Trastornos del Aparato Digestivo (V) Trastornos del ... - Gador SA

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Trastornos del Aparato Digestivo (V) Trastornos del ... - Gador SA

Colección

Acontecimientos Terapéuticos

Serie

Trastornos del

Aparato Digestivo (V)

AT

Metabolismo y Utilidad Clínica del Pantoprazol

CHU de Dijon, Dijon, Francia;

University of Western Ontario, Londres, Canadá. Pág. 3

Limpieza del Colon en Adolescentes

que Deben ser Evaluados con Colonoscopia

Geisinger Medical Center, Danville; Columbus Children’s Hospital, Columbus;

Nemours Children’s Clinic, Wilmington y otros centros participantes; EE.UU. Pág. 6

El Pantoprazol y la Somnolencia Diurna en los Pacientes

con Apnea del Sueño y Reflujo Gastroesofágico

University of Cincinnati College of Medicine, Cincinnati, EE.UU. Pág. 9

Antecedentes Familiares y Riesgo de Cáncer Gástrico

Istituto di Ricerche Farmacologiche Mario Negri, Milán, Italia. Pág. 11

Comparación de la Eficacia y la Tolerabilidad de 2 Soluciones

para la Preparación Intestinal Previa a la Colonoscopia

Civil Hospital A. Fiorini, Latina; Civil Hospital “Dono Svizzero”, Latina;

University of Rome “La Sapienza”, Roma; Italia. Pág. 13

Sociedad Iberoamericana

de Información Científica

Severin Roesen, “La prima de la Naturaleza”, óleo sobre tela, c. 1857-72.


Acontecimientos Terapéuticos, Trastornos del Aparato Digestivo (V)

Metabolismo y Utilidad Clínica del Pantoprazol

Resumen objetivo elaborado

por el Comité de Redacción Científica de SIIC en base al artículo

Pantoprazole: From Drug Metabolism to Clinical Relevance

de los autores

Bardou M y Martin J

integrantes de

CHU de Dijon, Dijon, Francia;

University of Western Ontario, Londres, Canadá

El artículo original, compuesto por 13 páginas, fue editado por

Expert Opinion on Drug Metabolism & Toxicology

4(4):471-483, Abr 2008

El pantoprazol es una droga eficaz para la terapia de las enfermedades relacionadas

con la secreción ácida. Deben realizarse los esfuerzos necesarios para que

los pacientes sean tratados de manera adecuada y mejore su calidad de vida.

La bomba de protones es un transportador localizado

en la membrana de las células parietales gástricas que, al

ser activada, intercambia iones H + y K + . Al mismo tiempo,

se secreta cloro para la formación de moléculas de ácido

clorhídrico.

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) tienen importancia

terapéutica, dado que impiden el paso final de la

secreción ácida gástrica. En cambio, los antagonistas de los

receptores H 2 de la histamina actúan en una fase anterior de

esta vía metabólica y, en consecuencia, son menos eficaces

y pueden provocar intolerancia y taquifilaxia.

Los IBP son bases débiles que interactúan en el espacio

ácido de la célula parietal para convertirse en moléculas

activas, que se unen de manera covalente con la

bomba de protones. Los efectos farmacodinámicos de

estas drogas se incrementan en la primera etapa de la

terapia, hasta alcanzar condiciones estables hacia el tercero

a quinto día del tratamiento. El efecto terapéutico

se correlaciona con la intensidad y la duración de la supresión

ácida; de esta manera, el uso de dosis completas

de un IBP mantiene un pH > 4 durante 10 a 14 horas.

Se prefiere la administración antes del desayuno, ya

que la expresión de la bomba de protones es más elevada

después de la noche. Sin embargo, en los pacientes

con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), tanto

la salud física y el desempeño diario, como la calidad

de vida, pueden mejorar con la administración nocturna

de estos fármacos.

De esta manera, los IBP se consideran el tratamiento de

primera línea para la enfermedades relacionadas con la

secreción ácida, como la ERGE, la úlcera péptica, la hemorragia

digestiva, la prevención de las lesiones por antiinflamatorios

no esteroides (AINE) y la erradicación de Helicobacter

pylori.

Se dispone de 5 IBP: omeprazol, lansoprazol, rabeprazol,

esomeprazol y pantoprazol. Si bien todos estos fármacos tienen

las mismas indicaciones, existen algunas diferencias farmacodinámicas

y farmacocinéticas cuya utilidad clínica no ha

sido suficientemente evaluada en estudios aleatorizados.

3

Evaluación general

Pese a la disponibilidad de los antagonistas, tanto de

los receptores H 2 como de los IBP, aún se presentan enfermedades

relacionadas con la secreción ácida. Los investigadores

atribuyen este hecho al tratamiento inapropiado

o a la falta de eficacia completa de los fármacos.

Además, los IBP reducen las probabilidades de lesiones

pépticas asociadas con los AINE, pero no eliminan este

riesgo completamente. De la misma manera, los IBP no

parecen mejorar los síntomas extraesofágicos de la ERGE,

como el asma, la tos crónica y la precordialgia de origen

extracardíaco.

Todos los IBP deben acumularse en el espacio ácido del

canalículo secretor de la célula parietal para luego activarse

por acción de los protones. En consecuencia, estos fármacos

sólo adquieren actividad durante la secreción ácida de la

bomba de protones, motivo por el cual su efecto es gradual.

Los bloqueantes competitivos del potasio constituyen una

nueva clase de antiácidos que inhiben la actividad de la

bomba de protones al competir con la unión de los iones

de potasio. Se trata de drogas con una farmacocinética

lineal que alcanzan efectos plenos con la primera dosis.

Entre otros, los investigadores mencionan al AZD0865, que

se encuentra en evaluación en estudios de fase I, y el sorazaprán,

que parece un inhibidor potente y rápido de la secreción

ácida en modelos animales in vitro.

Propiedades farmacológicas del pantoprazol

Esta molécula se diferencia de los otros IBP en la unión con

2 residuos de cisteína de la bomba de protones que están

ubicados en un segmento transmembrana, por lo cual resulta

muy estable incluso ante valores neutros de pH.

Desde el punto de vista químico, el pantoprazol es una sustancia

cristalina, blanca y racémica, soluble en agua e insoluble

en hexano, que se une al grupo sulfhidrilo de la bomba de

protones con una relación estequiométrica de 2 moles de fármaco

por cada mol de enzima. La restauración de la secreción

ácida parece mediada por el glutatión, pero no se describe la

aparición de taquifilaxia pese al uso prolongado.


