con referencia a los pobres de las zonas rurales - IFAD

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con referencia a los pobres de las zonas rurales - IFAD

PANORAMA DE LAS CUESTIONES DE GÉNERO EN LOS PROYECTOS RESPALDADOS POR EL FIDA

La perspectiva

de género

CON REFERENCIA A LOS POBRES DE LAS ZONAS RURALES


LA PERSPECTIVA DE GÉNERO CON REFERENCIA A LOS POBRES DE LAS ZONAS RURALES

PANORAMA DE LAS CUESTIONES DE GÉNERO

EN LOS PROYECTOS RESPALDADOS POR EL FIDA

“Dentro del marco de la política y la

orientación programática del FIDA

de concentrar sus esfuerzos en la

reducción de la pobreza, las mujeres

rurales pobres son el grupo que

merece particular atención, por el

hecho de proporcionar la mayor

parte de la mano de obra familiar

y porque proveen eficazmente a la

seguridad alimentaria de los hogares”.

Políticas y Criterios en Materia de Préstamos del FIDA


Prefacio

Durante los últimos veinte años, el FIDA ha aprendido mucho acerca de la

prevalencia y las causas de la pobreza y la malnutrición y ha ido cobrando

cada vez más conciencia de que la adopción de una perspectiva de género

ayuda a conocer mejor la naturaleza de la pobreza rural. La perspectiva de

género examina cómo y por qué los hombres y las mujeres experimentan

la pobreza de distinto modo y se empobrecen por procesos diferentes y, por

otro lado, la forma en que el desarrollo rural plantea distintas oportunidades

y retos para el hombre y la mujer.

Este folleto es el resultado del examen de las cuestiones de género en los

proyectos en curso del Fondo que se presentó a la Junta Ejecutiva en mayo

de 2000 como parte del informe sobre el estado de la cartera de proyectos

del FIDA. En él se ilustran algunas de las oportunidades en relación con el

género que el FIDA ha explorado en el curso de sus iniciativas. Pero, sobre

todo, se señalan los retos que han surgido y que es preciso abordar para

conseguir una disminución significativa del hambre y la pobreza en el

comienzo de este milenio.


Razones

DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

2


Los aspectos de género se han convertido en un elemento central de la estrategia y el programa de reducción

de la pobreza del FIDA por varias razones:







En los proyectos con financiación del FIDA se ha comprobado que la mujer

desempeña un papel fundamental para garantizar una ejecución eficaz y lograr

resultados concretos en la reducción de la pobreza.

La función de la mujer es esencial para lograr las metas en materia

de seguridad alimentaria y nutrición de la familia, que son elementos básicos

del mandato del FIDA.

La mujer desempeña un papel muy importante en el desarrollo agrícola

y ganadero. Para que los proyectos encaminados a incrementar la productividad

agrícola logren resultados satisfactorios, es preciso analizar las diferencias entre

hombres y mujeres por lo que se refiere a sus necesidades, limitaciones laborales,

conocimientos y capacidad de decisión y proceder en consecuencia.

El mejoramiento de la situación socioeconómica, la salud y la educación

de la mujer tiene repercusiones inmediatas y duraderas en el bienestar

de toda la familia.

Si no se tienen en cuenta las diferencias de género, las iniciativas de desarrollo

pueden tener consecuencias negativas para la mujer.

El FIDA se ha comprometido a desempeñar un papel dinámico en la promoción

de la igualdad de oportunidades del hombre y la mujer.

En todas las regiones, la mujer desempeña una

función esencial, aunque a menudo no reconocida,

en las estrategias de supervivencia y la economía de

las familias rurales pobres. El fortalecimiento de la

capacidad económica de los pobres depende en gran

medida de que la mujer pueda realizar más

plenamente sus posibilidades socioeconómicas

y mejorar su calidad de vida. Para ello, es necesario

garantizar su acceso a los recursos, servicios,

conocimientos y tecnologías y promover su

participación en la adopción de decisiones. Una

mayor igualdad entre los hombres y las mujeres

entraña la habilitación de la mujer para que pueda

realizar todas sus potencialidades, lo cual redunda

en beneficio de la familia y de toda la comunidad.

Al mismo tiempo, las evaluaciones han indicado que,

si no se presta atención a las diferencias de género,

los proyectos pueden aumentar la carga de trabajo

de las mujeres, lo cual incide en su salud y en el

desempeño de sus funciones relacionadas con el

cuidado de la familia. Los proyectos también pueden

tener repercusiones perjudiciales en el acceso de la

mujer al control de los recursos y las tecnologías. Por

consiguiente, para identificar los riesgos y

recomendar las medidas preventivas apropiadas, es

necesario tener en cuenta las desigualdades entre el

hombre y la mujer tanto en la etapa de diseño como

en las actividades de seguimiento y evaluación.

Además, en una misma región – y a veces en un

mismo país – puede haber variaciones importantes

tanto en las funciones del hombre y la mujer como

en sus relaciones recíprocas y su capacidad de

controlar los recursos. Puede suceder que unos

métodos que han permitido lograr resultados

satisfactorios en determinado sitio no puedan

aplicarse en otra parte. El FIDA reconoce que es

necesario incorporar estrategias concretas para

fomentar el papel de la mujer adecuadas al contexto

de los diferentes proyectos.

3


Evolución

DEL ENFOQUE DEL FIDA CON RESPECTO A LAS CUESTIONES

La política del FIDA se basaba inicialmente en un

enfoque expresado en la fórmula “la mujer en el

desarrollo” (WID), que tenía por objeto abordar las

necesidades de los grupos marginales. Se

diseñaron algunos proyectos destinados

exclusivamente a la mujer o se incluyeron

componentes específicos dedicados a ella.

Por lo general, aunque no siempre, ese

enfoque se concretó en la inclusión en los

proyectos de programas especiales para la

mujer, con una tendencia a concentrarse en sus

funciones en el ámbito de la familia y en algunas de

sus actividades características, cuya importancia

económica era bastante secundaria.

Esa política evolucionó hasta el actual enfoque, que

se traduce en el concepto de “género y desarrollo”

(GAD), adoptado oficialmente en 1992 en las

Estrategias del FIDA para el adelanto económico de

la mujer rural pobre. El enfoque GAD no se centra

exclusivamente en la mujer, sino que aborda las

funciones de los hombres y las mujeres y sus

relaciones recíprocas. Para el FIDA, incorporar los

aspectos de género en los proyectos significa

garantizar que en todas las etapas del diseño

y la ejecución se consideren las necesidades, las

limitaciones y las funciones específicas del hombre

y la mujer. No se trata de diseñar actividades

específicas para la mujer, sino de adaptar las distintas

actividades de los proyectos teniendo en cuenta las

características distintivas de uno y otro sexo. En la

actualidad, la capacidad de los proyectos del FIDA de

beneficiar a los pobres – y a las mujeres – es uno de

los indicadores básicos para evaluar el logro de los

objetivos de desarrollo.

