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Marxismo ¿se salvó algo del diluvio?, Marcos ... - Revista EL BUHO

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<strong>Marxismo</strong> ¿se salvó <strong>algo</strong> <strong>del</strong> <strong>diluvio</strong>?, <strong>Marcos</strong> Winocur<br />

Rubén Bonifaz Nuño de carne y hueso, Paloma<br />

Guardia Pedro Valtierra: una mirada a través de la<br />

experiencia, Carolina Urbano l Turismo en Perú y el<br />

cuidado de la tradición y el medio ambiente, Francisco<br />

Carranza l Introducción a La madre de Máximo Garki


Consejo editorial:<br />

José Agustín l Griselda Álvarez (>) l Raúl Anguiano (>) l Carlos Bracho l José Luis Cuevas l Martha Chapa<br />

Alí Chumacero(>) l Alberto Dallal l Beatriz Espejo l Gelsen Gas l David Gutiérrez Fuentes l Andrés<br />

Henestrosa (>) l Luis Herrera de la Fuente l Dionicio Morales l Armando Prida Huerta l Carlos Ramírez<br />

Ignacio Retes (>) l Bernardo Ruiz l Sebastián l Fernando Sánchez Mayans (>) l Leticia Tarragó l Betty<br />

Luisa Zanolli Fabila<br />

Director:<br />

René Avilés Fabila<br />

Subdirectora:<br />

Rosario Casco Montoya<br />

Coordinación de arte:<br />

Félix Acevedo<br />

Diseño:<br />

Osam Malja García<br />

Colaboradores:<br />

Manuel Aceves Pulido(>) Eugenio Aguirre Héctor Anaya Hugo Argüelles (>) Roberto Bañuelas<br />

l l l l<br />

Martha Bátiz Roberto Bravo Salvador Bretón Rodolfo Bucio Salvador Camelo Elsa Cano Emmanuel<br />

l l l l l l<br />

Carballo Marco Aurelio Carballo Antonio Castañeda (>) Jesús A. Castañeda Joaquín Armando Chacón<br />

l l l l<br />

Leonardo Compañ Jasso Marcela <strong>del</strong> Río Adán Echeverría Javier Esteinou Sergio Fernández Citlali<br />

l l l l l<br />

Ferrer Martha Figueroa de Dueñas Silvia Fong Robles Luz García Sandra García Enrique Gastélum<br />

l l l l l<br />

Eve Gil Otto-Raúl González (>) Francisco Javier Guerrero José Antonio Gurrea Humberto Guzmán<br />

l<br />

l l l<br />

Saúl Ibargoyen Josu Iturbe Marco Aurelio Ángel Lara Daniel Leyva Roberto López Moreno Froylán<br />

l l l l l<br />

M. López Narvaéz Andrés de Luna Ramón I. Martínez María Eugenia Merino Mayté Noriega Carmen<br />

l l l l l<br />

Nozal Juan Luis Nutte Anabel Ochoa(>) José Luis Ontiveros Gregorio Ortega Federico Ortiz Quesada<br />

l l l l l<br />

Francisco Prieto Jorge Ruiz Dueñas Rafael Ruiz Harrel (>) Hugo Enrique Sáez Alejandro Sandoval<br />

l l l l<br />

Perla Schwartz Ignacio Solares Ignacio Trejo Fuentes Francisco Turón Roberto Vallarino (>) Liborio<br />

l l l l l<br />

Villalobos Calderón <strong>Marcos</strong> Winocur Patricia Zama Silvio Zavala<br />

l l l<br />

Artistas plásticos:<br />

Gilberto Aceves Navarro Juan Alarcón Iris Aldegani Luis René Alva Javier Anzures Sergio Ángel<br />

l l l l l<br />

Beltrán María Emilia Benavides Alejandro Caballero Alberto Calzada Alfrefo Cardona Chacón<br />

l<br />

l l l<br />

Estrella Carmona Jesús Castruita Guillermo Ceniceros Edgar Clement Felipe de la Torre Luis de<br />

l l l l l<br />

la Torre Juan Román <strong>del</strong> Prado Lourdes Domínguez Aída Emart Francisco Eppens (>) Francisco Espino<br />

l l l l l<br />

José Fernández Carmen Flores Olivia Fuentes Héctor García Joaquín García Quintana Luis Garzón<br />

l l l l l<br />

Esther González Gabriel Gómez Pizano Renato González Juan José Gurrola Víctor M. Hernández<br />

l l l<br />

l<br />

Rigel Herrera Jazzamoart Fernando Leal Audirac Antonio Ledesma Miguel Ángel Ledesma Jorge López<br />

l l l l l<br />

Luckie Leonel Maciel Elsa Madrigal Ángel Mauro Mel Raúl Méndez Adolfo Mexiac Arturo Miranda<br />

l l l l l l l<br />

Jesús Miranda Ofloc Soid Pastrana Carlos Pérez Bucio Alejandro Pérez Cruz Felipe Posadas Laura<br />

l l l l l l<br />

Quintanilla Ma. <strong>del</strong> Carmen Razo Carlos Reyes Alejandra Ríos Vicente Rojo Javier Roldán Gregorio<br />

l l l l l l<br />

Rosas Guadalupe Rosas RRuizte Oswaldo Sagástegui Peter Saxer Luciano Spano Antonio Tadeo<br />

l l l l l l<br />

Raúl Tame M. Tarbados Mauro Terán Mauricio Vega Daniel Zamitiz<br />

l l l l<br />

e-mail para envío de colaboraciones:Incorrectoz@yahoo.com.mx<br />

fundacionraf@yahoo.com<br />

rosariocascom@yahoo.com.mx<br />

Christina <strong>del</strong> Valle<br />

La artista mexicana trabaja en encáustica y óleo,<br />

utilizando una mezcla de diferentes ceras y óleos<br />

sobre un bastidor de madera o tela para crear<br />

vívidas y poderosas obras abstracto-expresionistas.<br />

Inspirada por Pollock, Picasso y De Kooning,<br />

con pinceladas audaces y mezclas de colores<br />

brillantes, capta y refleja el movimiento siempre<br />

cambiante de la vida, tanto externa como interna<br />

de su mundo. Cada obra está plena de color,<br />

luz, forma y textura que ofrece al espectador un<br />

rico cuadro sensorial de íntima contemplación<br />

y exploración.<br />

La encáustica es una técnica poco explorada<br />

actualmente (sus orígenes se remontan hasta las<br />

pinturas egipcias de El Fayum, pero debido a sus<br />

dificultades operativas, ya para el Renacimiento<br />

era un “arte perdido”) y esto no sólo se debe<br />

al hecho de que las diferentes ceras se tienen<br />

que trabajar con calor, para lo cual se requiere<br />

equipo especializado y mucha pericia, sino la<br />

importancia que suele dársele al contenido de las<br />

obras, al tema representado en contraposición<br />

con la valoración <strong>del</strong> oficio requerido para la<br />

composición de imágenes.<br />

Su expresionismo abstracto adquiere un valor<br />

agregado: el que se refiere a las propiedades<br />

físicas y visuales de la técnica rescatada, siendo<br />

la luz uno de los elementos estéticos que más<br />

destacan en sus obras.<br />

Para Del Valle, la pintura es una forma de vida,<br />

tan innata como la respiración, que se puede ver<br />

en el profundo nivel de emotividad de su obra.<br />

La artista explica su proceso artístico:<br />

“El diálogo comienza a partir de una constante<br />

de movimientos, pinceladas enérgicas y sutiles,<br />

que construyen y de-construyen colores, formas,<br />

tonos y transparencias... hasta que fluye un íntimo<br />

‘tango’ donde encuentro mi voz, mi verdad<br />

interior, una visión pura que expresa el alma<br />

espontánea y libre”.<br />

Christina Del Valle actualmente vive y trabaja en<br />

Cuernavaca, Morelos, México.<br />

Instituto Verificador de Medios<br />

Circulación certificada por el Instituto Verificador de Medios<br />

Registro No. 285 / 01<br />

el Búho. Órgano de difusión de la “Fundación René Avilés Fabila, A.C.”, revista mensual, Año 14. Mayo 2013. Número 149<br />

Editora responsable: Ma. <strong>del</strong> Rosario Casco Montoya l www.revistaelbuho.com l CReserva de Derechos al uso exclusivo: en trámite.<br />

ISSN: en trámite. Ambos realizados en el Instituto Nacional de Derechos de Autor l Domicilio de la publicación: Yácatas 242,<br />

Narvarte, C.P.03020, Delegación Benito Juárez, Teléfono y Fax: 56 39 59 10. Cel. 04455-20959228 l Las opiniones<br />

expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura <strong>del</strong> editor de la publicación. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los<br />

contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la editora.


Contenido<br />

Editorial<br />

Griselda Álvarez, poeta y política René Avilés Fabila l 4<br />

De nuestra portada<br />

<strong>Marxismo</strong>: ¿se salvó <strong>algo</strong> <strong>del</strong> <strong>diluvio</strong>? <strong>Marcos</strong> Winocur l 6<br />

Rubén Bonifaz Nuño de carne y hueso Paloma Guardia Montoya l 35<br />

Pedro Valtierra: Una mirada a través de la experiencia. Carolina Urbano Ramírez l 40<br />

Turismo en Perú y el cuidado de la tradición y el medio ambiente Francisco Carranza Romero l 48<br />

Confabulario<br />

Poemas Leonardo Sevilla l 52<br />

Abril Roberto López Moreno l 54<br />

Eleni Karaindrou Ulises Velázquez Gil l 63<br />

El hombre sin rostro José Juárez Sánchez l 65<br />

El guerrero águila Francisco Javier Arroyo l 74<br />

Letras, libros y revistas<br />

La biblioteca de David recomienda... David Figueroa l 82<br />

Mesa soberana Martha Chapa l 84<br />

Apantallados<br />

Una vez más por favor Dalia De León Adams l 87<br />

Moviola en su laberinto Alonso Ruiz Belmont l 89<br />

Arca de Noé<br />

Desayuno en Tifanny’s. Miguel Ángel Sánchez de Armas l 68<br />

La licenciada Paredes Alberto Aguilar l 101<br />

Islas y fiordos de la Antártica Chilena Roberto Bravo l 103<br />

Los trancos de Bracho Carlos Bracho l 107<br />

De sotanas y uniformes Hugo Enrique Sáez A l 110<br />

La UNAM: sparring de criminales Benjamín Torres Uballe l 112<br />

Para la memoria histórica<br />

(archivo coleccionable)<br />

Introducción al libro: La Madre, de Máximo Gorki por Boris Bialik<br />

l<br />

Páginas centrales


editorial<br />

... Griselda Álvarez, poeta y política<br />

Oswaldo Sagátegui<br />

Rubén Bonifaz Nuño fue quien nos presentó<br />

hace años, cuando Griselda era senadora.<br />

Pronto hicimos buenas migas, intensas.<br />

Cierta vez me preguntó: Tenemos los mismos amigos,<br />

¿por qué no nos conocimos antes? Cuestión<br />

de mala suerte, repuse. Sin embargo, de muchas<br />

formas recobramos el tiempo perdido. Formamos<br />

un grupo de escritores y artistas plásticos cordial<br />

y afectuoso. Viajamos y participamos en conferencias<br />

y presentaciones de libros. Como galantería,<br />

le dediqué un libro diciéndole que tenía<br />

dos rostros: el adusto de la política y el hermoso<br />

de la literatura. Me correspondió escribiéndome<br />

la cuarta de forros de una obra autobiográfica.<br />

De vivir, Griselda tendría 100 años. Fue siempre<br />

jovial, ingeniosa, culta, conocedora profunda<br />

tanto de las letras como de la política nacional.<br />

Conversamos y actuamos como si fuéramos muy<br />

jóvenes. Los domingos solíamos telefonearnos y<br />

platicar largamente. En un cumpleaños mío, me regaló<br />

un búho de cerámica con una tarjeta: “Un búho ya que<br />

en amor no se púo”.<br />

Como poeta es notable. Si en Erótica habla <strong>del</strong> amor<br />

sensual, <strong>del</strong> sexo, de las iluminadas relaciones amoro-<br />

El Búho


sas, describe al cuerpo varonil con maestría<br />

y nos indica cuál es la diferencia, enorme<br />

por cierto, entre pornografía y erotismo, en<br />

Sonetos terminales Griselda le canta a su propia<br />

muerte. Erótica son sonetos que hablan de<br />

la pareja, de su vano intento de convertirse en<br />

una unidad, de sus caricias suaves o violentas.<br />

Griselda vuela muy alto, pocas veces la poesía<br />

amorosa en México ha llegado a tales extremos<br />

de belleza. La poesía se apoya en dicho<br />

tema, pero en este libro la lírica se convierte<br />

en un vehículo de comunicación erótica. Los<br />

preámbulos pueden estar en poemas de Pablo<br />

Neruda y las relaciones sexuales tendrían que<br />

darse con sonetos de Griselda Álvarez. Versos<br />

audaces, hermosos, sugerentes, que estuvieron<br />

largo tiempo engavetados.<br />

Falta la Griselda combativa, la que luchó<br />

por sus ideas, la que enfrentó con armas poéticas<br />

al conservador y majadero panista Diego<br />

Fernández de Cevallos. Lo hizo con Canto a las<br />

barbas, diez sonetos impecables, de fina y mordaz<br />

ironía, de firme convicción liberal y revolucionaria,<br />

las dos grandes herencias políticas<br />

que recibió la poeta. Están allí las lecciones de<br />

quienes en el siglo XIX lucharon contra la reacción<br />

y el invasor, los escritores que recurrieron<br />

a la literatura para derrotar al enemigo: Prieto,<br />

Altamirano, Zarco, los grandes liberales. En<br />

esa lucha me tocó un doble honor: publicarlos<br />

en El Búho y más a<strong>del</strong>ante hacer el prólogo de<br />

la plaqueta que poca o ninguna gracia le hizo<br />

al grosero adversario de Griselda. Al hombre<br />

que había ofendido el inteligente feminismo<br />

de una poeta excepcional, intentando en vano<br />

ridiculizar a las mujeres mexicanas con palabras<br />

como el viejerío. Esta poesía civil, según la<br />

terminología de Borges, en sus manos, no fue<br />

poca cosa y sirvió para quitarle muchos votos<br />

al PAN durante las elecciones de 1994.<br />

Como senadora y gobernadora dejó una<br />

obra espléndida aún recordada, vigente. Pero<br />

ninguna referencia a Griselda Álvarez estaría<br />

completa si no aludimos a su inteligente feminismo,<br />

a esta lucha le dedica en Sonetos terminales<br />

versos memorables como los de “Mujer”,<br />

palabras y metáforas para poner a la mujer<br />

en el contexto que merece y que por tanto<br />

tiempo le han escatimado. Recordemos que<br />

Griselda escribió una nueva epístola matrimonial<br />

en sustitución de la envejecida de Melchor<br />

Ocampo y que bien valdría publicarla de<br />

nuevo. Probablemente deba concluir con la<br />

invitación a la lectura de su obra literaria:<br />

es una prodigiosa autobiografía, de historias<br />

radiantes, dolidas, inteligentes y todas de profundo<br />

contenido humano, de ese amor que<br />

Griselda fue obsequiándonos en su dulce y<br />

severo andar por la historia.<br />

Una vez fui impertinente: ¿Cuántos años<br />

tienes, Griselda? Dijo: Lo sabrás cuando muera.<br />

Sólo la pienso bella y talentosa, risueña, siempre<br />

joven.<br />

René Avilés Fabila<br />

Editorial


de nuestra portada<br />

<strong>Marcos</strong> Winocur<br />

1. UTOPÍA, TE ODIO Y TE QUIERO<br />

“<br />

Parecía imposible ¡pero sucedió! De repente,<br />

el sol dejó de salir sobre el horizonte”. Fue un<br />

comentario público de Fi<strong>del</strong> Castro a propósito<br />

de la caída de la URSS. Y bien, sol, adiós, los tercermundistas<br />

hemos quedado a oscuras. Con infinita<br />

paciencia buscamos velas y cerillos, a ver si<br />

<strong>algo</strong> podíamos iluminar. Pero no estábamos preparados<br />

y nos pusimos nerviosos, abrimos la cajita<br />

al revés y los cerillos fueron a parar al suelo...<br />

Pues, sí, la URSS podía estar llena de defectos<br />

y contradicciones -y lo estaba: más de lo<br />

que se creía- pero funcionaba como contrapeso<br />

frente a Estados Unidos. Y un día... se acabó<br />

la bipolaridad y desde entonces una pregunta<br />

ha quedado flotando en el aire: ¿Hemos vivido<br />

un sueño, una utopía?<br />

Veamos si se puede aproximar una respuesta.<br />

En sentido estricto, utopía es la propuesta<br />

de un nuevo mo<strong>del</strong>o de realidad, que ésta rechaza.<br />

“Tercos son los hechos”, dijo alguien apodado<br />

“El Moro”. Precisamente, por realidad o<br />

por hechos, me refiero a los obstáculos de todo<br />

tipo que impiden en definitiva la aplicación de<br />

Pedro Bayona<br />

El Búho


una propuesta a futuro, y la convierten en utópica.<br />

Obstáculos puestos tanto por la naturaleza física o<br />

biológica, como por la sociedad vigente. Si se propone<br />

contradecir la ley de gravedad, irnos de viaje a las<br />

estrellas, o volvernos inmortales, Mamacita Naturaleza<br />

dice “no” y rotula: “ciencia ficción”. Si se propone<br />

contradecir el sistema social, los mayores obstáculos<br />

provienen de la resistencia ofrecida por las estructuras<br />

mentales dominantes, que dicen “no” y rotulan: “somos<br />

las guardianas de la identidad”.<br />

Por el momento, así están las cosas.<br />

Durante siglos, durante milenios, las estructuras<br />

mentales se acompasan a la realidad que les ha hecho<br />

nacer, es el caso <strong>del</strong> feudalismo en el Oriente de Europa,<br />

notoriamente de Rusia: el zarismo gobernaba, los<br />

campesinos trabajaban y las estructuras mentales dominantes<br />

se transmitían de generación en generación.<br />

Eran poderosas, más, mucho más de lo que después<br />

se pensó. Pues ellas adquieren el don de la autonomía,<br />

nada de pedir permiso a la realidad para perpetuarse.<br />

Así, cuán feudal se conservaba Rusia y cuán capitalista<br />

había pasado a ser con los años, fue la preocupación<br />

de Lenin a fines <strong>del</strong> siglo XIX, la cual le llevó a escribir<br />

El desarrollo <strong>del</strong> capitalismo en Rusia. Pero ciertamente<br />

la cuestión no era inquietud de las clases dominantes,<br />

sólo esto les importaba: que el orden<br />

social y político se perpetuara, enunciado que muchos<br />

reducían a “la policía, los servicios de inteligencia<br />

y el ejército cuidan de nosotros”.<br />

Hay que recordar que en la Rusia zarista, la servidumbre<br />

recién fue abolida en el último tercio <strong>del</strong> siglo<br />

XIX, y muchos ni se dieron por enterados. El país<br />

había ganado un sólido prestigio en Occidente como<br />

el más atrasado de Europa. Así, en 1917 la realidad<br />

hacía agua por los cuatro costados y las estructuras<br />

mentales dominantes tomaban sol en las playas, nada<br />

les preocupaba. Fue entonces la revolución. Era el momento<br />

de proponer un mo<strong>del</strong>o social alternativo.<br />

Pero... dejemos mejor la palabra a Marx y a Fernand<br />

Brau<strong>del</strong>. El primero dijo: “El peso de las generaciones<br />

muertas oprime el cerebro de las vivas”, versión<br />

dramática <strong>del</strong> dicho francés: “le mort saisit le vif”, es<br />

decir, “el muerto atrapa al vivo”. Y Brau<strong>del</strong>: “Las ideas<br />

son cárceles de larga duración.” Esa pervivencia pudo<br />

constatarse al cierre de la experiencia soviética. Si en<br />

1917 la revolución pasó al primer plano, en 1991 las<br />

estructuras mentales <strong>del</strong> ayer, anteriores a 1917, hicieron<br />

espectacular reaparición en el mundo capitalista<br />

de hoy y desde entonces a él intentan acompasarse.<br />

Dejaron el desván de las neuronas, donde habían hibernado<br />

por tres cuartos de siglo, y se cobraron revancha<br />

borrando <strong>del</strong> mapa a la URSS.<br />

Creo que aquí podría terminar este artículo. Pero<br />

un maligno afán perfeccionista me lleva a continuarlo.<br />

Cabría entonces examinar el cierre de la experiencia<br />

soviética, en fin, una preguntita rondando las cabezas.<br />

¿Por qué cayó la URSS? ¿Fue en verdad una utopía?<br />

Después de tres cuartos de siglo de experiencia socialista,<br />

la URSS se vino abajo como castillo de naipes.<br />

Las estructuras tradicionales, mezcladas con mentalidad<br />

de empresario barato y mafia al más puro estilo<br />

occidental, se hacían dueños de la Plaza Roja, resucitaban<br />

San Petersburgo en lugar de Leningrado. ¡Increíble!<br />

Y bien, a más de dos décadas de haber ocurrido,<br />

la pregunta continúa pareciendo endemoniadamente<br />

difícil cuando a mi criterio la respuesta es endemoniadamente<br />

fácil: hubo un “no” masivo de repudio al<br />

socialismo, tanto en la URSS como en otros países,<br />

que sin falta debió ser atendido. Pero, “fácil” y todo,<br />

la cuestión desde luego no queda agotada. Es un tipo<br />

de respuesta que despierta otras preguntas. ¿Y por qué<br />

hubo ese rechazo <strong>del</strong> conjunto de la sociedad civil ha-<br />

de nuestra portada


cia el socialismo sin distinguir a su seno entre malo y<br />

bueno, sin tratar de perfeccionar el sistema?<br />

Aquí debemos recurrir a la “larga duración” de<br />

Fernand Brau<strong>del</strong>. La naturaleza humana está sentada<br />

en el banquillo de los acusados. Se le brindó una serie<br />

de opciones de socialismos de filiación marxista, y a<br />

todas dijo “no”. Desde la genocida de Pol Pot y su khmer<br />

rojo en Camboya, a la autogestionaria, tempranamente<br />

antiestalinista, permisiva y de rostro humano de<br />

Tito en Yugoslavia, y a todas la naturaleza humana dijo<br />

“no”. ¿Es abusivo concluir que optó contra la cooperación<br />

mutua y prefirió la competencia capitalista donde<br />

vale la ley ciega <strong>del</strong> mercado, esto es, de la selva?<br />

Pero no podemos echarle las culpas a la naturaleza<br />

humana cuando ésta no es fruto <strong>del</strong> pecado original<br />

sino resultado de las experiencias, es decir, de la<br />

Historia. La naturaleza humana es un relato de violencia,<br />

poder y explotación, actuante durante milenios<br />

al seno de sociedades fracturadas en clases sociales<br />

cuya lección aparente es así resumida: “el hombre es<br />

el lobo <strong>del</strong> hombre”, como decía Plauto hace siglos<br />

y repitieron después Bacon y Hobbes, que glosó Gracián.<br />

Y cuya lección de fondo es la lucha de clases.<br />

Ahora bien, esas constataciones son resultado <strong>del</strong> acto<br />

reiterativo. Éste va creando la identidad de la especie,<br />

que se vuelve naturaleza aprisionando al individuo.<br />

Fue Aristóteles quien señaló en frase no<br />

<strong>del</strong> todo comprendida: “La costumbre es una segunda<br />

naturaleza”.<br />

De modo que llevamos puesta una doble naturaleza:<br />

la biológica y la costumbre. Heredamos la primera,<br />

adquirimos la segunda y luego también la heredamos<br />

por generaciones con tanto imperio como la<br />

biológica, la aristotélica “costumbre” deviene en estructuras<br />

mentales.<br />

Y bien, a medida que las tecnologías se fueron desarrollando,<br />

la selva y su león dejaron de ser problema<br />

y el hombre descubrió que su peor enemigo era... ¡el<br />

hombre mismo! “Homo ominis lupo”, para decirlo en<br />

latín. Y desterrar esa condición milenaria, no se logra<br />

de la noche a la mañana ni, al parecer, de unos siglos<br />

a otros. Hubo gran confianza en el fervor revolucionario,<br />

se vio a la gente, al gris y rutinario “hombre de<br />

la calle” de pronto transfigurarse, encontrar energías<br />

y capacidad de sacrificio, el gran ejemplo fue la gesta<br />

de los franceses <strong>del</strong> 89. Así, Marx pudo escribir: “la<br />

revolución es la locomotora de la Historia, en días se<br />

condensan años”. La euforia sin embargo fue perdiendo<br />

fuerza, así la gesta francesa <strong>del</strong> 89-94 y al tribuno<br />

fogoso de Dantón sucedió la espada de Bonaparte. Tal<br />

el ciclo 17-91 de la URSS, se constata cómo las ancestrales<br />

estructuras mentales, que se creían idas para<br />

siempre, sólo habían dejado la superficie: vestidas de<br />

racismo y genocidio, esperaban su oportunidad. Ocurrió<br />

en la tierra <strong>del</strong> socialismo marxista “más bueno”,<br />

en Yugoslavia.<br />

Cuéntase -y la fábula ha sido recogida en el filme<br />

Juego de lágrimas- que una vez vino una terrible<br />

inundación y la sola manera de salvarse era cruzar<br />

de inmediato el río y arribar a la otra orilla. La ranita<br />

se dispuso a hacerlo cuando el escorpión le rogó que<br />

lo llevara montado a sus espaldas. Accedió finalmente<br />

la ranita y, a medio cruzar el río, el escorpión le clavó<br />

sus dos tenazas, condenando así a ambos a morir. ¿Por<br />

qué...? alcanzó a articular la ranita. No pude resistir mi<br />

naturaleza, contestó el escorpión. Así, el hombre.<br />

Y entonces, la pregunta que hice: ¿Es abusivo concluir<br />

que en la URSS y en otros países se optó contra<br />

la cooperación mutua, prefiriéndose la competencia<br />

capitalista donde vale la ley ciega <strong>del</strong> mercado, esto<br />

es, de la selva?<br />

Desde luego, no se trata de ignorar la convergen-<br />

El Búho


cia de factores de orden coyuntural. Me refiero al rezagarse<br />

la URSS en la carrera con EU, y especialmente en<br />

el rubro más sensible, el de los armamentos. Son patéticos<br />

los esfuerzos de los gobernantes soviéticos para<br />

disuadir a EU de su proyecto “Guerra de las Galaxias”,<br />

idea que se agita cuando el reinado de Ronald Reagan.<br />

La razón está clara, la URSS no tenía -ni tiene hoy<br />

Rusia- capacidad tecnológica para poner en marcha<br />

su réplica ni para financiarla. Finalmente, Bush hijo ha<br />

puesto manos a la obra en EU. Pero, desde mucho antes,<br />

la impotencia de la URSS en este rubro que -nada<br />

menos- hace a la correlación de fuerzas, llevó a los líderes<br />

soviéticos a una especie de parálisis. El Breznev<br />

de los años setenta y el Gorbachov de los ochenta no<br />

pudieron viajar a la Luna después que los norteamericanos<br />

lo hicieran en el 69, ni en definitiva frenar la<br />

carrera en los armamentos. Y es curioso: mientras ésta<br />

pesa sobre los hombros <strong>del</strong> Estado socialista como recursos<br />

que no irán a los bolsillos <strong>del</strong><br />

pueblo, para el Estado capitalista<br />

significa un elemento al cual echar<br />

mano cuando se trate de paliar las<br />

crisis de sobreproducción, siempre<br />

divisadas en el horizonte.<br />

La debilidad de la URSS prohijó<br />

una correspondiente mentalidad<br />

de derrota ratificada patéticamente<br />

en el campo diplomático. Ofrezco,<br />

proclamó unilateralmente Gorby<br />

-es decir, llevó el juego en esa dirección-<br />

reunificar las dos Alemanias<br />

a cambio <strong>del</strong> olvido <strong>del</strong> proyecto<br />

“Guerra de las Galaxias”. Silencio<br />

en la Casa Blanca. Propongo,<br />

levantó Gorby la oferta, además,<br />

incluir en el paquete la disolución<br />

unilateral <strong>del</strong> Pacto de Varsovia. Silencio en la Casa<br />

Blanca. Ofrezco, subió Gorby todavía más la oferta,<br />

dejar en libertad de acción a los llamados países satélites<br />

de Europa <strong>del</strong> Este, Polonia... Más bien digan<br />

-aquí la Casa Blanca rompió su silencio- que ya no los<br />

pueden controlar.<br />

Finalmente, se pagaron todos esos precios, uno<br />

sobre el otro, a cambio de... nada. Por otra parte, ligado<br />

a esto, se iba abriendo paso la idea de que podía<br />

canjearse la renuncia al socialismo por paz, es decir, el<br />

cese de la amenaza nuclear sobre las cabezas, el poder<br />

dormir sin la amenaza constante <strong>del</strong> holocausto,<br />

propia de los años de guerra fría. En fin, todo se fue<br />

sumando en la coyuntura de los años ochenta dando<br />

por resultado el colapso de 1991, cuando quedó claro<br />

que el perder los países aliados de Europa <strong>del</strong> Este no<br />

era suficiente. Es aquí donde entra a jugar Yeltsin, llevando<br />

los “vientos de libertad” mucho más lejos: los<br />

Francisco Tejeda Jaramillo<br />

de nuestra portada


pueblos integrantes de la URSS que no quisieran continuar<br />

perteneciendo a ella, podían irse. Así, la URSS<br />

se desintegró y en su lugar quedó Rusia rodeada de<br />

nuevos países soberanos.<br />

Una resbaladilla política que se fundaba en una<br />

correlación de fuerzas desfavorable. La URSS no tenía<br />

con qué negociar. Y sin embargo, a mi entender,<br />

los estudios no pueden limitarse al nivel coyuntural,<br />

barajando factores que hacen al “cuándo” pero no<br />

al “porqué”. Éste, insisto, se encuentra en otro lado<br />

y lo hemos a<strong>del</strong>antado: los ciudadanos soviéticos y de<br />

otros países dijeron: “no”. Ellos constituyeron la debilidad<br />

de la URSS. Como parte de la mística revolucionaria,<br />

se consideraba que el espíritu proletario de por<br />

sí podía evitar la burocratización, el autoritarismo, la<br />

quiebra de la legalidad y otros vicios a partir <strong>del</strong> cambio<br />

en las relaciones sociales de producción. La experiencia<br />

ha demostrado que no. Es cierto que el desaire<br />

a las consideradas utopías socialistas fue de inmediato<br />

reemplazado por la adhesión a la utopía capitalista, y<br />

aquí los medios, la CIA y el Papa jugaron su papel. Pero<br />

ese “no” pronunciado cada vez más fuerte, partió de la<br />

gente que, después de décadas de vivir el socialismo<br />

de raíz marxista, lejos de convencerse, se había<br />

puesto en contra.<br />

¿Por qué cayó la URSS? Intentar una respuesta<br />

nos lleva luego a interrogarnos sobre una cuestión<br />

paralela: ¿cómo es posible que nadie se diera cuenta<br />

de lo que se venía? Si esta pregunta se dirige a<br />

la CIA, la respuesta será la de un funcionario: nuestros<br />

informes fueron incompletos, luego los procesamos<br />

mal, nos faltó “feeling”. Si esta pregunta se<br />

dirige a los marxistas, la respuesta más sincera es<br />

ésta: teníamos mierda en la cabeza, todo iba a terminar<br />

bien, a la manera <strong>del</strong> “happy end” <strong>del</strong> cine de<br />

los cuarenta. Nadie asumía los riesgos. Y se decía:<br />

la URSS se acabará cuando ella quiera, es decir,<br />

en un mundo comunista, sin fronteras, no antes.<br />

Ya ven, la soberbia, los agentes de la CIA deben ser<br />

reciclados mentalmente, los marxistas ídem.<br />

Y bien, estamos hablando ya no de la coyuntura<br />

que precipitó el colapso, sino de la condición<br />

necesaria para que éste sucediera. Puedo proponer<br />

los planes más perfectos para la vida futura pero si<br />

en definitiva la gente -supuestamente beneficiariadice<br />

“no”, por los motivos que sean, la idea queda<br />

en utopía, no se realiza a pesar de ser factible. No<br />

Fernando Leal Audirac<br />

10 El Búho


es que no se pueda, no se quiere. Esa negativa generalizada<br />

fue a nuestro entender condición necesaria para<br />

el derrumbe, aunque no condición suficiente. Esto último<br />

quedó a cargo de los factores de orden coyuntural,<br />

algunos de los cuales hemos rápidamente mencionado,<br />

que apuraron y dieron remate al proceso.<br />

Ahí se inscriben los “aportes” estalinistas, pero<br />

tampoco convenció el mo<strong>del</strong>o antiestalinista de<br />

Gorby en los años ochenta. Su intención manifiesta<br />

fue un socialismo antiautoritario pero la situación se<br />

le fue de las manos, al punto que Reagan, de visita a<br />

la URSS, pudo declarar: “yo no lo hubiera hecho mejor”.<br />

En suma, de parte <strong>del</strong> pueblo ruso fue un repudio<br />

tanto a la línea dura de Stalin como a la línea blanda<br />

de Gorby. Así, la sonrisa se dibujó para los ciudadanos<br />

<strong>del</strong> Este cuando el sucesor Yeltsin abrió oficialmente<br />

las compuertas al capitalismo en los años noventa...<br />

satisfacción que poco duró, los exsoviéticos pudieron<br />

advertir hasta qué punto el mo<strong>del</strong>o capitalista había<br />

sido maquillado por la propaganda occidental. Pero<br />

ya era tarde.<br />

Y bien, tan fuerte es la necesidad de autoengaño<br />

frente a la adversidad, que la gente está dispuesta a<br />

creer en las utopías, reemplazando unas por otras,<br />

las que considera fallidas por las nuevecitas y relumbrantes,<br />

aun cuando sepa que nada las garantiza. En<br />

ese sentido, puede serlo una religión como una propuesta<br />

política. Tanto el cristianismo como el comunismo.<br />

La sociedad de las almas virtuosas alcanzadas<br />

por la salvación es tan igualitaria como la sociedad<br />

donde todo mundo es proletario, una en el Cielo y la<br />

otra en la Tierra, ambas nadando en la felicidad. En<br />

diferentes épocas y ciclos de la Historia, las utopías<br />

cristiana y comunista tuvieron la virtud de arrastrar<br />

tras de sí a las masas. Éstas marcharon a la reconquista<br />

<strong>del</strong> Santo Sepulcro y se llamaron Cruzadas, o bien,<br />

más modestamente, van hoy a rendir tributo pacífico<br />

y multitudinario a la virgen de Guadalupe todos los<br />

doce de diciembre en México. Así, la utopía religiosa<br />

en Occidente.<br />

Los cristianos tuvieron sus catacumbas y sus<br />

mártires, acabando por ser poder en la misma Roma<br />

que tanto los combatiera. Desde entonces y por dos<br />

mil años, la influencia <strong>del</strong> Vaticano ha tenido sus oscilaciones,<br />

tendiendo hoy a una declinación (no confundir<br />

con el carisma personal de Juan Pablo II). Pero<br />

su ciclo milenario no se ha cerrado. En cambio, para<br />

el comunismo se cuenta una escasa centuria y media<br />

a partir, digamos, <strong>del</strong> “Manifiesto” de Marx y Engels<br />

al promediar el siglo XIX, a la caída de la URSS a fines<br />

<strong>del</strong> XX. Los mártires <strong>del</strong> comunismo fueron también<br />

incontables, hombres y mujeres que no vacilaron en<br />

dar lo mejor de sus vidas y luego sus vidas mismas<br />

en el mundo entero, en guerras, revoluciones y protesta<br />

social. Y que también conquistaron el poder. Frente<br />

a Roma, sin embargo, Moscú fue apenas un suspiro, si<br />

de duración se trata. De todos modos, la fe de un marxista<br />

no le ha ido en zaga a la de un cristiano, pagando<br />

cada una su precio.<br />

Esa creencia absoluta, en unos casos fe, en otros<br />

fanatismo, a veces sin poder distinguir una de otro, ha<br />

ido acompañada por razonamiento. Éste, bien que a<br />

la zaga de la fe, no por eso inútil. El marxismo recoge<br />

la idea de que los grandes ciclos históricos van marcando<br />

un desarrollo progresivo. Se pasa de las llamadas<br />

sociedades <strong>del</strong> tributo (modo de producción<br />

asiático) y <strong>del</strong> esclavismo a la organización feudal y<br />

de ésta a la sociedad capitalista. El progreso se marca<br />

naturalmente en el desarrollo de las tecnologías y en<br />

cómo la situación <strong>del</strong> explotado va mejorando. Esto<br />

último interesa especialmente al marxismo. Los subalternos<br />

no desaparecen <strong>del</strong> cuadro social pero cada vez<br />

de nuestra portada 11


la distribución de los bienes, en general, resulta más<br />

equitativa y también de los derechos que la sociedad<br />

les reconoce. Y esto ocurre porque, de época en época,<br />

hay un mayor fondo de bienes producidos aun cuando<br />

nunca lo suficientemente grande para beneficiar a<br />

todos. Y bien, dice Marx, con la revolución industrial<br />

<strong>del</strong> capitalismo ese paso se ha dado, en a<strong>del</strong>ante nadie<br />

debe sufrir hambre, nadie debe continuar explotado,<br />

hay suficiente para todos por primera vez en<br />

la Historia.<br />

El cristianismo también recurre al razonamiento,<br />

plantea el Paraíso como la justa recompensa a las acciones<br />

y pensamientos <strong>del</strong> hombre, cada uno juzgado<br />

individualmente. El hombre está dotado <strong>del</strong> libre albedrío,<br />

el cual lo hace responsable, sus actos e intenciones<br />

se definen por el bien o el mal, y según ellos responde.<br />

El juez supremo de los creyentes es Dios, para<br />

los comunistas es la Historia. Ya influido por un pensamiento<br />

de izquierda, es lo que proclama Fi<strong>del</strong> Castro<br />

ante el tribunal que lo juzga por el asalto al cuartel<br />

Moncada en Cuba: “La Historia me absolverá”.<br />

De modo que el hombre está inmerso en la realidad,<br />

la hace objeto de conocimiento y la transforma a<br />

su medida, la cual varía con el paso <strong>del</strong> tiempo y pasa<br />

por el socialismo científico, el único históricamente<br />

válido, reiterarán después los partidos comunistas, el<br />

cual, agregarán, comienza con Marx y Engels. El primero<br />

llegó a escribir que “la humanidad en rigor sólo<br />

aspira a aquellas metas que puede alcanzar”. Y en realidad,<br />

la humanidad lo hace con ésas y con las otras<br />

metas, las utópicas, ambas son sus amores y, si fallan,<br />

sus odios.<br />

Claro, siempre se podrá discutir: las cosas salieron<br />

mal, cometimos errores graves, todavía no estaban<br />

dadas las condiciones, etcétera. Es inevitable: para<br />

mantenerse firme en la larga, larguísima batalla por<br />

las metas que cree poder alcanzar y en cuyo camino es<br />

derrotado una y otra vez, el hombre sueña y sólo acaba<br />

de deslindar las metas posibles de las utópicas cuando<br />

las primeras se realizan y las segundas no. Es decir,<br />

en los hechos, en la vida misma, se ponen a prueba<br />

las empresas ideológicas. Las religiones, utopías con<br />

creyentes en un más allá. El comunismo, utopía con<br />

creyentes en el más acá. Por su cuenta, “el hombre<br />

sin atributos” como diría el novelista Robert Musil, el<br />

“hombre de la calle”, blindado ante las ideologías y<br />

muy atento a sus conveniencias personales, ha acertado<br />

en adherir a la revolución industrial, cuyas condiciones<br />

favorables fueron madurando con los siglos,<br />

hasta encontrar el mejor lugar para eclosionar en Inglaterra,<br />

siglo XVIII, abriendo de par en par las puertas<br />

al capitalismo. Ya en el siglo XX o, si se quiere, desde<br />

el último tercio <strong>del</strong> XIX, este hombre apuesta al boom<br />

tecnológico más que a la revolución social, esto es, se<br />

mantiene fiel y apegado al marco capitalista. Y así ha<br />

entrado al siglo XXI.<br />

Y bien, el siglo XXI con su cofre de maravillas.<br />

Lo abrimos y el sistema solar se nos ofrece a las expediciones<br />

como antes, en el siglo XV, el planeta se<br />

brindó a Cristóbal Colón, Vasco da Gama, Magallanes,<br />

Sebastián el Cano. Vendrá entonces la subsecuente<br />

colonización <strong>del</strong> sistema solar, como ocurriera con el<br />

planeta. Y tantos otros pasos de gigante. El hombre<br />

hacedor de hombres u otros seres vivos. Las fuentes<br />

de energía renovables, tal la nuclear. El viaje a la Luna.<br />

Todo eso era visto como sueños y se ha probado que<br />

no lo son. Porque, mientras las cosas no sucedan, el<br />

hombre todos los proyectos formula, y tras el logro<br />

de todos se lanza. Uno de los sobresalientes ha sido<br />

la revolución industrial blandiendo la caldera a vapor<br />

y el boom tecnológico su continuidad, un astronauta<br />

que flota en la ingravidez. Así ha caminado el mundo<br />

12 El Búho


en estos tres últimos siglos a ritmo acelerado, más en<br />

función de la empiria que de las ideologías.<br />

Utopía, te odio y te quiero. Te odio porque contemporáneamente<br />

sólo has existido en la cabeza de los<br />

hombres, no en sus manos. Te quiero porque permaneces<br />

en la esperanza de una segunda oportunidad.<br />

Utopía, te odio y te quiero.<br />

2. ¿SALTA LENIN <strong>EL</strong> ATLAS?<br />

Había una vez un señor chaparrito, pelón, colmilludo<br />

él, que aspiraba a convertirse en abogado y<br />

dio en líder revolucionario allá por 1917... un señor<br />

que todo el tiempo daba lata con eso <strong>del</strong> imperialismo<br />

y la lucha de clases, un señor muy bueno y amigo de<br />

los pobres, según unos, y muy malo y enemigo de la<br />

humanidad, según otros. Un señor llamado Lenin.<br />

Sé de alguien que coleccionaba frases palindrómicas,<br />

es decir, que se leen igual de izquierda a derecha,<br />

como al revés, de derecha a izquierda. En estas<br />

épocas de transfiguraciones políticas, donde hay que<br />

mantenerse actualizado para saber donde está parado<br />

cada uno, si a la izquierda o a la derecha, si al centro<br />

o al centro izquierda, etcétera, en épocas así se hace<br />

necesario encontrar una palindrómica para Lenin.<br />

Y ya la hay. Es más, es atribuida a Julio Cortázar.<br />

Pero equivocadamente. La confusión surge de que el<br />

autor de la frase era su amigo, también escritor y argentino:<br />

Juan Filloy, de la ciudad de Río Cuarto, quien<br />

escribió siete libros cuyos títulos están formados por<br />

siete letras (“Caterva”, y no me acuerdo de los otros). Y<br />

entre sus actividades intelectuales, se contaba la bús-<br />

Christina Isabel Del Valle Macleod<br />

de nuestra portada 13


queda de frases palindrómicas, su colección contiene<br />

varios miles. Cortázar menciona su nombre en Rayuela.<br />

¿Y cuál es la palindrómica hallada por Juan Filloy?<br />

La siguiente: “Salta Lenin el atlas”.<br />

Y la verdad es que últimamente lo salta más bien<br />

poco, citas su nombre y te das la gran quemada...<br />

Por ejemplo, el caso <strong>del</strong> imperialismo. ¿Sirve para<br />

<strong>algo</strong> lo que Lenin escribió? Veamos. Él habló de la<br />

tendencia dominante en los mercados, favorable a<br />

constituir monopolios... ¿tendrá <strong>algo</strong> que ver con esta<br />

fiebre de fusiones vivida en los dos últimos años? Así,<br />

consignaba Lenin, el imperialismo es la fase superior<br />

<strong>del</strong> capitalismo (los monopolios son los<br />

peces gordos que se comen a los peces chicos)<br />

y antesala <strong>del</strong> socialismo. Lo primero, puede<br />

ser. Lo segundo, fíjense: me asomé a la antesala<br />

y todos se habían retirado porque nadie los<br />

atendió... se cansaron de esperar. Luego, Lenin<br />

habló <strong>del</strong> capital financiero... la verdad, los bancos<br />

se hacen cada vez más antipáticos. Y luego,<br />

escribió que se incrementa la exportación<br />

de capitales en detrimento de la exportación de<br />

mercancías, puede ser, vea usted las maquilas,<br />

no sólo en México sino en muchos otros lados<br />

<strong>del</strong> Tercer Mundo. Y finalmente las guerras, decía<br />

Lenin, son inevitables en esta época de disputa<br />

de los mercados.<br />

Ahora bien, si se quiere ir más allá de las<br />

consignas, es indispensable situar a Lenin en un<br />

contexto más amplio, la ardua polémica sobre<br />

el tema, entablada entre quienes se reclamaban<br />

continuadores <strong>del</strong> pensamiento de Marx. Todo,<br />

con el telón de fondo de una guerra mundial a<br />

desatarse en 1914. Hobson, Hilferding, Kautsky,<br />

Rosa de Luxemburgo y otros, se ven involucrados<br />

en la polémica. Por su parte, Lenin escribe<br />

su libro titulado El imperialismo, fase superior <strong>del</strong> capitalismo,<br />