Sociedad Iberoamericana de Información Científica

En general, el pantoprazol se administra en comprimidos

con cubierta entérica. La concentración máxima y el

área bajo la curva se incrementan de manera proporcional

a la dosis, pero la droga no se acumula y su farmacocinética

no se modifica pese a la ingesta de múltiples dosis diarias.

El pico plasmático máximo se alcanza a las 2 a 3 horas

de la administración por vía oral y la biodisponibilidad alcanza

el 77%. El volumen de distribución en el estado de

equilibrio es compatible con la localización de la mayor parte

de la droga en el líquido extracelular.

Este fármaco es metabolizado en el hígado mediante

oxidación y conjugación a través de la isoenzima CYP 2C19

y los metabolitos son excretados a nivel renal. Este proceso

se encuentra alterado en caso de disfunción hepática, pero

no se requiere modificar la dosis en caso de insuficiencia

renal. El pantoprazol no se elimina por diálisis.

Esta vía enzimática presenta polimorfismo genético, por

lo cual existen grupos poblacionales en los cuales el metabolismo

del pantoprazol es más lento. Este fenómeno

puede influir en la tasa de curación de la ERGE y de la

infección por H. pylori, aunque de todos modos en estos

pacientes se alcanza la acumulación mínima necesaria con

la administración de una dosis diaria. Por otra parte, el

pantoprazol no tiene interacciones clínicamente importantes

con otros fármacos que se indican con frecuencia.

De acuerdo con algunas publicaciones, la excreción del

pantoprazol a través de la leche materna es equivalente al

0.14% de la dosis administrada, por lo cual los autores

proponen no suspender la lactancia.

Por otra parte, según afirman los investigadores, en los

estudios clínicos de fase I se evaluaron las propiedades de

esta droga, como la farmacocinética lineal, su elevada absorción,

la excreción y la escasa interacción con otros fármacos

como la teofilina, la antipirina y el metoprolol. Por

otro lado, en función de los resultados de los ensayos aleatorizados

y multicéntricos de fase II se recomendó la dosis

de 40 mg, administrada por vía oral, para los pacientes con

úlcera péptica.

Eficacia clínica

Se ha evaluado la utilidad del pantoprazol para el tratamiento

de diversas enfermedades relacionadas con la secreción

ácida, como la ERGE, la esofagitis, la dispepsia no

ulcerosa, la lesión mucosa inducida por los AINE, la úlcera

péptica y la hemorragia digestiva.

La ERGE se caracteriza por el pasaje intermitente del contenido

gástrico hacia el esófago, mientras que la esofagitis

se define por la presencia de erosiones y úlceras en la pared

esofágica. El factor más importante para la resolución

de esta enfermedad consiste en alcanzar un pH > 4 de

manera prolongada.

De acuerdo con algunos estudios de fase III, el pantoprazol

parece útil para el alivio de los síntomas por reflujo,

tanto con la administración regular como con su uso a demanda.

Asimismo, según un metanálisis publicado en 2006,

que incluyó ensayos aleatorizados, todos los IBP tienen eficacia

similar para reducir los síntomas y lograr la curación

de la esofagitis secundaria a la ERGE.

Por otra parte, en el tratamiento de la úlcera péptica se

proponen como objetivos el control del dolor, la cicatrización

de las lesiones y la prevención de las complicaciones y

de las recurrencias. Debido a la escasa sensibilidad y espe-

4

cificidad de los síntomas, en general se realiza una endoscopia

para confirmar el diagnóstico y detectar la presencia

de H. pylori.

En los pacientes con úlcera duodenal, el pantoprazol es

al menos tan eficaz como la administración de 20 mg de

omeprazol; en los pacientes con úlcera gástrica, el tratamiento

con pantoprazol durante 4 semanas se asocia con

tasas de curación más elevadas en comparación con el

omeprazol.

La infección por H. pylori se relaciona con la aparición de

la enfermedad ulcerosa y con la predisposición a cáncer

gástrico y linfoma de intestino delgado. Los esquemas terapéuticos

para la erradicación de esta bacteria incluyen la

combinación de 2 antibióticos y un IBP. De acuerdo con los

resultados de un metanálisis de 2004, en la actualidad no

existen diferencias en la eficacia de los distintos IBP para el

tratamiento de esta infección.

En otro orden, las lesiones mucosas secundarias a AINE

se deben a la inhibición de la ciclooxigenasa, en especial en

los pacientes mayores de 65 años que utilizan de manera

concomitante anticoagulantes y dosis bajas de aspirina. Si

bien todos los IBP, con la excepción del rabeprazol, están

aprobados para el tratamiento y la prevención de estas lesiones,

en los pacientes ancianos el pantoprazol parece ser

seguro y bien tolerado.

En cuanto a la hemorragia digestiva, en distintos metanálisis

se sugirió que las altas dosis de IBP por vía intravenosa,

administradas después de la hemostasia endoscópica,

se asocian con disminución de la hemorragia y con menor

necesidad de cirugía. El pantoprazol resultó estadísticamente

superior al placebo y a la ranitidina en diversos estudios

comparativos que evaluaron esta indicación.

En cambio, la utilización de los IBP en la dispepsia no

ulcerosa es motivo de debate, dado que en esta población

no se observa una correlación entre la exposición al ácido

gástrico y los síntomas. De todos modos, en un metanálisis

reciente, el uso de IBP se asoció con mejoría leve pero significativa

de los síntomas al compararlo con el placebo. Los

autores sostienen que los IBP no son muy eficaces para el

tratamiento de esta enfermedad, ya que la mayoría de los

pacientes no se beneficia con su administración.

Seguridad y tolerancia

Hacia fines de 2007, cerca de 500 millones de personas

recibieron IBP sin observarse un aumento de la incidencia

de tumores gástricos, alteraciones en la absorción de nutrientes

y vitaminas. De esta manera, los autores señalan

que, después de 20 años de utilización, no existen señales

de un balance negativo entre los riesgos y los beneficios.

La experiencia con estas drogas en el embarazo, que se

asocia con reflujo gastroesofágico, es muy limitada. En

los modelos animales, los IBP no parecen ser teratogénicos,

si bien se requieren más estudios para establecer recomendaciones.

Raramente, el uso de pantoprazol puede asociarse con

la aparición de reacciones cutáneas graves como el síndrome

de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica.

Conclusiones

Los autores refieren que el pantoprazol, al igual que otros

inhibidores de la bomba de protones, es un fármaco seguro

y eficaz para el tratamiento de afecciones como la úlce-


a péptica y la enfermedad por reflujo gastroesofágico. En

los países desarrollados, estos agentes son la segunda o

tercera clase de fármacos en términos de comercialización,

debido a la alta prevalencia de las enfermedades relaciona-

Acontecimientos Terapéuticos, Trastornos del Aparato Digestivo (V)

5

das con la producción de ácido. Consideran que deben realizarse

los esfuerzos necesarios para evitar la prescripción

excesiva y mejorar la calidad de vida de los pacientes tratados

de manera inadecuada.

