Autores: Gustavo Maldonado Ferrucho, Natalia Santana ... - Corpoica

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Autores: Gustavo Maldonado Ferrucho, Natalia Santana ... - Corpoica

Autores: Gustavo Maldonado Ferrucho, Natalia Santana Medina, Daniel Jiménez

Sistemas Agroforestales

Una Experiencia Participativa Con Productores De Caña Panelera

Introducción

Aunque el sistema finca del productor campesino del occidente de Cundinamarca se basa en la producción

de caña para la elaboración de panela, debe comprenderse como un sistema integral en donde confluyen

otros productos agrícolas y pecuarios que se enmarcan en un contexto social, agroecológico y cultural

específico.

En esta región, el procesamiento de Ia caña mantiene una demanda significativa por el recurso forestal,

principalmente para el procesamiento del jugo. No obstante la mejora introducida en los sistemas de

combustión de las hornillas, el bagazo no es suficiente y se ha determinado un consumo promedio de 0.52

kilogramos de leña por cada kilo de panela producido, lo cual significa una deforestación estimada en 714

ha de bosque por año (Parrado y Santana, 2003).

En cuanto al procesamiento, la producción de panela requiere, por una parte, de plantas cuyo mucílago se

utiliza para limpiar o clarificar el jugo de la caña, y por otro, de especies que proporcionen madera para las

construcciones y la elaboración de herramientas y gaveras (moldes).

A la demanda del recurso forestal a nivel de finca causada por los sistemas de producción, a la

comercialización de productos maderables y a las quemas frecuentes, se suma la presión por el uso de la

tierra cuando crece la familia y cuando hay conflictos económicos, los cuales, participan del aumento de la

tasa de deforestación. Todas estas prácticas conforman una amenaza seria para la sostenibilidad de la

agroindustria panelera.

Es claro, por lo tanto, que hay un aprovechamiento constante del recurso forestal en estos sistemas, sin

que exista el hábito de

Producción o reemplazo de los árboles utilizados, lo cual ha generado una drástica reducción de los

relictos de bosque primario, de las áreas de bosque secundario y rastrojos, en donde se encuentran

especies con alto potencial de uso en la industria, productoras de forraje y especies con reconocidas

funciones protectoras de cauces, claves en la conservación del potencial hídrico y productivo.


Figura 1. Pila de leña empleada en la elaboración de la panela

De acuerdo con estos antecedentes, Corpoica inició un trabajo participativo con productores paneleros en

el occidente de Cundinamarca, dirigido hacia un cambio de percepción y de actitud frente a los recursos

forestales, orientado hacia su reconocimiento, a mejorar su explotación, conservación, propagación y

establecimiento planificado, como una estrategia para el mejoramiento de sus sistemas productivos y la

recuperación de los suelos, el agua y la vegetación de la región.


Figura 2. Reuniones participativas de concientización, diagnóstico y definición de líneas de trabajo

Un Proceso Participativo

Al principio, se realizó un trabajo de diagnóstico para captar la percepción de los productores sobre su

medio ambiente, conocer cómo manejaban sus recursos y cuáles eran los usos que les daban, a partir de

lo cual se identificaron problemas y se plantearon algunas soluciones. Uno de los paradigmas encontrados

y el más difícil de confrontar fue la convicción de que la combinación “árboles asociados a la caña” no era

aplicable, pues los árboles limitan la producción de la caña. Como resultado de esta fase se establecieron

lineamientos para orientar las acciones que se seguirían en el proyecto. Uno de los más importantes fue un

inventario de especies forestales útiles en la zona, parte del cual se presenta en el Cuadro 1.

Después, junto con los agricultores que decidieron participar en el proyecto, se caracterizaron las fincas

mediante un inventario de los recursos: construcciones, maquinaria y equipos, cultivos permanentes y

transitorios, potreros, animales, rastrojos, bosques y recurso hídrico. Este inventario se complementó con

un mapa parlante de la finca elaborado por los mismos productores y sus familias. La información se

compilaba por medio de entrevistas semiestructuradas y se corroboraba por medio de recorridos o

transectos en la finca.


Cuadro 1. Inventario de algunas especies asociadas al sistema de caña panelera en las provincias de

Gualivá, Magdalena Centro y Tequendama, occidente de Cundinamarca.