al cual presenta como “ensayo popular”.<br />

Entonces, de este variado escaparate usted puede<br />

escoger lo que le guste, y dejar lo que no. O bien remitirse<br />

a los hechos. Veamos. Las naciones <strong>del</strong> occidente<br />

europeo, a la cabeza Inglaterra, la reina de los mares,<br />

se repartían o se disputaban entre sí las colonias. En<br />

1917, con la revolución rusa, cambió el panorama.<br />

La URSS sin embargo quedó aislada hasta ocurrir la<br />

II Guerra Mundial (1939-1945), ocasión para crear un<br />

campo de naciones socialistas y hacer viable un Tercer<br />

Mauricio Vega Vivas<br />

14 El Búho


Mundo. El globo se vio ante una bipolaridad donde sobresalían<br />

Estados Unidos y la URSS. Con esa división<br />

vino la guerra fría aproximadamente a partir de 1947.<br />

Las armas atómicas nos quitaron el sueño, en particular<br />

a los pueblos rusos y norteamericano, rehenes de<br />

la guerra fría.<br />

Un poco más tranquilos pudimos dormir cuando<br />

la URSS renunció al comunismo, allá por 1991. Al parecer,<br />

se había acabado la guerra fría con su equilibrio<br />

<strong>del</strong> terror atómico. Pasamos a vivir en un mundo unipolar.<br />

No obstante, la nueva Rusia heredó las armas<br />

nucleares de la URSS, sin contar otros países que también<br />

las poseen, como India, Pakistán, Israel, Francia,<br />

Inglaterra, China. Hace más de medio siglo, EU arrojó<br />

dos bombas atómicas, una en Hiroshima, otra en Nagasaki<br />

y con ello puso fin a la II Guerra Mundial. Le fue<br />

relativamente fácil tomar la decisión: nadie iba a darle<br />

una o dos cucharadas de su mismo chocolate, EU detentaba<br />

entonces el monopolio mundial <strong>del</strong> holocausto,<br />

hoy ya no. Y finalmente, el terrorismo poniendo a<br />

prueba al Unipolar, a ver qué tan invulnerable es.<br />

Tal puede ser el recuento de un mundo donde<br />

todos hemos acabado siendo más o menos capitalistas,<br />

no faltaba más. ¿Sigue Lenin saltando el atlas?<br />

Veamos. Él no niega que pueda existir en el futuro (en<br />

su futuro) un ultraimperialismo único, más: reconoce<br />

que tal es la tendencia al presente (en su presente). Y<br />

esto resulta muy a lo unipolar que estamos viviendo.<br />

Pero el tema en aquel entonces no se debate, Lenin<br />

rehúsa discutir un posible futuro cuando el presente<br />

acucia y el fenómeno se da de manera múltiple: imperialismos<br />

que entran en contradicción al límite,<br />

estalla entre ellos la I Guerra Mundial (1914/1918). No<br />

haber valorado suficientemente esa realidad, es una<br />

de las críticas de Lenin contra un teórico socialista<br />

de la época, Karl Kautsky, ya mencionado, y a quien,<br />

años después, dedicará un libro cuyo título lo dice todo:<br />

El renegado Kautsky. Y bien, ya no podemos pedirles<br />

su opinión y difícilmente alguno de ellos saltaría hoy el<br />

atlas. Pues... ¡a arreglárselas los huérfanos como mejor<br />

puedan! A contestar solitos, sin ayuda, a preguntas<br />

como ésta: ¿qué onda con la lucha de clases?<br />

Y bien, Marx y Engels hace siglo y medio la llamaron<br />

el “motor de la Historia”. “Ya no lo es más”, se corrió<br />

la voz entre los partidos comunistas, al final de la<br />

II Guerra Mundial, saliendo el chisme por boca de Earl<br />

Browder, secretario general de los comunistas norteamericanos,<br />

siendo refutado por el francés Jacques<br />

Duclos. Años después, en los setenta, con una idea<br />

similar, apareció el llamado eurocomunismo y finalmente<br />

en los noventa, antes de desaparecer de escena,<br />

el PCUS decretó el final de la lucha de clases, ya en<br />

tiempos de Gorbachov. ¿Qué hay entonces en su lugar,<br />

cuál es ahora el motor de la Historia, o es que ya no lo<br />

tiene o nunca lo tuvo? Buena pregunta, pero los hechos<br />

no dieron tiempo a pensar en la respuesta. Vino<br />

el derrumbe: la URSS borrada <strong>del</strong> mapa, en su lugar,<br />

Rusia, Ucrania, Letonia, Lituania, Estonia, Bielorrusia,<br />

etcétera. Y como dijo Yeltsin a Gorbachov, quien hasta<br />

la víspera era el premier: “lo siento, se ha quedado sin<br />

país”. Y bien, la lucha de clases... siempre alguien la<br />

despide de su casa, pero da la impresión que no acaba<br />

de irse como esas visitas molestas que se vuelven desde<br />

la puerta: ¿no te conté de la Fulana...? Está buenísimo,<br />

resulta que en Seattle... Y nuevos chismes de esta<br />

señora que, claro, ya no rotula lucha de clases, sino<br />

problemas sociales, actores históricos, etcétera.<br />

En fin, la vida, armada de la “astucia de la Historia”,<br />

contradiciendo las mejores cabezas, se abre camino<br />

en ellas mismas si están dotadas de voluntad crítica<br />

y autocrítica. Así, junto al Lenin de “no hay práctica<br />

revolucionaria sin teoría revolucionaria” se sienta el<br />

de nuestra portada 15


Lenin que cita a Goethe: “gris es la teoría pero verde es<br />

el árbol de la vida”. Como se ve, en estas palabras que<br />

hace suyas, no excluye la teoría marxista tan gris como<br />

cualquier otra. Pero no será óbice para declarar el mismo<br />

Lenin: “el marxismo es todopoderoso porque es<br />

cierto”. De modo que se ha encontrado “la Verdad”, y<br />

ésta otorga al marxismo el carácter de todopoderoso.<br />

¿Qué tal? No tiene nada que envidiar a las religiones.<br />

Así, pues, la teoría, muy útil si puede recoger la<br />

experiencia <strong>del</strong> pasado, generalizándola. Y muy dañina<br />

si se resiste a un futuro que la pone a prueba una y<br />

otra vez bajo el fuego cruzado de una nueva empiria,<br />

es decir, de la mutante vida. Otro ejemplo. Por un lado,<br />

Lenin insiste en la necesidad de contar, en vísperas de<br />

movimientos revolucionarios, con un partido de hierro,<br />

de militantes probados, de disciplina casi militar.<br />

Por el otro lado, Lenin insiste en el poder creativo de<br />

las masas, especialmente en el curso de los movimientos<br />

revolucionarios.<br />

Tal -ejemplifica con el caso ruso- la formación de<br />

los soviets, integrados por campesinos, obreros y soldados<br />

que ya son operativos en 1905 y que, agrega<br />

Lenin, fueron el mo<strong>del</strong>o que resistió las pruebas <strong>del</strong><br />

futuro cuando lo adoptamos los bolcheviques en 1917<br />

a la hora de hacernos <strong>del</strong> Estado. Desde luego, ambas<br />

situaciones -poder creativo de las masas y partido<br />

de hierro- pueden coexistir. ¿Pero no se da también<br />

el primero al seno <strong>del</strong> partido? Creo que Lenin tenía<br />

una cierta aprehensión respecto de la democracia interna<br />

-presupuesto para el desarrollo <strong>del</strong> poder creativo-,<br />

que la lucha de tendencias fuera a degenerar en<br />

escisiones y finalmente en atomización, en particular<br />

al faltar el líder, es decir, él. Y es aquí cuando, desde<br />

las últimas neuronas, adonde ha sido relegada por<br />

los mortales, la señora NOOjos -que así yo llamo a<br />

la muerte-, irrumpe y su proximidad lleva insensiblemente<br />

a un cambio de perspectiva. Lenin, ya muy enfermo,<br />

deja su testamento político con un mensaje<br />

entrelíneas:<br />

-Soy irremplazable.<br />

El líder soviético entra a considerar uno por<br />

uno a sus compañeros en la gesta de la revolución,<br />

los “bolcheviques históricos”, y a todos encontrarles<br />

un “pero”: uno por no ser dialéctico, otro por no saber<br />

tratar a la gente, un tercero por su pasado menchevique,<br />

cuando en realidad el motivo para vetar a este último<br />

era otro y saltaba a la vista: un judío difícilmente<br />

pudiera gobernar un país tradicionalmente antisemita,<br />

a pesar de su brillante actuación en los decisivos días<br />

de la toma <strong>del</strong> poder. Me estoy refiriendo naturalmente<br />

a Trotski, quien es el primero en reconocer ese hándicap<br />

político. En fin, el testamento de Lenin es uno de<br />

los documentos más pobres de su carrera, terminando<br />

por proponer una ampliación de la base <strong>del</strong> colegio<br />

electoral, medida interesante por lo democrática, pero<br />

que no resolvía el problema. No tiene a quien recomendar,<br />

la autocracia será su sucesor.<br />

Y... tenía razón, era irremplazable. En cuanto a<br />

nombres, no cabía buscar el mejor, apenas si el menos<br />

malo, tomando en cuenta no sólo sus capacidades individuales<br />

y sus relevantes aptitudes para equivocarse,<br />

sino la lucha de tendencias que se daba al seno <strong>del</strong><br />

Comité Central, y que sólo un Lenin había podido conjurar<br />

para que no acabara en escisión. Bien él podría<br />

haber afirmado:<br />

-Puede ser que los motivos esgrimidos en mi testamento<br />

político no fueran los mejores pero de todos<br />

modos se llegaba a igual situación sin salida. Además,<br />

quiero recordar que aconsejé el relevo de Stalin, quien<br />

había sido nombrado interinamente, recomendación<br />

que no se tuvo en cuenta con los resultados conocidos.<br />

¿Otro en su lugar lo hubiera hecho mejor? A saber...<br />

16 El Búho


Así, su batalla personal contra el olvido se confundía<br />

con la realidad misma de aquellos años <strong>del</strong> poder<br />

soviético. Tanto no había digno sucesor como la figura<br />

de Lenin, por contraste, se levantaba. Una cosa suponía<br />

la otra. Como escribió un historiador occidental,<br />

desde la inauguración de su mausoleo se ha formado<br />

una fila inacabable de visitantes, tanto de día como de<br />

noche. Y estoy hablando de Lenin, quien, en definitiva,<br />

en los hechos, en su obrar, conjuntó fervor con razón,<br />

no permitiendo que el primero cayera en el fanatismo<br />

ni que la segunda perdiera sus luces en cada una de<br />

las batallas parciales que se fueron presentando antes<br />

y después de 1917. Lenin, a la vez, el más grande<br />

constructor de utopías de la Historia: quiso levantar<br />

el socialismo apoyándose en los contingentes obreros<br />

de las ciudades pero el océano campesino, ferozmente<br />

individualista, le recordó las palabras de Calderón<br />

de la Barca: “los sueños... sueños son”. Y las utopías,<br />

sueños organizados..., utopías son.<br />

¿Salta Lenin el atlas? ¿Lo saltó alguna vez? ¿Lo<br />

saltará? El tiempo, y la contingencia a su seno, tienen<br />

la palabra. Dirán de la proyección a futuro, si la hay, dirán<br />

de los hechos <strong>del</strong> pasado con mayor ecuanimidad<br />

que hoy... si alguien llega a ocuparse <strong>del</strong> tema.<br />

3. MARX: LA MUERTE SE ASOMA Y SACA<br />

LA LENGUA<br />

Marx, optimista por convicciones, creyente en la<br />

revolución social... no pensaba gran cosa en la muerte,<br />

que se sepa. Y sin embargo, un elemental análisis <strong>del</strong><br />

discurso muestra cómo de pronto la muerte se asomaba<br />

por entre áridos temas tratados por su pluma y<br />

decía, sacando la lengua: ¡aquí estoy!<br />

Carlos Reyes de la Cruz<br />

de nuestra portada 17


Karl Marx está situado en las antípodas respecto<br />

<strong>del</strong> existencialismo de los siglos XIX y XX. Esto es, la<br />

corriente filosófica que rechaza las pretensiones de situar<br />

al centro valores que no sean la evidencia de las<br />

evidencias, la cual, por obvia, descuidamos: la existencia,<br />

el sí mismo de cada individuo.<br />

Pero la existencia tiene su término y se llama muerte.<br />

Y con ella tenemos que vernos, hagamos lo que hagamos,<br />

alcancemos la gloria, el poder y el orgasmo en<br />

todos los órdenes, la muerte al final nos espera, como<br />

lo cantan las coplas <strong>del</strong> poeta Jorge Manrique. Y doña<br />

NOOjos suele jugarnos bromas pesadas apareciéndose<br />

allí donde menos se piensa para asustarnos, burlarse<br />

de nosotros y sacarnos la lengua. Como dirían en<br />

México: la Pelona es una pelada. Esto es, la Muerte es<br />

una grosera.<br />

Y bien, vamos hacia el discurso <strong>del</strong> teórico <strong>del</strong> comunismo,<br />

registrando antes los antecedentes.<br />

Por mediados <strong>del</strong> siglo XIX, Marx y su amigo y<br />

colaborador Engels, comienzan a escribir en serio. En<br />

1848 redactan por encargo el Manifiesto Comunista,<br />

que de inmediato tuvo amplia repercusión. Por aquellos<br />

años, la idea de una sociedad más justa e igualitaria<br />

había ganado predicadores e iniciativas comunitarias<br />

se ponían en práctica, <strong>algo</strong> similar al hippismo<br />

de los años sesenta. Precisamente, para distinguirse<br />

de tal “competencia”, Engels escribió Del socialismo<br />

utópico al socialismo científico, particularizando en los<br />

casos de Saint-Just y sus seguidores, Owen y Fourier,<br />

idea que también campea, sin nombres propios, en el<br />

“Manifiesto”. Engels en su breve ensayo critica las limitaciones<br />

de los “utópicos” a la vez que los reivindica<br />

comprensivamente: entre los fines <strong>del</strong> siglo XVIII y las<br />

primeras décadas <strong>del</strong> XIX -dice- no pudieron hacer más.<br />

Y luego el autor traza su raya, el desarrollo económico<br />

y social alcanzado en su época ya permite ir<br />

más allá. Esto escribe Engels sin<br />

sospechar que Marx y él se llevarían<br />

la palma en materia de propuestas<br />

utópicas, la continuidad<br />

se daba con fuerza entre ellos<br />

dos y sus criticados predecesores.<br />

Un ejemplo lo brinda otro de<br />

los utopistas de la época, Étienne<br />

Cabet, quien en 1840 publica un<br />

libro de éxito inmediato, titulado<br />

Viaje por Icaria, donde proclama<br />

que la divisa <strong>del</strong> comunismo en<br />

la sociedad futura será: “De cada<br />

uno según sus fuerzas, a cada<br />

uno según sus necesidades”, según<br />

lo cronica el escritor peruano<br />

Mario Vargas Llosa (Letras Libres,<br />

07-02).<br />

Mario Zarza<br />

18 El Búho


La divisa fue por mucho tiempo atribuida a Marx,<br />

quien así la vertió: “De cada uno según sus capacidades,<br />

a cada uno según sus necesidades”. Hay un ligero<br />

ajuste entre “fuerzas” y “capacidades”, que no cambia<br />

el hecho: ambas expresiones en el caso son equivalentes.<br />

El siglo XIX, iluminado por la reciente Revolución<br />

Francesa, conocerá la reedición de 1830 y las múltiples<br />

de 1848, precedidas por la gesta napoleónica y<br />

seguidas de la guerra franco-prusiana, el colonialismo<br />

y la Comuna de París de 1871. Un siglo de batallas,<br />

revoluciones y utopías. El esfuerzo de Marx por darle<br />

un contenido científico al socialismo, de poner los pies<br />

en tierra, lo lleva a formular una lectura de la Historia<br />

privilegiando los momentos de tensión: cuando las<br />

fuerzas productivas de una sociedad dada, tal el caso<br />

de la manufactura y la industria capitalistas en Europa<br />

occidental en los siglos XVII, XVIII y XIX, chocan en su<br />

crecimiento con el orden feudal. Le dan un ultimátum<br />

para que éste se retire de escena, no lo acata... ¡a las<br />

barricadas! Marx y Engels lo estaban viviendo precisamente<br />

en el siglo XIX, sin contar que el segundo participó<br />

en acciones bélicas, lo cual le valiera el apodo de<br />

“El General”.<br />

Así, los dos teóricos <strong>del</strong> comunismo, y el ambiente<br />

que los rodeaba. Defendían la vida con fervor. No importaban<br />

las derrotas, las deserciones: con fe sentían<br />

que el futuro les daría la razón, el correr <strong>del</strong> tiempo<br />

iba a agudizar las contradicciones sociales y reforzar<br />

la experiencia, el crecimiento numérico de los proletarios<br />

y el desarrollo de su conciencia revolucionaria. Y<br />

en última instancia, era el combate a favor de la vida,<br />

contra la muerte. Pero a ésta no es tan fácil reducirla,<br />

aparece de pronto y, como decíamos, saca la lengua.<br />

Las fuerzas utópicas de entonces no se atrevían<br />

a lidiar con ella, la consideraban un hecho fatal. Los<br />

trasplantes y demás progresos habidos en Medicina,<br />

la subida <strong>del</strong> índice de esperanza de vida en el Primer<br />

Mundo, la Biogenética, han puesto al hombre de hoy<br />

en posición de desafiar a la muerte dándole la cara con<br />

altivez en diálogo de tú a tú. Era distinto el juego en el<br />

siglo XIX, el trato con doña NOOjos sistemáticamente<br />

se rehuía y, cuando ya no había más remedio que recibirla,<br />

era al seno <strong>del</strong> hogar, tendido en la cama de toda<br />

la vida, ofreciéndole una copita de anís <strong>del</strong> bueno...<br />

Al siglo XX el hospital fue ganando espacios y a doña<br />

NOOjos se la comenzó a recibir en otro ambiente de<br />

más en más deshumanizado, envuelto el paciente en<br />

conductos de plástico, rodeado de tubos de oxígeno<br />

y de gente desconocida que llevan bata blanca...<br />

Así, para morir en paz, la Europa occidental <strong>del</strong><br />

siglo XIX en sus largos lapsos pacíficos, a pesar de la<br />

obstinación individual de negar a doña NOOjos hasta<br />

el último momento. Negarla oficialmente, pues esta<br />

señora igual se aparecía en forma de lapsus.<br />

Pero veamos de cerca el discurso <strong>del</strong> teórico<br />

<strong>del</strong> comunismo.<br />

En El Capital (“Crítica de la Economía Política”),<br />

la gran obra de su madurez y que le lleva décadas de<br />

documentada labor, Marx se propone desmontar el<br />

sistema capitalista y demostrar su irremediable declive.<br />

En el capítulo titulado “Capital constante y capital<br />

variable”, viene hablando de los “medios de trabajo”,<br />

así llama a los instrumentos necesarios para la elaboración<br />

de la materia prima. “Una herramienta, una<br />

máquina, un edificio, un recipiente, etc. (...) -ejemplifica<br />

Marx y agrega- Conservan su forma (...) lo mismo<br />

en vida, durante el proceso de trabajo, que después de<br />

muertos. Los cadáveres (...)” y aquí el autor repite la<br />

enumeración (FCE, I, 153). Tenemos ya bastante “necro<br />

alusión”, lo cual es inusual en Marx. En fin, quiere<br />

dar una idea de los fenómenos de envejecimiento y<br />

muerte que sufren los “medios de trabajo”, y los com-<br />

de nuestra portada 19


para con los seres humanos.<br />

Y líneas más abajo, el autor insiste: “A los medios<br />

de trabajo les ocurre como a los hombres. Todo hombre<br />

muere 24 horas al cabo <strong>del</strong> día. Sin embargo, el<br />

aspecto de una persona no nos dice nunca con exactitud<br />

cuántos días de vida le va restando ya la muerte.”<br />

(FCE, I, 153). Séanos permitido extraer <strong>del</strong> conjunto citado<br />

una expresión en particular, sin que por ello quede<br />

fuera de contexto. Es la siguiente: “Todo hombre<br />

muere 24 horas al cabo <strong>del</strong> día.”<br />

Lo primero que llama la atención es la tautología.<br />

Es como decir: “Todo hombre muere un día al cabo<br />

<strong>del</strong> día.”<br />

Por lo demás, Marx era cuidadoso al escribir, no<br />

dudaba en rehacer el texto con tal de darle mayor claridad,<br />

reclamo de su compañero Engels al leer los manuscritos<br />

de El Capital. Es difícil que se le escapara<br />

una frase tautológica, máxime en el tomo I, el único<br />

publicado en vida <strong>del</strong> autor, y destinado a dar una imagen<br />

positiva de toda la obra. Esto es lo primero que<br />

llama la atención.<br />

Lo segundo es el contenido mismo de la frase.<br />

Aquí las cosas cambian. De la forma, es posible echarle<br />

las culpas al traductor. Del contenido, es más difícil.<br />

Hay que buscar por otro lado. Por ejemplo: que la frase<br />

en cuestión resulta marginal en el contexto, en poco<br />

-por no decir en nada- cambiarían las ideas expresadas<br />

a lo largo <strong>del</strong> volumen, ni tampoco en el capítulo<br />

y ni siquiera en el párrafo, si la frase se suprimiera.<br />

No versa sobre Economía, ni nada semejante, es en<br />

buen grado reiterativa. Pero, desde el punto de vista<br />

psicológico aplicado al análisis <strong>del</strong> discurso, el lapsus<br />

es notable: donde caben vida y muerte, el referente de<br />

comparación es sólo la segunda. Los “medios de trabajo”<br />

y el hombre hacia la muerte van, desde luego.<br />

Pero lo hacen de una cierta manera. Unos rindiendo su<br />

utilidad hasta el desgaste completo o la obsolescencia,<br />

el otro viviendo, que significa: haciendo cosas y dándose<br />

causas, entre ellas, la revolución. Los “medios<br />

de trabajo” rinden de entrada su capacidad plena y la<br />

reiteran por el resto de su vida útil. El hombre despierta<br />

sus aptitudes gradualmente con el aprendizaje, vive<br />

luego su mediodía y decae en vísperas de la noche. A<br />

ambos, como a todo en este mundo, les llega el fin, insistiendo<br />

Marx en referirse a la muerte tanto respecto<br />

de los objetos como para el hombre.<br />

En ese sentido, la frase comparativa pudo ser:<br />

“Todo hombre vive y muere 24 horas al cabo <strong>del</strong> día.”<br />

Para quitarle todo rastro tautológico y volverla más<br />

elegante y hegeliana, se propone la siguiente: “Un día<br />

más de vida es un día menos de vida”. Así, sin mencionar<br />

el antipático “muere”, se lo reconoce presente,<br />

acompañando a la existencia paso a paso. Claro, Marx<br />

ya no puede escuchar la sugerencia, lástima. Otra vez<br />

será.<br />

La idea de este matrimonio entre vida y muerte<br />

no es nueva, ni tampoco el hecho que, al correr de<br />

los días, vamos dejando la primera y acercándonos a<br />

la segunda. En una obra iracunda para la época de su<br />

publicación, mediados <strong>del</strong> siglo XX y titulada El libro<br />

negro, su autor, Giovanni Papini, retrocede una centuria<br />

y atribuye estas reflexiones a Sören Kierkegaard:<br />

“la vida misma en su conjunto no es otra cosa que la<br />

actuación de la muerte y el prepararse progresivamente<br />

para ella. Lo que llamamos ‘vida’ es la agonía que<br />

más o menos se prolonga entre la salida de la Nada y<br />

el regreso a la Nada.” La cita es apócrifa, debida a la<br />

inventiva confesa de Papini y luce importante por tratarse<br />

de Kierkegaard, pionero entre los filósofos existenciales,<br />

que muere en 1855. Por entonces Marx está<br />

ya en plena actividad intelectual, y de la cita cabe decir<br />

con los italianos: “se non è vero, è bene trovato”. Si no<br />

20 El Búho


es verdad, merece serlo. En efecto, la idea señalada estaba<br />

ya en el ambiente en tiempos de Marx, y ella abrió<br />

la puerta a doña NOOjos en donde menos se pensaba<br />

encontrarla, en las páginas de El Capital.<br />

Así, se puede pensar que en todo caso se trata<br />

de “peccata minuta” desde que el filósofo más representativo<br />

de la corriente existencialista, Heidegger, no<br />

había nacido y el maestro de éste, Husserl, era un niño<br />

cuando Marx publicaba el primer tomo de El Capital en<br />

1867. Pero... un momento. Estaba vivo y en la plenitud<br />

de su ascendiente el pensamiento <strong>del</strong> papá Hegel, legando:<br />

a Marx la dialéctica, a Heidegger el “ser-parala-muerte”,<br />

fórmula ya consignada por Hegel a principios<br />

<strong>del</strong> siglo XIX en su Ciencia de la Lógica. Heidegger<br />

la lleva hasta las últimas consecuencias, Hegel es el<br />

autor. Y es cierto que el mismo Marx comentó que en<br />

la elaboración de El Capital estuvo hegeliano en demasía.<br />

De modo que la “peccata minuta” tal vez no sea<br />

tan “minuta”.<br />

Con toda claridad, Madame de Sévigné en 1689<br />

explicita la idea: “avanzamos sin cesar hacia nuestro<br />

fin y cada vez nos encontramos más muertos que vivos”.<br />

Y viene a colación la sentencia latina: “vulnerat<br />

homnes, ultima necat”. Es decir, refiriéndose a las horas:<br />

“todas hieren, la última mata”.<br />

Por mi parte, debo reconocer que durante mucho<br />

tiempo dudé. ¿Y si el “extrapolador” de la muerte no<br />

fuera Marx sino yo, haciendo una lectura tendenciosa<br />

de su texto? Voy al laboratorio social,<br />

me dije, él dirá. Y lo tenía a mano en<br />

Argentina. En una reunión de estudio,<br />

expuse ante los “compas” la idea de<br />

estos “medios de trabajo”, rematando<br />

en la comparación entre máquina y<br />

hombre, en el fenómeno de envejecimiento<br />

y muerte de ambos, repitiendo<br />

textualmente a Marx pero sin citarlo,<br />

de modo que la dichosa comparación<br />

quedó como de mi cosecha.<br />

La reacción fue instantánea, particularmente<br />

de los varios economistas<br />

presentes, a saber: yo estaba sacando<br />

conclusiones abusivas “que jamás<br />

Marx haría”, todo ese “pastiche”<br />

de la muerte estaba fuera de lugar.<br />

Quedé ampliamente satisfecho:<br />

si el párrafo en cuestión era despojado<br />

de la autoridad de su autor, se veía<br />

francamente extrapolado y antimarxista...<br />

ya ven, un Marx antimarxista.<br />

Alejandro Caballero<br />

de nuestra portada 21


En fin, yo había pasado exitosamente la prueba en el<br />

laboratorio social, podía, alguna vez, desarrollar el<br />

tema con tranquilidad.<br />

Y bien, no se trata de un afán puntillista ni de<br />

descubrir un “Marx existencial”, tampoco de sentarlo<br />

en el banquillo de acusados, sino de verificar cómo,<br />

allí donde menos se lo esperaba, llega el mensajero<br />

Tánatos y, furtivo, abre una rendija <strong>del</strong> inconsciente.<br />

Tengo la impresión que ello no fue necesario con Engels,<br />

quien asumió el problema de la muerte en diferentes<br />

lugares de su obra, admitiendo como un hecho<br />

cosmológico el inevitable fin de todo, la gran catástrofe<br />

que ubicaba a nivel de sistema solar. No demostraba<br />

por ello sentimientos negativos o depresión, sino que<br />

celebraba por a<strong>del</strong>antado que, tras la catástrofe, vendría<br />

el renacimiento de todo, la materia indestructible<br />

y sus eternos atributos, como se lee en el prólogo de<br />

su Dialéctica de la Naturaleza.<br />

4.- SAN MARX Y SAN LENIN QUE ESTÁIS<br />

EN LOS CI<strong>EL</strong>OS...<br />

“Yo no soy marxista” -la frase se atribuye a Marx.<br />

Como dicen los italianos, “se non è vero, è bene trovato”.<br />

Si no es cierto, merece serlo. Cuenta en esto una<br />

tendencia a la sacralización dentro de las organizaciones<br />

comunistas, donde El Capital, a pesar de poco<br />

leído, deviene con el tiempo artículo de fe, una suerte<br />

de Biblia teórica en la cual se podía confiar a ciegas.<br />

Había una sola lectura de los textos, la oficial. Lo cual<br />

tuvo por resultado multiplicar heterodoxias y herejías.<br />

El pensamiento marxista que no se dejaba florecer al<br />

interior de la URSS, China y otros países, en la periferia,<br />

por gracia de las compensaciones, se desbordó,<br />

resultando, en muchos casos, un aporte a la confusión<br />

general que prevalecía en Occidente. Uno no sabía<br />

qué resultaba peor, si el sectarismo autoritario o el<br />

“non sense”.<br />

Es en general el peligro de los “ismos”. Trazan la<br />

raya maniquea y <strong>del</strong> otro lado queda lo maligno y lo<br />

“no existente”, a saber: si sucede <strong>algo</strong> que contradice<br />

mi discurso ¡al destierro! Quien piensa distinto de mí,<br />

está equivocado. Y lo que no entiendo, no existe. ¿Para<br />

mí no existe? Muy bien. Entonces, si soy Stalin, para<br />

nadie existe.<br />

Un ejemplo elocuente <strong>del</strong> autoritarismo en el razonar<br />

se dio en vísperas de la invasión de Alemania a<br />

la URSS, cuando la II Guerra Mundial. Informes confidenciales<br />

y confiables llegan a Stalin indicando inminente<br />

ataque, y al mismo tiempo se confirma la noticia<br />

de una gran concentración de tropas alemanas a lo largo<br />

de la frontera... y Stalin diagnostica: no puede ser,<br />

Hitler no va a abrir un segundo frente cuando no ha<br />

acabado con Inglaterra, no creo que concentre tropas<br />

con fines ofensivos. Y bien, la URSS fue invadida dos<br />

días después, Hitler no pensaba como Stalin: supuso<br />

que Inglaterra, si bien país beligerante, había quedado<br />

neutralizada, y que en seis semanas conquistaría a la<br />

URSS tras un ataque sorpresa.<br />

Otro caso resulta de la concepción cerrada sobre<br />

lo que dio en llamarse “imperialismo”, según el conocido<br />

libro de Lenin, quien toma el término de los<br />

escritos de Hilferding, y de éste y de Hobson, el enfoque<br />

general, ambos economistas de la época. Hoy, el<br />

concepto de “imperialismo” se corresponde aproximadamente<br />

con la expresión de “unipolar”, concentración<br />

de riqueza y poder. A pesar <strong>del</strong> peso que significa<br />

detentar el Estado, las ideas no se ponen automáticamente<br />

de su lado, ni se dejan esterilizar, defienden<br />

su autonomía a derecha y a izquierda. Naturalmente,<br />

la creatividad <strong>del</strong> pensamiento necesita oxígeno, que la<br />

sociedad preserve las libertades democráticas. En las<br />

22 El Búho


organizaciones marxistas siempre se habló <strong>del</strong> tema y<br />

de la necesidad de revalorar un concepto asociado, el<br />

de superestructura, pero no se dio el paso necesario:<br />

reconocer la autonomía <strong>del</strong> pensamiento, incluso si<br />

nacido en el campo adversario y a su abrigo.<br />

No digo “independencia” pues las condiciones<br />

materiales existentes dan origen al pensamiento, pero<br />

éste las reinterpreta en sucesivas lecturas, no se ata<br />

a la realidad que le ha dado origen. Y los seculares<br />

dos bandos se forman, conservadores y radicales, en<br />

actitud de sostener o de negar la correspondencia original<br />

entre realidad y pensamiento. A éste pronto le<br />

crecen alas y remonta vuelo tomando decisiones “por<br />

sus pistolas”. Pienso pues que es autónomo aun cuando<br />

no independiente. Esto significa que pueden haber<br />

variado las condiciones materiales que fueron cuna de<br />

un pensamiento (y de una ulterior estructura mental)<br />

sin que éste se dé por aludido, o al revés: se a<strong>del</strong>anten<br />

a una realidad y proclamen hipótesis “subversivas”.<br />

En una palabra, realidad y<br />

pensamiento desarrollan velocidades<br />

distintas. Como<br />

alguien dijo: “cuando<br />

me supe todas las<br />

respuestas, habían<br />

cambiado todas<br />

las preguntas”.<br />

Esto es particular<br />

mente<br />

cierto en el arte<br />

y en las ciencias.<br />

La física en<br />

la primera mitad<br />

<strong>del</strong> siglo XX y la<br />

biología y la cibernética<br />

en la segunda<br />

mitad, fueron resultados de una empiria y de una reflexión<br />

profunda como nunca vistas en la Historia. Y<br />

se dieron en países de Europa occidental y en Estados<br />

Unidos, no en contra de los gobiernos sino a su amparo,<br />

en una especie de neutralidad apolítica asumida<br />

por los científicos. A partir de la II Guerra Mundial,<br />

Estados Unidos fue monopolizando a los hombres de<br />

ciencia. Einstein, que se sepa, no fue ciudadano soviético.<br />

Y no solamente estoy hablando <strong>del</strong> teórico sin<br />

par de la física, sino <strong>del</strong> hombre que en carta personal<br />

decidió al Presidente Roosevelt a fabricar la bomba. Ni<br />

tampoco Plank o Heisenberg, Fermi u Oppenheimer.<br />

No nacieron en tierra rusa, que podía parir grandes<br />

escritores como Tolstoi o Dostoievski, pero no un laboratorio,<br />

con la conocida excepción <strong>del</strong> destinado a<br />

los experimentos de Pavlov.<br />

Tal era el atraso vivido bajo el zarismo y legado a la<br />

URSS, que décadas de socialismo no lograron hacerla<br />

científica y tecnológicamente competitiva. ¿No tuvieron<br />

tiempo los soviéticos, dedicados a<br />

sobrevivir? ¿O no se dio prioridad<br />

suficiente a una política<br />

de impulso a la investigación<br />

científica y tecnológica,<br />

especialmente<br />

en áreas<br />

e s t r a t é g i c a s ?<br />

Ciertamente, no<br />

supieron crear<br />

o aprovechar los<br />

propios cuadros<br />

ni atraer los de<br />

fuera, como masivamente<br />

lo lograra<br />

Estados Unidos.<br />

Luis Garzón<br />

de nuestra portada 23


Vamos a un caso. Ciolkovsky (1857/1935) nacido<br />

en Rusia y que vivió en su país, profesor y estudioso,<br />

“resolvió --informa el Diccionario Enciclopédico<br />

Salvat-- los principales problemas matemáticos sobre<br />

las trayectorias de naves espaciales, investigó mezclas<br />

combustibles para la propulsión de cohetes y sugirió<br />

su utilización en varias etapas (...) diseñó un vehículo<br />

capaz de deslizarse sobre un colchón de aire.” ¡Y esto<br />

por los años treinta o antes! Fue un pionero, a<strong>del</strong>antándose<br />

a los investigadores de Occidente.<br />

Ciolkovsky es hoy conocido como el padre de la<br />

cosmonáutica. ¿Quién en la URSS le dio su lugar y luego<br />

continuidad? Nadie en forma efectiva, con el apoyo<br />

<strong>del</strong> Estado, que se sepa. En cambio, un alemán, von<br />

Braun, retomó el hilo y fabricó para los nazis los cohetes<br />

explosivos que cayeron sobre Londres en la II Guerra<br />

Mundial, y ya experimentaba un misil de alcance<br />

intercontinental. El atraso científico y tecnológico de<br />

la Rusia zarista fue superado por la URSS pero no en<br />

medida suficiente en relación con los países competidores,<br />

y eso era lo que importaba.<br />

Bajo Stalin, el esfuerzo productivo estuvo centrado<br />

en los planes quinquenales. El cumplimiento de las<br />

metas económicas allí fijadas se consideró prioritario,<br />

y ponía a prueba a la industria soviética estatal y planificada,<br />

como así a la colectivización en el campo, el<br />

cual debía ser velozmente mecanizado. La URSS buscaba<br />

ser capaz de proveer al consumo interno y a un<br />

tiempo dar una imagen de éxitos a los ojos <strong>del</strong> mundo.<br />

La obsesión de los planes quinquenales y de su cumpli-<br />

24 El Búho<br />

Ricardo Anguía


miento fue insensiblemente dejando de lado el espíritu<br />

creativo y los proyectos de investigación tecnológica.<br />

En cambio, en Estados Unidos y en Europa occidental<br />

éstos fueron tradicionalmente alentados. En una<br />

palabra, en la URSS dominaba la fiebre cuantitativa:<br />

más trigo, más bicicletas, más vodka. Por el contrario,<br />

en la patria de Thomas Alva Edison y de Henry Ford se<br />

dio un equilibrio entre los volúmenes de producción y<br />

la productividad, entre lo cuantitativo y lo cualitativo.<br />

De pronto un tornillo cambiado de lugar, una modificación<br />

en la cadena de montaje, hacía que en el<br />

mismo número de horas trabajadas se fabricara el doble<br />

de bienes de consumo. No faltaron en la URSS operarios<br />

que sobre el terreno advirtieron pequeñas modificaciones<br />

para grandes efectos, y fueron aceptadas.<br />

Nacían espontáneamente, sin responder a estímulos,<br />

se temía que <strong>del</strong> espíritu creativo se pasara a la crítica<br />

y de ésta a la oposición y al complot. Mejor, se consideraba<br />

en aquellos años, la uniformidad: que cada uno<br />

cumpliera su cuota en el plan quinquenal, y ya.<br />

En EU una cobertura jurídica protegía al autor <strong>del</strong><br />

hallazgo, una simple inscripción en el registro de patentes<br />

y el autor de la innovación podía dirigirse a los<br />

bancos para que financiaran su proyecto y, si las cosas<br />

marchaban bien, hacerse rico, que en Estados Unidos<br />

es sinónimo de importante: “tanto tienes, tanto vales”.<br />

Del self-made-man, se hizo una leyenda rosa. Sin embargo,<br />

el espíritu creativo tuvo su lugar en ese periodo<br />

<strong>del</strong> capitalismo y se conservó a medida que el siglo XX<br />

avanzaba... “personal computer”, genoma, telefonía<br />

celular, dan color a sus dos últimas décadas.<br />

En ese sentido, cuando arreció la competencia con<br />

los soviéticos en los años de la guerra fría, los norteamericanos<br />

habían reforzado su experiencia de la<br />

etapa que venían de pasar, la II Guerra Mundial. Decididos<br />

en 1943 a abrir un nuevo frente de combate<br />

desembarcando en el continente europeo a partir de<br />

Inglaterra, ésta debía ser abastecida de todo el material<br />

necesario para tamaña empresa, máxime cuando<br />

los alemanes estaban fortificando todo el litoral marítimo<br />

desde Noruega a España. Además, éstos echaron<br />

mano de su flota submarina para impedir la llegada de<br />

los barcos norteamericanos a Inglaterra y también a la<br />

URSS, a la cual se había acordado ayudar.<br />

Fue la batalla tecnológica de quién ganaba la virtud<br />

de hacerse invisible para el enemigo. Por naturaleza, lo<br />

era el submarino hasta que los ingleses inventaron el<br />

radar, detectando al enemigo bajo el agua cuando éste<br />

no había siquiera divisado barcos a través <strong>del</strong> periscopio.<br />