Copyright © Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC), 2008

www.siicsalud.com


Sociedad Iberoamericana de Información Científica

Limpieza del Colon en Adolescentes

que Deben ser Evaluados con Colonoscopia

Resumen objetivo elaborado

por el Comité de Redacción Científica de SIIC en base al artículo

Colon Cleansing with Oral Sodium Phosphate in Adolescents:

Dose, Efficacy, Acceptability, and Safety

de los autores

Sabri M, Di Lorenzo C, Khan S y colaboradores

integrantes del

Geisinger Medical Center, Danville; Columbus Children’s Hospital, Columbus;

Nemours Children’s Clinic, Wilmington y otros centros participantes; EE.UU.

El artículo original, compuesto por 7 páginas, fue editado por

Am J Gastroenterol

103(6):1533-1539, Jun 2008

La solución de fosfato de sodio es eficaz y segura para su uso en adolescentes

si se administra a intervalos correctos, con dosis adecuadas al peso

y se mantiene una buena hidratación.

La colonoscopia es el estudio complementario de elección

para el diagnóstico de la proctorragia y de las enfermedades

inflamatorias intestinales, así como para el seguimiento

y tratamiento de otras enfermedades del colon. Es

una práctica de uso habitual en los niños y adolescentes.

La preparación para el estudio conlleva una dieta líquida

durante 2 o 3 días, asociada con la ingesta de grandes volúmenes

de catárticos, que suele resultar dificultosa para

los pacientes jóvenes, lo que determina estudios de calidad

reducida debido a la inadecuada limpieza del colon.

La solución de fosfato de sodio (NaP) es un preparado

hipertónico que ejerce su acción catártica por un mecanismo

osmótico. En pacientes adultos ha demostrado ser eficaz,

segura y bien aceptada; en cambio, existen escasas

publicaciones sobre su uso en los niños.

En el presente trabajo, los autores compararon la eficacia

y la aceptación de la solución de NaP para la limpieza

del colon previa a la colonoscopia, con otro régimen

de preparación colónica de uso habitual en pediatría

que incluye citrato de magnesio (MgC) por vía oral y

enema de NaP.

Métodos

Participaron del estudio pacientes de entre 8 y 18 años,

con más de 20 kg de peso e indicación de una colonoscopia

electiva ambulatoria. Fueron excluidos los niños

con alergia conocida al MgC o al NaP administrado por

vía oral o rectal, los pacientes con alteración de la función

renal o con trastornos electrolíticos o cirugías gastrointestinales

que hayan determinado un síndrome de

intestino corto, aquellos con historia de insuficiencia

cardíaca, ascitis o enfermedades neurológicas, metabólicas

o cardíacas, tampoco con signos clínicos de deshidratación.

Para evitar los eventuales daños que pudiera

ocasionar la solución de NaP, en el estudio no se incluyeron

pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal

6

con compromiso sistémico o aquellos sometidos a trasplante

de intestino delgado o de médula ósea. Fueron

excluidos, asimismo, los pacientes menores de 8 años,

las embarazadas, aquellos con dificultad para comunicarse

con el personal o cuyos padres no pudieran comprender

las instrucciones para la preparación colónica o

los niños que no estuvieran en condiciones de recibir

una hidratación adecuada por vía oral. Tampoco ingresaron

los casos que habían recibido drogas en investigación

en los 30 días previos.

Se requirió el consentimiento informado de los padres

y la aceptación del estudio adecuada a la edad por parte

de los niños o adolescentes. Para la selección de los casos

se tomaron en cuenta los datos de las historias clínicas,

la frecuencia de las deposiciones y la ingesta de medicamentos.

Se efectuaron análisis de laboratorio dentro del mes previo

a la colonoscopia y en el día del procedimiento. Las

determinaciones séricas solicitadas fueron sodio, potasio,

cloro, bicarbonato, fósforo, calcio, magnesio, nitrógeno

ureico y creatinina. Se excluyeron los pacientes con resultados

fuera de los valores normales. Se tomó en consideración

el peso de los sujetos al ser seleccionados y en el día

del estudio endoscópico.

El investigador principal dividió a los participantes en 2

grupos y asignó a cada paciente el régimen de preparación

colónica en forma alternante. La realización de las colonoscopias

con los distintos regímenes resultaron aleatorizadas

por la planificación al azar.

Se compararon 2 regímenes de limpieza colónica: los

pacientes del grupo A recibieron una solución de NaP por

vía oral, en dosis de 1 ml/kg/día dividida en 2 tomas, la

primera con dos tercios de la dosis (con un máximo de

45 ml), administrada en la mañana previa al estudio, y el

resto por la tarde del mismo día. Cada toma fue diluida en

4 onzas (1 onza = 28.7 g) de agua. Se indicó además la


ingesta de una cantidad libre de líquidos durante el día

previo a la colonoscopia.

Por su parte, los pacientes del grupo B recibieron una toma

diaria de una solución de MgC, en dosis de 4 ml/kg/día, con

bajo sodio en los 3 días consecutivos previos a la colonoscopia

asociada con dieta líquida. En la mañana del procedimiento

se les administró un enema de 66 ml de NaP. Las

colonoscopias fueron efectuadas con anestesia general o

sedación consciente con midazolam o meperidina.

Los endoscopistas desconocían el régimen de preparación

utilizado por cada paciente. Se les solicitó su opinión

sobre la calidad de la limpieza del colon en general y en

particular para cada segmento, con una escala con 4 opciones,

de excelente a reducida.

Tanto los pacientes como sus padres volcaron sus impresiones

sobre la preparación colónica en cuestionarios confeccionados

al efecto después de recibir cada dosis. También

se les consultó sobre la aceptación del preparado, su

sabor, su predisposición a repetirlo en caso de requerir una

nueva colonoscopia y, a los sujetos con experiencias anteriores,

se les solicitó compararlo con preparaciones previas

con otro régimen.

Los efectos adversos esperables, por el uso de los preparados

para la limpieza colónica, fueron náuseas, vómitos,

distensión abdominal, cólicos, irritación anal, debilidad/sensación

de desmayo, cefalea, escalofríos y hambre. Los pacientes

consignaron estos efectos adversos en cuestionarios

en una escala de 0 a 4.