Usos Nombre científico Nombres usados en la zona

Guazuma ulmifolia Guásimo, guásimo

Limpieza de jugos de caña Heliocarpus popayanenses Balso, balso blanco

Triumfetta mollisima Cadillo, pega-pega

Albizzia carbonaria Muche

Guadua angustifolia Guadua

Leña

Inga edulis Guamo

Muntingia calabura Chitato

Simarouba amara Tara

Cederla odorata Cedro, cedro rosado

Cordia alliodora Moho

Fagara rhoifolia Tachuelo

Genipa americana Jagua, juaguillo

Guadua angustifolia Guadua

Maderables

Jacaranda caucana

Ladenbergia magnifolia

Gualanday

Cascarrillo

Pseudosamanea guachapele Iguá

Rapanea ferruginea Cucharo

Simarouba amara Tara

Tabebuia chrysantha Guayacán, polvillo

Tabebuia rosea Ocobo, flor morado

Eritrina poepigiana Cámbulo

Guadua angustifolia Guadua

Protectoras de agua Heliconia spp. Platanillo

Sabal mauriiformis Palmicha, palmiche

Trichanthera gigantea Nacedero, cajeto

Albizzia carbonaria Muche

Cassia spectabilis Vainillo, crucero

Gliricidia sepium Matarratón

Forrajeras Guazuma ulmifolia Guásimo, guácimo

Leucaena leucocephala Leucaena

Pseudosamanea guachapele Iguá

Psidium guajaba Guayaba

Trichanhtera gigantea Nacedero, madre de agua

*Las especies empleadas como leña son las encontradas con mayor frecuencia en la región, sin embargo,

varios de los entrevistados manifestaron usar indiscriminadamente cualquier especie forestal.

Fuente: Parrado y Santana (2003).

A la par se efectuaron las primeras reuniones, con el propósito de iniciar un proceso de concientización,

también para definir las especies forestales a multiplicar, y fueron el primer escenario para proponer

arreglos forestales, junto con el cultivo de la caña, que incluyeran los demás componentes del sistema

finca. Una de las metas más importantes en esta fase, fue cambiar la percepción de “¿sembrar un árbol

para que?, si uno nunca lo va a ver producir”, clara concepción de la visión del productor por obtener un

beneficio directo e inmediato, debido al desconocimiento de la potencialidad de muchos de los recursos

vegetales.


Seguido de estas reuniones, se realizaron charlas y giras de capacitación. El hecho de que los productores

visitaran experiencias agroforestales adelantadas por otros campesinos en otras zonas y conocieran otro

tipo de arreglos que no solo involucraban el sistema agrícola sino también componentes pecuarios, mejoró

la motivación e incentivó mayor confianza frente a lo que se proponía con el proyecto. A partir del

consentimiento del productor y la familia para participaren el mismo, se inició la propagación de material

vegetal en vivero. Las especies propagadas se definían en conjunto con la familia campesina y las

actividades de elaboración de sustratos, construcción del vivero, elaboración de semilleros, siembra y

embolsado inicial las ejecutaban ellos mismos.

Con Ia propagación de las plántulas en el vivero, y después de las capacitaciones desarrolladas, se

empezó a diseñar el Plan de Manejo Agroforestal en cada una de las fincas. Este Plan se concibe como el

primer paso para el ordenamiento predial, base del ordenamiento territorial de un municipio o microrregión.

En esta fase el investigador y el productor trabajaban en conjunto para definir los arreglos forestales que se

implementarían, la forma como se iban a establecer y su manejo posterior.

El plan de manejo agroforestal por predio se conformó con toda la información que hasta ese momento se

había recopilado: descripción general de la finca y del estado actual de los sistemas agrícolas y pecuarios,

inventario de los recursos, campos de acción agroforestal y mapa actual de la finca.

Para proponer los posibles arreglos se llevó a cabo la valoración de sitio y condición (Gastó et al. 1993),

metodología que permite hacer una evaluación inicial del predio y efectuar el seguimiento del mismo de

acuerdo con los cambios de uso y manejo del suelo. Para proceder a esta evaluación se establecieron

parámetros y niveles de tipo cualitativo, se emplearon variables como uso del suelo actual y futuro.

