En defensa del libro, Ernesto de la Torre Villar l ... - Revista EL BUHO

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En defensa del libro, Ernesto de la Torre Villar l ... - Revista EL BUHO

En defensa del libro, Ernesto de la Torre Villar l Una interpretación

de un cuento de José Emilio Pacheco l Ópera en Viena, María

Teresa Castrillón l Roberto Bañuelas visto por Carlos Montemayor

Estonia en Bellas Artes l Los medios y la opinión pública por

Miguel Ángel Sánchez de Armas l Filosofía para leer en el Metro


Consejo editorial:

José Agustín l Griselda Álvarez (>) l Raúl Anguiano (>) l Carlos Bracho l José Luis Cuevas l Martha Chapa

Alí Chumacero(>) l Alberto Dallal l Beatriz Espejo l Gelsen Gas l David Gutiérrez Fuentes l Andrés

Henestrosa (>) l Luis Herrera de la Fuente l Dionicio Morales l Armando Prida Huerta l Carlos Ramírez

Ignacio Retes (>) l Bernardo Ruiz l Sebastián l Fernando Sánchez Mayans (>) l Leticia Tarragó l Betty

Luisa Zanolli Fabila

Director:

René Avilés Fabila

Subdirectora:

Rosario Casco Montoya

Coordinación de arte:

Félix Acevedo

Diseño:

Osam Malja García

Fotógrafo:

Francisco A. Menéndez Bazán

Colaboradores:

Manuel Aceves Pulido(>) Eugenio Aguirre Héctor Anaya Hugo Argüelles (>) Roberto Bañuelas

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Martha Bátiz Roberto Bravo Salvador Bretón Rodolfo Bucio Salvador Camelo Elsa Cano Emmanuel

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Carballo Marco Aurelio Carballo Antonio Castañeda (>) Jesús A. Castañeda Joaquín Armando Chacón

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Leonardo Compañ Jasso Marcela del Río Adán Echeverría Javier Esteinou Sergio Fernández Citlali

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Ferrer Martha Figueroa de Dueñas Silvia Fong Robles Luz García Sandra García Enrique Gastélum

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Eve Gil Otto-Raúl González (>) Francisco Javier Guerrero José Antonio Gurrea Humberto Guzmán

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Saúl Ibargoyen Josu Iturbe Marco Aurelio Ángel Lara Daniel Leyva Roberto López Moreno Froylán

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M. López Narvaéz Andrés de Luna Ramón I. Martínez María Eugenia Merino Mayté Noriega Carmen

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Nozal Juan Luis Nutte Anabel Ochoa(>) José Luis Ontiveros Gregorio Ortega Federico Ortiz Quesada

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Francisco Prieto Jorge Ruiz Dueñas Rafael Ruiz Harrel (>) Hugo Enrique Sáez Alejandro Sandoval

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Perla Schwartz Ignacio Solares Ignacio Trejo Fuentes Francisco Turón Roberto Vallarino (>) Liborio

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Villalobos Calderón Marcos Winocur Patricia Zama Silvio Zavala

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Artistas plásticos:

Gilberto Aceves Navarro Juan Alarcón Iris Aldegani Luis René Alva Javier Anzures Sergio Ángel

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Beltrán María Emilia Benavides Alejandro Caballero Alberto Calzada Alfrefo Cardona Chacón

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Estrella Carmona Jesús Castruita Guillermo Ceniceros Edgar Clement Felipe de la Torre Luis de

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la Torre Juan Román del Prado Lourdes Domínguez Aída Emart Francisco Eppens (>) Francisco Espino

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José Fernández Carmen Flores Olivia Fuentes Héctor García Joaquín García Quintana Luis Garzón

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Esther González Gabriel Gómez Pizano Renato González Juan José Gurrola Víctor M. Hernández

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Rigel Herrera Jazzamoart Fernando Leal Audirac Antonio Ledesma Miguel Ángel Ledesma Jorge López

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Luckie Leonel Maciel Elsa Madrigal Ángel Mauro Mel Raúl Méndez Adolfo Mexiac Arturo Miranda

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Jesús Miranda Ofloc Soid Pastrana Carlos Pérez Bucio Alejandro Pérez Cruz Felipe Posadas Laura

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Quintanilla Ma. del Carmen Razo Carlos Reyes Alejandra Ríos Vicente Rojo Javier Roldán Gregorio

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Rosas Guadalupe Rosas RRuizte Oswaldo Sagástegui Peter Saxer Luciano Spano Antonio Tadeo

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Raúl Tame M. Tarbados Mauro Terán Mauricio Vega Daniel Zamitiz

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e-mail para envío de colaboraciones:Incorrectoz@yahoo.com.mx

fundacionraf@yahoo.com

rosariocascom@yahoo.com.mx

Mario Zarza Zárraga

En el año 2002 comienza a estudiar ingeniería

mecánica, posteriormente ingeniería

industrial y no finaliza ninguna de las dos

carreras, encontrándose en la disyuntiva

entre la búsqueda del estudio que realmente

adora y el camino profesional que parte

de su familia le tenía ya planificado. En

2004, decide ir a vivir a Vancouver, Canadá

para encontrar las respuestas que solamente

encontraría en su interior. Comienza

por estudiar Negocios Internacionales y

mientras transcurre su carrera buscaba

contestar todas esas preguntas que lo

llevarían a escoger su camino a la felicidad.

Inicia trabajando para un taller mecánico

elaborando trabajos de pintura personalizados,

fascinado como toda su vida por

los colores, las texturas y la sensibilidad

que implica el mundo de la tonalidad. Tras

regresar de Canadá, trabaja en diferentes

iniciativas privadas y se dedica al arte

en sus ratos libres. Más adelante decide

dedicarse a las artes de tiempo completo

y convertir su forma de vida en la satisfacción

de saberse artista. Por eso mismo

la primera colección que se registra es

llamada “Renacimiento”.

Se desenvuelve en los ámbitos: pintura,

escultura y tatuaje.

Instituto Verificador de Medios

Circulación certificada por el Instituto Verificador de Medios

Registro No. 285 / 01

el Búho. Órgano de difusión de la “Fundación René Avilés Fabila, A.C.”, revista mensual, Noviembre 2012 Editora responsable:

Ma. del Rosario Casco Montoya l Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo 04-2008-112519134400-102 l Número

de Certificado de Licitud de Título y de Contenido: 15298 l Domicilio de la publicación: Yácatas 242, Narvarte, C.P.03020,

Delegación Benito Juárez, Teléfono y Fax: 56 39 59 10. Cel. 04455-20959228 l www.revistaelbuho.com l Impresión y acabado:

impresa en Litografía magnograf S.A. de C.V. Calle E No. 6 Col. Parque Industrial, Puebla 2000, C.P. 72220, Puebla, Puebla l Tiraje: 5,000 ejemplares.

Distribuidor, Fundación René Avilés Fabila, A.C. l No se devuelven textos enviados. Las opiniones vertidas son responsabilidad de su autor


Contenido

Editorial

La crítica literaria en México El Búho l 4

De nuestra portada

Ceremonial de cíclopes de Roberto Bañuelas Carlos Montemayor l 6

Educación, beneficio de la duda Renato Consuegra l 8

“Tenga para que se entretenga”: Una interpretación del cuento de José Emilio Pacheco Marisa Trejo Sirvent l 10

La maestra nostra José Martínez M. l 18

Estonia en Bellas Artes René Avilés Fabila l 22

Clave de sol

Opera en Viena María Teresa Castrillón l 24

Confabulario

Nuevos brevicuentos Roberto Bañuelas l 26

Poemas Leonardo Sevilla l 31

Reflejos del polígono Roberto López Moreno l 33

Conjuro de decires Perla Schwartz l 36

Poemas Benjamín Torres Uballe l 37

Artes visuales

Armando Villegas: “Pedagogía especial del dibujo” Francisco Carranza Romero l 39

Manuel González Serrano:

viaje al subsuelo de una curaduría apasionada María Helena González de Noval l 42

Letras, libros y revistas

En busca del tiempo perdido Edwin Lugo l 46

La biblioteca de David recomienda... David Figueroa l 50

Aún con deficiencia legislativa,

ley de protección de datos personales un paso adelante Ernesto Villanueva l 52

Mesita de noche Patricia Zama l 54

Apantallados

Moviola en su laberinto Alonso Ruiz Belmont l 58

Arca de Noé

Los Andes por la Aconcagua Roberto Bravo l 64

Retorno a la razón y a la paz Martha Chapa l 66

Filosofía para leer en el metro Hugo Enrique Sáez A. l 68

Los medios y la opinión pública Miguel Ángel Sánchez de Armas l 70

Partido pequeño, presupuesto gigante Juan Manuel Coronel l 74

Turbocrónicas Marco Aurelio Carballo l 79

Los trancos de Bracho Carlos Bracho l 83

Los autoelogios oficiales Jorge Herrera Velasco l 85

Para la memoria histórica

(archivo coleccionable)

El libro y la cultura hispanoamericana de Ernesto de la Torre Villar

l

Páginas centrales


editorial

............ La crítica literaria en México

Ángel Boligán

Las recientes polémicas sobre dos premios

literarios sólo implican un punto: la ausencia

de crítica literaria en México. Desde hace

muchos años, en libros y artículos, he señalado el

problema y lo que implica para el desarrollo armónico

de nuestras letras. Por un lado hay sobrepoblación

libresca, señalada por Gabriel Zaid, por el otro,

una completa desorientación acerca del valor de

cada libro. Sobre anaqueles y mesas de librerías destacan

las obras fáciles, aquéllas que utilizan la historia

para sacar apurados trabajos de éxito efímero,

de quienes piensan que los problemas de la humanidad

son sólo de baja autoestima, ensayos ruidosos

que señalan los defectos o las cualidades de políticos

de intensa mediocridad, reportajes amañados

o maniqueos. Las buenas novelas, los poemarios

renovadores, los cuentos de talento, se pierden entre

miles de pésimos libros. Las editoriales se centran

en estos trabajos. La publicidad también. La crítica

especializada apenas aparece y se mueve elogiando

a los amigos y manifestando desprecio por sus enemigos.

Crítica sí hay, pero la de calidad está situada

en la academia y trabaja sobre figuras consolidadas.

Es asimismo tendenciosa.

Carecemos de críticos que se ocupen de los

autores y sus resultados conforme van apareciendo.

Los jóvenes buscan la manera de mostrar su trabajo,

El Búho


para ello se apoyan en Internet, no en la crítica

porque casi han desaparecido suplementos y

páginas culturales. Cuando las hay, por ejemplo,

una novela de un joven talentoso pero desconocido

apenas merece, en el mejor de los casos,

un breve comentario. Ortega y Gasset decía que

el asunto central de la crítica no es distribuir las

obras en buenas y malas, sino explicar secamente

sus valores. Esto es desconocido en México.

Nos gusta un libro porque su autor nos simpatiza.

T. S. Eliot, en Sobre la poesía y los poetas,

precisaba: “La mayor parte de la crítica realmente

interesante es obra de hombres de letras que

se han abierto el camino en las universidades

cuya actividad crítica se ha ejercido primero en

las aulas.” El problema es que dentro de nuestras

aulas, la decisión de la burocracia cultural

y de los medios de comunicación en favorecer a

un poeta o una prosista políticamente correctos,

prevalece y entonces se premian a los mismos

de siempre, con alguna novedad resultado de un

buen trabajo mercadológico, publicitario.

Tal problema repercute de muchas maneras

en la sociedad o en aquellos que se mueven

dentro del mundo de las letras, de los autores a

los lectores y el engranaje que los rodea. ¿Quién

decide si un libro merece ser publicado? No los

críticos sino otros escritores. Los premios son

determinados de manera semejante: son narradores

y poetas los que juzgan a sus pares y es

inevitable notar, en el mejor de los casos, que el

estilo o la temática pueden atraer las simpatías

entre pares. En otros términos, la ausencia de

críticos objetivos y talentosos, daña al proceso

editorial respetable. Acabamos de ver dos casos

polémicos y de graves consecuencias. Mostramos

al mundo que en México la corrupción ha inundado

la cultura. Los galardones se han desprestigiado,

pesan por el dinero que conceden, no por

la autoridad moral que producen.

En México la política ha permeado a la cultura.

Los precarios gustos de los funcionarios, que

buscan publicidad y no un trabajo que beneficie

a la sociedad, se centran en las tediosas figuras

cercanas al poder. La lista de quienes han recibido

homenajes del priismo, panismo y perredismo

es asombrosa porque son un puñado solamente

y los mismos. Cierro con palabras que Salvador

Elizondo me dijo ante la pregunta si nos afecta

la falta de crítica literaria: “Hay que pensar que

en tiempos de Homero no había, como ahora

en México, críticos literarios. Estoy seguro de

que el advenimiento de los críticos llegará en un

momento futuro.” Esperemos.

El Búho

Jazzamoart

Editorial


de nuestra portada

Carlos Montemayor

Leonel Maciel

Celebro la aparición de Ceremonial de cíclopes

de Roberto Bañuelas porque es una etapa más

en su fecunda obra artística. Porque es una

muestra insuperable de que las artes forman una trama

común en que todas se contienen y se reconocen.

Roberto Bañuelas es un artista notable. No sólo me

refiero con esto a su condición de cantante, maestro

o pintor. Quiero decir con artista notable que Roberto

Bañuelas es fundamentalmente un creador. Un creador

en todas las disciplinas a las que se acerca. Un

creador que constantemente trabaja, crea, reflexiona

en sus quehaceres artísticos. Un creador porque nada

del arte le es ajeno.

En Ceremonial de cíclopes confluyen varios de sus

rasgos artísticos importantes: su vigor crítico, su ironía,

su mirada atenta a todas las facetas de la vida humana,

su pasión por el lenguaje y la expresión contundente, su

atención minuciosa a lo breve y cincelado, su buen oído

para el ritmo y la sonoridad, sus dibujos y pinturas.

Algunas de las afirmaciones que en otro momento

he podido expresar acerca de su pintura, me doy cuenta

ahora, no con sorpresa sino con naturalidad, que podría

decirlo también sobre sus cuentos. Alguna vez comenté

que “la tensión, la fuerza, la agudeza penetrante del color en las

obras de Roberto Bañuelas se apoya en una compleja configuración de

ideas, planos y profundidades soterradas bajo una riquísima superficie

El Búho


siempre en movimiento. Cualquier área de Los convidados,

de Pájaro y esfinge, de Peces en panorama geométrico

o de Metamorfosis del héroe desconocido, muestra una

sucesión de planos, de tensiones, de volúmenes, de ideas,

en disposición tan ágil que podríamos designarlo como

segmento de un movimiento continuo, o mejor aún,

como instante de un movimiento. En ese minucioso y tenaz

despliegue de movimiento cada cuadro adquiere su acabado

y prodigioso ritmo. Ritmo que reflejan los colores oscuros y

los luminosamente brillantes en El pájaro y esfinge; ritmo en

la furia de Los convidados; ritmo en el engarce y la espiral

que asciende a lo largo de la corpulencia de la Metamorfosis

del héroe desconocido. Ritmo y movimiento, pues, conforman

precisamente la base de los cuentos de Ceremonial

de cíclopes.

En otro momento, a propósito de su concepción plástica

y de ciertos colores, observaba que la armonía más

exacta de ese universo, del color como la materia cautiva

en sí misma, era un cuadro titulado Memoria de pájaro

cautivo, “donde el color envuelve a un ave prodigiosa cuya

azul mirada, cuya irisada cabeza, logra mostrar aquello que

su universo espera: el ojo que mire, la visión que atestigüe,

la visión que nos torna uno con el uno con el

universo. Pues en todos los cuadros son ojos

los que están acechando tras las imágenes,

tras los planos sucesivos, en las profundidades,

en los ángulos de cada segmento. Es lo que hace

humana e indefensa la mirada de El Quijote.

Son los terribles ojos del hombre que nos mira

desde el fondo de El proceso. Los ojos como

símbolo de la conciencia a la que todo aspira”

Pues bien, me sorprende que en su

Ceremonial de cíclopes podamos leer esta visión

plástica de Roberto Bañuelas precisamente en

un cuento titulado “Cíclope”.

“Anoche, después de una fiesta donde la realidad quedó

anulada por la fantasía de continuos placeres, encontré que

la escalera de mi casa no terminaba en el segundo piso, sino

que se plegaba en la espiral ascendente que me condujo

a esta torre. Entre la resignación y el delirio, mientras sueño

con la aparición de una puerta que me lleve a una locura

conocida, palpo la piel musgosa de los muros e insulto al

silencio que me envuelve. El día exterior, en una repetición

abrumadora y precisa, me mira por el ojo circular de un

herrumbroso ventanuco”.

Sí. Roberto Bañuelas es un creador. Lo es como cantante,

como uno de los barítonos más importantes del mundo y

de nuestra historia mexicana. Lo es como maestro de canto,

como uno de los maestros más creativos, más estrictos, más

renovadores de la teoría y la enseñanza del canto. Su arte

de cantante lo he apreciado como espectador afortunado.

Su arte como maestro lo he vivido con más fortuna aun y

honor. Soy su discípulo. Su arte como pintor muchos hemos

tenido ya ocasión de admirarlo y analizarlo. En cuanto a

su arte como escritor, sólo resta decir que ahora tenemos

oportunidad de celebrarlo como lectores.

¡Enhorabuena!

Mario Zarza

de nuestra portada


Renato Consuegra *

Aída Emart

Entre 1972 y 1976 hubo una relajación de

la educación oficial del gobierno mexicano.

El método tradicional de enseñanza a partir

de los Libros de Texto Gratuitos que entrega su Comisión

Nacional (Conaliteg) a los niños mexicanos, comenzó a

sufrir reformas educativas propuestas por el entonces

Presidente Luis Echeverría, donde suprimieron, entre

otros, la materia de Civismo.

La carencia de esta materia, entre otras, conllevó

un cambio de actitud en los jóvenes hoy menores a los

38 años. Se perdieron los valores. Hoy lo vemos todos

los días en las calles. Priva el primero yo, después yo y

al último yo: el agandalle. Las mujeres, ancianos y niños

resienten también la nueva actitud, se acabó el respeto,

mal llamado “caballerosidad”.

Ante la avalancha de jóvenes involucrados en

el crimen organizado y la larga lista de asesinatos,

el 26 de febrero de 2008 el actual gobierno anunció

que se volverían a impartir las clases de formación cívica

y ética para recuperar los valores y formar mejores ciudadanos.

“Queremos que este aprendizaje les ayude a ejercer su libertad con

mayor responsabilidad y a conducirse con honestidad y apego a la legalidad,

que es condición indispensable para vivir en paz y prosperar”, afirmó

la entonces Secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota.

El Búho


Entre los beneficios estaría la formación de alumnos

con “sentido de justicia y solidaridad (…) más tolerantes”

y dispuestos a “respetar otras formas de pensar, a mirar

la pluralidad no como una amenaza, sino como la gran

fortaleza de nuestro país”, así como “fortalecer una cultura

de la paz y de la prevención”, además dedesarrollar y

fortalecer la identidad” de los menores y “su amor y orgullo

por México”. El resultado aún está por verse. Apenas lleva

cuatro años de implantación.

En medio de esta situación que afecta a la educación,

hace días fue anunciado por el actual Secretario

de Educación Pública, José Ángel Córdoba Villalobos, que ya

no habrá boletas como tal y ahora las promociones van a ser

a partir de cartillas evaluativas, para evitar la reprobación

de los alumnos en cada una de las cuatro distintas etapas en

las cuales se compone el nuevo sistema de educación básica

universal, que comprende hasta la escuela secundaria.

Los integrantes del Magisterio nacional realizarán una

evaluación, dando un pase o aprobación del ciclo escolar

en los dos primeros años de cada etapa, y será en el tercer

año cuando, en consenso con los padres, decidirán si el

alumno es promovido o no. Es decir, que si el padre de

familia dice que no se repruebe, no se reprueba; en cambio,

si dice que lo repruebe, debe hacer una carta de responsabilidad

ante la escuela.

Sin duda alguna, la idea es comprometer aún más

a los miembros del magisterio como a los padres en la

educación de los jóvenes, ya que a los primeros les dejan

la carga de la promoción, mientras que los segundos

les contará como una forma de incrementar sus ingresos por

carrera magisterial.

El gran tema es que el nuevo método que aplicará por

primera ocasión a nivel general, a pesar de que aparentemente

comenzó a funcionar hace dos años en preescolar

y el pasado en la secundaria, hoy ni los propios maestros

y mucho menos los padres conocen totalmente sus beneficios.

Mucho menos sus perjuicios.

El gran problema será que muy probablemente se continúe

con la relajación en la educación que ya fue citada

al inicio, debido a que la gran mayoría de los padres en

México tiene una falsa percepción de lo que es el amor a

los hijos, confundida con sobreprotección. De tal forma

que ningún padre querrá hijos no acreditados para continuar

sus estudios y prometerán trabajar más, llevarlos

a cursos de regularización e, incluso, desvelarse con ellos,

con tal de que no reprueben.

Ni qué decir de los gastos que implica para las familias

la manutención de un hijo recursando un año de escuela.

Terrible para los mentores porque cómo van a querer en

segundo, por ejemplo, a un niño que no sabe bien las vocales.

Si tuviéramos grupos donde se les puede dar atención

especial, posiblemente, pero con grupos de 40 a 60 alumnos,

difícil.

Hoy los propios maestros desconocen, por ejemplo, las

tarjetas evaluativas. Al realizar un sondeo, varios denunciaron

la existencia de muchas lagunas. “Fueron sólo embarradas…”,

lo que les dieron en los cursos de actualización.

Sin embargo, no queda más que otorgar el beneficio de

la duda al actual gobierno y su reforma educativa y esperar

que el siguiente la fortalezca, de lo contrario, continuaremos

en el tobogán como país, a partir de la carencia de una

educación que realmente ayude a transformar a la sociedad

mexicana.

E-mail: renatoconsuegra@yahoo.com.mx

Twitter: @renatoconsuegra

Facebook: renatoconsuegra

(*) Renato Consuegra es periodista, Premio Latinoamericano

de Periodismo José Martí y director de Difunet y Campus

México. Esta columna es publicada en el sitio http://www.

ricardoaleman.com.mx/index.php/plumas-invitadas/renatoconsuegra

de nuestra portada


Marisa Trejo Sirvent

Alfredo López García

Bajo la perspectiva del crítico, semiólogo

y novelista italiano Umberto Eco, nos

acercaremos al cuento del escritor

mexicano José Emilio Pacheco: “Tenga para

que se entretenga” en lo que pudiera ser una

conjetura más sobre esta interesante narración,

pero a fin de cuentas, una interpretación nuestra,

personal de uno de los cuentos más interesantes

de este autor. Para Umberto Eco, una lectura

crítica se debe siempre plantear conjeturas, es

decir, es conjetural o abductiva. La abducción

es, dice:

“un proceso inferencia (llamado también

hipótesis) que se opone a la deducción en cuanto la

deducción parte de una regla, considera un caso de

esa regla e infiere automáticamente un resultado

necesario… Obviamente mi hipótesis deberá ser

sometida a prueba para poder transformarse

en una ley pero hay (en la semiosis) muchos

casos en los que no se buscan leyes universales,

sino una explicación capaz de desentrañar la ambigüedad de

un acontecimiento comunicativo concreto… Resumiendo:

la abducción es un proceso típico mediante el cual, en la

semiosis, somos capaces de tomar decisiones difíciles, cuando

10 El Búho


se están siguiendo instrucciones ambiguas”. (ECO,

1991: 249).

En principio, “Tenga para que se entretenga”

es una narración con múltiples posibilidades de

interpretación y su lectura no debe hacerse desde

un punto de vista convencional. No pretendemos

hacer un análisis semiótico formal, sino un

acercamiento de una interpretación, entendiendo

como interpretación crítica o semiótica lo que Eco

define como:

“aquélla por la que se intenta explicar por qué

razones estructurales el texto puede producir esas

(u otras alternativas) interpretaciones semánticas”.

(ECO, 1991: 36).

Las incógnitas que podría dejarnos una primera

lectura de este excelente cuento nos motivan al

análisis. Umberto Eco afirma que el signo por sí

mismo no existe. Es el interpretante lo que permite

dar rienda suelta al análisis. En su libro La estructura

ausente se pregunta: ¿Qué es el significado de

un término? Desde el punto de vista semiótico

no puede ser otra cosa que una unidad cultural. En

toda cultura es, simplemente, algo que está definido

culturalmente y distinguido como entidad.

El cuento inicia con una carta de un detective

privado, dirigida a un cliente (supuestamente, el

hermano del presidente Ávila Camacho). El detective

es a su vez narrador y personaje. Inicia con el género

epistolar, un informe redactado por un detective

sobre la historia de un niño desaparecido jugaba

mientras su madre lo esperaba en una banca del

parque, en el bosque de Chapultepec.

“Tenga para que se entretenga” es como un

juego, pleno de acertijos, símbolos y recursos

literarios. Es verdaderamente sorprendente la

capacidad del autor para situarnos también en dos

espacios, uno real, la Ciudad de México, es decir,

un medio social e histórico real, y otro ficticio, el

surreal, el de la imaginación y destreza literaria.

Como muchas novelas policíacas empieza por

el final y termina en el principio. En él se mezclan la

realidad objetiva y la realidad subjetiva, la identidad

objetiva e identidad subjetiva, todo esto expresado

en un cúmulo de significados que nos da el lenguaje

con el que construye la ficción, pero siempre dentro

de la verosimilitud, lo que no impide encontrar

múltiples sentidos al texto.

El detective es el sujeto o protagonista cuya

función es buscar y encontrar al objeto que en este

caso es el niño que desaparece:

Sujeto Función Objeto

a) el detective busca al niño

El oponente, antagonista u opositor es el

hombre que se lleva al niño. Juegan también

un papel de oponentes varios factores, como son:

el despiste y la excesiva confianza de la madre del

niño, la prensa que va distorsionando la historia

para vender más periódicos, la policía que acusa a

los inocentes torerillos.

El destinatario, receptor o beneficiario es la

madre (aunque al principio del cuento es sujeto o

protagonista). El dador es Maximino Ávila Camacho,

pero también, como dice Mieke Bala “pueden haber

varios poderes a un tiempo”, lo que implica que haya

un dador positivo y un dador negativo. Un dador

positivo sería Maximino Ávila Camacho que otorga

poderes y facultades al detective para investigar el

de nuestra portada 11


caso del niño extraviado a la vez que está apoyando

al sujeto como ayudante (madre) en la realización

de su intención (son ayudantes también para

esclarecer el misterio, el viejo periódico de la época

del imperio, la rosa negra y el prendedor); pero

también existe un dador negativo, que sería algo

abstracto, como lo sobrenatural, que puede hacer

que el niño desaparezca o aparezca.

Algunos personajes de este cuento son

enigmáticos, son y se parecen, aunque a veces

se convierten en otros (por ejemplo, el hombre que

se lleva al niño puede ser un guardián del bosque,

un transeúnte, un muerto o puede ser Maximiliano).

Personajes visibles e invisibles, porque desaparecen.

Los espacios también desaparecen: el hoyo o túnel

por el que se meten el niño y el hombre, desaparece;

cuando la policía busca los rastros, también las

pisadas del muerto desaparecen. Espacios implícitos

y explícitos. En este cuento el antagonista no es

vencido ya que la incógnita de ese misterio nunca

se despeja del todo; aunque se sospecha que el niño

fue conducido al reino de los muertos.

Hay personajes actuantes y ausentes, siendo

los primeros los que participan directamente en

los acontecimientos y los ausentes aquellos

de los que solamente se hace una alusión. En

este texto, hay personajes de los dos tipos.

Actuantes serían: la madre, el niño, el detective

(que también es el narrador en la medida

en que no sólo es protagonista sino sujeto de la

enunciación). Bajo el nombre del investigador

se ocultan dos imágenes: la del personajesujeto

que busca y desea encontrar al objeto,

que en este caso es el niño desaparecido), los

torerillos, el viejecillo, los periodistas, etcétera,

y, como personajes de tipo ausente, estarían

el aludido Maximiliano, o la hermana de

la madre.

El tipo de narrador, personaje y sujeto, es

evidente que:

“está en la situación más ambigua pues es

uno de los personajes y participa en el hecho

relatado, pero a la vez es ese otro personaje

de estatuto distinto, que cuenta la historia,

que aporta un criterio; un punto de vista

que proviene del sujeto de la anunciación”.

(Beristaín, 1984:115).

Rruizte

12 El Búho


Las acciones o acontecimientos:

Los elementos o material del cuento son básicamente

cuatro: los acontecimientos, los actores, el tiempo

y el espacio. Los acontecimientos más importantes

de la vida del personaje podrían resumirse así:

M= Madre

N= Niño

D= Detective

H= Hombre

C= Cliente

T= Torerillos

P= Prensa

G= General Maximino

D escribe una carta y un informe a C

M sale a pasear con N

M y N van al bosque de Chapultepec

N juega mientras M lee

H invita a N a entrar en el hoyo

M se desespera y pide auxilio a T

P involucra a T y a la madre del N

G interviene para que se aclare el caso

D investiga en el lugar de los hechos

D entrevista y busca a N

N no aparece

P publica que N fue encontrado muerto

D va a entrevistar a M

D hace deducciones sobre el caso

Como puede observarse, está alterado el orden

de sucesión de los acontecimientos. Hay una

inversión total de las acciones. De hecho empieza

por la última acción o acontecimiento, pues los

hechos ya están consumados y el investigador

no hace más que narrarlos.

