Marxismo ¿se salvó algo del diluvio?, Marcos ... - Revista EL BUHO
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<strong>Marxismo</strong> ¿se salvó <strong>algo</strong> <strong>del</strong> <strong>diluvio</strong>?, <strong>Marcos</strong> Winocur<br />
Rubén Bonifaz Nuño de carne y hueso, Paloma<br />
Guardia Pedro Valtierra: una mirada a través de la<br />
experiencia, Carolina Urbano l Turismo en Perú y el<br />
cuidado de la tradición y el medio ambiente, Francisco<br />
Carranza l Introducción a La madre de Máximo Garki
Consejo editorial:<br />
José Agustín l Griselda Álvarez (>) l Raúl Anguiano (>) l Carlos Bracho l José Luis Cuevas l Martha Chapa<br />
Alí Chumacero(>) l Alberto Dallal l Beatriz Espejo l Gelsen Gas l David Gutiérrez Fuentes l Andrés<br />
Henestrosa (>) l Luis Herrera de la Fuente l Dionicio Morales l Armando Prida Huerta l Carlos Ramírez<br />
Ignacio Retes (>) l Bernardo Ruiz l Sebastián l Fernando Sánchez Mayans (>) l Leticia Tarragó l Betty<br />
Luisa Zanolli Fabila<br />
Director:<br />
René Avilés Fabila<br />
Subdirectora:<br />
Rosario Casco Montoya<br />
Coordinación de arte:<br />
Félix Acevedo<br />
Diseño:<br />
Osam Malja García<br />
Colaboradores:<br />
Manuel Aceves Pulido(>) Eugenio Aguirre Héctor Anaya Hugo Argüelles (>) Roberto Bañuelas<br />
l l l l<br />
Martha Bátiz Roberto Bravo Salvador Bretón Rodolfo Bucio Salvador Camelo Elsa Cano Emmanuel<br />
l l l l l l<br />
Carballo Marco Aurelio Carballo Antonio Castañeda (>) Jesús A. Castañeda Joaquín Armando Chacón<br />
l l l l<br />
Leonardo Compañ Jasso Marcela <strong>del</strong> Río Adán Echeverría Javier Esteinou Sergio Fernández Citlali<br />
l l l l l<br />
Ferrer Martha Figueroa de Dueñas Silvia Fong Robles Luz García Sandra García Enrique Gastélum<br />
l l l l l<br />
Eve Gil Otto-Raúl González (>) Francisco Javier Guerrero José Antonio Gurrea Humberto Guzmán<br />
l<br />
l l l<br />
Saúl Ibargoyen Josu Iturbe Marco Aurelio Ángel Lara Daniel Leyva Roberto López Moreno Froylán<br />
l l l l l<br />
M. López Narvaéz Andrés de Luna Ramón I. Martínez María Eugenia Merino Mayté Noriega Carmen<br />
l l l l l<br />
Nozal Juan Luis Nutte Anabel Ochoa(>) José Luis Ontiveros Gregorio Ortega Federico Ortiz Quesada<br />
l l l l l<br />
Francisco Prieto Jorge Ruiz Dueñas Rafael Ruiz Harrel (>) Hugo Enrique Sáez Alejandro Sandoval<br />
l l l l<br />
Perla Schwartz Ignacio Solares Ignacio Trejo Fuentes Francisco Turón Roberto Vallarino (>) Liborio<br />
l l l l l<br />
Villalobos Calderón <strong>Marcos</strong> Winocur Patricia Zama Silvio Zavala<br />
l l l<br />
Artistas plásticos:<br />
Gilberto Aceves Navarro Juan Alarcón Iris Aldegani Luis René Alva Javier Anzures Sergio Ángel<br />
l l l l l<br />
Beltrán María Emilia Benavides Alejandro Caballero Alberto Calzada Alfrefo Cardona Chacón<br />
l<br />
l l l<br />
Estrella Carmona Jesús Castruita Guillermo Ceniceros Edgar Clement Felipe de la Torre Luis de<br />
l l l l l<br />
la Torre Juan Román <strong>del</strong> Prado Lourdes Domínguez Aída Emart Francisco Eppens (>) Francisco Espino<br />
l l l l l<br />
José Fernández Carmen Flores Olivia Fuentes Héctor García Joaquín García Quintana Luis Garzón<br />
l l l l l<br />
Esther González Gabriel Gómez Pizano Renato González Juan José Gurrola Víctor M. Hernández<br />
l l l<br />
l<br />
Rigel Herrera Jazzamoart Fernando Leal Audirac Antonio Ledesma Miguel Ángel Ledesma Jorge López<br />
l l l l l<br />
Luckie Leonel Maciel Elsa Madrigal Ángel Mauro Mel Raúl Méndez Adolfo Mexiac Arturo Miranda<br />
l l l l l l l<br />
Jesús Miranda Ofloc Soid Pastrana Carlos Pérez Bucio Alejandro Pérez Cruz Felipe Posadas Laura<br />
l l l l l l<br />
Quintanilla Ma. <strong>del</strong> Carmen Razo Carlos Reyes Alejandra Ríos Vicente Rojo Javier Roldán Gregorio<br />
l l l l l l<br />
Rosas Guadalupe Rosas RRuizte Oswaldo Sagástegui Peter Saxer Luciano Spano Antonio Tadeo<br />
l l l l l l<br />
Raúl Tame M. Tarbados Mauro Terán Mauricio Vega Daniel Zamitiz<br />
l l l l<br />
e-mail para envío de colaboraciones:Incorrectoz@yahoo.com.mx<br />
fundacionraf@yahoo.com<br />
rosariocascom@yahoo.com.mx<br />
Christina <strong>del</strong> Valle<br />
La artista mexicana trabaja en encáustica y óleo,<br />
utilizando una mezcla de diferentes ceras y óleos<br />
sobre un bastidor de madera o tela para crear<br />
vívidas y poderosas obras abstracto-expresionistas.<br />
Inspirada por Pollock, Picasso y De Kooning,<br />
con pinceladas audaces y mezclas de colores<br />
brillantes, capta y refleja el movimiento siempre<br />
cambiante de la vida, tanto externa como interna<br />
de su mundo. Cada obra está plena de color,<br />
luz, forma y textura que ofrece al espectador un<br />
rico cuadro sensorial de íntima contemplación<br />
y exploración.<br />
La encáustica es una técnica poco explorada<br />
actualmente (sus orígenes se remontan hasta las<br />
pinturas egipcias de El Fayum, pero debido a sus<br />
dificultades operativas, ya para el Renacimiento<br />
era un “arte perdido”) y esto no sólo se debe<br />
al hecho de que las diferentes ceras se tienen<br />
que trabajar con calor, para lo cual se requiere<br />
equipo especializado y mucha pericia, sino la<br />
importancia que suele dársele al contenido de las<br />
obras, al tema representado en contraposición<br />
con la valoración <strong>del</strong> oficio requerido para la<br />
composición de imágenes.<br />
Su expresionismo abstracto adquiere un valor<br />
agregado: el que se refiere a las propiedades<br />
físicas y visuales de la técnica rescatada, siendo<br />
la luz uno de los elementos estéticos que más<br />
destacan en sus obras.<br />
Para Del Valle, la pintura es una forma de vida,<br />
tan innata como la respiración, que se puede ver<br />
en el profundo nivel de emotividad de su obra.<br />
La artista explica su proceso artístico:<br />
“El diálogo comienza a partir de una constante<br />
de movimientos, pinceladas enérgicas y sutiles,<br />
que construyen y de-construyen colores, formas,<br />
tonos y transparencias... hasta que fluye un íntimo<br />
‘tango’ donde encuentro mi voz, mi verdad<br />
interior, una visión pura que expresa el alma<br />
espontánea y libre”.<br />
Christina Del Valle actualmente vive y trabaja en<br />
Cuernavaca, Morelos, México.<br />
Instituto Verificador de Medios<br />
Circulación certificada por el Instituto Verificador de Medios<br />
Registro No. 285 / 01<br />
el Búho. Órgano de difusión de la “Fundación René Avilés Fabila, A.C.”, revista mensual, Año 14. Mayo 2013. Número 149<br />
Editora responsable: Ma. <strong>del</strong> Rosario Casco Montoya l www.revistaelbuho.com l CReserva de Derechos al uso exclusivo: en trámite.<br />
ISSN: en trámite. Ambos realizados en el Instituto Nacional de Derechos de Autor l Domicilio de la publicación: Yácatas 242,<br />
Narvarte, C.P.03020, Delegación Benito Juárez, Teléfono y Fax: 56 39 59 10. Cel. 04455-20959228 l Las opiniones<br />
expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura <strong>del</strong> editor de la publicación. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los<br />
contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la editora.
Contenido<br />
Editorial<br />
Griselda Álvarez, poeta y política René Avilés Fabila l 4<br />
De nuestra portada<br />
<strong>Marxismo</strong>: ¿se salvó <strong>algo</strong> <strong>del</strong> <strong>diluvio</strong>? <strong>Marcos</strong> Winocur l 6<br />
Rubén Bonifaz Nuño de carne y hueso Paloma Guardia Montoya l 35<br />
Pedro Valtierra: Una mirada a través de la experiencia. Carolina Urbano Ramírez l 40<br />
Turismo en Perú y el cuidado de la tradición y el medio ambiente Francisco Carranza Romero l 48<br />
Confabulario<br />
Poemas Leonardo Sevilla l 52<br />
Abril Roberto López Moreno l 54<br />
Eleni Karaindrou Ulises Velázquez Gil l 63<br />
El hombre sin rostro José Juárez Sánchez l 65<br />
El guerrero águila Francisco Javier Arroyo l 74<br />
Letras, libros y revistas<br />
La biblioteca de David recomienda... David Figueroa l 82<br />
Mesa soberana Martha Chapa l 84<br />
Apantallados<br />
Una vez más por favor Dalia De León Adams l 87<br />
Moviola en su laberinto Alonso Ruiz Belmont l 89<br />
Arca de Noé<br />
Desayuno en Tifanny’s. Miguel Ángel Sánchez de Armas l 68<br />
La licenciada Paredes Alberto Aguilar l 101<br />
Islas y fiordos de la Antártica Chilena Roberto Bravo l 103<br />
Los trancos de Bracho Carlos Bracho l 107<br />
De sotanas y uniformes Hugo Enrique Sáez A l 110<br />
La UNAM: sparring de criminales Benjamín Torres Uballe l 112<br />
Para la memoria histórica<br />
(archivo coleccionable)<br />
Introducción al libro: La Madre, de Máximo Gorki por Boris Bialik<br />
l<br />
Páginas centrales
editorial<br />
... Griselda Álvarez, poeta y política<br />
Oswaldo Sagátegui<br />
Rubén Bonifaz Nuño fue quien nos presentó<br />
hace años, cuando Griselda era senadora.<br />
Pronto hicimos buenas migas, intensas.<br />
Cierta vez me preguntó: Tenemos los mismos amigos,<br />
¿por qué no nos conocimos antes? Cuestión<br />
de mala suerte, repuse. Sin embargo, de muchas<br />
formas recobramos el tiempo perdido. Formamos<br />
un grupo de escritores y artistas plásticos cordial<br />
y afectuoso. Viajamos y participamos en conferencias<br />
y presentaciones de libros. Como galantería,<br />
le dediqué un libro diciéndole que tenía<br />
dos rostros: el adusto de la política y el hermoso<br />
de la literatura. Me correspondió escribiéndome<br />
la cuarta de forros de una obra autobiográfica.<br />
De vivir, Griselda tendría 100 años. Fue siempre<br />
jovial, ingeniosa, culta, conocedora profunda<br />
tanto de las letras como de la política nacional.<br />
Conversamos y actuamos como si fuéramos muy<br />
jóvenes. Los domingos solíamos telefonearnos y<br />
platicar largamente. En un cumpleaños mío, me regaló<br />
un búho de cerámica con una tarjeta: “Un búho ya que<br />
en amor no se púo”.<br />
Como poeta es notable. Si en Erótica habla <strong>del</strong> amor<br />
sensual, <strong>del</strong> sexo, de las iluminadas relaciones amoro-<br />
El Búho
sas, describe al cuerpo varonil con maestría<br />
y nos indica cuál es la diferencia, enorme<br />
por cierto, entre pornografía y erotismo, en<br />
Sonetos terminales Griselda le canta a su propia<br />
muerte. Erótica son sonetos que hablan de<br />
la pareja, de su vano intento de convertirse en<br />
una unidad, de sus caricias suaves o violentas.<br />
Griselda vuela muy alto, pocas veces la poesía<br />
amorosa en México ha llegado a tales extremos<br />
de belleza. La poesía se apoya en dicho<br />
tema, pero en este libro la lírica se convierte<br />
en un vehículo de comunicación erótica. Los<br />
preámbulos pueden estar en poemas de Pablo<br />
Neruda y las relaciones sexuales tendrían que<br />
darse con sonetos de Griselda Álvarez. Versos<br />
audaces, hermosos, sugerentes, que estuvieron<br />
largo tiempo engavetados.<br />
Falta la Griselda combativa, la que luchó<br />
por sus ideas, la que enfrentó con armas poéticas<br />
al conservador y majadero panista Diego<br />
Fernández de Cevallos. Lo hizo con Canto a las<br />
barbas, diez sonetos impecables, de fina y mordaz<br />
ironía, de firme convicción liberal y revolucionaria,<br />
las dos grandes herencias políticas<br />
que recibió la poeta. Están allí las lecciones de<br />
quienes en el siglo XIX lucharon contra la reacción<br />
y el invasor, los escritores que recurrieron<br />
a la literatura para derrotar al enemigo: Prieto,<br />
Altamirano, Zarco, los grandes liberales. En<br />
esa lucha me tocó un doble honor: publicarlos<br />
en El Búho y más a<strong>del</strong>ante hacer el prólogo de<br />
la plaqueta que poca o ninguna gracia le hizo<br />
al grosero adversario de Griselda. Al hombre<br />
que había ofendido el inteligente feminismo<br />
de una poeta excepcional, intentando en vano<br />
ridiculizar a las mujeres mexicanas con palabras<br />
como el viejerío. Esta poesía civil, según la<br />
terminología de Borges, en sus manos, no fue<br />
poca cosa y sirvió para quitarle muchos votos<br />
al PAN durante las elecciones de 1994.<br />
Como senadora y gobernadora dejó una<br />
obra espléndida aún recordada, vigente. Pero<br />
ninguna referencia a Griselda Álvarez estaría<br />
completa si no aludimos a su inteligente feminismo,<br />
a esta lucha le dedica en Sonetos terminales<br />
versos memorables como los de “Mujer”,<br />
palabras y metáforas para poner a la mujer<br />
en el contexto que merece y que por tanto<br />
tiempo le han escatimado. Recordemos que<br />
Griselda escribió una nueva epístola matrimonial<br />
en sustitución de la envejecida de Melchor<br />
Ocampo y que bien valdría publicarla de<br />
nuevo. Probablemente deba concluir con la<br />
invitación a la lectura de su obra literaria:<br />
es una prodigiosa autobiografía, de historias<br />
radiantes, dolidas, inteligentes y todas de profundo<br />
contenido humano, de ese amor que<br />
Griselda fue obsequiándonos en su dulce y<br />
severo andar por la historia.<br />
Una vez fui impertinente: ¿Cuántos años<br />
tienes, Griselda? Dijo: Lo sabrás cuando muera.<br />
Sólo la pienso bella y talentosa, risueña, siempre<br />
joven.<br />
René Avilés Fabila<br />
Editorial
de nuestra portada<br />
<strong>Marcos</strong> Winocur<br />
1. UTOPÍA, TE ODIO Y TE QUIERO<br />
“<br />
Parecía imposible ¡pero sucedió! De repente,<br />
el sol dejó de salir sobre el horizonte”. Fue un<br />
comentario público de Fi<strong>del</strong> Castro a propósito<br />
de la caída de la URSS. Y bien, sol, adiós, los tercermundistas<br />
hemos quedado a oscuras. Con infinita<br />
paciencia buscamos velas y cerillos, a ver si<br />
<strong>algo</strong> podíamos iluminar. Pero no estábamos preparados<br />
y nos pusimos nerviosos, abrimos la cajita<br />
al revés y los cerillos fueron a parar al suelo...<br />
Pues, sí, la URSS podía estar llena de defectos<br />
y contradicciones -y lo estaba: más de lo<br />
que se creía- pero funcionaba como contrapeso<br />
frente a Estados Unidos. Y un día... se acabó<br />
la bipolaridad y desde entonces una pregunta<br />
ha quedado flotando en el aire: ¿Hemos vivido<br />
un sueño, una utopía?<br />
Veamos si se puede aproximar una respuesta.<br />
En sentido estricto, utopía es la propuesta<br />
de un nuevo mo<strong>del</strong>o de realidad, que ésta rechaza.<br />
“Tercos son los hechos”, dijo alguien apodado<br />
“El Moro”. Precisamente, por realidad o<br />
por hechos, me refiero a los obstáculos de todo<br />
tipo que impiden en definitiva la aplicación de<br />
Pedro Bayona<br />
El Búho
una propuesta a futuro, y la convierten en utópica.<br />
Obstáculos puestos tanto por la naturaleza física o<br />
biológica, como por la sociedad vigente. Si se propone<br />
contradecir la ley de gravedad, irnos de viaje a las<br />
estrellas, o volvernos inmortales, Mamacita Naturaleza<br />
dice “no” y rotula: “ciencia ficción”. Si se propone<br />
contradecir el sistema social, los mayores obstáculos<br />
provienen de la resistencia ofrecida por las estructuras<br />
mentales dominantes, que dicen “no” y rotulan: “somos<br />
las guardianas de la identidad”.<br />
Por el momento, así están las cosas.<br />
Durante siglos, durante milenios, las estructuras<br />
mentales se acompasan a la realidad que les ha hecho<br />
nacer, es el caso <strong>del</strong> feudalismo en el Oriente de Europa,<br />
notoriamente de Rusia: el zarismo gobernaba, los<br />
campesinos trabajaban y las estructuras mentales dominantes<br />
se transmitían de generación en generación.<br />
Eran poderosas, más, mucho más de lo que después<br />
se pensó. Pues ellas adquieren el don de la autonomía,<br />
nada de pedir permiso a la realidad para perpetuarse.<br />
Así, cuán feudal se conservaba Rusia y cuán capitalista<br />
había pasado a ser con los años, fue la preocupación<br />
de Lenin a fines <strong>del</strong> siglo XIX, la cual le llevó a escribir<br />
El desarrollo <strong>del</strong> capitalismo en Rusia. Pero ciertamente<br />
la cuestión no era inquietud de las clases dominantes,<br />
sólo esto les importaba: que el orden<br />
social y político se perpetuara, enunciado que muchos<br />
reducían a “la policía, los servicios de inteligencia<br />
y el ejército cuidan de nosotros”.<br />
Hay que recordar que en la Rusia zarista, la servidumbre<br />
recién fue abolida en el último tercio <strong>del</strong> siglo<br />
XIX, y muchos ni se dieron por enterados. El país<br />
había ganado un sólido prestigio en Occidente como<br />
el más atrasado de Europa. Así, en 1917 la realidad<br />
hacía agua por los cuatro costados y las estructuras<br />
mentales dominantes tomaban sol en las playas, nada<br />
les preocupaba. Fue entonces la revolución. Era el momento<br />
de proponer un mo<strong>del</strong>o social alternativo.<br />
Pero... dejemos mejor la palabra a Marx y a Fernand<br />
Brau<strong>del</strong>. El primero dijo: “El peso de las generaciones<br />
muertas oprime el cerebro de las vivas”, versión<br />
dramática <strong>del</strong> dicho francés: “le mort saisit le vif”, es<br />
decir, “el muerto atrapa al vivo”. Y Brau<strong>del</strong>: “Las ideas<br />
son cárceles de larga duración.” Esa pervivencia pudo<br />
constatarse al cierre de la experiencia soviética. Si en<br />
1917 la revolución pasó al primer plano, en 1991 las<br />
estructuras mentales <strong>del</strong> ayer, anteriores a 1917, hicieron<br />
espectacular reaparición en el mundo capitalista<br />
de hoy y desde entonces a él intentan acompasarse.<br />
Dejaron el desván de las neuronas, donde habían hibernado<br />
por tres cuartos de siglo, y se cobraron revancha<br />
borrando <strong>del</strong> mapa a la URSS.<br />
Creo que aquí podría terminar este artículo. Pero<br />
un maligno afán perfeccionista me lleva a continuarlo.<br />
Cabría entonces examinar el cierre de la experiencia<br />
soviética, en fin, una preguntita rondando las cabezas.<br />
¿Por qué cayó la URSS? ¿Fue en verdad una utopía?<br />
Después de tres cuartos de siglo de experiencia socialista,<br />
la URSS se vino abajo como castillo de naipes.<br />
Las estructuras tradicionales, mezcladas con mentalidad<br />
de empresario barato y mafia al más puro estilo<br />
occidental, se hacían dueños de la Plaza Roja, resucitaban<br />
San Petersburgo en lugar de Leningrado. ¡Increíble!<br />
Y bien, a más de dos décadas de haber ocurrido,<br />
la pregunta continúa pareciendo endemoniadamente<br />
difícil cuando a mi criterio la respuesta es endemoniadamente<br />
fácil: hubo un “no” masivo de repudio al<br />
socialismo, tanto en la URSS como en otros países,<br />
que sin falta debió ser atendido. Pero, “fácil” y todo,<br />
la cuestión desde luego no queda agotada. Es un tipo<br />
de respuesta que despierta otras preguntas. ¿Y por qué<br />
hubo ese rechazo <strong>del</strong> conjunto de la sociedad civil ha-<br />
de nuestra portada
cia el socialismo sin distinguir a su seno entre malo y<br />
bueno, sin tratar de perfeccionar el sistema?<br />
Aquí debemos recurrir a la “larga duración” de<br />
Fernand Brau<strong>del</strong>. La naturaleza humana está sentada<br />
en el banquillo de los acusados. Se le brindó una serie<br />
de opciones de socialismos de filiación marxista, y a<br />
todas dijo “no”. Desde la genocida de Pol Pot y su khmer<br />
rojo en Camboya, a la autogestionaria, tempranamente<br />
antiestalinista, permisiva y de rostro humano de<br />
Tito en Yugoslavia, y a todas la naturaleza humana dijo<br />
“no”. ¿Es abusivo concluir que optó contra la cooperación<br />
mutua y prefirió la competencia capitalista donde<br />
vale la ley ciega <strong>del</strong> mercado, esto es, de la selva?<br />
Pero no podemos echarle las culpas a la naturaleza<br />
humana cuando ésta no es fruto <strong>del</strong> pecado original<br />
sino resultado de las experiencias, es decir, de la<br />
Historia. La naturaleza humana es un relato de violencia,<br />
poder y explotación, actuante durante milenios<br />
al seno de sociedades fracturadas en clases sociales<br />
cuya lección aparente es así resumida: “el hombre es<br />
el lobo <strong>del</strong> hombre”, como decía Plauto hace siglos<br />
y repitieron después Bacon y Hobbes, que glosó Gracián.<br />
Y cuya lección de fondo es la lucha de clases.<br />
Ahora bien, esas constataciones son resultado <strong>del</strong> acto<br />
reiterativo. Éste va creando la identidad de la especie,<br />
que se vuelve naturaleza aprisionando al individuo.<br />
Fue Aristóteles quien señaló en frase no<br />
<strong>del</strong> todo comprendida: “La costumbre es una segunda<br />
naturaleza”.<br />
De modo que llevamos puesta una doble naturaleza:<br />
la biológica y la costumbre. Heredamos la primera,<br />
adquirimos la segunda y luego también la heredamos<br />
por generaciones con tanto imperio como la<br />
biológica, la aristotélica “costumbre” deviene en estructuras<br />
mentales.<br />
Y bien, a medida que las tecnologías se fueron desarrollando,<br />
la selva y su león dejaron de ser problema<br />
y el hombre descubrió que su peor enemigo era... ¡el<br />
hombre mismo! “Homo ominis lupo”, para decirlo en<br />
latín. Y desterrar esa condición milenaria, no se logra<br />
de la noche a la mañana ni, al parecer, de unos siglos<br />
a otros. Hubo gran confianza en el fervor revolucionario,<br />
se vio a la gente, al gris y rutinario “hombre de<br />
la calle” de pronto transfigurarse, encontrar energías<br />
y capacidad de sacrificio, el gran ejemplo fue la gesta<br />
de los franceses <strong>del</strong> 89. Así, Marx pudo escribir: “la<br />
revolución es la locomotora de la Historia, en días se<br />
condensan años”. La euforia sin embargo fue perdiendo<br />
fuerza, así la gesta francesa <strong>del</strong> 89-94 y al tribuno<br />
fogoso de Dantón sucedió la espada de Bonaparte. Tal<br />
el ciclo 17-91 de la URSS, se constata cómo las ancestrales<br />
estructuras mentales, que se creían idas para<br />
siempre, sólo habían dejado la superficie: vestidas de<br />
racismo y genocidio, esperaban su oportunidad. Ocurrió<br />
en la tierra <strong>del</strong> socialismo marxista “más bueno”,<br />
en Yugoslavia.<br />
Cuéntase -y la fábula ha sido recogida en el filme<br />
Juego de lágrimas- que una vez vino una terrible<br />
inundación y la sola manera de salvarse era cruzar<br />
de inmediato el río y arribar a la otra orilla. La ranita<br />
se dispuso a hacerlo cuando el escorpión le rogó que<br />
lo llevara montado a sus espaldas. Accedió finalmente<br />
la ranita y, a medio cruzar el río, el escorpión le clavó<br />
sus dos tenazas, condenando así a ambos a morir. ¿Por<br />
qué...? alcanzó a articular la ranita. No pude resistir mi<br />
naturaleza, contestó el escorpión. Así, el hombre.<br />
Y entonces, la pregunta que hice: ¿Es abusivo concluir<br />
que en la URSS y en otros países se optó contra<br />
la cooperación mutua, prefiriéndose la competencia<br />
capitalista donde vale la ley ciega <strong>del</strong> mercado, esto<br />
es, de la selva?<br />
Desde luego, no se trata de ignorar la convergen-<br />
El Búho
cia de factores de orden coyuntural. Me refiero al rezagarse<br />
la URSS en la carrera con EU, y especialmente en<br />
el rubro más sensible, el de los armamentos. Son patéticos<br />
los esfuerzos de los gobernantes soviéticos para<br />
disuadir a EU de su proyecto “Guerra de las Galaxias”,<br />
idea que se agita cuando el reinado de Ronald Reagan.<br />
La razón está clara, la URSS no tenía -ni tiene hoy<br />
Rusia- capacidad tecnológica para poner en marcha<br />
su réplica ni para financiarla. Finalmente, Bush hijo ha<br />
puesto manos a la obra en EU. Pero, desde mucho antes,<br />
la impotencia de la URSS en este rubro que -nada<br />
menos- hace a la correlación de fuerzas, llevó a los líderes<br />
soviéticos a una especie de parálisis. El Breznev<br />
de los años setenta y el Gorbachov de los ochenta no<br />
pudieron viajar a la Luna después que los norteamericanos<br />
lo hicieran en el 69, ni en definitiva frenar la<br />
carrera en los armamentos. Y es curioso: mientras ésta<br />
pesa sobre los hombros <strong>del</strong> Estado socialista como recursos<br />
que no irán a los bolsillos <strong>del</strong><br />
pueblo, para el Estado capitalista<br />
significa un elemento al cual echar<br />
mano cuando se trate de paliar las<br />
crisis de sobreproducción, siempre<br />
divisadas en el horizonte.<br />
La debilidad de la URSS prohijó<br />
una correspondiente mentalidad<br />
de derrota ratificada patéticamente<br />
en el campo diplomático. Ofrezco,<br />
proclamó unilateralmente Gorby<br />
-es decir, llevó el juego en esa dirección-<br />
reunificar las dos Alemanias<br />
a cambio <strong>del</strong> olvido <strong>del</strong> proyecto<br />
“Guerra de las Galaxias”. Silencio<br />
en la Casa Blanca. Propongo,<br />
levantó Gorby la oferta, además,<br />
incluir en el paquete la disolución<br />
unilateral <strong>del</strong> Pacto de Varsovia. Silencio en la Casa<br />
Blanca. Ofrezco, subió Gorby todavía más la oferta,<br />
dejar en libertad de acción a los llamados países satélites<br />
de Europa <strong>del</strong> Este, Polonia... Más bien digan<br />
-aquí la Casa Blanca rompió su silencio- que ya no los<br />
pueden controlar.<br />
Finalmente, se pagaron todos esos precios, uno<br />
sobre el otro, a cambio de... nada. Por otra parte, ligado<br />
a esto, se iba abriendo paso la idea de que podía<br />
canjearse la renuncia al socialismo por paz, es decir, el<br />
cese de la amenaza nuclear sobre las cabezas, el poder<br />
dormir sin la amenaza constante <strong>del</strong> holocausto,<br />
propia de los años de guerra fría. En fin, todo se fue<br />
sumando en la coyuntura de los años ochenta dando<br />
por resultado el colapso de 1991, cuando quedó claro<br />
que el perder los países aliados de Europa <strong>del</strong> Este no<br />
era suficiente. Es aquí donde entra a jugar Yeltsin, llevando<br />
los “vientos de libertad” mucho más lejos: los<br />
Francisco Tejeda Jaramillo<br />
de nuestra portada
pueblos integrantes de la URSS que no quisieran continuar<br />
perteneciendo a ella, podían irse. Así, la URSS<br />
se desintegró y en su lugar quedó Rusia rodeada de<br />
nuevos países soberanos.<br />
Una resbaladilla política que se fundaba en una<br />
correlación de fuerzas desfavorable. La URSS no tenía<br />
con qué negociar. Y sin embargo, a mi entender,<br />
los estudios no pueden limitarse al nivel coyuntural,<br />
barajando factores que hacen al “cuándo” pero no<br />
al “porqué”. Éste, insisto, se encuentra en otro lado<br />
y lo hemos a<strong>del</strong>antado: los ciudadanos soviéticos y de<br />
otros países dijeron: “no”. Ellos constituyeron la debilidad<br />
de la URSS. Como parte de la mística revolucionaria,<br />
se consideraba que el espíritu proletario de por<br />
sí podía evitar la burocratización, el autoritarismo, la<br />
quiebra de la legalidad y otros vicios a partir <strong>del</strong> cambio<br />
en las relaciones sociales de producción. La experiencia<br />
ha demostrado que no. Es cierto que el desaire<br />
a las consideradas utopías socialistas fue de inmediato<br />
reemplazado por la adhesión a la utopía capitalista, y<br />
aquí los medios, la CIA y el Papa jugaron su papel. Pero<br />
ese “no” pronunciado cada vez más fuerte, partió de la<br />
gente que, después de décadas de vivir el socialismo<br />
de raíz marxista, lejos de convencerse, se había<br />
puesto en contra.<br />
¿Por qué cayó la URSS? Intentar una respuesta<br />
nos lleva luego a interrogarnos sobre una cuestión<br />
paralela: ¿cómo es posible que nadie se diera cuenta<br />
de lo que se venía? Si esta pregunta se dirige a<br />
la CIA, la respuesta será la de un funcionario: nuestros<br />
informes fueron incompletos, luego los procesamos<br />
mal, nos faltó “feeling”. Si esta pregunta se<br />
dirige a los marxistas, la respuesta más sincera es<br />
ésta: teníamos mierda en la cabeza, todo iba a terminar<br />
bien, a la manera <strong>del</strong> “happy end” <strong>del</strong> cine de<br />
los cuarenta. Nadie asumía los riesgos. Y se decía:<br />
la URSS se acabará cuando ella quiera, es decir,<br />
en un mundo comunista, sin fronteras, no antes.<br />
Ya ven, la soberbia, los agentes de la CIA deben ser<br />
reciclados mentalmente, los marxistas ídem.<br />
Y bien, estamos hablando ya no de la coyuntura<br />
que precipitó el colapso, sino de la condición<br />
necesaria para que éste sucediera. Puedo proponer<br />
los planes más perfectos para la vida futura pero si<br />
en definitiva la gente -supuestamente beneficiariadice<br />
“no”, por los motivos que sean, la idea queda<br />
en utopía, no se realiza a pesar de ser factible. No<br />
Fernando Leal Audirac<br />
10 El Búho
es que no se pueda, no se quiere. Esa negativa generalizada<br />
fue a nuestro entender condición necesaria para<br />
el derrumbe, aunque no condición suficiente. Esto último<br />
quedó a cargo de los factores de orden coyuntural,<br />
algunos de los cuales hemos rápidamente mencionado,<br />
que apuraron y dieron remate al proceso.<br />
Ahí se inscriben los “aportes” estalinistas, pero<br />
tampoco convenció el mo<strong>del</strong>o antiestalinista de<br />
Gorby en los años ochenta. Su intención manifiesta<br />
fue un socialismo antiautoritario pero la situación se<br />
le fue de las manos, al punto que Reagan, de visita a<br />
la URSS, pudo declarar: “yo no lo hubiera hecho mejor”.<br />
En suma, de parte <strong>del</strong> pueblo ruso fue un repudio<br />
tanto a la línea dura de Stalin como a la línea blanda<br />
de Gorby. Así, la sonrisa se dibujó para los ciudadanos<br />
<strong>del</strong> Este cuando el sucesor Yeltsin abrió oficialmente<br />
las compuertas al capitalismo en los años noventa...<br />
satisfacción que poco duró, los exsoviéticos pudieron<br />
advertir hasta qué punto el mo<strong>del</strong>o capitalista había<br />
sido maquillado por la propaganda occidental. Pero<br />
ya era tarde.<br />
Y bien, tan fuerte es la necesidad de autoengaño<br />
frente a la adversidad, que la gente está dispuesta a<br />
creer en las utopías, reemplazando unas por otras,<br />
las que considera fallidas por las nuevecitas y relumbrantes,<br />
aun cuando sepa que nada las garantiza. En<br />
ese sentido, puede serlo una religión como una propuesta<br />
política. Tanto el cristianismo como el comunismo.<br />
La sociedad de las almas virtuosas alcanzadas<br />
por la salvación es tan igualitaria como la sociedad<br />
donde todo mundo es proletario, una en el Cielo y la<br />
otra en la Tierra, ambas nadando en la felicidad. En<br />
diferentes épocas y ciclos de la Historia, las utopías<br />
cristiana y comunista tuvieron la virtud de arrastrar<br />
tras de sí a las masas. Éstas marcharon a la reconquista<br />
<strong>del</strong> Santo Sepulcro y se llamaron Cruzadas, o bien,<br />
más modestamente, van hoy a rendir tributo pacífico<br />
y multitudinario a la virgen de Guadalupe todos los<br />
doce de diciembre en México. Así, la utopía religiosa<br />
en Occidente.<br />
Los cristianos tuvieron sus catacumbas y sus<br />
mártires, acabando por ser poder en la misma Roma<br />
que tanto los combatiera. Desde entonces y por dos<br />
mil años, la influencia <strong>del</strong> Vaticano ha tenido sus oscilaciones,<br />
tendiendo hoy a una declinación (no confundir<br />
con el carisma personal de Juan Pablo II). Pero<br />
su ciclo milenario no se ha cerrado. En cambio, para<br />
el comunismo se cuenta una escasa centuria y media<br />
a partir, digamos, <strong>del</strong> “Manifiesto” de Marx y Engels<br />
al promediar el siglo XIX, a la caída de la URSS a fines<br />
<strong>del</strong> XX. Los mártires <strong>del</strong> comunismo fueron también<br />
incontables, hombres y mujeres que no vacilaron en<br />
dar lo mejor de sus vidas y luego sus vidas mismas<br />
en el mundo entero, en guerras, revoluciones y protesta<br />
social. Y que también conquistaron el poder. Frente<br />
a Roma, sin embargo, Moscú fue apenas un suspiro, si<br />
de duración se trata. De todos modos, la fe de un marxista<br />
no le ha ido en zaga a la de un cristiano, pagando<br />
cada una su precio.<br />
Esa creencia absoluta, en unos casos fe, en otros<br />
fanatismo, a veces sin poder distinguir una de otro, ha<br />
ido acompañada por razonamiento. Éste, bien que a<br />
la zaga de la fe, no por eso inútil. El marxismo recoge<br />
la idea de que los grandes ciclos históricos van marcando<br />
un desarrollo progresivo. Se pasa de las llamadas<br />
sociedades <strong>del</strong> tributo (modo de producción<br />
asiático) y <strong>del</strong> esclavismo a la organización feudal y<br />
de ésta a la sociedad capitalista. El progreso se marca<br />
naturalmente en el desarrollo de las tecnologías y en<br />
cómo la situación <strong>del</strong> explotado va mejorando. Esto<br />
último interesa especialmente al marxismo. Los subalternos<br />
no desaparecen <strong>del</strong> cuadro social pero cada vez<br />
de nuestra portada 11
la distribución de los bienes, en general, resulta más<br />
equitativa y también de los derechos que la sociedad<br />
les reconoce. Y esto ocurre porque, de época en época,<br />
hay un mayor fondo de bienes producidos aun cuando<br />
nunca lo suficientemente grande para beneficiar a<br />
todos. Y bien, dice Marx, con la revolución industrial<br />
<strong>del</strong> capitalismo ese paso se ha dado, en a<strong>del</strong>ante nadie<br />
debe sufrir hambre, nadie debe continuar explotado,<br />
hay suficiente para todos por primera vez en<br />
la Historia.<br />
El cristianismo también recurre al razonamiento,<br />
plantea el Paraíso como la justa recompensa a las acciones<br />
y pensamientos <strong>del</strong> hombre, cada uno juzgado<br />
individualmente. El hombre está dotado <strong>del</strong> libre albedrío,<br />
el cual lo hace responsable, sus actos e intenciones<br />
se definen por el bien o el mal, y según ellos responde.<br />
El juez supremo de los creyentes es Dios, para<br />
los comunistas es la Historia. Ya influido por un pensamiento<br />
de izquierda, es lo que proclama Fi<strong>del</strong> Castro<br />
ante el tribunal que lo juzga por el asalto al cuartel<br />
Moncada en Cuba: “La Historia me absolverá”.<br />
De modo que el hombre está inmerso en la realidad,<br />
la hace objeto de conocimiento y la transforma a<br />
su medida, la cual varía con el paso <strong>del</strong> tiempo y pasa<br />
por el socialismo científico, el único históricamente<br />
válido, reiterarán después los partidos comunistas, el<br />
cual, agregarán, comienza con Marx y Engels. El primero<br />
llegó a escribir que “la humanidad en rigor sólo<br />
aspira a aquellas metas que puede alcanzar”. Y en realidad,<br />
la humanidad lo hace con ésas y con las otras<br />
metas, las utópicas, ambas son sus amores y, si fallan,<br />
sus odios.<br />
Claro, siempre se podrá discutir: las cosas salieron<br />
mal, cometimos errores graves, todavía no estaban<br />
dadas las condiciones, etcétera. Es inevitable: para<br />
mantenerse firme en la larga, larguísima batalla por<br />
las metas que cree poder alcanzar y en cuyo camino es<br />
derrotado una y otra vez, el hombre sueña y sólo acaba<br />
de deslindar las metas posibles de las utópicas cuando<br />
las primeras se realizan y las segundas no. Es decir,<br />
en los hechos, en la vida misma, se ponen a prueba<br />
las empresas ideológicas. Las religiones, utopías con<br />
creyentes en un más allá. El comunismo, utopía con<br />
creyentes en el más acá. Por su cuenta, “el hombre<br />
sin atributos” como diría el novelista Robert Musil, el<br />
“hombre de la calle”, blindado ante las ideologías y<br />
muy atento a sus conveniencias personales, ha acertado<br />
en adherir a la revolución industrial, cuyas condiciones<br />
favorables fueron madurando con los siglos,<br />
hasta encontrar el mejor lugar para eclosionar en Inglaterra,<br />
siglo XVIII, abriendo de par en par las puertas<br />
al capitalismo. Ya en el siglo XX o, si se quiere, desde<br />
el último tercio <strong>del</strong> XIX, este hombre apuesta al boom<br />
tecnológico más que a la revolución social, esto es, se<br />
mantiene fiel y apegado al marco capitalista. Y así ha<br />
entrado al siglo XXI.<br />
Y bien, el siglo XXI con su cofre de maravillas.<br />
Lo abrimos y el sistema solar se nos ofrece a las expediciones<br />
como antes, en el siglo XV, el planeta se<br />
brindó a Cristóbal Colón, Vasco da Gama, Magallanes,<br />
Sebastián el Cano. Vendrá entonces la subsecuente<br />
colonización <strong>del</strong> sistema solar, como ocurriera con el<br />
planeta. Y tantos otros pasos de gigante. El hombre<br />
hacedor de hombres u otros seres vivos. Las fuentes<br />
de energía renovables, tal la nuclear. El viaje a la Luna.<br />
Todo eso era visto como sueños y se ha probado que<br />
no lo son. Porque, mientras las cosas no sucedan, el<br />
hombre todos los proyectos formula, y tras el logro<br />
de todos se lanza. Uno de los sobresalientes ha sido<br />
la revolución industrial blandiendo la caldera a vapor<br />
y el boom tecnológico su continuidad, un astronauta<br />
que flota en la ingravidez. Así ha caminado el mundo<br />
12 El Búho
en estos tres últimos siglos a ritmo acelerado, más en<br />
función de la empiria que de las ideologías.<br />
Utopía, te odio y te quiero. Te odio porque contemporáneamente<br />
sólo has existido en la cabeza de los<br />
hombres, no en sus manos. Te quiero porque permaneces<br />
en la esperanza de una segunda oportunidad.<br />
Utopía, te odio y te quiero.<br />
2. ¿SALTA LENIN <strong>EL</strong> ATLAS?<br />
Había una vez un señor chaparrito, pelón, colmilludo<br />
él, que aspiraba a convertirse en abogado y<br />
dio en líder revolucionario allá por 1917... un señor<br />
que todo el tiempo daba lata con eso <strong>del</strong> imperialismo<br />
y la lucha de clases, un señor muy bueno y amigo de<br />
los pobres, según unos, y muy malo y enemigo de la<br />
humanidad, según otros. Un señor llamado Lenin.<br />
Sé de alguien que coleccionaba frases palindrómicas,<br />
es decir, que se leen igual de izquierda a derecha,<br />
como al revés, de derecha a izquierda. En estas<br />
épocas de transfiguraciones políticas, donde hay que<br />
mantenerse actualizado para saber donde está parado<br />
cada uno, si a la izquierda o a la derecha, si al centro<br />
o al centro izquierda, etcétera, en épocas así se hace<br />
necesario encontrar una palindrómica para Lenin.<br />
Y ya la hay. Es más, es atribuida a Julio Cortázar.<br />
Pero equivocadamente. La confusión surge de que el<br />
autor de la frase era su amigo, también escritor y argentino:<br />
Juan Filloy, de la ciudad de Río Cuarto, quien<br />
escribió siete libros cuyos títulos están formados por<br />
siete letras (“Caterva”, y no me acuerdo de los otros). Y<br />
entre sus actividades intelectuales, se contaba la bús-<br />
Christina Isabel Del Valle Macleod<br />
de nuestra portada 13
queda de frases palindrómicas, su colección contiene<br />
varios miles. Cortázar menciona su nombre en Rayuela.<br />
¿Y cuál es la palindrómica hallada por Juan Filloy?<br />
La siguiente: “Salta Lenin el atlas”.<br />
Y la verdad es que últimamente lo salta más bien<br />
poco, citas su nombre y te das la gran quemada...<br />
Por ejemplo, el caso <strong>del</strong> imperialismo. ¿Sirve para<br />
<strong>algo</strong> lo que Lenin escribió? Veamos. Él habló de la<br />
tendencia dominante en los mercados, favorable a<br />
constituir monopolios... ¿tendrá <strong>algo</strong> que ver con esta<br />
fiebre de fusiones vivida en los dos últimos años? Así,<br />
consignaba Lenin, el imperialismo es la fase superior<br />
<strong>del</strong> capitalismo (los monopolios son los<br />
peces gordos que se comen a los peces chicos)<br />
y antesala <strong>del</strong> socialismo. Lo primero, puede<br />
ser. Lo segundo, fíjense: me asomé a la antesala<br />
y todos se habían retirado porque nadie los<br />
atendió... se cansaron de esperar. Luego, Lenin<br />
habló <strong>del</strong> capital financiero... la verdad, los bancos<br />
se hacen cada vez más antipáticos. Y luego,<br />
escribió que se incrementa la exportación<br />
de capitales en detrimento de la exportación de<br />
mercancías, puede ser, vea usted las maquilas,<br />
no sólo en México sino en muchos otros lados<br />
<strong>del</strong> Tercer Mundo. Y finalmente las guerras, decía<br />
Lenin, son inevitables en esta época de disputa<br />
de los mercados.<br />
Ahora bien, si se quiere ir más allá de las<br />
consignas, es indispensable situar a Lenin en un<br />
contexto más amplio, la ardua polémica sobre<br />
el tema, entablada entre quienes se reclamaban<br />
continuadores <strong>del</strong> pensamiento de Marx. Todo,<br />
con el telón de fondo de una guerra mundial a<br />
desatarse en 1914. Hobson, Hilferding, Kautsky,<br />
Rosa de Luxemburgo y otros, se ven involucrados<br />
en la polémica. Por su parte, Lenin escribe<br />
su libro titulado El imperialismo, fase superior <strong>del</strong> capitalismo,<br />
al cual presenta como “ensayo popular”.<br />
Entonces, de este variado escaparate usted puede<br />
escoger lo que le guste, y dejar lo que no. O bien remitirse<br />
a los hechos. Veamos. Las naciones <strong>del</strong> occidente<br />
europeo, a la cabeza Inglaterra, la reina de los mares,<br />
se repartían o se disputaban entre sí las colonias. En<br />
1917, con la revolución rusa, cambió el panorama.<br />
La URSS sin embargo quedó aislada hasta ocurrir la<br />
II Guerra Mundial (1939-1945), ocasión para crear un<br />
campo de naciones socialistas y hacer viable un Tercer<br />
Mauricio Vega Vivas<br />
14 El Búho
Mundo. El globo se vio ante una bipolaridad donde sobresalían<br />
Estados Unidos y la URSS. Con esa división<br />
vino la guerra fría aproximadamente a partir de 1947.<br />
Las armas atómicas nos quitaron el sueño, en particular<br />
a los pueblos rusos y norteamericano, rehenes de<br />
la guerra fría.<br />
Un poco más tranquilos pudimos dormir cuando<br />