Topografía, pendiente, drenaje, características de uso, insumos, etc., cada una de éstas con variables

codificables (Cuadro 2). Esta información se obtuvo y analizó de conformidad con el recorrido que se hacía

de la finca y Ia información suministrada por los productores. Finalmente, sobre la base de la propuesta del

Plan de Manejo Agroforestal, los productores y sus familias trasplantaron las plántulas obtenidas en los

viveros según los arreglos prediseñados. En total se multiplicaron alrededor de 25.000 plántulas de

especies maderables, forrajeras, protectoras del agua, frutales, plantas con propiedades aglutinantes y

productoras de leña, con la participación de agricultores que además se encuentran en proceso de

conformación de 25 Empresas Asociativas de Trabajo ubicadas en Villeta, Sasaima, Quebradanegra, La

Vega, Vergara, Tocaima, Nimaima, Chaguaní, Guaduas, Caparrapí, La Mesa, Quipile, Tocaima y Anapoima

(todos en Cundinamarca).

Resultados

Se puede decir que de cada finca de cada arreglo establecido surgieron varios resultados, unos para

mejorar, otros para promocionar, otros de los cuales aprender. El resultado más exitoso fue la respuesta de

las personas que participaron en el proyecto, pues cambiaron su forma de percibir el medio ambiente,

aprendieron la importancia de aprovechar los recursos disponibles promoviendo su cuidado, y se logró

confrontar el paradigma de que la caña no se produce bien en asocio con árboles.


Cuadro 2. Indicadores para la valoración de sitio y condición.*

*Adaptado de Gastó, Cosio y Canario (1993).

Fuente: Corpoica – Pronatta (2004).

El Vivero

Establecer un vivero en Ia finca y mantenerlo en producción constante no es una tarea difícil y mucho

menos costosa. El vivero es el primer paso para promover el habitad de producción y reemplazo de los

árboles que son utilizados, biodiversificar la finca y recuperar el recurso forestal y con éste el agua y el

suelo.

El tamaño de los viveros establecidos, como se observa en fa Figura 3, varió entre 20 y 25 m². Los

materiales para construir la estructura y los germinadores provinieron de la misma finca, con predominio del

uso de la guadua, las varas de carbonero, el nacedero y el guásimo. El manejo que hicieron los

productores al vivero, consistió en el riego diario, las desyerbas y el seguimiento permanente a la presencia

de plagas y enfermedades. El sustrato para hacer el semillero y el embolsado varió de finca a finca y en

algunos casos se mezclaba la tierra con bagacillo, ceniza y abonos orgánicos tipo compost,

lombricompuesto y bokashi. Aunque no fue una práctica generalizada, se recomendó desinfectar el sustrato

mediante solarización.

Las semillas seleccionadas según los intereses de cada productor, se consiguieron de dos formas: las

especies de difícil recolección se compraron, en tanto que la semilla de las especies menos conocidas

comercialmente, pero nativas en la región, se recolectaron en la zona con la colaboración de los

productores.

El costo de instalación del vivero incluye los rubros mano de obra, tierra, madera, malla de gallinero,

polisombra del 40%, alambre, puntillas, manguera y regadera. Estos costos, para un vivero de 25 m²,

equivalen a $166.500 (pesos de 2003).

Los costos fijos de producción de plántulas involucran los rubros elaboración del sustrato, semilla, abono,

bolsas, embolsado, preparación del sustrato para embolsar, trasplante de plántulas y el cuidado y

mantenimiento mensual. Estos costos, considerados para la producción de 1.000 plántulas en los viveros

comunitarios familiares, equivalen a $224.000 por ciclo. A estos costos se les ajustaron los de cuidado y

mantenimiento del vivero por cuatro meses y se estimó que el costo de producción por plántula lista para

trasplantar a sitio definitivo fue de $381.5.

La enseñanza de las prácticas culturales del vivero buscaba que el productor continuara con la producción

y multiplicación de plantas después de la finalización del proyecto, inclusive convirtiéndose en una fuente

de ingresos. Bajo este supuesto, se puede fortalecer la participación de la mujer campesina en la

contribución económica a la familia, pues en la mayoría de los casos son ellas quienes cuidan del vivero y

se encargan de las labores de embolsado y trasplante.