La mujer suele estar en una situación de desventaja

con respecto al acceso tanto a los recursos y

servicios, como a la información y a las instancias de

adopción de decisiones. Por consiguiente, suele ser

necesario planificar actividades específicas y

diferenciadas para garantizar que todos los miembros

de la comunidad (incluso las mujeres y los más

pobres) puedan participar en condiciones de

igualdad. El enfoque WID y el GAD, que se basa

en la incorporación de los aspectos de género, tienen

algunos aspectos comunes. En ciertos casos,

el diseño de componentes específicos para la mujer

puede ser el medio más efectivo de lograr su

participación, al menos a corto plazo. En

determinadas circunstancias, las actividades

destinadas exclusivamente a la mujer – por ejemplo,

los cursos de alfabetización que les permitirán seguir

programas de capacitación para el desarrollo de

actividades generadoras de ingresos –, pueden

resultar muy eficaces para mejorar la condición social

y económica de la mujer en las comunidades pobres.

Dieciséis de los 17 proyectos del Fondo en curso que

tienen componentes destinados exclusivamente a la

mujer se ejecutan en países en los que las normas

socioculturales limitan la interacción entre los

hombres y las mujeres. Sin embargo, se reconoce

el riesgo de que el diseño de actividades

y componentes específicos para la mujer pueda

agravar su marginación.

La incorporación de los aspectos de género tiene por objeto ofrecer tanto a hombres como a mujeres

oportunidades de acceder a todos los recursos y los servicios de los proyectos, de forma proporcional

a la importancia que la actividad reviste para ellos y para sus medios de subsistencia. Significa también

reconocer y apoyar las funciones reales de la mujer en el desarrollo rural, comunitario y agrícola, evitando

los estereotipos en relación con los sexos (por ejemplo, que los hombres son los principales agentes

en la agricultura y que las mujeres simplemente aportan mano de obra en la explotación familiar).

4


DE GÉNERO

El FIDA ha ido cobrando cada vez más conciencia

de la importancia de adoptar una perspectiva de

género. Actualmente, no se trata tanto de

reconocer la necesidad de incorporar los aspectos

de género en el diseño de los proyectos como de

determinar cuál es el medio más adecuado para

lograr ese objetivo con respecto a los diferentes tipos

de actividad. Por lo general, en los proyectos

centrados en la seguridad alimentaria y nutricional

se asigna más prioridad a la participación de la

mujer. En los proyectos más recientes del Fondo se

suele reconocer la importante función productiva de

la mujer y se hace más hincapié en la plena

realización de sus potencialidades económicas

y sociales que en la mera satisfacción de sus

necesidades sociales. Asimismo, se han elaborado

directrices y diversos instrumentos operacionales

para ayudar a incorporar los aspectos de género

en el diseño de los proyectos.

El documento del FIDA titulado Guía de consulta relativa a la seguridad alimentaria de la

familia y al género para el diseño de programas y proyectos se preparó, con una

contribución del Gobierno de Italia, a fin de brindar a los encargados de diseñar y planificar

los proyectos un instrumento práctico para ayudarles a hacer frente a las cuestiones

fundamentales en lo referente al género y la seguridad alimentaria familiar. Su uso es

obligatorio para los equipos de diseño. La guía de consulta comprende algunos

recordatorios temáticos breves, una lista de comprobación sencilla para orientar el acopio de

datos socioeconómicos pertinentes sobre el terreno y un conjunto de 14 cuestiones básicas

que es preciso tener en cuenta en el diseño, el examen y la evaluación de los proyectos.

DEL DISEÑO A LA

ejecución

Incluso cuando el entorno cultural y las políticas de las instituciones nacionales son Un diseño de proyecto que tiene en cuenta las cuestiones

receptivos a las cuestiones de género, éstas son con frecuencia mal comprendidas de género no siempre se traduce en un proyecto que

y a veces resultan incluso conflictivas. Además, en ocasiones se abandonan objetivos incorpora esas cuestiones.

y metas de género, incluso bien articulados, si no se ha prestado particular atención

a su aplicación. Pueden elegirse elementos de un proyecto que se consideran fácilmente ejecutables, mientras

que los que resultan más difíciles de aplicar, conllevan un desembolso menor (p. ej., las actividades de

promoción de grupos), son difíciles de medir por resultados tangibles (p. ej., la participación) o se dirigen

a grupos más difíciles de alcanzar (p. ej., las mujeres o los más pobres) se abandonan. Debe recordarse que

llevar a la práctica la participación y hacer un esfuerzo especial para llegar a las mujeres, los pobres y la

población de las zonas más aisladas tiende a aumentar los costos administrativos de los proyectos. Con objeto

de favorecer la continuidad entre las etapas de diseño y de ejecución, es cada vez más frecuente que en los

contratos de préstamo se establezcan principios y metas fundamentales relativos a los aspectos de género.

Es importante también que en el manual de ejecución de cada proyecto se definan con claridad mecanismos

y metas en relación con esos aspectos. Por último, es necesario proporcionar apoyo específico durante

la ejecución para que sea posible alcanzar dichas metas.

5


agrícola

Las mujeres invierten gran parte de su tiempo, su

trabajo y sus conocimientos prácticos en la

producción agrícola y ganadera. En los proyectos de

desarrollo suele pasarse por alto este hecho y en

ocasiones incluso se espera de ellas que encuentren

aún más tiempo para dedicarse a actividades de

generación de ingresos con escasa repercusión

económica y a menudo con pocas oportunidades

de mercado.

En muchos países, el desarrollo tecnológico y los

servicios nacionales de extensión no conceden la

debida importancia a las actividades agrícolas de las

mujeres. También se olvida a menudo el hecho de

que, en casi todas las regiones, la mujer tiene

importantes funciones en el cuidado y la cría del

ganado y en la elaboración de productos ganaderos.

Las mujeres suelen utilizar el crédito preferentemente

para adquirir ganado, ya que las actividades

ganaderas les proporcionan ingresos y seguridad.

El escaso número de mujeres incorporadas al

personal de primera línea sigue siendo una limitación

importante para integrar a la mujer en el desarrollo

agrícola. Los proyectos han tratado de superar ese

obstáculo bien contratando personal de extensión

femenino (p. ej., en el Sudán), o bien confiando

algunas funciones de extensión a promotoras de

grupos de mujeres, cuya contratación se realiza, en

general, por conducto de ONG. En Ghana, la

utilización de voluntarias seleccionadas en las

comunidades para realizar actividades de extensión

ha resultado útil para establecer puntos de contacto

entre los grupos de mujeres y los servicios de

extensión gubernamentales. En otros países, como

Camboya e Indonesia, se ha impartido capacitación a

voluntarias como auxiliares de vacunación animal.

Otra manera de mejorar el acceso de las mujeres a

los servicios de extensión consiste en lograr que los

organismos gubernamentales pertinentes reconozcan

oficialmente a los grupos de mujeres como grupos de

contacto. La opción de orientar los beneficios hacia

asociaciones rurales, como en algunos países del

África occidental, ha resultado menos eficaz, porque

las mujeres están poco representadas en dichas

asociaciones.

ENFOQUES ESPECÍFICOS POR SECTORES

PRODUCCIÓNY ganadera

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LECCIONES APRENDIDAS SOBRE EL TERRENO

Un estudio del FIDA/FAO sobre “Los Aperos Agrícolas que Utilizan las Campesinas en

África”, financiado por el Gobierno del Japón, señala que en el África subsahariana

son los hombres los que deciden qué aperos comprar, aunque las mujeres sean las

principales trabajadoras en el campo. Así pues, lo más probable es que no se adopte

espontáneamente la tecnología que ahorra mano de obra a menos que se sensibilice

a hombres y mujeres. Esto destaca la necesidad de prestar particular atención a las

cuestiones de género, y no solamente a la mujer, con el fin de incluir a los hombres

en las iniciativas de los proyectos y promover la sostenibilidad de estas actividades.