El narrador:

El narrador del cuento “Tenga para que se entretenga”

de José Emilio Pacheco tiene como referente a un

actor definido completamente: es detective. Es así

personaje de ficción y desempeña dos papeles:

construye el relato (el discurso narrativo) y actúa

al lado de los demás protagonistas a diferencia de

otras novelas donde el narrador no actúa. No está

implícito, ni en otro plano distinto, es un narradorpersonaje.

También da opiniones:

En México siempre que hay una desaparición y

se busca un cadáver se encuentran muchos otros en

el curso de la pesquisa”. (Pacheco, 1992).

El narrador (protagonista) hace una

retrospección. Es a la vez personaje que actúa

dentro de la historia y también narrador que

cuenta los acontecimientos, es decir, las acciones

que comprenden la historia. Narra y participa

en la historia, es decir, es otro personaje más, su

papel tiene dos valores distintos: es testigo y actor.

Es objetivo, porque ve los hechos desde fuera y

subjetivo porque también se involucra como actor.

Narra a otro una historia en la que él mismo cumple

un papel, es así, un narrador diegético (participa

en la diégesis). El narrador no sólo es el que narra,

es decir, la voz, es a la vez, el que ve (el foco) y da su

punto de vista, actúa como agente. En este caso, es

testigo, ve, observa y narra en primera persona.

El narrador da a entender que en México

suceden cosas fuera de la ley, que hay muchos

asesinatos, con lo cual podemos plantear muchas

conjeturas que se perciben implícitamente o también

de tipo semántico sobre algunas frases.

Por otra parte, es cierto que no es la cronología

lo que hace el relato, sin embargo, en este caso, por

de nuestra portada 13


tratarse de un informe, la cronología o secuencia

de los acontecimientos o acciones, es de suma

importancia. Sin embargo, el texto huye de las

salidas fáciles y por eso recurre a la estrategia

de empezar por una carta y que los hechos sean

contados a manera de informe de un investigador

privado, es decir, que los hechos estén consumados,

lo que lo vuelve más interesante. Sólo un buen autor

puede jugar con la temporalidad y manejar así a sus

personajes. Según Helena Beristain:

“en el narrador se revelan necesariamente los

conocimientos del autor de la enunciación, es decir,

de quien realiza la actividad comunicativa; su saber

acerca del mundo, de la historia del asunto que se trate,

de las convenciones sociales, de las convenciones

literarias (combinaciones métricas o géneros por

ejemplo) ya sea que las respecte o las transgreda,

de sus motivaciones y su propio papel como narrador

y de sus propias intenciones y conjeturas respecto

al lector. En otras palabras manifiesta la influencia

de una suerte de factores que determinan aspectos

de la producción y la enunciación del texto y también

de su interpretación a cargo de sus lectores”.

(Beristaín, 1984:114).

El autor, es decir, José Emilio Pacheco,

permanece en este cuento como en la mayor parte

de los relatos, sin manifestarse, pero claro, está

implícito como constructor del relato, al haber

escrito el cuento, al concebir, por ejemplo, que cierta

información se posponga, como es el caso de que

jamás nadie, ni la misma madre del niño, ni él se

hayan interesado por saber que decía el periódico

que el hombre entregó a la madre sino hasta mucho

tiempo después de cerrado el caso. El posponer esta

información le da mayor interés al cuento y le añade

misterio. De otra forma, uno podría sospechar que si

se trata de un periódico del siglo pasado el hombre

mencionado podría ser un personaje de esa época.

Tiempo y espacio:

En cuanto a la duración, en ciertos párrafos hay

resumen. Como se trata de un informe en su mayor

parte, las acciones corresponden al pasado, con

excepción de la carta que está en presente, a partir

del informe existe una retrospección, que no es

más que la historia anterior. Es notorio el resumen

de hechos que pueden haber abarcado horas,

por ejemplo:

“Bastó una llamada telefónica del general

para movilizar a más o menos la mitad de todos

los efectivos policíacos, cerrar el bosque, expulsar

a los curiosos, detener e interrogar a los torerillos”

(Pacheco, 1992: 24).

Se puede observar que hay una elipsis (espaciotemporal)

cuando salen de escena, el viejecito y el

niño, pues aunque no vuelven a actuar y nunca

son encontrados, se suponen que están dentro del

hoyo, o que el viejecito haya robado al niño para

venderlo. El autor elimina en forma definitiva a esos

dos personajes.

“Aprovechando la hora temprana y la cercanía

decidió llevar a su hijo a Chapultepec. Rafael

estuvo jugando muy contento en las resbaladillas

y columpios del sector de Chapultepec conocido en

aquel entonces como rancho de la Hormiga, atrás

de la residencia presidencial de Los Pinos” (Pacheco,

1992: 24).

Sabemos que la colonia Roma está cerca de

Chapultepec pero no sabemos si fueron hasta allá a

pie, lo cual podría representar, por lo menos, media

14 El Búho


hora de caminata, la cual está omitida.

Sabemos que la historia es verosímil y

aunque ignoramos qué tanto puede haber

de verdadero, hay sin embargo, muchos referentes

de la realidad: la ciudad de México, el bosque de

Chapultepec, la peculiar prensa del país, los políticos

mexicanos, etcétera.

En lo que respecta a la extensión del tiempo, hay

una retrospección (analepsis o anacronía) cuando el

detective narra así el hecho siguiente:

“Rafael le suplicó que lo dejará un rato más. La

señora aceptó de mala gana, inquieta porque

en el camino se había cruzado con varios

aspirantes a toreros quienes, ya desde entonces,

hacían sus prácticas cerca de la colina en unos

estanques perpetuamente secos, muy próximos

también al sitio que se asegura fue el baño de

Moctezuma” (Pacheco, 1992: 24).

El lapso de este hecho fue sólo un momento

cuando la madre y el hijo se topan con los

toreros y la distancia sería unos momentos

antes de llegar a esa parte del bosque donde

ocurre la desaparición del niño. Veamos por

ejemplo una anacronía, es el momento en que

el hijo insiste en entrar al túnel:

“Según testimonio de parientes y amigos.

Olga fue siempre muy distraída. Así juzgó

normal la curiosidad del niño” (Pacheco,

1992: 25).

Hay una pausa en la narración de los

acontecimientos para acotar que Olga

era una mujer bellísima. Combinación

con retrospección por mencionar “antes”:

“La discreción, el profesionalismo, el

respeto a su dolor y a sus actuales canas, me

impidieron decirle antes a usted que en 1943 Olga

era una mujer bellísima” (Pacheco, 1992: 24).

A nivel de la expresión del tiempo (presente o

pasado) menciono este ejemplo:

“El ingeniero me hizo jurar que guardaría el

secreto. Ahora, pasados tantos años, confío en usted

y me atrevo a revelar -a nadie más he dicho una

palabra de todo esto” (Pacheco, 1992: 24).

Por el contrario, la anticipación, que es una

referencia al futuro puede notarse en el siguiente

párrafo, cuando el detective aclara que el periódico

Rocco Almanza

de nuestra portada 15


que el hombre que se llevó al niño era precisamente

uno de la época del imperio de Maximiliano:

“La Gaceta del Imperio, con fecha del 2 de octubre

de 1866. Más tarde nos enteramos de que sólo

existe otro ejemplar en la Hemeroteca.” (Pacheco,

1992: 24).

Hay una pausa en el párrafo donde el detective

se detiene para hablar sobre los árboles de esa parte

del bosque y aclara que tienen formas extrañas y

sobrenaturales, y hay prolepsis o anticipación,

cuando dice que él investigó posteriormente que no

eran tan antiguos.

Sobre el tiempo en que se desarrollaron todos

los acontecimientos podemos decir que si bien, la

parte que narra la desaparición del niño sucede

el día 9 de agosto de 1942, su búsqueda puede haber

durado algunas semanas, lo que se corrobora en el

párrafo siguiente:

“el público encontró un escape de las tensiones

de la guerra, la escasez, la carestía, los apagones

preventivos, el descontento político y se apasionó

por el caso durante algunas semanas mientras

continuaban las investigaciones en Chapultepec”

(Pacheco, 1992: 24).

El hecho de que se redacte una carta

(sin fecha) y que el autor nos aclare que sólo

después de muchos años se atrevió a revelar

el secreto respecto a la desaparición del niño,

se corrobora en el párrafo siguiente:

“El ingeniero Andrade, que en paz descanse,

me hizo jurar que guardaría el secreto. El general

Maximino Ávila Camacho me recompensó

sin medida y me exigió olvidarme del asunto.

Ahora, pasados tantos años, confío en usted y

me atrevo a revelar -a nadie más he dicho una

palabra de todo esto” (Pacheco, 1992: 25).

Por lo tanto, el tiempo que abarcan

los acontecimientos puede comprender

varios años.

José Emilio Pacheco, autor del cuento,

revela un extraordinario manejo de la narración

pues nos hace participar y ser, por momentos,

el lector–personaje (no lector ausente) que

no es más que el cliente que ha encargado

ese caso al detective. Como la carta no está

dirigida a alguien con un nombre específico,

(sólo deducimos que el cliente es el General

16 El Búho

Mauricio Vega


Maximino Ávila Camacho), es por eso que podemos

participar no sólo como lectores sino también

como personajes: somos testigos. El narrador

desea involucrarnos y quizá aspira a que seamos

el lector modelo que todo texto espera. Hacemos

esta afirmación, porque estamos de acuerdo, con

Umberto Eco, respecto a que no es posible que:

“sobre un texto se pueda formular una y sólo

una conjetura interpretativa. En principio se pueden

formular infinitas. Pero, al final, las conjeturas

deberán ser probadas sobre la coherencia del texto,

y la coherencia textual no podrá sino desaprobar

algunas conjeturas aventuradas”. (Eco, 1991: 41).

Dice también Eco, que:

“un texto es un artificio cuya finalidad es la

construcción de su propio lector modelo…. El texto

es un objeto que la interpretación construye en el

intento circular de convalidarse a través de lo que

la constituye”. (Eco, 1991: 42).

Consideraciones Finales

La trama del cuento se mantiene en suspenso

gracias a esta ordenación de los acontecimientos

que no es cronológica porque están alterados el

tiempo y el espacio. Es una historia trágica, pero

nos rescata el humor desde su título: “Tenga para

que se entretenga”. Un texto semiótico, un universo

literario pleno de símbolos y enigmas donde no está

excluida también la crítica social. Su elaboración

puede haber sido de lo más compleja de lo que

imaginamos, y más bien se trata de un espécimen

raro entre ciencia ficción y literatura fantástica,

aunque tiene también ciertas características que lo

hermanan con el realismo mágico.

Otro aspecto es la verosimilitud, donde la ficción

se convierte en creíble, ya que sin este ingrediente,

cualquier narración desinteresa al receptor, es

decir al lector. En “Tenga para que se entretenga”,

los rasgos de verosimilitud son, por ejemplo: que

el detective escriba el cuento, así como el espacio

real, la ciudad de México, en la que se mueven los

personajes; el tiempo histórico que nos remonta

a una época; la crítica implícita que se hace a la

prensa y su deformado manejo de información.

Por otra parte, no es un cuento lineal narrado sólo

en primera persona, empieza así, pero después hay

otro narrador que ve las cosas desde afuera, como

el narrador en tercera persona, es un narrador

implícito pero se evidencia en las descripción y el

paso del estilo directo al indirecto.

La ambigüedad lo hace más interesante y

precisamente es lo que va a permitir varios tipos de

lectura y de interpretación. Al lector poco avezado,

podría parecerle un cuento simple, pero si profundiza

en su lectura, podrá observar que la versión final

debe haber sido de compleja elaboración. No es

un cuento más en la narrativa actual de México,

es como dice la dedicatoria del libro donde se ubica:

El principio del placer, un “mínimo homenaje a Juan

Rulfo”, o más bien, diríamos, un extraordinario

homenaje a Juan Rulfo y uno de los mejores cuentos

mexicanos del siglo XX. Un cuento que ha tenido

transformaciones, todas acertadas, a nuestro

parecer, aunque reconocemos la maravillosa versión

final. Por eso su autor ha dicho: “Nunca me cansaré

de corregirme”. Por eso, José Emilio Pacheco es hoy

por hoy, el escritor más completo del México actual,

porque su obra abarca varios géneros, entre ellos, el

ensayo, la narrativa y la poesía, y en todos, sobresale

su perfeccionado estilo y la calidad literaria.

de nuestra portada 17


José Martínez M. *

Oswaldo Sagástegui

Recientemente en España el

periódico El País convocó

a sus lectores a elegir la

mejor película de todos los tiempos.

Resultó ganadora la obra de Mario

Puzo: El Padrino. Ahora que Elba

Esther Gordillo fue reelecta –con

todos sus vicios y trampas– por

enésima ocasión al frente del sindicato

de maestros, recordé al creador

del célebre personaje de Don

Carleone. El de Elba Esther Gordillo

es un caso insólito en el sindicalismo,

de aquí y de muchas partes del

mundo, es por eso que esta mujer

sexagenaria seduce por su siniestra

personalidad lo mismo a sus aduladores que a sus más

fervientes críticos. En materia de género es la mujer más

poderosa de México.

Mi primer contacto con la Maestra se remonta a

mediados de la década de los setenta cuando emprendía

mis primeros pasos en el periodismo, supe de ella por sus

arrebatos. La Maestra era, entonces, una lideresa de una

18 El Búho


de las secciones sindicales de Nezahualcóyotl

que se ganaba la vida como alfabetizadora por

las mañanas y por las noches se encargaba

del guardarropas en un hotel del Paseo de la

Reforma, mientras su madre Estela Morales

trabajaba –en ocasiones hasta dobles turnos–

como afanadora en el Hospital General.

Llevaban una vida promiscua en una hacinada

vecindad de Nezahualcóyotl a donde

habían llegado procedentes de Comitán. Elba

Esther Gordillo desde entonces figuraba como

una aguerrida sindicalista que buscaba hacerse

notar ante los principales mandos dirigentes y

estaba dispuesta a llegar hasta lo más alto de

su gremio, a cualquier precio, incluido, desde

luego, la eliminación de sus enemigos, bajo la

instrucción a sus achichincles de “encárgate

de ellos”, como ocurrió con el asesinato, brutal

e impune hasta ahora, del profesor Misael

Núñez Acosta, que lideraba uno de los cuadros

disidentes en el estado de México.

A comienzos de los setentas Elba

Esther Gordillo comenzó a enrolarse

con las mafias del magisterio,

poco a poco como Don Carleone

fue ganando su ascenso mediante

una tosca pero eficaz mezcolanza

de lo pintoresco, lo documental, lo

violento y lo obsceno hasta llegar

a la cima del poder en su sindicato

al más puro estilo siciliano,

aunque la Maestra no lleva en sus

venas ni una gota de sangre de

emigrantes italianos.

La pobreza en la que se debatió su infancia

en un ambiente rural en Chiapas, la llevaron

años después en su juventud a sobrevivir

en uno de los barrios más pobres en

Nezahuacóyotl donde hubo de hacer que conociera

de cerca a esos «chicos listos» como

los llamara el gran cineasta Martín Scorsese;

es decir, los jóvenes fascinados por la mafia

que ya desde entonces se convertían en soldados

de las siniestras organizaciones al servicio

del crimen organizado. Ante ese mundo la

Maestra vio en el magisterio la forma de alcanzar

un escalón hacia el paraíso, así se enroló

en las filas de la mafia del magisterio y tardaría

acaso un poco más de una década para hacerse

del control del sindicato para imponerse

–con la complicidad del poder político– como

la nueva representante de la versión mexicana

de la cosa nostra.

Elba Esther tuvo dos maestros: Carlos

Jonguitud Barrios y el presidente Carlos Salinas

Morten Vilhelm Keller

de nuestra portada 19


de Gortari, es aunque ahora reniegue hechura

de ambos personajes.

En abril de 1989 cuando Salinas llevaba

seis meses ejerciendo el poder decidió reemplazar

a Jonguitud de su cacicazgo al frente

del magisterio. Salinas la impuso al frente del

SNTE. Desde entonces la Maestra ha logrado

mantenerse en la dirigencia del sindicato

de maestros. Han corrido ríos de sangre, más

de medio millar de asesinatos de maestros y la

impunidad sigue siendo el sello de la casa.

Su ambición desmedida de poder la llevó

a confrontarse con los principales líderes del

PRI, partido en el que militó toda su vida, hasta

su expulsión de las filas priistas en el gobierno

de Vicente Fox con quien tejió oscuras alianzas,

lo mismo que con el presidente Felipe

Calderón quien la apoyó políticamente para su

formar su partido Nueva Alianza.

La Maestra es una superviviente del viejo

régimen, de la mano del PRI comenzó a escribir

su historia negra y como la mayoría de los

deres sindicales se hizo inmensamente rica,

dejando atrás aquella historia de pobreza para

vivir en una atmósfera de un lujo desafiante,

como una prueba de cómo el PRI ha garantiza-

20 El Búho

Rigel Herrera


do a sus jefes de que practicar las reglas políticas

de control representa una guía de superación

personal: la casi campesina de Chiapas,

la paupérrima pionera de ciudad Nezahualcótl,

reina hoy sobre los destinos de la educación, y

sobre todo, los destinos del país.

Ha sido reelecta una vez más como la

“líder moral” del magisterio, a la cual los políticos

saludan con reverencia, gracias a malas

maniobras sindicales y a innumerables casos

de corrupción.

Son innumerables los expedientes en su

contra que se encuentran archivados en los

tribunales judiciales, en buena medida por instrucciones

presidenciales.

Algunos casos se encuentran bastante

documentados, como el asesinato del profesor

Misael Núñez Acosta, en el que se le señala

como la autora intelectual. La acecha la culpa

de ese crimen. Ella muy bien lo sabe. Tal vez si

el presidente electo Enrique Peña Nieto se propusiera

acabar con su cacicazgo comenzaría

por revisar ese expediente y entonces sopesar

la posibilidad de reabrir una investigación.

Hay quienes apuestan a que sus días pudieran

estar contados, como ocurrió con en su

momento con Jonguitud Barrios, su antecesor.

Y uno de sus guías.

Mientras tanto en el Congreso del SNTE

en Cancún la Maestra ha sido una vez más

reelecta ahora como “presidenta del Consejo

General Sindical para el Fortalecimiento

de la Educación Pública para el periodo

2012-2018”.

Como un acto de “gratitud” en su primer

discurso de reelección les anunció a los maestros

que dentro de dos años, es decir en 2014,

el gremio contará con el Centro de Innovación

y Conocimiento del SNTE en las instalaciones

ubicadas en Santa Fe, uno de las zonas de

más alta plusvalía en el poniente del Distrito

Federal, en un lugar conocido como Portal

del Sol.

En este lugar, la Maestra piensa abrir

una “escuela dederes magisteriales”.

Este proyecto contempla la construcción de

una biblioteca, un teatro, un hotel y la cereza

en el pastel una “universidad sindical”, pues

como dijo Elba Ester “ya es hora” de formar a

los docentes para los cuadros del gremio, porque

“ser dirigente no sólo es ser carismático,

sino que implica ser más profesionales”. Según

la Maestra esta “universidad sindical” va a ser

el cerebro del SNTE.

Seguramente Elba Esther Gordillo será la

rectora de este “proyecto universitario” donde

sus alumnos recibirán lecciones de los sótanos

del poder, de donde ella emergió para perpetuarse

como la “guía moral” del magisterio.

*José Martínez M., es periodista y escritor. Es Consejero

de la Fundación para la Libertad de Expresión

(Fundalex). Es autor del libro Carlos Slim, Los secretos

del hombre más rico del mundo, y otros títulos, como

Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank

González. Lecciones de Poder, impunidad y Corrupción

y La Maestra, vida y hechos del Elba Esther Gordillo.

de nuestra portada 21


René Avilés Fabila

ArvoPärt

Entre las muchas tareas del diplomático Agustín

Gutiérrez Canet, embajador de México en Finlandia

y Estonia, destaca la de vincular a intelectuales

nacionales con la vida artística de aquellas remotas

naciones. De tal manera, el poeta Alberto Blanco, la

narradora Beatriz Espejo, la pintora Martha Chapa, el

comunicador Raúl Cremoux y yo, entre otros, visitamos

esas dos soberbias naciones. En mi caso, di un par de

pláticas, una en la universidad de Helsinki y otra dirigida

a escritores fineses. Son dos países espléndidos y la tarea

del embajador Gutiérrez Canet es sobresaliente. La amistad

mexicana con esos países de alta educación y cultura

es hoy excelente.

En materia cultural, hay pruebas fehacientes. Estuvo

en México para una intensa y fructífera gira, acompañando

a la Orquesta de Cámara Tallinn y al Coro de Cámara

Filarmónico de Estonia dirigidos por el maestro Tonu

Kaljuste. Recorrieron diversas ciudades mexicanas interpretando,

como homenaje, música del notable compositor

estonio Arvo Pärt., quien estuvo presente a lo largo

del recorrido musical, mostrando una sencillez difícil de

imaginar en un talento como el suyo. El maestro, emocionado, incluyó

en el concierto de Bellas Artes, una obra coral, titulada Virgencita, dedicada

a México, de reciente creación. En el programa de Bellas Artes, leo

la siguiente carta de Arvo Pärt a Gutiérrez Canet, quien estuvo en la gira

acompañándolo con su esposa, la también embajadora (en Dinamarca)

Martha Bárcenas: “Querido Agustín: hoy traigo una sorpresa para usted,

22 El Búho


que espero le dé alegría. De la ilusión de mi viaje a México

nació una pieza coral. Es una obra corta y la historia de

Juan Diego fue mi inspiración. Quisiera llevar esta pieza

como regalo para el pueblo de México. He llamado a la

obra Virgencita. El coro ya la aprendió. Lamento mucho si

los complico con este repentino estreno, pero me gustaría

de corazón, que la pequeña obra sea escuchada en México.

En cierto modo, esta es ‘su’ obra ya que sin su amable

invitación, jamás hubiera tenido lugar. Suyo. Arvo Pärt.”

Arvo Pärt, compositor de prestigio internacional, nació

en la ciudad estonia de Payde y estudió en el Conservatorio

de Tallin, graduándose en 1963. Sus influencias originales

fueron los prestigiados compositores soviéticos Sergei

Prokofiev y Dimitri Shostakóvich. Más adelante encontró

su propio camino y comenzó a componer temas religiosos

de gran estatura, como los que le escuchamos en México.

La presencia del compositor inglés Benjamín Britten es

constante. Obvio, es uno de sus autores favoritos.

Si en el Teatro Juárez de Guanajuato, en pleno Festival

Cervantino, Arvo Pärt se convirtió en una especie de ídolo

musical de los jóvenes, en el Palacio de Bellas Artes lo

confirmó. Ante un lleno total, el público aplaudió con entusiasmo.

Tanto el compositor estonio como la Orquesta de

Cámara Tallin y el Coro de Cámara Filarmónico de Estonia,

soberbiamente dirigidos por Tonu Kaljuste, fueron ovacionados

de pie una y otra vez. El director con elegancia le

cedió todo el éxito al compositor, quien no dejaba de asombrar

por la modestia que mostraba. Durante el vino de honor

ofrecido a los ilustres huéspedes y asistentes por el ministro

de Relaciones Exteriores de Estonia, hubo breves discursos

para explicar la situación musical del pequeño gran país que

representan. La intervención de Arvo Pärt fue breve y sólo

para agradecer, muy emocionado, el cariño que los mexicanos

le mostraron. Lo cubrieron materialmente de flores.

Para quienes pudimos escuchar la música estonia por

vez primera, fue una grata y cordial sorpresa. La orquesta

de cámara y el coro trabajan con una unidad sorprendente

y un alto nivel de perfección, producto de un severo

rigor artístico y una disciplina total. Dentro del programa,

destacaron obras como Fratres para violín, orquesta de

cuerdas y percusión, donde brilló el primer violinista

del grupo, Cantus a la memoria de Benjamín Britten, para

orquesta de cuerdas y campana y Te Deum para tres coros,

orquesta, piano y arpa eólica. El obligado encore fue una

canción de cuna del mismísimo Arvo Pärt, una pieza delicada

y limpia. Al concluirla, el director, Tonu Kaljuste, con

sentido del humor, luego de la última nota, fingió quedarse

dormido. Cabe añadir que hay una armonía perfecta entre

el director, puesto que es además el creador del coro y por

largo tiempo titular de ambos grupos. Quienes en México

piensan que la alta cultura y la música más bella, carecen

de público, se equivocan. Por fortuna, la gira de los artistas

estonios muestra que la calidad es apreciada por los mexicanos

y que sólo falta promoverla, darle más recursos y dejar

de lado lo popular, aquello que no requiere el apoyo oficial.

Es un mundo que no necesita estímulos, siempre cuenta con

admiradores y medios electrónicos que lo sostienen.

El recorrido por México de los músicos de Estonia, un

país realmente diminuto, hermoso, que no hace mucho

recuperó su independencia, deja multitud de huellas positivas,

entre otras, permitir que mostremos nuestra devoción

por la gran música. Me resulta difícil imaginar que las escenas

de admiración mexicana, alguna vez se les olvidarán a

todos esos talentosos y sensibles artistas estonios. De nuestra

parte, sucederá lo mismo: presenciamos a un compositor

notable y a músicos en verdad soberbios.

Gracias a quienes hicieron posible el milagro, en

especial al admirable Arvo Pärt y al embajador Agustín

Gutiérrez Canet.

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com

de nuestra portada 23


clave de sol

María Teresa Castrillón

Perla Estrada

Nuevamente tuve el honor

de ser invitada por la Opera

de Viena para asistir a un par

de funciones: uno en la Staatsoper (Don

Carlo) y en la Volksoper Die Fledermaus

(El murciélago). De entrada agradezco

a ambas casas de ópera la acogida que dan

a los críticos de música. Junto con el boleto

me entregaron en la taquilla el programa

(que normalmente se vende y bastante

caro). El de Don Carlo de Verdi es todo un

libro con interesantes artículos históricos

sobre la ópera y fotos también históricas

de los intérpretes principales desde los

años 50 y en la portada a color está nada

menos que Ramón Vargas a quien tienen

en altísima estima en Viena.

Don Carlo de Verdi (en la versión de

Milán) con libreto basado en un absurdo

texto de Schiller que distorsiona toda

la historia, pues convierte al personaje

del retrasado mental que era Don Carlos

en el héroe del drama, es sin embargo

una de las óperas más bellas de Verdi.

24 El Búho


El director fue Franz Welser–Möst, actual

director de la Opera de Viena y por supuesto

con la estupenda Orquesta de la Staatsoper ni

qué decir que fue extraordinaria. La dirección

escénica de Daniel Abbado fue buena al mover

los personajes de manera congruente.

Visualmente no lo fue tanto. La escenografía

de Graziano Gregori era impersonal. Nada

hacía pensar en la España del siglo XVI. En

cuanto al vestuario de Carla Teti carecía de

imaginación; era monótono. Todos llevaban

unas togas grises indefinidas. El único que

era diferente y se podía distinguir era Felipe

II porque llevaba un traje de Napoleón

(sic) y corona. Desgraciadamente la Ópera

de Viena no se escapa de caer en la moda

de trasladar la escena de la época original y

tratar siempre de “épater les bourgeois”.

El papel estuvo interpretado por el bajo René

Pape con mucho éxito en todas las funciones

de este 2012. Don Carlo fue el tenor albano

Giuseppe Gipali con muy buena voz y dignificó

el papel del pobre Don Carlos.

El Marqués de Poza (Rodrigo) fue el

barítono inglés Simon Keenlyside con

una amplia agenda para esta temporada

y la próxima. Elisabetta estuvo a cargo de

la soprano búlgara Krassimira Stoyanova. La

condesa de Eboli fue la mezzo Luciana D’Intino.

El gran Inquisidor el bajo Ain Anger y Carlos V

en su corto papel, el bajo Dan Paul Dimitrescu.

Por coincidencia ese día asistió la Canciller

Angela Merker (En Alemania y Austria los

políticos sí van a la ópera) quien entró y salió

con toda discreción.

La otra función fue en la Volksoper: El

Murciélago, que es un clásico vienés. No

me puede fallar cada año esta opereta

(ya considerada ópera) de Johann Strauss

sobre el texto de “Le Reveillon” de Meilhak y

Halévy Es lo más representativo de la Viena

de fin del siglo XIX.

Sucede en un fin de año con toda la alegría

y la frivolidad del mundo vienés de la época y

en ninguna parte del mundo se pone y se canta

y toca como en Viena. Ya desde la Obertura

hace vibrar con su ritmo único de vals vienés.

Aquí por fortuna se ha respetado la tradición

incluso de los mismos chistes, escenografía,

vestuario, etc. Sólo así es vienés.

Estuvo dirigida por Rudolf Bibl y la

escenografía como siempre por Pantelis

Dessylas.