la URSS renunció al comunismo, allá por 1991. Al parecer,<br />
se había acabado la guerra fría con su equilibrio<br />
<strong>del</strong> terror atómico. Pasamos a vivir en un mundo unipolar.<br />
No obstante, la nueva Rusia heredó las armas<br />
nucleares de la URSS, sin contar otros países que también<br />
las poseen, como India, Pakistán, Israel, Francia,<br />
Inglaterra, China. Hace más de medio siglo, EU arrojó<br />
dos bombas atómicas, una en Hiroshima, otra en Nagasaki<br />
y con ello puso fin a la II Guerra Mundial. Le fue<br />
relativamente fácil tomar la decisión: nadie iba a darle<br />
una o dos cucharadas de su mismo chocolate, EU detentaba<br />
entonces el monopolio mundial <strong>del</strong> holocausto,<br />
hoy ya no. Y finalmente, el terrorismo poniendo a<br />
prueba al Unipolar, a ver qué tan invulnerable es.<br />
Tal puede ser el recuento de un mundo donde<br />
todos hemos acabado siendo más o menos capitalistas,<br />
no faltaba más. ¿Sigue Lenin saltando el atlas?<br />
Veamos. Él no niega que pueda existir en el futuro (en<br />
su futuro) un ultraimperialismo único, más: reconoce<br />
que tal es la tendencia al presente (en su presente). Y<br />
esto resulta muy a lo unipolar que estamos viviendo.<br />
Pero el tema en aquel entonces no se debate, Lenin<br />
rehúsa discutir un posible futuro cuando el presente<br />
acucia y el fenómeno se da de manera múltiple: imperialismos<br />
que entran en contradicción al límite,<br />
estalla entre ellos la I Guerra Mundial (1914/1918). No<br />
haber valorado suficientemente esa realidad, es una<br />
de las críticas de Lenin contra un teórico socialista<br />
de la época, Karl Kautsky, ya mencionado, y a quien,<br />
años después, dedicará un libro cuyo título lo dice todo:<br />
El renegado Kautsky. Y bien, ya no podemos pedirles<br />
su opinión y difícilmente alguno de ellos saltaría hoy el<br />
atlas. Pues... ¡a arreglárselas los huérfanos como mejor<br />
puedan! A contestar solitos, sin ayuda, a preguntas<br />
como ésta: ¿qué onda con la lucha de clases?<br />
Y bien, Marx y Engels hace siglo y medio la llamaron<br />
el “motor de la Historia”. “Ya no lo es más”, se corrió<br />
la voz entre los partidos comunistas, al final de la<br />
II Guerra Mundial, saliendo el chisme por boca de Earl<br />
Browder, secretario general de los comunistas norteamericanos,<br />
siendo refutado por el francés Jacques<br />
Duclos. Años después, en los setenta, con una idea<br />
similar, apareció el llamado eurocomunismo y finalmente<br />
en los noventa, antes de desaparecer de escena,<br />
el PCUS decretó el final de la lucha de clases, ya en<br />
tiempos de Gorbachov. ¿Qué hay entonces en su lugar,<br />
cuál es ahora el motor de la Historia, o es que ya no lo<br />
tiene o nunca lo tuvo? Buena pregunta, pero los hechos<br />
no dieron tiempo a pensar en la respuesta. Vino<br />
el derrumbe: la URSS borrada <strong>del</strong> mapa, en su lugar,<br />
Rusia, Ucrania, Letonia, Lituania, Estonia, Bielorrusia,<br />
etcétera. Y como dijo Yeltsin a Gorbachov, quien hasta<br />
la víspera era el premier: “lo siento, se ha quedado sin<br />
país”. Y bien, la lucha de clases... siempre alguien la<br />
despide de su casa, pero da la impresión que no acaba<br />
de irse como esas visitas molestas que se vuelven desde<br />
la puerta: ¿no te conté de la Fulana...? Está buenísimo,<br />
resulta que en Seattle... Y nuevos chismes de esta<br />
señora que, claro, ya no rotula lucha de clases, sino<br />
problemas sociales, actores históricos, etcétera.<br />
En fin, la vida, armada de la “astucia de la Historia”,<br />
contradiciendo las mejores cabezas, se abre camino<br />
en ellas mismas si están dotadas de voluntad crítica<br />
y autocrítica. Así, junto al Lenin de “no hay práctica<br />
revolucionaria sin teoría revolucionaria” se sienta el<br />
de nuestra portada 15
Lenin que cita a Goethe: “gris es la teoría pero verde es<br />
el árbol de la vida”. Como se ve, en estas palabras que<br />
hace suyas, no excluye la teoría marxista tan gris como<br />
cualquier otra. Pero no será óbice para declarar el mismo<br />
Lenin: “el marxismo es todopoderoso porque es<br />
cierto”. De modo que se ha encontrado “la Verdad”, y<br />
ésta otorga al marxismo el carácter de todopoderoso.<br />
¿Qué tal? No tiene nada que envidiar a las religiones.<br />
Así, pues, la teoría, muy útil si puede recoger la<br />
experiencia <strong>del</strong> pasado, generalizándola. Y muy dañina<br />
si se resiste a un futuro que la pone a prueba una y<br />
otra vez bajo el fuego cruzado de una nueva empiria,<br />
es decir, de la mutante vida. Otro ejemplo. Por un lado,<br />
Lenin insiste en la necesidad de contar, en vísperas de<br />
movimientos revolucionarios, con un partido de hierro,<br />
de militantes probados, de disciplina casi militar.<br />
Por el otro lado, Lenin insiste en el poder creativo de<br />
las masas, especialmente en el curso de los movimientos<br />
revolucionarios.<br />
Tal -ejemplifica con el caso ruso- la formación de<br />
los soviets, integrados por campesinos, obreros y soldados<br />
que ya son operativos en 1905 y que, agrega<br />
Lenin, fueron el mo<strong>del</strong>o que resistió las pruebas <strong>del</strong><br />
futuro cuando lo adoptamos los bolcheviques en 1917<br />
a la hora de hacernos <strong>del</strong> Estado. Desde luego, ambas<br />
situaciones -poder creativo de las masas y partido<br />
de hierro- pueden coexistir. ¿Pero no se da también<br />
el primero al seno <strong>del</strong> partido? Creo que Lenin tenía<br />
una cierta aprehensión respecto de la democracia interna<br />
-presupuesto para el desarrollo <strong>del</strong> poder creativo-,<br />
que la lucha de tendencias fuera a degenerar en<br />
escisiones y finalmente en atomización, en particular<br />
al faltar el líder, es decir, él. Y es aquí cuando, desde<br />
las últimas neuronas, adonde ha sido relegada por<br />
los mortales, la señora NOOjos -que así yo llamo a<br />
la muerte-, irrumpe y su proximidad lleva insensiblemente<br />
a un cambio de perspectiva. Lenin, ya muy enfermo,<br />
deja su testamento político con un mensaje<br />
entrelíneas:<br />
-Soy irremplazable.<br />
El líder soviético entra a considerar uno por<br />
uno a sus compañeros en la gesta de la revolución,<br />
los “bolcheviques históricos”, y a todos encontrarles<br />
un “pero”: uno por no ser dialéctico, otro por no saber<br />
tratar a la gente, un tercero por su pasado menchevique,<br />
cuando en realidad el motivo para vetar a este último<br />
era otro y saltaba a la vista: un judío difícilmente<br />
pudiera gobernar un país tradicionalmente antisemita,<br />
a pesar de su brillante actuación en los decisivos días<br />
de la toma <strong>del</strong> poder. Me estoy refiriendo naturalmente<br />
a Trotski, quien es el primero en reconocer ese hándicap<br />
político. En fin, el testamento de Lenin es uno de<br />
los documentos más pobres de su carrera, terminando<br />
por proponer una ampliación de la base <strong>del</strong> colegio<br />
electoral, medida interesante por lo democrática, pero<br />
que no resolvía el problema. No tiene a quien recomendar,<br />
la autocracia será su sucesor.<br />
Y... tenía razón, era irremplazable. En cuanto a<br />
nombres, no cabía buscar el mejor, apenas si el menos<br />
malo, tomando en cuenta no sólo sus capacidades individuales<br />
y sus relevantes aptitudes para equivocarse,<br />
sino la lucha de tendencias que se daba al seno <strong>del</strong><br />
Comité Central, y que sólo un Lenin había podido conjurar<br />
para que no acabara en escisión. Bien él podría<br />
haber afirmado:<br />
-Puede ser que los motivos esgrimidos en mi testamento<br />
político no fueran los mejores pero de todos<br />
modos se llegaba a igual situación sin salida. Además,<br />
quiero recordar que aconsejé el relevo de Stalin, quien<br />
había sido nombrado interinamente, recomendación<br />
que no se tuvo en cuenta con los resultados conocidos.<br />
¿Otro en su lugar lo hubiera hecho mejor? A saber...<br />
16 El Búho
Así, su batalla personal contra el olvido se confundía<br />
con la realidad misma de aquellos años <strong>del</strong> poder<br />
soviético. Tanto no había digno sucesor como la figura<br />
de Lenin, por contraste, se levantaba. Una cosa suponía<br />
la otra. Como escribió un historiador occidental,<br />
desde la inauguración de su mausoleo se ha formado<br />
una fila inacabable de visitantes, tanto de día como de<br />
noche. Y estoy hablando de Lenin, quien, en definitiva,<br />
en los hechos, en su obrar, conjuntó fervor con razón,<br />
no permitiendo que el primero cayera en el fanatismo<br />
ni que la segunda perdiera sus luces en cada una de<br />
las batallas parciales que se fueron presentando antes<br />
y después de 1917. Lenin, a la vez, el más grande<br />
constructor de utopías de la Historia: quiso levantar<br />
el socialismo apoyándose en los contingentes obreros<br />
de las ciudades pero el océano campesino, ferozmente<br />
individualista, le recordó las palabras de Calderón<br />
de la Barca: “los sueños... sueños son”. Y las utopías,<br />
sueños organizados..., utopías son.<br />
¿Salta Lenin el atlas? ¿Lo saltó alguna vez? ¿Lo<br />
saltará? El tiempo, y la contingencia a su seno, tienen<br />
la palabra. Dirán de la proyección a futuro, si la hay, dirán<br />
de los hechos <strong>del</strong> pasado con mayor ecuanimidad<br />
que hoy... si alguien llega a ocuparse <strong>del</strong> tema.<br />
3. MARX: LA MUERTE SE ASOMA Y SACA<br />
LA LENGUA<br />
Marx, optimista por convicciones, creyente en la<br />
revolución social... no pensaba gran cosa en la muerte,<br />
que se sepa. Y sin embargo, un elemental análisis <strong>del</strong><br />
discurso muestra cómo de pronto la muerte se asomaba<br />
por entre áridos temas tratados por su pluma y<br />
decía, sacando la lengua: ¡aquí estoy!<br />
Carlos Reyes de la Cruz<br />
de nuestra portada 17
Karl Marx está situado en las antípodas respecto<br />
<strong>del</strong> existencialismo de los siglos XIX y XX. Esto es, la<br />
corriente filosófica que rechaza las pretensiones de situar<br />
al centro valores que no sean la evidencia de las<br />
evidencias, la cual, por obvia, descuidamos: la existencia,<br />
el sí mismo de cada individuo.<br />
Pero la existencia tiene su término y se llama muerte.<br />
Y con ella tenemos que vernos, hagamos lo que hagamos,<br />
alcancemos la gloria, el poder y el orgasmo en<br />
todos los órdenes, la muerte al final nos espera, como<br />
lo cantan las coplas <strong>del</strong> poeta Jorge Manrique. Y doña<br />
NOOjos suele jugarnos bromas pesadas apareciéndose<br />
allí donde menos se piensa para asustarnos, burlarse<br />
de nosotros y sacarnos la lengua. Como dirían en<br />
México: la Pelona es una pelada. Esto es, la Muerte es<br />
una grosera.<br />
Y bien, vamos hacia el discurso <strong>del</strong> teórico <strong>del</strong> comunismo,<br />
registrando antes los antecedentes.<br />
Por mediados <strong>del</strong> siglo XIX, Marx y su amigo y<br />
colaborador Engels, comienzan a escribir en serio. En<br />
1848 redactan por encargo el Manifiesto Comunista,<br />
que de inmediato tuvo amplia repercusión. Por aquellos<br />
años, la idea de una sociedad más justa e igualitaria<br />
había ganado predicadores e iniciativas comunitarias<br />
se ponían en práctica, <strong>algo</strong> similar al hippismo<br />
de los años sesenta. Precisamente, para distinguirse<br />
de tal “competencia”, Engels escribió Del socialismo<br />
utópico al socialismo científico, particularizando en los<br />
casos de Saint-Just y sus seguidores, Owen y Fourier,<br />
idea que también campea, sin nombres propios, en el<br />
“Manifiesto”. Engels en su breve ensayo critica las limitaciones<br />
de los “utópicos” a la vez que los reivindica<br />
comprensivamente: entre los fines <strong>del</strong> siglo XVIII y las<br />
primeras décadas <strong>del</strong> XIX -dice- no pudieron hacer más.<br />
Y luego el autor traza su raya, el desarrollo económico<br />
y social alcanzado en su época ya permite ir<br />
más allá. Esto escribe Engels sin<br />
sospechar que Marx y él se llevarían<br />
la palma en materia de propuestas<br />
utópicas, la continuidad<br />
se daba con fuerza entre ellos<br />
dos y sus criticados predecesores.<br />
Un ejemplo lo brinda otro de<br />
los utopistas de la época, Étienne<br />
Cabet, quien en 1840 publica un<br />
libro de éxito inmediato, titulado<br />
Viaje por Icaria, donde proclama<br />
que la divisa <strong>del</strong> comunismo en<br />
la sociedad futura será: “De cada<br />
uno según sus fuerzas, a cada<br />
uno según sus necesidades”, según<br />
lo cronica el escritor peruano<br />
Mario Vargas Llosa (Letras Libres,<br />
07-02).<br />
Mario Zarza<br />
18 El Búho
La divisa fue por mucho tiempo atribuida a Marx,<br />
quien así la vertió: “De cada uno según sus capacidades,<br />
a cada uno según sus necesidades”. Hay un ligero<br />
ajuste entre “fuerzas” y “capacidades”, que no cambia<br />
el hecho: ambas expresiones en el caso son equivalentes.<br />
El siglo XIX, iluminado por la reciente Revolución<br />
Francesa, conocerá la reedición de 1830 y las múltiples<br />
de 1848, precedidas por la gesta napoleónica y<br />
seguidas de la guerra franco-prusiana, el colonialismo<br />
y la Comuna de París de 1871. Un siglo de batallas,<br />
revoluciones y utopías. El esfuerzo de Marx por darle<br />
un contenido científico al socialismo, de poner los pies<br />
en tierra, lo lleva a formular una lectura de la Historia<br />
privilegiando los momentos de tensión: cuando las<br />
fuerzas productivas de una sociedad dada, tal el caso<br />
de la manufactura y la industria capitalistas en Europa<br />
occidental en los siglos XVII, XVIII y XIX, chocan en su<br />
crecimiento con el orden feudal. Le dan un ultimátum<br />
para que éste se retire de escena, no lo acata... ¡a las<br />
barricadas! Marx y Engels lo estaban viviendo precisamente<br />
en el siglo XIX, sin contar que el segundo participó<br />
en acciones bélicas, lo cual le valiera el apodo de<br />
“El General”.<br />
Así, los dos teóricos <strong>del</strong> comunismo, y el ambiente<br />
que los rodeaba. Defendían la vida con fervor. No importaban<br />
las derrotas, las deserciones: con fe sentían<br />
que el futuro les daría la razón, el correr <strong>del</strong> tiempo<br />
iba a agudizar las contradicciones sociales y reforzar<br />
la experiencia, el crecimiento numérico de los proletarios<br />
y el desarrollo de su conciencia revolucionaria. Y<br />
en última instancia, era el combate a favor de la vida,<br />
contra la muerte. Pero a ésta no es tan fácil reducirla,<br />
aparece de pronto y, como decíamos, saca la lengua.<br />
Las fuerzas utópicas de entonces no se atrevían<br />
a lidiar con ella, la consideraban un hecho fatal. Los<br />
trasplantes y demás progresos habidos en Medicina,<br />
la subida <strong>del</strong> índice de esperanza de vida en el Primer<br />
Mundo, la Biogenética, han puesto al hombre de hoy<br />
en posición de desafiar a la muerte dándole la cara con<br />
altivez en diálogo de tú a tú. Era distinto el juego en el<br />
siglo XIX, el trato con doña NOOjos sistemáticamente<br />
se rehuía y, cuando ya no había más remedio que recibirla,<br />
era al seno <strong>del</strong> hogar, tendido en la cama de toda<br />
la vida, ofreciéndole una copita de anís <strong>del</strong> bueno...<br />
Al siglo XX el hospital fue ganando espacios y a doña<br />
NOOjos se la comenzó a recibir en otro ambiente de<br />
más en más deshumanizado, envuelto el paciente en<br />
conductos de plástico, rodeado de tubos de oxígeno<br />
y de gente desconocida que llevan bata blanca...<br />
Así, para morir en paz, la Europa occidental <strong>del</strong><br />
siglo XIX en sus largos lapsos pacíficos, a pesar de la<br />
obstinación individual de negar a doña NOOjos hasta<br />
el último momento. Negarla oficialmente, pues esta<br />
señora igual se aparecía en forma de lapsus.<br />
Pero veamos de cerca el discurso <strong>del</strong> teórico<br />
<strong>del</strong> comunismo.<br />
En El Capital (“Crítica de la Economía Política”),<br />
la gran obra de su madurez y que le lleva décadas de<br />
documentada labor, Marx se propone desmontar el<br />
sistema capitalista y demostrar su irremediable declive.<br />
En el capítulo titulado “Capital constante y capital<br />
variable”, viene hablando de los “medios de trabajo”,<br />
así llama a los instrumentos necesarios para la elaboración<br />
de la materia prima. “Una herramienta, una<br />
máquina, un edificio, un recipiente, etc. (...) -ejemplifica<br />
Marx y agrega- Conservan su forma (...) lo mismo<br />
en vida, durante el proceso de trabajo, que después de<br />
muertos. Los cadáveres (...)” y aquí el autor repite la<br />
enumeración (FCE, I, 153). Tenemos ya bastante “necro<br />
alusión”, lo cual es inusual en Marx. En fin, quiere<br />
dar una idea de los fenómenos de envejecimiento y<br />
muerte que sufren los “medios de trabajo”, y los com-<br />
de nuestra portada 19
para con los seres humanos.<br />
Y líneas más abajo, el autor insiste: “A los medios<br />
de trabajo les ocurre como a los hombres. Todo hombre<br />
muere 24 horas al cabo <strong>del</strong> día. Sin embargo, el<br />
aspecto de una persona no nos dice nunca con exactitud<br />
cuántos días de vida le va restando ya la muerte.”<br />
(FCE, I, 153). Séanos permitido extraer <strong>del</strong> conjunto citado<br />
una expresión en particular, sin que por ello quede<br />
fuera de contexto. Es la siguiente: “Todo hombre<br />
muere 24 horas al cabo <strong>del</strong> día.”<br />
Lo primero que llama la atención es la tautología.<br />
Es como decir: “Todo hombre muere un día al cabo<br />
<strong>del</strong> día.”<br />
Por lo demás, Marx era cuidadoso al escribir, no<br />
dudaba en rehacer el texto con tal de darle mayor claridad,<br />
reclamo de su compañero Engels al leer los manuscritos<br />
de El Capital. Es difícil que se le escapara<br />
una frase tautológica, máxime en el tomo I, el único<br />
publicado en vida <strong>del</strong> autor, y destinado a dar una imagen<br />
positiva de toda la obra. Esto es lo primero que<br />
llama la atención.<br />
Lo segundo es el contenido mismo de la frase.<br />
Aquí las cosas cambian. De la forma, es posible echarle<br />
las culpas al traductor. Del contenido, es más difícil.<br />
Hay que buscar por otro lado. Por ejemplo: que la frase<br />
en cuestión resulta marginal en el contexto, en poco<br />
-por no decir en nada- cambiarían las ideas expresadas<br />
a lo largo <strong>del</strong> volumen, ni tampoco en el capítulo<br />
y ni siquiera en el párrafo, si la frase se suprimiera.<br />
No versa sobre Economía, ni nada semejante, es en<br />
buen grado reiterativa. Pero, desde el punto de vista<br />
psicológico aplicado al análisis <strong>del</strong> discurso, el lapsus<br />
es notable: donde caben vida y muerte, el referente de<br />
comparación es sólo la segunda. Los “medios de trabajo”<br />
y el hombre hacia la muerte van, desde luego.<br />
Pero lo hacen de una cierta manera. Unos rindiendo su<br />
utilidad hasta el desgaste completo o la obsolescencia,<br />
el otro viviendo, que significa: haciendo cosas y dándose<br />
causas, entre ellas, la revolución. Los “medios<br />
de trabajo” rinden de entrada su capacidad plena y la<br />
reiteran por el resto de su vida útil. El hombre despierta<br />
sus aptitudes gradualmente con el aprendizaje, vive<br />
luego su mediodía y decae en vísperas de la noche. A<br />
ambos, como a todo en este mundo, les llega el fin, insistiendo<br />
Marx en referirse a la muerte tanto respecto<br />
de los objetos como para el hombre.<br />
En ese sentido, la frase comparativa pudo ser:<br />
“Todo hombre vive y muere 24 horas al cabo <strong>del</strong> día.”<br />
Para quitarle todo rastro tautológico y volverla más<br />
elegante y hegeliana, se propone la siguiente: “Un día<br />
más de vida es un día menos de vida”. Así, sin mencionar<br />
el antipático “muere”, se lo reconoce presente,<br />
acompañando a la existencia paso a paso. Claro, Marx<br />
ya no puede escuchar la sugerencia, lástima. Otra vez<br />
será.<br />
La idea de este matrimonio entre vida y muerte<br />
no es nueva, ni tampoco el hecho que, al correr de<br />
los días, vamos dejando la primera y acercándonos a<br />
la segunda. En una obra iracunda para la época de su<br />
publicación, mediados <strong>del</strong> siglo XX y titulada El libro<br />
negro, su autor, Giovanni Papini, retrocede una centuria<br />
y atribuye estas reflexiones a Sören Kierkegaard:<br />
“la vida misma en su conjunto no es otra cosa que la<br />
actuación de la muerte y el prepararse progresivamente<br />
para ella. Lo que llamamos ‘vida’ es la agonía que<br />
más o menos se prolonga entre la salida de la Nada y<br />
el regreso a la Nada.” La cita es apócrifa, debida a la<br />
inventiva confesa de Papini y luce importante por tratarse<br />
de Kierkegaard, pionero entre los filósofos existenciales,<br />
que muere en 1855. Por entonces Marx está<br />
ya en plena actividad intelectual, y de la cita cabe decir<br />
con los italianos: “se non è vero, è bene trovato”. Si no<br />
20 El Búho
es verdad, merece serlo. En efecto, la idea señalada estaba<br />
ya en el ambiente en tiempos de Marx, y ella abrió<br />
la puerta a doña NOOjos en donde menos se pensaba<br />
encontrarla, en las páginas de El Capital.<br />
Así, se puede pensar que en todo caso se trata<br />
de “peccata minuta” desde que el filósofo más representativo<br />
de la corriente existencialista, Heidegger, no<br />
había nacido y el maestro de éste, Husserl, era un niño<br />
cuando Marx publicaba el primer tomo de El Capital en<br />
1867. Pero... un momento. Estaba vivo y en la plenitud<br />
de su ascendiente el pensamiento <strong>del</strong> papá Hegel, legando:<br />
a Marx la dialéctica, a Heidegger el “ser-parala-muerte”,<br />
fórmula ya consignada por Hegel a principios<br />
<strong>del</strong> siglo XIX en su Ciencia de la Lógica. Heidegger<br />
la lleva hasta las últimas consecuencias, Hegel es el<br />
autor. Y es cierto que el mismo Marx comentó que en<br />
la elaboración de El Capital estuvo hegeliano en demasía.<br />
De modo que la “peccata minuta” tal vez no sea<br />
tan “minuta”.<br />
Con toda claridad, Madame de Sévigné en 1689<br />
explicita la idea: “avanzamos sin cesar hacia nuestro<br />
fin y cada vez nos encontramos más muertos que vivos”.<br />
Y viene a colación la sentencia latina: “vulnerat<br />
homnes, ultima necat”. Es decir, refiriéndose a las horas:<br />
“todas hieren, la última mata”.<br />
Por mi parte, debo reconocer que durante mucho<br />
tiempo dudé. ¿Y si el “extrapolador” de la muerte no<br />
fuera Marx sino yo, haciendo una lectura tendenciosa<br />
de su texto? Voy al laboratorio social,<br />
me dije, él dirá. Y lo tenía a mano en<br />
Argentina. En una reunión de estudio,<br />
expuse ante los “compas” la idea de<br />
estos “medios de trabajo”, rematando<br />
en la comparación entre máquina y<br />
hombre, en el fenómeno de envejecimiento<br />
y muerte de ambos, repitiendo<br />
textualmente a Marx pero sin citarlo,<br />
de modo que la dichosa comparación<br />
quedó como de mi cosecha.<br />
La reacción fue instantánea, particularmente<br />
de los varios economistas<br />
presentes, a saber: yo estaba sacando<br />
conclusiones abusivas “que jamás<br />
Marx haría”, todo ese “pastiche”<br />
de la muerte estaba fuera de lugar.<br />
Quedé ampliamente satisfecho:<br />
si el párrafo en cuestión era despojado<br />
de la autoridad de su autor, se veía<br />
francamente extrapolado y antimarxista...<br />
ya ven, un Marx antimarxista.<br />
Alejandro Caballero<br />
de nuestra portada 21
En fin, yo había pasado exitosamente la prueba en el<br />
laboratorio social, podía, alguna vez, desarrollar el<br />
tema con tranquilidad.<br />
Y bien, no se trata de un afán puntillista ni de<br />
descubrir un “Marx existencial”, tampoco de sentarlo<br />
en el banquillo de acusados, sino de verificar cómo,<br />
allí donde menos se lo esperaba, llega el mensajero<br />
Tánatos y, furtivo, abre una rendija <strong>del</strong> inconsciente.<br />
Tengo la impresión que ello no fue necesario con Engels,<br />
quien asumió el problema de la muerte en diferentes<br />
lugares de su obra, admitiendo como un hecho<br />
cosmológico el inevitable fin de todo, la gran catástrofe<br />
que ubicaba a nivel de sistema solar. No demostraba<br />
por ello sentimientos negativos o depresión, sino que<br />
celebraba por a<strong>del</strong>antado que, tras la catástrofe, vendría<br />
el renacimiento de todo, la materia indestructible<br />
y sus eternos atributos, como se lee en el prólogo de<br />
su Dialéctica de la Naturaleza.<br />
4.- SAN MARX Y SAN LENIN QUE ESTÁIS<br />
EN LOS CI<strong>EL</strong>OS...<br />
“Yo no soy marxista” -la frase se atribuye a Marx.<br />
Como dicen los italianos, “se non è vero, è bene trovato”.<br />
Si no es cierto, merece serlo. Cuenta en esto una<br />
tendencia a la sacralización dentro de las organizaciones<br />
comunistas, donde El Capital, a pesar de poco<br />
leído, deviene con el tiempo artículo de fe, una suerte<br />
de Biblia teórica en la cual se podía confiar a ciegas.<br />
Había una sola lectura de los textos, la oficial. Lo cual<br />
tuvo por resultado multiplicar heterodoxias y herejías.<br />
El pensamiento marxista que no se dejaba florecer al<br />
interior de la URSS, China y otros países, en la periferia,<br />
por gracia de las compensaciones, se desbordó,<br />
resultando, en muchos casos, un aporte a la confusión<br />
general que prevalecía en Occidente. Uno no sabía<br />
qué resultaba peor, si el sectarismo autoritario o el<br />
“non sense”.<br />
Es en general el peligro de los “ismos”. Trazan la<br />
raya maniquea y <strong>del</strong> otro lado queda lo maligno y lo<br />
“no existente”, a saber: si sucede <strong>algo</strong> que contradice<br />
mi discurso ¡al destierro! Quien piensa distinto de mí,<br />
está equivocado. Y lo que no entiendo, no existe. ¿Para<br />
mí no existe? Muy bien. Entonces, si soy Stalin, para<br />
nadie existe.<br />
Un ejemplo elocuente <strong>del</strong> autoritarismo en el razonar<br />
se dio en vísperas de la invasión de Alemania a<br />
la URSS, cuando la II Guerra Mundial. Informes confidenciales<br />
y confiables llegan a Stalin indicando inminente<br />
ataque, y al mismo tiempo se confirma la noticia<br />
de una gran concentración de tropas alemanas a lo largo<br />
de la frontera... y Stalin diagnostica: no puede ser,<br />
Hitler no va a abrir un segundo frente cuando no ha<br />
acabado con Inglaterra, no creo que concentre tropas<br />
con fines ofensivos. Y bien, la URSS fue invadida dos<br />
días después, Hitler no pensaba como Stalin: supuso<br />
que Inglaterra, si bien país beligerante, había quedado<br />
neutralizada, y que en seis semanas conquistaría a la<br />
URSS tras un ataque sorpresa.<br />
Otro caso resulta de la concepción cerrada sobre<br />
lo que dio en llamarse “imperialismo”, según el conocido<br />
libro de Lenin, quien toma el término de los<br />
escritos de Hilferding, y de éste y de Hobson, el enfoque<br />
general, ambos economistas de la época. Hoy, el<br />
concepto de “imperialismo” se corresponde aproximadamente<br />
con la expresión de “unipolar”, concentración<br />
de riqueza y poder. A pesar <strong>del</strong> peso que significa<br />
detentar el Estado, las ideas no se ponen automáticamente<br />
de su lado, ni se dejan esterilizar, defienden<br />
su autonomía a derecha y a izquierda. Naturalmente,<br />
la creatividad <strong>del</strong> pensamiento necesita oxígeno, que la<br />
sociedad preserve las libertades democráticas. En las<br />
22 El Búho
organizaciones marxistas siempre se habló <strong>del</strong> tema y<br />
de la necesidad de revalorar un concepto asociado, el<br />
de superestructura, pero no se dio el paso necesario:<br />
reconocer la autonomía <strong>del</strong> pensamiento, incluso si<br />
nacido en el campo adversario y a su abrigo.<br />
No digo “independencia” pues las condiciones<br />
materiales existentes dan origen al pensamiento, pero<br />
éste las reinterpreta en sucesivas lecturas, no se ata<br />
a la realidad que le ha dado origen. Y los seculares<br />
dos bandos se forman, conservadores y radicales, en<br />
actitud de sostener o de negar la correspondencia original<br />
entre realidad y pensamiento. A éste pronto le<br />
crecen alas y remonta vuelo tomando decisiones “por<br />
sus pistolas”. Pienso pues que es autónomo aun cuando<br />
no independiente. Esto significa que pueden haber<br />
variado las condiciones materiales que fueron cuna de<br />
un pensamiento (y de una ulterior estructura mental)<br />
sin que éste se dé por aludido, o al revés: se a<strong>del</strong>anten<br />
a una realidad y proclamen hipótesis “subversivas”.<br />
En una palabra, realidad y<br />
pensamiento desarrollan velocidades<br />
distintas. Como<br />
alguien dijo: “cuando<br />
me supe todas las<br />
respuestas, habían<br />
cambiado todas<br />
las preguntas”.<br />
Esto es particular<br />
mente<br />
cierto en el arte<br />
y en las ciencias.<br />
La física en<br />
la primera mitad<br />
<strong>del</strong> siglo XX y la<br />
biología y la cibernética<br />
en la segunda<br />
mitad, fueron resultados de una empiria y de una reflexión<br />
profunda como nunca vistas en la Historia. Y<br />
se dieron en países de Europa occidental y en Estados<br />
Unidos, no en contra de los gobiernos sino a su amparo,<br />
en una especie de neutralidad apolítica asumida<br />
por los científicos. A partir de la II Guerra Mundial,<br />
Estados Unidos fue monopolizando a los hombres de<br />
ciencia. Einstein, que se sepa, no fue ciudadano soviético.<br />
Y no solamente estoy hablando <strong>del</strong> teórico sin<br />
par de la física, sino <strong>del</strong> hombre que en carta personal<br />
decidió al Presidente Roosevelt a fabricar la bomba. Ni<br />
tampoco Plank o Heisenberg, Fermi u Oppenheimer.<br />
No nacieron en tierra rusa, que podía parir grandes<br />
escritores como Tolstoi o Dostoievski, pero no un laboratorio,<br />
con la conocida excepción <strong>del</strong> destinado a<br />
los experimentos de Pavlov.<br />
Tal era el atraso vivido bajo el zarismo y legado a la<br />
URSS, que décadas de socialismo no lograron hacerla<br />
científica y tecnológicamente competitiva. ¿No tuvieron<br />
tiempo los soviéticos, dedicados a<br />
sobrevivir? ¿O no se dio prioridad<br />
suficiente a una política<br />
de impulso a la investigación<br />
científica y tecnológica,<br />
especialmente<br />
en áreas<br />
e s t r a t é g i c a s ?<br />
Ciertamente, no<br />
supieron crear<br />
o aprovechar los<br />
propios cuadros<br />
ni atraer los de<br />
fuera, como masivamente<br />
lo lograra<br />
Estados Unidos.<br />
Luis Garzón<br />
de nuestra portada 23
Vamos a un caso. Ciolkovsky (1857/1935) nacido<br />
en Rusia y que vivió en su país, profesor y estudioso,<br />
“resolvió --informa el Diccionario Enciclopédico<br />
Salvat-- los principales problemas matemáticos sobre<br />
las trayectorias de naves espaciales, investigó mezclas<br />
combustibles para la propulsión de cohetes y sugirió<br />
su utilización en varias etapas (...) diseñó un vehículo<br />
capaz de deslizarse sobre un colchón de aire.” ¡Y esto<br />
por los años treinta o antes! Fue un pionero, a<strong>del</strong>antándose<br />
a los investigadores de Occidente.<br />
Ciolkovsky es hoy conocido como el padre de la<br />
cosmonáutica. ¿Quién en la URSS le dio su lugar y luego<br />
continuidad? Nadie en forma efectiva, con el apoyo<br />
<strong>del</strong> Estado, que se sepa. En cambio, un alemán, von<br />
Braun, retomó el hilo y fabricó para los nazis los cohetes<br />
explosivos que cayeron sobre Londres en la II Guerra<br />
Mundial, y ya experimentaba un misil de alcance<br />
intercontinental. El atraso científico y tecnológico de<br />
la Rusia zarista fue superado por la URSS pero no en<br />
medida suficiente en relación con los países competidores,<br />
y eso era lo que importaba.<br />
Bajo Stalin, el esfuerzo productivo estuvo centrado<br />
en los planes quinquenales. El cumplimiento de las<br />
metas económicas allí fijadas se consideró prioritario,<br />
y ponía a prueba a la industria soviética estatal y planificada,<br />
como así a la colectivización en el campo, el<br />
cual debía ser velozmente mecanizado. La URSS buscaba<br />
ser capaz de proveer al consumo interno y a un<br />
tiempo dar una imagen de éxitos a los ojos <strong>del</strong> mundo.<br />
La obsesión de los planes quinquenales y de su cumpli-<br />
24 El Búho<br />
Ricardo Anguía
miento fue insensiblemente dejando de lado el espíritu<br />
creativo y los proyectos de investigación tecnológica.<br />
En cambio, en Estados Unidos y en Europa occidental<br />
éstos fueron tradicionalmente alentados. En una<br />
palabra, en la URSS dominaba la fiebre cuantitativa:<br />
más trigo, más bicicletas, más vodka. Por el contrario,<br />
en la patria de Thomas Alva Edison y de Henry Ford se<br />
dio un equilibrio entre los volúmenes de producción y<br />
la productividad, entre lo cuantitativo y lo cualitativo.<br />
De pronto un tornillo cambiado de lugar, una modificación<br />
en la cadena de montaje, hacía que en el<br />
mismo número de horas trabajadas se fabricara el doble<br />
de bienes de consumo. No faltaron en la URSS operarios<br />
que sobre el terreno advirtieron pequeñas modificaciones<br />
para grandes efectos, y fueron aceptadas.<br />
Nacían espontáneamente, sin responder a estímulos,<br />
se temía que <strong>del</strong> espíritu creativo se pasara a la crítica<br />
y de ésta a la oposición y al complot. Mejor, se consideraba<br />
en aquellos años, la uniformidad: que cada uno<br />
cumpliera su cuota en el plan quinquenal, y ya.<br />
En EU una cobertura jurídica protegía al autor <strong>del</strong><br />
hallazgo, una simple inscripción en el registro de patentes<br />
y el autor de la innovación podía dirigirse a los<br />
bancos para que financiaran su proyecto y, si las cosas<br />
marchaban bien, hacerse rico, que en Estados Unidos<br />
es sinónimo de importante: “tanto tienes, tanto vales”.<br />
Del self-made-man, se hizo una leyenda rosa. Sin embargo,<br />
el espíritu creativo tuvo su lugar en ese periodo<br />
<strong>del</strong> capitalismo y se conservó a medida que el siglo XX<br />
avanzaba... “personal computer”, genoma, telefonía<br />
celular, dan color a sus dos últimas décadas.<br />
En ese sentido, cuando arreció la competencia con<br />
los soviéticos en los años de la guerra fría, los norteamericanos<br />
habían reforzado su experiencia de la<br />
etapa que venían de pasar, la II Guerra Mundial. Decididos<br />
en 1943 a abrir un nuevo frente de combate<br />
desembarcando en el continente europeo a partir de<br />
Inglaterra, ésta debía ser abastecida de todo el material<br />
necesario para tamaña empresa, máxime cuando<br />
los alemanes estaban fortificando todo el litoral marítimo<br />
desde Noruega a España. Además, éstos echaron<br />
mano de su flota submarina para impedir la llegada de<br />
los barcos norteamericanos a Inglaterra y también a la<br />
URSS, a la cual se había acordado ayudar.<br />
Fue la batalla tecnológica de quién ganaba la virtud<br />
de hacerse invisible para el enemigo. Por naturaleza, lo<br />
era el submarino hasta que los ingleses inventaron el<br />
radar, detectando al enemigo bajo el agua cuando éste<br />
no había siquiera divisado barcos a través <strong>del</strong> periscopio.<br />
Pero los alemanes idearon un aparato que daba<br />
cuenta de la presencia de un radar operando, y rápidamente<br />
cambiaban de posición. Entonces los angloamericanos,<br />
trabajando ya en laboratorios con equipos<br />
técnicos y humanos de primera prioridad, emplearon<br />
longitudes de onda que quedaban invisibles para el<br />
aparato alemán. Y desde el aire cumplieron la tarea<br />
destructiva que habían sufrido a mano de los submarinos.<br />
Fue una batalla donde la mejor tecnología llevaba<br />
las cartas <strong>del</strong> triunfo militar.<br />
Y sin embargo, la URSS había tenido el acierto<br />
de construir un gigantesco tanque de guerra, el T-34,<br />
que asombró a los alemanes cuando la invadieron en<br />
l941. Pero ¿qué significaba en los términos de nuestra<br />
problemática? Una vez más, un avance cuantitativo, se<br />
aumentaba las funciones comunes a cualquier tanque:<br />
mayor potencia de fuego, mayor blindaje, buena velocidad<br />
de desplazamiento. Pero nada nuevo se le agregaba,<br />
no se trataba en rigor de un avance tecnológico,<br />
como en los casos <strong>del</strong> radar o de la bomba atómica,<br />
uno el vencedor de lo invisible, otra el Apocalipsis a<br />
partir de una nueva fuente de energía, desconocida<br />
hasta entonces en su aplicación práctica.<br />
de nuestra portada 25
Y en la guerra como en la paz. Para librar con éxito<br />
la batalla por los mercados, la empresa que logre un<br />
avance tecnológico capaz de desalojar a los competidores,<br />
dejándolos con las bodegas llenas de mercancía<br />
obsoleta invendible, ésa se lleva el triunfo. De nada<br />
vale producir mucho si hay quien produce mejor, tal ha<br />
sido una lección para la URSS, a cuyo atraso secular<br />
vinieron a sumarse políticas erróneas.<br />
A la par de las tecnologías, las ciencias conocieron<br />
en el siglo XX un impulso como nunca dado. La<br />
nueva física nos abrió los ojos ante las fuerzas “comprimidas”<br />
en el microcosmos al igual que el genio encerrado<br />
en la botella y, como a éste, dejadas en libertad<br />
por obra <strong>del</strong> hombre contra quien se vuelven. ¿De<br />
qué manera? Por primera vez en la Historia, la humanidad<br />
adquiere los poderes suficientes para suicidarse<br />
aportando el elemento clave para la correlación internacional<br />
de fuerzas: la energía nuclear hecha bomba,<br />
alumbrada por el proyecto Manhattan de Estados<br />
Unidos. Vino entonces Hiroshima. Si tras la II Guerra<br />
Mundial surgió un mundo bipolar, cuyo supuesto era<br />
el equilibrio <strong>del</strong> terror atómico, ocupar uno de esos<br />
dos polos no fue mérito de los dirigentes soviéticos<br />
ni de sus laboratorios de fisión nuclear, sino gracias<br />
a los servicios de espionaje de la URSS, a la voluntad<br />
de algunos científicos que le pasaron información convencidos<br />
que el monopolio nuclear era inaceptable y<br />
finalmente a un soviético, Andrej Sájarov, quien, aprovechando<br />
la información obtenida por esas vías, dio<br />
un paso a<strong>del</strong>ante y fabricó la bomba de hidrógeno.<br />
El equilibrio bipolar, mal que bien, se mantuvo<br />
sorteando los peligros de la guerra fría pero, poco a<br />
poco, Estados Unidos compensó con creces el desgajamiento<br />
de los países que se liberaban de su tutela a<br />
partir de la posguerra: resultó en definitiva ganadora<br />
de la carrera espacial, lo que tiene consecuencias en<br />
el campo militar donde los misiles, certeros como son<br />
los disparos de los satélites artificiales, juegan un rol<br />
de primera fila. Y finalmente, Estados Unidos, después<br />
de vacilar, queda en condiciones de plantearse el proyecto<br />
“Guerra de las galaxias” o de los misiles antimisiles.<br />
Persisten algunas dudas en cuanto a su eficacia<br />
y una certidumbre: ni la URSS ayer ni la Rusia actual<br />
estuvo ni está en condiciones de correr con los costos<br />
que implica un tal proyecto. Así, al carecer de una buena<br />
carta para jugar como réplica a la “Guerra de las<br />
galaxias”, Rusia se ve reducida a una posición pasiva:<br />
rezar para que los cielos premien su abandono <strong>del</strong><br />
comunismo con un fracaso americano en los planes<br />
de blindar su espacio aéreo.<br />
Así estamos. La correlación de fuerzas dicta sus<br />
órdenes a la coyuntura internacional. Y es cuando el<br />
hombre de hoy más quisiera cerrar los ojos para no ver<br />
un mundo que no se resigna a aceptar y se le antoja<br />
un camino <strong>del</strong> futuro pintado en la novela Fahrenheit<br />
451 de Ray Bradbury. Las utopías se ponen entonces<br />
a la orden <strong>del</strong> día, se hacen contenido <strong>del</strong> imaginario<br />
colectivo. No logro transformar la realidad, el colosal<br />
intento <strong>del</strong> socialismo marxista vean cómo acabó.<br />
Pero nadie me puede quitar mis sueños. Y hay utopías<br />
<strong>del</strong> color que se quiera, desde las religiones tradicionales<br />
a las que predican el suicidio colectivo como vía<br />
para abordar el ovni que nos llevará a la estrella de la<br />
felicidad <strong>del</strong> tercer milenio.<br />
Paradójicamente, se descubre un cierto “entrenamiento<br />
utópico” recogido desde las filas de las organizaciones<br />
comunistas mismas. Pues sí: dentro de<br />
ciertos límites, “estaba permitido” soñar con el futuro<br />
luminoso <strong>del</strong> comunismo. Más: ¡Lenin lo aconsejaba!<br />
Más: ¡lo dejó escrito en el libro donde preconiza un<br />
partido a la manera militar, el ¿Qué hacer?! En esas<br />
páginas, Lenin hace suyas las expresiones de Písarev<br />
26 El Búho
quien reivindica el soñar <strong>del</strong> hombre con “el cuadro<br />
totalmente acabado de la obra que bosqueja entre sus<br />
manos” como insustituible móvil para la acción. ¡Qué<br />
ironía! ¡Finalmente vino a resultar que el militante<br />
disciplinado y soñador no anticipaba golosamente la<br />
meta por la cual se batía, sino que ésta era imposible<br />
de alcanzar, esfumada al derrumbe de la URSS! Tal, el<br />
borroso rostro de la utopía.<br />
Como decía Hegel y recordaba Marx, se trata de la<br />
ironía, la astucia de la Historia. Que tiene sus propios<br />
fines y no los revela antes de tiempo. ¿Es divinizar la<br />
Historia? En cierto sentido, sí. Como si ésta, misericordiosa,<br />
dejara fluir las utopías, bálsamo sobre las<br />
