La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

- No todo es genes en la vida, Miguel. No en la Tierra ni en Ioss.

Imh se quedó con Miguel, cuidando sus heridas, comenzando las reparaciones del muñón del

muchacho, mientras recuperaba los kozou de las botellas de gel carbono-proteico derramadas y

buscaba la neurona de Tofalos-Smith, quien hace rato había salido de su escondite para ir a

enfrentar a la muchacha personalmente, deteniéndose al ver que nadie hacía nada contra los

invasores. Neilaress se aproximó a Waterstone, sentándose al lado de este, iniciando una

conversación en el idioma del militar.

- Buenos días, señor. Según los conocimientos que recién adquirí de mi compañera, usted

es un militar, ¿cierto? Mi nombre es Neilaress – dijo el joven extraterrestre, extendiendo

la mano al comandante.

- Buenos días, muchacho. Mi nombre es John Waterstone, el comandante de esta base.

¿Cómo puedes aprender un idioma completo tan fácilmente? – preguntó el viejo,

respondiendo al saludo de Neilaress.

- No es mérito mío. Imh estuvo todos estos meses libre, en un país llamado Chile. Allí

conoció al joven Miguel, quien le ayudó a llegar hasta acá. Primero aprendió el idioma

español, luego –mientras aprendía el lenguaje de las computadoras– aprendió el inglés.

Ahora, hace pocos minutos, me entregó toda la información que recabó estos últimos

meses.

- ¿Vía inalámbrica, con esa bola metálica en tu cabeza? – preguntó el comandante, uniendo

los cabos sueltos, entendiendo todo ahora.

- Sí, los llamamos kozou, y no es una bola metálica, son nano-maquinas. Se deben haber

aglomerado en el cerebro de Kreneo cuando le hicieron la autopsia, generalmente

trabajan paralela y sinérgicamente con nuestro sistema nervioso central.

- ¿Cómo te enteraste de eso?

- Era obvio. Imh me contó que utilizaron su esqueleto como base para el ciborg.

- Así fue, perdón por eso – dijo Waterstone, en modo de disculpa, mirando el cuerpo del

RBS decapitado.

- No se preocupe, no sentimos eso como una profanación de algo. De hecho, nuestros

cuerpos muertos son reciclados para crear otros nuevos. Kreneo volverá a vivir.

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