Revista Conversaciones Pedagógicas 07 - UCO
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Universidad Católica de Oriente Facultad de Educación No. 7 Julio de 2009 ISSN 1909-3322
UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE<br />
FACULTAD DE EDUCACIÓN
CARÁTULA:<br />
ILUSTRACIONES:<br />
Argiro Quinchía Ortiz, egresado de la Facultad de Educación<br />
arqo1974@gmail.com<br />
Estas son algunas cualidades de la calidad educativa, puestas sobre<br />
un puente que significa la posibilidad, el camino, y un recorrido ya<br />
hecho y que falta por hacer, pues la calidad es un proceso permanente;<br />
no tiene fin. Sobre el puente, personajes que representan a todos y<br />
todas los implicados en el cuento de la calidad, los incluidos. Estos<br />
personajes van haciendo un recorrido, y pasarán por el arco del<br />
triunfo de Constantino en busca del ideal, el gran ideal de la calidad<br />
educativa. Este gran puente, es decir, el camino, está soportado por<br />
hombres y mujeres que son la columna vertebral de todo esto.<br />
Fotografías suministradas por Argiro Quinchía Ortiz<br />
E-mail: arqo1974@gmail.com
UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE - FACULTAD DE EDUCACIÓN • N.° 7 • 2009<br />
Órgano de divulgación y generador de conversaciones con y entre educadores e investigadores,<br />
y de la producción intelectual educativa y pedagógica<br />
CANCILLER<br />
Monseñor Ricardo Tobón Restrepo<br />
RECTOR<br />
Monseñor Iván Cadavid Ospina<br />
DECANO FACULTAD DE EDUCACIÓN<br />
Guillermo León Gómez Zuluaga<br />
COORDINACIÓN GENERAL<br />
Sara Nieto López<br />
Carmen Tulia Cano Álvarez<br />
Agustín García Monsalve<br />
COMITÉ EDITORIAL<br />
Pbro. Luis Argemiro García Monsalve<br />
Queipo Timaná Velásquez<br />
Jhon Jairo Serna Sánchez<br />
Elkin Alonso Ríos Osorio<br />
Juan Mauricio Arias Giraldo<br />
COMITÉ CIENTÍFICO<br />
Mario Sequeda Osorio<br />
Javier Ignacio Molina Palacio<br />
Pbro. Sergio Augusto Botero Duque<br />
Pbro. Raúl Ramírez Valencia<br />
Pedro Elías Rentería Rodríguez<br />
Guillermo Gómez Zuluaga<br />
Aleida Salazar Garzón<br />
Gilberto Zuluaga Zuluaga<br />
Lillyam Bustamante de Zuluaga<br />
Gloria Luz Toro Ángel<br />
TRADUCCIONES AL INGLÉS<br />
Albeiro Monsalve Marín<br />
CORRECTOR DE ESTILO<br />
Juan Carlos Márquez Valderrama
REVISTA SEMESTRAL<br />
ISSN: 1909-3322<br />
Edita: Facultad de Educación de la Universidad Católica de Oriente<br />
Apartado Aéreo 008 Rionegro-Antioquia<br />
www.uco.edu.co/pedagogicas. E-mail: pedagogicas@uco.edu.co<br />
CANJE<br />
Biblioteca Universidad Católica de Oriente<br />
E-mail: biblioteca@uco.edu.co<br />
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN<br />
Divegraficas Ltda.<br />
PBX: 511 76 16<br />
El contenido de los artículos es<br />
responsabilidad exclusiva de los autores
Contenido<br />
EDITORIAL<br />
• ¿Calidad de la educación o educación para la calidad? 7<br />
CONVERSACIONES PEDAGÓGICAS<br />
• Conversatorio<br />
Calidad de la educación, entre la normatividad, el<br />
contexto y la pedagogía 13<br />
Guillermo León Gómez Zuluaga<br />
Geovanny Orozco Arbeláez<br />
Javier Humberto Arroyave Espinal<br />
DESDE LAS FACULTADES<br />
• La calidad no es el problema de la educación 37<br />
Rodrigo Jaramillo Roldán<br />
• Los mapas mentales como estrategia para potenciar el<br />
aprendizaje significativo 47<br />
Mario Zuluaga Tobón<br />
• La interculturalidad: una posibilidad para la cultura<br />
de los derechos humanos 61<br />
Jhon Jairo Serna Sánchez<br />
DESDE LA INVESTIGACIÓN<br />
• Training students in L2 reading skills produces better L1<br />
understanding in written texts 75<br />
Juan Carlos González Sánchez
Contenido<br />
DESDE LAS NORMALES<br />
• Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo.<br />
Viviendo en el reto del cambio 87<br />
Gildardo Castaño Duque<br />
DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS<br />
• Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía<br />
y didáctica de la filosofía 103<br />
Marta Cecilia Castaño Sánchez<br />
DESDE LA RED<br />
• La reforma esperada: una educación para<br />
todos y cada uno de ellos 111<br />
Roberto Barrientos Mollo<br />
NOS ESCRIBEN<br />
• Comentario Artículo José Carlos Libaneo-Edición <strong>Revista</strong> N.° 6 133<br />
• Comentario Poesía de Carlos Otero-Edición <strong>Revista</strong> N.° 6 135<br />
6 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Editorial<br />
¿Calidad de la educacion o educacion<br />
para la calidad?<br />
El reconocimiento de la calidad, decía José Joaquín Brunner, es similar al<br />
reconocimiento de la belleza. No podemos definir fácilmente lo que es bello,<br />
pero podemos reconocerlo allí donde está.<br />
En el contexto de una sociedad globalizada y en constante movimiento e inundada por las acreditaciones,<br />
aparece el término calidad como la solución de todos los males. Y en esta sociedad, el lenguaje educativo<br />
no está a salvo de las terminologías, acuñadas más por el discurso político, por los gobernantes y el sector<br />
empresarial, por el contrario, suele ser presa de las mismas. Por eso, no se tiene ninguna dificultad en trasladar<br />
a la esfera educativa nociones de la economía sin previa adaptación y contextualización, pudiendo<br />
derivar, como es el caso de la “calidad”, en la mercantilización de la educación, puesta en manos de intereses<br />
económicos muy alejados de la realidad de un sistema educativo público. En esta edición se pretende<br />
poner sobre la mesa la discusión de si lo que se desea es la calidad de la educación o una educación para<br />
la calidad. Buscar, en fin, los intereses que se esconden tras la tan utilizada “calidad”, que no es algo que se<br />
acabe de descubrir, sino que es inherente a toda actividad educadora.<br />
Como se sugería al inicio, el término calidad ha ganado un espacio en todos los sectores de la sociedad, y<br />
ha sido utilizado a su vez para relacionarlo con cualquier sustantivo susceptible de llevar un adjetivo. Sin<br />
embargo, cabe preguntarnos si no será necesario, de acuerdo al ámbito en el que nos movamos, saber a<br />
qué nos referimos cuando hablamos de calidad. Por tanto, es menester contextualizarnos cuando hablamos<br />
de calidad en el ámbito educativo. Al indagar sobre el origen de la palabra calidad, vemos que procede<br />
del latín qualitas, que tiene la misma raíz de la palabra “cualidad” (qualitatis). Se puede apreciar, entonces,<br />
que son las cualidades las que llegan a determinar la calidad del sustantivo al que nos referimos.<br />
Si trasladamos el término calidad al ámbito educativo, podemos afirmar que el significado que se le asigne<br />
al término calidad de la educación vendrá dado por los diferentes conceptos que existan de educación y<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
7
Editorial<br />
del contexto del que parta cada cual a la hora de<br />
interpretarla. Igualmente, si hablamos de “calidad<br />
de la educación” hemos de pensar también cuál es<br />
el tipo de sociedad que deseamos y que queremos<br />
legar a nuestras generaciones.<br />
Una “educación para la calidad”, en cambio, tiene<br />
como fin último la calidad vista desde fuera de la<br />
educación y al servicio de los valores económicos<br />
y empresariales, y está contrapuesta a una educación<br />
de calidad. El término “educación de calidad”<br />
ha sido más una reflexión misma de la educación,<br />
entendiendo que la educación ha de llevar implícita<br />
la calidad para que sea educación. Recordemos<br />
que educar es acercarle el mundo a otra persona,<br />
y que en dicho acercamiento suceden una serie de<br />
variables fundamentales como conocimiento, cultura,<br />
contextualización, pedagogía, didáctica… Es<br />
decir, que una educación de calidad lleva implícita<br />
la relación entre enseñanza, aprendizaje y apropiación<br />
crítica.<br />
No podríamos dejar a un lado nuestra perspectiva<br />
de una educación cristiana de calidad 1 . Además de<br />
los elementos que hemos ofrecido, una educación<br />
cristiana de calidad es aquella en la que el desarrollo<br />
del pensamiento, la conciencia crítica, el ejercicio<br />
responsable de la libertad, el sentido de fraternidad,<br />
y el clamor de los pobres y excluidos penetran<br />
la mentalidad, las estructuras y el ambiente de una<br />
institución cristiana para que, desde esta perspectiva,<br />
cada uno de los miembros de la comunidad<br />
educativa construya el proyecto personal que ha<br />
de dar sentido a su vida y oriente su acción hacia<br />
la transformación de la sociedad, según los valores<br />
del Evangelio.<br />
De acuerdo a este postulado, se evidencia que la<br />
calidad es una exigencia inherente al propio proceso<br />
educativo. La educación, o es de calidad o no es<br />
educación. Igualmente, la calidad educativa afecta<br />
las relaciones interpersonales, propias de toda educación<br />
auténtica. En consecuencia, la calidad debe<br />
fundamentar las relaciones educador-educando,<br />
educador-educador, educando-educando, educador-familia<br />
y familia-educador.<br />
Desde nuestra visión cristiana, la calidad educativa<br />
debe hundir sus raíces en la educación familiar. De<br />
ahí que la educación impartida en los centros, para<br />
que sea de calidad, reclama que el clima educativo<br />
de la familia se fundamente en el amor, la aceptación,<br />
la estabilidad y la ejemplaridad de los padres.<br />
La educación cristiana, fiel al compromiso por<br />
la calidad, debe inspirarse en los principios del<br />
Evangelio. Son rasgos específicos de la educación<br />
cristiana de calidad, entre otros, la “hospitalidad”,<br />
como capacidad de acogida, sobre todo a los más<br />
pobres; la “contemplación”, como actitud mística<br />
ante la realidad; el “silencio”, como disposición de<br />
escucha y apertura a la “llamada”, y el “ágape”, como<br />
capacidad de amar y de servir a los demás.<br />
La educación cristiana de calidad apunta a la realización<br />
plena y equilibrada de la persona. Debe<br />
contemplar, pues, todas sus dimensiones, entre<br />
ellas la dimensión afectivo-sexual. En consecuencia,<br />
la calidad educativa cristiana exige educar esta<br />
dimensión en clave de “positividad” y en el marco<br />
de una visión integral de la persona. Si esta realidad<br />
profunda, presente y operante del educando no se<br />
tiene en cuenta, se corre el grave riesgo de falsear,<br />
empobrecer y, en la práctica, hacer irrealizable su<br />
educación integral.<br />
No será posible la verdadera calidad educativa si no<br />
se garantiza la presencia de la formación religiosa y<br />
moral del educando en la escuela. La educación integral<br />
se fundamenta sobre el concepto de “persona<br />
integral”, y éste incluye la dimensión trascendente.<br />
Las instituciones educativas cristianas proclaman<br />
1<br />
Para estos considerandos Cf. http://www.conferenciaepiscopal.es/actividades/2002/noviembre_18.htm<br />
8 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Editorial<br />
y propugnan tal derecho, que, por otra parte, es<br />
constitucional, frente a las voces que por razones<br />
ideológicas y partidistas pretenden anularlo.<br />
La educación cristiana de calidad está condicionada<br />
por la calidad humana, espiritual y profesional<br />
del profesorado. Urge, por tanto, que el educador<br />
cristiano descubra la vocación y la misión inherentes<br />
a su condición de bautizado, y afronte su tarea<br />
educadora como expresión del amor que debe al<br />
educando. Las exigencias que esta calidad educativa<br />
conlleva para el profesor cristiano son: una clara<br />
opción preferencial por los pobres, el estudio como<br />
una condición ineludible de su formación permanente,<br />
y el testimonio de su fe en la vida pública,<br />
especialmente en el ámbito de la escuela.<br />
Desde el punto de vista de la “calidad de la educación”,<br />
podemos entender la calidad no dirigida a<br />
conseguir productos rápidamente, sino más bien<br />
encaminada a unos buenos resultados. Por tanto, el<br />
hecho de optimizar la calidad de la educación debe<br />
conducirnos hacia la mejora de los programas que<br />
cada institución educativa genere, aplique y valore,<br />
para que dicha calidad de la enseñanza cobre vida<br />
y logre ser contextualizada y puesta en práctica, de<br />
tal forma que no sea víctima de las experiencias e<br />
ideas que se desarrollan en el mundo empresarial,<br />
es decir, que se adaptan sin ser contextualizadas.<br />
En última instancia, desde la forma en que se entienda<br />
la idea de calidad, se podrá vislumbrar una<br />
institución educativa cumplidora de su misión o no.<br />
Desde este punto de vista, la calidad no debe venir<br />
dada por un conjunto de variables que estén dispuestas<br />
de forma aislada o lineal. Al contrario, será<br />
dada por una red de interrelaciones entre factores<br />
que den origen a un sistema de funcionamiento<br />
escolar, que se enmarque en un contexto determinado<br />
y dé lugar a una formación humana, cristiana<br />
e integral.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
9
Maestro Forjador de Futuro<br />
<strong>Conversaciones</strong><br />
Pedagógicas<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
11
Conversatorio<br />
Calidad de la educación, entre la normatividad,<br />
el contexto y la pedagogía<br />
Los profesores Guillermo León Gómez Zuluaga*, Geovanny Orozco Arbeláez** y Javier Humberto<br />
Arroyave Espinal*** sostuvieron una interesante conversación sobre el tema “calidad de la educación”.<br />
La conversación se realizó el 19 de abril de 2009, en el marco de la preparación del séptimo<br />
número de la <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas<br />
*<br />
Magíster en educación, Decano de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Oriente. Correo-e: ggomez@uco.edu.co<br />
**<br />
Magíster en Ingeniería, Director Académico de la Universidad San Buenaventura. Correo-e: giovani.orozco@usbmed.edu.co<br />
***<br />
Magíster en Desarrollo Educativo y Social, Jefe de Núcleo. Correo-e: javierarroyave@hotmail.com<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
13
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
Guillermo León Gómez Zuluaga (GG): Muy buenos<br />
días para todos y para todas, un saludo muy<br />
especial a los dos compañeros que me acompañan<br />
en esta sala para iniciar la conversación propuesta<br />
para el día de hoy: “Calidad de la educación, entre<br />
la normatividad, el contexto y la pedagogía”. En<br />
este quinto conversatorio, la dinámica que vamos<br />
a tener es la misma que se ha empleado en los<br />
anteriores.<br />
Geovanny y Javier se acaban de conocer, ellos fueron<br />
invitados por separado, porque el conversatorio<br />
no tiene establecido un derrotero, lo que hacemos<br />
es aprovechar la formación y la experiencia de los<br />
dos conversadores para que, en torno al tema que<br />
nos hemos convocado, se desarrolle un diálogo<br />
abierto, un diálogo académico en el que todos nos<br />
podamos enterar de algunos conceptos y manejar<br />
algunas categorías que, en este caso, tienen que<br />
ver con la calidad de la educación.<br />
Vamos a desarrollar la idea principal. Este tema de<br />
la educación nunca antes había tenido tanta validación<br />
social, como factor de desarrollo. Hoy por hoy<br />
es indiscutible que la preocupación por la calidad<br />
de la educación va en consonancia con el afán de<br />
lograr un desarrollo más humano, más integral, más<br />
equitativo y más justo, entonces lo que queremos<br />
reflexionar aquí es esa perspectiva del desarrollo<br />
alrededor de la calidad de la educación.<br />
Bien sabemos que la calidad de la educación siempre<br />
será el resultado de la inteligencia, pero por ser<br />
un concepto polisémico, vamos a dejar que nuestros<br />
dos invitados en primera instancia nos ilustren,<br />
que conversen un poco en términos generales<br />
sobre el concepto “calidad de la educación”. Con él<br />
vamos a iniciar la conversación; el papel mío consistirá<br />
en moderar la conversación y tratar de ser<br />
como un árbitro entre las posiciones teóricas que<br />
se puedan presentar.<br />
Bienvenido Geovanny, bienvenido Javier, y tiene la<br />
palabra Geovanny.<br />
Geovanny Orozco Arbeláez (GO): Buenos días,<br />
y un saludo de agradecimiento igualmente a Guillermo<br />
y a través suyo a la Universidad Católica de<br />
Oriente por esta invitación. Mi satisfacción y alegría<br />
por ver este auditorio lleno, porque de pronto se<br />
genera angustia al ver en muchas ocasiones la indiferencia<br />
de quienes estamos metidos en este tema<br />
de la educación superior en Colombia, cuando se<br />
convoca a jóvenes a reuniones y lo normal es el ausentismo,<br />
por eso me alegra muchísimo ver este auditorio<br />
lleno, y ver obviamente tantas caras jóvenes<br />
y mentes ávidas de estos encuentros. Inicialmente,<br />
de acuerdo con lo que se ha señalado, y me parece<br />
muy interesante la metodología, lo decía Guillermo<br />
ahora, que con Javier nos acabamos de conocer, y<br />
lo único que tenemos establecido es que hay tres<br />
temas, y que el primer tema es el de la calidad. Empecemos<br />
conversando entonces acerca de qué es la<br />
calidad. Cuando Javier nos planteaba eso hace un<br />
momento, yo decía que ese era un tema complicado,<br />
porque como siempre suele suceder, y ustedes<br />
que saben más que yo de pedagogía y didáctica,<br />
parto de la base de que soy un pobre ingeniero con<br />
el cerebro cuadriculado, donde siempre habrá un<br />
plano cartesiano, y en eso somos absolutamente<br />
rígidos. ¿Qué es calidad? Es una pregunta que nos<br />
hacemos muchas veces en el Ministerio y en el Consejo<br />
Nacional de Acreditación.<br />
Entonces salen las definiciones cargadas de epistemología,<br />
las definiciones cargadas de filosofía, y las<br />
definiciones cargadas —muy interesante por cierto<br />
pero incomprensible—, acerca de qué es calidad.<br />
Y entonces partiendo de la base de la mente y el<br />
raciocinio de un ingeniero, decíamos la otra vez en<br />
la sala de ingeniería del Consejo Nacional de Acreditación:<br />
“Mire, el concepto de calidad es muy sencillo,<br />
sin ponerle muchas flores y sin ponerle mucho<br />
adorno, la calidad es el grado de cercanía que tengo<br />
frente a un estándar o frente a un deseable que se<br />
quiere establecer”. Por ejemplo: un televisor es de<br />
calidad cuando ese televisor se aproxima mucho a<br />
la imagen que yo quiero de ese televisor, cuando el<br />
sonido que me produce es un sonido que se aproxi-<br />
14 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
ma muchísimo a la calidad o al<br />
nivel de sonido que yo quiero, y la<br />
tecnología, la durabilidad, la posibilidad<br />
de conseguir repuestos, la<br />
facilidad para que me lo arreglen<br />
y la baja probabilidad de que se<br />
dañe están relacionadas con la<br />
calidad. Yo establezco un punto,<br />
y con base en ese punto comparo<br />
la pregunta, y el tema bonito frente<br />
a la calidad es: ¿dónde está el<br />
estándar? Cuando a uno le dicen<br />
que ese programa académico<br />
es de calidad es porque hablan<br />
de unos estándares, y ese programa se aproxima<br />
mucho a esos estándares, pero ¿quién definió el<br />
estándar? ¿Dónde está la línea que marca la calidad<br />
de la no calidad?<br />
La segunda reflexión que quiero dejar para que Javier<br />
y Guillermo nos ayuden con ella: ¿es la calidad<br />
un punto o es una línea estática o una línea que se<br />
mueve? En mi concepto es una línea que se mueve,<br />
y por eso nunca logramos la calidad, porque cuando<br />
ya la voy a lograr ella se ha desplazado un poco<br />
más hacia allá, y llegué muy cerca y ya se ha ido un<br />
poco más allá. El rector de la Universidad de San<br />
Buenaventura, el hermano fray Miguel Ángel Builes,<br />
hablaba hace poco de la utopía, él es experto<br />
en lingüística y en idiomas, y decía que la palabra<br />
utopía viene de una palabra grecolatina que es<br />
utopos, que significa ‘no lugar’, entonces la utopía<br />
es el no lugar, y la calidad es la gran utopía. Otro<br />
buen amigo mío, el profesor Juan Ceballos de la Bolivariana,<br />
dice ¿para qué sirve la utopía?, la utopía<br />
sirve para ponernos a caminar, porque cuando me<br />
aproximo al no lugar me doy cuenta de que hay que<br />
caminar más; entonces la calidad, antes que ser un<br />
concepto estático, antes que ser un concepto fijo,<br />
es un concepto absolutamente dinámico que nos<br />
obliga a estar caminando, a estarnos moviendo.<br />
(GG): Bien. Ahora vamos con Javier. Nos está planteando<br />
ahí una invitación, el concepto de calidad<br />
“Mire, el concepto de calidad<br />
es muy sencillo, sin ponerle<br />
muchas flores y sin ponerle<br />
mucho adorno, la calidad es el<br />
grado de cercanía que tengo<br />
frente a un estándar o frente<br />
a un deseable que se quiere<br />
establecer”.<br />
es un concepto dinámico, un concepto<br />
estático, y pienso que para<br />
abordar uno de los temas, el de la<br />
normatividad, podríamos adicionar<br />
esto: la utopía será frente al<br />
contexto, y la normatividad hará<br />
la educación estática.<br />
Javier Humberto Arroyave Espinal<br />
(JA): Bien. En primer lugar,<br />
también saludar al auditorio y<br />
agradecer la oportunidad que nos<br />
brinda la Universidad y la Facultad<br />
de vivir esta experiencia, de compartir<br />
este escenario con un tema tan importante,<br />
acompañado de actores igualmente básicos para el<br />
desarrollo y la promoción del bienestar, como son<br />
los estudiantes y los docentes y toda la comunidad<br />
universitaria. En primer lugar, para tratar de responder<br />
la pregunta sobre el concepto de calidad, estoy<br />
de acuerdo con el hecho de que la calidad sea un<br />
atributo. Pienso que el doctor Geovanny tiene toda<br />
la razón cuando nos plantea el reto de pensar que<br />
siempre va a ser difícil alcanzar el último grado de<br />
la calidad, porque va a ser un concepto dinámico.<br />
Por eso, siempre estará presente en las necesidades<br />
que tengamos que evaluar, porque ese es el punto<br />
de partida de la búsqueda, no solamente de la calidad<br />
en sí, sino de la lógica de nuestra existencia, de<br />
la lógica de nuestro desempeño, de nuestros encargos,<br />
competencias y retos, porque como seres humanos<br />
venimos también a satisfacer necesidades<br />
y a cumplir requisitos, y ahí podríamos entender la<br />
calidad.<br />
Como lo define la norma, la calidad es el grado de<br />
aproximación que se tiene del cumplimiento de los<br />
requisitos que hay establecidos para la elaboración<br />
de un producto y la prestación de un servicio. Esa<br />
aproximación, entonces, es la que en alguna medida<br />
nos dice, en términos cualitativos o cuantitativos, si<br />
hay o no calidad y qué características tiene esa calidad,<br />
y en cuanto a que sea dinámica, obviamente,<br />
en la retroalimentación y sobre todo en la autoeva-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
15
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
luación, que siempre tienen que estar presentes.<br />
Cuando me pongo de cara a un punto deseado, me<br />
va a exigir que esté implementando herramientas de<br />
medición, de valoración, de examen, de seguimiento<br />
y de verificación, para poder entonces determinar<br />
ese grado de cumplimiento del requisito frente al<br />
tema de la utopía o no utopía. Pienso que el punto<br />
de partida que podríamos tomar aquí es desde<br />
la universidad, en qué términos se podría pensar,<br />
con una mirada en la necesidad de humanizar y<br />
de socializar cada vez más en este mundo en que<br />
vivimos, la posibilidad que se quiere de contribuir<br />
a la satisfacción de las necesidades de los seres humanos.<br />
Cuando a mí me preguntan, ¿usted a qué<br />
viene a la Universidad?, yo digo: pues, bueno, vengo<br />
a estudiar, a hacer una carrera, a participar en un programa.<br />
Igual, cuando me preguntan como maestro:<br />
¿usted qué busca con un currículo?, ¿qué busca con<br />
el desarrollo de una asignatura o el ejercicio profesional<br />
de una carrera? Entonces es obvio que con ese<br />
tipo de respuesta vengo a trabajar, a cumplir con el<br />
programa, a aportar al proceso de formación que se<br />
orienta desde la universidad, todo lo cual está muy<br />
relacionado; me imagino que estamos hablando de<br />
lo visionario y de la razón de ser de la universidad,<br />
y entonces en ese orden de ideas, lo que estoy es<br />
siempre buscando alcanzar algo por lo que yo diría<br />
vengo a la universidad, o soy docente porque tengo<br />
un sueño, ese sueño es la meta que tengo de alcanzar<br />
un logro, es la posibilidad de llegar a un punto, y<br />
cuando he partido desde un punto x, y ese trasegar<br />
a ese otro punto y me pone una serie de requisitos,<br />
una serie de exigencias, cuando llego a ese punto y,<br />
entonces el replanteamiento de cómo me fue en el<br />
camino y hasta dónde llegué, si llegué o no llegué,<br />
es precisamente la pregunta frente a la calidad, es<br />
la pregunta frente al logro, y tendríamos que hablar<br />
—me imagino que aquí también se ha posibilitado<br />
el espacio—, de los tipos de requisitos que habría,<br />
porque no solamente a las necesidades hay que<br />
apuntarles. Entonces quiero dar ahí la respuesta: la<br />
calidad siempre va a partir de necesidades humanas,<br />
de necesidades institucionales, de necesidades del<br />
contexto, de la necesidad de la prestación de un servicio,<br />
y claro, por supuesto, de los satisfactores que<br />
necesariamente tienen las necesidades humanas.<br />
(GG): En ese orden de ideas, todos los que estamos<br />
acá somos habitantes de una época de transición,<br />
y eso nos da la posibilidad de tener maneras distintas<br />
de pensar y de afrontar las situaciones que<br />
se nos presentan cada día. En esta época de transición<br />
en lo moderno y en lo posmoderno, pienso<br />
que ese contexto nos está exigiendo cada vez más<br />
replantear posiciones y cambiar paradigmas, y que,<br />
en última instancia, podría estar determinando los<br />
conceptos de la calidad, por la necesidad de la calidad,<br />
por la urgencia de la calidad.<br />
(GO): Hay varias cosas muy importantes que acabamos<br />
de tocar. Lo primero es algo que me llama<br />
la atención, y es que estamos en una época de<br />
transición, ¿y cuándo no?, ¿cuál de las épocas de<br />
la historia de la humanidad no ha sido de transición?<br />
Sí, estamos en una permanente transición, la<br />
transición es eterna, diría yo, siempre estamos en<br />
tránsito a, transición viene generalmente de tránsito,<br />
y es pasar, y estamos pasando de un lado a<br />
otro, y la calidad es simplemente un concepto, que<br />
ya hemos hablado varias cosas sobre él pero que<br />
es simplemente la respuesta a una necesidad. A mí<br />
me encanta el tema de las normas, y voy a empezar<br />
a meterme un poco en él, sin que caigamos en<br />
ese punto concreto, pero me encanta el título de<br />
la Ley 30 de 1992, no sé si ustedes lo han leído o<br />
lo recuerdan, todos sabemos o hemos oído hablar<br />
de la Ley 30 de 1992, pero muy poquitos leemos<br />
el título. El documento del Diario Oficial tiene en<br />
cuenta la página web del Senado de la República,<br />
Ley 30 de 1992 por la cual se reglamenta el servicio<br />
público de la educación superior en Colombia. Me<br />
encanta porque, ya incluso desde la Constitución<br />
de 1991, se le otorgó a la educación la categoría de<br />
servicio público, y entonces dice la Constitución y<br />
la Ley que ese servicio lo pueden prestar entidades<br />
públicas o entidades privadas, pero, ¡ojo!, que es<br />
un servicio público, así como la electricidad y el<br />
16 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
acueducto, como las telecomunicaciones, como<br />
la recolección, disposición y tratamiento de residuos<br />
sólidos, lo que ustedes quieran; entonces la<br />
educación también es un servicio público, y por<br />
ser un servicio público tiene que tener un requisito<br />
fundamental que es la calidad. ¿A nosotros nos<br />
gustaría que nos llegara el agua llena de barro al<br />
grifo de la casa, o nos gustaría que fuéramos a un<br />
hospital y no nos dieran la atención que nos deberían<br />
dar —otro servicio público, la salud—, o nos<br />
gustaría que tuviéramos luz durante diez minutos<br />
y se fuera durante media hora y el voltaje variara y<br />
se nos quemaran todos los aparatos que tenemos<br />
conectados? No, todos exigimos siempre calidad<br />
en los servicios públicos; entonces la Ley 30 lo que<br />
hizo fue tomar el tema de la Constitución y decir,<br />
ojo que esto es un servicio público, y como servicio<br />
público debe tener calidad. Fíjense cómo podemos<br />
ir entroncando y empalmando las cosas. Al ser un<br />
servicio público de calidad, tenemos que definir<br />
qué es la calidad, y entonces decimos que calidad<br />
es la diferencia, el problema está en cómo medimos<br />
esa diferencia; como decía bien Javier ahora, puede<br />
ser medida cuantitativa y cualitativamente, cuando<br />
es cuantitativa miramos que es relativamente<br />
sencillo el asunto, pero cuando la medición es cualitativa,<br />
¿cómo hacemos para que esa determinada<br />
condición de calidad efectivamente la tengamos<br />
controlada frente a lo que planteaba Guillermo?<br />
También creo que hay algo muy importante, y es<br />
que la calidad es una consecuencia, o es un antecedente<br />
o es un consecuente. ¿Qué es la calidad?<br />
¿De dónde viene eso? ¿Por qué tenemos que tener<br />
sistemas o por qué tenemos que hablar de educación<br />
de calidad? Eso viene… por ejemplo Javier<br />
ahora hacía la reflexión, y me quedó sonando, la<br />
autoevaluación o los procesos de evaluación sirven<br />
para generar calidad, o los procesos de evaluación,<br />
como su nombre lo indica, son una posibilidad<br />
de medir la calidad. Simplemente quiero dejar<br />
más que una tesis definida, lo que quiero dejar es<br />
una hipótesis y una inquietud: ¿Cómo estamos<br />
definiendo nosotros esos estándares de calidad?<br />
¿Dónde estamos trazando la línea? ¿Quién nos la<br />
está trazando? ¿Quién nos está diciendo que la calidad<br />
es ésta? Incluso fíjense ustedes que la misma<br />
calidad sufre las consecuencias de la calidad, el Decreto<br />
2566 a mí siempre me cayó gordo, el Decreto<br />
2566 hablaba de condiciones mínimas de calidad, y<br />
yo decía: ¿Cómo así, es que calidad hay mínima? O<br />
sea, me están diciendo hasta dónde puedo estar yo<br />
lejos, cuando lo que me deberían decir es cómo me<br />
aproximo. Después de mucho cacarear, después de<br />
mucho hablar, de ir al Congreso de la República,<br />
de estar en mil auditorios, la Ley 1188, gracias a<br />
los honorables senadores de este país, en la base<br />
de la Ley 1188 ya no aparece el dichoso término<br />
de condiciones mínimas de calidad, aparece el de<br />
misión de calidad, y desaparece esa palabra que era<br />
tan fastidiosa. Por eso, la inquietud que quiero dejar<br />
aquí planteada es cómo nos están definiendo y<br />
quién nos está definiendo, y nosotros qué estamos<br />
definiendo frente a esas condiciones de calidad.<br />
(GG): En atención no a condicionamientos, pero sí<br />
a condiciones establecidas desde la norma y desde<br />
mandatos externos, por qué no empezamos a<br />
conversar un poco sobre el tema de la calidad en<br />
diferentes contextos que nos auditan hoy a nosotros,<br />
en los contextos social, político, cultural y<br />
educativo, todos esos cambios en la normatividad<br />
de la educación básica y de la educación superior, y<br />
cómo nos ha influenciado ese contexto, y también<br />
revisar, o más bien: ¿qué posición tienen ustedes<br />
frente a los sistemas de calidad de las empresas de<br />
producción, de las empresas industriales, que se<br />
quieren trasplantar a los sistemas de calidad de la<br />
educación?<br />
(JA): Es una inquietud muy válida. Pero antes de<br />
aportar al respecto, quisiera hacer también un<br />
comentario frente a la pregunta anterior en dos<br />
sentidos, porque es básico partir de que las épocas<br />
en los momentos históricos también nos definen<br />
muchas cosas para nuestra vida, para nuestra existencia,<br />
para el desarrollo de nuestras profesiones, y<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
17
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
cuando el doctor Guillermo nos preguntaba, bueno,<br />
¿y en la transición a una modernidad o a una<br />
posmodernidad, entonces la calidad qué?, y a mí<br />
me ponía a pensar ahí mismo en la obligación que<br />
tengo como habitante de este mundo de enfrentarme<br />
entonces a las vicisitudes, de enfrentarme a<br />
todos los retos que encuentro en mi vida, y bueno,<br />
la posmodernidad sí viene cargada de una serie de<br />
cambios sociales, de cambios estructurales, entre<br />
los que viene agazapado el término de la competitividad,<br />
entonces me trae de por sí unas exigencias,<br />
me trae la necesidad de prepararme para ser<br />
competente, para poder ser competitivo, y es ahí<br />
que toma vigencia el tema de la calidad en la educación.<br />
Siempre se ha mirado la calidad con cierto<br />
recelo, sobre todo en décadas anteriores, cuando la<br />
calidad era mirada sólo como un tema importante<br />
en términos industriales, en términos de factoría,<br />
del cumplimiento de estándares parametrizados, o<br />
incluso muy estandarizados.<br />
Lo otro tiene que ver con la inquietud del doctor<br />
Geovanny. Esos estándares, ¿quién nos los da? Porque<br />
uno ve que las cosas son lentas, que los procesos<br />
quisiéramos que fueran más rápidos, pero la Ley<br />
1088 estableció un plazo de seis meses para que el<br />
Estado definiera, de la mano de los docentes y los<br />
directivos de los docentes, cuáles van a ser esos<br />
estándares mínimos de cada programa, y ahora el<br />
25 de abril se cumple un año, y los estándares no<br />
se han fijado. Quizá tendríamos que preguntarnos<br />
si nos tenemos que sentar a esperar que los estándares<br />
vengan de arriba, que se construyan entre<br />
muchos colectivos o los construya quien ejerce<br />
el poder, quien dicta la norma. De pronto la gran<br />
inquietud es la necesidad de que nos apropiemos<br />
de la autoevaluación, porque si yo quiero un vaso<br />
de agua limpio, quiero un servicio educativo de<br />
calidad, entonces como prestador del servicio también<br />
debo tenerlo así, ofrecerlo así, si lo quiero así<br />
para mí lo debo ofrecer así para los demás. Sólo la<br />
autoevaluación me permitiría pensar cómo puedo<br />
lograr que ese vaso de agua salga totalmente<br />
limpio, cómo lograr que ese servicio educativo sea<br />
pertinente, apunte a unas necesidades, a unos requisitos,<br />
a unas reglas de juego o unos parámetros,<br />
y cuando salga la norma voy a estar cerca, y fuera<br />
de eso estoy prestando un buen servicio.<br />
Dejo hasta ahí la respuesta a esa pregunta para dedicarme<br />
a la inquietud por el traslado que se quiere<br />
hacer del tema de la calidad de lo industrial, de lo<br />
factorial, al servicio educativo, siendo algo tan diferente<br />
desde cierta perspectiva, pero que en el fondo<br />
también tiene su nivel de exigencia. Pienso que<br />
a nosotros como maestros y como estudiantes nos<br />
interesa ver la calidad en tres contextos diferentes:<br />
uno, en la calidad en la universidad, la calidad en<br />
la escuela, porque la mayoría de los que estamos<br />
aquí somos maestros de profesión o profesionales<br />
con doble hacer profesional, entre ellos el de ser<br />
maestros, y la mayoría de los que estamos aquí<br />
también tenemos que ver en nuestra vida cotidiana<br />
con la prestación de servicios, con los servicios<br />
que nos prestan a nosotros, los productos que nos<br />
venden, y ahí cobra vigencia entonces ese otro escenario<br />
de la calidad en la prestación de productos<br />
y servicios en el primer escenario de la calidad en<br />
la escuela. Claro, la calidad es un tema de permanente<br />
reflexión, porque la calidad como requisito<br />
o como atributo de un servicio público educativo<br />
tiene que estar presente, y obligatoriamente, ya la<br />
Constitución lo dice, y la Ley 30 en el artículo 53<br />
dice que existirá un Consejo Nacional de Acreditación<br />
de cara a que el servicio público educativo,<br />
de la educación superior, también empiece a ser<br />
un servicio de calidad, un servicio que satisfaga las<br />
necesidades y las expectativas de quienes accedamos<br />
a él. Entonces esa posibilidad de la calidad<br />
en la escuela, de la calidad en el colegio, va a estar<br />
siempre asociada con una serie de factores que nos<br />
van a poner a los profesionales de la educación en<br />
la imperiosa y permanente tarea de estar pensando<br />
en la calidad.<br />
Un nuevo marco normativo que posibilite la evaluación<br />
del aprendizaje y la promoción escolar,<br />
porque ya hay que atender esa reflexión que se<br />
18 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
hizo en la construcción del nuevo plan decenal de<br />
educación, y que derivó en que se revisara el Decreto<br />
230 y se estableciera que éste es otro momento,<br />
otro contexto histórico en el que hay que replantear<br />
las cosas. Como diría Geovanny, ahora hay que<br />
estar revisando esa línea, porque la línea se nos<br />
va corriendo hacia delante o moviéndose para los<br />
lados, aunque a veces tiende como a devolverse.<br />
También nos contaba ahora el mismo Guillermo,<br />
con una posición que se adoptó frente al tema<br />
de la evaluación, que esa línea en la educación de<br />
la escuela siempre va a ser móvil, no sólo por ese<br />
sentido, sino porque la escuela cada vez va a tener<br />
más retos precisamente por lo histórico, porque los<br />
momentos históricos son distintos, con características<br />
diferentes, el maestro de la escuela, el maestro<br />
de la primaria y la secundaria ya tendrá que mirar.<br />
Por fortuna, con ese nuevo Decreto 1290, de autonomía<br />
en la evaluación, una autonomía que debió<br />
haberse dado hace ocho años cuando se escribió el<br />
Decreto 230, porque si teníamos desde la Ley 115<br />
una autonomía curricular para repensar la escuela,<br />
para hacer proyectos educativos institucionales y<br />
construir currículo adecuado, pertinente y con pertenencia<br />
social, entonces debió habérseles dado<br />
en ese momento también la facultad a las escuelas<br />
y colegios para que no nos pusiéramos a discutir<br />
frente a la pregunta de cómo calificar y por qué calificar,<br />
ahí debe haber eso que adoptó la norma, al<br />
tiempo que, me parece a mí, el maestro, que tiene<br />
la posibilidad de una intencionalidad de formación,<br />
una intencionalidad pedagógica, pueda entonces<br />
definir cuáles van a ser los criterios, cómo van a ser<br />
“[...] la calidad como requisito o como<br />
atributo de un servicio público educativo<br />
tiene que estar presente, y obligatoriamente,<br />
ya la Constitución lo dice, y la Ley 30<br />
en el artículo 53”<br />
las reglas de juego, los mismos instrumentos y las<br />
decisiones que se tienen que tomar, no solamente<br />
para evaluar los niveles de aprendizaje y de formación,<br />
sino también para tomar decisiones en torno<br />
a la promoción en un grado de un nivel a otro.<br />
En el contexto de la universidad, es claro que nos<br />
interesa no solamente cumplir la norma sino prestar<br />
un excelente servicio, entonces viene el tema de<br />
los registros calificados, el de la acreditación en alta<br />
calidad, esa exigencia que tenemos los maestros<br />
cuando ya estamos aquí frente a adultos en proceso<br />
de formación para cumplir tal o cual requisito, el<br />
mismo en el que estén más o menos controlados<br />
los factores asociados al logro de la satisfacción<br />
de esa necesidad de un buen servicio, y tengan<br />
el tratamiento debido a fin de que el servicio sea<br />
satisfactorio o que sea superior, como dice ese mismo<br />
decreto de la educación básica y media cuando<br />
habla de nivel superior, alto, básico y bajo. Digamos<br />
que eso le apunta a la posibilidad de que las instituciones<br />
autónomamente nos ubiquemos en una<br />
escala nacional de cara a que no nos salgamos de<br />
unos estándares, porque siempre la Constitución lo<br />
define así, el Estado no puede abandonar su obligación<br />
de la inspección y la vigilancia, pero sí es posible,<br />
y es muy saludable que haya autonomía, pero<br />
autonomía responsable. Por eso en la universidad,<br />
en ese tema de la autoevaluación, de la elaboración<br />
de planes de mejoramiento del seguimiento, para<br />
que esos planes de mejoramiento sí le apunten a la<br />
autoevaluación, esté pendiente este presente en el<br />
otro contexto.<br />
En aras del tiempo voy a dejar ahí, está la calidad<br />
de cara a lo factorial, la calidad de cara a la elaboración<br />
de productos y de pronto a otro tipo de<br />
servicio, y entonces ahí cobra también vigencia la<br />
relación que existe entre el espíritu de satisfacer necesidades<br />
y el principio de cumplir unos requisitos.<br />
Por eso en la certificación de la calidad los países<br />
empiezan a ponerse de acuerdo frente a normas<br />
técnicas de calidad que tengan una regla mínima,<br />
y es ahí donde ustedes conocen la norma 9001 de<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
19
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
aseguramiento de la calidad mínima o básica, y<br />
conocen la norma 14001, aquella para certificar el<br />
cumplimiento de unos requisitos que tienen que<br />
ver con el manejo ambiental, o la norma 18000, que<br />
tiene que ver con el recurso humano, porque cada<br />
vez los Estados, las organizaciones y en las comunidades<br />
nos tenemos que poner de acuerdo frente a<br />
marcos que nos orienten, entonces el camino para<br />
llegar a esa meta, para lograr ese fin de satisfacer<br />
unas necesidades adecuadamente, porque no es<br />
cumplirlas por cumplirlas, es tomarse el vaso de<br />
agua que a mí me gusta.<br />
(GO): A mí Guillermo me tocó el tema, y quiero<br />
plantear todo este asunto de Normas ISO frente<br />
a CNA, para hablar de aquello de los sistemas de<br />
gestión de calidad en el sector productivo y de los<br />
criterios de calidad en la educación superior, y creo<br />
que aquí hay algo muy importante, y se me va a<br />
salir aquí un poco lo revoltoso, pues, quiero hacer<br />
una reflexión, y es que a lo largo de la historia cada<br />
época, cada momento de la historia tiene su moda,<br />
y entonces digo que hemos caído, y espero que me<br />
entiendan bien, en la moda de la calidad, y ahora<br />
es la moda de la ISO, y la moda de la certificación<br />
de calidad, y la moda de que hablemos de calidad.<br />
Voy a hacer una pregunta muy irreverente, ahora<br />
hablamos de calidad, y se habla, ustedes que saben<br />
de eso, de competencias y de diseños curriculares<br />
por competencias, el mismo Ministerio nos está<br />
hablando de las competencias y ahora tenemos<br />
que trabajar por competencias. La pregunta irreverente<br />
es ¿entonces la gente que estudiaba hace 30,<br />
40 o 50 años, o hace 100 años, era incompetente?,<br />
¿entonces los médicos que no se formaron por<br />
competencias son incompetentes? ¿Y entonces yo<br />
que me gradué en la facultad de ingeniería por allá<br />
en la década de los noventa soy incompetente?,<br />
¿mis puentes se van a caer y mis carreteras se van<br />
a derrumbar, y mis edificios se van a venir abajo<br />
porque no fui formado por competencias? Bueno,<br />
creo que simplemente lo hacíamos, lo que pasa es<br />
que no le poníamos el nombre explícito al asunto,<br />
y entonces en mi época, cuando no había CNA, no<br />
había acreditación de alta calidad ni registros calificados<br />
estábamos formados, ¿y éramos ingenieros,<br />
abogados, arquitectos o médicos o licenciados de<br />
mala calidad porque no existían todas estas cosas?<br />
No, pienso también que la calidad es una filosofía<br />
de vida, no una exposición para tener calidad, no<br />
hay necesidad de tener normas, procesos, procedimientos<br />
ni registros, todos esos son mecanismos<br />
que nos ayudan a mejorar la calidad, pero, en mi<br />
concepto, para tener calidad lo primero y lo fundamental<br />
que hay que tener claro es eso: dónde más<br />
o menos está esa línea para yo caminar hacia allá.<br />
Obviamente a lo largo de la historia, a lo largo de<br />
los años, pues metámonos en el tema de la educación,<br />
las universidades buenas han tenido claro<br />
dónde está esa línea, dónde está ese punto, y van<br />
caminando hacia ella, y trabajábamos con calidad,<br />
simplemente que no lo hacíamos explícito, simplemente<br />
no lo hacíamos, digamos, de una manera<br />
tan organizada como lo estamos haciendo ahora,<br />
pero también había calidad.<br />
Claro, viene entonces la década de los noventa<br />
y el siglo XXI con todo el tema de ISO y con todo<br />
esto, entonces recuerdo hace poquito, y muy poquito,<br />
la Universidad de San Buenaventura viene<br />
haciendo un trabajo del que nos gloriamos, y nos<br />
echamos salsa nosotros mismos de lo que estamos<br />
haciendo, fundimos el tema de ISO con el tema de<br />
acreditación, porque no tenía sentido que tuviéramos<br />
por allá unos procesos de calidad y por acá<br />
otros como si fueran dos universidades diferentes,<br />
como si fueran dos instituciones distintas que simplemente<br />
están cohabitando en un espacio físico;<br />
entonces los administrativos tratan el tema de ISO<br />
y los académicos tratamos el tema de CNA y acreditación<br />
de alta calidad, y la Universidad de San<br />
Buenaventura dijo: “no, esto es la misma cosa, eso<br />
no tiene por qué competir ni tiene por qué reñir”. Sí,<br />
pero es que aquí el 2.25 dice que no sé qué vainas,<br />
que el ISO 9001, en cambio el CNA habla del factor<br />
7, la característica 10 y el indicador 18, pero vaya<br />
20 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
uno y haga la lectura; lo que pasa es que hay que<br />
hacer una lectura muy minuciosa, si uno va a mirar<br />
cosas se da cuenta de que estamos buscando lo<br />
mismo, simplemente que lo estamos interpretando<br />
en dos formas diferentes. Pero hay que tener mucho<br />
cuidado con eso de la calidad. En la discusión<br />
que tenía con los compañeros del tema de ISO en<br />
la Universidad de San Buenaventura, yo les decía:<br />
“oíste ve, te voy a chicanear, he tenido la oportunidad<br />
de hacer algunas actividades académicas<br />
por ejemplo en la Universidad de Oxford, y no vi<br />
que ellos tuvieran el papel de ISO colgado en todas<br />
las oficinas, y la chicaneadera de nosotros aquí<br />
cuando nos certifican en ISO, entonces aparece la<br />
papelería, los pendones, los sobres, las estampitas<br />
en todas partes”. Yo digo que esto se trata también<br />
de la pobreza, como en el chiste malo de la familia<br />
que era tan pobre, tan pobre, que cada que comían<br />
carne le tomaban foto. Es un poco de eso en un<br />
medio como el nuestro tan carente de tantas cosas<br />
y con tanta certificación, entonces tenemos que<br />
mostrar por todas partes. En Oxford no vi eso por<br />
ninguna parte, pero ustedes dirán: “Ah, es que por<br />
allá se usa el estándar”, pero los estándares no, tampoco,<br />
y tuve la oportunidad de estar un tiempo en<br />
la Universidad de la Sapiencia en Roma y no vi las<br />
certificaciones de ISO en ninguna parte.<br />
Sé que hay que tener cuidado, que el tema de la<br />
certificación de la calidad se nos está dando en<br />
cierta organización interna para que ciertos procesos<br />
fluyan y trabajen bien, pero eso por sí mismo<br />
no mejora la academia, la academia la mejora es la<br />
academia. En estos días salió el último, claro que salen<br />
muchos, salió el rango de las mejores quinientas<br />
universidades del mundo, y entonces me llama<br />
ahora la atención que la primera universidad que<br />
aparece del Río Bravo hacia abajo está en el puesto<br />
305, y la primera universidad de México hacia abajo<br />
está en el puesto 370 y algo más; el 95% de las quinientas<br />
mejores universidades del mundo están en<br />
el hemisferio norte, colombianas no aparece ninguna,<br />
y sigue uno mirando el listado para encontrar<br />
una universidad colombiana, y está en el puesto<br />
1.200 y algo. Entonces a mí me encanta andar con<br />
esa lista debajo del brazo, y el día que le empiecen<br />
a chicanear a uno, “ah, no, es que mi universidad<br />
tal cosa, es que mi universidad…”, les digo: ¿dónde<br />
está en este listado?; que usted esté en el puesto<br />
1.280 y yo en el puesto 1.350 es la misma vaina, es<br />
lo mismo que correr la maratón de Nueva York, que<br />
yo llegue en el puesto 10.000 o en el puesto 15.000<br />
es lo mismo, lo meritorio es que llegue en el primero,<br />
segundo, tercero, cuarto o quinto puesto, pero<br />
de resto todos los demás llegamos en el montón.<br />
Entonces, retomando el tema, me parece fundamental<br />
lo que planteaba Guillermo, y eso se lo tenemos<br />
que explicar muy bien a nuestros rectores,<br />
que nuestros rectores muchas veces son: “qué hubo<br />
pues, ¿y la certificación ISO?, ¿y la certificación<br />
ISO?”. Para qué una certificación ISO si no va a ir<br />
acompañada de una mejora en la parte académica,<br />
muy importantes los procesos administrativos,<br />
fundamentales, pero se tienen que fusionar las dos<br />
