufusiones

m i imaginación zozobra ?

Soñ aba, mas no fué sueño.

V i;:- pero n o , que estas horas

á ser verdad lo qtie v i,

ni aun de hubiera raeniorla.

Y o entre llanias;:-

F e d . A lentaos,

y o os diré el caso Sefiora.

D a r fuego in ieató á Palacio

aleve mano traydora,

ó para que vuestra A lte za

feneciese mariposa,

ó para que los parciales

de Vuestra R eal Persona

fuesen miembros sin cabeza,

^ i ^ s e n lumbre sin antorcha,

piadosos los Cielos,

lo han dispuesto de otra forma,

pues vos habéis sido F én ix,

que en el incendio remeza.

Reyn. Pero á quien debo la vida?

F e d . Y a s o y , quien logré la honra,

de sacaros en mis brazos.

Reyn. Corea paga es m i Corona,

para favor tan crecido.

F e d . Para los N o b les, Señora,

es hacer el beneficio.

J a paga mas generosa,

gracias d o y á mi fortuna.

D en t. Ros, V alga él D iablo con fu jw n a

ca m in a , o viven los C ielos,

que arrastrando haré que corras.

Reyn, Q ue ruido es este 'i

S a le Rosendo , ({ue saca asido ó w

Coireo.

Rds. N o es nada.

Reconoiíendo la costa,

hallé á este buen sacrístan:

se me a n to jo , que era posta,

llám ele con cortesia,

y el que seguu denota

viene de casta de liebres

huyó como una paloma.

Seguile que , soy buen galgo,

y le alcanzé i poca costa;

átele m uy bien las manos,

é hice que la posta corra,

¿ácia vuestra M agestad,

por si sabe alguna cosa.

Corr. S efio ra, yo no sen a d a.

R ey. Bien la turbación denota

tu delito : ola Soldados,

ahorcad á ese hombre.

Corr. Señor si me perdonáis la vida,

diré cosas , que me importan.

R o s. A h cobarde. ap.

Reyn. D ecid pues,

y sea la verdad sola.

Corr. Y a estoy perdonado?

R eyn. Sí.

Corr. Pues romped Ja nema ahora

de este plisgo.^ dáselo.

R ey . Leed F ed erico,

y salgamos de zozobras.

F e d . E s de Aiexandro la firm a,

y dice de aquesta forma.

L ee. V ista e sta , sin perdonar diligencia

, saldrá la arntada del puerto to'«

mando la derrota , hácia al fuerte de

los Leones , donde se halla Su Mages«!-

tad SiciM ana, á pique de perecer. D ios

le guarde. Por el R e y ;

Aiexandfcy G eneral de Sicilia .

Reyn. E ste peligro me ha desado,

ían confusa como absorta.

Que armada puede ser e sta ?

Y o estoy sin mi.

Ros. Pues Sefiora,

no teneis aqui un canario,

que ca n ta , que es una gloria %

£J

1


3 » ,

E l lo (lira.

R i’j'ft. D ecid hombre,

q eo armada es e s ta , que aporta

en Caüer ?

C crr. Son veinte mil

S o ld a d o s, que allí le aporta

e l R e y de Cerdefia mi amo,

al de S icilia , aunque ignora,

para que fin , ó que efecto.

Reyn. Si mientes en una horca,

pagarás tu alevosía.

Corr. E sta es la verdad notoria.

F e d . Pues hasta que se averigüe

ha de quedar tu Persona

puesta en el cuerpo de G uardia.

R eyn. M u y bien habéis dicho; ola

asegurad á este hombre.

S o ¡d ,Y & obedecem os, Sefiora.

llevunle.

R eyn, Y a h o ra , que se ha de hacer?

Sa/e Escaparate,

E scap. D ios guarde á vuestra persona.

R o s. Bien venido Escaparate.

F e d . Q ue h ay de nuevo ?

E sca p . Seis m il cosas.

Frim eram enie , que yo

me he dado á la valentona,

pues cdntra quatro enemigos,

he peleado , con airosa

b izarría.

