La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

La gente comenzó a llegar cerca de las 7 de la tarde. La primera en llegar fue la tía Pilar,

increíblemente acompañada por sus dos hijos, los primos de Miguel. El mayor se llamaba Francisco,

de 23 años de edad; y el menor, de 19 años, Fernando. Una media hora después llegó la tía Ana,

con su esposo José y su hija de 17 años, llamada Luisa.

Miguel estaba ansioso, no había visto a sus familiares en mucho tiempo, comportándose

torpemente frente a ellos, como si tratara con unos extraños recién conocidos. Su abuela se

demoraba en regresar a casa y no le preocupaba, estaba acompañada por Imh, sólo estaba

intrigado por todo el tiempo que logró alejar a la anciana de su hogar, era una gran hazaña para su

improvisada intervención en el cumpleaños.

Un poco antes de que fueran las 8 de la noche, Miguel recibió una campanada mental, señal de

que Imh quería comunicarse con él. Ellas estaban cerca de la puerta de entrada. Miguel se

abalanzó sobre el interruptor para apagar la iluminación y pidió a todos que guardaran silencio. La

puerta de entrada se abrió, mostrando la silueta de la anciana acompañada por otra sombra,

iluminadas desde atrás por las luces callejeras. Antes de que Mirta encendiera la luz, la gente

presente gritó para sorprenderla.

- ¡Sorpresa! – gritaron todos al unísono, encendiendo las luces del hogar.

- ¿Una fiesta sorpresa? ¡Qué lindo! Muchas gracias a todos – respondió Mirta a sus

inesperados invitados. Por eso me sacaste de la casa, Imh.

- Miguel, si te preguntan mi nombre, diles que me llamo Imhanuelle – susurró mentalmente

Imh al joven.

- Menos mal que recordaste decirme eso, se me había olvidado preguntarte antes. Por

cierto, bonito nombre – respondió Miguel, de igual manera que la muchacha.

Miguel se acercó a su abuela, abrazándola cariñosamente con un solo brazo, mientras que con el

otro le entregaba un presente comprado con el dinero que ahorró. Mirta saludó a todos los

visitantes, intercambiando palabras con cada uno, dedicándoles un tiempo más a sus otros nietos,

que no veía casi nunca. Imh se aproximó a Miguel, mostrándole la ropa que había comprado

recién, excusa con la cual sacó a la anciana de su casa.

- Excelente excusa para sacar de paseo a mi abuela, le gusta caminar por ahí. Veo que te

compraste mucha ropa, Imh – dijo Miguel, al ver cómo estaba vestida la muchacha.

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