09.10.2014 Visualizaciones

Revista Conversaciones Pedagógicas 07 - UCO

Revista Conversaciones Pedagógicas 07 - UCO

Revista Conversaciones Pedagógicas 07 - UCO

SHOW MORE
SHOW LESS

¡Convierta sus PDFs en revista en línea y aumente sus ingresos!

Optimice sus revistas en línea para SEO, use backlinks potentes y contenido multimedia para aumentar su visibilidad y ventas.

Universidad Católica de Oriente Facultad de Educación No. 7 Julio de 2009 ISSN 1909-3322


UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE<br />

FACULTAD DE EDUCACIÓN


CARÁTULA:<br />

ILUSTRACIONES:<br />

Argiro Quinchía Ortiz, egresado de la Facultad de Educación<br />

arqo1974@gmail.com<br />

Estas son algunas cualidades de la calidad educativa, puestas sobre<br />

un puente que significa la posibilidad, el camino, y un recorrido ya<br />

hecho y que falta por hacer, pues la calidad es un proceso permanente;<br />

no tiene fin. Sobre el puente, personajes que representan a todos y<br />

todas los implicados en el cuento de la calidad, los incluidos. Estos<br />

personajes van haciendo un recorrido, y pasarán por el arco del<br />

triunfo de Constantino en busca del ideal, el gran ideal de la calidad<br />

educativa. Este gran puente, es decir, el camino, está soportado por<br />

hombres y mujeres que son la columna vertebral de todo esto.<br />

Fotografías suministradas por Argiro Quinchía Ortiz<br />

E-mail: arqo1974@gmail.com


UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE - FACULTAD DE EDUCACIÓN • N.° 7 • 2009<br />

Órgano de divulgación y generador de conversaciones con y entre educadores e investigadores,<br />

y de la producción intelectual educativa y pedagógica<br />

CANCILLER<br />

Monseñor Ricardo Tobón Restrepo<br />

RECTOR<br />

Monseñor Iván Cadavid Ospina<br />

DECANO FACULTAD DE EDUCACIÓN<br />

Guillermo León Gómez Zuluaga<br />

COORDINACIÓN GENERAL<br />

Sara Nieto López<br />

Carmen Tulia Cano Álvarez<br />

Agustín García Monsalve<br />

COMITÉ EDITORIAL<br />

Pbro. Luis Argemiro García Monsalve<br />

Queipo Timaná Velásquez<br />

Jhon Jairo Serna Sánchez<br />

Elkin Alonso Ríos Osorio<br />

Juan Mauricio Arias Giraldo<br />

COMITÉ CIENTÍFICO<br />

Mario Sequeda Osorio<br />

Javier Ignacio Molina Palacio<br />

Pbro. Sergio Augusto Botero Duque<br />

Pbro. Raúl Ramírez Valencia<br />

Pedro Elías Rentería Rodríguez<br />

Guillermo Gómez Zuluaga<br />

Aleida Salazar Garzón<br />

Gilberto Zuluaga Zuluaga<br />

Lillyam Bustamante de Zuluaga<br />

Gloria Luz Toro Ángel<br />

TRADUCCIONES AL INGLÉS<br />

Albeiro Monsalve Marín<br />

CORRECTOR DE ESTILO<br />

Juan Carlos Márquez Valderrama


REVISTA SEMESTRAL<br />

ISSN: 1909-3322<br />

Edita: Facultad de Educación de la Universidad Católica de Oriente<br />

Apartado Aéreo 008 Rionegro-Antioquia<br />

www.uco.edu.co/pedagogicas. E-mail: pedagogicas@uco.edu.co<br />

CANJE<br />

Biblioteca Universidad Católica de Oriente<br />

E-mail: biblioteca@uco.edu.co<br />

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN<br />

Divegraficas Ltda.<br />

PBX: 511 76 16<br />

El contenido de los artículos es<br />

responsabilidad exclusiva de los autores


Contenido<br />

EDITORIAL<br />

• ¿Calidad de la educación o educación para la calidad? 7<br />

CONVERSACIONES PEDAGÓGICAS<br />

• Conversatorio<br />

Calidad de la educación, entre la normatividad, el<br />

contexto y la pedagogía 13<br />

Guillermo León Gómez Zuluaga<br />

Geovanny Orozco Arbeláez<br />

Javier Humberto Arroyave Espinal<br />

DESDE LAS FACULTADES<br />

• La calidad no es el problema de la educación 37<br />

Rodrigo Jaramillo Roldán<br />

• Los mapas mentales como estrategia para potenciar el<br />

aprendizaje significativo 47<br />

Mario Zuluaga Tobón<br />

• La interculturalidad: una posibilidad para la cultura<br />

de los derechos humanos 61<br />

Jhon Jairo Serna Sánchez<br />

DESDE LA INVESTIGACIÓN<br />

• Training students in L2 reading skills produces better L1<br />

understanding in written texts 75<br />

Juan Carlos González Sánchez


Contenido<br />

DESDE LAS NORMALES<br />

• Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo.<br />

Viviendo en el reto del cambio 87<br />

Gildardo Castaño Duque<br />

DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS<br />

• Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía<br />

y didáctica de la filosofía 103<br />

Marta Cecilia Castaño Sánchez<br />

DESDE LA RED<br />

• La reforma esperada: una educación para<br />

todos y cada uno de ellos 111<br />

Roberto Barrientos Mollo<br />

NOS ESCRIBEN<br />

• Comentario Artículo José Carlos Libaneo-Edición <strong>Revista</strong> N.° 6 133<br />

• Comentario Poesía de Carlos Otero-Edición <strong>Revista</strong> N.° 6 135<br />

6 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Editorial<br />

¿Calidad de la educacion o educacion<br />

para la calidad?<br />

El reconocimiento de la calidad, decía José Joaquín Brunner, es similar al<br />

reconocimiento de la belleza. No podemos definir fácilmente lo que es bello,<br />

pero podemos reconocerlo allí donde está.<br />

En el contexto de una sociedad globalizada y en constante movimiento e inundada por las acreditaciones,<br />

aparece el término calidad como la solución de todos los males. Y en esta sociedad, el lenguaje educativo<br />

no está a salvo de las terminologías, acuñadas más por el discurso político, por los gobernantes y el sector<br />

empresarial, por el contrario, suele ser presa de las mismas. Por eso, no se tiene ninguna dificultad en trasladar<br />

a la esfera educativa nociones de la economía sin previa adaptación y contextualización, pudiendo<br />

derivar, como es el caso de la “calidad”, en la mercantilización de la educación, puesta en manos de intereses<br />

económicos muy alejados de la realidad de un sistema educativo público. En esta edición se pretende<br />

poner sobre la mesa la discusión de si lo que se desea es la calidad de la educación o una educación para<br />

la calidad. Buscar, en fin, los intereses que se esconden tras la tan utilizada “calidad”, que no es algo que se<br />

acabe de descubrir, sino que es inherente a toda actividad educadora.<br />

Como se sugería al inicio, el término calidad ha ganado un espacio en todos los sectores de la sociedad, y<br />

ha sido utilizado a su vez para relacionarlo con cualquier sustantivo susceptible de llevar un adjetivo. Sin<br />

embargo, cabe preguntarnos si no será necesario, de acuerdo al ámbito en el que nos movamos, saber a<br />

qué nos referimos cuando hablamos de calidad. Por tanto, es menester contextualizarnos cuando hablamos<br />

de calidad en el ámbito educativo. Al indagar sobre el origen de la palabra calidad, vemos que procede<br />

del latín qualitas, que tiene la misma raíz de la palabra “cualidad” (qualitatis). Se puede apreciar, entonces,<br />

que son las cualidades las que llegan a determinar la calidad del sustantivo al que nos referimos.<br />

Si trasladamos el término calidad al ámbito educativo, podemos afirmar que el significado que se le asigne<br />

al término calidad de la educación vendrá dado por los diferentes conceptos que existan de educación y<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

7


Editorial<br />

del contexto del que parta cada cual a la hora de<br />

interpretarla. Igualmente, si hablamos de “calidad<br />

de la educación” hemos de pensar también cuál es<br />

el tipo de sociedad que deseamos y que queremos<br />

legar a nuestras generaciones.<br />

Una “educación para la calidad”, en cambio, tiene<br />

como fin último la calidad vista desde fuera de la<br />

educación y al servicio de los valores económicos<br />

y empresariales, y está contrapuesta a una educación<br />

de calidad. El término “educación de calidad”<br />

ha sido más una reflexión misma de la educación,<br />

entendiendo que la educación ha de llevar implícita<br />

la calidad para que sea educación. Recordemos<br />

que educar es acercarle el mundo a otra persona,<br />

y que en dicho acercamiento suceden una serie de<br />

variables fundamentales como conocimiento, cultura,<br />

contextualización, pedagogía, didáctica… Es<br />

decir, que una educación de calidad lleva implícita<br />

la relación entre enseñanza, aprendizaje y apropiación<br />

crítica.<br />

No podríamos dejar a un lado nuestra perspectiva<br />

de una educación cristiana de calidad 1 . Además de<br />

los elementos que hemos ofrecido, una educación<br />

cristiana de calidad es aquella en la que el desarrollo<br />

del pensamiento, la conciencia crítica, el ejercicio<br />

responsable de la libertad, el sentido de fraternidad,<br />

y el clamor de los pobres y excluidos penetran<br />

la mentalidad, las estructuras y el ambiente de una<br />

institución cristiana para que, desde esta perspectiva,<br />

cada uno de los miembros de la comunidad<br />

educativa construya el proyecto personal que ha<br />

de dar sentido a su vida y oriente su acción hacia<br />

la transformación de la sociedad, según los valores<br />

del Evangelio.<br />

De acuerdo a este postulado, se evidencia que la<br />

calidad es una exigencia inherente al propio proceso<br />

educativo. La educación, o es de calidad o no es<br />

educación. Igualmente, la calidad educativa afecta<br />

las relaciones interpersonales, propias de toda educación<br />

auténtica. En consecuencia, la calidad debe<br />

fundamentar las relaciones educador-educando,<br />

educador-educador, educando-educando, educador-familia<br />

y familia-educador.<br />

Desde nuestra visión cristiana, la calidad educativa<br />

debe hundir sus raíces en la educación familiar. De<br />

ahí que la educación impartida en los centros, para<br />

que sea de calidad, reclama que el clima educativo<br />

de la familia se fundamente en el amor, la aceptación,<br />

la estabilidad y la ejemplaridad de los padres.<br />

La educación cristiana, fiel al compromiso por<br />

la calidad, debe inspirarse en los principios del<br />

Evangelio. Son rasgos específicos de la educación<br />

cristiana de calidad, entre otros, la “hospitalidad”,<br />

como capacidad de acogida, sobre todo a los más<br />

pobres; la “contemplación”, como actitud mística<br />

ante la realidad; el “silencio”, como disposición de<br />

escucha y apertura a la “llamada”, y el “ágape”, como<br />

capacidad de amar y de servir a los demás.<br />

La educación cristiana de calidad apunta a la realización<br />

plena y equilibrada de la persona. Debe<br />

contemplar, pues, todas sus dimensiones, entre<br />

ellas la dimensión afectivo-sexual. En consecuencia,<br />

la calidad educativa cristiana exige educar esta<br />

dimensión en clave de “positividad” y en el marco<br />

de una visión integral de la persona. Si esta realidad<br />

profunda, presente y operante del educando no se<br />

tiene en cuenta, se corre el grave riesgo de falsear,<br />

empobrecer y, en la práctica, hacer irrealizable su<br />

educación integral.<br />

No será posible la verdadera calidad educativa si no<br />

se garantiza la presencia de la formación religiosa y<br />

moral del educando en la escuela. La educación integral<br />

se fundamenta sobre el concepto de “persona<br />

integral”, y éste incluye la dimensión trascendente.<br />

Las instituciones educativas cristianas proclaman<br />

1<br />

Para estos considerandos Cf. http://www.conferenciaepiscopal.es/actividades/2002/noviembre_18.htm<br />

8 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Editorial<br />

y propugnan tal derecho, que, por otra parte, es<br />

constitucional, frente a las voces que por razones<br />

ideológicas y partidistas pretenden anularlo.<br />

La educación cristiana de calidad está condicionada<br />

por la calidad humana, espiritual y profesional<br />

del profesorado. Urge, por tanto, que el educador<br />

cristiano descubra la vocación y la misión inherentes<br />

a su condición de bautizado, y afronte su tarea<br />

educadora como expresión del amor que debe al<br />

educando. Las exigencias que esta calidad educativa<br />

conlleva para el profesor cristiano son: una clara<br />

opción preferencial por los pobres, el estudio como<br />

una condición ineludible de su formación permanente,<br />

y el testimonio de su fe en la vida pública,<br />

especialmente en el ámbito de la escuela.<br />

Desde el punto de vista de la “calidad de la educación”,<br />

podemos entender la calidad no dirigida a<br />

conseguir productos rápidamente, sino más bien<br />

encaminada a unos buenos resultados. Por tanto, el<br />

hecho de optimizar la calidad de la educación debe<br />

conducirnos hacia la mejora de los programas que<br />

cada institución educativa genere, aplique y valore,<br />

para que dicha calidad de la enseñanza cobre vida<br />

y logre ser contextualizada y puesta en práctica, de<br />

tal forma que no sea víctima de las experiencias e<br />

ideas que se desarrollan en el mundo empresarial,<br />

es decir, que se adaptan sin ser contextualizadas.<br />

En última instancia, desde la forma en que se entienda<br />

la idea de calidad, se podrá vislumbrar una<br />

institución educativa cumplidora de su misión o no.<br />

Desde este punto de vista, la calidad no debe venir<br />

dada por un conjunto de variables que estén dispuestas<br />

de forma aislada o lineal. Al contrario, será<br />

dada por una red de interrelaciones entre factores<br />

que den origen a un sistema de funcionamiento<br />

escolar, que se enmarque en un contexto determinado<br />

y dé lugar a una formación humana, cristiana<br />

e integral.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

9


Maestro Forjador de Futuro<br />

<strong>Conversaciones</strong><br />

Pedagógicas<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

11


Conversatorio<br />

Calidad de la educación, entre la normatividad,<br />

el contexto y la pedagogía<br />

Los profesores Guillermo León Gómez Zuluaga*, Geovanny Orozco Arbeláez** y Javier Humberto<br />

Arroyave Espinal*** sostuvieron una interesante conversación sobre el tema “calidad de la educación”.<br />

La conversación se realizó el 19 de abril de 2009, en el marco de la preparación del séptimo<br />

número de la <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas<br />

*<br />

Magíster en educación, Decano de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Oriente. Correo-e: ggomez@uco.edu.co<br />

**<br />

Magíster en Ingeniería, Director Académico de la Universidad San Buenaventura. Correo-e: giovani.orozco@usbmed.edu.co<br />

***<br />

Magíster en Desarrollo Educativo y Social, Jefe de Núcleo. Correo-e: javierarroyave@hotmail.com<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

13


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

Guillermo León Gómez Zuluaga (GG): Muy buenos<br />

días para todos y para todas, un saludo muy<br />

especial a los dos compañeros que me acompañan<br />

en esta sala para iniciar la conversación propuesta<br />

para el día de hoy: “Calidad de la educación, entre<br />

la normatividad, el contexto y la pedagogía”. En<br />

este quinto conversatorio, la dinámica que vamos<br />

a tener es la misma que se ha empleado en los<br />

anteriores.<br />

Geovanny y Javier se acaban de conocer, ellos fueron<br />

invitados por separado, porque el conversatorio<br />

no tiene establecido un derrotero, lo que hacemos<br />

es aprovechar la formación y la experiencia de los<br />

dos conversadores para que, en torno al tema que<br />

nos hemos convocado, se desarrolle un diálogo<br />

abierto, un diálogo académico en el que todos nos<br />

podamos enterar de algunos conceptos y manejar<br />

algunas categorías que, en este caso, tienen que<br />

ver con la calidad de la educación.<br />

Vamos a desarrollar la idea principal. Este tema de<br />

la educación nunca antes había tenido tanta validación<br />

social, como factor de desarrollo. Hoy por hoy<br />

es indiscutible que la preocupación por la calidad<br />

de la educación va en consonancia con el afán de<br />

lograr un desarrollo más humano, más integral, más<br />

equitativo y más justo, entonces lo que queremos<br />

reflexionar aquí es esa perspectiva del desarrollo<br />

alrededor de la calidad de la educación.<br />

Bien sabemos que la calidad de la educación siempre<br />

será el resultado de la inteligencia, pero por ser<br />

un concepto polisémico, vamos a dejar que nuestros<br />

dos invitados en primera instancia nos ilustren,<br />

que conversen un poco en términos generales<br />

sobre el concepto “calidad de la educación”. Con él<br />

vamos a iniciar la conversación; el papel mío consistirá<br />

en moderar la conversación y tratar de ser<br />

como un árbitro entre las posiciones teóricas que<br />

se puedan presentar.<br />

Bienvenido Geovanny, bienvenido Javier, y tiene la<br />

palabra Geovanny.<br />

Geovanny Orozco Arbeláez (GO): Buenos días,<br />

y un saludo de agradecimiento igualmente a Guillermo<br />

y a través suyo a la Universidad Católica de<br />

Oriente por esta invitación. Mi satisfacción y alegría<br />

por ver este auditorio lleno, porque de pronto se<br />

genera angustia al ver en muchas ocasiones la indiferencia<br />

de quienes estamos metidos en este tema<br />

de la educación superior en Colombia, cuando se<br />

convoca a jóvenes a reuniones y lo normal es el ausentismo,<br />

por eso me alegra muchísimo ver este auditorio<br />

lleno, y ver obviamente tantas caras jóvenes<br />

y mentes ávidas de estos encuentros. Inicialmente,<br />

de acuerdo con lo que se ha señalado, y me parece<br />

muy interesante la metodología, lo decía Guillermo<br />

ahora, que con Javier nos acabamos de conocer, y<br />

lo único que tenemos establecido es que hay tres<br />

temas, y que el primer tema es el de la calidad. Empecemos<br />

conversando entonces acerca de qué es la<br />

calidad. Cuando Javier nos planteaba eso hace un<br />

momento, yo decía que ese era un tema complicado,<br />

porque como siempre suele suceder, y ustedes<br />

que saben más que yo de pedagogía y didáctica,<br />

parto de la base de que soy un pobre ingeniero con<br />

el cerebro cuadriculado, donde siempre habrá un<br />

plano cartesiano, y en eso somos absolutamente<br />

rígidos. ¿Qué es calidad? Es una pregunta que nos<br />

hacemos muchas veces en el Ministerio y en el Consejo<br />

Nacional de Acreditación.<br />

Entonces salen las definiciones cargadas de epistemología,<br />

las definiciones cargadas de filosofía, y las<br />

definiciones cargadas —muy interesante por cierto<br />

pero incomprensible—, acerca de qué es calidad.<br />

Y entonces partiendo de la base de la mente y el<br />

raciocinio de un ingeniero, decíamos la otra vez en<br />

la sala de ingeniería del Consejo Nacional de Acreditación:<br />

“Mire, el concepto de calidad es muy sencillo,<br />

sin ponerle muchas flores y sin ponerle mucho<br />

adorno, la calidad es el grado de cercanía que tengo<br />

frente a un estándar o frente a un deseable que se<br />

quiere establecer”. Por ejemplo: un televisor es de<br />

calidad cuando ese televisor se aproxima mucho a<br />

la imagen que yo quiero de ese televisor, cuando el<br />

sonido que me produce es un sonido que se aproxi-<br />

14 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

ma muchísimo a la calidad o al<br />

nivel de sonido que yo quiero, y la<br />

tecnología, la durabilidad, la posibilidad<br />

de conseguir repuestos, la<br />

facilidad para que me lo arreglen<br />

y la baja probabilidad de que se<br />

dañe están relacionadas con la<br />

calidad. Yo establezco un punto,<br />

y con base en ese punto comparo<br />

la pregunta, y el tema bonito frente<br />

a la calidad es: ¿dónde está el<br />

estándar? Cuando a uno le dicen<br />

que ese programa académico<br />

es de calidad es porque hablan<br />

de unos estándares, y ese programa se aproxima<br />

mucho a esos estándares, pero ¿quién definió el<br />

estándar? ¿Dónde está la línea que marca la calidad<br />

de la no calidad?<br />

La segunda reflexión que quiero dejar para que Javier<br />

y Guillermo nos ayuden con ella: ¿es la calidad<br />

un punto o es una línea estática o una línea que se<br />

mueve? En mi concepto es una línea que se mueve,<br />

y por eso nunca logramos la calidad, porque cuando<br />

ya la voy a lograr ella se ha desplazado un poco<br />

más hacia allá, y llegué muy cerca y ya se ha ido un<br />

poco más allá. El rector de la Universidad de San<br />

Buenaventura, el hermano fray Miguel Ángel Builes,<br />

hablaba hace poco de la utopía, él es experto<br />

en lingüística y en idiomas, y decía que la palabra<br />

utopía viene de una palabra grecolatina que es<br />

utopos, que significa ‘no lugar’, entonces la utopía<br />

es el no lugar, y la calidad es la gran utopía. Otro<br />

buen amigo mío, el profesor Juan Ceballos de la Bolivariana,<br />

dice ¿para qué sirve la utopía?, la utopía<br />

sirve para ponernos a caminar, porque cuando me<br />

aproximo al no lugar me doy cuenta de que hay que<br />

caminar más; entonces la calidad, antes que ser un<br />

concepto estático, antes que ser un concepto fijo,<br />

es un concepto absolutamente dinámico que nos<br />

obliga a estar caminando, a estarnos moviendo.<br />

(GG): Bien. Ahora vamos con Javier. Nos está planteando<br />

ahí una invitación, el concepto de calidad<br />

“Mire, el concepto de calidad<br />

es muy sencillo, sin ponerle<br />

muchas flores y sin ponerle<br />

mucho adorno, la calidad es el<br />

grado de cercanía que tengo<br />

frente a un estándar o frente<br />

a un deseable que se quiere<br />

establecer”.<br />

es un concepto dinámico, un concepto<br />

estático, y pienso que para<br />

abordar uno de los temas, el de la<br />

normatividad, podríamos adicionar<br />

esto: la utopía será frente al<br />

contexto, y la normatividad hará<br />

la educación estática.<br />

Javier Humberto Arroyave Espinal<br />

(JA): Bien. En primer lugar,<br />

también saludar al auditorio y<br />

agradecer la oportunidad que nos<br />

brinda la Universidad y la Facultad<br />

de vivir esta experiencia, de compartir<br />

este escenario con un tema tan importante,<br />

acompañado de actores igualmente básicos para el<br />

desarrollo y la promoción del bienestar, como son<br />

los estudiantes y los docentes y toda la comunidad<br />

universitaria. En primer lugar, para tratar de responder<br />

la pregunta sobre el concepto de calidad, estoy<br />

de acuerdo con el hecho de que la calidad sea un<br />

atributo. Pienso que el doctor Geovanny tiene toda<br />

la razón cuando nos plantea el reto de pensar que<br />

siempre va a ser difícil alcanzar el último grado de<br />

la calidad, porque va a ser un concepto dinámico.<br />

Por eso, siempre estará presente en las necesidades<br />

que tengamos que evaluar, porque ese es el punto<br />

de partida de la búsqueda, no solamente de la calidad<br />

en sí, sino de la lógica de nuestra existencia, de<br />

la lógica de nuestro desempeño, de nuestros encargos,<br />

competencias y retos, porque como seres humanos<br />

venimos también a satisfacer necesidades<br />

y a cumplir requisitos, y ahí podríamos entender la<br />

calidad.<br />

Como lo define la norma, la calidad es el grado de<br />

aproximación que se tiene del cumplimiento de los<br />

requisitos que hay establecidos para la elaboración<br />

de un producto y la prestación de un servicio. Esa<br />

aproximación, entonces, es la que en alguna medida<br />

nos dice, en términos cualitativos o cuantitativos, si<br />

hay o no calidad y qué características tiene esa calidad,<br />

y en cuanto a que sea dinámica, obviamente,<br />

en la retroalimentación y sobre todo en la autoeva-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

15


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

luación, que siempre tienen que estar presentes.<br />

Cuando me pongo de cara a un punto deseado, me<br />

va a exigir que esté implementando herramientas de<br />

medición, de valoración, de examen, de seguimiento<br />

y de verificación, para poder entonces determinar<br />

ese grado de cumplimiento del requisito frente al<br />

tema de la utopía o no utopía. Pienso que el punto<br />

de partida que podríamos tomar aquí es desde<br />

la universidad, en qué términos se podría pensar,<br />

con una mirada en la necesidad de humanizar y<br />

de socializar cada vez más en este mundo en que<br />

vivimos, la posibilidad que se quiere de contribuir<br />

a la satisfacción de las necesidades de los seres humanos.<br />

Cuando a mí me preguntan, ¿usted a qué<br />

viene a la Universidad?, yo digo: pues, bueno, vengo<br />

a estudiar, a hacer una carrera, a participar en un programa.<br />

Igual, cuando me preguntan como maestro:<br />

¿usted qué busca con un currículo?, ¿qué busca con<br />

el desarrollo de una asignatura o el ejercicio profesional<br />

de una carrera? Entonces es obvio que con ese<br />

tipo de respuesta vengo a trabajar, a cumplir con el<br />

programa, a aportar al proceso de formación que se<br />

orienta desde la universidad, todo lo cual está muy<br />

relacionado; me imagino que estamos hablando de<br />

lo visionario y de la razón de ser de la universidad,<br />

y entonces en ese orden de ideas, lo que estoy es<br />

siempre buscando alcanzar algo por lo que yo diría<br />

vengo a la universidad, o soy docente porque tengo<br />

un sueño, ese sueño es la meta que tengo de alcanzar<br />

un logro, es la posibilidad de llegar a un punto, y<br />

cuando he partido desde un punto x, y ese trasegar<br />

a ese otro punto y me pone una serie de requisitos,<br />

una serie de exigencias, cuando llego a ese punto y,<br />

entonces el replanteamiento de cómo me fue en el<br />

camino y hasta dónde llegué, si llegué o no llegué,<br />

es precisamente la pregunta frente a la calidad, es<br />

la pregunta frente al logro, y tendríamos que hablar<br />

—me imagino que aquí también se ha posibilitado<br />

el espacio—, de los tipos de requisitos que habría,<br />

porque no solamente a las necesidades hay que<br />

apuntarles. Entonces quiero dar ahí la respuesta: la<br />

calidad siempre va a partir de necesidades humanas,<br />

de necesidades institucionales, de necesidades del<br />

contexto, de la necesidad de la prestación de un servicio,<br />

y claro, por supuesto, de los satisfactores que<br />

necesariamente tienen las necesidades humanas.<br />

(GG): En ese orden de ideas, todos los que estamos<br />

acá somos habitantes de una época de transición,<br />

y eso nos da la posibilidad de tener maneras distintas<br />

de pensar y de afrontar las situaciones que<br />

se nos presentan cada día. En esta época de transición<br />

en lo moderno y en lo posmoderno, pienso<br />

que ese contexto nos está exigiendo cada vez más<br />

replantear posiciones y cambiar paradigmas, y que,<br />

en última instancia, podría estar determinando los<br />

conceptos de la calidad, por la necesidad de la calidad,<br />

por la urgencia de la calidad.<br />

(GO): Hay varias cosas muy importantes que acabamos<br />

de tocar. Lo primero es algo que me llama<br />

la atención, y es que estamos en una época de<br />

transición, ¿y cuándo no?, ¿cuál de las épocas de<br />

la historia de la humanidad no ha sido de transición?<br />

Sí, estamos en una permanente transición, la<br />

transición es eterna, diría yo, siempre estamos en<br />

tránsito a, transición viene generalmente de tránsito,<br />

y es pasar, y estamos pasando de un lado a<br />

otro, y la calidad es simplemente un concepto, que<br />

ya hemos hablado varias cosas sobre él pero que<br />

es simplemente la respuesta a una necesidad. A mí<br />

me encanta el tema de las normas, y voy a empezar<br />

a meterme un poco en él, sin que caigamos en<br />

ese punto concreto, pero me encanta el título de<br />

la Ley 30 de 1992, no sé si ustedes lo han leído o<br />

lo recuerdan, todos sabemos o hemos oído hablar<br />

de la Ley 30 de 1992, pero muy poquitos leemos<br />

el título. El documento del Diario Oficial tiene en<br />

cuenta la página web del Senado de la República,<br />

Ley 30 de 1992 por la cual se reglamenta el servicio<br />

público de la educación superior en Colombia. Me<br />

encanta porque, ya incluso desde la Constitución<br />

de 1991, se le otorgó a la educación la categoría de<br />

servicio público, y entonces dice la Constitución y<br />

la Ley que ese servicio lo pueden prestar entidades<br />

públicas o entidades privadas, pero, ¡ojo!, que es<br />

un servicio público, así como la electricidad y el<br />

16 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

acueducto, como las telecomunicaciones, como<br />

la recolección, disposición y tratamiento de residuos<br />

sólidos, lo que ustedes quieran; entonces la<br />

educación también es un servicio público, y por<br />

ser un servicio público tiene que tener un requisito<br />

fundamental que es la calidad. ¿A nosotros nos<br />

gustaría que nos llegara el agua llena de barro al<br />

grifo de la casa, o nos gustaría que fuéramos a un<br />

hospital y no nos dieran la atención que nos deberían<br />

dar —otro servicio público, la salud—, o nos<br />

gustaría que tuviéramos luz durante diez minutos<br />

y se fuera durante media hora y el voltaje variara y<br />

se nos quemaran todos los aparatos que tenemos<br />

conectados? No, todos exigimos siempre calidad<br />

en los servicios públicos; entonces la Ley 30 lo que<br />

hizo fue tomar el tema de la Constitución y decir,<br />

ojo que esto es un servicio público, y como servicio<br />

público debe tener calidad. Fíjense cómo podemos<br />

ir entroncando y empalmando las cosas. Al ser un<br />

servicio público de calidad, tenemos que definir<br />

qué es la calidad, y entonces decimos que calidad<br />

es la diferencia, el problema está en cómo medimos<br />

esa diferencia; como decía bien Javier ahora, puede<br />

ser medida cuantitativa y cualitativamente, cuando<br />

es cuantitativa miramos que es relativamente<br />

sencillo el asunto, pero cuando la medición es cualitativa,<br />

¿cómo hacemos para que esa determinada<br />

condición de calidad efectivamente la tengamos<br />

controlada frente a lo que planteaba Guillermo?<br />

También creo que hay algo muy importante, y es<br />

que la calidad es una consecuencia, o es un antecedente<br />

o es un consecuente. ¿Qué es la calidad?<br />

¿De dónde viene eso? ¿Por qué tenemos que tener<br />

sistemas o por qué tenemos que hablar de educación<br />

de calidad? Eso viene… por ejemplo Javier<br />

ahora hacía la reflexión, y me quedó sonando, la<br />

autoevaluación o los procesos de evaluación sirven<br />

para generar calidad, o los procesos de evaluación,<br />

como su nombre lo indica, son una posibilidad<br />

de medir la calidad. Simplemente quiero dejar<br />

más que una tesis definida, lo que quiero dejar es<br />

una hipótesis y una inquietud: ¿Cómo estamos<br />

definiendo nosotros esos estándares de calidad?<br />

¿Dónde estamos trazando la línea? ¿Quién nos la<br />

está trazando? ¿Quién nos está diciendo que la calidad<br />

es ésta? Incluso fíjense ustedes que la misma<br />

calidad sufre las consecuencias de la calidad, el Decreto<br />

2566 a mí siempre me cayó gordo, el Decreto<br />

2566 hablaba de condiciones mínimas de calidad, y<br />

yo decía: ¿Cómo así, es que calidad hay mínima? O<br />

sea, me están diciendo hasta dónde puedo estar yo<br />

lejos, cuando lo que me deberían decir es cómo me<br />

aproximo. Después de mucho cacarear, después de<br />

mucho hablar, de ir al Congreso de la República,<br />

de estar en mil auditorios, la Ley 1188, gracias a<br />

los honorables senadores de este país, en la base<br />

de la Ley 1188 ya no aparece el dichoso término<br />

de condiciones mínimas de calidad, aparece el de<br />

misión de calidad, y desaparece esa palabra que era<br />

tan fastidiosa. Por eso, la inquietud que quiero dejar<br />

aquí planteada es cómo nos están definiendo y<br />

quién nos está definiendo, y nosotros qué estamos<br />

definiendo frente a esas condiciones de calidad.<br />

(GG): En atención no a condicionamientos, pero sí<br />

a condiciones establecidas desde la norma y desde<br />

mandatos externos, por qué no empezamos a<br />

conversar un poco sobre el tema de la calidad en<br />

diferentes contextos que nos auditan hoy a nosotros,<br />

en los contextos social, político, cultural y<br />

educativo, todos esos cambios en la normatividad<br />

de la educación básica y de la educación superior, y<br />

cómo nos ha influenciado ese contexto, y también<br />

revisar, o más bien: ¿qué posición tienen ustedes<br />

frente a los sistemas de calidad de las empresas de<br />

producción, de las empresas industriales, que se<br />

quieren trasplantar a los sistemas de calidad de la<br />

educación?<br />

(JA): Es una inquietud muy válida. Pero antes de<br />

aportar al respecto, quisiera hacer también un<br />

comentario frente a la pregunta anterior en dos<br />

sentidos, porque es básico partir de que las épocas<br />

en los momentos históricos también nos definen<br />

muchas cosas para nuestra vida, para nuestra existencia,<br />

para el desarrollo de nuestras profesiones, y<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

17


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

cuando el doctor Guillermo nos preguntaba, bueno,<br />

¿y en la transición a una modernidad o a una<br />

posmodernidad, entonces la calidad qué?, y a mí<br />

me ponía a pensar ahí mismo en la obligación que<br />

tengo como habitante de este mundo de enfrentarme<br />

entonces a las vicisitudes, de enfrentarme a<br />

todos los retos que encuentro en mi vida, y bueno,<br />

la posmodernidad sí viene cargada de una serie de<br />

cambios sociales, de cambios estructurales, entre<br />

los que viene agazapado el término de la competitividad,<br />

entonces me trae de por sí unas exigencias,<br />

me trae la necesidad de prepararme para ser<br />

competente, para poder ser competitivo, y es ahí<br />

que toma vigencia el tema de la calidad en la educación.<br />

Siempre se ha mirado la calidad con cierto<br />

recelo, sobre todo en décadas anteriores, cuando la<br />

calidad era mirada sólo como un tema importante<br />

en términos industriales, en términos de factoría,<br />

del cumplimiento de estándares parametrizados, o<br />

incluso muy estandarizados.<br />

Lo otro tiene que ver con la inquietud del doctor<br />

Geovanny. Esos estándares, ¿quién nos los da? Porque<br />

uno ve que las cosas son lentas, que los procesos<br />

quisiéramos que fueran más rápidos, pero la Ley<br />

1088 estableció un plazo de seis meses para que el<br />

Estado definiera, de la mano de los docentes y los<br />

directivos de los docentes, cuáles van a ser esos<br />

estándares mínimos de cada programa, y ahora el<br />

25 de abril se cumple un año, y los estándares no<br />

se han fijado. Quizá tendríamos que preguntarnos<br />

si nos tenemos que sentar a esperar que los estándares<br />

vengan de arriba, que se construyan entre<br />

muchos colectivos o los construya quien ejerce<br />

el poder, quien dicta la norma. De pronto la gran<br />

inquietud es la necesidad de que nos apropiemos<br />

de la autoevaluación, porque si yo quiero un vaso<br />

de agua limpio, quiero un servicio educativo de<br />

calidad, entonces como prestador del servicio también<br />

debo tenerlo así, ofrecerlo así, si lo quiero así<br />

para mí lo debo ofrecer así para los demás. Sólo la<br />

autoevaluación me permitiría pensar cómo puedo<br />

lograr que ese vaso de agua salga totalmente<br />

limpio, cómo lograr que ese servicio educativo sea<br />

pertinente, apunte a unas necesidades, a unos requisitos,<br />

a unas reglas de juego o unos parámetros,<br />

y cuando salga la norma voy a estar cerca, y fuera<br />

de eso estoy prestando un buen servicio.<br />

Dejo hasta ahí la respuesta a esa pregunta para dedicarme<br />

a la inquietud por el traslado que se quiere<br />

hacer del tema de la calidad de lo industrial, de lo<br />

factorial, al servicio educativo, siendo algo tan diferente<br />

desde cierta perspectiva, pero que en el fondo<br />

también tiene su nivel de exigencia. Pienso que<br />

a nosotros como maestros y como estudiantes nos<br />

interesa ver la calidad en tres contextos diferentes:<br />

uno, en la calidad en la universidad, la calidad en<br />

la escuela, porque la mayoría de los que estamos<br />

aquí somos maestros de profesión o profesionales<br />

con doble hacer profesional, entre ellos el de ser<br />

maestros, y la mayoría de los que estamos aquí<br />

también tenemos que ver en nuestra vida cotidiana<br />

con la prestación de servicios, con los servicios<br />

que nos prestan a nosotros, los productos que nos<br />

venden, y ahí cobra vigencia entonces ese otro escenario<br />

de la calidad en la prestación de productos<br />

y servicios en el primer escenario de la calidad en<br />

la escuela. Claro, la calidad es un tema de permanente<br />

reflexión, porque la calidad como requisito<br />

o como atributo de un servicio público educativo<br />

tiene que estar presente, y obligatoriamente, ya la<br />

Constitución lo dice, y la Ley 30 en el artículo 53<br />

dice que existirá un Consejo Nacional de Acreditación<br />

de cara a que el servicio público educativo,<br />

de la educación superior, también empiece a ser<br />

un servicio de calidad, un servicio que satisfaga las<br />

necesidades y las expectativas de quienes accedamos<br />

a él. Entonces esa posibilidad de la calidad<br />

en la escuela, de la calidad en el colegio, va a estar<br />

siempre asociada con una serie de factores que nos<br />

van a poner a los profesionales de la educación en<br />

la imperiosa y permanente tarea de estar pensando<br />

en la calidad.<br />

Un nuevo marco normativo que posibilite la evaluación<br />

del aprendizaje y la promoción escolar,<br />

porque ya hay que atender esa reflexión que se<br />

18 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

hizo en la construcción del nuevo plan decenal de<br />

educación, y que derivó en que se revisara el Decreto<br />

230 y se estableciera que éste es otro momento,<br />

otro contexto histórico en el que hay que replantear<br />

las cosas. Como diría Geovanny, ahora hay que<br />

estar revisando esa línea, porque la línea se nos<br />

va corriendo hacia delante o moviéndose para los<br />

lados, aunque a veces tiende como a devolverse.<br />

También nos contaba ahora el mismo Guillermo,<br />

con una posición que se adoptó frente al tema<br />

de la evaluación, que esa línea en la educación de<br />

la escuela siempre va a ser móvil, no sólo por ese<br />

sentido, sino porque la escuela cada vez va a tener<br />

más retos precisamente por lo histórico, porque los<br />

momentos históricos son distintos, con características<br />

diferentes, el maestro de la escuela, el maestro<br />

de la primaria y la secundaria ya tendrá que mirar.<br />

Por fortuna, con ese nuevo Decreto 1290, de autonomía<br />

en la evaluación, una autonomía que debió<br />

haberse dado hace ocho años cuando se escribió el<br />

Decreto 230, porque si teníamos desde la Ley 115<br />

una autonomía curricular para repensar la escuela,<br />

para hacer proyectos educativos institucionales y<br />

construir currículo adecuado, pertinente y con pertenencia<br />

social, entonces debió habérseles dado<br />

en ese momento también la facultad a las escuelas<br />

y colegios para que no nos pusiéramos a discutir<br />

frente a la pregunta de cómo calificar y por qué calificar,<br />

ahí debe haber eso que adoptó la norma, al<br />

tiempo que, me parece a mí, el maestro, que tiene<br />

la posibilidad de una intencionalidad de formación,<br />

una intencionalidad pedagógica, pueda entonces<br />

definir cuáles van a ser los criterios, cómo van a ser<br />

“[...] la calidad como requisito o como<br />

atributo de un servicio público educativo<br />

tiene que estar presente, y obligatoriamente,<br />

ya la Constitución lo dice, y la Ley 30<br />

en el artículo 53”<br />

las reglas de juego, los mismos instrumentos y las<br />

decisiones que se tienen que tomar, no solamente<br />

para evaluar los niveles de aprendizaje y de formación,<br />

sino también para tomar decisiones en torno<br />

a la promoción en un grado de un nivel a otro.<br />

En el contexto de la universidad, es claro que nos<br />

interesa no solamente cumplir la norma sino prestar<br />

un excelente servicio, entonces viene el tema de<br />

los registros calificados, el de la acreditación en alta<br />

calidad, esa exigencia que tenemos los maestros<br />

cuando ya estamos aquí frente a adultos en proceso<br />

de formación para cumplir tal o cual requisito, el<br />

mismo en el que estén más o menos controlados<br />

los factores asociados al logro de la satisfacción<br />

de esa necesidad de un buen servicio, y tengan<br />

el tratamiento debido a fin de que el servicio sea<br />

satisfactorio o que sea superior, como dice ese mismo<br />

decreto de la educación básica y media cuando<br />

habla de nivel superior, alto, básico y bajo. Digamos<br />

que eso le apunta a la posibilidad de que las instituciones<br />

autónomamente nos ubiquemos en una<br />

escala nacional de cara a que no nos salgamos de<br />

unos estándares, porque siempre la Constitución lo<br />

define así, el Estado no puede abandonar su obligación<br />

de la inspección y la vigilancia, pero sí es posible,<br />

y es muy saludable que haya autonomía, pero<br />

autonomía responsable. Por eso en la universidad,<br />

en ese tema de la autoevaluación, de la elaboración<br />

de planes de mejoramiento del seguimiento, para<br />

que esos planes de mejoramiento sí le apunten a la<br />

autoevaluación, esté pendiente este presente en el<br />

otro contexto.<br />

En aras del tiempo voy a dejar ahí, está la calidad<br />

de cara a lo factorial, la calidad de cara a la elaboración<br />

de productos y de pronto a otro tipo de<br />

servicio, y entonces ahí cobra también vigencia la<br />

relación que existe entre el espíritu de satisfacer necesidades<br />

y el principio de cumplir unos requisitos.<br />

Por eso en la certificación de la calidad los países<br />

empiezan a ponerse de acuerdo frente a normas<br />

técnicas de calidad que tengan una regla mínima,<br />

y es ahí donde ustedes conocen la norma 9001 de<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

19


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

aseguramiento de la calidad mínima o básica, y<br />

conocen la norma 14001, aquella para certificar el<br />

cumplimiento de unos requisitos que tienen que<br />

ver con el manejo ambiental, o la norma 18000, que<br />

tiene que ver con el recurso humano, porque cada<br />

vez los Estados, las organizaciones y en las comunidades<br />

nos tenemos que poner de acuerdo frente a<br />

marcos que nos orienten, entonces el camino para<br />

llegar a esa meta, para lograr ese fin de satisfacer<br />

unas necesidades adecuadamente, porque no es<br />

cumplirlas por cumplirlas, es tomarse el vaso de<br />

agua que a mí me gusta.<br />

(GO): A mí Guillermo me tocó el tema, y quiero<br />

plantear todo este asunto de Normas ISO frente<br />

a CNA, para hablar de aquello de los sistemas de<br />

gestión de calidad en el sector productivo y de los<br />

criterios de calidad en la educación superior, y creo<br />

que aquí hay algo muy importante, y se me va a<br />

salir aquí un poco lo revoltoso, pues, quiero hacer<br />

una reflexión, y es que a lo largo de la historia cada<br />

época, cada momento de la historia tiene su moda,<br />

y entonces digo que hemos caído, y espero que me<br />

entiendan bien, en la moda de la calidad, y ahora<br />

es la moda de la ISO, y la moda de la certificación<br />

de calidad, y la moda de que hablemos de calidad.<br />

Voy a hacer una pregunta muy irreverente, ahora<br />

hablamos de calidad, y se habla, ustedes que saben<br />

de eso, de competencias y de diseños curriculares<br />

por competencias, el mismo Ministerio nos está<br />

hablando de las competencias y ahora tenemos<br />

que trabajar por competencias. La pregunta irreverente<br />

es ¿entonces la gente que estudiaba hace 30,<br />

40 o 50 años, o hace 100 años, era incompetente?,<br />

¿entonces los médicos que no se formaron por<br />

competencias son incompetentes? ¿Y entonces yo<br />

que me gradué en la facultad de ingeniería por allá<br />

en la década de los noventa soy incompetente?,<br />

¿mis puentes se van a caer y mis carreteras se van<br />

a derrumbar, y mis edificios se van a venir abajo<br />

porque no fui formado por competencias? Bueno,<br />

creo que simplemente lo hacíamos, lo que pasa es<br />

que no le poníamos el nombre explícito al asunto,<br />

y entonces en mi época, cuando no había CNA, no<br />

había acreditación de alta calidad ni registros calificados<br />

estábamos formados, ¿y éramos ingenieros,<br />

abogados, arquitectos o médicos o licenciados de<br />

mala calidad porque no existían todas estas cosas?<br />

No, pienso también que la calidad es una filosofía<br />

de vida, no una exposición para tener calidad, no<br />

hay necesidad de tener normas, procesos, procedimientos<br />

ni registros, todos esos son mecanismos<br />

que nos ayudan a mejorar la calidad, pero, en mi<br />

concepto, para tener calidad lo primero y lo fundamental<br />

que hay que tener claro es eso: dónde más<br />

o menos está esa línea para yo caminar hacia allá.<br />

Obviamente a lo largo de la historia, a lo largo de<br />

los años, pues metámonos en el tema de la educación,<br />

las universidades buenas han tenido claro<br />

dónde está esa línea, dónde está ese punto, y van<br />

caminando hacia ella, y trabajábamos con calidad,<br />

simplemente que no lo hacíamos explícito, simplemente<br />

no lo hacíamos, digamos, de una manera<br />

tan organizada como lo estamos haciendo ahora,<br />

pero también había calidad.<br />

Claro, viene entonces la década de los noventa<br />

y el siglo XXI con todo el tema de ISO y con todo<br />

esto, entonces recuerdo hace poquito, y muy poquito,<br />

la Universidad de San Buenaventura viene<br />

haciendo un trabajo del que nos gloriamos, y nos<br />

echamos salsa nosotros mismos de lo que estamos<br />

haciendo, fundimos el tema de ISO con el tema de<br />

acreditación, porque no tenía sentido que tuviéramos<br />

por allá unos procesos de calidad y por acá<br />

otros como si fueran dos universidades diferentes,<br />

como si fueran dos instituciones distintas que simplemente<br />

están cohabitando en un espacio físico;<br />

entonces los administrativos tratan el tema de ISO<br />

y los académicos tratamos el tema de CNA y acreditación<br />

de alta calidad, y la Universidad de San<br />

Buenaventura dijo: “no, esto es la misma cosa, eso<br />

no tiene por qué competir ni tiene por qué reñir”. Sí,<br />

pero es que aquí el 2.25 dice que no sé qué vainas,<br />

que el ISO 9001, en cambio el CNA habla del factor<br />

7, la característica 10 y el indicador 18, pero vaya<br />

20 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

uno y haga la lectura; lo que pasa es que hay que<br />

hacer una lectura muy minuciosa, si uno va a mirar<br />

cosas se da cuenta de que estamos buscando lo<br />

mismo, simplemente que lo estamos interpretando<br />

en dos formas diferentes. Pero hay que tener mucho<br />

cuidado con eso de la calidad. En la discusión<br />

que tenía con los compañeros del tema de ISO en<br />

la Universidad de San Buenaventura, yo les decía:<br />

“oíste ve, te voy a chicanear, he tenido la oportunidad<br />

de hacer algunas actividades académicas<br />

por ejemplo en la Universidad de Oxford, y no vi<br />

que ellos tuvieran el papel de ISO colgado en todas<br />

las oficinas, y la chicaneadera de nosotros aquí<br />

cuando nos certifican en ISO, entonces aparece la<br />

papelería, los pendones, los sobres, las estampitas<br />

en todas partes”. Yo digo que esto se trata también<br />

de la pobreza, como en el chiste malo de la familia<br />

que era tan pobre, tan pobre, que cada que comían<br />

carne le tomaban foto. Es un poco de eso en un<br />

medio como el nuestro tan carente de tantas cosas<br />

y con tanta certificación, entonces tenemos que<br />

mostrar por todas partes. En Oxford no vi eso por<br />

ninguna parte, pero ustedes dirán: “Ah, es que por<br />

allá se usa el estándar”, pero los estándares no, tampoco,<br />

y tuve la oportunidad de estar un tiempo en<br />

la Universidad de la Sapiencia en Roma y no vi las<br />

certificaciones de ISO en ninguna parte.<br />

Sé que hay que tener cuidado, que el tema de la<br />

certificación de la calidad se nos está dando en<br />

cierta organización interna para que ciertos procesos<br />

fluyan y trabajen bien, pero eso por sí mismo<br />

no mejora la academia, la academia la mejora es la<br />

academia. En estos días salió el último, claro que salen<br />

muchos, salió el rango de las mejores quinientas<br />

universidades del mundo, y entonces me llama<br />

ahora la atención que la primera universidad que<br />

aparece del Río Bravo hacia abajo está en el puesto<br />

305, y la primera universidad de México hacia abajo<br />

está en el puesto 370 y algo más; el 95% de las quinientas<br />

mejores universidades del mundo están en<br />

el hemisferio norte, colombianas no aparece ninguna,<br />

y sigue uno mirando el listado para encontrar<br />

una universidad colombiana, y está en el puesto<br />

1.200 y algo. Entonces a mí me encanta andar con<br />

esa lista debajo del brazo, y el día que le empiecen<br />

a chicanear a uno, “ah, no, es que mi universidad<br />

tal cosa, es que mi universidad…”, les digo: ¿dónde<br />

está en este listado?; que usted esté en el puesto<br />

1.280 y yo en el puesto 1.350 es la misma vaina, es<br />

lo mismo que correr la maratón de Nueva York, que<br />

yo llegue en el puesto 10.000 o en el puesto 15.000<br />

es lo mismo, lo meritorio es que llegue en el primero,<br />

segundo, tercero, cuarto o quinto puesto, pero<br />

de resto todos los demás llegamos en el montón.<br />

Entonces, retomando el tema, me parece fundamental<br />

lo que planteaba Guillermo, y eso se lo tenemos<br />

que explicar muy bien a nuestros rectores,<br />

que nuestros rectores muchas veces son: “qué hubo<br />

pues, ¿y la certificación ISO?, ¿y la certificación<br />

ISO?”. Para qué una certificación ISO si no va a ir<br />

acompañada de una mejora en la parte académica,<br />

muy importantes los procesos administrativos,<br />

fundamentales, pero se tienen que fusionar las dos<br />

cosas porque, definitivamente, y voy a decir aquí<br />

otra irreverencia, las universidades sí son empresas,<br />

las universidades sí somos industrias, eso es una<br />

idea o un concepto que para los académicos es un<br />

insulto, ¡pero claro que somos una empresa!, ¡claro<br />

que somos una industria!, simplemente que no somos<br />

la industria que hace el vaso de agua, ni la que<br />

hace lapiceros, ni la industria que hace empanadas,<br />

somos una industria que produce conocimiento,<br />

pero producimos, si no estamos produciendo quiere<br />

decir que no estamos cumpliendo con nuestra<br />

misión, y como toda buena industria debemos tener<br />

un sistema que nos ayude a que esa producción<br />

de conocimiento sea la que estamos buscando. Entonces,<br />

en conclusión, habrá que, o tendremos que<br />

buscar, y perdónenme que me ponga de ejemplo<br />

con el ensayo que estamos haciendo en la San Buenaventura,<br />

pero vinculemos las dos cosas, no es una<br />

oficina de ISO por allá en la dirección administrativa<br />

y una oficina de acreditación y autoevaluación en la<br />

dirección o vicerrectoría académica. No, es una ofi-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