cosas porque, definitivamente, y voy a decir aquí<br />
otra irreverencia, las universidades sí son empresas,<br />
las universidades sí somos industrias, eso es una<br />
idea o un concepto que para los académicos es un<br />
insulto, ¡pero claro que somos una empresa!, ¡claro<br />
que somos una industria!, simplemente que no somos<br />
la industria que hace el vaso de agua, ni la que<br />
hace lapiceros, ni la industria que hace empanadas,<br />
somos una industria que produce conocimiento,<br />
pero producimos, si no estamos produciendo quiere<br />
decir que no estamos cumpliendo con nuestra<br />
misión, y como toda buena industria debemos tener<br />
un sistema que nos ayude a que esa producción<br />
de conocimiento sea la que estamos buscando. Entonces,<br />
en conclusión, habrá que, o tendremos que<br />
buscar, y perdónenme que me ponga de ejemplo<br />
con el ensayo que estamos haciendo en la San Buenaventura,<br />
pero vinculemos las dos cosas, no es una<br />
oficina de ISO por allá en la dirección administrativa<br />
y una oficina de acreditación y autoevaluación en la<br />
dirección o vicerrectoría académica. No, es una ofi-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
21
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
cina de acreditación institucional, y la acreditación<br />
va en todos los aspectos.<br />
(GG): Bien. Ahí surge un concepto, o una idea, y es<br />
que quizá las instituciones de educación hemos<br />
tomado la calidad como un referente para ser reconocidas<br />
en el ámbito externo, y dejamos un poco<br />
de lado el reconocimiento del ámbito interno. Surge<br />
también una nueva inquietud, si este tema de<br />
la calidad está ahora “de moda” es porque lo está<br />
exigiendo el contexto internacional. Aunque soy el<br />
moderador, voy a intervenir un poco con dos cosas:<br />
las universidades, por ejemplo, participamos<br />
en convocatorias de proyectos, digamos proyectos<br />
ambientales, y para uno participar en un proyecto<br />
ambiental que convoque por ejemplo Isagen, uno<br />
de los requisitos es que usted tenga la norma ISO,<br />
tenga acreditación, que ya haya sido reconocido<br />
por un ente externo. Todas esas cosas son muy<br />
importantes, porque ayudan a organizar institucionalmente;<br />
la escuela tiene una exigencia externa, y<br />
es que sea organizada para poder vender un mejor<br />
servicio. Pero no nos debemos quedar en eso de<br />
tener ese reconocimiento, el reconocimiento más<br />
importante para la educación es el reconocimiento<br />
social, el que hacen las personas, sus egresados, los<br />
usuarios, la gente que tiene relación con los recursos<br />
humanos formados en las escuelas y en las universidades.<br />
Ciertamente aquí se produce un activo<br />
intangible que es el conocimiento y la formación<br />
de personas; en ese punto quisiera que ustedes<br />
aportaran, en el sentido de la formación del ser<br />
humano y el tema de la calidad en esa formación,<br />
para conversar un poco sobre el asunto de la pedagogía.<br />
Y a propósito de conversación, pues aquí hay<br />
algunas personas que tienen cargos de dirección<br />
en la Universidad, qué bueno escuchar eso, que las<br />
normas administrativas y las normas académicas sí<br />
pueden conversar, eso lo podemos llevar a instituciones<br />
educativas, las normas sí pueden conversar,<br />
no sé, para ver una sola norma, pero por lo menos<br />
que estén en un diálogo permanente. Entonces el<br />
tema es la formación humana, la pedagogía y la<br />
relación con la calidad.<br />
(JA): Sí, es que podríamos incluso utilizar un conector<br />
doctor Guillermo, para reflexionar específicamente<br />
sobre esa parte, mejor podría ser: ¿cuál es la<br />
responsabilidad que tiene la universidad dentro del<br />
contexto? Refiriéndome a su objetivo anterior, esa<br />
responsabilidad lleva a una gran cantidad de situaciones,<br />
de compromisos y de retos a la universidad.<br />
La pregunta sería: ¿la educación superior qué papel<br />
cumple dentro de una comunidad, dentro de un<br />
contexto?, y ese tipo de respuestas son las que entonces<br />
nos llevan a pensar la definición de calidad o<br />
las múltiples definiciones de calidad, dependiendo<br />
de las concepciones y los paradigmas o enfoques<br />
desde donde se miren. Esa responsabilidad es la<br />
que nos lleva precisamente a apartarnos de lo que<br />
tiene que ser por norma y centrarnos en el deber<br />
ser, porque cuando tengo una misión tengo un<br />
compromiso, y los compromisos son para cumplirlos.<br />
En ese orden de ideas, la universidad entonces<br />
tiene la posibilidad, retomando el tema de los dos<br />
tipos de norma: la que está dada para que las empresas,<br />
el comercio o la factoría se certifiquen, porque<br />
también aquí cambia la necesidad de recordar<br />
qué se entiende por certificación, por certificación<br />
entendemos el reconocimiento de que tenemos<br />
capacidad e idoneidad para prestar un servicio,<br />
para elaborar un producto, esa capacidad técnica y<br />
esa idoneidad son las que, mediante un certificado,<br />
constituyen prenda de garantía para que la comunidad<br />
sepa que allí se cumple una misión, se logran<br />
unos objetivos, se alcanzan unas metas de cara a<br />
unos estándares y unos requisitos. Entonces aparece<br />
la posibilidad de hermanar esas normas que<br />
son concertadas por las distintas naciones, como<br />
las normas ISO por ejemplo, que son sólo un grupo,<br />
y que Colombia, como caso especial (no creo<br />
que haya cambiado la situación), es el único país<br />
latinoamericano e iberoamericano que tiene un<br />
organismo estatal que se encarga directamente de<br />
la acreditación de la alta calidad (bueno, creo que<br />
también Chile tiene un CNA), pero en Colombia<br />
el CNA es el encargado directamente de certificar<br />
en alta calidad las instituciones educativas, incluso<br />
22 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
en el 20<strong>07</strong>, creo, se produjo una<br />
norma mediante la cual se creó la<br />
ONA, un organismo a nivel nacional<br />
adscrito al Ministerio de Comercio<br />
para certificar y acreditar<br />
los entes certificadores, si mal no<br />
recuerdo desde las normas internacionales<br />
de calidad. Pero en la<br />
educación, como lo decía el doctor<br />
Geovanny, no estamos obligados<br />
a que nos tengamos que certificar,<br />
por ejemplo en ISO 9001, lo que<br />
pasa es que cuando recorro uno<br />
de los dos caminos, que son primos<br />
hermanos, entonces casi que<br />
estoy apuntándole al mismo ideal, y eso es bueno,<br />
es ofrecer el servicio cumpliendo unos requisitos,<br />
una norma, unos requisitos del usuario, del cliente,<br />
de la comunidad, como se quiera llamar; estoy<br />
cumpliendo unos requisitos incluso de mi proyecto<br />
educativo institucional. Ese conjunto de requisitos<br />
es prácticamente lo que está por detrás, lo que viene<br />
empujándome en el compromiso que adquiero<br />
cuando tengo una licencia de funcionamiento,<br />
cuando tengo un permiso para operar como universidad,<br />
son como los siriríes, para que la comunidad<br />
pueda tener certeza de que hay calidad, de que<br />
hay una buena prestación del servicio.<br />
Entonces, en ese orden de ideas, volviendo a la<br />
inquietud por la responsabilidad que tiene la<br />
universidad, nos encontramos con la necesidad<br />
de reconocer que esas normas de calidad son las<br />
que convalidan, en un nuevo escenario, la posibilidad<br />
de hacer las cosas bien, por lo tanto de ser<br />
competitivos. Ese cumplimiento de normas, así no<br />
lo hiciéramos para certificarnos, porque muchas<br />
entidades se dedican a cumplir las normas 9001 y<br />
nunca le piden al ICONTEC, ni a ningún organismo<br />
certificador, que venga a hacerles las auditorías de<br />
certificación, o porque precisamente el reto de esa<br />
institución no es cumplir para que le entreguen un<br />
diploma y colgarlo y que salga en todos lo sobres,<br />
“El reconocimiento más<br />
importante para la educación<br />
es el reconocimiento social,<br />
el que hacen las personas,<br />
sus egresados, los usuarios,<br />
la gente que tiene relación<br />
con los recursos humanos<br />
formados en las escuelas y en<br />
las universidades”.<br />
¿cierto?, no es cumplir para que la<br />
sociedad me vea reconocido por<br />
otros; esa también puede ser la<br />
posición que se asuma, fuera de<br />
otra de volver a conocer las dos<br />
normas, porque definitivamente<br />
las dos le apuntan a un ideal de<br />
calidad, pero aquí la trascendencia<br />
que tiene la acreditación de<br />
los programas es mayor, como se<br />
hacía por parte de mis compañeros,<br />
porque el servicio educativo<br />
es un servicio totalmente distinto,<br />
es un servicio en el que el recurso<br />
humano es nuestro insumo, aquí<br />
no trabajamos con metales, no trabajamos con<br />
recursos naturales no renovables, aquí trabajamos<br />
con seres humanos, acompañamos procesos, y<br />
cuando digo ‘aquí’ estoy hablando de cualquier institución<br />
educativa, y eso lo hace diferente, por eso<br />
el cumplimiento de la norma para la acreditación<br />
que le da el CNA es fundamental; la universidad<br />
puede vivir sin el certificado 9001, pero no puede<br />
vivir sin una acreditación, sin un reconocimiento<br />
del CNA, porque ese organismo es el encargado<br />
de estar pendiente de que la universidad cumpla<br />
sus funciones, cumpla sus objetivos para que la sociedad<br />
tenga entonces una entidad que dinamiza<br />
su desarrollo, que dinamiza su crecimiento, y aquí<br />
viene también el papel que cumple la universidad<br />
en el tema de hacer crecer las comunidades, de<br />
acompañar y propiciar su bienestar, es ahí donde<br />
tiene las herramientas conocidas, entre ellas la investigación,<br />
para que haya innovación y cambio<br />
permanente, y siempre apuntando a la resolución<br />
de campos problemáticos que están dentro de los<br />
proyectos de investigación, que a su vez les están<br />
apuntando a unos campos temáticos dentro de<br />
una línea de investigación, y que hacen posible<br />
que los programas por medio de los cuales vive la<br />
universidad entonces crezcan en ese campo objetivo,<br />
y puedan realmente apuntarle al cumplimiento<br />
de la misión de la universidad, a los objetivos que<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
23
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
tiene la universidad. Básicamente dejaría hasta ahí<br />
la pregunta.<br />
(GO): Bien. Al igual que todos lo temas que hemos<br />
ido abordando en esta conversación, que es sumamente<br />
interesante, está el tema del reconocimiento<br />
social, como el mejor indicador de calidad de un<br />
proceso en educación. Ahora les decía que hay muchos<br />
sistemas de calidad en las universidades del<br />
mundo, ustedes se preguntarán cómo sacan eso,<br />
cómo dicen que este año la mejor universidad, o que<br />
las cinco mejores universidades —está la de Oxford,<br />
está el instituto tecnológico de Monterrey—, hay<br />
muchos sistemas, pero a mí el que más me gusta y<br />
al que más le creo es al que está basado fundamentalmente<br />
en el número de premios Nobel que esa<br />
universidad produce, el número de patentes, de reconocimientos<br />
medidos como premios internacionales<br />
de alto impacto, y lo que se considera como<br />
descubrimientos, investigaciones que mueven la<br />
barrera o la frontera, eso es un sistema. ¿Qué es un<br />
premio Nobel si no el mayor reconocimiento a nivel<br />
mundial que le pueden hacer a una persona en un<br />
tema definido? Eso es un premio Nobel, ¿y qué es<br />
lo primero que hace una universidad cuando le dan<br />
un premio Nobel a alguien? Dicen: ese señor es de<br />
aquí, ese señor estudió acá o ese señor con mayor<br />
razón trabaja aquí, y entonces el premio Nobel es<br />
de esa persona, pero la universidad obviamente fue<br />
la que lo formó, lo apoyó, lo trabajó, y fue la que le<br />
dio los recursos. Entonces, creo que retomando esa<br />
idea inicial, el principal reconocimiento de calidad<br />
de una institución de educación, la que sea, es ése,<br />
el que hace la sociedad de ese “producto” que esa<br />
“empresa” está entregándole al mundo. Pero fíjense<br />
ustedes que la universidad produce conocimientos,<br />
pero la universidad produce conocimiento a través<br />
de las personas, el conocimiento no se produce<br />
solo, el conocimiento no lo produce una máquina,<br />
el conocimiento lo produce una persona, pero esa<br />
persona, además de ser la productora de ese conocimiento,<br />
para que la reconozca la sociedad y para<br />
que sea reconocida como de calidad, entonces tiene<br />
que entregarle ese conocimiento a la sociedad,<br />
si ese conocimiento no es entregado se pierde, y<br />
recordaba una frase de un gran autor, la frase es un<br />
poco textual, es algo así como “todo será vano si lo<br />
que se me ha dado no lo entrego a los demás, si de<br />
nada sirve todo lo que yo haga, si lo que yo hago no<br />
se lo entrego a la sociedad”, entonces ese fulanito,<br />
ese personaje, ese individuo sirve a la sociedad, no<br />
importa que no sea un premio Nobel, es que todo<br />
no puede ser premio Nobel, y qué hartazgo un<br />
mundo así, además no todo puede ser ni grandes<br />
investigadores ni grandes científicos, ni todos están<br />
llamados a correr la frontera del conocimiento, pero<br />
sí necesitamos un producto de nuestra empresa,<br />
que es la educación, y que sea de calidad, calidad<br />
en lo profesional.<br />
Entonces había una solicitud de convalidación,<br />
porque era lo que decía un señor en su carta: “mire,<br />
necesito que me convaliden este título, yo soy licenciado<br />
en ingeniería electrónica”, y entonces mis<br />
compañeros, un poquito perdidos, le decían, ¿licenciado<br />
en ingeniería electrónica? Aquí en Colombia<br />
pensamos que licenciados son solamente los que<br />
se forman en el área de la educación; no, licenciado<br />
significa, ustedes saben mejor que yo, que tiene<br />
licencia, ¿cierto?, entonces ¿qué es un licenciado<br />
en ingeniería electrónica? Es un señor que tiene<br />
licencia para ejercer como ingeniero electrónico,<br />
el pregrado allá se llama así, si todo el mundo se<br />
gradúa de licenciado es porque tiene licencia, entonces<br />
si soy licenciado en medicina tengo licencia<br />
para ejercer la medicina, soy licenciado en derecho,<br />
soy licenciado en filosofía, soy licenciado en lo que<br />
sea, si licencia entonces calidad en lo profesional,<br />
calidad en la licencia que me dieron, ¿y esa calidad<br />
en la licencia que me dieron va unida a qué?, pues<br />
va unida a la formación eminentemente académica,<br />
al rigor académico, a las asignaturas que me<br />
dieron, al plan de estudio, a las intensidades, a los<br />
créditos, a los profesores que tuve, eso es calidad<br />
en lo profesional; pero no es solamente calidad en<br />
lo profesional, porque a veces las universidades<br />
24 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
pecamos en el asunto académico, y se la metemos<br />
toda a la academia, y se la tenemos que meter toda<br />
porque no es la única, porque ese producto que<br />
estamos mandando a la calle también tiene que<br />
tener calidad en lo ético y en lo moral; yo puedo<br />
ser un excelente profesional sin moral y sin ética,<br />
y eso no hace que yo sea un buen producto de mi<br />
proceso de producción. Perdónenme la blasfemia,<br />
pero tengo que ser también de calidad en lo laboral,<br />
que es distinto de lo profesional, y puedo ser<br />
muy profesional, pero puedo ser muy malito en lo<br />
laboral, y tengo que tener ética, perdón, calidad en<br />
lo científico, sí, y les puedo seguir haciendo aquí<br />
un listado de lo que estaba tratando de terminar,<br />
hasta que finalmente, bueno, me acordé que estoy<br />
frente a expertos en educación y me dije: “bueno,<br />
aquí hay una sola palabra que resuma esto, se llama<br />
formación integral”. La calidad, vuelve y juega,<br />
es un concepto integral, una forma de ver la vida,<br />
una forma de vivir la vida, pero no es una forma de<br />
ver la vida desde lo filosófico, y lo medio romántico,<br />
sino desde lo real integral, significa que me recoge<br />
absolutamente todo. Los ingenieros y los matemáticos<br />
usamos un simbolito cuando hacemos cálculo<br />
y se llama el símbolo de lo integral, no sé si ustedes<br />
lo conocen. ¿Y qué es para nosotros la integral? La<br />
integral es una suma, cuando uno hace una integral<br />
lo que hace es sumar, y entonces cuando hablamos<br />
de la formación integral lo que estamos es sumando<br />
todos esos aspectos: lo profesional, lo ético, lo<br />
científico, lo laboral, etc., etc, y todo esto desde la<br />
óptica de la calidad, vista como lo estamos planteando<br />
desde el comienzo.<br />
(GG): Para irle dando una forma al cierre del conversatorio<br />
hay una idea de calidad, y antes de que existieran<br />
estas normas en la universidad, en la década<br />
de los noventa, era una sola frasecita que nos resumía<br />
a todos el camino hacia la calidad, y esa frase<br />
decía: “hágalo todo, hágalo pronto y hágalo bien”,<br />
para resumir el concepto integral de la calidad un<br />
poco desde la experiencia institucional que aquí se<br />
ha vivido. El tema de la formación de maestros, el<br />
concepto de pedagogía, o la concepción pedagógica<br />
que nos debe acompañar, hoy por hoy no están<br />
muy claros. Acabo de participar en una asamblea,<br />
en un congreso nacional de facultades de educación,<br />
y no solamente en esta universidad sino en<br />
todas las universidades se tiene una preocupación<br />
muy clara, y es por la concepción pedagógica que<br />
debe predominar en las facultades de educación,<br />
o si es necesario tener claridad en la concepción<br />
pedagógica para formar maestros de calidad, que<br />
es a lo que nosotros aspiramos; tenemos un ideal<br />
de calidad, y es formar un maestro. Entonces en ese<br />
asunto, la concepción pedagógica, la formación de<br />
maestros y la calidad.<br />
(JA): Creo que podríamos partir de lo que son los<br />
grandes ideales y de los procesos de formación,<br />
dirigiéndolo en dos grandes grupos: el primero es<br />
la formación en la escuela, por supuesto me estoy<br />
refiriendo al colegio, y la formación después de<br />
la escuela, es decir, la formación superior. Para la<br />
primera, la Ley 115 dice que el sistema educativo<br />
tiene básicamente dos objetivos gruesos, igualmente,<br />
para la educación superior, la Ley 30 me<br />
define unas metas generales. Entonces si las sumo,<br />
es decir, si cojo las dos grandes metas, me establecen<br />
que, para el sistema educativo formal básico y<br />
media, en primer lugar debo buscar la formación<br />
integral, el desarrollo humano integral de los niños<br />
y jóvenes de nuestro país y que, en segundo lugar,<br />
tengo que formar en ellos la identidad local regional<br />
y nacional. A eso le sumo cuatro de los tantos<br />
objetivos que se han trazado para la universidad, la<br />
misión de la universidad como tal, en el sentido de<br />
formar en el recurso humano que necesita el país,<br />
resignificar la cultura, formar ciudadanos éticos, y<br />
contribuir al desarrollo social, cultural, económico<br />
y educativo en este país; frente a lo de formar ciudadanos<br />
éticos, eso es fundamental para un país,<br />
más como el nuestro en construcción. Cuando junto<br />
esos grandes ideales, están definidas las metas<br />
frente a las cuales tendría que trazar todo el recorrido<br />
para que estuvieran unidas a un concepto de ca-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
25
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
lidad; es decir, como mínimo lograrlas ya es un reto,<br />
pero lograrlas bien, de cara a las necesidades, a las<br />
expectativas, a las potencialidades, a las dificultades<br />
que tienen los usuarios del servicio educativo,<br />
si ustedes me dan permiso de decirlo así. Ese es el<br />
reto, ese es el trabajo grande que hay que hacer.<br />
Entonces ahí viene la pedagogía, comprendiendo<br />
o aceptando que el objeto sea, como dice algún<br />
pedagogo contemporáneo, la transformación<br />
intelectual del ser humano, y no pensando que el<br />
objeto de la pedagogía, su razón de ser, sea sólo la<br />
enseñanza. Pero esa transformación intelectual es<br />
ya otro criterio, que unido a esos objetivos también<br />
se complementa con otro tipo de requisitos que<br />
me pone la sociedad, y ahí estaría hablando de las<br />
condiciones de nuestros usuarios y estudiantes.<br />
Esto, unido al por qué se formó la escuela, por qué<br />
se formó la universidad, me está dando un marco<br />
en el que la pedagogía, en ese propósito de lograr<br />
la transformación desde lo intelectual, y desde<br />
otros campos cuando hablo del desarrollo humano<br />
integral (no solamente la formación intelectual, no<br />
solamente la formación madurativa, lo afectivo, lo<br />
erótico, lo lúdico, lo estético, lo laboral, lo cívico,<br />
lo político, lo económico), me ofrece herramientas<br />
para perfectamente poder prestar un servicio de calidad.<br />
Es lo mismo, hablando desde esta perspectiva,<br />
que un señor que fabrica un tornillo en un taller,<br />
tiene unos insumos, unas herramientas, un diseño,<br />
un pedido, y nosotros prácticamente tenemos esos<br />
mismos elementos, por eso es que la universidad<br />
la tenemos que pensar, o la educación la tenemos<br />
que pensar, queramos o no, desde la visión de los<br />
aportes que nos traen esos acuerdos a los que han<br />
llegado las naciones con el tema de certificaciones<br />
de la calidad de los servicios y productos, porque<br />
es allí donde se establecen parámetros firmes sobre<br />
los cuales pararme y poder alcanzar la meta que se<br />
ha trazado. Esa serie de conclusiones que se establecen<br />
son las que permiten al profesional, al docente<br />
de la universidad, poder hacer lo que le toca hacer;<br />
entonces, la pedagogía sí va a cumplir su reto como<br />
teoría, como campo teórico que ha construido la<br />
reflexión gracias a la investigación de todo lo que<br />
ha sido lo educativo, tratando de cumplir el gran<br />
encargo que le pone la sociedad de crear y recrear<br />
la cultura, de transmitirla, de lograr que se apropie y<br />
se trasfiera la cultura, entonces tiene por qué sentir<br />
orgullo, porque sin la pedagogía los pueblos no se<br />
construirían una sistematización, una construcción<br />
para definir conceptos, para definir conocimiento,<br />
en unos casos universal, en otros casos legítimo, en<br />
otros válido, y en otros pertinente. Con cualquiera<br />
de estos atributos, desde el enfoque de investigación<br />
que lo miramos, la pedagogía es la llamada, y<br />
ha sido la llamada, a permitir que los pueblos se desarrollen.<br />
Ahora nos planteaba una gran pregunta<br />
el doctor Geovanny frente a la educación del pasado,<br />
es que siempre hay un maestro, es que siempre<br />
ha existido esa posibilidad desde la antigua Grecia<br />
de que haya unas personas que nos encarguemos<br />
o se encarguen de resignificar la cultura, de formar<br />
recursos humanos, de propiciar el desarrollo, de<br />
formar ciudadanos éticos, de formar ciudadanos<br />
con identidad local, cultural, regional, nacional; formar<br />
ciudadanos con desarrollo humano, que eso se<br />
tenga que replantear en razón de la mirada de la<br />
calidad, entonces tenemos que mirar hasta dónde<br />
los hemos logrado. Ahí es donde es importantísimo<br />
marchar de la mano de una filosofía de la calidad.<br />
Como se decía ahora en el diálogo, la calidad es la<br />
posibilidad de que podamos cumplir el encargo,<br />
pero cumplirlo bien; como decía también el doctor<br />
Guillermo, que recordaba algún postulado en<br />
la universidad: hágalo pronto y hágalo bien, esa<br />
es la gran necesidad. La pedagogía tiene esa gran<br />
obligación, tiene que ser el elemento, tiene que ser<br />
la disciplina, el saber, la ciencia, como la queramos<br />
definir, que permita la transformación de los seres<br />
humanos, y si permite la transformación intelectual,<br />
en este caso permite la de todo ser humano,<br />
y cuando logramos esa transformación posibilitamos<br />
toda una serie de cambios que necesita el ser<br />
26 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
humano para ir resolviendo problemas, sortear dificultades,<br />
mejorar su calidad de vida, tener un proyecto<br />
de vida resuelto, y ser y vivir cada vez mejor.<br />
(GO): Bueno, ustedes me sabrán excusar, en un<br />
auditorio de expertos en educación, me atrevo a<br />
plantear tres puntos, y los voy a plantear sencillamente<br />
en tres palabras. La primera palabra es la<br />
palabra doctor. Todos sabemos y hablamos mucho<br />
el tema de los doctores. Yo recuerdo que cuando<br />
era vicerrector, hace poco tiempo, del politécnico<br />
Jaime Isaza Cadavid, saludaba siempre a mis compañeros<br />
profesores y me decían: —“Doctor, cómo<br />
está”. —“¿Por qué me decís así? —“Porque usted es<br />
doctor”. —”Sí, pero es que usted no sabe qué significa<br />
doctor”. Doctor es una palabra muy bonita que<br />
viene de una expresión latina, de una palabra, doche,<br />
que significa guiar, dirigir. Entonces un doctor<br />
es eso, quien dirige, quien guía, por eso los médicos<br />
son doctores, ¿ustedes han visto en una clínica<br />
universitaria cómo funciona el asunto?, ¿ustedes<br />
han visto al doctor con los pollitos detrás, con los<br />
estudiantes entrando de pieza en pieza o visitando<br />
de cama en cama a los pacientes? Y ese doctor es<br />
el que guía, es bien bonito. Por eso todos los que<br />
nos dedicamos a guiar, a dirigir, somos doctores;<br />
aunque está la otra concepción, la del grado académico<br />
doctor, pero para ser doctor en un grado<br />
académico debo estudiar en la universidad, pero<br />
eso no me convierte en guía ni en director, ¿sí? Mucho<br />
cuidado con eso. La otra palabra es la palabra<br />
profesor. ¿Qué es, o de dónde viene el cuento de la<br />
palabra profesor? Profesor es el que profesa, entonces<br />
si digo que profeso la religión cristiana católica<br />
apostólica romana, ¿qué quiere decir<br />
que la profeso?, que estoy convencido<br />
de ello, que estoy absolutamente<br />
identificado con eso, y entonces como<br />
la profeso se la puedo contar a otros,<br />
eso me convierte en un profesor. Pero<br />
viene la tercera palabra y la más linda,<br />
y la más bonita de todas las palabras:<br />
maestro, sí, maestro. Entonces, yo<br />
“La calidad es la<br />
posibilidad de que<br />
podamos cumplir<br />
el encargo, pero<br />
cumplirlo bien”<br />
puedo ser un doctor porque guío, porque dirijo;<br />
puedo ser profesor porque estoy convencido y ese<br />
convencimiento y ese conocimiento me llevan a ser<br />
capaz de enseñarle o de contarle a mi grupo de pupilos<br />
ese convencimiento. Pero puedo ser maestro,<br />
¿y entonces qué es maestro? Maestro es a quien se<br />
sigue para parecerse a él. ¿Y de dónde viene ese<br />
cuento? Ese cuento no me lo voy a inventar yo, eso<br />
viene de las filosofías orientales, y usted lo acaba<br />
de decir, de todas aquellas culturas donde existía<br />
el maestro. Estamos en la Universidad Católica de<br />
Oriente, y no me debe dar pena hablar del maestro<br />
Jesucristo. ¿Por qué era el Maestro? Porque a ese<br />
señor lo seguían. ¿Y por qué seguían los discípulos<br />
a un maestro? Porque querían parecerse a él. Fíjense<br />
la diferencia: el doctor guía, váyase por aquí,<br />
váyase por allá; el profesor cuenta un cuento que se<br />
lo sabe muy bien, se lo cree y está absolutamente<br />
convencido; al maestro lo siguen en todo. Entonces<br />
para ser maestro tengo que ser doctor, y para ser<br />
maestro tengo que ser profesor, entonces a mí me<br />
encanta en este espacio, ese ambiente entre ustedes,<br />
simplemente lanzarles esa pregunta: ¿ustedes<br />
se están formando para ser maestros, para ser profesores<br />
o para ser doctores? No me lo contesten a<br />
mí, eso se lo tienen que contestar es ustedes.<br />
Cuando yo quiero ser maestro, como decía ahorita<br />
el doctor Javier, el maestro Javier, quiero conocerlo<br />
a él, cuando yo me estoy formando como maestro<br />
ya le estoy imprimiendo a eso un toque de calidad<br />
absolutamente extraordinario, absolutamente fundamental,<br />
porque si yo quiero parecerme a alguien<br />
es porque ese alguien tiene muy claro hacia dónde<br />
va esa línea que marca el tema de la<br />
calidad. Fíjense cómo aquí no había<br />
temas sueltos, no estábamos hablando<br />
primero de una cosa y después la<br />
otra, fíjense cómo lo que dijimos aquí<br />
en los primeros cinco minutos, de eso<br />
acabó hablando el maestro, se lo sabe<br />
muy bien y tiene muy claro dónde<br />
está el tema de la calidad. Por eso tan<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
27
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
supremamente importante que nosotros primero<br />
como Estado —para eso falta mucho todavía desafortunadamente—,<br />
tengamos muy claro como<br />
Estado que la formación de maestros debe estar<br />
en primer orden, esa debe ser la prioridad de un<br />
Estado, formar maestros, no formar doctores ni formar<br />
profesores, sino formar maestros, y lo segundo<br />
es la responsabilidad ya individual aquí en la universidad,<br />
¿qué clase de profesores o qué clase de<br />
doctores o qué clase de maestros estamos formando?;<br />
y si estamos diciendo que estamos formando<br />
maestros, es sólo uno; de profesores y de doctores<br />
hay muchas clases, maestro no hay sino uno, al que<br />
los demás se atreven a seguir. No sé si será exceso<br />
de utopía, si será exceso de romanticismo, pero el<br />
día que nosotros podamos entender en Colombia,<br />
y en cualquiera de los países latinoamericanos...<br />
pero ¿cómo se entiende? Por ejemplo, tuve una experiencia<br />
académica hace pocos años en Alemania,<br />
es tal la seriedad que le ponen los alemanes al tema<br />
de la formación de maestros, que desde los colegios<br />
saben y observan quiénes son los niños que<br />
tienen vocación, que tienen inteligencia e inclinación<br />
hacia la maestría, y los empiezan y los llevan a<br />
escuelas o a universidades y a instituciones de altísima<br />
calidad en el tema de la formación de maestros;<br />
incluso me estaba acordando ahora cuando<br />
preparaba estas noticas… ustedes dirán, bueno<br />
Geovanny, ustedes los ingenieros civiles que tienen<br />
el maestro de obra, ¿qué es el maestro de obra? No<br />
sé si ustedes los han visto en una obra, obviamente<br />
estamos los ingenieros, allá muy doctores, y es para<br />
eso, para dirigir, para guiar, pero no se pega un ladrillo,<br />
no se corta un tubo, no se clava una puntilla si<br />
el maestro no lo dice, y ustedes ven a los ayudantes<br />
de construcción siempre pilas del maestro, pues es<br />
el de la autoridad en la obra. Simplemente quiero<br />
terminar con esa reflexión, y les digo que me alegra<br />
muchísimo estarla haciendo aquí en este auditorio,<br />
porque ustedes finalmente son los que tienen que<br />
escoger, los que tienen que decidir, si optan por ser<br />
maestros tengan la seguridad de que van a tener<br />
calidad en lo profesional, en lo ético, en lo laboral,<br />
en lo económico, en lo científico, en lo que ustedes<br />
quieran; créanme que vamos a tener sistemas de<br />
calidad al interior de cualquier nivel de educación,<br />
y nos va a ir muy bien, porque finalmente el engranaje<br />
fundamental, la pieza fundamental de todo<br />
este tema de la calidad y la educación es el maestro.<br />
(GG): Bueno, muchas gracias. Vamos a abrir el espacio<br />
para algunas intervenciones del auditorio.<br />
Agustín nos modera para dar la palabra.<br />
Agustín García Monsalve (AG): Si hay alguna persona<br />
que quiera hacer alguna aclaración, alguna<br />
sugerencia o alguna pregunta. De antemano ya<br />
habían hecho una pregunta: ¿Por qué la calidad<br />
de la educación, a veces en lo que es educación<br />
primaria y secundaria, apenas se ve trabajando en<br />
los colegios privados, y en los colegios e instituciones<br />
educativas públicas no se escucha hablar ese<br />
lenguaje? Esa pregunta la hizo alguien que estaba<br />
presente y se tuvo que retirar, invitamos entonces a<br />
una persona que venga y haga otra pregunta.<br />
John Jairo Posada: De la Facultad de Educación de<br />
la Universidad Católica de Oriente, creo que terminando<br />
con lo que comenzó el profesor Geovanny<br />
vienen otros términos que se escuchan mucho y<br />
que están, digámoslo, de moda, está el formador, el<br />
instructor y el educador, quisiera que nos abordara<br />
un poco sobre eso.<br />
Un estudiante de la Facultad de Educación de la<br />
<strong>UCO</strong>: Hay un asunto con la calidad y lo que estamos<br />
trabajando en este momento, y es un asunto<br />
histórico. Solamente a partir de la década de los<br />
noventa, y que lo señalan muy bien los expositores,<br />
aparece una serie de fenómenos que nos encaminan<br />
hacia esto, y es un asunto histórico en<br />
Colombia, y es la apertura económica, un elemento<br />
que nos mete en otra lógica, y en unos códigos de<br />
lenguaje particulares. Pero calidad para la educación<br />
en Colombia, hay que remitirse a la década<br />
de los ochenta, cuando el magisterio colombiano<br />
planteó pensar la calidad de la educación, y están<br />
los foros del magisterio colombiano de Fecode alre-<br />
28 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
dedor de la calidad de la educación. Es una calidad<br />
de educación muy diferente a la que planteamos<br />
hoy. Cuando estábamos hablando de esto no se<br />
hablaba del servicio educativo sino del derecho a<br />
la educación, cosa que entra en un ingrediente particular,<br />
y en tensión en algunos momentos en las<br />
escuelas y colegios de nuestro país, cuando entra<br />
en el servicio educativo el derecho a la educación,<br />
problema que efectivamente la pedagogía critica, y<br />
en la cultura anglosajona particularmente se viene<br />
evidenciando con elementos que están en tensión<br />
en este momento en las instituciones y en las directivas<br />
institucionales, y es ¿qué pasa cuando los<br />
muchachos no pasan la prueba ICFES, cuando ese<br />
va siendo un elemento de garantía de la calidad<br />
bajo unos estándares que nos ponen a figurar allí?<br />
¿Cuáles serían entonces los criterios de calidad que<br />
esta institución o que una educación, ya sea particular,<br />
debe diseñar pensando hoy en una serie de<br />
variables, como son la calidad educativa y el derecho<br />
a la educación? O sea, son dos variables, cómo<br />
entran en ese asunto de aprendizaje, que no sea la<br />
competitividad por estar en un escalafón dentro<br />
del Icfes, como nos están poniendo a medir, o en<br />
un escalafón en Colciencias como nos ponen a medir<br />
en el caso de las universidades por el número de<br />
doctores, por el número de magísteres que tenemos,<br />
y mintiendo todo el tiempo porque queremos<br />
formar una cantidad de magísteres, de doctores, sin<br />
tener la infraestructura y la capacidad para hacerlo,<br />
en algunos casos contamos con un andamiaje que<br />
no es el real, y ese no es el caso colombiano, es el<br />
caso latinoamericano, y en el cual estamos compitiendo,<br />
o sea, hoy en día Colombia compite con<br />
Argentina, con Brasil, con otras escuelas que tienen<br />
una tradición amplia en estos tipos de formación,<br />
porque queremos estar en la academia. Entonces,<br />
¿cómo pensar ese asunto, y más para la educación<br />
básica y media?, porque el tema de la formación<br />
universitaria seguirá siendo desde sus elementos<br />
fundamentales la investigación como un referente<br />
de calidad, y eso no lo vamos a discutir, y creo que<br />
hay que apuntarle y seguir apuntándole, pero en la<br />
educación básica eso no quiere decir que seamos<br />
de menor calidad. ¿Cuáles van a ser los criterios<br />
que tenemos que pensar, y no esperar a que nos<br />
los piensen, sino pensarlos éticamente como maestros?;<br />
esos criterios que tienen que regir para una<br />
calidad de la educación en Colombia mediada por<br />
el derecho, un poco más allá del servicio.<br />
Jorge Castrillón: Del programa de Licenciatura en<br />
Educación Física. Buenos días, mi pregunta va muy<br />
generalizada, es más un aporte personal. Hoy en<br />
día hay un fenómeno y es el fenómeno de las profesiones<br />
no pedagógicas y de los profesionales en<br />
pedagogía y de los concursos, los fenómenos que<br />
se dan cuando un profesor está presentando una<br />
evaluación de una carrera específica. Tengo un caso<br />
muy específico: un químico que se presentó para<br />
ser profesor porque tenía todas las condiciones, no<br />
pasó, y está el otro caso de una persona de ciencias<br />
naturales, por ejemplo, pero que estudió todo el<br />
proceso pedagógico, y en esas pruebas le va mejor<br />
al químico porque tiene mucho más conocimiento<br />
específico; eso se presenta en estas carreras y en<br />
muchas otras, entonces es ahí donde quiero saber<br />
su aporte.<br />
(GG): Bien. La dinámica para estas respuestas es la<br />
siguiente: hemos escuchado todas las intervenciones,<br />
entonces tanto Geovanny como Javier van a tener<br />
un tiempo para que en una última intervención<br />
traten por lo menos de aproximarse a los comentarios<br />
que se acaban de recibir en torno a por qué<br />
la educación privada y la educación pública tienen<br />
tantas diferencias en el tema de la educación. Es el<br />
planteamiento que hace el profesor frente a la educación<br />
en el servicio, la educación como derecho;<br />
cómo afectan las concepciones pedagógicas el<br />
tema del asunto de la calidad, y este actual tema de<br />
los profesionales no docentes en la carrera docente.<br />
Entonces empecemos con Javier.<br />
(JA): Bueno. Son cinco preguntas que están como<br />
muy hermanadas, si se puede decir así, están conversando,<br />
como dijimos ahora. A ver, yo diría, sobre<br />
lo último, que esta situación del tema de los concursos<br />
obedece a este nuevo momento histórico<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
29
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
que tiene el manejo del sistema educativo colombiano,<br />
un momento histórico en el que se plantean<br />
unas reglas de juego condicionadas, porque el<br />
Congreso define una nueva manera de manejar<br />
los recursos destinados a la prestación del servicio<br />
educativo que, como lo decía el compañero, debe<br />
ser un derecho, es un derecho. Cuando se define<br />
esa nueva manera de administrar esos recursos y<br />
unas nuevas competencias, es decir, qué me toca<br />
hacer y a quién le toca hacerlo —estoy hablando<br />
de la Ley 715—, se reglamenta el respectivo acto<br />
legislativo que acabó con la Ley 60, entonces se<br />
crea un nuevo marco general para que se empiecen<br />
a barajar las reglas de juego para la prestación de<br />
ese servicio, del servicio educativo, y ahí es donde<br />
aparece un nuevo estatuto de profesionalización,<br />
el llamado Decreto 1268, entonces sí es una nueva<br />
norma, sí está basado en unas competencias, en<br />
unos recursos financieros, y en un nuevo momento,<br />
en una nueva política. Algún compañero nos hacía<br />
ver cómo después de los noventa, aunque ahí se<br />
le dio al tema de la apertura económica, con ese<br />
nuevo proyecto histórico nacional se dio paso también<br />
al reconocimiento de una nueva era global.<br />
En ese orden de ideas, aparecen entonces reglas<br />
nuevas, normas que crean un escalafón docente<br />
distinto, unos requisitos distintos, unos niveles<br />
para ubicarse en ese escalafón distintos, y aparece<br />
esa situación que nos describía el compañero de<br />
Licenciatura en Educación Física, viene la situación<br />
concreta de evaluar al profesional, que va a ser el<br />
nuevo maestro, con una herramienta que le permita<br />
al Estado, según la Ministra de Educación, tener<br />
unas competencias básicas mínimas, y quienes han<br />
participado en esos concursos basados en ese nuevo<br />
Decreto 1278 saben que el examen se hace de<br />
entrada con base en competencias, en competencias<br />
de matemática, de cálculo; eso ha sido como lo<br />
básico, porque para el Estado en esta perspectiva,<br />
la Ministra de Educación, que ya lleva como seis o<br />
siete años, por fortuna dio continuidad, así haya<br />
de pronto algún desacuerdo, porque en este país<br />
estamos acostumbrados a que haya un ministro de<br />
educación cada seis meses o cada año. Esa posibilidad<br />
de ingresar al magisterio entra con ese criterio<br />
político de que un profesional no docente pueda<br />
ser maestro del servicio educativo, de la educación<br />
básica y media. Entonces ese es el punto de partida,<br />
si entra un profesional que es ingeniero, químico,<br />
médico o abogado y viene a ejercer esa nueva profesión,<br />
entonces haya que preguntarle de lo que él<br />
debe saber, y no le vamos a preguntar medicina o<br />
veterinaria, hay que preguntarle, hay que escudriñar<br />
sobre sus competencias básicas, sus competencias<br />
esenciales, si se puede decir así, para ejercer la<br />
profesión, porque se parte del principio en el saber<br />
específico de la pedagogía, que no lo tiene ese médico<br />
ni ese ingeniero, pero lo pueden adquirir, de<br />
pronto eso fue lo que se pensó en ese momento,<br />
y yo estoy de acuerdo con eso. Ahora, sí es un gran<br />
reto para ese profesor que no es docente, porque<br />
él hasta ahí, cuando viene a la universidad a hacer<br />
una especialización o una maestría y cuando va a la<br />
escuela a ejercer como maestro con tremenda responsabilidad,<br />
tiene que ser consciente de que carece<br />
de formación pedagógica, que no tiene el saber<br />
específico de la pedagogía ni elementos sobre didáctica,<br />
que no sabe qué es currículo, ni de dónde<br />
viene toda la historia de la educación, no sabe de<br />
pedagogía, y su responsabilidad está como si yo<br />
ahora de maestro me pusiera de ingeniero, tengo<br />
que aprender el saber específico de la ingeniería, sé<br />
el saber específico de la pedagogía, pero tengo esa<br />
debilidad, es una nueva posibilidad de ese nuevo<br />
ordenamiento.<br />
En ese orden de ideas se puede responder la otra<br />
pregunta, que tiene que ver con la diferencia entonces<br />
entre un educador, un profesor y un pedagogo.<br />
Comparto la posición de mis compañeros y estudiantes,<br />
con los que hemos llegado a la conclusión<br />
de que simplemente debería haber dos categorías:<br />
educadores y pedagogos. Los educadores somos<br />
todos, casi todos los seres humanos somos educadores,<br />
porque enseñamos, porque instruimos,<br />
porque educamos; pero el pedagogo es más que<br />
un educador, el pedagogo forma con intención,<br />
forma con fundamentación, con un deber ser, pensando<br />
en un proyecto educativo, en un proyecto de<br />
30 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
vida, en un proyecto de formación. Y entonces yo<br />
les propondría que miráramos a ver si es válido que<br />
sólo hablemos de educadores, que somos todos,<br />
porque hay que ver las buenas educadoras que<br />
son nuestras abuelas o que son nuestras mamás, o<br />
hay que ver tantas personas que sin ser pedagogos<br />
educamos, ponemos, instruimos, pero qué tan distinto<br />
es eso de ser pedagogo; ésta es la diferencia.<br />
Y al mismo tiempo haría un comentario por el movimiento<br />
pedagógico que traía ahora el compañero<br />
recordando los años ochenta, frente a las reflexiones<br />
del mismo magisterio, que en su momento dieron<br />
origen a muchas transformaciones del servicio<br />
educativo, y pareciera ser que hasta los ochenta<br />
ocurría lo que algún cronista periodístico decía,<br />
porque teníamos que hacer paro cada mes por el<br />
sueldo, y entonces ese cronista decía: el maestro<br />
se hace como al que le paguen los maestros y no<br />
les pagan, y los maestros se hacen como los que<br />
enseñan y no enseñan. Entonces era una situación<br />
que nos puso en la necesidad de formar parte de<br />
ese círculo juvenil de pensar nuestra reflexión,<br />
esa sí que es una necesidad; nosotros estamos de<br />
acuerdo con que en la universidad pensemos que<br />
el papel del currículo es precisamente no sólo<br />
transmitir, crear y recrear la cultura, sino reflexionar<br />
nuestro hacer pedagógico, porque ese sí es el que<br />
permite adaptarse realmente a las condiciones,<br />
el que permite el cambio, el moverse de la línea<br />
como decía mi colega ahora, ese es el que permite<br />
la visualización, la solución de problemas, incluso<br />
ocultos, dentro del aula; esa posibilidad del movimiento<br />
pedagógico abrió las puertas para muchas<br />
transformaciones, pero claro, eso vino después de<br />
un gran movimiento, que creo fue ocasionado por<br />
esa posición que adoptó el magisterio en la época,<br />
como una posibilidad de tener un nuevo proyecto<br />
histórico nacional, y todo el auditorio sabe que<br />
estoy hablando de la nueva Constitución del 91,<br />
esa fue la que nos puso a reglas nuevas, a nuevos<br />
acuerdos para repensar tantas cosas.<br />
Una pregunta hacía relación a la calidad de la educación<br />
en las instituciones privadas y en las públicas,<br />
en un universo tan amplio la heterogeneidad<br />
tiene que estar presente, y habría mucho que discutir<br />
aquí sobre ese tema. En tan poquito tiempo<br />
me limitaría a decir que eso ha sido lo tradicional en<br />
el país, que la educación pública poco se preocupe<br />
por el tema pedagógico, se ha preocupado más por<br />
lo laboral, porque a eso ha llegado el gobierno y los<br />
económicos al magisterio, a que pensemos en lo<br />
gremial, en las prestaciones, en lo pensional, pero<br />
no que pensemos en lo trascendental que tiene<br />
nuestra profesión: lo pedagógico y lo académico.<br />
Pensar en esa tarea que tenemos de ser unos profesionales<br />
que logremos la transformación intelectual<br />
de nuestros niños y jóvenes, de la población<br />
que está en nuestras manos; entonces la educación<br />
privada igualmente ha tenido otra obligación para<br />
responder también por ese elemento, y es que la<br />
universidad ya está vendiendo un servicio, y cuando<br />
yo vendo un servicio entonces tengo la necesidad<br />
de prestarlo bien, con ciertas características<br />
que lo hagan atractivo, entonces que me busquen<br />
a mí para prestarlo; mientras que la educación oficial<br />
está ahí abierta, llegue el que llegue.<br />
Otra cosa en la que de pronto no hayamos pensado<br />
los maestros, y como tenemos público propio fijo,<br />
garantizado, entonces poco nos ha interesado ese<br />
otro tema que acabamos de mencionar: el tema de<br />
la importancia de la educación, de lo pedagógico,<br />
de trascender en esa tarea, en esa misión que nos<br />
han encomendado como formadores, como pedagogos<br />
más que educadores.<br />
(GO): Bien. Brevemente, para tratar de abarcar todas<br />
las inquietudes, la pregunta que se hacía sobre<br />
formador, instructor y educador, pues simplemente<br />
diría aquí, metiéndome en temas que no son de mi<br />
experticia, por lo menos en mi nivel de formación,<br />
diría que formadores, instructores y educadores<br />
caben todos dentro de la categoría del profesor,<br />
simplemente que un instructor instruye con unos<br />
determinados topes, un formador forma y un educador<br />
educa, cada uno de ustedes tendrá la concepción<br />
clara de cada uno de esos conceptos, pero<br />
finalmente yo formo, educo o instruyo en lo que sé,<br />
yo no puedo formar ni educar ni instruir en lo que<br />
no sé; entonces, por eso pienso que cabría en la ca-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
31
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
tegoría de profesor, en el tema que estaba comentando<br />
Javier, en la primera pregunta que nos hacía<br />
el compañero sobre la calidad en las instituciones<br />
públicas o privadas. Mire, en eso soy absolutamente<br />
radical, lo decía desde el principio, el servicio de<br />
la educación, lo dice muy claro la Constitución en el<br />
Artículo 69, independientemente de quién preste<br />
el servicio, el servicio puede ser prestado por particulares<br />
o por el Estado, le corresponde al Estado<br />
pero lo pueden prestar también los particulares,<br />
entonces independientemente de quién lo preste<br />
tiene que ser de calidad, que no lo hagan los unos<br />
o los otros o ninguno, pues simplemente lo que estamos<br />
haciendo ahí es incurriendo en una falta a lo<br />
que manda la Constitución, servicio de derecho a la<br />
educación no riñe en el servicio con el derecho, porque<br />
el derecho es irrenunciable ¿cierto?, si yo tengo<br />
derecho a algo nadie me puede quitar ese derecho,<br />
y tengo derecho, también de acuerdo con la Constitución<br />
y la ley, a que el servicio que se me preste<br />
para ejercer ese derecho sea también un servicio<br />
de calidad; yo creo que hay algo muy importante,<br />
y alguien lo planteaba en el tema de integración<br />
entre, digamos, formación básica y media y con la<br />
educación superior. Bien. Les voy a quitar dos minuticos<br />
contándoles esta historia, todos los días en<br />
todos los escenarios en todas las universidades de<br />