Las mujeres y el riego en pequeña escala. El establecimiento de sistemas de riego puede generar

incrementos considerables de los ingresos. Al mismo tiempo, la presión que ejercen las elites locales,

dominadas por hombres, para controlar el sistema de riego puede ser arrolladora. Así, los proyectos

que abarcan componentes de riego en pequeña escala suelen identificar a las mujeres como

grupo-objetivo específico y adoptar el principio de que es preciso garantizar su participación en las

asociaciones de regantes. Las evaluaciones han indicado, no obstante, que la participación de la

mujer en las asociaciones de regantes suele verse limitada por la aplicación de criterios de admisión

basados en la propiedad de las tierras y por el principio de que cada familia sólo puede estar representada

por una persona. En algunos proyectos, las mujeres han contribuido a la construcción de los sistemas, pero

han sido marginadas una vez que éstos entraron en funcionamiento.

La falta de acceso a los recursos productivos, a menudo sancionada por las leyes y normas sociales

vigentes, es una de las limitaciones más graves a que se enfrentan las mujeres. En el Proyecto de Pesca

Artesanal en Lagos de Aguas Estancadas en Bangladesh, el FIDA logró convencer al Gobierno para que

diera a los campesinos sin tierras acceso a largo plazo a los lagos para realizar actividades de acuicultura.

El proyecto pronto observó que ese cambio en realidad resultaba discriminatorio para las mujeres, pues los

hombres habían recibido el acceso y el control a los lagos y a los ingresos generados gracias a ello. Para

remediar la situación, el proyecto dio a las mujeres acceso a pequeños estanques para la piscicultura.

RETO por lo que respecta a la promoción del riego, se necesitan salvaguardias para reducir los riesgos

siguientes:

■ que se incremente la carga de trabajo de las mujeres sin el correspondiente beneficio económico;

■ que disminuya la producción de cultivos alimentarios a favor de los cultivos comerciales; y

■ que las mujeres resulten desplazadas de los terrenos que controlan.

RETO que es preciso mejorar la participación de las mujeres en los planes de riego. A ese respecto, es

importante definir medidas de apoyo y arreglos institucionales para garantizar el acceso continuado de las

mujeres a los terrenos en regadío.

7


ENFOQUES ESPECÍFICOS POR SECTORES

Empresas

RURALES Y APOYO A LA COMERCIALIZACIÓN

La promoción de microempresas y pequeñas

empresas es un elemento de varios proyectos que

reciben asistencia del FIDA. El apoyo en este sector

se concibe como un conjunto integrado que combina

servicios financieros y no financieros, capacitación en

administración y comercialización, crédito y apoyo en

materia de organización. El éxito de una iniciativa

dependerá en parte del grado de integración de esos

componentes. No obstante, no puede soslayarse la

cuestión de las posibilidades de comercialización

para las empresas de mujeres.

En el Tercer Proyecto de Desarrollo de la Infraestructura Rural en

Bangladesh, se estimó una generación de empleo de 18 000 añospersona,

de los cuales al menos el 70% correspondían a campesinos sin

tierras y mujeres campesinas. El número de mujeres cuyos ingresos habían

aumentado gracias a la comercialización de sus productos en mercados

de mujeres y al empleo directo en el mantenimiento de carreteras y la

plantación de árboles fue de al menos 8 000 y 3 000, respectivamente.

La promoción de microempresas domésticas de

mujeres es un primer paso importante. Aunque, por

lo general, esas empresas no son suficientemente

rentables como para producir un aumento sustancial

de los ingresos, resultan importantes para diversificar

las fuentes de ingresos y reducir la vulnerabilidad.

Asimismo, contribuyen a fomentar la confianza en

relación con la inserción en el mercado, el reembolso

de los préstamos y el flujo de efectivo. Proporcionar

apoyo a las microempresas de mujeres para que se

transformen en pequeñas empresas más rentables es

una tarea complicada, ya que para gestionar esas

empresas es necesario un grado mucho más alto de

instrucción, formación empresarial y organización

colectiva, así como mayor movilidad y disponibilidad

de tiempo. No todas las microempresarias logran

realizar esa transformación. En el caso de las mujeres

más pobres (y sin tierras), cuyas posibilidades de

obtener ingresos por otros medios son muy

reducidas, el trabajo por contrata en la construcción

de infraestructura puede ser una alternativa

importante.

8


LECCIONES APRENDIDAS SOBRE EL TERRENO

En el marco del Programa de Ayuda y Desarrollo en la Faja de Gaza y Jericó, se creó en Gaza un Centro de servicios

empresariales modelo que fue el primero de su clase en Palestina y tiene un enfoque amplio: las mujeres reciben

orientación para escoger una empresa, servicios administrativos, financieros y de capacitación durante su creación,

y seguimiento en visitas sobre el terreno. El centro ofrece servicios veterinarios, agrarios y técnicos; proporciona

servicios de comercialización para entablar relaciones con los detallistas locales; promociona los productos de las

mujeres en festivales, celebraciones y talleres, y ayuda a las mujeres en el envasado de los productos. Se brinda

financiación a las mujeres para que establezcan pequeñas empresas mediante un plan de crédito, ejecutado por

conducto del proyecto en colaboración con el Banco Árabe. Los resultados iniciales del plan de capacitación

y crédito han sido muy positivos: más de 350 mujeres han participado en las sesiones de orientación y los cursos

de capacitación especializada. Alrededor de 230 empresarias han recibido préstamos y han puesto empresas en

marcha. Hasta la fecha, la tasa de recuperación de préstamos es muy alta.

Por lo general, los proyectos reconocen y apoyan la función de la mujer en la comercialización. Si bien

ésta desempeña un papel importante en los sistemas de comercio tradicionales en muchas regiones,

su función tiende a reducirse con la expansión de la moderna economía de mercado. La evaluación

socioeconómica del Proyecto de Desarrollo de Ha Giang en favor de las Minorías Étnicas en

Viet Nam alerta sobre el hecho de que la situación de las mujeres indígenas puede empeorar

con la expansión de la economía de mercado. Las oportunidades de comercialización para las mujeres

también pueden verse restringidas por limitaciones culturales a su movilidad. A fin de fortalecer su

capacidad de aprovechar las oportunidades de mercado, se les imparte capacitación en comercialización

y se les presta asistencia para que puedan establecer relaciones con los proveedores y los compradores.

Esto se está haciendo en proyectos en Côte d´Ivoire, Gaza y la Ribera Occidental, Guinea Ecuatorial, Jordania,

el Líbano y Zambia. Además, en una cuarta parte de los proyectos en curso en la región

de África occidental y central las mujeres reciben apoyo en materia de comercialización.