21


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

cina de acreditación institucional, y la acreditación<br />

va en todos los aspectos.<br />

(GG): Bien. Ahí surge un concepto, o una idea, y es<br />

que quizá las instituciones de educación hemos<br />

tomado la calidad como un referente para ser reconocidas<br />

en el ámbito externo, y dejamos un poco<br />

de lado el reconocimiento del ámbito interno. Surge<br />

también una nueva inquietud, si este tema de<br />

la calidad está ahora “de moda” es porque lo está<br />

exigiendo el contexto internacional. Aunque soy el<br />

moderador, voy a intervenir un poco con dos cosas:<br />

las universidades, por ejemplo, participamos<br />

en convocatorias de proyectos, digamos proyectos<br />

ambientales, y para uno participar en un proyecto<br />

ambiental que convoque por ejemplo Isagen, uno<br />

de los requisitos es que usted tenga la norma ISO,<br />

tenga acreditación, que ya haya sido reconocido<br />

por un ente externo. Todas esas cosas son muy<br />

importantes, porque ayudan a organizar institucionalmente;<br />

la escuela tiene una exigencia externa, y<br />

es que sea organizada para poder vender un mejor<br />

servicio. Pero no nos debemos quedar en eso de<br />

tener ese reconocimiento, el reconocimiento más<br />

importante para la educación es el reconocimiento<br />

social, el que hacen las personas, sus egresados, los<br />

usuarios, la gente que tiene relación con los recursos<br />

humanos formados en las escuelas y en las universidades.<br />

Ciertamente aquí se produce un activo<br />

intangible que es el conocimiento y la formación<br />

de personas; en ese punto quisiera que ustedes<br />

aportaran, en el sentido de la formación del ser<br />

humano y el tema de la calidad en esa formación,<br />

para conversar un poco sobre el asunto de la pedagogía.<br />

Y a propósito de conversación, pues aquí hay<br />

algunas personas que tienen cargos de dirección<br />

en la Universidad, qué bueno escuchar eso, que las<br />

normas administrativas y las normas académicas sí<br />

pueden conversar, eso lo podemos llevar a instituciones<br />

educativas, las normas sí pueden conversar,<br />

no sé, para ver una sola norma, pero por lo menos<br />

que estén en un diálogo permanente. Entonces el<br />

tema es la formación humana, la pedagogía y la<br />

relación con la calidad.<br />

(JA): Sí, es que podríamos incluso utilizar un conector<br />

doctor Guillermo, para reflexionar específicamente<br />

sobre esa parte, mejor podría ser: ¿cuál es la<br />

responsabilidad que tiene la universidad dentro del<br />

contexto? Refiriéndome a su objetivo anterior, esa<br />

responsabilidad lleva a una gran cantidad de situaciones,<br />

de compromisos y de retos a la universidad.<br />

La pregunta sería: ¿la educación superior qué papel<br />

cumple dentro de una comunidad, dentro de un<br />

contexto?, y ese tipo de respuestas son las que entonces<br />

nos llevan a pensar la definición de calidad o<br />

las múltiples definiciones de calidad, dependiendo<br />

de las concepciones y los paradigmas o enfoques<br />

desde donde se miren. Esa responsabilidad es la<br />

que nos lleva precisamente a apartarnos de lo que<br />

tiene que ser por norma y centrarnos en el deber<br />

ser, porque cuando tengo una misión tengo un<br />

compromiso, y los compromisos son para cumplirlos.<br />

En ese orden de ideas, la universidad entonces<br />

tiene la posibilidad, retomando el tema de los dos<br />

tipos de norma: la que está dada para que las empresas,<br />

el comercio o la factoría se certifiquen, porque<br />

también aquí cambia la necesidad de recordar<br />

qué se entiende por certificación, por certificación<br />

entendemos el reconocimiento de que tenemos<br />

capacidad e idoneidad para prestar un servicio,<br />

para elaborar un producto, esa capacidad técnica y<br />

esa idoneidad son las que, mediante un certificado,<br />

constituyen prenda de garantía para que la comunidad<br />

sepa que allí se cumple una misión, se logran<br />

unos objetivos, se alcanzan unas metas de cara a<br />

unos estándares y unos requisitos. Entonces aparece<br />

la posibilidad de hermanar esas normas que<br />

son concertadas por las distintas naciones, como<br />

las normas ISO por ejemplo, que son sólo un grupo,<br />

y que Colombia, como caso especial (no creo<br />

que haya cambiado la situación), es el único país<br />

latinoamericano e iberoamericano que tiene un<br />

organismo estatal que se encarga directamente de<br />

la acreditación de la alta calidad (bueno, creo que<br />

también Chile tiene un CNA), pero en Colombia<br />

el CNA es el encargado directamente de certificar<br />

en alta calidad las instituciones educativas, incluso<br />

22 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

en el 20<strong>07</strong>, creo, se produjo una<br />

norma mediante la cual se creó la<br />

ONA, un organismo a nivel nacional<br />

adscrito al Ministerio de Comercio<br />

para certificar y acreditar<br />

los entes certificadores, si mal no<br />

recuerdo desde las normas internacionales<br />

de calidad. Pero en la<br />

educación, como lo decía el doctor<br />

Geovanny, no estamos obligados<br />

a que nos tengamos que certificar,<br />

por ejemplo en ISO 9001, lo que<br />

pasa es que cuando recorro uno<br />

de los dos caminos, que son primos<br />

hermanos, entonces casi que<br />

estoy apuntándole al mismo ideal, y eso es bueno,<br />

es ofrecer el servicio cumpliendo unos requisitos,<br />

una norma, unos requisitos del usuario, del cliente,<br />

de la comunidad, como se quiera llamar; estoy<br />

cumpliendo unos requisitos incluso de mi proyecto<br />

educativo institucional. Ese conjunto de requisitos<br />

es prácticamente lo que está por detrás, lo que viene<br />

empujándome en el compromiso que adquiero<br />

cuando tengo una licencia de funcionamiento,<br />

cuando tengo un permiso para operar como universidad,<br />

son como los siriríes, para que la comunidad<br />

pueda tener certeza de que hay calidad, de que<br />

hay una buena prestación del servicio.<br />

Entonces, en ese orden de ideas, volviendo a la<br />

inquietud por la responsabilidad que tiene la<br />

universidad, nos encontramos con la necesidad<br />

de reconocer que esas normas de calidad son las<br />

que convalidan, en un nuevo escenario, la posibilidad<br />

de hacer las cosas bien, por lo tanto de ser<br />

competitivos. Ese cumplimiento de normas, así no<br />

lo hiciéramos para certificarnos, porque muchas<br />

entidades se dedican a cumplir las normas 9001 y<br />

nunca le piden al ICONTEC, ni a ningún organismo<br />

certificador, que venga a hacerles las auditorías de<br />

certificación, o porque precisamente el reto de esa<br />

institución no es cumplir para que le entreguen un<br />

diploma y colgarlo y que salga en todos lo sobres,<br />

“El reconocimiento más<br />

importante para la educación<br />

es el reconocimiento social,<br />

el que hacen las personas,<br />

sus egresados, los usuarios,<br />

la gente que tiene relación<br />

con los recursos humanos<br />

formados en las escuelas y en<br />

las universidades”.<br />

¿cierto?, no es cumplir para que la<br />

sociedad me vea reconocido por<br />

otros; esa también puede ser la<br />

posición que se asuma, fuera de<br />

otra de volver a conocer las dos<br />

normas, porque definitivamente<br />

las dos le apuntan a un ideal de<br />

calidad, pero aquí la trascendencia<br />

que tiene la acreditación de<br />

los programas es mayor, como se<br />

hacía por parte de mis compañeros,<br />

porque el servicio educativo<br />

es un servicio totalmente distinto,<br />

es un servicio en el que el recurso<br />

humano es nuestro insumo, aquí<br />

no trabajamos con metales, no trabajamos con<br />

recursos naturales no renovables, aquí trabajamos<br />

con seres humanos, acompañamos procesos, y<br />

cuando digo ‘aquí’ estoy hablando de cualquier institución<br />

educativa, y eso lo hace diferente, por eso<br />

el cumplimiento de la norma para la acreditación<br />

que le da el CNA es fundamental; la universidad<br />

puede vivir sin el certificado 9001, pero no puede<br />

vivir sin una acreditación, sin un reconocimiento<br />

del CNA, porque ese organismo es el encargado<br />

de estar pendiente de que la universidad cumpla<br />

sus funciones, cumpla sus objetivos para que la sociedad<br />

tenga entonces una entidad que dinamiza<br />

su desarrollo, que dinamiza su crecimiento, y aquí<br />

viene también el papel que cumple la universidad<br />

en el tema de hacer crecer las comunidades, de<br />

acompañar y propiciar su bienestar, es ahí donde<br />

tiene las herramientas conocidas, entre ellas la investigación,<br />

para que haya innovación y cambio<br />

permanente, y siempre apuntando a la resolución<br />

de campos problemáticos que están dentro de los<br />

proyectos de investigación, que a su vez les están<br />

apuntando a unos campos temáticos dentro de<br />

una línea de investigación, y que hacen posible<br />

que los programas por medio de los cuales vive la<br />

universidad entonces crezcan en ese campo objetivo,<br />

y puedan realmente apuntarle al cumplimiento<br />

de la misión de la universidad, a los objetivos que<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

23


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

tiene la universidad. Básicamente dejaría hasta ahí<br />

la pregunta.<br />

(GO): Bien. Al igual que todos lo temas que hemos<br />

ido abordando en esta conversación, que es sumamente<br />

interesante, está el tema del reconocimiento<br />

social, como el mejor indicador de calidad de un<br />

proceso en educación. Ahora les decía que hay muchos<br />

sistemas de calidad en las universidades del<br />

mundo, ustedes se preguntarán cómo sacan eso,<br />

cómo dicen que este año la mejor universidad, o que<br />

las cinco mejores universidades —está la de Oxford,<br />

está el instituto tecnológico de Monterrey—, hay<br />

muchos sistemas, pero a mí el que más me gusta y<br />

al que más le creo es al que está basado fundamentalmente<br />

en el número de premios Nobel que esa<br />

universidad produce, el número de patentes, de reconocimientos<br />

medidos como premios internacionales<br />

de alto impacto, y lo que se considera como<br />

descubrimientos, investigaciones que mueven la<br />

barrera o la frontera, eso es un sistema. ¿Qué es un<br />

premio Nobel si no el mayor reconocimiento a nivel<br />

mundial que le pueden hacer a una persona en un<br />

tema definido? Eso es un premio Nobel, ¿y qué es<br />

lo primero que hace una universidad cuando le dan<br />

un premio Nobel a alguien? Dicen: ese señor es de<br />

aquí, ese señor estudió acá o ese señor con mayor<br />

razón trabaja aquí, y entonces el premio Nobel es<br />

de esa persona, pero la universidad obviamente fue<br />

la que lo formó, lo apoyó, lo trabajó, y fue la que le<br />

dio los recursos. Entonces, creo que retomando esa<br />

idea inicial, el principal reconocimiento de calidad<br />

de una institución de educación, la que sea, es ése,<br />

el que hace la sociedad de ese “producto” que esa<br />

“empresa” está entregándole al mundo. Pero fíjense<br />

ustedes que la universidad produce conocimientos,<br />

pero la universidad produce conocimiento a través<br />

de las personas, el conocimiento no se produce<br />

solo, el conocimiento no lo produce una máquina,<br />

el conocimiento lo produce una persona, pero esa<br />

persona, además de ser la productora de ese conocimiento,<br />

para que la reconozca la sociedad y para<br />

que sea reconocida como de calidad, entonces tiene<br />

que entregarle ese conocimiento a la sociedad,<br />

si ese conocimiento no es entregado se pierde, y<br />

recordaba una frase de un gran autor, la frase es un<br />

poco textual, es algo así como “todo será vano si lo<br />

que se me ha dado no lo entrego a los demás, si de<br />

nada sirve todo lo que yo haga, si lo que yo hago no<br />

se lo entrego a la sociedad”, entonces ese fulanito,<br />

ese personaje, ese individuo sirve a la sociedad, no<br />

importa que no sea un premio Nobel, es que todo<br />

no puede ser premio Nobel, y qué hartazgo un<br />

mundo así, además no todo puede ser ni grandes<br />

investigadores ni grandes científicos, ni todos están<br />

llamados a correr la frontera del conocimiento, pero<br />

sí necesitamos un producto de nuestra empresa,<br />

que es la educación, y que sea de calidad, calidad<br />

en lo profesional.<br />

Entonces había una solicitud de convalidación,<br />

porque era lo que decía un señor en su carta: “mire,<br />

necesito que me convaliden este título, yo soy licenciado<br />

en ingeniería electrónica”, y entonces mis<br />

compañeros, un poquito perdidos, le decían, ¿licenciado<br />

en ingeniería electrónica? Aquí en Colombia<br />

pensamos que licenciados son solamente los que<br />

se forman en el área de la educación; no, licenciado<br />

significa, ustedes saben mejor que yo, que tiene<br />

licencia, ¿cierto?, entonces ¿qué es un licenciado<br />

en ingeniería electrónica? Es un señor que tiene<br />

licencia para ejercer como ingeniero electrónico,<br />

el pregrado allá se llama así, si todo el mundo se<br />

gradúa de licenciado es porque tiene licencia, entonces<br />

si soy licenciado en medicina tengo licencia<br />

para ejercer la medicina, soy licenciado en derecho,<br />

soy licenciado en filosofía, soy licenciado en lo que<br />

sea, si licencia entonces calidad en lo profesional,<br />

calidad en la licencia que me dieron, ¿y esa calidad<br />

en la licencia que me dieron va unida a qué?, pues<br />

va unida a la formación eminentemente académica,<br />

al rigor académico, a las asignaturas que me<br />

dieron, al plan de estudio, a las intensidades, a los<br />

créditos, a los profesores que tuve, eso es calidad<br />

en lo profesional; pero no es solamente calidad en<br />

lo profesional, porque a veces las universidades<br />

24 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

pecamos en el asunto académico, y se la metemos<br />

toda a la academia, y se la tenemos que meter toda<br />

porque no es la única, porque ese producto que<br />

estamos mandando a la calle también tiene que<br />

tener calidad en lo ético y en lo moral; yo puedo<br />

ser un excelente profesional sin moral y sin ética,<br />

y eso no hace que yo sea un buen producto de mi<br />

proceso de producción. Perdónenme la blasfemia,<br />

pero tengo que ser también de calidad en lo laboral,<br />

que es distinto de lo profesional, y puedo ser<br />

muy profesional, pero puedo ser muy malito en lo<br />

laboral, y tengo que tener ética, perdón, calidad en<br />

lo científico, sí, y les puedo seguir haciendo aquí<br />

un listado de lo que estaba tratando de terminar,<br />

hasta que finalmente, bueno, me acordé que estoy<br />

frente a expertos en educación y me dije: “bueno,<br />

aquí hay una sola palabra que resuma esto, se llama<br />

formación integral”. La calidad, vuelve y juega,<br />

es un concepto integral, una forma de ver la vida,<br />

una forma de vivir la vida, pero no es una forma de<br />

ver la vida desde lo filosófico, y lo medio romántico,<br />

sino desde lo real integral, significa que me recoge<br />

absolutamente todo. Los ingenieros y los matemáticos<br />

usamos un simbolito cuando hacemos cálculo<br />

y se llama el símbolo de lo integral, no sé si ustedes<br />

lo conocen. ¿Y qué es para nosotros la integral? La<br />

integral es una suma, cuando uno hace una integral<br />

lo que hace es sumar, y entonces cuando hablamos<br />

de la formación integral lo que estamos es sumando<br />

todos esos aspectos: lo profesional, lo ético, lo<br />

científico, lo laboral, etc., etc, y todo esto desde la<br />

óptica de la calidad, vista como lo estamos planteando<br />

desde el comienzo.<br />

(GG): Para irle dando una forma al cierre del conversatorio<br />

hay una idea de calidad, y antes de que existieran<br />

estas normas en la universidad, en la década<br />

de los noventa, era una sola frasecita que nos resumía<br />

a todos el camino hacia la calidad, y esa frase<br />

decía: “hágalo todo, hágalo pronto y hágalo bien”,<br />

para resumir el concepto integral de la calidad un<br />

poco desde la experiencia institucional que aquí se<br />

ha vivido. El tema de la formación de maestros, el<br />

concepto de pedagogía, o la concepción pedagógica<br />

que nos debe acompañar, hoy por hoy no están<br />

muy claros. Acabo de participar en una asamblea,<br />

en un congreso nacional de facultades de educación,<br />

y no solamente en esta universidad sino en<br />

todas las universidades se tiene una preocupación<br />

muy clara, y es por la concepción pedagógica que<br />

debe predominar en las facultades de educación,<br />

o si es necesario tener claridad en la concepción<br />

pedagógica para formar maestros de calidad, que<br />

es a lo que nosotros aspiramos; tenemos un ideal<br />

de calidad, y es formar un maestro. Entonces en ese<br />

asunto, la concepción pedagógica, la formación de<br />

maestros y la calidad.<br />

(JA): Creo que podríamos partir de lo que son los<br />

grandes ideales y de los procesos de formación,<br />

dirigiéndolo en dos grandes grupos: el primero es<br />

la formación en la escuela, por supuesto me estoy<br />

refiriendo al colegio, y la formación después de<br />

la escuela, es decir, la formación superior. Para la<br />

primera, la Ley 115 dice que el sistema educativo<br />

tiene básicamente dos objetivos gruesos, igualmente,<br />

para la educación superior, la Ley 30 me<br />

define unas metas generales. Entonces si las sumo,<br />

es decir, si cojo las dos grandes metas, me establecen<br />

que, para el sistema educativo formal básico y<br />

media, en primer lugar debo buscar la formación<br />

integral, el desarrollo humano integral de los niños<br />

y jóvenes de nuestro país y que, en segundo lugar,<br />

tengo que formar en ellos la identidad local regional<br />

y nacional. A eso le sumo cuatro de los tantos<br />

objetivos que se han trazado para la universidad, la<br />

misión de la universidad como tal, en el sentido de<br />

formar en el recurso humano que necesita el país,<br />

resignificar la cultura, formar ciudadanos éticos, y<br />

contribuir al desarrollo social, cultural, económico<br />

y educativo en este país; frente a lo de formar ciudadanos<br />

éticos, eso es fundamental para un país,<br />

más como el nuestro en construcción. Cuando junto<br />

esos grandes ideales, están definidas las metas<br />

frente a las cuales tendría que trazar todo el recorrido<br />

para que estuvieran unidas a un concepto de ca-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

25


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

lidad; es decir, como mínimo lograrlas ya es un reto,<br />

pero lograrlas bien, de cara a las necesidades, a las<br />

expectativas, a las potencialidades, a las dificultades<br />

que tienen los usuarios del servicio educativo,<br />

si ustedes me dan permiso de decirlo así. Ese es el<br />

reto, ese es el trabajo grande que hay que hacer.<br />

Entonces ahí viene la pedagogía, comprendiendo<br />

o aceptando que el objeto sea, como dice algún<br />

pedagogo contemporáneo, la transformación<br />

intelectual del ser humano, y no pensando que el<br />

objeto de la pedagogía, su razón de ser, sea sólo la<br />

enseñanza. Pero esa transformación intelectual es<br />

ya otro criterio, que unido a esos objetivos también<br />

se complementa con otro tipo de requisitos que<br />

me pone la sociedad, y ahí estaría hablando de las<br />

condiciones de nuestros usuarios y estudiantes.<br />

Esto, unido al por qué se formó la escuela, por qué<br />

se formó la universidad, me está dando un marco<br />

en el que la pedagogía, en ese propósito de lograr<br />

la transformación desde lo intelectual, y desde<br />

otros campos cuando hablo del desarrollo humano<br />

integral (no solamente la formación intelectual, no<br />

solamente la formación madurativa, lo afectivo, lo<br />

erótico, lo lúdico, lo estético, lo laboral, lo cívico,<br />

lo político, lo económico), me ofrece herramientas<br />

para perfectamente poder prestar un servicio de calidad.<br />

Es lo mismo, hablando desde esta perspectiva,<br />

que un señor que fabrica un tornillo en un taller,<br />

tiene unos insumos, unas herramientas, un diseño,<br />

un pedido, y nosotros prácticamente tenemos esos<br />

mismos elementos, por eso es que la universidad<br />

la tenemos que pensar, o la educación la tenemos<br />

que pensar, queramos o no, desde la visión de los<br />

aportes que nos traen esos acuerdos a los que han<br />

llegado las naciones con el tema de certificaciones<br />

de la calidad de los servicios y productos, porque<br />

es allí donde se establecen parámetros firmes sobre<br />

los cuales pararme y poder alcanzar la meta que se<br />

ha trazado. Esa serie de conclusiones que se establecen<br />

son las que permiten al profesional, al docente<br />

de la universidad, poder hacer lo que le toca hacer;<br />

entonces, la pedagogía sí va a cumplir su reto como<br />

teoría, como campo teórico que ha construido la<br />

reflexión gracias a la investigación de todo lo que<br />

ha sido lo educativo, tratando de cumplir el gran<br />

encargo que le pone la sociedad de crear y recrear<br />

la cultura, de transmitirla, de lograr que se apropie y<br />

se trasfiera la cultura, entonces tiene por qué sentir<br />

orgullo, porque sin la pedagogía los pueblos no se<br />

construirían una sistematización, una construcción<br />

para definir conceptos, para definir conocimiento,<br />

en unos casos universal, en otros casos legítimo, en<br />

otros válido, y en otros pertinente. Con cualquiera<br />

de estos atributos, desde el enfoque de investigación<br />

que lo miramos, la pedagogía es la llamada, y<br />

ha sido la llamada, a permitir que los pueblos se desarrollen.<br />

Ahora nos planteaba una gran pregunta<br />

el doctor Geovanny frente a la educación del pasado,<br />

es que siempre hay un maestro, es que siempre<br />

ha existido esa posibilidad desde la antigua Grecia<br />

de que haya unas personas que nos encarguemos<br />

o se encarguen de resignificar la cultura, de formar<br />

recursos humanos, de propiciar el desarrollo, de<br />

formar ciudadanos éticos, de formar ciudadanos<br />

con identidad local, cultural, regional, nacional; formar<br />

ciudadanos con desarrollo humano, que eso se<br />

tenga que replantear en razón de la mirada de la<br />

calidad, entonces tenemos que mirar hasta dónde<br />

los hemos logrado. Ahí es donde es importantísimo<br />

marchar de la mano de una filosofía de la calidad.<br />

Como se decía ahora en el diálogo, la calidad es la<br />

posibilidad de que podamos cumplir el encargo,<br />

pero cumplirlo bien; como decía también el doctor<br />

Guillermo, que recordaba algún postulado en<br />

la universidad: hágalo pronto y hágalo bien, esa<br />

es la gran necesidad. La pedagogía tiene esa gran<br />

obligación, tiene que ser el elemento, tiene que ser<br />

la disciplina, el saber, la ciencia, como la queramos<br />

definir, que permita la transformación de los seres<br />

humanos, y si permite la transformación intelectual,<br />

en este caso permite la de todo ser humano,<br />

y cuando logramos esa transformación posibilitamos<br />

toda una serie de cambios que necesita el ser<br />

26 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

humano para ir resolviendo problemas, sortear dificultades,<br />

mejorar su calidad de vida, tener un proyecto<br />

de vida resuelto, y ser y vivir cada vez mejor.<br />

(GO): Bueno, ustedes me sabrán excusar, en un<br />

auditorio de expertos en educación, me atrevo a<br />

plantear tres puntos, y los voy a plantear sencillamente<br />

en tres palabras. La primera palabra es la<br />

palabra doctor. Todos sabemos y hablamos mucho<br />

el tema de los doctores. Yo recuerdo que cuando<br />

era vicerrector, hace poco tiempo, del politécnico<br />

Jaime Isaza Cadavid, saludaba siempre a mis compañeros<br />

profesores y me decían: —“Doctor, cómo<br />

está”. —“¿Por qué me decís así? —“Porque usted es<br />

doctor”. —”Sí, pero es que usted no sabe qué significa<br />

doctor”. Doctor es una palabra muy bonita que<br />

viene de una expresión latina, de una palabra, doche,<br />

que significa guiar, dirigir. Entonces un doctor<br />

es eso, quien dirige, quien guía, por eso los médicos<br />

son doctores, ¿ustedes han visto en una clínica<br />

universitaria cómo funciona el asunto?, ¿ustedes<br />

han visto al doctor con los pollitos detrás, con los<br />

estudiantes entrando de pieza en pieza o visitando<br />

de cama en cama a los pacientes? Y ese doctor es<br />

el que guía, es bien bonito. Por eso todos los que<br />

nos dedicamos a guiar, a dirigir, somos doctores;<br />

aunque está la otra concepción, la del grado académico<br />

doctor, pero para ser doctor en un grado<br />

académico debo estudiar en la universidad, pero<br />

eso no me convierte en guía ni en director, ¿sí? Mucho<br />

cuidado con eso. La otra palabra es la palabra<br />

profesor. ¿Qué es, o de dónde viene el cuento de la<br />

palabra profesor? Profesor es el que profesa, entonces<br />

si digo que profeso la religión cristiana católica<br />

apostólica romana, ¿qué quiere decir<br />

que la profeso?, que estoy convencido<br />

de ello, que estoy absolutamente<br />

identificado con eso, y entonces como<br />

la profeso se la puedo contar a otros,<br />

eso me convierte en un profesor. Pero<br />

viene la tercera palabra y la más linda,<br />

y la más bonita de todas las palabras:<br />

maestro, sí, maestro. Entonces, yo<br />

“La calidad es la<br />

posibilidad de que<br />

podamos cumplir<br />

el encargo, pero<br />

cumplirlo bien”<br />

puedo ser un doctor porque guío, porque dirijo;<br />

puedo ser profesor porque estoy convencido y ese<br />

convencimiento y ese conocimiento me llevan a ser<br />

capaz de enseñarle o de contarle a mi grupo de pupilos<br />

ese convencimiento. Pero puedo ser maestro,<br />

¿y entonces qué es maestro? Maestro es a quien se<br />

sigue para parecerse a él. ¿Y de dónde viene ese<br />

cuento? Ese cuento no me lo voy a inventar yo, eso<br />

viene de las filosofías orientales, y usted lo acaba<br />

de decir, de todas aquellas culturas donde existía<br />

el maestro. Estamos en la Universidad Católica de<br />

Oriente, y no me debe dar pena hablar del maestro<br />

Jesucristo. ¿Por qué era el Maestro? Porque a ese<br />

señor lo seguían. ¿Y por qué seguían los discípulos<br />

a un maestro? Porque querían parecerse a él. Fíjense<br />

la diferencia: el doctor guía, váyase por aquí,<br />

váyase por allá; el profesor cuenta un cuento que se<br />

lo sabe muy bien, se lo cree y está absolutamente<br />

convencido; al maestro lo siguen en todo. Entonces<br />

para ser maestro tengo que ser doctor, y para ser<br />

maestro tengo que ser profesor, entonces a mí me<br />

encanta en este espacio, ese ambiente entre ustedes,<br />

simplemente lanzarles esa pregunta: ¿ustedes<br />

se están formando para ser maestros, para ser profesores<br />

o para ser doctores? No me lo contesten a<br />

mí, eso se lo tienen que contestar es ustedes.<br />

Cuando yo quiero ser maestro, como decía ahorita<br />

el doctor Javier, el maestro Javier, quiero conocerlo<br />

a él, cuando yo me estoy formando como maestro<br />

ya le estoy imprimiendo a eso un toque de calidad<br />

absolutamente extraordinario, absolutamente fundamental,<br />

porque si yo quiero parecerme a alguien<br />

es porque ese alguien tiene muy claro hacia dónde<br />

va esa línea que marca el tema de la<br />

calidad. Fíjense cómo aquí no había<br />

temas sueltos, no estábamos hablando<br />

primero de una cosa y después la<br />

otra, fíjense cómo lo que dijimos aquí<br />

en los primeros cinco minutos, de eso<br />

acabó hablando el maestro, se lo sabe<br />

muy bien y tiene muy claro dónde<br />

está el tema de la calidad. Por eso tan<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

27


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

supremamente importante que nosotros primero<br />

como Estado —para eso falta mucho todavía desafortunadamente—,<br />

tengamos muy claro como<br />

Estado que la formación de maestros debe estar<br />

en primer orden, esa debe ser la prioridad de un<br />

Estado, formar maestros, no formar doctores ni formar<br />

profesores, sino formar maestros, y lo segundo<br />

es la responsabilidad ya individual aquí en la universidad,<br />

¿qué clase de profesores o qué clase de<br />

doctores o qué clase de maestros estamos formando?;<br />

y si estamos diciendo que estamos formando<br />

maestros, es sólo uno; de profesores y de doctores<br />

hay muchas clases, maestro no hay sino uno, al que<br />

los demás se atreven a seguir. No sé si será exceso<br />

de utopía, si será exceso de romanticismo, pero el<br />

día que nosotros podamos entender en Colombia,<br />

y en cualquiera de los países latinoamericanos...<br />

pero ¿cómo se entiende? Por ejemplo, tuve una experiencia<br />

académica hace pocos años en Alemania,<br />

es tal la seriedad que le ponen los alemanes al tema<br />

de la formación de maestros, que desde los colegios<br />

saben y observan quiénes son los niños que<br />

tienen vocación, que tienen inteligencia e inclinación<br />

hacia la maestría, y los empiezan y los llevan a<br />

escuelas o a universidades y a instituciones de altísima<br />

calidad en el tema de la formación de maestros;<br />

incluso me estaba acordando ahora cuando<br />

preparaba estas noticas… ustedes dirán, bueno<br />

Geovanny, ustedes los ingenieros civiles que tienen<br />

el maestro de obra, ¿qué es el maestro de obra? No<br />

sé si ustedes los han visto en una obra, obviamente<br />

estamos los ingenieros, allá muy doctores, y es para<br />

eso, para dirigir, para guiar, pero no se pega un ladrillo,<br />

no se corta un tubo, no se clava una puntilla si<br />

el maestro no lo dice, y ustedes ven a los ayudantes<br />

de construcción siempre pilas del maestro, pues es<br />

el de la autoridad en la obra. Simplemente quiero<br />

terminar con esa reflexión, y les digo que me alegra<br />

muchísimo estarla haciendo aquí en este auditorio,<br />

porque ustedes finalmente son los que tienen que<br />

escoger, los que tienen que decidir, si optan por ser<br />

maestros tengan la seguridad de que van a tener<br />

calidad en lo profesional, en lo ético, en lo laboral,<br />

en lo económico, en lo científico, en lo que ustedes<br />

quieran; créanme que vamos a tener sistemas de<br />

calidad al interior de cualquier nivel de educación,<br />

y nos va a ir muy bien, porque finalmente el engranaje<br />

fundamental, la pieza fundamental de todo<br />

este tema de la calidad y la educación es el maestro.<br />

(GG): Bueno, muchas gracias. Vamos a abrir el espacio<br />

para algunas intervenciones del auditorio.<br />

Agustín nos modera para dar la palabra.<br />

Agustín García Monsalve (AG): Si hay alguna persona<br />

que quiera hacer alguna aclaración, alguna<br />

sugerencia o alguna pregunta. De antemano ya<br />

habían hecho una pregunta: ¿Por qué la calidad<br />

de la educación, a veces en lo que es educación<br />

primaria y secundaria, apenas se ve trabajando en<br />

los colegios privados, y en los colegios e instituciones<br />

educativas públicas no se escucha hablar ese<br />

lenguaje? Esa pregunta la hizo alguien que estaba<br />

presente y se tuvo que retirar, invitamos entonces a<br />

una persona que venga y haga otra pregunta.<br />

John Jairo Posada: De la Facultad de Educación de<br />

la Universidad Católica de Oriente, creo que terminando<br />

con lo que comenzó el profesor Geovanny<br />

vienen otros términos que se escuchan mucho y<br />

que están, digámoslo, de moda, está el formador, el<br />

instructor y el educador, quisiera que nos abordara<br />

un poco sobre eso.<br />

Un estudiante de la Facultad de Educación de la<br />

<strong>UCO</strong>: Hay un asunto con la calidad y lo que estamos<br />

trabajando en este momento, y es un asunto<br />

histórico. Solamente a partir de la década de los<br />

noventa, y que lo señalan muy bien los expositores,<br />

aparece una serie de fenómenos que nos encaminan<br />

hacia esto, y es un asunto histórico en<br />

Colombia, y es la apertura económica, un elemento<br />

que nos mete en otra lógica, y en unos códigos de<br />

lenguaje particulares. Pero calidad para la educación<br />

en Colombia, hay que remitirse a la década<br />

de los ochenta, cuando el magisterio colombiano<br />

planteó pensar la calidad de la educación, y están<br />

los foros del magisterio colombiano de Fecode alre-<br />

28 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

dedor de la calidad de la educación. Es una calidad<br />

de educación muy diferente a la que planteamos<br />

hoy. Cuando estábamos hablando de esto no se<br />

hablaba del servicio educativo sino del derecho a<br />

la educación, cosa que entra en un ingrediente particular,<br />

y en tensión en algunos momentos en las<br />

escuelas y colegios de nuestro país, cuando entra<br />

en el servicio educativo el derecho a la educación,<br />

problema que efectivamente la pedagogía critica, y<br />

en la cultura anglosajona particularmente se viene<br />

evidenciando con elementos que están en tensión<br />

en este momento en las instituciones y en las directivas<br />

institucionales, y es ¿qué pasa cuando los<br />

muchachos no pasan la prueba ICFES, cuando ese<br />

va siendo un elemento de garantía de la calidad<br />

bajo unos estándares que nos ponen a figurar allí?<br />

¿Cuáles serían entonces los criterios de calidad que<br />

esta institución o que una educación, ya sea particular,<br />

debe diseñar pensando hoy en una serie de<br />

variables, como son la calidad educativa y el derecho<br />

a la educación? O sea, son dos variables, cómo<br />

entran en ese asunto de aprendizaje, que no sea la<br />

competitividad por estar en un escalafón dentro<br />

del Icfes, como nos están poniendo a medir, o en<br />

un escalafón en Colciencias como nos ponen a medir<br />

en el caso de las universidades por el número de<br />

doctores, por el número de magísteres que tenemos,<br />

y mintiendo todo el tiempo porque queremos<br />

formar una cantidad de magísteres, de doctores, sin<br />

tener la infraestructura y la capacidad para hacerlo,<br />

en algunos casos contamos con un andamiaje que<br />

no es el real, y ese no es el caso colombiano, es el<br />

caso latinoamericano, y en el cual estamos compitiendo,<br />

o sea, hoy en día Colombia compite con<br />

Argentina, con Brasil, con otras escuelas que tienen<br />

una tradición amplia en estos tipos de formación,<br />

porque queremos estar en la academia. Entonces,<br />

¿cómo pensar ese asunto, y más para la educación<br />

básica y media?, porque el tema de la formación<br />

universitaria seguirá siendo desde sus elementos<br />

fundamentales la investigación como un referente<br />

de calidad, y eso no lo vamos a discutir, y creo que<br />

hay que apuntarle y seguir apuntándole, pero en la<br />

educación básica eso no quiere decir que seamos<br />

de menor calidad. ¿Cuáles van a ser los criterios<br />

que tenemos que pensar, y no esperar a que nos<br />

los piensen, sino pensarlos éticamente como maestros?;<br />

esos criterios que tienen que regir para una<br />

calidad de la educación en Colombia mediada por<br />

el derecho, un poco más allá del servicio.<br />

Jorge Castrillón: Del programa de Licenciatura en<br />

Educación Física. Buenos días, mi pregunta va muy<br />

generalizada, es más un aporte personal. Hoy en<br />

día hay un fenómeno y es el fenómeno de las profesiones<br />

no pedagógicas y de los profesionales en<br />

pedagogía y de los concursos, los fenómenos que<br />

se dan cuando un profesor está presentando una<br />

evaluación de una carrera específica. Tengo un caso<br />

muy específico: un químico que se presentó para<br />

ser profesor porque tenía todas las condiciones, no<br />

pasó, y está el otro caso de una persona de ciencias<br />

naturales, por ejemplo, pero que estudió todo el<br />

proceso pedagógico, y en esas pruebas le va mejor<br />

al químico porque tiene mucho más conocimiento<br />

específico; eso se presenta en estas carreras y en<br />

muchas otras, entonces es ahí donde quiero saber<br />

su aporte.<br />

(GG): Bien. La dinámica para estas respuestas es la<br />

siguiente: hemos escuchado todas las intervenciones,<br />

entonces tanto Geovanny como Javier van a tener<br />

un tiempo para que en una última intervención<br />

traten por lo menos de aproximarse a los comentarios<br />

que se acaban de recibir en torno a por qué<br />

la educación privada y la educación pública tienen<br />

tantas diferencias en el tema de la educación. Es el<br />

planteamiento que hace el profesor frente a la educación<br />

en el servicio, la educación como derecho;<br />

cómo afectan las concepciones pedagógicas el<br />

tema del asunto de la calidad, y este actual tema de<br />

los profesionales no docentes en la carrera docente.<br />

Entonces empecemos con Javier.<br />

(JA): Bueno. Son cinco preguntas que están como<br />

muy hermanadas, si se puede decir así, están conversando,<br />

como dijimos ahora. A ver, yo diría, sobre<br />

lo último, que esta situación del tema de los concursos<br />

obedece a este nuevo momento histórico<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

29


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

que tiene el manejo del sistema educativo colombiano,<br />

un momento histórico en el que se plantean<br />

unas reglas de juego condicionadas, porque el<br />

Congreso define una nueva manera de manejar<br />

los recursos destinados a la prestación del servicio<br />

educativo que, como lo decía el compañero, debe<br />

ser un derecho, es un derecho. Cuando se define<br />

esa nueva manera de administrar esos recursos y<br />

unas nuevas competencias, es decir, qué me toca<br />

hacer y a quién le toca hacerlo —estoy hablando<br />

de la Ley 715—, se reglamenta el respectivo acto<br />

legislativo que acabó con la Ley 60, entonces se<br />

crea un nuevo marco general para que se empiecen<br />

a barajar las reglas de juego para la prestación de<br />

ese servicio, del servicio educativo, y ahí es donde<br />

aparece un nuevo estatuto de profesionalización,<br />

el llamado Decreto 1268, entonces sí es una nueva<br />

norma, sí está basado en unas competencias, en<br />

unos recursos financieros, y en un nuevo momento,<br />

en una nueva política. Algún compañero nos hacía<br />

ver cómo después de los noventa, aunque ahí se<br />

le dio al tema de la apertura económica, con ese<br />

nuevo proyecto histórico nacional se dio paso también<br />

al reconocimiento de una nueva era global.<br />

En ese orden de ideas, aparecen entonces reglas<br />

nuevas, normas que crean un escalafón docente<br />

distinto, unos requisitos distintos, unos niveles<br />

para ubicarse en ese escalafón distintos, y aparece<br />

esa situación que nos describía el compañero de<br />

Licenciatura en Educación Física, viene la situación<br />

concreta de evaluar al profesional, que va a ser el<br />

nuevo maestro, con una herramienta que le permita<br />

al Estado, según la Ministra de Educación, tener<br />

unas competencias básicas mínimas, y quienes han<br />

participado en esos concursos basados en ese nuevo<br />

Decreto 1278 saben que el examen se hace de<br />

entrada con base en competencias, en competencias<br />

de matemática, de cálculo; eso ha sido como lo<br />

básico, porque para el Estado en esta perspectiva,<br />

la Ministra de Educación, que ya lleva como seis o<br />

siete años, por fortuna dio continuidad, así haya<br />

de pronto algún desacuerdo, porque en este país<br />

estamos acostumbrados a que haya un ministro de<br />

educación cada seis meses o cada año. Esa posibilidad<br />

de ingresar al magisterio entra con ese criterio<br />

político de que un profesional no docente pueda<br />

ser maestro del servicio educativo, de la educación<br />

básica y media. Entonces ese es el punto de partida,<br />

si entra un profesional que es ingeniero, químico,<br />

médico o abogado y viene a ejercer esa nueva profesión,<br />

entonces haya que preguntarle de lo que él<br />

debe saber, y no le vamos a preguntar medicina o<br />

veterinaria, hay que preguntarle, hay que escudriñar<br />

sobre sus competencias básicas, sus competencias<br />

esenciales, si se puede decir así, para ejercer la<br />

profesión, porque se parte del principio en el saber<br />

específico de la pedagogía, que no lo tiene ese médico<br />

ni ese ingeniero, pero lo pueden adquirir, de<br />

pronto eso fue lo que se pensó en ese momento,<br />

y yo estoy de acuerdo con eso. Ahora, sí es un gran<br />

reto para ese profesor que no es docente, porque<br />

él hasta ahí, cuando viene a la universidad a hacer<br />

una especialización o una maestría y cuando va a la<br />

escuela a ejercer como maestro con tremenda responsabilidad,<br />

tiene que ser consciente de que carece<br />

de formación pedagógica, que no tiene el saber<br />

específico de la pedagogía ni elementos sobre didáctica,<br />

que no sabe qué es currículo, ni de dónde<br />

viene toda la historia de la educación, no sabe de<br />

pedagogía, y su responsabilidad está como si yo<br />

ahora de maestro me pusiera de ingeniero, tengo<br />

que aprender el saber específico de la ingeniería, sé<br />

el saber específico de la pedagogía, pero tengo esa<br />

debilidad, es una nueva posibilidad de ese nuevo<br />

ordenamiento.<br />

En ese orden de ideas se puede responder la otra<br />

pregunta, que tiene que ver con la diferencia entonces<br />

entre un educador, un profesor y un pedagogo.<br />

Comparto la posición de mis compañeros y estudiantes,<br />

con los que hemos llegado a la conclusión<br />

de que simplemente debería haber dos categorías:<br />

educadores y pedagogos. Los educadores somos<br />

todos, casi todos los seres humanos somos educadores,<br />

porque enseñamos, porque instruimos,<br />

porque educamos; pero el pedagogo es más que<br />

un educador, el pedagogo forma con intención,<br />

forma con fundamentación, con un deber ser, pensando<br />

en un proyecto educativo, en un proyecto de<br />

30 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

vida, en un proyecto de formación. Y entonces yo<br />

les propondría que miráramos a ver si es válido que<br />

sólo hablemos de educadores, que somos todos,<br />

porque hay que ver las buenas educadoras que<br />

son nuestras abuelas o que son nuestras mamás, o<br />

hay que ver tantas personas que sin ser pedagogos<br />

educamos, ponemos, instruimos, pero qué tan distinto<br />

es eso de ser pedagogo; ésta es la diferencia.<br />

Y al mismo tiempo haría un comentario por el movimiento<br />

pedagógico que traía ahora el compañero<br />

recordando los años ochenta, frente a las reflexiones<br />

del mismo magisterio, que en su momento dieron<br />

origen a muchas transformaciones del servicio<br />

educativo, y pareciera ser que hasta los ochenta<br />

ocurría lo que algún cronista periodístico decía,<br />

porque teníamos que hacer paro cada mes por el<br />

sueldo, y entonces ese cronista decía: el maestro<br />

se hace como al que le paguen los maestros y no<br />

les pagan, y los maestros se hacen como los que<br />

enseñan y no enseñan. Entonces era una situación<br />

que nos puso en la necesidad de formar parte de<br />

ese círculo juvenil de pensar nuestra reflexión,<br />

esa sí que es una necesidad; nosotros estamos de<br />

acuerdo con que en la universidad pensemos que<br />

el papel del currículo es precisamente no sólo<br />

transmitir, crear y recrear la cultura, sino reflexionar<br />

nuestro hacer pedagógico, porque ese sí es el que<br />

permite adaptarse realmente a las condiciones,<br />

el que permite el cambio, el moverse de la línea<br />

como decía mi colega ahora, ese es el que permite<br />

la visualización, la solución de problemas, incluso<br />

ocultos, dentro del aula; esa posibilidad del movimiento<br />

pedagógico abrió las puertas para muchas<br />

transformaciones, pero claro, eso vino después de<br />

un gran movimiento, que creo fue ocasionado por<br />

esa posición que adoptó el magisterio en la época,<br />

como una posibilidad de tener un nuevo proyecto<br />

histórico nacional, y todo el auditorio sabe que<br />

estoy hablando de la nueva Constitución del 91,<br />

esa fue la que nos puso a reglas nuevas, a nuevos<br />

acuerdos para repensar tantas cosas.<br />

Una pregunta hacía relación a la calidad de la educación<br />

en las instituciones privadas y en las públicas,<br />

en un universo tan amplio la heterogeneidad<br />

tiene que estar presente, y habría mucho que discutir<br />

aquí sobre ese tema. En tan poquito tiempo<br />

me limitaría a decir que eso ha sido lo tradicional en<br />

el país, que la educación pública poco se preocupe<br />

por el tema pedagógico, se ha preocupado más por<br />

lo laboral, porque a eso ha llegado el gobierno y los<br />

económicos al magisterio, a que pensemos en lo<br />

gremial, en las prestaciones, en lo pensional, pero<br />

no que pensemos en lo trascendental que tiene<br />

nuestra profesión: lo pedagógico y lo académico.<br />

Pensar en esa tarea que tenemos de ser unos profesionales<br />

que logremos la transformación intelectual<br />

de nuestros niños y jóvenes, de la población<br />

que está en nuestras manos; entonces la educación<br />

privada igualmente ha tenido otra obligación para<br />

responder también por ese elemento, y es que la<br />

universidad ya está vendiendo un servicio, y cuando<br />

yo vendo un servicio entonces tengo la necesidad<br />

de prestarlo bien, con ciertas características<br />

que lo hagan atractivo, entonces que me busquen<br />

a mí para prestarlo; mientras que la educación oficial<br />

está ahí abierta, llegue el que llegue.<br />

Otra cosa en la que de pronto no hayamos pensado<br />

los maestros, y como tenemos público propio fijo,<br />

garantizado, entonces poco nos ha interesado ese<br />

otro tema que acabamos de mencionar: el tema de<br />

la importancia de la educación, de lo pedagógico,<br />

de trascender en esa tarea, en esa misión que nos<br />

han encomendado como formadores, como pedagogos<br />

más que educadores.<br />

(GO): Bien. Brevemente, para tratar de abarcar todas<br />

las inquietudes, la pregunta que se hacía sobre<br />

formador, instructor y educador, pues simplemente<br />

diría aquí, metiéndome en temas que no son de mi<br />

experticia, por lo menos en mi nivel de formación,<br />

diría que formadores, instructores y educadores<br />

caben todos dentro de la categoría del profesor,<br />

simplemente que un instructor instruye con unos<br />

determinados topes, un formador forma y un educador<br />

educa, cada uno de ustedes tendrá la concepción<br />

clara de cada uno de esos conceptos, pero<br />

finalmente yo formo, educo o instruyo en lo que sé,<br />

yo no puedo formar ni educar ni instruir en lo que<br />

no sé; entonces, por eso pienso que cabría en la ca-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

31


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

tegoría de profesor, en el tema que estaba comentando<br />

Javier, en la primera pregunta que nos hacía<br />

el compañero sobre la calidad en las instituciones<br />

públicas o privadas. Mire, en eso soy absolutamente<br />

radical, lo decía desde el principio, el servicio de<br />

la educación, lo dice muy claro la Constitución en el<br />

Artículo 69, independientemente de quién preste<br />

el servicio, el servicio puede ser prestado por particulares<br />

o por el Estado, le corresponde al Estado<br />

pero lo pueden prestar también los particulares,<br />

entonces independientemente de quién lo preste<br />

tiene que ser de calidad, que no lo hagan los unos<br />

o los otros o ninguno, pues simplemente lo que estamos<br />

haciendo ahí es incurriendo en una falta a lo<br />

que manda la Constitución, servicio de derecho a la<br />

educación no riñe en el servicio con el derecho, porque<br />

el derecho es irrenunciable ¿cierto?, si yo tengo<br />

derecho a algo nadie me puede quitar ese derecho,<br />

y tengo derecho, también de acuerdo con la Constitución<br />

y la ley, a que el servicio que se me preste<br />

para ejercer ese derecho sea también un servicio<br />

de calidad; yo creo que hay algo muy importante,<br />

y alguien lo planteaba en el tema de integración<br />

entre, digamos, formación básica y media y con la<br />

educación superior. Bien. Les voy a quitar dos minuticos<br />

contándoles esta historia, todos los días en<br />

todos los escenarios en todas las universidades de<br />

este país, y de muchos otros que me ha tocado ir a<br />

conversar sobre estas cosas, el chillido es el mismo,<br />

y perdónenme la expresión: qué muchachos tan<br />

malos los que nos llegan a la universidad, el colegio<br />

no está haciendo nada, no les están enseñando<br />

nada a estos muchachos, aquí nos toca enseñarles<br />

a sumar, no saben factorizar, no saben leer, les están<br />

robando la platica; ese es el cuento en Medellín, en<br />

Rionegro, en Colombia, en Ecuador, en Perú, en Chile,<br />

en Argentina, en España, en Alemania, he oído<br />

ese chillido por todas partes. Algún día me puse a<br />

pensar, un día yo vi a mi hijo de nueve años, llegué<br />

yo, la mamá no estaba, y él estaba frente al televisor<br />

viendo un programa de Animal Planet, al mismo<br />

tiempo estaba con su play station portátil jugando<br />

y con su celular hablando con mi sobrino, si yo me<br />

acuerdo que cuando era niño y tenía su edad, mi<br />

papá decía que uno no podía escuchar música y estudiar<br />

al mismo tiempo, así fuera música clásica, no<br />

importa, se distrae, cuando uno está estudiando es<br />

estudiando, y se me olvidaba decirles que Daniel,<br />

el niño mío, además tenía los cuadernos ahí encima,<br />

porque estaba haciendo tareas, y entonces yo<br />

me ponía a pensar: o este niño es un desordenado<br />

porque cómo era posible que estuviera viendo el<br />

programa de Animal Planet, jugando, hablando<br />

con mi sobrino y haciendo tareas. Terminó de hacer<br />

una de las cosas, de hablar con mi sobrino, y me<br />

dijo: “papá, te echo un reto en el psp”. Obviamente<br />

no fui capaz ni siquiera de mover los dedos en el<br />

bendito aparato porque yo no entendía, o no entiendo,<br />

cómo pueden manejar el tema visual y manejar<br />

el tema motriz al mismo tiempo; yo le decía:<br />

“o miro la pantalla o muevo los dedos, pero no soy<br />

capaz de hacer las dos cosas al mismo tiempo”, y<br />

este loco era capaz de hacer eso y al mismo tiempo<br />

estar viendo el programa sobre la célula, y después<br />

le pregunté qué había entendido, y me respondió<br />

que ya había entendido qué era una mitocondria,<br />

entonces que por eso las unas eran autótrofas y las<br />

otras no, y las unas eran capaces de hacer su propia<br />

comida y las otras no, pero al mismo tiempo estaba<br />

hablando con el primo de lo que le había pasado<br />

en el colegio. Y entonces me pregunté: ¿será que<br />

los muchachos nos están llegando mal preparados<br />

a la universidad o será que nos están llegando unos<br />

muchachos del siglo XXI a una universidad del siglo<br />

XVIII con tendencias al XVII? Porque entonces<br />

miramos a unos niños, y el gran chillido de los<br />

profesores universitarios es: “esos muchachos no<br />

saben leer y no quieren leer”; yo viendo a mi hijo<br />

me pregunto ¿y para qué?, no estoy diciendo que<br />

no sabe leer, estoy diciendo están leyendo, tienen<br />

los medios. Lo que a mí me tardó, se los confieso,<br />

a mí me tardó años entender de la enciclopedia<br />

Salvat, que la tenía mi papá en la biblioteca, en mi<br />

casa, qué era una célula, y mi hijo lo entendió viendo<br />

un programa de media hora en Animal Planet,<br />

yo tenía que gastarme mucho tiempo leyendo para<br />

poder entender algo; ahora no, ahora hay muchos<br />

más medios que para la época mía, obviamente yo<br />

32 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />

no aprendía en televisión, hoy hay muchas formas<br />

de aprender, hay muchos medios, y en los mismos<br />

juegos electrónicos que juegan los niños, entonces<br />

esto es más una reflexión para las universidades:<br />

¿será que efectivamente nos están llegando los<br />

muchachos mal preparados?, ¿será que nosotros<br />

universitarios, muy creídos además, que creemos<br />

que nos las sabemos todas, estamos recibiendo<br />

unos muchachos que nosotros no conocemos?, y<br />

entonces en las instituciones media y básica hace<br />

rato están hablando de las competencias, están<br />

hablando de los módulos, y llegan los muchachos<br />

a la universidad y todavía les decimos que sacó 3<br />

o que sacó 1, y todavía le decimos al muchacho<br />

que sacó 1 en un examen de límites y después saca<br />

5 en el examen de derivadas, y decimos que ese<br />

muchacho tiene 3, porque 5 más 1 es 6 dividido 2<br />

entonces da 3, y uno dice: “este está loco, si no sabía<br />

límites cómo supo derivar”. ¡Ah no!, pero eso funciona<br />

así: 5 más 1 es 6, dividido 2, porque estamos<br />

en la universidad; nos falta mucho, pero mucho en<br />

ese trabajo de integración de educación superior y<br />

educación básica.<br />

Finalmente, el último tema de la pregunta que<br />

planteaba nuestro compañero Jorge. Mire, considero<br />

que hay dos clases de problemas, todos los<br />

problemas en la vida se dividen en dos: en problemas<br />

de flecha y problemas de indio; bien, hay<br />

problemas de lo humano y hay problemas de lo<br />

técnico. Cuando en una prueba para una vacante<br />

docente un licenciado en química saca menor puntaje<br />

que un químico puro, ahí hay dos problemas:<br />

de flecha y de indio. El problema de flecha es: ¿esa<br />

prueba que se utilizó fue diseñada para medir las<br />

competencias de alguien que sabe química o para<br />

medir las competencias de alguien que sabe enseñar<br />

química?, porque son dos cosas muy distintas.<br />

Una cosa es saberse la tabla periódica de memoria<br />

y otra cosa muy distinta es saber enseñar para<br />

qué sirve la tabla periódica; pero es un problema<br />

de indio también porque, y ahí viene mi reflexión<br />

para ustedes, digo para ustedes como estudiantes<br />

y para nosotros como universidades que tenemos<br />

facultad de educación, ¿a qué le estamos dando,<br />

o mejor, cómo estamos haciendo el proceso de<br />

formación de docentes —ojalá, quisiera decir, de<br />

maestros—, estamos poniendo más énfasis en la<br />

química o le estamos dando más énfasis a lo pedagógico?;<br />

es que voy a formar un licenciado —y me<br />

parece además que uno aprende hablando de los<br />

estándares de calidad, y esas otras cosas nos quedan<br />

mal hechas—, ¿es un licenciado en química o<br />

es un licenciado en la enseñanza de la química?, y<br />

si es un licenciado en química es una persona que<br />

está más dirigida hacia la química, pero si es un<br />

licenciado en la enseñanza de la química (no sé si<br />

decir un licenciado sea una redundancia, perdónenme<br />

la palabra, o estaría bien dicha), entonces<br />

nuestros programas en licenciatura efectivamente<br />

están enfocados hacia la docencia, hacia la redundancia,<br />

o están enfocados hacia el objeto de estudio<br />

de una ciencia pura. Entonces ahí el asunto es<br />

que, generalmente, tenemos que reflexionar sobre<br />

muchas cosas, pero también tenemos que manifestarlo,<br />

y ahí me pongo la camiseta del Ministerio, y<br />

es que muchas veces se convoca a muchos eventos<br />

donde se dice: vamos a hacer un foro o un conversatorio<br />

o un evento para definir las características,<br />

no van a hacer el examen allá, pero vamos a definir<br />

las características del examen para alguna cosa, ¿y<br />

cuántos van?, ni uno, va la gente del Ministerio o<br />

tres o cuatro. Los niveles de respuesta, cuando se<br />

hacen estas convocatorias, son muy bajos, entonces<br />

mi llamado es a que cuando nos hagan esas invitaciones<br />

asistamos; muchas veces decimos “pero<br />

es que a mí nunca me han invitado”, y ahí ya tengo<br />

que echarme la culpa yo, que desafortunadamente<br />

a veces se quedan en el escritorio de uno, en el<br />

escritorio del vicerrector o del rector, o en el de los<br />

decanos, o en la página web; entonces los invito a<br />

que siempre hagan una revisión periódica sobre<br />

eso. Muchas gracias.<br />

(GG): Bueno, muchas gracias a Geovanny y a Javier<br />

por la compañía hoy en este conversatorio, y a ustedes<br />

por su presencia. Esperamos de manera participativa<br />

en un tiempo definir el tema del conversatorio<br />

del segundo semestre, y de nuevo muchas<br />

gracias por su participación.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