Figura 3. Vivero comunitario de la vereda Líbano, Empresa Asociativa de Trabajo Los Centauros, municipio

de Quipile.

Multiplicación De Especies Productoras De Extractos Clarificantes

Los extractos vegetales más empleados en la limpieza o clarificación del jugo de caña en el occidente de

Cundinamarca son los obtenidos del guásimo (Guazuma ulmifolia), del balso (Heliocarpus popayanensis), y

del cadillo (Tiumfetta mollisima), de las cuales se utiliza el mucílago existente en la corteza de las ramas o

del tronco principal dependiendo de la especie. En cuanto a abundancia, las especies más frecuentes son

el balso y el guásimo, más común este último por sus características fisiológicas que lo hacen resistente a

las podas a las que es sometido. Del balso se aprovecha la corteza del tronco principal y por ser su

recuperación muy lenta, se propicia su paulatina desaparición.

Ambas especies tienen una tradición de uso definido por su adaptación agroecológica, el balso predomina

entre los 1.2OO y 2.000 m.s.n.m. y el guásimo entre los 0 y los 1.200. De acuerdo con el concepto de los

productores, el mejor extracto vegetal para la clarificación del jugo de la caña es el que se obtiene del

cadillo, pero esta especie es de crecimiento lento y no se recupera fácilmente después de cada corte por lo

que casi ha desaparecido.

Debido a que el balso (Helíocarpus popayanensis) es importante para este renglón productivo y que su

abundancia o disponibilidad se encuentra en entredicho, se le dio prioridad a su estudio, para lo cual se

efectuaron ensayos pregerminativos en laboratorio y se motivó su propagación en campo mediante los

viveros comunitarios. Así mismo, se efectuaron pruebas de germinación de cadillo (Triumfeta mollisima),

pero la germinación y el desarrollo bajo condiciones de laboratorio e invernadero no produjeron los mejores

resultados.


Arreglos Agroforestales

En los Planes de Manejo Agroforestal se probaron 11 arreglos agroforestales, pero sólo se seleccionaron

cinco tipos de arreglos que están en proceso de validación. Estos diseños son los que hasta el momento se

han mostrado acordes con la cultura campesina y la producción de caña panelera, obtenido a la vez que

sirven para complementar esta actividad, ya sea al dar mejor uso al suelo, aumenta la calidad y la

disponibilidad de forraje diferente al cogollo, producir leña, generar madera para la construcción (a su vez

reducir la presión sobre los bosques remanentes en las fincas) y mejorar la dieta alimentaria de las familias.

Tales arreglos son:

Inclusión de árboles maderables en cultivos de caña

Surcos de árboles maderables, en especial jagua (Genipa americana), o cobo (Tabebuia rosea), nogal

cafetero o moho (Cordia alliodora) y cedro rosado (Cedrela odorata). Estas especies se siembran después

del corte de caña a una distancia inicial de 5 x 20 metros y con el proceso de selección y raleo al final

deben tener una distancia de 15 a 20 metros en cuadro o en curvas de nivel.

El objeto de sembrar estas especies es la producción de madera fina al final de un ciclo de 10 a 15 años sin

dejar de producir caña. Este arreglo surge de la necesidad de obtener madera para la construcción y para

la fabricación de herramientas de uso en la elaboración de panela como las gaveras (moldes).

Las cuatro especies recomendadas fueron las de mayor aceptación por parte de los paneleros debido a su

crecimiento erecto y a su follaje poco denso, no obstante, se les debe dar un manejo con podas de

formación inicial, buscando formar un sólo fuste robusto; más tarde, se deben hacer podas de

mantenimiento, por lo menos una vez al año, evitando horquetas y ramas con tendencia horizontal. Este

mantenimiento permite proveer de leña permanente al sistema finca.

Inclusión de especies forrajeras como bancos de proteína, en franjas, linderos o división de lotes

Los bancos de proteína mixtos para mejorar los rastrojos y complementar los nutrientes que aporta el

cogollo de caña, pueden establecerse con especies como leucaena (Leucaena leucocephala), matarratón

(Gliricidia sepium), nacedero (Trichantera gigantea), guásimo (Guazuma ulnífolia), y otras que se

seleccionan acorde con la altura sobre el nivel del mar y el régimen de humedad. Las densidades

propuestas para los bancos de proteína son de 1 a 2 metros en tres bolillo según la pendiente y en un área

inicial de un cuadro (40 x 40 metros).

