La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

- Si bien el nombre científico es un tanto enredado, por lo cual no lo mencionaré, su

nombre tentativo es Iossiminazol – respondió Rivenger, con voz calmada.

- Siguiente pregunta…

Antes de que la segunda pregunta fuera planteada por Panettiere, Miguel giró su cabeza para

mirar a Imh, pero su mirada fue evitada adrede por la muchacha, entendiendo el significado de la

mirada del muchacho, quien apagó la computadora para hablar con la muchacha.

- Supongo que el nombre también lo sugeriste – dijo Miguel, crispando a la muchacha,

quien intentaba huir de la escena del crimen.

- Bueno, me gusta dejar mi firma en las cosas que hago – respondió Imh, relativizando la

situación.

- Está bien, no te estoy juzgando. Es que me recuerda cuando hiciste el programa de la

computadora…

- Es lo mismo. No sé si te percataste, pero el nombre es Ioss-im-inazol, es mi nombre y el de

mi planeta.

- ¡Oh! No me había dado cuenta, pensé que solo era Ioss – dijo Miguel, notando el nombre

de la muchacha en medio de todo.

- El plan está a punto de terminar, esperemos que las acciones que compramos suban

pronto de precio.

- Hasta ahora todo se ha cumplido, ¿estás segura que una de tus habilidades no es ver el

futuro?

- No, eso no es posible. Sin embargo, puedes extrapolar los hechos y hacer una estimación

cercana a la realidad, ver las variables trabajando todas en conjunto.

- ¿Causa y efecto? – preguntó Miguel, entendiendo hacia donde dirigía la muchacha.

- Exacto. Y esta estimación ha sido más que acertada hasta ahora, sólo debemos esperar a

que el dinero llegue a nosotros.

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