La Viña y el Vino en el Valle de La Orotava

freshco

Gracias a los editores Don Juan Enrique De Luis Bravo y Don Miguel Francisco Febles Ramírez, esta obra llega al público general con gran cantidad de información valiosa. En "La Viña y el Vino en el Valle de La Orotava" se hace una aproximación desde distintos puntos de vista (histórico, geográfico, filosófico, cultural) al impacto que tiene en el Valle la producción de vinos

LA VIÑA Y EL VINO EN EL VALLE DE LA OROTAVA

y las Actas de Navegación británicas, que eran su destino fundamental hasta entonces,

originase una grave crisis en esas áreas, con la consiguiente emigración a Indias a

partir de 1670, o a su conversión en aguardiente de parra para su destino hacia el

mercado caribeño, donde éste era preferido por su clima tropical frente al vino.

24


El naturalista francés André Pierre Ledru en 1796 detalla pormenorizadamente las

diferentes fases del cultivo. En noviembre y diciembre se remueve profundamente la

tierra, preparándola para recibir las lluvias de enero y para matar las malas hierbas.

Precisa que es desconocido el empleo de estiércol. La época de la poda es en febrero

para fijar así la savia en las buenas sepas. Se efectúa ésta en enero si reina lo que

llamamos el tiempo sur, y con él la calina, ya que el calor reinante acelera el desarrollo

de los brotes.

De forma inmediata se ata la vid a los emparrados, que tienen un metro y

medio de altura y se sujetan los sarmientos que deben dar la fruta, para, de esa

forma, proporcionarles un sostén frente al embate de los vientos. Bandini relata tres

tipos diferentes de parrales, los de pie, mayoritarios en Gran Canaria, los de latada,

portuguesismo que hace referencia al armazón que sostiene la parra, muy empleado

en Tenerife, “que se llaman así porque se levantan sobre horcones, latas y cañas,

extendiéndose por encima las parras, cuya posición exige que la poda sea larga; y el

último o de carrera, aunque poco usado, es aquel cuyas parras alzadas sobre horcones,

que tienen una lata que los atraviesa, no forma calles ni bastidores; aunque estos

métodos se ponen en práctica solamente para con las parras malvasías” 12 .

Matías Sánchez nos ha dejado un extraordinario testimonio de esta última forma

de cultivo de la uva malvasía: “La causa más visible de la generosidad del malvasía es

el modo de cultivar y de vendimiar. Las vides están dispuestas por calles a modo de

parrales a la altura como de una vara y encima los sarmientos en longitud, terminando

las puntas de unos a encontrar las de los otros. Atan con junco en los líos y los sostienen

con horquillas clavadas en la tierra. Quedan pendientes en el aire los racimos, cosa

vistosa, y desde mediados de mayo les quitan alguna pámpana para que los bañe bien

el sol, pero a tiempo los cubre algo porque no se abrasen. No vendimian cortando

a red barredera los racimos, como es ordinario en España, sino entresacando los

gajitos y medio racimos que van ya a hacerse pasas. Estos son los que llevan al lagar.

Y así sucede tener que reparar cuatro, cinco o seis veces en una viña, conforme se

va medio pasando la uva. A esta causa el mosto, cuando se exprime, parece almíbar

y la viña que pudiera dar cien pipas de otro mosto no da sino treinta”. En el vidueño,

12 BANDINI, Juan Bautista. Lecciones elementales de Agricultura teórica, práctica y económica para la

enseñanza de sus discípulos en las islas de Canaria. La Laguna, 1815. p. 38.

Similar magazines