El Proyecto de Conservación de Tierras y Rehabilitación de Pequeñas Explotaciones Agrícolas en la

Región Nordoriental en Ghana se ha centrado en las familias encabezadas por mujeres (el 20% de las

familias en la región), que figuraban entre las más pobres. Las tierras recientemente puestas en regadío

fueron asignadas en primer lugar a esas familias y después a otras mujeres campesinas. Esto ha supuesto

una dura lucha contra las normas sociales existentes. También se estableció un sistema de crédito rural para

financiar la producción agrícola y pequeñas empresas relacionadas con la agricultura. Casi el 70% de los

beneficiarios del plan eran mujeres, que también recibieron asistencia técnica para aumentar su capacidad de

generación de ingresos, principalmente en la elaboración de alimentos (arroz sancochado, preparado de

frijoles bambara, aceite de maní, dawada, entre otros). El plan de préstamos tuvo tan buenos resultados que

los ingresos netos medios casi se duplicaron para los beneficiarios del crédito y el empleo aumentó en un

36%. Además, los participantes ahora envían a sus hijos a la escuela gracias a que disponen de más ingresos.

RETO a fin de abordar los distintos niveles de educación, aptitudes empresariales, organización de

grupos, tiempo y movilidad de las mujeres cuando se intenta promover las empresas en pequeña escala,

en la planificación de los proyectos debe hacerse frente a las necesidades de las distintas categorías de

mujeres empresarias.

RETO es preciso analizar y tratar de eliminar las limitaciones específicas que afectan a hombres

y mujeres en lo relativo a la comercialización, para que las personas con menos recursos puedan

comercializar sus productos de forma más ventajosa.

9


ENFOQUES ESPECÍFICOS POR SECTORES

Financiación RURAL

La experiencia del FIDA en los proyectos confirma

que las mujeres son prestatarios fiables y tienen

un fuerte sentido de compromiso con las instituciones rurales

que proporcionan los servicios financieros que necesitan.

Las actividades del FIDA en materia de microfinanciación se concentran

cada vez más en las mujeres. Muchos proyectos que comprenden un

componente de servicios financieros les dan prioridad por considerarlas

buenas ahorradoras, inversoras prudentes y prestatarias responsables.

Las actividades de crédito se han utilizado como cabeza de puente para

organizar a las mujeres con miras a su participación en una gama más

amplia de actividades. La experiencia de los proyectos indica que resulta

más efectivo fortalecer las instituciones financieras informales ya

existentes (p. ej., tontines en Guinea y adashi en Nigeria) que crear

nuevas instituciones. También hay indicios alentadores de que las

instituciones financieras locales en que las mujeres son copropietarias

tienen posibilidades de resultar sostenibles.

Cuando Selina Anyodo enviudó, tuvo que asumir por entero la responsabilidad de

criar a sus siete hijos. Como no tenía medio de ganarse la vida, comenzó a trabajar

en las huertas de otras personas. No obstante, esto le permitía dar de comer a sus

hijos sólo una vez al día; seguía sin poder vestirlos debidamente o mandarlos a la

escuela. Se animó a Selina a unirse al plan de ahorro y crédito de la organización

Ugandan Women´s Efforts to Save Orphans [Organización de Mujeres de Uganda en

favor de los huérfanos] (UWESO). Se le concedió un pequeño préstamo para iniciar

una empresa: compraba hortalizas a sus vecinos y las vendía en el mercado local.

Con los beneficios, compró semillas y fertilizantes, comenzó a cultivar sus propios

productos y diversificó sus actividades comprando una cabra. Ahora tiene ingresos

estables y una saneada cuenta de ahorros en el banco local. Puede proporcionar

a sus hijos tres buenas comidas al día y ha construido una zona de baños y un

escurreplatos higiénico. Tiene muchos planes y esperanza para el futuro.

El plan de ahorro y crédito de la UWESO se estableció en abril de 1996 y está orientado

a las familias que crían huérfanos. Las mujeres son las principales beneficiarias; en

promedio, las mujeres miembros tienen seis niños a su cargo. Reconociendo la

importancia de crear un sistema de apoyo social, el criterio del plan es la solidaridad

colectiva. Se adiestra a grupos de mujeres durante al menos ocho semanas en dinámica

de grupo, aptitudes de liderazgo, administración de empresas, comercialización y

gestión del ahorro y el crédito. Hasta la fecha, se han concedido 4 000 préstamos a

1 875 personas, el 87% de las cuales son mujeres. El plan recibe apoyo del Fondo Belga

de Supervivencia en el contexto de su programa conjunto con el FIDA.

10


LECCIONES APRENDIDAS SOBRE EL TERRENO

El sistema de crédito colectivo ha permitido que algunas mujeres resuelvan el problema de las garantías, si bien

en muchas zonas las instituciones financieras del sector estructurado aún exigen como garantía títulos de

propiedad oficiales. En general, las mujeres han demostrado su inclinación al ahorro y a la acumulación de fondos

en forma colectiva. La creación, o el fortalecimiento, de grupos de autoayuda ha permitido que grupos de mujeres

abran cuentas de ahorro en bancos locales. En algunos casos se imparten cursos de alfabetización para que las

mujeres puedan preparar su propia documentación bancaria (p. ej., Burkina Faso, Gambia y Guinea).

En el Proyecto de Promoción de la Mujer en el Estado de Tamil Nadu, en la India, se ha conseguido sensibilizar al

personal del proyecto respecto de las cuestiones de género mediante la capacitación formal y la acción colectiva.

El número de grupos de mujeres creados superó en un 40% la cifra prevista inicialmente. Esos grupos adquirieron el

hábito del ahorro sistemático. Además, se han organizado cursos de orientación para el personal de los bancos que

abarcan cuestiones de sensibilización respecto del género y el enfoque del proyecto en relación con la movilización

de las mujeres y la mejora de su acceso a los bancos y el crédito. Una evaluación del proyecto ha demostrado que han

aumentado las oportunidades sociales, y la confianza, de las mujeres pertenecientes a grupos. Además, han conseguido

acceso al crédito y muchas de ellas están ahora libres de los prestamistas. La mayoría de las mujeres tiene control sobre

los ingresos generados, lo que también les da mayor capacidad de acción económica.

Un número creciente de proyectos se basa en las enseñanzas extraídas de proyectos anteriores para el diseño

de componentes de financiación rural. Una enseñanza importante consiste en que se requiere cierta

flexibilidad para atender a las necesidades de las mujeres en materia de servicios financieros. La experiencia de

los proyectos ha demostrado asimismo que las mujeres suelen asignar máxima prioridad a los servicios de

depósito de ahorro. Con respecto al crédito, las mujeres tienden a preferir los préstamos pequeños y a corto

plazo o las inversiones de bajo riesgo con rendimiento también a corto plazo. En todas las regiones, las

inversiones se orientan a la ganadería y al comercio en pequeña escala.

RETO muchas instituciones financieras oficiales y semioficiales aún no prestan el tipo de servicios que

necesitan las mujeres rurales pobres.

RETO en algunas zonas, el acceso a la financiación sigue siendo particularmente difícil, aunque se

reconozca el principio de la igualdad entre hombres y mujeres ante la ley.

Mientras que el crédito es un problema para todas las empresas pequeñas, la falta de acceso al crédito y a

servicios financieros es particularmente grave para las mujeres empresarias. En algunos países, las leyes de banca

contienen disposiciones discriminatorias. Las leyes sobre la herencia, los derechos de propiedad y las normas de

propiedad matrimonial también pueden operar en contra de las mujeres. Insuficientemente capitalizadas desde el

principio, las microempresas de las mujeres suelen empezar más abajo y crecer más despacio.