este país, y de muchos otros que me ha tocado ir a<br />
conversar sobre estas cosas, el chillido es el mismo,<br />
y perdónenme la expresión: qué muchachos tan<br />
malos los que nos llegan a la universidad, el colegio<br />
no está haciendo nada, no les están enseñando<br />
nada a estos muchachos, aquí nos toca enseñarles<br />
a sumar, no saben factorizar, no saben leer, les están<br />
robando la platica; ese es el cuento en Medellín, en<br />
Rionegro, en Colombia, en Ecuador, en Perú, en Chile,<br />
en Argentina, en España, en Alemania, he oído<br />
ese chillido por todas partes. Algún día me puse a<br />
pensar, un día yo vi a mi hijo de nueve años, llegué<br />
yo, la mamá no estaba, y él estaba frente al televisor<br />
viendo un programa de Animal Planet, al mismo<br />
tiempo estaba con su play station portátil jugando<br />
y con su celular hablando con mi sobrino, si yo me<br />
acuerdo que cuando era niño y tenía su edad, mi<br />
papá decía que uno no podía escuchar música y estudiar<br />
al mismo tiempo, así fuera música clásica, no<br />
importa, se distrae, cuando uno está estudiando es<br />
estudiando, y se me olvidaba decirles que Daniel,<br />
el niño mío, además tenía los cuadernos ahí encima,<br />
porque estaba haciendo tareas, y entonces yo<br />
me ponía a pensar: o este niño es un desordenado<br />
porque cómo era posible que estuviera viendo el<br />
programa de Animal Planet, jugando, hablando<br />
con mi sobrino y haciendo tareas. Terminó de hacer<br />
una de las cosas, de hablar con mi sobrino, y me<br />
dijo: “papá, te echo un reto en el psp”. Obviamente<br />
no fui capaz ni siquiera de mover los dedos en el<br />
bendito aparato porque yo no entendía, o no entiendo,<br />
cómo pueden manejar el tema visual y manejar<br />
el tema motriz al mismo tiempo; yo le decía:<br />
“o miro la pantalla o muevo los dedos, pero no soy<br />
capaz de hacer las dos cosas al mismo tiempo”, y<br />
este loco era capaz de hacer eso y al mismo tiempo<br />
estar viendo el programa sobre la célula, y después<br />
le pregunté qué había entendido, y me respondió<br />
que ya había entendido qué era una mitocondria,<br />
entonces que por eso las unas eran autótrofas y las<br />
otras no, y las unas eran capaces de hacer su propia<br />
comida y las otras no, pero al mismo tiempo estaba<br />
hablando con el primo de lo que le había pasado<br />
en el colegio. Y entonces me pregunté: ¿será que<br />
los muchachos nos están llegando mal preparados<br />
a la universidad o será que nos están llegando unos<br />
muchachos del siglo XXI a una universidad del siglo<br />
XVIII con tendencias al XVII? Porque entonces<br />
miramos a unos niños, y el gran chillido de los<br />
profesores universitarios es: “esos muchachos no<br />
saben leer y no quieren leer”; yo viendo a mi hijo<br />
me pregunto ¿y para qué?, no estoy diciendo que<br />
no sabe leer, estoy diciendo están leyendo, tienen<br />
los medios. Lo que a mí me tardó, se los confieso,<br />
a mí me tardó años entender de la enciclopedia<br />
Salvat, que la tenía mi papá en la biblioteca, en mi<br />
casa, qué era una célula, y mi hijo lo entendió viendo<br />
un programa de media hora en Animal Planet,<br />
yo tenía que gastarme mucho tiempo leyendo para<br />
poder entender algo; ahora no, ahora hay muchos<br />
más medios que para la época mía, obviamente yo<br />
32 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Calidad de la educación, entre la normatividad, el contexto y la pedagogía<br />
no aprendía en televisión, hoy hay muchas formas<br />
de aprender, hay muchos medios, y en los mismos<br />
juegos electrónicos que juegan los niños, entonces<br />
esto es más una reflexión para las universidades:<br />
¿será que efectivamente nos están llegando los<br />
muchachos mal preparados?, ¿será que nosotros<br />
universitarios, muy creídos además, que creemos<br />
que nos las sabemos todas, estamos recibiendo<br />
unos muchachos que nosotros no conocemos?, y<br />
entonces en las instituciones media y básica hace<br />
rato están hablando de las competencias, están<br />
hablando de los módulos, y llegan los muchachos<br />
a la universidad y todavía les decimos que sacó 3<br />
o que sacó 1, y todavía le decimos al muchacho<br />
que sacó 1 en un examen de límites y después saca<br />
5 en el examen de derivadas, y decimos que ese<br />
muchacho tiene 3, porque 5 más 1 es 6 dividido 2<br />
entonces da 3, y uno dice: “este está loco, si no sabía<br />
límites cómo supo derivar”. ¡Ah no!, pero eso funciona<br />
así: 5 más 1 es 6, dividido 2, porque estamos<br />
en la universidad; nos falta mucho, pero mucho en<br />
ese trabajo de integración de educación superior y<br />
educación básica.<br />
Finalmente, el último tema de la pregunta que<br />
planteaba nuestro compañero Jorge. Mire, considero<br />
que hay dos clases de problemas, todos los<br />
problemas en la vida se dividen en dos: en problemas<br />
de flecha y problemas de indio; bien, hay<br />
problemas de lo humano y hay problemas de lo<br />
técnico. Cuando en una prueba para una vacante<br />
docente un licenciado en química saca menor puntaje<br />
que un químico puro, ahí hay dos problemas:<br />
de flecha y de indio. El problema de flecha es: ¿esa<br />
prueba que se utilizó fue diseñada para medir las<br />
competencias de alguien que sabe química o para<br />
medir las competencias de alguien que sabe enseñar<br />
química?, porque son dos cosas muy distintas.<br />
Una cosa es saberse la tabla periódica de memoria<br />
y otra cosa muy distinta es saber enseñar para<br />
qué sirve la tabla periódica; pero es un problema<br />
de indio también porque, y ahí viene mi reflexión<br />
para ustedes, digo para ustedes como estudiantes<br />
y para nosotros como universidades que tenemos<br />
facultad de educación, ¿a qué le estamos dando,<br />
o mejor, cómo estamos haciendo el proceso de<br />
formación de docentes —ojalá, quisiera decir, de<br />
maestros—, estamos poniendo más énfasis en la<br />
química o le estamos dando más énfasis a lo pedagógico?;<br />
es que voy a formar un licenciado —y me<br />
parece además que uno aprende hablando de los<br />
estándares de calidad, y esas otras cosas nos quedan<br />
mal hechas—, ¿es un licenciado en química o<br />
es un licenciado en la enseñanza de la química?, y<br />
si es un licenciado en química es una persona que<br />
está más dirigida hacia la química, pero si es un<br />
licenciado en la enseñanza de la química (no sé si<br />
decir un licenciado sea una redundancia, perdónenme<br />
la palabra, o estaría bien dicha), entonces<br />
nuestros programas en licenciatura efectivamente<br />
están enfocados hacia la docencia, hacia la redundancia,<br />
o están enfocados hacia el objeto de estudio<br />
de una ciencia pura. Entonces ahí el asunto es<br />
que, generalmente, tenemos que reflexionar sobre<br />
muchas cosas, pero también tenemos que manifestarlo,<br />
y ahí me pongo la camiseta del Ministerio, y<br />
es que muchas veces se convoca a muchos eventos<br />
donde se dice: vamos a hacer un foro o un conversatorio<br />
o un evento para definir las características,<br />
no van a hacer el examen allá, pero vamos a definir<br />
las características del examen para alguna cosa, ¿y<br />
cuántos van?, ni uno, va la gente del Ministerio o<br />
tres o cuatro. Los niveles de respuesta, cuando se<br />
hacen estas convocatorias, son muy bajos, entonces<br />
mi llamado es a que cuando nos hagan esas invitaciones<br />
asistamos; muchas veces decimos “pero<br />
es que a mí nunca me han invitado”, y ahí ya tengo<br />
que echarme la culpa yo, que desafortunadamente<br />
a veces se quedan en el escritorio de uno, en el<br />
escritorio del vicerrector o del rector, o en el de los<br />
decanos, o en la página web; entonces los invito a<br />
que siempre hagan una revisión periódica sobre<br />
eso. Muchas gracias.<br />
(GG): Bueno, muchas gracias a Geovanny y a Javier<br />
por la compañía hoy en este conversatorio, y a ustedes<br />
por su presencia. Esperamos de manera participativa<br />
en un tiempo definir el tema del conversatorio<br />
del segundo semestre, y de nuevo muchas<br />
gracias por su participación.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
33
Portador de luz<br />
Desde las facultades<br />
de educación
La calidad no es el problema<br />
de la educación<br />
Por Rodrigo Jaramillo Roldán*<br />
Resumen<br />
La calidad no es el problema de la educación, pero paradójicamente le ha generado enormes dificultades de existencia,<br />
hasta desalojarla del lugar que había venido ocupando como programa de humanización durante la modernidad.<br />
La ha sustituido y la ha suplantado, alejándola de los mundos del saber y la academia.<br />
Mientras la educación ha sufrido trastocamiento como valor social, derecho y servicio público, la calidad se ha hecho<br />
ver como una prioridad para la educación, gracias a los artificios del mercado, que la han convertido en un bien de<br />
consumo fugaz. Su carácter de mercancía de especial perfil ha puesto en duda la existencia de la educación, junto con<br />
sus agentes privilegiados: los maestros.<br />
Algunas pistas permiten apoyar una postura de desconfianza de la calidad en la educación. Por una parte, su<br />
anteposición ha implicado un efecto obnubilador y de distracción sobre los problemas educativos concretos, a la par<br />
que se ha convertido en estandarte para la exclusión social. Por otra parte, ha imposibilitado que la educación pueda<br />
cumplir su cometido respecto a la autonomía, mediante sesgos de abuso lexical, sobre todo al interior de las políticas<br />
públicas.<br />
Palabras clave: Calidad de la educación, gestión educativa, gestión de la calidad<br />
Summary<br />
The quality is not the problem with the education, but it has generated somewhat so many existential difficulties, to<br />
the fact of taking it out from the place she had on the humanitarian condition during modern area. It hast taking<br />
apart and taken its place, taking it out from the academic and knowledge world.<br />
While the education has suffered several obstacles as a social value, right and public service, quality has shown itself<br />
as a priority for the education, thanks to the market items, that has taken it into a gadget that is being used just for a<br />
while. It character of being an item has considerably put into doubt the existence of education as such, together with<br />
its tutors: The teachers.<br />
Some clues may allow supporting the doubt on education quality. First the fact of considering quality beforehand<br />
producing sort of distraction from the real problems on education and at the same time it has become an average<br />
for the social exclusion. On the other hand has made impossible that the education may fulfill its autonomy as such<br />
through its lexical abuse specially inside the public policies.<br />
Key words: Quality of education, education management, quality management.<br />
* Profesor asociado de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia. Coordinador del grupo Calidad de la Educación y Proyecto<br />
Educativo Institucional. Coordinador de la red de maestros investigadores de las escuelas normales superiores de Antioquia.<br />
E-mail: rjaram@ayura.udea.edu.co<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
37
La calidad no es el problema de la educación<br />
La anteposición de la calidad sobre<br />
la educación o el efecto embudo<br />
Como se ha indicado en otro lugar (Jaramillo,<br />
2009), con la superposición de la calidad sobre la<br />
educación se ha legitimado el olvido de la cosa en<br />
sí. La educación en sus múltiples complejidades y<br />
contenidos ha sido reducida a ente general, único<br />
y dotado de perpetuidad universalista. Ha prevalecido<br />
el desconocimiento de su naturaleza social<br />
compleja, diversa y heterogénea. El riesgo mayor<br />
con la anteposición de la calidad a la educación, es<br />
que resulta asignándosele mayor importancia a “lo<br />
primero sobre lo segundo”.<br />
Los problemas educativos son múltiples y merecen<br />
un tratamiento acorde con su especificidad, si<br />
acordamos que es vasto el campo de las ciencias<br />
de la educación, como necesaria es una mirada<br />
minuciosa sobre ella. A modo ilustrativo pueden<br />
mencionarse asuntos relacionados con la didáctica<br />
y las nuevas tecnologías, la enseñanza y el aprendizaje<br />
con poblaciones en situación de desplazamiento,<br />
uso del tiempo libre escolar, generación<br />
de ambientes escolares adecuados, comprensión<br />
de diferencias en los aprendizajes, potenciación de<br />
las capacidades de creación artística, causas sociales<br />
en los índices de repetición, consecuencias de<br />
la deserción, implicaciones del abandono escolar,<br />
formas de promoción del liderazgo en el aula,<br />
condiciones de equidad, participación, formación,<br />
afecto, satisfacción o posibilidades de realización<br />
personal, etc. En síntesis, el énfasis injustificado en<br />
el tema de la calidad ha puesto en alto riesgo la<br />
educación en su conjunto.<br />
Al parecer, los tiempos de los maestros no coinciden<br />
con los tiempos de los estudiantes, tampoco<br />
con los tiempos institucionales, ni con los de sus<br />
entornos. En muchas ocasiones, los tiempos de la<br />
enseñanza se han quedado atrás con relación a los<br />
tiempos del aprendizaje. En su conjunto, la organización<br />
educativa se ha rezagado respecto a los nuevos<br />
contextos que impone el avasallante desarrollo<br />
social. A la par que da la impresión que recobran vigencia<br />
los argumentos del neomarxismo economicista<br />
con la tendencia impositiva de lo económico<br />
sobre lo educativo, y así se reducen ostensiblemente<br />
los tiempos para las jornadas pedagógicas, para<br />
pensarse y repensarse; para que los maestros se<br />
sienten a conversar de educación y pedagogía, de<br />
lo que los motiva, les preocupa y les apasiona con<br />
relación a la formación; para atender a los alumnos<br />
y a los padres o acudientes, o para escribir y describir<br />
las experiencias formativas. Paralelamente,<br />
se extinguen los espacios y los tiempos libres del<br />
paseo, del recreo, del ocio, del descanso, de los encantos<br />
y los desencantos, de los encuentros y los<br />
desencuentros, y todos los posibles diálogos que<br />
ofrecen otras alternativas al interior de la institución<br />
escolar.<br />
Los espacios que antes correspondían al ámbito de<br />
lo educativo han sido cubiertos por “la calidad” u<br />
otros “distractores”. Se ha puesto en riesgo su existencia<br />
disciplinar y práctica, al igual que la supervivencia<br />
de los actores sociales que la representan y<br />
la viabilizan.<br />
Una implicación relevante que resulta de asignarle<br />
la mayor o toda la importancia a “la calidad”, consiste<br />
en el efecto embudo que se genera. Todo el interés<br />
se concentra en ella, y se aplaza el conocimiento<br />
y la solución de los problemas educativos que<br />
lo merecen. Mientras que a “la calidad” 1 se destinan<br />
las mayores energías reflexivas, las acciones prácticas<br />
de más realce y las acciones de política educativa<br />
e inversión económica más altas, los problemas<br />
educativos prioritarios se van limitando a ocasionales<br />
titulares de prensa y buenas intenciones.<br />
1<br />
En este aparte se quiere hacer notar algo especial, y es que tras el fantasma de la calidad se han querido cubrir situaciones denominadas como<br />
cobertura.<br />
38 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La calidad no es el problema de la educación<br />
La primera idea y quizá la única que quiere hacerse<br />
prevalecer es la de la calidad, frente a lo cual pudiéramos<br />
decir con Jullien (2001: 17) que “toda primera<br />
idea es ya sectaria: ya ha empezado a acaparar y,<br />
por ende, a dejar de lado […]”. Es entendible entonces<br />
que en épocas de mercantilización de la educación<br />
y de la función docente, tiendan a pasar a un<br />
segundo plano los reportes de autoevaluación y los<br />
desarrollos autónomos de los proyectos educativos<br />
institucionales —PEI—.<br />
También resulta entendible que, a la par que el<br />
neoliberalismo centra la atención en la educación<br />
por su creciente rentabilidad, el Estado se va desentendiendo<br />
de la responsabilidad que le compete.<br />
Y como plantea Zygmunt Bauman (20<strong>07</strong>: 9-10), en<br />
este caso es posible<br />
[…] aplicar los principios de “subsidiariedad” y<br />
“externalización”, con la delegación en otros de un<br />
gran número de funciones que le correspondería<br />
asumir según pacto social establecido. Abandonadas<br />
por el Estado, tales funciones quedan a<br />
merced de las fuerzas del mercado, con fama de<br />
caprichosas e impredecibles por naturaleza, y son<br />
abandonadas a la iniciativa privada y al cuidado<br />
de los individuos.<br />
Nada más evidente en los discursos de los funcionarios<br />
del Ministerio de Educación de Colombia —<br />
MEN— y las políticas públicas en educación, que el<br />
desbancamiento de los problemas educativos bajo<br />
el rótulo de calidad. Es lesivo, para un campo tan<br />
diverso y controversial como la educación, su ocultamiento<br />
bajo ese manto nebuloso. Si se es consecuente<br />
con el rol profesional del educador, rápidamente<br />
se concluye que la calidad no es problema<br />
de la educación ni mucho menos de los maestros,<br />
sobre todo cuando éstos se dedican idóneamente<br />
a cumplir su rol social respecto a la formación y la<br />
enseñanza (Jaramillo, 2008).<br />
Otra consecuencia del efecto embudo respecto a<br />
la educación se identifica en la tendencia universalista<br />
y envolvente de la calidad, en cuanto tiende<br />
a imponerse como trayecto y tiempo únicos. En<br />
términos de Virilo (2005: 80-81), bien podríamos<br />
hacer un análisis de tiempos y trayectos reinantes<br />
en el mundo académico colombiano, hasta advertir<br />
que no se da pausa para la reflexión y la comprensión<br />
de la dirección requerida. “El trayecto,<br />
al igual que el tiempo, tiene tres dimensiones: El<br />
pasado, el presente y el futuro; la salida, el viaje y<br />
la llegada”. No se puede privar al hombre de estas<br />
tres dimensiones, sea en relación con el tiempo,<br />
sea en relación con el trayecto, lo que hace que<br />
me dirija al otro, que me dirija al que está lejos. Sin<br />
embargo, ocurre que los ciclos se ven interrumpidos<br />
permanentemente, cambiando la lógica de lo<br />
cultural por la del mercado.<br />
Reasumir el papel protagónico de la educación<br />
convoca a pensar en sus actores fundamentales.<br />
Implica considerar el conocimiento y, como señala<br />
Hoyos (2009: 6), la experiencia de la comunidad<br />
educativa: sus contextos, tradiciones y culturas, en<br />
una palabra, el mundo de la vida como horizonte<br />
universal de significados y como fuente inagotable<br />
de validación de las “pretensiones de verdad” con<br />
base en las significaciones comprendidas.<br />
A propósito de los léxicos<br />
predominantes<br />
Ya habíamos mostrado que los léxicos acerca de la<br />
calidad han estado asociados con la reducción de la<br />
educación a simple mercancía y han tenido implicaciones<br />
prácticas, quizás las de mayor incidencia<br />
social, por su vínculo con las representaciones de<br />
los actores sociales (Jaramillo, 2009). Éstas se evidencian<br />
en expresiones individuales de los actores<br />
educativos, al igual que en los planes y programas<br />
que se establecen a través de las políticas oficiales.<br />
También mostramos que en las expresiones lexicales<br />
es donde más claramente se puede evidenciar<br />
el tratamiento inadecuado o tendencioso de las<br />
alusiones a la calidad. Los énfasis lexicales han sido<br />
puestos en la calidad y no en la educación, y se hace<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
39
La calidad no es el problema de la educación<br />
notoria la manera como los múltiples discursos sobre<br />
la educación han hecho constante referencia a<br />
la calidad, en términos de deficiencias, carencias y<br />
consecuencia de estados de crisis.<br />
Lo más paradójico es que la academia fue permeada<br />
por la calidad, casi sin resistencia, a medida que<br />
se fue configurando como expresión de “uso común”<br />
en los discursos de los académicos y hasta<br />
presumirse como su sello legitimador y avalador.<br />
Este hecho permite sospechar que el problema de<br />
la calidad no reside en sí mismo, sino en el lugar<br />
que ha entrado a ocupar en el ámbito de las representaciones<br />
sociales, al erigirse como valor supremo<br />
en las relaciones de intercambio, pero desde<br />
una orientación eminentemente mercantil, puesto<br />
que su alusión lleva aparejados nexos con visiones<br />
acerca de la educación, la formación, la representación,<br />
la ideología, la participación, la dialogicidad y,<br />
por supuesto, una visión de lo humano.<br />
Más allá de los léxicos, se apuesta porque “es el<br />
horizonte y la utopía que en todo momento podemos<br />
abrir desde un paradigma comunicacional<br />
de la educación, entendida como educación para<br />
la ciudadanía” (Hoyos, 2009: 15). En esta medida<br />
también se reconfigura lo que plantea Husserl, al<br />
presentar la “educación como recurso de renovación<br />
cultural” (citado por Hoyos, 2009: 7). Y es aquí donde<br />
los educadores tenemos un compromiso muy importante<br />
a nivel social, el cual presenta íntima relación<br />
con la invención de palabras, puesto que en el<br />
ejercicio de la labor educativa debe efectuarse un<br />
trabajo de construcción de ellas como posibilidad<br />
de comunicación con las personas que habitan los<br />
espacios escolares, y a la vez como posibilidad de<br />
que el alumno participe de estas creaciones como<br />
formas nuevas de ver y reconocer la naturaleza que<br />
nos identifica, en cuanto “red de significados y horizontes<br />
de sentido laboriosamente apalabrado”. 2<br />
“En muchas ocasiones, los tiempos de<br />
la enseñanza se han quedado atrás con<br />
relación a los tiempos del aprendizaje”<br />
Referir los nuevos sentidos implica considerar y<br />
asumirse en la actualidad de la vida líquida y lo efímero,<br />
respecto a la propiedad, el consumo y la posesión<br />
de los bienes materiales, el multiculturalismo,<br />
la deconstrucción de mundos planos y lineales,<br />
hasta considerar incluso las ideas mismas, como lo<br />
planteaba François Jullien, en términos de que “un<br />
sabio no tiene ideas” (2001: 17).<br />
Los nuevos sentidos exigen recontextualizar la<br />
educación para los tiempos recientes y apostar por<br />
un paradigma humanista, intersubjetivo y dialogal,<br />
reemplazando en la sociedad contemporánea los<br />
principios de la competitividad por los de la cooperación<br />
(Hoyos, 2009: 2-3). En consecuencia,<br />
[…] reconstruir un sentido de educación que se<br />
centre directamente en la condición humana y<br />
sepa desarrollar nuevas formas de humanismo<br />
más para la cooperación, antes que para la competitividad,<br />
que rescate las humanidades en su<br />
sentido más contemporáneo para la formación<br />
de ciudadanas y ciudadanos responsables, actores<br />
en la sociedad civil y comprometidos con un<br />
sentido de democracia participativa que permita<br />
buscar nuevos caminos de cooperación.<br />
Pero, por otra parte, se asume la interpretación<br />
como condición permanente dentro del modo<br />
de vida, y como estrategia educativa en la cual el<br />
maestro concreta sus pretensiones e intencionalidades<br />
en el marco de una acción eminentemente<br />
pedagógica, en cuanto relación con una intencio-<br />
2<br />
Las consideraciones que a continuación se enuncian tienen como referencia el Seminario Filosofía, lenguaje y educación, dirigido por el doctor<br />
Julián Serna Arango en la ciudad de Pereira, Universidad Tecnológica de Pereira, 25 de febrero a 1.º de marzo de 2008, en el marco del doctorado<br />
en ciencias de la educación.<br />
40 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La calidad no es el problema de la educación<br />
nalidad formativa de conducción en la vocación<br />
de intérpretes, dentro del objetivo de “habilitar<br />
y/o reforzar competencias hermenéuticas a través<br />
del análisis y discusión de textos” (Hoyos, 2009: 2),<br />
puesto que con estas intencionalidades se trata de<br />
ayudar a formar espíritus abiertos, sobre todo teniendo<br />
en cuenta que la nuestra es una época rica<br />
en futuro, es decir, en riesgos y en oportunidades. 3<br />
Avanzar en la recuperación de la educación para la<br />
humanización exige oponerse a las estandarizaciones<br />
(Hoyos, 2009: 29). Entender que<br />
Si la crisis, tanto de las ciencias como de la cultura<br />
en general, está provocada en última instancia por<br />
un olvido de la persona, es decir, por la negación<br />
de lo humano en ella, es necesario cambiar el signo<br />
de una educación enmarcada en el paradigma<br />
de la precisión, la eficiencia y la positivización, por<br />
el de una formación de la persona en marcos culturales<br />
y humanistas, desde los cuales sea capaz de<br />
integrar la ciencia y la tecnología, según proyectos<br />
de ciencia, tecnología y sociedad —CTS.<br />
La tarea de conducción en la vocación de intérpretes<br />
aboga por la disposición del maestro para asumir la<br />
deconstrucción de mundos planos y lineales, y la<br />
flexibilidad para adaptarse a otros mundos y adquirir<br />
la plasticidad necesaria como para no aferrarse a<br />
una consigna o idea en particular. Recurrir a otros<br />
lenguajes, como lo anunciara Martha Nussbaum<br />
(1991: 43), “en formas que sean a su vez más complejas,<br />
más alusivas, más atentas a los particulares”,<br />
mediante el reconocimiento de la posibilidad de la<br />
diversidad de usos y de múltiples realidades, es una<br />
actitud frente a los nuevos conocimientos posibles<br />
que habilitan para ser lector agudo de contextos<br />
en los cuales se desenvuelve como actor social, a la<br />
vez que tiene la posibilidad de formular problemas<br />
y soluciones pertinentes con un mundo y un momento,<br />
y sobre todo en términos distintos a otros<br />
que no los han visto o dicho. Es pues, como sugiere<br />
Gutiérrez, invitar al maestro a que se asuma como<br />
actor social activo a la vez que pueda involucrar a<br />
otros, y reconocerse como sujetos sociales que dominados<br />
por fuerzas que se les imponen, también<br />
les posibiliten márgenes de desenvolvimiento y de<br />
capacidad realizadora (20<strong>07</strong>: 1). O como plantea<br />
Coreth (1972): “El sujeto concreto está ya condicionado<br />
y acunado por su mundo y por su historia”;<br />
pero es “objeto” de su mundo en cuanto es “sujeto,<br />
es decir, en cuanto conociendo y entendiendo posee<br />
un mundo, en cuanto decidiéndose libremente<br />
y actuando activamente realiza su mundo”.<br />
Los sentidos sobre el papel del maestro para los<br />
nuevos tiempos se emparentan con la aceptación,<br />
la exploración, el intercambio y el aprendizaje de<br />
otros léxicos, lo que permite hacer apuestas por<br />
la comprensión y la construcción de nuevos mundos,<br />
al modo de acuñamiento de nuevas visiones<br />
o paradigmas de conocimiento, como lo ilustra<br />
Rorty (2002: 4) respecto al empleo de la palabra,<br />
“de una manera como anteriormente nunca se la<br />
había usado”.<br />
La creación de sentidos para tiempos de incertidumbre<br />
por parte del maestro depara para su oficio<br />
nuevos retos, los cuales se vinculan con algunas<br />
maneras de concebir el tiempo, la resignificación<br />
de los sentidos de las acciones escolares mediante<br />
el apoyo a la comprensión de las nuevas existencias,<br />
y sobre todo el rol de inclusión de otros léxicos<br />
en su cotidianidad del aula y principalmente en los<br />
eventos comunicativos. De esta manera, y como<br />
plantea Virilio (2005: 85-87):<br />
Si reestructuramos la lengua podremos resistir.<br />
Si no, corremos el riesgo de perder la lengua y<br />
la escritura. Después, recuperar al otro para no<br />
perderlo, es decir, rechazar el divorcio. Si nuestras<br />
sociedades continúan encaminándose hacia una<br />
3<br />
Seminario Posmodernidad y giro lingüístico, dirigido por el doctor Julián Serna Arango en la ciudad de Pereira, Universidad Tecnológica de<br />
Pereira, 23 a 26 de febrero de 2009, en el marco del doctorado en Ciencias de la Educación.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
41
La calidad no es el problema de la educación<br />
individualidad solitaria, a través de la pareja separada<br />
y la familia monoparental, no habrá resistencia<br />
posible. Así pues, recuperar la lengua, volver a<br />
hablarse y recuperar al otro, volver a emparejarse<br />
y no desemparejarse. Hoy en día, se intercambian<br />
gestos, pero cada vez menos palabras.<br />
Abocar entonces por otra educación equivale a<br />
darle pleno sentido a lo que en Colombia se ha venido<br />
configurando a partir de 1994 con el nombre<br />
de los proyectos educativos institucionales —PEI—.<br />
Pues, como plantea Hoyos (2009: 46), “el acceso a<br />
la mayoría de edad gracias a un proceso educativo<br />
concientizador y emancipatorio es un asunto público,<br />
por cuanto compromete a todos los miembros de<br />
la sociedad civil y los involucra de diversa forma en<br />
un proyecto común”.<br />
Al abocar por una educación que reivindica un nuevo<br />
humanismo se reconoce su centramiento en la<br />
comunicación, educación que forma para la democracia,<br />
por su competencia ciudadana por excelencia<br />
(Hoyos, 2009: 78). En esto coinciden Habermas y<br />
Dewey, al caracterizar un nuevo humanismo en términos<br />
más de cooperación que de competitividad.<br />
Si la educación se comprende como comunicación<br />
podremos apostarle a este tipo de formación para<br />
la cooperación y en lo público para la democracia.<br />
Se trata del punto de partida para la crítica democrática<br />
como expresión radical de un nuevo humanismo<br />
(Said, 2006). En buena medida, al parecer la<br />
educación presenta importantes riesgos de desembocar<br />
en ismos. Ya lo señalaba Dewey (2004: 64), un<br />
“Los sentidos sobre el papel del<br />
maestro para los nuevos tiempos<br />
se emparentan con la aceptación,<br />
la exploración, el intercambio y el<br />
aprendizaje de otros léxicos[...]”<br />
nuevo movimiento de la educación, adaptado a la<br />
necesidad existente de un nuevo orden social, deberían<br />
pensarlo con términos de la educación misma<br />
en vez de hacerlo con términos de algún ismo<br />
sobre educación, aun cuando fuera un ismo tal<br />
como el de “progresismo”.<br />
La calidad como sofisma de distracción<br />
En buena medida la calidad ha desempeñado<br />
el papel de sofisma de distracción para evitar la<br />
referencia a la educación, como consecuencia de<br />
su anteposición y el opacamiento de los problemas<br />
concretos de la educación, pero también porque los<br />
manejos prácticos de ésta tienen mayor incidencia<br />
social que otras acciones. Si quisiésemos acoger<br />
la calidad como noción necesaria en educación,<br />
tendríamos que reconocer que, en su sentido<br />
dialéctico, es consustancial a la educación, en<br />
términos de “lo mejor” (Jaramillo, 2004), pero como<br />
condición explícita para todos. En otros términos,<br />
excelente educación como patrimonio universal.<br />
Pensar los nuevos retos de la educación incluye<br />
sacarla “de lo seco” (Hoyos, 2008: 13), esto es, proseguir<br />
en los intentos de volver la educación a su<br />
elemento, el pensar, la cultura, la formación de ciudadanía,<br />
el ethos ciudadano. Respecto a un nuevo<br />
humanismo, hay tareas importantes que competen<br />
a los maestros y a la totalidad de miembros de las<br />
comunidades educativas (Hoyos, 2008: 31). Esto<br />
implica llevar a cabo acciones formativas que a la<br />
vez integren en los procesos educativos los retos de<br />
la ilustración y la modernidad, sin caer en los reduccionismos<br />
del cientifismo ni del moralismo.<br />
Un proyecto que rescate la educación “de lo seco”<br />
exige considerar múltiples alternativas, en las que<br />
se apueste por la educación prioritariamente como<br />
cultivo de la humanidad (Nussbaum, 2005: 28-29).<br />
La actitud de reflexión socrática, de la relatividad<br />
de toda experiencia y de la perspectiva de toda<br />
opinión. En segunda instancia, “la capacidad de<br />
verse a sí mismos no sólo como ciudadanos perte-<br />
42 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La calidad no es el problema de la educación<br />
necientes a alguna región o grupo, sino también, y<br />
sobre todo, como seres humanos vinculados a los<br />
demás seres humanos por lazos de reconocimiento<br />
y mutua preocupación”. “Imaginación narrativa”<br />
que implica “el sentimiento originario de la “compasión”,<br />
como un “sentir con”. Finalmente, fortalecer<br />
con argumentos los procesos formativos dentro de<br />
una educación intercultural.<br />
También en este caso abogamos por un sentido<br />
eminentemente social de la educación, que en términos<br />
kantianos responde a la pedagogía como<br />
emancipación y formación para la mayoría de edad<br />
y para la autonomía. Así entonces, en términos de<br />
Hoyos (2008: 36-37), la autonomía significa la competencia<br />
de cada quien de comportarse de acuerdo<br />
con su concepción de la vida, del bien, de la sociedad<br />
y de la historia. La educación debe llevar a que<br />
las personas se atrevan a pensar por sí mismas y<br />
salirle al paso a la posibilidad de que otros nos manipulen<br />
y nos instrumentalicen.<br />
La educación en su situación actual tiende a estar<br />
marcada por estados paralelos que parecen ponerla<br />
en alto riesgo. A la par que se la descontextualiza<br />
y se la pone “en lo seco”, paradójicamente se la<br />
dispersa y diluye, haciéndose evidente “el olvido<br />
de la cosa en sí”. Las condiciones actuales evidencian<br />
a granel, al menos para el caso colombiano, la<br />
despedagogización de los actos de los maestros en<br />
sus procesos de formación. En las políticas educativas<br />
parece importar más la promoción de técnicos<br />
y tecnólogos que de profesionales de la educación<br />
y la pedagogía. Y si el reto radica en sacar la<br />
educación de lo seco y hacerla recuperar su papel<br />
protagónico central, requiere oponerse a su medicionismo<br />
certificacionista y estandarizador. Puesto<br />
que, como señala Hoyos (2008:16), se ha llegado al<br />
punto que<br />
[…] su competencia para educar ciudadanos y<br />
ciudadanas, se mide y valora por la “enseñabilidad”<br />
de determinados contenidos, por créditos,<br />
notas, exámenes, curricula, estándares, indicadores,<br />
todo aquello que alimenta los observatorios<br />
de cienciometría y permite la evaluación<br />
por resultados e impactos presentados en estadísticas,<br />
encuestas y sondeos de opinión.<br />
De la calidad como estandarte de<br />
exclusión social y limitante de la<br />
autonomía<br />
Irónicamente, detrás del concepto de calidad de la<br />
educación ha permanecido una visión deteriorada<br />
y desacreditada de lo público. La calidad ha operado<br />
socialmente como factor de control y exclusión.<br />
En algunos momentos la expresión “de mala<br />
calidad” se ha utilizado para censurar, denigrar o<br />
señalar. Personas, instituciones, entes territoriales<br />
o divisiones políticas se han visto estigmatizadas a<br />
través de ella. “Se está configurando una formación<br />
educativa de tercera para las grandes mayorías y<br />
de una categoría mucho menor para las regiones<br />
más atrasadas y los sectores más pobres […] En el<br />
fondo estamos frente a una organización que tiende<br />
a ampliar las deficiencias” (Sarmiento, 2002: 11-<br />
12). Se reconoce que “la educación de calidad es la<br />
herramienta privilegiada para la transformación de<br />
la ciudad y de esta forma podemos construir una<br />
sociedad justa, con oportunidades para todas las<br />
personas, en las que los niños y niñas, independientemente<br />
de la condición social, tienen derecho<br />
a una educación con la misma alta calidad” (Fajardo,<br />
2006).<br />
Cuando se hace referencia a la formación se están<br />
considerando los procesos del ser humano en su ser<br />
actual y en sus potencialidades, como lo expresara<br />
Pilles Ferry: “proceso de desarrollo y de estructuración<br />
de la persona que lo lleva a cabo bajo el doble<br />
efecto de maduración interna y de posibilidades de<br />
aprendizajes, de reencuentros y de experiencias,<br />
como proceso de desarrollo individual tendiente<br />
a adquirir o perfeccionar capacidades” (1990: 50-<br />
52). Desde que Kant iluminara una perspectiva de<br />
la educación en la modernidad, como contribución<br />
con la racionalidad, ella se constituyó en el<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
43
La calidad no es el problema de la educación<br />
estandarte más significativo para<br />
la hominización. A medida que la<br />
sociedad ha podido avanzar hacia<br />
niveles altos de funcionalismo<br />
estructural, la gran contradicción<br />
para el desarrollo de la persona la<br />
ha constituido el que otrora fuera<br />
el mayor logro de la educación y<br />
de la formación: la autonomía. Sobre<br />
todo en momentos en que, tras<br />
el primado de la calidad sobre la<br />
educación, se imponen nociones<br />
centradas en la estandarización.<br />
Por lo dicho, los maestros tienen<br />
un rol significativo para los nuevos<br />
tiempos, el cual comprende<br />
responsabilidades sociales que van mucho más<br />
allá de agenciar y viabilizar las certificaciones, las<br />
estandarizaciones, la competitividad y los indicadores<br />
de calidad. Para que su labor no sea estéril<br />
y responda a los requerimientos formativos que se<br />
le imponen, según sus compromisos a nivel social,<br />
conviene que asuma los roles de inventor de palabras<br />
y acompañante en la creación de sentidos para<br />
tiempos de incertidumbre y de “vida líquida” (Bauman,<br />
2005: 8-10).<br />
El ejercicio educativo brinda una posibilidad de<br />
emprender actos de comunicación con las personas<br />
que habitan los espacios escolares, como “manera<br />
de construir mundo” alrededor de temas como<br />
el multiculturalismo, la deconstrucción de lo plano<br />
y lo lineal, la participación, la cooperación o la tolerancia.<br />
Cuando se piensa en la importancia de la<br />
calidad para la educación, se llega a la conclusión<br />
que se está frente a un falso dilema. Es sintomático<br />
que la desvaloración o subvaloración del maestro<br />
venga aparejada con similares condiciones de la<br />
educación en su conjunto. Por ello, un rescate de la<br />
educación tiene consecuencias directas con la profesión<br />
docente.<br />
“La referencia al compromiso<br />
ético del educador se<br />
piensa como el acto de una<br />
persona que se distingue<br />
por su reflexividad y por la<br />
responsabilidad social que le<br />
acompaña, dentro de un rol<br />
caracterizado por involucrar<br />
actos de enseñanza y<br />
aprendizaje”.<br />
Que el maestro se asuma como creador de sentidos<br />
para tiempos de incertidumbre, equivale a identificar<br />
las potencialidades de la<br />
educación para proponer rupturas<br />
con las certezas, los acartonamientos<br />
y las delimitaciones. Por<br />
ende, el quehacer privilegiado<br />
del maestro estará empeñado en<br />
que el alumno participe de estas<br />
nuevas creaciones, como formas<br />
nuevas de ver. O sea, que asuma<br />
su labor profesional como acción<br />
para direccionar comprensiones<br />
y efectos responsables. Asumirse<br />
frente a nuevas formas de concebir<br />
el tiempo, nuevos léxicos y<br />
comprensión de los nuevos sentidos.<br />
La referencia al compromiso ético del educador<br />
se piensa como el acto de una persona que se distingue<br />
por su reflexividad y por la responsabilidad<br />
social que le acompaña, dentro de un rol caracterizado<br />
por involucrar actos de enseñanza y aprendizaje.<br />
Se trata de acompañar al otro para que se<br />
sienta satisfecho; procurar que el conocimiento<br />
contribuya a la felicidad en la medida que lo cambie,<br />
lo transforme (Nussbaum, 1995).<br />
Por el camino de los procesos comunicativos el<br />
maestro puede direccionar su acción formativa.<br />
Esto es, favorecer la formación de sujetos autónomos<br />
que saben reconocer a los otros en sí y reconocerse<br />
a sí mismo en los otros, con capacidad de<br />
interceptación. O como dijera Rorty (citado por<br />
Restrepo, 2008: 5) al referirse a la formación, como<br />
proyecto de encontrar nuevas “formas de hablar”.<br />
Aquella actividad a través de la cual necesito aprender<br />
a ser diferente (Hoyos, 2009: 4).<br />
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Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
45
Los mapas mentales como<br />
estrategia para potenciar el<br />
aprendizaje significativo<br />
Por Mario Zuluaga Tobón*<br />
Resumen<br />
El esfuerzo que hacen las personas para relacionar los pedacitos y trozos de información que reciben es reducido o<br />
inexistente. Sin embargo, para todas las personas, hoy en día es de suprema importancia integrar lo que se aprende<br />
en una comprensión del mundo. Es muy importante que las partes no se mantengan separadas, ya que sólo mediante<br />
el entendimiento de las relaciones entre estas partes es que la información puede transformarse en conocimiento, el<br />
conocimiento en comprensión y la comprensión en saber. Los mapas mentales ayudan a integrar el conocimiento y<br />
a tener un registro permanente de lo que queremos recordar. Este artículo bosqueja el mecanismo de la recordación<br />
y su importancia para el hombre actual, sustenta el porqué los mapas mentales funcionan y ayudan a la recordación<br />
y el aprendizaje, y presenta los pasos recomendados para construir mapas mentales.<br />
Palabras clave: mapa mental, recodificación, recordación, comprensión<br />
Summary<br />
The effort that people do to relate pieces of information they get is reduced or simply it doesn´t exist. However, for<br />
all the people nowadays it is extremely important to integrate what is being learnt into the understanding of the<br />
world. Different sections should not be apart because only through the understanding of the relations among the<br />
parts s when the information can be changed into knowledge, knowledge in comprehension and comprehension in<br />
knowledge as such.<br />
Mind mapping help to integrate knowledge and to have an updated register from what we are to remember. This<br />
article shows remembering mechanisms and its importance to the human beings today, holds why the mind mapping<br />
work and help to remember and to learn and show steps recommended to build mind mapping.<br />
Key words: Mind mapping, re-codification, remembering, comprehension<br />
* Especialista Gestión de Software. Docente e investigador Universidad Católica de Oriente. E-mail: mario_zuluaga@yahoo.com<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
47
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
Debemos procurar reducir la<br />
información irrelevante<br />
Los conocimientos constituyen un logro meritorio;<br />
pero lo importante no consiste en su amplitud, sino<br />
en su racional organización. Esto significa que es<br />
necesario hallar la relación entre ideas, conceptos,<br />
principios y métodos, compararlos y tratar de descubrir<br />
lo fundamental que los une y los distingue.<br />
Todo lo anterior ha de elaborarse, comprenderse y<br />
generalizarse lo más activamente posible. Es preferible<br />
poseer una pequeña suma de conocimientos,<br />
flexible, entendida y sistematizada, a una enorme<br />
masa de factores y hechos aislados que representan<br />
un singular capital muerto intelectual. Como<br />
es obvio, leerse uno tras otro los artículos de un<br />
diccionario enciclopédico no es el mejor método<br />
para desarrollar el intelecto.<br />
El ideal a perseguirse debe ser el enunciado y practicado<br />
por Emmanuel Lasker —campeón mundial<br />
de ajedrez durante 27 años—.<br />
Si se sobrecarga la memoria al menos debería<br />
saberse el porqué: la memoria es demasiado valiosa<br />
como para ver almacenada en ella cosas de<br />
poco valor. Conservo poco en la memoria, pero<br />
ese poco sé aplicarlo y me resulta de provecho<br />
en muchas y variadas contingencias; lo guardo<br />
de forma ordenada y me resisto a cualquier tentación<br />
de aumentar su volumen con materiales<br />
inservibles.<br />
No se trata solamente de adquirir unos conocimientos,<br />
sino que debemos ser capaces de retenerlos<br />
para poderlos utilizar cuando las circunstancias<br />
así lo exijan.<br />
La tecnología también ayuda a complicar el estado<br />
de cosas. El atosigado ejecutivo de nuestros días<br />
está armado con todas las tecnologías personales<br />
que puede llevar encima: teléfono móvil, computador<br />
portátil, asistente digital personal, e impresora<br />
portátil. ¿Es que todo este equipo le hace la vida<br />
más fácil? ¿Le hace más productivo? ¿Más eficiente?<br />
¡De ninguna manera!<br />
El profesor Hugo Heclo de la Universidad de George<br />
Mason ha hecho una observación al respecto:<br />
“A la larga, los excesos de tecnología harán que la<br />
ventaja comparativa pase de los que tienen exceso<br />
de información a los que tengan un conocimiento<br />
ordenado; de los que pueden procesar cantidades<br />
enormes de entradas y salidas a los que sabrán explicar<br />
lo que merece la pena saber y por qué”.<br />
También Russell Ackoff se pronuncia en ese sentido:<br />
“La mayoría de los ejecutivos recibe más datos e<br />
información de los que es posible asimilar incluso si<br />
dedicaran todo su tiempo a intentar hacerlo. Sufren<br />
ya de una sobrecarga de información. Esto hace necesario<br />
que separen lo relevante de lo irrelevante y<br />
que busquen los puntos sustanciales en los documentos<br />
relevantes”.<br />
Cómo facilitar la recordación<br />
Aprender es fundamentalmente asociar, y para ello<br />
se debe tener una cantidad suficiente de colgaderos<br />
para poder enganchar las nuevas ideas y conceptos<br />
a los elementos ya existentes en nuestro<br />
conocimiento. Si no se dispone de esos colgaderos<br />
hay que trabajar en la construcción de ese trasfondo<br />
en el cual colgar las nuevas ideas.<br />
Una de las principales actividades intelectuales es<br />
retener lo que se ha oído o leído, y de ahí surge la<br />
necesidad de tomar notas o apuntes en un papel en<br />
lugar de tener que vérselas con una cantidad de recuerdos<br />
confusos. Los recuerdos vagan sin rumbo,<br />
y a menos que se incorporen y asocien rápidamente<br />
al conocimiento que ya tenemos almacenado no<br />
se podrán recordar en forma permanente.<br />
El problema clave de los apuntes radica en saber<br />
qué es lo que hay que apuntar y lo que no hay que<br />
apuntar. La clave de todo esto es que los apuntes<br />
deben contener aquellas ideas de la argumentación<br />
o de la exposición del autor (o del profesor)<br />
que sean suficientes para recordar todo el resto en<br />
una fecha posterior. Se sabe por numerosas investigaciones<br />
en los últimos años, que cuando se con-<br />
48 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
signan en el cerebro aquellos aspectos que forman<br />
la estructura de un todo, al momento de recordar,<br />
los detalles son evocados y se ubican de manera<br />
adecuada en los sitios que les corresponden dentro<br />
de esa estructura general. Por consiguiente, los<br />
apuntes deben contener:<br />
• El plan lógico de la argumentación (la jerarquía<br />
de ideas) que a modo de plano general<br />
nos servirá para enmarcar y evocar los detalles<br />
de la exposición.<br />
• Las ideas principales del autor y cualquier detalle<br />
importante que las corrobore o sustente.<br />
Lo que se pretende con todo lo anterior es recordar<br />
sólo lo que es esencial en la argumentación o<br />
explicación del autor. Si hacemos como algunos estudiantes,<br />
que toman trozos de aquí y allá, simplemente<br />
terminaremos con un libro o exposición en<br />
pequeño, y muy probablemente no habremos destilado<br />
y cubierto lo fundamental de su contenido,<br />
arriesgándonos a dejar por fuera el hilo conductor<br />
de toda la argumentación o exposición.<br />
El mecanismo fundamental de la<br />
recordación y cómo potenciarlo<br />
En el proceso del recuerdo hay una serie de etapas<br />
fundamentales:<br />
• La adquisición. Esta es la etapa en la cual se graban<br />
cosas en nuestra memoria. Si nos fijamos<br />
en objetos, ideas o conceptos, sólo algunos se<br />
grabarán en nuestra memoria. Por ejemplo, recordaremos<br />
mejor aquellos hechos que nos resultan<br />
agradables o aquellos que reclamen de<br />
una manera intensa nuestra atención.<br />
• La retención. Es la conservación de los recuerdos<br />
en la memoria. Una buena retención guarda<br />
relación directa con nuestra capacidad de<br />
asimilación, y ésta a su vez se potencia mediante<br />
la repetición, el interés y la concentración,<br />
haciendo la fijación más intensa.<br />
“A la larga, los excesos de<br />
tecnología harán que la<br />
ventaja comparativa pase<br />
de los que tienen exceso<br />
de información a los que<br />
tengan un conocimiento<br />
ordenado[...]”<br />
• La evocación. Es revivir en el plano de la conciencia<br />
los datos almacenados. En este artículo<br />
