La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

Código malicioso

Neilaress trabajaba sin descanso desde hace una semana, encontrando por fin la solución a su

problema. Finalmente había comprendido la forma de trabajo de la supercomputadora militar,

pudiendo acceder a sus archivos secretos donde se veía la nave extraterrestre siniestrada y a

Kreneo muerto, mas no veía por ningún lado a Imh. ¿Acaso era posible que cayera lejos del

accidente, salvándose de ser capturada por estas tropas? No lo sabía con certeza, esperaba que

estuviera libre y sana.

Con mayor razón debía comunicarse con el exterior, debía hallar a su compañera. Logró programar

un pequeño código auto-replicante, capaz de distribuirse entre distintos dispositivos, copiándose

en cada uno de ellos. Cada copia guardaba un registro numérico del tipo (n+1), sirviendo de guía a

quien las siguiera, como si fueran migas de pan electrónicas dejadas en la carretera virtual. La

copia inicial se encontraba en el servidor de la ex base de sonora, adjuntándose en diversa

información saliente del complejo militar a través de satélites militares, expandiéndose a otros

artefactos que encontró en su camino.

Cada código reposaba entremedio del sistema operativo de todo aparato infectado, sin afectar su

funcionamiento, pasando inadvertido. El contagio se propagó a otros continentes, llegando a

través de las conexiones de internet, incluso corrompiendo a las fábricas de computadoras, que

comenzaron a fabricar nuevas máquinas infectadas, antes de su uso público.

Las silenciosas infecciones crecieron exponencialmente, creando un gran mapa que guiaba a quien

siguiera la pista hasta su creador, Neilaress, independiente del punto de inicio que se tomara. El

extraterrestre dejó trabajar a su creación unos días, esperando su masificación antes de su

activación, lo que se produciría con una señal gráfica en las pantallas de los dispositivos infectados.

Repentinamente, en las pantallas de computadoras, celulares, tablets y otros dispositivos

electrónicos, apareció en una de sus esquinas la imagen de una piedra parecida a un ámbar, con

una flamante llama de fuego en su interior. Para algunas personas pasó de forma inadvertida, pero

para otros no. La incertidumbre mundial comenzó, generándose diversas hipótesis y discusiones

sobre el tema. Nadie sabía cómo eliminar aquella imagen, nadie sabía dónde se alojaba, no había

antivirus que lo reconociera. La seguridad informática fue vulnerada de una forma nunca antes

vista a nivel mundial y nadie sabía su razón.

La misma incertidumbre reinaba en la ex base de Sonora, cuando se advirtió sobre una señal

inalámbrica desconocida que interactuaba con las computadoras del recinto.

- ¡Comandante Waterstone! Hemos encontrado una señal inalámbrica proveniente de la

celda de reclusión del ente extraterrestre. Puede tener que ver con la extraña imagen que

apareció en todos los aparatos electrónicos a nivel mundial hace dos días, incluyéndonos

entre los aparatos infectados.

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