33


Portador de luz<br />

Desde las facultades<br />

de educación


La calidad no es el problema<br />

de la educación<br />

Por Rodrigo Jaramillo Roldán*<br />

Resumen<br />

La calidad no es el problema de la educación, pero paradójicamente le ha generado enormes dificultades de existencia,<br />

hasta desalojarla del lugar que había venido ocupando como programa de humanización durante la modernidad.<br />

La ha sustituido y la ha suplantado, alejándola de los mundos del saber y la academia.<br />

Mientras la educación ha sufrido trastocamiento como valor social, derecho y servicio público, la calidad se ha hecho<br />

ver como una prioridad para la educación, gracias a los artificios del mercado, que la han convertido en un bien de<br />

consumo fugaz. Su carácter de mercancía de especial perfil ha puesto en duda la existencia de la educación, junto con<br />

sus agentes privilegiados: los maestros.<br />

Algunas pistas permiten apoyar una postura de desconfianza de la calidad en la educación. Por una parte, su<br />

anteposición ha implicado un efecto obnubilador y de distracción sobre los problemas educativos concretos, a la par<br />

que se ha convertido en estandarte para la exclusión social. Por otra parte, ha imposibilitado que la educación pueda<br />

cumplir su cometido respecto a la autonomía, mediante sesgos de abuso lexical, sobre todo al interior de las políticas<br />

públicas.<br />

Palabras clave: Calidad de la educación, gestión educativa, gestión de la calidad<br />

Summary<br />

The quality is not the problem with the education, but it has generated somewhat so many existential difficulties, to<br />

the fact of taking it out from the place she had on the humanitarian condition during modern area. It hast taking<br />

apart and taken its place, taking it out from the academic and knowledge world.<br />

While the education has suffered several obstacles as a social value, right and public service, quality has shown itself<br />

as a priority for the education, thanks to the market items, that has taken it into a gadget that is being used just for a<br />

while. It character of being an item has considerably put into doubt the existence of education as such, together with<br />

its tutors: The teachers.<br />

Some clues may allow supporting the doubt on education quality. First the fact of considering quality beforehand<br />

producing sort of distraction from the real problems on education and at the same time it has become an average<br />

for the social exclusion. On the other hand has made impossible that the education may fulfill its autonomy as such<br />

through its lexical abuse specially inside the public policies.<br />

Key words: Quality of education, education management, quality management.<br />

* Profesor asociado de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia. Coordinador del grupo Calidad de la Educación y Proyecto<br />

Educativo Institucional. Coordinador de la red de maestros investigadores de las escuelas normales superiores de Antioquia.<br />

E-mail: rjaram@ayura.udea.edu.co<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

37


La calidad no es el problema de la educación<br />

La anteposición de la calidad sobre<br />

la educación o el efecto embudo<br />

Como se ha indicado en otro lugar (Jaramillo,<br />

2009), con la superposición de la calidad sobre la<br />

educación se ha legitimado el olvido de la cosa en<br />

sí. La educación en sus múltiples complejidades y<br />

contenidos ha sido reducida a ente general, único<br />

y dotado de perpetuidad universalista. Ha prevalecido<br />

el desconocimiento de su naturaleza social<br />

compleja, diversa y heterogénea. El riesgo mayor<br />

con la anteposición de la calidad a la educación, es<br />

que resulta asignándosele mayor importancia a “lo<br />

primero sobre lo segundo”.<br />

Los problemas educativos son múltiples y merecen<br />

un tratamiento acorde con su especificidad, si<br />

acordamos que es vasto el campo de las ciencias<br />

de la educación, como necesaria es una mirada<br />

minuciosa sobre ella. A modo ilustrativo pueden<br />

mencionarse asuntos relacionados con la didáctica<br />

y las nuevas tecnologías, la enseñanza y el aprendizaje<br />

con poblaciones en situación de desplazamiento,<br />

uso del tiempo libre escolar, generación<br />

de ambientes escolares adecuados, comprensión<br />

de diferencias en los aprendizajes, potenciación de<br />

las capacidades de creación artística, causas sociales<br />

en los índices de repetición, consecuencias de<br />

la deserción, implicaciones del abandono escolar,<br />

formas de promoción del liderazgo en el aula,<br />

condiciones de equidad, participación, formación,<br />

afecto, satisfacción o posibilidades de realización<br />

personal, etc. En síntesis, el énfasis injustificado en<br />

el tema de la calidad ha puesto en alto riesgo la<br />

educación en su conjunto.<br />

Al parecer, los tiempos de los maestros no coinciden<br />

con los tiempos de los estudiantes, tampoco<br />

con los tiempos institucionales, ni con los de sus<br />

entornos. En muchas ocasiones, los tiempos de la<br />

enseñanza se han quedado atrás con relación a los<br />

tiempos del aprendizaje. En su conjunto, la organización<br />

educativa se ha rezagado respecto a los nuevos<br />

contextos que impone el avasallante desarrollo<br />

social. A la par que da la impresión que recobran vigencia<br />

los argumentos del neomarxismo economicista<br />

con la tendencia impositiva de lo económico<br />

sobre lo educativo, y así se reducen ostensiblemente<br />

los tiempos para las jornadas pedagógicas, para<br />

pensarse y repensarse; para que los maestros se<br />

sienten a conversar de educación y pedagogía, de<br />

lo que los motiva, les preocupa y les apasiona con<br />

relación a la formación; para atender a los alumnos<br />

y a los padres o acudientes, o para escribir y describir<br />

las experiencias formativas. Paralelamente,<br />

se extinguen los espacios y los tiempos libres del<br />

paseo, del recreo, del ocio, del descanso, de los encantos<br />

y los desencantos, de los encuentros y los<br />

desencuentros, y todos los posibles diálogos que<br />

ofrecen otras alternativas al interior de la institución<br />

escolar.<br />

Los espacios que antes correspondían al ámbito de<br />

lo educativo han sido cubiertos por “la calidad” u<br />

otros “distractores”. Se ha puesto en riesgo su existencia<br />

disciplinar y práctica, al igual que la supervivencia<br />

de los actores sociales que la representan y<br />

la viabilizan.<br />

Una implicación relevante que resulta de asignarle<br />

la mayor o toda la importancia a “la calidad”, consiste<br />

en el efecto embudo que se genera. Todo el interés<br />

se concentra en ella, y se aplaza el conocimiento<br />

y la solución de los problemas educativos que<br />

lo merecen. Mientras que a “la calidad” 1 se destinan<br />

las mayores energías reflexivas, las acciones prácticas<br />

de más realce y las acciones de política educativa<br />

e inversión económica más altas, los problemas<br />

educativos prioritarios se van limitando a ocasionales<br />

titulares de prensa y buenas intenciones.<br />

1<br />

En este aparte se quiere hacer notar algo especial, y es que tras el fantasma de la calidad se han querido cubrir situaciones denominadas como<br />

cobertura.<br />

38 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La calidad no es el problema de la educación<br />

La primera idea y quizá la única que quiere hacerse<br />

prevalecer es la de la calidad, frente a lo cual pudiéramos<br />

decir con Jullien (2001: 17) que “toda primera<br />

idea es ya sectaria: ya ha empezado a acaparar y,<br />

por ende, a dejar de lado […]”. Es entendible entonces<br />

que en épocas de mercantilización de la educación<br />

y de la función docente, tiendan a pasar a un<br />

segundo plano los reportes de autoevaluación y los<br />

desarrollos autónomos de los proyectos educativos<br />

institucionales —PEI—.<br />

También resulta entendible que, a la par que el<br />

neoliberalismo centra la atención en la educación<br />

por su creciente rentabilidad, el Estado se va desentendiendo<br />

de la responsabilidad que le compete.<br />

Y como plantea Zygmunt Bauman (20<strong>07</strong>: 9-10), en<br />

este caso es posible<br />

[…] aplicar los principios de “subsidiariedad” y<br />

“externalización”, con la delegación en otros de un<br />

gran número de funciones que le correspondería<br />

asumir según pacto social establecido. Abandonadas<br />

por el Estado, tales funciones quedan a<br />

merced de las fuerzas del mercado, con fama de<br />

caprichosas e impredecibles por naturaleza, y son<br />

abandonadas a la iniciativa privada y al cuidado<br />

de los individuos.<br />

Nada más evidente en los discursos de los funcionarios<br />

del Ministerio de Educación de Colombia —<br />

MEN— y las políticas públicas en educación, que el<br />

desbancamiento de los problemas educativos bajo<br />

el rótulo de calidad. Es lesivo, para un campo tan<br />

diverso y controversial como la educación, su ocultamiento<br />

bajo ese manto nebuloso. Si se es consecuente<br />

con el rol profesional del educador, rápidamente<br />

se concluye que la calidad no es problema<br />

de la educación ni mucho menos de los maestros,<br />

sobre todo cuando éstos se dedican idóneamente<br />

a cumplir su rol social respecto a la formación y la<br />

enseñanza (Jaramillo, 2008).<br />

Otra consecuencia del efecto embudo respecto a<br />

la educación se identifica en la tendencia universalista<br />

y envolvente de la calidad, en cuanto tiende<br />

a imponerse como trayecto y tiempo únicos. En<br />

términos de Virilo (2005: 80-81), bien podríamos<br />

hacer un análisis de tiempos y trayectos reinantes<br />

en el mundo académico colombiano, hasta advertir<br />

que no se da pausa para la reflexión y la comprensión<br />

de la dirección requerida. “El trayecto,<br />

al igual que el tiempo, tiene tres dimensiones: El<br />

pasado, el presente y el futuro; la salida, el viaje y<br />

la llegada”. No se puede privar al hombre de estas<br />

tres dimensiones, sea en relación con el tiempo,<br />

sea en relación con el trayecto, lo que hace que<br />

me dirija al otro, que me dirija al que está lejos. Sin<br />

embargo, ocurre que los ciclos se ven interrumpidos<br />

permanentemente, cambiando la lógica de lo<br />

cultural por la del mercado.<br />

Reasumir el papel protagónico de la educación<br />

convoca a pensar en sus actores fundamentales.<br />

Implica considerar el conocimiento y, como señala<br />

Hoyos (2009: 6), la experiencia de la comunidad<br />

educativa: sus contextos, tradiciones y culturas, en<br />

una palabra, el mundo de la vida como horizonte<br />

universal de significados y como fuente inagotable<br />

de validación de las “pretensiones de verdad” con<br />

base en las significaciones comprendidas.<br />

A propósito de los léxicos<br />

predominantes<br />

Ya habíamos mostrado que los léxicos acerca de la<br />

calidad han estado asociados con la reducción de la<br />

educación a simple mercancía y han tenido implicaciones<br />

prácticas, quizás las de mayor incidencia<br />

social, por su vínculo con las representaciones de<br />

los actores sociales (Jaramillo, 2009). Éstas se evidencian<br />

en expresiones individuales de los actores<br />

educativos, al igual que en los planes y programas<br />

que se establecen a través de las políticas oficiales.<br />

También mostramos que en las expresiones lexicales<br />

es donde más claramente se puede evidenciar<br />

el tratamiento inadecuado o tendencioso de las<br />

alusiones a la calidad. Los énfasis lexicales han sido<br />

puestos en la calidad y no en la educación, y se hace<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

39


La calidad no es el problema de la educación<br />

notoria la manera como los múltiples discursos sobre<br />

la educación han hecho constante referencia a<br />

la calidad, en términos de deficiencias, carencias y<br />

consecuencia de estados de crisis.<br />

Lo más paradójico es que la academia fue permeada<br />

por la calidad, casi sin resistencia, a medida que<br />

se fue configurando como expresión de “uso común”<br />

en los discursos de los académicos y hasta<br />

presumirse como su sello legitimador y avalador.<br />

Este hecho permite sospechar que el problema de<br />

la calidad no reside en sí mismo, sino en el lugar<br />

que ha entrado a ocupar en el ámbito de las representaciones<br />

sociales, al erigirse como valor supremo<br />

en las relaciones de intercambio, pero desde<br />

una orientación eminentemente mercantil, puesto<br />

que su alusión lleva aparejados nexos con visiones<br />

acerca de la educación, la formación, la representación,<br />

la ideología, la participación, la dialogicidad y,<br />

por supuesto, una visión de lo humano.<br />

Más allá de los léxicos, se apuesta porque “es el<br />

horizonte y la utopía que en todo momento podemos<br />

abrir desde un paradigma comunicacional<br />

de la educación, entendida como educación para<br />

la ciudadanía” (Hoyos, 2009: 15). En esta medida<br />

también se reconfigura lo que plantea Husserl, al<br />

presentar la “educación como recurso de renovación<br />

cultural” (citado por Hoyos, 2009: 7). Y es aquí donde<br />

los educadores tenemos un compromiso muy importante<br />

a nivel social, el cual presenta íntima relación<br />

con la invención de palabras, puesto que en el<br />

ejercicio de la labor educativa debe efectuarse un<br />

trabajo de construcción de ellas como posibilidad<br />

de comunicación con las personas que habitan los<br />

espacios escolares, y a la vez como posibilidad de<br />

que el alumno participe de estas creaciones como<br />

formas nuevas de ver y reconocer la naturaleza que<br />

nos identifica, en cuanto “red de significados y horizontes<br />

de sentido laboriosamente apalabrado”. 2<br />

“En muchas ocasiones, los tiempos de<br />

la enseñanza se han quedado atrás con<br />

relación a los tiempos del aprendizaje”<br />

Referir los nuevos sentidos implica considerar y<br />

asumirse en la actualidad de la vida líquida y lo efímero,<br />

respecto a la propiedad, el consumo y la posesión<br />

de los bienes materiales, el multiculturalismo,<br />

la deconstrucción de mundos planos y lineales,<br />

hasta considerar incluso las ideas mismas, como lo<br />

planteaba François Jullien, en términos de que “un<br />

sabio no tiene ideas” (2001: 17).<br />

Los nuevos sentidos exigen recontextualizar la<br />

educación para los tiempos recientes y apostar por<br />

un paradigma humanista, intersubjetivo y dialogal,<br />

reemplazando en la sociedad contemporánea los<br />

principios de la competitividad por los de la cooperación<br />

(Hoyos, 2009: 2-3). En consecuencia,<br />

[…] reconstruir un sentido de educación que se<br />

centre directamente en la condición humana y<br />

sepa desarrollar nuevas formas de humanismo<br />

más para la cooperación, antes que para la competitividad,<br />

que rescate las humanidades en su<br />

sentido más contemporáneo para la formación<br />

de ciudadanas y ciudadanos responsables, actores<br />

en la sociedad civil y comprometidos con un<br />

sentido de democracia participativa que permita<br />

buscar nuevos caminos de cooperación.<br />

Pero, por otra parte, se asume la interpretación<br />

como condición permanente dentro del modo<br />

de vida, y como estrategia educativa en la cual el<br />

maestro concreta sus pretensiones e intencionalidades<br />

en el marco de una acción eminentemente<br />

pedagógica, en cuanto relación con una intencio-<br />

2<br />

Las consideraciones que a continuación se enuncian tienen como referencia el Seminario Filosofía, lenguaje y educación, dirigido por el doctor<br />

Julián Serna Arango en la ciudad de Pereira, Universidad Tecnológica de Pereira, 25 de febrero a 1.º de marzo de 2008, en el marco del doctorado<br />

en ciencias de la educación.<br />

40 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La calidad no es el problema de la educación<br />

nalidad formativa de conducción en la vocación<br />

de intérpretes, dentro del objetivo de “habilitar<br />

y/o reforzar competencias hermenéuticas a través<br />

del análisis y discusión de textos” (Hoyos, 2009: 2),<br />

puesto que con estas intencionalidades se trata de<br />

ayudar a formar espíritus abiertos, sobre todo teniendo<br />

en cuenta que la nuestra es una época rica<br />

en futuro, es decir, en riesgos y en oportunidades. 3<br />

Avanzar en la recuperación de la educación para la<br />

humanización exige oponerse a las estandarizaciones<br />

(Hoyos, 2009: 29). Entender que<br />

Si la crisis, tanto de las ciencias como de la cultura<br />

en general, está provocada en última instancia por<br />

un olvido de la persona, es decir, por la negación<br />

de lo humano en ella, es necesario cambiar el signo<br />

de una educación enmarcada en el paradigma<br />

de la precisión, la eficiencia y la positivización, por<br />

el de una formación de la persona en marcos culturales<br />

y humanistas, desde los cuales sea capaz de<br />

integrar la ciencia y la tecnología, según proyectos<br />

de ciencia, tecnología y sociedad —CTS.<br />

La tarea de conducción en la vocación de intérpretes<br />

aboga por la disposición del maestro para asumir la<br />

deconstrucción de mundos planos y lineales, y la<br />

flexibilidad para adaptarse a otros mundos y adquirir<br />

la plasticidad necesaria como para no aferrarse a<br />

una consigna o idea en particular. Recurrir a otros<br />

lenguajes, como lo anunciara Martha Nussbaum<br />

(1991: 43), “en formas que sean a su vez más complejas,<br />

más alusivas, más atentas a los particulares”,<br />

mediante el reconocimiento de la posibilidad de la<br />

diversidad de usos y de múltiples realidades, es una<br />

actitud frente a los nuevos conocimientos posibles<br />

que habilitan para ser lector agudo de contextos<br />

en los cuales se desenvuelve como actor social, a la<br />

vez que tiene la posibilidad de formular problemas<br />

y soluciones pertinentes con un mundo y un momento,<br />

y sobre todo en términos distintos a otros<br />

que no los han visto o dicho. Es pues, como sugiere<br />

Gutiérrez, invitar al maestro a que se asuma como<br />

actor social activo a la vez que pueda involucrar a<br />

otros, y reconocerse como sujetos sociales que dominados<br />

por fuerzas que se les imponen, también<br />

les posibiliten márgenes de desenvolvimiento y de<br />

capacidad realizadora (20<strong>07</strong>: 1). O como plantea<br />

Coreth (1972): “El sujeto concreto está ya condicionado<br />

y acunado por su mundo y por su historia”;<br />

pero es “objeto” de su mundo en cuanto es “sujeto,<br />

es decir, en cuanto conociendo y entendiendo posee<br />

un mundo, en cuanto decidiéndose libremente<br />

y actuando activamente realiza su mundo”.<br />

Los sentidos sobre el papel del maestro para los<br />

nuevos tiempos se emparentan con la aceptación,<br />

la exploración, el intercambio y el aprendizaje de<br />

otros léxicos, lo que permite hacer apuestas por<br />

la comprensión y la construcción de nuevos mundos,<br />

al modo de acuñamiento de nuevas visiones<br />

o paradigmas de conocimiento, como lo ilustra<br />

Rorty (2002: 4) respecto al empleo de la palabra,<br />

“de una manera como anteriormente nunca se la<br />

había usado”.<br />

La creación de sentidos para tiempos de incertidumbre<br />

por parte del maestro depara para su oficio<br />

nuevos retos, los cuales se vinculan con algunas<br />

maneras de concebir el tiempo, la resignificación<br />

de los sentidos de las acciones escolares mediante<br />

el apoyo a la comprensión de las nuevas existencias,<br />

y sobre todo el rol de inclusión de otros léxicos<br />

en su cotidianidad del aula y principalmente en los<br />

eventos comunicativos. De esta manera, y como<br />

plantea Virilio (2005: 85-87):<br />

Si reestructuramos la lengua podremos resistir.<br />

Si no, corremos el riesgo de perder la lengua y<br />

la escritura. Después, recuperar al otro para no<br />

perderlo, es decir, rechazar el divorcio. Si nuestras<br />

sociedades continúan encaminándose hacia una<br />

3<br />

Seminario Posmodernidad y giro lingüístico, dirigido por el doctor Julián Serna Arango en la ciudad de Pereira, Universidad Tecnológica de<br />

Pereira, 23 a 26 de febrero de 2009, en el marco del doctorado en Ciencias de la Educación.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

41


La calidad no es el problema de la educación<br />

individualidad solitaria, a través de la pareja separada<br />

y la familia monoparental, no habrá resistencia<br />

posible. Así pues, recuperar la lengua, volver a<br />

hablarse y recuperar al otro, volver a emparejarse<br />

y no desemparejarse. Hoy en día, se intercambian<br />

gestos, pero cada vez menos palabras.<br />

Abocar entonces por otra educación equivale a<br />

darle pleno sentido a lo que en Colombia se ha venido<br />

configurando a partir de 1994 con el nombre<br />

de los proyectos educativos institucionales —PEI—.<br />

Pues, como plantea Hoyos (2009: 46), “el acceso a<br />

la mayoría de edad gracias a un proceso educativo<br />

concientizador y emancipatorio es un asunto público,<br />

por cuanto compromete a todos los miembros de<br />

la sociedad civil y los involucra de diversa forma en<br />

un proyecto común”.<br />

Al abocar por una educación que reivindica un nuevo<br />

humanismo se reconoce su centramiento en la<br />

comunicación, educación que forma para la democracia,<br />

por su competencia ciudadana por excelencia<br />

(Hoyos, 2009: 78). En esto coinciden Habermas y<br />

Dewey, al caracterizar un nuevo humanismo en términos<br />

más de cooperación que de competitividad.<br />

Si la educación se comprende como comunicación<br />

podremos apostarle a este tipo de formación para<br />

la cooperación y en lo público para la democracia.<br />

Se trata del punto de partida para la crítica democrática<br />

como expresión radical de un nuevo humanismo<br />

(Said, 2006). En buena medida, al parecer la<br />

educación presenta importantes riesgos de desembocar<br />

en ismos. Ya lo señalaba Dewey (2004: 64), un<br />

“Los sentidos sobre el papel del<br />

maestro para los nuevos tiempos<br />

se emparentan con la aceptación,<br />

la exploración, el intercambio y el<br />

aprendizaje de otros léxicos[...]”<br />

nuevo movimiento de la educación, adaptado a la<br />

necesidad existente de un nuevo orden social, deberían<br />

pensarlo con términos de la educación misma<br />

en vez de hacerlo con términos de algún ismo<br />

sobre educación, aun cuando fuera un ismo tal<br />

como el de “progresismo”.<br />

La calidad como sofisma de distracción<br />

En buena medida la calidad ha desempeñado<br />

el papel de sofisma de distracción para evitar la<br />

referencia a la educación, como consecuencia de<br />

su anteposición y el opacamiento de los problemas<br />

concretos de la educación, pero también porque los<br />

manejos prácticos de ésta tienen mayor incidencia<br />

social que otras acciones. Si quisiésemos acoger<br />

la calidad como noción necesaria en educación,<br />

tendríamos que reconocer que, en su sentido<br />

dialéctico, es consustancial a la educación, en<br />

términos de “lo mejor” (Jaramillo, 2004), pero como<br />

condición explícita para todos. En otros términos,<br />

excelente educación como patrimonio universal.<br />

Pensar los nuevos retos de la educación incluye<br />

sacarla “de lo seco” (Hoyos, 2008: 13), esto es, proseguir<br />

en los intentos de volver la educación a su<br />

elemento, el pensar, la cultura, la formación de ciudadanía,<br />

el ethos ciudadano. Respecto a un nuevo<br />

humanismo, hay tareas importantes que competen<br />

a los maestros y a la totalidad de miembros de las<br />

comunidades educativas (Hoyos, 2008: 31). Esto<br />

implica llevar a cabo acciones formativas que a la<br />

vez integren en los procesos educativos los retos de<br />

la ilustración y la modernidad, sin caer en los reduccionismos<br />

del cientifismo ni del moralismo.<br />

Un proyecto que rescate la educación “de lo seco”<br />

exige considerar múltiples alternativas, en las que<br />

se apueste por la educación prioritariamente como<br />

cultivo de la humanidad (Nussbaum, 2005: 28-29).<br />

La actitud de reflexión socrática, de la relatividad<br />

de toda experiencia y de la perspectiva de toda<br />

opinión. En segunda instancia, “la capacidad de<br />

verse a sí mismos no sólo como ciudadanos perte-<br />

42 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La calidad no es el problema de la educación<br />

necientes a alguna región o grupo, sino también, y<br />

sobre todo, como seres humanos vinculados a los<br />

demás seres humanos por lazos de reconocimiento<br />

y mutua preocupación”. “Imaginación narrativa”<br />

que implica “el sentimiento originario de la “compasión”,<br />

como un “sentir con”. Finalmente, fortalecer<br />

con argumentos los procesos formativos dentro de<br />

una educación intercultural.<br />

También en este caso abogamos por un sentido<br />

eminentemente social de la educación, que en términos<br />

kantianos responde a la pedagogía como<br />

emancipación y formación para la mayoría de edad<br />

y para la autonomía. Así entonces, en términos de<br />

Hoyos (2008: 36-37), la autonomía significa la competencia<br />

de cada quien de comportarse de acuerdo<br />

con su concepción de la vida, del bien, de la sociedad<br />

y de la historia. La educación debe llevar a que<br />

las personas se atrevan a pensar por sí mismas y<br />

salirle al paso a la posibilidad de que otros nos manipulen<br />

y nos instrumentalicen.<br />

La educación en su situación actual tiende a estar<br />

marcada por estados paralelos que parecen ponerla<br />

en alto riesgo. A la par que se la descontextualiza<br />

y se la pone “en lo seco”, paradójicamente se la<br />

dispersa y diluye, haciéndose evidente “el olvido<br />

de la cosa en sí”. Las condiciones actuales evidencian<br />

a granel, al menos para el caso colombiano, la<br />

despedagogización de los actos de los maestros en<br />

sus procesos de formación. En las políticas educativas<br />

parece importar más la promoción de técnicos<br />

y tecnólogos que de profesionales de la educación<br />

y la pedagogía. Y si el reto radica en sacar la<br />

educación de lo seco y hacerla recuperar su papel<br />

protagónico central, requiere oponerse a su medicionismo<br />

certificacionista y estandarizador. Puesto<br />

que, como señala Hoyos (2008:16), se ha llegado al<br />

punto que<br />

[…] su competencia para educar ciudadanos y<br />

ciudadanas, se mide y valora por la “enseñabilidad”<br />

de determinados contenidos, por créditos,<br />

notas, exámenes, curricula, estándares, indicadores,<br />

todo aquello que alimenta los observatorios<br />

de cienciometría y permite la evaluación<br />

por resultados e impactos presentados en estadísticas,<br />

encuestas y sondeos de opinión.<br />

De la calidad como estandarte de<br />

exclusión social y limitante de la<br />

autonomía<br />

Irónicamente, detrás del concepto de calidad de la<br />

educación ha permanecido una visión deteriorada<br />

y desacreditada de lo público. La calidad ha operado<br />

socialmente como factor de control y exclusión.<br />

En algunos momentos la expresión “de mala<br />

calidad” se ha utilizado para censurar, denigrar o<br />

señalar. Personas, instituciones, entes territoriales<br />

o divisiones políticas se han visto estigmatizadas a<br />

través de ella. “Se está configurando una formación<br />

educativa de tercera para las grandes mayorías y<br />

de una categoría mucho menor para las regiones<br />

más atrasadas y los sectores más pobres […] En el<br />

fondo estamos frente a una organización que tiende<br />

a ampliar las deficiencias” (Sarmiento, 2002: 11-<br />

12). Se reconoce que “la educación de calidad es la<br />

herramienta privilegiada para la transformación de<br />

la ciudad y de esta forma podemos construir una<br />

sociedad justa, con oportunidades para todas las<br />

personas, en las que los niños y niñas, independientemente<br />

de la condición social, tienen derecho<br />

a una educación con la misma alta calidad” (Fajardo,<br />

2006).<br />

Cuando se hace referencia a la formación se están<br />

considerando los procesos del ser humano en su ser<br />

actual y en sus potencialidades, como lo expresara<br />

Pilles Ferry: “proceso de desarrollo y de estructuración<br />

de la persona que lo lleva a cabo bajo el doble<br />

efecto de maduración interna y de posibilidades de<br />

aprendizajes, de reencuentros y de experiencias,<br />

como proceso de desarrollo individual tendiente<br />

a adquirir o perfeccionar capacidades” (1990: 50-<br />

52). Desde que Kant iluminara una perspectiva de<br />

la educación en la modernidad, como contribución<br />

con la racionalidad, ella se constituyó en el<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

43


La calidad no es el problema de la educación<br />

estandarte más significativo para<br />

la hominización. A medida que la<br />

sociedad ha podido avanzar hacia<br />

niveles altos de funcionalismo<br />

estructural, la gran contradicción<br />

para el desarrollo de la persona la<br />

ha constituido el que otrora fuera<br />

el mayor logro de la educación y<br />

de la formación: la autonomía. Sobre<br />

todo en momentos en que, tras<br />

el primado de la calidad sobre la<br />

educación, se imponen nociones<br />

centradas en la estandarización.<br />

Por lo dicho, los maestros tienen<br />

un rol significativo para los nuevos<br />

tiempos, el cual comprende<br />

responsabilidades sociales que van mucho más<br />

allá de agenciar y viabilizar las certificaciones, las<br />

estandarizaciones, la competitividad y los indicadores<br />

de calidad. Para que su labor no sea estéril<br />

y responda a los requerimientos formativos que se<br />

le imponen, según sus compromisos a nivel social,<br />

conviene que asuma los roles de inventor de palabras<br />

y acompañante en la creación de sentidos para<br />

tiempos de incertidumbre y de “vida líquida” (Bauman,<br />

2005: 8-10).<br />

El ejercicio educativo brinda una posibilidad de<br />

emprender actos de comunicación con las personas<br />

que habitan los espacios escolares, como “manera<br />

de construir mundo” alrededor de temas como<br />

el multiculturalismo, la deconstrucción de lo plano<br />

y lo lineal, la participación, la cooperación o la tolerancia.<br />

Cuando se piensa en la importancia de la<br />

calidad para la educación, se llega a la conclusión<br />

que se está frente a un falso dilema. Es sintomático<br />

que la desvaloración o subvaloración del maestro<br />

venga aparejada con similares condiciones de la<br />

educación en su conjunto. Por ello, un rescate de la<br />

educación tiene consecuencias directas con la profesión<br />

docente.<br />

“La referencia al compromiso<br />

ético del educador se<br />

piensa como el acto de una<br />

persona que se distingue<br />

por su reflexividad y por la<br />

responsabilidad social que le<br />

acompaña, dentro de un rol<br />

caracterizado por involucrar<br />

actos de enseñanza y<br />

aprendizaje”.<br />

Que el maestro se asuma como creador de sentidos<br />

para tiempos de incertidumbre, equivale a identificar<br />

las potencialidades de la<br />

educación para proponer rupturas<br />

con las certezas, los acartonamientos<br />

y las delimitaciones. Por<br />

ende, el quehacer privilegiado<br />

del maestro estará empeñado en<br />

que el alumno participe de estas<br />

nuevas creaciones, como formas<br />

nuevas de ver. O sea, que asuma<br />

su labor profesional como acción<br />

para direccionar comprensiones<br />

y efectos responsables. Asumirse<br />

frente a nuevas formas de concebir<br />

el tiempo, nuevos léxicos y<br />

comprensión de los nuevos sentidos.<br />

La referencia al compromiso ético del educador<br />

se piensa como el acto de una persona que se distingue<br />

por su reflexividad y por la responsabilidad<br />

social que le acompaña, dentro de un rol caracterizado<br />

por involucrar actos de enseñanza y aprendizaje.<br />

Se trata de acompañar al otro para que se<br />

sienta satisfecho; procurar que el conocimiento<br />

contribuya a la felicidad en la medida que lo cambie,<br />

lo transforme (Nussbaum, 1995).<br />

Por el camino de los procesos comunicativos el<br />

maestro puede direccionar su acción formativa.<br />

Esto es, favorecer la formación de sujetos autónomos<br />

que saben reconocer a los otros en sí y reconocerse<br />

a sí mismo en los otros, con capacidad de<br />

interceptación. O como dijera Rorty (citado por<br />

Restrepo, 2008: 5) al referirse a la formación, como<br />

proyecto de encontrar nuevas “formas de hablar”.<br />

Aquella actividad a través de la cual necesito aprender<br />

a ser diferente (Hoyos, 2009: 4).<br />

Referencias bibliográficas<br />

BAUMAN, Zygmunt (2005). Vida líquida. Barcelona:<br />

Paidós.<br />

____________ (20<strong>07</strong>). Tiempos líquidos. Barcelona:<br />

Tusquets.<br />

44 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La calidad no es el problema de la educación<br />

COLOMBIA, MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL<br />

(2000). Acreditación de calidad y desarrollo de las escuelas<br />

normales superiores: documento marco. Bogotá.<br />

CONSEJO NACIONAL DE ACREDITACIÓN (1998). Lineamientos<br />

para la acreditación. Bogotá.<br />

CORETH, Emerich (1972). Cuestiones fundamentales de<br />

hermenéutica. Barcelona: Herder.<br />

FAJARDO VALDERRAMA, Sergio (2002). “Jóvenes pobres”.<br />

El Colombiano, p. 5, Medellín, 15 de diciembre.<br />

FERRY, Pilles (1990). La tarea de formarse. En: El trayecto<br />

de la formación: los enseñantes entre la teoría y la<br />

práctica. México: Paidós.<br />

GADAMER, Hans-Georg (1975). Verdad y método. España:<br />

Gráficas Varona.<br />

GUTIÉRREZ RUIZ, Elio Fabio (20<strong>07</strong>). Construcción de<br />

sentido en la vivencia investigativa. Pereira: Universidad<br />

Tecnológica de Pereira, doctorado en Ciencias de<br />

la Educación, 17 de octubre. Manuscrito sin publicar.<br />

HEIDEGGER, Martin (1981). Carta sobre el humanismo.<br />

En: J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo<br />

y Heidegger, Carta sobre el humanismo. Buenos Aires:<br />

Ediciones del 80.<br />

HOYOS VÁSQUEZ, Guillermo (2008). Comunicación,<br />

educación y ciudadanía. Pereira: Universidad Tecnológica<br />

de Pereira.<br />

____________ (2009). Seminario filosofía de la religión<br />

y pedagogía. Pereira: Universidad Tecnológica<br />

de Pereira, doctorado en Ciencias de la Educación.19<br />

de febrero a 21 de marzo.<br />

JARAMILLO ROLDÁN, Rodrigo (2004). La calidad de la<br />

educación: hacia un concepto de referencia. <strong>Revista</strong><br />

Educación y Pedagogía, XVI (38), pp. 93-100, Medellín,<br />

enero–abril, Universidad de Antioquia, Facultad de<br />

Educación.<br />

____________ (20<strong>07</strong>). La calidad en la educación: un<br />

bien público por construir. En: Educación con calidad:<br />

¿cómo concretarla? Medellín: Universidad de Antioquia,<br />

Facultad de Educación, pp. 29-52.<br />

____________ (2008). De los léxicos en torno a la calidad<br />

de la educación. <strong>Revista</strong> Educación y Cultura, 79,<br />

pp. 17-23, Bogotá, julio, FECODE.<br />

____________ (2009). La des-acreditación de las Escuelas<br />

Normales Superiores. <strong>Revista</strong> Educación y Cultura,<br />

82, pp. 36-39, Bogotá, marzo, FECODE.<br />

JULLIEN, François (2001). Un sabio no tiene ideas. Madrid:<br />

Siruela.<br />

NUSSBAUM, Martha (1995). Introducción: Forma y<br />

contenido, filosofía y literatura. Estudios de Filosofía de<br />

la Universidad de Antioquia, 11, febrero.<br />

PARRA SANDOVAL, Rodrigo (1994). La calidad de la<br />

educación: universidad y cultura popular. Bogotá: TM<br />

Editores-Fundación FES.<br />

POSADA ÁLVAREZ, Rodolfo M. (2005). Calidad de la<br />

educación y organizaciones escolares inteligentes. Barranquilla:<br />

ED. Santillana.<br />

RESTREPO JIMÉNEZ, Mariluz (2008). Universidad mediadora<br />

de cultura. Agenda cultural, Alma Máter, 141,<br />

Medellín: Universidad de Antioquia, marzo.<br />

RORTY, Richard (2002). “Persuadir es bueno”. Entrevista<br />

en Filosofía y futuro, Barcelona: Gedisa editorial.<br />

SARMIENTO PALACIO, Eduardo (2002). La calidad de la<br />

educación: la brecha entre pública y privada. <strong>Revista</strong><br />

Educación y Cultura, 60, pp. 11-12, Bogotá, junio.<br />

SERNA ARANGO, Julián (2008). Seminario Filosofía,<br />

lenguaje y educación. Pereira: Universidad Tecnológica<br />

de Pereira, doctorado en Ciencias de la Educación,<br />

25 de febrero a 1.º de marzo.<br />

____________ (2009). Seminario Posmodernidad y<br />

giro lingüístico. Pereira: Universidad Tecnológica de<br />

Pereira, doctorado en Ciencias de la Educación, 23 a<br />

26 de febrero.<br />

SERRES, Michel (1970). El mensajero. En: Estructuralismo<br />

y epistemología. Buenos Aires: Nueva Visión.<br />

VIRILIO, Pail (2005). El ciberespacio: la política de lo<br />

peor. Madrid: Cátedra.<br />

WATZLAWICK, Paul (1979). ¿Es real la realidad?: confusión,<br />

desinformación, comunicación. Barcelona:<br />

Herder.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

45


Los mapas mentales como<br />

estrategia para potenciar el<br />

aprendizaje significativo<br />

Por Mario Zuluaga Tobón*<br />

Resumen<br />

El esfuerzo que hacen las personas para relacionar los pedacitos y trozos de información que reciben es reducido o<br />

inexistente. Sin embargo, para todas las personas, hoy en día es de suprema importancia integrar lo que se aprende<br />

en una comprensión del mundo. Es muy importante que las partes no se mantengan separadas, ya que sólo mediante<br />

el entendimiento de las relaciones entre estas partes es que la información puede transformarse en conocimiento, el<br />

conocimiento en comprensión y la comprensión en saber. Los mapas mentales ayudan a integrar el conocimiento y<br />

a tener un registro permanente de lo que queremos recordar. Este artículo bosqueja el mecanismo de la recordación<br />

y su importancia para el hombre actual, sustenta el porqué los mapas mentales funcionan y ayudan a la recordación<br />

y el aprendizaje, y presenta los pasos recomendados para construir mapas mentales.<br />

Palabras clave: mapa mental, recodificación, recordación, comprensión<br />

Summary<br />

The effort that people do to relate pieces of information they get is reduced or simply it doesn´t exist. However, for<br />

all the people nowadays it is extremely important to integrate what is being learnt into the understanding of the<br />

world. Different sections should not be apart because only through the understanding of the relations among the<br />

parts s when the information can be changed into knowledge, knowledge in comprehension and comprehension in<br />

knowledge as such.<br />

Mind mapping help to integrate knowledge and to have an updated register from what we are to remember. This<br />

article shows remembering mechanisms and its importance to the human beings today, holds why the mind mapping<br />

work and help to remember and to learn and show steps recommended to build mind mapping.<br />

Key words: Mind mapping, re-codification, remembering, comprehension<br />

* Especialista Gestión de Software. Docente e investigador Universidad Católica de Oriente. E-mail: mario_zuluaga@yahoo.com<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

47


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

Debemos procurar reducir la<br />

información irrelevante<br />

Los conocimientos constituyen un logro meritorio;<br />

pero lo importante no consiste en su amplitud, sino<br />

en su racional organización. Esto significa que es<br />

necesario hallar la relación entre ideas, conceptos,<br />

principios y métodos, compararlos y tratar de descubrir<br />

lo fundamental que los une y los distingue.<br />

Todo lo anterior ha de elaborarse, comprenderse y<br />

generalizarse lo más activamente posible. Es preferible<br />

poseer una pequeña suma de conocimientos,<br />

flexible, entendida y sistematizada, a una enorme<br />

masa de factores y hechos aislados que representan<br />

un singular capital muerto intelectual. Como<br />

es obvio, leerse uno tras otro los artículos de un<br />

diccionario enciclopédico no es el mejor método<br />

para desarrollar el intelecto.<br />

El ideal a perseguirse debe ser el enunciado y practicado<br />

por Emmanuel Lasker —campeón mundial<br />

de ajedrez durante 27 años—.<br />

Si se sobrecarga la memoria al menos debería<br />

saberse el porqué: la memoria es demasiado valiosa<br />

como para ver almacenada en ella cosas de<br />

poco valor. Conservo poco en la memoria, pero<br />

ese poco sé aplicarlo y me resulta de provecho<br />

en muchas y variadas contingencias; lo guardo<br />

de forma ordenada y me resisto a cualquier tentación<br />

de aumentar su volumen con materiales<br />

inservibles.<br />

No se trata solamente de adquirir unos conocimientos,<br />

sino que debemos ser capaces de retenerlos<br />

para poderlos utilizar cuando las circunstancias<br />

así lo exijan.<br />

La tecnología también ayuda a complicar el estado<br />

de cosas. El atosigado ejecutivo de nuestros días<br />

está armado con todas las tecnologías personales<br />

que puede llevar encima: teléfono móvil, computador<br />

portátil, asistente digital personal, e impresora<br />

portátil. ¿Es que todo este equipo le hace la vida<br />

más fácil? ¿Le hace más productivo? ¿Más eficiente?<br />

¡De ninguna manera!<br />

El profesor Hugo Heclo de la Universidad de George<br />

Mason ha hecho una observación al respecto:<br />

“A la larga, los excesos de tecnología harán que la<br />

ventaja comparativa pase de los que tienen exceso<br />

de información a los que tengan un conocimiento<br />

ordenado; de los que pueden procesar cantidades<br />

enormes de entradas y salidas a los que sabrán explicar<br />

lo que merece la pena saber y por qué”.<br />

También Russell Ackoff se pronuncia en ese sentido:<br />

“La mayoría de los ejecutivos recibe más datos e<br />

información de los que es posible asimilar incluso si<br />

dedicaran todo su tiempo a intentar hacerlo. Sufren<br />

ya de una sobrecarga de información. Esto hace necesario<br />

que separen lo relevante de lo irrelevante y<br />

que busquen los puntos sustanciales en los documentos<br />

relevantes”.<br />

Cómo facilitar la recordación<br />

Aprender es fundamentalmente asociar, y para ello<br />

se debe tener una cantidad suficiente de colgaderos<br />

para poder enganchar las nuevas ideas y conceptos<br />

a los elementos ya existentes en nuestro<br />

conocimiento. Si no se dispone de esos colgaderos<br />

hay que trabajar en la construcción de ese trasfondo<br />

en el cual colgar las nuevas ideas.<br />

Una de las principales actividades intelectuales es<br />

retener lo que se ha oído o leído, y de ahí surge la<br />

necesidad de tomar notas o apuntes en un papel en<br />

lugar de tener que vérselas con una cantidad de recuerdos<br />

confusos. Los recuerdos vagan sin rumbo,<br />

y a menos que se incorporen y asocien rápidamente<br />

al conocimiento que ya tenemos almacenado no<br />

se podrán recordar en forma permanente.<br />

El problema clave de los apuntes radica en saber<br />

qué es lo que hay que apuntar y lo que no hay que<br />

apuntar. La clave de todo esto es que los apuntes<br />

deben contener aquellas ideas de la argumentación<br />

o de la exposición del autor (o del profesor)<br />

que sean suficientes para recordar todo el resto en<br />

una fecha posterior. Se sabe por numerosas investigaciones<br />

en los últimos años, que cuando se con-<br />

48 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

signan en el cerebro aquellos aspectos que forman<br />

la estructura de un todo, al momento de recordar,<br />

los detalles son evocados y se ubican de manera<br />

adecuada en los sitios que les corresponden dentro<br />

de esa estructura general. Por consiguiente, los<br />

apuntes deben contener:<br />

• El plan lógico de la argumentación (la jerarquía<br />

de ideas) que a modo de plano general<br />

nos servirá para enmarcar y evocar los detalles<br />

de la exposición.<br />

• Las ideas principales del autor y cualquier detalle<br />

importante que las corrobore o sustente.<br />

Lo que se pretende con todo lo anterior es recordar<br />

sólo lo que es esencial en la argumentación o<br />

explicación del autor. Si hacemos como algunos estudiantes,<br />

que toman trozos de aquí y allá, simplemente<br />

terminaremos con un libro o exposición en<br />

pequeño, y muy probablemente no habremos destilado<br />

y cubierto lo fundamental de su contenido,<br />

arriesgándonos a dejar por fuera el hilo conductor<br />

de toda la argumentación o exposición.<br />

El mecanismo fundamental de la<br />

recordación y cómo potenciarlo<br />

En el proceso del recuerdo hay una serie de etapas<br />

fundamentales:<br />

• La adquisición. Esta es la etapa en la cual se graban<br />

cosas en nuestra memoria. Si nos fijamos<br />

en objetos, ideas o conceptos, sólo algunos se<br />

grabarán en nuestra memoria. Por ejemplo, recordaremos<br />

mejor aquellos hechos que nos resultan<br />

agradables o aquellos que reclamen de<br />

una manera intensa nuestra atención.<br />

• La retención. Es la conservación de los recuerdos<br />

en la memoria. Una buena retención guarda<br />

relación directa con nuestra capacidad de<br />

asimilación, y ésta a su vez se potencia mediante<br />

la repetición, el interés y la concentración,<br />

haciendo la fijación más intensa.<br />

“A la larga, los excesos de<br />

tecnología harán que la<br />

ventaja comparativa pase<br />

de los que tienen exceso<br />

de información a los que<br />

tengan un conocimiento<br />

ordenado[...]”<br />

• La evocación. Es revivir en el plano de la conciencia<br />

los datos almacenados. En este artículo<br />

estaremos muy interesados en la evocación,<br />

por cuanto la misma se pone en marcha gracias<br />

a las asociaciones existentes entre los datos almacenados.<br />

• El reconocimiento. Es la etapa en la cual interrelacionamos<br />

los nuevos conocimientos con<br />

los que ya poseemos, y de esta manera los<br />

integramos a nuestra concepción del mundo.<br />

A medida que integremos más conocimientos<br />

obtendremos una mayor capacidad de reconocimiento;<br />

esto se potencia en la medida en que<br />

tengamos unas buenas relaciones lógicas entre<br />

los diferentes datos almacenados en nuestro<br />

conocimiento.<br />

Diremos que una persona tiene una buena memoria<br />

si tiene facilidad para el registro (registra rápidamente<br />

las nociones y datos), es constante en la retención<br />

(conserva y fija los recuerdos), tiene rapidez<br />

en la evocación (revive con rapidez los hechos), es<br />

fiel en la representación (reproduce de manera clara<br />

y precisa los hechos), es fiel en el reconocimiento<br />

y la localización (recuerda el lugar y las circunstancias<br />

en que fueron adquiridos los datos y hechos).<br />

Para sacarles el mayor provecho a todos estos mecanismos,<br />

hay que tener presente que la base de la<br />

memoria es la comprensión. La comprensión de lo<br />

que se oye o lee debe ser, en la medida de lo posi-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