Pero los alemanes idearon un aparato que daba<br />

cuenta de la presencia de un radar operando, y rápidamente<br />

cambiaban de posición. Entonces los angloamericanos,<br />

trabajando ya en laboratorios con equipos<br />

técnicos y humanos de primera prioridad, emplearon<br />

longitudes de onda que quedaban invisibles para el<br />

aparato alemán. Y desde el aire cumplieron la tarea<br />

destructiva que habían sufrido a mano de los submarinos.<br />

Fue una batalla donde la mejor tecnología llevaba<br />

las cartas <strong>del</strong> triunfo militar.<br />

Y sin embargo, la URSS había tenido el acierto<br />

de construir un gigantesco tanque de guerra, el T-34,<br />

que asombró a los alemanes cuando la invadieron en<br />

l941. Pero ¿qué significaba en los términos de nuestra<br />

problemática? Una vez más, un avance cuantitativo, se<br />

aumentaba las funciones comunes a cualquier tanque:<br />

mayor potencia de fuego, mayor blindaje, buena velocidad<br />

de desplazamiento. Pero nada nuevo se le agregaba,<br />

no se trataba en rigor de un avance tecnológico,<br />

como en los casos <strong>del</strong> radar o de la bomba atómica,<br />

uno el vencedor de lo invisible, otra el Apocalipsis a<br />

partir de una nueva fuente de energía, desconocida<br />

hasta entonces en su aplicación práctica.<br />

de nuestra portada 25


Y en la guerra como en la paz. Para librar con éxito<br />

la batalla por los mercados, la empresa que logre un<br />

avance tecnológico capaz de desalojar a los competidores,<br />

dejándolos con las bodegas llenas de mercancía<br />

obsoleta invendible, ésa se lleva el triunfo. De nada<br />

vale producir mucho si hay quien produce mejor, tal ha<br />

sido una lección para la URSS, a cuyo atraso secular<br />

vinieron a sumarse políticas erróneas.<br />

A la par de las tecnologías, las ciencias conocieron<br />

en el siglo XX un impulso como nunca dado. La<br />

nueva física nos abrió los ojos ante las fuerzas “comprimidas”<br />

en el microcosmos al igual que el genio encerrado<br />

en la botella y, como a éste, dejadas en libertad<br />

por obra <strong>del</strong> hombre contra quien se vuelven. ¿De<br />

qué manera? Por primera vez en la Historia, la humanidad<br />

adquiere los poderes suficientes para suicidarse<br />

aportando el elemento clave para la correlación internacional<br />

de fuerzas: la energía nuclear hecha bomba,<br />

alumbrada por el proyecto Manhattan de Estados<br />

Unidos. Vino entonces Hiroshima. Si tras la II Guerra<br />

Mundial surgió un mundo bipolar, cuyo supuesto era<br />

el equilibrio <strong>del</strong> terror atómico, ocupar uno de esos<br />

dos polos no fue mérito de los dirigentes soviéticos<br />

ni de sus laboratorios de fisión nuclear, sino gracias<br />

a los servicios de espionaje de la URSS, a la voluntad<br />

de algunos científicos que le pasaron información convencidos<br />

que el monopolio nuclear era inaceptable y<br />

finalmente a un soviético, Andrej Sájarov, quien, aprovechando<br />

la información obtenida por esas vías, dio<br />

un paso a<strong>del</strong>ante y fabricó la bomba de hidrógeno.<br />

El equilibrio bipolar, mal que bien, se mantuvo<br />

sorteando los peligros de la guerra fría pero, poco a<br />

poco, Estados Unidos compensó con creces el desgajamiento<br />

de los países que se liberaban de su tutela a<br />

partir de la posguerra: resultó en definitiva ganadora<br />

de la carrera espacial, lo que tiene consecuencias en<br />

el campo militar donde los misiles, certeros como son<br />

los disparos de los satélites artificiales, juegan un rol<br />

de primera fila. Y finalmente, Estados Unidos, después<br />

de vacilar, queda en condiciones de plantearse el proyecto<br />

“Guerra de las galaxias” o de los misiles antimisiles.<br />

Persisten algunas dudas en cuanto a su eficacia<br />

y una certidumbre: ni la URSS ayer ni la Rusia actual<br />

estuvo ni está en condiciones de correr con los costos<br />

que implica un tal proyecto. Así, al carecer de una buena<br />

carta para jugar como réplica a la “Guerra de las<br />

galaxias”, Rusia se ve reducida a una posición pasiva:<br />

rezar para que los cielos premien su abandono <strong>del</strong><br />

comunismo con un fracaso americano en los planes<br />

de blindar su espacio aéreo.<br />

Así estamos. La correlación de fuerzas dicta sus<br />

órdenes a la coyuntura internacional. Y es cuando el<br />

hombre de hoy más quisiera cerrar los ojos para no ver<br />

un mundo que no se resigna a aceptar y se le antoja<br />

un camino <strong>del</strong> futuro pintado en la novela Fahrenheit<br />

451 de Ray Bradbury. Las utopías se ponen entonces<br />

a la orden <strong>del</strong> día, se hacen contenido <strong>del</strong> imaginario<br />

colectivo. No logro transformar la realidad, el colosal<br />

intento <strong>del</strong> socialismo marxista vean cómo acabó.<br />

Pero nadie me puede quitar mis sueños. Y hay utopías<br />

<strong>del</strong> color que se quiera, desde las religiones tradicionales<br />

a las que predican el suicidio colectivo como vía<br />

para abordar el ovni que nos llevará a la estrella de la<br />

felicidad <strong>del</strong> tercer milenio.<br />

Paradójicamente, se descubre un cierto “entrenamiento<br />

utópico” recogido desde las filas de las organizaciones<br />

comunistas mismas. Pues sí: dentro de<br />

ciertos límites, “estaba permitido” soñar con el futuro<br />

luminoso <strong>del</strong> comunismo. Más: ¡Lenin lo aconsejaba!<br />

Más: ¡lo dejó escrito en el libro donde preconiza un<br />

partido a la manera militar, el ¿Qué hacer?! En esas<br />

páginas, Lenin hace suyas las expresiones de Písarev<br />

26 El Búho


quien reivindica el soñar <strong>del</strong> hombre con “el cuadro<br />

totalmente acabado de la obra que bosqueja entre sus<br />

manos” como insustituible móvil para la acción. ¡Qué<br />

ironía! ¡Finalmente vino a resultar que el militante<br />

disciplinado y soñador no anticipaba golosamente la<br />

meta por la cual se batía, sino que ésta era imposible<br />

de alcanzar, esfumada al derrumbe de la URSS! Tal, el<br />

borroso rostro de la utopía.<br />

Como decía Hegel y recordaba Marx, se trata de la<br />

ironía, la astucia de la Historia. Que tiene sus propios<br />

fines y no los revela antes de tiempo. ¿Es divinizar la<br />

Historia? En cierto sentido, sí. Como si ésta, misericordiosa,<br />

dejara fluir las utopías, bálsamo sobre las<br />

heridas que causan las realidades. Y envolviera el imaginario<br />

colectivo bajo la consigna de las Cruzadas, al<br />

rescate <strong>del</strong> Santo Sepulcro. O bien a la toma<br />

de la Bastilla creyendo inaugurar el reino<br />

de la “libertad, igualdad, fraternidad”, o <strong>del</strong><br />

Palacio de Invierno en Rusia en nombre <strong>del</strong><br />

comunismo, o al asalto <strong>del</strong> cielo cuando<br />

los comuneros en París, sin olvidar a Espartaco<br />

y a la rebelión de los esclavos bajo<br />

Roma. Esta última, es en particular elocuente.<br />

Dueños de la situación los rebeldes, pasaron<br />

a reorganizar la producción en amplias<br />

zonas devastadas por la guerra. Uno tiende<br />

a pensar que el nuevo marco social sería el<br />

de una asociación de hombres libres... pues,<br />

no: ¡resucitaron el esclavismo!<br />

Así, el pasado. Pero el hombre no puede<br />

dejarse de futuribles -futuros posibles-. Y<br />

tampoco puede vacunarse contra las utopías<br />

ni está en sus manos adivinar en qué medida<br />

su imaginario ha sido contaminado, aun<br />

encontrándose de acuerdo con Calderón<br />

de la Barca: “y los sueños... sueños son.”<br />

Por eso, el hombre busca las lecciones de la Historia y<br />

con sorpresas se da: esto no salió como yo lo pensaba,<br />

esto otro salió justo al revés de cuanto la gente creía.<br />

“La Historia, esa pesadilla de la cual no logro despertar”,<br />

se dice en el Ulises, la novela señera de las letras<br />

contemporáneas, cuyo autor es James Joyce.<br />

Durante los primeros años (1914-1917) de la Gran<br />

Guerra, Lenin se encontraba en el exilio madurando su<br />

tesis de convertir a ésta en revolución social, de donde<br />

escribe materiales de índole política. A la vez, hay<br />

horas en que poco resta por hacer en el exilio y Lenin<br />

no era persona de quedarse inactivo, escuchando los<br />

cañones a lo lejos. Decidió entonces ponerse al día en<br />

sus estudios filosóficos, leyendo y anotando a autores<br />

como Hegel, a quien, al parecer, sólo conocía a través<br />

Rocco Almanza<br />

de nuestra portada 27


de Marx y Engels. De ahí nacen los que más tarde serán<br />

editados bajo el nombre <strong>algo</strong> pomposo de Cuadernos<br />

filosóficos, consistentes en extractos y resúmenes<br />

de libros, agregando Lenin notas marginales. Una de<br />

la citas, perteneciente a Hegel, contiene esta idea: “los<br />

pueblos y los gobiernos jamás han aprendido nada<br />

de la Historia (...) cada periodo es demasiado singular<br />

para eso.”<br />

Y Lenin apunta a un costado: “¡muy inteligente!”.<br />

Así, esta idea ya se manejaba entonces. La cuestión<br />

era saber cómo y cuándo aplicarla. La gran ruptura había<br />

tenido lugar en Rusia a la caída <strong>del</strong> ancien régime,<br />

zarista y feudal, sustituido en el acto por el proyecto<br />

socialista. ¿Dentro de este último, cesan de manifestarse<br />

las rupturas? Bien que de otra índole, se hacen<br />

presentes y son las propias de la época. Cada golpe<br />

dado por el boom tecnológico da de lleno<br />

en las fuerzas productivas, modifica su<br />

desarrollo en cuanto hace a la economía<br />

al interior <strong>del</strong> país e internacionalmente<br />

opera modificaciones dentro de la correlación<br />

de fuerzas.<br />

A una época de la ciencia calzada con<br />

las botas de las siete leguas, de acumulación<br />

grandiosa <strong>del</strong> saber, se siguen décadas<br />

de aplicación y aprovechamiento de<br />

los conocimientos científicos. Edison resulta<br />

consecuencia de Faraday y Maxwell.<br />

Develada la naturaleza <strong>del</strong> electromagnetismo,<br />

quedó a punto para lo que se ofreciera:<br />

mover máquinas, iluminar el planeta,<br />

grabar el sonido.<br />

sí estamos. ¿Y Marx? Bien que en su<br />

obra la “parte profética” anunciando la<br />

llegada <strong>del</strong> comunismo, ocupa un reducido<br />

lugar, sobre ella se fundamentó la<br />

gran esperanza. Una asociación de hombres<br />

libres donde ya no se polarizarán<br />

capital y dirección por un lado y por el<br />

otro, trabajo. Cada individuo combinará<br />

el quehacer manual con el intelectual, se<br />

borrarán las diferencias entre campo y<br />

ciudad, el Estado se extinguirá como órgano<br />

de poder, conservándose en tanto<br />

Philip Bragar<br />

28 El Búho


administrador. Una sociedad futura que escribirá en<br />

sus banderas: “De cada uno según sus capacidades, a<br />

cada uno según su necesidad”. Hace acordar al libro<br />

de Aldous Huxley titulado Un mundo feliz. Una humanidad<br />

así, superadas sus contradicciones internas, una<br />

“humanidad unificada”, para decirlo con las palabras<br />

de Gramsci, no tendrá otro trabajo que mirarse al espejo.<br />

Es cierto que el pleito con Mamacita Naturaleza<br />

puede seguir vigente quién sabe cuánto tiempo más,<br />

y así justificar la sobrevivencia de la humanidad o, al<br />

menos, de una minoría ilustrada: equipos de investigadores,<br />

expedicionarios, pobladores <strong>del</strong> sistema solar.<br />

Siempre un horizonte a superar en el macro y en el<br />

microcosmos. Y ello dar lugar a contradicciones dadas<br />

en un más alto nivel, sin necesidad la humanidad de<br />

vivir desangrándose a sí misma... “orita vemos”.<br />

De todos modos, de no estar convencido, de no<br />

creer con fe religiosa en la próxima venida <strong>del</strong> comunismo,<br />

difícilmente se justifica el combate y el exigir<br />

el empleo óptimo de las fuerzas de cada comunista,<br />

como creía Lenin. Pienso que el “hombre de la calle”<br />

se automedica la utopía como fruto de la necesidad de<br />

construir dentro de su cabeza lo que siente no podrá<br />

hacer fuera de ella, en el mundo. Y en el caso <strong>del</strong> militante,<br />

la realidad es también el punto de partida de su<br />

prédica en un sentido opuesto, activo: transformarla,<br />

escribió Marx y los comunistas lo citábamos con frecuencia.<br />

¿De qué se trata entonces? La utopía, soñar<br />

con ella, soporte <strong>del</strong> ánimo y, además, la manera de<br />

aventar toda duda: el futuro, lo hemos desentrañado y<br />

nos pertenece, camarada.<br />

El fenómeno de las rupturas bajo el socialismo<br />

fue asimilado por Lenin en el plano económico como<br />

en el político. Ya los comunistas en el poder, es revelador<br />

comparar su discurso de los años 1919-1920 con<br />

el de 1922-1923. Tomemos el primer periodo señalado.<br />

Todavía entonces, Lenin, dirigiéndose al congreso<br />

de juventudes de toda Rusia, daba por un hecho: “la<br />

generación que tiene hoy quince años y que de aquí a<br />

diez o veinte vivirá en una sociedad comunista.”<br />

Así, la profecía calendarizada y alentadora: no se<br />

van a morir sin verlo y disfrutarlo -aseguraba Lenin<br />

a los jóvenes. Tal cual Jesucristo anunciando que “no<br />

pasará esta generación” sin que ocurra la venida <strong>del</strong><br />

reino. De modo que, comunismo a la vista y calendarizado,<br />

utopía uno. Y utopía dos, otra vez en la palabra<br />

de Lenin:<br />

“Hoy que el poder soviético se extiende por el<br />

mundo entero” -decía en un texto. Y en otro: “(...) hacia<br />

la victoria total de la revolución mundial.”<br />

Así, utopía dos, la revolución mundial. Son citas<br />

que corresponden a 1919/1920, años todavía de euforia,<br />

bien que gastada, tanto en la URSS como fuera de<br />

ella. Pero las utopías comunistas se irán desgranando<br />

conforme se sucedan los fracasos, ningún movimiento<br />

marxista triunfó entonces más allá de las fronteras<br />

soviéticas, el país de Lenin quedó solo. La consigna,<br />

consecuentemente, fue reemplazada. En lugar de “revolución<br />

mundial” se adoptó la contraria de “revolución<br />

en un solo país”, y la llegada <strong>del</strong> comunismo a<br />

la URSS dejó de calendarizarse... hasta llegar a Kruschev,<br />

quien en 1960 la profetizó para 1980. Pero ésta es<br />

otra historia.<br />

Cuando los años treinta, ya los nazis en el poder<br />

en Alemania, un tercer aspecto se resolvió por su<br />

contrario: la táctica a seguir por los movimientos comunistas<br />

en Europa. En lugar de “clase contra clase”<br />

se pasó a “frente popular”. Estos casos, que ilustran,<br />

más: que encuadran la aplicación práctica <strong>del</strong> marxismo<br />

entre los años veinte y treinta, significaron una<br />

revaloración de las propias fuerzas frente a los enemigos,<br />

concluyendo en el pase a una actitud defensiva.<br />

de nuestra portada 29


La URSS se las tendrá que arreglar sola, trabajar más<br />

y soñar menos... cuando mal no hubiera venido dirigir<br />

la imaginación no solamente hacia el futuro “luminoso”<br />

<strong>del</strong> comunismo sino tras los pasos de Ciolkovsky.<br />

Suyos fueron sueños que, vimos, tanto iban a incidir<br />

en la correlación internacional de fuerzas. Por su parte,<br />

el movimiento comunista mundial se dio a la tarea<br />

de buscar aliados en cada país, pues aislado iba a ser<br />

puesto fuera de combate, como ocurrió en la Alemania<br />

nazi y en otros países.<br />

Y bien, buscando improbables y problemáticas<br />

analogías <strong>del</strong> hoy con el ayer, me he detenido en los<br />

últimos días de Lenin lúcido, allá por 1922-1923, antes<br />

que la enfermedad lo redujera al silencio. Es decir,<br />

cuando de desplegar las banderas se ha pasado a<br />

recogerlas. Precisamente, se trata de los documentos<br />

conocidos y que integran el testamento político de Lenin.<br />

No sólo en cuanto se refiere a su sucesor sino<br />

a la continuidad de los planes de gobierno, en particular<br />

la NEP (Nueva política económica). Ésta había<br />

sido puesta en marcha, y no se acallaban las polémicas<br />

suscitadas al seno mismo de los bolcheviques. La<br />

iniciativa había partido de Lenin, quien la defendía<br />

ardorosamente. ¿En qué consistía la NEP? Dicho en<br />

dos palabras, se trataba de un retroceso profundo: se<br />

suspendían los planes de colectivización en el campo,<br />

no tocar a los kulaks, campesinos ricos que acaparaban<br />

buena parte de las mejores tierras; y también se<br />

suspendían las expropiaciones en la industria, por el<br />

contrario, se llamaba a capitales extranjeros a invertir<br />

en Rusia soviética, incluso ofreciendo concesiones <strong>del</strong><br />

subsuelo para la explotación minera.<br />

Cuestión de vida o muerte, clamaba Lenin. Para<br />

él, en la coyuntura de posguerra que por entonces se<br />

vivía, la alternativa planteada ya no era entre socialismo<br />

y capitalismo, sino sobrevivir a como diera lugar.<br />

No había nada que pudiera anteponerse a esto: comer<br />

y no morir de hambre en el invierno para el pueblo;<br />

reconstruir la infraestructura de un país -el más extenso<br />

<strong>del</strong> mundo- al cual ni medios de transporte le<br />

habían quedado; y por nada <strong>del</strong> mundo perder los<br />

bolcheviques la confianza de las masas, las campesinas<br />

en especial. Así, la NEP ponía entre paréntesis al<br />

socialismo mientras durara la emergencia... o tal vez<br />

para siempre. ¿Quién podía asegurar una u otra cosa<br />

en esos momentos? Éste es el Lenin de 1922/1923.<br />

Además, tal tipo de medidas tendría sus efectos en lo<br />

internacional: iba a calmar en alguna medida a los capitalistas<br />

y sus gobiernos europeos, lanzados a la gran<br />

cruzada antisoviética. El entendimiento, la coexistencia,<br />

daban la impresión de reemplazar las esperanzas<br />

de otras revoluciones proletarias en Europa. En todo<br />

caso, el joven Estado soviético parecía, en las palabras<br />

de Lenin -líder indiscutido-, más bien inclinarse<br />

por un frío recuento de la correlación de fuerzas antes<br />

que la ideología. Tanto al interior de la URSS, como<br />

para guiar su política exterior.<br />

En este punto me detengo, mi atención ha sido<br />

atraída por la referencia que el 23.01.23 hace el líder<br />

soviético a los “nepman”, los hombres de la NEP, sus<br />

directamente beneficiarios, “es decir -son palabras<br />

de Lenin-, la burguesía.” Y viene a resultar que los<br />

“nepman” son llamados a integrarse al “orden social<br />

de nuestra República Soviética” junto a quienes son<br />

sus dos columnas sostenedoras, los obreros y los campesinos.<br />

Ahora se sumaban los burgueses. De surgir<br />

serias divergencias entre estas clases, “la escisión sería<br />

inevitable”, concluye Lenin. Y ella era la sombra<br />

negra de los comunistas, la “funesta” amenaza. En ese<br />

sentido, los destinos <strong>del</strong> país soviético están en manos<br />

de las masas campesinas, según “marchen unidas<br />

con la clase obrera, fieles a su alianza, o permitan que<br />

30 El Búho


los “nepman” los desunan, los separen.” Así, siempre<br />

en palabras de Lenin, la incorporación de la burguesía<br />

al “orden social” es una necesidad dentro <strong>del</strong> marco<br />

de la NEP y a la vez un peligro contra el cual previene<br />

Lenin al XII congreso <strong>del</strong> PCUS, al cual está dirigido el<br />

documento que venimos comentando (OC, 521, T 36,<br />

Akal, Mx, 1978). El hecho es incorporar los nuevos burgueses<br />

al “orden social”. Creo que, llamando las cosas<br />

por su nombre, es más adecuado decirlo así: a los organismos<br />

<strong>del</strong> Estado, a influenciar en las decisiones sobre<br />

los caminos que habrá de recorrer la NEP y en general<br />

la nación soviética. Esto es de una novedad absoluta,<br />

inédita para el pensamiento revolucionario de la época<br />

y que dejó a no pocos bolcheviques con la boca abierta.<br />

Trotsky, en libro publicado en 1924, poco después<br />

de la muerte de Lenin, recuerda significativamente<br />

la opinión de éste unos años antes: “si no nos apoderamos<br />

así de la burguesía (con toda dureza, de tal<br />

manera que no le quede ni una rendija por donde escapar)<br />

lo vamos a pasar muy mal”. Palabras que, dichas<br />

en el congreso de los soviets en vísperas de la<br />

revolución, son una muestra <strong>del</strong> lenguaje corriente en<br />

esos días, sin excluir una dosis de demagogia. Ahora<br />

bien, producida la revolución, es cierto que, por más<br />

concesiones que se hicieran, el poder continuaba en<br />

manos comunistas. Pero donde Lenin se manifestaba<br />

dialéctico, Stalin no lo siguió. Para éste, se trataba de<br />

continuidad, no de rupturas. Cumplir con las metas <strong>del</strong><br />

Leonel Maciel<br />

de nuestra portada 31


plan quinquenal en curso. Fue así cómo la URSS se industrializó<br />

en tiempo récord, logro difícilmente parangonable<br />

en la Historia. Pero el proceso tuvo su talón<br />

de Aquiles. El boom tecnológico tuvo la gentileza de<br />

esperar a que la URSS arreglara cuentas con el nazismo,<br />

y sólo después de la guerra entró en aceleración<br />

decretando la obsolescencia de numerosas ramas de<br />

la industria de preguerra.<br />

Así, la URSS ganó la gran batalla militar por la<br />

sobrevivencia, pero perdió en el rearme industrial<br />

de posguerra. Y pagó caro por ese retraso, pagó con<br />

su piel.<br />

¿Qué se puede decir hoy? Un mundo unipolar<br />

ha llenado el vacío dejado por la caída<br />

de la URSS. Por más que EU tenga a su frente<br />

a Rusia, no es lo mismo. Ésta ha dejado de<br />

ser respaldo de otras naciones para devenir<br />

capitalista... si puede. Sin contar que la Rusia<br />

de hoy quedará en desventaja frente a EU<br />

si el proyecto antimisiles, llamado “Guerra<br />

de las galaxias”, tiene mediano éxito en los<br />

próximos años en su intento de blindar el espacio<br />

aéreo de EU. Si el legado de Lenin hace<br />

ochenta años fue el de retroceder ante una situación<br />

extremadamente adversa, marcando<br />

los movimientos para una retirada con la menor<br />

pérdida posible, el legado de Gorbachov<br />

hace <strong>algo</strong> más de diez años fue el de ¡sálvese<br />

quien pueda! Tal vez contra su voluntad, tal<br />

vez las circunstancias lo rebasaron. No importa.<br />

El hecho es que hoy nadie sabe cómo ni<br />

hasta dónde retroceder, deteniéndose por lo<br />

menos un grado antes de la rendición incondicional.<br />

Muchos, por lo demás, se han a<strong>del</strong>antado<br />

a practicarla dando todo por perdido.<br />

Y en el otro extremo hay quienes prefieren<br />

acabar batallando, de pie, sin esperanzas o los ojos<br />

puestos en un milagro. Entre ambos extremos media<br />

una variante de concesiones, como el renunciar a una<br />

política de expropiación y puesta en manos <strong>del</strong> Estado<br />

de los resortes claves de la economía. Las posiciones<br />

intermedias son calca de programas de la socialdemocracia<br />

o de los partidos liberales de centro, y además<br />

ellos lo hacen mucho mejor que los arrepentidos de la<br />

izquierda. Entre la URSS <strong>del</strong> último Lenin (1922/l923) y<br />

la ausencia de la URSS que vivimos desde hace más de<br />

dos décadas, media un abismo infranqueable donde<br />

las analogías son improbables y problemáticas. ¿O no?<br />

32 El Búho<br />

Luis Roberto García


¿Dónde está la NEP <strong>del</strong> siglo XXI? Tal vez se pueda<br />

dar con sus huellas en Cuba, China, Vietnam. Pero<br />

eso es válido nacionalmente. Ningún otro país cubre<br />

en el mundo el vacío dejado por la URSS, ninguno posee<br />

la varita mágica o la piedra filosofal para trasmutar<br />

lo unipolar en un nuevo equilibrio bipolar o multipolar.<br />

Pueden hacerse analogías entre retrocesos. Pero lo específico<br />

de la actual coyuntura internacional, es decir,<br />

la medida de retroceso que hoy se impone, puede ilustrarse<br />

en un sentido general, a saber: que no es pecado<br />

si las circunstancias históricas lo justifican. Pero no se<br />

deducirá ni por asomo de aquella URSS donde tronaba<br />

la voz de Lenin. Mientras la izquierda lo averigua, no<br />

estará de más apegarse a la defensa de la democracia,<br />

la lucha contra el hambre, la asistencia a la infancia,<br />

la sana ecología y otras consignas que otrora parecían<br />

sólo dignas de la caridad cristiana o de la herejía<br />

socialdemócrata.<br />

El pragmatismo comparte el espacio con las utopías,<br />

la necesidad de sobrevivir está por encima de<br />

toda otra consideración. Se había vivido una borrachera,<br />

sonaba la hora de la cruda. Lenin todavía tuvo<br />

tiempo de escribir El izquierdismo, enfermedad infantil<br />

de los comunistas, cuyo título lo dice todo, mientras<br />

veía alzarse los fantasmas de las hambrunas, el sabotaje<br />

de clase, la guerra civil. Ese retroceso con los<br />

años llegó mucho más lejos de cuanto pudieran haber<br />

previsto los bolcheviques. El estalinismo primero,<br />

y después el repudio popular a lo que quedaba de la<br />

utopía socialista en manos de Gorby, cerraron el ciclo.<br />

Compitiendo con Estados Unidos, país desde hacía<br />

por lo menos dos siglos que disfrutaba de la revolución<br />

industrial; en jaque permanente, apuñaleada por<br />

los nazis y desangrada, la cifra de sus muertos en la<br />

guerra que se maneja hasta hoy es la de veinte millones;<br />

no habiendo logrado superar sus contradicciones<br />

internas, la URSS resistió a lo largo de setenta y<br />

cuatro años.<br />

¿Qué nos queda? Mientras se averigua hasta dónde<br />

debe retroceder la izquierda en el mundo de los<br />

unipolares, nos queda rezar a nuestros San Marx y<br />

San Lenin que estáis en los cielos y en los corazones<br />

de los revolucionarios, benditos sean vuestros nombres,<br />

hágase vuestra voluntad así en la tierra como en<br />

el espacio exterior, dadnos nuestro sueño utópico de<br />

cada día, perdonad nuestras actitudes sectarias como<br />

nosotros perdonamos a socialdemócratas y liberales<br />

su anticomunismo, y haced que la correlación internacional<br />

de fuerzas algún día nos sea favorable, venga<br />

a nosotros el reino comunista, y no nos dejéis caer en<br />

las tentaciones de los capitalistas, mas libradnos de<br />

toda especie de fascismo. Amén.<br />

5.- CONCLUSIONES<br />

Pero llega un momento en que la ironía caduca, la<br />

razón se niega a cerrar este escrito con la palabra de<br />

esa gran corrosiva. Usar de ella sin que domine la pluma,<br />

y menos si viene asociada al humor. Éste ayuda a<br />

sobrevivir pero raramente indica los caminos. Y de eso<br />

se trata. Y un dicho viene a colación: “A Dios rezando y<br />

con el mazo dando”.<br />

Y entonces, en lugar de la ironía, otra gran corrosiva<br />

toma el relevo: la duda. Y ella interroga: ¿De qué estás<br />

hablando, a qué viene ese dicho, qué tiene que ver,<br />

cuál mazo, dónde está? ¿En los aviones que dieron a<br />

las Torres Gemelas...? Claro que no, los dioses nos libren<br />

de usar el mazo con tales fines, el terrorismo sólo<br />

sirve para hacer daño, en primer lugar a la causa que<br />

dice defender. ¿Dónde está entonces el mazo? En muchos<br />

lugares y en cada uno con su variante respecto<br />

<strong>del</strong> poder. En Seattle, como primer eslabón de una ca-<br />

de nuestra portada 33


dena de manifestaciones callejeras, donde los verdes<br />

marchan junto a la revolución punk, los desempleados<br />

junto a la guerrilla naturista, allí se levanta la protesta<br />

contra el poder. En los zapatistas de la montaña<br />

mexicana, los indígenas, los olvidados, los hijos de la<br />

tierra que declaran, por boca <strong>del</strong> “sub” <strong>Marcos</strong>, no estar<br />

interesados en el poder sino en un futuro donde<br />

todos plantemos árboles. En las ONG, que trabajan al<br />

margen <strong>del</strong> poder, y su arma consiste en la presión<br />

institucional sobre éste. En Cuba, que detenta el poder.<br />

En el movimiento de las madres de plaza de Mayo<br />

en Buenos Aires, ya devenidas abuelas tras cuarto de<br />

siglo de protesta pacífica contra el poder. Y en tantos<br />

otros lugares...<br />

Pero ¿qué ocurre? Así todos<br />

los movimientos se sumen, no<br />

constituyen un mazo, apenas si<br />

un martillo de uso doméstico para<br />

poner un clavo en la pared y colgar<br />

el retrato de los abuelos. Con<br />

eso, enfrentar a los unipolares. Y<br />

entonces la duda pregunta, cerrando<br />

el escrito: ¿Llegará algún<br />

día el martillo a convertirse en<br />

mazo, en martiana honda de David?<br />

¿O simplemente no existirán<br />

más los mazos, sólo martillos familiares?<br />

¿O no habrá quiénes los<br />

empuñen? ¿O sí...? O si millones<br />

de brazos con pancartas en alto:<br />

“¡se nos hizo la utopía!”.<br />

Mientras hay vida, hay<br />

esperanza.<br />

Y me viene a la cabeza un viejo<br />

cuento, siempre invocado por<br />

un compa a quien decíamos “El<br />

Pibe”. Un condenado a muerte pidió al rey una última<br />

gracia. Le concediera un año y haría que en ese<br />

plazo un caballo volara. No pierdo nada, se dijo el rey,<br />

que ese día estaba de buenas, y le concedió la gracia.<br />

Te ganaste un año, le dijo un amigo al reo. Más que<br />

eso, contestó el aludido. En un año, pueden suceder<br />

muchas cosas. Puede morir el rey, e imploraré piedad<br />

al sucesor. Puedo morir yo, y entonces no me habrán<br />

quitado nada de mi vida. Pueden suceder muchas cosas...<br />

¿y quién te dice que el caballo no vuele?<br />

Que se escuche su galope en los cielos y en la<br />

tierra, brindo para que así sea.<br />

La esperanza es lo último que se pierde.<br />

34 El Búho<br />

Roberto Bañuelas


Paloma Guardia Montoya*<br />

La vida me premió siendo la asistente personal<br />

de Rubén Bonifaz Nuño durante 32 años;<br />

además, su corazón me adoptó desde que yo<br />

tenía 6 meses de edad.<br />

Repito aquí como lo hice en Córdoba, la ciudad<br />

natal <strong>del</strong> doctor Bonifaz Nuño, que para mí es muy difícil<br />

escribir para ustedes, puesto que yo no soy escritora,<br />

poeta o filóloga. Simplemente en la vida de Rubén,<br />

soy Paloma.<br />

Es muy fácil y difícil al mismo tiempo hablar de<br />

su vida personal, o hacerles una semblanza de su<br />

vida misma.<br />

No creo en las casualidades, desde el momento de<br />

mi nacimiento mi destino fue estar junto a ese gran ser.<br />

Él me protegió y cuidó siempre, yo lo cuidé con el amor<br />

más grande y puro en su vejez.<br />

Ahora comprendo con tristeza y dolor, que los seres<br />

humanos tenemos una tarea en esta vida, cuando hemos<br />

terminado, es el momento de irnos.<br />

Espero con mucha alegría que ahora Rubén Bonifaz<br />

Nuño viva sin dolores ni preocupaciones. Sé que él<br />

recobró la vista y andará feliz por su nuevo mundo<br />

viendo y disfrutando las maravillas que le gustaban.<br />

Nuestro homenajeado era un ser humano que brillaba<br />

intensamente, aún en sus últimos días, cuando me encontraba<br />

sentada junto a él, cosa curiosa, me transmitía mucha energía<br />

Octavio Ocampo<br />

de nuestra portada 35


y esa energía alcanzaba a todos los que estaban a<br />

su alrededor.<br />

Recuerdo perfectamente una anécdota que<br />

lo hacía reír con sus estruendosas carcajadas tan<br />

características. Había yo cumplido recientemente<br />

15 años, siempre pasábamos a recogerlo para ir a<br />

comer sábado o domingo a su casa, en ese entonces<br />

en la calle de Frontera en San Ángel. Ese día fuimos<br />

a comer a un restaurant de comida china en la Zona<br />

Rosa, al preguntarme el mesero qué quería tomar,<br />

inocentemente pedí una sangría con vodka, al oír la<br />

palabra vodka soltó la carcajada y nunca, hasta el día<br />

que murió, me perdonó que a los 15 años hubiera<br />

pedido vodka. Le causó una impresión traumática.<br />

Aún ahora a mis casi 52 años, cuando le platicaba<br />

que me había tomado uno o dos tequilas, me decía,<br />

“qué bárbara, usted sabe lo que hace”. No estaba<br />

tranquilo, si no sabía que yo ya estaba en mi casa y<br />

había hablado con él.<br />

Ya por mis 20 o 21 años, entré a trabajar de<br />

planta con él, dejó de ser Director <strong>del</strong> Instituto de<br />

Investigaciones Filológicas en su segundo período<br />

y el Dr. Carpizo le proporcionó una oficina, una persona<br />

que le manejara y una secretaria. Es así como cambia<br />

definitivamente mi vida para siempre.<br />

Fue el 4 de diciembre de 1985. Bendito día en que<br />

tuve la oportunidad de estar sentada junto a él hasta el<br />

día en que fallece.<br />

Ese rumor que corría por los pasillos de<br />

la Biblioteca Central, era cierto, el poeta, el<br />

maestro, el traductor, el funcionario, Rubén<br />

Bonifaz Nuño, venía a ocupar una oficina en<br />

la Planta Alta <strong>del</strong> Edificio de los murales que<br />

diseñó el Arquitecto Juan O’Gorman.<br />

Así comienza nuestro ir y venir diario por<br />

ese impresionante edificio. Fue un comienzo<br />

muy pesado y difícil, porque algunos de<br />

ustedes que tal vez conozcan esa oficina,<br />

saben que es un área muy grande, la principal,<br />

su oficina privada, más un pasillo lleno de<br />

estantes, más dos cubículos atrás <strong>del</strong> área<br />

secretarial, pero todo, todo el espacio estaba<br />

lleno de cajas, papeles, archivos de piso a<br />

techo. Entonces como enajenada me puse<br />

a hacer talacha para que la oficina tuviera<br />

aspecto decente.<br />

Al principio me costó mucho seguirle<br />

el ritmo de trabajo, por la cantidad<br />

impresionante de producción que a diario<br />

realizaba. Tenía una extensa lista de<br />

36 El Búho<br />

Enrique Zavala


amistades que igual eran amigas o amigos que a diario<br />

querían llorar en su hombro. Y venían y charlaban una<br />

hora o más, siempre pidiéndole consejo o dinero o lo<br />

que fuera; el chiste era estar con él. Y digo yo a veces<br />

pues quitarle mucho tiempo.<br />

Es así como decide que dos o tres días a la semana<br />

no iría a Ciudad Universitaria, trabajaría en su lugar<br />

secreto, lugar que pocas personas han tenido el<br />

privilegio de conocer. En ese lugar es donde guardaba<br />

celosamente su biblioteca personal, sus amados<br />

Snoopy’s, su fabulosa colección de caleidoscopios,<br />

sus espadas, sus obras de arte, sus cuadros, en fin,<br />

su vida entera. Es ahí en donde se dedicaba a trabajar<br />

con ahínco como todo lo que él hacía. Al día siguiente<br />

llegaba y me entregaba su fajo de hojas siempre a<br />

máquina, al final de cada página, tenía la costumbre<br />

de que con su propia mano ponía la fecha en que había<br />

realizado cada trabajo.<br />

Rubén era extremadamente difícil de carácter,<br />

alguna colaboradora suya, cercana con un puesto de<br />

importancia, cuando llegamos a esta nueva oficina,<br />

le llamó, le llamó y le llamó, cada día, cada semana,<br />

cada mes, cuando menos 1 o 2 veces al día. La orden<br />

que yo tenía era “no estoy nunca para esa persona”.<br />

Entonces tenía que inventar cualquier cantidad de<br />

excusas inimaginables, “se acaba de ir”, “hace un<br />

segundo que va bajando por el elevador”, “le hablaron<br />

de Rectoría urgente y fue para allá”, “no vino el día de<br />

hoy”. Pero dicha persona con una inteligencia sagaz,<br />

digo yo, creo que a los dos años, se dio cuenta de que<br />

el doctor Bonifaz Nuño no quería contestarle.<br />

Cuando Rubén decía “no” o “nunca más”, era<br />

nunca más. Lo mismo pasó con uno de sus amigos<br />

más cercanos y queridos, cuando dijo ya no, fue “ya<br />

no” para siempre. De hecho cuando esa persona estaba<br />

por morir en el hospital, le llamó. Pero él había dicho<br />

“nunca más”, y no contestó. En ese entonces tendría<br />

unos 62 o 63 años.<br />

La vida iba transcurriendo, con altas y bajas,<br />

pero siempre temiendo que la ceguera llegara, una<br />

enfermedad muy difícil, se llama Retinitis Pigmentosa.<br />

Fueron siete hermanos y tres la heredaron, entre<br />

ellos Rubén, pero a eso también nos tuvimos que ir<br />

acostumbrando y adaptando.<br />

Colocábamos las sillas de tal manera, que cuando<br />

él llegara, iba directo a su oficina grande. Había una<br />

silla dispuesta para que colgara su saco, y al voltear la<br />

cabeza, una caja grande con letras azules, por cierto<br />

una caja de Moët & Chandon, en un librero, le indicaba<br />

que por ahí saldría al pasillo de la oficina. Caminaba<br />

contando equis número de pasos, y entonces había otra<br />

silla cuyo brillo <strong>del</strong> filo metálico le indicaba la entrada a<br />

su otro cubículo, el cual empezó a usar cuando compró<br />

una máquina lectora de marca Aladdin, lectora que está<br />

hecha para ser usada por personas con algún tipo de<br />

problema visual.<br />

Esa máquina lectora la pudo usar un par de años,<br />

al principio no se habituaba a ella pero finalmente la<br />

dominó. La lectora es como una computadora, con su<br />

pantalla y una charola en donde se colocaba el libro;<br />

la pantalla reflejaba la página que se había colocado<br />

en la charola. Esa pantalla, como aclaración, les digo<br />

tiene dos palanquitas, una de cada lado, y ahí Rubén<br />

escogía el color tanto <strong>del</strong> fondo como de las letras.<br />

Según el problema visual de cada persona, el ojo<br />

reconoce diferentes tonalidades, a él le servía más la<br />

combinación de fondo blanco y letra negra. No pudo<br />

adaptarse a las combinaciones de colores como el azul<br />

con amarillo.<br />

Pasando esa etapa de usar su lectora, prefirió<br />

que yo estuviera sentada siempre junto a él, yo le leía<br />

en náhuatl o en latín, y el doctor Bonifaz dictaba en<br />

de nuestra portada 37


español, trabajo sumamente difícil para su mente.<br />

Pero su mente daba para eso y miles de cosas más.<br />

Simplemente tan independiente siempre en su trabajo,<br />

empezó a sufrir por depender de alguien más para<br />

escribir, ahora tenía que dictar. Eso nunca le gustó.<br />

Con la convivencia de tantos años, tantos, nuestra<br />

amistad se hizo muy fuerte. Rubén y yo, pasábamos<br />

largas horas platicando como nadie, los temas eras<br />

muy diversos. A partir de ese momento, nadie logró<br />

separarme de él jamás.<br />

Hubo una persona cuyo nombre omitiré, que hizo<br />

un comentario cuando le dieron la Medalla de Oro de<br />

Bellas Artes, sólo que esa persona que lo dijo, no sabía<br />

que se lo estaba diciendo a alguien muy cercano a mí,<br />

“Paloma es como una roca en la puerta de Bonifaz<br />

Nuño”. Lamento que así me hayan visto en alguna<br />

ocasión pero sí, en roca o en lo que fuera me convertiría<br />

para protegerlo de cualquier cosa. Así, lo cuidé hasta el<br />

último segundo de su vida con una gran devoción y lo<br />

seguiría haciendo eternamente.<br />

Algo chistoso o curioso o como prefieran verlo:<br />

le decía, oiga Rubén, pidió cita para verlo, zutano o<br />

mengano, “ah bueno pero ya sabe”. Sí, yo ya sabía,<br />

entraba a la oficina a ofrecer agua, café o cualquier<br />

pretexto era bueno, al ver la cara de Rubén, yo sabía si<br />

ya corría a la persona, si él estaba tranquilo, o si tenía<br />

la visita, 5, 10 o 15 minutos más. Su expresión me decía<br />

todo, yo sabía lo que tenía que hacer.<br />

Les aclaro que siempre nos hablamos por nuestros<br />

nombres “Rubén”, “Paloma”, pero siempre de usted.<br />

Así fue, teníamos una conexión muy especial.<br />

Una anécdota chistosa de Bonifaz Nuño es ésta:<br />

siempre que llegaba a un restaurant, los meseros ya lo<br />

conocían y tenía su mesa de siempre, le decían: “una<br />

etiqueta roja maestro”, claro, para emborracharme<br />

como loco. Lo que no saben es que su etiqueta roja<br />

era su coca cola normal, de hecho, el último líquido<br />

que ingirió antes de morir fueron unos traguitos de ese<br />

gustado refresco de cola.<br />

En los últimos años, su cuerpo se fue agotando,<br />

agotando y cansando terriblemente, pero su mente<br />

siempre estuvo lúcida, muy lúcida y muy brillante.<br />

Todavía 15 días antes de morir, trabajó y estuvo<br />

traduciendo un texto que quedó inconcluso en<br />

colaboración con Bulmaro Reyes Coria, una traducción<br />

de Marcial, llamada “Epigramas”.<br />

La última diversión, o mejor dicho entretenimiento,<br />

de esos 5 meses que pasó en cama, era que le leyeran<br />

El Quijote o La Divina Comedia. Libros de aventuras<br />

de Ridder Haggard o de Julio Verne, y ni se diga libros<br />

de Alejandro Dumas. Podía decir páginas enteras<br />

de memoria.<br />

Una cosa triste que puedo compartir con ustedes es<br />

que a Rubén Bonifaz Nuño le gustaba mucho Cri Cri, de<br />

hecho escribió hace un par de años un texto precioso en<br />

la <strong>Revista</strong> de la UNAM. Pues seis días aproximadamente<br />

antes de morir, él sólo cantó completita la canción de<br />

El Rey de Chocolate, 2 o 3 días antes de irse ya semiinconsciente<br />

se la pusimos al oído. Pienso que sí logró<br />

escucharla.<br />

Para Rubén Bonifaz Nuño, la amistad fue <strong>algo</strong><br />

sumamente importante, la prueba está que conservó<br />

a su mejor amigo desde la secundaria, me refiero a<br />

Fausto Vega, actualmente Secretario y Administrador<br />

de El Colegio Nacional.<br />

Quería mucho a sus discípulos jóvenes con los<br />

cuales formó la Cofradía de los Calaca, y sus reuniones<br />

eran todos los jueves en una taquería muy famosa<br />

de la calle de Miguel Ángel de Quevedo en la ciudad<br />

de México.<br />

Aquí me van a permitir todos, que haga una<br />

mención especial a un amigo joven de edad y con<br />

38 El Búho


un tiempo relativamente corto de amistad con él, al<br />

periodista Carlos Ramos Padilla, pues recordé ahora,<br />

que en un homenaje que le hizo la Biblioteca Central<br />

llamado “Diálogo en casa con Rubén Bonifaz Nuño”,<br />

expresó varios conceptos con los cuales voy a terminar<br />

mis palabras:<br />

Cito a Carlos Ramos Padilla:<br />

“Yo quiero decirles jóvenes de esta nuestra gran<br />

casa de estudios, que estamos frente a un sabio, yo creo<br />

que el único sabio con vida y está frente a nosotros, el<br />

maestro Rubén Bonifaz Nuño representa todo lo que<br />

podemos aspirar de la Universidad.<br />

“Estamos frente a un personaje universal, estamos<br />

frente a un mexicano de excepción, estamos frente<br />

a un universitario de ejemplo y ejemplar, respetado<br />

y respetable.<br />

“Y quizá maestro, decir<br />

esto es muy fácil, y decirlo en<br />

treinta segundos, pero usted<br />

se ha ganado un lugar propio<br />

en la historia y no la historia<br />

pensando en el pasado, sino en<br />

el futuro, y siempre lleno de buen<br />

humor, con un gran estilo, con<br />

una gran clase.<br />

“Para mí, uno de los privilegios<br />

enormes de mi vida, es que usted<br />

me haya aceptado como su amigo,<br />

y de veras valoro el hecho de que<br />

la vida me haya condecorado con<br />

habérmelo encontrado. Lo quiero<br />

mucho maestro”.<br />

Fin de la cita de Ramos Padilla.<br />

A lo que Bonifaz Nuño respondió:<br />

“Acaban ustedes de oír un testimonio muy<br />

importante, de un tema que no había tratado yo y que<br />

se define con su solo nombre: la amistad. La amistad<br />

es el tesoro de la vida, absolutamente, la amistad de<br />

los seres humanos entre sí, es lo que hace habitable<br />

este mundo”.<br />

Fin de la cita de Bonifaz Nuño.<br />

Yo, Paloma, les agradezco la oportunidad de<br />

permitirme hacerles conocer a un Rubén de carne y<br />

hueso, y les pido que al decir el nombre de nuestro<br />

querido maestro, pongamos en alto el valor de una<br />

amistad sincera, como cuando Rubén Bonifaz Nuño,<br />

siempre brindó su mano franca a todos.<br />

Muchas gracias.<br />

*Texto leído en el Homenaje a Rubén Bonifaz Nuño en Cordoba<br />

el 8 de marzo <strong>del</strong> 2013<br />

Lilia Luján<br />

de nuestra portada 39


Carolina Urbano Ramírez<br />

Un día me preguntaba ¿Qué es lo que quiero<br />

lograr con la fotografía?, me di cuenta que<br />

es una de las profesiones más bonitas, porque<br />

cuando se captura el momento exacto de algún<br />

acontecimiento, la imagen, no sólo se queda plasmada<br />

sobre un papel o una pantalla, sino que la fotografía<br />

transmite la realidad de la vida, que algunas veces<br />

ignoramos. Eso es lo que quiero hacer, dar a conocer<br />

momentos únicos de gran significación, mostrar una<br />

mirada distinta de lo que son las cosas, y abrir los<br />

ojos de las personas que viven cegadas, en esta gran<br />

y diversa sociedad.<br />

Esta vez, tuve la oportunidad de entrevistar a uno<br />

de los fotógrafos mexicanos de mayor reconocimiento<br />

a nivel nacional e internacional; él, es una persona<br />

con aproximadamente 37 años de experiencia en el<br />

ámbito foto-periodístico; un hombre que a través de<br />

la fotografía nos muestra la mirada real de lo que pasa<br />

en nuestro alrededor; fotógrafo de prensa que hizo<br />

sus primeros reportajes gráficos en El Sol de México,<br />

aquellos que quizá veamos ingenuos ante la fuerza de<br />

las imágenes que lo harían sobresalir en el Unomásuno, con la<br />

cobertura de guerras y guerrillas, de luchas obreras y campesinas,<br />

<strong>del</strong> dolor de los refugiados y la pobreza; de las protestas<br />