Las franjas de árboles y arbustos forrajeros en linderos, o para dividir lotes de caña, pueden establecerse a

distancias que varían ente 1 y 2 metros entre plantas y que depende del tamaño de la finca o de la

pendiente.

Estos arreglos se recomiendan por ser muy funcionales en los sistemas paneleros, pues mejoran la ceba

de rumiantes, debido a que sirven como complemento a los nutrientes del cogollo de caña. Sánchez et al.

(2000), indican que la caña tiene mayor contenido de fibra, carbohidratos estructurales y tan sólo 5 a 6% de

proteína bruta, mientras que el contenido de este nutriente esencial para acelerar el aumento de peso de

los animales alcanza valores mayores en especies como nacedero(18%), Ieucaena (25%), Matarratón

(25%) y guásimo (14%).

Estudios en Costa Rica encontraron que la materia seca que aportaron el matarratón (G. sepium) y el

cámbulo (Eithryna poeppígiana) como cerca viva y mediante tres cortes al año, produjeron entre 3.500 y

6.000 kilogramos de materia seca por kilómetro al año, con un nivel de digestibilidad de 56 a 65% y

proteína (PC) de 20 a 26%.

La generación de forraje en grandes volúmenes tiene una connotación trascendental que es inducir a los

productores a pasar del libre pastoreo al sistema de corte y acarreo donde los animales están en

confinamiento o semiconfinamiento. Este sistema tiene como ventajas la facilidad de acumular estiércol

para la producción de abonos orgánicos, la ocurrencia de menores problemas sanitarios, menor impacto

sobre el suelo por reducción del transito y el pisoteo del ganado y mayor ganancia de peso en menor

tiempo.


Figura 4. Parcela agroforestal del Sr. Senén Moreno en Anapoima, Cundinamarca.

Combinación de caña, cultivos transitorios y árboles

Es a combinación de árboles, caña y cultivos transitorios fríjol (phaseolus vulgaris), guandúl (Cajanus

cajan), y maíz (Zea mayz). Las distancias propuestas son las siguientes: caña a 1.2 x 1 metros, fríjol

(variedades Diacol Calima o Radical) en surco sencillo o doble surco entre las calles de caña, a una

distancia de 0.40 metros entre surco y 0.20 entre plantas y los árboles con el mismo sistema de siembra

explicado en el primer arreglo. El maíz se siembra depositando tres semillas por sitio cada cinco metros en

cada surco. Si se incluye guandúl, se recomiendan hileras sencillas a 60 centímetros entre plantas,

colocando dos semillas por sitio.

Este diseño es una adaptación de investigaciones anteriores de Corpoica, en el cual se sugiere el uso de

fríjol y maíz después del corte de la caña y se propone así mismo la incorporación del elemento arbóreo

para generar varas y madera. EI objetivo es tener, además de la caña, varias cosechas de cultivos como


fríjol y maíz, y, a largo plazo, el aprovechamiento económico de los árboles (ocobo, jagua, nogal cafetero y

cedro rosado).

Inclusión De Caña En Cultivos De Frutales (Cítricos-Mango)

Introducción de caña con variedades de rápido deshoje y poco cogollo dentro de cultivos de frutales como

cítricos o mango, con cuatro o cinco años de establecidos. En este arreglo es posible sustituir la caña por

un pasto de corte. La caña se siembra a 1 x 1 metros y los frutales a distancias no inferiores a 8 x 1 metros,

haciéndose podas semestrales para incrementar la disponibilidad de luz, mientras los cortes de caña se

pueden hacer entre los 14 y 16 meses.

Este último arreglo se estableció en la provincia del Tequendama dado el interés de los agricultores por

aprovechar las amplias calles de los cultivos de mango, el cual es de gran importancia económica en esta

provincia y es uno de los que presenta mayor área sembrada en la zona.