49


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

ble, perfecta, si queremos garantizar una adecuada<br />

retención; éste será el método más apropiado para<br />

retener los datos con fidelidad a lo largo del tiempo.<br />

¿Y qué es la comprensión? La comprensión se comunica<br />

mediante explicaciones; las respuestas a<br />

las preguntas que comienzan con por qué. La comprensión<br />

es necesaria para determinar la relevancia<br />

de datos e información, comprendiendo por qué la<br />

situación es lo que es y cómo sus características se<br />

relacionan causalmente con nuestros objetivos.<br />

Aprovechemos también la oportunidad para aclarar<br />

que la información se encuentra contenida en<br />

descripciones, es decir, en las respuestas a preguntas<br />

que empiezan con palabras tales como quién,<br />

qué, cuándo, dónde y cuántos. El conocimiento se<br />

comunica mediante instrucciones, las respuestas<br />

a las preguntas que empiezan con cómo. Datos,<br />

información, conocimiento y comprensión son aspectos<br />

que se presuponen entre sí. Se les adquiere<br />

y desarrolla de manera interdependiente.<br />

Por todo lo ya enunciado, debemos organizar<br />

los datos en unidades con sentido, agruparlos de<br />

acuerdo a un principio básico general; lo que de<br />

esta manera se aprende siempre se fijará mejor<br />

que lo que se aprende de manera aislada e inconexa.<br />

Nuestra mente retiene mejor los principios y<br />

reglas generales. Hay dos razones básicas para ello:<br />

Primera, si se conoce el principio general que<br />

rige y engloba un conjunto más o menos amplio<br />

de datos, no se necesitan recordar los datos sino<br />

simplemente el principio, y de esta manera habrá<br />

menos elementos que recordar. Segunda, las neuronas<br />

de nuestro cerebro producen y crean múltiples<br />

conexiones nerviosas, y por esta razón todo<br />

lo que esté encadenado con una relación lógica<br />

es susceptible de ser mejor recordado: se retienen<br />

mejor las cosas con sentido, relacionadas entre sí,<br />

que las inconexas.<br />

A modo de resumen: Para hacer más fácil el recuerdo<br />

debemos relacionar lógicamente los datos,<br />

encuadrarlos (inteligentemente) en un sistema<br />

amplio de ideas con el fin de recordarlos mejor,<br />

ya que así una idea adquiere el poder de traernos<br />

otra idea, de evocarla. Dice Abercombrie: “El hábito<br />

de la correcta asociación, es decir, el conectar los<br />

hechos dentro de la mente de acuerdo a unas relaciones<br />

reales, y con la manera como mutuamente<br />

se complementan e ilustran, es uno de los medios<br />

principales para mejorar la memoria”.<br />

Ahora bien, para realizar asociaciones de este tipo<br />

es indispensable una lectura o audición inteligente<br />

del material; debemos ser capaces de distinguir las<br />

ideas principales de las secundarias y captar adecuadamente<br />

sus relaciones; pero además debemos<br />

ser capaces de relacionar el conjunto de datos recién<br />

adquiridos con nuestros conocimientos anteriores,<br />

integrándolos como elementos activos en el<br />

corpus de nuestra propia concepción del mundo.<br />

De esta manera el problema de la memoria estará<br />

prácticamente resuelto.<br />

El papel de los mapas mentales en la<br />

recordación<br />

Un mapa mental es un gráfico que va recogiendo,<br />

mediante formas, colores y dibujos, todos los puntos<br />

importantes de un tema e indica visualmente<br />

sus distintas relaciones, imitando así la forma en<br />

que el cerebro procesa la información. El mapa<br />

mental potencia la asociación y el énfasis, los dos<br />

principales factores en la evocación.<br />

El cerebro, en términos muy simples, realiza sus conexiones<br />

de la siguiente manera:<br />

Cada pedazo de información —dice Tony<br />

Buzan— que accede al cerebro (lo cual abarca<br />

cada palabra, número, código, alimento, fragancia,<br />

línea, color, imagen, compás, nota y textura)<br />

se puede representar como una esfera central<br />

de la cual irradian decenas, centenas, miles, millones<br />

de enlaces. Cada eslabón representa una<br />

asociación, y cada asociación tiene su propia e<br />

50 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

infinita red de vínculos y conexiones. El número<br />

de asociaciones “usadas” se puede considerar<br />

como lo que realmente se tiene almacenado en<br />

la memoria.<br />

Todas estas asociaciones son las que posibilitan la<br />

recordación y a la vez la integración del nuevo conocimiento<br />

al conocimiento ya existente. El mapa<br />

mental es análogo a ese proceso descrito. Continuando<br />

con el autor citado:<br />

Un mapa mental irradia siempre a partir de una<br />

imagen central. Cada palabra y cada imagen<br />

llega a ser, en sí misma, un subcentro de asociación,<br />

y el procedimiento en su totalidad se convierte<br />

en una cadena potencialmente infinita de<br />

patrones que van ramificándose de tal manera<br />

que se apartan del centro común o se aproximan<br />

a él. […] De esta manera, mientras más se<br />

aprendan o reúnan datos de una manera integrada,<br />

irradiante y organizada, más fácil se hará<br />

seguir aprendiendo.<br />

Un mapa mental se elabora a partir de un foco temático,<br />

que no es otra cosa que la idea central, el<br />

problema o tema sobre el cual se va a reflexionar.<br />

Lo ideal es que esta imagen sea dimensional, e incorpore<br />

colores. Una imagen concentra automáticamente<br />

el ojo y el cerebro, y desencadena numerosas<br />

asociaciones convirtiéndose en gran ayuda<br />

para la memoria. Sin embargo, si una determinada<br />

palabra o frase —más que una imagen— es absolutamente<br />

central en el mapa mental, se puede<br />

convertir en imagen si se dibuja en tres dimensiones,<br />

se usan múltiples colores y se le da una forma<br />

atrayente. A partir de la imagen central se irradiarán<br />

las ideas más importantes que explicarán o sustentarán<br />

la idea central del texto que se va a sintetizar<br />

o resumir. La siguiente figura nos muestra el foco<br />

temático, representado por un cerebro, del mapa<br />

que vamos a elaborar sobre “los mapas mentales”.<br />

Cómo hacer un mapa mental<br />

A continuación enunciaremos los pasos sugeridos<br />

para construir un buen mapa mental.<br />

Paso 1. Elija una imagen central<br />

1. Elija una imagen que exprese el<br />

concepto central<br />

“La comprensión es necesaria para determinar<br />

la relevancia de datos e información,<br />

comprendiendo por qué la situación es lo que<br />

es y cómo sus características se relacionan<br />

casualmente con nuestros objetivos”<br />

2. Genere las ideas importantes o<br />

divisiones mayores que conformarán el<br />

mapa<br />

Se deben elegir las ramas principales que van a<br />

irradiarse a partir del centro del mapa. Recuerde<br />

que un cerebro normal no puede retener una gran<br />

cantidad de información; estudios han demostrado<br />

que el número ideal se encuentra entre 7 y 9 elementos<br />

de información. Por tal motivo se debe seleccionar<br />

el número mínimo de ideas fundamentales<br />

que sean capaces de abarcar realmente el tema,<br />

y a través de ellas descomponer la información en<br />

fragmentos manejables. Esto es similar a pensar los<br />

títulos de los capítulos de un libro. Observe, por<br />

ejemplo, las siguientes sugerencias útiles —reco-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

51


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

mendadas por Tony Buzan— para encontrar las divisiones<br />

adecuadas:<br />

• Las preguntas del periodista: ¿cómo/cuándo/<br />

dónde/por qué/qué/quién/cuál?<br />

• Divisiones: capítulos/lecciones/temas<br />

• Propiedades: características de las cosas<br />

• Historia: secuencia cronológica de los acontecimientos<br />

• Estructura: formas de las cosas<br />

• Función: lo que hacen las cosas<br />

• Proceso: la secuencia de pasos para hacer algo<br />

o cómo funciona una cosa<br />

• Valoración: en qué medida algo es bueno, benéfico,<br />

valioso, desventajoso o contraproducente<br />

• Clasificación: cómo se relaciona una cosa con<br />

otra u otras<br />

• Definiciones: lo que significan las cosas<br />

• Personalidades: qué papeles/roles asume la<br />

gente<br />

Para el tema que estamos tratando las divisiones<br />

mayores elegidas fueron:<br />

• ¿Qué son los mapas mentales?<br />

• ¿Cómo se elaboran?<br />

• ¿Qué propiedades tienen?<br />

• ¿Qué ventajas ofrecen?<br />

• ¿Para qué sirven?<br />

• ¿Qué es el pensamiento omnicerebral/<br />

bilateral?<br />

Las ideas más importantes deben aparecer en letra<br />

de imprenta bien destacada, ya que sus formas claramente<br />

definidas resaltan mejor las ideas.<br />

3. Por cada rama principal, genere las<br />

ideas secundarias o subordinadas<br />

De cada idea importante van a irradiar nuevas ideas<br />

secundarias que contribuirán a ampliarlas: casos<br />

ilustrativos, ejemplos, evidencias, datos estadísticos,<br />

referencias a autoridades, etc., conformándose<br />

así una serie de ramas o nódulos. La diferencia de<br />

tamaño es la mejor manera de indicar la importancia<br />

relativa de los elementos de una jerarquía. Al<br />

aumentar el tamaño se añade énfasis, y con ello se<br />

incrementa la posibilidad del recuerdo.<br />

Las ideas secundarias, subordinadas a las ideas<br />

principales, se escriben con un tipo de letra menor<br />

al de las ideas principales, y los detalles que estén<br />

subordinados a esas ideas secundarias se escriben<br />

en otro tipo o tamaño de letra menor, pero siempre<br />

conservando la legibilidad. De esta manera se<br />

aprecia mejor la jerarquización de las ideas según<br />

su orden de importancia en el mapa. Las ideas secundarias<br />

se pueden encerrar dentro de un óvalo,<br />

Paso 2. Genere las ideas importantes o divisiones mayores que conformarán el mapa<br />

52 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

un rectángulo o un círculo; se pueden escribir sobre<br />

una línea o sobre una flecha, o se puede recurrir<br />

a cualquier otra convención que se considere<br />

apropiada para tal fin. En la siguiente figura vemos<br />

cómo quedó conformada la rama de ventajas de<br />

nuestro mapa.<br />

Paso 3. Por cada rama principal, genere las ideas secundarias o subordinadas<br />

4. Cuide siempre la asociación y la<br />

utilización de la jerarquía<br />

La asociación, como ya lo hemos discutido ampliamente,<br />

es un factor muy importante para mejorar<br />

la memoria y la creatividad; por eso siempre<br />

hay que estar revisando que el mapa mental refleje<br />

adecuadamente las asociaciones que tienen<br />

sentido para nuestra manera de comprender el<br />

mundo.<br />

También tenga presente que las ideas se disponen<br />

en el mapa teniendo en cuenta un orden de jerarquía:<br />

las más importantes están directamente ligadas<br />

al foco temático. En la medida en que un tópico<br />

esté más alejado de ese foco, se le considerará de<br />

menor jerarquía en el mapa.<br />

Paso 4. Cuide siempre la asociación y la utilización de la jerarquía; y paso 5. Utilice el énfasis<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

53


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

5. Utilice el énfasis<br />

En los mapas mentales sólo se usan palabras e ideas<br />

claves, frases cortas y dibujos que simbolicen imágenes.<br />

Como los mapas son personales, se pueden<br />

utilizar las convenciones que tengan más sentido<br />

para cada uno. Por eso, para señalar las relaciones<br />

entre sí, se pueden utilizar diferentes tipos de convenciones:<br />

dibujos, imágenes, rectángulos, ovoides,<br />

círculos, líneas gruesas, líneas delgadas, líneas<br />

punteadas, flechas sencillas o bifurcadas, y siempre<br />

letras tipo imprenta, por su nitidez y énfasis. Es de<br />

suma importancia además utilizar colores diferentes<br />

en cada nódulo, pues las investigaciones sobre<br />

el cerebro derecho coinciden en que este hemisferio<br />

se estimula ante la belleza del color. El colorido y<br />

las imágenes facilitan al hemisferio derecho la tarea<br />

de recordar con más facilidad que con las notas lineales.<br />

Cuanto más colorido y elegancia exhiba un<br />

mapa mental, más fácilmente se graban las ideas<br />

en el cerebro.<br />

Un buen mapa mental permite apreciar de una sola<br />

mirada las partes esenciales de un todo y las relaciones<br />

que estas partes mantienen entre sí. De este<br />

modo, los mapas ofrecen una visión holística que<br />

las palabras y las frases aisladas no podrían ofrecer.<br />

No olvide que hay que repensar y<br />

repetir en períodos regulares<br />

Hay muchas personas que no recuerdan mucho<br />

después de haber pasado cierto número de horas<br />

posteriores al aprendizaje. Para facilitar el recuerdo<br />

se debe repetir las ideas en períodos regulares. Se<br />

ha comprobado que la mayor parte del olvido se<br />

produce durante las primeras horas después de haber<br />

realizado el estudio, más que durante los días<br />

siguientes. De aquí que debamos distribuir adecuadamente<br />

nuestro tiempo de estudio si queremos<br />

garantizar el recuerdo. Si disponemos de cuatro<br />

horas para estudiar un tema, deberíamos actuar,<br />

por ejemplo, de la forma siguiente: emplear el primer<br />

día una hora; a los dos, otra hora; a los tres, la<br />

tercera; y, pasados unos cuatro días, la cuarta. El resultado<br />

será así mucho más satisfactorio que si empleamos<br />

las cuatro horas en un mismo día.<br />

También hay que tener presente que cualquier tipo<br />

de apunte —esto incluye los mapas mentales— no<br />

sólo hay que repasarlo sino también repensarlo.<br />

Una buena estrategia es, con el mapa mental enfrente,<br />

tratar de reconstruir en la memoria la información<br />

que se sintetizó. Mientras la información<br />

todavía esté fresca en la mente, se puede pensar<br />

por entero nuevamente, corregir lo que se haya entendido<br />

mal, añadir detalles importantes al mapa y<br />

darle una forma más acabada. Se debe ser severo<br />

consigo mismo y acostumbrarse a realizar este trabajo<br />

en pocas horas después de haber leído o escuchado<br />

la información. Si se deja pasar demasiado<br />

tiempo, por lo que ya hemos dicho, es probable que<br />

los apuntes y mapas no sean de mucha utilidad.<br />

Ventajas de los mapas mentales<br />

Los mapas mentales se diferencian de los tradicionales<br />

cuadros sinópticos por su mejor impacto<br />

visual y porque permiten ver y representar conexiones<br />

claras y apropiadas con mayor facilidad<br />

que con un trazado lineal. La combinación de imágenes,<br />

palabras y colores refuerza la capacidad de<br />

memorización del cerebro a corto y largo plazo. Los<br />

mapas se basan en un principio de asociación; las<br />

ramas que señalan las ideas se pueden extender en<br />

cualquier dirección. Los conceptos más importantes<br />

pueden reunir a su alrededor el mayor número<br />

de asociaciones.<br />

Entre las ventajas que tienen los mapas mentales<br />

sobre otros sistemas para tomar notas se pueden<br />

citar las siguientes:<br />

• Permiten burlar el censor que habita en el hemisferio<br />

izquierdo para darles rienda suelta a<br />

la creatividad, los sentimientos y los pensamientos<br />

íntimos.<br />

54 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

• Participan diversas operaciones de pensamiento<br />

crítico: identificar, analizar, sintetizar,<br />

asociar, ilustrar, concretizar, comparar, contrastar,<br />

señalar relaciones de causa y efecto,<br />

formular hipótesis, inferir, refutar, etc.<br />

• Permiten apreciar con mayor claridad relaciones<br />

importantes que cuando se utilizan sistemas<br />

lineales.<br />

• Facilitan la jerarquización de las ideas más importantes<br />

con relación a las secundarias.<br />

• Permiten incorporar información a medida<br />

que las ideas van acudiendo al cerebro.<br />

• Se ahorra tiempo al anotar solamente las palabras<br />

y frases claves.<br />

• Permiten apreciar en forma integral o global<br />

los distintos tópicos que van a conformar el<br />

texto que se va a producir, o las relaciones<br />

conceptuales del texto que se va a sintetizar.<br />

Aplicaciones de los mapas mentales<br />

Los mapas mentales tienen una gran variedad de<br />

aplicaciones:<br />

• Resultan especialmente apropiados para planear<br />

los textos que se van a escribir ya que<br />

favorecen la creatividad, la reflexión y la organización<br />

de las ideas. Animan a establecer<br />

relaciones que inicialmente no se habían captado.<br />

• Son muy útiles para sintetizar textos (libros,<br />

ensayos, artículos) y para tomar notas en clases,<br />

seminarios, foros y conferencias.<br />

• Son un buen recurso para resolver problemas<br />

de grupos, pues cada integrante tiene la<br />

oportunidad de sugerir ideas relevantes con<br />

el problema que se discute.<br />

• En la enseñanza, es tal vez el recurso más<br />

utilizado por los profesores para orientar el<br />

desarrollo de sus clases. Cuando el estudiante<br />

se habitúa a elaborar sus propios mapas<br />

mentales, su aprendizaje resulta mucho más<br />

significativo.<br />

Precaución: los mapas mentales no<br />

son una panacea<br />

A pesar de los enormes beneficios que traen consigo,<br />

los mapas mentales no son una panacea. De<br />

la misma manera que un médico acostumbrado a<br />

utilizar un bisturí de acero no se convierte en mejor<br />

médico al utilizar un bisturí de rayos láser, un<br />

estudiante no se convierte en una persona más inteligente<br />

con el simple hecho de utilizar los mapas<br />

mentales. Ambos individuos pueden utilizar de forma<br />

inapropiada cada una de las herramientas nombradas.<br />

Las habilidades conceptuales son primero<br />

que las herramientas.<br />

La razón de lo anterior es que el estudiante, en primera<br />

instancia, debe ser capaz de reflexionar adecuadamente<br />

sobre el tema que está analizando y<br />

debe ser capaz de diferenciar lo fundamental de lo<br />

accesorio. Si estas dos condiciones se manifiestan la<br />

resultante será un mapa mental de buena calidad.<br />

También hay que mencionar el hecho de que las<br />

imágenes y los gráficos por sí solos no comunican<br />

todo lo que tienen que comunicar. Las imágenes y<br />

los gráficos incluso pueden dejar planteadas ambigüedades<br />

que no se pueden resolver a partir de la<br />

imagen o el gráfico mismos. Aunque las imágenes<br />

y los gráficos son importantes porque suscitan una<br />

idea más exacta en la mente de quien los observa,<br />

normalmente quedan faltando cosas por precisar.<br />

Esas cosas pueden hacer parte del contexto y de<br />

los matices propios de la idea presentada en forma<br />

gráfica. El contexto y los matices son difíciles de comunicar<br />

visualmente. Pensemos simplemente que<br />

cuando leemos un libro y observamos los diagramas<br />

y dibujos que presenta, aún necesitamos una<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

55


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

explicación verbal que nos indique cómo acercarnos<br />

al gráfico para desentrañar lo que quiere<br />

comunicar. Comúnmente los autores suministran<br />

indicaciones de las cosas importantes que hay que<br />

observar en el gráfico o diagrama, y las cadenas de<br />

causalidad que deben quedar debidamente comprendidas<br />

a partir del mismo. De esta manera se<br />

podría decir que los gráficos necesitan las palabras<br />

para ser comunicados con plenitud. La ecuación<br />

resultante será: palabras + imágenes > imágenes<br />

solas, o también palabras + imágenes > palabras<br />

solas; es decir, la utilización conjunta de las palabras<br />

e imágenes es superior a la utilización sola de<br />

imágenes o palabras. Observe la siguiente ilustración,<br />

¿cuál de las tres opciones comunica el mensaje<br />

de mejor manera?<br />

Finalmente, también debemos referirnos a que la<br />

utilización de los mapas mentales como herramienta<br />

pedagógica en los ambientes educativos, es útil<br />

en la medida en que el constructor del mapa tenga<br />

la posibilidad de complementarlos con explicaciones.<br />

Esto es muy importante resaltarlo, porque incluso<br />

al experto en el contenido sobre el que versa<br />

el mapa se le dificulta inferir las relaciones claras y<br />

precisas que quiso expresar el constructor del mapa.<br />

Toda la información consignada en el mapa mental<br />

es insuficiente para una evaluación exigente del nivel<br />

conceptual del alumno y del grado de significación<br />

con que ha aprendido el tema.<br />

Una posible manera de subsanar esta situación es<br />

que el profesor o maestro hagan un interrogatorio<br />

adicional a cada alumno —esto implica tener buena<br />

disponibilidad de tiempo—, o busquen la ma-<br />

nera de obtener explicaciones adicionales posteriores<br />

a la confección del mapa. Si no se hace de esta<br />

manera, se puede caer en el peligro que el mapa<br />

mental se convierta, simplemente, en una forma de<br />

presentar información a través de un gráfico.<br />

Conclusión<br />

Una forma muy eficaz para potenciar la recordación<br />

y el aprendizaje es la recodificación, es decir, organizar<br />

el material de forma más familiar para nosotros,<br />

siempre de acuerdo con el tema bajo estudio y<br />

con nuestro modo de razonar y de recordar.<br />

La organización activa de lo que aprendemos es<br />

de suma importancia para garantizar una adecuada<br />

rememoración, ya que cuando acumulamos los<br />

datos de manera deficiente y desorganizada siempre<br />

tendremos dificultades a la hora de su recuperación,<br />

pues la forma en que éstos son aprendidos<br />

determinan en gran medida la forma en que serán<br />

posteriormente recordados. Nuestra mente capta<br />

mejor aquellos datos que se le presentan formando<br />

un conjunto lógico perfectamente estructurado,<br />

coherente, máxime cuando dicha sistematización<br />

ha sido elaborada por nosotros mismos.<br />

Para esta recodificación de nuestro material nos<br />

serán de gran utilidad los mapas mentales, porque<br />

nos permiten apreciar de modo visual la estructura<br />

general de la información. Esto último es crítico<br />

para organizar de manera significativa la información.<br />

Percibir la estructura en la información implica<br />

la capacidad de pasar efectivamente de los hechos<br />

y detalles específicos del material objeto de estudio<br />

a las ideas o conceptos generales.<br />

Finalmente, para recordar con acierto, se debe<br />

ajustar la información de tal modo que encaje en<br />

nuestro almacén de información. Si la información<br />

aprendida no está luego presente para que pueda<br />

utilizarse posteriormente, bien podríamos habernos<br />

ahorrado la molestia de oírla o leerla.<br />

56 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

Referencias bibliográficas<br />

ACKOFF, Russell L. (2000). Recreación de las corporaciones.<br />

Un diseño organizacional para el siglo XXI. México:<br />

Oxford University Press.<br />

ACKOFF, Russell L. (2002). El Paradigma de Ackoff. Una<br />

Administración Sistémica. México: Limusa Wiley.<br />

BUZAN, Tony y BUZAN, Barry (1996). El libro de los mapas<br />

mentales. Cómo utilizar al máximo las capacidades<br />

de la mente. Barcelona: Ediciones Urano.<br />

BUZAN, Tony (1998). El libro de la lectura rápida. Barcelona:<br />

Ediciones Urano.<br />

DAVIS, Alan M. (1995). 201 Principles of Software Development.<br />

USA: McGraw-Hill.<br />

DÍAZ, Álvaro (1999). Los mapas de ideas y los procesos<br />

lectoescriturales. En: Aproximación al texto escrito. 4.ª<br />

ed. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia.<br />

FINK D., TATE J. y ROSE M. (2002). Técnicas de lectura<br />

rápida. España: Ediciones Deusto.<br />

FLESCH, Rudolf (1949). Are Words Necessary? En: The<br />

Art of Readable Writing. New York: Harper & Row.<br />

GALAGOVSKY Kurman y LYDIA R. (1996). Redes conceptuales.<br />

Aprendizaje, comunicación y memoria. 2.ª<br />

ed. Buenos Aires: Lugar Editorial.<br />

KROGIUS, N. V. (1972). La psicología en ajedrez. 2.ª<br />

ed. Barcelona: Ediciones Martínez Roca. Colección<br />

Escaques.<br />

LASKER, Emmanuel (2005). Manual de ajedrez. España:<br />

Lisma Ediciones.<br />

MAYO, W. J. (1980). Cómo leer, estudiar y memorizar rápidamente.<br />

Colombia: Círculo de Lectores.<br />

ROWNTREE, Derek (1985). Aprende a estudiar. Introducción<br />

programada a unas mejores técnicas de estudio.<br />

Barcelona: Editorial Herder.<br />

SAMBRANO, Jazmín y STEINER Alicia (2000). Mapas<br />

mentales. Agenda para el éxito. México: Alfaomega.<br />

SIERRA, Kathy (2005). Words + Pictures > Words Alone.<br />

[En línea]. Disponible en: http://headrush.typepad.<br />

com/creating_passionate_users/2005/10/words_pictures_html<br />

[Fecha de consulta: 11 de agosto de 2008]<br />

TROUT, Jack y RIVKIN, Steve (1999). El poder de lo simple.<br />

Una guía empresarial para eliminar lo absurdo y ser<br />

más racional. España: McGraw-Hill.<br />

WARE, Colin (2004). Images, Words, and Gestures. En:<br />

Information Visualization. Perception for Design. 2.ª ed.<br />

San Francisco: Morgan Kaufmann.<br />

Anexo<br />

A continuación se presentarán un par de mapas utilizados<br />

por el autor para dictar algunas de sus clases.<br />

Uno de ellos fue elaborado con un programa<br />

de computador y el otro fue elaborado a mano.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

57


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

Mapa utilizado por el autor para preparar y presentar una clase de intruducción a los compiladores<br />

58 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />

Mapa utilizado por el autor para preparar y presentar una clase de generación de código<br />

(curso de compiladores)<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

59


La interculturalidad: una<br />

posibilidad para la cultura<br />

de los derechos humanos<br />

Por Jhon Jairo Serna Sánchez*<br />

Resumen<br />

Innegablemente el tema de la interculturalidad no sólo se hace un tema propio de la pedagogía, sino que también<br />

lo hace y con mucha fuerza en el Derecho, más aún cuando estos dos saberes se conjuntan con el saber propio de las<br />

ciencias sociales, de la filosofía e incluso de la teología, en sus llamadas a poner el tema de lo humano en sus múltiples<br />

manifestaciones como un tema que está llamado a recuperar su figuración de primer orden, desde el horizonte de los<br />

derechos humanos (DH) como horizonte ético, necesario para la construcción de una convivencia desde la inclusión,<br />

la civilidad y la paz. Para el logro de estas realizaciones se reconoce que nos falta mucho camino por recorrer, pero<br />

en lo insinuado desde el tipo de apuestas como las que se están realizando en tantos escenarios por “Otro mundo” y<br />

por “Otra Educación” y “Otro Derecho Posible”, hay ya un primer nivel de ganancia en el proceso histórico en el cual<br />

estamos inscritos.<br />

Palabras clave: Educación, cultura, pedagogía, derecho, alteridad, diferencia, diversidad, interculturalidad, derechos<br />

humanos, lucha social.<br />

Summary<br />

Undeniably the theme of multiculturalism, not only becomes a proper subject of pedagogy, but also does it and with<br />

great force in law, especially when these two types of knowledge are conjoined with knowledge of social science itself,<br />

the philosophy and even theology, in Its calls to put the topic of humanity in its many manifestations as an issue that<br />

is destined to regain its first-figuration from the horizon of human rights (HR) like ethical horizon necessary for the<br />

construction coexistence – sharing - from the inclusion, civility and peace. To achieve these accomplishments are<br />

recognized that we have a long way to go, but as implied from the type of gambling such as those taking place in<br />

many setting or scenaries for “Another World” and “Other Education” and “Another Possible Right” There is already a<br />

first level of gain in the historical process in which we are registered.<br />

Keywords: Education, Culture, Pedagogy, Rights, Alterity, Otherness, difference, diversity, multiculturalism, human<br />

rights, social struggle.<br />

* Phd. Docente e investigador Universidad Católica de Oriente. Coordinador Grupo de investigación Ciencias Sociales y Humanismo —CISOHU—<br />

de la <strong>UCO</strong>. E-mail: jserna@uco.edu.co<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

61


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

Metodología<br />

Para la elaboración de este artículo se acudió a un<br />

tipo de investigación mixta en la que se cruzaron<br />

elementos de orden literario y de trabajo de campo<br />

de carácter etnográfico, puesto que si bien se ha<br />

llevado a cabo una revisión de muy distintos ensayos<br />

antropológicos, educativos y sociojurídicos,<br />

también se acudió a los trabajos de campo que se<br />

vienen realizando en la actualidad como parte de<br />

los estudios en que están inscritos los semilleros de<br />

investigación pertenecientes al Grupo de Investigación<br />

en Ciencias Sociales y Humanismo —CISO-<br />

HU—.<br />

Para una breve presentación de ambos componentes,<br />

es oportuno acudir a la exposición sucinta<br />

de los mismos como la oportunidad de dar cuenta<br />

de un proceso que valida las afirmaciones que acá<br />

se exponen, y que son pertinentes tanto para este<br />

informe como para su segunda parte, que en su<br />

momento será presentada. En este orden de ideas,<br />

se hace oportuno destacar que además de los dos<br />

tipos de investigación que se enuncian, hay un factor<br />

determinante que de alguna forma se expresa,<br />

no sólo en los estudios que adelantamos sino en<br />

las clases o encuentros de saberes, como algunos<br />

preferimos llamarlas, y que consiste en las nutridas<br />

conversaciones que como grupo de investigación<br />

CISOHU realizamos en las sesiones semanales de<br />

trabajo.<br />

Disponer de un escenario de conversación como<br />

CISOHU es una oportunidad de poder conversar<br />

sobre temas de coyuntura y poner sobre la mesa<br />

opiniones, lecturas y debates de temas de actualidad,<br />

que convierten en asunto de interés el análisis<br />

de estructuras para explicar la lógica del suceso. Por<br />

lo demás, en el torbellino de los fenómenos sociales<br />

de los últimos meses, los temas de coyuntura<br />

son de un novedoso aparecer y desaparecer como<br />

escenarios que en la lógica mediática informativa<br />

se presentan sin dejar espacio para su análisis y estudio<br />

de forma concienzuda, de acuerdo con trabajos<br />

de campo y con lecturas de textos de ensayo literario<br />

y político que bien vale la pena recoger para<br />

el análisis a la luz de categorías de estudio como<br />

las acá puestas en juego, en un ejercicio que, en<br />

el común de las veces, es como cortinas de humo<br />

conscientemente trazadas por los macromedios de<br />

comunicación social, que hacen que estas situaciones<br />

se revistan de mito, de mentiras y de ideologías,<br />

con la intención de regular las conductas y vender<br />

un esquema de poder cuyo proyecto de sociedad<br />

es la negación de derechos de una forma, por decir<br />

lo menos, extravagante. Como resultado de lo anterior,<br />

se genera una gran confusión y la expresión<br />

de sentimientos y de temores muy valiosos dentro<br />

de la lógica de preparar validaciones y opiniones<br />

masivas a favor de lo que por su propio peso deja<br />

mucho que desear desde los análisis académicos.<br />

Al poder contar con un escenario de este orden,<br />

el Grupo de Investigación dialoga con base en<br />

elementos de juicio como los que permite la interdisciplinariedad,<br />

y es así como allí se configura<br />

un espacio de apropiación de elementos críticos,<br />

analíticos y propositivos de importancia, que a la<br />

hora de dejar consignadas algunas apropiaciones,<br />

permiten generar lugares heurísticos que, como<br />

tales, pueden configurarse a partir de su dinámica<br />

interlocutora como un aporte para realizar en<br />

lo académico. Hago este reconocimiento no sólo<br />

porque valida lo postulado, sino ante todo por la<br />

voluntad sin desmayo del decano de educación,<br />

puesta en apoyar esta posibilidad de conversar lo<br />

político, lo económico y lo cultural.<br />

Cuando la psicología, la politología, la sociología, la<br />

pedagogía, la filosofía y el derecho tienen cabida<br />

en la conversación, y generan ejercicios de descentración<br />

de sí mismos para poderse encontrar con<br />

otras opiniones y posiciones producto del saber y<br />

de la lectura seria de lo que acontece, lo recogido<br />

de ese ejercicio es un insumo de sin igual validez<br />

para estar al día en cuanto al suceder, pero hasta<br />

donde sea posible corriendo el velo a las evidencias<br />

puestas desde la sociedad del espectáculo, las cua-<br />

62 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

les hay que intentar criticar por todos los medios,<br />

pues, los intereses escondidos en ellas casi siempre<br />

son non sanctos, y con ello validan lo invalidable.<br />

Tenemos la certeza de la validez de la conversación<br />

rigurosa e iluminada, que a partir de criterios de<br />

juicio y de debate pertinentes se convierte en un<br />

buen instrumento para exorcizar la incertidumbre,<br />

por lo menos al darse a la tarea de intentar comprender<br />

lo que pasó y está pasando, y, por supuesto,<br />

no habilita a tener la verdad a la hora de plantear<br />

interpretaciones de la realidad social, aunque<br />

sí abre oportunidades de efectuar planteamientos<br />

más elaborados. El poder estar con otros y otras,<br />

conversando a partir de informaciones serias sobre<br />

lo ocurrido en la historia de cada día, hace posible<br />

la Universidad como espacio de reflexión.<br />

Introducción<br />

El tema de la cultura de los Derechos Humanos (en<br />

adelante DH) no puede perder de vista que la matriz<br />

y el fundamento de los DH son políticos, o sea<br />

sociohistóricos. Estos derechos deben ser sociopolíticamente<br />

producidos y culturalmente sostenidos.<br />

Su principal carácter es ser de orden sociohistórico,<br />

lo cual significa que están determinados por correlaciones<br />

de fuerza (asociadas, enfrentadas, yuxtapuestas,<br />

locales, interrelacionales, etc.) que poseen<br />

mayor o menor capacidad social para judicializar<br />

algunas demandas ligadas a intereses sectoriales<br />

estratégicos, y que el mismo proceso logra con su<br />

lucha irradiar legitimidad para los valores que sostienen<br />

sus reclamos, de modo que los internaliza<br />

como factores o expresiones culturales. Su efectividad<br />

deriva de una judicialización culturalmente<br />

reconocida y aceptada. La pretensión de tener o<br />

darse DH es un carácter de las sociedades humanas.<br />

Como construcción sociohistórica, los DH se convierten<br />

en un producto cultural con una relación<br />

muy estrecha con el tema de la educación, pues<br />

ésta es la opción de poner en común unos contenidos<br />

que hacen las veces de factores de base a considerar<br />

cuando se vuelve posible que los asociados<br />

alcancen su condición de ciudadanos informados<br />

en este tema. Ello significa viabilizar un sujeto hombre<br />

o mujer que asuma su ser político como una<br />

apuesta, para la cual toca producir un principio de<br />

ciudadanización o de viabilización de una subjetividad<br />

con valores y principios básicos para la construcción<br />

de la democracia (Magendzo, 1998: 42).<br />

En este mismo sentido, los DH están determinados<br />

por la sensibilidad que las poblaciones experimentan<br />

hacia ellos, entendida como la capacidad de<br />

exigirlos ante circuitos judiciales. Las lógicas actuales<br />

de la economía capitalista fragmentan a los<br />

trabajadores, precarizan sus entornos y enfatizan<br />

su vulnerabilidad, y los precipitan y mantienen en<br />

la supervivencia, el multiempleo, la informalidad o<br />

los desplazamientos forzados. Ahora bien, si esto es<br />

cierto, también lo es que para lograr llevar a cabo<br />

actividades para su cumplimiento, es indispensable<br />

que haya información que conduzca a formar unos<br />

criterios mínimos necesarios para poder exigir su<br />

acatamiento, y además buscar mecanismos culturales<br />

que posibiliten su realización en los tribunales,<br />

tanto del orden nacional como internacional. En estas<br />

tareas la educación tiene un aporte importante.<br />

He ahí una dinámica que demanda la construcción<br />

de estructuras de contextualización de la temática<br />

de los DH, pues, no es posible atender las condiciones<br />

de realidad para la apropiación de esta temática<br />

imponiendo la comprensión de las variables<br />

que corresponde observar, así que no es suficiente<br />

con analizar lo propio de los DH como una tarea<br />

por asumir, sino dar cuenta de la coyuntura y por<br />

supuesto de la estructura propias de la realidad del<br />

mundo social, como mundo de vida, dispuesta bajo<br />

unas condiciones que se deben asumir para poder<br />

cumplir con los principios que inspiran los temas<br />

de los DH.<br />

El proyecto de reflexión sobre la interculturalidad<br />

asume que lo más importante en el proceso de for-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

63


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

mación de ciudadanas y ciudadanos<br />

es, sin lugar a dudas, una<br />

mirada de corte antropológico,<br />

que hace que sean importantes<br />

en los procesos de consolidación<br />

de un sujeto humano, hombre o<br />

mujer, la observancia (cuestión<br />

cultural) y la sanción (cuestión jurídica)<br />

de los derechos subjetivos<br />

negativos, que se respaldan en la<br />

libertad humana. La cultura oficial<br />

de DH contiene su indiferencia<br />

hacia los derechos subjetivos<br />

negativos o, peor, su manipulación:<br />

se utiliza la bandera de los<br />

DH para violarlos, o se posterga<br />

su cumplimiento para cuando las<br />

circunstancias hayan cambiado, y<br />

se hace todo lo posible para que<br />

estas circunstancias no cambien.<br />

Contrariamente a su criterio, en realidad no existen<br />

los DH (constituyen procesos), como tampoco<br />

existe una naturaleza humana (se autoproduce en<br />

su sociohistoria), y las sociedades no se infieren de<br />

esta naturaleza inexistente, excepto como referente<br />

ideológico, sino que las tramas sociales inevitables<br />

(economía, sexo, política, lenguaje, imaginarios)<br />

determinan los tipos de seres humanos permisibles<br />

o necesarios para estas relaciones sociales.<br />

En términos positivos, uno de los factores que hace<br />

parte del principal desafío de los DH (la distancia<br />

entre su propuesta, su valoración y su cumplimiento)<br />

es la incomprensión sobre sus fundamentos.<br />

Hoy no importa tanto justificar estos derechos,<br />

sino protegerlos (Bobbio, 2000: 61). La confusión<br />

o inadvertencia sobre los fundamentos de los DH,<br />

así como una inadecuada comprensión de estos<br />

fundamentos en la observancia de los DH, tienen<br />

efectos significativos sobre su protección. Los<br />

movimientos populares deben tener claro que los<br />

sectores populares y la lucha social constituyen el<br />

fundamento sociohistórico de los DH. Éste no pasa<br />

por la filosofía o por la consideración de valores,<br />

sino por la lucha social (con incidencia política, jurídica<br />

y cultural).<br />

“En este mismo sentido,<br />

los DH están determinados<br />

por la sensibilidad que las<br />

poblaciones experimentan<br />

hacia ellos, entendida como<br />

la capacidad de exigirlos ante<br />

circuitos judiciales.[...]”<br />

La Alteridad, criterio de<br />

orientación para vivir la<br />

diversidad<br />

Las situaciones de violación de los<br />

DH constituyen un factor que hay<br />

que observar desde la intervención<br />

social, como dispositivo cultural<br />

que puede llegar a ser factor de<br />

respuesta colectiva y por supuesto<br />

personal a las manifestaciones de<br />

irrespeto a la dignidad de la persona<br />

humana, donde sea que se<br />

presenten. No basta con padecer<br />

(sentir) tales situaciones para comprenderlas<br />

y luchar políticamente<br />

por su transformación radical. Se<br />

hace necesario pensarlas, y pensar<br />

no es algo independiente de sentir<br />

e imaginar, pero como ejercicio<br />

propio del inteligir, como acto educativo que posee<br />

su especificidad. Las situaciones que se viven,<br />

y cuya transformación liberadora o gratificante se<br />

desea, se convierten así en una opción de mirada<br />

a la realidad desde un tipo de motivación que se<br />

puede lograr en la perspectiva de la generación de<br />

respuestas a las situaciones de crisis humanitarias<br />

propias del momento presente del país (referente<br />

utópico).<br />

El derecho o lo recto, niega la ley natural eterna y<br />

de las normas jurídicas. Se transforma en responsabilidades<br />

humanas ante lo debido por naturaleza<br />

dependiente o de Dios, o del orden cósmico, como<br />

un llamado a la puesta en práctica de la propuesta<br />

de Emmanuel Levinas, en uno de los puntos fuertes<br />

de su teoría de la alteridad (Levinas, 1993). Se<br />

trata de la responsabilidad por el otro, uno de los<br />

factores aptos para posibilitar que el tema de la<br />

interculturalidad fluya, y que de paso el encuentro<br />

de los y las diferentes no se convierta en un factor<br />

traumático, puesto que si se entiende que el otro<br />

es, yo me debo a que sea más él mismo.<br />

La figura del desechable, gestada por la violencia<br />

colombiana, determina una no persona la cual debe<br />

64 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

ser eliminada para que puedan existir la verdad, el<br />

bien y la belleza, en un ejercicio que deja mucho<br />

por construir en una cultura que se ha acostumbrado<br />

a valorar al otro como no sujeto y por supuesto<br />

como no persona. De este modo, lo que se haga<br />

en torno a su negación no tendrá consideraciones<br />

éticas, culturales ni aun judiciales en el común de<br />

las veces (Pérez, 2008). Las persecuciones y violencias<br />

(a veces aplaudidas, pero no siempre impunes)<br />

pueden hacerse para defender la seguridad y los<br />

DH de quienes sí se consideran personas, o sea las<br />

autoridades y quienes aceptan su autoridad.<br />

Pinochet Ugarte no persiguió, torturó, asesinó, desapareció<br />

ni vejó a seres humanos, sino a comunistas.<br />

La dictadura empresarial militar chilena describió<br />

a estos comunistas como humanoides. En ese<br />

mismo sentido se llegó a afirmar que en Colombia<br />

no se violó ningún DH, sólo se destruyeron humanoides,<br />

como un ejercicio de reclasificación a partir<br />

del cual los que no son, según el criterio de los que<br />

tienen el poder, son sometidos a malos tratos con el<br />

fin de que se aproximen a los criterios y las medidas<br />

tomadas y no se salgan de los prototipos que se<br />

proyectan para imitar. Incluso, en esta concepción,<br />

se niegan y mutilan los derechos de quienes consideran<br />

que de ese modo no debe ser, puesto que se<br />

niega su dignidad y su derecho a pensar y a proponer<br />

un ambiente social y económico más humano,<br />

y con ello más acorde con los criterios que los DH<br />

definen para la humanidad.<br />

Los DH son una figura de la organización de las sociedades<br />

modernas, pero no pueden ser satisfechos<br />

ni en su universalidad ni en su integralidad a causa<br />

de la configuración capitalista de estas sociedades.<br />

Son un dispositivo ideológico y factor de un horizonte<br />

de esperanza, como una expectativa, que en<br />

vez de negar su validez y pertinencia, posibilita los<br />

desarrollos y las nuevas conquistas a que puede<br />

aspirar la humanidad, y que puede luchar por hacer<br />

efectivos, así esa lucha se vaya en un cambio que<br />

afecta los intereses del poder, pero que de paso<br />

abre escenarios de desarrollo a quienes buscan que<br />

sus recursos para realizarse como humanos sean un<br />

hecho real y no sólo una expectativa pertinente, y<br />

así, a pesar de todo, seguir aspirando a obtener.<br />

La tarea que se tiene por delante es inmensa, y por<br />

supuesto, a mayor avance del mal llamado modelo<br />

de desarrollo neoliberal, mayor será el camino<br />

que habrá que recorrer para que la humanidad, en<br />

particular en Colombia, pueda entrar a disfrutar de<br />

unas condiciones estructurales que no inhabiliten<br />

las expectativas de maduración de lo humano, por<br />

las cuales aspira a su cristalización histórica de los<br />

DH. Corresponde señalar que la humanidad en los<br />

últimos tiempos ha construido modelos sociales<br />

poco permeables a códigos morales y éticos, pero<br />

gracias a las voces que hoy se vienen emitiendo<br />

desde todos los rincones del mundo, que se leen a<br />

partir de la máxima “Otro mundo es posible”, se advierten<br />

unas salidas a las dificultades tan notorias<br />

que se viven.<br />

En el proceso, cuyo eje de producción es el pensamiento,<br />

cabe mencionar las teorías de Kant, según<br />

las cuales la política es una especie de Anchila iuris,<br />

al servicio de un derecho que debe garantizar<br />

la paz y cuya fuente es la moral, como un ejercicio<br />

que pasa del orden de lo jurídico al de lo moral.<br />

En cambio, en la concepción comunicativa de la<br />

razón práctica, lo que se permite es desvincular el<br />

derecho de la moral, y más bien buscar su fuente<br />

en la política, orientada por el uso ético de la misma<br />

razón, como un giro que hace que la colectividad<br />

que ha de vivir bajo los cánones del poder sea partícipe<br />

de la construcción de las leyes y con ello, vía<br />

comunicación activa, permitir que los DH no sean<br />

pura retórica, sino que se conviertan en política pública<br />

y en conquistas de calidad de vida, que se van<br />

obteniendo a partir de procesos de organización y<br />

puesta en uso de esos mismos derechos.<br />

Ante este escenario tan complejo, la educación<br />

tiene la tarea de pensar y repensar la vida misma,<br />

con vistas a hacerla posible, y cada vez más posible,<br />

más aún cuando se la ha reconocido como<br />

una de las actividades humanas que unos sujetos<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

65


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

realizamos con otros y otras, que está en capacidad<br />

de aportar al empoderamiento y la concienciación<br />

(Freire, 1998) de quienes han sido des-heredados<br />

de su dignidad existencial por el solo hecho de<br />

ser personas y ciudadanos de un país. Pero la vida<br />

política nos pone ante la posibilidad de la totalidad<br />

y la vida como totalidad (Patocka, 1981: 53 y ss.).<br />

Los griegos propusieron la vida política y la democracia<br />

fundadas en la amistad y coincidiendo con<br />

ella, establecida a nivel microscópico, mientras en<br />

la macrodimensión prima lo no lineal, el conflicto<br />

y la opacidad, y no hay presencia de intenciones,<br />

creencias y deseos generadores de actos comunes.<br />

Podríamos llamarlos conceptos defensivos, es decir,<br />

conceptos construidos y significados desde mi<br />

identidad y para reforzarla, más que para ampliarla<br />

con la mirada de otras visiones conceptuales. Esto<br />

significa que con dichos conceptos se lleva a cabo<br />

un empoderamiento que hace que las personas<br />

sientan alcanzable el logro de ciertos espacios de<br />

desarrollo humano y de calidad de vida que estaban<br />

vedados. La perspectiva crítica permite que el<br />

diálogo entre la utopía y el presente visibilice los<br />

vacíos y las incoherencias de este presente y genere<br />

una mirada sensible frente a estas incoherencias,<br />

una mirada de utopía que haga posible lo futuro,<br />

en una negación frontal al “No Futuro”. 1 El saber de<br />

los DH, que es a la vez, utopía, crítica y propuesta,<br />

debe encontrar sus caminos de transferencia en el<br />

acto educativo escolar y extraescolar.<br />

Los DH siempre serán fuente de conflicto, porque<br />

la defensa de mis derechos implica relación con<br />

el otro a través del ejercicio de dominación, que<br />

quiere ser negado. Dicho de otro modo, si no se<br />

está dispuesto a afrontar los retos del empoderamiento<br />

que trae consigo la lucha por los DH, mejor<br />

hacerse a un lado, sea en lo personal, en lo social<br />

y más aún en lo institucional; no hay que olvidar<br />

que la estructura de poder está configurada de<br />

tal manera que no es posible cuestionar lo que<br />

se establece como verdad, pero se transforma,<br />

porque a la postre lo configurado nada tenía que<br />

ver con lo que en realidad significan los derechos<br />

de las personas, tanto en lo individual como en lo<br />

colectivo. Las transformaciones de los sistemas de<br />

estructuración del poder no se dan sin más, sino<br />

que requieren la capacidad instalada necesaria en<br />

quienes entran a cuestionar lo que pasa, es decir la<br />

posibilidad, como señala Humberto Maturana, de<br />

decir sí cuando es sí y de decir no cuando es no, y<br />

que en tal aventura por supuesto que son débiles,<br />

pero que formados en dignidad y reconocimiento<br />

del propio rostro como ciudadanos es lo que abre<br />

las posibilidades de hacerse reconocer como tales y<br />

dar salida a procesos de reacción a situaciones que<br />

son vigentes socialmente, así no estén acordes con<br />

los niveles de realización de los DH que se desean<br />

alcanzar.<br />

Los elementos de cohesión e integración suelen<br />

expresarse como relaciones sociales o como imaginarios<br />

colectivos, es decir, como coordinaciones<br />

de acciones conductuales que permiten reconocerse<br />

en el otro, y que se manifiestan por medio de<br />

enunciados o discursos para el denominado buen<br />

sentido y como símbolos o imágenes para el sentido<br />

común. Estos elementos del sentido común<br />

necesariamente se construyen en el devenir de las<br />

comunidades, con los saberes y recursos culturales<br />

que poseen, y se expresan desde sus propias<br />

historias.<br />

Allí se encuentra el origen de la Facultad de Derecho<br />

de la Universidad Católica, que no se enmarcó<br />

gratuitamente en las lógicas de la construcción de<br />

“otro derecho”, y en la realización de la apuesta institucional<br />

que vinculó este derecho con las ciencias<br />

1<br />

No futuro, película colombiana que da cuenta de las realidades que acontecen en la cotidianidad de los y las jóvenes, que se convierten en una<br />

mentalidad y en una actitud de resignación ante los hechos de la vida que para nada son halagüeños en los espacios juveniles, así que a pesar de<br />

haber sombras y escenarios de pérdida de sentidos de lucha por los DH, es posible intervenir allí también desde ciertos dispositivos educativos,<br />

culturales y económicos.<br />

66 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

sociales, como una búsqueda consciente desde el<br />

currículo del programa, para allí dejar consignada<br />

la voluntad institucional de comprometerse a aportar,<br />

de manera más pertinente para su región, al<br />

logro de la civilidad y la convivencia pacífica (<strong>UCO</strong>,<br />

2008), lo cual, como veremos más adelante, se cualifica<br />

con la Maestría en Educación en sus dos líneas<br />

de investigación: “Educación en el medio rural” y<br />

“Cultura y pedagogía de los DH”.<br />

Lo que se tiene es una cotidianidad, en la cual, no<br />

sólo en Rionegro sino en todo el Oriente de Antioquia,<br />

existen estados o situaciones de exclusión y<br />

actitudes de negación, que en la forma de vida de<br />

nuestras gentes pasan por la negación del otro y por<br />

la negación de sí mismos, puesto que se entiende<br />

que eso es natural, y que ellos como seres humanos<br />

están hechos para soportar las vejaciones e irrespetos<br />

hacia sí mismos o hacia los demás. Es tal la<br />

situación que incluso se suele ver el conflicto negativamente,<br />

y se asume como un tema exclusivo de<br />

la ley y de unas instituciones. En este malentendido<br />

se llega a subvalorar el ámbito tanto de lo privado<br />

como de lo público, al punto de entender que buscar<br />

mecanismos de solución de los conflictos es sinónimo<br />

de aniquilación, de desplazamiento o, en el<br />

mejor de los casos, de negación del diferente, bien<br />

sea en lo vecinal, como una confrontación acallada<br />

que se deja salir cuando las condiciones así lo posibiliten,<br />

lo que se convierte en caldo de cultivo para<br />

un conflicto interno armado que es retroalimentado<br />

por estas dinámicas culturales (De Souza, 2004).<br />

Ahora bien, en tanto que la Universidad Católica de<br />

Oriente y sus programas están ocupados, y preocupados,<br />

con estos temas, la Constitución Nacional, la<br />

instancia de mayor raigambre que se da a la tarea<br />

de atender esta problemática, apenas enunciada,<br />

le apuesta al logro de estados de convivencia pacífica<br />

en los que los conflictos se puedan dialogar<br />

y negociar permitiendo tanto la visibilización como<br />

el reconocimiento del otro, a la vez que, como ella<br />

dice, con esta actitud se posibilitará proceder a reconstruir<br />

el sentido de lo público, que redundará en<br />

una seguridad ciudadana que podrá ser sustento<br />

real de la democracia, logrando más que una seguridad<br />

democrática, una seguridad humana (Serna,<br />

2006: 70).<br />

Es preciso desalentar la estigmatización del otro,<br />

del delincuente o del extraño, ya que el problema<br />

de la seguridad humana es un tema que involucra a<br />

todos, y no se puede estimular la división y la estigmatización<br />

sociales. Las diferencias que existen en<br />

el mundo y la necesidad de aceptar esta condición,<br />

sólo son posibles en el marco del respeto al otro. De<br />

allí que vuelva a la necesidad de promover la capacidad<br />

y el poder de actuar de los y las estudiantes<br />

de nuestras instituciones educativas, es decir, empoderarlos<br />

para que se den a la tarea de convertir<br />

las exigencias del respeto a los DH, y de paso sigan<br />

abriendo los caminos que hagan vigentes tanto los<br />

derechos propios como los de los demás. A esta<br />

tarea estamos llamados, dado que la atención a la<br />

pluralidad de los estudiantes puede efectuarse sin<br />

descalificaciones ni desvalorizaciones. En otras palabras,<br />

para la institución educativa es fácil iniciar<br />

este tipo de procesos puesto que, como punto básico,<br />

se trata es de realizar ejecuciones educativas<br />

fundamentadas en la presunción de la igualdad valórica<br />

de las personas, en las que se desarrolla una<br />

actitud de respeto mutuo, esto es, de aceptación<br />

del “otro como legítimo otro, en relación conmigo”<br />

(Maturana, 2002: 46), como un ser diferente de mí,<br />

legítimo en su forma de ser y autónomo en su capacidad<br />

de actuar. En consecuencia nadie puede<br />

a priori ser juzgado como no valioso, y exigir que<br />

otros tengan una actitud semejante frente a él o<br />

ella.<br />

Ahora bien, es importante señalar que si bien lo<br />

primero está en la cultura como forma de vida y de<br />

valoración del otro y de la otra, y como la primera<br />

tarea que me queda por desarrollar en mi existencia,<br />

no se puede dejar de lado que se establezcan<br />

normatividades que regulen las conductas de las y<br />

de los asociados, como un canon que hace válido<br />

discriminar lo que es negado realizar frente a mi<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

