La Viña y el Vino en el Valle de La Orotava

freshco

Gracias a los editores Don Juan Enrique De Luis Bravo y Don Miguel Francisco Febles Ramírez, esta obra llega al público general con gran cantidad de información valiosa. En "La Viña y el Vino en el Valle de La Orotava" se hace una aproximación desde distintos puntos de vista (histórico, geográfico, filosófico, cultural) al impacto que tiene en el Valle la producción de vinos

LA VIÑA Y EL VINO EN EL VALLE DE LA OROTAVA

20


Desde la misma finalización de la conquista de Tenerife en 1496, el cultivo de

la vid fue un objeto preferente de las elites rectoras del Valle de La Orotava

y de los repartimientos de tierras, aunque en un primer momento se dio

preferencia a la caña de azúcar en las tierras costeras y en el aprovechamiento de los

recursos hídricos, cuya crisis en la segunda mitad del siglo XVI posibilitará rápidamente

su reemplazo por el viñedo, convertido desde entonces en objeto preferente de sus

exportaciones a los mercados europeos y americanos. La mayoría de los hacendados

que desde el primer momento se dieron cuenta de las ventajas que ofrecían los caldos

para las exportaciones eran portugueses. Algunos procedían de importantes zonas

vitícolas como Madeira o el obispado de Alamego en la ribera del Duero, como era

el caso de Hernando de Castro, beneficiado con la hacienda de la Rambla que lleva

su nombre en Los Realejos. Conscientes de la trascendencia del vino dentro de las

exportaciones portuguesas y de la primera crisis azucarera en Madeira, les condujeron

desde bien temprano a no considerar la caña como una panacea, máxime teniendo

en cuenta sus altas exigencias y las limitaciones de agua y de madera de la isla. En

el Valle de La Orotava desde principios de la centuria las vides acompañarán a los

cañaverales. Las escasas precipitaciones y las temperaturas elevadas por debajo de

los 500 metros de altura obligaban al riesgo de las vides y al empleo de variedades

de rápida maduración. Sin embargo entre los 500 y los 1.500 metros predominarán

los cereales y se introducirán desde finales del siglo XVI las nuevas plantas americanas

como la papa y el millo que serán objeto de amplio cultivo en la zona. No obstante,

se reservarán algunas zonas para vides de secano.

La existencia de suelos volcánicos y los bosques de laurisilva, como también

acaecía en Madeira, favorecían su cultivo. Los mejores suelos para él eran los áridos

y poco profundos de las zonas costeras, que permitían la obtención de productos

precoces, de elevada graduación alcohólica y de alta calidad, lo que explica que en el

siglo XVI fueran los más apreciados en el Valle de La Orotava, frente a los de medianías.

El repartimiento promovido por Fernández de Lugo originó el establecimiento en la

comarca de pagos de viñas de secano, combinados con extensiones de parrales en

las áreas colindantes a los ingenios, como los del propio Adelantado de la Hacienda

de Los Príncipes o los cañaverales de los tres ingenios con que contó La Orotava,

La vía dominante para la introducción de la vid en el siglo XVI fue la complantación.

Consistía en la cesión de una tierra inculta por parte de su propietario a un trabajador

o labrador, que la plantaría de viña a su propia costa. Cuando comenzase a dar fruto se

procedería dividir la producción entre los dos, generalmente por la mitad. La aparcería

perpetua y la medianería la sustituyeron, aunque con la expansión vitivinícola del siglo

XVII la contratación de jornaleros fue la dominante en las mejores áreas de cultivo.

En la primera centuria los caldos hegemónicos fueron el torrontés y el malvasía que

Similar magazines