Resultados

Un total de 48 pacientes, con una edad y un peso promedio

de 14 años (rango 10.6 a 18) y 51.5 kg (34 a 109 kg),

respectivamente, completó el estudio. No hubo diferencias

en estos 2 parámetros entre ambos grupos. La proporción

varones/mujeres fue similar en los 2 grupos. Veinticinco

pacientes recibieron la solución oral de NaP (grupo

A) y 23, la solución de MgC más el enema de NaP

(grupo B). Los pacientes perdieron aproximadamente 900 g

de peso con la preparación, sin diferencias significativas

entre los grupos.

Las indicaciones para las colonoscopias abarcaron hemorragia

digestiva baja, diarrea crónica, polipectomía, sospecha

o seguimiento de enfermedad inflamatoria intestinal,

dolor abdominal y pérdida de peso asociada con vómitos.

La distribución de las indicaciones resultó de tal modo que

hubo más pacientes con sospecha o para seguimiento de

enfermedad inflamatoria intestinal en el grupo A (16 vs. 8

en el grupo B) y más pacientes con hemorragia digestiva

baja en el grupo B (9 vs. 2 en el grupo A).

No se hallaron diferencias significativas en relación con

la limpieza colónica lograda por ambos regímenes. Al considerar

la eficacia por segmentos, se observó que los pacientes

preparados con MgC más el enema tuvieron una

mejor limpieza del colon descendente y del recto. En 3 pacientes

no se logró la visualización del ciego; 2 de ellos

pertenecían al grupo B y la imposibilidad de completar el

estudio se debió a estenosis en un caso y a falta de tolerancia

por no haberse podido administrar sedación en el otro.

En un paciente del grupo A no se llegó al ciego por la presencia

de materia fecal sólida.

En general, no se hallaron diferencias en relación con los

efectos adversos entre ambos grupos, salvo las náuseas,

Acontecimientos Terapéuticos, Trastornos del Aparato Digestivo (V)

7

que fueron significativamente más intensas en los pacientes

que recibieron la solución de NaP.

Los análisis de laboratorio efectuados el día del procedimiento,

en general, fueron normales, salvo el nivel de

fósforo, que aumentó en el 50% de los pacientes, y el

nitrógeno ureico, que se redujo en el 37% de ellos. En el

grupo B también se constató una diferencia en el nivel de

magnesio sérico en comparación con el análisis de base

del día de la colonoscopia.

La aceptación de los preparados fue similar para los 2

regímenes. En cuanto al sabor, el 68% de los pacientes

que tomaron MgC lo calificaron como “feo” en comparación

con el 88% de los que recibieron NaP.

Además, el 68% de los pacientes del grupo A manifestó

su voluntad de repetir la misma preparación en caso de ser

necesario, en comparación con el 35% del grupo B. Diez

pacientes del primer grupo con experiencias previas con el

régimen de MgC señalaron que optarían por la solución

oral de NaP en futuras preparaciones.

Discusión

Según los autores, pocas publicaciones han comparado

la preparación colónica previa a la colonoscopia con MgC

con la de NaP.

Diversas publicaciones han comparado la solución de NaP

con polietilenglicol en grupos pediátricos. La eficacia fue

similar para ambas, pero la aceptación del polietilenglicol

fue muy inferior, hecho atribuido a la incomodidad que

representa la ingesta del gran volumen necesario para su

disolución.

Los investigadores afirman que el presente estudio demostró

que la solución de NaP es eficaz y segura para su

uso en niños si se la administra a intervalos correctos,

con dosis adecuadas al peso y si se mantiene una buena

hidratación.

Además, enfatizan en que la eficacia del preparado utilizado

en un único día fue del 70%, similar al régimen combinado

que se suministra en 3 días, y hacen notar que en

sólo un caso no se llegó a visualizar el ciego. Por otro lado,

consideran que la mejor limpieza de los sectores distales

del colon, observada en los pacientes del grupo B, puede

atribuirse a la administración del enema en la mañana del

procedimiento.

En este estudio, la aceptación y los efectos adversos

fueron similares con los 2 preparados. Aun cuando la

intensidad de las náuseas fue superior con el NaP, y su

sabor menos aceptado, estos factores no influyeron negativamente

en la decisión de reelegirlo de necesitarse

una nueva colonoscopia. Los autores suponen que este

hecho responde al menor tiempo necesario para la preparación

con NaP.

Cuando se utilizan preparaciones colónicas cabe esperar

desequilibrios electrolíticos, deshidratación o ambas.

Los expertos estiman que no haber observado efectos

adversos graves podría atribuirse al número pequeño

de casos analizado o a la ausencia de comorbilidades

graves en éstos. Así, para evitar riesgos y complicaciones,

recomiendan una cuidadosa selección de los pacientes

y la evaluación de la hidratación durante la preparación.

En el 50% de los casos se detectó hiperfosfatemia

que atribuyen al contenido de este elemento, tanto en


Sociedad Iberoamericana de Información Científica

la solución oral como rectal, y la reducción del nitrógeno

ureico a la dilución por la abundante cantidad de líquido

ingerida.

Por otra parte, el NaP por vía oral puede ocasionar erosiones

y úlceras inespecíficas en la mucosa colónica. Dado

que en los niños y adolescentes, la sospecha de enfermedad

inflamatoria intestinal es la indicación más frecuente

de colonoscopia, deben tenerse en cuenta las lesiones que

8

puede ocasionar la preparación en el momento de establecer

el diagnóstico diferencial.

Los expertos señalan que el presente estudio demostró

que la preparación con fosfato de sodio es tan eficaz y

segura como la que se emplea convencionalmente con citrato

de magnesio por vía oral y fosfato de sodio rectal. Su

administración en un solo día, aseguran, es la ventaja adicional

que la hace más aceptable.

Copyright © Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC), 2008

www.siicsalud.com


Acontecimientos Terapéuticos, Trastornos del Aparato Digestivo (V)

El Pantoprazol y la Somnolencia Diurna en los Pacientes

con Apnea del Sueño y Reflujo Gastroesofágico

Resumen objetivo elaborado

por el Comité de Redacción Científica de SIIC en base al artículo

Randomized Placebo-Controlled Trial of Pantoprazole for Daytime Sleepiness

in GERD and Obstructive Sleep Disordered Breathing

de los autores

Suurna MV, Welge J, Steward DL y colaboradores

integrantes de la

University of Cincinnati College of Medicine, Cincinnati, EE.UU.

El artículo original, compuesto por 5 páginas, fue editado por

Otolaryngology-Head and Neck Surgery

139(2):286-290, Ago 2008

En los pacientes con apnea obstructiva del sueño y reflujo gastroesofágico,

el pantoprazol disminuye la somnolencia diurna al reducir el número

de despertares nocturnos secundarios a los síntomas del reflujo.