F e d . y has logrado,

de todos esos V icto ria ?

E $ cap . E ste es el p unto, que aun dura,

la batalla.

Ros. Alguna ;iorna

habrá pillado,

E s c a p . O jala,

que en eso estuviera la gloria,

del venclitiieoto.

Reyn. Q ue dices ?

E fca p . D ig o , que la peleona

e s , con tra los enemigos

del cuerpo-, que son en ferm a,

h am bre, s e d , p o b re za , y m iedo.

F e d . D exa las chanzas ah«ra.

E scüp. Quien se chansea sois vosj

que como si fuera bodas,

rae convidasteis á espia,

y aquesto tan por la posta,

que aun ao me disteis lügar^

de ía!u


Quien cow ete este atentado, ^

traydor á D io s , y a la P atria,

que error habrá , que iio emprenda?

Q u e d e Ü to , qu* no haga?

S i aun el sacro pundonor,

las sacras leyes profana,

tan to , que paiece , que hace

alarde de profanarlas.

Q ue dama estará segura,

de su pretcncion liviana.

M as que hará , quien de su le y

abandona las sagradas

cerem onias, y fomenta

la herefc^ia en sus entrañas ?

Obstinarse en la maldad,

precipitai-se sin falta

de un abismo , en otro abismo,

que vida habrá asegurada?

Pues á este monstruo , á esta fiera,

tan sañuda, tan tirana,

que ni á su le y no perdona,

que ley divina , y humana,

puede baber , qae le sufrague?

N i que in d u lto , que 1¿ valga?

M u e ra , quien matar nos quiere,

p erezca , quien nos acaba;

vive el bien común : y viva

la libertad de la patria. llora.

Si estas lagrimas ; que vierto ,

si este fu r o r , que me inllam a,

si estos desprecios , que sufro

si la m u erte, que me aguarda

á compasion no os conmueve,

á enterneceros no basta,

esta inocente hermosura.

L le g a á la cortina , y saca e l Príncipe,

que le hará hit

■que nació de mis entrañas.

H ijo de mis desventuras,

heredero de mis ansias,

vuestras piedades im plora,

de vuestro auxilio se am para,

m erezca él por inocente,

y yo pierda por culpada.

A h í le teneis vasallos,

postrado está á vuestras plantas:

si hay predad en vuestros fechos.

Toma e l N i^ o de la mi.no, y le arrodilla

ó los p ies de ¥edctiu favor toca al arm a.

Todos. V iv a el Príncipe nuestro:

muera ei R e y : al arma , a l arma.

R eyn. Pues vuelva ahora á mis brazos

el R e y , que S icilia aclama.

S a len e l C ondestable, y A lacena.

Cond. G uarde D ios á vuestra A lteza,

R eyn. Q us es «sto suerte tirana 1 op*

Vos por aqui Condestable.

Cond. Supe por aquesta D am a,

que A lexan dro receloso

de ruis obras intentaba

darme la' muerte atrevido?

Com unicó esta dañada

intención con Iw bela,

delante de esta criada,

y grata á los beneficios,

que quando sirvió en mi casa

á mi h i j a , la h i c e , m e d ió

n oticia de quanto tratan,

y así me viene gon ella,

por no dexarla arriesgada.

Reyn. V en is á buena ocasion:

£ a vasallos d e l alm a,

pues empeñados os veo,

en proseguir m i demanda,

antes es fuerza juréis

con resolución hidalga,

á mi hijo por heredero,

y á m i R eyn a proprietaria.

R esolved lo que os parezca.

Cond. Desde que fiel á m i P atria,

y á mi R eyn o resolvi

sacrificar vida , y alma

en su defensa , ilexando

bien quistos mi h o n o r, y fama,,

tube presente esta acción

juígandola necesaria,

para cnim ar á la tropa

p tcs mnl la espada em puñaras

los soldados sin tener

Soberano o Soberana,

con quien cohonestar su acción

i primee vista tiran a;


' S i

é este efe cto , paes dexé

al liegar aparejadss

todas las rea/es insignias

conque no solo jurada

sereis , sino Reyna nuestra,

y como á tal coronada.