estaremos muy interesados en la evocación,<br />
por cuanto la misma se pone en marcha gracias<br />
a las asociaciones existentes entre los datos almacenados.<br />
• El reconocimiento. Es la etapa en la cual interrelacionamos<br />
los nuevos conocimientos con<br />
los que ya poseemos, y de esta manera los<br />
integramos a nuestra concepción del mundo.<br />
A medida que integremos más conocimientos<br />
obtendremos una mayor capacidad de reconocimiento;<br />
esto se potencia en la medida en que<br />
tengamos unas buenas relaciones lógicas entre<br />
los diferentes datos almacenados en nuestro<br />
conocimiento.<br />
Diremos que una persona tiene una buena memoria<br />
si tiene facilidad para el registro (registra rápidamente<br />
las nociones y datos), es constante en la retención<br />
(conserva y fija los recuerdos), tiene rapidez<br />
en la evocación (revive con rapidez los hechos), es<br />
fiel en la representación (reproduce de manera clara<br />
y precisa los hechos), es fiel en el reconocimiento<br />
y la localización (recuerda el lugar y las circunstancias<br />
en que fueron adquiridos los datos y hechos).<br />
Para sacarles el mayor provecho a todos estos mecanismos,<br />
hay que tener presente que la base de la<br />
memoria es la comprensión. La comprensión de lo<br />
que se oye o lee debe ser, en la medida de lo posi-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
49
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
ble, perfecta, si queremos garantizar una adecuada<br />
retención; éste será el método más apropiado para<br />
retener los datos con fidelidad a lo largo del tiempo.<br />
¿Y qué es la comprensión? La comprensión se comunica<br />
mediante explicaciones; las respuestas a<br />
las preguntas que comienzan con por qué. La comprensión<br />
es necesaria para determinar la relevancia<br />
de datos e información, comprendiendo por qué la<br />
situación es lo que es y cómo sus características se<br />
relacionan causalmente con nuestros objetivos.<br />
Aprovechemos también la oportunidad para aclarar<br />
que la información se encuentra contenida en<br />
descripciones, es decir, en las respuestas a preguntas<br />
que empiezan con palabras tales como quién,<br />
qué, cuándo, dónde y cuántos. El conocimiento se<br />
comunica mediante instrucciones, las respuestas<br />
a las preguntas que empiezan con cómo. Datos,<br />
información, conocimiento y comprensión son aspectos<br />
que se presuponen entre sí. Se les adquiere<br />
y desarrolla de manera interdependiente.<br />
Por todo lo ya enunciado, debemos organizar<br />
los datos en unidades con sentido, agruparlos de<br />
acuerdo a un principio básico general; lo que de<br />
esta manera se aprende siempre se fijará mejor<br />
que lo que se aprende de manera aislada e inconexa.<br />
Nuestra mente retiene mejor los principios y<br />
reglas generales. Hay dos razones básicas para ello:<br />
Primera, si se conoce el principio general que<br />
rige y engloba un conjunto más o menos amplio<br />
de datos, no se necesitan recordar los datos sino<br />
simplemente el principio, y de esta manera habrá<br />
menos elementos que recordar. Segunda, las neuronas<br />
de nuestro cerebro producen y crean múltiples<br />
conexiones nerviosas, y por esta razón todo<br />
lo que esté encadenado con una relación lógica<br />
es susceptible de ser mejor recordado: se retienen<br />
mejor las cosas con sentido, relacionadas entre sí,<br />
que las inconexas.<br />
A modo de resumen: Para hacer más fácil el recuerdo<br />
debemos relacionar lógicamente los datos,<br />
encuadrarlos (inteligentemente) en un sistema<br />
amplio de ideas con el fin de recordarlos mejor,<br />
ya que así una idea adquiere el poder de traernos<br />
otra idea, de evocarla. Dice Abercombrie: “El hábito<br />
de la correcta asociación, es decir, el conectar los<br />
hechos dentro de la mente de acuerdo a unas relaciones<br />
reales, y con la manera como mutuamente<br />
se complementan e ilustran, es uno de los medios<br />
principales para mejorar la memoria”.<br />
Ahora bien, para realizar asociaciones de este tipo<br />
es indispensable una lectura o audición inteligente<br />
del material; debemos ser capaces de distinguir las<br />
ideas principales de las secundarias y captar adecuadamente<br />
sus relaciones; pero además debemos<br />
ser capaces de relacionar el conjunto de datos recién<br />
adquiridos con nuestros conocimientos anteriores,<br />
integrándolos como elementos activos en el<br />
corpus de nuestra propia concepción del mundo.<br />
De esta manera el problema de la memoria estará<br />
prácticamente resuelto.<br />
El papel de los mapas mentales en la<br />
recordación<br />
Un mapa mental es un gráfico que va recogiendo,<br />
mediante formas, colores y dibujos, todos los puntos<br />
importantes de un tema e indica visualmente<br />
sus distintas relaciones, imitando así la forma en<br />
que el cerebro procesa la información. El mapa<br />
mental potencia la asociación y el énfasis, los dos<br />
principales factores en la evocación.<br />
El cerebro, en términos muy simples, realiza sus conexiones<br />
de la siguiente manera:<br />
Cada pedazo de información —dice Tony<br />
Buzan— que accede al cerebro (lo cual abarca<br />
cada palabra, número, código, alimento, fragancia,<br />
línea, color, imagen, compás, nota y textura)<br />
se puede representar como una esfera central<br />
de la cual irradian decenas, centenas, miles, millones<br />
de enlaces. Cada eslabón representa una<br />
asociación, y cada asociación tiene su propia e<br />
50 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
infinita red de vínculos y conexiones. El número<br />
de asociaciones “usadas” se puede considerar<br />
como lo que realmente se tiene almacenado en<br />
la memoria.<br />
Todas estas asociaciones son las que posibilitan la<br />
recordación y a la vez la integración del nuevo conocimiento<br />
al conocimiento ya existente. El mapa<br />
mental es análogo a ese proceso descrito. Continuando<br />
con el autor citado:<br />
Un mapa mental irradia siempre a partir de una<br />
imagen central. Cada palabra y cada imagen<br />
llega a ser, en sí misma, un subcentro de asociación,<br />
y el procedimiento en su totalidad se convierte<br />
en una cadena potencialmente infinita de<br />
patrones que van ramificándose de tal manera<br />
que se apartan del centro común o se aproximan<br />
a él. […] De esta manera, mientras más se<br />
aprendan o reúnan datos de una manera integrada,<br />
irradiante y organizada, más fácil se hará<br />
seguir aprendiendo.<br />
Un mapa mental se elabora a partir de un foco temático,<br />
que no es otra cosa que la idea central, el<br />
problema o tema sobre el cual se va a reflexionar.<br />
Lo ideal es que esta imagen sea dimensional, e incorpore<br />
colores. Una imagen concentra automáticamente<br />
el ojo y el cerebro, y desencadena numerosas<br />
asociaciones convirtiéndose en gran ayuda<br />
para la memoria. Sin embargo, si una determinada<br />
palabra o frase —más que una imagen— es absolutamente<br />
central en el mapa mental, se puede<br />
convertir en imagen si se dibuja en tres dimensiones,<br />
se usan múltiples colores y se le da una forma<br />
atrayente. A partir de la imagen central se irradiarán<br />
las ideas más importantes que explicarán o sustentarán<br />
la idea central del texto que se va a sintetizar<br />
o resumir. La siguiente figura nos muestra el foco<br />
temático, representado por un cerebro, del mapa<br />
que vamos a elaborar sobre “los mapas mentales”.<br />
Cómo hacer un mapa mental<br />
A continuación enunciaremos los pasos sugeridos<br />
para construir un buen mapa mental.<br />
Paso 1. Elija una imagen central<br />
1. Elija una imagen que exprese el<br />
concepto central<br />
“La comprensión es necesaria para determinar<br />
la relevancia de datos e información,<br />
comprendiendo por qué la situación es lo que<br />
es y cómo sus características se relacionan<br />
casualmente con nuestros objetivos”<br />
2. Genere las ideas importantes o<br />
divisiones mayores que conformarán el<br />
mapa<br />
Se deben elegir las ramas principales que van a<br />
irradiarse a partir del centro del mapa. Recuerde<br />
que un cerebro normal no puede retener una gran<br />
cantidad de información; estudios han demostrado<br />
que el número ideal se encuentra entre 7 y 9 elementos<br />
de información. Por tal motivo se debe seleccionar<br />
el número mínimo de ideas fundamentales<br />
que sean capaces de abarcar realmente el tema,<br />
y a través de ellas descomponer la información en<br />
fragmentos manejables. Esto es similar a pensar los<br />
títulos de los capítulos de un libro. Observe, por<br />
ejemplo, las siguientes sugerencias útiles —reco-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
51
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
mendadas por Tony Buzan— para encontrar las divisiones<br />
adecuadas:<br />
• Las preguntas del periodista: ¿cómo/cuándo/<br />
dónde/por qué/qué/quién/cuál?<br />
• Divisiones: capítulos/lecciones/temas<br />
• Propiedades: características de las cosas<br />
• Historia: secuencia cronológica de los acontecimientos<br />
• Estructura: formas de las cosas<br />
• Función: lo que hacen las cosas<br />
• Proceso: la secuencia de pasos para hacer algo<br />
o cómo funciona una cosa<br />
• Valoración: en qué medida algo es bueno, benéfico,<br />
valioso, desventajoso o contraproducente<br />
• Clasificación: cómo se relaciona una cosa con<br />
otra u otras<br />
• Definiciones: lo que significan las cosas<br />
• Personalidades: qué papeles/roles asume la<br />
gente<br />
Para el tema que estamos tratando las divisiones<br />
mayores elegidas fueron:<br />
• ¿Qué son los mapas mentales?<br />
• ¿Cómo se elaboran?<br />
• ¿Qué propiedades tienen?<br />
• ¿Qué ventajas ofrecen?<br />
• ¿Para qué sirven?<br />
• ¿Qué es el pensamiento omnicerebral/<br />
bilateral?<br />
Las ideas más importantes deben aparecer en letra<br />
de imprenta bien destacada, ya que sus formas claramente<br />
definidas resaltan mejor las ideas.<br />
3. Por cada rama principal, genere las<br />
ideas secundarias o subordinadas<br />
De cada idea importante van a irradiar nuevas ideas<br />
secundarias que contribuirán a ampliarlas: casos<br />
ilustrativos, ejemplos, evidencias, datos estadísticos,<br />
referencias a autoridades, etc., conformándose<br />
así una serie de ramas o nódulos. La diferencia de<br />
tamaño es la mejor manera de indicar la importancia<br />
relativa de los elementos de una jerarquía. Al<br />
aumentar el tamaño se añade énfasis, y con ello se<br />
incrementa la posibilidad del recuerdo.<br />
Las ideas secundarias, subordinadas a las ideas<br />
principales, se escriben con un tipo de letra menor<br />
al de las ideas principales, y los detalles que estén<br />
subordinados a esas ideas secundarias se escriben<br />
en otro tipo o tamaño de letra menor, pero siempre<br />
conservando la legibilidad. De esta manera se<br />
aprecia mejor la jerarquización de las ideas según<br />
su orden de importancia en el mapa. Las ideas secundarias<br />
se pueden encerrar dentro de un óvalo,<br />
Paso 2. Genere las ideas importantes o divisiones mayores que conformarán el mapa<br />
52 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
un rectángulo o un círculo; se pueden escribir sobre<br />
una línea o sobre una flecha, o se puede recurrir<br />
a cualquier otra convención que se considere<br />
apropiada para tal fin. En la siguiente figura vemos<br />
cómo quedó conformada la rama de ventajas de<br />
nuestro mapa.<br />
Paso 3. Por cada rama principal, genere las ideas secundarias o subordinadas<br />
4. Cuide siempre la asociación y la<br />
utilización de la jerarquía<br />
La asociación, como ya lo hemos discutido ampliamente,<br />
es un factor muy importante para mejorar<br />
la memoria y la creatividad; por eso siempre<br />
hay que estar revisando que el mapa mental refleje<br />
adecuadamente las asociaciones que tienen<br />
sentido para nuestra manera de comprender el<br />
mundo.<br />
También tenga presente que las ideas se disponen<br />
en el mapa teniendo en cuenta un orden de jerarquía:<br />
las más importantes están directamente ligadas<br />
al foco temático. En la medida en que un tópico<br />
esté más alejado de ese foco, se le considerará de<br />
menor jerarquía en el mapa.<br />
Paso 4. Cuide siempre la asociación y la utilización de la jerarquía; y paso 5. Utilice el énfasis<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
53
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
5. Utilice el énfasis<br />
En los mapas mentales sólo se usan palabras e ideas<br />
claves, frases cortas y dibujos que simbolicen imágenes.<br />
Como los mapas son personales, se pueden<br />
utilizar las convenciones que tengan más sentido<br />
para cada uno. Por eso, para señalar las relaciones<br />
entre sí, se pueden utilizar diferentes tipos de convenciones:<br />
dibujos, imágenes, rectángulos, ovoides,<br />
círculos, líneas gruesas, líneas delgadas, líneas<br />
punteadas, flechas sencillas o bifurcadas, y siempre<br />
letras tipo imprenta, por su nitidez y énfasis. Es de<br />
suma importancia además utilizar colores diferentes<br />
en cada nódulo, pues las investigaciones sobre<br />
el cerebro derecho coinciden en que este hemisferio<br />
se estimula ante la belleza del color. El colorido y<br />
las imágenes facilitan al hemisferio derecho la tarea<br />
de recordar con más facilidad que con las notas lineales.<br />
Cuanto más colorido y elegancia exhiba un<br />
mapa mental, más fácilmente se graban las ideas<br />
en el cerebro.<br />
Un buen mapa mental permite apreciar de una sola<br />
mirada las partes esenciales de un todo y las relaciones<br />
que estas partes mantienen entre sí. De este<br />
modo, los mapas ofrecen una visión holística que<br />
las palabras y las frases aisladas no podrían ofrecer.<br />
No olvide que hay que repensar y<br />
repetir en períodos regulares<br />
Hay muchas personas que no recuerdan mucho<br />
después de haber pasado cierto número de horas<br />
posteriores al aprendizaje. Para facilitar el recuerdo<br />
se debe repetir las ideas en períodos regulares. Se<br />
ha comprobado que la mayor parte del olvido se<br />
produce durante las primeras horas después de haber<br />
realizado el estudio, más que durante los días<br />
siguientes. De aquí que debamos distribuir adecuadamente<br />
nuestro tiempo de estudio si queremos<br />
garantizar el recuerdo. Si disponemos de cuatro<br />
horas para estudiar un tema, deberíamos actuar,<br />
por ejemplo, de la forma siguiente: emplear el primer<br />
día una hora; a los dos, otra hora; a los tres, la<br />
tercera; y, pasados unos cuatro días, la cuarta. El resultado<br />
será así mucho más satisfactorio que si empleamos<br />
las cuatro horas en un mismo día.<br />
También hay que tener presente que cualquier tipo<br />
de apunte —esto incluye los mapas mentales— no<br />
sólo hay que repasarlo sino también repensarlo.<br />
Una buena estrategia es, con el mapa mental enfrente,<br />
tratar de reconstruir en la memoria la información<br />
que se sintetizó. Mientras la información<br />
todavía esté fresca en la mente, se puede pensar<br />
por entero nuevamente, corregir lo que se haya entendido<br />
mal, añadir detalles importantes al mapa y<br />
darle una forma más acabada. Se debe ser severo<br />
consigo mismo y acostumbrarse a realizar este trabajo<br />
en pocas horas después de haber leído o escuchado<br />
la información. Si se deja pasar demasiado<br />
tiempo, por lo que ya hemos dicho, es probable que<br />
los apuntes y mapas no sean de mucha utilidad.<br />
Ventajas de los mapas mentales<br />
Los mapas mentales se diferencian de los tradicionales<br />
cuadros sinópticos por su mejor impacto<br />
visual y porque permiten ver y representar conexiones<br />
claras y apropiadas con mayor facilidad<br />
que con un trazado lineal. La combinación de imágenes,<br />
palabras y colores refuerza la capacidad de<br />
memorización del cerebro a corto y largo plazo. Los<br />
mapas se basan en un principio de asociación; las<br />
ramas que señalan las ideas se pueden extender en<br />
cualquier dirección. Los conceptos más importantes<br />
pueden reunir a su alrededor el mayor número<br />
de asociaciones.<br />
Entre las ventajas que tienen los mapas mentales<br />
sobre otros sistemas para tomar notas se pueden<br />
citar las siguientes:<br />
• Permiten burlar el censor que habita en el hemisferio<br />
izquierdo para darles rienda suelta a<br />
la creatividad, los sentimientos y los pensamientos<br />
íntimos.<br />
54 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
• Participan diversas operaciones de pensamiento<br />
crítico: identificar, analizar, sintetizar,<br />
asociar, ilustrar, concretizar, comparar, contrastar,<br />
señalar relaciones de causa y efecto,<br />
formular hipótesis, inferir, refutar, etc.<br />
• Permiten apreciar con mayor claridad relaciones<br />
importantes que cuando se utilizan sistemas<br />
lineales.<br />
• Facilitan la jerarquización de las ideas más importantes<br />
con relación a las secundarias.<br />
• Permiten incorporar información a medida<br />
que las ideas van acudiendo al cerebro.<br />
• Se ahorra tiempo al anotar solamente las palabras<br />
y frases claves.<br />
• Permiten apreciar en forma integral o global<br />
los distintos tópicos que van a conformar el<br />
texto que se va a producir, o las relaciones<br />
conceptuales del texto que se va a sintetizar.<br />
Aplicaciones de los mapas mentales<br />
Los mapas mentales tienen una gran variedad de<br />
aplicaciones:<br />
• Resultan especialmente apropiados para planear<br />
los textos que se van a escribir ya que<br />
favorecen la creatividad, la reflexión y la organización<br />
de las ideas. Animan a establecer<br />
relaciones que inicialmente no se habían captado.<br />
• Son muy útiles para sintetizar textos (libros,<br />
ensayos, artículos) y para tomar notas en clases,<br />
seminarios, foros y conferencias.<br />
• Son un buen recurso para resolver problemas<br />
de grupos, pues cada integrante tiene la<br />
oportunidad de sugerir ideas relevantes con<br />
el problema que se discute.<br />
• En la enseñanza, es tal vez el recurso más<br />
utilizado por los profesores para orientar el<br />
desarrollo de sus clases. Cuando el estudiante<br />
se habitúa a elaborar sus propios mapas<br />
mentales, su aprendizaje resulta mucho más<br />
significativo.<br />
Precaución: los mapas mentales no<br />
son una panacea<br />
A pesar de los enormes beneficios que traen consigo,<br />
los mapas mentales no son una panacea. De<br />
la misma manera que un médico acostumbrado a<br />
utilizar un bisturí de acero no se convierte en mejor<br />
médico al utilizar un bisturí de rayos láser, un<br />
estudiante no se convierte en una persona más inteligente<br />
con el simple hecho de utilizar los mapas<br />
mentales. Ambos individuos pueden utilizar de forma<br />
inapropiada cada una de las herramientas nombradas.<br />
Las habilidades conceptuales son primero<br />
que las herramientas.<br />
La razón de lo anterior es que el estudiante, en primera<br />
instancia, debe ser capaz de reflexionar adecuadamente<br />
sobre el tema que está analizando y<br />
debe ser capaz de diferenciar lo fundamental de lo<br />
accesorio. Si estas dos condiciones se manifiestan la<br />
resultante será un mapa mental de buena calidad.<br />
También hay que mencionar el hecho de que las<br />
imágenes y los gráficos por sí solos no comunican<br />
todo lo que tienen que comunicar. Las imágenes y<br />
los gráficos incluso pueden dejar planteadas ambigüedades<br />
que no se pueden resolver a partir de la<br />
imagen o el gráfico mismos. Aunque las imágenes<br />
y los gráficos son importantes porque suscitan una<br />
idea más exacta en la mente de quien los observa,<br />
normalmente quedan faltando cosas por precisar.<br />
Esas cosas pueden hacer parte del contexto y de<br />
los matices propios de la idea presentada en forma<br />
gráfica. El contexto y los matices son difíciles de comunicar<br />
visualmente. Pensemos simplemente que<br />
cuando leemos un libro y observamos los diagramas<br />
y dibujos que presenta, aún necesitamos una<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
55
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
explicación verbal que nos indique cómo acercarnos<br />
al gráfico para desentrañar lo que quiere<br />
comunicar. Comúnmente los autores suministran<br />
indicaciones de las cosas importantes que hay que<br />
observar en el gráfico o diagrama, y las cadenas de<br />
causalidad que deben quedar debidamente comprendidas<br />
a partir del mismo. De esta manera se<br />
podría decir que los gráficos necesitan las palabras<br />
para ser comunicados con plenitud. La ecuación<br />
resultante será: palabras + imágenes > imágenes<br />
solas, o también palabras + imágenes > palabras<br />
solas; es decir, la utilización conjunta de las palabras<br />
e imágenes es superior a la utilización sola de<br />
imágenes o palabras. Observe la siguiente ilustración,<br />
¿cuál de las tres opciones comunica el mensaje<br />
de mejor manera?<br />
Finalmente, también debemos referirnos a que la<br />
utilización de los mapas mentales como herramienta<br />
pedagógica en los ambientes educativos, es útil<br />
en la medida en que el constructor del mapa tenga<br />
la posibilidad de complementarlos con explicaciones.<br />
Esto es muy importante resaltarlo, porque incluso<br />
al experto en el contenido sobre el que versa<br />
el mapa se le dificulta inferir las relaciones claras y<br />
precisas que quiso expresar el constructor del mapa.<br />
Toda la información consignada en el mapa mental<br />
es insuficiente para una evaluación exigente del nivel<br />
conceptual del alumno y del grado de significación<br />
con que ha aprendido el tema.<br />
Una posible manera de subsanar esta situación es<br />
que el profesor o maestro hagan un interrogatorio<br />
adicional a cada alumno —esto implica tener buena<br />
disponibilidad de tiempo—, o busquen la ma-<br />
nera de obtener explicaciones adicionales posteriores<br />
a la confección del mapa. Si no se hace de esta<br />
manera, se puede caer en el peligro que el mapa<br />
mental se convierta, simplemente, en una forma de<br />
presentar información a través de un gráfico.<br />
Conclusión<br />
Una forma muy eficaz para potenciar la recordación<br />
y el aprendizaje es la recodificación, es decir, organizar<br />
el material de forma más familiar para nosotros,<br />
siempre de acuerdo con el tema bajo estudio y<br />
con nuestro modo de razonar y de recordar.<br />
La organización activa de lo que aprendemos es<br />
de suma importancia para garantizar una adecuada<br />
rememoración, ya que cuando acumulamos los<br />
datos de manera deficiente y desorganizada siempre<br />
tendremos dificultades a la hora de su recuperación,<br />
pues la forma en que éstos son aprendidos<br />
determinan en gran medida la forma en que serán<br />
posteriormente recordados. Nuestra mente capta<br />
mejor aquellos datos que se le presentan formando<br />
un conjunto lógico perfectamente estructurado,<br />
coherente, máxime cuando dicha sistematización<br />
ha sido elaborada por nosotros mismos.<br />
Para esta recodificación de nuestro material nos<br />
serán de gran utilidad los mapas mentales, porque<br />
nos permiten apreciar de modo visual la estructura<br />
general de la información. Esto último es crítico<br />
para organizar de manera significativa la información.<br />
Percibir la estructura en la información implica<br />
la capacidad de pasar efectivamente de los hechos<br />
y detalles específicos del material objeto de estudio<br />
a las ideas o conceptos generales.<br />
Finalmente, para recordar con acierto, se debe<br />
ajustar la información de tal modo que encaje en<br />
nuestro almacén de información. Si la información<br />
aprendida no está luego presente para que pueda<br />
utilizarse posteriormente, bien podríamos habernos<br />
ahorrado la molestia de oírla o leerla.<br />
56 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
Referencias bibliográficas<br />
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Un diseño organizacional para el siglo XXI. México:<br />
Oxford University Press.<br />
ACKOFF, Russell L. (2002). El Paradigma de Ackoff. Una<br />
Administración Sistémica. México: Limusa Wiley.<br />
BUZAN, Tony y BUZAN, Barry (1996). El libro de los mapas<br />
mentales. Cómo utilizar al máximo las capacidades<br />
de la mente. Barcelona: Ediciones Urano.<br />
BUZAN, Tony (1998). El libro de la lectura rápida. Barcelona:<br />
Ediciones Urano.<br />
DAVIS, Alan M. (1995). 201 Principles of Software Development.<br />
USA: McGraw-Hill.<br />
DÍAZ, Álvaro (1999). Los mapas de ideas y los procesos<br />
lectoescriturales. En: Aproximación al texto escrito. 4.ª<br />
ed. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia.<br />
FINK D., TATE J. y ROSE M. (2002). Técnicas de lectura<br />
rápida. España: Ediciones Deusto.<br />
FLESCH, Rudolf (1949). Are Words Necessary? En: The<br />
Art of Readable Writing. New York: Harper & Row.<br />
GALAGOVSKY Kurman y LYDIA R. (1996). Redes conceptuales.<br />
Aprendizaje, comunicación y memoria. 2.ª<br />
ed. Buenos Aires: Lugar Editorial.<br />
KROGIUS, N. V. (1972). La psicología en ajedrez. 2.ª<br />
ed. Barcelona: Ediciones Martínez Roca. Colección<br />
Escaques.<br />
LASKER, Emmanuel (2005). Manual de ajedrez. España:<br />
Lisma Ediciones.<br />
MAYO, W. J. (1980). Cómo leer, estudiar y memorizar rápidamente.<br />
Colombia: Círculo de Lectores.<br />
ROWNTREE, Derek (1985). Aprende a estudiar. Introducción<br />
programada a unas mejores técnicas de estudio.<br />
Barcelona: Editorial Herder.<br />
SAMBRANO, Jazmín y STEINER Alicia (2000). Mapas<br />
mentales. Agenda para el éxito. México: Alfaomega.<br />
SIERRA, Kathy (2005). Words + Pictures > Words Alone.<br />
[En línea]. Disponible en: http://headrush.typepad.<br />
com/creating_passionate_users/2005/10/words_pictures_html<br />
[Fecha de consulta: 11 de agosto de 2008]<br />
TROUT, Jack y RIVKIN, Steve (1999). El poder de lo simple.<br />
Una guía empresarial para eliminar lo absurdo y ser<br />
más racional. España: McGraw-Hill.<br />
WARE, Colin (2004). Images, Words, and Gestures. En:<br />
Information Visualization. Perception for Design. 2.ª ed.<br />
San Francisco: Morgan Kaufmann.<br />
Anexo<br />
A continuación se presentarán un par de mapas utilizados<br />
por el autor para dictar algunas de sus clases.<br />
Uno de ellos fue elaborado con un programa<br />
de computador y el otro fue elaborado a mano.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
57
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
Mapa utilizado por el autor para preparar y presentar una clase de intruducción a los compiladores<br />
58 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los mapas mentales como estrategia para potenciar el aprendizaje significativo<br />
Mapa utilizado por el autor para preparar y presentar una clase de generación de código<br />
(curso de compiladores)<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
59
La interculturalidad: una<br />
posibilidad para la cultura<br />
de los derechos humanos<br />
Por Jhon Jairo Serna Sánchez*<br />
Resumen<br />
Innegablemente el tema de la interculturalidad no sólo se hace un tema propio de la pedagogía, sino que también<br />
lo hace y con mucha fuerza en el Derecho, más aún cuando estos dos saberes se conjuntan con el saber propio de las<br />
ciencias sociales, de la filosofía e incluso de la teología, en sus llamadas a poner el tema de lo humano en sus múltiples<br />
manifestaciones como un tema que está llamado a recuperar su figuración de primer orden, desde el horizonte de los<br />
derechos humanos (DH) como horizonte ético, necesario para la construcción de una convivencia desde la inclusión,<br />
la civilidad y la paz. Para el logro de estas realizaciones se reconoce que nos falta mucho camino por recorrer, pero<br />
en lo insinuado desde el tipo de apuestas como las que se están realizando en tantos escenarios por “Otro mundo” y<br />
por “Otra Educación” y “Otro Derecho Posible”, hay ya un primer nivel de ganancia en el proceso histórico en el cual<br />
estamos inscritos.<br />
Palabras clave: Educación, cultura, pedagogía, derecho, alteridad, diferencia, diversidad, interculturalidad, derechos<br />
humanos, lucha social.<br />
Summary<br />
Undeniably the theme of multiculturalism, not only becomes a proper subject of pedagogy, but also does it and with<br />
great force in law, especially when these two types of knowledge are conjoined with knowledge of social science itself,<br />
the philosophy and even theology, in Its calls to put the topic of humanity in its many manifestations as an issue that<br />
is destined to regain its first-figuration from the horizon of human rights (HR) like ethical horizon necessary for the<br />
construction coexistence – sharing - from the inclusion, civility and peace. To achieve these accomplishments are<br />
recognized that we have a long way to go, but as implied from the type of gambling such as those taking place in<br />
many setting or scenaries for “Another World” and “Other Education” and “Another Possible Right” There is already a<br />
first level of gain in the historical process in which we are registered.<br />
Keywords: Education, Culture, Pedagogy, Rights, Alterity, Otherness, difference, diversity, multiculturalism, human<br />
rights, social struggle.<br />
* Phd. Docente e investigador Universidad Católica de Oriente. Coordinador Grupo de investigación Ciencias Sociales y Humanismo —CISOHU—<br />
de la <strong>UCO</strong>. E-mail: jserna@uco.edu.co<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
61
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
Metodología<br />
Para la elaboración de este artículo se acudió a un<br />
tipo de investigación mixta en la que se cruzaron<br />
elementos de orden literario y de trabajo de campo<br />
de carácter etnográfico, puesto que si bien se ha<br />
llevado a cabo una revisión de muy distintos ensayos<br />
antropológicos, educativos y sociojurídicos,<br />
también se acudió a los trabajos de campo que se<br />
vienen realizando en la actualidad como parte de<br />
los estudios en que están inscritos los semilleros de<br />
investigación pertenecientes al Grupo de Investigación<br />
en Ciencias Sociales y Humanismo —CISO-<br />
HU—.<br />
Para una breve presentación de ambos componentes,<br />
es oportuno acudir a la exposición sucinta<br />
de los mismos como la oportunidad de dar cuenta<br />
de un proceso que valida las afirmaciones que acá<br />
se exponen, y que son pertinentes tanto para este<br />
informe como para su segunda parte, que en su<br />
momento será presentada. En este orden de ideas,<br />
se hace oportuno destacar que además de los dos<br />
tipos de investigación que se enuncian, hay un factor<br />
determinante que de alguna forma se expresa,<br />
no sólo en los estudios que adelantamos sino en<br />
las clases o encuentros de saberes, como algunos<br />
preferimos llamarlas, y que consiste en las nutridas<br />
conversaciones que como grupo de investigación<br />
CISOHU realizamos en las sesiones semanales de<br />
trabajo.<br />
Disponer de un escenario de conversación como<br />
CISOHU es una oportunidad de poder conversar<br />
sobre temas de coyuntura y poner sobre la mesa<br />
opiniones, lecturas y debates de temas de actualidad,<br />
que convierten en asunto de interés el análisis<br />
de estructuras para explicar la lógica del suceso. Por<br />
lo demás, en el torbellino de los fenómenos sociales<br />
de los últimos meses, los temas de coyuntura<br />
son de un novedoso aparecer y desaparecer como<br />
escenarios que en la lógica mediática informativa<br />
se presentan sin dejar espacio para su análisis y estudio<br />
de forma concienzuda, de acuerdo con trabajos<br />
de campo y con lecturas de textos de ensayo literario<br />
y político que bien vale la pena recoger para<br />
el análisis a la luz de categorías de estudio como<br />
las acá puestas en juego, en un ejercicio que, en<br />
el común de las veces, es como cortinas de humo<br />
conscientemente trazadas por los macromedios de<br />
comunicación social, que hacen que estas situaciones<br />
se revistan de mito, de mentiras y de ideologías,<br />
con la intención de regular las conductas y vender<br />
un esquema de poder cuyo proyecto de sociedad<br />
es la negación de derechos de una forma, por decir<br />
lo menos, extravagante. Como resultado de lo anterior,<br />
se genera una gran confusión y la expresión<br />
de sentimientos y de temores muy valiosos dentro<br />
de la lógica de preparar validaciones y opiniones<br />
masivas a favor de lo que por su propio peso deja<br />
mucho que desear desde los análisis académicos.<br />
Al poder contar con un escenario de este orden,<br />
el Grupo de Investigación dialoga con base en<br />
elementos de juicio como los que permite la interdisciplinariedad,<br />
y es así como allí se configura<br />
un espacio de apropiación de elementos críticos,<br />
analíticos y propositivos de importancia, que a la<br />
hora de dejar consignadas algunas apropiaciones,<br />
permiten generar lugares heurísticos que, como<br />
tales, pueden configurarse a partir de su dinámica<br />
interlocutora como un aporte para realizar en<br />
lo académico. Hago este reconocimiento no sólo<br />
porque valida lo postulado, sino ante todo por la<br />
voluntad sin desmayo del decano de educación,<br />
puesta en apoyar esta posibilidad de conversar lo<br />
político, lo económico y lo cultural.<br />
Cuando la psicología, la politología, la sociología, la<br />
pedagogía, la filosofía y el derecho tienen cabida<br />
en la conversación, y generan ejercicios de descentración<br />
de sí mismos para poderse encontrar con<br />
otras opiniones y posiciones producto del saber y<br />
de la lectura seria de lo que acontece, lo recogido<br />
de ese ejercicio es un insumo de sin igual validez<br />
para estar al día en cuanto al suceder, pero hasta<br />
donde sea posible corriendo el velo a las evidencias<br />
puestas desde la sociedad del espectáculo, las cua-<br />
62 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
les hay que intentar criticar por todos los medios,<br />
pues, los intereses escondidos en ellas casi siempre<br />
son non sanctos, y con ello validan lo invalidable.<br />
Tenemos la certeza de la validez de la conversación<br />
rigurosa e iluminada, que a partir de criterios de<br />
juicio y de debate pertinentes se convierte en un<br />
buen instrumento para exorcizar la incertidumbre,<br />
por lo menos al darse a la tarea de intentar comprender<br />
lo que pasó y está pasando, y, por supuesto,<br />
no habilita a tener la verdad a la hora de plantear<br />
interpretaciones de la realidad social, aunque<br />
sí abre oportunidades de efectuar planteamientos<br />
más elaborados. El poder estar con otros y otras,<br />
conversando a partir de informaciones serias sobre<br />
lo ocurrido en la historia de cada día, hace posible<br />
la Universidad como espacio de reflexión.<br />
Introducción<br />
El tema de la cultura de los Derechos Humanos (en<br />
adelante DH) no puede perder de vista que la matriz<br />
y el fundamento de los DH son políticos, o sea<br />
sociohistóricos. Estos derechos deben ser sociopolíticamente<br />
producidos y culturalmente sostenidos.<br />
Su principal carácter es ser de orden sociohistórico,<br />
lo cual significa que están determinados por correlaciones<br />
de fuerza (asociadas, enfrentadas, yuxtapuestas,<br />
locales, interrelacionales, etc.) que poseen<br />
mayor o menor capacidad social para judicializar<br />
algunas demandas ligadas a intereses sectoriales<br />
estratégicos, y que el mismo proceso logra con su<br />
lucha irradiar legitimidad para los valores que sostienen<br />
sus reclamos, de modo que los internaliza<br />
como factores o expresiones culturales. Su efectividad<br />
deriva de una judicialización culturalmente<br />
reconocida y aceptada. La pretensión de tener o<br />
darse DH es un carácter de las sociedades humanas.<br />
Como construcción sociohistórica, los DH se convierten<br />
en un producto cultural con una relación<br />
muy estrecha con el tema de la educación, pues<br />
ésta es la opción de poner en común unos contenidos<br />
que hacen las veces de factores de base a considerar<br />
cuando se vuelve posible que los asociados<br />
alcancen su condición de ciudadanos informados<br />
en este tema. Ello significa viabilizar un sujeto hombre<br />
o mujer que asuma su ser político como una<br />
apuesta, para la cual toca producir un principio de<br />
ciudadanización o de viabilización de una subjetividad<br />
con valores y principios básicos para la construcción<br />
de la democracia (Magendzo, 1998: 42).<br />
En este mismo sentido, los DH están determinados<br />
por la sensibilidad que las poblaciones experimentan<br />
hacia ellos, entendida como la capacidad de<br />
exigirlos ante circuitos judiciales. Las lógicas actuales<br />
de la economía capitalista fragmentan a los<br />
trabajadores, precarizan sus entornos y enfatizan<br />
su vulnerabilidad, y los precipitan y mantienen en<br />
la supervivencia, el multiempleo, la informalidad o<br />
los desplazamientos forzados. Ahora bien, si esto es<br />
cierto, también lo es que para lograr llevar a cabo<br />
actividades para su cumplimiento, es indispensable<br />
que haya información que conduzca a formar unos<br />
criterios mínimos necesarios para poder exigir su<br />
acatamiento, y además buscar mecanismos culturales<br />
que posibiliten su realización en los tribunales,<br />
tanto del orden nacional como internacional. En estas<br />
tareas la educación tiene un aporte importante.<br />
He ahí una dinámica que demanda la construcción<br />
de estructuras de contextualización de la temática<br />
de los DH, pues, no es posible atender las condiciones<br />
de realidad para la apropiación de esta temática<br />
imponiendo la comprensión de las variables<br />
que corresponde observar, así que no es suficiente<br />
con analizar lo propio de los DH como una tarea<br />
por asumir, sino dar cuenta de la coyuntura y por<br />
supuesto de la estructura propias de la realidad del<br />
mundo social, como mundo de vida, dispuesta bajo<br />
unas condiciones que se deben asumir para poder<br />
cumplir con los principios que inspiran los temas<br />
de los DH.<br />
El proyecto de reflexión sobre la interculturalidad<br />
asume que lo más importante en el proceso de for-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
63
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
mación de ciudadanas y ciudadanos<br />
es, sin lugar a dudas, una<br />
mirada de corte antropológico,<br />
que hace que sean importantes<br />
en los procesos de consolidación<br />
de un sujeto humano, hombre o<br />
mujer, la observancia (cuestión<br />
cultural) y la sanción (cuestión jurídica)<br />
de los derechos subjetivos<br />
negativos, que se respaldan en la<br />
libertad humana. La cultura oficial<br />
de DH contiene su indiferencia<br />
hacia los derechos subjetivos<br />
negativos o, peor, su manipulación:<br />
se utiliza la bandera de los<br />
DH para violarlos, o se posterga<br />
su cumplimiento para cuando las<br />
circunstancias hayan cambiado, y<br />
se hace todo lo posible para que<br />
estas circunstancias no cambien.<br />
Contrariamente a su criterio, en realidad no existen<br />
los DH (constituyen procesos), como tampoco<br />
existe una naturaleza humana (se autoproduce en<br />
su sociohistoria), y las sociedades no se infieren de<br />
esta naturaleza inexistente, excepto como referente<br />
ideológico, sino que las tramas sociales inevitables<br />
(economía, sexo, política, lenguaje, imaginarios)<br />
determinan los tipos de seres humanos permisibles<br />
o necesarios para estas relaciones sociales.<br />
En términos positivos, uno de los factores que hace<br />
parte del principal desafío de los DH (la distancia<br />
entre su propuesta, su valoración y su cumplimiento)<br />
es la incomprensión sobre sus fundamentos.<br />
Hoy no importa tanto justificar estos derechos,<br />
sino protegerlos (Bobbio, 2000: 61). La confusión<br />
o inadvertencia sobre los fundamentos de los DH,<br />
así como una inadecuada comprensión de estos<br />
fundamentos en la observancia de los DH, tienen<br />
efectos significativos sobre su protección. Los<br />
movimientos populares deben tener claro que los<br />
sectores populares y la lucha social constituyen el<br />
fundamento sociohistórico de los DH. Éste no pasa<br />
por la filosofía o por la consideración de valores,<br />
sino por la lucha social (con incidencia política, jurídica<br />
y cultural).<br />
“En este mismo sentido,<br />
los DH están determinados<br />
por la sensibilidad que las<br />
poblaciones experimentan<br />
hacia ellos, entendida como<br />
la capacidad de exigirlos ante<br />
circuitos judiciales.[...]”<br />
La Alteridad, criterio de<br />
orientación para vivir la<br />
diversidad<br />
Las situaciones de violación de los<br />
DH constituyen un factor que hay<br />
que observar desde la intervención<br />
social, como dispositivo cultural<br />
que puede llegar a ser factor de<br />
respuesta colectiva y por supuesto<br />
personal a las manifestaciones de<br />
irrespeto a la dignidad de la persona<br />
humana, donde sea que se<br />
presenten. No basta con padecer<br />
(sentir) tales situaciones para comprenderlas<br />
y luchar políticamente<br />
por su transformación radical. Se<br />
hace necesario pensarlas, y pensar<br />
no es algo independiente de sentir<br />
e imaginar, pero como ejercicio<br />
propio del inteligir, como acto educativo que posee<br />
su especificidad. Las situaciones que se viven,<br />
y cuya transformación liberadora o gratificante se<br />
desea, se convierten así en una opción de mirada<br />
a la realidad desde un tipo de motivación que se<br />
puede lograr en la perspectiva de la generación de<br />
respuestas a las situaciones de crisis humanitarias<br />
propias del momento presente del país (referente<br />
utópico).<br />
El derecho o lo recto, niega la ley natural eterna y<br />
de las normas jurídicas. Se transforma en responsabilidades<br />
humanas ante lo debido por naturaleza<br />
dependiente o de Dios, o del orden cósmico, como<br />
un llamado a la puesta en práctica de la propuesta<br />
de Emmanuel Levinas, en uno de los puntos fuertes<br />
de su teoría de la alteridad (Levinas, 1993). Se<br />
trata de la responsabilidad por el otro, uno de los<br />
factores aptos para posibilitar que el tema de la<br />
interculturalidad fluya, y que de paso el encuentro<br />
de los y las diferentes no se convierta en un factor<br />
traumático, puesto que si se entiende que el otro<br />
es, yo me debo a que sea más él mismo.<br />
La figura del desechable, gestada por la violencia<br />
colombiana, determina una no persona la cual debe<br />
64 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
ser eliminada para que puedan existir la verdad, el<br />
bien y la belleza, en un ejercicio que deja mucho<br />
por construir en una cultura que se ha acostumbrado<br />
a valorar al otro como no sujeto y por supuesto<br />
como no persona. De este modo, lo que se haga<br />
en torno a su negación no tendrá consideraciones<br />
éticas, culturales ni aun judiciales en el común de<br />
las veces (Pérez, 2008). Las persecuciones y violencias<br />
(a veces aplaudidas, pero no siempre impunes)<br />
pueden hacerse para defender la seguridad y los<br />
DH de quienes sí se consideran personas, o sea las<br />
autoridades y quienes aceptan su autoridad.<br />
Pinochet Ugarte no persiguió, torturó, asesinó, desapareció<br />
ni vejó a seres humanos, sino a comunistas.<br />
La dictadura empresarial militar chilena describió<br />
a estos comunistas como humanoides. En ese<br />
mismo sentido se llegó a afirmar que en Colombia<br />
no se violó ningún DH, sólo se destruyeron humanoides,<br />
como un ejercicio de reclasificación a partir<br />
del cual los que no son, según el criterio de los que<br />
tienen el poder, son sometidos a malos tratos con el<br />
fin de que se aproximen a los criterios y las medidas<br />
tomadas y no se salgan de los prototipos que se<br />
proyectan para imitar. Incluso, en esta concepción,<br />
se niegan y mutilan los derechos de quienes consideran<br />
que de ese modo no debe ser, puesto que se<br />
niega su dignidad y su derecho a pensar y a proponer<br />
un ambiente social y económico más humano,<br />
y con ello más acorde con los criterios que los DH<br />
definen para la humanidad.<br />
Los DH son una figura de la organización de las sociedades<br />
modernas, pero no pueden ser satisfechos<br />
ni en su universalidad ni en su integralidad a causa<br />
de la configuración capitalista de estas sociedades.<br />
Son un dispositivo ideológico y factor de un horizonte<br />
de esperanza, como una expectativa, que en<br />
vez de negar su validez y pertinencia, posibilita los<br />
desarrollos y las nuevas conquistas a que puede<br />
aspirar la humanidad, y que puede luchar por hacer<br />
efectivos, así esa lucha se vaya en un cambio que<br />
afecta los intereses del poder, pero que de paso<br />
abre escenarios de desarrollo a quienes buscan que<br />
sus recursos para realizarse como humanos sean un<br />
hecho real y no sólo una expectativa pertinente, y<br />
así, a pesar de todo, seguir aspirando a obtener.<br />
La tarea que se tiene por delante es inmensa, y por<br />
supuesto, a mayor avance del mal llamado modelo<br />
de desarrollo neoliberal, mayor será el camino<br />
que habrá que recorrer para que la humanidad, en<br />
particular en Colombia, pueda entrar a disfrutar de<br />
unas condiciones estructurales que no inhabiliten<br />
las expectativas de maduración de lo humano, por<br />
las cuales aspira a su cristalización histórica de los<br />
DH. Corresponde señalar que la humanidad en los<br />
últimos tiempos ha construido modelos sociales<br />
poco permeables a códigos morales y éticos, pero<br />
gracias a las voces que hoy se vienen emitiendo<br />
desde todos los rincones del mundo, que se leen a<br />
partir de la máxima “Otro mundo es posible”, se advierten<br />
unas salidas a las dificultades tan notorias<br />
que se viven.<br />
En el proceso, cuyo eje de producción es el pensamiento,<br />
cabe mencionar las teorías de Kant, según<br />
las cuales la política es una especie de Anchila iuris,<br />
al servicio de un derecho que debe garantizar<br />
la paz y cuya fuente es la moral, como un ejercicio<br />
que pasa del orden de lo jurídico al de lo moral.<br />
En cambio, en la concepción comunicativa de la<br />
razón práctica, lo que se permite es desvincular el<br />
derecho de la moral, y más bien buscar su fuente<br />
en la política, orientada por el uso ético de la misma<br />
razón, como un giro que hace que la colectividad<br />
que ha de vivir bajo los cánones del poder sea partícipe<br />
de la construcción de las leyes y con ello, vía<br />
comunicación activa, permitir que los DH no sean<br />
pura retórica, sino que se conviertan en política pública<br />
y en conquistas de calidad de vida, que se van<br />
obteniendo a partir de procesos de organización y<br />
puesta en uso de esos mismos derechos.<br />
Ante este escenario tan complejo, la educación<br />
tiene la tarea de pensar y repensar la vida misma,<br />
con vistas a hacerla posible, y cada vez más posible,<br />
más aún cuando se la ha reconocido como<br />
una de las actividades humanas que unos sujetos<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
65
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
realizamos con otros y otras, que está en capacidad<br />
de aportar al empoderamiento y la concienciación<br />
(Freire, 1998) de quienes han sido des-heredados<br />
de su dignidad existencial por el solo hecho de<br />
ser personas y ciudadanos de un país. Pero la vida<br />
política nos pone ante la posibilidad de la totalidad<br />
y la vida como totalidad (Patocka, 1981: 53 y ss.).<br />
Los griegos propusieron la vida política y la democracia<br />
fundadas en la amistad y coincidiendo con<br />
ella, establecida a nivel microscópico, mientras en<br />
la macrodimensión prima lo no lineal, el conflicto<br />
y la opacidad, y no hay presencia de intenciones,<br />
creencias y deseos generadores de actos comunes.<br />
Podríamos llamarlos conceptos defensivos, es decir,<br />
conceptos construidos y significados desde mi<br />
identidad y para reforzarla, más que para ampliarla<br />
con la mirada de otras visiones conceptuales. Esto<br />
significa que con dichos conceptos se lleva a cabo<br />
un empoderamiento que hace que las personas<br />
sientan alcanzable el logro de ciertos espacios de<br />
desarrollo humano y de calidad de vida que estaban<br />
vedados. La perspectiva crítica permite que el<br />
diálogo entre la utopía y el presente visibilice los<br />
vacíos y las incoherencias de este presente y genere<br />
una mirada sensible frente a estas incoherencias,<br />
una mirada de utopía que haga posible lo futuro,<br />
en una negación frontal al “No Futuro”. 1 El saber de<br />
los DH, que es a la vez, utopía, crítica y propuesta,<br />
debe encontrar sus caminos de transferencia en el<br />
acto educativo escolar y extraescolar.<br />
Los DH siempre serán fuente de conflicto, porque<br />
la defensa de mis derechos implica relación con<br />
el otro a través del ejercicio de dominación, que<br />