RETO cuando se canaliza el crédito exclusivamente hacia las mujeres, debe prestarse particular atención a la

posibilidad de que ello provoque resentimiento entre los hombres. En algunas ocasiones, los hombres utilizan

para otros fines los préstamos que han obtenido las mujeres, lo cual va en detrimento de las actividades de

generación de ingresos de estas últimas.

RETO la cuantía de los préstamos recibidos por mujeres suele ser más pequeña que la de los obtenidos por

hombres y, por consiguiente, las actividades en las que éstas invierten siguen siendo también de pequeña escala.

RETO las mujeres más acomodadas pueden correr algunos riesgos. También les resulta más fácil alcanzar un

nivel que les permite obtener préstamos más cuantiosos. Las mujeres más pobres prefieren por lo general

acumular capital mediante el ahorro en lugar de recurrir al crédito, que consideran arriesgado. Además, las

mujeres más pobres tienen menos oportunidades de inversión que puedan financiarse mediante préstamos.

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ENFOQUES ESPECÍFICOS POR SECTORES

Capacitación alfabetización

Y

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LECCIONES APRENDIDAS SOBRE EL TERRENO

Las actividades encaminadas a aumentar la capacidad de acción social y económica de las mujeres han

resultado más efectivas cuando están apoyadas por formación profesional, capacitación en gestión y liderazgo,

y actividades de alfabetización. En todos los proyectos con financiación del FIDA, la respuesta de las mujeres a

las oportunidades de capacitación a menudo supera las previsiones iniciales. La capacitación en generación de

ingresos ha contado con una participación más amplia y resultado más eficaz cuando se ha orientado a

actividades seleccionadas por las mujeres y que presentan oportunidades de mercado adecuadas. Las mujeres

han mostrado menos interés en la capacitación cuando ésta se ha centrado exclusivamente en sus funciones

de cuidado de la familia o en actividades que consideran secundarias, como el tejido, la costura, la fabricación

de alfombras y la artesanía.

En los países de América Latina, el 75% de las mujeres rurales realizan tareas domésticas no remuneradas,

sólo el 9% obtiene ingresos por trabajos no agrícolas y apenas el 6% se dedica a alguna actividad de

generación de ingresos. El Proyecto Nacional de Apoyo al Pequeño Productor Agropecuario en Uruguay

pudo sacar partido de una situación peculiar en ese país: con una tasa de analfabetismo de sólo el 4%,

la mayoría de las mujeres tienen mayor nivel de instrucción que los hombres. Así, estaban mejor preparadas

para articular sus aspiraciones y necesidades y se organizaron numerosas actividades de capacitación y

asistencia técnica. También se pusieron en marcha varias microempresas rurales gestionadas por mujeres.

En la mayor parte de las zonas donde se ejecutan proyectos que reciben asistencia del FIDA la tasa de analfabetismo

entre las mujeres es alta. Se considera que esta situación representa un grave obstáculo para el desarrollo, cuyas

consecuencias afectan a toda la familia. A ese respecto, la evaluación de un proyecto en Nepal confirmó la alta

correlación que existe entre la alfabetización de las mujeres y el mejoramiento de la nutrición infantil. Este problema

repercute también en la capacidad de las mujeres para obtener beneficios de los proyectos. Un porcentaje bastante

alto de los proyectos ejecutados con apoyo del FIDA en todas las regiones incluye actividades de alfabetización de

adultos destinadas principalmente a las mujeres. Por ejemplo, el 50% de los proyectos del Programa Conjunto con el

Fondo Belga de Supervivencia y el 20% de los proyectos en África tienen componentes de alfabetización. Los cuatro

proyectos en curso de ejecución en Siria tienen componentes de alfabetización destinados a mujeres.

Los esfuerzos del FIDA por reducir el analfabetismo entre las mujeres rurales del Níger fueron

reconocidos cuando un folleto de alfabetización financiado por el FIDA, el primero en su clase en ser

producido en Fula (Fulani), recibió el premio de la Organización de las Naciones Unidas para

la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en Sevilla (España).

RETO los componentes de alfabetización deben ser auténticamente “funcionales” y el programa

de estudios debe adaptarse a las necesidades particulares y la disponibilidad de tiempo de las mujeres

y los hombres. Además, es preciso producir materiales que sean apropiados para adultos recientemente

alfabetizados.

RETO aunque a menudo existen presiones de las instituciones oficiales para que se imparta

capacitación a los participantes en el idioma oficial del país, deben hacerse esfuerzos para elaborar

materiales en los idiomas locales, particularmente cuando los pobres son poblaciones indígenas

o pertenecen a minorías étnicas.

13


ENFOQUES ESPECÍFICOS POR SECTORES

Agua, salud nutrición

Y

14


LECCIONES APRENDIDAS SOBRE EL TERRENO

En muchas zonas en las que trabaja el FIDA, las

enfermedades crónicas y la malnutrición limitan

gravemente la productividad y el potencial de

obtención de ingresos de los pobres y les impiden

sacar provecho de las oportunidades de desarrollo.

Esto es particularmente cierto en el caso de las

mujeres que tienen a su cargo a familiares enfermos.

Cuando se evalúan las necesidades de las mujeres,

generalmente se observa que las cuestiones

relacionadas con el agua y la salud ocupan un

puesto prioritario. El 20% de los proyectos en curso

tienen componentes de salud, saneamiento y

nutrición. Las evaluaciones de los proyectos

ejecutados en relación con el Programa Conjunto con

el Fondo Belga de Supervivencia indican que las

actividades relacionadas con la salud son una clave

importante para llegar a las mujeres. Esas actividades

crean posibilidades de organizar grupos informales

de personas con intereses comunes que,

posteriormente, pueden transformarse en grupos

plurifuncionales que también realizan actividades

económicas.

Las actividades relativas al suministro de agua

salubre suelen incluirse en los componentes de

infraestructura o de establecimiento de un fondo de

desarrollo comunitario. Se considera que dichas

actividades representan el medio más importante no

sólo para mejorar la situación sanitaria, sino también

para aliviar la carga diaria que supone para las

mujeres y los niños la tarea de acarrear agua. Se ha

comprobado que las inversiones con miras a mejorar

el suministro de agua son uno de los instrumentos

más efectivos para impulsar la participación de la

mujer (en especial, en el África subsahariana, el norte

de África y el Cercano Oriente).

En Uganda, el Proyecto de Desarrollo Comunitario Integrado en el distrito de Hoima-Kibale, financiado por

el Fondo Belga de Supervivencia en el contexto del programa conjunto con el FIDA, se puso en marcha para

conseguir que la población traumatizada alcanzase un nivel que le permitiera participar y beneficiarse de

las oportunidades de desarrollo. El proyecto prestó muy particular atención a las mujeres, en especial

mediante los componentes de atención sanitaria basada en la comunidad, generación de ingresos y ahorro

y crédito. Al terminar el proyecto, en 1998, se habían conseguido los siguientes resultados:

■ estaban en funcionamiento más de 600 grupos de mujeres y 27 asociaciones para el desarrollo;

los grupos de ahorro y crédito compuestos por mujeres tenían una tasa de reembolso del 90%

(el crédito a corto plazo alcanzaba una tasa de reembolso cercana al 100%);

■ se habían construido ocho centros de salud; y

■ más de la mitad de la población de Hoima y el 26% de Kibale tenían acceso a agua salubre

(frente a apenas el 6% antes del proyecto).