La apnea obstructiva del sueño (AOS) se asocia con elevada

morbilidad y mortalidad, dado que se relaciona con

aumento de 5 a 7 veces en el riesgo de accidentes de tránsito

debidos a somnolencia diurna. Esta alteración se debe

a los frecuentes microdespertares que resultan de la fragmentación

del sueño y afecta de manera marcada la calidad

de vida.

Tanto la AOS como la enfermedad por reflujo gastroesofágico

(ERGE) son frecuentes en la población general, con

una prevalencia que puede llegar en ambos casos al 20%.

Además, estos trastornos pueden coexistir, ya que comparten

la obesidad como factor de riesgo. En algunos estudios

previos se ha sugerido que, en los pacientes con ambas

enfermedades, cerca de la mitad de los despertares

nocturnos se atribuyen a los síntomas del reflujo.

Los autores refieren que, en un estudio publicado en

2004, demostraron que el tratamiento con pantoprazol

permitió una disminución significativa en la somnolencia

diurna y en los síntomas nocturnos asociados con el reflujo,

aunque no mejoró el índice de apneas e hipopneas.

Para una investigación más exhaustiva, se propusieron evaluar

los efectos de este fármaco en otros parámetros como

la calidad de vida relacionada con el sueño y el alerta psicomotriz.

Métodos

Los investigadores diseñaron un estudio aleatorizado, a

doble ciego y controlado con placebo. Se consideró como

objetivo evaluar los efectos del pantoprazol sobre la somnolencia

diurna, los síntomas de reflujo ácido, la calidad de

vida relacionada con el sueño y el estado de alerta psicomotriz

en los sujetos con AOS leve a moderada y síntomas

característicos de ERGE.

Se seleccionaron pacientes ambulatorios del Servicio de

Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de la

Universidad de Cincinnati. Se consideraron criterios de inclusión:

una puntuación mayor de 8 en el Epworth Sleepi-

9

ness Score (ESS), síntomas característicos de ERGE y la presencia

de AOS con un índice de apneas e hipopneas ≤ 30.

Se excluyeron los pacientes que habían recibido tratamiento

para el reflujo dentro de los 30 días previos o que eran

alérgicos a los inhibidores de la bomba de protones, así

como aquellos con otros tratamientos para la AOS.

Se definió como criterio de valoración principal el cambio

en la somnolencia diurna según lo referido por cada

paciente en el ESS. Se consideraron criterios de valoración

secundarios, las diferencias en la calidad de vida relacionada

con el sueño de acuerdo con un cuestionario validado

(FOSQ), los cambios en el estado de alerta psicomotriz según

el tiempo de reacción y las diferencias en los síntomas

de la ERGE.

Los cuestionarios propuestos se efectuaron en todos los

participantes y luego se dividió a la población de manera

aleatoria en 2 grupos para recibir placebo o 40 mg diarios

de pantoprazol durante 2 semanas. Posteriormente se

aguardaron 2 semanas de reposo farmacológico y se efectuaron,

a continuación, 14 días de tratamiento cruzado.

Los datos obtenidos fueron procesados estadísticamente

mediante análisis multivariado. Se consideró significativo

un valor de p ≤ 0.05.

Resultados

Fueron seleccionados 60 sujetos, de los cuales 57 completaron

el estudio. Los pacientes tenían una media de edad

de 51 años, con una obesidad moderada (índice de masa

corporal promedio de 31 kg/m 2 ). La media de la puntuación

del ESS fue de 14 puntos, lo cual indicaba somnolencia

diurna elevada. El 58% de los participantes eran mujeres.

Después del tratamiento, los síntomas de somnolencia

diurna mejoraron de manera significativa con el uso de

pantoprazol (p = 0.04). Al mismo tiempo, se observó una

mejoría de la calidad de vida relacionada con el sueño tanto

con el placebo como con el pantoprazol, si bien con este

fármaco la tendencia fue levemente mayor (p = 0.058). De


Sociedad Iberoamericana de Información Científica

la misma manera, el pantoprazol se asoció con control de

los síntomas globales vinculados con el reflujo (p = 0.0003),

con una tendencia a una mejoría más importante en los

despertares nocturnos relacionados con éste (p = 0.096).

En cambio, el tratamiento no modificó los tiempos de reacción

de modo significativo.

Discusión

Los autores refieren que, según publicaciones anteriores,

el tratamiento con inhibidores de la bomba de protones

puede mejorar las alteraciones del sueño que se originan

en los microdespertares secundarios a reflujo en los

pacientes con AOS y ERGE coexistentes. Se menciona un

estudio previo en el que el pantoprazol disminuyó la somnolencia

diurna y los despertares asociados con el reflujo,

sin modificar el número de episodios obstructivos.

A partir de los resultados del presente ensayo se sugiere

que el tratamiento durante 2 semanas con un inhibidor de

la bomba de protones mejora de manera eficaz la somnolencia

diurna en los pacientes con formas leves a moderadas

de AOS y ERGE. Asimismo, se describe una tendencia a

la mejoría de la calidad de vida relacionada con el sueño,

que fue mayor en los sujetos tratados con pantoprazol. No

se observaron diferencias en el estado de alerta psicomotriz

entre los grupos.

Del mismo modo, un subgrupo significativo de pacientes

refirió mejoría en los síntomas globales del reflujo cuando

fueron tratados con pantoprazol. Los investigadores señalan,

en función de estos hallazgos, que existe una correlación

positiva entre los despertares nocturnos secundarios

10

al reflujo, por un lado, y la somnolencia diurna y la calidad

de vida relacionada con el sueño, por el otro.

Por otra parte, se menciona que no se demostró un cambio

en el estado de alerta psicomotriz después de 2 semanas

de tratamiento con pantoprazol, por lo cual, pese a la mejoría

en la somnolencia diurna, estos pacientes pueden tener

alteración en su rendimiento como consecuencia de la AOS.

De esta manera, la terapia con pantoprazol puede considerarse

en los sujetos con AOS leve que coexiste con ERGE

y que no toleran los sistemas de presión positiva continua

en la vía aérea. De todos modos, es necesario el tratamiento

de la AOS subyacente.

Conclusión

Los investigadores afirman que el pantoprazol provocó

una disminución significativa en la somnolencia diurna

de un grupo de pacientes con AOS leve a moderada,

en comparación con el placebo. Asimismo se observó

una tendencia a una mejoría en la calidad de vida relacionada

con el sueño. También sugieren que los síntomas

pueden mejorar con el tratamiento de la ERGE, debido

a una disminución en el número de microdespertares

secundarios al reflujo. Sin embargo, en este estudio

no se demostraron cambios en el estado de alerta psicomotriz.