Em pieza la cerem onia,

por Jos nobles de Ja patria,

Federico.

F e d . Soy contento.

A / sen de clnrin , y caxa iirnn la

c&rtim y y opurece un Solio R e a l , en

e l que se asienta la ReyntS, y sacan los

Soldados con tres fu e n te s , una Corona

de la u rel. C e tr o , y M anto Real., y por

sur or dea Federico y e l Condestable y y

Rosenào irán adornando á la Reyna

con los reales insignias.

F e d . L a Nobleza Siciliana,

ofrece en mi nombre el C etro ,

qae gozeis edades largas. dáselo.

Cond, E n nombre mio Ja Webe

postrado humilde á tus plantas

con el sagrado laurel

tus nobles sienes esmalta. ponesela.

R o s. L a m ilicia en nombre mio

tan va lien te, como hidalga

e l real manto os ofrece,

y juntamente peleaba^

de conservarle inmenso

con el valor y las armas. pones.

Reyn. Pues y a está hecho lo mas.

Jo menos es lo que falta :

D ecid , que el Principe::- ay hijo

me enternecen tus desgracias.

Prfnc. N o veis que mi M adre llora?

Com o no h acéis, lo que m anda?

N o llore su M agestad

que me enterneceji. sus ansia«,

R eyn. D ecid , que el Principe viva,

heredero de mi casa.

Todos. V iv a el P rín cip e, y la R eyn a:

muera el R e y ; aJ arm a , al arma.

Re^n. D ad las gracias hijo mio.

P r im . Vasallos y o os doy Jas gracias,

y si iraporta mi persona,

armado de todas armas,

y animando á los soldados,

nte adm irará la campaña :

Q u e por defender m i madre

rIRo valeroso, hoy Patria

sacrificaré gustoso

la vida que y a me cansa.

Y así nobles Sicilianos

y a podéis tocar al arm a.

F e d . A I a rm a , y marche Ja Cropa.

Todos. M a rch e, y pase la palabra.

^ anse iodos menos A la cen a , y £ í -

caparote.

Etcap, D igo Sefiora Alacena

con que Vuesársad es Madama

que se le entiende un poco,

de secreto de im portancia?

N o escucho al Condestable?

R íc a p . Ya oí que fuiste criada de su hiia,

A la c . Y el Bufón

no dirá que gentes tnanda? ^

mejor fuera que en el caa^po

su valor exercitara,

y no estar aqui el cobarde

(Jiciendü mil patochadas.

F,scnp. Hija el quinto Mandamiento

de la ley de D ios nos manda

no matar , y yo le obseryo

no saliendo á la campaña.

A la c . A si los buenos consejos

que le da su*amo guarda?

E sca p . Pues qa« son dias de fiesta

para guardar su observancia ?

A la c. £ s un gallina.

Escap. D exem os ahora

esas pataratas:

si logramos la victoria

haremos algo ?

A la c . N i aun alga.

E sca p . D e cosas de m atrimonio ?

A la c. Q ue no se acuerda el panarra

qiie me despreció altamente ?

E sca p . Creí', que no te acordabas,

O ! y que m em o ria, que tienes!

aun te dura la humorada?

A la c . Y durará eternam ente. ^

E sca p . Pues peor está , que estaba,

en que quedamos ?

A la c. D e guerra.

Escap. Q ue no aie rindes las arm as?

A la c . N o.

E scap. Pues tu me rogarás.

A lttc, V ayase m uy noramala.

E scap, N o h ay remedio ?

A la c .


' t ^ à e . N o h s y remedio.

lE jca p . Por D ios que coatra una almohada

* T a golpes go me he de marar.

A la c . Y a de tanta bufonada

estoy enfadada. A Dios.

vBse.

E tca p . A D ios fregona del alm a. vat.

Salen ei R ey , Istth sia , y A lexandru.