67


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

congénere, que me demanda actitudes y juicios<br />

de valor que no son deleznables. Estas normas son<br />

reconocidas intersubjetivamente, y su función es<br />

establecer relaciones interpersonales respetuosas<br />

que conduzcan a la convivencia pacífica, al respeto<br />

de los derechos de la otra y el otro, y a la posibilidad<br />

de hacer efectivos los DH de todos y todas, todo el<br />

tiempo.<br />

Es la intersubjetividad a la que apela Freire, que<br />

hace pertinente que las personas se encuentren<br />

y desencuentren una y otra vez, construyan sus<br />

propias existencias, se liberen y se emancipen. Para<br />

efectos de esta intersubjetividad, nos propusimos<br />

llamar en la Facultad de Educación al año 2008, el<br />

año de la “Educación en la Pedagogía y la Didáctica<br />

de la Diversidad Cultural”, como una apuesta por el<br />

reconocimiento del diferente en su ser de hombre<br />

o de mujer que posee tantas posibilidades de realización<br />

como yo estoy llamado a disponer. En esa<br />

apuesta por la diversidad cultural reconocida y por<br />

la interculturalidad vivida, hay un ánimo particular<br />

de poner por obra una respuesta positiva a la pregunta<br />

de Alain Touraine, si en estos escenarios de<br />

confusión es posible que vivamos juntos (Touraine,<br />

1999).<br />

Capaces de actuar en reconocimiento del otro y de<br />

la otra, en la tolerancia y la no discriminación, en<br />

el respeto y la aceptación de la diversidad social y<br />

cultural, más que por las posibles sanciones que<br />

recibirán, van creciendo las y los estudiantes en derechos<br />

y se van haciendo personas autónomas en<br />

la solidaridad con los otros. Respeto al otro distinto,<br />

aceptación y valoración de la diversidad. Erradicar<br />

todo tipo de discriminación y salir en la crítica argumentada<br />

ante cualquier manifestación discriminatoria.<br />

Los regímenes totalitarios, autoritarios y<br />

dictatoriales se han caracterizado por los comportamientos<br />

antidiversidad, y lo que acá se está haciendo<br />

es intentar construir, desde nuestro encargo<br />

educativo, unos ciudadanos que se den a la tarea<br />

de poner en obra la valoración de la dignidad y con<br />

ello de la diversidad del sujeto humano, que como<br />

tal valga, venga de donde viniere. Más aún, pensadores<br />

tan preclaros como Inmanuel Wallerstein,<br />

después de sus estudios avanzados sobre la lógica<br />

del sistema mundo en la historia de la humanidad,<br />

llegó a la conclusión que los Estados Unidos con su<br />

prepotencia y olvido consciente de la existencia de<br />

otros en el planeta (por fortuna no todo el eje de<br />

poder que pasa por allí), están en plena decadencia,<br />

y su análisis se debe efectuar desde otros textos<br />

que dejen en claro los contextos para el análisis de<br />

estas aproximaciones (Wallerstein, 2006).<br />

Cultura y derechos humanos<br />

Es posible generar modificaciones culturales, y<br />

con ellas trazar el camino para la apropiación de la<br />

diversidad y en la apertura de rutas para su realización<br />

y esto se hace posible desde una filosofía, y<br />

en particular desde una filosofía de la alteridad (Levinas,<br />

2004), que como ya se ha podido conversar<br />

en diferentes escenarios, es la instancia que está en<br />

capacidad real de aportar a miradas de corte ético,<br />

desde las cuales es viable proponer una opción<br />

política que gobierne la dinámica cultural y desde<br />

allí la organización de lo social. Lo evidente es que<br />

frente a la guerra se producen formas de sociedad<br />

que debemos comenzar a humanizar, a develar y a<br />

defender cuando sea preciso, puesto que lo humano<br />

por fortuna nunca está cerrado y siempre permite<br />

intervenciones que hacen que las realidades por<br />

más crudas que se presenten, siempre se podrán<br />

transformar.<br />

La cultura de los DH se ancla en el respeto, la difusión<br />

y la aplicación, situación que en el campo de<br />

los DH de las culturas genera espacio a la multiculturalidad<br />

a partir de tres aspectos: 1) su capacidad<br />

emancipadora; 2) la pluralidad de concepciones<br />

de DH y el pluralismo jurídico, y 3) la defensa de<br />

los derechos culturales de los individuos y de los<br />

pueblos. Estos aspectos de la gobernabilidad cultural<br />

son importantes en el pensamiento de las<br />

ciencias sociales, que se preparan para enfrentar<br />

realidades derivadas de la acción social sobre la<br />

68 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

diversidad cultural. La nuestra es una<br />

cultura conflictiva y transicional, no<br />

se agota en el balance financiero del<br />

sector cultural ni en las retóricas, es<br />

un acto de paz, que tampoco culmina<br />

en los intercambios culturales de los<br />

Estados, y menos en la introducción<br />

en las humanidades de los análisis de<br />

las industrias culturales. La actual no<br />

es una crisis coyuntural de modernización<br />

del país, es algo más profundo, y<br />

como tal merece ser analizada.<br />

Las formas de organización y representación<br />

se transforman y redefinen<br />

a favor de: 1) Las agendas de DH, las<br />

políticas de identidad y ecológicas, la gobernabilidad<br />

democrática y el multiculturalismo, los reordenamientos<br />

territoriales, y los derechos de los<br />

pueblos y los consumidores; y 2) los sedimentos de<br />

la violencia de nuestro país, que a manera de palimpsestos,<br />

bajo la forma de poderes residuales, retoñan<br />

conflictivamente sin cesar. Incluso no es exagerado<br />

señalar que muchos problemas son cada<br />

día más ingobernables, y por ello los esfuerzos que<br />

se hacen por la práctica de la aceptación y el respeto<br />

de la alteridad sean cada vez más significativos<br />

y útiles para una cultura que demanda ejercicios<br />

sin descanso, para poder garantizar que se realicen<br />

las siembras educativas y culturales necesarias en<br />

estos momentos de revisión de cosas en el país.<br />

Los hechos políticos comienzan en lo nacional, son<br />

hechos culturales; la primera empresa cultural y política<br />

es la comunidad imaginada: hacer creer que<br />

todos somos parientes.<br />

Los connacionales son gente que convive en una<br />

civitas, en una comunidad, civilizadamente. La<br />

cultura crea la unidad simbólica necesaria para<br />

la acción política, en cuanto es la base de la legitimidad<br />

de los proyectos étnicos y nacionales. En<br />

“La cultura de los<br />

DH se ancla en el<br />

respeto, la difusión<br />

y la aplicación,<br />

situación que en<br />

el campo de los<br />

DH de las culturas<br />

genera espacio a la<br />

multiculturalidad”<br />

cuanto campo novedoso para la acción y<br />

la intervención sociales, se convoca a una<br />

reflexión sobre el papel que las ciencias<br />

sociales puedan desarrollar en relación<br />

con la diversidad cultural. Entendemos<br />

por cultura de los DH las actitudes éticopolíticas<br />

que se impulsan desde el Estado<br />

y la sociedad para aplicar las tres generaciones<br />

de DH, es decir, los derechos<br />

fundamentales, los derechos sociales y<br />

los derechos ambientales, en la estabilización<br />

de la convivencia política, social<br />

y cultural entre los ciudadanos. Por DH<br />

de las culturas entendemos los derechos<br />

de los colectivos sociales diferenciados<br />

(pueblos indígenas, comunidades negras, poblaciones<br />

inmigrantes y transeúntes) a preservar su<br />

identidad, autonomía y paz. Mientras que la cultura<br />

de los DH es marcadamente regulatoria por su intencionalidad,<br />

los DH de las culturas son decididamente<br />

emancipatorios por su calidad diversa.<br />

Entendemos por cultura la diversidad de procesos<br />

sociales de producción de significados (simbólicos<br />

o materiales), que desarrollan formas de regulación<br />

consuetudinaria, útiles a la personas para vivir, en<br />

toda la diversidad de ámbitos de la vida privada y<br />

pública. 2 El humano es un ser sociocultural porque<br />

su relación con las cosas está mediada por otros<br />

seres humanos y sus logros. La cultura indica los<br />

contornos humanos en que se produce, incluida<br />

su regulación jurídica, la cual cambia de una sociedad<br />

a otra, admitiendo la existencia objetiva de<br />

la diversidad. Los nexos de convivencia con la paz,<br />

como unidad indisociable ligada a los principios<br />

ético-políticos de justicia y de calidad de vida, instalada<br />

en el seno de las reflexiones de las ciencias<br />

sociales y promovida hacia la consolidación de un<br />

Estado social de derecho, cuya definición incluye la<br />

defensa y la promoción de los DH. Son las culturas<br />

asociadas a la reproducción sociohistórica.<br />

2<br />

La definición cancliniana, en la que el término cultura se refiere a la producción de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o<br />

reelaboración simbólica de las estructuras materiales, a comprender, reproducir o transformar el sistema social, es decir, todas las prácticas e<br />

instituciones dedicadas a la administración, renovación y reestructuración del sentido (García, 1981: 32).<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

69


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

El acercamiento contextual a los DH de las culturas,<br />

desde su validez para la vida de los pueblos,<br />

pasa por tres variables, que están ahí, y que facilitan<br />

que la convivencia en la interculturalidad<br />

tenga sentido: 1) La formación de las costumbres<br />

como efecto de la pluralidad de concepciones de<br />

DH. 2) La fuente de capacidad emancipatoria de<br />

los DH. 3) La defensa específica de los derechos<br />

culturales de los individuos y de los pueblos.<br />

Los DH de las culturas se convierten en un factor<br />

por dilucidar, si es que se quiere viabilizar un análisis<br />

pertinente de lo que significa la pedagogía y la<br />

didáctica de los DH. La diversidad cultural no está<br />

siendo pensada como un componente agregado<br />

de la sociedad, sino como un escenario que se<br />

constituye en el centro de todas sus observaciones<br />

y decisiones, de modo que se impone repensar el<br />

camino recorrido, y con esa perspectiva analizar si<br />

la inclusión de la diversidad cultural coadyuvará a<br />

comprender el escenario de los DH a partir de una<br />

adecuada exploración, a propósito de las deudas<br />

contraídas con la investigación, y que nos indican<br />

los viejos problemas aún no resueltos y los nuevos<br />

escenarios de los movimientos sociales y de las políticas<br />

públicas, sobre los derechos de las culturas.<br />

Malinowski (1998: 148) defendió la tesis de que<br />

la cultura producía la sociedad, mientras que<br />

Radcliffe Brown dedujo que era producto de las<br />

relaciones sociales. La cultura remite a los fines a<br />

través de los cuales se movilizan las formas simbólicas<br />

y se generan sentidos, mientras que lo social<br />

traduce estas realidades a las relaciones sociales.<br />

La formación de las costumbres pasa por un proceso<br />

que por supuesto asume el tema de las leyes. Entre<br />

la formulación jurídica de un derecho y su aplicación<br />

práctica se genera un intersticio en el que<br />

se forman costumbres, pues, raramente coinciden<br />

las normas y sus formas sociales de apropiación. En<br />

Thompson, las costumbres regulan las distancias<br />

de una norma jurídica y la realidad social, generando<br />

el campo consuetudinario en el marco de una<br />

legalidad que ya no corresponde ni a la norma que<br />

regula ni a la realidad social que ella pretendía regular<br />

(Cloudsley-Thompson, 1996: 162).<br />

Lechner señala que la regulación de estos espacios<br />

es en muchas formas contingente y flexible. El<br />

mismo problema ha sido tratado desde el derecho<br />

cuando se analiza que los efectos de las leyes no se<br />

reducen jamás a lo que ha querido el legislador; la<br />

sociología jurídica se ha ocupado de ello (Luhmann,<br />

2002: 235). Los DH de la diversidad, aplicados a pueblos<br />

indígenas en Colombia, están produciendo este<br />

fenómeno y además están generando realidades<br />

impensables, como un gobernador indígena paisa<br />

entre los aguerridos pijaos de Coyaima en el Tolima,<br />

o un ecuatoriano entre los formidables pastos que<br />

resistieron la avanzada de Huaina Capac en el gran<br />

Cumbal de Nariño, o un negro entre los tradicionales<br />

paeces de Tóez, en Tierradentro, Cauca.<br />

La cultura obedece a la producción de significados<br />

que desarrollan formas consuetudinarias, y eso<br />

hace que ella se convierta en una fuente de derecho,<br />

quizá la más importante, en razón de que otra<br />

de las fuentes, que le riñe el primer puesto por los<br />

temas del poder y de la política y sus intereses, es<br />

toda fuerza social con facultad normativa creadora.<br />

Que su fuerza social tenga facultad reguladora<br />

de las relaciones sociales y que sus mandatos se<br />

impongan a los sujetos interesados con fuerza<br />

obligatoria, e independientemente de la voluntad<br />

de éstos, significa que es la cultura la que tiene la<br />

capacidad no sólo de representar simbólicamente<br />

a la sociedad, sino de reelaborar las estructuras<br />

sociales e imaginar nuevas. Parafraseando a García<br />

Canclini, además de representar las relaciones sociales,<br />

contribuye a reproducirlas y transformarlas,<br />

y a inventar otras posibilidades.<br />

En sentido traslativo, la cultura como fuente de<br />

derecho hace visible las facultades normativas de<br />

las fuentes originarias a través de las concepciones<br />

sobre los problemas sociales, la capacidad estructurante<br />

de las costumbres en términos normativos,<br />

y las formas de organización y de reproducción<br />

sociales; la reciprocidad, que establece los valores<br />

de intercambio racional de trabajo por servicios de<br />

sociedades rurales campesinas o indígenas, entre<br />

otras. La diversidad cultural se revela en sí misma<br />

como fuente del derecho, que permite pensar las<br />

70 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />

nuevas formas regulatorias y emancipatorias en la<br />

globalización (De Souza, 2005). Un derecho globalizado<br />

que, como afirma Boaventura de Souza,<br />

es una oportunidad de hacer que los DH figuren<br />

y entren a iluminar con su propia luz los múltiples<br />

espacios de negación práctica de la vida y de todo<br />

lo que en torno a ella se puede generar.<br />

La cultura se entiende como desarrollo del espíritu<br />

(individual y colectivo), y en cuanto naturaleza de<br />

las sociedades y de las personas. Como lo primero,<br />

conduce al estímulo de las artes y las ciencias, como<br />

lo segundo, se orienta a la defensa y protección de<br />

las identidades y las tradiciones. Es la cultura la que<br />

abre los espacios para el reconocimiento de la diversidad<br />

y el pluralismo, con toda la riqueza. O lo<br />

que es lo mismo, las posibilidades de convertir la<br />

alteridad en algo más que un concepto y con ello<br />

lograr que la otra y el otro sean valorados desde sí<br />

mismos y no a contraluz de quien observa, o como<br />

la propuesta de Levinas, por la inclusión, producto<br />

de considerar a quien interactúa con un diferente<br />

como rehén del mismo (Serna, 20<strong>07</strong>).<br />

Referencias bibliográficas<br />

BOBBIO, Norberto (2000). “Sobre el fundamento de<br />

los Derechos del Hombre”. En: El tiempo de los derechos.<br />

Argentina: Quadrata.<br />

CLOUDSLEY-THOMPSON J. L. (1996). El hombre y la<br />

biología de zonas áridas. Muy interesante. N.º 68, Barcelona:<br />

Orbis. Biblioteca de Divulgación Científica.<br />

DE SOUSA SANTOS, Boaventura y García V. Mauricio<br />

(2004). Emancipación social y violencia en Colombia.<br />

Bogotá: Norma.<br />

DE SOUSA SANTOS, Boaventura (2005). La globalización<br />

del derecho. Bogotá: Ediciones UNIANDES. Siglo<br />

del Hombre editores.<br />

FREIRE, Paulo (1998). Pedagogía del oprimido. Montevideo:<br />

Siglo XXI.<br />

LEVINAS, Emmanuel (1993). El tiempo y el otro. Barcelona:<br />

Paidós.<br />

LEVINAS, Emmanuel (2004). Difícil libertad. Ensayos<br />

sobre el judaísmo. México: Fineo.<br />

LUHMANN Niklas (2002). El derecho de la sociedad.<br />

México: Universidad Iberoamericana.<br />

MAGENDZO, Abraham (1998). “Curriculum, Educación<br />

para la Democracia en la Modernidad.” Grace y Cia.<br />

Ltda. Instituto para el desarrollo de la democracia Luis<br />

Carlos Galán.<br />

MALINOWSKI, Bronislaw (1998). Magia, ciencia y religión.<br />

Barcelona: Planeta Agostini. Obras Maestras del<br />

Pensamiento Contemporáneo N.º 30.<br />

MATURANA, Humberto (2002). Transformación en la<br />

convivencia. Santiago de Chile: Dolmen.<br />

PATOCKA J. (1981). Essais héretiques. Sur la philosophie<br />

de l’histoire. Lagrasse: Verdier.<br />

PÉREZ AGUIRRE, Luis (2008). Hacerse y convertir a<br />

los demás en vulnerables al amor. Módulo de trabajo<br />

académico, Maestría en Educación, Línea Cultura y<br />

Pedagogía de los DH, Núcleo Temático: Educación y<br />

DH. 12 de abril.<br />

SERNA SÁNCHEZ, Jhon Jairo (20<strong>07</strong>). “Emmanuel Levinas:<br />

camino a los DH, o de la búsqueda de rutas para<br />

la inclusión social”. <strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas, 4, pp.<br />

55-69, dic.<br />

SERNA SÁNCHEZ, Jhon Jairo y otros (2006). Rionegro:<br />

por una mirada de alianza regional solidaria con quien<br />

sufre el desplazamiento. Medellín: Divegráficas.<br />

TOURAINE, Alain (1999). ¿Podremos vivir juntos? La<br />

discusión pendiente: el destino del hombre en la Aldea<br />

Global. Buenos Aires: FCE.<br />

TOURAINE, Alain (2000). ¿Cómo salir del liberalismo?<br />

Barcelona: Paidós.<br />

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE —<strong>UCO</strong>—<br />

(1998). Proyecto Educativo de la Facultad de Derecho.<br />

Rionegro: Universidad Católica de Oriente.<br />

WALLERSTEIN, Inmanuel (2006). La decadencia del<br />

poder estadounidense (Estados Unidos en un mundo<br />

caótico). Bogotá: Ediciones Le Monde diplomatique,<br />

edición Colombia.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

71


“El fenómeno de la movilidad religiosa y deserción de católicos hacia otros movimientos religiosos..<br />

El sembrador de estrellas<br />

Investigaciones<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

73


Training students in L2 reading skills<br />

produces better L1 understanding in<br />

written texts<br />

Por Juan Carlos González Sánchez*<br />

Resumen<br />

El presente estudio indaga acerca de las estrategias de lectura en inglés para estudiantes en lengua extranjera<br />

(español), y los posibles efectos de la comprensión de lectura en textos en español. El estudio se enfoca en las<br />

siguientes preguntas: a) ¿La instrucción de la estrategia de lectura en lengua extranjera afecta su comprensión de<br />

lectura en inglés? b) ¿La instrucción de la estrategia de lectura en lengua extranjera afecta su comprensión de lectura<br />

en español? Los participantes fueron 32 estudiantes de educación media. Los datos provienen de la instrucción, el<br />

monitoreo, las observaciones y el cuestionario de respaldo. Los resultados indican que la enseñanza de estrategias<br />

lectoras para la comprensión de textos en inglés (lengua extranjera) tiene un efecto positivo en ambos idiomas<br />

(inglés y español).<br />

Palabras clave: Lectura, comprensión, segunda lengua, lengua extranjera, proceso, estrategia, evaluación,<br />

resultados.<br />

Summary<br />

The present study investigates the English reading strategies for EFL students and the possible effects of reading<br />

comprehension in Spanish texts. The study addresses the following questions: a) Does strategy instruction in EFL<br />

reading affect their reading comprehension in English? B) Does strategy instruction in EFL reading affect strategies in<br />

Spanish? The participants were 32 high school students. The data came from instruction, monitoring, observations,<br />

and a background questionnaire. The results indicated that strategy instruction to read English texts had a positive<br />

effect on both, Spanish and English.<br />

Key words: Reading, comprehension, second language, foreign language, process, strategy, evaluation, results<br />

* Filósofico y teólogo. Médico licenciado. Docente e investigador Universidad Católica de Oriente. E-mail: hepatepatias@gmail.com<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

75


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

Introduction<br />

How readers extract meaning from a text has long<br />

been a focus of attention, because the process of<br />

extracting meaning gives us invaluable information<br />

about readers’ cognitive process during reading.<br />

Reading researchers, who focus on reading skills,<br />

usually divide reading strategies into two major<br />

categories: cognitive and metacognitive (Vaezi,<br />

2006). Many times students suppose that readers<br />

are passive recipients of information of a text and do<br />

not work in the way to produce deep understanding<br />

reading a text at school or in another context.<br />

This situation affects directly their possibility to<br />

get better results in the ICFES test or university<br />

admission tests. Those two situations talk show the<br />

need to teach students how to read efficiently, in<br />

order to reach appropriate specific knowledge and<br />

to increase their reading fluency to benefit their<br />

cognitive process. In that way researchers noticed<br />

that specific reading skills help students, people, to<br />

read more efficiently.<br />

Reading Skills<br />

Sometimes students think that it is different to<br />

understand when they read in their own language<br />

or they read in English. Most of the times they hope<br />

to understand every word when they are reading a<br />

schedule, summary, or other outlining document.<br />

Researchers suggest that reading in “English is like<br />

reading in native language. This means that it is not<br />

always necessary to read and understand each and<br />

every word in English. Remembering that reading<br />

skills in native language and English are basically<br />

the same” (Beare, 20<strong>07</strong>). There are four reading<br />

skills: skimming —used to understand the<br />

“gist” or main idea—; scanning —used to find<br />

a particular piece of information—, extensive<br />

reading —used for pleasure and general<br />

understanding—, intensive reading —accurate<br />

reading for detailed understanding—. (Beare, 20<strong>07</strong>;<br />

Oxford, 1990; Monrley, 1990).<br />

Skimming is used to quickly gather the most<br />

important information, or ‘gist’. Then students<br />

run their eyes over the text, noting important<br />

information. This is useful to quickly get speed<br />

on a current business situation. It is not essential<br />

to understand each word when skimming. Some<br />

examples are when people read the newspapers<br />

(quickly to get the general news of the day),<br />

Magazines (quickly to discover which articles you<br />

would like to read in more detail) and Business and<br />

Travel Brochures (quickly to get informed) (Beare,<br />

20<strong>07</strong>; Oxford, 1990. Monrley, 1990).<br />

Scanning is used to find a particular piece of<br />

information. This strategy permits to run eyes over<br />

the text looking for a specific piece of information.<br />

It is good used for reading schedules, meeting<br />

plans, etc., in order to find the specific details you<br />

require. Scanning does not require understanding<br />

every word in the text, for example, when<br />

people are reading the “What’s on TV” section of<br />

the newspaper, a train / airplane schedule or a<br />

conference guide (Oxford, 1990; Monrley, 1990).<br />

Extensive reading is used to gain a general<br />

understanding of a subject and includes reading<br />

longer texts for pleasure, as well as business<br />

books. Extensive reading skills are used to improve<br />

general knowledge of business procedures. It is<br />

applicable to read the latest marketing strategy<br />

book, a novel before going to bed, or magazine<br />

article that interests the reader. Finally, intensive<br />

reading is used on shorter texts in order to<br />

extract specific information. It includes very close<br />

accurate reading for detail. That strategy helps<br />

grasping details from a specific text. In this case<br />

it is important to understand each word, number<br />

or fact. Some examples of intensive reading are:<br />

reading a bookkeeping report, an insurance claim<br />

or a contract (Beare, 20<strong>07</strong>; Monrley, 1990).<br />

English School Teaching<br />

Experience - School Context<br />

During EFL teaching experience, is not difficult to<br />

notice that students memorize or learn in order to<br />

76 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

pass exams, later they do not remember taught<br />

topics when it is necessary. This situation happened<br />

at Corazonista’s School too.<br />

The brothers of the Sacred Heart founded the<br />

Corazonista’s School in 1963 to instruct the young<br />

people and to initiate them in the knowledge<br />

and God’s love. So far, the school has graduated<br />

37 cohorts in the spirit to transform as honest<br />

people with high compromise to transform their<br />

motherland (López de Ipiña et al., 2004).<br />

The pupils are the center and spirit of the School.<br />

The group that was studied started in the year<br />

2002. There were 45 students at the beginning of<br />

the sixth grade, 13 of them came from the popular<br />

schools of the Commune (Neighborhoods were:<br />

Belen, Belencito, and Manrique). At the end of the<br />

process, December 1 st 20<strong>07</strong>, they were 32 students.<br />

They had weakness in reading and writing<br />

competence in L1 by school training, their previous<br />

English training was incomplete; some of them did<br />

not have English instruction at elementary school.<br />

Those conditions affected directly reading and<br />

writing proficiency in both languages.<br />

During their school formation the government<br />

decided to implement standardized test called<br />

“Pruebas Saber” at the end of Ninth Grade, with<br />

the spirit of “defining criteria and procedures to<br />

assess the quality of the educational process, the<br />

professional performance of educational and<br />

management teachers, the achievements of the<br />

students, the efficiency of the pedagogic methods,<br />

and the texts or materials used, the administrative<br />

and physical organization of the educational<br />

institutions and the efficiency of the service,<br />

which operates in coordination with the ICFES and<br />

the territorial entities” (Ministerio de Educación<br />

Nacional, 2003).<br />

Concerning this population, 39 of them had an<br />

average of 71,17 % in Language: 6,1 points more<br />

than the national and departmental scores. Most<br />

of them (66,67 %) are competent to infer, make<br />

conjectures, and identify ideologies in written texts.<br />

33,33 % of them are good readers with abilities to<br />

make inferences, inter and intra textual analysis.<br />

(Ministerio de Educación Nacional, 2003).<br />

As to the academic environment, 35 of them<br />

were promoted from 9 th to 10 th grade. At the end<br />

of 10 th grade 19 females and 15 male passed to<br />

11 th grade. During their 11 th grade 2 of them quit<br />

or leaved the school due to their intellectual<br />

abilities or personal attitude towards the academic<br />

work. Those antecedents called the researchers<br />

attention about the necessity to work in reading<br />

comprehension and personal motivation to study<br />

or inculcate values like solidarity, collaboration, and<br />

self-compromise.<br />

Methodology<br />

The aim of this study is to investigate the potential<br />

effects of strategy instruction on reading skills in<br />

EFL over reading comprehension scores in EFL and<br />

in Spanish (mother language). In particular, the<br />

study addresses the following research questions:<br />

1. Does a strategy instruction in EFL (L2) reading<br />

affect EFL reading strategies employed<br />

by high school students and their reading<br />

comprehension scores in English?<br />

2. Does the strategy instruction in EFL reading<br />

affect reading comprehension in Spanish (L1)?<br />

Participants<br />

The participants were 32 students enrolled in<br />

“Colegio Corazonista” in Medellin, Colombia.<br />

All the students were involved in the strategy<br />

instruction and took 4 comprehension tests: two<br />

in Spanish and two in English (one in Spanish and<br />

another one in English at the beginning and the<br />

another two at the end of the study). Additionally<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

77


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

they took 8 English tests including one at the<br />

beginning and one at the end of the reading<br />

comprehension instruction. Furthermore, the<br />

students had three tests or simulations as the<br />

ICFES 1 model —called “Los Tres Editores”— and<br />

the ICFES test to monitor the advances of the<br />

research.<br />

The Reading Strategy Instruction<br />

All the students were given 4-month (2 hours a<br />

week) course on reading strategies. The aim of the<br />

instruction was to help the students to (a) activate<br />

and/or develop their background knowledge<br />

from reading understanding, and (b) monitor their<br />

comprehension and become aware of strategies<br />

they employed during the reading process the<br />

Four Reading Skills (Skimming, Scanning, Intensive<br />

reading and Extensive Reading).<br />

The Instructional Procedure<br />

Each session of the 4-months course included the<br />

following stages similar to those in Cotterall (1990)<br />

study:<br />

1. The students and the teachers looked at the title<br />

of the selected text and made predictions about<br />

the likely content of the passage, based on the<br />

title. The teachers encouraged the students to<br />

activate their background knowledge related<br />

to the content of the text.<br />

2. The students started reading the passage,<br />

the teachers read the first paragraph and<br />

showed how to (a) summarize and find the<br />

main ideas in that paragraph, (b) predict what<br />

will come next, and (c) seek clarification for<br />

any comprehension difficulties. At this stage,<br />

some repairing strategies were introduced to<br />

the students such as re-reading problematical<br />

parts, reading on until the meaning becomes<br />

clear, using the context to guess the meaning<br />

of unknown words, visualizing the event in the<br />

text, and asking the teachers for help. Then one<br />

of the students described the text idea.<br />

3. The teachers observed students and provided<br />

further explanations about the procedures and/<br />

or use of strategies and encouraged students<br />

to take part in the activity.<br />

4. As mentioned earlier, the steps followed in this<br />

study were generally similar to those in the<br />

Cotterall (1990) study. In addition, as part of the<br />

class activities, the students were also given a<br />

worksheet requiring them to write down (a)<br />

their predictions, (b) the questions they asked<br />

to find the main ideas, (c) the summaries, and<br />

(d) comprehension questions about the reading<br />

information and possible ways of solving the<br />

problems they faced while they were reading<br />

the text.<br />

5. After the text was read, the whole class discussed<br />

the main ideas together. Teachers specially<br />

encouraged the students to relate the content<br />

of the text to their personal experiences.<br />

6. Worksheets containing the same type of<br />

exercises described on step 4 were also given<br />

to the students as homework to apply in a<br />

different text.<br />

Tasks and Data Collection<br />

The data for the study came from a background<br />

questionnaire, the reading tasks and think-aloud<br />

protocols, elaborated on these observations, and<br />

the tests were made according with high school<br />

reading materials. All the passages were basically<br />

about values. Their English teacher gathered<br />

the information by the students’ background<br />

knowledge about the texts.<br />

1<br />

ICFES is official (government) test by high school students before to access the universities in Colombia.<br />

78 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

Data Analysis<br />

Information on the students’ previous instruction<br />

and current exposure to English was taken from<br />

their school reports and process. To cross-validate<br />

the findings, the participants’ observable behavior<br />

during the strategy instruction and the think-aloud<br />

tasks were noted down.<br />

The worksheets were analyzed after the instructions,<br />

students and teachers, and later only by the teachers.<br />

For the statistical analyses of the data obtained, the<br />

Statistical Package for Social Sciences (SPSS) was<br />

used. In accordance with the objectives of the study,<br />

Wilcoxon Matched-pairs Signed-rank tests were<br />

computed. The level of significance was set at .05.<br />

Results and Discussion<br />

To see whether the instructions affecting the<br />

reading comprehension in Spanish and English,<br />

the frequencies with which the participants used<br />

reading strategies in Spanish and English before<br />

and after instructions were compared.<br />

As indicated in tables 1 and 2, L2 and L1 reading<br />

comprehension tests were monitored, including,<br />

“Tres Editores”, research test, and ICFES results<br />

(Table 2 shows the results on English tests).<br />

SPANISH<br />

SYSTEM:<br />

RESEARCH<br />

SIMULATIONS<br />

- 3 EDITORS -<br />

ICFES TEST<br />

SAMPLE: 1 2 3 4 1 2 3 1<br />

DATE: VIII-20 VIII-24 IX-25 IX-27 II-21 VI-04 IX-<strong>07</strong> X-19<br />

Students 32 32 32 32 32 32 32 32<br />

Mean: 77,38 63,89 84,09 97,12 67,58 59,66 59,39 59,86<br />

Standard Deviation: 9,55 15,62 11,31 5,48 11,82 10,60 17,16 4,42<br />

Coefficient of Variation (%): 12,34 24,45 13,45 5,64 17,49 17,77 28,89 7,38<br />

Mode: 85,71 66,67 87,50 100,00 #N/A #N/A 56,80 57,32<br />

Minimum 57,14 33,33 62,50 87,50 47,01 40,67 40,12 47,14<br />

Maximum 85,71 83,33 100,00 100,00 90,40 78,93 90,89 64,21<br />

Table 1. Training students in reading skills, Spanish testing scores.<br />

ENGLISH<br />

SYSTEM: CORAZONISTA’S SCHOOL RESEARCH ICFES TEST<br />

SIMULATIONS- 3<br />

EDITORS<br />

SAMPLE: 1 2 3 4 5 6 7 8 1 1 2 3<br />

DATE: VIII-29 IX-5 IX-7 IX-11 IX-14 IX-17 IX-25 IX-27 II-21 VI-04 IX-<strong>07</strong> X-19<br />

Students 32 32 32 32 32 32 32 32 32 32 32 32<br />

Mean: 57,93 100,00 81,67 83,33 80,95 65,45 84,09 96,02 45,46 56,16 64,05 64,05<br />

Standard<br />

Deviation:<br />

19,01 0,00 18,01 24,62 10,25 22,<strong>07</strong> 14,89 8,06 19,54 20,37 16,04 16,04<br />

Coefficient of<br />

Variation (%):<br />

32,82 0,00 22,05 29,55 12,66 33,72 17,71 8,39 42,98 36,27 25,04 25,04<br />

Mode: 41,38 100,00 100,00 100,00 71,43 60,00 100,00 100,00 #N/A #N/A #N/A 58,45<br />

Minimum 34,48 100,00 60,00 50,00 71,43 40,00 62,50 75,00 0,00 22,39 37,10 44,74<br />

Maximum 89,66 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 71,39 100,00 96,31 111,90<br />

Table 2. Training students in reading skills, English test scores.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

79


The results are shown in the charts 1 and 2 (chart 2 shows the standard deviation in the study).<br />

.<br />

Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

Chart 1. Training Students in reading skills, mean progress.<br />

Chart 2. Training students in reading skills, standard deviation<br />

80 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

The impact of Reading Strategy<br />

instruction in Spanish and English<br />

As it can be noticed in table 1, during the research,<br />

the group of students showed significant advances.<br />

Those were reflected in the total average. In that way<br />

the coefficient of variation was reduced showing<br />

that the group became more homogeneous.<br />

Nevertheless, in the control test (ICFES test) the<br />

results were not the same, possibly due to the type<br />

of test.<br />

In the case of the Minimal Score obtained, since it<br />

is possible to estimate the minimal note rose from<br />

57,14 up to 87,50 that reveals significant advances.<br />

In identical way the maxim ascended from 85,71 up<br />

to 100 %. These finding shows that the instruction<br />

in L2, in reading strategies, develops advances in<br />

the comprehension of texts in L1 like is notice in<br />

the charts.<br />

In the case of instruction in strategies of reading<br />

in L2, as it is possible to see in table 2, the average<br />

of the students ascended significantly, and the<br />

coefficient of variation decreased. Both results<br />

showed the progress of the group after the<br />

training. The minimal value started from 34,45<br />

and closed in 75. In the same way, the maximum<br />

value began in 89,66 and ended in 100. These<br />

results show the importance of the instruction<br />

in reading strategies to improve the student’s<br />

comprehension of written texts.<br />

As for the dynamics of class according to the<br />

observations wrote in the teacher’s academic<br />

journal, it is possible to identify that the students in<br />

this age, after getting used to a reading style, in the<br />

previous years, keep some dreads and blockades<br />

to the learning time to change by new strategies.<br />

Those are reflected in their anxiety during the tests<br />

applied in the study. A high stress was obvious<br />

for the evaluation they were going to get which<br />

in some occasions produced more anxiety that<br />

the application of the strategies. (Beare, 20<strong>07</strong>;<br />

Instituto Cervantes, 2002; Bachman & Palmer, 1996;<br />

Perrenoud, 1994).<br />

Another interesting result is that when they read<br />

in English, the students used the dictionary less<br />

in order to find the meaning of unknown words.<br />

Instead, they tried to figure out the meaning or to<br />

skip the difficult words more frequently. Moreover,<br />

the students focused on the grammatical structures<br />

of the sentences and translated less frequently<br />

in L2. (Howarth, 20<strong>07</strong>; Vaezi, 20<strong>07</strong>; Block, 1992,<br />

Kellerman, 1986).<br />

According to the results (see tables 1 and 2),<br />

the students used to employ the strategies of<br />

prediction, prior knowledge, skimming/scanning,<br />

references and summarizing more frequently in L2<br />

and L1 after the training (Instituto Cervantes, 2002).<br />

Those strategies benefit the students reading<br />

comprehension showing the importance to give<br />

them opportunities to skip the critical period<br />

(Beare, 20<strong>07</strong>, Monrley, 1990).<br />

According to the findings, the 4-months reading<br />

strategy instruction in L2 had a positive impact<br />

on the use of reading skills in Spanish and English.<br />

The results showed that in both languages the<br />

participants focused on prediction, the use of<br />

background knowledge, and summarized more<br />

frequently after the instructions than before the<br />

instruction (Beare, 20<strong>07</strong>).<br />

To see whether the instructions affected the<br />

students’ reading comprehension scores, the two<br />

versions of the reading tests were given to the<br />

students as pre- and post instruction. In accordance<br />

with the objective of the study, Wilcoxon Matchedpairs<br />

Signed-rank test were computed. The results<br />

showed that there was a significant difference<br />

between the mean scores the students obtained<br />

for the pre-and post instructional test at the level<br />

pf p


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

instruction probably had a positive effect on<br />

their reading comprehension in English (L2) and<br />

Spanish (L1).<br />

TEST VERSION N Mean SD Significance<br />

(2-tailed)<br />

Spanish 1 12 77,38 9,55<br />

Spanish 2 13 97,12 5,48<br />

1,08 x 10 -5 *<br />

English 1 10 57,93 19,10<br />

English 2 13 96,02 8,06<br />

8,84 x 10 -5 *<br />

Table 3. Training students in reading skills (Correlation of<br />

Paired Samples)<br />

p < 0,5 ** < 0,05 *** p < 0,001<br />

Conclusions<br />

The results of the study indicate that the reading<br />

strategy training in English affects positively<br />

reading comprehension, both in Spanish and<br />

English, in high school students. Those results<br />

suggest that the transfer process is bi-directional<br />

and interactive. As a result of the training, the<br />

strategies of using prior knowledge prediction,<br />

summarizing, and reading analysis were used more<br />

frequently both in English and Spanish. These<br />

results harmonize with the findings of studies like<br />

Bereiter and Bird’s (1985), Coterrall’s (1990), and<br />

Palincsar and Brown’s (1984) showing that the<br />

students increase the use of those strategies after<br />

an appropriate instructional period.<br />

Furthermore, the results of the instruction in<br />

reading skills indicate a better understanding in<br />

written texts, both in English (L2) and Spanish (L1).<br />

This finding supports those of the Coterrall (1990),<br />

Carrell et al. (1989), and Song (1998) studies.<br />

The findings of the study offer several pedagogical<br />

implications for English teaching in high<br />

school. First, the training provides teachers<br />

with an excellent means to evaluate students’<br />

comprehension process and notice their strengths<br />

and weaknesses and, thus, allowing them to adjust<br />

their strategies. Second, especially readers with<br />

lower level language proficiency might benefit<br />

from the training in reading skills in order to<br />

advance in their instruction in L2 and L1. Raising<br />

students’ awareness about when, where, and how<br />

to use reading strategies obviously can make them<br />

“tactical” readers (Paris, Lipson & Wixon, 1983; Ellis,<br />

1994). Third, teaching reading strategies help<br />

students to understand their school training in<br />

a way to increase their general knowledge more<br />

than to store information (Oxford, 1990). These<br />

results help the school to redirect its role in order to<br />

provide students’ better opportunities to enhance<br />

their general knowledge and their attitude about<br />

formation (Ngeow, 2006).<br />

As a result of the discussion, the teachers can<br />

assume the role of guide, model, or stimulator<br />

rather than providers of the correct answers to<br />

comprehensive questions. Basing reading lessons<br />

on processing may result in a dynamic classroom<br />

environment where students enjoy discussing the<br />

text in-group interacting and learning from each<br />

other’s experiences. It also results in a less stressful<br />

classroom atmosphere.<br />

Having used texts with values, a parallel to aim this<br />

study was to allow students’ reflection in values<br />

that help them in their personal formation in the<br />

spirit of the school purposes.<br />

References<br />

Bachman F. and Palmer L. (1996). Language<br />

testing in practice; design and developing useful<br />

language test. Chapter 2: test usefulness: Qualities of<br />

language test. Oxford University Press.<br />

Beare, K. (20<strong>07</strong>) Improve reading skills, your guide<br />

to English as 2 nd language (on line). http://esl.about.<br />

com/od/englishreadingskills/a/readingskills.htm.<br />

(cited on July 28, 20<strong>07</strong>)<br />

Bereiter, C. and Bird, M. (1985). Use of thinking<br />

aloud in identification and teaching of reading<br />

82 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />

comprehension strategies. Cognition and Instruction,<br />

2 (2), pp. 131–156.<br />

Block, E. L. (1992). See how they read:<br />

Comprehension monitoring L1 and L2 readers.<br />

TESOL quarterly, 26 (2).<br />

Carrell, P. L., Pharis, B. G., & Liberto, J. G. (1989).<br />

Metacognitive strategy training for ESL reading.<br />

TESOL Quartely, 20, pp. 463–494.<br />

Coterrall, S. (1990). Developing reading strategies<br />

through small group interaction. RELC Journal, 21(2),<br />

pp. 55-59.<br />

Ellis, R. (1994). The study of second language<br />

acquisition. Oxford University Press, pp. 35–55.<br />

Howart, P. (20<strong>07</strong>). Making reading communicative<br />

(on line). www.teachingenglish.org.uk/think/rad/<br />

com_read.shtml (Cited on September 25, 20<strong>07</strong>).<br />

Instituto Cervantes (2002). Marco de referencia<br />

europeo para el aprendizaje, enseñanza y la<br />

evaluación de lenguas. Consejo de Europa. División<br />

de lenguas modernas. Madrid.<br />

Kellerman, E. (1986). An eye for an eye:<br />

Crosslinguistic constraints on the development of the<br />

L2 lexicon. In: E. Kellerman and M. Sharwood Smith<br />

(eds). Crosslinguistic Influence in Second Language<br />

Acquisition. New York: Pergamon, pp. 35–48.<br />

López de Ipiña et al. (2004). Documento de<br />

Identidad, PEI Colegios Corazonistas. Bogotá.<br />

MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL (2003).<br />

Pruebas Saber.<br />

Ngeow, K. (2006). Motivation and Transfer in<br />

Language. Learning. In: ERIC Clearing on Reading<br />

English and Communication Blooming IN.<br />

Monrley, J. (1990). Listening comprehension in<br />

Second/foreign language instruction. In: Celce-<br />

Murcia M. (ed.), Teaching English as a second or<br />

foreign language. Boston: Heinle & Heinly Publishers,<br />

pp. 79–106.<br />

Oxford, R. (1990). Language learning strategies.<br />

Boston: Heinle & Heinly Publishers, pp. 16–25.<br />

Palincsar, A. S. and Brown, A. L. (1984). Reciprocal<br />

teaching of comprehension-monitoring activities.<br />

Cognition and Instruction, 1 (2), pp. 117–175.<br />

Paris, S. G., Lipson, M. Y. and Wixon, K. K. (1983).<br />

Becoming a strategic reader. Contemporary<br />

Educational Psychology, 8, pp. 293–316.<br />

Perrenoud, P. (2005). La formation des enseignants.<br />

Entre théorie et pratique. Paris: Editions L’Harmattan,<br />

pp. 91–1<strong>07</strong>.<br />

Song, M. (1998). Teaching reading strategies in an<br />

ongoing EFL university reading classroom. Asian<br />

Journal of English Language Teaching, 8, pp. 41–54.<br />

Vaezi, S. (2006). Theories of reading. British<br />

council teaching English (On line) http://www.<br />

teachingenglish.org.uk/think/reading_theroires.<br />

shtml (Cited on Aug 2, 20<strong>07</strong>).<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

83


Vitral<br />

Desde las<br />

normales


Escuela Normal Superior<br />

Rafael María Giraldo<br />

Viviendo el reto del cambio<br />

Por Gildardo Castaño Duque*<br />

Resumen<br />

Con la sana preocupación de fundamentar y fortalecer los cambios que en la actualidad vive la Escuela Normal<br />

Superior Rafael María Giraldo de Marinilla, el autor logra una panorámica rápida y clara acerca de la formación de<br />

maestros en Latinoamérica, a partir de la revisión de varios estados del arte acerca del tema, así como de textos y<br />

artículos cuya preocupación fundamental está en ese sentido. La lectura de los diferentes autores muestra la urgencia<br />

del cambio, pero a diferencia de otros muchos textos que se agotan en una postura alarmista o incluso denunciante,<br />

en la que finalmente la única víctima es la imagen del maestro, el presente artículo está atravesado por una constante<br />

posibilidad de transformación: los aspectos que en la actualidad afectan el hacer normalista en función de lograr el<br />

maestro para las generaciones venideras, son puestos aquí con la intención de identificarlos y reconocerlos, pues<br />

muchos de ellos se han camuflado en el discurso o simplemente se han hecho invisibles en la rutina, y por tanto,<br />

altamente difíciles de afrontar y vencer. Bajo esa perspectiva, se revisan aspectos tales como la importancia de la<br />

institución normalista y la figura del maestro formador, y se plantean, según expertos, algunos elementos propios de<br />

la formación inicial.<br />

Palabras clave: Escuela Normal Superior, formación de maestros, maestro formador, vacíos en la formación de<br />

maestros, elementos para la formación inicial.<br />

Summary<br />

Trying to give reasons and to strengthen the changes that nowadays the school NORMAL SUERIOR RAFAEL MARIA<br />

GIRALDO from Marinilla, the writer tries to give a general view clear and fast on teachers education in Latin America,<br />

from the review of some states that gives the bases on this topic, as well as the readings and articles which main<br />

concern goes in this sense. The reading of different authors shows the urgency of the change, but except to other<br />

texts that do not give an alarming position or even denouncing one, where finally the only victim is the image of the<br />

teacher, this article is being crossed by an ongoing possibility of transformation: The aspects that nowadays affect<br />

teacher’ s development trying to give to the teacher for the new generations, all those are mentioned here to identify<br />

and recognized because many of them are covered with the speech or just being invisible inside the daily routine,<br />

so they are difficult to be faced. Under this perspective some aspects are reviewed such as the importance of the<br />

institution, the figure of the teacher and also we talk according to experts some proper elements of the beginning of<br />

education.<br />

Key words: Pedagogical school, teacher education, training teacher, emptiness in education, elements for the<br />

beginning of education.<br />

* Maestro Formador de la E. N. S. Rafael María Giraldo de Marinilla. Acompañante de los procesos de Formación Pedagógica e Investigación en el<br />

nivel de la Formación Complementaria. E-Mail: gildejcadu@yahoo.com<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

