EL YAGUAR - Panthera

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EL YAGUAR - Panthera

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de anteojos), chigüires (capibaras) y las dos especies de báquiros

cinchado y careto (cochinos de monte), en zonas selváticas se

incluyen además cachicamos, perezas, lapas y venados.

Casi todas las culturas indígenas precolombinas, y la mayoría de

las actuales, tuvieron al yaguar entre sus deidades más importantes

y lo consideraban como un ícono, una representación de

poder y fuerza que además actuaba como mensajero llevando

informaciones a sus Dioses. Al igual que el humano, constituye

un depredador de extrema competencia y astucia; simboliza

la agilidad, el vigor, la velocidad y, sobre todo, el poder de la

naturaleza. Así, se ha convertido en una especie de gran carisma

para los programas de conservación. Al preservar al yaguar y las

áreas naturales en que habita, se protegen también a todas las

especies que conviven con él.

Fue Américo Vespucci el primero que, desde el descubrimiento

de Las Américas, describió para la ciencia antigua, en 1500, al yaguar

en tierras venezolanas. El vocablo “yaguar”, proviene de la

palabra “yaguará”, del Tupí-Guaraní y significa “bestia salvaje que

domina a su presa en un salto”; en los países de habla inglesa derivó

en el nominativo “jaguar”. Los conquistadores españoles lo

denominaron “tigre” (y de ahí erróneamente le vino su fama

equivalente a la del tigre asiático), y los Portugueses “onça pintada”,

para diferenciarlo del puma (“onça parda o suçuarana”).

Humboldt y los jaguares

Fue el científico alemán Alexander von Humboldt quien en

el1800, realizó un largo viaje por los ríos Apure y Orinoco en

Venezuela, el que reportaría su increíble abundancia y con gran

ahínco describiría sus experiencias con este gran depredador.

Humboldt reporta encuentros prácticamente diarios con

yaguares en todas las costas e islas, e inclusive, en algunas zonas

tuvo que mudar su campamento hacia zonas más abiertas,

asustado por las rondas y ronquidos de uno o más yaguares. En

el Bajo Apure en El Joval, observó a un yaguar tan enorme, que

le pareció más grande que todos los tigres asiáticos que había

observado en las colecciones zoológicas europeas. En la región

de Arichuna, zona de gran abundancia de yaguares, de caimanes

o cocodrilos del Orinoco y de chigüires, los veía en las barrancas

de las orillas acostados en la sombra de las grandes ceibas y

samanes, sin molestarse mucho por la cercanía de su curiara, lo

único que hacían era batir con gran fuerza de lado y lado su larga

cola, eran retadores.

En el río Orinoco en la época de postura de la tortuga arrau, los

yaguares las perseguían inclusive hasta dentro de las aguas llanas

para voltearlas y comérselas y desenterraban los huevos que les

eran también apetecibles. En el Brazo Casiquiare en el estado

Amazonas perdería Humboldt a su fiel mascota, un perro Gran

Explorando maravillas

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