Rruizte<br />

40 El Búho


callejeras y gritos desesperados de gente que busca<br />

una salida para mejorar las cosas. En La Jornada<br />

revolucionó a su modo, el lugar de la fotografía en<br />

los periódicos y en la cual formó a un equipo, que<br />

con el tiempo se dispersó y que al igual que él, buscó<br />

una nueva oportunidad; creando así la agencia de<br />

Cuartoscuro en el Distrito Federal y la Fundación<br />

Pedro Valtierra en su natal Zacatecas, dirigido principalmente<br />

a los jóvenes que comienzan su vida profesional<br />

como fotógrafos y testigos de la verdad.<br />

Recuerdos y realidades…<br />

Domingo 10 de febrero de 2013, decido mandar un<br />

correo electrónico a Pedro Valtierra, con el motivo<br />

de solicitarle una entrevista con fines educativos y<br />

de interés personal.<br />

Lunes 11 de febrero de 2013, Pedro Valtierra<br />

ha contestado, me escribe que será un placer ayudarme<br />

y que por ese medio (e mail) nos pongamos<br />

de acuerdo. Ese mismo día queda la fecha para<br />

la reunión.<br />

El 12 y 13 de febrero de 2013, los utilizo para leer<br />

un poco más de él y formular una serie de preguntas<br />

que guíen la entrevista.<br />

14 de febrero de 2013, llegó el día esperado, la<br />

cita era a las 17:00 hrs en la agencia de Cuartoscuro<br />

ubicada en Juan Escutia 55, Col. Condesa 06140<br />

México D.F<br />

Llego temprano a la cita, así que antes de arribar<br />

a la agencia, decido dar una vuelta por el bosque de<br />

Chapultepec para tomar fotos y relajarme un poco,<br />

me dedico a observar a las parejas que van de la<br />

mano, se abrazan o besan y llevan algún detalle u<br />

obsequio, porque Valentín se hace presente como<br />

todos los años.<br />

Me doy cuenta de la hora, y faltan 20 minutos<br />

para las 17:00 hrs así que me dirijo a la agencia,<br />

camino entre la avenida de Veracruz para después<br />

cambiar de dirección rumbo a Mazatlán y de ahí a<br />

Juan Escutia; busco el lote <strong>del</strong> lugar y me encuentro<br />

en frente de una construcción que pareciera<br />

ser sólo una casa o departamento, hay 2 jóvenes<br />

platicando afuera y les pregunto de inmediato si<br />

ahí es Cuartoscuro, me miran y uno de ellos me<br />

pregunta -¿Tú eres Carolina?- le contesto un gesto<br />

de afirmación y me dice -Pasa ahorita aviso que ya<br />

estás aquí-.<br />

Me invitan a sentar en un sillón y observo a<br />

mí alrededor; aparentemente es un lugar pequeño<br />

pintado de color blanco con detalles rojos, en una<br />

de las paredes hay varios cuadros con fotografías<br />

que reconozco al instante, son de Pedro Valtierra.<br />

Distingo un pasillo <strong>del</strong> lado derecho, al cual no le<br />

veo fin. De repente baja una señorita muy amable<br />

y me dice -Ahorita va a sonar el teléfono que está en<br />

aquella mesa (señalándome un escritorio con una<br />

computadora y un teléfono en el lado izquierdo),<br />

contestas es una llamada para ti-.<br />

No puedo evitar sentir emoción y nervios; suena<br />

el teléfono en menos de un minuto, al levantar la<br />

bocina escucho su voz diciéndome -Buenas tardes<br />

Carolina, soy Pedro, mira no podré llegar a la agencia,<br />

pero déjame invitarte un café por aquí cerca- le<br />

contesto que sí, que estaba bien y me explica cómo<br />

de nuestra portada 41


llegar al lugar, el cual estaba aproximadamente a 5<br />

minutos de la agencia y me dice que le diga por favor<br />

a Viridiana (nombre de la señorita, que me pasó la<br />

llamada) que me dé algunas revistas.<br />

Acto seguido, fue salir de la agencia rumbo al<br />

café; con la dirección y revistas en mano me dirijo<br />

hacia la calle Juan de la Barrera, volteo de un lado a<br />

otro, siento el aire que poco a poco me va relajando;<br />

llego al lugar y ahí estaba Pedro Valtierra esperando,<br />

en un pequeño local llamado Chocolatería<br />

y Café Stereo; el lugar estaba vacío, pero con un<br />

ambiente muy ameno para una buena plática; nos<br />

sentamos en una mesa barnizada en color madera,<br />

la cual estaba fuera <strong>del</strong> local.<br />

Se presentó cordialmente con un -Buenas Tardes,<br />

soy Pedro Valtierra- me presenté: Hola mucho gusto<br />

soy Carolina Urbano Ramírez; y antes de iniciar<br />

pidió un té de limón y me hizo varias preguntas<br />

como: en qué escuela estudio, qué es lo que estoy<br />

estudiando, en que trimestre voy, etc. Esa pequeña<br />

conversación me ayudó para que los nervios se fueran<br />

por completo y se creó un ambiente de confianza<br />

entre ambos.<br />

Valtierra con su cabellera larga y decorada con<br />

algunas canas; de piel acanelada y una mirada llena<br />

de experiencia tomó un poco de té; así que comenzamos<br />

una charla sobre su niñez y lo que quería ser<br />

de grande; “Yo fui campesino hasta los 12 años, vivía<br />

42 El Búho<br />

Damián Andrade


en un rancho donde no había luz, un rancho donde<br />

teníamos que traer el agua <strong>del</strong> arroyo; yo cuidaba<br />

chivas y vacas; les ayudaba a mis padres a traer leña,<br />

etc., en fin era un niño de campo; me acuerdo que<br />

me tiraba al pasto cuando cuidaba a las chivas para<br />

que los coyotes no se las comieran y entonces veía<br />

los aviones pasar y sí, decía: algún día me voy a subir<br />

a un avión de esos”.<br />

Con una expresión de emotividad y asombro, me<br />

contaba las cosas que más le gustan de Zacatecas<br />

como: el cielo azul, las nubes, el campo, los animales<br />

y el olor a la tierra mojada “disfruto mucho<br />

el olor a tierra mojada, yo puedo llorar si me toca<br />

la ocasión en que llueva y la tierra desprenda ese<br />

olor que es uno de mis máximos disfrutes. También<br />

el olor a tinta me gusta, porque cuando yo llegué a<br />

Fresnillo trabajaba en un periódico que se llamaba<br />

La Voz de Fresnillo y en el periódico La Nueva Era,<br />

yo iba a la imprenta para esperar a que saliera el<br />

periódico, entonces ese olor a tinta me produce también<br />

una sensación maravillosa”; pero así como hay<br />

cosas agradables, Pedro confesó que, lo que le da<br />

miedo son las nubes negras y las tormentas fuertes;<br />

son cosas que no soporta.<br />

Después de otro sorbo de tal bebida; continuamos<br />

platicando sobre su vida en aquellos años, en<br />

los que disfrutaba de las maravillas <strong>del</strong> campo, hasta<br />

que la naturaleza hizo que su vida diera un giro por<br />

completo y llegara a México a sus apenas 14 años;<br />

“mi familia era campesina y nuestro mundo estaba<br />

en aquel rancho, pero en aquellos años dejó de llover<br />

y perdimos: el rancho, el terreno, la siembra, en fin<br />

todo lo que teníamos; terminamos muy mal y tuvimos<br />

que buscar la vida y la encontramos en México,<br />

ya que el DF era un lugar de muchos migrantes y<br />

siempre fue una alternativa para poder chambear<br />

y salir a<strong>del</strong>ante”.<br />

El viento comienza a soplar con más intensidad,<br />

se escucha el sonido de las hojas que barren las<br />

calles y el tiempo no pasa en compañía de aquel<br />

hombre, que en medio de suspiros relata cómo es<br />

que nace su interés por la fotografía: “Un día conocí<br />

un laboratorio de fotografía en la Presidencia de la<br />

República, donde trabajé desde los 16 años primero<br />

como bolero, después como conserje y luego de<br />

conocer el laboratorio me quedé encantado, me<br />

fascinó, me embrujó, porque desde ese momento<br />

mi vida ya dependía de la foto; ya con el tiempo me<br />

dediqué a aprender, a ayudarle a los fotógrafos y así<br />

poco a poco fui tomando confianza para encontrar<br />

el valor estético de cada fotografía; eso fue en 1971<br />

hace ya 42 años”.<br />

En 1973 Valtierra inicia su vida profesional<br />

bajo la tutela de “El Chino” Pérez, y, sobre todo, de<br />

Manuel Madrigal, quien le fue mostrando de manera<br />

artesanal los secretos de este hermoso oficio.<br />

Pocos años después bajo la dirección de Manuel<br />

Becerra Acosta, fundador <strong>del</strong> periódico Unomásuno,<br />

en 1976 Valtierra recibió su bautizo de fuego enviado<br />

a Nicaragua a cubrir la guerrilla sandinista: “Me<br />

dijeron: te vas a la guerra y me fui a la guerra… te<br />

echan la bendición, te dan dinero y Dios te bendiga,<br />

al estilo mexicano”. Pedro se va a los 23 años a la<br />

guerra, con temor a no regresar.<br />

de nuestra portada 43


Fue durante este conflicto donde aquel joven,<br />

sufre una de las experiencias más impactantes de<br />

su vida profesional: “en Nicaragua me iban a matar,<br />

a mis acompañantes y a mí nos tiraron al piso, me<br />

pusieron el fusil aquí (señala la cabeza y su mirada<br />

se transporta a esa escena) ese momento sin duda<br />

fue terrible, de sufrimiento, de angustia; yo pensé<br />

que ya no la contaba, pero afortunadamente no pasó<br />

nada”, comentaba Valtierra. Y de momento aquel<br />

ambiente ameno se llenó de silencio.<br />

Parece ser que el clima se adapta a la conversación,<br />

el viento es frío, la calle se convierte en un lugar<br />

solo y silencioso; pasamos a un tema que aqueja<br />

actualmente a la sociedad: la muerte de periodistas;<br />

Valtierra dice que México está viviendo un momento<br />

muy complicado y difícil en la historia <strong>del</strong> periodismo,<br />

lo cual lo llena de tristeza y dolor; “Este México<br />

está viviendo un momento de muchas tristezas,<br />

ahora han muerto muchos más periodistas, que en<br />

otras épocas, que en otras tiempos; me duele mucho,<br />

estamos en grave peligro todos, yo creo que en especial<br />

los fotógrafos y los camarógrafos, ya que somos<br />

objetos que estamos en la mira de cualquiera”.<br />

Hay algunos acontecimientos donde los fotógrafos<br />

son más vulnerables: “Si vas a una marcha los<br />

más golpeados son los fotógrafos, por los dos grupos,<br />

por los buenos y por los malos, siempre te golpean;<br />

eso es muy distinto a lo que ahora está pasando:<br />

una guerra estúpida en la que no sabes quién es<br />

quién”. Para él, es el peor momento <strong>del</strong> periodismo,<br />

no sólo en México sino en todo el mundo; “Yo no<br />

creo que haya tantas muertes en México, de pronto<br />

quiero confundir o esconder diciendo que en Irak<br />

o en Afganistán es más peligroso pero, la verdad es<br />

que no, allá hay una guerra, hay un conflicto, aquí<br />

no”. Sin duda alguna esta afirmación hizo que aterrizara<br />

en una cruel realidad. Sin embargo, así es esta<br />

profesión donde los fotógrafos y periodistas, siguen<br />

trabajando a pesar de estar arriesgando su vida.<br />

Pero, ¿qué es lo que pasa?, ¿dónde quedan las<br />

supuestas leyes, que nos protegen?, ¿qué se necesita<br />

para acabar con la muerte y la violencia? A lo que<br />

Valtierra contesta: “Ya no necesitamos más leyes para<br />

que protejan al periodista en general, necesitamos<br />

que se cumplan las leyes existentes y los acuerdos<br />

internacionales que México firma. En las guerras los<br />

periodistas tienen respeto de todas las partes. Aquí<br />

no, ¿de qué sirven las leyes si los que las aplican<br />

no funcionan? Hay que exigir que nos respeten”.<br />

Se dice que esta profesión requiere de valores<br />

éticos, compromiso con la sociedad, espíritu crítico,<br />

etc., pero qué pasa con la supuesta sangre fría;<br />

“aparte de tener la sangre fría, también hay que estar<br />

un poquito desatinadon, la misma experiencia te<br />

va haciendo, hasta cierto punto, fuerte sentimental<br />

y emocionalmente. Yo por fortuna cuando empecé<br />

con esto, cubrí las fotos de la nota roja con la cruz<br />

roja y la policía; que es donde te mandan primero<br />

cuando estás comenzando; ahí ves muertos y<br />

muchas cosas, si te gusta ahí te mides; creo que<br />

desde que estuve en policía, me sentí digamos como<br />

contento, alegre, feliz, y por eso fui a la guerra.<br />

Tienes que tener un control de ti porque uno hace<br />

locuras y si uno hace locuras nos puede ir mal”<br />

44 El Búho


El tiempo seguía su curso, la tarde caía poco a<br />

poco, el té se evaporaba con cada trago, las palabras<br />

fluían encadenándose como engranes que se entrelazan<br />

sin cesar y cada momento se aprovechaba,<br />

como aquellas oportunidades que tuvo Valtierra para<br />

crear la Fundación Pedro Valtierra; “La fundación la<br />

hice hace unos 5 años con la idea de apoyar a fotógrafos<br />

jóvenes que no tienen recursos y que quieren<br />

ser fotógrafos, también la hice porque hay una fototeca<br />

en Zacatecas a la que le pusieron mi nombre,<br />

decidí donar más o menos unos 1000 libros fotográficos<br />

de mi colección, mi laboratorio también<br />

está ahí; sin embargo, la hice así para poder<br />

tener una figura legal.<br />

Y así como surge la Fundación, también<br />

nace el proyecto que se vuelve realidad;<br />

Cuartoscuro; “Cuando estuve en Nicaragua<br />

conocí a muchos fotógrafos: gringos, franceses,<br />

brasileños, particularmente gringos y<br />

veía que tenían sus agencias, entonces desde<br />

Nicaragua tuve la idea de hacer una agencia.<br />

Primero fundé con otros fotógrafos Imagen<br />

latina en el 85 y en el 86 fundo Cuartoscuro<br />

con el objetivo de hacer una agencia que me<br />

permitiera vivir, que me permitiera ganar y<br />

que por supuesto me permitiera apoyar lo que<br />

me gusta”.<br />

Durante su recorrido mental a un pasado<br />

que sigue muy presente en su vida, Valtierra<br />

con una sonrisa disimulada, platica un poco<br />

de su experiencia laboral: “Yo digo que soy<br />

un fotógrafo afortunado, porque me ha ido<br />

bien desde que empecé a trabajar; sin duda alguna<br />

mi experiencia en Nicaragua fue y será la mejor,<br />

aprendí mucho y maduré con todo lo que mi cámara<br />

captó. Otra de mis mejores experiencias es cuando<br />

estuve en la guerra Centro Americana: Guatemala,<br />

Honduras, Panamá, Costa Rica, el Salvador, África,<br />

Cuba, Colombia o en Haití, etc. Bueno en general,<br />

me gusta todo mi trabajo, todo lo que he hecho me<br />

gusta, me siento bien, nunca califico mi trabajo porque<br />

finalmente ustedes son los que lo califican ¿no?,<br />

yo no digo que son buenas fotos, yo lo que digo es<br />

Gelsen Gas<br />

de nuestra portada 45


que he disfrutado de mi trabajo con mucha emoción,<br />

con muchas ganas”.<br />

Quizá es en las exposiciones fotográficas, donde<br />

Valtierra muestra su lado más sensible al revivir<br />

momentos que quedan plasmados en un solo instante;<br />

“Me gusta exponer, compartir lo que hago<br />

para eso fotografiamos, para eso trabajamos en<br />

comunicación: para mostrar, entonces cuando<br />

hay una exposición yo siento eso; pero mayor es<br />

mi satisfacción cuando observo que a las personas<br />

les gustan mis fotos. Una de las exposiciones que<br />

más me ha gustado es una que hice en Chetumal<br />

hace unos 7 u 8 años de refugiados guatemaltecos<br />

en México. Yo tuve la suerte de<br />

trabajar con ellos y fotografiarlos<br />

en el 82 cuando llegaron a<br />

México, entonces fui a hacer esa<br />

exposición allá con ellos y realmente<br />

fue una cosa maravillosa,<br />

porque la gente lloraba, la gente<br />

se veía y lloraba con las fotos. La<br />

sensación que a uno le da es de<br />

satisfacción, no porque veas llorar<br />

a la gente, sino lo que significa y<br />

produce la fotografía. Realmente<br />

son momentos únicos”.<br />

Y claro está, que como todo<br />

grande también ha tenido una<br />

fuente de inspiración, en este caso<br />

el corresponsal de guerra Robert<br />

Capa quien alentó a Valtierra para<br />

continuar con esta profesión:<br />

“Una vez me planteé ser como el Robert Capa, me<br />

gusta mucho su vida, estaba un poco tiradon porque<br />

dormía siempre en hoteles, su vida era la guerra.<br />

Entre mis fotógrafos favoritos están: Cartier Bresson,<br />

conocí a Alberto Korda <strong>del</strong> que me gustaban mucho<br />

sus fotos; mexicanos indudablemente Don Manuel<br />

Álvares Bravo, yo creo que todos los mexicanos<br />

hemos aprendido <strong>algo</strong> de él, otro personaje que<br />

me gusta mucho es Héctor García con quien tuve el<br />

honor, placer y gusto de trabajar, fuimos compañeros<br />

de trabajo y hasta de parranda”.<br />

Pero, aparte de la fotografía, este personaje hace<br />

otras cosas como ir al cine y leer, sin duda la lectu-<br />

46 El Búho<br />

Jorge López


a juega un papel importante en su vida, entre sus<br />

autores favoritos se encuentran: Octavio Paz, Juan<br />

Rulfo, Jorge Ibargüengoitia, Cervantes Saavedra,<br />

John Steinbeck y Truman Capote, entre otros.<br />

Las personas pasan y se nos mira, Pedro responde<br />

con miradas fijas, como si en cada parpadeo captara<br />

una imagen única; pero, cómo saber cuál es el<br />

momento exacto para tomar una fotografía: “Tienes<br />

que estar observando mucho, caminar, imaginar la<br />

composición, ver a las personas; a mí eso me encanta<br />

ver a la gente. Ahí es el momento; dependiendo<br />

de lo que quieras tienes que controlarte, la fotografía<br />

requiere de concentración, de mucha calma, de<br />

observar, conocer sitios diferentes, gente diferente,<br />

por supuesto tienes que leer poesía o literatura, en<br />

fin todo lo que puedas leer, porque uno trabaja con<br />

información y ahora muchos jóvenes se complican<br />

la vida, dicen que no hay necesidad de leer, pero<br />

sobre todo en el periodismo tienes que leer, te tienes<br />

que poner las pilas con ese aspecto”. Una vez más<br />

se confirma que la lectura es básica, si quieres volar<br />

alto y no bajar de ese lugar anhelado.<br />

Hace frío, el té está por desaparecer, Valtierra<br />

recibe una llamada, veo el reloj y sólo han pasado 37<br />

minutos desde que comenzamos a charlar, el tiempo<br />

fue corto pero, el recuerdo duradero. Por último Pedro<br />

recomienda y aconseja a aquellos que inician su vida<br />

como fotógrafos: “Es una profesión y un oficio muy<br />

bonito, no te enriqueces pero, si te gusta es un oficio<br />

que ayuda al prójimo, más que aconsejar, yo no<br />

soy quien para aconsejar, pero sí puedo decir eso de<br />

los jóvenes que empiezan: no hay que desesperarse,<br />

esto es de tener paciencia, hay que tener mucha<br />

calma y hay que tomar pocas fotos, pocas y buenas”.<br />

Con una felicidad indescriptible, Valtierra reafirma<br />

que la fotografía es lo más importante en su vida,<br />

y que sin esta profesión él no sería nada: “es lo más<br />

maravilloso que me pudo haber pasado, yo le debo<br />

a la fotografía todo lo que tengo, todo lo que soy;<br />

la foto me permitió conocer a muchas personas,<br />

me ha permitido viajar desde muy joven; me siento<br />

más que satisfecho, contento porque he logrado lo<br />

que me he propuesto, porque como he dicho la fotografía<br />

es todo para mí”.<br />

Apago la grabadora, que fue testigo de aquella<br />

voz que suena como un retumbe de ideas y experiencias;<br />

la pregunta final fue: ¿Podría tomarle una fotografía?,<br />

sin duda alguna la respuesta fue por supuesto,<br />

saco a mi compañera y la preparo para disparar;<br />

“click” tomo 1 y 2 fotos, Valtierra se preocupa y<br />

pregunta si ha salido bien, me pide que le muestre<br />

la imagen, la observa con detenimiento y dice: ¡eres<br />

muy buena fotógrafa!; en mi cara se dibuja una gran<br />

sonrisa y sale de mi boca un ¡gracias!<br />

Es hora de partir siendo las 18:00 hrs. en punto,<br />

paga la cuenta y me acompaña hasta la esquina<br />

de Juan de la Barrera y Pachuca; nos despedimos<br />

con un fuerte abrazo y un hasta pronto, porque sé<br />

que algún día nos volveremos a ver para compartir<br />

nuevamente: gestos, miradas, sonrisas y palabras.<br />

Camino hasta llegar al metro Chapultepec, con<br />

la alegría de haber conocido y platicado con Pedro<br />

Valtierra un fotógrafo que en cada fotografía nos da<br />

una mirada a través de la experiencia.<br />

de nuestra portada 47


Francisco Carranza Romero<br />

<strong>EL</strong> TURISTA BUSCA ALGO PROPIO EN<br />

CADA LUGAR<br />

Perla Estrada<br />

En esta época de globalización de lo<br />

bueno y lo malo, el viajero busca en<br />

cada lugar <strong>algo</strong> sui géneris y único<br />

que rompa su monotonía diaria, por eso sale<br />

de su casa y de su pueblo, deseoso de descubrir<br />

alguna novedad para sus cinco sentidos y<br />

su mente. El viajero, generalmente un citadino,<br />

está decidido a gastar poco o mucho para conocer<br />

el mundo cercano o lejano. Pasa horas<br />

y días viajando; pero también hay unos incansables<br />

que siguen volando, navegando y caminando<br />

semanas, meses y años. Las máquinas<br />

fotográficas sirven de memorias visuales. Los<br />

apuntes en cuadernos o computadoras portátiles<br />

testimonian los datos frescos antes de<br />

ser olvidados.<br />

Como esta actividad atrae visitantes y dinero algunos países<br />

han creado el Ministerio de Turismo. Esta institución planifica<br />

y coordina acciones para que los viajeros encuentren<br />

48 El Búho


novedad, comodidad y seguridad durante el tiempo<br />

de su permanencia. Cuando el viajero es bien atendido,<br />

disfruta <strong>del</strong> viaje. Si no vuelve, alienta a otros<br />

a visitar el lugar que lo trató bien. El turismo es una<br />

verdadera industria.<br />

<strong>EL</strong> PUEBLO DE CARAZ<br />

Carás o Caraz es la capital de la provincia de Huaylas,<br />

ubicada en la región andina <strong>del</strong> departamento<br />

de Áncash, Perú. Es un valle a 2256 metros sobre<br />

el nivel <strong>del</strong> mar. El nevado Huandoy lo observa con<br />

amor desde sus 6395 msnm. La laguna de Parón<br />

le da sus aguas que hay que cuidarlas limpias. Las<br />

ruinas, aún no bien estudiadas, muestran los restos<br />

de la antigua cultura Chavín. Aquí aún podemos<br />

oír los idiomas quechua y castellano en todo<br />

lugar. Y los vestidos multicolores de los pobladores<br />

de las áreas rurales hacen contraste con las ropas<br />

“modernas y comunes” de los citadinos.<br />

Acabo de visitar Caraz por los días de Semana<br />

Santa. Aquí está la chullpa (mausoleo) de mis padres<br />

quienes merecen mi visita siquiera una vez al<br />

año. Los macizos y elevados apus me contemplan<br />

afectuosos desde las alturas y cercanías. También<br />

está mi hermano mayor, quien, por sus males óseos<br />

propios de su ancianidad, prefiere esta ciudad para<br />

estar cerca de un centro de salud y de sus hijos.<br />

Pero, ¡cuánto extraña nuestra lejana comunidad<br />

materna de Quitaracsa!<br />

Fuera de la visita familiar, ¿qué se puede comprar<br />

en Caraz? Miel de abeja y manjar blanco es la<br />

respuesta inmediata. Visito al profesor de Matemáticas<br />

Manuel Carrasco quien ahora es apicultor.<br />

“Es que… por la lluvia… escasea la miel ahora<br />

-me muestra un envase grande semivacío-. Además,<br />

no tengo la miel espesa que tú compras”. La miel<br />

casi líquida es difícil de transportar a no ser que uno<br />

tenga un envase especial. Este envase tampoco hay<br />

en Caraz. ¡Qué mala suerte!, me lamento.<br />

Por fortuna, a una cuadra, está la inolvidable<br />

casa <strong>del</strong> manjar blanco de José Rosazza Tarazona.<br />

Allí veo potes de manjar blanco, los cuarteados pequeños<br />

y grandes.<br />

-José, ¡qué bien que todavía haya gente como tú<br />

que conserva la tradición! Tus envases de sauce me<br />

recuerdan a tus abuelos y padres.<br />

-Gracias -sonríe por el grato recuerdo a sus antepasados-.<br />

Por varias generaciones seguimos con<br />

este oficio.<br />

-Me acuerdo bien de tu padre. Él, si no había<br />

leche de vaca, no hacía manjar blanco.<br />

-Seguimos con el mismo principio: ¡Primero la<br />

calidad! -Alza la cabeza y los hombros.<br />

-Ustedes merecen ser declarados Tesoros Vivos<br />

de Caraz.<br />

-¿Qué es eso? -Me clava los ojos. Está<br />

muy intrigado.<br />

En mi visita a Chindo, una isla sureña al sur de<br />

la Península Coreana un señor me mostró orgulloso<br />

su carné de Tesoro Nacional en Vida por su labor de<br />

conservación y difusión de la cultura <strong>del</strong> lugar: los<br />

ritos funerarios con cánticos y danzas. Allí me vistieron<br />

de túnica blanca (el color <strong>del</strong> luto coreano) para<br />

ser acompañante <strong>del</strong> simulacro <strong>del</strong> funeral; pues ya<br />

de nuestra portada 49


estaban en los ensayos para el festival de la siguiente<br />

semana. Los coreanos y yo marchamos cantando<br />

y bailando de un barrio a otro y cruzamos un largo<br />

puente sobre el estrecho marino. ¿Qué ventajas tiene<br />

el citado ciudadano coreano con su documento<br />

de tesoro nacional vivo? Puede entrar a los espectáculos<br />

sin pagar porque hay asientos reservados<br />

para las autoridades y celebridades, y está exonerado<br />

<strong>del</strong> pago de impuesto de su vivienda donde se<br />

realizan las reuniones y ensayos antes de las festividades<br />

que atraen a muchos turistas nacionales y extranjeros.<br />

Supe también que un cantante de pansori<br />

(opereta coreana) también tenía ese carné.<br />

Los fabricantes de auténticos productos como<br />

el manjar blanco, la miel de abeja, rosca de yema,<br />

etc. merecen el reconocimiento para que la fama de<br />

Caraz Dulzura siga siendo una realidad. Y esta distinción<br />

puede servir para que se mantenga la calidad<br />

<strong>del</strong> producto y desaparezcan los falsos productos<br />

que tanto difaman. Además, el reconocimiento puede<br />

servir para que los productos sean presentados<br />

con estética e higiene. Desde los tiempos antiguos<br />

la expresión shawin puqti (mermelada de guayaba)<br />

era un calificativo para el caracino. Ahora hasta el<br />

guayabo escasea.<br />

De estar aún vivo don José Malca Landaveri<br />

habría dicho: Y los vestidos y las danzas<br />

típicas, ¿qué?<br />

Don Pepe Malca nos dejó un buen ejemplo por<br />

su labor de estudioso, conservador y difusor <strong>del</strong> folclore<br />

<strong>del</strong> Callejón de Huaylas con su colección de<br />

ropas típicas de diferentes lugares y la ejecución<br />

de las danzas como el quyllur tushu (danza estelar),<br />

que desde antes de la llegada de los españoles se<br />

bailaba en la madrugada <strong>del</strong> 21 de diciembre, día<br />

<strong>del</strong> Qapaq Raymi (fiesta de la divinidad), el día solar<br />

más largo <strong>del</strong> año en el Hemisferio Sur.<br />

En verdad, los que se preocupan por conservar<br />

la tradición de un pueblo son los que mejor atraen<br />

a los visitantes.<br />

¡QUÉ SUCIO <strong>EL</strong> RÍO LLULLÁN!<br />

Para visitar la ruina Tumshucaico (tumshu:<br />

entumecimiento muscular; qayku: corral) tuve que<br />

pasar el Puente de Llullán. ¡Pobre río! A pesar de<br />

ser una época de lluvia va sucia por la cochinada<br />

que arrojan los caracinos, y hasta la orilla no es más<br />

que basural desparramado: plásticos de todo color,<br />

trapos, papeles, vidrios, latas, animales muertos y<br />

otras porquerías. Si los pobladores de las partes altas<br />

hubieran ensuciado el río, los citadinos de Caraz<br />

ya habrían denunciado y castigado a los pobres<br />

campesinos; pero esta mugre está dentro de la ciudad,<br />

a la vista y olfato de todos. Tal como está el río,<br />

no conviene mostrarlo a los visitantes. ¡Qué asco!<br />

Llulla mayu, kanan taqra mayu (Río mentiroso, ahora<br />

río sucio), fue mi conclusión. Pero, Llullán no se<br />

ha ensuciado a sí mismo, ha sido ensuciado por la<br />

gente que mora en Caraz y vive de sus aguas.<br />

Con la mugre bajo el puente, ni siquiera dan ganas<br />

de detenerse para contemplar y conversar con<br />

el río. Todo hiede. Además, unos borrachos meones<br />

van asperjando en los bordes. Esta ciudad se está<br />

convirtiendo en “Caraz de dulce borrachera” con<br />

50 El Búho


tantos antros por todo lugar. Para convertir a Caraz<br />

en una bella atracción turística debemos salvar<br />

al río Llullán. ¡Caracinos, hay mucho por hacer! La<br />

responsabilidad es de todos sus moradores más que<br />

de las autoridades.<br />

ASERRÍN Y ANILINA EN VEZ DE FLORES<br />

En la mañana <strong>del</strong> Jueves Santo, frente al templo católico,<br />

unos devotos e inocentes estudiantes hacen<br />

adornos sobre la vía de cemento de la Plaza de Armas,<br />

no usan guantes de protección. Están preparando<br />

la alfombra por donde pasará la procesión.<br />

Los dibujos con tiza indican las figuras en proceso<br />

de realizarse. Algunos extranjeros toman fotos de las<br />

figuras que aparecen con polvo y aserrín mezclados<br />

con agua y anilina de muchos colores. La anilina es<br />

una sustancia tóxica cancerígena. El aserrín que se<br />

hace polvo también contamina. Cuánta contaminación<br />

sin que nadie diga nada porque nadie quiere<br />

toparse con la iglesia. Recuerdo que antes se hacían<br />

alfombras de flores. Los tiempos pasan, ahora cualquier<br />

artificialidad reemplaza lo natural.<br />

Horas después pasaron por allí los que participaban<br />

en la procesión pisoteando esos adornos. Conviene,<br />

pues, que las autoridades eclesiásticas también<br />

se involucren en la defensa <strong>del</strong> medio ambiente.<br />

Laguna de Parón<br />

de nuestra portada 51


confabulario<br />

Leonardo Sevilla<br />

Imaginario<br />

Al margen de la palestra<br />

el ingenio alumbra<br />

las alas <strong>del</strong> ocio<br />

y con su intensidad trasciende<br />

los inexorables estragos <strong>del</strong> tiempo<br />

El espejo de tu intuición<br />

extiende la madeja<br />

y desanda el laberinto:<br />

en el espontáneo ritual reaparece<br />

el hechizo <strong>del</strong> mito<br />

desde la médula nos estremece<br />

Caligrafía de colores<br />

La forma de cada letra habla<br />

Evoca y calla a la vez:<br />

Desdoblándose en un abanico de palabras<br />

Insinúa vestigios <strong>del</strong> ayer y el mañana<br />

Cuando el presente se abre<br />

52 El Búho<br />

Daniel Zamitiz


De par en par con el recuerdo y el olvido<br />

Como las alas <strong>del</strong> misterio en la mar celeste<br />

Pero su caudalosa presencia subversiva también devela<br />

un extenso y desenfadado rostro subterráneo<br />

La forma suena<br />

Como la mirada misma en el tuétano va<br />

Más allá de los ojos, las pupilas y las retinas<br />

Retienen una increíble gama de colores<br />

Que se entretienen con las imágenes<br />

Mientras una parvada de estrellas parpadea<br />

Entre las cristalinas yemas <strong>del</strong> lago<br />

Las noches sueñan y crean hechos<br />

Y fragmentarios o en secuencias burbujeantes<br />

Instantes compartidos<br />

Antes de la llegada<br />

impera la acuática nada<br />

y un acústico vaivén prefigura<br />

la posibilidad en ciernes<br />

que desde la oscuridad emana<br />

a través <strong>del</strong> cordón umbilical<br />

hasta que la luz con la voz brota<br />

en otra mezcla de grito y llanto<br />

como la primavera de nuevo aflora<br />

Entre dos fechas oscilan<br />

los misteriosos silencios de la vida<br />

-el origen y el finse<br />

entrelazan en una sinfonía<br />

nos transformamos a través de cada sentido<br />

adhiriéndonos al universo espontáneo<br />

<strong>del</strong> etéreo viaje incierto<br />

como en la creación <strong>del</strong> amor dos seres<br />

y lenguajes felices se desgajan de su ego<br />

Vitra<br />

Del origen guardo<br />

como un tesoro el aliento y el recuerdo<br />

de la piedra gris y los verdes el magüey y el cactus<br />

[contrastan<br />

con las plumas rojizas <strong>del</strong> colibrí<br />

que conviven con los amarillos y naranjas<br />

<strong>del</strong> maíz y el cempasúchil<br />

pero también con el verdoso chapulín<br />

el cacao marrón o café y la piel<br />

oscura y solar <strong>del</strong> jaguar se entremezclan<br />

con el elegante y voraz vuelo <strong>del</strong> águila y la máscara<br />

de cristal, jade u obsidiana<br />

oculta entre los laberintos de la historia...<br />

Hasta aquí llegamos los viajeros cabales<br />

por rabia y por atrevimiento<br />

nos jugamos la vida al albur<br />

sin casi nada que perder<br />

amparándonos en las alas de la aventura<br />

añoramos la improvisada presencia<br />

<strong>del</strong> rocío y el fulgor de la magia<br />

Del presente amo<br />

este frenesí de incertidumbres:<br />

nieva todo el día de ayer<br />

y hoy se a<strong>del</strong>anta o atrasa el sol<br />

a los viejos pasos de la noche<br />

a través de un colorido vitral<br />

la tristeza entusiasta <strong>del</strong> azul<br />

de la juventud revolotea todavía<br />

confabulario 53


Roberto López Moreno<br />

Abril es el mes más cruel,<br />

criando lilas de la tierra muerta,<br />

mezclando memoria y deseo,<br />

removiendo turbias raíces<br />

con lluvia de primavera…<br />

Christina Isabel Del Valle Macleod<br />

Y<br />

enfrente, y atrás, y por donde se mire<br />

la tierra baldía esperando que sus<br />

esqueletos vuelvan a tomar forma y<br />

se pongan de pie. Que los huesos roídos por<br />

las ratas empiecen a brotar parches de calcio<br />

para saludar el agua que han de beber las cosas<br />

para que existan, que se han de filtrar por<br />

poros de lo que ha sido una cadena de decesos.<br />

Visto así, ¿y de qué otra manera de mayor<br />

provecho para el entendimiento que se eleve<br />

sobre la señora desolada, la de los silencios<br />

profundísimos? ¿Habrá que morir ahogado<br />

para renacer limpio de tanta historia, Jerusalén, Atenas, Alejandría,<br />

Viena, Londres? El hombre en busca de su sentido. De qué<br />

otra manera para intuir que el latido que se espera viene ya maculado<br />

por las estrías de luz que conforman este mes que me<br />

atrevo a nombrarlo de esta manera: “abril el mes más cruel”.<br />

54 El Búho


Entonces por qué acepté en papeles y telas luminosos<br />

la compañía de Wyndham Lewis, durante todo<br />

este transcurso que nos va a depositar directamente<br />

al inicio de las entrañas de este abril que arrojará luz,<br />

una vez concluido el viaje, pero una luz que por venir<br />

de los antros empieza en la superficie por el intento<br />

de eludir la acechanza timorata que me obliga a ser<br />

un compañero de viaje poco convencido; uno, cargando<br />

en un costado de su equipaje a este Wyndham tan<br />

estricto todo él para sus miedos. El asunto ahora es<br />

cumplir con lo propuesto y abril es el plazo estipulado.<br />

A su debido tiempo le escribí a Quinn diciéndole que<br />

no estaba <strong>del</strong> todo convencido en portar esta carga de<br />

colores y explosiones geométricas pero Ezra insistió<br />

y no ha quedado otra que cumplir con la carga… y<br />

cumplir con abril.<br />

Abril es el mes más cruel, removiendo las turbias<br />

raíces, creando lilas de la tierra muerta, abril y todo<br />

ese significado de la espiral surgiendo de los antros,<br />

de los antros de abril. Es el abril que pretendo equilibrar<br />

desde mi muy adentro, un abril con esta carga<br />

explosiva de colores y estallidos geométricos. Me<br />

preocupa la salud de Vivien pero al mismo tiempo tengo<br />

que cruzar con este “esqueleto en el armario” como él<br />

mismo se dice, a menos de que el esqueleto sea el papelerío<br />

de Blast, con el que vamos a hacer, o ¿estamos<br />

haciendo? que abril sea el mes menos cruel, aunque<br />

el sello de su crueldad lo traiga de origen como una<br />

marca adquirida <strong>del</strong> mismo y en el mismo nacimiento.<br />

Abril es la meta para que luego, como vórtice salte<br />

Lewis sobre la tierra y Ezra sienta contento que su<br />

misión está cumplida. Dije Ezra, bueno… el maestro,<br />

que tanto empeño ha demostrado en que dobleguemos<br />

el océano. Si los torpedos de algún inesperado<br />

asedio trataran de hacer de las suyas, lo que fuere,<br />

para que no llegáramos a abril, entonces, lo que fuere<br />

estaría más que justificado, no ante ninguno de nosotros,<br />

ante los hados.<br />

-Nada sucederá estando sucediendo todo, lo<br />

digo yo, Tiresias, el que con sus ojos ciegos reúne las<br />

edades: Los muertos ya fueron mucho antes, cuando<br />

Adolphe Thiers arrasó París, digo. Cuando la Comuna<br />

fue arrasada por Thiers, una semana después de que le<br />

habían puesto fuego a Troya los micénicos y Aquiles había<br />

arrastrado el cadáver de lo que había sido un héroe.<br />

El joven, genio ya desde el amanecer, contaba con un<br />

asistente, más joven aún, pero que de seguro le iba a ser<br />

de extrema utilidad para el viaje “sugerido-impuesto”<br />

por Ezra Pound y John Quinn, viaje que debía tener<br />

su cumplimiento total en el próximo mes de abril (día<br />

primero). De alguna manera, los dos y sus circunstancias<br />

estaban siempre atiborrados de la antipresencia<br />

de Tiresias, quien siempre se atrevía a ver mucho más<br />

allá de lo que presumían los ojos normales.<br />

El joven asistente -Natarén se hacía llamar- de<br />

rasgos faciales que denotaban provenir de latinoamericanenses;<br />

estaba pasmado de escuchar el fluido manejo<br />

que el joven maestro tenía <strong>del</strong> español. Toda la<br />

gente que trataba al escritor sabía que además de su<br />

lengua madre, el inglés, pronunciaba a la perfección<br />

el francés y el italiano, pero Natarén nunca imaginó<br />

aquel español tan lleno de giros metafóricos y sapiencias<br />

lingüísticas.<br />

confabulario 55


¿Abril es el más cruel…? Atrevió a consultar Natarén.<br />

El joven maestro respondió con silencio pétreo.<br />

Así pasaron largo rato viendo la inmensidad <strong>del</strong><br />

espacio que debían cruzar antes de que llegara abril a<br />

los calendarios. Después, el joven maestro, como llegando<br />

de muy lejos le dijo a su joven asistente: “Estamos<br />

entrando en el siglo XX, Natarén, todo es confusión;<br />

estamos apenas tocando el abril <strong>del</strong> siglo”.<br />

En el continente los pintores cubistas ya habían<br />

iniciado su trabajo; los teorizantes ya habían empezado<br />

a hacer también el suyo. Una olla hervía con<br />

corrientes, teorías, propuestas, acomodos políticos,<br />

amenazas financieras, industrializaciones naciendo,<br />

ciencias que surgían, fanatismos que se derrumbaban.<br />

“En tu tierra qué dicen de todo esto” -a<strong>del</strong>antó a preguntar<br />

el joven maestro mostrando cierto interés-. “El<br />

maestro Cuéllar Valencia -respondió Natarén- sostiene<br />

que estamos en los preámbulos de los grandes acontecimientos,<br />

que nada es tan de primera vista como<br />

muchos lo pretenden ver, que todo está lleno de profundos<br />

significados”.<br />

-¿Le has hablado de mi visión de Abril?<br />

-Le he escrito sobre estas cosas y me ha respondido<br />

que él ve en usted una profundidad de simbolismos;<br />

que finalmente todos los meses <strong>del</strong> año son<br />

abril y que al final la expresión trata de una trama de<br />

hondos significados en la que se entrevera la historia<br />

<strong>del</strong> mundo.<br />

Escuchado esto el joven maestro, volvió la vista<br />

al mar.<br />

El silencio <strong>del</strong> joven maestro fue largo, lo que dio<br />

oportunidad al joven asistente de ver cómo en torno<br />

de ellos cruzaban estrías como relámpagos, lascas y<br />

lampos salían impulsados hacia todas las direcciones,<br />

y sintió por primera vez que no estaban en piso firme,<br />

que ellos, y los demás, estaban parados sobre una<br />

alfombra de símbolos, en donde se juntaba, con sus<br />

lenguajes hermenéuticos, el pulso de muchas civilizaciones.<br />

Que estaban parados sobre una larga alfombra<br />

movediza que sólo Tiresias podría descifrar…<br />

-El hombre que viene de matarse y va para matarse<br />

-se oyó como un eco lejano, como un rumor que<br />

se desprendía <strong>del</strong> silencio de Tiresias.<br />

El ciego se atrevió en Natarem: “Vivimos sobre<br />

una movediza alfombra de signos, <strong>algo</strong> que se mueve<br />

hacia todas las direcciones hacia todos los tiempos,<br />

en el lugar de donde vengo, por ejemplo, habrá alguien<br />

que hablará de <strong>algo</strong> a lo que denominará “poemuralismo”.<br />

Volviendo hacia Tiresias, de donde venían<br />

tales pensamientos, se atrevió: “El joven maestro quedaría<br />

como coincidente si es cierto que tantos años<br />

después el “poemuralismo planteara, como efecto de<br />

la alfombra llena de signos que se mueven bajo nuestros<br />

pies, el siguiente pensamiento que ya no sería<br />

suyo sólo aunque siguiera siéndolo: “Qué necedad la<br />

de la primavera, / insiste en sembrar flores en donde<br />

fue la muerte/ a la orilla de las platabandas trilladas<br />

por el frío. Qué dolor de la canasta cromática/ fraguada<br />

en el hondo fondo de los ataúdes. Más. Menos. Por.<br />

Entre./ el tren viene bufando de las polvosas estaciones/<br />

y éstas tienen nombres, carcomidos por el humo,<br />

sí, tienen nombres.” “Dice el maestro Cuéllar que todas<br />

las estaciones son abril. Se vislumbran entre el<br />

humo, entre el polvo y el humo”.<br />

56 El Búho


Pero la salud de Vivien, su esposa, le preocupa<br />

al joven maestro, Vivien Haigh- Wood, quien se ha<br />

dispuesto a apoyarle hasta que él alcance el doctorado<br />

en Oxford. Sigue viendo hacia el mar, sabe que<br />

el peso encomendado por Wyndham Lewis, impuesto<br />

por Pound en complicidad con John Quinn, tiene como<br />

plazo para llegar a New York el inicio de abril. Pareciera<br />

que está pensando en ello, en las nuevas amenazas<br />

bélicas que cada vez están más cerca. De pronto se<br />

voltea y dice a Natarén (Jesús de Natarén le ha dicho<br />

de broma más de una vez):<br />

-En la parte de América de donde<br />

tú eres, deberían crear el poemuralismo,<br />

con los signos que nos anteceden, con los<br />

que nos esperan; tienen todo para hacerlo,<br />

todos ustedes tienen <strong>algo</strong> de iguana<br />

y de colibrí y mundos por hacer. Y luego…<br />

y luego rescatar la vida de lo que ha<br />

sido la muerte y luego empezar a sumar,<br />

a sumar…”<br />

El ciego Tiresias lo ve, pero no lo<br />

ve, esta vez el ciego, ha preferido no verlo<br />

aunque lo ve hondamente.<br />

que rema lo hace por un acto puramente mecánico, no<br />

hay por qué ni para qué lo haga. Soy mi vista perdida y<br />

sé que es inútil mi mano agarrada con fuerza <strong>del</strong> remo.<br />

Aquí, en el centro de esto que darán en llamarle con<br />

los años: la Edad Media, me toca la compañía de los<br />

que no vamos a volver a tierra firme. El timón desierto.<br />

Somos los pasajeros <strong>del</strong> terror, <strong>del</strong> espanto, somos los<br />