87


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

La formación de los docentes de una nación es un<br />

acto de altísima responsabilidad, dado que en ello<br />

se juega el tipo de hombre que se espera como<br />

resultado del proceso educativo; por tanto, ese<br />

valioso componente que contribuye a lograr el proyecto<br />

de sociedad que se busca, tiene que estar en<br />

manos de instituciones serias, responsables y que<br />

constantemente se pregunten por la idoneidad y<br />

efectividad de su labor. La Escuela Normal Superior<br />

Rafael María Giraldo de Marinilla ha venido en procesos<br />

de autorreflexión que aspiran a cualificar su<br />

labor, con el fin de estar a la altura de las exigencias<br />

actuales en el cumplimiento de su misión.<br />

Las Escuelas Normales, como instituciones formadoras<br />

de maestros, merecen el reconocimiento de<br />

sus grandes aciertos, así como de su tenacidad<br />

y capacidad de entrega; sin embargo, es sano<br />

igualmente aceptar que han caído en profundos<br />

vacíos. Los docentes que en ellas laboran, en su<br />

mayoría, manifiestan voluntad de cambio, pero<br />

desde el análisis de la experiencia institucional en<br />

el caso de la Escuela Normal Superior de Marinilla,<br />

hasta la lectura de los informes de estudios internacionales,<br />

se corrobora que en la práctica real ha<br />

sido difícil concretar nuevas formas de ejercer el<br />

acto de enseñanza.<br />

En el estado del arte elaborado por Graciela Messina<br />

acerca de la formación de maestros en Latinoamérica,<br />

la autora enfatiza que<br />

[…] se ha difundido en la región un enfoque de<br />

formación docente asociado con la pedagogía<br />

crítica y con la investigación desde la práctica,<br />

que valora la capacidad de los profesores de producir<br />

conocimiento y que postula la ‘investigación<br />

reflexiva’ o la ‘enseñanza reflexiva’ como una<br />

propuesta múltiple de enseñanza, de aprendizaje<br />

y de investigación” (Messina, 1999: 9).<br />

Pero visto esto desde las aulas, queda obligado el<br />

honesto acto de reconocer que tal esfuerzo y dicho<br />

enfoque poco han incidido en el desempeño real<br />

del docente. Aunque en nada ayuda para el contexto<br />

local, sí alivia un poco constatar que también<br />

para el contexto latinoamericano la autora identifica<br />

la misma situación:<br />

Sin embargo, en América Latina la práctica de la<br />

formación ha continuado atrapada en modelos<br />

tradicionales de enseñanza y aprendizaje. Por<br />

un lado, los centros de formación (y los profesores<br />

de esos centros) continúan reproduciendo<br />

la cultura escolar tradicional, mientras los estudiantes<br />

para docentes llegan con trayectorias<br />

escolares igualmente tradicionales (Messina,<br />

1999: 9).<br />

Las Escuelas Normales del país están hoy frente a<br />

un saludable redimensionamiento de su valor y de<br />

su papel; en tal sentido, este texto, ligado en algunos<br />

aspectos a la experiencia de la Escuela Normal<br />

Superior de Marinilla en los últimos tres años, tiene<br />

como propósito aportar elementos para la relectura<br />

de sí en pro de la comprensión del hacer actual<br />

de la institución, como base para un mejoramiento<br />

fundamentado en el acto reflexivo.<br />

Pero acercarse a ese propósito implica reconocer<br />

que efectuar modificaciones sustanciales en algo<br />

tan esencial como la formación de maestros, no<br />

puede inspirarse en simples actos inmediatistas<br />

detonados por asuntos gubernamentales u obligaciones<br />

de ley. Este tipo de caminos desembocan<br />

casi siempre en experiencias desafortunadas o,<br />

simplemente, se agotan en urgencias de momento<br />

que abonan aún más el terreno para que, pasada la<br />

tempestad, vuelva la institución al antiguo remanso<br />

de paz que implica hacer lo mismo de siempre.<br />

Como muchas otras, la Escuela Normal Superior<br />

Rafael María Giraldo de Marinilla tampoco estuvo<br />

exenta de ese efecto después del primer proceso<br />

de acreditación. De ahí que los cambios que prometen<br />

alguna efectividad en los procesos educativos,<br />

tienen que estar cimentados no sólo en una consciente<br />

y justa incomodidad frente al actual estado<br />

de cosas dentro de una institución, sino también<br />

en un constante afán de ajuste a las necesidades<br />

88 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

que la dinámica del contexto impone.<br />

De otro lado, tan torpe como lo<br />

anterior, sería el consabido “borrón<br />

y cuenta nueva”, o la aceptación<br />

acrítica de imposiciones externas<br />

desechando lo mucho o poco ya obtenido.<br />

No se puede ignorar o negar<br />

el pasado. Asegurar el éxito en las<br />

variaciones de los procesos obliga<br />

a considerar críticamente el acumulado<br />

experiencial y las tradiciones.<br />

De hecho, se haría imposible pensar<br />

la formación de los maestros que<br />

queremos para el mañana, si no hay<br />

claridad en lo que entendemos por<br />

tal hoy e, incluso, en la construcción<br />

que del concepto mismo hemos hecho desde sus<br />

orígenes y a lo largo de la historia.<br />

Siguiendo a Saravia y Flores (2005), encontramos<br />

que desde los inicios de la Colonia se habla de la<br />

formación de maestros, pero sólo en el siglo XX<br />

hubo una preocupación real en dicho sentido. Fue<br />

así como en 1981, cuando la Oficina Regional para<br />

la Educación en América Latina y el Caribe —ORE-<br />

ALC— convocó al Seminario Subregional sobre Innovaciones<br />

en la Formación y el Perfeccionamiento<br />

de Educadores, en el que se pusieron de manifiesto<br />

las preocupaciones de los gobiernos por tal asunto,<br />

y se abrió un espacio para la reflexión acerca de los<br />

retos que se tendrían que afrontar en términos de<br />

formación y capacitación de los educadores, especialmente<br />

en lo relacionado con la atención a las<br />

necesidades de poblaciones desprotegidas en las<br />

zonas urbanas y la población campesina. Sin embargo,<br />

el mismo documento nos demuestra que<br />

a pesar de la existencia de recomendaciones de<br />

comités y organismos internacionales anteriores al<br />

seminario en mención, las propuestas de formación<br />

inicial y continua de los maestros en los diferentes<br />

países responden básicamente a las tendencias y<br />

los intereses de las políticas de turno, y no a procesos<br />

sistemáticos y pensados a lo largo del tiempo.<br />

“La Escuela Normal<br />

Superior Rafael María<br />

Giraldo de Marinilla ha<br />

venido en procesos de<br />

autorreflexión que aspiran<br />

a cualificar su labor, con<br />

el fin de estar a la altura<br />

de las exigencias actuales<br />

en el cumplimiento de su<br />

misión”<br />

Este surgimiento de la formación<br />

docente ligada a los avatares políticos<br />

explica en mucha medida las<br />

discontinuidades y la falta de paridad<br />

de criterios. En ese contexto,<br />

toma sentido lo expuesto por Aracelly<br />

de Tezanos (1985), al manifestar<br />

que el desarrollo de la formación<br />

de maestros a lo largo del tiempo<br />

puede considerarse errático, a juzgar<br />

por la diversidad de visiones<br />

que se pueden dilucidar en los distintos<br />

momentos de la constitución<br />

del sistema educativo en América<br />

Latina: fundación de Escuelas Normales<br />

a comienzos del proceso de<br />

independencia; en mitad del siglo<br />

XIX, la aparición de pedagogos influenciados por<br />

las corrientes progresistas (positivismo liberal); la<br />

integración a las Escuelas Normales de la corriente<br />

de Escuela Nueva en las décadas de los años veinte<br />

y treinta en el siglo XX; la tecnología educativa<br />

que ejercía la función del control social en los años<br />

sesenta y setenta, y, finalmente, la cientificidad y la<br />

cobertura que han impulsado a la escuela en los<br />

últimos años.<br />

En consonancia con las anteriores perspectivas, Vaillant<br />

afirma que para el contexto latinoamericano,<br />

[…] las políticas y reformas educativas modernas<br />

exigen un docente ideal que no existe en la<br />

realidad. Si bien en la formulación de políticas se<br />

evoca al docente ideal, en la aplicación de esas<br />

políticas no se adoptan medidas para crearlo.<br />

El cambio educativo continúa siendo percibido<br />

como un esfuerzo rápido y corto, y no como un<br />

proceso a largo plazo (2002: 7).<br />

Para que las instituciones formadoras de maestros<br />

soporten los embates nacidos en semejante panorama,<br />

es fundamental la presencia de la tradición crítica.<br />

Si aceptamos que “el anudar los hitos históricos<br />

y la aplicación de conceptos define la acumulación<br />

de saber que va a sustentar el campo de apropia-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

89


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

ción y de acumulación cuya elaboración conduce a<br />

la formación de la tradición crítica de la pedagogía”<br />

(Echeverri, 1996: 89), nos damos cuenta de que la<br />

institución normalista, a través de su hacer, de su<br />

oralidad, de su archivo, de su escritura y, ojalá, de sus<br />

procesos investigativos, se convierte en un espacio<br />

vivo donde se cruzan múltiples situaciones en pro<br />

de la formación docente, y deviene con ello en campo<br />

rico en saber, y solamente ese saber acumulado<br />

le permitirá a la institución una interlocución crítica<br />

con el afuera, ya sea este afuera una política estatal o<br />

un intelectual de la pedagogía.<br />

Para una institución formadora de maestros, reconocer<br />

ese saber y apropiarlo es asunto vital, puesto<br />

que le permitirá leerse y entenderse en su contexto.<br />

Por ejemplo, frente al planteamiento de Graciela<br />

Messina, en cuanto a que en América Latina “la<br />

formación docente hace referencia a una función<br />

o tarea de la educación cada vez más articulada<br />

con procesos de investigación-acción” (1999: 9), la<br />

Escuela Normal Superior de Marinilla hace hoy clara<br />

interlocución porque desde adentro, tres años<br />

atrás, ya había puesto allí un gran espacio para el<br />

interrogante y empezó a trabajar en ello, dado que<br />

la realidad obligaba a aceptar que buena parte de<br />

esa “articulación” se quedaba en el deber ser, pues,<br />

poner a circular en las aulas habilidades y saberes<br />

propios de la investigación ha sido lento e incluso<br />

causal de seria incomodidad. Es más, se puede afirmar<br />

que no pocos maestros en su hacer se declaran<br />

en contra de tales propósitos, y asumen dichas peticiones<br />

como una sobrecarga tediosa y sin sentido.<br />

Justo es aceptar también que no siempre dicha<br />

actitud es sinónimo de un mal desempeño, pero sí<br />

es prueba de una evidente carencia.<br />

Otro punto de diálogo con la misma autora es<br />

cuando sugiere que “el ‘problema’ de la formación<br />

docente en América Latina, de acuerdo con las investigaciones<br />

encontradas, es en mayor grado el<br />

tipo y no la ausencia de formación. En efecto, persiste<br />

una cultura escolar donde se sigue buscando<br />

la transmisión y no la construcción de conocimientos”<br />

(Messina, 1999: 21). Ahora, desde la experiencia,<br />

se puede respaldar tal afirmación, teniendo en<br />

cuenta que las instituciones normalistas son tal vez<br />

las que más acceso a formación y capacitación han<br />

tenido, sin embargo, los efectos esperados no se<br />

concretan; por lo tanto, debe aceptarse igualmente<br />

que “el problema se ‘traslada’ desde los profesores<br />

al estilo de enseñanza y aprendizaje, a las modalidades<br />

de gestión y al tipo de cultura institucional”<br />

(Messina,1999: 21). El reconocimiento de este aspecto<br />

en la Escuela Normal Superior Rafael María<br />

Giraldo (mucho antes de haber conocido lo aquí<br />

planteado por Messina) ha sido sano y fundamental,<br />

en la medida en que más que clamar a la administración<br />

institucional y municipal por “formación<br />

y capacitaciones”, se han emprendido “acciones”,<br />

cuyos resultados favorecieron que se entendiera la<br />

necesidad de liberación de tiempo para los maestros<br />

involucrados, así como los ajustes necesarios<br />

en los horarios.<br />

Aunque muchos de los estudiosos de la educación<br />

y la formación docente en Latinoamérica (Aracelly<br />

de Tezanos, Juan Carlos Tedesco, Denise Vaillant,<br />

Alberto Martínez Boom, Cecilia Braslavsky, Graciela<br />

Messina, entre otros) coinciden en considerar que<br />

uno de los principales factores para mejorar los<br />

procesos educativos en la región está asociado con<br />

elevar la calidad del desempeño de los maestros, y<br />

obviamente, elevar la calidad de la formación inicial<br />

de docentes, no hay paridad de criterios en cuanto<br />

a cómo se pueden lograr estos últimos aspectos, e<br />

incluso se notan claras diferencias frente a las causas<br />

que ocasionan los males a la educación en los<br />

distintos países.<br />

De un lado, Villegas-Reimers (citado por Vaillant,<br />

2002: 4) reconoce en la región un importante interés<br />

en la formación de formadores, respondiendo<br />

a tres premisas fundamentales: “la calidad del sistema<br />

educativo de un país depende en gran parte<br />

de sus docentes; la correlación entre la preparación<br />

profesional de los docentes y sus prácticas en cla-<br />

90 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

se; las prácticas docentes y su efecto relevante en<br />

el desempeño académico y en el aprendizaje de<br />

los estudiantes”. Sin embargo, las afirmaciones de<br />

Messina dejan un sabor muy distinto: “las políticas<br />

de los gobiernos han subordinado la formación docente<br />

a las necesidades de las reformas educativas;<br />

a su vez, en las reformas la participación de los profesores<br />

se ha restringido al papel de ejecutores de<br />

políticas; consecuentemente, la formación docente<br />

sigue siendo una imposición ‘desde arriba’ antes<br />

que un espacio propio” (Messina, 1999: 9).<br />

Mientras que Juan Carlos Tedesco (2001) y Graciela<br />

Messina (1999) admiten como causales de baja calidad<br />

en la educación latinoamericana asuntos como<br />

la desactualización docente, la excesiva presencia<br />

del sexo femenino en el sistema educativo y la extracción<br />

popular del candidato a maestro, Alberto<br />

Martínez Boom manifiesta que “hoy abundan en la<br />

literatura educativa diagnósticos que sólo perciben<br />

al maestro desde sus carencias, desde sus necesidades,<br />

no desde sus potencias”, a esta mirada empobrecedora<br />

se ha dado en denominarla “malestar<br />

docente”, y se le atribuyen como características<br />

básicas: referenciar el trabajo del docente desde<br />

el método frontal, desmotivación por la profesión<br />

docente, origen humilde del estudiante maestro o<br />

reclutamiento de aspirantes fracasados, feminización<br />

del oficio, y desactualización de los métodos y<br />

de los maestros formadores.<br />

Sin el ánimo de entrar en polémica alguna, en la<br />

Escuela Normal de Marinilla se dan ocasionalmente<br />

fenómenos altamente cuestionantes, como el<br />

agresivo rechazo de algunas niñas de preescolar y<br />

básica primaria, cuando en las prácticas pedagógicas<br />

iniciales les toca compartir con aspirantes a<br />

maestro de sexo masculino. Cuando se presentan<br />

esas situaciones pocas veces hay explicación válida,<br />

simplemente argumentan no sentirse bien con un<br />

maestro hombre, que no les gusta, o incluso, manifiestan<br />

prohibición desde el hogar. Puede que el<br />

hecho no sea de demasiada trascendencia, pero sí<br />

evidencia una formación sesgada que poco contribuye<br />

a lograr el ser humano y la escuela que esperamos.<br />

De ahí que a partir del 2008, y en contra de<br />

una tradición de casi treinta años, cimentada más<br />

en un sentido acomodaticio que en una fundamentación<br />

intelectual desde la formación de maestros,<br />

se logró la apertura para que en todos los grados de<br />

la básica primaria, y especialmente en preescolar,<br />

se aceptaran niños sin ningún tipo de restricción, a<br />

no ser la sana medida de mantener el equilibrio de<br />

género y la limitación normal de los cupos.<br />

Según investigaciones rastreadas por Messina<br />

(1999), y el análisis propuesto por Tedesco (2001),<br />

el origen de los candidatos a maestro en grupos<br />

sociales de baja extracción económica cierra un<br />

círculo perverso en el que se reproduce la baja<br />

calidad dado el “poco capital simbólico” que los<br />

maestros poseen, sin embargo, “esta tendencia a<br />

que lleguen los estudiantes de menor capital simbólico<br />

‘es magnificada por los formadores’” (Messina,<br />

1999: 17). Para la Escuela Normal Superior de<br />

Marinilla, este aspecto se ha observado no como<br />

una dificultad sino como una simple determinación<br />

del contexto. La población del municipio, y en<br />

general de la región del oriente cercano y lejano,<br />

es de unas condiciones económicas bajas, incluso<br />

muchos de los estudiantes aspirantes a maestro<br />

son de origen campesino. Sin embargo, lo que sí<br />

se tiene claro (y de eso se puede dar fe desde los<br />

inicios de la formación complementaria), es que<br />

se ha esquivado el perverso juego de negociar<br />

exigencia y calidad de formación en función de la<br />

pobreza. Actualmente, la Escuela Normal tiene un<br />

esquema de monitorías que cada semestre permite<br />

dar apoyo a un amplio número de maestros<br />

en formación de escasos recursos económicos, y<br />

que muestren unas condiciones académicas y de<br />

desempeño estipuladas con antelación.<br />

Torpe sería negar la problemática de la vocación<br />

mencionada tanto por Boom como por los otros<br />

autores. Un seguimiento a las distintas promociones<br />

de egresados de la Escuela Normal Superior<br />

de Marinilla desde la primera promoción del Ciclo<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

91


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

Complementario, 1 corrobora sin duda que seguir<br />

la formación para maestro no era un asunto muy<br />

claro entre los estudiantes del grado once. Cada<br />

año en la Escuela Normal se gradúan en promedio<br />

150 bachilleres, y el grupo para la Formación Complementaria<br />

con dificultad llegaba a 10 o 12 estudiantes,<br />

al cual se sumaba otro tanto a lo largo de<br />

tres o cuatro semanas con estudiantes que asumían<br />

dicha opción ante la imposibilidad de ubicarse laboralmente,<br />

o después de haber fracasado en sus<br />

intentos por ingresar a la universidad. Esta problemática,<br />

detectada desde siempre y motivo de queja<br />

constante argumentado por los maestros, apenas<br />

empezó a ser intervenida un par de años atrás. A<br />

manera de ingrediente adicional en este sentido,<br />

se tiene en contra otro aspecto, que consiste en la<br />

cercanía entre el municipio de Marinilla y otros núcleos<br />

urbanos como Rionegro (a 15 minutos) y Medellín<br />

(a 45), lugares que están interconectados con<br />

el primero por excelentes vías y un envidiable sistema<br />

de transporte, y ofertan múltiples posibilidades<br />

de estudios superiores. Aunque no es posible decir<br />

que la problemática en mención se haya controlado<br />

como sería deseable, las estrategias aplicadas, las<br />

variaciones en los procesos de exploración vocacional,<br />

y convertir las prácticas pedagógicas en un<br />

espacio amable no sólo de enseñanza sino también<br />

de afecto y reflexión, y menos de adiestramiento y<br />

obligación, le han permitido a la institución darse<br />

el lujo de tener desde el año 2008, entre quince y<br />

veinte estudiantes candidatos a ser maestros, que<br />

escogieron seguir la Formación Complementaria<br />

como primera opción desechando de entrada otras<br />

alternativas.<br />

El formador de formadores<br />

Pareciera haber consenso entre los teóricos en<br />

cuanto a que gran parte del problema de la formación<br />

inicial de docentes está precisamente en el<br />

hacer del maestro formador. Incluso, la lectura del<br />

estado del arte, que con respecto al tema publica<br />

Denise Vaillant, deja cierto agrio sabor y abre de<br />

entrada un panorama poco alentador. Dice la autora<br />

que “una buena docencia requiere de buenos<br />

maestros, los que a su vez necesitan una buena<br />

formación, una buena gestión y una buena remuneración.<br />

Sin embargo, con frecuencia en América<br />

Latina, los docentes suelen estar mal preparados,<br />

mal administrados y mal remunerados, por lo cual<br />

es muy difícil que hagan un buen trabajo” (2002: 5).<br />

En uno de sus textos, Aracelly de Tezanos se mueve<br />

en la misma línea de ideas cuando al referirse a los<br />

maestros formadores afirma que<br />

[…] parecerían no tener un compromiso claro<br />

con el trabajo específico que desarrollan,<br />

desempeñándose en la realidad como funcionarios<br />

del sistema educativo a quienes se les<br />

ha asignado una tarea, por la cual perciben un<br />

salario. En consecuencia, no sólo laboran las<br />

horas estipuladas en sus contratos de servicio,<br />

sino que mantienen una relación de exterioridad<br />

con su objeto de trabajo. (De Tezanos,<br />

1985: 126)<br />

En un estudio de la Pontificia Universidad Católica<br />

Madre y Maestra de República Dominicana sobre<br />

las actuales tendencias en la formación de maestros,<br />

se lee: “Otro desafío es el mejoramiento de<br />

la calidad académica de los profesores de futuros<br />

docentes (formadores de formadores), el cual constituye<br />

un aspecto importante para el control de la<br />

calidad de la formación”. Y más adelante, citando a<br />

Viallant, se plantea que<br />

[…] en América Latina el tema de la formación<br />

de los formadores continúa siendo una asignatura<br />

pendiente dentro de la región, no obstante<br />

la dudosa calidad académica de los profesores<br />

1<br />

Debe aclararse que aquí se está hablando de la modalidad presencial diurna y no de la semipresencial de los sábados, que se tenía antes, o de<br />

la actual jornada nocturna, cuyas condiciones de análisis son diferentes.<br />

92 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

que enseñan en las instituciones formadoras.<br />

Esto se contrapone al interés y las estrategias<br />

concretas que se registran en muchos de los<br />

países desarrollados (Ciedhumano, 2005: 20).<br />

Con razón Alberto Martínez Boom manifiesta su<br />

inconformidad y se refiere a una “paulatina desaparición<br />

del rostro del maestro” (Martínez, 2000: 4),<br />

por la acción de corrientes de investigación educativa<br />

que se empeñan en “mostrar y destacar los<br />

aspectos más negativos del trabajo del docente”,<br />

con el fin de presionar acelerados cambios. Pero<br />

tales actitudes no sólo evidencian incomprensión<br />

frente a la situación real de la profesión y a su papel<br />

social, sino también incomprensión frente a lo humano:<br />

“Los docentes llegan a ser lo que son no sólo<br />

por hábito. La docencia está ligada con su vida, su<br />

biografía, con el tipo de persona que cada uno ha<br />

llegado a ser” (Fullan y Hargreaves, 1999: 53).<br />

En consonancia con la postura de Martínez Boom,<br />

leer esas afirmaciones sobre la labor del maestro<br />

desde la perspectiva de las Escuelas Normales<br />

Superiores llena de cierto coraje, en cuanto a que<br />

algo de lo que no carece la institución normalista<br />

es precisamente del compromiso de la mayoría de<br />

su personal. Es lícito y honesto aceptar que haya<br />

fallas en su trabajo, pero de ahí a decir que no lo<br />

hacen con convicción, afecto y profunda responsabilidad,<br />

en verdad se incurriría en una clara injusticia.<br />

Hablando en concreto de la Escuela Normal<br />

Superior de Marinilla, se puede estar de acuerdo<br />

con De Tezanos en que entre algunos educadores<br />

hay cierta “inconsciencia” de la dimensión de su<br />

hacer, dado que no es extraño encontrar en la institución<br />

docentes altamente comprometidos que<br />

dan todo de sí, convencidos del valor de su aporte,<br />

pero que pocas veces se hacen la pregunta por lo<br />

didáctico, por la intención formadora o vocacional<br />

de su acto, en términos de asumir a la persona que<br />

tienen en frente no como un estudiante cualquiera,<br />

sino como un potencial colega en el futuro. Esta actitud<br />

pareciera apoyarse en una especie de atávico<br />

compromiso implícito de ser maestro, obligado por<br />

el simple hecho de haberse matriculado en una Escuela<br />

Normal. Sin embargo, tal postura sólo da pie<br />

a un discurso moralista que poca mella hace en el<br />

espíritu del joven de hoy, bombardeado por múltiples<br />

y apremiantes preocupaciones.<br />

Pero, del mismo modo como se manifestó el rechazo<br />

categórico a las primeras afirmaciones de este<br />

apartado, igualmente la Escuela Normal de Marinilla<br />

tiene que leerse en el estudio de la Pontificia<br />

Universidad Católica, cuando afirma que<br />

Por lo general, la escasa evidencia empírica<br />

muestra que los formadores de formadores<br />

no tienen experiencia directa de trabajo en las<br />

aulas del nivel para el cual forman docentes;<br />

tienden a utilizar un estilo de enseñanza frontal,<br />

similar al que recibieron tanto en su educación<br />

básica y media como en su formación profesional,<br />

por lo que enseñan teóricamente a ser<br />

buenos prácticos (Ciedhumano, 2005: 20).<br />

El análisis de la realidad institucional constata en<br />

gran medida ese fenómeno. De hecho, a veces se<br />

detecta contradicción entre lo metodológico y los<br />

propósitos formativos. Se parte con el afán de buscar<br />

un aprendizaje en el que el estudiante tenga<br />

amplia participación y autonomía, pero a la hora<br />

de mostrar aceptación, apertura, en fin, la soltura<br />

necesaria, aparece el temor, y con él, la norma, la<br />

rigidez y, finalmente, la autoridad. Allí se cierra<br />

nuevamente el círculo fatídico de la escuela. Pero<br />

se ha avanzado en conciencia, la mayoría de los<br />

docentes aceptan que es necesario recorrer otros<br />

caminos. Como lo dice Baslavsky (aunque su tono<br />

no sea precisamente el más tierno): “Los profesores<br />

saben que tienen que cambiar, pero carecen de<br />

insumos críticos suficientemente relevantes como<br />

para emprender ese cambio, y suelen estar presos<br />

de las tradiciones” (Braslavsky, 1999: 21).<br />

En el estudio del Ciedhumano, citando a Aguerrondo,<br />

se propone una afirmación que, sin lugar a<br />

dudas, podría asumirse como la médula de la problemática,<br />

y a la vez como una luz de salida: “si se<br />

desea una escuela diferente, donde se enseñe y se<br />

aprenda diferente, es en las instituciones formado-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

93


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

ras de docentes donde debe comenzar el cambio<br />

institucional para permitir que el futuro profesor<br />

vivencie un modelo institucional y una propuesta<br />

de aprendizaje que pueda luego poner en práctica<br />

(Aguerrondo, citado en Ciedhumano, 2005: 20).<br />

No hay duda de que este último apunte deja al descubierto<br />

la altísima responsabilidad de las Escuelas<br />

Normales en el asunto. El problema ya no es sólo<br />

ofrecer una formación de calidad al maestro novel,<br />

sino también, y sobre todo, ofrecer a ese mismo<br />

estudiante, a lo largo de su formación, una experiencia<br />

educativa nueva. Esto vincula en el proceso<br />

a la totalidad de maestros de la institución. Vale la<br />

pena pues, en este punto, y como elemento para<br />

la autolectura, introducir lo que en el estado del<br />

arte de Messina se identifica como facilitadores y<br />

obstaculizadores del cambio: “las aperturas de los<br />

participantes; la resistencia al cambio; la tendencia<br />

a orientarse por el deber ser; atribuir el conflicto a<br />

terceros y privilegiar las carencias y los obstáculos;<br />

la representación de que la responsabilidad de los<br />

aprendizajes reside en el docente; la tendencia a<br />

compartir en el grupo de pares y callar frente a la<br />

autoridad” (Messina, 1999: 20).<br />

Se está, pues, de acuerdo en la urgencia de empezar<br />

a hacer las cosas de otro modo. En este sentido,<br />

Braslavsky hace un interesante análisis del funcionamiento<br />

de la institución educativa de hoy y del<br />

rol del maestro, ambos ligados al modelo fundacional<br />

de la escuela. Citando a Naradowski, afirma que<br />

“entre otras cosas, ese modelo fundacional suponía<br />

la posibilidad de educación a través de escuelas<br />

idénticas en contextos diversos, y propuso, en consecuencia,<br />

la formación de maestros<br />

y profesores para trabajar de acuerdo<br />

con lo que se ha dado en llamar<br />

el dispositivo de la simultaneidad<br />

sistémica y metódica” (Braslavsky,<br />

1999: 4), sin embargo, es obvio que<br />

las condiciones del contexto actual<br />

plantean exigencias muy diferentes.<br />

Sin que haya plena conciencia de<br />

“La docencia está ligada<br />

con su vida, su biografía,<br />

con el tipo de persona que<br />

cada uno ha llegado a ser”<br />

ello, la diversidad es ya vida al interior de las instituciones<br />

de enseñanza. De ahí que la realidad “habría<br />

demostrado que tal vez ya no sólo fuera imposible,<br />

sino incluso no deseable […] proponer instituciones<br />

educativas idénticas para formar a todos los<br />

niños, jóvenes y adultos de una misma generación<br />

y, más aún, de generaciones sucesivas” (Braslavsky,<br />

1999: 4).<br />

Sin el ánimo de caer en el error de plantear un<br />

ideal inalcanzable en la realidad, sí es interesante<br />

proponer aquí, como aporte a la labor del docente<br />

normalista, algunos elementos reconocidos por los<br />

intelectuales como importantes en su función.<br />

Denise Vaillant define al maestro formador como<br />

[…] un profesional capacitado y acreditado para<br />

ejercer una actividad de formación; posee conocimiento<br />

teórico y práctico, compromiso con su<br />

profesión, capacidad e iniciativa para aprender<br />

e innovar en su ámbito. También, en tanto que<br />

profesional, pertenece a colectivos que asumen<br />

principios y valores en relación con los beneficiarios<br />

de la formación (2002: 16).<br />

En cuanto a sus competencias, manifiesta que sea<br />

alguien capaz de promover en sus estudiantes<br />

(maestros en formación) condiciones para “participar<br />

en la vida pública, para desenvolverse productivamente<br />

en la vida moderna y en la construcción<br />

de las bases para la educación permanente” (2002:<br />

7). Más adelante complementa: “actuarán como<br />

guías, modelos, puntos de referencia en el proceso<br />

de aprendizaje. El formador ya no será el único poseedor<br />

de los conocimientos y el responsable exclusivo<br />

de su transmisión y generación,<br />

sino que deberá asumir la función<br />

del dinamizador de la incorporación<br />

de contenidos” (2002: 10).<br />

Desde la perspectiva de Braslavsky,<br />

se proponen básicamente cinco<br />

competencias: la pedagógico-didáctica,<br />

que implica “saber seleccio-<br />

94 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

nar, utilizar, evaluar, perfeccionar y recrear o crear<br />

estrategias de intervención didáctica efectivas”<br />

(Braslavsky, 1999: 18). La institucional, que tiene<br />

que ver con la articulación de la macropolítica con<br />

la micropolítica. Esta es bastante interesante, ya<br />

que podemos identificarla con un ejercicio claro y<br />

complejo del saber pedagógico, en función de la<br />

tradición crítica. “Parece necesario que los profesores<br />

sepan que lo que se decide en los ministerios<br />

tiene —o tiene que tener — mucho que ver con lo<br />

que pase en las escuelas y en las aulas, pero que, al<br />

mismo tiempo, no define plenamente lo que pasa<br />

en las instituciones y aulas” (1999: 19). Esta competencia<br />

prepara al maestro para el ejercicio de la<br />

autonomía. “Buscar la ampliación de los márgenes<br />

de autonomía, probar los límites del ejercicio de la<br />

creatividad, pueden lograr no caer en denuestos,<br />

pero sí ejercer una crítica responsable frente a las<br />

políticas públicas” (1999: 19). En cuanto a la competencia<br />

productiva, “es esencial que los profesores<br />

comprendan el mundo en el que viven y vivirán, e<br />

intervengan como ciudadanos productivos en ese<br />

mundo de hoy y del futuro” (1999: 19). En la interactiva:<br />

“se trata de conocer y comprender la cultura de<br />

los niños y de los jóvenes, las peculiaridades de las<br />

comunidades, las formas de funcionamiento de la<br />

sociedad civil y su relación con el Estado; de ejercer<br />

la tolerancia, la convivencia y la cooperación entre<br />

diferentes” (1999: 20). Finalmente, está la competencia<br />

especificadora, la cual “es, a nuestro modo de<br />

ver, la capacidad de aplicar un conjunto de conocimientos<br />

fundamentales a la comprensión de un<br />

tipo de sujetos, de una institución educativa, y/o de<br />

un conjunto de fenómenos y procesos” (1999: 20).<br />

Es el complemento de los saberes que intervienen<br />

en la formación de las otras competencias.<br />

Estos últimos apuntes relacionados con el perfil<br />

del maestro formador son también fundamentales<br />

para el maestro en formación inicial, pues si se<br />

plantean como altamente deseables en el primero,<br />

con mayor razón se espera verlos incorporados en<br />

el ser y hacer del segundo.<br />

Acerca de la formación inicial<br />

Gabriela Dicker y Flavia Terigi (1997), en términos<br />

de formación de maestros, reconocen seis tradiciones<br />

fundamentales, a saber: la práctico artesanal:<br />

se aprende a ser docente enseñando; la tradición<br />

normalizadora-disciplinadora: pone el acento en<br />

moldear al maestro; la academicista: el maestro<br />

debe principalmente conocer lo que enseña; la<br />

técnico-academicista: enfatiza en la planificación<br />

de clase confiando en que ésta soluciona las diferentes<br />

dificultades, da suma importancia a las habilidades<br />

y competencias; la personalista o humanista:<br />

incorpora las situaciones cotidianas al trabajo<br />

formativo, pesa mucho la afectividad; y el enfoque<br />

del profesor orientado a la indagación o enseñanza<br />

reflexiva: la práctica docente se considera espacio<br />

de reflexión crítica.<br />

Mirar la Escuela Normal Rafael María Giraldo a través<br />

de dichas tendencias, permite entender que a<br />

lo largo de su historia ha ido pasando de una orientación<br />

a otra, y por tanto evidencia dentro de su<br />

hacer actual elementos tomados de los múltiples<br />

enfoques. Sin embargo, es también claro que de<br />

acuerdo a los esfuerzos y las orientaciones actuales,<br />

se enfatiza en las dos últimas posturas, en la<br />

medida en que se pretende formar un docente con<br />

profundo sentido humano, y al mismo tiempo con<br />

habilidad para el ejercicio de una práctica reflexiva<br />

desde el registro y la indagación constantes.<br />

Citando a varios autores, Vaillant menciona que<br />

el principal objetivo de la formación inicial es enseñar<br />

la competencia de clase o conocimiento del<br />

oficio, de forma tal que los profesores “sean sujetos<br />

diestros en la tarea de enseñar”; igualmente, dicha<br />

formación debe contribuir a que maestros y profesores<br />

“se formen como personas, comprendan<br />

su responsabilidad en el desarrollo de la escuela, y<br />

adquieran una actitud reflexiva acerca de su enseñanza”<br />

(Vaillant, 2002: 17). Por su parte, Aracelly de<br />

Tezanos afirma que el lugar real donde el maestro<br />

aprende su oficio “está determinado históricamente<br />

en su sustantividad por el enseñar. Esta es la tarea<br />

a la cual se dedica primordialmente la escuela<br />

de maestros, enseñar a enseñar” (1985: 174).<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

95


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

Sin embargo, hay también entre los intelectuales<br />

y estudiosos de la educación un claro consenso en<br />

cuanto a que el impacto de la formación de maestros,<br />

no viene a ser lo suficientemente contundente<br />

como para generarle cambios o rupturas considerables<br />

al hacer educativo, en el momento en que<br />

el nuevo docente entra a formar parte activa del<br />

sistema escolar. “Si nos referimos a la calidad de los<br />

procesos, un informe de IIPE-UNESCO señala la baja<br />

eficacia de la formación docente inicial como instancia<br />

preparatoria para los primeros pasos de los<br />

docentes en el campo profesional. ¿Dónde aprenden<br />

los docentes a desempeñar su tarea?” (citado<br />

por Vaillant, 2002: 19). Ese interrogante pone en<br />

entredicho la labor de las Escuelas Normales. Ya se<br />

han planteado aquí elementos que contribuyen a<br />

romper ese círculo pernicioso, pero la tarea no es<br />

fácil ni a corto plazo. El candidato a maestro entra<br />

en el proceso de formación inicial con una carga<br />

impresionante de saberes, profundamente arraigados,<br />

a los que poca mella hace una formación<br />

centrada en el maestro formador, ya sea desde el<br />

discurso o la modelación.<br />

De ahí el esfuerzo que la Escuela Normal Superior<br />

de Marinilla ha emprendido en los últimos años,<br />

menguando el efecto del maestro asesor en favor<br />

de procesos más autónomos, orientando hacia la<br />

interdisciplinariedad, con vistas a mermar la segmentación<br />

del conocimiento que encarna el asignaturismo,<br />

apropiando proyectos de investigación<br />

de largo aliento como espacios para la práctica a<br />

fin de rescatar como habilidad fundamental la<br />

persistencia del maestro y el poder transformador<br />

de su hacer. Para remover los imaginarios y las<br />

convicciones que una persona construye durante<br />

trece o catorce años de escolaridad, en verdad se<br />

requiere un gran esfuerzo. De ahí que en el maestro<br />

novel “estos productos internalizados a lo largo de<br />

la historia escolar […] se constituyen en un ‘fondo<br />

de saber’ que orienta en buena medida las formas<br />

de asumir su propio papel como docentes” (Davini,<br />

citado por Vaillant, 2002: 19). Aracelly de Tezanos<br />

coincide con las anteriores ideas, pero adiciona un<br />

elemento que alimenta la necesaria reflexión en la<br />

Escuela Normal, pues ésta,<br />

[…] a pesar de estar dando modelos explícitos<br />

sobre las “maneras de dictar clase” no consigue<br />

romper las formas de enseñar a las cuales ha<br />

sido sometido el futuro maestro, concretamente,<br />

desde su ingreso a la escuela primaria. Más<br />

aún, consideramos que existe un refuerzo persistente<br />

de las mismas, en tanto las “maneras de<br />

dictar clase” de sus profesores en la escuela de<br />

maestros es prácticamente igual a la de sus docentes<br />

en el nivel inicial del sistema educativo<br />

(De Tezanos, 1985: 175).<br />

En un amplio documento sobre la formación de<br />

docentes en diez países de América Latina, Ricardo<br />

Cuenca encuentra tensiones, tendencias y propuestas<br />

que vale la pena tener en cuenta a la hora<br />

de repensar los procesos de formación. Entre los<br />

aspectos encontrados, se evidencia que<br />

[…] las instituciones formadoras le ofrecen al<br />

futuro docente una visión conceptual y teórica<br />

relacionada con orientaciones, doctrinas, corrientes<br />

pedagógicas, teorías científicas y sociales<br />

que en su conjunto no guardan relación con<br />

el aspecto práctico de las dificultades y situaciones<br />

conflictivas que enfrentará en la cotidianidad<br />

del trabajo docente” (Cuenca, 2003: 8).<br />

Se hace necesario, pues, entrar en procesos de cierta<br />

economía académica, a fin de abrir más espacios<br />

para las prácticas y su reflexión, a partir del diálogo<br />

y la socialización de experiencias. Los diferentes<br />

cursos no pueden agotarse en un acto meramente<br />

informativo, sino que deben estar íntimamente ligados<br />

con la pregunta por lo didáctico, con el acto<br />

de enseñar, de modo que fácilmente cobren sentido<br />

para el aprendiz de docente.<br />

Elementos básicos para la formación<br />

inicial de docentes<br />

Si bien los cambios que hasta ahora se han emprendido<br />

en la Escuela Normal Superior de Marinilla se<br />

iniciaron con base en el seguimiento a los procesos,<br />

y en los vacíos que identificaron muchos de los<br />

96 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

egresados al hablar de su propia formación, se tuvo<br />

la obvia necesidad de respaldarlos teóricamente<br />

como una estrategia de fortalecimiento y convencimiento,<br />

principalmente en relación con el núcleo<br />

disciplinar. Muchos de los aspectos ya expresados,<br />

pero sobre todo los que se mencionan a continuación,<br />

fueron de vital importancia a la hora de enfrentar<br />

el simple hacer por inercia. Asuntos como<br />

éstos no deben soslayarse si se espera emprender<br />

en una Normal procesos de ajuste o innovación, y<br />

hacerlo a la vez con un alto criterio de responsabilidad.<br />

Como ya se ha mencionado más arriba, la tradición<br />

crítica, el saber experiencial acumulado en la<br />

institución a través del análisis reflexivo, favorece la<br />

interacción tanto en el adentro como con el afuera,<br />

incluyendo obviamente la opinión del “experto”. Es<br />

pues fundamental, a la hora de pensar en la formación<br />

de maestros, entrar en diálogo con las consideraciones<br />

que, según los estudiosos, analistas e<br />

intelectuales, son de primer orden.<br />

Aunque obviamente raya mucho en lo ideal, es válido<br />

empezar por conocer lo que Imgram (citado por<br />

Saravia y Flores, 2005: 16) propone como principios<br />

esenciales de los programas de formación de profesores:<br />

(a) una conexión significativa entre la teoría y la<br />

práctica;<br />

(b) una extensa práctica supervisada en un ambiente<br />

clínico diseñado cuidadosamente (escuela<br />

de desarrollo profesional);<br />

(c)<br />

una base de conocimientos de riguroso contenido<br />

académico;<br />

(d) un énfasis en aquellas prácticas profesionales<br />

que han sido bien documentadas por la investigación;<br />

(e) una integración de los conceptos resultantes<br />

de la investigación académica, la opinión de<br />

expertos y la práctica misma;<br />

(f) una preparación a los estudiantes de pedagogía<br />

para enfrentar procesos contemporáneos<br />

tales como la tecnología, la urbanización y el<br />

multiculturalismo;<br />

(g) una evaluación continua a sus candidatos,<br />

utilizando múltiples criterios relacionados directamente<br />

con los requerimientos de conocimientos,<br />

destrezas y actitudes;<br />

(h) una utilización de procedimientos de evaluación<br />

auténtica, como son los portafolios de<br />

educación de adultos y un cultivo en los estudiantes<br />

de pedagogía de una disposición a<br />

la reflexión, a la resolución de problemas y al<br />

aprendizaje permanente.<br />

Mencionan los autores que dichos propósitos tienen<br />

que ver con lo que se busca lograr a nivel global.<br />

De otro lado, y teniendo en cuenta que la Escuela<br />

Normal busca formar un ser competente, sujeto<br />

de un saber que le permitirá desempeñarse idóneamente<br />

en el campo laboral, es de sumo interés<br />

hacerles seguimiento a los razonamientos que en<br />

este sentido hace la profesora Aracelly de Tezanos.<br />

Considera la autora que la “formación en las causas”<br />

es un elemento de vital importancia en la transformación<br />

de las Escuelas Normales, y encuentra dicha<br />

formación ligada a un concepto que es sustantivo a<br />

la construcción de saber y mediador del conocer:<br />

el trabajo (De Tezanos, 1985: 203). Identifica allí<br />

una posibilidad del hombre para su autorreconocimiento,<br />

el reconocimiento del otro y la apropiación<br />

del mundo objetivo, “en consecuencia, el trabajo es<br />

una acción inteligente e intencional, en tanto tiende<br />

al logro de ciertos propósitos y a la comprensión,<br />

puesto que el o los resultados existen a priori en la<br />

imaginación del hombre” (1985: 203). De entrada,<br />

estas ideas seducen en la medida en que a partir de<br />

ellas se redimensiona el hacer del maestro, y más<br />

aún cuando, reinterpretando a Gramsci, la autora<br />

propone el trabajo como “mediador del proceso de<br />

construcción del saber y del conocimiento”.<br />

Pero semejante estado de cosas es improbable si<br />

la institución normalista se empeña en reproducir<br />

un “obrero para la máquina de enseñar”, es decir, al-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

97


Escuela ¿Investigación Normal Superior en las escuelas Rafael María normales? Giraldo<br />

guien ajeno a la reflexión de su hacer, a la pregunta<br />

por la función de su labor frente a la urgencia de<br />

transformación del mundo. Para un maestro “funcionario”<br />

se hace supremamente difícil la interlocución<br />

real con la pedagogía; sostendrá en cambio<br />

con ella una relación de exterioridad, con lo que<br />

se mantendrá inocente, alejado, ignorante de “las<br />

causas de su hacer”. Como lo plantea De Tezanos, si<br />

se quiere romper dicho círculo, “la Escuela Normal<br />

debe transformarse en el espacio concreto de circulación<br />

y creación del saber pedagógico y abandonar<br />

definitivamente su papel de administradora<br />

de las ‘maneras de dictar clase’” (1985: 198).<br />

Formar un maestro competente, pero al mismo<br />

tiempo consecuente con las ideas que hasta aquí<br />

se traen, implica por tanto algo más que el frío<br />

saber hacer, dado que “una competencia es el producto<br />

de la interacción dialéctica y permanente<br />

entre la reflexión y la acción, entendiéndose por<br />

reflexión la posibilidad de análisis, conceptualización,<br />

sistematización, procesamiento, teorización,<br />

inferencia, etc., y la acción como la posibilidad de<br />

desempeño, de hacer, de actuar, de ejecutar” (Tejada,<br />

2001: 25). Estos elementos puestos ya en la<br />

discusión, llevan directamente a otro aspecto indispensable<br />

en la vida de las Escuelas Normales de<br />

hoy, pues, no es gratuito que en el estado del arte<br />

de Messina se reivindique “la investigación como<br />

componente ineludible de la formación inicial y<br />

en servicio” (1999: 19).<br />

En este contexto, se hace necesario pensar al interior<br />

de las Escuelas Normales unas dinámicas distintas<br />

en las que predomine la apertura dialogante<br />

y crítica, e igualmente la movilidad intencionada.<br />

Como lo sugiere Sandra Sandoval, “el ejercicio<br />

docente como profesión reclama, entre otras, las<br />

siguientes actividades: políticas de participación,<br />

fomento de relaciones con las comunidades y con<br />

el campo intelectual de la educación, conformación<br />

y apoyo de equipos docentes interdisciplinarios,<br />

donde participen maestros de diferentes<br />

grados y disciplinas” (2005: 59). Más adelante, la<br />

misma autora deja en claro otro inmenso vacío vivido<br />

en no pocos centros de formación de docentes:<br />

también habrá que “repensar la práctica pedagógica,<br />

donde ésta no podría ser simplemente<br />

aquel espacio donde se implementan teorías que<br />

han sido estudiadas en el interior de las instituciones<br />

formadoras de formadores, sino que el campo<br />

de trabajo se tendría que convertir realmente en<br />

un campo de experimentación, de investigación y<br />

experiencia” (2005: 59).<br />

En esta fundamental línea de ideas, Zeichner (citado<br />

por Vaillant, 2002: 19) define la práctica como “todas<br />

las variedades de observación y de experiencia<br />

docente en un programa de formación inicial del<br />

profesorado: experiencias de campo que preceden<br />

el trabajo en cursos académicos, las experiencias<br />

tempranas […] y las prácticas de enseñanza y los<br />

programas de iniciación”.<br />

Denise Vaillant se esfuerza en su texto por dejar<br />

claro que las instituciones formadoras de maestros<br />

deben prestar especial atención a las prácticas<br />

pedagógicas, puesto que éstas “representan una<br />

ocasión privilegiada para investigar el proceso de<br />

aprender a enseñar” (2002: 20). El seguimiento a algunos<br />

egresados de la Escuela Normal de Marinilla<br />

ha mostrado que consideran la práctica como algo<br />

fundamental en la formación del docente. Según<br />

Vaillant, esta actitud también es clara a nivel de Latinoamérica,<br />

lo que lleva a pensar que “las prácticas<br />

de enseñanza constituyen uno de los componentes<br />

más destacados de la formación inicial de docentes,<br />

pues permiten establecer relaciones entre los<br />

centros educativos y los Institutos de Formación”<br />

(2002: 20).<br />

Sin embargo, el estudio sobre la formación de<br />

maestros hecho por la Pontificia Universidad Católica<br />

Madre y Maestra, de República Dominicana,<br />

pone también la práctica pedagógica como tema<br />

de debate. Citando a Aguerrondo, muestra claramente<br />

dos formas de concebir la teoría y la práctica:<br />

la perspectiva clásica y la actual. La primera, la<br />

representan las antiguas Escuelas Normales y sus<br />

98 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

escuelas de práctica, en las que predomina la idea<br />

de aprender a enseñar por imitación, viendo. “Es<br />

común en estas instituciones la existencia de una<br />

escuela primaria anexa destinada a las prácticas<br />

de los alumnos maestros” (Ciedhumano, 2005: 17).<br />

La segunda perspectiva sostiene que también la<br />

práctica “hay que aprenderla”, aunque aún no hay<br />

didácticas claras que apoyen ese aprendizaje.<br />

Lo fundamental en el debate, y de sumo interés<br />

para la Escuela Normal Superior de Marinilla, es que<br />

“con frecuencia se duda si la solución clásica resulta<br />

apropiada para una práctica creativa ya que algunos<br />

consideran que esas escuelas están inmersas<br />

en un proceso de rutinización” (Ciedhumano, 2005:<br />

17). Hay, por tanto, autores que abogan por una<br />

diversificación de los contextos y las situaciones de<br />

aprendizaje para los maestros en formación, pero<br />

cuidando eso sí, como lo menciona Avalos (citado<br />

en Ciedhumano, 2005: 17) que “lo importante es<br />

que las aulas elegidas funcionen con procesos similares<br />

a los que se enfrentará el futuro docente”.<br />

En fin, mucho es aún el camino por recorrer en estas<br />

temáticas, pero el tiempo y el espacio imponen<br />

su límite. Por el momento, para la Escuela Normal<br />

Superior Rafael María Giraldo de Marinilla es básico<br />

haber logrado un mínimo de luces teóricas que le<br />

favorecen y dan ánimo para seguir adelante con<br />

sus procesos.<br />

Ni en este texto, ni seguramente en los próximos<br />

que se produzcan desde la experiencia institucional,<br />

podrá hablarse cabalmente de seguridades o<br />

consensos. Estamos en el camino. Lo único claro, tal<br />

vez, es esta seguridad de que en la institución jamás<br />

se ahorrará esfuerzo alguno por encontrar los<br />

caminos para contribuir a formar un ser humano<br />

mejor, es decir, cada vez más capaz de felicidad.<br />

Referencias bibliográficas<br />

BRASLAVSKY, Cecilia (1999). Bases, orientaciones y<br />

criterios para el diseño de programas de formación<br />

de profesores. <strong>Revista</strong> Iberoamericana de Educación,<br />

19, enero–abril. [En línea]. Disponible en: http://www.<br />

rieoei.org/oeivirt/rie19a01.PDF [Fecha de consulta: 1.°<br />

de octubre de 2009]<br />

CUENCA, Ricardo (2003). La formación docente en<br />

América Latina y el Caribe. Tensiones, tendencias y propuestas.<br />

[En línea]. Disponible en: http://www.dfpd.<br />

edu.uy/web_08/docentes/atd/proy_ley_educ/form_<br />

doc_america_latina_caribe%5B1%5D.pdf [Fecha de<br />

consulta: 15 de octubre de 2009].<br />

CENTRO DE INVESTIGACIÓN EDUCATIVA Y DESARRO-<br />

LLO HUMANO —CIEDHUMANO (2005). La formación<br />

de profesores: Tendencias y desarrollos. Agenda para su<br />

estudio. Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.<br />

Santo domingo. [En línea] Disponible en: http://<br />

www.ciedhumano.org/GINEIDALAFORMACIONDE-<br />

MAESTROS.pdf [Fecha de consulta: 10 de octubre de<br />

2009].<br />

DIKER, Gabriela y TERIGI, Flavia (1997). La formación de<br />

maestros y profesores: Hoja de ruta. Buenos Aires.<br />

DE TEZANOS, Araceli (1985). Maestros artesanos intelectuales.<br />

Estudio crítico sobre su formación. Bogotá:<br />

Universidad Pedagógica Nacional.<br />

ECHEVERRI SÁNCHEZ, Jesús Alberto (1996). Premisas<br />

conceptuales del dispositivo formativo compresivo.<br />

<strong>Revista</strong> Educación y Pedagogía, 8 (16), Medellín, segundo<br />

semestre.<br />

FULLAN, M. y HARGREAVES A. (1999). Educadores totales.<br />

La escuela que queremos. Los objetivos por los cuales<br />

vale la pena luchar. Buenos Aires: Amorrortu.<br />

MARTÍNEZ BOOM, Alberto (2000). Malestar docente y<br />

profesionalización en América Latina. <strong>Revista</strong> Española<br />

de Educación Comparada, 16. [En línea]. Disponible<br />

en: http://www.uned.es/reec/pdfs/06-2000/05_martinez_boom.pdf<br />

[Fecha de consulta: 18 de julio de<br />

2009].<br />

MESSINA, Graciela (1999). Investigación en o investigación<br />

acerca de la formación docente: un estado del arte<br />

en los noventa. <strong>Revista</strong> Iberoamericana de Educación,<br />

19. [En línea]. Disponible en: http://www.rieoei.org/oeivirt/rie19a04.PDF.<br />

[Fecha de consulta: 10 de noviembre<br />

de 2009].<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

99


Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />

SANDOVAL OSORIO, Sandra (2005). La formación de<br />

educadores en Colombia. Tomo I. Bogotá: Editorial Universidad<br />

Nacional de Colombia.<br />

SARAVIA, Luis Miguel y FLORES, Isabel (2005). La formación<br />

de maestros en América Latina: Estudio realizado<br />

en diez países. [En línea]. Lima, abril, pp. 11-16.<br />

Disponible en: http://www.oei.es/pdfs/formacion_<br />

maestros_america_latina_PROEDUCA2.pdf [Fecha de<br />

consulta: 10 de noviembre de 2009].<br />

TEDESCO, Juan Carlos (2001). El nuevo pacto educativo:<br />

educación, competitividad y ciudadanía en la<br />

sociedad moderna. En: Proyectos Educativos. Lecturas<br />

requeridas. Medellín: Convenio Centro Internacional<br />

de Educación y Desarrollo Humano (CINDE), Universidad<br />

de Manizales, Maestría en Educación y Desarrollo<br />

Humano, julio, pp. 164-177.<br />

TEJADA ZABALETA, Alonso (2009). Memorias X seminario<br />

internacional de diseño curricular por competencias.<br />

Bogotá, 18 al 20 de febrero de 2009.<br />

VAILLANT, Denise (2002). Formación de Formadores.<br />

Estado de la Práctica. Programa de Promoción de la<br />

Reforma Educativa en América Latina y el Caribe<br />

(PREAL). Partnership for Educational. Revitalization in<br />

the Americas, N.º 25, diciembre [En línea]. Disponible<br />

en: http://www.ceducar.info/CEDUCAR/images/bibliotecaonline/formacion.pdf<br />

[Fecha de consulta: 10<br />

de noviembre de 2009].<br />

100 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Barequeros<br />

Desde las<br />

Instituciones<br />

Educativas<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

101


Los juegos de lenguaje como<br />

herramienta para hacer<br />

filosofía y didáctica de la filosofía<br />

Por Marta Cecilia Castaño Sánchez*<br />

La tarea de la filosofía pasa por insertarse en el<br />

presente para luchar por una sociedad mejor.<br />

Henry Giroux<br />

Resumen<br />

Este artículo trata la idea de los “juegos de lenguaje” como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />

con objetivos puntuales como involucrar los “juegos de lenguaje” en la estructura temática a desarrollar en las clases o<br />

encuentros de filosofía, buscando que estos sensibilicen y motiven a los(as) estudiantes para la reflexión y la disertación<br />

filosófica y a los(as) docentes les resignifique la posibilidad de hacer didáctica de la filosofía en el ejercicio personal de la<br />

enseñanza.<br />

Sólo hay pues, en este artículo, insinuaciones de lo que se pretende lograr en un ejercicio que una vez empezado, debe buscar<br />

nuevos sustentos teóricos ricos en profundidad y sabiduría; experimentar en la práctica con los(as) estudiantes “juegos de<br />

lenguaje” para generar pensamiento crítico e investigación, hacer literatura, analizar el mundo con mayor significación y<br />

sentido y hacer una didáctica de la filosofía que permita realizar los cambios pertinentes, para mejorar el ejercicio docente y<br />

aportar a la construcción de una enseñanza de la filosofía cada vez más apasionada y reconocida y que posibilite, además,<br />

ser cada día más humanos(as).<br />

Palabras clave: “Juegos de lenguaje”, filosofía, didáctica de la filosofía, resignificar, recontextualizar<br />