heridas que causan las realidades. Y envolviera el imaginario<br />
colectivo bajo la consigna de las Cruzadas, al<br />
rescate <strong>del</strong> Santo Sepulcro. O bien a la toma<br />
de la Bastilla creyendo inaugurar el reino<br />
de la “libertad, igualdad, fraternidad”, o <strong>del</strong><br />
Palacio de Invierno en Rusia en nombre <strong>del</strong><br />
comunismo, o al asalto <strong>del</strong> cielo cuando<br />
los comuneros en París, sin olvidar a Espartaco<br />
y a la rebelión de los esclavos bajo<br />
Roma. Esta última, es en particular elocuente.<br />
Dueños de la situación los rebeldes, pasaron<br />
a reorganizar la producción en amplias<br />
zonas devastadas por la guerra. Uno tiende<br />
a pensar que el nuevo marco social sería el<br />
de una asociación de hombres libres... pues,<br />
no: ¡resucitaron el esclavismo!<br />
Así, el pasado. Pero el hombre no puede<br />
dejarse de futuribles -futuros posibles-. Y<br />
tampoco puede vacunarse contra las utopías<br />
ni está en sus manos adivinar en qué medida<br />
su imaginario ha sido contaminado, aun<br />
encontrándose de acuerdo con Calderón<br />
de la Barca: “y los sueños... sueños son.”<br />
Por eso, el hombre busca las lecciones de la Historia y<br />
con sorpresas se da: esto no salió como yo lo pensaba,<br />
esto otro salió justo al revés de cuanto la gente creía.<br />
“La Historia, esa pesadilla de la cual no logro despertar”,<br />
se dice en el Ulises, la novela señera de las letras<br />
contemporáneas, cuyo autor es James Joyce.<br />
Durante los primeros años (1914-1917) de la Gran<br />
Guerra, Lenin se encontraba en el exilio madurando su<br />
tesis de convertir a ésta en revolución social, de donde<br />
escribe materiales de índole política. A la vez, hay<br />
horas en que poco resta por hacer en el exilio y Lenin<br />
no era persona de quedarse inactivo, escuchando los<br />
cañones a lo lejos. Decidió entonces ponerse al día en<br />
sus estudios filosóficos, leyendo y anotando a autores<br />
como Hegel, a quien, al parecer, sólo conocía a través<br />
Rocco Almanza<br />
de nuestra portada 27
de Marx y Engels. De ahí nacen los que más tarde serán<br />
editados bajo el nombre <strong>algo</strong> pomposo de Cuadernos<br />
filosóficos, consistentes en extractos y resúmenes<br />
de libros, agregando Lenin notas marginales. Una de<br />
la citas, perteneciente a Hegel, contiene esta idea: “los<br />
pueblos y los gobiernos jamás han aprendido nada<br />
de la Historia (...) cada periodo es demasiado singular<br />
para eso.”<br />
Y Lenin apunta a un costado: “¡muy inteligente!”.<br />
Así, esta idea ya se manejaba entonces. La cuestión<br />
era saber cómo y cuándo aplicarla. La gran ruptura había<br />
tenido lugar en Rusia a la caída <strong>del</strong> ancien régime,<br />
zarista y feudal, sustituido en el acto por el proyecto<br />
socialista. ¿Dentro de este último, cesan de manifestarse<br />
las rupturas? Bien que de otra índole, se hacen<br />
presentes y son las propias de la época. Cada golpe<br />
dado por el boom tecnológico da de lleno<br />
en las fuerzas productivas, modifica su<br />
desarrollo en cuanto hace a la economía<br />
al interior <strong>del</strong> país e internacionalmente<br />
opera modificaciones dentro de la correlación<br />
de fuerzas.<br />
A una época de la ciencia calzada con<br />
las botas de las siete leguas, de acumulación<br />
grandiosa <strong>del</strong> saber, se siguen décadas<br />
de aplicación y aprovechamiento de<br />
los conocimientos científicos. Edison resulta<br />
consecuencia de Faraday y Maxwell.<br />
Develada la naturaleza <strong>del</strong> electromagnetismo,<br />
quedó a punto para lo que se ofreciera:<br />
mover máquinas, iluminar el planeta,<br />
grabar el sonido.<br />
sí estamos. ¿Y Marx? Bien que en su<br />
obra la “parte profética” anunciando la<br />
llegada <strong>del</strong> comunismo, ocupa un reducido<br />
lugar, sobre ella se fundamentó la<br />
gran esperanza. Una asociación de hombres<br />
libres donde ya no se polarizarán<br />
capital y dirección por un lado y por el<br />
otro, trabajo. Cada individuo combinará<br />
el quehacer manual con el intelectual, se<br />
borrarán las diferencias entre campo y<br />
ciudad, el Estado se extinguirá como órgano<br />
de poder, conservándose en tanto<br />
Philip Bragar<br />
28 El Búho
administrador. Una sociedad futura que escribirá en<br />
sus banderas: “De cada uno según sus capacidades, a<br />
cada uno según su necesidad”. Hace acordar al libro<br />
de Aldous Huxley titulado Un mundo feliz. Una humanidad<br />
así, superadas sus contradicciones internas, una<br />
“humanidad unificada”, para decirlo con las palabras<br />
de Gramsci, no tendrá otro trabajo que mirarse al espejo.<br />
Es cierto que el pleito con Mamacita Naturaleza<br />
puede seguir vigente quién sabe cuánto tiempo más,<br />
y así justificar la sobrevivencia de la humanidad o, al<br />
menos, de una minoría ilustrada: equipos de investigadores,<br />
expedicionarios, pobladores <strong>del</strong> sistema solar.<br />
Siempre un horizonte a superar en el macro y en el<br />
microcosmos. Y ello dar lugar a contradicciones dadas<br />
en un más alto nivel, sin necesidad la humanidad de<br />
vivir desangrándose a sí misma... “orita vemos”.<br />
De todos modos, de no estar convencido, de no<br />
creer con fe religiosa en la próxima venida <strong>del</strong> comunismo,<br />
difícilmente se justifica el combate y el exigir<br />
el empleo óptimo de las fuerzas de cada comunista,<br />
como creía Lenin. Pienso que el “hombre de la calle”<br />
se automedica la utopía como fruto de la necesidad de<br />
construir dentro de su cabeza lo que siente no podrá<br />
hacer fuera de ella, en el mundo. Y en el caso <strong>del</strong> militante,<br />
la realidad es también el punto de partida de su<br />
prédica en un sentido opuesto, activo: transformarla,<br />
escribió Marx y los comunistas lo citábamos con frecuencia.<br />
¿De qué se trata entonces? La utopía, soñar<br />
con ella, soporte <strong>del</strong> ánimo y, además, la manera de<br />
aventar toda duda: el futuro, lo hemos desentrañado y<br />
nos pertenece, camarada.<br />
El fenómeno de las rupturas bajo el socialismo<br />
fue asimilado por Lenin en el plano económico como<br />
en el político. Ya los comunistas en el poder, es revelador<br />
comparar su discurso de los años 1919-1920 con<br />
el de 1922-1923. Tomemos el primer periodo señalado.<br />
Todavía entonces, Lenin, dirigiéndose al congreso<br />
de juventudes de toda Rusia, daba por un hecho: “la<br />
generación que tiene hoy quince años y que de aquí a<br />
diez o veinte vivirá en una sociedad comunista.”<br />
Así, la profecía calendarizada y alentadora: no se<br />
van a morir sin verlo y disfrutarlo -aseguraba Lenin<br />
a los jóvenes. Tal cual Jesucristo anunciando que “no<br />
pasará esta generación” sin que ocurra la venida <strong>del</strong><br />
reino. De modo que, comunismo a la vista y calendarizado,<br />
utopía uno. Y utopía dos, otra vez en la palabra<br />
de Lenin:<br />
“Hoy que el poder soviético se extiende por el<br />
mundo entero” -decía en un texto. Y en otro: “(...) hacia<br />
la victoria total de la revolución mundial.”<br />
Así, utopía dos, la revolución mundial. Son citas<br />
que corresponden a 1919/1920, años todavía de euforia,<br />
bien que gastada, tanto en la URSS como fuera de<br />
ella. Pero las utopías comunistas se irán desgranando<br />
conforme se sucedan los fracasos, ningún movimiento<br />
marxista triunfó entonces más allá de las fronteras<br />
soviéticas, el país de Lenin quedó solo. La consigna,<br />
consecuentemente, fue reemplazada. En lugar de “revolución<br />
mundial” se adoptó la contraria de “revolución<br />
en un solo país”, y la llegada <strong>del</strong> comunismo a<br />
la URSS dejó de calendarizarse... hasta llegar a Kruschev,<br />
quien en 1960 la profetizó para 1980. Pero ésta es<br />
otra historia.<br />
Cuando los años treinta, ya los nazis en el poder<br />
en Alemania, un tercer aspecto se resolvió por su<br />
contrario: la táctica a seguir por los movimientos comunistas<br />
en Europa. En lugar de “clase contra clase”<br />
se pasó a “frente popular”. Estos casos, que ilustran,<br />
más: que encuadran la aplicación práctica <strong>del</strong> marxismo<br />
entre los años veinte y treinta, significaron una<br />
revaloración de las propias fuerzas frente a los enemigos,<br />
concluyendo en el pase a una actitud defensiva.<br />
de nuestra portada 29
La URSS se las tendrá que arreglar sola, trabajar más<br />
y soñar menos... cuando mal no hubiera venido dirigir<br />
la imaginación no solamente hacia el futuro “luminoso”<br />
<strong>del</strong> comunismo sino tras los pasos de Ciolkovsky.<br />
Suyos fueron sueños que, vimos, tanto iban a incidir<br />
en la correlación internacional de fuerzas. Por su parte,<br />
el movimiento comunista mundial se dio a la tarea<br />
de buscar aliados en cada país, pues aislado iba a ser<br />
puesto fuera de combate, como ocurrió en la Alemania<br />
nazi y en otros países.<br />
Y bien, buscando improbables y problemáticas<br />
analogías <strong>del</strong> hoy con el ayer, me he detenido en los<br />
últimos días de Lenin lúcido, allá por 1922-1923, antes<br />
que la enfermedad lo redujera al silencio. Es decir,<br />
cuando de desplegar las banderas se ha pasado a<br />
recogerlas. Precisamente, se trata de los documentos<br />
conocidos y que integran el testamento político de Lenin.<br />
No sólo en cuanto se refiere a su sucesor sino<br />
a la continuidad de los planes de gobierno, en particular<br />
la NEP (Nueva política económica). Ésta había<br />
sido puesta en marcha, y no se acallaban las polémicas<br />
suscitadas al seno mismo de los bolcheviques. La<br />
iniciativa había partido de Lenin, quien la defendía<br />
ardorosamente. ¿En qué consistía la NEP? Dicho en<br />
dos palabras, se trataba de un retroceso profundo: se<br />
suspendían los planes de colectivización en el campo,<br />
no tocar a los kulaks, campesinos ricos que acaparaban<br />
buena parte de las mejores tierras; y también se<br />
suspendían las expropiaciones en la industria, por el<br />
contrario, se llamaba a capitales extranjeros a invertir<br />
en Rusia soviética, incluso ofreciendo concesiones <strong>del</strong><br />
subsuelo para la explotación minera.<br />
Cuestión de vida o muerte, clamaba Lenin. Para<br />
él, en la coyuntura de posguerra que por entonces se<br />
vivía, la alternativa planteada ya no era entre socialismo<br />
y capitalismo, sino sobrevivir a como diera lugar.<br />
No había nada que pudiera anteponerse a esto: comer<br />
y no morir de hambre en el invierno para el pueblo;<br />
reconstruir la infraestructura de un país -el más extenso<br />
<strong>del</strong> mundo- al cual ni medios de transporte le<br />
habían quedado; y por nada <strong>del</strong> mundo perder los<br />
bolcheviques la confianza de las masas, las campesinas<br />
en especial. Así, la NEP ponía entre paréntesis al<br />
socialismo mientras durara la emergencia... o tal vez<br />
para siempre. ¿Quién podía asegurar una u otra cosa<br />
en esos momentos? Éste es el Lenin de 1922/1923.<br />
Además, tal tipo de medidas tendría sus efectos en lo<br />
internacional: iba a calmar en alguna medida a los capitalistas<br />
y sus gobiernos europeos, lanzados a la gran<br />
cruzada antisoviética. El entendimiento, la coexistencia,<br />
daban la impresión de reemplazar las esperanzas<br />
de otras revoluciones proletarias en Europa. En todo<br />
caso, el joven Estado soviético parecía, en las palabras<br />
de Lenin -líder indiscutido-, más bien inclinarse<br />
por un frío recuento de la correlación de fuerzas antes<br />
que la ideología. Tanto al interior de la URSS, como<br />
para guiar su política exterior.<br />
En este punto me detengo, mi atención ha sido<br />
atraída por la referencia que el 23.01.23 hace el líder<br />
soviético a los “nepman”, los hombres de la NEP, sus<br />
directamente beneficiarios, “es decir -son palabras<br />
de Lenin-, la burguesía.” Y viene a resultar que los<br />
“nepman” son llamados a integrarse al “orden social<br />
de nuestra República Soviética” junto a quienes son<br />
sus dos columnas sostenedoras, los obreros y los campesinos.<br />
Ahora se sumaban los burgueses. De surgir<br />
serias divergencias entre estas clases, “la escisión sería<br />
inevitable”, concluye Lenin. Y ella era la sombra<br />
negra de los comunistas, la “funesta” amenaza. En ese<br />
sentido, los destinos <strong>del</strong> país soviético están en manos<br />
de las masas campesinas, según “marchen unidas<br />
con la clase obrera, fieles a su alianza, o permitan que<br />
30 El Búho
los “nepman” los desunan, los separen.” Así, siempre<br />
en palabras de Lenin, la incorporación de la burguesía<br />
al “orden social” es una necesidad dentro <strong>del</strong> marco<br />
de la NEP y a la vez un peligro contra el cual previene<br />
Lenin al XII congreso <strong>del</strong> PCUS, al cual está dirigido el<br />
documento que venimos comentando (OC, 521, T 36,<br />
Akal, Mx, 1978). El hecho es incorporar los nuevos burgueses<br />
al “orden social”. Creo que, llamando las cosas<br />
por su nombre, es más adecuado decirlo así: a los organismos<br />
<strong>del</strong> Estado, a influenciar en las decisiones sobre<br />
los caminos que habrá de recorrer la NEP y en general<br />
la nación soviética. Esto es de una novedad absoluta,<br />
inédita para el pensamiento revolucionario de la época<br />
y que dejó a no pocos bolcheviques con la boca abierta.<br />
Trotsky, en libro publicado en 1924, poco después<br />
de la muerte de Lenin, recuerda significativamente<br />
la opinión de éste unos años antes: “si no nos apoderamos<br />
así de la burguesía (con toda dureza, de tal<br />
manera que no le quede ni una rendija por donde escapar)<br />
lo vamos a pasar muy mal”. Palabras que, dichas<br />
en el congreso de los soviets en vísperas de la<br />
revolución, son una muestra <strong>del</strong> lenguaje corriente en<br />
esos días, sin excluir una dosis de demagogia. Ahora<br />
bien, producida la revolución, es cierto que, por más<br />
concesiones que se hicieran, el poder continuaba en<br />
manos comunistas. Pero donde Lenin se manifestaba<br />
dialéctico, Stalin no lo siguió. Para éste, se trataba de<br />
continuidad, no de rupturas. Cumplir con las metas <strong>del</strong><br />
Leonel Maciel<br />
de nuestra portada 31
plan quinquenal en curso. Fue así cómo la URSS se industrializó<br />
en tiempo récord, logro difícilmente parangonable<br />
en la Historia. Pero el proceso tuvo su talón<br />
de Aquiles. El boom tecnológico tuvo la gentileza de<br />
esperar a que la URSS arreglara cuentas con el nazismo,<br />
y sólo después de la guerra entró en aceleración<br />
decretando la obsolescencia de numerosas ramas de<br />
la industria de preguerra.<br />
Así, la URSS ganó la gran batalla militar por la<br />
sobrevivencia, pero perdió en el rearme industrial<br />
de posguerra. Y pagó caro por ese retraso, pagó con<br />
su piel.<br />
¿Qué se puede decir hoy? Un mundo unipolar<br />
ha llenado el vacío dejado por la caída<br />
de la URSS. Por más que EU tenga a su frente<br />
a Rusia, no es lo mismo. Ésta ha dejado de<br />
ser respaldo de otras naciones para devenir<br />
capitalista... si puede. Sin contar que la Rusia<br />
de hoy quedará en desventaja frente a EU<br />
si el proyecto antimisiles, llamado “Guerra<br />
de las galaxias”, tiene mediano éxito en los<br />
próximos años en su intento de blindar el espacio<br />
aéreo de EU. Si el legado de Lenin hace<br />
ochenta años fue el de retroceder ante una situación<br />
extremadamente adversa, marcando<br />
los movimientos para una retirada con la menor<br />
pérdida posible, el legado de Gorbachov<br />
hace <strong>algo</strong> más de diez años fue el de ¡sálvese<br />
quien pueda! Tal vez contra su voluntad, tal<br />
vez las circunstancias lo rebasaron. No importa.<br />
El hecho es que hoy nadie sabe cómo ni<br />
hasta dónde retroceder, deteniéndose por lo<br />
menos un grado antes de la rendición incondicional.<br />
Muchos, por lo demás, se han a<strong>del</strong>antado<br />
a practicarla dando todo por perdido.<br />
Y en el otro extremo hay quienes prefieren<br />
acabar batallando, de pie, sin esperanzas o los ojos<br />
puestos en un milagro. Entre ambos extremos media<br />
una variante de concesiones, como el renunciar a una<br />
política de expropiación y puesta en manos <strong>del</strong> Estado<br />
de los resortes claves de la economía. Las posiciones<br />
intermedias son calca de programas de la socialdemocracia<br />
o de los partidos liberales de centro, y además<br />
ellos lo hacen mucho mejor que los arrepentidos de la<br />
izquierda. Entre la URSS <strong>del</strong> último Lenin (1922/l923) y<br />
la ausencia de la URSS que vivimos desde hace más de<br />
dos décadas, media un abismo infranqueable donde<br />
las analogías son improbables y problemáticas. ¿O no?<br />
32 El Búho<br />
Luis Roberto García
¿Dónde está la NEP <strong>del</strong> siglo XXI? Tal vez se pueda<br />
dar con sus huellas en Cuba, China, Vietnam. Pero<br />
eso es válido nacionalmente. Ningún otro país cubre<br />
en el mundo el vacío dejado por la URSS, ninguno posee<br />
la varita mágica o la piedra filosofal para trasmutar<br />
lo unipolar en un nuevo equilibrio bipolar o multipolar.<br />
Pueden hacerse analogías entre retrocesos. Pero lo específico<br />
de la actual coyuntura internacional, es decir,<br />
la medida de retroceso que hoy se impone, puede ilustrarse<br />
en un sentido general, a saber: que no es pecado<br />
si las circunstancias históricas lo justifican. Pero no se<br />
deducirá ni por asomo de aquella URSS donde tronaba<br />
la voz de Lenin. Mientras la izquierda lo averigua, no<br />
estará de más apegarse a la defensa de la democracia,<br />
la lucha contra el hambre, la asistencia a la infancia,<br />
la sana ecología y otras consignas que otrora parecían<br />
sólo dignas de la caridad cristiana o de la herejía<br />
socialdemócrata.<br />
El pragmatismo comparte el espacio con las utopías,<br />
la necesidad de sobrevivir está por encima de<br />
toda otra consideración. Se había vivido una borrachera,<br />
sonaba la hora de la cruda. Lenin todavía tuvo<br />
tiempo de escribir El izquierdismo, enfermedad infantil<br />
de los comunistas, cuyo título lo dice todo, mientras<br />
veía alzarse los fantasmas de las hambrunas, el sabotaje<br />
de clase, la guerra civil. Ese retroceso con los<br />
años llegó mucho más lejos de cuanto pudieran haber<br />
previsto los bolcheviques. El estalinismo primero,<br />
y después el repudio popular a lo que quedaba de la<br />
utopía socialista en manos de Gorby, cerraron el ciclo.<br />
Compitiendo con Estados Unidos, país desde hacía<br />
por lo menos dos siglos que disfrutaba de la revolución<br />
industrial; en jaque permanente, apuñaleada por<br />
los nazis y desangrada, la cifra de sus muertos en la<br />
guerra que se maneja hasta hoy es la de veinte millones;<br />
no habiendo logrado superar sus contradicciones<br />
internas, la URSS resistió a lo largo de setenta y<br />
cuatro años.<br />
¿Qué nos queda? Mientras se averigua hasta dónde<br />
debe retroceder la izquierda en el mundo de los<br />
unipolares, nos queda rezar a nuestros San Marx y<br />
San Lenin que estáis en los cielos y en los corazones<br />
de los revolucionarios, benditos sean vuestros nombres,<br />
hágase vuestra voluntad así en la tierra como en<br />
el espacio exterior, dadnos nuestro sueño utópico de<br />
cada día, perdonad nuestras actitudes sectarias como<br />
nosotros perdonamos a socialdemócratas y liberales<br />
su anticomunismo, y haced que la correlación internacional<br />
de fuerzas algún día nos sea favorable, venga<br />
a nosotros el reino comunista, y no nos dejéis caer en<br />
las tentaciones de los capitalistas, mas libradnos de<br />
toda especie de fascismo. Amén.<br />
5.- CONCLUSIONES<br />
Pero llega un momento en que la ironía caduca, la<br />
razón se niega a cerrar este escrito con la palabra de<br />
esa gran corrosiva. Usar de ella sin que domine la pluma,<br />
y menos si viene asociada al humor. Éste ayuda a<br />
sobrevivir pero raramente indica los caminos. Y de eso<br />
se trata. Y un dicho viene a colación: “A Dios rezando y<br />
con el mazo dando”.<br />
Y entonces, en lugar de la ironía, otra gran corrosiva<br />
toma el relevo: la duda. Y ella interroga: ¿De qué estás<br />
hablando, a qué viene ese dicho, qué tiene que ver,<br />
cuál mazo, dónde está? ¿En los aviones que dieron a<br />
las Torres Gemelas...? Claro que no, los dioses nos libren<br />
de usar el mazo con tales fines, el terrorismo sólo<br />
sirve para hacer daño, en primer lugar a la causa que<br />
dice defender. ¿Dónde está entonces el mazo? En muchos<br />
lugares y en cada uno con su variante respecto<br />
<strong>del</strong> poder. En Seattle, como primer eslabón de una ca-<br />
de nuestra portada 33
dena de manifestaciones callejeras, donde los verdes<br />
marchan junto a la revolución punk, los desempleados<br />
junto a la guerrilla naturista, allí se levanta la protesta<br />
contra el poder. En los zapatistas de la montaña<br />
mexicana, los indígenas, los olvidados, los hijos de la<br />
tierra que declaran, por boca <strong>del</strong> “sub” <strong>Marcos</strong>, no estar<br />
interesados en el poder sino en un futuro donde<br />
todos plantemos árboles. En las ONG, que trabajan al<br />
margen <strong>del</strong> poder, y su arma consiste en la presión<br />
institucional sobre éste. En Cuba, que detenta el poder.<br />
En el movimiento de las madres de plaza de Mayo<br />
en Buenos Aires, ya devenidas abuelas tras cuarto de<br />
siglo de protesta pacífica contra el poder. Y en tantos<br />
otros lugares...<br />
Pero ¿qué ocurre? Así todos<br />
los movimientos se sumen, no<br />
constituyen un mazo, apenas si<br />
un martillo de uso doméstico para<br />
poner un clavo en la pared y colgar<br />
el retrato de los abuelos. Con<br />
eso, enfrentar a los unipolares. Y<br />
entonces la duda pregunta, cerrando<br />
el escrito: ¿Llegará algún<br />
día el martillo a convertirse en<br />
mazo, en martiana honda de David?<br />
¿O simplemente no existirán<br />
más los mazos, sólo martillos familiares?<br />
¿O no habrá quiénes los<br />
empuñen? ¿O sí...? O si millones<br />
de brazos con pancartas en alto:<br />
“¡se nos hizo la utopía!”.<br />
Mientras hay vida, hay<br />
esperanza.<br />
Y me viene a la cabeza un viejo<br />
cuento, siempre invocado por<br />
un compa a quien decíamos “El<br />
Pibe”. Un condenado a muerte pidió al rey una última<br />
gracia. Le concediera un año y haría que en ese<br />
plazo un caballo volara. No pierdo nada, se dijo el rey,<br />
que ese día estaba de buenas, y le concedió la gracia.<br />
Te ganaste un año, le dijo un amigo al reo. Más que<br />
eso, contestó el aludido. En un año, pueden suceder<br />
muchas cosas. Puede morir el rey, e imploraré piedad<br />
al sucesor. Puedo morir yo, y entonces no me habrán<br />
quitado nada de mi vida. Pueden suceder muchas cosas...<br />
¿y quién te dice que el caballo no vuele?<br />
Que se escuche su galope en los cielos y en la<br />
tierra, brindo para que así sea.<br />
La esperanza es lo último que se pierde.<br />
34 El Búho<br />
Roberto Bañuelas
Paloma Guardia Montoya*<br />
La vida me premió siendo la asistente personal<br />
de Rubén Bonifaz Nuño durante 32 años;<br />
además, su corazón me adoptó desde que yo<br />
tenía 6 meses de edad.<br />
Repito aquí como lo hice en Córdoba, la ciudad<br />
natal <strong>del</strong> doctor Bonifaz Nuño, que para mí es muy difícil<br />
escribir para ustedes, puesto que yo no soy escritora,<br />
poeta o filóloga. Simplemente en la vida de Rubén,<br />
soy Paloma.<br />
Es muy fácil y difícil al mismo tiempo hablar de<br />
su vida personal, o hacerles una semblanza de su<br />
vida misma.<br />
No creo en las casualidades, desde el momento de<br />
mi nacimiento mi destino fue estar junto a ese gran ser.<br />
Él me protegió y cuidó siempre, yo lo cuidé con el amor<br />
más grande y puro en su vejez.<br />
Ahora comprendo con tristeza y dolor, que los seres<br />
humanos tenemos una tarea en esta vida, cuando hemos<br />
terminado, es el momento de irnos.<br />
Espero con mucha alegría que ahora Rubén Bonifaz<br />
Nuño viva sin dolores ni preocupaciones. Sé que él<br />
recobró la vista y andará feliz por su nuevo mundo<br />
viendo y disfrutando las maravillas que le gustaban.<br />
Nuestro homenajeado era un ser humano que brillaba<br />
intensamente, aún en sus últimos días, cuando me encontraba<br />
sentada junto a él, cosa curiosa, me transmitía mucha energía<br />
Octavio Ocampo<br />
de nuestra portada 35
y esa energía alcanzaba a todos los que estaban a<br />
su alrededor.<br />
Recuerdo perfectamente una anécdota que<br />
lo hacía reír con sus estruendosas carcajadas tan<br />
características. Había yo cumplido recientemente<br />
15 años, siempre pasábamos a recogerlo para ir a<br />
comer sábado o domingo a su casa, en ese entonces<br />
en la calle de Frontera en San Ángel. Ese día fuimos<br />
a comer a un restaurant de comida china en la Zona<br />
Rosa, al preguntarme el mesero qué quería tomar,<br />
inocentemente pedí una sangría con vodka, al oír la<br />
palabra vodka soltó la carcajada y nunca, hasta el día<br />
que murió, me perdonó que a los 15 años hubiera<br />
pedido vodka. Le causó una impresión traumática.<br />
Aún ahora a mis casi 52 años, cuando le platicaba<br />
que me había tomado uno o dos tequilas, me decía,<br />
“qué bárbara, usted sabe lo que hace”. No estaba<br />
tranquilo, si no sabía que yo ya estaba en mi casa y<br />
había hablado con él.<br />
Ya por mis 20 o 21 años, entré a trabajar de<br />
planta con él, dejó de ser Director <strong>del</strong> Instituto de<br />
Investigaciones Filológicas en su segundo período<br />
y el Dr. Carpizo le proporcionó una oficina, una persona<br />
que le manejara y una secretaria. Es así como cambia<br />
definitivamente mi vida para siempre.<br />
Fue el 4 de diciembre de 1985. Bendito día en que<br />
tuve la oportunidad de estar sentada junto a él hasta el<br />
día en que fallece.<br />
Ese rumor que corría por los pasillos de<br />
la Biblioteca Central, era cierto, el poeta, el<br />
maestro, el traductor, el funcionario, Rubén<br />
Bonifaz Nuño, venía a ocupar una oficina en<br />
la Planta Alta <strong>del</strong> Edificio de los murales que<br />
diseñó el Arquitecto Juan O’Gorman.<br />
Así comienza nuestro ir y venir diario por<br />
ese impresionante edificio. Fue un comienzo<br />
muy pesado y difícil, porque algunos de<br />
ustedes que tal vez conozcan esa oficina,<br />
saben que es un área muy grande, la principal,<br />
su oficina privada, más un pasillo lleno de<br />
estantes, más dos cubículos atrás <strong>del</strong> área<br />
secretarial, pero todo, todo el espacio estaba<br />
lleno de cajas, papeles, archivos de piso a<br />
techo. Entonces como enajenada me puse<br />
a hacer talacha para que la oficina tuviera<br />
aspecto decente.<br />
Al principio me costó mucho seguirle<br />
el ritmo de trabajo, por la cantidad<br />
impresionante de producción que a diario<br />
realizaba. Tenía una extensa lista de<br />
36 El Búho<br />
Enrique Zavala
amistades que igual eran amigas o amigos que a diario<br />
querían llorar en su hombro. Y venían y charlaban una<br />
hora o más, siempre pidiéndole consejo o dinero o lo<br />
que fuera; el chiste era estar con él. Y digo yo a veces<br />
pues quitarle mucho tiempo.<br />
Es así como decide que dos o tres días a la semana<br />
no iría a Ciudad Universitaria, trabajaría en su lugar<br />
secreto, lugar que pocas personas han tenido el<br />
privilegio de conocer. En ese lugar es donde guardaba<br />
celosamente su biblioteca personal, sus amados<br />
Snoopy’s, su fabulosa colección de caleidoscopios,<br />
sus espadas, sus obras de arte, sus cuadros, en fin,<br />
su vida entera. Es ahí en donde se dedicaba a trabajar<br />
con ahínco como todo lo que él hacía. Al día siguiente<br />
llegaba y me entregaba su fajo de hojas siempre a<br />
máquina, al final de cada página, tenía la costumbre<br />
de que con su propia mano ponía la fecha en que había<br />
realizado cada trabajo.<br />
Rubén era extremadamente difícil de carácter,<br />
alguna colaboradora suya, cercana con un puesto de<br />
importancia, cuando llegamos a esta nueva oficina,<br />
le llamó, le llamó y le llamó, cada día, cada semana,<br />
cada mes, cuando menos 1 o 2 veces al día. La orden<br />
que yo tenía era “no estoy nunca para esa persona”.<br />
Entonces tenía que inventar cualquier cantidad de<br />
excusas inimaginables, “se acaba de ir”, “hace un<br />
segundo que va bajando por el elevador”, “le hablaron<br />
de Rectoría urgente y fue para allá”, “no vino el día de<br />
hoy”. Pero dicha persona con una inteligencia sagaz,<br />
digo yo, creo que a los dos años, se dio cuenta de que<br />
el doctor Bonifaz Nuño no quería contestarle.<br />
Cuando Rubén decía “no” o “nunca más”, era<br />
nunca más. Lo mismo pasó con uno de sus amigos<br />
más cercanos y queridos, cuando dijo ya no, fue “ya<br />
no” para siempre. De hecho cuando esa persona estaba<br />
por morir en el hospital, le llamó. Pero él había dicho<br />
“nunca más”, y no contestó. En ese entonces tendría<br />
unos 62 o 63 años.<br />
La vida iba transcurriendo, con altas y bajas,<br />
pero siempre temiendo que la ceguera llegara, una<br />
enfermedad muy difícil, se llama Retinitis Pigmentosa.<br />
Fueron siete hermanos y tres la heredaron, entre<br />
ellos Rubén, pero a eso también nos tuvimos que ir<br />
acostumbrando y adaptando.<br />
Colocábamos las sillas de tal manera, que cuando<br />
él llegara, iba directo a su oficina grande. Había una<br />
silla dispuesta para que colgara su saco, y al voltear la<br />
cabeza, una caja grande con letras azules, por cierto<br />
una caja de Moët & Chandon, en un librero, le indicaba<br />
que por ahí saldría al pasillo de la oficina. Caminaba<br />
contando equis número de pasos, y entonces había otra<br />
silla cuyo brillo <strong>del</strong> filo metálico le indicaba la entrada a<br />
su otro cubículo, el cual empezó a usar cuando compró<br />
una máquina lectora de marca Aladdin, lectora que está<br />
hecha para ser usada por personas con algún tipo de<br />
problema visual.<br />
Esa máquina lectora la pudo usar un par de años,<br />
al principio no se habituaba a ella pero finalmente la<br />
dominó. La lectora es como una computadora, con su<br />
pantalla y una charola en donde se colocaba el libro;<br />
la pantalla reflejaba la página que se había colocado<br />
en la charola. Esa pantalla, como aclaración, les digo<br />
tiene dos palanquitas, una de cada lado, y ahí Rubén<br />
escogía el color tanto <strong>del</strong> fondo como de las letras.<br />
Según el problema visual de cada persona, el ojo<br />
reconoce diferentes tonalidades, a él le servía más la<br />
combinación de fondo blanco y letra negra. No pudo<br />
adaptarse a las combinaciones de colores como el azul<br />
con amarillo.<br />
Pasando esa etapa de usar su lectora, prefirió<br />
que yo estuviera sentada siempre junto a él, yo le leía<br />
en náhuatl o en latín, y el doctor Bonifaz dictaba en<br />
de nuestra portada 37
español, trabajo sumamente difícil para su mente.<br />
Pero su mente daba para eso y miles de cosas más.<br />
Simplemente tan independiente siempre en su trabajo,<br />
empezó a sufrir por depender de alguien más para<br />
escribir, ahora tenía que dictar. Eso nunca le gustó.<br />
Con la convivencia de tantos años, tantos, nuestra<br />
amistad se hizo muy fuerte. Rubén y yo, pasábamos<br />
largas horas platicando como nadie, los temas eras<br />
muy diversos. A partir de ese momento, nadie logró<br />
separarme de él jamás.<br />
Hubo una persona cuyo nombre omitiré, que hizo<br />
un comentario cuando le dieron la Medalla de Oro de<br />
Bellas Artes, sólo que esa persona que lo dijo, no sabía<br />
que se lo estaba diciendo a alguien muy cercano a mí,<br />
“Paloma es como una roca en la puerta de Bonifaz<br />
Nuño”. Lamento que así me hayan visto en alguna<br />
ocasión pero sí, en roca o en lo que fuera me convertiría<br />
para protegerlo de cualquier cosa. Así, lo cuidé hasta el<br />
último segundo de su vida con una gran devoción y lo<br />
seguiría haciendo eternamente.<br />
Algo chistoso o curioso o como prefieran verlo:<br />
le decía, oiga Rubén, pidió cita para verlo, zutano o<br />
mengano, “ah bueno pero ya sabe”. Sí, yo ya sabía,<br />
entraba a la oficina a ofrecer agua, café o cualquier<br />
pretexto era bueno, al ver la cara de Rubén, yo sabía si<br />
ya corría a la persona, si él estaba tranquilo, o si tenía<br />
la visita, 5, 10 o 15 minutos más. Su expresión me decía<br />
todo, yo sabía lo que tenía que hacer.<br />
Les aclaro que siempre nos hablamos por nuestros<br />
nombres “Rubén”, “Paloma”, pero siempre de usted.<br />
Así fue, teníamos una conexión muy especial.<br />
Una anécdota chistosa de Bonifaz Nuño es ésta:<br />
siempre que llegaba a un restaurant, los meseros ya lo<br />
conocían y tenía su mesa de siempre, le decían: “una<br />
etiqueta roja maestro”, claro, para emborracharme<br />
como loco. Lo que no saben es que su etiqueta roja<br />
era su coca cola normal, de hecho, el último líquido<br />
que ingirió antes de morir fueron unos traguitos de ese<br />
gustado refresco de cola.<br />
En los últimos años, su cuerpo se fue agotando,<br />
agotando y cansando terriblemente, pero su mente<br />
siempre estuvo lúcida, muy lúcida y muy brillante.<br />
Todavía 15 días antes de morir, trabajó y estuvo<br />
traduciendo un texto que quedó inconcluso en<br />
colaboración con Bulmaro Reyes Coria, una traducción<br />
de Marcial, llamada “Epigramas”.<br />
La última diversión, o mejor dicho entretenimiento,<br />
de esos 5 meses que pasó en cama, era que le leyeran<br />
El Quijote o La Divina Comedia. Libros de aventuras<br />
de Ridder Haggard o de Julio Verne, y ni se diga libros<br />
de Alejandro Dumas. Podía decir páginas enteras<br />
de memoria.<br />
Una cosa triste que puedo compartir con ustedes es<br />
que a Rubén Bonifaz Nuño le gustaba mucho Cri Cri, de<br />
hecho escribió hace un par de años un texto precioso en<br />
la <strong>Revista</strong> de la UNAM. Pues seis días aproximadamente<br />
antes de morir, él sólo cantó completita la canción de<br />
El Rey de Chocolate, 2 o 3 días antes de irse ya semiinconsciente<br />
se la pusimos al oído. Pienso que sí logró<br />
escucharla.<br />
Para Rubén Bonifaz Nuño, la amistad fue <strong>algo</strong><br />
sumamente importante, la prueba está que conservó<br />
a su mejor amigo desde la secundaria, me refiero a<br />
Fausto Vega, actualmente Secretario y Administrador<br />
de El Colegio Nacional.<br />
Quería mucho a sus discípulos jóvenes con los<br />
cuales formó la Cofradía de los Calaca, y sus reuniones<br />
eran todos los jueves en una taquería muy famosa<br />
de la calle de Miguel Ángel de Quevedo en la ciudad<br />
de México.<br />
Aquí me van a permitir todos, que haga una<br />
mención especial a un amigo joven de edad y con<br />
38 El Búho
un tiempo relativamente corto de amistad con él, al<br />
periodista Carlos Ramos Padilla, pues recordé ahora,<br />
que en un homenaje que le hizo la Biblioteca Central<br />
llamado “Diálogo en casa con Rubén Bonifaz Nuño”,<br />
expresó varios conceptos con los cuales voy a terminar<br />
mis palabras:<br />
Cito a Carlos Ramos Padilla:<br />
“Yo quiero decirles jóvenes de esta nuestra gran<br />
casa de estudios, que estamos frente a un sabio, yo creo<br />
que el único sabio con vida y está frente a nosotros, el<br />
maestro Rubén Bonifaz Nuño representa todo lo que<br />
podemos aspirar de la Universidad.<br />
“Estamos frente a un personaje universal, estamos<br />
frente a un mexicano de excepción, estamos frente<br />
a un universitario de ejemplo y ejemplar, respetado<br />
y respetable.<br />
“Y quizá maestro, decir<br />
esto es muy fácil, y decirlo en<br />
treinta segundos, pero usted<br />
se ha ganado un lugar propio<br />
en la historia y no la historia<br />
pensando en el pasado, sino en<br />
el futuro, y siempre lleno de buen<br />
humor, con un gran estilo, con<br />
una gran clase.<br />
“Para mí, uno de los privilegios<br />
enormes de mi vida, es que usted<br />
me haya aceptado como su amigo,<br />
y de veras valoro el hecho de que<br />
la vida me haya condecorado con<br />
habérmelo encontrado. Lo quiero<br />
mucho maestro”.<br />
Fin de la cita de Ramos Padilla.<br />
A lo que Bonifaz Nuño respondió:<br />
“Acaban ustedes de oír un testimonio muy<br />
importante, de un tema que no había tratado yo y que<br />
se define con su solo nombre: la amistad. La amistad<br />
es el tesoro de la vida, absolutamente, la amistad de<br />
los seres humanos entre sí, es lo que hace habitable<br />
este mundo”.<br />
Fin de la cita de Bonifaz Nuño.<br />
Yo, Paloma, les agradezco la oportunidad de<br />
permitirme hacerles conocer a un Rubén de carne y<br />
hueso, y les pido que al decir el nombre de nuestro<br />
querido maestro, pongamos en alto el valor de una<br />
amistad sincera, como cuando Rubén Bonifaz Nuño,<br />
siempre brindó su mano franca a todos.<br />
Muchas gracias.<br />
*Texto leído en el Homenaje a Rubén Bonifaz Nuño en Cordoba<br />
el 8 de marzo <strong>del</strong> 2013<br />
Lilia Luján<br />
de nuestra portada 39
Carolina Urbano Ramírez<br />
Un día me preguntaba ¿Qué es lo que quiero<br />
lograr con la fotografía?, me di cuenta que<br />
es una de las profesiones más bonitas, porque<br />
cuando se captura el momento exacto de algún<br />
acontecimiento, la imagen, no sólo se queda plasmada<br />
sobre un papel o una pantalla, sino que la fotografía<br />
transmite la realidad de la vida, que algunas veces<br />
ignoramos. Eso es lo que quiero hacer, dar a conocer<br />
momentos únicos de gran significación, mostrar una<br />
mirada distinta de lo que son las cosas, y abrir los<br />
ojos de las personas que viven cegadas, en esta gran<br />
y diversa sociedad.<br />
Esta vez, tuve la oportunidad de entrevistar a uno<br />
de los fotógrafos mexicanos de mayor reconocimiento<br />
a nivel nacional e internacional; él, es una persona<br />
con aproximadamente 37 años de experiencia en el<br />
ámbito foto-periodístico; un hombre que a través de<br />
la fotografía nos muestra la mirada real de lo que pasa<br />
en nuestro alrededor; fotógrafo de prensa que hizo<br />
sus primeros reportajes gráficos en El Sol de México,<br />
aquellos que quizá veamos ingenuos ante la fuerza de<br />
las imágenes que lo harían sobresalir en el Unomásuno, con la<br />
cobertura de guerras y guerrillas, de luchas obreras y campesinas,<br />
<strong>del</strong> dolor de los refugiados y la pobreza; de las protestas<br />
Rruizte<br />
40 El Búho
callejeras y gritos desesperados de gente que busca<br />
una salida para mejorar las cosas. En La Jornada<br />
revolucionó a su modo, el lugar de la fotografía en<br />
los periódicos y en la cual formó a un equipo, que<br />
con el tiempo se dispersó y que al igual que él, buscó<br />
una nueva oportunidad; creando así la agencia de<br />
Cuartoscuro en el Distrito Federal y la Fundación<br />
Pedro Valtierra en su natal Zacatecas, dirigido principalmente<br />
a los jóvenes que comienzan su vida profesional<br />
como fotógrafos y testigos de la verdad.<br />
Recuerdos y realidades…<br />
Domingo 10 de febrero de 2013, decido mandar un<br />
correo electrónico a Pedro Valtierra, con el motivo<br />
de solicitarle una entrevista con fines educativos y<br />
de interés personal.<br />
Lunes 11 de febrero de 2013, Pedro Valtierra<br />
ha contestado, me escribe que será un placer ayudarme<br />
y que por ese medio (e mail) nos pongamos<br />
de acuerdo. Ese mismo día queda la fecha para<br />
la reunión.<br />
El 12 y 13 de febrero de 2013, los utilizo para leer<br />
un poco más de él y formular una serie de preguntas<br />
que guíen la entrevista.<br />
14 de febrero de 2013, llegó el día esperado, la<br />
cita era a las 17:00 hrs en la agencia de Cuartoscuro<br />
ubicada en Juan Escutia 55, Col. Condesa 06140<br />
México D.F<br />
Llego temprano a la cita, así que antes de arribar<br />
a la agencia, decido dar una vuelta por el bosque de<br />
Chapultepec para tomar fotos y relajarme un poco,<br />
me dedico a observar a las parejas que van de la<br />
mano, se abrazan o besan y llevan algún detalle u<br />
obsequio, porque Valentín se hace presente como<br />
todos los años.<br />
Me doy cuenta de la hora, y faltan 20 minutos<br />
para las 17:00 hrs así que me dirijo a la agencia,<br />
camino entre la avenida de Veracruz para después<br />
cambiar de dirección rumbo a Mazatlán y de ahí a<br />
Juan Escutia; busco el lote <strong>del</strong> lugar y me encuentro<br />
en frente de una construcción que pareciera<br />
ser sólo una casa o departamento, hay 2 jóvenes<br />
platicando afuera y les pregunto de inmediato si<br />
ahí es Cuartoscuro, me miran y uno de ellos me<br />
pregunta -¿Tú eres Carolina?- le contesto un gesto<br />
de afirmación y me dice -Pasa ahorita aviso que ya<br />
estás aquí-.<br />
Me invitan a sentar en un sillón y observo a<br />
mí alrededor; aparentemente es un lugar pequeño<br />
pintado de color blanco con detalles rojos, en una<br />
de las paredes hay varios cuadros con fotografías<br />
que reconozco al instante, son de Pedro Valtierra.<br />
Distingo un pasillo <strong>del</strong> lado derecho, al cual no le<br />
veo fin. De repente baja una señorita muy amable<br />
y me dice -Ahorita va a sonar el teléfono que está en<br />
aquella mesa (señalándome un escritorio con una<br />
computadora y un teléfono en el lado izquierdo),<br />
contestas es una llamada para ti-.<br />
No puedo evitar sentir emoción y nervios; suena<br />
el teléfono en menos de un minuto, al levantar la<br />
bocina escucho su voz diciéndome -Buenas tardes<br />
Carolina, soy Pedro, mira no podré llegar a la agencia,<br />