que remamos sin ningún motivo, sin un para qué. A<br />

algunos les asaltan momentos de lucidez, peor para<br />

ellos, es cuando gritan, aúllan, vociferomanotean, ulu-<br />

No veo en mi entorno, sólo siento,<br />

siento el bufido <strong>del</strong> que está al lado mío<br />

agarrado como yo de un remo que no tiene<br />

dirección ni descanso. La nave ha sido<br />

lanzada sin dirección para perderse en el<br />

gran océano, para despedazarse entre los<br />

riscos. Nadie se percata de la inmensa<br />

masa azul, porque nadie está para ello; el<br />

Peter Saxer<br />

confabulario 57


lan largamente como si las distancias estuvieran para<br />

escucharlos. Todo será inútil. Lo que nos espera es la<br />

muerte más espantosa… Las sirenas…<br />

…Las sirenas que escuchó Homero desde sus<br />

ojos cerrados, que se las hizo escuchar a Ulises, esa<br />

aguda expresión de las aves endiabladas que revolotean<br />

por todas partes, en medio de estos seres abandonados,<br />

como gozando marítimas el placer avernario<br />

de anunciarnos nuestra segura muerte.<br />

Las sirenas aletean con furor en torno <strong>del</strong> mástil<br />

y los de la lucidez momentánea se lanzan sobre<br />

las sogas húmedas, podridas, sobre las velas rasgadas<br />

y las mordisquean con desesperación, los demás sólo<br />

deambulan sobre la cubierta, y otros, sin sentido alguno<br />

toman los remos y reman y reman y nada más<br />

reman. Estamos a bordo de la terrífica Nave de los Lo-<br />

Jazzamoart<br />

cos, de la sin salida. Somos el nuevo envío que los<br />

cuerdos lanzan al mar para que no contaminemos sus<br />

creencias, sus propiedades, la recolección de sus sembradíos,<br />

somos los malditos, somos los que llenamos<br />

esta nueva versión de La Nave, los que vamos a morir,<br />

irremediablemente en el centro solitario <strong>del</strong> océano.<br />

Tenemos que llegar a Nueva York con esta<br />

geometría que parece que gritara estruendosamente<br />

dentro <strong>del</strong> equipaje. “Oh Tierra, y tu duelo de<br />

antaño./ ¡A la madre de los dioses, a la Naturaleza ,/ que<br />

todo lo abarca…” “Holderlin, pensó Natarén. Luego<br />

pensó ¿y si la suma a la inversa hiciera ver al primero<br />

en tiempo como el plagiario de los diez versos coincidentes<br />

en el momento en el que por razones de supervivencia<br />

empezáramos a recorrer el tiempo al revés?<br />

-¿Qué es el plagio Tiresias? ¿Existe?<br />

-Es un asunto extremadamente difícil<br />

de definir<br />

-¿Cuáles serían los pasos para la definición?<br />

¿es un asunto legal? ¿es un asunto<br />

estrictamente moral?<br />

-Es todo ello. Por eso es difícil.<br />

-Iniciemos un acercamiento sobre<br />

el asunto<br />

-Las leyes de algunos países establecen<br />

reglas, pero si todos somos hijos de todos<br />

y las ideas de las ideas, las reglas que<br />

se establezcan resultarán de una rigidez<br />

tan mecánica que tendrán que convertirse<br />

en inhumanas.<br />

-¿Un poeta puede citar a otro anterior a<br />

él?, ¿es un plagiario?<br />

58 El Búho


-Un poeta puede reforzar su dicho con el anterior<br />

al de él; puede al citar, hacer un elogio a su poeta<br />

admirado; pretender que la palabra <strong>del</strong> anterior continúe<br />

vigente con la aportación de la suya…<br />

-¿Citar la fuente quitaría cualquier mal entendido?<br />

-Si alguna vez, en suma de palimsestos llegaran<br />

a crearse los poemurales… ahí se plantearía claramente<br />

este renglón…<br />

-Los poemurales ya se crearon porque se crearán<br />

dentro de algunas décadas; los he tenido en mis manos,<br />

allá en el sur.<br />

-¿Tú también ves lo que Tiresias?<br />

-Es que de aquellas tierras es que vengo.<br />

-Valga. En tal caso, lo que se propone es que se<br />

cite al poeta anterior sin citar fuentes, pero como una<br />

asimilación <strong>del</strong> primer poeta a los nuevos tiempos.<br />

Cómo decirle que ya es carne de la carne de todos.<br />

-¿Cómo se podría evitar una interpretación de<br />

mala fe a este proceder?<br />

-Tú lo debes saber puesto que vienes de esas tierras;<br />

pero te lo voy a decir. Los pensamientos escogidos<br />

deben ser de manejo cotidiano hasta para quienes<br />

sólo oyen y no leen; esa sería la manera de alejar la<br />

mala fe <strong>del</strong> hecho.<br />

-Pero sí hay casos de abierta mala fe…<br />

-Fuentes. Fuentes hay que aguas envenenadas<br />

son para que de ahí lerme a buches desaforados la<br />

impudicia y la indignidad.<br />

El joven maestro hace de cuenta que no ha<br />

escuchado a Tiresias, le da la espalda a la tierra baldía<br />

con la vista en el mar; piensa en las discordias provocadas<br />

ya a estas alturas por Wyndham Lewis.<br />

La escena tiene lugar en una amplia galería de<br />

la ciudad de México. Ante un público numeroso la pintora<br />

tabasqueña Leticia Ocharán, también informada<br />

crítica de arte, habla acerca <strong>del</strong> grupo de pintores ingleses<br />

conocido como “Los Vorticistas”. Tiene extendidos<br />

varios papeles sobre una mesa de Guanacaste.<br />

“En realidad -dice- este grupo que proviene muy<br />

directamente de posiciones de “vanguardia” sustentadas<br />

en su momento por movimientos como el “Cubismo”<br />

y el “Futurismo” recibe directamente su nombre<br />

<strong>del</strong> poeta Ezra Pound y se tiene como a su cabeza principal<br />

al pintor Wyndham Lewis, artista de personalidad<br />

inquieta que siempre se vio envuelto en polémicas y<br />

fuertes controversias con el resto de su compañeros.<br />

“Posteriormente -agrega- iba a quedar demostrado<br />

que el “Vorticismo” tenía ciertos orígenes con el<br />

“Cubismo”, sí, pero que ligarlo con el “Futurismo” de<br />

Tommaso Marinetti y su “amor por la máquina” había<br />

sido un abuso, sobre todo ante el abierto coqueteo<br />

de éste con las posiciones políticas de Mussolini. En<br />

esos términos el gobierno de Estados Unidos iba a recluir<br />

al gran poeta Pound. Nada de eso evitó al provocador<br />

Wyndham Lewis gritar irresponsable que “Hitler<br />

era la paz”.<br />

Oh Dios, joven maestro, cómo encontrar a Dios,<br />

en estos momentos sin Dios, en los que pareciera que<br />

Dios no es el Dios de la vida sino el Dios de la muerte.<br />

Subiendo la tercera escalera Señor, no soy digno Señor,<br />

no soy digno.<br />

El inasible. Definida la cosa pasa a ser la siempre<br />

exacta inexactitud.Materia y universo nos transforman<br />

confabulario 59


audos. Lo mutante es vertical. Sin embargo, intentaré<br />

nuevamente la definición de Dios, cuenta inconclusa<br />

en los miles de años de las civilizaciones (este<br />

jugar con tiempos sin relojes y matrices que son aire).<br />

Empezaré por la denominación de la cosa: Pentakismyrioexquisquilioletracosiohexacontapentagonalis<br />

con<br />

sus 56 potencias extrapoladas en haces interactivos de<br />

protémolos y bacihas pitagóricos. Tensiones cósmicas.<br />

Piedra que piso y ya no es la misma. Hálitos. Para mantenerme<br />

dentro de los estrictos imperativos de la hipopotomonstrosesquipedaliofobia,<br />

sólo enunciaré: fuerza<br />

que si déica, preparanticonstitucionalísimamente se<br />

diluirá, atómica nictemídeca, en las cinco vocanadas<br />

(bocaciones) <strong>del</strong> murciélago. Las consonantes las pone<br />

el mundo.<br />

Oh, otra vez mi salto al vacío.<br />

Tirecias volteó a ver con sus ojos mudos. Vio<br />

al hombre en el cepo. Vio al hombre en el potro. Herido<br />

por cilicios. Despellejado con los filos satánicos<br />

de los crucifijos. Lo vio en el centro de hogueras que<br />

llegaban al cielo mismo. Los vio con las vértebras<br />

cervicales deshechas por el garrote vil. Vio la ametralladora<br />

reciente y los gases tóxicos en las trincheras<br />

devastando seres. Vio la bayoneta destrozando a los<br />

hijos de Dios. ¿Quién plagó de tanta ternura y amor<br />

por los hombres al Antiguo Testamento? Cae la bomba<br />

en Hiroshima y contamina de uranio la feliz ecuación.<br />

El viento se pudre en llagas. Hipatia es desollada en<br />

las calles de Alejandría por el fanatismo <strong>del</strong> patriarca<br />

Cirilo. Las calles de New York son caminadas por<br />

muertos todos los días.<br />

Tiresias advierte en voz alta: parece como si estuviéramos<br />

siendo manipulados por otro que estuviera<br />

fuera de la escena, como si fuéramos personajes<br />

escritos por alguien en otro tiempo, como si los aquí<br />

citados sujetos fuéramos de un cuento que está empezando<br />

a ser escrito ahora por alguien, pero que no<br />

tendrá para nunca acabar.<br />

Sigue Leticia Ocharán:<br />

-Los artistas más destacados de este movimiento<br />

“Vorticista” (cuya pretensión era alcanzar el desplazamiento<br />

de la materia por medio de líneas y colores<br />

discordantes) fueron CRW Nevinson, William Roberts.<br />

Lawrence Atkinson, Edward Wadsworth, Cuthbert Hamilton.<br />

David Bomberg y Frederick Etchells. También<br />

participaron en él los escultores Henri Gaudier-Brzeska<br />

y Jacob Epstein y el fotógrafo Alvin Langdon-Coburn.<br />

“Llegados a este punto -apunta la conferencistano<br />

sé si recuerden ustedes el mito de Tiresias. Bueno,<br />

existen varios, pero ahora me refiero al que recurre T.<br />

S. Eliot en Tierra Baldía. Me refiero al Tiresias convertido<br />

en mujer por encontrarse a dos serpientes apareadas<br />

y separarlas. La diosa Heras lo vuelve mujer<br />

por siete años, pero a cambio Zeus le da el don de la<br />

videncia. Tiresias conocía entonces, particularizadamente,<br />

el sentir masculino y el femenino. Por lo tanto,<br />

si Tiresias hubiera vivido en la época de Eliot, que era<br />

la <strong>del</strong> grupo “Vórtice”, y pudiera haber tenido voz y<br />

su voz peso; bueno, la tenía para Eliot, porque éste<br />

estaba en el centro de todos los tiempos, pero no tanto<br />

para los vorticianos. Retomando, Tiresias hubiera<br />

dejado bien claro que en el grupo no sólo participaban<br />

los pintores mencionados, sino las pintoras Helen<br />

60 El Búho


Saunders y Jessica Dismorr, a las que el sexismo de la<br />

época minimizó.<br />

“Se trató de un movimiento abstracto <strong>del</strong> arte<br />

inglés, en el que también estas mujeres aportaron su<br />

talento y su genio pero el machismo las anuló. Es más,<br />

dentro <strong>del</strong> movimiento llegó a participar en alguna exposición<br />

la mismísima esposa de Ezra Pound, la señora<br />

Dorothy Shakespeare a quien tampoco dieron sitio<br />

destacado en el ‘Vorticismo’.<br />

“En la revista Blast, que editaba Lewis, se publicaban<br />

los trabajos <strong>del</strong> grupo ‘Vórtice’ junto<br />

con textos de Pound y Eliot así como de<br />

Hulme y Ford Mados Ford. No se imprimieron<br />

los trabajos de las mujeres. Desde ahí y<br />

en otros foros Lewis, el polemista, aseguró<br />

ser el creador único <strong>del</strong> Movimiento, hecho<br />

que provocó una gran molestia en el resto<br />

y que en gran medida causó la desintegración<br />

<strong>del</strong> grupo que habrá durado de<br />

tres a cuatro años apenas. Ya en 1956 se<br />

presentó en la Tate Gallery una exposición<br />

titulada Wyndham Lewis and the Vorticists,<br />

en la que, obvio, el héroe histórico <strong>del</strong> movimiento<br />

era Lewis y nadie más”.<br />

Ahora el joven maestro ve el mar y<br />

piensa en el encargo de Ezra Pound y John<br />

Quinn para que la obra de Wyndham Lewis<br />

no llegue a Nueva York en un solo barco<br />

por el peligro de los bombardeos y que<br />

la parte que a él corresponda transportar<br />

arribe exactamente el primero de abril. Lleva<br />

bajo el brazo un libro sobre Pitágoras.<br />

A su lado un poeta originario de la tierra de su joven<br />

asistente, Hernán León, escribe, en ese choque de<br />

tiempos que Tiresias ha previsto desde el principio: “El<br />

Sauce-Cristal, el chopo de agua se encuentra con Eliot<br />

y platican <strong>del</strong> cántaro de abril en el mes citado para<br />

que nos cuente en horas, sus febosegundos equilibrados<br />

y equidistantes y en el umbral de abril, en Europa<br />

se atisba una ráfaga de luz en Londres y un incendio<br />

voraz en el trópico de América con sus llamaradas de<br />

colibríes. ¿Qué es abril?”<br />

Carlos Pérez Bucio<br />

confabulario 61


El joven maestro ve hacia el mar. Pero no es cierto,<br />

está viendo hacia los mares. Atrás queda la tierra<br />

baldía, pero tampoco es cierto, quedan las muchas tierras<br />

baldías. Tiresias insiste: “es como si alguien nos<br />

estuviera moviendo desde la escritura de un cuento,<br />

como si nos estuvieran escribiendo ahora mismo en<br />

un cuento”.<br />

Memoria de Tiresias hacia a<strong>del</strong>ante y<br />

hacia atrás:<br />

Sentados en torno al Rey Arturo el prisma cintila,<br />

en el centro, el destellante juego de cristales retorna y<br />

a<strong>del</strong>anta los tiempos al capricho <strong>del</strong> reflejo. Arameo,<br />

griego, hebreo, pueblan el 66 para que el 126 hispano<br />

líe su haz de tinta. T. S. Escribe en el rebote de la luz,<br />

la punta de la lanza apunta sínople; el rostro enjuto y<br />

el cuerpo -convexo de milandes-, conversan. Inversión<br />

de espejos. Un yelmo yace sobre el punto muerto de la<br />

extremidad de enfrente. En el centro de la mesa hay un<br />

parpadeo de hablas, “un abstracto caballero se endebla<br />

sobre su hética montura…” Pasan Dante, Pushkin,<br />

pasa Shakespeare, pasan Homero, los García, Dostoievski,<br />

pasa Goethe, la pupila periodista los observa <strong>del</strong> 1<br />

al 10, <strong>del</strong> 10 al 10. El Rey Arturo adivina la lejana historia.<br />

Adivina al manco que nacerá en Alcalá de Henares.<br />

Adivina al fébrido vindicativo y al redondo su escudero.<br />

Se abre el libro en XXI. Se abre la letra de lo siempre.<br />

La guerra.<br />

Todo se cumple. Natarén le escribe a su maestro<br />

Nandayapa diciéndole que él, el joven asistente y<br />

su joven maestro, que ellos, lo han logrado, en abril,<br />

como estaba previsto -¿Estás loco? ¿Se te trastocaron<br />

los tiempos? ¿Leer tanto a Eliot te sorbió los sesos?<br />

¿Abril? ¿Cuál abril? Me preocupas. ¿No tienes un calendario<br />

cerca? Sí, lo hay en el muro <strong>del</strong> pasillo que<br />

conduce a la salita de estar en el departamento de New<br />

York. Natarén se dirige hacia él e inquisitorial, en exagerado<br />

extremo le clava los ojos. La voz de Nandayapa<br />

se escucha bisbiseando inútilmente en el aire. El auricular<br />

es un péndulo sin diálogo. Natarén ve el<br />

fechario. Está a 42 años <strong>del</strong> 1900, exactamente<br />

a once golpes de mar. Entonces, faltan todavía<br />

muchos años para que él, Natarén, el joven<br />

asistente, nazca en los signos <strong>del</strong> sur, Faltan<br />

décadas para que se enfrente al “poemuralismo”.<br />

Eliot bebe un café cargado frente a una<br />

mesa en la que comparte con Natarén Aquino,<br />

Hernán León Velasco, Mario Nandayapa y<br />

Ricardo Cuéllar, se reparten una cálida tarde<br />

vegetada. Tiresias los observa desde un rincón<br />

<strong>del</strong> tiempo. Hace como si no los estuviera<br />

viendo. No, no los ve. Pero los está viendo.<br />

62 El Búho<br />

Roger Von Gunten


La Madre<br />

Máximo Gorki<br />

Máximo Gorki es uno de los mayores escritores que ha<br />

dado el orbe. Sus libros están llenos de pasión y elevados<br />

sentimientos. No cabe duda, fue un luchador social que<br />

recurrió a la literatura en su ayuda. Vivió, como lo narró<br />

en sus libros, en la pobreza y padeció prisiones y persecuciones.<br />

Uno de sus mejores y más afamados libros<br />

es La madre, una conmovedora historia que ha tenido<br />

millones de lectores y seguidores. Una obra maestra que<br />

abrió un camino nuevo a las letras. De muchas formas,<br />

Gorki, anticipó la Revolución que Lenin encabezó. Antes<br />

incluso, en 1905, durante el Ensayo general, un primer<br />

intento revolucionario, la novela de Gorki circulaba estableciendo<br />

nuevos valores. Sus personajes principales<br />

están ya mostrando las posibilidades de una revolución<br />

marxista, imagina a una humanidad distinta, combativa,<br />

que busca sus derechos luchando. Son páginas heroicas,<br />

que establecen paradigmas novedosos, lejos de las ideas<br />

ramplonas de lo que la burguesía imaginaba de la familia<br />

y en especial de la madre. Con Gorki, estamos en presencia<br />

de una mujer, de una madre que lucha con valor,<br />

posee una vitalidad que asombra. Han pasado muchos<br />

años de su publicación inicial, está traducida a multitud<br />

de lenguas, y la novela de Gorki es un clásico,<br />

una de las obras que se leerán hasta el fin de los<br />

tiempos..<br />

El socialismo ha caído y apenas subsiste. Pero<br />

sus productos, todo aquello que prefiguró una<br />

espléndida revolución donde los bolcheviques<br />

fueron determinantes, subsisten al derrumbe.<br />

Son fundamentalmente obras artísticas, que<br />

nos legaron hombres y mujeres que imaginaron<br />

poder llevar a cabo la hazaña de un mundo distinto<br />

y mejor.<br />

La introducción <strong>del</strong> profesor Boris Bialik,<br />

da una breve pero sólida idea de los méritos<br />

literarios y políticos de esa hermosa obra de<br />

Máximo Gorki.<br />

El Búho<br />

(Archivo coleccionable)<br />

Boris Bialik<br />

Conocida es la apreciación que hiciera<br />

V. I. Lenin de la novela “La Madre”, después<br />

de haber leído el manuscrito original: “...es un<br />

libro necesario, muchos obreros participaban<br />

en el movimiento revolucionario de modo no<br />

INTRODUCCIÓN<br />

La Madre, libro extraordinario, ha<br />

tenido también un destino nada<br />

común. En toda la historia de la<br />

literatura mundial, pocas son las obras<br />

que han alcanzado tan enorme número<br />

de lectores e influido con tanta fuerza<br />

y de modo tan directo en millones de<br />

vidas humanas.<br />

Máximo Gorki<br />

para la memoria histórica


consciente, espontáneo, y ahora el leer “La<br />

Madre” les reportará gran provecho... Es un<br />

libró muy oportuno”.<br />

Concibe su obra Máximo Gorki el año<br />

1902, a raíz de la manifestación <strong>del</strong> Primero de<br />

Mayo en Sórmovo, arrabal obrero de Nizhni<br />

Nóvgorod. Aquella acción y la vista de la causa<br />

contra sus participantes tuvieron amplia resonancia<br />

en toda Rusia. Mucho después, el año<br />

1935, en un telegrama dirigido a los obreros de<br />

Sórmovo, el escritor recordaría aquel Primero<br />

de Mayo como “un día de gran trascendencia<br />

histórica”, como “una de las primeras luchas<br />

<strong>del</strong> proletariado contra su enemigo irreconciliable”<br />

y una muestra de la “gran valentía <strong>del</strong><br />

proletariado”.<br />

Gorki conoció personalmente a muchos<br />

de los participantes en aquellos acontecimientos;<br />

entre ellos, al abanderado, el obrero<br />

Piotr Zalómov, uno de los dirigentes de la<br />

organización socialdemócrata de Sórmovo,<br />

así como a su madre, Anna Kirílovna, que fueron<br />

los prototipos de Pável Vlásov y Nílovna.<br />

Pero tanto estas figuras cómo el cuadro general<br />

presentado en la obra no eran simples<br />

fotografías de personas y acontecimientos<br />

reales. En 1911, Gorki, al indicar en su carta<br />

a N. Iordanski que Nílovna era “el retrato de la<br />

madre de Piotr Zalómov”, explicaba: “Ella no<br />

es una excepción. Recuerde usted a la madre<br />

de los Kádomtsev, que fue juzgada en Ufá por<br />

haberle llevado a su hijo, a la cárcel, las bombas<br />

con que fue destrozado el muro durante la<br />

fuga. Podría mencionar decenas de nombres<br />

de madres que fueron juzgadas en unión de<br />

sus hijos y que, en parte, yo he conocido personalmente”.<br />

En 1933, en su carta a V. Diesnitski, decía:<br />

“La idea de escribir un libro sobre los obreros<br />

surgió ya en mí en Nizhni, después de la<br />

II El Búho<br />

Luciano Spano


manifestación de Sórmovo. Por aquel entonces<br />

comencé a reunir datos y a tomar algunos<br />

apuntes. Savva Morózov me dio un par de<br />

decenas de curiosísimas cartas que le habían<br />

escrito los obreros y me contó muchas cosas<br />

interesantes por él observadas en la vida<br />

fabril... Después <strong>del</strong> 9 de enero <strong>del</strong> año cinco,<br />

los materiales que yo había reunido desaparecieron<br />

en algún sitio, puede que los gendarmes<br />

no los devolvieran…<br />

Máximo Gorki empezó a escribir “La Madre”<br />

en junio de 1906, durante su estancia en los<br />

EE.UU., y allí terminó, a principios de septiembre,<br />

la primera parte; la segunda la acabó<br />

ya en Italia, en Capri, en el mes de diciembre.<br />

La obra apareció por vez primera, en inglés en<br />

la revista “Appleton Magazine”, de New York,<br />

de diciembre de 1906 a febrero de 1907. Ese<br />

mismo año se inicia su publicación en Rusia,<br />

en las colecciones literarias (números XVI de la<br />

sociedad “Znanie” (“Saber”). Hasta 1917, “La<br />

Madre” sólo pudo ver la luz en Rusia mutilada<br />

por la censura; además, se entabló acción judicial<br />

contra su autor.<br />

Con tal motivo, en el Boletín Oficial <strong>del</strong><br />

Gobierno Civil de San Petersburgo se insertó<br />

el siguiente edicto, (anecdótico si se tiene<br />

en cuenta que se trataba de un escritor ya<br />

famoso en todo el mundo y cuya residencia<br />

era tan conocida, que hasta cuando ponían<br />

en los sobres Creta en vez de Capri, las cartas<br />

llegaban a su poder): “A requerimiento<br />

<strong>del</strong> Juzgado Comarcal de San Petersburgo, se<br />

busca al maestro pintor Alexéi Maxímovich<br />

Péshkov (“Máximo Gorki”) de la corporación de<br />

Nizhni Nóvgorod”.<br />

La novela adquirió inmediatamente la más<br />

amplia difusión. En 1907 y 1908, ya había<br />

sido editada en América <strong>del</strong> Norte, Inglaterra,<br />

Bulgaria, Alemania, Holanda, Dinamarca,<br />

España, Italia, Servia, Turquía, Finlandia,<br />

Francia, Suecia y otros países. Con bastante<br />

frecuencia, estas ediciones iban precedidas o<br />

acompañadas de fragmentos en periódicos y<br />

revistas. Según testimonio de A. Lunacharski,<br />

“La prensa obrera, principalmente la alemana,<br />

se apoderó de la novela y empezó a divulgarla<br />

en forma de suplemento de los periódicos<br />

o de folletines, literalmente en millones de<br />

ejemplares. Y “La Madre” se convirtió en el<br />

libro predilecto de los proletarios europeos’.<br />

Podemos agregar que su suerte fue igual<br />

entre multitud de lectores de otros continentes.<br />

“La Madre”, obra comprensible para millones<br />

y millones de lectores, es al propio tiempo<br />

muy compleja, tanto por su brillante originalidad<br />

y su audaz forma innovadora, como por<br />

su contenido, que requiere esa forma. ¿Cuál es<br />

su contenido? La pregunta no es de tan fácil<br />

respuesta como parece a primera vista.<br />

Suele decirse que en esta novela se refleja<br />

la vida de la clase obrera, su lucha contra<br />

la burguesía y la autocracia, el aumento<br />

de su conciencia revolucionaria, la aparición<br />

de líderes y dirigentes salidos de su propio<br />

seno... Todo ello, desde luego, es cierto, pero<br />

demasiado general y ayuda poco a comprender<br />

por qué un tal contenido exigía una<br />

plasmación artística. Surgen nuevas preguntas.<br />

¿Por qué en una obra dedicada a la vida<br />

de la clase obrera no se muestra su trabajo,<br />

no aparecen incluso esas escenas laborales<br />

que encontramos en los primeros cuentos,<br />

relatos y novelas de Máximo Gorki? Ni siquiera<br />

sabemos en qué fábrica trabajan los protagonistas<br />

de “La Madre”.<br />

para la memoria histórica III


Llama también la atención otra circunstancia:<br />

En una obra en la que se presenta la lucha<br />

de clase <strong>del</strong> proletariado, no hay en realidad<br />

ni un solo tipo de capitalista, en los diversos<br />

servidores de la burguesía y de la autocracia<br />

—el director de la fábrica, el listero espía, policías,<br />

gendarmes, jueces, etc—, no se muestra<br />

en absoluto, a diferencia de los personajes<br />

positivos, su mundo interior y la mayoría de<br />

ellos ni siquiera tienen nombres.<br />

Y no puede decirse que Máximo Gorki<br />

conociera mal ese medio, pues en sus cuentos<br />

y relatos de los años noventa, y en particular<br />

en “Fomá Gordéiev”, ofrece ya una brillante<br />

galería de tipos de negociantes y dueños de<br />

fábricas y en su obra teatral “Enemigos”, escrita<br />

al mismo tiempo que “La Madre”, presenta<br />

a las dos clases antagónicas con una honda<br />

penetración en la sicología e individualidad de<br />

cada personaje. Entonces, ¿por qué no hay esa<br />

penetración en la novela “La Madre”?<br />

Tal vez más enjundiosa aún sea otra pregunta<br />

que surge inevitablemente al observar<br />

la excesiva generalidad con que se aborda el<br />

tema de “La Madre”. Si Máximo Gorki quería<br />

mostrar el crecimiento de la conciencia revolucionaria<br />

y la formación de la vanguardia<br />

<strong>del</strong> proletariado, por qué la figura central de<br />

la novela es Pelagueia Nílovna, “viuda de la<br />

clase obrera” y madre de obrero, y no su hijo<br />

Pável Vlásov, “hombre férreo”, o cualquier otro<br />

líder revolucionario?<br />

Conviene recordar, sin embargo, que en “La<br />

Madre” no se habla simplemente de la lucha<br />

revolucionaria, sino de cómo en el proceso de<br />

esa lucha, en su fuego depurador, se transforma<br />

interiormente el hombre perteneciente a<br />

la masa y nace por segunda vez. Este segundo<br />

nacimiento, espiritual, es especialmente<br />

demostrativo y aleccionador en el caso de una<br />

persona como Nílovna. Ella ha de liberarse<br />

de una triple carga —la de clase, la familiar y<br />

la espiritual—, pues además de pertenecer a la<br />

masa oprimida se encuentra al principio bajo<br />

el poder de la religión.<br />

Aunque Nílovna no tiene más que cuarenta<br />

años, se siente ya una vieja que ha carecido<br />

de verdadera infancia y juventud y no ha experimentado<br />

la alegría de “conocer” al mundo.<br />

Todo esto le llega en realidad, solamente después<br />

de los cuarenta años, cuando por vez primera<br />

empiezan a revelarse para ella el sentido<br />

y la belleza <strong>del</strong> mundo, la razón de su propia<br />

vida. En una u otra forma, por ese proceso de<br />

“enderezamiento” espiritual pasan muchos<br />

personajes de la novela, pero para ninguno<br />

es tan penoso y hasta tan torturante como<br />

para Nílovna.<br />

Pável Vlásov es un “hombre férreo”, “poco<br />

común”, “legendario”, y sin embargo, resulta<br />

que necesita también una renovación interior,<br />

debe liberarse de la demasiada rectitud y de la<br />

“austeridad monacal”, de todo cuanto da motivo<br />

a la madre para calificarle de “reservado”.<br />

Al principio, teme dar rienda suelta a sus sentimientos,<br />

sobre todo al <strong>del</strong> amor. En cambio, a<br />

su amigo Andréi Najodka le estorba al comienzo<br />

el exceso de romanticismo soñador y esa ternura<br />

de alma tan magnífica cuando va acompañada<br />

de la firmeza y la decisión <strong>del</strong> luchador.<br />

Ribin tiene que desprenderse <strong>del</strong> recelo hacia<br />

los intelectuales; Vesovschikov, de su desconfianza<br />

hacia todo el mundo (¡Qué subita revelación<br />

es para él, un convencido de que todos<br />

los hombres son enemigos unos de otros, el<br />

amplio significado de la palabra “camarada”!)<br />

IV El Búho


Y todos estos progresos y cambios internos<br />

se producen en la “dulce, triste, sumisa”<br />

Nilovna, a quien la vida le ha enseñado a ocultar<br />

de las gentes sus sentimientos y a vivir en<br />

continuo temor a todo y a todos. ¿Disminuye la<br />

valía de Nílovna el hecho de que emprendiera<br />

el camino de la lucha revolucionaria después<br />

de su hijo e impulsada al principio solamente<br />

por su amor de madre? ¡No, en absoluto!<br />

El amor la empuja al camino de la lucha, y la<br />

lucha le ayuda a comprender qué gran dicha y<br />

qué gran responsabilidad es ser madre.<br />

“Cuando un hombre puede llamar a su<br />

propia madre también madre en espíritu...<br />

¡es una dicha rara!” —dice Pável Vlásov. Y a<br />

medida que Nílovna va convirtiéndose en el<br />

ser más entrañable para el hijo, no sólo por<br />

la sangre, va agrandándose en ella el amor<br />

maternal y extendiéndose a muchos, a todos<br />

cuantos están estrechamente enlazados<br />

por la gran palabra “camaradas”. (Con este<br />

título apareció la novela “La Madre” en la<br />

primera edición inglesa.)<br />

La revolución despierta todos los sentimientos<br />

verdaderamente humanos, y los<br />

más elevados de ellos: la maternidad y la<br />

fraternidad. “ a la mujer- Madre, inagotable<br />

fuente de la vida, siempre triunfante!<br />

—exclama Máximo Gorki en uno de sus<br />

“Cuentos de Italia”—. ¡Glorifiquemos en<br />

el mundo a la mujer-Madre, única fuerza<br />

ante la que se doblega sumisa la muerte!”<br />

Máximo Gorki creó toda una galería de figuras<br />

de madres, cada una de las cuales va<br />

convirtiéndose en símbolo de confirmación<br />

de la vida y su constante fecundidad. Y la<br />

más admirable de ellas es la protagonista de<br />

la presente novela.<br />

Al concentrar la atención en los progresos<br />

revolucionarios en la conciencia de las<br />

gentes y en los procesos de su vida espiritual,<br />

Máximo Gorki mostró cuál es la base real de<br />

los mismos. Los destinos de los protagonistas<br />

de “La Madre” testimonian que únicamente<br />

la lucha contra las fuerzas que oprimen al<br />

hombre desde fuera puede liberarle, depurarlo<br />

interiormente. “Al hombre hay que renovarlo<br />

—dice Ribin—. Si coge la sarna, le llevas al<br />

baño; le lavas bien, le pones ropa limpia, ¡y se<br />

cura! ¿No es cierto? Pero, ¿cómo se puede limpiar<br />

al hombre por dentro?”<br />

Gorki da cumplida respuesta a esa pregunta<br />

ensalzando al depurador fuego de la lucha<br />

César Mancera<br />

para la memoria histórica


evolucionaria, revelando el carácter verdaderamente<br />

universal, para toda la humanidad, de<br />

la idea <strong>del</strong> socialismo, que encierra los principios<br />

no sólo de un nuevo régimen social, sino<br />

de unas relaciones éticas completamente nuevas,<br />

un nuevo “código” moral. Cuando Nílovna<br />

vio por primera vez al revolucionario Nikolái<br />

Ivánovich, le pareció que éste “había llegado<br />

de algún lugar lejano, de otro mundo, donde<br />

la existencia era fácil y honrada...” Y cuando<br />

la madre, después de la manifestación <strong>del</strong><br />

Primero de Mayo y de la detención de Pável,<br />

deja el arrabal y se traslada a la ciudad, a casa<br />

de Nikolái Ivánovich, al medio ambiente de los<br />

revolucionarios profesionales, experimenta la<br />

sensación de que ha ido a parar a una pequeña<br />

isla <strong>del</strong> futuro.<br />

Aun admirando a sus héroes, Gorki continúa<br />

siendo un realista severo y riguroso, pues<br />

a la “pequeña isla <strong>del</strong> futuro” la bate todavía<br />

por todas partes el oleaje de una sociedad<br />

hostil que pone en peligro no sólo la existencia<br />

de las nuevas gentes, sino todo su mundo<br />

espiritual. “¿Y será posible que atormenten a<br />

la gente? —pregunta Nílovna a su hijo, refiriéndose<br />

a los gendarmes y a los carceleros—.<br />

¿Que desgarren el cuerpo, que rompan los<br />

huesos? Cuando pienso en esto, Pável, querido<br />

mío, ¡me da horror!... “ Y él responde: “Rompen<br />

el alma... Eso duele más: el que desgarren el<br />

alma con manos sucias. .<br />

El viejo mundo trata de adormecer, de<br />

matar nuevamente a las almas que se despiertan,<br />

que resucitan, y sobre todo y ante todo<br />

con su probada arma: el miedo. “ miedo es la<br />

perdición de todos nosotros!” —dice Pável a<br />

la madre, llena de inquietud por él. Y Nílovna<br />

intenta justificarse: “ no voy a tener miedo?<br />

Me he pasado la vida entera<br />

temiendo... ¡Tengo llena de<br />

temor el alma!” Durante el<br />

primer registro, que es también<br />

el primer encuentro con<br />

los gendarmes, ella no siente<br />

más que pavor, pero la segunda<br />

vez “no era tan grande su<br />

miedo... sentía más odio a<br />

aquellos huéspedes nocturnos,<br />

grises, con espuelas en<br />

las botas, y el odio dominaba<br />

al sobresalto”.<br />

En otras muchas ocasiones<br />

el miedo se apoderaba<br />

<strong>del</strong> alma de Nílovna, pero en<br />

todas ellas lo vence el odio<br />

a los enemigos, sentimiento<br />

que ha de esclarecer cada vez<br />

VI El Búho<br />

Christina Isabel Del Valle Macleod


más la conciencia de los elevados fines de la<br />

lucha. “¡Ahora ya no tengo miedo de nada!”,<br />

exclama Nílovna, después de la vista de la<br />

causa contra su hijo, pero el temor alienta aún<br />

en ella. Y en la estación, cuando la reconoce el<br />

agente de la policía secreta, de nuevo “sentía<br />

que una fuerza hostil la oprimía obstinada.., la<br />

envilecía, sumiéndola en un espanto mortal”.<br />

Por un instante la acomete el deseo de tirar<br />

la maleta con las hojas en que está impresa<br />

la palabra <strong>del</strong> hijo y huir. Pero entonces<br />

asesta a su viejo adversario el golpe definitivo:<br />

“...con un esfuerzo vigoroso <strong>del</strong> corazón,<br />

que la hizo estremecerse toda, apagó dentro<br />

de sí todos aquellos fueguecillos débiles,<br />

cobardes, astutos, diciéndose imperiosa: “¡No<br />

cubras de vergüenza a tu hijo! ¡Nadie tiene<br />

miedo!” Estas palabras constituyen todo un<br />

poema acerca, de la lucha contra el temor y el<br />

triunfo sobre él.<br />

La exposición de las transformaciones<br />

revolucionarias en las almas humanas y su<br />

renovación moral va enlazada en Gorki a la<br />

idea de que el dominio de las egoístas relaciones<br />

de la propiedad privada mata lo humano<br />

en el hombre. El escritor aseguraba que la<br />

burguesía, al adquirir el dominio en la vida,<br />

pierde la facultad de elaborar nuevos ideales y<br />

de enardecer con ellos a las masas. El pensamiento<br />

de la impotencia ideológica y espiritual<br />

de la burguesía y sus servidores —entre ellos<br />

los de la autocracia— es expresada <strong>del</strong> modo<br />

más directo y “programático” en el discurso de<br />

Pável Vlasóv ante el tribunal.<br />

Aquí debemos destacar una vez más que<br />

Máximo Gorki, al trazar las figuras de los<br />

protagonistas de “La Madre”, se apartó grandemente<br />

de sus mo<strong>del</strong>os reales, reelaborando<br />

con audacia el material vivo para cumplir sus<br />

tareas ideológico-artísticas.<br />

Los discursos de Piotr Zalómov y sus<br />

camaradas en la vista de la causa contra los<br />

participantes en la manifestación <strong>del</strong> Primero<br />

de Mayo de 1902 en Sórmovo. magníficos discursos,<br />

que Lenin valorara altamente, fueron<br />

sustituidos en la novela por otros, escritos por<br />

Gorki, en los que las mismas ideas adquirieron<br />

una expresión completamente distinta, dictada<br />

por el propósito artístico de la obra.<br />

Pável arremete contra la sociedad burguesa,<br />

cínica y cruel con la personalidad humana,<br />

contra “todas las formas de avasallamiento<br />

físico y moral <strong>del</strong> hombre empleadas por esa<br />

sociedad, contra todos los métodos de trituración<br />

<strong>del</strong> hombre...” Y denuncia la necrosis<br />

espiritual de ella: “...todos vosotros, nuestros<br />

amos, sois más esclavos que nosotros mismos;<br />

vosotros estáis esclavizados en espíritu,<br />

mientras que nosotros lo estamos sólo físicamente...<br />

Advertid que ya no tenéis a nadie que<br />

pueda luchar con ideas en defensa de vuestro<br />

poderío; habéis agotado ya todos los argumentos<br />

capaces de protegeros contra el empuje de<br />

la justicia histórica, no podéis crear ya nada<br />

nuevo en el dominio de las ideas, sois estériles<br />

de espíritu... Vuestra energía es la energía<br />

mecánica producida por el aumento <strong>del</strong> oro,<br />

os une en grupos predestinados a devorarse<br />

mutuamente; la nuestra es la fuerza viva y sin<br />

cesar creciente <strong>del</strong> sentimiento de solidaridad<br />

de todos los obreros... Habéis arrancado<br />

al hombre de la vida y le habéis aniquilado; el<br />

socialismo une el mundo destrozado por vosotros<br />

en un todo único y grandioso. ¡Así será!”<br />

¿Por qué el autor de “La Madre” ha renunciado<br />

en este caso a un amplio análisis sicoló-<br />

para la memoria histórica VII


gico de los defensores <strong>del</strong> régimen de explotación,<br />

tan bien esclarecidos interiormente en las<br />

escenas, relativamente breves, de “Enemigos”?<br />

Ello se debe a la esencia de su empresa artística,<br />

tan original y nueva para aquel tiempo, que<br />

no podía ser comprendida ni apreciada en su<br />

verdadero valor inmediatamente.<br />

En primer lugar el mundo de los enemigos,<br />

como todo lo demás, es mostrado aquí, principalmente,<br />

a través <strong>del</strong> prisma de la conciencia<br />

de Nílovna. Es ella la que ve así a los enemigos,<br />

es a ella a quien le parece que en su alma renaciente<br />

quiere irrumpir una desalmada fuerza,<br />

a la que no es posible persuadir con palabras.<br />

“Un muro gris de gente, toda igual, sin rostro”,<br />

así se alza ante Nílovna la fila de soldados que<br />

cierran el paso a la manifestación <strong>del</strong> Primero<br />

de Mayo. Pero en realidad, el mismo o casi el<br />

mismo muro gris le parecen los enemigos de la<br />

revolución. Esta es la razón de que en su alma<br />

surja miedo mortal una vez y otra, hasta que<br />

es reemplazado por la impavidez, anunciadora<br />

de la victoria final de lo nuevo en la conciencia<br />

de la madre.<br />

En segundo lugar, la adopción de ese<br />

método obedece a la estructura artística de<br />

la obra, en la que desempeñan un papel<br />

muy importante románticos elementos de estilo<br />

que dan a la obra un elevado tono de epopeya<br />

o leyenda.<br />

Pero hay que tener en cuenta que en “La<br />

Madre” el estilo romántico va unido al realista<br />

y que ambos forman aquí dos estratos. En<br />

la mañana <strong>del</strong> Primero de Mayo, Nilovna vio<br />

que “Por el cielo, de un azul pálido, bogaban<br />

con rapidez bandadas de ligeras nubecillas<br />

rosáceas y blancas, semejando grandes pájaros<br />

que volaran asustados por el sonoro rugido<br />

<strong>del</strong> vapor. La madre miraba a las nubes y<br />

prestaba atención a sí misma”. Esas nubespájaros<br />

expresan románticamente la lucha<br />

de sentimientos contradictorios en el alma<br />

de la madre: su afan de ir al encuentro de lo<br />

que va a acontecer (luego, surge la imagen<br />

de la multitud —pájaro de alas muy abiertas),<br />

y la zozobra por lo que pueda ocurrirle al hijo<br />

y a sus camaradas. Pero casi inmediatamente<br />

Nílovna oye unas palabras que la hacen<br />

descender <strong>del</strong> cielo a la tierra y la llevan a<br />

los “prácticos” quehaceres <strong>del</strong> tan esperado<br />

día: “Sale el sol. Se van las nubes. ¡Hoy están<br />

de más!”<br />

“La Madre” es una obra netamente innovadora.<br />

Pero ello no quiere decir que precisamente<br />

Máximo Gorki promoviera por primera<br />

vez ese tema y esa problemática. El siguió<br />

desarrollando las tradiciones de la gran literatura<br />

realista <strong>del</strong> siglo XIX, y en particular,<br />

de su cimero representante: León Tolstói. No<br />

sólo en la novela “Resurrección”, sino en otras<br />

muchas obras de Tolstói se había planteado<br />

ya el problema que tanto apasionó al autor de<br />

“La Madre”: el de la renovación interior <strong>del</strong><br />

hombre, de su depuración moral y su segundo<br />

nacimiento. Pero precisamente en la forma de<br />

abordar el problema, se percibe toda la complejidad<br />

de la actitud de Gorki con respecto a<br />

Tolstói, tanto en la continuidad que lo vincula<br />

estrechamente a él, como en la enérgica refutación<br />

de sus ideas.<br />

Para León Tolstói la “resurrección” <strong>del</strong><br />

hombre era su autoperfeccionamiento moral,<br />

la liberación de su alma de la maldad llevada a<br />

ella por la falsa e hipócrita sociedad explotadora.<br />

En las obras literarias de Tolstói, a diferencia<br />

de las ético-religiosas, la representación de<br />

VIII El Búho


la depuración interior <strong>del</strong> hombre iba ligada a<br />

una audaz crítica de los fundamentos sociales<br />

y morales <strong>del</strong> viejo mundo. Pero las prédicas<br />

toistoyanas que negaban la necesidad de la<br />

lucha revolucionaria y de toda “resistencia al<br />

mal por medio de la violencia” se reflejaban<br />

también en sus trabajos literarios. El no fue y<br />

no podía ir más allá de contraponer a la falsa<br />

y enferma razón de las clases superiores el<br />

sano y certero instinto de los de abajo.<br />

En cambio, Máximo Gorki contrapuso a<br />

la falsa razón la verdadera, la revolucionaria,<br />

que afirmaba la necesidad de derribar el viejo<br />

régimen social, incluso por la violencia, si no<br />

quedaba otro remedio, y si el enemigo obligaba<br />

a ello, de un modo implacable. Mostró<br />

además (recordemos la valoración leninista<br />

de “La Madre”) cómo el hombre, en su desarrollo,<br />

pasa de la protesta espontánea a la<br />

lucha consciente.<br />

Al igual que en otras obras suyas escritas<br />

anteriormente (“Pequeños burgueses”, “Bajos<br />

fondos”, “Enemigos”) o con posterioridad (su<br />

trilogía autobiográfica, el esbozo “Y. I. Lenin”<br />

y otros trabajos literarios), Gorki plantea en<br />

“La Madre” la cuestión <strong>del</strong> humanismo verdadero<br />

y <strong>del</strong> falso. A. Andréi Najodka le atormenta<br />

la conciencia de no haber impedido<br />

el asesinato <strong>del</strong> <strong>del</strong>ator Isái. Comprende que era<br />

necesario hacerlo, que aquel confidente de la<br />

policía podía perder a muchas personas buenas<br />

y honradas. Y sin embargo, le es desagradable<br />

Fernando Silva<br />

para la memoria histórica IX


y angustioso pensar en su pequeña complicidad<br />

con lo ocurrido. En ello se manifiesta, a<br />

más de la falta de firmeza (defecto de que adolece<br />

Najodka y que aumenta sus sufrimientos)<br />

un rasgo hondamente positivo y peculiar de<br />

todos los personajes preferidos de Gorki: considerar<br />

la violencia, incluso la revolucionaria,<br />

como <strong>algo</strong> forzoso y temporal, preciso solamente<br />

para la creación de un mundo nuevo, en<br />

el que será innecesaria e imposible toda suerte<br />

de violencia.<br />

Al plantear en su novela “La Madre” el<br />

problema <strong>del</strong> humanismo verdadero y <strong>del</strong><br />

falso, Máximo Gorki no se limitó a rechazar<br />

los llamamientos a la no violencia y el perdón<br />

de todo, desenmascaró además los intentos de<br />

atribuir a la revolución y a los revolucionarios<br />

el renunciamiento <strong>del</strong> humanismo. Mientras<br />

los literatos burgueses de distintos matices<br />

y tendencias desde los ultrarrevolucionarios<br />

hasta los anarquistas, buscaban e inventaban<br />

con esmero situaciones y caracteres destinados<br />

a demostrar que la lucha revolucionaria<br />

excita en el hombre los turbios instintos y<br />

despierta en él a la fiera, en “La Madre” se<br />

mostraba esta lucha como el único medio<br />

para depurar al ser humano de todo lo animal<br />

y convertirlo en Hombre, con mayúscula. La<br />

novela pone de manifiesto que si la lucha revolucionaria<br />

adquiere a veces severas formas, los<br />

culpables de ello son los que recurren a todo,<br />

a cualquier brutalidad, a cualquier crimen, con<br />

tal de detener el curso de la historia.<br />

Muchos años después, parifraseando los<br />

sonoros y claros versos de Nekrásov (“Nunca<br />

aprenderá a amar el corazón cansado ya de<br />

odiar”), Máximo Gorki diría en su esbozo “V. I.<br />

Lenin”: “La vida está construida con tan diabólico<br />

arte que, sin saber odiar, no es posible<br />

amar sinceramente. Sólo esta necesidad, de<br />

desdoblar las almas —que deforma radicalmente<br />

al hombre—, la inevitabilidad <strong>del</strong> amor<br />

a través <strong>del</strong> odio condena ya las condiciones<br />

actuales de vida a la destrucción”.<br />

La revolución socialista trae consigo la destrucción<br />

<strong>del</strong> mundo que ha impuesto al alma<br />

<strong>del</strong> hombre la tortura <strong>del</strong> desdoblamiento y la<br />