Es cierto que la mayoría de la población de ambos distritos sigue siendo pobre. Sin embargo, al mejorar

las condiciones sanitarias y reforzar su capacidad de organización, el proyecto ha sentado las bases para

que los campesinos pobres puedan integrarse en el crecimiento económico más amplio que ha

experimentado últimamente el país en conjunto.

RETO para poner a los pobres, y en particular a las mujeres, en condiciones de aumentar su

productividad y sus niveles de ingresos, es esencial atender sus necesidades sociales y sanitarias.

La coordinación con otros donantes es a menudo un factor decisivo para lograr la aplicación de un

planteamiento global al desarrollo rural.

15


FORTALECIMIENTO DE LAS organizaciones feme

ENFOQUES ESPECÍFICOS POR SECTORES

En los proyectos con financiación del FIDA, el

fortalecimiento de la capacidad de los campesinos

pobres para organizarse en defensa de sus propios

intereses es el principal instrumento para potenciar

su capacidad de acción social. Las mujeres han

señalado que, como resultado de su participación en

grupos o en cooperativas, su condición social mejora,

se las respeta más y tienen un mayor poder de

decisión. Los grupos de mujeres suelen ser las

organizaciones comunitarias con mayor cohesión y

las que obtienen resultados más satisfactorios. La

participación en grupos amplía la participación de la

mujer en todas las actividades de desarrollo

comunitario.

La formación de grupos es la clave en casi

todas las intervenciones del FIDA, ya estén

orientadas a la mujer o al hombre. Los

grupos de mujeres que reciben apoyo de los

proyectos suelen ser grupos informales de

personas con intereses comunes, por lo general

grupos de ahorro y crédito pero también

cooperativas. En algunos casos, los grupos pueden

establecerse ex profeso para canalizar

determinados beneficios del proyecto, en

particular la concesión de préstamos. A fin

de promover la sostenibilidad a largo

plazo, en un número creciente de proyectos

la promoción de los grupos de mujeres se inscribe en

una perspectiva más amplia de desarrollo

comunitario. No se trata únicamente de interactuar

con el grupo como medio para canalizar recursos de

los proyectos, sino también de ayudarlo a

transformarse en una organización comunitaria viable

y autofinanciada. Las actividades de apoyo también

pueden abarcar la prestación de asistencia

–mediante cursos de alfabetización y capacitación en

administración– con objeto de lograr el

reconocimiento de los grupos como organizaciones

formales de productores.

En algunos países se han obtenido resultados

satisfactorios con grupos mixtos de hombres y

mujeres (p. ej., en Kenya y en Uganda). Sin embargo,

en la mayoría de los casos la mejor solución consiste

en crear grupos integrados únicamente por mujeres.

Al menos en una primera etapa, esos grupos

fomentan la confianza y la autonomía de las mujeres.

En los grupos mixtos, las mujeres suelen tener menos

influencia que los hombres. Ahora bien, limitar la

participación de la mujer a los grupos integrados

exclusivamente por mujeres puede perpetuar su

marginación. Se ha comprobado que los grupos

informales pequeños y socialmente homogéneos

constituyen el cauce más efectivo para impulsar la

participación de la mujer. En cambio, intentar llegar a

las mujeres utilizando las estructuras de dirección de

las aldeas o las organizaciones comunitarias ya

existentes ha resultado menos eficaz debido a que en

esas organizaciones los hombres y las mujeres no

tienen el mismo grado de influencia.

En la India, un proyecto financiado por el FIDA en las Montañas de Cachar

septentrional en Assam ha puesto de relieve la importancia de la gestión participativa

y la inclusión de las mujeres en los procesos de adopción de decisiones. Durante un

taller celebrado, resultó evidente que las comunidades tienen el poder necesario para

organizar y planificar sus recursos locales siempre que se les proporcionen la

formación y las oportunidades necesarias. No obstante, también se observó que había

fuertes sesgos masculinos que restringían la participación de las mujeres en el

proceso de gestión: aunque el anciano de la aldea pensaba que las mujeres sabían

más de algunas cuestiones que los hombres, la mayoría de los aldeanos no compartía

su opinión, sino que consideraba que las mujeres debían manifestar sus opiniones

solamente en los grupos de debate de mujeres.

16


ninas

Y DE LA PARTICIPACIÓN DE LA MUJER

LECCIONES APRENDIDAS SOBRE EL TERRENO

En un número cada vez mayor de proyectos se prevé

el establecimiento de fondos de desarrollo

comunitario para financiar (o cofinanciar) iniciativas

solicitadas por las comunidades en el marco de un

proceso de planificación identificado y con arreglo a

un conjunto de criterios de selección. Es crucial que

los proyectos especifiquen métodos concretos para

asegurar la participación de la mujer en la

planificación y fijen un porcentaje mínimo de

microproyectos que deben ser iniciados por mujeres.

RETO es necesario ampliar la influencia de las

organizaciones de mujeres más allá del nivel

comunitario, por ejemplo, mediante asociaciones

con otros grupos o federaciones. Se trata de un

objetivo relativamente fácil de lograr en países, en

los que ya se han establecido redes de grupos y

asociaciones de mujeres, como Rwanda y Uganda.

RETO es preciso lograr que los grupos de

mujeres abarquen a las mujeres más pobres,

las cuales disponen de poco tiempo y suelen ser

reacias a integrarse en grupos integrados por

mujeres que tienen una posición económica más

acomodada. Es también probable que las mujeres

más jóvenes participen menos en grupos integrados

mayoritariamente por mujeres mayores

(p. ej., Chad).

RETO pese a que en el diseño de los proyectos

se tiende cada vez más a establecer procedimientos

que prevean la participación de mujeres en los

órganos de adopción de decisiones, la participación

efectiva de la mujer en esos órganos es aún

insuficiente (particularmente en los proyectos con

componentes de riego).

17


18

Alcance mujeres

DE LOS SERVICIOS DESTINADOS A LAS

EN LOS PROYECTOS DE DESARROLLO


Para alcanzar a las mujeres en las iniciativas de desarrollo es preciso articular los

criterios y mecanismos concretos que se necesitan para velar por que las mujeres,

al igual que los hombres, participen en las actividades principales del proyecto.

Implica también elegir las actividades que, por su propia índole, revisten un

interés específico para ellas. La experiencia del FIDA ha demostrado que este

enfoque suele ser más eficaz que los métodos que establecen criterios de

exclusión en favor de las mujeres.

El alcance de los servicios destinados a las mujeres depende en gran medida

de la sensibilidad y experiencia de los organismos de ejecución, los servicios

gubernamentales y las ONG, así como de los incentivos que existan para

promover la labor en favor de las mujeres, en particular de las más pobres.

Según se ha informado, el número de ONG que participaron en la ejecución

de proyectos con financiación del FIDA aumentó de 173 en 1994 a 486 a finales

de 1999. Esta colaboración creciente hace que las cuestiones relativas a los

criterios de selección aplicables a las ONG, así como a su capacitación y al

seguimiento de su desempeño, estén cobrando cada vez más importancia.