Los personajes de Eisenstein, Rosalinda,

Adela, Príncipe Orlofsky estuvieron a cargo

de cantantes que no son tan conocidos para

nosotros, pero que son estupendos para estos

papeles. Los llevan tatuados en su persona

y es un gozo verlos y escucharlos. El que

merece siempre capítulo aparte es Frosch el

carcelero quien no canta pero es el personaje

principal en el tercer acto con una gracia y un

lenguaje en dialecto que causa las carcajadas

del público (vienés sobre todo)

Doy las más sinceras gracias a la

Staatsoper y a la Volksoper por este regalo.

clave de sol 25


confabulario

Roberto Bañuelas*

Los comensales

El ensueño vegetal no carecía de la fauna microscópica

que no había sido eliminada en la ensalada. Pero los

comensales, desesperados por la multitud de individuos

con hambre cultivada, se impacientaban frente al protocolo

de no comenzar hasta que fuera atendido el último

de los invitados, como si fuese una falta mayor comer

tibio o frío porque los últimos serán los primeros en

disfrutar al ser servidos. La temperatura de la sopa era

contraria al hervor del temperamento de los que hubieron

de esperar. Cuando se llegó al momento de servir

el lechón, ya casi todos estaban borrachos y comieron

o devoraron en el momento de ser provistos. Finalmente

llegaron los postres, y todos celebraron con alegría

el arribo de la siguiente crisis económica que sabría

superar con abnegación ejemplar la población que los

había elegido.

Paraíso exclusivo

Residencial Triunfalia es el lugar exclusivo para quienes

han sido capaces de vencer sobre las necesidades del

animal social que sobrevive porque sí ha sabido respetar

la ley que los habitantes del nuevo y exclusivo paraíso

despreciaron desde que sintieron la importancia del

poder e hicieron caso omiso del canto sin metrónomo

del gallo pitagórico.

Jesús Portillo Neri

26 El Búho


Pájaro memorioso

Recordaba los vuelos, los nidos y los cantos de

otros pájaros con los que siempre respetó la distancia

y el lugar que a cada uno correspondía, según

sus melodías y trinos que establecían un reducto

exclusivo de música familiar.

Confusión de fórmulas aleatorias

El cónclave submarino propone geometría acuática

en que los peces y los hipocampos realizan cambios

derivados de la evolución de la luz. Las algas y los

líquenes forman ondulante fondo de la escenografía

en que alguna viajera solitaria hace proyectos para

una ciudad abandonada que impulse el éxodo solidario

hacia otra fortaleza marina, construida con

los fragmentos de ídolos que sólo son reminiscencia

de adoradores de un pasado de sombras en

una germinalia rotatoria y de saurios petrificados

que son confundidos con templos donde se adoraba

a los resplandores lejanos del sol y la luna.

Las familias reales se quedaron con el recuerdo de

asesinatos que predijeron y ratificaron brujas que

habían perdido, al mismo tiempo que su belleza

y juventud, su empleo de sacerdotisas que erraban

en sus pronósticos para el bien y la riqueza

de todos los que querían, como si resultara tan

fácil ser almanauta si no se ha hecho el bien para

gente que busca la destrucción y luego quisiera

huir hacia un nuevo paraíso, pero montada en

caballos galácticos que no pierden el rumbo aunque

se atraviese en el camino el éxodo de saurios

histéricos que ya son historia. En el ala Norte de la

biblioteca de Babel es posible encontrar fórmulas

para la felicidad transitoria y hablar de ella como si

formara parte del sistema circulatorio de cualquier

comediante de carnaval. Se oye una orquesta lejana

que interpreta otro vals de las flores porque ya se

anticipa, después de tantas ceremonias secretas,

el retorno del brujo benigno que cura la sarna y

la locura con señales aleatorias, esporas y esferas

que sólo él produce con magia cristalina y no con

fórmulas desacreditadas de las escuelas de artes

y oficios.

Demagogia cristalizada

La decadencia de una nación se refleja con exactitud

en la corrupción que sus gobernantes hacen

extensiva al lenguaje que emplean para manipular

y someter a los habitantes, víctimas de un miedo

real y de la esperanza de un reino prometido, a una

esclavitud más real que disfrazada en la prevaricación

de palabras sacralizadas que se transforman

en ruido hipnotizante.

Celebración al alto vacío

El fin de año se celebró con el sacrificio de algún

pavo, vino, canciones de ayer y el recuerdo de la

que no te quiso acompañar en el sueño de conquistar

un mundo mejor porque ella prefirió la dolorosa

maternidad y las carencias que tú también hubieras

podido darle, pero compartiendo cada día otro fervor

en la lucha por una vida más rica que los valores

entendidos que nadie sabe dónde se cambian.

Contaminación

Desde antes de entrar al hospital los médicos de

todas las especialidades, en su vestimenta de blanco

desde los zapatos hasta el tocado para la cabeza,

llegaban acompañados de una población que levitaba

en la densidad de habitantes invisibles que se

adherían a todo organismo viviente que les sirviera

para continuar hacia el futuro su supervivencia

confabulario 27


destructiva. Los pacientes, menos asépticos y con

mugre de hospital para pobres, caminaban como

escépticos indiferentes contra la contaminación

a esperar que la voz que salía de una bocina anunciara

su número o pronunciara con aproximación la

clave de su apellido.

El jardín de cristal

Ningún jardinero, aunque el pago se pareciese a un

generoso soborno, se atrevía a limpiar de hierbas

parásitas a las plantas que en sus hojas y pétalos

crecían con su rara naturaleza siempre afilada y

cortante. Era, como conclusión fatal, un jardín

idóneo para suicidas que quisieran unir su propia

muerte a la indiferencia del jardín donde florecían

las espadas, los puñales, las dagas, los alfanjes, las

cimitarras y las catanas.

Pirámides sumergidas

Las pirámides que habían sido elegidas como altares

para agradecer al Sol su fecunda irradiación,

no aceptaron el miedo y la sumisión de un pueblo

que primero había sido gobernado por una casta

guerrera y después por una horda tecnificada de

invasores que, en nombre de otro dios, avasallaba

y esclavizaba a los que ya se sentían vencidos

porque habían sido abandonados por sus dioses.

Los pobladores del gran valle, que habían sido

los dueños, adoptaron las glorias y el poder de

otro dios, omnipotente y perfecto, del cual siguen

sin recibir su protección, y las pirámides, en una

conmoción de vergüenza y dolor, se han hundido o

cubierto de hierba silvestre y de arbustos espinosos

que las hacen aparecer como montes que fueron

producto de convulsiones telúricas.

28 El Búho

Mario Zarza


Egoísmo

El fin del exilio no tiene fronteras y llegas al territorio

de otro donde la sueñomaquia del amor y

la fraternidad son combatidos con el egoísmo

que todos ejercen porque piensan en ellos y no en ti.

Exilio interior

Comienzas el día al soñar en un lejano éxito internacional

y no logras con palabras selectas huir de

tu cárcel interior. Ante el fracaso de todas las violencias

transformadoras, sueñas en la revolución

literaria que no llega aunque se intente en una

docena de idiomas; sueñas con la inminencia de

la lucha armada, pero tu decepción se incrementa

cuando ves que el Estado se la declara a los inconformes

que recitan ideas exóticas y que odian

el bienestar de la clase creyente en el pasado, y, con

la sonrisa de triunfo, te desclasan, te combaten y te

declaran muerto con muchos años de antelación

a tu mísero funeral.

Si emigras, en el destierro trabajarás al lado

de los que no leen ni escriben ni sueñan despiertos.

Sueñas y deliras con llegar a ser un editor con

pseudónimo para publicar tus trabajos de prodigio

con tu propio nombre, y, también, si hubiere un

amigo influyente, podrías obtener un beca del oprobioso

régimen para convertir tu horario de esclavo

asalariado en el rescate de tu musa obstinada y

no obligarte a trabajar horas suplementarias para

alimentar a la que pasó de sílfide sutil a gorda progresiva

y renuente a todo reglamento dietético y al

horario disciplinado de la gimnasia.

La rutina de sobrevivencia consume el horario

insomne de tu vida interior que se refugia en la

resignación saturada de impotencia. Poeta frustrado

de proclamas ante la indiferencia de la grey de

los necios, acumulas más años que sonetos: no te

escuchan, no te leen y te juzgan loco o escapista

de la realidad.

Respeto y tradición

La señora, dueña de nueva y lujosa casa, indicó a la

sirvienta que pusiera limpieza y orden en el interior

de la cómoda artística del salón. Después de sacar

y limpiar fenecidas piezas de ornato, a la acción

de reacomodo le sobró un frasco con un feto que

dormía sin soñar. La empleada, respetuosa de la

clase superior, a gritos preguntó a su exigente ama:

“Señora: indíqueme usté ¿dónde he de colocar

al señorito?

Advertencia familiar

Adustos y solemnes, reunidos en un cónclave

admonitorio, escucharon la advertencia del orador

elegido: “Queremos que sepas que estamos de

acuerdo en que te tiñas el cabello de tres o cuatro

colores, que te vistas con ropa de piel negra y lustrosa,

que bebas, que te drogues, que tengas amantes

que te estafan y conduzcas la motocicleta a más

de cien kilómetros por hora, pero, entiéndelo bien:

desde hoy, dejas de ser nuestra abuela.

Naturalezas muertas

La galería móvil de naturalezas muertas propiciaba

una circunvalación de seres asombrados e inquietos

por la presencia del color y el testimonio de la

forma que alcanzaban la manifestación de la no vida.

Sueño perdido

Por el ojo casi ciego de la cerradura de una puerta

estrecha creí ver un paraíso sin guardianes feroces

confabulario 29


que impidieran el acceso a la dicha prometida; entre

la galería móvil de seres traslúcidos y amorfos,

estaba la belleza de una mujer perfecta en la armonía

de su cuerpo y la suave melodía de su silencio.

En los esfuerzos que hice para violar la puerta, me

desperté junto a mi compañera, que ha subido de

peso y de exigencias eróticas antes de dormir.

Mañana de lluvia y fuego

Ante la adversidad organizada, una madrugada fría

y lluviosa se alzaron de su descanso los heraldos

nocturnos que llevaban medio siglo anunciando

el cambio para las naturaleza muertas de abulia y

sometidas a una pesadilla diurna y nocturna bajo la

moral de los amos.

Los débiles, con su carga de multitud, dirigidos

por un filósofo que había regresado de su tercer

exilio, en contraste a los oídos sordos de los que

se ostentaban como prohombres y salvadores de

la patria, optaron por el estruendo de las puertas

derribadas de los almacenes a los que penetraron y

saquearon a título tardío de expropiación.

El asalto

Mientras la noche teje su manto oscuro de viuda

resignada, los fantasmas y los asaltantes hacen su

heteróclito recorrido para encontrarse con las víctimas

propiciadas en los horóscopos y en las reglas

del juego de la vida en que por simetría del azar

coinciden en un lugar y minuto de la hora fugaz.

proponen caminos para perderse en otro encuentro

donde la vida se parezca a la felicidad de ayer

cuando ella llegaba vibrante de amor…

Doliente recuerdo

En el rumor interno de los recuerdos felices, tú

elegiste el punto de fuga de las más intensas emociones

para decirme “yo soy tu musa”; pero en la

otra orilla de la tarde, donde el día se hace noche

con amenaza de insomnio, el recuerdo de la isla

se asocia al reloj de arena con el que marcábamos

las horas de amor y la absurda promesa de nunca

envejecer porque habíamos detenido el tiempo…

Ahora, con el paso inexorable de los días vacíos

y después de los muchos años posteriores al loco

juramento, veo que la vejez no acepta el olvido

como curación contra este panorama yermo de la

no vida.

El difícil olvido

La remota música de la poesía que había inspirado

la celebración del pleno amor en aquella hora

única, cuando caminamos unidos por las manos

hacia el templo iluminado de la felicidad para

celebrar el sueño y el acto de la creación culminó,

después de dos años de pasión incomparable, en el

vacío de todos los juramentos y el dolor punzante

de la ausencia y la distancia sin domicilio.

Atardecer del solitario

En el naufragio repetido de la tarde con la luz mutable,

la amorosa semblanza con la ruptura de un

edén repetido y la soledad que marca los límites de

una isla imaginada, los corredores de la alameda

*Del libro inédito llamado El ocaso de los quelonios.

30 El Búho


Leonardo Sevilla

Atroz reincidencia

Desde el abismo clama mi voz

y el tiempo se eclipsa

esfuma y diluye poco a poco

y de improviso y de prisa

cambia todo el panorama

Entro en el cuerpo

de la insondable oscuridad

antes de que el otoño llegue

se marchiten y caigan sin alas

las hojas del entusiasmo

en el vientre de mi alma

Son cosas de la vida

cosas que pasan

que acarician y raspan

cosas que encienden

y queman y purifican

Desde la periferia avanzo

por los contornos de un bajorrelieve

hecho por paradojas y ocurrencias

por músicas que callan o aúllan

ante la intensidad en estampida

Fernando Reyes Varela

confabulario 31


Supuración

Lo admites sin rodeos

Este críptico lenguaje

De escalofrío y fiebre

De tos y estornudo continuos

Te duele a fondo:

Cuando todo parecía ideal

Se rompe el presente

Y brota un insondable vértigo

De lejanía y rencor

Entre las patas de la arbitrariedad...

No puede ser

Te dices consternada

Ante esta sorda batalla

En la que la chispa se apaga

En el que el diálogo estalla

Y se desperdiga la energía

Y la melancolía erosiona tu espíritu

Y la poesía se convierte en testimonio

De tus emociones hechas trizas

Con vocales y consonantes que chirrían

Ante esta aciaga e inesperada embestida

De un destino al que se enfrenta

Por enésima vez tu libre albedrío...

32 El Búho

Daniel Zamitiz


Roberto López Moreno

En alguno de los ángulos del pentakismyriohexquisquilioletracosiohexacontapentagonalis,

el escritor Estañol se encuentra en

el trance de dominar la difícil primera mitad de su

primera página. Consulta algunos libros que mantiene

en cercanía, abiertos, marcados, aplacadas las

páginas con alguna regla de metal, recurre también

a algunas notas hechas a mano y revisa lo que lleva

escrito para domar con mayor eficiencia la enigmática

parte de la hoja completándose, el famoso terrífico

por elástico y prelaberíntico (para insistir en la

preparoxitonía) espacio en blanco que hay que llenar

donosa y sapientemente. En otro muy distinto ángulo

del polígono, Edgar Allan Poe revisa la noticia de

su supuesta muerte, recargado en un poste de una

callejuela de la ciudad de Baltimore, primera cuadra

de La Fayette, cerca de la entrada al viejo cementerio.

Lee entre burlesco y preocupado -los rasgos faciales

no dan una denotación definida de lo que mueve

esos gestos-. Lee, lee la noticia de un alcohólico

encontrado en una oscura calle de esa ciudad, ahogándose

entre vómito y lodo y luego, sobre su traslado

al modesto sanatorio en donde murió (un viejo largo y oscuro

edificio de piedra, en donde sólo se atiende a negros y a gente de

Enrique Zavala

confabulario 33


muy bajos recursos), el Washington College Hospital,

donde un doctor Morán asienta que el individuo del

caso se encontraba en delirium tremens. Quizá su

situación se debió a su inclinación por el alcohol y

el opio. El pentakismyriohexquisquilioletracosio…

etc., con eso de que nada hay estático en el universo,

produce un entrecruzamiento de ángulos que…

quizá con la ayuda de las conjeturas y abstracciones

de Euler pudiésemos… quizá… El caso es que en los

espacios enfrentados de las 56 caras y bajo el efecto

de la necesaria, inevitable, energía angular, se produce

de pronto una alteración de tiempos y situaciones que

permiten el desdoblamiento de los personajes y su

entorno. El escritor Estañol, pluma heredera de quienes,

felizmente para el resto, proceden de una aguda

hipopotomonstrosesquipedaliofobia, lo que permite

inequívocamente el benéfico ahorro de tinta, escribe

la última frase del párrafo que en estos momentos

le entarea: “la imaginación no es sino la distorsión

deliberada de la memoria”… Levanta la mirada hacia

quien curioso le observa y desde el sillón de enfrente

Edgar Allan le obsequia la luminosidad de una sonrisa.

-Cómo fue aquello del deser en Baltimore -Pregunta

con naturalidad, como si hubiera estado esperando la

presencia del otro.

-¡Oh misterio! –le responde Edgar, siempre sonriente.

-Estamos en la ciudad de México, en el siglo XXI,

¿lo sabes?

-Lo había intuido, ya me esperaba alguna de esas

cosas raras que nos pasan a los poetas -Contestó con

desparpajo el interrogado.

-Quisiera que volviéramos al episodio de Baltimore.

-¿Qué es lo que exactamente quieres saber?

Repentinamente Edgar Allan se percata de que está

hablando al vacío. El escritor Estañol ya no está frente

a él. “Todo fue una visión fugaz, no más que eso, una

ilusión óptica”, piensa el bostoniano. Se levanta, camina

hacia donde creyó haber visto al escritor Estañol.

En su lugar se encuentra un mazo de papeles impresos

en máquina de escribir, “aquí no han llegado aún las

computadoras”, piensa. Lee la hoja de encima: Los poetas

malditos de México (la epidemia baudeleriana) y las iniciales

del autor de ese cerro de papeles, X del C. Se siente

dueño absoluto del espacio en el que se encuentra. Se

acomoda en el sillón acolchonado del escritor Estañol.

Empieza a mover los papeles con el dedo índice…

En la siguiente hoja está impreso el nombre completo

del autor, Xorge del Campo. Lo registra y se atreve

con el primer párrafo: Ya se ha dicho que hace falta un

estudio de nuestros poetas malditos. ¿Quienes fueron

en realidad Bernardo Couto Castillo, Atenor Lescano

y otros? ¿Portavoces de una secta literaria exclusivista

y fanática? ¿ “Gato negro” de la neurosis artística? No lo

diríamos bien a bien. Tenemos por cierto, una referencia,

que el arte es la hostia de los elegidos, “hecha de pasta

de hashish” –dice Jesús Urueta en una carta dirigida a

José Juan Tablada y publicada hacia 1893 en “El siglo

XIX” con el título de Hostia-, de panales de Himeto, de

lo que usted quiera, pero siempre hostia. Jesús Urueta

se queja aquí con Tablada de la existencia de poetas en

México que siguen las malas enseñanzas de individuos

como Poe, Baudelaire y otros, y les llama con desprecio

y escándalo: la epidemia baudelariana, la que recibe una

reacción violentísima de muchos periodistas de la época,

guardianes imperturbables de las buenas costumbres de

la familia mexicana.

A Edgar Allan le despierta interés el rimero de

hojas que está leyendo y su asociación con el apellido

Baudelaire y decide continuar. Nunca antes había oído

los nombres que ahora está descubriendo y algo le hace

sentir como si estuviera respirando dentro del cuerpo

espiral de un largo eco. Con la ayuda de los tiempos

34 El Búho


trastocados por el pentakismyrio… por el polígono, en

el siglo de un minuto, Edgar ha leído ya todo el legajo

en tan sólo la eternidad de una hora. Tiene varios nombres

registrados ya en la reciente memoria. Se levanta

después de haber cercenado un fragmento de aquellos

papeles para guardarlo en una bolsa de su saco. Lo

dobla en la parte que dice …la euforia deliciosa de un

ensueño inefalbe/ cuando sueño con ella, que a mi lado

temblaba/ llena de hondos temores y en su seno albergaba/

junto al Cristo sagrado, mi cabeza culpable… Sale a

la calle y busca su nombre para ubicar el sitio en donde

ha estado. En la placa clavada en la esquina lee que se

encuentra en la calle de La Fayette cerca del cementerio

en donde se ubica su propia efigie. Cuadras adelante,

en pleno cruzar de tiempos (¿Siglo XXI? ¿Octubre de

1849? Polígono con sus 56 lados y sus correspondientes

ángulos actuantes), el neurólogo Estañol cruza del John

Hopkins Hospital, hacia el viejo edificio que alberga al

Washington College Hospital. El neurólogo Estañol coincide

con Arno Karlen. Estañol asienta que se ha cometido

una injusticia con el poeta al tenerlo

como alcohólico, eje de libertinajes,

se asoma al diagnóstico de Karlen

en el sentido de que el personaje de

esta historia “carecía de la enzima

hepática alcoholo-deshidrogenasa,

la que detoxifica el alcohol de la

sangre. Considera también, el neurólogo

Estañol, y así lo asienta,

la hipótesis de que Poe sufría ataques

de una forma de epilepsia no

convulsiva que se desencadenaba

con la ingesta de alcohol, una forma

de epilepsia del lóbulo temporal,

que se caracteriza por desconexión,

incoherencia y automatismos motores

de la boca y las manos y de ahí su extrema sensibilidad

al alcohol, “sin que fuera el alcohólico que la leyenda

ha creado injustamente”.

Ahora Edgar Allan Poe, en su tiempo, dueño de los

tiempos, discute con uno de sus críticos que le ha acusado

de plagiario a la vez que le recrimina y le asegura

que el horror en la literatura no ha sido creado por él,

que procede de Alemania.

-Yo se lo afirmo -sostiene el crítico- el horror viene

de Alemania…

-El horror -responde Poe con los ojos clavados en la

lejanía- viene del alma.

“El horror viene del alma”, lee el escritor Estañol

en su estudio, de donde no se ha movido desde hace

varias horas. Levanta la vista para descansar un poco. Ve

con extrañeza que ha desaparecido de su sitio el búho

que desde hace tiempo lo ha acompañado como adorno

del mobiliario. En su lugar canta levítico un ruiseñor

con acento de tiempo mientras un vibrante colibrí toca

con su pico la vidriera.

Gelsen Gas

confabulario 35


Perla Schwartz

“Decir; redecir; contradecir; predecir; maldecir…

Todos esos verbos resumen para mí el zumbido

del paraíso y de la palabra.”

Paul Valéry Monsieur Teste

Digo y me desdigo,

me redigo

para contradecir

mi idea anterior.

Luckie

Nunca llego

a la exactitud de la palabra,

por más que no cese

mi travesía cotidiana

en su afán por conquistar

esa huidiza claridad

que me permita

predecir el derrotero

de una imaginación insaciable

en su afán por decirse.

Y así evitar

la maldición

de un pétreo silencio.

36 El Búho


Benjamín Torres Uballe

Amor

¿Amor o dolor?

¿Cómo (es qué) debo llamarte?

Siempre tú, irreflexión, sentimiento a mala tarde;

te vas, con mi alma turbia entre las manos,

mentiras ruines que me amas,

mis noches son penumbras de aflicción,

desengaño, disonancias. /

¿Amor? Nadie me dijo que dolías,

entre penas y alegrías;

que las dudas son dolor, que lastimas las quimeras. /

Insensible al corazón, nada escuchas de mi sangre,

miras ahí, con descaro del rencor,

mi total desilusión, a vivir el punto cierto,

el momento de inflexión, justo ahí, el instante que me quiebro. /

Hoy no sé si resultas inmoral, lastimoso o peligroso,

¡Ay, amor! ¿Cómo te olvido? Nadie sabe, y yo pregunto:

¿Cuánto dura el juego, el dolor o la confianza? /

Me gustaría saber, por si mi piel ya no adelgaza.

Me gustaría, a pesar de tu dolor, renacer en esperanza.

Me gustaría amarte más, pero en esta vida no me alcanza.

Para ti, mi corazón, mi ser, alma, vida, nuestra casa. /

¿Amor o dolor? No sé tú, sólo vivo la promesa... la alabanza.

Camino

Serpentea el viento, cansado; abraza los árboles polvosos,

añosos, niños guardianes sedientos, mirones de la vida,

de la mía y de la nuestra, de todo... el silencio.

El Sol impone, dilata las horas, las hiere, juega entonces con ellas,

las estremece, las tiene, es lapidario, mueren lento, sí, así fallecen.

El cielo ennegrece, está de luto. Despierta la Luna, llora, se asoma,

ríe, carcajea, calla, nada lo impide; es novia y villana volviéndose loca.

Las estrellas, manto bordado en la noche, cual festivas ladronas,

Jaime Godet

confabulario 37


viajan a solas, robándose sueños y los dispersan,

los cuelgan ya en su oreja, en una mano, en una mentira;

eligen al azar, por eso nos miran.

Más obscura y total la noche, todo se ha ido. Duerme el silencio.

Pronto amanecerá, romperá otra vez la ironía, los ciclos, el

[momento

Quiero tocar, alcanzar con mis manos tanta vida, tanto polvo,

[de lo que soy,

pero no puedo... aún no vivo, no estoy aún despierto. Sólo soy

[fracción,

porción, casualidad de tanto tiempo.

Infierno Negro

Estoy cayendo, todo es brutal penumbra insana.

Aprisa, más aprisa, y voy cayendo apesadumbrado.

Duele, dolor que dueles tanto, dentro de mí yazco aterrado.

Inextinguible es la locura, hiedra de veneno y llanto. /

Me devoras impío dolor en este bárbaro momento.

En la esquizofrenia absurda continúo cayendo intacto.

Me destrozo un momento en el repugnante infierno.

Negro también es tu recuerdo maldito que aún retengo. /

Lloro en la crispación de mi conciencia, no me detengo.

En la exigüidad de la paciencia, en las llamas todas (en que

[sigo ardiendo). /

No miro el final y yo me sigo yendo, en camino de dolor;

de hierro agonizante, ausencia de ti, me es martirizante.

Permanezco muriendo, el tiempo hoy me es adverso.

Y aún... sigo cayendo... llorándote... en silencios...

Quédate

Si te quedaras, hoy.

Si en mi vida te quedaras...

entrelazaría esta noche mis manos buenas con las tuyas;

las guardaría dentro del Sol cada mañana que estuvieras.

Si te quedaras, sí,

besaría cada poro de tu piel, cada aroma de tu espalda.

Murmuraría en ti, hasta quedarme pobre sin palabras.

Si te quedaras, mujer, mis ojos pronto te guardaran,

en la inmediatez del corazón, enamorado, extasiado,

donde nada te tocara.

Si así lo decidieras...

caminaría junto a ti, sin prisas, sin enfado, como ignorando el

[tiempo,

en caricias sin pasado.

Si me dijeras que sí...

yo te siguiera abrazando, y luego tu cuello besando, despacio,

sin razón.

Sólo por verte afanosa, enamorada; tus emociones ya palpitando.

Si te quedaras...

juntos seríamos caudal de ilusiones, de horas felices, de besos

[tan dulces.

Si te quedaras al fin...

necesitaría ya nunca más nada, todo lo tendría en ti.

gual que la tierra: agua, vida, inmensidad. Perenne nuestra casa

Si de verdad te quedaras...

me entregaría en cada verso del poema, en cada canto del jilguero;

en cada instante del te quiero.

Si me escucharas, si te quedaras...

el universo en paz te entregara, en mi balcón perpetuara,

[todas las horas

cuando tu alma, mi alma, la vida entregara. Mujer... si te

[quedaras...

38 El Búho


Ernesto de la Torre Villar

Ernesto de la Torre Villar, nacido en Puebla, fue un historiador

notable, a cuyo paso sembró el país con excelentes libros. Un

investigador reflexivo, atento a los documentos que estudiaba

o descubría en París, Madrid o México. Como profesor fue asimismo

ejemplar. Sus muchos alumnos en la UNAM lo recuerdan

con emoción, respeto y cariño. Pero no sólo fue un gran historiador,

fue asimismo un enamorado del libro. Escribió sobre su

importancia y sus méritos. Para él la lectura era fundamental. La

humanidad mejoraba a través de los libros, no sólo servían para

perpetuar el conocimiento, asimismo para enriquecer el espíritu

del ser humano. Es el mejor instrumento creado por el hombre

para mantener vivas las artes, la ciencia y la cultura. Sobre los

libros escribió otros libros y al fin recogió discursos y ensayos

sobre su importancia. Lo hizo convencido del valor que emana

de cualquier obra.

En este número, El Búho ha tomado un capítulo de Elogio

y defensa del libro para darle una idea a nuestros lectores del

amor-pasión, también delicado y tierno que Ernesto de la Torre

Villar sintió por la palabra escrita.

En estos momentos en que las nuevas tecnologías parecen

arrumbar al libro, la obra del historiador revela su completa

y gran importancia. Por ahora el libro y la pantalla coexisten, en

algún momento el primero se quedará en los museos, sí, pero

sobrevivirá dentro de computadoras y sistemas electrónicos.

Es decir, el libro jamás desaparecerá, a lo sumo modificará su

forma tradicional.

La pasión del maestro Ernesto de la Torre Villar nos lega

algunas de las más hermosas palabras de elogio al libro y su

larguísima y trascendental vida.