desmembración. La esencia de esa revolución<br />

es el amor al ser humano. Si al humanismo se<br />

le separa de la revolución, deja de ser verdadero<br />

humanismo, y si a la revolución se la separa <strong>del</strong><br />

humanismo deja de ser verdadera revolución.<br />

En toda la obra de Máximo Gorki, encontramos<br />

dos temas: el de “la destrucción de<br />

la personalidad” y el de “la resurrección <strong>del</strong><br />

alma”. En el hombre que se contra pone<br />

al pueblo, a la sociedad, al curso de la historia,<br />

se pierde y aniquila la personalidad de modo<br />

ineluctable, a ese hombre le llega la muerte<br />

espiritual antes que la física. Tal tema alcanza<br />

el mayor relieve y corporeidad en la epopeya<br />

de Máximo Gorki. “La vida de Klim Samguín”.<br />

En quienes unen su destino al de su pueblo y<br />

se convierten en conscientes artífices de la historia,<br />

el alma resucita y ellos mismos adquieren<br />

el derecho a la inmortalidad. Este tema se<br />

desarrolla con la mayor claridad y brillantez en<br />

la novela “La Madre”.<br />

No en vano, en el trágico final de la obra,<br />

resuenan estas magníficas palabras, llenas de<br />

fe en el Hombre y en su futuro: “¡Al alma resucitada<br />

no la matarán!”<br />

Profesor BORIS BIALIK<br />

Doctor en Ciencias Filológicas<br />

El Búho


Ulises Velázquez Gil<br />

(Otras navegaciones<br />

se componen de silencio<br />

y se dibujan con lágrimas,<br />

arraigos de la nostalgia<br />

donde es imposible el sueño:<br />

vaivén fugaz, frágil,<br />

aletargado entre los recuerdos<br />

que quizás no nos pertenezcan:<br />

palabras que nunca dejan de insistir<br />

en su destino.<br />

Piensa, Eleni Karaindrou,<br />

que a otros mares has entrado<br />

con el solar fundamento de tu partitura:<br />

pincelada triste y armónica<br />

que recobra paisajes iluminados<br />

de la neblina impune de la Historia,<br />

o el postrero día arrebatado<br />

al olvido <strong>del</strong> cáncer y el poema inconcluso;<br />

una mirada que no se refleja<br />

en un espejo de dudas,<br />

−verdadera anagnórisis−,<br />

pecado y expiación de un viajero.<br />

Rigel Herrera<br />

confabulario 63


Ya no existen prados plañideros<br />

ni árboles a guisa de origen perdido,<br />

tampoco días impostergables<br />

al encuentro con la Penélope recobrada<br />

en aspiraciones de eternidad,<br />

a prueba de toda mirada,<br />

prístina y navegable<br />

como el primer océano conocido<br />

por deseo y fatalidad de un exilio<br />

(nunca pedido pero sí arrebatado):<br />

dúctil travesaño <strong>del</strong> destino<br />

contrapuesto al orgullo de Dios<br />

y sometido al polvo más persistente <strong>del</strong> tiempo.<br />

Pandora con escalas musicales,<br />

la esperanza emergerá<br />

de tus estancias de papel pautado,<br />

se anidará en tus dedos<br />

cada vez que rocen el piano<br />

y otra sea su trayectoria.<br />

La vida que se detiene<br />

en un camión de pasajeros<br />

(seguida por tres bicicletas bajo la lluvia)<br />

lleva en sí misma<br />

el andar <strong>del</strong> silencio transcurrido:<br />

mercado de palabras<br />

para un poeta desvalido<br />

de su patria <strong>del</strong> corazón.<br />

Pequeña flor, Extranjero, Demasiado tarde:<br />

estados de la Poesía que transmiten<br />

tus composiciones para cine,<br />

elegías sin dolor,<br />

letanías de un entusiasmo,<br />

misivas para el Tiempo recobrado.<br />

64 El Búho<br />

Jaime Goded


José Juárez Sánchez<br />

Durante las vacaciones escolares, el abuelo<br />

Max generalmente me llevaba de viaje con<br />

él. Siempre pagaba mis gastos, incluso,<br />

los de mis tres amigos más cercanos de la escuela, a<br />

quienes los amigotes de la escuela nos llamaban las<br />

cuatro P: Pancho, Pablo, Pedro y yo.<br />

El abuelo Max, cada año escogía un lugar diferente.<br />

Él era un hombre al que le gustaban los viajes<br />

y la aventura; sobre todo explorar lo desconocido.<br />

Alguna vez, me contó, cómo en las épocas en que aún<br />

no estaba desarrollado el turismo, había viajado al<br />

Oriente y a las islas <strong>del</strong> Pacífico. Sus relatos me parecían<br />

tan enigmáticos, como si estuvieran sacados de<br />

las páginas escritas por Marco Polo.<br />

En las vacaciones <strong>del</strong> verano de 1950, el abuelo,<br />

con antelación, nos invitó a mis amigos y a mí<br />

a conocer una isla italiana llamada Panarea. Él me<br />

comentó que aquel lugar, era conocido únicamente<br />

por los turistas locales y por uno que otro extranjero.<br />

Todos ellos iban en busca de lugares primitivos,<br />

donde no solían vacacionar los turistas comunes.<br />

Para llevar a cabo nuestro proyecto, tuvimos que<br />

tomar un vuelo que duró doce horas, el cual nos llevó<br />

Juan Román <strong>del</strong> Prado<br />

confabulario 65


al aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma. De ahí partimos<br />

por tren, en el que viajamos a través <strong>del</strong> litoral<br />

durante cuatro horas hasta Reggio, al sur de Italia, y<br />

en este puerto tomamos el trasbordador dejando atrás<br />

el continente europeo.<br />

Cruzamos el Estrecho de Messina, de escasos tres<br />

kilómetro, para tomar un crucero en el puerto de la<br />

ciudad que tiene el mismo nombre que el estrecho.<br />

El puerto de Messina se encuentra en una balconada<br />

frente al mar, y posee un maravilloso encanto medieval.<br />

Cuenta con numerosas tiendas y se considera<br />

uno de los puntos más bellos de toda Sicilia. Después<br />

de hacer nuestras reservaciones en el Ischia, dejamos<br />

el muelle y en autobús nos dirigimos a la zona<br />

<strong>del</strong> centro, y de ahí proseguiremos a pie, para visitar<br />

los puntos más interesantes; entre ellos, la Catedral<br />

y el Teatro Griego, en el que pudimos admirar los<br />

restos <strong>del</strong> antiguo teatro con el monte Etna a sus<br />

espaldas. Del mismo modo, vimos el Palazzo Corvaia<br />

(únicamente desde su exterior), por un buen rato,<br />

caminamos por los intersticios de sus calles, minutos<br />

más tarde nos encontramos con el Corso Humberto;<br />

sobre esta importante arteria, vimos y fisgoneamos<br />

las tiendas más lujosas de Messina; después<br />

nos detuvimos en la “piazza <strong>del</strong> Duomo”, ahí nos<br />

quedamos tres horas, para descansar un poco <strong>del</strong><br />

largo viaje, y comer en uno de los restaurantes<br />

típicos <strong>del</strong> lugar, llamado il Capanile,<br />

restaurante muy frecuentado por turistas<br />

y parroquianos, así como por marineros.<br />

El chef <strong>del</strong> lujoso restaurante, nos preparó<br />

una suculenta bouillabaisse estilo Agrigento,<br />

con el chernia un pez especial para este<br />

platillo acompañado de su salsa rouille. En<br />

cambio, el abuelo prefirió otro platillo local<br />

llamado Linguini di mare all’inferno, éste era<br />

un lenguado preparado en una salsa picante,<br />

además, él escogió una botella de vino con<br />

la sabiduría <strong>del</strong> bon vivent, un Cerasuolo di<br />

Vittoria, <strong>del</strong> cual nos dio a probar, a cada<br />

quien, un vaso de ese blanco <strong>del</strong>icioso, típico<br />

de Sicilia.<br />

Dos horas después, regresamos al muelle<br />

para continuar nuestro esperado viaje, el<br />

crucero debía partir a las dos de la tarde. Al<br />

Guillermo Ceniceros<br />

66 El Búho


embarcar, todos decidimos quedarnos sobre el puente<br />

<strong>del</strong> barco, para ver a distancia el paisaje <strong>del</strong> puerto, y<br />

mientras esperábamos la salida <strong>del</strong> enorme crucero de<br />

tres niveles, el abuelo nos dijo: “¡Oye Pepe!... ¡Oigan<br />

jóvenes¡… Vengan por favor..., antes de partir <strong>del</strong><br />

puerto de Messina, quiero contarles, para su conocimiento<br />

general, que Sicilia es la cuarta isla europea,<br />

y la principal isla italiana, es decir, es la mayor <strong>del</strong><br />

Mar Mediterráneo. Dentro de esta región autónoma,<br />

se encuentran, además de esta isla, otras menores,<br />

como las que les voy a describir: en los archipiélagos<br />

al nordeste de Sicilia, se encuentran las Islas Eolias;<br />

al oeste, las Islas Egadas; al suroeste, las Islas Pelagie,<br />

cuyo nombre significa «alta mar»; y al sur, las islas<br />

Pantellerias), y también la llamada Ustica.<br />

—¿Dónde está esta isla, preguntó Pancho? —Ustica,<br />

como ya les dije, es también una isla de Italia, ubicada<br />

en el Mar Tirreno, a sesenta y siete kilómetros<br />

al Noroeste de Palermo, repuso el abuelo. Y continuó<br />

platicándonos que la cultura siciliana presenta la<br />

característica de encontrarse en un contexto apartado<br />

de la realidad italiana, se expresa a veces, como una<br />

realidad distinta al resto <strong>del</strong> país. Además, Sicilia es<br />

una isla con una bella superficie, que ha sido pisada<br />

por varias culturas tales como: la romana, la bizantina,<br />

la árabe y hasta la catalana-aragonesa: todas<br />

ellas han dejado impresas sus huellas en ella. Éste es<br />

un lugar en el que el ambiente, el paisaje, la historia<br />

y los hombres definen su propia sensibilidad, muy<br />

diferente y muy particular al resto de Italia.<br />

—¡Tan diferente y tan particular, como que<br />

aquí se da la famosa Cosa Nostra. ¡Y el Padrino<br />

inquirió Pancho!<br />

—Así es hijo, contestó el abuelo, como queriendo<br />

evadir este tema…<br />

—¡Sí, así es!...<br />

—Pero Sicilia tiene otras cosas importantes, agregó<br />

con una seguridad definitiva, tales como el cultivo<br />

de la vid y la producción de vinos que son mayormente<br />

reconocidos en el extranjero.<br />

—¿Como cuáles Don Max, dijo Pedro, el más<br />

grande de mis amigos.<br />

—Entre los más conocidos, replicó el abuelo,<br />

está por ejemplo: el Vino de Marsala, de la provincia<br />

de Trapani, el Moscato de Pantelleria, el Malvasía de<br />

Lipari, así como el Nero de Avola, pero sobre todo,<br />

el Cerasuolo di Vittoria, el mejor vino siciliano, y el de<br />

más prestigio en la actualidad.<br />

—¿Cómo sabes tantas cosas abuelo? —¡Leyendo y<br />

viajando tantito!, contestó con cariño el abuelo.<br />

—¡Como dice la maestra: los viajes ilustran, agregó<br />

Pablo, el más joven de los tres.<br />

—Después de una hora de trayecto el crucero<br />

Ischia continuaba hacia al norte, seguido por una<br />

cauda de gaviotas, que no se despegaron <strong>del</strong> barco<br />

ni un instante y hacían un esplendoroso contraste<br />

con el azul <strong>del</strong> cielo sin nubes. Finalmente, después<br />

de tres horas llegamos a nuestro destino, ahí descendimos<br />

en una lancha que nos llevó hasta el muelle<br />

de Panarea. El crucero regresaría por nosotros hasta<br />

dentro de quince días.<br />

Panarea era una pequeña isla, perdida en la<br />

inmensidad <strong>del</strong> mar homérico. En ese periodo, en la<br />

confabulario 67


isla sólo había un minúsculo hotel, con un carácter<br />

muy rústico, que rentaba a los turistas colchones de<br />

aire o hamacas para dormir, y una que otra habitación<br />

con camas. Los pocos turistas que llegaban, no traían<br />

un gran equipaje y generalmente eran recomendados<br />

por gente habitual <strong>del</strong> lugar, ¡pero eso sí!, nunca<br />

olvidaban el traje de baño que no se quitaban ni para<br />

dormir, pero sí para asolearse, sobre todo los turistas<br />

europeos, quienes no conoce el pudor nuestro.<br />

—Este lugar era un lugar muy exclusivo e íntimo,<br />

su orografía montañosa, y el azul <strong>del</strong> mar bañaban<br />

todo su contorno y lo convertían en un lugar espectacular<br />

para todos aquellos que ansiaban tocar el cielo y<br />

el fondo <strong>del</strong> mar, al menos durante sus vacaciones.<br />

—La dueña <strong>del</strong> hotel era la señora Milena, ella era<br />

tan gorda, que cuando pasaba se cubría el paisaje con<br />

su sombra, pero tenía un carácter amable y generoso,<br />

era muy bonachona. Además, cocinaba como un<br />

ángel y su belleza era indiscutible: piel blanca, ojos<br />

aceitunados enormes, parecían dos piedras tan verdes<br />

como la cresta de la isla en primavera, tenía una<br />

mirada profunda como el océano, pero su estancia<br />

en la isla le había dado un tono bronceado a su piel<br />

que la hacía más hermosa; parecía una madona pintada<br />

por Sandro Botticelli. En cambio, Carlo el esposo,<br />

era bastante escuálido pero correoso, tenía una pinta<br />

de haber sido en su juventud buen mozo y mujeriego;<br />

él era mayor que Milena algunos años, sus ojos tenían<br />

un brillo extraño y su carácter siempre era alegre, muy<br />

bromista, nunca perdía la oportunidad de meterles<br />

mano a las caderas de las turistas; hábito que realizaba<br />

con gran familiaridad; las turistas se sentían<br />

alagadas con sus amistosas y coquetas caricias. Por<br />

su lado Milena, aceptaba esos desplantes de Carlo,<br />

porque los tomaba como un cumplido de bienvenida<br />

a las turistas.<br />

—¡Agasájate querido, que es lo único que te<br />

queda, decía Milena, con una sonrisa un tanto cuanto<br />

socarrona!<br />

—Carlo cantaba todo el día, era obvio que él hacia<br />

honor a su origen napolitano. Durante la mañana,<br />

ayudaba en todo a Milena; ellos hacían una bonita<br />

pareja. Él, por las tardes, se hacía a la mar religiosamente,<br />

tarareando diferentes arias en dialecto napolitano;<br />

él afirmaba que con el canto, atraía a los peces.<br />

En el hotel se consumía lo que él pescaba, y también<br />

compraba en alta mar, a otros pescadores, para completar<br />

su ración. Todo era muy fresco: pez dorado, pez<br />

luna, curbina negra, lenguado, boquerones, pargos,<br />

merluzas, dargos, mero, salmonete, pulpo, langosta,<br />

abulón, calamares, almejas y ostiones de todo tipo<br />

y tamaños.<br />

Su lancha, la que él mismo había bautizado con<br />

el nombre de Sirena, era blanca con vivos amarillos<br />

y rojos, ella se deslizaba lenta y cadenciosa sobre la<br />

superficie y reflejaba su esbeltez, contrastante con<br />

el cobalto <strong>del</strong> mar, tenía un motor silencioso, fuera<br />

de borda. En la oscuridad de la noche, su lámpara de<br />

gasolina, parecía una luciérnaga centellante. A distancia,<br />

la embarcación dibujaba su silueta iluminada por<br />

las explosiones <strong>del</strong> volcán Strombolí, que eructaba<br />

fuego, mínimo tres veces por la noche.<br />

Éste es un volcán aún activo de una de las islas<br />

Eolias. A este archipiélago pertenece a Panarea, con<br />

68 El Búho


3.4 km es la isla más pequeña <strong>del</strong> archipiélago, y también<br />

la más antigua formación geológica. Es una isla<br />

rica en paisajes sorprendentes y geologías extrañas<br />

Llamada originalmente Eounymos, que significa “la<br />

que está a la izquierda” respecto a Lipari.<br />

Aquí, en la oscuridad de la noche, las estrellas<br />

parecieran estar más cerca de la tierra, debido a la<br />

transparencia <strong>del</strong> aire; cualquiera podía tocarlas con<br />

las manos. En Panarea no había otra cosa que contemplar,<br />

más que el firmamento y escuchar el canto<br />

de los grillos o cigarras que resonaban sobre las rocas,<br />

el canto de las aves que pernoctaban en la isla.<br />

Durante el día, se podía nadar, bucear, comer y<br />

respirar el perfume resinoso y <strong>del</strong>icado de los arbustos<br />

y la hierba húmeda, que el viento agitaba en torno<br />

a la isla.<br />

Aquí en la caleta de Panarea, cada turista buscaba<br />

su propio lugar íntimo, y sólo se reunía con los demás<br />

en el hotel, para tomar los alimentos, dos veces al<br />

día: mañana y tarde. Los turistas tenían todo el tiempo<br />

para disfrutar <strong>del</strong> lugar. Mientras las costas de la<br />

isla se iban tiñendo con una claridad dulce y suave,<br />

como la piel y los labios carnosos de Milena; todo se<br />

pintaba de colores azul, verde y grises, como los cantiles<br />

inmarcesibles de la isla. Las pocas nubes que se<br />

formaban, desaparecían a la velocidad <strong>del</strong> viento que<br />

las arrastraba paulatinamente, empujadas por el soplo<br />

que venía <strong>del</strong> sur mediterráneo.<br />

Nosotros en compañía <strong>del</strong> abuelo exploramos toda<br />

la isla. La cima más alta de Panarea se llama Pizzo <strong>del</strong><br />

Corvo, y desciende gradualmente hacia el oriente con<br />

terrazas cultivadas con trigo y olivos, mientras que el<br />

Gonzalo Cabrera<br />

confabulario 69


lado occidental de la isla es inhóspito y deshabitado.<br />

La población de Panarea se concentra en tres puntos,<br />

San Pietro, embarcadero donde llegan los aliscafos de<br />

línea regular, Ditella al nordeste y Drauto al sudeste.<br />

La zona oeste de la isla está deshabitada y ni siquiera<br />

existe un sendero de circulación, los cantiles se hunden<br />

verticales, en lo profundo <strong>del</strong> mar.<br />

Todos los días disfrutábamos de aquel paisaje<br />

luminoso, transparente y cálido con sus escasas<br />

playas. Desde muy temprano, los turistas escogían<br />

cada uno su lugar predilecto, que los demás respetaban<br />

a lo largo <strong>del</strong> día. A unos cien metros<br />

<strong>del</strong> muelle, había una enorme roca plana y<br />

un poco inclinada, parte de aquella especie<br />

de plancha caliza y cacariza media sumergida<br />

en el agua, era bañada de tanto en tanto, por<br />

el suave oleaje. El que llegar a ella, primero,<br />

era el más privilegiado durante el día. A pesar<br />

de los pocos turistas, nosotros procurábamos<br />

levantarnos temprano, para disfrutar de esta<br />

plataforma natural, pero también la compartíamos<br />

con la tedesca 1 como le llamaban a Brigita;<br />

era una escritora alemana. Su equipaje era una<br />

maleta de libros que disfrutaba, ella cuando no<br />

estaba leyendo, estaba nadando. Era una esbelta<br />

y escultural valquiria de ojos azul intenso como<br />

si se los hubiesen pintado con el agua <strong>del</strong> mar;<br />

además era muy solitaria, Brigita siempre buscaba<br />

los lugares más apartados para leer, nadar<br />

y asolearse, completamente desnuda. A mis amigos<br />

Pancho, Pablo y Pedro les gustaba atisbar;<br />

ella intuía el despertar de nuestro libido, y al vernos,<br />

con disimulo y condescendencia dejaba escapar<br />

una sutil sonrisa aprobando nuestra osadía. Nosotros<br />

ya no éramos tan niños, teníamos entre los diez y<br />

doce años, pero ya se nos paraban los pelos de punta<br />

con las muchachas.<br />

Después de nadar, aquella hermosa sirena, salía<br />

<strong>del</strong> agua cristalina, para asolearse sobre las doradas<br />

rocas; se cubría parte los glúteos con una toalla y leía<br />

horas y horas, libro tras libro, con los senos sobre la<br />

roca o sobre la escasa playa. Le gustaba hacer anotaciones<br />

en su libreta, que siempre tenía a su lado.<br />

Había también, un señor con barba gris y tupida<br />

70 El Búho<br />

Margarita Cardeña


al que le decían el irlandés, quien se hacía presente<br />

a medio día, echándose clavados desde lo alto de<br />

un cantil, él llamaba la atención de todos. Su barba<br />

y patilla muy tupidas, dejaba asomar los ojos grandes<br />

y azules que irradiaban inteligencia y bonhomía.<br />

Milena decía que se trataba de un irlandés, que era de<br />

Londonderry, una ciudad al norte de Irlanda.<br />

También se dejaba ver, después <strong>del</strong> almuerzo,<br />

un pintor muy hermético, llamado Cremonini, quien<br />

sabía escoger con gran acierto los paisajes más<br />

hermosos para pintar sus cuadros, todos le decían<br />

maestro. Él llegaba por la mañana, con una gran tela,<br />

que amarraba al caballete para protegerla <strong>del</strong> viento<br />

y se disponía a pintar hasta las seis de la tarde. Sus<br />

mo<strong>del</strong>os casi siempre eran los propios parroquianos,<br />

la composición estaba integrada por grupos de personas<br />

que superponía al paisaje, como la típica familia<br />

italiana. Su obra se caracterizaba por una gama<br />

de colores cálidos, (rojos, rosas y también azules).<br />

Al terminar de pintar los personajes, dejaba escurrir<br />

un solvente que deformaba los rostros, dando la<br />

impresión de seres de otro planeta.<br />

Otro de los huéspedes, eran un matrimonio italiano<br />

con cuatro hijas de nuestra edad, que siempre usaban<br />

unas miniaturas de bikinis que apenas cubrían sus<br />

inocencias públicas. ¡Los bikinis les cubrían lo indispensable!<br />

—menos que una hoja de parra. Cremonini<br />

las pintó en todas las poses, ellas eran su máxima<br />

inspiración. Él las prefería cuando se asoleaban,<br />

seguramente por el monobikini que usaban, dejando<br />

al aire los pequeños senos púberes. Mis amigos y yo,<br />

nos excitábamos al igual que el artista, como buenos<br />

voyeristas. ¡Al menos eso pensábamos nosotros!...<br />

Yo prefería <strong>del</strong>eitarme con la desnudes de la alemana,<br />

y ver pintar al artista, sobre todo, admiraba<br />

la facilidad con que aplicaba los colores. Siempre<br />

que podía, le echaba un ojo con mucha discreción,<br />

ya que el artista se ponía nervioso cuando se daba<br />

cuenta que lo estaban observando. Cada vez que<br />

eso ocurría, dejaba de pintar y fumaba su enorme<br />

puro, tenía la costumbre de dar vueltas en torno a<br />

la obra, con las manos entrelazadas atrás <strong>del</strong> cuerpo<br />

y la cabeza incrustada en el pecho; daba vueltas<br />

y vueltas al caballete como león enjaulado, hasta que<br />

el intruso desaparecía y entonces continuaba con su<br />

trabajo pictórico.<br />

¡Todos los turistas tenían <strong>algo</strong> que hacer en<br />

Panarea! Algunos se dedicaban a leer, charlar y dormir<br />

o simplemente disfrutaban <strong>del</strong> descanso, mientras<br />

otros aprovechaban al máximo los privilegios que les<br />

proporcionaba la naturaleza. Al caer la tarde todos<br />

parecían camarones hervidos; ya habían perdido el<br />

color lechoso con el que habían llegado.<br />

Desnudarse en Panarea, era un hábito común.<br />

La relación social entre los turistas era la de una<br />

gran familia; la comunicación entre los extranjeros<br />

que no hablaban mucho italiano, se manifestaba con<br />

una simple sonrisa o una inclinación de cabeza.<br />

El irlandés era un señor alto y flaco que parecía<br />

un quijote escandinavo, blanco como un cirio; todos<br />

decían que era la primera vez que venía a Panarea. Él<br />

no hablaba italiano y cuando necesitaba <strong>algo</strong> sacaba<br />

su diccionario para pedir las cosas. Un buen día, todos<br />

advirtieron su ausencia. Los dueños <strong>del</strong> hotel y los<br />

confabulario 71


turistas extrañados, comenzaron a buscarlo por toda<br />

la isla. Carlo incluso, le dio varias vueltas a la isla en<br />

su lancha, sin ningún resultado. Por la tarde se avisó<br />

de inmediato a la Guardia Costera, por el único medio<br />

con el que contaba la isla: una banda corta de radioaficionado.<br />

La guardia prometió llegar al día siguiente,<br />

pero les informó, que si no aparecía esa noche, después<br />

sería más difícil encontrarlo vivo.<br />

Al día siguiente, todos los turistas a primera hora,<br />

se dieron a la tarea de buscar por tierra, alborotando<br />

las aves que habitaban en la maleza escasa y erizada<br />

de la isla.<br />

Esa mañana el abuelo nos invitó a bucear para<br />

sacar percebes, ostiones o erizos de mar, que Milena<br />

cocinaba muy sabroso. Nos alejamos en nuestro colchón<br />

flotante a unos mil metros hacia el oeste <strong>del</strong><br />

muelle, y en una de tantas zambullidas, el abuelo Max,<br />

nos pidió que lo siguiéramos al fondo, donde se veía<br />

un cuerpo enredado entre las algas, luego nos pidió<br />

que le ayudáramos a sacarlo. Pedro y yo fuimos los<br />

únicos que pudimos llegar hasta el fondo donde estaba<br />

el cuerpo —sin duda a una profundidad de dieciocho<br />

brazadas nuestras—. Con dificultad logramos<br />

subir el cuerpo al colchón salvavidas, para después<br />

arrastrarlo a nado hasta la caleta de Panarea.<br />

Llegamos al muelle como héroes, con aquel cuerpo<br />

sin rostro y con las tripas de fuera. De inmediato,<br />

todos se amontonaron en torno al cadáver, que estaba<br />

desfigurado de la cara, sin ojos y el vientre reventado,<br />

el cuerpo despedía ya, un olor muy desagradable, bajo<br />

el sol bravo de aquel día quemante y sin viento. Carlo<br />

lo cubrió con una sábana y comentó a los ahí presentes,<br />

que el cuerpo no flotó, porque los peces le habían<br />

desgarrado el estómago. ¡Es probable, agregó, que lo<br />

haya atacado una morena, por este desgarramiento<br />

que tiene en la pantorrilla izquierda!<br />

Por sus barbas pensamos que se trataba <strong>del</strong><br />

irlandés. Todos miraban aquel cuerpo, rígido, verdosos<br />

y deslavado; sus labios <strong>del</strong>gados y desgarrados<br />

mostraban la dentadura, sin pronunciar palabra.<br />

Desgraciadamente su diccionario ya no le sería útil, ni<br />

para explicar la causa de su muerte.<br />

Ese día por la tarde, llegaron los carabinieri, quienes<br />

venían acompañados de soldados de la marina<br />

y un médico legista, además, con media docena de<br />

buzos para buscar al desaparecido. Cuando llegaron,<br />

a las tres de la tarde, el cuerpo, con el calor había acelerado<br />

su descomposición y despedía un olor hediondo<br />

y nauseabundo. De inmediato cuestionaron a todo<br />

mundo, y subieron el cadáver envuelto en una bolsa<br />

de plástico negra. Pero la noticia más desagradable<br />

que nos sorprendió, fue cuando la policía pidió que:<br />

“quienes sacaron el cadáver, tenían que acompañarlos<br />

a Palermo, mientras se hicieran la autopsia y las<br />

investigaciones pertinentes”. Milena desconcertada<br />

exclamó: !Mamma mía! 2 ¿Ma, perché i bambini? 3<br />

Carlo, les dijo que no era justo nuestra detención,<br />

que debían estar agradecidos, ya que i mexicani 4 les<br />

ahorraron el trabajo de la búsqueda; sin embargo, el<br />

capo de la policía contestó: ¡Questa é la legge signori,<br />

inoltre! 5 ¡questo uomo non ha faccia! 6 ¡Para la policía,<br />

nosotros éramos sospechosos!<br />

Al caer la tarde, salió la fragata de la Guardia<br />

Costera, —gris como una carroza fúnebre— la que<br />

72 El Búho


llevaba al hombre sin rostro, a la morgue, y a nosotros<br />

también, pero en calidad de detenidos. El semblante<br />

<strong>del</strong> abuelo se derrumbaba, su ánimo y su espíritu taciturno<br />

flaqueaban por momentos. Él no podía ocultar<br />

su preocupación, estaba arrepentido por habernos<br />

involucrado en aquel descubrimiento truculento. Nos<br />

despedimos de los amigos que hicimos ahí, quienes<br />

nos veían como verdaderos héroes incomprendidos.<br />

La tedesca se despidió de mí con un tierno beso,<br />

mientras yo me incendié en el acto, como una tea.<br />

En silencio me pregunté: ¿Por qué Poseidón, que tiene<br />

todo el poder sobre el océano, permitió que sus fieras<br />

se arrojaran contra el indefenso irlandés, y de paso nos<br />

flageló, con tales consecuencias?<br />

Ya en cubierta, con la brisa <strong>del</strong> mar, se esfumaban<br />

y se perdían las esperanzas de volver a Panarea. Con<br />

tristeza nos despedimos de aquel maravilloso<br />

y perdido paraíso y dijimos adiós a los amigos, y<br />

los suculentos manjares que día a día cocinaba<br />

la Donna Milena 7 . Por un lado, todo aquel panorama<br />

se iba desvaneciendo junto con nuestras<br />

ilusiones, y por el otro, nos acosaban los malos<br />

augurios. La fragata giró rauda y veloz, cual<br />

albatros, mecido en el azul <strong>del</strong> cielo. La propela<br />

de la fragata, como se le conoce comúnmente<br />

a la hélice, dejaba una estela circular de espesa<br />

espuma, que se disolvía en lo oscuro <strong>del</strong> mar,<br />

al igual que nuestras interrumpidas vacaciones.<br />

Las gaviotas nos seguían a escasos treinta<br />

metros, y algunas chillaban y se peleaban por<br />

un pez atrapado. Teníamos la ligera sospecha<br />

que algunas de ellas, nos habían seguido desde<br />

Messina. ¡Probablemente la Guardia Costera las<br />

utilizaba como espías a su servicio....! ¿No lo<br />

creen ustedes?<br />

1 La alemana<br />

2 Madre mía<br />

3 Pero porqué los niños<br />

4 Los mexicanos<br />

5 Esta es la ley señores<br />

6 Este hombre no tiene rostro<br />

7 La señora Milena<br />

María Emilia Benavides<br />

confabulario 73


Francisco Javier Arroyo<br />

Jesús Anaya<br />

Ese viernes no hubo clases, así que<br />

acompañé a mi madre al centro de<br />

la ciudad, a la plaza de “La Santísima”,<br />

detrás <strong>del</strong> Palacio Nacional, ahí<br />

había unos negocios donde vendían chiles<br />

secos, semillas y otros productos <strong>del</strong> ramo.<br />

Cuando mi madre, elaboraba mole estilo<br />

oaxaqueño, compraba los ingredientes ahí,<br />

así que mientras la esperaba, me senté en<br />

la banqueta, había unas tablas de triplay<br />

que obstruían la visión a una obra en construcción<br />

en el predio contiguo, me asomé a<br />

través de un resquicio miré la excavación,<br />

había un trascabo y dos camiones de volteo, aproveché que<br />

nadie me observaba y me introduje, llegué a la excavación, a<br />

mis casi doce años y con la ilusión de ser algún día, arqueólogo,<br />

era mi oportunidad, dí un salto directo al agujero, nunca<br />

supe si esa excavación había sido parte <strong>del</strong> proyecto Templo<br />

