Servicios pecuarios y población pobre - IFAD

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Servicios pecuarios y población pobre - IFAD

SERVICIOS PECUARIOS Y POBLACIÓN POBRE

Sistema dominado

por el Gobierno

y las ONG

La vinculación entre

el microcrédito y

los servicios técnicos

no potencia la

capacidad de acción

de los usuarios

involucra a los criadores de aves en la formulación, planificación y

adopción de decisiones y dependen totalmente de las ONG que se

encargan de los créditos y los servicios técnicos. Las ONG son

responsables ante el departamento gubernamental y ante los

donantes que financian los programas.

Además, la unión del suministro de microcrédito y la prestación

de servicios técnicos en la misma organización plantea dos

problemas. En primer lugar, cuando los usuarios obtienen un crédito

de una ONG y dependen de ella para los servicios, no se potencia su

capacidad de acción en relación con la ONG como proveedora del

servicio. En segundo lugar, la ONG se concentra naturalmente en el

microcrédito, porque es la parte rentable de la intervención, y tiende

a olvidar los servicios técnicos.

En la organización de tales asociaciones, hay que reconocer que

es poco probable que en la mayoría de los países aumente la

financiación de los servicios pecuarios por el sector público y que es

necesario establecer nuevas prioridades para dicho sector.

Las organizaciones

de productores

pueden potenciar

la capacidad de acción

de sus miembros

La población más

pobre no pertenece a

las organizaciones

de productores

Organizaciones de productores

Las organizaciones de productores que les pertenecen verdaderamente

y están controladas por ellos tienen la posibilidad de

potenciar la capacidad de acción de sus miembros y facilitar la

prestación de servicios que respondan a sus necesidades y cumplan

las normas apropiadas de calidad. Puede tratarse de organizaciones

oficiales, como las asociaciones de agricultores, las cooperativas de

comercialización o las asociaciones de ahorro y crédito, o bien

pueden ser grupos menos oficiales o instituciones comunitarias,

como agrupaciones rurales, grupos de autoayuda o instituciones

tradicionales con capacidad de dirección.

La historia del fomento de la ganadería en Dinamarca demuestra

que los productores en pequeña escala se pueden beneficiar

enormemente de la organización y la colaboración para determinar

las necesidades y aunar las exigencias.

En varios estudios se ha comprobado que los ganaderos más

pobres no pertenecen a organizaciones oficiales de productores (Staal

et al., 1998; Morton y Miheso, 2000; Staal et al., 2001). Los motivos

de esta exclusión casi sistemática siguen estando en cierta medida

poco claros. Probablemente son varios los factores que intervienen,

pero la escasa capacidad de la población más pobre en cuanto a

educación, tiempo y recursos desempeña una función importante.

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