El Búho

(Archivo coleccionable)

Ernesto de la Torre Villar

la cual se consideró obligación y derecho de los gobernantes,

del Estado, el cual a través de la cultura debería realizar

mejor sus finalidades. Si los déspotas ilustrados, María Teresa,

José y aun Carlos III habían prohijado en forma intensa la

instrucción pública y preocupándose por extenderla entre

todas las capas de la población, aun las más desheredadas,

los gobiernos republicanos resultaban mucho más obligados

a utilizar la educación y la cultura para elevar a su pueblo,

para hacerlo gozar de los beneficios de las ciencias, las letras y

las artes, pero también, y esto era muy importante, para crearle

EL LIBRO Y LA CULTURA HISPANOAMERICANA*

Entre las más serias y profundas preocupaciones que

los dirigentes de las naciones hispanoamericanas

tuvieron al independizarse de España se cuentan:

asegurar definitivamente su emancipación política; alcanzar

la igualdad socioeconómica de sus pueblos; organizarse

como entes jurídico-políticos autónomos; liberarse de

toda sujeción ideológica, y transformar a sus pueblos en

naciones cultas y progresistas. Es indudable que no todos

los países americanos percibieron en el mismo momento

estos problemas y que estos no se presentaron en la

misma forma en cada uno de ellos, pero sí está fuera de

duda que los aspectos señalados ocuparon la atención

de nuestros próceres durante muchos años y que varios

de ellos aún siguen preocupando a nuestros gobernantes.

La Ilustración europea que normó la mentalidad de los

emancipadores, confirmó en ellos una de sus más amplias

preocupaciones, la de liquidar la ignorancia general y elevar

el nivel cultural del pueblo. Estaban conscientes los próceres

americanos de que no era posible formar naciones

progresistas y cultas con masas rudas e ignorantes. Para

que esas masas pudieran utilizarse como algo más que

carne de cañón en las batallas, era indispensable crearles

una conciencia de su capacidad, instruirlas, para “transformar

su alma de siervo en un alma de ciudadano”. 1 Tal

transformación sólo se lograría a través de la educación,

José María Luis Mora

para la memoria histórica


una auténtica conciencia de ciudadanos, conscientes de sus

derechos cívicos, de sus obligaciones en torno a la sociedad, y

también para preservarle por ese conocimiento y su ejercicio,

de todo sistema dictatorial que ahogaba la iniciativa individual,

el ejercicio de los derechos civiles y el disfrute de las garantías

que los hombres tienen por el simple hecho de serlo.

Esta razón fue la que impulsó a los creadores de los países

hispano americanos a realizar notables esfuerzos civilizadores:

promoción de la instrucción pública declarada obligatoria,

gratuita e impartida por el Estado; transformación de las instituciones

de enseñanza superior existentes, de elitistas y de

estructura clerical, en instituciones populares, abiertas a la

enseñanza de las ciencias modernas; fundación de bibliotecas

y salas de lectura, museos, gabinetes de experimentación

científica; adopción como garantía general de la libertad de

imprenta necesaria para expresar sin obstáculos el pensamiento,

sin más limitaciones que las que imponían la moral y la

seguridad del Estado.

A ese anhelo continental débese la erección por Mariano

Moreno de la Biblioteca Nacional en Buenos Aires, la creación

en México de salas de lectura que Fernández de Lizardi proclamara;

la declaración de los constituyentes de Apatzingán

de que “la instrucción como necesaria a todos los ciudadanos,

debe ser favorecida por la sociedad con todo su poder”, y la

obligación impuesta al Congreso de “cuidar con singular esmero

de la ilustración de los pueblos”. 2

Multitud de testimonios de las primeras décadas del

siglo XIX revelan en toda América esa ansia de renovación

cultural. En México son numerosas las voces que reclaman

a las autoridades prestar mayor atención a la instrucción del

pueblo. Fernández de Lizardi en varios números de El Pensador

Mexicano insta a las autoridades a preocuparse por “desembrutecer

e ilustrar al pueblo”; propone medios, crea métodos y

recoge las ideas más salientes del educacionismo europeo en

su noble afán. Con inmenso celo escribe amplios y frecuentes

artículos en los que precisa los principios esenciales de la

educación, y señala sus finalidades específicas, entre otras:

despertar en el pueblo la conciencia de ser libre, enseñarle el

cumplimiento fiel de sus obligaciones y derechos y así preservarle

de una vuelta a la dependencia y al absolutismo. Un

artículo suyo, “Sobre la educación popular”, del 16 de junio

de 1815 concreta sus ideas a este respecto al decir:

Es menester creer y confesar que mientras no haya cuidado

en un pueblo católico de instruir a su mayor parte

en los principios de nuestra religión, en la sana moral, y

en aquellos primeros rudimentos de leer y escribir bien,

jamás sabrá usar de su razón y sus potencias, ni menos

las obligaciones que lo ligan con Dios, con el rey, consigo

mismo, ni con los demás hombres.

Sólo los tiranos han procurado en todos tiempos destruir

los caminos que conducen a los pueblos a su mayor ilustración.

Tanto déspotas como bárbaros han creído que en

la ignorancia de aquellos hombres infelices, que trataban

como esclavos, consistía la seguridad de sus ensangrentados

tronos. Por esto, unos desterraron a los filósofos de

sus estados, otros quemaron las más preciosas bibliotecas

y todos conspiraron contra aquellos pocos hombres que

se decidían a desengañar a sus semejantes de algunos

errores… 3

La multiplicación de las escuelas y el cuidado de dotarlas

tanto de maestros competentes como del material necesario

para la enseñanza, era lo que proponía Lizardi para transformar

la sociedad mexicana.

Más sistemático y profundo, verdadero

ideólogo y promotor de la

cultura mexicana, fue el doctor José

María Luis Mora. Creía con firmeza en

el poder de la educación como fuerza

de transformación social y luchó por

instaurar un sistema educativo que

a la vez que instruyera en las letras,

ciencias y artes a los individuos, formara

su carácter, su conciencia, los

hiciera miembros útiles de la sociedad

y del Estado. Sería éste, el Estado, el

encargado de dirigir la educación,

pues a través de ella crearía una conciencia

nacional que favorecería la

existencia de la República y la formación

de ciudadanos que cambiarían a

la sociedad y al país.

Los esfuerzos del doctor Mora,

apoyados por un grupo valioso de

liberales, dieron origen a importantes

II El Búho

Juan Román del Prado


eformas educativas que no cristalizaron debido al temor que

inspiraron a los grupos ultraconservadores. La creación de la

Biblioteca Nacional proyectada en 1833 habría que posponerse

para épocas mejores. Hay que señalar que destacados hombres

que no militaron en la extrema liberal, pero igualmente ilustrados,

también propiciaron la reforma de la instrucción pública y

apoyaron la fundación de instituciones de cultura, como Lucas

Alamán y Carlos María de Bustamante.

La gran reforma ideológica planeada por el doctor Mora,

que pudo haber cooperado a un desarrollo pacífico y positivo

del país, no pudo realizarse sino treinta y cinco años más tarde,

con una generación de hombres que a la vez que empeñaron

todas sus energías y valor para salvar la independencia del país

venciendo en lucha desigual al extranjero invasor, trazaron

con extraordinario cuidado la transformación cultural del país

como base indispensable para su evolución política y social.

A partir del mes de agosto de 1867, los reformistas mexicanos

dotaron a la República de una serie de instituciones, y

más que eso, de una ideología, de una filosofía cultural, tan

operantes que modificaron totalmente la mentalidad nacional.

Tan trascendente, tan orgánicamente tramada, tan bien

planteada fue la política cultural de la Reforma, que el país

ha seguido viviendo de la bondad de esas instituciones, de los

beneficios que de ellas emanaron.

La Biblioteca Nacional de México, creada definitivamente

el mes de noviembre de 1867 gracias a los esfuerzos de

Antonio Martínez de Castro y José María Lafragua, apoyados

por Juárez, Lerdo e Iglesias, hizo posible que los esfuerzos de

Mora de 1833, los del presidente Salas de 1846 y de Ignacio

Comonfort de 1857 se hicieran realidad. Todos ellos habían

advertido la importancia civilizadora de los libros y la necesidad

de apoyar el desarrollo cultural en la existencia de buenas

bibliotecas. La labor efectuada por Lafragua y más tarde por

José María Vigil para organizar los inmensos e importantes

fondos bibliográficos con que se formó la Biblioteca Nacional y

para complementarlos con libros modernos con los cuales los

mexicanos podían estar al día en todos los adelantos científicos

y técnicos; su intensa actividad de promoción editorial; la

creación paulatina de bibliotecas especializadas en medicina,

ingeniería, física, química y ciencias sociales con que se dotó

a nuestros institutos de cultura, sólo es equiparable al enorme

esfuerzo realizado por Domingo Faustino Sarmiento en

la región austral de nuestra América, pues tanto en el austro

como en el septentrión hispano americano, nuestros mejores

hombres empeñáronse en sostener intensa lucha contra la

barbarie. México a más de esa lucha, tuvo que realizar otro

gran esfuerzo: combatir desesperadamente, pero con fe inmensa,

para sobrevivir como nación amenazada por agresores

del exterior. Ese combate llevó a México más de dos décadas

de lucha que le impidieron atender los problemas internos con

plena eficacia. Sin embargo, ese tiempo fue el que se trató de

recuperar febrilmente a partir del triunfo de la República sobre

el imperio. ¡Hermoso combate por la libertad y el derecho de

ser una nación, un país culto y progresista!

Infinidad de testimonios, repetimos, podríamos aportar

para mostrar cómo América hispana realizó, en medio de

convulsiones internas y de amenazas exteriores de extrema

gravedad, grandes esfuerzos para acrecentar la cultura del

pueblo como medio de transformarlo social, política y aun

económicamente, y cómo en todos y cada uno de nuestros

países fueron efectuándose cambios positivos, más rápidos

y eficaces en algunos, tardíos y transitorios en otros. De toda

suerte no hubo república hispanoamericana en la que no se

hayan sentido vivos anhelos de renovación intelectual y espiritual,

que no haya aportado hechos significativos de un cambio

cultural benéfico.

Por tratarse de una acción de eficacia singular, significativa

por su valor, influencia y permanencia, de algo muy

peculiar en nuestro desarrollo histórico cultural, y además por

ser representativa en su más alto grado de un fervor y furor

cultural extremos, mencionaremos la campaña que en favor

de la difusión del libro y la creación de las bibliotecas realizó

en Chile y en Argentina Domingo Faustino Sarmiento.

Sarmiento, refugiado en Chile huyendo de una dictadura,

apoyará la obra benemérita de don Andrés Bello, interesado

en transformar cultural y jurídicamente ese país, en que creyó

posible cristalizar los ideales libertarios por los que tanto

había luchado desde su juventud, mano a mano con Bolívar.

En Santiago, a través de varios periódicos: El Mercurio, El

Monitor de las Escuelas Primarias y otros más, efectuó intensa

campaña en pro de la instrucción del pueblo, del libro y de las

bibliotecas.

A semejanza de Lizardi, escribirá sobre el estado intelectual

de la población y, como aquél, coincidirá en señalar su

atraso e ignorancia.

Es el trabajador el instrumento de la riqueza y mal puede

labrarse la tierra con instrumentos embotados, que no es

otra cosa el labriego rudo, incapaz de realizar, cuanto más

de concebir idea alguna que se aparte del estrecho círculo

de sus prácticas ignorantes. 4

Y ante la inmensa tarea que se presentaba a todos los

gobernantes, y frente a la imperiosa necesidad de utilizar todos

los medios que estaban a su alcance, valora la importancia de

la escuela y la importancia del libro.

La escuela es sin duda un primer paso para la posterior

instrucción de los que a ella concurren, pero la escuela

no contiene en sí la instrucción misma, y aun aquellos

rudimentos que proporciona, son sólo simiente sembrada

para otra generación y otra época. No así la biblioteca; ella

encierra o podrá encerrar en sus estantes un prontuario

de todos los datos, nociones y conocimientos que forman

el caudal de las ideas de nuestra época. 5

Y en otra parte asienta: “La escuela y el libro, o más bien

la biblioteca, son dos cosas que se suponen la una a la otra.

para la memoria histórica III


Los libros piden escuela, las escuelas piden libros”. Tras esta

reflexión e insistiendo en la acción formativa de la biblioteca,

en su función complementaria de la escuela, nos dice: “La

prueba de que una escuela es buena, sería saber si sus alumnos

leen en sus casas o en las bibliotecas”. 6

Esta creencia en el valor del libro, en su acción mutante y

en el papel que en la formación de la cultura realiza la biblioteca,

a la que define como el agente más poderoso para la difusión

de los conocimientos útiles, es la que impele a Sarmiento

a recomendar a través de diversos artículos escritos a partir

de 1841 en El Mercurio, la creación de sociedades de lectura,

semejantes a la que en Filadelfia fundara Benjamín Franklin y

que originó la fundación de numerosas bibliotecas populares.

En 1853, al otorgarse a Sarmiento el segundo lugar

en el concurso que el gobierno chileno abrió para premiar

los trabajos en torno al tema: Influencia de la instrucción

primaria en las costumbres, en la moral pública, en

la industria y en el desarrollo general de la prosperidad

nacional, afirmó en su obra Educación común, lo siguiente:

Quien dice instrucción dice libros. Sólo los pueblos salvajes

se transmiten su historia y sus conocimientos, costumbres

y preocupaciones por la palabra de los ancianos.

El Cristianismo tiene por base las escrituras. De la esencia

de su doctrina dijo el Divino Maestro: Es la ley y los profetas;

yo no vengo a derogar las escrituras. Nuestra civilización

cristiana es, pues, esencialmente escrita; el libro es

su base y mal cristiano será el que no sepa leer.

De la misma boca salió esta otra amonestación:

Mirad, no tengáis en poco a estos pequeñuelos. Y muy

en poco los tienen los que los dejan crecer en la ignorancia,

morir en la destitución hereditaria, o depravarse en

hombres groseros e inmorales. La educación primaria, es

pues, eminentemente cristiana. 7

Una vez fundamentada la importancia de la instrucción

y de la escuela, Sarmiento recomienda la necesidad de contar

como apoyo y complemento de una y otra, con buenos y

numerosos libros. Sarmiento, que vivió ilusionado por crear en

nuestros pueblos instituciones y sistemas escolares tan efectivos

y numerosos como los de Estados Unidos, que pensaba

eran los que habían provocado el desarrollo extraordinario

y progreso de aquel país, se apoya en el considerando de la Ley

de Massachussetts de 1837 en favor de la instrucción pública y

las bibliotecas, para urgir la adquisición y edición de libros, no

de novelas que era lo que comúnmente se leía, sino de obras

de historia, geografía, viajes, ciencias, biografías. Por ello

transcribe la parte relativa de la ley mencionada que contenía

su pensamiento:

¿De qué sirve enseñar a leer a nuestros niños, si no se les

proporcionan facilidades para adquirir libros? Las llaves

de los conocimientos son inútiles para quien no tiene a su

alcance el libro que ha de abrir con ellas. 8

Y ante el desolador panorama editorial existente en nuestros

países planea con ambiciosa visión la creación de una

editorial denominada “Biblioteca popular” que, como señala,

debe ser una institución pública, no particular, y que edite

libros especialmente calculados para que cumplan su función

civilizadora. Después planeó más ampliamente su idea, proponiendo

una obra conjunta latinoamericana que permitiera

que todos los países editasen obras convenientes, las cuales

permutarían entre sí. Propondrá que los congresos hispanoamericanos

aportasen crecidas sumas para hacer ediciones

de libros de enseñanza, traduciendo los que estén en lenguas

extranjeras, a fin de fomentar el desarrollo de la imprenta y la

circulación de las ideas modernas, lo cual, afirma:

...ha [sido] olvidado más de una vez por nuestros hombres

de Estado que se lamentan o se complacen, según

lo entienden, del daño que ellos mismos hacen con leyes

y amaños que sirviéndoles para casos del momento, aniquilan

por medio de trabas todo desarrollo posible de la

difusión de los libros. 9

Al darse cuenta de la pobreza editorial hispanoamericana,

de la ausencia de buenos libros de enseñanza en español y de

la ignorancia que se tenía de otros idiomas, Sarmiento propondrá

a la editorial que planee la adaptación y traducción de

libros de texto utilizados en otros países. Por ello dice:

...los libros mismos, que son los almacenes del saber,

no vienen ya preparados para nosotros y tales como los

necesitamos, es decir, en nuestro idioma y para la lectura

común. Los libros necesitamos hacerlos en casa y ya que

nuestro saber no alcance a crear los conocimientos de

que son conductores y propagadores, podemos vaciando,

por decirlo así, en nuestro idioma, los tesoros que en este

género poseen otras naciones, hacer nuestro el trabajo

de todo el mundo. 10

En este sentido la voz de Sarmiento coincidía con los

actuales dirigentes del Tercer Mundo que expresan ansiosamente

la necesidad de aprovechar la cultura universal sin

obstáculo ni limitación alguna.

Él mismo da el ejemplo traduciendo y adaptando para

la enseñanza el libro de Luis Figuier, Exposición e historia

de los descubrimientos modernos e insistiendo en esa labor,

ya que los libros técnicos y científicos resultaban indispensables

para salir del atraso en que se vivía, pues si no éste,

asienta, aumentará a medida que los otros países adelantarán

y así siempre permaneceremos rezagados. Junto a las obras

científicas y técnicas, propondrá la traducción e impresión de

las historias de Robertson y Prescott acerca de Carlos V y Felipe

II, las de Washington Irving y los relatos de viaje de Cook,

IV El Búho


pues la historia y la biografía, afirmaba, despiertan el espíritu

cívico. Era evidente que todavía por los años en que Sarmiento

escribía no se había elaborado una aceptable historia de todos

y cada uno de nuestros países, y por ello se tenía que recurrir

a interpretaciones extranjeras de la historia de España y la

colonial de América. Al igual que el doctor Mora, propondrá

la lectura de biografías que presenten nobles y grandes ejemplos,

no ejemplos de vidas de santos, sino de héroes cívicos

a los que se debía imitar. La biografía cumpliría así su alta

misión, la cual es educar a la humanidad, excitando en ella

la admiración y el deseo de acercarse a los grandes modelos:

Washington, Franklin, Herschel, Cuvier, Colón, Fergusson,

Duval, etcétera. Cada uno de ellos enseña algo que puede

ser imitado. 11

Con desesperación que raya en la angustia y con un

sentimiento de desamparo, advierte cómo América, después

de la Independencia, se encontró carente de un apoyo y de

una tradición cultural que constituyera su fuerza, su razón

de ser. Ansioso de un cambio que como a muchos liberales llevó

a romper del todo con lo que representara lo español, considerado

como sinónimo de atraso y sujeción, advirtió que se

carecía de una base, que todo había que hacerlo de nuevo, que

había que crear una cultura propia adecuada a las circunstancias,

utilizando los aportes de las naciones más adelantadas.

A eso se debe este trozo singular que representa un juicio muy

duro en contra de la influencia cultural de España:

Entre nosotros, en América, no es necesario acercarse a

la clase ínfima para sentir que todos los hilos que nos

unen al mundo están rotos o al menos flojos. Biografías,

¿las de quien conoce la generalidad?, historia ¿no sabe

lo que ello sea? Tradición. Hay silencio profundo en el

alma. Los promaucas [sic] están a dos generaciones para

arriba, o aventureros obscuros que al fijarse en este suelo

virgen, olvidaron sus pocos recuerdos de su antigua

patria. ¿Canciones populares? No existe una sola si no

son cantares de amor, prosaico e innominado. ¿Ciencias,

artes, monumentos? Yo me admiro de cómo vivimos,

y la sabiduría de la Providencia que liga los idiomas a la

existencia de los pueblos, y cómo los mata a veces, o los

anula, sin otra cosa que una lengua que no es vehículo

de los medios de desenvolvimiento que épocas nuevas

imponen a los pueblos. Cuando bastaba ser esforzados en

la guerra, cualquiera lengua, la de Atila, como la de Cortés,

podía hacer la gloria y la felicidad de un pueblo pero

hoy, que al calzado de nuestros pies concurren la química

y la botánica; al vestido todos los climas de la tierra y

todos los poderes de la mecánica, que nuestros trigos

necesitan para fecundarse más que del sol, de un mercado

que no está en nuestra mano tener, sino a condición de

rivalizar con los productos de la industria de los pueblos

más inteligentes, me admiro de que estemos viviendo aún

y haya esperanzas de sobrevivir por largo tiempo. 12

Algo que era tan vital para nuestras naciones, como su

lengua, llega a parecer a Sarmiento como un obstáculo para

su progreso. La falta de instrumentos culturales en español,

los que aportaban elementos para un desarrollo científico y

tecnológico, lo conduce angustiado hasta desear un cambio

idiomático que permitiera absorber y utilizar rápidamente el

adelanto cultural que observaba en otras naciones europeas

y en Norteamérica. Por ello llega a escribir al mencionar la

situación general de Latinoamérica: treinta millones de seres

que hablan español “se revuelven —afirma— en el cieno de su

inferioridad y decadencia, sin intentar un esfuerzo para salir

de él, ellos o sus hijos”. Y agrega:

Si fuera posible cambiar idiomas voluntariamente, como

se cambia la forma del vestido, el hombre de Estado propendería

cambiar el idioma inviable, por otro más conductor

de los conocimientos humanos. Hácese esto con los

dialectos que el Estado logra extinguir al fin, como nocivas

vegetaciones de la planta principal. Hácelo la mano

de la Providencia sustituyendo unos pueblos a otros en

cada punto del globo a medida que pierden las cualidades

que requieren para su conservación, en relación a su

época y las circunstancias que los rodean. 13

En su admiración por el desarrollo científico y técnico

de los países anglosajones, Sarmiento tuvo que adoptar

una posición anticientífica, teñida de un darwinismo social

que resultaba demasiado peligroso para nuestros pueblos.

De toda suerte, su fervor por la educación y la cultura como

medios de transformación de los pueblos se mantuvo muy

vivo en él. A su vuelta a Argentina proseguiría esa labor con

todo entusiasmo y a él habrá de deberse la creación de sóli-

Mario Zarza

para la memoria histórica


das instituciones que elevaron el nivel cultural de su patria.

La lucha que Sarmiento realizara en Chile por destruir la

barbarie y el atraso que imperaban en nuestros pueblos y contra

los cuales se alzaba como paladín, la continuó en su patria,

Argentina, una vez vencido el régimen de Rosas. 14 Como la

incultura y las formas despóticas de gobierno eran generales,

Sarmiento pensó siempre en un combate general. Aun en

Argentina y cuando la voluntad de su pueblo le llevó a ocupar

la más alta magistratura, continuó haciendo esfuerzos que

tendían a impulsar la educación e ilustración de nuestros pueblos

como medio de vencer la barbarie. En un artículo sobre

“Las bibliotecas parroquiales” que publicó en El Nacional de

Buenos Aires el 14 de mayo de 1856, señala que las Bibliotecas

Nacionales de Chile y Argentina no cumplen su cometido,

pues sus colecciones envejecían muy pronto, por lo que había

necesidad de crear pequeñas bibliotecas, sugiriendo una red

de bibliotecas parroquiales o populares bien distribuidas que

pudieran servir mejor para fomentar la instrucción pública. 15

Más tarde, en 1866 al publicar su estudio: Las escuelas,

base de la prosperidad y de la República en los Estados Unidos,

hace una reseña de la situación bibliotecaria hispanoamericana,

en donde, afirma, poco se lee. Menciona que en varios países

existen interesantes y ricas bibliotecas conventuales, dotadas

de obras de alto nivel, pero poco útiles a todo el pueblo.

Nombra algunas bibliotecas eclesiásticas de Lima, enriquecidas

en sus fondos pero aún pobres, y afirma que a las bibliotecas

hay que renovarlas de continuo, puesto que muchas obras

envejecen en su contenido y es menester mostrar siempre al

pueblo los aspectos cambiantes del mundo; y ante la ausencia

de obras científicas en español, insiste en la necesidad de traducir

lo que llama la atención del mundo, además de crear el

mercado de libros, el lector y las bibliotecas. 16

Con extraordinario empeño e indomable decisión,

Sarmiento realizó en Argentina notable y eficaz acción. Así,

al terminar su periodo de gobierno en 1874, Sarmiento pudo

resumir su labor en favor de la cultura diciendo que con ella

había obtenido: “un alto desenvolvimiento de la inteligencia

y de la moral política de las muchedumbres, en otro tiempo

origen y estímulo de aquellas largas perturbaciones sociales”

padecidas anteriormente, y ratificar su deseo de asociar a toda

América en una labor de difusión editorial y de organización de

bibliotecas populares. 17

Aun cuando los frutos obtenidos fueron grandes, Sarmiento

insistía en su tenaz actividad tendiente a colocar a nuestros

países a la altura de los más adelantados. En su conferencia

sobre bibliotecas populares leída el 20 de julio de 1883 ante la

Asociación Bernardino Rivadavia, que se había consagrado a

la manera de Franklin a crear bibliotecas populares, Sarmiento

compara la producción editorial hispanoamericana en su conjunto

con la de Estados Unidos, y considera que el balance era

desfavorable a nosotros.

Señala la existencia de contados fondos útiles en nuestras

bibliotecas y cómo los esfuerzos editoriales de varios países

eran aún insuficientes. No dejaba Sarmiento de reflexionar en

que la industria librera era en nuestros países muy incipiente,

VI El Búho

que había que fomentarla y aumentar los lectores y los suscriptores

de esas obras para que pudiera subsistir la industria

editorial. Aun el loable esfuerzo de Rivadeneyra que trataba de

salvaguardar los testimonios de la cultura española le pareció

poco útil, pues su deseo era contar con obras no retrospectivas,

sino actuales, con obras que, proporcionando al pueblo

una información precisa y completa del estado de la ciencia y

la cultura universal, la europea y la norteamericana por entonces,

le permitiera auspiciar un desarrollo cultural semejante.

Pensaba que las obras que se requerían y deberían publicar

tenían que ser tan efectivas, tan actuales y tan amplias, como

las de la Enciclopedia del siglo XVIII.

Esta idea la reiterará de continuo. En 1888 al agradecer

la imposición de su nombre a una biblioteca, escribe ante la

carencia de libros:

No tenemos libros nuevos que leer en nuestra lengua y

en cincuenta millones de españoles con veinte gobiernos

independientes, con cincuenta congresos, con quinientas

imprentas en actividad y diez mil literatos que se honran

en escribir en castellano, aunque el castellano no se honre

mucho de tenerlos a ellos por intérpretes, en tan erguida

aristocracia y con tan aturdida canallada, dándose taco

Domingo Faustino Sarmiento


de naciones, no se ha intentado todavía, ni en Europa ni

en América, ni en la perla de las Antillas que en achaque

de lenguas vale una nación entera, publicar un solo

número de la Biblioteca científica internacional, de que

van publicados cincuenta y ocho volúmenes que leen

a un mismo tiempo en francés, en inglés, en alemán, en

ruso, en italiano, diez millones por lo menos de gentes

cultas, sin pretender ser sabios, menos en castellano, la

lengua de Cervantes, que no sirvió nunca sino para ensartar

disparates, con licencia del ordinario antes, y hoy sin

restricción alguna, con la libertad ilimitada de imprenta

que viene a poner el colmo. ¡Qué quiere usted que digan,

si no leen, no saben nada! 18

Así tan tajante, tan radical, Sarmiento actuaba por transformar

la cultura hispanoamericana, por dotar a todos los

pueblos de ascendencia hispánica de los instrumentos científicos

y técnicos que les permitieran cambiar su ideología

para que cambiándola por una más moderna y eficaz pudieran

transformar a sus pueblos. Pensaba Sarmiento que la lucha

contra la barbarie, que el imperio de la civilización y del

progreso sólo sería posible cuando se alcanzara el adelanto

científico y técnico que los países más adelantados de la tierra

gozaban; cuando los hispanoamericanos pudieran aprovechar

por sí solos los logros del pensamiento universal manifestado

en los libros. El pensamiento científico europeo representaba

la clave para la transformación de nuestros pueblos. El impulso

educativo y cultural a la manera de Norteamérica, que había

logrado un progreso material e intelectual considerable, era el

modelo a seguir. El libro era el instrumento a utilizar en esa

magna tarea que él se había asignado: no educar solamente

a los niños, sino a los pueblos.

A través de estos tres personajes, Lizardi, Mora y Sarmiento,

los más señeros por su esfuerzo educativo y por su creencia en

el valor del libro, hemos tratado de representar la conciencia

que en América se ha tenido desde hace ciento cincuenta años

respecto de la cultura popular, en relación con la idea de forjar

pueblos que a través de la cultura puedan garantizar su libertad,

su bienestar; y como se ha entendido que en esa labor el

libro es el instrumento más eficaz de transformación, puesto

que en él se encierra el pensamiento, se conserva no fosilizado,

sino actuante. En él, el hombre nuevo que lo lee halla un

nuevo mensaje cada día, un nuevo estímulo transformador. Ahí

no se pierde, como ocurre con otros medios de comunicación

y a través de otros libros a que da lugar, está siempre actuante,

en, renovación continua.

*De la Torre Villar, Ernesto. Elogio y defensa del libro.

UNAM. Dirección General de Publicaciones. México, D. F.

Cuarta Edición, 1999.

NOTAS:

1 Jean Sarrailh, La España ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII

(trad. de Antonio Alatorre) México, Fondo de Cultura Económica, 1957,

785 p., ils.

2 Ernesto de la Torre Villar, La Constitución de Apatzingán y los creadores

del Estado mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma

de México, Instituto de Investigaciones Históricas (Serie Documental,

núm. 5) 1964, 425 p., ils. Se trata de los artículos 39 y 117 del Decreto

Constitucional de Apatzingán del 22 de octubre de 1814.