Rey. Qu® es esto bella Isabela?

querida esposa, que es esto?

ahora que sin zozobra

puedo IJamarte m í dueño,

pues según me avisa Jorge,

y a pereció en el incendio

de mi palacio mi Esposa:

ahora que alegra intento,

esmaltar vuestra hermosura

con Ja Corona , y el Cerro,

estáis triste ? vos lloráis ?

Q uereis que lloren los C ie lo s

N o deis sentim iento al so},

que como de -fus luceros

mendiga humilde las luces,

le harán faltar tus reflexos.

N o llores por vida mia,

suspende el llanto que temo,

si se eclipsen esos ojos,

que perezca el universo.

Q ue causa puede obligarte

á este dulce alxofar tierno,

que em bidiar pueden las conchas

para quaxar en su centro?

I t a i. R e y , S e fio r, y Esposo mío

á quien debo tanto afecto,

que es corto caudal el alma

para su agradecimiento,

ü n sueño ( m ejor d iie ra

un vaticinio funesto )

me ha usurpado la alegria*

me ha robado los alientos;

Soñaba que un Tagarote

que el Occeano del viento

navegaba á rem o, y te la ,

ufano quaato ligero,

le iba al aJcanze una g a n a

que haciendo las garras remos,

velas las alas , el pico

tim ó n , y baxel el cuerpo,

prestandole al temor alas

y dandole el mied© aliento,

de una A guila se amparaba,

que aun en las aves no es nuevo,

valerse del poderoso

el d esvalid o: en efecto,

el A gu ila generosa

de defenderla hizo empefio,

y acometiendo bizarra,

el T agaro te soberbio,

pi£p á p ico , y garra á garra

se enjprendió el choque sangriento.

Poblóse el aire de plumas,

de roxo coral los pechos,

de cautelas la flaqueza, <

la a lta n e ría , de esfuerzo.

Y a las llevava á las Estrellas

Ja ligereza del vuelo,

y y a ciegas de corage

casi besaban el suelo.

Pero en fin el Tagarote

© m as f e liz , ó mas Uiestro,

dandole al A guila la m uerte,

se cof^ona de trofeos.

Juzgaba ^entonces la G arra,

ser presa , y despojo aun tiemp«

de su enemigo} pero el

la dexó como diciendo :

quieh vence al R e y de las aves,

no hace caso de plebeyos.

D isperté con esto ansiosa,

tan poseida del miedo,

tan llena de sentim ientos

que aun á mi no me conoeco

por m u cb o , que me contemplo,

Jiey. Dexa Isabela m ia el susto

ne te m a s , que es devaneo.,

que torres de fantasia

los pague el entendimiento.

Para que veas lo poco

que se han de creer los sueüoi;

A lexau d ro , pues la Reyna

y a pereció en e l incendio,

y uo queda mas em barazo,

prevenid C o ro n a , y C etro,

que antes que venga el socorro,

que por instantes espero,

ha de ser R eyn a Isabela

y m i cara esposa aun tiempo.

Que decis del vaticinio ?

/x


3 4

R c)i. Q ue es esto ?

D e n t. H02. Q ue nos cerca el enemigo.

D tn t, otro. V iv a el gran Principe nuestro.

R e y . Am igos á resistir. vaate,

Isab. Dadme Cielos sufrimiento.

Y a se cum plió el vaticinio

y a ia muerte por momentos

me am en aza, pero que

estrafio , si serví á un ciego.

Siem pre los lances de amor

' pararon en escarmientos. vase.

Su^na dentro ruido de bataiia , y salii

E sca p a ra te, como apresurado. >,

Unos. V iv a e l R ey.

Otros. V iva la R eyna.

Saie E scaparate.

E sca p . V iv a y o que soy primero.

O que caliente va el ajo

escaparme intento,

y jugar ai escondite,

que de N iño á este juego

le tengo grande a£cion.

Escóndese E sca p a ra te, y sale Rosendo

peleando con A lexa n d ro , y jo r g e ,

tiu cesar e l mido.

R os. A hora vereis si tengo

valor para dos traydores.

A le x . N o hay tesistencia á su esfuerzo,

muerte soy.

