La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

Miguel apretó la granada con todas sus fuerzas, precipitándose al piso por un tropiezo que

terminó con su carrera. Antes de hacer contacto con el suelo, en menos de un segundo, el

artefacto detonó en la extremidad del muchacho, destruyéndola completamente. La explosión

lanzó esquirlas en diferentes direcciones, hiriendo también a algunos de los soldados

inconscientes, de forma leve.

Waterstone reaccionó después de la explosión, dirigiendo su mirada en dirección a su nieto, quien

se estaba incorporando del lugar en que reposaba. Imh corrió a ayudar a su amigo, cortando

completamente los impulsos nerviosos asociados a la herida, desvaneciendo el dolor de la

extremidad destrozada. En ese mismo momento, todos los soldados que luchaban por abrir la

cúpula metálica llegaron al lugar de la batalla, desenfundando sus armas, apuntando a los jóvenes

invasores, dispuestos a dispararles si las órdenes del comandante Waterstone eran esas.

- ¡No, no disparen, debo revisar a Miguel! – gritó Imh en inglés, sorprendiendo al

traumatizado muchacho y a los soldados que les apuntaban con sus armas.

- ¿Sabes hablar inglés?, ¿desde cuándo? – preguntó Miguel, sin dolor alguno por la rápida

reacción de Imh, sintiéndose engañado.

- ¿Te preocupas por eso momentos después de perder una mano y estar desangrándote? –

preguntó Imh a Miguel, mientras agarraba la extremidad desgarrada, comprimiéndola.

- ¡No disparen, no abran fuego, pero no dejen de apuntarles! – mandó Waterstone,

tomando nuevamente el mando de la situación.

- ¡Debo detener su hemorragia, sacaré una botella con un compuesto que tengo en mi

espalda, no estoy armada, no malinterpreten mis movimientos! – exclamó Imh, sacando la

botella con gel carbono-proteico con lentos y pausados movimientos, mostrando el

recipiente a los soldados y al comandante.

- Y sigues hablando en inglés, me hiciste pasar vergüenzas para reírte de mí, ¿cierto…? No

me duele nada, pero me está dando frío, Imh – comunicó Miguel, mientras la muchacha

trataba la hemorragia con el gel, deteniendo el profuso sangrado, cicatrizándola

artificialmente en segundos.

- ¡Idiota! Eso no es importante, no hablé antes en inglés para que pudieras practicar lo que

te enseñaron en la universidad. Aprendí el idioma paralelamente al español, cuando

decodifique los programas de tu computadora. Déjame revisar tu tobillo, con la caída se te

dislocó – susurró Imh en español, golpeando suavemente la cabeza del muchacho con el

puño cerrado.

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