3 José Joaquín Fernández de Lizardi, Obras, vol. IV. Periódicos

(Recopilación, edición, notas y presentación de María Rosa Palazón

M.). México, UNAM, 1970. 441 p. En el número XII de la Alacena de

Frioleras, aparece su escrito “Sobre la educación popular” en el cual,

a más de los trozos citados, hallamos otros que precisan su interés por

la educación y la cultura. Uno, apoyado en la autoridad de un benedictino

francés. Nicolás Jamin a quien llama sabio eruditísimo, dice:

“Que lo que más necesita un Estado son buenos ciudadanos, y estos

no los forma la naturaleza sino la buena educación” (p. 75); y ante los

males que la ignorancia provoca, escribe Lizardi:

“¿Y qué remedio será el propio, el único, el justo, el mandado por

nuestros reyes, el sancionado por las leyes y el dictado por la razón y

la justicia?

“La multiplicación de las escuelas, el cuidado así de dotarlas, como de

que sus directores sean hábiles, y, lo más importante, el celo y actividad

para que nadie pueda tener excusa para mandar a sus hijos a las dichas

escuelas.”

Muchas otras obras de Lizardi ofrecen testimonios claros y vigorosos

en tal sentido.

4 [Domingo Faustino] Sarmiento, Páginas selectas de... sobre bibliotecas

populares. Advertencia de Juan Pablo Echagüe, Buenos Aires, Comisión

Nacional de Homenaje a Sarmiento. 1939. pp. 32 y ss. Menciona ahí

mismo que la educación se vale de la lectura y que fomentándola

es posible transformar a los pueblos. Cita el caso de varios estados

europeos en los cuales las reyertas religiosas impusieron la necesidad

de la lectura, de donde derivó una gran preocupación por la cultura.

Y añade: “los pueblos que no se preocupan por ella viven en retardo

respecto a aquellos que sí lo hicieron”.

5 Ibídem, pp. 39 y ss. En ese trozo respondía a Andrés Bello, quien el 26

de agosto de 1856, siendo rector de la Universidad de Chile, le escribió

felicitándolo por su labor en pro de la educación popular.

6 Ibídem, p. 33.

7 Ibídem, p. 34.

8 Ibídem, p. 32-33. Y frente a la necesidad de educar ya no a los niños

sino a los pueblos, para lo cual era necesario contar con los libros adecuados.

Sarmiento agrega:

“Muchas desazones nos ha costado ya insistir en estas verdades cuán

triviales son, y a riesgo de experimentarlas cada vez más duras, habremos

de insistir siempre sobre lo mismo. ¿De dónde nos proveemos

de libros? ¿Qué libros nos vienen de fuera? ¿Cuántos libros y sobre

qué materias ven al año la luz en nuestra lengua? Cuestiones utilísimas

son éstas que debieran haberse estudiado con prolijidad. ¿Por

qué la erudición bibliográfica de nuestros literatos americanos no se

ha propuesto contar y clasificar el repertorio de los libros que proveen

en nuestro propio idioma de instrucción al mundo hispanoamericano?”

Señala Sarmiento que en las bibliotecas particulares hay libros en varios

idiomas, pero que ellos no llegan a la multitud. También añade que las

obras arriban a América con un retraso considerable y que sin libros

técnicos y científicos, indispensables para salir del atraso en que se vive,

nuestros pueblos no podrán progresar. Como se advierte, ya desde los

años de Sarmiento, la dependencia cultural en todos sus aspectos era

intensa y el retardo en la información muy grave.

9 Ibídem. p. 65 y ss. Pensaba Sarmiento que dada la pobreza de los

países hispanoamericanos y que todos ellos tenían las mismas carencias

culturales, la solución para todos debía ser común y apoyada por

todos. Aisladamente poco podían hacer, en cambio, unidos, su esfuerzo

para la memoria histórica VII


sería más efectivo; por ello propone a base de la unión latinoamericana,

la creación de editoriales que publicando cada una libros diferentes

en gran escala, puedan permutar unos con otros sus obras. Para ello, los

congresos respectivos deberían aportar fuertes cantidades que permitirían

la impresión de libros de enseñanza, ciencias, viajes, exploraciones

y la traducción al español de obras útiles, con el fin de que se fomente

el desarrollo de la imprenta y la circulación de las ideas modernas. Y al

reflexionar Sarmiento sobre la viabilidad de esta idea, no podía desistir

de su realización, pese a la terrible realidad por la que atravesaba la

mayor parte de las naciones hispanoamericanas. Por ello escribe lo que

por representar un valioso testimonio de la época no podemos dejar

de transcribir:

“Cuan vasta parezca la idea, téngase presente que en cuarenta años

nada han hecho los Estados sudamericanos que merezca tenerse en

cuenta a favor de la difusión de los conocimientos, y menos por anudar

los vínculos rotos de la familia hispanoamericana, entregada a la orgía

de las revoluciones, o al pillaje, violencias y desmanes del primero que

se puede alzar con el poder para ensayar absurdos condenados ya por

tantos desengaños. Bolívar, San Martín, Iturbide, O’Higgins, Freire,

Santa Cruz, Flores, Rosas, Rivera, Oribe. Páez, los Carreras, Echenique,

Obando, Ballivian, muertos en el desierto o en el cadalso, o viviendo en

el olvido, abrumados algunos por el legítimo desprecio de los pueblos,

nada han enseñado a los modernos equilibristas que tomando por

balanza una pica, vienen en pos a mostrarnos su habilidad, para hacer

muecas de despotismos personales en la cuerda floja del gobierno,

ocupando las horas de trabajo que son siglos de retardo entre nosotros,

en hacer contorsiones para mantenerse por más tiempo en equilibrio,

hasta que un día despachurran a los pueblos mirones de estas farsas

con sus vergonzosas caídas para ceder el lugar a otro majadero pretencioso

que principia el mismo juego. ¡Ah! ¡Y qué países, qué pueblos y qué

hombres! ¡Qué le sucede a México en este momento, sino desangrarse

y morir por estorbar que se llame Su Alteza Serenísima un perdulario

que no alcanza a concebir mejor idea de la grandeza humana, y cuánto

no acaba de costarle a Nueva Granada impedir que un cabo de la guarnición

de las cárceles de la capital se erija en dictador! Cuántos millones

perdidos, cuánta inmoralidad sembrada, cual abrojos para que desyerben

los venideros, y sobre todo, cuánto tiempo en afianzar con puntales

edificios incongruentes, fundados sobre el fango de inmoralidad, de

fraudes y violencias que tienen por base!”

10 Ibídem, pp. 39 y ss. En su misiva a Bello, le señala la necesidad de

efectuar en América una labor editorial intensa y al mismo tiempo crear,

como se había hecho en los Estados Unidos, una amplia red de bibliotecas

populares que apoyaran la acción de la escuela; bibliotecas abiertas

a todo el mundo, sin restricciones por razones de sexo, edad, ubicación,

situación social, bien dotadas y que pudieran prestar sus libros

a domicilio. Creía Sarmiento que la necesidad de lograr en América

una transformación rápida, una reforma efectiva, imponía la necesidad

de utilizar cuanto bueno hubiera en los países más adelantados.

11 Ibídem, p. 48. En este sentido, la opinión de Sarmiento coincide con

la de Mora al desear dar a la juventud americana modelos qué imitar,

no modelos exclusivamente religiosos, sino laicos, en los cuales las

virtudes de patriotismo, valor, honradez, independencia de criterio, tolerancia,

pudieran servir para normar caracteres y afianzar la personalidad

ciudadana. Pocos años después que Sarmiento, un gran educador,

Justo Sierra, insistirá en la necesidad de crear un santoral cívico que

proporcionara a la juventud mexicana, a manera de excelente dechado,

los modelos a imitar.

12 Ibídem, p. 49.

13 Ibídem, pp. 48 y ss.

14 Ibídem, p. 127. Efectivamente, una vez que en Chile realizó ingente

labor y derrumbado en Caseros el régimen dictatorial de Rosas, la

barbarie como lo denominaba. Sarmiento retornó a la Argentina en

donde puso en juego sus ideas habiendo obtenido gran éxito. El apoyo

que dio a la educación logró la transformación de la Argentina que a

partir de entonces y después de los Estados Unidos cuyos sistemas

adaptó, se convirtió en el país más adelantado desde el punto de vista

de la educación. Al hablar en 1874, una vez que concluyó su periodo

de gobierno, Domingo Faustino mencionaba que el esfuerzo cultural

realizado había logrado “un alto desenvolvimiento de la inteligencia

y de la moral política de las muchedumbres, en otro tiempo, origen

y estímulo de aquellas largas perturbaciones sociales que he

mencionado”. Y también insiste en su proyecto de asociar

a todos los países en una magna obra de difusión editorial y

de creación y organización de bibliotecas populares.

15 Ibídem, pp. 67-69.

16 Ibídem, Estaba convencido Sarmiento de que el pensamiento

e información contenidos en los libros eran cambiantes,

pues la ciencia y la técnica avanzaban, por lo

tanto era necesario renovar de continuo las obras de las

bibliotecas y las consagradas a la enseñanza para estar

al día en los nuevos aspectos que el mundo ofrecía.

Considera que debido a este cambio, todos los libros

son susceptibles de discusión. En un artículo publicado en La

Educación Común en 1877, relativo a libros y bibliotecas, se

refiere a la perennidad de la información:

“Los libros —escribe— son un alimento del espíritu que no

se destruye. Pero aun así, los libros sin perder su forma, se

desvanecen también con el tiempo, en presencia de nuevos

libros más avanzados o de nuevas formas del gusto y de la literatura.

Los libros pasan con las ideas que contienen... Leemos

por tanto eternamente sin satisfacer la innata curiosidad del

espíritu.”

17 Ibídem, pp. 127 y ss.

18 Ibídem, p 232

Alejandro Caballero

VIII El Búho


artes visuales

Francisco Carranza Romero

Escribir o hablar sobre el maestro Armando

Villegas López en Colombia es tratar sobre

un personaje muy conocido y valorado

en el ambiente artístico. Por su apellido, muchos

colombianos lo tienen por “paisa” (natural de

Antioquia). Cuando se informan que es un peruano,

no se retractan, y dicen muy tranquilos: Eso qué, él

es más colombiano que la mirla. Por algo pintó la

Virgen de la Esmeralda.

Pero, conociéndolo personalmente y escudriñando

su vida nos informamos de algunos datos:

Nació en la provincia andina de Pomabamba (Áncash,

Perú) el 3 de septiembre de 1926. Desde niño se alimentó

de las culturas quechua e hispana; aprendió

a comunicarse en quechua y castellano según el

interlocutor; participó en las fiestas del campo y de

la ciudad; gozó de los colores y símbolos andinos

y costeños porque, como todo peruano sincero,

asumió la realidad mestiza del Perú. Su madre inmigró

a Lima para proteger a su hijo y para buscar

un nuevo porvenir. Villegas, después de terminar

los estudios de primaria y secundaria en el Colegio

Nacional Guadalupe, Lima, ingresó en la Escuela de

Bellas Artes. Hasta que en 1950 viajó a Bogotá donde obtuvo la

beca para el postgrado en Pintura Mural en la Escuela de Bellas

Armando Villegas

artes visuales 39


Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Desde

entonces su residencia es Colombia. A Perú llega sólo

por exposiciones o por visitas familiares. Sin embargo,

dos cuadros suyos adornan dos importantes lugares

de Lima: Túpac Amaru en el Palacio de Gobierno y

Santa Rosa en la Cancillería. Su cuadro Bolívar también

está en el Palacio de Gobierno en Caracas. La

crítica colombiana Marta Traba dice de él: “Es una de

las figuras más representativas de la plástica latinoamericana.

Pertenece al grupo que introdujo la contemporaneidad

artística en nuestro país… Como gestor

cultural se le debe el sueño y la ejecución del Museo

de Arte Contemporáneo Bolivariano de Santa Marta”.

En Colombia, con toda justicia, es reconocido al lado de

Eduardo Ramírez Villamizar, Fernando Botero, Enrique

Grau, Alejandro Obregón y Guillermo Wiedemann. Ha

expuesto sus obras en tres continentes: América,

Europa y Asia. Colabora con Perú como Ministro

Consejero Cultural ad honorem en Colombia.

Pero, se mantiene distante de la política porque

el artista y el político son personajes de diferente

visión. “La política comercia con lo más abyecto

y efímero del ser humano; el arte pretende un

matrimonio con lo sublime”.

Sus guerreros anónimos pertenecen al realismo

mágico, maravilloso y fantástico. Pero

algunos críticos han dicho que son repeticiones

sin darse cuenta que cada guerrero es diferente.

Al respecto, el maestro Villegas dice: “Los críticos

pasan; los artistas quedan”. “El arte nace,

se consuma y universaliza en los ojos del otro”.

Cuando en septiembre de 2012 supe sobre su

delicada salud postoperatoria, aprovechando un

evento académico organizado por la Universidad

de la Sabana, viajé a Bogotá y lo hallé ya en

su casa que es un palacio del arte convertido

en estudio y galería permanente. Allí no sólo están

sus pinturas sino también sus collages hechos con

madera, lata, plástico, tela, vidrio, etc., materiales

que él los recoge, los recicla y les da nueva y hermosa

vida. Aprovechamos unos días para hablar en quechua

sobre nuestras vivencias andinas y es cuando me entregó

su libro recién publicado: Pedagogía especial del

dibujo, Fundación Común Presencia, Bogotá, 2012. En

la dedicatoria leo su gratitud de discípulo: “A la memoria

de mi profesor Francisco Guzmán Becerra, maestro

en Pedagogía Artística, sin cuyas luces no hubiera sido

posible la cristalización de estas páginas”. En esta vida

todos tenemos que agradecer a los que han participado

en nuestra realización intelectual y espiritual.

Desde la Introducción hallamos muchas píldoras

de la verdad que contiene este libro: “El dibujo es

Damián Andrade

40 El Búho


anterior a la palabra escrita” porque la escritura es

la abstracción más elaborada para representar ideas

y sonidos. Lo mismo podemos decir: El acto lúdico es

anterior a la expresión artística.

Entiendo que dibujar no debe ser una habilidad

exclusiva de los artistas, sino de toda persona para

alcanzar un mayor y mejor desarrollo”. Y este desarrollo

es integral. Es físico porque desarrolla la vista,

adiestra la mano en el trazado de líneas y formas, y

propone la distancia adecuada del dibujante frente

al papel o lienzo. Es intelectual porque desarrolla

la memoria, el análisis de formas y colores, la síntesis

y la recreación imaginativa. Es espiritual porque armoniza

el mundo exterior con el mundo interior.

“Sabemos que el habla se perfecciona con el dibujo;

y el dibujo con el habla”. Cuando faltan recursos

lingüísticos se recurre al dibujo para expresar lo

que uno quiere, eso hizo el cronista Felipe Guamán

Poma de Ayala cuando redactó su Nueva crónica y

buen gobierno.

Al hablar del inicio del dibujo en la niñez, el maestro

Villegas, basándose en los grandes pedagogos y

en su propia experiencia, recomienda el dibujo libre

y espontáneo para que el niño garabatee (balbuceo

gráfico) o pinte según el desarrollo de su vista, según

su estado emocional, según su género, según su interés

y según su percepción del mundo en que vive. En

esta etapa inicial se puede ayudar con sugerencias muy

suaves pero no se debe hacer las correcciones porque

puede crear el complejo de inferioridad al que está

queriendo expresarse mediante el dibujo. Después, con

la orientación de un maestro el niño pasará a dibujar

las formas geométricas; luego pasará al dibujo imaginativo

porque el objetivo del dibujo no es formar un

mero copista o repetidor. “El maestro debe propagar

siempre en sus clases una pedagogía de la libertad; de

otra manera habrá esculpido en el viento”, dijo en una

entrevista. Por eso, el maestro de dibujo debe tener

conocimientos de Estética, Pedagogía, Geometría,

Psicología, Química, cultura general y práctica del

dibujo porque el curso de dibujo tiene relación con

todas las asignaturas.

El maestro Villegas, por conocer la realidad de las

escuelas estatales, se lamenta de la poca importancia

que dan el Ministerio de Educación y la escuela a la

asignatura de Dibujo o Pintura. Las aulas oscuras y

tétricas no son las adecuadas porque matan el espíritu

artístico del estudiante, la carencia de materiales también

dificulta la enseñanza, y el docente no preparado

para esta materia remata el curso.

El dibujo sirve también para medir el grado del

desarrollo de la inteligencia. Basta ser un buen observador:

el niño con retardo mental tiene la tendencia a

copiar y repetir; mientras que el niño normal es innovador

y creador. El educador, que puede ser un familiar

cercano o docente de aula, puede conocer al niño por

la dirección y repetición de las líneas y formas, por la

preferencia de los colores, por la rigidez o movimiento

de las figuras.

Este libro refiere la historia del dibujo, presenta los

métodos con criterio cronológico, hace las recomendaciones

acertadas por su experiencia de muchas décadas

en diferentes países e instituciones. Aprovechemos,

pues, la experiencia del octogenario maestro. Este libro

es útil no sólo para el maestro de aula sino para toda

persona que quiera comprender mejor la adquisición y

el desarrollo del lenguaje artístico a través de formas

y colores.

Maestro Villegas: Gracias por darnos un resumen

escrito, de fácil lectura y con ejemplos pictóricos adecuados

en cada capítulo.

artes visuales 41


María Helena González de Noval

Manuel González Serrano

Emprendo la curaduría de una

exposición dedicada a mostrar la

naturaleza herida del jalisciense

Manuel González Serrano (Lagos de

Moreno, Jalisco, 1917- Ciudad de México,

1960), quien se diera a conocer durante

la primera mitad del siglo XX por sus

dramáticas composiciones pictóricas,

no exentas de un persistente dolor

producto de un temperamento febril,

nutrido por el mundo del arte que a él le

interesaba: el simbolismo, el surrealismo,

la pintura metafísica. ¿Pero qué digo?

¿Emprendo, acabo de comenzar? No es

cierto. Comencé desde que era una niña,

entrevistando a la familia, la gente que

lo conoció, atesorando sus pinceles,

coleccionando con fervor muchas de sus

pinturas y dibujos. Manuel ha sido parte

de mi vida familiar y profesional. A donde

voy lo llevo, en lo que leo lo encuentro.

Estamos atados inextricablemente. Yo a

él me entrego con los ojos abiertos, su pintura me

atrapa porque retrata la condición humana, porque

42 El Búho


me revela el mundo que hay detrás de falsos

telones. Él no me suelta porque sabe que

yo seguiré buscando, hasta el final de mis

días, su gran obra y el reconocimiento que

le debe la historia del arte.

Para su muestra he elegido las pinturas

en las que más lucen los frutos y las flores,

las naturalezas muertas, género pictórico

que trabajó con mucho ahínco. Pude haber

elegido los cristos --“Yo he sufrido más que

Cristo” decía él--; pude haberme centrado

en los retratos que realizó a partir de

modelos en vivo, o bien pude haber

seleccionado el paisaje porque

para él afuera era adentro: nadie

más los ha pintado tan desolados,

tan desesperanzados. Esos cielos

impasibles, esa arquitectura derruida

o inconclusa, esa insistencia en el

mar primigenio poblado de caracoles,

forman capítulo aparte en la historia

del arte mexicano.

No obstante, elegí las pinturas y los

dibujos en los que el asunto principal

son estos productos de la naturaleza

porque estas composiciones han

dejado de ser lo que a simple vista

son, para convertirse en símbolos y en

metáforas de sus estados de ánimo,

de sus deseos, de sus necesidades

expresivas, de sus carencias afectivas,

de su furibundo erotismo a flor

de piel.

Cuando uno acomete un trabajo

de orden académico como es una

curaduría para un museo, lo primero que

se hace es la lista de obra, la selección

de las mejores piezas y la localización de los

coleccionistas a los que pertenece la obra que

se va a mostrar. Vienen después los textos

de sala y la subdivisión en núcleos temáticos

de la obra a colgar: se trata de hacer evidentes

las relaciones entre las pinturas, de enseñar

los procesos creativos, los antecedentes de

cada idea. Las fichas técnicas se elaboran

durante el primer proceso de investigación

y vienen a completar la información que el

Manuel González Serrano

artes visuales 43


espectador va a incluir a la hora de formarse

un juicio de valor estético sobre la obra que

le ocupa.

Todo esto por lo que respecta al trabajo

técnico. Pero ¿por qué hay debajo de

la entrega, durante meses, al análisis y

selección amorosa de la obra de un artista?

¿De qué manera se identifica uno con un

creador, al grado de querer desenterrarlo

de cuerpo completo? ¿Al grado de tratar

de escribir un texto cuyas palabras, como

gritos ahogados no alcanzan a decir lo que

se quiere?

No posee el hombre sonidos bastante fuertes

para expresar el ansia de beatitud.

Siento la pasión exaltada,

Pero palabras no encuentro,

y en ese instante

presto estoy a sacrificarme para,

de algún modo,

verter siquiera su sombre en otro pecho.

(Mikhail Lérmontov 1814-1841)

Considerada género híbrido, entre lo

académico, lo literario y lo periodístico, la

crítica de arte tiene como función sorprender

al público. Se basa en la capacidad de hacer

una traducción que en primera instancia es

para uno mismo: “¿Qué mueve, qué toca,

en dónde me identifico con el creador?”,

es la primera cuestión que el “metiche

profesional de talleres de artista o de

44 El Búho

Manuel González Serrano


museos” resuelve frente a la obra. La

solución es ineludible: se trata, antes

que nada, de acallar la conmoción,

la emoción estética. Quienes creen

que la historia del arte escrita

es pura racionalidad y teoría se

equivocan: con esto se decoran estos

textos amorosos.

Hacia el siglo XVI coincidía el

ensayista Francis Bacon con Platón

al afirmar que todas las imágenes

que el mundo nos ofrece están

guardadas en nuestra memoria,

desde el día de nuestro nacimiento.

Para ellos todo conocimiento es sólo

recuerdo, cada descubrimiento es

sólo un reencuentro.

Algo de esto debe ser verdad porque

resulta que yo, tú, él, ella, nosotros, vosotros

y ellos, todos, nos reflejamos de algún modo

en las imágenes artísticas creadas por el

hombre. Cada quien tiene su repertorio de

azogues mágicos elaborados por artistas.

Nos identificamos con los sentimientos

transformados en líneas sinuosas, colores

umbríos, formas desgarradas de unos, o

bien con los colores tímbricos y alegres,

las formas pletóricas y las composiciones

jocosas de otros. Las obras de arte son

antes que nada espejitos. Ya sea que

descubramos en ellas los recuerdos de

algo que alguna vez fue nuestro o ya

sea por razones genéticas o heredadas,

hay obras que simplemente nos viven.

Tales son los dilemas a los que me

Manuel González Serrano

enfrento como autora de un texto sobre

los frutos artísticos de Manuel González

Serrano, gran artista mexicano, propulsor

de la estética del dolor.

Vienen tiempos de descubrimientos, de

lecturas y relecturas, asombros y momentos

de intenso goce, entendido el término como

un estado que conjura amor y muerte.

Bendito el arte que se encarga de mantenerme

en estado de enamoramiento perpetuo.

Novalmariahelena.blogspot.com

helenanoval@yahoo.com.mx

artes visuales 45


letras libros revistas

Edwin Lugo

Peter Saxer

Tal es el título de la interesante obra del escritor

francés Marcel Proust, y añadiría que entre

todas las cosas irrecuperables el tiempo es una de

ellas. El tiempo es vida, es posible aún recuperar el

dinero, trabajando arduamente para volver a generar

riqueza, es posible volverse a enamorar para volver

a recuperar el amor que se ha ido, pero un cuarto de

hora desperdiciado equivale a una pérdida absoluta,

porque el tiempo pasado ya no nos pertenece; y aún

es posible que cuando la vida se nos va acortando y

nos acercamos a la hora de la despedida, lamentamos

profundamente el no haber alcanzado a escribir

el libro que anhelábamos, hacer el viaje eternamente

pospuesto o volver a disfrutar el magnífico don

de la vida con la experiencia ganada y el propósito

de no volver a incurrir en los pasados errores.

Marcel Proust, el autor de este interesante

libro nació en Paris en 1871. Hijo de un médico

conocido, ilustre y depositario de una fortuna y

de madre judía, la vida hubiera sonreído al único

vástago del matrimonio, si no le hubiera sobrevenido

al pequeño cuando sólo contaba nueve años, la

devastadora enfermedad que se manifestaba cruelmente

en frecuentes fiebres asmáticas que casi le desgarraban el

46 El Búho


pecho, poniéndolo al borde de la misma muerte,

y privando al pequeño de -como cualquier niño

sano- asistir a la escuela, jugar, moverse, tener

amigos de su edad y disfrutar plenamente de la

cómoda existencia que la desahogada posición

de sus padres le hubiese permitido. Incapacitado

para llevar una existencia normal, el pequeño

debió adaptarse a la soledad y reclusión de su

alcoba, ubicada en el segundo piso del palacete

ubicado en el Boulevard Haussman donde habitaba,

la cual permanecía continuamente cerrada

para evitarle los cambios de temperatura, el

ardor de los rayos solares y hasta el viento refrescante;

su enfermiza sensibilidad se alteraba hasta

con el benigno tiempo de la primavera, incluido

el aspirar el perfume de las flores cuyo colorido

le encantaba, llegando a ser tan vulnerable que

un simple clavel que algún visitante, pariente o

amigo, portaba en el ojal, bastaba para alterar

aquella naturaleza frágil.

Enclaustrado, envuelto en ropas o mantas,

titiritando a veces pese a un cúmulo de abrigos,

sin poder abandonar la habitación se fue haciendo

paulatinamente un minucioso observador de

las pocas personas que le rodeaban, capacidad

que se acrecentaba con la lectura de libros que

se fueron convirtiendo a lo largo de su penosa

vida en sus únicos y verdaderos amigos a quienes

no abandonó nunca, hasta convertirse en autor

de aquellas hojas encuadernadas, manchadas

con caracteres, mediante las cuales y ayudado

por su desorbitada imaginación, al igual que

otros escritores, le fue posible recorrer el mundo,

conocer infinidad de personajes de lejanas latitudes,

adentrarse en una enorme suma de existencias,

de sentimientos, costumbres y por supuesto

de destinos y trayectorias.

Entre alguna breve mejoría Marcel pudo viajar

a Venecia, aunque el viaje lo agotó al grado

de temer por su vida.

Pero la dominante ambición de continuar

habitando el planeta, común denominador de

todos los mortales, lo llevó a sobreponerse

al grado de que arrastrando sus dolencias se fue

convirtiendo en un diletante social, compartiendo

amistades, charlas, comentarios y cultura;

primero con la pléyade de relaciones que solían

poblar su casa, donde los banquetes, los bailes, y

las tertulias se multiplicaban cada semana; y después

atendiendo a las invitaciones de numerosos

eventos sociales que en justa correspondencia

le suscribían. Entonces los criados le encasquetaban

el frac y el infeliz muchacho cubierto con

doble ropa interior y un grueso abrigo de pieles se

aparecía en los salones, donde su simpatía, refinamiento,

amabilidad, consideración y elegantes

modales aprendidos en las soirées elegantísimas

de las embajadas, donde se premiaba la galantería

tanto como el saber manejar diestramente

copas y cubiertos, le fueron convirtiendo en el

invitado indispensable en los tés, conciertos privados

y opíparas cenas en las que se servían los

más exquisitos manjares rociados con los vinos

de Burdeos y la indispensable champaña

Pronto el obsequioso y cortés joven fue admitido

en los palcos de los teatros y hasta en las

mansiones del Faubourg Saint Germain. donde se

reunía la más alta aristocracia que aunque orgullosa

de su estirpe alternaba con la ostentación

y riqueza de la burguesía que a falta de un título

letras, libros y revistas 47


nobiliario o de una rancia genealogía, se desquitaba

con el derroche del lujo y una suntuosidad

tal, que jamás ha podido ser igualada después

de las dos terribles guerras cuyas devastaciones,

devaluación y pérdida del buen gusto, cambiaron

la faz de Europa, al grado de hacer imposible el

renacimiento del esplendor de la bien llamada

belle époque, cuyos restos hoy apenas sobreviven

en algunas mansiones a quienes la piqueta

ha respetado milagrosamente sustrayéndolas de

ser convertidas en cómodos y modernos aunque

estrechos apartamentos

Proust incapaz de abandonar aquel entorno,

que era verdaderamente su refugio, se fue volviendo

escritor, consignando al principio, como

acucioso cronista, lo que su ya muy desarrollada

capacidad de percepción captaba acerca de

aquella sociedad: los elegantes ropajes de las

engalanadas señoras ataviadas exquisitamente

con peinados, afeites, perfumes y una recargada

pedrería, los gestos, andares, tonos de voz,

actitudes y porte de los caballeros, las conversaciones

en ocasiones vanas o insulsas, aunque

otras interesantes en derredor de los fuegos de

las chimeneas de mármol de Carrara, los escotes,

las sonrisas, los abanicos, los flirts y amoríos

con sus consiguientes desenlaces, algunas veces

románticos y otras francamente grotescos y hasta

chuscos cuando se descubrían los adulterios, se

desmoronaban los matrimonios de conveniencia,

se urdían desafíos y duelos y con el apresurado

enriquecimiento que los fondos en ferrocarriles,

minas, bancos, industrias y a no dudarlo hasta

tráfico de esclavos, -con cuya sangre, tristemente,

se enriqueció el rey Leopoldo de Bélgica- o la

brutal explotación de las colonias, se alternaban

los suicidios por decepciones amorosas, o deudas

de juego, y que también surtían lo mismo el

Père Lachaise o la Legión Extranjera.

