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CRONOGRAMA

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TESTIGOS DE LA HISTORIA DE

LA SEMANA SANTA DE CUENCA

La cronología de la Pasión conquense está marcada por varias fechas importantes.

Esta línea del tiempo destaca algunos momentos que merecen ser recordados

y Águeda Lucas

Antes de la Guerra Civil, hasta 1936

Angelines Conversa, 89 años

u Esta conquense vivió la Semana Santa antes de la Guerra

Civil y explica que “era más pobre pero con más devoción.

Las tallas de antes eran más feas, aunque había varias joyas

como la Santa Cena de Marco Pérez”. Al respecto, dice que

este paso “era tan sumamente pesado que tenía patas para

apoyarlo y pagaban a los que trabajadores de las fábricas de

madera para que les ayudaran a llevarlos”. Asimismo, relata

Angelines que las dos Soledades “eran preciosas, pero las

quemaron: la ‘del Puente’ tenía unas manos cuando estaba

en la iglesia durante todo el año y otras diferentes para la

procesión”.

Aurelio Cabañas, 93 años

u Este polifacético conquense recuerda que “al acabar la Guerra

Civil no quedaba prácticamente ni un santo” y que en la primera

procesión tras el conflicto desfiló el Nazareno de Sisante,

“pero con los brazos rotos y mutilado”. Las procesiones eran

más cortas, por el número de personas y de imágenes que desfilaban

y no había muchas bandas. Valora el esfuerzo de Cecilio

Albendea y Manuel Saiz Abad, “aunque hubo más gente que

trabajó por reconstruir la Semana Santa: hacían bailes y subastas

de mulas para recaudar dinero”. Además, cree que gracias a

imagineros como Marco Pérez se ganó en calidad y se mejoró

esta celebración.

Década de los 60: Primeros desfiles

de mujeres como nazarenas de tulipa

Maribel Llandres, 59 años

u Maribel cuenta que participó por primera vez en procesión

como nazarena con el actual ‘Huerto de San Antón’ en 1967,

aunque ya había salido un par de años con su tío en el ‘San

Juan Evangelista’ con la ropa de su padre ya vestida desde casa

y sin quitarse el capuz ni para merendar. En 1968 salió de

nuevo con el ‘Huerto de San Antón’, pero esta vez, fue desde

su casa vestida de paisano y al llegar al portal de San Antón,

se puso la túnica y demás enseres e hizo el desfile para repetir

la operación del cambio de ropa al concluir la procesión:

“Nunca he tenido ningún problema con mi hermandad ni con

nadie, me he sentido siempre totalmente integrada”.

1930 1945 1960

Después de la Guerra Civil, a partir de 1939

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