quiere ser negado. Dicho de otro modo, si no se<br />
está dispuesto a afrontar los retos del empoderamiento<br />
que trae consigo la lucha por los DH, mejor<br />
hacerse a un lado, sea en lo personal, en lo social<br />
y más aún en lo institucional; no hay que olvidar<br />
que la estructura de poder está configurada de<br />
tal manera que no es posible cuestionar lo que<br />
se establece como verdad, pero se transforma,<br />
porque a la postre lo configurado nada tenía que<br />
ver con lo que en realidad significan los derechos<br />
de las personas, tanto en lo individual como en lo<br />
colectivo. Las transformaciones de los sistemas de<br />
estructuración del poder no se dan sin más, sino<br />
que requieren la capacidad instalada necesaria en<br />
quienes entran a cuestionar lo que pasa, es decir la<br />
posibilidad, como señala Humberto Maturana, de<br />
decir sí cuando es sí y de decir no cuando es no, y<br />
que en tal aventura por supuesto que son débiles,<br />
pero que formados en dignidad y reconocimiento<br />
del propio rostro como ciudadanos es lo que abre<br />
las posibilidades de hacerse reconocer como tales y<br />
dar salida a procesos de reacción a situaciones que<br />
son vigentes socialmente, así no estén acordes con<br />
los niveles de realización de los DH que se desean<br />
alcanzar.<br />
Los elementos de cohesión e integración suelen<br />
expresarse como relaciones sociales o como imaginarios<br />
colectivos, es decir, como coordinaciones<br />
de acciones conductuales que permiten reconocerse<br />
en el otro, y que se manifiestan por medio de<br />
enunciados o discursos para el denominado buen<br />
sentido y como símbolos o imágenes para el sentido<br />
común. Estos elementos del sentido común<br />
necesariamente se construyen en el devenir de las<br />
comunidades, con los saberes y recursos culturales<br />
que poseen, y se expresan desde sus propias<br />
historias.<br />
Allí se encuentra el origen de la Facultad de Derecho<br />
de la Universidad Católica, que no se enmarcó<br />
gratuitamente en las lógicas de la construcción de<br />
“otro derecho”, y en la realización de la apuesta institucional<br />
que vinculó este derecho con las ciencias<br />
1<br />
No futuro, película colombiana que da cuenta de las realidades que acontecen en la cotidianidad de los y las jóvenes, que se convierten en una<br />
mentalidad y en una actitud de resignación ante los hechos de la vida que para nada son halagüeños en los espacios juveniles, así que a pesar de<br />
haber sombras y escenarios de pérdida de sentidos de lucha por los DH, es posible intervenir allí también desde ciertos dispositivos educativos,<br />
culturales y económicos.<br />
66 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
sociales, como una búsqueda consciente desde el<br />
currículo del programa, para allí dejar consignada<br />
la voluntad institucional de comprometerse a aportar,<br />
de manera más pertinente para su región, al<br />
logro de la civilidad y la convivencia pacífica (<strong>UCO</strong>,<br />
2008), lo cual, como veremos más adelante, se cualifica<br />
con la Maestría en Educación en sus dos líneas<br />
de investigación: “Educación en el medio rural” y<br />
“Cultura y pedagogía de los DH”.<br />
Lo que se tiene es una cotidianidad, en la cual, no<br />
sólo en Rionegro sino en todo el Oriente de Antioquia,<br />
existen estados o situaciones de exclusión y<br />
actitudes de negación, que en la forma de vida de<br />
nuestras gentes pasan por la negación del otro y por<br />
la negación de sí mismos, puesto que se entiende<br />
que eso es natural, y que ellos como seres humanos<br />
están hechos para soportar las vejaciones e irrespetos<br />
hacia sí mismos o hacia los demás. Es tal la<br />
situación que incluso se suele ver el conflicto negativamente,<br />
y se asume como un tema exclusivo de<br />
la ley y de unas instituciones. En este malentendido<br />
se llega a subvalorar el ámbito tanto de lo privado<br />
como de lo público, al punto de entender que buscar<br />
mecanismos de solución de los conflictos es sinónimo<br />
de aniquilación, de desplazamiento o, en el<br />
mejor de los casos, de negación del diferente, bien<br />
sea en lo vecinal, como una confrontación acallada<br />
que se deja salir cuando las condiciones así lo posibiliten,<br />
lo que se convierte en caldo de cultivo para<br />
un conflicto interno armado que es retroalimentado<br />
por estas dinámicas culturales (De Souza, 2004).<br />
Ahora bien, en tanto que la Universidad Católica de<br />
Oriente y sus programas están ocupados, y preocupados,<br />
con estos temas, la Constitución Nacional, la<br />
instancia de mayor raigambre que se da a la tarea<br />
de atender esta problemática, apenas enunciada,<br />
le apuesta al logro de estados de convivencia pacífica<br />
en los que los conflictos se puedan dialogar<br />
y negociar permitiendo tanto la visibilización como<br />
el reconocimiento del otro, a la vez que, como ella<br />
dice, con esta actitud se posibilitará proceder a reconstruir<br />
el sentido de lo público, que redundará en<br />
una seguridad ciudadana que podrá ser sustento<br />
real de la democracia, logrando más que una seguridad<br />
democrática, una seguridad humana (Serna,<br />
2006: 70).<br />
Es preciso desalentar la estigmatización del otro,<br />
del delincuente o del extraño, ya que el problema<br />
de la seguridad humana es un tema que involucra a<br />
todos, y no se puede estimular la división y la estigmatización<br />
sociales. Las diferencias que existen en<br />
el mundo y la necesidad de aceptar esta condición,<br />
sólo son posibles en el marco del respeto al otro. De<br />
allí que vuelva a la necesidad de promover la capacidad<br />
y el poder de actuar de los y las estudiantes<br />
de nuestras instituciones educativas, es decir, empoderarlos<br />
para que se den a la tarea de convertir<br />
las exigencias del respeto a los DH, y de paso sigan<br />
abriendo los caminos que hagan vigentes tanto los<br />
derechos propios como los de los demás. A esta<br />
tarea estamos llamados, dado que la atención a la<br />
pluralidad de los estudiantes puede efectuarse sin<br />
descalificaciones ni desvalorizaciones. En otras palabras,<br />
para la institución educativa es fácil iniciar<br />
este tipo de procesos puesto que, como punto básico,<br />
se trata es de realizar ejecuciones educativas<br />
fundamentadas en la presunción de la igualdad valórica<br />
de las personas, en las que se desarrolla una<br />
actitud de respeto mutuo, esto es, de aceptación<br />
del “otro como legítimo otro, en relación conmigo”<br />
(Maturana, 2002: 46), como un ser diferente de mí,<br />
legítimo en su forma de ser y autónomo en su capacidad<br />
de actuar. En consecuencia nadie puede<br />
a priori ser juzgado como no valioso, y exigir que<br />
otros tengan una actitud semejante frente a él o<br />
ella.<br />
Ahora bien, es importante señalar que si bien lo<br />
primero está en la cultura como forma de vida y de<br />
valoración del otro y de la otra, y como la primera<br />
tarea que me queda por desarrollar en mi existencia,<br />
no se puede dejar de lado que se establezcan<br />
normatividades que regulen las conductas de las y<br />
de los asociados, como un canon que hace válido<br />
discriminar lo que es negado realizar frente a mi<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
67
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
congénere, que me demanda actitudes y juicios<br />
de valor que no son deleznables. Estas normas son<br />
reconocidas intersubjetivamente, y su función es<br />
establecer relaciones interpersonales respetuosas<br />
que conduzcan a la convivencia pacífica, al respeto<br />
de los derechos de la otra y el otro, y a la posibilidad<br />
de hacer efectivos los DH de todos y todas, todo el<br />
tiempo.<br />
Es la intersubjetividad a la que apela Freire, que<br />
hace pertinente que las personas se encuentren<br />
y desencuentren una y otra vez, construyan sus<br />
propias existencias, se liberen y se emancipen. Para<br />
efectos de esta intersubjetividad, nos propusimos<br />
llamar en la Facultad de Educación al año 2008, el<br />
año de la “Educación en la Pedagogía y la Didáctica<br />
de la Diversidad Cultural”, como una apuesta por el<br />
reconocimiento del diferente en su ser de hombre<br />
o de mujer que posee tantas posibilidades de realización<br />
como yo estoy llamado a disponer. En esa<br />
apuesta por la diversidad cultural reconocida y por<br />
la interculturalidad vivida, hay un ánimo particular<br />
de poner por obra una respuesta positiva a la pregunta<br />
de Alain Touraine, si en estos escenarios de<br />
confusión es posible que vivamos juntos (Touraine,<br />
1999).<br />
Capaces de actuar en reconocimiento del otro y de<br />
la otra, en la tolerancia y la no discriminación, en<br />
el respeto y la aceptación de la diversidad social y<br />
cultural, más que por las posibles sanciones que<br />
recibirán, van creciendo las y los estudiantes en derechos<br />
y se van haciendo personas autónomas en<br />
la solidaridad con los otros. Respeto al otro distinto,<br />
aceptación y valoración de la diversidad. Erradicar<br />
todo tipo de discriminación y salir en la crítica argumentada<br />
ante cualquier manifestación discriminatoria.<br />
Los regímenes totalitarios, autoritarios y<br />
dictatoriales se han caracterizado por los comportamientos<br />
antidiversidad, y lo que acá se está haciendo<br />
es intentar construir, desde nuestro encargo<br />
educativo, unos ciudadanos que se den a la tarea<br />
de poner en obra la valoración de la dignidad y con<br />
ello de la diversidad del sujeto humano, que como<br />
tal valga, venga de donde viniere. Más aún, pensadores<br />
tan preclaros como Inmanuel Wallerstein,<br />
después de sus estudios avanzados sobre la lógica<br />
del sistema mundo en la historia de la humanidad,<br />
llegó a la conclusión que los Estados Unidos con su<br />
prepotencia y olvido consciente de la existencia de<br />
otros en el planeta (por fortuna no todo el eje de<br />
poder que pasa por allí), están en plena decadencia,<br />
y su análisis se debe efectuar desde otros textos<br />
que dejen en claro los contextos para el análisis de<br />
estas aproximaciones (Wallerstein, 2006).<br />
Cultura y derechos humanos<br />
Es posible generar modificaciones culturales, y<br />
con ellas trazar el camino para la apropiación de la<br />
diversidad y en la apertura de rutas para su realización<br />
y esto se hace posible desde una filosofía, y<br />
en particular desde una filosofía de la alteridad (Levinas,<br />
2004), que como ya se ha podido conversar<br />
en diferentes escenarios, es la instancia que está en<br />
capacidad real de aportar a miradas de corte ético,<br />
desde las cuales es viable proponer una opción<br />
política que gobierne la dinámica cultural y desde<br />
allí la organización de lo social. Lo evidente es que<br />
frente a la guerra se producen formas de sociedad<br />
que debemos comenzar a humanizar, a develar y a<br />
defender cuando sea preciso, puesto que lo humano<br />
por fortuna nunca está cerrado y siempre permite<br />
intervenciones que hacen que las realidades por<br />
más crudas que se presenten, siempre se podrán<br />
transformar.<br />
La cultura de los DH se ancla en el respeto, la difusión<br />
y la aplicación, situación que en el campo de<br />
los DH de las culturas genera espacio a la multiculturalidad<br />
a partir de tres aspectos: 1) su capacidad<br />
emancipadora; 2) la pluralidad de concepciones<br />
de DH y el pluralismo jurídico, y 3) la defensa de<br />
los derechos culturales de los individuos y de los<br />
pueblos. Estos aspectos de la gobernabilidad cultural<br />
son importantes en el pensamiento de las<br />
ciencias sociales, que se preparan para enfrentar<br />
realidades derivadas de la acción social sobre la<br />
68 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
diversidad cultural. La nuestra es una<br />
cultura conflictiva y transicional, no<br />
se agota en el balance financiero del<br />
sector cultural ni en las retóricas, es<br />
un acto de paz, que tampoco culmina<br />
en los intercambios culturales de los<br />
Estados, y menos en la introducción<br />
en las humanidades de los análisis de<br />
las industrias culturales. La actual no<br />
es una crisis coyuntural de modernización<br />
del país, es algo más profundo, y<br />
como tal merece ser analizada.<br />
Las formas de organización y representación<br />
se transforman y redefinen<br />
a favor de: 1) Las agendas de DH, las<br />
políticas de identidad y ecológicas, la gobernabilidad<br />
democrática y el multiculturalismo, los reordenamientos<br />
territoriales, y los derechos de los<br />
pueblos y los consumidores; y 2) los sedimentos de<br />
la violencia de nuestro país, que a manera de palimpsestos,<br />
bajo la forma de poderes residuales, retoñan<br />
conflictivamente sin cesar. Incluso no es exagerado<br />
señalar que muchos problemas son cada<br />
día más ingobernables, y por ello los esfuerzos que<br />
se hacen por la práctica de la aceptación y el respeto<br />
de la alteridad sean cada vez más significativos<br />
y útiles para una cultura que demanda ejercicios<br />
sin descanso, para poder garantizar que se realicen<br />
las siembras educativas y culturales necesarias en<br />
estos momentos de revisión de cosas en el país.<br />
Los hechos políticos comienzan en lo nacional, son<br />
hechos culturales; la primera empresa cultural y política<br />
es la comunidad imaginada: hacer creer que<br />
todos somos parientes.<br />
Los connacionales son gente que convive en una<br />
civitas, en una comunidad, civilizadamente. La<br />
cultura crea la unidad simbólica necesaria para<br />
la acción política, en cuanto es la base de la legitimidad<br />
de los proyectos étnicos y nacionales. En<br />
“La cultura de los<br />
DH se ancla en el<br />
respeto, la difusión<br />
y la aplicación,<br />
situación que en<br />
el campo de los<br />
DH de las culturas<br />
genera espacio a la<br />
multiculturalidad”<br />
cuanto campo novedoso para la acción y<br />
la intervención sociales, se convoca a una<br />
reflexión sobre el papel que las ciencias<br />
sociales puedan desarrollar en relación<br />
con la diversidad cultural. Entendemos<br />
por cultura de los DH las actitudes éticopolíticas<br />
que se impulsan desde el Estado<br />
y la sociedad para aplicar las tres generaciones<br />
de DH, es decir, los derechos<br />
fundamentales, los derechos sociales y<br />
los derechos ambientales, en la estabilización<br />
de la convivencia política, social<br />
y cultural entre los ciudadanos. Por DH<br />
de las culturas entendemos los derechos<br />
de los colectivos sociales diferenciados<br />
(pueblos indígenas, comunidades negras, poblaciones<br />
inmigrantes y transeúntes) a preservar su<br />
identidad, autonomía y paz. Mientras que la cultura<br />
de los DH es marcadamente regulatoria por su intencionalidad,<br />
los DH de las culturas son decididamente<br />
emancipatorios por su calidad diversa.<br />
Entendemos por cultura la diversidad de procesos<br />
sociales de producción de significados (simbólicos<br />
o materiales), que desarrollan formas de regulación<br />
consuetudinaria, útiles a la personas para vivir, en<br />
toda la diversidad de ámbitos de la vida privada y<br />
pública. 2 El humano es un ser sociocultural porque<br />
su relación con las cosas está mediada por otros<br />
seres humanos y sus logros. La cultura indica los<br />
contornos humanos en que se produce, incluida<br />
su regulación jurídica, la cual cambia de una sociedad<br />
a otra, admitiendo la existencia objetiva de<br />
la diversidad. Los nexos de convivencia con la paz,<br />
como unidad indisociable ligada a los principios<br />
ético-políticos de justicia y de calidad de vida, instalada<br />
en el seno de las reflexiones de las ciencias<br />
sociales y promovida hacia la consolidación de un<br />
Estado social de derecho, cuya definición incluye la<br />
defensa y la promoción de los DH. Son las culturas<br />
asociadas a la reproducción sociohistórica.<br />
2<br />
La definición cancliniana, en la que el término cultura se refiere a la producción de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o<br />
reelaboración simbólica de las estructuras materiales, a comprender, reproducir o transformar el sistema social, es decir, todas las prácticas e<br />
instituciones dedicadas a la administración, renovación y reestructuración del sentido (García, 1981: 32).<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
69
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
El acercamiento contextual a los DH de las culturas,<br />
desde su validez para la vida de los pueblos,<br />
pasa por tres variables, que están ahí, y que facilitan<br />
que la convivencia en la interculturalidad<br />
tenga sentido: 1) La formación de las costumbres<br />
como efecto de la pluralidad de concepciones de<br />
DH. 2) La fuente de capacidad emancipatoria de<br />
los DH. 3) La defensa específica de los derechos<br />
culturales de los individuos y de los pueblos.<br />
Los DH de las culturas se convierten en un factor<br />
por dilucidar, si es que se quiere viabilizar un análisis<br />
pertinente de lo que significa la pedagogía y la<br />
didáctica de los DH. La diversidad cultural no está<br />
siendo pensada como un componente agregado<br />
de la sociedad, sino como un escenario que se<br />
constituye en el centro de todas sus observaciones<br />
y decisiones, de modo que se impone repensar el<br />
camino recorrido, y con esa perspectiva analizar si<br />
la inclusión de la diversidad cultural coadyuvará a<br />
comprender el escenario de los DH a partir de una<br />
adecuada exploración, a propósito de las deudas<br />
contraídas con la investigación, y que nos indican<br />
los viejos problemas aún no resueltos y los nuevos<br />
escenarios de los movimientos sociales y de las políticas<br />
públicas, sobre los derechos de las culturas.<br />
Malinowski (1998: 148) defendió la tesis de que<br />
la cultura producía la sociedad, mientras que<br />
Radcliffe Brown dedujo que era producto de las<br />
relaciones sociales. La cultura remite a los fines a<br />
través de los cuales se movilizan las formas simbólicas<br />
y se generan sentidos, mientras que lo social<br />
traduce estas realidades a las relaciones sociales.<br />
La formación de las costumbres pasa por un proceso<br />
que por supuesto asume el tema de las leyes. Entre<br />
la formulación jurídica de un derecho y su aplicación<br />
práctica se genera un intersticio en el que<br />
se forman costumbres, pues, raramente coinciden<br />
las normas y sus formas sociales de apropiación. En<br />
Thompson, las costumbres regulan las distancias<br />
de una norma jurídica y la realidad social, generando<br />
el campo consuetudinario en el marco de una<br />
legalidad que ya no corresponde ni a la norma que<br />
regula ni a la realidad social que ella pretendía regular<br />
(Cloudsley-Thompson, 1996: 162).<br />
Lechner señala que la regulación de estos espacios<br />
es en muchas formas contingente y flexible. El<br />
mismo problema ha sido tratado desde el derecho<br />
cuando se analiza que los efectos de las leyes no se<br />
reducen jamás a lo que ha querido el legislador; la<br />
sociología jurídica se ha ocupado de ello (Luhmann,<br />
2002: 235). Los DH de la diversidad, aplicados a pueblos<br />
indígenas en Colombia, están produciendo este<br />
fenómeno y además están generando realidades<br />
impensables, como un gobernador indígena paisa<br />
entre los aguerridos pijaos de Coyaima en el Tolima,<br />
o un ecuatoriano entre los formidables pastos que<br />
resistieron la avanzada de Huaina Capac en el gran<br />
Cumbal de Nariño, o un negro entre los tradicionales<br />
paeces de Tóez, en Tierradentro, Cauca.<br />
La cultura obedece a la producción de significados<br />
que desarrollan formas consuetudinarias, y eso<br />
hace que ella se convierta en una fuente de derecho,<br />
quizá la más importante, en razón de que otra<br />
de las fuentes, que le riñe el primer puesto por los<br />
temas del poder y de la política y sus intereses, es<br />
toda fuerza social con facultad normativa creadora.<br />
Que su fuerza social tenga facultad reguladora<br />
de las relaciones sociales y que sus mandatos se<br />
impongan a los sujetos interesados con fuerza<br />
obligatoria, e independientemente de la voluntad<br />
de éstos, significa que es la cultura la que tiene la<br />
capacidad no sólo de representar simbólicamente<br />
a la sociedad, sino de reelaborar las estructuras<br />
sociales e imaginar nuevas. Parafraseando a García<br />
Canclini, además de representar las relaciones sociales,<br />
contribuye a reproducirlas y transformarlas,<br />
y a inventar otras posibilidades.<br />
En sentido traslativo, la cultura como fuente de<br />
derecho hace visible las facultades normativas de<br />
las fuentes originarias a través de las concepciones<br />
sobre los problemas sociales, la capacidad estructurante<br />
de las costumbres en términos normativos,<br />
y las formas de organización y de reproducción<br />
sociales; la reciprocidad, que establece los valores<br />
de intercambio racional de trabajo por servicios de<br />
sociedades rurales campesinas o indígenas, entre<br />
otras. La diversidad cultural se revela en sí misma<br />
como fuente del derecho, que permite pensar las<br />
70 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La interculturalidad: una posibilidad para la cultura de los derechos humanos<br />
nuevas formas regulatorias y emancipatorias en la<br />
globalización (De Souza, 2005). Un derecho globalizado<br />
que, como afirma Boaventura de Souza,<br />
es una oportunidad de hacer que los DH figuren<br />
y entren a iluminar con su propia luz los múltiples<br />
espacios de negación práctica de la vida y de todo<br />
lo que en torno a ella se puede generar.<br />
La cultura se entiende como desarrollo del espíritu<br />
(individual y colectivo), y en cuanto naturaleza de<br />
las sociedades y de las personas. Como lo primero,<br />
conduce al estímulo de las artes y las ciencias, como<br />
lo segundo, se orienta a la defensa y protección de<br />
las identidades y las tradiciones. Es la cultura la que<br />
abre los espacios para el reconocimiento de la diversidad<br />
y el pluralismo, con toda la riqueza. O lo<br />
que es lo mismo, las posibilidades de convertir la<br />
alteridad en algo más que un concepto y con ello<br />
lograr que la otra y el otro sean valorados desde sí<br />
mismos y no a contraluz de quien observa, o como<br />
la propuesta de Levinas, por la inclusión, producto<br />
de considerar a quien interactúa con un diferente<br />
como rehén del mismo (Serna, 20<strong>07</strong>).<br />
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UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE —<strong>UCO</strong>—<br />
(1998). Proyecto Educativo de la Facultad de Derecho.<br />
Rionegro: Universidad Católica de Oriente.<br />
WALLERSTEIN, Inmanuel (2006). La decadencia del<br />
poder estadounidense (Estados Unidos en un mundo<br />
caótico). Bogotá: Ediciones Le Monde diplomatique,<br />
edición Colombia.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
71
“El fenómeno de la movilidad religiosa y deserción de católicos hacia otros movimientos religiosos..<br />
El sembrador de estrellas<br />
Investigaciones<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
73
Training students in L2 reading skills<br />
produces better L1 understanding in<br />
written texts<br />
Por Juan Carlos González Sánchez*<br />
Resumen<br />
El presente estudio indaga acerca de las estrategias de lectura en inglés para estudiantes en lengua extranjera<br />
(español), y los posibles efectos de la comprensión de lectura en textos en español. El estudio se enfoca en las<br />
siguientes preguntas: a) ¿La instrucción de la estrategia de lectura en lengua extranjera afecta su comprensión de<br />
lectura en inglés? b) ¿La instrucción de la estrategia de lectura en lengua extranjera afecta su comprensión de lectura<br />
en español? Los participantes fueron 32 estudiantes de educación media. Los datos provienen de la instrucción, el<br />
monitoreo, las observaciones y el cuestionario de respaldo. Los resultados indican que la enseñanza de estrategias<br />
lectoras para la comprensión de textos en inglés (lengua extranjera) tiene un efecto positivo en ambos idiomas<br />
(inglés y español).<br />
Palabras clave: Lectura, comprensión, segunda lengua, lengua extranjera, proceso, estrategia, evaluación,<br />
resultados.<br />
Summary<br />
The present study investigates the English reading strategies for EFL students and the possible effects of reading<br />
comprehension in Spanish texts. The study addresses the following questions: a) Does strategy instruction in EFL<br />
reading affect their reading comprehension in English? B) Does strategy instruction in EFL reading affect strategies in<br />
Spanish? The participants were 32 high school students. The data came from instruction, monitoring, observations,<br />
and a background questionnaire. The results indicated that strategy instruction to read English texts had a positive<br />
effect on both, Spanish and English.<br />
Key words: Reading, comprehension, second language, foreign language, process, strategy, evaluation, results<br />
* Filósofico y teólogo. Médico licenciado. Docente e investigador Universidad Católica de Oriente. E-mail: hepatepatias@gmail.com<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
75
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
Introduction<br />
How readers extract meaning from a text has long<br />
been a focus of attention, because the process of<br />
extracting meaning gives us invaluable information<br />
about readers’ cognitive process during reading.<br />
Reading researchers, who focus on reading skills,<br />
usually divide reading strategies into two major<br />
categories: cognitive and metacognitive (Vaezi,<br />
2006). Many times students suppose that readers<br />
are passive recipients of information of a text and do<br />
not work in the way to produce deep understanding<br />
reading a text at school or in another context.<br />
This situation affects directly their possibility to<br />
get better results in the ICFES test or university<br />
admission tests. Those two situations talk show the<br />
need to teach students how to read efficiently, in<br />
order to reach appropriate specific knowledge and<br />
to increase their reading fluency to benefit their<br />
cognitive process. In that way researchers noticed<br />
that specific reading skills help students, people, to<br />
read more efficiently.<br />
Reading Skills<br />
Sometimes students think that it is different to<br />
understand when they read in their own language<br />
or they read in English. Most of the times they hope<br />
to understand every word when they are reading a<br />
schedule, summary, or other outlining document.<br />
Researchers suggest that reading in “English is like<br />
reading in native language. This means that it is not<br />
always necessary to read and understand each and<br />
every word in English. Remembering that reading<br />
skills in native language and English are basically<br />
the same” (Beare, 20<strong>07</strong>). There are four reading<br />
skills: skimming —used to understand the<br />
“gist” or main idea—; scanning —used to find<br />
a particular piece of information—, extensive<br />
reading —used for pleasure and general<br />
understanding—, intensive reading —accurate<br />
reading for detailed understanding—. (Beare, 20<strong>07</strong>;<br />
Oxford, 1990; Monrley, 1990).<br />
Skimming is used to quickly gather the most<br />
important information, or ‘gist’. Then students<br />
run their eyes over the text, noting important<br />
information. This is useful to quickly get speed<br />
on a current business situation. It is not essential<br />
to understand each word when skimming. Some<br />
examples are when people read the newspapers<br />
(quickly to get the general news of the day),<br />
Magazines (quickly to discover which articles you<br />
would like to read in more detail) and Business and<br />
Travel Brochures (quickly to get informed) (Beare,<br />
20<strong>07</strong>; Oxford, 1990. Monrley, 1990).<br />
Scanning is used to find a particular piece of<br />
information. This strategy permits to run eyes over<br />
the text looking for a specific piece of information.<br />
It is good used for reading schedules, meeting<br />
plans, etc., in order to find the specific details you<br />
require. Scanning does not require understanding<br />
every word in the text, for example, when<br />
people are reading the “What’s on TV” section of<br />
the newspaper, a train / airplane schedule or a<br />
conference guide (Oxford, 1990; Monrley, 1990).<br />
Extensive reading is used to gain a general<br />
understanding of a subject and includes reading<br />
longer texts for pleasure, as well as business<br />
books. Extensive reading skills are used to improve<br />
general knowledge of business procedures. It is<br />
applicable to read the latest marketing strategy<br />
book, a novel before going to bed, or magazine<br />
article that interests the reader. Finally, intensive<br />
reading is used on shorter texts in order to<br />
extract specific information. It includes very close<br />
accurate reading for detail. That strategy helps<br />
grasping details from a specific text. In this case<br />
it is important to understand each word, number<br />
or fact. Some examples of intensive reading are:<br />
reading a bookkeeping report, an insurance claim<br />
or a contract (Beare, 20<strong>07</strong>; Monrley, 1990).<br />
English School Teaching<br />
Experience - School Context<br />
During EFL teaching experience, is not difficult to<br />
notice that students memorize or learn in order to<br />
76 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
pass exams, later they do not remember taught<br />
topics when it is necessary. This situation happened<br />
at Corazonista’s School too.<br />
The brothers of the Sacred Heart founded the<br />
Corazonista’s School in 1963 to instruct the young<br />
people and to initiate them in the knowledge<br />
and God’s love. So far, the school has graduated<br />
37 cohorts in the spirit to transform as honest<br />
people with high compromise to transform their<br />
motherland (López de Ipiña et al., 2004).<br />
The pupils are the center and spirit of the School.<br />
The group that was studied started in the year<br />
2002. There were 45 students at the beginning of<br />
the sixth grade, 13 of them came from the popular<br />
schools of the Commune (Neighborhoods were:<br />
Belen, Belencito, and Manrique). At the end of the<br />
process, December 1 st 20<strong>07</strong>, they were 32 students.<br />
They had weakness in reading and writing<br />
competence in L1 by school training, their previous<br />
English training was incomplete; some of them did<br />
not have English instruction at elementary school.<br />
Those conditions affected directly reading and<br />
writing proficiency in both languages.<br />
During their school formation the government<br />
decided to implement standardized test called<br />
“Pruebas Saber” at the end of Ninth Grade, with<br />
the spirit of “defining criteria and procedures to<br />
assess the quality of the educational process, the<br />
professional performance of educational and<br />
management teachers, the achievements of the<br />
students, the efficiency of the pedagogic methods,<br />
and the texts or materials used, the administrative<br />
and physical organization of the educational<br />
institutions and the efficiency of the service,<br />
which operates in coordination with the ICFES and<br />
the territorial entities” (Ministerio de Educación<br />
Nacional, 2003).<br />
Concerning this population, 39 of them had an<br />
average of 71,17 % in Language: 6,1 points more<br />
than the national and departmental scores. Most<br />
of them (66,67 %) are competent to infer, make<br />
conjectures, and identify ideologies in written texts.<br />
33,33 % of them are good readers with abilities to<br />
make inferences, inter and intra textual analysis.<br />
(Ministerio de Educación Nacional, 2003).<br />
As to the academic environment, 35 of them<br />
were promoted from 9 th to 10 th grade. At the end<br />
of 10 th grade 19 females and 15 male passed to<br />
11 th grade. During their 11 th grade 2 of them quit<br />
or leaved the school due to their intellectual<br />
abilities or personal attitude towards the academic<br />
work. Those antecedents called the researchers<br />
attention about the necessity to work in reading<br />
comprehension and personal motivation to study<br />
or inculcate values like solidarity, collaboration, and<br />
self-compromise.<br />
Methodology<br />
The aim of this study is to investigate the potential<br />
effects of strategy instruction on reading skills in<br />
EFL over reading comprehension scores in EFL and<br />
in Spanish (mother language). In particular, the<br />
study addresses the following research questions:<br />
1. Does a strategy instruction in EFL (L2) reading<br />
affect EFL reading strategies employed<br />
by high school students and their reading<br />
comprehension scores in English?<br />
2. Does the strategy instruction in EFL reading<br />
affect reading comprehension in Spanish (L1)?<br />
Participants<br />
The participants were 32 students enrolled in<br />
“Colegio Corazonista” in Medellin, Colombia.<br />
All the students were involved in the strategy<br />
instruction and took 4 comprehension tests: two<br />
in Spanish and two in English (one in Spanish and<br />
another one in English at the beginning and the<br />
another two at the end of the study). Additionally<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
77
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
they took 8 English tests including one at the<br />
beginning and one at the end of the reading<br />
comprehension instruction. Furthermore, the<br />
students had three tests or simulations as the<br />
ICFES 1 model —called “Los Tres Editores”— and<br />
the ICFES test to monitor the advances of the<br />
research.<br />
The Reading Strategy Instruction<br />
All the students were given 4-month (2 hours a<br />
week) course on reading strategies. The aim of the<br />
instruction was to help the students to (a) activate<br />
and/or develop their background knowledge<br />
from reading understanding, and (b) monitor their<br />
comprehension and become aware of strategies<br />
they employed during the reading process the<br />
Four Reading Skills (Skimming, Scanning, Intensive<br />
reading and Extensive Reading).<br />
The Instructional Procedure<br />
Each session of the 4-months course included the<br />
following stages similar to those in Cotterall (1990)<br />
study:<br />
1. The students and the teachers looked at the title<br />
of the selected text and made predictions about<br />
the likely content of the passage, based on the<br />
title. The teachers encouraged the students to<br />
activate their background knowledge related<br />
to the content of the text.<br />
2. The students started reading the passage,<br />
the teachers read the first paragraph and<br />
showed how to (a) summarize and find the<br />
main ideas in that paragraph, (b) predict what<br />
will come next, and (c) seek clarification for<br />
any comprehension difficulties. At this stage,<br />
some repairing strategies were introduced to<br />
the students such as re-reading problematical<br />
parts, reading on until the meaning becomes<br />
clear, using the context to guess the meaning<br />
of unknown words, visualizing the event in the<br />
text, and asking the teachers for help. Then one<br />
of the students described the text idea.<br />
3. The teachers observed students and provided<br />
further explanations about the procedures and/<br />
or use of strategies and encouraged students<br />
to take part in the activity.<br />
4. As mentioned earlier, the steps followed in this<br />
study were generally similar to those in the<br />
Cotterall (1990) study. In addition, as part of the<br />
class activities, the students were also given a<br />
worksheet requiring them to write down (a)<br />
their predictions, (b) the questions they asked<br />
to find the main ideas, (c) the summaries, and<br />
(d) comprehension questions about the reading<br />
information and possible ways of solving the<br />
problems they faced while they were reading<br />
the text.<br />
5. After the text was read, the whole class discussed<br />
the main ideas together. Teachers specially<br />
encouraged the students to relate the content<br />
of the text to their personal experiences.<br />
6. Worksheets containing the same type of<br />
exercises described on step 4 were also given<br />
to the students as homework to apply in a<br />
different text.<br />
Tasks and Data Collection<br />
The data for the study came from a background<br />
questionnaire, the reading tasks and think-aloud<br />
protocols, elaborated on these observations, and<br />
the tests were made according with high school<br />
reading materials. All the passages were basically<br />
about values. Their English teacher gathered<br />
the information by the students’ background<br />
knowledge about the texts.<br />
1<br />
ICFES is official (government) test by high school students before to access the universities in Colombia.<br />
78 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
Data Analysis<br />
Information on the students’ previous instruction<br />
and current exposure to English was taken from<br />
their school reports and process. To cross-validate<br />
the findings, the participants’ observable behavior<br />
during the strategy instruction and the think-aloud<br />
tasks were noted down.<br />
The worksheets were analyzed after the instructions,<br />
students and teachers, and later only by the teachers.<br />
For the statistical analyses of the data obtained, the<br />
Statistical Package for Social Sciences (SPSS) was<br />
used. In accordance with the objectives of the study,<br />
Wilcoxon Matched-pairs Signed-rank tests were<br />
computed. The level of significance was set at .05.<br />
Results and Discussion<br />
To see whether the instructions affecting the<br />
reading comprehension in Spanish and English,<br />
the frequencies with which the participants used<br />
reading strategies in Spanish and English before<br />
and after instructions were compared.<br />
As indicated in tables 1 and 2, L2 and L1 reading<br />
comprehension tests were monitored, including,<br />
“Tres Editores”, research test, and ICFES results<br />
(Table 2 shows the results on English tests).<br />
SPANISH<br />
SYSTEM:<br />
RESEARCH<br />
SIMULATIONS<br />
- 3 EDITORS -<br />
ICFES TEST<br />
SAMPLE: 1 2 3 4 1 2 3 1<br />
DATE: VIII-20 VIII-24 IX-25 IX-27 II-21 VI-04 IX-<strong>07</strong> X-19<br />
Students 32 32 32 32 32 32 32 32<br />
Mean: 77,38 63,89 84,09 97,12 67,58 59,66 59,39 59,86<br />
Standard Deviation: 9,55 15,62 11,31 5,48 11,82 10,60 17,16 4,42<br />
Coefficient of Variation (%): 12,34 24,45 13,45 5,64 17,49 17,77 28,89 7,38<br />
Mode: 85,71 66,67 87,50 100,00 #N/A #N/A 56,80 57,32<br />
Minimum 57,14 33,33 62,50 87,50 47,01 40,67 40,12 47,14<br />
Maximum 85,71 83,33 100,00 100,00 90,40 78,93 90,89 64,21<br />
Table 1. Training students in reading skills, Spanish testing scores.<br />
ENGLISH<br />
SYSTEM: CORAZONISTA’S SCHOOL RESEARCH ICFES TEST<br />
SIMULATIONS- 3<br />
EDITORS<br />
SAMPLE: 1 2 3 4 5 6 7 8 1 1 2 3<br />
DATE: VIII-29 IX-5 IX-7 IX-11 IX-14 IX-17 IX-25 IX-27 II-21 VI-04 IX-<strong>07</strong> X-19<br />
Students 32 32 32 32 32 32 32 32 32 32 32 32<br />
Mean: 57,93 100,00 81,67 83,33 80,95 65,45 84,09 96,02 45,46 56,16 64,05 64,05<br />
Standard<br />
Deviation:<br />
19,01 0,00 18,01 24,62 10,25 22,<strong>07</strong> 14,89 8,06 19,54 20,37 16,04 16,04<br />
Coefficient of<br />
Variation (%):<br />
32,82 0,00 22,05 29,55 12,66 33,72 17,71 8,39 42,98 36,27 25,04 25,04<br />
Mode: 41,38 100,00 100,00 100,00 71,43 60,00 100,00 100,00 #N/A #N/A #N/A 58,45<br />
Minimum 34,48 100,00 60,00 50,00 71,43 40,00 62,50 75,00 0,00 22,39 37,10 44,74<br />
Maximum 89,66 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 71,39 100,00 96,31 111,90<br />
Table 2. Training students in reading skills, English test scores.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
79
The results are shown in the charts 1 and 2 (chart 2 shows the standard deviation in the study).<br />
.<br />
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
Chart 1. Training Students in reading skills, mean progress.<br />
Chart 2. Training students in reading skills, standard deviation<br />
80 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
The impact of Reading Strategy<br />
instruction in Spanish and English<br />
As it can be noticed in table 1, during the research,<br />
the group of students showed significant advances.<br />
Those were reflected in the total average. In that way<br />
the coefficient of variation was reduced showing<br />
that the group became more homogeneous.<br />
Nevertheless, in the control test (ICFES test) the<br />
results were not the same, possibly due to the type<br />
of test.<br />
In the case of the Minimal Score obtained, since it<br />
is possible to estimate the minimal note rose from<br />
57,14 up to 87,50 that reveals significant advances.<br />
In identical way the maxim ascended from 85,71 up<br />
to 100 %. These finding shows that the instruction<br />
in L2, in reading strategies, develops advances in<br />
the comprehension of texts in L1 like is notice in<br />
the charts.<br />
In the case of instruction in strategies of reading<br />
in L2, as it is possible to see in table 2, the average<br />
of the students ascended significantly, and the<br />
coefficient of variation decreased. Both results<br />
showed the progress of the group after the<br />
training. The minimal value started from 34,45<br />
and closed in 75. In the same way, the maximum<br />
value began in 89,66 and ended in 100. These<br />
results show the importance of the instruction<br />
in reading strategies to improve the student’s<br />
comprehension of written texts.<br />
As for the dynamics of class according to the<br />
observations wrote in the teacher’s academic<br />
journal, it is possible to identify that the students in<br />
this age, after getting used to a reading style, in the<br />
previous years, keep some dreads and blockades<br />
to the learning time to change by new strategies.<br />
Those are reflected in their anxiety during the tests<br />
applied in the study. A high stress was obvious<br />
for the evaluation they were going to get which<br />
in some occasions produced more anxiety that<br />
the application of the strategies. (Beare, 20<strong>07</strong>;<br />
Instituto Cervantes, 2002; Bachman & Palmer, 1996;<br />
Perrenoud, 1994).<br />
Another interesting result is that when they read<br />
in English, the students used the dictionary less<br />
in order to find the meaning of unknown words.<br />
Instead, they tried to figure out the meaning or to<br />
skip the difficult words more frequently. Moreover,<br />
the students focused on the grammatical structures<br />
of the sentences and translated less frequently<br />
in L2. (Howarth, 20<strong>07</strong>; Vaezi, 20<strong>07</strong>; Block, 1992,<br />
Kellerman, 1986).<br />
According to the results (see tables 1 and 2),<br />
the students used to employ the strategies of<br />
prediction, prior knowledge, skimming/scanning,<br />
references and summarizing more frequently in L2<br />
and L1 after the training (Instituto Cervantes, 2002).<br />
Those strategies benefit the students reading<br />
comprehension showing the importance to give<br />
them opportunities to skip the critical period<br />
(Beare, 20<strong>07</strong>, Monrley, 1990).<br />
According to the findings, the 4-months reading<br />
strategy instruction in L2 had a positive impact<br />
on the use of reading skills in Spanish and English.<br />
The results showed that in both languages the<br />
participants focused on prediction, the use of<br />
background knowledge, and summarized more<br />
frequently after the instructions than before the<br />
instruction (Beare, 20<strong>07</strong>).<br />
To see whether the instructions affected the<br />
students’ reading comprehension scores, the two<br />
versions of the reading tests were given to the<br />
students as pre- and post instruction. In accordance<br />
with the objective of the study, Wilcoxon Matchedpairs<br />
Signed-rank test were computed. The results<br />
showed that there was a significant difference<br />
between the mean scores the students obtained<br />
for the pre-and post instructional test at the level<br />
pf p
Training students in L2 reading skills produces better L1 understanding in written texts<br />
instruction probably had a positive effect on<br />
their reading comprehension in English (L2) and<br />
Spanish (L1).<br />
TEST VERSION N Mean SD Significance<br />
(2-tailed)<br />
Spanish 1 12 77,38 9,55<br />
Spanish 2 13 97,12 5,48<br />
1,08 x 10 -5 *<br />
English 1 10 57,93 19,10<br />
English 2 13 96,02 8,06<br />
8,84 x 10 -5 *<br />
Table 3. Training students in reading skills (Correlation of<br />
Paired Samples)<br />
p < 0,5 ** < 0,05 *** p < 0,001<br />
Conclusions<br />
The results of the study indicate that the reading<br />
strategy training in English affects positively<br />
reading comprehension, both in Spanish and<br />
English, in high school students. Those results<br />
suggest that the transfer process is bi-directional<br />
and interactive. As a result of the training, the<br />
strategies of using prior knowledge prediction,<br />
summarizing, and reading analysis were used more<br />
frequently both in English and Spanish. These<br />
results harmonize with the findings of studies like<br />
Bereiter and Bird’s (1985), Coterrall’s (1990), and<br />
Palincsar and Brown’s (1984) showing that the<br />
students increase the use of those strategies after<br />
an appropriate instructional period.<br />
Furthermore, the results of the instruction in<br />
reading skills indicate a better understanding in<br />
written texts, both in English (L2) and Spanish (L1).<br />
This finding supports those of the Coterrall (1990),<br />
Carrell et al. (1989), and Song (1998) studies.<br />
The findings of the study offer several pedagogical<br />
implications for English teaching in high<br />
school. First, the training provides teachers<br />
with an excellent means to evaluate students’<br />
comprehension process and notice their strengths<br />
and weaknesses and, thus, allowing them to adjust<br />
their strategies. Second, especially readers with<br />
lower level language proficiency might benefit<br />
from the training in reading skills in order to<br />
advance in their instruction in L2 and L1. Raising<br />
students’ awareness about when, where, and how<br />
to use reading strategies obviously can make them<br />
“tactical” readers (Paris, Lipson & Wixon, 1983; Ellis,<br />
1994). Third, teaching reading strategies help<br />
students to understand their school training in<br />
a way to increase their general knowledge more<br />
than to store information (Oxford, 1990). These<br />
results help the school to redirect its role in order to<br />
provide students’ better opportunities to enhance<br />
their general knowledge and their attitude about<br />
formation (Ngeow, 2006).<br />
As a result of the discussion, the teachers can<br />
assume the role of guide, model, or stimulator<br />
rather than providers of the correct answers to<br />
comprehensive questions. Basing reading lessons<br />
on processing may result in a dynamic classroom<br />
environment where students enjoy discussing the<br />
text in-group interacting and learning from each<br />
other’s experiences. It also results in a less stressful<br />
classroom atmosphere.<br />
Having used texts with values, a parallel to aim this<br />
study was to allow students’ reflection in values<br />
that help them in their personal formation in the<br />
spirit of the school purposes.<br />
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Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
83
Vitral<br />
Desde las<br />
normales
Escuela Normal Superior<br />
Rafael María Giraldo<br />
Viviendo el reto del cambio<br />
Por Gildardo Castaño Duque*<br />
Resumen<br />
Con la sana preocupación de fundamentar y fortalecer los cambios que en la actualidad vive la Escuela Normal<br />
Superior Rafael María Giraldo de Marinilla, el autor logra una panorámica rápida y clara acerca de la formación de<br />
maestros en Latinoamérica, a partir de la revisión de varios estados del arte acerca del tema, así como de textos y<br />
artículos cuya preocupación fundamental está en ese sentido. La lectura de los diferentes autores muestra la urgencia<br />
del cambio, pero a diferencia de otros muchos textos que se agotan en una postura alarmista o incluso denunciante,<br />
en la que finalmente la única víctima es la imagen del maestro, el presente artículo está atravesado por una constante<br />
posibilidad de transformación: los aspectos que en la actualidad afectan el hacer normalista en función de lograr el<br />
maestro para las generaciones venideras, son puestos aquí con la intención de identificarlos y reconocerlos, pues<br />