Proust no era guapo pero si caballeroso y

gentil, muy derrochador gustaba hacer costosos

regalos y enviar flores exóticas a las damas

que le correspondían con billetes perfumados y

almibaradas sonrisas, pero paradójicamente su

primer libro, Les plaisirs et les jours prologado

por Anatole France pasó desapercibido y no tuvo

éxito, pero el incipiente autor había sido tocado

por esa maravillosa locura que es la creación literaria,

y particularmente la novela, en la que los

autores se convierten en una especie, indudablemente

subalterna de dioses ya que crean personajes,

trazan destinos, y relatan no sólo los acontecimientos

externos, sino lo que acontece en el

interior de sus protagonistas, comprendiendo

los pensamientos, sentimientos íntimos e inesperadas

reacciones. Proust insistió con empeño

y tornaba de las reuniones, de los teatros -donde

se lucía como un auténtico fanático de la etiqueta-

de sus paseos en coche por el bosque de

Boulogne, o simplemente en el Hotel Ritz donde

gustaba cenar obsequiando propinas escandalosas,

lo que le valía ser tratado como un verdadero

príncipe; el novelista que había renunciado definitivamente

al ocio, se adentraba en su gabinete

y se ponía a extraer de sus archivos las crónicas

perfectamente ordenadas y estructuradas que

irían a engrosar en una obra vasta, verdadera

historia de la alta sociedad , así fue creando En

busca del tiempo perdido, labor que implicó dedicación

desde el año de l905 hasta l9l2.

48 El Búho


Concluida la obra los editores la rechazaron,

alegando que su autor era un desconocido, si bien

desde hacia años firmaba cada semana crónicas

sociales en Le Figaro, entonces apelando a su

alta posición ofreció un almuerzo a Andre Gide a

la sazón Director de La Nouvelle Revue Francaise

para concertar la ansiada publicación del libro,

pero la editorial la rechazó, aunque después la

miope pero ambiciosa empresa, tal y como abundan

hasta hoy dichas editoriales, llenó de oro su

caja fuerte con la novela; aunque su autor debió

transitar por el duro calvario de todos los que

escribimos, tocando puertas y solicitando favores;

otro tanto se negaron Le Mecure y el editor

Olendorf. Al fin, un osado editor no muy importante

se decidió en 1913 a publicar la obra, que

inicialmente constaba de cinco volúmenes.

La publicación fue despertando interés y la

crítica se fue fijando en Proust cuando ya era

sólo un cadáver viviente; gravemente enfermo,

acabado, incapaz de sostenerse, imposibilitado

hasta de pasar una hora en el refinado Ritz, la

noche del l8 de Noviembre de 1922 después de

declarar la inutilidad de los médicos y la incapacidad

de la ciencia, expiró, si bien, totalmente alineado

a su vocación autoral, ya que en su mesa

de noche atiborrada de frascos y medicamentos

el moribundo sostuvo hasta el final un cuaderno

de notas, cuyas hojas penosamente garrapateadas

anunciaban el esbozo de un nuevo libro.

Mario Zarza

letras, libros y revistas 49


David Figueroa

César Mancera

Resonancias. Para conocer el

mundo basta ir a su encuentro;

para conocer la literatura

basta abrir un libro. Estas dos sentencias

hablan por sí solas de lo exquisito

que puede ser, por un lado, conocer las

diferentes culturas y formas de pensar,

por otro, adentrarnos en el arte de quienes

han plasmado sus pensamientos en

papel y entregarnos sus mejores momentos;

ver el mundo y maravillarnos a través

de sus plumas.

El viaje literario emprendido por José

Antonio Lugo, nos permite sumergirnos

en un laberinto de pensamientos, de

ciudades, de relaciones personales pero

sobre todo, de historias que fueron vividas por los escritores

a lo largo de los últimos siglos; con ellos nos transportaremos a

la ciencia ficción de Julio Verne, o bien, a la cruda realidad con

la que nos envuelve Víctor Hugo.

A través de sencillos capítulos, el autor nos lleva de la mano

de la más fina literatura de los diferentes países y sus exponentes.

En ocasiones el mundo nos maravilla con un premio Nobel de

literatura y por ese simple hecho nos damos a la tarea de leerlo,

50 El Búho


lo hacemos, y olvidamos que en cada región del orbe

hay alguien que observa desde lo más simple hasta

lo más complejo de la vida misma, y escribe sobre

ello demostrando que cualquier trivialidad puede ir de

lo hermoso a lo sublime.

Catalogar esta lectura como un mero recuento no

podría ni debería, ser la idea principal. Es fascinante

pensar en las Resonancias como una excelsa guía para

quien desee emprender un viaje sin retorno a través

de la buena literatura y de las obras de cada uno de

los escritores más asiduos que nuestro planeta ha

producido. Los diferentes estilos, formas, historias,

se entrelazan de manera concordante en cada contexto,

en cada ambiente narrado y en cada personaje.

Las recomendaciones sobre las obras publicadas

que menciona José Antonio Lugo, también se convierten

en la mejor guía turística que un buen lector

podría tener: datos biográficos, lugares, fechas, amistades,

familias, amores y desamores.

Exponentes de cada género y narrativa, podemos

encontrar a algunos de los más asiduos amantes de

historias: Mario Vargas Llosa, J.M Coetze, Jorge Amado,

Sergio Pitol, Michel de Mountaigne, Gérard de Nerval,

Lawrence Durrell, Gunter Grass, Michel Tournier,

Karel Capek, Alejandro Rossi, Mijail Bulgákov, Robert

Musil, Isaac Asimov, Michael Ondatjee, Murasaki

Shikibu, Marguerite Yourcenar, Alejandro Dumas… y la

lista continúa.

Sin duda, Resonancias se convierte en un libro

del que te enamoras y para quienes quieren conocer

más de las exquisitas plumas, es un referente importante

de acercamiento para los jóvenes que desean

investigar más sobre algún autor o la implicación

de un país en la literatura; para quienes lleguen a él

por simple curiosidad, se enfrentarán a un mundo

pocas veces comprendido y explicado tan sencillamente

que se sentirán cautivados por este autor que

nunca olvidarán.

Resonancias. José Antonio Lugo. Editorial Terracota. 2008,

239 pp.

dfigueroah@yahoo.com.mx

Hugo Navarro

letras, libros y revistas 51


Ernesto Villanueva

El aviso de privacidad debe ser exigible por

los ciudadanos, mientras que por otro lado,

los padres de jóvenes mayores a 18 años

no podrán conocer su récord estudiantil,

ni familiares de enfermos o muertos su

expediente clínico, afirman presentadores

de los comentarios a la ley, Hilda Nucci

González y Arcadio Sánchez Henkel

Alonso

Al realizar la presentación del volumen

de Comentarios a la Ley Federal

de Datos Personales en Posesión

de Particulares (Editorial Novum, 2012),

Ernesto Villanueva Villanueva destacó la

deficiente técnica legislativa de una ley de

69 artículos que terminó como un camello,

cuando se pretendía crear un caballo, a pesar

de lo cual da luz en algunos puntos.

Asimismo, Villanueva criticó que debió ser una ley para el

sector público y privado, pero una decisión política se antepuso

al orden lógico y ahora se van a tener una ley de particulares

como la actual, mañana quizá una de órganos autónomos,

pasado mañana una de los órganos públicos y esto se convertirá

en una locura legal.

El Doctor Villanueva, Coordinador del Área de Derecho de

la Información del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la

Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expresó

que los legisladores que redactaron la norma tampoco quisieron

52 El Búho


decantarse por una u otra posición entre el derecho

alemán o el español para el tema de la protección de

datos personales, lo cual provocó contradicción o de

de definirse qué significa cada cosa.

Por otra parte, dijo que el aviso de privacidad

generará sólo una especie de seguridad sicológica

momentánea para los usuarios porque más adelante

habrá problemas que generarán, muy probablemente,

un gran reto porque el IFAI carece de atribuciones

constitucionales ni legales como para imponer las

multimillonarias sanciones expuestas en la ley, porque

por la vía judicial serán vencidas.

Sin embargo, expresa que viene a resolver

situaciones puntuales como, por ejemplo, que los

padres no podrán acudir a la escuela o universidad,

después de los 18 años a conocer récord estudiantil

de los hijos; tampoco un familiar podrá conocer

el expediente médico de un enfermo, salvo él o en el

caso de muerte, sólo que lo haya dejado escrito antes

de morir, como agregó el Comisionado en Instituto de

Transparencia y Acceso a la Información del Estado

de México y Municipios, Arcadio Sánchez Henkel.

Un caso que por ejemplo sigue irresuelto es

que al día de hoy se carece de un mecanismo

institucional real y eficiente que evite las llamadas

a los celulares o domicilios con ofertas de bancos,

tiendas departamentales y/o políticos en tiempos

de campaña.

La coautora del trabajo en el cual intervinieron

con sus comentarios 23 juristas, Hilda Nucci González,

recordó que “se consideran datos sensibles los

otorgados a diversas entidades u organizaciones

en la vida diaria, como origen racial o étnico, estado

de salud presente y futuro, filiación política, creencias

religiosas, filosóficas o morales, afiliación sindical,

opiniones políticas o preferencia sexual, entre las más

importantes”.

La maestra en derecho agregó que “a pesar de

la deficiencia en la técnica legislativa de la presente

ley, ofrece un gran avance en materia de protección

de datos personales; es decir, regula de una mejor

manera aspectos de la vida privada, pero también otros

de la vida pública. Incluso da certeza legal a distintas

transacciones de relevancia jurídica”.

Sin embargo, expresó, existe un “sincretismo

entre vida privada y vida pública, como los trámites

en el Registro Público de la Propiedad o las cédulas

profesionales que contienen datos personales pero

que a la vez son únicos. Otro aspecto es el curriculum

vitae de los funcionarios del gobierno, que si bien

posee datos personales, este curriculum está sujeto

al perfil del funcionario para saber si es idóneo para

ocupar el cargo o no”.

El Artículo 16 de la Constitución señala que “toda

persona tiene derecho a la protección de sus datos

personales, al acceso, rectificación y cancelación

de los mismos, así como a manifestar su oposición,

en los términos que fije la ley, la cual establecerá los

supuestos de excepción a los principios que rijan

el tratamiento de datos, por razones de seguridad

nacional, disposiciones de orden público, seguridad

y salud públicas o para proteger los derechos

de terceros”.

Al comentar sobre el aviso de privacidad, Sánchez

Henkel expresó que es un derecho de los ciudadanos y

por tanto nosotros mismos debemos solicitarlo porque

la obligación no es del particular que nos presta el

servicio. Él la tiene, pero la puede o no la puede dar.

Será exigible en la medida en que yo como ciudadano

lo requiera”.

letras, libros y revistas 53


Patricia Zama

Óscar Jiménez Bonilla

Elena Garro en Coyoacán

No se me ocurre mejor lugar

para visitar el mundo de Elena

Garro, siempre rodeada de

letras. Coyoacán convoca a la cultura

en todos los registros, desde las fiestas

de barrios populares como San Lucas

y Del Niño Jesús, a la actual sede de la

Academia Mexicana de la Lengua la que

fuera casa del apóstol del árbol, Aguilar

y Quevedo, ilustre donador de Los Viveros.

La tradición del pueblo de los coyotes

se remonta a la Colonia, con la casa de

Hernán Cortés y la Malinche en el barrio

de La Conchita, y la iglesia y convento

de los franciscanos en el mero centro de

la plaza. Esta zona de la ciudad ha sido

la favorita de artistas e intelectuales y ha marcado estéticas

y corrientes en cada siglo, como en el XX con la casa de Frida

Kalho, hoy uno de los iconos de México en el mundo. A pesar

de la destrucción de muchas de las casas de la traza original,

es un gusto ver trabajos de restauración como el de la casa

de Hidalgo 97 donde ahora lucen limpios los vitrales en el

balcón y los cristales del invernadero del jardín. Aquí han

54 El Búho


dejado su historia los bohemios de las peñas en

El Convento, El Coyote Flaco y El hijo del Cuervo,

y en las cantinas como la antigua Guadalupana y

la nueva Coyoacana. Muchos escritores entrañables

establecieron aquí su casa. Pienso en Salvador

Elizondo, Jorge Ibargüengoitia, Fernando Benítez,

Rafael Ramírez Heredia... Sitio favorito de gente

del cine, alojó a Dolores del Río, al indio Fernández

y ahora a Gerardo Tort y las productoras de

telenovelas y series. En los años cincuenta del siglo

XX Coyoacán fue declarada “zona escolar” y

en parte de la antigua huerta de Los Olivos

de los padres salesianos se construyó

la moderna Prepa 6, junto a otras preparatorias

particulares y decenas de primarias

como la Melchor Ocampo, internados como

lo fue la Mier y Pesado, y secundarias como

la 35 y la 53; también escuelas de oficios,

la escuela para ciegos, y más adelante la

academia de ballet de Francisco Sosa, talleres

de fotografía, de cine, de teatro, la Escuela de

Escritores de la Sogem, la Escuela Nacional

de Música y el Conservatorio Nacional de

Música. El teatro experimental se vive hasta

en las calles. Hay una enorme población

flotante de jóvenes que portan estuches

de instrumentos musicales o van por las calles

ensayando a capela fragmentos de ópera.

Pasan volados en patineta, usan los circuitos

de ciclistas o hacen fila en las cafeterías El

Jarocho. Por años El Parnaso, ahora cerrada,

fue la librería más frecuentada.

Al ver este panorama, no se me ocurre

mejor lugar para la nueva librería Centro

Cultural Elena Garro, abierta en la casa de

Fernández Leal 43. Digno homenaje a la mejor

escritora mexicana del siglo XX, eterna joven,

como aparece en la fotografía de la entrada, mujer

cosmopolita, dueña de una cultura universal y

autora de una obra profundamente mexicana.

En medio de un remolino propio de la “partícula

revoltosa”, como ella se autonombraba y lo recordó

Elena Poniatowska durante la inauguración, este

lugar reafirma la vocación de la colonia y llena hoy

de gozo a la cultura mexicana.

Roberto Bañuelas

letras, libros y revistas 55


El Nobel más allá de la política, con humor

El Nobel de Literatura 2012, el chino Mo Yan (57

años) dijo que un buen escritor puede escribir sobre

política, pero necesita ir más allá, mucho más allá

de la política. “Los escritores no quieren ser parte

de la política, pero es inevitable comprometerse

con la política para poder expresarse”. También

dijo que un buen escritor escribe obras serias, pero

“con humor, con mucho humor”, porque “antes

de burlarse o reírse del mundo o de los demás

un escritor debe saber reírse de sí mismo”. Dos

de sus novelas Sorgo rojo y Vino de sorgo han sido

llevadas al cine. Otras novelas Grandes pechos

amplias caderas, Las baladas del ajo y La muerte me

está desgastando las publicó en español la editorial

“Kailas”. Laberinto, suplemento de Milenio publicó

la entrevista de Nieves Martín Díaz con Mo Yan.

Cuestiona al Nobel

Al criticar la decisión de la Academia Sueca de

otorgarle el Nobel de Literatura 2012 a Mo Yan,

el escritor y dramaturgo disidente de la misma

nacionalidad Liao yiwu declaró: “Estoy consternado.

Lo sentí como una bofetada”. Para él Mo Yan es

un literato del gobierno y que eso lo confunde

por completo. Se preguntó cómo es posible que

se haya dado el Nobel de la Paz 2011 al novelista

encarcelado Liu Xiaobo y ahora la Academia se lo da

a uno progubernamental. “Los dramaturgos”, dijo

Liao yiwu, en una entrevista al semanario alemán

Der Spiegel, “se deben primero a la libertad y luego

a la literatura… Los chinos lidiamos con un sistema

dictatorial y nosotros los escritores debemos adoptar

una postura. ¿Cómo se comporta Mo Yan? Es un

ejemplo de cómo un régimen puede influir sobre

un escritor”. Liao yiwu recibirá el Premio de la Paz de

los libreros alemanes al terminar la Feria de Francfort.

El Nobel y uno más para Vargas Llosa

Al convertirse en el primer ganador del Premio

Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en

Idioma Español del gobierno de México, Mario Vargas

Llosa declaró: “Francamente no me esperaba recibir

ya más premios después del Nobel, pero lo he recibido

con mucha emoción, con mucho cariño porque está

ligado a una figura con quien he compartido muchas

experiencias”. La entrega será el 11 de noviembre

en el DF, el día del nacimiento de Fuentes...

Más premiados

Gabriel García Márquez recibirá

este año la Medalla Bellas Artes,

máximo reconocimiento que entrega

el Instituto Nacional de Bellas Artes

(INBA) a creadores e intérpretes que

han desarrollado su trabajo en México

e impactado en el fomento y difusión de

la cultura del arte, informó la presidenta

del Consejo Nacional para la Cultura y

las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar…

Emiliano Monge (34 años), escritor

mexicano que vive en España ganó el 28

Premio Jaén de Novela, al que convoca

Mondadori, con su libro El cielo árido

(más de 36 mil dólares). Emiliano Monge

imparte clases en la Facultad de Ciencias

Políticas de la UNAM…

Un poeta a mano

Conocido como novelista, el escritor

56 El Búho


francés Michel Houellebecq (54 años) declaró que

prefiere la poesía porque detesta contar historias.

Le gusta describir personajes pero no provocar

suspense en las novelas que escribe. Tampoco le

agradan las sorpresas ni los giros inesperados.

Rechazó que fuera un reaccionario como han dicho

los críticos y precisó que se siente un conservador.

Un reaccionario es quien cree que se puede regresar

a un estado anterior de la historia, lo que él no

cree para nada. Sin embargo, siente que cualquier

innovación va a salir mal porque supone siempre

un peligro. Quizá por eso escribe a mano, aunque le ve

el lado práctico de que así puede escribir en cualquier

parte incluso acostado. Michel Houellebecq, quien

obtuvo el Premio Gouncourt 2010 con su novela El

mapa y el territorio (Anagrama) presentó hace unos

días en España Poesía, que reúne sus cuatro libros

de poemas.

Bárbara prepara su nueva novela

Bárbara Jacobs (DF, 1947), que quiso ser bailarina

y psicoanalista, reveló que en su próxima novela,

La dueña del hotel Poe, cuenta la historia de una

escritora metida a hotelera. También dijo que en algún

tiempo escribió en un escritorio pequeño dentro de

un armario, entre camisas y pantalones…

Novedades en la mesa

El lenguaje del juego, novela de Daniel Sada (1953-

2011), ya está en las mesas de novedades.

Francisco Tejeda Jaramillo

letras, libros y revistas 57


apantallados

Alonso Ruiz Belmont

Luis Garzón

La muerte prematura del ensayista angloestadunidense

Christopher Hitchens, el 15

de diciembre de 2011 a la edad de sesenta

y dos años, dejó un vacío en la conciencia crítica

del mundo anglosajón. Nació en Portsmouth,

Reino Unido en 1949 y desarrolló una meteórica

y fructífera carrera que lo llevó a publicar unos

doce libros sobre temas variados de política internacional,

religión y cultura, así como diversos

volúmenes compilatorios de su trabajo ensayístico.

Colaborador de numerosos medios impresos

como The New Statesman, Harper’s Magazine, The

Nation, y Vanity Fair, por mencionar sólo algunos,

su prosa aguda y singular lo distinguió siempre

como un polemista nato y un agresivo defensor

de la dignidad humana frente a cualquier forma

de despotismo o barbarie, sin importarle distinciones

ideológicas o religiosas.

Las agrias polémicas ideológicas que protagonizó,

tanto con figuras de derecha como de

izquierda, dificultan hasta cierto punto un entendimiento

claro de su ideario intelectual. La peculiar travesía de

esta rara avis en el medio ensayístico y periodístico, comenzó

58 El Búho


con un primer alineamiento dentro del movimiento

trotskista británico hacia 1965, luego de un breve

acercamiento a la Revolución Cubana durante el apogeo

de las guerras de liberación nacional que tenían

lugar durante los años sesenta. A partir de la década

siguiente, Hitchens se hace de una sólida reputación

como un decidido liberal progresista al colaborar en

The New Statesman. Su crítica hacia la política exterior

norteamericana será consistente en temas como

Vietnam, América Central y Sudamérica. En 1981 el

escritor se estableció en los Estados Unidos, país del

cual obtendría finalmente la nacionalidad.

Sin embargo, la esencia intelectual de Christopher

Hitchens está marcada ante todo por dos conceptos

históricos igualmente revolucionarios: el Iluminismo

y el Materialismo Histórico. Él concebía la importancia

estratégica de asegurar la libertad de pensamiento

y la autonomía individual ante el poder represivo de

cualquier Estado o Iglesia, pero también entendía

la deuda justiciera y civilizatoria que el capitalismo

tiene con el producto de sus propias contradicciones,

de ahí la importancia histórica que le asignó al proceso

ideológico que produjo la Revolución Bolchevique.

A pesar de lo anterior, para él la lucha por la justicia y

la libertad nunca quedarían a salvo de las tentaciones

totalitarias. Algunos de sus referentes formativos más

importantes fueron Voltaire, George Orwell, Carlos

Marx y León Trotsky. Ateo, defensor incansable del

Estado secular, la despenalización del aborto y las

drogas, crítico del sionismo (a pesar de su origen

judío) y ferviente antimonarquista, Hitchens (cercano

a escritores como James Fenton, Martin Amis e Ian Mc

Ewan) criticó por igual, tanto los vínculos de la madre

Teresa de Calcuta con grupos de extrema derecha (The

Missionary Possition: Mother Theresa in Theory and

Practice, Verso, 1995), como el populismo y el oportunismo

político del matrimonio Clinton (No One Left to

Lie To: The Triangulations of William Jefferson Clinton,

Verso, 1999).

Una de sus posiciones más duramente criticadas

fue, sin duda, su apoyo a la segunda guerra de Estados

Unidos en Irak a raíz de los ataques terroristas del 11

de septiembre de 2001; miope a la distancia, pero

difícil de entender sin la indignación que le habían

causado varios años antes la fatwa pronunciada por

la teocracia iraní contra su amigo Salman Rushdie

y lo que consideró una tibia reacción de parte de

la intelectualidad progresista anglosajona, ante ese

hecho (Hitchens comenzará a referirse al integrismo

musulmán como una especie de “fascismo islámico”).

Sin embargo, es justo recordar que también denunció

los estrechos vínculos financieros de las familias Bush

y Bin Laden, así como las torturas y las atrocidades

cometidas por los Estados Unidos luego de la invasión

en Irak y en nombre de la llamada “guerra contra

el terrorismo”.

En 2002 Hitchens publicó The Trial of Henry

Kissinger (Verso). Utilizando numerosas fuentes,

entre las cuales se encontraban miles de documentos

desclasificados el 30 de junio de 1999 por el Consejo

Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, el autor

demuestra de forma contundente que el diplomático

estadunidense más famoso de la historia es un criminal

de guerra. Por los delitos que se le plantean, podría

acusársele en una corte penal internacional. Se basa

en el hecho de que éste conspiró en varios momentos

para cometer secuestros, torturas y asesinatos. Al

año siguiente, el cineasta Eugene Jarecki filmó The

Trials of Henry Kissinger * , un documental inspirado

en el libro de Hitchens. El filme explica detenidamente

apantallados 59


el sustento político de las acusaciones formuladas,

así como las mayores intrigas políticas que rodearon

la exitosa carrera del exsecretario de Estado.

El primer núcleo argumentativo del documental

comienza de la siguiente manera: hacia finales

de 1968 la administración de Lyndon B. Johnson

luchaba secretamente por terminar con la guerra

que los Estados Unidos jamás habrían podido ganar

en Vietnam. Tras su declinación para presentarse

a un segundo mandato, la victoria del candidato de

su partido en las elecciones a la presidencia ese año,

el demócrata Hubert Humphrey, dependía del éxito

que tuviesen las conversaciones de paz que se llevaban

a cabo en París entre Vietnam del Sur, Vietnam del

Norte y los estadunidenses. La agenda de negociaciones

se encontraba en una fase avanzada y a punto de

llegar a buen puerto: la firma de un tratado de paz y

el probable fin de la aventura militar estadunidense en

el sudeste asiático.

Sin embargo, el candidato republicano Richard

Nixon conspiró con algunos de sus más cercanos

colaboradores para entablar un canal secreto de

negociaciones con los representantes sudvietnamitas.

El equipo de Nixon persuade rápidamente al gobierno

de Saigón de que una presidencia republicana podría

lograr mejores condiciones políticas para Vietnam del

Sur que aquéllas ofrecidas por los demócratas. Como

resultado de esta intriga, la junta militar sudvietnamita

se retiró de las negociaciones unos días antes

de las elecciones, destruyendo las aspiraciones políticas

de Humphrey. La guerra se prolongó durante

otros cuatro años. En ese lapso murieron veinte mil

soldados norteamericanos, un número indeterminado

de vietnamitas y quinientos mil camboyanos. En 1972,

la administración Nixon decidió firmar un acuerdo

de paz en idénticos términos a los que habían sido

ofrecidos en Paris cuatro años antes. El hombre clave

de los republicanos en 1968 para las negociaciones

secretas con Vietnam del Sur a espaldas de la Casa

Blanca (asesor en funciones de la presidencia demócrata

en aquel momento) y principal beneficiario

político de la inmensa pila de cadáveres ya descrita

fue Henry Kissinger.

Kissinger había sido un activo y distinguido

seguidor del republicano Nelson Rockefeller desde

1956. Rockefeller buscó infructuosamente la candidatura

presidencial de su partido para las elecciones

de 1960, 1964 y 1968. Sin embargo, Kissinger (vivo

retrato del pragmatismo en su más pura expresión)

se había posicionado en la Casa Blanca como asesor

del presidente Johnson en temas de política internacional.

¿Qué permitió que el disímbolo tándem Nixon-

Kissinger pudiese haberse salido con la suya sin que

un hombre como Johnson hubiese podido herirlos

de muerte en el proceso? En 1991, Clark Clifford

(secretario de Defensa en el gabinete del presidente

demócrata) en colaboración con Richard Holbrooke

(ex vicesecretario de Estado y exembajador ante las

Naciones Unidas) publicó un libro revelador llamado

Counsel to the President (Anchor). En él, Clifford confiesa

que los servicios de inteligencia habían logrado

detectar oportunamente las intrigas de Kissinger y su

patrón de filtraciones estratégicas al equipo de Nixon,

encaminadas a lograr una posición de mayor influencia

política en una eventual presidencia republicana,

así fuese a costa de reventar las conversaciones de

París. El Pentágono había logrado descifrar la existencia

de un emisario personal secreto que colaboraba

con John Mitchell (director de campaña de Nixon) y

Ana Chennault (portavoz de los sectores reaccio-

60 El Búho


narios taiwaneses y survietnamitas) en persuadir al

presidente Nguyên Van Thieu, líder de Vietnam del Sur,

de que abandonase las negociaciones de paz. El dato

es confirmado por el propio Nixon en su libro RN: The

Memoirs of Richard Nixon (Simon & Shuster, 1990).

Clifford señala que el presidente Johnson, su asesor

de Seguridad Nacional, Walt Rostow y el Secretario

de Estado, Dean Rusk acordaron en privado no revelar

la existencia del complot, temiendo que las conversaciones

acabaran fracasando, como eventualmente

ocurrió. El candidato demócrata Hubert Humphrey

nunca fue informado de lo que estaba ocurriendo.

El abandono de los representantes sudvietnamitas

sella el destino de Humphrey y Nixon gana la elección

por un estrecho margen. Kissinger se convierte en su

asesor de Seguridad Nacional y es nombrado secretario

de Estado el 22 de septiembre de 1973. Al interior

del primer círculo republicano, Kissinger es el arquitecto

de una sangrienta política exterior que, entre

otras cosas, luchó incansablemente por evitar que

la humillación que Estados Unidos estaba sufriendo

en Vietnam ocasionase el desplome de la credibilidad

política de los EEUU en el orden bipolar de la

Guerra fría. Para tal efecto, convence a Nixon de que

los Estados Unidos debían proyectar ante el mundo

una imagen de fuerza (filtrando incluso a la prensa el

rumor de que el presidente no dudaría en usar ojivas

nucleares, si ello fuese necesario, para acabar el conflicto

en términos favorables a los EEUU) aunque la

decisión de salir de Vietnam era a todas luces impostergable.

De ahí el concepto de “salida honorable”

al conflicto de Vietnam que Nixon vende a la opinión

pública, pero que el propio Johnson ya había entendido

claramente desde muchos años antes.