Las familias encabezadas por mujeres constituyen un subgrupo importante en

muchas zonas marginales con un alto porcentaje de emigración masculina.

Los proyectos suelen identificar a las familias encabezadas por mujeres como

grupo-objetivo con necesidades especiales. Sin embargo, en contextos sociales

diferentes hay muchos tipos distintos de hogares encabezados por mujeres.

A veces, resulta más sencillo orientar las actividades de los proyectos a las

familias dirigidas por mujeres, en lugar de a las mujeres en cuanto individuos en

el seno de sus familias o instituciones locales. Las diferencias de clase entre las

mujeres afectan a su acceso a los recursos. Pese a los esfuerzos desplegados para

integrar a las mujeres más pobres, puede ser difícil impedir que los servicios

de los proyectos acaben beneficiando a las que se encuentran en una posición

económica relativamente más acomodada y están relacionadas con las elites

locales. Ello puede deberse en parte a la dificultad para difundir

información sobre el proyecto entre las mujeres más pobres;

esta dificultad para llegar a las mujeres es especialmente

acusada en el caso de determinadas categorías,

como las mujeres nómadas.

19


Instrumentos

PARA PROMOVER LA INCORPORACIÓN DE LA

CONTRATACIÓN CON UN ENFOQUE DE GÉNERO DE PERSONAL SOBRE EL TERRENO






Está ampliamente demostrado que la participación de personal femenino en las actividades sobre el terreno

es, con toda probabilidad, el factor más importante para lograr que las mujeres reciban los servicios de los

proyectos.

En algunos casos el diseño del proyecto incluye disposiciones relativas a la contratación de personal

femenino; sin embargo, esta práctica sólo se aplica en relación con los componentes del proyecto destinados

de manera específica a la mujer.

Los países en los que el personal femenino es más necesario, porque las normas sociales y culturales limitan

los contactos entre hombres y mujeres fuera del ámbito de la familia, son también aquellos en los que resulta

más difícil contratar a mujeres. Entre los problemas que se plantean figuran las limitaciones por lo que hace a

pernoctar fuera de casa y las dificultades de comunicación con los colegas de sexo masculino.

En algunos casos los proyectos han resuelto esta dificultad mediante la contratación directa de mujeres para

incorporarlas a su personal sobre el terreno, ya sea como extensionistas, asesoras, promotoras de grupos

u oficiales de préstamos. Aunque de esta forma se satisface la necesidad a corto plazo de personal femenino,

no se afronta el problema de la sostenibilidad en la etapa posterior a la ejecución de los proyectos.

Al parecer, resulta más fácil lograr un equilibrio entre hombres y mujeres en la dotación del personal sobre

el terreno si se colabora con ONG.

CONTRATACIÓN CON UN ENFOQUE DE GÉNERO DE PERSONAL EN EL NIVEL

DE DIRECCIÓN DEL PROYECTO




Deben señalarse con claridad las responsabilidades de todos los miembros del personal directivo del proyecto

en referencia con la incorporación de la perspectiva de género.

La experiencia ha mostrado que la presencia en el equipo directivo de los proyectos de un sociólogo

competente (o de un asesor en cuestiones de género) resulta decisiva para lograr que se tomen en

consideración los aspectos de género en la ejecución de los proyectos.

Habida cuenta de la importancia de que figuren mujeres entre el personal directivo de los proyectos, algunos

contratos de préstamo contienen cláusulas que establecen este principio. No obstante, en los países donde

las condiciones socioculturales dificultan la contratación de mujeres, la falta de mujeres cualificadas

en puestos directivos crea condiciones desfavorables para la ejecución de programas que tienen en cuenta

las cuestiones de género.

COMPOSICIÓN Y MANDATO DE LOS EQUIPOS DE DISEÑO DE LOS PROYECTOS



Es probable que el nombramiento de un experto en cuestiones de género no sea suficiente para lograr la

plena incorporación de las mismas en el diseño. En los mandatos, tanto del director del equipo como de cada

uno de sus miembros, se debe hacer referencia a la incorporación de dichos aspectos en sus respectivos

sectores y en el diseño general del proyecto.

Hay indicios también de que la inclusión de asesoras en los equipos aumenta la probabilidad de que se

consulte a las mujeres rurales y de que se tengan en cuenta en el diseño las prioridades y dificultades de

mujeres y hombres por igual. Esto puede tener particular importancia en sectores de la producción en los que

la mujer desempeña un papel principal (p. ej., en la producción agrícola y ganadera).

20


PERSPECTIVA DE GÉNERO

OBSERVACIONES FUNDAMENTALES

SEGUIMIENTO, EVALUACIÓN Y SUPERVISIÓN A NIVEL DE PROYECTO




En el contexto más general de la falta de información sobre el impacto y los

procesos sociales de los proyectos, se observa en particular una escasez de

información desglosada por sexos. Aunque se ofrecen algunos datos cuantitativos

(p. ej., progresos financieros o físicos), es preciso generar y analizar la información

cualitativa (p. ej., las repercusiones en los ingresos de las mujeres o el aumento

del control de los recursos por las mujeres) e incorporar esa información en la

planificación y ejecución de otros proyectos.

Los datos desglosados por sexos resultan particularmente útiles si el seguimiento es

en realidad una herramienta de gestión y la información se utiliza para llevar a cabo

una planificación en la que se tengan en cuenta las cuestiones de género. Para

conseguir esos objetivos, el personal de los proyectos ha de ser capacitado en

seguimiento y evaluación con una fuerte perspectiva de género.

La forma en que se presenta la información sobre cuestiones de género en los

informes de evaluación debe ser uniforme, con el fin de poder hacer comparaciones

entre proyectos.

SENSIBILIZACIÓN Y CAPACITACIÓN EN CUESTIONES DE GÉNERO


Las iniciativas de desarrollo pueden mejorarse considerablemente

promoviendo una mayor conciencia entre las contrapartes

gubernamentales, la dirección y los beneficiarios de los proyectos de

las diferencias entre hombres y mujeres y de sus consecuencias

prácticas. Es necesario proporcionar capacitación al personal de los

proyectos y las organizaciones de ejecución sobre las maneras de hacer frente

a esas diferencias durante la ejecución de los proyectos. Se observa un consenso

creciente entre las distintas regiones en el sentido de que los esfuerzos por

aumentar la conciencia de las cuestiones de género deben tener en cuenta

la cultura local. Es preciso elaborar distintas estrategias de sensibilización

y capacitación en cuestiones de género no sólo por regiones, sino incluso

por países.

La División de América Latina y el Caribe ha hecho hincapié en la sensibilización y la capacitación en

materia de género en la planificación de los proyectos. En el contexto de su Programa de Fortalecimiento

de los Aspectos de Género en los Proyectos del FIDA (PROFAGEP) se celebraron cuatro talleres.

Actualmente, todos los proyectos que se ejecuten en la región deben ofrecer capacitación en cuestiones

de género al personal y los proveedores de servicios técnicos como parte de los planes de acción

establecidos en los talleres celebrados. Otro resultado del programa ha sido el establecimiento de

directrices prácticas para impulsar la inclusión por parte del personal de los proyectos y en la Sede de las

cuestiones de género tanto en su labor cotidiana como en la formulación y ejecución de los proyectos.