C ae muetto.

R os. Menos contrarios,

y alma mas á los infiernos,

rendios ves.

J o rg . Que es rendir ?

R os. N o ! Pues á tu conjpafiero

seguirás, y tendrá el Diablo

Posta, y Postilion á un tiempo, riñen.

E sia p . Si duiará aun la batalla?

A un dura : .A esconderme vuelvo.

Jo^g. Cai. R o s. T e ricdes?

Jorg. N o. R o t. PueS

de los contrarios ios menos.

A cósale y y le da m uerte, y sale

¿Federico retirándose de mu--

chos.

F e d . N o cede á la muchedumbre,

es iafinito nú ailejito.

R o t. N o quede nínjjimo ctvo

que á tu lado está Rosendo.

M etenloí ó cueiHIodas y dicen

dentro.

^(?2. Soldadds á retira r,

que e l, G eneral qaeda muerto,

y el Rey, ha huido.

F e d . Y a es fuerza

que vaya tii su seguimiento.

'Piiés si se libra ■'{iiedamos^

sienipfe pendientes del riesgo.

Prcioguid vOs la victoria. vase.

S a le E sca p a ra te , y J^ace como que no

v e 4 Rosendo.

E scop. A hora si que es buen tiempo, ap,

pues Rosendo está mirando,

hago co m o , que no veo.

N o huyáis cobardea venid,

que yo solo aquí os esperoj

venid quatro , venid seis,

o venid mil , y quinientos

á up hombre solo teméis ?

Canalla , follon es, perros,

salga el gallo de Alexandro

contra m i sí tiene aliente.

Salga Jorge , salga el R e y ,

salga el exercito entero,

que mi tarram ana es bastante,

para echarlos al In fern o.

R os. M i’ 7 valiente estáis ahora^

pero en la batalla pienso,

que no te vi. vase.

E sca p . Com o que ?

me entiende la fiór del perro.

Señoras el que es gallina

por mas que gallee es esto. vase.

Sale la R e y n a , y e i Condestable.

Cond. Y a gracias á Diqs Señora,

•i fuerte queda por nuestro,

pues muertos los Gemeralés,

lo rindieron al momento.

Rey». Y mi esposo !

Cond. En busca suya

van , Fedérico , y Roseado ;

y ahora {rt;rque los 4¿Idados

que han i -A-Hado prisioneros

quieren buov.;: vuestra m ino,

serviros , y obtdecerosj

será fue/za perdccarios*

Reyn>


Réyn. Vam os que publicar quiero

un Indulto genera'.

Cond. Ganareis g lo ria , y provecbo. vas.

S a le e l R e y .

R ey. Quando tirana «ucrtej

quando fortuna esqoiva;

para mis penas vivir

muerta para mi m uerte,

dará ün á mi ansia,

de tu voluble rueda la incoBstaocia.

Quando á mi tormento,

dando al coral la vuelta

has de dexar disuoJta

zni p en a, y mi sentim iento!

Llamando y o favores

la tirana piedad de tus rigores ?

Y o que aun. no ha tres minutos

M onarca me decía,

y humilde me ofrecía

Sicilia su tributos.

P erd i en solo un instante

C e t r o , C o r o n a , hacienda, h on or, y

amante.

M as pues segui i un vendado

rapaz m il veces ciego,

sea el desasosiego '

pena de mi cuidado,

huía y o de m i mismo,

y a que di de un abismo

en otro abismo.

Salen Federico Rosendo , y Soí~-

^ dados.

F e d . Con e} respeto que debo

guardar siempre á vuestra A lteza

pido que rinda la espada.

R ey. Y a á tu valor se sujeta. dasela.

R e y que ao pudo aiandar,

bien es que obedecer sepa.

R o s. A lastima aie provoca. op.

Fifd. Siento »jue la fortuna adversa,

haya dispuesto este laace,

el pulsi ir.e tituvea. aparte.

R ey. V au’.or..s en que os deteneis?

F ed . En contvi¡;;.,.:r la rueda

de la fortuna las varias,

fieras lamentables vueltas.

