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«Vitalismo» y NIETZSCHE

«Vitalismo» y NIETZSCHE

«Vitalismo» y

Nietzsche Pág. 1 «Vitalismo» y NIETZSCHE (1844-1900) 1 0.-VITALISMO 1.-LA VIDA 2.-NEGACIÓN DE LA VIDA EN LA CULTURA OCCIDENTAL 3.-CRÍTICA DE LA CULTURA OCCIDENTAL (LA TRADICIÓN PLATÓNICO-CRISTIANA) 3.1.-Crítica de la moral 3.1.1.-Moral de «señores» y moral de «esclavos» 3.2.-Crítica del cristianismo 3.3.-Crítica a la filosofía tradicional 3.3.1.-ONTOLOGÍA. 3.3.2.-EPISTEMOLOGÍA 3.4.-Crítica a las ciencias positivas y a la lógica 4.-NIHILISMO 4.1.-La muerte de Dios 4.2.-Superación del nihilismo. 5.-DEL HOMBRE AL SUPERHOMBRE 5.1.-Voluntad de poder 6.-EL ETERNO RETORNO 7.-SÍNTESIS-CONCLUSIÓN 1 GARCÍA-MAURIÑO, J.M. - FERNÁNDEZ REVUELTA, J.A., Nietzsche; la crisis de la Cultura Occidental (Cuadernos COU y Selectividad - Historia de la Filosofía), Alhambra- Longman, Madrid 1992 2 , 29 pp: recomendamos este cuadernillo por su claridad y sencillez en la exposición; TEJEDOR CAMPOMANES, C., Historia de la Filosofía (COU), SM, Madrid 1987, pp. 355-367; NAVARRO CORDÓN, J.M. - CALVO MARTÍNEZ, T., Historia de la Filosofía (COU), Anaya, Madrid 1990, pp. 396-414; RAMPÉREZ ALCOLEA, J.F., Temas de Filosofía - COU, Ed. del Laberinto, Madrid 1994, pp. 277-290; PROFESORES ED. COLOQUIO, Nuevas temas COU Filosofía, Ed. Coloquio, Madrid 1992, pp. 139- 151; BAIGORRI GOÑI, J.A, CIFUENTES PÉREZ, L.Mª, ET AL. Historia de la Filosofía (Bachillerato - Proyecto Ariadna), Ed. del Laberinto, Madrid 1997, pp. 252-274. 0.-Vitalismo.- El vitalismo es el movimiento filosófico que surge en Europa en la segunda mitad del siglo XIX y que reivindica «la vida» (y la vida concreta) como criterio último de toda la actividad filosófica y como realidad radical, lo más esencial del ser humano. Si el marxismo pretendía construirse sobre la «praxis social», el «vitalismo» pretende recuperar la actividad «vital» del ser humano y construir una filosofía que posibilite la realización de dicha actividad. En esta filosofía —y actitud cultural europea— que pone el acento en la vida y en los valores vitales, se defiende la subordinación de lo racional a lo vital: la razón especulativa es inadecuada para conocer la auténtica realidad; hay que buscar una «razón vital», como veremos claramente en el «raciovitalismo» orteguiano. 1.-La vida.- Nietzsche, como vitalista que es, quiere afirmar la vida aceptándola tal cual es, sin enmascararla, sin huir de lo que puede tener de desagradable o monstruoso, viviéndola con cierto orgullo y altanería, con alegría y entrega radical. Desde aquí se justifica la necesidad de revisar los valores morales (junto con todas las demás producciones humanas: arte, lenguaje, religión, ciencia, filosofía) que, con frecuencia, han enmascarado, devaluado y negado la auténtica vida. Para esta crítica de la moral se servirá del «método genealógico» (i.e., que pone al descubierto las fuerzas en oposición, tal vez olvidadas, donde una se impone en la lucha, que intervienen en la formación de los valores). La «vida» es insondable en sí misma, no se puede definir porque escapa a los conceptos, está por encima del conocimiento y la sabiduría. Para aproximarnos a ella podemos solamente contemplar sus manifestaciones en la naturaleza, en el hombre y en la cultura que éste ha producido. • En la naturaleza (de la que el hombre forma parte) la vida se muestra como instinto espontáneo, como fuerza enfrentada a otras fuerzas en una constante lucha de contrarios, en un proceso de vida y de muerte donde nada permanece estable; la vida es continuo devenir. Por eso es un acontecimiento trágico: proceso de dominio de unos sobre otros, en el que prevalecen las fuerzas espontáneas (instinto, creatividad, agresividad, violencia...). En la naturaleza encontramos esta voluntad de poder que se manifiesta como fuerza creadora íntima de cada ser. Hay que aceptar la vida tal como se nos presenta, sin negar lo que constituye su propio ser. 2.-Negación de la vida en la cultura occidental.- En su obra del período romántico (1871) «El nacimiento de la tragedia griega en el espíritu de la música», Nietzsche sienta las bases de su crítica radical a la filosofía socrática y platónica, decadentes con respecto a la cultura griega anterior. Considera la tragedia griega como el culmen de la expresión artística. En toda obra de arte (producción creadora humana que manifiesta la «vida») intervienen dos elementos que quedan simbolizados por dos dioses: Apolo y Diónisos. El primero es el dios de la belleza, la medida y la proporción, las formas perfectas, el dios de las artes plásticas (espaciales y estáticas); el dios del sueño, de lo ideal. El segundo es el dios del vino y la embriaguez, de la fiesta y la música, de la moral sin contención, del caos, de la exuberancia desbordante, la desmesura, lo orgiástico, el ritmo, las artes escénicas (dinámicas y temporales). Lo apolíneo y lo dionisíaco no son sólo dos impulsos artísticos diferentes, sino dos formas de creatividad, dos estados de ánimo vitales, dos instintos de desarrollo del ser humano. La grandeza de la tragedia griega estriba en haber conseguido el equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisíaco: la cultura griega realiza la síntesis entre entre estos dos impulsos creadores. Aquí se asume y afirma la

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