Figura 5. Hilera de moho Cordia alliodora establecido en el lindero de un lote de caña. Vereda Guarumal,

La Vega (Cundinamarca)

Análisis Comparativo Monocultivo - Parcela Agroforestal

En este análisis participó el Sr. Senén Moreno, de la vereda El Rosario, municipio de Anapoima, provincia

del Tequendama. Allí se realizó un ensayo en una parcela de 0.8 hectáreas, en donde se estableció un

arreglo que involucró un cultivo nuevo de caña, cultivos transitorios (maíz y fríjol) y árboles. En la parcela se

sembraron 4 hileras de ocobos (Tabebuia rosea) distanciados 5 metros entre árboles y 20 entre hileras,

para un total de 80 árboles.

Para estudiar esta parcela se consideraron por lo menos tres aspectos: los costos de la caña como cultivo

nuevo (plantilla), los ingresos en dinero y los beneficios intangibles. Este ejercicio cubre un período de dos

años, desde el establecimiento hasta el beneficio del primer corte de caña. Para el caso del cultivo de caña

la producción se limita al rendimiento final en cargas de panela, mientras en la parcela agroforestala,


demás de la producción de panela, es posible obtener productos en períodos de tiempo más cortos (fríjol a

los 120-150 días, maíz a los 4 -5 meses), que favorecen la estabilidad económica de los productores y la

seguridad alimentaria.

A mediano y largo plazo se inicia el aprovechamiento parcial de las especies arbustivas o arbóreas, lo cual

aportará los materiales requeridos en el predio, o eventuales ingresos por productos como la leña y las

varas resultantes del entresaque y manejo de los árboles. Estos productos no se pueden valorar en el lapso

de tiempo de dos años en que se está analizando este caso, ya que sus beneficios empiezan a percibirse

en mayor tiempo. La cantidad de leña y madera que es posible producir en esta parcela aún se encuentra

en evaluación.

Los costos indicados en la Tabla 1 hacen referencia al establecimiento de un cultivo de caña en

monocultivo y al de un cultivo de caña en un sistema agroforestal. Para este fin, los costos del monocultivo

de caña son el resultado de las labores e insumos utilizados para la siembra por el sistema a chorrillo, que

requiere por lo general, tres desyerbas por valor de $578.000. En los costos de instalación de la parcela

agroforestal, se añaden los costos referentes al cultivo de fríjol, de maíz y de los árboles, en los cuales se

tuvieron en cuenta todas las labores e insumos en que se incurre para su establecimiento.


Tabla 1. Costos reales del establecimiento de un cultivo de caña en monocultivo y de un cultivo de caña en

una parcela agroforestal, y los costos estimados del beneficio de la caña en un lote de 0.8 hectáreas

(precios de 2003).

*Labores comunes entre todos los cultivos.

Fuente: Corpoica – Pronatta (2004)

Las desyerbas son las labores que determinan la diferencia respecto al establecimiento de la caña en

monocultivo y en asocio con otras especies y con árboles, debido a que éstas no se le atribuyen sólo a la

caña sino que se suman al final como labores comunes a toda la parcela, pues benefician a todos los

cultivos. Además, se establecen cultivos transitorios que generen cobertura como el fríjol, por el efecto del

follaje se hace innecesaria una tercera desyerba.

Los costos atribuidos al beneficio de la caña se estimaron según los cálculos del agricultor, ya que de este

lote él espera un rendimiento de 100 cargas (125 kg) de panela, o cual es acorde con lo obtenido en zonas

como la Hoya del Río Suárez. Este rendimiento en panela se asume como el 10% de la biomasa

cosechable, como tallos movibles, la cual oscila entre 120y 160 toneladas/ha. El benefio de dicha biomasa

alcanza un costo similar en los dos casos, como se indica en la Tabla 1.


De acuerdo con los costos de producción, la parcela de caña asociada demanda más recursos que en

monocultivo debido al establecimiento de las otras especies: el maíz ($62.000), el fríjol ($628.000) y los

árboles ($121.000). Es en los ingresos económicos y en los beneficios ambientales donde la parcela

agroforestal cobra importancia al considerar el rendimiento de los cultivos asociados y los beneficios

generados a corto, mediano y largo plazo.