pero déjame invitarte un café por aquí cerca- le<br />
contesto que sí, que estaba bien y me explica cómo<br />
de nuestra portada 41
llegar al lugar, el cual estaba aproximadamente a 5<br />
minutos de la agencia y me dice que le diga por favor<br />
a Viridiana (nombre de la señorita, que me pasó la<br />
llamada) que me dé algunas revistas.<br />
Acto seguido, fue salir de la agencia rumbo al<br />
café; con la dirección y revistas en mano me dirijo<br />
hacia la calle Juan de la Barrera, volteo de un lado a<br />
otro, siento el aire que poco a poco me va relajando;<br />
llego al lugar y ahí estaba Pedro Valtierra esperando,<br />
en un pequeño local llamado Chocolatería<br />
y Café Stereo; el lugar estaba vacío, pero con un<br />
ambiente muy ameno para una buena plática; nos<br />
sentamos en una mesa barnizada en color madera,<br />
la cual estaba fuera <strong>del</strong> local.<br />
Se presentó cordialmente con un -Buenas Tardes,<br />
soy Pedro Valtierra- me presenté: Hola mucho gusto<br />
soy Carolina Urbano Ramírez; y antes de iniciar<br />
pidió un té de limón y me hizo varias preguntas<br />
como: en qué escuela estudio, qué es lo que estoy<br />
estudiando, en que trimestre voy, etc. Esa pequeña<br />
conversación me ayudó para que los nervios se fueran<br />
por completo y se creó un ambiente de confianza<br />
entre ambos.<br />
Valtierra con su cabellera larga y decorada con<br />
algunas canas; de piel acanelada y una mirada llena<br />
de experiencia tomó un poco de té; así que comenzamos<br />
una charla sobre su niñez y lo que quería ser<br />
de grande; “Yo fui campesino hasta los 12 años, vivía<br />
42 El Búho<br />
Damián Andrade
en un rancho donde no había luz, un rancho donde<br />
teníamos que traer el agua <strong>del</strong> arroyo; yo cuidaba<br />
chivas y vacas; les ayudaba a mis padres a traer leña,<br />
etc., en fin era un niño de campo; me acuerdo que<br />
me tiraba al pasto cuando cuidaba a las chivas para<br />
que los coyotes no se las comieran y entonces veía<br />
los aviones pasar y sí, decía: algún día me voy a subir<br />
a un avión de esos”.<br />
Con una expresión de emotividad y asombro, me<br />
contaba las cosas que más le gustan de Zacatecas<br />
como: el cielo azul, las nubes, el campo, los animales<br />
y el olor a la tierra mojada “disfruto mucho<br />
el olor a tierra mojada, yo puedo llorar si me toca<br />
la ocasión en que llueva y la tierra desprenda ese<br />
olor que es uno de mis máximos disfrutes. También<br />
el olor a tinta me gusta, porque cuando yo llegué a<br />
Fresnillo trabajaba en un periódico que se llamaba<br />
La Voz de Fresnillo y en el periódico La Nueva Era,<br />
yo iba a la imprenta para esperar a que saliera el<br />
periódico, entonces ese olor a tinta me produce también<br />
una sensación maravillosa”; pero así como hay<br />
cosas agradables, Pedro confesó que, lo que le da<br />
miedo son las nubes negras y las tormentas fuertes;<br />
son cosas que no soporta.<br />
Después de otro sorbo de tal bebida; continuamos<br />
platicando sobre su vida en aquellos años, en<br />
los que disfrutaba de las maravillas <strong>del</strong> campo, hasta<br />
que la naturaleza hizo que su vida diera un giro por<br />
completo y llegara a México a sus apenas 14 años;<br />
“mi familia era campesina y nuestro mundo estaba<br />
en aquel rancho, pero en aquellos años dejó de llover<br />
y perdimos: el rancho, el terreno, la siembra, en fin<br />
todo lo que teníamos; terminamos muy mal y tuvimos<br />
que buscar la vida y la encontramos en México,<br />
ya que el DF era un lugar de muchos migrantes y<br />
siempre fue una alternativa para poder chambear<br />
y salir a<strong>del</strong>ante”.<br />
El viento comienza a soplar con más intensidad,<br />
se escucha el sonido de las hojas que barren las<br />
calles y el tiempo no pasa en compañía de aquel<br />
hombre, que en medio de suspiros relata cómo es<br />
que nace su interés por la fotografía: “Un día conocí<br />
un laboratorio de fotografía en la Presidencia de la<br />
República, donde trabajé desde los 16 años primero<br />
como bolero, después como conserje y luego de<br />
conocer el laboratorio me quedé encantado, me<br />
fascinó, me embrujó, porque desde ese momento<br />
mi vida ya dependía de la foto; ya con el tiempo me<br />
dediqué a aprender, a ayudarle a los fotógrafos y así<br />
poco a poco fui tomando confianza para encontrar<br />
el valor estético de cada fotografía; eso fue en 1971<br />
hace ya 42 años”.<br />
En 1973 Valtierra inicia su vida profesional<br />
bajo la tutela de “El Chino” Pérez, y, sobre todo, de<br />
Manuel Madrigal, quien le fue mostrando de manera<br />
artesanal los secretos de este hermoso oficio.<br />
Pocos años después bajo la dirección de Manuel<br />
Becerra Acosta, fundador <strong>del</strong> periódico Unomásuno,<br />
en 1976 Valtierra recibió su bautizo de fuego enviado<br />
a Nicaragua a cubrir la guerrilla sandinista: “Me<br />
dijeron: te vas a la guerra y me fui a la guerra… te<br />
echan la bendición, te dan dinero y Dios te bendiga,<br />
al estilo mexicano”. Pedro se va a los 23 años a la<br />
guerra, con temor a no regresar.<br />
de nuestra portada 43
Fue durante este conflicto donde aquel joven,<br />
sufre una de las experiencias más impactantes de<br />
su vida profesional: “en Nicaragua me iban a matar,<br />
a mis acompañantes y a mí nos tiraron al piso, me<br />
pusieron el fusil aquí (señala la cabeza y su mirada<br />
se transporta a esa escena) ese momento sin duda<br />
fue terrible, de sufrimiento, de angustia; yo pensé<br />
que ya no la contaba, pero afortunadamente no pasó<br />
nada”, comentaba Valtierra. Y de momento aquel<br />
ambiente ameno se llenó de silencio.<br />
Parece ser que el clima se adapta a la conversación,<br />
el viento es frío, la calle se convierte en un lugar<br />
solo y silencioso; pasamos a un tema que aqueja<br />
actualmente a la sociedad: la muerte de periodistas;<br />
Valtierra dice que México está viviendo un momento<br />
muy complicado y difícil en la historia <strong>del</strong> periodismo,<br />
lo cual lo llena de tristeza y dolor; “Este México<br />
está viviendo un momento de muchas tristezas,<br />
ahora han muerto muchos más periodistas, que en<br />
otras épocas, que en otras tiempos; me duele mucho,<br />
estamos en grave peligro todos, yo creo que en especial<br />
los fotógrafos y los camarógrafos, ya que somos<br />
objetos que estamos en la mira de cualquiera”.<br />
Hay algunos acontecimientos donde los fotógrafos<br />
son más vulnerables: “Si vas a una marcha los<br />
más golpeados son los fotógrafos, por los dos grupos,<br />
por los buenos y por los malos, siempre te golpean;<br />
eso es muy distinto a lo que ahora está pasando:<br />
una guerra estúpida en la que no sabes quién es<br />
quién”. Para él, es el peor momento <strong>del</strong> periodismo,<br />
no sólo en México sino en todo el mundo; “Yo no<br />
creo que haya tantas muertes en México, de pronto<br />
quiero confundir o esconder diciendo que en Irak<br />
o en Afganistán es más peligroso pero, la verdad es<br />
que no, allá hay una guerra, hay un conflicto, aquí<br />
no”. Sin duda alguna esta afirmación hizo que aterrizara<br />
en una cruel realidad. Sin embargo, así es esta<br />
profesión donde los fotógrafos y periodistas, siguen<br />
trabajando a pesar de estar arriesgando su vida.<br />
Pero, ¿qué es lo que pasa?, ¿dónde quedan las<br />
supuestas leyes, que nos protegen?, ¿qué se necesita<br />
para acabar con la muerte y la violencia? A lo que<br />
Valtierra contesta: “Ya no necesitamos más leyes para<br />
que protejan al periodista en general, necesitamos<br />
que se cumplan las leyes existentes y los acuerdos<br />
internacionales que México firma. En las guerras los<br />
periodistas tienen respeto de todas las partes. Aquí<br />
no, ¿de qué sirven las leyes si los que las aplican<br />
no funcionan? Hay que exigir que nos respeten”.<br />
Se dice que esta profesión requiere de valores<br />
éticos, compromiso con la sociedad, espíritu crítico,<br />
etc., pero qué pasa con la supuesta sangre fría;<br />
“aparte de tener la sangre fría, también hay que estar<br />
un poquito desatinadon, la misma experiencia te<br />
va haciendo, hasta cierto punto, fuerte sentimental<br />
y emocionalmente. Yo por fortuna cuando empecé<br />
con esto, cubrí las fotos de la nota roja con la cruz<br />
roja y la policía; que es donde te mandan primero<br />
cuando estás comenzando; ahí ves muertos y<br />
muchas cosas, si te gusta ahí te mides; creo que<br />
desde que estuve en policía, me sentí digamos como<br />
contento, alegre, feliz, y por eso fui a la guerra.<br />
Tienes que tener un control de ti porque uno hace<br />
locuras y si uno hace locuras nos puede ir mal”<br />
44 El Búho
El tiempo seguía su curso, la tarde caía poco a<br />
poco, el té se evaporaba con cada trago, las palabras<br />
fluían encadenándose como engranes que se entrelazan<br />
sin cesar y cada momento se aprovechaba,<br />
como aquellas oportunidades que tuvo Valtierra para<br />
crear la Fundación Pedro Valtierra; “La fundación la<br />
hice hace unos 5 años con la idea de apoyar a fotógrafos<br />
jóvenes que no tienen recursos y que quieren<br />
ser fotógrafos, también la hice porque hay una fototeca<br />
en Zacatecas a la que le pusieron mi nombre,<br />
decidí donar más o menos unos 1000 libros fotográficos<br />
de mi colección, mi laboratorio también<br />
está ahí; sin embargo, la hice así para poder<br />
tener una figura legal.<br />
Y así como surge la Fundación, también<br />
nace el proyecto que se vuelve realidad;<br />
Cuartoscuro; “Cuando estuve en Nicaragua<br />
conocí a muchos fotógrafos: gringos, franceses,<br />
brasileños, particularmente gringos y<br />
veía que tenían sus agencias, entonces desde<br />
Nicaragua tuve la idea de hacer una agencia.<br />
Primero fundé con otros fotógrafos Imagen<br />
latina en el 85 y en el 86 fundo Cuartoscuro<br />
con el objetivo de hacer una agencia que me<br />
permitiera vivir, que me permitiera ganar y<br />
que por supuesto me permitiera apoyar lo que<br />
me gusta”.<br />
Durante su recorrido mental a un pasado<br />
que sigue muy presente en su vida, Valtierra<br />
con una sonrisa disimulada, platica un poco<br />
de su experiencia laboral: “Yo digo que soy<br />
un fotógrafo afortunado, porque me ha ido<br />
bien desde que empecé a trabajar; sin duda alguna<br />
mi experiencia en Nicaragua fue y será la mejor,<br />
aprendí mucho y maduré con todo lo que mi cámara<br />
captó. Otra de mis mejores experiencias es cuando<br />
estuve en la guerra Centro Americana: Guatemala,<br />
Honduras, Panamá, Costa Rica, el Salvador, África,<br />
Cuba, Colombia o en Haití, etc. Bueno en general,<br />
me gusta todo mi trabajo, todo lo que he hecho me<br />
gusta, me siento bien, nunca califico mi trabajo porque<br />
finalmente ustedes son los que lo califican ¿no?,<br />
yo no digo que son buenas fotos, yo lo que digo es<br />
Gelsen Gas<br />
de nuestra portada 45
que he disfrutado de mi trabajo con mucha emoción,<br />
con muchas ganas”.<br />
Quizá es en las exposiciones fotográficas, donde<br />
Valtierra muestra su lado más sensible al revivir<br />
momentos que quedan plasmados en un solo instante;<br />
“Me gusta exponer, compartir lo que hago<br />
para eso fotografiamos, para eso trabajamos en<br />
comunicación: para mostrar, entonces cuando<br />
hay una exposición yo siento eso; pero mayor es<br />
mi satisfacción cuando observo que a las personas<br />
les gustan mis fotos. Una de las exposiciones que<br />
más me ha gustado es una que hice en Chetumal<br />
hace unos 7 u 8 años de refugiados guatemaltecos<br />
en México. Yo tuve la suerte de<br />
trabajar con ellos y fotografiarlos<br />
en el 82 cuando llegaron a<br />
México, entonces fui a hacer esa<br />
exposición allá con ellos y realmente<br />
fue una cosa maravillosa,<br />
porque la gente lloraba, la gente<br />
se veía y lloraba con las fotos. La<br />
sensación que a uno le da es de<br />
satisfacción, no porque veas llorar<br />
a la gente, sino lo que significa y<br />
produce la fotografía. Realmente<br />
son momentos únicos”.<br />
Y claro está, que como todo<br />
grande también ha tenido una<br />
fuente de inspiración, en este caso<br />
el corresponsal de guerra Robert<br />
Capa quien alentó a Valtierra para<br />
continuar con esta profesión:<br />
“Una vez me planteé ser como el Robert Capa, me<br />
gusta mucho su vida, estaba un poco tiradon porque<br />
dormía siempre en hoteles, su vida era la guerra.<br />
Entre mis fotógrafos favoritos están: Cartier Bresson,<br />
conocí a Alberto Korda <strong>del</strong> que me gustaban mucho<br />
sus fotos; mexicanos indudablemente Don Manuel<br />
Álvares Bravo, yo creo que todos los mexicanos<br />
hemos aprendido <strong>algo</strong> de él, otro personaje que<br />
me gusta mucho es Héctor García con quien tuve el<br />
honor, placer y gusto de trabajar, fuimos compañeros<br />
de trabajo y hasta de parranda”.<br />
Pero, aparte de la fotografía, este personaje hace<br />
otras cosas como ir al cine y leer, sin duda la lectu-<br />
46 El Búho<br />
Jorge López
a juega un papel importante en su vida, entre sus<br />
autores favoritos se encuentran: Octavio Paz, Juan<br />
Rulfo, Jorge Ibargüengoitia, Cervantes Saavedra,<br />
John Steinbeck y Truman Capote, entre otros.<br />
Las personas pasan y se nos mira, Pedro responde<br />
con miradas fijas, como si en cada parpadeo captara<br />
una imagen única; pero, cómo saber cuál es el<br />
momento exacto para tomar una fotografía: “Tienes<br />
que estar observando mucho, caminar, imaginar la<br />
composición, ver a las personas; a mí eso me encanta<br />
ver a la gente. Ahí es el momento; dependiendo<br />
de lo que quieras tienes que controlarte, la fotografía<br />
requiere de concentración, de mucha calma, de<br />
observar, conocer sitios diferentes, gente diferente,<br />
por supuesto tienes que leer poesía o literatura, en<br />
fin todo lo que puedas leer, porque uno trabaja con<br />
información y ahora muchos jóvenes se complican<br />
la vida, dicen que no hay necesidad de leer, pero<br />
sobre todo en el periodismo tienes que leer, te tienes<br />
que poner las pilas con ese aspecto”. Una vez más<br />
se confirma que la lectura es básica, si quieres volar<br />
alto y no bajar de ese lugar anhelado.<br />
Hace frío, el té está por desaparecer, Valtierra<br />
recibe una llamada, veo el reloj y sólo han pasado 37<br />
minutos desde que comenzamos a charlar, el tiempo<br />
fue corto pero, el recuerdo duradero. Por último Pedro<br />
recomienda y aconseja a aquellos que inician su vida<br />
como fotógrafos: “Es una profesión y un oficio muy<br />
bonito, no te enriqueces pero, si te gusta es un oficio<br />
que ayuda al prójimo, más que aconsejar, yo no<br />
soy quien para aconsejar, pero sí puedo decir eso de<br />
los jóvenes que empiezan: no hay que desesperarse,<br />
esto es de tener paciencia, hay que tener mucha<br />
calma y hay que tomar pocas fotos, pocas y buenas”.<br />
Con una felicidad indescriptible, Valtierra reafirma<br />
que la fotografía es lo más importante en su vida,<br />
y que sin esta profesión él no sería nada: “es lo más<br />
maravilloso que me pudo haber pasado, yo le debo<br />
a la fotografía todo lo que tengo, todo lo que soy;<br />
la foto me permitió conocer a muchas personas,<br />
me ha permitido viajar desde muy joven; me siento<br />
más que satisfecho, contento porque he logrado lo<br />
que me he propuesto, porque como he dicho la fotografía<br />
es todo para mí”.<br />
Apago la grabadora, que fue testigo de aquella<br />
voz que suena como un retumbe de ideas y experiencias;<br />
la pregunta final fue: ¿Podría tomarle una fotografía?,<br />
sin duda alguna la respuesta fue por supuesto,<br />
saco a mi compañera y la preparo para disparar;<br />
“click” tomo 1 y 2 fotos, Valtierra se preocupa y<br />
pregunta si ha salido bien, me pide que le muestre<br />
la imagen, la observa con detenimiento y dice: ¡eres<br />
muy buena fotógrafa!; en mi cara se dibuja una gran<br />
sonrisa y sale de mi boca un ¡gracias!<br />
Es hora de partir siendo las 18:00 hrs. en punto,<br />
paga la cuenta y me acompaña hasta la esquina<br />
de Juan de la Barrera y Pachuca; nos despedimos<br />
con un fuerte abrazo y un hasta pronto, porque sé<br />
que algún día nos volveremos a ver para compartir<br />
nuevamente: gestos, miradas, sonrisas y palabras.<br />
Camino hasta llegar al metro Chapultepec, con<br />
la alegría de haber conocido y platicado con Pedro<br />
Valtierra un fotógrafo que en cada fotografía nos da<br />
una mirada a través de la experiencia.<br />
de nuestra portada 47
Francisco Carranza Romero<br />
<strong>EL</strong> TURISTA BUSCA ALGO PROPIO EN<br />
CADA LUGAR<br />
Perla Estrada<br />
En esta época de globalización de lo<br />
bueno y lo malo, el viajero busca en<br />
cada lugar <strong>algo</strong> sui géneris y único<br />
que rompa su monotonía diaria, por eso sale<br />
de su casa y de su pueblo, deseoso de descubrir<br />
alguna novedad para sus cinco sentidos y<br />
su mente. El viajero, generalmente un citadino,<br />
está decidido a gastar poco o mucho para conocer<br />
el mundo cercano o lejano. Pasa horas<br />
y días viajando; pero también hay unos incansables<br />
que siguen volando, navegando y caminando<br />
semanas, meses y años. Las máquinas<br />
fotográficas sirven de memorias visuales. Los<br />
apuntes en cuadernos o computadoras portátiles<br />
testimonian los datos frescos antes de<br />
ser olvidados.<br />
Como esta actividad atrae visitantes y dinero algunos países<br />
han creado el Ministerio de Turismo. Esta institución planifica<br />
y coordina acciones para que los viajeros encuentren<br />
48 El Búho
novedad, comodidad y seguridad durante el tiempo<br />
de su permanencia. Cuando el viajero es bien atendido,<br />
disfruta <strong>del</strong> viaje. Si no vuelve, alienta a otros<br />
a visitar el lugar que lo trató bien. El turismo es una<br />
verdadera industria.<br />
<strong>EL</strong> PUEBLO DE CARAZ<br />
Carás o Caraz es la capital de la provincia de Huaylas,<br />
ubicada en la región andina <strong>del</strong> departamento<br />
de Áncash, Perú. Es un valle a 2256 metros sobre<br />
el nivel <strong>del</strong> mar. El nevado Huandoy lo observa con<br />
amor desde sus 6395 msnm. La laguna de Parón<br />
le da sus aguas que hay que cuidarlas limpias. Las<br />
ruinas, aún no bien estudiadas, muestran los restos<br />
de la antigua cultura Chavín. Aquí aún podemos<br />
oír los idiomas quechua y castellano en todo<br />
lugar. Y los vestidos multicolores de los pobladores<br />
de las áreas rurales hacen contraste con las ropas<br />
“modernas y comunes” de los citadinos.<br />
Acabo de visitar Caraz por los días de Semana<br />
Santa. Aquí está la chullpa (mausoleo) de mis padres<br />
quienes merecen mi visita siquiera una vez al<br />
año. Los macizos y elevados apus me contemplan<br />
afectuosos desde las alturas y cercanías. También<br />
está mi hermano mayor, quien, por sus males óseos<br />
propios de su ancianidad, prefiere esta ciudad para<br />
estar cerca de un centro de salud y de sus hijos.<br />
Pero, ¡cuánto extraña nuestra lejana comunidad<br />
materna de Quitaracsa!<br />
Fuera de la visita familiar, ¿qué se puede comprar<br />
en Caraz? Miel de abeja y manjar blanco es la<br />
respuesta inmediata. Visito al profesor de Matemáticas<br />
Manuel Carrasco quien ahora es apicultor.<br />
“Es que… por la lluvia… escasea la miel ahora<br />
-me muestra un envase grande semivacío-. Además,<br />
no tengo la miel espesa que tú compras”. La miel<br />
casi líquida es difícil de transportar a no ser que uno<br />
tenga un envase especial. Este envase tampoco hay<br />
en Caraz. ¡Qué mala suerte!, me lamento.<br />
Por fortuna, a una cuadra, está la inolvidable<br />
casa <strong>del</strong> manjar blanco de José Rosazza Tarazona.<br />
Allí veo potes de manjar blanco, los cuarteados pequeños<br />
y grandes.<br />
-José, ¡qué bien que todavía haya gente como tú<br />
que conserva la tradición! Tus envases de sauce me<br />
recuerdan a tus abuelos y padres.<br />
-Gracias -sonríe por el grato recuerdo a sus antepasados-.<br />
Por varias generaciones seguimos con<br />
este oficio.<br />
-Me acuerdo bien de tu padre. Él, si no había<br />
leche de vaca, no hacía manjar blanco.<br />
-Seguimos con el mismo principio: ¡Primero la<br />
calidad! -Alza la cabeza y los hombros.<br />
-Ustedes merecen ser declarados Tesoros Vivos<br />
de Caraz.<br />
-¿Qué es eso? -Me clava los ojos. Está<br />
muy intrigado.<br />
En mi visita a Chindo, una isla sureña al sur de<br />
la Península Coreana un señor me mostró orgulloso<br />
su carné de Tesoro Nacional en Vida por su labor de<br />
conservación y difusión de la cultura <strong>del</strong> lugar: los<br />
ritos funerarios con cánticos y danzas. Allí me vistieron<br />
de túnica blanca (el color <strong>del</strong> luto coreano) para<br />
ser acompañante <strong>del</strong> simulacro <strong>del</strong> funeral; pues ya<br />
de nuestra portada 49
estaban en los ensayos para el festival de la siguiente<br />
semana. Los coreanos y yo marchamos cantando<br />
y bailando de un barrio a otro y cruzamos un largo<br />
puente sobre el estrecho marino. ¿Qué ventajas tiene<br />
el citado ciudadano coreano con su documento<br />
de tesoro nacional vivo? Puede entrar a los espectáculos<br />
sin pagar porque hay asientos reservados<br />
para las autoridades y celebridades, y está exonerado<br />
<strong>del</strong> pago de impuesto de su vivienda donde se<br />
realizan las reuniones y ensayos antes de las festividades<br />
que atraen a muchos turistas nacionales y extranjeros.<br />
Supe también que un cantante de pansori<br />
(opereta coreana) también tenía ese carné.<br />
Los fabricantes de auténticos productos como<br />
el manjar blanco, la miel de abeja, rosca de yema,<br />
etc. merecen el reconocimiento para que la fama de<br />
Caraz Dulzura siga siendo una realidad. Y esta distinción<br />
puede servir para que se mantenga la calidad<br />
<strong>del</strong> producto y desaparezcan los falsos productos<br />
que tanto difaman. Además, el reconocimiento puede<br />
servir para que los productos sean presentados<br />
con estética e higiene. Desde los tiempos antiguos<br />
la expresión shawin puqti (mermelada de guayaba)<br />
era un calificativo para el caracino. Ahora hasta el<br />
guayabo escasea.<br />
De estar aún vivo don José Malca Landaveri<br />
habría dicho: Y los vestidos y las danzas<br />
típicas, ¿qué?<br />
Don Pepe Malca nos dejó un buen ejemplo por<br />
su labor de estudioso, conservador y difusor <strong>del</strong> folclore<br />
<strong>del</strong> Callejón de Huaylas con su colección de<br />
ropas típicas de diferentes lugares y la ejecución<br />
de las danzas como el quyllur tushu (danza estelar),<br />
que desde antes de la llegada de los españoles se<br />
bailaba en la madrugada <strong>del</strong> 21 de diciembre, día<br />
<strong>del</strong> Qapaq Raymi (fiesta de la divinidad), el día solar<br />
más largo <strong>del</strong> año en el Hemisferio Sur.<br />
En verdad, los que se preocupan por conservar<br />
la tradición de un pueblo son los que mejor atraen<br />
a los visitantes.<br />
¡QUÉ SUCIO <strong>EL</strong> RÍO LLULLÁN!<br />
Para visitar la ruina Tumshucaico (tumshu:<br />
entumecimiento muscular; qayku: corral) tuve que<br />
pasar el Puente de Llullán. ¡Pobre río! A pesar de<br />
ser una época de lluvia va sucia por la cochinada<br />
que arrojan los caracinos, y hasta la orilla no es más<br />
que basural desparramado: plásticos de todo color,<br />
trapos, papeles, vidrios, latas, animales muertos y<br />
otras porquerías. Si los pobladores de las partes altas<br />
hubieran ensuciado el río, los citadinos de Caraz<br />
ya habrían denunciado y castigado a los pobres<br />
campesinos; pero esta mugre está dentro de la ciudad,<br />
a la vista y olfato de todos. Tal como está el río,<br />
no conviene mostrarlo a los visitantes. ¡Qué asco!<br />
Llulla mayu, kanan taqra mayu (Río mentiroso, ahora<br />
río sucio), fue mi conclusión. Pero, Llullán no se<br />
ha ensuciado a sí mismo, ha sido ensuciado por la<br />
gente que mora en Caraz y vive de sus aguas.<br />
Con la mugre bajo el puente, ni siquiera dan ganas<br />
de detenerse para contemplar y conversar con<br />
el río. Todo hiede. Además, unos borrachos meones<br />
van asperjando en los bordes. Esta ciudad se está<br />
convirtiendo en “Caraz de dulce borrachera” con<br />
50 El Búho
tantos antros por todo lugar. Para convertir a Caraz<br />
en una bella atracción turística debemos salvar<br />
al río Llullán. ¡Caracinos, hay mucho por hacer! La<br />
responsabilidad es de todos sus moradores más que<br />
de las autoridades.<br />
ASERRÍN Y ANILINA EN VEZ DE FLORES<br />
En la mañana <strong>del</strong> Jueves Santo, frente al templo católico,<br />
unos devotos e inocentes estudiantes hacen<br />
adornos sobre la vía de cemento de la Plaza de Armas,<br />
no usan guantes de protección. Están preparando<br />
la alfombra por donde pasará la procesión.<br />
Los dibujos con tiza indican las figuras en proceso<br />
de realizarse. Algunos extranjeros toman fotos de las<br />
figuras que aparecen con polvo y aserrín mezclados<br />
con agua y anilina de muchos colores. La anilina es<br />
una sustancia tóxica cancerígena. El aserrín que se<br />
hace polvo también contamina. Cuánta contaminación<br />
sin que nadie diga nada porque nadie quiere<br />
toparse con la iglesia. Recuerdo que antes se hacían<br />
alfombras de flores. Los tiempos pasan, ahora cualquier<br />
artificialidad reemplaza lo natural.<br />
Horas después pasaron por allí los que participaban<br />
en la procesión pisoteando esos adornos. Conviene,<br />
pues, que las autoridades eclesiásticas también<br />
se involucren en la defensa <strong>del</strong> medio ambiente.<br />
Laguna de Parón<br />
de nuestra portada 51
confabulario<br />
Leonardo Sevilla<br />
Imaginario<br />
Al margen de la palestra<br />
el ingenio alumbra<br />
las alas <strong>del</strong> ocio<br />
y con su intensidad trasciende<br />
los inexorables estragos <strong>del</strong> tiempo<br />
El espejo de tu intuición<br />
extiende la madeja<br />
y desanda el laberinto:<br />
en el espontáneo ritual reaparece<br />
el hechizo <strong>del</strong> mito<br />
desde la médula nos estremece<br />
Caligrafía de colores<br />
La forma de cada letra habla<br />
Evoca y calla a la vez:<br />
Desdoblándose en un abanico de palabras<br />
Insinúa vestigios <strong>del</strong> ayer y el mañana<br />
Cuando el presente se abre<br />
52 El Búho<br />
Daniel Zamitiz
De par en par con el recuerdo y el olvido<br />
Como las alas <strong>del</strong> misterio en la mar celeste<br />
Pero su caudalosa presencia subversiva también devela<br />
un extenso y desenfadado rostro subterráneo<br />
La forma suena<br />
Como la mirada misma en el tuétano va<br />
Más allá de los ojos, las pupilas y las retinas<br />
Retienen una increíble gama de colores<br />
Que se entretienen con las imágenes<br />
Mientras una parvada de estrellas parpadea<br />
Entre las cristalinas yemas <strong>del</strong> lago<br />
Las noches sueñan y crean hechos<br />
Y fragmentarios o en secuencias burbujeantes<br />
Instantes compartidos<br />
Antes de la llegada<br />
impera la acuática nada<br />
y un acústico vaivén prefigura<br />
la posibilidad en ciernes<br />
que desde la oscuridad emana<br />
a través <strong>del</strong> cordón umbilical<br />
hasta que la luz con la voz brota<br />
en otra mezcla de grito y llanto<br />
como la primavera de nuevo aflora<br />
Entre dos fechas oscilan<br />
los misteriosos silencios de la vida<br />
-el origen y el finse<br />
entrelazan en una sinfonía<br />
nos transformamos a través de cada sentido<br />
adhiriéndonos al universo espontáneo<br />
<strong>del</strong> etéreo viaje incierto<br />
como en la creación <strong>del</strong> amor dos seres<br />
y lenguajes felices se desgajan de su ego<br />
Vitra<br />
Del origen guardo<br />
como un tesoro el aliento y el recuerdo<br />
de la piedra gris y los verdes el magüey y el cactus<br />
[contrastan<br />
con las plumas rojizas <strong>del</strong> colibrí<br />
que conviven con los amarillos y naranjas<br />
<strong>del</strong> maíz y el cempasúchil<br />
pero también con el verdoso chapulín<br />
el cacao marrón o café y la piel<br />
oscura y solar <strong>del</strong> jaguar se entremezclan<br />
con el elegante y voraz vuelo <strong>del</strong> águila y la máscara<br />
de cristal, jade u obsidiana<br />
oculta entre los laberintos de la historia...<br />
Hasta aquí llegamos los viajeros cabales<br />
por rabia y por atrevimiento<br />
nos jugamos la vida al albur<br />
sin casi nada que perder<br />
amparándonos en las alas de la aventura<br />
añoramos la improvisada presencia<br />
<strong>del</strong> rocío y el fulgor de la magia<br />
Del presente amo<br />
este frenesí de incertidumbres:<br />
nieva todo el día de ayer<br />
y hoy se a<strong>del</strong>anta o atrasa el sol<br />
a los viejos pasos de la noche<br />
a través de un colorido vitral<br />
la tristeza entusiasta <strong>del</strong> azul<br />
de la juventud revolotea todavía<br />
confabulario 53
Roberto López Moreno<br />
Abril es el mes más cruel,<br />
criando lilas de la tierra muerta,<br />
mezclando memoria y deseo,<br />
removiendo turbias raíces<br />
con lluvia de primavera…<br />
Christina Isabel Del Valle Macleod<br />
Y<br />
enfrente, y atrás, y por donde se mire<br />
la tierra baldía esperando que sus<br />
esqueletos vuelvan a tomar forma y<br />
se pongan de pie. Que los huesos roídos por<br />
las ratas empiecen a brotar parches de calcio<br />
para saludar el agua que han de beber las cosas<br />
para que existan, que se han de filtrar por<br />
poros de lo que ha sido una cadena de decesos.<br />
Visto así, ¿y de qué otra manera de mayor<br />
provecho para el entendimiento que se eleve<br />
sobre la señora desolada, la de los silencios<br />
profundísimos? ¿Habrá que morir ahogado<br />
para renacer limpio de tanta historia, Jerusalén, Atenas, Alejandría,<br />
Viena, Londres? El hombre en busca de su sentido. De qué<br />
otra manera para intuir que el latido que se espera viene ya maculado<br />
por las estrías de luz que conforman este mes que me<br />
atrevo a nombrarlo de esta manera: “abril el mes más cruel”.<br />
54 El Búho
Entonces por qué acepté en papeles y telas luminosos<br />
la compañía de Wyndham Lewis, durante todo<br />
este transcurso que nos va a depositar directamente<br />
al inicio de las entrañas de este abril que arrojará luz,<br />
una vez concluido el viaje, pero una luz que por venir<br />
de los antros empieza en la superficie por el intento<br />
de eludir la acechanza timorata que me obliga a ser<br />
un compañero de viaje poco convencido; uno, cargando<br />
en un costado de su equipaje a este Wyndham tan<br />
estricto todo él para sus miedos. El asunto ahora es<br />
cumplir con lo propuesto y abril es el plazo estipulado.<br />
A su debido tiempo le escribí a Quinn diciéndole que<br />
no estaba <strong>del</strong> todo convencido en portar esta carga de<br />
colores y explosiones geométricas pero Ezra insistió<br />
y no ha quedado otra que cumplir con la carga… y<br />
cumplir con abril.<br />
Abril es el mes más cruel, removiendo las turbias<br />
raíces, creando lilas de la tierra muerta, abril y todo<br />
ese significado de la espiral surgiendo de los antros,<br />
de los antros de abril. Es el abril que pretendo equilibrar<br />
desde mi muy adentro, un abril con esta carga<br />
explosiva de colores y estallidos geométricos. Me<br />
preocupa la salud de Vivien pero al mismo tiempo tengo<br />
que cruzar con este “esqueleto en el armario” como él<br />
mismo se dice, a menos de que el esqueleto sea el papelerío<br />
de Blast, con el que vamos a hacer, o ¿estamos<br />
haciendo? que abril sea el mes menos cruel, aunque<br />
el sello de su crueldad lo traiga de origen como una<br />
marca adquirida <strong>del</strong> mismo y en el mismo nacimiento.<br />
Abril es la meta para que luego, como vórtice salte<br />
Lewis sobre la tierra y Ezra sienta contento que su<br />
misión está cumplida. Dije Ezra, bueno… el maestro,<br />
que tanto empeño ha demostrado en que dobleguemos<br />
el océano. Si los torpedos de algún inesperado<br />
asedio trataran de hacer de las suyas, lo que fuere,<br />
para que no llegáramos a abril, entonces, lo que fuere<br />
estaría más que justificado, no ante ninguno de nosotros,<br />
ante los hados.<br />
-Nada sucederá estando sucediendo todo, lo<br />
digo yo, Tiresias, el que con sus ojos ciegos reúne las<br />
edades: Los muertos ya fueron mucho antes, cuando<br />
Adolphe Thiers arrasó París, digo. Cuando la Comuna<br />
fue arrasada por Thiers, una semana después de que le<br />
habían puesto fuego a Troya los micénicos y Aquiles había<br />
arrastrado el cadáver de lo que había sido un héroe.<br />
El joven, genio ya desde el amanecer, contaba con un<br />
asistente, más joven aún, pero que de seguro le iba a ser<br />
de extrema utilidad para el viaje “sugerido-impuesto”<br />
por Ezra Pound y John Quinn, viaje que debía tener<br />
su cumplimiento total en el próximo mes de abril (día<br />
primero). De alguna manera, los dos y sus circunstancias<br />
estaban siempre atiborrados de la antipresencia<br />
de Tiresias, quien siempre se atrevía a ver mucho más<br />
allá de lo que presumían los ojos normales.<br />
El joven asistente -Natarén se hacía llamar- de<br />
rasgos faciales que denotaban provenir de latinoamericanenses;<br />
estaba pasmado de escuchar el fluido manejo<br />
que el joven maestro tenía <strong>del</strong> español. Toda la<br />
gente que trataba al escritor sabía que además de su<br />
lengua madre, el inglés, pronunciaba a la perfección<br />
el francés y el italiano, pero Natarén nunca imaginó<br />
aquel español tan lleno de giros metafóricos y sapiencias<br />
lingüísticas.<br />
confabulario 55
¿Abril es el más cruel…? Atrevió a consultar Natarén.<br />
El joven maestro respondió con silencio pétreo.<br />
Así pasaron largo rato viendo la inmensidad <strong>del</strong><br />
espacio que debían cruzar antes de que llegara abril a<br />
los calendarios. Después, el joven maestro, como llegando<br />
de muy lejos le dijo a su joven asistente: “Estamos<br />
entrando en el siglo XX, Natarén, todo es confusión;<br />
estamos apenas tocando el abril <strong>del</strong> siglo”.<br />
En el continente los pintores cubistas ya habían<br />
iniciado su trabajo; los teorizantes ya habían empezado<br />
a hacer también el suyo. Una olla hervía con<br />
corrientes, teorías, propuestas, acomodos políticos,<br />
amenazas financieras, industrializaciones naciendo,<br />
ciencias que surgían, fanatismos que se derrumbaban.<br />
“En tu tierra qué dicen de todo esto” -a<strong>del</strong>antó a preguntar<br />
el joven maestro mostrando cierto interés-. “El<br />
maestro Cuéllar Valencia -respondió Natarén- sostiene<br />
que estamos en los preámbulos de los grandes acontecimientos,<br />
que nada es tan de primera vista como<br />
muchos lo pretenden ver, que todo está lleno de profundos<br />
significados”.<br />
-¿Le has hablado de mi visión de Abril?<br />
-Le he escrito sobre estas cosas y me ha respondido<br />
que él ve en usted una profundidad de simbolismos;<br />
que finalmente todos los meses <strong>del</strong> año son<br />
abril y que al final la expresión trata de una trama de<br />
hondos significados en la que se entrevera la historia<br />
<strong>del</strong> mundo.<br />
Escuchado esto el joven maestro, volvió la vista<br />
al mar.<br />
El silencio <strong>del</strong> joven maestro fue largo, lo que dio<br />
oportunidad al joven asistente de ver cómo en torno<br />
de ellos cruzaban estrías como relámpagos, lascas y<br />
lampos salían impulsados hacia todas las direcciones,<br />
y sintió por primera vez que no estaban en piso firme,<br />
que ellos, y los demás, estaban parados sobre una<br />
alfombra de símbolos, en donde se juntaba, con sus<br />
lenguajes hermenéuticos, el pulso de muchas civilizaciones.<br />
Que estaban parados sobre una larga alfombra<br />
movediza que sólo Tiresias podría descifrar…<br />
-El hombre que viene de matarse y va para matarse<br />
-se oyó como un eco lejano, como un rumor que<br />
se desprendía <strong>del</strong> silencio de Tiresias.<br />
El ciego se atrevió en Natarem: “Vivimos sobre<br />
una movediza alfombra de signos, <strong>algo</strong> que se mueve<br />
hacia todas las direcciones hacia todos los tiempos,<br />
en el lugar de donde vengo, por ejemplo, habrá alguien<br />
que hablará de <strong>algo</strong> a lo que denominará “poemuralismo”.<br />
Volviendo hacia Tiresias, de donde venían<br />
tales pensamientos, se atrevió: “El joven maestro quedaría<br />
como coincidente si es cierto que tantos años<br />
después el “poemuralismo planteara, como efecto de<br />
la alfombra llena de signos que se mueven bajo nuestros<br />
pies, el siguiente pensamiento que ya no sería<br />
suyo sólo aunque siguiera siéndolo: “Qué necedad la<br />
de la primavera, / insiste en sembrar flores en donde<br />
fue la muerte/ a la orilla de las platabandas trilladas<br />
por el frío. Qué dolor de la canasta cromática/ fraguada<br />
en el hondo fondo de los ataúdes. Más. Menos. Por.<br />
Entre./ el tren viene bufando de las polvosas estaciones/<br />
y éstas tienen nombres, carcomidos por el humo,<br />
sí, tienen nombres.” “Dice el maestro Cuéllar que todas<br />
las estaciones son abril. Se vislumbran entre el<br />
humo, entre el polvo y el humo”.<br />
56 El Búho
Pero la salud de Vivien, su esposa, le preocupa<br />
al joven maestro, Vivien Haigh- Wood, quien se ha<br />
dispuesto a apoyarle hasta que él alcance el doctorado<br />
en Oxford. Sigue viendo hacia el mar, sabe que<br />
el peso encomendado por Wyndham Lewis, impuesto<br />
por Pound en complicidad con John Quinn, tiene como<br />
plazo para llegar a New York el inicio de abril. Pareciera<br />
que está pensando en ello, en las nuevas amenazas<br />
bélicas que cada vez están más cerca. De pronto se<br />
voltea y dice a Natarén (Jesús de Natarén le ha dicho<br />
de broma más de una vez):<br />
-En la parte de América de donde<br />
tú eres, deberían crear el poemuralismo,<br />
con los signos que nos anteceden, con los<br />
que nos esperan; tienen todo para hacerlo,<br />
todos ustedes tienen <strong>algo</strong> de iguana<br />
y de colibrí y mundos por hacer. Y luego…<br />
y luego rescatar la vida de lo que ha<br />
sido la muerte y luego empezar a sumar,<br />
a sumar…”<br />
El ciego Tiresias lo ve, pero no lo<br />
ve, esta vez el ciego, ha preferido no verlo<br />
aunque lo ve hondamente.<br />
que rema lo hace por un acto puramente mecánico, no<br />
hay por qué ni para qué lo haga. Soy mi vista perdida y<br />
sé que es inútil mi mano agarrada con fuerza <strong>del</strong> remo.<br />
Aquí, en el centro de esto que darán en llamarle con<br />
los años: la Edad Media, me toca la compañía de los<br />
que no vamos a volver a tierra firme. El timón desierto.<br />
Somos los pasajeros <strong>del</strong> terror, <strong>del</strong> espanto, somos los<br />
que remamos sin ningún motivo, sin un para qué. A<br />
algunos les asaltan momentos de lucidez, peor para<br />
ellos, es cuando gritan, aúllan, vociferomanotean, ulu-<br />
No veo en mi entorno, sólo siento,<br />
siento el bufido <strong>del</strong> que está al lado mío<br />
agarrado como yo de un remo que no tiene<br />
dirección ni descanso. La nave ha sido<br />
lanzada sin dirección para perderse en el<br />
gran océano, para despedazarse entre los<br />
riscos. Nadie se percata de la inmensa<br />
masa azul, porque nadie está para ello; el<br />
Peter Saxer<br />
confabulario 57
lan largamente como si las distancias estuvieran para<br />
escucharlos. Todo será inútil. Lo que nos espera es la<br />
muerte más espantosa… Las sirenas…<br />
…Las sirenas que escuchó Homero desde sus<br />
ojos cerrados, que se las hizo escuchar a Ulises, esa<br />
aguda expresión de las aves endiabladas que revolotean<br />
por todas partes, en medio de estos seres abandonados,<br />
como gozando marítimas el placer avernario<br />
de anunciarnos nuestra segura muerte.<br />
Las sirenas aletean con furor en torno <strong>del</strong> mástil<br />
y los de la lucidez momentánea se lanzan sobre<br />
las sogas húmedas, podridas, sobre las velas rasgadas<br />
y las mordisquean con desesperación, los demás sólo<br />
deambulan sobre la cubierta, y otros, sin sentido alguno<br />
toman los remos y reman y reman y nada más<br />
reman. Estamos a bordo de la terrífica Nave de los Lo-<br />
Jazzamoart<br />
cos, de la sin salida. Somos el nuevo envío que los<br />
cuerdos lanzan al mar para que no contaminemos sus<br />
creencias, sus propiedades, la recolección de sus sembradíos,<br />
somos los malditos, somos los que llenamos<br />
esta nueva versión de La Nave, los que vamos a morir,<br />
irremediablemente en el centro solitario <strong>del</strong> océano.<br />
Tenemos que llegar a Nueva York con esta<br />
geometría que parece que gritara estruendosamente<br />
dentro <strong>del</strong> equipaje. “Oh Tierra, y tu duelo de<br />
antaño./ ¡A la madre de los dioses, a la Naturaleza ,/ que<br />
todo lo abarca…” “Holderlin, pensó Natarén. Luego<br />
pensó ¿y si la suma a la inversa hiciera ver al primero<br />
en tiempo como el plagiario de los diez versos coincidentes<br />
en el momento en el que por razones de supervivencia<br />
empezáramos a recorrer el tiempo al revés?<br />
-¿Qué es el plagio Tiresias? ¿Existe?<br />
-Es un asunto extremadamente difícil<br />
de definir<br />
-¿Cuáles serían los pasos para la definición?<br />
¿es un asunto legal? ¿es un asunto<br />
estrictamente moral?<br />
-Es todo ello. Por eso es difícil.<br />
-Iniciemos un acercamiento sobre<br />
el asunto<br />
-Las leyes de algunos países establecen<br />
reglas, pero si todos somos hijos de todos<br />
y las ideas de las ideas, las reglas que<br />