Summary<br />

This article deals with the idea of “games of language” like a tool to make Philosophy and Didactics of the philosophy<br />

with point targets like involving the games of language in the thematic structure to develop in the classes or encounter of<br />

philosophy, looking for that these sensitize and motivate to the students for the reflection and the philosophical dissertation<br />

and to teachers mean the possibility of making Didactics of the philosophy in the personal exercise of education.<br />

It only has then, in this article, hints of which it is tried to obtain in an exercise that once begun, must look for to find new<br />

rich theoretical sustenances in depth and wisdom; to experiment, actually with the students games of language to generate<br />

critical thought, to make investigation, to make Literature, to analyze the world with greater meaning and sense; and to<br />

make a Didactics of the philosophy that allows to make the pertinent changes to improve the educational exercise and to<br />

contribute to the construction of an education of the philosophy, more and more, enthusiastic and recognized and that it<br />

makes possible, in addition to be every day more human.<br />

Key words: Games of language, philosophy, Didactics of the philosophy<br />

* Magíster en Educación. Licenciada en filosofía y ciencias religiosas. Docente de la Institución Educativa Baltazar Salazar, de Rionegro.<br />

E-mail: chachy442@hotmail.com<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

103


Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />

Los “juegos de lenguaje” como<br />

herramienta para hacer filosofía y<br />

didáctica de la filosofía<br />

Al decir de Juan Guillermo Hoyos (2008: 99-110)<br />

y otros, la didáctica es un escenario para la construcción<br />

de “juegos de lenguaje”, pero quizás esta<br />

teoría pueda invertirse para pensar en los juegos<br />

de lenguaje como una forma de hacer filosofía, al<br />

igual que didáctica de la filosofía, esto porque precisamente<br />

la posibilidad que ofrece el lenguaje de<br />

jugar con él en sus diversos significados y conceptos,<br />

brinde un desborde de creatividad e imaginación<br />

a la hora de realizar reflexiones y disertaciones<br />

filosóficas, lo cual permite, a su vez, que los escritos<br />

tengan, además de la elocuencia y la argumentación<br />

adecuada, una dosis especial de poética, es<br />

decir, un lenguaje literario que embellezca el texto<br />

y provoque al lector.<br />

Si bien la construcción didáctica requiere nuevas<br />

formas de ver y de decir (Hoyos, 2008), no se pueden<br />

dejar de lado todas las expresiones de la vida cotidiana<br />

que se encuentran en los contextos sociales<br />

y académicos, donde se tienen en cuenta la cultura<br />

y los saberes cotidianos en los cuales el lenguaje se<br />

muestra en el sentido común más simple y sencillo,<br />

sin que por ello deje de expresar la sabiduría tradicional<br />

del entorno. Son estas expresiones las más<br />

ricas en juegos de lenguaje, y es por lo tanto desde<br />

ellas que se puede proceder a recontextualizar el<br />

conjunto de prácticas de la actividad humana.<br />

Si estos juegos se consideran, en el significado aportado<br />

por Wittgenstein (1988: 124), como formas<br />

primitivas simplificadas del lenguaje, un lenguaje<br />

ordinario, sistemas de comunicación lingüística y<br />

no lingüística, modelos, cajas de herramientas, representación<br />

de formas de vida cotidiana de la actividad<br />

humana, el lenguaje en sus múltiples usos y<br />

significados, se puede encontrar una gran relación<br />

con el planteamiento anterior, y se sustenta, en parte,<br />

la intuición de que a partir de éstos se pueden<br />

construir profundas y fundamentales reflexiones<br />

en torno a la filosofía y a la didáctica de la filosofía.<br />

Esto porque el habla y la escritura siempre ponen<br />

en acción los “juegos del lenguaje” como herramienta<br />

indispensable para la recontextualización,<br />

es decir, la reconstrucción y la reelaboración de la<br />

ciencia misma y de todo quehacer humano, lo cual<br />

es la tarea primordial de la didáctica, en su objetivo<br />

esencial de llevar los conocimientos al aula. Los juegos<br />

del lenguaje son utilizados, entonces, no sólo<br />

por los(as) maestros(as) como sujetos de saber, sino<br />

también por quienes quieren elaborar producciones<br />

filosóficas.<br />

La didáctica se define como el ejercicio de recontextualizar<br />

el contenido de los conocimientos (Zuluaga,<br />

2003: 28), es decir, pasar el conocimiento de<br />

un contexto científico a un contexto cultural de los<br />

saberes en la escuela, reelaborar el discurso científico<br />

en perspectiva de la enseñanza; para lo cual el(la)<br />

maestro(a) debe evitar que su discurso mantenga<br />

al lenguaje atrapado en un discurso monótono,<br />

unívoco y continuista, que limite el pensamiento y<br />

el acceso a diversas formas de ciencia.<br />

La mejor herramienta del(la) maestro(a) para generar<br />

conocimientos en el ejercicio práctico de su<br />

actividad pedagógica es el lenguaje; al ser sujeto<br />

de discurso, sujeto que habla, al decir de Blanchot<br />

(1970: 35), que ha habitado históricamente un<br />

lugar, la voz del(la) maestro(a) transmite diversas<br />

formas de ver, de decir y de sentir, provocando el<br />

ejercicio para reflexionar, analizar y construir saberes.<br />

De igual modo, la enseñanza de la filosofía<br />

debe basarse en la producción de disertaciones,<br />

discursos, narraciones, explicaciones y descripciones,<br />

donde nuevamente el lenguaje es el protagonista<br />

(1970: 35).<br />

En filosofía se aprecia la movilidad conceptual con<br />

mayor claridad, ya que los conceptos adquieren<br />

fuerza y sentido dependiendo del contexto en<br />

que se utilicen, así ganan múltiples significados,<br />

conexiones e interpretaciones, puesto que ningún<br />

concepto tiene un significado que lo encierre, que<br />

lo fije intencionalmente en un único sentido. El<br />

concepto es de naturaleza contingente, cambia, se<br />

104 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />

transforma, fluctúa, se pone en relación con otros<br />

(Blanchot, 1970: 57).<br />

Para Wittgenstein (1988: 29), el lenguaje es la herramienta<br />

y el vehículo del pensamiento, de nuestros<br />

conceptos; es el lugar del conocimiento, la<br />

comprensión, la significación y la intelección de los<br />

saberes, ya que están relacionados con sus diversos<br />

usos, y funcionan distintamente de acuerdo con el<br />

contexto, el discurso y la actividad en los cuales se<br />

inscriben.<br />

El mismo autor habla del lenguaje como laberinto<br />

de senderos, lugar de búsqueda y acercamiento a<br />

los múltiples sentidos. Sentidos que hay que construir<br />

desde el campo del saber de la filosofía, donde<br />

el(la) maestro(a) tiene un compromiso escritural y<br />

didáctico en el cual se vincula al mundo de la vida,<br />

e interviene en el mundo cultural, social, político y<br />

económico, puesto que su experiencia está en la<br />

intersubjetividad. Cada interrogante filosófico es<br />

un espacio para un juego de lenguaje que produce<br />

conocimiento, procesos de subjetivación y transformación.<br />

Los “juegos del lenguaje” pueden brindar innovaciones<br />

distantes de la rutina escolar, que generen<br />

situaciones críticas, que motiven la curiosidad y<br />

el interés, al tiempo que permiten replantear las<br />

tareas escolares, de forma que busquen aprender<br />

a ver al estilo propuesto por Nietzsche, en ”El<br />

crepúsculo de los ídolos” (citado en Larrosa, 1996:<br />

123), de modo que se construyan subjetividades, se<br />

desarrollen habilidades comunicativas básicas y se<br />

faciliten la expresión y la interpretación de múltiples<br />

sentidos.<br />

Los “juegos de lenguaje” también deben pensarse<br />

como incitadores del pensamiento de lo otro, lo<br />

impensado, como la apertura a otros pensamientos<br />

en perspectiva de diferencia, de la interculturalidad<br />

propia del discurso filosófico (Hoyos: 2008), ya que<br />

aquí entra en interrelación una dinámica de interés<br />

por el(la) otro(a) y lo otro. De esta manera se evita<br />

la producción y circulación de un determinado<br />

tipo de verdad, y se construye, contrario a esto, una<br />

reflexión crítica capaz de develar las consecuencias<br />

de una verdad dominante.<br />

Los “juegos de lenguaje” justifican, al decir de Wittgenstein<br />

(1988: 69), fundamentalmente tres tipos<br />

de cosas: se aplican para dar nombre a una cosa o<br />

para incentivar lenguajes cuya estructura es muy<br />

simple; se aplican a determinados aspectos lingüísticos<br />

que están insertos en una totalidad orgánica,<br />

y, finalmente, se aplican también para el uso del<br />

lenguaje cotidiano, con lo cual se pueden abordar<br />

los distintos problemas y situaciones de la vida de<br />

los(as) estudiantes y los(as) docentes; desde lo que<br />

se pueda considerar más trivial hasta dilemas filosóficos<br />

de gran trascendencia.<br />

Wittgenstein se apoya en ocasiones en la metáfora<br />

del juego (1988: 57), en su carácter lúdico, en la diversión<br />

como objeto, pero los juegos del lenguaje<br />

tendrán en realidad una función mucho más diversa,<br />

pues no se puede perder de vista la idea según la cual<br />

el lenguaje ahora ya no es una figura de los hechos,<br />

sino que se admite una pluralidad de lenguajes, cada<br />

uno de los cuales es un modo de relacionarse con el<br />

mundo y tiene su propio sistema de juego, en el que<br />

caben todos(as) y cada uno(a) de los(as) estudiantes,<br />

independiente de sus diferencias de personalidad,<br />

cultura y estilo de pensamiento.<br />

En “los juegos de lenguaje” los(as) estudiantes manifiestan<br />

una forma de vida, la cual debe ser respetada<br />

y aceptada en su diversidad y multiculturalidad.<br />

En estos juegos son bienvenidos los aportes,<br />

las preguntas y cualquier expresión que refleje en<br />

sí misma lo que piensa, cree, supone, intuye y crea<br />

cada estudiante, pues cada lenguaje es un juego<br />

lingüístico diferente a los demás, lo cual llena de<br />

flexibilidad la actividad filosófica como una plataforma<br />

para construir el conocimiento.<br />

Se puede transformar la filosofía en una actividad<br />

cada vez más pública y accesible a distintos<br />

grupos de personas partiendo del lenguaje, ya<br />

que éste nos vincula a la vida y a la vida en co-<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

105


Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />

munidad, la cual va generando<br />

sus propias reglas de juego, de<br />

juegos de lenguaje. El carácter<br />

dinámico del lenguaje hace<br />

que los juegos de lenguaje sean<br />

cambiantes y estén sometidos a<br />

las continuas alteraciones que<br />

provoca su uso, lo cual torna<br />

altamente complicados los usos<br />

del lenguaje ordinario, y que<br />

habría que analizarlos para develar<br />

su real significado, pues es<br />

necesario recordar que los “juegos<br />

de lenguaje” no son partes<br />

de un lenguaje, sino lenguajes<br />

en sí mismos.<br />

Los “juegos de lenguaje” aportan<br />

contenido y significado al lenguaje; éste se forma a<br />

partir de explicaciones causales, es decir, los efectos<br />

de la acción lingüística afirmarían o negarían el<br />

significado de lo expresado, dándole a la filosofía<br />

mayor claridad y profundidad, pues muchas son<br />

las ideas de gran valor y significación en torno a la<br />

filosofía que los(as) estudiantes tienen, pero que no<br />

son capaces de expresar adecuadamente debido a<br />

un mal uso de los “juegos de lenguaje”.<br />

La herramienta de los “juegos de lenguaje” permitirá<br />

entonces a los(as) estudiantes acceder a una reflexión<br />

filosófica permanente con mayor participación,<br />

interés y encarrete, puesto que están jugando<br />

con su palabra, haciendo uso lúdico, poético, artístico<br />

y figurado de su lenguaje, creando un mundo<br />

propio, de grupo, de colectividad, interpretando el<br />

mundo de otros(as) y proyectando su ser en todo<br />

momento al entorno del que son parte.<br />

Esta es, pues, una buena opción en la que los maestros<br />

de filosofía podemos abrir un espacio para la<br />

reflexión filosófica sin mayores limitantes, donde<br />

la imaginación es la que desempeña el papel protagónico,<br />

y de eso sí que saben los(as) jóvenes<br />

de hoy, por eso de ellos(as) nos debemos dejar<br />

“Para Wittgenstein, el lenguaje<br />

es la herramienta y el vehículo<br />

del pensamiento, de nuestros<br />

conceptos, es el lugar del<br />

conocimiento, la comprensión, la<br />

significación y la intelección de los<br />

saberes, ya que están relacionados<br />

con sus diversos usos, funcionan<br />

distintamente de acuerdo con el<br />

contexto, el discurso y la actividad<br />

en los cuales se inscriben”.<br />

enseñar, para que la filosofía<br />

baje de la estratosfera donde<br />

ha sido montada hace tiempo<br />

por filósofos(as), estudiantes<br />

de filosofía y enseñantes de<br />

filosofía, quienes creen que las<br />

palabras técnicas y rebuscadas<br />

los(as) hacen más inteligentes e<br />

interesantes, cuando de lo que<br />

se trata es de enamorar al(la)<br />

joven de este campo de saber,<br />

y después de enamorado(a),<br />

quién sabe por cuál corriente,<br />

vertiente o teoría decida seguir<br />

el camino, pero siempre estará<br />

buscando descubrir, saber y<br />

compartir.<br />

La práctica cotidiana de la filosofía debe permitir<br />

al(a) docente repensar su práctica pedagógica,<br />

interrogar su funcionamiento y aplicación, para<br />

construir una didáctica propia del área, al tiempo<br />

que se despierta el interés de los(as) estudiantes<br />

frente a la filosofía, se desarrollan la creatividad y<br />

la innovación, que son características de los(as)<br />

jóvenes y adolescentes, y se superan las prácticas<br />

instrumentales y monótonas.<br />

Esta invitación es un desafío a atreverse a escribir<br />

no sólo conceptos sino contextos que involucran<br />

el quehacer del proceso enseñanza-aprendizaje,<br />

el cual es recíproco y no unilateral, pues tanto<br />

aprenden los(as) estudiantes del(la) maestro(a)<br />

como el(la) maestro(a) de ellos(as); es importante<br />

preguntarnos entonces cómo soy yo, cómo estoy<br />

sirviendo mi clase, cómo me perciben los(as) estudiantes,<br />

cómo nos asumimos en nuestra labor<br />

de docentes, y si estamos realmente identificados<br />

con este oficio, que en algunos casos elegimos y en<br />

otros nos “tocó” por diferentes circunstancias de la<br />

vida personal, familiar y social.<br />

Mediante los juegos de lenguaje se pueden entonces<br />

crear reflexiones filosóficas y reflexiones<br />

didácticas de la filosofía, lo cual puede hacerse a<br />

106 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />

partir de historias de vida, en las que se pase de la<br />

anécdota a la construcción de saberes, aquí el(la)<br />

maestro(a) es el(la) protagonista, ya que es quien<br />

escribe lo que dice, lo que hace y lo que ve, siendo<br />

el(la) estudiante su interlocutor(a).<br />

Para nadie es un secreto que es difícil entrar en el<br />

mundo de los(as) jóvenes, y el cómo se haga desde<br />

las distintas áreas marca de alguna manera la forma<br />

como sea asumida el área por éstos(as). De allí la<br />

importancia de hacer un recorrido a las actividades<br />

desempeñadas y acumular el trabajo realizado,<br />

puesto que cuestionar lo que se hace es una forma<br />

de hacer ciencia, construir la didáctica propia<br />

de ciencia en la que nos desempeñamos. Esto es<br />

reconocerse como sujeto de saber que construye<br />

visibilidad, es decir, que convierte en expresivos los<br />

objetos mirados.<br />

Esta labor no puede lograrse si no se hace desde la<br />

reconstrucción, el desaprendizaje y la recontextualización<br />

del saber pedagógico (Zuluaga, 2003: 68),<br />

esto es, escudriñar, sospechar e indagar los escenarios<br />

creados en las aulas, innovando “juegos de lenguaje”<br />

que generen nuevas didácticas de la filosofía,<br />

puesto que el lenguaje es el medio con el cual decimos<br />

en cualquier actividad humana. La didáctica es<br />

el espacio para crear nuevos conceptos en torno a lo<br />

simbólico, que se alejen un poco de la manipulación<br />

que en los discursos verticales se hace del lenguaje,<br />

debido al poder que este encierra.<br />

La sistematización del acontecer de la práctica<br />

pedagógica puede desarrollarse en un diario pedagógico<br />

que recontextualice su sentido, pasando de<br />

ser el ‘mentirógrafo’ donde el(la) docente describe<br />

la clase que nunca se trabajó, por diferentes situaciones<br />

contextuales, académicas y demás, a ser un<br />

conjunto de evidencias de nuevos saberes, nuevas<br />

formas de actuar y de pensar, es decir, nuevas intersubjetividades<br />

y existencias, en las que se dé rienda<br />

suelta a la creatividad y la innovación de saberes<br />

y maneras de enseñarlos. Esta herramienta reúne<br />

un conjunto de múltiples posiciones relacionadas<br />

consigo mismo(a) con el saber y con el contexto,<br />

permitiendo la construcción de una nueva ética<br />

para un nuevo espacio de formación. Así mismo, la<br />

elaboración de un proyecto de aula podría encausar<br />

estos y otros recursos de la reflexión filosófica y<br />

didáctica para involucrar a toda la comunidad educativa,<br />

y potenciar sus saberes en la construcción<br />

de otros nuevos, en “juegos de lenguaje” que se<br />

asumen como forma de vida y se estructuran en un<br />

proyecto de aula que tiene que ver precisamente<br />

con los hechos de la vida.<br />

Referencias bibliográficas<br />

BATALLÁN Graciela y DÍAZ Raúl (sin fecha). Salvajes,<br />

bárbaros y niños. La definición del patrimonio en la<br />

escuela primaria. Manuscrito sin publicar.<br />

BLANCHOT, M. (1970). Un diálogo inconcluso. Caracas:<br />

Monte Villa.<br />

BRUNNER, José Joaquín (1982). Vida cotidiana, sociedad<br />

y cultura. Chile, 1973-1982. Santiago: FLACSO.<br />

HOYOS MELGUIZO, Juan Guillermo (2008). La didáctica,<br />

un escenario para la construcción de juegos de<br />

lenguaje. Educación y Pedagogía, XX (50). Medellín:<br />

Universidad de Antioquia, Facultad de Educación, pp.<br />

99-110.<br />

MARTÍN BARBERO, Jesús (1987). De los medios a las<br />

mediaciones. México: Gustavo Gili.<br />

MORAGAS, Miguel de (sin fecha). Opinión pública y<br />

transformaciones en el uso de la información. Manuscrito<br />

sin publicar.<br />

LARROSA, J. (1996). La experiencia de la lectura. Barcelona:<br />

Alerte.<br />

ROCKWELL, Elsie (1986). De huellas, bandas y veredas:<br />

una historia cotidiana en la escuela. En: ROCKWELL, E.<br />

y MERCADO, Ruth. La escuela, lugar del trabajo docente.<br />

México: Departamento de Investigaciones Educativas,<br />

IPN.<br />

WITTGENSTEIN, Ludwig (1988). Investigaciones filosóficas.<br />

Barcelona: Crítica.<br />

ZULUAGA O. L. (2003). Educación y pedagogía: una<br />

diferencia necesaria. Bogotá: Magisterio.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

1<strong>07</strong>


Nuestra Señora de los Desplazados<br />

Desde la<br />

Red


La reforma esperada:<br />

Una educación para todos<br />

y para cada uno de ellos<br />

Por Roberto Barrientos Mollo*<br />

La tarea de la filosofía pasa por insertarse en el<br />

presente para luchar por una sociedad mejor.<br />

Henry Giroux<br />

Tirano cruel es el tiempo, pasa irremediablemente<br />

para todos. No se puede volver atrás, por lo que<br />

las decisiones mal tomadas quedan grabadas por<br />

mucho tiempo en la vida de las personas y en la<br />

vida de los países. Del tipo de decisión que tomemos<br />

podemos llegar a generar mayores injusticias<br />

o hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Generar<br />

los espacios necesarios para que las personas<br />

puedan desarrollarse plenamente o hacer generar<br />

espacios para obstaculizar o mutilar su despliegue<br />

y crecimiento personal. De allí la importancia de las<br />

reformas bien hechas, sean a pequeña escala o a<br />

gran escala, sean en un centro educativo o en un<br />

gobierno.<br />

Hoy en día detrás del imperativo de las reformas están<br />

la economía y los derechos humanos. En primer<br />

lugar, el derecho de cada persona a una educación<br />

digna, es decir, del más alto nivel y que le permita<br />

desarrollarse como persona, contribuir a la sociedad<br />

y adquirir habilidades para llegar a ser competitivo<br />

en la sociedad moderna. Y a nivel macro está<br />

en juego el destino de las naciones, guiar a un país<br />

de condiciones menos humanas a condiciones más<br />

humanas.<br />

Esta situación se torna apremiante en países donde<br />

las diferencias y brechas son muy grandes, donde<br />

podemos encontrar abismos casi insalvables entre<br />

ciudadanos de un mismo pueblo. Brechas sociales,<br />

económicas y culturales, de allí gravedad de las decisiones<br />

tomadas en materia de política educativa,<br />

puesto que sus repercusiones serán no pequeñas<br />

para la vida de las personas.<br />

Las decisiones u acciones para mejorar la educación<br />

son el tema de este trabajo. Evito usar el término calidad<br />

de la educación, puesto que se ha convertido<br />

* <strong>Revista</strong> Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (2008) - Volumen 6, Número 4.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

111


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

en la palabra talismán que es enarbolada, cual cliché,<br />

cuando se quiere proponer una idea, muchas<br />

veces mal entendida dada su amplitud semántica.<br />

Ha sido usada muchas veces como herramienta de<br />

manipulación por la carga valórica que tiene.<br />

Toda acción tiene una idea detrás, lo que llamamos<br />

una teoría, que busca ser un conjunto de ideas que<br />

dan sentido a la realidad y permiten actuar sobre<br />

la misma (Fullan, 2008). Por lo que es importante<br />

conocer las acciones que han venido realizando los<br />

Estados para mejorar sus sistemas, buenas prácticas<br />

gubernamentales en educación, pero más<br />

importante es analizar y descubrir qué ideas sobre<br />

cómo actuar han estado detrás de esas reformas.<br />

El presente trabajo hace un seguimiento a las estrategias<br />

y teoría de la acción que han estado detrás de<br />

dos importantes reformas inspiradas directamente<br />

en las teorías de la acción de Michael Fullan y Michael<br />

Barber. Se busca, a fin de cuentas, exponer los<br />

últimos avances en una teoría del cambio que nos<br />

permita mejorar sistemas educativos.<br />

Quisiera analizar, en la primera parte, el compromiso<br />

moral que nos mueve a luchar por una reforma<br />

a gran escala. En segundo lugar, debatir sobre la<br />

posibilidad o no de las reformas a gran escala exitosas.<br />

En tercer lugar quisiera pasar a analizar dos<br />

casos exitosos de reforma del sistema: la Estrategia<br />

Nacional de Lectura y Escritura del Reino Unido y la<br />

Estrategia de Ontario en Canadá. Ambas exitosas, y<br />

que dejan muchos aprendizajes para los estudiosos<br />

del cambio educativo, pero sobre todo para políticos<br />

y tomadores de decisiones. Y para finalizar, a<br />

manera de síntesis, deseo presentar los elementos<br />

que dichos aprendizajes han generado y se empiezan<br />

a reflejar en una teoría de la acción para un<br />

cambio del sistema.<br />

Una educación para todos y para<br />

cada uno<br />

¿Hasta dónde pueden llegar efectivamente, y no<br />

sólo en el discurso, los sistemas educativos? ¿Cuál<br />

es el nivel de éxito que pueden tener? ¿Es aceptable<br />

un 25% de éxito en las actuales 1 condiciones,<br />

30% haciendo esfuerzos loables? ¿Y por qué no al<br />

90 o 95% sin caer en la demagogia sino en el sano<br />

realismo? 2 ¿A qué tienen derecho los alumnos? En<br />

opinión de algunos:<br />

La nueva misión de las escuelas es alcanzar el<br />

95% de éxito. Y el objetivo ya no es sólo lograr<br />

puntajes en evaluaciones en comunicación y<br />

matemáticas. Se trata de aprender a aprender,<br />

se trata de ser pensadores y aprendices independientes.<br />

Se trata de resolver problemas,<br />

de saber trabajar en equipo, conocimiento del<br />

mundo, adaptabilidad y confort en un sistema<br />

mundial de tecnologías, conflicto y complejidad.<br />

Se trata de la alegría de aprender. Se trata<br />

del placer de producir a partir de lo que uno<br />

aprende en todas las facetas del trabajo y de la<br />

vida (Fullan, Hill y Crévola, 2006: 6-7).<br />

El éxito educativo hoy en día reviste nuevos desafíos<br />

y dimensiones. Sin embargo, es posible tomar<br />

decisiones que generen como consecuencias en<br />

pocos años cerrar brechas de aprendizaje y dar<br />

cumplimiento al tan anhelado derecho de aprender<br />

(Darlig-Hommond, 2001). El sueño de una<br />

educación que ofrezca calidad a todos los niños y<br />

que les permita llegar al máximo desarrollo perso-<br />

1<br />

Logro de 24,5% en el nivel esperado en Evaluación Nacional de Estudiantes 20<strong>07</strong> en Perú en comprensión lectora. Sin hablar del Segundo<br />

Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE), en el que tan sólo el 8,41% de los alumnos de toda Latinoamérica y el Caribe llegan al nivel<br />

IV (LLECE, 2008). Los resultados en el área de lógico matemático son aún menores.<br />

2<br />

Un reconocido analista educativo de Perú criticaba las metas del presidente de la república de subir un 14% el nivel de logro, proponiendo que<br />

debiera llegarse a un 100%. Comentario aparentemente basado en la equidad, pero sin ninguna base científica, dado que no existe evidencia<br />

en el mundo de la posibilidad de dicho salto de logro de aprendizaje en un tiempo tan corto. Por lo que califico este tipo de ideas como<br />

demagógicas al no estar sustentadas en evidencias.<br />

112 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

nal posible, es la aspiración de todos los sistemas<br />

educativos. El recorrido que se debe seguir para<br />

alcanzar esta aspiración es todavía un enigma para<br />

algunos. Las preguntas acerca de cómo iniciar<br />

un cambio tienen ya diversas respuestas, cómo<br />

implementarlo es entrar al terreno de la incertidumbre<br />

total, puesto que nadie puede manejar la<br />

cantidad de variables que se dan en un esfuerzo<br />

de continuación de una propuesta de mejora.<br />

Como podemos ver, la meta del sistema educativo<br />

actual es mucho más amplia y diversa. Lo que uno<br />

se debe preguntar es acerca de la viabilidad o factibilidad<br />

de dicha misión, así como de las razones<br />

por las que todos debieran alcanzar dicho nivel de<br />

éxito.<br />

La aspiración de la equidad educativa<br />

El derecho a una educación de la calidad es un<br />

derecho reconocido hoy en día universalmente, al<br />

menos en el discurso (Assembly y Nations, 1948;<br />

ONU, 2006), a pesar de los esfuerzos denodados de<br />

algunos (Tomasevski, 2002, 2003). De éste se desprende<br />

el tema de la equidad educativa que nos lleva<br />

a preguntarnos si ésta es posible ¿Es posible que<br />

la educación logre eliminar diferencias y barreras<br />

existentes desde hace varios lustros en la sociedad?<br />

Se piensa en la escuela como un espacio para que<br />

todos los ciudadanos, luego de tener una educación<br />

según sus necesidades, puedan tener acceso a<br />

las mismas opciones laborales, sociales y culturales.<br />

¿Es una utopía la escuela equitativa? ¿Quién tiene<br />

mayor poder de influencia: la escuela o la sociedad?<br />

¿O es que se da un proceso de retroalimentación<br />

entre las mismas? De la respuesta que demos a<br />

estas preguntas podremos mirar con esperanza los<br />

desafíos actuales. Dado que si sólo creemos que la<br />

escuela es la reproductora (Bourdieu y Passeron,<br />

1998), fiel imagen de los problemas de la sociedad,<br />

su función simplemente sería la de perpetuar las<br />

desigualdades, como afirmara el informe Coleman<br />

(1966) 3 , y sólo nos quedaría invertir en las familias<br />

y esperar a que el nivel socioeconómico mejore<br />

y genere mejoras en aprendizaje. ¿Es posible la<br />

ruptura de este círculo vicioso? Creemos que sí.<br />

Creemos que la escuela y el Estado sí pueden hacer<br />

la diferencia, si es que actúan con una adecuada y<br />

dinámica teoría de la acción.<br />

Entonces una política educativa debe estar nutrida<br />

de un sano optimismo, o digámoslo mejor de<br />

un optimismo dramático, que reconociendo las<br />

inequidades inexistentes está convencida de las<br />

posibilidades de la escuela como forjadora de una<br />

nueva sociedad. Es decir, la educación equitativa<br />

es posible. Ello implica un replanteamiento de las<br />

políticas así como han venido dándose, como bien<br />

lo comentan López (2005), De Ketele (2004), Peña<br />

(2004) y Labaree (1997). Por ejemplo si queremos<br />

que haya una educación verdaderamente equitativa,<br />

ello implica aceptar ciertas desigualdades, que<br />

son necesarias para el logro de la primera. Es el caso<br />

del gasto por alumno, que no se hace en función<br />

al contexto y las necesidades locales y personales,<br />

sino simplemente de manera igualitaria. Lo que<br />

actualmente se genera y viene generando es una<br />

gran cantidad de inequidades, igualdades injustas.<br />

Se han venido centrando los esfuerzos en un tipo<br />

de equidad, es la equidad de acceso, mas no en la<br />

equidad de beneficios pedagógicos, en la equidad<br />

de producción y la más importante la equidad de<br />

los productos de la escuela, es decir, los resultados<br />

a largo plazo. Por lo que podemos decir que el Estado<br />

ha venido trabajando el derecho a la disponibilidad,<br />

pero en el papel se ha ofrecido el derecho<br />

a la permanencia, favoreciendo la adaptación del<br />

sistema a los diversos contextos culturales, mas<br />

no el derecho a la calidad, dado que no se ha dado<br />

obligación de aceptabilidad.<br />

3<br />

Se puede revisar el interesante análisis de Néstor López (2005). Equidad educativa y desigualdad social: desafíos a la educación en el nuevo<br />

escenario latinoamericano. Buenos Aires, Argentina: IPPE-UNESCO.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

113


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Pero a muchos gobiernos nos les conviene realizar<br />

reformar reales, por eso es aleccionador el comentario<br />

de Carnoy respecto a la “pantalla de cambio”<br />

de la descentralización como fenómeno bastante<br />

difundido en Latinoamérica y otros países.<br />

No es accidental que las reformas educativas en<br />

los veinte años pasados se hayan enfocado a la<br />

descentralización, la privatización, la reforma<br />

del plan de estudios, nuevas pedagogías y la<br />

participación de los padres. Éstas son reformas<br />

relativamente baratas, generan una gran energía<br />

y satisfacen las demandas políticas de que<br />

algo debe hacerse para mejorar la educación.<br />

Desde luego, lo único que ellos no hacen es<br />

mejorar el bienestar de los niños que necesitan<br />

mayor ayuda. No quiero decir que estas reformas<br />

son parte de una conspiración para evitar<br />

el verdadero cambio, pero a no ser que se ejerza<br />

presión política para hacer algunos cambios<br />

significativos, una mayor equidad educativa es<br />

posible, pero no de manera que cause mayor<br />

equidad económica y social (Carnoy, 2005).<br />

A lo que podríamos añadir que muchos gobiernos<br />

no invierten realmente porque existe un supuesto<br />

generalizado de que los cambios en educación no<br />

se llegarán a ver en una legislatura.<br />

Dado lo anterior podemos decir que el acceso a una<br />

educación de calidad deja de ser un asunto tecnoeconómico,<br />

como es la generación de la mano de<br />

obra calificada del mañana, para ser un asunto de<br />

derechos humanos. Es decir, no sólo interesa que<br />

todos los alumnos logren el máximo de sus capacidades<br />

y posibilidades por razones de tipo productivo<br />

sino, y ante todo, por razones de tipo ético y<br />

moral. Podemos decir que es un tipo de injusticia<br />

el no recibir una educación de calidad. Por lo que<br />

los esfuerzos de toda sociedad en ofrecer lo mejor<br />

a cada uno de sus ciudadanos es un acto de justicia<br />

y así mismo un acto de eficiencia económica.<br />

De allí la importancia del debate constante por repensar<br />

el sistema educativo, repensar la escuela y la<br />

profesión docente. Por lo que podemos decir que<br />

es de suma importancia la discusión sobre la posibilidad<br />

o viabilidad de una reforma a gran escala.<br />

El regreso de las reformas a<br />

gran escala<br />

La presión por la reforma ha aumentado, pero aún<br />

no en la realidad<br />

M. Fullan<br />

¿Cuándo hablamos de una reforma a gran escala?<br />

Fullan, en un artículo titulado “El regreso de las<br />

reformas a gran escala” (2000), sustenta la diversidad<br />

de tipos y que establecer un criterio uniforme<br />

es complicado, pero que podemos hablar de una<br />

reforma a gran escala con una intervención que va<br />

dirigida a no menos de 50 colegios y más de 20.000<br />

alumnos, y puede bien ser ésta a nivel distrital, estatal<br />

o nacional.<br />

Antes de la segunda edición de Los nuevos significados<br />

del cambio educativo (2002), la propuesta de<br />

Fullan era avanzar a pesar del sistema. Después de<br />

tomar conciencia que una reforma a tres niveles<br />

(Barber y Fullan, 2005) resulta siendo mucho más<br />

efectiva para cambios duraderos, es que concluye<br />

que “la infraestructura global importa”.<br />

Además empieza a haber convicción creciente de<br />

que es posible el cambio a gran escala, con una<br />

estrategia adecuada que tome en cuenta todos los<br />

avances, experiencias y teoría generada de los estudios<br />

de eficacia y mejora escolar.<br />

Por lo que basados en la evidencia de reformas a<br />

gran escala con resultados exitosos y no sólo en<br />

un caso sino en dos países, realizadas con similares<br />

teorías de cambio, es que podemos llegar a decir<br />

que no se trata de suerte de coyuntura, sino que un<br />

conjunto de ideas para la acción adecuadas puede<br />

generar los efectos deseados a gran escala cerrando<br />

brechas no pequeñas. A continuación pasaremos a<br />

analizar dos casos en los que se subió la vara y se<br />

cerró la brecha de aprendizajes a nivel nacional: El<br />

114 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

caso de la reforma del Reino Unido y la reforma que<br />

se viene llevando a cabo en Ontario.<br />

National literacy and numeracy<br />

strategy (Reino Unido)<br />

Algo muy interesante ocurrió en el Reino Unido del<br />

año 1997 al 2000. Se pudo realizar una mejora drástica<br />

de los aprendizajes en un periodo corto después<br />

de cerca de 50 años de estancamiento en dichos<br />

logros (Barber, 1994) 4 . Por ello pasamos a analizar<br />

dicha experiencia y los elementos que estuvieron<br />

detrás.<br />

En 1995 triunfa en las elecciones el partido laborista<br />

liberado por Tony Blair. Él mismo en uno de<br />

sus discursos iniciales hace la promesa de mejorar<br />

la educación y de que sus tres prioridades serían<br />

educación, educación y educación, lanzando una<br />

avezada condición: si no existía una mejora en los<br />

próximos dos años pondría a disposición su cargo.<br />

La propuesta en sí no fue muy distinta a muchas<br />

promesas políticas que apuestan por la educación.<br />

El cambio se empezó a ver en los resultados académicos.<br />

En el año 1996 el 63% de los niños y niñas de<br />

sexto grado de primaria lograba un nivel satisfactorio<br />

de comprensión lectora y escritura 5 , cinco años<br />

después, en el 2002, el número de niños y niñas en<br />

el satisfactorio subió al 75%. Un logro sorprendente<br />

si recordamos que estamos hablando de un país<br />

con una población de 60 millones de habitantes.<br />

En matemáticas el incremento fue 62 a 71 puntos<br />

porcentuales, logro no menos sorprendente que el<br />

anterior.<br />

Michael Barber, profesor del Instituto de Educación<br />

de Londres, fue uno de los intelectuales y ejecutores<br />

de la reforma, ocupó el cargo de jefe del Consejo<br />

de Asesorías del Primer Ministro. Sus reflexiones y<br />

análisis de lo realizado se pueden revisar en Large-<br />

Scale Reform is possible (2000b) y en High expectations<br />

and standards for all (2000a). Tuvo a su cargo<br />

no sólo guiar la reforma en educación sino también<br />

en áreas clave como la salud, seguridad ciudadana<br />

y transportes, áreas prioritarias en el gobierno de<br />

Blair, con objetivos específicos de trabajo como se<br />

muestra en la tabla 1.<br />

Tabla 1. Áreas priorizadas en el primer<br />

gobierno de Blair<br />

Salud<br />

Educación<br />

Seguridad<br />

Transportes<br />

Mortalidad por ataque al corazón<br />

Listas de espera<br />

Tiempos de espera<br />

Accidentes y emergencias<br />

Estrategia en matemática y lenguaje<br />

en 11 años<br />

Matemática y lenguaje para 14 años<br />

Ausentismo escolar<br />

Finalización de 5 temas de avance<br />

Total de crímenes y otros delitos por<br />

tipología<br />

Probabilidad de ser víctima<br />

Ofensas a la justicia<br />

Congestión vehicular<br />

Puntualidad de los trenes<br />

En la figura 1 se ilustra el notable crecimiento durante<br />

los años 1997 al 2000, para después aparecer<br />

una meseta (plateau). Elevar cerca de 20 puntos<br />

porcentuales en un sistema educativo y sostener es<br />

bastante complicado, de allí la importancia de analizar<br />

la estrategia que se realizó para llegar a ésta.<br />

4<br />

Barber realiza un interesante análisis de los logros de aprendizaje en el Reino Unido en los últimos 50 años (Barber, 1994).<br />

5<br />

Respecto a por qué son la lectura y las matemáticas uno de los indicadores de éxito de un sistema educativo, es por la abundancia de estudios y<br />

trabajos que proponen que las habilidades lectoras y matemáticas son fundamentales para el despliegue y desarrollo de las personas en el siglo<br />

XXI, serán determinantes en el éxito o el fracaso de un sistema, junto con la tan necesaria alfabetización emocional. Se puede ver el interesante<br />

proyecto DESECO de la OCDE (Ryncheb y Salganik, 2002).<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

115


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Figura 1. Alumnos que logran el nivel IV o más<br />

Según Michael Barber se dio una coyuntura que<br />

favoreció una oportunidad de cambio. Elementos<br />

de la oportunidad fueron:<br />

• Una voluntad política sostenida efectiva<br />

• La aplicación del conocimiento existente<br />

sobre estrategias de mejoramiento<br />

• La capacidad de aprender y refinar constantemente<br />

Una voluntad política sostenida<br />

Los elementos de dicha intencionalidad política<br />

fueron:<br />

Prioridad<br />

Cuando asume el gobierno, Tony Blair fue explícito<br />

en su intención de priorizar el tema educativo en su<br />

gobierno. Llegó a decir “nuestras tres prioridades<br />

son: Educación, educación y educación”.<br />

La política y el gobierno de un país tienen muchas<br />

necesidades por lo que es muy complicado mantener<br />

un grupo de prioridades por mucho tiempo.<br />

Complicado, pero posible. Como se hizo en los años<br />

del primer gobierno de Blair.<br />

Fondos<br />

Inversión de cerca de 7 mil millones de dólares. Fondos<br />

focalizados en los temas que se han priorizado.<br />

Expectativas<br />

Existía una alta y sana expectativa sobre la posibilidad<br />

del cambio.<br />

Epistemología étnica<br />

El alineamiento del sistema como clave para el<br />

cambio del mismo, como está propuesto en la reforma<br />

a tres niveles (Barber y Fullan, 2005).<br />

La aplicación del conocimiento existente<br />

Se aprovecharon todos los aprendizajes de experiencias<br />

anteriores: Rendición de cuentas (accountability)<br />

por los resultados, altas expectativas, claridad<br />

de prioridades, sistemas efectivos de desarrollo<br />

profesional docente, metas específicas en el marco<br />

116 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

de una estrategia global. Todos estos elementos<br />

debidamente alineados.<br />

La capacidad de aprender y refinar constantemente.<br />

La capacidad de aprender rápidamente<br />

Los “sistemas pensantes” como se llaman hoy en<br />

día, deben poseer una característica peculiar y es<br />

la de aprender continuamente y cambiar según las<br />

necesidades.<br />

Algunas acciones concretas que resalta Fullan<br />

en los Nuevos significados del cambio educativo<br />

(2002):<br />

1. Se creó una oficina destinada para ello: La<br />

National Literacy Office en doce oficinas regionales.<br />

Lo mismo se hizo para matemáticas.<br />

2. Se establecieron 600 coordinadores de matemática<br />

y lectura en todos los niveles de las<br />

LEA (Local Education Autorithy 6 )<br />

3. Cada centro educativo tuvo una hora diaria<br />

más de matemáticas y comunicación de lunes<br />

a sábado.<br />

4. Se desarrollaron materiales curriculares de<br />

alta calidad.<br />

5. Recursos adicionales. La NLS recibió 60 millones<br />

de libras esterlinas en 1998 y 1999, y 67<br />

millones en el 2000.<br />

6. Se contrató a un evaluador externo para que<br />

evalúe el proyecto.<br />

7. Un sistema de intervención oportuna y recuperación<br />

para aquellos alumnos que se van<br />

quedando rezagados.<br />

8. Desarrollar un programa de desarrollo profesional<br />

diseñado con el objetivo de permitir<br />

que cada maestro de la escuela primaria pueda<br />

aprender, comprender y usar las prácticas<br />

que han sido probadas como las mejores en<br />

estas áreas del currículo.<br />

9. Diversificación del contenido obligatorio del<br />

currículo en los demás cursos.<br />

10. Una reforma en el currículo de formación<br />

de los centros de formación docente para<br />

profesores de primaria, en el que los futuros<br />

profesores estén preparados para dictar una<br />

lección diaria de matemáticas y otra de comunicación.<br />

11. Implementación de las clases de refuerzo<br />

fuera del horario normal, para trabajar en las<br />

tardes, fines de semana y durante las vacaciones<br />

con todos aquellos niños que necesiten<br />

ayuda adicional.<br />

Una acción que es necesario subrayar es la generación<br />

de un fondo de 40 millones de euros para<br />

la compra de renuncias de directores. Al ser el liderazgo<br />

clave en la reforma, se necesitaban personas<br />

idóneas para su implementación y no había tiempo<br />

para esperar su retiro o un cambio de actitud.<br />

En un posterior análisis de Fullan, parte del éxito de<br />

la propuesta fue el trabajo que se hizo en pro de<br />

la rendición de cuentas y los incentivos, sin embargo,<br />

faltó reforzar el aspecto del desarrollo de una<br />

capacidad de construir o de generación de comunidades<br />

de aprendizaje, para hacer más sostenible<br />

la reforma.<br />

En esa línea dicho autor en el año 2002 planteaba<br />

que la reforma ideal estaría basada en tres elementos<br />

importantes: la rendición de cuentas (Accountability),<br />

un sistema adecuado de incentivos, y la generación<br />

de comunidades de aprendizaje. En esa misma<br />

línea, el autor propone que una reforma de impacto<br />

debiera priorizar en la rendición de cuentas los primeros<br />

dos años, y después pasar al fortalecimiento<br />

y el desarrollo de Comunidades Profesionales de<br />

Aprendizaje (Proffesional Learning Communities). En<br />

la figura 2 se muestran dichos elementos.<br />

6<br />

Las LEA son las unidades de administración educativa local más cercanas a la escuela.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

117


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Figura 2. Elementos de una reforma (Fullan, 2002)<br />

En el 2008 Fullan afina el tema de la rendición de<br />

cuentas, ofreciendo las siguientes recomendaciones<br />

acerca de lo que debió hacerse:<br />

1. Los rankings en Inglaterra fueron una mala<br />

idea, se debió trabajar:<br />

o Ayudando a las escuelas a compararse<br />

ellas mismas consigo mismas;<br />

o A compararse con similares, “apples with<br />

apples”,<br />

o Y ayudar a la escuela a examinarse en función<br />

de estándares externos.<br />

2. Consensuar metas con los distritos.<br />

3. Estar centrados en la capacidad de construir,<br />

ayudando a los distritos a identificar lo que<br />

hacían bien o mal.<br />

Sería interesante poder mostrar toda la documentación<br />

sobre trabajo sistémico y sistemático que<br />

se realizó, la alineación en todos los niveles, desde<br />

los niveles más altos, de manera “que presidentes,<br />

primeros ministros, gobernadores, premieres y sus<br />

equipos necesitan establecer una coalición de líderes,<br />

los que están constantemente construyendo<br />

una capacidad del sistema en función de la mejora<br />

de resultados” (Barber y Fullanm, 2005), hasta la escuela<br />

y el aula.<br />

El Plateau<br />

De los aprendizajes de experiencia británica nos<br />

queda una duda: ¿por qué si fue tan exitosa la<br />

propuesta desde el año 2001 se generó un estancamiento<br />

en los logros hasta el 2006? Lo que se llama<br />

meseta o plateau. En una comunicación personal<br />

con Fullan y Barber, ambos coinciden en que el problema<br />

fue que no se mantuvo el foco centrado en<br />

los aprendizajes por más años. Es decir, se creyó que<br />

ya se habían alcanzados logros aceptables y que el<br />

sistema iba a seguir avanzando solo, por lo que se<br />

podía trabajar otras áreas importantes. Como veremos<br />

en el caso de Ontario, en el segundo período<br />

electoral de MacGuinty se continuó la focalización<br />

en aprendizajes. Por eso podemos decir que para<br />

el éxito sostenible es importante no ceder ante<br />

distractores y urgencias, sino mantener el foco en<br />

aprendizajes por más tiempo del que se cree.<br />

Dado lo anterior, podemos decir que las reformas<br />

de impacto en un período electoral son posibles, y<br />

que es posible actuar en el día a día pensando en el<br />

largo plazo. A continuación la experiencia en la que<br />

Michael Fullan directamente fue el guía y acompañante<br />

de la reforma.<br />

118 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

La estrategia de Ontario<br />

Otro caso interesante de éxito de una reforma<br />

vertical y horizontal es lo que se ha llamado “La Estrategia<br />

de Ontario”, en Canadá. En ella se dio y se<br />

viene dando una sinergia de esfuerzos Top-down y<br />

Bottom-up. Ontario es una provincia 7 en la que se ha<br />

implementado lo que muchos soñamos algún día<br />

realizar en nuestros países: unidad de propósito,<br />

acuerdo entre todos los entes de poder y la sociedad,<br />

alineación, metas claras, apoyo y sostén continuo,<br />

asignación de los recursos necesarios, etc.<br />

Como se puede ver en la figura 3, que muestra los<br />

avances en lectura, las mejoras fueron sorprendentes<br />

y continúan al presente.<br />

Descripción de Ontario<br />

Ontario tiene cerca de 2 millones de niños en escuelas<br />

públicas y 12,7 millones de habitantes. Tiene cerca<br />

de 5.000 escuelas y una extensión de 400.000 millas<br />

cuadradas. Con una población docente de 120.000,<br />

de los cuales casi todos están sindicalizados.<br />

Ontario posee una autonomía casi total respecto de<br />

las otras provincias. La legislación es prácticamente<br />

absoluta. Es gobernada por un premier que tiene<br />

las potestades de un presidente de la república.<br />

El actual premier es Dalton McGuinty, que ha sido<br />

reelegido para el periodo 2008-2011. McGuinty invitó<br />

a Michael Fullan años antes de las elecciones<br />

del 2003 a acompañarlo en el diseño e implementación<br />

de la reforma en educación. Fullan es desde<br />

el 2003 el asesor del Premier en temas educativos.<br />

Un dato interesante es que por primera vez se le<br />

invita a Michael Fullan a dirigir y acompañar una<br />

reforma en su propia tierra, después de que por décadas,<br />

países enteros y Estados de todo el mundo<br />

han inspirado sus reformas en las ideas de Michael<br />

Fullan.<br />

Figura 3. Número de alumnos en nivel suficiente en lectura en el nivel 4 o superior<br />