En cuanto a ingresos netos, aunque la parcela agroforestal considera mayores costos de establecimiento,

se aprovecha mejor la mano de obra, se refuerza la seguridad alimentaria y se reduce el riesgo económico

de los campesinos al no depender de un sólo renglón productivo. Los ingresos a corto plazo de la parcela

agroforestal (primer corte) superan los ingresos del monocultivo como se observa en la Tabla 2, en donde

los ingresos netos obtenidos en un lote de caña en monocultivo son de $487.000, mientras que en la

parcela agroforestal son de $1.001.000.

A largo y mediano plazo se empiezan a percibir los ingresos derivados de la explotación forestal (leña,

varas y madera); igualmente, los beneficios por las denominadas externalidades que podrían calificarse

como servicios ambientales (conservación del suelo, el agua, de la fauna, reducción del riesgo económico,

reducción del riesgo de erosión, entre otros).

En cuanto a los beneficios ambientales que se pueden generar en la parcela agroforestal, uno de los más

importantes es el aumento de la biota que habita en el suelo, mejorando las condiciones fisicoquímicas del

suelo y la disponibilidad de nutrientes para las plantas.

En el caso de las micorrizas (hongo del suelo biofertilizante), se realizó un conteo de esporas por gramo de

suelo en la zona de la rizósfera de cepas de caña y de algunos árboles como el guayabo, el ocobo, el moho

y el guásimo. Se encontró que el número de esporas por gramo de suelo era mayor en la rizósfera de los

árboles (hasta 88 esporas/gramo de suelo en el caso del guayabo), mientras que en la rizósfera de la caña

apenas se encontraron entre 5 y 8 esporas/gramo de suelo.

A mayor cantidad de esporas en el suelos, se tendrá un mayor porcentaje de infección de las raíces de la

caña y, por consiguiente, una mayora absorción de nutrientes, especialmente de fósforo.

Otras ventajas de la inclusión de componente arbóreo y de los cultivos transitorios en la parcela es el

aumento de hojarasca que aumenta el contenido de materia orgánica en el suelo y la disponibilidad de

nutrientes, y que en el caso del ocobo, por ser un árbol caducifolio cuyas hojas se caen en época de

sequía, permite mantener la humedad del suelo en esta época crítica para el cultivo de la caña. La

cantidad de hojarasca y los nutrientes que aporta Tabebuia rosea a la parcela agroforestal aún es objeto de

estudio.


Tabla 2. Ingresos netos recolectados en la parcela agroforestal y en la parcela de monocultivo de caña

(Precios 2003)

*Productos cuyo ingreso no se obtiene en los primeros años.

**No disponible

Fuente: Corpoica – Pronatta (2004)

Conclusiones

En los sistemas productores de panela es considerable el consumo de los productos de los árboles y por

ello las prácticas agroforestales no son sólo una alternativa productiva sino un imperativo que se debe

enseñar, incentivar e implementar para disminuir la presión sobre este recurso, el cual es fundamental para

la conservación del agua y el suelo.

Para que la implementación de prácticas agroforestales genere resultado como estrategia de renovación y

conservación de los recursos naturales, no puede concebirse desde afuera sino que debe ser una

concepción aceptada y promovida por los mismos agricultores. Es el éxito final de un programa como éste,

radica en que estas prácticas o la forma de manejar el recurso forestal se convierta en un hábito, en una

práctica cultural más, inherente al sistema productivo.

Es necesario reconocer que como criterio para que este proceso pudiera ser replicable, no se abordó el

desarrollo de una receta o conjunto de normas o procedimientos, sino por el contrario, se enfatizó la

necesidad de valorar las condiciones locales, la oferta ambiental, las limitantes y la planificación, como

elementos determinantes para la selección de especies y técnicas a aplicar. Desde este punto de vista, un

producto no esperado, intangible, es la valoración intrínseca no económica del predio como lugar para el

desarrollo de un proyecto de vida más coherente con los elementos integrantes de la naturaleza, sin

descartar la opción de generación de ingresos.


Por otra parte, los sistemas agroforestales aquí propuestos son aquellos que recibieron mayor aceptación

por parte de los agricultores paneleros del occidente de Cundinamarca; más, sin embargo, es lógico

esperar que en otras regiones paneleras se adapten otros arreglos con similares o mejores resultados.

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