se establezcan resultarán de una rigidez<br />
tan mecánica que tendrán que convertirse<br />
en inhumanas.<br />
-¿Un poeta puede citar a otro anterior a<br />
él?, ¿es un plagiario?<br />
58 El Búho
-Un poeta puede reforzar su dicho con el anterior<br />
al de él; puede al citar, hacer un elogio a su poeta<br />
admirado; pretender que la palabra <strong>del</strong> anterior continúe<br />
vigente con la aportación de la suya…<br />
-¿Citar la fuente quitaría cualquier mal entendido?<br />
-Si alguna vez, en suma de palimsestos llegaran<br />
a crearse los poemurales… ahí se plantearía claramente<br />
este renglón…<br />
-Los poemurales ya se crearon porque se crearán<br />
dentro de algunas décadas; los he tenido en mis manos,<br />
allá en el sur.<br />
-¿Tú también ves lo que Tiresias?<br />
-Es que de aquellas tierras es que vengo.<br />
-Valga. En tal caso, lo que se propone es que se<br />
cite al poeta anterior sin citar fuentes, pero como una<br />
asimilación <strong>del</strong> primer poeta a los nuevos tiempos.<br />
Cómo decirle que ya es carne de la carne de todos.<br />
-¿Cómo se podría evitar una interpretación de<br />
mala fe a este proceder?<br />
-Tú lo debes saber puesto que vienes de esas tierras;<br />
pero te lo voy a decir. Los pensamientos escogidos<br />
deben ser de manejo cotidiano hasta para quienes<br />
sólo oyen y no leen; esa sería la manera de alejar la<br />
mala fe <strong>del</strong> hecho.<br />
-Pero sí hay casos de abierta mala fe…<br />
-Fuentes. Fuentes hay que aguas envenenadas<br />
son para que de ahí lerme a buches desaforados la<br />
impudicia y la indignidad.<br />
El joven maestro hace de cuenta que no ha<br />
escuchado a Tiresias, le da la espalda a la tierra baldía<br />
con la vista en el mar; piensa en las discordias provocadas<br />
ya a estas alturas por Wyndham Lewis.<br />
La escena tiene lugar en una amplia galería de<br />
la ciudad de México. Ante un público numeroso la pintora<br />
tabasqueña Leticia Ocharán, también informada<br />
crítica de arte, habla acerca <strong>del</strong> grupo de pintores ingleses<br />
conocido como “Los Vorticistas”. Tiene extendidos<br />
varios papeles sobre una mesa de Guanacaste.<br />
“En realidad -dice- este grupo que proviene muy<br />
directamente de posiciones de “vanguardia” sustentadas<br />
en su momento por movimientos como el “Cubismo”<br />
y el “Futurismo” recibe directamente su nombre<br />
<strong>del</strong> poeta Ezra Pound y se tiene como a su cabeza principal<br />
al pintor Wyndham Lewis, artista de personalidad<br />
inquieta que siempre se vio envuelto en polémicas y<br />
fuertes controversias con el resto de su compañeros.<br />
“Posteriormente -agrega- iba a quedar demostrado<br />
que el “Vorticismo” tenía ciertos orígenes con el<br />
“Cubismo”, sí, pero que ligarlo con el “Futurismo” de<br />
Tommaso Marinetti y su “amor por la máquina” había<br />
sido un abuso, sobre todo ante el abierto coqueteo<br />
de éste con las posiciones políticas de Mussolini. En<br />
esos términos el gobierno de Estados Unidos iba a recluir<br />
al gran poeta Pound. Nada de eso evitó al provocador<br />
Wyndham Lewis gritar irresponsable que “Hitler<br />
era la paz”.<br />
Oh Dios, joven maestro, cómo encontrar a Dios,<br />
en estos momentos sin Dios, en los que pareciera que<br />
Dios no es el Dios de la vida sino el Dios de la muerte.<br />
Subiendo la tercera escalera Señor, no soy digno Señor,<br />
no soy digno.<br />
El inasible. Definida la cosa pasa a ser la siempre<br />
exacta inexactitud.Materia y universo nos transforman<br />
confabulario 59
audos. Lo mutante es vertical. Sin embargo, intentaré<br />
nuevamente la definición de Dios, cuenta inconclusa<br />
en los miles de años de las civilizaciones (este<br />
jugar con tiempos sin relojes y matrices que son aire).<br />
Empezaré por la denominación de la cosa: Pentakismyrioexquisquilioletracosiohexacontapentagonalis<br />
con<br />
sus 56 potencias extrapoladas en haces interactivos de<br />
protémolos y bacihas pitagóricos. Tensiones cósmicas.<br />
Piedra que piso y ya no es la misma. Hálitos. Para mantenerme<br />
dentro de los estrictos imperativos de la hipopotomonstrosesquipedaliofobia,<br />
sólo enunciaré: fuerza<br />
que si déica, preparanticonstitucionalísimamente se<br />
diluirá, atómica nictemídeca, en las cinco vocanadas<br />
(bocaciones) <strong>del</strong> murciélago. Las consonantes las pone<br />
el mundo.<br />
Oh, otra vez mi salto al vacío.<br />
Tirecias volteó a ver con sus ojos mudos. Vio<br />
al hombre en el cepo. Vio al hombre en el potro. Herido<br />
por cilicios. Despellejado con los filos satánicos<br />
de los crucifijos. Lo vio en el centro de hogueras que<br />
llegaban al cielo mismo. Los vio con las vértebras<br />
cervicales deshechas por el garrote vil. Vio la ametralladora<br />
reciente y los gases tóxicos en las trincheras<br />
devastando seres. Vio la bayoneta destrozando a los<br />
hijos de Dios. ¿Quién plagó de tanta ternura y amor<br />
por los hombres al Antiguo Testamento? Cae la bomba<br />
en Hiroshima y contamina de uranio la feliz ecuación.<br />
El viento se pudre en llagas. Hipatia es desollada en<br />
las calles de Alejandría por el fanatismo <strong>del</strong> patriarca<br />
Cirilo. Las calles de New York son caminadas por<br />
muertos todos los días.<br />
Tiresias advierte en voz alta: parece como si estuviéramos<br />
siendo manipulados por otro que estuviera<br />
fuera de la escena, como si fuéramos personajes<br />
escritos por alguien en otro tiempo, como si los aquí<br />
citados sujetos fuéramos de un cuento que está empezando<br />
a ser escrito ahora por alguien, pero que no<br />
tendrá para nunca acabar.<br />
Sigue Leticia Ocharán:<br />
-Los artistas más destacados de este movimiento<br />
“Vorticista” (cuya pretensión era alcanzar el desplazamiento<br />
de la materia por medio de líneas y colores<br />
discordantes) fueron CRW Nevinson, William Roberts.<br />
Lawrence Atkinson, Edward Wadsworth, Cuthbert Hamilton.<br />
David Bomberg y Frederick Etchells. También<br />
participaron en él los escultores Henri Gaudier-Brzeska<br />
y Jacob Epstein y el fotógrafo Alvin Langdon-Coburn.<br />
“Llegados a este punto -apunta la conferencistano<br />
sé si recuerden ustedes el mito de Tiresias. Bueno,<br />
existen varios, pero ahora me refiero al que recurre T.<br />
S. Eliot en Tierra Baldía. Me refiero al Tiresias convertido<br />
en mujer por encontrarse a dos serpientes apareadas<br />
y separarlas. La diosa Heras lo vuelve mujer<br />
por siete años, pero a cambio Zeus le da el don de la<br />
videncia. Tiresias conocía entonces, particularizadamente,<br />
el sentir masculino y el femenino. Por lo tanto,<br />
si Tiresias hubiera vivido en la época de Eliot, que era<br />
la <strong>del</strong> grupo “Vórtice”, y pudiera haber tenido voz y<br />
su voz peso; bueno, la tenía para Eliot, porque éste<br />
estaba en el centro de todos los tiempos, pero no tanto<br />
para los vorticianos. Retomando, Tiresias hubiera<br />
dejado bien claro que en el grupo no sólo participaban<br />
los pintores mencionados, sino las pintoras Helen<br />
60 El Búho
Saunders y Jessica Dismorr, a las que el sexismo de la<br />
época minimizó.<br />
“Se trató de un movimiento abstracto <strong>del</strong> arte<br />
inglés, en el que también estas mujeres aportaron su<br />
talento y su genio pero el machismo las anuló. Es más,<br />
dentro <strong>del</strong> movimiento llegó a participar en alguna exposición<br />
la mismísima esposa de Ezra Pound, la señora<br />
Dorothy Shakespeare a quien tampoco dieron sitio<br />
destacado en el ‘Vorticismo’.<br />
“En la revista Blast, que editaba Lewis, se publicaban<br />
los trabajos <strong>del</strong> grupo ‘Vórtice’ junto<br />
con textos de Pound y Eliot así como de<br />
Hulme y Ford Mados Ford. No se imprimieron<br />
los trabajos de las mujeres. Desde ahí y<br />
en otros foros Lewis, el polemista, aseguró<br />
ser el creador único <strong>del</strong> Movimiento, hecho<br />
que provocó una gran molestia en el resto<br />
y que en gran medida causó la desintegración<br />
<strong>del</strong> grupo que habrá durado de<br />
tres a cuatro años apenas. Ya en 1956 se<br />
presentó en la Tate Gallery una exposición<br />
titulada Wyndham Lewis and the Vorticists,<br />
en la que, obvio, el héroe histórico <strong>del</strong> movimiento<br />
era Lewis y nadie más”.<br />
Ahora el joven maestro ve el mar y<br />
piensa en el encargo de Ezra Pound y John<br />
Quinn para que la obra de Wyndham Lewis<br />
no llegue a Nueva York en un solo barco<br />
por el peligro de los bombardeos y que<br />
la parte que a él corresponda transportar<br />
arribe exactamente el primero de abril. Lleva<br />
bajo el brazo un libro sobre Pitágoras.<br />
A su lado un poeta originario de la tierra de su joven<br />
asistente, Hernán León, escribe, en ese choque de<br />
tiempos que Tiresias ha previsto desde el principio: “El<br />
Sauce-Cristal, el chopo de agua se encuentra con Eliot<br />
y platican <strong>del</strong> cántaro de abril en el mes citado para<br />
que nos cuente en horas, sus febosegundos equilibrados<br />
y equidistantes y en el umbral de abril, en Europa<br />
se atisba una ráfaga de luz en Londres y un incendio<br />
voraz en el trópico de América con sus llamaradas de<br />
colibríes. ¿Qué es abril?”<br />
Carlos Pérez Bucio<br />
confabulario 61
El joven maestro ve hacia el mar. Pero no es cierto,<br />
está viendo hacia los mares. Atrás queda la tierra<br />
baldía, pero tampoco es cierto, quedan las muchas tierras<br />
baldías. Tiresias insiste: “es como si alguien nos<br />
estuviera moviendo desde la escritura de un cuento,<br />
como si nos estuvieran escribiendo ahora mismo en<br />
un cuento”.<br />
Memoria de Tiresias hacia a<strong>del</strong>ante y<br />
hacia atrás:<br />
Sentados en torno al Rey Arturo el prisma cintila,<br />
en el centro, el destellante juego de cristales retorna y<br />
a<strong>del</strong>anta los tiempos al capricho <strong>del</strong> reflejo. Arameo,<br />
griego, hebreo, pueblan el 66 para que el 126 hispano<br />
líe su haz de tinta. T. S. Escribe en el rebote de la luz,<br />
la punta de la lanza apunta sínople; el rostro enjuto y<br />
el cuerpo -convexo de milandes-, conversan. Inversión<br />
de espejos. Un yelmo yace sobre el punto muerto de la<br />
extremidad de enfrente. En el centro de la mesa hay un<br />
parpadeo de hablas, “un abstracto caballero se endebla<br />
sobre su hética montura…” Pasan Dante, Pushkin,<br />
pasa Shakespeare, pasan Homero, los García, Dostoievski,<br />
pasa Goethe, la pupila periodista los observa <strong>del</strong> 1<br />
al 10, <strong>del</strong> 10 al 10. El Rey Arturo adivina la lejana historia.<br />
Adivina al manco que nacerá en Alcalá de Henares.<br />
Adivina al fébrido vindicativo y al redondo su escudero.<br />
Se abre el libro en XXI. Se abre la letra de lo siempre.<br />
La guerra.<br />
Todo se cumple. Natarén le escribe a su maestro<br />
Nandayapa diciéndole que él, el joven asistente y<br />
su joven maestro, que ellos, lo han logrado, en abril,<br />
como estaba previsto -¿Estás loco? ¿Se te trastocaron<br />
los tiempos? ¿Leer tanto a Eliot te sorbió los sesos?<br />
¿Abril? ¿Cuál abril? Me preocupas. ¿No tienes un calendario<br />
cerca? Sí, lo hay en el muro <strong>del</strong> pasillo que<br />
conduce a la salita de estar en el departamento de New<br />
York. Natarén se dirige hacia él e inquisitorial, en exagerado<br />
extremo le clava los ojos. La voz de Nandayapa<br />
se escucha bisbiseando inútilmente en el aire. El auricular<br />
es un péndulo sin diálogo. Natarén ve el<br />
fechario. Está a 42 años <strong>del</strong> 1900, exactamente<br />
a once golpes de mar. Entonces, faltan todavía<br />
muchos años para que él, Natarén, el joven<br />
asistente, nazca en los signos <strong>del</strong> sur, Faltan<br />
décadas para que se enfrente al “poemuralismo”.<br />
Eliot bebe un café cargado frente a una<br />
mesa en la que comparte con Natarén Aquino,<br />
Hernán León Velasco, Mario Nandayapa y<br />
Ricardo Cuéllar, se reparten una cálida tarde<br />
vegetada. Tiresias los observa desde un rincón<br />
<strong>del</strong> tiempo. Hace como si no los estuviera<br />
viendo. No, no los ve. Pero los está viendo.<br />
62 El Búho<br />
Roger Von Gunten
La Madre<br />
Máximo Gorki<br />
Máximo Gorki es uno de los mayores escritores que ha<br />
dado el orbe. Sus libros están llenos de pasión y elevados<br />
sentimientos. No cabe duda, fue un luchador social que<br />
recurrió a la literatura en su ayuda. Vivió, como lo narró<br />
en sus libros, en la pobreza y padeció prisiones y persecuciones.<br />
Uno de sus mejores y más afamados libros<br />
es La madre, una conmovedora historia que ha tenido<br />
millones de lectores y seguidores. Una obra maestra que<br />
abrió un camino nuevo a las letras. De muchas formas,<br />
Gorki, anticipó la Revolución que Lenin encabezó. Antes<br />
incluso, en 1905, durante el Ensayo general, un primer<br />
intento revolucionario, la novela de Gorki circulaba estableciendo<br />
nuevos valores. Sus personajes principales<br />
están ya mostrando las posibilidades de una revolución<br />
marxista, imagina a una humanidad distinta, combativa,<br />
que busca sus derechos luchando. Son páginas heroicas,<br />
que establecen paradigmas novedosos, lejos de las ideas<br />
ramplonas de lo que la burguesía imaginaba de la familia<br />
y en especial de la madre. Con Gorki, estamos en presencia<br />
de una mujer, de una madre que lucha con valor,<br />
posee una vitalidad que asombra. Han pasado muchos<br />
años de su publicación inicial, está traducida a multitud<br />
de lenguas, y la novela de Gorki es un clásico,<br />
una de las obras que se leerán hasta el fin de los<br />
tiempos..<br />
El socialismo ha caído y apenas subsiste. Pero<br />
sus productos, todo aquello que prefiguró una<br />
espléndida revolución donde los bolcheviques<br />
fueron determinantes, subsisten al derrumbe.<br />
Son fundamentalmente obras artísticas, que<br />
nos legaron hombres y mujeres que imaginaron<br />
poder llevar a cabo la hazaña de un mundo distinto<br />
y mejor.<br />
La introducción <strong>del</strong> profesor Boris Bialik,<br />
da una breve pero sólida idea de los méritos<br />
literarios y políticos de esa hermosa obra de<br />
Máximo Gorki.<br />
El Búho<br />
(Archivo coleccionable)<br />
Boris Bialik<br />
Conocida es la apreciación que hiciera<br />
V. I. Lenin de la novela “La Madre”, después<br />
de haber leído el manuscrito original: “...es un<br />
libro necesario, muchos obreros participaban<br />
en el movimiento revolucionario de modo no<br />
INTRODUCCIÓN<br />
La Madre, libro extraordinario, ha<br />
tenido también un destino nada<br />
común. En toda la historia de la<br />
literatura mundial, pocas son las obras<br />
que han alcanzado tan enorme número<br />
de lectores e influido con tanta fuerza<br />
y de modo tan directo en millones de<br />
vidas humanas.<br />
Máximo Gorki<br />
para la memoria histórica
consciente, espontáneo, y ahora el leer “La<br />
Madre” les reportará gran provecho... Es un<br />
libró muy oportuno”.<br />
Concibe su obra Máximo Gorki el año<br />
1902, a raíz de la manifestación <strong>del</strong> Primero de<br />
Mayo en Sórmovo, arrabal obrero de Nizhni<br />
Nóvgorod. Aquella acción y la vista de la causa<br />
contra sus participantes tuvieron amplia resonancia<br />
en toda Rusia. Mucho después, el año<br />
1935, en un telegrama dirigido a los obreros de<br />
Sórmovo, el escritor recordaría aquel Primero<br />
de Mayo como “un día de gran trascendencia<br />
histórica”, como “una de las primeras luchas<br />
<strong>del</strong> proletariado contra su enemigo irreconciliable”<br />
y una muestra de la “gran valentía <strong>del</strong><br />
proletariado”.<br />
Gorki conoció personalmente a muchos<br />
de los participantes en aquellos acontecimientos;<br />
entre ellos, al abanderado, el obrero<br />
Piotr Zalómov, uno de los dirigentes de la<br />
organización socialdemócrata de Sórmovo,<br />
así como a su madre, Anna Kirílovna, que fueron<br />
los prototipos de Pável Vlásov y Nílovna.<br />
Pero tanto estas figuras cómo el cuadro general<br />
presentado en la obra no eran simples<br />
fotografías de personas y acontecimientos<br />
reales. En 1911, Gorki, al indicar en su carta<br />
a N. Iordanski que Nílovna era “el retrato de la<br />
madre de Piotr Zalómov”, explicaba: “Ella no<br />
es una excepción. Recuerde usted a la madre<br />
de los Kádomtsev, que fue juzgada en Ufá por<br />
haberle llevado a su hijo, a la cárcel, las bombas<br />
con que fue destrozado el muro durante la<br />
fuga. Podría mencionar decenas de nombres<br />
de madres que fueron juzgadas en unión de<br />
sus hijos y que, en parte, yo he conocido personalmente”.<br />
En 1933, en su carta a V. Diesnitski, decía:<br />
“La idea de escribir un libro sobre los obreros<br />
surgió ya en mí en Nizhni, después de la<br />
II El Búho<br />
Luciano Spano
manifestación de Sórmovo. Por aquel entonces<br />
comencé a reunir datos y a tomar algunos<br />
apuntes. Savva Morózov me dio un par de<br />
decenas de curiosísimas cartas que le habían<br />
escrito los obreros y me contó muchas cosas<br />
interesantes por él observadas en la vida<br />
fabril... Después <strong>del</strong> 9 de enero <strong>del</strong> año cinco,<br />
los materiales que yo había reunido desaparecieron<br />
en algún sitio, puede que los gendarmes<br />
no los devolvieran…<br />
Máximo Gorki empezó a escribir “La Madre”<br />
en junio de 1906, durante su estancia en los<br />
EE.UU., y allí terminó, a principios de septiembre,<br />
la primera parte; la segunda la acabó<br />
ya en Italia, en Capri, en el mes de diciembre.<br />
La obra apareció por vez primera, en inglés en<br />
la revista “Appleton Magazine”, de New York,<br />
de diciembre de 1906 a febrero de 1907. Ese<br />
mismo año se inicia su publicación en Rusia,<br />
en las colecciones literarias (números XVI de la<br />
sociedad “Znanie” (“Saber”). Hasta 1917, “La<br />
Madre” sólo pudo ver la luz en Rusia mutilada<br />
por la censura; además, se entabló acción judicial<br />
contra su autor.<br />
Con tal motivo, en el Boletín Oficial <strong>del</strong><br />
Gobierno Civil de San Petersburgo se insertó<br />
el siguiente edicto, (anecdótico si se tiene<br />
en cuenta que se trataba de un escritor ya<br />
famoso en todo el mundo y cuya residencia<br />
era tan conocida, que hasta cuando ponían<br />
en los sobres Creta en vez de Capri, las cartas<br />
llegaban a su poder): “A requerimiento<br />
<strong>del</strong> Juzgado Comarcal de San Petersburgo, se<br />
busca al maestro pintor Alexéi Maxímovich<br />
Péshkov (“Máximo Gorki”) de la corporación de<br />
Nizhni Nóvgorod”.<br />
La novela adquirió inmediatamente la más<br />
amplia difusión. En 1907 y 1908, ya había<br />
sido editada en América <strong>del</strong> Norte, Inglaterra,<br />
Bulgaria, Alemania, Holanda, Dinamarca,<br />
España, Italia, Servia, Turquía, Finlandia,<br />
Francia, Suecia y otros países. Con bastante<br />
frecuencia, estas ediciones iban precedidas o<br />
acompañadas de fragmentos en periódicos y<br />
revistas. Según testimonio de A. Lunacharski,<br />
“La prensa obrera, principalmente la alemana,<br />
se apoderó de la novela y empezó a divulgarla<br />
en forma de suplemento de los periódicos<br />
o de folletines, literalmente en millones de<br />
ejemplares. Y “La Madre” se convirtió en el<br />
libro predilecto de los proletarios europeos’.<br />
Podemos agregar que su suerte fue igual<br />
entre multitud de lectores de otros continentes.<br />
“La Madre”, obra comprensible para millones<br />
y millones de lectores, es al propio tiempo<br />
muy compleja, tanto por su brillante originalidad<br />
y su audaz forma innovadora, como por<br />
su contenido, que requiere esa forma. ¿Cuál es<br />
su contenido? La pregunta no es de tan fácil<br />
respuesta como parece a primera vista.<br />
Suele decirse que en esta novela se refleja<br />
la vida de la clase obrera, su lucha contra<br />
la burguesía y la autocracia, el aumento<br />
de su conciencia revolucionaria, la aparición<br />
de líderes y dirigentes salidos de su propio<br />
seno... Todo ello, desde luego, es cierto, pero<br />
demasiado general y ayuda poco a comprender<br />
por qué un tal contenido exigía una<br />
plasmación artística. Surgen nuevas preguntas.<br />
¿Por qué en una obra dedicada a la vida<br />
de la clase obrera no se muestra su trabajo,<br />
no aparecen incluso esas escenas laborales<br />
que encontramos en los primeros cuentos,<br />
relatos y novelas de Máximo Gorki? Ni siquiera<br />
sabemos en qué fábrica trabajan los protagonistas<br />
de “La Madre”.<br />
para la memoria histórica III
Llama también la atención otra circunstancia:<br />
En una obra en la que se presenta la lucha<br />
de clase <strong>del</strong> proletariado, no hay en realidad<br />
ni un solo tipo de capitalista, en los diversos<br />
servidores de la burguesía y de la autocracia<br />
—el director de la fábrica, el listero espía, policías,<br />
gendarmes, jueces, etc—, no se muestra<br />
en absoluto, a diferencia de los personajes<br />
positivos, su mundo interior y la mayoría de<br />
ellos ni siquiera tienen nombres.<br />
Y no puede decirse que Máximo Gorki<br />
conociera mal ese medio, pues en sus cuentos<br />
y relatos de los años noventa, y en particular<br />
en “Fomá Gordéiev”, ofrece ya una brillante<br />
galería de tipos de negociantes y dueños de<br />
fábricas y en su obra teatral “Enemigos”, escrita<br />
al mismo tiempo que “La Madre”, presenta<br />
a las dos clases antagónicas con una honda<br />
penetración en la sicología e individualidad de<br />
cada personaje. Entonces, ¿por qué no hay esa<br />
penetración en la novela “La Madre”?<br />
Tal vez más enjundiosa aún sea otra pregunta<br />
que surge inevitablemente al observar<br />
la excesiva generalidad con que se aborda el<br />
tema de “La Madre”. Si Máximo Gorki quería<br />
mostrar el crecimiento de la conciencia revolucionaria<br />
y la formación de la vanguardia<br />
<strong>del</strong> proletariado, por qué la figura central de<br />
la novela es Pelagueia Nílovna, “viuda de la<br />
clase obrera” y madre de obrero, y no su hijo<br />
Pável Vlásov, “hombre férreo”, o cualquier otro<br />
líder revolucionario?<br />
Conviene recordar, sin embargo, que en “La<br />
Madre” no se habla simplemente de la lucha<br />
revolucionaria, sino de cómo en el proceso de<br />
esa lucha, en su fuego depurador, se transforma<br />
interiormente el hombre perteneciente a<br />
la masa y nace por segunda vez. Este segundo<br />
nacimiento, espiritual, es especialmente<br />
demostrativo y aleccionador en el caso de una<br />
persona como Nílovna. Ella ha de liberarse<br />
de una triple carga —la de clase, la familiar y<br />
la espiritual—, pues además de pertenecer a la<br />
masa oprimida se encuentra al principio bajo<br />
el poder de la religión.<br />
Aunque Nílovna no tiene más que cuarenta<br />
años, se siente ya una vieja que ha carecido<br />
de verdadera infancia y juventud y no ha experimentado<br />
la alegría de “conocer” al mundo.<br />
Todo esto le llega en realidad, solamente después<br />
de los cuarenta años, cuando por vez primera<br />
empiezan a revelarse para ella el sentido<br />
y la belleza <strong>del</strong> mundo, la razón de su propia<br />
vida. En una u otra forma, por ese proceso de<br />
“enderezamiento” espiritual pasan muchos<br />
personajes de la novela, pero para ninguno<br />
es tan penoso y hasta tan torturante como<br />
para Nílovna.<br />
Pável Vlásov es un “hombre férreo”, “poco<br />
común”, “legendario”, y sin embargo, resulta<br />
que necesita también una renovación interior,<br />
debe liberarse de la demasiada rectitud y de la<br />
“austeridad monacal”, de todo cuanto da motivo<br />
a la madre para calificarle de “reservado”.<br />
Al principio, teme dar rienda suelta a sus sentimientos,<br />
sobre todo al <strong>del</strong> amor. En cambio, a<br />
su amigo Andréi Najodka le estorba al comienzo<br />
el exceso de romanticismo soñador y esa ternura<br />
de alma tan magnífica cuando va acompañada<br />
de la firmeza y la decisión <strong>del</strong> luchador.<br />
Ribin tiene que desprenderse <strong>del</strong> recelo hacia<br />
los intelectuales; Vesovschikov, de su desconfianza<br />
hacia todo el mundo (¡Qué subita revelación<br />
es para él, un convencido de que todos<br />
los hombres son enemigos unos de otros, el<br />
amplio significado de la palabra “camarada”!)<br />
IV El Búho
Y todos estos progresos y cambios internos<br />
se producen en la “dulce, triste, sumisa”<br />
Nilovna, a quien la vida le ha enseñado a ocultar<br />
de las gentes sus sentimientos y a vivir en<br />
continuo temor a todo y a todos. ¿Disminuye la<br />
valía de Nílovna el hecho de que emprendiera<br />
el camino de la lucha revolucionaria después<br />
de su hijo e impulsada al principio solamente<br />
por su amor de madre? ¡No, en absoluto!<br />
El amor la empuja al camino de la lucha, y la<br />
lucha le ayuda a comprender qué gran dicha y<br />
qué gran responsabilidad es ser madre.<br />
“Cuando un hombre puede llamar a su<br />
propia madre también madre en espíritu...<br />
¡es una dicha rara!” —dice Pável Vlásov. Y a<br />
medida que Nílovna va convirtiéndose en el<br />
ser más entrañable para el hijo, no sólo por<br />
la sangre, va agrandándose en ella el amor<br />
maternal y extendiéndose a muchos, a todos<br />
cuantos están estrechamente enlazados<br />
por la gran palabra “camaradas”. (Con este<br />
título apareció la novela “La Madre” en la<br />
primera edición inglesa.)<br />
La revolución despierta todos los sentimientos<br />
verdaderamente humanos, y los<br />
más elevados de ellos: la maternidad y la<br />
fraternidad. “ a la mujer- Madre, inagotable<br />
fuente de la vida, siempre triunfante!<br />
—exclama Máximo Gorki en uno de sus<br />
“Cuentos de Italia”—. ¡Glorifiquemos en<br />
el mundo a la mujer-Madre, única fuerza<br />
ante la que se doblega sumisa la muerte!”<br />
Máximo Gorki creó toda una galería de figuras<br />
de madres, cada una de las cuales va<br />
convirtiéndose en símbolo de confirmación<br />
de la vida y su constante fecundidad. Y la<br />
más admirable de ellas es la protagonista de<br />
la presente novela.<br />
Al concentrar la atención en los progresos<br />
revolucionarios en la conciencia de las<br />
gentes y en los procesos de su vida espiritual,<br />
Máximo Gorki mostró cuál es la base real de<br />
los mismos. Los destinos de los protagonistas<br />
de “La Madre” testimonian que únicamente<br />
la lucha contra las fuerzas que oprimen al<br />
hombre desde fuera puede liberarle, depurarlo<br />
interiormente. “Al hombre hay que renovarlo<br />
—dice Ribin—. Si coge la sarna, le llevas al<br />
baño; le lavas bien, le pones ropa limpia, ¡y se<br />
cura! ¿No es cierto? Pero, ¿cómo se puede limpiar<br />
al hombre por dentro?”<br />
Gorki da cumplida respuesta a esa pregunta<br />
ensalzando al depurador fuego de la lucha<br />
César Mancera<br />
para la memoria histórica
evolucionaria, revelando el carácter verdaderamente<br />
universal, para toda la humanidad, de<br />
la idea <strong>del</strong> socialismo, que encierra los principios<br />
no sólo de un nuevo régimen social, sino<br />
de unas relaciones éticas completamente nuevas,<br />
un nuevo “código” moral. Cuando Nílovna<br />
vio por primera vez al revolucionario Nikolái<br />
Ivánovich, le pareció que éste “había llegado<br />
de algún lugar lejano, de otro mundo, donde<br />
la existencia era fácil y honrada...” Y cuando<br />
la madre, después de la manifestación <strong>del</strong><br />
Primero de Mayo y de la detención de Pável,<br />
deja el arrabal y se traslada a la ciudad, a casa<br />
de Nikolái Ivánovich, al medio ambiente de los<br />
revolucionarios profesionales, experimenta la<br />
sensación de que ha ido a parar a una pequeña<br />
isla <strong>del</strong> futuro.<br />
Aun admirando a sus héroes, Gorki continúa<br />
siendo un realista severo y riguroso, pues<br />
a la “pequeña isla <strong>del</strong> futuro” la bate todavía<br />
por todas partes el oleaje de una sociedad<br />
hostil que pone en peligro no sólo la existencia<br />
de las nuevas gentes, sino todo su mundo<br />
espiritual. “¿Y será posible que atormenten a<br />
la gente? —pregunta Nílovna a su hijo, refiriéndose<br />
a los gendarmes y a los carceleros—.<br />
¿Que desgarren el cuerpo, que rompan los<br />
huesos? Cuando pienso en esto, Pável, querido<br />
mío, ¡me da horror!... “ Y él responde: “Rompen<br />
el alma... Eso duele más: el que desgarren el<br />
alma con manos sucias. .<br />
El viejo mundo trata de adormecer, de<br />
matar nuevamente a las almas que se despiertan,<br />
que resucitan, y sobre todo y ante todo<br />
con su probada arma: el miedo. “ miedo es la<br />
perdición de todos nosotros!” —dice Pável a<br />
la madre, llena de inquietud por él. Y Nílovna<br />
intenta justificarse: “ no voy a tener miedo?<br />
Me he pasado la vida entera<br />
temiendo... ¡Tengo llena de<br />
temor el alma!” Durante el<br />
primer registro, que es también<br />
el primer encuentro con<br />
los gendarmes, ella no siente<br />
más que pavor, pero la segunda<br />
vez “no era tan grande su<br />
miedo... sentía más odio a<br />
aquellos huéspedes nocturnos,<br />
grises, con espuelas en<br />
las botas, y el odio dominaba<br />
al sobresalto”.<br />
En otras muchas ocasiones<br />
el miedo se apoderaba<br />
<strong>del</strong> alma de Nílovna, pero en<br />
todas ellas lo vence el odio<br />
a los enemigos, sentimiento<br />
que ha de esclarecer cada vez<br />
VI El Búho<br />
Christina Isabel Del Valle Macleod
más la conciencia de los elevados fines de la<br />
lucha. “¡Ahora ya no tengo miedo de nada!”,<br />
exclama Nílovna, después de la vista de la<br />
causa contra su hijo, pero el temor alienta aún<br />
en ella. Y en la estación, cuando la reconoce el<br />
agente de la policía secreta, de nuevo “sentía<br />
que una fuerza hostil la oprimía obstinada.., la<br />
envilecía, sumiéndola en un espanto mortal”.<br />
Por un instante la acomete el deseo de tirar<br />
la maleta con las hojas en que está impresa<br />
la palabra <strong>del</strong> hijo y huir. Pero entonces<br />
asesta a su viejo adversario el golpe definitivo:<br />
“...con un esfuerzo vigoroso <strong>del</strong> corazón,<br />
que la hizo estremecerse toda, apagó dentro<br />
de sí todos aquellos fueguecillos débiles,<br />
cobardes, astutos, diciéndose imperiosa: “¡No<br />
cubras de vergüenza a tu hijo! ¡Nadie tiene<br />
miedo!” Estas palabras constituyen todo un<br />
poema acerca, de la lucha contra el temor y el<br />
triunfo sobre él.<br />
La exposición de las transformaciones<br />
revolucionarias en las almas humanas y su<br />
renovación moral va enlazada en Gorki a la<br />
idea de que el dominio de las egoístas relaciones<br />
de la propiedad privada mata lo humano<br />
en el hombre. El escritor aseguraba que la<br />
burguesía, al adquirir el dominio en la vida,<br />
pierde la facultad de elaborar nuevos ideales y<br />
de enardecer con ellos a las masas. El pensamiento<br />
de la impotencia ideológica y espiritual<br />
de la burguesía y sus servidores —entre ellos<br />
los de la autocracia— es expresada <strong>del</strong> modo<br />
más directo y “programático” en el discurso de<br />
Pável Vlasóv ante el tribunal.<br />
Aquí debemos destacar una vez más que<br />
Máximo Gorki, al trazar las figuras de los<br />
protagonistas de “La Madre”, se apartó grandemente<br />
de sus mo<strong>del</strong>os reales, reelaborando<br />
con audacia el material vivo para cumplir sus<br />
tareas ideológico-artísticas.<br />
Los discursos de Piotr Zalómov y sus<br />
camaradas en la vista de la causa contra los<br />
participantes en la manifestación <strong>del</strong> Primero<br />
de Mayo de 1902 en Sórmovo. magníficos discursos,<br />
que Lenin valorara altamente, fueron<br />
sustituidos en la novela por otros, escritos por<br />
Gorki, en los que las mismas ideas adquirieron<br />
una expresión completamente distinta, dictada<br />
por el propósito artístico de la obra.<br />
Pável arremete contra la sociedad burguesa,<br />
cínica y cruel con la personalidad humana,<br />
contra “todas las formas de avasallamiento<br />
físico y moral <strong>del</strong> hombre empleadas por esa<br />
sociedad, contra todos los métodos de trituración<br />
<strong>del</strong> hombre...” Y denuncia la necrosis<br />
espiritual de ella: “...todos vosotros, nuestros<br />
amos, sois más esclavos que nosotros mismos;<br />
vosotros estáis esclavizados en espíritu,<br />
mientras que nosotros lo estamos sólo físicamente...<br />
Advertid que ya no tenéis a nadie que<br />
pueda luchar con ideas en defensa de vuestro<br />
poderío; habéis agotado ya todos los argumentos<br />
capaces de protegeros contra el empuje de<br />
la justicia histórica, no podéis crear ya nada<br />
nuevo en el dominio de las ideas, sois estériles<br />
de espíritu... Vuestra energía es la energía<br />
mecánica producida por el aumento <strong>del</strong> oro,<br />
os une en grupos predestinados a devorarse<br />
mutuamente; la nuestra es la fuerza viva y sin<br />
cesar creciente <strong>del</strong> sentimiento de solidaridad<br />
de todos los obreros... Habéis arrancado<br />
al hombre de la vida y le habéis aniquilado; el<br />
socialismo une el mundo destrozado por vosotros<br />
en un todo único y grandioso. ¡Así será!”<br />
¿Por qué el autor de “La Madre” ha renunciado<br />
en este caso a un amplio análisis sicoló-<br />
para la memoria histórica VII
gico de los defensores <strong>del</strong> régimen de explotación,<br />
tan bien esclarecidos interiormente en las<br />
escenas, relativamente breves, de “Enemigos”?<br />
Ello se debe a la esencia de su empresa artística,<br />
tan original y nueva para aquel tiempo, que<br />
no podía ser comprendida ni apreciada en su<br />
verdadero valor inmediatamente.<br />
En primer lugar el mundo de los enemigos,<br />
como todo lo demás, es mostrado aquí, principalmente,<br />
a través <strong>del</strong> prisma de la conciencia<br />
de Nílovna. Es ella la que ve así a los enemigos,<br />
es a ella a quien le parece que en su alma renaciente<br />
quiere irrumpir una desalmada fuerza,<br />
a la que no es posible persuadir con palabras.<br />
“Un muro gris de gente, toda igual, sin rostro”,<br />
así se alza ante Nílovna la fila de soldados que<br />
cierran el paso a la manifestación <strong>del</strong> Primero<br />
de Mayo. Pero en realidad, el mismo o casi el<br />
mismo muro gris le parecen los enemigos de la<br />
revolución. Esta es la razón de que en su alma<br />
surja miedo mortal una vez y otra, hasta que<br />
es reemplazado por la impavidez, anunciadora<br />
de la victoria final de lo nuevo en la conciencia<br />
de la madre.<br />
En segundo lugar, la adopción de ese<br />
método obedece a la estructura artística de<br />
la obra, en la que desempeñan un papel<br />
muy importante románticos elementos de estilo<br />
que dan a la obra un elevado tono de epopeya<br />
o leyenda.<br />
Pero hay que tener en cuenta que en “La<br />
Madre” el estilo romántico va unido al realista<br />
y que ambos forman aquí dos estratos. En<br />
la mañana <strong>del</strong> Primero de Mayo, Nilovna vio<br />
que “Por el cielo, de un azul pálido, bogaban<br />
con rapidez bandadas de ligeras nubecillas<br />
rosáceas y blancas, semejando grandes pájaros<br />
que volaran asustados por el sonoro rugido<br />
<strong>del</strong> vapor. La madre miraba a las nubes y<br />
prestaba atención a sí misma”. Esas nubespájaros<br />
expresan románticamente la lucha<br />
de sentimientos contradictorios en el alma<br />
de la madre: su afan de ir al encuentro de lo<br />
que va a acontecer (luego, surge la imagen<br />
de la multitud —pájaro de alas muy abiertas),<br />
y la zozobra por lo que pueda ocurrirle al hijo<br />
y a sus camaradas. Pero casi inmediatamente<br />
Nílovna oye unas palabras que la hacen<br />
descender <strong>del</strong> cielo a la tierra y la llevan a<br />
los “prácticos” quehaceres <strong>del</strong> tan esperado<br />
día: “Sale el sol. Se van las nubes. ¡Hoy están<br />
de más!”<br />
“La Madre” es una obra netamente innovadora.<br />
Pero ello no quiere decir que precisamente<br />
Máximo Gorki promoviera por primera<br />
vez ese tema y esa problemática. El siguió<br />
desarrollando las tradiciones de la gran literatura<br />
realista <strong>del</strong> siglo XIX, y en particular,<br />
de su cimero representante: León Tolstói. No<br />
sólo en la novela “Resurrección”, sino en otras<br />
muchas obras de Tolstói se había planteado<br />
ya el problema que tanto apasionó al autor de<br />
“La Madre”: el de la renovación interior <strong>del</strong><br />
hombre, de su depuración moral y su segundo<br />
nacimiento. Pero precisamente en la forma de<br />
abordar el problema, se percibe toda la complejidad<br />
de la actitud de Gorki con respecto a<br />
Tolstói, tanto en la continuidad que lo vincula<br />
estrechamente a él, como en la enérgica refutación<br />
de sus ideas.<br />
Para León Tolstói la “resurrección” <strong>del</strong><br />
hombre era su autoperfeccionamiento moral,<br />
la liberación de su alma de la maldad llevada a<br />
ella por la falsa e hipócrita sociedad explotadora.<br />
En las obras literarias de Tolstói, a diferencia<br />
de las ético-religiosas, la representación de<br />
VIII El Búho
la depuración interior <strong>del</strong> hombre iba ligada a<br />
una audaz crítica de los fundamentos sociales<br />
y morales <strong>del</strong> viejo mundo. Pero las prédicas<br />
toistoyanas que negaban la necesidad de la<br />
lucha revolucionaria y de toda “resistencia al<br />
mal por medio de la violencia” se reflejaban<br />
también en sus trabajos literarios. El no fue y<br />
no podía ir más allá de contraponer a la falsa<br />
y enferma razón de las clases superiores el<br />
sano y certero instinto de los de abajo.<br />
En cambio, Máximo Gorki contrapuso a<br />
la falsa razón la verdadera, la revolucionaria,<br />
que afirmaba la necesidad de derribar el viejo<br />
régimen social, incluso por la violencia, si no<br />
quedaba otro remedio, y si el enemigo obligaba<br />
a ello, de un modo implacable. Mostró<br />
además (recordemos la valoración leninista<br />
de “La Madre”) cómo el hombre, en su desarrollo,<br />
pasa de la protesta espontánea a la<br />
lucha consciente.<br />
Al igual que en otras obras suyas escritas<br />
anteriormente (“Pequeños burgueses”, “Bajos<br />
fondos”, “Enemigos”) o con posterioridad (su<br />
trilogía autobiográfica, el esbozo “Y. I. Lenin”<br />
y otros trabajos literarios), Gorki plantea en<br />
“La Madre” la cuestión <strong>del</strong> humanismo verdadero<br />
y <strong>del</strong> falso. A. Andréi Najodka le atormenta<br />
la conciencia de no haber impedido<br />
el asesinato <strong>del</strong> <strong>del</strong>ator Isái. Comprende que era<br />
necesario hacerlo, que aquel confidente de la<br />
policía podía perder a muchas personas buenas<br />
y honradas. Y sin embargo, le es desagradable<br />
Fernando Silva<br />
para la memoria histórica IX
y angustioso pensar en su pequeña complicidad<br />
con lo ocurrido. En ello se manifiesta, a<br />
más de la falta de firmeza (defecto de que adolece<br />
Najodka y que aumenta sus sufrimientos)<br />
un rasgo hondamente positivo y peculiar de<br />
todos los personajes preferidos de Gorki: considerar<br />
la violencia, incluso la revolucionaria,<br />
como <strong>algo</strong> forzoso y temporal, preciso solamente<br />
para la creación de un mundo nuevo, en<br />
el que será innecesaria e imposible toda suerte<br />
de violencia.<br />
Al plantear en su novela “La Madre” el<br />
problema <strong>del</strong> humanismo verdadero y <strong>del</strong><br />
falso, Máximo Gorki no se limitó a rechazar<br />
los llamamientos a la no violencia y el perdón<br />
de todo, desenmascaró además los intentos de<br />
atribuir a la revolución y a los revolucionarios<br />
el renunciamiento <strong>del</strong> humanismo. Mientras<br />
los literatos burgueses de distintos matices<br />
y tendencias desde los ultrarrevolucionarios<br />
hasta los anarquistas, buscaban e inventaban<br />
con esmero situaciones y caracteres destinados<br />
a demostrar que la lucha revolucionaria<br />
excita en el hombre los turbios instintos y<br />
despierta en él a la fiera, en “La Madre” se<br />
mostraba esta lucha como el único medio<br />
para depurar al ser humano de todo lo animal<br />
y convertirlo en Hombre, con mayúscula. La<br />
novela pone de manifiesto que si la lucha revolucionaria<br />
adquiere a veces severas formas, los<br />
culpables de ello son los que recurren a todo,<br />
a cualquier brutalidad, a cualquier crimen, con<br />
tal de detener el curso de la historia.<br />
Muchos años después, parifraseando los<br />
sonoros y claros versos de Nekrásov (“Nunca<br />
aprenderá a amar el corazón cansado ya de<br />
odiar”), Máximo Gorki diría en su esbozo “V. I.<br />
Lenin”: “La vida está construida con tan diabólico<br />
arte que, sin saber odiar, no es posible<br />
amar sinceramente. Sólo esta necesidad, de<br />
desdoblar las almas —que deforma radicalmente<br />
al hombre—, la inevitabilidad <strong>del</strong> amor<br />
a través <strong>del</strong> odio condena ya las condiciones<br />
actuales de vida a la destrucción”.<br />
La revolución socialista trae consigo la destrucción<br />
<strong>del</strong> mundo que ha impuesto al alma<br />
<strong>del</strong> hombre la tortura <strong>del</strong> desdoblamiento y la<br />
desmembración. La esencia de esa revolución<br />
es el amor al ser humano. Si al humanismo se<br />
le separa de la revolución, deja de ser verdadero<br />
humanismo, y si a la revolución se la separa <strong>del</strong><br />
humanismo deja de ser verdadera revolución.<br />
En toda la obra de Máximo Gorki, encontramos<br />
dos temas: el de “la destrucción de<br />