R ey. Pues yo nje tube la culpa

ju s tó le s que pague la pena,

Adonde guiáis ?

F ed . A l fuerte de los Leones que es fuer*«

hasta que todo se ajuste

quedar tu persona presa.

R ey. Y o os ahorrare este trabajo,

porqut?* seguD es mi pena

ella será de mi vida.

V e rd u g o , p u & al, y cuerda. vase.

Salen la R e y n a , Federico , y

' Soldados.

Reyn. Q ae será de Federico ?

Cond. Irá siguiendo la em prrsa,

con el resto de ia gente.

S s le Alacena.

A la c . S e ñ o ra , si en vuestra* A lteza

h ay p ie d a d , p erm itid , qne entre

á hablaros m i amante Isabela,

que en el fuerte estaba oculta.

Reyn. M ucho extraño que se atreva

á com paracer : mas llegue.

Sale Isabele{.

Itab. A vuestras plantas excelsas

rea de muerte se halla

Is a b e l, que ser desea

tapete de vuestros pies,

alfombra de vuestras huellas.

N o vengo á pedir piedad,

justicia p id o , y que #ea

un cuchillo quien separe

de mis hombrss la cabeza.

Solo os suplico Señora

que me intiméis la sentencia

ántes de ver á F ed írico ,

pues son tantas las ofensas

que com eti -contra él

que mas temo su presencia,

que la muerte.

R ey. Aunque tus hechos,

son indignos de clemencia

con todo os dexo la vida,

pero de todas mis, tierras

saldréis desterrada.

Isab. Dios

prospere vuestra grandeva.

E sta es del amor profano ap,

paga seg u ra , y cierta. vuse.

Salen F e d e r ic o , Rosendo y y S o ldados.

F e d . p ío s guarde i tu Magestad.

Señora el R ey preso queda.

R ey.


Tteyn. Y a con «sto está segur*

la Corona en mi cabeza,

si acaso no lo embaraza

c l socorro que se espera.

f'e d . Y a tomado está este paso

pues contra órden , que se buelva

á C e rd e ñ a , se le envía

en nombre de vuestra A lteza ,

contando lo sucedido,

conque es fuerza que obedezca.

Reyn. Se acabaron y a ios riesgos!

F e d . Y s desvanecidos quedan.

Reyn. Pues grata á los beneficios,

que devo á tanta fineza.

V o s sois n i primer M inistro, á F ed,

V o s los Títulos , y rentas

que queráis elegireis. aí Condest,

V o s en la p a z , y en la guerra

sereis G eneral. á Rosendo,

Cond. Por todos

d o y las gracias á tu A lteza .

S a le B ícapora te.

E scap, E l R e y en e l mismo instante,

qae os fuisteis murió.

L a p en a , dicen que ha sido el dogal;

F I N .

pero y o mejor dixera

que «Iguna salsa de A graz

le hizo para el Cielo senda,

Reyn. Con cl mas noble aparat#,

que pueda fingir Ja ¡dea,

sea sepultado , y yo

para que el mundo no entienda,

que me m ovió la pasión,

castidad vidual perpetua

quiero guardar.

H/Jx. V iv e Dios,

que sois muger sempiterna.

F e d . Y o i vísta del desengafi#,

de la infeliz Isabela,

no quiero buscar esposa.

E s c a p . U n borracho es el P o ctt

pues no quiere escarullar

á Federico con la R eyn a :

mas el se en tien d e, nosotros

hacemos algo A lacena?

j íla c . N o me caso con cobardes.

E sca p . N i y o paso mucha pena.

que el buey s u e lto , bien se lame.

Todos. Y aqui una humilde obediencia

da fin , perdonad su yerros,

y tam bién las faltas nuestras.

Barcelona : Por Juan Francisco P iferre r, Impresor

de S. R . M . ^ véndese en su Librería administrada

por Juan Sellent.


R¡. del Dr Luis CEBRIAN y MEZaVITA

r e í i - ' - f / > / y f : / v . .

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