Se recomienda la realización de más estudios para definir

la eficacia terapéutica de los inhibidores de la bomba de

protones en el tratamiento de los síntomas asociados con

el sueño de los pacientes con apnea obstructiva del sueño

y enfermedad por reflujo gastroesofágico.

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Acontecimientos Terapéuticos, Trastornos del Aparato Digestivo (V)

Antecedentes Familiares y Riesgo de Cáncer Gástrico

Resumen objetivo elaborado

por el Comité de Redacción Científica de SIIC en base al artículo

Family History of Cancer and Stomach Cancer Risk

de los autores

Foschi R, Lucenteforte E, Negri E y colaboradores

integrantes del

Istituto di Ricerche Farmacologiche Mario Negri, Milán, Italia

El artículo original, compuesto por 4 páginas, fue editado por

International Journal of Cancer

123(6):1429-1432, Sep 2008

El antecedente de cáncer gástrico en un familiar de primer grado

incrementa el riesgo de presentar esta neoplasia, en especial

cuando el familiar afectado es un hermano.

En muchos estudios epidemiológicos se ha observado

mayor riesgo, de 1.5 a 3.5 veces, de presentar cáncer gástrico

en individuos con antecedentes familiares de esta neoplasia.

Según los autores, esto puede deberse, en parte, a

que los integrantes de una familia están expuestos a los

mismos factores ambientales de riesgo pero también, reconocen,

a una susceptibilidad heredada genéticamente.

Algunos trabajos demostraron que el antecedente familiar

de cáncer gástrico fue un factor de riesgo más importante

para las mujeres, en tanto que otros hallaron

que el riesgo fue mayor cuando el familiar afectado había

sido un hermano en comparación con alguno de los padres.

Los pocos estudios que han investigado el riesgo de

cáncer gástrico en relación con el antecedente familiar

de neoplasias en otra localización han encontrado resultados

discordantes.

Los autores de este trabajo analizaron la relación entre la

historia de cáncer en los familiares de primer grado y el

riesgo de cáncer gástrico.

Material y métodos

Este estudio de casos y controles fue llevado a cabo en 6

hospitales de la provincia de Milán, Italia, entre 1997 y 2007.

Los casos fueron 230 pacientes (143 hombres y 87 mujeres)

menores de 80 años con una edad promedio de 63

años (rango 22 a 80) y diagnóstico histológicamente confirmado

de cáncer gástrico, sin antecedentes personales

de otra neoplasia. La localización de este cáncer fue en el

cuerpo o fundus gástrico en alrededor del 50% y pilórica

en aproximadamente el 40% de los casos. Los controles

fueron 547 individuos (286 hombres y 261 mujeres) menores

de 81 años, con una edad promedio de 63 años (rango

22 a 80), pareados con los casos por sexo, edad y año de

ingreso.

Los sujetos control habían ingresado a la misma institución

que los casos por condiciones variadas, no neoplásicas

(traumatológicas 20%, ortopédicas 23%, quirúrgicas

22% y otras, 35%), y se habían descartado factores de

riesgo conocidos de cáncer gástrico. La relación entre los

controles y los casos fue de 2 a 1 para los varones y de 3 a

11

1 para las mujeres para incrementar la fuerza estadística

del análisis en estas últimas.

Los casos y los controles fueron entrevistados por personal

entrenado para asentar información en un cuestionario

especialmente diseñado. Los datos consignados incluyeron

características sociodemográficas, medidas antropométricas,

hábitos (incluyendo el tabaquismo), las características

de la dieta y los antecedentes patológicos personales. En

referencia a la historia familiar de cáncer, los participantes

tuvieron que consignar cuántos hermanos/as presentaban

esta enfermedad y si alguno de ellos, o sus padres, hijos,

abuelos o cónyuges, habían tenido cáncer. En los casos

positivos, se tomó en cuenta el estado de salud del familiar

afectado al momento de la entrevista, su edad y la edad en

que presentó o murió por la neoplasia, además de su localización.

El diagnóstico de cáncer en los familiares no fue

verificado.

Resultados

La distribución por edad fue equivalente entre los casos

y los controles, mientras que el número de mujeres fue

superior en los controles según lo diseñado para su análisis

posterior. El nivel educativo fue similar para ambos grupos,

en tanto que el antecedente de tabaquismo tendió a ser

más frecuente en los casos y el índice de masa corporal

(IMC) resultó mayor en los controles. El número promedio

de hermanos/as también resultó similar (3.28 en los casos

y 3.1 en los controles).

El 13% de los casos, en comparación con 5.7% de los

controles, refirió el antecedente familiar de cáncer gástrico,

con un cociente de posibilidad (odds ratio [OR]) de 2.5.

El sexo del familiar afectado no generó diferencia alguna,

mientras que la edad de presentación de la neoplasia inferior

a los 60 años aumentó el riesgo a 2.8. Este valor fue de

2.2 cuando el familiar afectado fue uno de los padres del

caso índice y de 5.1 cuando fue el/la hermano/a. Ninguno

de los casos refirió más de un familiar de primer grado con

cáncer gástrico.

Cuando se analizaron las variables sexo, edad, nivel de

educación, tabaquismo e IMC en los casos y los controles,


Sociedad Iberoamericana de Información Científica

se observó mayor probabilidad de cáncer gástrico en asociación

con un bajo IMC (OR: 3.4) y respecto de las mujeres

(OR: 3.2). Las otras variables no arrojaron diferencias entre

los grupos en relación con el riesgo.

En referencia al antecedente de neoplasias de otra localización

en los familiares de primer grado, no se halló una

asociación con el riesgo de cáncer gástrico. El OR fue de

1.3 para todas las localizaciones posibles de neoplasias y

decreció a 1.0 cuando se excluyó el antecedente de cáncer

de estómago.

Discusión

Los autores consideran que el presente estudio confirmó

que la historia familiar de cáncer gástrico en los familiares

de primer grado incrementa el riesgo de presentar esta

neoplasia y que aporta nuevas pruebas en relación a que

este riesgo es mayor cuando el familiar afectado es un hermano.

Además, destacan que el riesgo de cáncer gástrico

no se asoció con la edad, el tabaquismo o el nivel educativo;

tampoco, aseguran, se halló asociación alguna entre el

antecedente familiar de cáncer de cualquier localización y

este tipo de cáncer. Si bien observaron mayor riesgo de

cáncer gástrico en las mujeres, este riesgo no se vio afectado

cuando se consideró el sexo del familiar afectado. Estos

resultados, afirman, son coherentes con los de otros trabajos

que investigaron el mismo tema.

