La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

- Si el espíritu es jovial, el cuerpo pasa a ser un accesorio – dijo Mirta, dejando ver su bíceps

derecho, orgullosa de tener fuerza aún.

- Kreneo… Recuerdo que lo vi en la nave, sentado detrás de mí; perdón, de ti. ¿Por qué los

kozou son más avanzados?

- Porque son maquinaria con tareas específicas. Tenemos kozou que se quedan

permanentemente en nuestro cerebro, realizando tareas de cálculo, almacenamiento,

interpretación, control de estímulos y sentidos, entre otras. Otros vigilan el correcto

funcionamiento del cuerpo, recibiendo órdenes directas del usuario, también

monitoreando los cambios producidos por el ambiente exterior.

- Y el interior también, ¿cierto? Vi como reaccionabas ante esas frutas venenosas que

comiste, ¿ya no te dañan o sí?

- No pueden dañarme ahora. El control que me dan los kozou permite adaptarme en el

interior y el exterior. No intentes probar venenos para adaptarte de forma independiente,

no tienes control sobre esas máquinas, nadie más que yo puede dirigirlas.

- No se te escapa ninguna al parecer. No alcancé a terminar de formular el pensamiento y

me estabas advirtiendo de no hacerlo.

- Bueno, bastante charla introductoria. Ya sabes mi situación, así que se la contaré a la

señora Mirta.

Imh le narró a la anciana la forma en que llegó a la Tierra, de sus compañeros perdidos y de la

necesidad de encontrar su nave, no ahondando en detalles sobre su visita a otros planetas. Mirta

comprendió la situación de la joven, lamentándose de la forma en que se accidentó, quizás

perdiendo a dos camaradas de viaje.

- Es por eso que necesito su ayuda – finalizó Imh, cerrando su relato.

- Si bien estoy muy agradecida por lo que hiciste por mi nieto, y espero que el también, no

sé de qué manera podemos ayudarte.

- Bueno, mi nave estaba resguardada en el lugar frente a la consulta del psicólogo que

atendió a Miguel ese día.

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