la personalidad” y el de “la resurrección <strong>del</strong><br />
alma”. En el hombre que se contra pone<br />
al pueblo, a la sociedad, al curso de la historia,<br />
se pierde y aniquila la personalidad de modo<br />
ineluctable, a ese hombre le llega la muerte<br />
espiritual antes que la física. Tal tema alcanza<br />
el mayor relieve y corporeidad en la epopeya<br />
de Máximo Gorki. “La vida de Klim Samguín”.<br />
En quienes unen su destino al de su pueblo y<br />
se convierten en conscientes artífices de la historia,<br />
el alma resucita y ellos mismos adquieren<br />
el derecho a la inmortalidad. Este tema se<br />
desarrolla con la mayor claridad y brillantez en<br />
la novela “La Madre”.<br />
No en vano, en el trágico final de la obra,<br />
resuenan estas magníficas palabras, llenas de<br />
fe en el Hombre y en su futuro: “¡Al alma resucitada<br />
no la matarán!”<br />
Profesor BORIS BIALIK<br />
Doctor en Ciencias Filológicas<br />
El Búho
Ulises Velázquez Gil<br />
(Otras navegaciones<br />
se componen de silencio<br />
y se dibujan con lágrimas,<br />
arraigos de la nostalgia<br />
donde es imposible el sueño:<br />
vaivén fugaz, frágil,<br />
aletargado entre los recuerdos<br />
que quizás no nos pertenezcan:<br />
palabras que nunca dejan de insistir<br />
en su destino.<br />
Piensa, Eleni Karaindrou,<br />
que a otros mares has entrado<br />
con el solar fundamento de tu partitura:<br />
pincelada triste y armónica<br />
que recobra paisajes iluminados<br />
de la neblina impune de la Historia,<br />
o el postrero día arrebatado<br />
al olvido <strong>del</strong> cáncer y el poema inconcluso;<br />
una mirada que no se refleja<br />
en un espejo de dudas,<br />
−verdadera anagnórisis−,<br />
pecado y expiación de un viajero.<br />
Rigel Herrera<br />
confabulario 63
Ya no existen prados plañideros<br />
ni árboles a guisa de origen perdido,<br />
tampoco días impostergables<br />
al encuentro con la Penélope recobrada<br />
en aspiraciones de eternidad,<br />
a prueba de toda mirada,<br />
prístina y navegable<br />
como el primer océano conocido<br />
por deseo y fatalidad de un exilio<br />
(nunca pedido pero sí arrebatado):<br />
dúctil travesaño <strong>del</strong> destino<br />
contrapuesto al orgullo de Dios<br />
y sometido al polvo más persistente <strong>del</strong> tiempo.<br />
Pandora con escalas musicales,<br />
la esperanza emergerá<br />
de tus estancias de papel pautado,<br />
se anidará en tus dedos<br />
cada vez que rocen el piano<br />
y otra sea su trayectoria.<br />
La vida que se detiene<br />
en un camión de pasajeros<br />
(seguida por tres bicicletas bajo la lluvia)<br />
lleva en sí misma<br />
el andar <strong>del</strong> silencio transcurrido:<br />
mercado de palabras<br />
para un poeta desvalido<br />
de su patria <strong>del</strong> corazón.<br />
Pequeña flor, Extranjero, Demasiado tarde:<br />
estados de la Poesía que transmiten<br />
tus composiciones para cine,<br />
elegías sin dolor,<br />
letanías de un entusiasmo,<br />
misivas para el Tiempo recobrado.<br />
64 El Búho<br />
Jaime Goded
José Juárez Sánchez<br />
Durante las vacaciones escolares, el abuelo<br />
Max generalmente me llevaba de viaje con<br />
él. Siempre pagaba mis gastos, incluso,<br />
los de mis tres amigos más cercanos de la escuela, a<br />
quienes los amigotes de la escuela nos llamaban las<br />
cuatro P: Pancho, Pablo, Pedro y yo.<br />
El abuelo Max, cada año escogía un lugar diferente.<br />
Él era un hombre al que le gustaban los viajes<br />
y la aventura; sobre todo explorar lo desconocido.<br />
Alguna vez, me contó, cómo en las épocas en que aún<br />
no estaba desarrollado el turismo, había viajado al<br />
Oriente y a las islas <strong>del</strong> Pacífico. Sus relatos me parecían<br />
tan enigmáticos, como si estuvieran sacados de<br />
las páginas escritas por Marco Polo.<br />
En las vacaciones <strong>del</strong> verano de 1950, el abuelo,<br />
con antelación, nos invitó a mis amigos y a mí<br />
a conocer una isla italiana llamada Panarea. Él me<br />
comentó que aquel lugar, era conocido únicamente<br />
por los turistas locales y por uno que otro extranjero.<br />
Todos ellos iban en busca de lugares primitivos,<br />
donde no solían vacacionar los turistas comunes.<br />
Para llevar a cabo nuestro proyecto, tuvimos que<br />
tomar un vuelo que duró doce horas, el cual nos llevó<br />
Juan Román <strong>del</strong> Prado<br />
confabulario 65
al aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma. De ahí partimos<br />
por tren, en el que viajamos a través <strong>del</strong> litoral<br />
durante cuatro horas hasta Reggio, al sur de Italia, y<br />
en este puerto tomamos el trasbordador dejando atrás<br />
el continente europeo.<br />
Cruzamos el Estrecho de Messina, de escasos tres<br />
kilómetro, para tomar un crucero en el puerto de la<br />
ciudad que tiene el mismo nombre que el estrecho.<br />
El puerto de Messina se encuentra en una balconada<br />
frente al mar, y posee un maravilloso encanto medieval.<br />
Cuenta con numerosas tiendas y se considera<br />
uno de los puntos más bellos de toda Sicilia. Después<br />
de hacer nuestras reservaciones en el Ischia, dejamos<br />
el muelle y en autobús nos dirigimos a la zona<br />
<strong>del</strong> centro, y de ahí proseguiremos a pie, para visitar<br />
los puntos más interesantes; entre ellos, la Catedral<br />
y el Teatro Griego, en el que pudimos admirar los<br />
restos <strong>del</strong> antiguo teatro con el monte Etna a sus<br />
espaldas. Del mismo modo, vimos el Palazzo Corvaia<br />
(únicamente desde su exterior), por un buen rato,<br />
caminamos por los intersticios de sus calles, minutos<br />
más tarde nos encontramos con el Corso Humberto;<br />
sobre esta importante arteria, vimos y fisgoneamos<br />
las tiendas más lujosas de Messina; después<br />
nos detuvimos en la “piazza <strong>del</strong> Duomo”, ahí nos<br />
quedamos tres horas, para descansar un poco <strong>del</strong><br />
largo viaje, y comer en uno de los restaurantes<br />
típicos <strong>del</strong> lugar, llamado il Capanile,<br />
restaurante muy frecuentado por turistas<br />
y parroquianos, así como por marineros.<br />
El chef <strong>del</strong> lujoso restaurante, nos preparó<br />
una suculenta bouillabaisse estilo Agrigento,<br />
con el chernia un pez especial para este<br />
platillo acompañado de su salsa rouille. En<br />
cambio, el abuelo prefirió otro platillo local<br />
llamado Linguini di mare all’inferno, éste era<br />
un lenguado preparado en una salsa picante,<br />
además, él escogió una botella de vino con<br />
la sabiduría <strong>del</strong> bon vivent, un Cerasuolo di<br />
Vittoria, <strong>del</strong> cual nos dio a probar, a cada<br />
quien, un vaso de ese blanco <strong>del</strong>icioso, típico<br />
de Sicilia.<br />
Dos horas después, regresamos al muelle<br />
para continuar nuestro esperado viaje, el<br />
crucero debía partir a las dos de la tarde. Al<br />
Guillermo Ceniceros<br />
66 El Búho
embarcar, todos decidimos quedarnos sobre el puente<br />
<strong>del</strong> barco, para ver a distancia el paisaje <strong>del</strong> puerto, y<br />
mientras esperábamos la salida <strong>del</strong> enorme crucero de<br />
tres niveles, el abuelo nos dijo: “¡Oye Pepe!... ¡Oigan<br />
jóvenes¡… Vengan por favor..., antes de partir <strong>del</strong><br />
puerto de Messina, quiero contarles, para su conocimiento<br />
general, que Sicilia es la cuarta isla europea,<br />
y la principal isla italiana, es decir, es la mayor <strong>del</strong><br />
Mar Mediterráneo. Dentro de esta región autónoma,<br />
se encuentran, además de esta isla, otras menores,<br />
como las que les voy a describir: en los archipiélagos<br />
al nordeste de Sicilia, se encuentran las Islas Eolias;<br />
al oeste, las Islas Egadas; al suroeste, las Islas Pelagie,<br />
cuyo nombre significa «alta mar»; y al sur, las islas<br />
Pantellerias), y también la llamada Ustica.<br />
—¿Dónde está esta isla, preguntó Pancho? —Ustica,<br />
como ya les dije, es también una isla de Italia, ubicada<br />
en el Mar Tirreno, a sesenta y siete kilómetros<br />
al Noroeste de Palermo, repuso el abuelo. Y continuó<br />
platicándonos que la cultura siciliana presenta la<br />
característica de encontrarse en un contexto apartado<br />
de la realidad italiana, se expresa a veces, como una<br />
realidad distinta al resto <strong>del</strong> país. Además, Sicilia es<br />
una isla con una bella superficie, que ha sido pisada<br />
por varias culturas tales como: la romana, la bizantina,<br />
la árabe y hasta la catalana-aragonesa: todas<br />
ellas han dejado impresas sus huellas en ella. Éste es<br />
un lugar en el que el ambiente, el paisaje, la historia<br />
y los hombres definen su propia sensibilidad, muy<br />
diferente y muy particular al resto de Italia.<br />
—¡Tan diferente y tan particular, como que<br />
aquí se da la famosa Cosa Nostra. ¡Y el Padrino<br />
inquirió Pancho!<br />
—Así es hijo, contestó el abuelo, como queriendo<br />
evadir este tema…<br />
—¡Sí, así es!...<br />
—Pero Sicilia tiene otras cosas importantes, agregó<br />
con una seguridad definitiva, tales como el cultivo<br />
de la vid y la producción de vinos que son mayormente<br />
reconocidos en el extranjero.<br />
—¿Como cuáles Don Max, dijo Pedro, el más<br />
grande de mis amigos.<br />
—Entre los más conocidos, replicó el abuelo,<br />
está por ejemplo: el Vino de Marsala, de la provincia<br />
de Trapani, el Moscato de Pantelleria, el Malvasía de<br />
Lipari, así como el Nero de Avola, pero sobre todo,<br />
el Cerasuolo di Vittoria, el mejor vino siciliano, y el de<br />
más prestigio en la actualidad.<br />
—¿Cómo sabes tantas cosas abuelo? —¡Leyendo y<br />
viajando tantito!, contestó con cariño el abuelo.<br />
—¡Como dice la maestra: los viajes ilustran, agregó<br />
Pablo, el más joven de los tres.<br />
—Después de una hora de trayecto el crucero<br />
Ischia continuaba hacia al norte, seguido por una<br />
cauda de gaviotas, que no se despegaron <strong>del</strong> barco<br />
ni un instante y hacían un esplendoroso contraste<br />
con el azul <strong>del</strong> cielo sin nubes. Finalmente, después<br />
de tres horas llegamos a nuestro destino, ahí descendimos<br />
en una lancha que nos llevó hasta el muelle<br />
de Panarea. El crucero regresaría por nosotros hasta<br />
dentro de quince días.<br />
Panarea era una pequeña isla, perdida en la<br />
inmensidad <strong>del</strong> mar homérico. En ese periodo, en la<br />
confabulario 67
isla sólo había un minúsculo hotel, con un carácter<br />
muy rústico, que rentaba a los turistas colchones de<br />
aire o hamacas para dormir, y una que otra habitación<br />
con camas. Los pocos turistas que llegaban, no traían<br />
un gran equipaje y generalmente eran recomendados<br />
por gente habitual <strong>del</strong> lugar, ¡pero eso sí!, nunca<br />
olvidaban el traje de baño que no se quitaban ni para<br />
dormir, pero sí para asolearse, sobre todo los turistas<br />
europeos, quienes no conoce el pudor nuestro.<br />
—Este lugar era un lugar muy exclusivo e íntimo,<br />
su orografía montañosa, y el azul <strong>del</strong> mar bañaban<br />
todo su contorno y lo convertían en un lugar espectacular<br />
para todos aquellos que ansiaban tocar el cielo y<br />
el fondo <strong>del</strong> mar, al menos durante sus vacaciones.<br />
—La dueña <strong>del</strong> hotel era la señora Milena, ella era<br />
tan gorda, que cuando pasaba se cubría el paisaje con<br />
su sombra, pero tenía un carácter amable y generoso,<br />
era muy bonachona. Además, cocinaba como un<br />
ángel y su belleza era indiscutible: piel blanca, ojos<br />
aceitunados enormes, parecían dos piedras tan verdes<br />
como la cresta de la isla en primavera, tenía una<br />
mirada profunda como el océano, pero su estancia<br />
en la isla le había dado un tono bronceado a su piel<br />
que la hacía más hermosa; parecía una madona pintada<br />
por Sandro Botticelli. En cambio, Carlo el esposo,<br />
era bastante escuálido pero correoso, tenía una pinta<br />
de haber sido en su juventud buen mozo y mujeriego;<br />
él era mayor que Milena algunos años, sus ojos tenían<br />
un brillo extraño y su carácter siempre era alegre, muy<br />
bromista, nunca perdía la oportunidad de meterles<br />
mano a las caderas de las turistas; hábito que realizaba<br />
con gran familiaridad; las turistas se sentían<br />
alagadas con sus amistosas y coquetas caricias. Por<br />
su lado Milena, aceptaba esos desplantes de Carlo,<br />
porque los tomaba como un cumplido de bienvenida<br />
a las turistas.<br />
—¡Agasájate querido, que es lo único que te<br />
queda, decía Milena, con una sonrisa un tanto cuanto<br />
socarrona!<br />
—Carlo cantaba todo el día, era obvio que él hacia<br />
honor a su origen napolitano. Durante la mañana,<br />
ayudaba en todo a Milena; ellos hacían una bonita<br />
pareja. Él, por las tardes, se hacía a la mar religiosamente,<br />
tarareando diferentes arias en dialecto napolitano;<br />
él afirmaba que con el canto, atraía a los peces.<br />
En el hotel se consumía lo que él pescaba, y también<br />
compraba en alta mar, a otros pescadores, para completar<br />
su ración. Todo era muy fresco: pez dorado, pez<br />
luna, curbina negra, lenguado, boquerones, pargos,<br />
merluzas, dargos, mero, salmonete, pulpo, langosta,<br />
abulón, calamares, almejas y ostiones de todo tipo<br />
y tamaños.<br />
Su lancha, la que él mismo había bautizado con<br />
el nombre de Sirena, era blanca con vivos amarillos<br />
y rojos, ella se deslizaba lenta y cadenciosa sobre la<br />
superficie y reflejaba su esbeltez, contrastante con<br />
el cobalto <strong>del</strong> mar, tenía un motor silencioso, fuera<br />
de borda. En la oscuridad de la noche, su lámpara de<br />
gasolina, parecía una luciérnaga centellante. A distancia,<br />
la embarcación dibujaba su silueta iluminada por<br />
las explosiones <strong>del</strong> volcán Strombolí, que eructaba<br />
fuego, mínimo tres veces por la noche.<br />
Éste es un volcán aún activo de una de las islas<br />
Eolias. A este archipiélago pertenece a Panarea, con<br />
68 El Búho
3.4 km es la isla más pequeña <strong>del</strong> archipiélago, y también<br />
la más antigua formación geológica. Es una isla<br />
rica en paisajes sorprendentes y geologías extrañas<br />
Llamada originalmente Eounymos, que significa “la<br />
que está a la izquierda” respecto a Lipari.<br />
Aquí, en la oscuridad de la noche, las estrellas<br />
parecieran estar más cerca de la tierra, debido a la<br />
transparencia <strong>del</strong> aire; cualquiera podía tocarlas con<br />
las manos. En Panarea no había otra cosa que contemplar,<br />
más que el firmamento y escuchar el canto<br />
de los grillos o cigarras que resonaban sobre las rocas,<br />
el canto de las aves que pernoctaban en la isla.<br />
Durante el día, se podía nadar, bucear, comer y<br />
respirar el perfume resinoso y <strong>del</strong>icado de los arbustos<br />
y la hierba húmeda, que el viento agitaba en torno<br />
a la isla.<br />
Aquí en la caleta de Panarea, cada turista buscaba<br />
su propio lugar íntimo, y sólo se reunía con los demás<br />
en el hotel, para tomar los alimentos, dos veces al<br />
día: mañana y tarde. Los turistas tenían todo el tiempo<br />
para disfrutar <strong>del</strong> lugar. Mientras las costas de la<br />
isla se iban tiñendo con una claridad dulce y suave,<br />
como la piel y los labios carnosos de Milena; todo se<br />
pintaba de colores azul, verde y grises, como los cantiles<br />
inmarcesibles de la isla. Las pocas nubes que se<br />
formaban, desaparecían a la velocidad <strong>del</strong> viento que<br />
las arrastraba paulatinamente, empujadas por el soplo<br />
que venía <strong>del</strong> sur mediterráneo.<br />
Nosotros en compañía <strong>del</strong> abuelo exploramos toda<br />
la isla. La cima más alta de Panarea se llama Pizzo <strong>del</strong><br />
Corvo, y desciende gradualmente hacia el oriente con<br />
terrazas cultivadas con trigo y olivos, mientras que el<br />
Gonzalo Cabrera<br />
confabulario 69
lado occidental de la isla es inhóspito y deshabitado.<br />
La población de Panarea se concentra en tres puntos,<br />
San Pietro, embarcadero donde llegan los aliscafos de<br />
línea regular, Ditella al nordeste y Drauto al sudeste.<br />
La zona oeste de la isla está deshabitada y ni siquiera<br />
existe un sendero de circulación, los cantiles se hunden<br />
verticales, en lo profundo <strong>del</strong> mar.<br />
Todos los días disfrutábamos de aquel paisaje<br />
luminoso, transparente y cálido con sus escasas<br />
playas. Desde muy temprano, los turistas escogían<br />
cada uno su lugar predilecto, que los demás respetaban<br />
a lo largo <strong>del</strong> día. A unos cien metros<br />
<strong>del</strong> muelle, había una enorme roca plana y<br />
un poco inclinada, parte de aquella especie<br />
de plancha caliza y cacariza media sumergida<br />
en el agua, era bañada de tanto en tanto, por<br />
el suave oleaje. El que llegar a ella, primero,<br />
era el más privilegiado durante el día. A pesar<br />
de los pocos turistas, nosotros procurábamos<br />
levantarnos temprano, para disfrutar de esta<br />
plataforma natural, pero también la compartíamos<br />
con la tedesca 1 como le llamaban a Brigita;<br />
era una escritora alemana. Su equipaje era una<br />
maleta de libros que disfrutaba, ella cuando no<br />
estaba leyendo, estaba nadando. Era una esbelta<br />
y escultural valquiria de ojos azul intenso como<br />
si se los hubiesen pintado con el agua <strong>del</strong> mar;<br />
además era muy solitaria, Brigita siempre buscaba<br />
los lugares más apartados para leer, nadar<br />
y asolearse, completamente desnuda. A mis amigos<br />
Pancho, Pablo y Pedro les gustaba atisbar;<br />
ella intuía el despertar de nuestro libido, y al vernos,<br />
con disimulo y condescendencia dejaba escapar<br />
una sutil sonrisa aprobando nuestra osadía. Nosotros<br />
ya no éramos tan niños, teníamos entre los diez y<br />
doce años, pero ya se nos paraban los pelos de punta<br />
con las muchachas.<br />
Después de nadar, aquella hermosa sirena, salía<br />
<strong>del</strong> agua cristalina, para asolearse sobre las doradas<br />
rocas; se cubría parte los glúteos con una toalla y leía<br />
horas y horas, libro tras libro, con los senos sobre la<br />
roca o sobre la escasa playa. Le gustaba hacer anotaciones<br />
en su libreta, que siempre tenía a su lado.<br />
Había también, un señor con barba gris y tupida<br />
70 El Búho<br />
Margarita Cardeña
al que le decían el irlandés, quien se hacía presente<br />
a medio día, echándose clavados desde lo alto de<br />
un cantil, él llamaba la atención de todos. Su barba<br />
y patilla muy tupidas, dejaba asomar los ojos grandes<br />
y azules que irradiaban inteligencia y bonhomía.<br />
Milena decía que se trataba de un irlandés, que era de<br />
Londonderry, una ciudad al norte de Irlanda.<br />
También se dejaba ver, después <strong>del</strong> almuerzo,<br />
un pintor muy hermético, llamado Cremonini, quien<br />
sabía escoger con gran acierto los paisajes más<br />
hermosos para pintar sus cuadros, todos le decían<br />
maestro. Él llegaba por la mañana, con una gran tela,<br />
que amarraba al caballete para protegerla <strong>del</strong> viento<br />
y se disponía a pintar hasta las seis de la tarde. Sus<br />
mo<strong>del</strong>os casi siempre eran los propios parroquianos,<br />
la composición estaba integrada por grupos de personas<br />
que superponía al paisaje, como la típica familia<br />
italiana. Su obra se caracterizaba por una gama<br />
de colores cálidos, (rojos, rosas y también azules).<br />
Al terminar de pintar los personajes, dejaba escurrir<br />
un solvente que deformaba los rostros, dando la<br />
impresión de seres de otro planeta.<br />
Otro de los huéspedes, eran un matrimonio italiano<br />
con cuatro hijas de nuestra edad, que siempre usaban<br />
unas miniaturas de bikinis que apenas cubrían sus<br />
inocencias públicas. ¡Los bikinis les cubrían lo indispensable!<br />
—menos que una hoja de parra. Cremonini<br />
las pintó en todas las poses, ellas eran su máxima<br />
inspiración. Él las prefería cuando se asoleaban,<br />
seguramente por el monobikini que usaban, dejando<br />
al aire los pequeños senos púberes. Mis amigos y yo,<br />
nos excitábamos al igual que el artista, como buenos<br />
voyeristas. ¡Al menos eso pensábamos nosotros!...<br />
Yo prefería <strong>del</strong>eitarme con la desnudes de la alemana,<br />
y ver pintar al artista, sobre todo, admiraba<br />
la facilidad con que aplicaba los colores. Siempre<br />
que podía, le echaba un ojo con mucha discreción,<br />
ya que el artista se ponía nervioso cuando se daba<br />
cuenta que lo estaban observando. Cada vez que<br />
eso ocurría, dejaba de pintar y fumaba su enorme<br />
puro, tenía la costumbre de dar vueltas en torno a<br />
la obra, con las manos entrelazadas atrás <strong>del</strong> cuerpo<br />
y la cabeza incrustada en el pecho; daba vueltas<br />
y vueltas al caballete como león enjaulado, hasta que<br />
el intruso desaparecía y entonces continuaba con su<br />
trabajo pictórico.<br />
¡Todos los turistas tenían <strong>algo</strong> que hacer en<br />
Panarea! Algunos se dedicaban a leer, charlar y dormir<br />
o simplemente disfrutaban <strong>del</strong> descanso, mientras<br />
otros aprovechaban al máximo los privilegios que les<br />
proporcionaba la naturaleza. Al caer la tarde todos<br />
parecían camarones hervidos; ya habían perdido el<br />
color lechoso con el que habían llegado.<br />
Desnudarse en Panarea, era un hábito común.<br />
La relación social entre los turistas era la de una<br />
gran familia; la comunicación entre los extranjeros<br />
que no hablaban mucho italiano, se manifestaba con<br />
una simple sonrisa o una inclinación de cabeza.<br />
El irlandés era un señor alto y flaco que parecía<br />
un quijote escandinavo, blanco como un cirio; todos<br />
decían que era la primera vez que venía a Panarea. Él<br />
no hablaba italiano y cuando necesitaba <strong>algo</strong> sacaba<br />
su diccionario para pedir las cosas. Un buen día, todos<br />
advirtieron su ausencia. Los dueños <strong>del</strong> hotel y los<br />
confabulario 71
turistas extrañados, comenzaron a buscarlo por toda<br />
la isla. Carlo incluso, le dio varias vueltas a la isla en<br />
su lancha, sin ningún resultado. Por la tarde se avisó<br />
de inmediato a la Guardia Costera, por el único medio<br />
con el que contaba la isla: una banda corta de radioaficionado.<br />
La guardia prometió llegar al día siguiente,<br />
pero les informó, que si no aparecía esa noche, después<br />
sería más difícil encontrarlo vivo.<br />
Al día siguiente, todos los turistas a primera hora,<br />
se dieron a la tarea de buscar por tierra, alborotando<br />
las aves que habitaban en la maleza escasa y erizada<br />
de la isla.<br />
Esa mañana el abuelo nos invitó a bucear para<br />
sacar percebes, ostiones o erizos de mar, que Milena<br />
cocinaba muy sabroso. Nos alejamos en nuestro colchón<br />
flotante a unos mil metros hacia el oeste <strong>del</strong><br />
muelle, y en una de tantas zambullidas, el abuelo Max,<br />
nos pidió que lo siguiéramos al fondo, donde se veía<br />
un cuerpo enredado entre las algas, luego nos pidió<br />
que le ayudáramos a sacarlo. Pedro y yo fuimos los<br />
únicos que pudimos llegar hasta el fondo donde estaba<br />
el cuerpo —sin duda a una profundidad de dieciocho<br />
brazadas nuestras—. Con dificultad logramos<br />
subir el cuerpo al colchón salvavidas, para después<br />
arrastrarlo a nado hasta la caleta de Panarea.<br />
Llegamos al muelle como héroes, con aquel cuerpo<br />
sin rostro y con las tripas de fuera. De inmediato,<br />
todos se amontonaron en torno al cadáver, que estaba<br />
desfigurado de la cara, sin ojos y el vientre reventado,<br />
el cuerpo despedía ya, un olor muy desagradable, bajo<br />
el sol bravo de aquel día quemante y sin viento. Carlo<br />
lo cubrió con una sábana y comentó a los ahí presentes,<br />
que el cuerpo no flotó, porque los peces le habían<br />
desgarrado el estómago. ¡Es probable, agregó, que lo<br />
haya atacado una morena, por este desgarramiento<br />
que tiene en la pantorrilla izquierda!<br />
Por sus barbas pensamos que se trataba <strong>del</strong><br />
irlandés. Todos miraban aquel cuerpo, rígido, verdosos<br />
y deslavado; sus labios <strong>del</strong>gados y desgarrados<br />
mostraban la dentadura, sin pronunciar palabra.<br />
Desgraciadamente su diccionario ya no le sería útil, ni<br />
para explicar la causa de su muerte.<br />
Ese día por la tarde, llegaron los carabinieri, quienes<br />
venían acompañados de soldados de la marina<br />
y un médico legista, además, con media docena de<br />
buzos para buscar al desaparecido. Cuando llegaron,<br />
a las tres de la tarde, el cuerpo, con el calor había acelerado<br />
su descomposición y despedía un olor hediondo<br />
y nauseabundo. De inmediato cuestionaron a todo<br />
mundo, y subieron el cadáver envuelto en una bolsa<br />
de plástico negra. Pero la noticia más desagradable<br />
que nos sorprendió, fue cuando la policía pidió que:<br />
“quienes sacaron el cadáver, tenían que acompañarlos<br />
a Palermo, mientras se hicieran la autopsia y las<br />
investigaciones pertinentes”. Milena desconcertada<br />
exclamó: !Mamma mía! 2 ¿Ma, perché i bambini? 3<br />
Carlo, les dijo que no era justo nuestra detención,<br />
que debían estar agradecidos, ya que i mexicani 4 les<br />
ahorraron el trabajo de la búsqueda; sin embargo, el<br />
capo de la policía contestó: ¡Questa é la legge signori,<br />
inoltre! 5 ¡questo uomo non ha faccia! 6 ¡Para la policía,<br />
nosotros éramos sospechosos!<br />
Al caer la tarde, salió la fragata de la Guardia<br />
Costera, —gris como una carroza fúnebre— la que<br />
72 El Búho
llevaba al hombre sin rostro, a la morgue, y a nosotros<br />
también, pero en calidad de detenidos. El semblante<br />
<strong>del</strong> abuelo se derrumbaba, su ánimo y su espíritu taciturno<br />
flaqueaban por momentos. Él no podía ocultar<br />
su preocupación, estaba arrepentido por habernos<br />
involucrado en aquel descubrimiento truculento. Nos<br />
despedimos de los amigos que hicimos ahí, quienes<br />
nos veían como verdaderos héroes incomprendidos.<br />
La tedesca se despidió de mí con un tierno beso,<br />
mientras yo me incendié en el acto, como una tea.<br />
En silencio me pregunté: ¿Por qué Poseidón, que tiene<br />
todo el poder sobre el océano, permitió que sus fieras<br />
se arrojaran contra el indefenso irlandés, y de paso nos<br />
flageló, con tales consecuencias?<br />
Ya en cubierta, con la brisa <strong>del</strong> mar, se esfumaban<br />
y se perdían las esperanzas de volver a Panarea. Con<br />
tristeza nos despedimos de aquel maravilloso<br />
y perdido paraíso y dijimos adiós a los amigos, y<br />
los suculentos manjares que día a día cocinaba<br />
la Donna Milena 7 . Por un lado, todo aquel panorama<br />
se iba desvaneciendo junto con nuestras<br />
ilusiones, y por el otro, nos acosaban los malos<br />
augurios. La fragata giró rauda y veloz, cual<br />
albatros, mecido en el azul <strong>del</strong> cielo. La propela<br />
de la fragata, como se le conoce comúnmente<br />
a la hélice, dejaba una estela circular de espesa<br />
espuma, que se disolvía en lo oscuro <strong>del</strong> mar,<br />
al igual que nuestras interrumpidas vacaciones.<br />
Las gaviotas nos seguían a escasos treinta<br />
metros, y algunas chillaban y se peleaban por<br />
un pez atrapado. Teníamos la ligera sospecha<br />
que algunas de ellas, nos habían seguido desde<br />
Messina. ¡Probablemente la Guardia Costera las<br />
utilizaba como espías a su servicio....! ¿No lo<br />
creen ustedes?<br />
1 La alemana<br />
2 Madre mía<br />
3 Pero porqué los niños<br />
4 Los mexicanos<br />
5 Esta es la ley señores<br />
6 Este hombre no tiene rostro<br />
7 La señora Milena<br />
María Emilia Benavides<br />
confabulario 73
Francisco Javier Arroyo<br />
Jesús Anaya<br />
Ese viernes no hubo clases, así que<br />
acompañé a mi madre al centro de<br />
la ciudad, a la plaza de “La Santísima”,<br />
detrás <strong>del</strong> Palacio Nacional, ahí<br />
había unos negocios donde vendían chiles<br />
secos, semillas y otros productos <strong>del</strong> ramo.<br />
Cuando mi madre, elaboraba mole estilo<br />
oaxaqueño, compraba los ingredientes ahí,<br />
así que mientras la esperaba, me senté en<br />
la banqueta, había unas tablas de triplay<br />
que obstruían la visión a una obra en construcción<br />
en el predio contiguo, me asomé a<br />
través de un resquicio miré la excavación,<br />
había un trascabo y dos camiones de volteo, aproveché que<br />
nadie me observaba y me introduje, llegué a la excavación, a<br />
mis casi doce años y con la ilusión de ser algún día, arqueólogo,<br />
era mi oportunidad, dí un salto directo al agujero, nunca<br />
supe si esa excavación había sido parte <strong>del</strong> proyecto Templo<br />
Mayor, pues siete meses antes habían encontrado muy cerca<br />
de ahí, en la esquina de República de Argentina y Guatemala,<br />
el monolito de la diosa Coyolxauhqui (cara pintada con cas-<br />
74 El Búho
cabeles), con lo cual dio inicio el proyecto arqueológico<br />
urbano más importante de nuestro país.<br />
Tomé un madero y comencé a escarbar, encontré<br />
varios huesos, luego hallé un cráneo lleno de<br />
tierra, los metí en la bolsa de mi madre y salí, sin<br />
evitar ensuciarme, mi madre me esperaba furiosa,<br />
cuando llegamos a casa, me dediqué a limpiar<br />
los huesos, cuidé que nadie me viera, después los<br />
guardé en una caja debajo de mi cama.<br />
En la noche soñé que viajaba en la parte superior<br />
de un camión de volteo repleto de tierra<br />
húmeda, se dirigía a un lugar desolado, la descargaba<br />
sobre montones de restos humanos, algunos<br />
crujían, los cráneos movían sus mandíbulas<br />
como queriéndome morder, otros lanzaban espantosos<br />
alaridos, desperté sobresaltado, ya no<br />
pude dormir.<br />
Esa semana anduve intranquilo, despistado y<br />
temeroso.<br />
La noche <strong>del</strong> 24 de octubre de 1978, escuché<br />
ruidos debajo de mi cama, me asomé, <strong>algo</strong> estaba<br />
ahí, sentí su mirada, de ambas cuencas, surgió<br />
una intensa luz, era el cráneo; lleno de terror salí<br />
de mi habitación para introducirme al baño, en<br />
donde me quedé toda la noche.<br />
Eran las siete de la mañana cuando mi padre se<br />
percató de mi presencia en el baño, me preguntó:<br />
-¿por qué te quedaste dormido aquí?, ¿qué te<br />
pasó?<br />
Contesté:<br />
-Lo que pasa es que tenía un dolor de estómago<br />
muy fuerte, entré al baño y me venció el sueño.<br />
Ese día mi distracción fue total, el maestro Jacinto<br />
me previno varias veces de que pusiera atención<br />
o mandaría un citatorio a mis padres.<br />
Cuando llegué a casa, se encontraba el camión<br />
recolector de basura en la calle, decidido, traté de<br />
deshacerme de los huesos, pero al sacarlos, rodaron<br />
por el piso, haciendo tremendo escándalo,<br />
mi madre gritó para preguntar el origen <strong>del</strong> ruido,<br />
contesté que no pasaba nada, al momento de sacar<br />
la caja a la calle, el camión recolector ya se había<br />
marchado, me encontré de frente a mi padre,<br />
quien llegaba de sus labores diarias, me cuestionó<br />
sobre la caja, tuve que mentir, aludiendo que se<br />
trataba de un material para la escuela.<br />
En la noche no quería entrar a mi habitación,<br />
pero lo tuve que hacer, me senté sobre mi cama,<br />
me quedé dormido con la luz encendida, ya entrada<br />
la noche comenzaron los ruidos, me armé<br />
de valor, miré de frente el cráneo que permanecía<br />
con las cuencas encendidas, de pronto ya no sentí<br />
miedo, era increíble verlo de cerca, meticulosamente<br />
lo revisé, centímetro a centímetro, noté algunas<br />
cicatrices en la parte frontal, otra a un lado<br />
de la cuenca derecha, además algunas marcas en<br />
la barbilla, me quedé conmovido ante mis preguntas,<br />
¿quién fue?, ¿dónde y en qué época vivió?, me<br />
venció el sueño.<br />
Al día siguiente ante los primeros rayos <strong>del</strong> sol<br />
que entraban por mi ventana, se encontraba ahí,<br />
sobre la cama, lo miré, me miró, abrió su mandíbula<br />
para decirme: cualli tonaltin, después sabría<br />
su significado (buenos días), quise salir corriendo<br />
confabulario 75
de mi habitación a causa <strong>del</strong> miedo, sin embargo<br />
me enfrenté a él, y pregunté:<br />
-¿Quién eres?, ¿Qué quieres?<br />
Contestó:<br />
-Tetlepanquetzal……Tetlepanquetzal.....ne notoca…Tetlepanquetzal<br />
(me llamo Tetlepanquetzal),<br />
ya no habló más, hice anotaciones en una libreta,<br />
salí de casa rápidamente.<br />
En la biblioteca de la escuela consulté las enciclopedias<br />
de Historia de México y México a través<br />
de los siglos, era tarde cuando llegué a casa, esa<br />
noche no hubo ruidos, dormí placenteramente,<br />
tuve un sueño muy extraño, había mucha gente, la<br />
mayoría vestía con ropas coloridas y plumajes extravagantes,<br />
mi rostro estaba pintado de carmín,<br />
participaba en un ritual muy extraño frente a una<br />
enorme pirámide, portaba vestimentas con piel<br />
de jaguar y sobre mi cabeza, amarrada con tiras de<br />
piel, una cabeza de águila, sostenía con mi mano<br />
derecha un garrote con puntas de piedras filosas<br />
(macahuitl), seguramente era un guerrero águila<br />
(cuauhpilli), en la ceremonia se encontraban varios<br />
hombres atados de pies y manos, alguien con<br />
otra vestimenta y con plumas de varios colores<br />
realizaría una especie de ceremonia, llenando de<br />
incienso el lugar, se escucharon unos gritos ensordecedores,<br />
justo en ese momento desperté sobresaltado,<br />
empapado en sudor; ese día, después<br />
de clases continué con mi investigación, consulté<br />
un diccionario náhuatl, traté de aprender algunas<br />
palabras, y no fue sino hasta las 7:30 de la noche<br />
cuando dejé la biblioteca, nuevamente salí a toda<br />
prisa rumbo a mi casa, me regañaron y me fui a<br />
mi recámara sin merendar, nuevamente acepté<br />
mi castigo.<br />
Era de madrugada cuando comenzaron los<br />
ruidos, saqué el cráneo e inicié un diálogo, le pregunté<br />
si en verdad era Tetlepanquetzal, el señor de<br />
Tlacopan, primo de Cuauhtémoc (águila que cae<br />
sobre su presa), le pregunté, además, que si él<br />
había peleado en contra de los invasores españoles,<br />
que saquearon el oro de la Gran Tenochtitlan,<br />
quise preguntarle sobre Hernán Cortés, pero al<br />
ver que sus ojos se iluminaron, guardé silencio,<br />
lo escuché:<br />
-Quema… ne… Tetlepanquetzal… (si soy<br />
Tetlepanquetzal).<br />
Me quedé paralizado de asombro, no podía<br />
creer, estaba frente a un personaje importante<br />
en la historia de nuestros antepasados, un testigo<br />
presencial de la conquista de nuestro territorio<br />
prehispánico, un hombre cercano a Cuauhtémoc,<br />
volví a preguntar:<br />
-¿Hablas español?<br />
Dijo:<br />
-Sí, barbados hablar, aprender, Malintzin Tenépatl<br />
(mujer de Hernán Cortés), Huey Tlatoani<br />
Cuauhtémoc (Gran gobernante águila que cae<br />
sobre su presa) hablar dioses, resistir ataque, señal<br />
noche, Huitzilopochtli, luz de la noche canto<br />
de guerra.<br />
No entendía en su totalidad lo que me decía,<br />
saqué mis apuntes y creo que a lo que se refería, era<br />
a que en ese período surcó por el cielo un cometa<br />
76 El Búho
y ellos habrían entendido el paso de éste, como<br />
una señal <strong>del</strong> dios de la Guerra (Huitzilopochtli)<br />
para enfrentar a los españoles, encabezados por<br />
Hernán Cortés, continuó:<br />
-Quetzalcoatl, dios dador vida, redentor, anunció<br />
el mal, barbados mal <strong>del</strong> sur, hijos de Coatlicue<br />
y de Mixcoatl, llegados para sacrificar hijos de Tonatiuh.<br />
Robar metal amarillo, robar figuras de dioses,<br />
matar niños, jóvenes, ancianos, Tenochtitlan<br />
luego ser lugar de fuego, Cuauhtémoc llamó a<br />
sus alianzas, Tetlepanquetzal de Tlacopan traer<br />
cientos guerreros águilas (cuauhpipiltin) y jaguares<br />
(ocelopipiltin), valientes defender<br />
pueblo y dioses y a Tlatoani, vencimos<br />
a la noche, barbados huir, levantamos<br />
murallas, ciudad, adoración a Huitzilopochtli<br />
y Xipe Tótec, ceremonia de<br />
Tlacaxipehualiztli (sacrificios humanos<br />
antes de la primavera), 22 barbados<br />
prisioneros, desollados, ofrecidos para<br />
vencer en la guerra, Tlaloc envió purificación<br />
año conejo, 21 días cayó agua,<br />
casas inundadas, Tlaloc mandó señal<br />
para ganar guerra. Muchos ahogados,<br />
Huey Tlatoani Cuauhtémoc, preparar<br />
500 cuauhpilli (guerrero águila), 1200<br />
ocelopilli (guerrero jaguar), 3000 macehualtin<br />
(guerreros resistentes), barbados<br />
regresar, tlaxcaltecas regresar por<br />
venganza, 135 000 hombres en cabeza,<br />
después barbados, muchos caballos,<br />
perros hambrientos, cañas de fuego, todos<br />
atacar a los dioses, Quetzalcoatl molesto hizo<br />
llamado a Tlatoani valiente, guerra de 80 días, resistencia<br />
de guerreros, hambre, peste negra, agua<br />
fétida, muchos muertos, no rendir ante barbados,<br />
Huitzilopochtli mandar señal, Metztli (luna) negra<br />
seis días, Tlatoani, pedir ayuda, Tlacopan quedar<br />
en ruinas, yo Tetlepanquetzal pelear, atrapar cinco<br />
barbados, tenerlos en casa de Cuauhtémoc 60 días,<br />
aprender de ellos, lengua, armas, pólvora (polvo<br />
que enciende), ceremonia de ayuda a Coatlicue,<br />
5 barbados sacrificados, pocos vivimos, atrapar,<br />
encerrar Tlatoani Cuauhtémoc y Tetlepanquetzal.<br />
César Mancera<br />
confabulario 77
Se escuchó el cerrojo de la puerta, lo lancé por<br />
debajo de la cama. Era mi madre, quien preguntó<br />
el motivo de los cuchicheos, me pidió que me durmiera,<br />
contesté que sí, me quedé completamente<br />
dormido; soñé una hermosa ciudad prehispánica,<br />
llena de colores, con gran actividad, miles de personas<br />
cruzaban las hermosas calles empedradas,<br />
hacia el oriente se admiraban los hermosos volcanes:<br />
Popocatépetl (cerro que humea) e Iztaccíhuatl<br />
(mujer blanca), veía una abundante vegetación,<br />
hermosos canales que cruzaban la ciudad, el cielo<br />
azul, lleno de variadas aves de muchos colores. Yo<br />
portaba un hermoso pectoral de plumas de quetzal,<br />
color turquesa, muñequeras, orejeras, espinilleras,<br />
aretes, anillos, collares con glifos de varios<br />
dioses, todos de oro laminado, portaba además<br />
taparrabo con diseño tolteca, capa con motivos<br />
guerreros y un elegante penacho elaborado en<br />
Tlacopan, (lugar de plantas floridas), con plumaje<br />
de aves traídas de Xochimilco, Texcoco y Mixquic,<br />
en mi sueño aparecían varios guerreros águilas y<br />
jaguares, todos uniformados y bien alineados, esperaban<br />
la orden <strong>del</strong> Huey Tlatoani Cuauhtémoc<br />
quien se encontraba sobre un basamento circular,<br />
Adolfo Mexiac<br />
78 El Búho
me encontraba a su lado derecho, me miraba, me<br />
llamaba Tetlepanquetzal, señalaba con su dedo índice<br />
hacia el oriente donde se apreciaban nubes<br />
de polvo a lo lejos, me decía: Quetzalcoatl huala<br />
Tenochtitlan (Quetzalcoatl viene a Tenochtitlan),<br />
miraba a lo lejos, de repente miraba al Tlatoani y<br />
ya su rostro era el de una calavera con las cuencas<br />
llenas de fuego, miraba toda la ciudad en ruinas y<br />
mucha gente muerta tirada sobre la plaza principal,<br />
a decir verdad ése ha sido el peor sueño que<br />
he tenido.<br />
A la siguiente noche, continué escuchando a<br />
Tetlepanquetzal, me dijo que permanecieron por<br />
más de cinco días encerrados en la propia casa<br />
de Cuauhtémoc, al sexto día Malinche (así le llamaban<br />
a Hernán Cortes, por ser este dueño de<br />
Malintzin) habló con ellos a través de la traductora,<br />
la propia mujer de Cortés, fue quien les conminó a<br />
entregar los tesoros escondidos, se refería al oro.<br />
Continuó su historia:<br />
-Huey Tlatoani Cuauhtémoc sufrir por pueblo,<br />
todo se acabó, barbados destruir a los dioses, Coatlicue,<br />
Quetzalcoatl, Huitzilopochtli, Mictlantecuhtli,<br />
Tlaloc, Tezcatlipoca, todos hundidos en el agua,<br />
mancillados, Cuauhtémoc no reveló la ubicación<br />
<strong>del</strong> oro, todo quedó guardado en casa de él, bajo<br />
tierra, con dirección a Huizachtecatl, nos quemaron<br />
pies, manos, valiente Tlatoani, guardó silencio,<br />
Mictecacihuatl (Señora de la muerte), cuidar<br />
nuestros huesos después de morir, hubo ceremonia,<br />
llegar a inframundo, solo carne desaparece,<br />
alma pertenece al aire, al aspiro, evocar muertos,<br />
no se van, quedan con nosotros.<br />
Le pregunté:<br />
-¿Qué quieres que haga por ti?<br />
Las cuencas destellaron un azul intenso, me<br />
contestó:<br />
-Cerca de donde me encontraste, está el Huey<br />
Tlatoani Cuauhtémoc, una vez que nos quemaron<br />
los pies y las manos, Malinche nos colgó de<br />
un árbol, nos tiraron en una fosa y nos cubrieron<br />
de lodazal, encuéntralo, sólo así podrá cumplirse<br />
el deseo <strong>del</strong> Tlatoani de regresar a la vida, al aire,<br />
al sol, al agua.<br />
Al día siguiente, muy temprano, me dirigí a la<br />
Plaza de la Santísima, mi decepción fue mayúscula<br />
al ver que en lugar de la excavación se encontraban<br />
unas jardineras de terrazos; pregunté a algunas<br />
personas que hacían limpieza en el lugar, no<br />
supieron, le pregunté a un conductor de camión,<br />
quien me contestó que la tierra de la construcción<br />
estaba siendo descargada en los tiraderos de Santa<br />
Cruz Meyehualco, al oriente de la ciudad, entristecido<br />
me fui a mi casa.<br />
En la noche, me encontraba pensativo, los ruidos<br />
se escuchaban bajo mi cama, no quise hablar<br />
con Tetlepanquetzal, pensaba que lo había decepcionado,<br />
al no haber podido recuperar al Huey<br />
Tlatoani Cuauhtémoc.<br />