En aquel momento, las fuerzas del vietcong contaban

con numerosos campos de entrenamiento en

la vecina Camboya y recibían flujos de suministros

terrestres. Sin embargo, el gobierno camboyano había

asumido una posición diplomática neutral ante el conflicto,

el Congreso estadunidense difícilmente autorizaría

extender la ofensiva militar hacia

aquel país. Violando la ley, Kissinger

organiza una campaña secreta de bombardeos

a Camboya desde Vietnam del

Sur. Las bitácoras de vuelo de los aviones

estadunidenses eran alteradas para

ocultarle al Congreso que los aviones

no atacaban posiciones en Vietnam

del Norte, como era reportado, sino

en territorio camboyano. Sobre aquel

país neutral cayeron 110,000 toneladas

de bombas que acabaron con medio

millón de vidas.

La destrucción ocasionada por los

ataques aéreos sólo fortaleció las acti-

Lilia Luján

apantallados 61


vidades locales del vietcong y colapsó la agricultura

local, ocasionando una severa hambruna. La descomposición

social resultante sentó las condiciones

propicias para la aparición del régimen del Khmer

Rouge, encabezado por Pol Pot. Por medio de la fuerza

armada, entre 1975 y 1978 este delirante “experimento”

genocida de “ingeniería social” dejó tras de sí una

pila de tres millones de cadáveres en Camboya.

La “paz con honor” en Vietnam se había finalmente

concretado en 1973 paralelamente al desarrollo

del escándalo Watergate, que le costó la presidencia

a Nixon. Luego de ser ratificado como Secretario

de Estado por Gerald Ford, hacia 1975 Kissinger se

hallaba convencido de que las fuerzas pro comunistas

que buscaban la independencia de Timor Oriental

en el archipiélago indonesio constituían otro desafío

político simbólico a la hegemonía estadunidense

en la región. Por esa razón, Ford y su Secretario de

Estado se reúnen con el presidente indonesio Suharto

y expresamente le otorgan su visto bueno para aplastar

al movimiento independentista en Timor con una

invasión a gran escala. Las atrocidades cometidas por

la operación militar indonesia en dicha isla incluyeron

numerosas masacres contra la población civil, planificadas

con el consentimiento y el apoyo político explícito

de los EEUU y las demás potencias occidentales.

Se estima que en dichas matanzas habrían muerto

más de diez mil personas. El filme de Jarecki ilustra

cómo, en todo momento, Kissinger y Ford estuvieron

al tanto de las atrocidades que se estaban cometiendo

y dieron su aprobación directa a la junta militar

indonesia para que usara toda la violencia que fuese

necesaria, barriendo así con los comunistas.

El tercer núcleo argumentativo del documental

es que Kissinger ordena y planea meticulosamente

el asesinato del jefe del Estado Mayor Chileno,

general René Schneider, en octubre de 1970 para

facilitar las negociaciones con el resto de la cúpula

militar y posibilitar el triunfo del sangriento golpe de

Estado que tendría lugar el 11 de septiembre de 1973.

Luego de la victoria electoral

de la Unidad Popular el 22 de

enero de 1970, Schneider se

negó rotundamente a cualquier

pretensión interna o estadunidense

para conspirar e impedir

la ratificación de Allende

como presidente constitucional

por el congreso chileno. Hasta

ese momento, las fuerzas militares

en aquel país llevaban

una larga tradición de respeto

hacia las instituciones políticas.

Chile estaba entonces catalogada

como una de las democra-

Pedro Bayona

62 El Búho


cias más avanzadas de toda América Latina. Muchos

consideran que Schneider era el único gran obstáculo

que se interponía entre la actitud injerencista de

Washington y el deseo expreso de Nixon por facilitar

cuanto antes la llegada de los militares al poder.

Este hecho no podría explicarse cabalmente sin los

estrechos vínculos políticos que el propio presidente

estadunidense había desarrollado como abogado litigante

en años previos con poderosas corporaciones

como ITT y Pepsi Cola. Nixon parecía estar convencido

de que sin las contribuciones millonarias de

estas empresas no pudo haber financiado su campaña

de 1968 y su reelección en 1972. De algún modo éste

les devuelve el favor y defiende con violencia sus aspiraciones

intervencionistas en la economía chilena,

particularmente en el sector minero (buscando así

acceso indiscriminado a una de las mayores reservas

de cobre del planeta).

El papel jugado por Kissinger en Chile y el resto de

los golpes militares en Sudamérica durante los años

setenta, no han pasado inadvertidos para diversos

jueces, que han buscado infructuosamente, en más

de una ocasión, sentarlo en el banquillo de los acusados

ante un tribunal. Entre estos figuran Roger Le

Loire, Juan Guzmán, Baltazar Garzón y Sophie Hélène

Chateau. El caso más singular es el de Le Loire, quien

en mayo de 2002 envió a un miembro de la brigada criminal

de la policía francesa al Hotel Ritz de París, para

que entregase personalmente a Kissinger un citatorio

en el que se le solicitaba diese su testimonio sobre las

actividades de la DINA (policía secreta de Pinochet)

en relación con la desaparición de cinco ciudadanos

franceses durante la dictadura chilena. Kissinger se

negó a declarar y pidió que se le citara por los canales

diplomáticos en los Estados Unidos.

Pero sin duda, el caso más importante en este

sentido es la demanda presentada por la familia del

general Schneider en 2011 ante una corte estadunidense,

acusando a Kissinger de ser el autor intelectual

del asesinato del militar. El veredicto final de la justicia

norteamericana en 2005 fue que un tribunal de ese

país no podía pronunciarse legalmente sobre un asunto

que, por requerir elementos de juicio políticos, no

constituía un tema que pudiese ser dirimido por una

corte estadunidense (“the political question doctrine”).

Resulta curioso que bajo el manto de esa doctrina,

los tribunales estadunidenses se rehúsen a tomar

parte en la resolución de disputas legales que serían

potencialmente dañinas para la imagen de ese país

ante al resto del mundo (política exterior, reformas a

la constitución, revocación del mandato presidencial

y distribución sesgada de distritos electorales).

Sin embargo, casos como el de Kissinger muestran

que el llamado “excepcionalismo norteamericano”:

la idea de que Estados Unidos es un faro de luz

para el mantenimiento de la justicia, la libertad y la

democracia alrededor del mundo, es evidentemente

un concepto erróneo. América Latina tiene mucho que

decir al respecto.

*The Trials of Henry Kissinger, EEUU/Reino Unido/Dinamarca/

Francia/Canadá/Australia, 2003. Dirección: Eugene Jarecki.

Producción: BBC, Diverse Productions, History Television.

Guión: Alex Gibney, Christopher Hitchens.

aruizbelmont@gmail.com

apantallados 63


arca de Noé

Roberto Bravo

Los Andes

Los Andes, por la parte alta chilena, son

cortantes. Sus faldas, no muestran los

contrastes que se encuentran al aproximarse

a las cimas cercanas a La Aconcagua.

Antes de estas cumbres circulamos por una

cañada al pie de un riachuelo, a cuyos lados

encontramos caseríos pobres que ofrecen de

comer en pequeños restaurantes. Cuando se

avizoran los picos, las laderas se hacen empinadas,

con curvas de cuarenta y cinco grados,

en medio de una arena gris oscura volcánica

que amenaza con caerte encima dada su cercanía

y la inclinación casi perpendicular de la

montaña. Las prominencias filosas que asoman

de la cordillera son dramáticas, conmueven,

provocan una emoción entre el encantamiento

de confrontar lo majestuoso, y la sensación

de estar en una dimensión donde sé es nada

en medio de la grandiosidad de los montes,

que en esta parte son construcciones enormes,

masivas, como bloques mal desbastados

que imponen su grosor desde los cimientos. Es

una aglomeración grosera, refinada y sublime

de lo pétreo que emerge crudo, opaco, con

cobres y dorados según pasan las nubes debajo de la luz y encima

del rascacielos de ceniza, tierra y roca que la conjuntan.

64 El Búho


-- Es verano, no quisiera estar aquí en invierno.

Dije a Theresita al sentir opresivas las emociones.

Ella me pidió detuviera el auto para hacer

unas tomas.

En el lado argentino, el horizonte se amplía, se

encuentra un poblado que comienza con una ermita

refugio, un iglú de bloques de arcilla al pie de los

montes; inmediatamente después, la cruz de una iglesia

católica recién hecha relumbra de pintura; luego,

tras una simbólica puerta, la villa ofrece restaurantes

y cafés carreteros. Teníamos hambre, por primera

vez comí la deliciosa carne argentina a un precio que

me pareció exagerado, todavía no me acostumbraba

a pagarlo tanto en Chile como en Argentina.

Una cañada, al pie de un río seco, poco a poco

fue engrandeciendo el panorama tan bello como

majestuoso. La cordillera cambia de color con la

luz, sus vaivenes son un espectáculo. Nos detuvimos

muchas veces a captarlo, Theresita no se

cansó de hacer tomas. Esperamos

constantemente los pelotones

de nubes que daban a las faldas

de los montes matices diferentes.

Bajábamos eufóricos, percibía la

altura de los montes, los valles,

las formas caprichosas de las laderas,

los pequeños planos que se

interrumpían en los precipicios,

como ir por un océano de rocas,

tierra, arena, grava, piedras; debajo

de un cielo turbulento, cubierto de

luz y nubes, que puso mis sentidos

en un estado de aceptación

y expectación como pocas veces

había experimentado en el pasado.

Me hizo pensar en cómo había sido La Tierra antes

de que el hombre la habitara. Imaginé la soledad que

nos rodeaba (por una carretera muy poco transitada),

como la de ese lugar donde estuvimos antes de nacer

y estaremos después de la vida. Lo primigenio, lo

sublime, lo que vive abajo de la aparente esterilidad

de la superficie.

Un terrón y una piedra son tan bellos como el

corazón más generoso.

La cordillera de los Andes, en esta parte, tiene la

belleza de lo que engendra el miedo más grande que

puede experimentar una persona: Verse desposeído,

ser libre, ser auténtico.

Poco a poco los valles se hacen espaciosos, suaves,

blandos, con la típica belleza que conocemos en

filmes, en libros de fotografías y de arte. Las montañas

van quedando atrás como el cromo de un almanaque.

Aparecen lagos, ríos, hasta llegar a una ciudad donde

paramos a cargar gasolina.

Los Andes

arca de Noé 65


Martha Chapa

Elba Hernández Díaz

Entre los males del mundo que no hemos

sido capaces de erradicar sobresalen dos:

la pobreza y el fundamentalismo religioso.

No son los únicos problemas que tenemos,

por supuesto, pues también están la violencia, la

injusticia, las enfermedades, la falta de oportunidades

o la limitación de libertades individuales y sociales,

como ocurre de modo sobresaliente en algunos

países o regiones del mundo actual.

Pero hoy me refiero en particular a esa serie de

acontecimientos estrujantes derivados del fanatismo

de grupos islámicos.

Hemos sido testigos en los días recientes, a través

de los medios de comunicación –sobre todo por

medio de estremecedoras imágenes en la televisión–

de una violencia incontenible y devastadora, como

en el caso del ataque a la embajada estadunidense

en Libia, pero también en Líbano y Egipto, además

de otras reacciones hostiles en diversos países a un

hecho que pudo haber sido irrelevante y al cual se le

han dado dimensiones incomprensibles.

Todo surgió a partir de una película de

factura estadunidense titulada La inocencia de los

musulmanes, donde se muestra al profeta Mahoma cometiendo

66 El Búho


actos indecorosos y ajenos a su santidad. Quienes

han visto algunas escenas de esta cinta coinciden

en calificarla de vulgar y ofensiva pero, sobre

todo, de mal hecha y completamente olvidable.

Sin embargo, sectores musulmanes radicales no

opinan así, y en venganza por el contenido del filme

desplegaron acciones armadas contra instalaciones

estadunidenses, con saldo de muertos y heridos,

entre ellos un embajador, lo cual repercutió en todo

el mundo y concitó una reprobación unánime hacia

tales conductas extremistas. El Papa Benedicto XVI

recriminó esas conductas e hizo llamados en favor de

la paz, el respeto y la tolerancia, sin distingos de razas

y credos. En su turno, el presidente Barack Obama

se expresó con indignación, aunque no se haya visto

todavía una respuesta o acciones concretas, a la espera

de una investigación que anunció el mandatario

sobre estos trágicos hechos. En contrapartida, el

Partido Republicano, así como su actual candidato

a la Presidencia, Mitt Romney, elevaron su protesta

con mayor estridencia y de seguro presionarán aún

más en el contexto electoral que vive esa nación.

A la luz de estas realidades, considero que

la virulenta reacción de organizaciones, sectas y

grupos musulmanes, algunos inscritos en las filas del

terrorismo, es inaceptable y desproporcionada. En

todo caso, se trata tan sólo de una película dirigida

por un estadunidense, lo cual no significa que sea

necesariamente la posición del gobierno de Estados

Unidos, por lo que no puedo evitar pensar que

tras esas violentas reacciones anidan estrategias y

prácticas preconcebidas que encontraron una vez más

el pretexto ideal para continuar la mesiánica lucha de

algunos grupos islámicos contra la nación americana.

Los hechos terribles de los días recientes nos

traen de vuelta al ambiente de terror y zozobra que

se vivió en el pasado reciente, con los atentados del

11 de septiembre de 2001. Entonces y ahora el origen

está en un fanatismo religioso y de intolerancia

política, que si bien en esta ocasión no alcanza tal

grado de terror –o, por lo menos, no ha llegado al

continente americano– no deja de ser escalofriante

y reprobable.

Es cierto que asuntos de ese tipo también

ocurren en otras latitudes, sin que México sea la

excepción, pues recordamos que aquí también

hemos padecido brotes de grupúsculos fanáticos,

como aquellas airadas protestas de hace algunos

años por el manejo del icono guadalupano mezclado

con la cultura popular en varias exposiciones

de pintura,o las reacciones de intolerancia ante

películas como El crimen del padre Amaro y, en

fechas mucho más recientes, las confrontaciones que

se han suscitado en la comunidad Nueva Jerusalén,

en Michoacán, donde grupos fanatizados se oponen a la

educación pública.

Queda claro, entonces, que no podemos

justificar tales prácticas oscurantistas y beligerantes,

como tampoco es aceptable insultar u ofender

las creencias de terceros. En casos como el de La

inocencia de los musulmanes, lo adecuado habría

sido canalizar las supuestas o reales afrentas

por otros caminos que se enmarcan lo mismo en

las leyes vigentes que en la imaginación, la razón y

la inteligencia.

Y, desde luego, en una amplia concepción de la

tolerancia entendida no como resignación o prácticas

inhibitorias ante la opinión de otros, sino en términos

de la convicción del derecho que tienen los demás

para pensar totalmente diferente de lo que uno cree

o de esos valores que sustentan la vida personal de

cada cual.

arca de Noé 67


Hugo Enrique Sáez A.

Adolfo Mexiac

Se nace y se muere a cada instante.

Se nace: nuestro profundo error

metafísico es que adjudicamos a

cualquier objeto de nuestro deseo propiedades

casi mágicas que lo erigen como

algo perfecto y eterno. Cuando menos lo

esperamos, el objeto del deseo se revela

como frágil y perecedero; entonces todas

las ilusiones se caen al piso. Se muere.

Perfecto significa que, según nuestra

particular perspectiva, “no le falta cualidad

positiva alguna”. Heidegger decía que en la

historia de la filosofía se había confundido

el ente (esta persona o esta cosa, relativa,

parcial, efímera) con el ser (lo absoluto, lo

que no cambia, lo que reúne en sí todas

las propiedades). Y tenía razón, se habla de

un ídolo popular con adjetivos que por lo

regular se reservan a dios (una de las tantas

versiones de lo absoluto). Luego caemos

en la cuenta de que esas cualidades

son perecederas, se desarrollan en el tiempo, o sólo existen

en nuestra mente. Se caen nuestras “ilusiones”.

68 El Búho


Si yo le dijera hoy a un joven que viviera sin

ilusiones es casi seguro que me respondería más

o menos en estos términos: “No, yo tengo la ilusión

de hacer una carrera, de conocer una buena

pareja, de comportarme bien con los demás”. Sin

embargo, no le estoy pidiendo que renuncie a

esos proyectos, que no son “ilusiones” en sentido

estricto; al contrario, es positivo que revele

iniciativas para vivir. Se entiende la palabra ilusión

en lugar de decir proyectos que perseguimos.

Yo digo ilusión en un sentido similar al de

Platón con su alegoría de la caverna: proyectamos

a los objetos y a las personas cualidades que

existen en nuestra mente sin advertir que estamos

percibiendo figuras aparentes que a menudo

nada tienen que ver con los objetos reales.

Se mueren esas ilusiones cuando ante cualquier

golpe de suerte se nos revela una dimensión que

no nos gusta de lo que habíamos convertido en

un objeto ideal. Después de la muerte, se renace

buscando otro objeto que sí reúna esas ansiadas

cualidades. Es un juego idiota que nos encanta

jugar. Vivir sin ilusiones significa, entonces,

desear y amar con entrega total sabiendo que no

hay objetos perfectos, que todos tienen debilidades,

que son perecederos, que lo absoluto es la

situación en que nos desenvolvemos todos los

días. No es perfecta y lo perfecto tampoco es.

Margarita Cardeña

arca de Noé 69


Miguel Ángel Sánchez de Armas*

Patricia Gorostiza

En una entrega anterior de JdO

abordé el caso de Watergate como

caso de estudio sobre la relación

entre los medios de comunicación y el Estado.

La columna de hoy es una continuación

y complemento de aquélla.

En 1922, a los 32 años de edad, Walter

Lippmann publicó Opinión Pública, una de

las más sugerentes y futuristas reflexiones

sobre el papel que juega la prensa en la

sociedad moderna.

En esta obra Lippmann sostiene que

cada individuo construye una realidad en

la que se siente seguro, pues como especie

somos criaturas no sólo de razón, sino de

emociones, hábitos y prejuicios. Así, donde

una persona ve una selva virgen, otra

puede distinguir una reserva de madera

lista para su comercialización. A esto le

llamó el pseudoambiente que se construye

a partir de informaciones y datos que

se asimilan de otras personas, del cine, de

los medios y de fuentes diversas, para conformar

un sistema de creencias y valores.

Así, sin un conocimiento personal de los

acontecimientos, los integrantes de una

audiencia contrastan las informaciones que les sirven los me-

70 El Búho


dios y asimilan aquéllas que no entran en conflicto

con los valores y creencias de su pseudoambiente.

Esta propuesta fue como un torpedo en la línea

de flotación de las teorías en boga en la época, que

sostenían que los miembros de una sociedad eran

individuos maduros y responsables, ciudadanos

“omnicompetentes” capaces de asumir posturas y

actuar en consecuencia (en las urnas, por ejemplo)

a partir de la información que les era servida por

los medios: la teoría de la “aguja hipodérmica”. La

noción de que hay un público que se moviliza a partir

de ciertos hechos es una abstracción. El único

público significativo es aquel directamente en contacto

con los hechos.

Lippmann llegó a la conclusión de que la cultura

impone estereotipos que los individuos asimilan

puesto que dan seguridad en un mundo que de

otra manera sería amenazante. Y de ahí dedujo que

en lo que respecta al proceso de toma de decisiones,

estos estereotipos determinan nuestro juicio

del mundo, de tal suerte que las percepciones del

ciudadano medio sobre los hechos que afectan a

la sociedad pueden en realidad ser verdades a medias,

y lo que cree datos duros no más que juicios

que pasan por el tamiz de sus estereotipos y prejuicios,

lo que explicaría que mientras que casi todos

están dispuestos a aceptar que hay más de un

punto de vista ante ciertos asuntos, casi nadie piensa

que haya dos versiones de lo que asume como

la realidad.

En el ejemplo de un conflicto social (una movilización

violenta para destituir a los poderes establecidos,

por ejemplo) el público real estaría integrado

por los militantes de las diversas organizaciones en

movilización, los miembros de los gobiernos local

y nacional responsables de la solución del conflicto

y eventualmente las fuerzas del orden. El resto

de la población, informada a través de los medios,

fija una postura ante los eventos a partir de su propio

conjunto de creencias y valores reforzada por

los medios que no entran en conflicto con su visión

particular del mundo, pero no necesariamente

se moviliza en un “movimiento de opinión pública”

que sea el motor de las acciones que los actores

involucrados tomen en el movimiento. A este público

externo Lippmann llamó “El público fantasma”.

Es equivocado creer que ésta es una fuerza real en

materia de asuntos públicos. Y si esto es cierto,

entonces los problemas de la democracia no se corrigen

con “más democracia” (p.ej. más participación

electoral), sino con la transformación de las

instituciones públicas.

En aquel momento de entreguerras el libro de

Lippmann fue recibido con ambivalencia. Los estudios

-y por lo tanto el conocimiento de los procesos

sociales- tenían como principal referente el

ideal democrático de los clásicos de la antigüedad.

Se presuponía que el ciudadano, el individuo integrante

de la polis, tendría un conocimiento de primera

mano de los asuntos sobre los cuales debería

tomar una decisión a través del voto. El problema

ya entonces es que la máxima aristotélica de que

el hombre es por naturaleza un animal político y

por lo tanto los asuntos públicos, los de la polis,

son consustanciales a la existencia humana, tiene

una aplicabilidad sólo teórica en las poblaciones

modernas, muy alejadas de la sociedad pequeña y

homogénea -en lo cultural, en lo económico y en lo

ético- de las ciudades de la Grecia antigua. En nuestras

sociedades, con la posible excepción de algún

cantón suizo, la mayoría de la gente es convocada

a pronunciarse sobre asuntos de los que tiene un

arca de Noé 71


conocimiento de segunda mano y acerca de los cuales,

por añadidura, aplica el tamiz de su condición

étnica, económica, racial y social.

Otro ejemplo servirá para ilustrar el punto. ¿Cuál

podría ser la postura de una ciudadanía responsable

y consciente pero heterogénea llamada a un

referéndum sobre el camino a seguir, por ejemplo,

para participar o no en una alianza militar regional?

Necesariamente la que no entre en conflicto con

los valores, creencias y prejuicios previos de cada

quien. El mundo se ha vuelto demasiado complejo

para que un individuo pueda tener a mano toda

la información relevante para tomar decisiones informadas.

En esto somos como los habitantes de

la cueva de Platón, testigos de sombras y perfiles

e ignorantes de la realidad más allá de nuestro campo

de visión.

Lippmann llegó a la única conclusión posible:

la prensa no puede suplir a las instituciones políticas.

Mejorar los sistemas de recolección y presentación

de las noticias no es suficiente, pues verdad

y noticia no son sinónimas. La función de la noticia

es resaltar un hecho o un evento. La de la verdad,

sacar a luz datos ocultos. La prensa, en una de las

más afortunadas metáforas de Lippmann, es como

un faro cuyo haz de luz recorre incesantemente

una sociedad e ilumina momentáneamente, aquí y

allá, diversos episodios. Y si bien éste es un trabajo

socialmente necesario y meritorio, es insuficiente,

pues los ciudadanos no pueden involucrarse en el

gobierno de sus sociedades conociendo sólo hechos

aislados.

Desde la aparición de Opinión pública, el papel

que juega la prensa al interior de las sociedades y

frente a las instituciones ha sido analizado por numerosas

escuelas, entre ellas la de los “efectos limitados”,

según la cual el poder persuasivo de los medios

está condicionado por factores sociales, culturales

o psicológicos; la de la cultura de masas que

supone una adecuación de los medios a los fines; la

de la manipulación comunicacional; otras basadas

en la cultura del imperialismo o en la cultura popular;

las que pretenden explicar cómo el individuo

procesa los mensajes masivos; la teoría de la recepción,

etcétera.

Una de las funciones de los medios consiste en

socializar a las audiencias para que acepten la legitimidad

del sistema político de su país. Conducirlos

a aceptar los valores sociales predominantes, dirigir

sus opiniones para que no socaven sino que apoyen

las metas oficiales de política interior y exterior, y

disuadirlos de una participación activa en política

mediante la persuasión de que ésta, la política, es

el terreno de especialistas y líderes comprometidos

con el bien común.

En este contexto, los medios operan cual correas

transmisoras de los valores del establishment

para profundizar la creencia compartida de que el

sistema político es bueno para la sociedad y que las

instituciones gobernantes y los funcionarios poseen

y ejercen correctamente el poder. La socialización

política es el proceso por el cual los miembros de

la sociedad adquieren normas, actitudes, valores y

creencias políticas.

En esta labor de pedagogía política el uso de los

símbolos es imprescindible. Los símbolos permiten

lograr la unidad y la flexibilidad del electorado alrededor

de una propuesta sin el requisito necesario

del consenso. La lucha entre las fuerzas del bien y

las fuerzas del mal, nosotros y ellos, la democracia

y la dictadura, se encauza mediante símbolos fácilmente

reconocidos y digeridos por las masas. En

72 El Búho


una campaña electoral, un candidato es capaz de

colocar el tema del aumento al transporte urbano

a la altura de los valores que Juárez defendió en su

gobierno itinerante y por cuya vigencia mucha sangre

se derramó durante la Revolución.

Al mantener en la conciencia colectiva ciertos

temas, los medios les dan vigencia y orientan la discusión

y la reflexión del electorado. Pero esta socialización

funciona en dos sentidos y está vinculada

al conjunto de valores, creencias y prejuicios de las

audiencias. Cuando a mediados de 1972 la prensa

introdujo y mantuvo Watergate en las noticias,

la agenda pública no incorporó el tema de manera

inmediata o significativa. En el caso de Vietnam, al

comienzo del conflicto la opinión pública no sólo

no estaba en contra, sino que parecía muy complacida

por la firmeza del gobierno frente a la intransigencia

norvietnamita. Cuando las circunstancias

sociales y políticas de Estados Unidos cambiaron y

se extendió por el país la noción de que el gobierno

de Nixon había mentido sistemáticamente, la opinión

pública fue más receptiva y entonces la prensa

sí pudo incidir en la agenda pública y colocar en

primer plano tanto a Watergate como a Vietnam

Profesor–investigador en el Departamento de Ciencias

Sociales de la UPAEP Puebla.

Tuit: @sanchezdearmas

Blog: www.sanchezdearmas.mx

Si desea recibir Juego de ojos en su correo, envíe un mensaje

a: juegodeojos@gmail.com

Jesús Anaya

arca de Noé 73


Juan Manuel Coronel

Algunos partidos no alcanzaron el dos por ciento en las elecciones

pasadas, pero sobreviven gracias a las alianzas. Gozan de presupuestos

millonarios y son señalados de repetir vicios como el nepotismo y el

influyentismo. Morena podría hacer desaparecer al MC y al PT

Ivonne Acuña Murillo

Ofloc

En la última década se han creado nuevos

partidos políticos que han logrado

insertarse en el sistema democrático

nacional. Contrario a esta apertura, la animadversión

y el desencanto de la ciudadanía hacia los órganos

políticos ha ido en aumento, pues detrás de ellos

existen grupos de intereses que ven en los partidos

emergentes un jugoso negocio.

En el pasado proceso electoral se destinaron

cerca de 5 mil millones de pesos para financiar

las campañas de los partidos políticos. Algunos

como el Verde Ecologista tuvo a su disposición

478 millones de pesos (mdp) para su campaña,

lo mismo el Partido Nueva Alianza que contó

con 352 mdp; el Partido del Trabajo con 361

mdp y Movimiento Ciudadano recibió 315 mdp.

Para la politóloga de la Universidad

Iberoamericana en la Ciudad de México, Ivonne Acuña Murillo,

el sistema político mexicano se ha degradado tanto que la

74 El Búho


ideología ha ido desapareciendo y se ha instaurado

el pragmatismo para definir el rumbo de los

partidos políticos.

Entonces tenemos políticos que saltan de un

partido a otro, que fundan partidos políticos como

si fueran empresas o negocios familiares y después

venden su apoyo al mejor colocado”, explica.

Es el caso del Partido Verde Ecologista de México,

que ha sido excluido de las asociaciones internacionales

ecologistas, pues el cuidado al ambiente es sólo

un membrete que oculta los negocios de la familia

González Torres. Es el único partido ecologista del

mundo que apoya públicamente la pena de muerte.

La analista explica que el PRI lo canalizó para que

la gente que no votaría por el tricolor viera otra opción

en el partido Verde en función de que está preocupado

por el medio ambiente.

Existen múltiples ejemplos de esto en la última

década. Basta recordar al Partido Social Demócrata

(PSD), de Gilberto Rincón Gallardo; Alternativa

Socialdemócrata, de Patricia Mercado; el Partido de la

Sociedad Nacionalista (PSN), de Gustavo Rojas y Fuerza

Ciudadana, de Jorge Alcocer; y en años recientes, el

Partido Nueva Alianza (Panal), de lader del sindicato

de maestros, Elba Esther Gordillo.

Éste no es un fenómeno nuevo en el país.

Desde la reforma de 1977, con la cual se abrió la

puerta de la competencia electoral a las fuerzas

políticas de la izquierda mexicana –hasta entonces

marginadas–, se creó un juego de codependencia entre

las fuerzas hegemónicas y los nuevos partidos.

Lo que fue una apertura democrática terminó

siendo una forma de legitimar el poder hegemónico del

PRI. El gobierno manejaba a su antojo a los partidos

de reciente creación a través del financiamiento y estos

avalaban las acciones del Ejecutivo a fin de alcanzar

más dádivas.