muchos de ellos se han camuflado en el discurso o simplemente se han hecho invisibles en la rutina, y por tanto,<br />
altamente difíciles de afrontar y vencer. Bajo esa perspectiva, se revisan aspectos tales como la importancia de la<br />
institución normalista y la figura del maestro formador, y se plantean, según expertos, algunos elementos propios de<br />
la formación inicial.<br />
Palabras clave: Escuela Normal Superior, formación de maestros, maestro formador, vacíos en la formación de<br />
maestros, elementos para la formación inicial.<br />
Summary<br />
Trying to give reasons and to strengthen the changes that nowadays the school NORMAL SUERIOR RAFAEL MARIA<br />
GIRALDO from Marinilla, the writer tries to give a general view clear and fast on teachers education in Latin America,<br />
from the review of some states that gives the bases on this topic, as well as the readings and articles which main<br />
concern goes in this sense. The reading of different authors shows the urgency of the change, but except to other<br />
texts that do not give an alarming position or even denouncing one, where finally the only victim is the image of the<br />
teacher, this article is being crossed by an ongoing possibility of transformation: The aspects that nowadays affect<br />
teacher’ s development trying to give to the teacher for the new generations, all those are mentioned here to identify<br />
and recognized because many of them are covered with the speech or just being invisible inside the daily routine,<br />
so they are difficult to be faced. Under this perspective some aspects are reviewed such as the importance of the<br />
institution, the figure of the teacher and also we talk according to experts some proper elements of the beginning of<br />
education.<br />
Key words: Pedagogical school, teacher education, training teacher, emptiness in education, elements for the<br />
beginning of education.<br />
* Maestro Formador de la E. N. S. Rafael María Giraldo de Marinilla. Acompañante de los procesos de Formación Pedagógica e Investigación en el<br />
nivel de la Formación Complementaria. E-Mail: gildejcadu@yahoo.com<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
87
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
La formación de los docentes de una nación es un<br />
acto de altísima responsabilidad, dado que en ello<br />
se juega el tipo de hombre que se espera como<br />
resultado del proceso educativo; por tanto, ese<br />
valioso componente que contribuye a lograr el proyecto<br />
de sociedad que se busca, tiene que estar en<br />
manos de instituciones serias, responsables y que<br />
constantemente se pregunten por la idoneidad y<br />
efectividad de su labor. La Escuela Normal Superior<br />
Rafael María Giraldo de Marinilla ha venido en procesos<br />
de autorreflexión que aspiran a cualificar su<br />
labor, con el fin de estar a la altura de las exigencias<br />
actuales en el cumplimiento de su misión.<br />
Las Escuelas Normales, como instituciones formadoras<br />
de maestros, merecen el reconocimiento de<br />
sus grandes aciertos, así como de su tenacidad<br />
y capacidad de entrega; sin embargo, es sano<br />
igualmente aceptar que han caído en profundos<br />
vacíos. Los docentes que en ellas laboran, en su<br />
mayoría, manifiestan voluntad de cambio, pero<br />
desde el análisis de la experiencia institucional en<br />
el caso de la Escuela Normal Superior de Marinilla,<br />
hasta la lectura de los informes de estudios internacionales,<br />
se corrobora que en la práctica real ha<br />
sido difícil concretar nuevas formas de ejercer el<br />
acto de enseñanza.<br />
En el estado del arte elaborado por Graciela Messina<br />
acerca de la formación de maestros en Latinoamérica,<br />
la autora enfatiza que<br />
[…] se ha difundido en la región un enfoque de<br />
formación docente asociado con la pedagogía<br />
crítica y con la investigación desde la práctica,<br />
que valora la capacidad de los profesores de producir<br />
conocimiento y que postula la ‘investigación<br />
reflexiva’ o la ‘enseñanza reflexiva’ como una<br />
propuesta múltiple de enseñanza, de aprendizaje<br />
y de investigación” (Messina, 1999: 9).<br />
Pero visto esto desde las aulas, queda obligado el<br />
honesto acto de reconocer que tal esfuerzo y dicho<br />
enfoque poco han incidido en el desempeño real<br />
del docente. Aunque en nada ayuda para el contexto<br />
local, sí alivia un poco constatar que también<br />
para el contexto latinoamericano la autora identifica<br />
la misma situación:<br />
Sin embargo, en América Latina la práctica de la<br />
formación ha continuado atrapada en modelos<br />
tradicionales de enseñanza y aprendizaje. Por<br />
un lado, los centros de formación (y los profesores<br />
de esos centros) continúan reproduciendo<br />
la cultura escolar tradicional, mientras los estudiantes<br />
para docentes llegan con trayectorias<br />
escolares igualmente tradicionales (Messina,<br />
1999: 9).<br />
Las Escuelas Normales del país están hoy frente a<br />
un saludable redimensionamiento de su valor y de<br />
su papel; en tal sentido, este texto, ligado en algunos<br />
aspectos a la experiencia de la Escuela Normal<br />
Superior de Marinilla en los últimos tres años, tiene<br />
como propósito aportar elementos para la relectura<br />
de sí en pro de la comprensión del hacer actual<br />
de la institución, como base para un mejoramiento<br />
fundamentado en el acto reflexivo.<br />
Pero acercarse a ese propósito implica reconocer<br />
que efectuar modificaciones sustanciales en algo<br />
tan esencial como la formación de maestros, no<br />
puede inspirarse en simples actos inmediatistas<br />
detonados por asuntos gubernamentales u obligaciones<br />
de ley. Este tipo de caminos desembocan<br />
casi siempre en experiencias desafortunadas o,<br />
simplemente, se agotan en urgencias de momento<br />
que abonan aún más el terreno para que, pasada la<br />
tempestad, vuelva la institución al antiguo remanso<br />
de paz que implica hacer lo mismo de siempre.<br />
Como muchas otras, la Escuela Normal Superior<br />
Rafael María Giraldo de Marinilla tampoco estuvo<br />
exenta de ese efecto después del primer proceso<br />
de acreditación. De ahí que los cambios que prometen<br />
alguna efectividad en los procesos educativos,<br />
tienen que estar cimentados no sólo en una consciente<br />
y justa incomodidad frente al actual estado<br />
de cosas dentro de una institución, sino también<br />
en un constante afán de ajuste a las necesidades<br />
88 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
que la dinámica del contexto impone.<br />
De otro lado, tan torpe como lo<br />
anterior, sería el consabido “borrón<br />
y cuenta nueva”, o la aceptación<br />
acrítica de imposiciones externas<br />
desechando lo mucho o poco ya obtenido.<br />
No se puede ignorar o negar<br />
el pasado. Asegurar el éxito en las<br />
variaciones de los procesos obliga<br />
a considerar críticamente el acumulado<br />
experiencial y las tradiciones.<br />
De hecho, se haría imposible pensar<br />
la formación de los maestros que<br />
queremos para el mañana, si no hay<br />
claridad en lo que entendemos por<br />
tal hoy e, incluso, en la construcción<br />
que del concepto mismo hemos hecho desde sus<br />
orígenes y a lo largo de la historia.<br />
Siguiendo a Saravia y Flores (2005), encontramos<br />
que desde los inicios de la Colonia se habla de la<br />
formación de maestros, pero sólo en el siglo XX<br />
hubo una preocupación real en dicho sentido. Fue<br />
así como en 1981, cuando la Oficina Regional para<br />
la Educación en América Latina y el Caribe —ORE-<br />
ALC— convocó al Seminario Subregional sobre Innovaciones<br />
en la Formación y el Perfeccionamiento<br />
de Educadores, en el que se pusieron de manifiesto<br />
las preocupaciones de los gobiernos por tal asunto,<br />
y se abrió un espacio para la reflexión acerca de los<br />
retos que se tendrían que afrontar en términos de<br />
formación y capacitación de los educadores, especialmente<br />
en lo relacionado con la atención a las<br />
necesidades de poblaciones desprotegidas en las<br />
zonas urbanas y la población campesina. Sin embargo,<br />
el mismo documento nos demuestra que<br />
a pesar de la existencia de recomendaciones de<br />
comités y organismos internacionales anteriores al<br />
seminario en mención, las propuestas de formación<br />
inicial y continua de los maestros en los diferentes<br />
países responden básicamente a las tendencias y<br />
los intereses de las políticas de turno, y no a procesos<br />
sistemáticos y pensados a lo largo del tiempo.<br />
“La Escuela Normal<br />
Superior Rafael María<br />
Giraldo de Marinilla ha<br />
venido en procesos de<br />
autorreflexión que aspiran<br />
a cualificar su labor, con<br />
el fin de estar a la altura<br />
de las exigencias actuales<br />
en el cumplimiento de su<br />
misión”<br />
Este surgimiento de la formación<br />
docente ligada a los avatares políticos<br />
explica en mucha medida las<br />
discontinuidades y la falta de paridad<br />
de criterios. En ese contexto,<br />
toma sentido lo expuesto por Aracelly<br />
de Tezanos (1985), al manifestar<br />
que el desarrollo de la formación<br />
de maestros a lo largo del tiempo<br />
puede considerarse errático, a juzgar<br />
por la diversidad de visiones<br />
que se pueden dilucidar en los distintos<br />
momentos de la constitución<br />
del sistema educativo en América<br />
Latina: fundación de Escuelas Normales<br />
a comienzos del proceso de<br />
independencia; en mitad del siglo<br />
XIX, la aparición de pedagogos influenciados por<br />
las corrientes progresistas (positivismo liberal); la<br />
integración a las Escuelas Normales de la corriente<br />
de Escuela Nueva en las décadas de los años veinte<br />
y treinta en el siglo XX; la tecnología educativa<br />
que ejercía la función del control social en los años<br />
sesenta y setenta, y, finalmente, la cientificidad y la<br />
cobertura que han impulsado a la escuela en los<br />
últimos años.<br />
En consonancia con las anteriores perspectivas, Vaillant<br />
afirma que para el contexto latinoamericano,<br />
[…] las políticas y reformas educativas modernas<br />
exigen un docente ideal que no existe en la<br />
realidad. Si bien en la formulación de políticas se<br />
evoca al docente ideal, en la aplicación de esas<br />
políticas no se adoptan medidas para crearlo.<br />
El cambio educativo continúa siendo percibido<br />
como un esfuerzo rápido y corto, y no como un<br />
proceso a largo plazo (2002: 7).<br />
Para que las instituciones formadoras de maestros<br />
soporten los embates nacidos en semejante panorama,<br />
es fundamental la presencia de la tradición crítica.<br />
Si aceptamos que “el anudar los hitos históricos<br />
y la aplicación de conceptos define la acumulación<br />
de saber que va a sustentar el campo de apropia-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
89
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
ción y de acumulación cuya elaboración conduce a<br />
la formación de la tradición crítica de la pedagogía”<br />
(Echeverri, 1996: 89), nos damos cuenta de que la<br />
institución normalista, a través de su hacer, de su<br />
oralidad, de su archivo, de su escritura y, ojalá, de sus<br />
procesos investigativos, se convierte en un espacio<br />
vivo donde se cruzan múltiples situaciones en pro<br />
de la formación docente, y deviene con ello en campo<br />
rico en saber, y solamente ese saber acumulado<br />
le permitirá a la institución una interlocución crítica<br />
con el afuera, ya sea este afuera una política estatal o<br />
un intelectual de la pedagogía.<br />
Para una institución formadora de maestros, reconocer<br />
ese saber y apropiarlo es asunto vital, puesto<br />
que le permitirá leerse y entenderse en su contexto.<br />
Por ejemplo, frente al planteamiento de Graciela<br />
Messina, en cuanto a que en América Latina “la<br />
formación docente hace referencia a una función<br />
o tarea de la educación cada vez más articulada<br />
con procesos de investigación-acción” (1999: 9), la<br />
Escuela Normal Superior de Marinilla hace hoy clara<br />
interlocución porque desde adentro, tres años<br />
atrás, ya había puesto allí un gran espacio para el<br />
interrogante y empezó a trabajar en ello, dado que<br />
la realidad obligaba a aceptar que buena parte de<br />
esa “articulación” se quedaba en el deber ser, pues,<br />
poner a circular en las aulas habilidades y saberes<br />
propios de la investigación ha sido lento e incluso<br />
causal de seria incomodidad. Es más, se puede afirmar<br />
que no pocos maestros en su hacer se declaran<br />
en contra de tales propósitos, y asumen dichas peticiones<br />
como una sobrecarga tediosa y sin sentido.<br />
Justo es aceptar también que no siempre dicha<br />
actitud es sinónimo de un mal desempeño, pero sí<br />
es prueba de una evidente carencia.<br />
Otro punto de diálogo con la misma autora es<br />
cuando sugiere que “el ‘problema’ de la formación<br />
docente en América Latina, de acuerdo con las investigaciones<br />
encontradas, es en mayor grado el<br />
tipo y no la ausencia de formación. En efecto, persiste<br />
una cultura escolar donde se sigue buscando<br />
la transmisión y no la construcción de conocimientos”<br />
(Messina, 1999: 21). Ahora, desde la experiencia,<br />
se puede respaldar tal afirmación, teniendo en<br />
cuenta que las instituciones normalistas son tal vez<br />
las que más acceso a formación y capacitación han<br />
tenido, sin embargo, los efectos esperados no se<br />
concretan; por lo tanto, debe aceptarse igualmente<br />
que “el problema se ‘traslada’ desde los profesores<br />
al estilo de enseñanza y aprendizaje, a las modalidades<br />
de gestión y al tipo de cultura institucional”<br />
(Messina,1999: 21). El reconocimiento de este aspecto<br />
en la Escuela Normal Superior Rafael María<br />
Giraldo (mucho antes de haber conocido lo aquí<br />
planteado por Messina) ha sido sano y fundamental,<br />
en la medida en que más que clamar a la administración<br />
institucional y municipal por “formación<br />
y capacitaciones”, se han emprendido “acciones”,<br />
cuyos resultados favorecieron que se entendiera la<br />
necesidad de liberación de tiempo para los maestros<br />
involucrados, así como los ajustes necesarios<br />
en los horarios.<br />
Aunque muchos de los estudiosos de la educación<br />
y la formación docente en Latinoamérica (Aracelly<br />
de Tezanos, Juan Carlos Tedesco, Denise Vaillant,<br />
Alberto Martínez Boom, Cecilia Braslavsky, Graciela<br />
Messina, entre otros) coinciden en considerar que<br />
uno de los principales factores para mejorar los<br />
procesos educativos en la región está asociado con<br />
elevar la calidad del desempeño de los maestros, y<br />
obviamente, elevar la calidad de la formación inicial<br />
de docentes, no hay paridad de criterios en cuanto<br />
a cómo se pueden lograr estos últimos aspectos, e<br />
incluso se notan claras diferencias frente a las causas<br />
que ocasionan los males a la educación en los<br />
distintos países.<br />
De un lado, Villegas-Reimers (citado por Vaillant,<br />
2002: 4) reconoce en la región un importante interés<br />
en la formación de formadores, respondiendo<br />
a tres premisas fundamentales: “la calidad del sistema<br />
educativo de un país depende en gran parte<br />
de sus docentes; la correlación entre la preparación<br />
profesional de los docentes y sus prácticas en cla-<br />
90 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
se; las prácticas docentes y su efecto relevante en<br />
el desempeño académico y en el aprendizaje de<br />
los estudiantes”. Sin embargo, las afirmaciones de<br />
Messina dejan un sabor muy distinto: “las políticas<br />
de los gobiernos han subordinado la formación docente<br />
a las necesidades de las reformas educativas;<br />
a su vez, en las reformas la participación de los profesores<br />
se ha restringido al papel de ejecutores de<br />
políticas; consecuentemente, la formación docente<br />
sigue siendo una imposición ‘desde arriba’ antes<br />
que un espacio propio” (Messina, 1999: 9).<br />
Mientras que Juan Carlos Tedesco (2001) y Graciela<br />
Messina (1999) admiten como causales de baja calidad<br />
en la educación latinoamericana asuntos como<br />
la desactualización docente, la excesiva presencia<br />
del sexo femenino en el sistema educativo y la extracción<br />
popular del candidato a maestro, Alberto<br />
Martínez Boom manifiesta que “hoy abundan en la<br />
literatura educativa diagnósticos que sólo perciben<br />
al maestro desde sus carencias, desde sus necesidades,<br />
no desde sus potencias”, a esta mirada empobrecedora<br />
se ha dado en denominarla “malestar<br />
docente”, y se le atribuyen como características<br />
básicas: referenciar el trabajo del docente desde<br />
el método frontal, desmotivación por la profesión<br />
docente, origen humilde del estudiante maestro o<br />
reclutamiento de aspirantes fracasados, feminización<br />
del oficio, y desactualización de los métodos y<br />
de los maestros formadores.<br />
Sin el ánimo de entrar en polémica alguna, en la<br />
Escuela Normal de Marinilla se dan ocasionalmente<br />
fenómenos altamente cuestionantes, como el<br />
agresivo rechazo de algunas niñas de preescolar y<br />
básica primaria, cuando en las prácticas pedagógicas<br />
iniciales les toca compartir con aspirantes a<br />
maestro de sexo masculino. Cuando se presentan<br />
esas situaciones pocas veces hay explicación válida,<br />
simplemente argumentan no sentirse bien con un<br />
maestro hombre, que no les gusta, o incluso, manifiestan<br />
prohibición desde el hogar. Puede que el<br />
hecho no sea de demasiada trascendencia, pero sí<br />
evidencia una formación sesgada que poco contribuye<br />
a lograr el ser humano y la escuela que esperamos.<br />
De ahí que a partir del 2008, y en contra de<br />
una tradición de casi treinta años, cimentada más<br />
en un sentido acomodaticio que en una fundamentación<br />
intelectual desde la formación de maestros,<br />
se logró la apertura para que en todos los grados de<br />
la básica primaria, y especialmente en preescolar,<br />
se aceptaran niños sin ningún tipo de restricción, a<br />
no ser la sana medida de mantener el equilibrio de<br />
género y la limitación normal de los cupos.<br />
Según investigaciones rastreadas por Messina<br />
(1999), y el análisis propuesto por Tedesco (2001),<br />
el origen de los candidatos a maestro en grupos<br />
sociales de baja extracción económica cierra un<br />
círculo perverso en el que se reproduce la baja<br />
calidad dado el “poco capital simbólico” que los<br />
maestros poseen, sin embargo, “esta tendencia a<br />
que lleguen los estudiantes de menor capital simbólico<br />
‘es magnificada por los formadores’” (Messina,<br />
1999: 17). Para la Escuela Normal Superior de<br />
Marinilla, este aspecto se ha observado no como<br />
una dificultad sino como una simple determinación<br />
del contexto. La población del municipio, y en<br />
general de la región del oriente cercano y lejano,<br />
es de unas condiciones económicas bajas, incluso<br />
muchos de los estudiantes aspirantes a maestro<br />
son de origen campesino. Sin embargo, lo que sí<br />
se tiene claro (y de eso se puede dar fe desde los<br />
inicios de la formación complementaria), es que<br />
se ha esquivado el perverso juego de negociar<br />
exigencia y calidad de formación en función de la<br />
pobreza. Actualmente, la Escuela Normal tiene un<br />
esquema de monitorías que cada semestre permite<br />
dar apoyo a un amplio número de maestros<br />
en formación de escasos recursos económicos, y<br />
que muestren unas condiciones académicas y de<br />
desempeño estipuladas con antelación.<br />
Torpe sería negar la problemática de la vocación<br />
mencionada tanto por Boom como por los otros<br />
autores. Un seguimiento a las distintas promociones<br />
de egresados de la Escuela Normal Superior<br />
de Marinilla desde la primera promoción del Ciclo<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
91
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
Complementario, 1 corrobora sin duda que seguir<br />
la formación para maestro no era un asunto muy<br />
claro entre los estudiantes del grado once. Cada<br />
año en la Escuela Normal se gradúan en promedio<br />
150 bachilleres, y el grupo para la Formación Complementaria<br />
con dificultad llegaba a 10 o 12 estudiantes,<br />
al cual se sumaba otro tanto a lo largo de<br />
tres o cuatro semanas con estudiantes que asumían<br />
dicha opción ante la imposibilidad de ubicarse laboralmente,<br />
o después de haber fracasado en sus<br />
intentos por ingresar a la universidad. Esta problemática,<br />
detectada desde siempre y motivo de queja<br />
constante argumentado por los maestros, apenas<br />
empezó a ser intervenida un par de años atrás. A<br />
manera de ingrediente adicional en este sentido,<br />
se tiene en contra otro aspecto, que consiste en la<br />
cercanía entre el municipio de Marinilla y otros núcleos<br />
urbanos como Rionegro (a 15 minutos) y Medellín<br />
(a 45), lugares que están interconectados con<br />
el primero por excelentes vías y un envidiable sistema<br />
de transporte, y ofertan múltiples posibilidades<br />
de estudios superiores. Aunque no es posible decir<br />
que la problemática en mención se haya controlado<br />
como sería deseable, las estrategias aplicadas, las<br />
variaciones en los procesos de exploración vocacional,<br />
y convertir las prácticas pedagógicas en un<br />
espacio amable no sólo de enseñanza sino también<br />
de afecto y reflexión, y menos de adiestramiento y<br />
obligación, le han permitido a la institución darse<br />
el lujo de tener desde el año 2008, entre quince y<br />
veinte estudiantes candidatos a ser maestros, que<br />
escogieron seguir la Formación Complementaria<br />
como primera opción desechando de entrada otras<br />
alternativas.<br />
El formador de formadores<br />
Pareciera haber consenso entre los teóricos en<br />
cuanto a que gran parte del problema de la formación<br />
inicial de docentes está precisamente en el<br />
hacer del maestro formador. Incluso, la lectura del<br />
estado del arte, que con respecto al tema publica<br />
Denise Vaillant, deja cierto agrio sabor y abre de<br />
entrada un panorama poco alentador. Dice la autora<br />
que “una buena docencia requiere de buenos<br />
maestros, los que a su vez necesitan una buena<br />
formación, una buena gestión y una buena remuneración.<br />
Sin embargo, con frecuencia en América<br />
Latina, los docentes suelen estar mal preparados,<br />
mal administrados y mal remunerados, por lo cual<br />
es muy difícil que hagan un buen trabajo” (2002: 5).<br />
En uno de sus textos, Aracelly de Tezanos se mueve<br />
en la misma línea de ideas cuando al referirse a los<br />
maestros formadores afirma que<br />
[…] parecerían no tener un compromiso claro<br />
con el trabajo específico que desarrollan,<br />
desempeñándose en la realidad como funcionarios<br />
del sistema educativo a quienes se les<br />
ha asignado una tarea, por la cual perciben un<br />
salario. En consecuencia, no sólo laboran las<br />
horas estipuladas en sus contratos de servicio,<br />
sino que mantienen una relación de exterioridad<br />
con su objeto de trabajo. (De Tezanos,<br />
1985: 126)<br />
En un estudio de la Pontificia Universidad Católica<br />
Madre y Maestra de República Dominicana sobre<br />
las actuales tendencias en la formación de maestros,<br />
se lee: “Otro desafío es el mejoramiento de<br />
la calidad académica de los profesores de futuros<br />
docentes (formadores de formadores), el cual constituye<br />
un aspecto importante para el control de la<br />
calidad de la formación”. Y más adelante, citando a<br />
Viallant, se plantea que<br />
[…] en América Latina el tema de la formación<br />
de los formadores continúa siendo una asignatura<br />
pendiente dentro de la región, no obstante<br />
la dudosa calidad académica de los profesores<br />
1<br />
Debe aclararse que aquí se está hablando de la modalidad presencial diurna y no de la semipresencial de los sábados, que se tenía antes, o de<br />
la actual jornada nocturna, cuyas condiciones de análisis son diferentes.<br />
92 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
que enseñan en las instituciones formadoras.<br />
Esto se contrapone al interés y las estrategias<br />
concretas que se registran en muchos de los<br />
países desarrollados (Ciedhumano, 2005: 20).<br />
Con razón Alberto Martínez Boom manifiesta su<br />
inconformidad y se refiere a una “paulatina desaparición<br />
del rostro del maestro” (Martínez, 2000: 4),<br />
por la acción de corrientes de investigación educativa<br />
que se empeñan en “mostrar y destacar los<br />
aspectos más negativos del trabajo del docente”,<br />
con el fin de presionar acelerados cambios. Pero<br />
tales actitudes no sólo evidencian incomprensión<br />
frente a la situación real de la profesión y a su papel<br />
social, sino también incomprensión frente a lo humano:<br />
“Los docentes llegan a ser lo que son no sólo<br />
por hábito. La docencia está ligada con su vida, su<br />
biografía, con el tipo de persona que cada uno ha<br />
llegado a ser” (Fullan y Hargreaves, 1999: 53).<br />
En consonancia con la postura de Martínez Boom,<br />
leer esas afirmaciones sobre la labor del maestro<br />
desde la perspectiva de las Escuelas Normales<br />
Superiores llena de cierto coraje, en cuanto a que<br />
algo de lo que no carece la institución normalista<br />
es precisamente del compromiso de la mayoría de<br />
su personal. Es lícito y honesto aceptar que haya<br />
fallas en su trabajo, pero de ahí a decir que no lo<br />
hacen con convicción, afecto y profunda responsabilidad,<br />
en verdad se incurriría en una clara injusticia.<br />
Hablando en concreto de la Escuela Normal<br />
Superior de Marinilla, se puede estar de acuerdo<br />
con De Tezanos en que entre algunos educadores<br />
hay cierta “inconsciencia” de la dimensión de su<br />
hacer, dado que no es extraño encontrar en la institución<br />
docentes altamente comprometidos que<br />
dan todo de sí, convencidos del valor de su aporte,<br />
pero que pocas veces se hacen la pregunta por lo<br />
didáctico, por la intención formadora o vocacional<br />
de su acto, en términos de asumir a la persona que<br />
tienen en frente no como un estudiante cualquiera,<br />
sino como un potencial colega en el futuro. Esta actitud<br />
pareciera apoyarse en una especie de atávico<br />
compromiso implícito de ser maestro, obligado por<br />
el simple hecho de haberse matriculado en una Escuela<br />
Normal. Sin embargo, tal postura sólo da pie<br />
a un discurso moralista que poca mella hace en el<br />
espíritu del joven de hoy, bombardeado por múltiples<br />
y apremiantes preocupaciones.<br />
Pero, del mismo modo como se manifestó el rechazo<br />
categórico a las primeras afirmaciones de este<br />
apartado, igualmente la Escuela Normal de Marinilla<br />
tiene que leerse en el estudio de la Pontificia<br />
Universidad Católica, cuando afirma que<br />
Por lo general, la escasa evidencia empírica<br />
muestra que los formadores de formadores<br />
no tienen experiencia directa de trabajo en las<br />
aulas del nivel para el cual forman docentes;<br />
tienden a utilizar un estilo de enseñanza frontal,<br />
similar al que recibieron tanto en su educación<br />
básica y media como en su formación profesional,<br />
por lo que enseñan teóricamente a ser<br />
buenos prácticos (Ciedhumano, 2005: 20).<br />
El análisis de la realidad institucional constata en<br />
gran medida ese fenómeno. De hecho, a veces se<br />
detecta contradicción entre lo metodológico y los<br />
propósitos formativos. Se parte con el afán de buscar<br />
un aprendizaje en el que el estudiante tenga<br />
amplia participación y autonomía, pero a la hora<br />
de mostrar aceptación, apertura, en fin, la soltura<br />
necesaria, aparece el temor, y con él, la norma, la<br />
rigidez y, finalmente, la autoridad. Allí se cierra<br />
nuevamente el círculo fatídico de la escuela. Pero<br />
se ha avanzado en conciencia, la mayoría de los<br />
docentes aceptan que es necesario recorrer otros<br />
caminos. Como lo dice Baslavsky (aunque su tono<br />
no sea precisamente el más tierno): “Los profesores<br />
saben que tienen que cambiar, pero carecen de<br />
insumos críticos suficientemente relevantes como<br />
para emprender ese cambio, y suelen estar presos<br />
de las tradiciones” (Braslavsky, 1999: 21).<br />
En el estudio del Ciedhumano, citando a Aguerrondo,<br />
se propone una afirmación que, sin lugar a<br />
dudas, podría asumirse como la médula de la problemática,<br />
y a la vez como una luz de salida: “si se<br />
desea una escuela diferente, donde se enseñe y se<br />
aprenda diferente, es en las instituciones formado-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
93
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
ras de docentes donde debe comenzar el cambio<br />
institucional para permitir que el futuro profesor<br />
vivencie un modelo institucional y una propuesta<br />
de aprendizaje que pueda luego poner en práctica<br />
(Aguerrondo, citado en Ciedhumano, 2005: 20).<br />
No hay duda de que este último apunte deja al descubierto<br />
la altísima responsabilidad de las Escuelas<br />
Normales en el asunto. El problema ya no es sólo<br />
ofrecer una formación de calidad al maestro novel,<br />
sino también, y sobre todo, ofrecer a ese mismo<br />
estudiante, a lo largo de su formación, una experiencia<br />
educativa nueva. Esto vincula en el proceso<br />
a la totalidad de maestros de la institución. Vale la<br />
pena pues, en este punto, y como elemento para<br />
la autolectura, introducir lo que en el estado del<br />
arte de Messina se identifica como facilitadores y<br />
obstaculizadores del cambio: “las aperturas de los<br />
participantes; la resistencia al cambio; la tendencia<br />
a orientarse por el deber ser; atribuir el conflicto a<br />
terceros y privilegiar las carencias y los obstáculos;<br />
la representación de que la responsabilidad de los<br />
aprendizajes reside en el docente; la tendencia a<br />
compartir en el grupo de pares y callar frente a la<br />
autoridad” (Messina, 1999: 20).<br />
Se está, pues, de acuerdo en la urgencia de empezar<br />
a hacer las cosas de otro modo. En este sentido,<br />
Braslavsky hace un interesante análisis del funcionamiento<br />
de la institución educativa de hoy y del<br />
rol del maestro, ambos ligados al modelo fundacional<br />
de la escuela. Citando a Naradowski, afirma que<br />
“entre otras cosas, ese modelo fundacional suponía<br />
la posibilidad de educación a través de escuelas<br />
idénticas en contextos diversos, y propuso, en consecuencia,<br />
la formación de maestros<br />
y profesores para trabajar de acuerdo<br />
con lo que se ha dado en llamar<br />
el dispositivo de la simultaneidad<br />
sistémica y metódica” (Braslavsky,<br />
1999: 4), sin embargo, es obvio que<br />
las condiciones del contexto actual<br />
plantean exigencias muy diferentes.<br />
Sin que haya plena conciencia de<br />
“La docencia está ligada<br />
con su vida, su biografía,<br />
con el tipo de persona que<br />
cada uno ha llegado a ser”<br />
ello, la diversidad es ya vida al interior de las instituciones<br />
de enseñanza. De ahí que la realidad “habría<br />
demostrado que tal vez ya no sólo fuera imposible,<br />
sino incluso no deseable […] proponer instituciones<br />
educativas idénticas para formar a todos los<br />
niños, jóvenes y adultos de una misma generación<br />
y, más aún, de generaciones sucesivas” (Braslavsky,<br />
1999: 4).<br />
Sin el ánimo de caer en el error de plantear un<br />
ideal inalcanzable en la realidad, sí es interesante<br />
proponer aquí, como aporte a la labor del docente<br />
normalista, algunos elementos reconocidos por los<br />
intelectuales como importantes en su función.<br />
Denise Vaillant define al maestro formador como<br />
[…] un profesional capacitado y acreditado para<br />
ejercer una actividad de formación; posee conocimiento<br />
teórico y práctico, compromiso con su<br />
profesión, capacidad e iniciativa para aprender<br />
e innovar en su ámbito. También, en tanto que<br />
profesional, pertenece a colectivos que asumen<br />
principios y valores en relación con los beneficiarios<br />
de la formación (2002: 16).<br />
En cuanto a sus competencias, manifiesta que sea<br />
alguien capaz de promover en sus estudiantes<br />
(maestros en formación) condiciones para “participar<br />
en la vida pública, para desenvolverse productivamente<br />
en la vida moderna y en la construcción<br />
de las bases para la educación permanente” (2002:<br />
7). Más adelante complementa: “actuarán como<br />
guías, modelos, puntos de referencia en el proceso<br />
de aprendizaje. El formador ya no será el único poseedor<br />
de los conocimientos y el responsable exclusivo<br />
de su transmisión y generación,<br />
sino que deberá asumir la función<br />
del dinamizador de la incorporación<br />
de contenidos” (2002: 10).<br />
Desde la perspectiva de Braslavsky,<br />
se proponen básicamente cinco<br />
competencias: la pedagógico-didáctica,<br />
que implica “saber seleccio-<br />
94 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
nar, utilizar, evaluar, perfeccionar y recrear o crear<br />
estrategias de intervención didáctica efectivas”<br />
(Braslavsky, 1999: 18). La institucional, que tiene<br />
que ver con la articulación de la macropolítica con<br />
la micropolítica. Esta es bastante interesante, ya<br />
que podemos identificarla con un ejercicio claro y<br />
complejo del saber pedagógico, en función de la<br />
tradición crítica. “Parece necesario que los profesores<br />
sepan que lo que se decide en los ministerios<br />
tiene —o tiene que tener — mucho que ver con lo<br />
que pase en las escuelas y en las aulas, pero que, al<br />
mismo tiempo, no define plenamente lo que pasa<br />
en las instituciones y aulas” (1999: 19). Esta competencia<br />
prepara al maestro para el ejercicio de la<br />
autonomía. “Buscar la ampliación de los márgenes<br />
de autonomía, probar los límites del ejercicio de la<br />
creatividad, pueden lograr no caer en denuestos,<br />
pero sí ejercer una crítica responsable frente a las<br />
políticas públicas” (1999: 19). En cuanto a la competencia<br />
productiva, “es esencial que los profesores<br />
comprendan el mundo en el que viven y vivirán, e<br />
intervengan como ciudadanos productivos en ese<br />
mundo de hoy y del futuro” (1999: 19). En la interactiva:<br />
“se trata de conocer y comprender la cultura de<br />
los niños y de los jóvenes, las peculiaridades de las<br />
comunidades, las formas de funcionamiento de la<br />
sociedad civil y su relación con el Estado; de ejercer<br />
la tolerancia, la convivencia y la cooperación entre<br />
diferentes” (1999: 20). Finalmente, está la competencia<br />
especificadora, la cual “es, a nuestro modo de<br />
ver, la capacidad de aplicar un conjunto de conocimientos<br />
fundamentales a la comprensión de un<br />
tipo de sujetos, de una institución educativa, y/o de<br />
un conjunto de fenómenos y procesos” (1999: 20).<br />
Es el complemento de los saberes que intervienen<br />
en la formación de las otras competencias.<br />
Estos últimos apuntes relacionados con el perfil<br />
del maestro formador son también fundamentales<br />
para el maestro en formación inicial, pues si se<br />
plantean como altamente deseables en el primero,<br />
con mayor razón se espera verlos incorporados en<br />
el ser y hacer del segundo.<br />
Acerca de la formación inicial<br />
Gabriela Dicker y Flavia Terigi (1997), en términos<br />
de formación de maestros, reconocen seis tradiciones<br />
fundamentales, a saber: la práctico artesanal:<br />
se aprende a ser docente enseñando; la tradición<br />
normalizadora-disciplinadora: pone el acento en<br />
moldear al maestro; la academicista: el maestro<br />
debe principalmente conocer lo que enseña; la<br />
técnico-academicista: enfatiza en la planificación<br />
de clase confiando en que ésta soluciona las diferentes<br />
dificultades, da suma importancia a las habilidades<br />
y competencias; la personalista o humanista:<br />
incorpora las situaciones cotidianas al trabajo<br />
formativo, pesa mucho la afectividad; y el enfoque<br />
del profesor orientado a la indagación o enseñanza<br />
reflexiva: la práctica docente se considera espacio<br />
de reflexión crítica.<br />
Mirar la Escuela Normal Rafael María Giraldo a través<br />
de dichas tendencias, permite entender que a<br />
lo largo de su historia ha ido pasando de una orientación<br />
a otra, y por tanto evidencia dentro de su<br />
hacer actual elementos tomados de los múltiples<br />
enfoques. Sin embargo, es también claro que de<br />
acuerdo a los esfuerzos y las orientaciones actuales,<br />
se enfatiza en las dos últimas posturas, en la<br />
medida en que se pretende formar un docente con<br />
profundo sentido humano, y al mismo tiempo con<br />
habilidad para el ejercicio de una práctica reflexiva<br />
desde el registro y la indagación constantes.<br />
Citando a varios autores, Vaillant menciona que<br />
el principal objetivo de la formación inicial es enseñar<br />
la competencia de clase o conocimiento del<br />
oficio, de forma tal que los profesores “sean sujetos<br />
diestros en la tarea de enseñar”; igualmente, dicha<br />
formación debe contribuir a que maestros y profesores<br />
“se formen como personas, comprendan<br />
su responsabilidad en el desarrollo de la escuela, y<br />
adquieran una actitud reflexiva acerca de su enseñanza”<br />
(Vaillant, 2002: 17). Por su parte, Aracelly de<br />
Tezanos afirma que el lugar real donde el maestro<br />
aprende su oficio “está determinado históricamente<br />
en su sustantividad por el enseñar. Esta es la tarea<br />
a la cual se dedica primordialmente la escuela<br />
de maestros, enseñar a enseñar” (1985: 174).<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
95
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
Sin embargo, hay también entre los intelectuales<br />
y estudiosos de la educación un claro consenso en<br />
cuanto a que el impacto de la formación de maestros,<br />
no viene a ser lo suficientemente contundente<br />
como para generarle cambios o rupturas considerables<br />
al hacer educativo, en el momento en que<br />
el nuevo docente entra a formar parte activa del<br />
sistema escolar. “Si nos referimos a la calidad de los<br />
procesos, un informe de IIPE-UNESCO señala la baja<br />
eficacia de la formación docente inicial como instancia<br />
preparatoria para los primeros pasos de los<br />
docentes en el campo profesional. ¿Dónde aprenden<br />
los docentes a desempeñar su tarea?” (citado<br />
por Vaillant, 2002: 19). Ese interrogante pone en<br />
entredicho la labor de las Escuelas Normales. Ya se<br />
han planteado aquí elementos que contribuyen a<br />
romper ese círculo pernicioso, pero la tarea no es<br />
fácil ni a corto plazo. El candidato a maestro entra<br />
en el proceso de formación inicial con una carga<br />
impresionante de saberes, profundamente arraigados,<br />
a los que poca mella hace una formación<br />
centrada en el maestro formador, ya sea desde el<br />
discurso o la modelación.<br />
De ahí el esfuerzo que la Escuela Normal Superior<br />
de Marinilla ha emprendido en los últimos años,<br />
menguando el efecto del maestro asesor en favor<br />
de procesos más autónomos, orientando hacia la<br />
interdisciplinariedad, con vistas a mermar la segmentación<br />
del conocimiento que encarna el asignaturismo,<br />
apropiando proyectos de investigación<br />
de largo aliento como espacios para la práctica a<br />
fin de rescatar como habilidad fundamental la<br />
persistencia del maestro y el poder transformador<br />
de su hacer. Para remover los imaginarios y las<br />
convicciones que una persona construye durante<br />
trece o catorce años de escolaridad, en verdad se<br />
requiere un gran esfuerzo. De ahí que en el maestro<br />
novel “estos productos internalizados a lo largo de<br />
la historia escolar […] se constituyen en un ‘fondo<br />
de saber’ que orienta en buena medida las formas<br />
de asumir su propio papel como docentes” (Davini,<br />
citado por Vaillant, 2002: 19). Aracelly de Tezanos<br />
coincide con las anteriores ideas, pero adiciona un<br />
elemento que alimenta la necesaria reflexión en la<br />
Escuela Normal, pues ésta,<br />
[…] a pesar de estar dando modelos explícitos<br />
sobre las “maneras de dictar clase” no consigue<br />
romper las formas de enseñar a las cuales ha<br />
sido sometido el futuro maestro, concretamente,<br />
desde su ingreso a la escuela primaria. Más<br />
aún, consideramos que existe un refuerzo persistente<br />
de las mismas, en tanto las “maneras de<br />
dictar clase” de sus profesores en la escuela de<br />
maestros es prácticamente igual a la de sus docentes<br />
en el nivel inicial del sistema educativo<br />
(De Tezanos, 1985: 175).<br />
En un amplio documento sobre la formación de<br />
docentes en diez países de América Latina, Ricardo<br />
Cuenca encuentra tensiones, tendencias y propuestas<br />
que vale la pena tener en cuenta a la hora<br />
de repensar los procesos de formación. Entre los<br />
aspectos encontrados, se evidencia que<br />
[…] las instituciones formadoras le ofrecen al<br />
futuro docente una visión conceptual y teórica<br />
relacionada con orientaciones, doctrinas, corrientes<br />
pedagógicas, teorías científicas y sociales<br />
que en su conjunto no guardan relación con<br />
el aspecto práctico de las dificultades y situaciones<br />
conflictivas que enfrentará en la cotidianidad<br />
del trabajo docente” (Cuenca, 2003: 8).<br />
Se hace necesario, pues, entrar en procesos de cierta<br />
economía académica, a fin de abrir más espacios<br />
para las prácticas y su reflexión, a partir del diálogo<br />
y la socialización de experiencias. Los diferentes<br />
cursos no pueden agotarse en un acto meramente<br />
informativo, sino que deben estar íntimamente ligados<br />
con la pregunta por lo didáctico, con el acto<br />
de enseñar, de modo que fácilmente cobren sentido<br />
para el aprendiz de docente.<br />
Elementos básicos para la formación<br />
inicial de docentes<br />
Si bien los cambios que hasta ahora se han emprendido<br />
en la Escuela Normal Superior de Marinilla se<br />
iniciaron con base en el seguimiento a los procesos,<br />
y en los vacíos que identificaron muchos de los<br />
96 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
egresados al hablar de su propia formación, se tuvo<br />
la obvia necesidad de respaldarlos teóricamente<br />
como una estrategia de fortalecimiento y convencimiento,<br />
principalmente en relación con el núcleo<br />
disciplinar. Muchos de los aspectos ya expresados,<br />
pero sobre todo los que se mencionan a continuación,<br />
fueron de vital importancia a la hora de enfrentar<br />
el simple hacer por inercia. Asuntos como<br />
éstos no deben soslayarse si se espera emprender<br />
en una Normal procesos de ajuste o innovación, y<br />
hacerlo a la vez con un alto criterio de responsabilidad.<br />
Como ya se ha mencionado más arriba, la tradición<br />
crítica, el saber experiencial acumulado en la<br />
institución a través del análisis reflexivo, favorece la<br />
interacción tanto en el adentro como con el afuera,<br />
incluyendo obviamente la opinión del “experto”. Es<br />
pues fundamental, a la hora de pensar en la formación<br />
de maestros, entrar en diálogo con las consideraciones<br />
que, según los estudiosos, analistas e<br />
intelectuales, son de primer orden.<br />
Aunque obviamente raya mucho en lo ideal, es válido<br />
empezar por conocer lo que Imgram (citado por<br />
Saravia y Flores, 2005: 16) propone como principios<br />
esenciales de los programas de formación de profesores:<br />
(a) una conexión significativa entre la teoría y la<br />
práctica;<br />
(b) una extensa práctica supervisada en un ambiente<br />
clínico diseñado cuidadosamente (escuela<br />
de desarrollo profesional);<br />
(c)<br />
una base de conocimientos de riguroso contenido<br />
académico;<br />
(d) un énfasis en aquellas prácticas profesionales<br />
que han sido bien documentadas por la investigación;<br />
(e) una integración de los conceptos resultantes<br />
de la investigación académica, la opinión de<br />
expertos y la práctica misma;<br />
(f) una preparación a los estudiantes de pedagogía<br />
para enfrentar procesos contemporáneos<br />
tales como la tecnología, la urbanización y el<br />
multiculturalismo;<br />
(g) una evaluación continua a sus candidatos,<br />
utilizando múltiples criterios relacionados directamente<br />
con los requerimientos de conocimientos,<br />
destrezas y actitudes;<br />
(h) una utilización de procedimientos de evaluación<br />
auténtica, como son los portafolios de<br />
educación de adultos y un cultivo en los estudiantes<br />
de pedagogía de una disposición a<br />
la reflexión, a la resolución de problemas y al<br />
aprendizaje permanente.<br />
Mencionan los autores que dichos propósitos tienen<br />
que ver con lo que se busca lograr a nivel global.<br />
De otro lado, y teniendo en cuenta que la Escuela<br />
Normal busca formar un ser competente, sujeto<br />
de un saber que le permitirá desempeñarse idóneamente<br />
en el campo laboral, es de sumo interés<br />
hacerles seguimiento a los razonamientos que en<br />
este sentido hace la profesora Aracelly de Tezanos.<br />
Considera la autora que la “formación en las causas”<br />
es un elemento de vital importancia en la transformación<br />
de las Escuelas Normales, y encuentra dicha<br />
formación ligada a un concepto que es sustantivo a<br />
la construcción de saber y mediador del conocer:<br />
el trabajo (De Tezanos, 1985: 203). Identifica allí<br />
una posibilidad del hombre para su autorreconocimiento,<br />
el reconocimiento del otro y la apropiación<br />
del mundo objetivo, “en consecuencia, el trabajo es<br />
una acción inteligente e intencional, en tanto tiende<br />
al logro de ciertos propósitos y a la comprensión,<br />
puesto que el o los resultados existen a priori en la<br />
imaginación del hombre” (1985: 203). De entrada,<br />
estas ideas seducen en la medida en que a partir de<br />
ellas se redimensiona el hacer del maestro, y más<br />
aún cuando, reinterpretando a Gramsci, la autora<br />
propone el trabajo como “mediador del proceso de<br />
construcción del saber y del conocimiento”.<br />
Pero semejante estado de cosas es improbable si<br />
la institución normalista se empeña en reproducir<br />
un “obrero para la máquina de enseñar”, es decir, al-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
97
Escuela ¿Investigación Normal Superior en las escuelas Rafael María normales? Giraldo<br />
guien ajeno a la reflexión de su hacer, a la pregunta<br />
por la función de su labor frente a la urgencia de<br />
transformación del mundo. Para un maestro “funcionario”<br />
se hace supremamente difícil la interlocución<br />
real con la pedagogía; sostendrá en cambio<br />
con ella una relación de exterioridad, con lo que<br />
se mantendrá inocente, alejado, ignorante de “las<br />
causas de su hacer”. Como lo plantea De Tezanos, si<br />
se quiere romper dicho círculo, “la Escuela Normal<br />
debe transformarse en el espacio concreto de circulación<br />
y creación del saber pedagógico y abandonar<br />
definitivamente su papel de administradora<br />
de las ‘maneras de dictar clase’” (1985: 198).<br />
Formar un maestro competente, pero al mismo<br />
tiempo consecuente con las ideas que hasta aquí<br />
se traen, implica por tanto algo más que el frío<br />
saber hacer, dado que “una competencia es el producto<br />
de la interacción dialéctica y permanente<br />
entre la reflexión y la acción, entendiéndose por<br />
reflexión la posibilidad de análisis, conceptualización,<br />
sistematización, procesamiento, teorización,<br />
inferencia, etc., y la acción como la posibilidad de<br />
desempeño, de hacer, de actuar, de ejecutar” (Tejada,<br />
2001: 25). Estos elementos puestos ya en la<br />
discusión, llevan directamente a otro aspecto indispensable<br />
en la vida de las Escuelas Normales de<br />
hoy, pues, no es gratuito que en el estado del arte<br />
de Messina se reivindique “la investigación como<br />
componente ineludible de la formación inicial y<br />
en servicio” (1999: 19).<br />
En este contexto, se hace necesario pensar al interior<br />
de las Escuelas Normales unas dinámicas distintas<br />
en las que predomine la apertura dialogante<br />
y crítica, e igualmente la movilidad intencionada.<br />
Como lo sugiere Sandra Sandoval, “el ejercicio<br />
docente como profesión reclama, entre otras, las<br />
siguientes actividades: políticas de participación,<br />
fomento de relaciones con las comunidades y con<br />
el campo intelectual de la educación, conformación<br />
y apoyo de equipos docentes interdisciplinarios,<br />
donde participen maestros de diferentes<br />
grados y disciplinas” (2005: 59). Más adelante, la<br />
misma autora deja en claro otro inmenso vacío vivido<br />
en no pocos centros de formación de docentes:<br />
también habrá que “repensar la práctica pedagógica,<br />
donde ésta no podría ser simplemente<br />
aquel espacio donde se implementan teorías que<br />
han sido estudiadas en el interior de las instituciones<br />
formadoras de formadores, sino que el campo<br />
de trabajo se tendría que convertir realmente en<br />