Al día siguiente, sábado, muy de mañana,<br />
abordé un camión y me fui a Santa Cruz Meyehualco,<br />
llegué rápido.<br />
Efectivamente, había bastantes camiones, tanto<br />
de recolección de basura como de escombros,<br />
confabulario 79
así que desde lejos se podían apreciar los montículos<br />
de ladrillos, tierra, material de desecho,<br />
basura y demás, todo mojado, pues había llovido<br />
toda la noche.<br />
Recorrí casi todo el lugar sin hallar nada,<br />
era más de medio día y me encontraba fatigado,<br />
enlodado, hambriento, sediento, acalorado y sobre<br />
todo desanimado, creí que todo había sido<br />
en vano.<br />
Sentí que era momento de retirarme, pero, sobre<br />
un montículo divisé una madera rectangular<br />
con pedazos de vidrios oscuros incrustados en las<br />
orillas, estaba llena de lodo, con dificultad, la limpié,<br />
concluí que esa madera, era un macuahuitl<br />
(macana con puntas de obsidiana, utilizada por<br />
los guerreros aztecas), continué buscando en<br />
el montículo, transcurrieron más de dos horas,<br />
fue entonces que topé con una roca esférica de<br />
mediano tamaño, el palo se hundió por un orificio,<br />
luego por otro, la limpié hasta descubrir que era<br />
un cráneo, encontré otros huesos, la tarde cayó,<br />
guardé todo dentro de un costal de yute que encontré<br />
por ahí, me retiré.<br />
Llegué de noche a casa, escondí el costal, esperé<br />
a que durmieran, comencé a revisar pieza<br />
por pieza.<br />
Limpié el cráneo, observé su mandíbula, <strong>algo</strong><br />
brillaba dentro de ésta, encontré un hermoso brazalete<br />
circular de oro laminado con un glifo de<br />
cabeza de águila en posición de ataque, además,<br />
muy bien envuelto, un rollo de papel amate pictografiado,<br />
lo desenvolví, aprecié algunos pasajes de<br />
la vida cotidiana de aquel personaje, los colores<br />
estaban muy bien conservados.<br />
Saqué a Tetlepanquetzal, coloqué los cráneos<br />
de frente, el foco de mi lámpara explotó, de sus<br />
cuencas surgieron luces de colores e iniciaron<br />
una charla bastante fluida en náhuatl, les pedí que<br />
guardaran silencio, mis padres podían escuchar y<br />
sería el fin, los puse en la caja de cartón y los metí<br />
debajo de la cama, me acosté, su charla continuó,<br />
no supe hasta qué horas, por que me quedé completamente<br />
dormido.<br />
A la mañana siguiente, me alistaba para ir a la<br />
escuela, cuando escuché una voz que me decía,<br />
tlazohcamati, tlazohcamati (gracias, gracias), era<br />
Tetlepanquetzal, me pidió que los regresara a su<br />
lugar de origen; envolví cada hueso con periódico,<br />
incluyendo el macuahuitl; la hoja <strong>del</strong> códice, la<br />
enrollé cuidadosamente y la introduje en la mandíbula<br />
de Cuauhtémoc y los cráneos con mantas,<br />
acomodé todo en una mochila, antes de esto,<br />
Cuauhtémoc me dijo:<br />
-Xocoyotl copitl, tlazohcamati, no teocuitlatl<br />
tica chantli, miquiztli, quiahuitl, metztli. (Hermano<br />
menor luciérnaga, gracias, mi oro está en casa,<br />
muerte, lluvia, luna, inframundo).<br />
Guardó silencio.<br />
La mañana estaba nublada, vestido con uniforme<br />
escolar y mochila al hombro, salí de casa,<br />
era un 3 de diciembre de 1978. Una vez que llegué<br />
al Museo de Antropología e Historia, tenía varios<br />
sentimientos encontrados, aún así, coloqué, sin<br />
que nadie me viera, la mochila frente a la enorme<br />
80 El Búho
puerta de cristal de aquel hermoso recinto, hogar<br />
de la historia nacional, crucé la arbolada, escuché<br />
a lo lejos un par de voces que al unísono decían:<br />
tlazohcamati (gracias), caminé, aprecié el hermoso<br />
Castillo de Chapultepec, me senté un rato, me<br />
fui a casa.<br />
Unos días después, mirando el noticiero televisivo<br />
junto a mi familia, dieron a conocer una<br />
sorprendente noticia:<br />
“Arqueólogos mexicanos encuentran restos <strong>del</strong><br />
emperador azteca Cuauhtémoc, así como de otro<br />
personaje de la época, ambos fueron hallados cerca<br />
<strong>del</strong> Templo Mayor; el Instituto de Cultura e Historia<br />
informó, que acompañado a estos, también<br />
localizaron un códice que puede dar a conocer la<br />
verdad sobre la vida y muerte de este gran héroe<br />
azteca, el último Huey Tlatoani”<br />
Me dirigí a mi habitación, mi madre preguntó:<br />
-¿A dónde vas hijo?<br />
Sonriendo, le contesté:<br />
-A estudiar Historia de México.<br />
Antes de encender la luz de mi recámara, miré<br />
la repisa lateral, ahí se encontraba el brazalete<br />
de oro, su brillo era intenso, se apreciaba el glifo<br />
de la cabeza de un águila en posición de ataque,<br />
era <strong>del</strong> emperador Cuauhtémoc, el verdadero<br />
Guerrero Águila.<br />
Manuel González Serrano<br />
confabulario 81
letras libros revistas<br />
David Figueroa<br />
Santa Anna. Nuestra historiografía<br />
siempre ha tenido la característica<br />
de enseñarnos quiénes son los personajes<br />
nacionales catalogados como heroicos<br />
o malvados. Como nación, gozamos<br />
de grandes caudillos que han dado forma<br />
a nuestra actual vida contemporánea pero<br />
se ha vituperado a otros, cuyas acciones han<br />
sido un tanto negativas social, económica y<br />
políticamente hablando, pero en este contexto<br />
¿quién está libre de culpas?<br />
La presente lectura es un reconocido<br />
esfuerzo por tratar de colocar en un juicio<br />
más equitativo, a uno de los personajes<br />
Luckie<br />
más siniestros de la historia Patria, Antonio<br />
López de Santa Anna.<br />
A lo largo de su vida, este héroe, considerado por algunos<br />
un héroe nacional y por otros un traidor y vende patrias, tuvo<br />
a México comiendo de su mano a lo largo de casi tres décadas<br />
en las que fuimos víctimas de dos intervenciones extranjeras,<br />
pérdida de nuestro territorio (aunque no fue tal ya que fue consi-<br />
82 El Búho
derada una “venta”), una hacienda nacional en ruinas<br />
así como un intento por establecer una dictadura y,<br />
finalmente, la conquista de grupos centralistas y federalistas<br />
<strong>del</strong> poder político <strong>del</strong> país.<br />
La figura enigmática de Antonio López de Santa<br />
Anna fue sin duda de hipocresía y deslealtad pero<br />
tampoco podemos ignorar los escasos momentos<br />
de lucidez al frente de las batallas y los grandes proyectos<br />
(egocentristas también) que no se llevaron a<br />
cabo en su mandato, tales como la edificación de una<br />
“Victoria alada” (como nuestro mal llamado Ángel de<br />
la Independencia) y la convocatoria para comenzar<br />
a buscar lo que más tarde llevaría al encuentro con la<br />
letra y música de nuestro hermoso Himno Nacional.<br />
Para Fuentes Aguirre, nuestro autor, hablar a<br />
través de este “espléndido bribón”, como él le llama,<br />
es una forma de conocer hechos poco comentados y<br />
discutidos en la historia nacional. ¿Por qué dejar que<br />
Texas se separara tan fácilmente de nuestro país pretextando<br />
la no aplicación de la Constitución de 1824?<br />
¿Por qué si tuvimos a las tropas norteamericanas<br />
en nuestras manos no pudimos repeler la agresión<br />
que la que más tarde nos arrebataría más de la<br />
mitad <strong>del</strong> territorio? ¿Por qué Santa Anna anteponía<br />
los gallos, los vítores y las mujeres por encima de<br />
su Patria?<br />
Para quienes gustan de conocer facetas extrañas<br />
y poco conocidas de nuestros personajes nacionales,<br />
Santa Anna es sin duda una excelente opción ya que<br />
no sólo nos deja ver al personaje político, sino a la<br />
persona que guarda detrás y el porqué de muchas<br />
acciones que derivaron en lo que ya conocemos; algunas<br />
otras que si hubiesen sido llevadas a cabo, nuestro<br />
país sería otro, para bien o para mal.<br />
El análisis hecho a Santa Anna es negativo; no<br />
obstante, el autor procura no condenarlo de facto porque<br />
la historia nacional así lo decidió, sino hace una<br />
serie de juicios razonados de las acciones tomadas<br />
por él sin pasar por alto la difícil situación interna y<br />
externa que el país tenía antes, durante y después de<br />
los diferentes gobiernos que encabezó este Presidente<br />
de la República.<br />
Otros actores como Valentín Gómez Farías, Juan<br />
Álvarez, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, José<br />
Joaquín de Herrera, Anastasio Bustamante y José Justo<br />
Corro, entre otros, proporcionan un amplio espectro<br />
para contextualizar la novela y entender las constantes<br />
pugnas por allegarse <strong>del</strong> poder político.<br />
Las traiciones realizadas a nuestro país, no fueron<br />
hechas por un sólo hombre, en este caso Santa<br />
Anna, sino fueron una serie de cobardías por muchos<br />
más que nuestra historia no ha juzgado correctamente;<br />
esto es lo más importante que Armando Fuentes<br />
intenta aclararnos para que el lector haga su propio<br />
análisis y continúe investigando esa otra historia que<br />
no conocemos y que, en algunos casos, sólo nos quedamos<br />
con la visión que nuestro magisterio y el sistema<br />
educativo nos alecciona: los buenos y los malos,<br />
desde cierto punto de vista.<br />
Santa Anna. Ese espléndido bribón y la guerra de<br />
Estados Unidos contra México, esa infame bribonada.<br />
Armando Fuentes Aguirre “Catón”. Ed. Diana. 2012,<br />
659 pp.<br />
dfigueroah@yahoo.com.mx<br />
letras, libros y revistas 83
Martha Chapa<br />
La elaboración de un libro puede<br />
parecer fácil pero lo cierto es<br />
que encarna toda una aventura<br />
existencial, compleja y maravillosa al<br />
mismo tiempo.<br />
Por eso, Alejandro Ordorica y yo<br />
nos sentimos honrados de que nuestra<br />
Mesa soberana se haya presentado en el<br />
magnífico y exitoso marco de la XXXIV<br />
Feria Internacional <strong>del</strong> Libro <strong>del</strong> Palacio<br />
de Minería.<br />
Esta publicación fue auspiciada por<br />
el gobierno <strong>del</strong> estado de Puebla con<br />
motivo <strong>del</strong> 150 aniversario de la gloriosa<br />
batalla <strong>del</strong> 5 de mayo de 1862, cuando<br />
las tropas comandadas por Ignacio<br />
Zaragoza defendieron con denuedo<br />
nuestra soberanía y derrotaron a los<br />
invasores franceses que los superaban<br />
en número y en capacidad bélica.<br />
Martha Chapa<br />
84 El Búho
En la presentación de este libro tuvimos el<br />
gusto de que nos acompañara el director de<br />
Literatura <strong>del</strong> Consejo Estatal para la Cultura<br />
y las Artes de Puebla, licenciado Jorge Arturo<br />
Abascal Andrade, en representación de las autoridades<br />
de esa entidad.<br />
Mesa soberana transcurre por dos vertientes<br />
esenciales. La primera de ellas, que estuvo<br />
a cargo de Alejandro Ordorica, aporta el marco<br />
histórico e incluye algunos textos pertenecientes<br />
a escritos de la época. La segunda, aborda la<br />
gastronomía poblana y, en particular, esa proeza<br />
culinaria que son los chiles en nogada. Éste es<br />
el aspecto <strong>del</strong> que me ocupé y que me permitió<br />
conocer los mitos y verdades en torno a ese<br />
<strong>del</strong>icioso y simbólico platillo. Incluí, asimismo,<br />
un amplio y peculiar recetario con aportaciones<br />
de algunas personalidades poblanas, valiosas<br />
colegas <strong>del</strong> mundo de la gastronomía y prestigiados<br />
restaurantes, tanto poblanos como <strong>del</strong><br />
Distrito Federal.<br />
En Puebla, lo sabemos, se han registrado<br />
episodios de gran heroísmo y trascendencia histórica,<br />
que rebasan el ámbito estatal y alcanzan<br />
dimensiones nacionales. Por eso, a propósito de<br />
que se cumplió un siglo y medio <strong>del</strong> triunfo <strong>del</strong><br />
ejército mexicano en Puebla, quisimos evocar<br />
el entorno social, los valores y hasta las tradiciones<br />
o costumbres –incluida su exquisita gastronomía–<br />
que prevalecían a mediados <strong>del</strong> siglo XIX.<br />
Así fue como concebimos esta obra Alejandro<br />
y yo, mezclando y sazonando la historia, la<br />
literatura y los sabores que marcaron aquella<br />
gesta memorable.<br />
Dentro de la conjugación de expresiones<br />
artísticas que tanto aportan y embellecen a nuestro<br />
patrimonio cultural, incluidas las tradiciones<br />
gastronómicas, habría que mencionar el factor<br />
esencial e indispensable <strong>del</strong> mestizaje en sus más<br />
diversas variantes.<br />
En el caso de los chiles en nogada se materializa<br />
con toda claridad esa mezcla de culturas.<br />
Pero no sólo eso. Además, hubiera sido impensable<br />
su aparición sin una atmósfera popular y<br />
social donde reinaba el fervor nacionalista propio<br />
de la entonces reciente conformación de la<br />
nación mexicana. En este contexto ocurre la definición<br />
de una enseña nacional propia, la bandera<br />
tricolor, con su verde de independencia, su rojo<br />
de unión y su blanco de religión única, elementos<br />
cromáticos que retoma puntualmente el fogón<br />
conventual para plasmarlos en este guiso que es,<br />
además de exquisito, un disfrute para la vista.<br />
Cabe destacar la evidencia de que esta <strong>del</strong>icia<br />
culinaria nace bajo la influencia cultural no sólo<br />
<strong>del</strong> barroco, que de por sí rellenaba el platillo y<br />
lo adornaba por fuera, exhibiendo los tonos de la<br />
bandera de México, sino que también se observa<br />
en él la ascendencia <strong>del</strong> neoclásico en su esbelta<br />
y elegante verticalidad.<br />
Tales factores, sumados los frutos de la temporada<br />
que emergen de la propia tierra poblana,<br />
letras, libros y revistas 85
maravillosa y heroica que mantiene en su poder<br />
la joya de la corona de nuestra cocina.<br />
Me despido con la convocatoria para saborear<br />
este gran invento que podríamos calificar<br />
de prodigioso. Ya decía el francés Brillat-Savarin:<br />
“más contribuye la creación de un nuevo platillo,<br />
que el descubrimiento de una nueva estrella”.<br />
Los convoco a profundizar en el conocimiento<br />
de la historia poblana y a preparar y degustar<br />
ese <strong>del</strong>icioso invento gastronómico.<br />
luego entreverados con la sensibilidad y la imaginería<br />
humana, generaron una refinada herencia<br />
culinaria. Un platillo, en síntesis, sellado por el<br />
barroco y el neoclásico, el mestizaje indígenaespañol<br />
y ese nacionalismo en erupción. Todo un<br />
milagro que se origina en la cocina de Puebla.<br />
Es así como los sabores independientes y<br />
soberanos presentes en este platillo constituyen<br />
un manjar emblemático. En su hechura, en su<br />
presentación, en el insuperable gusto que generan,<br />
se concentran siglos de historia y de cultura,<br />
de tierras remotas, de regiones trasatlánticas y,<br />
sobre todo, de los campos de América, de México<br />
en particular y, para mayor precisión, de la Puebla<br />
http://www.marthachapa.net/<br />
enlachachapa@prodigy.net.mx<br />
Twitter: @martha_chapa<br />
Facebook: Martha Chapa Benavides<br />
86 El Búho<br />
Christina Isabel Del Valle Macleod
apantallados<br />
Dalia de León<br />
Invocar no al pasado, sino al recuerdo<br />
<strong>del</strong> pasado, parece ser la consigna<br />
sobre la que se basa el director de la<br />
puesta en escena Una vez más por favor de<br />
Mario Espinosa.<br />
Dicho director expresa, que la dramaturgia<br />
recrea, en parte, un episodio sobre<br />
la vida <strong>del</strong> artista visual contemporánea,<br />
Rachel Whiteread, <strong>del</strong> cual se sabe, utilizara<br />
para su creación artística una gama de<br />
diversos materiales que transformara en<br />
arte plástica.<br />
La trama, de este modo, ventila la relación<br />
entre el artista y su madre, y que la dramaturga,<br />
Michel Tremblay, utiliza como parte<br />
medular de la temática a tratar, en esta<br />
obra teatral.<br />
Según mencionara espinosa, la madre de<br />
Whiteread, perteneció a la clase trabajadora<br />
en la década de los años 50’s, viviendo<br />
Rigel Herrera<br />
apantallados 87
en Canadá. Empero, propone exponerla como<br />
el prototipo de “cualquier madre”, es decir<br />
que intenta presentarla, como un arquetipo<br />
universal; hecho que observamos de manera<br />
textual dentro <strong>del</strong> programa de la obra, al<br />
leer las siguientes palabras: “Aunque se trate<br />
de una madre de la clase trabajadora en el<br />
Montreal de los cincuenta, apela sin lugar<br />
a dudas a la madre universal omnisciente<br />
y enérgica, especialmente reconciliable con<br />
nuestras latitudes.”<br />
Palabras que además menciona el personaje<br />
protagónico <strong>del</strong> hijo, el cual a su vez es el relatador<br />
de la historia y que es caracterizado por<br />
el actor Arturo Beristaín, compartiendo créditos<br />
con la primera actriz, Angelina Peláez, en el<br />
rol de la madre.<br />
Obra teatral se encuentra traducida a cargo<br />
de Pilar Sánchez Navarro y la adaptación de<br />
Humberto Pérez Mortera, siendo una producción<br />
tanto <strong>del</strong> Instituto Nacional de Bellas<br />
Artes (INBA), como por el FONCA.<br />
88 El Búho<br />
Pepe Maya
Alonso Ruiz Belmont<br />
El cuatro de septiembre de 1970 el chileno<br />
Salvador Allende Gossens se convirtió<br />
en el primer presidente socialista en la<br />
historia de América Latina elegido democráticamente.<br />
Su candidatura había sido impulsada<br />
por la Unidad Popular (UP) una coalición de<br />
partidos de izquierda integrada, entre otros,<br />
por el Partido Socialista, el Partido Radical y<br />
el Partido Comunista. El apoyo de este último<br />
había resultado decisivo para la victoria de la<br />
UP. Allende había logrado un triunfo apretado<br />
en las elecciones de septiembre en las que se<br />
impuso con 36.9% de los votos. Jorge Alessandri<br />
Rodríguez, candidato independiente de derecha,<br />
obtuvo 34.9% de los sufragios y Radomiro<br />
Tomic, de la Democracia Cristiana (DC), 27.9%.<br />
El presidente estadunidense Richard Nixon y<br />
el Departamento de Estado en Washington iniciaron<br />
desesperados e infructuosos intentos por<br />
evitar que Allende tomase posesión de su cargo.<br />
Sin embargo, el día 24 <strong>del</strong> mismo mes, las dos<br />
cámaras <strong>del</strong> Congreso chileno iniciaron el proce-<br />
Ángel Boligán<br />
apantallados 89
so de votación previsto constitucionalmente para la<br />
ratificación de Allende y éste obtuvo una mayoría<br />
aplastante de sufragios parlamentarios. El nuevo<br />
presidente asumió su cargo el cuatro de noviembre<br />
de 1970.<br />
El proyecto de nación <strong>del</strong> nuevo gobierno<br />
consistió en emprender un tránsito democrático y<br />
pacífico hacia un proyecto socialista propio, respetando<br />
escrupulosamente el Estado de derecho y las<br />
instituciones democráticas. La agenda política de<br />
Allende pretendía operar ambiciosas transformaciones<br />
en la economía <strong>del</strong> país con el propósito de<br />
fortalecer la soberanía <strong>del</strong> Estado chileno y superar<br />
así las profundas desigualdades sociales que<br />
dividían aquella nación. La nueva ruta económica<br />
aceleró el proceso de reforma agraria para terminar<br />
con el latifundismo. Se implantó la cogestión de los<br />
trabajadores en la administración de las fábricas.<br />
También se nacionalizaron la industria <strong>del</strong> cobre<br />
(motor de la riqueza y el desarrollo nacional), así<br />
como el sector bancario y otras empresas igualmente<br />
estratégicas para el país. Por otra parte, el<br />
gobierno de la Unidad Popular comenzó a poner en<br />
marcha numerosos programas de asistencia social<br />
para los sectores marginados, como la distribución<br />
gratuita de leche para todos los niños.<br />
Las iniciativas de Allende generaron un profundo<br />
malestar entre la clase empresarial y el resto de<br />
la oligarquía local, quienes habían sufrido pérdidas<br />
millonarias con las políticas de nacionalización. En<br />
la misma posición se hallaban poderosas corporaciones<br />
estadunidenses que, como sus contrapartes<br />
chilenas, no estaban dispuestas a aceptar bajo<br />
circunstancia alguna la política económica <strong>del</strong><br />
nuevo gobierno.<br />
La administración Nixon se dedicó entonces<br />
a preparar el camino para derrocar a<br />
Allende por medio de un golpe militar; para<br />
lograrlo, comenzó a entablar numerosos contactos<br />
con los sectores más reaccionarios al<br />
interior de las fuerzas armadas de Chile. Al<br />
mismo tiempo, la CIA comenzó a financiar a<br />
los grandes empresarios locales para desestabilizar<br />
y estrangular sistemáticamente la<br />
economía chilena con el propósito de hacer<br />
caer al gobierno de la UP. Con los recursos<br />
aportados desde Washington, el sector patronal<br />
comenzó a financiar numerosas huelgas<br />
y paros en las fábricas, así como incontables<br />
bloqueos en el transporte que paralizaron las<br />
vías de comunicación, la distribución de productos<br />
y el comercio. Hacia 1972 la economía<br />
Christina Isabel Del Valle Macleod<br />
90 El Búho
empezó a colapsarse lentamente, las zonas urbanas<br />
y rurales comenzaron a sufrir escasez de alimentos.<br />
El mercado negro, el acaparamiento de productos<br />
básicos y las alzas de precios florecieron ante el<br />
descontento generalizado de la población, deteriorando<br />
rápidamente el nivel de vida de las clases<br />
medias y bajas. El gobierno de Allende emprendió<br />
infructuosos esfuerzos por normalizar el abasto de<br />
alimentos y el funcionamiento <strong>del</strong> aparato industrial.<br />
Los efectos de la parálisis económica polarizaron<br />
a la sociedad chilena que comenzó a vivir constantes<br />
escenarios de violencia callejera entre los<br />
partidarios de la Unidad Popular y el ultraderechista<br />
Frente Nacionalista Patria y Libertad. Asimismo,<br />
varios sectores educados de la población nacional,<br />
particularmente en las zonas urbanas, se encontraban<br />
demasiado temerosos como para aceptar<br />
los ambiciosos cambios en la estructura de clases<br />
que el propio Allende buscaba para su país. Muchos<br />
de estos grupos adjudicaron infundadamente connotaciones<br />
totalitarias a la búsqueda de la equidad<br />
material y el progreso social.<br />
Para marzo de 1973, el gobierno se hallaba acorralado<br />
por el bloqueo parlamentario de la derecha<br />
que ejercían el Partido Nacional y la Democracia<br />
Cristiana, encaminado a dificultar cualquier negociación<br />
que pudiera terminar definitivamente<br />
con la crisis política. La Unidad Popular también<br />
se encontraba enfrentada al Poder Judicial y con<br />
una economía paralizada al borde <strong>del</strong> colapso. En<br />
aquel momento, la Armada ultimaba ya los últimos<br />
detalles para una sublevación de todas las<br />
ramas <strong>del</strong> Ejército. El 11 de septiembre de 1973 un<br />
golpe de estado comandado por el general Augusto<br />
Pinochet derrocó al gobierno de Allende. El cadáver<br />
<strong>del</strong> presidente, con el cráneo destrozado, fue<br />
sacado <strong>del</strong> Palacio de la Moneda envuelto en un<br />
poncho boliviano. El sueño socialista había terminado.<br />
La dictadura de Pinochet sumió a Chile<br />
en una larga noche que duró 17 años. Su legado<br />
fue alrededor de 3,065 muertos y desaparecidos<br />
(1,244 de los cuales eran niños), 38,254 presos políticos<br />
sistemáticamente torturados, 3,400 mujeres<br />
violadas en los centros clandestinos de detención,<br />
el establecimiento de varios campos de concentración<br />
ubicados al interior <strong>del</strong> desierto y unos<br />
200,000 exiliados.<br />
La vida en Chile durante los meses previos al<br />
golpe militar, la creciente polarización social y<br />
las dificultades para superar las profundas divisiones<br />
de clase imperantes en aquel momento son<br />
dramáticamente retratadas en la cinta de ficción<br />
Machuca 1 (2004) de Andrés Wood. El filme narra la<br />
historia de Gonzalo Infante, un niño de once años<br />
de clase media alta que estudia en una escuela<br />
privada llamada St. Patrick’s, ubicada en Santiago.<br />
La escuela es dirigida por el padre McEnroe, un<br />
religioso irlandés. McEnroe, quien aparentemente<br />
simpatiza con Allende, emprende un ejercicio<br />
de integración social al interior de la institución<br />
y selecciona un grupo de niños de clase baja para<br />
que asistan de manera gratuita a estudiar a St.<br />
Patrick´s junto al resto de los alumnos. El religioso<br />
pretende hacer un esfuerzo para democratizar el<br />
acceso a la educación de calidad y tratar de romper<br />
las barreras de clase al interior <strong>del</strong> colegio.<br />
Gonzalo desarrolla una amistad con Pedro<br />
Machuca, uno de los nuevos alumnos de clase<br />
baja que ha llegado a la escuela. Machuca vive en<br />
condiciones precarias en una barriada a las afueras<br />
de la ciudad, llena de viviendas construidas con<br />
lámina, madera y pedazos de cartón. Sin embar-<br />
apantallados 91
go, todos sus habitantes reciben ayuda económica<br />
<strong>del</strong> gobierno para reparar las casas, gestionar la<br />
instalación de agua potable, servicios básicos y<br />
mejorar radicalmente su calidad de vida. Por dicha<br />
razón, todos los vecinos y familiares de Pedro<br />
son entusiastas partidarios de la Unidad Popular.<br />
Para sobrevivir, Machuca, su tío Ismael y su prima<br />
Silvana se dedican a vender banderas chilenas en<br />
los mítines políticos encabezados por los partidarios<br />
y detractores <strong>del</strong> régimen, ocultando sus verdaderas<br />
afinidades políticas. Gonzalo comienza a<br />
pasar más tiempo en la barriada con Pedro, ambos<br />
comparten su amor por Silvana y se dedican a vender<br />
banderas con ella.<br />
Patricio Infante, el padre de Gonzalo, es un<br />
funcionario de la FAO con ideas progresistas, pero<br />
temeroso de la grave crisis política y económica<br />
que está viviendo el país. Por el contrario, su<br />
esposa María Luisa simpatiza con la ultraderecha y<br />
mantiene un romance con un empresario argentino<br />
llamado Roberto Ochagavía, residente en Santiago,<br />
quien goza de excelentes relaciones con los militares.<br />
A su vez, Isabel, hija adolescente <strong>del</strong> matrimonio<br />
Infante, es novia de un joven militante <strong>del</strong><br />
Frente Nacionalista Patria y Libertad quien inquieta<br />
a Patricio por sus ideas fascistas. Las divisiones<br />
políticas de la familia Infante simbolizan la polarización<br />
extrema y la descomposición social que<br />
estaba viviendo Chile en aquel momento. Como<br />
el resto de sus compatriotas, los Infante también<br />
deben hacer frente a la escasez de alimentos y el<br />
acaparamiento de productos recurriendo al mercado<br />
negro para poder mantener su nivel de vida.<br />
Mientras tanto, los esfuerzos de integración en<br />
St. Patrick’s no dan el resultado esperado y diariamente<br />
se registran riñas entre los estudiantes de<br />
clase alta y baja. Las acciones <strong>del</strong> padre McEnroe<br />
suscitan muchas polémicas y, ante las preocupaciones<br />
por las constantes peleas, la escuela convoca<br />
a una junta con todos los padres de familia.<br />
Los matrimonios de clase alta acusan al padre de<br />
utilizar el dinero que aportan a la institución para<br />
costear la educación de muchachos que no están<br />
pagando una colegiatura. Algunos pocos hombres<br />
sensatos y cultos como Patricio Infante defienden<br />
las intenciones <strong>del</strong> sacerdote, pero una mujer<br />
pobre expresa su decepción por el clasismo y el<br />
racismo imperante entre las clases acomodadas.<br />
La reunión termina en una riña en la que los grupos<br />
que representan a la oligarquía y simpatizan<br />
con los sectores políticos reaccionarios terminan<br />
insultando a los matrimonios pobres, negándoles a<br />
estos su legítimo derecho a cuestionar la estructura<br />
de clases dominante y la desigualdad material. La<br />
escena es otra cruel metáfora <strong>del</strong> odio y la polarización<br />
social que estaban dividiendo aceleradamente<br />
a todos los chilenos.<br />
El 11 de noviembre tiene lugar el golpe<br />
de Estado. Las fuerzas armadas se hacen cargo<br />
de la administración de St. Patrick’s, echan al padre<br />
McEnroe y comienzan a expulsar o arrestar a los<br />
niños considerados sospechosos de pertenecer a<br />
familias que simpatizasen con la Unidad Popular.<br />
Gonzalo permanece en la escuela, pero Pedro<br />
Machuca no. El ejército toma por asalto la barriada,<br />
destruye las casas, golpea y arresta a sus habitantes<br />
por simpatizar con el derrocado presidente. Silvana<br />
es asesinada por un soldado mientras ella intenta<br />
defender a Ismael Machuca. Gonzalo nunca volverá<br />
a ver a sus amigos. El matrimonio Infante finalmente<br />
se desintegra y María Luisa se muda a vivir<br />
con Ochagavía junto con sus dos hijos. De algún<br />
92 El Búho
modo, el personaje <strong>del</strong> niño Infante representa<br />
la inocencia de un país que sería destruida por el<br />
miedo y el odio.<br />
Poco después de iniciada la dictadura, la ortodoxia<br />
neoliberal impuesta con el asesoramiento<br />
directo de sus proponentes desde la Universidad<br />
de Chicago llevó a una primera crisis económica,<br />
caracterizada por un empobrecimiento acelerado<br />
de las clases medias y bajas, una caída significativa<br />
en las exportaciones y el PIB, así como un aumento<br />
significativo <strong>del</strong> desempleo, que llegó a situarse en<br />
16%. Hacia 1977 la situación comenzó a estabilizarse,<br />
pero en 1982 otra nueva crisis económica<br />
golpeó seriamente la economía <strong>del</strong> país. El mantenimiento<br />
de un tipo de cambio fijo, el excesivo<br />
endeudamiento externo y la magnitud de la deuda<br />
privada ocasionaron un incremento significativo <strong>del</strong><br />
desempleo y un rápido deterioro en las condiciones<br />
de vida de los sectores medios y bajos. El descontento<br />
generalizado llevó a una ola de cacerolazos<br />
en las viviendas de las ciudades y a violentos disturbios<br />
que eran reprimidos salvajemente por los<br />
Carabineros y las fuerzas de seguridad deteniendo<br />
a numerosos manifestantes. La política económica<br />
generó profundas desigualdades en la distribución<br />
<strong>del</strong> ingreso, una deficiente calidad de vida para las<br />
clases medias y bajas, así como un panorama salarial<br />
desfavorable para técnicos y obreros. A trece<br />
Roger Von Gunten<br />
apantallados 93
años <strong>del</strong> fin de la dictadura dichos factores siguen<br />
lastrando aún la construcción de una sociedad más<br />
justa y equitativa para Chile.<br />
Conforme el descontento político se incrementaba<br />
y el aislamiento internacional al régimen<br />
militar dificultaba las relaciones con el exterior,<br />
la Democracia Cristiana comenzó a distanciarse<br />
<strong>del</strong> pinochetismo. Una nueva Constitución aprobada<br />
en 1980, establecía que ocho años después<br />
debía realizarse un plebiscito para aceptar o rechazar<br />
al candidato que los comandantes en jefe de las<br />
Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad propusieran<br />
a la ciudadanía. En 1988, Pinochet consiguió<br />
que la cúpula militar lo postulase como candidato<br />
para permanecer en la presidencia hasta 1997. El 23<br />
de marzo de 1987, el Tribunal Calificador<br />
de Elecciones, se conformó como la<br />
autoridad electoral oficial. Por otra parte,<br />
la ley Orgánica Constitucional de los<br />
Partidos Políticos, permitió también la<br />
conformación legal de las organizaciones<br />
políticas en Chile.<br />
Con gran desconfianza, la oposición<br />
al régimen decidió participar<br />
en la consulta, haciendo todo lo posible<br />
para que ésta se realizara en condiciones<br />
limpias y equitativas. Las circunstancias<br />
que rodearon la organización y<br />
celebración <strong>del</strong> plebiscito que terminaría<br />
por sacar a Pinochet de la presidencia<br />
son abordadas en la cinta No 2 (2012) de<br />
Pablo Larraín. El filme, está inspirado en<br />
la obra de teatro El plebiscito de Antonio<br />
Skármeta y mezcla personajes ficticios<br />
con acontecimientos históricos reales.<br />
La película narra la historia de René<br />
Saavedra, un exitoso publicista que había regresado<br />
años antes a Chile después de pasar su infancia<br />
exiliado en México. Saavedra trabaja en la agencia<br />
de publicidad Guzmán, propiedad de Luis Guzmán,<br />
un veterano de la profesión que simpatizaba con la<br />
dictadura pero mantenía amistad y vínculos profesionales<br />
con varios opositores al régimen.<br />
Los partidarios de Pinochet se organizan como<br />
la opción SÍ en la llamada Coalición de Partidos<br />
por el Cambio. Ésta integraba a unas siete organizaciones<br />
políticas afines. Por su parte, la oposición<br />
al régimen, partidaria de la opción NO, se une en<br />
un frente llamado Concertación de Partidos por el<br />
NO. Ésta agrupaba en su interior a diecisiete organizaciones<br />
de izquierda, centro y derecha (incluida<br />
94 El Búho<br />
Alonso
la Democracia Cristiana) y sería el antecedente<br />
directo de la futura Concertación de Partidos por<br />
la Democracia.<br />
De acuerdo a las reglas pactadas para la realización<br />
<strong>del</strong> plebiscito, a partir <strong>del</strong> lunes cinco de<br />
septiembre de 1988, el SÍ y el NO tendrían diariamente<br />
un espacio de quince minutos para cada uno<br />
en la televisión nacional a partir de las 23:00 horas.<br />
Cada uno de los grupos utilizaría sus quince minutos<br />
de forma libre para realizar la propaganda alusiva<br />
a sus respectivas campañas. El plebiscito tendría<br />
lugar un mes después, el día cinco de octubre.<br />
Saavedra recibe en el despacho de Guzmán la<br />
visita de José Tomás Urrutia, un político opositor,<br />
quien le pide a René asesoría profesional para<br />
organizar la campaña televisiva a favor <strong>del</strong> NO.<br />
René acepta ante el evidente disgusto de Guzmán,<br />
su jefe y mentor, quien también se hallaba involucrado<br />
en el diseño de la campaña mediática para el<br />
SÍ. El personaje <strong>del</strong> joven Saavedra está inspirado<br />
en dos publicistas: Eugenio García y José Manuel<br />
Salcedo. Ambos fueron los encargados de dirigir<br />
la campaña de marketing político para el NO en la<br />
vida real.<br />
René integra un equipo interdisciplinario de<br />
colaboradores opositores al régimen y juntos diseñan<br />
una novedosa y polémica estrategia de campaña<br />
con técnicas visuales modernas en las que<br />
la ideología pasa a un segundo plano. Los spots<br />
y las cápsulas informativas prescinden de una carga<br />
política explícita e invitan a la población a vencer<br />
su miedo a la represión, enfatizando la idea de una<br />
nación diversa y plural unida por el optimismo y la<br />
búsqueda <strong>del</strong> cambio democrático. El equipo musicaliza<br />
la campaña con temas compuestos para la<br />
ocasión y recurre frecuentemente a un humor fino<br />
y no transgresor que incorpora a los segmentos<br />
televisivos, dando a estos un estilo fresco y original<br />
que rápidamente atrae la atención de los televidentes.<br />
El lema de la campaña era: “La alegría ya<br />
viene”. La calidad de los segmentos televisivos <strong>del</strong><br />
NO superaba en calidad a los <strong>del</strong> SÍ, que sólo se<br />
ocupaban de hacer énfasis en los supuestos logros<br />
<strong>del</strong> cuestionado “milagro” económico durante los<br />
años de la dictadura. El cinco de octubre de 1988,<br />
se celebra el plebiscito. A lo largo <strong>del</strong> día fluyen<br />
datos contradictorios sobre los cómputos oficiales<br />
de la votación. A las 23:00 horas, el subsecretario<br />
<strong>del</strong> Interior, Alberto Cardemil informa a Pinochet<br />
que el NO había alcanzado una ventaja definitiva<br />
con 53% de los votos. A las 2:00 de la madrugada<br />
<strong>del</strong> seis de octubre, Cardemil aparece ante las cámaras<br />
de televisión anunciando la victoria <strong>del</strong> NO. Los<br />
cómputos oficiales dieron a los opositores 55.99%<br />
<strong>del</strong> voto y al SÍ, 44.01%. Con todo en su contra, la<br />
oposición había conseguido lo que muchos habían<br />
considerado imposible. La alegría parecía haber llegado.<br />
Así comenzó el largo camino para una lenta<br />
restauración de las instituciones democráticas. La<br />
Concertación de Partidos por la Democracia ganó<br />
las elecciones de 1989 y al año siguiente, el democristiano<br />
Patricio Aylwin asumió la presidencia. Pese<br />
a ello, Pinochet había modificado la constitución<br />
para conservar su esfera de influencia y permanecería<br />
como comandante en jefe <strong>del</strong> Ejército hasta<br />
1998, inmediatamente después ocuparía su escaño<br />
en el Congreso como senador vitalicio (moriría el<br />
10 de diciembre de 2006). Es solo hasta 2005 que<br />
Chile transita plenamente hacia la institucionalidad<br />
democrática con la aprobación de 54 reformas<br />
constitucionales promovidas por el entonces presidente<br />
Ricardo Lagos, que sometieron por completo<br />
apantallados 95
al Ejército y a los Carabineros a la autoridad civil.<br />
La Concertación de Partidos por la Democracia<br />
gobernó durante veinte años y dio a Chile cuatro<br />
presidentes, la última sería la socialista Michelle<br />
Bachelet Jeria (2006-2010). En 2010, el derechista<br />
Sebastián Piñera logró desplazar <strong>del</strong> poder a la dividida<br />
Concertación; sin embargo, tres años después<br />
y a unos meses de las próximas elecciones existe<br />
un profundo descontento ciudadano con la gestión<br />
de Piñera. A su vez, Bachelet, quien cuenta en este<br />
momento con 54% de las preferencias electorales<br />
en los sondeos de opinión, regresó a Chile el pasado<br />
marzo para postularse nuevamente como candidata<br />
de la Concertación a la presidencia.<br />
El énfasis en la estabilidad macroeconómica<br />
y el dinamismo <strong>del</strong> sector privado durante los<br />
gobiernos de la Concertación no resolvieron el<br />
problema de la pobreza en Chile, ni la desigual distribución<br />
<strong>del</strong> ingreso que afecta significativamente<br />
la calidad de vida de los sectores populares y las<br />
clases medias. Otra importante fuente de descontento<br />
social ha sido la virtual ausencia <strong>del</strong> Estado<br />
en el financiamiento de la educación superior, lo<br />
cual impide a la mayoría de los jóvenes acceder a<br />
una carrera universitaria. El movimiento estudiantil,<br />
formado en 2011, se ha posicionado como un actor<br />
político relevante que demanda el fortalecimiento<br />
<strong>del</strong> papel <strong>del</strong> Estado para garantizar el libre acceso<br />
a la educación superior. Si Bachelet desea regresar<br />
a la presidencia en 2014, tendrá que articular una<br />
audaz propuesta de campaña que plantee agresivas<br />
reformas económicas para atacar la pobreza, mejorar<br />
radicalmente la distribución <strong>del</strong> ingreso y resolver<br />
el problema educativo. Para ello, el diálogo y la<br />
alianza con las organizaciones de la sociedad civil<br />
y el movimiento estudiantil serán fundamentales.<br />
México debe aprender de Chile que<br />
los buenos indicadores macroeconómicos<br />
no garantizan la paz social ni la<br />
consolidación democrática mientras<br />
la pobreza no se abata a niveles mínimos<br />
y la riqueza producida en el país<br />
no se distribuya equitativamente.<br />
aruizbelmont@gmail.com<br />
1 Machuca, Chile/España/Reino Unido/<br />
Francia, 2004. Dirección: Andrés Wood.<br />
Producción: Juan Carlos Arriagada, Patricio<br />
Pereira, Nathalie Trafford. Guión: Eliseo Altunaga,<br />
Roberto Brodsky, Mamoun Hassan, Andrés Wood.<br />
Elenco: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela<br />
Martelli.<br />
2 No, Chile/Francia/Estados Unidos, 2012.<br />
Dirección: Pablo Larraín. Producción: Fabula,<br />
Participant Media, Funny Balloons. Guión: Pedro<br />
Peirano. Elenco: Gael García Bernal, Alfredo<br />
Castro, Luis Gnecco.<br />
96 El Búho<br />
Angélica Carrasco
arca de Noé<br />
Miguel Ángel Sánchez de Armas<br />
Dicen los diarios capitalinos, con<br />
La Jornada a la cabeza, que muy<br />
temprano en la mañana el Gabo<br />
salió a la puerta de su casa el día de su<br />
84avo cumpleaños y juguetonamente preguntó:<br />
“¿Por qué tanto alboroto?”, chanza que<br />
puso a danzar de gusto a los admiradores,<br />
quienes cubrieron de flores al célebre aracatecano<br />
y además le cantaron las mañanitas.<br />
Supongo que es obligado unirse a los fastos,<br />
aunque debo confesar que si bien Cien años<br />
de soledad fue un hito en mi vida libresca poco<br />
más hay en la obra de García Márquez que me<br />
mueva, salvo su trabajo periodístico. Así que<br />
mis lectores perdonarán si en vez de fraguar<br />
ingeniosos parabienes conmemorativos, recuerdo<br />
lo que escribí hace exactamente 14 años<br />
sobre el mismo autor. Vale.<br />
“Gabriel García Márquez detesta las entrevistas, según sé.<br />
Hace bien. Su oficio es escribir. Más libros y menos declaraciones,<br />
eso es lo que queremos sus lectores en todo el mundo.<br />
“Viene a cuento lo anterior por los borbotones de tinta que<br />
hizo brotar el triple aniversario <strong>del</strong> escritor. Cincuenta años de<br />
periodista, setenta de edad y treinta de Cien años de soledad,<br />
Christina Isabel Del Valle Macleod<br />
arca de Noé 97
no son poca cosa para críticos y analistas. Son fechas<br />
mágicas.<br />
“Confieso que al ver en las secciones culturales<br />
de los diarios espacios conmemorativos brotar<br />