Mayor, pues siete meses antes habían encontrado muy cerca<br />

de ahí, en la esquina de República de Argentina y Guatemala,<br />

el monolito de la diosa Coyolxauhqui (cara pintada con cas-<br />

74 El Búho


cabeles), con lo cual dio inicio el proyecto arqueológico<br />

urbano más importante de nuestro país.<br />

Tomé un madero y comencé a escarbar, encontré<br />

varios huesos, luego hallé un cráneo lleno de<br />

tierra, los metí en la bolsa de mi madre y salí, sin<br />

evitar ensuciarme, mi madre me esperaba furiosa,<br />

cuando llegamos a casa, me dediqué a limpiar<br />

los huesos, cuidé que nadie me viera, después los<br />

guardé en una caja debajo de mi cama.<br />

En la noche soñé que viajaba en la parte superior<br />

de un camión de volteo repleto de tierra<br />

húmeda, se dirigía a un lugar desolado, la descargaba<br />

sobre montones de restos humanos, algunos<br />

crujían, los cráneos movían sus mandíbulas<br />

como queriéndome morder, otros lanzaban espantosos<br />

alaridos, desperté sobresaltado, ya no<br />

pude dormir.<br />

Esa semana anduve intranquilo, despistado y<br />

temeroso.<br />

La noche <strong>del</strong> 24 de octubre de 1978, escuché<br />

ruidos debajo de mi cama, me asomé, <strong>algo</strong> estaba<br />

ahí, sentí su mirada, de ambas cuencas, surgió<br />

una intensa luz, era el cráneo; lleno de terror salí<br />

de mi habitación para introducirme al baño, en<br />

donde me quedé toda la noche.<br />

Eran las siete de la mañana cuando mi padre se<br />

percató de mi presencia en el baño, me preguntó:<br />

-¿por qué te quedaste dormido aquí?, ¿qué te<br />

pasó?<br />

Contesté:<br />

-Lo que pasa es que tenía un dolor de estómago<br />

muy fuerte, entré al baño y me venció el sueño.<br />

Ese día mi distracción fue total, el maestro Jacinto<br />

me previno varias veces de que pusiera atención<br />

o mandaría un citatorio a mis padres.<br />

Cuando llegué a casa, se encontraba el camión<br />

recolector de basura en la calle, decidido, traté de<br />

deshacerme de los huesos, pero al sacarlos, rodaron<br />

por el piso, haciendo tremendo escándalo,<br />

mi madre gritó para preguntar el origen <strong>del</strong> ruido,<br />

contesté que no pasaba nada, al momento de sacar<br />

la caja a la calle, el camión recolector ya se había<br />

marchado, me encontré de frente a mi padre,<br />

quien llegaba de sus labores diarias, me cuestionó<br />

sobre la caja, tuve que mentir, aludiendo que se<br />

trataba de un material para la escuela.<br />

En la noche no quería entrar a mi habitación,<br />

pero lo tuve que hacer, me senté sobre mi cama,<br />

me quedé dormido con la luz encendida, ya entrada<br />

la noche comenzaron los ruidos, me armé<br />

de valor, miré de frente el cráneo que permanecía<br />

con las cuencas encendidas, de pronto ya no sentí<br />

miedo, era increíble verlo de cerca, meticulosamente<br />

lo revisé, centímetro a centímetro, noté algunas<br />

cicatrices en la parte frontal, otra a un lado<br />

de la cuenca derecha, además algunas marcas en<br />

la barbilla, me quedé conmovido ante mis preguntas,<br />

¿quién fue?, ¿dónde y en qué época vivió?, me<br />

venció el sueño.<br />

Al día siguiente ante los primeros rayos <strong>del</strong> sol<br />

que entraban por mi ventana, se encontraba ahí,<br />

sobre la cama, lo miré, me miró, abrió su mandíbula<br />

para decirme: cualli tonaltin, después sabría<br />

su significado (buenos días), quise salir corriendo<br />

confabulario 75


de mi habitación a causa <strong>del</strong> miedo, sin embargo<br />

me enfrenté a él, y pregunté:<br />

-¿Quién eres?, ¿Qué quieres?<br />

Contestó:<br />

-Tetlepanquetzal……Tetlepanquetzal.....ne notoca…Tetlepanquetzal<br />

(me llamo Tetlepanquetzal),<br />

ya no habló más, hice anotaciones en una libreta,<br />

salí de casa rápidamente.<br />

En la biblioteca de la escuela consulté las enciclopedias<br />

de Historia de México y México a través<br />

de los siglos, era tarde cuando llegué a casa, esa<br />

noche no hubo ruidos, dormí placenteramente,<br />

tuve un sueño muy extraño, había mucha gente, la<br />

mayoría vestía con ropas coloridas y plumajes extravagantes,<br />

mi rostro estaba pintado de carmín,<br />

participaba en un ritual muy extraño frente a una<br />

enorme pirámide, portaba vestimentas con piel<br />

de jaguar y sobre mi cabeza, amarrada con tiras de<br />

piel, una cabeza de águila, sostenía con mi mano<br />

derecha un garrote con puntas de piedras filosas<br />

(macahuitl), seguramente era un guerrero águila<br />

(cuauhpilli), en la ceremonia se encontraban varios<br />

hombres atados de pies y manos, alguien con<br />

otra vestimenta y con plumas de varios colores<br />

realizaría una especie de ceremonia, llenando de<br />

incienso el lugar, se escucharon unos gritos ensordecedores,<br />

justo en ese momento desperté sobresaltado,<br />

empapado en sudor; ese día, después<br />

de clases continué con mi investigación, consulté<br />

un diccionario náhuatl, traté de aprender algunas<br />

palabras, y no fue sino hasta las 7:30 de la noche<br />

cuando dejé la biblioteca, nuevamente salí a toda<br />

prisa rumbo a mi casa, me regañaron y me fui a<br />

mi recámara sin merendar, nuevamente acepté<br />

mi castigo.<br />

Era de madrugada cuando comenzaron los<br />

ruidos, saqué el cráneo e inicié un diálogo, le pregunté<br />

si en verdad era Tetlepanquetzal, el señor de<br />

Tlacopan, primo de Cuauhtémoc (águila que cae<br />

sobre su presa), le pregunté, además, que si él<br />

había peleado en contra de los invasores españoles,<br />

que saquearon el oro de la Gran Tenochtitlan,<br />

quise preguntarle sobre Hernán Cortés, pero al<br />

ver que sus ojos se iluminaron, guardé silencio,<br />

lo escuché:<br />

-Quema… ne… Tetlepanquetzal… (si soy<br />

Tetlepanquetzal).<br />

Me quedé paralizado de asombro, no podía<br />

creer, estaba frente a un personaje importante<br />

en la historia de nuestros antepasados, un testigo<br />

presencial de la conquista de nuestro territorio<br />

prehispánico, un hombre cercano a Cuauhtémoc,<br />

volví a preguntar:<br />

-¿Hablas español?<br />

Dijo:<br />

-Sí, barbados hablar, aprender, Malintzin Tenépatl<br />

(mujer de Hernán Cortés), Huey Tlatoani<br />

Cuauhtémoc (Gran gobernante águila que cae<br />

sobre su presa) hablar dioses, resistir ataque, señal<br />

noche, Huitzilopochtli, luz de la noche canto<br />

de guerra.<br />

No entendía en su totalidad lo que me decía,<br />

saqué mis apuntes y creo que a lo que se refería, era<br />

a que en ese período surcó por el cielo un cometa<br />

76 El Búho


y ellos habrían entendido el paso de éste, como<br />

una señal <strong>del</strong> dios de la Guerra (Huitzilopochtli)<br />

para enfrentar a los españoles, encabezados por<br />

Hernán Cortés, continuó:<br />

-Quetzalcoatl, dios dador vida, redentor, anunció<br />

el mal, barbados mal <strong>del</strong> sur, hijos de Coatlicue<br />

y de Mixcoatl, llegados para sacrificar hijos de Tonatiuh.<br />

Robar metal amarillo, robar figuras de dioses,<br />

matar niños, jóvenes, ancianos, Tenochtitlan<br />

luego ser lugar de fuego, Cuauhtémoc llamó a<br />

sus alianzas, Tetlepanquetzal de Tlacopan traer<br />

cientos guerreros águilas (cuauhpipiltin) y jaguares<br />

(ocelopipiltin), valientes defender<br />

pueblo y dioses y a Tlatoani, vencimos<br />

a la noche, barbados huir, levantamos<br />

murallas, ciudad, adoración a Huitzilopochtli<br />

y Xipe Tótec, ceremonia de<br />

Tlacaxipehualiztli (sacrificios humanos<br />

antes de la primavera), 22 barbados<br />

prisioneros, desollados, ofrecidos para<br />

vencer en la guerra, Tlaloc envió purificación<br />

año conejo, 21 días cayó agua,<br />

casas inundadas, Tlaloc mandó señal<br />

para ganar guerra. Muchos ahogados,<br />

Huey Tlatoani Cuauhtémoc, preparar<br />

500 cuauhpilli (guerrero águila), 1200<br />

ocelopilli (guerrero jaguar), 3000 macehualtin<br />

(guerreros resistentes), barbados<br />

regresar, tlaxcaltecas regresar por<br />

venganza, 135 000 hombres en cabeza,<br />

después barbados, muchos caballos,<br />

perros hambrientos, cañas de fuego, todos<br />

atacar a los dioses, Quetzalcoatl molesto hizo<br />

llamado a Tlatoani valiente, guerra de 80 días, resistencia<br />

de guerreros, hambre, peste negra, agua<br />

fétida, muchos muertos, no rendir ante barbados,<br />

Huitzilopochtli mandar señal, Metztli (luna) negra<br />

seis días, Tlatoani, pedir ayuda, Tlacopan quedar<br />

en ruinas, yo Tetlepanquetzal pelear, atrapar cinco<br />

barbados, tenerlos en casa de Cuauhtémoc 60 días,<br />

aprender de ellos, lengua, armas, pólvora (polvo<br />

que enciende), ceremonia de ayuda a Coatlicue,<br />

5 barbados sacrificados, pocos vivimos, atrapar,<br />

encerrar Tlatoani Cuauhtémoc y Tetlepanquetzal.<br />

César Mancera<br />

confabulario 77


Se escuchó el cerrojo de la puerta, lo lancé por<br />

debajo de la cama. Era mi madre, quien preguntó<br />

el motivo de los cuchicheos, me pidió que me durmiera,<br />

contesté que sí, me quedé completamente<br />

dormido; soñé una hermosa ciudad prehispánica,<br />

llena de colores, con gran actividad, miles de personas<br />

cruzaban las hermosas calles empedradas,<br />

hacia el oriente se admiraban los hermosos volcanes:<br />

Popocatépetl (cerro que humea) e Iztaccíhuatl<br />

(mujer blanca), veía una abundante vegetación,<br />

hermosos canales que cruzaban la ciudad, el cielo<br />

azul, lleno de variadas aves de muchos colores. Yo<br />

portaba un hermoso pectoral de plumas de quetzal,<br />

color turquesa, muñequeras, orejeras, espinilleras,<br />

aretes, anillos, collares con glifos de varios<br />

dioses, todos de oro laminado, portaba además<br />

taparrabo con diseño tolteca, capa con motivos<br />

guerreros y un elegante penacho elaborado en<br />

Tlacopan, (lugar de plantas floridas), con plumaje<br />

de aves traídas de Xochimilco, Texcoco y Mixquic,<br />

en mi sueño aparecían varios guerreros águilas y<br />

jaguares, todos uniformados y bien alineados, esperaban<br />

la orden <strong>del</strong> Huey Tlatoani Cuauhtémoc<br />

quien se encontraba sobre un basamento circular,<br />

Adolfo Mexiac<br />

78 El Búho


me encontraba a su lado derecho, me miraba, me<br />

llamaba Tetlepanquetzal, señalaba con su dedo índice<br />

hacia el oriente donde se apreciaban nubes<br />

de polvo a lo lejos, me decía: Quetzalcoatl huala<br />

Tenochtitlan (Quetzalcoatl viene a Tenochtitlan),<br />

miraba a lo lejos, de repente miraba al Tlatoani y<br />

ya su rostro era el de una calavera con las cuencas<br />

llenas de fuego, miraba toda la ciudad en ruinas y<br />

mucha gente muerta tirada sobre la plaza principal,<br />

a decir verdad ése ha sido el peor sueño que<br />

he tenido.<br />

A la siguiente noche, continué escuchando a<br />

Tetlepanquetzal, me dijo que permanecieron por<br />

más de cinco días encerrados en la propia casa<br />

de Cuauhtémoc, al sexto día Malinche (así le llamaban<br />

a Hernán Cortes, por ser este dueño de<br />

Malintzin) habló con ellos a través de la traductora,<br />

la propia mujer de Cortés, fue quien les conminó a<br />

entregar los tesoros escondidos, se refería al oro.<br />

Continuó su historia:<br />

-Huey Tlatoani Cuauhtémoc sufrir por pueblo,<br />

todo se acabó, barbados destruir a los dioses, Coatlicue,<br />

Quetzalcoatl, Huitzilopochtli, Mictlantecuhtli,<br />

Tlaloc, Tezcatlipoca, todos hundidos en el agua,<br />

mancillados, Cuauhtémoc no reveló la ubicación<br />

<strong>del</strong> oro, todo quedó guardado en casa de él, bajo<br />

tierra, con dirección a Huizachtecatl, nos quemaron<br />

pies, manos, valiente Tlatoani, guardó silencio,<br />

Mictecacihuatl (Señora de la muerte), cuidar<br />

nuestros huesos después de morir, hubo ceremonia,<br />

llegar a inframundo, solo carne desaparece,<br />

alma pertenece al aire, al aspiro, evocar muertos,<br />

no se van, quedan con nosotros.<br />

Le pregunté:<br />

-¿Qué quieres que haga por ti?<br />

Las cuencas destellaron un azul intenso, me<br />

contestó:<br />

-Cerca de donde me encontraste, está el Huey<br />

Tlatoani Cuauhtémoc, una vez que nos quemaron<br />

los pies y las manos, Malinche nos colgó de<br />

un árbol, nos tiraron en una fosa y nos cubrieron<br />

de lodazal, encuéntralo, sólo así podrá cumplirse<br />

el deseo <strong>del</strong> Tlatoani de regresar a la vida, al aire,<br />

al sol, al agua.<br />

Al día siguiente, muy temprano, me dirigí a la<br />

Plaza de la Santísima, mi decepción fue mayúscula<br />

al ver que en lugar de la excavación se encontraban<br />

unas jardineras de terrazos; pregunté a algunas<br />

personas que hacían limpieza en el lugar, no<br />

supieron, le pregunté a un conductor de camión,<br />

quien me contestó que la tierra de la construcción<br />

estaba siendo descargada en los tiraderos de Santa<br />

Cruz Meyehualco, al oriente de la ciudad, entristecido<br />

me fui a mi casa.<br />

En la noche, me encontraba pensativo, los ruidos<br />

se escuchaban bajo mi cama, no quise hablar<br />

con Tetlepanquetzal, pensaba que lo había decepcionado,<br />

al no haber podido recuperar al Huey<br />

Tlatoani Cuauhtémoc.<br />

Al día siguiente, sábado, muy de mañana,<br />

abordé un camión y me fui a Santa Cruz Meyehualco,<br />

llegué rápido.<br />

Efectivamente, había bastantes camiones, tanto<br />

de recolección de basura como de escombros,<br />

confabulario 79


así que desde lejos se podían apreciar los montículos<br />

de ladrillos, tierra, material de desecho,<br />

basura y demás, todo mojado, pues había llovido<br />

toda la noche.<br />

Recorrí casi todo el lugar sin hallar nada,<br />

era más de medio día y me encontraba fatigado,<br />

enlodado, hambriento, sediento, acalorado y sobre<br />

todo desanimado, creí que todo había sido<br />

en vano.<br />

Sentí que era momento de retirarme, pero, sobre<br />

un montículo divisé una madera rectangular<br />

con pedazos de vidrios oscuros incrustados en las<br />

orillas, estaba llena de lodo, con dificultad, la limpié,<br />

concluí que esa madera, era un macuahuitl<br />

(macana con puntas de obsidiana, utilizada por<br />

los guerreros aztecas), continué buscando en<br />

el montículo, transcurrieron más de dos horas,<br />

fue entonces que topé con una roca esférica de<br />

mediano tamaño, el palo se hundió por un orificio,<br />

luego por otro, la limpié hasta descubrir que era<br />

un cráneo, encontré otros huesos, la tarde cayó,<br />

guardé todo dentro de un costal de yute que encontré<br />

por ahí, me retiré.<br />

Llegué de noche a casa, escondí el costal, esperé<br />

a que durmieran, comencé a revisar pieza<br />

por pieza.<br />

Limpié el cráneo, observé su mandíbula, <strong>algo</strong><br />

brillaba dentro de ésta, encontré un hermoso brazalete<br />

circular de oro laminado con un glifo de<br />

cabeza de águila en posición de ataque, además,<br />

muy bien envuelto, un rollo de papel amate pictografiado,<br />

lo desenvolví, aprecié algunos pasajes de<br />

la vida cotidiana de aquel personaje, los colores<br />

estaban muy bien conservados.<br />

Saqué a Tetlepanquetzal, coloqué los cráneos<br />

de frente, el foco de mi lámpara explotó, de sus<br />

cuencas surgieron luces de colores e iniciaron<br />

una charla bastante fluida en náhuatl, les pedí que<br />

guardaran silencio, mis padres podían escuchar y<br />

sería el fin, los puse en la caja de cartón y los metí<br />

debajo de la cama, me acosté, su charla continuó,<br />

no supe hasta qué horas, por que me quedé completamente<br />

dormido.<br />

A la mañana siguiente, me alistaba para ir a la<br />

escuela, cuando escuché una voz que me decía,<br />

tlazohcamati, tlazohcamati (gracias, gracias), era<br />

Tetlepanquetzal, me pidió que los regresara a su<br />

lugar de origen; envolví cada hueso con periódico,<br />

incluyendo el macuahuitl; la hoja <strong>del</strong> códice, la<br />

enrollé cuidadosamente y la introduje en la mandíbula<br />

de Cuauhtémoc y los cráneos con mantas,<br />

acomodé todo en una mochila, antes de esto,<br />

Cuauhtémoc me dijo:<br />

-Xocoyotl copitl, tlazohcamati, no teocuitlatl<br />

tica chantli, miquiztli, quiahuitl, metztli. (Hermano<br />

menor luciérnaga, gracias, mi oro está en casa,<br />

muerte, lluvia, luna, inframundo).<br />

Guardó silencio.<br />

La mañana estaba nublada, vestido con uniforme<br />

escolar y mochila al hombro, salí de casa,<br />

era un 3 de diciembre de 1978. Una vez que llegué<br />

al Museo de Antropología e Historia, tenía varios<br />

sentimientos encontrados, aún así, coloqué, sin<br />

que nadie me viera, la mochila frente a la enorme<br />

80 El Búho


puerta de cristal de aquel hermoso recinto, hogar<br />

de la historia nacional, crucé la arbolada, escuché<br />

a lo lejos un par de voces que al unísono decían:<br />

tlazohcamati (gracias), caminé, aprecié el hermoso<br />

Castillo de Chapultepec, me senté un rato, me<br />

fui a casa.<br />

Unos días después, mirando el noticiero televisivo<br />

junto a mi familia, dieron a conocer una<br />

sorprendente noticia:<br />

“Arqueólogos mexicanos encuentran restos <strong>del</strong><br />

emperador azteca Cuauhtémoc, así como de otro<br />

personaje de la época, ambos fueron hallados cerca<br />

<strong>del</strong> Templo Mayor; el Instituto de Cultura e Historia<br />

informó, que acompañado a estos, también<br />

localizaron un códice que puede dar a conocer la<br />

verdad sobre la vida y muerte de este gran héroe<br />

azteca, el último Huey Tlatoani”<br />

Me dirigí a mi habitación, mi madre preguntó:<br />

-¿A dónde vas hijo?<br />

Sonriendo, le contesté:<br />

-A estudiar Historia de México.<br />

Antes de encender la luz de mi recámara, miré<br />

la repisa lateral, ahí se encontraba el brazalete<br />

de oro, su brillo era intenso, se apreciaba el glifo<br />

de la cabeza de un águila en posición de ataque,<br />

era <strong>del</strong> emperador Cuauhtémoc, el verdadero<br />

Guerrero Águila.<br />

Manuel González Serrano<br />

confabulario 81


letras libros revistas<br />

David Figueroa<br />

Santa Anna. Nuestra historiografía<br />

siempre ha tenido la característica<br />

de enseñarnos quiénes son los personajes<br />

nacionales catalogados como heroicos<br />

o malvados. Como nación, gozamos<br />

de grandes caudillos que han dado forma<br />

a nuestra actual vida contemporánea pero<br />

se ha vituperado a otros, cuyas acciones han<br />

sido un tanto negativas social, económica y<br />

políticamente hablando, pero en este contexto<br />

¿quién está libre de culpas?<br />

La presente lectura es un reconocido<br />

esfuerzo por tratar de colocar en un juicio<br />

más equitativo, a uno de los personajes<br />

Luckie<br />

más siniestros de la historia Patria, Antonio<br />

López de Santa Anna.<br />

A lo largo de su vida, este héroe, considerado por algunos<br />

un héroe nacional y por otros un traidor y vende patrias, tuvo<br />

a México comiendo de su mano a lo largo de casi tres décadas<br />

en las que fuimos víctimas de dos intervenciones extranjeras,<br />

pérdida de nuestro territorio (aunque no fue tal ya que fue consi-<br />

82 El Búho


derada una “venta”), una hacienda nacional en ruinas<br />

así como un intento por establecer una dictadura y,<br />

finalmente, la conquista de grupos centralistas y federalistas<br />

<strong>del</strong> poder político <strong>del</strong> país.<br />

La figura enigmática de Antonio López de Santa<br />

Anna fue sin duda de hipocresía y deslealtad pero<br />

tampoco podemos ignorar los escasos momentos<br />

de lucidez al frente de las batallas y los grandes proyectos<br />

(egocentristas también) que no se llevaron a<br />

cabo en su mandato, tales como la edificación de una<br />

“Victoria alada” (como nuestro mal llamado Ángel de<br />

la Independencia) y la convocatoria para comenzar<br />

a buscar lo que más tarde llevaría al encuentro con la<br />

letra y música de nuestro hermoso Himno Nacional.<br />

Para Fuentes Aguirre, nuestro autor, hablar a<br />

través de este “espléndido bribón”, como él le llama,<br />

es una forma de conocer hechos poco comentados y<br />

discutidos en la historia nacional. ¿Por qué dejar que<br />

Texas se separara tan fácilmente de nuestro país pretextando<br />

la no aplicación de la Constitución de 1824?<br />

¿Por qué si tuvimos a las tropas norteamericanas<br />

en nuestras manos no pudimos repeler la agresión<br />

que la que más tarde nos arrebataría más de la<br />

mitad <strong>del</strong> territorio? ¿Por qué Santa Anna anteponía<br />

los gallos, los vítores y las mujeres por encima de<br />

su Patria?<br />

Para quienes gustan de conocer facetas extrañas<br />

y poco conocidas de nuestros personajes nacionales,<br />

Santa Anna es sin duda una excelente opción ya que<br />

no sólo nos deja ver al personaje político, sino a la<br />

persona que guarda detrás y el porqué de muchas<br />

acciones que derivaron en lo que ya conocemos; algunas<br />

otras que si hubiesen sido llevadas a cabo, nuestro<br />

país sería otro, para bien o para mal.<br />

El análisis hecho a Santa Anna es negativo; no<br />

obstante, el autor procura no condenarlo de facto porque<br />

la historia nacional así lo decidió, sino hace una<br />

serie de juicios razonados de las acciones tomadas<br />

por él sin pasar por alto la difícil situación interna y<br />

externa que el país tenía antes, durante y después de<br />

los diferentes gobiernos que encabezó este Presidente<br />

de la República.<br />

Otros actores como Valentín Gómez Farías, Juan<br />

Álvarez, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, José<br />

Joaquín de Herrera, Anastasio Bustamante y José Justo<br />

Corro, entre otros, proporcionan un amplio espectro<br />

para contextualizar la novela y entender las constantes<br />

pugnas por allegarse <strong>del</strong> poder político.<br />

Las traiciones realizadas a nuestro país, no fueron<br />

hechas por un sólo hombre, en este caso Santa<br />

Anna, sino fueron una serie de cobardías por muchos<br />

más que nuestra historia no ha juzgado correctamente;<br />

esto es lo más importante que Armando Fuentes<br />

intenta aclararnos para que el lector haga su propio<br />

análisis y continúe investigando esa otra historia que<br />

no conocemos y que, en algunos casos, sólo nos quedamos<br />

con la visión que nuestro magisterio y el sistema<br />

educativo nos alecciona: los buenos y los malos,<br />

desde cierto punto de vista.<br />

Santa Anna. Ese espléndido bribón y la guerra de<br />

Estados Unidos contra México, esa infame bribonada.<br />

Armando Fuentes Aguirre “Catón”. Ed. Diana. 2012,<br />

659 pp.<br />

dfigueroah@yahoo.com.mx<br />

letras, libros y revistas 83


Martha Chapa<br />

La elaboración de un libro puede<br />

parecer fácil pero lo cierto es<br />

que encarna toda una aventura<br />

existencial, compleja y maravillosa al<br />

mismo tiempo.<br />

Por eso, Alejandro Ordorica y yo<br />

nos sentimos honrados de que nuestra<br />

Mesa soberana se haya presentado en el<br />

magnífico y exitoso marco de la XXXIV<br />

Feria Internacional <strong>del</strong> Libro <strong>del</strong> Palacio<br />

de Minería.<br />

Esta publicación fue auspiciada por<br />

el gobierno <strong>del</strong> estado de Puebla con<br />

motivo <strong>del</strong> 150 aniversario de la gloriosa<br />

batalla <strong>del</strong> 5 de mayo de 1862, cuando<br />

las tropas comandadas por Ignacio<br />

Zaragoza defendieron con denuedo<br />

nuestra soberanía y derrotaron a los<br />

invasores franceses que los superaban<br />

en número y en capacidad bélica.<br />

Martha Chapa<br />

84 El Búho


En la presentación de este libro tuvimos el<br />

gusto de que nos acompañara el director de<br />

Literatura <strong>del</strong> Consejo Estatal para la Cultura<br />

y las Artes de Puebla, licenciado Jorge Arturo<br />

Abascal Andrade, en representación de las autoridades<br />

de esa entidad.<br />

Mesa soberana transcurre por dos vertientes<br />

esenciales. La primera de ellas, que estuvo<br />

a cargo de Alejandro Ordorica, aporta el marco<br />

histórico e incluye algunos textos pertenecientes<br />

a escritos de la época. La segunda, aborda la<br />

gastronomía poblana y, en particular, esa proeza<br />

culinaria que son los chiles en nogada. Éste es<br />

el aspecto <strong>del</strong> que me ocupé y que me permitió<br />

conocer los mitos y verdades en torno a ese<br />

<strong>del</strong>icioso y simbólico platillo. Incluí, asimismo,<br />

un amplio y peculiar recetario con aportaciones<br />

de algunas personalidades poblanas, valiosas<br />

colegas <strong>del</strong> mundo de la gastronomía y prestigiados<br />

restaurantes, tanto poblanos como <strong>del</strong><br />

Distrito Federal.<br />

En Puebla, lo sabemos, se han registrado<br />

episodios de gran heroísmo y trascendencia histórica,<br />

que rebasan el ámbito estatal y alcanzan<br />

dimensiones nacionales. Por eso, a propósito de<br />

que se cumplió un siglo y medio <strong>del</strong> triunfo <strong>del</strong><br />

ejército mexicano en Puebla, quisimos evocar<br />

el entorno social, los valores y hasta las tradiciones<br />

o costumbres –incluida su exquisita gastronomía–<br />

que prevalecían a mediados <strong>del</strong> siglo XIX.<br />

Así fue como concebimos esta obra Alejandro<br />

y yo, mezclando y sazonando la historia, la<br />

literatura y los sabores que marcaron aquella<br />

gesta memorable.<br />

Dentro de la conjugación de expresiones<br />

artísticas que tanto aportan y embellecen a nuestro<br />

patrimonio cultural, incluidas las tradiciones<br />

gastronómicas, habría que mencionar el factor<br />

esencial e indispensable <strong>del</strong> mestizaje en sus más<br />

diversas variantes.<br />

En el caso de los chiles en nogada se materializa<br />

con toda claridad esa mezcla de culturas.<br />

Pero no sólo eso. Además, hubiera sido impensable<br />

su aparición sin una atmósfera popular y<br />

social donde reinaba el fervor nacionalista propio<br />

de la entonces reciente conformación de la<br />

nación mexicana. En este contexto ocurre la definición<br />

de una enseña nacional propia, la bandera<br />

tricolor, con su verde de independencia, su rojo<br />

de unión y su blanco de religión única, elementos<br />

cromáticos que retoma puntualmente el fogón<br />

conventual para plasmarlos en este guiso que es,<br />

además de exquisito, un disfrute para la vista.<br />

Cabe destacar la evidencia de que esta <strong>del</strong>icia<br />

culinaria nace bajo la influencia cultural no sólo<br />

<strong>del</strong> barroco, que de por sí rellenaba el platillo y<br />

lo adornaba por fuera, exhibiendo los tonos de la<br />

bandera de México, sino que también se observa<br />

en él la ascendencia <strong>del</strong> neoclásico en su esbelta<br />

y elegante verticalidad.<br />

Tales factores, sumados los frutos de la temporada<br />

que emergen de la propia tierra poblana,<br />

letras, libros y revistas 85


maravillosa y heroica que mantiene en su poder<br />

la joya de la corona de nuestra cocina.<br />

Me despido con la convocatoria para saborear<br />

este gran invento que podríamos calificar<br />

de prodigioso. Ya decía el francés Brillat-Savarin:<br />

“más contribuye la creación de un nuevo platillo,<br />

que el descubrimiento de una nueva estrella”.<br />

Los convoco a profundizar en el conocimiento<br />

de la historia poblana y a preparar y degustar<br />

ese <strong>del</strong>icioso invento gastronómico.<br />

luego entreverados con la sensibilidad y la imaginería<br />

humana, generaron una refinada herencia<br />

culinaria. Un platillo, en síntesis, sellado por el<br />

barroco y el neoclásico, el mestizaje indígenaespañol<br />

y ese nacionalismo en erupción. Todo un<br />

milagro que se origina en la cocina de Puebla.<br />

Es así como los sabores independientes y<br />

soberanos presentes en este platillo constituyen<br />

un manjar emblemático. En su hechura, en su<br />

presentación, en el insuperable gusto que generan,<br />

se concentran siglos de historia y de cultura,<br />

de tierras remotas, de regiones trasatlánticas y,<br />

sobre todo, de los campos de América, de México<br />

en particular y, para mayor precisión, de la Puebla<br />

http://www.marthachapa.net/<br />

enlachachapa@prodigy.net.mx<br />

Twitter: @martha_chapa<br />

Facebook: Martha Chapa Benavides<br />

86 El Búho<br />

Christina Isabel Del Valle Macleod


apantallados<br />

Dalia de León<br />

Invocar no al pasado, sino al recuerdo<br />

<strong>del</strong> pasado, parece ser la consigna<br />

sobre la que se basa el director de la<br />

puesta en escena Una vez más por favor de<br />

Mario Espinosa.<br />

Dicho director expresa, que la dramaturgia<br />

recrea, en parte, un episodio sobre<br />

la vida <strong>del</strong> artista visual contemporánea,<br />

Rachel Whiteread, <strong>del</strong> cual se sabe, utilizara<br />

para su creación artística una gama de<br />

diversos materiales que transformara en<br />

arte plástica.<br />

La trama, de este modo, ventila la relación<br />

entre el artista y su madre, y que la dramaturga,<br />

Michel Tremblay, utiliza como parte<br />

medular de la temática a tratar, en esta<br />

obra teatral.<br />

Según mencionara espinosa, la madre de<br />

Whiteread, perteneció a la clase trabajadora<br />

en la década de los años 50’s, viviendo<br />

Rigel Herrera<br />

apantallados 87


en Canadá. Empero, propone exponerla como<br />

el prototipo de “cualquier madre”, es decir<br />

que intenta presentarla, como un arquetipo<br />

universal; hecho que observamos de manera<br />

textual dentro <strong>del</strong> programa de la obra, al<br />

leer las siguientes palabras: “Aunque se trate<br />

de una madre de la clase trabajadora en el<br />

Montreal de los cincuenta, apela sin lugar<br />

a dudas a la madre universal omnisciente<br />

y enérgica, especialmente reconciliable con<br />

nuestras latitudes.”<br />

Palabras que además menciona el personaje<br />

protagónico <strong>del</strong> hijo, el cual a su vez es el relatador<br />

de la historia y que es caracterizado por<br />

el actor Arturo Beristaín, compartiendo créditos<br />

con la primera actriz, Angelina Peláez, en el<br />

rol de la madre.<br />

Obra teatral se encuentra traducida a cargo<br />

de Pilar Sánchez Navarro y la adaptación de<br />

Humberto Pérez Mortera, siendo una producción<br />

tanto <strong>del</strong> Instituto Nacional de Bellas<br />

Artes (INBA), como por el FONCA.<br />

88 El Búho<br />

Pepe Maya


Alonso Ruiz Belmont<br />

El cuatro de septiembre de 1970 el chileno<br />

Salvador Allende Gossens se convirtió<br />

en el primer presidente socialista en la<br />

historia de América Latina elegido democráticamente.<br />

Su candidatura había sido impulsada<br />

por la Unidad Popular (UP) una coalición de<br />

partidos de izquierda integrada, entre otros,<br />

por el Partido Socialista, el Partido Radical y<br />

el Partido Comunista. El apoyo de este último<br />

había resultado decisivo para la victoria de la<br />

UP. Allende había logrado un triunfo apretado<br />

en las elecciones de septiembre en las que se<br />

impuso con 36.9% de los votos. Jorge Alessandri<br />

Rodríguez, candidato independiente de derecha,<br />

obtuvo 34.9% de los sufragios y Radomiro<br />

Tomic, de la Democracia Cristiana (DC), 27.9%.<br />

El presidente estadunidense Richard Nixon y<br />

el Departamento de Estado en Washington iniciaron<br />

desesperados e infructuosos intentos por<br />

evitar que Allende tomase posesión de su cargo.<br />

Sin embargo, el día 24 <strong>del</strong> mismo mes, las dos<br />

cámaras <strong>del</strong> Congreso chileno iniciaron el proce-<br />

Ángel Boligán<br />

apantallados 89


so de votación previsto constitucionalmente para la<br />

ratificación de Allende y éste obtuvo una mayoría<br />

aplastante de sufragios parlamentarios. El nuevo<br />

presidente asumió su cargo el cuatro de noviembre<br />

de 1970.<br />

El proyecto de nación <strong>del</strong> nuevo gobierno<br />

consistió en emprender un tránsito democrático y<br />

pacífico hacia un proyecto socialista propio, respetando<br />

escrupulosamente el Estado de derecho y las<br />

instituciones democráticas. La agenda política de<br />

Allende pretendía operar ambiciosas transformaciones<br />

en la economía <strong>del</strong> país con el propósito de<br />

fortalecer la soberanía <strong>del</strong> Estado chileno y superar<br />

así las profundas desigualdades sociales que<br />

dividían aquella nación. La nueva ruta económica<br />

aceleró el proceso de reforma agraria para terminar<br />

con el latifundismo. Se implantó la cogestión de los<br />

trabajadores en la administración de las fábricas.<br />

También se nacionalizaron la industria <strong>del</strong> cobre<br />

(motor de la riqueza y el desarrollo nacional), así<br />

como el sector bancario y otras empresas igualmente<br />

estratégicas para el país. Por otra parte, el<br />

gobierno de la Unidad Popular comenzó a poner en<br />

marcha numerosos programas de asistencia social<br />

para los sectores marginados, como la distribución<br />

gratuita de leche para todos los niños.<br />

Las iniciativas de Allende generaron un profundo<br />

malestar entre la clase empresarial y el resto de<br />

la oligarquía local, quienes habían sufrido pérdidas<br />

millonarias con las políticas de nacionalización. En<br />

la misma posición se hallaban poderosas corporaciones<br />

estadunidenses que, como sus contrapartes<br />

chilenas, no estaban dispuestas a aceptar bajo<br />

circunstancia alguna la política económica <strong>del</strong><br />

nuevo gobierno.<br />

La administración Nixon se dedicó entonces<br />

a preparar el camino para derrocar a<br />

Allende por medio de un golpe militar; para<br />

lograrlo, comenzó a entablar numerosos contactos<br />

con los sectores más reaccionarios al<br />

interior de las fuerzas armadas de Chile. Al<br />

mismo tiempo, la CIA comenzó a financiar a<br />

los grandes empresarios locales para desestabilizar<br />

y estrangular sistemáticamente la<br />

economía chilena con el propósito de hacer<br />

caer al gobierno de la UP. Con los recursos<br />

aportados desde Washington, el sector patronal<br />

comenzó a financiar numerosas huelgas<br />

y paros en las fábricas, así como incontables<br />

bloqueos en el transporte que paralizaron las<br />

vías de comunicación, la distribución de productos<br />

y el comercio. Hacia 1972 la economía<br />

Christina Isabel Del Valle Macleod<br />

90 El Búho


empezó a colapsarse lentamente, las zonas urbanas<br />

y rurales comenzaron a sufrir escasez de alimentos.<br />

El mercado negro, el acaparamiento de productos<br />

básicos y las alzas de precios florecieron ante el<br />

descontento generalizado de la población, deteriorando<br />

rápidamente el nivel de vida de las clases<br />

medias y bajas. El gobierno de Allende emprendió<br />

infructuosos esfuerzos por normalizar el abasto de<br />

alimentos y el funcionamiento <strong>del</strong> aparato industrial.<br />

Los efectos de la parálisis económica polarizaron<br />

a la sociedad chilena que comenzó a vivir constantes<br />

escenarios de violencia callejera entre los<br />

partidarios de la Unidad Popular y el ultraderechista<br />

Frente Nacionalista Patria y Libertad. Asimismo,<br />

varios sectores educados de la población nacional,<br />

particularmente en las zonas urbanas, se encontraban<br />

demasiado temerosos como para aceptar<br />

los ambiciosos cambios en la estructura de clases<br />

que el propio Allende buscaba para su país. Muchos<br />

de estos grupos adjudicaron infundadamente connotaciones<br />

totalitarias a la búsqueda de la equidad<br />

material y el progreso social.<br />

Para marzo de 1973, el gobierno se hallaba acorralado<br />

por el bloqueo parlamentario de la derecha<br />

que ejercían el Partido Nacional y la Democracia<br />

Cristiana, encaminado a dificultar cualquier negociación<br />

que pudiera terminar definitivamente<br />

con la crisis política. La Unidad Popular también<br />

se encontraba enfrentada al Poder Judicial y con<br />

una economía paralizada al borde <strong>del</strong> colapso. En<br />

aquel momento, la Armada ultimaba ya los últimos<br />

detalles para una sublevación de todas las<br />

ramas <strong>del</strong> Ejército. El 11 de septiembre de 1973 un<br />

golpe de estado comandado por el general Augusto<br />

Pinochet derrocó al gobierno de Allende. El cadáver<br />

<strong>del</strong> presidente, con el cráneo destrozado, fue<br />

sacado <strong>del</strong> Palacio de la Moneda envuelto en un<br />

poncho boliviano. El sueño socialista había terminado.<br />

La dictadura de Pinochet sumió a Chile<br />

en una larga noche que duró 17 años. Su legado<br />

fue alrededor de 3,065 muertos y desaparecidos<br />

(1,244 de los cuales eran niños), 38,254 presos políticos<br />

sistemáticamente torturados, 3,400 mujeres<br />

violadas en los centros clandestinos de detención,<br />

el establecimiento de varios campos de concentración<br />

ubicados al interior <strong>del</strong> desierto y unos<br />

200,000 exiliados.<br />

La vida en Chile durante los meses previos al<br />

golpe militar, la creciente polarización social y<br />

las dificultades para superar las profundas divisiones<br />

de clase imperantes en aquel momento son<br />

dramáticamente retratadas en la cinta de ficción<br />

Machuca 1 (2004) de Andrés Wood. El filme narra la<br />

historia de Gonzalo Infante, un niño de once años<br />

de clase media alta que estudia en una escuela<br />

privada llamada St. Patrick’s, ubicada en Santiago.<br />

La escuela es dirigida por el padre McEnroe, un<br />

religioso irlandés. McEnroe, quien aparentemente<br />

simpatiza con Allende, emprende un ejercicio<br />

de integración social al interior de la institución<br />

y selecciona un grupo de niños de clase baja para<br />

que asistan de manera gratuita a estudiar a St.<br />

Patrick´s junto al resto de los alumnos. El religioso<br />

pretende hacer un esfuerzo para democratizar el<br />

acceso a la educación de calidad y tratar de romper<br />

las barreras de clase al interior <strong>del</strong> colegio.<br />

Gonzalo desarrolla una amistad con Pedro<br />

Machuca, uno de los nuevos alumnos de clase<br />

baja que ha llegado a la escuela. Machuca vive en<br />

condiciones precarias en una barriada a las afueras<br />

de la ciudad, llena de viviendas construidas con<br />

lámina, madera y pedazos de cartón. Sin embar-<br />

apantallados 91


go, todos sus habitantes reciben ayuda económica<br />

<strong>del</strong> gobierno para reparar las casas, gestionar la<br />

instalación de agua potable, servicios básicos y<br />

mejorar radicalmente su calidad de vida. Por dicha<br />

razón, todos los vecinos y familiares de Pedro<br />

son entusiastas partidarios de la Unidad Popular.<br />

Para sobrevivir, Machuca, su tío Ismael y su prima<br />

Silvana se dedican a vender banderas chilenas en<br />

los mítines políticos encabezados por los partidarios<br />

y detractores <strong>del</strong> régimen, ocultando sus verdaderas<br />

afinidades políticas. Gonzalo comienza a<br />

pasar más tiempo en la barriada con Pedro, ambos<br />

comparten su amor por Silvana y se dedican a vender<br />

banderas con ella.<br />

Patricio Infante, el padre de Gonzalo, es un<br />

funcionario de la FAO con ideas progresistas, pero<br />

temeroso de la grave crisis política y económica<br />

que está viviendo el país. Por el contrario, su<br />

esposa María Luisa simpatiza con la ultraderecha y<br />

mantiene un romance con un empresario argentino<br />

llamado Roberto Ochagavía, residente en Santiago,<br />

quien goza de excelentes relaciones con los militares.<br />

A su vez, Isabel, hija adolescente <strong>del</strong> matrimonio<br />

Infante, es novia de un joven militante <strong>del</strong><br />

Frente Nacionalista Patria y Libertad quien inquieta<br />

a Patricio por sus ideas fascistas. Las divisiones<br />

políticas de la familia Infante simbolizan la polarización<br />

extrema y la descomposición social que<br />

estaba viviendo Chile en aquel momento. Como<br />

el resto de sus compatriotas, los Infante también<br />

deben hacer frente a la escasez de alimentos y el<br />

acaparamiento de productos recurriendo al mercado<br />

negro para poder mantener su nivel de vida.<br />

Mientras tanto, los esfuerzos de integración en<br />

St. Patrick’s no dan el resultado esperado y diariamente<br />

se registran riñas entre los estudiantes de<br />

clase alta y baja. Las acciones <strong>del</strong> padre McEnroe<br />

suscitan muchas polémicas y, ante las preocupaciones<br />

por las constantes peleas, la escuela convoca<br />

a una junta con todos los padres de familia.<br />

Los matrimonios de clase alta acusan al padre de<br />

utilizar el dinero que aportan a la institución para<br />

costear la educación de muchachos que no están<br />

pagando una colegiatura. Algunos pocos hombres<br />

sensatos y cultos como Patricio Infante defienden<br />

las intenciones <strong>del</strong> sacerdote, pero una mujer<br />

pobre expresa su decepción por el clasismo y el<br />

racismo imperante entre las clases acomodadas.<br />

La reunión termina en una riña en la que los grupos<br />

que representan a la oligarquía y simpatizan<br />

con los sectores políticos reaccionarios terminan<br />

insultando a los matrimonios pobres, negándoles a<br />

estos su legítimo derecho a cuestionar la estructura<br />

de clases dominante y la desigualdad material. La<br />

escena es otra cruel metáfora <strong>del</strong> odio y la polarización<br />

social que estaban dividiendo aceleradamente<br />

a todos los chilenos.<br />

El 11 de noviembre tiene lugar el golpe<br />

de Estado. Las fuerzas armadas se hacen cargo<br />

de la administración de St. Patrick’s, echan al padre<br />

McEnroe y comienzan a expulsar o arrestar a los<br />

niños considerados sospechosos de pertenecer a<br />

familias que simpatizasen con la Unidad Popular.<br />

Gonzalo permanece en la escuela, pero Pedro<br />

Machuca no. El ejército toma por asalto la barriada,<br />

destruye las casas, golpea y arresta a sus habitantes<br />

por simpatizar con el derrocado presidente. Silvana<br />

es asesinada por un soldado mientras ella intenta<br />

defender a Ismael Machuca. Gonzalo nunca volverá<br />

a ver a sus amigos. El matrimonio Infante finalmente<br />

se desintegra y María Luisa se muda a vivir<br />

con Ochagavía junto con sus dos hijos. De algún<br />

92 El Búho


modo, el personaje <strong>del</strong> niño Infante representa<br />

la inocencia de un país que sería destruida por el<br />

miedo y el odio.<br />

Poco después de iniciada la dictadura, la ortodoxia<br />

neoliberal impuesta con el asesoramiento<br />

directo de sus proponentes desde la Universidad<br />

de Chicago llevó a una primera crisis económica,<br />

caracterizada por un empobrecimiento acelerado<br />

de las clases medias y bajas, una caída significativa<br />

en las exportaciones y el PIB, así como un aumento<br />

significativo <strong>del</strong> desempleo, que llegó a situarse en<br />

16%. Hacia 1977 la situación comenzó a estabilizarse,<br />

pero en 1982 otra nueva crisis económica<br />

golpeó seriamente la economía <strong>del</strong> país. El mantenimiento<br />

de un tipo de cambio fijo, el excesivo<br />

endeudamiento externo y la magnitud de la deuda<br />

privada ocasionaron un incremento significativo <strong>del</strong><br />

desempleo y un rápido deterioro en las condiciones<br />

de vida de los sectores medios y bajos. El descontento<br />

generalizado llevó a una ola de cacerolazos<br />

en las viviendas de las ciudades y a violentos disturbios<br />

que eran reprimidos salvajemente por los<br />

Carabineros y las fuerzas de seguridad deteniendo<br />

a numerosos manifestantes. La política económica<br />

generó profundas desigualdades en la distribución<br />

<strong>del</strong> ingreso, una deficiente calidad de vida para las<br />

clases medias y bajas, así como un panorama salarial<br />

desfavorable para técnicos y obreros. A trece<br />

Roger Von Gunten<br />

apantallados 93


años <strong>del</strong> fin de la dictadura dichos factores siguen<br />

lastrando aún la construcción de una sociedad más<br />

justa y equitativa para Chile.<br />

Conforme el descontento político se incrementaba<br />

y el aislamiento internacional al régimen<br />

militar dificultaba las relaciones con el exterior,<br />

la Democracia Cristiana comenzó a distanciarse<br />

<strong>del</strong> pinochetismo. Una nueva Constitución aprobada<br />

en 1980, establecía que ocho años después<br />

debía realizarse un plebiscito para aceptar o rechazar<br />

al candidato que los comandantes en jefe de las<br />

Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad propusieran<br />

a la ciudadanía. En 1988, Pinochet consiguió<br />

que la cúpula militar lo postulase como candidato<br />

para permanecer en la presidencia hasta 1997. El 23<br />

de marzo de 1987, el Tribunal Calificador<br />

de Elecciones, se conformó como la<br />

autoridad electoral oficial. Por otra parte,<br />

la ley Orgánica Constitucional de los<br />

Partidos Políticos, permitió también la<br />

conformación legal de las organizaciones<br />

políticas en Chile.<br />

Con gran desconfianza, la oposición<br />

al régimen decidió participar<br />

en la consulta, haciendo todo lo posible<br />

para que ésta se realizara en condiciones<br />

limpias y equitativas. Las circunstancias<br />

que rodearon la organización y<br />

celebración <strong>del</strong> plebiscito que terminaría<br />

por sacar a Pinochet de la presidencia<br />

son abordadas en la cinta No 2 (2012) de<br />

Pablo Larraín. El filme, está inspirado en<br />

la obra de teatro El plebiscito de Antonio<br />

Skármeta y mezcla personajes ficticios<br />

con acontecimientos históricos reales.<br />

La película narra la historia de René<br />

Saavedra, un exitoso publicista que había regresado<br />

años antes a Chile después de pasar su infancia<br />

exiliado en México. Saavedra trabaja en la agencia<br />

de publicidad Guzmán, propiedad de Luis Guzmán,<br />

un veterano de la profesión que simpatizaba con la<br />

dictadura pero mantenía amistad y vínculos profesionales<br />

con varios opositores al régimen.<br />

Los partidarios de Pinochet se organizan como<br />

la opción SÍ en la llamada Coalición de Partidos<br />

por el Cambio. Ésta integraba a unas siete organizaciones<br />

políticas afines. Por su parte, la oposición<br />

al régimen, partidaria de la opción NO, se une en<br />

un frente llamado Concertación de Partidos por el<br />

NO. Ésta agrupaba en su interior a diecisiete organizaciones<br />

de izquierda, centro y derecha (incluida<br />

94 El Búho<br />

Alonso


la Democracia Cristiana) y sería el antecedente<br />

directo de la futura Concertación de Partidos por<br />

la Democracia.<br />

De acuerdo a las reglas pactadas para la realización<br />

<strong>del</strong> plebiscito, a partir <strong>del</strong> lunes cinco de<br />

septiembre de 1988, el SÍ y el NO tendrían diariamente<br />

un espacio de quince minutos para cada uno<br />

en la televisión nacional a partir de las 23:00 horas.<br />

Cada uno de los grupos utilizaría sus quince minutos<br />

de forma libre para realizar la propaganda alusiva<br />

a sus respectivas campañas. El plebiscito tendría<br />

lugar un mes después, el día cinco de octubre.<br />

Saavedra recibe en el despacho de Guzmán la<br />

visita de José Tomás Urrutia, un político opositor,<br />

quien le pide a René asesoría profesional para<br />

organizar la campaña televisiva a favor <strong>del</strong> NO.<br />

René acepta ante el evidente disgusto de Guzmán,<br />

su jefe y mentor, quien también se hallaba involucrado<br />

en el diseño de la campaña mediática para el<br />

SÍ. El personaje <strong>del</strong> joven Saavedra está inspirado<br />

en dos publicistas: Eugenio García y José Manuel<br />

Salcedo. Ambos fueron los encargados de dirigir<br />

la campaña de marketing político para el NO en la<br />

vida real.<br />

René integra un equipo interdisciplinario de<br />

colaboradores opositores al régimen y juntos diseñan<br />

una novedosa y polémica estrategia de campaña<br />

con técnicas visuales modernas en las que<br />

la ideología pasa a un segundo plano. Los spots<br />

y las cápsulas informativas prescinden de una carga<br />

política explícita e invitan a la población a vencer<br />

su miedo a la represión, enfatizando la idea de una<br />

nación diversa y plural unida por el optimismo y la<br />

búsqueda <strong>del</strong> cambio democrático. El equipo musicaliza<br />

la campaña con temas compuestos para la<br />

ocasión y recurre frecuentemente a un humor fino<br />

y no transgresor que incorpora a los segmentos<br />

televisivos, dando a estos un estilo fresco y original<br />

que rápidamente atrae la atención de los televidentes.<br />

El lema de la campaña era: “La alegría ya<br />

viene”. La calidad de los segmentos televisivos <strong>del</strong><br />

NO superaba en calidad a los <strong>del</strong> SÍ, que sólo se<br />

ocupaban de hacer énfasis en los supuestos logros<br />

<strong>del</strong> cuestionado “milagro” económico durante los<br />

años de la dictadura. El cinco de octubre de 1988,<br />

se celebra el plebiscito. A lo largo <strong>del</strong> día fluyen<br />

datos contradictorios sobre los cómputos oficiales<br />

de la votación. A las 23:00 horas, el subsecretario<br />

<strong>del</strong> Interior, Alberto Cardemil informa a Pinochet<br />

que el NO había alcanzado una ventaja definitiva<br />

con 53% de los votos. A las 2:00 de la madrugada<br />

<strong>del</strong> seis de octubre, Cardemil aparece ante las cámaras<br />

de televisión anunciando la victoria <strong>del</strong> NO. Los<br />

cómputos oficiales dieron a los opositores 55.99%<br />

<strong>del</strong> voto y al SÍ, 44.01%. Con todo en su contra, la<br />

oposición había conseguido lo que muchos habían<br />

considerado imposible. La alegría parecía haber llegado.<br />

Así comenzó el largo camino para una lenta<br />

restauración de las instituciones democráticas. La<br />

Concertación de Partidos por la Democracia ganó<br />

las elecciones de 1989 y al año siguiente, el democristiano<br />

Patricio Aylwin asumió la presidencia. Pese<br />

a ello, Pinochet había modificado la constitución<br />

para conservar su esfera de influencia y permanecería<br />

como comandante en jefe <strong>del</strong> Ejército hasta<br />

1998, inmediatamente después ocuparía su escaño<br />

en el Congreso como senador vitalicio (moriría el<br />

10 de diciembre de 2006). Es solo hasta 2005 que<br />

Chile transita plenamente hacia la institucionalidad<br />

democrática con la aprobación de 54 reformas<br />

constitucionales promovidas por el entonces presidente<br />

Ricardo Lagos, que sometieron por completo<br />

apantallados 95


al Ejército y a los Carabineros a la autoridad civil.<br />

La Concertación de Partidos por la Democracia<br />

gobernó durante veinte años y dio a Chile cuatro<br />

presidentes, la última sería la socialista Michelle<br />

Bachelet Jeria (2006-2010). En 2010, el derechista<br />

Sebastián Piñera logró desplazar <strong>del</strong> poder a la dividida<br />

Concertación; sin embargo, tres años después<br />

y a unos meses de las próximas elecciones existe<br />

un profundo descontento ciudadano con la gestión<br />

de Piñera. A su vez, Bachelet, quien cuenta en este<br />

momento con 54% de las preferencias electorales<br />

en los sondeos de opinión, regresó a Chile el pasado<br />

marzo para postularse nuevamente como candidata<br />

de la Concertación a la presidencia.<br />

El énfasis en la estabilidad macroeconómica<br />

y el dinamismo <strong>del</strong> sector privado durante los<br />

gobiernos de la Concertación no resolvieron el<br />

problema de la pobreza en Chile, ni la desigual distribución<br />

<strong>del</strong> ingreso que afecta significativamente<br />

la calidad de vida de los sectores populares y las<br />

clases medias. Otra importante fuente de descontento<br />

social ha sido la virtual ausencia <strong>del</strong> Estado<br />

en el financiamiento de la educación superior, lo<br />

cual impide a la mayoría de los jóvenes acceder a<br />

una carrera universitaria. El movimiento estudiantil,<br />

formado en 2011, se ha posicionado como un actor<br />

político relevante que demanda el fortalecimiento<br />

<strong>del</strong> papel <strong>del</strong> Estado para garantizar el libre acceso<br />

a la educación superior. Si Bachelet desea regresar<br />

a la presidencia en 2014, tendrá que articular una<br />

audaz propuesta de campaña que plantee agresivas<br />

reformas económicas para atacar la pobreza, mejorar<br />

radicalmente la distribución <strong>del</strong> ingreso y resolver<br />

el problema educativo. Para ello, el diálogo y la<br />

alianza con las organizaciones de la sociedad civil<br />

y el movimiento estudiantil serán fundamentales.<br />

México debe aprender de Chile que<br />

los buenos indicadores macroeconómicos<br />

no garantizan la paz social ni la<br />

consolidación democrática mientras<br />

la pobreza no se abata a niveles mínimos<br />

y la riqueza producida en el país<br />

no se distribuya equitativamente.<br />

aruizbelmont@gmail.com<br />

1 Machuca, Chile/España/Reino Unido/<br />

Francia, 2004. Dirección: Andrés Wood.<br />

Producción: Juan Carlos Arriagada, Patricio<br />

Pereira, Nathalie Trafford. Guión: Eliseo Altunaga,<br />

Roberto Brodsky, Mamoun Hassan, Andrés Wood.<br />

Elenco: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela<br />

Martelli.<br />

2 No, Chile/Francia/Estados Unidos, 2012.<br />

Dirección: Pablo Larraín. Producción: Fabula,<br />

Participant Media, Funny Balloons. Guión: Pedro<br />

Peirano. Elenco: Gael García Bernal, Alfredo<br />

Castro, Luis Gnecco.<br />

96 El Búho<br />

Angélica Carrasco


arca de Noé<br />

Miguel Ángel Sánchez de Armas<br />

Dicen los diarios capitalinos, con<br />

La Jornada a la cabeza, que muy<br />

temprano en la mañana el Gabo<br />

salió a la puerta de su casa el día de su<br />

84avo cumpleaños y juguetonamente preguntó:<br />

“¿Por qué tanto alboroto?”, chanza que<br />

puso a danzar de gusto a los admiradores,<br />

quienes cubrieron de flores al célebre aracatecano<br />

y además le cantaron las mañanitas.<br />

Supongo que es obligado unirse a los fastos,<br />

aunque debo confesar que si bien Cien años<br />

de soledad fue un hito en mi vida libresca poco<br />

más hay en la obra de García Márquez que me<br />

mueva, salvo su trabajo periodístico. Así que<br />

mis lectores perdonarán si en vez de fraguar<br />

ingeniosos parabienes conmemorativos, recuerdo<br />

lo que escribí hace exactamente 14 años<br />

sobre el mismo autor. Vale.<br />

“Gabriel García Márquez detesta las entrevistas, según sé.<br />

Hace bien. Su oficio es escribir. Más libros y menos declaraciones,<br />

eso es lo que queremos sus lectores en todo el mundo.<br />

“Viene a cuento lo anterior por los borbotones de tinta que<br />

hizo brotar el triple aniversario <strong>del</strong> escritor. Cincuenta años de<br />