21


22

Iniciativas REGIONALES


Aunque en todos los proyectos deben aplicarse algunas normas comunes en materia de género, es preciso

formular estrategias regionales, subregionales e incluso por países. Todas las divisiones regionales están

elaborando amplios programas para mejorar la atención prestada a los aspectos de género en sus proyectos.

La División de África Oriental y Meridional ha formulado un programa trienal de fortalecimiento de las

cuestiones de género, con financiación del Gobierno de Noruega. Su finalidad es preparar mejor a las

unidades de administración de los proyectos para abordar las cuestiones de género durante la ejecución.

Entre las actividades figuran la capacitación del personal de los proyectos en el análisis de las relaciones

socioeconómicas dentro de las familias y las comunidades para tener en cuenta la dinámica de esas

relaciones en el diseño y la ejecución de los proyectos.

La División de África Occidental y Central ha preparado, también con financiación del Gobierno

de Noruega, un programa participativo de investigación/aprendizaje/acción sobre cuestiones de género,

a nivel de las aldeas, de tres años de duración. La capacitación y el análisis local de esas cuestiones tienen

la finalidad de aumentar la capacidad de los campesinos y el personal de los proyectos para realizar

actividades de evaluación participativa, formular planes de acción, elaborar directrices en materia

de género para los encargados del diseño y la ejecución de los proyectos y llevar a cabo el seguimiento

de sus resultados.

La División de Asia y el Pacífico ha articulado una estrategia en materia de género que reconoce

la necesidad de aplicar criterios diferenciados, habida cuenta de las profundas diferencias entre los papeles

de hombres y mujeres y sus relaciones recíprocas de unas subregiones a otras. Se celebrarán talleres con

instituciones cooperantes a fin de elaborar directrices que respondan a esas necesidades. Con financiación

del Gobierno del Japón, el Instituto Asiático de Tecnología está realizando evaluaciones y ofreciendo

capacitación en cuestiones de género en cuatro países y se propone establecer centros sobre cuestiones

de género en dos.

En el marco de su programa sobre cuestiones de género, PROFAGEP, financiado por el Gobierno del Japón

con una contribución de los Países Bajos, la División de América Latina y el Caribe organizó varios

talleres y estudios sobre el terreno con vistas a elaborar instrumentos y manuales para la incorporación

de los aspectos de género. Como actividad complementaria, se ejecutará un programa de asistencia técnica

encaminado a prestar apoyo a los equipos de gestión para nuevos proyectos, personal de proyectos,

instituciones cooperantes y consultores para aplicar esos instrumentos y directrices.

Con una contribución del Gobierno de los Países Bajos, la División del Cercano Oriente y África del Norte

ha preparado una propuesta de donación para financiar un programa de tres años de duración en zonas

donde es preciso mejorar la incorporación de las cuestiones de género. El programa implicará tanto al

personal de los proyectos como a los gobiernos prestatarios e incluirá actividades de investigación y

capacitación, la elaboración de directrices y asistencia a los proyectos orientada a esferas concretas.

Se está elaborando una base de conocimientos informática sobre género y seguridad alimentaria de la

familia, con financiación del Gobierno del Japón. Esa base de conocimientos reunirá la experiencia y las

lecciones aprendidas por el FIDA en los proyectos, documentos de política y estudios iniciados por el Fondo,

así como instrumentos operacionales para la incorporación de las cuestiones de género en los sectores

en que trabaja. También se está estableciendo una red de conocimientos para su uso por las divisiones.

Esa red mejorará la capacidad del FIDA para analizar las experiencias sobre el terreno e incorporar

eficazmente las lecciones aprendidas al diseño y la ejecución de nuevos proyectos. Las actualizaciones

periódicas permitirán seguir los progresos hechos en lo relativo a la incorporación de las cuestiones

de género.

23


Continuación

DE LA LABOR

Varios proyectos que reciben apoyo del FIDA han

introducido considerables cambios en la vida de los

hombres y de las mujeres rurales pobres a las que

han llegado. Se han conseguido resultados

particularmente satisfactorios en los proyectos

de microfinanciación, así como en la potenciación

social mediante la educación, la capacitación

y el fortalecimiento de los grupos de mujeres para

transformarlos en organizaciones comunitarias

sostenibles. Se han conseguido beneficios de

importancia al complementar la potenciación

económica y social con inversiones en las esferas del

suministro de agua, la salud y la alfabetización.

Los mejores resultados se han logrado en los casos

en que las mujeres pudieron beneficiarse de un

conjunto integrado de medidas, que abarcaban

esferas como la capacitación, el crédito, el apoyo en

materia de organización y medidas encaminadas

a satisfacer sus necesidades sociales. Los esfuerzos

del FIDA por atender las cuestiones de género se han

visto complementados por el indispensable apoyo

de donantes como Bélgica, Dinamarca, Finlandia,

Irlanda, Italia, el Japón, Noruega y los Países Bajos.

No obstante, como se pone de manifiesto en el

presente documento, aún quedan muchas lagunas

por colmar. El FIDA reconoce que es preciso

profundizar la comprensión de las funciones y

responsabilidades de hombres y mujeres y de las

diferentes repercusiones de sus proyectos para las

personas según su sexo. Asimismo reconoce la

necesidad de lograr una mayor y más equitativa

participación de mujeres y hombres en la

planificación de los proyectos. El FIDA sigue

empeñado en aumentar la atención que se presta

en los proyectos a las diferencias de género.


Todas las fotografías son propiedad del FIDA

Carátula: Níger / R. Grossman

página 2: Côte D’Ivoire / C. Nesbitt, Argentina / G. Bizzarri, Azerbaiyán / R. Grossman

página 3: Lesotho / G. Bizzarri

página 4: Nepal / A. Hossain, Uganda / R. Chalasani

página 5: Etiopía / F. Mattioli

página 6: Nepal / A. Hossain

página 7: Uganda / R. Chalasani, India / A. Hossain

página 8: Kenya / G. Pirozzi

página 9: Gaza y la Ribera Occidental / W. S. Lamm, Ghana / R. Grossman

página 10: Uganda / R. Chalasani, India / K. Dini

página 12: Siria / J. Spaull, Malí / H. Wagner, Guatemala / N. McGirr

página 14: México / F. Mattioli, Mozambique / R. Maass, Nepal / A. Hossain

página 16: India / A. Hossain, Egipto / G. Bizzarri

página 17: Kenya / G. Pirozzi

página 18: Siria / J. Spaull, India / A. Hossain, Côte D’Ivoire / C. Nesbitt

página 19: Ecuador / G. Bizzarri

página 21: Argelia / A. Rosati, Guatemala / N. McGirr

página 22: Kenya / G. Pirozzi, Filipinas / L. Dematteis, Mauritania / H. Wagner,

Gaza y la Ribera Occidental / W. S. Lamm, Paraguay / G. Bizzarri

página 24: Bolivia / A. Conti, Kenya / G. Pirozzi

Preparado: Departamento de Administración de Programas

Producido: El Equipo de Publicaciones y Edición Electrónica del FIDA

Diseñado: Birgit Plöckinger

Impreso: Grafiche GMS S.r.l., Roma, Italia ■ Mayo de 2000


Via del Serafico, 107 • 00142 Roma, Italia • Tel. +39-0654591 • Fax +39-065043463 • Correo electrónico: ifad@ifad.org • Página web: www.ifad.org

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