como hongos y escuchar en una estación sí y otra<br />
también programas dedicados al trianiversario, me<br />
apenó no estar sumado al homenaje. Después de todo<br />
don Gabriel nació al mundo de las letras en pañales<br />
de reportero, igualito que yo.<br />
“Decidí pues subsanar la omisión y dedicar “JdO”<br />
al tema. Busqué en mi archivo, pedí libros y ensayos,<br />
hablé con expertos e intelectuales, medité, reflexioné...<br />
y recuperé un sentimiento que creía olvidado<br />
desde mi paso por la enseñanza de las letras: así como<br />
don Gabriel no simpatiza con las entrevistas yo no<br />
tengo maldito gusto por la hermenéutica literaria.<br />
“¿Qué es lo que realmente interesa? ¿Leer y disfrutar<br />
una obra o descubrir las verídicas o supuestas<br />
motivaciones <strong>del</strong> autor ante la página en blanco?<br />
“Con la generosidad que le es característica,<br />
Omar Raúl Martínez puso en mis manos una joya<br />
de su biblioteca para ilustrarme: Entre cachacos-1,<br />
volumen III de no sé cuantos editados en 1983 para<br />
analizar la obra <strong>del</strong> aracataqueño (¿así se dice?).<br />
En el libro, Jacques Gilard emplea 72 de las 411 páginas,<br />
el 17.5% <strong>del</strong> texto en letra de 9 puntos, para<br />
llegar a conclusiones tan asombrosas como que don<br />
Gabriel fue en realidad muy mal crítico de cine, o que<br />
en numerosísimos textos anónimos en El Espectador<br />
de Bogotá y El Heraldo de Barranquilla pueden<br />
detectarse indicios que eventualmente llevarían a<br />
suponer que habría altas probabilidades de que el<br />
joven Gabriel hubiese intervenido en su redacción.<br />
O joyas como ésta (p. 53): “Está claro que<br />
la práctica <strong>del</strong> reportaje le sirvió (a García<br />
Márquez) como una forma de preparación<br />
antes de emprender la redacción de obras<br />
literarias”. ¡Oh!<br />
“Algún oscuro placer debe entrañar,<br />
supongo, el ejercicio de rastrear y recuperar<br />
textos reconocidamente menores y llegar<br />
a la conclusión de que fueron justo 67 en el<br />
periodo analizado, número que crecería a 70<br />
‘si se tienen en cuenta dos reportajes anónimos<br />
pero atribuibles a García Márquez’. Que<br />
me maten si sé cómo tal muestra de cuestionable<br />
erudición beneficie a la obra.<br />
“Leo en El Ángel de Reforma (9 de marzo)<br />
el ensayo de Carlos Rubio Rosell titulado<br />
‘Volver a la semilla’: ‘¿Dónde nace el mundo<br />
98 El Búho<br />
Aída Emart
de Gabriel García Márquez?, ¿por qué, de qué manera<br />
y cómo se amamantó la imaginación <strong>del</strong> autor de Cien<br />
años de soledad?, ¿dónde están las claves que engendraron<br />
esa narrativa poderosa, desbordante, alucinada,<br />
<strong>del</strong> hombre?’, y me pregunto: ¿tener conciencia de todo<br />
eso me haría vivir mejor la obra? Como diría el indeciso,<br />
pu’e que sí, pu’e que no. En todo caso, ¿importa?<br />
Puedo citar de memoria pasajes enteros de Cien años<br />
de soledad, obra que conocí en la primera edición que<br />
llegó a México, la de Sudamericana, con la portada<br />
azul de las carabelas. El libro me mantuvo sin dormir<br />
durante meses. Lo leí y releí como creo ninguno otro<br />
desde entonces. Me enamoró fatalmente, al extremo<br />
de que no ha habido otro de don Gabriel que me haya<br />
provocado ni un pensamiento de infi<strong>del</strong>idad. ¡Al carajo<br />
las oscuras motivaciones <strong>del</strong> escribidor frente a la<br />
hoja en blanco! Choquemos las copas por la existencia<br />
de la obra entre nosotros y todo lo que ella nos dio.<br />
“El mismo Rubio Rosell nos convida con otro<br />
espléndido ejemplo de cómo se puede retroalimentar<br />
y enredar hasta que la materia <strong>del</strong> análisis quede irreconocible<br />
incluso para el autor que la parió: ‘El germen,<br />
el humus de todo ese portento (García Márquez,<br />
of course) está en sus primeros diez años de vida. Y<br />
su mundo literario no podía venir de otra cosa sino<br />
de ahí, de esos años que fueron decisivos para que<br />
surgiera el escritor que (GGM) es, dice el escritor<br />
Dasso Saldívar’, quien, nos informa un poco más<br />
a<strong>del</strong>ante Rubio Rosell en el artículo citado, invirtió<br />
nada menos que 20 años de su vida en una biografía<br />
de don Gabriel. Lástima que nadie le haya informado<br />
al señor Dasso que no sólo García Márquez, sino todos<br />
los humanos, tenemos el germen de nuestro humus<br />
(?) en ese periodo crítico de la vida. En fin. Yo regreso a<br />
leer Cien años... y me vale que el mentado humus haya<br />
surgido en los diez, veinte o treinta primeros años de<br />
GGM. El libro, la obra, ya es mía.”<br />
La victoria <strong>del</strong> silencio<br />
En su columna “El cristalazo” en La Crónica, mi colega<br />
Rafael Cardona publica <strong>algo</strong> de lo que me hago eco y<br />
comparto con usted:<br />
Hace algunos días, en busca de una cita para otro<br />
texto, me reencontré con un artículo de José Alvarado<br />
en el cual el inolvidable maestro reflexionaba sobre<br />
los diarios e incapaz de comprender las palabras de<br />
un pequeño periódico de Holanda, decía esto:<br />
“…Y son bellos los periódicos en Ámsterdam. No<br />
es posible entender “Het parole” pero su tinta huele<br />
como la de todos los diarios <strong>del</strong> mundo, los soberbios<br />
y los humildes, los grandes y los chiquitos y en el olor<br />
de esa tinta hay toda la dosis de ensueño suficiente<br />
para disipar el desencanto y todos los mensajes<br />
<strong>del</strong> mundo…”<br />
Sólo en estas líneas se puede hallar una de las<br />
raíces <strong>del</strong> periodismo: disipar el desencanto.<br />
Pero más allá de estas evocaciones alvaradianas,<br />
tan lejanas a la grosera realidad, la verdad en México,<br />
en cuanto a los periódicos, es sumamente triste. Nos<br />
causa o nos puede provocar, todo el desencanto <strong>del</strong><br />
mundo.<br />
Hace unos días la cadena regional coahuilense<br />
“Zócalo”, de plano bajó los brazos.<br />
Por prudencia, por necesidad, por conveniencia<br />
legítima y también como una forma sublime de<br />
la protesta, les anunció a sus lectores y a quienes<br />
no lo somos habitualmente, la mutilación voluntaria<br />
de su contenido informativo. En pocas palabras sim-<br />
arca de Noé 99
plemente dijo, no se puede remar contra la corriente ni<br />
tentar al anónimo enemigo de la libertad y el verbo.<br />
Un paso de lado, una luz apagada, una palabra no<br />
dicha, una hoja en blanco. Todo eso.<br />
“En virtud de que no existen garantías ni seguridad<br />
para el ejercicio pleno <strong>del</strong> periodismo, el Consejo<br />
Editorial de los periódicos Zócalo -dijo en su editorial-,<br />
decidió, a partir de esta fecha, abstenerse<br />
de publicar toda información relacionada con el<br />
crimen organizado.<br />
“Nuestro compromiso es redoblar esfuerzos para<br />
superar la calidad informativa y mantener una línea de<br />
objetividad e imparcialidad.<br />
“La decisión de suspender toda información relacionada<br />
con el crimen organizado se fundamenta en<br />
nuestra responsabilidad de velar por la integridad y<br />
seguridad de más de mil trabajadores, sus familias<br />
y la nuestra.<br />
“Hacemos votos porque la auténtica paz reine<br />
pronto en nuestra querida patria”.<br />
Ante la realidad -concluye Rafael Cardona después<br />
de citar el caso de otro diario también acosadosólo<br />
quedan la indignación estéril o el silencio todavía<br />
más infecundo.<br />
ni van a desaparecer pronto de la escena. Poderosas<br />
fuerzas se mueven dentro de la Iglesia para proteger<br />
a una cofradía blindada y solidificada en sus propias<br />
desviaciones. El 18 de febrero Keith O’Brian renunció<br />
al cardenalato británico acusado de “conducta<br />
impropia”; están frescos en la memoria los casos de<br />
abuso sexual de curas en Estados Unidos, escándalos<br />
atenuados mediante “acuerdos” extrajudiciales por<br />
sumas millonarias, en México los legionarios andan<br />
tan campantes como el conejito de las baterías y en<br />
Alemania un bloque de obispos “tumbó la investigación<br />
sobre abusos sexuales” que llevaba a cabo<br />
un investigador independiente (El País, 10 de enero).<br />
Ahora que los cardenales electores están reunidos<br />
en cónclave, la justicia divina podría dar un golpe de<br />
gracia y llevárselos a todos. Así los impíos se irían<br />
con Maciel mientras que los santos, que sin duda los<br />
hay, transitarían sin demoras a la diestra <strong>del</strong> Señor.<br />
Y acá una nueva generación podría tomar las riendas,<br />
organizar un necesitado aggiornamento, poner un<br />
freno al esplendor y al boato, volver la vista a los desheredados<br />
de la tierra y abolir el voto de castidad, que<br />
ni estuvo en el origen de la Iglesia ni tiene un sostén<br />
teológico válido y sí es una de las causas de las desviaciones<br />
sexuales.<br />
Molcajete<br />
Ciro Gómez Leyva (Milenio, 12 de marzo) desea el<br />
santo rescoldo para el cardenal Rivera, en donde, vaticina,<br />
hará compañía “a su adorado benefactor padre<br />
Maciel”. Bien. Apoyo esta moción. Yo soy de los que<br />
creen que a los abusadores de niños hay que enviarlos<br />
fast track al averno ya sea mediante una inyección o la<br />
cámara de gases, lo que sea menos gravoso al erario.<br />
Pero los curas pederastas ni son pocos ni están solos<br />
Habemus papam<br />
Momentos antes de enviar la columna se da la notica<br />
<strong>del</strong> Papa argentino, el jesuita Francisco. Mi primera<br />
pregunta es: ¿dónde estuvo durante la represión? Y la<br />
segunda: ¿protegió o se hizo de la vista gorda ante los<br />
pederastas?<br />
Profesor – investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de<br />
la UPAEP Puebla.<br />
juegodeojos@gmail.com<br />
100 El Búho
Alberto Aguilar<br />
La Beatriz<br />
Elena Paredes Rangel no tiene<br />
llenadera. No puede estar satisfecha, redonda<br />
y entera cuando desde la infancia su incipiente<br />
pero natural liderazgo la hizo representar a sus<br />
compañeros de escuela. Jefa de grupo lo fue repetidas<br />
veces, jefa de gobierno <strong>del</strong> Distrito Federal no pudo<br />
serlo luego de dos intentos fallidos.<br />
Formada entre hombres, la licenciada Paredes<br />
ha gobernado con masculinidad y leperada aunque<br />
ella defienda que la ventaja que tiene un gobierno<br />
encabezado por una mujer es que hay mayor y mejor<br />
atención hacia la niñez por la parte maternal que en la<br />
mujer existe y no en el hombre.<br />
El privilegio de ser la primera mujer en las<br />
representaciones populares que ha tenido le ha vestido<br />
con mucha tela soberbia, experiencia y voz de imperio.<br />
Las mujeres que en Tlaxcala buscan la gubernatura<br />
(Lorena Cuéllar, Adriana Dávila, Minerva Hernández,<br />
Anabel Ávalos, Martha Palafox…), saben perfectamente que la<br />
exgobernadora no va a ceder amablemente a que una segunda<br />
mujer gobierne Tlaxcala. No sin su venia y vena dominadora.<br />
Famosa es la advertencia de la licenciada Paredes cuando fue<br />
jefa <strong>del</strong> ejecutivo estatal. Decía a los integrantes de su gabinete:<br />
“Señores, aquí se gobierna obedeciendo, así que gobiernen”.<br />
Obediente, disciplinada e institucional ha sido esta política de<br />
Javier Anzures<br />
arca de Noé 101
Tlaxcala, sin embargo todos sus esfuerzos por ocupar<br />
la silla presidencial fueron y son cada vez más vanos;<br />
desde hace tiempo tienen el sabor de lo imposible.<br />
Se le enredaron los hilos coloridos a Beatriz<br />
Paredes. Luego de serlo todo (diputada, senadora,<br />
embajadora, gobernadora, líder campesina, Presidente<br />
Nacional <strong>del</strong> PRI y Presidente de la Fundación Colosio),<br />
vive el mal <strong>del</strong> gigante egoísta: se le han ido los políticos<br />
(incluidos sus muchos secretarios privados) y no tienen<br />
interés permanente en seguir sus órdenes porque el<br />
paraíso y la primavera política quieren hacerla sin sus<br />
estrictas indicaciones.<br />
Herida no <strong>del</strong> corazón sino <strong>del</strong> ego; ojerosa no<br />
alrededor de las cuencas de los ojos sino de vigilar su<br />
permanencia y control al interior <strong>del</strong> sistema político<br />
mexicano; obesa no <strong>del</strong> cuerpo sino de un ímpetu<br />
viril que le ha permitido ocupar espacios ¬−por la<br />
anchura y peso de su trayectoria política−; todo ello<br />
ha ocasionado caídas graves y estrepitosas en la<br />
trayectoria de la tlaxcalteca. Beatriz Paredes levanta y<br />
levanta la cabeza ante un país que la ha rebasado.<br />
La licenciada Paredes guarda iras y estrategias,<br />
cariños verbales hechos de manera pública y venganzas<br />
y amonestaciones que escupe en lo privado. Glotona<br />
de mañas y soberbias, de discursos repetitivos,<br />
sobados y recalentados, de sonrisas fingidas que no<br />
logran ocultar sus cóleras y hartazgos, ha intentado<br />
tener a su inteligencia como una responsabilidad y no<br />
como presunción y molestia para los adversarios que<br />
le rodean a diario.<br />
Talentosa e hiperactiva, insomne y estudiosa,<br />
Beatriz Paredes es lo que queda de un Partido<br />
Revolucionario Institucional que en su glorioso y a<br />
la vez ominoso y dañino pasado la incluye a ella con<br />
todo y su reiterativa defensa de dignificar el ejercicio<br />
de la política. Aniquilar al viejo PRI es hacer a un lado<br />
a personajes como la tlaxcalteca.<br />
Uno de los sueños de la licenciada Paredes ha sido<br />
llevar una vida de gitana, libre, con una casa rodante<br />
que le permita viajar, escribir, cantar y encontrar<br />
satisfacción plena en las pequeñas cosas que ofrece<br />
la vida.<br />
Matar a la poderosa oradora que tiene dentro,<br />
excluir el apetecible reconocimiento <strong>del</strong> pueblo, no<br />
mandar a nadie, buscar el anonimato, saber retirarse<br />
con dignidad, ignorar el ego y los gloriosos recuerdos,<br />
dejar la vida pública para gozar el privilegio de la vida<br />
privada, eso y más es lo que le resta a la licenciada<br />
Paredes si es que después de su estancia como<br />
Embajadora de México en Brasil opta por calmar al<br />
bronco animal que le patea el pecho.<br />
Alejandro Caballero<br />
102 El Búho
Roberto Bravo<br />
Los turistas visitan Puerto Natales<br />
para conocer el parque nacional<br />
Torres <strong>del</strong> Paine. El turismo y un frigorífico<br />
son las principales fuentes de empleo.<br />
La región produce carne, para la que es<br />
necesario el ganado bovino y vacuno, estos a<br />
su vez requieren de pastos para alimentarse.<br />
Esta cadena es la causa de que pequeños<br />
bosque hayan sido convertidos en potreros,<br />
y quemaran sus árboles para que el pasto<br />
creciera libre y sin obstáculos.<br />
La oficina naviera está en el hotel de<br />
prestigio de Puerto Natales; es una construcción<br />
sólida con buenos servicios. Mil<br />
cuatrocientos cincuenta dólares fue el costo<br />
<strong>del</strong> viaje por Theresita, el auto y yo. La travesía duraría <strong>del</strong><br />
martes al viernes.<br />
Vimos en el mapa varias veces la ruta que seguiría el<br />
barco, fuimos a la aduana a solicitar permisos y otros trámites<br />
burocráticos antes de partir. Un empleado de la compañía nos<br />
acompañó, y en el camino nos dijo que el día anterior había<br />
sufrido un accidente en su motocicleta, que afortunadamente<br />
sólo en la mano y en la pierna tenía raspones. Le pregunté que<br />
por qué le gustaba montarse en la moto.<br />
Puerto Natales Chile<br />
arca de Noé 103
--Es una sensación de libertad que me invade,<br />
difícil de explicar.<br />
Cuando montaba caballos, eso mismo sentía<br />
al correr a galope rápido, pensé.<br />
Al despedirse el empleado, Theresita me confió<br />
que le daba temor regresar por barco. En un sueño<br />
recurrente que tuvo de joven: Una ola gigantesca la<br />
envolvía y llevaba al fondo <strong>del</strong> mar donde se ahogaba.<br />
De niño, una draga estacionada en el río<br />
Papaloapan era mi diversión. Acostumbraba ir<br />
por las tardes a nadar y la cruzaba a lo ancho<br />
por debajo <strong>del</strong> agua. Una vez, al atravesarla, lo<br />
hice a lo largo, y al tratar de salir a la superficie<br />
me topé con la quilla, dos veces más hice el intento<br />
de salir y nada. Estaba por ahogarme cuando<br />
rectifiqué y momentos después logré respirar. Otra<br />
vez, cerca de ese lugar, encontré a un compañero<br />
de la escuela atrapado en las raíces de un sauce,<br />
se había resbalado mientras pescaba, el anzuelo se<br />
le prendió al cuello y el hilo se enredó en la raíces<br />
<strong>del</strong> árbol. Ya estaba muerto cuando lo vi. Salí <strong>del</strong><br />
agua, me vestí y sin decir a nadie lo ocurrido, porque<br />
no tenía permiso de ir a nadar al río, regresé<br />
a la casa de mis padres. Más tarde lo sacaron y le<br />
hicieron el funeral. En otra ocasión, siendo universitario,<br />
fui a Isla Mujeres, en el Caribe mexicano,<br />
alquilé una moto para recorrer la isla; en un promontorio<br />
de lava volcánica de uno de sus extremos<br />
encontré un remanso de agua, una alberca natural.<br />
Me quité la ropa y nadé un rato. Al intentar volver a<br />
104 El Búho<br />
Puerto Natales Chile
la orilla me di cuenta que estaba en el mismo lugar.<br />
No avanzaba. Busqué a alguien para pedir auxilio;<br />
una lancha pasó a lo lejos, sus ocupantes me saludaron<br />
agitando sus manos y desaparecieron. Sin ser<br />
percibida, una corriente me alejaba de la orilla y no<br />
podía volver. Me imaginé perdido en altamar jalado<br />
por esa resaca silenciosa. Al sentirme desamparado<br />
nadé por debajo <strong>del</strong> agua como acostumbraba de<br />
niño y al salir a respirar divisé la orilla más cerca.<br />
Repetí esta operación hasta que mis dedos agarraron<br />
la saliente rocosa. Juré no volver a nadar en mi<br />
vida. Hoy, lo hago en las albercas, pero me canso<br />
demasiado, el agua en ellas es pesada, y mis brazos<br />
y mi pecho son <strong>del</strong>gados.<br />
Estuvimos la tarde completa esperando el<br />
arribo <strong>del</strong> barco, listos con el equipaje. Theresita<br />
vio sus emails y estuvo contestando mensajes.<br />
Por el ventanal <strong>del</strong> hotel, miraba yo a las personas<br />
caminar por el andador <strong>del</strong> muelle. Compré un café<br />
americano y un late en la cafetería <strong>del</strong> hotel, y cenamos<br />
de lo que habíamos comprado en el supermercado.<br />
Abordamos el barco antes de medianoche.<br />
Acostado en la litera escuchaba los golpes que<br />
hacía la carga al ser almacenada en la panza <strong>del</strong><br />
bote. Debo haber estado dormido cuando inició<br />
la navegación. Al despertar, sentí la sensación de<br />
que íbamos deslizándonos por el agua.<br />
Aunque nos dieron boleto para viajar en<br />
un camarote para cuatro pasajeros, finalmente lo<br />
hicimos solos y ocupamos las camas bajas. El compartimiento<br />
tiene un ojo de buey hacia cubierta por<br />
donde podemos ver el mar.<br />
En la casa de mis padres, a las siete y media<br />
de la noche era la hora en que dos de mis hermanos<br />
y yo debíamos ir a la regadera juntos, salíamos de<br />
allí con la ropa de dormir a tomar la cena, y de allí<br />
a la cama. De adulto tomo mi ducha por la mañanas<br />
para empezar el día limpio, pero, todavía hasta<br />
hoy, no puedo hacerlo en una baño común aunque<br />
las regaderas estén dividas en compartimientos.<br />
Un prurito de que la limpieza en esos lugares no<br />
es suficiente me lo impide. Siento aversión de estar<br />
en la misma bañadera donde otra persona que<br />
no conozco, estuvo antes que yo. Soy admirador<br />
de San Francisco, quien para vencer su repugnancia<br />
a los leprosos besó a uno de ellos en un acto de<br />
humillación que lo hiciera sensible al sufrimiento<br />
de los demás y humilde. Mis compañeros de viaje<br />
no eran apestados, pero aun consciente de eso,<br />
por las mañanas me rasuraba y lavaba la cara<br />
y el pelo únicamente. Theresita, en cambio, iba feliz<br />
al comunal de mujeres y regresaba radiante.<br />
Al tenderme en mi litera y relajarme sentí<br />
agudizado un dolor en el lado izquierdo de mi cintura<br />
que se prolongaba desde la cadera a la ingle.<br />
Esta molestia que me había acompañado durante<br />
el viaje por Argentina y alivié con sedantes se me<br />
presentó y no tenía más analgésicos. Sin embargo,<br />
en consonancia con el entorno, me sentía en<br />
paz. Theresita, ordenó sus cosas, mientras yo me<br />
abandonaba a ser conducido por donde el destino<br />
eligiera. Dormí con la sensación de ser mecido en<br />
una hamaca o en mi cuna de niño.<br />
El comedor y los alimentos eran básicos<br />
como los de un internado o cuartel, pero limpio y la<br />
comida con los nutrientes necesarios. En cubierta,<br />
los pasajeros miraban las islas, los icebergs, fiordos,<br />
y los entendidos hacían comentarios sobre la<br />
arca de Noé 105
fauna y las aves marinas que avistaban. El aire helado<br />
de un enorme glaciar me golpeó, el barco fondeó<br />
un tiempo frente a él. Vimos pingüinos y focas entre<br />
los bloques de hielo que navegaban a los lados de la<br />
embarcación. El crucero iba completo de pasajeros,<br />
todos de diferentes continentes. Theresita encontró<br />
una pareja de jóvenes escoceses de Inverness, que<br />
llevaban un mes de viaje desde Brasil: Él era chofer<br />
de un camión de mercancías y ella optometrista.<br />
Habían ahorrado varios años para hacer el viaje que<br />
se prolongaría hasta Perú y Bolivia. Tenían poco de<br />
casados. Por la tarde escuchamos una conferencia<br />
sobre los glaciares, y un discurso de bienvenida por<br />
parte <strong>del</strong> capitán <strong>del</strong> barco que nos informó entre<br />
otras cosas que el bote había sido un carguero<br />
de segunda mano japonés acondicionado para<br />
transportar pasajeros y fletes.<br />
Hoy en Escocia es el Burns Day, sus habitantes<br />
hacen verbenas en sus ciudades para festejar al<br />
poeta Robert Burns.<br />
Nos levantamos a las cinco de la mañana para<br />
ver el amanecer y hacer tomas, estuvo nublado,<br />
pero Theresita se esforzó y encontró rendijas en el<br />
horizonte donde la luz se afanaba por alumbrarlo.<br />
Regresamos a dormir, desayunamos y volvimos a la<br />
cama. Theresita, siente molestias en el estómago.<br />
Después de comer fuimos a cubierta: ballenas lanzaban<br />
chorros de agua por su lomo, <strong>del</strong>fines, focas<br />
y cormoranes merodeaban la embarcación.<br />
Entramos al Golfo de Penas, mar abierto. El<br />
barco se bamboleó durante 12 horas; Theresita ha<br />
empeorado <strong>del</strong> estómago. Nos fuimos al camarote<br />
inmediatamente después de cenar. Dormimos bien.<br />
Aunque he descansado, mis brazos y la espalda<br />
siguen doliéndome. El día está nublado. En la<br />
noche habrá fiesta en el bar porque mañana desembarcaremos<br />
en Puerto Montt. El bar es la parte<br />
más confortable <strong>del</strong> barco. Los pasajeros dormitan,<br />
platican, se entretienen con juegos de mesa, leen.<br />
Theresita pidió un pisco sour, y yo vino rojo.<br />
Por la noche nos entretuvimos jugando bingo,<br />
Theresita ganó una botella de vino chileno. Bebimos<br />
vino rojo, y cuando terminó la diversión regresamos<br />
a preparar nuestro equipaje para desembarcar.<br />
Estos días en el mar fueron como un sumergirse<br />
en sus aguas para salir de ellas con el espíritu<br />
dispuesto a reiniciar nuestro trabajo en tierra. A<br />
través de la limpieza <strong>del</strong> aire marino y su luz fuimos<br />
testigos de lo extraordinaria que es la lejanía<br />
<strong>del</strong> horizonte y de la belleza de la tierra insular. Los<br />
cielos por donde anduvimos, cada uno contribuyó a<br />
documentar un trabajo que sin ellos no hubiéramos<br />
podido completar.<br />
El agua más sucia en una travesía de más de veinte<br />
y cinco kilómetros en contacto con la luz y el aire<br />
se purifica como si fuera bendecida por una divinidad.<br />
Así me sentí al rodar por Puerto Montt, que en<br />
el amanecer me pareció como el barco varado habitado<br />
por aves marinas que encontramos en la ruta<br />
y que estaba convertido en chatarra. Testigos de su<br />
época de bonanza pesquera, cuando Puerto Montt<br />
fue el segundo productor de salmón en el mundo,<br />
se levantaban dos torres comerciales gemelas viendo<br />
hacía el frío antártico. Aparejos de pesca oxidados<br />
por falta de uso me parecieron sus calles y<br />
casas modestas deterioradas por los elementos.<br />
106 El Búho
Carlos Bracho<br />
TRANCO I<br />
Como al compañero Bracho lo marean los discursos<br />
de los políticos mexicas -siempre dicen lo<br />
mismo, siempre la misma gata nada más<br />
que revolcada, y siempre presente el gatopardismo-,<br />
lo atosigan esas palabras vanas y le<br />
colman el plato y le hacen decir ¡Basta!<br />
¡Basta de mentiras, basta de engaños!<br />
Pues a nosotros, este heroico por<br />
siete veces Consejo Editorial,<br />
se solidariza con los sentimientos<br />
que embargan<br />
a nuestro escritor preferido<br />
y también como<br />
él preferimos brindar con<br />
mezcal, charlar con una morena<br />
de fuego y degustar algún platillo<br />
de los que la tierra mexica es<br />
pródiga. Pero mejor dejemos este espacio<br />
para las mejores anotaciones de don Carlos y<br />
veamos con lo que esta vez nos va a <strong>del</strong>eitar:<br />
Mi estimada Rosario Casco, hoy te envío este<br />
Tranco con algún material que he publicado en una revista<br />
que dedica sus páginas al arte culinario. Sí, prefiero<br />
insistir sobre esto que hablar o criticar o lanzar los dardos<br />
Fernando Silva<br />
arca de Noé 107
ponzoñosos a las nalgas de los polacos mexicas<br />
-ya las tienen curtidas y ni pío dicen cuando<br />
se los clavo-, y al cambiar de ruta, cambio de<br />
humor, cambio de un estado rabioso a un estado<br />
placentero, espero te guste:<br />
Yo no sé cómo ha aguantado tanto esta<br />
admirable tierra en la que vivimos. No sé cómo<br />
ha resistido los embates de químicos y de deshechos<br />
y de basura y de mugre y de productos contaminantes<br />
y de gases y de humos y de pesticidas<br />
y de porquería y media. No me explico cómo<br />
es que ha sobrevivido a semejantes ataques.<br />
Aunque es claro que la madre natura se defiende<br />
y de cuando en vez nos da patadas en forma de<br />
explosivos volcanes y de tsunamis y de tifones<br />
y de huracanes y de sacudidas telúricas. Pero esa<br />
defensa es rala y poca, de los millones y millones<br />
y millones de seres humanos sólo alguna<br />
porción pequeña tiene una conciencia ecológica<br />
y <strong>algo</strong> trata de hacer para contrarrestar los ataques<br />
masivos y destructores. Digo esto porque<br />
resulta que hace poco estuve en Oaxaca dando<br />
unas charlas sobre Vasconcelos y López Velarde.<br />
Y como mis amigos de allá saben de mi gusto por<br />
lo sano, por lo orgánico, por lo limpio y original,<br />
me llevaron a conocer un mezcal cuyo productor<br />
cuida a fondo esos valores fundamentales<br />
para la preservación de la tierra y de sus valores<br />
Francisco Tejeda Jaramillo<br />
108 El Búho
ancestrales. Sí, llegamos con Mijail Zárate y él ni<br />
tardo ni perezoso nos ofreció una fiesta inigualable:<br />
una cata con sus mezcales orgánicos. En<br />
la mesa había la democrática sal con chile que<br />
te hacían bailar la Zandunga, y los chapulines<br />
nos guiñaban los ojos para que los devoráramos<br />
sin contemplación y las rodajas de las naranjas<br />
parecían salidas de los pinceles de Van Gogh y<br />
ya no te digo lo que los quesillos provocaban<br />
en mi ánimo. De manera tal, Rosario, que Mijail<br />
puso el primer mezcal. Antes de la toma y de la<br />
cata nos explicó los valores de sus mezcales que<br />
llevan la marca de EMBAJADOR, va: Los campesinos<br />
que con Mijail laboran tratan las plantas<br />
de los agaves, la tierra, el agua y todo el entorno<br />
con un amor y una dedicación sin par, y lo que<br />
obtienen de la tierra son agaves naturales para<br />
poder producir un más natural mezcal, pues<br />
siguen el lineamiento de lo orgánico, de lo sustentable.<br />
Sí, hombres y mujeres trabajan en su<br />
terruño con las maderas de sus árboles, con las<br />
piedras <strong>del</strong> lugar, no usan fertilizantes ni químicos<br />
ni pesticidas horrendos ni aditamentos sintéticos.<br />
Así pues, todo está sustentado y trabajado<br />
de la mano con lo que la madre tierra ofrece a<br />
los bienaventurados. Y luego hicimos el recorrido<br />
inolvidable por los lugares en donde se producen<br />
los agaves que le dan vida a Embajador:<br />
La Reforma, Santa María Ecatepec, de donde<br />
es oriundo Mijail. Y estos son lugares sagrados,<br />
sagrados porque estos mezcales de esas tierras<br />
nos llevan directo a los viajes lunares y cósmicos.<br />
Y Rosario, cuando vayas con el capitán Lujuria a<br />
Oaxaca, ve directo a catar mezcales con Mijail:<br />
Diagonal Margaritas No. 113, col. Reforma, en la<br />
mera capital <strong>del</strong> Estado. Así que a los amantes<br />
de lo natural, de lo orgánico, de lo sustentable<br />
en lo que nos ofrece Demeter, deben de ir a<br />
tomar estos mezcales Embajador, y probar uno<br />
Joven de Tobalá que es una <strong>del</strong>icia y un placer<br />
inocuo cuando pasa por nuestra boca, y también<br />
un Joven de “espadín azul” que no tiene progenitora<br />
y otro que yo probé y que no sé cuántas<br />
copas pasaron por mí y que fue un Joven con<br />
gusano de agave. No te digo, Rosario, cuántos<br />
fueron los mezcales orgánicos que Mijail puso<br />
en la mesa para la cata, pero lo que sí te digo es<br />
que yo llegué sano y salvo a mi hotel, de veras,<br />
no salí haciendo eses. No. En fin, te digo lo que<br />
tú ya sabes, que con lo orgánico y con sus valores,<br />
como el mezcal Embajador que es 100%<br />
artesanal y encuentras un mejor sabor por los<br />
métodos utilizados, que ya dije, son naturales<br />
y por lo tanto no alteran la calidad nutricional,<br />
protegen la salud <strong>del</strong> consumidor y también<br />
claro, la <strong>del</strong> agricultor, ellos, los cuidadores y<br />
trabajadores de la tierra dicen que si es orgánico<br />
es sano. Así que hay que gozar sin agredir a la<br />
tierra, hay que vivir bien sin lanzar inmundicias<br />
a los ríos, vamos a gozar la vida, a gozarla de<br />
lo lindo, sin dañar a nadie, sin atentar contra la<br />
naturaleza y gozar ampliamente las maravillas<br />
que ofrecen estos mezcales que Mijail produce.<br />
Recuerda que el mezcal es un buen aperitivo,<br />
es un excelente digestivo, relaja los nervios y te<br />
lleva, tomado con moderación a ver los colores<br />
de las nubes y a contemplar el incendio sinfónico<br />
de los atardeceres oaxaqueños. Salud..<br />
arca de Noé 109
Hugo Enrique Sáez A.<br />
“No sé hacia dónde va la democracia, pero lo que sí sé es<br />
que hay que ser capaces de crear un sistema para ayudar a los<br />
pobres y evitar que el mundo y toda la riqueza la<br />
controle el 1% de la población como ocurre hoy.”<br />
Margaret Atwood<br />
Ángel Boligán<br />
El “inmenso arsenal de mercancías”<br />
llamado capitalismo necesita para<br />
reproducirse que existan bancos<br />
con intereses draconianos, comercios monopolísticos,<br />
fábricas de comida chatarra,<br />
ejércitos y policías con armas mortíferas,<br />
políticos corruptos, televisión vacía de<br />
ideas, espectáculos lavadores de conciencia,<br />
explotación depredadora de la naturaleza,<br />
médicos mercantilizados, abogados<br />
cínicos, maestros ignorantes, <strong>del</strong>incuentes<br />
cómplices de las autoridades, curas simuladores,<br />
monjas habitadas por una bruja<br />
en su corazón, y una variopinta retahíla de<br />
monstruosidades infernales. No obstante,<br />
el aceite que posibilita el funcionamiento<br />
110 El Búho
de esa maquinaria trituradora de seres humanos<br />
está muy al alcance de nosotros: el autoritarismo<br />
conservador y reproductor de un sistema corrupto<br />
que, en la línea de Leibniz, es el mejor de<br />
los mundos posibles porque existe. Se halla en la<br />
familia; en el transporte público y en el tránsito<br />
por las calles; en la sala de espera <strong>del</strong> hospital; en<br />
la publicidad que hace mofa de los perdedores;<br />
en las aulas presas de un discurso rutinario; en<br />
la jerarquía de la iglesia que explota mentiras fabuladas<br />
para someter al inocente; en el encierro<br />
<strong>del</strong> taller, de la oficina y de la línea de producción<br />
controlada por un hosco capataz, así como en el<br />
comerciante estafador y en los ídolos mediáticos.<br />
¿Hacemos <strong>algo</strong> por practicar una cultura diferente<br />
basada en la igualdad, aunque cumplamos<br />
roles distintos?<br />
En la lógica que preside la conducta autoritaria<br />
dos axiomas sirven como generadores de<br />
cualquier acción: orden y caos/premio y castigo.<br />
Una expresión muy gráfica <strong>del</strong> Martín Fierro describe<br />
el orden: “cada lechón en su teta es el modo<br />
de mamar”. Quien viola esa regla, provoca el<br />
caos y se hace acreedor a una sanción porque se<br />
salió <strong>del</strong> lugar y la función asignada. La obediencia<br />
merece premio, la transgresión se castiga. Siguiendo<br />
la pista etimológica, castigo proviene de<br />
castus, “puro” en latín. Luego, castigar significa<br />
conducir a la pureza. Muy asociada a esta idea<br />
se halla la tarea de la limpieza, y limpieza nos<br />
evoca la necesidad de suprimir lo que ensucia.<br />
Frotar un paño hasta quitar la mínima mancha.<br />
El problema es que esta obsesión no se detiene<br />
en los límites de las habitaciones, continúa su<br />
cruzada hasta torturar la conciencia para que no<br />
sobreviva el deseo. Luego, en última instancia<br />
el autoritarismo social desemboca en la eliminación<br />
física de la mancha rebelde que resiste<br />
la limpieza. La “solución final” en el período <strong>del</strong><br />
nacional socialismo alemán consistía en el sacrificio<br />
mortal de los judíos, de los negros, de los<br />
gitanos, de los tullidos, de los comunistas, de los<br />
deformes. Quienes se encargaban de ejecutar las<br />
operaciones de limpieza étnica no sentían culpa<br />
alguna. Para ellos, meter en la cámara de gas<br />
a una cohorte de condenados era equivalente a<br />
fumigar un granero infestado por plagas. De hecho,<br />
hubo teóricos <strong>del</strong> nazismo que equipararon<br />
a los judíos con los piojos. Debe de haber cuadros<br />
de autoritarios orgullosos de serlo que dirán:<br />
“sí, yo soy partidario de la autoridad, pero yo no<br />
llego a esos extremos”. Depende. Todo depende.<br />
En condiciones de relativo equilibrio social,<br />
esos autoritarios no pasarán de darle un coscorrón<br />
al hijo o un par de bofetadas a la mujer.<br />
Medidas correctivas de la conducta, se justificarán,<br />
porque lo hacen en beneficio de la víctima.<br />
Sin embargo, de pronto las cosas no marchan<br />
bien y adviene la crisis social, económica y<br />
política. Ahí los pacíficos y orgullosos padres de<br />
familia empiezan a pedir sangre. ¡Maten, maten<br />
al que no se someta a la autoridad! La solución<br />
final siempre está latente en el horizonte<br />
<strong>del</strong> autoritario.<br />
arca de Noé 111
Benjamín Torres Uballe<br />
Pedro Bayona<br />
El doctor José Narro Robles, rector<br />
de la UNAM, posee un gran<br />
prestigio no sólo en el interior<br />
de la propia universidad, sino en el mundo<br />
de la academia, cultura, política y de la<br />
opinión pública.<br />
Sin embargo, en este año y a raíz de<br />
las cobardes agresiones de ciertos grupos<br />
de “estudiantes” que, de facto, son simples<br />
y viles <strong>del</strong>incuentes, ese tan bien ganado<br />
prestigio ha empezado a ser cuestionado<br />
por la sociedad debido a su silencio<br />
en los ilícitos cometidos por la pandilla<br />
de <strong>del</strong>incuentes encapuchados. El rector<br />
de la máxima casa de estudios en el país es,<br />
sin duda, un respetado líder de opinión en muy diversos<br />
temas, por ello es inadmisible que ante los ataques a los<br />
diversos campus universitarios que en este 2013 se han incrementado,<br />
guarde un muy inoportuno silencio -por llamarlo<br />
de una manera suave- ante la ola de salvajismo de<br />
parte de los rufianes <strong>del</strong> CCH Naucalpan y secuaces.<br />
112 El Búho
Tan sólo en lo que va <strong>del</strong> año, los planteles<br />
universitarios han sufrido seis agresiones de parte<br />
de los vándalos -de acuerdo con información<br />
de El Universal fechada el pasado 21 cuyo videorreportero,<br />
por cierto, fue asaltado por aquellos<br />
granujas- y en su momento Narro Robles ha<br />
permanecido a la expectativa sumergido en la<br />
inacción pero vasto, eso sí, en inútil palabrería.<br />
Los trogloditas, mientras tanto, continúan haciendo<br />
de las suyas en total impunidad. Ante la<br />
ausencia ominosa y sospechosa de la aplicación<br />
de la justicia, los salvajes pseudoestudiantes se<br />
solazan a sus anchas en la impunidad, invadiendo<br />
escuelas, agrediendo a empleados universitarios,<br />
destrozando mobiliario de las instalaciones<br />
y recientemente agrediendo y robando a miembros<br />
de los medios de comunicación.<br />
La salvaje y estúpida invasión <strong>del</strong> pasado<br />
6 de febrero a la Dirección General de los CCH,<br />
durante la cual el doctor Narro guardó una vez<br />
más silencio, sentó un peligroso precedente por<br />
parte de las autoridades universitarias al sentarse<br />
a negociar con los pillos la liberación de las<br />
instalaciones y retirar las denuncias presentadas<br />
a pesar de los destrozos y robos que realizaron<br />
la horda de malhechores encapuchados.<br />
Los daños ascendieron a 3.5 millones de pesos<br />
los cuales saldrán <strong>del</strong> presupuesto universitario<br />
que finalmente es aportado por todos los contribuyentes<br />
como usted y yo.<br />
La autonomía universitaria no debe ser entendida<br />
de forma torcida, ya que ésta no es una<br />
patente de corso para <strong>del</strong>inquir con impunidad,<br />
es para manejar su presupuesto, sus planes académicos<br />
y de investigación, de tal manera que<br />
ante los allanamientos y agresiones, la cúpula<br />
de la universidad no debe dudar en aplicar la<br />
ley y dar entrada a las fuerzas <strong>del</strong> orden para<br />
el desalojo y aprehensión de los <strong>del</strong>incuentes<br />
que tanto daño hacen, ellos sí, a la máxima casa<br />
de estudios. Y desde luego que no se atenta contra<br />
la autonomía universitaria; lo que le hace un<br />
daño severo e irreversible es permanecer pasivo<br />
y en silencio sin tomar las decisiones firmes<br />
y correctas para, simplemente, aplicar la ley a<br />
quien violenta el orden y funcionamiento, como<br />
en el caso de los malandrines <strong>del</strong> CCH.<br />
Ante las presiones de la sociedad y medios<br />
de comunicación, Narro Robles finalmente leyó<br />
un “tibio” comunicado de prensa. Frases como<br />
“No se atrevan a saquear una vez más el patrimonio<br />
de la nación” y “No responderemos a la<br />
provocación actuando con violencia” se escucharon<br />
muy lejanamente de la democracia. Es<br />
una verdadera vergüenza que el responsable de<br />
la conducción de la UNAM se esconda en demagogia<br />
pura. No es que se responda con violencia,<br />
señor rector, se responde y actúa con la aplicación<br />
firme de la ley. No debe usted justificarse en<br />
subterfugios. ¿O es que acaso se está cuidando<br />
políticamente en sus aspiraciones para llegar a<br />
la SEP?<br />
La semana pasada y durante su presentación<br />
en el Senado para elegir la terna de la junta<br />
de gobierno <strong>del</strong> Instituto Nacional para la<br />
Evaluación de la Educación (INEE), el maestro<br />
Gilberto Guevara Niebla cuestionó severamente<br />
la autonomía universitaria, de la cual dijo<br />
arca de Noé 113
que no ha funcionado y sólo ha servido para<br />
aislarla socialmente.<br />
Respecto a los 15 bandoleros enmascarados,<br />
es intolerable que permanezcan en total impunidad<br />
e imponiéndole condiciones a la UNAM, y<br />
surge de inmediato la pregunta: ¿Quién o quiénes<br />
son las manos que mecen la cuna? ¿Quién<br />
está tan interesado en generar anarquía en ella?<br />
Por lo pronto, los <strong>del</strong>incuentes se han ganado<br />
el repudio absoluto de la comunidad universitaria<br />
y de la sociedad en su conjunto. El miércoles<br />
reciente un total de 115,664 universitarios,<br />
entre estudiantes, académicos y trabajadores,<br />
hicieron patente su condena y rechazo a la ocupación<br />
de la Torre de Rectoría y exigieron el desalojo<br />
inmediato.<br />
Narro Robles dijo: “defenderé a la UNAM con<br />
inteligencia y apego a la legalidad”. Entonces<br />
que lo demuestre con hechos y no se esconda<br />
en “recursos demagógicos”, pues declaraciones<br />
como “tengo la convicción de que la universidad<br />
saldrá a<strong>del</strong>ante de este trance y que su comunidad<br />
sabrá estar a la altura <strong>del</strong> desafío que hoy<br />
enfrenta”, sólo demuestran fehacientemente que<br />
el señor rector se está cuidando de no “dañar”<br />
su imagen a costa <strong>del</strong> daño que a la universidad<br />
le hacen desde hace meses esos grupos rapaces<br />
y lesivos.<br />
La protesta social siempre será bienvenida<br />
en una democracia, aunque ésta sea frágil<br />
como la que hoy está sostenida con alfileres en<br />
nuestro país; sin embargo, es necesario que sea<br />
expresada dentro de los cauces de la legalidad,<br />
el diálogo, la tolerancia y primordialmente mediante<br />
la razón.<br />
114 El Búho<br />
Hugo Navarro