un campo de experimentación, de investigación y<br />
experiencia” (2005: 59).<br />
En esta fundamental línea de ideas, Zeichner (citado<br />
por Vaillant, 2002: 19) define la práctica como “todas<br />
las variedades de observación y de experiencia<br />
docente en un programa de formación inicial del<br />
profesorado: experiencias de campo que preceden<br />
el trabajo en cursos académicos, las experiencias<br />
tempranas […] y las prácticas de enseñanza y los<br />
programas de iniciación”.<br />
Denise Vaillant se esfuerza en su texto por dejar<br />
claro que las instituciones formadoras de maestros<br />
deben prestar especial atención a las prácticas<br />
pedagógicas, puesto que éstas “representan una<br />
ocasión privilegiada para investigar el proceso de<br />
aprender a enseñar” (2002: 20). El seguimiento a algunos<br />
egresados de la Escuela Normal de Marinilla<br />
ha mostrado que consideran la práctica como algo<br />
fundamental en la formación del docente. Según<br />
Vaillant, esta actitud también es clara a nivel de Latinoamérica,<br />
lo que lleva a pensar que “las prácticas<br />
de enseñanza constituyen uno de los componentes<br />
más destacados de la formación inicial de docentes,<br />
pues permiten establecer relaciones entre los<br />
centros educativos y los Institutos de Formación”<br />
(2002: 20).<br />
Sin embargo, el estudio sobre la formación de<br />
maestros hecho por la Pontificia Universidad Católica<br />
Madre y Maestra, de República Dominicana,<br />
pone también la práctica pedagógica como tema<br />
de debate. Citando a Aguerrondo, muestra claramente<br />
dos formas de concebir la teoría y la práctica:<br />
la perspectiva clásica y la actual. La primera, la<br />
representan las antiguas Escuelas Normales y sus<br />
98 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo<br />
escuelas de práctica, en las que predomina la idea<br />
de aprender a enseñar por imitación, viendo. “Es<br />
común en estas instituciones la existencia de una<br />
escuela primaria anexa destinada a las prácticas<br />
de los alumnos maestros” (Ciedhumano, 2005: 17).<br />
La segunda perspectiva sostiene que también la<br />
práctica “hay que aprenderla”, aunque aún no hay<br />
didácticas claras que apoyen ese aprendizaje.<br />
Lo fundamental en el debate, y de sumo interés<br />
para la Escuela Normal Superior de Marinilla, es que<br />
“con frecuencia se duda si la solución clásica resulta<br />
apropiada para una práctica creativa ya que algunos<br />
consideran que esas escuelas están inmersas<br />
en un proceso de rutinización” (Ciedhumano, 2005:<br />
17). Hay, por tanto, autores que abogan por una<br />
diversificación de los contextos y las situaciones de<br />
aprendizaje para los maestros en formación, pero<br />
cuidando eso sí, como lo menciona Avalos (citado<br />
en Ciedhumano, 2005: 17) que “lo importante es<br />
que las aulas elegidas funcionen con procesos similares<br />
a los que se enfrentará el futuro docente”.<br />
En fin, mucho es aún el camino por recorrer en estas<br />
temáticas, pero el tiempo y el espacio imponen<br />
su límite. Por el momento, para la Escuela Normal<br />
Superior Rafael María Giraldo de Marinilla es básico<br />
haber logrado un mínimo de luces teóricas que le<br />
favorecen y dan ánimo para seguir adelante con<br />
sus procesos.<br />
Ni en este texto, ni seguramente en los próximos<br />
que se produzcan desde la experiencia institucional,<br />
podrá hablarse cabalmente de seguridades o<br />
consensos. Estamos en el camino. Lo único claro, tal<br />
vez, es esta seguridad de que en la institución jamás<br />
se ahorrará esfuerzo alguno por encontrar los<br />
caminos para contribuir a formar un ser humano<br />
mejor, es decir, cada vez más capaz de felicidad.<br />
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100 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Barequeros<br />
Desde las<br />
Instituciones<br />
Educativas<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
101
Los juegos de lenguaje como<br />
herramienta para hacer<br />
filosofía y didáctica de la filosofía<br />
Por Marta Cecilia Castaño Sánchez*<br />
La tarea de la filosofía pasa por insertarse en el<br />
presente para luchar por una sociedad mejor.<br />
Henry Giroux<br />
Resumen<br />
Este artículo trata la idea de los “juegos de lenguaje” como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />
con objetivos puntuales como involucrar los “juegos de lenguaje” en la estructura temática a desarrollar en las clases o<br />
encuentros de filosofía, buscando que estos sensibilicen y motiven a los(as) estudiantes para la reflexión y la disertación<br />
filosófica y a los(as) docentes les resignifique la posibilidad de hacer didáctica de la filosofía en el ejercicio personal de la<br />
enseñanza.<br />
Sólo hay pues, en este artículo, insinuaciones de lo que se pretende lograr en un ejercicio que una vez empezado, debe buscar<br />
nuevos sustentos teóricos ricos en profundidad y sabiduría; experimentar en la práctica con los(as) estudiantes “juegos de<br />
lenguaje” para generar pensamiento crítico e investigación, hacer literatura, analizar el mundo con mayor significación y<br />
sentido y hacer una didáctica de la filosofía que permita realizar los cambios pertinentes, para mejorar el ejercicio docente y<br />
aportar a la construcción de una enseñanza de la filosofía cada vez más apasionada y reconocida y que posibilite, además,<br />
ser cada día más humanos(as).<br />
Palabras clave: “Juegos de lenguaje”, filosofía, didáctica de la filosofía, resignificar, recontextualizar<br />
Summary<br />
This article deals with the idea of “games of language” like a tool to make Philosophy and Didactics of the philosophy<br />
with point targets like involving the games of language in the thematic structure to develop in the classes or encounter of<br />
philosophy, looking for that these sensitize and motivate to the students for the reflection and the philosophical dissertation<br />
and to teachers mean the possibility of making Didactics of the philosophy in the personal exercise of education.<br />
It only has then, in this article, hints of which it is tried to obtain in an exercise that once begun, must look for to find new<br />
rich theoretical sustenances in depth and wisdom; to experiment, actually with the students games of language to generate<br />
critical thought, to make investigation, to make Literature, to analyze the world with greater meaning and sense; and to<br />
make a Didactics of the philosophy that allows to make the pertinent changes to improve the educational exercise and to<br />
contribute to the construction of an education of the philosophy, more and more, enthusiastic and recognized and that it<br />
makes possible, in addition to be every day more human.<br />
Key words: Games of language, philosophy, Didactics of the philosophy<br />
* Magíster en Educación. Licenciada en filosofía y ciencias religiosas. Docente de la Institución Educativa Baltazar Salazar, de Rionegro.<br />
E-mail: chachy442@hotmail.com<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
103
Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />
Los “juegos de lenguaje” como<br />
herramienta para hacer filosofía y<br />
didáctica de la filosofía<br />
Al decir de Juan Guillermo Hoyos (2008: 99-110)<br />
y otros, la didáctica es un escenario para la construcción<br />
de “juegos de lenguaje”, pero quizás esta<br />
teoría pueda invertirse para pensar en los juegos<br />
de lenguaje como una forma de hacer filosofía, al<br />
igual que didáctica de la filosofía, esto porque precisamente<br />
la posibilidad que ofrece el lenguaje de<br />
jugar con él en sus diversos significados y conceptos,<br />
brinde un desborde de creatividad e imaginación<br />
a la hora de realizar reflexiones y disertaciones<br />
filosóficas, lo cual permite, a su vez, que los escritos<br />
tengan, además de la elocuencia y la argumentación<br />
adecuada, una dosis especial de poética, es<br />
decir, un lenguaje literario que embellezca el texto<br />
y provoque al lector.<br />
Si bien la construcción didáctica requiere nuevas<br />
formas de ver y de decir (Hoyos, 2008), no se pueden<br />
dejar de lado todas las expresiones de la vida cotidiana<br />
que se encuentran en los contextos sociales<br />
y académicos, donde se tienen en cuenta la cultura<br />
y los saberes cotidianos en los cuales el lenguaje se<br />
muestra en el sentido común más simple y sencillo,<br />
sin que por ello deje de expresar la sabiduría tradicional<br />
del entorno. Son estas expresiones las más<br />
ricas en juegos de lenguaje, y es por lo tanto desde<br />
ellas que se puede proceder a recontextualizar el<br />
conjunto de prácticas de la actividad humana.<br />
Si estos juegos se consideran, en el significado aportado<br />
por Wittgenstein (1988: 124), como formas<br />
primitivas simplificadas del lenguaje, un lenguaje<br />
ordinario, sistemas de comunicación lingüística y<br />
no lingüística, modelos, cajas de herramientas, representación<br />
de formas de vida cotidiana de la actividad<br />
humana, el lenguaje en sus múltiples usos y<br />
significados, se puede encontrar una gran relación<br />
con el planteamiento anterior, y se sustenta, en parte,<br />
la intuición de que a partir de éstos se pueden<br />
construir profundas y fundamentales reflexiones<br />
en torno a la filosofía y a la didáctica de la filosofía.<br />
Esto porque el habla y la escritura siempre ponen<br />
en acción los “juegos del lenguaje” como herramienta<br />
indispensable para la recontextualización,<br />
es decir, la reconstrucción y la reelaboración de la<br />
ciencia misma y de todo quehacer humano, lo cual<br />
es la tarea primordial de la didáctica, en su objetivo<br />
esencial de llevar los conocimientos al aula. Los juegos<br />
del lenguaje son utilizados, entonces, no sólo<br />
por los(as) maestros(as) como sujetos de saber, sino<br />
también por quienes quieren elaborar producciones<br />
filosóficas.<br />
La didáctica se define como el ejercicio de recontextualizar<br />
el contenido de los conocimientos (Zuluaga,<br />
2003: 28), es decir, pasar el conocimiento de<br />
un contexto científico a un contexto cultural de los<br />
saberes en la escuela, reelaborar el discurso científico<br />
en perspectiva de la enseñanza; para lo cual el(la)<br />
maestro(a) debe evitar que su discurso mantenga<br />
al lenguaje atrapado en un discurso monótono,<br />
unívoco y continuista, que limite el pensamiento y<br />
el acceso a diversas formas de ciencia.<br />
La mejor herramienta del(la) maestro(a) para generar<br />
conocimientos en el ejercicio práctico de su<br />
actividad pedagógica es el lenguaje; al ser sujeto<br />
de discurso, sujeto que habla, al decir de Blanchot<br />
(1970: 35), que ha habitado históricamente un<br />
lugar, la voz del(la) maestro(a) transmite diversas<br />
formas de ver, de decir y de sentir, provocando el<br />
ejercicio para reflexionar, analizar y construir saberes.<br />
De igual modo, la enseñanza de la filosofía<br />
debe basarse en la producción de disertaciones,<br />
discursos, narraciones, explicaciones y descripciones,<br />
donde nuevamente el lenguaje es el protagonista<br />
(1970: 35).<br />
En filosofía se aprecia la movilidad conceptual con<br />
mayor claridad, ya que los conceptos adquieren<br />
fuerza y sentido dependiendo del contexto en<br />
que se utilicen, así ganan múltiples significados,<br />
conexiones e interpretaciones, puesto que ningún<br />
concepto tiene un significado que lo encierre, que<br />
lo fije intencionalmente en un único sentido. El<br />
concepto es de naturaleza contingente, cambia, se<br />
104 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />
transforma, fluctúa, se pone en relación con otros<br />
(Blanchot, 1970: 57).<br />
Para Wittgenstein (1988: 29), el lenguaje es la herramienta<br />
y el vehículo del pensamiento, de nuestros<br />
conceptos; es el lugar del conocimiento, la<br />
comprensión, la significación y la intelección de los<br />
saberes, ya que están relacionados con sus diversos<br />
usos, y funcionan distintamente de acuerdo con el<br />
contexto, el discurso y la actividad en los cuales se<br />
inscriben.<br />
El mismo autor habla del lenguaje como laberinto<br />
de senderos, lugar de búsqueda y acercamiento a<br />
los múltiples sentidos. Sentidos que hay que construir<br />
desde el campo del saber de la filosofía, donde<br />
el(la) maestro(a) tiene un compromiso escritural y<br />
didáctico en el cual se vincula al mundo de la vida,<br />
e interviene en el mundo cultural, social, político y<br />
económico, puesto que su experiencia está en la<br />
intersubjetividad. Cada interrogante filosófico es<br />
un espacio para un juego de lenguaje que produce<br />
conocimiento, procesos de subjetivación y transformación.<br />
Los “juegos del lenguaje” pueden brindar innovaciones<br />
distantes de la rutina escolar, que generen<br />
situaciones críticas, que motiven la curiosidad y<br />
el interés, al tiempo que permiten replantear las<br />
tareas escolares, de forma que busquen aprender<br />
a ver al estilo propuesto por Nietzsche, en ”El<br />
crepúsculo de los ídolos” (citado en Larrosa, 1996:<br />
123), de modo que se construyan subjetividades, se<br />
desarrollen habilidades comunicativas básicas y se<br />
faciliten la expresión y la interpretación de múltiples<br />
sentidos.<br />
Los “juegos de lenguaje” también deben pensarse<br />
como incitadores del pensamiento de lo otro, lo<br />
impensado, como la apertura a otros pensamientos<br />
en perspectiva de diferencia, de la interculturalidad<br />
propia del discurso filosófico (Hoyos: 2008), ya que<br />
aquí entra en interrelación una dinámica de interés<br />
por el(la) otro(a) y lo otro. De esta manera se evita<br />
la producción y circulación de un determinado<br />
tipo de verdad, y se construye, contrario a esto, una<br />
reflexión crítica capaz de develar las consecuencias<br />
de una verdad dominante.<br />
Los “juegos de lenguaje” justifican, al decir de Wittgenstein<br />
(1988: 69), fundamentalmente tres tipos<br />
de cosas: se aplican para dar nombre a una cosa o<br />
para incentivar lenguajes cuya estructura es muy<br />
simple; se aplican a determinados aspectos lingüísticos<br />
que están insertos en una totalidad orgánica,<br />
y, finalmente, se aplican también para el uso del<br />
lenguaje cotidiano, con lo cual se pueden abordar<br />
los distintos problemas y situaciones de la vida de<br />
los(as) estudiantes y los(as) docentes; desde lo que<br />
se pueda considerar más trivial hasta dilemas filosóficos<br />
de gran trascendencia.<br />
Wittgenstein se apoya en ocasiones en la metáfora<br />
del juego (1988: 57), en su carácter lúdico, en la diversión<br />
como objeto, pero los juegos del lenguaje<br />
tendrán en realidad una función mucho más diversa,<br />
pues no se puede perder de vista la idea según la cual<br />
el lenguaje ahora ya no es una figura de los hechos,<br />
sino que se admite una pluralidad de lenguajes, cada<br />
uno de los cuales es un modo de relacionarse con el<br />
mundo y tiene su propio sistema de juego, en el que<br />
caben todos(as) y cada uno(a) de los(as) estudiantes,<br />
independiente de sus diferencias de personalidad,<br />
cultura y estilo de pensamiento.<br />
En “los juegos de lenguaje” los(as) estudiantes manifiestan<br />
una forma de vida, la cual debe ser respetada<br />
y aceptada en su diversidad y multiculturalidad.<br />
En estos juegos son bienvenidos los aportes,<br />
las preguntas y cualquier expresión que refleje en<br />
sí misma lo que piensa, cree, supone, intuye y crea<br />
cada estudiante, pues cada lenguaje es un juego<br />
lingüístico diferente a los demás, lo cual llena de<br />
flexibilidad la actividad filosófica como una plataforma<br />
para construir el conocimiento.<br />
Se puede transformar la filosofía en una actividad<br />
cada vez más pública y accesible a distintos<br />
grupos de personas partiendo del lenguaje, ya<br />
que éste nos vincula a la vida y a la vida en co-<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
105
Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />
munidad, la cual va generando<br />
sus propias reglas de juego, de<br />
juegos de lenguaje. El carácter<br />
dinámico del lenguaje hace<br />
que los juegos de lenguaje sean<br />
cambiantes y estén sometidos a<br />
las continuas alteraciones que<br />
provoca su uso, lo cual torna<br />
altamente complicados los usos<br />
del lenguaje ordinario, y que<br />
habría que analizarlos para develar<br />
su real significado, pues es<br />
necesario recordar que los “juegos<br />
de lenguaje” no son partes<br />
de un lenguaje, sino lenguajes<br />
en sí mismos.<br />
Los “juegos de lenguaje” aportan<br />
contenido y significado al lenguaje; éste se forma a<br />
partir de explicaciones causales, es decir, los efectos<br />
de la acción lingüística afirmarían o negarían el<br />
significado de lo expresado, dándole a la filosofía<br />
mayor claridad y profundidad, pues muchas son<br />
las ideas de gran valor y significación en torno a la<br />
filosofía que los(as) estudiantes tienen, pero que no<br />
son capaces de expresar adecuadamente debido a<br />
un mal uso de los “juegos de lenguaje”.<br />
La herramienta de los “juegos de lenguaje” permitirá<br />
entonces a los(as) estudiantes acceder a una reflexión<br />
filosófica permanente con mayor participación,<br />
interés y encarrete, puesto que están jugando<br />
con su palabra, haciendo uso lúdico, poético, artístico<br />
y figurado de su lenguaje, creando un mundo<br />
propio, de grupo, de colectividad, interpretando el<br />
mundo de otros(as) y proyectando su ser en todo<br />
momento al entorno del que son parte.<br />
Esta es, pues, una buena opción en la que los maestros<br />
de filosofía podemos abrir un espacio para la<br />
reflexión filosófica sin mayores limitantes, donde<br />
la imaginación es la que desempeña el papel protagónico,<br />
y de eso sí que saben los(as) jóvenes<br />
de hoy, por eso de ellos(as) nos debemos dejar<br />
“Para Wittgenstein, el lenguaje<br />
es la herramienta y el vehículo<br />
del pensamiento, de nuestros<br />
conceptos, es el lugar del<br />
conocimiento, la comprensión, la<br />
significación y la intelección de los<br />
saberes, ya que están relacionados<br />
con sus diversos usos, funcionan<br />
distintamente de acuerdo con el<br />
contexto, el discurso y la actividad<br />
en los cuales se inscriben”.<br />
enseñar, para que la filosofía<br />
baje de la estratosfera donde<br />
ha sido montada hace tiempo<br />
por filósofos(as), estudiantes<br />
de filosofía y enseñantes de<br />
filosofía, quienes creen que las<br />
palabras técnicas y rebuscadas<br />
los(as) hacen más inteligentes e<br />
interesantes, cuando de lo que<br />
se trata es de enamorar al(la)<br />
joven de este campo de saber,<br />
y después de enamorado(a),<br />
quién sabe por cuál corriente,<br />
vertiente o teoría decida seguir<br />
el camino, pero siempre estará<br />
buscando descubrir, saber y<br />
compartir.<br />
La práctica cotidiana de la filosofía debe permitir<br />
al(a) docente repensar su práctica pedagógica,<br />
interrogar su funcionamiento y aplicación, para<br />
construir una didáctica propia del área, al tiempo<br />
que se despierta el interés de los(as) estudiantes<br />
frente a la filosofía, se desarrollan la creatividad y<br />
la innovación, que son características de los(as)<br />
jóvenes y adolescentes, y se superan las prácticas<br />
instrumentales y monótonas.<br />
Esta invitación es un desafío a atreverse a escribir<br />
no sólo conceptos sino contextos que involucran<br />
el quehacer del proceso enseñanza-aprendizaje,<br />
el cual es recíproco y no unilateral, pues tanto<br />
aprenden los(as) estudiantes del(la) maestro(a)<br />
como el(la) maestro(a) de ellos(as); es importante<br />
preguntarnos entonces cómo soy yo, cómo estoy<br />
sirviendo mi clase, cómo me perciben los(as) estudiantes,<br />
cómo nos asumimos en nuestra labor<br />
de docentes, y si estamos realmente identificados<br />
con este oficio, que en algunos casos elegimos y en<br />
otros nos “tocó” por diferentes circunstancias de la<br />
vida personal, familiar y social.<br />
Mediante los juegos de lenguaje se pueden entonces<br />
crear reflexiones filosóficas y reflexiones<br />
didácticas de la filosofía, lo cual puede hacerse a<br />
106 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer filosofía y didáctica de la filosofía<br />
partir de historias de vida, en las que se pase de la<br />
anécdota a la construcción de saberes, aquí el(la)<br />
maestro(a) es el(la) protagonista, ya que es quien<br />
escribe lo que dice, lo que hace y lo que ve, siendo<br />
el(la) estudiante su interlocutor(a).<br />
Para nadie es un secreto que es difícil entrar en el<br />
mundo de los(as) jóvenes, y el cómo se haga desde<br />
las distintas áreas marca de alguna manera la forma<br />
como sea asumida el área por éstos(as). De allí la<br />
importancia de hacer un recorrido a las actividades<br />
desempeñadas y acumular el trabajo realizado,<br />
puesto que cuestionar lo que se hace es una forma<br />
de hacer ciencia, construir la didáctica propia<br />
de ciencia en la que nos desempeñamos. Esto es<br />
reconocerse como sujeto de saber que construye<br />
visibilidad, es decir, que convierte en expresivos los<br />
objetos mirados.<br />
Esta labor no puede lograrse si no se hace desde la<br />
reconstrucción, el desaprendizaje y la recontextualización<br />
del saber pedagógico (Zuluaga, 2003: 68),<br />
esto es, escudriñar, sospechar e indagar los escenarios<br />
creados en las aulas, innovando “juegos de lenguaje”<br />
que generen nuevas didácticas de la filosofía,<br />
puesto que el lenguaje es el medio con el cual decimos<br />
en cualquier actividad humana. La didáctica es<br />
el espacio para crear nuevos conceptos en torno a lo<br />
simbólico, que se alejen un poco de la manipulación<br />
que en los discursos verticales se hace del lenguaje,<br />
debido al poder que este encierra.<br />
La sistematización del acontecer de la práctica<br />
pedagógica puede desarrollarse en un diario pedagógico<br />
que recontextualice su sentido, pasando de<br />
ser el ‘mentirógrafo’ donde el(la) docente describe<br />
la clase que nunca se trabajó, por diferentes situaciones<br />
contextuales, académicas y demás, a ser un<br />
conjunto de evidencias de nuevos saberes, nuevas<br />
formas de actuar y de pensar, es decir, nuevas intersubjetividades<br />
y existencias, en las que se dé rienda<br />
suelta a la creatividad y la innovación de saberes<br />
y maneras de enseñarlos. Esta herramienta reúne<br />
un conjunto de múltiples posiciones relacionadas<br />
consigo mismo(a) con el saber y con el contexto,<br />
permitiendo la construcción de una nueva ética<br />
para un nuevo espacio de formación. Así mismo, la<br />
elaboración de un proyecto de aula podría encausar<br />
estos y otros recursos de la reflexión filosófica y<br />
didáctica para involucrar a toda la comunidad educativa,<br />
y potenciar sus saberes en la construcción<br />
de otros nuevos, en “juegos de lenguaje” que se<br />
asumen como forma de vida y se estructuran en un<br />
proyecto de aula que tiene que ver precisamente<br />
con los hechos de la vida.<br />
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1<strong>07</strong>
Nuestra Señora de los Desplazados<br />
Desde la<br />
Red
La reforma esperada:<br />
Una educación para todos<br />
y para cada uno de ellos<br />
Por Roberto Barrientos Mollo*<br />
La tarea de la filosofía pasa por insertarse en el<br />
presente para luchar por una sociedad mejor.<br />
Henry Giroux<br />
Tirano cruel es el tiempo, pasa irremediablemente<br />
para todos. No se puede volver atrás, por lo que<br />
las decisiones mal tomadas quedan grabadas por<br />
mucho tiempo en la vida de las personas y en la<br />
vida de los países. Del tipo de decisión que tomemos<br />
podemos llegar a generar mayores injusticias<br />
o hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Generar<br />
los espacios necesarios para que las personas<br />
puedan desarrollarse plenamente o hacer generar<br />
espacios para obstaculizar o mutilar su despliegue<br />
y crecimiento personal. De allí la importancia de las<br />
reformas bien hechas, sean a pequeña escala o a<br />
gran escala, sean en un centro educativo o en un<br />
gobierno.<br />
Hoy en día detrás del imperativo de las reformas están<br />
la economía y los derechos humanos. En primer<br />
lugar, el derecho de cada persona a una educación<br />
digna, es decir, del más alto nivel y que le permita<br />
desarrollarse como persona, contribuir a la sociedad<br />
y adquirir habilidades para llegar a ser competitivo<br />
en la sociedad moderna. Y a nivel macro está<br />
en juego el destino de las naciones, guiar a un país<br />
de condiciones menos humanas a condiciones más<br />
humanas.<br />
Esta situación se torna apremiante en países donde<br />
las diferencias y brechas son muy grandes, donde<br />
podemos encontrar abismos casi insalvables entre<br />
ciudadanos de un mismo pueblo. Brechas sociales,<br />
económicas y culturales, de allí gravedad de las decisiones<br />
tomadas en materia de política educativa,<br />
puesto que sus repercusiones serán no pequeñas<br />
para la vida de las personas.<br />
Las decisiones u acciones para mejorar la educación<br />
son el tema de este trabajo. Evito usar el término calidad<br />
de la educación, puesto que se ha convertido<br />
* <strong>Revista</strong> Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (2008) - Volumen 6, Número 4.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
111
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
en la palabra talismán que es enarbolada, cual cliché,<br />
cuando se quiere proponer una idea, muchas<br />
veces mal entendida dada su amplitud semántica.<br />
Ha sido usada muchas veces como herramienta de<br />
manipulación por la carga valórica que tiene.<br />
Toda acción tiene una idea detrás, lo que llamamos<br />
una teoría, que busca ser un conjunto de ideas que<br />
dan sentido a la realidad y permiten actuar sobre<br />
la misma (Fullan, 2008). Por lo que es importante<br />
conocer las acciones que han venido realizando los<br />
Estados para mejorar sus sistemas, buenas prácticas<br />
gubernamentales en educación, pero más<br />
importante es analizar y descubrir qué ideas sobre<br />
cómo actuar han estado detrás de esas reformas.<br />
El presente trabajo hace un seguimiento a las estrategias<br />
y teoría de la acción que han estado detrás de<br />
dos importantes reformas inspiradas directamente<br />
en las teorías de la acción de Michael Fullan y Michael<br />
Barber. Se busca, a fin de cuentas, exponer los<br />
últimos avances en una teoría del cambio que nos<br />
permita mejorar sistemas educativos.<br />
Quisiera analizar, en la primera parte, el compromiso<br />
moral que nos mueve a luchar por una reforma<br />
a gran escala. En segundo lugar, debatir sobre la<br />
posibilidad o no de las reformas a gran escala exitosas.<br />
En tercer lugar quisiera pasar a analizar dos<br />
casos exitosos de reforma del sistema: la Estrategia<br />
Nacional de Lectura y Escritura del Reino Unido y la<br />
Estrategia de Ontario en Canadá. Ambas exitosas, y<br />
que dejan muchos aprendizajes para los estudiosos<br />
del cambio educativo, pero sobre todo para políticos<br />
y tomadores de decisiones. Y para finalizar, a<br />
manera de síntesis, deseo presentar los elementos<br />
que dichos aprendizajes han generado y se empiezan<br />
a reflejar en una teoría de la acción para un<br />
cambio del sistema.<br />
Una educación para todos y para<br />
cada uno<br />
¿Hasta dónde pueden llegar efectivamente, y no<br />
sólo en el discurso, los sistemas educativos? ¿Cuál<br />
es el nivel de éxito que pueden tener? ¿Es aceptable<br />
un 25% de éxito en las actuales 1 condiciones,<br />
30% haciendo esfuerzos loables? ¿Y por qué no al<br />
90 o 95% sin caer en la demagogia sino en el sano<br />
realismo? 2 ¿A qué tienen derecho los alumnos? En<br />
opinión de algunos:<br />
La nueva misión de las escuelas es alcanzar el<br />
95% de éxito. Y el objetivo ya no es sólo lograr<br />
puntajes en evaluaciones en comunicación y<br />
matemáticas. Se trata de aprender a aprender,<br />
se trata de ser pensadores y aprendices independientes.<br />
Se trata de resolver problemas,<br />
de saber trabajar en equipo, conocimiento del<br />
mundo, adaptabilidad y confort en un sistema<br />
mundial de tecnologías, conflicto y complejidad.<br />
Se trata de la alegría de aprender. Se trata<br />
del placer de producir a partir de lo que uno<br />
aprende en todas las facetas del trabajo y de la<br />
vida (Fullan, Hill y Crévola, 2006: 6-7).<br />
El éxito educativo hoy en día reviste nuevos desafíos<br />
y dimensiones. Sin embargo, es posible tomar<br />
decisiones que generen como consecuencias en<br />
pocos años cerrar brechas de aprendizaje y dar<br />
cumplimiento al tan anhelado derecho de aprender<br />
(Darlig-Hommond, 2001). El sueño de una<br />
educación que ofrezca calidad a todos los niños y<br />
que les permita llegar al máximo desarrollo perso-<br />
1<br />
Logro de 24,5% en el nivel esperado en Evaluación Nacional de Estudiantes 20<strong>07</strong> en Perú en comprensión lectora. Sin hablar del Segundo<br />
Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE), en el que tan sólo el 8,41% de los alumnos de toda Latinoamérica y el Caribe llegan al nivel<br />
IV (LLECE, 2008). Los resultados en el área de lógico matemático son aún menores.<br />
2<br />
Un reconocido analista educativo de Perú criticaba las metas del presidente de la república de subir un 14% el nivel de logro, proponiendo que<br />
debiera llegarse a un 100%. Comentario aparentemente basado en la equidad, pero sin ninguna base científica, dado que no existe evidencia<br />
en el mundo de la posibilidad de dicho salto de logro de aprendizaje en un tiempo tan corto. Por lo que califico este tipo de ideas como<br />
demagógicas al no estar sustentadas en evidencias.<br />
112 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
nal posible, es la aspiración de todos los sistemas<br />
educativos. El recorrido que se debe seguir para<br />
alcanzar esta aspiración es todavía un enigma para<br />
algunos. Las preguntas acerca de cómo iniciar<br />
un cambio tienen ya diversas respuestas, cómo<br />
implementarlo es entrar al terreno de la incertidumbre<br />
total, puesto que nadie puede manejar la<br />
cantidad de variables que se dan en un esfuerzo<br />
de continuación de una propuesta de mejora.<br />
Como podemos ver, la meta del sistema educativo<br />
actual es mucho más amplia y diversa. Lo que uno<br />
se debe preguntar es acerca de la viabilidad o factibilidad<br />
de dicha misión, así como de las razones<br />
por las que todos debieran alcanzar dicho nivel de<br />
éxito.<br />
La aspiración de la equidad educativa<br />
El derecho a una educación de la calidad es un<br />
derecho reconocido hoy en día universalmente, al<br />
menos en el discurso (Assembly y Nations, 1948;<br />
ONU, 2006), a pesar de los esfuerzos denodados de<br />
algunos (Tomasevski, 2002, 2003). De éste se desprende<br />
el tema de la equidad educativa que nos lleva<br />
a preguntarnos si ésta es posible ¿Es posible que<br />
la educación logre eliminar diferencias y barreras<br />
existentes desde hace varios lustros en la sociedad?<br />
Se piensa en la escuela como un espacio para que<br />
todos los ciudadanos, luego de tener una educación<br />
según sus necesidades, puedan tener acceso a<br />
las mismas opciones laborales, sociales y culturales.<br />
¿Es una utopía la escuela equitativa? ¿Quién tiene<br />
mayor poder de influencia: la escuela o la sociedad?<br />
¿O es que se da un proceso de retroalimentación<br />
entre las mismas? De la respuesta que demos a<br />
estas preguntas podremos mirar con esperanza los<br />
desafíos actuales. Dado que si sólo creemos que la<br />
escuela es la reproductora (Bourdieu y Passeron,<br />
1998), fiel imagen de los problemas de la sociedad,<br />
su función simplemente sería la de perpetuar las<br />
desigualdades, como afirmara el informe Coleman<br />
(1966) 3 , y sólo nos quedaría invertir en las familias<br />
y esperar a que el nivel socioeconómico mejore<br />
y genere mejoras en aprendizaje. ¿Es posible la<br />
ruptura de este círculo vicioso? Creemos que sí.<br />
Creemos que la escuela y el Estado sí pueden hacer<br />
la diferencia, si es que actúan con una adecuada y<br />
dinámica teoría de la acción.<br />
Entonces una política educativa debe estar nutrida<br />
de un sano optimismo, o digámoslo mejor de<br />
un optimismo dramático, que reconociendo las<br />
inequidades inexistentes está convencida de las<br />
posibilidades de la escuela como forjadora de una<br />
nueva sociedad. Es decir, la educación equitativa<br />
es posible. Ello implica un replanteamiento de las<br />
políticas así como han venido dándose, como bien<br />
lo comentan López (2005), De Ketele (2004), Peña<br />
(2004) y Labaree (1997). Por ejemplo si queremos<br />
que haya una educación verdaderamente equitativa,<br />
ello implica aceptar ciertas desigualdades, que<br />
son necesarias para el logro de la primera. Es el caso<br />
del gasto por alumno, que no se hace en función<br />
al contexto y las necesidades locales y personales,<br />
sino simplemente de manera igualitaria. Lo que<br />
actualmente se genera y viene generando es una<br />
gran cantidad de inequidades, igualdades injustas.<br />
Se han venido centrando los esfuerzos en un tipo<br />
de equidad, es la equidad de acceso, mas no en la<br />
equidad de beneficios pedagógicos, en la equidad<br />
de producción y la más importante la equidad de<br />
los productos de la escuela, es decir, los resultados<br />
a largo plazo. Por lo que podemos decir que el Estado<br />
ha venido trabajando el derecho a la disponibilidad,<br />
pero en el papel se ha ofrecido el derecho<br />
a la permanencia, favoreciendo la adaptación del<br />
sistema a los diversos contextos culturales, mas<br />
no el derecho a la calidad, dado que no se ha dado<br />
obligación de aceptabilidad.<br />
3<br />
Se puede revisar el interesante análisis de Néstor López (2005). Equidad educativa y desigualdad social: desafíos a la educación en el nuevo<br />
escenario latinoamericano. Buenos Aires, Argentina: IPPE-UNESCO.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
113
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Pero a muchos gobiernos nos les conviene realizar<br />
reformar reales, por eso es aleccionador el comentario<br />
de Carnoy respecto a la “pantalla de cambio”<br />
de la descentralización como fenómeno bastante<br />
difundido en Latinoamérica y otros países.<br />
No es accidental que las reformas educativas en<br />
los veinte años pasados se hayan enfocado a la<br />
descentralización, la privatización, la reforma<br />
del plan de estudios, nuevas pedagogías y la<br />
participación de los padres. Éstas son reformas<br />
relativamente baratas, generan una gran energía<br />
y satisfacen las demandas políticas de que<br />
algo debe hacerse para mejorar la educación.<br />
Desde luego, lo único que ellos no hacen es<br />
mejorar el bienestar de los niños que necesitan<br />
mayor ayuda. No quiero decir que estas reformas<br />
son parte de una conspiración para evitar<br />
el verdadero cambio, pero a no ser que se ejerza<br />
presión política para hacer algunos cambios<br />
significativos, una mayor equidad educativa es<br />
posible, pero no de manera que cause mayor<br />
equidad económica y social (Carnoy, 2005).<br />
A lo que podríamos añadir que muchos gobiernos<br />
no invierten realmente porque existe un supuesto<br />
generalizado de que los cambios en educación no<br />
se llegarán a ver en una legislatura.<br />
Dado lo anterior podemos decir que el acceso a una<br />
educación de calidad deja de ser un asunto tecnoeconómico,<br />
como es la generación de la mano de<br />
obra calificada del mañana, para ser un asunto de<br />
derechos humanos. Es decir, no sólo interesa que<br />
todos los alumnos logren el máximo de sus capacidades<br />
y posibilidades por razones de tipo productivo<br />
sino, y ante todo, por razones de tipo ético y<br />
moral. Podemos decir que es un tipo de injusticia<br />
el no recibir una educación de calidad. Por lo que<br />
los esfuerzos de toda sociedad en ofrecer lo mejor<br />
a cada uno de sus ciudadanos es un acto de justicia<br />
y así mismo un acto de eficiencia económica.<br />
De allí la importancia del debate constante por repensar<br />
el sistema educativo, repensar la escuela y la<br />
profesión docente. Por lo que podemos decir que<br />
es de suma importancia la discusión sobre la posibilidad<br />
o viabilidad de una reforma a gran escala.<br />
El regreso de las reformas a<br />
gran escala<br />
La presión por la reforma ha aumentado, pero aún<br />
no en la realidad<br />
M. Fullan<br />
¿Cuándo hablamos de una reforma a gran escala?<br />
Fullan, en un artículo titulado “El regreso de las<br />
reformas a gran escala” (2000), sustenta la diversidad<br />
de tipos y que establecer un criterio uniforme<br />
es complicado, pero que podemos hablar de una<br />
reforma a gran escala con una intervención que va<br />
dirigida a no menos de 50 colegios y más de 20.000<br />
alumnos, y puede bien ser ésta a nivel distrital, estatal<br />
o nacional.<br />
Antes de la segunda edición de Los nuevos significados<br />
del cambio educativo (2002), la propuesta de<br />
Fullan era avanzar a pesar del sistema. Después de<br />
tomar conciencia que una reforma a tres niveles<br />
(Barber y Fullan, 2005) resulta siendo mucho más<br />
efectiva para cambios duraderos, es que concluye<br />
que “la infraestructura global importa”.<br />
Además empieza a haber convicción creciente de<br />
que es posible el cambio a gran escala, con una<br />
estrategia adecuada que tome en cuenta todos los<br />
avances, experiencias y teoría generada de los estudios<br />
de eficacia y mejora escolar.<br />
Por lo que basados en la evidencia de reformas a<br />
gran escala con resultados exitosos y no sólo en<br />
un caso sino en dos países, realizadas con similares<br />
teorías de cambio, es que podemos llegar a decir<br />
que no se trata de suerte de coyuntura, sino que un<br />
conjunto de ideas para la acción adecuadas puede<br />
generar los efectos deseados a gran escala cerrando<br />
brechas no pequeñas. A continuación pasaremos a<br />
analizar dos casos en los que se subió la vara y se<br />
cerró la brecha de aprendizajes a nivel nacional: El<br />
114 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
caso de la reforma del Reino Unido y la reforma que<br />
se viene llevando a cabo en Ontario.<br />
National literacy and numeracy<br />
strategy (Reino Unido)<br />
Algo muy interesante ocurrió en el Reino Unido del<br />
año 1997 al 2000. Se pudo realizar una mejora drástica<br />
de los aprendizajes en un periodo corto después<br />
de cerca de 50 años de estancamiento en dichos<br />
logros (Barber, 1994) 4 . Por ello pasamos a analizar<br />
dicha experiencia y los elementos que estuvieron<br />
detrás.<br />
En 1995 triunfa en las elecciones el partido laborista<br />
liberado por Tony Blair. Él mismo en uno de<br />
sus discursos iniciales hace la promesa de mejorar<br />
la educación y de que sus tres prioridades serían<br />
educación, educación y educación, lanzando una<br />
avezada condición: si no existía una mejora en los<br />
próximos dos años pondría a disposición su cargo.<br />
La propuesta en sí no fue muy distinta a muchas<br />
promesas políticas que apuestan por la educación.<br />
El cambio se empezó a ver en los resultados académicos.<br />
En el año 1996 el 63% de los niños y niñas de<br />
sexto grado de primaria lograba un nivel satisfactorio<br />
de comprensión lectora y escritura 5 , cinco años<br />
después, en el 2002, el número de niños y niñas en<br />
el satisfactorio subió al 75%. Un logro sorprendente<br />
si recordamos que estamos hablando de un país<br />
con una población de 60 millones de habitantes.<br />
En matemáticas el incremento fue 62 a 71 puntos<br />
porcentuales, logro no menos sorprendente que el<br />
anterior.<br />
Michael Barber, profesor del Instituto de Educación<br />
de Londres, fue uno de los intelectuales y ejecutores<br />
de la reforma, ocupó el cargo de jefe del Consejo<br />
de Asesorías del Primer Ministro. Sus reflexiones y<br />
análisis de lo realizado se pueden revisar en Large-<br />
Scale Reform is possible (2000b) y en High expectations<br />
and standards for all (2000a). Tuvo a su cargo<br />
no sólo guiar la reforma en educación sino también<br />
en áreas clave como la salud, seguridad ciudadana<br />
y transportes, áreas prioritarias en el gobierno de<br />
Blair, con objetivos específicos de trabajo como se<br />
muestra en la tabla 1.<br />
Tabla 1. Áreas priorizadas en el primer<br />
gobierno de Blair<br />
Salud<br />
Educación<br />
Seguridad<br />
Transportes<br />
Mortalidad por ataque al corazón<br />
Listas de espera<br />
Tiempos de espera<br />
Accidentes y emergencias<br />
Estrategia en matemática y lenguaje<br />
en 11 años<br />
Matemática y lenguaje para 14 años<br />
Ausentismo escolar<br />
Finalización de 5 temas de avance<br />
Total de crímenes y otros delitos por<br />
tipología<br />
Probabilidad de ser víctima<br />
Ofensas a la justicia<br />
Congestión vehicular<br />
Puntualidad de los trenes<br />
En la figura 1 se ilustra el notable crecimiento durante<br />
los años 1997 al 2000, para después aparecer<br />
una meseta (plateau). Elevar cerca de 20 puntos<br />
porcentuales en un sistema educativo y sostener es<br />
bastante complicado, de allí la importancia de analizar<br />
la estrategia que se realizó para llegar a ésta.<br />
4<br />
Barber realiza un interesante análisis de los logros de aprendizaje en el Reino Unido en los últimos 50 años (Barber, 1994).<br />
5<br />
Respecto a por qué son la lectura y las matemáticas uno de los indicadores de éxito de un sistema educativo, es por la abundancia de estudios y<br />
trabajos que proponen que las habilidades lectoras y matemáticas son fundamentales para el despliegue y desarrollo de las personas en el siglo<br />
XXI, serán determinantes en el éxito o el fracaso de un sistema, junto con la tan necesaria alfabetización emocional. Se puede ver el interesante<br />
proyecto DESECO de la OCDE (Ryncheb y Salganik, 2002).<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
115
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Figura 1. Alumnos que logran el nivel IV o más<br />
Según Michael Barber se dio una coyuntura que<br />
favoreció una oportunidad de cambio. Elementos<br />
de la oportunidad fueron:<br />
• Una voluntad política sostenida efectiva<br />
• La aplicación del conocimiento existente<br />
sobre estrategias de mejoramiento<br />
• La capacidad de aprender y refinar constantemente<br />
Una voluntad política sostenida<br />
Los elementos de dicha intencionalidad política<br />
fueron:<br />
Prioridad<br />
Cuando asume el gobierno, Tony Blair fue explícito<br />
en su intención de priorizar el tema educativo en su<br />
gobierno. Llegó a decir “nuestras tres prioridades<br />
son: Educación, educación y educación”.<br />
La política y el gobierno de un país tienen muchas<br />
necesidades por lo que es muy complicado mantener<br />
un grupo de prioridades por mucho tiempo.<br />
Complicado, pero posible. Como se hizo en los años<br />
del primer gobierno de Blair.<br />
Fondos<br />
Inversión de cerca de 7 mil millones de dólares. Fondos<br />
focalizados en los temas que se han priorizado.<br />
Expectativas<br />
Existía una alta y sana expectativa sobre la posibilidad<br />
del cambio.<br />
Epistemología étnica<br />
El alineamiento del sistema como clave para el<br />
cambio del mismo, como está propuesto en la reforma<br />
a tres niveles (Barber y Fullan, 2005).<br />
La aplicación del conocimiento existente<br />
Se aprovecharon todos los aprendizajes de experiencias<br />
anteriores: Rendición de cuentas (accountability)<br />
por los resultados, altas expectativas, claridad<br />
de prioridades, sistemas efectivos de desarrollo<br />
profesional docente, metas específicas en el marco<br />
116 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
de una estrategia global. Todos estos elementos<br />
debidamente alineados.<br />
La capacidad de aprender y refinar constantemente.<br />
La capacidad de aprender rápidamente<br />
Los “sistemas pensantes” como se llaman hoy en<br />
día, deben poseer una característica peculiar y es<br />
la de aprender continuamente y cambiar según las<br />
necesidades.<br />
Algunas acciones concretas que resalta Fullan<br />
en los Nuevos significados del cambio educativo<br />
(2002):<br />
1. Se creó una oficina destinada para ello: La<br />
National Literacy Office en doce oficinas regionales.<br />
Lo mismo se hizo para matemáticas.<br />
2. Se establecieron 600 coordinadores de matemática<br />
y lectura en todos los niveles de las<br />
LEA (Local Education Autorithy 6 )<br />
3. Cada centro educativo tuvo una hora diaria<br />
más de matemáticas y comunicación de lunes<br />
a sábado.<br />
4. Se desarrollaron materiales curriculares de<br />
alta calidad.<br />
5. Recursos adicionales. La NLS recibió 60 millones<br />
de libras esterlinas en 1998 y 1999, y 67<br />
millones en el 2000.<br />
6. Se contrató a un evaluador externo para que<br />
evalúe el proyecto.<br />
7. Un sistema de intervención oportuna y recuperación<br />
para aquellos alumnos que se van<br />
quedando rezagados.<br />
8. Desarrollar un programa de desarrollo profesional<br />
diseñado con el objetivo de permitir<br />
que cada maestro de la escuela primaria pueda<br />
aprender, comprender y usar las prácticas<br />
que han sido probadas como las mejores en<br />
estas áreas del currículo.<br />
9. Diversificación del contenido obligatorio del<br />
currículo en los demás cursos.<br />
10. Una reforma en el currículo de formación<br />
de los centros de formación docente para<br />
profesores de primaria, en el que los futuros<br />
profesores estén preparados para dictar una<br />
lección diaria de matemáticas y otra de comunicación.<br />
11. Implementación de las clases de refuerzo<br />
fuera del horario normal, para trabajar en las<br />
tardes, fines de semana y durante las vacaciones<br />
con todos aquellos niños que necesiten<br />
ayuda adicional.<br />
Una acción que es necesario subrayar es la generación<br />
de un fondo de 40 millones de euros para<br />
la compra de renuncias de directores. Al ser el liderazgo<br />
clave en la reforma, se necesitaban personas<br />
idóneas para su implementación y no había tiempo<br />
para esperar su retiro o un cambio de actitud.<br />
En un posterior análisis de Fullan, parte del éxito de<br />
la propuesta fue el trabajo que se hizo en pro de<br />
la rendición de cuentas y los incentivos, sin embargo,<br />
faltó reforzar el aspecto del desarrollo de una<br />
capacidad de construir o de generación de comunidades<br />
de aprendizaje, para hacer más sostenible<br />
la reforma.<br />
En esa línea dicho autor en el año 2002 planteaba<br />
que la reforma ideal estaría basada en tres elementos<br />
importantes: la rendición de cuentas (Accountability),<br />
un sistema adecuado de incentivos, y la generación<br />
de comunidades de aprendizaje. En esa misma<br />
línea, el autor propone que una reforma de impacto<br />
debiera priorizar en la rendición de cuentas los primeros<br />
dos años, y después pasar al fortalecimiento<br />
y el desarrollo de Comunidades Profesionales de<br />
Aprendizaje (Proffesional Learning Communities). En<br />
la figura 2 se muestran dichos elementos.<br />
6<br />
Las LEA son las unidades de administración educativa local más cercanas a la escuela.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
117
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Figura 2. Elementos de una reforma (Fullan, 2002)<br />
En el 2008 Fullan afina el tema de la rendición de<br />
cuentas, ofreciendo las siguientes recomendaciones<br />
acerca de lo que debió hacerse:<br />
1. Los rankings en Inglaterra fueron una mala<br />
idea, se debió trabajar:<br />
o Ayudando a las escuelas a compararse<br />
ellas mismas consigo mismas;<br />
o A compararse con similares, “apples with<br />
apples”,<br />
o Y ayudar a la escuela a examinarse en función<br />
de estándares externos.<br />
2. Consensuar metas con los distritos.<br />
3. Estar centrados en la capacidad de construir,<br />
ayudando a los distritos a identificar lo que<br />
hacían bien o mal.<br />
Sería interesante poder mostrar toda la documentación<br />
sobre trabajo sistémico y sistemático que<br />
se realizó, la alineación en todos los niveles, desde<br />
los niveles más altos, de manera “que presidentes,<br />
primeros ministros, gobernadores, premieres y sus<br />
equipos necesitan establecer una coalición de líderes,<br />
los que están constantemente construyendo<br />
una capacidad del sistema en función de la mejora<br />
de resultados” (Barber y Fullanm, 2005), hasta la escuela<br />
y el aula.<br />
El Plateau<br />
De los aprendizajes de experiencia británica nos<br />
queda una duda: ¿por qué si fue tan exitosa la<br />
propuesta desde el año 2001 se generó un estancamiento<br />
en los logros hasta el 2006? Lo que se llama<br />
meseta o plateau. En una comunicación personal<br />
con Fullan y Barber, ambos coinciden en que el problema<br />
fue que no se mantuvo el foco centrado en<br />
los aprendizajes por más años. Es decir, se creyó que<br />