Los investigadores reconocen que existen factores que

pudieron haber sesgado sus resultados y admiten que aun

cuando el uso de controles hospitalarios es cuestionable,

los seleccionados no presentaban enfermedades neoplásicas

ni tenían factores de riesgo para cáncer gástrico y es

improbable que hayan compartido características genéticas

o familiares con los casos. La información sobre la historia

familiar, señalan, se obtuvo a través del interrogatorio

y es probable que los casos de cáncer gástrico hayan

tenido más conocimiento de sus antecedentes familiares

que los controles.

Una de las limitaciones de su investigación, aclaran, fue

la falta de datos sobre la infección por Helicobacter pylori

12

que, explican, suele comprobarse en todos los miembros

de una familia, por lo que el riesgo de cáncer gástrico en

ésta puede, en parte, estar relacionada con esa infección.

Sin embargo, algunos estudios demostraron que la infección

por H. pylori y la historia familiar de cáncer gástrico

son factores independientes de riesgo.

El mayor riesgo encontrado en los casos con un/a hermano/a

afectado por cáncer de estómago, en comparación

con uno de los padres, sostiene la hipótesis de un

modelo de herencia recesivo. Sin embargo, reconocen los

autores, el número de hermanos afectados en este estudio

fue pequeño (7 en los casos vs. 3 en los controles) y la

observación pudo haber sido aleatoria. Además de la infección

por H. pylori compartida por los miembros de una

familia, la similitud de los estilos de vida y de la dieta entre

hermanos podría explicar este hallazgo.

Los expertos señalan que han investigado la posible relación

entre la historia familiar de neoplasias de cualquier

localización y el cáncer gástrico sin encontrar una asociación

estadísticamente significativa. No obstante, otros estudios

sobre este tema han obtenido hallazgos diferentes.

El ensayo de Goldgar y colaboradores, efectuado en una

cohorte de Utah, halló una asociación entre historia familiar

de cáncer de cerebro/sistema nervioso central o genital

femenino y cáncer gástrico. En otra cohorte de Islandia se

halló mayor riesgo de cáncer gástrico en pacientes con

antecedentes familiares de cáncer de cérvix, endometrio,

ovario, colon, esófago, tiroides y de cerebro. En otro trabajo

sueco de casos y controles se halló mayor riesgo de cáncer

de cardias en los pacientes con familiares de primer

grado con cáncer de mama.

Según los autores, el presente trabajo confirma que el

riesgo de cáncer de estómago está aumentado en sujetos

con un/a hermano/a afectado/a por esta neoplasia, más

que en aquellos cuyo padre o madre la ha presentado. Con

base en estos resultados, estiman que el riesgo de cáncer

gástrico no se encuentra incrementado en sujetos con historia

familiar de cáncer de cualquier localización, salvo en

el estómago.

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Acontecimientos Terapéuticos, Trastornos del Aparato Digestivo (V)

Comparación de la Eficacia y la Tolerabilidad de 2 Soluciones

para la Preparación Intestinal Previa a la Colonoscopia

Resumen objetivo elaborado

por el Comité de Redacción Científica de SIIC en base al artículo

Comparison of Standard Polyethylene Glycol and Two Doses of Oral Sodium Phosphate

Solution in Precolonoscopy Bowel Preparation: A Randomized Controlled Trial

de los autores

Picchio M, Gallinaro L, Stagnitti F y colaboradores

integrantes del

Civil Hospital A. Fiorini, Latina; Civil Hospital “Dono Svizzero”, Latina;

University of Rome “La Sapienza”, Roma; Italia

El artículo original, compuesto por 6 páginas, fue editado por

Acta Gastro-Enterologica Belgica

71(1):15-20, Ene 2008

La solución de fosfato de sodio en 2 dosis, ingeridas 36 y 12 horas antes

de lacolonoscopia, logra mejores resultados respecto de la solución estándar

de polietilenglicol.

El procedimiento de elección para la detección y el tratamiento

de las lesiones del colon es la colonoscopia. Una

adecuada preparación permite la visualización de los detalles

de la mucosa colónica y confiere un ambiente seguro

para los procedimientos terapéuticos. El esquema ideal de

preparación colónica debe ser rápido, seguro, eficaz y aceptable

para el paciente. No obstante, ninguna de las preparaciones

disponibles en la actualidad cumple todos estos

requisitos.

En la década del 80, Davis y colaboradores propusieron

una solución isotónica basada en polietilenglicol (PEG) por

vía oral para el lavado anterógrado del colon. El esquema

estándar de 4 l, administrado el día previo al procedimiento,

demostró ser seguro y eficaz. Actualmente, la preparación

intestinal para colonoscopia empleada con mayor

frecuencia es esta solución. No obstante, la incorporación

de un volumen considerable de solución de PEG dentro

de un período breve no suele ser bien tolerado. Asimismo,

entre 5% y 38% de los pacientes no logran completar

la toma de la preparación, lo que deriva en una limpieza

inadecuada del colon y, por lo tanto, en una evaluación

poco confiable.

En los años 90, Vanner y colaboradores compararon un

catártico osmótico por vía oral con fosfato de sodio (NaP)

monobásico y dibásico con la solución de PEG.

El mecanismo de acción del NaP consiste en el efecto

osmótico del fosfato, que atrae grandes cantidades de

agua a la luz del colon, lo que provoca un efecto laxante.

La solución de NaP permite realizar la colonoscopia con

menor cantidad de líquidos. Aun así, existe preocupación

respecto de las potenciales alteraciones electrolíticas y hemodinámicas.

Se ha observado hiperfosfatemia transitoria

con ligera reducción de los niveles séricos de calcio, y

hasta 20% de los pacientes presenta hipokalemia; también

se ha informado hiponatremia grave y se han descrito

casos de nefrocalcinosis asociados con insuficiencia

renal. En todos los casos de eventos adversos graves, se

13

verificó la administración de una dosis o hidratación inadecuadas.

La ingestión de más de 45 ml de NaP dentro

de las 24 horas se considera un factor que puede predisponer

a eventos adversos.

La mayoría de los estudios comparativos entre las soluciones

de NaP y PEG sugieren que la primera es superior o

equivalente a PEG respecto de la adecuada preparación

intestinal mecánica. Dos metanálisis recientes concluyeron

que la solución de NaP es superior o equivalente a PEG.

Los autores realizaron un estudio aleatorizado y prospectivo

para comparar la eficacia, los efectos colaterales y

la aceptación de las preparaciones de PEG y NaP, administradas

36 y 12 horas antes de la colonoscopia, en pacientes

ambulatorios.

Materiales y métodos

Entre abril y diciembre de 2006 se incluyeron pacientes

ambulatorios de entre 18 y 75 años que debían ser sometidos

a colonoscopia. Los criterios de exclusión comprendieron

resección colónica previa, infarto de miocardio reciente,

insuficiencia cardíaca clase III o IV e insuficiencia renal.