periodista, setenta de edad y treinta de Cien años de soledad,<br />

Christina Isabel Del Valle Macleod<br />

arca de Noé 97


no son poca cosa para críticos y analistas. Son fechas<br />

mágicas.<br />

“Confieso que al ver en las secciones culturales<br />

de los diarios espacios conmemorativos brotar<br />

como hongos y escuchar en una estación sí y otra<br />

también programas dedicados al trianiversario, me<br />

apenó no estar sumado al homenaje. Después de todo<br />

don Gabriel nació al mundo de las letras en pañales<br />

de reportero, igualito que yo.<br />

“Decidí pues subsanar la omisión y dedicar “JdO”<br />

al tema. Busqué en mi archivo, pedí libros y ensayos,<br />

hablé con expertos e intelectuales, medité, reflexioné...<br />

y recuperé un sentimiento que creía olvidado<br />

desde mi paso por la enseñanza de las letras: así como<br />

don Gabriel no simpatiza con las entrevistas yo no<br />

tengo maldito gusto por la hermenéutica literaria.<br />

“¿Qué es lo que realmente interesa? ¿Leer y disfrutar<br />

una obra o descubrir las verídicas o supuestas<br />

motivaciones <strong>del</strong> autor ante la página en blanco?<br />

“Con la generosidad que le es característica,<br />

Omar Raúl Martínez puso en mis manos una joya<br />

de su biblioteca para ilustrarme: Entre cachacos-1,<br />

volumen III de no sé cuantos editados en 1983 para<br />

analizar la obra <strong>del</strong> aracataqueño (¿así se dice?).<br />

En el libro, Jacques Gilard emplea 72 de las 411 páginas,<br />

el 17.5% <strong>del</strong> texto en letra de 9 puntos, para<br />

llegar a conclusiones tan asombrosas como que don<br />

Gabriel fue en realidad muy mal crítico de cine, o que<br />

en numerosísimos textos anónimos en El Espectador<br />

de Bogotá y El Heraldo de Barranquilla pueden<br />

detectarse indicios que eventualmente llevarían a<br />

suponer que habría altas probabilidades de que el<br />

joven Gabriel hubiese intervenido en su redacción.<br />

O joyas como ésta (p. 53): “Está claro que<br />

la práctica <strong>del</strong> reportaje le sirvió (a García<br />

Márquez) como una forma de preparación<br />

antes de emprender la redacción de obras<br />

literarias”. ¡Oh!<br />

“Algún oscuro placer debe entrañar,<br />

supongo, el ejercicio de rastrear y recuperar<br />

textos reconocidamente menores y llegar<br />

a la conclusión de que fueron justo 67 en el<br />

periodo analizado, número que crecería a 70<br />

‘si se tienen en cuenta dos reportajes anónimos<br />

pero atribuibles a García Márquez’. Que<br />

me maten si sé cómo tal muestra de cuestionable<br />

erudición beneficie a la obra.<br />

“Leo en El Ángel de Reforma (9 de marzo)<br />

el ensayo de Carlos Rubio Rosell titulado<br />

‘Volver a la semilla’: ‘¿Dónde nace el mundo<br />

98 El Búho<br />

Aída Emart


de Gabriel García Márquez?, ¿por qué, de qué manera<br />

y cómo se amamantó la imaginación <strong>del</strong> autor de Cien<br />

años de soledad?, ¿dónde están las claves que engendraron<br />

esa narrativa poderosa, desbordante, alucinada,<br />

<strong>del</strong> hombre?’, y me pregunto: ¿tener conciencia de todo<br />

eso me haría vivir mejor la obra? Como diría el indeciso,<br />

pu’e que sí, pu’e que no. En todo caso, ¿importa?<br />

Puedo citar de memoria pasajes enteros de Cien años<br />

de soledad, obra que conocí en la primera edición que<br />

llegó a México, la de Sudamericana, con la portada<br />

azul de las carabelas. El libro me mantuvo sin dormir<br />

durante meses. Lo leí y releí como creo ninguno otro<br />

desde entonces. Me enamoró fatalmente, al extremo<br />

de que no ha habido otro de don Gabriel que me haya<br />

provocado ni un pensamiento de infi<strong>del</strong>idad. ¡Al carajo<br />

las oscuras motivaciones <strong>del</strong> escribidor frente a la<br />

hoja en blanco! Choquemos las copas por la existencia<br />

de la obra entre nosotros y todo lo que ella nos dio.<br />

“El mismo Rubio Rosell nos convida con otro<br />

espléndido ejemplo de cómo se puede retroalimentar<br />

y enredar hasta que la materia <strong>del</strong> análisis quede irreconocible<br />

incluso para el autor que la parió: ‘El germen,<br />

el humus de todo ese portento (García Márquez,<br />

of course) está en sus primeros diez años de vida. Y<br />

su mundo literario no podía venir de otra cosa sino<br />

de ahí, de esos años que fueron decisivos para que<br />

surgiera el escritor que (GGM) es, dice el escritor<br />

Dasso Saldívar’, quien, nos informa un poco más<br />

a<strong>del</strong>ante Rubio Rosell en el artículo citado, invirtió<br />

nada menos que 20 años de su vida en una biografía<br />

de don Gabriel. Lástima que nadie le haya informado<br />

al señor Dasso que no sólo García Márquez, sino todos<br />

los humanos, tenemos el germen de nuestro humus<br />

(?) en ese periodo crítico de la vida. En fin. Yo regreso a<br />

leer Cien años... y me vale que el mentado humus haya<br />

surgido en los diez, veinte o treinta primeros años de<br />

GGM. El libro, la obra, ya es mía.”<br />

La victoria <strong>del</strong> silencio<br />

En su columna “El cristalazo” en La Crónica, mi colega<br />

Rafael Cardona publica <strong>algo</strong> de lo que me hago eco y<br />

comparto con usted:<br />

Hace algunos días, en busca de una cita para otro<br />

texto, me reencontré con un artículo de José Alvarado<br />

en el cual el inolvidable maestro reflexionaba sobre<br />

los diarios e incapaz de comprender las palabras de<br />

un pequeño periódico de Holanda, decía esto:<br />

“…Y son bellos los periódicos en Ámsterdam. No<br />

es posible entender “Het parole” pero su tinta huele<br />

como la de todos los diarios <strong>del</strong> mundo, los soberbios<br />

y los humildes, los grandes y los chiquitos y en el olor<br />

de esa tinta hay toda la dosis de ensueño suficiente<br />

para disipar el desencanto y todos los mensajes<br />

<strong>del</strong> mundo…”<br />

Sólo en estas líneas se puede hallar una de las<br />

raíces <strong>del</strong> periodismo: disipar el desencanto.<br />

Pero más allá de estas evocaciones alvaradianas,<br />

tan lejanas a la grosera realidad, la verdad en México,<br />

en cuanto a los periódicos, es sumamente triste. Nos<br />

causa o nos puede provocar, todo el desencanto <strong>del</strong><br />

mundo.<br />

Hace unos días la cadena regional coahuilense<br />

“Zócalo”, de plano bajó los brazos.<br />

Por prudencia, por necesidad, por conveniencia<br />

legítima y también como una forma sublime de<br />

la protesta, les anunció a sus lectores y a quienes<br />

no lo somos habitualmente, la mutilación voluntaria<br />

de su contenido informativo. En pocas palabras sim-<br />

arca de Noé 99


plemente dijo, no se puede remar contra la corriente ni<br />

tentar al anónimo enemigo de la libertad y el verbo.<br />

Un paso de lado, una luz apagada, una palabra no<br />

dicha, una hoja en blanco. Todo eso.<br />

“En virtud de que no existen garantías ni seguridad<br />

para el ejercicio pleno <strong>del</strong> periodismo, el Consejo<br />

Editorial de los periódicos Zócalo -dijo en su editorial-,<br />

decidió, a partir de esta fecha, abstenerse<br />

de publicar toda información relacionada con el<br />

crimen organizado.<br />

“Nuestro compromiso es redoblar esfuerzos para<br />

superar la calidad informativa y mantener una línea de<br />

objetividad e imparcialidad.<br />

“La decisión de suspender toda información relacionada<br />

con el crimen organizado se fundamenta en<br />

nuestra responsabilidad de velar por la integridad y<br />

seguridad de más de mil trabajadores, sus familias<br />

y la nuestra.<br />

“Hacemos votos porque la auténtica paz reine<br />

pronto en nuestra querida patria”.<br />

Ante la realidad -concluye Rafael Cardona después<br />

de citar el caso de otro diario también acosadosólo<br />

quedan la indignación estéril o el silencio todavía<br />

más infecundo.<br />

ni van a desaparecer pronto de la escena. Poderosas<br />

fuerzas se mueven dentro de la Iglesia para proteger<br />

a una cofradía blindada y solidificada en sus propias<br />

desviaciones. El 18 de febrero Keith O’Brian renunció<br />

al cardenalato británico acusado de “conducta<br />

impropia”; están frescos en la memoria los casos de<br />

abuso sexual de curas en Estados Unidos, escándalos<br />

atenuados mediante “acuerdos” extrajudiciales por<br />

sumas millonarias, en México los legionarios andan<br />

tan campantes como el conejito de las baterías y en<br />

Alemania un bloque de obispos “tumbó la investigación<br />

sobre abusos sexuales” que llevaba a cabo<br />

un investigador independiente (El País, 10 de enero).<br />

Ahora que los cardenales electores están reunidos<br />

en cónclave, la justicia divina podría dar un golpe de<br />

gracia y llevárselos a todos. Así los impíos se irían<br />

con Maciel mientras que los santos, que sin duda los<br />

hay, transitarían sin demoras a la diestra <strong>del</strong> Señor.<br />

Y acá una nueva generación podría tomar las riendas,<br />

organizar un necesitado aggiornamento, poner un<br />

freno al esplendor y al boato, volver la vista a los desheredados<br />

de la tierra y abolir el voto de castidad, que<br />

ni estuvo en el origen de la Iglesia ni tiene un sostén<br />

teológico válido y sí es una de las causas de las desviaciones<br />

sexuales.<br />

Molcajete<br />

Ciro Gómez Leyva (Milenio, 12 de marzo) desea el<br />

santo rescoldo para el cardenal Rivera, en donde, vaticina,<br />

hará compañía “a su adorado benefactor padre<br />

Maciel”. Bien. Apoyo esta moción. Yo soy de los que<br />

creen que a los abusadores de niños hay que enviarlos<br />

fast track al averno ya sea mediante una inyección o la<br />

cámara de gases, lo que sea menos gravoso al erario.<br />

Pero los curas pederastas ni son pocos ni están solos<br />

Habemus papam<br />

Momentos antes de enviar la columna se da la notica<br />

<strong>del</strong> Papa argentino, el jesuita Francisco. Mi primera<br />

pregunta es: ¿dónde estuvo durante la represión? Y la<br />

segunda: ¿protegió o se hizo de la vista gorda ante los<br />

pederastas?<br />

Profesor – investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de<br />

la UPAEP Puebla.<br />

juegodeojos@gmail.com<br />

100 El Búho


Alberto Aguilar<br />

La Beatriz<br />

Elena Paredes Rangel no tiene<br />

llenadera. No puede estar satisfecha, redonda<br />

y entera cuando desde la infancia su incipiente<br />

pero natural liderazgo la hizo representar a sus<br />

compañeros de escuela. Jefa de grupo lo fue repetidas<br />

veces, jefa de gobierno <strong>del</strong> Distrito Federal no pudo<br />

serlo luego de dos intentos fallidos.<br />

Formada entre hombres, la licenciada Paredes<br />

ha gobernado con masculinidad y leperada aunque<br />

ella defienda que la ventaja que tiene un gobierno<br />

encabezado por una mujer es que hay mayor y mejor<br />

atención hacia la niñez por la parte maternal que en la<br />

mujer existe y no en el hombre.<br />

El privilegio de ser la primera mujer en las<br />

representaciones populares que ha tenido le ha vestido<br />

con mucha tela soberbia, experiencia y voz de imperio.<br />

Las mujeres que en Tlaxcala buscan la gubernatura<br />

(Lorena Cuéllar, Adriana Dávila, Minerva Hernández,<br />

Anabel Ávalos, Martha Palafox…), saben perfectamente que la<br />

exgobernadora no va a ceder amablemente a que una segunda<br />

mujer gobierne Tlaxcala. No sin su venia y vena dominadora.<br />

Famosa es la advertencia de la licenciada Paredes cuando fue<br />

jefa <strong>del</strong> ejecutivo estatal. Decía a los integrantes de su gabinete:<br />

“Señores, aquí se gobierna obedeciendo, así que gobiernen”.<br />

Obediente, disciplinada e institucional ha sido esta política de<br />

Javier Anzures<br />

arca de Noé 101


Tlaxcala, sin embargo todos sus esfuerzos por ocupar<br />

la silla presidencial fueron y son cada vez más vanos;<br />

desde hace tiempo tienen el sabor de lo imposible.<br />

Se le enredaron los hilos coloridos a Beatriz<br />

Paredes. Luego de serlo todo (diputada, senadora,<br />

embajadora, gobernadora, líder campesina, Presidente<br />

Nacional <strong>del</strong> PRI y Presidente de la Fundación Colosio),<br />

vive el mal <strong>del</strong> gigante egoísta: se le han ido los políticos<br />

(incluidos sus muchos secretarios privados) y no tienen<br />

interés permanente en seguir sus órdenes porque el<br />

paraíso y la primavera política quieren hacerla sin sus<br />

estrictas indicaciones.<br />

Herida no <strong>del</strong> corazón sino <strong>del</strong> ego; ojerosa no<br />

alrededor de las cuencas de los ojos sino de vigilar su<br />

permanencia y control al interior <strong>del</strong> sistema político<br />

mexicano; obesa no <strong>del</strong> cuerpo sino de un ímpetu<br />

viril que le ha permitido ocupar espacios ¬−por la<br />

anchura y peso de su trayectoria política−; todo ello<br />

ha ocasionado caídas graves y estrepitosas en la<br />

trayectoria de la tlaxcalteca. Beatriz Paredes levanta y<br />

levanta la cabeza ante un país que la ha rebasado.<br />

La licenciada Paredes guarda iras y estrategias,<br />

cariños verbales hechos de manera pública y venganzas<br />

y amonestaciones que escupe en lo privado. Glotona<br />

de mañas y soberbias, de discursos repetitivos,<br />

sobados y recalentados, de sonrisas fingidas que no<br />

logran ocultar sus cóleras y hartazgos, ha intentado<br />

tener a su inteligencia como una responsabilidad y no<br />

como presunción y molestia para los adversarios que<br />

le rodean a diario.<br />

Talentosa e hiperactiva, insomne y estudiosa,<br />

Beatriz Paredes es lo que queda de un Partido<br />

Revolucionario Institucional que en su glorioso y a<br />

la vez ominoso y dañino pasado la incluye a ella con<br />

todo y su reiterativa defensa de dignificar el ejercicio<br />

de la política. Aniquilar al viejo PRI es hacer a un lado<br />

a personajes como la tlaxcalteca.<br />

Uno de los sueños de la licenciada Paredes ha sido<br />

llevar una vida de gitana, libre, con una casa rodante<br />

que le permita viajar, escribir, cantar y encontrar<br />

satisfacción plena en las pequeñas cosas que ofrece<br />

la vida.<br />

Matar a la poderosa oradora que tiene dentro,<br />

excluir el apetecible reconocimiento <strong>del</strong> pueblo, no<br />

mandar a nadie, buscar el anonimato, saber retirarse<br />

con dignidad, ignorar el ego y los gloriosos recuerdos,<br />

dejar la vida pública para gozar el privilegio de la vida<br />

privada, eso y más es lo que le resta a la licenciada<br />

Paredes si es que después de su estancia como<br />

Embajadora de México en Brasil opta por calmar al<br />

bronco animal que le patea el pecho.<br />

Alejandro Caballero<br />

102 El Búho


Roberto Bravo<br />

Los turistas visitan Puerto Natales<br />

para conocer el parque nacional<br />

Torres <strong>del</strong> Paine. El turismo y un frigorífico<br />

son las principales fuentes de empleo.<br />

La región produce carne, para la que es<br />

necesario el ganado bovino y vacuno, estos a<br />

su vez requieren de pastos para alimentarse.<br />

Esta cadena es la causa de que pequeños<br />

bosque hayan sido convertidos en potreros,<br />

y quemaran sus árboles para que el pasto<br />

creciera libre y sin obstáculos.<br />

La oficina naviera está en el hotel de<br />

prestigio de Puerto Natales; es una construcción<br />

sólida con buenos servicios. Mil<br />

cuatrocientos cincuenta dólares fue el costo<br />

<strong>del</strong> viaje por Theresita, el auto y yo. La travesía duraría <strong>del</strong><br />

martes al viernes.<br />

Vimos en el mapa varias veces la ruta que seguiría el<br />

barco, fuimos a la aduana a solicitar permisos y otros trámites<br />

burocráticos antes de partir. Un empleado de la compañía nos<br />

acompañó, y en el camino nos dijo que el día anterior había<br />

sufrido un accidente en su motocicleta, que afortunadamente<br />

sólo en la mano y en la pierna tenía raspones. Le pregunté que<br />

por qué le gustaba montarse en la moto.<br />

Puerto Natales Chile<br />

arca de Noé 103


--Es una sensación de libertad que me invade,<br />

difícil de explicar.<br />

Cuando montaba caballos, eso mismo sentía<br />

al correr a galope rápido, pensé.<br />

Al despedirse el empleado, Theresita me confió<br />

que le daba temor regresar por barco. En un sueño<br />

recurrente que tuvo de joven: Una ola gigantesca la<br />

envolvía y llevaba al fondo <strong>del</strong> mar donde se ahogaba.<br />

De niño, una draga estacionada en el río<br />

Papaloapan era mi diversión. Acostumbraba ir<br />

por las tardes a nadar y la cruzaba a lo ancho<br />

por debajo <strong>del</strong> agua. Una vez, al atravesarla, lo<br />

hice a lo largo, y al tratar de salir a la superficie<br />

me topé con la quilla, dos veces más hice el intento<br />

de salir y nada. Estaba por ahogarme cuando<br />

rectifiqué y momentos después logré respirar. Otra<br />

vez, cerca de ese lugar, encontré a un compañero<br />

de la escuela atrapado en las raíces de un sauce,<br />

se había resbalado mientras pescaba, el anzuelo se<br />

le prendió al cuello y el hilo se enredó en la raíces<br />

<strong>del</strong> árbol. Ya estaba muerto cuando lo vi. Salí <strong>del</strong><br />

agua, me vestí y sin decir a nadie lo ocurrido, porque<br />

no tenía permiso de ir a nadar al río, regresé<br />

a la casa de mis padres. Más tarde lo sacaron y le<br />

hicieron el funeral. En otra ocasión, siendo universitario,<br />

fui a Isla Mujeres, en el Caribe mexicano,<br />

alquilé una moto para recorrer la isla; en un promontorio<br />

de lava volcánica de uno de sus extremos<br />

encontré un remanso de agua, una alberca natural.<br />

Me quité la ropa y nadé un rato. Al intentar volver a<br />

104 El Búho<br />

Puerto Natales Chile


la orilla me di cuenta que estaba en el mismo lugar.<br />

No avanzaba. Busqué a alguien para pedir auxilio;<br />

una lancha pasó a lo lejos, sus ocupantes me saludaron<br />

agitando sus manos y desaparecieron. Sin ser<br />

percibida, una corriente me alejaba de la orilla y no<br />

podía volver. Me imaginé perdido en altamar jalado<br />

por esa resaca silenciosa. Al sentirme desamparado<br />

nadé por debajo <strong>del</strong> agua como acostumbraba de<br />

niño y al salir a respirar divisé la orilla más cerca.<br />

Repetí esta operación hasta que mis dedos agarraron<br />

la saliente rocosa. Juré no volver a nadar en mi<br />

vida. Hoy, lo hago en las albercas, pero me canso<br />

demasiado, el agua en ellas es pesada, y mis brazos<br />

y mi pecho son <strong>del</strong>gados.<br />

Estuvimos la tarde completa esperando el<br />

arribo <strong>del</strong> barco, listos con el equipaje. Theresita<br />

vio sus emails y estuvo contestando mensajes.<br />

Por el ventanal <strong>del</strong> hotel, miraba yo a las personas<br />

caminar por el andador <strong>del</strong> muelle. Compré un café<br />

americano y un late en la cafetería <strong>del</strong> hotel, y cenamos<br />

de lo que habíamos comprado en el supermercado.<br />

Abordamos el barco antes de medianoche.<br />

Acostado en la litera escuchaba los golpes que<br />

hacía la carga al ser almacenada en la panza <strong>del</strong><br />

bote. Debo haber estado dormido cuando inició<br />

la navegación. Al despertar, sentí la sensación de<br />

que íbamos deslizándonos por el agua.<br />

Aunque nos dieron boleto para viajar en<br />

un camarote para cuatro pasajeros, finalmente lo<br />

hicimos solos y ocupamos las camas bajas. El compartimiento<br />

tiene un ojo de buey hacia cubierta por<br />

donde podemos ver el mar.<br />

En la casa de mis padres, a las siete y media<br />

de la noche era la hora en que dos de mis hermanos<br />

y yo debíamos ir a la regadera juntos, salíamos de<br />

allí con la ropa de dormir a tomar la cena, y de allí<br />

a la cama. De adulto tomo mi ducha por la mañanas<br />

para empezar el día limpio, pero, todavía hasta<br />

hoy, no puedo hacerlo en una baño común aunque<br />

las regaderas estén dividas en compartimientos.<br />

Un prurito de que la limpieza en esos lugares no<br />

es suficiente me lo impide. Siento aversión de estar<br />

en la misma bañadera donde otra persona que<br />

no conozco, estuvo antes que yo. Soy admirador<br />

de San Francisco, quien para vencer su repugnancia<br />

a los leprosos besó a uno de ellos en un acto de<br />

humillación que lo hiciera sensible al sufrimiento<br />

de los demás y humilde. Mis compañeros de viaje<br />

no eran apestados, pero aun consciente de eso,<br />

por las mañanas me rasuraba y lavaba la cara<br />

y el pelo únicamente. Theresita, en cambio, iba feliz<br />

al comunal de mujeres y regresaba radiante.<br />

Al tenderme en mi litera y relajarme sentí<br />

agudizado un dolor en el lado izquierdo de mi cintura<br />

que se prolongaba desde la cadera a la ingle.<br />

Esta molestia que me había acompañado durante<br />

el viaje por Argentina y alivié con sedantes se me<br />

presentó y no tenía más analgésicos. Sin embargo,<br />

en consonancia con el entorno, me sentía en<br />

paz. Theresita, ordenó sus cosas, mientras yo me<br />

abandonaba a ser conducido por donde el destino<br />

eligiera. Dormí con la sensación de ser mecido en<br />

una hamaca o en mi cuna de niño.<br />

El comedor y los alimentos eran básicos<br />

como los de un internado o cuartel, pero limpio y la<br />

comida con los nutrientes necesarios. En cubierta,<br />

los pasajeros miraban las islas, los icebergs, fiordos,<br />

y los entendidos hacían comentarios sobre la<br />

arca de Noé 105


fauna y las aves marinas que avistaban. El aire helado<br />

de un enorme glaciar me golpeó, el barco fondeó<br />

un tiempo frente a él. Vimos pingüinos y focas entre<br />

los bloques de hielo que navegaban a los lados de la<br />

embarcación. El crucero iba completo de pasajeros,<br />

todos de diferentes continentes. Theresita encontró<br />

una pareja de jóvenes escoceses de Inverness, que<br />

llevaban un mes de viaje desde Brasil: Él era chofer<br />

de un camión de mercancías y ella optometrista.<br />

Habían ahorrado varios años para hacer el viaje que<br />

se prolongaría hasta Perú y Bolivia. Tenían poco de<br />

casados. Por la tarde escuchamos una conferencia<br />

sobre los glaciares, y un discurso de bienvenida por<br />

parte <strong>del</strong> capitán <strong>del</strong> barco que nos informó entre<br />

otras cosas que el bote había sido un carguero<br />

de segunda mano japonés acondicionado para<br />

transportar pasajeros y fletes.<br />

Hoy en Escocia es el Burns Day, sus habitantes<br />

hacen verbenas en sus ciudades para festejar al<br />

poeta Robert Burns.<br />

Nos levantamos a las cinco de la mañana para<br />

ver el amanecer y hacer tomas, estuvo nublado,<br />

pero Theresita se esforzó y encontró rendijas en el<br />

horizonte donde la luz se afanaba por alumbrarlo.<br />

Regresamos a dormir, desayunamos y volvimos a la<br />

cama. Theresita, siente molestias en el estómago.<br />

Después de comer fuimos a cubierta: ballenas lanzaban<br />

chorros de agua por su lomo, <strong>del</strong>fines, focas<br />

y cormoranes merodeaban la embarcación.<br />

Entramos al Golfo de Penas, mar abierto. El<br />

barco se bamboleó durante 12 horas; Theresita ha<br />

empeorado <strong>del</strong> estómago. Nos fuimos al camarote<br />

inmediatamente después de cenar. Dormimos bien.<br />

Aunque he descansado, mis brazos y la espalda<br />

siguen doliéndome. El día está nublado. En la<br />

noche habrá fiesta en el bar porque mañana desembarcaremos<br />

en Puerto Montt. El bar es la parte<br />

más confortable <strong>del</strong> barco. Los pasajeros dormitan,<br />

platican, se entretienen con juegos de mesa, leen.<br />

Theresita pidió un pisco sour, y yo vino rojo.<br />

Por la noche nos entretuvimos jugando bingo,<br />

Theresita ganó una botella de vino chileno. Bebimos<br />

vino rojo, y cuando terminó la diversión regresamos<br />

a preparar nuestro equipaje para desembarcar.<br />

Estos días en el mar fueron como un sumergirse<br />

en sus aguas para salir de ellas con el espíritu<br />

dispuesto a reiniciar nuestro trabajo en tierra. A<br />

través de la limpieza <strong>del</strong> aire marino y su luz fuimos<br />

testigos de lo extraordinaria que es la lejanía<br />

<strong>del</strong> horizonte y de la belleza de la tierra insular. Los<br />

cielos por donde anduvimos, cada uno contribuyó a<br />

documentar un trabajo que sin ellos no hubiéramos<br />

podido completar.<br />

El agua más sucia en una travesía de más de veinte<br />

y cinco kilómetros en contacto con la luz y el aire<br />

se purifica como si fuera bendecida por una divinidad.<br />

Así me sentí al rodar por Puerto Montt, que en<br />

el amanecer me pareció como el barco varado habitado<br />

por aves marinas que encontramos en la ruta<br />

y que estaba convertido en chatarra. Testigos de su<br />

época de bonanza pesquera, cuando Puerto Montt<br />

fue el segundo productor de salmón en el mundo,<br />

se levantaban dos torres comerciales gemelas viendo<br />

hacía el frío antártico. Aparejos de pesca oxidados<br />

por falta de uso me parecieron sus calles y<br />

casas modestas deterioradas por los elementos.<br />

106 El Búho


Carlos Bracho<br />

TRANCO I<br />

Como al compañero Bracho lo marean los discursos<br />

de los políticos mexicas -siempre dicen lo<br />

mismo, siempre la misma gata nada más<br />

que revolcada, y siempre presente el gatopardismo-,<br />

lo atosigan esas palabras vanas y le<br />

colman el plato y le hacen decir ¡Basta!<br />

¡Basta de mentiras, basta de engaños!<br />

Pues a nosotros, este heroico por<br />

siete veces Consejo Editorial,<br />

se solidariza con los sentimientos<br />

que embargan<br />

a nuestro escritor preferido<br />

y también como<br />

él preferimos brindar con<br />

mezcal, charlar con una morena<br />

de fuego y degustar algún platillo<br />

de los que la tierra mexica es<br />

pródiga. Pero mejor dejemos este espacio<br />

para las mejores anotaciones de don Carlos y<br />

veamos con lo que esta vez nos va a <strong>del</strong>eitar:<br />

Mi estimada Rosario Casco, hoy te envío este<br />

Tranco con algún material que he publicado en una revista<br />

que dedica sus páginas al arte culinario. Sí, prefiero<br />

insistir sobre esto que hablar o criticar o lanzar los dardos<br />

Fernando Silva<br />

arca de Noé 107


ponzoñosos a las nalgas de los polacos mexicas<br />

-ya las tienen curtidas y ni pío dicen cuando<br />

se los clavo-, y al cambiar de ruta, cambio de<br />

humor, cambio de un estado rabioso a un estado<br />

placentero, espero te guste:<br />

Yo no sé cómo ha aguantado tanto esta<br />

admirable tierra en la que vivimos. No sé cómo<br />

ha resistido los embates de químicos y de deshechos<br />

y de basura y de mugre y de productos contaminantes<br />

y de gases y de humos y de pesticidas<br />

y de porquería y media. No me explico cómo<br />

es que ha sobrevivido a semejantes ataques.<br />

Aunque es claro que la madre natura se defiende<br />

y de cuando en vez nos da patadas en forma de<br />

explosivos volcanes y de tsunamis y de tifones<br />

y de huracanes y de sacudidas telúricas. Pero esa<br />

defensa es rala y poca, de los millones y millones<br />

y millones de seres humanos sólo alguna<br />

porción pequeña tiene una conciencia ecológica<br />

y <strong>algo</strong> trata de hacer para contrarrestar los ataques<br />

masivos y destructores. Digo esto porque<br />

resulta que hace poco estuve en Oaxaca dando<br />

unas charlas sobre Vasconcelos y López Velarde.<br />

Y como mis amigos de allá saben de mi gusto por<br />

lo sano, por lo orgánico, por lo limpio y original,<br />

me llevaron a conocer un mezcal cuyo productor<br />

cuida a fondo esos valores fundamentales<br />

para la preservación de la tierra y de sus valores<br />

Francisco Tejeda Jaramillo<br />

108 El Búho


ancestrales. Sí, llegamos con Mijail Zárate y él ni<br />

tardo ni perezoso nos ofreció una fiesta inigualable:<br />

una cata con sus mezcales orgánicos. En<br />

la mesa había la democrática sal con chile que<br />

te hacían bailar la Zandunga, y los chapulines<br />

nos guiñaban los ojos para que los devoráramos<br />

sin contemplación y las rodajas de las naranjas<br />

parecían salidas de los pinceles de Van Gogh y<br />

ya no te digo lo que los quesillos provocaban<br />

en mi ánimo. De manera tal, Rosario, que Mijail<br />

puso el primer mezcal. Antes de la toma y de la<br />

cata nos explicó los valores de sus mezcales que<br />

llevan la marca de EMBAJADOR, va: Los campesinos<br />

que con Mijail laboran tratan las plantas<br />

de los agaves, la tierra, el agua y todo el entorno<br />

con un amor y una dedicación sin par, y lo que<br />

obtienen de la tierra son agaves naturales para<br />

poder producir un más natural mezcal, pues<br />

siguen el lineamiento de lo orgánico, de lo sustentable.<br />

Sí, hombres y mujeres trabajan en su<br />

terruño con las maderas de sus árboles, con las<br />

piedras <strong>del</strong> lugar, no usan fertilizantes ni químicos<br />

ni pesticidas horrendos ni aditamentos sintéticos.<br />

Así pues, todo está sustentado y trabajado<br />

de la mano con lo que la madre tierra ofrece a<br />

los bienaventurados. Y luego hicimos el recorrido<br />

inolvidable por los lugares en donde se producen<br />

los agaves que le dan vida a Embajador:<br />

La Reforma, Santa María Ecatepec, de donde<br />

es oriundo Mijail. Y estos son lugares sagrados,<br />

sagrados porque estos mezcales de esas tierras<br />

nos llevan directo a los viajes lunares y cósmicos.<br />

Y Rosario, cuando vayas con el capitán Lujuria a<br />

Oaxaca, ve directo a catar mezcales con Mijail:<br />

Diagonal Margaritas No. 113, col. Reforma, en la<br />

mera capital <strong>del</strong> Estado. Así que a los amantes<br />

de lo natural, de lo orgánico, de lo sustentable<br />

en lo que nos ofrece Demeter, deben de ir a<br />

tomar estos mezcales Embajador, y probar uno<br />

Joven de Tobalá que es una <strong>del</strong>icia y un placer<br />

inocuo cuando pasa por nuestra boca, y también<br />

un Joven de “espadín azul” que no tiene progenitora<br />

y otro que yo probé y que no sé cuántas<br />

copas pasaron por mí y que fue un Joven con<br />

gusano de agave. No te digo, Rosario, cuántos<br />

fueron los mezcales orgánicos que Mijail puso<br />

en la mesa para la cata, pero lo que sí te digo es<br />

que yo llegué sano y salvo a mi hotel, de veras,<br />

no salí haciendo eses. No. En fin, te digo lo que<br />

tú ya sabes, que con lo orgánico y con sus valores,<br />

como el mezcal Embajador que es 100%<br />

artesanal y encuentras un mejor sabor por los<br />

métodos utilizados, que ya dije, son naturales<br />

y por lo tanto no alteran la calidad nutricional,<br />

protegen la salud <strong>del</strong> consumidor y también<br />

claro, la <strong>del</strong> agricultor, ellos, los cuidadores y<br />

trabajadores de la tierra dicen que si es orgánico<br />

es sano. Así que hay que gozar sin agredir a la<br />

tierra, hay que vivir bien sin lanzar inmundicias<br />

a los ríos, vamos a gozar la vida, a gozarla de<br />

lo lindo, sin dañar a nadie, sin atentar contra la<br />

naturaleza y gozar ampliamente las maravillas<br />

que ofrecen estos mezcales que Mijail produce.<br />

Recuerda que el mezcal es un buen aperitivo,<br />

es un excelente digestivo, relaja los nervios y te<br />

lleva, tomado con moderación a ver los colores<br />

de las nubes y a contemplar el incendio sinfónico<br />

de los atardeceres oaxaqueños. Salud..<br />

arca de Noé 109


Hugo Enrique Sáez A.<br />

“No sé hacia dónde va la democracia, pero lo que sí sé es<br />

que hay que ser capaces de crear un sistema para ayudar a los<br />

pobres y evitar que el mundo y toda la riqueza la<br />

controle el 1% de la población como ocurre hoy.”<br />

Margaret Atwood<br />

Ángel Boligán<br />

El “inmenso arsenal de mercancías”<br />

llamado capitalismo necesita para<br />

reproducirse que existan bancos<br />

con intereses draconianos, comercios monopolísticos,<br />

fábricas de comida chatarra,<br />

ejércitos y policías con armas mortíferas,<br />

políticos corruptos, televisión vacía de<br />

ideas, espectáculos lavadores de conciencia,<br />

explotación depredadora de la naturaleza,<br />

médicos mercantilizados, abogados<br />

cínicos, maestros ignorantes, <strong>del</strong>incuentes<br />

cómplices de las autoridades, curas simuladores,<br />

monjas habitadas por una bruja<br />

en su corazón, y una variopinta retahíla de<br />

monstruosidades infernales. No obstante,<br />

el aceite que posibilita el funcionamiento<br />

110 El Búho


de esa maquinaria trituradora de seres humanos<br />

está muy al alcance de nosotros: el autoritarismo<br />

conservador y reproductor de un sistema corrupto<br />

que, en la línea de Leibniz, es el mejor de<br />

los mundos posibles porque existe. Se halla en la<br />

familia; en el transporte público y en el tránsito<br />

por las calles; en la sala de espera <strong>del</strong> hospital; en<br />

la publicidad que hace mofa de los perdedores;<br />

en las aulas presas de un discurso rutinario; en<br />

la jerarquía de la iglesia que explota mentiras fabuladas<br />

para someter al inocente; en el encierro<br />

<strong>del</strong> taller, de la oficina y de la línea de producción<br />

controlada por un hosco capataz, así como en el<br />

comerciante estafador y en los ídolos mediáticos.<br />

¿Hacemos <strong>algo</strong> por practicar una cultura diferente<br />

basada en la igualdad, aunque cumplamos<br />

roles distintos?<br />

En la lógica que preside la conducta autoritaria<br />

dos axiomas sirven como generadores de<br />

cualquier acción: orden y caos/premio y castigo.<br />

Una expresión muy gráfica <strong>del</strong> Martín Fierro describe<br />

el orden: “cada lechón en su teta es el modo<br />

de mamar”. Quien viola esa regla, provoca el<br />

caos y se hace acreedor a una sanción porque se<br />

salió <strong>del</strong> lugar y la función asignada. La obediencia<br />

merece premio, la transgresión se castiga. Siguiendo<br />

la pista etimológica, castigo proviene de<br />

castus, “puro” en latín. Luego, castigar significa<br />

conducir a la pureza. Muy asociada a esta idea<br />

se halla la tarea de la limpieza, y limpieza nos<br />

evoca la necesidad de suprimir lo que ensucia.<br />

Frotar un paño hasta quitar la mínima mancha.<br />

El problema es que esta obsesión no se detiene<br />

en los límites de las habitaciones, continúa su<br />

cruzada hasta torturar la conciencia para que no<br />

sobreviva el deseo. Luego, en última instancia<br />

el autoritarismo social desemboca en la eliminación<br />

física de la mancha rebelde que resiste<br />

la limpieza. La “solución final” en el período <strong>del</strong><br />

nacional socialismo alemán consistía en el sacrificio<br />

mortal de los judíos, de los negros, de los<br />

gitanos, de los tullidos, de los comunistas, de los<br />

deformes. Quienes se encargaban de ejecutar las<br />

operaciones de limpieza étnica no sentían culpa<br />

alguna. Para ellos, meter en la cámara de gas<br />

a una cohorte de condenados era equivalente a<br />

fumigar un granero infestado por plagas. De hecho,<br />

hubo teóricos <strong>del</strong> nazismo que equipararon<br />

a los judíos con los piojos. Debe de haber cuadros<br />

de autoritarios orgullosos de serlo que dirán:<br />

“sí, yo soy partidario de la autoridad, pero yo no<br />

llego a esos extremos”. Depende. Todo depende.<br />

En condiciones de relativo equilibrio social,<br />

esos autoritarios no pasarán de darle un coscorrón<br />

al hijo o un par de bofetadas a la mujer.<br />

Medidas correctivas de la conducta, se justificarán,<br />

porque lo hacen en beneficio de la víctima.<br />

Sin embargo, de pronto las cosas no marchan<br />

bien y adviene la crisis social, económica y<br />

política. Ahí los pacíficos y orgullosos padres de<br />

familia empiezan a pedir sangre. ¡Maten, maten<br />

al que no se someta a la autoridad! La solución<br />

final siempre está latente en el horizonte<br />

<strong>del</strong> autoritario.<br />

arca de Noé 111


Benjamín Torres Uballe<br />

Pedro Bayona<br />

El doctor José Narro Robles, rector<br />

de la UNAM, posee un gran<br />

prestigio no sólo en el interior<br />

de la propia universidad, sino en el mundo<br />

de la academia, cultura, política y de la<br />

opinión pública.<br />

Sin embargo, en este año y a raíz de<br />

las cobardes agresiones de ciertos grupos<br />

de “estudiantes” que, de facto, son simples<br />

y viles <strong>del</strong>incuentes, ese tan bien ganado<br />

prestigio ha empezado a ser cuestionado<br />

por la sociedad debido a su silencio<br />

en los ilícitos cometidos por la pandilla<br />

de <strong>del</strong>incuentes encapuchados. El rector<br />

de la máxima casa de estudios en el país es,<br />

sin duda, un respetado líder de opinión en muy diversos<br />

temas, por ello es inadmisible que ante los ataques a los<br />

diversos campus universitarios que en este 2013 se han incrementado,<br />

guarde un muy inoportuno silencio -por llamarlo<br />

de una manera suave- ante la ola de salvajismo de<br />

parte de los rufianes <strong>del</strong> CCH Naucalpan y secuaces.<br />

112 El Búho


Tan sólo en lo que va <strong>del</strong> año, los planteles<br />

universitarios han sufrido seis agresiones de parte<br />

de los vándalos -de acuerdo con información<br />

de El Universal fechada el pasado 21 cuyo videorreportero,<br />

por cierto, fue asaltado por aquellos<br />

granujas- y en su momento Narro Robles ha<br />

permanecido a la expectativa sumergido en la<br />

inacción pero vasto, eso sí, en inútil palabrería.<br />

Los trogloditas, mientras tanto, continúan haciendo<br />

de las suyas en total impunidad. Ante la<br />

ausencia ominosa y sospechosa de la aplicación<br />

de la justicia, los salvajes pseudoestudiantes se<br />

solazan a sus anchas en la impunidad, invadiendo<br />

escuelas, agrediendo a empleados universitarios,<br />

destrozando mobiliario de las instalaciones<br />

y recientemente agrediendo y robando a miembros<br />

de los medios de comunicación.<br />

La salvaje y estúpida invasión <strong>del</strong> pasado<br />

6 de febrero a la Dirección General de los CCH,<br />

durante la cual el doctor Narro guardó una vez<br />

más silencio, sentó un peligroso precedente por<br />

parte de las autoridades universitarias al sentarse<br />

a negociar con los pillos la liberación de las<br />

instalaciones y retirar las denuncias presentadas<br />

a pesar de los destrozos y robos que realizaron<br />

la horda de malhechores encapuchados.<br />

Los daños ascendieron a 3.5 millones de pesos<br />

los cuales saldrán <strong>del</strong> presupuesto universitario<br />

que finalmente es aportado por todos los contribuyentes<br />

como usted y yo.<br />

La autonomía universitaria no debe ser entendida<br />

de forma torcida, ya que ésta no es una<br />

patente de corso para <strong>del</strong>inquir con impunidad,<br />

es para manejar su presupuesto, sus planes académicos<br />

y de investigación, de tal manera que<br />

ante los allanamientos y agresiones, la cúpula<br />

de la universidad no debe dudar en aplicar la<br />

ley y dar entrada a las fuerzas <strong>del</strong> orden para<br />

el desalojo y aprehensión de los <strong>del</strong>incuentes<br />

que tanto daño hacen, ellos sí, a la máxima casa<br />

de estudios. Y desde luego que no se atenta contra<br />

la autonomía universitaria; lo que le hace un<br />

daño severo e irreversible es permanecer pasivo<br />

y en silencio sin tomar las decisiones firmes<br />

y correctas para, simplemente, aplicar la ley a<br />

quien violenta el orden y funcionamiento, como<br />

en el caso de los malandrines <strong>del</strong> CCH.<br />

Ante las presiones de la sociedad y medios<br />

de comunicación, Narro Robles finalmente leyó<br />

un “tibio” comunicado de prensa. Frases como<br />

“No se atrevan a saquear una vez más el patrimonio<br />

de la nación” y “No responderemos a la<br />

provocación actuando con violencia” se escucharon<br />

muy lejanamente de la democracia. Es<br />

una verdadera vergüenza que el responsable de<br />

la conducción de la UNAM se esconda en demagogia<br />

pura. No es que se responda con violencia,<br />

señor rector, se responde y actúa con la aplicación<br />

firme de la ley. No debe usted justificarse en<br />

subterfugios. ¿O es que acaso se está cuidando<br />

políticamente en sus aspiraciones para llegar a<br />

la SEP?<br />

La semana pasada y durante su presentación<br />

en el Senado para elegir la terna de la junta<br />

de gobierno <strong>del</strong> Instituto Nacional para la<br />

Evaluación de la Educación (INEE), el maestro<br />

Gilberto Guevara Niebla cuestionó severamente<br />

la autonomía universitaria, de la cual dijo<br />

arca de Noé 113


que no ha funcionado y sólo ha servido para<br />

aislarla socialmente.<br />

Respecto a los 15 bandoleros enmascarados,<br />

es intolerable que permanezcan en total impunidad<br />

e imponiéndole condiciones a la UNAM, y<br />

surge de inmediato la pregunta: ¿Quién o quiénes<br />

son las manos que mecen la cuna? ¿Quién<br />

está tan interesado en generar anarquía en ella?<br />

Por lo pronto, los <strong>del</strong>incuentes se han ganado<br />

el repudio absoluto de la comunidad universitaria<br />

y de la sociedad en su conjunto. El miércoles<br />

reciente un total de 115,664 universitarios,<br />

entre estudiantes, académicos y trabajadores,<br />

hicieron patente su condena y rechazo a la ocupación<br />

de la Torre de Rectoría y exigieron el desalojo<br />

inmediato.<br />

Narro Robles dijo: “defenderé a la UNAM con<br />

inteligencia y apego a la legalidad”. Entonces<br />

que lo demuestre con hechos y no se esconda<br />

en “recursos demagógicos”, pues declaraciones<br />

como “tengo la convicción de que la universidad<br />

saldrá a<strong>del</strong>ante de este trance y que su comunidad<br />

sabrá estar a la altura <strong>del</strong> desafío que hoy<br />

enfrenta”, sólo demuestran fehacientemente que<br />

el señor rector se está cuidando de no “dañar”<br />

su imagen a costa <strong>del</strong> daño que a la universidad<br />

le hacen desde hace meses esos grupos rapaces<br />

y lesivos.<br />

La protesta social siempre será bienvenida<br />

en una democracia, aunque ésta sea frágil<br />

como la que hoy está sostenida con alfileres en<br />

nuestro país; sin embargo, es necesario que sea<br />

expresada dentro de los cauces de la legalidad,<br />

el diálogo, la tolerancia y primordialmente mediante<br />

la razón.<br />

114 El Búho<br />

Hugo Navarro

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