Del partido comunista se pasó a los llamados

partidos que eran simulaciones financiadas por

los gobiernos priístas en turno, como se recuerda

al Partido Popular Socialista (PPS), Partido Auténtico de

la Revolución Mexicana (PARM) y el Partido del Frente

Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN).

La idea del PRI era fragmentar y dispersar el voto

para que se canalizara el descontento en las urnas,

pero con una oposición fragmentada. Poco parece

haber cambiado en esta dinámica.

“Mucho de lo que se discute de los partidos tiene

que ver con las cuotas y sus posiciones de poder, no

necesariamente los dirigentes están pensando en

cómo hacer más virtuoso el nuevo sistema político

mexicano”, asegura la docente de la Facultad de

Ciencias Sociales y Políticas de la Ibero.

Para la especialista es difícil no caer en la red de

codependencia de los partidos grandes, porque para

su supervivencia los partidos emergentes necesitan

de los grandes por los recursos económicos y

la estructura.

Los nuevos órganos que servían como satélites

a los partidos ya consolidados buscaban alianzas

y obtenían, a través de la negociación, puestos y

recursos. La verdadera representatividad de estos

partidos se desconocía.

Después de la reforma al Código Federal de

Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe)

en 2007, la ley vigila las coaliciones para que cada

uno de los coaligados aparezca por separado en

la boleta, lo que permite saber si tiene el mínimo

de apoyo ciudadano que establece la ley: al menos el dos

por ciento.

arca de Noé 75


El Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano y

el Partido Nueva Alianza (Panal) promediaron en la

elección para presidente de México los dos puntos

porcentuales básicos para su registro. Sólo el Partido

Verde Ecologista de México (PVEM) tuvo 1.91 por

ciento, de haber ido sin la coalición con el PRI a las

urnas, hubiese perdido su registro.

En Quintana Roo los números de estos partidos

son más negativos. De no haber sido por las alianzas,

PVEM, MC y Nueva Alianza hubiesen desaparecido del

mapa político. Sólo PT superó el dos por ciento.

En la urna para senadores en la pasada elección

federal, el PVEM obtuvo 20 mil 498 votos, lo que

significó 3.83 por ciento. Esto, a pesar de que Jorge

Emilio González, “El Niño Verde”, fue la carta ganadora

de la senaduría de primera fórmula en el estado.

Por su parte, el PT alcanzó 14 mil 227, el 2.55 por

ciento; Movimiento Ciudadano 7 mil 322 sufragios,

1.37 por ciento; y Nueva Alianza alcanzó 15 mil 848, lo

que es 2.97 por ciento.

En cuanto a la elección de diputados, PVEM tuvo

18 mil 275 votos, el 3.44 por ciento; PT registró 13 mil

876 sufragios, 2.67 por ciento; Movimiento Ciudadano

con 7 mil 028 votos, el 1.32 por ciento; Nueva Alianza

tuvo 22 mil 910, el 4.32 por ciento.

La aportación en cuanto a votos es ínfima, sin

embargo, los dirigentes de los partidos ven a esos votos

como cruciales en las nuevas contiendas que se vuelven

cada día más reñidas. En la izquierda ven la unión con

otros partidos como un requisito indispensable para

subsanar problemas entre corrientes.

Emiliano Ramos, dirigente del PRD en Quintana

Roo, asegura que en el caso del PT, la aportación es

una cuestión ideológica más que de votos, con lo

cual, se trata de unir a las izquierdas que están en

diferentes corrientes.

“Aunque son partidos de votación minoritaria, hay

gente que está en la izquierda y no quiere militar en

el PRD y no comparte con sus dirigentes, entonces

el PT y Movimiento Ciudadano son la opción para

estos ciudadanos”, refiere el perredista.

La nueva dinámica electoral ha también obligado a

los partidos a jalar con oportunismo a cuantas

asociaciones puedan para garantizar votos.

Emiliano Ramos considera que no se puede

menospreciar el dos o tres por ciento que

estos partidos representan. Esos porcentajes

que podrían considerarse marginales, suelen

ser la diferencia entre ganar y perder. “Hemos

tenido experiencias en Durango y Tabasco en

que hemos perdido por apenas unos puntos

porcentuales”, detalla a este respecto.

Hernán Villatoro, dirigente estatal del

Partido del Trabajo, declara que el PT está

enfocado en la gestión social y en formar

ideológicamente a los nuevos cuadros que

76 El Búho

Angélica Carrasco


surgen en los partidos de izquierda. Cuenta con 11

mil afiliados en todo el estado y ha logrado tener

representación en seis de los 10 municipios.

“El partido ha mantenido su imagen y su ideología.

Estamos en contra de que se venda el patrimonio del

estado para sustentar las deudas de la administración”,

refiere y detalla que su partido es un semillero

ideológico para el PRD, ésa es su función.

Admite que el índice de votación para el partido

fue muy bajo en el estado y reconoce que durante

varios años su partido estuvo al servicio de grupos de

poder en el estado. Sin embargo, se ha refundado y

ahora cuenta con presencia en todos los municipios

y representantes en órganos electorales.

Cuestionado sobre los logros que ha alcanzado un

partido con limitantes de estructura como Movimiento

Ciudadano, Rubén Darío, su presidente en Quintana

Roo, asegura que de su organismo han salido líderes

que representan a la sociedad civil y ahora son

regidores en los municipios de José María Morelos

y Solidaridad. De los 32 comités nacionales de MC, el

comandado por Darío se colocó en el lugar número 11

en cuanto al porcentaje de votación para el partido,

ésa es razón suficiente para que el partido vea como

una buena opción el ir solo en 2013.

“Lo que buscamos es que todas esas nuevas

generaciones que se están integrando a la vida política

del país y no se identifican con los viejos partidos,

vean en MC un lugar donde no se reproducen las viejas

prácticas”, explica.

Para Rubén Darío un indicador muy importante para

reconocer a un partido que es manejado como negocio,

es vigilar los nombres que están en la organización.

Cuando se detectan vínculos de nepotismo, es decir,

que haya familiares en el mismo partido, se tratará de

una organización que no busca más que los intereses

de un grupo o una familia.

“Habría también que preguntar qué hace el PT y el

PRD, si es que también han caído en el mismo juego

y han dejado atrás su deseo de incidir en la sociedad

y crear mejoras en las condiciones de vida de su

estado”, señala el dirigente.

Tanto para analistas como para políticos, la única

opción para detener la manipulación de los partidos

a favor de particulares es el endurecimiento de los

requisitos para la creación de estos.

Actualmente el Cofipe establece que para registrar

un partido debe contar con al menos 170 mil afiliados

y acreditar su presencia en 200 distritos electorales

de 20 entidades. Además, durante su primera elección

federal, después de obtener su registro, no podrán

hacer alianza con otros partidos políticos.

Reestructuración de la izquierda. Después de la

resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial que

avaló el triunfo de Enrique Peña Nieto en la elección

presidencial, Andrés Manuel López Obrador anunció

su separación del PRD y dio inicio a un proceso para

decidir si el Movimiento de Regeneración Nacional

(Morena) se consolidará como partido.

Con esto, el ex candidato puso sobre la mesa la

opción que muchos ya habían previsto, una separación

de corrientes al interior del PRD y la creación de dos

partidos de izquierda. Aunque el congreso estatal

–donde se tomará la decisión– se realizará el 19 y el

20 de noviembre, todo parece indicar el resultado.

La reestructuración de la izquierda llegará a través de

un nuevo partido.

La politóloga de la Ibero, Ivonne Acuña Murillo,

considera que los grandes perdedores de esta

nueva reestructuración de las izquierdas serán el

arca de Noé 77


PT y Movimiento Ciudadano, quienes dependían

directamente del liderazgo de Andrés Manuel

López Obrador. Ambos partidos están en riesgo

de desaparecer.

También se prevé que el PRD saldrá perjudicado

debido a la migración de militantes del sol azteca al

nuevo partido.

“Nos encontraríamos con dos partidos de izquierda

fuertes. Ellos dicen que no habrá ruptura y plantean

que en 2018 podrían ir juntos con un solo candidato.

Ésas son buenas intenciones y buenos deseos. Pero

el PRD se debilitará y sólo se quedará en el partido la

corriente de Nueva Izquierda”, explica la analista.

Ante la posibilidad de que Morena se configure

como una empresa al servicio de los intereses de Andrés

Manuel López Obrador, Acuña Murillo asegura que el

gran reto es no iniciar este nuevo partido con vicios

que se fomentaron en el PRD, se deberá acabar con las

cuotas, con el caudillismo, el nepotismo y el clientelismo.

“Estos problemas han hecho que el PRD no

se consolide como partido debido a que siempre

está inmerso en la negociación entre tribus y

no se puede consolidar como partido”, reseña.

A este respecto, el líder del Movimiento

Ciudadano en Quintana Roo, Rubén Darío,

ve que el PRD tendrá que hacer una revisión

de su postura ideológica y sus estatutos para

ver si se logran adecuar a los nuevos contextos

que requiere el país. El PT, por igual, tendrá

que analizar si su discurso cumple con las

expectativas del nuevo siglo.

“Si Morena se hace partido político se habla

de la pulverización de las izquierdas, sin embargo,

el partido será una nueva ficha importante en la

construcción democrática en el país”, aseguró.

Quien también niega la ruptura en la izquierda

es el presidente del PT, Hernán Villatoro, que asegura

que Morena unirá a la izquierda con un ideal y dejará

de lado a la corriente de los “Chuchos” que ahora tiene

secuestrado al PRD.

Uno de los miembros más activos de Morena en el

estado, Max Vega Tato, analiza que cuando la izquierda

se divide gana el PRI y el PAN, ése es el gran riesgo si

no existe unión. Es así que el éxito dependede la

integridad de los dirigentes y de su congruencia.

“El triunfo seguro de la izquierda en Quintana

Roo depende de la integridad para que se unan en

el proceso electoral que viene. Morena no se unirá

a las alianzas con la derecha en 2013 y pugnará por

una forma equitativa para definir las candidaturas”,

puntualiza Vega.

* Publicado en la revista Luces del Siglo el 26 de

septiembre de 2012.

78 El Búho

Martha Chapa


Marco Aurelio Carballo

Beca para leer basura

Me gusta Tuxtla, Pollo Borrás,

no para trabajar. Me encanta

la cafetería Avenida. El Taller

de Narrativa no es trabajo y hago

periodismo a mi gusto. Trabajar con

políticos son vivencias, sí, como fue tu

caso. Siniestras, ¿eh?

Desecho la boñiga de la red. Si no, en

medio siglo lamentaré haber perdido tiempo

chateando, feisbukeando, twiteando.

Hay un apartado en un blog que

difunde mis textos y gano pisto, aunque

ni sé vender ni cobrar. Lo publico hace tres

años y hace nueve meses mi hijo Mariolín

descubrió que recurriendo a cierta oferta ganaría un centavo de

lar por cada click de cibernauta. Llevo 2.83 dólares. El costo

de un café y pan tostado. Podré cobrarlos si acumulo diez, tras

cumplir los requisitos, ¿caminar de manos tres días?

A diario corrijo en pantalla hasta cuatro turnos. Publico catorce

columnas al mes (mi comida) y reviso de veinte a treinta cuartillas

del mamotreto en marcha (mi postre).

Leo tres periódicos, veo y escucho noticiarios. Si leo en un café

quiero checar en casa, del verbo to check, el significado preciso de

ciertas palabras. Hago listas. Tengo decenas porque se me olvida

buscarlas o cambia mi interés por otras. No leeré libros en pantalla,

creo. Analizo el tema con mis hijos y con Petunia Flowers, quienes

Ernesto Saemisch

arca de Noé 79


leen ya en el Kindle. Hablan maravillas del chunche.

Decidiré entre ése y el iPad.

El K tiene un diccionario chafa, ni el de la RAE ni el

de Mejicanismos, que busco en la red. En casa consulto

los de filosofía, psicología, aztequismos, etcétera. Podré

meter al iPad un texto y corregirlo en el café o viajando.

Podría pergeñar una Turbo o un relato.

Los amigos mandan chistes. Debo leer noventa y

nueve mediocres para sentir las cosquillas con uno.

¿Lo sabe el patoso? Tengo decenas sin abrir en espera

de una beca para leer correos. Al Rayo Macoy le

mandaban rezos, cadenas. Por piedad, gemía, no más.

René Avilés Fabila los abre todos, dice. Cada escritor es

un mundo.

Un sodomita del norte pidió el envío gratis de mis

textos para su portal. Otro del sur con portal y revista

impresa pagó una colaboración nomás. El viejo truco

del mercachifle transa. Otro me dice sobre qué escribir.

Los caza-talentos se la pasan diciéndote qué hacer. Lo

hacían mis padres, profesores, amigos, novias, hijos.

¿Me verán indeciso?

Si viajas al DF, avisa, Pollo. A veces veo al profe

Rojas Arévalo en la cafetería de la Gandhi.

El piloto y los reporteros

Lamento no haberlos seguido en la comida, maestro

Camposeco: Hubiera superado el trauma de los chiles

rellenos. Desde hace cinco sexenios los embaúlo sin

capear. Capeados absorben mucho aceite, dice Petunia

Flowers. Chiles sin capear, pozole de pollo sin triquina,

huevos revueltos resecos. Por eso bebía.

Le pedí a mi madre para que hiciera un cochi(ni)to

a la juchiteca, frito en mole rojizo. Petunia aceptó

congelar veinte raciones para consumirlas en dos años.

Guillermo Ceniceros

80 El Búho


¿Sabes cuándo volví a probarlo? Nunca. Le hablaba

a mi madre y le decía que acababa de paladear una

ración. Mentira.

David parece bien ecualizado. Por primera vez no

resentí sus agresiones, síndrome del reportero chilango.

Irónicos, quieren enseñarte a beber trago y a vestir y a

poseer este reloj, aquel coche. Te ven de arriba abajo.

Preguntan si ya leíste a tal o cual y ay de ti si titubeas.

Autodidactos, terminan sabihondos. Conocí a varios

en media docena de periódicos. Con sus excepciones.

Si bien actué a la defensiva, caía en la provocación.

No hallaba cómo trabajar la indiferencia y cerraba el

círculo vicioso. Había reglas de oro: “Un reportero nunca

dice no sé o no pude” y también: “Borracho no vale”.

Recuerda que los malvados cachacos (los chilangos

de Colombia) le decían Trapoloco a nuestro cuais Gabo

por sus camisas de colores y estampados estrambóticos.

El primero en felicitar a Fausto Fernández Ponte cuando

informó de su nombramiento como corresponsal

de Excélsior en Washington, a mediados de los años

sesenta, fue Enrique Loubet junior, inglés nacido

en España. Enrique lo abrazó y al mismo tiempo le

sacó las gafas oscuras de la bolsa del saco y las tiró

a la basura. Un corresponsal del mejor diario del país

no usa gafas de naco en la Casa Blanca, le dijo. No eran

Ray Ban, como la colección de todo piloto aviador. Hay

para todos los gustos, incluido el de Bono… Fausto,

de tez blanca y ojos un tanto saltones los había usado

desde niño cuando recibía cada mañana el chaparrón

de rayos solares bañándole el rostro en su cuna de

Coatzacoalcos.

David Martín del Campo no fue un simple reportero,

aunque la morralla lo contaminó. Multipremiado, es el

mejor novelista de su promoción. Por lo visto, liquidó

el síndrome aquél o lo manifiesta en defensa propia.

Tu presencia debió ayudar a su equilibrio. Lo que no

habrás enfrentado como piloto de jumbo jet. Micos

chillones en la cabina de pilotos.

Bullyng entre reporteros

Estimados Macdonald y Daumier la falta de espacio

impidió que especificara el tema del bullyng entre

reporteros. En principio estoy contra la palabreja pero

es como si me opusiera a llamar pay al pay.

Viví la experiencia que me marcó de 1968 a 1976.

Salí expulsado por la borda de un diario de colorines

debido a un golpe de timón astral y caí en el considerado

uno de los diez mejores periódicos del mundo. La

competencia era feroz. No con los colegas de enfrente,

con el compa de junto o contigo mismo.

Las metas eran las ocho columnas, el cintillo o la

primera plana donde cayera.

Las experiencias se ventilaban en la taberna. Un

toma y daca amable o brutal. Lo peor no era el ingenio

o la dialéctica sino los sarcasmos y acaso los albures.

A veces el duelo terminaba a golpes. Había un consejo

atroz. Si alguien había perdido una nota informativa

por descuido o en la máquina al enfocarla mal, no era

extraño que alguien le dijera ¿por qué no te suicidas?

Época en la cual las redacciones estaban

compuestas por destripados de universidades. La

carrera de periodismo se pondría de moda sexenios

después. Destripados propensos al alcoholismo. Con

este detalle: si uno lograba la de ocho o el cintillo, el

jefe de información te endilgaba por ese mismo hecho

cualquiera de las guardias. Había una demoledora, “La

caballona”, de dos a seis a.m. Cuando le preguntaron

las razones de la saña contestó que era para que el

éxito no se te subiera a la cabeza.

Muchos de esos reporteros fundamos el diario en

arca de Noé 81


el cual conocí a David Martín del Campo. Él la pidió de

fotógrafo y, como ya había publicado una novela, se la

dieron de reportero. Fui su jefe pero en tanto aspirante

a narrador lo procuré y parrandeamos juntos. Alguna

vez un compa que se sentaba a su lado le criticó sañudo

las novelas. Sería mejor no publicar nada, le dijo.

También contaba que al verlo güerito y bien vestido la

gente intentaba abusar de él o estafarlo.

Años después organizó una comida en La Bodega

un restaurante del DF. Cada semana alguien escribía una

crónica de la reunión y esos bodegueros escribieron a

once manos la novela El hombre equivocado (Mortiz,

1988), en la que me dieron chance.

Sólo estoy agradecido con David. Lo cual no quita

que al reencontrarnos intercambiemos sarcasmos en

buena onda, evocando los buenos tiempos.

Los Cacasenos

En efecto he acuñado media docena de frases, Juan

José Flores Nava. El Rayo Macoy tenía decenas. Sirven

para los diálogos de un cuento o novela. El defecto

profesional de un reportero es acreditarlas, por escrito

o de manera oral. Por respeto, porque los ladrones son

repugnantes y debido a las denuncias de plagio. Mejor

perfeccionista que Cacaseno.

Ésa de “ahora reporteo la vida” es mía. De mi

inspiración, je je. Casi me voy de espaldas cuando

alguien escribió que él hacía lo mismo tras escuchársela

a Fernando Benítez (FB). Con este maestro coincidimos

en Unomásuno y en un anteproyecto de diario. Nunca

le escuché nada semejante. Incluso el Cacaseno

aludido tiene escasas horas de vuelo como reportero.

Si mis encuentros con Benítez hubieran sido continuos

nada extrañaría que el subconsciente me hiciera la

mala jugada de terminar suponiéndola mía. Habérsela

endilgado a FB es trivial. Me queda claro que aquel

cuate no es reportero. Quizá FB hubiera rechazado

la acreditación. Como periodista reclamó premios de

reportaje y de artículo, no de simple reportero.

Esa clase de frases surgen sobre la marcha. Aunque

terminen de frases hechas con los años. Veré si Cacaseno

le halla padrastro a la que redondeaste y mencionas en

la entrevista y que sintetiza la diferencia entre narrativa

y periodismo, pregunta recurrente de los colegas de

cultura: “Escribir novela y cuento es reportear la vida.

Ser periodista es reportear las fuentes”.

Incluso fíjate que utilicé el título de dos columnas:

“¡En esta esquina...!” para el Diario de México dirigido

por Jorge Villa Alcalá, ya fallecido y “La vida en rojo”

para las páginas de René Avilés Fabila en Excélsior.

Bueno pues se las fusilaron. Cuando alguien me pasó

el dato sugirió que las registrara en derechos de autor,

y contesté con una frase de Carlo Coccioli: “Prefiero

que me corten un dedo a hacer un trámite burocrático”.

Tampoco presumo de ingenioso porque han cambiado

la mayoría de los títulos de mis mamotretos.

A manera de ejercicio utilicé seudónimos como

nombres de personajes. Cacaseno II me pidió uno.

Prestado, le dije. No, regálamelo. Pos ai’tá, le dije.

Me arrepentí porque escribía de la patada. Puedo

revelarte el seudónimo: Cuauhtémoc del Valle. Total,

Cacaseno II nunca firmó nada con su nombre. No volveré

a hacerlo. Saludos, Juan José. La entrevista te quedó

de puta madre... Esos recuadros distinguen las páginas

del maestro Roura.

marcoaureliocarballo.blogspot. com

82 El Búho


Carlos Bracho

TRANCO I

La envidia corroe a tod@s los integrantes de este

siete veces H. Consejo Editorial, sí, el maestro

Bracho, al leer su crónica española, nos ha dejado

con el paladar esperando las gotas supremas de un

tinto de la Rioja, y nuestras bocas agua se hicieron

pues ese banquete que nuestro escritor disfrutó

con un gusto enorme ya lo quisiéramos para un

día de fiesta, y luego codearse con coreógrafos, con

productores, con chefs, con pianistas, con coleccionistas

y con amigos que dan la camisa por uno, eso

mismo es lo que nos hace arder de envidia. Bueno,

quizá el próximo año nos atrevamos a pegarnos

con el maestro Bracho y que él nos presente como

lo que somos en este nuestro Búho, también amigos

enteros, y que retamos a duelo de espadas en el

Parque del Retiro a quien se atreva a ofenderlos. De

veras. Bueno, pero aquí va lo enviado a esta redacción

por el ínclito maestro Carlos Bracho. Leamos:

Leoncio tenía una pequeña lágrima en sus ojos.

Había recordado el accidente en el que tiempo atrás

un caro amigo suyo había sufrido graves heridas

que lo dejaron en condiciones lamentables. Pero

luego -la vida sigue, dijo airoso- tomó un trago de un tinto y se repuso

y Leoncio -amigo del Barón de Gerstenmaier- y amigo de todos nosotros

los que charlábamos y componíamos este mundo desgraciado, se

Lourdes Domínguez

arca de Noé 83


epuso, digo y entró de lleno a la amena discusión: Alberto

Portillo, coreógrafo de fama, Fernando García de la Vega

que produjo, por muchos años, famosos programas de tv, su

esposa Michelle que tiene como hobby el crear, hacer, construir

casas en miniatura, casas que son un portento manual

y cuyas obras merecen un lugar en un Museo, y el chef

toledano Manuel Huerta, cuya esposa la pianista y amiga

nuestra doña Victoria, que al final de aquella memorable

comida -comelitón tremendo- tocó para todos la música

de siempre, la de bailar, la de charlar, la de escuchar, la de

pensar en la inmortalidad del cangrejo; y claro, presente con

su voz y su altura el Barón de Gerstenmaier, cuya colección

de pintura Flamenca se exhibe en Europa con éxito sin igual,

y una parte de este acervo del Barón estará presentándose

en la ciudad de Lima, Perú desde el mes de octubre, y claro,

mi esposa María Luisa, que charló y charló con todos y cada

uno de los comensales sobre todos los temas que brotaban

de esa reunión. Y honor a quien honor merece, la comida

fue preparada por Victoria, y yo, especialmente, desde aquí

le agradezco la atención de preparar platillos que no contengan

gluten -soy celiaco- y que el postre fue realizado por

Michelle y para qué decir de las bondades de ese postre a

la francesa. Pero bueno, ustedes, lectoras insumisas, pedirán

a gritos, ya, que les diga cuales fueron estos manjares

españoles que hicieron de aquella tarde una tarde plena,

rotunda y digna de guardarse en el interminable bolso del

recuerdo. Va: Se empezó con un chorizo artesano del centro

de Castilla. Y había cigalas y gambas y unas sardinas en

escabeche que echaban lumbre de ricas y sabrosas; había

también en aquella sesión pantagruélica, un plato con pulpo

estilo feria, sí, un platillo típico de la tierra gallega. En otros

platos había pimientos del piquillo y chipirones rellenos a

la tinta de calamar, y la cosa no terminaba allí, no, seguía

el banquete alucinante: Cabrito asado al estilo de Manolo,

pues su origen es Toledano. Este cabrito hizo que nuestros

dedos fueran chupados como si fueran paletas de infante

hambriento. Victoria y Manolo -y claro, el que Michelle

había preparado- pusieron de postre un platón con fruta

tropical, piña en rodajas, uvas de los viñedos de Leoncio

y del Barón, uvas que parecían fruto salido del Jardín del

Edén, uvas que no quiso probar, ni con todas las amenazas

que encierra el Infierno de Dante, doña Ana María, cuya hermana

fue una gran escritora: Carmen Martín Gaute; claro,

en la mesa no faltó el vino tinto de la Rioja, y los blancos

como el Ribeiro que llenaban las copas que se vaciaban

con inusitada rapidez. Bueno y también nos guiñaban y nos

hacían señales y nos hacían unos ojitos pispiretos las bolas

de helado de limón y de chocolate, y para acompañar estas

delicias culinarias Victoria fue a la cava y trajo una botella

reluciente de Pedro Ximénez. Así pues, ya se podrán imaginar,

lectoras no pripanistas que aquella tarde y parte de la

noche, transcurrió como un tiempo sacado al firmamento y

al crepúsculo y que las charlas no decayeron ni un instante,

y menos, mucho menos cuando se tocó el tema obligado

de la política. Quiero decirles a ustedes lectoras villistas,

que todos los políticos, los de España y los de México,

salieron reprobados, se les pusieron los adjetivos más rudos

que Cervantes pudo haber inventado y yo, por un mero

pudor republicano y por vergüenza, no puedo reproducir

en estas líneas. Sí, no dejamos títere con cabeza, diputados

y presidentes, senadores y concejales, ediles y ministros

fueron pasados por el cuchillo de la crítica. Todos deben

estar adoloridos de las nalgas pues nuestros dardos fueron

enviados a esa zona. No se salvó uno solo. Todos merecieron

el paredón de la ignominia y el desprecio ciudadano. Sí,

creo que se lo merecen. Y bueno, ya desde este día, empiezo

a llenar el cochinito con monedas para juntar los morlacos

suficientes y poder cruzar el charco y llegar otra vez con

estos amigos verdaderos, con estas amigas de las que hay

pocas en el mundo. De verdad.

Vale Abur.

www.carlosbracho.com

84 El Búho


Jorge Herrera Velasco

No sé tú, pero yo estoy harto de

escuchar la propaganda que

se hace por la radio alabando

los logros del presidente de la República, de

las cámaras legislativas, de las instituciones

gubernamentales y de los partidos políticos.

Se repite hasta el hastío “gracias al

gobierno del presidente de la república… ” y

aquí agrégale una variada sarta de beneficios

otorgados “graciosamente” al pueblo. ¿No

son esos beneficios logrados (y hay que reconocer

que sí hubo) los objetivos por el que

se “contrata” un presidente? ¿No es parte

de sus funciones hacer que se logren? ¿Por

qué se insiste en que el gobierno es del presidente? ¿Hay algún

gobierno del primer ministro? ¿El gobierno es solamente del presidente?

¿A él hay que agradecerle su generosidad? Quizá hay que

reconocer que existe, al menos en algunas zonas, un gobierno

de facto” manejado por la delincuencia organizada (y esto, si se

me permite la palabra, es un “antilogro”)

Y qué decir de los legisladores “que están trabajando arduamente

para proteger a sus ¿representados?”. Que la ley del primer

empleo, que las multimentadas reformas, que el combate

a la pobreza, etcétera. Y de los partidos políticos, en particular

el PRI, que ha buscado a instituciones académicas y políticos

Philip Bragar

arca de Noé 85


prominentes de otros países para reforzar la idea de

la legitimidad de los procesos electorales en nuestro

país, ¿acaso con las opiniones de esos extranjeros se

dictamina la legalidad de las pasadas elecciones?

Todos ellos parecen buscar su legitimidad mediante

la insistente y manipuladora propaganda de su

maravilloso desempeño. Es muy sabio el refrán “alabanza

en boca propia es vituperio” y, a mi parecer, es

la respuesta que obtienen por sus autoelogios.

Creo que el tiempo del que dispone el gobierno

en los medios de comunicación debe utilizarse sólo

para difundir la información que sirva para enterar

al pueblo de las medidas que se estén tomando para

su beneficio; para que conozca sus derechos y pueda

reclamarlos oportunamente y para hacerlo consciente

de las obligaciones que debe cumplir en tiempo

y forma. Desde luego que bajo este criterio hay que

difundir las campañas para proteger la salud de la

población, hay que dar a conocer los instrumentos

de apoyo que se vayan a proporcionar a los distintos

segmentos de la población, hay que avisar oportunamente

de las medidas de protección civil, sobre todo

en casos de emergencia, y otras cosas de verdadero

interés para el pueblo.

Parecería que el presidente, los legisladores, los

altos funcionarios, los dirigentes de los partidos políticos

no se satisfacen sólo con sus remuneraciones

económicas (¿las considerarán escasas?) y requieren

de un amplio reconocimiento de sus logros para

sentir que su labor es apreciada cabalmente; sólo así

me explico que exista esta propaganda que suplica

aplausos.

86 El Búho

Mario Zarza

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