Los participantes fueron asignados al azar a la solución

estándar de PEG de 4 l o a 80 ml de solución de NaP en un

esquema de 2 dosis de 40 ml, administradas con 24 horas

de diferencia.

Los pacientes asignados a la solución de PEG debían diluir

un sobre en 500 ml de agua y repetir el procedimiento

con los 8 sobres. Los 4 l de solución obtenidos debían tomarse

la tarde previa al estudio, a un ritmo de 250 ml cada

10 a 15 minutos.

Los primeros 40 ml de solución de NaP, diluidos en

250 ml de agua, debían tomarse en los 2 días previos a la

colonoscopia, aproximadamente a las 18 horas, seguido

por la ingestión de 2 l de agua. Este procedimiento debía

repetirse el día previo al estudio.

Los investigadores recomendaron a todos los pacientes una

dieta reducida en fibras durante los 3 días previos al estudio.


Sociedad Iberoamericana de Información Científica

Se evaluó la tolerabilidad de las 2 preparaciones colónicas

mediante un cuestionario estructurado. Los pacientes

debían consignar la presencia y gravedad de efectos colaterales

asociados con estas preparaciones. Además, se evaluó

la cantidad de solución ingerida.

Luego de realizar cada colonoscopia, el endoscopista

examinó la limpieza del colon y la presencia y consistencia

de materia fecal a nivel del recto y colon sigmoides, descendente,

transverso, ascendente y ciego. La limpieza colónica

se consideró adecuada cuando el endoscopista consideró

que las lesiones de 5 mm o menos –con excepción

de pólipos– no pasaron inadvertidas, en tanto que la limpieza

colónica fue reducida en caso de remoción parcial de

la materia fecal con riesgo de visualización incompleta

de la pared del colon; por último, la limpieza colónica se

consideró inadecuada cuando la evaluación del segmento

resultó incompleta debido a la presencia de materia fecal.

Resultados

Ciento ochenta seis pacientes participaron y completaron

el estudio. Ambos grupos fueron similares respecto de

la edad, el sexo y la indicación de la colonoscopia.

El 62.9% de los pacientes asignados a la solución de

PEG y 84.3% del grupo de la solución de NaP ingirieron

toda la preparación (diferencia 21.4%; p = 0.001). El 80.7%

y 86.2%, respectivamente, lograron ingerir más del 75%

(diferencia 5.5%; p = 0.423). Ningún paciente de ninguno

de los 2 grupos ingirió menos del 50% de la solución

asignada.

Respecto del gusto, la solución de PEG resultó más tolerable

que la de NaP. No se observaron diferencias significativas

en cuanto a la presencia y gravedad de los vómitos,

distensión abdominal, dolor abdominal, irritación anal y

trastornos del sueño. La solución de PEG provocó más náuseas

que la de NaP. Los autores observaron una diferencia

significativa respecto de la interferencia con las actividades

de la vida diaria a favor de la solución de NaP, así como de

la aceptación de los pacientes de la preparación colónica.

El 94.3% de los pacientes del grupo de PEG y 90.4% del

grupo de NaP completaron la colonoscopia. En 15.5% de

los pacientes del primer grupo y 18.1% del segundo se

practicó polipectomía o mucosectomía (diferencia 2.6,

p = 0.78).

Una proporción significativamente mayor de pacientes

asignados a la preparación con NaP mostró ausencia de

Sociedad Iberoamericana de

Información Científica (SIIC)

Directora PEMC-SIIC

Rosa María Hermitte

SIIC, Consejo de Dirección:

Edificio Calmer, Avda. Belgrano

430 (C1092AAR),

Buenos Aires, Argentina

Tel.: +54 11 4342 4901

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14

materia fecal en el colon descendente y transverso. Luego

de la preparación colónica con PEG, se detectó materia fecal

líquida en mayor proporción de pacientes de este grupo

en todos los segmentos del colon en comparación con

la preparación de NaP. El 52.9% de los pacientes del grupo

PEG y 72% del grupo NaP presentaron limpieza adecuada

del colon descendente (diferencia 19.1%, p = 0.012). Se

observaron resultados similares en los segmentos colónicos

restantes.

Discusión

Respecto de la evaluación por segmentos de la presencia

de materia fecal, el presente estudio mostró que mayor

proporción de pacientes que recibieron solución de NaP

presentaron limpieza total, con diferencia significativa respecto

del colon descendente y transverso. Además, una

proporción significativamente mayor de pacientes presentó

materia fecal líquida luego de la preparación con PEG.

La mayor presencia de materia fecal líquida en el colon

puede asociarse con menor detección de lesiones colónicas,

sumado al incremento del riesgo de lesiones mucosas

por el empleo de succión. Se logró una limpieza adecuada

del colon con mayor frecuencia luego de la preparación

colónica con la solución de NaP frente a la de PEG, con

significación estadística respecto del colon descendente.

La tolerabilidad de los pacientes fue similar en ambos

grupos. Los efectos colaterales fueron más frecuentes luego

de la administración de PEG, con un porcentaje significativamente

mayor de pacientes que presentaron náuseas.

Los autores sugieren que el retraso de 24 horas entre

las dosis de NaP puede haber contribuido con menor

incidencia de efectos adversos con esta preparación. La

tendencia a la mejor tolerabilidad de la preparación colónica

con NaP fue confirmada por la interferencia sustancialmente

menor con las actividades de la vida diaria. La

aceptación de los pacientes fue superior en el grupo de la

solución de NaP.

Los autores afirman que 2 dosis de solución de fosfato

de sodio, ingeridas 36 y 12 horas previas a la colonoscopia,

resultan eficaces y se asocian con mejores resultados respecto

de la limpieza del colon en comparación con la solución

estándar de polietilenglicol. La administración de la

segunda dosis de la solución de fosfato de sodio, en las 24

horas posteriores a la primera dosis, reduce los efectos colaterales

y permite lograr mayor adhesión del paciente.

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Los textos de Acontecimientos Terapéuticos (AT) fueron seleccionados

de la base de datos SIIC Data Bases por Gador SA.

Los artículos de AT fueron resumidos objetivamente por el Comité de

Redacción Científica de SIIC. El contenido de AT es responsabilidad de los

autores que escribieron los textos originales. Los médicos redactores no emiten

opiniones o comentarios sobre los artículos que escriben.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio o soporte editorial

sin previa autorización expresa de SIIC. Impreso en la República Argentina,

septiembre de 2008.

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la Propiedad Intelectual en trámite. Hecho el depósito que establece la

Ley Nº 11.723.

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