7<br />

La provincia en Canadá es el equivalente a los estados federados de Estados Unidos, y a las regiones o departamentos en algunos países con un<br />

alto grado de autonomía.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

119


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Los principios base<br />

Una convicción que está detrás de los últimos trabajos<br />

de Fullan es que en toda reforma es necesario<br />

tener claro qué es lo esencial, cuáles son los principios<br />

sobre los que se construyen todos los demás.<br />

Son los principios base o fontales.<br />

En el ámbito de las habilidades, dichos principios<br />

son importantes, al punto de que si no se ha logrado<br />

un dominio básico en los mismos hasta los<br />

11 años, ello condiciona seriamente aprendizajes<br />

posteriores.<br />

Los principios fontales serían tres (Fullan, 2005):<br />

1. Una alfabetización en comunicación y matemáticas<br />

8 .<br />

2. Dicha alfabetización se puede lograr coordinando<br />

con las otras materias.<br />

3. Una alfabetización emocional. Así como es<br />

importante “alfabetizar” o introducir a los<br />

niños y niñas en el mundo de lo letrado y<br />

el mundo de los números, es importante<br />

también alfabetizar las emociones, esto es,<br />

enseñar a categorizar lo que uno siente y<br />

lo que sienten las otras personas. Enseñar<br />

la empatía 9 . Son interesantes las iniciativas<br />

que se vienen desarrollando en Canadá en<br />

ese sentido (Gallese, 2003; Gordon, 2001,<br />

2002).<br />

Componentes<br />

En función de esos principios fundantes fue que se<br />

desarrolló una estrategia de trabajo que tuvo como<br />

ejes los siguientes componentes: la generación de<br />

un periodo de paz y estabilidad, la reducción del<br />

tamaño de clase, la creación de la Secretaría de<br />

Comunicación y Matemática, metas negociadas,<br />

capacidad de construir, recurso para la mejora y<br />

el apoyo, presión positiva, y reforma a tres niveles:<br />

escuela, distrito y comunidad.<br />

Paz y estabilidad<br />

El asunto del sindicato fue el primer tema a tratar.<br />

La anterior legislatura se había caracterizado por<br />

luchas y enfrentamientos entre los directores con<br />

el sindicato y los profesores. Una de las acciones de<br />

Dalton McGuinty previas al inicio de su legislatura<br />

fue sentarse a dialogar con el sindicato de docentes,<br />

y después de meses de negociación se consiguió<br />

firmar, en junio del 2004, un documento con<br />

122 acuerdos con el sindicato en los 72 distritos,<br />

que garantizara paz y estabilidad para la reforma.<br />

Otro tema crucial, que se constituía en distractor de<br />

la labor tanto para el docente como para el director,<br />

era el tema de la burocracia existente, no se trataba<br />

de desaparecerla sino de disminuirla, de manera<br />

que el director o docente pudiera concentrar sus<br />

energías hacia actividades de mejoramiento de la<br />

enseñanza.<br />

Secretaría de Comunicación y Matemática 10<br />

Para poder alinear y enfocar energías es recomendable<br />

que los tomadores de decisiones sean parte<br />

de un mismo equipo de trabajo de mejora de<br />

aprendizajes. Por lo que en noviembre del 2004 se<br />

creó dentro del Ministerio de Educación de Ontario<br />

una Secretaría de aprendizajes, como un nuevo<br />

órgano interior. Este órgano contaba con cerca de<br />

8<br />

Reconocidas también por uno de los más importantes estudios sobre competencias del Futuro. Rychen, D.S. y Salganik, L. (2002). Definition<br />

and Selection of Competencies (DeSeCo): Theoretical and Conceptual Foundations. Strategy Paper: an Overarching Frame of Reference for a<br />

Coherent Assessment and Research Program on Key Competencies. www.deseco.admin.ch.<br />

9<br />

Fullan analiza y comenta el exitoso caso de Mary Gordon, creadora del programa The Roots of Empathy en Canadá, que inició con unas pocas<br />

escuelas y que ahora trabaja con cerca de 800 de todo Toronto. El programa consiste en tener sesiones con los bebés y padres para un entrenamiento<br />

para el desarrollo de inteligencia emocional. El programa ha pasado por varias evaluaciones externas evidenciando resultados como<br />

la reducción del acoso escolar y la violencia, así como una mejora del rendimiento académico.<br />

10<br />

Cfr. http://www.edu.gov.on.ca/eng/literacynumeracy/moreinfo.html<br />

120 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

50 personas trabajando en él 11 , y tenía la función<br />

de hacer avanzar los otros 5 componentes: metas<br />

negociadas, capacidad de construir, recurso para<br />

la mejora y el apoyo, presión positiva, y reforma a<br />

tres niveles: escuela, distrito y comunidad. Muchos<br />

de los miembros fueron reclutados de los diversos<br />

distritos, por su liderazgo educativo.<br />

A la cabeza de la misma estaba Avis Glaze (Chief<br />

Student Achievement Officer), una renombrada docente<br />

con mucha experiencia en el sector y sobre<br />

todo respetada por el gremio y los docentes.<br />

La Secretaría ha buscado ser un nexo entre el<br />

gobierno y las escuelas, así como espacio de alineación<br />

de esfuerzos de todos los tomadores de<br />

decisión. Evita ser un ente rector desconectado de<br />

lo que sucede en las escuelas, y se caracteriza por<br />

ser vertical y horizontal al mismo tiempo, estando<br />

siempre en contacto con los docentes y la más alta<br />

jerarquía.<br />

Las funciones de la Secretaría fueron:<br />

• Negociar las metas anuales en alfabetización<br />

y matemática por distrito.<br />

• Proveer consejo y apoyo en la implementación<br />

distrital y escolar de los planes y<br />

estrategias.<br />

• Sostener con recursos, financiamiento y<br />

otras acciones que lleven a facilitar o fomentar<br />

la capacidad de aprender unos de<br />

otros entre escuelas y distritos…<br />

• Indagar continuamente y recolectar evidencias<br />

para mejorar la propia acción.<br />

• Difundir y compartir la investigación sobre<br />

enseñanza eficaz.<br />

• Construir un trabajo en conjunto con los directores<br />

de los consejos, los profesores, las<br />

federaciones, las facultades de educación y<br />

otras organizaciones.<br />

Entre las diversas actividades que la Secretaría realizó<br />

y viene realizando están:<br />

1. Desarrollo profesional docente<br />

Se ha venido ofreciendo una amplia cantidad<br />

de recursos y apoyo técnico a los docentes.<br />

Desde cursos de capacitación intensivos en<br />

épocas de verano, foros regionales de enseñanza<br />

de las matemáticas, y manuales de ayuda<br />

para profesores nuevos, mentores y directores.<br />

Se lanzó un programa de formación con nuevas<br />

propuestas para la acción directa que ha llegado<br />

a 1.300 directores.<br />

En 2006 se lanzó el programa School on Move 12 ,<br />

basado en la propuesta de Fullan de Lateral<br />

Capacity building, o Capacidad de construir lateral<br />

(Earl y Lee, 2000; Floden, Goertz y O´Day,<br />

1995). El programa consiste en elegir unas 23<br />

escuelas de las más exitosas, con base en algunos<br />

criterios, como los más altos rendimientos<br />

en las evaluaciones provinciales, los docentes<br />

han formado comunidades de aprendizaje. En<br />

el documento se ofrece el perfil de la escuela<br />

y sus logros, para que en el caso de que una<br />

escuela esté interesada en aprender de ella coordine<br />

con la directora para un encuentro.<br />

2. Una webcast 13<br />

La generación de una webcast, que busca ser<br />

un espacio de interconexión y aprendizaje entre<br />

docentes de toda la provincia de Ontario<br />

centrado en el debate sobre cómo lograr altos<br />

estándares en los estudiantes. Se invita mensualmente<br />

a expertos de todo el mundo para<br />

que den una conferencia sobre un tema de lectura-escritura,<br />

matemática o equidad, que está<br />

disponible en cualquier momento vía internet.<br />

11<br />

Actualmente cuenta con 80 personas.<br />

12<br />

Ver http://www.edu.gov.on.ca/eng/literacynumeracy/schoolMove.html<br />

13<br />

Ubicado en el sitio http://www.curriculum.org/secretariat/literacy_en.shtml<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

121


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

3. La revista Inspire<br />

La Secretaría también edita la revista Inspire 14 ,<br />

el Journal of Literacy and Numeracy for Ontario,<br />

una revista que está centrada en difundir las<br />

últimas investigaciones respecto a la mejora de<br />

la lectoescritura y la matemática.<br />

4. La Ontario Focused Intervention Parthership<br />

(OFIP)<br />

En la primera parte se discutió el tema de la<br />

equidad, en ese sentido la OFIP 15 representa<br />

una muestra de una educación equitativa: dar<br />

más a quienes más lo necesitan. La OFIP consiste<br />

en fondos destinados para escuelas divididas<br />

según sus necesidades. En el año 2006, el<br />

gobierno invirtió 16 millones de dólares para<br />

apoyar a 1.100 escuelas que tienen problemas<br />

en alcanzar altos estándares. Es decir, se les da<br />

más a quienes necesitaban más. En mi opinión,<br />

la OFIP da cumplimiento a la recomendación<br />

que Carnoy (2005) nos hacía unas líneas más<br />

arriba.<br />

En los estudios de eficacia escolar se muestra<br />

cómo el criterio socioeconómico es casi determinante<br />

del éxito académico; en este caso se<br />

trató, con éxito ciertamente, de revertir esta<br />

relación.<br />

Algunas estrategias de mejoramiento que financió<br />

y financia OFIP son:<br />

1. Bloques horarios sin interrupciones para<br />

matemática y lectura.<br />

2. Un equipo de mejoramiento escolar que se<br />

reunía regularmente para revisar información<br />

de la escuela y planificar los próximos<br />

pasos.<br />

3. Un mecanismo de monitoreo regular para<br />

el desarrollo y los avances de estudiantes<br />

específicos.<br />

4. Una estrategia para generar capacidad de<br />

construir para el staff de la escuela, a fin de<br />

mejorar la efectividad de la enseñanza.<br />

5. Una herramienta común de evaluación<br />

para grados de primaria y secundaria, que<br />

se usó en todas las escuelas OFIP.<br />

6. Recursos adecuados para asegurar un<br />

completo programa de lectura.<br />

7. Reorganización de los horarios de la escuela<br />

y del aula.<br />

8. Una cultura escolar que haga que el mejoramiento<br />

escolar sea una prioridad de toda<br />

la escuela.<br />

9. Capacitación docente y capacidad de construir<br />

para profesores y directores alineados<br />

con el School Effectiveness Framework y el<br />

plan de mejoramiento, que fortalecen las<br />

prácticas de enseñanzas.<br />

10. Involucramiento de padres y compromiso<br />

de la comunidad.<br />

5. Tutores y acompañamiento<br />

Acompañamiento para los estudiantes en dificultad.<br />

Se contrataron 1.775 tutores para los 54<br />

consejos escolares en el 2004.<br />

Posteriormente se han invertido más de 3 millones<br />

de dólares para apoyar los consejos escolares<br />

de 2005-2006 y 20<strong>07</strong>-2008, para formar y<br />

contratar a más de 3.500 estudiantes egresados<br />

de la secundaria como tutores para estudiantes<br />

de la escuela primaria.<br />

La Secretaría, en el período 20<strong>07</strong>-2008, ha ofrecido<br />

también 3 millones de dólares más para<br />

OFIP.<br />

6. El desarrollo del carácter<br />

Es una iniciativa que busca el desarrollo de<br />

ambientes escolares en los que todas las perso-<br />

14<br />

Ver www.inspirelearning.ca<br />

15<br />

Ver http://www.edu.gov.on.ca/eng/literacynumeracy/ofip.html<br />

122 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

nas —estudiantes, maestros, administradores y<br />

personal de apoyo— se traten unos a otros con<br />

atención y respeto.<br />

7. El School Effectiveness Framework<br />

Es un marco de indicadores de calidad educativa.<br />

Una especie de acreditación, con la diferencia<br />

que el evaluador del distrito escolar que<br />

visita la escuela lo que hace es ayudar y ofrecer<br />

todo su apoyo a mejorar los planes de mejora<br />

más que ser un juzgado para el mismo.<br />

8. Ontario Statistical Neighbours (OSN)<br />

La Secretaría busca con esta oficina generar<br />

una nueva y atractiva herramienta de investigación,<br />

que ayude a los comités y las escuelas<br />

a utilizar los datos para mejorar el rendimiento<br />

de los estudiantes.<br />

Además se ha creado un muy interesante espacio llamado<br />

What Works? (¿Qué es lo que funciona?), donde<br />

se analizan casos exitosos de mejora escolar 16 .<br />

Tamaño de la clase<br />

Respecto al tamaño de clase, se tenían cerca de<br />

30 alumnos o más en los salones, se propuso que<br />

se redujera a 20. Meta no lograda aún el el 20<strong>07</strong> y<br />

replanteada en el 2008 17 . La premisa subyacente es<br />

que con un menor número de alumnos el profesor<br />

podría responder de manera más efectiva.<br />

La combinación de presión y soporte<br />

Se utilizó un sistema de evaluación de bajas consecuencias,<br />

es decir, el resultado de las evaluaciones<br />

tenía un fin informativo, como se ha dicho. No se<br />

hacían rankings, sino que se ofrecían propuestas<br />

de comparación entre escuelas similares —Fullan<br />

lo llama compara “manzanas con manzanas”—,<br />

pero estas evaluaciones permiten conocer cuáles<br />

son las escuelas necesitadas de un mayor apoyo y<br />

sostenimiento. Se realizó un análisis de las causas<br />

de la situación de dichas escuelas y se ofreció todo<br />

el apoyo necesario.<br />

Lo que Hargreaves llama generación de una presión<br />

positiva para las escuelas, y en otro momento<br />

dice la importancia de generar un Data informed,<br />

más que un Data driven, es decir, tomar con seriedad<br />

las evaluaciones, pero darles su lugar, que más<br />

que dirigir la toma de decisiones y aprendizajes<br />

sean vistas como un elemento informativo.<br />

Los resultados han sido el incremento de 3 puntos<br />

porcentuales en el 2004 y de 5 en el 2005; este es el<br />

más alto incremento desde que la EQAO fue creada<br />

en 1997.<br />

La EQAO, o Educational Quality and Accountability<br />

Office 18 , es el ente encargado de la evaluación, el<br />

logro en aprendizajes se había estancado por cuatro<br />

años en un 57% (del año 1998 al 2003), cuando<br />

asumió Dalton MacGuinty explicitó la meta del 75%<br />

de logro. El trabajo se hizo con un número de 4.000<br />

escuelas básicas en los 72 distritos de Ontario.<br />

No sólo se han dado cambios en la mejora de aprendizajes<br />

sino en otros ámbitos como el bienestar docente.<br />

La moral docente mejoró considerablemente,<br />

y una muestra de ello ha sido la disminución de<br />

la deserción docente. En los noventa era de cerca<br />

de 30%, después de cuatro años de la intervención<br />

de la Estrategia de Ontario se ha reducido al 10%<br />

(Ontario Ministry of Education, 2008).<br />

16<br />

No tiene relación con What Works Clearinghouse de la Secretaría de educación americana, que analiza casos exitosos de eficacia docente,<br />

siguiendo preferencialmente diseños experimentales. Ver http://www.whatworks.ed.gov/<br />

17<br />

Respecto al tamaño de clase existe una abundante discusión acerca del mismo. Pero la pregunta previa a reducir el número de alumnos en las<br />

aulas es si existe el número de profesores de calidad para las nuevas aulas. Al parecer en Ontario sí tienen dichos docentes. Es ilustrativo del caso<br />

contrario en California hace unos años, donde se buscó reducir a 15 el número de alumnos por aula, y al no tener suficientes profesores se dejó<br />

entrar a docentes no calificados, hecho que generó una desastrosa disminución de logro en los resultados de las evaluaciones estatales.<br />

18<br />

Ver http://www.eqao.com/<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

123


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Ontario 20<strong>07</strong>-2011 y ¿2015?<br />

Si bien el futuro tiene siempre un alto grado de<br />

incertidumbre, es aleccionador para todos aquellos<br />

Estados que creen en la estrategia de continuidad<br />

de esta mejora, probada del 2003 al 20<strong>07</strong> en Ontario,<br />

revisando el documento elaborado por Michael<br />

Fullan, y que ha sido editado a nombre del Ministerio<br />

de Educación, Energizing Ontario Education (Ontario<br />

Ministry of Education, 2008). Por ese motivo<br />

me parece importante analizar dicho documento.<br />

Además existen ciertos esfuerzos y condiciones<br />

para poder continuar en el gobierno hasta el 2015,<br />

puesto que como dice Fullan en una comunicación<br />

personal, la clave está en continuar centrados en<br />

los objetivos propuestos en por lo menos 12 años<br />

más. Lo que es positivo para la consecución de<br />

este objetivo es que McGuinty tiene asegurada la<br />

reelección hasta el 2015.<br />

Después del éxito rotundo obtenido en materia de<br />

aprendizajes, deserción estudiantil y motivación<br />

docente, algo muy importante: se ha legitimado<br />

la política educativa, es decir la confianza y la<br />

credibilidad en las reformas educativas. Había dos<br />

posibles caminos por recorrer: por un lado, seguir<br />

profundizando y consolidando el éxito anterior y,<br />

por otro, empezar a priorizar otras áreas importantes.<br />

Después del análisis y el aprendizaje de la experiencia<br />

inglesa se ha optado por continuar otros<br />

cuatro años consolidando las prioridades antedichas.<br />

Como se ha analizado antes, la experiencia<br />

británica muestra que cuando en el 2001, después<br />

del éxito en lectura y matemática, se inició a enfocar<br />

otras áreas, uno de los resultados se evidencia<br />

en el estancamiento del rendimiento nacional del<br />

2001 al 2006 (véase la figura 1).<br />

Las metas 2011 son tres, en consonancia con las<br />

anteriores:<br />

1. Logro estudiantil: elevarlo al 75% en sexto<br />

grado en matemáticas y lectura, en el 2004-<br />

2005 se llegó al 63%.<br />

2. Reducción de la brecha entre estudiantes.<br />

3. Aumentar la confianza pública en la educación<br />

estatal.<br />

Ahora sólo queda esperar y observar el avance de<br />

esta gran y drástica reforma que ya tiene hoy en día<br />

5 años de iniciada. Es un signo de que la equidad es<br />

posible, si se toman en cuenta una serie de elementos<br />

de acción, una teoría de la acción.<br />

¿Qué es lo que estuvo detrás de estas reformas?<br />

Toda acción tiene una idea o conjunto de ideas<br />

detrás de ella que dan sentido a la realidad. ¿Qué<br />

conjuntos de ideas han estado detrás de la reforma<br />

de Blair del 1997 al 2001 y en la reforma de Ontario?<br />

Es lo que se pasará a analizar en la siguiente parte.<br />

Una teoría de la acción para la mejora<br />

del sistema<br />

Los dos casos anteriores son una muestra de que<br />

las reformas a gran escala hoy en día son posibles.<br />

Hemos aprendido mucho del cambio y cómo hacerlo.<br />

Algo que es clave es poseer y afinar continuamente<br />

una adecuada teoría de la acción para el<br />

cambio del sistema. Y eso es un signo de esperanza,<br />

saber cómo hacer el cambio, y de manera sostenible<br />

es una riqueza para todos. Para Fullan, para ser<br />

propiamente una teoría de la acción, una teoría<br />

para cambiar el sistema debe cumplir tres criterios:<br />

en primer lugar, debe tener un criterio de sistema,<br />

es decir, debe ser aplicable a todo un sistema y no<br />

sólo a una escuela; en segundo lugar, debe llevar a<br />

resultados positivos, una efectiva mejora, y por último<br />

debe ser capaz de mover a todas las personas, es<br />

decir, motivar realmente (Fullan, 2008). Nuestro conocimiento<br />

sobre el cambio siempre es antecedido<br />

por la experiencia. Nadie puede ser un buen innovador<br />

si no ha tenido experiencia. El recorrido para<br />

llegar a ese conocimiento del cambio es ilustrado<br />

por Duggan (Fullan, 2008) de la siguiente forma:<br />

primero observamos en los laboratorios de otros<br />

aplicadores, el segundo paso es analizar la propia<br />

124 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

experiencia, y el tercer paso es la razón-acción, comprensión,<br />

razón.<br />

Es así que con sus más de 40 años analizando, aplicando<br />

y acompañando reformas educativas, pero<br />

sobre todo después de las últimas reformas exitosas<br />

que ha acompañado, como las del Reino Unido,<br />

Ontario y Victoria al Sur de Australia, es que Fullan,<br />

con mayor seguridad, ha dado a la luz su Theory of<br />

Action for System Change (Fullan, 2008) o Teoría de<br />

la Acción para un cambio del Sistema, explicitando<br />

que no es ninguna receta, sino elementos para la<br />

actuación en el cambio del sistema que deben ser<br />

tomados en cuenta y re-evaluados continuamente.<br />

La TASC está basada en seis componente: Compromiso<br />

y dirección del sector, Capacidad de construir<br />

centrada en los resultados, Liderazgo e infraestructura<br />

de apoyo, Gestionar los distractores, Indagación<br />

y evaluación continuas, y una Comunicación<br />

en dos sentidos (como se muestra en la figura 4).<br />

Compromiso y dirección del gobierno<br />

Es fundamental tener el compromiso del gobierno<br />

para que pueda darse una reforma a tres niveles.<br />

Como se constata en los ejemplos anteriores, el<br />

apoyo explícito y efectivo de Tony Blair fue al 100%<br />

con el apoyo de Barber, y la confianza y apoyo de<br />

Dalton McGuinty a Fullan como su asesor fue total.<br />

Este compromiso y dirección del gobierno se deben<br />

reflejar en cinco aspectos: una visión de conjunto<br />

inspiradora, una declaración pública de un<br />

pequeño número de objetivos, una coalición guía,<br />

inversión de recursos, y un sentido de flexibilidad y<br />

alianza con el campo.<br />

Figura 4. Componentes de una propuesta de cambio del sistema<br />

Figura 5. Elementos que debe tener una sólida dirección<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

125


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Con la primera, la propuesta de Fullan es que hace<br />

falta una idea o sueño unificante. Dicha visión debe<br />

tener una profunda carga moral, como es el hecho<br />

de cerrar inequidades del sistema. En la segunda<br />

recomendación, lo que se propone es la concretización<br />

de esa visión para los próximos 3 o 4 años<br />

a fin de poder encauzar energías. Se propone una<br />

coalición guía en el tercer punto, es decir, como<br />

en el caso de la Secretaría de Ontario o Inglaterra,<br />

un órgano unificante, que reúne a los 6 o 7 líderes<br />

clave que están al centro de la reforma, así como a<br />

otros líderes, en otros niveles del sistema.<br />

No se puede hablar de reforma real si es que no hay<br />

dinero, es decir, hace falta un aumento de recursos<br />

o reasignación de recursos, un “nuevo sistema de<br />

mejoramiento requiere inversión” (Fullan, 2008:<br />

100). Por último, es importante que los órganos<br />

directivos tengan oídos siempre abiertos al campo<br />

o a los docentes de a pie, junto con una mayor flexibilidad,<br />

“la idea será buena, si llega a convertirse en<br />

una idea de todos, y no sólo del gobierno” (Fullan,<br />

2008: 101).<br />

Capacidad de construir centrada en los resultados<br />

Para Fullan la capacidad de construir es el corazón<br />

de la TASC. La capacidad de construir es un concepto<br />

que ha ido tomando más fuerza en educación<br />

como elemento clave dentro del proceso de<br />

cambio educativo (Copland, 2003; Eade, 1997; Earl<br />

y Lee, 2000; Floden et al., 1995; Fullan, 2002; Fullan<br />

et al., 2006; Harris y Lambert, 2003; Hill, Crévola,<br />

Tucker, e Incorporated Association of Registered<br />

Teachers of Victoria, 2003; Hopkins y Jackson, 2003;<br />

King y Newman, 2001). La capacidad de construir<br />

es aplicable a cualquier tipo de organización.<br />

Como dice Newman, “cada escuela contiene una<br />

mezcla única de muchas competencias y actitudes<br />

de profesores y estudiantes y una única configuración<br />

de condiciones sociales, culturales y políticas,<br />

las cuales influencian en cómo los profesores<br />

interactúan con sus estudiantes” (Newmann, King<br />

y Youngs, 2000: 261), por lo que para generar resultados<br />

de todo un centro educativo y formar a los<br />

docentes se necesita tener en cuenta ese contexto<br />

específico. Más adelante dice Newmann que “la<br />

competencia individual del docente es la base de la<br />

mejora de la práctica en clase, pero para mejorar el<br />

logro de los estudiantes en una escuela de un año<br />

académico a otro, los profesores deben de ejercer<br />

sus conocimientos, habilidades, y disposiciones individuales<br />

de una manera integrada para el avance<br />

del trabajo colectivo de la escuela bajo una serie<br />

de condiciones únicas” (Newman, King y Youngs,<br />

2000: 261), es decir sólo si toda la escuela enfoca<br />

sus energías podrá lograr los resultados esperados.<br />

A continuación presento tres definiciones de lo que<br />

es capacidad de construir:<br />

El Capacidad de construir es el poder colectivo<br />

de todo el staff para mejorar los logros de todos<br />

los estudiantes de la escuela. (Newman, King y<br />

Youngs, 2000: 261)<br />

Son el conjunto de “estrategias y acciones que<br />

movilizan capacidad definida como: Nuevos conocimientos,<br />

habilidades y competencias, Recursos<br />

adicionales (tiempo, ideas, dinero, expertos),<br />

Nueva motivación de parte de todos para poner<br />

sus esfuerzos en los resultados” (Fullan, 2008: 102).<br />

Capacidad de construir involucra el uso de estrategias<br />

que incrementan la eficacia colectiva de todos<br />

los niveles del sistema para desarrollar y movilizar<br />

conocimiento, recursos y motivación, todo lo que<br />

se necesita para subir la vara y cerrar la brecha del<br />

aprendizaje de los estudiantes de todo el sistema<br />

(Fullan et al., 2006: 110).<br />

En esencia es el poder de todo el staff de conseguir<br />

logro de todos los estudiantes, fruto de una renovación<br />

continua basada en nuevos conocimientos,<br />

habilidades y motivaciones.<br />

En la figura 6 se sintetizan los elementos que son<br />

parte de una capacidad de construir (Fullan, 2008).<br />

126 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Figura 6. Elementos para una capacidad de construir centrada en resultados<br />

Liderazgo e infraestructura de apoyo<br />

“El profesor importa, la escuela importa, el distrito<br />

importa”, es decir, es necesario generar liderazgo a<br />

todo nivel. La reforma a tres niveles o Tri-level development<br />

(Barber y Fullan, 2005) busca generar “sistemas<br />

pensantes de acción” en lo que todos están<br />

alineados. Por lo que un Estado tiene que buscar<br />

responder a la pregunta “¿Qué tiene que pasar en<br />

el gobierno, distrito y escuelas/comunidad para<br />

generar un compromiso en profundidad con el<br />

cambio requerido?”. Donde un elemento clave es el<br />

liderazgo, hay que fortalecer y fomentar el liderazgo<br />

a todo nivel.<br />

Así mismo es importante ofrecer el soporte y la<br />

infraestructural necesarios. Las escuelas necesitan,<br />

como vimos en los casos expuestos, nuevos espacios<br />

y sostén en temas específicos, que van desde<br />

tutores para niños con casos de dificultad hasta<br />

motivación y dirección por parte de los directores.<br />

Pero ¿qué liderazgo es el que se necesita? Unas<br />

nuevas formas de liderazgo y al mismo tiempo<br />

conocidas, “necesitamos líderes que puedan estar<br />

atentos a los detalles y mirar el todo al mismo tiempo”<br />

(Fullan, 2008: 106), personas que puedan mirar<br />

lo específico, pero que al mismo tiempo se puedan<br />

subir a la montaña para ver el escenario y trazar la<br />

ruta. Necesitamos programas formales e informales<br />

de desarrollo de liderazgo para todos los líderes.<br />

En la figura 7 se sintetiza lo que se necesita (Fullan,<br />

2008).<br />

Figura 7. Elementos para el desarrollo del liderazgo<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

127


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Otros elementos importantes<br />

Otros elementos importantes de esta teoría de la<br />

acción son:<br />

1. Saber gestionar los distractores: la mayoría de<br />

gobiernos, frente a la titánica tarea a la que se<br />

enfrentan, se enfrentan cotidianamente a la<br />

tentación de sucumbir al “síndrome de bombero”,<br />

esto es, que si bien tienen ciertos objetivos<br />

de trabajo para su legislatura, en el cambio los<br />

pierden de vista cayendo en apagar continuamente<br />

incendios o centrarse en lo que vende<br />

más en el momento. La recomendación del autor<br />

es reconocer que su presencia es inevitable,<br />

pero que debe haber un esfuerzo por no perder<br />

de vista el norte y un esfuerzo sostenido por<br />

minimizarlos, mediante la negociación previa y<br />

durante el gobierno.<br />

2. Al tener claro que no existen recetas de acción,<br />

cada gobierno debe construir su propia<br />

teoría de la acción para cambiar el sistema. En<br />

ese sentido, es muy importante la evaluación<br />

continua de la propia teoría en la realidad para<br />

tomar decisiones acertadas de mejora o cambio<br />

de elementos de la acción. Se recomienda<br />

preguntarse siempre: “¿Estamos implementando<br />

la estrategia efectivamente? ¿Está funcionando?<br />

¿Hay algunas sorpresas? ¿Qué estamos<br />

aprendiendo?”.<br />

3. Gran parte del éxito de las reformas analizadas<br />

en el presente documento y de otras, es la convicción<br />

de que la clave del éxito de la reforma<br />

pasa por cumplir tres recomendaciones: “comunicación,<br />

comunicación, comunicación” (Barber<br />

y Fullan, 2005), es decir, hay que comunicar lo<br />

que se está haciendo y los objetivos más de las<br />

veces que uno crea necesario.<br />

4. Apostar por tu gente. Lo que Fullan ha sintetizado<br />

en la frase “Ama a tus empleados más que<br />

a tus clientes”. El trato a los docentes, el acompañamiento<br />

a los mismos, y el cuidado en su<br />

selección e incorporación son fundamentales.<br />

5. Y un elemento que es para la sostenibilidad de<br />

los procesos de mejora es la generación de Sistemas<br />

de aprendizaje. Es importante generar<br />

organizar, escuelas, distritos, estados que pueden<br />

seguir aprendiendo, lo cual es muy complicado.<br />

Pocas lo hacen, y las pocas que lo hace n<br />

no es por mucho tiempo. La solución propuesta<br />

está en dejar de lado la pretensión de creer en<br />

los líderes salvadores para pasar a un liderazgo<br />

grupal a todo nivel, desde los niveles más altos<br />

hasta los más sencillos.<br />

Conclusión<br />

Es posible crear un mundo mejor para vivir, es<br />

posible dar un giro revolucionario a los aprendizajes<br />

y a la posibilidad del éxito para el 90% de los<br />

estudiantes. Éxito en todo sentido, desde lo personal<br />

hasta las habilidades concretas, siempre en el<br />

marco del respeto a la libertad humana. Todo esto<br />

será posible en primer lugar si todos nos unimos<br />

en torno a un sueño común (propósito moral),<br />

que al hacerse de todos garantiza su realización,<br />

y en segundo lugar una sólida y dinámica teoría<br />

de la acción que permita generar sistemas de<br />

aprendizaje que garanticen sostenibilidad a las<br />

propuestas más allá de los cambios de gobierno.<br />

Muchos gobiernos actúan, muchas veces sin conciencia<br />

de la teoría de la acción que inspira sus<br />

decisiones (Argyris, 1991), sin dejar espacio para<br />

evaluar y mejorarla. Dicha inconsciencia hace que<br />

uno prefiera la planificación estratégica antes que<br />

una teoría de la acción que ilumine las acciones<br />

de cada día, una teoría de la acción para cambiar<br />

el sistema que aprenda continuamente de sí y de<br />

otras experiencias, es aliciente seguro para un<br />

cambio drástico de un sistema educativo.<br />

Por lo que podemos decir que es mejor una teoría<br />

de la acción renovada cada día a una planificación<br />

estratégica detallada. El mensaje de la teoría de la<br />

acción para el cambio del sistema a los tomadores<br />

de decisiones y políticos, nos muestra que es po-<br />

128 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

sible realizar cambios significativos en un periodo<br />

gubernamental de 3 a 4 años, pero para eso necesitan,<br />

en primer lugar, conocer y comprender teoría<br />

del cambio educativo, en segundo lugar, centrarse<br />

en los logros (como matemática y lenguaje), enfocarse<br />

e invertir en la capacidad de construir para<br />

líderes y profesores, y usar la información como<br />

estrategia para la mejora junto con las recomendaciones<br />

dadas anteriormente.<br />

Quisiera concluir ente análisis invitando a cada uno<br />

a lanzarse con entusiasmo a la hermosa tarea de<br />

hacer de la educación pública un espacio más digno,<br />

más humano, que esté a la altura del valor de<br />

cada estudiante que ingresa a ella con esperanzas<br />

y sueños, dolores y alegrías, desafíos y miedos, para<br />

ofrecer en ella respuestas, apoyo y todo lo necesario<br />

para que aquellos niños y niñas, muchachos y<br />

muchachas puedan ver respondidas sus inquietudes<br />

y satisfechas sus necesidades, desde las más<br />

profundas hasta las más pragmáticas. De nosotros<br />

depende un nuevo futuro, una nueva escuela que<br />

dé a luz una nueva sociedad.<br />

Referencias bibliográficas<br />

Argyris, C. (1991). Teaching Smart People How to<br />

Learn. Harvard Business Review, pp. 99-109.<br />

Assembly, U.N.G, y Nations, U (1948) Universal Declaration<br />

of Human Rights: United Nations Association<br />

of Australia.<br />

Barber, M. (1994). Power and Control in Education<br />

1944-2004. British Journal of Educational Studies, 42<br />

(4), pp. 348-362.<br />

Barber, M. (2000a). High expectations and standards<br />

for all, no matter what: The leadership challenge for<br />

a world-class education service (Electronic Version).<br />

National College for School leadership. Disponible<br />

en: www.ncsl.org.uk/mediastore/image2/kpoolevidence-barber.pdf<br />

Barber, M. (2000b). Large-Scale Reform is Possible.<br />

Education Week, 20 (11).<br />

Barber, M. y Fullan, M. (2005). Tri-Level Development.<br />

Education Week, 24 (25), pp. 32-35.<br />

Bourdieu, P. y Passeron, J. C. (1998). La reproducción.<br />

Elementos para una teoría del sistema de enseñanza.<br />

3ª. Edición. México: Editorial Laiza S.A.<br />

Carnoy, M. (2005). La búsqueda de la igualdad a través<br />

de las políticas educativas: alcances y límites. <strong>Revista</strong><br />

Electrónica Iberoamericana sobre calidad, eficacia<br />

y cambio en educación, 3 (2).<br />

Coleman, J. S. (1966). Equality of Educational Opportunity.<br />

New York: Arno Press.<br />

Copland, M. A. (2003). Leadership of Inquiry: Building<br />

and Sustaining Capacity for School Improvement.<br />

Educational Evaluation and Analysis, 25 (4), pp.<br />

375-395<br />

Darling-Hommond, L. (2001). El derecho de aprender.<br />

Crear buenas escuelas para todos. Barcelona: Ariel<br />

De Ketele, J.M. (2004). El fundamento de las políticas<br />

educativas: una educación de calidad para todos. En:<br />

Políticas Educativas y Equidad, Reflexiones del Seminario<br />

Internacional. Santiago de chile: Fundación Ford,<br />

UNICEF; UNESCO y Universidad Alberto Hurtado.<br />

Eade, D. (1997). Capacity-Building: An Approach to<br />

People-centred Development. Oxford: Oxfam.<br />

Earl, L. y Lee, L. (2000). Learning for a Change: School<br />

Improvement as Capacity Building. Improving Schools,<br />

3 (1), p. 30.<br />

Floden, R. E., Goertz, M. E y O´Day, J. (1995). Capacity<br />

Building in Systemic Reform. PHI DELTA KAPPAN,<br />

77 (1).<br />

Fullan, M. (2000). The Return of Large-Scale Reform.<br />

Journal of Educational Change, 1 (1), p. 24.<br />

FULLAN, M. (2002). Los nuevos significados del cambio<br />

en la educación. Barcelona: Octaedro.<br />

Fullan, M. (2002). The Role of Leadership in the<br />

Promotion of knowledge Management in Schools.<br />

Teachers and Teaching, 8 (3/4), pp. 409-419.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

129


La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />

Fullan, M. (2005). Achieving Large Scale Reform. Paper<br />

presented at the Annual Lecture in Honour of R.W.B.<br />

Jackson.<br />

Fullan, M. (2008). Have theory, will travel: A theory<br />

of action for system change. En: Change Wars. En<br />

edición.<br />

Fullan, M., Hill, P. y Crévola, C. (2006). Breakthrough.<br />

California: Corwin Press.<br />

Gallese, V. (2003). The Roots of Empathy: The Shared<br />

Manifold Hypothesis and the Neural Basis of Intersubjectivity.<br />

Psychopathology, 36 (4), pp. 171-180.<br />

Gordon, M. (2001). Roots of Empathy. Canadian Children,<br />

26 (2), pp. 4-7.<br />

Gordon, M. (2002). Roots of Empathy: Responsive<br />

parenting, caring societies. Presented at the 1296th<br />

Meeting of the Keio Medical Society in Tokyo.<br />

Harris, A. y Lambert, L. (2003). Building Leadership<br />

Capacity for School Improvement. Open University<br />

Press.<br />

Hill, P. W., Crévola, C. A. M., Trucker, M. S., e Incorporated<br />

Association of Registered Teachers of Victoria.<br />

(2003). Building high capacity, aligned education<br />

systems. Jolimont, Vic: Incorporated Association of<br />

Registered Teachers of Victoria.<br />

Hopkins, D. y Jackson, D. (2003). Building Capacity<br />

for Leading and Learning. Effective Leadership for<br />

School Improvement, pp. 84-105<br />

King, M. B y Newman, F. M. (2001). Building school<br />

capacity through profesional development: Conceptual<br />

and empirical considerations. International Journal<br />

of Educational Management, 15 (2), pp. 86-94.<br />

Labaree, D. F. (1997). Public goods, private goods:<br />

The American struggle over educational goals. American<br />

Educational Reseach Journal, 34 (1), pp. 39-81.<br />

López, N. (2005). Equidad educativa y desigualdad social:<br />

desafíos a la educación en el nuevo escenario latinoamericano.<br />

Buenos Aires, Argentina: IPPE-UNESCO.<br />

LLECE (2008). Segundo Estudio Regional Comparativo y<br />

Explicativo, SERCE. Santiago de Chile: UNESCO.<br />

Newman, F. M., King, M. B y Youngs, P. (2000). Professional<br />

Development that Addresses School Capacity:<br />

Lessons from Urban Elementary Schools [Electronic<br />

Version]. American Journal of Education, 108 pp. 259-<br />

299, from http:/www.jstor.org/stable/1085442.<br />

Ontario Ministry of Education. (2008). Energizing<br />

Ontario´s education: Reaching every student. Toronto:<br />

OME.<br />

ONU (2006). The Millennium Development Goals Report<br />

2006. New York: United Nations.<br />

Peña, C. (2004). Igualdad educativa y sociedad democrática.<br />

En: Políticas Educativas y Equidad. Reflexiones<br />

del Seminario Internacional. Santiago de Chile: Fundación<br />

Ford, UNICEF, UNESCO y Universidad Alberto<br />

Hurtado.<br />

Rychen, D. S y Salganik, L. (2002). Definition and Selection<br />

of Competencies (DeSeCo): Theoretical and<br />

Conceptual Foundations. Strategy Paper: An Overarching<br />

Frame of Reference for a Coherent Assessment and<br />

Research Program on key Competencies. Disponible en:<br />

www.deseco.admin.ch.<br />

Tomasevsky, K. (2003). Education Denied: Costs and<br />

Remedies. London: Zed Books.<br />

130 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Comentario al artículo “El papel<br />

de la investigación pedagógica:<br />

propuesta y pensamientos”, de José<br />

Carlos Libâneo, edición <strong>Revista</strong> N.° 6<br />

En el texto del profesor José Carlos Libâneo se convoca<br />

a seguir trabajando con enfoque latinoamericano<br />

los temas de la educación. Percibimos que<br />

un pensamiento como el expresado por el profesor<br />

Libâneo, desde su condición de brasilero, pretende<br />

aportar a una interrelación americana de comunidad<br />

académica que, respetando las especificidades<br />

de las culturas y configuraciones de nacionalidad,<br />

se dé a la tarea de construir un escenario de integración<br />

continental, en el cual se piensen los temas<br />

de significación para el desarrollo de nuestros<br />

pueblos, en particular desde la educación, factor<br />

de primer orden para la identificación de rutas de<br />

elevación del espíritu humano y de la vida, en territorios<br />

que están llamados —vocacionados— a<br />

convertirse en patria grande, en parte gracias al<br />

aporte de procesos de humanización significativos,<br />

como los que puede brindar un adecuado sistema<br />

educativo.<br />

El profesor Libâneo nos presenta en este artículo un<br />

planteamiento a propósito de la necesidad actual<br />

de atender desde la educación a la pregunta ¿qué<br />

es la pedagogía?, como paso previo a la aproximación<br />

al tema de la investigación pedagógica. Hay<br />

que destacar en la primera parte de la formulación<br />

de su reflexión, la configuración de la pedagogía<br />

como saber con estatuto epistemológico propio,<br />

a partir de la pregunta: ¿qué es lo nuclear a lo pedagógico?<br />

En su respuesta resalta que este saber<br />

posee un encargo de primerísimo nivel, cual es el<br />

de aportar al mejoramiento de las prácticas educativas.<br />

Esta afirmación es recogida en el texto para<br />

señalar que la pedagogía se ha distraído en otros<br />

quehaceres, razón por la cual, antes que hablar<br />

de la investigación pedagógica, nos corresponde<br />

retomar la reflexión a propósito de ¿qué es lo que<br />

le compete a la pedagogía? En la respuesta que<br />

se elabore, hay que buscar evitar reduccionismos,<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

133


Comentario al artículo “El papel de la investigación pedagógica: propuesta y pensamientos” de José Carlos Libâneo<br />

atender adecuadamente las prácticas educativas<br />

pertinentes a nuestros contextos, identificar proyectos<br />

de sentido educativo coherentes con las<br />

situaciones vívidas por nuestros pobladores territoriales,<br />

y vincular la pedagogía a la ética, como<br />

una manera de cumplir responsablemente con su<br />

encargo formativo y de capacitación.<br />

La lectura del texto propuesto por nuestro invitado<br />

a las Jornadas de Investigación Educativa, de la<br />

Facultad de Educación de la Universidad Católica<br />

de Oriente, pone al orden del día los escenarios de<br />

reconstrucción de lo pedagógico, desde la certeza<br />

que acompaña a directivos, docentes y estudiantes<br />

de la Universidad, a propósito de la validez que<br />

posee en estos tiempos de revisión de paradigmas,<br />

la puesta en escena del debate académico de los<br />

elementos que se invita a tomar en consideración,<br />

a fin de identificar un perfil académico y propositivo<br />

hacia las prácticas educativas que estamos<br />

convocados a generar, por las urgentes demandas<br />

de nuestra historia nacional y continental, y que<br />

se condensan en la tarea de contribuir a superar<br />

los “Cien años de soledad” en que estamos, por<br />

la ausencia de un adecuado referente educativo,<br />

ofertado desde una pedagogía investigativamente<br />

construida, entre otras razones.<br />

John Jairo Serna Sánchez<br />

134 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Crítica literaria del poema<br />

“Mi destino americano”<br />

Por Roberto González*<br />

Hoy, y con mucho gusto, hoy me quiero tomar la<br />

palabra luego de leer este magistral y potente<br />

trabajo tan abarrotado de calidad global de Carlos<br />

Otero.<br />

Un “americanismo” reflejado en los aullidos de Violeta<br />

Parra cantados por Mercedes Sosa, sólo puede<br />

encontrar eco en un poema tan emblemático como<br />

éste.<br />

Otero se pasea confiado por los corrillos de artecolor<br />

y no es para menos, se ha ganado este derecho<br />

a sacar voz y puño por el continente americano<br />

cuando sentencia magistralmente: “...y un espíritu<br />

fecundo para amar el suelo americano...”<br />

Otero se nos presenta en este poema no como un<br />

“sabelotodo” dueño de las verdades del cosmos<br />

ni del nuevo orden mundial, se nos apersona<br />

como un hijo de la tierra que anhela encontrar<br />

los porqué de este despelote existencial y caos<br />

en el que ya no vivimos sino “sobre-vivimos”, al<br />

señalar en su poema que “… mis ojos buscan los<br />

significados arcanos de los misterios más serios y<br />

profundos…”<br />

Rindo tributo sincero a quien se adueña del alma<br />

americana para expresarnos esta bella página con<br />

eco en los Andes así como en la nevada...<br />

* Nacido en Costa Rica, periodista y escritor perteneciente al Grupo Robgons, S.A.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

135


Aprendiendo<br />

Qué bueno educar sobre lo que sienta<br />

de forma viva el corazón.<br />

Que aprendamos más allá de la dulce imprenta<br />

para usarlo en la vida con convicción.<br />

Los libros son fieles a una conciencia,<br />

dentro conservan toda una generación;<br />

necesitamos pensar a ultranza sobre su sapiencia<br />

y darle calidad a nuestra educación.<br />

Qué será de la Patria y todas sus gentes<br />

si sólo reciben información,<br />

cientos de fechas, glorias y muertes:<br />

pedazos de ideas sin relación.<br />

¿Qué esperaremos de esta suerte<br />

si queremos que crezca nuestra Nación?<br />

Carlos Guillermo Otero Pérez*<br />

* Empleado de la Universidad Católica de Oriente y estudiante de 10º semestre de ingeniería de sistemas de la Universidad Católica de Oriente.<br />

E-mail: cootero@uco.edu.co<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

137


Criterios guía para<br />

los escritores<br />

La <strong>Revista</strong> “<strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas” es una publicación de la Facultad de Educación de la Universidad<br />

Católica de Oriente que tiene como propósito la generación y divulgación de conversaciones con educadores<br />

y entre educadores, investigaciones pedagógicas educativas y la producción intelectual tanto de la comunidad<br />

académica interna como de colaboraciones externas, locales, nacionales e internacionales.<br />

Toda colaboración para la <strong>Revista</strong> puede ser escrita en español, inglés o portugués, y si se publica lo será en el<br />

idioma en el que fue enviada.<br />

No se aceptan colaboraciones ya publicadas o que se encuentren en proceso de publicación en otra revista.<br />

Los juicios emitidos por los autores de las colaboraciones son de su entera responsabilidad y, por tanto, no<br />

comprometen ni a la Universidad, ni a la Facultad, ni al Comité Editorial.<br />

El Comité Editorial se reserva el derecho de someter a revisión los artículos, recomendar los cambios que<br />

considere pertinentes o devolver aquellos que no reúnan las condiciones exigidas.<br />

Las colaboraciones deben transcribirse en Word y enviarse en un disquete acompañado de tres copias impresas<br />

en papel tamaño carta y a doble espacio a la Coordinación de la <strong>Revista</strong>.<br />

Todo artículo debe contener las siguientes partes: título y subtítulo si lo requiere; un resumen de contenido, tanto<br />

en español como en inglés o portugués, con una extensión no mayor de diez líneas cada uno. Se debe agregar<br />

el nombre completo del autor con su dirección electrónica, afiliación institucional, una síntesis de su hoja de vida<br />

donde se destaquen su preparación académica y experiencia profesional.<br />

El trabajo debe tener introducción, desarrollo, conclusiones, referencias bibliográficas y las palabras clave<br />

que mejor representen el contenido. En el caso de informes de investigación se debe respetar la estructura:<br />

introducción, método (sujetos, diseños, procedimientos), resultados y conclusiones.<br />

Tablas. Las leyendas de las tablas se deben transcribir en una página separada, asignando en la misma página<br />

el título completo y el número de la tabla y citando su número en el lugar apropiado del texto. Las tablas deben<br />

colocarse después de las referencias; no deben incluirse dentro del texto del artículo.<br />

Ilustraciones y fotografías. Los dibujos deben hacerse en tinta china o en impresora de computadora de alta<br />

calidad, con líneas y letras de suficiente tamaño, de manera que permanezcan legibles cuando se reduzcan para<br />

la publicación. Las fotografías deben ser en blanco y negro, de acabado brillante y de excelente calidad. No se<br />

aceptan figuras de tamaño mayor a 215 x 280 mm.<br />

La lista de referencias debe hacerse en orden alfabético, con base en el primer apellido del primer autor y<br />

siguiendo como pauta los siguientes ejemplos ilustrativos:<br />

• Artículo en una revista<br />

Arango, A., G. Ospina, B. Gómez y L. Londoño, 2001. El genoma humano y sus implicaciones éticas y morales.<br />

Hum Genet. 81: 105-142.<br />

Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />

139


• Capítulo en un volumen editado<br />

López, C. y S. Ramírez, 1999. Fitoparásitos más frecuentes en los cultivos de flores en el oriente<br />

antioqueño. En: Restrepo, L. y M. Zapata, eds. El control biológico en la lucha contra los parásitos<br />

de plantas ornamentales. Cali, Norma, pp 45-67.<br />

• Citación del libro<br />

Botero, D., 2000. Fundamentos de Parasitología animal. Omega, Méjico.<br />

Los nombres de las revistas se abrevian siguiendo las pautas de la “International List of Periodical Tittle Word<br />

Abbreviations” y se escriben en itálica o se subrayan para indicar itálica.<br />

Cuando se citen las referencias en el texto, se usarán las pautas ilustradas con los siguientes ejemplos:<br />

“Castro (1984)”, si el nombre del autor es parte de la oración, y “(Castro 1984)”, si no lo es.<br />

“(Jones, 1982, 1984)”, para dos artículos de un autor citados a la misma vez.<br />

“(Jones, 1984a, 1984b)”, para dos artículos de un mismo autor en el mismo año.<br />

Si hay dos o más publicaciones de autores diferentes en el mismo año, estas deberán citarse en orden alfabético, y<br />

en orden cronológico cuando se trata de dos o más publicaciones de autores diferentes en años distintos.<br />

Si una publicación tiene tres o más autores, deberá indicarse solamente el nombre del primer autor, seguido por et<br />

al (Castro et al., 1984).<br />

Citación de prensa: Apellidos del autor (nombre, año, título del artículo (entrecomillado), nombre del periódico (cursiva),<br />

ciudad de publicación, páginas (p. o pp.)<br />

Recursos electrónicos: Burka, L.P. (1993). A hipertext history of multi-user dimensions. MUD history http/www.<br />

utopia.com/(2 aug.1996).<br />

140 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas


Cartas al editor<br />

En está sección, el Comité Editorial de la <strong>Revista</strong> publicará los mensajes enviados;<br />

las sugerencias y posiciones críticas sobre los diferentes artículos; éstas son muy<br />

importantes para fortalecer los diferentes planteamientos académicos de los<br />

autores.<br />

Escríbanos a la dirección:<br />

e-mail: pedagogicas@uco.edu.co<br />

Sector 3 Carrera 46 Nº 40B-50, Rionegro Antioquia, Universidad Católica de<br />

Oriente, Facultad de Educación, <strong>Revista</strong> “<strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas”<br />

www.uco.edu.co/pedagogicas


EDITORIAL<br />

• ¿Calidad de la educación o educación para la<br />

calidad?<br />

CONVERSACIONES PEDAGÓGICAS<br />

• Conversatorio<br />

Calidad de la educación, entre la normatividad, el<br />

contexto y la pedagogía<br />

Guillermo León Gómez Zuluaga<br />

Geovanny Orozco Arbeláez<br />

Javier Humberto Arroyave Espinal<br />

DESDE LAS FACULTADES<br />

• La calidad no es el problema de la educación<br />

Rodrigo Jaramillo Roldán<br />

• Los mapas mentales como estrategia para<br />

potenciar el aprendizaje significativo<br />

Mario Zuluaga Tobón<br />

• La interculturalidad: una posibilidad para la<br />

cultura de los derechos humanos<br />

Jhon Jairo Serna Sánchez<br />

DESDE LA INVESTIGACIÓN<br />

• Training students in L2 reading skills produces better<br />

L1 understanding in written texts<br />

Juan Carlos González Sánchez<br />

DESDE LAS NORMALES<br />

• Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo.<br />

Viviendo en el reto del cambio<br />

Gildardo Castaño Duque<br />

DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS<br />

• Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer<br />

filosofía y didáctica de la filosofía<br />

Marta Cecilia Castaño Sánchez<br />

DESDE LA RED<br />

• La reforma esperada: una educación para todos y<br />

cada uno de ellos<br />

Roberto Barrientos Mollo<br />

NOS ESCRIBEN<br />

• Comentario Artículo José Carlos Libaneo-Edición<br />

<strong>Revista</strong> No. 6<br />

• Comentario Poesía de Carlos Otero-Edición <strong>Revista</strong><br />

No. 6

Hooray! Your file is uploaded and ready to be published.

Saved successfully!

Ooh no, something went wrong!