ya se habían alcanzados logros aceptables y que el<br />
sistema iba a seguir avanzando solo, por lo que se<br />
podía trabajar otras áreas importantes. Como veremos<br />
en el caso de Ontario, en el segundo período<br />
electoral de MacGuinty se continuó la focalización<br />
en aprendizajes. Por eso podemos decir que para<br />
el éxito sostenible es importante no ceder ante<br />
distractores y urgencias, sino mantener el foco en<br />
aprendizajes por más tiempo del que se cree.<br />
Dado lo anterior, podemos decir que las reformas<br />
de impacto en un período electoral son posibles, y<br />
que es posible actuar en el día a día pensando en el<br />
largo plazo. A continuación la experiencia en la que<br />
Michael Fullan directamente fue el guía y acompañante<br />
de la reforma.<br />
118 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
La estrategia de Ontario<br />
Otro caso interesante de éxito de una reforma<br />
vertical y horizontal es lo que se ha llamado “La Estrategia<br />
de Ontario”, en Canadá. En ella se dio y se<br />
viene dando una sinergia de esfuerzos Top-down y<br />
Bottom-up. Ontario es una provincia 7 en la que se ha<br />
implementado lo que muchos soñamos algún día<br />
realizar en nuestros países: unidad de propósito,<br />
acuerdo entre todos los entes de poder y la sociedad,<br />
alineación, metas claras, apoyo y sostén continuo,<br />
asignación de los recursos necesarios, etc.<br />
Como se puede ver en la figura 3, que muestra los<br />
avances en lectura, las mejoras fueron sorprendentes<br />
y continúan al presente.<br />
Descripción de Ontario<br />
Ontario tiene cerca de 2 millones de niños en escuelas<br />
públicas y 12,7 millones de habitantes. Tiene cerca<br />
de 5.000 escuelas y una extensión de 400.000 millas<br />
cuadradas. Con una población docente de 120.000,<br />
de los cuales casi todos están sindicalizados.<br />
Ontario posee una autonomía casi total respecto de<br />
las otras provincias. La legislación es prácticamente<br />
absoluta. Es gobernada por un premier que tiene<br />
las potestades de un presidente de la república.<br />
El actual premier es Dalton McGuinty, que ha sido<br />
reelegido para el periodo 2008-2011. McGuinty invitó<br />
a Michael Fullan años antes de las elecciones<br />
del 2003 a acompañarlo en el diseño e implementación<br />
de la reforma en educación. Fullan es desde<br />
el 2003 el asesor del Premier en temas educativos.<br />
Un dato interesante es que por primera vez se le<br />
invita a Michael Fullan a dirigir y acompañar una<br />
reforma en su propia tierra, después de que por décadas,<br />
países enteros y Estados de todo el mundo<br />
han inspirado sus reformas en las ideas de Michael<br />
Fullan.<br />
Figura 3. Número de alumnos en nivel suficiente en lectura en el nivel 4 o superior<br />
7<br />
La provincia en Canadá es el equivalente a los estados federados de Estados Unidos, y a las regiones o departamentos en algunos países con un<br />
alto grado de autonomía.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
119
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Los principios base<br />
Una convicción que está detrás de los últimos trabajos<br />
de Fullan es que en toda reforma es necesario<br />
tener claro qué es lo esencial, cuáles son los principios<br />
sobre los que se construyen todos los demás.<br />
Son los principios base o fontales.<br />
En el ámbito de las habilidades, dichos principios<br />
son importantes, al punto de que si no se ha logrado<br />
un dominio básico en los mismos hasta los<br />
11 años, ello condiciona seriamente aprendizajes<br />
posteriores.<br />
Los principios fontales serían tres (Fullan, 2005):<br />
1. Una alfabetización en comunicación y matemáticas<br />
8 .<br />
2. Dicha alfabetización se puede lograr coordinando<br />
con las otras materias.<br />
3. Una alfabetización emocional. Así como es<br />
importante “alfabetizar” o introducir a los<br />
niños y niñas en el mundo de lo letrado y<br />
el mundo de los números, es importante<br />
también alfabetizar las emociones, esto es,<br />
enseñar a categorizar lo que uno siente y<br />
lo que sienten las otras personas. Enseñar<br />
la empatía 9 . Son interesantes las iniciativas<br />
que se vienen desarrollando en Canadá en<br />
ese sentido (Gallese, 2003; Gordon, 2001,<br />
2002).<br />
Componentes<br />
En función de esos principios fundantes fue que se<br />
desarrolló una estrategia de trabajo que tuvo como<br />
ejes los siguientes componentes: la generación de<br />
un periodo de paz y estabilidad, la reducción del<br />
tamaño de clase, la creación de la Secretaría de<br />
Comunicación y Matemática, metas negociadas,<br />
capacidad de construir, recurso para la mejora y<br />
el apoyo, presión positiva, y reforma a tres niveles:<br />
escuela, distrito y comunidad.<br />
Paz y estabilidad<br />
El asunto del sindicato fue el primer tema a tratar.<br />
La anterior legislatura se había caracterizado por<br />
luchas y enfrentamientos entre los directores con<br />
el sindicato y los profesores. Una de las acciones de<br />
Dalton McGuinty previas al inicio de su legislatura<br />
fue sentarse a dialogar con el sindicato de docentes,<br />
y después de meses de negociación se consiguió<br />
firmar, en junio del 2004, un documento con<br />
122 acuerdos con el sindicato en los 72 distritos,<br />
que garantizara paz y estabilidad para la reforma.<br />
Otro tema crucial, que se constituía en distractor de<br />
la labor tanto para el docente como para el director,<br />
era el tema de la burocracia existente, no se trataba<br />
de desaparecerla sino de disminuirla, de manera<br />
que el director o docente pudiera concentrar sus<br />
energías hacia actividades de mejoramiento de la<br />
enseñanza.<br />
Secretaría de Comunicación y Matemática 10<br />
Para poder alinear y enfocar energías es recomendable<br />
que los tomadores de decisiones sean parte<br />
de un mismo equipo de trabajo de mejora de<br />
aprendizajes. Por lo que en noviembre del 2004 se<br />
creó dentro del Ministerio de Educación de Ontario<br />
una Secretaría de aprendizajes, como un nuevo<br />
órgano interior. Este órgano contaba con cerca de<br />
8<br />
Reconocidas también por uno de los más importantes estudios sobre competencias del Futuro. Rychen, D.S. y Salganik, L. (2002). Definition<br />
and Selection of Competencies (DeSeCo): Theoretical and Conceptual Foundations. Strategy Paper: an Overarching Frame of Reference for a<br />
Coherent Assessment and Research Program on Key Competencies. www.deseco.admin.ch.<br />
9<br />
Fullan analiza y comenta el exitoso caso de Mary Gordon, creadora del programa The Roots of Empathy en Canadá, que inició con unas pocas<br />
escuelas y que ahora trabaja con cerca de 800 de todo Toronto. El programa consiste en tener sesiones con los bebés y padres para un entrenamiento<br />
para el desarrollo de inteligencia emocional. El programa ha pasado por varias evaluaciones externas evidenciando resultados como<br />
la reducción del acoso escolar y la violencia, así como una mejora del rendimiento académico.<br />
10<br />
Cfr. http://www.edu.gov.on.ca/eng/literacynumeracy/moreinfo.html<br />
120 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
50 personas trabajando en él 11 , y tenía la función<br />
de hacer avanzar los otros 5 componentes: metas<br />
negociadas, capacidad de construir, recurso para<br />
la mejora y el apoyo, presión positiva, y reforma a<br />
tres niveles: escuela, distrito y comunidad. Muchos<br />
de los miembros fueron reclutados de los diversos<br />
distritos, por su liderazgo educativo.<br />
A la cabeza de la misma estaba Avis Glaze (Chief<br />
Student Achievement Officer), una renombrada docente<br />
con mucha experiencia en el sector y sobre<br />
todo respetada por el gremio y los docentes.<br />
La Secretaría ha buscado ser un nexo entre el<br />
gobierno y las escuelas, así como espacio de alineación<br />
de esfuerzos de todos los tomadores de<br />
decisión. Evita ser un ente rector desconectado de<br />
lo que sucede en las escuelas, y se caracteriza por<br />
ser vertical y horizontal al mismo tiempo, estando<br />
siempre en contacto con los docentes y la más alta<br />
jerarquía.<br />
Las funciones de la Secretaría fueron:<br />
• Negociar las metas anuales en alfabetización<br />
y matemática por distrito.<br />
• Proveer consejo y apoyo en la implementación<br />
distrital y escolar de los planes y<br />
estrategias.<br />
• Sostener con recursos, financiamiento y<br />
otras acciones que lleven a facilitar o fomentar<br />
la capacidad de aprender unos de<br />
otros entre escuelas y distritos…<br />
• Indagar continuamente y recolectar evidencias<br />
para mejorar la propia acción.<br />
• Difundir y compartir la investigación sobre<br />
enseñanza eficaz.<br />
• Construir un trabajo en conjunto con los directores<br />
de los consejos, los profesores, las<br />
federaciones, las facultades de educación y<br />
otras organizaciones.<br />
Entre las diversas actividades que la Secretaría realizó<br />
y viene realizando están:<br />
1. Desarrollo profesional docente<br />
Se ha venido ofreciendo una amplia cantidad<br />
de recursos y apoyo técnico a los docentes.<br />
Desde cursos de capacitación intensivos en<br />
épocas de verano, foros regionales de enseñanza<br />
de las matemáticas, y manuales de ayuda<br />
para profesores nuevos, mentores y directores.<br />
Se lanzó un programa de formación con nuevas<br />
propuestas para la acción directa que ha llegado<br />
a 1.300 directores.<br />
En 2006 se lanzó el programa School on Move 12 ,<br />
basado en la propuesta de Fullan de Lateral<br />
Capacity building, o Capacidad de construir lateral<br />
(Earl y Lee, 2000; Floden, Goertz y O´Day,<br />
1995). El programa consiste en elegir unas 23<br />
escuelas de las más exitosas, con base en algunos<br />
criterios, como los más altos rendimientos<br />
en las evaluaciones provinciales, los docentes<br />
han formado comunidades de aprendizaje. En<br />
el documento se ofrece el perfil de la escuela<br />
y sus logros, para que en el caso de que una<br />
escuela esté interesada en aprender de ella coordine<br />
con la directora para un encuentro.<br />
2. Una webcast 13<br />
La generación de una webcast, que busca ser<br />
un espacio de interconexión y aprendizaje entre<br />
docentes de toda la provincia de Ontario<br />
centrado en el debate sobre cómo lograr altos<br />
estándares en los estudiantes. Se invita mensualmente<br />
a expertos de todo el mundo para<br />
que den una conferencia sobre un tema de lectura-escritura,<br />
matemática o equidad, que está<br />
disponible en cualquier momento vía internet.<br />
11<br />
Actualmente cuenta con 80 personas.<br />
12<br />
Ver http://www.edu.gov.on.ca/eng/literacynumeracy/schoolMove.html<br />
13<br />
Ubicado en el sitio http://www.curriculum.org/secretariat/literacy_en.shtml<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
121
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
3. La revista Inspire<br />
La Secretaría también edita la revista Inspire 14 ,<br />
el Journal of Literacy and Numeracy for Ontario,<br />
una revista que está centrada en difundir las<br />
últimas investigaciones respecto a la mejora de<br />
la lectoescritura y la matemática.<br />
4. La Ontario Focused Intervention Parthership<br />
(OFIP)<br />
En la primera parte se discutió el tema de la<br />
equidad, en ese sentido la OFIP 15 representa<br />
una muestra de una educación equitativa: dar<br />
más a quienes más lo necesitan. La OFIP consiste<br />
en fondos destinados para escuelas divididas<br />
según sus necesidades. En el año 2006, el<br />
gobierno invirtió 16 millones de dólares para<br />
apoyar a 1.100 escuelas que tienen problemas<br />
en alcanzar altos estándares. Es decir, se les da<br />
más a quienes necesitaban más. En mi opinión,<br />
la OFIP da cumplimiento a la recomendación<br />
que Carnoy (2005) nos hacía unas líneas más<br />
arriba.<br />
En los estudios de eficacia escolar se muestra<br />
cómo el criterio socioeconómico es casi determinante<br />
del éxito académico; en este caso se<br />
trató, con éxito ciertamente, de revertir esta<br />
relación.<br />
Algunas estrategias de mejoramiento que financió<br />
y financia OFIP son:<br />
1. Bloques horarios sin interrupciones para<br />
matemática y lectura.<br />
2. Un equipo de mejoramiento escolar que se<br />
reunía regularmente para revisar información<br />
de la escuela y planificar los próximos<br />
pasos.<br />
3. Un mecanismo de monitoreo regular para<br />
el desarrollo y los avances de estudiantes<br />
específicos.<br />
4. Una estrategia para generar capacidad de<br />
construir para el staff de la escuela, a fin de<br />
mejorar la efectividad de la enseñanza.<br />
5. Una herramienta común de evaluación<br />
para grados de primaria y secundaria, que<br />
se usó en todas las escuelas OFIP.<br />
6. Recursos adecuados para asegurar un<br />
completo programa de lectura.<br />
7. Reorganización de los horarios de la escuela<br />
y del aula.<br />
8. Una cultura escolar que haga que el mejoramiento<br />
escolar sea una prioridad de toda<br />
la escuela.<br />
9. Capacitación docente y capacidad de construir<br />
para profesores y directores alineados<br />
con el School Effectiveness Framework y el<br />
plan de mejoramiento, que fortalecen las<br />
prácticas de enseñanzas.<br />
10. Involucramiento de padres y compromiso<br />
de la comunidad.<br />
5. Tutores y acompañamiento<br />
Acompañamiento para los estudiantes en dificultad.<br />
Se contrataron 1.775 tutores para los 54<br />
consejos escolares en el 2004.<br />
Posteriormente se han invertido más de 3 millones<br />
de dólares para apoyar los consejos escolares<br />
de 2005-2006 y 20<strong>07</strong>-2008, para formar y<br />
contratar a más de 3.500 estudiantes egresados<br />
de la secundaria como tutores para estudiantes<br />
de la escuela primaria.<br />
La Secretaría, en el período 20<strong>07</strong>-2008, ha ofrecido<br />
también 3 millones de dólares más para<br />
OFIP.<br />
6. El desarrollo del carácter<br />
Es una iniciativa que busca el desarrollo de<br />
ambientes escolares en los que todas las perso-<br />
14<br />
Ver www.inspirelearning.ca<br />
15<br />
Ver http://www.edu.gov.on.ca/eng/literacynumeracy/ofip.html<br />
122 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
nas —estudiantes, maestros, administradores y<br />
personal de apoyo— se traten unos a otros con<br />
atención y respeto.<br />
7. El School Effectiveness Framework<br />
Es un marco de indicadores de calidad educativa.<br />
Una especie de acreditación, con la diferencia<br />
que el evaluador del distrito escolar que<br />
visita la escuela lo que hace es ayudar y ofrecer<br />
todo su apoyo a mejorar los planes de mejora<br />
más que ser un juzgado para el mismo.<br />
8. Ontario Statistical Neighbours (OSN)<br />
La Secretaría busca con esta oficina generar<br />
una nueva y atractiva herramienta de investigación,<br />
que ayude a los comités y las escuelas<br />
a utilizar los datos para mejorar el rendimiento<br />
de los estudiantes.<br />
Además se ha creado un muy interesante espacio llamado<br />
What Works? (¿Qué es lo que funciona?), donde<br />
se analizan casos exitosos de mejora escolar 16 .<br />
Tamaño de la clase<br />
Respecto al tamaño de clase, se tenían cerca de<br />
30 alumnos o más en los salones, se propuso que<br />
se redujera a 20. Meta no lograda aún el el 20<strong>07</strong> y<br />
replanteada en el 2008 17 . La premisa subyacente es<br />
que con un menor número de alumnos el profesor<br />
podría responder de manera más efectiva.<br />
La combinación de presión y soporte<br />
Se utilizó un sistema de evaluación de bajas consecuencias,<br />
es decir, el resultado de las evaluaciones<br />
tenía un fin informativo, como se ha dicho. No se<br />
hacían rankings, sino que se ofrecían propuestas<br />
de comparación entre escuelas similares —Fullan<br />
lo llama compara “manzanas con manzanas”—,<br />
pero estas evaluaciones permiten conocer cuáles<br />
son las escuelas necesitadas de un mayor apoyo y<br />
sostenimiento. Se realizó un análisis de las causas<br />
de la situación de dichas escuelas y se ofreció todo<br />
el apoyo necesario.<br />
Lo que Hargreaves llama generación de una presión<br />
positiva para las escuelas, y en otro momento<br />
dice la importancia de generar un Data informed,<br />
más que un Data driven, es decir, tomar con seriedad<br />
las evaluaciones, pero darles su lugar, que más<br />
que dirigir la toma de decisiones y aprendizajes<br />
sean vistas como un elemento informativo.<br />
Los resultados han sido el incremento de 3 puntos<br />
porcentuales en el 2004 y de 5 en el 2005; este es el<br />
más alto incremento desde que la EQAO fue creada<br />
en 1997.<br />
La EQAO, o Educational Quality and Accountability<br />
Office 18 , es el ente encargado de la evaluación, el<br />
logro en aprendizajes se había estancado por cuatro<br />
años en un 57% (del año 1998 al 2003), cuando<br />
asumió Dalton MacGuinty explicitó la meta del 75%<br />
de logro. El trabajo se hizo con un número de 4.000<br />
escuelas básicas en los 72 distritos de Ontario.<br />
No sólo se han dado cambios en la mejora de aprendizajes<br />
sino en otros ámbitos como el bienestar docente.<br />
La moral docente mejoró considerablemente,<br />
y una muestra de ello ha sido la disminución de<br />
la deserción docente. En los noventa era de cerca<br />
de 30%, después de cuatro años de la intervención<br />
de la Estrategia de Ontario se ha reducido al 10%<br />
(Ontario Ministry of Education, 2008).<br />
16<br />
No tiene relación con What Works Clearinghouse de la Secretaría de educación americana, que analiza casos exitosos de eficacia docente,<br />
siguiendo preferencialmente diseños experimentales. Ver http://www.whatworks.ed.gov/<br />
17<br />
Respecto al tamaño de clase existe una abundante discusión acerca del mismo. Pero la pregunta previa a reducir el número de alumnos en las<br />
aulas es si existe el número de profesores de calidad para las nuevas aulas. Al parecer en Ontario sí tienen dichos docentes. Es ilustrativo del caso<br />
contrario en California hace unos años, donde se buscó reducir a 15 el número de alumnos por aula, y al no tener suficientes profesores se dejó<br />
entrar a docentes no calificados, hecho que generó una desastrosa disminución de logro en los resultados de las evaluaciones estatales.<br />
18<br />
Ver http://www.eqao.com/<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
123
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Ontario 20<strong>07</strong>-2011 y ¿2015?<br />
Si bien el futuro tiene siempre un alto grado de<br />
incertidumbre, es aleccionador para todos aquellos<br />
Estados que creen en la estrategia de continuidad<br />
de esta mejora, probada del 2003 al 20<strong>07</strong> en Ontario,<br />
revisando el documento elaborado por Michael<br />
Fullan, y que ha sido editado a nombre del Ministerio<br />
de Educación, Energizing Ontario Education (Ontario<br />
Ministry of Education, 2008). Por ese motivo<br />
me parece importante analizar dicho documento.<br />
Además existen ciertos esfuerzos y condiciones<br />
para poder continuar en el gobierno hasta el 2015,<br />
puesto que como dice Fullan en una comunicación<br />
personal, la clave está en continuar centrados en<br />
los objetivos propuestos en por lo menos 12 años<br />
más. Lo que es positivo para la consecución de<br />
este objetivo es que McGuinty tiene asegurada la<br />
reelección hasta el 2015.<br />
Después del éxito rotundo obtenido en materia de<br />
aprendizajes, deserción estudiantil y motivación<br />
docente, algo muy importante: se ha legitimado<br />
la política educativa, es decir la confianza y la<br />
credibilidad en las reformas educativas. Había dos<br />
posibles caminos por recorrer: por un lado, seguir<br />
profundizando y consolidando el éxito anterior y,<br />
por otro, empezar a priorizar otras áreas importantes.<br />
Después del análisis y el aprendizaje de la experiencia<br />
inglesa se ha optado por continuar otros<br />
cuatro años consolidando las prioridades antedichas.<br />
Como se ha analizado antes, la experiencia<br />
británica muestra que cuando en el 2001, después<br />
del éxito en lectura y matemática, se inició a enfocar<br />
otras áreas, uno de los resultados se evidencia<br />
en el estancamiento del rendimiento nacional del<br />
2001 al 2006 (véase la figura 1).<br />
Las metas 2011 son tres, en consonancia con las<br />
anteriores:<br />
1. Logro estudiantil: elevarlo al 75% en sexto<br />
grado en matemáticas y lectura, en el 2004-<br />
2005 se llegó al 63%.<br />
2. Reducción de la brecha entre estudiantes.<br />
3. Aumentar la confianza pública en la educación<br />
estatal.<br />
Ahora sólo queda esperar y observar el avance de<br />
esta gran y drástica reforma que ya tiene hoy en día<br />
5 años de iniciada. Es un signo de que la equidad es<br />
posible, si se toman en cuenta una serie de elementos<br />
de acción, una teoría de la acción.<br />
¿Qué es lo que estuvo detrás de estas reformas?<br />
Toda acción tiene una idea o conjunto de ideas<br />
detrás de ella que dan sentido a la realidad. ¿Qué<br />
conjuntos de ideas han estado detrás de la reforma<br />
de Blair del 1997 al 2001 y en la reforma de Ontario?<br />
Es lo que se pasará a analizar en la siguiente parte.<br />
Una teoría de la acción para la mejora<br />
del sistema<br />
Los dos casos anteriores son una muestra de que<br />
las reformas a gran escala hoy en día son posibles.<br />
Hemos aprendido mucho del cambio y cómo hacerlo.<br />
Algo que es clave es poseer y afinar continuamente<br />
una adecuada teoría de la acción para el<br />
cambio del sistema. Y eso es un signo de esperanza,<br />
saber cómo hacer el cambio, y de manera sostenible<br />
es una riqueza para todos. Para Fullan, para ser<br />
propiamente una teoría de la acción, una teoría<br />
para cambiar el sistema debe cumplir tres criterios:<br />
en primer lugar, debe tener un criterio de sistema,<br />
es decir, debe ser aplicable a todo un sistema y no<br />
sólo a una escuela; en segundo lugar, debe llevar a<br />
resultados positivos, una efectiva mejora, y por último<br />
debe ser capaz de mover a todas las personas, es<br />
decir, motivar realmente (Fullan, 2008). Nuestro conocimiento<br />
sobre el cambio siempre es antecedido<br />
por la experiencia. Nadie puede ser un buen innovador<br />
si no ha tenido experiencia. El recorrido para<br />
llegar a ese conocimiento del cambio es ilustrado<br />
por Duggan (Fullan, 2008) de la siguiente forma:<br />
primero observamos en los laboratorios de otros<br />
aplicadores, el segundo paso es analizar la propia<br />
124 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
experiencia, y el tercer paso es la razón-acción, comprensión,<br />
razón.<br />
Es así que con sus más de 40 años analizando, aplicando<br />
y acompañando reformas educativas, pero<br />
sobre todo después de las últimas reformas exitosas<br />
que ha acompañado, como las del Reino Unido,<br />
Ontario y Victoria al Sur de Australia, es que Fullan,<br />
con mayor seguridad, ha dado a la luz su Theory of<br />
Action for System Change (Fullan, 2008) o Teoría de<br />
la Acción para un cambio del Sistema, explicitando<br />
que no es ninguna receta, sino elementos para la<br />
actuación en el cambio del sistema que deben ser<br />
tomados en cuenta y re-evaluados continuamente.<br />
La TASC está basada en seis componente: Compromiso<br />
y dirección del sector, Capacidad de construir<br />
centrada en los resultados, Liderazgo e infraestructura<br />
de apoyo, Gestionar los distractores, Indagación<br />
y evaluación continuas, y una Comunicación<br />
en dos sentidos (como se muestra en la figura 4).<br />
Compromiso y dirección del gobierno<br />
Es fundamental tener el compromiso del gobierno<br />
para que pueda darse una reforma a tres niveles.<br />
Como se constata en los ejemplos anteriores, el<br />
apoyo explícito y efectivo de Tony Blair fue al 100%<br />
con el apoyo de Barber, y la confianza y apoyo de<br />
Dalton McGuinty a Fullan como su asesor fue total.<br />
Este compromiso y dirección del gobierno se deben<br />
reflejar en cinco aspectos: una visión de conjunto<br />
inspiradora, una declaración pública de un<br />
pequeño número de objetivos, una coalición guía,<br />
inversión de recursos, y un sentido de flexibilidad y<br />
alianza con el campo.<br />
Figura 4. Componentes de una propuesta de cambio del sistema<br />
Figura 5. Elementos que debe tener una sólida dirección<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
125
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Con la primera, la propuesta de Fullan es que hace<br />
falta una idea o sueño unificante. Dicha visión debe<br />
tener una profunda carga moral, como es el hecho<br />
de cerrar inequidades del sistema. En la segunda<br />
recomendación, lo que se propone es la concretización<br />
de esa visión para los próximos 3 o 4 años<br />
a fin de poder encauzar energías. Se propone una<br />
coalición guía en el tercer punto, es decir, como<br />
en el caso de la Secretaría de Ontario o Inglaterra,<br />
un órgano unificante, que reúne a los 6 o 7 líderes<br />
clave que están al centro de la reforma, así como a<br />
otros líderes, en otros niveles del sistema.<br />
No se puede hablar de reforma real si es que no hay<br />
dinero, es decir, hace falta un aumento de recursos<br />
o reasignación de recursos, un “nuevo sistema de<br />
mejoramiento requiere inversión” (Fullan, 2008:<br />
100). Por último, es importante que los órganos<br />
directivos tengan oídos siempre abiertos al campo<br />
o a los docentes de a pie, junto con una mayor flexibilidad,<br />
“la idea será buena, si llega a convertirse en<br />
una idea de todos, y no sólo del gobierno” (Fullan,<br />
2008: 101).<br />
Capacidad de construir centrada en los resultados<br />
Para Fullan la capacidad de construir es el corazón<br />
de la TASC. La capacidad de construir es un concepto<br />
que ha ido tomando más fuerza en educación<br />
como elemento clave dentro del proceso de<br />
cambio educativo (Copland, 2003; Eade, 1997; Earl<br />
y Lee, 2000; Floden et al., 1995; Fullan, 2002; Fullan<br />
et al., 2006; Harris y Lambert, 2003; Hill, Crévola,<br />
Tucker, e Incorporated Association of Registered<br />
Teachers of Victoria, 2003; Hopkins y Jackson, 2003;<br />
King y Newman, 2001). La capacidad de construir<br />
es aplicable a cualquier tipo de organización.<br />
Como dice Newman, “cada escuela contiene una<br />
mezcla única de muchas competencias y actitudes<br />
de profesores y estudiantes y una única configuración<br />
de condiciones sociales, culturales y políticas,<br />
las cuales influencian en cómo los profesores<br />
interactúan con sus estudiantes” (Newmann, King<br />
y Youngs, 2000: 261), por lo que para generar resultados<br />
de todo un centro educativo y formar a los<br />
docentes se necesita tener en cuenta ese contexto<br />
específico. Más adelante dice Newmann que “la<br />
competencia individual del docente es la base de la<br />
mejora de la práctica en clase, pero para mejorar el<br />
logro de los estudiantes en una escuela de un año<br />
académico a otro, los profesores deben de ejercer<br />
sus conocimientos, habilidades, y disposiciones individuales<br />
de una manera integrada para el avance<br />
del trabajo colectivo de la escuela bajo una serie<br />
de condiciones únicas” (Newman, King y Youngs,<br />
2000: 261), es decir sólo si toda la escuela enfoca<br />
sus energías podrá lograr los resultados esperados.<br />
A continuación presento tres definiciones de lo que<br />
es capacidad de construir:<br />
El Capacidad de construir es el poder colectivo<br />
de todo el staff para mejorar los logros de todos<br />
los estudiantes de la escuela. (Newman, King y<br />
Youngs, 2000: 261)<br />
Son el conjunto de “estrategias y acciones que<br />
movilizan capacidad definida como: Nuevos conocimientos,<br />
habilidades y competencias, Recursos<br />
adicionales (tiempo, ideas, dinero, expertos),<br />
Nueva motivación de parte de todos para poner<br />
sus esfuerzos en los resultados” (Fullan, 2008: 102).<br />
Capacidad de construir involucra el uso de estrategias<br />
que incrementan la eficacia colectiva de todos<br />
los niveles del sistema para desarrollar y movilizar<br />
conocimiento, recursos y motivación, todo lo que<br />
se necesita para subir la vara y cerrar la brecha del<br />
aprendizaje de los estudiantes de todo el sistema<br />
(Fullan et al., 2006: 110).<br />
En esencia es el poder de todo el staff de conseguir<br />
logro de todos los estudiantes, fruto de una renovación<br />
continua basada en nuevos conocimientos,<br />
habilidades y motivaciones.<br />
En la figura 6 se sintetizan los elementos que son<br />
parte de una capacidad de construir (Fullan, 2008).<br />
126 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Figura 6. Elementos para una capacidad de construir centrada en resultados<br />
Liderazgo e infraestructura de apoyo<br />
“El profesor importa, la escuela importa, el distrito<br />
importa”, es decir, es necesario generar liderazgo a<br />
todo nivel. La reforma a tres niveles o Tri-level development<br />
(Barber y Fullan, 2005) busca generar “sistemas<br />
pensantes de acción” en lo que todos están<br />
alineados. Por lo que un Estado tiene que buscar<br />
responder a la pregunta “¿Qué tiene que pasar en<br />
el gobierno, distrito y escuelas/comunidad para<br />
generar un compromiso en profundidad con el<br />
cambio requerido?”. Donde un elemento clave es el<br />
liderazgo, hay que fortalecer y fomentar el liderazgo<br />
a todo nivel.<br />
Así mismo es importante ofrecer el soporte y la<br />
infraestructural necesarios. Las escuelas necesitan,<br />
como vimos en los casos expuestos, nuevos espacios<br />
y sostén en temas específicos, que van desde<br />
tutores para niños con casos de dificultad hasta<br />
motivación y dirección por parte de los directores.<br />
Pero ¿qué liderazgo es el que se necesita? Unas<br />
nuevas formas de liderazgo y al mismo tiempo<br />
conocidas, “necesitamos líderes que puedan estar<br />
atentos a los detalles y mirar el todo al mismo tiempo”<br />
(Fullan, 2008: 106), personas que puedan mirar<br />
lo específico, pero que al mismo tiempo se puedan<br />
subir a la montaña para ver el escenario y trazar la<br />
ruta. Necesitamos programas formales e informales<br />
de desarrollo de liderazgo para todos los líderes.<br />
En la figura 7 se sintetiza lo que se necesita (Fullan,<br />
2008).<br />
Figura 7. Elementos para el desarrollo del liderazgo<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
127
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
Otros elementos importantes<br />
Otros elementos importantes de esta teoría de la<br />
acción son:<br />
1. Saber gestionar los distractores: la mayoría de<br />
gobiernos, frente a la titánica tarea a la que se<br />
enfrentan, se enfrentan cotidianamente a la<br />
tentación de sucumbir al “síndrome de bombero”,<br />
esto es, que si bien tienen ciertos objetivos<br />
de trabajo para su legislatura, en el cambio los<br />
pierden de vista cayendo en apagar continuamente<br />
incendios o centrarse en lo que vende<br />
más en el momento. La recomendación del autor<br />
es reconocer que su presencia es inevitable,<br />
pero que debe haber un esfuerzo por no perder<br />
de vista el norte y un esfuerzo sostenido por<br />
minimizarlos, mediante la negociación previa y<br />
durante el gobierno.<br />
2. Al tener claro que no existen recetas de acción,<br />
cada gobierno debe construir su propia<br />
teoría de la acción para cambiar el sistema. En<br />
ese sentido, es muy importante la evaluación<br />
continua de la propia teoría en la realidad para<br />
tomar decisiones acertadas de mejora o cambio<br />
de elementos de la acción. Se recomienda<br />
preguntarse siempre: “¿Estamos implementando<br />
la estrategia efectivamente? ¿Está funcionando?<br />
¿Hay algunas sorpresas? ¿Qué estamos<br />
aprendiendo?”.<br />
3. Gran parte del éxito de las reformas analizadas<br />
en el presente documento y de otras, es la convicción<br />
de que la clave del éxito de la reforma<br />
pasa por cumplir tres recomendaciones: “comunicación,<br />
comunicación, comunicación” (Barber<br />
y Fullan, 2005), es decir, hay que comunicar lo<br />
que se está haciendo y los objetivos más de las<br />
veces que uno crea necesario.<br />
4. Apostar por tu gente. Lo que Fullan ha sintetizado<br />
en la frase “Ama a tus empleados más que<br />
a tus clientes”. El trato a los docentes, el acompañamiento<br />
a los mismos, y el cuidado en su<br />
selección e incorporación son fundamentales.<br />
5. Y un elemento que es para la sostenibilidad de<br />
los procesos de mejora es la generación de Sistemas<br />
de aprendizaje. Es importante generar<br />
organizar, escuelas, distritos, estados que pueden<br />
seguir aprendiendo, lo cual es muy complicado.<br />
Pocas lo hacen, y las pocas que lo hace n<br />
no es por mucho tiempo. La solución propuesta<br />
está en dejar de lado la pretensión de creer en<br />
los líderes salvadores para pasar a un liderazgo<br />
grupal a todo nivel, desde los niveles más altos<br />
hasta los más sencillos.<br />
Conclusión<br />
Es posible crear un mundo mejor para vivir, es<br />
posible dar un giro revolucionario a los aprendizajes<br />
y a la posibilidad del éxito para el 90% de los<br />
estudiantes. Éxito en todo sentido, desde lo personal<br />
hasta las habilidades concretas, siempre en el<br />
marco del respeto a la libertad humana. Todo esto<br />
será posible en primer lugar si todos nos unimos<br />
en torno a un sueño común (propósito moral),<br />
que al hacerse de todos garantiza su realización,<br />
y en segundo lugar una sólida y dinámica teoría<br />
de la acción que permita generar sistemas de<br />
aprendizaje que garanticen sostenibilidad a las<br />
propuestas más allá de los cambios de gobierno.<br />
Muchos gobiernos actúan, muchas veces sin conciencia<br />
de la teoría de la acción que inspira sus<br />
decisiones (Argyris, 1991), sin dejar espacio para<br />
evaluar y mejorarla. Dicha inconsciencia hace que<br />
uno prefiera la planificación estratégica antes que<br />
una teoría de la acción que ilumine las acciones<br />
de cada día, una teoría de la acción para cambiar<br />
el sistema que aprenda continuamente de sí y de<br />
otras experiencias, es aliciente seguro para un<br />
cambio drástico de un sistema educativo.<br />
Por lo que podemos decir que es mejor una teoría<br />
de la acción renovada cada día a una planificación<br />
estratégica detallada. El mensaje de la teoría de la<br />
acción para el cambio del sistema a los tomadores<br />
de decisiones y políticos, nos muestra que es po-<br />
128 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
La reforma esperada: Una educación para todos y para cada uno de ellos<br />
sible realizar cambios significativos en un periodo<br />
gubernamental de 3 a 4 años, pero para eso necesitan,<br />
en primer lugar, conocer y comprender teoría<br />
del cambio educativo, en segundo lugar, centrarse<br />
en los logros (como matemática y lenguaje), enfocarse<br />
e invertir en la capacidad de construir para<br />
líderes y profesores, y usar la información como<br />
estrategia para la mejora junto con las recomendaciones<br />
dadas anteriormente.<br />
Quisiera concluir ente análisis invitando a cada uno<br />
a lanzarse con entusiasmo a la hermosa tarea de<br />
hacer de la educación pública un espacio más digno,<br />
más humano, que esté a la altura del valor de<br />
cada estudiante que ingresa a ella con esperanzas<br />
y sueños, dolores y alegrías, desafíos y miedos, para<br />
ofrecer en ella respuestas, apoyo y todo lo necesario<br />
para que aquellos niños y niñas, muchachos y<br />
muchachas puedan ver respondidas sus inquietudes<br />
y satisfechas sus necesidades, desde las más<br />
profundas hasta las más pragmáticas. De nosotros<br />
depende un nuevo futuro, una nueva escuela que<br />
dé a luz una nueva sociedad.<br />
Referencias bibliográficas<br />
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129
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130 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Comentario al artículo “El papel<br />
de la investigación pedagógica:<br />
propuesta y pensamientos”, de José<br />
Carlos Libâneo, edición <strong>Revista</strong> N.° 6<br />
En el texto del profesor José Carlos Libâneo se convoca<br />
a seguir trabajando con enfoque latinoamericano<br />
los temas de la educación. Percibimos que<br />
un pensamiento como el expresado por el profesor<br />
Libâneo, desde su condición de brasilero, pretende<br />
aportar a una interrelación americana de comunidad<br />
académica que, respetando las especificidades<br />
de las culturas y configuraciones de nacionalidad,<br />
se dé a la tarea de construir un escenario de integración<br />
continental, en el cual se piensen los temas<br />
de significación para el desarrollo de nuestros<br />
pueblos, en particular desde la educación, factor<br />
de primer orden para la identificación de rutas de<br />
elevación del espíritu humano y de la vida, en territorios<br />
que están llamados —vocacionados— a<br />
convertirse en patria grande, en parte gracias al<br />
aporte de procesos de humanización significativos,<br />
como los que puede brindar un adecuado sistema<br />
educativo.<br />
El profesor Libâneo nos presenta en este artículo un<br />
planteamiento a propósito de la necesidad actual<br />
de atender desde la educación a la pregunta ¿qué<br />
es la pedagogía?, como paso previo a la aproximación<br />
al tema de la investigación pedagógica. Hay<br />
que destacar en la primera parte de la formulación<br />
de su reflexión, la configuración de la pedagogía<br />
como saber con estatuto epistemológico propio,<br />
a partir de la pregunta: ¿qué es lo nuclear a lo pedagógico?<br />
En su respuesta resalta que este saber<br />
posee un encargo de primerísimo nivel, cual es el<br />
de aportar al mejoramiento de las prácticas educativas.<br />
Esta afirmación es recogida en el texto para<br />
señalar que la pedagogía se ha distraído en otros<br />
quehaceres, razón por la cual, antes que hablar<br />
de la investigación pedagógica, nos corresponde<br />
retomar la reflexión a propósito de ¿qué es lo que<br />
le compete a la pedagogía? En la respuesta que<br />
se elabore, hay que buscar evitar reduccionismos,<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
133
Comentario al artículo “El papel de la investigación pedagógica: propuesta y pensamientos” de José Carlos Libâneo<br />
atender adecuadamente las prácticas educativas<br />
pertinentes a nuestros contextos, identificar proyectos<br />
de sentido educativo coherentes con las<br />
situaciones vívidas por nuestros pobladores territoriales,<br />
y vincular la pedagogía a la ética, como<br />
una manera de cumplir responsablemente con su<br />
encargo formativo y de capacitación.<br />
La lectura del texto propuesto por nuestro invitado<br />
a las Jornadas de Investigación Educativa, de la<br />
Facultad de Educación de la Universidad Católica<br />
de Oriente, pone al orden del día los escenarios de<br />
reconstrucción de lo pedagógico, desde la certeza<br />
que acompaña a directivos, docentes y estudiantes<br />
de la Universidad, a propósito de la validez que<br />
posee en estos tiempos de revisión de paradigmas,<br />
la puesta en escena del debate académico de los<br />
elementos que se invita a tomar en consideración,<br />
a fin de identificar un perfil académico y propositivo<br />
hacia las prácticas educativas que estamos<br />
convocados a generar, por las urgentes demandas<br />
de nuestra historia nacional y continental, y que<br />
se condensan en la tarea de contribuir a superar<br />
los “Cien años de soledad” en que estamos, por<br />
la ausencia de un adecuado referente educativo,<br />
ofertado desde una pedagogía investigativamente<br />
construida, entre otras razones.<br />
John Jairo Serna Sánchez<br />
134 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Crítica literaria del poema<br />
“Mi destino americano”<br />
Por Roberto González*<br />
Hoy, y con mucho gusto, hoy me quiero tomar la<br />
palabra luego de leer este magistral y potente<br />
trabajo tan abarrotado de calidad global de Carlos<br />
Otero.<br />
Un “americanismo” reflejado en los aullidos de Violeta<br />
Parra cantados por Mercedes Sosa, sólo puede<br />
encontrar eco en un poema tan emblemático como<br />
éste.<br />
Otero se pasea confiado por los corrillos de artecolor<br />
y no es para menos, se ha ganado este derecho<br />
a sacar voz y puño por el continente americano<br />
cuando sentencia magistralmente: “...y un espíritu<br />
fecundo para amar el suelo americano...”<br />
Otero se nos presenta en este poema no como un<br />
“sabelotodo” dueño de las verdades del cosmos<br />
ni del nuevo orden mundial, se nos apersona<br />
como un hijo de la tierra que anhela encontrar<br />
los porqué de este despelote existencial y caos<br />
en el que ya no vivimos sino “sobre-vivimos”, al<br />
señalar en su poema que “… mis ojos buscan los<br />
significados arcanos de los misterios más serios y<br />
profundos…”<br />
Rindo tributo sincero a quien se adueña del alma<br />
americana para expresarnos esta bella página con<br />
eco en los Andes así como en la nevada...<br />
* Nacido en Costa Rica, periodista y escritor perteneciente al Grupo Robgons, S.A.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
135
Aprendiendo<br />
Qué bueno educar sobre lo que sienta<br />
de forma viva el corazón.<br />
Que aprendamos más allá de la dulce imprenta<br />
para usarlo en la vida con convicción.<br />
Los libros son fieles a una conciencia,<br />
dentro conservan toda una generación;<br />
necesitamos pensar a ultranza sobre su sapiencia<br />
y darle calidad a nuestra educación.<br />
Qué será de la Patria y todas sus gentes<br />
si sólo reciben información,<br />
cientos de fechas, glorias y muertes:<br />
pedazos de ideas sin relación.<br />
¿Qué esperaremos de esta suerte<br />
si queremos que crezca nuestra Nación?<br />
Carlos Guillermo Otero Pérez*<br />
* Empleado de la Universidad Católica de Oriente y estudiante de 10º semestre de ingeniería de sistemas de la Universidad Católica de Oriente.<br />
E-mail: cootero@uco.edu.co<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
137
Criterios guía para<br />
los escritores<br />
La <strong>Revista</strong> “<strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas” es una publicación de la Facultad de Educación de la Universidad<br />
Católica de Oriente que tiene como propósito la generación y divulgación de conversaciones con educadores<br />
y entre educadores, investigaciones pedagógicas educativas y la producción intelectual tanto de la comunidad<br />
académica interna como de colaboraciones externas, locales, nacionales e internacionales.<br />
Toda colaboración para la <strong>Revista</strong> puede ser escrita en español, inglés o portugués, y si se publica lo será en el<br />
idioma en el que fue enviada.<br />
No se aceptan colaboraciones ya publicadas o que se encuentren en proceso de publicación en otra revista.<br />
Los juicios emitidos por los autores de las colaboraciones son de su entera responsabilidad y, por tanto, no<br />
comprometen ni a la Universidad, ni a la Facultad, ni al Comité Editorial.<br />
El Comité Editorial se reserva el derecho de someter a revisión los artículos, recomendar los cambios que<br />
considere pertinentes o devolver aquellos que no reúnan las condiciones exigidas.<br />
Las colaboraciones deben transcribirse en Word y enviarse en un disquete acompañado de tres copias impresas<br />
en papel tamaño carta y a doble espacio a la Coordinación de la <strong>Revista</strong>.<br />
Todo artículo debe contener las siguientes partes: título y subtítulo si lo requiere; un resumen de contenido, tanto<br />
en español como en inglés o portugués, con una extensión no mayor de diez líneas cada uno. Se debe agregar<br />
el nombre completo del autor con su dirección electrónica, afiliación institucional, una síntesis de su hoja de vida<br />
donde se destaquen su preparación académica y experiencia profesional.<br />
El trabajo debe tener introducción, desarrollo, conclusiones, referencias bibliográficas y las palabras clave<br />
que mejor representen el contenido. En el caso de informes de investigación se debe respetar la estructura:<br />
introducción, método (sujetos, diseños, procedimientos), resultados y conclusiones.<br />
Tablas. Las leyendas de las tablas se deben transcribir en una página separada, asignando en la misma página<br />
el título completo y el número de la tabla y citando su número en el lugar apropiado del texto. Las tablas deben<br />
colocarse después de las referencias; no deben incluirse dentro del texto del artículo.<br />
Ilustraciones y fotografías. Los dibujos deben hacerse en tinta china o en impresora de computadora de alta<br />
calidad, con líneas y letras de suficiente tamaño, de manera que permanezcan legibles cuando se reduzcan para<br />
la publicación. Las fotografías deben ser en blanco y negro, de acabado brillante y de excelente calidad. No se<br />
aceptan figuras de tamaño mayor a 215 x 280 mm.<br />
La lista de referencias debe hacerse en orden alfabético, con base en el primer apellido del primer autor y<br />
siguiendo como pauta los siguientes ejemplos ilustrativos:<br />
• Artículo en una revista<br />
Arango, A., G. Ospina, B. Gómez y L. Londoño, 2001. El genoma humano y sus implicaciones éticas y morales.<br />
Hum Genet. 81: 105-142.<br />
Universidad Católica de Oriente <strong>UCO</strong>. Facultad de Educación<br />
139
• Capítulo en un volumen editado<br />
López, C. y S. Ramírez, 1999. Fitoparásitos más frecuentes en los cultivos de flores en el oriente<br />
antioqueño. En: Restrepo, L. y M. Zapata, eds. El control biológico en la lucha contra los parásitos<br />
de plantas ornamentales. Cali, Norma, pp 45-67.<br />
• Citación del libro<br />
Botero, D., 2000. Fundamentos de Parasitología animal. Omega, Méjico.<br />
Los nombres de las revistas se abrevian siguiendo las pautas de la “International List of Periodical Tittle Word<br />
Abbreviations” y se escriben en itálica o se subrayan para indicar itálica.<br />
Cuando se citen las referencias en el texto, se usarán las pautas ilustradas con los siguientes ejemplos:<br />
“Castro (1984)”, si el nombre del autor es parte de la oración, y “(Castro 1984)”, si no lo es.<br />
“(Jones, 1982, 1984)”, para dos artículos de un autor citados a la misma vez.<br />
“(Jones, 1984a, 1984b)”, para dos artículos de un mismo autor en el mismo año.<br />
Si hay dos o más publicaciones de autores diferentes en el mismo año, estas deberán citarse en orden alfabético, y<br />
en orden cronológico cuando se trata de dos o más publicaciones de autores diferentes en años distintos.<br />
Si una publicación tiene tres o más autores, deberá indicarse solamente el nombre del primer autor, seguido por et<br />
al (Castro et al., 1984).<br />
Citación de prensa: Apellidos del autor (nombre, año, título del artículo (entrecomillado), nombre del periódico (cursiva),<br />
ciudad de publicación, páginas (p. o pp.)<br />
Recursos electrónicos: Burka, L.P. (1993). A hipertext history of multi-user dimensions. MUD history http/www.<br />
utopia.com/(2 aug.1996).<br />
140 <strong>Revista</strong> <strong>Conversaciones</strong> pedagógicas
Cartas al editor<br />
En está sección, el Comité Editorial de la <strong>Revista</strong> publicará los mensajes enviados;<br />
las sugerencias y posiciones críticas sobre los diferentes artículos; éstas son muy<br />
importantes para fortalecer los diferentes planteamientos académicos de los<br />
autores.<br />
Escríbanos a la dirección:<br />
e-mail: pedagogicas@uco.edu.co<br />
Sector 3 Carrera 46 Nº 40B-50, Rionegro Antioquia, Universidad Católica de<br />
Oriente, Facultad de Educación, <strong>Revista</strong> “<strong>Conversaciones</strong> Pedagógicas”<br />
www.uco.edu.co/pedagogicas
EDITORIAL<br />
• ¿Calidad de la educación o educación para la<br />
calidad?<br />
CONVERSACIONES PEDAGÓGICAS<br />
• Conversatorio<br />
Calidad de la educación, entre la normatividad, el<br />
contexto y la pedagogía<br />
Guillermo León Gómez Zuluaga<br />
Geovanny Orozco Arbeláez<br />
Javier Humberto Arroyave Espinal<br />
DESDE LAS FACULTADES<br />
• La calidad no es el problema de la educación<br />
Rodrigo Jaramillo Roldán<br />
• Los mapas mentales como estrategia para<br />
potenciar el aprendizaje significativo<br />
Mario Zuluaga Tobón<br />
• La interculturalidad: una posibilidad para la<br />
cultura de los derechos humanos<br />
Jhon Jairo Serna Sánchez<br />
DESDE LA INVESTIGACIÓN<br />
• Training students in L2 reading skills produces better<br />
L1 understanding in written texts<br />
Juan Carlos González Sánchez<br />
DESDE LAS NORMALES<br />
• Escuela Normal Superior Rafael María Giraldo.<br />
Viviendo en el reto del cambio<br />
Gildardo Castaño Duque<br />
DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS<br />
• Los juegos de lenguaje como herramienta para hacer<br />
filosofía y didáctica de la filosofía<br />
Marta Cecilia Castaño Sánchez<br />
DESDE LA RED<br />
• La reforma esperada: una educación para todos y<br />
cada uno de ellos<br />
Roberto Barrientos Mollo<br />
NOS ESCRIBEN<br />
• Comentario Artículo José Carlos Libaneo-Edición<br />
<strong>Revista</strong> No. 6<br />
• Comentario Poesía de Carlos Otero-Edición <strong>Revista</strong><br />
No. 6